“Porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.” Josué 17:18.

16 de Diciembre
“Porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.” Josué 17:18.

a1Tener la certeza de la victoria es un gran estímulo que nos da valor, pues entonces el hombre sale confiado a la guerra, y se aventura en lugares a los que de otra manera habría estado temeroso de ir. Nuestra guerra es contra el mal que está dentro de nosotros y a nuestro alrededor, y hemos de estar persuadidos de que somos capaces de obtener la victoria, y de que lo haremos en el nombre del Señor Jesús. No estamos cabalgando para caernos, sino para triunfar; y triunfaremos. Dios, en Su omnipotencia, ejerce Su gracia para el derrocamiento del mal en toda forma: de aquí la certeza del triunfo.

Ciertos de nuestros pecados encuentran carros herrados en nuestra constitución, en nuestros hábitos anteriores, en nuestras compañías, y en nuestras ocupaciones. Sin embargo, hemos de vencerlos. Son muy fuertes, y en referencia a ellos nosotros somos muy débiles; no obstante, en el nombre de Dios hemos de vencerlos, y lo haremos. Si un pecado tiene dominio sobre nosotros, entonces no somos los hombres libres del Señor. El hombre que está sujeto por una sola cadena es todavía un cautivo. No hay tal cosa como ir al cielo si un pecado gobierna en nuestro interior, pues de los santos se dice: “el pecado no se enseñoreará de vosotros. ¡Arriba, entonces, maten a todo cananeo, hagan añicos todo carro herrado! El Dios de los ejércitos está con nosotros, ¿y quién resistirá Su poder que destruye al pecado?

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.” Isaías 2:4.

15 de Diciembre
“Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.” Isaías 2:4.

a1¡Oh, que estos tiempos felices ya hubiesen llegado! En el momento presente, las naciones están fuertemente armadas, e inventan todavía armas más y más terribles, como si el principal objetivo del hombre sólo pudiese ser cumplido destruyendo a miríadas de sus semejantes. Sin embargo, la paz prevalecerá un día; sí, y prevalecerá de tal manera que los instrumentos de destrucción serán moldeados con otras formas y utilizados para mejores propósitos.

¿Cómo se dará esto? ¿Por el comercio? ¿Por medio de la civilización? ¿A través del arbitraje? No lo creemos. La experiencia pasada nos impide confiar en instrumentos tan débiles. La paz será establecida únicamente por el reinado del Príncipe de Paz. Él ha de enseñar al pueblo por Su Espíritu, ha de renovar los corazones por Su gracia, y ha de reinar en ellos por Su poder supremo, y entonces ellos cesarán de herir y matar. El hombre es un monstruo una vez que su sangre está hirviendo, y solamente el Señor Jesús puede convertir a este león en un cordero. Al cambiar el corazón del hombre, sus pasiones sedientas de sangre son dominadas. Que cada lector de este libro de promesas ofrezca hoy una oración especial al Señor y Dador de Paz, para que ponga prontamente un fin a la guerra, y establezca la concordia en el mundo entero.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.” Apocalipsis 21:5.

14 de Diciembre
“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.” Apocalipsis 21:5.

a1¡Gloria sea dada a Su nombre! Todas las cosas necesitan ser renovadas, pues están tristemente estropeadas y desgastadas por el pecado. Ya es tiempo que la vieja vestidura sea enrollada y puesta aparte, y que la creación de ponga su traje dominguero. Pero nadie más puede renovar todas las cosas excepto el Señor, que las hizo al principio; pues se necesita el mismo poder para hacer algo de lo malo, que para hacer algo de la nada. Nuestro Señor Jesús ha asumido la tarea, y Él es plenamente competente para llevarla a cabo. Él ya ha comenzado Su labor, y por siglos ha perseverado en regenerar los corazones de los hombres, y el orden de la sociedad. Gradualmente hará nueva toda la constitución del gobierno humano, y la naturaleza humana será transformada por Su gracia; y el día vendrá en el que el propio cuerpo será cambiado y conformado a semejanza de Su cuerpo glorioso.

¡Qué gozo es pertenecer a un reino en el que todo está siendo renovado por el poder de su Rey! No nos estamos muriendo: nos estamos apresurando a una vida más gloriosa. A pesar de la oposición de los poderes del mal, nuestro glorioso Señor Jesucristo está cumpliendo Su propósito, y haciéndonos a nosotros y a todas las cosas que nos rodean, “nuevos”, y tan llenos de belleza como cuando salieron al principio de la mano del Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Pero sucederá que al caer la tarde habrá luz.” Zacarías 14:7.

