21/27 – ¿Qué comunica tu hogar?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

21/27 – ¿Qué comunica tu hogar?

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Annamarie Sauter: Nancy Leigh DeMoss nos dice que las jóvenes necesitan encontrar mujeres mayores para hacerles preguntas como éstas:

Nancy Leigh DeMoss: “¿Me podrías enseñar cómo limpiar mi casa? ¿cómo organizar mi entorno? Nunca me enseñaron cómo hacer esto y me siento avergonzada, me apena esto.” Bueno… déjame decirte que más vale temprano que tarde.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Para que puedas escuchar esta emisión de Aviva Nuestros Corazones, esta estación de radio tiene que estar en orden. Nancy ha estado enseñando verso por verso Proverbios 31, y la estación mantiene los programas en orden a fin de que la serie tenga sentido.

Lo mismo es verdad cuando escuchas nuestros programas a través del Internet u ordenas los discos compactos. El que otro sea organizado te permite a ti relajarte y sentirte cómoda. ¿Estás haciendo tú que otros se sientan así?

Escuchemos a Nancy en la voz de Patricia de Saladín en la serie llamada La m ujer c ontra-cultura .

Nancy: Mientras ibas creciendo, ¿alguna vez pensaste que tu madre tenía ojos en la parte de atrás de su cabeza? Alguna vez pensaste ¿cómo sabe ella eso? ¿cómo lo vio?

Bueno, según Proverbios capítulo 31, se supone que las mamás tengan ojos en la parte posterior de la cabeza. Ahora, no es que diga eso exactamente, pero veremos el versículo que me hace pensar en esta frase.

Proverbios capítulo 31, versículo 27. Sobre esta mujer virtuosa, esta mujer de carácter noble, las Escrituras nos dicen que, “Ella vigila la marcha de su casa y no come el pan de la ociosidad”.

Vamos a dividir este versículo en partes porque nos tomará una, dos o quizás tres sesiones revisarlo. Mira esta palabra, ella vigila. Esta mujer es observadora. ella sabe lo que está pasando, está alerta. Está sintonizada con lo que sucede en su alrededor. No deja simplemente que su familia crezca, ella está siendo vigilante de ese crecimiento.

Es como una guardiana. Si un hombre tiene como labor ser guardia de un edificio durante la noche, en algún establecimiento comercial o en una casa grande, su trabajo es asegurarse de que nadie entre o salga por esas puertas sin que él sepa qué sucede. Es su labor vigilar. Su trabajo es mantener sus ojos abiertos.

No se supone que él se duerma en su trabajo. Quizás tú pienses, “Bueno, es cierto, cuando uno es madre no se supone que te den permiso de dormir, ¿verdad?” Bueno, eso no es lo que dice este pasaje, sino lo que este pasaje más bien dice es que ella es observadora, vigilante.

Ella vigila las situaciones, los asuntos de su casa. Está alerta a la condición de su hogar. Sabe lo que sucede. Conoce las necesidades de su familia. Conoce la temperatura, el clima de su hogar. Está sintonizada con los cambios en la vida de sus hijos. Y, por cierto mamás, esta es una manera en la que ayudamos a nuestros esposos porque muchas veces vas a percibir estas cosas antes que él, siendo que las mujeres típicamente estamos más sintonizadas relacionalmente.

Puede que te des cuenta de algunas de estas cosas, tal vez es algo en la vida de tus hijos; quizás ves ciertas semillas que pudieran desarrollarse en algo que te preocupa. Parte de ser ayuda de tu esposo es llamar su atención sobre estos asuntos.

Ahora, no significa que vas a fastidiarlo y a darle la lata con esos temas. No significa que eres el Espíritu Santo de su vida. Vas a pensar antes de hablarlo y esperas ver si es el tiempo de Dios evaluando si lo que percibes es correcto. Pero al ser vigilante, estás siendo de ayuda para tu esposo; estás siendo de ayuda para tu familia.

Aquí vemos a esta mujer que al vigilar la marcha de su casa no se pierde nada. Está alerta a los detalles de lo que sucede en su familia; no para controlar a su familia, sino para servirle mejor.

Y el estar vigilante a la marcha de su casa puede ser algo tan práctico como notar que los pantalones de tu hijo de 8 años le quedan “salta-charcos” (están muy cortos) porque él está creciendo. Necesita pantalones más largos. Esa es una forma práctica en que vigilas la marcha de tu casa.

Puede también que vigiles lo que comen y notes si están tomando tanta azúcar que su comportamiento está siendo afectado. Estás alerta al hecho de que algunos niños no toleran mucha azúcar, así que vigilas sus dietas, sus consumos, estás vigilante de la marcha de tu casa.

Pero es mucho más fácil vigilar los aspectos físicos de tu casa que los aspectos espirituales, estar en sintonía con lo que sucede en el corazón de tus hijos.

Algunas de estas cosas no las conocerás con simplemente mirarlos. Pero te digo que en la medida que oras por tus hijos y que estás en la Palabra, el Espíritu Santo te ayudará a saber cosas que de otro modo no podrías saber.

Dios te dará la sabiduría. Dios te dará sagacidad para saber qué sucede en la vida de tus hijos. Él te mostrará en qué cosas debes estar alerta. Por eso es que como madre no puedes hacer esto sola.

La crianza, el ser esposa, el ser una mujer virtuosa, es algo que harás caminando en el poder del Espíritu Santo.

Él es quien te capacita para hacer esto. Y al pensar en esta madre en esta esposa, también ella estará alerta sobre quiénes son los amigos de sus hijos.

En días pasados le pregunté a una madre: “¿Te agradan los amigos que tus hijos han escogido?” Y la mamá podía darme la respuesta porque ella sabía quienes eran los amigos de sus hijos y sabía el tipo de influencia que tenían esos niños sobre la vida de ellos. Esa es una mamá que vigila la marcha de su casa.

Las madres necesitan saber. Tú necesitas saber qué están leyendo tus hijos, lo que escuchan, lo que visten.

Tengo que decirlo, que a veces me sorprende la forma en que algunos padres dejan que sus hijos salgan vestidos de sus hogares.

Madres, ¿están vigilando bien la marcha de sus casas? ¿cómo visten tus hijos? Puede que digas, “Bueno, eso es lo que se usa”. Eso es lo que se usa pero escúchame, la mamá eres tú.

Dios te dio la responsabilidad mientras esos hijos estén bajo tu autoridad, bajo tu techo. Dios te dio la responsabilidad de vigilar sus pasos, de saber cuándo salen y cuándo entran y saber qué hacen.

Probablemente a cierta edad tus hijos comenzarán a no estar tan contentos de que quieras saber todo lo que hacen y dónde estuvieron y con quién estuvieron. Pero eso es parte de tu trabajo.

De nuevo, no es que estés controlando cada detalle de la vida de tus hijos. Uno de los retos que tendrás es dejarlos libres a medida que crecen. Pero si vigilaste bien la marcha de tu hogar cuando ellos eran pequeños, a medida que van creciendo encontrarás que está bien soltarlos porque habrán adoptado la forma de pensar, de vivir y de actuar conforme a la voluntad de Dios. Debes velar bien por los hábitos, las actividades de los miembros de tu familia, el desarrollo espiritual de tus hijos, el clima de tu hogar.

Podrás notar que las cosas van llegando al punto donde todos van en direcciones tan diferentes que la familia no tiene realmente tiempo de hablar o de estar juntos. Puede que necesites decir: “Oigan, necesitamos tiempo como familia, necesitamos un tiempo donde cerremos la puerta, apaguemos la televisión y mandemos a los amigos a sus hogares”.

Porque hay un tiempo para abrir nuestras puertas para la hospitalidad y hay un tiempo en que nuestra familia necesita reunirse. Hemos estado entrando y saliendo demasiado. Eso es velar por la marcha del hogar. Y por supuesto, no lo haces independientemente de tu esposo. Lo haces como parte de un equipo con él, como su ayuda.

Puede que tu esposo en algún punto no lo vea como tú lo ves. Entonces, no lo fastidies con eso. Exprésale tu punto de vista y luego retrocede y deja que el Señor sea quien decida qué punto prevalece. Hay un balance aquí porque cuando comenzamos a hablar de vigilar bien, sé que hay madres que se convierten en ultra-controladoras y se aferran tan fuertemente a esto que hacen sentir a sus familias como que no tienen espacio ni para respirar. Ahí está el balance.

Así que cuando sea necesario, alerta a tu esposo, pero no dejes el dedo puesto en el botón de alerta. Suéltalo y deja que el Señor sea quien ponga eso en el corazón de tu esposo.

Ahora, la segunda parte de este versículo nos dice algo que es importante. Si vas a observar la marcha de tu hogar, debes observar la segunda parte que dice “no come el pan de la ociosidad” (versículo 27). Esta no es una mujer ociosa, es una mujer industriosa, diligente. Ser una mujer virtuosa es mucho trabajo. Es un trabajo difícil. No viene de manera natural o fácilmente. Requiere el constante estar disponible en tu puesto de trabajo, constantemente alerta.

Es interesante que en 1 Timoteo capítulo 5, el apóstol Pablo nos habla de este tema de la ociosidad. Al igual que Proverbios lo relaciona al manejo del hogar.

En el contexto inmediato, 1 Timoteo capítulo 5 habla sobre las viudas jóvenes. Pablo va animar a las viudas jóvenes a que se vuelvan a casar porque, dice él, que si no lo hacen su tendencia será, o podría ser, el de volverse ociosas.

Ellas aprenden a ser ociosas, (observa luego los versos 11-15) andando de casa en casa, y no solo ociosas sino chismosas y husmeadoras. Cuando no te ocupas de las cosas para las que Dios te creó; cuando tienes tiempo en tus manos que Dios no pretendió que usaras de otro modo, entonces llenarás ese tiempo con algo. Y muchas veces con lo que lo llenamos es hablando.

Las mujeres que tienen mucho tiempo para hablar por teléfono, puede que estén dejando de hacer algunas de las cosas que deben estar haciendo en ese tiempo. Y ¿qué sucede cuando tenemos mucho tiempo para hablar? Tendemos al chisme y a entrometernos en lo ajeno.

Y Pablo continúa diciendo… “Hablando de cosas que no son dignas”. Así que dice, “Por tanto, quiero que las viudas más jóvenes se casen, que tengan hijos, que cuiden su casa y no den al adversario ocasión de reproche”. (versículo 14).

Cuiden sus casas, como ves, si eres ociosa, no tendrás tiempo para cuidar tu casa. No podrás vigilar bien la marcha de tu casa. Pero si eres diligente, estarás preparada a tener el tiempo de organización, manejo y liderazgo que tu hogar necesita.

Si eres ociosa, las cosas en tu casa estarán fuera de control. Y si estás pasando tu tiempo haciendo las cosas que no corresponden a esta etapa de tu vida, tu casa estará fuera de control.

Ahí es donde encontramos mujeres que dicen: “Mi casa es un desastre, no puedo limpiarla, no puedo organizarla. Mi vida es un desorden, mi vida está fuera de control, mis hijos están fuera de control”. Estas tienden a ser expresiones de mujeres que están fuera de control porque han sido ociosas.

Así que ¿puedes ver el contraste? Si eres ociosa no podrás manejar bien tu casa.

Proverbios entonces nos dice que esta mujer maneja bien su casa. “Ella vigila la marcha de su casa y no come el pan de la ociosidad” (verso 27).

Recientemente alguien me envió un correo electrónico muy lindo, titulado: «Por qué amo a mi mamá»; y dice así:

Mamá y papá estaban viendo la televisión cuando mamá dijo: estoy cansada, es tarde, creo que me voy a la cama. Así que se fue a la cocina, preparó los emparedados para el día siguiente, lavó los envases de las palomitas de maíz, sacó la carne del congelador para la cena del día siguiente, revisó los niveles de los cereales, rellenó el envase del azúcar, colocó las cucharas en los cazos y los colocó en la mesa. Preparó la cafetera para la mañana siguiente.

Luego puso unas ropas mojadas en la secadora, planchó una camisa y cosió un botón flojo. Recogió las piezas de un juego que quedaron sobre la mesa y puso la guía telefónica en su gaveta de nuevo. Regó las plantas, sacó la basura y colgó una toalla para que se secara.

Bostezó y se estiró de camino a su habitación. Se detuvo en su escritorio y le escribió una nota a la profesora, sacó el dinero para el pasadía escolar, firmó una tarjeta de cumpleaños de una amiga y escribió una lista para el supermercado y ambas las dejó cerca de su cartera.

Mamá, luego de lavar su cara, untarse humectante, cepillarse y pasarse el hilo dental y pintarse las uñas escuchó a papá decir: “Pensé que te ibas a la cama”. “Ya voy”, dijo. Puso agua en el plato del perro y entró la gata, se aseguró que las puertas estaban cerradas. Vio a cada uno de los chicos, apagó una lámpara, colgó una camisa, entró unas medias sucias en el cesto de ropa sucia, y tuvo una breve conversación con el que estaba aún despierto haciendo tareas.

De vuelta en su habitación puso la alarma, sacó la ropa para el día siguiente, acomodó los zapatos en la zapatera. Agregó tres cosas en la lista de mañana. En ese momento papá apagó la televisión y anunció a nadie en particular “me voy a la cama” y así lo hizo.

Ahora, no es mi intención enfatizar nada acerca de los hombres, lo que pretendo es que esto sea una ilustración de lo que escuchamos decir de que el trabajo de la mujer nunca termina. En cierto modo, quizás esa mujer ilustra lo que hemos estado viendo en Proverbios capítulo 31.

Hemos estado viendo el versículo 27 donde se nos dice que esta mujer virtuosa, esta mujer de carácter noble, “ella vigila la marcha de su casa y no come el pan de la ociosidad.” Ella es trabajadora, siempre alerta, siempre vigilante de que las necesidades de su familia sean cubiertas.

Porque, como verán, si una mujer no hace lo que Dios la ha llamado a hacer en el manejo de su hogar, si no está ocupada haciendo el trabajo que Dios le ha asignado hacer, entonces será ociosa y su casa y cualquier cosa que tenga en esa etapa de su vida, estará fuera de control. Entonces el enemigo apunta su dedo y pregunta: “¿y ella es cristiana?”

No es solo un reflejo negativo sobre ella misma, sino que se reflejará negativamente en su esposo, en sus hijos y más importante aún, se reflejará negativamente en Cristo.

Las mujeres nos escriben y comparten conmigo áreas de lucha que han vivido. Algo que veo muy frecuentemente es la lucha con la disciplina, la lucha con el uso del tiempo y como organizar su vida. Me conmueve leer lo que una mujer nos escribió no hace mucho tiempo atrás. Ella dijo:

“Soy indisciplinada en casi cada área de mi vida. Apenas soy consistente en cepillarme los dientes. Tengo el mal hábito de ser vaga y algo desordenada. Si entraras a mi casa pensarías que somos unos cerdos. En general lo que soy es indisciplinada.

Quiero ser la mejor esposa y madre posible, pero fallo una y otra vez por mi actitud egoísta e indisciplinada. Estas son áreas de mi vida que están en cautiverio y ella habla de sus hábitos alimenticios. He ganado 50 libras en los últimos 5 años. Esto me hace físicamente poco atractiva y me siento mal por mi esposo.

En general no tengo una rutina diaria. Me cuesta mantenerme en el presupuesto que mi esposo y yo diseñamos.

Ahora bien, no culpo a mis padres. Mi papá era un hombre muy ocupado y mi mamá también. En esencia me crié sola. —Y ahora ella como esposa y madre está luchando con estas cosas.— ¿Podré desarrollar las destrezas necesarias para convertirme en un ente disciplinado y productivo de la sociedad? ¿Me puedo convertir en una esposa que ame más a su familia que a sí misma? Quiero entrenar a mis hijas para que se conviertan en niñas piadosas, disciplinadas y productivas. ¿Hay esperanza de cambio para mí, a los 31 años?”

Deja que te diga: “¡claro que si! ¡hay esperanza!” Por eso tenemos Aviva Nuestros Corazones porque tenemos un Dios que cuida nuestros corazones y a quien le importan nuestros hogares y cómo estos son afectados por la condición de nuestros corazones.

Para eso está la gracia de Dios, para las fallas. Es para las personas que jamás han aprendido, que jamás han desarrollado las destrezas de vida que quizás debieron haber aprendido cuando eran niños, pero que a través de un corazón arrepentido y de un espíritu contrito y enseñable todas nosotras podemos aprender y adquirir esas destrezas y esas disciplinas que necesitamos tener para ser las mujeres que Dios quiere que seamos.

Permíteme decirte a modo de paréntesis: si la historia que leí se parece a la tuya de alguna manera, no te quedes con eso dentro, ¡busca ayuda!

Ve primero al Señor, como esta mujer está haciendo y dile: “Señor, no quiero ser así. Quiero ser una mujer disciplinada. No quiero ser ociosa. Quiero poder entrenar a mis hijos en el camino correcto, pero necesito de tu gracia”. Entonces busca una mujer que conozca a Dios y que camine con Dios y que sea una mujer disciplinada en las áreas donde tú luchas y dile: “¿podrías ayudarme?” Humíllate.

Quizás dices: “No me imagino entrando a nadie a mi hogar”. Humíllate. Busca a alguien. Hay gente que nace siendo organizada. No creo que nadie nazca siendo disciplinado, eso es algo que el espíritu desarrolla en nuestras vidas. Pero hay personas que organizan sus horarios, sus días y su entorno con mas naturalidad.

Encuentra alguna de esas personas y deja que use su don contigo y dile: “Necesito ayuda. Nunca aprendí como se hace esto y me avergüenza. ¿Me podrías ayudar y podrías enseñarme cómo se limpia mi casa, cómo organizo mi entorno, cómo mantengo mi cuerpo bajo control?” Solo las disciplinas, las disciplinas básicas de la vida. Y mientras más temprano mejor, porque si dejas pasar el tiempo, quizás tus hijos habrán crecido y habrás reproducido en ellos asuntos de carácter que hoy lamentas. Aunque hay cosas que no vuelven atrás, por la gracia de Dios siempre tenemos esperanza

No importa la edad en que estés, ni la etapa de vida en que vives, cuando Dios te habla de algo, no es muy tarde para lidiar con eso. Ahora, no lo dejes para después porque vendrá el tiempo en que esta mujer desearía que le hubieran enseñado estas cosas a los 13 años en lugar de luchar con ellas a los 31; lo cierto es que Dios se acercará a ti donde quiera que estés.

Dile: “Señor necesito ayuda.” Ve al cuerpo de Cristo y dile: “Necesito ayuda, necesito ser entrenada en cómo ser una mujer responsable para velar por los asuntos de mi hogar”.

Si no lo haces, déjame recordarte que hay consecuencias. Tu esposo cosechará esas consecuencias. Y el enemigo, el mismo Satanás tiene municiones. Él tiene municiones para mantenerte derrotada, para mantenerte en la esclavitud que esta mujer señala. Ella se siente miserable porque el enemigo la acusa.

Él le dice: “Mírate, no puedes organizar tu vida”. Pero otras personas la ven. El enemigo está usando su falta de disciplina, su ociosidad como pretexto para que Cristo luzca mal.

No quiero que se vayan con una carga o con un sentido de culpabilidad por esto. Solo quiero que sepan que por esto es que hay mucho en juego cuando hablamos de convertirnos en mujeres que reflejan la belleza y el corazón de Cristo.

No es solo para que podamos ser más felices. Es porque el Evangelio está de por medio. La forma en que vivimos y como funcionamos y como lucen nuestros hogares, todo refleja el Evangelio de Cristo.

Por esto quiero que mi entorno y la forma en que me desenvuelvo y organizo mi agenda, que todo diga: “así luce Dios”. Esta es Su belleza. Estas son Sus formas, y de ese modo hacer Sus formas atractivas para el mundo que observa.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss acaba de darte una buena razón para mantener tu hogar bien organizado. No para impresionar a los amigos que visitan. No porque quieres ser una perfeccionista. Ni para que tu hogar luzca como salido de un catálogo o revista.

La razón por la que mantenemos organizado el hogar es para la gloria de Dios. La gloria de Dios es el centro de un libro práctico que Nancy escribió junto a otras sabias mujeres como Carolyn Mahaney, Susan Hunt, y Bunny Wilson.

Se titula “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” Este libro te ayudará a conocer lo que significa tener un hogar que trae gloria a Dios. Te introducirá a los conceptos de feminidad bíblica.

Mañana compartiremos sobre un aspecto del hogar que probablemente no escucharás en el programa de Martha Stewart. Se trata de la oración. Espero que nos sintonices de nuevo. Oremos ahora.

Nancy: Padre te doy gracias por Tu gracia. Si no fuera por Tu gracia no tendría esperanza. Pienso en esta mujer que pregunta si hay esperanza de cambiar y de ser diferente a los 31 años, esperanza para criar a sus hijos de manera diferente a como a ella la criaron”.

Gracias porque sí hay esperanza, una esperanza tan grande como lo eres Tú. Oro para que infundas esa esperanza y aliento en el corazón de alguna mujer que nos escucha, que esté desalentada, abrumada, frustrada. Oro que la levantes y la saques de donde está metida, se vuelva a Ti y se arrepienta de todo mal comportamiento.

Te pido la dirijas donde pueda encontrar ayuda, donde pueda encontrar una mentora—alguien que de manera práctica pueda ayudarla a organizar su día, su mundo, su ambiente de manera que te traiga gloria a Ti. En el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Música: Que mi Hogar Sea tu Casa, Ministerio de la música adventista de España, Bienvenidos a Adorar 01 ℗ 2012

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

20/27 – Palabras Medidas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

20/27 – Palabras Medidas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/palabras-medidas/

Annamarie Sauter: ¿Por qué parece más fácil derrumbar un hogar que construirlo? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh Demoss: Sin importar cuán bien puedas cocinar, limpiar o coser, Sin importar cuán limpia este tu casa, sin importar cuán bellamente decorado tu hogar puede estar, tú puedes destruirlo todo con un pequeño instrumento llamado la lengua.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia Saladín.

¿Qué pasaría si estuvieras probando una nueva receta, pero no midieras nada, y solo agregaras cualquier cantidad de ingredientes que se te ocurra? Sería un desastre. Si la harina y el azúcar deben medirse, ¿cuánto más importante será medir nuestras palabras? Aprende a hablar cuidadosamente al escuchar a Nancy continuar en una serie llamada La mujer contra-cultura , basada en Proverbios 31.

Nancy: Si yo te dijera que durante la semana pasada teníamos una pequeña grabadora encendida en tu hogar, y ha recogido todo lo que se ha dicho en tu casa durante ese tiempo— todo lo que tus hijos dijeron, sí, todo lo que tu esposo dijo, y todo lo que tú dijiste. Nos las arreglamos para obtener los audios, y vamos a pasarlos en Aviva Nuestros Corazones para que todos los demás los oigan. ¿Tenemos algunos voluntarias? No creo.

Sabes, esta idea de que todo lo que digo está siendo grabado —que Dios lo está grabando— es algo que nos debe poner a pensar ¿No es triste darnos cuenta de que somos mucho más cuidadosas con las palabras que decimos fuera de nuestro hogar que con las que decimos dentro de ellos?

Proverbios capítulo 31 —hemos estado viendo este pasaje por varias semanas, y yo las animo, si aún no han comenzado, a tomar ese texto y empezar a leerlo todos los días por 31 días. Si estás en medio de este reto, no te rindas. Quédate ahí y deja que Dios continúe hablándote directo al corazón a través de este pasaje durante estas semanas.

Y hoy llegamos al versículo 26 hoy donde nos dice que esta mujer virtuosa abre su boca. Este es el primer versículo que menciona a esta mujer hablando. Y eso nos debe decir algo. Esta no es una mujer que habla mucho. No es conocida por su mucho hablar.

Hay otras cualidades por las cuales es conocida—su corazón de sierva, su compasión, su ternura, su diligencia—pero cuando la gente piensa en esta mujer, lo que ella dice no es lo primero que les viene a la mente. “Ella abre su boca con sabiduría y hay enseñanza de bondad en su lengua.”

Y me encanta este versículo. Bueno, quizás no deba decir que me encanta este versículo. Lo que quiero decir realmente es que, yo necesito ese versículo, y es un versículo de Proverbios 31 al que vuelvo una y otra vez, probablemente más que a cualquier otro. “Ella abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza (o la ley de la clemencia) está en su boca.” Sabiduría y bondad o clemencia.

Ahora, permítanme ofrecerles poco del contexto aquí. En primer lugar, estamos hablando acerca de una mujer que está siendo descrita primeramente en el contexto de su hogar. No es el único lugar donde ella está, pero ella es una mujer cuya vida está centrada alrededor de su casa.

Y estamos hablando no solo de la forma en que habla cuando está en la iglesia, no solo como ella habla cuando viene a las sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones, sino de la forma en que ella se expresa cuando está en el hogar con su esposo, con sus hijos, o quizás, algunas de ustedes, con sus compañeras de habitación, o viviendo con familiares o viviendo en cualquier otra situación, pero esta es la forma en que ella habla en su círculo más íntimo de amigos y familiares.

Muchas de nosotras hablamos de forma diferente cuando estamos fuera de nuestros hogares, hablamos en formas que no pensamos hablar dentro de nuestros hogares. ¿Cómo puedo alentar? ¿Cómo puedo hablar palabras que levanten el ánimo? Yo vivo sola, pero me doy cuenta de que cuando voy a visitar mi familia muchas veces noto que no tengo las cortesías comunes con ellos que tengo con los de afuera.

Entonces hay cosas que digo en el contexto de mi hogar que no pensaría decir nunca fuera de ese contexto—también la forma en que reacciono. Si un invitado viene a mi casa y derrama el jabón líquido en la alfombra, u otra cosa, y ellos se sienten mal por haberlo hecho, yo les digo “No te preocupes, eso no es nada”.

Pero que alguien en mi casa o mi oficina o alguien cercano a mi me invada mi espacio o me moleste o haga algo que yo encuentre fastidioso —yo voy a ser más rápida para señalárselo, para criticarlo, o para hablar palabras que no son sabias ni bondadosas. Este es un versículo que probablemente estemos más dispuestas a aplicar fuera de nuestros hogares que en el lugar donde más importa: donde vivimos cada día.

Y quiero decir que no importa cuántas habilidades domésticas tengas, no importa qué tan bien cocinas, limpias o coses, no importa cuán creativa seas, no importa cuán eficiente y organizada eres en tu hogar, no importa cuán capacitada eres en tu trabajo o en el ambiente de tu casa, no importa cuán limpia está tu casa, no importa cuán bellamente decorado puede estar tu hogar, puedes destruirlo todo con un pequeño instrumento llamado tu lengua.

Es algo terrible pensar el daño que nosotras las mujeres hacemos con nuestras lenguas, y por eso es que tengo que volver a este versículo una y otra vez y decir, “Señor, hazme el tipo de mujer que abre su boca con sabiduría y que la enseñanza o la ley de la clemencia está en mi lengua”.

Ahora, esto requiere… Ser este tipo de mujer, requiere auto-control. Nuestro problema es que muy frecuentemente no tenemos dominio propio, así que decimos lo que pensamos. Especialmente cuando estamos con personas que conocemos muy bien, bajamos la guardia, y no estamos tan conscientes de lo que estamos diciendo. Vivimos en una época en que se nos estimula a ser abiertas, a ser auténticas, “solo expresa tus sentimientos”.

Pero el hecho de que tú lo pienses o lo sientas no significa necesariamente que lo debas decir. Ahora, yo no estoy promoviendo la deshonestidad. No estoy promoviendo la hipocresía, lo que estoy diciendo es que hay algunas cosas que siento que no debo decir.

