1/27 – La lección más importante

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

1/27 – La lección más importante

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Nancy Leigh DeMoss: ¿Cuáles son las principales enseñanzas que te gustaría transmitirle a tus hijos?

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Si no pudieras enseñarles nada más, ¿qué sería lo más importante que pudieras traspasarle a tu hijo o a tu hija? ¿Cuál es la mejor forma de preparar a tus hijos e hijas para que lleguen a ser todo aquello para lo cual Dios los creó?

Carmen: Están escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Alguna vez te has sentido intimidada por la súper mujer que se describe en Proverbios 31? En las próximas semanas, Nancy nos explicará por qué no tenemos que sentirnos intimidadas. Pero Proverbios 31 no solo tiene que ver con la «mujer de Proverbios 31». También trata de un hijo que tenía mucho que aprender. Aquí tenemos a Nancy, en la voz de Patricia de Saladín, quien hoy empieza un estudio profundo de este capítulo tan importante. La serie se llama La mujer contra-cultura.

Nancy: Tengo dudas de decirles cuál es el pasaje que les estaré enseñando en esta serie. En semanas anteriores, mientras estudiaba para este tiempo, algunas mujeres me preguntaron: «¿Qué es lo próximo que vas a enseñar en Aviva Nuestros Corazones?» Y cuando les digo que vamos a hacer una serie de Proverbios 31, casi siempre recibo la misma reacción, o voltean los ojos o suspiran, como diciendo: «No estoy segura de que quiera sentarme a oír toda una serie de Proverbios 31».

Entiendo un poco por qué la gente tiene esta reacción. Déjenme decirles que pienso que lo que me ha sucedido en estas semanas mientras estudiaba, es lo que les va a suceder a ustedes como resultado de lo que Dios va a hacer en nuestros corazones a través de esta serie. Ni siquiera sé cuánto tiempo nos va a tomar, aunque probablemente sean varias semanas.

He estado como en remojo, saturándome de lo que se ha convertido en uno de mis pasajes favoritos en las Escrituras. Quiero motivarlas que en estos próximos días que lean Proverbios capítulo 31. Probablemente ya lo han leído muchas veces, pero las motivo, como es el capítulo 31, a que se pongan el reto de leer este capítulo todos los días durante los próximos 31 días.

Mientras lo leen, pueden tomar una hoja en blanco, o un diario (puede ser la libreta donde escribes las notas que tomas durante su tiempo a solas con el Señor), solo tomen notas de lo que Dios les muestra sobre este pasaje, no de lo que yo les digo, sino de lo que el Espíritu Santo les muestra mientras lo estén leyendo por ustedes mismas, que es aún más importante. Escriban: «esto es lo que dice, esto significa tal cosa», y «así es como Dios lo está aplicando a mi vida».

Cuando hablamos de Proverbios capítulo 31, por lo general empezamos en el versículo 10. No sé por qué será; tal vez porque ahí es donde empieza la parte que trata específicamente con las mujeres. Pero yo quiero comenzar con el versículo uno, y trabajar con este pasaje completo, sin saltar los primeros nueve versículos.

Veamos entonces el primer versículo, que nos muestra el escenario y el contexto de Proverbios capítulo 31. Empezamos con el versículo 1: «Palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre.» Palabras del Rey Lemuel. Ese nombre no aparece en ninguna otra parte de la Biblia. No se hace ninguna referencia a este nombre en los libros de los Reyes o en las Crónicas donde se listan todos los reyes de Judá o Israel. No se hace ninguna referencia a un rey Lemuel. En la Biblia ese nombre solo aparece aquí.

Pero hay una vieja tradición judía que identifica al rey Lemuel como el nombre que su madre le dio a Salomón; así que pensando que este rey tal vez es el Salomón, y que «Lemuel» es otro nombre suyo, si ese es el caso, ¿quién sería la madre que está enseñando aquí? ¿Recuerdan quién era la mamá de Salomón? Era Betsabé, y si lo consideramos bajo esa luz, este se convierte en un pasaje muy interesante.

«Palabras del Rey Lemuel [tal vez el Rey Salomón], oráculo que le enseñó su madre [tal vez Betsabé]». Ahora, esa frase, cuando la ponemos junto a otras en las Escrituras, me habla del increíble poder e impacto que tiene la enseñanza de una madre.

En todo el libro de Proverbios, se hace mucha referencia a la enseñanza de un padre, pero no tenemos muchas referencias sobre la enseñanza de una madre. Una que me viene a la mente se encuentra en Proverbios capítulo 1 en los versículos 8-9. Donde leemos:

«Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre. Adornarán tu cabeza como una diadema; adornarán tu cuello como un collar » (NVI).

Proverbios nos dice que tanto la instrucción de nuestro padre como la de nuestra madre es algo que puede embellecernos y adornarnos. Es un adorno que debemos asegurarnos de vestir, y nos adornará con gracia y belleza. Este es el oráculo que su madre le enseñó al rey Lemuel.

Esa palabra, «oráculo», es una palabra que significa «una profecía o un anuncio de la verdad». La palabra «oráculo» lleva consigo un sentido de peso. Es algo de peso, algo importante. En otras partes de las Escrituras a veces esta palabra se traduce como «carga». Lo vemos en Malaquías capítulo 1, en la versión Reina Valera Antigua, la palabra traducida literalmente dice: «Carga de la Palabra de Jehová» (versículo 1). Es un mensaje importante que viene del Señor.

Estas palabras que esta madre le enseñó a su hijo no son solo las palabras de una madre. Son palabras que una madre recibió del corazón de Dios. Como madre, puedes estar segura de que cuando le estás enseñando a tus hijos los caminos y la Palabra de Dios, que lo que les estás diciendo es muy, muy importante. Es algo de peso. Lleva consigo autoridad divina si les estás enseñando a tus hijos y a tus nietos las palabras de Dios.