13 de Diciembre
“Pero sucederá que al caer la tarde habrá luz.” Zacarías 14:7.

a1Es una sorpresa que esto sea así, pues la amenaza de todas las cosas es que al caer la tarde oscurecerá. Dios suele obrar de una manera tan por encima de nuestros miedos y más allá de nuestras esperanzas que nos quedamos grandemente sorprendidos, y somos conducidos a alabar Su gracia soberana. No, no sucederá con nosotros como nuestros corazones están profetizando: la oscuridad no se profundizará en medianoche, sino que súbitamente se esclarecerá como el día. No debemos desesperar nunca. En los peores momentos confiemos en el Señor que torna la oscuridad de la sombra de muerte en mañana. Cuando la tarea de ladrillo es aumentada, Moisés aparece, y cuando abunda la tribulación, está más cerca de su fin.
Esta promesa debía ayudar a nuestra paciencia. La luz no puede venir plenamente mientras nuestras esperanzas estén bastante disminuidas por esperar todo el día sin propósito alguno. Para el malvado el sol se pone cuando todavía es de día: para el justo el sol se levanta cuando todavía es de noche. ¿No podemos esperar con paciencia esa luz celestial, que podría tardar en llegar, pero que con seguridad demostrará ser muy digna de la espera?

Vamos, alma mía, toma tu parábola y cántale a Él, que te bendecirá en la vida y en la muerte de una manera que sobrepasa todo lo que la naturaleza pudiere ver jamás en su punto culminante.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.” Salmo 37:3

11 de Diciembre
“Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.” Salmo 37:3

a1Confía y haz son palabras que se concatenan muy bien, en el orden en que el Espíritu Santo las ha colocado. Hemos de tener fe, y esa fe debe obrar. La confianza en Dios nos pone en la obra santa: confiamos en Dios para el bien, y luego hacemos el bien. No nos quedamos quietos porque confiamos, sino que nos levantamos y esperamos que el Señor obre a través nuestro y por nosotros. No nos corresponde preocuparnos y hacer el mal, sino confiar y hacer el bien. No confiamos sin hacer, ni hacemos sin confiar.

Los adversarios quieren erradicarnos, si pudieran; pero confiando y haciendo, habitamos en la tierra. No entraremos en Egipto, sino que permaneceremos en la tierra de Emanuel: la providencia de Dios, la tierra de Canaán del amor del pacto. No se pueden deshacer de nosotros tan fácilmente como suponen los enemigos del Señor. No pueden echarnos fuera, ni destruirnos: allí donde Dios nos ha dado un nombre y un lugar, allí moraremos.

Pero, ¿qué pasa con la provisión de nuestras necesidades? El Señor ha puesto un ‘en verdad’ a esta promesa. Tan cierto como que Dios es fiel, Su pueblo será alimentado. A ellos les corresponde confiar y hacer, y el Señor actuará de conformidad a su confianza. Si no son alimentados por los cuervos, o alimentados por Abdías, o alimentados por una viuda, de alguna manera ellos serán alimentados. ¡Fuera los temores!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.” Éxodo 23:22.

10 de Diciembre
“Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.” Éxodo 23:22.

a1Cristo, el Señor, ha de ser reconocido y obedecido en medio de Su pueblo. Él es el Virrey de Dios, y habla en nombre del Padre, y nuestra responsabilidad es hacer sin reservas e inmediatamente lo que Él ordene. Perderíamos la promesa si desatendemos el precepto.

¡Cuán grande es la bendición para la plena obediencia! El Señor establece una alianza con Su pueblo, tanto a la ofensiva como a la defensiva. Él bendecirá a quienes nos bendicen, y maldecirá a quienes nos maldigan. Dios irá en corazón y alma con Su pueblo, y tomará la posición de ellos con profunda simpatía. ¡Qué protección nos garantiza esto! No necesitamos preocuparnos por nuestros adversarios, cuando se nos asegura que se han convertido en los adversarios de Dios. Si Jehová ha asumido nuestra contienda, podemos dejar a los enemigos en Sus manos.

En lo que concierne a nuestro interés, nosotros no tenemos enemigos; pero por la causa de la verdad y de la justicia, tomamos las armas y salimos al conflicto. En esta guerra santa, estamos aliados con el eterno Dios, y si obedecemos cuidadosamente la ley de nuestro Señor Jesús, Él está comprometido a emplear todo Su poder en favor nuestro. Por esa razón no tememos a nadie.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” Marcos 9:23.

9 de Diciembre
“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” Marcos 9:23.

a1Nuestra incredulidad es el mayor obstáculo en nuestro camino; de hecho, no hay otra dificultad real en lo relativo a nuestro progreso y a nuestra prosperidad espiritual. El Señor puede hacerlo todo; pero cuando Él establece como regla que de acuerdo a nuestra fe así nos será hecho, nuestra incredulidad ata las manos de Su omnipotencia.
Sí, las confederaciones del mal serán dispersadas si tenemos fe. La verdad despreciada alzará su cabeza si confiamos en el Dios de la verdad. Podríamos aguantar el peso de la tribulación, o atravesar ilesos en medio de las olas de la calamidad, si pudiéramos ceñir nuestros lomos con el cinturón de la paz, ese cinturón que es abrochado por las manos de la confianza.

