M15 – Lo que tu esposo necesita

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M15 – Lo que tu esposo necesita

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/lo-que-tu-esposo-necesita/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Tu esposo necesita que seas su mayor alentadora. Si no lo estás haciendo, para él será más fácil ser vulnerable ante el engaño del pecado.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

El apóstol Pablo establece una tarea de por vida para las mujeres. Nancy ha ido desglosando sus palabras tomadas en Tito 2 en una serie muy útil llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: Hemos estado hablando de mujeres que aman a sus esposos. Es importante que nos tomemos el tiempo para detenernos y hablar de algunos de estos temas matrimoniales y familiares, aunque quizás no se relacionen tan directamente con la etapa de la vida en que tú te encuentres personalmente. Aun como mujer soltera trato de hacer lo que pueda para motivar y para fortalecer los matrimonios de mis amigos.

Así que este es un tema importante para todos nosotros. Si tu matrimonio va bien, entonces eso impactará a todo el cuerpo de Cristo. Pero si tu matrimonio no va bien, también impactarás a todo el cuerpo de Cristo.

Algunas de ustedes quizás estuvieron casadas, ahora están divorciadas, y estarán diciendo que es un poco tarde para estar conversando sobre esto. Algunas de ustedes están criando hijos; tienen hijos, amigos, o amigos de los hijos… y quizás haya algunas cosas que pudieran compartir de lo que Dios les ha enseñado a través de las diferentes experiencias en sus vidas; cosas que pueden ayudar a preservar y a proteger a otros matrimonios.

Así que quizás no sientas que este tema tiene mucho que ver contigo, pero si eres parte del cuerpo de Cristo, esto se relaciona de alguna manera contigo.

Proverbios capítulo 14 versículo 1 siempre ha sido un reto para mí. Dice: «La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba». Esto no es cierto solamente en el caso de nuestros hogares. Esto es verdad también en nuestras relaciones en general. Las cosas que estamos hablando también se aplican, en su mayoría, en otras relaciones.

En un momento dado pudiéramos estar derribando o edificando nuestras relaciones. ¿Estás de acuerdo que es mucho más fácil derribar y demoler, que construir? Uno puede derribar algo aun con el pensamiento. Si no hacemos nada, la tendencia será a derribar. Pero tienes que ser intencional, tener un propósito; tienes que estar enfocada y orar para edificar a tu esposo, para edificar a tus hijos y a tus familiares.

Así que queremos hablar en esta sesión, como ya he mencionado en otras ocasiones, sobre un reto que hemos dado a las mujeres en los últimos años acerca de cómo pueden edificar a sus esposos y a sus matrimonios. Y tiene que ver con enfocarte en sus cualidades dignas de elogio.

Pienso en el versículo de Filipenses capítulo 4 que nos dice qué tipo de cosas debemos pensar. Creo que para muchas de nosotras es natural pensar en cosas que son negativas; pensamos en lo malo, en los problemas, en las dificultades, las frustraciones y le damos rienda suelta a nuestra mente acerca de todas estas cosas.

Pero Pablo dice en Filipenses, “Todo lo que es verdadero, todo lo que es digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en eso meditad” (Filipenses 4:8).

Si estás pensando en esas cosas, difícilmente puedas pensar en las cosas negativas. Ahora bien, eso no significa que ahora tienes un punto de vista infantil o ingenuo sobre todo y dejas de enfrentar la realidad. Sino que eliges ver las cosas por las cuales puedes agradecer a Dios. Pones tu mirada en las cosas que son dignas de elogio y piensas en ellas.

Si estás pensando en esas cualidades de tu esposo que son dignas de elogio, es probable que te encuentres hablando sobre estas cosas más que señalando los aspectos negativos.

Hebreos capítulo 3 el versículo 13 dice que debemos exhortarnos unos a los otros cada día. ¿Con qué frecuencia es esto? Eso es todos los días. Una de las razones dice que es “para que ninguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado”.

Tu esposo necesita que seas su mayor alentadora. Si no lo eres, le será más fácil ser vulnerable al engaño del pecado.

1era a los Tesalonicenses capítulo 5 versículo 11 dice, “alentaos los unos a los otros, y edificaos el uno al otro”. Hebreos 10:25 dice, “exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca”.

Estos son días difíciles, tiempos difíciles. El Señor va a regresar. El juicio viene también. A la luz de las cosas que están por venir, tienes que comenzar a hacer lo que esté a tu alcance en tus relaciones familiares —y también con las demás personas— para edificarlos, a fin de prepararlos para ese día.

En Proverbios capítulo 31 dice de la mujer virtuosa en el versículo 12 que, “Ella le trae bien [a su esposo] y no mal, todos los días de su vida.” Esto es algo en lo que ella siempre está pensando, siempre es intencional sobre esto. ¿Cómo puede ella hacerle bien? Una de las formas que sin duda puede hacerlo es a través de palabras de aliento.

Leemos acerca de esto en el versículo 26 del mismo capítulo de Proverbios, donde dice que, “Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua.” Las palabras que pronunciamos son una buena herramienta de medición. ¿Son amables mis palabras? ¿Son sabias? No solo las palabras que hablas a las personas fuera de tu casa, también las palabras que hablas a las personas que están dentro de ella.

Proverbios capítulo 19 nos habla de lo opuesto de esto, dice que como “gotera continua son las contiendas de una esposa.” Proverbios 21 versículo 9 dice que, “Mejor es vivir en un rincón del terrado que en una casa con una mujer rencillosa.”

Tu esposo pudiera preferir tener una camilla en el sótano o mudarse, en lugar de tener una mujer que siempre está quejándose; que es negativa, que es crítica. Sabes qué, creo que muchas de nosotras caemos en ese mal hábito y no nos damos cuenta que lo tenemos. Es por eso que necesitamos estos recordatorios de la Palabra de Dios.

Hablando de palabras y del poder de las palabras, lees acerca de esto una y otra vez en el libro de Proverbios. Dice, «Muerte y vida están en poder de la lengua» (Proverbios 18:21). «Hay quien habla sin tino como golpes de espada, pero la lengua de los sabios sana» (Proverbios 12:18).

Tal vez simplemente estás consciente de los problemas en la vida de tu esposo que necesitan ser corregidos. Necesitan ser cambiados. ¿Cómo lo puedes ayudar a sanar? No con palabras imprudentes, sino con palabras sabias que pueden traer sanidad.

«Panal de miel son las palabras agradables», dice Proverbios 16:24, «dulces al alma y salud para los huesos». Entonces en Efesios capítulo 4 en el versículo 29 dice, «No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan”.

Ese es el estándar. Estas son las palabras que necesitamos hablar con cualquiera de nuestras relaciones, pero sobre todo en tu relación más importante, con tu pareja.

Ahora bien, si has estado escuchando Aviva Nuestros Corazones a lo largo de estos años, sabrás que muchas veces hemos hablado acerca de un reto que llamamos “El reto de 30 días para las esposas”. En caso de que no estés familiarizada con el reto, déjame decirte otra vez de qué se trata.

El reto tiene dos partes: un lado negativo y un lado positivo. Aquí está el lado negativo: durante los próximos 30 días quiero retarte a que te comprometas a no decir nada negativo sobre tu esposo, ni a él ni a ninguna otra persona.

Muchas de ustedes se preguntarán cómo podrán hacer algo así. Bueno, pues quizás tengas un hábito que necesites romper. De seguro puedes pasar 30 días, ayudada por la gracia de Dios, sin decir nada negativo.

Esto no significa que ellos no harán nada negativo. Esto no significa que no habrá nada que pudieras decir, simplemente no lo vas a decir. Vas a optar por no pensar en eso o no enfocarte en esas cosas.

Entonces aquí está el lado positivo, que es realmente muy importante. Este será para cada día durante los próximos 30 días. Las quiero animar a decirle a sus esposos algo que admiran y aprecian sobre él, y luego decírselo también a otra persona a su alrededor. Díselo a tus hijos, díselo a tu madre, díselo a la madre de tu esposo. Puedes escribirlo. Lo puedes decir. Pero cada día piensa en algo que aprecias o admiras de tu esposo y díselo a él y a otra persona.

Le he dicho a las mujeres, a través de los años, que quizás no puedan pensar en 30 cosas que les puedan decir a sus esposos sobre lo que aprecian o admiran de él. Entonces les digo que piensen en una cosa y que le digan lo mismo todos los días durante los 30 días. No van a hacerle daño haciendo esto una y otra vez.

Hemos lanzado este reto tantas veces en los últimos años, y hoy lo lanzamos de nuevo. Permítanme compartir con ustedes algunas de las respuestas que he recibido de mujeres que han realizado este reto de 30 días.

Algunas de estas mujeres son recién casadas, como esta mujer que dijo:

Acabo de casarme. Tuve que escribir para compartir con ustedes lo emocionada que estaba cuando una amiga me envió el reto. Era el primer correo electrónico que recibía del club de las casadas. Cada día me daba cuenta del trabajo que implica la relación matrimonial.

Alguien debió habérselo dicho antes de que ella se casara. Y sigue diciendo,

La cultura de este mundo hace que sea tan fácil quejarse. No me di cuenta que ya estaba cayendo en palabras negativas. Sentía como si tuviera que hablar de manera negativa sobre mi esposo para unirme al club de las mujeres casadas. No es así. Tener este reto es una gran forma de comenzar mi matrimonio. Aun cuando las mujeres se ríen, sacuden la cabeza y digan que soy una novata; yo prefiero ser una novata brillante estableciendo una base sólida para mi matrimonio, que una viejita lamentándome el no haberlo hecho cuando tuve la oportunidad.

Así que es posible que si apenas estás comenzando tu matrimonio, esto es una buena forma para iniciar. Por otro lado, tenemos mujeres tomando este reto que han estado casadas por décadas, como la mujer que dijo:

“Me enteré del reto de los 30 días a través de Aviva Nuestros Corazones y me inscribí en la página web. Hemos estado casados durante 43 años y nuestro matrimonio estaba dormido. No creí que algo pudiera revivirlo. Pero yo estaba equivocada. Este reto ha significado una gran mejoría en nuestra relación”.

Por otro lado, algunas mujeres que han hecho este reto se encuentran en matrimonios muy difíciles, como la mujer que dijo:

Nancy, voy a ser honesta contigo. Esto no ha sido fácil para mí. Siento un montón de dolor, de ira y resentimiento hacia mi esposo. Pero me has animado a recordar por qué me enamoré de él, lo que era tan especial en él. Y sobre todo, me has dado esperanza acerca de mi matrimonio.

Puede que no sea capaz de cambiar a mi esposo, pero puedo cambiar mi corazón, mi actitud hacia él, con la ayuda de Dios. Mi esposo me está hablando más, realmente hablando desde su corazón. Todavía tenemos un largo camino por recorrer, pero está funcionando. Al principio pensaba que no iba a poder lograrlo. ¿Qué podría ver todos los días que me gustara de él? Pero cada día se hace un poco más fácil y siento que la ira y el resentimiento se van desvaneciendo. Me casé con un gran hombre. Me olvidé de nutrirlo a él y a nosotros en el ajetreo del día a día. Amo a mi esposo. Muchas gracias.

¿Puedes ver el cambio que se produce en el corazón a medida que comienzas a invertir semillas de amor y de estímulo en esa relación? Ha habido mujeres que nos escriben diciéndonos que ellas han aceptado el reto en múltiples ocasiones, no solo una vez, sino muchas veces. Una mujer nos dijo:

“Quiero decirles que desde hace un año ya, he estado haciendo el reto de 30 días y motivando a otras mujeres con las que hablo para que lo hagan también.

Mi esposo y yo hemos invitado a varios amigos a cenar esta noche y me levanté muy temprano esta mañana para prepararme. Mi esposo no es una persona activa en la mañana, pero esta mañana bajó a la cocina y me ayudó cortando y picando cosas para que yo pudiera volver a la cama y él darme un masaje en el cuello. ¡Wao! Esto nunca había sucedido en 33 años de matrimonio.”

También tenemos una hermana que es esposa de un pastor y que ha realizado este reto en varias ocasiones. Ella dijo:

“Ahora, cuando le expreso a mi esposo una palabra de aliento sus ojos comienzan a brillar, y me dice, ‘¿Eso corresponde al día 13 o al día 14?’ Yo lo que quiero es que nuestro hogar sea un refugio para él. Él me dice que sí lo es y estoy muy agradecida a Dios por eso.”

Otra señora dijo:

“La esposa de nuestro pastor retó a nuestro grupo de mujeres a participar en el reto de 30 días. Sólo vamos por el octavo día y tengo que decir que me siento una mujer nueva. Nunca me había dado cuenta lo mucho que mi esposo hace por nuestra familia y lo maravilloso que él puede ser cuando estoy de su lado animándolo.

Estoy disfrutando mucho esto y estoy muy contenta de haber tomado la decisión de seguir adelante y de asumir este reto. Vaya, mientras escribo este mensaje sólo puedo pensar en lo maravilloso que es mi esposo. Gracias, Señor, por haberme enviado el hombre del cual me enamoro cada día más.”

Y aquí hay otro. Esta mujer dijo:

«Esta mañana recibí una gran bendición de parte de mi esposo que tengo que compartir con ustedes. He asumido el reto de los 30 días hablando de manera positiva acerca de mi esposo de más de 20 años de casados. He estado haciendo esto durante dos semanas. La cercanía que se está desarrollando entre mi esposo y yo es tan hermosa. Gracias, Jesús.

Pero aquí está la bendición que quiero compartir. He sido cristiana desde hace más de 20 años. Mi esposo no comparte el mismo caminar conmigo. Le he pedido hacer estudios de la Biblia conmigo en el pasado y siempre ha rechazado las ofertas, así que sé que realmente él no podría citar las Escrituras.

Pero esta mañana me desperté y él sólo me miró, me acarició la cara con tanta suavidad y comenzó a citar Proverbios 31. Me dijo cuán preciosa soy para él. Cómo siempre he trabajado con él y lo he amado sin importar las circunstancias. Cómo he sido buena con las finanzas. Una y otra vez me lo decía. Cómo nuestros hijos me aman y me respetan. Y dijo más, dijo todas las cualidades de Proverbios 31.

Yo estallé en lágrimas de felicidad y todavía lo hago cuando pienso en ese momento. Estoy llorando de felicidad ahora mismo, mientras escribo esto. Mi esposo nunca había sido tan expresivo conmigo acerca de sus sentimientos hacia mí. Creo que eso sucedió esta mañana, porque escuché sobre el reto y lo acepté, y el Señor hizo Su obra en mí. Él me ha cambiado y ha cambiado mi actitud. Él está trabajando en nuestras vidas. Qué gozo y qué bendición.”

Aquí otra mujer que dice,

“Actualmente estoy haciendo el reto de 30 días con mi esposo. Ha sido una gran bendición. Me he dado cuenta que por yo ser tan negativa he sido la principal fuente de la tensión y del estrés en la casa. Ahora que estoy alentando y expresando amor, mi esposo ha expresado lo enamorado que está de mí, verbalmente y con sus acciones. Gracias por crear este reto. Es una lucha a veces, pero vale la pena luchar.”

Esto me recuerda, por cierto, y no tengo este frente a mí, pero la mujer que había dicho que le estaba yendo bien hasta esta mañana cuando nos envió el correo electrónico, dijo: «Le dije que era un niño quejón esta mañana.» Ella dijo: «Supongo que eso no cuenta.» Esa no es la idea. Será una lucha a veces. Tú dirás: «¿Qué debo hacer si lo echo todo a perder?» Bueno, empieza de nuevo. Te levantas y sigues adelante.

Otra mujer dijo,

“Recibí un email de una amiga y el título decía “Reto de 30 días”. Comencé el reto de inmediato. Fui donde mi esposo ese día y le dije: «Te amo, y puede que no parezca, pero no importa lo que pase, estoy de tu lado». Él respondió con un beso en mis labios y un abrazo fuerte y cariñoso. Mis palabras y su respuesta generaron una nueva perspectiva sobre nuestro matrimonio y un nuevo entendimiento de lo que una esposa debe ser para su esposo”.

Entonces esta mujer nos cuenta que Dios empezó a hacer grandes cosas como resultado de esto. Ella dijo,

“Acabo de terminar el reto de los 30 días. Noto que mi bondad y aliento hacia mi esposo han ablandado su corazón. Dios ha suavizado mi corazón también y me ha permitido refrenar mi lengua de hablar mal acerca de mi esposo. Como resultado de ello, mi esposo se está convirtiendo en un líder espiritual. El otro día me dijo que teníamos que comenzar a orar juntos por un vecino en particular. Esto fue muy alentador para mí, poder ver su liderazgo en el hogar.”

Estoy pensando en una conversación que sostuve con una amiga acerca de una amiga en común, hace unos días, que trabaja en un hospital. Ella es una mujer que no está casada, pero ella trabaja alrededor de muchas mujeres que atacan a sus esposos. Ella dijo que había hablado con algunas de estas mujeres, de las cuales algunas no son creyentes, y las ha animado a tomar el reto de 30 días.

Luego ella se acerca de nuevo y les pregunta: “¿Cómo te va? ¿Lo estás haciendo?” Hace una gran diferencia, no solo en la relación con tu pareja, sino también en todo el ambiente que te rodea porque la crítica es tan tóxica y el estímulo edifica no sólo a tu esposo, sino también a las personas que te rodean.

Una más aquí:

“Dios ha usado el reto de 30 días y el reto de 31 días de oración por el esposo para transformar mi vida. Estoy sorprendida de cómo ha cambiado mi forma de pensar con estos dos recursos. Soy una esposa diferente y una cristiana distinta a causa de esos dos retos”.

Bueno, estos son solo algunos de los muchos, muchos, muchos correos electrónicos que podría leerte. Pero quiero animarte, ya sea que lo hayas hecho antes o si nunca lo has hecho, a considerar este reto si eres una mujer casada, para los próximos 30 días.

Así es como va: por los próximos 30 días no puedes decir ninguna cosa negativa acerca de tu esposo, ni a él, ni a ninguna otra persona. Y como seguro seguirás viendo estas cosas negativas, podrás hablar sobre ellas al Señor, pero no le digas nada a él.

Por los próximos 30 días pídele al Señor que te ayude cada día a decir algo a tu esposo y sobre tu esposo a otra persona; algo que aprecias o que admiras. No tiene que ser algo extraordinario o grandioso, pero cuando lo pienses, dilo. Y díselo a alguien más.

Sé que tenemos algunas viudas que están escuchando el programa hoy; y mujeres que estuvieron casadas pero que ahora están divorciadas o viven solas; o mujeres que nunca se han casado. Son mujeres en diversas etapas que darían cualquier cosa por tener un esposo al que alentar.

Así que les diré a ustedes mujeres que sí tienen esposo: evaluando su matrimonio, en una escala del 1 al 10, puede que ahora les luzca como un -2. Esto no necesariamente va a cambiar su matrimonio de la noche a la mañana. Pero sí creo que en 30 días este reto te va a cambiar a ti. Te dará una perspectiva diferente, y puede cambiar a tu esposo. Dios puede cambiar a tu esposo, mientras abonas la tierra del corazón —de su corazón— con palabras de aliento y de afirmación, de aprecio y de admiración. ¡No te irá mal!

Ahora bien, el reto dura 30 días. Pero eso no significa que tienes que parar al finalizar los 30 días. Yo estaba hablando en una conferencia hace un tiempo. Lanzamos este reto y al día siguiente yo estaba con la esposa del pastor almorzando en un restaurante y nos encontramos con dos de las mujeres que habían estado en la conferencia.

Ellas dijeron: «Nuestros maridos están tan entusiasmados con este reto.» Y dijeron: «¡Pero nosotras les dijimos que sólo dura 30 días!» Bueno, ese no es el punto.

No tienes que decirle a tu esposo que estás haciendo esto. Él sabrá, sobre todo si no has tenido el hábito de hablarle con palabras de aliento. Verás como ese hombre florece con el aliento y con las palabras que ministran gracia al que las escucha.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss va orar con nosotras en un minuto. ¿Te gustaría tomar este reto? Visitawww.AvivaNuestrosCorazones.com y obtén el “Reto de 30 días para los esposa s”. Si estás pensando que el reto de 30 días parece difícil, ora con Nancy por la fortaleza para servirle a tu esposo en esta área tan importante. Espero que estés lista para este reto que ha transformado a tantos matrimonios.

Bueno, ¿qué es lo que realmente significa amar a tus hijos? Aquí veremos algunas maneras prácticas de mostrarles tu amor, en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Ahora volvamos con Nancy.

Nancy: Gracias, Señor, por estas mujeres que son sensibles a Ti y a Tu Palabra. Oro por las esposas, no sólo las que nos escuchan hoy, sino las que nos escucharán en el futuro a través de la radio o del internet. Oro por que haya un viento fresco de aliento en estos matrimonios.

Sé que hay muchas esposas escuchando que necesitan recibir aliento también. Pero, Señor, Tu Palabra dice que si regamos agua en otros, vamos a ser regadas nosotras mismas. Eso puede regresar a nosotras de diversas maneras.

Pero te pido que nos des la gracia para dar y bendecir, para alentar y fortalecer con nuestras palabras, incluso si no recibimos nada a cambio. Pero lo que sí sabemos que vamos a recibir es que será agradable a Ti y habremos amado bien.

Señor, te pido que le des gracia a las mujeres durante estos próximos 30 días. Sé que el enemigo quiere conseguir que ellas digan cosas negativas o críticas o se olviden de alentar. Pero yo oro por que les des gracia y que les permitas continuar en este reto.

Señor, yo sé que hay otras que pueden aplicar esto en otras relaciones, tal vez hay alguien en el trabajo, o un padre, o un hermano, alguien que necesita la gracia del aliento. Yo oro para que ministremos gracia y reflejemos a los demás el corazón y el amor de Cristo a través de esas relaciones.

Pero sobre todo, sobre todo oro por estos matrimonios, Señor, te pido que seas Tú que los riegues, que los nutras y que cultives en ellos el amor de Cristo en cada matrimonio representado hoy en nuestra audiencia. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M14 – Permitiendo que Dios moldee a tu esposo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M14 – Permitiendo que Dios moldee a tu esposo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/permitiendo-que-dios-moldee-tu-esposo/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Amigas, si sus hijos las ven cortar los ojos a sus esposos y hablar de ellos con irritación, no se sorprendan entonces cuando esos niños sean adolescentes y también te corten los ojos y te hablen a ti con el mismo tono irrespetuoso. Debes modelar respeto y amor a los demás, a sus hijos de manera muy particular.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Es tu matrimonio perfecto? Bueno, sé que la respuesta es no, porque no existe tal cosa como un matrimonio perfecto. Aprende hoy cómo honrar a Dios en medio de tu matrimonio imperfecto. Esto es parte de una serie llamada El hermoso diseño para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Vi a la señorita Dorothy en la iglesia hace unas semanas y le dije, “Estoy trabajando en una serie sobre Tito capítulo 2 y estaré enseñando sobre la importancia de que las mujeres jóvenes amen a sus esposos”.

Ahora, deben saber ustedes que la señorita Dorothy tiene 80 años de edad y tiene mucha sabiduría y ama la Palabra de Dios.

Ella me dijo: “Tengo una cosa que decir sobre el tema.”

La observé con mucha expectativa, como esperando atrapar la joya de sabiduría que estaba a punto de salir de sus labios sobre este tema de las mujeres amando a sus maridos.

Ella me dijo: “La marcha nupcial es tu camino a la muerte”. Y explicó, “Lo que quiero decir es ‘la muerte del YO’”.

¿No es cierto? En cierto sentido, cuando hablamos de amar al cónyuge, estamos hablando de morir a nosotros mismos, y de una vida que se vive en la cruz, el único lugar donde un matrimonio realmente puede funcionar.

Al continuar en esta discusión sobre lo que significa que las esposas amen a sus esposos, considero importante que tú reconozcas queambos son pecadores. Si en tu matrimonio se va a manifestar el tipo de amor que Dios da, entonces ambos deben darse cuenta de que son dos pecadores en necesidad de la gracia de Dios.

Resulta fácil para las mujeres comparar a sus esposos con cualquier otro hombre que les parezca más maduro espiritualmente. Sé que hay mujeres que ven algunos de esos hombres y piensan, “Sería mucho más fácil si yo estuviera casada con alguien así”.

Ahora, ese otro hombre puede ser más maduro espiritualmente que tu esposo. Pudiera ser que tu esposo ni creyente sea; pero, estoy convencida de que no hay ningún hombre ni ninguna mujer con quien resulte fácil estar casado. Ese es el meollo del asunto.

Pudieras voltear a ver estos otros hombres y decir: “¡Son tan santos!”. Y sí, pudieran serlo. Pero no hay un ser humano con quien resulte fácil estar casado.

A veces cuando escuchas a tu pastor hablar, pudieras pensar, “¡Oh su esposa ‘está hecha’; no tiene problemas!” Pero ellos tienen problemas por resolver dentro de su matrimonio. Son dos seres humanos, por lo tanto son dos pecadores caídos en necesidad de la gracia de Dios.

Quiero decirles que el mejor matrimonio no es otra cosa que dos pecadores continuamente humillándose a sí mismos, conscientes y dispuestos a ir a la cruz en busca de la gracia de Dios. El mejor matrimonio no se da por sí solo con facilidad, no sucede alejado de la cruz.

Encontré una cita de Charles Spurgeon, que pienso se aplica tan bien a este tema del amor de las esposas por sus esposos. Spurgeon dijo,

“Aquel que crece en gracia recuerda que no es otra cosa más que polvo, por lo tanto no espera que sus hermanos cristianos sean algo más que eso (incluyendo a su pareja). Pasa por alto 10,000 faltas en ellos, porque sabe que su Dios pasa por alto 20,000 de las propias. No espera perfección en la criatura, y por ende no se desilusiona cuando no la encuentra.”

¿No es esa una perspectiva útil al pensar en tu pareja? Sí, él tiene 10,000 defectos, pero Dios te ha perdonado unas 20,000 faltas a ti. Y si tú no esperas perfección en la criatura, entonces no vas a sufrir decepción al encontrar algo menos que perfección.

La humildad es un asunto muy importante en un matrimonio que ha de mostrar amor constante. Ese matrimonio extiende misericordia, asume lo mejor, no juzga los motivos, se hacen concesiones uno hacia el otro y no tiene la expectativa de que su pareja sea perfecta, espiritualmente hablando.

Recuerda que las fortalezas de tu esposo y sus debilidades son exactamente lo que Dios sabía que tú necesitabas para transformarte en la mujer que Él quiere que tú seas y viceversa. Tus fortalezas y tus debilidades son lo que Dios sabía que tu esposo necesitaba para convertirse en el hombre que tiene que ser.

A pesar de lo que hayan sido sus fracasos o sus pecados, recuerda que tu respuesta crítica y dura, o tus tácticas no amorosas, no son otra cosa que pecados. ¿Lo entiendes? Independientemente de qué clase de pecados o fallas él haya cometido, no deja de ser pecado en ti si respondes a sus fracasos de manera crítica, áspera o con desamor.

He visto tantas mujeres pecar con sus lenguas al hablar de los pecados de sus esposos. He visto mujeres continuamente derribar a sus esposos. Y no es su intención, pero de hecho lo hacen, y destruyen el corazón de su matrimonio con una lengua o con un espíritu crítico o negativo.