De acuerdo a este versículo, son «Palabras del Rey Lemuel», palabras que su madre le enseñó. Aparentemente, este rey está recordando algunas cosas que su mamá le había enseñado años atrás, cuando aún era un joven príncipe, formándose para ser rey. Si el rey era Salomón y la mamá era Betsabé, podemos ver que estas palabras venían del corazón de una madre que conocía sobre la gracia y la misericordia de Dios.

Pensamos en este pasaje de Proverbios capítulo 31 como si fuera un estándar imposible de la ley de Dios que nadie puede guardar. Pero si fue Betsabé la mujer que enseñó estas palabras, ella era una mujer que sabía muy bien lo que era quebrantar la ley de Dios y lo que la gracia de Dios podía hacer para restaurar a las personas que habían quebrantado esa ley.

Ella sabía cómo Dios la había encontrado, como una mujer que había sido muy agraviada y que tal vez había pecado mucho también… No sabemos si Betsabé fue cómplice de David en su pecado. Pero ciertamente, ella había sido agraviada y había tenido su cuota de responsabilidad en este asunto o tal vez ambas. No obstante, ella había sido restaurada y Dios la había hecho fructífera y le dio un hijo que sería parte de la línea de Cristo, el Mesías. Esta es una mujer que había aprendido mucho a través de una experiencia personal dura y dolorosa.

Ahora, ella le está enseñando a su hijo, a este joven príncipe que va a ser rey. Le está enseñando la importancia de cosas como la fidelidad, la fidelidad como esposo, la fidelidad en una esposa. Si esta es Betsabé enseñándole a su hijo Salomón, le está enseñando con cierto grado de remordimiento o de lamento, de que ella y su esposo no vivieron, hasta donde debieron hacerlo, las cosas que ella ahora le va a enseñar a su hijo.

Uno puede sentir que esta es una mujer que no quiere que sus fracasos se reproduzcan en la próxima generación, así que va a hablarle palabras de advertencia, de precaución, de exhortación y súplica para que tome el corazón y las palabras de Dios como suyos y haga de estas palabras una forma de vida.

Su esposo había experimentado serias consecuencias como resultado de su adulterio, y ella ahora le está diciendo a su hijo Salomón: «Hay muchas cosas en tu papá que debes emular, pero hay unas cuantas que debes evitar». Aprende de nuestro ejemplo. Aprende de lo que hemos aprendido de la forma difícil, y no repitas los fracasos de tus padres. O sea, que ella le está hablando palabras de protección y precaución.

Luego habla palabras de preparación. Recuerden que cuando ella habló estas palabras, su hijo todavía no era el rey. Era un joven, un príncipe. Pero ella sabía que un día él sería rey, así que está ayudando a preparar a su hijo para el futuro. Ella sabe que él va a tener muchas responsabilidades sobre sus hombros.

Si tienes hijos, tu pregunta debería ser: «¿Cuál es la mejor forma en que yo puedo preparar a mis hijos para que tengan toda una vida de servicio espiritual, como reyes y sacerdotes para Dios, para que vivan como hijos e hijas de Dios y como realeza? ¿Cómo puedo prepararlos para que cumplan el llamado de Dios en sus vidas?

Algunas veces lo haces enseñando. Otras veces lo harás a través de la oración. Y muchas más por el ejemplo. Vamos a ver en este pasaje que esta es una madre que ha hecho todo esto por sus hijos. Quieres preparar a tus hijos para que vivan y le sirvan al Rey de Reyes; para que vivan y se sirvan entre ellos como reyes y reinas bajo la autoridad de Dios.

«Palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre». Es él que ahora está hablando esas palabras. Él está recordando lo que su madre le enseñó años atrás. ¿No se alegran ustedes, que todavía están criando a sus hijos, de tener esta motivación de que sus hijos recordarán lo que ustedes les han enseñado?

Ahora, asegúrense de estar enseñándoles las cosas correctas porque ellos recordarán lo que ustedes les están enseñando. Ustedes les están enseñando algo. Ellos van a recordar esas lecciones, y las van a reproducir, ya sea para lo mejor o para lo peor, lo van a reproducir en la próxima generación.

¿Qué quieren ustedes que sus hijos recuerden sobre lo que ustedes les enseñaron? ¿Qué recuerdas tú de lo que tus padres, o de lo que tu madre, te enseñó? ¿Qué quieres traspasarle a tus hijos? ¿Qué les estás pasando a tus hijos y a tus nietos? ¿Qué les estás enseñando? ¿Qué quieres tú que ellos le pasen a la próxima generación cuando ya tú no estés?

«Palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre». Ella le enseñó; y él creció y a su vez enseñó a otros. A propósito, observen que ella no le dejó toda la enseñanza al papá. Claro, el papá tiene su papel de enseñar y de entrenar, pero esta es la enseñanza de una madre.

Creo que esto debe motivarlas a todas ustedes cuyos esposos no conocen al Señor, o que tal vez no estén caminando con Dios, o que no estén activamente comprometidos con la enseñanza de sus hijos. Claro, ellos tienen un llamado y una responsabilidad. Pero no asumas que porque tu esposo no tiene una relación con Dios que tú no puedas involucrarte activamente en la enseñanza, en el discipulado y en la crianza de tus hijos.

Cualquiera que sea la forma, con o sin un esposo que esté involucrado y entrenando, tú tienes el llamado y tú tienes una responsabilidad de entrenar a tus hijos, de protegerlos, de prepararlos, de hablarles palabras de peso; palabras que estén respaldadas por la autoridad de la Palabra de Dios, para que tus hijos estén preparados y equipados para ir y proporcionar un liderazgo piadoso a la próxima generación.

Carmen: No hay nada más importante que entrenar a nuestros hijos. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a entender este concepto desde el primer verso de Proverbios 31, y ella regresa en seguida.

El programa de hoy inicia un estudio profundo de Proverbios 31. Tal vez hayas escuchado hablar de la «mujer de Proverbios 31» toda tu vida y te sientes un poco intimidada. En las próximas semanas, Nancy te dará luz sobre este capítulo tan importante pero con frecuencia malinterpretado. Sabrás por qué el pasaje no fue diseñado para hacerte sentir condenada ni abrumada.

