“Porque yo vivo, vosotros también viviréis.” Juan 14:19.

15 de Octubre
“Porque yo vivo, vosotros también viviréis.” Juan 14:19.

a1Jesús ha vuelto la vida de los creyentes en Él tan cierta como la Suya. Con la misma certeza que vive la cabeza, los miembros vivirán también. Si Jesús no hubiera resucitado de los muertos, entonces nosotros estaríamos muertos en nuestros pecados; pero como Él resucitó, todos los creyentes han resucitado en Él. Su muerte quitó nuestras transgresiones y soltó las amarras que nos retenían bajo sentencia de muerte. Su resurrección certific uestra justificación: hemos sido absueltos, y la misericordia dice: “También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.”

Jesús ha hecho la vida de Su pueblo tan eterna como la Suya. ¿Cómo podrían morir los miembros en tanto que Él viva, viendo que son uno con Él? Porque Él no muere más, y la muerte no tiene dominio sobre Él, ellos tampoco regresarán más a las tumbas de sus viejos pecados, sino que vivirán para el Señor en vida nueva. Oh creyente, cuando estés bajo gran tentación, y tengas miedo de caer un día por mano enemiga, que esto te dé seguridad. No perderás nunca tu vida espiritual, pues está escondida con Cristo en Dios. Tú no dudas de la inmortalidad de tu Señor; por tanto, no pienses que te dejará morir, puesto que eres uno con Él. El argumento para tu vida es Su vida, y por eso no puedes tener ningún temor; por tanto, descansa en tu Dios vivo.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.” Mateo 10:32.

14 de Octubre
“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.” Mateo 10:32.

a1¡Es una promesa llena de gracia! Es un gran gozo para mí confesar a mi Señor. Sin importar cuáles pudieran ser mis fallas, no estoy avergonzado de Jesús, ni me da miedo declarar las doctrinas de Su cruz. Oh Señor, no he escondido Tu justicia dentro de mi corazón.

El panorama que el texto pone delante de mí es dulce. Loa amigos abandonan y los enemigos se alegran, pero el Señor no repudia a Su siervo. Sin duda el Señor me reconocerá incluso aquí, y me dará nuevas señales de Su consideración favorable. Pero se aproxima el día cuando deba estar delante del grandioso Padre. ¡Qué bendición es pensar que Jesús me confesará entonces!

Él dirá: “Este hombre realmente confió en mí, y estaba anuente a sufrir reproches por amor de Mi nombre; por esa razón yo lo reconozco como mío.”

El otro día un gran hombre fue hecho caballero, y la reina le entregó una insignia enjoyada; pero, ¿qué importancia tuvo eso? Será un honor que sobrepase a todos los honores cuando el Señor Jesús nos confiese en la presencia de la Majestad divina en los cielos.

Que nunca me sienta avergonzado de reconocer a mi Señor. Que nunca me abandone a un cobarde silencio, o acepte una componenda proveniente de un corazón desfallecido. ¿Acaso me avergonzaré de reconocer a Aquel que promete reconocerme?

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” 2 Crónicas 7:14.

13 de Octubre
“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” 2 Crónicas 7:14.

a1Llamados por el nombre del Señor, somos, sin embargo, hombres y mujeres que yerran. ¡Cuán grande misericordia es que nuestro Dios esté presto a perdonar! Siempre que pecamos, apresurémonos al propiciatorio de nuestro Dios, en busca del perdón.

Hemos de humillarnos. ¿No deberíamos ser humillados por el hecho que después de recibir tanto amor, todavía transgredimos? Oh, Señor, nos postramos delante de Ti en el polvo, y reconocemos nuestra cruel ingratitud. ¡Oh, la infamia del pecado! ¡Oh, la infamia que es siete veces más terrible en personas tan favorecidas como lo hemos sido nosotros!
Además, hemos de orar pidiendo misericordia, limpieza y liberación del poder del pecado. Oh, Señor, óyenos ahora, y no apagues nuestro clamor.

En esta oración hemos de buscar el rostro del Señor. Él nos ha dejado por causa de nuestras faltas, y debemos suplicarle que regrese. Oh, Señor, míranos en Tu Hijo Jesús, y sonríe a Tus siervos.

Esto ha de ir acompañado con nuestro rechazo del pecado, pues Dios no puede volverse a nosotros a menos que nos volvamos del pecado.

Luego viene la triple promesa de oír, perdonar y sanar. Padre nuestro, concédenos esta triple promesa de inmediato, por nuestro Señor Jesucristo.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.” Deuteronomio 30:6.

12 de Octubre
“Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.” Deuteronomio 30:6.

a1Aquí leemos acerca de la verdadera circuncisión.

Noten a su autor: “Jehová tu Dios.” Sólo Él puede tratar eficazmente con nuestro corazón, y quitar su carnalidad y su corrupción. Hacernos amar a Dios con todo nuestro corazón y alma es un milagro de gracia que sólo el Espíritu Santo puede obrar. Hemos mirar únicamente al Señor para esto, y no estar satisfechos nunca con nada que no sea eso.