Y tú dices, “Pero mis hijos lo hacen”. ¿Adónde están tus hijos aprendiendo a hacerlo? Ahora, tus hijos necesitan ser entrenados, y yo no estoy diciendo que el hecho de que ellos no tengan auto-control significa necesariamente que tú tampoco lo tengas. Pero te voy a decir algo: si tú quieres ayudar a hijos a que tengan auto-control con sus lenguas, una de las cosas que ayudará mucho es que ellos tengan una mama que permita que el Espíritu controle su lengua.

En el caso de esta mujer: “Ella abre su boca”. En un sentido ella lo hace deliberadamente. Ella abre su boca cuando tiene algo que decir que necesita ser dicho. Ella es una mujer medida en sus palabras. Sus palabras son pensadas antes de ser pronunciadas. Su boca no está siempre abierta.

Ahora, si vamos a ser mujeres que hablan con sabiduría y gentileza, significa que tenemos que tener un corazón sabio y gentil porque nuestras palabras reflejan lo que hay en nuestros corazones. Tú no te despiertas una mañana con un corazón sabio y bondadoso. Eso debe ser cultivado. Tiene que ser atendido. Tiene que ser desarrollado.

Jesús dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mat 12:34). ¿Y qué es lo que sale de mi boca? ¿Y si tomáramos esa grabación que te dije que hicimos en tu casa la semana pasada? Quizás tú dirás: “Bueno es que yo no quise decir todo eso…” ¿Sabes lo que es realmente triste? Que todo salió del corazón. De ahí salió.

Así que si quiero que mis palabras sean diferentes, necesito decir: “Señor, necesito un corazón diferente. Necesito que cambies mi corazón.” Eso puede requerir arrepentimiento. Puede significar reconocerlo primero delante del Señor y luego ante tu esposo y ante tus hijos, decirles: “No he tenido palabras sabias ni gentiles, y ha sido un reflejo de un corazón airado o impaciente. Por favor, perdóname.” Y entonces permitirle al Señor que te cambie.

Él puede, y Él te dará ese tipo de corazón que le estás pidiendo. Ahora, no sucede de la noche a la mañana, pero según le permitimos que nos moldee y cambie nuestros corazones, entonces lo que va a salir de nuestras bocas reflejará un corazón arrepentido, bondadoso y sabio que Dios ha puesto en nosotras.

Annamarie: ¿Qué tipo de palabras han estado saliendo de tu boca hoy? ¿Qué revelan esas palabras acerca de tu corazón? Nancy Leigh DeMoss volverá enseguida a decirnos más acerca de la importancia de hablar con cuidado. Ella está enseñando a través de Proverbios 31.

Proverbios 31 te dará sabiduría acerca del tiempo y del dinero. Te ayudará a pensar por adelantado y a organizar tu hogar y, tal y como escuchamos hoy, te ayudará a hablar con sabiduría. Nancy Leigh DeMoss cubre todos estos tópicos y mucho más en esta serie llamada La mujer contra-cultura .

Ella está caminando versículo a versículo a través de Proverbios 31 y enfocándolo de maneras que yo no había escuchado. Creo que puedes concluir lo mismo según vayas escuchando. Si te has perdido algún programa de esta serie, puedes encontrarlo en nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Bueno, hoy estamos en un tema que siempre me hace sentir un poco incómoda, y con razón. En cierto sentido, yo espero que tú también te sientas incómoda porque como mujeres necesitamos un recordatorio constante de parte de Dios acerca de las palabras que hablamos.

Estamos en Proverbios 31:26, uno de los versículos que más convicción me da de todo el pasaje. Habla acerca de la forma que esta mujer usa su lengua. “Ella abre su boca con sabiduría” dice la Escritura. Esta mujer virtuosa, esta mujer de excelente carácter, cuando abre la boca para hablar, es con palabras de sabiduría. “Y en su lengua está la enseñanza o la ley de la clemencia”.

Y algunas de ustedes están enseñado a sus hijos en el hogar. Cualquiera de ustedes que tenga hijos está enseñando sus hijos, aun sin darse cuenta, y les están enseñando muchísimo. Le están enseñando muchísimo de la vida, pero… ¿saben qué? Les están enseñando aún más en las ocasiones en que no se dan ni cuenta de que están enseñando que cuando están sentadas en un tiempo mas formal y estructurado donde dicen: “Esta es nuestra hora de clase”.

Cuando enseñas a tus hijos, ¿lo haces con la ley de clemencia? ¿Y cuando los corriges? A propósito, ellos necesitan ser corregidos; no significa que tú nunca tengas que decirles cosas duras a tus hijos. Pero, cuando los corriges, cuando les señalas cosas en sus vidas que tienen que cambiar, ¿lo haces con gentileza?

Si estás reaccionando a sus acciones, no estarás enseñando con sabiduría y gentileza, pero si puedes retirarte de la situación y buscar la perspectiva de Dios sobre eso, entonces puedes ser controlada por el Espíritu de Dios. No tienes que ser hiriente. No tienes que airarte.

No tienes que decir cosas que luego quisieras no haber dicho porque estarás bajo el control del Espíritu de Dios. Por eso es que es tan importante que antes de que comencemos nuestro día, antes de que abramos nuestras bocas para hablar a otros, primero vayamos a la presencia de Dios y dejemos que Su Palabra entre a nuestros corazones, a nuestras mentes, para que cuando abramos nuestras bocas para hablar, lo que digamos esté controlado por lo que nos está llenando, que en este caso es la Palabra y el Espíritu de Dios.

Como mujer tú necesitas sabiduría. ¿Cómo la obtienes? Bueno, las Escrituras dicen que “El Señor da sabiduría; y de Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia” (Pro 2:6).

¿Tú quieres tener sabiduría para hablarle a los demás? Entonces tienes que entrarte en este Libro —en la Biblia— y entrar el Libro en ti para que puedas saber cómo comunicar una palabra piadosa y edificante a tiempo. Tú sabrás cómo hablar palabras que ministren gracia a los que escuchan y que ministren a la necesidad del momento.

Si quieres ofrecer palabras gentiles, necesitas ser llenada con el Espíritu Santo. ¿Cuál es el fruto del Espíritu? —Amor, gozo, paz, paciencia, bondad. Y tú dices: “Es que mis hijos están actuando de tal o cual forma”. O “Estas personas con quienes trabajo están actuando de tal manera y es demasiado difícil responder con gentileza”.

Puede que sea imposible para ti, pero no es imposible para Dios. Su Santo Espíritu vive dentro de ti, así que Él puede darte en esos momentos una respuesta clemente y bondadosa.

Ahora déjame decirte como te dije anteriormente en otras sesiones: eso no significa que nunca vas a fallar. Tú vas a caer, yo caigo. Ahora, el problema es que después que está dicho, está dicho; pero habiéndolo dicho, devuelvete y enderézalo.

Sea cual sea el principio de la Palabra de Dios que hayas violado al Señor y dile: “Por favor perdóname. Eso no fue gentil. Eso no fue sabio. Eso no fue verdad. Eso no era necesario”,o sea cual sea el principio de la Palabra de Dios que hayas violado y entonces si lo has dicho a alguien más, sea tu compañero o tu hijo o compañero de cuarto o alguien en la iglesia, devuélvete y enderézalo.

Humíllate, y verás que si te humillas cada vez que pecas con tu boca, empezarás a pecar con menos frecuencia con tu lengua. Detente antes de hablar. Piensa y edita antes de hablar. Eso puede significar simplemente decir menos.

Una mujer me escribió recientemente, y decía,

“Fui convencida de mi “pecadito” —como ella le decía— cuando leí las transcripciones de uno de sus programas en Aviva Nuestros Corazónes.” Ella dijo, “ Ahora mismo hay tensión entre mi hija adolescente y yo, y tengo una tendencia a usar demasiadas palabras”.

Y todas podemos entender, ya sea que tengamos hijos adolescentes o no. Ella continuó diciendo,

“Yo nunca consideré que mi uso excesivo de palabras fuera un pecado, pero ahora veo que demasiadas palabras llevan al pecado. De ahora en adelante, antes de pronunciar una palabra a mi hija, quiero consultar con Dios antes de pronunciar las pocas y correctas palabras que debo decir. Y creo que este enfoque ayudará a restaurar una relación correcta entre mi hija y yo.”

Ya ven que esto es importante, y esa es una mujer sabia. ¿Saben que más ella es? Ella es una mujer arrepentida. Es algo que todas debemos estar: arrepentidas— y no solo haberlo sido en el pasado: “Yo me arrepentí cuando me convertí…” No, debo arrepentirme hoy cuando peque con mi lengua y con mis labios, cuando mi espíritu y la forma en que digo las palabras es inapropiada. Si digo demasiadas palabras debo arrepentirme, diciendo: “Señor, lléname con tu Espíritu de nuevo. Dame palabras de sabiduría al hablar”.

Y a propósito, acabo de referirme a la forma en que decimos lo que decimos. Especialmente en nuestros hogares, ese tono de voz es realmente importante. Bondad no es solo lo que dices. Es cómo lo dices.

Y el peligro de hablar demasiado rápido es que muchas veces hablamos en medio de la ira del momento, en la irritación del momento, sin detenernos a dejar que Dios primero calme nuestros corazones. Por eso no es una mala idea detenerse y contar hasta diez antes de abrir la boca— pero también expresarlo con un tono gentil.

Escucha, tus hijos responderán mucho mejor a tu instrucción si viene con un tono amable. Sé que es muy fácil cuando estás con la misma gente todo el tiempo empezar a usar un tono desagradable, que es irritante o que molesta, que es crítico, demandante o que es controlador; pero ahí es donde necesitamos dejar que el Señor nos de Su Espíritu para que cuando hablemos, esas palabras reflejen ese tono amable.

Hace varias sesiones cité un pasaje acerca de Sarah Edwards, quien fue la madre de once hijos y la esposa de Jonathan Edwards —un líder durante el Primer Gran Avivamiento.

Y este escritor dice que,

“Sarah, por lo general se comprometió a hablar bien de todos hasta donde fuese posible, con verdad y justicia para ella y hacia los demás. Ella no era dada a deleitarse en las imperfecciones y debilidades de nadie, y cuando oía a otras personas hablando mal de otros, ella decía lo que ella pensaba que podía decir con verdad y justicia para excusarlos, o simplemente desviaba la difamación mencionando las cosas positivas de esas personas”.

En otras palabras, si ella escuchaba a alguien diciendo algo cruel acerca de otra persona, ella trataba de cambiar o desviar la conversación o decía algo estimulante acerca de esa persona.

Así, ella era cuidadosa del carácter de los demás, aun de los que hablaban mal de ella y la difamaban. Ella podía soportar heridas y reproches con gran calma, sin ninguna disposición a pagar mal por mal, sino por el contrario, estaba dispuesta a compadecerse y a perdonar a los que parecían ser sus enemigos.

Qué compromiso— ¡hablar bien de todos! Eso es lo que la Escritura dice que deberíamos hacer. De hecho, Proverbios dice que si eres del tipo de mujer contenciosa y crítica con tu lengua, llevarás a tu familia al punto de preferir vivir en el techo o en un ático o solos en el desierto, antes de vivir en la misma casa contigo.

Y he estado leyendo el libro de Proverbios recientemente, y este asunto acerca de las mujeres contenciosas me ha impactado verdaderamente— mujeres argumentativas, siempre debatiendo, siempre discutiendo, no abriendo sus bocas con sabiduría y gentileza. Tú puedes alejar a tu esposo y a tus hijos y a tus amigos si tienes ese tipo de espíritu y ese tipo de lengua, así que antes de hablar, pregúntate: “Lo que voy a decir… ¿es sabio? ¿Vale la pena decirlo? ¿Hay necesidad de decirlo?”

Quizás tú dirás: “Mi familia no me conocerá si empiezo a vivir de esta forma”. Bueno, eso está bien. Los influirá también. ¿Es sabio y es gentil? ¿Edifica? ¿Construye? ¿Refresca a los miembros de mi familia? ¿Los estimula?

Es importante que sí digas cosas que estimulen. No solo pienses: “Wow, tengo que ir a casa, y ahora no puedo ni abrir la boca. Ahora que he escuchado esta sesión no puedo decir nada más a mi familia.”

No, esa no es la respuesta. Sí hay cosas que necesitas decir. Alguien vino a mí en el receso, ahora mismo, y me habló palabras de estímulo acerca de lo que Dios está haciendo a través de Aviva Nuestros Corazones. Se acercaron y hablaron palabras de ánimo. Y tú necesitas hacer eso con tu familia.

¿Cuándo fue la ultima vez que tu afirmaste o alabaste a tu marido? Tú necesitas alabar a tus hijos cuando veas cualidades en ellos que son dignas de alabanza —solo simples palabras como “gracias”. “Te lo agradezco.” “Gracias por servirme de esa forma”. “De verdad que lo agradecí cuando hiciste esto”.

¿Sabes? Tú estás instruyendo mucho más—estarás dando una instrucción más efectiva— con este tipo de lenguaje que con palabras que son críticas y destructivas. Así que si no llena ese estándar, si no es sabio, si no es amable, no lo digas. No lo digas.

Annamarie: Creo que todos podremos beneficiarnos de este consejo sabio de Nancy Leigh DeMoss hoy; quizás dentro de la próxima hora. En lo que aprendes a evitar palabras que destruyen a otras personas, ¿Puedes hacer algo más? Comparte Aviva Nuestros Corazones con una amiga. Usa tus palabras para hablarles acerca de un programa que las va a edificar.

Cuando me reuno con un grupo de mujeres, la conversación siempre se va hacia temas como: “¿Quién te corta el pelo? ¿Dónde compras ropa para tus hijos? ¿A qué pediatra vas?” Bueno, junto con las recomendaciones de peluqueras, doctores y tiendas, ¿por qué no decirles a tus amigas dónde hallar enseñanza bíblica práctica que cambiará sus vidas?

En AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás muchos recursos para promover este programa. Mientras crecías, te sentías como si tu mamá tuviera ojos en la parte posterior de su cabeza? Eso es en realidad una señal de sabiduría, y oiremos acerca de esto en el próximo programa. Aquí está Nancy para orar y para pedir que aprendamos a hablar palabras de bondad y de sabiduría.

Nancy: Padre, nosotras realmente, realmente, realmente necesitamos Tu ayuda en esto. No podemos hacerlo solas, y estamos rodeadas de personas que sí saben como provocarnos. Generalmente, son la personas con quienes vivimos donde más difícil se nos hace aplicar todo esto.

Señor, no es tan difícil para nosotras cuando estamos sentadas escuchando la Palabra, siendo mujeres que amamos al Señor y que tenemos un interés común en asuntos espirituales. En ese contexto no es difícil hablar palabras de sabiduría y gentileza, pero sé que algunas mujeres viven en hogares, donde tienen miembros en su familia que no hablan con sabiduría y gentileza. Donde se les dicen cosas que son criticas y crueles e hirientes.

Y va a requerir todo el poder de tu Santo Espíritu para que estas mujeres puedan hablar palabras que sean sabias y amables, pero Tú puedes hacerlo en nosotras y a través de nosotras. Oramos que lo hagas por amor a Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Toda Escritura ha sido tomada de La Biblia de las Americas a menos que se cite otra fuente.

Música: Bellas Palabras de Vida, Mou, Hinmos De Gloria Y Triunfo, Vol 1 ℗ 2013 Fe y obra music

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

19/27 – Un legado piadoso

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

19/27 – Un legado piadoso

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-legado-piadoso/

Annamarie Sauter: Leer sobre la mujer virtuosa de Proverbios 31 hizo que una de nuestras radioescuchas recordara a su propia madre.

Radioescucha: Era sorprendente cómo se multiplicaba su tiempo. Aun cuando estaba en el hospital antes de morir, nos dijo: “Todavía puedo hacer mucho más que todos ustedes juntos.” Y eso era cierto.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Durante las últimas semanas, Nancy ha estado presentándonos a la increíble mujer que se describe en Proverbios 31. Este estudio detallado versículo por versículo te abrirá los ojos al rico contenido de Proverbios 31 para toda mujer. Escucharemos más de Nancy en unos minutos.

Durante esta enseñanza, muchas radioescuchas han pensado en sus propias madres. Escuchemos cómo vieron el texto de Proverbios 31 puesto en práctica mientras crecían.

Holly Elliff: Mi nombre es Holly Elliff. Anoche mientras pensaba en la enseñanza de Nancy sobre el versículo 13 de Proverbios 31, ella habló varias veces sobre ser una mujer que trabaja con sus manos y me acordé de cuando ayudaba a mi madre a cuidar a su mamá, quien vivió parte del año con nosotras. Ella tenía distrofia muscular.

Recuerdo a mi mamá cuidando de su madre, y en ese momento pensé que era algo normal hacerlo. Pero nunca se me ocurrió cuánto tiempo le tomaba, lo difícil que era y cuántas horas debió pasar usando sus manos no solo para cuidar de sus hijos, sino también de su madre.

Así que fue muy lindo anoche cuando el Señor me recordó todas esas pequeñas cosas. Ahora con mis hijos grandes, ellos recuerdan detalles de algunas cosas que apenas hicimos una o dos veces. Pero hablan de ellas como si las hubiéramos hecho una y otra vez.

Solo quería motivarnos a que nos demos cuenta de que aun esas pequeñitas cosas que parecen insignificantes son muy preciosas para nuestros hijos.

Beverly Lewis: Mi nombre es Beverly Lewis. En septiembre me mudé a Fayetteville para cuidar de mis padres envejecientes. ¡Qué placer y qué lindo es hacerlo! Sé exactamente lo que estás diciendo, Holly. Uno no se da cuenta de lo que hacen los padres, hasta que le toca a uno hacerlo.

Mamá, por ejemplo, me dijo algo muy lindo la semana pasada, me dijo: “Tú estás aquí cuidándome. Yo soy la madre y tú la hija. Se supone que sea yo quien te cuide a ti”. Y yo solo digo: “No, mamá. Esto es lo que quiero hacer. Es mi turno”.

Pero ella ni siquiera puede recordar algunas de las cosas que solía hacer. Soy la menor de los cinco. Ella no puede recordar que cocinaba. Yo digo: “Hice un pastelón y te lo voy a llevar”. Y ella dice: “¿Qué es un pastelón?”

Hablo de una mujer que cocinó no solo para cinco hijos, sino también para sus cónyuges. Hay 12 nietos y 8 biznietos. Ella hizo todo eso durante tantos años y ni siquiera se acuerda de haberlo hecho.

Pero cuando estábamos vendiendo las cosas en su casa, encontramos una muñeca, mi última muñeca. Ella escribió en la caja: “Esta es la última muñeca de Beverly, y también la más linda”. Mi mamá se había quedado noche tras noche haciéndole ropa a esa muñeca. Siempre lo hacía para las niñas y a veces camisas para los niños. Pero tenía una capa de terciopelo rojo con capucha que tenía piel, una piel rosada, para que combinara con su pelo rosado.

Y pensando en las noches que se mantuvo despierta y en las mañanas que se levantaba temprano. No creo que alguna vez haya visto a mi mamá en ropa de dormir. Siempre estaba levantada y vestida y desayunada. Nunca íbamos a la escuela sin haber comido avena.

No recuerdo que papá estuviera allí. Siempre tenía dos trabajos. Era panadero, así que se iba a las tres de la madrugada. Yo sé que ella se levantaba y le hacía el desayuno.

Ella solía decirme cuando me daban los malestares matutinos del embarazo (aunque tenía malestares todo el tiempo, no solo en la mañana) ella me decía: “Recuerdo que sostenía un paño en mi cara para no vomitar cuando estaba embarazada, pero como quiera le cocinaba a tu papá”.

¡Y uno que piensa que se sacrifica! ¡Ay ay ay! ¿Por qué vas a querer cocinarle a alguien cuando estás a punto de vomitar?” Pero ella lo hacía. El asunto es que ni siquiera le pasaba por la mente no hacerlo. Así que me siento muy

Summer Wallace: Me llamo Summer Wallace y para mí esta oportunidad de alabar a mi madre es un verdadero regalo del Señor porque últimamente (o mejor dicho casi toda mi vida), me he encontrado criticándola en mis pensamientos y con mi boca. De modo que me siento muy agradecida de esta oportunidad de poder hacerlo, alabarla.

Mi mamá es maravillosa con sus manos. No hay nada que ella no pueda hacer, nada que no pueda hacer con sus manos. Realmente admiro eso en ella. Hay dos relatos específicamente que me vinieron a la mente.

Uno fue cuando era una niña y fue cuando todo el mundo estaba comprando esas enormes casas de muñecas “antebellum”. Yo me moría por una. Soy la menor de tres, de modo que no teníamos muchas cosas, pero se ocupaban de que tuviéramos cosas buenas. Eso era algo que yo no tenía. Lloré y grité y me quejé y rogué, todo eso, y no tenía ni idea de que mi mamá estaba construyéndome una.

Ella hace punto de cruz. ¿Ustedes saben esas alfombras chinas que todos tenemos y que son muy delicadas y bellas y llenas de colores? Ella estaba tejiendo cinco alfombras para mí, una alfombra de pasillo y pequeños cojines para poner en los muebles de mi casa de muñecas. Ella hacía esto cuando no estaba trabajando con la casa en sí.

Llegó la mañana de Navidad, y fuimos a ver nuestras cosas. Ahí estaba una bella casa de muñecas pintada de azul claro y ventanas blancas, y tenía pequeñas… Eh… bueno, no sé cómo se llaman. Son piezas diminutas, son como tejas.

Sí, tejas. Bueno, de todas formas, mínimo debía haber como ciento y pico. Y era tan, pero tan bella. Había creado este pequeño árbol para colocarlo en la galería, y la había decorado. Era bella.

No supe sino hasta mucho tiempo después que ella había colocado cada una de esas diminutas piezas, las había pegado una por una, y todo el trabajo que esto conllevó.

Pero esa noche, esa Noche Buena, ella fue al cobertizo a buscarla como a la medianoche. Bueno, habían cerrado el cobertizo con llave, y ella no podía entrar. Finalmente pudo subirse por una ventana y entró por allí. Todo esto lo estaban haciendo mis padres en el cobertizo del vecino. Trataron de hacerla pasar por la ventana, pero no cabía.

Y ella estaba gritando y llorando y preguntándose qué hacer. Buscaron la forma de desmontar la puerta. Mi papá desmontó la puerta del cobertizo. Tuvieron que desmontar la puerta para sacar la casita de muñecas. Fue una locura.

Fue un evento muy estresante para mi mamá, pero ella lo hizo por mí para que yo pudiera tenerla. Significaba mucho para ella. Y ella sonrió y no me dijo nada de eso. No me lo dijo sino hasta mucho tiempo después. Nunca supe nada de eso.

Lo segundo que vino a mi mente fue cuando estaba en el último año de la universidad y tenía mi propia habitación privada. Yo de verdad quería que fuera bonita. No tenía mucho dinero para comprar nada. Así que mi mamá vino y me sorprendió y me compró solo telas y retazos. Para ser sincera, fui malagradecida. Mi actitud fue: “¿Qué es todo esto? ¡Quiero una habitación bonita, mamá. Quiero que la gente entre y se sienta especial y se sienta bien!”

El caso es que fui horrible e ingrata. Tuve que participar en un concierto esa noche, y parte de mí estaba llena de ira porque ella no fue conmigo. Yo quería que ella me oyera cantar. Yo estaba estudiando música.

Volví, y cuando volví llegué a una habitación preciosa. Ella la había decorado y había hecho cortinas de lo que yo pensé que eran retazos. Eran bellas. Las había colocado tan lindas con lo que yo pensé que eran retazos de cintas.

Era bella. Era un refugio. Terminó siendo un refugio para muchas chicas ese año. Siempre decían: “Tu habitación es tan bella.” Y yo les decía: “Tendrás que llamar a mi mamá y darle las gracias porque ella lo hizo todo”.

Bueno, ella es tan dadivosa, y es tan maravillosa con sus manos. Así que solo quiero alabar a mi madre por esas cosas.

Wanda Boss: Mi nombre es Wanda Boss. Mi madre murió en enero. Pero esta Escritura, el versículo 16 de Proverbios 31: “Evalúa un campo y lo compra; con sus ganancias planta una viña.”

Mi padre murió cuando yo tenía seis años, y mi madre compró una propiedad en un pueblecito cerca de donde vivíamos. Ella hizo un jardín. En esta pequeña propiedad había un árbol de manzanas; había una viña; un árbol de melocotón, y había nueces, un árbol de pecana. Ella tomaba todos los frutos y hacíamos jalea. Hacíamos jugos y de todo tipo de cosas.

Ella hizo un jardín alrededor de la casa. Era un solar muy pequeño, pero hizo un jardín. El jardín se tomaba casi todo el patio, pero vendía en éste, café que teníamos. Ella también compró un café. Nosotros lo manejábamos. Estaba en mi familia; éramos ocho. Yo era la chica más joven, era la séptima y tenía un hermano que era 13 meses mayor, y mi padre murió.

Así que ella tenía este café, hizo una hortaliza y vendía almuerzos de vegetales. Siempre teníamos mucho de comer, y siempre tuvimos amor en la familia. En ese tiempo no nos dábamos cuenta; nos quejábamos y refunfuñábamos, pero ella hizo una labor maravillosa.

Y ella hizo igual que hizo su mamá. Confeccionó preciosas colchas de retazos. Cada uno de nosotros probablemente todavía tiene de 15 a 20 colchas hechas por mi mamá. Y los vecinos, todos tenían colchas.

También hacía enlatados para todos en la familia. Es decir, la alacena de todo el mundo estaba repleta al finalizar el verano. Era simplemente sorprendente cómo se multiplicaba su tiempo. Aún cuando estaba hospitalizada antes de morir, nos dijo, “Todavía puedo hacer más que todos ustedes juntos”. Y eso era cierto.

Todavía me sorprende cómo lo hacía. No sólo hacía todo esto, Dios era absolutamente el número uno en su vida. Era igual que la otra señora. Se levantaba por la mañana, pero se quedaba así durante el día. Mantenía su Biblia abierta dondequiera que estuviera. Cuando tenía el tiempo de sentarse, se sentaba con su Biblia.

Fue años después cuando realmente reconocí lo importante que era esto. Todavía tengo ese retrato de mi madre sentada leyendo su Biblia. Muchas veces se sentaba detrás del mostrador en el café, y había otras tres señoras que venían. Entre estas señoras, había dos de ellas que no iban a la iglesia en ese entonces.

Pero ella se sentaba ahí y les hablaba. Esas señoras todas han estado muy involucradas en la iglesia en sus últimos años. Pero ella se sentaba ahí y hablaba con ellas durante el día cuando no estaba ocupada en el café.

La herencia que tengo y el legado que mi madre me dejó van más allá de lo que yo puedo entender. Si yo solo pudiera hacer una pequeña parte de lo que mi madre hacía, ese sería mi sueño en este momento.

Annamarie Sauter: Proverbios 31 dice que una mujer virtuosa tendrá hijos que se levantarán y la bendecirán. Eso es lo que han estado haciendo algunos de los miembros de nuestra audiencia en el día de hoy. A Dennis Rainey le encantaría escuchar a todas estas señoras honrando a sus madres. Él ha podido ver una y otra vez el poder inherente de que un hijo o una hija le haga tributo a sus padres.

Dennis Rainey escribe acerca de por qué deberíamos honrar a nuestros padres y cómo honrarlos. Lo podemos ver en un libro poderoso llamadoEl mejor regalo que puedes hacerles a tus padres (The Best Gift You Can Ever Give Your Parents )—disponible en inglés. Aquí tenemos a Nancy, en la voz de Patricia de Saladín, quien nos hablará sobre el efecto que este libro tuvo en ella.

