“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mateo 6:33.

25 de Octubre
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mateo 6:33.

a1Vean cómo inicia la Biblia: “En el principio… Dios.” Su vida ha de iniciar de la misma manera. Busquen con toda su alma, primera y prioritariamente, el reino de Dios como el lugar de su ciudadanía, y Su justicia como la característica de su vida. En cuanto al resto, todo provendrá del propio Señor sin que tengan que estar ansiosos por ello. Todo lo que es necesario para esta vida y para la piedad “estas cosas os serán añadidas.”

¡Qué promesa es esta! Alimento, vestido, casa, y todo lo demás, Dios asume la tarea de añadirlo mientras ustedes lo busquen a Él. Ustedes han de preocuparse por Sus asuntos, y Él se preocupará por los suyos. Cuando necesiten papel y cordel para envolver, les serán suministrados con la compra de bienes más importantes; y de igual manera los bienes terrenales necesarios serán añadidos junto con el reino. Quien sea un heredero de la salvación no morirá de inanición; y quien vista su alma con la justicia de Dios no podrá ser dejado por el Señor con su cuerpo desnudo. Abandonemos todo afán devorador. Concentren su mente en buscar al Señor. La codicia es pobreza, y la ansiedad es miseria: la confianza en Dios es un patrimonio, y la semejanza a Dios es una herencia celestial. Señor, yo te estoy buscando, haz que pueda encontrarte.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.” Jeremías 15:20.

24 de Octubre
“Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.” Jeremías 15:20.

a1La firmeza en el temor y la fe en Dios, hará al hombre como un muro de bronce que nadie puede derribar o romper. Únicamente Dios puede hacer así al hombre; pero necesitamos hombres así en la iglesia, y en el mundo, y especialmente en el púlpito.

Contra intransigentes hombres de la verdad, esta época de imposturas luchará tesoneramente. Nada parece ofender tanto a Satanás y a su simiente como la resolución. Ellos atacan la santa firmeza de la manera que los asirios sitiaban las ciudades fortificadas. La dicha es que ellos no pueden prevalecer contra hombres a quienes Dios ha fortalecido en Su fuerza. Llevados por todas partes por todo viento de doctrina, otros sólo necesitan ser soplados y son transportados lejos; pero aquellos que aman las doctrinas de la gracia, debido a que poseen la gracia de las doctrinas, permanecen firmes como rocas en medio de mares enfurecidos.

¿De dónde proviene esa firmeza? “Yo estoy contigo, dice Jehová”: esa es la verdadera respuesta. Jehová salvará y liberará a las almas fieles de todos los asaltos del adversario. Ejércitos están en contra nuestra, pero el Señor de los ejércitos está con nosotros. No nos atrevemos a movernos ni una pulgada, pues el propio Señor nos sostiene en nuestro lugar, y allí permaneceremos para siempre.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón.” Salmo 97:11

23 de Octubre
“Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón.” Salmo 97:11

La justicia es a menudo costosa para el hombre que la guarda a pesar de todos los riesgos, pero al final cubrirá sus propios gastos, y producirá una ganancia infinita. Una vida santa es como sembrar la semilla: mucho es desparramado y aparentemente queda enterrado en el suelo, para no ser recogido nunca más. Estamos equivocados cuando esperamos una cosecha inmediata; pero el error es muy natural, pues parece imposible enterrar a la luz. Sin embargo, la luz está “sembrada”, dice el texto. Yace latente: nadie puede verla. Estamos completamente seguros que un día ha de manifestarse.

Estamos plenamente seguros que el Señor ha establecido una cosecha para los sembradores de luz, y ellos la segarán, cada hombre para sí. Entonces vendrá su alegría. Gavillas de gozo por semillas de luz. Su corazón era recto delante de Dios, aunque los hombres no les daban crédito por ello, sino que incluso los censuraban: eran justos, aunque quienes los rodeaban los denunciaban como severos. Ellos tenían que esperar, como el labrador espera el precioso fruto de la tierra: pero la luz fue sembrada para ellos, y la alegría estaba siendo preparada en su nombre por el Señor de la cosecha.

¡Valor, hermanos! No necesitamos tener prisa. Poseamos a nuestras almas en paciencia, pues pronto nuestras almas poseerán luz y alegría.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

 

“Tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre.” 2 Samuel 7:29.

22 de Octubre
“Tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre.” 2 Samuel 7:29.

a1Esta es una promesa usada como argumento, y por tanto produce una doble instrucción para nosotros. Todo aquello que el Señor ha hablado ha de ser recibido por nosotros como verdaderamente cierto, y podemos argumentarlo ante el trono.

¡Oh, cuán dulce es citar lo que nuestro propio Dios ha dicho! ¡Cuán precioso es usar un “por tanto” sugerido por la promesa, como lo hace David en este versículo!

