3/9 – Recibiendo la Palabra con mansedumbre

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de la mansedumbre

3/9 – Recibiendo la Palabra con mansedumbre

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Annamarie Sauter: Cuando tengas un corazón manso te quejarás mucho menos. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Verás, la mansedumbre dice, “Yo sé que Dios tiene Sus razones, y no importa si yo puedo entender las razones o no”. Pero el corazón orgulloso, el corazón envenenado, dice, “Debió haberse de forma diferente. No veo razón para esto; por tanto, Dios no debió hacer esto”.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa la serie “La hermosura de la mansedumbre”.

Nancy Leigh DeMoss: Crecí en el noreste de los Estados Unidos—y estoy segura que en otras partes también tienen estos árboles—pero una de las cosas que recuerdo de nuestra propiedad eran estos árboles que conocemos como sauces. Sauce llorón, y en nuestra área había unos inmensos.

Y pensé en esos árboles, en esa imagen, cuando me topé con esta frase en Internet acerca de la mansedumbre. Esta frase usa el sauce como una analogía. Déjame leerte lo que dijo este autor.

La mansedumbre es lo opuesto a debilidad. Así como un sauce bien plantado se flexiona y se dobla en una tormenta sin romperse, así también la mansedumbre es fuerza resistente y flexible que puede soportar las pruebas y las tempestades.

Esa es una buena analogía sobre este tema de la mansedumbre.

Ahora quiero que regresemos y lo haré en cada sesión de esta serie, al libro de mi amigo puritano, Matthew Henry. El libro se llama La búsqueda de la mansedumbre y quietud de Espíritu (The Quest for Meekness and Quietness of Spirit) (solo está disponible en Inglés)

En este libro Matthew Henry señala que la mansedumbre se hace evidente en nuestra respuesta hacia Dios y en nuestra respuesta hacia otras personas. En esta sesión nos enfocaremos en la mansedumbre hacia Dios. Matthew Henry dice que,

La mansedumbre hacia Dios es la sumisión dócil y callada del alma a toda la voluntad de Dios según Él se complazca en hacerla conocer, ya sea por Su Palabra o por Su providencia. 1

Así que sumisión a Dios, a la voluntad de Dios, es mansedumbre. Nos sometemos a la voluntad de Dios sea que Él nos la muestre directamente a través de Su palabra o a través de las circunstancias que el providencialmente trae a nuestras vidas.

Lo primero que vamos a ver es la sumisión, la mansedumbre, en respuesta a la Palabra de Dios. Santiago capítulo 1 nos dice que debemos “recibir con mansedumbre la palabra plantada la cual es capaz de salvar nuestras almas”. ¿Ves la Biblia? La Biblia es la Palabra de Dios, y es capaz de darnos salvación eterna. Es capaz de santificarnos. Es capaz de limpiarnos, renovarnos y transformar nuestras vidas.

Pero no hace nada de eso si no la recibimos, si nos resistimos a lo que dice, si no tenemos un espíritu abierto, enseñable y humilde a la Palabra de Dios. Y tal vez no hayamos dicho intencionalmente “No haré eso” pero estamos pasándole por arriba a esas cosas. Somos negligentes en esas áreas de verdad. No las recibimos.

Algunas veces vemos algo o escuchamos algo predicado de la Palabra de Dios y pensamos, “De ninguna manera. No puedo hacer eso. Es muy difícil” o “No quiero hacer eso”. Si nos resistimos a la Palabra de Dios, no puede salvar nuestras almas. No nos cambia. No nos santifica.

Tener una respuesta mansa a la Palabra de Dios, recibir la Palabra de Dios con mansedumbre, quiere decir tener un oído que escucha. Me encanta ese versículo en 1ero de Samuel capítulo 3 donde Elí el sacerdote habla con el joven Samuel. Y le dice, “Si Él te llama”, hablando acerca de Dios, “Le dirás “Habla Señor que tu siervo escucha”. (v.9)

Recibir la Palabra con mansedumbre significa escuchar. Vemos lo opuesto a esto repetidamente en el Viejo Testamento donde Dios mandó profetas para advertir a Su pueblo, pero las Escrituras dicen que ellos no escuchaban, eran tercos.

Y amigas, esto no ocurre solo en el Antiguo Testamento. Hay muchas personas tercas sentadas en nuestras iglesias hoy en día.

Ahora, puede que estemos escuchando con nuestros oídos físicos, pero no estamos escuchando con nuestros corazones. Es por eso que cuando voy a la iglesia, cuando voy de camino trato de preparar mi corazón diciendo “Señor dame oídos para escuchar”.

En ese sentido, realmente no importa si el pastor o el predicador o el maestro es un comunicador espectacular. Si están abriendo la Palabra de Dios y están hablando la verdad, hay algo que yo debo escuchar. No debiera haber un orador increíble para que yo pueda absorber algo. Es la Palabra de Dios la que tiene poder.

Escucha. Escucha. Escucha. Eso es recibir la Palabra con mansedumbre.

Recibir la Palabra con mansedumbre no solo significa tener un corazón que escucha; sino también un corazón humilde, un espíritu enseñable. A lo largo de los años muchas, muchas veces en mi tiempo devocional, he comenzado mi tiempo de quietud orando esa oración del Salmo 25 que dice: “Señor, muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas. Guíame en tu verdad y enséñame” (v. 4-5a).

Ese es un corazón diciendo: “Señor, enséñame. Necesito aprender. Vengo como una estudiante para escuchar para aprender y para ser enseñada”.

Tener un espíritu manso es tener un espíritu receptivo a la Palabra de Dios, haciendo preguntas como:

• ¿Cómo se aplica esto a mí? ¿Estoy dispuesta a hacer los ajustes necesarios en mi vida para obedecer lo que sea que Dios diga en Su Palabra?

• ¿Escuchas las reprensiones que Dios envía en tu dirección?

• ¿Escuchas la Palabra de Dios?

• ¿Cuál es tu respuesta cuando Él manda corrección a través de Su Palabra, cuando Él envía instrucción?

● ¿Endureces tu cerviz con orgullo?

● ¿Lo dejas pasar?

● ¿O respondes intencionalmente en humildad, mansedumbre y arrepentimiento donde sea que se necesite?

Recibir la Palabra de Dios con mansedumbre significa que no debatimos. “Él es Dios. No debatimos con Dios. Puede que discutamos, “¿Qué significa esto?” podemos luchar con entenderlo. Pero una vez lo entendemos, entendemos lo que Él dice, no debatimos con Dios. Él lo dice. Él es Dios. Él es Señor, y Su Palabra gobierna nuestras vidas.

Quiere decir que somos obedientes. Recibir la Palabra de Dios con mansedumbre significa que doblamos las rodillas. Decimos “Sí, su Majestad”.

Hay un pasaje interesante en Ezequiel capítulo 24 que creo que ilustra poderosamente esta respuesta de mansedumbre y humildad y obediencia a la Palabra de Dios. Voy a leer comenzando en el versículo 15 “Y vino a mí la Palabra del Señor diciendo Hijo de Hombre”. Ahora, es al profeta Ezequiel que Dios le está hablando. “He aquí, voy a quitarte de golpe el encanto de tus ojos; pero no te lamentarás, ni llorarás, ni correrán tus lágrimas” (v. 15-16)

Dios está diciendo, “Estoy a punto de quitarte lo más preciado que tienes. Pero como una lección para el pueblo de Israel, no debes mostrar ninguna evidencia de duelo o dolor”.

Dios le dice “Gime pero en silencio” (versículos 17). Puedes hacerlo en tu corazón pero no puedes expresarlo.

“No hagas duelo por los muertos; átate el turbante, ponte el calzado en los pies y no te cubras los bigotes ni comas pan de duelo.” (v.17). Él está hablando de no hacer las cosas que normalmente hacían para mostrar lamento, duelo o luto.

Así que Ezequiel dice, “Y hablé al pueblo por la mañana, y por la tarde murió mi mujer; y a la mañana siguiente hice como me fue mandado.” (v. 18)

Ahora, no estoy diciendo aquí que Dios está en el negocio de quitarle la pareja a la gente. Porque ese no es el punto de este pasaje. Aquí había toda una lección para Israel, y Dios estaba haciendo algo muy inusual.

El punto es que Dios le dio instrucciones a Ezequiel en el área más difícil de su vida. Dios dice, “Vas a perder aquello que es lo más preciado para ti. Y cuando eso pase, no debes mostrar ninguna señal externa de duelo”.

Y Ezequiel dijo, “por la tarde murió mi mujer; y a la mañana siguiente hice como me fue mandado”. Eso es recibir la Palabra de Dios con mansedumbre. Es decir, “Sí, Señor. Lo que tú digas. Sí, Señor”. Es la actitud del corazón que leemos en el Salmo 119 en el versículo 60. “Me apresuré y no me tardé en guardar tus mandamientos”.

¿Recibes tú la Palabra de Dios con mansedumbre? ¿Tienes tú esa disposición a Su Palabra?

Y entonces en segundo lugar mansedumbre al responder a las decisiones de Dios y las providencias de Dios en nuestras vidas, manifestada en las circunstancias de la vida. Algunas veces esas circunstancias son misteriosas. No podemos entender lo que Dios está haciendo. Somos llamadas a responder en mansedumbre, recibir la elección de Dios para nuestras vidas.

Algunas veces no son solo misteriosas; algunas veces son intensamente dolorosas las circunstancias por las que tenemos que pasar. Una referencia bíblica dice que, “la mansedumbre es la disposición de espíritu donde aceptamos los tratos de Dios con nosotros como buenos sin discutir ni resistirlo”.

Déjame leer otra vez porque creo que es una descripción tan poderosa de la mansedumbre. “Mansedumbre es la disposición de espíritu donde aceptamos los tratos de Dios con nosotros como buenos sin discutir ni resistirlo. El hombre o la mujer mansa no peleará contra Dios, y menos luchará o contenderá con Él”.

La mansedumbre dice, “Señor si te complace a Ti, me complace a mí. No tengo que entender. No tengo que estar de acuerdo. Pero lo acepto; recibo las elecciones que has traído a mi vida” .

Otra vez podemos ver esto ilustrado en las Escrituras. En Job capítulo 2, una poderosa ilustración de cómo responder a la providencia de Dios con mansedumbre. La esposa de Job le dijo, luego de que había perdido gran parte de sus posesiones. Había perdido sus hijos, su salud, había perdido casi todo lo que tenía en este mundo, Y su esposa le dijo “¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete.” Pero Job le dijo a su esposa, “Como habla cualquier mujer necia, has hablado. ¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios…” (v. 10)

¿Dónde vemos aquí la mansedumbre? La mansedumbre es decir, “No solo voy a recibir de Dios cuando Él derrama buenas cosas sobre mí—dinero, hijos, bienestar, fama y prosperidad y salud y todas estas cosas—sino que voy a recibir la Leucemia. Recibiré la pobreza. Recibiré la dificultad en mi matrimonio. Recibiré ese desafío físico con uno de mis hijos. También recibiré eso de la mano de Dios”. Ese es un espíritu manso.

Y Job le dijo a su esposa, “Las mujeres necias dicen, “maldice a Dios y muérete”.

Ahora, puede que nosotras no digamos, “Maldice a Dios y muérete,” pero, ¿no es una tendencia natural que tenemos de resistir las elecciones de Dios?

Y Job dice, “Eso es necio. Debemos recibir el bien y el mal de parte de Dios.”

Matthew Henry dice,

Cuando los acontecimientos de la providencia son gravosos y aflictivos la mansedumbre no solo nos tranquiliza en medio de ellos, sino que nos reconcilia con ellos; y nos permite no solo soportarlos sino que nos ayuda a recibir el mal, así como el bien de la mano, del Señor. Es besar la vara de la corrección de Dios, la disciplina de Dios.2

Es bendecir a Dios aún cuando Su providencia sea dolorosa en nuestras vidas.

Yo sé que aquí estamos hablando de estas cosas y decirlo es mucho más fácil que vivirlo. Pero este es el corazón de la mansedumbre.

Matthew Henry dice,

“Es besar la vara sin atreverse a luchar con nuestro Hacedor, no, ni desear reclamarle a Él”. No nos atrevemos a contender con Dios, ni nos tomamos la atribución de decirle a Dios lo que Él debe hacer porque Él es Dios y no nosotras. Debemos permanecer calladas y “no abrir la boca porque Dios lo hace”.

Y con esa mansedumbre viene la paz. Con esa mansedumbre viene el gozo. Con esa mansedumbre viene el descanso, recibiendo la providencia de Dios como que viene de su mano.

Permíteme darte una ilustración de eso del libro de Levítico. ¿Recuerdas cuando Aarón que era el Sumo Sacerdote, cuando sus dos hijos, que también eran sacerdotes, Nadab y Abiú, ofrecieron fuego no extraño ante el Señor y Dios los hirió y los mató? Esto fue cuando la nación de Israel recién estaba comenzando. Dios necesitaba que Su pueblo supiera que Él era un Dios Santo.

Ahora si tú fueras el padre de estos dos muchachos ¿te sentirías tentada a contender con Dios y decir, “Eso no es justo, eso no está bien”? ¿Te sentirías tentada a resistir la voluntad de Dios?

En Levítico capítulo 10 dice, “Entonces Moisés dijo a Aarón: Esto es lo que el Señor habló, diciendo: “Como santo seré tratado por los que se acercan a mí, y en presencia de todo el pueblo seré honrado. Y Aarón guardó silencio.” (v. 3). Eso es recibir con mansedumbre la disciplina de la mano de Dios.

No quiere decir que Dios siempre hace las cosas de esa manera. Pudiéramos profundizar sobre las razones por las que Dios trató con este asunto de esa manera. Pero el punto es que Aarón dijo, “Si Dios lo hizo, no puedo argumentar. No puedo resistirme”.

Matthew Henry dice,

Tal es la ley de la mansedumbre que todo lo que complazca a Dios no debe desagradarnos a nosotros. Déjalo hacer lo que Él quiera, porque Él hará lo que es mejor [ahí es donde vuelves a confiar que el Señor es bueno y por tanto —esto es algo que debemos considerar— si Dios fuera a referirme el asunto a mi —si Dios me fuera a pedir mi opinión acerca de lo que debería suceder en esta situación—, dice el alma mansa y tranquila, estando segura de que Él sabe lo que es bueno para mí, aún mejor de lo que yo sé, yo se lo referiría a Él de vuelta.4

Si Dios me dijera, “¿Qué crees que debe ser hecho en esta situación?”, yo le diría, “Señor, Tú sabes lo que es mejor”.

La esencia de la mansedumbre en lo que se refiere a las circunstancias de la vida es una aceptación confiada y tranquila, no resistiendo ni resintiendo. Es saber que nada puede tocar mi vida sin el permiso de un Dios amoroso y sabio.

Es por eso que no tenemos que pasarnos la vida airadas o frustradas, irritadas o resistiéndonos. La mansedumbre es un “Sí Señor. En paz y quietud. Recibo esto de tu mano”, callada y tranquila.

Vemos lo opuesto a esto en un incidente de la vida de David en el Antiguo Testamento. David tiene muchas ilustraciones de ser manso de espíritu. Pero al menos en una ocasión, no tuvo un espíritu manso. ¿Recuerdas la vez cuando el Arca del pacto estaba siendo transportada en un carro tirado por bueyes, donde no debió estar en primer lugar?

Un hombre llamado Uza extendió su mano para sostener el Arca que se iba a caer cuando el carro se tambaleó y Dios mató a Uza. De nuevo, pudiera parecer en esta sesión que Dios tiene el hábito de matar a la gente. Misericordiosamente, Él no hace eso. Pero en este caso, eso fue lo que pasó. Las Escrituras dicen,

Que entonces David se enojó porque el Señor había estallado en ira contra Uza, y llamó aquel lugar Pérez-uza hasta el día de hoy. David tuvo temor del Señor aquel día, y dijo: ¿Cómo podrá venir a mí el arca del Señor? Y David no quiso trasladar con él el arca del Señor a la ciudad de David. (2 Samuel 6:8-10)

David se enojó. Él tenía miedo, pero se resistía. Él pensó, “Si así es que Dios se va a comportar cuando el Arca esté cerca, no quiero que esté por estos alrededores. Llévensela a otro lugar”.

Tal vez había un temor saludable en él. Pero creo que ese temor en ese caso nació de una resistencia. Él estaba furioso. Su enojo reflejaba una falta de mansedumbre contrario a Aarón que no dijo nada. Y mantuvo su paz. Si Dios hizo esto, es lo que Él entiende correcto.

Déjame leerte unas cuantas citas que realmente me hablan en relación a este tema. Thomas Watson, otro buen Puritano, dijo, “La queja es levantarse contra Dios. Porque te estableces a ti mismo por encima de Dios como si fueras más sabio que Él”.

¿Quieres ser Dios? Pues no puedes serlo, y no lo eres, y no lo serás. Así que reconoce que Él es Dios y suéltalo. Deja que Él sea Dios.

Calvino dijo,

¿Por qué los hombres se molestan cuando Dios les envía cosas totalmente contrarias a sus deseos si no es por no reconocen que Dios hace todo por una razón [Dios tiene un propósito para todo lo que hace]? Tan pronto como Dios no envía lo que hemos deseado, peleamos con Él, le demandamos, no parecería que estamos haciendo esto, pero nuestras actitudes muestran que este es sin embargo nuestro intento. ¿Pero, desde qué espíritu se pronuncia esto? La resistencia a Dios desde un corazón envenenado como si dijéramos, “No veo razón para esto”.

Verás, la mansedumbre dice, “Sé que Dios tiene Sus razones, y no importa que yo pueda ver o no la razón. Pero el corazón orgulloso, el corazón envenenado dice, “Debió hacerse diferente. No veo razón para esto; por lo tanto, Dios no debió hacerlo”.

Es como si acusaran a Dios de ser un tirano o alguien sin cerebro. Una blasfemia tan horrible sale de la boca de los hombres.

Puede ser en cosas grandes o en cosas pequeñas. No veo razón para esto. De hecho, frecuentemente son las cosas pequeñas las que realmente exponen nuestra falta de mansedumbre, nuestra resistencia.

Recientemente yo salí por un par de semanas y cuando regresé me enteré que estaban volviendo a colocar el techo en el condominio donde vivo. Mientras estaba fuera ellos habían colocado el techo de la mayoría de los demás condominios. Pero la noche que regresé, el día siguiente (yo estaba exhausta de mi viaje; era un fin de semana y yo atesoro mis siestas de fin de semana)… Sábado y Domingo hubo contratistas golpeando el techo, golpeando, golpeando y golpeando.

Yo pensé, “No veo razón para esto. No veo razón para esto”.

Pero sabes, la mansedumbre dice, “Esto es algo que no puedo controlar. Es algo que no pedí. Si me hubieran preguntado lo hubiera puesto en agenda y lo hubiera hecho diferente. Pero no vale la pena que pierda la paz de Dios en mi corazón por contender con Dios sobre sus decisiones”.

He estado luchando por varias semanas con un problema en mi garganta y tratando de chequearme. Me ha distraído me ha dificultado enseñar y hablar. Mi pensamiento en ocasiones ha sido, No veo razón para esto.

Pero ¿sabes qué? Realmente no importa si yo puedo ver la razón o no. El punto es, aparentemente Dios si ve una razón para esto. Así que la mansedumbre dice, “Señor, si te complace a Tí, me complace a mí”.

Ahora, si tienes un problema en la garganta, puedes ir al doctor y tratarte. Yo hice una llamada telefónica a la compañía que estaba trabajando con los techos y les dije, “Tengo algunas entrevistas mañana. ¿Sería posible que nos pongamos de acuerdo con las horas de trabajo?” Así que donde haya algo que se pueda cambiar, está bien.

El problema es cuando desarrollamos un espíritu demandante. “Tengo derecho a tener cierta paz y tranquilidad. Tengo derecho a tomar mis siestas los sábados y los domingos sin que haya gente golpeando mi techo”. ¿Qué haces? ¿Pierdes tu paz? ¿Pierdes tu gozo? Pierdes tu comunión con Dios. Pierdes tu testimonio ante el mundo.

¿Cómo respondes a las circunstancias de la vida cuando eres interrumpida o incluso cuando te pasan asuntos más grandes? Tal vez no están cambiando el techo de tu casa. Tal vez perdiste tu casa en un tornado o en un incendio, o ha habido una gran recesión económica, o estás cuidando a uno de tus padres con Alzheimer o Dios no te ha dado el esposo que tanto deseas, o deseas un hijo y Dios no te lo ha dado.

¿Y es la actitud de tu corazón, “No veo razón para esto”? ¿O es la actitud de tu corazón, “Señor, si te complace a Ti, me complace a mí; lo recibo? Ese es el espíritu de la mansedumbre.

Annamarie Sauter: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando porqué el tema de la mansedumbre es tan práctico. El programa de hoy es parte de una serie llamada, “La hermosura de la mansedumbre”.

Para leer una transcripción del programa de hoy visita AvivaNuestrosCorazones.com

Recientemente nuestro equipo conoció a una mujer que ha estado aprendiendo a vivir algunas de las cosas que hemos estado aprendiendo en esta serie. Estando en Indianápolis Nancy y el equipo conocieron a Sherri.

Sherri: Descubrí que mi esposo había sido infiel, y no era la primera vez. Había estado luchando con mucha amargura, falta de perdón, miedo. En ese tiempo estaba en consejería y me entregaron el libro  Escoja perdonar por Nancy Leigh DeMoss.

Recuerdo que al leer el libro, pensé que me ayudaría a cambiar a mi esposo. En cambio, me di cuenta de cuantas semillas de falta de perdón había en mi propio corazón. Pasé por el proceso de enlistar las cosas que se cometieron contra mí. La mayoría de las respuestas que descubrí sobre mi misma estaban basadas en mi pasado, no basadas en lo que Cristo dice de cómo debo responder.

Probablemente lo más grande para mí fue entender que no lo estaba reteniendo a él en una prisión, me estaba reteniendo a mí misma.

A través del libro, fui donde mi esposo, no solo para pedir perdón por faltarle al respeto, sino por tener expectativas irreales. Dios me mostró que era más importante estar preocupada por su alma que pensar en mi propia felicidad. Eso cambió totalmente mi respuesta a él. Cuando no quería perdonarlo, yo lo hice por lo que Jesús me perdonó a mí. Y pensaba Dios realmente me mostró de lo que fui perdonada, y no puedo tirarle una piedra.

De manera que los límites fueron diferentes. Él esperaba que yo fuera muy dura, mientras yo permitía que Dios le mostrara lo que él necesitaba. Su corazón cambió porque no estaba siendo demandante. Estaba siendo amorosa. Eso le permitió querer ser ese tipo de persona y tomar las decisiones correspondientes.

Annamarie: Estoy tan agradecida por mujeres como Sherri que han compartido su historia. ¿Quieres enviarnos tu historia? Puedes escribir tu testimonio debajo de la transcripción en nuestra página web. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y escríbenos cómo este ministerio ha sido de ayuda para ti.

Hemos estado estudiando la mansedumbre ante Dios. Mañana veremos con más cuidado la mansedumbre ante otros. Por favor regresa a, Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries y yo quiero que mi mamá asista a la conferencia de Mujer Verdadera.

Toda las Escritura fueron tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1 Matthew Henry. La Búsqueda de la Mansedumbre y la Quietud de Espíritu. P. 18.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

2/9 –La mansedumbre y la confianza

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de la mansedumbre

2/9 –La mansedumbre y la confianza

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Annamarie Sauter: Nancy Leigh DeMoss dice que nuestra capacidad de mostrar mansedumbre depende de nuestra confianza en Dios.

Nancy Leigh DeMoss: Eso es lo que nos hace mansas— es la confianza de que Dios está a cargo, de que Él sabe lo que está haciendo, que Él está trabajando, que estamos trabajando en unión con Él, y que Él tiene la última palabra. Él va a enderezar este mundo que está al revés. Él va a arreglar lo que está descompuesto.

Annamarie : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Qué te viene a la mente cuando escuchas la palabra mansedumbre? Si una imagen negativa viene a tu mente, si lo que te viene es algo negativo, sigue con Nancy Leigh DeMoss en los próximos minutos. Ella va a seguir en una serie que comenzó ayer llamada, “La hermosura de la mansedumbre”.

Nancy: Estamos hablando en esta serie acerca de un tema que probablemente nunca será el tema de un libro de los más vendidos, porque la gente no suele entrar a una librería y decir: «¿Me puedes dar alguna información sobre cómo llegar a ser más manso?» El mundo no está persiguiendo la mansedumbre, pero Dios nos dice que sus hijos deben perseguir la mansedumbre.

Mencioné un libro en la sesión pasada. Es un clásico sobre el tema de la mansedumbre. Por supuesto, en Aviva Nuestros Corazones, lo primero que queremos hacer es ir a la Palabra de Dios para nuestra instrucción, pero gracias a Dios hay personas que han escrito sobre algunos de estos temas en los últimos años para ayudarnos a comprender mejor esa Palabra.

El libro a que me estoy refiriendo es de Matthew Henry, que fue un pastor y comentarista puritano. Él vivió en la segunda mitad de los 1600 y en los inicios de los años 1700. Este libro se llama, “La búsqueda de la mansedumbre y la tranquilidad de Espíritu” ( The Quest for Meekness and Quietness of Spirit ). Y quiero animarlas a conseguir una copia (solo disponible en inglés).

Les diré que no es de fácil lectura. No es muy largo, realmente. Solo tiene cerca de unas 150 páginas, pero está escrito en un estilo puritano que, si no estás familiarizada con ese tipo de lectura, puede resultar pesada. No se puede leer de forma rápida, y se necesita tiempo y esfuerzo para digerirlo, pero vale la pena el esfuerzo. De hecho, he leído este libro ya varias veces. Creo que esta es mi segunda copia. Tomo notas. Medito sobre lo que leo. Tomo solamente porciones muy pequeñas. Vuelvo y leo esas partes. Trato de estudiar las diferentes Escrituras como referencia.

Así que en esta serie, voy a estar enseñando del libro de Matthew Henry. Me imagino que la mayoría de la gente nunca va a leer la literatura puritana, así que voy a tratar de hacerlo digerible. Usaré citas de Matthew Henry y de otros también. Pero gran parte del bosquejo y de la enseñanza que voy a hacer viene de este libro.

Pienso en la primera vez que lo leí. Fue, no sé, hace como diez años. Yo lo había empezado, pero no lo había terminado, y me llamaron para servir como jurado en Michigan. Era, por lo que recuerdo, un día frío de enero, estaba nevando, y hacia viento. Llevé el libro conmigo a la corte, pensando que tendría tiempo para esperar y así fue. Nunca me llamaron para el jurado— nunca me llamaron para nada— excepto el Señor quien fue el que me llamó a Su corte.

Recuerdo haber pensado, yo debería estar de rodillas ahora mismo, aquí mismo. Ahora, no me puse de rodillas allí, pero en mi corazón sí lo hice. Me encontré bajo una convicción muy intensa por la falta de humildad y de mansedumbre en mi vida. Como Dios trató conmigo en ese momento casi me dejó sin aliento.

Así que recuerdo haber leído este libro de Matthew Henry ese día, allí en la corte. Lo he leído varias veces desde entonces, y el Señor sigue tratando conmigo sobre este tema de la mansedumbre porque me parece que —en lo relativo a este tema— no se resuelve con leer un libro y ya, ni orando una oración corta, «Señor, hazme mansa.» «Oh, ya soy mansa.» Es como la humildad porque tan pronto piensas que eres mansa, ya no eres mansa. Es como la humildad. Es una búsqueda permanente de la mansedumbre. Busca la mansedumbre como una forma de vida.

