“Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto.” Jueces 13:23.

25 de Septiembre
“Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto.” Jueces 13:23.

a1Este es un tipo de promesa deducida por lógica. Es una inferencia extraída válidamente de hechos comprobables. No era probable que el Señor hubiera revelado a Manoa y a su mujer que les nacería un hijo, y sin embargo, que tuviera en Su corazón el propósito de destruirlos. La mujer razonó bien, y haríamos bien si siguiéramos su línea de argumentación.

El Padre ha aceptado el grandioso sacrificio del Calvario, y ha declarado que está muy complacido con él; ¿cómo podría tener ahora la intención de matarnos? ¿Por qué existiría la necesidad de un Sustituto si el pecador debe morir? El sacrificio aceptado de Jesús pone un fin al temor.

El Señor nos ha mostrado nuestra elección, nuestra adopción, nuestra unión con Cristo, nuestras bodas con el Amado: ¿cómo podría destruirnos ahora? Las promesas están cargadas de bendiciones que exigen que seamos preservados para vida eterna. No es posible que el Señor nos deseche, y sin embargo, que cumpla con Su pacto. El pasado nos asegura, y el futuro nos reasegura. No moriremos, sino que viviremos; pues hemos visto a Jesús, y en Él hemos visto al Padre por medio de la iluminación del Espíritu Santo. Por causa de esta mirada que genera vida, hemos de vivir para siempre.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y toda alma viviente que nadare por dondequiera entraren estos dos ríos, vivirá.” Ezequiel 47:9.

24 de Septiembre
“Y toda alma viviente que nadare por dondequiera entraren estos dos ríos, vivirá.” Ezequiel 47:9.

a1Las aguas vivas, en la visión del profeta, fluían al Mar Muerto, y eran portadoras de vida, incluso para ese lago estancado. Allí donde llega la gracia, la vida espiritual es la consecuencia inmediata y eterna.

La gracia procede soberanamente de conformidad a la voluntad de Dios, tal como el río en todos sus serpenteos sigue su propia y dulce voluntad; y a todas partes donde llega, no espera que la vida venga a él, sino que produce vida mediante su propio flujo vivificador. ¡Oh, que se derramara a lo largo de nuestras calles, e inundara nuestros barrios bajos! ¡Oh, que viniera ahora a mi casa, y se elevara de tal forma que cada habitación tuviera que nadar en él! Señor, concédeme que el agua viva fluya a mi familia y a mis amigos, y que no me pase por alto.

Espero haber bebido ya de sus aguas; pero deseo bañarme en él, sí, nadar en él. Oh mi Salvador, necesito vida más abundantemente. Ven a mí, te lo ruego, hasta que cada parte de mi naturaleza esté vívidamente energizada e intensamente activa. Dios vivo, te lo ruego, lléname de Tu propia vida.

Yo soy un pobre palo seco; ven y hazme vivir de tal manera que, como la vara de Aarón, pueda reverdecer y florecer y producir fruto para Tu gloria. Vivifícame, por nuestro Señor Jesús. Amén.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba y no cae un granito en la tierra.” Amós 9:9.

23 de Septiembre
“Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba y no cae un granito en la tierra.” Amós 9:9.

a1El proceso de zarandeo prosigue todavía. Doquiera que vayamos, estamos todavía siendo aventados y zarandeados.

En todos los países el pueblo de Dios está siendo probado “como se zarandea el grano en una criba.” Algunas veces el demonio sostiene la criba, y zarandea hacia arriba y hacia abajo a gran velocidad, con el ardiente deseo de deshacerse de nosotros para siempre. La incredulidad no se demora en agitar nuestro corazón y mente con sus temore nquietantes. El mundo tiende una mano dispuesta al mismo proceso, y nos sacude a derecha e izquierda con gran vigor. Y lo peor de todo es que la iglesia, apóstata en su mayoría, viene para aplicar una fuerza más furiosa al proceso de zarandeo.

¡Bien, bien!, que continúe. De esta forma es separada la paja del trigo. Así es libre el trigo de polvo y paja. Y ¡cuán grande es la misericordia que nos llega en el texto: “y no cae un granito en la tierra.”! Todo lo que es bueno, verdadero y precioso, será preservado. Ni uno solo de los más pequeños creyentes se perderá, ni ningún creyente perderá algo que pueda llamarse una pérdida. Seremos tan protegidos durante el zarandeo que se convertirá en una ganancia real para nosotros por medio de Cristo Jesús.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos, ni por él pasará gran nave.” Isaías 33:21.

22 de Septiembre
“Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos, ni por él pasará gran nave.” Isaías 33:21.

a1El Señor será para nosotros el bien supremo, sin ninguna de las desventajas que necesariamente parecen acompañar a las mejores cosas terrenales. Si una ciudad es favorecida con anchos ríos, tiene la propensión a ser atacada por galeras de remos y otros barcos de guerra. Pero cuando el Señor representa la abundancia de Su munificencia bajo esta figura, se cuida expresamente de excluir el miedo que esta metáfora podría sugerir. ¡Bendito sea Su perfecto amor!