No oramos porque dudemos, sino porque creemos. Orar con incredulidad es indigno de los hijos de Dios. No, Señor, nosotros no podemos dudar de Ti. Estamos persuadidos de que cada palabra Tuya es un cimiento sólido para la expectativa más osada. Venimos a Ti y decimos: “Haz conforme a lo que has dicho.” Bendice la casa de Tus siervos. Sana a nuestros enfermos; salva a los que dudan entre los nuestros; restaura a los descarriados; confirma a los que viven en Tu temor. Señor, danos alimento y vestido conforme a Tu palabra. Prospera nuestras empresas; especialmente da éxito a nuestros esfuerzos de dar a conocer Tu Evangelio en nuestra esfera. Convierte a nuestros servidores en Tus siervos, a nuestros hijos en Tus hijos. Haz que la bendición fluya a las generaciones venideras, y en tanto que alguno de nosotros permanezca en la tierra, que sea fiel a Ti. Oh, Señor Dios, que “con tu bendición sea bendita la casa de tu siervo para siempre.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto.” Isaías 60:22.

21 de Octubre
“El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto.” Isaías 60:22.
a1Las obras para el Señor con frecuencia comienzan a pequeña escala, y no son menos importantes por eso. La debilidad educa a la fe, acerca a Dios, y gana gloria para Su nombre. El premio es una promesa de crecimiento. El grano de mostaza es la más pequeña de todas las semillas, y sin embargo, se convierte en una hortaliz se hace árbol, con ramas que alojan a los pájaros del cielo. Podemos comenzar con uno, aunque sea “el pequeño”, y, sin embargo, “vendrá a ser mil.” El Señor es grandioso con la tabla de multiplicar. Cuán a menudo le dijo a Su siervo solitario: “Te multiplicaré”. Confíen en el Señor, cuando sean solamente uno o dos; pues Él estará en medio de ustedes si están congregados en Su nombre.

“El pequeño.” ¿Qué puede ser más despreciable a los ojos de aquellos que cuentan cabezas y pesan fuerzas? Sin embargo, este es el núcleo de una gran nación. Solamente una estrella brilla inicialmente en la tarde, pero pronto el cielo está cubierto de innumerables luces.

Tampoco debemos pensar que la perspectiva de crecimiento sea remota, pues la promesa es, “Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto.” No habrá una prisa prematura, como esa que puede verse en reuniones agitadas; todo será a su debido tiempo; sin embargo, no habrá ninguna demora. Cuando el Señor se apresura, Su velocidad es gloriosa.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Él salvará a su pueblo de sus pecados.” Mateo 1:21.

20 de Octubre
“Él salvará a su pueblo de sus pecados.” Mateo 1:21.

a1Señor, sálvame de mis pecados. Por tu nombre de Jesús me siento animado a orar de esta manera. Sálvame de mis pecados pasados, para que el hábito de ellos no me mantenga cautivo. Sálvame de mis pecados constitucionales, para que no sea el esclavo de mis propias debilidades. Sálvame de los pecados que continuamente están ante mis ojos para que no pierda mi horror por ellos. Sálvame de mis pecados secretos; pecados que no percibo debido a mi falta de luz. Sálvame de los pecados súbitos y sorprendentes: no permitas que sea sacado de mi camino por la fuerza de la tentación. Sálvame, Señor, de todo pecado. No permitas que la iniquidad tenga dominio sobre mí.

Solamente Tú puedes hacer esto. Yo no puedo romper mis propias cadenas ni eliminar a mis propios enemigos. Tú conoces la tentación, pues Tú fuiste tentado. Tú conoces el pecado, pues Tú cargaste con el peso de ese pecado. Tú sabes cómo socorrerme en mi hora de conflicto. Tú puedes salvarme de pecar, y salvarme cuando he pecado. Se ha prometido en Tu propio nombre que harás esto, y yo te ruego que en este día me permitas comprobar la profecía. No permitas que ceda al mal carácter, o al orgullo, o al desaliento o a cualquier forma de mal; pero sálvame para santidad de vida, para que Tu nombre de Jesús pueda ser glorificado en mí abundantemente.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Sino que te castigaré con justicia.” Jeremías 30:11.

19 de Octubre

“Sino que te castigaré con justicia.” Jeremías 30:11.

a1Ser dejado sin corrección sería un signo fatal: demostraría que el Señor habría dicho: “Es dado a ídolos; déjalo.” ¡Que Dios nos conceda que esa no sea nunca nuestra porción! La prosperidad ininterrumpida es algo que debe causarnos miedo y temblor. Dios reprende y disciplina a todos aquellos a quienes ama tiernamente, pero permite que aquellos por los que no tiene estima se engorden sin temor, como novillos destinados al matadero. Es en amor que nuestro Padre celestial usa la vara para con Sus hijos.