Ahora, a medida que comenzamos con todo esto, queremos hacernos la pregunta, «¿Qué es la mansedumbre?»

Esa no es una pregunta fácil de responder porque hay muchos aspectos de la mansedumbre, y no la vemos ejemplificada tanto en nuestro mundo. Vemos lo contrario a la mansedumbre. Podríamos dar muchos, muchos ejemplos, especialmente si nos fijamos en las mujeres de hoy. La mansedumbre es escasa. Las mujeres son entrenadas para ser independientes, asertivas, no quedarse calladas, ser obstinadas, ser dogmáticas, como tantas cosas que son lo contrario de la mansedumbre.

Así que ¿dónde buscamos para saber cómo luce la mansedumbre o lo que es?

Por supuesto, vamos a ir a la Palabra de Dios, y luego a otros que pueden ayudarnos a entender esto, pero quiero recordar que la mansedumbre no es necesariamente igual a tener una personalidad tímida o callada. Puedes ser una persona muy callada, y no tener un espíritu manso. De hecho, hay algunas personas calladas, tal vez algunas que nos escuchan hoy y la gente te mira y dice: «Ella me parece mansa». Pero lo que no saben es lo que pasa en el corazón.

Hay personas calladas que tienen una vena de terquedad subyacente de obstinación o de orgullo o de control o de resentimiento en su corazón, o de ira al punto de hervir por dentro, o de tener un espíritu rebelde. «Voy a hacerlo a mi manera». Estas mujeres no hablan fuerte. No son flagrantes. No son personas que uno mira y dice: «Oh, ella es tan escandalosa». Pero no hay mansedumbre en su espíritu.

Pero la humildad es algo que Dios sabe si está en nuestros corazones. Mientras Él nos habla a través de estas sesiones, Él está escudriñando nuestros corazones. Él está examinando nuestros corazones y nos muestra dónde puede haber falta de humildad de mansedumbre.

Ahora tenemos que darnos cuenta también que la mansedumbre no es lo mismo que tener un espíritu débil o ser cobarde. La mansedumbre no significa no tener opiniones o ser débil, frágil, endeble, sin cerebro, o una criatura miserable. A veces pienso que esa es la caricatura de la mansedumbre. Si se le preguntara a alguien en el mundo qué piensan que es la mansedumbre, creo que eso es lo que tal vez se imaginan de la mansedumbre, que es alguien que no piensa por sí mismo, que no tiene una opinión, como un limpiapiés, alguien sobre quien la gente camina, alguien que se no se ama lo suficiente.

Permítanme decir que la verdadera mansedumbre bíblica requiere de todo lo contrario a una persona débil o sin carácter.

La mansedumbre es un concepto muy rico. Tiene muchas aplicaciones diferentes, y todavía estoy explorándolo. Es una joya de muchas facetas, pero permítanme leerles algunas definiciones y algunas citas que he encontrado que me han ayudado a tener una mejor comprensión de lo que está involucrado en todo esto de la mansedumbre.

Un diccionario bíblico dice: «La mansedumbre es una actitud de humildad hacia Dios y de gentileza hacia las personas, que surge de un reconocimiento de que Dios está en control.» 1

El diccionario en inglés Merriam-Webster dice:

La mansedumbre es soportar un daño permanente con paciencia y sin resentimiento.

Ahora, ambas cosas son importantes porque hay personas que sufren daños, personas maltratadas. Lo vienen sufriendo desde hace mucho tiempo, pero cargan con (amargura) resentimiento en sus corazones. Así que el hecho de que tú hayas soportado no quiere decir que tengas un espíritu manso. ¿Has aguantado sin dejar que se convierta en resentimiento?

Otro diccionario bíblico dice que:

La mansedumbre es una mente sosegada, de temperamento tranquilo que no se irrita fácilmente. 2

Matthew Henry en su libro dice que:

«La mansedumbre es un espíritu de gracia y amabilidad. Acomoda el alma a cada suceso y así hace a un hombre llevadero, con el mismo y con los demás a su alrededor».

Si tú eres el tipo de persona que haces que los demás se sientan tensos porque estás tensa, entonces hay una falta de mansedumbre. Si eres el tipo de persona que siempre está estresada y entra en pánico y está de prisa, y das la impresión que siempre tienes prisa; que haces que la gente a tu alrededor se sienta incómoda o apresurada o en pánico, eso no es un espíritu de mansedumbre.

Él dice que la mansedumbre es un espíritu de gracia y amabilidad que acomoda al alma a todo lo que está ocurriendo a su alrededor para que pueda ser llevadera consigo misma y con las otras personas.

La palabra en latín para manso o gentil o domesticado es una palabra, no voy a tratar de pronunciarla aquí, pero se trata de dos palabras que significan «acostumbrados a la mano». Se refiere a la domesticación de animales —como por ejemplo para amansar un potro, para romper la voluntad de un caballo hasta que se haga manso y se acostumbre a la mano que lo está entrenando. Es sensible a la mano de su propietario o de su jinete.

Acostumbrada a la mano que es flexible, que responde, y que es sumisa al liderazgo de Dios en su vida.

Tan acostumbrada a la mano que Dios solo coloca Su mano sobre mi espíritu, y yo digo: «Sí, Señor.» Soy sensible al tacto de su mano y respondo al mismo. Eso es un aspecto de la mansedumbre.

Me encontré recientemente un libro que había leído hace mucho tiempo escrito por el Dr. Martyn Lloyd-Jones, Estudios sobre el Sermón del Monte. Tiene un capítulo maravilloso acerca la mansedumbre. Permítanme leerles solo una parte de lo que dice:

La mansedumbre es esencialmente una visión verdadera de uno mismo, que se expresa en la actitud y conducta con respecto a los demás.

Una persona humilde reconoce y llora su propia pecaminosidad [esto es parte de las Bienaventuranzas, los pobres de espíritu, los que lloran]. Por lo tanto, esta persona mansa tiene una ausencia de orgullo. No se afirma, no exige nada para sí misma. Ni siquiera es sensible acerca de sí misma. No siempre está mirándose a sí misma ni a sus propios intereses. No siempre está a la defensiva. Ya no se preocupa de sí misma y de lo que otras personas dicen.

La persona que es verdaderamente humilde no se compadece de sí misma, no siente lástima de sí misma, no se dice a sí misma, «estás teniendo un momento difícil. Qué cruel son estas personas que no logran entenderte». [Eso sería lo contrario a la mansedumbre.]

Ser manso significa que has llegado al final de ti misma. Es ser libre de uno mismo, es una conciencia enfocada en Dios en lugar de en uno mismo. Has terminado contigo mismo por completo, y has llegado a ver que tú no tienes derechos en lo absoluto.

La persona que es verdaderamente mansa es la que se sorprende de que Dios y los demás puedan pensar de ella tan bien como lo hacen y que la traten tan bien como lo tratan.

Ves, cuando no somos mansas, pensamos que otros nos deben tratar mejor, pero cuando somos mansas, pensamos, “Es increíble que la gente me trate tan bien como lo hace. Es la misericordia de Dios, es por eso que Él ha sido tan amable y gentil conmigo como lo ha sido”.

Ahora, al escuchar estas definiciones, estos pensamientos acerca de la mansedumbre, se puede ver que hay tres cualidades estrechamente relacionadas, y que constituyen una verdad en las Escrituras. De hecho, una de las cosas que hace el estudio de la mansedumbre difícil en las Escrituras, es un reto, es que hay diferentes traducciones de las mismas palabras, y reflejan el hecho de que estas tres cualidades están tan estrechamente relacionadas.

Las tres cualidades son: la humildad, la mansedumbre y la gentileza.

La humildad tiene que ver con nuestra visión de nosotras mismas. Nos estimamos a nosotras mismas como pequeñas porque somos pequeñas. Eso es lo que significa tener una mente humilde, tener una evaluación precisa de nosotras mismas, no pensar acerca de nosotras mismas más de lo que debemos pensar. Humildad— realmente no puedes ser mansa sin tener humildad, y si eres humilde, serás mansa. No son iguales, pero estos conceptos están sin duda relacionados.

Entonces la humildad es nuestro punto de vista acerca de nosotras mismas.

La mansedumbre , que a veces se traduce gentileza en algunas de nuestras traducciones modernas— la mansedumbre es una actitud que adoptamos hacia las cosas de Dios y las de otros que nos afectan. Es nuestra actitud hacia Dios en su trato con nosotras y nuestra actitud hacia los demás en sus relaciones con nosotras. Es una actitud interna del corazón. Eso es la mansedumbre.

Así que la humildad es como nos vemos a nosotras mismas, la mansedumbre es cómo vemos a Dios y a los demás en sus relaciones con nosotras— se trata de una actitud interna del corazón— y luego la tercera cualidad es la gentileza.

La gentileza tiene que ver con nuestro trato con los demás. La mansedumbre es nuestra actitud hacia los demás. La gentileza es la acción externa, la forma en que tratamos a las personas. Por lo tanto, si tú tienes un espíritu manso hacia las personas, los tratarás con gentileza. Nuestro trato hacia los demás se basa en cómo los vemos a ellos.

Así que la humildad es como nos vemos a nosotras mismas, la mansedumbre es nuestra actitud frente al trato de Dios y de los demás hacia nosotras, y la gentileza es la expresión externa de una actitud de mansedumbre. ¿Me hago entender?

Hay un montón de frases y términos que podríamos utilizar para describir a las personas mansas, y a veces eso nos ayuda a entender más acerca de lo que es la mansedumbre. Al leer esta última vez a través del libro de Matthew Henry, he hecho una lista de algunos de los términos, las frases, las palabras que él utiliza para describir a las personas mansas y luego algunos de los términos que utiliza para describir a las personas que no son mansas. Quiero leerles algunas de las palabras en esta lista. Creo que va a dar un mayor sentido de lo que estamos hablando cuando hablamos de la mansedumbre.

En primer lugar vamos a ver: la falta de mansedumbre. Les voy a leer algunas de las frases que aparecen en el libro de Matthew Henry, que describen la falta de mansedumbre:

Pasión exorbitante: Una persona que (ahora, ten en cuenta que esto fue escrito hace 300 años) se desenfrena ante la provocación; alguien que enloquece cuando es provocada.

Ira ingobernable: Alguien que está inflamado, alguien que se ofende, alguien cuyo corazón está ardiendo en su interior.

Habla acerca de la prisa y la premura, en oposición a alguien que es manso.

Y por supuesto, la ira es el espíritu tempestuoso, alguien que se irrita fácilmente.

La palabra contención o contencioso aparece mucho cuando piensas en la ausencia de mansedumbre.

Alguien que está inquieto, que es irritable, impetuoso, violento, apasionado, litigante— esa es una palabra que no usamos mucho, pero significa propenso a pleitos, y ¿no es tan cierto esto en nuestra cultura? Personas demandándose unos a otros, es una cultura caracterizada por las contiendas los litigios. Alguien que se apresura a demandar a los demás no es una persona mansa.

Él dice: «La persona que carece de mansedumbre juzga rápidamente a los demás»—es rápida para saltar a conclusiones, es rápida para criticar al otro.

Es también fácilmente perturbada; el ser turbulento como el mar atribulado corresponde a una persona que no es mansa.

Ahora te voy a dar la lista que escribí mientras leía el libro, que corresponden a las palabras que se relacionan con la mansedumbre, palabras que describen una persona que es humilde:

• Mantiene su paz

• Es servicial

• Tiene un espíritu apacible

• Es calmado

• Impasible

• Pacificadora

• Flexible

• Tiene una blanda respuesta

• Es dulce

• Pacífica

• Descansada

• Perdonadora

• Suave

• Ecuánime

• Tranquila

• Compuesta

• Tiene paz del alma

• Serena

• Tolerante

• Amable

• Callada

• Imperturbable

• Con dominio propio

•Templanza (Una persona que es mansa tiene un espíritu que ha sido amansado. Es capaz de gobernar su propio espíritu.)

• Es complaciente

• Con pasiones sometidas

• Sumisa

• Suave o receptiva

• Refrenada

• Pronta para oír, lenta para hablar

Una persona que frena su lengua es una persona mansa. Una persona que considera antes de emitir un juicio y antes de hablar. Piensa antes de hablar. Esta persona no deja escapar las cosas negativas o críticas que vienen a su mente. Primero considera y deja que Dios refrene y reprima su lengua.

Ahora, la mansedumbre fluye de la confianza de que Dios está en control, y por lo tanto, nosotras no lo tenemos que estarlo. Dios está en control. Es una confianza de que Dios está obrando en este mundo, cumpliendo Sus propósitos santos y eternos y, que Dios tiene la última palabra, y que va a corregir todos los males. Eso es lo que nos hace mansas. Es la confianza en el Señor.

No es que nos limitamos a decir: “Oh, voy a dejar que todos los que hacen el mal en el mundo me empujen y me atropellen”. No, es la confianza de que Dios está a cargo, que Él sabe lo que está haciendo; que Él está trabajando, que nosotras estamos trabajando en unión con Él, y que Él va a tener la última palabra. Él va a enderezar este mundo que está al revés. Él compondrá las cosas.

Otro diccionario bíblico dice,

Los humildes no resienten la adversidad porque aceptan todo como el efecto del propósito sabio y amoroso de Dios para ellos para que acepten también los daños de los hombres, sabiendo que éstos son permitidos por Dios para su bien.3

Un espíritu manso viene de centrar nuestras vidas en el poder de Dios, en Su soberanía en Sus propósitos eternos y maravillosos.

Ahora, la mansedumbre tiene aplicación en nuestra relación con Dios y en nuestras relaciones con los demás; lo afecta todo. Tener un espíritu manso afecta:

• La manera en que respondemos a las personas

• La forma en que respondemos ante las presiones

• La forma en que respondemos a los problemas

• La manera en que respondemos a la providencia de Dios a Sus elecciones para nuestras vidas.

• La forma en que respondemos cuando los hombres nos alaban o cuando nos ridiculizan.

• La forma en que respondemos a la pobreza o a la prosperidad

Nuestra respuesta a todo en la vida está determinada, en cierta medida, en si tenemos un espíritu de mansedumbre o no.

Por lo tanto, ¿Es esto algo que quieres perseguir? ¿Es esto algo que quieres obtener? Si eres una hija de Dios, seguramente que sí. Es posible que, como yo, digas: «Oh, lo echo a perder más veces de las que puedo manifestar mansedumbre.» Pero no querrás permanecer en ese estado de falta de mansedumbre. Una cosa es caer en una falta de mansedumbre, otra cosa es el amar estar allí.

Quieres ser mansa. Quieres tener el espíritu de Cristo. Quieres responder a las Si eres una hija de Dios, no te gusta cuando no estás siendo humilde. Dios habla a tu corazón.personas y a las circunstancias de manera mansa.

Así que, a medida que nos adentramos en esta serie, quiero animarlas a que su oración sea: Señor, quiero ser mansa. Quiero tener un espíritu de mansedumbre.

¿Quieres darle a Dios la libertad de mostrarte en qué áreas de tu vida no muestras mansedumbre? Ahora, Dios tiene la libertad de todos modos, pero le dirías: “Señor, quiero que me enseñes. Yo quiero que me hables por tu Espíritu acerca de las áreas en las que tal vez no me he dado cuenta de que no soy mansa. Por favor, muéstrame eso, y, Señor, concédeme el regalo del arrepentimiento. Cambia mi corazón. Cámbiame. Ayúdame a huir de la soberbia que no me deja ser mansa”.

Y pídele al Espíritu Santo, “Produce este fruto en mi vida”.

Es la vida de Jesús. Es el carácter de Jesús. Quiero más de Jesús y menos de mí.

Por lo tanto, en la medida que iniciamos esta serie y examinamos en los próximos días cómo luce la mansedumbre en nuestra relación con Dios, en nuestras relaciones con los demás, en nuestras respuestas ante las presiones, comenzamos diciendo: «Señor, te necesito. Quiero que me enseñes dónde no soy mansa. Yo quiero que me cambies, cambia mi corazón, concédeme arrepentimiento, y cámbiame a la imagen de Cristo. Hazme una mujer de Dios de espíritu manso. Y, Señor, esa es nuestra oración, y lo pedimos en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando lo atractivo que es tener un espíritu manso. Ese mensaje es parte de la serie, “La hermosura de la mansedumbre”.

En ANC recibimos correspondencias y testimonios continuamente de la obra de Dios en la vida de nuestras oyentes. Recientemente, nos escribió Aura. Ella había estado haciendo el reto de 30 días para las esposas que encontró en nuestra página de Internet de AvivaNuestrosCorazones.com Ella nos dice:

«Justo ayer empecé el reto y de forma casi inmediata empecé a ver como Dios obraba en mi matrimonio, o mejor dicho como lo sigue haciendo y el impacto que esto trae en mi esposo. Estoy muy agradecida con Dios por haber usado a una de mis amigas como instrumento para llegar hasta esta página, en donde he encontrado los materiales necesarios para seguir adelante, renovada y muy motivada en mi matrimonio que desde hace un tiempo viene pasando por muchas tormentas, pero estoy confiada en mi Dios que todo va a estar bien, pues Él tiene un plan para conmigo y yo deseo honrarlo. ¡Bendiciones para todas y muchas gracias a Aviva Nuestros Corazones por tan maravilloso trabajo! Que Dios todopoderoso siga derramando sus bendiciones en todas ustedes

Gracias Aura, por escribirnos y es nuestro deseo que muchas mujeres alrededor del mundo encuentren aliento y esperanza al escuchar nuestros programas y utilizar nuestros recursos.

Si Aviva Nuestros Corazones se ha convertido en una parte importante de tu vida, si te ha ministrado, animado, te está alimentando espiritualmente, ¿por qué no nos escribes y nos cuentas cómo ha usado Dios este ministerio en tu vida? Escríbenos a info@avivanuestroscorazones.com.

Y al visitar nuestra página, no dejes de informarte acerca de nuestra primera conferencia Mujer Verdadera para América Latina. Esta se estará celebrando en Santo Domingo, República Dominicana los días 26, 27 y 28 de febrero del próximo año. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com.

Al tener un corazón manso, te vas a quejar mucho menos. Nancy explicará por qué, mañana. Por favor, únete de nuevo, a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1Youngblood, R. F., Bruce, F. F., Harrison, R. K., & Thomas Nelson Publishers. (1995). Nelson’s New Illustrated Bible Dictionary. Rev. ed. of: Nelson’s Illustrated Bible Dictionary.; Includes index. Nashville: T. Nelson.

2Easton, M. (1996, c1897). Easton’s Bible Dictionary. Oak Harbor, WA: Logos Research Systems, Inc.

3Wood, D. R. W. (1996, c1982, c1962). New Bible Dictionary (747). InterVarsity Press.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/9 – Cultivando un espíritu manso

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de la mansedumbre

1/9 – Cultivando un espíritu manso

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/cultivando-un-espiritu-manso/

Annamarie Sauter: De acuerdo a Nancy Leigh DeMoss en la actualidad, la mansedumbre no siempre se entiende.

Nancy Leigh DeMoss: El mundo nos dice que si eres mansa, si eres humilde, no vales nada, no tienes nada que te haga feliz. Pero la Palabra de Dios dice que si tienes verdadera mansedumbre bíblica, tú eres una persona bendecida. ¿Quieres las bendiciones que vienen con la mansedumbre? Entonces tú tienes que perseguir algo que es contra-cultura.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Una de las cualidades bíblicas menos comprendida es la mansedumbre. Nancy ha sido retada en esta área, y ella está a punto de desafiarnos en una serie titulada, “La hermosura de la mansedumbre».

Nancy: A muy menudo me encuentro siendo probada en las mismas áreas en que me estoy preparando para enseñar, o acabo de enseñar. El Señor quiere estar seguro de que las cosas que estoy diciendo a los demás las estoy practicando en mi propia vida y supongo que eso es algo bueno.

Tú realmente no sabes lo que sabes acerca de algo hasta que no tienes un examen o una prueba. Por eso es que tenemos pruebas en la escuela. Exámenes rápidos, exámenes a mediados de términos, y exámenes finales. Estos le dicen a la maestra y a nosotros mismos qué material hemos aprendido y qué material todavía tenemos que dominar. Sobre el tema que estamos tratando en esta serie, tengo mucho todavía que dominar.

Me he dado cuenta ahora que he estado estudiando el tema de la mansedumbre, que esto es algo que necesito mucho yo misma. Me siento como si hubiera solo rozado la superficie de lo que hay que aprender sobre este tema. Pero a medida que he estado estudiando, me he encontrado en un campo de batalla muchas veces y fallando miserablemente más veces.

Cuando pienso en las últimas semanas, vienen a mi mente muchas situaciones, cuando me he dado cuenta, lamentablemente después del hecho, muchos de los casos, que la manera en que acababa de comunicar o algo que solo había pensado o un intercambio que acababa de tener con alguien, no provenía de un espíritu manso. Así que yo estoy en el proceso y he tenido convicción de mi propia necesidad de mansedumbre.

La mansedumbre, o la falta de ella, se manifiesta en nuestros corazones antes de que aparezca exteriormente en cualquier otro lugar. Pero entonces, invariablemente, lo que está en nuestros corazones sale a la superficie. Me encuentro en diversos medios de comunicación con los demás -correo electrónico. . . ¿Sabías que puedes mostrar falta de humildad en un correo electrónico? He aprendido que eso es posible. Las llamadas telefónicas, las conversaciones con amigos.

De hecho, en las últimas dos semanas, se han producido y he tenido varios choques relacionales, si pudiera llamarlos así. No grandes, pero momentos de mucha tensión o reuniones de personal o llamadas telefónicas con mi equipo en un momento en que me encontraba molesta y sintiendo que otras personas no estaban haciendo las cosas que debían hacer.

Me detuve en el transcurso de la semana y miré hacia atrás por encima de varios de estos temas y me di cuenta de que yo era el denominador común de todas las historias. Era como, » Wow, mira aquí. Tal vez no sea todo el mundo que tiene el problema. Tal vez eres tú misma la que tienes un problema.» Fue algo bueno para mí simplemente estar estudiando esto y tener al Señor desafiándome.

De hecho, sostuve una llamada telefónica, una de esos choques relacionales. No voy a entrar en todos los detalles, pero había algo en nuestro ministerio, que no era gran cosa, pero algo que yo había estado esperando que sucediera por un largo tiempo. Yo había pedido y nada había sucedido. Así que llamé por teléfono a uno de nuestros empleados, un hombre de nuestro personal. Como mujer, trato siempre de comunicarme con los hombres de nuestro equipo de una manera que sea femenina y con gracia. Tú debes ser así con todo el mundo, pero sobre todo si estamos hablando con hombres, porque quieres honrar su masculinidad.

Tenía que hablar con este miembro del personal que está involucrado en esta área del ministerio y sin previamente preguntar, «¿es este un buen momento, o puedo decirte algo que he tenido en mi corazón y he estado pensando?”, simplemente me descargué. Yo no estaba gritándole, y no estaba enojada. Yo fui muy firme y decidida de que era necesario abordar este tema. Me di cuenta de que el hombre con quien estaba hablando—quien es un hombre gentil, piadoso y humilde de espíritu, ama al Señor, y alguien excelente para servir juntos, simplemente él hizo silencio; yo lo estaba silenciando con mi multitud de palabras, por mi diluvio de palabras.

Hermanas, esto es difícil para los hombres. Es difícil para sus esposos. Es difícil para las personas con las que trabajamos y servimos cuando acabamos abrumándolos con palabras. Él se quedó en silencio. Él no dijo mucho, y yo sabía que él estaba tomando algunas notas. Este hombre es un caballero. El Espíritu estaba otra vez diciéndome, «Tienes que retroceder y darle tiempo para digerir esto y no decirle más cosas». Pero en lugar de hacer lo que el Espíritu me indicaba, porque no estaba recibiendo una respuesta, volví a repasar todo de nuevo. Y ahora más alto, más rápido, con más y más palabras desbordadas.

Yo sabía mientras lo hacía que yo estaba aplastando el espíritu de este hombre. Una vez más, él fue humilde, él fue amable, y él no iba a pelearme. Realmente no lo estaba atacando o aplastando literalmente, aunque él pudo haberse sentido así. Realmente no lo sé. Creo que a veces los hombres se sienten atacados. Y les decimos: «Pero yo solo te estoy diciendo los hechos. ¿Por qué te sientes atacado? “Bueno, es porque lo estamos diciendo tan rápido y con tanta intensidad”.

Algunos de nuestros empleados hablan de la mirada penetrante de mis ojos. Bueno, esto que acabo de relatar fue por teléfono así que él no podía ver mis ojos, pero el tono de mi voz era fuerte. Lo dejamos pasar y porque él no se puso a la defensiva, o por lo que sea, la conversación terminó bien. Pero, de nuevo, el Señor estaba obrando en mí.

Después que terminé esa llamada, pensé, tú acabas de arroyarlo a él con palabras. No fuiste amable. Tú no fuiste considerada. No tuviste en cuenta cómo comunicarte correctamente con él. Lo abrumaste, y no mostraste un espíritu manso. Estos pensamientos estaban en mi corazón esa noche. Y estaban en mi corazón a la mañana siguiente. Me estaba preparando para ir a hacer una entrevista y pensé que tenía que hablar con este hombre. Probablemente él nunca hubiera sacado el tema a relucir.

Así que lo llamé a la oficina y le dije: “El Señor no me dejará en paz sobre esa conversación que tuvimos ayer. Has sido muy amable y te lo agradezco mucho, pero mi espíritu no fue manso. Estoy estudiando la mansedumbre y no la practiqué en esa conversación”. Así que le dije: “¿Me perdonas? No abordé esto de la manera correcta”.

Estoy tan agradecida de que lo llamé. Yo necesitaba aclarar mi conciencia porque sabía que eso era lo que el Señor quería, pero también cuando él respondió y me dijo: “Significa mucho que me llamaras”. Yo sabía que mi falta de mansedumbre realmente lo había afectado. Así que tuvimos un momento dulce y estamos recuperándonos de ese incidente. Pero es mucho mejor tener un espíritu manso desde el principio que después tener que ir a recoger los escombros.

Hemos tenido algunos tornados en esta zona, y si miras todas las ramas rotas, y los escombros y la basura y el desorden, eso es lo que algunas de nuestras vidas producen. Eso es lo que mi vida hace a veces cuando yo entro en una habitación o camino a través de una reunión o camino por la vida de alguien y dejo escombros en el camino diciendo muchas palabras o palabras ásperas o no teniendo un espíritu manso .

Así que estoy muy sintonizada con todo lo que Dios dice sobre este asunto de la mansedumbre. La mansedumbre es importante para Dios. No lo puedes evitar en la Escritura. Sofonías capítulo 2 el versículo 3, dice que debemos buscar la mansedumbre. Colosenses capítulo 3 dice que debemos vestirnos de mansedumbre. Primera a Timoteo capítulo 6 dice que debemos seguir la mansedumbre. No se trata solo de algunos creyentes. Es para todos los creyentes.

En las próximas sesiones vamos a tratar la mansedumbre desde varios ángulos diferentes y quiero ser la primera en decir que no me siento como si lo hubiera alcanzado y comprendido todo acerca de este tema. Un año a partir de hoy creo que podría enseñar esto de manera diferente, pero solo voy a compartir con ustedes lo que Dios ha estado diciéndome acerca de este tema y dejar que Dios lo expanda aún más en sus corazones.

Tenemos que reconocer en primer lugar que la mansedumbre o la humildad no es algo que viene naturalmente. No es asunto de tener una personalidad naturalmente mansa. Algunas personas son naturalmente más tranquilas, calladas o más reservadas, pero eso no significa que sean necesariamente mansas. No hay nadie, de naturaleza, mansa de espíritu. La mansedumbre es sobrenatural. Es una expresión del carácter de Cristo. Es parte del fruto del Espíritu. Es una gracia que el Espíritu obra en nuestras vidas.

