“Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión.” Isaías 32:2.

15 de Septiembre
“Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión.” Isaías 32:2.

a1Todos sabemos de Quién se trata. ¿Quién podría ser sino el Segundo Hombre, el Señor del cielo, el Varón de dolores, el Hijo del hombre? ¡Qué escondedero ha sido Él para Su pueblo! Él propio soporta la plena fuerza del viento, y así protege a aquellos que se esconden en Él. Hemos escapado de esta manera de la ira de Dios, y de esta manera escaparemos de la ira de los hombres, de los cuidados de esta vida, y del temor de la muerte. ¿Por qué nos exponemos al viento cuando podríamos estar pronta y seguramente protegidos si nos ocultáramos detrás de nuestro Señor? Corramos a Él en este día, y estemos en paz.

A menudo el viento común de la aflicción se levanta en su fuerza y se vuelve una tempestad, barriendo todo lo que se le pone enfrente. Las cosas que parecían firmes y estables se sacuden por el ventarrón, y muchas y grandes son las caídas entre nuestras confianzas carnales. Nuestro Señor Jesús, el Hombre glorioso, es un refugio que no es abatido nunca. En Él observamos la tempestad rugiendo, pero nosotros mismos descansamos en deleitable serenidad.

Hoy debemos refugiarnos en nuestro escondite, y sentarnos y cantar bajo la protección de nuestro albergue. ¡Bendito Jesús! ¡Bendito Jesús! ¡Cuánto te amamos! Bien hacemos, pues Tú eres para nosotros un escondedero en el tiempo de tormenta.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” Santiago 1:12

14 de Septiembre

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” Santiago 1:12

a1Sí, es bienaventurado mientras está soportando la prueba. Ningún ojo puede ver esto mientras no haya sido ungido con el colirio celestial. Pero debe soportarla, y no debe ni rebelarse en contra de Dios, ni apartarse de su integridad. El que ha atravesado en medio del fuego y no ha sido consumido como una falsificación, es bienaventurado.

Cuando la prueba hubiere terminado, entonces viene el sello de la aprobación divina: “la corona de vida.” Como si el Señor dijera: “que viva; pesado ha sido en balanza, y no fue hallado falto.” La vida es la recompensa, la realización del propósito divino concerniente a nosotros. Una forma más elevada de vida espiritual y gozo coronan ya a aquellos que han pasado con seguridad las pruebas más fieras de fe y de amor.

El Señor ha prometido la corona de vida a quienes le aman. Sólo los amantes del Señor soportarán en la hora de la prueba; el resto se hundirá, o se abatirá, o regresará al mundo. Vamos, corazón mío, ¿amas tú a tu Señor? ¿Verdaderamente? ¿Profundamente? ¿Enteramente? Entonces ese amor será probado; pero las muchas aguas no podrán apagarlo, ni lo ahogarán los ríos. Señor, que Tu amor alimente mi amor hasta el final.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“También sus cielos destilarán rocío.” Deuteronomio 33:28.

13 de Septiembre
“También sus cielos destilarán rocío.” Deuteronomio 33:28.

a1Lo que representa el rocío para el mundo de la naturaleza, en el Oriente, así es la influencia del Espíritu en el reino de la gracia. ¡Cuán grandemente la necesito! Sin el Espíritu de Dios soy una planta seca y marchita. Me doblego, desfallezco y me muero. ¡Cuán dulcemente me reanima este rocío! Una vez que soy favorecido con él, me siento feliz, vigoroso, elevado. No necesito nada más. El Espíritu Santo me trae vida, y todo lo que la vida requiere. Sin el rocío del Espíritu, todo lo demás es menos que nada para mí: oigo, leo, oro, canto, me acerco a la mesa de la comunión, y no encuentro ninguna bendición en todo ello, hasta que el Espíritu Santo me visita. Pero cuando Él me riega, todo medio de gracia es dulce y beneficioso.