Alguien de otro ministerio compartió conmigo una carta que recibieron, la cual siento que es apropiada compartir en este caso.

Esta persona dijo: “. . . Cuando usted dijo que nuestras palabras son como punzones, realmente me golpeó. Hubo un tiempo en el que yo intentaba que así lo fueran. Un punzón es una herramienta [dijo esta esposa], y así eran mis palabras. De alguna manera pensé que como mujer yo debía tomar este enorme pedazo de hielo deformado, conocido como mi esposo, y esculpirlo en algo más agradable.

Así que tomaba mi punzón y esculpía las asperezas y las imperfecciones de este bloque de hielo. [Ella usaba sus palabras para hacer esto]. No comprendía por qué el punzón no estaba haciendo su trabajo. Mis palabras no estaban siendo escuchadas. Quizás tenía que esforzarme más o buscar un punzón más grande. ¿Por qué este bloque no toma forma?”

Tarde o temprano algunas mujeres suelen tomar un soldador, y solo terminan con hielo derretido. Puede ser peligroso tratar de esculpir una creación ajena a la cual no te corresponde a ti darle forma.

Ruth Graham, la esposa de Billy Graham, dijo que fue un día grandioso cuando ella comprendió que no era su labor cambiar a su esposo. Ella dijo, “Mi trabajo era amar a Billy, y el trabajo de Dios es cambiarlo.”

Eso es un buen lema para mantener en tu matrimonio. Tu trabajo es amar a tu esposo. El trabajo de Dios es cambiarlo.

¿Te encuentras usando palabras como punzones, tratando de dar forma y de moldear a tu esposo? Tal vez hasta has sacado el soldador y has socavado, y socavado, minado; reduciéndolo, en algunos casos, hasta la nada.

Si te encuentras identificada con ese testimonio, tal vez ahora necesites simplemente decir, “Señor, perdóname. He pecado contra ti. He pecado contra mi esposo con mis palabras, con mi espíritu crítico y condenatorio—siempre tratando de cambiarlo en vez de amarlo incondicionalmente y de permitirte que Tú lo cambies”.

Elisabeth Elliot, quien ha tenido una gran influencia en muchas de nuestras vidas, sabe mucho acerca del matrimonio. Ella ha estado casada en tres ocasiones. Dios se llevó a sus dos primeros esposos a través de la muerte.

Ella ha escrito y hablado tantas palabras sabias sobre el matrimonio, pero creo que esta cita en particular es útil. Ella dijo,

“Una esposa, si es muy generosa, quizás permita que su esposo cumpla un 80% de las expectativas de ella. [Y conste, esto ella lo califica como un buen matrimonio.] Siempre habrá un 20% que a ella le gustaría cambiar. E insistirá en ello durante todo su matrimonio, sin lograr reducirlo gran cosa. Pudiera, en cambio, simplemente decidir disfrutar del 80% y ambos serán muy felices.”

Palabras sabias, ¿no?

Es tan fácil señalar sus fracasos, sus defectos, sus deficiencias. La pregunta no es, “¿Tiene fallas tu esposo, tiene defectos o deficiencias?” Claro que los tiene. La pregunta es “¿Lo vas amar a pesar de ello?”

Déjame animarte—aunque sé que ustedes entienden esto mejor que yo (aquellas que están casadas), pero es muy fácil perder la perspectiva correcta. Permítanme animarles a no hacer un gran evento sobre los pequeños detalles que quisieras cambiar.

Y a la vez permítanme animarles a hacer un gran alboroto sobre los llamados “pequeños detalles”—que son cualidades positivas. ¡Hagan una fiesta sobre eso!

No solo lo pienses. Dígalo ¡Dígalo!, “Gracias, te aprecio y admiro por esto. Te amo. Gracias por escogerme”. ¡Diga las palabras!

Muchísimas esposas llegan a pensar y a sentir estas palabras; pero no las dicen.

Pudieras decir, “Yo quisiera que mi esposo me dijera esas cosas a mí”. Dios no te está llamando a ser responsable por tu esposo. Te está llamando a cumplir con tu responsabilidad de amar a tu esposo.

Así que como lo hemos venido haciendo en otros programas de esta serie, permítanme hacerles unas cuantas preguntas para hacerlo más personal.

• ¿Pasas más tiempo pensando de manera crítica sobre tu esposo u orando por él? Sé honesta. ¿Hacia dónde divagan tus pensamientos con mayor frecuencia? ¿A criticarlo? O, ¿a llevarlo delante del Señor, intercediendo a su favor? ¿Qué tan seguido le hablas palabras de admiración y afirmación a tu esposo?

Una mujer dijo que cuando asumió el reto de motivar a su esposo, ella se dio cuenta que si uno tiene pensamientos de aliento sobre su esposo, eso la convierte en una motivadora. Pero también se dio cuenta de que no eres una persona que alienta si no ofreces las palabras de aliento.

• ¿Te enfocas más en los éxitos y en las cualidades positivas de tu esposo, o en sus debilidades y fracasos—las cosas que deseas ver cambiar?

• ¿Amas, aceptas y admiras a tu esposo tal cómo él es?

Eso no significa que todo acerca de él sea digno de aceptar y amar. Pero, ¿Acaso siente él que necesita pasar por una transformación total para que tú le ames, le aceptes o le respetes?

Es asombroso cuando ves a alguien a través de los ojos del amor, lo ves muy diferente a como lo ves con ojos de crítica y de juicio. He escuchado a mujeres describir a sus esposos de formas que nadie quisiera vivir con ese hombre—claro esas personas que no viven con él, al verlo piensan: “Ese hombre luce tan generoso, tan buen trabajador o tan amable y considerado.”

¿Por qué será que otros ven cualidades en él, pero la mujer que está casada con él no las ve? Seguramente no es porque esas cualidades no estén presentes, sólo que ella lo observa a través de unos lentes de crítica y de juicio.

Insisto, las otras personas no saben todo lo que tú sabes, pues tú vives con él; y, desafortunadamente, mostramos nuestro peor lado hacia el otro en el hogar. Eso es parte de la vida en familia; el amarnos y aceptarnos los unos a los otros a pesar de conocer lo peor de cada uno.

Aquí otra pregunta:

● ¿Eres tan rápida para disculpar a tu esposo como lo eres para disculpar a otros hombres en tu iglesia, en tu trabajo o huéspedes en tu casa?

Es muy triste ver como mucha gente trata mejor a sus huéspedes que a su pareja. Recientemente yo estaba en una tienda y vi a una pareja de esposos. Desconozco el inicio de la discusión, coincidí con ellos cuando ya habían comenzado la polémica. Obviamente él había hecho algo que a ella le molestó y ella le estaba haciendo pagar su error con su tono de voz.

Ellos se esforzaban por ser discretos al respecto, pero era imposible mantenerlo discreto. No gritaban; era muy tranquilo, pero se sentía la tensión.

Claro, yo ignoraba lo que había precipitado ese momento, pero recuerdo haber visto a la mujer tomarlo como un rehén por lo que él había hecho o dicho (o por no haber hecho o dicho algo), y recuerdo haber pensado, “Suéltalo, déjalo ir. ¿Qué puede haber sido tan importante que no puedas dejar libre?”

• ¿Debes tener la última palabra? ¿Necesitas ganar cada asunto? ¿Tienes que demostrar que tienes la razón? ¿No puedes pasar esto por alto por amor a una relación que merece ser atesorada y protegida?

• ¿Siente tu esposo que él tiene la libertad de fallar sin temor a ser criticado o rechazado?

Escucha, cuando tu esposo falla, ¡él lo sabe! Y tiene un montón de otras personas en el trabajo u otra parte que se lo dirá.

El esposo de mi amiga Kim es pastor. Él nos decía el otro día lo mucho que significa para él que ella lo anime y lo aliente. Él dijo que ella es honesta, pero que también puede contar con que ella lo anima y lo alienta con entusiasmo. Ese es un gran rol para desempeñar como esposa.

Cuando tu esposo comete errores, ¿se lo estrujas en la cara? ¿Serás la persona que se lo señala? O, ¿serás la persona que tratará de levantarlo?

Ahora bien, no estamos hablando en un mundo ficticio, irreal en el que se pretende que no hay faltas ni errores, donde no hay problemas o asuntos por resolver. Estas cosas son reales, sí existen.

Pero en medio de esta realidad, te pregunto, ¿tratas a tu esposo de la misma manera amorosa, alentadora, positiva, constructiva con que tratarías a una visita en tu casa que lucha con lo mismo?

● ¿Alabas y hablas bien de tu esposo cuando hablas con otros acerca de él?—¿qué tal con tus hijos?

Amigas, si sus hijos las ven cortar los ojos a sus esposos y hablar de ellos con irritación, no se sorprendan entonces cuando esos niños sean adolescentes y también te corten los ojos y te hablen a ti con el mismo tono irrespetuoso. Debes modelar respeto y amor a los demás, a sus hijos de manera muy particular.

¿Cubres sus faltas? No insinúo que el pecado debe ocultarse, pero, ¿tienes un corazón quiere exponer el pecado, o que más bien quiere proteger?

Ahora, hay circunstancias que cuando suceden dentro de un matrimonio, o cuando un esposo está pecando en ciertas formas (o quizás la esposa), se necesita recurrir a las autoridades si la ley se ha infringido. Dios ha establecido provisión para esos casos.

Habrá otras ocasiones, cuando la ley de Dios sea quebrantada, en que irás a tu pastor o a los líderes, o a la autoridad espiritual. Si se maneja a la manera bíblica, no es falta de amor.

Cuando lo haces, cuando buscas consejo, ¿lo haces de una manera que trata de exponer y destruir a tu esposo, tratando de que otros vean lo malo que es tu esposo, solo porque tú has visto lo peor? O acaso, ¿es tu meta hacer lo que hicieron los hijos de Noé, cuando vieron a su padre en un estado de embriaguez?

Entraron de espaldas, y lo cubrieron para no exponer su desnudez y su vergüenza. Protege a tu esposo de esta forma.

Y por cierto, sé que tenemos muchas oyentes solteras. No obstante este pasaje se puede aplicar a mujeres en cualquier etapa de la vida.

También tenemos oyentes solteras que nunca se han casado. Si Dios está por traer un esposo a tu vida algún día, permíteme decirte que puedes amar muy bien a tu futuro cónyuge, por medio del tipo de relación que guardes con los hombres desde ahora, y desarrollando patrones amorosos y respetuosos para relacionarte con los hombres en tu vida.

Tenemos también viudas aquí escuchándonos. Permítanme animarlas a imitar a muchas otras viudas a hablar bien de sus exesposos y a mostrar respeto por su memoria.

Mi madre hace un trabajo impresionante con ello con relación a mi papá. Nunca la he escuchado hablar una palabra de crítica acerca de mi papá, jamás, no recuerdo haberlo escuchado nunca.

No es que no existieron detalles que ella bien pudiera haber señalado. Pero ella le guarda respeto con sus palabras aun después de casi 30 años de viuda.

Y las divorciadas—esto les puede resultar un poco más difícil a ustedes, pero si han de hablar de sus ex esposos, hablen bien de ellos. No los destruyan. Tu ex esposo es un hombre creado a imagen de Dios.

Puede que no sea un creyente. Pudo haber cometido cosas horrendas. Pero no lo destruyas.

Y a todas las mujeres— ¿qué debes hacer si no amas a tu esposo de la manera que hemos descrito?

Primero, ponte de acuerdo con Dios. Admítelo. Confiésalo. No pongas excusas.

Es difícil amar a la gente. Tú también eres difícil de amar. Yo soy difícil de amar. Todos somos imposibles de amar fuera del amor de Cristo. Si hoy tienes la convicción de que realmente no amas a tu esposo, confiésalo como pecado.

Y pídele al Señor que te dé amor para tu esposo.

“Dios es amor” (1 Juan 4:8, 16). “El amor viene de Dios” (1 Juan 4:7 NIV). “El amor es fruto del Espíritu Santo” (Gálatas 5:22).

Reconoce, “Señor, no puedo amar a este hombre en mis propias fuerzas.” No importa que tan maravilloso sea tu esposo, no lo puedes amar por ti misma; en la forma cariñosa y afectiva que hemos venido describiendo aquí.

Comienza a invertir en tu esposo con tus palabras, con tus acciones, siendo considerada y amable con él. Puedes aprender a amar a tu esposo; en la medida que inviertes en él, ese amor crecerá.

Cité a Charles Spurgeon, uno de los más grandes predicadores en la historia del Siglo XIX. Lo cité al inicio de esta transmisión. Él escribió un tributo a su esposa, Susana, y quiero ir cerrando con este tributo. Él dijo,

“Ella se deleita en su esposo, en su persona, en su carácter, en su afecto hacia ella; él no solo es el más importante ser humano, sino que sus ojos, lo es todo en todo. El amor de su corazón le pertenece a él y solo a él. Él es su pequeño mundo, su paraíso, su tesoro escogido. A ella le place fundir su individualidad en él. No busca reconocimiento para ella; el honor de él se refleja en ella, y ella se regocija en ello; ella defenderá el buen nombre de su esposo hasta con su último aliento, él está a salvo cuando a ella se le permite hablar por él… Aun en su forma de vestir ella piensa en él y no considera nada hermoso que a él no le agrade.

Él tiene muchos objetivos en la vida, algunos de los cuales ella no entiende muy bien; pero ella cree en todos ellos, y le es un deleite hacer cualquier cosa a su alcance para promoverlos. Esta mujer, como una verdadera esposa, se da cuenta del modelo de una relación de matrimonio, y pone de manifiesto lo que nuestra unión con el SEÑOR debe ser.”

Ahora, tu esposo quizás no sea tan elocuente—probablemente no es tan elocuente como Charles Spurgeon. Pero aun así, ¿puede él decir que te deleitas en él? ¿Que estás enamorada de él? ¿Que lo disfrutas?

Eso no es la descripción de un amor egoísta. Es el amor que en tu matrimonio reflejará a otros lo que el “ser uno” con el Señor debe ser.

Al concluir hoy, quiero compartir con ustedes un tributo más. Hace muchos años atrás, mi papá, Art DeMoss, contrató un asistente. Cuando ese joven llegó a trabajar con papá, mi mamá —la otra Nancy DeMoss (la primera Nancy DeMoss)— le escribió una carta al asistente, para darle un poco de información privilegiada sobre mi papá, el hombre quien iba a ser su jefe.

A continuación algunos extractos de la carta que mi madre escribió acerca de mi padre, Art DeMoss. Ella dijo,

“Aunque yo no comparto estas cosas en público por razones obvias. Estoy casada con un hombre único, en verdad—uno que es piadoso y a la vez un genio, totalmente comprometido en hacer la voluntad de Dios (a cualquier precio), completamente digno de confianza, muy transparente, un esposo y padre devoto (¡y también entusiasta!). Alguien que estimula el crecimiento en todos nosotros (ya que constantemente se reta a sí mismo para crecimiento mental y espiritual), es un amigo fiel, y ¡es un ser tan lleno de amor que en ocasiones no es posible recibirlo todo!

Aunque él es todo lo que he descrito (¡y mucho más!), él es extremadamente humilde.

Creo que esto me hace parecer ingenua o poco realista, o totalmente parcializada. . . pero, después de 21 años de vivir con este hombre, realmente creo que soy la mujer más bendecida en el mundo.

Hace algunos años la autora, Helen Kooiman me preguntó si podía escribir una historia sobre mí para incluirla en su libro sobre mujeres que han alcanzado algo para Dios. Le respondí que, después de orar, sentía que no pertenecía en ese libro. Le comenté que me veía más bien, a mí misma, como una mujer detrás de un gran hombre. Posteriormente me llamó para decirme que le había dado una buena idea para otro libro y pensaba llamarlo “Siluetas: Mujeres detrás de grandes hombres”. Gozosamente acepté formar parte de ese libro.

Esa historia [dijo la señora DeMoss] realmente ilustra mi propia vida. Hace ya mucho tiempo, de manera voluntaria y alegremente intercambié mi propia carrera y mis logros personales por un rol de apoyo a Art. Y Dios ha hecho que ese intercambio sea totalmente satisfactorio en todos los aspectos.”

Esas son palabras de una mujer que ama a su esposo, que lo ama bien. Esa carta se escribió en agosto de 1979. Menos de dos semanas después —mi madre tenía 40 años de edad y mi padre de 53— él sufrió un paro cardiaco. Pasó a la presencia del Señor en un instante.

Asegúrate de pronunciar las palabras. De hablarlas. De afirmarlas. Dilas a tu esposo. Dilas de él a otros, mientras Dios te de aliento para hablar y a él para escucharlas y conocer lo que hay en tu corazón .

Carmen: El tiempo que tienes para compartir con tu esposo, aunque sea un esposo imperfecto, es un verdadero regalo. Nancy Leigh DeMoss te ha estado ayudando a reconocer la oportunidad que tienes hoy de hablar palabras de aliento a su vida.

Es una de las cosas más poderosas que podemos hacer como mujeres. Las mujeres tenemos mucho poder dado por Dios para influir en los que nos rodean, sin dejar de ser humildes, femeninas, y respetuosas. Espero que explores lo que significa ser una mujer verdadera y que experimentes el poder y la belleza de someterte a Dios en todas las áreas de tu vida. Tenemos material disponible para ti en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Por qué deberías alentar a tu esposo? Escucha razones convincentes en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Charles Spurgeon, “Citas de Gracia,” publicación correo electrónico, April 10, 2002, editado del sermón de Spurgeon “Fruto Maduro,” #945. (Citado en Feminine Appeal, 30).

Elisabeth Elliot, Love Has a Price Tag (Ann Arbor, Mich.: Servant Books, 1979), 97.

John MacArthur, Comentario de Tito, 87.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M13 – Haciendo de tu esposo una prioridad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M13 – Haciendo de tu esposo una prioridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/haciendo-de-tu-esposo-una-prioridad/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que en el ritmo acelerado de la vida de hoy, las esposas necesitan revisar sus prioridades.

Nancy Leigh DeMoss : Primero eres esposa y después madre. He visto esposas poner a sus hijos sobre sus esposos, en términos de sus prioridades, y terminar con los hijos fuera del nido… y sin matrimonio.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Dios tiene un hermoso diseño para la mujer. Es claro en el segundo capítulo de Tito—un pasaje que hemos estado estudiando por varias semanas. Si te has perdido alguno de los programas, puedes escucharlos en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Hoy veremos qué dice la Biblia acerca de las prioridades. ¿Quién es más importante: tus hijos o tu esposo?

Nancy: ¿Cuántas de ustedes han la película visto El Violinista en el Tejado? Quizás la mayoría… Pero si tú no estás familiarizada con esto, es un musical que se desarrolla en la Rusia Zarista en 1905.

Tevye y Golde, la pareja casada de esta historia, luchan por adaptarse a los tiempos cambiantes mientras sus tres hijas mayores se resisten a la idea tradicional de los matrimonios arreglados. En vez de ello, ellas prefieren la muy moderna idea de que debían conocer y enamorarse de un joven, y luego casarse con él. Esto era muy difícil de aceptar para esta pareja de padres de 1905.

Cuando su segunda hija se comprometió, Tevye regresó a casa y le dijo a su esposa:

Tevye: Golde, he decidido dar a Perchik permiso para comprometerse con nuestra hija Hodel.

Golde: ¿Qué? Él es pobre. No tiene nada, absolutamente nada.

Tevye: Es un buen hombre, Golde. Me agrada, y lo que es más importante, a Hodel le agrada. Hodel lo ama. Así que, ¿qué podemos hacer? Es un mundo nuevo. Amor. Golde, ¿tú me amas?

Golde: ¿Que si yo qué?

Tevye: ¿Me amas?

Golde: ¿Qué si te amo? Por 25 años he lavado tu ropa, cocinado tus comidas, limpiado tu casa, te di tus hijos, ordeñé la vaca. Después de 25 años, ¿por qué hablar de amor ahora? [Esta es todo en una de las canciones más conocidas de este musical.]

Tevye: Golde, la primera vez que te conocí fue el día de nuestra boda. [Ya te imaginas… esa era la manera en que se hacían la mayoría de estos matrimonios.] Yo estaba asustado, pero mi padre y mi madre dijeron que aprenderíamos a amarnos el uno al otro, y ahora te pregunto, Golde, ¿me amas?

Golde: ¡Soy tu esposa!

Tevye: Lo sé, ¿pero me amas?

Golde: ¿Que si lo amo? Por 25 años he vivido con él, he peleado con él, he muerto de hambre junto a él. Por 25 años mi cama ha sido la suya. Si esto no es amor, entonces ¿qué es?

Finalmente ellos decidieron que realmente se amaban el uno al otro, a pesar de que probablemente no habían usado estos términos antes. Pensaba en esa canción mientras reflexionaba en este pasaje de Tito capítulo 2, donde dice que las mujeres ancianas “enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos” (versos 3-4).

Antes de continuar, quiero que Mary Anne repita algo que me acaba de decir hace unos minutos.

Mary Anne: Bueno, cuando leí esta Escritura por primera vez en mis primeros años de estudio bíblico, yo me horroricé. No podía entender que alguien tuviera que aprender a amar a su esposo y a sus hijos. Yo pensaba que todo el mundo lo hacía—hasta que fui probada.

Entonces me di cuenta que necesitaba aprender de otras mujeres cómo perdonar, cómo buscar reconciliación y cómo mostrar amor y misericordia, tal y como yo lo había recibido de parte del Señor. Pero había una gran pregunta. ¿Por qué necesita alguna mujer ser enseñada sobre cómo amar a su esposo? Entonces encontré que los hombres necesitan respeto, necesitan afirmación y necesitan alabanza, más de lo que necesitan el sexo, y esto fue para mí una gran sorpresa, Nancy.

A los hombres se les dice que nos amen, pero es necesario que a nosotras se nos diga, se nos enseñe que reverenciemos a nuestros esposos. Los hombres no están siendo reverenciados y los hemos castrado. Mi deseo es que las mujeres jóvenes sepan cómo reverenciar y cómo atesorar a sus esposos, protegiendo su reputación y afirmándoles en público. Porque los hombres florecen cuando hacemos esto.

Claro que es difícil, es duro para las mujeres alabar a sus maridos cuando en ocasiones desearían que ellos sacaran la basura (por ejemplo), o cuando desearían que hicieran algo más o cuando sienten que sus expectativas no están siendo satisfechas. Entonces comencé a estudiar sobre las expectativas y aprendí que solo Jesús las llena.

Nancy: Buena palabra. Gracias, Mary Anne.

Las mujeres ancianas deben “enseñar lo que es bueno, y entrenar a las mujeres jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos”. Ahora bien, el amar a los esposos y amar a los hijos—estas son actualmente dos palabras en el griego. La primera palabra es philandros. Esto significa “amante del esposo” (o “amadora del esposo”). La segunda palabra es philoteknos, la cual significa “amante o amadora de los hijos”. Es una palabra compuesta única en cada caso; alguien que ama a los niños y una que ama a su marido.

Este es el único lugar donde estas palabras se utilizan en el Nuevo Testamento, pero algunas veces encontramos estas palabras escritas en las tumbas de mujeres de esa época. Philandros— ella amó a su esposo; o era una amadora de su esposo. Ella le tenía un gran afecto a su esposo. O, philoteknos—amadora de sus hijos. Era lo que se decía de una mujer en muchos casos después que ella moría—ella amó a su esposo o; ella amó a sus hijos.

Este tipo de amor debería ser natural, pero el pecado mata el amor en los matrimonios. Esta es la razón por la que este tipo de amor debe ser aprendido.

Yo comenzaré diciendo que nunca he sido una esposa o una madre. Conforme he estudiado y preparado estas sesiones, honestamente me he sentido un poco mal equipada para enseñar a las mujeres a amar a sus esposos y amar a sus hijos. Porque no soy exactamente lo que llamarían “una experta” en ninguna de estas materias. He estado un poco indecisa sobre cómo enseñar este pasaje porque me doy cuenta de que una cosa es poder enseñar sobre este tipo de asuntos, pero otra muy diferente es vivirlo, como muchas de ustedes lo están haciendo el contexto de sus vidas diariamente.

Pero donde las Escrituras hablan, nosotros necesitamos estar dispuestas a enseñar todo el consejo de Dios, y es aquí donde el texto nos lleva. Así que me di cuenta de que Dios podía darme, por su Espíritu, sabiduría y gracia para enseñar este pasaje en una forma en que, espero, sea de provecho para tu corazón como esposa y para tu corazón como madre.

A través de los años he escuchado de cientos, tal vez miles de mujeres. Las he visto. Les he hecho preguntas y he observado algunos matrimonios maravillosos—no matrimonios fáciles, pero sí maravillosos; matrimonios que reflejan el amor de Dios de maneras asombrosas.

He visto otros matrimonios que son exactamente lo opuesto, apenas están vivos; se caracterizan por heridas, amargura por enojo. He visto muchos matrimonios terminar en divorcio y he visto que muchos matrimonios del mundo cristiano se han conformado con permanecer en la categoría de lo que es mediocre. Estas parejas no se están divorciando, pero no están experimentando lo que Dios planeó para ellos en su relación matrimonial.

Lo primero que las mujeres ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes, de acuerdo con este pasaje, es a amar a sus esposos. Si tú eres una mujer casada, esta es la forma primordial en que demuestras tu compromiso con la sana doctrina. No puedes decir que tienes sana doctrina si tú desprecias o minimizas a tu esposo. El amor al esposo fluye del Evangelio, y este tipo de amor también fluye de una promesa, de un voto, de un pacto.

¿Recuerdas el día cuando estabas parada junto a tu esposo en el altar e hiciste algunos votos delante de Dios? ¿Qué dijiste? Tal vez fue algo como esto:

“Te tomo a ti para ser mi esposo, para tenerte desde hoy en adelante, para bien o para mal, en riqueza o en pobreza, en salud o enfermedad, para amarte y cuidarte desde este día en adelante hasta que la muerte nos separe.”

¿Recuerdas haber dicho algo como esto? No fueron solo palabras. Era un pacto. Era un voto. Fue una promesa.

Es asombroso para mí ver esas jóvenes parejas que están saliendo o que quizás están recién casadas y que están locamente enamorados el uno del otro. Y luego, años más tarde, te encuentras con la misma pareja y están cansados el uno del otro, o molestos con el otro, o hay amargura, odio y heridas profundas, y ellos no pueden soportar la presencia del otro.

Y tú dices y “¿Qué pasó?” Bueno, estas jóvenes mujeres necesitaban ser enseñadas sobre cómo amar a sus esposos—no solo cuando estaban saliendo, o en el cortejo, o en el tiempo de la luna de miel, sino en medio de la lucha diaria, en la vida real después de la boda.

¿Así que cuál es entonces el significado de amar a tu esposo? La palabra, como ya mencionamos, es philandros o “amadora del esposo”. Esta palabra proviene de 2 palabras griegas: philos, que significa «amigo o compañero», amándole como una amiga, con una especie de amor fraternal, de hermanos y luego aner, la palabra para “esposo.» Así que esto describe a una mujer que es amiga de su esposo. Ella tiene afecto por su esposo: es devota a su esposo.

Lo que está descrito aquí no es primeramente un amor romántico o sexual—el cual es abordado sin duda alguna en otras partes de las Escrituras y que es también una parte muy importante del matrimonio. Esto tiene que ver más bien con una esposa tratando a su esposo con afecto, tratándolo con cariño, estando emocionalmente conectada con él.