Durante esta serie espero que descubras lo que significa servirle a Dios en formas exclusivamente femeninas. Nancy y otras mujeres sabias escribieron un libro que te ayudará a saber cómo hacerlo. Se llama «Feminidad bíblica en el hogar» (disponible en inglés), e incluye contribuciones de Nancy y otras escritoras como Carolyn Mahaney, Mary Kassian, y Susan Hunt.

Acabamos de escuchar a Nancy explicar de una manera preciosa el primer versículo de Proverbios 31. Aquí la tenemos de nuevo para continuar con el versículo 2.

Nancy: En el versículo 2, ella dice: «¿Qué, hijo mío? ¿Qué, hijo de mis entrañas? ¿Qué, hijo de mis votos?» Estas frases, a no ser que uno se tome el tiempo de meditar en ellas… ¡Ni siquiera son oraciones completas! Lo que vemos aquí es como los gemidos, los anhelos, el derramamiento del corazón de una madre, de una madre que apenas puede terminar una oración, no porque no sea inteligente, sino porque viene de lo profundo de su ser y casi no sabe expresar lo que siente.

Expresa la intensidad y la pasión del corazón de una madre que está sintiendo amor y ternura y conexión con este hijo que es su propia carne y su propia sangre. Este es el hijo que llevó en su vientre; se siente responsable de su hijo. Este es el hijo de sus entrañas. Es la imagen de una mujer que ha dedicado su hijo a Dios.

Cuando pienso en la frase «hijo de mis votos», pienso en otra madre del Antiguo Testamento. Su nombre era Ana. Ella anhelaba un hijo, Ana oraba por un hijo, lloraba por un hijo, esperaba por un hijo. Y vino el día en que Dios la bendijo con un hijo. Ella dijo: «Señor, si me das un hijo varón, yo te lo regresaré a ti. Será tuyo». Él fue el hijo de sus votos. Nos damos cuenta de lo importante que es que una madre reconozca que sus hijos son dedicados a Dios.

Estuve pensando en las últimas 24 horas, de lo que ha significado para mí el saber que desde el vientre fui apartada para Dios, que mis padres se dieron cuenta de que yo no era propiedad suya. Eso es lo que esta madre está sintiendo. Está expresando la intención de su corazón de criar a este hijo en el temor de Dios.

Alguien dijo una vez que «Si hubiera más Anas, ¿no habría más Samueles, grandes hombres de Dios, líderes espirituales?» ¡Si tan solo tuviéramos más mujeres: madres, abuelas, que estuvieran dedicando sus hijos a Dios y clamándole a Dios a favor de sus hijos!

Así que ella dice: «¿Qué, hijo mío? ¿Qué, hijo de mis entrañas? ¿Qué, hijo de mis votos?» Es como si estuviera diciendo: ¿Qué diré? ¿Qué te voy a enseñar? ¿Qué te voy a traspasar?» Ella quería que su hijo conociera a Dios, que viniera a sus caminos, y ella sabía que ella tenía una responsabilidad de mostrarle a su hijo los caminos de Dios, de comunicarle el corazón de Dios a su hijo. Es como si estuviera diciendo: ¿Qué le diré a mi hijo?

Esta es una mujer que está tomando muy en serio su responsabilidad de entrenar a su hijo en los caminos de Dios. Ella está mirando a Dios, como diciendo: Señor, muéstrame qué debo enseñarle a este niño.

¿Cuáles son las enseñanzas más importantes que quisieras pasarles a tus hijos? Si no pudieras enseñarle nada más, ¿qué sería lo más importante que le pasarías a tu hijo o a tu hija? ¿Cuál es la mejor forma de preparar a tus hijos e hijas para que sean todo lo que Dios quiere que ellos sean? ¿Cuál es la mejor forma de protegerlos y prepararlos para lo que tendrán que enfrentar en la vida? ¿Cuál es la mejor forma de dirigirlos hacia el plan que Dios tiene para sus vidas?

Dios te ha dado esos niños a ti. Son una encomienda sagrada. Son una mayordomía preciosa. Tienes una responsabilidad con esos niños mayor que tu responsabilidad con cualquier otra persona sobre la faz de la tierra, excepto tu esposo. «¿Qué voy a decir? ¿Qué te voy a enseñar?»

En las próximas sesiones, nos vamos a concentrar en la instrucción de la madre, lo que le enseñó a su hijo. Pero veamos un resumen de lo que ella le enseña a su hijo. Quiero que veamos en los próximos versículos que ella le va a dar a su hijo ciertas instrucciones que incluyen algunos absolutos.

Hay absolutos. Ella le está enseñando a su hijo que hay una diferencia entre hacer lo correcto y hacer lo incorrecto. En algunos casos ella le dirá: «no hagas esto, y en otros sí haz esto».

En estos tiempos, el concepto de la generación postmoderna es que no hay absolutos. Cada hijo debe crecer y escoger por sí mismo lo que creerá. Esta madre no creía eso. Ella sabía que había absolutos basados en la Palabra de Dios, que había cosas que debía enseñar al corazón de su hijo.

Su instrucción en los próximos versículos es muy específica y muy práctica. Es directa. Ella prácticamente está aplicando la Palabra de Dios y los caminos de Dios a la vida diaria. Le va a hablar sobre el matrimonio, sobre las relaciones, las mujeres, las costumbres, sobre áreas de esclavitud, sobre estilos de vida; enseñanzas prácticas de la Palabra de Dios.

Hay negativos y hay positivos en su enseñanza. Como madre, no tengas miedo de decir: «Eso está mal» o de decir «Debes hacer esto». En un sentido práctico de la vida diaria, «Esto está bien, esto está mal. Esto es lo que debes hacer. Esto es lo que no debes hacer.»