Señor, si Tú me enviaras riquezas como anchos ríos, no permitas que venga la galera de remos en la forma de mundanalidad u orgullo. Si me concedieras abundante salud y un estado de ánimo feliz, no permitas que “la gran nave” del ocio carnal venga navegando sobre las abundantes aguas. Si tengo éxito en el santo servicio, extenso como el Rin alemán, no permitas que me enfrente nunca a la galera de la arrogancia y de la confianza en mí mismo surcando sobre las olas de mi utilidad. Si yo fuera tan supremamente feliz como para gozar de la luz de Tu rostro año tras año, no permitas que desprecie nunca a Tus santos débiles, ni dé cabida a la vana noción de mi propia perfección para que navegue por los anchos ríos de mi plena seguridad. Señor, dame esa bendición que enriquece, y que no agrega tristeza ni favorece al pecado.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Sabiendo que la tribulación produce paciencia.” Romanos 5:3.

21 de Septiembre
“Sabiendo que la tribulación produce paciencia.” Romanos 5:3.

a1Esta es una promesa en su esencia aunque no lo sea en su forma. Tenemos necesidad de paciencia, y aquí vemos la forma de obtenerla. Es sólo mediante la práctica que aprendemos a tener paciencia, de la misma manera que nadando los hombres aprenden a nadar. No podrían aprender ese arte en tierra firme, ni podríamos aprender paciencia sin tribulación. ¿Acaso no vale la pena sufrir tribulación con el objeto de alcanzar esa hermosa ecuanimidad de mente que quietamente se somete en todo a la voluntad de Dios?

Sin embargo nuestro texto expresa un hecho singular, que no es de conformidad a la naturaleza, sino que es sobrenatural. La tribulación en sí y por sí obra petulancia, incredulidad y rebelión. Es únicamente por la sagrada alquimia de la gracia que es llevada a obrar paciencia en nosotros. No trillamos el grano para aplacar el polvo: sin embargo, el flagelo de la tribulación hace esto sobre la era de Dios. No sacudimos a un hombre para darle descanso, y sin embargo, así trata el Señor a Sus hijos. Ciertamente esto no corresponde a la manera humana de hacer las cosas, sino que redunda grandemente para gloria de nuestro infinitamente sabio Dios.
¡Oh que la gracia me conceda que mis tribulaciones me bendigan! ¿Por qué habría de querer detener su agraciada influencia? Señor, yo te pido que quites mi aflicción, pero te suplico diez veces más que quites mi impaciencia. Precioso Señor Jesús, con Tu cruz graba la imagen de Tu paciencia en mi corazón.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder.” Salmo 110:3.

20 de Septiembre
“Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder.” Salmo 110:3.

a1¡Bendito sea el Dios de gracia porque así sea! Tiene un pueblo que ha elegido desde tiempos antiguos para que fuese Su porción peculiar. Estos por naturaleza tienen voluntades tan tercas como el resto de los descarriados hijos de Adán; pero cuando llega el día de Su poder, y la gracia muestra su omnipotencia, entonces están anuentes a arrepentirse y a creer en Jesús. Nadie es salvado en contra de su voluntad, sino que la voluntad es conducida a someterse dulcemente. ¡Cuán asombroso es este poder, que nunca viola la voluntad, y sin embargo, la gobierna! Dios no fuerza la cerradura, sino que la abre utilizando una llave maestra que sólo Él puede usar.

Entonces estamos dispuestos a ser, a hacer y a sufrir como lo quiera el Señor. Si en cualquier momento nos volviéramos rebeldes, sólo tiene que venir a nosotros con poder, y de inmediato caminamos de todo corazón en la vía de Sus mandamientos. ¡Que este sea un día de poder para mí, en lo relativo a algún noble esfuerzo para la gloria de Dios y el bien de mis semejantes! Señor, yo estoy dispuesto; ¿no podría esperar que este sea uno de los días de Tu poder? Estoy enteramente a Tu disposición; dispuesto, sí, ávido de ser usado por Ti para Tus santos propósitos. Oh, Señor, que no tenga yo que clamar: “el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo”; dame poder conforme me das el querer.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.” Sofonías 3:17.

19 de Septiembre
“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.” Sofonías 3:17.

a1¡Qué palabra es esta! ¡Jehová Dios en medio de Su pueblo en toda la majestad de Su poder! Su sola presencia basta para inspirarnos paz y esperanza. Tesoros de ilimitado poder están albergados en nuestro Jehová, y Él mora en Su iglesia. Por eso Su pueblo puede clamar de alegría.

No solamente habita en medio de nosotros, sino que está ocupado en Su obra escogida de salvación. “Él salvará.” Él está salvando siempre: Su nombre Jesús le fue dado por eso. No temamos ningún peligro, pues es poderoso para salvar.