Este tipo de amor significa más que solo cumplir con tus obligaciones hacia tu esposo. Significa disfrutarlo, ser su amiga, tener placer en él.

He conocido muchas esposas que son mujeres extremadamente responsables y su comportamiento no puede ser criticado. Ellas sirven a sus esposos fielmente. Hacen las cosas que se supone que deben hacer como esposas y madres. Pero en muchos de los casos, al observar a estas mujeres, pienso, “¿Estás realmente disfrutando a tu esposo? Yo sé que lo hacías cuando eran recién casados, pero ahora que han estado casados por 35 años, ¿continúas disfrutándolo? ¿Le estás mostrando afecto?”

Primero que nada, si tú eres una esposa y una madre, después de tu relación con el Señor, tus relaciones más importantes son: primero con tu esposo y luego con tus hijos. Pero notemos cuál viene mencionada primero en el versículo 4. ¿Cuál es primero, amar a los esposos o amar a los hijos? Amar a los esposos. Amar a tu esposo precede el amar a tus hijos.

Obviamente, la relación con tu esposo comenzó primero que tu relación con tus hijos. Necesitas elevar tu relación con tu esposo sobre tu relación con tus hijos, y cuando tienes varios niños pequeños, esto no es algo fácil de hacer. Necesitas hacerlo en una forma intencional y enfocada. Primero eres una esposa, y luego eres una madre.

He visto a esposas poner a sus hijos sobre sus esposos, en términos de sus prioridades, y terminar con los hijos fuera del nido… y sin matrimonio. Tienes que cultivar, enfocarte y darle prioridad a tu matrimonio.

Esto significa poner a tu esposo, no solamente antes que tus hijos, sino también antes que otras prioridades—el trabajo, los amigos, los pasatiempos. Si tan solo pudiera sugerir, en la medida de lo posible, cuando tu esposo esté en casa, mantente disponible para él. Conozco a mujeres que aman hablar por teléfono y tienen amistades que cultivan por teléfono, pero cuando sus esposos están en casa, ellas no hablan por teléfono. Están disponibles para sus esposos.

Ahora, esto no significa que tienes que estar a su lado en cada instante del día, pero él necesita saber que cuando está allí, tú estás disponible para ser su amiga, para platicar y para disfrutar el uno con el otro.

Hace unas pocas semanas, estaba almorzando fuera con una amiga y con sus hermanas y con su mamá. Esta es una amiga y sus 3 hijas adultas. Todas ellas estaban dirigidas en diferentes direcciones después de la comida. Algunas tenían que salir de la ciudad y los teléfonos celulares sonaban como locos. Entre todas tenían… no sé cuántos niños—pero por lo menos 19 niños.

Los niños estaban llamando, los esposos estaban llamando mientras almorzábamos, y una de las hermanas me dijo, “Algo importante que hemos aprendido de nuestra madre fue que si tu esposo te llama, siempre contesta la llamada.”

Yo pensé, “Esta es una palabra de sabiduría práctica de una mujer anciana que ha estado entrenando a estas jóvenes mamás.” Si es tu esposo en el teléfono, toma la llamada. Si es otra persona, tú puedes decir, “Esta persona puede esperar” o “Le llamaré luego”. Pero si estás hablando conmigo y tu esposo te llama, cuelga conmigo y responde la llamada.”

Esta es solo una forma de decir que tu mundo y tu agenda necesitan girar alrededor de él. No esperes que su mundo gire alrededor tuyo. Tú fuiste hecha para ser su ayuda.

Y ahora voy a decir algunas cosas en un solo sentido porque Dios no me llamó a enseñar a los hombres o a hablar a los hombres sobre sus responsabilidades como esposos. Si solo escuchas esta parte, quizás pienses que no estoy siendo balanceada. Es ahí donde los hombres necesitan ir a la palabra de Dios y permitirle a Dios instruirles sobre cómo amar a sus esposas. Pero yo pienso que es importante que las mujeres se den cuenta que su llamado es que su mundo gire alrededor de bendecir, ministrar, disfrutar, servir y acompañar a sus esposos.

Esto significa que necesitas pasar tiempo con tu esposo y sin los niños. No importa cuánto tiempo hayan estado casados, tienen que ser intencionales sobre cultivar su relación; y los mejores matrimonios hacen esto. Estas esposas buscan formas frescas y creativas de amar a sus hombres, de disfrutar con ellos y de ser sus amigas.

Quizás debas recordar lo que hiciste para cultivar tu relación en los primeros días. Salían juntos. Apartaban tiempo para cosas como esas. Los simples actos de amabilidad y bondad pueden ser muy beneficiosos. Así fue cuando eran jóvenes, será igual hoy.

Regresa a esos días cuando estaban saliendo o cortejándose, si él te llamaba sin mucho aviso y te decía, “¿Podemos salir a cenar esta noche?” Probablemente no le decías, “Oh, ¿tenemos que hacerlo? ¡Estoy muy cansada!” ¿Qué decías? “¡Me encantaría!” Dejabas cualquier cosa que estuvieras haciendo, te cambiabas y te arreglabas en tiempo récord. Estabas ansiosa de pasar tiempo con él.

Si él compraba algo para ti, no le decías, “Sabes que no podemos gastar en esto” o, “En realidad ya tengo dos de estos”. ¡No! Estabas encantada y le agradecías su amabilidad.

Si él dejaba su abrigo en una silla cuando iba a tu casa, no lo sermoneabas sobre su necesidad de madurar y ser más responsable con sus pertenencias. ¿Estoy en lo cierto? Estabas contenta de colgarlo por él.

Ahora, ¡seguramente voy a recibir unas cuantas cartas sobre eso! El matrimonio requiere un nivel diferente de responsabilidad de parte de ambos, esposo y esposa, que el que había cuando eran novios. Pero como esposa, necesitas regresar a algunas de las actitudes que tenías en aquellos días.

Sé una estudiante de tu esposo. Cultiva y muestra interés en las cosas que le interesan a él. Una joven me platicaba no hace mucho cómo ella se interesó en el golf para así poder pasar tiempo con su esposo. Él quería que ella aprendiera golf para poder hacerlo juntos.

Para mí, esto era verdadero amor—aprender golf para mostrarle amor a su esposo. Pero ella era una estudiante de su esposo. Él disfrutaba el golf, y ella decía “Quiero disfrutarlo con él”. Así que ella realmente ha llegado a disfrutar el golf. Ha llegado a ser realmente buena en ese deporte y probablemente ahora lo disfruta casi más que él. Pero eso fue simplemente porque quiso interesarse en las cosas que a él le interesaban.

Invierte en él. Invierte en la relación. Yo he visto esto vez, tras vez, tras vez: “porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21). El problema está en que comienzas a tomar a tu pareja por sentado y entonces tú esperas que él tenga cuidado de ti y te agrade. Dejas de ser amable y cortés y luego encuentras que hay barreras y frialdad en la relación.

Luego encuentras a alguien en el trabajo, y él muestra interés en ti, y tú respondes. Esto es algo que no has hecho por tu esposo en un tiempo. Comienzas a invertir tiempo, a interesarte, a conversar y a escuchar. Estás mostrando un interés en lo que le interesa a este hombre en su trabajo, y antes de que te des cuenta, tú estás “enamorada”. Estás sintiendo cosas que no has sentido por tu esposo por mucho tiempo.

Y te preguntas, “¿Qué sucedió?” Has estado preparando el terrero para esta nueva amistad y has invertido en ella. Porque donde está tu tesoro, ahí también estará tu corazón.

¿Qué es lo que quiero decir aquí? Haz eso en tu matrimonio. Invierte en esa relación —no en el hombre del trabajo, no en el hombre del internet— invierte en tu esposo, y encontrarás que el amor va a crecer.

Hermanas, lo que hemos estado hablando aquí sobre amar a sus esposos, no es solo una noción romántica. Tampoco es una opción. Es un mandato. No veo ningunas excepciones aquí. No dice, “dependiendo del tipo de esposo que tienes o si es responsable, cariñoso o fiel” —y por cierto, lo mismo puede decirse a los esposos sobre amar a sus esposas, pero recuerden: yo no estoy predicando a los hombres.

No hay excepciones—y si tú no lo amas, puedes aprender a amarlo. De hecho, debes aprender a amarlo. Recuerda, este tipo de amor no es primeramente una emoción, aunque las emociones están involucradas. Es un amor que tú puedes alimentar, que tú puedes cultivar, que puedes desarrollar. Y cuando comienzas a escoger a hacer acciones de amor hacia él, encontrarás que tu corazón te seguirá.

Espera que tu amor sea probado. Si tu esposo siempre fuera fácil de amar, no habría razón para que las Escrituras te exhortaran a aprender a amarlo, ¿estoy en lo cierto? Así que aquí se asume que habrá tiempos cuando no será fácil amarlo y que hay cosas en él que no son fáciles de amar. Así que espera que el amor sea probado. Aquí es cuando vas a Cristo y le dices “Señor, yo no puedo amar a este hombre, pero Tú puedes a través de mí.” Aquí es cuando apelas a Dios por Su gracia y por Su poder para amar a tu esposo.

Permíteme hacerte unas preguntas, solo para tratar de hacer esto personal. Para aquellas de ustedes que están casadas:

● ¿Es tu relación con tu esposo la más alta, la más importante prioridad y la relación más importante en tu vida, después de tu relación con el Señor? ¿Cómo estás en cuanto al asunto de las prioridades?

● ¿Sabe tu esposo que estás comprometida a serle fiel sin importar lo que suceda—de tal forma que nunca te divorciarías de él? Esto es parte del compromiso de amar.

● ¿Has puesto las necesidades y los deseos de tu esposo por encima de los tuyos?

● ¿Estás dispuesta a ajustar tu agenda para cubrir sus necesidades y deseos? O, ¿esperas que él deje a un lado sus asuntos y ajuste su agenda a la tuya? Ahora, no estoy diciendo que él nunca deba hacer esto, y si él te ama, lo hará. Pero tu expectativa no debe ser que él lo haga. Es necesario que tengas la voluntad de adaptarte a su agenda.

● ¿Tienen intereses y amigos comunes, o son independientes—tú tienes tus amigos y él tiene sus amigos; tú tienes tus pasatiempos e intereses y él tiene los suyos? Si este es el caso, entonces una pequeña luz de advertencia debe prenderse en tu cabeza. Eso no significa que nunca deberían tener diferentes amigos o intereses. Pero querrás asegurarte de que tienen intereses y amigos en común que compartir—algo, por cierto, que yo creo que mis padres hicieron increíblemente bien. Ellos compartían juntos sus intereses y sus amigos.

● ¿Buscas maneras significativas de bendecir y agradar a tu esposo?

● ¿Qué has hecho durante la semana pasada para cultivar el amor y la amistad en tu matrimonio, y qué puedes hacer hoy?

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará para orar por los matrimonios representados por nuestras radioescuchas.

No hace mucho una radioescucha nos escribió desde Ohio diciendo:

“A través de la Palabra de Dios, me han ayudado a darle prioridad a mi rol en este mundo de ser la ayuda de mi esposo. A través de Aviva Nuestros Corazones y la Palabra de Dios, me han animado a hacer de mi hogar un lugar de consuelo para mi familia.”

Bueno, si tus adolescentes te han estado hablando en la forma en que tú hablas a tu esposo, ¿los castigarías por falta de respeto? Daremos un vistazo a esto en nuestro próximo programa. Ahora, oremos con Nancy.

Nancy: Señor, al pensar en aquellas mujeres que están escuchando en la radio o en el internet, yo sé que hay muchas esposas que realmente quieren obedecer Tu Palabra y amar a sus esposos en forma que Te agrade.

Oro por la medida de gracia necesaria. Señor, oro por la sabiduría, por la creatividad y el deseo de hacerlo. Oro que Tú les des un deseo fresco, una esperanza, amistad, compañerismo y cariño en muchos, muchos matrimonios representados por estas mujeres. Oh Señor, que los matrimonios de Tu Pueblo, puedan reflejar la maravilla y la belleza de Tu amor por nosotros y del amor de Cristo por Su iglesia. Gracias, Señor, por tan asombroso amor y por el privilegio de amar a otros como Tú nos has amado. Esto solo es posible por Tu gracia. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voces adicionales:
– Mary Anne, en la voz de Laura González de Chávez

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M12 – Haciendo del hogar una prioridad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M12 – Haciendo del hogar una prioridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/haciendo-del-hogar-una-prioridad/

Carmen Espaillat: Nos acompaña Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: El matrimonio y la familia no son solo una bonita idea. Son una parte crucial en el plan redentor de Dios. Es fundamental preservar y transmitir la verdad a la siguiente generación.

Y porque es tan importante siempre ha habido, desde Génesis 3, un intento por parte de Satanás de destruir la familia, la estructura familiar y el matrimonio. Siempre ha sido esta su batalla.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz Patricia de Saladín.

Hay demasiada información valiosa contenida en solo 5 versículos de la epístola de Tito. Esta semana Nancy expondrá parte de esta información como parte de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Si tienes una formación en el área de educación, puede que hayas escuchado el término “alcance y secuencia”.

De manera que si eres una maestra de 3er grado te dicen: “Esto es lo que los alumnos de tercer grado necesitan saber. Esto es lo que ellos necesitan hacer en cada materia a lo largo del año escolar—o de sexto grado o de cualquier año de secundaria o bachillerato.”

En el capítulo 2 de la epístola de Tito, tenemos muchas referencias acerca de la enseñanza. Hay un enfoque, un alcance y una secuencia envuelta para aquellos que están enseñando. Empezamos en el versículo 1, donde el apóstol Pablo le dice a Tito que él debe enseñar las cosas que están de acuerdo con la sana doctrina. Ahí hay un plan de estudios, un currículum. Ahí hay un alcance y una secuencia.

Y después en los versículos 3 y 4 dice, “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes…”

De manera que tenemos a mujeres mayores enseñando a las mujeres jóvenes. La pregunta es: ¿Qué le van a enseñar las mujeres mayores a las jóvenes? ¿Cuál es el alcance y la secuencia? ¿Cuál es el plan de estudio, el currículum?

Continúa diciéndonos en los versículos 4 y 5, “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos…”

¿Para qué? “Para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

Este es el currículum. Este es el plan de estudio. Este es el alcance y la secuencia de lo que las mujeres mayores le tienen que enseñar a las más jóvenes. Hay siete cualidades, siete características, siete responsabilidades o roles en este plan de estudio.

Hoy queremos darle un vistazo general a la lista. Y en las siguientes semanas, nos tomaremos el tiempo para desarrollar cada una de las características de la lista. Así que déjenme leer de nuevo la lista y después quiero hacer unas cuantas observaciones.

Versículo 3: “Las mujeres mayores deben enseñar lo que es bueno.” Versículo 4: “Y así entrenar a las más jóvenes” a hacer siete cosas:

1. Amar a sus maridos.

2. Amar a sus hijos.

3. Ser prudentes. (Otras versiones dicen “vivir sabiamente” o “ser sensatas”)

4. Ser puras.

5. Cuidadosas de sus casas.

6. Buenas.

7. Sujetas a sus maridos.

Primero que nada, al ver la lista lo primero que me llama la atención es que es muy contra-cultura. No es una lista políticamente correcta. Si lo veo bajo la luz de nuestra cultura, este es un plan de estudio muy radical. Es la manera de Dios.

Hemos visto lo que el currículum o plan de estudio del mundo hace en las vidas de las mujeres y cómo las deja desorientadas, estresadas y deprimidas. Creo que es tiempo de tomar el camino de Dios. Podemos ver lo que puede suceder cuando comenzamos a educar y a entrenar a nuestras mujeres en los caminos de Dios.

Algo más que me llama la atención, en segundo lugar, es lo que no está en la lista. Si fueras a discipular a una mujer joven y quieres ayudarla a convertirse en una persona espiritualmente madura y que dé fruto y que viva una vida que agrade a Dios, ¿cuáles serían los temas importantes que tratarías?

Algunas cosas que probablemente enseñaríamos sería: ¿Cómo debo orar? O ¿Cómo debo estudiar la Palabra de Dios? ¿Cómo debo evangelizar? Esas son cosas importantes para todos los creyentes.

Pero es interesante notar que ninguna de esas cosas aparece en la lista de los cursos requeridos si fueras a obtener una licenciatura en estudios sobre feminidad bíblica. Hay otros pasajes en la Biblia donde se dice que estas cosas son importantes. Pero cuando hablamos de lo que específicamente debe enseñarse a la hora de entrenar a las mujeres jóvenes, es interesante ver que ninguna de estas cosas se encuentra allí.

Tampoco se ve nada acerca de una carrera. No se ve nada acerca de entrenar a esta mujer atener un ministerio o a salir y hacer algún ministerio o alguna otra cosa buena que pudiéramos decir. Nada de esto está en esta lista.

No estoy diciendo que las otras cosas no sean importantes o que sean malas, lo que estoy diciendo es que necesitamos enfocarnos en lo que Dios dice que es absolutamente esencial si vas a obtener una licenciatura en feminidad bíblica.

La tercera observación que haré es que esas cosas no ocurren de manera natural. No ocurren solo porque sí. Ellas necesitan ser entrenadas. Entrenar a las mujeres jóvenes a amar a sus esposos y a amar a sus hijos. Estas cosas no son cosas que se dan de manera natural, son cosas que ocurren en el contexto de la comunidad de la fe.

Las mujeres jóvenes no aprenden estas cosas por ósmosis ni tampoco las aprenden solo por ir a la iglesia o por escuchar las predicaciones bíblicas sólidas, lo cual es muy importante. Dios dice que hay algo más que necesita ser parte del proceso de discipulado en las vidas de las mujeres, y esto es que otras mujeres caminen a su lado y juntas trabajen y las enseñen en el contexto de la comunidad de la fe.

La cuarta observación que haré sobre esta lista es la prioridad que Dios le da al hogar. ¿No se destaca en esta lista de cualidades?

Cuatro de estas cualidades se relacionan específicamente con el matrimonio y la familia. Las mujeres jóvenes necesitan aprender a amar a sus esposos, a amar a sus hijos, a ser cuidadosas en el hogar y a sujetarse a sus propios maridos. Con relación a las otras tres cualidades —a ser prudentes, puras y buenas— no tendrás una familia fuerte y estable sin estas cualidades de carácter.

Pero Dios le da prioridad al hogar—este pasaje asume que las mujeres jóvenes serán esposas y madres. No estoy diciendo que si son esposas y madres o si deciden casarse o si deciden tener hijos, entonces enséñenles estas cosas.

Se está asumiendo que las mujeres jóvenes se casarán y tendrán hijos. Arriesgándome a que pueda sonar políticamente incorrecto lo que voy a decir, ¿acaso no es esta la norma de Dios? Esta implicación no solo la veo en este pasaje, sino también en toda la Escritura, y es que por lo general la gente joven debe tener como propósito casarse y tener hijos.

Cuando digo gente joven no me refiero a jóvenes de 12 años. Lo que quiero decir es que es necesario que exista una inclinación hacia este objetivo; un moverse hacia esto que quiero llegar a hacer algún día—casarme y tener hijos para la gloria de Dios y para el avance del reino de Cristo.

Y no es solo para que podamos tener familias felices. Se debe a que éste es el medio a través del cual Dios comunica el Evangelio de una generación a otra . Es importante para el plan redentor de Dios.

Pero hay algunas excepciones. Claramente Dios ha dotado a algunas personas para que permanezcan solteras con el propósito de servirle en una forma más concentrada. Esto lo podemos encontrar en la 1era carta a los Corintios en el capítulo 7. Pero también queda claro en las Escrituras que esas son excepciones, no es la regla.

Un comentarista, que me ha sido de mucha ayuda en la epístola de Tito es William Barkley, que dice: “No hay tarea, responsabilidad y privilegio más grande en este mundo que el de formar un hogar”.

En el estudio de este pasaje no quiero dejar fuera a muchas mujeres de nuestra audiencia, incluyéndome a mí, que no están casadas y que no tienen hijos. Creo que hay muchas maneras en las que podemos aplicar este pasaje a nuestras vidas.

Pero no porque seamos una excepción a la norma de Dios debemos dejar de promover esto como la norma. La norma es que las mujeres crezcan y se casen y tengan hijos. Necesitamos estar preparando a nuestras mujeres jóvenes y a nuestros hombres jóvenes e hijos a que sean ellos quienes tomen la iniciativa.

Otro comentarista de la epístola de Tito menciona: “Sin el orden correcto en la vida doméstica de las mujeres jóvenes, es probable que la sociedad completa sufra profundamente”.

Todo este estudio, todo este enfoque y currículum y secuencia de la epístola de Tito capítulo 2 es lo que nos lleva al momento de la verdad en relación al llamado de la mujer; su misión, su vida personal y espiritual.

No solo se le dice, “Bien, sean discipuladas para llegar a ser mujeres piadosas.” Si no, ¿cómo luce eso?

En muchos casos sería algo como: “Sé una esposa piadosa, sé una madre piadosa.” Así es cómo luce una mujer piadosa—amando a su marido, amando a sus hijos, siendo moralmente puras y castas, siendo buenas, prudentes, trabajadoras en el hogar y sujetas a sus propios maridos.

En el 1er capítulo de Tito —y hablamos de eso antes en esta serie— vimos que Tito estaba en la Isla de Creta donde estaba pastoreando una iglesia, y había algunos falsos maestros que estaban enseñando cosas falsas, falsas enseñanzas, que de acuerdo con el versículo 11 del capítulo 1, estaban trastornando a familias enteras.

No se nos dice con exactitud cuáles eran esas falsas enseñanzas y doctrinas. Pero si leemos toda la epístola, es posible saber lo que esos falsos maestros podrían haber estado comunicando; y esto se refiere a maneras de pensar que estaban destruyendo el plan perfecto de Dios para la familia, destruyendo los roles bíblicos para el hombre y para la mujer, para las esposas y para los esposos.

Ellos estaban trastornando a familias enteras con las cosas que estaban enseñando. Estaban enseñando estas cosas para su propia ganancia o beneficio. Eso significa que eran populares. Les pagaban bien por estar enseñando estas cosas, por escribir esos libros, por tener esos programas y por tener esos seminarios. Pero ellos eran falsos maestros y estaban arruinando el diseño de Dios para la familia.

Ciertamente que hay mucha más enseñanza hoy en día acerca del matrimonio y de la familia —aun dentro del cristianismo— que está trastornando a familias enteras ; algo que está causando divorcios en serie, personas divorciadas volviéndose a casar y una gran disfunción en el hogar como resultado de lo que se está enseñando dentro del mundo cristiano.

Déjenme decirles que el matrimonio y la familia no son solo una bonita idea. Son una parte crucial en el plan redentor de Dios. Es fundamental preservar y transmitir la verdad a la siguiente generación.

Y porque es tan importante siempre ha habido, desde Génesis 3, un intento por parte de Satanás de destruir la familia, la estructura familiar y el matrimonio. Siempre ha sido esta su batalla.

Dondequiera que la luz del Evangelio y la Palabra de Dios han penetrado la cultura, la estructura del matrimonio y la familia han sido impactadas y transformadas cuando los hombres, las mujeres y los hijos empiezan a comprender y a vivir el plan de Dios . Ser salvos y comenzar a vivir el Evangelio afecta las relaciones familiares.

Y viceversa, cuando vemos familias destruidas, no solo en el mundo sino también en la iglesia, cuando vemos matrimonios separándose, cuando vemos quebrantamiento de relaciones entre padres e hijos, eso indica la ausencia del Evangelio y de la sana doctrina. Tal vez tengamos un conocimiento intelectual, pero no lo estamos viviendo en las relaciones que importan; en nuestras familias.

Así que el apóstol Pablo quería que las mujeres cristianas aprendieran a vivir su salvación, a vivir sus vidas redimidas en una manera que afectara todo aspecto de sus vidas. No hay duda de que el lugar más difícil e importante para vivir nuestra fe es, ¿en dónde? Es en el hogar.

¿No es ese el lugar más difícil para vivirla? Pero es también el más importante.

Esta lista, estas siete cualidades, son el resultado de creer en la sana doctrina. Amiga, quizás conozcas la Biblia al derecho y al revés, pero si no amas a tu esposo, o no amas a tus hijos, o si no tienes dominio propio, si no eres moralmente pura, si no estás manejando bien tu casa, si no eres bondadosa y estás sometida a tu esposo, entonces hay algo mal con tu cristianismo. No puedes alegar ser una mujer piadosa si las cosas no están bien en tu hogar.

Eso no significa que eres responsable por las decisiones espirituales de tu esposo y de su vida. Tu esposo o tus hijos o cualquier otro miembro de la familia puede tomar muy malas decisiones espirituales y no eres responsable por ellos. Pero sí significa que eres responsable de hacer la parte que te corresponde.

Las Escrituras no dicen en este pasaje que eres responsable de que tu esposo te ame. Pero sí eres responsable de amar a tu esposo. No puedes decir que eres piadosa si no amas a tu esposo. Ahí es donde se vive el Evangelio.

Muchas de nosotras recordamos el tiempo cuando el matrimonio, la familia y el hogar eran apreciados y respetados, cuando la norma era que la gente creciera, se casara y tuviera hijos. Podemos recordar cuando había roles distintos en el hogar para el hombre y para la mujer; cuando se esperaba que los hombres fueran los proveedores y protectores de sus esposas e hijos, y cuando la mujer era animada a darle prioridad y ayudar a sus esposos y a cultivar y a nutrir a sus hijos y su hogar.

Pero ha habido un gran cambio cultural. Lo que acabo de describir ya no existe. De hecho si eres menor de 40 o de 35 años, probablemente nunca conociste el mundo en el que lo que acabo de describir era la norma.

Las mujeres jóvenes de ahora son animadas a tomar decisiones educativas y de carreras basadas en la comerciabilidad de la misma. ¿Qué tipo de empleo podrás conseguir? ¿Cómo me ayuda esto a avanzar mi carrera? Se le da muy poca reflexión en cuanto a si esta decisión las prepara para manejar un hogar o para criar una familia y así sucesivamente.

La sociedad ha menospreciado y rechazado las funciones del matrimonio y de la paternidad. Hoy en día es muy vergonzoso para una mujer joven admitir que su primera aspiración en la vida es ser una esposa y una madre piadosa.

¿Por qué debería una mujer joven avergonzarse de decir eso? O, ¿por qué la deberían hacer sentir como si no tuviese cerebro por estar pensando eso? O cuestionarla, “¿Pero qué vas a hacer?” El temor, la incredulidad y la desvalorización de estos roles son palpables.

Y por otro lado, en contraste tenemos el modelo bíblico en el cual estamos comprometidas a entrenar mujeres para que lo adopten, a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones, especialmente con el movimiento de la Mujer Verdadera (True Woman). Estamos encontrando que hemos tenido que enfrentar algunos de estos asuntos culturales.

Tenemos que volver a la Palabra de Dios y darnos cuenta que el hogar es una parte vital del llamado de una mujer. Nuestro testimonio en el mundo debe ser el de que es un alto y santo llamado el ser esposa y madre.

Necesitamos volver a convertirnos en alentadoras de las mujeres que han escogido la misión de ser madres y que han escogido el matrimonio y el tener un hogar como medio de glorificar a Dios.