Recibí una carta de una mujer la semana pasada que me estaba agradeciendo por hablar en Aviva Nuestros Corazones sobre la importancia de instruir a los hijos en los caminos de Dios. Ella me dijo: «Estoy haciendo eso con mis hijos».

Me contó de una pizarra blanca que tiene en el comedor donde la familia se reúne. Dice que algunas veces le viene un pensamiento o algo que quiere enseñarles a los niños. Dice que a veces es algo de las Escrituras, o de algún tema práctico de la vida. Ella dice que solo lo anota en la pizarra.

Luego ella dice que ellos, como familia, utilizan el momento de las comidas para enseñarles a los niños cosas prácticas de la vida. Ella les está enseñando a sus hijos de manera práctica los caminos de Dios utilizando esta pizarra, así como esta madre le enseñó a su hijo los caminos de Dios.

Ella le está diciendo a él en la enseñanza que sigue: «Recuerda quién eres. Recuerda que eres un rey. Eres un rey en formación». Ella le está dando a su hijo una visión sobre cómo su llamado en la vida le pone a él ciertos requisitos.

Estoy tan agradecida por la forma en que mis padres, de muchas maneras, nos dieron una visión del hecho de que Dios nos quería usar. Eso significó que hubo responsabilidades. Hubo algunas cosas que teníamos que estar dispuestos a hacer como parte de nuestro estilo de vida, si queríamos que se cumpliera todo lo que Dios tenía para nosotros.

Ella está diciendo que hay un estándar más alto. Hay responsabilidades y requisitos y rendición de cuentas. «Otros pueden; pero tú no puedes. Tú vas a ser el rey».

Luego vemos que ella también le enseña, en el párrafo que vamos a ver a partir de mañana, que las decisiones tienen consecuencias.  

El poder de la instrucción de una madre, dada a un hombre joven -y asumo- que desde una edad muy temprana. Esa instrucción empieza desde el momento que primero pones tus ojos sobre ese hijo y todo el tiempo hasta que tu hijo se va del nido y lo envías como una flecha a este mundo a ser un rey, un líder, a ser un hombre o una mujer piadosa.

Esa instrucción que has invertido todos estos años en el hijo de tus entrañas, la hija de tus entrañas, el hijo, la hija de tus votos; esa instrucción la llevarán tus hijos e hijas durante toda su vida.

Asegúrate de que esa instrucción que has estado dando sea clara, sea práctica y específica. No tengas miedo de decir no. No tengas miedo de decir: «Tus decisiones tendrán consecuencias». Luego dales la visión del futuro. Dile a tus hijos: «Recuerden quienes son». Con ese alto y santo llamado vienen responsabilidades muy importantes.

Carmen: Todavía me acuerdo de algunas lecciones que aprendí de niña, ¿y tú? Lecciones que hasta el día de hoy ejercen influencia en mi forma de vivir. Tú ejerces influencia sobre tus hijos, te guste o no. Nancy Leigh DeMoss es tan buena entrenándonos en la enseñanza bíblica, para que podamos pasar esa enseñanza a la próxima generación.

Estamos viviendo tiempos difíciles y confusos para la mujer. Es por esto que Dios nos ha motivado a llevar a cabo las conferencias de Mujer Verdadera. Celebraremos una en Santo Domingo muy pronto. Infórmate sobre esto al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Hemos escuchado sobre la importancia de la enseñanza de una madre. Mañana, Nancy nos explicará por qué una madre sabia usa más que solo palabras para enseñar. Ahora, oremos con Nancy.

Nancy: Gracias, Señor, por las madres que nos has dado, que nos han enseñado y nos han capacitado. Algunas de ellas madres piadosas que nos han enseñado directamente de la Palabra de Dios. Otras tal vez con madres que no te conocían, pero aun así, como madres, estaban enseñando y capacitando en las destrezas básicas de la vida y modelando cosas importantes sobre lo que significa ser un hombre o una mujer de éxitos. Te damos gracias por aquellos que nos han entrenado y nos han enseñado.

Ahora Señor, como mujeres te pedimos que tú nos muestres cómo enseñar y capacitar a la próxima generación; que podamos levantar jóvenes y jovencitas que serán reyes y reinas, realeza espiritual, que proveerán de un liderazgo piadoso a la próxima generación. Oramos en el nombre de Jesús, amen.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/3 – Cómo prevenir que el matrimonio se convierta en un ídolo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cómo apoyar a nuestros hermanos solteros

3/3 – Cómo prevenir que el matrimonio se convierta en un ídolo

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Annamarie Sauter: ¿Haz escuchado hablar del movimiento de la Mujer Verdadera? Aquí está el pastor Eduardo Saladin.

Pastor Eduardo Saladín: La mujer cristiana de hoy al igual que todos nosotros los cristianos, es bombardeada con cosmovisiones que no son cristianas, cosmovisiones que la llaman a jugar un papel que no es bíblico, por ejemplo las esposas en sus hogares como mujeres verdaderas que quieren vivir a la luz de la palabra de Dios deben estar sometidas a sus esposos.

¿Qué es la sumisión? Es la libertad de ser creativas bajo el gobierno que Dios ha diseñado para ellas, que es el gobierno de su marido,

Pero las cosmovisiones que no son cristianas le venden la idea de que ella debe tomar el control, de que ella debe desarrollarse independientemente de su marido y las enseñanzas de Mujer Verdadera lo que hacen es que traen a esta esposa a desempeñar el rol que Dios le ha llamado a desempeñar, siendo la ayuda idónea de su marido, siendo creativa bajo el liderato de su marido. Muchos piensan que la Biblia enseña que hay un machismo que las mujeres están pintadas en la pared que son esclavas de su marido que no pueden cooperar con su marido pero esto no es así. Repito la Biblia cuando habla de sumisión habla de la libertad de esa esposa de esa mujer de poner todos sus dones sus habilidades sus talentos, su creatividad, bajo la dirección de su esposo, para juntos cumplir el rol que Dios les ha asignado y así poder glorificar el nombre de Jesucristo.