Nancy: Me ha conmovido mucho escuchar a algunas de ustedes compartir sobre el modelo y el ejemplo que tuvieron en sus madres. Y me gustaría motivarlas, algunas le han llamado un tributo, y otras han dicho: “Necesito compartir esto porque he sido más crítica de mi mamá en mis pensamientos y en mis palabras de lo que he sido positiva”.

Sea que hayas sido crítica, o sea que tu madre es tu mejor amiga, quiero retarte a que tomes el tiempo de escribir un tributo. Para algunas de ustedes eso será muy fácil. Otras estarán sentadas pensando: “No creo que pueda llenar ni una tarjeta 3 x 5 con cosas que aprecio de mi mamá.

Puede que sea así, pero empieza pidiéndole a Dios que te muestre. Si solo puedes empezar con unas cuantas oraciones en una tarjeta 3 x 5, entonces empieza con eso. Pídele a Dios que te muestre algunas de las cosas por las cuales puedes darle gracias, cosas que viste ilustradas en la vida de tu madre que son cualidades piadosas, cualidades de una mujer de virtud, una mujer excelente. Sin duda, ella no fue excelente en todas las áreas. Ninguna mujer lo es. Pero, ¿cuáles son esas cosas que realmente aprecias? Escríbelas.

Permítanme motivarlas. Y si necesitan ayuda práctica para hacerlo, las reto a leer un libro que cambió mi vida cuando empecé a leerlo hace varios años. Es un libro que he dicho que debe leer todo el que alguna vez haya tenido padre o madre. Y eso sería la gran mayoría de nosotras. Les dará herramientas prácticas, y les ayudará a meditar y escribir un tributo.

Luego, si sus madres viven todavía, quiero retarlas a presentar ese tributo. Busquen una oportunidad para escribirlo, tal vez con una caligrafía bonita o enmarcado o de alguna forma que pueda ser un tributo tangible para tu mamá, para que se lo regales. Tal vez ella tenga 40 años. Tal vez tenga 70 ó 92, no importa. Si todavía ella vive, no esperes hasta su funeral para darle las gracias.

Ahora, tal vez no puedas llegar a la casa y escribir ese tributo esta misma tarde. Tal no estés ahí todavía. Y Me doy cuenta de que en el caso de algunas de ustedes, el que le escriban y le presenten un tributo a sus madres va a conllevar una verdadera obra de la gracia de Dios en sus vidas, pero Dios les dará la gracia para hacerlo.

Si te toma semanas o meses o un año trabajar en esto, pídele a Dios que te guíe durante el proceso. A medida que honras a tu propia madre, te encontrarás liberada para ser más esa mujer de Dios, al igual que estas mujeres lo han hecho de manera tan preciosa.

Déjenme decirles que aunque no tuvieran una madre caracterizada por el temor de Dios o que haya caminado con Dios, eso no tiene que ser un impedimento. Tú puedes ser el instrumento que Dios use para empezar toda una nueva generación de mujeres que le teman al Señor. En algún lugar tiene que empezar.

Mi madre no vino de una familia cristiana. Era un buen hogar en muchos aspectos, y había muchos buenos ejemplos en la familia. Pero ella no conoció al Señor sino hasta el último año de bachillerato, y sus padres no conocieron al Señor sino años después de eso. Así que ella no tenía los valores de una crianza piadosa.

Ella fue la primera, y tenía mucho que aprender espiritualmente. Mientras crecía no le enseñaron todas las cosas que me enseñaron a mí. Pero el corazón de mis padres era que llegaríamos más lejos espiritualmente de lo que ellos habían llegado; que nos levantaríamos sobre sus hombros; que tomaríamos lo que ellos podían ofrecernos como jóvenes creyentes cuando empezaron nuestra familia, y que nosotros tendríamos el beneficio de crecer en los caminos y el corazón de Dios.

Así que tengo el privilegio de ser esa segunda generación. Puedes ser la primera generación. Tal vez conociste al Señor a una edad avanzada, pero puedes empezar aquí y ahora. Quizás ya tú criaste a tus hijos y, como madre, estés pensando: “Mi mamá hizo un desastre; y yo hice un desastre. Ya mis hijos están grandes. ¿Habrá alguna esperanza?”

No te vayas de aquí sin esperanza. Para eso está la gracia de Dios. Escríbelo. La gracia es para los fracasos. La gente que nunca ha fallado no necesita la gracia.

Algunas de ustedes tienen hijos pequeños y apenas están empezando. Denle gracias al Señor de que les está dando este tipo de instrucción y un ejemplo mientras están jóvenes. Algunas de ustedes ya son ancianas, pero les digo: “Empiecen a tener temor de Dios ahora mismo”.

Todas estas cualidades que hemos estamos viendo en Proverbios 31 y estos tributos y testimonios bellos que hemos escuchado … No se dejen abrumar por todo lo que no han hecho o por aquello en lo que han fallado. Pídanle a Dios gracia para que les muestre dónde empezar hoy. Empiecen en su relación con el Señor.

Y mientras le expresas gratitud a la madre que te dio la vida… Puede que seas adoptada, a propósito, y puede que tengas problemas con los que tengas que tratar en términos de agradecerle a Dios por una madre biológica y por una madre adoptiva. He visto a muchas jóvenes adoptadas que han tenido que trabajar situaciones de aceptación de amor y gratitud por ambas madres.

Los problemas pueden ser mucho más complejos de lo que hemos tratado en este programa durante el rato que hemos estado juntas, pero trabájenlos. Tomen un paso a la vez y luego den el siguiente paso. Y mientras dan un paso de obediencia, Dios les dará la gracia para dar el próximo paso.

Puedes convertirte en una mujer que tiene temor del Señor. Aunque ahora seas abuela y estés en esa estación de la vida, no es muy tarde para que empieces a vivir algunas de esas cualidades, el corazón de una mujer piadosa para sus hijos, para sus nietos, para sus biznietos.

Y espero que estés orando por las generaciones futuras hasta que el Señor venga. Aún esas oraciones ahora serán semillas que tal vez no supiste sembrar cuando estabas criando a tus hijos.

Así que no importa en qué momento de la vida te encuentres, los problemas que estés enfrentando, el legado que tengas o no tengas, podemos ser mujeres que reverenciamos al Señor y que seamos dignas de que alguien alguna vez diga de nosotras esas palabras que tantas de ustedes han compartido sobre sus madres.

Oremos juntas.

Padre, gracias por tan dulce espíritu y ejemplo que hemos visto en estas mujeres que han obedecido tu Palabra honrando a sus madres. Y mientras escuchaba a estas mujeres, solo quería darte las gracias por mi madre y por las diferentes formas, algunas de las cuales no han sido compartidas por las demás, en que ella modeló y continúa modelando algunas de esas cualidades de lo que significa ser una mujer excelente, una mujer de virtud.

Yo sé, Señor, que su corazón por mí sería que yo continuara en el camino y desarrollara aún más esas cualidades en mi propia vida. Así que Señor, solo queremos darte las gracias por las madres que nos has dado, por esos años que las tuvimos con nosotras, por sus fortalezas y debilidades. Te damos las gracias.

Y te pido que nos ayudes a saber cómo honrarlas en formas que sean apropiadas y significativas y en obediencia a Tu Palabra. Y por aquella que nos está escuchando en este momento y está pensando: “Yo nunca podría hacer esto, nunca podría honrar a mi madre”. Muéstrale cómo hacerlo y dale el corazón para hacerlo, la gracia y la valentía y la fe. Y déjale saber que a través de honrar a nuestros padres hay liberación. Hay una libertad que proviene de ti para convertirnos en las mujeres que tú quieres que seamos.

Y Señor, Te pido que donde quiera que nos encontremos en nuestro desarrollo como mujeres que temen al Señor, que nosotras vengamos a Ti con nuestros fracasos y nuestras deficiencias y carencias. Te pido que acudamos a Ti por gracia, que seamos humildes y reconozcamos nuestra necesidad, y luego tomemos el paso siguiente por tu gracia y nos convirtamos en mujeres dignas de alabanza y honor.

Y Señor, no es por nosotras. No es solo para que la gente algún día pueda decir grandes cosas de nosotras. Todo esto es para que Tú puedas ser magnificado, para que puedas ser glorificado, y la gente pueda ver un reflejo de Tu belleza y Tu grandeza. Todo esto lo pido en el Nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss les ha estado dando un consejo sólido a las madres. Empieza un nuevo legado, y honra a tu propia madre.

La mayoría de la gente sabe que los diez mandamientos incluyen: “Honra a tu padre y a tu madre”, pero no saben exactamente cómo hacerlo. Dennis Rainey te guiará a través de un proceso de honrar a tus padres de manera significativa y tangible. Cuando tomes los pasos de escribir un tributo de la forma que Dennis lo indica, estarás creando un recuento que ni tú ni tus padres alguna vez olvidarán.

Esto te ayudará a conectarte con tus padres de forma que quizás nunca pensaste que fuera posible.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Música: Madre Mia, Omar Salas, Dependo de Ti ℗ 2008 Omar Salas

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

18/27 – Sonriéndole al Futuro

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

18/27 – Sonriéndole al Futuro

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sonriendole-al-futuro/

Annamarie Sauter : Hoy le estamos preguntando a las mujeres, «¿Qué es lo que más temes?»

Mujer 1 : Como mujer soltera, lo que más temo es que quedarme sola.

Mujer 2: A lo que le pueda pasar a mis hijas cuando yo no estoy presente.

Mujer 3 : Como esposa y madre siempre he tenido temor de perder la salud y no poder cumplir con mis obligaciones y mis responsabilidades.

Mujer 4 : Que a alguno de mis hijos o de mis nietos les pase algo o en el peor de los casos muera.

Mujer 5 : Que mis oraciones delante de Dios no sean escuchadas

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Terrorismo, los precios de los combustibles, el medio ambiente, el SIDA, las guerras. Ponte al día con las noticias de hoy y seguro que te llenarás de temores.

Nancy ha estado enseñando versículo a versículo a través de Proverbios 31 y explicando por qué la mujer descrita aquí es tan contra-cultura.

Nancy Leigh DeMoss: En el día de hoy hemos llegado al versículo 25 y de paso, permítanme recordarles que hemos estado animando a las mujeres a través de esta serie a que lean Proverbios 31 cada día durante 31 días. De hecho, una mujer que estuvo en nuestra última sesión compartió conmigo algo al final de cómo Dios le había hablado a ella acerca de cómo aplicar de manera específica este pasaje en su hogar. Ella regresó a su casa y comenzó a hacer cambios muy prácticos y quizás en algún momento ella misma pueda compartir aquí ese testimonio con ustedes. Espero que estén haciendo esto mientras estudiamos este pasaje.

Y estamos en el versículo 25, que nos habla de la vestimenta de esta mujer. Pero no es la descripción del tipo de vestimenta que uno esperaría ver. Este versículo dice: «Fuerza y dignidad son su vestidura, y sonríe al futuro».

En la última sesión hablamos de cómo esta mujer está vestida de fuerza y dignidad que vienen de la presencia de Dios. Ella ha estado viviendo en la presencia de Dios, viviendo en la Palabra de Dios. Y como resultado, ella está capacitada para responder a los desafíos y a las presiones y a los afanes y a las realidades del día a día en el poder y bajo el control del Espíritu Santo de Dios.

Y yo pienso en la historia de Rut. Rut perdió a su esposo, ella perdió a su cuñado y luego también a su suegro. Y luego ella y su amargada suegra se mudaron de Moab a Israel donde ella sabía que tendría que enfrentar prejuicios raciales porque a los judíos no les agradaban los moabitas. Ella sabía que tendría que enfrentarse a un futuro incierto como una viuda en una cultura que no tenía lugar para las viudas.

Rut era una mujer pobre. Esto lo vemos en el hecho de que ella laborara en la siega de la cebada — porque esa era la cosecha de una persona pobre, y encima ella era solo una segadora. Solo para poder subsistir a duras penas, ella tenía que trabajar muy, muy duro. Y nos imaginamos que Rut quizás lucía como una modelo, como una mujer bella. Pero muy probablemente ella tenía las manos ásperas, la piel áspera porque había estado trabajando duro en ese campo de cebada.

Ella era una mujer vestida de fuerza y honor porque ella conocía a Jehová. Ella conocía a Dios. Ella sabía que se podía confiar en Él, y esa es la clave de la segunda parte de este versículo que veremos hoy. «Fuerza y dignidad son su vestidura, y sonríe al futuro».

Si estás leyendo de la Nueva Versión Internacional, dice que ella afronta segura el porvenir. Varias de las traducciones contienen la palabra «sonríe» ahí. ¿Y no te alegras de saber que la risa es parte de ser una mujer virtuosa? Poder disfrutar la vida, poder reírse de las cosas que son divertidas y que son agradables.

Una de las traducciones dice que ella está gozosa de lo por venir. Y me gusta esa palabra gozosa. Creo que es algo que debemos recordar constantemente como mujeres. Nos vemos atrapadas en nuestras frustraciones diarias y en las realidades de lo que estamos enfrentando en la vida y tendemos a convertirnos en psicorrígidas. Ahora, quizás yo solo deba hablar aquí por mi misma. Quizás ustedes nunca hacen eso, pero yo encuentro que cuando estoy con fechas de entrega y bajo presión…

Por ejemplo, en las ultimas semanas he estado trabajando en un libro y enfrentando algunas fechas de entrega y preparándome para estas sesiones de grabación y encuentro que cuando estoy siendo presionada y exprimida a menudo no soy alguien agradable para tener cerca. Me torno psicorrígida y me consumen mis circunstancias y todo lo que sucede a mi alrededor. Pienso que a veces cuando las personas me ven , especialmente si no conocen al Señor, deben pensar: «Bueno… si de eso se trata el ser cristiana, no estoy segura que realmente quiera ser una».

Pero yo quiero ser la clase de mujer que hacen que otras personas piensen que conocer a Cristo y servir a Cristo es la cosa más maravillosa del mundo. Y al pensar en este versículo recuerdo cuán importante es esto.

Algunas de ustedes tienen muchos niños pequeños, algunas tienen adolescentes, y además otras están enseñando en el hogar, algunas están llevando una verdadera carga en su corazón por sus hijos ya adultos y por su condición espiritual, y debemos llevar esas cargas. Pero asegúrate de que al llevar esas cargas tú estás en el yugo con Cristo y estás permitiéndole a Él llevar esa carga contigo para que la gente no comience a mirarte y a pensar: «Hombre, si de eso se trata ser mamá, no creo que quiera ser mamá jamás».

Es importante para tu esposo y para tus hijos tener una esposa y una mamá que mira la vida con gozo. Ahora, eso no quiere decir que todo en la vida es gozoso, divertido o feliz. Hay muchas cosas en la vida que son tristes, y hay muchas cosas en la vida que son difíciles. Así que hay un balance para todo esto. Pero pienso que muchas de nosotras nos tornamos tan serias y tan cargadas.

Quizás esté hablando por mi propia tendencia al tener que recordar que la mujer que esta vestida de fuerza y dignidad puede regocijarse al mirar al futuro. Ella puede estar gozosa mientras piensa en lo por venir. Yo tiendo a preocuparme y a presionarme por las cosas que aun no han sucedido. Si estoy vestida de fuerza y honor que vienen de estar en la presencia del Señor, entonces podré mirar al futuro con calma, con paz, con gozo y con expectativa.

Déjame repetirte esto de nuevo, tu esposo y tus hijos necesitan una esposa y una madre gozosa en el hogar. Así que aquí está una mujer que es confiada. Ella está libre de temor. Ella está libre de temor al futuro, ella está libre de ansiedad y de preocupación.

Recientemente recibí un correo electrónico de una mujer que me dijo, «Soy una madre muy protectora. Soy una mamá sobreprotectora. Te escuché en Aviva Nuestros Corazones recientemente citando el versículo de que si Dios no guarda la ciudad, entonces velamos en vano (Salmo 127:1, parafraseado) y que lo mismo aplica para nuestros hijos.» Y ella dijo «¡Wow, eso encendió un bombillo para mi! No he estado confiando en Dios en lo relativo a la seguridad de mis hijos y me he arrepentido de ese pecado.»

Y lo más sorprendente es que ella le llamó “pecado”. Ella lo reconoció por lo que era. Ella dijo, «Me siento mucho más relajada, me he dado cuenta de que Dios es mucho más grande que yo y que Él puede proteger a mis hijos mucho más allá de lo que yo jamás podría.» ¿Ustedes ven? Aquí está una mamá que cuando se vio a sí misma y vio sus circunstancias, ella se volvió temerosa;, se convirtió en sobre-protectora.

Ciertamente, ustedes tienen un rol protector en la vida de sus hijos. Pero hay un punto en el que por protegerlos tanto llegan a sofocarlos y a controlarlos. Cuando tienes temor, la tendencia es a convertirte en controladora. Pero la mujer piadosa, la mujer de Dios que es una mujer virtuosa, que es una mujer noble es una mujer que teme al Señor, así que ella no tiene por qué temer al futuro.

Ella está libre de temor. Ella está libre de ansiedad. Ella está libre de preocupación, así que no tiene que estar todo el tiempo queriendo arreglarlo todo (y a todos) a su alrededor. Ella no tiene que estar controlando sus circunstancias porque ella sabe que Dios está en control de sus circunstancias.

Hay mujeres que conozco que son mujeres temerosas. Ahora, todas nosotras tenemos momentos en los que nos volvemos temerosas, pero conozco algunas mujeres que simplemente están caracterizadas por el temor. Tienen temor del clima, así que siempre tienen que estar pendientes de que no venga una tormenta o un tornado o un huracán, o lo que sea.

Tienen miedo a un desastre financiero y vivimos en días de incertidumbre económica y hay muchos despidos y hay muchas empresas grandes recortando personal. Hay mujeres viviendo en temor de si ellas y sus familias van a poder sobrevivir financieramente. También hay temor por la seguridad de los niños.

Pero la mujer que está vestida con fuerza y honor que vienen de Dios no tiene que vivir con esos temores. Ahora, eso no quiere decir que los problemas no vendrán. Por supuesto que vendrán.

Pero quiere decir que ella sabe que hay un Dios en el cielo que está en control del clima, en control del medio ambiente, en control de sus circunstancias, que está mejor capacitado para cuidar de ella, de su esposo y de sus hijos, y mejor capacitado para llenar sus necesidades, de lo que ella pudiera estarlo. Y como resultado, ella puede relajarse. Ella puede sonreír. Ella puede mirar con gozo hacia el futuro.

Annamarie: Relajarse, sonreír, mirar con gozo. ¿Cuán a menudo como mujeres hacemos estas cosas? Nancy Leigh DeMoss ha estado recordándonos que ser piadosas no es equivalente a ser psicorrigídas. Ella estará de vuelta para continuar con este tema del temor.

La Biblia es tan práctica. ¿Alguna vez te has dado cuenta de que puedes estudiar la Biblia y aprender a reír más? El estudio de Nancy de Proverbios 31 incluye todo tipo de enseñanzas prácticas como éstas.

No creo que ninguna de nosotras logremos alcanzar el estándar de Proverbios 31 en esta vida. Es un capítulo que las mujeres necesitan volver a estudiar una y otra vez. Espero que añadas la serie de Nancy, La mujer contra-cultura a los recursos que repasas una vez al año. Asegúrate de estar creciendo hacia la feminidad bíblica y repasa esta enseñanza práctica durante cada etapa de la vida.

Volvamos con Nancy, quien nos ha estado enseñando a escoger la risa sobre el temor.

Nancy: Creo que una de las cosas que las mujeres más temen hoy en día es al futuro. ¿Qué va a pasar? ¿Va el mundo a girar fuera de control? Vemos el terrorismo y vemos los eventos mundiales siendo tan tensos y tan drenantes y muchas de nosotras como mujeres, especialmente las que son madres, se preocupan acerca del mundo en el que les tocará a sus hijos crecer. Hay una tendencia a vivir con ese temor.

Temor al futuro. Temor a la muerte del esposo. Temor a perder un hijo. Pero cuando llegamos al versículo 25, vemos que esta es una mujer que está vestida con fuerza y honor, con dignidad. Ella es una mujer que no está sobrecogida por el temor. Las Escrituras dicen en la segunda parte de este versículo, que ella “sonríe al futuro”.

Una traducción dice que ella está gozosa del futuro. Ella mira al futuro, no con temor, sino con esperanza. La razón por la que ella puede hacer eso, dijimos en la última sesión, es porque su esperanza está en Dios y su temor está en Dios porque ella reverencia a Dios. Ella tiene confianza en Dios y ella sabe que Él está en control. Ella sabe que ella no puede controlar sus circunstancias ni su futuro.

¿Y no es increíble cómo tratamos de controlar cosas que realmente no podemos controlar? Así que ella le cede el control. Ella le entrega el control al Dios del universo, como diciendo «Señor, yo sé que Tú puedes manejar esto».

¿Y no es insensato permanecer despiertos de noche preocupándonos por cosas, algunas de las cuales ni siquiera han sucedido, y otras que quizás nunca sucederán? Es increíble estar haciendo eso, cuando las Escrituras dicen que el Dios que es el Creador del Cielo y de la Tierra nunca duerme. Él está despierto. Él está pensando en eso. Él está lidiando con todo lo que nos preocupa. Su Palabra promete en el Salmo 138, «El SEÑOR cumplirá su propósito en mí» (versículo 8).

Así que aquí tenemos una mujer que no tiene temor de lo por venir. Ella puede mirar al futuro con confianza, con paz, y con calma en su corazón. Y creo que una de las cosas que muchas mujeres han sido programadas para temer hoy acerca del futuro es todo esto del envejecimiento porque nuestra cultura está tan inclinada hacia la juventud, hacia lo bello y hacia la preservación de esa juventud. Ves los anuncios de los productos para mujeres… Y espero que no pases mucho tiempo leyendo esas revistas y mirando esos anuncios porque pueden realmente hacerte sentir inadecuada e inferior.

Y podrás notar, por ejemplo, si entras hoy a un grupo de mujeres, que raramente verás muchas mujeres con canas. Ahora, notarás que yo tengo canas. Y sabes que, hubo un período de tiempo cuando yo estaba en los 20 años cuando me teñía el pelo porque me comenzaron a salir canas al principio de mis 20 años, pero llegó un punto cuando dije, «¿Sabes que?, está bien tener estas canas. Soy lo suficientemente vieja como para tener canas, y he trabajado por estas canas. Creo que me quedaré con ellas».

Y una de las metas en mi vida siempre ha sido—y algunos de ustedes me han escuchado decir esto antes…Desde que yo era una niña pequeña, he querido ser una anciana piadosa. Y tengo esta imagen mental acerca de cómo se ve esa mujer, y ella tiene canas. Así que pensé, si me quedo con estas canas, estaré acercándome un poquito más hacia esa meta. Aunque debo decirles que la parte de la vejez viene más fácil que la parte de ser piadosa.

¿Y cómo es que me desvié tanto? Aquí es a donde me dirigía. Recientemente me pidieron que recomendara un libro que un hombre, maduro y piadoso, ha escrito sobre el tema del envejecimiento. No sé por qué me pidieron a mí que recomendara este libro, pero en realidad, estaba contenta de poder revisar este libro escrito por un hombre que realmente va a terminar bien su carrera cristiana. Es un libro sobre cómo terminar bien y cómo envejecer de una manera llena de gracia.

Y yo quiero estar leyendo esas cosas ahora, y no esperar hasta que sea mayor y no esté terminando bien. Quiero leerlo ahora en mis 50 para aprender lo que se necesita para terminar bien. Pero una de las cosas que me di cuenta mientras revisaba este libro es que la persona que camina con Dios y teme al Señor, hombre o mujer, puede mirar hacia el envejecimiento sin temor.

Ahora, yo tengo un grupo de amigos cercanos que ahora son mayores –ellos están al final de sus 80, y ahora en camino hacia sus 90— y los más piadosos de ellos te dirán que hay ciertas cosas acerca de ser anciano o anciana que son más difíciles que cuando se es joven. Algunos de mis amigos cercanos están realmente luchando con algunos temas serios de salud y hay cosas que son más difíciles.

Pero por otro lado estoy viendo cosas hermosas en el carácter, en los corazones, en los matrimonios y en las vidas de aquellas personas que me hacen ver que realmente es posible enfrentar aun el envejecimiento con gozo, con paz, con confianza en el Señor, sabiendo que aun esas etapas de la vida cuando no tenemos la fuerza física que quizás tuvimos en algún momento, puede haber entonces una fortaleza espiritual.

Pablo dice en 2da a los Corintios, capítulo 4 cómo nuestro hombre exterior se va desgastando. Hablando de rebasar cierta edad, yo sé que cuando cumplí 50, comencé a experimentar cosas en mi cuerpo que no había experimentado en mis 40 ni en mis 30. Cuando tenía 30 años y podía correr. Hoy estoy decidida a ejercitarme y continuo tratando cuando salgo a caminar. Pero hay cambios que se están dando y mi cuerpo que se está deteriorando. No hay forma de que una persona que tenga 80 años pueda lucir en su cuerpo como una persona que tiene 30 años.

Pablo nos dice en 2 Corintios, capítulo 4, que aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, nuestro hombre interior está siendo fortalecido. Está siendo renovado día a día. Esa es nuestra esperanza si tememos al Señor (ver los versículos 16-18).

Entre nuestros oyentes tenemos una abuela de 89 años— una bisabuela probablemente— quien quizás en el día de hoy nos está escuchando. Sé un poco acerca ella y sé que ella aún está creciendo espiritualmente. Ella aún está buscando al Señor y buscando Su Palabra y creciendo espiritualmente. Ella no es muy anciana para eso y eso se llama envejecer con gracia.

Así que mientras miramos hacia el futuro, podemos hacerlo con esperanza. Pero quiero recordarte que son nuestras decisiones del día de hoy las que nos permiten ver el futuro con esperanza. Un carácter virtuoso y un corazón virtuoso en una mujer en sus 40 o en sus 50 es lo que la prepara a esta mujer para que cuando ella tenga 89 años ella sea una mujer llena de gracia.

Escucha, hace unos años me di cuenta de que no iba a levantarme a los 80 años siendo una mujer con gracia, dulce, amable, cariñosa, o piadosa, la mujer que siempre he querido ser. Y me di cuenta que es un proceso, yo estoy en ese proceso ahora mismo. Las decisiones que tomo hoy —mi disposición de someterme a la Palabra y a los caminos de Dios hoy— es lo que está determinando el tipo de anciana que seré.

He conocido algunas mujeres mayores que son….son ásperas. Están amargadas, son mujeres llenas de ira, negativas, irritables… He conocido algunas personas mayores así. Y yo no quiero ser ese tipo de mujer. Pero sé que si me permito ser una mujer irritable hoy y no estoy apercibida de esos impulsos en mi carne y no aprendo a caminar hoy en el Espíritu, mientras tengo la fortaleza física, cuando tenga 80 años y tenga algunas cosas de que quejarme, voy a ser una mujer quejumbrosa. Voy a ser una mujer quejona si no he estado desarrollando estas gracias y estas cualidades de virtud ahora, cuando todavía soy una mujer más joven.

Así que la mujer que teme al Señor, la mujer que confía en el Señor, que está caminando como una mujer de virtud, vestida con fuerza y honor, esa mujer se puede regocijar en el por venir. Ella puede mirar al futuro con esperanza y podrá ser esa mujer que será de ejemplo para las mujeres más jóvenes y que aún están en ese proceso. ¡Cuánto tenemos para mirar hacia adelante!

Y ahora, permítanme recordarles que necesitamos tomar el tipo de decisiones que nos van a permitir en el futuro mirar hacia atrás sin remordimientos las tenemos que tomar hoy. Todas nosotras estamos tomando decisiones hoy en la forma como reaccionamos a las circunstancias, en la forma como le hablamos a las personas que nos molestan y nos irritan, en las decisiones que tomamos acerca de nuestro trabajo, nuestra labor, la forma como gastamos el dinero, lo que hacemos con nuestro tiempo.

