“Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.” Salmo 16:10.

3 de Marzo
“Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.” Salmo 16:10.

a1Esta palabra tiene su adecuado cumplimiento en el Señor Jesús; pero se aplica también, con una variación, a todos los que están en Él. Nuestra alma no será dejada en el estado de separación, y nuestro cuerpo, aunque vea la corrupción, se levantará de nuevo. Es a este significado general, más bien que a la aplicación específica, que queremos atraer los pensamientos de nuestros lectores en este momento en particular.

Podríamos descender muy hondo en espíritu, hasta parecer que nos sumergimos en el abismo del infierno; pero no seremos dejados allí. Podría parecer que estamos a las puertas de la muerte en el corazón y la conciencia; pero no podemos permanecer allí. Nuestra muerte interna en cuanto a gozo y esperanza puede progresar muy lejos; pero no puede continuar hasta sus últimas consecuencias, hasta alcanzar la plena corrupción de la negra desesperación. Podremos descender muy bajo, pero no más bajo de lo que el Señor permita; podremos detenernos en el más profundo calabozo de la duda por un tiempo, pero no pereceremos allí. La estrella de la esperanza sigue todavía en el cielo cuando la noche es más negra. El Señor no nos olvidará ni nos entregará al enemigo. Descansemos en la esperanza. Tenemos que tratar con uno cuya misericordia permanece para siempre. Ciertamente, de la muerte, y de la oscuridad, y de la desesperación, hemos de levantarnos a la vida, a luz y a la libertad.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto recompensará en público.” Mateo 6:3, 4.

2 de Marzo
“Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto recompensará en público.” Mateo 6:3, 4.

a1Ninguna promesa es hecha a aquellos que dan a los pobres para ser vistos de los hombres. Reciben su recompensa de inmediato, y no pueden esperar un pago doble.

Ocultemos nuestra caridad; sí, ocultémosla incluso de nosotros mismos. Den con tanta frecuencia y den en abundancia, como un asunto de rutina, al punto que ya no sea más notorio haber ayudado al pobre, que haber comido sus comidas regulares. Den sus limosnas sin susurrarse siquiera: “¡cuán generoso soy!” No traten de recompensarse a ustedes mismos.

Dejen ese asunto a Dios, que nunca deja de ver, de registrar, y de recompensar. Bienaventurado es el hombre que está ocupado en secreto con su generosidad: encuentra un gozo especial en sus desconocidas benevolencias. Este es el pan que, comido sigilosamente, es más delicioso que los banquetes de los reyes. ¿Cómo me puedo dar el gusto hoy de este lujo exquisito? He de tener un festín real de ternura y generosidad de alma.

Aquí y en el más allá, el Señor mismo verá personalmente que se recompense al dador secreto de limosnas. Esto se hará a Su manera y a Su tiempo; y Él elegirá lo mejor. Cuál es el significado de esta promesa, se requerirá de una eternidad para revelarlo.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y ellos serán confundidos.” Isaías 66:5.

1 de Marzo
“Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y ellos serán confundidos.” Isaías 66:5.

a1Posiblemente este texto no se aplique a uno en diez mil de los lectores de este librito de promesas; pero el Señor anima a ese con tales palabras como estas. Oremos por los que son echados fuera indebidamente de la sociedad que aman. ¡Que el Señor aparezca para su gozo!

El texto se aplica a hombres verdaderamente agraciados que tiemblan ante la palabra de Dios. Estos eran odiados por sus hermanos, y a la larga fueron echados fuera debido a su fidelidad y a su santidad. Esto debe haber sido muy amargo para ellos; y con mayor razón porque fueron echados fuera en el nombre de la religión, y manifiestamente con la mira de glorificar a Dios. ¡Cuánto se hace para el demonio en el nombre de Dios! El uso del nombre de Jehová para agregar veneno a la mordida de la serpiente antigua, es un ejemplo de esta argucia.

La aparición del Señor para ellos es la esperanza de Su pueblo perseguido. Él aparece como el abogado y defensor de Sus elegidos; y cuando lo hace, esto significa una clara liberación para los temerosos de Dios y vergüenza para sus opresores. ¡Oh, Señor, cumple esta palabra para aquellos a quienes los hombres están ridiculizando!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos.” Hebreos 10:34.