Ahora ya que estoy profundizando en esto, déjenme hacer un pequeño comentario en este concepto o en esta preocupación. Escucho a muchas mujeres jóvenes expresar su deseo de (y las cito con esto) “tener un ministerio”. Ellas quieren escribir, quieren hablar. Quieren empezar un ministerio. Quieren hacer esto o aquello, son ambiciosas en tener un ministerio yo pienso que es con la mejor intención. Ellas quieren servir al Señor.

Pero es interesante que casi siempre que usan esa frase, están pensando en otra cosa fuera del matrimonio y de la familia. Así que tenemos a una mujer que tiene un esposo y tres hijos que está en su casa diciendo: “Quiero tener un ministerio”. Y yo digo: “Hay algo incorrecto en esa forma de pensar.”

Me topé con esto al encontrarme con una chica hace varios días; una joven que tiene un gran corazón para el Señor pero terminó su relación con un joven piadoso. Se tienen un gran respeto el uno al otro, y después de todo ha sido una relación sana y buena; pero ella terminó con la relación, en parte porque quería libertad para desarrollar un ministerio personal e independiente del ministerio al que Dios le había llamado a él.

Ella no desprecia lo que Dios lo llamó a hacer a él. Pero está diciendo: “Yo siento que lo que estás buscando en una esposa es a alguien que sea de ayuda en tu ministerio. Estoy contenta por lo que estás haciendo, pero siento que Dios me está llamando a un tipo de ministerio diferente.”

No quiero ser crítica de esta joven porque pienso que esto es muy típico entre muchas mujeres jóvenes cristianas comprometidas en nuestra cultura, y necesitan ser entrenadas en los caminos de Dios, en cuanto a la manera de pensar en relación al valor y a la prioridad del matrimonio, de la maternidad y del hogar; persuadirlas de que este es un alto y santo llamado y una gloriosa carrera. Este es su ministerio.

No tienes que dejar tu hogar para tener un ministerio. No estoy diciendo que Dios nunca te va a dar un ministerio fuera de las cuatro paredes de tu hogar. Pero no desestimen el que ya tienen enfrente de ustedes—el de moldear a la siguiente generación; el de formarlos espiritualmente.

¿Dónde vas a encontrar un mayor ministerio que el que tienes con tu esposo y con tus hijos?

Y diré —como muchas veces lo he dicho— que esto que hago al escribir libros, al enseñar, al tener un programa diario para mujeres en la radio… todas esas cosas las considero como un gran privilegio y un llamado del Señor. Él me ha dado el don de la soltería en esta etapa de mi vida. Este es mi llamado, mi misión y mi propósito. Lo que tú estás haciendo —para aquellas que están casadas y tienen hijos— al ser esposas y madres no es un llamado y ministerio menos significativo que el llamado que Dios me ha dado a mí.

Quiero ser su alentadora, quiero animarles, quiero decirles: “¡Adelante! Gracias por lo que están haciendo de servir al Señor y consideren eso como un gran llamado y ministerio”.

La prioridad del hogar. Déjenme terminar diciendo que la otra cosa que es obvia para mí en este pasaje es la prioridad del amor. Ese es el punto de inicio para todas las diferentes características y cualidades de las que vamos a estar hablando.

¿Dónde empieza todo? Enseñen a las mujeres jóvenes a amar—a amar a sus esposos, a amar a sus hijos. De acuerdo a 1era a los Corintios capítulo 13, si tenemos dones espirituales, si sabemos todo acerca de la Biblia, si tenemos una increíble fe, si vivimos vidas de grandes sacrificios pero no tenemos amor, ¿qué nos queda? Nada, no tenemos nada, somos nada.

La mayor prioridad en el hogar, la mayor prioridad en tu matrimonio, la mayor prioridad que tienes como madre con tus hijos hoy es la de reflejar el amor de Cristo a tu familia y a otros; el amarlos.

Jesús dijo, “Así es como conocerán que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros.” Amor, la prioridad del amor. No digan que aman a Dios si no aman a su esposo y si no aman a sus hijos.

Una cosa es que tus compañeros de trabajo o en la iglesia piensen que eres una madre, una amiga dulce y amorosa. Pero que si les preguntamos a tu familia, o si ellos les preguntaran a tu esposo o a tus hijos. ¿Cómo luciría tu cociente de amor?

Este es el punto de partida. El lugar de prueba para el verdadero amor es dentro de las cuatro paredes de tu hogar. Si no funciona allí, entonces no funciona.

Y probablemente estarás pensando, “Tú no conoces al hombre con el que estoy casada. ¿Cómo puedo amar a ese hombre? No conoces a mis hijos y lo problemas que tienen en sus vidas. ¿Cómo puedo amarlos?”

Qué bueno que hayas hecho esa pregunta, porque eso es de lo que se trata este pasaje. Dice que puedes aprender a amar a su esposo y a tus hijos. Y eso es de lo que vamos a estar hablando en los próximos días.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss las ha estado invitando a que sean parte del nuevo movimiento femenino de amor y compromiso. Nancy regresará para orar.

Estamos muy agradecidas de que Dios haya puesto esta nueva pasión por hogares y familias en los corazones de mujeres alrededor del mundo. Son muchas las mujeres que han asistido a las conferencias de Mujer Verdadera (True Woman) que hemos venido realizando.

Un nuevo movimiento de mujeres ha comenzado. Muchas están abrazando los principios bíblicos y viviéndolos en sus hogares e iglesias. ¿Quieres saber más sobre este tema? Visita nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com y verás muchos artículos de interés.

¿Cómo puedes llenar tu hogar de amor? ¿Cómo lo puedes mostrar en tus acciones? Acompáñanos durante el próximo programa y hablaremos de esto. Nancy está de regreso para terminar con una oración.

Nancy: Gracias Padre, porque no nos has dejado ignorantes, sino que nos has dado un manual, un plan de estudio. Te pido que las prioridades que están en Tu corazón para las vidas de las mujeres estén también en nuestros corazones, y que las comprendamos, las busquemos y las hagamos nuestras; que busquemos obtener nuestra propia licenciatura en todo lo relacionado a la feminidad bíblica.

Y oro por las madres, por las esposas y por las mujeres solteras y casadas que no has bendecido con hijos en esta etapa de sus vidas y por cada una de nosotras, para que en los días venideros nos enseñes cómo vivir en esta etapa de nuestra vida de acuerdo a Tus prioridades para nuestras vidas y para nuestros hogares.

Señor, sobre todo ayúdanos a estar vestidas de Tu amor. Permite que el amor que es expresado en nuestras relaciones familiares sea el que llame a otros a conocer y a seguir al Dios que es la fuente de todo amor. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M11 – Maestras y alumnas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M11 – Maestras y alumnas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/maestras-y-alumnas/

Carmen Espaillat: Como mamá primeriza, Kathy Helvey no siempre recibía la ayuda que necesitaba.

Kathy Helvey: ¿Acaso no es orgullo lo que te detiene de pedir ayuda cuando eres una madre joven? Yo sé que así fue para mí. De repente me di cuenta cuando tuve mi primer bebé: “Se supone que debo saber todo, ¡pero no lo sé!”. Estaba desesperada leyendo libros, pero, ¿me detuve a preguntarle a otra mujer? No. No lo hice.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante varias semanas, Nancy ha estado en una serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer . Ha sido un rico y valioso estudio de Tito 2.

Esta semana estamos enfocadas en el mandamiento de que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Las amigas de Nancy: Holly Elliff, Kim Wagner y Kathy Helvey, están aquí con algunas aplicaciones prácticas de este versículo.

Nancy Leigh DeMoss : Mientras hablábamos sobre las relaciones de mentoría entre las mujeres mayores y las más jóvenes, les preguntamos a las mujeres que se encontraban en la sesión de grabación acerca de las dificultades, las barreras, los obstáculos que han experimentado.

Frecuentemente escucho a las mujeres jóvenes decir: “¿Dónde están las mujeres mayores? No están disponibles. No podemos encontrar una mentora”. Pero luego escucho a las mujeres mayores que dicen: “Parece que las mujeres jóvenes no quieren esto”. Hay como un impase, entonces hablamos sobre cuáles son algunas de las barreras, algunos de los obstáculos, y las mujeres mencionaron bastante rápido varios de ellos.

Yo creo que lo primero que mencionaron fue que todas estamos muy ocupadas. Todas nosotras podemos identificarnos con eso; somos mujeres ocupadas. En medio de nuestra ajetreada vida, ¿cómo encuentras el tiempo para este tipo de discipulado y relaciones de mentoría? ¿Cómo se puede hacer?

Kim Wagner: Tienes que ser muy intencional. Requiere planificación, organizar tu semana, sabiendo que ya has establecido una relación así, entonces necesito apartar un tiempo para esta joven o para esta persona.

Holly Elliff: Yo creo que algo principal es entender que esto es importante y es parte de por qué estás enseñando a través de toda esta serie. Dirijo un grupo de madres, y hace un par de semanas las puse a que se sentaran y que simplemente hicieran una gráfica, una gráfica de su semana y analizaran en qué se iba su tiempo. Fue muy interesante ver en qué se utilizaban los bloques más grandes de su tiempo, y estaban algo sorprendidas cuando lo vieron; en diferentes bloques de colores en el papel cuadriculado. Yo creo que a veces no pensamos que como mujeres mayores realmente tenemos que estar discipulando, o ser discipulada si somos la mujer joven, porque nuestro tiempo está tan lleno con otras cosas que estamos perdiendo las cosas importantes.

Nancy : Es un asunto de prioridades, realmente.

Holly: Así es Nancy. Creo que es un asunto mayormente de prioridades, y creo que a nuestra sociedad le falta tanto esto porque no creemos que sea importante.

Kathy: Es la tiranía de lo urgente. Todo se trata de andar de prisa, resolviendo todas las cosas urgentes y no haciendo lo importante.

Recuerdo hace años un artículo acerca del manejo del tiempo que se publicó junto con otras cosas típicas sobre el manejo del tiempo. La última parte se me ha quedado grabada para siempre, y terminaba diciendo cómo evaluar lo que haces: Pásalo por este filtro en tu mente:

· En cinco años, ¿voy a estar contenta de que hice/dije “sí” a esto ahora?

  • ¿Va a hacer alguna diferencia?
  • ¿Va a impactar alguna vida?
  • ¿Será eterno?

Esa es mi lista como cristiana. Filtré lo que hacía de acuerdo a esto, y me ha ayudado desde entonces.

Holly: Bueno, yo creo que las madres jóvenes están muy cansadas; muy ocupadas; muy, muy estresadas. Quiero decir, que es por eso que tenemos a tantas madres jóvenes con dos niños tomando antidepresivos o tranquilizantes. Ellas están bajo mucho estrés, y creo que mucho de lo que las tiene tan estresadas es el hecho de que no han encontrado ese consejo y esa sabiduría que Dios ya ha provisto para ellas a través de las vidas de mujeres mayores.

Es tan alentador que alguien venga a ti y te diga algo como: “¿Sabes qué? Hace tres años pasé por lo mismo, déjame decirte lo que Dios ha hecho”. El simple hecho de tener una palabra de aliento y alguien que levante tus brazos, en mi opinión, es muy importante.

Tenemos muchas, muchas, muchas madres jóvenes que se sienten como si fueran la única mujer que están enfrentando esto; que no hay esperanza; que nunca van a terminar; que sus hijos siempre van a tener entre 18 meses y cinco años, o que siempre van a ser adolescentes y que no hay fin a eso. A veces es de gran ayuda tener a alguien que te diga algo como: “Más adelante vas a mirar hacia atrás a este momento y las cosas cambiarán, pero por el momento hay algunas herramientas que Dios te puede dar que te van a ayudar a caminar a través de todo esto”.

Creo que tenemos decenas de mujeres cristianas que no tienen la provisión que Dios quisiera para ellas por medio de las vidas de otras mujeres.

Kim: Yo pienso que lo que ha sucedido en nuestra cultura hoy, hoy en día, es que hemos perdido el simple hecho de sentarnos alrededor de la mesa o en la cocina con las tías, con las hermanas, con las abuelas, hacer reuniones semanales que antes con frecuencia se daban. A veces la abuela aún vivía en la casa, y toda esa sabiduría se derramaba simplemente de una forma muy natural, todos los días, día tras día, en la lavadora, en la cocina, en la mesa.

Nancy: Tejiendo.

Kim: Sí, así es.

Nancy: Haciendo algo juntas.

Holly: Eso es porque nos movemos de un lugar a otro… Tengo una hija que vive a quince horas de distancia de mí. Así que muchas veces no estamos cerca de esos familiares que son las mujeres que nos darían aliento en Cristo. No están ahí.

Kathy: Eso es lo que estoy diciendo ahora: tenemos que ser muy intencionales en la búsqueda de esas relaciones —de ambos lados— las mujeres jóvenes y las mujeres mayores. Yo he tenido pocas, pero muy pocas, mujeres jóvenes que han venido a mí y me han dicho: “¿Me podrías discipular?”

Más que eso, yo creo que nosotras como mujeres mayores tenemos esa responsabilidad. Tenemos que tener el corazón de Pablo. Mi versículo lema en mi vida es Colosenses 1:27, 28 y 29. Aquí Pablo dice: “Yo proclamo a Cristo. Yo trabajo. Hago todo esto por una razón: para ver a Cristo perfeccionado en ti” (parafraseado). En todo lo que estamos haciendo. Sea que estemos en la tienda, o en un estudio bíblico, o llevando a un amigo al doctor, todo lo que hagamos, estamos hablando de ser y de vivir de forma que Cristo sea perfeccionado en la otra persona.

Holly : Yo pienso que una de las razones por la que las mujeres no lo hacen es que piensan que tiene que ser algo diferente a vivir su vida de manera abierta y transparente junto a alguien más; entonces piensan que si no son teólogas, o si su matrimonio no es perfecto, o si sus hijos no salieron perfectos, no pueden tener un ministerio con otras mujeres.

Kathy: Lo que piensas sobre la mentoría es: “Bueno, tengo que tener el libro correcto, el estudio bíblico correcto. Tenemos que reunirnos por una o dos horas”. Sí, las reuniones deben ser frecuentes; pero creo que la mentoría, también tiene que ver con lo que hemos hablado el día de hoy—invertir en sus vidas. Hay un sinnúmero de formas en las que podemos hacer eso.

Esta es mi opinión sobre las mujeres de la iglesia. Las personas que sirven en el área de cuna o cuidado de niños, o las que enseñan en la escuela dominical a los niños pequeños, no deben de ser las madres jóvenes. Deben de ser las madres mayores que sirvan en el cuido de niños. Muchas veces se les pide a las madres jóvenes que sirvan, y para ellas es bastante difícil el simple hecho de vestirse y vestir a sus hijos; no pueden ni siquiera asistir al servicio, sino que se quedan ocupadas en el cuidado de los niños. Mantengo firme mi opinión. Creo que el gozo y la responsabilidad de las mujeres mayores es el dar de ellas mismas y ayudar a cuidar los niños o en la escuela dominical, y dejar que esas madres jóvenes reciban la enseñanza.

Nancy: Y me atrevo a decir que también los solteros.

Kathy: Sí, claro, y los solteros. Eso es bueno también.

Nancy: Darles a todos un descanso.

Kathy: Creo que la razón por la que estaba pensando en las mujeres mayores, es porque he oído decir: “Ya me tocó. Yo no voy a hacer eso. Ya yo he cumplido mi tiempo. Estoy mayor ahora. Yo no voy a cuidar niños. Ya yo hice eso”. Yo pienso que debe haber un cambio en nuestra forma de pensar. Sí, lo hiciste pero fue porque nadie se ofreció a hacerlo por ti.

Kim: Bueno, hay muchas formas diferentes y creativas en las que podemos mentorear y discipular a las mujeres más jóvenes. Yo invité a una joven a nuestra casa para el día de acción de gracias. Ella tiene 24 años, pero su madre la abandonó cuando tenía cuatro años, y ella no sabe cocinar muy bien. Simplemente la dejé que viniera a casa a hacer la cena de acción de gracias y a aprender cómo pelar papas, hacer puré, la salsa para el pavo; las cosas básicas.

Nancy : Kim, tienes que hacer eso conmigo.

Kim: Sí, ¡me encantaría hacer eso contigo!

Pero también puedes llevar a las jovencitas al supermercado. Muchas jóvenes no saben ni cómo comprar lo básico, cómo planear una comida, cómo entrenar a sus hijos para ir al baño, cómo tratar la enfermedad de un niño. ¿Cuáles son las cosas básicas que tienes que hacer con un niño enfermo? Si nunca has tenido un hijo enfermo. Sabes, Holly acaba de comentar sobre su hija que vive tan lejos. Yo oro que haya una mujer piadosa que venga a su vida y que la acompañe y le diga: “Esto es lo que tienes que hacer cuando tu hijo tiene fiebre. Déjame mostrarte, o, déjame ir a tu casa y pasar la noche contigo y ayudarte a cuidar tu niño”.

Kathy: ¿Acaso no es orgullo lo que te detiene de pedir ayuda al ser una madre joven? Yo sé que así fue para mí. De un momento a otro me cayó de golpe el tener mi primer bebé: “Se supone que debo saber todo, ¡pero no lo sé!”. Estaba desesperada leyendo libros, pero, ¿me detuve realmente a preguntarle a otra mujer? No. No lo hice.

Holly : Yo pienso que muchas veces es orgullo.

Kathy: O podrían ser rechazadas por la persona más joven si ofrecen su sabiduría.

Kim: Bueno, y yo conozco mi generación, y estoy lejos de la generación de los adolescentes y de los jóvenes de 20. Y no tengo 60 todavía, pero tiendo a pensar: “¿Cómo podemos relacionarnos?” Ni siquiera entiendo algunas de las palabras que usan. Me encanta esa edad. Amo a las jóvenes del colegio y de la universidad, y lo que he aprendido es que nada más quieren que alguien sea genuina con ellas, que les digan la verdad, y que les comuniquen que te interesas en ellas. Eso, eso las atrae.

Quieren saber la verdad porque no la escuchan en muchos lugares, entonces si estás dispuesta a compartir con ellas la verdad con amor y con gracia, y aceptarlas como son, y al conocer la situación en donde se encuentran y decirles: “Quiero llevarte a un lugar más cerca de Cristo”; esto, esto las atrae. Entonces quiero alentar a cualquier mujer mayor por ahí que esté escuchando esto y pensado: “Yo no puedo hacer esto. No me puedo relacionar con las adolescentes o las muchachas más jóvenes para nada”. Solo quiero animarte a que simplemente las ames. Nada más ámalas y comparte con ellas tu experiencia de vida, aun si ha sido una experiencia de fracaso.

Nancy: Yo creo que para muchas mujeres los sentimientos de “fracasé” son un problema. O, “Nuestro matrimonio no funcionó. Mis hijos han salido terribles. Dios ha hecho una obra en mi vida, pero, ¿qué tengo para ofrecerles a estas mujeres jóvenes?” Se sienten descalificadas, pero sí tienen algo que ofrecer.

Holly : Nancy y yo estábamos hablando durante el descanso acerca del hecho de que muchas de nuestras oyentes no son casadas. Pueden ser solteras, o pueden ser divorciadas, y piensan: “Bueno, esto de Tito 2 no se aplica a mí porque por el momento no tengo esposo”, o, “Mis hijos están grandes”, o, “No tengo hijos”. Pero lo que estábamos hablando es el hecho de que aun las mujeres que han fracasado en sus matrimonios tienen un mensaje que dar.

Van a estar enseñando sobre las experiencias de su vida que pudieron ser negativas en ese tiempo, pero ahora, si Dios las ha traído a un punto de arrepentimiento y redención en esa área, Dios puede tomar sus fallas y usarlas potencialmente para proteger a una mujer que va rumbo a ese camino. Tienen una manera de hablar en esa área que tal vez yo no tendría, y le podrían decir a ella: “Yo transité por ese camino. No vas a ser feliz. Déjame decirte lo que causó eso en mi vida. Déjame decirte el dolor por el cual yo he pasado”.

Y aunque use un ejemplo negativo, Dios lo torna en algo bueno, y, ¿no es eso asombroso? Aunque tu propio matrimonio terminó de esa manera, Dios puede ahora prevenir eso en la vida de tus hijos.

Quizás tengas hijas que vieron tu matrimonio disolverse, pero si Dios te ha mostrado que debió haber sido diferente, todavía puedes hablar a sus vidas con un corazón arrepentido y decirles: “No hagan lo que yo hice. Aquí está lo que esto causó. Ustedes lo vieron. Ustedes saben qué tan doloroso fue. No pasen por ahí”. Entonces todavía tienes la habilidad de enseñar y entrenar. Aun si tu propio matrimonio terminó en una manera que deshonró al Señor. Tal vez Dios todavía puede usar eso para entrenar a otras mujeres.

Nancy: En cada una de estas áreas de Tito 2: amar a los esposos, amar a los hijos, la pureza… Estoy pensando en mujeres que no fueron moralmente fieles, no fueron moralmente puras, y han visto las consecuencias devastadoras del pecado sexual. Es como un secreto gigante en sus corazones. Se han arrepentido; han confesado; han recibido el perdón de Dios, pero no se imaginan el contárselo a otra persona.

Hay toda una generación que viene y que deberá enfrentar la tentación de lo prohibido y están atraídos al pecado sexual. ¿Dónde están las mujeres mayores diciendo?: “Yo intenté eso, yo probé eso, y aquí está lo que pasó. Aquí está lo que le hizo a mi matrimonio. ¿Aquí está lo que esto hizo”? ¿Cuáles fueron las consecuencias de ir por tu propio camino?

Estamos hablando de que las mujeres tengan dominio propio en el uso de su lengua, amando a sus maridos. ¿Qué pasó cuando no hiciste eso? ¿Cuándo no lo hiciste a la manera que Dios quiere? El hecho de que las mujeres mayores ahora puedan reflexionar y decir: “Aquí hay algunas cosas en las que realmente deseo poder volver atrás y hacerlas de otra manera, pero tú puedes ser perdonada. No tienes que ir por ese camino. Puedes experimentar la gracia de Dios de antemano”. Tienen que ir en contra del orgullo y decir: “Bueno, cedo mi derecho de tener esta vida privada, y estoy dispuesta a exponer mi vida para ayudar en las vidas de otros.”

Holly: Yo creo, también, que tenemos un modelo en particular en nuestra cabeza que es aterrador para nosotras. Tal vez ese modelo es: “Tengo que hacer algo uno-a-uno por 10 semanas con esta joven y la voy a llevar a través de la teología 102”. Eso da miedo. Pero si vemos cómo Cristo discipulaba en el Nuevo Testamento—la Biblia dice que Él escogió a doce y luego estuvo con ellos. Les enseñó lo que Dios le estaba dando, pero estaba usando su vida diaria. Usaba árboles, plantas, océanos y barcos como ejemplos; cosas que ellos pudieran entender. Si nos fijamos en la vida de Cristo, no era complicada. Se dedicó a la tarea, pero la forma en que lo logró fue muy simple.

Nancy : Escuchamos anteriormente cómo la gente se siente sola, hambrientos de tener una relación. Podemos ir a sentarnos en una iglesia con cientos o con miles de personas y ser como solía decir un pastor anterior que tenía: “canicas chocando unas con las otras dentro de un paquete”. Gente sola, sufriendo, necesitada, pasando por una gran crisis en su vida y por problemas, rodeadas de personas que nadie conoce. Nadie los conoce. Para conocer personas en la iglesia y realmente sentirte conectada, tienes que mirarlos a los ojos, y decir: “¿Cómo estás? ¿Cómo puedo orar por ti?”

Holly : Exactamente Nancy. En eso consiste el discipulado. No tiene que ser un tiempo formal y prescrito. Lo hacemos mientras vamos viviendo nuestras vidas. Es solo ser transparentes.

Yo dirijo un grupo de madres en nuestra iglesia llamado Mom Link (Enlance de Mamás). Lo que me gusta del grupo es que vienen algunas mujeres que no tienen hijos todavía, que quieren estar listas cuando sí los tengan. Tengo algunas que son abuelas que vienen porque tienen un corazón de ministrar las vidas de mujeres más jóvenes, pero es un ambiente muy natural para el discipulado. Nos reunimos dos veces al mes, y la razón por la que empezó era para estudiar el contenido de Tito 2. Entonces repasamos todas estas cosas. Una semana hablamos sobre los esposos. Una semana podría dirigirse a los hijos. Y una semana que abordamos la sana doctrina.

Nancy : Yo creo que lo que hace que esas sesiones de Mom Link (Enlance Mamá) sean tan efectivas es que las mujeres están compartiendo unas con otras. No es que alguien se levanta y enseña. Hay un poco de eso.

Holly: Es muy real y muy honesto.

Nancy: Pero es muy interactivo.

Holly: Correcto.

Nancy: Las mujeres comparten dónde están y sus preguntas y sus retos. Están siendo alentadas al darse cuenta de que no son las únicas en el planeta que están pasando por eso. También tienes una abuela compartiendo de su vida. Entonces se da algo multigeneracional, de relaciones de vida a vida, personales, que anima y estimula a muchas mujeres.

Kathy : Yo pienso que la clave es que las mujeres mayores necesitan saber que tienen algo para dar.

Kim: Yo pienso que si las mujeres mayores empezaran a hacer eso… ¿te imaginas el efecto de dominó que eso tendría? Yo creo que las mujeres jóvenes son más tímidas y vergonzosas para llegar y acercarse a la mujer mayor. Pero la mujer mayor y madura que ha pasado por muchas experiencias en la vida, yo creo que lo único que ella necesita saber es que el Señor te está dando permiso aquí. Aquí en Tito te está diciendo.

Kathy: Sin importar por lo que hayas pasado, los fracasos que has encontrado a lo largo del camino, tienes experiencia de vida para compartir, ahora hazlo.

Nancy : Me pregunto si realmente no estamos ocupándonos con las cosas equivocadas, y que así estamos muy ocupadas para invertir en una relación; porque estamos hablando de cristianismo básico. Es la vida básica del cuerpo. Se trata de los unos a los otros en la Escritura, y si más de esto estuviera pasando entre las mujeres mayores y las jóvenes, te preguntas qué tantos otros tipos de desastres podrían evitarse.

· ¿Cuántos esposos no sienten la presión de ser el único amigo de su esposa?

· ¿Cuántas cosas se estarían cortando de raíz antes de que llegasen a ser problemas o trastornos psicológicos desastrosos?

· ¿Cuántas mujeres no tendrían que buscar consejo en otros lugares y en terapias porque (no estoy diciendo que eso no es necesario a veces) porque una gran cantidad de cosas básicas de la vida se corregirían con aliento, con la Escritura, con las relaciones, la amistad, el amor y la honestidad en las relaciones?

Yo creo que realmente haría una gran diferencia en todos los niveles del cristianismo que estas mujeres jóvenes y sus familias están experimentando.

Holly : Yo creo, también, que una vez que las mujeres pasan la etapa de tener los hijos en casa y de estar tan involucradas en criarlos, les invade un sentido de que se han ganado el derecho de sentarse y de tomar unas vacaciones y no hacer nada, y eso no está en las Escrituras. Realmente ves lo opuesto de eso una y otra vez y otra vez en las Escrituras. Dios dice que hasta nuestro último aliento debemos estar comprometidos e involucrados.

Puede ser que Dios traiga a alguien a nuestra vida que no esperábamos y ni siquiera nos damos cuenta al principio de que la estamos discipulando. Nada más la estás animando o hablando verdad a su vida, o ayudándola a cocinar un pavo. Puede comenzar como algo muy simple y de repente miras hacia atrás después de un año y dices: “¿Sabes qué? He estado discipulando a esta joven”.

