“El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres.” Miqueas 5:7.

5 de Octubre
“El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre
la hierba, las cuales no esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres.” Miqueas 5:7.

a1Si esto es cierto del Israel literal, con mucha más razón es cierto del Israel espiritual, del pueblo creyente de Dios. Cuando los santos son lo que debieran ser, son una bendición incalculable para aquellos entre quienes se encuentran esparcidos.
Son como el rocío, pues de una manera tranquila y discreta refrescan a los que están a su alrededor. Silenciosa pero eficazmente ministran a la vida, al crecimiento, y al gozo de aquellos que habitan con ellos. Caídos frescos del cielo, relucientes como diamantes al sol, agraciados hombres y mujeres atienden a los débiles y a los insignificantes hasta que cada hoja de hierba tiene su propia porción de rocío. Pequeños como individuos, son, cuando están unidos, suficientes por completo para los propósitos de amor que el Señor cumple a través de ellos. Las gotas de rocío logran refrescar extensos acres. ¡Señor, haznos como el rocío!
Las personas piadosas son como lluvias que llegan ordenadas por Dios sin licencia ni autorización de los hombres. Trabajan para Dios ya sea que los hombres lo deseen o no; no solicitan el permiso humano como tampoco lo hace la lluvia. Señor, haz que estemos valerosamente dispuestos, y libres en Tu servicio dondequiera que nuestra porción hubiere sido asignada.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” Juan 12:32

4 de Octubre
“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” Juan 12:32

a1Vamos, obreros, cobren ánimo. Ustedes temen no poder atraer a una congregación. Intenten la predicación de un Salvador crucificado, resucitado y ascendido; pues esta es la mayor “fuerza de atracción” que haya sido jamás manifestada entre los hombres. ¿Qué los atrajo a Cristo sino Cristo? ¿Qué los atrae a Él ahora sino Su propia bendita persona? Si ustedes han sido atraídos a la religión por cualquier otra cosa, pronto serán atraídos lejos de ella; pero Jesús los ha retenido, y los retendrá hasta el fin. ¿Por qué, entonces, dudar de Su poder de atraer a otros? Vayan con el nombre de Jesús a aquellos que han sido tercos hasta este momento, y vean si no los atrae.
Ningún tipo de hombre está más allá de este poder de atracción. Viejos y jóvenes, ricos y pobres, ignorantes y letrados, depravados o afectuosos, todos los hombres habrán de sentir la fuerza de atracción. Jesús es el único imán. No pensemos en ningún otro. La música no atraerá a Jesús, ni tampoco la elocuencia, la lógica, las ceremonias o el ruido. El propio Jesús ha de atraer a los hombres a Sí mismo; y Jesús es el indicado para la obra en cada caso. No permitan ser tentados por la charlatanería del día; mas como obreros del Señor trabajen a Su manera, y atraigan con las propias cuerdas del Señor. Atraigan hacia Cristo, y atraigan por Cristo, pues entonces Cristo atraerá por medio de ustedes.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.” Salmo 17:15.

3 de Octubre
“En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.” Salmo 17:15.
a1La porción de otros hombres llena sus cuerpos, y enriquece a sus hijos, pero la porción del creyente es de otro tipo. Los hombres del mundo tienen su tesoro en este mundo, pero los hombres del mundo venidero miran más alto y más lejos.
Nuestra posesión tiene dos facetas. Tenemos la presencia de Dios aquí y Su semejanza en el más allá. Aquí vemos el rostro del Señor en justicia, pues somos justificados en Cristo Jesús. ¡Oh, el gozo de contemplar la faz de un Dios reconciliado! La gloria de Dios en el rostro de Jesucristo nos trae el cielo aquí abajo, y será para nosotros el cielo del cielo arriba.
Pero no termina con mirar: hemos de ser transformados en aquello que miramos. Dormiremos un poco y luego despertaremos para convertirnos en espejos que reflejan las bellezas de nuestro Señor. La fe ve a Dios con una mirada transformadora. El corazón recibe la imagen de Jesús en sus propias profundidades, hasta que el carácter de Jesús es grabado en el alma. Esto es satisfacción. Ver a Dios y ser semejante a Él, ¿qué más podría desear? La plena confianza de David se convierte aquí, por el Espíritu Santo, en una promesa del Señor. Yo la creo. La espero. Señor, concédemela. Amén.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.”

2 de Octubre
“Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.” Génesis 50:24.
a1José había sido una providencia encarnada para sus hermanos. Todos nuestros Josés mueren, y miles de consuelos mueren con ellos. Egipto ya no fue nunca lo mismo para Israel después que José murió, y el mundo tampoco será para nosotros lo que fue cuando nuestros seres queridos vivían.
¡Pero vean cómo fue aliviado el dolor de su triste muerte! Ellos tenían una promesa de que el Dios vivo los visitaría. ¡Una visita de Jehová! ¡Qué gran favor! ¡Qué gran consolación! ¡Qué cielo en la tierra! Oh, Señor, visítanos en este día; aunque en verdad no somos dignos de que entres bajo nuestro techo.
Pero fue prometido algo más: el Señor los haría subir. Ellos encontrarían en Egipto un frío recibimiento después de que José hubo muerto; es más, Egipto se convertiría para ellos en casa de servidumbre. Pero no sería así para siempre; ellos saldrían mediante una liberación divina, y marcharían a la tierra de la promesa. No lloraremos aquí por siempre. Seremos llamados a casa, a la tierra de gloria, para unirnos a nuestros seres queridos. Por tanto, “alentaos los unos a los otros con estas palabras.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Ha dado alimento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto.” Salmo 111:5.