Es el Espíritu de Dios que trae nuestra falta de mansedumbre natural, y estoy pensando en qué sería lo opuesto a la mansedumbre, el Espíritu de Dios trae nuestras reacciones naturales desprovistas de mansedumbre, nuestras respuestas y nuestros instintos, bajo Su control para que vayan convirtiéndose en la verdadera mansedumbre de Cristo.

Quiero también recordarte que la mansedumbre, aunque es altamente valorada por Dios, no se valora en lo absoluto en nuestro mundo. No está de moda. No es políticamente correcta, y algo que siempre estamos insistiendo es en convertirnos en mujeres contra-cultura, e ir contra la corriente, ser como el salmón, que nada contra la corriente. Esta debe ser un área entre muchas de preocupación para la mujer que quiere ser contra-cultura. Ser mansa es ir contra la corriente.

El mundo aprecia todo lo contrario a la mansedumbre —la autoafirmación, el defender tus derechos, ser exigente, decir lo que piensas, hacer las cosas a tu manera. Dios valora mucho las cosas que el mundo desprecia. El mundo mira a los humildes a los mansos y dice: “Ellos son débiles”. Pero Dios mira a los mansos y dice: “Me recuerdan a Jesús”. Dios valora grandemente la mansedumbre pero el mundo la detesta y la desprecia, y el mundo estima y valora aquello que Dios detesta.

Así que tienes que decidir, estoy dispuesta a nadar contra la corriente con el fin de perseguir la mansedumbre, porque eso es lo que se necesita.

¿Por qué perseguir la mansedumbre? ¿Qué esperamos ganar con ella? Por supuesto, la razón mayor es porque Dios dice que debemos seguir o alcanzar la mansedumbre. Pero creo que hay otras razones. Hay algunos frutos, bendiciones y beneficios que vienen de la búsqueda de la mansedumbre, que queremos obtener y que podemos tener a medida que llegamos a ser personas mansas.

Creo que tal vez el pasaje más familiar que me viene a la mente esta en las Bienaventuranzas, en el Sermón del Monte, donde Jesús dice: “Bienaventurados los mansos”. Esa palabra bienaventurado significa feliz, afortunada/ dichoso, son aquellos que son mansos.

Ahora, de nuevo, el mundo nos dice si eres mansa, humilde, no vales nada. No tienes nada que te haga feliz. Pero la Palabra de Dios dice que si tienes verdadera mansedumbre bíblica, tú eres una persona bendecida. ¿Quieres las bendiciones que vienen con la mansedumbre? Por cierto, la bendición aquí es que ellos heredarán la tierra. Si somos mansas sentimos que estamos rechazándolo todo, en cambio Dios nos dice, “No, los mansos van a tener todo lo que realmente importa”. ¿Quieres la bendición de la mansedumbre? Entonces tienes que perseguir algo que es contra-cultura.

El Salmo 37 nos dice que “los humildes heredarán la tierra y se deleitarán en abundante paz” (v. 11). Eso es algo que me gustaría tener. Las personas que no son mansas no tienen abundancia de paz. No tienen corazones y mentes tranquilas. Pero la persona que es mansa se deleita en abundancia de paz. La paz de la mente. La paz del corazón. La paz en las relaciones.

Cuando regresé e hice esa llamada telefónica a la persona con quien sostuve la conversación, había una dulzura y una paz en nuestra relación que no había estado allí cuando yo estaba atacándolo, cuando estaba atropellándolo en el transcurso de la discusión. Logré mi punto en la primera llamada. Este hombre entendió claramente lo que creía que él tenía que hacer, pero perdí la relación.

Ahora, de nuevo, él fue humilde y amable, así que no iba a dejar que eso fuera una barrera, pero era una barrera en mi corazón. Era una barrera en mi relación con el Señor. Perdí mi paz, y comencé a experimentar convicción en mi conciencia. ¿Quieres paz? Entonces debes buscar la mansedumbre. Hay abundancia de paz para los mansos.

El Salmos 25 el versículo 9 nos dice, «Encaminara a los humildes en la justicia, y enseñará a los mansos su carrera» (RV). Si queremos que Dios nos guíe, que nos enseñe el camino que debemos seguir, si queremos conocer el buen juicio, si queremos tener visión, sabiduría y entendimiento, tenemos que ser mansas. Veremos que esto ocurre porque las personas mansas son:

• Personas enseñables

• Personas humildes

• Personas abiertas a recibir consejo.

Todas hemos conocido personas— tal vez uno de tus hijos o tus hijas— y en ocasiones todas hemos sido el tipo de persona a la que no se le puede enseñar nada. Lo sabemos todo. Dios dice de las personas que ya piensan que lo saben todo, “Ellos no van a aprender nada de Mí”. Jesús le dice a la iglesia en el Nuevo Testamento “Tú dices que eres rico, y tienes muchos bienes, y no tienes necesidad de nada”.(Parafraseado) Pero Él le dice: “No te das cuenta de que eres desventurado, miserable, pobre, desnudo y ciego. Pídeme, y te daré lo que necesitas”.

Pues bien, la persona que piensa que lo sabe todo no va a estar de rodillas clamando a Dios por sabiduría, por dirección. Pero Dios dice que la persona que humildemente reconoce que necesita dirección, si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios. Dios dice: “Tú sabes que te falta, que la necesitas, pídemela, Yo te la daré”.

Creo que a veces, cuando no sabemos qué camino tomar, no sabemos qué hacer, no sabemos cómo manejar una situación, decimos: “¡Señor, Tú no me has mostrado lo que debo hacer!” puede ser porque Dios sabe que no tenemos un espíritu manso. No tenemos un espíritu enseñable. No estamos dispuestas a recibir lo que Él nos mostrará.

Dios no quiere mostrarnos Su voluntad para que podamos decidir si queremos hacerla. Es como si Dios nos dijera: “tú decides, tu actitud me va a mostrar lo que voy a hacer”. Firma el contrato en blanco en la parte inferior y entonces Él dice: “Entonces ahora te voy a mostrar cuál es Mi voluntad”. Él quiere saber primero que tenemos un corazón manso, receptivo y flexible.

El ser mansa, hablando de las bendiciones y beneficios de la mansedumbre, es ser como Jesús. Y, ¿no es eso lo que quieres? Eso es lo que yo quiero. Tener formado en mí el carácter, el corazón, el Espíritu de Jesús. La Escritura dice que Jesús es manso y humilde de corazón. Por eso dice: “Tomad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29 RV).

El mundo no celebra la mansedumbre, pero el hombre más grande que jamás haya existido, Jesucristo, el Hijo de Dios, Él dijo: “Yo soy manso. Soy humilde de espíritu”. ¿Quieres ser como Jesús? Tienes que ser mansa.

Cuando estoy hablando demasiado, y estoy siendo dogmática, obstinada, crítica, negativa, cuando estoy siendo lo contrario de ser mansa en mi vida, estoy reflejando algo que no es el Espíritu de Jesús. Pero la verdadera mansedumbre, el fruto del Espíritu, y ya veremos lo que esa mansedumbre realmente es, cuando eso se convierte en mi espíritu, entonces estaré reflejando al mundo cómo es Jesucristo.

La mansedumbre en las mujeres es elogiada de manera muy especial en las Escrituras. Y de nuevo, hablando acerca de por qué perseguir la mansedumbre, como mujeres es natural para nosotras el enfocarnos en la belleza física, en el adorno externo, en nuestros peinados, en nuestros estilos de ropa, en las joyas, el maquillaje. y nuestra cultura realmente promueve estas cosas. Si nos fijamos en los anuncios para las mujeres, estas son las cosas que se están promoviendo y que se anuncian como muy importantes.

Pero la Palabra de Dios tiene el consejo correcto para nosotras como mujeres. Esto nos ayuda a ver la belleza desde la perspectiva de Dios. En 1era de Pedro capítulo 3 los versículo 3 y 4 el apóstol Pedro dice:

Y que vuestro adorno no sea externo, corruptible, que lo que tú consideres atractivo, no sean los peinados ostentosos, las joyas de oro los vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible, imperecedero [me encanta esa frase] de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.

Un espíritu afable. Esa palabra en el idioma original es mansa. Un espíritu manso, un espíritu afable, un espíritu apacible. La Escritura dice que una mujer que tiene una actitud interna del corazón de mansedumbre o de humildad y un espíritu apacible tiene una belleza que es imperecedera. Es una belleza que no se desvanecerá. Es una belleza que no tiene que pasar por todo tipo de rutinas de cirugía cosmética o maquillaje para ser preservada. Es algo que se hace más rico y más dulce a medida que pasa el tiempo y envejeces.

Por cierto, mientras envejezco, ¿estoy pensando en cómo puedo tener esa clase de belleza interior que crece, que aumenta? Eso es lo que un espíritu manso hace por nosotras como mujeres. No solo produce ese tipo de hermosura que no se pierde y no se desvanece, sino que ese versículo nos dice que la hermosura de un espíritu humilde y apacible es de grande estima delante de Dios. Esto es lo que hace a Dios mirar a una mujer y decir: “Ella es hermosa”.

Ahora sabemos lo que nos hace mirar a una mujer y decir: “Ella es hermosa”. Pero lo que hace que Dios mire a una mujer y diga: «Ella es hermosa», es un espíritu de mansedumbre y quietud. Un espíritu dulce y manso.

Otra de las razones para buscar la mansedumbre se encuentra en Isaías capítulo 29 versículo 19 nos dice: “Los humildes se llenarán de una alegría nueva de parte del Señor”.

Me encanta ese versículo. En realidad mientras preparaba este estudio me encontré con este versículo. No me había percatado de él antes. “Los humildes se llenarán de una alegría nueva de parte del Señor”. Esa alegría fresca surge de un espíritu que es manso.

A lo largo de esta serie voy a estar leyendo algunos segmentos y enseñando porciones de un libro que ha sido realmente una gran bendición para mí sobre este tema en los últimos años. Es un libro escrito por Matthew Henry en 1698. Tiene más de 300 años de antigüedad. Se llama, “ La búsqueda de la mansedumbre y la tranquilidad de espíritu” (“ The Quest for Meekness and Quietness of Spirit ”). Si lees en inglés te exhorto a leer este libro.

Permíteme leer una cita de Matthew Henry acerca del gozo que se desprende de un espíritu manso. Él dice:

Si hay un cielo en cualquier lugar sobre la tierra, estará en el alma afable y apacible, que actúa y respira por encima de las partes más bajas del mundo, que están infestada de tormentas y tempestades.

En otras palabras, él está diciendo que las cosas aquí abajo en la tierra son tormentosas, son tempestuosas, pero un espíritu afable y apacible te permitirá experimentar la vida en un plano que está por encima del mundo tormentoso y tempestuoso.

Él dice que el tener un espíritu manso y apacible es como tener el cielo en la tierra. Él sigue diciendo:

Un cristiano afable y apacible tiene gozo en sí mismo. Él goza de sus amigos. Él disfruta de su Dios. Y él pone estos deleites fuera del alcance del estorbo de sus enemigos.

En otras palabras, si tú estás viviendo en mansedumbre y tranquilidad de espíritu, y vamos a ver lo que esto realmente es, te coloca en un lugar donde tus peores enemigos no pueden hacer tu vida miserable. Experimentas un cielo en la tierra. “Los humildes aumentarán también su alegría de parte del Señor”.

Así que durante estos próximos días quiero animarte a venir conmigo en este viaje a medida que perseguimos la mansedumbre, mientras buscamos la mansedumbre, y nos vestimos de mansedumbre. Al hacerlo, creo que vamos a encontrar nuevas fuentes de paz y de gozo y de bendición con las que Dios inundará nuestras vidas.

Oremos.

Señor, es una cosa impresionante que Tú quieras bendecirnos. No sé por qué, pero Tú lo haces. Tú has dicho que podemos ser bendecidas si somos mansas, por lo que Te pido que durante estos próximos días nos ayudes a capturar Tu corazón por la mansedumbre para tener una mejor comprensión de lo que es, de cómo luce, de lo que significa.

Señor, estamos diciendo desde el principio que queremos que nos transformes, que nos cambies, que nos vistas con mansedumbre que nos llenes de Tu Espíritu y que produzcas en nosotras el fruto de la mansedumbre, no solo para nuestro propio disfrute y placer, sino aún más para Tu gloria y para que podamos reflejar a Cristo en nuestro mundo. Te lo ruego en el Nombre de Jesús, Amén.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss ha estado orando para que el Señor pueda desarrollar mansedumbre en nosotras.

Nancy: Me siento agradecida al Señor por permitir que podamos continuar proveyendo estas verdades bíblicas para las mujeres a través de ANC; verdades que tanto necesitamos en nuestras vidas diarias.

Hay personas que son una gran ayuda para que esto pueda ser una realidad. Se trata del equipo de colaboradores regulares de Aviva Nuestros Corazones. Me gusta decir que estas personas son el elemento vital de este ministerio. Ellos oran. Ellos comparten el mensaje con otros, y apoyan financieramente este ministerio cada mes.

Si tú has visto a Dios obrando a través de Aviva Nuestros Corazones, tal vez Dios lo ha utilizado de manera significativa en tu vida en los últimos meses, y te gustaría ayudar a tocar más vidas a través de este ministerio, te animo a ser parte de este grupo especial de personas.

Para obtener más información sobre los detalles de cómo unirte a este grupo de colaboradores frecuentes, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com.

Por favor, ora para que Dios derrame Su Espíritu, para que Él nos visite con Su presencia, para que Él transforme vidas, anime a Su gente, y que todos Sus propósitos se cumplan a través de este ministerio que Dios ha puesto en nuestra manos.

Annamarie: Gracias Nancy.

Hoy fuiste introducida al concepto de la mansedumbre. Y tal vez suena aterrador acercarte a otras personas con un espíritu manso y apacible. La solución a esto es a confiar en Dios más de lo que temes a la gente. Nancy quiere hablar de esto el lunes. Por favor, vuelve a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries y mi mamá es una Mujer Verdadera.

Toda las Escritura fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Pregúntale a Nancy: Glorificando a Dios a través de la soltería

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Glorifica a Dios en tu soltería

Pregúntale a Nancy: Glorificando a Dios a través de la soltería

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/preguntale-nancy-glorificando-dios-traves-de-la-so/

Carmen Espaillat : Con ustedes, Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando eres soltera y realmente deseas casarte, esto que voy a decir puede oírse como palabras piadosas, pero la realidad es que no hay nada ni nadie aparte de Cristo que pueda llenar los deseos más profundos de nuestro corazón. Un esposo no lo hará, y todas las mujeres casadas estarán de acuerdo conmigo porque saben que tengo razón.

Carmen Espaillat : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Un día un grupo de trabajadores del ministerio se reunieron durante un almuerzo con Nancy, autora del libro llamado Escogidos para Él El enfoque era glorificar a Dios a través de la soltería, pero como ustedes podrán escuchar, las mujeres casadas que están en este salón también formaron parte de la discusión. Todas nos beneficiaremos del enfoque de Nancy en cómo vivir nuestra vida para la gloria de Dios. Escuchemos.

Mujer 1 : Nancy, tengo una hija que lo único que ha deseado toda su vida es ser esposa y madre. Incluso cuando era una niña, siempre era la pequeña ama de casa. Mi otra hija, quien era la menos femenina, lo que dicen una marimacho, ella es la que hoy en día está casada. He visto a mi Diana, lidiar con su soltería en el Señor a través de los años. En una plática que tuve con ella le dije, “Diana, lo que veo es que tú y tus amigas están poniendo sus vidas en pausa y esperando para que ésta comience. Dios te ha puesto en esta posición por una razón”.

Nancy en tu experiencia ,como mujer soltera, viviendo esta etapa junto a otras mujeres que lo son, ¿qué les dirías?

Nancy: Bueno, tú misma has dicho unas sabias palabras y creo que lo que has dicho es la respuesta para todo en la vida. Dijiste algo acerca de hacer frente a la soltería con el Señor. Creo que la mitad de las mujeres que nos escuchan son solteras y la otra mitad casadas. Y tienen que lidiar con el matrimonio con el Señor; porque casadas o solteras, con hijos o sin ellos, jóvenes o adultas, ricas o pobres, cada situación requiere la crucifixión. Se necesita la cruz.

Y la única forma en que puedes caminar a través de la pérdida (y cada una de esas etapas de la vida consiste en diferentes tipos de pérdida), la única manera de caminar a través del dolor, (y todos los aspectos y etapas de la vida implican de alguna manera dolor), es caminar a través de ellas con el Señor.

Ahora, eso no significa que no experimentes pérdida o que no experimentes dolor, pero lo enfrentas con el Señor y lo abrazas. Pero creo que no es sabio y creo que es un error el poner tu vida en pausa en lugar de disfrutar el momento donde Dios te tiene y abrazar el momento que él tiene para ti, diciendo,¨ Dios me tiene en este lugar en este momento, en esta época para un propósito que no podría lograr si estuviera en otro lugar o en otra época. Estar en este lugar y en esta época es la voluntad de Dios para mi vida en este momento”.

Y puedo escoger ir gritando y pataleando todo el camino, o puedo escoger aceptarlo al ir caminando. No hay otra opción. Digo, no estoy casada y no lo estaré la próxima semana o en la que le sigue. Yo voy a seguir caminando a través de esta etapa. Seré soltera por lo menos la semana que viene y probablemente más semanas después de eso. ¿Por qué entonces a la luz de algo que no es una realidad en este momento perderme algo que sí tengo aquí al presente?

Puedo aceptar cualquier etapa de la vida en que Dios me ha puesto y todo lo que requiere. Muchas de ustedes ya tienen el nido vacío, y están viviendo la etapa de los nietos. Y hay otras en el ministerio que tienen muchos niños pequeños y esa puede ser una etapa muy estresante, de tu vida, muy ocupada. Y yo pienso que estoy ocupada, pero después veo a estas madres con niños pequeños y pienso: “No sé lo que es estar ocupada.” Es fácil en esa etapa de la vida el esperar a que crezcan esos niños.

Pero entonces nos perdemos el hecho que hoy es el momento, y que esta etapa es un regalo. Pasaré por ella, pero puedo elegir cómo pasaré por ella y sacarle el máximo provecho, puedo elegir dejarlo todo en las manos de Dios con todo y sus desafíos y decirle: “Señor te entrego esto en tus manos, aún mis anhelos insatisfechos, como un sacrificio”.

Y es como dicen Elisabeth Elliot y Amy Carmichael y otras , ellas nos han recordado, que esto es material para el sacrificio: la soledad, los anhelos no cumplidos, deseos que jamás serán cumplidos de este lado del cielo. Y no es malo tener anhelos insatisfechos, lo que es malo es estar exigiéndole a Dios que los cumpla a mi manera y en mi tiempo.

Y sé que puede sonar como palabras piadosas, cuando estás sola y realmente quieres estar casada. Pero lo que es realmente cierto es que no hay nada ni nadie aparte de Cristo que pueda llenar las partes más íntimas de mi corazón, y un esposo no va a hacer esto. Todas las mujeres casadas que nos escuchan deben estar asintiendo con la cabeza, porque ellas saben que tengo razón. El más maravilloso de los esposo no puede llenar la parte más íntima de una mujer. Hay aspectos del ministerio y de las relaciones que las mujeres solteras son libres de disfrutar y que las mujeres casadas no lo son.

Y podrías decir, “bueno pues yo les cambio mis problemas por los de ellas”. Bueno, Dios pueda que te permita eso en ciertos momentos, pero he tenido bastantes mujeres casadas llorando sobre mi hombro y diciéndome que el matrimonio no es la respuesta. Nada es la respuesta, y nadie es la respuesta excepto Cristo.

Ahora, tener a Cristo no significa que no tendré momentos de verdadero dolor y soledad, pero los entregas en la cruz. Se los entregas a Él y lo abrazas, y lo aceptas y dices, esto es bueno para mí y tengo que pasar por esto. Estoy pasando por unas cosas muy duras en mi vida en este momento en otros asuntos y tengo que recordarme constantemente a mí misma que en la perspectiva de Dios este dolor es bueno. Pero la realidad es que no pensamos de esa manera.

• No puedo crecer sin dolor

• No puedo ser como Jesús sin dolor

• No puedo estar equipada para el cielo sin dolor.

Así que tengo que seguir aconsejando mi corazón según lo que yo creo verdadero y eso es que el dolor es bueno. Ahora, esto no significa que vas a ir a un hospital y vas decir, “Necesito una cirugía” si no la necesitas. No estamos pidiendo ser mártires, pero estamos reconociendo que la parte del crecimiento en la gracia requiere dolor. Requiere negarse a uno mismo y dejar ir y entregar nuestros deseos naturales y en muchos casos, buenos deseos y decir: “Señor, éste es mi deseo, pero te deseo más a Ti que a esto y estoy dispuesta a aceptar que Tú eres suficiente para mi”.

Mujer 2: Existe otro extremo de poner tu vida en pausa y aceptarla, y es que muchas veces creo que muchas mujeres solteras se van a este otro extremo y aceptan tanto su vida que llegan a un lugar de mucha independencia y no tienen la necesidad de apoyarse en nadie. Aceptan su vida al punto de convertirse en mujeres muy controladoras. Yo controlo mi vida. Hago lo mío. Yo tengo lo mío. Quizás tengo mi propio negocio, y si no lo tienen , tienen su carrera y saben lo quieren en la vida.

Y yo temo que si abrazo mi soltería demasiado, voy a terminar así, que voy a terminar queriendo tener el control. Después, si llego a conocer a alguien que amo o quiero casarme con él, voy a batallar con el ser sumisa a esa persona o que él dirija mi vida. Así que la pregunta es Nancy, ¿Qué formas prácticas hay para mantener el balance cuando eres soltera? ¿Qué puedo hacer con mi vida, no esperar, no ponerla en pausa, aceptar la soltería? Pero ¿cómo hacerlo de manera que me prepare para un futuro, donde pueda que no haya un hombre, donde quizás yo deba ser autosuficiente o en un futuro donde pueda que haya un matrimonio? ¿Cómo me preparo para ambos sin irme de un extremo al otro?

Nancy : Has tocado un tema que creo que es un gran problema en nuestra generación, en nuestra cultura , más que en otros tiempos de la historia porque nosotras como mujeres estamos en una posición donde podemos ser independientes económicamente y como dices, este el otro extremo y es un peligro. Es por eso que no abrazamos la soltería, pero tampoco abrazamos el matrimonio. Es al Señor a quien abrazamos, en última instancia.

La meta en mi vida es agradarle a Él y esa debería ser tu meta. Si conoces al Señor, hay algo en tu corazón que quiere agradarlo a Él. Y lo que agrada al Señor es que nosotras seamos femeninas, que seamos mujeres llenas de gracia como dice en Proverbios. Así que ya seamos casadas o solteras necesitamos estudiar la Palabra de Dios, necesitamos estudiar Sus caminos y preguntarnos: “¿Qué es lo que Dios considera agradable en una mujer?”

Sabemos, por ejemplo, que en 1 de Pedro capítulo 3 Dios dice que cuando Dios mira a una mujer y dice que es bella, es cuando Él ve en ella una belleza interna que consiste en el adorno incorruptible de un espíritu tierno y apacible; de un espíritu manso, libre de enojo, libre de exigencias, alguien que cede sus derechos, que no es controladora, que tiene un espíritu tierno. Y eso no significa necesariamente que tenga una personalidad callada. Pero sí significa que debe tener un espíritu confiado, que no manipula, que no divida. Que no necesita el control. Las cosas no tienen que ser a mi manera. La Escritura dice que eso es lo hermoso en una mujer sea casada o sea soltera. Así que quiero desarrollar un espíritu tierno y sereno.

Dios hizo a la mujer de acuerdo a Génesis capítulo 3 para ser ayuda para el hombre. Ahora es obvio o más que obvio cuál es el rol de una mujer casada. Ella debe de ser de ayuda para su esposo pero creo que hay una parte de esa descripción que también me define a mí como mujer soltera. Dios no me creó para ser independiente sino para ser interdependiente, para necesitar formar parte del cuerpo y ser una ayudante, una sierva.

Ahora, ¿deberían los hombres también ser siervos? Sí. Cristo fue un siervo. Todos queremos tener corazones serviciales. Pero creo que hay algo muy importante particularmente acerca de nosotras como mujeres al desarrollar un corazón de servicio.

En el Nuevo Testamento la palabra servicio o criado en los evangelios, donde el servicio fue prestado a Jesús, se hizo siempre por los ángeles o por mujeres. Y es un llamado alto y santo el ser una sierva. Así que debo buscar maneras prácticas donde desempeñar mi papel, en el ministerio donde sirvo, o en las relaciones que tengo, cómo puedo ser de ayuda para mis compañeros amados en el ministerio. ¿Cómo puedo servirles? No solo ver en qué me pueden servir o en qué me ayudan a mí.

Y pienso en las familias con las que relaciono. ¿Cómo puedo ser de ayuda o de servicio para estas familias? ¿Cómo puedo ser una dadora de gracia? Y es ahí donde busco maneras de encontrar formas de ir en contra de mi naturaleza independiente y de mi tendencia a ser independiente. Y también, busco maneras de expresar mis necesidades, pidiendo oración, maneras de decir, que no soy auto-suficiente, que necesito ayuda, que necesito oración, que necesito gracia y expresar la necesidad que tengo de otros.

Para mí es importante decirle a otras personas que quieren ser parte de mi vida cómo pueden ayudarme en formas prácticas y así no hago todas las cosas por mi cuenta. Me esfuerzo en buscar consejo, en dirigirme a los hombres que Dios ha puesto en mi vida—pastores y hombres piadosos , líderes espirituales—y juntarme con ellos y con sus esposas, con parejas mucha veces, y pedir su opinión. Pido consejo y sugerencias acerca de diferentes áreas de mi vida, práctica o espiritual. Y me pongo en una posición donde digo, no estoy funcionando sola, soy parte de un Cuerpo.

Así, si Dios permite que algún día me case, siento que estoy mejor preparada para entrar al matrimonio y ser parte de un todo en lugar de funcionar independientemente.

Mujer 3 : Hasta hace un año, había estado rodeada de hombres. Todos mis amigos eran hombres. Aprendí a hablar como ellos y me vestía igual. Ahora este año he sido bendecida por un grupo de amigas que me han acogido y animado a ser esa mujer para Dios. Han sido un modelo para mí, me han enseñado a vivir en comunidad y ser amigas de otras mujeres. Nunca había sabido lo que significaba tener a una mujer como amiga, y ha sido bastante difícil. Aún sigo aprendiendo día a día cómo hablar como mujer y cómo crecer como en las diferentes áreas.

Quiero saber cuáles son esas líneas finas en las relaciones entre hombres y mujeres se me hace difícil como mujer soltera poder cortar la conversación con los hombres y quiero saber dónde y cómo terminar la conversación. ¿Qué no se dice? ¿Qué parte de tu vida puedes compartir con estos hombres y cuáles no, para que no perciban una idea errónea o pienses que te estás acercando demasiado, porque en realidad lo que deberías procurar es relaciones cercanas con otras mujeres más que nada?

Nancy : Dos cosas me vienen a la mente. Una es el concepto que poco se oye poco hoy en día y es una idea completa de las Escrituras, la idea de la discreción, tenemos que ser discretas, tenemos que ser prudentes. Proverbios dice: El prudente ve el mal y se esconde (22:3) él ve hacia adelante y ve lo que serán las consecuencias de sus decisiones y sus opciones, y toma las decisiones sabias a la luz del resultado.

