“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” Mateo 5:8.

8 de Enero
“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” Mateo 5:8.

a1La pureza, la limpieza de corazón, es la cosa más importante que ha de buscarse. Necesitamos ser limpiados interiormente por medio del Espíritu y de la Palabra, y entonces seremos limpios exteriormente por la consagración y la obediencia. Hay una íntima conexión entre los afectos y el entendimiento: si amamos el mal, no podemos entender lo que es bueno. Si el corazón es impuro, el ojo estará empañado. ¿Cómo podrían ver a un Dios aquellos que aman las cosas profanas?

¡Qué privilegio tan grande es ver a Dios aquí! ¡Una mirada a Él es el cielo en la tierra! En Cristo Jesús los de limpio corazón ven al Padre. Lo vemos a Él, Su verdad, Su amor, Su propósito, Su soberanía, Su carácter del pacto, sí, lo vemos a Él mismo en Cristo. Pero esto es comprendido únicamente en la medida en que el pecado es mantenido fuera del corazón. Únicamente aquellos que buscan la santidad pueden clamar: “Mis ojos están siempre hacia Jehová.” El deseo de Moisés: “Te ruego que me muestres tu gloria”, puede ser cumplido únicamente conforme nos purifiquemos de toda iniquidad. “Le veremos tal como él es”; “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo.” El gozo de la presente comunión y la esperanza de la visión beatífica, son un urgente motivo para la pureza de corazón y de vida. ¡Señor, limpia nuestro corazón para que podamos verte!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Cosas mayores que estas verás.” Juan 1:50.

7 de Enero
“Cosas mayores que estas verás.” Juan 1:50.

a1Esto fue dicho a un creyente semejante a un niño, que estaba listo a aceptar a Jesús como el Hijo de Dios, el Rey de Israel, sobre la base de un solo argumento convincente. Aquellos que están dispuestos a ver, verán: es debido a que nosotros cerramos nuestros ojos que nos volvemos tan tristemente ciegos.

Hemos visto demasiado. Cosas grandes e inescrutables nos ha mostrado el Señor, por las cuales alabamos Su nombre; pero hay mayores verdades en Su Palabra, mayores profundidades de experiencia, mayores alturas de comunión, mayores obras de utilidad, mayores descubrimientos de poder, y amor, y sabiduría. Todas estas cosas hemos de ver todavía si estamos dispuestos a creer a nuestro Señor. La facultad de inventar falsa doctrina es ruinosa, pero el poder de ver la verdad es una bendición. El cielo será abierto para nosotros, el camino hacia allá será allanado para nosotros en el Hijo del hombre, y el comercio angélico que ocurre entre el reino superior y el reino inferior nos será manifestado. Mantengamos nuestros ojos abiertos a los objetivos espirituales, y esperemos ver más y más. Hemos de creer que nuestras vidas no se gastarán hasta convertirse en nada, sino que estaremos siempre creciendo, viendo cosas mayores cada vez, hasta contemplar al mismo Gran Dios y no perderlo de vista nunca más.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Siempre te ayudaré.” Isaías 41:10.

6 de Enero
“Siempre te ayudaré.” Isaías 41:10.

a1La promesa de ayer nos aseguraba fortaleza para lo que tenemos que hacer, pero esta promesa nos garantiza ayuda en los casos en los que no podemos actuar solos. El Señor dice: “Siempre te ayudaré.” La fortaleza interior es suplementada con ayuda exterior. Dios puede levantarnos aliados en nuestra guerra si pareciera bueno a Sus ojos; y aun si no nos enviara ayuda humana, Él mismo estará a nuestro lado, y esto es todavía mejor. “Nuestro Augusto Aliado” es mejor que legiones de ayudadores mortales.
Su ayuda es oportuna: es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Su ayuda es muy sabia: Él sabe cómo dar a cada hombre una ayuda idónea y adecuada para él. Su ayuda es sumamente eficaz; en cambio la ayuda del hombre es vana. Su ayuda es más que ayuda, pues Él soporta toda la carga, y suministra toda la ayuda. “El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.”

Debido a que Él ya ha sido nuestra ayuda, tenemos confianza en Él para el presente y para el futuro. Nuestra oración es: “Jehová, sé tú mi ayudador.” Nuestra experiencia es: “el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad.” Nuestra esperanza es: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?” Y nuestro cántico pronto será: “Tú, Jehová, me ayudaste.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Yo soy tu Dios que te esfuerzo.” Isaías 41:10.

5 de Enero
“Yo soy tu Dios que te esfuerzo.” Isaías 41:10.

a1Cuando somos llamados a servir o a sufrir, hacemos un inventario de nuestras fuerzas, y descubrimos que son menores de lo que pensábamos, y menores de las que requerimos. Pero nuestro corazón no ha de abatirse en nuestro interior, ya que contamos con una palabra como esta, en la que podemos apoyarnos, pues nos garantiza todo lo que podamos necesitar. Dios tiene una fuerza omnipotente y Él puede comunicarnos esa fuerza, y nos promete que lo hará. Él será el alimento para nuestras almas, y la salud de nuestros corazones; y así, Él nos dará fortaleza. No se puede saber cuánto poder pondrá Dios en un hombre. Cuando la fortaleza divina viene, la debilidad humana ya no es más un obstáculo.