Escucha, si estás perdiendo tiempo hoy en cosas que no tienen un significado eterno, entonces te verás en el futuro mirando hacia atrás con remordimiento. Yo quiero vivir de tal manera hoy que en 10, 15, 20, 30, 40 años —cuantos años a Dios le plazca darme— pueda mirar hacia atrás sin remordimientos.

Algunas de ustedes están luchando en un matrimonio difícil. No conozco los detalles. No conozco las circunstancias pero sé que hay algunas que están listas para dejar sus matrimonios.

Ayer recibí un correo electrónico de una mujer que me decía, «¿Debo simplemente irme con mis hijos y dejar esta situación?» Y es una situación horriblemente difícil. Ahora bien, mi corazón gime con esta mujer. No me puedo imaginar enfrentando las cosas que ella está enfrentando. No puedo ni siquiera imaginarme enfrentando las cosas que tú estás afrontando.

Pero al tomar decisiones como estas, asegúrate de que no estás tomando decisiones que en unos años, al mirar hacia atrás digas: «Si solo lo hubiese hecho diferente. Hubiera deseado haber sido fiel. Hubiera deseado haberme quedado ahí. Hubiera deseado que hubiera confiado en Dios para que interviniera en mis circunstancias en vez de tomar las cosas en mis propias manos y tratar de arreglarlas por mí misma».

La mujer virtuosa toma decisiones hoy que la guardaran libre de remordimientos en el futuro.

Annamarie: ¿Qué clase de mujer serás cuando tengas 80 años? Esa pregunta depende mucho de la manera en que inviertas en las cosas espirituales ahora. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado recordando lo importante de esto y ella estará de vuelta para orar.

Toda la semana Nancy ha estado pintando el retrato de una mujer sabia y piadosa. Y quizás alguien ha venido a tu mente que encaja esa descripción. Mañana escucharemos de radioyentes que describen la sabiduría que han aprendido de sus madres y de otras mujeres piadosas. No te pierdas ese conmovedor programa.

Ahora oremos con Nancy.

Nancy: Señor, en cada etapa de la vida, nosotras queremos ser mujeres que traigamos gloria a Tu Nombre. Quiero darte las gracias porque podemos mirar al futuro con esperanza porque Tú eres Dios y porque tú estás a cargo y porque Tú estás en control y porque Tú eres bueno. Podemos estar gozosas al mirar al futuro. Podemos ser mujeres de gozo.

Que nuestras vidas estén tan llenas de Tu Espíritu que otros puedan vernos y decir, “Ser mujer es algo gozoso. Ser una mujer piadosa es una razón para regocijarse.» Y ellos querrán eso por lo que ven en nosotras. Lo pido en el Nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

17/27 – Desafiando la derrota

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

17/27 – Desafiando la derrota

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/desafiando-la-derrota/

Annamarie Sauter: Con ustedes Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladin.

Nancy Leigh DeMoss : ¿Quizás has cometido el error de pensar que una mujer creyente es una mujer debilucha? Piensas que si vas a ser una mujer cristiana, serás como un simple maniquí, una mujer sumisa que no tiene ningún cerebro, ni ideas, ninguna habilidad; incompetente, sin destrezas. Eso es lo que el mundo nos dice que una mujer piadosa.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante las tres pasadas semanas, hemos estado escuchando sobre una mujer que trabaja arduamente. Ella tiene habilidad para los negocios. Ella proporciona la ropa necesaria para su familia y la prepara para el futuro. Hemos descrito a esta mujer en Proverbios 31, Nancy ha estado describiéndola verso-a-verso. En la medida que la estudias, podrías parecerte cada vez más a esta mujer, no importa cuán débil y desalentada te sienta a veces. Nancy te explicará cómo.

Nancy: Estoy agradecida por aquellas que toman de su tiempo para escribirnos a Aviva Nuestros Corazones para dejarnos saber como Dios está usando este ministerio en sus vidas y como están creciendo. Y también estoy agradecida por aquellas que escriben y comparten con nosotros cómo están luchando. Eso me ayuda para saber cómo orar por las que están escuchando este programa y para saber cuáles son algunas de las áreas sensibles. Yo sé que si una mujer escribe y dice, “yo estoy luchando con esto”, probablemente ella está representando muchas otras que pudieran estar también luchando con el mismo asunto.

Y mi corazón se conmueve por aquellas mujeres que escriben y comparten temas importantes sobre sus luchas en su andar con el Señor. Y a propósito quiero que sepan que cuando he compartido algún tema con ustedes es porque he tenido la autorización previa de la persona para compartirlo.

Nosotros solicitamos el permiso, y lo obtenemos antes de leer algo como lo que les voy a estar leyendo ahora, de una mujer que escribió recientemente y dijo:

“Me encontré a mí misma que no podía dormir, he estado despierta desde las dos de la madrugada y ahora son las 3:45 a.m. mi mente sigue ofuscada mientras sigo pensando en todos mis problemas. La casa se traga todo el dinero — es como un barril sin fondo: Carros, finanzas, los niños y parece como si no hubiera un final a todo esto, para las preocupaciones, la fatiga, el cansancio ,las presiones que parecieran nunca terminar. Hay una voz dentro de mí (es el Espíritu Santo) que me dice, ‘No permitas que las preocupaciones te controlen. Tu puedes confiar en Mí’.

Pero me ha sido muy difícil poder venir a Él y decirle todos mis problemas, (como si Él no lo supiera todo) porque Él me parece tan distante. Yo sé que debo ir al Señor. Pero no puedo sobreponerme a todo el desastre en el que se encuentra mi vida y como he vivido mi vida.

Yo soy una cristiana tan horrible que escasamente considero el poder llamarme cristiana. No paso ningún tiempo con Dios. Paso la mayor parte del tiempo corriendo lejos de Dios. Tengo ataduras, como en exceso y me he permitido hábitos que afectan mi vida: me quedo despierta hasta muy tarde, por lo que me siento fatigada todo el tiempo.

Me siento agobiada con todo lo que la vida me ha traído, y sé que no puedo manejarlo. Yo puedo decir que la palabra fracaso es lo que reina en mi vida en estos momentos. Yo comencé este viaje con el Señor hace 22 años, en un principio andaba en tierra firme, mas ahora me siento como si estuviera en arena movediza.”

Y mientras escuchaba a esta mujer —yo reconozco que ella representa a tantas mujeres en el día de hoy que están luchando contra el fracaso, el desánimo, la frustración; que están tratando de salir del pozo de la desesperación y sin embargo sienten que están cayendo aún más hondo.

Ahora, hemos estado estudiando Proverbios 31 durante varias semanas, hemos estado viendo a una mujer que representa el tipo de mujer que Dios quiere hacer de nosotras como mujeres cristianas. Entonces ¿cómo es que nosotras podemos transformarnos de sentirnos como esta mujer, fracasada, y frustrada y angustiada, sintiéndose sin salida en la vida—la casa, las finanzas, con los hijos? Solamente trata de sentir lo que siente esta mujer. Es como si todo se le estuviera viniendo encima. ¿Cómo es que podemos pasar de estos momentos, de esos días, de esas etapas de la vida y convertirnos en una como esta mujer que hemos estado leyendo en Proverbios capítulo 31?

Cuando leemos el versículo 25, nos describe a una mujer muy diferente a la mujer que acabamos de leer, la que nos envió el correo electrónico. El versículo 25 nos dice, “Fuerza y dignidad son sus vestiduras, y sonríe al futuro.”

En este pasaje no se nos dice mucho sobre la ropa que esta mujer usaba, pero aquí hay claramente algo que sí es importante en su guardarropa. Si tú fueras al armario de esta mujer y te preguntarás “¿cuáles son las piezas más importante que tenemos aquí? “Serían fuerza y dignidad” como parte de sus vestiduras.

Ahora la palabra fortaleza algunas veces se traduce en el Antiguo Testamento como “franqueza” o “poder” o “fuerza”. Alguna vez has cometido el error de pensar en una mujer creyente como una debilucha —como una mujer inútil? ¿No es esta la caricatura que ha querido pintar el movimiento feminista de las mujeres cristianas?

De ser una mujer cristiana, serás como un mero maniquí, una mujer sumisa que no tiene ningún cerebro, ni ideas, ninguna habilidad; incompetente, sin destrezas. De acuerdo al mundo una mujer santa es una inútil.

Sin embargo no me parece así cuando leo este pasaje de las Escrituras. En verdad, ¿sabías que se necesita coraje para ser una mujer de Dios? Se necesita fortaleza de carácter para ir en contra de las corrientes de pensamiento del mundo y para rechazar las formas engañosas e incorrectas de pensar que este mundo nos ha querido imponer, y poder decir: “yo voy a amar a mi esposo. Yo voy a amar a mis hijos, yo voy a ser una ama de casa”.

Se requiere coraje y fortaleza de carácter. Esto conlleva energía; esto conlleva poder. Esto requiere de un carácter interior desarrollado, y maduro. La fortaleza es parte de sus vestiduras. Ella no es una mujer débil. Ella es una mujer valiente. Una mujer clara. Ella es fuerte en el Señor. Fuerza y dignidad son sus vestiduras.

Y la palabra dignidad algunas veces es traducida “majestad, excelencia, o gloria que proviene de Dios”. Esto está hablando del carácter interno de esta mujer. Esa es su vestidura —eso es lo que a ella más le importa a ella. Aquí vemos a una mujer que no es débil o que siempre se está quejando. Ella no es de las mujeres que desgasta a otros, por el contrario es de esas mujeres que da de su energía. Ella no es controlada por sus circunstancias.

Nosotros sabemos que su esposo — y no importa cuán santo sea, no importa cuán fantástico sea— sabemos que es solamente un hombre que tiene sus debilidades y sus limitaciones. Y ella tiene que vivir con este hombre. Ella vive con hijos que no son hijos modelos desde que nacen, porque los hijos también son pecadores. Ellos necesitan ser entrenados; necesitan ser disciplinados y entrenados en los caminos del Señor. Así que ella vive con las mismas dificultades en su hogar que tú tienes que enfrentar en el tuyo.

Pero ella no se deja controlar por esas circunstancias. Ella es controlada por el poder del Espíritu Santo que mora dentro de ella y le da la fortaleza para responder con gracia cuando su adolescente está actuando como un adolescente; y cuando aun su esposo está actuando como un adolescente, y aun a veces ella misma, sin importar el tiempo del mes en que se encuentre, a veces ella siente el deseo de actuar como una adolescente. Sin importar lo que esté pasando a su alrededor. Ella está vestida con fortaleza y dignidad.

Ahora, esto no significa que ella no comete errores. No significa que ella no falle. Porque ella falla; pero sabe cómo levantarse de sus caídas, ella sabe que confesando sus pecados y apropiándose del perdón de Dios, ella puede levantarse y continuar. Sí, ella pudo haber dicho algo que no debió haber dicho. Se le fueron las palabras. Pero ella sabe recuperarse y volver a empezar. Ella procura el perdón y la reconciliación. Ella es una mujer cuya vestidura es fortaleza y dignidad.

Cuando pienso en una mujer como esta, yo pienso en María la madre de Jesús. Una pequeña descripción se nos ha dado en Juan capítulo 19 en la cruz del Calvario. Ahora, aquí vemos una mujer cuyo hijo, su primogénito, está siendo crucificado, la forma de ejecución más dolorosa en aquellos tiempos.

Ella sabía que Él era perfecto. Que Él no había hecho ni una sola cosa incorrecta; y aun así, aquí estaba Él siendo expuesto, desnudo, avergonzado y humillado ante todos los que le estaban mirando, muriendo como un simple criminal, sin haber hecho nada para merecerlo y ahí estaba su madre. Y tú esperarías encontrar una mujer desesperada en sollozos y lágrimas, con ataques de histeria a los pies de la cruz.

Pero no, esa no es la imagen que tenemos de ella. ¿Tú sabes lo que nos dice Juan en el capítulo 19? “Ahí parada en la cruz estaba Su madre, María” (Juan 19:25 parafraseado) Y esa pequeña palabra: “parada”. Ella estaba parada ahí. ¿Ahora, estaba ella triste? Sí. ¿Estaba ella afligida? Sí.

¿Estaba ella perpleja? Por supuesto. ¿Entiende ella completamente lo que está sucediendo? Probablemente no. ¿Pero es ella controlada por sus circunstancias? No. ¿Estaba ella siendo controlada por el poder del Espíritu de Dios obrando en su vida? Sí.

Así que ella está parada ahí, vestida de fortaleza y dignidad en medio de circunstancias que harían que muchas mujeres estuvieran bajo un ataque convulsivo de histeria. Ella no lo está. Ella no se ha dejado dominar por las circunstancias, porque hay un poder dentro de ella como mujer virtuosa —un poder de fuerza y dignidad.

¿Tú sabes dónde obtienes esa fuerza y esa dignidad? Eso proviene del Señor. No de las circunstancias, no de tu marido, no de tus hijos, no de tus padres, sino del Señor. El Salmo 96, en el versículo 6, nos dice que “Gloria y majestad están delante de Él; poder y hermosura en Su santuario”.

¿Tú quieres reflejar la belleza, la fortaleza, el honor, la majestad de Cristo en tu hogar, y en tus circunstancias? Entonces aprende a vivir en la presencia del Señor. Entra en Su presencia, sumérgete en Su Palabra.

Y tú dices, “Es que yo no tengo tiempo”. Entonces, busca el tiempo, haz el tiempo; encuentra el tiempo… Porque si no estás pasando tiempo a solas con Dios, contemplando Su Hermosura, tú nunca reflejarás Su hermosura. Tú nunca serás como Él. Nunca tendrás esa fortaleza y esa dignidad para enfrentarte a las presiones de la vida diaria si no estás viviendo en la presencia del Señor.

Cuando tú entras en Su presencia, te darás cuenta que Él comenzará a vestirte internamente, y entonces de una manera que no podrás hacer nada al respecto, saldrá de manera externa toda Su hermosura. Gloria y majestad están delante de Él; poder y hermosura en Su santuario.” (Salmos 96:6).

Señor ayúdanos a vivir en Tu presencia, a llenarnos de Tu Palabra, y ser llenas de Tu Espíritu, de forma tal Señor, que cuando seamos presionadas, lo que salga sea Tu belleza, Tus respuestas, Tus reacciones, Tu corazón. Vístenos oh Señor con Tu fortaleza y Tu dignidad, oro en el Nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Tú puedes convertirte cada vez más en esa mujer que se describe en Proverbios 31 permaneciendo cerca de Dios y permitiendo que Su poder trabaje a través de ti. Dios usa Su Palabra para transformar tu vida, y yo espero que tu respondas al reto que Nancy nos ha estado haciendo en esta serie: Debes leer Proverbios 31 todos los días por 31 días.

Dios también usa maestras como Nancy Leigh Demos para ayudarnos a comprender Su Palabra. Es por esto que yo espero que ustedes puedan pasar un tiempo significativo en Proverbios 31 con Nancy.

Otra cosa que puedes hacer si estás buscando transformación en tu vida es asistir a una de lasconferencias de Mujer Verdadera. Visita AvivaNuestrosCorazones.com e infórmate cómo puedes ser parte de este evento próximamente.

Aquí está Nancy para continuar con el programa de hoy.

Nancy: Cuando nosotros comenzamos la serie de Proverbios 31, quiero decirles que algunas oyentes tuvieron que admitir que no sabían cómo se sentían con respecto a una serie sobre Proverbios 31.

Creo que esta serie fue muy significativa para algunas oyentes, de manera particular para aquellas que no crecieron en hogares donde pudieran aprender sobre el corazón y sobre los caminos de Dios. Otra mujer nos dijo:

“Mi mamá y mi papá se divorciaron cuando yo tenía seis años. Mi mamá nunca se volvió a casar y por el contrario se convirtió en una mujer cínica hacia los hombres. Yo, al igual que ella me he hecho independiente en todas las maneras y me ha sido difícil -no imposible- alcanzar abrazar el rol ilustrado en Proverbios 31. Gracias por guiarme, entrenarme e inspirarme. Yo he aceptado el reto de Proverbios 31 y este estándar ya está en mi corazón y en mi mente todos los días. No pasa un día de mi vida, donde yo no trato de sacar algo de sus enseñanzas para compartir con otros.

Esta señora se refería al reto de Proverbios 31, y si tú no has estado con nosotros desde el inicio, nosotros invitamos a nuestras radioescuchas a comprometerse a leer Proverbios 31 todos los días por 31 días. Yo creo que esto será una gran bendición para tu vida.

Otra mujer escribió: Gracias por el reto de Proverbios 31. Este capítulo, fue tan enriquecedor. Uno de los aspectos que más me impactó fue la misión de esta mujer virtuosa de prosperar a su marido de todas las formas posibles-emocionalmente, financieramente, físicamente y espiritualmente.

Mientras repaso este capítulo, ahora todo marcado en mi Biblia, hay tanto que Dios me ha enseñado que ha cambiado la manera que yo veía este capítulo. Yo me sentía desesperanzada por los estándares que se presentaban y lo que se esperaba de una mujer. Pero ahora tengo esperanza, encuentro aliento y entendimiento, y frecuentemente me refiero a este texto en mi tiempo de oración, aunque ya pasaron los 31 días.

Yo pienso que una de las cosas que Dios ha hecho a través este capítulo y estas enseñanzas en las vidas de tantas mujeres es darles toda una nueva perspectiva sobre la familia. Algunas de nuestras radioescuchas escribieron, para decir que habían encontrado un nuevo gozo y una libertad que nunca antes habían sentido al servir a sus familias.

Una mujer escribió:

Aviva Nuestros Corazones ha sido de una gran ayuda para mí, para poder comprender el rol de una mujer creyente. Yo crecí totalmente opuesta a lo que yo debía ser, y siempre me preguntaba por qué era que no me sentía bien como madre o como esposa. A través de la lectura de la Palabra y escuchando sus programas, ahora comprendo lo que he debido estar haciendo todos estos años. De nuevo he vuelto a gozarme en servir a mi familia, e incluso me he encontrado cantando y sonriendo mientras hago los quehaceres de la casa —¿se imagina usted eso? Yo quiero que sepan cuanto me ha cambiado este programa. Gracias de lo más profundo de mi corazón.

De igual manera hemos recibido cartas de mujeres que han recibido confirmación al haber tomado la decisión de permanecer en el hogar con sus hijos. Quisiera compartir una de esas cartas de manera particular con ustedes. Esta mujer nos escribió: “Gracias por ayudarme a confirmar la decisión de no trabajar a tiempo completo fuera del hogar. Mi esposo estuvo fuera del trabajo por un largo tiempo, y yo fui bendecida al conseguir una fantástica posición de tiempo completo, con un salario excelente.”

Y déjenme interrumpir aquí y decirles de otra mujer que me escribió y me dijo, “Yo no tengo opción al respecto. Yo amo quedarme en mi hogar con mi familia, y mis hijos; pero soy una madre soltera; y otra que escribe y dice ”financieramente no hay otra manera que podamos cubrir nuestros gastos, si no trabajo fuera del hogar”. Te puedo decir esto: “Somete esa situación al Señor, y confía en Él y Él dirigirá tus pasos; busca Su Palabra. Yo no soy Dios en tu vida. Y yo no te puedo decir cuál es la voluntad de Dios para tu vida. Pero Dios conoce tu corazón, y si Dios quiere que tú estés en casa con esos niños, Él va a buscar la manera de que tú puedas estar en casa con ellos. Pero siempre sigue la dirección del Señor en tu vida.

Bueno, pero esta otra mujer continúa diciendo, al haber obtenido este trabajo de tiempo completo:

“Yo disfrutaba de la seguridad e independencia, pero no me sentía tranquila de saber que estaba fuera del hogar por un período de tiempo tan largo. Aunque sabía que mi esposo estaba en la casa y que nuestros hijos estaban en buenas manos con su padre, sabía que ellos extrañaban tener a su madre con ellos.

Después de que mi esposo consiguió un trabajo estable, continué trabajando a tiempo completo para ayudar con las cuentas, pero esos meses fueron muy difíciles. Cuando llegó el verano, no podía ajustarme a la idea de que mi hijo de 17 años tuviera que cuidar a su hermanita de nueve años. Era injusto para ambos y no me parecía bíblico.” [Así que esta mujer tomó una decisión bien radical]. “Dejé mi trabajo, nos ajustamos al corte en nuestros ingresos, y he tenido contentamiento desde entonces con la ayuda de la Palabra de Dios.

Hubo otras áreas específicas donde el Señor habló al corazón de las mujeres mientras avanzábamos en las primeras porciones de Proverbios 31. Una mujer nos dijo:

Durante esta serie, yo me sentí tan convencida al escuchar tus enseñanzas sobre el tema de que las esposas no deben descuidar a los esposos sexualmente. Yo he buscado tantas excusas. Mi esposo se tornó amargo hacia mí, debido a mi negligencia sexual hacia él. Solamente hemos estado casados algo más de un año. Yo amo a mi esposo muchísimo, y quiero estar segura de hacer lo que Dios quiere que yo haga en este matrimonio. Voy a comenzar de nuevo hoy. Ahora quizás mi matrimonio pueda comenzar de nuevo y ser avivado. Por favor, oren por nosotros.

Y yo quisiera decir a esta oyente y a otros como ella, que sus matrimonios pueden ser avivados, y pueden comenzar de nuevo a través del arrepentimiento, la humildad y la fe, ya sea que haya estado casada un poquito más de un año o muchos años. Dios puede avivarte; Él puede avivar tu matrimonio.

Ahora, esta mujer nos pidió que oráramos por ella, déjame decirte, solo como recordatorio, que cuando recibimos peticiones de oración de este tipo nosotros oramos por ellas, no solamente eso sino que tenemos un equipo de oración, y tomamos estas peticiones de a una en una y las elevamos al Señor en oración. Esperamos que si tú tienes alguna carga específica en tu corazón, nos las envíes, que la llevemos individualmente ante el Trono de la Gracia.

Y aquí tenemos otra área específica en la que el Señor le ministró al corazón de una mujeres en la serie de Proverbios 31. Esta dijo:

El programa de hoy verdaderamente ministro a mi corazón. Lo que más me chocó fue cuando dijiste que dejáramos saber a nuestras madres cuán importantes ellas son para nosotras y cuánto apreciamos su sacrificio.

Tristemente, mi madre está en un hogar de ancianos, a la edad de 55 años. Ella tiene una enfermedad similar al Alzheimer y le ha robado toda su memoria de nosotros. Ahora soy madre de dos niños y quisiera poder ir y decirle cuánto me ha servido su ejemplo. Es mi oración que otras puedan seguir tu consejo y le digan a sus madres cuánto les aprecian pues no saben el tiempo que les queda con ellas y no quieren dejar de decirles esas palabras.

Qué buen reto se nos ha presentado al llegar hacia el final de esta porción de Proverbios 31, donde vamos a aprender que los hijos de esta mujer virtuosa se levantan y la llaman bienaventurada.

Bien, y hay muchas otras cartas que quisiera leer. Recibimos una de Malasia, de una mujer que dijo, yo leo Aviva Nuestros Corazones diariamente a través del internet. Voy a casarme en unos meses, y esta serie de La mujer contra-cultura ha abierto mis ojos. Ahora tengo más claro cuál es mi rol en el matrimonio, conforme a la voluntad de Dios.” Así que aquí vemos una mujer que ha sido retada que ha sido motivada a ser esa esposa que Dios quiere que ella sea.

Y quisiera finalizar con otra carta, que quizás expresa como te hayas sentido mientras escuchabas la serie de Proverbios 31 o en cualquiera de las series de Aviva Nuestros Corazones. Esta mujer nos dijo:

Yo estoy totalmente de acuerdo con lo que has dicho, pero mi pregunta es: ¿dónde comienzo? Me siento abrumada con la vida en general, sé que tengo que hacer cambios, pero no sé dónde empezar.

He perdido gran parte de mi vida siguiendo las ideas y las cosas del mundo, es hasta innecesario decir que mi vida no está en orden. Ahora veo que estoy equivocada, pero no sé dónde o cómo comenzar el cambio. ¿Podría alguien ayudarme para poder comenzar a caminar en la dirección correcta?

Solo puedo decirles, que si se sienten así en la medida en que piensan en esta mujer de Proverbios 31, que el lugar donde deben comenzar es yendo al Señor para decirle exactamente cómo se sienten. Dile, “Señor, mi vida es un desastre, estoy viviendo en un desorden. Y no sé ni dónde comenzar, pero quiero comenzar. Por favor, enséñame cómo hacerlo.”

Ayer, durante mi devocional estuve leyendo en Prov. 2: “que el Señor da la sabiduría y de Su boca viene el conocimiento y la comprensión.” (Prov.2:6 parafraseado). Luego que le preguntes al Señor qué hacer, déjame motivarte a buscar otra mujer creyente que sea madura, que ya haya caminado quizás por más tiempo con el Señor y en el Señor y pregúntale si quisiera discipularte. “¿Quisiera ser mi mentora?” Ella te permitiría hacerle preguntas. ¿Quisiera orar contigo? Pregúntale si pudiera ayudarte a comprender cómo dar los siguientes pasos para crecer en el Señor.

Creemos, que si te unes a nosotros en Aviva Nuestros Corazones durante las próximas semanas, encontrarás ideas prácticas que te ayudarán a dar los pasos correctos en tu viaje espiritual hacia la transformación de convertirte en la mujer que Dios te creó para fueses.

Annamarie: ¿No es alentador escuchar como Dios usa Su Palabra para transformar la vida de las mujeres? Hemos estado escuchando cómo las mujeres han sido grandemente transformadas por Proverbios 31 y las enseñanzas de Nancy a través del capítulo. La serie se titula La mujer contra-cultura. Quizás hayas pensado en alguien que se pudiera beneficiar al escuchar estas enseñanzas. ¡Cuéntales!

Hay muchas formas en las que puedes compartir este contenido. Al visitar AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás opciones y diversos recursos como estos para compartir.

¿Cuán a menudo se ríe una mujer ocupada? Seguramente no lo suficiente. Averigua lo que dice Proverbios 31 sobre la risa en nuestro próximo programa, el lunes. Te esperamos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries y mi mamá es una mujer verdadera.

Toda la Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

16/27 – Una esposa digna de alabanza

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

16/27 – Una esposa digna de alabanza

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Annamarie Sauter: Toda mujer desea que su esposo sea respetado. Sin embargo, las mujeres no siempre se dan cuenta de cuánto pueden ellas contribuir al respeto que ellos reciben de los demás. Escuchemos a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: La reputación que un hombre tiene en su lugar de trabajo comienza en el hogar. Puede ser un gran líder o un hombre muy capacitado, pero si no tiene una esposa e hijos que le respeten y que, ante todo, respeten y honren al Señor, en vez de aportarle a su reputación podrían derribarla.

Annamarie: Hoy en Aviva Nuestros Corazones continuamos con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Alguna vez has pensado en que quizás las personas admiran a tu esposo debido a ti y tus acciones? ¿Has meditado en ello? Tú tienes una gran influencia en su reputación y su habilidad para lograr las cosas. Nancy explicará cómo puedes ser de ayuda y un complemento para tu esposo a medida que continúa con la serie de Proverbios 31 llamada La mujer contra-cultura.

Nancy: Esta semana estuve en un grupo pequeño de mujeres compartiendo varios temas. Una señora muy elocuente nos contó que hace algunos años, cuando ella tenía 33 años de edad, fue por primera vez a un estudio bíblico en una iglesia a la cual ella había sido invitada. Esta señora no era cristiana y nunca había estudiado la Biblia. ¿Podrías creer que estaban estudiando nada más y nada menos que Proverbios capítulo 31?

Esta recién llegada a las Escrituras nos dijo: “Abrí mi Biblia y leí Proverbios 31. No podía creer lo que había leído en ese pasaje. Especialmente cuando llegué al versículo 23 donde dice que «su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra».