Annamarie Sauter: Muy pronto podrás participar en la primera conferencia para América Latina a celebrarse en Febrero 2015 en Santo Domingo, República Dominicana.

Pastor Eduardo Saladín: Este movimiento de Mujer Verdadera lo que ha traído es un avivamiento en las vidas espirituales de las mujeres de nuestra iglesia y por lo tanto ha traído una mayor madurez en las hermanas de la iglesia y por lo tanto ha afectado a la congregación de manera positiva, porque han crecido en sus vidas espirituales.

Annamarie Sauter: Te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes de los detalles

Annamarie Sauter: Carolyn McCulley anima a las solteras a que si un hermano en Cristo peca contra ellas en una relación de noviazgo, recuerden que él es una obra en proceso.

Carolyn McCulley: Si conoces a un hombre a los 20 ó 25, no va a ser el mismo a los 40 ó 45 ó 60 ó 65 e indudablemente en la eternidad. Puedes, o ser parte de su aprendizaje para la gloria de Dios, o puedes regresarle un golpe y derribarlo.

Annamarie Sauter: Estás escuchando a Aviva Nuestros Corazones con la autora de Escoja Perdonar, Nancy Leigh DeMoss en la voz Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Estás edificando a tus hermanos en Cristo? Carolyn McCulley nos va a desafiar a nosotras mujeres con esa pregunta hoy.

En esta semana hemos estado escuchando un mensaje que Carolyn dictó en la conferencia True Woman, o Mujer Verdadera en Dallas, Fort Worth, hace 4 años. Ahora, aunque Carolyn estaba específicamente dirigiéndose a las mujeres solteras en esta sesión, en realidad nos está llamando a todas a confiar en Dios para nuestro futuro.

Carolyn McCulley: Puedes encontrar algo bueno y redentor en cada situación, aun si es tan solo esperar por un cambio. Puedes ver la vida a través de los lentes del Evangelio, y puedes ver la realidad del pecado. No estoy hablando de ser voluntariamente ignorante, sino que notemos la realidad de la vida.

Los lentes del Evangelio te permiten ver la realidad de la vida y ver a través de ellos la esperanza de cambio que viene a través de la gracia de Dios. Así que aun el joven más hiriente, y egocéntrico con quien jamás hayas salido no está fuera de la gracia de Dios.

Eso te permite pensar en cualquier cosa que es verdadera u honorable, justa, pura, amable, loable, etc., en cualquier situación y repetir esos pensamientos en tu corazón en lugar de las maneras en las que han pecado contra ti.

Ahora, estás en medio de la iglesia… La mayoría de nosotras probablemente estamos en medio de iglesias que le tienen un alto valor al matrimonio (como debe ser), de ser una esposa, de ser una madre (como deben ser), y tú piensas, «¿cómo encajo aquí?»

Bueno, cómo encajas aquí es parte de la solución en una sociedad desmoronándose al expresar esperanza hacia Dios en todas tus relaciones y edificar los matrimonios a tu alrededor, de tus amigos y familia, de estimarlos, al no tratar de robar el esposo de alguien más, al reconocer y ser sabia acerca de tus relaciones en el trabajo, y reconocer que la asociación de hombres y mujeres tratando de cumplir una meta juntos puede ser un terreno resbaladizo si no eres sabia en dirigir los corazones, del uno hacia el otro. Quizás tú eres esa joven que en su trabajo está diciéndole a este joven qué magnífico es, pero su esposa en la casa lo está destruyendo. Eso atraerá su corazón hacia ti, y tú ni siquiera lo estás tratando.

Hay todos estos lugares donde podemos ser desordenadas en nuestras relaciones, y eso nos puede tentar como seres humanos a levantar paredes y reglas y decir, «Está bien, si tanto adulterio está ocurriendo en el trabajo, los hombres y mujeres no deberían trabajar juntos».

No puedes controlar la naturaleza pecaminosa con reglas. Para eso es la ley, y así es como nos damos cuenta que fallamos. Pero podemos aplicar la gracia, y reconocer la doctrina del pecado quiere decir que reconocemos la tentación que está en nuestros corazones, y nos ayudamos mutuamente a no caer bajo ese terreno resbaladizo del pecado.

Te daré un ejemplo: yo tenía una amiga cuyo jefe pareciera que la llamaba siempre fuera de horas de trabajo. Estábamos juntas, y en lugar de ella irritarse como otras personas, ella estaba feliz, y más que contenta de hablar con él. Noté como se iluminó. Yo sabía que ella era una mujer piadosa, pero yo estaba pensando, «mmmmm, esto puede ser un problema».

Así que le pregunté un día cuando estábamos pasando un rato juntas, «No estoy muy preocupada por esto, pero tú conoces mi pasado y mis antecedentes. Yo no fui cristiana sino hasta los 30 años, y ciertamente causé muchos problemas en el trabajo. Yo sé la tentación que puede ser, así que ¿cómo te va con tu jefe? Parece llamarte mucho, y te pones muy contenta por eso. Él es casado, ¿no?».

Ella dijo, «Sí».

Y yo dije, «¿Estás luchando con eso? ¿Eres tentada en su afecto por ti? ¿Hay algo inapropiado?

Ella dijo, «No. Estamos bien, pero gracias por preguntar».

Yo dije, «Está bien».

Dos semanas después ella regresó, y dijo, «¿Sabes qué? Me alegra que me hayas preguntado. Estamos bien; nada ha pasado, pero me doy cuenta de que espero sus llamadas y él pasa por mi oficina mucho, y ese es el principio de ese terreno resbaladizo al pecado. Me alegra que hayas preguntado».

Así es como nos cuidamos los unos a los otros en esas tentaciones comunes. Ella no tuvo que hacerle una gran demostración a su jefe. Ella solo restringió sus propias respuestas. Ella no recibió sus llamadas. Ella escuchaba para ver si era una emergencia del trabajo. Si no lo era, ella le llamaba el próximo día. Ella ayudó a establecer más límites.

