“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Romanos 10:9.

19 de Enero
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Romanos 10:9.

a1Debe haber confesión con la boca. ¿He hecho esa confesión? ¿He declarado abiertamente mi fe en Jesús como el Salvador a quien Dios ha levantado de los muertos, y lo he hecho de la manera requerida por Dios? He de contestar honestamente esta pregunta.

Debe haber también fe en el corazón. ¿Creo sinceramente en el Señor Jesús resucitado? ¿Confío en Él como mi única esperanza de salvación? ¿Brota de mi corazón esta confianza? He de contestar esto como delante de Dios.

Si yo pudiera en verdad afirmar que he confesado a Cristo y he creído en Él, entonces soy salvo. El texto no dice que podría ser así, sino que es evidente y claro como el sol en los cielos: “Serás salvo.” Como un creyente y como un profesante, puedo echar mano de la promesa, y argumentarla delante del Señor Dios en este momento, y a lo largo de toda la vida, y en la hora de la muerte, y en el día del juicio.

He de ser salvo de la culpa del pecado, del poder del pecado, del castigo del pecado, y por último del propio ser del pecado. Dios lo ha dicho: “Serás salvo.” Yo lo creo. Seré salvo: soy salvo. ¡Gloria a Dios por siempre y para siempre!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Vé, porque yo estoy contigo.” Éxodo 3:12.

17 de Enero
“Vé, porque yo estoy contigo.” Éxodo 3:12.

a1Es evidente que si el Señor enviaba a Moisés en una misión, no lo dejaría ir solo. El tremendo riesgo que involucraría, y el gran poder que requeriría, harían que fuese ridículo que Dios enviara a un pobre hebreo solitario para que confrontara al rey más poderoso de todo el mundo, pero lo dejara solo. No es concebible que un Dios sabio confrontara al pobre Moisés con Faraón y las enormes fuerzas de Egipto. Por esto le dice: “Yo estoy contigo”, para que no hubiese duda de que lo podría enviar solo.

En mi caso, también, la misma regla prevalece. Si salgo en una misión del Señor, confiando solamente en Su poder, y con la mirada fija en Su gloria, es seguro que Él estará conmigo.

Puesto que Él me envía, está obligado a respaldarme. ¿Acaso no basta eso? ¿Qué más podría necesitar? Si todos los ángeles y los arcángeles estuvieran conmigo, yo podría fallar; pero si ÉL está conmigo, habré de tener éxito. Sólo debo cuidarme de actuar dignamente con relación a mi promesa. No he de ir tímidamente, indecisamente, descuidadamente, presuntuosamente. ¡Qué tipo de persona tendría que ser aquella que cuenta con Dios! Con tal compañía me corresponde actuar con mucha hombría, y como Moisés, he de enfrentar a Faraón sin miedo.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo.” Joel 2:32.

16 de Enero
“Todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo.” Joel 2:32.

a1¿Por qué no invoco Su nombre? ¿Por qué acudo presurosamente a este vecino y a aquel, cuando Dios está tan cerca y puede oír mi más tenue llamado? ¿Por qué me quedo sentado, y maquino proyectos e invento planes? ¿Por qué no descargo de una vez mi peso y mi persona en el Señor? La distancia más corta entre dos puntos es la línea recta; ¿por qué no corro de inmediato al Dios vivo? En vano habré de buscar liberación en cualquier otra parte; pero con Dios la encontraré; pues aquí tengo la real expresión: ‘SERÁ’ que la garantiza.

No necesito preguntar si puedo invocar el nombre o no, pues esas palabras: “Todo aquel” son amplias y comprensivas. Todo aquel quiere decir yo, pues significa cualquiera y todo el mundo que invoque a Dios. Por tanto voy a seguir la guía del texto y de inmediato invocaré al glorioso Señor que ha hecho una promesa tan grande.

Mi caso es urgente, y no veo cómo habré de ser liberado; pero ese no es asunto mío. El que hace la promesa encontrará las maneras y los medios de cumplirla. A mí me corresponde obedecer Sus mandamientos; a mí no me corresponde dirigir Sus consejos. Yo soy Su siervo, no Su abogado. Yo lo invoco, y Él me librará.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.” Salmo 9:18.

15 de Enero
“Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.” Salmo 9:18.

a1La pobreza es una dura herencia; pero aquellos que confían en el Señor son enriquecidos por la fe. Ellos saben que no son olvidados por Dios; y aunque parezca que son pasados por alto en Su distribución providencial de cosas buenas, esperan un tiempo cuando todo esto será enderezado. Lázaro no siempre estará echado entre los perros a la puerta del rico, sino que tendrá su recompensa en el seno de Abraham.