¡Qué promesa es esta para mí!“ También sus cielos destilarán rocío.” Seré visitado por la gracia. No me quedaré en mi sequía natural, o en el ardiente calor del mundo, o en el simún de la tentación satánica.

¡Oh, que en esta precisa hora sintiera el suave rocío silente y saturador del Señor! ¿Por qué no habría de sentirlo? Aquel que me ha hecho vivir como vive la hierba en el prado, me tratará como trata a la hierba: me refrescará desde lo alto. La hierba no puede pedir el rocío como yo puedo hacerlo. Seguramente, el Señor que visita a la planta que no ora, responderá a Su hijo suplicante.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” Hechos 16:31.

12 de Septiembre
“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” Hechos 16:31.

a1Este Evangelio propio para un hombre con una espada a su garganta, es el Evangelio adecuado para mí. Me serviría si me estuviese muriendo, y es todo lo que necesito mientras viva. Aparto mi mirada del yo, y del pecado, y de toda idea de mérito personal, y confío en el Señor Jesús como el Salvador que Dios ha dado. Creo en Él, descanso en Él, y lo acepto para que sea mi todo en todo. Señor, yo soy salvo, y seré salvo para toda la eternidad, pues creo en Jesús. Bendito sea Tu nombre por esto. Que yo demuestre diariamente por mi vida que soy salvo del egoísmo, y de la mundanalidad, y de toda forma de mal.

Pero en cuanto a esas últimas palabras acerca de mi “casa”: Señor, no me iré con media promesa cuando Tú ofreces una promesa completa. Te suplico que salves a toda mi familia. Salva a mis allegados más amados. Convierte a los hijos y a los nietos, si tuviera algunos. Derrama Tu gracia sobre mis sirvientes, y todos los que moran bajo mi techo, o que trabajan para mí. Tú me haces esta promesa personalmente, si creo en el Señor Jesús; te suplico que hagas conforme has dicho.

En mi oración diaria voy a mencionar los nombres de todos mis hermanos y hermanas, padres, hijos, amigos, parientes, sirvientes, y no voy a darte descanso hasta que esa palabra sea cumplida: “y tu casa.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.” Lamentaciones 3:27.

11 de Septiembre
Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.” Lamentaciones 3:27.

a1Esta afirmación es tan buena como una promesa. Ha sido bueno, es bueno y será bueno que yo lleve el yugo.

Temprano en la vida tuve que sentir el peso de la convicción, y desde entonces ha evidenciado ser una carga que enriquece el alma. ¿Acaso amaría tanto el Evangelio si no hubiera aprendido, gracias a una profunda experiencia, la necesidad de la salvación por gracia? Jabes fue más ilustre que sus hermanos por cuanto su madre lo dio a luz con dolor, y aquellos que sufren mucho para nacer para Dios, son conformados en sólidos creyentes en la gracia soberana.

El yugo de la censura es enfadoso, pero prepara al hombre para futura honra. Quien no haya sufrido el castigo del desprecio no es idóneo todavía para ser líder. La alabanza intoxica si no va precedida del ultraje. Los hombres que se alzan a la eminencia sin una lucha previa usualmente caen en la deshonra.

El yugo de la aflicción, del desencanto, y del trabajo excesivo no ha de ser buscado de ninguna manera; pero cuando el Señor lo pone sobre nosotros en nuestra juventud, desarrolla con frecuencia un carácter que glorifica a Dios y bendice a la iglesia.

Vamos, alma mía, inclina tu cerviz; toma tu cruz. Fue buena para ti cuando eras joven, y no te hará ningún daño ahora. Sopórtala alegremente, por Jesús nuestro Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.” Deuteronomio 28:6.

 

10 de Septiembre
“Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.” Deuteronomio 28:6.

a1Las bendiciones de la ley están vigentes. Jesús confirmó la promesa cuando soportó el castigo. Si yo guardo los mandamientos de mi Señor, puedo apropiarme de esta promesa sin ninguna duda.