¿No recordamos épocas de trabajos y pruebas en las que recibimos tal fortaleza especial que nos sorprendimos de nosotros mismos? En medio del peligro conservamos la calma, ante la pérdida de seres queridos estábamos resignados, ante la calumnia poseíamos dominio propio, y en la enfermedad éramos pacientes. El hecho es que Dios provee una fortaleza inesperada cuando nos sobrevienen pruebas inusuales. Nos levantamos por encima de nuestras débiles constituciones. Los cobardes hacen papeles de hombres, los insensatos reciben sabiduría, y a los silenciosos les es dado en el preciso instante lo que han de hablar. Mi propia debilidad hace que me acobarde, pero la promesa de Dios me vuelve valeroso. Señor, fortaléceme “conforme a Tu dicho.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y te haré dormir segura.” Oseas 2:18.

4 de Enero
“Y te haré dormir segura.” Oseas 2:18.

a1Sí, los santos habrán de tener paz. El pasaje del cual es tomada esta graciosa palabra habla de paz “con las bestias del campo, con las aves del cielo y con las serpientes de la tierra.” ¡Esta paz es con enemigos terrenales, con males misteriosos, y con pequeñas molestias! Cualquiera de estas cosas podría impedirnos dormir seguros, pero ninguna de ellas lo hará. El Señor destruirá completamente aquellas cosas que amenazan a Su pueblo: “Quitaré de la tierra arco y espada y guerra.” La paz será en verdad profunda cuando todos los instrumentos que producen inquietud sean destrozados.

Con esta paz vendrá el descanso. “Pues que a su amado dará Dios el sueño.” Plenamente provistos y divinamente aquietados, los creyentes duermen en calmado descanso.

Este descanso será seguro. Una cosa es dormir, pero algo muy diferente es “dormir seguro.” Somos conducidos a la tierra prometida, a la casa del Padre, al aposento del amor, y al pecho de Cristo: seguramente ahora podemos “dormir seguros.” Para un creyente es más seguro dormir en paz que estar vigilante y preocupado.

“En lugares de delicados pastos me hará descansar.” Nunca encontraremos el descanso hasta que el Consolador nos haga dormir seguros.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“La tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.” Génesis 28:13.

3 de Enero
“La tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.” Génesis 28:13.

a1Ninguna promesa es de interpretación privada: las promesas no pertenecen a un solo santo, sino a todos los creyentes. Hermano mío, si tú puedes acostarte en fe sobre una promesa, y descansar sobre ella, es tuya. Jacob tomó posesión del lugar al que “llegó”, y en el que durmió y descansó. Poco se imaginaba que al acostar su humanidad sobre el suelo y usar las piedras del lugar como almohadas, estaría tomando posesión de la tierra; y, sin embargo, así fue. Vio en su sueño esa maravillosa escalera que une para todos los creyentes la tierra con el cielo; y en verdad el lugar donde estaba la base de la escalera había de pertenecerle por derecho, pues de otra manera no habría podido alcanzar la divina escalinata. Todas las promesas de Dios son Sí y Amén en Cristo Jesús; y como Él es nuestro, cada promesa es nuestra si nos acostamos en ella en confiada paz.

Vamos, tú que estás cansado, usa las palabras de tu Señor como tu almohada. Acuéstate en paz. Sueña únicamente con Él. Jesús es tu escalera de luz. Mira a los ángeles subir y bajar sobre Él entre tu alma y tu Dios; y puedes estar seguro de que la promesa es tu propia porción que te ha sido dada por Dios, y que no cometerás un robo si la tomas para ti, como expresada especialmente para ti.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies.” Romanos 16:20.

2 de Enero
“Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies.” Romanos 16:20.

a1Esta promesa es una apropiada continuación de la promesa de ayer. Evidentemente hemos de ser conformados a nuestra Cabeza del pacto, no sólo en Su herida en Su calcañar, sino en Su conquista del maligno. Bajo nuestros pies el dragón antiguo ha de ser herido. Los creyentes romanos estaban afligidos por contiendas en la iglesia; pero su Dios era “el Dios de paz”, y proporcionaba descanso a su alma. El archienemigo hacía tropezar el pie de los incautos y engañaba el corazón de los ingenuos; pero a él le toca la peor parte, y ha de ser hollado por aquellos a quienes había atribulado. Esta victoria no vendrá al pueblo de Dios por causa de su propia habilidad o poder; Dios mismo ha de herir a Satanás. Aunque habrá de ser aplastando bajo vuestros pies, el golpe será asestado únicamente por el Señor.