Incluso ahora el Señor recuerda a Sus hijos pobres pero preciosos. “Yo soy pobre y menesteroso; sin embargo, el Señor piensa en mí”, dijo alguien en la antigüedad, y así es. Los pobres piadosos tienen grandes esperanzas. Esperan que el Señor les provea de todas las cosas necesarias para esta vida y para la piedad; esperan que todas las cosas les ayuden a bien; esperan tener una comunión mucho más íntima con su Señor, que no tenía dónde recostar la cabeza; esperan Su Segundo Advenimiento, y compartir su gloria. Esta esperanza no puede perecer, pues está puesta en Cristo Jesús, que vive para siempre; y porque Él vive, la esperanza también vivirá. El santo pobre canta muchos himnos que el rico pecador no puede entender. Por tanto, cuando tengamos una ración reducida, hemos de dirigir nuestros pensamientos a la mesa real de arriba.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28.

14 de Enero
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28.

a1Quienes somos salvos encontramos descanso en Jesús. Quienes no son salvos, recibirán descanso si van a Él, pues aquí promete darlo. Nada puede ser más gratuito que un don; aceptemos con gozo lo que Él da con gozo. No han de comprar el descanso, ni pedirlo prestado; sino que han de recibirlo como un don. Ustedes laboran bajo el látigo de la ambición, de la codicia, de la concupiscencia o de la ansiedad: Él los liberará de esta servidumbre de hierro, y les dará descanso. Ustedes están “trabajados”: sí, “muy trabajados” con el pecado, el temor, los cuidados, los remordimientos y el miedo a la muerte; pero si vienen a Él, los hará descansar. Él cargó con el aplastante peso de nuestro pecado, para que ya no lo llevemos nosotros. Él se convirtió a Sí mismo en el gran Cargador, para que toda persona que esté muy cargada cese de inclinarse bajo la enorme presión.

Jesús da descanso. Así es. ¿Lo creerán? ¿Lo pondrán a prueba? ¿Lo harán de inmediato? Vengan a Jesús abandonando cualquier otra esperanza, pensando en Él, creyendo en el testimonio de Dios y confiando todo a Él. Si vinieran a Él de esta manera, el descanso que Él les proporcionará será profundo, seguro, santo y eterno. Él da un descanso que perdura hasta el cielo, y lo da hoy a todos aquellos que vienen a Él.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y al que a mí viene, no le echo fuera.” Juan 6:37.

13 de Enero
“Y al que a mí viene, no le echo fuera.” Juan 6:37.

a1¿Hay algún caso en el que nuestro Señor hubiere echado fuera a alguien que viniera a Él? Si existiera un caso así, nos gustaría conocerlo; pero no ha habido ningún caso, y nunca lo habrá. Entre las almas perdidas en el infierno no hay una sola que pudiera decir: “yo vine a Jesús, y Él me rechazó.” No es posible que tú o yo fuéramos los primeros a quienes Jesús no les cumpla Su palabra. No abriguemos una sospecha tan oscura.

Supongan que acudimos a Jesús en relación a nuestros males de hoy. De esto podemos estar seguros: Él no nos denegará una audiencia, ni nos echará fuera. Aquellos de nosotros que hemos ido con frecuencia a Él, y aquellos que no han ido nunca antes: vamos juntos, y comprobaremos que Él no cerrará en la cara de ninguno de nosotros la puerta de Su gracia.
“Este a los pecadores recibe”, pero a nadie desecha. Venimos a Él en debilidad y pecado, con temblorosa fe, escaso conocimiento, y tenue esperanza; pero Él no nos echa fuera. Venimos por medio de la oración, y esa oración es imperfecta; con confesión, y esa confesión es deficiente; con alabanza, y esa alabanza no tiene muchos méritos; sin embargo, Él nos recibe. Venimos enfermos, contaminados, desgastados, e indignos; pero Él no nos echa fuera. Vengamos de nuevo a Él hoy, pues nunca nos echa fuera.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque el Señor no desecha para siempre.” Lamentaciones 3:31.

12 de Enero
“Porque el Señor no desecha para siempre.” Lamentaciones 3:31.

a1Él podría desechar por un tiempo, pero no para siempre. Una mujer podría prescindir de sus adornos por unos cuantos días, pero no los olvidará, ni los arrojará sobre el muladar. El Señor no acostumbra desechar a aquellos a quienes ama: pues “como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.” Algunos hablan de estar en la gracia o fuera de la gracia, como si fuéramos conejos que entran y salen de sus madrigueras: pero, en verdad, no es así. El amor del Señor es un asunto más serio y permanente que eso.
Él nos eligió desde la eternidad, y nos amará a lo largo de toda la eternidad. Él nos amó de tal manera como para morir por nosotros, y por tanto podemos estar seguros de que Su amor no morirá nunca. Su honor está tan involucrado en la salvación del creyente, que no puede desecharlo como tampoco podría desechar Su propias vestiduras correspondientes a Su oficio de Rey de gloria. ¡No, no! El Señor Jesús, como Cabeza, nunca desecha a Sus miembros; como Esposo, nunca desecha a Su esposa.