Noten dónde es obrada esta circuncisión. No es de la carne, sino del espíritu. Es la señal esencial del pacto de la gracia. El amor a Dios es la marca indeleble de la simiente elegida; por este sello secreto la elección de gracia es certificada para el creyente. Debemos cuidar de no confiar en ningún rito externo, sino que seamos sellados en el corazón por la operación del Espíritu Santo.

Noten cuál es el resultado: “a fin de que vivas.” La intención de la carne es muerte. Venciendo a la carne encontramos vida y paz. Si andamos en las cosas del Espíritu, viviremos. Oh, que Jehová, nuestro Dios, complete Su obra de gracia en nuestras naturalezas internas, para que en el sentido más pleno y más elevado vivamos para Dios.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y yo los fortaleceré en Jehová, y caminarán en su nombre, dice Jehová. Zacarías 10:12

11 de Octubre
“Y yo los fortaleceré en Jehová, y caminarán en su nombre, dice Jehová. Zacarías 10:12

a1Esto es un solaz para los santos enfermos. Se han debilitado y temen que no se levantarán nunca del lecho de la duda y del miedo; pero el grandioso Médico puede curar la enfermedad y quitar la debilidad proveniente de esa enfermedad. Él fortalecerá a los débiles. Esto lo hará de la mejor manera posible, pues será “en Jehová”. Nuestra fortaleza es mucho más sólida en Dios que en el yo.

En el Señor produce comunión, en nosotros generaría orgullo. En nosotros estaría tristemente limitada, pero en Dios no conoce límites.Cuando la fortaleza le es otorgada, el creyente la usa. Camina por todos lados en el nombre del Señor. ¡Qué gozo es caminar por todas partes después de una enfermedad, y qué deleite es ser fuerte en el Señor después de una temporada de postración! El Señor otorga a Su pueblo libertad para caminar por todos lados, y un sosiego interior para ejercitar esa libertad. Él nos hace caballeros: no somos esclavos que no conocen el descanso, y no disfrutan los paisajes, sino que somos libres de viajar cómodamente por toda la tierra de Emanuel.

Vamos, corazón mío, ya no estés enfermo y afligido. Jesús te ordena que seas fuerte, y que camines con Dios en santa contemplación. Obedece Su palabra de amor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar. Apocalipsis 3:8.

10 de Octubre
“He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar. Apocalipsis 3:8.

a1Los santos que permanecen fieles a la verdad de Dios tienen una puerta abierta delante de ellos. Alma mía, tú has resuelto vivir y morir conforme a lo que el Señor ha revelado en Su Palabra, y por tanto delante de ti está esta puerta abierta.
Voy a entrar a través de la puerta abierta de comunión con Dios. ¿Quién me denegará la entrada? Jesús ha quitado mi pecado, y me ha dado Su justicia, y por eso puedo entrar libremente. Señor, eso hago por gracia.
Tengo también delante de mí una puerta abierta a los misterios de la Palabra. Puedo adentrarme en las cosas profundas de Dios. Elección, Unión con Cristo, la Segunda Venida: todas estas cosas están delante de mí, y puedo disfrutarlas.
Una puerta abierta de acceso está delante de mí en privado, y una puerta abierta de utilidad en público. Dios me oirá; Dios me usará. Una puerta es abierta para mi marcha progresiva hacia la iglesia de arriba, y para mi comunión diaria con los santos de aquí abajo. Algunos procurarán encerrarme o dejarme fuera, pero todo eso será en vano.
Pronto veré una puerta abierta al cielo: la puerta de perlas será mi vía de entrada, y entonces entraré donde está mi Señor y Rey, y estaré eternamente unido con Dios.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y el sacerdote pondrá de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromático, que está en el tabernáculo de reunión delante de Jehová.” Levítico 4:7.

9 de Octubre
“Y el sacerdote pondrá de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromático, que está en el tabernáculo de reunión delante de Jehová.” Levítico 4:7.

a1El altar del incienso es el lugar donde los santos presentan sus oraciones y alabanzas; y es muy agradable pensar que ha sido rociado con la sangre del grandioso sacrificio. Esto es lo que hace aceptable delante de Jehová toda nuestra adoración: Él ve la sangre de Su propio Hijo, y por eso acepta nuestro homenaje.
Es bueno que fijemos nuestros ojos en la sangre del único sacrificio por el pecado. El pecado se mezcla incluso con nuestras cosas santas, y nuestro mejor arrepentimiento, y fe, y oración y acción de gracias no podrían ser recibidos por Dios si no fuera por el mérito del sacrificio expiatorio. Muchos miran con desprecio “la sangre”; pero para nosotros es el fundamento del consuelo y de la esperanza. Eso que está sobre los cuernos del altar tiene el propósito de estar de manera prominente delante de nuestros ojos cuando nos acercamos a Dios.