Ella continuó diciéndome: “Me volví loca cuando leí este versículo pues acabábamos de leer todo lo que hacía esta mujer. Ella estaba trabajando arduamente, matándose, y ¿qué estaba haciendo su esposo?” Simplemente él estaba pasando el tiempo en las puertas,» y dijo: “Esto fue suficiente para que yo dijera, No deseo leer este libro».

“Cerré la Biblia y no la volví a leer por muchos años”. Leer Proverbios 31 la desencantó tanto… Y en particular el versículo que estaremos estudiando hoy, el versículo 23”.

Cuando esta mujer relató su reacción inicial sobre Proverbios 31, me sonreí igual que todas las demás. Creo que la razón por la cual sonreímos es porque en algún momento todas nos hemos sentido incómodas al leer Proverbios 31. Una de las razones es que la esencia de su contenido está totalmente en contra de lo que hoy es políticamente correcto, de lo que nos hace sentir cómodas y lo que es natural para nosotras las mujeres.

Hoy estaremos estudiando este versículo, pero bajo una óptica diferente a la de esta mujer. Eventualmente ella pudo verlo bajo otra luz; afortunadamente, el Señor la trajo de nuevo a la iglesia y a la Palabra y ella llegó a conocer a Cristo. Ahora tiene una perspectiva diametralmente opuesta a la que tuvo cuando leyó Proverbios 31 por primera vez y se encuentra en el proceso de convertirse en esa mujer que describe este capítulo.

Después de haber visto todas las cualidades maravillosas de esta mujer, su diligencia, su capacidad en aéreas tan diversas, ella se siente orgullosa de ser la esposa de su marido. Hoy en día un versículo como el 23, que describe el rol de liderazgo de un esposo, podría ser considerado como un insulto para muchas mujeres.

En estos tiempos las mujeres están programadas para tener su propia posición y ser reconocidas por lo que hacen. Las mujeres no desean ser conocidas como la Sra. de Fulano de Tal, sino ser reconocidas por sus propios dones y sus contribuciones.

Pero la mujer excelente, la mujer virtuosa, la mujer de carácter noble sobre la cual estamos leyendo en Proverbios capítulo 31, reconoce que verdaderamente es un cumplido el ser conocida como la esposa de un hombre que ha ascendido a una posición de liderazgo espiritual. Él ha alcanzado esa posición porque es un hombre piadoso. Su esposo es honrado. Este versículo nos dice que es estimado y se sienta en las puertas de la ciudad con los ancianos.

Para nuestra cultura de hoy esto no significa gran cosa, pero en la cultura judía de aquellos tiempos, la puerta de la ciudad (colocada en la entrada de la ciudad) era un lugar donde se manejaban los asuntos judiciales y legales.

Es en ese lugar donde se llevaban a cabo las transacciones de negocios. Se sentaban en las puertas todos los líderes políticos y cívicos, así como los jueces y negociantes, y allí venían las personas con cualquier necesidad, aquellos que necesitaban que su caso fuese escuchado, aquellos que necesitaban ayuda con sus transacciones de negocios y se presentaban ante los ancianos. Ellos recibían el consejo y la sabiduría que eran necesarios para resolver sus asuntos.

Así que aparentemente el esposo de esta mujer es uno de los ancianos de la ciudad. Es una persona influyente, un líder con una posición de influencia, es un juez. El carácter noble de esta mujer le añade al respeto y a la estima que los demás tienen por su esposo.

Este hombre es estimado porque tiene una vida familiar exitosa. Es estimado porque tiene una esposa digna de alabanza y porque sus hijos siguen su ejemplo y al igual que ella están siguiendo a Dios. Él es respetado, y ella ha contribuido a ello.

Verás, la reputación de un hombre en su lugar de trabajo comienza en la casa. Tu carácter le añade o le quita valor a la reputación de tu marido y lo que los demás piensan de él. Esta mujer es un apoyo para su esposo. Ella realza su reputación y su posición.

Puedes aumentar la reputación de tu esposo en la iglesia, en su lugar de trabajo y en la sociedad o la puedes derribar. Como ya hemos visto en este pasaje, ella es muy competente. Es una mujer de gran capacidad que trabaja arduamente. Son muchas las cualidades por las cuales pudiéramos alabar a esta mujer, pero una de las cosas que sobresale es su espíritu humilde.

En ocasiones está dispuesta a permanecer tras bastidores para dejar que su esposo sea el que es apreciado en la comunidad. Nos encontramos con una mujer que no aspira a tener un reconocimiento para ella misma. Ella tiene su contentamiento al servir en el hogar y que sea su esposo el que es reconocido públicamente.

Déjame decirte que no tan solo puedes realzar la reputación de tu esposo, sino que según el Nuevo Testamento puedes descalificarlo e impedir que tenga una posición de liderazgo en la iglesia. ¿Sabías esto? 1 Timoteo 3 nos habla de los requisitos que deben tener los hombres para servir como ancianos, diáconos o en el liderazgo de la iglesia local. (ver los versos 8-10).

Esta descripción continúa con los requisitos que deben tener sus esposas. Sus esposas deben tener reverencia. Sus esposas deben temer al Señor. No deben ser calumniadoras ni chismear con malicia. Deben tener su lengua bajo control (versos 11-12). ¿Te das cuenta de que si careces de esas aptitudes de estas características de una mujer virtuosa, en realidad puedes inhabilitar a tu esposo de tener una posición de liderazgo y autoridad espiritual en la iglesia?

Este concepto: una mujer que apoya a su marido para que él sea el que está expuesto en la comunidad y el que tiene la posición de liderazgo e influencia en la sociedad, es un concepto muy ajeno a la cultura de hoy día. Nos encontramos con una mujer que es un ejemplo de lo que es respaldar a su esposo.

Él está trabajando para proveer los recursos y ella los administra para cuidar de él y de sus hijos.

Proverbios capítulo 12 nos dice que una mujer virtuosa es una corona para su marido, tal y como lo es esta mujer (versículo 4). Ella es una corona para su esposo ya que cuando él está en las puertas de la ciudad, mientras trabaja, mientras está tratando con las personas, estas personas comentan: “ Él es un buen hombre. Tiene una gran esposa”. Ella es una corona para su marido. Ella lo respeta y lo apoya. No anda por ahí promoviéndose a sí misma, sino que se comporta de manera que honra el liderazgo de su esposo.

Recuerdo haber escuchado a una mujer decir: “Cuando lleguemos al cielo si escucho al Señor decirle a mi esposo, «Bien hecho siervo bueno y fiel,» entonces sabré que he sido exitosa, porque habré cumplido con mi rol de ser ayuda para mi marido.”’ ¡Me encanta esa manera de pensar!

Sí, Dios puede decirle a mi esposo: “Has hecho un buen trabajo”. Como mujeres deseamos que Dios pueda decirnos lo mismo a nosotras también y podemos recibirlo del Señor si caminamos con Él. Pero ella dijo: “Mi meta es escuchar a Dios decirle esto a mi esposo pues entonces sabré que he sido la ayuda idónea que Dios quería que yo fuera”.

Nos encontramos con una mujer que en el hogar crea un ambiente que anima a su esposo a crecer, lo que posibilita que él tenga éxito en su trabajo pues no tiene que preocuparse de lo que está sucediendo en el hogar. ¿Recuerdan lo que leímos al principio en Proverbios 31? “En ella confía el corazón de su marido” (versículo 11). Al sentirse seguro de que las cosas andan bien en su casa, él puede ser exitoso en su lugar de trabajo.

Creo que esta mujer está ejerciendo su rol de elogiar y animar a su esposo para apoyarlo en el cumplimiento de su llamado y de sus sueños. Mi madre fue un ejemplo increíble de esto, de lo que significaba ser una mujer virtuosa o noble. Trabajaba junto a mi padre creyendo en sus sueños. Él tenía el sueño de empezar un nuevo negocio de seguros a final de la década de los años 50.

Él era un soñador y nadie lo había hecho de esa manera antes. Algunas personas podrían haberse reído de sus sueños que eran insólitos. Pero ella creyó en estos sueños, se remangó las mangas, trabajó junto a él y lo ayudó.

Empezaron este pequeño negocio en la mesa de la cocina de su apartamento en New Jersey. Ella oraba por él, lo apoyaba y lo animaba en vez de minimizarlo, ignorarlo o decirle: “Mira, yo tengo mis propios sueños, yo tengo mi propia vida que vivir. Deseo llevar a cabo mis planes.” Otra cosa que hacia mi madre es que le daba espacio para fallar y cometer algunos errores en el camino.

Ella permitía que Dios trabajara en su vida y que le hiciera crecer y madurar en esas áreas que necesitaba crecimiento. Mientras tanto ella oraba por él y lo apoyaba en el hogar. Y quizás algunas de ustedes estarán pensando: “Para ella es fácil ser una mujer virtuosa porque su esposo es un líder, es un hombre piadoso. Pero mi esposo no está sentado a las puertas, no es un hombre de influencia”.

No hagas que tu esposo sea prisionero de tus expectativas, tan solo proponte ser el tipo de mujer que anima a su esposo a convertirse en aquello que Dios tiene para él. Recientemente tuve una conversación con una mujer que tiene varios hijos. Su esposo es un hombre muy ocupado. Está involucrado en el liderazgo de la iglesia, está involucrado en el liderazgo de la comunidad, está involucrado en el liderazgo de su negocio y ahora mismo sus vidas están muy pero muy ocupadas, extremadamente ocupadas. Esta es una mujer que disfruta ser esposa, disfruta ser madre y ama a su familia, pero me confesó: “he estado luchando un poco con mi rol en todo esto”.

Esta señora tiene un título universitario y en el pasado ella misma había estado involucrada en el mundo de los negocios, utilizado sus propias estrategias. No obstante, se encuentra en una etapa de su vida en que siente una lucha porque está atada a su esposo, a sus hijos, a su hogar y tiene su carrera. No está resentida por ello, pero ha tenido sentimientos encontrados con respecto a la situación.

Está consciente de que por sí misma es una mujer competente, pero gran parte de lo que ahora está haciendo es apoyándolo a él, ejerciendo un rol de ayuda. No es que no ame a su esposo y no es que no quiera a sus hijos, pero esta pequeña lucha ha estado rondando su mente y a través de de Aviva Nuestros Corazones, el Señor la ha estado animando haciéndole ver que ese es su llamado más grande y santo.

Esto no es tan solo algo que ella tiene que hacer, con lo cual se siente atrapada, sino que realmente es un privilegio el hecho de que pueda canalizar sus dones y habilidades en ser de ayuda y de apoyo para su esposo y para sus hijos.

En ocasiones anteriores ustedes me han escuchado decir que me fascina leer biografías, particularmente acerca de mujeres de Dios, pues nos ofrecen un retrato de este tipo de mujer. Sarah Edwards es una de las mujeres prominentes de la historia cristiana. Como muchas de ustedes ya saben, ella era la esposa de Jonathan Edwards, uno de los teólogos más brillantes que ha pasado por esta nación. Este pastor, fue usado de manera significativa por Dios como instrumento en el primer gran avivamiento en los 1700.

Este hombre fue exitoso en el llamado de Dios, en gran medida por el tipo de esposa que tuvo en Sarah Edwards. Sarah y Jonathan Edwards procrearon 11 hijos. Se casó a los 18 años y durante 31 años ella y Jonathan tuvieron un matrimonio exitoso.

Uno de los contemporáneos de Jonathan y Sarah Edwards escribió el prefacio de unas historias de la obra de Jonathan Edwards, donde da una descripción amplia de cómo era Sarah, la esposa de Jonathan. Creo que es el retrato perfecto del tipo de mujer que apoya a su esposo a través de su rol en el hogar. Él dice: “En medio de estas complicadas labores (refiriéndose al tiempo de avivamiento durante el cual Jonathan Edwards estaba muy ocupado), así como en todo tiempo, encontró en casa a alguien que en todo sentido era una ayuda idónea para él. Una que hizo de su hogar una morada de orden y pulcritud, de paz y consuelo, de armonía y amor a todos aquellos que vivían allí, así como de bondad y hospitalidad a los amigos, visitantes y extraños. A la vez que honraba y respetaba a su esposo, no escatimaba el conformarse a sus inclinaciones.

Esto puede sonar anticuado, pero cuando lo leí, pensé en mi madre que de tantas maneras se conformaba a las inclinaciones de mi padre. Esto fue lo que hizo Sarah Edwards.

Ella hacía que todo en la familia fuera grato y agradable, considerándolo su mayor gloria y el lugar en el cual podría servir a Dios al promover la felicidad y la utilidad de su marido.

¿Se dieron cuenta? Ella consideró que la mejor manera de darle la gloria a Dios y cumplir el propósito de Dios en su vida, en su generación, era promoviendo la utilidad y la felicidad de su esposo. Ella sabía que sería la esposa adecuada para él si fomentaba en su hogar un ambiente que animaba a su esposo a madurar espiritualmente, a dar fruto y ser usado por Dios.

Quizás tu esposo no es un Jonathan Edwards y de hecho, permítanme decirles que pocos hombres lo son. No tienes que vivir con Jonathan Edwards. Lo respetamos por su posición ventajosa en la historia. Eso es fácil ver a otro hombre, quizás tu pastor, un consejero, un gran líder cristiano y pensar: “Sí, yo podría ser una mujer piadosa si estuviera casada con ese hombre”.

Pero no estás casada con este hombre y solo la esposa de ese hombre sabe lo que es estar casada con él. Tú lo ves cuando está en la plataforma, en frente de todos los demás y en su nivel espiritual más alto. Pero ella convive con él y sabe que al igual que cualquier otro hombre, tiene sus fallas, sus faltas, sus debilidades y ella debe acomodarse a ellas. Tiene que vivir con ellas así como tú tienes que acomodarte a vivir con las debilidades de tu esposo.

En ese sentido, no vayan a caer en el error de pensar que la vida de los demás es mejor que la de ustedes. Dios te ha dado exactamente el esposo que Él sabe que necesitas y quiere que tú ayudes. Dios te ha moldeado para ser la ayuda idónea para ese hombre— no para el esposo de otra— sino para tu esposo. Quizás ni siquiera te has casado y estas pensando: “¿Y que tiene que ver todo esto conmigo?”

Quizás estas pensado: “ ¡Uf! ¡Me salve de esta! ¡Proverbios 31, es para mujeres casadas!” Pues yo no soy una mujer casada y déjenme decirles que Proverbios 31 me ha calado hasta lo más profundo de mi corazón. A medida que he ido estudiando este pasaje, a medida que he conversado acerca de la esposa de este hombre, he visto algo que me ha ayudado en mi andar con Dios.

Recuerden que nuestro rol como mujeres en el cuerpo de Cristo es reflejarle al mundo la relación que hay entre Cristo y la Iglesia, Su novia. Nosotras como mujeres hemos sido creadas para reflejar la manera en que la iglesia debe relacionarse con el Señor Jesús, nuestro Esposo Celestial, nuestro Novio Celestial. Esto es cierto de cada creyente, estamos llamadas a reflejar al mundo la forma en que la iglesia debe relacionarse a Cristo.

Así como el objetivo de esta mujer virtuosa es levantar y enriquecer la reputación de su esposo— su posición en la comunidad —nuestra meta como mujeres, nuestro fin como creyentes, es realzar la reputación de Cristo. Debemos vivir de tal manera que las personas digan: “Ella es el tipo de mujer que hace que yo quiera conocer su Esposo Celestial, hace que yo desee conocer a Cristo”.

Nuestro objetivo no es llamar la atención hacia nosotras mismas, construir nuestra reputación, tener nuestra propia carrera y exaltar nuestras propias habilidades y talentos. Nuestra meta en la vida es ser un apoyo para Cristo; levantarle a Él de manera que los demás le conozcan y piensen que Él es maravilloso. “Su marido es conocido en las puertas” (Proverbios 31:23a).

Me encanta cuando después de una conferencia recibo una nota o alguien se acerca y de alguna manera me expresa: “Hoy a quien vi fue a Jesús. Lo que usted hablaba, su enseñanza, su libro, hizo que me enamorara mucho más de Jesús.” De hecho, por lo menos en una o más ocasiones en mi vida, he recibido una nota de una mujer que decía: “No me recordaba de su nombre o no me recordaba de su rostro, pero recuerdo que vi la gloria de Dios.” ¡Y eso me fascina!

Cuando me vaya de este mundo, no deseo que las personas me recuerden por lo que les dije o por lo que hice por ellas o por la contribución que hice en sus vidas. Quiero que recuerden a Jesús. Deseo que mi vida realce su reputación, su posición aquí en la tierra.

Para aquellas de ustedes que están casadas, quiero decirles que al realzar y edificar la reputación de sus esposos le ofrecen al mundo, como pareja una imagen de la relación que la iglesia tiene con Cristo. El matrimonio no se trata tan solo de ti y de tu esposo. Abarca eso pero abarca mucho más que eso.

Se trata del plan redentor de Dios y de revelar al mundo en que consiste el estar casados con Jesús, en qué consiste ser la esposa que reverencia, se somete, honra, edifica y anima a su esposo. En eso consiste nuestro llamado. Así que cuando te relacionas con ese marido que esta a las puertas, o por llegar a ellas, recuerda que estas pintando un retrato para aquellos que están a tu alrededor mirando y el retrato que quieres pintar es uno que señale a Cristo.

Annamarie: Esta es Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín, y si no recuerdas su nombre, no importa. Como acabamos de escuchar, ella tan solo desea que pienses en Jesús y le recuerdes.

Cuando una mujer vive con un propósito mayor que el de hacerse de un nombre, puede tener una gran influencia. Bárbara Hughes aprendió esta verdad de una manera poderosa al observar a sus propios padres.

El padre de Bárbara era conocido por ser un hombre que trabajaba arduamente. Su esposa le apoyaba mientras él trabajaba largas horas en un almacén de madera. Cuando tuvo un accidente que le dejo inhabilitado para proveer a su familia como antes, abandonó a su familia y empezó a beber mucho. Durante todo este tiempo, la madre de Bárbara continuó respetando a su esposo y se negó a hablar mal de él. Esta decisión le trajo la gloria a Dios y afectó profundamente a todos aquellos que estaban involucrados con la familia.

Pueden leer el resto de la historia de Bárbara Hughes en un libro titulado “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” Otras colaboradoras de este libro son Dorothy Patterson, Bunny Wilson, and Nancy Leigh DeMoss. Este le daría continuidad al material que han escuchado hoy. Cuando visites AvivaNuestrosCorazones.com te diremos cómo obtenerlo.

La mujer que describe Proverbios 31, aquella que trabaja para que su esposo se vea bien, no es una mujer débil. Mañana echaremos un vistazo a su increíble fortaleza pero primero necesitamos la ayuda de Dios para obrar conforme a lo que hemos escuchado hoy. Así que oremos con Nancy.

Nancy: Qué privilegio y qué increíble responsabilidad es que nuestras vidas dirijan a las personas hacia Cristo. Conviértenos en mujeres que son de ayuda, en mujeres que animan y que nuestras vidas no tan solo realcen la vida de los hombres a nuestro alrededor sino que sobre todo, nuestras vidas realcen la reputación del Señor Jesús; porque a Él pertenecemos, a Él amamos y para Su gloria vivimos. Oramos en el nombre de Jesús, amen.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos se cite otra fuente.

Música: Mujer Virtuosa, Gerald Cumberbatch, Respiro Tu Amor ℗ 2013 Rejoice Music, Inc

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

15/27 – Estén preparadas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

15/27 – Estén preparadas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/esten-preparadas/

Salvador Gómez: «El ministerio de la mujer en las Escrituras, está íntimamente ligado a la influencia que una mujer puede tener sobre otra. De hecho, encontramos en el libro de Tito, cómo las ancianas deben enseñar a las más jóvenes.

Este movimiento de discipulado va a funcionar en cuanto al papel de la mujer, si unas a otras se enseñan y si las mujeres que son esposas de pastores, las mujeres que son maestras en una congregación o que de alguna manera tienen estudios bíblicos y discipulados con otras, se exponen a este tipo de conferencias que el movimiento de Mujer Verdadera tiene, creemos que esto va a tener un efecto reproductor.

Exponencialmente, estas verdades se van a diseminar entre nuestras iglesias. Porque una conferencia donde asisten x cantidad de hermanas que se nutren de estas cosas y luego regresan a sus lugares de influencia, esto se va a multiplicar y nuestras iglesias van a ser grandemente ayudadas, si logramos que un gran número de mujeres de diferentes lugares puedan exponerse a estas verdades y luego ellas mismas reproducirlas en otras.

Es una realidad de la época la superficialidad en la que vivimos y en ese sentido queremos a veces las cosas aguadas, las cosas ya demasiado elaboradas y no estudiamos las Escrituras, no nos cimentamos en las doctrinas sólidas de la palabra de Dios que serán el fundamento para cualquier estilo de vida, y la mujer de hoy no escapa a esa influencia de nosotros querer las cosas rápidas, las cosas fáciles, las cosas superficiales.

Para conocer a Dios tenemos que profundizar. Para conocer lo que Dios nos ha enseñado en su palabra sobre Cristo, sobre el Espíritu, sobre la iglesia, sobre la familia, tenemos que profundizar en las escrituras y es ir contra la corriente. El cimentar nuestras vidas, anclar nuestras vidas a la Palabra de Dios y sus doctrinas.

La Conferencia Mujer Verdadera está diseñada para mujeres que tienen un corazón para alcanzar a otras mujeres con la verdad de la Palabra de Dios.

Así que si eres una maestra bíblica, si eres líder de un grupo pequeño, esposa de pastor, o simplemente una mujer que ama ayudar a otras mujeres, esta conferencia va a ser de mucho beneficio para ti.

Nancy estará en esta conferencia, Mujer Verdadera, junto a los maestros bíblicos, Crawford & Karen Loritts y Mary Kassian, Dannah Gresh y estarán compartiendo con las jóvenes.

Josh Davis, Jonathan & Sarah Jerez y Dámaris Carbaugh estarán dirigiéndonos en tiempos especiales de adoración.

Podrás obtener toda la información acerca de cómo registrarte, al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Espero que puedas venir para buscar al Señor junto a nosotras, en la Conferencia, Mujer Verdadera, aquí en la República Dominicana.

“Estén preparadas”, más que un lema, es una necesidad, aquí está Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Podemos estar enfrentando en el mundo y probablemente estemos enfrentando ya, los días más difíciles que nuestras naciones hayan experimentado. ¿Estás pensando en cómo preparar a tus hijos para el sufrimiento?

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

A medida que cambian las estaciones del año, las mamás están pensando: “¿Tienen mis niños ropa suficiente para esta primavera y el verano?” Es un trabajo sorprendentemente difícil hacer que los niños vayan a las tiendas a probarse cosas o sacar y organizar las cajas guardadas en el ático con ropa de segunda mano. Pero cuando provees de esta manera, estás siguiendo un modelo bíblico.

Hoy Nancy explicará por qué una mujer sabia prepara su familia para lo que vendrá.

Nancy Leigh DeMoss: Sé que todas nosotras hemos sido retadas, en la medida en que hemos ido viendo este retrato de la mujer virtuosa, de esta excelente mujer que encontramos en Proverbios capítulo 31, y por momentos quizás nos hemos sentido convictas y retadas por todo lo que nos resta por hacer.

Pero espero que también te hayas sentido alentada y estés experimentando esperanza a medida que vemos la gracia que Dios nos da para convertirnos en la mujer que Él quiere que seamos. Así que no dejes que esto te abrume, ni llegues a casa y digas: «Yo voy a ser esta mujer aunque me mate!» Te va a matar si estás tratando de hacer todo esto por tu propio esfuerzo. Pero por la gracia de Dios y Cristo viviendo en nosotras, viviendo Su vida a través de nosotras, todas las que somos hijas de Dios un día seremos esta mujer.

Este es un retrato acabado. Pero nosotras somos un retrato en construcción. Pero Proverbios capítulo 31 es el cuadro acabado de cómo nos veremos. Así que hay esperanza, no importa dónde estés en ese proceso. Y recuerda que la madurez espiritual no es tanto dónde te encuentres sino la dirección hacia donde te diriges.

Sé que tienes el corazón para convertirte en ese tipo de mujer. Es por eso que estás aquí. Es por eso que estás escuchando estas sesiones, porque este es el corazón que deseas tener.

Hoy vamos a ver en Proverbios 31 el versículo 21. Leemos que esta mujer, esta virtuosa, excelente esposa, no tiene miedo de la nieve ya que su familia, toda su familia, está vestida de escarlata.

He aquí una mujer que planifica por adelantado, está preparada para que esas crisis no la encuentren desprevenida .

Ahora, hay una forma en que se puede abusar de esto y hay momentos en los que pudiéramos no estar preparadas para una crisis. Algunas cosas nos toman por sorpresa y vienen de repente y no hay forma de prepararse.

Pero te puedes ir preparando en tu corazón y en tu vida y en tu caminar con el Señor, para que cuando la crisis llegue, tengas la sabiduría y el entendimiento para saber lo que Dios quiere que tú hagas cuando te enfrentes a esa situación.

Por eso esta mujer—hablando aquí específicamente del clima frío— no entra en pánico, porque ella pensó por adelantado y ha preparado ropas para su familia. Habla de ropas escarlatas. Esta es una ilustración de un tinte usado para producir el color escarlata. Era un tinte muy costoso, por tanto era de buena calidad. Es costoso pero ella ha hecho la inversión. Recuerda que ella ha hecho estas ropas con sus propias manos.

Pero ella se ha preparado para que las necesidades de su familia estén cubiertas cuando llegue la crisis. Ella anticipó las necesidades de su familia. Esta es otra expresión práctica de una mujer que teme a Dios.

¿Ves? Tu relación con Dios afectará todas las áreas de tu vida incluyendo la forma en que planificas tus horarios, la forma en que haces planes con tu vida. Ahora, hablemos de lo obvio, de la manera que ella literalmente prepara su casa para satisfacer sus necesidades en la época de invierno o cuando hay nieve.

Haciendo esas preparaciones físicas, ella está reflejando en sus hijos y en su familia, el corazón de Dios. Él es Jehovah Jireh, el Dios que provee. Ella le está enseñando a su familia cómo es Dios cuando ella provee para ellos la ropa que van a necesitar para el clima frío.

Pero hay otro sentido en la aplicación de este pasaje y es que nos habla de las mujeres en la era de la gracia. Ella ha tomado la delantera en cuanto a la preparación de su familia, no solo la nieve del invierno en un sentido literal, sino que también los prepara para el juicio venidero y las crisis que lleguen antes de ese juicio. Ella ha pensado y planificado, ella oró y pidió al Señor acerca de cómo puede preparar a su familia para los días que tiene por delante.

Podemos estar enfrentando en el mundo—y probablemente estemos enfrentándolos ya— los días más difíciles que nuestras naciones hayan experimentado. ¿Estás pensando en cómo preparar a tus hijos para el sufrimiento?

Y quizás tú dices: «Eso no va a pasar aquí». El hecho es que necesitamos arrepentimiento y avivamiento en nuestras naciones porque esto seguramente va a pasar. Ahora bien, puede o que no sea durante tu vida o durante las vidas de tus hijos, pero tenemos que estar preparando a los que amamos a lo que está por venir.

¿Estás preparando a tus hijos para las dificultades y desafíos de los matrimonios, mirando al futuro y pensando cómo puedes prepararlos? ¿Estás preparándolos para saber cómo responder en tiempos de pérdida? Y los estás preparando, como ya he dicho hace un momento, para el juicio final y ver a Cristo cara a cara?