Pero he tenido otras amigas en lugares de trabajo donde había un intento abierto y desvergonzado de comenzar una relación adúltera. En ese caso, he aconsejado a personas, «Solo tienes que llamarle a las cosas por su nombre e ir directamente y decir, ‘discúlpame, pero yo no voy a robar ningún afecto de tu esposa, emocional, físico, o de otra manera'» Eso pareciera realmente difícil de hacer, y lo es, pero puede tener un fruto maravilloso.

También quiero darte un sabio consejo que viene de Paul Tripp en su libro «Instrumentos en las manos de un Redentor». Él habla acerca de lo que es mucho más común para nosotros, lo que sucede cuando tenemos deseos de un buen regalo.

Es como un continuo, en un momento una buena dádiva puede convertirse en un ídolo. Él lo dice de esta manera, él dice,

El objetivo de la mayoría de nuestros deseos no es malo. (El deseo de casarse. El deseo de tener hijos y otras cosas). El problema es la manera en la que crecen y el control que ejercen sobre nuestros corazones.

Los deseos son parte de la existencia humana, pero deben ser sostenidos con una mano abierta. El problema con el deseo en los pecadores es que rápidamente se transforma en una demanda. «Yo debo».

La demanda consiste en cerrar el puño sobre el deseo, y aunque no sea consciente de que lo he hecho, he dejado mi propia posición de sumisión a Dios. He decidido que debo tener lo que me he propuesto en mi corazón, y nada puede ponerse en el camino.

Ya no soy confortada por el deseo de Dios por mí. Soy amenazada por eso, de hecho, porque la voluntad de Dios potencialmente se pone en el camino de mi demanda.

Hay una relación directa entre expectación y decepción. Mucha de la decepción en nuestras relaciones no es porque la gente nos ha dañado, sino es porque han fallado en cumplir con nuestras expectativas.

La buena dádiva se convierte en un deseo.

El deseo se convierte en una demanda que requiere un cumplimiento.

Cuando eso no es cumplido, especialmente cuando no es cumplido en nuestro tiempo, se convierte en una decepción.

La decepción termina en castigo. El más extremo de lo cual, por supuesto es asesinato.

La mayoría de nosotras nos involucramos en asesinato sin sangre regularmente porque cuando alguien está muerto, no tienes relación con él jamás. Están muertos. Pero, decimos, «Bien podrías estar muerto para mí. No quiero escucharte. …la, la, la, la, la, la, la…no te estoy viendo. No estoy interactuando contigo. Estás muerto para mí».

Esa forma de juicio pecaminoso es lo que es más común en la tentación en nuestras relaciones. Significa que no tengo esperanza en que tú vas a crecer y cambiar; no tengo esperanza que el Señor del Evangelio cambiará tu vida; y no tengo esperanza de restauración de nuestra relación porque yo he sido el juez y jurado y te encontré deseando.

Como Paul Tripp dice, «Hay una relación directa entre expectación y decepción».

Ahora esto, pienso yo, es un desafío para las mujeres porque, como resultado de la caída, nuestras relaciones están tensas. Lo que dice Génesis 3:16 es que la maldición que está sobre Adán y Eva. Lo que Dios le dice a Eva es que la caída va a distorsionar la relación previa que ella disfrutaba. «A la mujer (Él le) dijo: ‘En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo eso, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti'».

No es que los niños son un dolor. Es solo que lo que hubiera sido jubiloso antes ahora va a ser doloroso por la caída. No es que el matrimonio es malo. Es que el pecado va a introducir luchas.

Esta palabra en particular, deseo, el Dr. Wayne Grudem dice, es la palabra en hebreo tashuwqah. Solo es usada unas cuantas veces en la Escritura, y más a menudo es usada cuando se habla acerca de un deseo por dominación pecaminosa, como en Génesis 4:7 cuando Dios le dice a Caín, «el pecado yace a la puerta y te codicia (o tashuwqah), pero tú debes dominarlo».

Ahora, ¿no se siente así a menudo, nuestro juicio pecaminoso? Ya hemos sido juez y jurado. Hemos decidido que alguien más está fallando a nuestras expectativas. Estamos como, literalmente, agazapados en la puerta, esperando que esa persona entre para que podamos decir, «¡Ajá! ahora, así te voy a confrontar».

Nuestro deseo es estar en control y de ninguna manera estar fuera de control o que no salgan las cosas a nuestro favor. Esto es algo con lo que nosotras como mujeres realmente vamos a luchar, pienso yo, que a un grado mayor que los hombres.

Puedes ver esto aun en las anécdotas de nuestra cultura. ¿Alguna vez has escuchado a comediantes hablar de cómo los hombres y mujeres pelean? Los hombres solo pelean y tienen una disputa sobre el tema en cuestión, pero las mujeres lo arrastran durante los últimos 20 años de historial – «Y, ¿sabes qué más hiciste? Hiciste esto, hiciste aquello…». Y los hombres están como, «espera, espera estamos hablando de cómo te quité el control remoto».

Así es que ellos tienen un poco más de categorías, y nosotras traemos como 20 años de historial. Eso no es considerado «pelea justa», pero este deseo de dominar quiere decir que nosotras a menudo mantenemos este historial, y no lo soltamos. Se convierte en parte de este guiso que es el manantial de nuestros corazones en lugar de lidiar con el tema en cuestión, perdonar, y continuar adelante, y no guardarlo en nuestro archivo de historia.

Así que en nuestras relaciones con otros hombres, necesitamos ser capaces de mirar la situación con los ojos del Evangelio, y una de las primeras cosas es el no arrastrar nuestro historial con otros hombres dentro de este caso en particular con este hombre en particular.

Quizás tuviste novios y has sido herida por un sinnúmero de hombres antes. En la situación actual, no puedes traer ese historial. Ahora, permíteme agregar una advertencia a esto. Si otros vienen a ti diciendo, «Tenemos algunas banderitas rojas acerca de esta situación». Escúchalos porque ese consejo es objetivo; es imparcial. Esas personas no están tratando con el historial romántico que se ha estado cocinando en tu corazón.