¿En qué no podemos creer? ¿Es posible que creamos en todo excepto que creamos en Dios? Sin embargo, Él es siempre sincero; ¿por qué no creemos en Él? Él es siempre fiel a Su palabra; ¿por qué no podemos confiar en Él? Cuando nos encontramos en una condición de recto corazón, la fe no cuesta mayor esfuerzo: entonces confiar en Dios es tan natural para nosotros como es para un niño confiar en su padre.

Lo peor es que podemos creer a Dios acerca de todo con excepción de la presente tribulación abrumadora. Esto es necedad. Vamos, alma mía, sacude esa pecaminosidad, y confía al Señor tu carga, tu labor, la ansiedad de este presente. Cumplido esto, todo ha sido cumplido.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Juan 12:26.

8 de Diciembre
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Juan 12:26.

a1El servicio más elevado es imitación. Si yo quiero ser el siervo de Cristo, he de ser Su seguidor. Hacer como hizo Jesús es la forma más segura de honrar Su nombre. He de tener esto en mente cada día.

Si imito a Jesús, tendré Su compañía: si soy semejante a Él, estaré con Él. A su debido tiempo Él me llevará a lo alto para que more con Él arriba, si, entre tanto, me esfuerzo para seguirle aquí abajo. Después de Su sufrimiento nuestro Señor llegó a Su trono, y, de la misma manera, después de que hayamos sufrido un poco con Él aquí abajo, nosotros también llegaremos a la gloria. La condición de la vida de nuestro Señor será la condición de nuestra vida: si estamos con Él en Su humillación, estaremos con Él en Su gloria. Vamos, alma mía, cobra ánimos y coloca tus pies en las huellas marcadas con sangre que tu Señor te ha dejado.

No debo dejar de observar que el Padre honrará a quienes siguen a Su Hijo. Si Él me ve que soy fiel a Jesús, pondrá señales de favor y de honor en mí por causa de Su Hijo. Ningún honor puede ser semejante a este. Príncipes y emperadores conceden simples sombras de honor; la sustancia de la gloria proviene del Padre. Por tanto, alma mía, aférrate al Señor Jesús más firmemente que nunca.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.” Salmo 29:11.

7 de Diciembre
“Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.” Salmo 29:11.

a1David acababa de oír la voz del Señor en medio de los truenos, y acababa de ver Su poder en el huracán cuyo paso había descrito; y ahora, en la serena calma después de la tormenta, ese poder sobrecogedor que estremece los cielos y la tierra, es prometido como la fortaleza de los escogidos. Aquel que da alas a la certera centella dará a Sus redimidos alas de águila; Aquel que estremece la tierra con Su voz, hará temblar a los enemigos de Sus santos y dará a Sus hijos paz. ¿Por qué somos débiles si podemos recurrir al poder divino? ¿Por qué nos turbamos siendo nuestra la propia paz del Señor? Jesús, el Dios fuerte, es nuestro poder; revistámonos de Él y salgamos a cumplir con nuestro servicio. Jesús, nuestro bendito Señor, es también nuestra paz; reposemos en Él en este día, y pongamos un término a nuestros temores. ¡Qué bendición es contar con Él como nuestro poder y nuestra paz, ahora y para siempre!

Ese mismo Dios que cabalga sobre la tormenta en los días de tempestad, gobernará también al huracán de nuestra tribulación, y nos enviará, antes de que pase mucho tiempo, días de paz.

Tendremos poder en medio de las tormentas, y cánticos para los días hermosos. Comencemos a cantar de inmediato al Dios que es nuestra fortaleza y nuestra paz. ¡Huyan, pensamientos sombríos! ¡Levántense, fe y esperanza!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Isaías 43:2.

6 de Diciembre
“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Isaías 43:2.

a1No hay ningún puente: hemos de pasar por las aguas, y sentir el ímpetu de las corrientes. La presencia de Dios en toda inundación es mejor que cualquier transbordador. Hemos de ser probados, pero saldremos triunfantes, pues el propio Jehová, que es más poderoso que las muchas aguas, estará con nosotros. Él podría parecer alejado de Su pueblo en otras circunstancias, pero de seguro estará con ellos en las dificultades y en los peligros. Las aflicciones de la vida podrían alzarse a una extraordinaria altura, pero el Señor estará a la altura de cualquier ocasión.

Los enemigos de Dios podrían poner peligros de su propia hechura en nuestro camino, es decir, persecuciones y crueles mofas que son como un ardiente horno de fuego. ¿Qué pasa entonces? Pasaremos por los fuegos. Estando Dios con nosotros, no nos quemaremos; no, ni siquiera el olor del fuego se nos impregnará.

¡Oh, la maravillosa seguridad del peregrino nacido del cielo y destinado al cielo! Las muchas aguas no lo ahogarán, ni los fuegos lo quemarán. Tu presencia, oh Señor, es la protección de los santos frente a los múltiples peligros del camino. He aquí, en fe me entrego a Ti, y mi espíritu entra en el reposo.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.