1 de Octubre
“Ha dado alimento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto.” Salmo 111:5.

a1Quienes temen a Dios no necesitan temer a la indigencia. A lo largo de todos estos años, el Señor ha encontrado siempre alimento para Sus propios hijos, ya sea que hayan estado en el desierto, o junto al arroyo de Querit, o en la cautividad, o en medio de la hambruna. Hasta aquí el Señor nos ha dado día a día nuestro pan de cada día, y no dudamos que Él continuará alimentándonos hasta que no lo necesitemos más.
En cuanto a las bendiciones más elevadas y magníficas del pacto de gracia, Él no cesará de suministrarlas nunca según las requiramos. Él reconoce que hizo el pacto, y no actúa nunca como si se arrepintiera de haberlo hecho. Él recuerda el pacto cuando lo provocamos para que nos destruya. Él resuelve amarnos, guardarnos, y consolarnos, tal como se comprometió a hacerlo. Él está consciente de cada jota y tilde de Su compromisos, y no permite que ni una de Sus palabras caiga nunca al suelo.
A nosotros tristemente no nos preocupa Dios, pero Él está magnánimamente preocupado por nosotros. Él no puede olvidar a Su Hijo, que es la Fianza del Pacto, ni a Su Espíritu Santo, que activamente cumple el pacto, ni a Su propio honor, que está ligado al pacto. Por esto el cimiento de Dios permanece firme, y ningún creyente perderá su herencia divina, que es suya mediante un pacto de sal.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Abre tu boca, y yo la llenaré.” Salmo 81:10.

30 de Septiembre
“Abre tu boca, y yo la llenaré.” Salmo 81:10.

a1¡Este es un gran estímulo para la oración! Nuestros conceptos humanos nos inducen a pedir pequeñas cosas, porque nuestros merecimientos son pequeños; pero el Señor quiere que pidamos grandes bendiciones. La oración debería ser un asunto tan sencillo como abrir la boca; debería ser una expresión natural, sin limitaciones. Cuando un hombre es ferviente, abre grandemente su boca, y nuestro texto nos exhorta a ser fervientes en nuestras súplicas.
Sin embargo, también quiere decir que podemos tener valor delante de Dios, y pedir muchas y grandes bendiciones de Sus manos. Lean el versículo completo, y vean el argumento: “Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; abre tu boca, y yo la llenaré.” Debido a que el Señor nos ha dado tanto, nos invita a que pidamos más, sí, a que esperemos más.
Miren cómo los pajaritos en sus nidos parecieran ser solamente bocas cuando la madre llega para alimentarlos. Actuemos de la misma manera. Recibamos gracia en cada puerta.

Bebamos la gracia como la esponja chupa el agua en la que se encuentra. Dios está listo para llenarnos cuando estemos listos para ser llenados. Que nuestras necesidades nos induzcan a abrir nuestras bocas; que nuestro desfallecimiento nos conduzca a abrir nuestras bocas y a esperar con avidez; sí, que nuestra alarma nos lleve a abrir nuestras bocas con el grito de un niño. La boca abierta será llenada por el propio Señor. Que así sea para nosotros, oh Señor, en este día.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“El me glorificará; porque tomará de lo mío y os lo hará saber.” Juan 16:14.

29 de Septiembre
“El me glorificará; porque tomará de lo mío y os lo hará saber.” Juan 16:14.

a1El mismo Espíritu Santo no puede glorificar de mejor manera al Señor Jesús que mostrándonos las propias cosas de Cristo. Jesús es Su misma mejor recomendación. No hay otra forma de adornarlo excepto con Su propio oro.

El consolador nos muestra lo que ha recibido de nuestro Señor Jesús. No vemos nunca nada claramente si Él no nos lo revela. Él tiene la manera de abrir nuestras mentes, y de abrir las Escrituras, y mediante este doble proceso nos revela a nuestro Señor. Hay un gran arte involucrado al exponer un asunto, y ese arte pertenece en el más alto grado al Espíritu de verdad. Él nos muestra la esencia de las cosas. Este es un grandioso privilegio, conocido por quienes han experimentado la visión beatífica.