¿Estás orando y confiando en Dios que tus hijos en ese día se encontrarán vestidos con la sangre escarlata y la justicia de Jesucristo? Porque si no es así, entonces no estarán preparados para la eternidad y pasarán la eternidad bajo la ira y el justo juicio de Dios.

Así como oras como una madre por aquellos que amas, pídele al Señor: «¿Cómo puedo invertir en sus vidas de manera que ayude a prepararlos para lo que viene, que les ayude a prepararse para la eternidad?»

Ahora vemos aquí otras conversaciones acerca de la ropa del hogar de esa mujer. Y leímos acerca de eso ya. Pero ahora nos encontramos en el versículo 22 con la primera referencia, y realmente la única referencia en este capítulo, de la mujer que no hace nada por sí misma. Y en el contexto, podemos estar seguros de que su motivación es que ella pueda ser una bendición mayor para su familia y para los demás.

El versículo 22 nos dice: «Ella hace tapices para ella y su ropa es de lino fino y púrpura.» La NVI traduce que, «Ella hace tapices para su cama.» Esa primera frase en el versículo 22 no se refiere a su propia ropa. Se trata de los artículos que ella hace para su casa. Aquí se está refiriendo específicamente a un cubrecamas.
Mientras este pasaje se desarrolla, vemos como ella ha estado cuidando de los aspectos básicos de alimento y ropa para su familia, y ahora se vuelve a adornar su casa y luego a su propia ropa. Este es el orden de prioridades que se desarrolla en este pasaje.

Su relación con su marido, por supuesto, es más primordial que con sus hijos. Ella cumplió con las necesidades de alimento y ropa para su familia. Luego ella piensa en el ambiente de su casa, en decorar su casa.

La palabra tapiz o revestimiento habla de muebles para el hogar. Pueden ser diferentes tipos de muebles para el hogar— alfombras o mantas, la tapicería, colchas, almohadas, frazadas, cortinas, tapices, manteles, manteles individuales, servilletas, toallas, sábanas. Todo este tipo de cosas que esta mujer hace por su cuenta, es con el deseo de hacer de su hogar un lugar hermoso y un refugio donde su familia se nutre de bendiciones y cuidados.

Y de nuevo, no hay que irse a los extremos ni lo hacemos para que nuestra casa sea admirada por todo el que nos rodea, sino para que nuestra casa tenga un clima propicio que sirva de crecimiento espiritual y de aliento en la vida de los demás.

Entonces vemos esta primera y única referencia a su propia ropa. Su ropa es de lino fino y púrpura. Creo que si tú tomas este verso en el contexto de todo el capítulo, se hace evidente que su ropa no es su prioridad número uno, pero es una prioridad.

Ahora, el tipo de ropa que ella tiene, de lino fino y púrpura, demuestra que esta mujer en particular es de una familia “acomodada”. La tela es hecha de lino. Ella usa un tejido de alta calidad. Y luego la púrpura, como hemos dicho, es algo que era raro. Era un colorante costoso que en realidad se extraía de los mariscos en cantidades muy pequeñas. Así que, el hacer prendas de vestir de color escarlata o púrpura era algo que era hecho para la realeza.

Por supuesto, sabemos que Proverbios 31 son las palabras de un rey que nos está enseñando lo que su madre le enseñó al buscar una novia que sería una reina. Así que no hay nada de malo en tener ropa bonita, ropa de buena calidad, si Dios te la ha dado y lo hizo posible y si eso es lo que va de acuerdo con la posición y el lugar en la vida donde Dios te ha colocado. Esas cosas no son pecaminosas.

¿Qué es pecado?, es decir, «Tenemos que tener ropa cara», o buscar ropa cara para que sea lo que nos haga atractivas. El diseño de ropa más caro puesto en el cuerpo de una mujer que no tiene un corazón para Dios, no puede hacerla hermosa, no verdaderamente hermosa.

Annamarie Sauter : Nancy Leigh DeMoss ha dado algunos consejos útiles, bíblicos a la hora de mirar los armarios de nuestros hijos y los de nosotras mismas, y pensar en lo que vamos a necesitar este verano o durante el invierno. Ella estará de regreso con la segunda mitad del programa de hoy.

Nancy acaba de hablar sobre el concepto de la verdadera belleza. Esta belleza no se proyecta por la ropa, sino por cualidades internas. Todo el tiempo somos bombardeadas con mensajes sobre la belleza y todas debemos crecer en esto de la verdadera belleza.

Con los cambios de estaciones las madres deben empezar a pensar sobre las necesidades de su familia en cuanto a ropa, y esto puede ser un reto. Cuando vas a las tiendas es tan difícil encontrar ropa adecuada. Escuchemos a Nancy quien nos ayudará a pensar un poco sobre la modestia al vestir, mientras continuamos con la serie La mujer contra- cultura .

Nancy: ¿Sabías que la ropa que usas habla? La manera como nos vestimos dice muchas cosas que quizás nuestras mismas palabras no expresan. ¿Alguna vez has pensado qué es lo que le estás comunicando a otros —a tu esposo, a tus hijos, a tus hermanos en la iglesia, a aquellos que no conocen a Cristo? ¿Te has detenido a pensar cuál es el mensaje que estás enviando por la forma en que te vistes?

Hemos estado viendo a la mujer virtuosa, la mujer excelente de Proverbios 31. Hemos llegado al versículo 22, el único versículo que menciona algo sobre su ropa. Ahora, hay otros versículos que mencionan la ropa. Estos hacen referencia a las piezas de vestir que ella confeccionaba para su familia. Pero en el versículo 22, solo nos dicen esto: “Su ropa es de lino fino y de púrpura”.

No se nos ofrecen muchos detalles de la forma en la que ella se viste. Pero al colocar este versículo junto con otros versículos de la Palabra de Dios, sabemos que la forma en que vestimos comunica mucho de lo que hay en nuestro corazón. Quizás no te hayas percatado de ello y quizás te has estado vistiendo de formas que comunican algunas cosas sobre tu corazón que no son ciertas. Debes asegurarte de tener un corazón recto y de que la forma en que vistes refleja ese corazón recto y virtuoso.

De nuevo, y debo recalcar esto a través de toda esta serie de Proverbios 31: Todo empieza en el corazón. Siempre hemos de empezar por los asuntos internos. Lo más importante de esta mujer es que ella es reverente a Dios , ella ama a Dios y a los demás y ella tiene un corazón de sierva.

Pero su corazón se expresa externamente de diversas maneras, en la forma en que ella trabaja y en la forma en que ella usa su tiempo y cómo ella habla; llegaremos a ese versículo más adelante y en este versículo vemos cómo se expresa en la forma como ella se viste. Todo esto es un reflejo de su corazón.

Ahora, esta mujer, tal y como mencionamos en la sesión anterior, se viste de acuerdo a la etapa de la vida en la que está. Se viste de manera apropiada. Ella es una reina. Un viejo autor y comentarista de este libro de Proverbios, se refiere a este asunto de la ropa diciendo que podemos pecar al ponerle demasiada atención a este asunto del vestido, pero que también podemos errar al ponerle muy poca atención. De nuevo, el enemigo tratará de colocarnos en un extremo o en el otro.

El hecho de que estemos adornadas en nuestro interior con gracias espirituales, con un corazón para Dios, no implica que lo externo tenga poca importancia. De hecho, mientras más nos acercamos al corazón de Dios, más se reflejará esto externamente de diversas maneras.

El autor Charles Bridges, quien escribió sobre este libro de Proverbios dice que:

“La apariencia exterior de la esposa debe continuar siendo igual o mas agradable para el esposo que cuando su corazón fue atraído a ella inicialmente.”*

Ese es un buen consejo para aquellas de ustedes que están casadas. Cuando ustedes estaban en la etapa de noviazgo o de cortejo con sus esposos de seguro ustedes pensaban en la ropa que se pondrían. Y muy probablemente se vestían de forma que él consideraba atractiva. Este viejo autor dice que tu apariencia debe ser tan agradable o más que cuando él se enamoró de ti.

Así que al pensar en la ropa como una mujer casada, es muy importante que te preguntes, pidiéndole al Señor, y preguntándole a tu marido lo que es atractivo para él. ¿Qué le agrada? Una mujer imprudente, necia o egocéntrica dice: «Voy a vestirme de la manera que yo quiera, sin importar lo que piense mi marido”.
Tu cuerpo no es tuyo. Tú no te perteneces. Ustedes son uno. Ustedes se pertenecen uno al otro. Y el corazón del amor, el corazón de la devoción, el corazón generoso, dice, «¿Qué sería atractivo para él? ¿Qué sería agradable para él? »

Como esposa es muy importante que en todos los sentidos, busques agradar a tu marido. Y una de esas formas es la manera en que te vistes. Como he dicho en programas anteriores sobre otros asuntos, si no atiendes a este asunto, hay mujeres que estarían encantadas de vestir de manera que agradable para tu marido. Tú puedes trabajar para crear un entorno agradable para tu marido, para ti y para tu casa, de nuevo para la gloria de Dios.

Ahora, déjenme decir que esto no solo es cierto para las mujeres casadas, sino para todas nosotras como mujeres; nuestra ropa es un reflejo de nuestro carácter. Queremos vestir de una manera que revele de lo que estamos vestidas internamente. Vamos a ver, cuando lleguemos al versículo 25 que esta mujer tiene el vestido de la fuerza y del honor o la dignidad. Hay formas en que hemos de vestir nuestro interior y los asuntos del corazón. Pero queremos que se refleje en nuestra forma de vestir externamente.

Ahora, quizás no tengas, y quizás esta mujer no tenga, un armario lleno de ropa. Pero sí sabemos que lo que ella tiene es de buena calidad y refleja la belleza y la excelencia de Dios y la belleza y la excelencia de su corazón y su carácter.

Porque lo que hemos leído acerca de esta mujer en todo el capítulo, sabemos y podemos asumir con seguridad, que ella ha invertido tiempo y esfuerzo, no en hacer de la ropa su primera prioridad, sino en convertirlo en una prioridad que pueda reflejar a los demás la belleza y la excelencia de Dios y su corazón para su familia también.

Asumimos que ella se encarga de su ropa. Podemos suponer que es limpia y que está limpia, porque esa forma es consistente con todo lo que esta mujer es a lo largo de todo el capítulo. Creo que el texto nos permitirá decir que ella se preocupa por los detalles. Pero ella no está obsesionada con los detalles que son menos importantes que otros detalles. Algunos son más importantes para ella que otros.

Una vez más, Dios tiene que mostrarnos la manera de conseguir este equilibrio. Ahí es donde es tan importante caminar en el Espíritu y no dejar que otra persona te diga: «Esto es lo que eso significa para ti». Pídele al Señor que te muestre cómo caminar en equilibrio y cómo ser sensible en esta etapa de tu vida a lo que es agradable para él.

La forma en que te vistes envía un mensaje. Refleja tu propio carácter. Cuando veo a algunas de las jóvenes de hoy pienso, «No te das cuenta de lo maravilloso que es ser mujer? ¿No sabes que Dios te hizo para ser hermosa, hermosa a sus ojos, hermosa de corazón?»

La forma en que te vistes se refleja en los demás. En este pasaje, Proverbios 31, vemos que todo lo que esta mujer hace se refleja en su marido. Vamos a ver que él es conocido en las puertas. Él tiene una reputación. Todo en esta mujer ha ayudado a mejorar la reputación de su marido, en lugar de ir en detrimento de ella. Eso incluye su ropa.

La forma en que te vistes se refleja en tu esposo, se refleja en tus hijos. Y lo más importante, se refleja en tu Dios. Debemos preguntarle al Señor que es lo que le agrada. Esta mujer no quiere avergonzar a su marido. Ella no quiere influir de manera negativa sobre él, ni quiere llamar atención excesiva a sobre sí misma. Es solo a medida que caminamos en el Espíritu y somos sensibles a la obra de Dios en nuestros corazones que sabemos donde esta la línea para nosotras.

Según vamos a la Escritura, vemos que en el Nuevo Testamento hay algunas normas claras, de hecho, tanto en Antiguo como en el Nuevo Testamento hay normas de que nuestra ropa debe ser diferente de la de los hombres, que debería haber una distinción entre la ropa de las mujeres y la ropa de los hombres. Cuando estoy hablando de esto, estoy hablando incluso de cortes de pelo, así, que queremos vestirnos de una manera que sea claramente femenina.

Una vez más, no puedo decirte exactamente lo que esto significa en esta cultura o donde tú vives o con tu estilo de vida, pero puedo decirles que le pidan al Señor que les muestre cómo vestirse de manera femenina. Dios te hizo mujer. Disfrútalo.
Primera de Timoteo y Tito nos dicen que debemos aplicar las normas de la modestia, de la sobriedad, de lo que es apropiado, lo que es sensato, dentro de la moderación y la discreción.

Así que cuando mires en tu armario, pregúntate a ti misma (y si estás casada pídele a tu marido que te ayude a buscar en tu armario), «Señor, ¿qué mensaje estoy enviando a través de la ropa que me pongo? ¿Estoy vistiendo de una manera que trata de dar gloria y atención a tu nombre o estoy vistiendo de una manera que busca llamar la atención sobre mí misma? ¿Voy a los extremos, o me visto de manera sobria, correcta, sensible como dice el Nuevo Testamento? »
Este no es el aspecto más importante de la mujer virtuosa, pero tiene mucha importancia.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss ha estado discutiendo un tema que nos afecta a cada una de nosotras como mujeres.

¿Qué dice mi ropa sobre el estado de mi corazón? ¿Te has hecho esa pregunta? ¿Alguna vez te hiciste esa pregunta mientras mirabas tu armario?

Nuestro ministerio tiene recursos y literatura que te ayudarán a entender un poco mejor la modestia en el vestir. Puedes obtener más información al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Ya sea que estés casada o soltera, puedes ser un complemento para los hombres a tu alrededor. No me refiero solo a dar elogios. Estoy hablando acerca de ser un complemento. Descubre cómo, cuando Nancy retome La mujer contra-cultura . Ahora estamos con ella para orar.

Nancy Leigh DeMoss : Padre, más que nada queremos ser mujeres que se visten con sabiduría, pureza y humildad. Queremos adornar Tu evangelio, en la forma que nos conducimos y en la forma en que nuestros corazones se expresen. Pero también reconocemos lo que nuestra vestimenta también comunica.

Oro para que nos muestres por el poder de Tu Espíritu Santo cómo vestirnos, que nos des sabiduría en cómo Tu palabra puede aplicarse a nuestras vidas. Muéstranos cómo vestirnos de una manera que sea femenina modesta y apropiada. Y que nuestra motivación siempre sea traerte gloria a Ti para que el mundo pueda vernos y señalarte y decir: «Quiero conocer al Dios, al Señor y salvador al que ella le sirve.» Oro esto en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escritura fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

14/27 – El corazón de la compasión

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

14/27 – El corazón de la compasión

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-corazon-de-la-compasion/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Dios tiene un corazón para los pobres y los necesitados, y si yo tengo el corazón de Dios, tendré también un corazón para los pobres y los necesitados.

Carmen: Estás escuchando el programa Aviva Nuestros Corazones, con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Si una mujer se pasa todo el tiempo trabajando como voluntaria en un refugio de desamparados, ¿eso es bueno, no? Bueno, quizás sí, y quizás no.

Como Nancy explicará hoy, todos hemos recibido un mandato de ayudar a las personas que están pasando por algún sufrimiento y tenemos que sopesar ese mandato en relación a otras prioridades importantes también. Encontremos este balance mientras Nancy continúa en esta serie de Proverbios 31. La hemos titulado “ La mujer contra cultura .”

Nancy: Ahora llegamos al versículo 19 y ya hablamos sobre este cuando comentamos sobre la mujer que trabajaba con sus manos. Déjenme leerlo de nuevo “Extiende sus manos a la rueca, y sus manos toman el huso.”

Algunas de nosotras, si no lo investigamos primero, quizás ni sabemos lo que es una rueca y un huso ya que no usamos estas cosas hoy en día.

Estamos hablando de una cultura que data de antes de la rueca. Algunas de nosotras posiblemente ni siquiera sepamos lo que es una rueca. Algunas no sabemos ni siquiera lo que es una máquina de coser. Lo que sí conocemos es las tiendas por departamentos…

Lo que hemos visto es que esta es una mujer que desarrolla las habilidades que sean necesarias para llenar las necesidades de su familia, no solo para enriquecimiento personal, sino que ella desarrolla estas habilidades para llenar las necesidades de su familia. Cualesquiera que sean las necesidades de tu familia en esta etapa de tu vida, pídele a Dios que te ayude a desarrollar las habilidades que necesites para proveer para esas necesidades.

Como les mencioné antes, algunas de ustedes las más jóvenes que no tuvieron un modelo a seguir, no aprendieron algunas de las habilidades que eran necesarias… De hecho, aquí hay una mujer mayor que me dijo recientemente, mejor dicho, su esposo fue el que me dijo, que cuando se ellos casaron ella no tenía ni idea de cómo cocinar, pero ella aprendió. Estuve en su hogar para cenar y ella me contó todo esto y hoy ella es una gran cocinera.

Obviamente ella desarrolló algunas habilidades para poder satisfacer las necesidades de su esposo y de sus hijos. Y ahora años más tarde llego yo, una huésped hambrienta, y ella me invita a su casa, me muestra su amable hospitalidad y ministra a mis necesidades, a mí, alguien que no era parte de su familia, y eso fue posible porque ella desarrolló esas habilidades prácticas.

Si tú no sabes o aún no has aprendido, pídele a Dios que te dirija hacia una mujer que pueda enseñarte a desarrollar estas habilidades. Gracias a Dios, hoy tenemos el Internet. Existen clases. Hay tantas maneras disponibles para que las mujeres aprendan a desarrollar habilidades prácticas de domesticidad.

Ahora llegamos al versículo 20, un versículo precioso que nos muestra, como tantos otros de este capítulo, el corazón del Señor Jesús. Hemos mencionado antes, que estamos viendo aquí un retrato de Cristo y en ningún otro lado se ve esto mejor que en el versículo 20 de Proverbios, capítulo 31.

“Extiende su mano al pobre,” dicen las Escrituras, “y alarga sus manos al necesitado.” He aquí una mujer, y esto lo estamos viendo a través de todo este pasaje, que no retiene nada de manera interesada. Ella es una dadora.

Ella tiene sus prioridades en orden. Este es el versículo 20, no es el principio del pasaje. Sus manos fueron usadas primero para ministrar las necesidades de su familia. Pero el pasaje continúa trayendo a la luz esta verdad, ella es una mujer que tiene prioridades.

Ella no ministra las necesidades de los demás antes de ministrar las de su propia familia, pero una vez ha ministrado estas necesidades familiares, a su tiempo, en la etapa adecuada, a medida que Dios provee oportunidades, ella va más allá del círculo de su familia y extiende su mano. Ella extiende sus manos al pobre. Ella extiende sus manos a los necesitados.

Ahora, al ella extender sus manos al pobre y a los necesitados, ella hace buenas obras. Ella hace obras para aquellos que lo necesitan, hacia aquellos que necesitan gracia. Quiero recordarles que, de acuerdo al Nuevo Testamento —y esto es algo que podemos ver a través de toda la Palabra de Dios— que no somos salvos por nuestras buenas obras. Nuestras buenas obras no nos ganan la salvación.

Nunca podremos llegar a hacer suficientes buenas obras y equilibrar la balanza cuando se trata de pecados cometidos en contra de un Dios santo. Así que no importa cuán buena seas, a cuántas personas estés ayudando, cuánto trabajo de voluntaria hagas, nada de eso te garantizará un lugar en el cielo.

Nunca podrás ganarte el favor de Dios, no importa cuan buena seas, y hay personas alrededor de todo el mundo, incluyendo varias religiones y personas que se catalogan de cristianos, que piensan que irán al cielo porque han pasado una vida entera haciendo buenas obras.

Independientemente de cuánto hayas extendido tu mano a los desamparados, si no tienes una relación personal con Jesucristo y no estás confiando en lo que Él hizo en la cruz para tu salvación —tu única esperanza de salvación— podrás vivir una vida entera de buenas obras y aún así pasar una eternidad en el infierno.

Quizás tú dirás, “el lenguaje que usas es fuerte.” Bueno, las Escrituras hablan de esto en Mateo capítulo 7, hablan sobre aquellos que llegarán al final de sus vidas y dirán, “Señor, me debes dejar entrar al cielo. He hecho todas estas buenas obras.” Y Dios les dirá a ellos, a algunos de ellos: “Jamás os conocí; APARTAOS DE MÍ, LOS QUE PRACTICAIS LA INIQUIDAD” (versículo 23).

Y es que, si no tenemos una relación salvífica con Jesucristo, entonces todas nuestras “buenas obras” serán en realidad un abominación para Dios. Son realmente vistas como malas obras si provienen de un corazón o de unas manos que no han sido redimidas y hechas justas por la sangre salvadora de Jesucristo.

Pudiera estar ahora mismo hablándole a mujeres que estan llenas de buenas obras. Has vivido tu vida para hacer buenas obras, pero quizás Dios te ha hablado al corazón en esta sesión. Te has dado cuenta de que nunca has nacido de nuevo. Nunca has sido justificada a través de la fe en Jesucristo, reconociendo que son Sus buenas obras y no las nuestras, las que te justifican.

Si ese es el caso, quisiera invitarte ahora mismo a unirte a mi en oración. Y voy a hacer una oración para darte la oportunidad de expresar tu deseo de confiar en Cristo y en Su obra perfecta para salvarte. Inclinemos nuestras cabezas y si esto expresa el deseo de tu corazón, ¿la harías tu propia oración para el Señor?

Oh Padre, sé que no puedo salvarme a mí misma y que todas mis buenas obras nunca me ganarán un lugar en el cielo o una correcta relación contigo. Confieso que he pecado contra Ti y que a pesar de todas mis buenas obras mi corazón no ha estado inclinado hacia Ti sino contra Ti. Soy una pecadora separada de Ti.

Gracias por enviar a Jesucristo a esta tierra. Reconozco que Él es el único que ha podido vivir una vida sin pecado. A través de Su vida sin pecado y de Su muerte en la cruz por los pecadores, reconozco que Él ha hecho provisión para mi, Él ha hecho provisión para yo ser salva, para yo poder ser reconciliada contigo.

Ahora mismo, por fe, dejo de confiar en mis propias buenas obras y en su lugar confío en la justicia de Cristo. Por favor Señor ven a mi vida, Señor Jesús, sálvame de mi pecado y después dame la gracia para hacer las buenas obras para las que tú me has salvado, no por las que tú me has salvado.

Si acabas de hacer esta oración conmigo y si esta oración vino de tu corazón, podrás tener la seguridad que da la Palabra de Dios de que Él te ha salvado y que ahora estás en buenos términos con Dios. Has sido reconciliada con Dios, no por nada bueno que hicieras, sino por Su justicia a tu favor. Ahora cuando Dios te mira, te ve cubierta con la justicia de Cristo, y ahora serás libre, y tendrás la habilidad de hacer las buenas obras para las cuales Él te ha salvado.

Gracias Señor, por una salvación tan grande. Te pido que nosotras, las que hemos experimentado esta salvación, podamos agradecerte a Ti por las buenas obras que hacemos. Te oro esto en el Nombre de Jesús. Amén.

Carmen: Si acabas de orar con Nancy Leigh DeMoss, ¿estarías dispuesta a dar un próximo paso y contactarnos para que podamos apoyarte en tu nuevo caminar de fe? Entra a nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com y tenemos a tu disposición allí una serie de recursos que te ayudarán en tu caminar. También te animamos a escribirnos para dejarnos saber cómo estos mensajes te han inspirado en tu rol de mujer.

Has estado escuchando que las buenas obras que las mujeres hacen, deben ser balanceadas con sus responsabilidades en el hogar. Definitivamente esto no significa que ella debe ignorar las necesidades que hay fuera de su casa. Nancy nos lleva al Nuevo Testamento para ver un ejemplo de una mujer que se dio a sí misma de manera generosa. Continuemos con esta serie La mujer contra-cultura .

Nancy: Uno de mis personajes favoritos en el Nuevo Testamento es una mujer a la que solo se le ha dedicado un párrafo. No sabemos mucho de ella, pero lo que sí sabemos es de mucha inspiración y de un gran reto para mi vida como mujer de Dios.

Su nombre es Tabita, o Dorcas, cuando su nombre es traducido, como nos dice el libro de Hechos capítulo 9. Ella vivía en un pueblo llamado Jope, si quieres busca en tu Biblia en el libro de los Hechos en el capítulo 9, empezando en el versículo 36.

Se nos dice que ella era una discípula. Ella era una seguidora de Cristo y se llamaba Tabita o Dorcas, y esta es la frase que describe a esta mujer: “Ella era rica en obras buenas y de caridad, que hacía continuamente.” (v. 36). Eso es casi todo lo que se nos dice de ella.

Ella era una discípula, era una mujer. No sabemos si ella estaba casada o si era soltera. Quizás era viuda. No sabemos, pero sí sabemos que amaba a Cristo y que expresaba su amor hacia Él haciendo el bien y ayudando a los necesitados. Tenía la reputación de hacer estas cosas. Por esto era que ella era conocida.

En el versículo 37 nos dice que “sucedió que en aquellos días ella se enfermó y murió; y lavado su cuerpo, lo pusieron en un aposento alto. Como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres rogándole: No tardes en venir a nosotros” (37-38).

Ahora, esto no significa que ellos llamaban a Pedro cada vez que alguien moría, pero cuando esta mujer murió, ella realmente hizo falta. Aun hasta los hombres fueron enviados a Pedro. Los discípulos supieron que Pedro estaba allí y le enviaron dos hombres para decirle ¡por favor, ven pronto!

Al parecer la vida de muchos había sido afectada debido a la pérdida de esta mujer. ¡Qué reputación! Ella no era un apóstol. Ella no era un predicador. Ella no era un pastor. Dios ha llamado a los hombres a tener estos roles dentro del cuerpo de Cristo.

Ella no era la cabeza de un hogar. El caso es que no sabemos mucho de ella, excepto que era una mujer que siempre estaba haciendo buenas obras y ayudando al necesitado. Cuando esta mujer murió, fue echada de menos. Las personas se vieron afectadas.

¿Cómo serán afectadas las personas cuando tú mueras? ¿Habrá un sentido de crisis porque has venido ayudando a tantas personas y haciendo tanto bien? ¿Te echaran de menos por ser tan compasiva y misericordiosa?

Bueno, Pedro se fue con estos hombres —el versículo 39 del capítulo 9 del libro de los Hechos dice: “Cuando llegó lo llevaron al aposento alto” y ahora escucha esta descripción: “y todas las viudas lo rodearon llorando.” Al parecer, uno de los ministerios de Tabita era el de cuidar a las viudas.

No sabemos que esto era todo lo que ella hacía. Ella también ayudaba a los pobres. Ella hacia el bien. Si tenía familia, sabemos que le hacía bien a ellos también, pero alrededor de Pedro vemos a estas viudas. Estaban “llorando, mostrando todas las túnicas y las ropas que Dorcas había confeccionado para ellas cuando aún vivía.” (versículo 39).

Estaban realmente afectadas. Aparentemente ella no solo había hecho estas obras de caridad. Seguramente tenía un corazón misericordioso ya que ellas estaban aparentemente muy conectadas a ella.

No era solo la ropa lo que extrañarían. Era a la mujer detrás de la ropa, porque vemos que con estas obras de misericordia venía una relación. Había un corazón, había compasión, había ternura; y no creo que estoy leyendo el texto para afirmar esto.

El texto continúa diciendo que, “Pedro, haciendo salir a todos, se arrodilló y oró, y volviéndose al cadáver, dijo: Tabita, levántate. Y ella” —solo en la Biblia pudo esto suceder, y es cierto porque está en la Biblia— “ella abrió los ojos, al ver a Pedro se incorporó. Y él le dio la mano y la levantó; y llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Y esto se supo en todo Jope, y muchos creyeron en el Señor.” (versículos 40-42).

