“Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.” Jeremías 1:6, 7.

13 de Marzo
“Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.” Jeremías 1:6, 7.

a1Jeremías era joven y sentía una reticencia natural cuando fue enviado por el Señor a cumplir un gran encargo; pero el que lo envió no aceptaría que dijera: “Soy niño”. Lo que era en sí mismo no debía ser mencionado, sino que había de perderse en la consideración de que era elegido para hablar por Dios. No tenía que idear ni inventar un mensaje, ni elegir un audiencia: él tenía que hablar lo que Dios le mandase, y hablar adonde Dios le enviase, y sería capacitado para hacer esto con una fuerza que no era la suya.

¿No ocurre lo mismo con algún joven predicador, o algún maestro que lea estas líneas? Dios sabe cuán joven eres, y cuán débiles son tu conocimiento y tu experiencia; pero si Él decide enviarte, no te corresponde cuestionar el llamado celestial. Dios se engrandecerá en tu debilidad. Si fueras tan viejo como Matusalén, ¿cuánto te ayudarían tus años? Si fueras tan sabio como Salomón, podrías ser tan veleidoso como él. Has de atenerte a tu mensaje, y será tu sabiduría; sigue tus órdenes de marcha y serán tu discreción.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“A Zabulón dijo: alégrate, Zabulón cuando salieres.” Deuteronomio 33:18.

12 de Marzo
“A Zabulón dijo: alégrate, Zabulón cuando salieres.” Deuteronomio 33:18.

a1Las bendiciones de las tribus son nuestras; pues nosotros somos el verdadero Israel que adora a Dios en espíritu y no tiene confianza en la carne. Zabulón ha de regocijarse porque Jehová lo bendecirá “cuando saliere”; vemos también para nosotros, una promesa latente en esta bendición. Cuando salgamos buscaremos ocasiones de gozo.

Cuando salimos en un viaje, la providencia de Dios es nuestra escolta. Cuando salimos para emigrar, el Señor está con nosotros, tanto en tierra como en el mar. Cuando salimos como misioneros, Jesús nos dice: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Salimos cada día a nuestro trabajo, y podemos hacerlo con alegría, pues Dios estará con nosotros desde la mañana hasta la noche.

Un miedo se introduce en nosotros cuando estamos comenzando algo, pues no sabemos qué podríamos encontrar; pero esta bendición puede servirnos muy bien como una palabra de buen aliento. Cuando empaquemos para mudarnos, pongamos este versículo en el baúl de viaje; coloquémoslo en nuestros corazones, y guardémoslo allí; sí, pongámoslo en nuestra lengua para que nos haga cantar. Levemos el ancla con un cántico, y subámonos al carruaje con un salmo. Hemos de pertenecer a la tribu que se alegra, y en cada uno de nuestros momentos, hemos de alabar al Señor con corazones alegres.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.” 1 Samuel 17:47.

11 de Marzo
“Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.” 1 Samuel 17:47.

a1Este punto nos ha de quedar muy claro: que la batalla es del Señor, y podemos estar muy seguros de la victoria, y de una victoria tal, que manifieste mejor el poder de Dios. El Señor es olvidado por todos los hombres en demasía, sí, incluso por las asambleas de Israel; y cuando haya una oportunidad de hacer ver a los hombres que la Grandiosa Primera Causa puede alcanzar Sus propósitos sin el poder del hombre, es una ocasión inapreciable que debe ser bien empleada. Incluso Israel confía demasiado en la espada y la lanza. Es algo grandioso que no haya una espada en la mano de David, y, sin embargo, que David sepa que su Dios vencerá a ejércitos enteros de pueblos enemigos.

Si en verdad estamos contendiendo por la verdad y la justicia, no nos demoremos hasta que tengamos talento, o riqueza, o cualquier otra forma de poder visible a nuestra disposición; pero con tales piedras como las que encontramos en el arroyo, y con nuestra usual honda, corramos a enfrentar al enemigo. Si fuese nuestra propia batalla podríamos desconfiar; pero si nos estamos levantando por Jesús, y haciendo la guerra en Su fortaleza únicamente, ¿quién podría estorbarnos? Sin ninguna traza de duda, enfrentemos a los filisteos; pues el Señor de los Ejércitos está con nosotros, ¿y quién podría estar contra nosotros?

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.” Juan 12:46.

10 de Marzo
“Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.” Juan 12:46.

a1Este mundo es oscuro como la medianoche; Jesús ha venido para que por fe, tengamos luz y no permanezcamos por más tiempo en la tenebrosidad que cubre a todo el resto de la humanidad.

Todo aquel es un término muy amplio: quiere decir ustedes y yo. Si confiamos en Jesús, no permaneceremos más en la oscura sombra de la muerte, sino que entraremos en la cálida luz de un día que no terminará nunca. ¿Por qué no salimos a la luz de inmediato?