Nancy: Es de mucho, mucho aliento.

Holly: Sí, es de mucho aliento.

Nancy : Puedo pensar en jóvenes de toda esta comunidad con quienes tengo una relación, una amistad, y puedo pensar dónde estaban en su caminar con el Señor hace 2, 3, 4, 5, 6 años atrás. Ciertamente no he sido la única influencia en sus vidas, ha sido una combinación de cosas. Pero cuando veo las mujeres con quienes he estado conectada, no son la misma persona.

Kim : Muchas oyentes están pensando: “Bueno, ¿cómo se supone que debo hacer esto? Yo trabajo de lunes a viernes de 9 a 5, y los fines de semana tengo que hacer esto y aquello, y la familia. Entonces, ¿cuándo se supone que debo mentorear?” Mi corazón está con ellas porque esa es una buena pregunta, pero incluso en el lugar de trabajo hay oportunidades. La gente siempre te observa, y solo tu vida, la forma en que hablas, la forma de manejar una transacción, tu honestidad, tu integridad, tu carácter; habla mucho de ti. Hay pausas para un café. Está la hora del almuerzo. Hay oportunidades allí para hablar a las vidas de las mujeres y ver lo que Dios puede hacer.

Holly : Bueno, eso nos lleva de regreso a lo que dijo Kim al principio, que es que debemos ser intencionales. Puede ser que Dios tenga algo que quiera que yo haga intencionalmente que es contracultural. Entonces, haz la pregunta: “Dios, ¿hay una mujer joven por ahí? ¿Qué quieres que yo haga con esta enseñanza?” Obviamente, si estás escuchando esto, Dios quiso que lo oyeras.

Carmen: Holly Elliff no quiere que simplemente escuches la radio casualmente hoy. Espero que tomes un reto y le preguntes a Dios cómo Él quiere usarte para enseñar a una mujer joven.

La conversación de hoy entre Holly Elliff, Kathy Helvey, Kim Wagner, y nuestra anfitriona Nancy Leigh DeMoss es parte de una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer. Ya seas una mujer mayor aprendiendo cómo conectarte con la nueva generación, o una mujer joven llenándote de la Palabra de Dios, espero que escuches toda esta serie, disponible en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Toda la semana hemos oído cómo las mujeres mayores están supuestas a enseñar a las más jóvenes, pero, ¿qué deben enseñar? Nancy te mostrará lo que dice la Biblia en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Mientras Viva

Marcos Vidal

Nada Especial ℗ 2012 Nuva Music (Released 1993)

Voces adicionales:

− Kathy Helvey, en la voz de Mayra Beltrán de Ortiz.

− Kim Wagner, en la voz de Elba Ordéix de Reyes.

− Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M8 -Conectando las generaciones

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M11 – Maestras y alumnas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Conectando-las-generaciones/

Carmen Espaillat: En tu iglesia, los miembros de diferentes generaciones se necesitan unos a otros, de acuerdo a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No queremos llegar al punto en que todos los veinteañeros vayan a un servicio y todos los demás a quienes no les guste esa música vayan a otro, porque vamos a sacrificar algo que es mucho más importante que nuestro gusto por la música. Y es la necesidad que tenemos unos de otros en el cuerpo de Cristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. En los últimos días, Nancy nos ha estado explicando este mandamiento en Tito 2. Un grupo de damas ha estado escuchando esta enseñanza y ellas identificarán algunas de las barreras que impiden que hoy en día se lleve a cabo una mentoría efectiva. Es parte de una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Mujer: Probablemente he tenido adolescentes en mi vida por un largo tiempo; quizás más que muchas. Después de combatir su resistencia a aprender, les digo a las mujeres jóvenes que si quieren saber algo, me tendrán que preguntar por qué no voy ofrecer respuestas voluntariamente, en caso de que aún permanezcan en su estado de rebeldía. Ahora me doy cuenta de que ese es el mayor obstáculo. Cuando nos quedamos con el nido vacío, nos sentimos aliviadas, y no queremos ser rechazadas. No nos damos cuenta de que hay que esperar a que crezca la semilla que hemos plantado . solo porque se rebelen en contra de esta semilla o no la acepten, no asumas que todo el mundo es así.

Nancy: Alguien más—alguna otra razón por la que no vemos esto con más frecuencia…

Mujer 2: bueno una de las razones por las que pienso que no lo hacemos es porque la cultura dice que las madres y suegras no deben interferir con sus nietos. Tenemos muchos problemas relacionales, porque creo que una madre tiene todo el derecho de decirle a su hija cuando está cometiendo errores con sus hijos, pero generalmente ella no lo toma muy bien.

Nancy: Me gustaría escuchar una mujer más joven comentar sobre lo que ella acaba de decir.

Mujer 3: Pienso que muchas veces no quiero escuchar lo que mi madre tiene que decirme, pero luego algo sucede y nos damos cuenta de que fue bueno el haberlo escuchado.

Nancy: ¿Tienes algún testimonio personal al respecto?

Mujer 3: Sí. Muchas veces no quiero escuchar lo que mi madre me dice, pero luego, es como, ¡wao!, eso es lo que realmente necesitaba. Así que es bueno escuchar.

Nancy: ¿Qué edad tienes?

Mujer 3: Diecisiete.

Nancy: ¿Es decir que quieres que las mujeres de más edad, o mejor dicho, piensas que las mujeres de más edad deberían arriesgar el rechazo potencial y dar su opinión aunque . . .?

Mujer 3: Aunque la gente no lo acepte ahora, lo aceptará más tarde tal vez.

Nancy: Bien, eso significa, claro está, que la opinión debe ser dada en el espíritu correcto.

Siempre hay formas de compartir una opinión que pueden ser recibidas mejor que otras. Mujeres mayores: acaban de oír a una joven diciendo que aunque actúen como si no lo quisieran o que piensen que no lo quieran… veo a alguien más asintiendo. ¿Quieres agregar algo?

Mujer 4: En diferentes momentos de mi vida, he buscado el consejo de otras mujeres mayores piadosas, y realmente aprecio lo que tienen que decir. Es probable que en algún momento me haya apartado un poco de eso, porque he visto mujeres mayores que no parecen haberse aplicado estas cosas a sí mismas con la diligencia que debieron haberlo hecho. Ha sido decepcionante y en cierta forma desalentador para mí ver sus ejemplos y me he sentido desmotivada por no haber crecido debidamente. Sé que debería. Y más recientemente, he visto que no han estado más dispuestas a aconsejar y a enseñar.

Nancy: Así que el ejemplo es un punto muy importante. Tienes que tener integridad y una plataforma desde donde ejercer la influencia. Tiene que haber una vida que sea digna de emular.

Susan. . .

Susan: En nuestra iglesia se da una situación, y es que la iglesia es tan grande que las mujeres jóvenes y las mayores no tienen muchos puntos de contacto y en realidad no se conocen. Así que posiblemente las mujeres más jóvenes no conozcan a mujeres mayores que son un buen modelo a seguir, porque simplemente no las conocen. No saben quién tiene integridad, quién tiene un historial de vida que podría ofrecerles ayuda. Pienso que necesitamos estructurar formas en que las mujeres se conozcan; encontrar maneras de hacerlo.

Nancy: Algo muy importante y que hay que tomar en cuenta mientras las iglesias desarrollan sus programas y la estructura. No queremos llegar a un lugar donde estén todos los veinteañeros en un servicio y todas las personas a quienes no les gusta esa música en otro porque entonces vamos a sacrificar algo que es mucho más importante que nuestro gusto por la música. Y es nuestra necesidad unos de otros en el cuerpo de Cristo.

Bien, Mary Anne. . .

Mary Anne: Bueno, para mí es el temor. El temor de no saber qué decir o de decir algo incorrecto o de ser un desastre y que la persona de quien soy mentora sienta como que le ha tocado una perdedora. Pienso que también hay algo de pereza en mí—el querer hacer lo mío. Ahora que mis hijos han crecido, quiero sentirme libre para hacer lo que yo quiera con mi tiempo y no estar atada a una reunión semanal con una mujer joven.

Nancy: Piensa un momento, no importa si eres joven o de más edad, piensa en una mujer de más edad —espiritual o cronológicamente— que el Señor haya usado para ser una bendición en tu vida.

Wanda: Mary Anne es mi mentora, ella ha sido de gran bendición en mi vida. Dios la ha usado grandemente. Estaba pensando en cómo me sentí atraída hacia ella. Cuando pienso en las características de tener un comportamiento reverente, de no ser chismosa y todas esas cosas que menciona Pablo en Tito 2, veo todas esas cualidades de ella se hicieron reales en nuestra relación. Ella ha sido una hermosa bendición para mí.

Algunas cosas han sido realmente especiales, como el enseñarme a orar de rodillas. Me escucha con mucha atención me hace muchas preguntas y realmente se preocupa por saber lo que está sucediendo en mi vida cada semana. Pienso que el hecho de que en ocasiones ella diga que no sabe que decir ha sido de gran bendición y muy especial para mí. Muchas veces cuando tengo cosas muy difíciles, le pregunto y me aconseja, pero otras veces me responde “no sé”. Me dice que oremos al respecto, y entonces vamos delante del Señor.

Cuando pienso en cómo Dios ha obrado espiritualmente en mi vida en los últimos años, se que le debo mucho a ella por sus oraciones. Ella ha sido tan fiel conmigo al estar disponible. Nada de lo que pueda decir es suficiente sobre la preciosa bendición de Dios al darnos a mujeres mayores y en particular en que Dios me haya conducido a ella. Me siento tan, tan agradecida. Es una mentora maravillosa. Es una preciosa bendición.

Mary Anne: Bueno, nuestra relación fue totalmente del Señor. Wanda era nueva en nuestra iglesia, ella y su familia. Recuerdo que ellos se sentaban cerca de donde siempre nos sentamos mi familia y yo. Tenían un hijo que tiene más o menos la misma edad que uno de nuestros hijos. El Señor solo me acercaba a ella. No sé por qué exactamente.

Recuerdo cuando recién empezaba nuestra relación, ni siquiera estaba muy segura de su nombre ni sabía mucho acerca de ella, solo sabía que el Señor quería que me pusiera en contacto con ella y ver cómo estaba. Así que tuve que llamar a la oficina de nuestra iglesia para preguntar cómo contactarla y conseguir su número telefónico. Lo que le dije era que eran nuevos y que eran de esta parte del país, ‘y creo que su nombre era Wanda’. Y le pregunte ¿Tienen su número de teléfono?

Encontraron el número y la llamé, que es algo que se sale totalmente de mis parámetros, tomar la iniciativa de esa forma. Por lo general soy de las que se sientan y esperan a que se acerquen a mí, pero sentí del Señor que tenía que llamarla e incentivarla y ver cómo le iba en su proceso de adaptación aquí viviendo en Little Rock.

Y de ahí siguió todo. Empezamos a hablar y a interactuar y a conocernos. Luego en un momento poco después ella me preguntó si yo podría ser su mentora, y le dije que sí.

Nancy: ¿Dijiste que sí de una vez o era algo que te daba cierto temor?

Mary Anne: Bueno, no le dije que sí de una vez, pero sabía que iba a decir que sí eventualmente. Solo le dije que oraría al respecto, pero sabía que el Señor quería que yo lo hiciera.

Nancy: ¿Cuál ha sido para ti la bendición en lo que se refiere a tu papel en esa relación? ¿Cómo ha usado Dios esto en tu vida?

Mary Anne: bueno pienso que la mayor bendición ha sido ver al Señor obrar en la vida de Wanda. Ver su fidelidad y su bondad en ella y con su familia. Ver los grandes cambios que han ocurrido en la vida de Wanda como resultado de aprender más del Señor y de aprender a confiar más en Él.

Nancy: Estas relaciones pueden ser muy diferentes entre sí. A veces son más estructuradas, otras son más informales . Mary Anne, en tu caso con Wanda, ¿cómo ocurre? ¿Se reúnen con regularidad? ¿Tienen horas programadas? ¿Cómo adquiere forma esta relación de mentoría?

Mary Anne: bueno en el caso de Wanda nos reunimos una vez a la semana en mi casa o en su casa, o en algún lugar donde podamos tener privacidad, y solo hablamos. No hemos estado estudiando ningún libro juntas ni hemos estado memorizando las Escrituras, ni nada por el estilo. Solo hablamos. Ella me cuenta lo que está sucediendo en su vida, y me hace preguntas y yo trato de contestarlas cuando puedo. Usualmente oramos juntas al final. Nos ponemos de rodillas, y oramos por unos 10 ó 15 minutos.

Kathy: Creo que una cosa muy importante es lo que estamos haciendo aquí ahora, recibir enseñanza. “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Creo que si recibimos esta enseñanza sobre la verdad de la Palabra de Dios, que éste es el plan de Dios para nosotras como mujeres, que las mujeres más jóvenes busquen a las de más edad, y viceversa; si tenemos esto, basta pensar en Isaías, versículo 8 que, el Señor dijo: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”, y él solo cayó postrado y dijo, una vez lo recibió, “Heme aquí; envíame a mí.”

Creo que si recibimos esa enseñanza aquí, en nuestras iglesias, en nuestros estudios bíblicos, esa será nuestra respuesta si somos mujeres que realmente amamos al Señor. Las mujeres que necesitan otras mujeres están alrededor de nosotras. Eso nos debe quitar algo de ese temor. Nos dará valentía pero también lo estaríamos haciendo por amor al Señor porque pensamos, ¡Ajá! Esto es lo que Él quiere que yo haga. Ese perfecto amor se llevará fuera ese temor y daremos un paso al frente porque ellas están a nuestro alrededor. De modo que es la enseñanza. Conoceremos la verdad y la verdad nos hará libres.

Nancy: Maravilloso. Gracias, Kathy.

Cathy: Me siento muy vulnerable en este momento. Mi testimonio es que mi barrera era el orgullo. Crecí en un hogar donde el manejo de las apariencias era lo más importante. Por eso no dejabas que la gente supiera cuáles eran tus verdaderas necesidades internas, y había que asegurarse de mantener bien la imagen que proyectabas en público.

Me tomó muchos años llegar al punto donde el Señor me llevó a reconocer que yo necesitaba convertirme en la mujer que él deseaba que yo fuera. Por eso le oré y le dije: “Señor, trae a alguien a mi vida”. Él trajo a dos hermosas mujeres mayores que se han convertido en mis compañeras de oración, se han convertido en amigas queridas. Esta señora sentada a mi lado se ha convertido en mi madre postiza.

Mi madre murió hace dos años así que el Señor en su misericordia me trajo a una mujer mayor porque llegué al punto de darme cuenta de que no es el orgullo. Solo tengo que humillarme ante el Señor, quebrantarme delante de Él y dejarlo hacer Su obra en mi vida que antes le había impedido a causa de mi orgullo.

Nancy: Ese orgullo puede estar tanto en el corazón de una mujer joven como en uno de una de más edad porque hay que ser vulnerable para abrir tu vida, ya seas joven o mayor, y derribar los muros y quitarse las máscaras . Se necesita un espíritu humilde de ambas partes, ¿no es así? Gracias, Cathy.

Mujer 5: Voy a una iglesia muy pequeña que tiene muchas personas mayores. De hecho, mi esposo y yo, que tenemos 40 y 50, somos la pareja más joven de ahí. Pero pasé años orando para que llegara a mi vida una mujer mayor. Realmente lo anhelaba. Mi madre murió cuando yo tenía 21 años, así que no tenía otra madre.

Yo estaba en la clase de la escuela dominical y había muchas señoras de 70 y 80 años. Todos sus hijos ya eran adultos. Y pensaba, “Señor, ¿por qué no pueden ser mis mentoras?” Año tras año nada pasaba. Así que dije, “Debo ser yo”. Me di cuenta de que al ser una madre que le daba clases escolares a sus hijos en la casa, que estaba ocupada, debí haber lucido como alguien que tenía todo bajo control. A veces uno está manejando muchas cosas al mismo tiempo, y no eres accesible, y estas mujeres fueron criadas de una manera distinta.

Y un día empecé a pedir consejos en la clase de la escuela dominical, y estas mujeres saltaban de sus asientos para aconsejarme. Me di cuenta de que había tocado una fibra sensible. Ellas no nos encuentran accesibles. Se imaginan que lo tenemos todo resuelto, que estamos haciéndolo mejor que ellas, así que no están dispuestas a acercarse.

Y cayó esa barrera, les pregunté… me acerqué a ellas. Todavía no se acercan demasiado a mí en muchos sentidos. Sin embargo, nos juntamos en reuniones de matrimonios. Empezamos esto donde tenemos un grupo muy pequeño, solo ocho personas, pero tenemos más de 500 años de matrimonio sumados en este grupo. Estas personas han estado casadas 60 y 70 años. Dije: “¿Alguien tiene algún consejo?”

Así que hacemos que vengan parejas jóvenes, y los hombres, los esposos que aún viven, les dan consejos a estos matrimonios jóvenes. Vienen a escuchar a estos hombres y mujeres porque tienen consejos para esos largos períodos de matrimonio sobre qué hacer y qué no hacer. Toda nuestra iglesia, toda nuestra escuela dominical, están todos maravillados cada vez que alguien está listo para casarse porque de nuevo tienen la oportunidad de compartir lo que el Señor ha hecho en sus vidas.

Mujer 6: Ya hace unos años cuando mis dos hijos se fueron de la casa, se me estaba dificultando bastante la transición porque había sido de esas madres que se quedan en casa durante más de 20 años y ahora no sabía cuál era mi papel. Me sentía muy insatisfecha con mi vida. Una insatisfacción vaga como… Simplemente no sabía lo que era. Criticaba a mi esposo todo el tiempo. Nada de lo que él hacía estaba bien. Simplemente no era un buen lugar para estar.

Busqué en la iglesia y vi a una mujer mayor que había envejecido con mucha gracia, una mujer muy piadosa. La llamé y le dije si podía hablar con ella, porque la había visto envejecer con gracia; y yo no estoy envejeciendo con gracia. Que si me podía ayudar, ella me dijo, “Bueno, no sé qué puedo hacer para ayudarte, pero claro que puedes venir a hablar conmigo.”

Ella era tan simple, tan directa en lo que me dijo. Solo nos reunimos unas veces, pero dijo: “Estás pasando un duelo por algo que perdiste y eso es normal. Eso está bien. Pero lo que tienes que hacer ahora es dar media vuelta. Tienes que mirar hacia el frente y tienes que pedirle a Dios qué es lo que Él quiere de ti para estos próximos 20 años. Además, estás prestándole demasiada atención a tu esposo. Dale un descanso.”

El caso era que había pasado tanto tiempo con mis hijos que le transferí eso a mi esposo y estaba esperando demasiado de él. Pero lo que hizo en mí el preguntarle a Dios, “Bueno, ¿qué es lo que tienes para mí?”, ha sido el dar media vuelta e invertir en otras mujeres jóvenes.

De modo que a eso es que Dios realmente me ha llamado. Por eso es que es tan maravilloso escuchar todos esos testimonios. Porque tengo cuatro mujeres jóvenes con quienes me estoy reuniendo de manera individual ayudándolas en esos primeros años de su matrimonio y con sus hijos. Es una gran bendición. solo bastó que una mujer me dijera, está bien, da media vuelta y mira hacia el frente. Deja de mirar atrás. Eso fue bueno. Lo que hiciste fue bueno. Pero ahora da media vuelta y mira hacia el frente. Así que gracias.

Brenda: Fue realmente una cita divina el que Shannon llegara a mi vida; no fue planeado por mí. Hace once años que me convertí en una cristiana nacida de nuevo. No fue solo un estudio bíblico, fue una amistad. Me sentía sola. Dejé el mundo y no tenía amigas porque cuando sales del mundo, sales por completo.

Ella me amó por quien yo era. Hice algunas cosas que no—que fueron una vergüenza para mí. Así que anduve en vergüenza por un tiempo. Luego el Señor me acercó a ella. Nos conocimos en el lugar equivocado pero en el momento correcto. Creo que la relación consistió básicamente en mostrarme cómo ser una mujer piadosa. Gracias por eso, Shannon.

Nancy: Cuéntanos lo que esa relación ha significado en tu vida.

Shannon: Yo iba a la iglesia en la ciudad y tenía las mismas amigas. Éramos de la misma edad, y pasábamos mucho tiempo juntas. Era bueno. La pasábamos muy bien cuando todas estábamos en la etapa de crianza de nuestros hijos, pero no estábamos involucradas en las vidas de mujeres más jóvenes. Estábamos involucradas unas con otras.

Dios me llevó al medio de la nada. No tenía amigas. Uno va a la iglesia, y no podía culparlas. Era igual que yo cuando estaba en la ciudad. Estaba ocupada. La estaba pasando bien. Pero ellas no tenían tiempo para mí.

Dios me llevó al lugar donde Brenda recibió la salvación. No fue algo súper espiritual. Los Testigos de Jehová estaban visitando a esta nueva creyente, y era como: “Bueno, ¿qué vas a hacer?” Tengo que ir a su casa. Tengo que ayudar a esa chica a arrancar. No había otra opción. Quiero decir… fue algo noble, pero fue una defensa contra esta gente que venía a visitarla. Me sentí que estaba tirándole la puerta en la cara.

No podía creerlo al ver como el Señor hablaba a través de las Escrituras, que todo era como nuevo. Eran cosas que yo ya sabía. El Señor las renovaba y me fortalecía y yo estaba siendo tan bendecida. Pensé que esto iba a ser trabajoso, pero no lo fue.

Y luego poder ver la salvación de su esposo y a su hija dar media vuelta y empezar a servir al Señor. Y yo ni siquiera quería ir. Yo me sentía sola y Dios usó mi soledad. Y es que no nos damos la oportunidad de que Dios haga algo así con nosotras. Eso es lo que cuenta. Eso es lo que realmente hace una diferencia en tu vida.

Mujer 7: Mi madre fue mi mentora . Ella me dijo cómo criar a mis hijos, con toda claridad. Me decía: “No hagas esto” o “Haz aquello”. Me hacía sentir que le importaba lo suficiente como para ayudarme y eso lo aprecio muchísimo.

Luego hubo una señora mayor en una iglesia que hizo un grupo con nosotras, era como un pequeño grupo de estudio bíblico, y ella me ayudó mucho siendo mentora. Pero había allí una joven en la clase que era muy interesante. Ella me enseñó algo que nunca había pensado. Ella estaba teniendo problemas con sus hijos. Todas estábamos hablando del tema y cada quien le decía algún consejo. Y ella dijo al final: “Les diré más tarde lo que Dios hace al respecto”. Pensé, bueno ella le ha entregado sus hijos al Señor y no está preocupada. Eso me impresionó tanto. Fue de gran bendición.

Para ser mentora, siempre pensé que se trataba solo de una amistad. Debí haber tenido un nido vacío. Pero no lo está. Todavía tengo dos hijos en casa. Pero creo que en el mundo hay muchas que viven en soledad Tengo que empezar a orar y a pedirle a Dios que me ayude a ver quién vive en soledad y aprovechar la oportunidad de ayudar a mujeres que se sienten solas y empezar una relación que a la postre se convertirá en una de mentoría . Para mí la soledad es un factor común en las mujeres del mundo. Hay soledad. No importa la edad que tengamos, necesitamos amigos.

Nancy: Una se pregunta cuántos problemas en la iglesia, en el cuerpo de Cristo, en las relaciones, podrían evitarse o podrían manejarse mejor si hiciéramos las cosas a la manera de Dios. En vez del dolor, la amargura, la ira; en lugar de apartarnos de separarnos o de romper relaciones, si tan solo nos comprometiéramos a decir la verdad en amor, con humildad…

Porque Esto es Cristianismo 101. Esto es lo básico de la vida cristiana. Somos una familia. Somos un cuerpo. Tenemos que hablar unos con otros. Tenemos que lidiar unos con otros. Solo piensen en todo lo que se pudiera ahorrar en consejería, en terapia, en los costos de un divorcio. Hasta costos médicos posiblemente en algunos casos, si empezáramos a lidiar con estas cosas de manera relacional, humilde y bíblicamente.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando con mujeres mayores y mujeres más jóvenes sobre sus luchas y éxitos en la mentoría. Como parte de nuestra serie sobre Tito 2 llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer, Nancy ha estado desglosando el mandato bíblico de que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Si te has perdido alguno de estos programas, puedes escucharlo cuando visites nuestra página, www.AvivaNuestrosCorazones.com.

En nuestro próximo programa podrás escuchar cómo motivar a las jóvenes y adultas a reunirse en tu iglesia. Hablaremos sobre esto en la próxima transmisión de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras están tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se especifique lo contrario.

Voces adicionales:
– Susan, en la voz de Rosa María Vázquez
– Mary Anne, en la voz de Laura González de Chavez
– Wanda, en la voz de Marcia Brea
– Kathy, en la voz de Mayra Beltrán de Ortiz
– Cathy, en la voz de Ordys Queliz de Dayeh
– Brenda, en la voz de Lotty de Mena
– Shannon, en la voz de Monina de Reyes

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M7 – Entrenamiento intencional

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M7 – Entrenamiento intencional

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Entrenamiento-intencional/

Entrenamiento intencional

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Tenemos una obligación; tenemos una responsabilidad de involucrarnos en la vida de estas jóvenes. Si no están pensando con claridad, si no están viviendo vidas piadosas, si no están teniendo éxito en sus matrimonios o con la crianza de sus hijos, nosotras como mujeres mayores debemos preguntarnos, “¿Hemos cumplido con nuestra responsabilidad de formar a estas jóvenes para que sean prudentes, sensatas y con dominio propio?”

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En la sesión anterior Nancy inspiraba a muchas personas a invertir en las vidas de las jóvenes. Hoy en la continuación de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 , ofrecerá diferentes formas de comenzar a hacerlo. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Tengo varios amigos que están entrando en la etapa del nido vacío. Sus hijos se están graduando de la universidad; se están casando. Estas mujeres han pasado tantos años invirtiendo sus vidas en las vidas de sus hijos. Algunas de ellas educan en el hogar, y sus vidas están en una etapa de grandes cambios ahora mismo.

He oído algunas de estas mujeres preguntarse en voz alta, “¿Qué se supone que haga ahora? La vida cambia tanto. ¿Cuál es mi propósito? ¿Cuál es mi identidad? ¿Cuál es mi misión en esta etapa de la vida?”

Bueno, gracias a Dios, Su Palabra te dice lo que estás supuesta a hacer si te encuentras en esta situación. Si te encuentras entrando en esa etapa de la vida donde ya no tienes niños en la casa, Dios tiene un propósito para ti en esta etapa tan crucial de tu vida. Es una etapa crucial para el cuerpo de Cristo. Es una función; es un rol; es una responsabilidad que nadie más que tú puede llenar.

Y de eso es de lo que estamos hablando en esta serie sobre Tito capítulo 2. Ahora estamos viendo el carácter de las mujeres mayores o ancianas. En el Nuevo Testamento estas mujeres tenían alrededor de 60 años. Pero la edad no es tan importante como la etapa de la vida que están atravesando.

Ellas han criado sus hijos. Ellas han sido fieles como esposas y como madres. Y ahora están en una nueva etapa de sus vidas. Dios les dice, en primer lugar, qué tipo de carácter están supuestas a tener.