Por su vida, por su muerte y por su resurrección, Dios usó a esta mujer como su instrumento para traer a muchos a la fe en Cristo. Es cuando nosotras como mujeres vivimos una vida de compasión una vida de generosidad y misericordia hacia aquellos que están en necesidad, que hacemos el Evangelio creíble.

Una cosa es tener predicadores y escritores y presentadores de radio hablando sobre el Evangelio. Pero una cosa muy diferente es tener una mujer en la comunidad que vive el Evangelio, que lo hace visible, que lo hace tangible, que lo hace creíble por sus actos de misericordia y compasión, unido a un corazón misericordioso y compasivo.

En la medida en que hemos estado leyendo y estudiando Proverbios capitulo 31, hemos hablado sobre esta mujer virtuosa, excelente, y vemos en el versículo 20 que “ella extiende su mano al pobre y alarga su mano al necesitado.” Ella es una mujer que practica la misericordia y la compasión.

1 Timoteo, capítulo 5, en los versos 9 y 10, nos dice que cuando una mujer enviuda, siendo mayor, si desea ser cuidada por la iglesia, y es la responsabilidad de la iglesia cuidarla… Si ella desea conectarse y servir dentro de la vida de la iglesia (lo que creo que es el contexto inmediato de 1ra de Timoteo 5), es que si ella desea ser colocada en esa lista de viudas piadosas, hay algunas cosas que deberán haberse dado en su vida antes de haber enviudado.

Ella necesitará haber sido fiel a su esposo y deberá haber sido conocida por sus buenas obras. Si deseas calificar para ser una mujer mayor piadosa, una de las cosas que deben ser ciertas en tu vida es que seas conocida por hacer buenas obras; y luego nos especifica cuáles deberían ser estas buenas obras: “si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extraños, si ha lavado los pies de los santos, si ha ayudado a los afligidos, y si se ha consagrado a toda buena obra.” (versículo 10). Estas son maneras inconfundiblemente femeninas en que podemos hacer el Evangelio creíble.

1 Timoteo capítulo 2, versículos 9 y 10, justamente tres capítulos antes, nos dice que como mujeres debemos adornarnos; y nuestro adorno primordial no debe ser la apariencia externa, sino un corazón que produzca buenas obras. Debemos adornarnos, vestirnos con buenas obras, y cuando lo hagamos así, ¿sabes lo que hacemos? Demostramos la belleza del Evangelio.

Cuando nos adornamos con buenas obras, adornamos el Evangelio por nuestras buenas obras. Aquí estamos viendo una mujer que es un retrato de generosidad, al dar (dar dinero, comida, ropa, cosas). Luego la vemos extender sus manos para darse a ella misma, dar de su tiempo en actividades que requieren de sus dos manos —actividades como cuidar de enfermos, cargar un bebé cuando su mamá tiene sus manos llenas, extender sus manos, cuidar los niños, los ancianos—, usar sus manos para el ministerio.

Susan Hunt afirma que los instintos de una mujer verdadera, santificada la hacen un canal de compasión para los afligidos y los oprimidos. En esto consiste la feminidad. Eso es ser virtuosa. Eso es ser una mujer excelente, es ser un canal de compasión para los afligidos y oprimidos.

Vemos este corazón a través de todas las Escrituras. Deuteronomio capítulo 15 nos dice que “Si hay un menesteroso contigo, uno de tus hermanos, en cualquiera de tus ciudades en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, sino que le abrirás libremente tu mano, y con generosidad le prestarás lo que le haga falta para cubrir sus necesidades.” (versículos 7-8).

Fíjate, cuando somos dadoras, revelamos el corazón de Dios, y ese quizás sea el único retrato que nuestros vecinos, nuestros amigos, y otros de la comunidad vean de como Dios es verdaderamente. El Salmo 72 nos dice que Dios hará “justicia a los afligidos del pueblo, 
y salvará a los hijos de los pobres,
 y aplastará al opresor.” (versículo 4). «Porque él librará al necesitado cuando clame, también al afligido y al que no tiene quien le auxilie. Tendrá compasión del pobre y del necesitado 
y la vida de los necesitados salvará.” (versículos 12-13).

Dios tiene un corazón para los pobres y necesitados, y si tengo el corazón de Dios, tendré un corazón para el pobre y para el necesitado . Yo cité antes en esta serie un libro maravilloso que descubrí recientemente que fue escrito en 1882 por J.R.Miller. Recientemente ha sido re-impreso. Se llama “Domesticidad” (el título en inglés es Homemaking porque está solo disponible en inglés).

Déjame leerte lo que este pastor dice sobre las mujeres y las obras de compasión. Él dice:

“Una mujer cuyo corazón no es afectado por la enfermedad, el dolor y cuyas manos no corren a llevar alivio cuando ella tiene el poder de hacerlo, carece de uno de los elementos característicos que forman la gloria de la feminidad.”

También dice,

“Algunos hogares no bendicen ninguna otra vida fuera de su propio círculo. Otros están perpetuamente derramando de su dulzura y de su fragancia. El hogar cristiano ideal es una bendición de amplio alcance. Sus puertas siempre están abiertas para recibir a todos los que vengan buscando un techo para refugiarse de las tormentas o para los que buscan consuelo en un momento de dolor o prueba.”

Luego le habla a las mujeres, y esto que sigue pudo muy bien haber sido escrito hoy, porque desde ya puedo oír a las mujeres decir: “No puedo hacer ni una cosa más de las que están en esa lista de mujer virtuosa”. En 1882 este hombre hizo referencia a ese mismo clamor.

Él dijo: “Alguna esposa ya cansada, sus manos llenas con las múltiples tareas y labores de su vida de hogar, puede alegar que ya no le quedan fuerzas para más, o para ofrecer consuelo o ayuda a otros, pero”, continúa él diciendo, “es verdaderamente maravilloso ver cuán ligeras pueden lucir estas cargas adicionales cuando se hacen con amor”.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado citando de un libro clásico titulado “Domesticidad”. Ella volverá en unos momentos para orar. La cita a la que Nancy acaba de hacer referencia dice que nuestros hogares deben estar llenos de dulzura y fragancia. Eso no significa que no habrá niños haciendo desorden o que todo estará en perfecto orden a cada momento del día, pero sí significa que la personalidad general del hogar va a reflejar la paz de Dios y Sus prioridades.

Es difícil vivir de acuerdo a las prioridades bíblicas si estamos corriendo de aquí para allá de una actividad a otra. ¿Será posible que reduzcas la velocidad al menos unos minutos diariamente para evaluar tu propósito como mujer? Asegúrate de que estás llenando el rol que Dios te ha dado durante esta estación de tu vida y que estás llenando ese rol de manera efectiva.

Una manera en que puedes desacelerarte es meditando en estas verdades a través del libro que Nancy escribió, conjuntamente con otras mujeres piadosas, titulado “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” . Este libro te ayudará a poner los fundamentos para ayudarte a entender lo que la Biblia dice sobre la feminidad. También te ayudará a pensar a través de ciertos asuntos prácticos, como lo es la belleza, el sufrimiento y la sumisión a las autoridades puestas por Dios.

Si visitas nuestra página podrás informarte acerca de cómo obtener este libro.

Nos da mucho que pensar cuando observamos los tiempos difíciles que las generaciones pasadas han tenido que atravesar. Piensa en la perseverancia que demostraron las mujeres que vivieron durante la Gran Depresión o la Segunda Guerra Mundial. Quizás estemos de camino hacia tiempos de sufrimiento en nuestra propia generación; y eso no tiene que ser causa de alarma. Escucharemos sobre esto mañana cuando Nancy describa cómo una mujer sabia se prepara para el futuro. Ahora oremos.

Nancy: Padre, oro que tú nos des corazones llenos de amor, llenos de TU amor porque Tú vives en nosotras. Danos corazones que sean compasivos y tiernos y sensibles y que estén alerta a las necesidades de las personas a nuestro alrededor.

Señor, ayúdanos a reconocer cuando eres Tú quien nos está dirigiendo a estos ministerios de compasión y no a sentir la necesidad de hacer todo lo que necesita ser hecho, a llenar todas las necesidades de todas las personas, sino a buscarte a TI y a saber cuando Tú nos pones en el corazón que es tiempo de extender nuestras manos para ayudar. Esta es la manera de ayudar a otros. En la medida en que somos obedientes y sensibles a Tu Espíritu, sabremos cuáles son las necesidades a nuestro alrededor que debemos atender.

Padre, danos el corazón de Jesús, quien tomó niños entre sus brazos y tomó a los enfermos, a los débiles y necesitados y les extendió Sus manos. De hecho, Tú extendiste tus manos a nosotras cuando éramos pobres y necesitadas, cuando no podíamos ayudarnos a nosotras mismas; ayúdanos a extender a otros la misma misericordia, la bondad, la gracia que Tú has derramado sobre nosotras. Oro en el Nombre de Jesús. Amén

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un Ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda las Escrituras han sido tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

13/27 – Descanso en medio de la tormenta

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

13/27 – Descanso en medio de la tormenta

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/descanso-en-medio-de-la-tormenta/

Carmen Espaillat: Hay algo hermoso acerca de las mujeres que honran a sus madres.

Mujer 1: Cada mañana y luego al acostarnos siempre orábamos a Dios, ahora entiendo que la oración era el medio para enfrentar los obstáculos que teníamos como familia y el acercarse a Dios como refugio era nuestra fortaleza.

Mujer 2: Fue en medio de sus rosas que me enseñó a apreciar lo maravilloso de la creación de Dios, a dar las gracias con una sonrisa, la compasión, a negarse a sí misma y amar sacrificialmente.

Mujer 3 : El testimonio de una mujer piadosa perdura más allá de su permanencia aquí en la tierra. Tengo el privilegio de ser la hija de una de ellas.

Mujer 4: Damos muchas gracias a Dios por ellas, su ejemplo ha sido un poderoso aliado que Dios ha usado para enseñarnos lo que es la centralidad del hogar y la familia según el diseño que ha dispuesto nuestro Señor.

Mujer 5: Tengo muy presente en mi memoria el despertarme temprano para ir la escuela y encontrarte teniendo tu tiempo de comunión con Él. ¡Gracias por ser un ejemplo de una mujer verdadera para todos nosotros!

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si has estado con nosotros durante el último par de semanas, sabes que estamos en un estudio profundo de Proverbios 31. He sacado tantas enseñanzas de este capítulo que antes no sabía que estaban allí. Si no has podido escucharlo completo, no te preocupes. Puedes ponerte al día escuchando el audio en AvivaNuestrosCorazones.com. También encontrarás transcripciones allí y podrás compartir los enlaces con otras hermanas a las que quieras bendecir con este rico recurso.

Hoy dejaremos que nuestras oyentes nos comenten sobre los atributos que tienen sus madres; bueno, quizás necesites tener algún pañuelo a mano.

Llegaremos allí en unos minutos. Primero, aquí está Nancy para explicar cómo la mujer de Proverbios 31 obtiene su increíble fortaleza.

Nancy Leigh DeMoss: En la última sesión hablamos sobre cómo la mujer virtuosa, la mujer excelente de Proverbios 31, se ciñe fuerza y fortalece sus brazos. Su meta es complacer al Señor. Pero antes de movernos al versículo 18 quisiera ofrecer una idea adicional con relación a este tema.

En Isaías capítulo 30, versículo 15 nos dice que “En quietud y confianza está tu fortaleza”. Ahora, sabemos que Dios da fortaleza al cansado, por eso debemos pedirle que nos dé fuerzas y sabemos que el gozo del Señor es nuestra fortaleza, que tener un corazón puro y una conciencia limpia también nos da fuerzas, y ahora vemos en ese versículo de Isaías capítulo 30 que en quietud y reposo, encontramos fuerzas.

Esas dos cualidades, quietud y reposo, son cosas que no vienen naturalmente para la mayoría de nosotras. No vienen de manera natural probablemente a ninguna de nosotras. Vivimos en un mundo de ruido, un mundo de caos, ocupado, frenético, desesperado y es muy difícil encontrar quietud.

Y déjenme decirles que la quietud no depende tanto del ambiente que te rodea, es más bien un asunto interno, un asunto de mi espíritu. Puedes tener un espíritu calmado delante Dios, o un espíritu que descansa en Dios, aunque tengas ocho hijos en tu casa, o aunque estés trabajando en un ambiente que es ruidoso y secular.

Pero sí creo que es importante, siempre que sea posible, encontrar maneras y momentos de lograr un ambiente calmado para ayudarnos a desarrollar un corazón tranquilo. Para algunos de nosotras, nuestro mundo es ruidoso y escandaloso y no tenemos otra opción, pero algunas de nosotras tomamos decisiones que hacen que nuestro mundo sea escandaloso y ruidoso.

Yo diría —y es un poco extraño para mí decir esto en un programa de radio— que muchas debemos desarrollar hábitos diferentes en lo que respecta a la radio, a la televisión, a los medios de comunicación, a las computadoras, al entretenimiento –cosas que hacen ruido en nuestras vidas, cosas que nos mantienen agotadas.

Algunas tenemos el hábito de siempre tener un aparato electrónico encendido. Así nos montamos en el carro, y encendemos la radio. Entramos a la casa, y encendemos el televisor o los televisores, o la computadora o cualquier otro que aparato que tengamos.

Y diría que si siempre tienes algunas de estas cosas encendidas en tu vida, te resultará difícil tener un corazón calmado. Puede que sea tu esposo quien encienda estos equipos, y no puedes controlar su vida en estas áreas. Pero sí puedes controlar tus decisiones en esas áreas.

Y con todo lo agradecida que estoy por el ministerio de la radio cristiana, y quiero que escuchen a Aviva Nuestros Corazones y otros ministerios de enseñanza que pueden edificar sus vidas, hay momentos cuando solo necesitas tomar la decisión “No voy a llenar el espacio vacío de mi vida con este ruido. Voy a disciplinarme para buscar quietud”.

Y eso no significa que hagas que tus hijos salgan de la casa. Hay algunos ruidos en tu vida que son un buen ruido, que es ruido apropiado y correcto, y es importante como madre y esposa que no te vuelvas resentida con esos hijos o con ese esposo que hacen ruido en tu vida. Tenemos algunas viudas aquí que se sentirían más que contentas de tener de nuevo ese ruido, pero hay tiempos en que sí debes tomar la decisión cuando es importante conseguir ese tiempo de quietud.

Y esa es una de las ventajas de levantarse temprano. En la mayoría de las situaciones, es una forma de conseguir un ambiente tranquilo y un corazón calmado antes de entrar a este mundo de ruido. Para ti, quizás el momento de quietud te resulte tarde en la noche. Y entonces, en quietud y en reposo, está tu fortaleza. Disciplina tu vida para la quietud y luego firmemente confía en Dios.

una de las cosas que roba y merma nuestras fuerzas para servir al Señor es que nos preocupamos de tantas cosas. Estamos ansiosas con tantas cosas, y necesitamos aprender a confiar que Dios está en control , Él no ha dejado Su Trono, y no me necesita para arreglar todo el universo, ni siquiera una pequeña parte de éste.

Sé que hay situaciones en tu vida, al igual que en la mía, que escapan de nuestro control. Así que deja de tratar de controlar y confía que Él tiene todo el mundo en Sus manos. Confía que Él hará lo que es bueno y lo que es correcto y confía en que Él es el gobernador del universo. Y en esa quietud y en esa confianza, encontrarás tus fuerzas.

Pero ahora, en el tiempo que nos resta, quiero hacer algunos comentarios sobre el versículo 18, que se conectan con los versículos que ya hemos estudiado de Proverbios 31, pero no quiero saltar este versículo antes de movernos a la próxima sesión en nuestro tiempo juntas.

En el versículo 18, esta excelente mujer virtuosa “percibe que su mercancía es buena”; en la Biblia de las Américas vemos que ella “nota que su ganancia es buena”. Ella ve que la obra de sus manos, aquello en que ha invertido su tiempo y esfuerzo, ella ve que esta labor ha producido buen fruto.

Y ella está consciente de la calidad. Y quiere asegurarse que el trabajo que está haciendo es un buen trabajo, así que no va a través de la vida -como una esposa, madre o mujer, ama de casa, en cualquier etapa de su vida- ella no hace las cosas de manera descuidada ni caprichosamente. La calidad importa, y ella tiene la capacidad de mirar hacia atrás y ver que el trabajo de sus manos ha sido bueno.

Y, ahora esta última frase —algunas viven basadas en este versículo y a otras no les gusta para nada— “no se apaga de noche su lámpara”; hay personas que son nocturnas. Otras, terminan a las nueve como una luz en la noche, pero creo que el énfasis aquí no está en la hora en que ella va a acostarse. El énfasis está, en un versículo anterior, donde vemos que ella se levanta de madrugada, se trata de que esta es una mujer diligente y hace lo que sea necesario, a cualquier hora que sea necesario, para ministrar a las necesidades de su familia.

Ella se levanta temprano si se necesita; se acuesta tarde, si es necesario, y en sus horas despierta, está ocupada en lo que es de provecho. No vemos la imagen de una mujer que pasa las noches viendo televisión, o una mujer que duerme hasta las once de la mañana cuando hay trabajo que hacer para su familia.

Y no les estoy diciendo a qué hora levantarse, porque la Palabra no nos dice nada al respecto. Pero sí nos dice que como mujeres, debemos ser laboriosas, y usar las horas, los momentos que el Señor nos da de formas que sean agradables a Él.

¿Implica eso que no me detenga y pase tiempo de diversión con mis hijos? Sí, absolutamente debes parar y divertirte con tus hijos. Cuando llega el momento de hacerlo, eso es algo santo, eso es ser virtuosa, eso es ser excelente. Pero sí significa que no malgastemos el tiempo, los momentos que Dios nos da, sino que los usemos con propósito y de forma intencional, para buscar la Gloria de Dios.

Carmen:  Una perspectiva balanceada del tiempo” por Nancy Leigh DeMoss. Estamos a punto de escuchar algunas historias conmovedoras acerca de madres que hicieron buen uso de su tiempo. Estas historias le harán detenerse y considerar: cuando termines tu vida, mirarás atrás y te preguntarás “¿En verdad invertí mi tiempo sabiamente? ¿Lo invertí en mi hogar“? Las elecciones que hagas hoy influirán en la manera en que responderás esta pregunta.

La mayoría de nosotras pasamos el tiempo disponible, corriendo de una demanda para otra, por lo que se hace difícil detenernos a pensar si estamos usando el tiempo efectivamente. ¿Pasarías algún tiempo cada día aprendiendo lo que significa construir un hogar piadoso? Lee algunas páginas de un libro escrito por Nancy Leigh DeMoss y otras mujeres llenas de sabiduría, como Bunny Wilson y Susan Hunt. Se titula “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” Te diremos como obtenerlo cuando visites AvivaNuestrosCorazones.com.

Durante las últimas semanas en la serie llamada La mujer contra-cultura, hemos aprendido mucho sobre lo que significa ser una mujer de honra. Es tiempo de pausar y dejar que algunas oyentes nos hablen acerca de sus madres.

Hemos pedido a varias mujeres que nos envíen audios contándonos cómo sus madres invirtieron en ellas, creo que van a disfrutar escuchar estos conmovedores tributos.

Mujer 1: Cuando pienso en mi madre lo primero que me viene a la mente es una ejemplo de entrega y perseverancia. En la providencia de Dios mi madre tuvo que hacerse cargo sola de mis tres hermanos y yo luego del divorcio, mientras pasó el tiempo, las memorias que siempre han permanecido es el reflejo de una mujer comprometida con Cristo y con todo el deseo de criarnos teniendo como fundamento la Palabra de Dios.

Desde muy pequeña mi madre me enseñó a cocinar a bordar a limpiar la casa, a organizar, y sacar siempre un momento del día para leer la Biblia. En el momento, aunque era divertido, no me gustaba hacer tantas cosas. Con el transcurrir de los años estas enseñanzas han sido un reflejo de una mujer que ama su hogar y que su identidad primaria no es casada o divorciada sino Cristo.

Criar cuatro hijos sola era un reto, pero cada mañana y luego al acostarnos, siempre orábamos a Dios. Hoy entiendo que la oración era el medio para enfrentar los obstáculos que teníamos como familia y que el acercarse a Dios como refugio era nuestra fortaleza.

Alabo a Dios por su perseverancia, pues el que hoy yo pueda proclamar a Cristo como mi Salvador y amar el hermoso diseño de la feminidad bíblica, es el resultado de una madre que se propuso entregar su vida al Señor y que de la mano con su Esposo celestial nos muestra la plenitud y el gozo que existe en Cristo. Y sobre todo , que solo Cristo es suficiente, algo que anhelo traspasar a mis hijos algún día.

Mujer 2: Mi nombre es Sandra, soy la menor de cuatro hermanos y hoy tengo la maravillosa oportunidad de darles a conocer un poco de quién fue mi mamá. De pisada muy ligera pero de huellas muy firmes, así podrías definir un poco quién fue mi mamá. Siendo muy delgada sus pasos y movimientos eran suaves y ligeros, pero las huellas que dejó en mí fueron impresas en mi corazón como si hubieran sido hechas con el propósito de hacerlas indelebles. Sé que no hacemos nada para merecer algo bueno en nuestras vidas, y que todo viene como un regalo de la mano de Dios y es la única forma en que entiendo en que Él me haya dado el gran privilegio de ser su hija y de haberla tenido en mi vida desde los momentos más simples hasta los más significativos.

Mi mamá se dedicó completamente a nosotros, somos cuatro hermanos y yo soy la menor. Permaneció en el hogar siempre. Puedo decir que al igual de la mujer de Proverbios 31, fue extremadamente laboriosa con sus manos. Recuerdo el olor de las mermeladas hechas en casa o los diferentes colores de los condimentos que procesaba y envasaba. Algunas personas iban a mi casa solo para comprar estos condimentos naturales. Pero si alguien no los podía pagar daba igual, de todas formas mi mamá se lo daba.

Conservo piezas de ropa hechas a mano por ella, mis hermanos mayores vivían fuera y ella y yo tejíamos las piezas de lana que necesitarían para el invierno. No estudió medicina, sin embargo desarrolló algunas habilidades como poner inyecciones o prepara brebajes medicinales que hacía que las personas de una forma u otra llegaran a mi casa en busca de algún alivio.

Y luego su jardín, su preciado jardín. Eran sus momentos de mayor deleite. Podaba, abonaba, trasplantaba, en fin todo lo que podía hacer para embellecer y mejorar su jardín. Fue en medio de sus rosas que me enseñó a apreciar lo maravilloso de la creación de Dios, a dar las gracias con una sonrisa, la compasión. A negarse a sí mismo y a amar sacrificialmente, todo esto sin que recuerde una instrucción verbal específica al respecto. Fue su ejemplo práctico lo que siempre habló en voz alta, amé profundamente a mi mamá y haber conocido al Señor fue lo único que me hizo entender que cuando ella muriera yo estaría bien.

Conoció al Señor en edad avanzada, no alcanzó a entender grandes doctrinas pero sí lo más importante, que ella era pecadora, que Cristo había muerto por ella y que ahora podría confiar en Él plenamente. El himno que se titula, “Todas las promesas del Señor Jesús” fue su lema hasta el final de su vida. Después de su muerte encontré entre todas sus cosas, todas las tarjetas, notas y fotos que a o largo de toda la vida había recibido de sus hijos, y digo a lo largo de la vida, porque encontré tarjetas de cumpleaños escritas por mí cuando apenas tenía siete años.

Y fue muy bueno ver en ellas que Dios me dio la oportunidad a través de los años de decirle a mi mamá todo lo que ella significaba para mí, pero sobre todo lo mucho que hablábamos del Evangelio y de su única fuente de descanso en medio de sus aflicciones. Alabo a Dios por habérmela dado los años que estuvo conmigo, espero anhelante el día en que la volveré a ver.

Cuando ella murió escribí algo titulado, “Hay trabajo en el Cielo”, basado en el texto de Juan 5:17 cuando el Señor Jesús dijo : “Mi padre hasta trabaja y yo trabajo”. Porque la imaginé ocupada en el más hermoso trabajo, el de adorar y abalar a Dios y tal vez en medio de algún rosal adornando ahora para su Señor, a Él sea la gloria por la vida de mi mamá.

El testimonio de una mujer piados perdura más allá de su permanencia aquí en la tierra, tengo el privilegio de ser la hija de una de ellas, mi madre Julia viuda González, es un ejemplo tan fiel que aún al día de hoy me encuentro recordando su vida para tomarla como ejemplo y asegurarme una senda cimentada en Dios y en Su Palabra. Fue una mujer sumamente fiel, nunca la escuché quejarse de su iglesia ni de sus pastores, siempre tenía una nota positiva y de aliento en cualquier situación, tenía el compromiso consigo misma de predicar la Palabra a todo el que visitara su casa no importa cuál fuera el motivo de la visita. Amaba la Palabra de Dios y se exponía a ella constantemente, las cualidades que más la identificaban era su dulzura, su ternura, y su disponibilidad.

No recuerdo una sola ocasión que yo la necesitara que ella no estuviera dispuesta a ayudarme sin importar cuál fuera la situación ni el tiempo que le tomara, puedo decir sin lugar a dudas que su ejemplo de amor y de fe y de confianza en su Dios, han sido de gran ayuda para moldearme como cristiana y también tomar su ejemplo en su trato con sus yernos y con sus nietos, me estimula y me orienta en la etapa como suegra y como abuela.

Mujer 3: ¡Hola! Soy Laura, y hablo como representante de mis hermanos al dar testimonio del ejemplo que ha sido nuestra madre. Aun antes de entregarle su vida al Señor, el adorno que la caracterizaba era la dedicación y la entrega hacia nuestra familia. Dios la capacitó desde temprano para tener una gran disposición hacia el sacrificio, no solo en beneficio de nosotros sus hijos sino también hacia sus padres y hermanos.

Ahora como una hija de Dios, estos atributos anteriores brillan con el propósito de agradar a nuestro Señor en este momento, sirviendo al pueblo de Dios y a su familia. Ahora son abundantes sus oraciones ante los necesitados en la iglesia, teniendo siempre palabras de aliento y sostén en momentos de tribulación para todas las personas que se encuentran con ella. Damos muchas gracias a Dios por ella, su ejemplo ha sido un poderoso aliado que Dios ha usado para enseñarnos lo que es la centralidad del hogar y la familia según el diseño que ha dispuesto nuestro Señor.

¡Gracias mami Mina por ser esa anciana que como dice Tito 2:4-5 nos enseñas a amar a nuestros maridos y nuestros hijos siendo cuidadosas de nuestras casas, te amamos mucho!

Mujer 4: Este es el testimonio acerca de mi madre Marcia Hernández. Cuando mis padres recibieron la alegría de presentarse delante de su Señor a gozar de Él por la eternidad. Estaba una mañana organizando los libros que dejaron. Allí encontré una de las Biblias de estudio de mi papá y al abrirla se deslizó una página suelta escrita con la letra de mi mamá, no puedo describir con palabras lo que sentí al leerla, era una oración escrita a su Dios donde ella derramaba su corazón delante de Él, pidiéndole que por Su gran misericordia perdonara sus pecados y escuchara su oración, que viniera pronto a reinar para así con Él estar eternamente y que le diera las fuerzas para andar en sus caminos.

Le pedía entendimiento para guardar su ley en su corazón y que la ayudara a buscar Su rostro continuamente. Así seguí leyendo con lágrimas en los ojos pero a la vez con un inmenso gozo al ver el legado de fe que ella me dejaba. Fue un privilegio para mí ser su hija y ciertamente puedo entender hoy con más claridad el impacto que una madre puede tener en la vida de sus hijos. Puedo ver como todo lo que soy y todo lo que hago está impregnado por su sello. Creo firmemente que los conocimientos y las experiencias que obtuve a través de sus enseñanzas han impactado más profundamente mi vida que todos los conocimientos que obtuve en la universidad o en el mundo exterior.