Creo que muy pocos de nosotros, hombres o mujeres, somos realmente prudentes y discretos. No sabemos lo que es ser apropiado. Vivimos en una cultura donde todo se puede. Y hemos perdido el sentido de lo que es apropiado en términos de conversación, en términos de conducta, en términos de la forma de vestir de la mujer cuando está con los hombres.

Aquellas de ustedes que son mujeres casadas, hay ciertas conversaciones que es apropiado tener con sus esposos pero no es apropiado tenerla con otros hombres o aún con otras mujeres.

Otro pensamiento que es de mucha ayuda, es que si eres hija de Dios, eres parte de una familia y tenemos que tratar unos con otros como familia. Así que Pablo le dice a Timoteo, en tus relaciones con las mujeres, jóvenes o adultas, hombres jóvenes, ancianos, piensa como si ellas fueran de la familia y le dice, “Trata a los ancianos como padres y trata a las mujeres como hermanas.” (ver Timoteo 5:1-2)

Así que si vemos a cada uno, no como objetos sexuales sino como miembros de la familia , nos preguntamos— ¿Cuál será la manera apropiada de dirigirme a esta persona? Ahora, sé que estamos en una era donde las familias disfuncionales son muchas y es difícil para algunos saber qué es lo normal o lo apropiado en las relaciones familiares, y es por eso que nosotras debemos buscar en la Palabra de Dios y conocer cómo se sienten los hermanos unos con otros. ¿Cómo deben tratarse?

Así, en mis relaciones con mujeres quiero pensar, ¿Qué es apropiado? ¿Cómo luce una relación correcta que una hermana deba tener? Debe haber libertad. Cual será el nivel de intimidad y de unidad que es apropiado. Y en mis relaciones con los hombres, quiero tratar a esos hombres como hermanos y a los mayores como padres. Que haya respeto. Hay sabiduría al permitir que existan algunas barreras. No de la manera que no podamos compartir el amor de Cristo, pero de una manera que no estemos invitando a los hombres a que formen parte de algo que no les corresponde.

Mujer 4 : Soy madre y tengo dos hijos adolescentes, tengo un esposo, trabajo y estoy involucrada en la iglesia. Quiero desesperadamente usar mis dones espirituales más seguido. Pero tengo una pregunta, ¿cómo yo consigo un balance entre mis dones y la vida real?

Nancy : ¿Cómo tener un balance entre los dones que Dios te ha dado y tu vida real? Déjame decirte que Dios es sabio y no te daría dones que no pudieras balancear en tu diario vivir. Los dones que Él te ha dado tienen la intención de que puedas usarlos en tu vida diaria en tu rol de madre, como esposa, y en tu relación con Dios.

Así que tenemos que seguir regresando a la Escritura y preguntarnos: ¿Cuáles son nuestras prioridades como mujeres? Casada o no, tu relación con Dios es la prioridad número uno en tu vida. Si eres una mujer casada, tu relación con tu esposo es la segunda más importante en tu vida, no es la relación con tus hijos. Para muchas mujeres quienes están en sus años de maternidad, el rol de madre puede sobreponerse al de esposa. Pero si eres una esposa, eso es lo que va primero. Después tendrás junto con tu esposo lo necesario para darle a tus hijos.

Y lo que sigue después es el Cuerpo de Cristo, la familia extendida de Dios, se convierte en tu prioridad. Los dones espirituales que Dios te ha dado no están separados de tu vida diaria. Hay dones que debes estar usando en el transcurso de tu vida y en el contexto de tus relaciones, de tu servicio y de tu trabajo. Necesitas estar ejercitando esos dones en tu vida. Así que cualquiera que sea tu don, Dios te lo ha dado para servir, como un regalo para ser utilizado en el cuerpo, ofrecido al cuerpo para la edificación del cuerpo de Cristo.

Y si tu trabajo te está impidiendo el llevar a cabo esas prioridades adecuadamente , entonces algo debe cambiar.

Siempre hay una manera de obedecer a Dios. Siempre hay una manera de vivir las prioridades bíblicas. Y no estoy diciendo que sea fácil.

Balancear prioridades y cumplir el llamado de Dios en mi vida en diferentes frentes es una de las cosas más difíciles que tengo que hacer a diario. Siempre es tratar de tener todo en balance como las pelotas en el aire, pero se me caen mucho, así que no estoy hablando desde un punto de vista donde lo tengo todo dominado. Pero siempre tengo que regresar a la Escritura y sí es posible vivir las prioridades que Dios tiene para mi vida.

Así que cualquiera que sea tu don, Dios te lo ha dado para servir, como un regalo para ser utilizado en el cuerpo, ofrecido al cuerpo para la edificación del cuerpo de Cristo. Está diseñado para que se use en el contexto de las relaciones donde Dios te ha puesto. Ahora, existen recursos y herramientas que te pueden ayudar a pensar cuáles son esos dones. Y creo que hay maneras prácticas: Pregúntale a los que te conocen que te ven en tu contexto: ¿En qué maneras ellos ven que Dios te está usando?

Tengo una ilustración interesante de esta semana pasada. Una mujer que ha sido la coordinadora de una de nuestras conferencias de Aviva nuestros Corazones hace ya unos años atrás se me acercó (y no la he vuelto a ver desde entonces). Y me dijo, aprendí de esta conferencia que Dios no me hizo una administradora. Y ella continúo diciéndome, “Me tomó un año para recuperarme de todo lo que involucró organizar esta conferencia.” Y ella estuvo muy agradecida de poder hacerla, pero la ayudó a darse cuenta de que esa no era su área, y que hay otras mujeres diseñadas para proveer ese tipo de liderazgo.

Me dijo que desde entonces descubrió la manera en que Dios la usa. Y ahora se está enfocando en llenar esas expectativas. Pero, ahora ella es más efectiva haciendo lo que Dios realmente la llamó a hacer.

Mujer 5: Pasé por una etapa de mi vida cuando mis padres me presionaron demasiado para casarme. Cada vez que hablaba con mi papá era: ¿Ya tienes novio? La verdad no sabía cómo responder. Creo que después que cumplí los 30 se dieron por vencidos. Ya no era tan importante para ellos. Pero solo quiero saber ¿Cuál es la mejor respuesta para los padres? (ellos no tienen vida espiritual, no son cristianos, así que no puede ser una respuesta en términos espirituales). Quisiera saber en términos prácticos que les puedo contestar a mis padres o aun decirles a las demás mujeres solteras que decirle a sus padres si están recibiendo mucha presión para casarse.

Nancy : Creo que tu experiencia es muy común. ¿Cuántas de ustedes solteras han lidiado con eso? Creo que muchas. Sus padres las aman y quieren que sean felices y sus papás en particular quieren que tengan un futuro asegurado. Ellos quieren que ustedes tengan alguien que las cuide.

Así que si escuchamos ese tipo de comentarios lo que representa de un corazón que se preocupa, un corazón que desea lo mejor para nosotras. En mi caso, mis padres tuvieron un buen matrimonio, y mi padre hace años que ya está con el Señor. Pero mi madre—y no puedo decir que me presiona—pero sé dos cosas, una, ella quiere nietos y ella tiene tres hijas solteras que no están ayudando en esa causa. Pero también creo que quiere que nosotras experimentemos lo que ella vivió en un matrimonio feliz y no le gusta la idea de que nosotras nos estemos perdiendo eso.

Así que es mejor expresar aprecio por su interés, por su preocupación. Pero si ellos ven que estamos caminando confiadas en Dios y quizás no pueden entenderlo desde un punto de vista espiritual, pero ellos ven que nuestras vidas están plenas (no tan plenas por si Dios nos trae un esposo), pero que ellos vean que estamos viviendo vidas con propósito y que estamos caminando con gozo y paz, creo que a veces bromearán pero no será una cosa que realmente les preocupe el ayudarnos a casarnos.

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss ha estado compartiendo su experiencia como mujer soltera comprometida en hacer la voluntad de Dios. La sesión de preguntas y respuestas tiene mucho que ofrecer a todas, ya que al final el asunto no es la soltería; sino la gloria de Dios. Ella les ha retado a abrazar la vida que Dios te ha llamado a vivir.

Nancy ha escrito acerca de estos asuntos en el folleto llamado Escogidos para Dios . Espero y puedas tener una copia para ti o para alguien que pueda beneficiarse con él. Leyendo a través de las páginas te ayudará a dedicar tu vida a Dios con una nueva energía. Puedes obtener este folleto visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Sabías que tendremos una sesión específicamente para solteras durante la conferencia de Mujer Verdadera que llevaremos a cabo en Febrero en Santo Domingo? Visita nuestra página de AvivaNuestrosCorazones.com para más que obtengas más detalles.

Por favor, queremos que estés de vuelta en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones. Nancy comenzará una nueva serie para enseñarnos acerca de las bendiciones que son nuestras en medio del sufrimiento. ¡Te esperamos!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Música: Dame a Cristo, Jonathan & Sarah Jerez, Vivir Es Cristo ℗ 2013 Jonathan & Sarah Jerez

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

27/27 – La mujer contra-cultura

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

27/27 – La mujer contra-cultura

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-mujer-contra-cultura/

Annamarie Sauter: Aquí está Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Estamos corriendo una carrera de relevo, y tenemos una batón (un testigo) en las manos. Es el testigo de la fe en Jesucristo. Tenemos la enorme responsabilidad de pasar ese testigo de la fe a la siguiente generación, a aquellos que correrán la siguiente etapa de la carrera.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Realmente muchos de nosotros vamos a echar de menos escuchar acerca de Proverbios 31. Ha sido de mucha iluminación para mí. Hoy no será diferente a medida que aprendamos cómo transmitir lo que hemos aprendido a la siguiente generación. Esta es Nancy en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Bueno, hemos tenido un buen viaje durante las pasadas semanas a través de Proverbios capítulo 31, y espero que hayas obtenido una nueva perspectiva sobre este pasaje maravilloso, y un sentido del corazón de Dios y de Su propósito para nuestras vidas como mujeres. ¡Qué enorme influencia tenemos en la gente que nos rodea, no solo en nuestra propia generación, sino en las generaciones por venir! Es aquí donde quiero que nos enfoquemos en esta última sesión de la serie de Proverbios 31.

Quiero volver al contexto original de Proverbios 31. Hablamos de esto hace varias semanas. Si has estado siguiendo el programa durante este tiempo, recordarás que este pasaje contiene enseñanzas provenientes de un Rey. Pero, ¿cómo aprendió estas palabras? ¿Dónde aprendió él estos conceptos?

El versículo 1 de Proverbios 31 dice: “Palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre”.

Estas fueron las cosas que aprendió de la sabiduría, del corazón, y de la mente de su madre, posiblemente desde que estaba en su regazo. Ella le decía incluso, probablemente desde sus primeros años, “¿Qué, hijo mío? ¿Qué, hijo de mis entrañas? ¿Qué, hijo de mis votos? No des tu vigor a las mujeres, ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.” (Versículos 2 y 3).

Ella sigue describiéndole a su hijo el tipo de cosas que son necesarias para ser un líder sabio, bueno y piadoso. Ella le advierte sobre las áreas en que necesita guardar su corazón y los principios que necesita comprender; sobre asuntos de dominio propio, y demás. Luego, en los versículos dónde nos hemos concentrado más recientemente, ella le hace algunas recomendaciones sobre lo que debe buscar en la mujer con la que se casará.

Ella le dice: “La elección de una esposa, de una compañera de por vida, es tan importante. Así que he aquí algunas de las cosas que debes buscar.” Hemos estado tratando de aprender para nuestras propias vidas como mujeres acerca el corazón de Dios, ¿cuáles son las características que queremos tener como mujeres contra-cultura?

Pero hoy quiero dar un paso atrás y recordar que este mensaje no es solo para nosotras en nuestra generación, sino que son los conceptos y las palabras y las verdades que tenemos que pasar a la siguiente generación—a nuestras hijas a nuestros hijos y a nuestros nietos.

Yo digo esto a pesar de que soy una mujer soltera. No tengo mis propios hijos biológicos. Pero como familia de Dios, como Cuerpo de Cristo, somos responsables de transmitir la verdad de los caminos de Dios, la verdad del Evangelio, y la verdad de la pureza— hay que pasarla a la próxima generación.

Estamos corriendo una carrera de relevo, y tenemos un batón en las manos. Es el testigo de la fe en Jesucristo. Tenemos la enorme responsabilidad de pasar esa antorcha de la fe a la siguiente generación, a aquellos que correrán la siguiente etapa de la carrera.

Así que es aquí dónde queremos enfocarnos hoy. Quiero hacer esto por medio de una conversación con una amiga de mucho tiempo, muy estimada para mí, quién está de visita en nuestra oficina de Michigan esta semana. Susan Henson y yo hemos estado juntas desde hace ya muchos años —hace casi veinticinco años. Hemos sido amigas del alma almas, hermanas en Cristo, y ambas hemos influido, una la vida de la otra de maneras significativas.

Susan es parte de nuestro equipo en Aviva Nuestros Corazones. Está casada con el Pastor Al Henson. Y viven en el área de Nashville, Tennessee, en los Estados Unidos y él es pastor de la Iglesia Lighthouse allí. Susan tiene un gran corazón para ayudar a transmitir la verdad de los caminos de Dios a la siguiente generación. Ella está aquí en Michigan con nosotros en Aviva Nuestros Corazones, junto a su esposo, para algunas reuniones.

Susan, gracias por tu disposición a sentarte para tener esta conversación sobre algo que yo sé que está en tu corazón.

Susan Henson: Gracias, Nancy, por invitarme. Sí, esta es una carga profunda de mi corazón. Tengo el ferviente deseo de que en esta generación vivamos apasionadas por llevar la verdad que Dios nos ha dejado y de que seamos capaces de pasar el batón de la fe y de la verdad a la siguiente generación. Si nosotras no lo hacemos, entonces ¿quién lo hará?

Nancy: Claro dices eso, por supuesto, como mujer de Dios, una mujer que ama la Palabra de Dios y los caminos de Dios. Susan, tienes el corazón de una madre. Esa es una de las cosas que tanto aprecio de ti. Durante nuestras reuniones aquí esta semana hemos estado hablando acerca de algo que carga bastante nuestros corazones.

Hemos estado hablando sobre tantos de nuestros hijos que crecen en hogares cristianos, en nuestras iglesias evangélicas de predicación doctrinal bíblica y solida, y que abandonan su fe en el momento en que se van de sus casas al graduarse de la secundaria o al transcurrir sus años de universidad y durante sus años de juventud, para jamás volver a retomar el camino de la fe.

Susan: Sí, ¡las estadísticas son asombrosas!

Nancy: Sí, he visto en las estadísticas que quizás hasta un 80% de estos hijos está creciendo sin interesarse en la fe de sus padres. Nos hemos estado preguntando “¿Por qué es esto así?” Porque esto es algo serio.

Me senté con nuestro equipo de Aviva Nuestros Corazones en una reunión que tuvimos ayer por la noche, y les dije: “Tarde o temprano, ninguno de nosotros va a estar aquí.” Queremos vivir la verdad de Dios en nuestra generación. Sin embargo, la pregunta es: ¿Quién va a vivir la verdad en la próxima generación? Tenemos que preocuparnos acerca de lo que sucederá con esa generación.

Este pasaje que hemos estado viendo, dice que hay algunas verdades, algunos principios; hay cierta comprensión de los caminos de Dios que las madres tienen que pasar a sus hijos, no solo con palabras, sino con sus vidas.

Yo sé, Susan, que hay otros pasajes de las Escrituras que nos hablan de este tema de la transmisión de la verdad a la siguiente generación.

Susan: Así es Nancy creo que Tito capítulo 2 los versículos 4-5 nos dan la indicación y el mandato de que debemos entrenar a la generación más joven —a las mujeres más jóvenes. Las mujeres mayores deben hacer esto, y enseñarles no solo a ser amantes de Dios, amantes de sus maridos, amantes de sus hijos, sino también enseñarles a tener dominio propio y a ser puras.

No es una opción. Dios nos ha dado ese mandato. Esto es algo que nosotras, como abuelas y como madres necesitamos pasar a la siguiente generación. Como abuela, creo que a veces pensamos: “Bueno, eso es responsabilidad de nuestros hijos.”

Pero, yo creo que puedo tener una influencia increíble en la vida de mis nietos, sobre todo cuando ellos son pequeños. Cuando están en esa etapa moldeable es que podemos plantar semillas pequeñas en el camino; cuando los tenemos a nuestro cuidado, cuando los amamos y cuando están bajo nuestra ala.

A veces, como abuela, he encontrado que mis nietos abrazan y escuchan lo que he dicho en un momento. De hecho, lo toman muy en serio, aun más de lo que hacen con lo que le dice su mamá, como yo no soy la persona encargada de su disciplina en la vida, creo que ellos me escuchan con más detenimiento.

Nancy: Entonces cuando piensas acerca de tu influencia como abuela, sobre tus nietos, Susan, ¿cuáles son algunas de las formas, o algunas de las oportunidades que tienes para hablarle sobre esas verdades a sus vidas?

Susan: Hace unos meses atrás asistí a una pre-conferencia y llevé a mi nieta, Leah, conmigo. Intencionalmente y antes de salir me llevé un libro— era solo un libro de cuentos para colorear— pero era la historia sobre una experiencia de salvación, de cómo un joven conoció al Señor.

Dios incluso orquestó algunos eventos esa noche antes del evento —ella hizo algunas preguntas sobre el libro y tuvimos la oportunidad de hablar acerca de la salvación y de plantar esas semillas. Hubo momentos en que las lágrimas inundaron sus ojos. Ella se acurrucó tan cerca de mí esa noche.

Es importante que las abuelas siembren desde temprano las semillas de salvación y de pureza en la vida y en el corazón de nuestros nietos. Tenemos que ser intencionales. Si no somos intencionales en eso, entonces el mundo estará encantado de tomarlos de la mano y de llevarles sus verdades. Realmente estamos viviendo el libro de los Jueces, en un sentido que todo el mundo hace lo que le parece bien ante sus propios ojos.

Tenemos que empezar a enseñarles a nuestros hijos las verdades a una edad temprana para que ellos puedan ser capaces de combatir las mentiras de la cultura que viene contra ellos —para que ellos puedan saber qué es verdad y qué es mentira. ¿Qué dice la cultura acerca de esto? ¿Cuál es la verdad según la Palabra de Dios? Eso es tan importante en los tiempos en que vivimos.

Nancy: Estoy totalmente de acuerdo y es interesante que mencionas el libro de los Jueces, en el que cada uno hacía lo que le parecía bien ante sus propios ojos. Había un estado de la anarquía moral y de caos en la nación de Israel. Si nos remontamos al libro del Deuteronomio, donde Moisés habló a los padres de esa generación, él les dijo, «el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es. Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza (6:4-5). »

Luego les dijo: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos.” Escríbelas en tu casa. Escríbelas en todas partes dónde puedas verlas. Habla de ellas cuando se acuesten y cuando se levanten, durante todo el día. (6:6-8, paráfrasis).

Bueno se preguntaran y ¿qué pasó entre esas palabras en Deuteronomio y el libro de los Jueces, donde toda una nación había caído en una anarquía moral? Lo que pasó es que los padres no enseñaron a sus hijos.

Susana: Sí Nancy y es que esto puede suceder en tan solo una generación.

Nancy: Sí, en una generación— cuando los padres se olvidan de enseñar a sus hijos acerca de Dios, entonces los niños se olvidan de Dios. Eso es lo que vemos en Jueces capítulo 2 versículo 10. Que dice: «Se levantó otra generación después de ellos que no conocía al SEÑOR, ni la obra que Él había hecho por Israel. Creo que ese es uno de los versículos más tristes de toda de la Palabra de Dios.

Quiero insertar algo aquí, sé que tenemos una gran cantidad de oyentes que no tienen sus propios hijos, muchas mujeres solteras, mujeres que no son madres ni abuelas. Permítanme decirles que esta es una responsabilidad de todas de nosotras. Estamos unidas en una lucha. Y eso significa que tenemos que orar por los niños de otros, participar en las vidas de los niños de otros, y rogar a Dios para que Él haga lo que sólo Él puede hacer para “conectar los puntos”.

Tú sabes que los padres pueden “hacerlo todo bien”, pero todavía se necesita la gracia de Dios para encender la luz y hacer que esto se haga una realidad en las vidas de tus hijos.

Permíteme volver por un momento a algo que dijiste, Susan, y es que deseas que tu pequeña nieta, Leah, llegue a conocer la salvación en Cristo. Por supuesto, eso es fundamental para su vida aquí en la tierra y para su vida eterna.

Pero también mencionaste un par de veces tu carga por la siguiente generación porque la siguiente generación entienda lo que es la pureza del corazón. Se nos dice en Tito capítulo 2 que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Una de las cosas que hay que enseñar en ese círculo es que deben ser puras y que deben tener corazones puros.

Sé que esto ha sido una enorme carga en tu corazón a través de los años. ¿De qué forma te puso Dios esa carga en tu corazón y por qué es tan fuerte?

Susan: Bueno, esto se remonta a una época en que tú y yo estábamos juntas con otras dos esposas de pastores. Tú estabas compartiendo sobre la carga que tenías y sobre tu oración para que Dios levantara una generación contra cultura, y de cómo Aviva Nuestros Corazones podría ser parte de eso. Dios también puso esa misma carga en mi corazón, y yo comencé a orar por eso.

Estábamos hablando sobre recursos que ya estaban en el mercado y que eran «contra-cultural.» Una de las mamás mencionó un pequeño cuento de hadas, una parábola, llamada La princesa y el beso. Ella simplemente estaba compartiendo un poco sobre eso, y sobre cómo enseñaba sobre la pureza. Yo no podía esperar a llegar a casa para comprar ese libro y leérselo a mis nietos. Eran mucho más pequeños en ese entonces.

Pero, cuando yo comencé a leer esa historia descubrí que Dios le había dado a esta pequeña princesa un regalo especial. Sus padres se lo entregaron cuando ella estaba un poco más grande. Lo ilustraron como un resplandor hermoso y dorado, y era el regalo de su primer beso. Era un beso físico, pero fue ilustrado— y daba la ilusión de algo que tenía gran valor.

Después de presentarle el regalo, el rey le da algunas instrucciones. Él le dice: “Sé prudente y guarda tu beso para el hombre con quien te vayas a casar. No se lo des a un desconocido.” Estaba leyendo esta historia y había leído ya tres cuartas partes de ella. Entonces, mi nieto, que en ese momento tenía tan solo cinco años —se sienta en la cama, me mira muy serio y me dice, “¡Pero Abuelita, Ana, que está en mi clase de kindergarten no guardó su beso! Ella me lo dio a mí!”

Nancy: Susan, recuerdo cuando el Señor acababa de poner ese recurso, La princesa y el beso, en tus manos y recuerdo lo emocionada que estabas sobre la reacción de tus nietos; incluso de tu nieto más pequeño que tenía cinco años. Dios puso en tu corazón el deseo de desarrollar un recurso que acompañara ese libro para ayudar a las madres y a las abuelas a dejar estas verdades impresas en la vida de los niños.

Entonces desarrollaste una herramienta complementaria junto a la autora, Jenny Bishop, llamado Lecciones para la vida de la princesa y el beso (que está en inglés solamente). El Señor también ha proporcionado un recurso para los varones.

Susan: Sí así es se trata del El E scudero y el Pergamino . Jenny Bishop, la autora, es una escritora increíble. Ella escribe de una manera parecida a CS Lewis. Ella hizo un trabajo increíble al escribir esta parábola.

En la historia, el farol de la luz más pura ha sido robado del reino. El rey envía a su último caballero en un viaje para recuperar el farol. Ninguno de los caballeros que el rey envió anteriormente en este viaje regresó.

Esa es una imagen increíble de nuestra cultura de hoy —cómo la inocencia no solo ha sido robada de nuestros jóvenes, sino también de nuestra cultura. Tenemos que ir deliberadamente a buscar maneras de recuperar ese camino de pureza en nuestra cultura y para la vida de nuestros hijos —traerlos de nuevo al reino.

Nancy: En Aviva Nuestros Corazones esto nos carga y somos muy intencionales a la hora de producir recursos como estos, y otros más que estamos poniendo a su disposición, para que puedan ser herramientas para las mamás y para las abuelas para hacer lo que hizo esta mujer de Proverbios 31. Ella entrenó a su hijo antes de que él fuera rey —cuando todavía era un niño. Tenemos que enseñar a nuestros hijos a guardar sus corazones, a amar las cosas que son verdaderas, como ser inocentes en cuanto a la maldad, pero sabios acerca de lo que es bueno.

Además, el Señor nos ha dado una visión para usar estos instrumentos y estos recursos, que les sirven a las mujeres como una pista donde correr. Sé que tú has estado involucrada en otras cosas, como son los Clubes de la Princesa y los Clubes del Escudero y el Rollo, para líderes ministeriales y para ayudar a las mujeres que tienen un corazón dispuesto para hacer esto en sus iglesias. Estos recursos solo están disponibles en inglés.

Susan: Bueno, en realidad es proveer a la iglesia, para equipar a los padres, para que los padres a su vez puedan ser capaces de tener una manera sencilla, no amenazante, de aplicar estas verdades y de plantar las semillas en las vidas de sus hijos.

Una de las formas que hemos tratando de hacer esto, simplemente, es simplemente diciendo, “Bueno, mamás, hagan dos lecciones en casa. Y cada vez que les toque la tercera lección reúnanse en un grupo pequeño y de esta manera pueden facilitar la conversación de grupo pequeño de una manera general” —de ninguna manera entrarían allí en detalles que pudieran ser ofensivos. La idea es de estos clubes es enfocarse en la pureza del corazón y de la vida … para tomar estos principios y la historia combinándolo junto con otras actividades, preguntas, y algunos tiempos de artesanía.

Nancy: Es realmente crear un clima positivo de presión de grupo en cuanto a la pureza.

Susan: Sí, y no solo para los niños, sino para los también porque les da fortaleza. Les da el valor a los padres para decir «sí.» Además, ellos aprenden de los otros padres en su interacción. Se sorprenderían de lo que puede salir de todo esto. Creo que una de las cosas que hemos visto es que suelen llevar esto por diez o doce semanas. Las madres y los padres siempre salen diciendo, “No puedo parar aquí. Tengo que seguir haciendo esto”.

Nancy: También estamos viendo a Dios utilizar estos materiales y las ideas del club.

Pero Dios lo está usando también en la vida de estos padres, algunos de los cuales tienen sus propios problemas y su propio equipaje de su pasado, cuando no conocían los caminos de Dios o no siguieron los caminos de Dios. Estamos viendo que Dios realmente también libera algunos de estos padres y madres que están llevando a sus hijos y a sus a hijas a través de recursos como éstos.

Susan: Sí, y yo creo que están encontrando la fortaleza para darse cuenta de que quieren más para sus hijos de lo que recibieron ellos mismos. Y les da el deseo de “Yo voy a invertir en la vida de mis niños. Yo no lo recibí, pero puedo tomar estas herramientas, y puedo tomar estos recursos, y puedo por lo menos plantar estas semillas en la vida de mis hijos. Yo puedo dar”.

Les da la esperanza de que al menos han cubierto algunas áreas con esta información. Ellos les han dado las herramientas para tomar el siguiente paso hacia la edad adulta y abrazar la feminidad bíblica.

Nancy: Al ser tan contra-cultura, encontramos que es útil para las mamás reunirse con otras mamás que tienen este mismo corazón y así poder reunirse y buscar fortaleza al ser muchas —en hacer esto en comunidad con otras .