Una nube se puede cernir algunas veces sobre nosotros, pero no permaneceremos en la oscuridad si creemos en Jesús. Él ha venido para proporcionarnos abundante luz del día. ¿Vendrá en vano? Si tenemos fe, contamos con el privilegio de la luz del sol: debemos gozarlo. Jesús ha venido para liberarnos de la noche de la depravación natural, de la ignorancia, de la duda, de la desesperación, del pecado y del terror; y todos los creyentes sabrán que Él no viene en vano, como tampoco lo hace el sol que sale y esparce indefectiblemente su calor y su luz.

Arroja con una sacudida tu depresión, amado hermano. No permanezcas en las tinieblas, sino habita en la luz. En Jesús está tu esperanza, tu gozo, tu cielo. Míralo a Él, y únicamente a Él, y te gozarás como los pájaros se deleitan con la salida del sol, y como los ángeles se gozan delante del trono.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.” Jeremías 28:7.

9 de Marzo
“Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.” Jeremías 28:7.

a1El principio involucrado en este texto nos sugiere a todos aquellos de nosotros que somos los peregrinos y extranjeros del Señor, que hemos de estar deseosos de promover la paz y la prosperidad de la gente entre quienes habitamos. Nuestra nación y nuestra ciudad han de ser especialmente bendecidas por nuestra constante intercesión. Una sincera oración por Gran Bretaña e Irlanda es muy conveniente en la boca de cada creyente inglés.

Oremos con denuedo por la gran bendición de la paz, tanto en casa como en el extranjero. Si la refriega causara el derramamiento de sangre en nuestras calles, o si la batalla en el extranjero matara a nuestros valientes soldados, todos nosotros deberíamos lamentar la calamidad; por tanto, oremos por la paz, y promovamos diligentemente aquellos principios por los que las clases sociales en casa y los pueblos extranjeros estén ligados entre sí con lazos de amistad.

A nosotros mismos se nos promete tranquilidad en conexión con la paz de la nación, y esto es sumamente deseable; pues así podemos educar a nuestras familias en el temor del Señor, y también predicar el Evangelio sin impedimentos y sin obstáculos. Hoy hemos de orar mucho por nuestro país, confesando los pecados nacionales, y pidiendo el perdón y la bendición para la nación, por Jesucristo nuestro Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.” Deuteronomio 28:5.

8 de Marzo
“Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.” Deuteronomio 28:5.

a1La obediencia trae una bendición sobre todas las provisiones que nuestra diligencia nos proporciona. Aquello que entra y sale de inmediato, como la fruta en la canasta que es para uso inmediato, será bendecido; y aquello que permanece con nosotros por una temporada más larga, igualmente recibirá una bendición. Tal vez la nuestra sea una porción equivalente a una canasta de mano. Tenemos muy poco para el desayuno, y un escaso bocado para la comida, en nuestro canasto, cuando salimos a nuestro trabajo en la mañana. Esto está bien, pues la bendición del Señor es prometida para esa canasta. Si no contamos con provisiones y sólo tenemos lo que llevamos de la mano a la boca, recibiendo cada día la provisión del día, estamos tan bien como Israel; pues cuando el Señor mantenía a Su pueblo elegido, sólo les proporcionaba maná para el día. ¿Qué más necesitaban ellos? ¿Qué más necesitamos nosotros?

Pero si tenemos una reserva, ¡cuánto más necesitamos que el Señor la bendiga! Pues está el cuidado de obtenerla, el cuidado de guardarla, el cuidado de administrarla, el cuidado de usarla; y a menos que el Señor la bendiga, estos cuidados carcomerán nuestros corazones, hasta que nuestros bienes se conviertan en nuestros dioses, y nuestros cuidados se manifiesten en llagas gangrenosas.

Oh, Señor, bendice nuestros bienes. Capacítanos para usarlos para Tu gloria. Ayúdanos a mantener las cosas mundanas en su debido lugar, y que nuestros ahorros no pongan en peligro la salvación de nuestras almas.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Jehová liberta a los cautivos.” Salmo 146:7.

7 de Marzo
“Jehová liberta a los cautivos.” Salmo 146:7.

a1Él lo ha hecho. Recuerden a José, a Israel en Egipto, a Manasés, a Jeremías, a Pedro y a muchos otros. Él todavía puede hacerlo. Él rompe las barras de bronce con una palabra, y desata los grilletes de hierro con una mirada. Él lo está haciendo. En miles de lugares, aquellos que están atribulados están saliendo a la luz y tienen un respiro. Jesús todavía proclama la salida de la prisión para quienes están detenidos. En este momento las puertas se están abriendo de par en par y los grilletes están cayendo al suelo.

Él se deleitará en liberarte, querido amigo, si en este momento gimes por causa de aflicción, la duda o el miedo. Será un gozo para Jesús darte libertad. Le dará un gran placer soltarte, como será un placer para ti ser soltado. No, tú no tienes que cortar la atadura de hierro: el propio Señor lo hará. Sólo confía en Él, y Él será tu Emancipador. Cree en Él a pesar de las paredes de piedra, o las esposas de hierro. Satanás no puede retenerte, el pecado no puede encadenarte, y ni siquiera la desesperación puede sujetarte, si crees ahora en el Señor Jesús, y en la gratuidad de Su gracia, y en la plenitud de Su poder para salvar.

