“¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella.” Zacarías 4:7.

25 de Noviembre
“¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella.” Zacarías 4:7.

a1En esta hora un gran monte de dificultad, de calamidad o de necesidad podría aparecerse en nuestro camino, y la razón natural no ve manera de remontarlo, ni atravesarlo, ni rodearlo. Sólo dejen que la fe intervenga, y al instante el monte desaparecerá y se reducirá a llanura. Pero la fe debe oír primero la palabra del Señor: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Esta grandiosa verdad es una necesidad fundamental para enfrentarse a las insuperables pruebas de la vida.

Yo veo que no puedo hacer nada, y que toda confianza en el hombre es vanidad. “No con ejército.” Yo veo que no se puede confiar en ningún medio visible, sino que la fortaleza está en el Espíritu invisible. Solamente Dios puede obrar, y los hombres y los instrumentos son algo con los que no se puede contar.

Si es así, si el Dios Todopoderoso asume los asuntos de Su pueblo, entonces los grandes montes no son nada. Él puede quitar mundos así como los niños empujan los balones, o los patean con su pie. Él me puede proporcionar este poder. Si el Señor me pide que quite un monte de los Alpes, yo puedo hacerlo mediante Su nombre. Podría ser un gran monte, pero incluso delante de mi debilidad será reducido a una llanura; si el Señor lo ha dicho, ¿qué podría temer si cuento con Dios de mi lado?

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.” Salmo 103:9.

24 de Noviembre
“No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.” Salmo 103:9.

a1Él contenderá algunas veces, pues no sería un padre sabio para tales pobres hijos errantes como somos nosotros. Su reprensión es muy dolorosa para quienes son sinceros, pues sienten cuán tristemente la merecen, y cuán indebido de su parte es contristarlo. Nosotros sabemos lo que esta contención significa, y nos inclinamos delante del Señor, lamentando haberle conducido a estar enojado con nosotros.

Pero, ¡qué consuelo encontramos en estas líneas! No contenderá “para siempre”. Si nos arrepentimos y nos volvemos a Él con corazones quebrantados por el pecado y quebrantados a consecuencia del pecado, Él nos sonreirá de inmediato. Para Él no es un placer volver un rostro ceñudo hacia aquellos que ama de todo corazón: Él se goza de que nuestro gozo sea pleno.

Vamos, busquemos Su rostro. No hay motivo para la desesperación, y ni siquiera para el desaliento. Amemos al Dios contendiente, y antes de que pase mucho tiempo cantaremos: “Tu indignación se apartó, y me has consolado.” ¡Desaparezcan, oscuros presentimientos, cuervos del alma! ¡Vengan a mí, humildes esperanzas y recuerdos agradecidos, palomas del corazón! Quien nos perdonó hace mucho tiempo como un juez, puede perdonarnos otra vez como Padre, y nos regocijaremos en Su amor dulce e inmutable.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a poco.” Deuteronomio 7:22.

23 de Noviembre
“Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a poco.” Deuteronomio 7:22.

a1No debemos esperar ganar victorias para el Señor Jesús de un solo golpe. Las prácticas y principios perversos tardan en morir. En algunos lugares toma años de trabajo echar siquiera a uno de los muchos vicios que corrompen a los habitantes. Debemos continuar la guerra con toda nuestra fuerza, aun cuando sólo seamos favorecidos con un pequeño éxito evidente.
Nuestro deber en este mundo es conquistarlo para Jesús. No hemos de hacer concesiones, sino que hemos de exterminar los males. No hemos de buscar popularidad, sino que hemos de mantener una guerra incesante contra la iniquidad. Infidelidad, papado, bebida, impureza, opresión, mundanalidad, error; todo esto ha de ser “echado fuera”.

Sólo el Señor nuestro Dios puede lograr esto. Él obra por medio de Sus siervos fieles; y, bendito sea Su nombre, Él promete que obrará de esta manera. “Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti.” Esto lo hará gradualmente, para que aprendamos la perseverancia, crezcamos en la fe, vigilemos con denuedo, y evitemos la seguridad carnal. Demos gracias a Dios cuando haya un pequeño éxito, y oremos pidiendo más éxitos. No enfundemos nunca la espada hasta que la tierra entera sea conquistada para Cristo.

¡Ten valor, corazón mío! Prosigue poco a poco pues muchas pequeñas victorias constituirán un gran todo.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo hubiese dejado.” Jeremías 50:20.

22 de Noviembre
“En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo hubiese dejado.” Jeremías 50:20.

a1¡Esta es en verdad una palabra gloriosa! ¡Qué perdón tan perfecto es prometido aquí para las naciones pecadoras de Israel y Judá! El pecado será quitado de tal manera que no será encontrado, será tan borrado que no habrá ninguno. ¡Gloria sea dada al Dios de los perdones!