Eso es un poco diferente a si alguien viene a ti y te dice, «Estamos preocupados de que quizás estás entrando en una situación repetida». Escucha eso. Pero en tu propio corazón, si el muchacho no te llama cuando tú quieres, e inmediatamente comienzas a decir de él, «Es igual que Jim, que Joe, que Bob…» no hagas eso. No hagas eso. Permite que él sea él mismo.

También vemos la situación a través de los ojos del Evangelio al recordarnos que somos los pecadores más grandes que conocemos. Conocemos nuestro pecado muy bien. Quizás seamos capaces de ver el pecado en la vida de este otro hombre, pero tenemos que recordarnos que conocemos nuestros propios pecados y fallas mejor de lo que conocemos los de él, así que sé paciente.

También nos ponemos los ojos del Evangelio en situaciones cuando nos enfocarnos en la importancia de hacer preguntas versus hacer asunciones. Solo hay un ser omnisciente en cualquiera de nuestras relaciones, y, ¿qué crees? No somos nosotras. Es Él que sabe todo, ama todo, y es nuestro Salvador.

Así que si no estamos enteramente seguras de por qué alguien ha hecho algo, en lugar de determinar sus motivos, nos iría mejor hacer preguntas para obtener información y suponer que en realidad no lo sabemos todo.

Otra manera de ver las cosas a través de los ojos del Evangelio es recordar que las debilidades no son lo mismo que pecados voluntarios. Vas a conocer a personas que luchan con la tentación de temer, o luchan con la tentación de la ira, o que tratan mucho pero no pueden organizarse para llegar a lugares a tiempo, o lo que sea. Sus debilidades no son necesariamente pecados voluntarios. Es una oportunidad para que tú extiendas gracia. ¿Está bien?

Ahora, no estoy diciendo que no hay motivaciones pecaminosas en lo que hacen. Solo estoy diciendo que entiendas que no toda acción es dirigida a ti. Si alguien está luchando de una manera, puedes demostrar gracia a ellos porque tú sabes que tu Señor ha demostrado gracia hacia ti también.

Me encanta esta frase de Charles Spurgeon. Es de uno de sus sermones. Esto se ha marcado en mi mente para entender las diferencias entre debilidad y pecados voluntarios. Él escribe:

Mientras crecemos en la gracia, estaremos seguros de crecer en caridad, simpatía y amor. Debemos, mientras maduramos en gracia, tener una dulzura mayor hacia nuestros hermanos cristianos. Los cristianos de espíritu amargado podrán saber mucho, pero son inmaduros. Aquellos que son rápidos a censurar podrán ser muy agudos en juzgar, pero ellos son, todavía, muy inmaduros de corazón.

Aquel que crece en gracia recuerda que es solo polvo, y él, por consiguiente, no espera que sus hermanos cristianos sean algo más. Él pasa por alto 10,000 de sus fallas porque él sabe que su Dios pasa por alto 20,000 en su propio caso. Él no espera perfección en la criatura y, por consiguiente, él no está decepcionado cuando no lo encuentra.

Cuando nuestras virtudes sean más maduras, no seremos más tolerantes al mal, pero seremos más tolerantes a la debilidad, más optimistas hacia el pueblo de Dios, y ciertamente menos arrogantes en nuestra crítica.

Al proteger nuestros corazones, recordamos que los hombres a nuestro alrededor, nuestros hermanos en el Señor, son obras en proceso. Si conoces un hombre a los 20 ó 25, no va a ser el mismo a los 40 ó 45 ó 60 ó 65 ni indudablemente en la eternidad. Puedes escoger o ser parte de su aprendizaje para la gloria de Dios, o le puedes dar un golpe y derribarlo.

Quiero animarte, al terminar, a que cada interacción que tienes con un hermano en Cristo es tu oportunidad de edificarlo. Algunas de las situaciones más desordenadas y más incómodas pasan cuando una persona está interesada en una relación y la otra no lo está.

Así que si tienes a un hombre que viene a ti y te pide salir con él y no estás interesada en él, no te enojes. No te turbes. No seas grosera. No seas mala. Esta es tu oportunidad a recordar que él se ha arriesgado a ser rechazado al venir a ti.

Si tú piensas, «Oh Dios, está bajo mi nivel». Eso es evidencia de orgullo en tu propio corazón, y es necesario arrepentirse. ¿No es cierto? Es un problema común en todas nosotras. Todas lo hacemos porque somos criaturas pecadoras. Nosotras le damos «estatus» a la gente. ¿No es cierto? Pero cuando él viene a ti, y no es en él que estás interesada (tú tienes tus ojos en alguien que tú piensas está fuera de tu alcance), solo recuerda, él piensa que tú estás fuera del alcance de él. Él piensa que tú eres esta cosa buena y noble que él tiene que perseguir.

No estás en ninguna obligación de decir, «sí,» pero estás bajo la obligación de edificarlo. Agradécele por atreverse, y agradécele por el riesgo. Sé amable.

Ahora, no seas tan efusiva. No enumeres 10 ó 20 cualidades que realmente admiras en él y luego digas, «no». Eso solo lo va a frustrar. Él va a estar como, «¿qué?» Los chicos son lineales; son concretos. ¿Verdad?

Entonces solo di una o dos cosas: «Te respeto por atreverte; aprecio la claridad e iniciativa. No estoy atraída a ti de esa manera, o no estoy interesada». Di algo que es simple, concreto, una pequeña declaración, sin muchos detalles. «Me alegra que tuvimos la oportunidad de platicar, estaré orando por ti». Ciérralo con lo que sea que cabe en la cultura de tu iglesia.

El punto es decir una cuantas cosas acerca de animar y respetar. Sé clara en tu declinación. No lo dejes parado pensando, «¿Dijo sí o dijo no? ¿De qué se trató todo esto? Sé amable. No seas orgullosa.