Hoy entraré a mi casa sin temer malas noticias, y entraré a mi aposento esperando oír buenas nuevas de mi Señor. No tendré temor de entrar en mi interior mediante un autoexamen, ni de revisar mis asuntos mediante una diligente inspección de mi actividad. Tengo mucho trabajo por hacer dentro de casa, dentro de mi propia alma; oh, anhelo una bendición en toda ella, la bendición del Señor Jesús, que ha prometido habitar en mí.

También debo salir. La timidez me orilla a desear quedarme adentro, y no salir nunca más al mundo pecador. Pero debo salir para cumplir con mi llamado, y debo salir para poder ser útil a mis hermanos, y útil a los impíos. Debo ser un defensor de la fe y un atacante de la impiedad. ¡Oh, anhelo una bendición para mi salir el día de hoy!
Señor, concédeme ir donde Tú me guíes, y ocuparme en Tus asuntos, bajo Tus órdenes, y en el poder de Tu Espíritu.

Señor Jesús, entra conmigo y sé mi invitado; y luego sal conmigo, y haz que mi corazón arda, cuando hables conmigo en el camino.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios.” Proverbios 28:14.

9 de Septiembre
“Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios.” Proverbios 28:14.
a1El temor del Señor es el comienzo y el fundamento de toda verdadera religión. Sin un solemne temor y reverencia de Dios, no hay un asidero para las virtudes más resplandecientes. Aquel hombre cuya alma no adora, no vivirá nunca en santidad.

Feliz es quien siente un temor celoso de hacer el mal. El santo temor se fija, no únicamente antes de saltar, sino incluso antes de moverse.

Tiene un temor de errar, temor de descuidar su deber, temor de cometer pecado. Teme las malas compañías, la conversación liviana, y las tendencias cuestionables. Esto no hace desdichado al hombre, sino que le trae felicidad. El sentinela vigilante es más feliz que el soldado que se duerme en su puesto. Quien anticipa el mal y huye de él, es más feliz que quien sigue adelante descuidadamente y es destruido.

El temor de Dios es una gracia tranquila que conduce a un hombre a lo largo de una calzada selecta, de la cual está escrito: “No habrá allí león, ni fiera subirá por él.”

Temer la simple apariencia del mal es un principio purificador que capacita al hombre, por medio del poder del Espíritu Santo, a mantener sus vestiduras inmaculadas de cualquier mancha del mundo. En ambos sentidos el que“iempre teme” es hecho feliz.

Salomón había probado tanto la mundanalidad como el santo temor: en el uno encontró vanidad, y en el otro felicidad. No repitamos su experimento, sino que debemos ajustarnos a su veredicto.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare.” Isaías 42:3

8 de Septiembre
“No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare.” Isaías 42:3

a1Entonces puedo esperar un trato tierno de parte del Señor. En verdad, me siento estar mi mejor condición siendo tan débil, y tan plegable como un junco. Alguien dijo: “me importas un comino”; y la expresión, aunque poco amable, no dejaba de ser cierta. ¡Ay!, yo soy inferior a una caña que crece junto al río, pues ella al menos puede sostener en alto su cabeza. Yo estoy cascado, grandemente, tristemente cascado. No hay música en mí ahora; hay una rendija que deja escapar toda la melodía. ¡Ay de mí! Sin embargo, Jesús no me quebrará; y si Él no lo hará, entonces poco me importa lo que otros intenten hacer. ¡Oh, dulce y compasivo Señor, yo me acurruco bajo Tu protección, y me olvido de mis heridas!

En verdad es justo que también sea comparado al “pábilo que humeare”, cuya luz se ha extinguido, y sólo su humo permanece. Me temo que soy una molestia más que un beneficio. Mis temores me indican que el diablo ha apagado mi luz, y me ha dejado un molesto humo, y que el Señor me aplicará pronto un extinguidor. Sin embargo, percibo que aunque hubieren despabiladeras bajo la ley, no había extinguidores; y Jesús no me apagará; por tanto, tengo esperanzas. Señor, enciéndeme de nuevo, y hazme brillar para Tu gloria, y para exaltación de Tu ternura.

La Chequera del Bando de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.