Satanás busca pecados con los cuales acusarnos y nuestros enemigos los buscan para poder ponerlos a nuestro cargo, y nuestra propia conciencia los busca incluso con una avidez mórbida. Pero cuando el Señor aplica la sangre preciosa de Jesús, no tememos ninguna forma de búsqueda, pues “no aparecerá”, “no se hallarán”. El Señor ha hecho que los pecados de Su pueblo cesen de existir: ha acabado con la transgresión, y ha puesto un término al pecado. El sacrificio de Jesús ha arrojado a nuestros pecados a las profundidades del mar. Esto nos hace danzar de alegría.

La razón de la desaparición de nuestros pecados se basa en el hecho que el propio Jehová perdona a Sus elegidos. Su palabra de gracia no sólo es real, sino divina. Él habla absolución, y nosotros somos absueltos. Él aplica la expiación, y a partir de esa hora Su pueblo está más allá de todo temor de condenación. ¡Bendito sea el nombre del Dios aniquilador del pecado!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Roman

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.” Isaías 45:22.

21 de Noviembre
“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.” Isaías 45:22.

a1Esta es la promesa de las promesas. Está colocada en el cimiento de nuestra vida espiritual. La salvación viene por una mirada a Él, que es “Dios justo y Salvador”. ¡Cuán simple es la orden! “Mirad a mí”. ¡Cuán razonable es el requerimiento! Ciertamente la criatura ha de mirar al Creador. Hemos mirado a otras partes durante suficiente tiempo, y ya es hora de que le miremos sólo a Él, que invita nuestra esperanza y promete darnos Su salvación.

¡Sólo una mirada! ¿Acaso no deberíamos mirar de inmediato? No debemos traer nada con nosotros, sino hemos de mirar hacia fuera y hacia arriba, a nuestro Señor en Su trono, hacia donde ha ascendido desde la cruz. Una mirada no requiere ninguna preparación, ni ningún esfuerzo violento: no se necesita talento ni sabiduría, riqueza ni fuerza. Todo lo que necesitamos se encuentra en el Señor nuestro Dios, y si lo miramos a Él para todo, todo será nuestro, y seremos salvos.

¡Vengan, ustedes que están lejos, miren aquí! ¡Ustedes que son los términos de la tierra, vuelvan sus ojos a este lugar! Así como los hombres pueden ver al sol y gozar de su luz desde las regiones más alejadas, de la misma manera ustedes que yacen en los límites de la muerte y en las propias puertas del infierno pueden, por una mirada, recibir la luz de Dios, la vida del cielo, la salvación del Señor Jesucristo, quien es Dios, y que, por tanto, es capaz de salvar.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque sacia el alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta.” Salmo 107:9.

20 de Noviembre
“Porque sacia el alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta.” Salmo 107:9.

a1Es bueno tener anhelos, y entre más intensos sean, mejor. El Señor saciará los anhelos del alma, por grandes y por absorbentes que sean. Anhelemos grandemente, porque el Señor saciará grandemente. Nunca tendremos el estado mental adecuado mientras estemos contentos con nosotros mismos, y estemos libres de anhelos. Los deseos de mayor gracia, y los gemidos que no pueden ser expresados, son dolores propios del crecimiento, y deberíamos desearlos más y más. ¡Bendito Espíritu, condúcenos a suspirar y a clamar pidiendo mejores cosas, y pidiendo más de lo mejor!

El hambre no es de ninguna manera una sensación placentera. Sin embargo, bienaventurados son los que tienen hambre y sed de justicia. Tales personas no solamente verán su hambre aplacada con un poco de alimento, sino que serán saciadas. No serán saciadas con cualquier tipo de alimento burdo, sino que su dieta será digna del buen Señor, pues serán saciadas con bien por el propio Jehová.

Vamos, no nos inquietemos porque anhelemos y tengamos hambre, sino que oigamos la voz del Salmista cuando él mismo anhela y tiene hambre de ver a Dios enaltecido. “Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Mas desde este día os bendeciré.” Hageo 2:19.

19 de Noviembre
“Mas desde este día os bendeciré.” Hageo 2:19.

a1Las cosas futuras están ocultas de nosotros. Sin embargo, aquí tenemos un espejo en el que podemos ver los años venideros. El Señor dice: “Mas desde este día os bendeciré.”
Vale la pena tomar nota del día al que se hace referencia en esta promesa. Las cosechas habían sido muy escasas, se habían secado y habían sufrido de añublo, todo por causa del pecado del pueblo. Ahora, el Señor vio que estos castigados comenzaban a obedecer Su palabra, y a construir Su templo, y por tanto, Él dice: “Desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; considerad… Mas desde este día os bendeciré.”