28 de Febrero
“Sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos.” Hebreos 10:34.

a1Esto es bueno. Nuestra herencia aquí es muy poco perdurable: no hay permanencia en ella. Pero Dios nos ha dado una promesa de bienes raíces en la tierra de gloria, y esa promesa viene a nuestros corazones con tan plena garantía de su certeza, que sabemos en nosotros que tenemos una perdurable herencia allá. Sí, “la tenemos” incluso ahora. Hay un dicho que dice: “Más vale pájaro en mano que cien volando”; nosotros tenemos los cien pájaros volando y en la mano también. El cielo es nuestro incluso ahora. Poseemos los títulos de propiedad del cielo, tenemos la garantía de él, y tenemos las primicias de él. Tenemos al cielo en precio, en promesa y en principio: esto lo sabemos no sólo por oírlo con el oído, sino “en nosotros”.
¿Acaso el pensamiento de una mejor herencia al otro lado del Jordán, no debería reconciliarnos con las pérdidas presentes? Podemos perder el dinero para cubrir los gastos, pero nuestro tesoro está seguro. Hemos perdido las sombras, pero la herencia permanece, pues nuestro Salvador vive, y el lugar que Él ha preparado para nosotros, persiste. Hay una tierra mejor, una mejor herencia, una mejor promesa; y todo esto viene a nosotros a través de un mejor pacto; por tanto, hemos de tener un mejor ánimo, y decirle al Señor: “Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová.” Salmo 112:7.

27 de Febrero
“No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová.” Salmo 112:7.

a1El suspenso es terrible. Cuando no tenemos noticias de casa, somos propensos a ponernos ansiosos, y no podemos ser persuadidos de que “ningunas noticias son buenas noticias.” La fe es el remedio para esta condición de tristeza: el Señor por Su Espíritu sosiega a la mente con santa serenidad, y ahuyenta todo temor relativo al futuro así como al presente.

La firmeza de corazón de la que habla el Salmista ha de ser buscada diligentemente. No se trata de creer en esta o esa promesa del Señor, sino es la condición general de confianza plena e imbatible en nuestro Dios, la confianza que tenemos en Él consistente en que Él mismo no nos perjudicará ni permitirá que nadie más nos haga daño. Esta confianza constante se enfrenta a lo desconocido así como a lo conocido de la vida. Sin importar lo que el mañana pueda ser, nuestro Dios es el Dios de mañana. Muchos eventos pudieran haber ocurrido que son desconocidos para nosotros, pero Jehová es Dios de lo desconocido así como de lo conocido. Estamos resueltos a confiar en el Señor, sin importar lo que venga. Si sucediera lo peor, nuestro Dios es todavía el más grande y el mejor. Por tanto no temeremos aunque el timbre del cartero nos sobresalte, o un telegrama nos despierte a medianoche. El Señor vive, y ¿qué podrían temer Sus hijos?

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“El labio veraz permanecerá para siempre; mas la lengua mentirosa sólo por un momento.” Proverbios 12:19.

26 de Febrero
“El labio veraz permanecerá para siempre; mas la lengua mentirosa sólo por un momento.” Proverbios 12:19.

a1La verdad resiste el paso del tiempo. El tiempo la prueba, pero la verdad soporta la prueba muy bien. Si, entonces, yo hubiera dicho la verdad, y por el momento tuviera que sufrir por ella, debería estar contento de esperar. Si creo también en la verdad de Dios, y me esfuerzo por declararla, podría enfrentarme a severa oposición, pero no he de temer, pues al fin la verdad ha de prevalecer.

¡Qué pobre cosa es el triunfo temporal de la falsedad! “¡El labio mentiroso sólo por un momento!” Es como una simple calabacera que crece en una noche, y perece en una noche; y entre mayor sea su desarrollo, más manifiesto será su deterioro. Por otro lado, cuán digno de un ser inmortal es la confesión y la defensa de esa verdad que no cambia nunca; ¡el Evangelio eterno, que es establecido en la inmutable verdad de un Dios inmutable! Un viejo proverbio reza: “Quien dice la verdad avergüenza al demonio.” En verdad, el que habla la verdad de Dios pondrá en vergüenza a todos los demonios del infierno, y confundirá a toda la simiente de la serpiente que ahora sisea sus falsedades.

Oh corazón mío, esfuérzate en todas las cosas por estar del lado de la verdad, tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; pero, especialmente, ¡esfuérzate por estar del lado de Aquel por quien la gracia y la verdad han venido entre los hombres!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová.” Isaías 61:6.

25 de Febrero
“Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová.” Isaías 61:6.

a1Esta promesa, que es literal para Israel, pertenece espiritualmente a la simiente según el Espíritu, es decir, a todos los creyentes. Si viviéramos según nuestros privilegios, viviríamos para Dios tan claramente y tan distintamente, que los hombres verían que somos apartados para el santo servicio, y nos nombrarían sacerdotes del Señor. Podríamos trabajar, o dedicarnos al comercio, como lo hacen los demás, y, sin embargo, seríamos única y enteramente los siervos ministrantes de Dios. Nuestra única ocupación sería presentar el sacrificio perpetuo de oración, y alabanza, y testimonio, y consagración propia, al Dios viviente por medio de Jesucristo.