Hemos visto quienes son, el tipo de vida que están supuestas a vivir, el tipo de vida que están supuestas a modelar a las más jóvenes.

Por eso Tito capítulo 2 versículo 3 nos dice que las mujeres mayores deben ser:

• Reverentes en su conducta.

• No calumniadoras.

• Tienen que controlar su lengua.

• No esclavas de mucho vino.

• No están supuestas a ser adictas.

• Están supuestas a estar bajo el control del Espíritu Santo.

De manera que este es el tipo de mujeres que deben ser.

Ahora nos encontramos en nuestro estudio con lo que estas mujeres están supuestas a hacer, no solo en su carácter, sino más bien su misión, su ministerio. Y leemos al final del versículo 3 que deben enseñar lo que es bueno. Hablamos de eso en la última sesión.

Y luego el versículo 4 dice, “Que enseñen a las mujeres jóvenes.” Deben enseñar lo bueno y enseñárselo a las más jóvenes.

Estas mujeres que han cumplido con su responsabilidad de formar a sus propios hijos. Ahora son responsables de ayudar a formar los hijos de la próxima generación.

Ahora el verbo que está traducido en la versión que uso de la Biblia de las Américas y creo que también en la Nueva Versión Internacional, para la palabra enseñar, es una palabra que se traduce de manera diferente en algunas traducciones. Es un verbo. Si quieres saber la palabra en griego, es sophronidzo. Este es el único lugar donde se usa esta palabra en el Nuevo Testamento.

Hemos visto este verbo usado como adjetivo, la palabra sophron. La vimos en el capítulo 1, y luego lo volvimos a ver en el capítulo 2, el versículo 2, donde se nos dice que los hombres mayores deben ser prudentes o sensatos. Esa es una palabra similar a la palabra “para enseñar” que estamos viendo ahora.

Es una gran “familia de palabras”, un grupo de palabras en diferentes formas. Esta palabra, en sus diferentes formas, se usa seis veces en el libro de Tito. Al comenzar el estudio de un libro, una de las cosas que hago es circular o marcar las palabras que se repiten; que están enfatizadas. Debo observar esto. He circulado la palabra prudente cada vez que aparece en el libro de Tito. Esta palabra aparece seis veces en sus diferentes formas.

Eso nos dice, que “Este es un concepto importante.” Es un concepto que Pablo enfatizó ya que quería que estos nuevos creyentes supieran como hacer el Evangelio creíble en una cultura pagana. Es un concepto importante, no solo en la cultura pagana de la época de Pablo, sino también en nuestra cultura que es igual o más pagana y que necesita desesperadamente ver esta cualidad del carácter de la sensatez y de la prudencia.

Hoy queremos ver esta palabra, este concepto, en el contexto de las instrucciones de Pablo a las mujeres mayores. Pero vamos a volver a esta palabra nuevamente a medida que vayamos avanzando en esta serie, cuando lleguemos al versículo 5, donde la palabra se usa de otra forma en lo que se refiera a las mujeres más jóvenes.

Así que estamos en la primera parte del versículo 4: “Que enseñen a las más jóvenes”. La Nueva Versión Internacional dice y a “aconsejar a la más jóvenes”. La Nueva Biblia Latinoamericana de hoy lo traduce para que puedan instruir exhortar a las más jóvenes y la Reyna Valera Contemporánea dice que deben enseñar a las mujeres más jóvenes.

Esto es en realidad un verbo complejo que no se traduce fácilmente en una sola palabra. Es por eso que vemos diversas traducciones de la misma palabra. Significa «hacer de una mente sana, instruir o entrenar a alguien a comportarse de manera prudente y adecuada.» Tiene que ver con las mujeres mayores capacitando a las mujeres más mujeres jóvenes a pensar y a actuar con una mente sana, enseñándolas a ser mentalmente estables.

Tiene que ver con devolver la sensatez a una persona. Algunas de ustedes que tienen niños de dos años de edad dirán: «¡Sí, eso es exactamente lo que estoy haciendo en mi vida ahora mismo, tratando de traer sensatez a este niño!» O tal vez tienes un adolescente, y estás en ese proceso de entrenamiento, tratando de llevarlo a la sensatez para que piense correctamente. Porque sabes que si piensan correctamente, van a vivir correctamente.

Se trata de mujeres mayores ayudando a las más jóvenes a tener estabilidad en sus pensamientos, sanidad de mente—a ser mentalmente sanas, y que esto a su vez repercuta en la forma cómo viven. Es el concepto de entrenar a alguien para que sea prudente, para que sea espiritualmente disciplinado.

Ahora bien, supongo que te habrás dado cuenta de que esto no es algo que ocurre en una sola lección. Se trata de ir desarrollando nuevos patrones, nuevas formas de pensar. Se trata de un entrenamiento. Se trata de un proceso, de un entrenamiento a través de ofrecer consejo, ánimo y aliento, de instarlas y ayudarlas a llegar a un lugar de estabilidad, y donde puedan permanecer firmes espiritualmente.

De manera que se trata de la formación en el arte de la prudencia y del dominio propio. Ahora, no hace falta ser un genio para saber que muchas mujeres en nuestra cultura de hoy están viviendo vidas que no son prudentes. No son sobrias, no son sensatas.

Solo tienes que leer la revista “Vanidades”. Basta con ver en el tipo de historias e imágenes y anécdotas que puedes encontrar en una revista así. O solo tienes que ver la televisión y las novelas ver el tipo de mujeres se destaca en la actualidad. ¿Son razonables? ¿Son sensatas? ¿Son prudentes? Ese no es el tipo de mujer que aparece en la primera plana en nuestra cultura de hoy.

Pero, lamentablemente, esto también es cierto de muchas mujeres, esposas y madres dentro de la iglesia, no solo ocurre en nuestra cultura pagana. Si miras a tu alrededor, en nuestras iglesias en la comunidad cristiana de hoy, podrás ver una gran cantidad de mujeres cuyas vidas están fuera de control.

Lo que digo es que la mayoría de las mujeres de hoy en día cuando se enfrentan a una crisis en sus vidas, incluso las mujeres cristianas, no saben cómo mantenerse firmes sobre sus pies . Ellas no saben cómo pensar de manera sana y sensata.

Así que se abruman, se dejan confundir, se dejan vencer. Y, mientras nos adentramos en esta serie, veremos algunas de las consecuencias de no pensar sana y correctamente. Así que tenemos una gran cantidad de mujeres hoy en día que están viviendo vidas frívolas, por descuido, gastando su tiempo en actividades vacías. Sus conversaciones son tontas y huecas. Son arrastradas por los valores de este mundo.

Para aquellas de nosotras que somos mujeres mayores o que nos estamos dirigiendo hacia esa categoría, hay una tentación (la enfrento en mi propia vida) y es mirar a estas mujeres más jóvenes de las nuevas generaciones y mirar hacia arriba y suspirar y pensar: «El problema con esta generación es. . .” y ahí puedes terminar tú la frase.

“Yo no puedo creer cómo actúan las mujeres hoy en día. No puedo creer… esto o aquello de las mujeres de hoy”.

Bueno, de acuerdo a la Palabra de Dios, si estás teniendo esos pensamientos—y que yo misma los tengo— no debemos simplemente mantenernos al margen y criticar. Nosotras, como ancianas como mujeres mayores tenemos que preguntarnos, «¿Hemos cumplido con nuestra responsabilidad de entrenar a estas jóvenes para que sean prudentes, sensatas y tengan dominio propio?»

Como mujeres mayores se supone que debemos estar modelando la belleza de una vida ordenada, que ha vivido bajo el control y el señorío de Jesucristo. Nuestras vidas están supuestas a crear sed, apetito hambre en las vidas de estas mujeres más jóvenes.

Debiéramos estar acercándonos a ellas, vida a vida, corazón a corazón, acercándonos personalmente, metiéndonos en sus vidas, encarándolas, amándolas, entrenándolas, instándolas, amonestándolas y alentándolas; ayudándolas a desarrollar una vida que se vive bajo el control y el señorío de Jesucristo.

Me parece que las jóvenes de hoy en día, solo por la forma en que han sido criadas —o malcriadas— no tienen idea de muchos aspectos prácticos sobre el matrimonio y la crianza de los hijos. Ellas no tienen idea de cómo hacer que un matrimonio funcione o cómo criar a los niños.

Estoy pensando en una amiga que tuvo su primer hijo a la edad de 27 años. Ella nunca había cargado un bebé en su vida. Necesitaba una mujer mayor junto a ella para ayudarla, no solo en las grandes cosas teológicas y teóricas —que son necesarias también— sino simplemente en las cosas prácticas. “Esto es lo que tienes que hacer como una nueva mamá.”

Las mujeres mayores de la iglesia tienen que involucrarse en la formación de estas nuevas madres, de estas esposas jóvenes; enseñarles cómo vivir de manera sobria, vidas sabias y cómo luce esto en las diferentes áreas de la vida; cómo cumplir con su deber para con Dios y para con su esposo y sus hijos y hacia otras personas y cómo manejar todas esas cosas al mismo tiempo.

¿Recuerdas cuando estabas en esa etapa y todo te parecía tan abrumador? ¿Cuántas de ustedes habrían dado lo que fuese solo por tener una mujer a su lado que te abrazara y te animara y te ayudara? Tal vez tú sí tenías eso.

Antes solíamos tener más madres y abuelas que estaban alrededor y que tenían relaciones entre ellas y vivían cerca para poder tener ese tipo de relaciones. Quizás alguna de ustedes, tienen esto con su madre y sus hermanas que viven en la misma área. Pero muchas mujeres no tienen eso hoy en día.

Así que como el Cuerpo de Cristo, como una comunidad de fe, tenemos que ir hacia esas mujeres y tomarlas de la mano, animarlas, instruirlas y ayudarlas.

Y pienso mucho en estas mujeres jóvenes de hoy que están en la etapa de procrear y criar sus hijos. Están completamente agotadas. La vida se siente como una gran presión constante. Es una etapa difícil de sus vidas.

Ahora cada etapa de la vida tiene sus desafíos. Pero yo no conozco ninguna etapa de la vida que sea más difícil en ciertos aspectos, como esa época de ser una joven esposa y madre, tratando de mantenerlo todo funcionando en orden .

Es un momento donde fácilmente fluye la amargura y el resentimiento, los pensamientos equivocados y la depresión ; especialmente todo esto relacionado con la depresión posparto. Creo que una de las razones que esto ocurre es que las mujeres jóvenes de hoy en día se sienten muy solas. Tienen todos estos niños y toda la responsabilidad, solo necesitan el estímulo y la estructura de toda la comunidad de fe para estar a su lado.

Ahora bien, no es que ellas necesitan necesariamente diez mujeres en sus vidas, pero si necesitan algunas a su lado que puedan ser útiles para ellas, ayudándolas a mantener su equilibrio espiritual y emocional.

Creo que —y esto no lo dicen las Escrituras— pero me parece que eso fue lo que probablemente sucedió cuando María de Nazaret se enteró de que iba a tener un hijo. Ella tenía probablemente 14 años de edad más o menos, una adolescente. Esa no era la forma como ella hubiera escrito el guión, pero fue la manera en que Dios lo escribió para ella.

¿Recuerdas lo que ella hizo tan pronto le dieron la noticia? ¿Adónde fue? Ella fue a la casa de su prima mayor, Elisabeth, y pasó meses allí con esta mujer. Pero las Escrituras no nos dice de qué hablaron.

Pero sí sabemos que cuando María llegó a la casa de Elisabeth, Elisabeth la alentó. Elisabeth alabó al Señor con María por el regalo que Dios le había dado a ella y la elección de Dios en su vida.

¡Qué bendición debe haber sido para María durante esos meses el estar cerca de esta mujer mayor que podía servirle de mentora, que podía nutrirla! Elizabeth no tenía mucha experiencia como madre, pero si tenía mucha experiencia con el Señor, un montón de experiencia en la vida. Ella había aprendido a esperar en el Señor, y a confiar en el Señor.

Creo que fue durante esta etapa que Elizabeth estaba invirtiendo en la vida de María, para que María pudiera estar preparada para la época en su vida que le tocara ser esposa y madre.

Hay muchas áreas en donde las más jóvenes necesitan el aporte de las mujeres mayores. Hay un montón de falsas enseñanzas en la actualidad. Hoy en día puedes entrar en una librería cristiana, y puedes ver libros y revistas para mujeres cristianas que tienen ideas erróneas, enseñando cosas no están sustentadas en las Escrituras. A veces no está muy claro que es un error. Eso es lo que hace que sea engañosa, porque luce correcto, pero no es cierto.

Las mujeres somos fácilmente engañadas a comprar las filosofías del mundo que son tan destructivas. Así que el papel de la mujer mayor es instruir con amor y enseñar lo que es bueno, enseñar los caminos de Dios.

Ahora servir de mentora involucra:

• Disciplina y no es fácil.

• Requiere la voluntad de cultivar una relación continua.

• Requiere paciencia.

• Como mujer mayor, requiere la voluntad de ser honesta de abrir tu propia vida y compartir tus fracasos.

• Además toma tiempo.

Y al igual que en la educación del niño, rara vez se ven resultados espectaculares de la noche a la mañana. No se trata de simplemente decir, «Ven a mi clase de seis semanas sobre cómo ser una mujer de Dios.» Es caminar a su lado durante la vida, estar junto a ellas. Y eso toma tiempo.

Toma tiempo quizás en el teléfono o tal vez en reunirse para compartir sus vidas; tal vez que ellas vayan a tu casa a conversar. Eso toma tiempo.

Entonces, ¿cuál es el reto aquí, sobre todo para las mujeres mayores o las ancianas? El diseño de Dios para ti es que debes ser intencional en esta etapa de la vida para estar involucrada, para estar comprometida en la vida de las mujeres más jóvenes a tu alrededor, para llevarlas a la madurez espiritual.

No mires a tu alrededor y digas: «¿Quién está enseñando a estas mujeres?» Esa es una buena pregunta. Se supone que tú debes estar haciendo eso. Enseñar lo que es bueno. Capacitar a las jóvenes.

Esto no es una opción. Esto es lo que estoy tratando de hacer día a día a través de los medios de Aviva Nuestros Corazones. Pero no solo lo hago a través del programa de radio y los libros que estoy escribiendo; como mujer que está envejeciendo soy responsable de hacer esto en el contexto de mi vida cotidiana. Trato de hacer eso en la iglesia, en el teléfono, durante la semana, en la medida que me involucro con diversas mujeres en las diversas etapas de la vida.

Pero ¿sabes qué? Esto no es solo para las mujeres que tienen ministerios visibles. Esto es lo que se supone que tú debes estar haciendo.

Por cierto, déjenme decirles, que cada mujer es una mujer mayor con relación a otra. Puedes tener 23 años, pero eres mayor que una que tiene 16 años. Así que tiene sentido el que todas participemos continuamente en el desarrollo espiritual de las mujeres más jóvenes.

¿De quién están aprendiendo las más jóvenes a tu alrededor? Ellas están aprendiendo. ¿Quién las está capacitando? ¿Quiénes son sus maestras? ¿Son sus mismas compañeras sus mismas amigas?

Por cierto, eso es uno de los peligros, en mi opinión, de las iglesias que solo tienen personas de la misma edad. Muchas iglesias están orientadas de esa manera. Quieren alcanzar un segmento en particular y reciben personas de esa edad solamente.

Esa no es una iglesia saludable. Ahora bien, es bueno tener compañeras amigas que amen al Señor y que te estén alentando en tu caminar. Sin embargo, las mujeres más jóvenes necesitan las mujeres mayores.

Entonces, ¿de quién están aprendiendo? ¿Es solo de sus amigas? O ¿Es de las series de televisión? ¿De los personajes de las novelas? ¿Es de los “expertos” que conducen los programas de entrevistas en los medios? O, ¿es de ti? ¿Quién está influyendo en sus vidas? Eso significa que como mujer mayor necesitas tener un espíritu disponible y accesible.

Pero déjame decirte esto. Si eres una mujer mayor, no esperes a que las mujeres más jóvenes vengan a ti. Búscalas. Toma la iniciativa. Diles: «¿Cómo puedo te puedo alentar? ¿Cómo puedo orar por ti? ¿Qué está haciendo Dios en tu vida?» Haz preguntas; comprométete.

Y ahora finalmente unas palabras a las más jóvenes. De acuerdo con este pasaje ustedes tienen también una responsabilidad. ¿Y cuál es? Se supone que estás siendo entrenada, que estás siendo capacitada no solo por tus iguales, sino por las mujeres mayores. Y para las mujeres más jóvenes —y yo escucho decir esto en las iglesias— «las mujeres mayores no se involucran en nuestras vidas.»

Y he oído a las mujeres mayores decir: «Las mujeres más jóvenes no quieren que nos involucremos en sus vidas.»

Así que aquí tienen una solución para esto. No esperes a que la otra venga a ti. Toma la iniciativa. Si eres una mujer más joven toma la iniciativa. Encuentra una mujer mayor.

Dile: «He estado observando su vida, y veo su relación con el Señor. Veo que usted tiene un matrimonio que se ha mantenido unido, y que tiene hijos que caminan con el Señor. Ese es el tipo de testimonio que yo quiero tener algún día. ¿Podría usted darme ánimo? ¿Podría usted orar por mí? Tengo algunas preguntas.”

Toda mujer debe estar o formando a otras o siendo formada por otras, o mejor aún, ambas cosas al mismo tiempo.

Entonces, ¿Dónde empezar? Di: «Sí, Señor.» No importa en la etapa de la vida en que te encuentres, solo di: «Señor, sí. Voy a hacer esto. Estoy comprometida en este proceso de entrenamiento. Estoy disponible. Úsame a mí. »

las mujeres mayores pídanle a Dios que ponga una o más mujeres jóvenes en su camino para que puedan comenzar a influenciarlas de manera intencional. No es tratar de cambiar toda una generación de mujeres jóvenes. solo pídele a Dios que cambie una o dos o tres. solo pídele a El que te haga sensible mientras estás alrededor de estas mujeres más jóvenes para saber cómo pudieras impactar sus vidas de manera intencional.

Y las mujeres más jóvenes, pídanle al Señor que las dirija a una o más mujeres mayores. Y comienza a hacerles preguntas . «¿Alguna vez luchaste con esto?» ¡Lo que sea! «¿Cómo manejaste esto cuando tenías mi edad? ¿Puedes orar por mí?»

Ahora bien, si necesitan algún recurso como apoyo en estas mentorías podría recomendarles que lean o estudien algún libro juntas.

Pero déjenme decirles que estas relaciones de Tito 2, de mujeres mayores formando a las mujeres más jóvenes, no es solo un programa. No se trata de una enseñanza formal o pública. Si la mayoría de ustedes piensan de esa manera van a estar tan intimidadas que nunca van a hacerlo.

Es simplemente regalar una amistad, un consejo, dar ánimo, exhortar con tu ejemplo, con tus palabras, de persona a persona, en el contexto de la vida cotidiana.

¿Cómo formas a tus hijos?

• Estás ahí.

• Estás con ellos.

• Observas.

• Caminas con ellos a través de la vida.

• Lidias con los problemas a medida que surgen.

• Buscas momentos de enseñanza.

De la misma manera nosotros formamos a las mujeres más jóvenes. No es que sean niñas, pero es similar en el sentido de que se lleva a cabo en el contexto de la vida cotidiana.

En la próxima sesión vamos a hablar con algunas mujeres acerca de algunas de las razones por las cuales no tenemos más de este tipo de relaciones entre mujeres mayores y jóvenes. Y vamos a hablar sobre lo que podemos hacer al respecto y cómo podemos comenzar a ver este tipo de ministerio en nuestra iglesia.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo un nuevo movimiento entre las mujeres, uno en el que las mujeres buscan a Dios juntas para servirle con fidelidad, obedecerle y conocerle.

En estos días hay grandes barreras que impiden que las mujeres mayores se relacionen con las más jóvenes y las enseñen. Vamos a abordar estas barreras en el próximo programa. Por favor, sintoniza de nuevo Aviva Nuestros Corazones.

Si deseas apoyar nuestro ministerio económicamente o hablarnos sobre cualquier inquietud, puedes hacerlo llamando al 1-800-569-5959 o visitando nuestra página de internet, www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M6 – Viviendo de manera intencional

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M6 – Viviendo de manera intencional

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Viviendo-de-manera-intencional/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss ha leído el pasaje en Tito 2 que habla de cómo las ancianas deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Ha sido de mucha convicción.

Nancy Leigh DeMoss : De manera que me hago la pregunta: Si las mujeres a las que me dirijo a través de este ministerio de Aviva Nuestros Corazones y las mujeres con las que me relaciono si esas mujeres hablaran como yo hablo, si compraran como compro, si comieran lo que yo como, u oraran como yo oro, si confiaran como yo confío ¿cómo lucirían sus vidas?

Si sus vidas no superan el ejemplo de mi vida, ¿qué clase de discípulos estoy produciendo? ¿Qué clase de discípulos estas produciendo tú?

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Es tan fácil dejarse llevar por la vida. Hoy les invitamos a ser intencionales, invirtiendo en actividades y relaciones realmente duraderas. Este es el último mensaje práctico de la serie que hemos llamado El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Nancy : Durante las últimas sesiones, hemos estado viendo el perfil que Pablo nos da en Tito capítulo 2 sobre cómo debe lucir una mujer cristiana de edad madura una anciana; hemos visto algunas de las cualidades de carácter que debe manifestar en su vida.

Decíamos que no debemos comenzar a pensar en estas cosas cuando ya somos ancianas —independientemente de cuándo esto sea— sino que es algo que debemos considerar desde nuestra juventud.

Hemos estado estudiando sobre Tito 2. Permítanme tomar el comienzo del capítulo para recapitular. Pablo ha dicho a Tito, “Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina” (versículo 1).

En esos tiempos las personas no se preocupaban por la sana doctrina y sus pensamientos estaban confundidos y sus estilos de vida eran desastrosos —eso es lo que leemos en Tito capítulo 1— una época muy parecida a la nuestra de hoy.

De manera que él dice que así es como luce la sana doctrina (versículo 2) para los hombres mayores: “Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia.”

Y en el versículo 3, dice que así es como luce la sana doctrina que deben lucir las ancianas: “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas del mucho vino”.

Hemos pasado un poco de tiempo en este versículo en este asunto de ser esclavas de mucho vino; de las adicciones, del abuso de sustancias, y de cómo vivir vidas que no sean auto- indulgentes, sino que estén bajo el control del Espíritu Santo.

Entonces la primera parte del versículo 3 nos habla acerca de quién es esa anciana esa mujer mayor, como luce, su carácter, su vida, su ejemplo, el modelo de su vida.

Mientras nos adentramos en este pasaje bíblico veremos que tu vida –tu ejemplo, tu carácter como una mujer mayor una mujer anciana— es lo que te da la plataforma y la credibilidad para poder influenciar la vida de mujeres más jóvenes. Es exactamente hacia allá que Pablo se dirige porque él dice que no solo es importante quién ella es. Ese es solo el fundamento. Esa es la plataforma.

Pero ahora él se referirá a lo que ella hace, cual es su ministerio —no solo ella como modelo— sino también su ministerio.

Así que él nos dice hacia la mitad de ese versículo en los versículo del 3 al 5

“Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”

Esto es quien ella es —su carácter.

● Ella es reverente en su comportamiento.

● Ella no es calumniadora.

● Su lengua esta bajo el control del Espíritu de Dios.

● Ella no es dada a los excesos o a la auto-indulgencia o al abuso en relación al alcohol o a cualquier otra cosa.

● Ella busca a Cristo para satisfacerse y no a los placeres de este mundo.

● Ella no es esclava de pasiones y placeres.

● Ella es una esclava de Cristo.

Esto es quien ella es.

Pero ahora veremos lo que ella hace. ¿Y qué hace ella? Ella es una maestra. Ella enseña a otros. Ella está para “enseñar lo que es bueno y para entrenar a las mujeres más jóvenes”.

Enseñar lo que es bueno. En realidad, esa frase en español viene de una extensa palabra griega la cual no trataré de pronunciar y que significa maestros de buenas cosas. Es una larga palabra compuesta. Esto es lo que ella hace. Ella es una maestra de buenas cosas.

Ella enseña lo que es bueno en oposición a enseñar cosas que están corrompidas o que son inútiles. Encontramos personas que enseñan eso también en nuestra cultura. La mujer cristiana debe distinguirse por enseñar a los demás algo con un contenido y un mensaje que es bueno, sano saludable; un mensaje que edifica y ayude, en lugar de algo corrompido e inútil.

Aquí veo un contraste. A ella se le acaba de decir, en unas frases anteriores, que ella no debe ser una calumniadora. Ella no debe usar su lengua para difundir mentiras. Sino por el contrario, en cambio, ella debe enseñar lo que es bueno.

Ella debe difundir y proclamar la verdad. Ella no debe usar su lengua para destruir a otros, sino para edificar a los demás. Ella no debe hablar cosas corrompidas o inútiles, sino que debe hablar lo que es bueno y lo que ministra gracia a otros.

Mientras medito en este texto de la Escritura pienso en Proverbios capítulo 31 especialmente en el versículo 26 donde Dice que la mujer virtuosa —la sabia, la mujer piadosa, la mujer que teme al Señor—“abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua”. O como lo expresa la Nueva Versión Internacional: “la ley de clemencia está en su boca.”

Entonces cuando nos vamos a un pasaje como el que nos referimos hace varias semanas atrás acerca de no calumniar —y he empleado un largo tiempo meditando en este pasaje— es fácil pensar: “bien pues, no abriré mi boca; sencillamente no diré nada.”

Pero Dios dice “no, debes decir ciertas cosas”. Debes usar tu boca —no para calumniar— sino que debes usarla para enseñar lo que es bueno; debes abrir tus labios con sabiduría y tener la enseñanza de clemencia en tu lengua.

Esta enseñanza que Pablo nos da a través de Tito para las mujeres mayores nos sugiere que como mujeres mayores –y esto se refiere a nosotras—debemos ser intencionales. Esto no se trata solo de sentir si lo quieres hacer o no, o de si quieres ser una mujer que tiene el llamado de enseñar o si has sido entrenada en un seminario.

Esto es algo en lo que todas debemos tener la intención de hacer en la medida que vamos creciendo. Tú siempre estás enseñando. Siempre estás enseñando con tu vida. A través de tu ejemplo siempre siempre estás enseñando algo. Tus palabras, tus conversaciones siempre están enseñando algo.

La pregunta aquí es: ¿estás enseñando lo que es bueno o estás enseñando cosas que no son buenas? Estás enseñando. Debes enseñar lo que es bueno con intencionalidad.

Aquí lo vemos otra vez, vemos que esta mujer enseña de dos maneras. Ella enseña a través del ejemplo de su vida y ella enseña con sus palabras de exhortación.

Un poco más adelante en este capítulo Pablo le dirá a Tito “Muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras” (versículo 7).

Un modelo. La palabra en español para modelo viene de una palabra griega. Es una palabra que significa “un tipo, un patrón”.

Ustedes las que saben coser sabrán lo que es un patrón. Es un retrato. Es como una plantilla. Es como quieres que luzca esa pieza que estás cortando. Ese patrón te da una idea.

Te estoy diciendo más de lo que realmente se sobre costura. Pero cuando ves la foto en el patrón tú dices “ese es el modelo; ese es el patrón, así es como quiero que esto luzca.”