Una de las maneras en que hemos animado este tipo de comunicación es a través de unas conferencias que se llevan a cabo en los Estados Unidos y que estamos desarrollando y se llaman, las Conferencias «Puras de Corazón». Tuvimos la primera en otoño del año pasado, y estamos en el proceso de lanzar otras.

Susan cuéntanos un poco sobre esa conferencia Puras de Corazón, yo tuve el privilegio de estar allí, y fue realmente una cosa preciosa ver los cientos de madres e hijas reunirse durante todo ese sábado. ¿Cuéntanos un poco como fue? Para aquellos que no estaban allí.

Susan: Bueno es tan difícil describirlo en palabras. Fue una bendición ver a estas madres e hijas unidas y ver a estas chicas jóvenes acurrucadas bajo las alas de sus madres —verlas tener ese tiempo de conexión allí.

Muchas salieron comentando acerca de lo que Dios hizo en sus vidas y en la vida de sus madres. Creo que les dio una visión a las madres que las ayudó a darse cuenta de que deben ser intencionales. Ahora tienen algo con lo que pueden irse a casa y ser capaces de plantar las semillas y continuar en este proceso. Fue tan maravilloso ver a estas madres e hijas unirse.

Nancy: Esa es la carga de estas conferencias, y es la carga de estos recursos. Para nuestros oyentes que quisieran saber más acerca de estos recursos o sobre la posibilidad de asistir a estas conferencias pueden visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com. Porque hay un enlace allí que las llevará a más información acerca de estas conferencias y recursos. Recuerden que estas páginas solo están disponibles en inglés.

Eso trae a la mente, un pasaje que he citado antes en Aviva Nuestros Corazones. Pero que quiero simplemente hoy citarlo de nuevo. Creo que es una parte tan importante de nuestra misión y de nuestro ministerio aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Viene del Salmo 78: El salmo donde el salmista dice:

«Escucha, pueblo mío, mi enseñanza; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. En parábolas abriré mi boca; hablaré proverbios de la antigüedad, que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. No lo ocultaremos a sus hijos, sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del SEÑOR, Su poder y las maravillas que hizo. Porque Él estableció un testimonio en Jacob, y puso una ley en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos» (versículos 1 -6).

Entonces, ¿cuántas generaciones están en esta lista? Tres o cuatro o cinco tal vez. Una generación a la siguiente. ¿Por qué?

“Para que ellos pusieran su confianza en Dios, y no se olvidaran de las obras de Dios, sino que guardaran sus mandamientos; y no fueran como sus padres, una generación porfiada y rebelde, generación que no preparó su corazón,y cuyo espíritu no fue fiel a Dios.” (Versículos 7-8).

Entonces, amigas, realmente tenemos una vocación enorme y la responsabilidad no solo de ser fieles a Dios, nosotras mismas, sino de orar y de influir y de compartir la verdad. Pasen ese batón a la siguiente generación. Debemos darnos cuenta de que, en una medida muy importante, realmente tenemos influencia en cuanto a si esa generación siguiente y la siguiente a esa, sean de las que aman al Señor y le obedecen y brillan como luces brillantes para Él o si serán generaciones obstinadas y rebeldes cuyo corazón no es fiel a Dios.

Señor, te doy gracias por aquellos que nos han enseñado tus caminos. Pienso en mi papá en mi mamá, en una bisabuela que oraba y otros que han influido en mi vida y cuyas vidas hicieron el Evangelio creíble y atractivo. Señor, ahora nos acercamos a Ti en nombre de la próxima generación y de la siguiente.

Clamamos a Ti en nombre de nuestros hijos, de nuestros nietos, e incluso los niños que están por nacer. Nosotros decimos: «Oh Señor, ¿danos la sabiduría y la fe y la pureza y el coraje? Ayúdanos a ser intencionales. Ayúdanos a ser valientes y audaces y a no abandonar la causa y decir: «¡Oh, qué trágico es el camino de los niños hoy en día!»

Ayúdanos a no mantenernos al margen o a criticar, sino Señor, a arremangarnos las mangas y a ponernos de rodillas, a clamar a Ti, para apoderarnos de Ti y decir: “Señor, no vamos a soltar hasta que nos des los corazones de estos niños”.

Te pido, Señor, que Tú nos ayudes a utilizar los recursos que nos has dado. Gracias por Susan y por su ministerio y por La princesa y el beso y El escudero y el pergamino , y gracias por Jenny Bishop que escribió esos instrumentos maravillosos. Gracias por los Clubes de princesa y los Clubes del escudero y el rollo que están empezando en todas partes, y por las conferencias Puras de corazón.

Señor, te pedimos que se produzca un movimiento de pureza, de gracia, de feminidad bíblica contra-cultura. Señor, ojalá que seamos capaces, al final de nuestras vidas, de ver la próxima generación y ver que han avanzado espiritualmente más de lo que jamás pudimos haber soñado. Que sean luces brillantes y puras que representen el corazón puro de Jesús para las generaciones futuras. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y mi mamá es una mujer verdadera.

Todas la Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

26/27 – El fruto de sus manos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

26/27 – El fruto de sus manos

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-fruto-de-sus-manos/

Lo que decidimos hoy puede afectar de muchas formas la forma en que viviremos en el futuro. Aquí tenemos a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: En muchos momentos de la vida, nos aferramos a ella: mis derechos, mi tiempo, mi privacidad, mi paz mental, mi espacio. Si hoy vivimos vidas egoístas, cosecharemos el fruto de nuestras manos.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante las últimas semanas, Nancy nos ha enseñado sobre la mujer de Proverbios 31. Esta mujer es ahorrativa, inteligente, una mujer de negocios sabia que trabaja en su casa y concentra su energía en la familia. Aquí tenemos a Nancy con la serie titulada La m ujer c ontra-cultura .

Nancy: ¿No te alegra que Dios nos haya dado un patrón a seguir en las Escrituras? Algunas de ustedes cosen y sé que hay gente que puede coser sin utilizar un patrón. Pero a nosotras, las que no tenemos ese tipo de habilidad o de experiencia, nos ayuda mucho tener un patrón, algo que podamos ver, trazar, seguir y que nos permita medir nuestro progreso.

En Proverbios 31 tenemos el patrón que Dios diseñó para la mujer en su creación. Durante esta serie, hemos dicho una y otra vez que no son todas las habilidades domésticas y las cosas que esta mujer puede hacer las que la hacen una gran mujer. Es su amor a Dios y hacia los demás. En realidad, es un retrato del Señor Jesús y en última instancia todas estamos llamados a ser como Él.

Ahora, quiero decirte esto: Si tú eres hija de Dios, hacia allí es hacia donde te diriges. Lo que hemos estudiado, la mujer que hemos visto, la mujer que teme a Dios y cómo esa relación con Dios se despliega en la práctica, en su vida diaria, ahí es donde queremos llegar. Dios nos moldea. Y si tú eres hija de Dios, él se comprometió a llevarte por este proceso y no dejará de hacerlo hasta que termine Su obra. Ya sea en mi vida o en la tuya, Él se comprometió a conformarnos a la imagen de su Hijo Jesucristo.

Podemos cooperar con Él en ese proceso o podemos hacer lo que muchas veces hacemos, resistirnos, patalear y rechistar en el camino. Pero si le perteneces a Cristo, es allí hacia donde te diriges. Sería mucho mejor cooperar con el Señor, permitirle que haga las cosas a Su manera, que nos moldee conforme a Su voluntad, a Su patrón y a Sus propósitos.

Ahora bien, quisiera hacer un pequeño paréntesis en esta sesión antes de llegar al último versículo para hablar de cómo responder a un pasaje como Proverbios 31. Lo que voy a decir en realidad se aplica a cualquier pasaje confrontador que leas en la Palabra de Dios. En cualquier pasaje que da convicción de pecado. Que establece un estándar que está muy por encima de lo que podemos hacer naturalmente.

Esta mañana cuando abrí la Palabra de Dios, Dios habló a mi corazón sobre un asunto en particular. Sentí convicción de que mi vida no llenaba los estándares de lo que yo estaba leyendo. Cuando Dios nos da convicción de pecado, podemos responder de diferentes maneras. Las voy a clasificar en tres categorías y luego las voy a relacionar con el pasaje de Proverbios 31. Quizás tú las puedas aplicar a otras áreas en las que Dios te ha hablado a ti.

La primera respuesta a un pasaje de las Escrituras que nos reta es a rechazarlo. Muchas veces es así cuando se trata de pasajes como Proverbios 31. Esta mujer virtuosa tiene todas las cualidades de la santidad y es un retrato increíble de lo que significa ser una mujer de Dios. Muy a menudo, lo primero que hacemos al ver ese retrato es rechazarlo.

Lo que el mundo dice es: «No me gusta». Muchos supuestos creyentes, creyentes profesantes que asisten a la iglesia hoy, ven el retrato que Dios pinta de lo que es una mujer a través de todas las Escrituras, como lo hace en Proverbios 31 y dicen «Eso está pasado de moda». Nuestra cultura nos ha programado (si tienes menos de 50 años de seguro que te han programado durante toda la vida). El aire que respiramos nos lleva a rechazar ese retrato.

El retrato de Proverbios 31 de lo que significa ser una mujer de Dios, una mujer piadosa contradice los conceptos modernos. Va en contra de la corriente de toda nuestra cultura, en contra de la dirección en la que va nuestra sociedad, incluyendo, aunque no me guste decirlo, la dirección de muchos en la iglesia hoy.

Yo estoy asumiendo que si escuchas esta serie sobre Proverbios 31 es porque no estás dispuesta a rechazar este retrato. Si lo has rechazado, quiero que sepas que se trata de una batalla perdida. Si tú eres hija de Dios, al final este es el plan que Dios tiene para tu vida.

Pero también podemos caer en una segunda trampa. No rechazamos el retrato de plano. Lo que hacemos es decir: «Voy a ser como esa mujer aunque me cueste la vida». Comenzamos a hacer, a luchar y a tratar de alcanzarlo mientras nos decimos a nosotras mismas: «Quiero ser una buena cristiana. Quiero ser una mujer piadosa.»

Una mujer me dijo anoche que se convirtió al Cristianismo cuando era una joven esposa y estaba decidida a ser la esposa modelo. Se iba a someter a su marido, iba a ser humilde y a tener un espíritu apacible. Me dijo, «me fui a casa y traté y traté». Pero dos semanas después, podíamos verle en la cara que estaba agotada. Y ella me dijo: «Me di cuenta de que no podía hacerlo.»

Permíteme decirte que en el momento en que te das cuenta de que no puedes hacer por ti misma lo que Dios te ha llamado a hacer, acabas de hacer uno de los más grandes descubrimientos de tu vida. Allí es donde comienza la victoria.

Pero luchamos y batallamos por hacerlo, y para eso es que vamos al monte Sinaí. ¿Recuerdas lo que sucedió en el Monte Sinaí en el libro de Éxodo? Allí fue donde Dios dio la Ley. Dijo que no la íbamos a poder cumplir. Pero el pueblo dijo «No, la cumpliremos» (ver Éxodo 24:3). ¿Sabes de qué se trata el resto del Antiguo Testamento? De probar que ellos no podían cumplir la ley, que Dios tenía razón.

Dios nos dio la ley sabiendo que no la podríamos cumplir, pero nos la dio para demostrarnos que no la podíamos cumplir, que no podíamos llenar los estándares de Dios. El propósito de la Ley es que nos veamos a nosotras mismas fracasadas. La palabra chapada a la antigua que se usa para describir esto es pecadores… Para apuntarnos a Cristo, quien es el único que puede cumplir la ley. Cristo es la única persona que haya vivido que pudo cumplir la justicia de la ley de Dios. El propósito de la Ley es llevarnos a Cristo, ayudarnos a ver nuestra condición de impotencia.

El propósito de Proverbios 31 no es que nos vayamos de aquí y digamos: «Voy a ser esa mujer piadosa. Sé que puedo hacerlo. Sé que puedo hacerlo». Y por supuesto, ya para las diez de la mañana, fracasamos. El propósito de este retrato es, en parte, ayudarnos a ver que no podemos cumplirlo, que no podemos llenar esos estándares.

Es un día glorioso cuando venimos delante de la presencia del Señor y decimos «Señor, no puedo ser la mujer que me pides que sea. No Puedo». Pablo dijo en el Nuevo Testamento, en el libro de Romanos, «Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno.» (Romanos 7:18). No puedo ser esa persona en mis propias fuerzas.

Así que puedes rechazar el retrato, o puedes luchar para lograrlo en tus propias fuerzas. Puedes ir al Monte Sinaí y vivir allí y crujir los dientes, apretarte los cinturones y decir: «Voy a ser esa mujer». Te sentirás exhausta del esfuerzo y cansarás a los demás también. Serás una cristiana tensa y nerviosa.

Pero aquí tenemos la tercera alternativa: No el Monte Sinaí, sino el Monte Calvario. Ve al lugar donde recibes la gracia de Dios. Ve al Calvario y di: «Señor, no puedo ser esa mujer, pero sé que tú vives en mi. No soy yo quien vive en mí, sino que Cristo vive en mí. La vida que ahora vivo [Gálatas 2:20], no la vivo sola, sino por el poder de Cristo que vive en mí. Así que Señor, sé tú en mí lo que yo nunca podría ser si me apartara de ti».

Es una vida de fe; es una vida de dependencia, no de luchar y luchar, sino de decir: “No puedo hacer esto; pero Jesús, se tú en mí. No puedo amar a mi esposo. No puedo amar a estos niños. No puedo tener un espíritu industrioso, trabajador, diligente. Me voy a desgastar de tanto esfuerzo. No puedo hablar palabras bondadosas y sabias todo el tiempo. La lengua se escapa de mi control. Si me dejas, Señor, va a ser muy desagradable vivir conmigo. Pero Señor, yo sé que Tú vives en mí y que puedes hacer esta obra en mí y a través de mí. Y por fe, quiero que Tú vivas esa vida en mí. Lléname de tu Espíritu Santo y se en mí y a través de mí lo que yo nunca podría ser”.

Eso es lo que significa creer y recibir y vivir el Evangelio. El Evangelio no es algo que necesitaste solo hace 23 años cuando te convertiste. Es algo que necesitas hoy para vivir como una mujer de Dios. Es la suficiencia del sacrificio de Cristo en la cruz por mí. Significa que la obra está terminada. Que no tengo que luchar. No tengo que batallar. Porque el precio ha sido pagado por mi pecado. Ahora vive en mí para cumplir la justicia de Su ley.

Así que este pasaje es un llamado, como lo es toda la Palabra de Dios, a caminar en dependencia del poder del Espíritu Santo. Y quizás dirás, “¿Significa eso que no voy a volver a caer en lo mismo?” No, porque tendemos o a volver al Monte Sinaí para tratar de lograrlo en nuestras propias fuerzas o tendemos a rechazar el retrato.

Pero cuando te des cuenta de que estás rechazando el retrato que nos pinta la ley de Dios o que has vuelto a caer en el ciclo de luchar y luchar para lograrlo, detente, para. Ve tranquila ante el Señor y dile: “Señor, lo siento mucho. Me arrepiento de tratar de lograr esto por mí misma”. Es igual de pecaminoso tratar de lograrlo por ti misma que rechazar el retrato, porque de cualquier manera, estás tratando de lograrlo separada de Cristo. Lo que no proviene de fe es pecado.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss volverá en unos momentos para impartirnos la segunda mitad del estudio de hoy. Es parte de un estudio profundo de Proverbios 31. Quizás te gustó lo que acabas de oír y te sientes decepcionada al descubrir que este estudio versículo, ya se encuentra en el último versículo y que te perdiste gran parte de esta enseñanza tan práctica.

Bueno, no te preocupes. Puedes escuchar los audios de esta serie completa al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Volvamos con Nancy para oír el tan esperado versículo final de Proverbios 31.

Nancy: Hemos visto que en el último párrafo de Proverbios 31 está la idea de que recibiremos una recompensa. “Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada”. Las vidas de sus hijos reflejan que ella ha invertido su corazón en ellos y en su hogar. Su esposo la alaba. Dice: “Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas” (versículo 29).

Dijimos que al final, quizás tu recompensa no venga de ningún hombre ni de tus hijos. Pero más allá, el Señor te dirá “bien, sierva buena y fiel”. En eso es que nos concentraremos en este último versículo.

Comencemos en el versículo 30 de Proverbios 31: “Engañosa es la gracia y vana la belleza”, es decir la belleza externa, la belleza física, “pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada”. Hay una recompensa. El resultado de esta forma de vida hace que valga la pena todo lo que tengas que sufrir aquí. “Esa será alabada”. Versículo 31: “Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas” (Proverbios 31:30–31).

Ahora, aquí tenemos un pasaje, Proverbios capítulo 31, que al principio nos permite ver las cosas que esta mujer hace, todas las habilidades que tiene, todas las maneras en que demuestra su compromiso con su familia. Podemos sentirnos agobiadas por todo lo que hay que hacer para ser una mujer de Dios. Vimos algunas de esas características durante las últimas semanas de esta serie.

Vimos que es digna de confianza, leal, confiable, diligente, trabajadora, industriosa. Ella no es ociosa, no pierde tiempo, es una mujer que trabaja con entusiasmo. Vimos que trabaja con sus manos voluntariamente y con entusiasmo. Trabaja por largas horas. Se levanta temprano, tiene un espíritu de servicio, es una mujer práctica. Llena las necesidades prácticas y físicas de su familia, de ropa, de comida.

Se encarga de los asuntos diarios, es ahorrativa; sabe administrar el dinero y los recursos que su esposo le provee a través de su trabajo; sabe lo que es la calidad; reconoce cuando algo es una ganga (Y algunas de ustedes dirán: «Bueno, si ese es uno de los requisitos, ¡definitivamente yo soy una mujer virtuosa!».)

Es una mujer compasiva, generosa, tiene un corazón dispuesto a ayudar al pobre y al necesitado, actúa con misericordia, extiende su mano a los pobres. Es una mujer que piensa y planifica, anticipa las necesidades de su familia. Está preparada para llenar sus necesidades futuras.

Su carácter, según vimos en la segunda mitad de este capítulo, aumenta la buena reputación de su esposo fuera del hogar: los demás piensan mejor de él porque tiene una buena esposa en casa. Ella es habilidosa y ha desarrollado esas habilidades. No nació sabiendo cómo hacer todas esas cosas. Ha desarrollado las destrezas que necesita para servir a su familia con eficacia.

Hemos visto su corazón, que siente reverencia por el Señor, que teme al Señor, que tiene una mentalidad espiritual. Hemos visto sus prioridades: que da prioridad a las necesidades y a los deseos de su familia y de las personas que la rodean. Pone las necesidades de los demás por encima de las suyas. Hemos visto cómo habla, su lengua, sus palabras, que dice palabras llenas de bondad y sabiduría, que está al tanto de las necesidades de su familia y de las condiciones de su hogar. Ella vigila cómo marcha su casa.

Es toda una lista y puede ser un poco abrumadora, ¿no es así? Pero lo que ves es la obra de sus manos. Es una inversión que hace durante toda una vida y ahora las Escrituras dicen: “Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas”.

¿Cuáles son sus propias obras? ¿Qué ha hecho con sus manos? Es la lista que acabamos de leer. Son las cosas que hemos estado viendo en este pasaje. Y puedes leer todas esas cosas y decir: Pero «Parece un estilo de vida muy sacrificado. Esta mujer no tenía vida propia». ¿Sabes lo que dijo Jesús? «El que ama su vida, la perderá». Esta es una mujer que entiende la paradoja de los caminos de Cristo. Si entregas tu vida, te la devolverán. Tienes que estar dispuesta a renunciar a ella para tenerla verdaderamente (ver Juan 12:25).

Hoy día, muchas mujeres, y muchas veces en nuestras vidas, nos aferramos a nuestros derechos: mi tiempo, mi privacidad, mi paz mental, mi espacio. Nos autoprotegemos, buscamos lo propio y entonces, ¿qué sucede? Nos quedamos solas y nos sentimos miserables. Relaciones rotas, hogares rotos, nadie que nos cuide en la vejez, vemos que eso sucede mucho con las personas mayores hoy.

Si vivimos hoy vidas egoístas, cosecharemos el fruto de nuestras manos. A largo plazo, tendremos que vivir con nuestras propias obras. Esta mujer no es egoísta, Es bondadosa, abnegada, servicial, sacrificial, pero cuando lees este pasaje, no hay ni una sola señal de que esta mujer se sienta miserable. ¡Solo mírala! Tiene ropa buena; come bien. Tiene un esposo que está loco por ella. Él se jacta de ella con sus amigos. Tiene hijos que se levantan y la llaman bienaventurada. ¿Quién puede pedir más? Pero ella renunció a su vida y será alabada.

Permíteme decir, por cierto, que cosechamos lo que sembramos. Esta mujer cosechó lo que había sembrado durante toda una vida de temer al Señor y vivir conforme a dicho temor. Pero el principio del libro de Proverbios nos habla sobre otro tipo de semilla que podemos sembrar. En Proverbios capítulo uno, leemos, comenzando en el versículo 29, “porque odiaron el conocimiento, y no escogieron el temor del SEÑOR”. Proverbios 31 dice que esta mujer escogió el temor del Señor.

Pero Proverbios capítulo uno dice que algunas personas no eligen el temor del Señor. “Ni quieren aceptar su consejo, y desprecian toda su reprensión”. Aquí habla la Sabiduría y el Señor habla, y Él dice que aquellos que no aceptan su consejo, que no aceptan su instrucción, ni escogen el temor del Señor, versículo 31, “comerán del fruto de su conducta, y de sus propias artimañas se hartarán” (Proverbios 1:29-31).

Permítanme decirles que de una forma u otra, comeremos el fruto de nuestra conducta o de lo que hagamos con nuestras manos. La persona simple, Proverbios capítulo uno, no presta atención al consejo de Dios, no acepta el retrato que Dios nos ha dado de lo que significa ser una mujer piadosa, rechaza el temor del Señor y comerá el fruto de sus propias manos, el fruto de sus obras.

Nuestras familias están cayéndose a pedazos, nuestras finanzas están cayéndose a pedazos, nuestra salud está cayéndose a pedazos y en muchos casos, es porque hemos rechazado el consejo de Dios en nuestras vidas. Cosechamos el fruto de nuestras propias manos.

Pero al final de Proverbios, tenemos el retrato de una mujer sabia. Ella escoge el temor del Señor. Acepta los caminos de Dios. Acepta el consejo de Dios. Acepta el conocimiento de los caminos de Dios. Ella entrega su vida. No se aferra a ella. Renuncia a ella por Cristo y por los demás y ¿cuál es el resultado? “Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas”.

H.A. Ironside fue un maestro bíblico maravilloso de hace mucho tiempo. En su comentario sobre el libro de Proverbios, cierra esta porción diciendo que en este último versículo de Proverbios 31, “Hay más de una pista de lo que espera a los cristianos cuando se presenten ante el tribunal de Cristo”. Permítanme decirles que si solo les interesa esto a corto plazo, no recibirán el salario a tiempo. Se darán por vencidas. Se sentirán desalentadas.

Así que, Ironside dice que fijemos la vista en lo que nos espera cuando nos encontremos ante el tribunal de Cristo. Mira hacia el final del camino Él dice: “Cuando la bruma de la tierra haya desaparecido para siempre, una mujer como esta”, el tipo de mujer del que hemos venido hablando en Proverbios 31, “ese tipo de mujer comparecerá ante la misma presencia del Señor con gozo y llevará sus espigas consigo”. A sus pies, echará el fruto de sus manos y las obras realizadas a través de Su gracia para que Cristo las vea todas. Cuán dulce será oír sus palabras de aprobación a las puertas del cielo”. 1

Permíteme decir que aunque nunca hayas oído palabras de aprobación de la boca de un hombre de este lado del cielo, si vives tu vida de esta forma por el poder del Espíritu Santo, un día oirás esas palabras de aprobación en las puertas del cielo, “Bien, siervo bueno y fiel. Entra en el gozo de tu Señor” (Mateo 25:23).

Ironside continúa diciendo, «En ese momento, ¿quién lamentará los días laboriosos y las noches de vigilia? ¿Quién intercambiará entonces el sendero y la porción de los santos, con todas sus responsabilidades y privilegios, por una vida fácil y por el disfrute descuidado de unas cuantas horas pasajeras en la tierra? Nadie. Con la vista puesta en esa hora sagrada cuando todas nuestras obras serán inspeccionadas por Aquél quien es dueño de nuestros más profundos afectos, aferrémonos a Cristo con propósito y de todo corazón. Aferrémonos a Su fiel Palabra, no neguemos Su Nombre, mientras esperamos Su regreso.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss volverá en un momento a orar. Acaba de terminar de enseñar el último versículo de Proverbios 31. Antes de estudiar este material con Nancy, sabía que este capítulo contenía mucha información importante para las mujeres, pero no me daba cuenta de lo práctico que sería ni del alcance que tendría. Dios ha estado trabajando en las vidas de las mujeres durante la serie La mujer contra-cultura .

¿Cómo ha obrado Dios en tu propia vida a través de esta serie? ¿Qué cosas te ha mostrado Dios? ¿Por qué no lo compartes con nosotros? Te animamos a escribirnos a info@avivanuestroscorazones.com con tu testimonio de cómo Dios ha usado esta serie para edificar o confrontar tu vida.

Aquí está Nancy para cerrar en oración.

Nancy: ¡Gracias, Padre, por la promesa de la recompensa que nos espera y la verdadera recompensa de la fidelidad aquí en la tierra es que tú te complacerás en nosotras en el cielo! Que tendremos algo que ofrecerte a Ti de verdadero valor, vidas entregadas a Tu servicio por amor y devoción a Ti. Tendremos algo que darte para expresar ese amor. Queremos que te complazcas en nosotras así que Señor, ayúdanos a escoger hoy entregar nuestras vidas, ofrecernos como sacrificio vivo, que cuando estemos delante de ti ante las puertas del cielo en ese día final, podamos oírte decir: «Bien, buena sierva y fiel.» En el Nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1 H. A. Ironside, Proverbios (Neptune, NJ: Loizeaux, 1995), 273.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

25/27 – La llaman bienaventurada

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

25/27 – La llaman bienaventurada

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-llaman-bienaventurada/

Yadira E-Gorek: Un saludo a todas mis hermanas de habla hispana que escuchan Aviva Nuestros Corazones, mi nombre es Yadira las saludo en nombre del grupo de Mujeres Cristianas Restaurando desde la ciudad de Hannover en el norte de Alemania, somos un pequeño grupo. El Señor nos ha unido por Su Gracia y Voluntad para buscar de Él, compartir Su Palabra y ayudar a que a través de esta palabra otras mujeres sean verdaderamente restauradas.

Aviva Nuestros Corazones está siendo de edificación y ha venido a confirmar la dirección que habíamos tomado en enseñar a las mujeres a vivir lo que dicen las Escrituras, este no es un trabajo fácil pero ya no nos sentimos solas sabemos que hay otras mujeres en esta lucha estamos muy agradecidas por la vida de Nancy y la vida de ustedes hermanas que hacen posible que Aviva Nuestros Corazones llegue al mundo de habla hispana, ustedes son usadas poderosamente para bendecir a tantas mujeres alrededor del mundo

Annamarie Sauter: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Bueno durante las últimas semanas hemos venido estudiando Proverbios 31 juntas y para mí personalmente ha sido un estudio muy enriquecedor espero que tú también hayas tenido una experiencia alentadora y retante en el próximo programa veremos el último versículo de Proverbios 31, pero hoy quiero hacer una pausa, tomarnos un tiempo para que veamos algunos ejemplos, ejemplos de la vida real, sobre lo que hemos estado hablando.