Y esto no es todo. Él sigue siendo siempre el mismo; Él ama, y calla de amor, y no dejará de amar. Su amor le produce gozo. Incluso encuentra un tema para un cántico en Su amada. Esto es sumamente maravilloso. Cuando Dios hizo la creación, no cantó, sino dijo simplemente: “Es bueno en gran manera”; pero cuando llegó a la redención, entonces la sagrada Trinidad sintió un gozo que había de ser expresado con un cántico. ¡Piensen en ello y maravíllense! Jehová Jesús entona un cántico nupcial para Su esposa elegida. Ella es para Él Su amor, Su gozo, Su reposo, Su cántico. Oh Señor Jesús, por Tu amor inmensurable para nosotros, enséñanos a amarte, a regocijarnos en Ti, y a entonar el salmo de nuestra vida para Ti.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“A Benjamín dijo: el amado de Jehová habitará confiado cerca de él; lo cubrirá siempre, y entre sus hombros morará.” Deuteronomio 33:12.

18 de Septiembre
“A Benjamín dijo: el amado de Jehová habitará confiado cerca de él; lo cubrirá siempre, y entre sus hombros morará.” Deuteronomio 33:12.

a1Sí, no hay confianza comparable a la que proviene de morar cerca de Dios. Para Sus bienamados el Señor no podría encontrar un lugar más firme y seguro. Oh Señor, permíteme morar bajo Tu sombra, cerca de Tu costado traspasado. Quiero acercarme más y más a Ti, mi Señor; y una vez que esté especialmente cerca de Ti, quiero morar allí por siempre.

¡Qué albergue es provisto por el Señor para Su escogido! No es un techo seguro el que lo cubrirá, ni un búnker antibombas, ni siquiera el ala de un ángel, sino el propio Jehová. Nada puede dañarnos cuando estamos protegidos de esta manera. Este abrigo nos concederá el Señor durante todo el día, sin importar cuán largo sea. Señor, concédeme morar en este día conscientemente bajo este dosel de amor, bajo este pabellón de poder soberano.

¿Cuál es el significado de la tercera frase? ¿Significa que el Señor en Su templo morará en medio de las montañas de Benjamín, o que el Señor quiere estar allí donde esté colocada la carga de Benjamín, o significa que somos cargados en los hombros del Eterno? En cualquier caso, el Señor es la ayuda y la fortaleza de Sus santos. Señor, que goce yo siempre de Tu ayuda, y entonces mis brazos me bastarán.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.” Salmo 92:12.

17 de Septiembre
“El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.” Salmo 92:12.

a1Estos árboles no están apoyados en una espaldera ni son podados por el hombre: las palmeras y los cedros son “árboles de Jehová”, y es debido a Su cuidado que florecen; lo mismo ocurre con los santos del Señor, pues Él los cuida especialmente. Estos árboles están siempre verdes y son objetos hermosos en todas las estaciones del año. Los creyentes no son santos algunas veces y algunas veces son impíos: ellos permanecen en la belleza del Señor bajo todos los climas. Estos árboles llaman la atención en todas partes: nadie podría contemplar un paisaje en el que hubieren palmeras o cedros sin que su atención se fijara en estas alturas reales. Los seguidores de Jesús son observados por todos los observadores: como una ciudad asentada sobre un monte, no se pueden esconder.

El hijo de Dios florece como una palmera que empuja toda su potencia hacia arriba, en una columna erecta sin una sola rama. Es un pilar con un glorioso capitel. No crece hacia la derecha ni hacia la izquierda, sino que envía toda su fuerza hacia el cielo, y da su fruto tan cerca del cielo como sea posible. Señor, cumple este tipo en mí.

El cedro enfrenta todas las tormentas, y crece cerca de las nieves eternas, y el propio Señor lo llena con una savia que conserva su corazón cálido y sus ramas son fuertes. Señor, que así sea conmigo, te lo ruego. Amén.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” Mateo 10:42.

16 de Septiembre
“Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” Mateo 10:42.

a1Pues bien, yo podría hacer al menos eso. Podría realizar un acto de amabilidad para con el siervo del Señor. El Señor sabe que amo a todos los discípulos, y consideraría un honor lavar sus pies. Por causa del Señor amo a los discípulos.

¡Cuán agraciado de parte del Señor es mencionar una acción tan insignificante: “dar un vaso de agua fría”! Por pobre que sea, yo puedo hacer eso: puedo hacer eso, por humilde que sea: y lo haré de buena gana. El Señor se da cuenta de eso aunque parezca tan pequeño: lo advierte cuando es hecho al más insignificante de Sus seguidores. Evidentemente, no es el costo, ni la destreza, ni la cantidad, lo que Él mira, sino el motivo: eso que hacemos a un discípulo, por ser un discípulo, es visto y recompensado por el Señor.
Él no nos recompensa por el mérito de lo que hacemos, sino de conformidad a las riquezas de Su gracia.

Yo doy un vaso de agua fría, y Él me da a beber del agua viva. Yo doy a uno de Sus pequeñitos, y Él me trata como a uno de ellos.
Jesús encuentra una apología para Su liberalidad en aquello mismo que Su gracia me ha conducido a hacer, y dice: “de cierto os digo que no perderá su recompensa.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.