Pablo le dice a Tito, ‘tu vida debe ser un modelo’. Debe ser una plantilla. Debe ser una foto de cómo las vidas de los demás deben lucir. Pablo le dice lo mismo a las ancianas. Tú enseñas con el ejemplo de tu vida.

Al ser reverente en tu conducta, mientras refrenas tu lengua de la calumnia y del hablar malicioso, mientras mantienes el dominio propio, mientras eres controlada por el Espíritu en tus apetitos y en tus pasiones y no eres indulgente con tu carne, estarás enseñándole a las más jóvenes que vienen detrás y que siguen tus pasos.

Es el corazón del apóstol Pablo cuando le decía a los corintios, “Sean imitadores de mi como lo soy de Cristo.” (1 Cor 11:1). En la medida que envejecemos, nuestra meta es que las mujeres jóvenes vean nuestras vidas y puedan seguir el patrón que ven. Si pueden hacer esto, estarán asemejándose a Jesús, porque nosotras mismas estamos luciendo como Él.

De manera que me hago la pregunta: Si las mujeres a las que me dirijo a través de este ministerio de Aviva Nuestros Corazones y las mujeres con las que me relaciono si estas mujeres hablaran como yo hablo, si compraran como yo compro, si comieran lo que yo como, si oraran como yo oro, sin confiaran como yo confío… ¿cómo lucirían sus vidas?

Si sus vidas no superan el ejemplo de mi vida, ¿qué clase de discípulos estoy produciendo? ¿Qué clase de discípulos estas produciendo tú?

No es algo pequeño si eres auto-indulgente, por ejemplo, o si eres suelta de lengua, si hablas demasiado o si tienes un espíritu crítico. No es algo pequeño. No solo estás pecando sino que estás influenciando a las mujeres más jóvenes que te siguen y les provees un ejemplo a seguir.

Enseñamos por el ejemplo de nuestras vidas y luego también enseñamos exhortando con nuestras palabras. No debemos ser calumniadoras. Es así como debemos usar nuestras lenguas. Debemos usar nuestras lenguas para enseñar lo que es bueno.

Es interesante ver que a Tito, quien era pastor de las iglesias en la isla de Creta, no es a quien se le encarga el enseñarle a las mujeres jóvenes. A él se le dice que enseñe doctrina y que de instrucción a la iglesia. ¿Pero quién debía enseñar a las mujeres más jóvenes? Las ancianas. Esa labor se le manda a las mujeres ancianas de la iglesia.

Tito era un hombre joven también. Aparentemente Pablo se había dado cuenta de que la mejor forma de transmitir la verdad en el día a día no era a través de un joven pastor a las mujeres jóvenes de la iglesia —como vemos que sucede en nuestras iglesias de hoy. En lugar de ello, Tito debía estar instruyendo doctrina e instruyendo a las mujeres mayores, quienes a su vez entrenarían las más jóvenes, siendo ellas las responsables de discipular a las jóvenes en las materias prácticas cotidianas.

Y cuando las mujeres mayores enseñan a las más jóvenes a vivir la sana doctrina ¿qué deben estar haciendo las más jóvenes? Estarán enseñando sus hijos. Ellas estarían pasando estas enseñanzas a la próxima generación.

Algún día esas mujeres jóvenes serán a su vez ancianas quienes también continuarán el ciclo enseñando a las más jóvenes mientras que estas enseñan a sus hijos. Y así vamos pasando el bastón de la verdad a la siguiente generación; una generación instruyendo a la siguiente.

Esas mujeres ancianas a las que Pablo está haciendo referencia presumiblemente habrían criado y habrían entrenado sus propios hijos. Y ahora debían enseñar a aquellas que estaban en años reproductivos.

Las Escrituras nos enseñan que la capacidad de reproducir vida espiritual y verdad en otros es una señal de madurez espiritual. A nivel físico, es una evidencia de madurez si tú tienes la capacidad de reproducirte.

Los niños de tres años no pueden tener bebés. Pero cuando ya tienes 23 años, por ejemplo, —a menos que tengas algún problema o alguna enfermedad o algún mal funcionamiento de tu cuerpo— debes ser capaz de tener hijos.

La capacidad de reproducción es una señal de madurez. De eso se trata la verdadera espiritualidad. Si has conocido al Señor desde hace muchos años y aún no has llegado a reproducirte espiritualmente en la vida de otros, ahí hay algún problema. Debes ser capaz de enseñarle a otros si realmente eres madura en la fe.

Esto es lo que el autor de Hebreos dice en el capítulo 5: “Acerca de esto tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír. Pues aunque ya debierais ser maestros [ya has estado en el Señor por largo tiempo; deberías estar enseñando a otros].

Pero el problema es, según lo que continúa diciendo Hebreos capítulo 5 versículo 12, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido.”

¿Qué está diciendo? Aún estás en una guardería espiritual. Nunca has crecido. Si hubieras crecido no necesitarías que alguien te esté llevando de la mano, espiritualmente hablando. Estarías en un lugar donde pudieras tomar la mano de otros. Esa es la señal de haber crecido espiritualmente.

Eso es lo que Pablo él dice a los Colosenses en el capítulo 1 “A Cristo nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo. Y con este fin también trabajo, esforzándome según su poder que obra poderosamente en mí” (versos 28-29).

Pablo dice “te voy a pasar a ti lo que Dios me ha dado a mí para que puedas crecer espiritualmente.” Luego la implicación es que tú también serás capaz de ayudar a otros a crecer espiritualmente.

Dios no deja que simplemente te sientes y te empapes y alimentes tu propio yo espiritual por años, pensando que solo debes engordar y satisfacerte a ti misma espiritualmente. La intención de Dios es que des de ti misma, que te multipliques en otros, que te reproduzcas. El envejecer no es una oportunidad para salirte de la carrera de la vida y dejar que otros hagan el ministerio. Esos son los años en los que estas supuesta a ser más fructífera y pasar la verdad a otros.

De manera que Pablo dice en la 2da carta a Timoteo en el capítulo 2: “lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (v. 2).

De manera que aprendes, recibes, pero no lo guardas para ti sola. Aprendes para poder enseñar a otros, con la meta de que ellas pasarán estas verdades a otros que también continuarán reproduciéndose.

Para poder enseñar a otros, alguien debe haberte enseñado a ti. No puedes ser una buena maestra o una maestra de lo bueno si no eres una buena estudiante. Si no te has sometido a las autoridades ordenadas por Dios y al ministerio de la Palabra de Dios a través de tu vida, entonces no vas a ser una líder muy efectiva ni podrás enseñar adecuadamente a otras mujeres.

En la medida que has aprendido a escuchar a Dios, en la medida que has escuchado Su Palabra a través de Sus siervos; en la medida que tienes un espíritu enseñable, un corazón y un espíritu humilde —en la medida que recibes, meditas y respondes humildemente y mansa y sumisamente a la Palabra de Dios que ha sido proclamada— llegarás a tener una reserva creciente de verdad que podrás usar para pasar más adelante y enseñar a otros.

Allí veo a Kim, en el fondo del salón. Mi querida amiga ella ha estado con nosotras en varias ocasiones para los programas de panel en Aviva Nuestros Corazones y Kim está en la misma estación de vida que estoy yo. Ella se acerca a la etapa del nido vacío. Sus hijos están por salir pronto del hogar. Ella ha estado estudiando la Palabra de Dios por años, ha estado caminando con el Señor, viviendo la sana doctrina en el contexto de su matrimonio, de su familia y de su iglesia local.

Ahora Dios la está usando de maneras hermosas para ministrar las vidas de las mujeres de su iglesia; mujeres que ella está discipulando, mujeres más jóvenes, madres más jóvenes. Ella está tomando esa Palabra que ha estado aprendiendo por años y la está invirtiendo en la vida de las demás.

Eso es lo que se supone que ella debe estar haciendo. Se supone que eso lo haga yo también. Y eso es lo que tú también estás supuesta a hacer. Eso es lo que se supone que debes hacer en la medida que te conviertes en una mujer mayor.

Esta enseñanza toma lugar en el contexto de las relaciones. Las implicaciones de la sana doctrina —de esa manera se vive el Evangelio— se comunica de manera primaria de una vida a otra. Ese es el poder de las relaciones, el poder que tiene la comunidad.

Hace poco tiempo escuché un mensaje del pastor Tommy Nelson, quien es pastor de la iglesia Bíblica de Denton en Texas. El uso una ilustración maravillosa de cómo las mujeres mayores deben ser maestras de lo bueno y enseñar de vida a vida. Lo que sigue es una pequeña sección de ese sermón:

Quiero que escuches esta ilustración sobre una mujer mayor muy especial. Creo que esto te retará a ti tal y como me retó a mí.

Joy tenía —bueno, ella tiene 94 años. Y cuando ella era una “jovencita”, hace 20 años, le pregunté, “Joy, ¿estás haciendo discípulos?”

Bueno, me dijo, “No sé si estoy lista.”

Joy se graduó de la universidad John Brown. Se podría decir que Joy vino a Cristo casi antes de nacer. Ella confió en Cristo desde la matriz de su mamá. Fue una maravillosa esposa. Es una gran madre. Es una gran amiga.

Para este tiempo ella había escrito un libro que ella misma había publicado, titulado “La Gloria de Dios”. Ella amaba la Biblia. Pasaba mucho tiempo en la Biblia. Había escuchado todos los grandes predicadores—había escuchado a Lewis Sperry Chafer, había escuchado a Harry Ironside… Joy lo había hecho todo.

Volví a peguntarle, “Joy, ¿estás haciendo discípulos?”

“No sé si estoy lista.” Esa fue su respuesta

Ella había estado, recibiendo, recibiendo por casi tres cuartos de siglo. Ahora —en sus setenta años— ella se había olvidado mucho más de lo que nosotros sabemos sobre de Dios.

Me acerqué a la hermana que estaba dirigiendo nuestro ministerio de mujeres y les dije, «No quiero que Joy Brown asista a más estudios bíblicos. Ella sabe más que todo el mundo allí. Todo lo que hace es tomar más notas y más notas. Y —sin importar quién esté enseñando— seguramente ella ha escuchado a otras personas que lo enseñan y lo hacen mejor aun. Yo quiero que Joy Brown sea quien imparta clases.»

Le dije, “Joy, prepárate. Estás a punto de entrar al ministerio.”

Uf Joy se volvió loca. Empezó a preparar esto como si fuera un gran evento. Y buscó un grupo de muchachas —todas las que ella enseñaba podían ser sus biznietas— Y Joy —les digo, se pasaba todo el tiempo estudiando. Ella lo tenía todo preparado. Tenía todas las citas listas, todas las notas—ella estaba lista.

Cuando comenzó el estudio con estas chicas ni siquiera tuvo la necesidad de tocar las notas por los próximos seis meses. Estas chicas solamente tenían preguntas acerca del matrimonio, acerca de sus maridos, sobres sus hijos, sobre la vida, sobre el dinero, sobre los padres—en fin, sobre toda la vida. Y Joy simplemente se sentaba allí y ofrecía, no solo verdades bíblicas, sino que también ofrecía aquellas cosas que ella había sufrido y había vivido desde los tiempos en que Truman era presidente de los Estados Unidos.

Y esto fue algo que ella descubrió: “No solo estaba yo preparada para hacer discípulos, ¡sino que estaba preparada para hacerlos desde hace sesenta años!” Pero que pasaba todos seguían enseñándola. Nadie la puso a trabajar.

Bueno, después de un tiempo, a esas pequeñas muchachas que recibían clases de Joy les llamábamos las muchachas de Joy Brown. Le llamábamos “Brownies”. Y la seguían como patitos a su mamá, por todos lados. Se convirtieron en sus niñas en sus hijas.

Y hasta el día de hoy —y todavía ese es el mayor deleite para Joy— ella toma todo lo que sabe como si fuera una semilla, y la siembra en los corazones de la siguiente generación. Y estos son sus sacrificios. ”

Nancy : ¿Y tú? ¿Acaso has estado tomando, recibiendo y recibiendo? ¿Qué le ha dado Dios a tu vida durante todos estos años en los que has caminado con Él y que ahora necesita ser sembrado como una semilla en el corazón de la siguiente generación? Es una responsabilidad enorme. No es una opción. Es una responsabilidad. Pero también es un gran privilegio. ¿Y tú?

● ¿Eres una mujer mayor?

● ¿Quiénes son tus niñas?

● ¿Quiénes son ellas?

● ¿Cómo estas invirtiendo en sus vidas?

Tú dirás, «Pero yo no sé todo lo que Joy Brown sabía. He cometido muchos errores en mi vida. La he desperdiciado.»

Quizás fracasaste en tu matrimonio. Quizás fracasaste con tus hijos. Quizás ni siquiera conocías al Señor durante esos años. Pero,

● ¿Qué has aprendido sobre Su gracia?

● ¿Cómo ha restaurado Dios los años que la langosta ha devorado?

● ¿Qué te ha enseñado Él sobre el fracaso y que has aprendido por los fracasos?

Sé honesta y sé humilde. Y sumérgete en la Palabra junto con las mujeres más jóvenes y diles “Dios me ha enseñado algunas cosas buenas y quiero ser una maestra de lo bueno para ti.”

Carmen: El ser mentora de alguien solo requiere iniciativa. Aprende por qué es tan importante empezar este proceso en el próximo programa deAviva Nuestros Corazones. También puedes aprender mucho leyendo los artículos que están publicados en nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Aquí esta Nancy para orar que seamos el tipo de mentoras que escuchamos hoy en el programa.

Nancy : Padre, cómo agradezco por las mujeres mayores que invirtieron en mi vida a través de los años, empezando con mujeres como Murielle Gregory cuando estaba en tercer grado de primaria. Ella era una profesora de escuela dominical y ella me enseñó muchas cosas buenas. Y todas las mujeres que Tú has traído a mí vida a lo largo de toda mi vida y que me han pasado su bastón de la fe.

Señor, ahora como mujer mayor yo quiero ser fiel en pasar buenas cosas a la generación que viene.

Ayúdanos a todas, oh Señor, a ser fieles —a entregarnos vida a vida en el contexto de las comunidades y de la iglesia y de las relaciones— a encomendarle a otros aquello que Tú nos has dado a nosotras por tu gracia, que no estemos solo tomando, tomando y recibiendo. Ayúdanos a dar, dar y a dar. Te lo pido en nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voces adicionales:  Pastor Tommy Nelson, en la voz de Moisés Gómez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M5 – Liberada de la adicción

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M5 – Liberada de la adicción

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Liberada-de-la-adiccion/

Carmen Espaillat: Con nosotros Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss : Si estas buscando satisfacción en algo o alguien aparte de Cristo, inicialmente podrá parecer que todo está funcionando, pero invariablemente vas de camino a sufrir decepción, desilusión, y estarás conformándote con menos de lo que Dios desea darte.

Debemos mantenernos recurriendo a Cristo; a Su cruz, a Su Espíritu y Su gracia.

Carmen: Estas escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos estado compartiendo un estudio muy útil llamado El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 . Este pasaje contiene mucha sabiduría práctica para la mujer. Esta semana nos enfocamos en lo que el pasaje nos dice acerca de la adicción y el alcoholismo.

Hoy Nancy nos habla sobre cómo encontrar libertad de todo tipo de adicción.

Nancy: recibí ayer un correo electrónico de una señora que escribió solicitando ayuda a Aviva Nuestros Corazones para una amiga que está luchando con la adicción a las drogas y a la prostitución.

La señora que escribió decía: “Mi amiga está desesperada por cambiar pero no puede. Ahora está más confundida porque después de un largo tiempo sin consumir drogas, recientemente tuvo una recaída. Ella tan solo desea morirse.”

Así que esta amiga — ¡y doy gracias a Dios por las amigas!— esta acudiendo a nosotras rogando: “¿Podrían ayudarme a darle una mano a mi amiga que está luchando con la adicción y la prostitución?”

Y pensé que, aunque la drogadicción y la prostitución no son cosas que he experimentado personalmente, mientras leía eso me podía identificar con el hecho de tener un pecado que te acosa y pasar un buen tiempo pensando que estas caminando en victoria y de repente, algo te provoca, o bajas la guardia, o eres tentado de una forma diferente y caes de nuevo, y te sientes confundida, frustrada, decepcionada contigo misma y a veces tan solo te quieres morir.

Mientras leía esto, pensé que eso es precisamente lo que tengo que hacer. No quiero decir ‘morir’ literalmente, sino que espiritualmente debo llegar a ese punto donde pueda reconocer que no soy yo, “sino Cristo que vive en mí” (Gálatas 2:20). No puedo vivir esta vida yo sola.

Así que ya puede ser que sean las drogas, la prostitución, el alcohol, el helado, o cualquier otra cosa que consideremos que no es en esencia pecaminosa — algo que quizás es inocuo, pero que se ha convertido para nosotras en un dios, en un ídolo….hoy deseamos hablar de la frustración que a veces nos embarga cuando tratamos de alcanzar la victoria sobre nuestra carne, cuando tratamos de ser libertados de la adicción.

Esto viene en el contexto de Tito capítulo 2, donde se instruye a las mujeres ancianas a cómo deben vivir, el tipo de vida que deben llevar. Debemos darnos cuenta que todas somos esclavas. Somos o esclavas del pecado, o esclavas de la justicia.

O somos esclavas de nosotras mismas, de la influencia de Satanás y del engaño en nuestras vidas, o somos esclavas de Dios y de Su justicia.

Cuando el apóstol dice que las mujeres no deben ser esclavas del mucho vino, utiliza una palabra que usualmente se traduce como siervo en algunas de las traducciones. Está relacionada a esa palabra, y se refiere a una persona que está atada, que se encuentra controlada por, o bajo la voluntad y el dominio de otra persona.

En Tito capítulo 3 versículo 3 Pablo nos dice, “Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos”. Así era cuando no éramos cristianas. Ahora que somos cristianas, Pablo dice, que no debemos ser esclavas del mucho vino o de cualquier otra cosa que nos aparte de la intimidad con Cristo y de nuestra relación con Él.

Un pasaje maravilloso para memorizar y para meditar con relación a la adicción y a la esclavitud —la esclavitud al pecado o a la justicia-— se encuentra en Romanos capítulo 6.

No vamos a pasar mucho tiempo en esto; quizás en otra oportunidad enseñe sobre ese pasaje completo, pero es un pasaje con el que ustedes deben estar familiarizadas. Deben memorizarlo; deben meditar en él. Permítanme tomar unas pocas frases de ese capítulo para mostrarles lo que quiero decir.

En Romanos capítulo 6 versículo 6 Pablo dice que, “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él (con Cristo)… a fin de que ya no seamos esclavos del pecado.” Aquí encontramos una palabra similar; es una especie de “familia de palabras” —esclavos, esclavitud, esclavizados— todas son palabras similares en el griego.

Él dice que fuimos crucificados con Cristo para que no estuviésemos esclavizados más al pecado. Por cierto este debería ser un mensaje de esperanza para todas aquellas de nosotras que hemos sentido esas cadenas y esa esclavitud del pecado o de hábitos pecaminosos y carnales, y sobre los cuales hemos pensado: “no puedo liberarme. Tan solo deseo morir. “

Pablo dice que has muerto. Fuiste crucificada en Cristo para que esas cadenas fueran rotas.

Luego en el versículo 17 dice: “Erais esclavos del pecado,” Ustedes eran esclavas del pecado. Todas éramos esclavas del pecado. Nacimos así.

Pero más adelante en el versículo18 dice: “Habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.” Así que aún somos esclavas pero de un amo muy diferente. Ya no somos más esclavas del pecado sino de la justicia.

Versículo 20, “Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres en cuanto a la justicia.”

Versículo 22, “Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios.”

Verás, si deseas ser liberada de las pasiones y de los placeres pecaminosos y de las adicciones, creo que la clave es reconocer que en Cristo somos libres de aquellas cosas para venir a ser esclavas de Cristo. Tenemos un Amo.

No podemos tener dos señores. No puedes ser esclava de los placeres y pasiones de la carne, y ser esclava de Cristo; pero puedes ser liberada de las adicciones pecaminosas y convertirte entonces en una esclava de la justicia.

En última instancia la adicción es un asunto de adoración. Somos esclavas de aquello que adoramos. Ya sea el alcohol, las drogas, el helado o cualquier otra cosa —o como alguien dijo hoy en uno de los recesos: “He sido esclava de los hombres, adicta a los hombres.” Claro, no lo decía en el sentido sexual o moral; esta es una mujer que ha vivido una vida muy pura y que está comprometida con la pureza. Pero ella dijo: “Me he dado cuenta que estoy obsesionada con el matrimonio.”

La forma de enfrentar eso es reconociendo que hemos estado adorando eso o esa adicción, ese hábito, ese placer; reconociendo que ese deseo se ha convertido en un dios en nuestras vidas. Somos libertadas reemplazando ese dios con el verdadero Dios viviente, y adorando a Cristo.

Hace algunos años entreviste al Dr. Ed Welch en Aviva Nuestros Corazones acerca del tema de la adicción. El escribió un libro sobre el tema y en esta entrevista dijo que la causa más profunda para la adicción se reduce, esencialmente, a una cuestión de quien gobierna nuestro corazón.

● ¿A quién honrarás?

● ¿A quién servirás?

● ¿Quién será tu amo?

● ¿Quién será tu señor?

Cuando Dios le habla a Su pueblo en el Antiguo Testamento, Él dice en Jeremías capítulo 2 versículo 13:

Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua.

¿Qué nos está diciendo Él? Ustedes han permitido que las cosas de este mundo sustituyan su relación con Dios. Han puesto sus ojos en ellas para satisfacerse, cuando en verdad solo Dios puede satisfacer las necesidades los deseos más profundos de nuestro corazón.

El problema es que pensamos que esas cosas en las que ponemos la vista pueden satisfacernos pero esas cosas son temporales. Nos proporcionan algo de placer, pero nada duradero.

Me recuerda aquella mujer que Jesús encontró en el pozo en Samaria. Ella había tratado de encontrar el amor en los lugares equivocados.

¡Ella sí que era una mujer con adicciones! Ciertamente existe una cierta adicción a los hombres—una adicción al matrimonio. Y el agua de ese pozo se convirtió en el símbolo que Jesús utilizó para mostrar la naturaleza de las cosas de las que ella estaba dependiendo para satisfacer su sed.

Así que Jesús le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed” (Juan 4:13). La implicación es que todos aquellos que buscan la felicidad en el hombre, en el matrimonio, el alcohol, o en las drogas, o en cualquier otra cosa de este mundo no encontrarán satisfacción. En eso consiste precisamente la naturaleza de la adicción.

“Pero” Jesús dijo “el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás”. ¿Cuál es esa agua que Jesús nos da? Es Él mismo. Él es el Agua Viva, el Agua de Vida.

Así que Jesús dice; “¿Está tu alma cansada y cargada? Ven a mí, y yo te daré el verdadero descanso para tu alma.”

¿Estás sedienta? Jesús te dice: “Ven a Mí, y desde tu interior fluirán ríos de agua viva.”

Si has puesto tus ojos en algo o alguien aparte de Cristo para encontrar satisfacción, podría funcionar inicialmente, pero invariablemente estarás encaminándote hacia la desilusión, hacia la decepción, y estarás conformándote con menos de lo que Dios desea darte.

Me encanta el versículo 11 del Salmo 16, que dice: “Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra (Señor Jesús), deleites para siempre.” Dios desea llenarnos. Él desea satisfacernos.

El salmo 107 versículo 9 dice: “Él ha saciado al alma sedienta, y ha llenado de bienes al alma hambrienta.”

Dios dice: “Yo, el SEÑOR, soy tu Dios… abre bien tu boca y la llenaré” (Salmos 81:10). “Yo te alimentaría con lo mejor del trigo y con miel de la peña te saciaría” (Salmos 81:16).

Él quiere satisfacernos. Él quiere llenarnos, pero no podemos buscar sustitutos. Si lo hacemos nos daremos cuenta de que esas cisternas están rotas. Tienen filtraciones. Es necesario regresar a ellas a llenarlas de nuevo. solo Cristo nos satisface verdaderamente y de manera duradera.

Quiero que recordemos que existen muchas promesas que nos dejan saber que las adicciones y las cadenas en nuestras vidas, esas áreas que nos esclavizan, pueden ser vencidas. Es algo que necesitamos creer, pues si crees que siempre estarás esclavizada, entonces así será.

Si crees que no puedes ser liberada, entonces no serás libre. Este es un engaño que utiliza el diablo para mantener a muchas de nosotras en la esclavitud , creyendo, “Yo no puedo librarme de esto. Tengo que ser una prisionera.”

No tienes que ser una prisionera. La Palabra de Dios dice en 1 Corintios capítulo 10 versículo 13,

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.

No obstante, una cosa es saber que podemos ser liberadas, una cosa es saber que no tenemos que ser esclavas del pecado, que hemos sido salvas para ser esclavas de la justicia. Creo que algunas de nosotras no nos damos cuenta que hay una batalla involucrada. No hay atajos.

Muchas de nosotras quisiéramos ser liberadas instantáneamente. A las personas les encantan los ministerios de liberación. Sabes, tan solo pasas adelante, o alguien ora por ti y abracadabra, de repente no tienes más deseos de aquello que te tenia esclavizada.

Ahora, algunas veces Dios liberta a las personas de esa manera, milagrosamente. Pero lo que sucede más a menudo es que debemos transitar un camino largo y duro, mortificando (haciendo morir) esos viejos deseos carnales, y fijando nuestros afectos en Jesucristo, renovando nuestras mentes. No hay atajos en el proceso de santificación.

Los deseos que tenemos no son tan solo deseos físicos, es una batalla espiritual. Cualesquiera que sean estas adicciones, ya sean estas del alcohol, las medicinas recetadas, la televisión, los juegos de computadora, los juegos de azar o las compras, no se trata tan solo de antojos físicos. No son tan solo vínculos emocionales; existe una batalla espiritual.

En 2da a los Corintios capítulo 10, Pablo las llama fortalezas. Él dice:

Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Luego habla acerca de llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Aquí Pablo se está refiriendo a una batalla espiritual, se está refiriendo a sujetar nuestras mentes, nuestros afectos y nuestros deseos, sometiéndolos al dominio de Cristo.

En la última sesión hice referencia a Romanos capítulo 7, donde Pablo describe esta batalla que hace estragos en la vida de los creyentes, una batalla entre la carne y el espíritu. Si eres una hija de Dios, tu deseo es obedecer a Dios. Pablo dice:

Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero adicto de la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a la ley del pecado. (Romanos 7:22-25).

Así que, ¿qué hacemos? Pues vayamos a Romanos 8, el próximo capítulo, el versículo 1,

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.

Ven, es el Evangelio el que nos salva, el que nos liberta del dominio del pecado, del control y del poder del pecado en nuestras vidas. Pero es el Evangelio también que nos mantiene salvos, que continúa salvándonos en medio de esa guerra diaria entre la carne y el espíritu. Para continuar caminando en esa libertad de las cosas que nos mantienen esclavizadas, debemos mantenernos recurriendo a Cristo, a Su cruz, a Su Espíritu, y Su gracia.

Hay una imagen preciosa en Lucas capítulo 4, empezando en el versículo 16. Si tienen sus Biblias les voy a pedir por favor que busquemos ese versículo.

