El poder en la oración

MEDITACIÓN DIARIA
El poder en la oración
Dios usa las oraciones de su pueblo para lograr sus planes.

10 de mayo de 2022

Mateo 7.7-11

¿Se ha desilusionado en cuanto a la oración? Tal vez ha estado pidiendo, buscando y llamando con persistencia, pero Dios no ha respondido su petición. De ser así es posible que se pregunte por qué tantos cristianos hablan del poder de la oración cuando esta parece ineficaz en su vida.

Los versículos 9 al 11 del pasaje de hoy nos ayudan a comprender el panorama general. Cristo compara a los padres terrenales con el Padre celestial. Señala que un padre humano, que es imperfecto y limitado, puede dar cosas buenas a sus hijos. Entonces, es lógico que el Padre celestial, quien es todopoderoso y omnisciente, dé lo que es beneficioso para sus hijos.

A veces, sin embargo, somos como niños espirituales. En nuestro entendimiento limitado, no nos damos cuenta de que nuestras peticiones no siempre son lo que Dios considera mejor para nosotros. La oración es poderosa cuando le pedimos lo que le agrada según su perfecta voluntad (1 Jn 5.14, 15).

Lo maravilloso es que Dios usa las oraciones de su pueblo para lograr sus planes. Él pudiera lograrlos sin nosotros, pero la oración nos enseña humildad, dependencia, sumisión y confianza. La intimidad con Dios se logra cuando venimos a Él con alabanza, gratitud, confesión y peticiones. El beneficio de la oración no es que podamos recibir algo, sino que podamos relacionarnos con Aquel que suple para nuestras necesidades.

Biblia en un año: 1 Crónicas 28-29

No nos falta nada

MEDITACIÓN DIARIA
No nos falta nada
¿Cómo ha tratado de llenar alguna carencia a lo largo de los años? ¿Todavía sigue sin lograrlo?

8 de mayo de 2022

Para sacarle el máximo provecho a este devocional, lea los pasajes a los que se hacen referencia.

Muchas personas pueden parecer estar bien, pero si pudiéramos mirar bajo la superficie, veríamos otra cosa: lugares en sus almas que han tratado de llenar con éxito mundano, posesiones o popularidad. Pero la verdad es que esas cosas nunca satisfacen. Solo Dios puede darnos satisfacción y paz genuinas. (Véanse Jn 6.35; Fil 4.6, 7).

Ahora bien, esto no significa que la vida siempre será perfecta u ordenada a nuestro gusto. De hecho, el Señor Jesús nos dijo que en este mundo tendremos dificultades (Jn 16.33), pero si estamos en Él, experimentaremos una sensación de plenitud que nunca podrá ser quitada. Es posible que sigamos deseando otras cosas, pero debido a que estamos completos en Cristo, esos deseos no ejercerán una atracción tan fuerte sobre nosotros. Ya sea que se nos presenten o no, podemos permanecer verdaderamente satisfechos con Aquel que nos llama sus hijos amados (1 Jn 3.1). Podemos descansar en la suficiencia de su amor y en el gozo de la vida en Él.

PIENSE EN ESTO

¿Siente usted alguna carencia en su interior? ¿Cómo ha tratado de llenarla a lo largo de los años? ¿Todavía sigue sin lograrlo?
Biblia en un año: 1 Crónicas 22-24