Busquemos la iluminación del Espíritu, no para gratificar nuestra curiosidad, y ni siquiera para que nos traiga personal consuelo, sino para glorificar al Señor Jesús. ¡Oh, que tuviéramos ideas dignas de Él! Los conceptos rastreros deshonran a nuestro precioso Señor. ¡Oh, que tuviéramos tales impresiones vívidas de Su persona, y obra, y gloria, que pudiéramos clamar con alma y corazón para alabarlo! Allí donde hay un corazón enriquecido por la enseñanza del Espíritu Santo, habrá un Salvador glorificado más allá de toda expresión. Ven, Santo Espíritu, luz celestial, y muéstranos a Jesús nuestro Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.” Hebreos 4:9.

28 de Septiembre
“Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.” Hebreos 4:9.

a1Dios ha provisto un reposo, y algunos han de entrar en él. Aquellos a quienes fue predicado inicialmente, no entraron por su incredulidad; por tanto, ese reposo queda para el pueblo de Dios. David cantó acerca de él; pero tenía que tocar el tono menor pues Israel rehusó el reposo de Dios. Josué no podía proporcionarlo, ni Canaán podía concederlo: queda para los creyentes.

Vamos, entonces, esforcémonos por entrar a este reposo. Renunciemos al arduo trabajo del pecado y del yo. Abandonemos toda confianza incluso en aquellas obras de las que pudiera decirse: “son buenas en gran manera.” ¿Poseemos algunas de ellas? A pesar de ello, descansemos de nuestras propias obras, lo mismo que hizo Dios de las Suyas. Encontremos ahora solaz en la obra consumada de nuestro Señor Jesús. Todo ha sido cumplido plenamente: la justicia no requiere más. Paz grandiosa es nuestra porción en Cristo Jesús.

En cuanto a los asuntos providenciales, la obra de gracia en el alma, y la obra del Señor en las almas de otros, pongamos estas cargas sobre el Señor, y descansemos en Él. Cuando el Señor nos da un yugo que llevar, lo hace de tal manera que al asumirlo, encontremos descanso. Por fe nos esforzamos para entrar al reposo de Dios, y renunciamos a todo reposo en la autosatisfacción o la indolencia. El propio Jesús es el perfecto reposo, y en Él estamos llenos hasta el borde.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Tú encenderás mi lámpara.” Salmo 18:28.

27 de Septiembre.
“Tú encenderás mi lámpara.” Salmo 18:28.

a1Pudiera ser que mi alma esté retenida en la oscuridad; y si esta oscuridad es de una naturaleza espiritual, ningún poder humano podría brindarme luz. ¡Bendito sea Dios!, porque Él puede alumbrar mi oscuridad, y encender mi lámpara de inmediato. Aunque esté rodeado de “tinieblas que cualquiera las palpe,” sin embargo, Él puede disipar la lobreguez, y traer de inmediato resplandor a mi alrededor.

La misericordia consiste en que si Él enciende la lámpara, nadie la puede apagar, ni se extinguirá por falta de sustancia, ni se consumirá en el lapso de unas horas. Las lumbreras que el Señor encendió al principio siguen alumbrando todavía. Las lámparas podrían necesitar despabiladeras, pero Él no las apaga.

Que me sea concedido, entonces, como el ruiseñor, cantar en la oscuridad. La expectación me proveerá de música, y la esperanza me dará el tono. Pronto me regocijaré en una lámpara encendida por Dios. Estoy débil y fatigado ahora. Tal vez sea el clima, o la debilidad corporal, o la sorpresa de una súbita prueba; pero independientemente de la causa de la oscuridad, únicamente Dios me proporcionará luz. Mis ojos sólo son para Él. Pronto tendré la lámpara del Señor que alumbre a mi alrededor; y, más adelante, a su debido tiempo, estaré donde no se necesitan lámparas, ni luz del sol tampoco. ¡Aleluya!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“He aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las naciones.” Números 23:9.

26 de Septiembre
“He aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las naciones.” Números 23:9.

a1¿Quién querría habitar entre las naciones, y ser contado entre ellas? Vamos, inclusive la iglesia profesante es de naturaleza tal, que resulta sumamente difícil seguir plenamente al Señor dentro de su seno. Hay tal mezcla e influencia que uno suspira con frecuencia anhelando “una cabaña en algún vasto desierto.”

Es muy cierto que el Señor quiere que Su pueblo siga un camino de separación con relación al mundo, y que salga decidida y claramente de él. Somos apartados por el decreto, la compra, y el llamado divinos, y nuestra experiencia interior nos ha conducido a diferir grandemente de los hombres del mundo; y por eso, nuestro lugar no está en su Feria de las Vanidades, ni en la Ciudad de la Destrucción, sino en el camino angosto por el que todos los verdaderos peregrinos deben seguir a su Señor.

Esto no sólo debe reconciliarnos con los escarnios y los desprecios del mundo, sino conducirnos a aceptarlos con placer, como parte de nuestra porción del pacto. Nuestro nombres no están registrados en el mismo libro, no provenimos de la misma simiente, no estamos ligados al mismo lugar, ni estamos confiando en el mismo guía, por tanto, está bien que no seamos contados con ellos. Basta con que estemos en el número de los redimidos, y estaremos contentos de ser extravagantes y solitarios hasta el fin del capítulo.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.