En el programa anterior, al revisar el pasaje, estudiamos el concepto de la verdadera belleza y hoy ustedes van a escuchar la descripción de algunas mujeres que son realmente hermosas. Establecimos una línea telefónica especial e invitamos a nuestras oyentes a llamar para compartir un tributo personal para sus madres o para aquellas mujeres a su alrededor que ejemplifican las cualidades descritas en Proverbios 31.

Ya han escuchado algunos de estos tributos, pero al acercarnos al final de esta serie, pensé que sería significativo para ustedes que pudieran escuchar algunas de las grabaciones que considero más conmovedoras. Creo que serán alentadas al escucharlas; y déjenme decirles que si estas mujeres pudieron aprender a vivir de esta manera y pudieron ejemplificar este tipo de belleza, entonces tanto ustedes como yo podremos hacerlo también. Escuchemos…

Elizabeth Rauh : Mi nombre es Elizabeth Rauh lo que yo he aprendido de mi mamá es cómo honrar al Señor en medio del sufrimiento, a mí me diagnosticaron esclerosis múltiple a la edad de dieciséis años yo me acuerdo que durante ese tiempo de gran aflicción para mí lo que me ayudó y lo que me animó a seguir adelante fue ver la fe y la confianza de mi mamá en el Señor, nunca vi a mi mamá llorar nunca la vi deprimida al contrario la serenidad y paz en ella fueron de gran ayuda para mí.

Hace cinco años a mi papá le diagnosticaron una enfermedad neurológica muy rara, le dieron tres a cinco años de vida, en este momento mi papá está atravesando los últimos días de su vida, bajo el cuidado constante de mi mamá. Mi mamá es la misma y su fe en el Señor es más fuerte que nunca y aunque ella sufre aún así se mantiene de pie y se mantiene cantando canciones al Señor. La gente de la iglesia que viene a visitar a mis papás siempre dicen que ellos son los más bendecidos al ver la paz y la fortaleza que ella demuestra bajo las circunstancias tan extremas.

Uno de los versículos favoritos de mi mamá es proverbios 3:5-6 que dice.

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y Él enderezará tus veredas”.

Mi mamá le ha dado significado con su vida a este versículo en la manera que ella ha enfrentado estas pruebas y este el legado que ella me ha dejado a mí.

Erika Ortíz: Hola, mi nombre es Erika Ortíz y mi madre realmente me enseñó ha darlo todo por los demás sobre todo por la familia me enseñó el poder del sacrificio el dedicarle tiempo a los demás sobre todo a los hijos, la calidad de ese tiempo la cantidad el servicio en todo momento estar ahí presente amar sin esperar nada a cambio y sobre todo a sufrir por el otro y mantenerse firme en los principios y convicciones que han sido inculcados en nuestros corazones como familia.

Gilda Hernández: Hola mi nombre es Gilda Hernández y hoy puedo decir que mi madre me ha dejado el legado de la oración, yo recuerdo como mi madre nos acompañaba y enseñaba a orar al terminar y comenzar el día, dentro del carro o cualquier medio de transporte antes de salir de la casa o cualquier lugar y también antes de recibir los alimentos.

A pesar que hacia las oraciones por costumbre dentro de mi incredulidad como niña esto fue cultivando la gratitud y el temor de Dios dentro de mi corazón y también conocer que hay un Dios soberano, bondadoso cuidador y proveedor. Ya ahora más adulta cuando la busco para saludarla en la mañana la encuentro en su cuarto de oración como yo le diría y la veo en su rincón sentada en su mecedora orando antes de empezar su día.

Hoy en día soy más intencional en mi vida de oración y mi tiempo devocional con Dios y mi anhelo es no divorciarme de esa comunión con Dios y sólo con su gracia es posible no hacerlo, le doy gracias a Dios por su obra en mi madre y como Él ha obrado en mi familia también porque permite situaciones que me hacen recordar sus misericordias conmigo y mi familia y seguir orando para que me dé un corazón agradecido en todo tiempo.

Masiel Meyer: Hola mi nombre es Masi Meyer y estoy aquí para contarles un poco acerca de mi mamá Inés García, creo que el mayor aporte el más importante aporte que ella hizo en mi vida fue que ella me enseñó el Evangelio yo recuerdo que todas las noches ella me hacía una historia bíblica, me contaba de las grandezas del Señor y me hacía saber desde muy pequeña que yo necesitaba un Salvador y ese Salvador era Jesucristo.

Yo admiro tanto de ella que a pesar de que mi papá se desvió del camino y estaba tan lejos de Jesús ella mantenía su mirada en Jesús ella nunca dejó de enseñarme el Evangelio de llevarme a la iglesia y hoy día yo sé que además de la Gracia de Dios obviamente estoy en el Señor por ella y recuerdo también que ella me enseñaba versículos bíblicos y me acuerdo el primer versículo que ella me enseñó que fue proverbios 4:23 Proverbios «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.» Y me enseñó muchísimos otros que ahora mismo no les voy a contar pero, gloria a Dios por mi mamá, gracias mami.

Noelia de Leites: Hola mi nombre es Noelia de Leites y quisiera compartir un poco la bendición que ha sido el legado dejado por mi mamá y es que siempre recuerdo a mi mamá desde muy pequeña una mujer trabajadora, una mujer fuerte, una mujer que a pesar de que trabajó muchos años fuera de la casa, mientras estaba con nosotros era una mamá muy presente y siempre la recuerdo muy animada dándonos lo mejor que ella podía ofrecernos ,buen desayuno, buena comida, buena cena siempre pendiente del orden en la casa tenía una revisión sobre nuestros horarios de cuándo salir a jugar cuándo hacer las tareas.

O sea siempre crecí con esa imagen de mi mamá y claro crecí un poco podría decir mimada porque ella nunca se tomó el tiempo como de enseñarme de una forma como intencional, “mira Noelia esto se hace así hay que servir de esta manera en la casa” sino que ella simplemente nos servía y yo la veía, siempre la veía, bueno hasta que me casé y también siendo yo una mujer muy trabajadora, dirigiendo todo en donde trabajaba o fuera de la casa desde el teléfono los servicios que tenía en mi casa y siempre pensé que yo era una mujer superpoderosa en control hasta que el Señor me llevó a los más profundo y tocó mi alma, mi mente, mi corazón y fui confrontada con el deseo de estar en mi casa full time sirviendo a mi esposo y a mis hijos.

Pero claro yo no tenía ni idea de lo que eso significaba, yo solamente sentía en mi corazón esa necesidad de servir y dar amor en mi casa que como lo iba a hacer ni idea, hasta que estando en casa el Señor fue trayendo a mi mente imágenes muy específicas de mi mamá, sonriente, dinámica haciendo las cosas, fregando, cocinando, recuerdo las meriendas y empecé poco a poco a hacerlo, simplemente como que se activó ese recuerdo ese aprendizaje en mi mente con su ejemplo y comencé a hacerlo, simplemente yo la llamaba para preguntarle mami se hace esto así te acuerdas que tengo que echarle como hago y de una forma milagrosa el Señor fue desarrollando en mí habilidades que yo no conocía que tenía dormidas.

Realmente Él continúa trabajando conmigo porque eso, así como yo era muy emprendedora fuera de la casa y muy dinámica, muy organizada hasta el extremo, perfeccionista, lo estaba siendo también en mi propia casa y entonces caí en una piscina como digo yo de orgullo, me sentía muy poderosa en mi casa también y no era la forma entonces comencé a quejarme, comencé a sentirme decepcionada, muy cansada y al final el Señor tuvo misericordia de mí, de mi alma y me llevó a recordar como todo lo que yo hago es como para el Señor, buscándolo a Él su aprobación y no el de los hombres y entonces ese ejemplo de mi mamá siempre sonriente sin una sola queja en el servicio sin ver las cosas más grandes de lo que realmente eran me ayudaron a este caminar y aún siguen ayudándome y a enfocarme y a entender que realmente la obra de Dios en nuestras vidas cuando comienza no se puede detener y ha sido de bendición para mí contar con ese recuerdo y esa obra e instrumento de gracia que Dios puso en mi vida que es mi mamá para enseñarme como es la marcha de una casa pero de una manera alegre, de una manera servicial sin queja y alabo a Dios por su vida.

Laura Flaquer: Doy gracias a Dios por mi mamá Laura de Flaquer porque ella es un vivo ejemplo de lo que es ser una mujer de Dios, no solamente porque ella hace su devocional siempre todas las mañanas ella busca de Dios orando y leyendo su palabra antes de enfrentar su día tú sabes que ella va a estar ahí en su estudio no solamente por su persistencia al orar por mí por mis hermanos, por nuestra vida espiritual, por aquellos de nosotros que no conoce de Dios invitándolos a la iglesia no importa lo que piensen de ella, no solamente por esas cosas sino también porque de una manera muy especial Dios le ha dado un corazón por los necesitados y un amor sacrificial y una hospitalidad que nos dejan sorprendidos, ella abre su corazón a otros, da no solamente se queda en preocupaciones y orar por ellos sino que abre sus bolsillos, abre su casa, les da de comer les da de beber, cualquier cosa que necesiten, aun personas que no son de la familia, personas que ella ni siquiera conoce bien y sé que esto no es algo que viene de ella sino que es Cristo en ella y por eso doy gracias en ese sentido me acuerdo el versículo que dice: «Y si dieres tu pan al hambriento y saciares al alma afligida en las tinieblas nacerá tu luz y tu oscuridad será como el medio día». Ella ha dado su pan al hambriento y ha saciado al alma afligida, Dios la recompensará por eso y hará que esa luz que emana de ella alumbre a muchos en mi familia especialmente a aquellos que todavía no profesan la fe.

Fanny Marmolejos: Soy Fanny Marmolejos de Gómez y quiero aprovechar la oportunidad para hacer un tributo público de mi madre Dinorah de Marmolejos ella ha sido una fuente de inspiración no sólo para mí y mis hermanos sino también para muchas mujeres de diferentes edades en las que ella invierte su tiempo.

Mi madre conoció al Señor cuando yo tenía como quince años, sirvió al Señor al lado de mi padre hasta que este partió a Su presencia, fue a partir de ese momento que pudimos evidenciar como nunca antes la fortaleza de su fe. Ser fiel a Dios y servirle con gozo al lado de un esposo fiel que comparte tu amor por Cristo es fácil, pero cuando su compañero de treinta y cuatro años le fue quitado de manera repentina y trágica estando ella misma al borde de la muerte, sus palabras fueron, «La voluntad de Dios es buena agradable y perfecta Dios me dio un buen esposo por treinta y cuatro años cómo habría de quejarme»

La Palabra de Dios dice que de la abundancia del corazón habla la boca y esto se ha evidenciado en la vida de mi madre ante una prueba tan grande y dolorosa como esta de su boca brotó lo que había en su corazón, sumisión a la voluntad de su Padre, han pasado casi veinte años de aquella gran prueba y todos los que tenemos el privilegio de estar cerca de ella hemos visto como Dios ha sido esposo para ella, nuestro buen Dios ha cambiado su lamento en baile y la ha usado como un instrumento de bendición para tantas mujeres a su alrededor.

Ella es una maestra innata y ha usado este don para el beneficio del pueblo de Dios, el nido vacío y su viudez en vez de ser causa de lamento o amargura, ha sido usado por ella para darse a otros y para compartir el consuelo que Dios, le ha dado a ella.

Hay imágenes llenas de vida que vienen a mi mente de mi madre por años la he visto involucrarse de diferentes maneras en el pueblo de Dios, como por ejemplo preparando meriendas para un grupo de adolescentes en la iglesia ya sea animarlas en su vida cristiana, también con estudios bíblicos seculares con mujeres jóvenes, estimulándolas en su fe y en su ardua labor de madres y esposas, también visitando enfermos y por supuesto con su estudio bíblico de señoras de la edad dorada.

Su amor y gozo por la palabra de Dios es contagiante, doy gracias a Dios por darme el privilegio de tener una madre como ella.

Patricia Rogers de Ho: Mi nombre es Patricia Rogers de Ho quisiera dar un testimonio de mi querida madre, basado en Proverbios 31:11 y 26 en el versículo 11 dice que “El corazón de su marido está en ella confiado y no carecerá de ganancias».

En este aspecto ella es una excelente administradora tanto en la abundancia como en la escasez, no fueron ni una ni dos las ocasiones en la que ella, yo viviendo en su casa ella no compraba de más y velaba que todo se utilizara de forma adecuada, nosotros siempre decíamos de ella que ella parecía un banco porque siempre la veíamos sentada sacando los cálculos de los gastos de la casa y tratando de manejar de forma correcta los recursos que mi papá le daba y en el versículo 26 que habla de que «Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua» realmente yo pudiera decir que para mí mi mamá ha sido un testimonio, es que ella siempre tiene palabras sabias en su boca, tiene palabras que son bálsamo cuando uno recurre a ella cargado el corazón de aflicciones y necesidades y realmente eso ha hecho de que yo en mi experiencia corta como madre recurra a ella y le doy gracias a Dios porque es un privilegio el ser hija de ella.

Nancy: «La mujer que teme al Señor, ésa será alabada. Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas» (Proverbios 31:30-31).

Hemos estado escuchando algunos tributos para las madres que vienen directo del corazón. Cuando pienso en lo que estas mujeres han estado compartiendo acerca de sus madres, hay dos preguntas que vienen a mi mente.

Primero, ¿Habrá algo que debas decir para expresar tu gratitud hacia tu mamá?

Tengo una amiga que ha tenido una relación difícil con su mamá a través de los años, y recientemente me dijo, «Me he dado cuenta que tengo que aprovechar cada oportunidad para expresarle mi agradecimiento a mi mamá por la inversión que ella ha hecho en mi vida». Déjame animarte a tomar el teléfono o a escribir una nota, escribir una tarjeta, hacer lo que puedas, para que le dejes saber a tu mamá cuán agradecida estás por las maneras en que ella ha impactado tu vida.

Y la segunda pregunta, si tienes hijos, ¿qué dirán tus hijos de ti en el día de mañana?

Recibí un correo electrónico de una mujer que decía que su mamá iba a cumplir 50 años, y que ella estaba le estaba haciendo un tributo. Ella dijo,

«Pudiera escribir una carta que contenga un millón de páginas para contarte acerca de cuán buena ha sido esta mujer/esposa/madre a través de sus 50 años. Ella crió cinco hijos, enseñándoles en casa a leer y a escribir a cada uno de ellos, y hoy en día todos son hombres y mujeres piadosos, buenos ciudadanos y útiles a su generación. Su esposo ha pastoreado varias iglesias en el este de los Estados Unidos de América, y ella ha sido una humilde y amorosa esposa y compañera para él durante los últimos 30 años.»

Luego ella continuó diciendo esta joven, esta hija ya adulta, acerca de su mamá,

«Ella es una mujer de gran paciencia, una mujer de tremendos valores y moral. Si todas las mujeres fueran como ella, este mundo se parecería al Cielo».

Bueno, ¡este es tamaño tributo! Lo que me lleva a preguntarte, ¿qué dirán tus hijos de ti en el día de mañana? Tu sabes que las elecciones que hagas hoy harán una diferencia en lo que tus hijos digan cuando hablen acerca de ti en el día de mañana; o tal vez le escriban a alguien acerca de ti, incluso aún después de que te hayas ido al Cielo.

Annamarie: Visita nuestra página de AvivaNuestrosCorazones.com para que te familiarices con nuestros libros y recursos en inglés que te ayudarán a ser la mujer de Proverbios 31 de la cual hemos venido estudiando.

En estos programas has podido escuchar muy buenas enseñanzas pero quizás no has sido capaz de actuar. Aprende como enfrentar los fracasos con fe en nuestro próximo programa.

Música: Orar Contigo Otra Vez, Tercer Cielo, Ahora Tengo Más ℗ 2004 Kasa Producciones; Madre Mia, Omar Salas, Dependo de Ti ℗ 2008 Omar Salas; Madre Mia,

Any Puello, Latidos ℗ 2001 Any Puello

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh De Moss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

24/27 – Enfocadas en lo eterno

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

24/27 – Enfocadas en lo eterno

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/enfocadas-en-lo-eterno/

El fruto de un árbol aparece a medida que éste recibe nutrientes y crece. Se va formando de adentro hacia afuera. Algo parecido ocurre con nuestra vida espiritual. Por lo tanto, el intentar hacer buenas obras separado de una relación con Dios es semejante a tratar de pegarle una fruta a un árbol muerto.

Cuando descubres un nuevo consejo de belleza, ¿verdad que te gustaría compartirlo? Estás a punto de escuchar cómo cultivar la belleza que no se desvanece con los años al terminar el programa de hoy desearás enviarle a una de tus amigas esta transcripción de Aviva Nuestros Corazones. A continuación escuchemos a Nancy Leigh De Moss en la voz de Patricia de Saladín compartiendo la serie La mujer contra-cultural, basada en Proverbios 31.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Alguna vez te has preguntado cómo era la apariencia de la mujer virtuosa? ¿Te la puedes imaginar? Creo que si pensamos en ello, probablemente todas tenemos la imagen de que era una mujer físicamente bella. Quizás lo era, pero ¿sabes qué?, en realidad no tenemos la certeza.

De hecho, aquí no estamos hablando de una mujer en particular, sino de una mujer que personifica a esa mujer con un carácter cuya combinación de rasgos y cualidades son los de una mujer que camina con Dios.

Creo que por eso no encontramos nada en Proverbios 31 que nos diga cómo se veía esta mujer. No encontramos una descripción de sus características físicas. No sabemos si ella era alta o bajita, gruesa o delgada. En fin, no sabemos su aspecto. Sin embargo si conocemos su belleza interna, una belleza que el mundo no puede dar, aquella que no encontraremos en las portadas de las revistas.

Así que, en toda la porción del pasaje que hemos estado estudiando en el transcurso de estas últimas semanas, la apariencia física de la mujer virtuosa nunca se menciona. Su atractivo y su belleza surgen por completo de su corazón, forman parte de su carácter.

Hoy estaremos estudiando el versículo 30 que sí menciona el aspecto de la hermosura. Pero no se refiere a ésta de la manera que lo hace el mundo. Proverbios 31:30 dice: “Engañosa es la gracia y vana la belleza”.

Esta mañana busqué la palabra “engañosa” en uno de mis libros de referencia y algunos de sus sinónimos son: fraude; algo que no vale nada; algo que es falaz. Así que el encanto por sí solo, aislado de un carácter piadoso, es una farsa. Es simplemente una fachada.

Estos sinónimos me traen a la memoria ese versículo en Proverbios capítulo 11 versículo el 22 que dice: “Como anillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa que carece de discreción”. Ella es una imitación. Ella tiene un encanto físico, una belleza externa, pero es un fraude. No es lo auténtico.

Como tiene una belleza externa, es como si le colocaran una alhaja en el hocico a un cerdo. ¡Pero continúa siendo un cerdo! No importa lo que le hagas a una mujer aparentemente bella, si en su interior tiene un corazón de un cerdo, entonces no es realmente hermosa.

“Engañosa es la hermosura,” dice el pasaje, “y la belleza es pasajera” (refiriéndose a esa belleza externa). Lo que quiere decir, es que no perdura. Seguramente ya estás enterada de esto si pasas de los 40 años de edad.

Yo hago un esfuerzo por arreglarme en las mañanas, pero cuando llega la tarde me siento desaliñada. La belleza pasa. Aunque logres verte bella temprano en la mañana, no lograrás que dure todo el día. Lo que quiero decir es que pasará no importa cuánto maquillaje o cuánta laca te pongas. Y ni pensarlo con el paso de los años. Eso es lo que sucede con la belleza externa.

“Pero la mujer que teme al Señor, esa será alabada”. Esta segunda parte del versículo nos ofrece un gran contraste. ¿Te das cuenta? Refiriéndose al encanto, a lo externo, a la belleza externa… Dice que “Engañoso es el encanto y pasajera la belleza (NVI)….” Y es aquí donde encontramos la contraposición. “Pero la mujer que teme al Señor…”

Eso me deja entender que puedes ser una mujer con una relación reverente hacia el Señor y no necesariamente tener una belleza externa. Así que si te dan a escoger, ¿cuál de las dos cosas sería más importante para ti? Es posible que digas: “Me gustaría tener las dos cosas.” Bueno eso es lo que el mundo nos dice. Pero debes saber que si te enfocas en obtener la belleza externa, estás invirtiendo en algo que no es duradero y que en sí mismo no es particularmente significativo.

Dios creó la belleza. No hay nada pecaminoso en ser hermosa. Tampoco es pecaminoso que te vistas de forma que resulte atractiva para tu esposo. Pero ten en cuenta que si en eso es en lo que te mantienes enfocada, estás invirtiendo en algo que no permanece.

No importa el éxito que tengas en el asunto de la belleza exterior, si no te esfuerzas en lo interior— tu espíritu, tu carácter, tus actitudes— estás en el lado perdedor. Una mujer que teme al Señor— esa mujer tiene algo que perdura, algo que es verdadero, algo que tiene mucho valor. Tiene algo que no se desvanecerá.

Creo que la segunda parte de este versículo es la clave del capítulo completo. “La mujer que teme al Señor”.

A propósito, ¿recuerdas dónde empezó el libro de Proverbios? Nos encontramos ahora en el último capítulo, Proverbios 31. ¿Pero recuerdas lo que nos dice Proverbios 1:7? “El temor del Señor es el principio de la sabiduría” Este es el inicio, el punto de partida.

Proverbios es el libro que trata la sabiduría— cómo vivir tu vida sabiamente, cómo ver toda la vida desde la perspectiva de Dios, cómo resolver los aspectos prácticos de la vida de manera sabia. ¿Cuál es el punto de partida para lograrlo? Todo empieza con el temor del Señor.

¿Deseas saber cómo criar a tus hijos? ¿Deseas saber cómo amar a ese esposo tan difícil? ¿Deseas saber cómo ordenar tus prioridades? El libro de Proverbios abarca todos estos temas. ¿Cómo empezar? El punto de partida es el temor del Señor.

Si no eres una mujer que teme al Señor, entonces en última instancia tus esfuerzos por ser una mujer piadosa son como los de aquella persona que toma un palo, lo entierra y luego le pega frutas, por ejemplo melocotones, y dice: “Ahí está, ya tengo un árbol de melocotones.” Realmente no tienes un árbol de melocotón. Lo que tienes es un palo enterrado en la tierra con algunos melocotones pegados a él.

Como mujeres cristianas, algunas de nosotras somos semejante a ese palo enterrado en el suelo con tan solo unas cuantas conductas o comportamientos cristianos pegados a él. Si no cultivas una relación con Dios que sea realmente espiritual; si tus raíces no profundizan en tu relación con Dios; si no tienes el amor de Dios y la reverencia hacia Dios recorriendo por tus venas, entonces el fruto que surge no será un fruto espiritual.

Una vez que hayas desarrollado el temor del Señor en tu vida te darás cuenta que no es tan difícil llevar fruto. Llegará— no de manera natural, sino sobrenaturalmente. El fruto viene si estas ocupándote de las raíces de tu relación con Dios. En eso consiste ser una mujer con temor de Dios.

¿Significa esto que le tiene miedo a Dios? Bueno en cierto sentido deberíamos tenerle miedo a Dios. Algún día en Aviva Nuestros Corazones me encantaría hacer una serie sobre lo que significa temer al Señor. Sabemos que de acuerdo al libro de Proverbios, el temor del Señor se refiere a tener una confianza reverente en Dios, a no tomar Su Nombre en vano, a no tomarlo a la ligera, sino a tener este tipo de reverencia, este tipo de asombro ante Dios.

Juntamente con esa confianza reverente viene el aborrecimiento de la maldad. Amar a Dios es aborrecer todo lo que Dios aborrece. Así es que esto es lo que queremos decir cuando nos referimos a una mujer que tiene temor de Dios. Es una mujer que vive siempre consciente de la presencia de Dios. Vive cada momento y cada aspecto de su vida con la consciencia de que Dios está presente y que sus ojos están en todo lugar contemplando el bien y el mal.

Pienso cuántas cosas en mi vida serían diferentes si viviese todo el tiempo en el temor de Dios, consciente de Su presencia. Cuántas cosas dejaría de decir, a cuántos lugares dejaría de ir, cuántas cosas dejaría de hacer, cuántas cosas dejaría de comer, si estuviera viviendo y caminando con un conocimiento consciente de la presencia de Dios.

Si deseas convertirte en una mujer virtuosa y desarrollar ese sentido de temor de Dios es necesario pasar tiempo con Dios y en Su Palabra. La Palabra te ayudará a desarrollar esa reverencia, ese asombro, y esa confianza en Él, así como, ese aborrecimiento por la maldad. Luego todo lo que tenga que ver con tu vida estará ordenado alrededor de esa consciencia de la presencia de Dios.

El encanto y la belleza física— esas cosas son una ilusión. Son fugaces. Son momentáneas. Pueden atraer pero no duran. Aquello que si perdura es una relación con Dios. Ese tiene que ser el enfoque y la prioridad número uno de tu vida y del a mía si queremos llegar a ser las mujeres que Dios quiere que seamos.

Annamarie: La belleza externa siempre se desvanece; no importa lo que digan los comerciales. Pero cuando desarrollamos una belleza interna, siempre ésta permanece. Esto es lo que nos ha estado explicando Nancy Leigh DeMoss al compartir Proverbios 31. Pronto volverá con nosotros con más de esta enseñanza.

Suponte que llegas a un mostrador de belleza en un centro comercial. Probablemente esperas recibir algunos consejos de maquillaje para luego comprar varios productos nuevos. Imagínate que después de los consejos la representante te los ofrece gratis, sin cargo alguno.

Esta situación es algo parecida al programa de hoy. Has recibido un buen consejo en cuanto a desarrollar la verdadera belleza. Ahora deseamos recomendarte un libro que te ayudara a crecer profundamente en el tema.

El título del libro es “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” . Nancy escribió el libro conjuntamente con algunas de sus amigas como Mary Kassian y Dorothy Patterson. Carolyn Mahaney escribió un capítulo muy útil que trata acerca de desarrollar la verdadera hermosura. El siguiente paso para aplicar lo que has escuchado hoy es leer este libro. Si visitas AvivaNuestrosCorazones.com allí encontrarás como obtenerlo.

Nancy Leigh DeMoss: “Engañoso es el encanto y pasajera (o sea que no dura) la belleza (belleza física eterna); la mujer que teme al Señor (la mujer piadosa) es digna de alabanza”.

La Escritura está diciendo aquí que la verdadera belleza de una mujer radica en ser piadosa. Esto es lo que le aporta valor a su vida y lo que la hace atractiva para Dios y para el tipo correcto de persona. Por lo tanto el punto aquí es que la virtud debe ser tu primer objetivo, no la belleza física.

Esto retoma el tema sobre el cual ya hemos hablando de 1ra de Pedro capítulo 3 versículo 3 donde Pedro dice: “Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos. Así obedeció Sara a Abraham, llamándolo señor, y vosotras habéis llegado a ser hijas de ella, si hacéis el bien y no estáis amedrentadas por ningún temor. (1 Pedro 3:3-6)

Pedro dice que estas mujeres confiaban en Dios y aceptaban la autoridad de sus maridos. En la cultura de hoy, estos versículos como que se nos atoran en la garganta. Si deseamos experimentar el gozo, la plenitud, la paz y la recompensa que Dios tiene disponible para nosotras las mujeres, solo la encontraremos caminando por la vida como mujeres de Dios, mujeres que tienen la belleza descrita en las Escrituras, mujeres con esa belleza verdadera con una belleza espiritual.

¿Y en qué consiste esta belleza? En este pasaje la define como una mujer de espíritu apacible y suave, una mujer que es santa, una mujer que confía en Dios, una mujer que acepta la autoridad de su esposo.