Si hemos vivido en cualquier pecado, y el Espíritu nos conduce a alejarnos de él, podemos contar con la bendición del Señor. Su sonrisa, Su Espíritu, Su gracia, la más plena revelación de Su verdad, todo nos indica una bendición incrementada. Podremos encontrar una mayor oposición por parte del hombre por causa de nuestra fidelidad, pero nos elevaremos a tratos más íntimos con el Señor nuestro Dios, y a una visión más clara de nuestra aceptación en Él.

Señor, estoy resuelto a ser más sincero contigo, y más exacto en el seguimiento de Tu doctrina y de Tu precepto; y Te ruego, por tanto, por Cristo Jesús, que aumentes la bendición de mi vida cotidiana a partir de este momento y para siempre.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos.” Zacarías 12:8.

18 de Noviembre
“En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos.” Zacarías 12:8.

a1Uno de los mejores métodos que tiene el Señor para defender a Su pueblo, es hacerlos fuertes con poder interior. Los hombres son mejores que los muros, y la fe es más fuerte que las fortalezas.

El Señor puede tomar al más débil de nosotros y hacerlo como a David, un paladín de Israel. ¡Señor, haz esto conmigo! Infunde Tu poder en mí, y lléname de valor sagrado para que pueda enfrentarme al gigante con honda y con piedra, confiando en Dios

El Señor puede hacer a Sus más grandes paladines mucho más poderosos de lo que son: David puede ser como Dios, como el ángel de Jehová. Este sería un cambio maravilloso, pero totalmente factible, o no se hablaría de él. ¡Oh Señor, obra eso en nuestros mejores líderes! ¡Muéstranos lo que eres capaz de hacer, es decir, levantar a Tus fieles siervos a una altura de gracia y santidad que será claramente sobrenatural.

Señor, mora en Tus santos, y serán como Dios; pon Tu poder en ellos, y serán como las criaturas vivientes que habitan en la presencia de Jehová. Cumple esta promesa a Tu iglesia entera en este nuestro día, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque no abandonará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad.” Salmo 94:14.

17 de Noviembre
“Porque no abandonará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad.” Salmo 94:14.

a1No, Dios ni siquiera abandonará a uno de ellos. Los hombres abandonan, pero Dios no, pues Su elección es inmutable, y Su amor es eterno. Nadie puede encontrar a una sola persona a la que Dios haya desamparado después de habérsele revelado salvadoramente.

El Salmo menciona esta grandiosa verdad para dar ánimos al corazón del afligido. El Señor disciplina a los Suyos, pero nunca los desampara. Nuestra instrucción es el resultado de la doble obra de la ley y de la vara, y el fruto de esa instrucción es una quietud de espíritu y una sobriedad de mente, de las que procede el descanso. Los impíos son dejados solos hasta que es cavado el hoyo en el que se hundirán y serán sumidos; pero los piadosos son enviados a la escuela para que sean preparados para su glorioso destino en el más allá. El juicio retornará y terminará su obra sobre los rebeldes, pero igualmente retornará para vindicar a los sinceros y a los piadosos. Por esta razón podemos soportar la vara de la disciplina con calmada sumisión pues no significa para nosotros ira, sino amor.

“Dios puede castigar y corregir
Pero no puede nunca abandonar;
Puede en fidelidad reprender,
Pero nunca dejar de amar.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.” Isaías 54:17.

16 de Noviembre
“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.” Isaías 54:17.

a1Hay un gran martilleo en las fraguas y en las forjas del enemigo. Están fabricando armas con las cuales aniquilar a los santos. Ellos no podrían ni siquiera hacer eso si el Señor no se los permitiera; pues Él ha creado al forjador que sopla los carbones en el fuego. ¡Pero vean cuán diligentemente laboran! ¡Cuántas espadas y lanzas moldean! No importa, pues en la hoja de cada arma se puede leer esta inscripción: no prosperará.

Pero ahora escuchen otro ruido: se trata de la contienda de las lenguas. Las lenguas son instrumentos más terribles que los que pueden forjarse con martillos y yunques, y el mal que infligen corta más profundamente y tiene un mayor alcance. ¿Qué será de nosotros ahora? La calumnia, la falsedad, la insinuación, el ridículo: estos constituyen flechas envenenadas; ¿cómo podremos enfrentarlos? El Señor Dios nos promete que, si no podemos silenciar las lenguas, por lo menos escaparemos de ser arruinados por ellas. Nos condenan por el momento, pero nosotros las condenaremos al fin, y para siempre. La boca de quienes hablan será acallada, y sus falsedades serán tornadas para honra de esos hombres buenos que sufrieron por causa de ellas.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.