Dice así,

(Jesús) Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga en el día de reposo, y se levantó a leer. Le dieron el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 1EL ESPIRITU DEL SEÑOR ESTA SOBRE MI, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACION DE LA VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS PARA PROCLAMAR EL AÑO FAVORABLE DEL SEÑOR.

Versículo 20,

Cerrando el libro, lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído. (Lucas 4:16-21).

¿Qué les está queriendo dejar dicho Él? Por supuesto que ellos sabían que ésta era una profecía mesiánica. Él les estaba diciendo: “Yo soy el Mesías; yo soy el Enviado.”

Pero, ¿que más nos está diciendo Él? Este es un momento poderoso El Espíritu del Señor esta sobre Mí, y Dios me ha ungido para proclamar las buenas nuevas —este es el Evangelio— para aquellos que lo necesitan.

“Dios me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos. He venido a decirles, son libres. Ya no tienen que seguir siendo esclavas del pecado. No tienen que someter los miembros de sus cuerpos como instrumentos de maldad.”

“Son libres. Son libres para ser esclavas de la justicia y siervas de Dios. He venido a devolver la vista a los ciegos y a libertar a los oprimidos.” Él declaró: “Están viendo a Aquel que vino a libertarlos.”

La liberación viene a través de Cristo y de Cristo solamente. Podrás romper malos hábitos con tu fuerza de voluntad y con disciplina, pero no serás libre. No serás libre hasta que no te enamores de Cristo y te comprometas con Él, sirviéndole agradecida y gozosa como tu Señor. Solo entonces serás libre.

Sobre pecado y tentación victoria te dará,

Su sangre limpia al ser más vil, gloria a Dios soy limpio ya.

Unos amigos tienen una hija de veinte años que escribió un poema acerca de algunos de los asuntos que ha tenido que enfrentar en la vida. Me dio permiso para compartirlo con ustedes. Se llama “Encontré la vida”. Permítanme compartir con ustedes. Lo que ella escribió:

“Tengo una adicción. La he tenido por 12 años. Lo único que sé es que esa adicción ha tomado de mi vida. Ha transformado mis deseos puros en oscuros placeres carnales, para satisfacer mis deseos inmediatamente—gratificación instantánea.

Me ha vencido la carne. No puedo tomar recesos o tener vacaciones. Este monstruo me ha perseguido por años.”

[Me alegro que ella no especificara cual era su adicción porque así puedes llenar el espacio en blanco con cualquiera que sea ese monstruo que tú estás enfrentando.]

Sigue diciendo “Enfrentar esta adicción de frente me ha puesto de rodillas. De rodillas—ante la cruz. Me ha permitido darme cuenta de que necesito ser sanada, de cómo buscar sanidad. Me ha permitido saber lo que significa tomar mi cruz—tomar la autosuficiencia y todo aquello que va en contra de mí misma. Y cargar mi cruz al monte de la crucifixión, a ese lugar donde puedo rendirme completamente, para crucificar mi carne y todos sus deseos, y colocarme en mi cruz de culpabilidad y vergüenza, sentir penetrar los clavos en mis manos, y el maligno ser echado fuera.

No yo, sino Cristo que vive en mí… “Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierde su vida por Mí la salvará.”

Luego ella menciona el versículo de Santiago capítulo 1 versículo 5 (Nueva Versión Internacional): “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría (en cuanto a cómo recibir esta vida), pídasela a Dios, y Él se la dará (vida abundante), pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.”

Me pregunto si durante esta serie sobre la esclavitud y las adicciones, y al postrarnos delante de Dios, si Él te ha estado hablando a tu corazón. Quizás puedas reconocer delante de Él: “Existe un área de esclavitud en mi vida. Tengo una adicción.”

¿Podrías identificar cuál es esa área de esclavitud? ¿Podrías confesarle a Dios que has permitido que eso gobierne sobre tu vida, y que has hecho elecciones que te han hecho esclava de eso?

Luego, ¿podrías pedirle a Dios que te liberte por el poder de Cristo y de Su cruz?

Confiesa: “Señor, lo que sea necesario, cualquiera que sea el proceso, lo que sea que esto involucre o implique, deseo ser libre. Me has creado para ser libre del pecado, y para ser esclava de la justicia, y quiero ser libre de esas cadenas. Me pongo de acuerdo contigo de que a través de Cristo y de Su cruz, hay esperanza. No tengo que seguir siendo una esclava. Puedo caminar en libertad.”

Exprésale al Señor que deseas abrazar, disfrutar y experimentar la libertad que Él vino a darte.

Luego pídele al Señor que te de nuevos deseos y que te ayude a que los deseos que te llevaron hacia el comportamiento adictivo encuentren su satisfacción, no en cosas, no en sustancias, sino en Cristo y solamente en Cristo.

Así que Dios, decimos, ¡Aleluya! Te hemos encontrado a Ti, Aquél que por tanto tiempo ha anhelado nuestra alma. Ponemos nuestra vista en Ti y decimos: Gracias Señor Jesús. Llénanos. Llena nuestra copa. Llena nuestros corazones. Complétanos y que seamos totalmente tuyas. En el nombre de Jesús oramos, amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss le ha estado infundiendo esperanza a cualquiera que se encuentre atrapada en un comportamiento adictivo. Dios es mucho más poderoso que cualquier tipo de esclavitud en la que te puedas encontrar.

Si has visto las consecuencias de tus malas acciones desbaratar tu hogar y tu familia, el programa de hoy encontraras como detener este comportamiento negativo. Pero en lugar de simplemente dejar de hacer elecciones equivocadas que puedan destruir tu hogar, necesitamos hacer buenas elecciones que construyan nuestro hogar, que edifiquen a aquellos que nos rodean, que edifiquen las vidas de los demás de maneras específicamente femeninas.

Continúa con Nancy a través de esta serie en nuestra próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M4 – La anatomía de la adicción

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M4 – La anatomía de la adicción

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/La-anatomia-de-la-adiccion/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que la adicción eventualmente significa llegar a odiar aquello sin lo cual piensas que no puedes vivir.

Nancy Leigh DeMoss: Eso es lo que sucede cuando cedemos a las tentaciones y se convierten en hábitos, en un patrón, una adicción, en una atadura. Pensamos que inicialmente nos hará felices, pero en realidad nos enfermará, deprimirá y nos hará miserables.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

A principios de semana, Nancy nos ofreció consejos útiles sobre si es sabio beber de manera moderada o si es mejor no empezar a beber del todo. Esa discusión fluyó de nuestro estudio sobre Tito en la serie de El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Ahora bien, aun si nunca has probado el alcohol, no significa que no seas susceptible a la adicción aquí esta Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Estamos viendo una frase en Tito capítulo 2 que dice que las mujeres mayores, las ancianas —y a esto es que deben aspirar y lo que deben perseguir las mujeres más jóvenes— las mujeres ancianas no deben ser “esclavas del mucho vino” (versículo 3). La Nueva Versión Internacional dice que no deben ser “adictas al mucho vino”.

En los últimos programas hemos abordado el tema del uso y el abuso del alcohol en particular. Pero creo que el principio que Pablo está exponiendo aquí abarca mucho más que el uso y el abuso del alcohol. Quisiera tomar algunas sesiones para abordar el tema de las adicciones en general.

La palabra adicción es un término moderno. En realidad no es el término que prefiero, ya que la forma en que se usa hoy en día tiende a implicar que no tenemos responsabilidad ni culpabilidad, que es algo que no podemos evitar.

Y no estamos diciendo eso. Estamos diciendo que tomamos decisiones que conducen a la esclavitud y a tener ataduras en nuestras vidas. El concepto bíblico es el de esclavitud, de esclavizarnos. Por eso dice que no sean “esclavas de mucho vino” en la traducción que utilizo.

En esta sesión quiero hablar sobre la anatomía de la adicción o de la esclavitud e identificar algunas adicciones comunes y cómo y por qué nos esclavizamos a estas cosas. Luego, en la próxima sesión, quiero hablar sobre cómo romper las ataduras de las adiciones.

Probablemente no hay ninguna persona que esté escuchando esta enseñanza, incluyéndome a mí, que no necesite crecer en discernimiento y en entendimiento sobre cómo tratar con las ataduras en nuestras vidas. Y si no tienes ninguna, o si no puedes identificar ninguna, tienes muchos amigos o amigas que sí las tienen.

Así que medida que te vayas haciendo mayor, no solo vas a querer vivir una vida libre de adicciones y de excesos, sino que vas a querer ser el tipo de mujer que puede ayudar a otras mujeres más jóvenes a lidiar con estas cosas.Vivimos en una cultura altamente adictiva. Pensamos que somos tan libres, especialmente desde la revolución sexual de los años 60. Pero en realidad es que nos hemos esclavizado profundamente.

Hemos estado hablando sobre el ejemplo de estar esclavizada al alcohol. Los investigadores dicen que más de cuatro millones de personas en los Estados Unidos necesitan tratamiento por abuso de sustancias.La categoría de abuso de sustancia que más rápidamente crece entre las mujeres es el abuso de los medicamentos recetados, por ejemplo, los estimulantes, los calmantes, los sedantes, los tranquilizantes, etc.

Quisiera cubrir brevemente, empezando con las medicinas y los analgésicos recetados, una serie de áreas que son características de nuestra cultura adictiva. Primero está el tema de las medicinas recetadas; de los analgésicos.

En el año 2003, la Encuesta Nacional de Estados Unidos sobre el Uso de Medicamentos y la Salud, arrojó que 6.3 millones de personas hacían uso indebido de los medicamentos recetados, lo cual, a propósito, es más del doble de las personas que usan cocaína. En los últimos años se ha registrado un aumento significativo en el uso no médico, es decir, no recetado, de los analgésicos. Usualmente, las personas que usan analgésicos en formas que no son médicamente recetadas también están involucradas con varios medicamentos y alcohol. Tienen la tendencia de ir juntos.

Y por supuesto, con relación a todo este asunto de las medicinas recetadas, hay millones de mujeres dependientes de medicamentos psicoterapéuticos solo para poder funcionar hoy en día. Se han convertido en una esclavitud, en una adicción, para muchas personas.

Luego hay toda un área relacionada con la comida y el comer en exceso. Tú dirás que ahora me estoy entrometiendo, que estoy hablando de algo con lo cual luchan las mayoría de las mujeres, de una forma o de otra.

El desorden alimenticio más común en los Estados Unidos es el comer compulsivamente lo que llamamos glotonería o gula . Afecta a una de cada 35 mujeres, tres veces más común que la anorexia nerviosa. CNN llama a este tipo de comer compulsivamente “una forma de adormecer los sentimientos.” Eso es lo que vamos a ver mientras examinamos estos diferentes comportamientos, estilos de vidas y decisiones adictivas; con frecuencia, son una forma de medicar el dolor del corazón.

No solo estamos hablando de las personas fuera de la iglesia sino también a las que asisten a las iglesias, por otro lado Los juegos de azar y las apuestas son otra área, ahora más accesible que nunca pues hay más puntos de acceso. Se hace abiertamente. Ya hay poco estigma asociado al juego. El juego en línea lo ha convertido en algo totalmente diferente. Los juegos de azar están disponibles en cualquier momento, de día o de noche, a través de la Internet.

Me quedé impresionada cuando supe que el 55 por ciento de los jugadores son mujeres. Leí en Internet un par de historias de mujeres que contaban cómo se involucraron en los juegos de azar. Una de ellas dijo:

“Empezó como una diversión, compré algunas boletas de las que se rayan. Me sentí con suerte cuando gané $1,000 dólares. Pensé que era una forma fácil de ganar dinero adicional para hacerles regalitos a los niños. Pero pronto estaba comprando boletas todos los días. Estaba gastando el poco dinero que teníamos. Los niños quieren saber por qué ya nunca tenemos comida ni nos divertimos.”

Otra mujer dijo:

“Después de que mi esposo murió, unos amigos me llevaron una noche a un casino. Me encantaron las máquinas tragamonedas, el ruido, el trato tan especial. Me ayudó a olvidar mi pena y a llenar las horas solitarias.” [Ahí es donde vemos la anatomía, el corazón, de las adicciones.]

“Empecé a ir sola y me moví de las máquinas tragamonedas de 25 centavos a las de un dólar. ¿Cómo puedo decirles a mis hijos que he perdido todo el dinero que su padre ahorró con tanto trabajo? Estoy tan avergonzada. Me alegro de que mi esposo no esté aquí para ver lo que hice.”

Vemos que no son solo estadísticas. Son vidas, son familias. Son corazones impactados a través de estos comportamientos adictivos.

Otros son los juegos de computadora o de video : Uno de los grupos de más rápido crecimiento en internet son las mujeres adultas que juegan versiones cibernéticas de juegos familiares de cartas como “gin” y otro juego de naipes que se llama “cribbage”.

Luego está el área de la pornografía. Se ha registrado un rápido crecimiento en la adicción a la pornografía entre los evangélicos en las últimas décadas. Un nuevo estudio muestra que el 50 por ciento de los hombres que asisten de manera regular a la iglesia en los Estados Unidos y un 20 por ciento de las mujeres que asisten a la iglesia son adictos a la pornografía. Uno de cada dos hombres y una de cada cinco mujeres que asisten con regularidad a la iglesia reconocen estar adictos a la pornografía.

Y probablemente eso es cierto en tu iglesia también. Los números pueden variar un poco, pero si en tu iglesia es la mitad de eso, es algo serio de todas formas.

Y luego está el asunto de las novelas románticas, a las que algunos llaman “pornografía de chicas”. Algunas ciertamente encajarían en esa descripción. Leí un artículo llamado “Yo era una adicta al romance”. La autora decía:

“Me sentía atrapada, y escapaba leyendo novelas románticas. Las historias convencionales, los lugares exóticos y la tensión entre un hombre y una mujer cuando se enamoran, eran a la vez estimulantes y relajantes.

Como trabajaba solamente en las mañanas, pasaba las tardes leyendo una o dos novelas antes de que los niños regresaran de la escuela. En las noches, después que los niños se iban a acostar, podía leer hasta una tercera.

Pero leer los romances apasionados no me llenaban ni me ayudaron en mi matrimonio. Después de un tiempo, no era suficiente con solo leer un romance. Largas y solitarias caminatas o paseos en carro enterraban la vida real, permitiéndome conjurar mis propias fantasías.”

En esta historia podemos ver algo contundente, y es el hecho de que cuando pruebas y participas de cosas que son de naturaleza adictiva, la tendencia es que solo un poco no te satisface. Quieres más y más y luego necesitas más. Lo que tienes no es suficiente; quieres más. Te empuja. Es un portal, una entrada hacia otros tipos de comportamientos adictivos.

También están la televisión y las telenovelas : Estudios indican que la televisión permanece encendida más de siete horas por día en el hogar promedio americano. Eso significa que durante el transcurso del día, las familias en esos hogares están expuestas a 135 comerciales por día.

Eso significa que en el transcurso de un año, la persona promedio está expuesta a 2,500 horas de televisión, incluyendo cerca de 50,000 comerciales promoviendo cosas que no necesitas, promoviendo consumismo, materialismo, avaricia, extravagancia y todo tipo de estilos de vida excesivos.

Telenovelas : Algunas de ustedes están familiarizadas con los nombres de actores e inclusive escritores de libros para mujeres que tratan con asuntos morales y no es de extrañar que si pones esas cosas en tu mente y en tu corazón, no solo se harán adictivas, sino que formarán y moldearán tus pensamientos, tus emociones, tus relaciones y básicamente tu comportamiento. Como pensamos en nuestros corazones, así seremos.

Oigan otra adicción: gastar e ir de compras. Algunas de ustedes estarán pensando: “Bueno, realmente no habías tocado nada que me afectara hasta que llegaste a este tema.”

CNN dice que las compras compulsivas afectan hasta un ocho por ciento de la población de Estados Unidos, y el 90 por ciento de los “adictos a las compras” son mujeres, lo cual no es sorprendente. No hace mucho la revista Money Magazine publicó un artículo llamado “Confesiones de una compradora compulsiva”. La autora de este artículo contó una historia sobre otra mujer. Decía: “en la cima de su adicción, esta mujer estima que gastó $400 por semana y pasó de 8 a 10 horas por día cada día comprando atuendos en una tienda de ropa infantil en la red”.

Esta mujer dijo: “Sentía una gran emoción; una gran euforia. Era tan intenso que solo de pensar en compras, empezaba a temblar.”

Para algunas de ustedes, esto es inconcebible. Pero no empezó así. Empezó probando, cediendo; empezó por un exceso que gradualmente se convirtió en una compulsión.

La autora siguió diciendo de la misma mujer que “tenía tarjetas de crédito hasta el tope”, “más de $50,000 dólares en deudas de compras, y el darse cuenta lentamente de que hablaba más con otras madres obsesionadas con la misma tienda que con su propia familia, finalmente convencieron a esta mujer de que necesitaba salir de su hábito”.

A propósito, todo este asunto de la deuda tiene a la gente muy atada. Si dices que no es una adicción, no importa lo que sea, te daré un pequeño reto: Déjalo por 30 días. Si no puedes, es posible que sea una adicción.

Quiero que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿Cómo se desarrollaron estas adicciones? Porque No empiezan como adicciones. No te levantas un día y de repente te encuentras esclavizada al juego o a las novelas románticas o al alcohol o a los calmantes.

La semana pasada estuve hablando con diferentes personas, haciéndole preguntas, escuchando, observando y tratando de descubrir algo sobre la anatomía de las adicciones. Mis observaciones fueron las siguientes.

En muchos casos, las personas están tratando de mitigar o anestesiar el dolor. Están tratando de lidiar con el dolor. Están buscando alivio, alivio de la soledad, alivio del dolor. Están buscando consuelo y un escape.

¿De qué están tratando de escapar? De todo tipo de cosas. Algunas están tratando de escapar de su pasado, ya sea de sus fracasos, del abuso, del rechazo, o están tratando de escapar de problemas, ya sea en el matrimonio, presiones financieras, problemas con los hijos. De alguna forma están tratando de mitigar el dolor, tratando de escapar, de buscar consuelo.

En algunos casos, las adicciones son el resultado de la ira o el enojo que no se está manejando de una manera bíblica. La vida no ha funcionado. Ha habido desencantos; ha habido dolor. De modo que para algunas, el envolverse en comportamientos adictivos es una forma de enfrentar el mundo y a sí mismas, a otras personas o hasta a Dios, diciendo: “Dios no hizo lo que tenía que hacer, así que me voy a hacer sentir bien a mí misma. Voy a justificar algo que sé que no es saludable o provechoso como medio de expresar mi ira.”

En otros casos, y probablemente en la mayoría, estas personas están tratando de satisfacer anhelos insatisfechos o incumplidos. Están tratando de llenar lugares que están vacíos en sus corazones. Y eso porque todos tenemos lo que la Biblia llama deseos.

En Santiago capítulo 1 nos dice: “Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión” (versículo 14). Algunas de sus traducciones usan la palabra “deseos”. Somos atraídos a la tentación por deseos que habitan en nuestros propios corazones. Puede ser un deseo de placer, de reconocimiento, de aprobación, de compañía, de importancia o de control o de alivio.

Escucha atentamente: El deseo en sí mismo puede que no sea malo. Puede ser un deseo legítimo. El problema es cuando ese deseo se convierte en una exigencia, cuando yo digo: “tengo que tener esto. Yo voy a tener esto. Lo voy a tener ahora. Lo obtendré a mí manera”. La tentación que enfrentamos es satisfacer nuestros deseos naturales que son simplemente neutros, que no son ni buenos ni malos, en muchos casos, de satisfacerlos en una forma que es contraria a la manera de Dios o al tiempo de Dios.

Por ejemplo, el deseo de compañía. Dios nos hizo para estar en compañía; nos hizo para relacionarnos. O el deseo de satisfacción sexual, no tiene nada de malo ese deseo.

Lo que está mal es si digo: “Tengo que tener esto ahora, aunque sea soltera, aunque sea fuera del matrimonio. Tengo que tener esta compañía o esta satisfacción sexual. Lo haré a mi manera. Lo tendré ahora.”

Luego el deseo se ha convertido en un dios; se ha convertido en un ídolo. Se ha convertido en una exigencia. Y el deseo se hace tan fuerte que nos encontramos a nosotras mismas cediendo a la tentación para satisfacer este deseo de una manera ilícita.

¿Qué sucede una vez que cedemos a la tentación, una vez que nos encontramos atraídas y enredadas? Cuando Satanás nos tiró ese anzuelo, era nuestro deseo. Así que lo mordisqueamos, y mordimos el anzuelo. Luego somos atraídas una y otra vez. Lo que originalmente fue una decisión de un momento de decir “sí” para satisfacer ese deseo a mi manera, se convierte en un hábito. Se convierte en una atadura, en una esclavitud.

Pensamos que esto, lo que sea, va a satisfacer nuestros deseos, cuando en realidad lo que hace es que termina destruyéndonos. Eso es lo que sigue diciendo Santiago capítulo 1. Somos atraídos y seducidos por nuestros propios deseos. Luego dice: “Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte”. (Versículo 15).

Ahora bien, no habríamos mordido el anzuelo, no lo habríamos hecho, si cuando estábamos siendo atraídos hubiésemos pensado que nos conduciría a la muerte. Pensamos que nos llenaría. Pero al final termina destruyéndonos.

Pensamos que esta cosa, esta comida, esta compra, este medicamento, esto que estamos haciendo para anestesiar y medicar el dolor en nuestras vidas en nuestras almas, pensamos que nos hará libres. Pero en realidad termina haciéndonos todo lo contrario. Termina encarcelándonos.

Leí un testimonio en un programa cristiano sobre reducción de peso en un portal de internet. Esta participante hablaba sobre su aventura amorosa con la comida. Ella decía: “Era adicta a la comida, a su olor, a su sabor, a la idea de la comida. La comida me tenía atrapada, y no había escape.”

Ella no se hizo adicta a la comida pensando que la comida la convertiría en una prisionera, que pondría un lazo alrededor de su cuello. Ella pensó que la llenaría, que la liberaría. Pero ella dice: “La comida me gobernaba a mí en lugar de yo gobernar sobre ella.”

Recientemente hablé con una alcohólica en recuperación, quien me habló de cuando el deseo en su vida era tan fuerte que decía: “Cada vez que pasaba por ese bar, tenía que pararme y entrar”. Las mujeres que estaban sentadas escuchando la charla, que también habían estado lidiando con la adicción al alcohol, todas asintieron. Sabían exactamente de lo que ella estaba hablando.

Ahora bien, yo no he tenido esa experiencia con relación al alcohol, pero sí con relación a la comida y a comer en exceso. Lo he experimentado con relación a otras tentaciones a las cuales he cedido. Luego me encuentro que me está llamando por mi nombre, y siento que me tendieron una trampa, me siento cautiva. Piensas que te va a liberar, pero en realidad te encarcelará.

Hay diferentes deseos. Puede que para ti no sea el alcohol, Puede que sea, como mencioné anteriormente, el ansia del placer de comer; no puedes decirle que no a ese postre, aunque no tengas nada hambre; o a un intenso deseo de compañía o de afirmación. Y te encuentras atrapada, capturada, esclavizada. Estás adicta.

Puede que seas soltera o casada, y ansíes sensaciones sexuales. Dices: “Yo sé que no debo hacer esto, pero como quiera lo hago”. Y sigues volviendo una y otra vez a la auto estimulación.

Tantas jóvenes, y también mujeres de más edad, casadas y solteras, nos han escrito de cómo se sienten esclavizadas de hábitos inmorales personales. Pensaron que serían libres, “pero el deseo cuando fue concebido, dio a luz el pecado y el pecado engendró esclavitud y como consecuencia muerte”.

Es por eso que Pedro dice en su 2da carta de Pedro, capítulo 2: “Pues uno es esclavo de aquello que le ha vencido” (versículo 19). Y él está hablando de ser dominados por nuestras pasiones. Pensamos que estas cosas nos harán sentir mejor, no las haríamos si no pensáramos que nos harían sentir mejor. Pero en realidad terminan enfermándonos y haciéndonos sentir miserables.

Pienso en el versículo de Proverbios capítulo 25 que dice: “¿Has hallado miel? Come solo lo que necesites, no sea que te hartes y la vomites” (versículo 16). Te enferma, es demasiado.

Ves, eso es lo que sucede cuando cedemos a las tentaciones y se convierten en un hábito, en una adicción, en una atadura. Pensamos que inicialmente nos harán felices, pero al final nos enferman y nos hacen sentir miserables. Así que empezamos a odiar esa cosa que tanto deseábamos y que pensábamos que no podíamos vivir sin ella. Y eso nos conduce a vergüenza, culpabilidad y temor, a tener secretos y entramos en un ciclo entre esperanza y desesperación, esperanza y desesperación, esperanza y desesperación.

Nos sentimos culpables. Prometemos que no lo haremos más. Tratamos de no hacerlo más. Y fracasamos. Volvemos a hacerlo de nuevo. Y hay más sentido de culpa. Y el ciclo sigue una y otra vez. Y en esto consiste la esclavitud.

Romanos capítulo 7 describe esa batalla interna, ese sentido de esclavitud, derrota y desesperanza. El apóstol Pablo dijo:

Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino lo que aborrezco, eso hago porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico. (Versículos 15, 18-19).

Continúa con una descripción de su lucha, y finalmente dice:

¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (Versículo 24).

¡Soy cautivo! ¿Te identificas con esta descripción? ¿Hay alguna área de tu vida que, mientras oías o leías esto, dijiste?: “Sí, esa soy yo. Sigo haciéndolo una y otra vez. Sigo siendo seducida.”

Bueno, Pablo sigue diciendo: “¡Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro!” (Versículo 25). Hay libertad. Hay liberación. En la próxima sesión, vamos a hablar sobre cómo encontrar liberación. Pero déjame decirte que nunca encontrarás verdadera libertad separada de Cristo.

Mencioné algunas mujeres que entrevistamos recientemente con relación a su adicción al alcohol. Una de ellas describió tener dos años y medio sobria. Pero dijo: “Fue una batalla constante”. Ella no era libre. No estaba bebiendo, pero no era libre. Dijo que dependía totalmente de su propio esfuerzo.

Pero luego vino a la fe en Jesucristo y empezó a tener el poder del Espíritu Santo dentro de ella. Y dijo: “A través de Cristo y el cambio que ha producido en mis deseos, ya no ansío el alcohol.” Fue Cristo quien la libertó por completo de la esclavitud y de la adicción.

Jesús dijo: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32). Satanás te esclavizó a través de mentiras y de engaños, pero la verdad te hará libre. ¿Quién es la verdad? Es Cristo. Cristo es la verdad. El poder de Cristo y el poder de Su cruz pueden hacerte libre. Hablaremos más sobre eso en la próxima sesión.

Carmen: El poder de la cruz es mayor que cualquier adicción. No importa si la adicción involucra alcohol o drogas o si la adicción representa algo más sutil. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado enseñando el peligro de cualquier tipo de adicción.

El poder de la cruz puede rescatarte de la adicción. También puede transformar tu matrimonio, la crianza de tus hijos y tu iglesia. El poder de la cruz puede ser demostrado en tu vida en formas únicas y femeninas.

Aprende sobre el poder de Dios para ti como mujer. Deja que ese poder se haga evidente a través de la atractiva belleza de tu vida.

En los últimos programas hemos venido hablando sobre el problema de la adicción. En la siguiente entrega, Nancy hablará de manera práctica sobre la solución para la adicción, mirando a la Biblia para encontrar el camino hacia la libertad. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com