De ella aprendí cómo ser esposa, cómo ser madre, cómo cuidar mi hogar, cómo los detalles son importantes, me enseñó a crear memorias con mi familia, la importancia de compartir momentos que ella hacía especiales a veces sin ningún motivo.

Mi mamá tenía una corazón para su Dios, deseoso de amarle y servirle cada día y hacer siempre su voluntad. Tengo la certeza de que ese era su secreto para aun a pesar de sus muchos quebrantos de salud estaba siempre continuamente gozosa. Era una mujer virtuosa, me enseñó la importancia de mantener un hogar en orden, hasta el final de sus días en esta tierra la veía decorando cada rincón de su casa, cortando las flores de su jardín que con tanto esfuerzo cultivaba, bordando los mantelitos para la bandeja del café… En fin, la lista sería interminable. La adornaban tantas virtudes que hoy y siempre serán para mí un especial tesoro y serán mi ejemplo a seguir. Es mi oración a mi padre celestial que me de la sabiduría y las fuerzas para poder modelar y traspasar a mis hijos cada una de esas virtudes para lo gloria y honra de Su santo Nombre.

Mujer 5: Mi nombre es Rosalía, estoy muy agradecida del Señor por mi mamá, no creo tener palabras suficientes para expresar todo lo que ella ha sido y es para mí y alabo al Señor por la obra de gracia que ha hecho en su vida. Gracias mami por ser un ejemplo para mí de amor al Señor, tengo muy presente en mi memoria despertarme temprano para ir a la escuela y encontrarte teniendo tu tiempo de comunión con Él.

Gracias por ser un ejemplo de una mujer verdadera para todos nosotros. Por darle prioridad a tu matrimonio con papi y ser un ejemplo de sumisión a él. Gracias por perseverar en oración y disciplina en los años en que mi corazón fue rebelde. Gracias por poner a un lado tu propia agenda y comodidad para servirnos, fueron muchos los días de las pequeñas cosas que Dios usó para que fueras mi maestra en cómo ser una mujer cristiana, esposa y madre. Gracias por animarme a ser y hacer las cosas con excelencia para el Señor.

Le doy gracias a Dios porque en ti me ha dado una mejor amiga, gracias por tus sabios consejos, puedo decir que muchas mujeres hicieron el bien mas tu sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia y vana la hermosura, la mujer que teme al Señor, esa será alabada. ¡Te amo!

Carmen: He sido muy conmovida por la simple obediencia que nuestras oyentes han mostrado hoy. La Escritura nos dice que debemos honrar a padre y madre, pero en la medida en que estas madres han sido honradas, hemos visto lo increíblemente poderoso que este tipo de tributo puede ser. Espero que te tomes unos minutos para honrar a tu madre.

Claro está, también es un honor honrar a los padres, pero nos estamos enfocando en las madres debido a la serie que Nancy Leigh DeMoss está enseñando llamada La mujer contra-cultura. Es una mirada profunda a Proverbios 31, y si te has perdido algo de este útil material, puedes escucharlo en AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Verdad que hubiese sido una pena haberse perdido el programa de hoy y las historias que hemos escuchado? Asegúrate de no perderte de nada de lo que ocurre en Aviva Nuestros Corazones.

Si una mujer pasa todo el tiempo de voluntaria en un refugio para desamparados, ¿está haciendo una gran labor; verdad? Bueno, quizás no. Todo depende qué esté pasando dentro de su casa. Escucharemos sobre buenas obras y prioridades, esto será mañana en Aviva Nuestros Corazones. Ahora cerremos con un tiempo de oración con Nancy.

Nancy: Señor, ayúdanos a aprender a usar nuestros días como debe ser y a vivirlos de una manera que podamos mirar atrás al final de nuestros días y ver que nuestro trabajo ha sido bueno. Que Tú, por Tu gracia, nos has permitido producir algo que sea de buena calidad y que hayamos usado nuestros días y todos nuestros momentos para agradarte. Señor, muéstranos el momento en que quieres que nos levantemos por las mañanas y cuándo debemos ir a dormir en las noches y cómo quieres que usemos cada momento entre ambos, para Tu gloria. Oro en el Nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

12/27 – ¿Qué te hace seguir adelante?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

12/27 – ¿Qué te hace seguir adelante?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/que-te-hace-seguir-adelante/

Annamarie Sauter: Cuando te espera un día muy ocupado, ¿qué te hace continuar? ¿Las vitaminas? ¿La cafeína? ¿O tal vez la adrenalina? ¿Le oras al Señor por fortaleza? Aquí tenemos a Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Independientemente de la etapa de la vida en que nos encontremos, sea que estemos casadas o seamos solteras, o de nuestro llamado en la vida, no podremos cumplir ese llamado sin el compromiso de cultivar una relación personal con Dios.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. ¿Te sientes cansada hoy? Hazle esa pregunta a cualquier mujer y probablemente te conteste rotundamente que sí. Por lo menos tan rotundo como sea posible de una mujer que está exhausta a consecuencia de las exigencias de la vida.

Tal vez conozcas a alguien que se sienta como si siempre tuviera que estar arrastrándose. Espero que le envíes una transcripción del programa de hoy. Para hacerlo, visita AvivaNuestrosCorazones.com porque Nancy te ofrecerá pasos prácticos que te ayudarán a estar despierta y enérgica para hacer las cosas que Dios tiene hoy para ti. La enseñanza de hoy es parte de un estudio profundo de Proverbios 31 llamado “ La mujer contra-cultural  .

Nancy: Seguimos haciendo nuestro recorrido por Proverbios capítulo 31. Y de hecho, algunas de ustedes pueden sentirse como si estuviéramos moviéndonos a paso de tortuga a través de Proverbios 31. Yo he sido tan motivada y retada en lo personal por lo que hemos estado viendo mientras estudiamos este retrato versículo por versículo, este espejo de una mujer de virtud, una mujer de excelencia. Y Dios me está enseñando a mí, mientras las enseño a ustedes. Dios me ha ido iluminando y mi entendimiento de este pasaje ha ido en aumento.

Y solo quiero que recordemos una y otra vez que ninguna mujer puede ser como esta mujer si está separada del Señor. Si nos dejan a nuestra propia suerte, nunca podríamos tener el tipo de corazón que nos haría entregarnos de esta manera desinteresada, servicial y sacrificial en que esta mujer lo hace en este capítulo de Proverbios.

Pero también quisiera recordarles— y aquí es donde recibo tanta esperanza— que cualquier mujer puede ser esta mujer sin importar su historia, si tuvo padres y modelos piadosos o no, sin importar su edad, sin importar cuánto haya fracasado o qué tanto lo haya estropeado todo . Cualquier mujer, casada o soltera, puede desarrollar, por el poder del Espíritu de Dios que mora en ella… Si Cristo que vive en ti puede ayudarte a convertirte en este tipo de mujer.

Y déjenme recordarles de nuevo que el quid del asunto no son todas las cosas que esta mujer hace. No son todas sus actividades, sus logros, ni sus habilidades. Son considerables, pero todas esas cosas fluyen de una relación con Dios; y eso es lo fundamental.

Todavía no vamos a llegar a lo fundamental, porque eso está al final del capítulo, pero sabemos que esta es una mujer que teme al Señor. Es una mujer que tiene reverencia por Dios, confianza en Dios, un sentido de asombro santo por Dios. Las relaciones que Dios ha puesto en su vida emanan de un corazón que tiene una confianza reverencial , temor , amor y devoción por Dios. En este caso, es una mujer casada, así su corazón por su esposo, su corazón por sus hijos, su corazón por su casa. Todo esto proviene de su devoción a Dios.

Tú y yo no podemos ser las mujeres que Dios nos creó para que fuéramos y que desea que seamos, independientemente de la etapa de la vida en que estemos viviendo, no importa si estamos casadas o somos solteras, o cuál es nuestro llamado en la vida. No podemos cumplir ese llamado sin un compromiso de cultivar una relación personal con Dios. Esa tiene que ser la prioridad número uno, la prioridad básica de cada día de mi vida tiene que ser caminar con Dios.

Y quizás tu me dices: “Es que estoy muy ocupada, yo no tengo tiempo de hacer eso”. Si no tienes tiempo de cultivar tu relación con Dios, entonces estás haciendo cosas que no deberías estar haciendo. Solo tenemos que determinar que eso es lo mas importante, que yo busque al Señor, que lo conozca, que me adentre en su Palabra, que obtenga sabiduría de Él, que reciba el poder de Su Espíritu Santo que mora dentro de mí para que me capacite para ser la mujer que Él desea que yo sea.

Una mujer me dijo hace un rato: “Después de que dejé la última sesión, me estaba sintiendo tan abrumada y sin esperanza, como si fuera un fracaso en todo lo que dice Proverbios 31”. Pero en la próxima sesión, dijo que Dios realmente la había incentivado y le había mostrado Su gracia y le había infundido esperanza.

Les digo, hay esperanza para cada una de nosotras y esta empieza cuando reconocemos dónde no hemos llenado la medida; a medida que nos ponemos de acuerdo con Dios sobre nuestro fracaso, acudiendo a Él para obtener gracia, fortaleza y transformación, para convertirnos en las mujeres que Él quiere que nosotras seamos.

Así que quiero seguir… A medida que levantamos este estándar, quiero seguir recordándoles que no lo alcanzamos por nuestro propio esfuerzo o por nuestras propias habilidades. Reconocemos que no podemos alcanzar este estándar. En un sentido, es a la ley que estamos mirando.

Todo este estándar debe apremiarnos hacia Cristo, quien es nuestra justicia, nuestra esperanza, y debe llevarnos a la cruz donde clamamos a Dios. Donde decimos: “quebrántame, moldéame, hazme, fórmame, transfórmame por tu gracia, por el poder de Tu salvación y Tu Evangelio. Conviérteme en la mujer que nunca podría ser si estuviera apartada de Ti, pero que estoy segura que puedo llegar a ser por el poder de Tu Espíritu Santo”. Así que quiero seguir hablando palabras de gracia y esperanza.

Y hoy vemos el versículo 17 de Proverbios capítulo 31. Hemos visto cómo esta mujer cuida de las necesidades de vestido y alimento de su familia. Y ella está haciendo una contribución económica a la familia al ser una mujer que ahorra, que gasta y que invierte sabiamente.

Y este versículo es muy importante —el versículo 17— porque después de todas las cosas que está haciendo, vemos que ella necesita fortaleza. Es una mujer ocupada. Es una mujer activa. Es una mujer diligente. En ocasiones es una mujer cansada. De modo que vemos un versículo muy práctico, el 17: “Ella se ciñe de fuerza, y fortalece sus brazos.”

Si estás siguiendo en la Nueva Versión Internacional, dice: “Decidida se ciñe la cintura y se apresta para el trabajo”. O la Versión Amplificada es útil aquí porque dice: “Ella se ciñe de fuerza [aptitud espiritual, mental y física para su tarea asignada por Dios] y hace sus brazos fuertes y firmes”.

Esa palabra “ceñir,”—ella se ciñe de fuerza . . . Esa palabra significa equiparse y prepararse para tomar acción. Ella hace lo que tiene que hacer para estar equipada y apta para hacer lo que Dios la ha llamado a hacer.

Y eso puede verse diferente dependiendo de la etapa de la vida en que te encuentres. No siempre es el mismo requisito para cada etapa de la vida. Vemos a una mujer, no solo en este versículo, sino a través de todo el capítulo, una mujer que trabaja con energía y con entusiasmo. Ella no es una mujer que se está arrastrando.

Ahora, esto tal vez te haga pensar que esta es una “Súper mujer”. Esta mujer no existe, porque no hay tal mujer. Pero Dios ha provisto Su gracia para fortalecernos para hacer Su voluntad. No importa lo que necesite para hacer la voluntad de Dios de todo corazón y con alegría, Dios puede darme la gracia y la fortaleza para hacerlo.

Pero tengo que cooperar con Él para apropiarme de esa fortaleza y esa gracia. Pero eso significa que necesito fortaleza física. Mientras Dios me dé salud, necesito maximizar lo que Él me ha dado físicamente para desarrollar más resistencia, mayor capacidad de resistencia.

Bueno, no soy una persona que se interese espontáneamente o de manera natural en las cosas relacionadas con la nutrición y con el ejercicio. Esa es una de las cosas en que me tengo que enfocar mucho en mi vida. Pero necesito un poco más de ese enfoque. Mi papá solía recordarnos que Pablo le dijo a Timoteo que “el ejercicio corporal para poco es provechoso,” pero él decía, “sí trae algún provecho”.

Y no hay necesidad de que estas cosas se conviertan en excesos o se vayan a los extremos o que se conviertan en tu dios; pero en la medida en que voy envejeciendo me doy cuenta de que el ejercicio físico es importante. Me estoy dando cuenta de que mientras más envejezco, más importante es lo que como. Me he dado cuenta de que podía vivir de comida rápida cuando estaba en los 20 años, pero cuando llegué a los 30, no podía seguir viviendo de ese modo y tener la fuerza para hacer lo que Dios me había llamado a hacer. Ahora que estoy a mediado de los cincuenta, veo que es aún más importante que cuide de este templo, de este cuerpo donde vive el Espíritu Santo, que Dios me ha dado.

Así que algunos consejos prácticos. . . Si te encuentras sin tener la energía para hacer la voluntad de Dios, te diría que vigiles el azúcar que consumes. Eso significa que comer tiene que ver con nuestra habilidad de glorificar a Dios. El ejercicio físico. Veo que cuando me estoy ejercitando moderadamente, tengo más resistencia. Tengo más energía física, tengo mayor capacidad de servir a Dios y a los demás y no me canso con tanta facilidad.

Sabemos médica y físicamente que el ejercicio físico es una ayuda para tratar hasta con nuestro bienestar emocional. Si siempre estás viviendo al borde de la depresión, podría ser que con unos simples pasos, aunque si estás deprimida, puede que no sea tan simple levantarte y salir a caminar, pero ahí es donde dar algunos pasos de obediencia, por más difícil que parezca, puede ayudar hasta a levantarte el ánimo y ponerte más en forma— ceñirte para tomar acción para servir a tu familia.

Cuando hago ejercicio moderadamente y de manera continua, esto mejora mi visión general de todo en la vida. Veo que cuando disciplino mi cuerpo, soy más dada a ser disciplinada en otras áreas de mi vida. Cuando dejo que esta área de la disciplina física se vaya, ¿saben lo que pasa después? Mi lengua. Empiezo a perder tiempo. Mis reacciones. Todo lo demás parece salirse de control cuando no sujeto mi cuerpo.

Ahora, esto no es algo fácil para mí, y en los últimos años en particular me he encontrado pensando que simplemente no tengo el tiempo. No puedo encajarlo en mi agenda. Pero Dios ha tenido la gracia y la misericordia de poner algunas personas a mi alrededor a quienes les importa no solo mi alma, sino que les importo como persona.

Una mujer me llamó recientemente y me dijo que quería ponerme un reto… Ella no me llamó de la nada. Es una amiga y una amiga que ora. Había estado orando por mí y dijo: “Pienso que debes empezar a caminar otra vez”. Yo lo había puesto de lado por un período de tiempo. Pero ella me dijo: “Tengo que volver a caminar otra vez. ¿Podríamos rendirnos cuentas una con otra?”

Me envió un mensaje electrónico hace un día o dos y nos escribimos y nos reportamos una con otra. Hice mi caminata tres veces la semana pasada. La tercera, les aseguro, no la hubiera hecho si no hubiera sabido que ella me iba a preguntar cómo iba. Pero me siento tan agradecida por amigas como ella que me ayudan a ceñirme para la acción, a ser fortalecida físicamente.

Y esto es importante porque tú eres la ayuda de tu esposo. Para esto fue que Dios te hizo. Es tu propósito divino en la vida. Glorificas a Dios ayudando a tu esposo. Y una de las áreas en que necesitas ser su ayuda idónea es en el reino de lo físico. En términos de relación física y sexual, debes asegurarte de estar cuidando de tu cuerpo de forma que tengas la energía, el corazón, la motivación para ministrar a sus necesidades físicas y sexuales.

De forma muy particular, como mujer, manteniéndote en forma de manera que… Y estar en forma no es la meta. Estar en forma no es tu Dios. Estar en forma no es tu objetivo. Tu meta es glorificar a Dios, aunque esa es una forma práctica de poder ministrarle a las necesidades físicas de tu esposo en el área de tu apariencia y hasta sexualmente pudiendo entregarte a ti misma a él.

Ahora, hay otras áreas en que también necesitamos fortaleza. No solo en la esfera de lo físico, sino también en la esfera de lo emocional, de lo mental y lo espiritual. Si eres como yo, y yo sé que todas tenemos esto como mujeres, hay veces en que simplemente nos agotamos, quedamos vacías.

Y no es solo un cansancio físico. A veces es justo en el transcurso de ser y hacer lo que Dios nos ha mandado a hacer y nos encontramos mental y emocional y espiritualmente cansadas. Y solo quiero decirles que Dios tiene la fuerza que necesitamos para esas esferas también. La mujer virtuosa, la mujer excelente acudirá a Dios por gracia en esas áreas.

una de las cosas que debemos hacer como mujeres virtuosas es identificar cosas en nuestras vidas que pudieran estar quitándonos fortaleza espiritual, emocional o mental. ¿Cuáles son esas cosas que nos drenan la energía?

De hecho pudiéramos hacer toda una serie sobre este tema. Pero déjenme mencionar cuáles son algunas de esas áreas que me vienen a la mente. Una cosa que definitivamente te robará la fortaleza emocional, espiritual y física es la amargura, la falta de perdón, la ira, los asuntos no resueltos en las relaciones. Donde hay amargura no importa cuán equivocada pudiera estar la otra persona, tú sufrirás por tu amargura.

David escribe en el Salmo 32 sobre cómo, cuando él tenía amargura y no tenía una conciencia limpia, cómo su vitalidad física , moral y espiritual simplemente se desvanecieron. Él quedó desprovisto energía, él quedó desprovisto de vitalidad. Y eso es lo que nos hará el pecado que no ha sido confesado. Dios no tenía la intención de que nuestros cuerpos y nuestros espíritus se mantuvieran firmes bajo el peso del pecado que no hemos tratado a la manera de Dios.

Quejarse es una cosa… y la ingratitud… estas son cosas que nos drenarán de la energía espiritual y emocional. La preocupación y la ansiedad. Son pecados. Podemos tener toda una serie de circunstancias que expliquen por qué estamos preocupadas o por qué estamos ansiosas, pero ante Dios somos responsables no de las circunstancias sino de nuestra respuesta a esas circunstancias.

Y cuando cedemos ante la preocupación, cuando cedemos ante el temor, cuando cedemos ante la ansiedad… Ya sea por el clima o los hijos, o por el trabajo o tu situación financiera. Aunque el mundo se esté cayendo en pedazos a nuestro alrededor, cuando cedemos ante la ansiedad y el temor y la preocupación, quedamos drenadas de la fortaleza que Dios desea que tengamos.

Y les diré algo que definitivamente pienso nos consume mucha energía y debilita las fuerzas de muchas mujeres, y es que la mayoría de nosotras estamos envueltas en algunas actividades que no están en la agenda de Dios para la etapa de la vida que estamos viviendo. No es que sean cosas malas en sí mismas, sino que no es el tiempo. No es la voluntad de Dios en este momento para ti.

Algunas de nosotras caemos en la trampa de decirle sí a todo y a todo el mundo que necesite algo, sea en la iglesia o en nuestro trabajo. Algunas de ustedes están en el mercado laboral y no por la voluntad de Dios. Algunas están por la voluntad de Dios, así que no estoy tratando de hacer sentir culpable a nadie.

Solo estoy diciendo que puedes estar exhausta porque estás trabajando fuera de la casa en una etapa de la vida cuando no es el tiempo de Dios que estés haciendo eso, y te estás pensando por qué no puedes tener toda esta energía y deseo de satisfacer las necesidades de tu esposo y mantener tu casa y satisfacer las necesidades de los niños.

Puede ser que te hayas comprometido en una o más actividades que pensaste que tenías que hacer o querías hacer, o alguien más quería que hicieras, pero no consultaste primero con el Señor y le preguntaste: “¿Es este el tiempo para que yo esté involucrada en esta actividad?”.

Debemos llevar nuestras agendas bajo el control de Dios y preguntarle: “¿Cuál es tu voluntad para mi vida en este tiempo?”

A propósito, tu esposo debería involucrarse contigo en ese proceso, como tu cabeza espiritual. Si estás abrumada y tienes más cosas que hacer de lo que puedes, acude a tu esposo. Pregúntale, aunque él no sea creyente, Dios puede darle la habilidad de darte consejos sabios. Ahora, no estoy diciendo que todo esposo puede dar el consejo espiritual que su esposa necesita, sino que involucres a tu esposo contigo en ese proceso de determinar si hay cosas en tu vida que deberían manejarse en otro tiempo.

Bueno, y las Escrituras dicen que el gozo del Señor nos da fuerza y que si estamos cansadas y cargadas, debemos acudir a Cristo y él nos dará descanso (ver Mateo 11:28-30). Descanso para nuestras almas. Y me doy cuenta de que cuando me está faltando la fuerza, cuando estoy exhausta, tal vez porque realmente estoy haciendo la voluntad de Dios, pero he quedado exhausta al hacerlo, necesito regresar al Señor y pedirle fuerzas.

¿Sabías que Él puede hacer esto sobrenaturalmente para ti? Ayer lo experimenté en una grabación. Cuando venía ayer en la mañana para enseñar, no había dormido mucho la noche anterior y estaba física, emocional y espiritualmente exhausta. Y oré antes de venir a la sesión de ayer en la mañana: “Señor, fortaléceme para hacer Tu voluntad”. Y ustedes saben qué, Él lo hizo. Todo el día.

Y Él lo ha estado haciendo hoy también, y lo puede hacer por ti. Si Él necesita hacerlo, Él enviará ángeles para que te fortalezcan así como envió ángeles a Jesús en el jardín de Getsemaní. Así que pídele al Señor.

Y una de las bondades que el Señor hizo por mí en el primer año del ministerio de Aviva Nuestros Corazones, nuestro ministerio de radio, fue que era el año más duro de mi vida en términos de exigencias y de tensión y cansancio, estrés y me encontré a mí misma con frecuencia muy exhausta y realmente apoyándome fuertemente en el Señor.

Ahora, hoy en día todavía me estoy apoyando fuertemente en Él, pero puedo…Y es que tengo tantos recuerdos de ese primer año. Una de las cosas que el Señor hizo por mí que fue tan dulce por un largo período de tiempo — y hasta el día de hoy sucede ocasionalmente, es que yo me levantaba en la mañana y la primera frase que Dios traía a mi corazón era esa frase de la canción, Jesús me ama, “Ellos son débiles pero Él es fuerte”.

Y he llegado a amar esa pequeña frase porque fue tan bueno para mí reconocerlo, así como es bueno para todas reconocerlo. Nosotras somos débiles. Si nos dejan por nuestra cuenta, no somos lo suficientemente fuertes para hacer lo que Dios nos llama a hacer, pero Él es fuerte.

De modo que día tras día, me encontré a mí misma durante ese primer año—y se ha convertido en mucho más que un hábito en mi vida—un buen hábito— diciendo: “Señor, soy débil, pero sé que Tú eres fuerte, así que sé fuerte en mí hoy. Fortaléceme para hacer Tu voluntad”. Y a medida que pedimos y esperamos y dependemos de Él, realmente nos dará la fuerza que necesitamos para vivir vidas que le sean agradables.

Carmen: Pídele ayuda a Dios constantemente. Come bien. Ejercítate. Has estado recibiendo el consejo sabio de Nancy Leigh DeMoss sobre cómo prepararte para la obra que Dios tiene para ti. Pienso que la enseñanza de Nancy me fortalece para servir al Señor. Escucharla es como tener a un entrenador personal bíblico y a un nutricionista espiritual en uno.

¿Sabes qué entrenamiento recibirías de Aviva Nuestros Corazones si nadie hiciera donaciones al ministerio? Bueno, ninguno. Puedes escucharnos todos los días por las personas que ofrendan para apoyar la enseñanza de Nancy. Si Aviva Nuestros Corazones te ha ayudado a crecer más fuerte en el conocimiento de la Palabra de Dios, ¿considerarías pasar el beneficio a otras mujeres?

Únete al equipo de colaboradoras del ministerio, un grupo especial de personas que interceden, invierten e interactúan. Esas tres “ies” significan que tú oras por Aviva Nuestros Corazones, te comprometes a hacer una contribución financiera mensual, y les cuentas a otras personas sobre el ministerio. La razón número uno para unirse al equipo de colaboradores del ministerio es ayudar a mujeres a conectarse con la Palabra de Dios.

Como son tantos los beneficios por ser miembro, suena como si fuera difícil unirse al equipo, pero déjame decirte algo. Si estás dispuesta a orar y contarles a algunas amigas sobre Aviva Nuestros Corazones, si estás dispuesta a hacer una contribución mensual del monto que desees, puedes estar en este equipo. Todo lo que tienes que hacer es hacer una donación al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando sea hora de jugar con tus hijos, hazlo con entusiasmo para la gloria de Dios. Cuando sea tiempo de trabajar, hazlo diligentemente. Nancy mostrará cómo la mujer de Proverbios 31 logra un balance en la forma en que ocupa su tiempo, ya sea trabajando o jugando. Espero que regreses el lunes para escuchar sobre esto.

Durante nuestra serie actual llamada La mujer contra-cultura les estamos dando a los esposos la oportunidad de honrar a sus esposas. Hoy le daremos a otro esposo la oportunidad de contarnos por qué aprecia a su esposa.

Esposo: “Ella vigila la marcha de su casa y no come el pan de la ociosidad”.Eso es Proverbios 31:27. A primera vista el versículo 27 no parece particularmente halagador. No es uno de los versículos de Proverbios 31 que se destaca o se cita con frecuencia, pero como se relaciona con mi esposa Kathy, madre de tres, habla toneladas.

Miren, hace 17 años nuestra segunda hija Stephanie nació con autismo. Sería deshonesto de mi parte decir que esto no nos removió hasta el fondo. Francamente, estábamos devastados. En ese tiempo estábamos en Australia con la Cruzada Estudiantil para Cristo, a miles de kilómetros de distancia de nuestros padres y amigos cercanos. Estábamos confundidos, consternados, y hasta asustados.

Para ser sincero, hubo momentos en que estuvimos airados con Dios en esos primeros días. Pero con el tiempo, a través de la oración y pasando tiempo en la Palabra, y a través del apoyo de nuestros amigos y algunas lágrimas, empezamos a aceptarlo. Una vez Kathy estuvo dispuesta a recibir el autismo de Stephanie como algo proveniente del Dios que ella sabía era soberano y amoroso, ella realmente se “enfrascó” en eso, como dicen en Australia.

En un año, se leyó todo lo que se había publicado sobre el autismo. No pasó mucho tiempo cuando sabía más que nuestros pediatras. Pero lo que fue más sorprendente es que ella no se ha cansado ni ha aplazado sus responsabilidades ni se ha dado por vencida en los 17 años de la vida de Stephanie. Como resultado, Stephanie tiene un nivel de desenvolvimiento bastante alto para una joven autista.

Todo esto mientras a la misma vez nutría a dos hijos más y era la mejor esposa que un hombre pudiera pedir. Sí, Kathy se ha ocupado extremadamente bien de su hogar sin amargura, autocompasión o vacilación. Soy bendecido y me siento honrado de ser el esposo de una mujer tan maravillosa.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries…

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com