Siendo este nuestro único objetivo, podríamos dejar los asuntos que distraen, a aquellos que no tienen un llamado más elevado. “Deja que los muertos entierren a sus muertos.” Está escrito: “Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores.” Ellos pueden manejar la política, desenmarañar problemas financieros, discutir ciencia, y resolver las nuevas argucias recientes de la crítica; pero nosotros nos entregaremos al servicio que conviene a aquellos que, como el Señor Jesús, son ordenados para un sacerdocio perpetuo.

Aceptando que esta honorable promesa involucra un deber sagrado, pongámonos la vestimenta de la santidad, y ministremos delante del Señor durante todo el día.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

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“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” Juan 15:7.

24 de Febrero
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” Juan 15:7.

Noten bien que debemos oír hablar a Jesús, si esperamos que Él nos oiga hablar. Si no tenemos un oído para Cristo, Él no tendrá un oído para nosotros. En la proporción en que oigamos, seremos oídos.

Además, todo lo que oigamos, ha de permanecer, ha de vivir en nosotros, y ha de permanecer en nuestro carácter como una fuerza y un poder. Hemos de recibir las verdades que Jesús enseñó, los preceptos que promulgó, y los movimientos de Su Espíritu dentro de nosotros; de lo contrario, no tendremos poder ante el propiciatorio.

Si recibiéramos las palabras de nuestro Señor, y permanecieran en nosotros, ¡qué campo ilimitado de privilegio sería abierto para nosotros! Nuestra voluntad se cumplirá a través de la oración, debido a que ya hemos sometido nuestra voluntad al mandamiento del Señor. De esta manera son entrenados los ‘Elías’ para manejar las llaves del cielo, y cerrar o abrir las nubes. Un hombre así tiene el valor de mil cristianos comunes. ¿Deseamos humildemente ser intercesores en favor de la iglesia y del mundo, y como Lutero, ser capaces de recibir del Señor lo que queramos? Entonces debemos inclinar nuestro oído a la voz del Bienamado, y atesorar Sus palabras, y obedecerlas cuidadosamente. Quien quiera orar eficazmente, ha de “oír atentamente”.

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“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” Juan 15:7.

23 de Febrero
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.” Juan 15:7.

Necesariamente debemos estar en Cristo para poder vivir para Él, y hemos de permanecer en Él para ser capaces de argumentar la largueza de esta promesa Suya. Permanecer en Jesús es no abandonarlo nunca por otro amor, o por otro objeto, sino que es permanecer en una unión viva, amorosa, consciente y dispuesta, con Él. El pámpano no sólo está siempre cerca del tallo, sino que siempre está recibiendo vida y fertilidad de él. Todos los verdaderos creyentes permanecen en Cristo en un sentido; pero hay un significado más elevado que debemos conocer antes de que podamos alcanzar un poder ilimitado en el trono. “Pedid todo lo que queréi s para los ‘Enocs’ que caminan con Dios, para los ‘Juanes’ que se recuestan en el pecho del Señor, para aquellos cuya unión con Cristo los conduce a una constante comunión.

El corazón debe permanecer en amor, la mente debe estar enraizada en la fe, la esperanza debe estar cimentada en la Palabra, el hombre entero debe ser unido al Señor, pues de lo contrario sería peligroso que se nos confiara el poder de la oración. La carte blanche (carta blanca) puede ser otorgada únicamente a alguien cuya misma vida es: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” ¡Oh, ustedes que rompen su comunión, cuánto poder pierden! Si quisieran ser poderosos en sus súplicas, el Señor mismo ha de permanecer en ustedes, y ustedes en Él.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo.” 1 Samuel 17:37.

22 de Febrero
“Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo.” 1 Samuel 17:37.

a1Esta no es una promesa si consideráramos únicamente las palabras, pero lo es verdaderamente en cuanto a su sentido; pues David habló una palabra que el Señor endosó haciéndola verdadera. Él argumentaba, partiendo de pasadas liberaciones, que recibiría ayuda en algún nuevo peligro. En Jesús, todas las promesas son Sí y Amén para la gloria de Dios por medio de nosotros, y así los tratos anteriores del Señor con Su pueblo creyente, serán repetidos.

Procedamos, entonces, a recordar las anteriores misericordias del Señor. Nosotros no podríamos haber esperado ser librados anteriormente por nuestra propia fuerza; pero el Señor nos liberó. ¿Acaso no nos salvará otra vez? Estamos seguros que lo hará. Así como David corrió para enfrentarse al enemigo, así lo haremos nosotros. El Señor ha estado con nosotros, está con nosotros, y ha dicho: “No te desampararé, ni te dejaré.” ¿Por qué nos estremecemos? ¿Acaso fue un sueño el pasado? Piensen en el oso y en el león, ya muertos. ¿Quién este filisteo? Es cierto que no se trata del mismo filisteo, y tampoco es oso ni león; pero Dios sí es el mismo, y Su honor está tan involucrado en un caso como en el otro. Él no nos salvó de las bestias del bosque para permitir que un gigante nos mate. Tengamos mucho ánimo.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.