¡Aplastemos valerosamente bajo nuestros pies al tentador! No sólo los espíritus inferiores, sino el propio Príncipe de las tinieblas han de ser aplastados por nosotros. Con confianza absoluta en Dios esperemos una rápida victoria. “EN BREVE.” ¡Feliz palabra! ¡En breve aplastaremos a la serpiente antigua! ¡Qué gozo es aplastar al mal! ¡Qué deshonra es para Satanás ser aplastado por pies humanos! Aplastemos al tentador bajo nuestros pies por medio de la fe en Jesús.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.” Juan 13:1.

30 de Diciembre
“Como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.” Juan 13:1.

a1Este hecho es esencialmente una promesa; pues el Señor es lo que fue, y será para todos Sus amados lo que fue para aquellos con quienes convivió en la tierra mientras la luna permanezca.

“Había amado”: ¡esto es una maravilla! Que haya amado a los hombres es una maravilla. ¿Qué había en Sus pobres discípulos para que los amara? ¿Qué hay en mí?
Pero cuando Él ha comenzado a amar, está en Su naturaleza continuar haciéndolo. El amor convirtió a los santos en “los suyos”. ¡Qué título tan escogido! Él los compró con sangre y ellos se convirtieron en Su tesoro. Siendo Suyos, Él no los perderá. Siendo Sus amados, no cesará de amarlos. ¡Alma mía, Él no cesará de amarte!

El texto es muy bueno como está: “hasta el fin”, incluso hasta la muerte, la pasión rectora del amor a los Suyos reinó en Su sagrado pecho. También significa hasta lo sumo. No podía amarlos más: se entregó por ellos. Algunos lo traducen: a la perfección. En verdad Él derramó sobre ellos un amor perfecto, en el que no había mancha ni falla, ni imprudencia, ni infidelidad, ni reserva.

Así es el amor de Jesús para cada uno de los que constituyen Su pueblo. Cantemos un cántico a nuestro Bienamado.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo: yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.” Isaías 46:4.

29 de Diciembre
“Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo: yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.” Isaías 46:4.

a1El año ya está muy viejo, y he aquí una promesa para nuestros amigos ancianos; sí, y también para todos nosotros, cuando la ancianidad se apodere de nosotros. Si vivimos lo suficiente, todos tendremos cabellos grises; por tanto, muy bien podemos disfrutar de esta promesa con la visión anticipada de la fe.

Cuando nos volvamos viejos, nuestro Dios todavía será el YO SOY, y permanecerá por siempre siendo el mismo. Los cabellos blancos hablan de nuestro deterioro, pero Él no experimenta deterioro. Cuando no podamos llevar ningún peso, y a duras penas podamos sostenernos, el Señor cargará con nosotros. De la misma manera que en nuestros años mozos Él nos cargó como ovejas en Su pecho, lo mismo hará en nuestros años de debilidad.

Él nos hizo, y Él nos cuidará. Cuando nos convirtamos en una carga para nuestros amigos, y en un peso para nosotros mismos, el Señor no nos arrojará con una sacudida, sino más bien nos alzará y nos cargará y nos librará más plenamente que nunca. En muchos casos el Señor otorga a Sus siervos un atardecer prolongado y tranquilo. Ellos trabajaron arduamente durante todo el día y se desgastaron en el servicio de su Señor, y por eso les dijo: “Ahora reposen en anticipación de aquel Día de Reposo eterno que he preparado para ustedes.” No hemos de temer a la vejez. Hemos de envejecer graciosamente, puesto que el propio Señor está con nosotros en la plenitud de la gracia.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.” Hebreos 13:5.

28 de Diciembre
“Porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.” Hebreos 13:5.

a1El Señor dijo esto varias veces en las Escrituras. Lo repitió a menudo para confirmar doblemente nuestra garantía. Nunca hemos de albergar ninguna duda al respecto. La promesa es en sí especialmente enfática. En el griego contiene cinco negaciones, y cada una excluye en definitiva la posibilidad de que el Señor deje a un miembro de Su pueblo en tal condición que se sienta justamente abandonado por Dios. Esta invaluable Escritura no nos promete quedar exentos de problemas, pero nos protege en contra de la deserción. Podríamos ser llamados a transitar por extraños caminos, pero siempre tendremos la compañía, la ayuda y la provisión de nuestro Señor. No necesitamos codiciar dinero, pues siempre tendremos a nuestro Dios, y Dios es mejor que el oro, y Su favor es mejor que la fortuna.

Ciertamente debemos estar contentos con las cosas que tenemos, pues quien tiene a Dios, tiene algo más que el mundo entero. ¿Qué más podríamos desear que la Bondad Todopoderosa?

Vamos, corazón mío, si Dios dice que nunca te desamparará, entrégate a la oración pidiendo gracia para que no te apartes de tu Señor, y para que ni por un instante abandones Sus caminos.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.