La sangre da fortaleza a la oración, y por esto está sobre los cuernos del altar. Está “delante de Jehová”, y por eso debe estar delante de nosotros. Está sobre el altar antes de que traigamos el incienso; está allí para santificar nuestras ofrendas y dones.
Vamos, oremos con confianza, puesto que la víctima ha sido ofrecida, el mérito ha sido argumentado, la sangre está detrás del velo, y las oraciones de los creyentes deben ser de olor agradable al Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Nunca más te llamarán Desamparada.” Isaías 62:4.

8 de Octubre
“Nunca más te llamarán Desamparada.” Isaías 62:4.

a1“Desamparada” es una palabra lúgubre. Suena como un tañido fúnebre. Es el registro de las aflicciones más agudas, y la profecía de los males más espantosos. Un abismo de miseria abre su boca en esa palabra “Desamparada.” ¡Abandonado por uno que comprometió su honor! ¡Abandonado por un amigo probado por largo tiempo y de confianza! ¡Abandonado por un pariente amado! ¡Abandonado por padre y madre! ¡Abandonado por todos! Esto es un verdadero dolor, y, sin embargo, puede ser soportado pacientemente si el Señor nos sostiene.
Pero, ¿qué se sentirá al verse abandonado por Dios? Piensen en el más amargo de los clamores: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” ¿Hemos probado alguna vez en algún grado el ajenjo y la hiel de “Desamparada” en ese sentido? Si así fuera, supliquemos al Señor para que nos salve de cualquier repetición de una aflicción tan indecible. ¡Oh, que esas tinieblas no vuelvan jamás! Los hombres maliciosamente le dijeron a un santo: “Dios lo ha desamparado; perseguidle y tomadle.” Pero siempre fue falso. El favor amante del Señor forzará a nuestros crueles enemigos a tragarse sus propias palabras, o, al menos, a reprimir sus lenguas.
Lo opuesto de todo esto es esa palabra superlativa Hefzi-bá: “Mi deleite está en ella.” Esto convierte en baile al llanto. Que aquellos que soñaron que habían sido abandonados oigan al Señor cuando dice: “No te desampararé, ni te dejaré.”

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“El va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis como os dijo.” Marcos 16:7.

7 de Octubre
“El va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis como os dijo.” Marcos 16:7.

a1Donde indicó que se reuniría con Sus discípulos, allí estaría en el momento debido. Jesús acude siempre a Su cita. Si promete reunirse con nosotros en el propiciatorio, o en la adoración pública, o en las ordenanzas, podemos estar plenamente seguros de que allí estará. Nosotros podríamos permanecer perversamente alejados del lugar indicado para la cita, pero Él nunca lo hará. Él dice: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo”; no dice: “allí estaré”, sino “allí estoy ya yo.”
Jesús es siempre el primero en la comunión: “El va delante de vosotros.” Su corazón está con Su pueblo, Su delicia está en ellos, y nunca es tardo para reunirse con ellos. En toda comunión Él va delante de nosotros.
Pero Él se revela a los que le siguen: “Allí le veréis.” ¡Visión deleitable! No nos importa ver a los más grandes de los simples mortales, pero verlo a ÉL es ser llenado de gozo y paz. Y le veremos, pues Él promete venir a los que creen en Él, y manifestarse a ellos. Estén seguros que así será, pues Él hace todo de conformidad a Su palabra de la promesa: “Como os dijo.” Aférrense a esas últimas palabras, y estén seguros que hasta el final Él hará con ustedes: “Como os dijo.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad.” Juan 16:13.

6 de Octubre

a1La verdad es semejante a una vasta caverna en la que deseamos entrar, pero que somos incapaces de recorrer solos. Su entrada es clara y brillante; pero si nos adentráramos más y exploráramos sus escondrijos más recónditos, necesitaríamos un guía o nos perderíamos. El Espíritu Santo, que conoce toda la verdad perfectamente, es el guía asignado a todos los verdaderos creyentes, y los conduce según su propia capacidad, desde una cámara interior hasta otra, para que contemplen las cosas más profundas de Dios, y para que les sea revelado Su secreto con claridad.
¡Cuán grande promesa es esta para una humilde mente inquisitiva! Nosotros deseamos conocer la verdad y adentrarnos en ella. Estamos conscientes de nuestra propia propensión a errar, y sentimos la urgente necesidad de un guía. Nos gozamos porque el Espíritu Santo ha venido y mora entre nosotros.

Condesciende a actuar como un guía para nosotros, y nosotros aceptamos gozosos Su liderazgo. Deseamos aprender “Toda la verdad”, para no volvernos sesgados y estar sin equilibrio.

No queremos ser ignorantes voluntarios de ninguna parte de la revelación para no perdernos alguna bendición, o para no incurrir en pecado. El Espíritu de Dios ha venido para guiarnos a toda la verdad: escuchemos Sus palabras con corazones obedientes y sigamos su guía.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.