Podrías decir: Pero “¡Vivir así sería miserable!” Pero te diré quién es realmente miserable. Aquellas mujeres que día tras día, por años lo han hecho a la manera del mundo. Lo han hecho a su manera. Se han resistido a la autoridad de Dios. Se han resistido a la autoridad de sus maridos. Y ahora quizás se han divorciado varias veces.

Algunas de las que escuchan hoy este programa han pasado por este arduo camino. Ciertamente ellas podrían decir que: “no vale la pena hacerlo a la manera del mundo”. Han aprendido a través de lecciones muy duras, extremadamente duras. Desearían que algunas de las más jóvenes pudieran aprenderlas sin tener que recorrer el camino por el cual ellas han tenido que pasar.

Ellas podrían decirle a las más jóvenes: “Teme al Señor. Hazlo a Su manera. Es verdad que es difícil, pero las recompensas son estupendas”.

Y hay un pasaje en el Antiguo Testamento en Isaías capítulo 3 que describe, un tipo de mujer diferente. Es la imagen de una mujer que se enfoca en la belleza externa en vez de en el temor de Dios. Y solo quiero leer el pasaje para que podamos apreciarlo. Ya hemos visto la imagen de la mujer que teme al Señor y como ella es realmente bella.

Pero en Isaías capítulo 3 en el versículo 16, el Señor dice: “Puesto que las hijas de Sión son orgullosas”. Es decir que son altaneras y arrogantes, refiriéndose a la actitud de sus corazones. Recuerden que lo que está en el corazón de una persona siempre se va a reflejar en su conducta y en su apariencia externa. Nos relacionamos con la parte externa de las personas. Nuestra apariencia externa va a reflejar lo que tenemos en el corazón.

La mujer que teme al Señor refleja cierto tipo de conducta y de hermosura. Pero en estos versículos de Isaías se está hablando de un tipo de mujer distinta, de mujeres altivas. La Escritura continúa diciendo que ellas: “Andan con el cuello erguido y los ojos seductores, y caminan con paso menudo haciendo tintinear las ajorcas en sus pies, el Señor herirá con tiña el cráneo de las hijas de Sión, y el Señor desnudara su frente” (Versículos 16-17).

¿Qué nos está queriendo decir él? Este tipo de belleza, la belleza externa y mundana se desvanece. No permanece. El Señor la puede hacer desaparecer tan rápido como la obtuviste.

El versículo 18 dice: “Aquel día el Señor les quitara el adorno de las ajorcas, los tocados y las lunetas, los pendientes, los brazaletes y los velos, las redecillas, las cadenillas de los pies, las cintas, las cajitas de perfume y los amuletos, los anillos y aretes de nariz, las ropas de gala, las túnicas, los mantos y las bolsas, los espejos, la ropa interior, los turbantes y los velos”.

¿No te suena esto como algo moderno? No estoy diciendo que estas cosas en sí mismas sean malas, pero estos versículos se están refiriendo a aquellas mujeres cuyo corazón se preocupa por lo externo. La Escritura dice que de ser este tu enfoque, aquel que surge de un corazón altanero en vez de un corazón que teme a Dios, entonces fracasarás. Dios te lo va a arrebatar todo. No durará.

En el versículo 24 de Isaías capítulo 3 leemos: “Y sucederá que en vez de perfume aromático habrá podredumbre; en vez de cinturón, cuerda; en vez de peinado artificioso, calvicie; en vez de ropa fina, ceñidor de cilicio; cicatriz en vez de hermosura”.

No creo que esto se refiera tan solo a lo físico. Tampoco pienso que quiere decir que algún día todas las mujeres impías se quedarán calvas. Este no es el punto. El punto es que si solo te has concentrado en lo externo y lo externo está influenciado por tu corazón altanero y orgulloso, llegará un día en que todas las cosas que pensabas que eran tan hermosas, tan bellas y tan importantes te serán quitadas. Toda una vida de esfuerzo se convertirá en nada.

Dios se llevará todas esas cosas y a cambio serás una de esas mujeres que veo tan a menudo hoy en día, una mujer de apariencia dura. Mujeres que se ven tan desgastadas. Estoy pensando en mujeres que tienen mi edad, mujeres que a mediado de los 50 parece que tienen 60 o 70 años de edad.

No tiene nada de malo en verse sesentona u ochentona cuando tienes 60, 70 u 80 años de edad. Pero algunas mujeres hoy en día simplemente se ven agotadas, usadas y desgastadas. Las líneas de expresión, la dureza en sus ojos, la miseria en sus corazones— son testimonio de la realidad de este pasaje.

Sé que en el contexto inmediato Dios está hablando de la nación de Israel. De hecho continúa diciendo en el versículo 25: “Tus hombres caerán a espada y tus poderosos en batalla.” ¿No es esto justo lo que vemos hoy en día? Vemos hombres que no son hombres, hombres que no son aquellos guerreros, aquellos líderes que necesitamos que sean.

En el versículo 26 leemos: “Sus puertas se lamentarán y estarán de luto; y ella, desolada, se sentará en tierra”.

El contexto de este pasaje nos ofrece una imagen de lo que le sucederá a la nación de Israel. ¿No les resulta interesante que Dios eligió a las mujeres para que personifiquen la nación? Creo que las mujeres reflejan mucho más el espíritu y el corazón de una nación que los hombres.

Tantas mujeres se me acercan para expresar su preocupación, su frustración de que los hombres no asumen su rol de liderazgo; que los hombres no son espirituales; que los hombres no son hombres. No es mi intención decir que estas no son preocupaciones válidas. Pero lo que debemos hacer es hacer de este asunto un tema de oración en vez de un tema de crítica.

Pero lo que quiero enfatizar es que nuestras naciones reflejan más las actitudes y los valores de las mujeres que el de los hombres. Cuando una nación pierde mujeres con virtudes propias del hogar y con un corazón por las cosas eternas, por las cosas que realmente importan, los hombres y niños perderán también ese sentir.

Y pienso que esto es un reflejo de aquellas mujeres que no tienen temor de Dios.

No quiero poner toda la responsabilidad sobre las mujeres. Los hombres tienen que rendirle cuentas al Señor por sus propias elecciones y por sus propios valores. Pero es una realidad que nosotras las mujeres tenemos mucha responsabilidad y mucha cuenta que rendirle a Dios.

En el capítulo que sigue en el libro de Isaías vemos la solución de Dios, Su plan y como Él quiere lidiar con la pecaminosidad de una nación y el pecado de sus mujeres. En Isaías capítulo 4 leemos acerca de cómo Dios purificó y limpió a las mujeres de Sión.

Versículo 4: “Cuando el Señor haya lavado la inmundicia de las hijas de Sión”.

¿No te alegras por la misericordia? ¿No le agradeces a Dios por la gracia que es mediante la sangre de Jesucristo? En esa sangre hay purificación y perdón.

“Con espíritu de juicio y espíritu abrasador, el Señor lavará la inmundicia de las hijas de Sión y limpiará la sangre que haya en Jerusalén”. (NVI)

Escuchen amigas, el avivamiento tiene un alto precio. La purificación puede ser dolorosa. Conlleva el arrepentimiento de la altanería y del egoísmo y volver a tener un corazón humilde que teme al Señor.

Más adelante en el versículo 5 leemos: “Entonces el Señor creará sobre todo el lugar del monte Sión y sobre sus asambleas, una nube durante el día, o sea humo, y un resplandor de llamas de fuego por la noche”.

¿Qué representan el humo y el fuego? En el Antiguo Testamento representan la presencia de Dios. ¿Deseas la presencia de Dios sobre tu hogar? ¿Deseas la presencia de Dios sobre tu iglesia? Algunas de ustedes tienen una carga por sus hogares, sus iglesias y sus comunidades, tal y como debe de ser. Pero, ¿cómo se obtiene eso? Mediante el anhelo de las mujeres de ser limpiadas y purificadas.

“Por sobre toda la gloria habrá un toldo que servirá de cobertizo, para dar sombra contra el calor del día, y de refugio y protección contra la lluvia y la tormenta.” (Isaías 4:4-6 NVI)

Oh mujeres, en la medida que estemos dispuestas a caminar en el temor del Señor, en la medida que estemos dispuestas a ser limpiadas de nuestra culpa, de nuestra suciedad, por el fuego de la presencia de Dios, Él se encargará de enviar a nuestros hogares, a nuestras iglesias, a nuestras comunidades y a nuestra nación un nuevo sentido de Su presencia, de Su protección y de Su gloria.

Annamarie Sauter: Todo en la vida fluye de nuestra relación con Dios. En última instancia esto es lo que Proverbios 31 le enseña a las mujeres. Nancy Leigh DeMoss volverá con nosotros para orar.

Cuando escuchas una enseñanza tan útil como la de este capítulo de Nancy de Proverbios 31, es fácil decir: “Sí estoy lista para vivir mi vida para la gloria de Dios”. A la mañana siguiente te sientes cansada, estás muy ocupada y eres bombardeada por anuncios que te dicen totalmente lo opuesto a lo que has escuchado hoy.

Por eso espero que vuelvas a escuchar esta serie dentro de un tiempo. Esta serie se llama La mujer contra-cultura. Cuando te sientas tentada a olvidar la importancia de servir a los demás y enfocarte en Dios, el escuchar a Nancy te ayudará a recordarlo. Esta serie contiene un material muy enriquecedor. Cada vez que lo repases aprenderás algo nuevo.

Mañana estaremos escuchando acerca de algunas mujeres que han mostrado cualidades como las que vemos en Proverbios 31. Les daremos la oportunidad a nuestras radioescuchas de honrar a mujeres piadosas en sus vidas. Les aseguro que serán tocadas e inspiradas por estas historias. Ahora vamos a orar junto con Nancy.

Nancy Leigh DeMoss: Padre, confesamos que como mujeres hemos pecado contra Ti al no temerte y darte la reverencia que mereces. Es difícil para nosotras admitirlo, pero nuestros pecados, si nuestros pecados, nuestros corazones altaneros y nuestra falta de santidad han tenido una influencia dañina en nuestros hogares, en nuestras relaciones, en nuestros trabajos, en nuestras comunidades y en nuestras iglesias.

Así que clamamos a ti Señor y oramos para que limpies nuestra suciedad, para que laves nuestras manchas de sangre con la sangre de Jesucristo. Ten misericordia de nosotras y restaura el fuego y la nube de Tu presencia en nuestros corazones, en nuestros hogares y en nuestras relaciones. Que Tu gloria sea vista por todos a medida que nos convertimos en mujeres que temen al Señor. Oramos en el Nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh De Moss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

23/27 – La recompensa

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

23/27 – La recompensa

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Annamarie Sauter: Proverbios 31 dice que el esposo de la mujer virtuosa se levantará y la llamará bienaventurada, que es más o menos lo que hace este hombre.

Hombre: Yo podría decir con tranquilidad de corazón que aunque yo sé que hay muchas mujeres virtuosas en el mundo, la mía, es la mujer virtuosa perfecta para mí.

Cuando uno se casa hace muchos votos y dice lo mejor de la persona que está ahí porque todavía no la conoce bien. Ahora, cuando después de 33 años tú puedes decir que tu esposa es un regalo de Dios, no solamente porque cumple en mucho, lo que Proverbios 31 expresa de una mujer que teme a Dios, sino porque yo tengo el privilegio de poder decir, que mi mujer es una mujer en la que Dios ha obrado de tal manera que mi corazón está tranquilo, en el sentido de su relación conmigo, su relación con los hijos y aun porque yo puedo decir que los demás pueden hablar bien en las puertas por causa de ella.

Pero cuando se habla de ayuda idónea, de esa mujer que es una colaboradora, de esa mujer que sostiene, esa mujer en la que tú tienes confianza, yo puedo decir que para mi Maggie cumple todos esos requisitos. Con sus defectos como todos los tenemos, con áreas que debe seguir trabajando durante toda su vida, pero yo no hubiera podido encontrar nadie que fuera mejor para mí que ella.

Lo estoy diciendo no comenzando el matrimonio, yo lo pensaba así, ahora simplemente lo estoy confirmando a través de todos estos años de vida. Yo he dicho más de una vez, aun en reunión con mis hijos, que después de mi conversión, Maggie es lo mejor que me ha pasado. Le tengo que dar gracias a Dios porque dice que esa mujer quien te la da es Dios.

Dios tuvo compasión de mí y me mandó una mitad que me complementa en aquellas cosas en que yo necesito ser complementado y ser ayudado. Con las dificultades de la vida pero con nuestro temor al Señor, Dios nos ha permitido tener un matrimonio que hoy yo puedo decir que es un pedazo del cielo, que es mejor que cuando comenzó y que si yo volviera a casarme de nuevo, yo volvería a casarme de nuevo con Maggie. Estoy muy agradecido de Dios por ese regalo que me ha dado en mi vida.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante las últimas semanas, Nancy te ha compartido consejos prácticos sobre Proverbios 31. Algunas de las sugerencias puede que parezcan muy sabias pero difíciles de poner en práctica. Pero si realizas estos difíciles cambios de estilo de vida, tendrás grandes recompensas. Nos explica Nancy:

Nancy Leigh DeMoss: A medida que hemos ido estudiando detenidamente Proverbios capítulo 31, puede que te hayas preguntado: “¿Cómo me beneficia esto a mí?” Porque esta mujer siempre da, sirve, piensa en los demás, y cuando lees todo el texto… Espero que hayas estado leyendo con nosotros. Cada día te he desafiado a leer Proverbios 31 durante 31 días de corrido.

Lo que más sobresale es que esta mujer se concentra totalmente en las necesidades de los demás. Es una persona dadivosa. Es una sierva. Es una mujer que ama. Pero hay momentos en que nos preguntamos en la parte más profunda de nuestros corazones: “¿Y qué hay para mí en todo esto? ¿Cuál es la recompensa? ¿Cuál es el beneficio?”

Si trabajaras fuera de casa, te pagarían todas las semanas o cada dos semanas o una vez al mes o como sea. Trabajas y luego ves la recompensa por tu trabajo y la ves bastante rápido. Quizás hasta la recibas antes de que llegue el sueldo porque tu jefe te podría decir: “Gracias, hiciste un buen trabajo”, o “Aprecio lo que has hecho”. Pero luego te vas a casa y trabajas y es posible que pase mucho tiempo sin recibir el sueldo, la recompensa o el beneficio.

Ahora, en un mundo perfecto, si fuéramos mujeres realmente virtuosas, no nos importaría el sueldo. ¿No es así? Solo serviríamos a los demás porque nos encanta servir. Amamos a Dios. Amamos a la gente. Ese es el tipo de corazón que deseamos tener. Pero me alegra mucho saber que las Escrituras nos dicen que vamos a recibir un pago por nuestra labor. Hay una recompensa. Hay un beneficio. Recibiremos bendición si nos comprometemos a vivir nuestras vidas a la manera de Dios.

Deberíamos querer servir al Señor y deberíamos estar comprometidas a servirle aun, si nunca viéramos el beneficio de hacerlo . Si le servimos solo por el beneficio que podamos obtener de Él, solo amaríamos a Dios por paga. Yo no quiero ser así. Quiero amar a Dios solo porque Él es Dios. Solo porque Él se lo merece. Pero me siento agradecida de que Dios en su gracia nos permita recibir beneficios y bendiciones cuando nos rendimos a su manera de pensar.

Por fin llegamos al último párrafo de Proverbios 31, que es la sección donde se nos habla sobre la recompensa de ser una mujer virtuosa. Ahora, esta recompensa no llega toda al mismo tiempo, ni rápidamente. Tienes que ser paciente. Tienes que soportar. Tienes que llorar mucho, sufrir mucho dolor y trabajar duro para obtener la recompensa… Que también será grande. Aquellas de ustedes que son madres saben que no hay forma de traer un hijo al mundo sin pasar por la labor de parto.

Pero la recompensa de tener ese niño, esa vida, hace que valga la pena pasar por esa labor dura de parto y todo ese dolor. Quiero decir que en el tiempo de Dios, la recompensa de decidir, como mujer, vivir la vida a la manera de Dios, hará que valga la pena todo el dolor, todo el esfuerzo, las angustias y las dificultades.

Pero no puedes llegar a la recompensa sin haber pasado por el proceso de convertirte en ese tipo de mujer, al igual que no puedes tener un bebé o dar a luz sin pasar por el proceso de la labor de parto. No hay atajos.

El problema es que hoy la gente desecha el matrimonio. Abandonan a su familia porque no ven que haya recompensa alguna en preservarla. No esperan lo suficiente. Quieren la recompensa ahora. La quieren instantánea. Quieren tener a los tres años de matrimonio lo que no se logra hasta después de estar casados 30, 40 o 50 años.

Veo como algunos de mis amigos, personas mayores ya, ahora, después de 60 o más años de matrimonio han logrado desarrollar una relación más profunda, más dulce y preciosa que la que nunca tuvieron en sus años de juventud.

Así que quiero desafiarte a que no importa lo difícil que las cosas estén ahora, no importa cuán ardua sea la labor que tengas por delante, no te des por vencida, persevera. La recompensa vendrá. Vamos a concentrarnos en esa recompensa hoy y en las próximas secciones.

Miremos el versículo 28. Vemos como esta mujer trabaja, sirve y da. No se acuesta en la noche y se levanta temprano en la mañana y hace todas esas cosas en las que pensamos cuando hablamos de la mujer de Proverbios 31. Pero el versículo 28 nos dice: “Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada, también su marido, y la alaba diciendo: Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas. Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, esa será alabada. Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas.”

Ahora, vamos a concentrarnos primero en sus hijos y luego veremos la alabanza de su esposo. Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada. Permítanme decir antes de continuar, que sé que hay algunas mujeres que anhelan tener hijos. Algunas no han podido tenerlos o no están casadas. Dios no ha traído un esposo a sus vidas.

Si eres una de ellas, permíteme decirte, como mujer soltera que soy, que Dios puede darte la recompensa y el gozo de la maternidad si tomas decisiones conforme a la voluntad de Dios en tu vida. Qué quiero decir con esto, una cosa es que digas: “No voy a ser madre. No quiero tener hijos. No estoy dispuesta a aceptar esas bendiciones del Señor”.

Pero si deseas ser madre, tener hijos y dar vida, Dios proveerá para ti, como lo ha hecho para mí, oportunidades y medios para que des vida y cultives relaciones maternales. Creo que podrás recibir la recompensa que viene de tener un corazón de madre.

Puede ser que acojas bajo tus alas a los hijos de otros, que ores por ellos y los alientes, tanto a ellos como a sus madres. Compartirás la recompensa de esas madres. Puede ser que Dios te dé otras mujeres jóvenes a quienes puedas ayudar a crecer en la fe. Compartirás las recompensas de una madre.

Pero ahora estamos hablando de las madres y los hijos. Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada. Se trata de una mujer que recibe una recompensa. Es amada. Es alabada. Si tenemos en cuenta la cultura del Medio Oriente en la que este pasaje se escribió originalmente, es realmente sorprendente lo que dice aquí porque en esa cultura no se alababa mucho a las mujeres. Las Escrituras y el Señor Jesucristo siempre han elevado el valor de la mujer en la cultura. Eso es lo que este pasaje hace por nosotras.

Ahora, piensa en los hijos de esa madre, que se levantan y la llaman bienaventurada. ¿Qué significa eso? Bueno, primero te diré lo que no significa. No significa necesariamente que tus hijos despierten todos los días y digan: “Madre querida, gracias por todo lo que haces por mí. ¡Qué madre más maravillosa eres!” Porque si recibiéramos esa recompensa, no necesitaríamos hacer esta serie completa. Disfrutaríamos la maternidad todo el tiempo, ¿no es así?

Se levantan y la llaman bienaventurada. Eso no significa necesariamente que cuando entres a un lugar, tus hijos se van a poner de pie para demostrar cuánto te respetan y te honran, aunque yo diría que no es mala idea.

Probablemente signifique, más bien, que tus hijos crecerán y tendrán una forma de vida que traerá bendición, honor y reconocimiento a su madre. Que la forma en que vivirán cuando lleguen a ser adultos pondrá de manifiesto la inversión que hiciste en sus vidas y la forma en que los criaste. Significa que tus hijos tendrán una mejor oportunidad que los demás de vivir vidas santas y de llenar el rol que Dios diseñó para ellos en sus hogares. El fruto de hijos que crecen y caminan con Dios en sus vidas es tu bendición. Se levantan y te llaman bienaventurada.

Ahora, esto no es una promesa de que todo niño que crezca en un hogar cristiano o piadoso cuando sea mayor temerá y honrará al Señor, porque él será el responsable de sus propias decisiones, de tomar una decisión personal de seguir a Cristo, de la misma forma que tú tuviste que hacerlo. Pero sí creo que dice que debería ser así. Oras para que por la gracia de Dios sea así, que cuando tus hijos crezcan reflejen con su piedad la inversión que has hecho en sus vidas.

Se me ocurre el ejemplo de una madre que me envió por correo electrónico un poema que le escribió su hija de edad universitaria. Madre e hija conversaban sobre asuntos de mujeres, de los roles de las mujeres y de por qué Dios hizo a la mujer. Después de esa conversación, la joven se fue a su habitación y escribió este poema para su madre. Se titula, Un llamado.

Dice así:

Conozco a una mujer que vivió conforme a la verdad que encontró en Proverbios 31 y lo proclamó con todo su ser a través de su vida. ¡Levántense mujeres! ¡Pueden ser bellas, como Dios las creó! 
¡Oh, mujeres, rindan sus vidas a esta tarea! ¡Estamos aquí para servirle a Él!
 Así que entrega tu cuerpo para reflejar Su gloria. 
Eso es lo que esta hija ha oído decir a su madre. 
Entrega tus manos para dar consuelo, prepara tu boca para enseñar y tus brazos para soportar 
el peso del dolor de tus hijos. Sé tú quien avive la llama en el corazón de tu esposo y ayúdalo a alumbrar al mundo con la luz de Cristo. Sé tú la que dobla tus rodillas -eres la esposa preciada de Dios.
 Así que ve al Padre para encontrar quien eres, y no a este mundo lleno de decepción.
 Rinde tu alma, ríndete a Él. Porque Dios desea hacerte bella. 
Aunque nuestro mundo destruye a su paso todo lo que nosotras las mujeres anhelamos ser, ella permanece firme en la verdad, la gracia y el plan de Dios.
Verdad sin excusas. ¿Qué es una mujer de Dios? ¿Qué es el llamado a la maternidad? ¿Qué significa ser una esposa piadosa que sirve a los demás? 
No sé realmente pero…¿Conoces a mi madre?

Esta madre me dijo que se deshizo en llanto cuando su hija le entregó el poema. Se deshizo en llanto. La hija firmó el poema con una posdata que decía (a su madre): “Eres mi inspiración para algún día llegar a ser abnegada y humilde. Una madre que sabe por qué es madre y lo es con gozo… ¡Gracias! Te amo”.

“Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada” y esa es la gran recompensa de una madre.

Pero el versículo 28 nos dice además que su esposo también lo hace. La alaba. Dice en el versículo 29: “Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas”. Tú las superas a todas. Eres la mejor de todas. Eres la mejor.

Charles Spurgeon -muchas saben quién es- el gran predicador inglés del siglo XIX, escribió un tributo a su esposa Susana.

En efecto, lo que estaba diciendo era: “Mi esposa las supera a todas”. Ella se ganó ese respeto. Se ganó ese honor porque fue una mujer que no vivía para sí misma, sino para ser una bendición, para servir y para ser una ayuda -un apoyo- para su esposo y para sus hijos.

Ese tributo está escrito en un lenguaje que es un poco difícil de entender porque se escribió hace aproximadamente 150 años, pero preguntamos a un grupo de hombres cristianos si estarían dispuestos a compartir con nosotros su tributo a sus esposas para expresar lo que ellas significan para ellos. Veamos lo que dijeron algunos:

Hombre 1: Mi esposa es la esposa perfecta. no porque sea perfecta y no tenga pecado y no falle nunca, sino porque creo que Dios la creó y la puso en el lugar exacto y perfecto para encontrarse conmigo y ha sido Su gracia y Su misericordia el que ella me haya complementado.

Durante todos estos años ella ha sido la persona vital para trabajar con mis problemas, con mis pecados, con mi carácter. Me ha guiado, me ha instruido, me ha enseñado con su testimonio, pero también con su entrega, con su entereza, con su desinterés. Ella se da por todos, por sus hijos, por su marido. No importa el riesgo ni tampoco las circunstancias. Lo hace con mucho amor y yo creo que esa es la gracia de Dios obrando en ella.

Ella es una persona sumamente inteligente para mí. Ahí yo voy ganando como hombre y eso me ayuda mucho a estar siempre alerta, a estar siempre aprendiendo, a estar siempre leyendo-, porque tengo una gran competencia en mi casa con respecto a la parte intelectual.

Pero el Señor ha sido muy bueno conmigo. Puedo decir que me ha dado la mujer que yo necesitaba, que buscaba. Sumamente tierna y cariñosa con sus hijos, sumamente dedicada a su casa. Yo estoy tranquilo cuando salgo a trabajar porque sé que cuando llego a mi casa todo está en orden, porque sé que mis hijos están bien criados y principalmente porque sé que su corazón es un corazón conforme al del Señor. Ella busca la gloria de Dios siempre, busca el que sus hijos conozcan el Evangelio, busca el que su marido se regocije y se goce en ella y busca agradarnos constantemente, o sea, que realmente yo doy inmensas gracias al Señor por el regalo que me ha dado a través de mi esposa, no la cambiaría por ninguna.

Hombre 2: Mildred y yo tenemos 21 años de casados. Es para mí un gran honor el poder compartir brevemente lo que ella ha significado para mi en estos 21 años de matrimonio.

En verdad es bueno decir que esa mujer virtuosa de Proverbios 31, Dios me permitió encontrarla. Fue bien difícil pero valió la pena el esfuerzo. Yo buscaba una mujer como ella para que fuera la madre de mis hijos y mi compañera de toda la vida. Desde nuestros inicios Dios me mostró que su valía sobrepasaba la de las piedras preciosas. Una de las cosas que impactaron nuestra relación fue el ver cómo ella decidió desde el principio vivir por la fe.

Como llegó el momento en nuestras vidas donde había que tomar una decisión trascendental… Esta decisión era, dejar de trabajar para atender a los niños en la casa. Yo estaba claro en cuál debía ser la decisión que ella iba a tomar pero yo quería escuchar, ver su respuesta. Cuando ella decidió el renunciar al trabajo y no a sus hijos, esto marcó el inicio de una senda caracterizada por vivir por la fe, vivir un día a la vez.

Eso me ayudó a asumir como hombre, el lugar que Dios tenía solo para mí. Me ayudó a ser un hombre esforzado, comprometido a ser fiel a mis votos matrimoniales de ser todo lo que Dios quería que fuera para ella. Las pruebas no se hicieron esperar e inmediatamente perdí mi trabajo, el mismo mes que nació nuestro último hijo.

Ella nunca dudó que Dios nos sustentaría y me estimulaba a seguir luchando y confiando. Fue muy alentador saber que contaba con sus oraciones y su apoyo. Dios en su fidelidad nos permitió salir de los problemas de formas maravillosas. En verdad mis hijos y yo hemos sido llevados a ser cada vez más varoniles por la decisión de ella ocupar su lugar en la casa y dejarme ocupar el mío.

Qué bueno esto ha sido para nosotros. Hasta cierto punto soy conocido en muchos lugares como el esposo de Mildred. Mis hijos agradecen que ella lo haya dejado todo por dedicarse a ellos, y Dios ha sido glorificado en nuestros familiares inconversos por su confianza en Dios en todo lo que hace.