Desafía al enemigo, y deja que la palabra que está ahora delante de ti sea tu cántico de liberación: “Jehová liberta a los cautivos.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“En ti el huérfano alcanzará misericordia.” Oseas 14:3.

6 de Marzo
“En ti el huérfano alcanzará misericordia.” Oseas 14:3.

a1Esta es una excelente razón para deshacernos de todas las otras confianzas y confiar únicamente en el Señor. Cuando un niño se queda sin su protector natural, nuestro Dios interviene y se convierte en su guardián: así también, cuando un hombre ha perdido todo objeto de dependencia, puede apoyarse plenamente en el Dios vivo y encontrar en Él todo lo que necesita. Los huérfanos son colocados sobre la paternidad de Dios, y Él provee para ellos. El escritor de estas páginas sabe lo que es depender del brazo desnudo de Dios, y da su testimonio voluntario de que ninguna confianza está tan bien certificada por los hechos, o tan segura de ser recompensada por los resultados, como la confianza en el invisible pero siempre vivo Dios.

Algunos hijos que tienen padres no son mejores por causa de ellos, pero los huérfanos con Dios son ricos. Es mejor tener a Dios y a ningún otro amigo, que tener a todos los protectores de la tierra pero no tener a Dios. Ser separado de la criatura es doloroso, pero mientras el Señor permanezca siendo la fuente de la misericordia para nosotros, no somos huérfanos en absoluto. Que los niños sin padre argumenten esta palabra de gracia en esta mañana, y que todos los que hayan perdido el apoyo visibl agan lo mismo. ¡Señor, que encuentre yo misericordia en Ti! Entre más necesitado e indefenso me encuentro, más confiadamente apelo a Tu amoroso corazón.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Pero bendecirá la morada de los justos.” Proverbios 3:33.

5 de Marzo
“Pero bendecirá la morada de los justos.” Proverbios 3:33.

a1El justo teme al Señor y por tanto está bajo la protección divina incluso en cuanto al techo que le cubre a él y a su familia. Su casa es una morada de amor, una escuela de entrenamiento santo, y un lugar de luz celestial. En ella hay un altar familiar donde el nombre del Señor es tenido diariamente en reverencia. Por ello el Señor bendice su habitación. Puede ser una casita humilde o una mansión señorial; pero la bendición del Señor llega debido al carácter del habitante, y no debido al tamaño de la morada.

El hogar en el que el señor y la señora son personas temerosas de Dios, es sumamente bendecido; pero un hijo o una hija o incluso un sirviente pueden atraer una bendición sobre todo el hogar. El Señor con frecuencia preserva, prospera y provee a toda una familia por causa de uno o dos de sus miembros, que son personas “justas” en Su estimación, porque Su gracia los ha hecho así. Amados, hemos de tener a Jesús como nuestro huésped constante, así como lo tenían las hermanas de Betania, y entonces seremos en verdad bendecidos.

Hemos de procurar ser justos en todas las cosas: en nuestro negocio, en nuestro juicio sobre los demás, en nuestro trato con los vecinos, y en nuestro propio carácter personal. Un Dios justo no puede bendecir transacciones injustas.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Yo honraré a los que me honran.” 1 Samuel 2:30.

4 de Marzo
“Yo honraré a los que me honran.” 1 Samuel 2:30.

a1¿Hago de la honra de Dios el gran objetivo de mi vida y la regla de mi conducta? Si es así, Él me honrará. Puede ser que por un tiempo no reciba ninguna honra del hombre, pero Dios mismo pondrá honor en mí de la manera más eficaz. Estar dispuesto a ser avergonzado por motivos de conciencia se encontrará al final que es el camino más seguro para la honra.

Elí no había honrado al Señor al no gobernar bien su casa, y sus hijos no habían honrado al Señor con un comportamiento digno de su sagrado oficio, y, por tanto, el Señor no los honró a ellos, sino que retiró el sacerdocio de su familia, e hizo que el joven Samuel fuera el gobernante de la tierra en lugar de cualquier persona del linaje de ellos. Si quiero ver a mi familia ennoblecida, he de honrar al Señor en todas las cosas. Dios podría permitir que el malvado alcance honras mundanas; pero la dignidad que Él mismo otorga, incluso la gloria, el honor, y la inmortalidad, es reservada para aquellos que mediante santa obediencia procuran honrarlo a Él.

¿Qué puedo hacer en este día para honrar al Señor? Voy a promover Su gloria a través de un testimonio verbal, y por medio de mi obediencia práctica. También voy a honrarlo con mis bienes, y ofreciéndole un servicio especial. He de sentarme y pensar cómo puedo honrarlo, puesto que Él me honrará.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.