Sin embargo, es preciso ver que la corrección es “con justicia”: Él nos da amor sin medida, pero el castigo es “con justicia.” Igual que bajo la antigua ley ningún israelita podía recibir más de “cuarenta azotes menos uno”, que garantizaba un conteo cuidadoso y un sufrimiento limitado, así sucede con cada miembro afligido de la casa de la fe: cada golpe es contado. Nuestro castigo es regulado según la medida de la sabiduría, de la simpatía y del amor. Lejos esté de nosotros rebelarnos contra esas estipulaciones tan divinas. Señor, si Tú estás a mi lado para medir las amargas gotas para mi copa, me corresponde tomarla alegremente de Tu mano, y beberla de acuerdo a tus instrucciones, diciendo: “Hágase tu voluntad.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán” Salmo 126:5

18 de Octubre

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán” Salmo 126:5

a1Los tiempos de llanto son ideales para la siembra: no queremos que la tierra esté demasiado seca. Las semillas remojadas en las lágrimas de una ansiedad sincera brotarán más rápidamente. La sal de lágrimas llenas de oración darán a la buena semilla un sabor que las protegerá del gusano: la verdad expresada con tremenda sinceridad contiene una doble vida. En vez de detener nuestra siembra debido a nuestro llanto, redoblemos nuestros esfuerzos porque la estación es muy propicia.

Nuestra semilla celestial no podría ser sembrada apropiadamente con risas. La profunda aflicción y la preocupación por las almas de otros son un acompañamiento más adecuado para la enseñanza piadosa que cualquier cosa parecida a la levedad. Nos hemos enterado de hombres que fueron a la guerra con un corazón ligero, pero fueron derrotados; y sucede mayormente lo mismo con aquellos que siembran en ese mismo estilo.

Vamos, entonces, corazón mío, continúa sembrando en tu llanto, pues cuentas con la promesa de una venturosa cosecha. Tú cosecharás. Tú, tú mismo, verás algún resultado de tu trabajo. Este resultado vendrá a ti en tan gran medida como para proporcionarte un gozo que una pobre, marchita y escasa cosecha no te podría proporcionar. Cuando tus ojos estén empañados con lágrimas de plata, piensa en el grano de oro. Soporta con alegría el presente trabajo y el desconsuelo; pues el día de la cosecha te recompensará con plenitud.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Mas el que teme el mandamiento será recompensado.” Proverbios 13:13.

17 de Octubre
“Mas el que teme el mandamiento será recompensado.” Proverbios 13:13.

a1El santo temor de la Palabra de Dios experimenta un notable descuento ahora. Los hombres se consideran más sabios que la Palabra del Señor, y se sientan para juzgarla. “Pero yo no hice así, a causa del temor de Dios.” Nosotros aceptamos al Libro inspirado como infalible, y demostramos nuestra estimación por medio de nuestra obediencia. No sentimos terror de la Palabra, sino que tenemos un temor filial de ella. No tenemos miedo de sus castigos, porque tenemos temor de sus mandamientos.

Este santo temor del mandamiento produce la tranquilidad de la humildad, que es mucho más dulce que la temeridad del orgullo. Se convierte en un guía de nuestros movimientos; una traba cuando vamos cuesta abajo, y un estímulo cuando vamos ascendiendo. Preservados del mal y conducidos a la justicia por nuestra reverencia al mandamiento, adquirimos una quieta conciencia, que es una fuente de vino; un sentido de libertad de la responsabilidad, que es como vida de entre los muertos; y una confianza de agradar a Dios, que es el cielo aquí abajo. Los impíos podrán ridiculizar nuestra profunda reverencia por la Palabra de Dios; ¿pero qué importa eso? El premio por nuestro supremo llamamiento es suficiente consuelo para nosotros. Las recompensas de la obediencia escarnecen las burlas del escarnecedor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.” Juan 6:57.

16 de Octubre

“Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.” Juan 6:57.

a1Vivimos en virtud de nuestra unión con el Hijo de Dios. Como Dios-hombre Mediador, el Señor Jesús vive por el autoexistente Padre que lo ha enviado, y de la misma manera nosotros vivimos por el Salvador que nos ha vivificado. Quien es la fuente de nuestra vida es también su sustento. La vida es sustentada por el alimento. Debemos sustentar la vida espiritual con el alimento espiritual, y ese alimento espiritual es el Señor Jesús. No Su vida, o Su muerte, o los oficios, o la obra únicamente, sino Él mismo, que incluye todas estas cosas. De Jesús, de Él mismo, nos nutrimos.

Esto nos es explicado en la Cena del Señor, pero lo gozamos en la práctica cuando meditamos en nuestro Señor, cuando creemos en Él con fe apropiadora, cuando lo recibimos con amor, y lo asimilamos por el poder de la vida interior. Sabemos lo que es alimentarnos de Jesús, pero no podemos decirlo ni escribirlo. Nuestra ruta más sabia es practicarlo, y hacerlo más y más.

Se nos pide que comamos abundantemente, y será para nuestro infinito beneficio hacerlo por cuanto Jesús es nuestra comida y nuestra bebida.

Señor, yo te doy gracias porque esto, que es una necesidad para mi nueva vida, es también mi mayor deleite. Por tanto, en este momento, yo me alimento de Ti.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.