En lo personal el tenerla como esposa me ha ayudado a ver de una forma muy especial lo que es el amor de Dios por nosotros. Soy el hombre más bienaventurado del planeta pues Dios me dio la mujer que le pedí y que me dio tanta brega conquistar.

Hombre 3: Ester se ha convertido en mi compañera por 10 años y ha sido mi mejor amiga, mi amante y mi soporte en cada etapa de mi vida, desde el trabajo hasta el ministerio. Ella se ha dedicado a traer alegría a mi casa, a traer la Palabra de Dios de formas muy prácticas y creativas. Ha traído honra a mi casa.

Ella se mantiene recordando y celebrando las obras de Dios continuamente en casa. Le enseña a mis niños el Evangelio de formas muy creativas, infantiles pero fieles a la Palabra.

De una forma increíble ella hace y ayuda a mis hijos a que me amen más, me honren más y tengan mayor sentido de gratitud. En lugar de intentar que mis hijos la amen más a ella que a mí, ella hace todo lo necesario para que la amen mucho y la recuerden mucho, pero al mismo tiempo busca que mis hijos me amen, me honren, me celebren. Cada vez que yo llego a casa ella los llama y les dice: «¡Vengan, corran que llegó papi!» y celebran que yo llego.

Ella ha sido muy especial, me ha ayudado a ser un mejor creyente, un mejor padre, un mejor hombre de Dios. Creo que después del Espíritu Santo, mi esposa ha sido la persona que más me ha ayudado a transformarme a la imagen de Cristo.

Nancy: Qué ilustraciones más maravillosas nos han dado estos hombres, de cómo el esposo de la mujer virtuosa la alaba. “Muchas mujeres han obrado con nobleza”, dice él, “pero tú las superas a todas”.

Ahora, cuando vemos un pasaje como éste que hemos estado estudiando en Proverbios capítulo 31, me siento tentada a hablar a los hombres solo por un momento y decirles: “Lo que este pasaje significa es que ustedes tienen que alabar a sus esposas”. Pero, ¿sabes qué? Dios no me llamó para hablarles a los hombres. Dios me llamó a hablarles a las mujeres, así que, ¿qué nos dice este pasaje a nosotras las mujeres? Nos dice que si nos ocupamos de caminar con Dios, llegará el momento en que recibiremos una recompensa.

Ahora bien, quizás pienses: “Mi esposo no me alaba. Estoy tratando de agradar a mi marido. Estoy tratando de agradar al Señor”. Quizás tu esposo no es creyente. Quizás tu esposo no está siguiendo al Señor. ¿Y si tu esposo no es creyente y si nunca te alaba como lo han hecho esos hombres que acabamos de oír?

Permíteme decir dos cosas para darte aliento. En primer lugar, no importa cuál sea la condición espiritual de tu marido, tú sí puedes andar con Dios. Puedes vivir conforme a los estándares de Dios de lo que significa ser una mujer virtuosa, una mujer de carácter noble.

En segundo lugar, recuerda que en última instancia, la alabanza no viene del hombre sino de Dios. La palabra de Dios nos promete que la mujer que teme a Dios, esa, será alabada. Ya ves que vale la pena temer al Señor, tenerle reverencia y andar con Él aunque nunca oigas a otro ser humano alabarte por ello.

Así nos dice Pablo en Colosenses capítulo 3:23-24, “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís.” Tarde o temprano si caminas con Dios, serás alabada. La mujer que teme al Señor, esa será alabada.

Annamarie: Si dedicas tu vida a servir a los demás como al Señor, habrá días pesados. Otros días, recibirás gran aliento y recompensa. Espero que te sientas alentada hoy al oír el tributo a esas mujeres que han servido fielmente durante tantos años.

El programa de hoy forma parte de un estudio de Nancy Leigh DeMoss sobre Proverbios 31. La serie se llama La mujer contra-cultura . Escuchar este material de Nancy por la radio te será de mucha ayuda para tu vida espiritual. Pero, ¿te atreverías a ir un poco más allá?

Un próximo paso podría ser leer Proverbios 31 todos los días por 31 días de corrido. Nancy nos ha desafiado a lograrlo. Otro paso sería estudiar los demás versículos de las Escrituras que hablan sobre cómo servir al Señor de una forma singularmente femenina. Nancy te ayudará a hacerlo con un folleto titulado «Un retrato bíblico de la mujer»

Este folleto podría ser perfecto para un estudio bíblico personal. En él, Nancy hace preguntas tales como: ¿Cuál debe ser el comportamiento de una mujer de Dios? Luego nos da versículos que hablan sobre cada uno de esos temas. Si tomaras una pregunta cada día y meditaras en los versículos, te convertirías cada día más en la mujer de la que leímos.

Podrías compartir este recurso, ayúdalas a pensar en lo que significa ser una mujer de Dios. Puedes obtener este recurso al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Vuelve a escucharnos mañana. Tendremos consejos prácticos para ayudarte a desarrollar la belleza que nunca se desvanece. Te esperamos en la próxima edición de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1 Cita tomada del Comentario del Nuevo Testamento de John MacArthur, 1 Timoteo (Moody, 1995), 209-210.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

22/27 – Un llamado alto y sagrado 

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

22/27 – Un llamado alto y sagrado

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Annamarie Sauter: En Proverbios 31, leemos acerca de una mujer que da y da y da. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Esta mujer es amorosa. Ella es dadora. Ella es una sierva. Esa es su vocación en la vida. Y quizás tú dices: «Yo no creo que quiera ese llamado». Escúchame: Nunca luces más como Jesús que cuando sirves.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cada mujer tiene que ganar con el estudio de Proverbios 31. He aprendido mucho con la enseñanza de Nancy a través de este capítulo. La serie se llama La mujer contra-cultura y si te has perdido alguno de los programas hasta el momento, espero que puedas descargar los audios o escucharlos en línea. Para hacerlo, solo tienes que visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Escuchemos el segmento de enseñanza de hoy en Proverbios 31.

Nancy: Hemos estado acampando en Proverbios 31 y en particular en el versículo 27, donde se nos dice que la mujer virtuosa es una mujer que vela por la marcha de su casa. Hemos hablado de cuidar, de manera práctica, asegurándonos de que las necesidades de nuestras familias estén satisfechas. Pero hay otra forma muy importante de cuidar los caminos de tu casa y esto es a través de la oración.

En el Nuevo Testamento a menudo encontramos que las palabras “velar” y “orar” están vinculadas. Jesús dijo: «Velad y orad, para que no entréis en tentación» (Mateo 26:41, Marcos 14:38). Velar y orar es lo que provee protección para los caminos de tu casa, pero también es un mecanismo maravilloso de proveer protección para tu marido.

En cualquier ambiente de trabajo imaginable en el que se encuentren sus maridos se enfrentan a tentaciones y a presiones. El enemigo, Satanás mismo, está trabajando para hacerlos caer, sobre todo si tu marido es creyente y desea caminar con Dios. Hay montones y montones y montones de oportunidades para que él caiga espiritualmente, moralmente y de otras maneras.

¡Qué bendición es para un hombre saber que en su casa hay una mujer que está velando y orando a su favor y orando mientras él sale al mundo, para que Dios lo proteja y que Dios mantenga su corazón puro!

Amiga, si no vas a orar por tu marido, ¿quién crees que va a orar por él? ¿quién va a velar y orar por su alma? Tú lo puedes proteger de esa manera y proteger a tus hijos mientras velas y oras. Pídele al Señor que te muestre las cosas en sus vidas por las que necesitas estar alerta.

Una mujer me dijo después de la última sesión: “Mi esposo y yo oramos desde la época que nuestros hijos eran pequeños, que si había algo que estaba sucediendo en sus vidas que necesitábamos saber, que fuera expuesto y que nosotros viéramos”. Ella dijo: “Mi hijo vino a mí una vez y me dijo: ‘¿Cómo es que siempre descubren la verdad?’”Ella le contestó, “Hemos estado orando para saberlo.” Esta es una mujer que está velando y orando por los caminos de su casa.

El contraste aquí, en el versículo 27, es que ella puede hacer esto porque ella no está ociosa. Ella no come el pan de ociosidad. Una mujer perezosa no tiene tiempo para dirigir bien los asuntos de su casa.

He estado en el libro de Proverbios en las últimas semanas en mi propio tiempo de devoción personal y una de las cosas que realmente ha estado hablando a mí corazón son las referencias repetidas sobre la pereza y la diligencia. Y encontré realmente, como cuando los versículos empiezan a saltarte en la cara y debes decir: “Señor, ¿qué es lo que me estás tratando de decir?”

Ha sido algo de mucha convicción para mí. Casi me cuesta admitirlo, pero he estado viendo maneras en que no uso mi tiempo sabiamente para la causa de Cristo y para el avance de Su Reino. Yo voy a ser más vulnerable y las personas a quienes Dios me ha enviado a servir y a atender a van a ser más vulnerables, si estoy comiendo del fruto de la ociosidad.

Al pensar en la ociosidad, ¿cuáles son algunas de las cosas que una esposa, una madre o una mujer que cuida su casa —en el contexto de la casa— ¿cuáles son algunas de las cosas que se pueden hacer en que perdemos el tiempo? ¿qué puede robar nuestro tiempo e impedir que utilicemos el tiempo de manera efectiva en el manejo de nuestras casas? ¿qué les viene a la mente cuando hablo de las cosas que pueden constituirse en el «pan de ociosidad» para nosotras?

Invitada 1: La computadora definitivamente puede convertirse en una ladrona del tiempo. Con tantas alternativas en la web puedes caer presa fácilmente de horas y horas frente a la pantalla. Aún leyendo o aprendiendo cosas lícitas. Contamos con tantos recursos que nos pueden ayudar a eficientizar nuestra labor en el hogar, pero a la vez, nos pueden hacer perder un precioso tiempo en las labores diarias.

Invitada 2: Las cosas que siempre pueden convertirse en una pérdida de tiempo o una ocasión para la ociosidad en la vida de algunas mujeres, no son precisamente mi debilidad, o sea, no me gusta hablar por teléfono para nada. No me gusta pasar mucho tiempo en los salones de belleza. No acostumbro a hacer eso. Me gusta ir, hacer lo que tengo que hacer y regresar a mi casa. Y aunque me gusta dormir, si tienes un esposo como el mío que es madrugador, entonces esa no será una debilidad en tu vida porque probablemente tendrás también que levantarte temprano y no tendrás oportunidad de hacer grandes siestas.

Así que parecería que no tengo mayores problemas. Sin embargo al tener que pensar un poco sobre el tema, me di cuenta que cada cual tiene su área…Y en mi caso, ver recetas de cocina en la computadora, vídeos graciosos (en la computadora) de niños o de animales o pasar la mañana del sábado mirando películas o series en la televisión, a veces acompañada con mis hijos, son situaciones en las que generalmente se me va el tiempo.

Nancy: Otra persona, algo que nos priva del tiempo que necesitamos para administrar nuestros hogares.

Invitada 3: Como me apasiona tanto la parte de la cocina, muchas veces me veo en el supermercado dando vueltas por los pasillos buscando opciones para nuevas comidas para hacer para la familia, que es algo lícito, pero que realmente cuando evalúo el tiempo que me pasé en el supermercado inclusive muchas veces gastando más de lo que debería gastar porque cuando uno se queda en el super dando vueltas, pues resulta que muchas veces compras cosas que no eran necesarias y que luego cuando llegas a la casa te das cuenta que gastaste más de lo que tenías en el presupuesto y gastaste más tiempo del que tenías pensado utilizar para el supermercado.

Nancy: Muy bien. No hay nada intrínsecamente pecaminoso acerca de las compras o varias de estas otras cosas que hemos mencionado, pero pueden llegar a ser un vehículo para el ocio.

Otra persona, ¿otra manera de desperdiciar el tiempo?

Invitada 4: Una de las formas en las que pienso que puedo aprovechar mejor el tiempo es planificando en las mañanas, todas las cosas que tengo que hacer durante el día. Tomo en cuenta si tengo que salir de la casa, si preparo también una ruta y también oro al Señor para que me ayude con cada una de esas actividades que tengo que hacer. Realmente, a veces termino los días y pienso que el Señor me ha ayudado y he podido hacer muchas cosas.

Nancy: Así que una manera de malgastar el tiempo es no tomarnos el tiempo de pedirle al Señor que nos ayude a priorizar nuestros días. Si no entras en la presencia del Señor para empezar el día, te darás cuenta de que estás perdiendo el tiempo. A mi padre le encantaba ese versículo en Proverbios que dice: «El temor del Señor multiplica los días»(Proverbios 10:27). Y Dios realmente hace las horas más fructíferas y más productivas si le pedimos que nos muestre cómo debemos usarlas. Otra persona ahora… ¿cuáles son otros ladrones del tiempo, las cosas que realmente nos mantienen ociosas en lugar de ayudarnos a administrar nuestros hogares como debemos?

Invitada 5: Pienso que una de las cosas que puede promover la sociedad, son las preocupaciones y el no descansar en Dios; pues el ocupar mi mente tanto en las preocupaciones de la vida me agota mentalmente, me distrae y no puedo hacer con efectividad y a tiempo los asuntos que tengo pendientes. Hace también que busque entretenimientos para disipar mi agotamiento mental. A la vez esto genera más preocupación por las cosas inconclusas.

Tenemos que aprender a dejar los problemas en las manos de Dios y no buscar otra salida como el ocio para disipar nuestros problemas.

Nancy: ¡Así que los asuntos del corazón realmente importan! Ahora, si pensamos en las maneras en cómo perdemos el tiempo y en no ser ociosas, quizás te sientas un poco tensa. La vida va a ser solo trabajo, trabajo y trabajo. Simplemente no hay ni diversión ni gozo. Bueno, pero volvamos a definir el gozo.

Gozo es saber y hacer la voluntad de Dios para mi vida para esta época de mi vida. Ese es el gozo, hacerlo con Cristo, hacerlo en la plenitud y el poder de Su Espíritu.

¿Entonces, significa eso que nunca tendrás momentos para sentarte, para relajarte y jugar con tus hijos? Por supuesto que tienes tiempo. Pero te aseguras de que tu agenda y tus momentos estén bajo el control y la dirección del Espíritu Santo de Dios. Hay tanta libertad en ser liberada de la ociosidad, porque entonces somos libres para hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer.

Cuando soy ociosa o perezosa, esa palabra que no me gusta, voy a vivir en frustración porque no voy a poder hacer las cosas que sé que tengo que hacer. Las cosas que son importantes en mi lista de prioridades y mi lista de tareas pendientes, y voy a vivir con eso, con la carga abrumadora y aplastante de que no puedo hacer lo que se supone que debo hacer.

A veces es porque hay algunas cosas en mi lista de tareas que no deberían estar en mi lista de tareas pendientes. Deben estar en la lista de tareas pendientes de otra persona. No son las cosas que Dios tiene para mí para esta temporada de la vida, pero a veces, la razón por la que no soy capaz de llegar a las cosas en esa lista, y tal vez esa es la razón por la que tú no eres capaz de llegar a las cosas en tu lista, es porque estamos dejando que algunas de estas cosas menores nos roben tiempo que en verdad le pertenece al Señor y a nuestras familias.

Si es allí donde Dios te encuentra, de nuevo como he dicho a lo largo de esta serie, no dejes que eso te lleve a sentirte culpable. Si eres culpable, arrepiéntete. Confiésalo al Señor. Ponte de acuerdo con Dios sobre tu situación. Obtén Su perdón, que viene no en virtud, no de tu perfeccionismo, sino de la perfección de Cristo por Su muerte en la cruz por tus pecados. Recibe Su perdón y luego pídele el poder de Su Espíritu Santo para que puedas caminar de acuerdo con Su Palabra.

No estamos hablando de llegar a estar abrumada y frustrada por todas las cosas que no podemos lograr. Estamos hablando de encontrar el poder del Espíritu Santo para vivir de la manera que Dios quiere que vivamos. Para aquellas de nosotras que somos mujeres, eso significa mirar bien por los caminos de nuestra casa, y no comer el pan de la ociosidad.

Annamarie: Esa es Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia Saladín, identificando algunas de las causas más comunes de la pérdida de tiempo que pueden afectar al día. Volverá en un momento con la segunda mitad de la enseñanza de hoy.

Tus oraciones tendrán un impacto enorme en tu marido y tus hijos. Tus oraciones pueden tener un impacto tremendo en Aviva Nuestros Corazones, también. De hecho, un grupo de oyentes ora regularmente por Aviva Nuestros Corazones, y no podríamos hacer lo que hacemos sin esas oraciones. Estos oyentes creen firmemente en nuestra misión de ayudar a las mujeres a encontrar la libertad, la plenitud y una vida de frutos en Cristo y se han unido al grupo de apoyo de nuestro ministerio.

Si tienes una carga para conectar a las mujeres con la Palabra de Dios, ¿considerarías unirte a este equipo? Necesitas hacer tres cosas: orar por nosotros, apoyar nuestro ministerio financieramente cada mes, y decirles a tus amigos sobre el ministerio.

Visita nuestra pagina de internet AvivaNuestrosCorazones.com para que descubras las formas en que puedes ayudar a otras personas a través de este ministerio.

Nancy ha estado enseñando a través de Proverbios 31 por algún tiempo y es hora de volver atrás y revisar algunas de las cosas importantes que hemos aprendido. Aquí está Nancy de nuevo con nosotras.

Nancy: Algunas de ustedes han aceptado nuestro reto de leer Proverbios 31 cada día durante 31 días. Espero que haya sido una bendición para ti. Espero que mientras anotas las cosas que el Señor te está mostrando Él esté cambiando tu vida en esas áreas y dándote un corazón y dándote el hambre y el deseo de ser esa clase de mujer.

Pero en el panorama general—hemos visto los detalles—lo que vemos es una mujer que tiene un corazón para su hogar. La razón por la que tiene un corazón para su casa es porque ella tiene un corazón para el Señor. Ella está cumpliendo el corazón de Dios para su vida, centrando sus energías y sus esfuerzos en el contexto de su casa.

Es fácil leer este pasaje y pensar: «Ser como esa mujer no me interesa, porque ella es tan doméstica. Ella tiene todas estas capacidades y habilidades: Ella puede coser la ropa, puede hornear, ¡ella hace las cosas desde cero!» Vemos todas las cosas que esta mujer puede hacer y creemos que así es la mujer virtuosa… Pero eso no es lo que hace a la mujer virtuosa. No son sus habilidades. Ni sus actividades ni su capacidad. No son sus logros visibles.

En primer lugar, se trata de su corazón, y el hecho de que su corazón se centra en su casa. ¿Por qué estoy haciendo hincapié en esto? La razón es que durante los últimos 50 años, el mundo nos ha dicho en términos fuertes e implacables que lo que hace a una mujer valiosa, lo que hace que su vida sea útil, es hacer algo fuera de su casa, como tener una carrera o tener éxito fuera de su casa.

Me doy cuenta de que hay etapas de la vida y madres solteras que nos escuchan, hay mujeres solteras y el grado en que nuestra casa sea la prioridad en nuestra vida, por supuesto, viene determinado por la temporada de la vida donde nos encontremos. Pero, hay tantas mujeres que nos escuchan y mujeres que fielmente escuchan este programa que están en una edad productiva, en la edad de criar a los niños y que tienen su corazón en algún lugar fuera de su casa.

¿Ves? ¡El mundo aplaude eso! Pero si quieres ser el tipo de mujer que Dios aplaude y quieres ser la clase de mujer que cumple con lo que Dios te hizo para ser y hacer, entonces tienes que tener un corazón para el hogar.

Eso significa que si estás en la etapa de la vida en la que eres esposa, en la que eres madre —e incluso aquellas de ustedes que son jóvenes y no están en esa etapa de la vida todavía quizás eres soltera y quizás en el futuro tendrás un marido y tendrás hijos— tienes que estar preparando tu corazón para esto.

Ustedes que son mamás, tenemos que desafiar a las mujeres más jóvenes de esta manera —retarlas para que desarrollen todas las habilidades, todas las capacidades, todas las ideas que puedan, para que puedan usar esas habilidades y esos dones en el contexto de su hogar.

Habrá etapas de la vida cuando puedas estar más libre para hacer otras cosas fuera de tu casa, pero no debes perder de vista tu vocación primaria y prioritaria, que es la de ser una esposa y madre amorosa, dadora, una sierva de tu familia.

Tú quizás me dices: «¿Quién quiere eso?» Bueno, ven a la próxima sesión, porque vamos a hablar de la recompensa. Si realmente estudiamos lo que es la recompensa vas a decir: “Yo quiero eso. Eso es definitivamente lo que quiero”.

Pero quiero hacerles de nuevo un llamado a las prioridades de Dios y decir (con todas las grandes voces de hoy que te dicen que lo que haces en tu casa no es importante), que necesitamos algunas voces que digan lo contrario. Lo que estás haciendo en el contexto de tu casa para ser un apoyo y ayuda de tu marido y la gestión de los asuntos de tu familia, es una vocación santa y suprema.

Te darás cuenta de que esta mujer es la mujer virtuosa. Hay muy pocas cosas en este pasaje del tipo de las que figurarían en la lista de las mujeres de hoy, si les preguntáramos: «Hoy en día, ¿qué es una mujer espiritual?»

Pensamos que una mujer espiritual —si solo fuéramos a hacer una lista— es una mujer que va a los estudios bíblicos, que enseña una clase de escuela dominical, o que está involucrada en la consejería. Decimos: «¡Esa es una mujer espiritual!» Ella lee mucho su Biblia, memoriza las Escrituras, y hace todas esas cosas que nosotros consideramos como «espirituales».

Pero podría decirte que estas cosas no son las que hacen a una mujer inherentemente espiritual. Esta mujer de Proverbios capítulo 31 es una mujer espiritual. y quizás te preguntes… ¿y cómo lo sabes? Debido a todas las formas en que sirve a su familia.

No hay nada en este capítulo sobre una mujer que asiste a los estudios bíblicos. Claro, espero que si tienes la oportunidad de participar en un estudio de la Biblia, que sí lo hagas. Pero te diré que puedes estar sentada en los estudios de la Biblia durante toda la semana y no cumplir el llamado de Dios en tu vida.

Si llegaras a conocer la Biblia y a tener todo tipo de comunión y todo tipo de reuniones y esto no te convierte en una mejor esposa madre y ama de casa, entonces ¿qué sentido tiene? Eso no es espiritual. De hecho, invariablemente, dará lugar al orgullo. Porque dice la Escritura que «El conocimiento envanece, pero el amor edifica». (1 Corintios 8:1).

Esta es una mujer amorosa. Ella es dadora. Ella es una sierva. Esa es su vocación en la vida. Y quizás tú me digas: «Yo no creo que quiera ese llamado». Escúchame: Cuando sirves es cuando más luces como Jesús; luces más como Jesús cuando tomas la toalla y la vasija y lavas los pies de los discípulos, ¡eso es espiritualidad! Así luce el Cristianismo práctico: las mujeres siendo compasivas, dadoras, servidoras, amantes, y cuidadoras.

Cuando estás cuidando a tus padres ancianos, cuando estás cuidando a los niños y todas las etapas en el medio, eso es ser espiritual. Ahora, puedes hacerlo de una manera que no es para el Señor y puedes hacerlo sin el corazón.

Dios no quiere que atiendas a tu familia y a tu hogar sin sinceridad. Puedes tener la casa impecablemente limpia, perfectamente decorada y no ser una mujer espiritual. Pero cuando tomas el amor de Cristo y un corazón de servicio siguiendo a Cristo y lo aplicas en el contexto de tu casa, ¡esa sí es una mujer hermosa! Esa es una mujer piadosa.

Lo que estás haciendo en ese hogar quizás no parezca muy importante. Puede ser que no parezca muy significativo. Puede ser que no parezca satisfactorio. ¿De dónde sacamos esa palabra? Satisfactorio, todo hoy tiene que proveer satisfacción. ¡Eso es tan egoísta!

La pregunta no es si estás satisfaciendo lo que tú quieres hacer con tu vida. La pregunta es: ¿Estás satisfaciendo o cumpliendo el propósito de Dios y el plan de Dios para tu vida? Si quieres gozo supremo y felicidad suprema, proponte hacer la voluntad de Dios y encontrarás que no hay, a largo plazo, nada más satisfactorio.

Recuerda que mientras sirves en el contexto de tu hogar, también es tu servicio supremo a Dios. Cuando mantienes esa casa limpia, cuando estás arreglando esa ropa, cuando estás empacando los almuerzos para los niños para ir la escuela y estás recogiendo las cosas de la familia, cuando estás entrenando a tus hijos y estás cuidando los caminos de tu casa, no solo estás sirviendo a tu marido y a tus hijos, estás sirviendo a Dios.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss no ha terminado. Ella estará de regreso con la historia de una mujer que decidió dar a su casa una prioridad mayor. Durante la serie actual de Nancy, he estado impresionada con lo refrescante y diferente que resulta Proverbios 31, si la comparamos con la actitud del mundo hacia la mujer. Tal vez por eso esta serie se llama La mujer contra-cultura .

Si te encuentras pensando en todas las mujeres que podrían beneficiarse de este material, tengo buenas noticias. Puedes solicitar recursos, folletos y libros para pasar a las mujeres que conoces. Un folleto se llamaUn retrato bíblico de la feminidad bí blica. Al leerlo, contestarás preguntas como estas: «¿Por qué fui creada como mujer?» y «¿En qué consiste la mujer hermosa?» Entonces leerás las Escrituras que tratan sobre cada pregunta.

Descubre por ti misma lo que la Biblia dice acerca de la feminidad. Nancy lo organizó de una forma fácil de entender. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que obtengas una copia de este recurso.

Mientras estés allí, encontrarás otras formas creativas para compartir este mensaje, tal como enviar correos electrónicos con una transcripción de Aviva Nuestros Corazones. Una vez más, la dirección es: AvivaNuestrosCorazones.com.

Mañana, vamos a escuchar algunas historias conmovedoras de mujeres de Proverbios 31 y los niños que se levantan para llamarlas bienaventuradas. Ahora, vamos a unirnos a Nancy con una última historia de alguien que está aprendiendo a convertirse en una mujer de Proverbios 31.

Nancy: Una oyente nos escribió y dijo:

“Aviva Nuestros Corazones me está ayudando a entender la importancia de ser mamá en casa. Me parece que no es una tarea ingrata, después de todo. Yo tengo cinco hijos y he estado en casa durante toda la vida, pero nunca me ha gustado. He luchado contra Dios todo el tiempo. Ahora, estoy sometiéndome”.

Aquí hay una mujer que va a encontrar gozo en hacer la voluntad de Dios porque su obediencia vendrá de un corazón sumiso.

Permíteme concluir leyendo este poema, llamado Un pequeño lugar.

¿Dónde debo trabajar hoy, querido Señor? Y mi amor fluyó cálido y libre. Él respondió y dijo: «¿Ves ese pequeño lugar? Atiende ese lugar para mí”. Le respondí y dije:» ¡Oh, no, no no! Nadie me vería, no verían la calidad de mi trabajo. No es el lugar para mí «. Cuando habló, Su voz, era suave y amable. Él me contestó con ternura, «Pequeña, escudriña tu corazón. Trabajas para ellos o para mí? Nazaret era un pequeño lugar, e igualmente Galilea. «

¿No estamos contentas de que el Rey del universo, el Creador del mundo, dejó el cielo y dijo: “Voy a entrar en ese pequeño lugar, voy a servir, voy a dar mi vida para que tengan vida”.

Cuando sirves en tu casa, estás siguiendo los pasos del Salvador y no hay lugar más grande ni más grandioso dónde puedas estar.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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