¿Ustedes pensaron que eran desechados? ¿Por qué pensaron tan mal del Señor que los ha desposado con Él? Desechen tales pensamientos, y no permitan nunca que se alojen en su alma otra vez. “No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció.” (Romanos 11:2) “Él aborrece el repudio.” (Malaquías 2:6).

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver se dejará ver entonces mi arco en las nubes.” Génesis 9:14.

11 de Enero.
“Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver se dejará ver entonces mi arco en las nubes.” Génesis 9:14.

a1Justo ahora las nubes son muy copiosas, pero no tenemos miedo de que el mundo sea destruido por un diluvio. Vemos el arcoíris con la suficiente frecuencia como para no tener tal miedo. El pacto que el Señor hizo con Noé permanece firme, y no tenemos dudas al respecto. ¿Por qué, entonces, habríamos de pensar que las nubes de la tribulación, que oscurecen ahora nuestro cielo, terminarán destruyéndonos? Hemos de desechar esos miedos infundados y deshonrosos.

La fe ve siempre el arco de la promesa del pacto, siempre que el sentido ve la nube de la aflicción. Dios tiene un arco con el que puede disparar Sus flechas de destrucción; ¡pero vean!, está volteado al revés. Es un arco sin flechas y sin cuerda; es un arco que está colgado como demostración, pero que ya no es usado para la guerra. Es un arco de muchos colores que expresan gozo y deleite, y no un arco ensangrentado por matanzas, o ennegrecido por la ira. Tengamos mucho ánimo. Dios no oscurece nunca nuestro cielo como para dejar Su pacto sin un testigo; y aun si lo hiciera, nosotros confiaríamos en Él, puesto que Él no puede cambiar, ni mentir, ni dejar de cumplir Su pacto de paz de cualquier otra manera. Hasta que las aguas cubran la tierra otra vez, no tendremos una razón para dudar de nuestro Dios.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“El que saciare, él también será saciado.” Proverbios 11:25.

10 de Enero
“El que saciare, él también será saciado.” Proverbios 11:25.

a1Si considero cuidadosamente a otros, Dios me considerará; y de una manera u otra me recompensará. He de considerar a los pobres, y el Señor me considerará a mí. He de cuidar a los pequeñitos, y el Señor me tratará como Su pequeñito. He de alimentar a Su rebaño, y Él me alimentará a mí. He de regar Su jardín, y Él convertirá mi alma en un jardín de riego. Esta es la propia promesa del Señor; a mí me corresponde cumplir la condición y luego esperar su cumplimiento.

Podría preocuparme por mí hasta volverme mórbido; podría vigilar mis propios sentimientos hasta no sentir nada; y podría lamentar mi propia debilidad hasta quedarme demasiado débil para lamentarme. Sería mucho más conveniente para mí que me volviera abnegado, y por amor a mi Señor Jesús, que comenzara a preocuparme por las almas de quienes me rodean. Mi tanque se está vaciando; no vienen lluvias frescas para rellenarlo; ¿qué haré? Voy a quitarle el tapón, y voy a dejar que su contenido salga para regar las plantas que se están marchitando a mi alrededor. ¿Qué veo? Mi cisterna pareciera llenarse conforme se vacía. Un manantial secreto está brotando. Mientras todo estaba estancado, el fresco manantial estaba sellado; pero conforme mi reserva fluye hacia fuera para regar a otros, el Señor piensa en mí. ¡Aleluya!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“El alma generosa será prosperada.” Proverbios 11:25.

9 de Enero

“El alma generosa será prosperada.” Proverbios 11:25.

Si deseo medrar en el alma, no debo almacenar mis provisiones, sino que he de distribuir a los pobres. Ser mezquino y tacaño es el camino del mundo hacia la prosperidad, pero no es el camino de Dios, pues Él dice: “Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.” La manera de ganar de la fe es dar. He de intentar esto una y otra vez; y puedo esperar que me venga tanta prosperidad como sea buena para mí, como una recompensa graciosa para un generoso curso de acción.
Por supuesto que no puedo tener la certeza de volverme rico. Seré prosperado, pero no demasiado. Demasiada riqueza podría volverme tan pesado como son usualmente las personas corpulentas, y podría provocarme la indigestión de la mundanalidad, y tal vez me sobrevenga una degeneración grasosa en el corazón. No, si soy lo bastante gordo para ser saludable, puedo darme por muy satisfecho; y si el Señor me concede una subsistencia, puedo quedarme completamente satisfecho.

Pero hay una grosura mental y espiritual que yo ambiciono grandemente; y esto viene como el resultado de pensamientos generosos hacia Dios, Su iglesia, y mis semejantes. No he de escatimar, para que mi corazón no pase hambre. He de ser liberal y generoso, pues así seré semejante a mi Señor. Él se entregó por mí: ¿habría yo de escatimarle algo?

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.