En mi «ministerio al cliente», estos chicos que yo solo pensaba eran los más guapos hombres de todo el campus, podía ver muchas cualidades maravillosas en ellos, y también 3,000 otras chicas, más aun así venían hacia mí y me decían sobre qué hirientes algunas de las mujeres eran al declinarlos. Estaba en shock.

Otra cosa: No todos en la iglesia tienen que saber tus asuntos. Sí, necesitas tener compañeras a las que le rindas cuentas. Deberán haber unas cuantas personas, tu familia, tus padres, algunos cristianos maduros cerca de ti que sepan lo que está pasando. Pero no necesitas difundir los asuntos de este hermano. ¿Está bien?

Los chicos en la iglesia no necesitan una reputación de ser los hermanos que siguen invitando a las chicas a salir y siguen siendo rechazados. ¿Sabes lo que pasa? Mientras un hombre está creciendo en su santificación al confiar en Dios y arriesgarse a ser rechazado, probablemente va a tener que tratar a unas cuantas chicas antes de que encuentre a su esposa. ¿Cierto? Es decir, parece ser la forma en que Dios obra, no para todas las personas, pero para algunos.

No quieres que la mujer número 5 diga, «¿oh si? ¿Así que yo soy la número 5 en tu lista?». Tú no quieres hacerle eso a tus hermanas, y no quieres hacerle eso a tu hermano. Tú no quieres que le hagan eso a tu futuro esposo.

Deja a tus hermanos edificados. Reconoce que quien sea que se haya ofrecido o qué tan incómodo o nervioso o raro fue cuando vino a hablarte acerca de algo, estaba tratando. Están en proceso de aprendizaje. Son una obra en proceso, y tú también.

«¿Por qué los chicos no pueden ser como los hombres que tú admiras y piensas que son tan maravillosos y grandiosos?» Bueno, pon atención. ¿Son ellos mayores? ¿Tienen ellos esposas que son ayuda idónea y que les ayudan a crecer? ¡Voila!, tú también vas a poder ser parte de ese proceso en algún momento.

Así que guarda tu corazón de tu propio almacenamiento pecaminoso y tu despliegue de palabras.

Sé un agente de gracia, de sensatez, y gentileza con los demás.

Protege tu vida de fantasía de citar a otros en tu mente para que no seas excesivamente decepcionada cuando no pase algo.

Y más importante, recuerda que el amor no tiene fin.

Nuestro Señor no nos va a decir, «no me hables» a nosotras. Por lo tanto, podemos dar gracia a los demás en todo el desorden de «él me ama, o él no me ama».

Ahora me gustaría orar por ti.

Padre, es maravilloso considerar qué paciente y lleno de gracia eres con nosotras. Padre, no soy diferente a nadie más, y yo confieso eso ahora. Gracias por Tu misericordia que se derrama sobre todas. Gracias por el amor de Tu parte que no tiene fin y se convierte en parte del gran círculo de amor que disfrutamos ahora y hasta la eternidad, y no lo merecemos.

Señor, ayúdanos a recordar que mientras interactuamos con amistades y familiares y esposos y novios y con todo lo demás, ayúdanos a ser amables y razonables, protegiendo nuestros corazones de almacenar pecado que será arrojado a otras personas. Ayúdanos a no repartir nuestros afectos sino a que vivamos valientemente, mirando cada situación a través de los ojos del Evangelio.

Oro por el poder del Espíritu Santo, que Tú ministres a aquellas que están heridas hoy, que están teniendo problemas en llegar a ese punto de regocijarse en Ti. Oro por aquellos que les hace falta esperanza ahora mismo, que piensan que Tú estás en contra de ellos. Sabemos que no lo estás. Por favor minístrales.

Señor, oro por aquellas que están sentadas allí diciendo, «Oh, que feliz pudiera ser», porque algo está yendo maravilloso en su relación. Señor, que eso continúe y que ese gozo continúe. Pero cuando la realidad pegue, dales gracia, Señor, de no tropezar o cuestionar sino de perseverar.

En todas estas cosas, Dios, que crezcamos en esperanza hacia Ti por lo que Tú has hecho en nosotros. Oro esto en el nombre de Jesús, amén.

Nancy Leigh DeMoss: Carolyn McCulley nos ha estado animando a ver las relaciones con lo que ella llama «ojos del Evangelio». Carolyn presentó este mensaje en un taller para mujeres solteras en la conferencia True Woman, o Mujer Verdadera, hace cuatro años.

Si eres soltera, no querrás perderte la sesión dirigida a mujeres jóvenes que tenemos en nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina. Tendrá lugar el 26 de febrero y estará a cargo de mi amiga Dannah Gresh.

Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que obtengas más detalles acerca de cómo puedes formar parte de este evento.

Annamarie: Haz clic en el programa de hoy y baja hasta el final de esta transcripción. Allí podrás leer comentarios de otras oyentes. También puedes agregar tus propios comentarios y preguntas. Muchas de nuestras oyentes interactúan por este medio.

Es tan fácil sentirse desanimada cuando leemos acerca de la mujer que se describe en Proverbios 31, pero no lo debemos ver como una meta inalcanzable. Únete a Nancy en nuestro próximo programa mientras ella te anima a convertirte en esa mujer virtuosa, ya seas soltera, casada, joven o anciana.. ¡Nunca es tarde!

Por favor regresa mañana a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

2/3 – Cómo guardar tu corazón

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cómo apoyar a nuestros hermanos solteros

2/3 – Cómo guardar tu corazón

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-guardar-tu-corazon/

Annamarie Sauter: Al mismo tiempo en que Carolyn McCulley estaba enfrentado sus propios retos de estar soltera, otras mujeres solteras de su iglesia venían donde ella a pedirle consejos, confiando en que ella sería una persona sólida en esta área. Durante todo este tiempo había un versículo de las Escrituras que siempre venía a su mente.

Carolyn McCulley: «Que tu gentileza sea conocida por todos». Siempre había alguien llamando a mi puerta (tun-tun-tun). «¿Carolyn, me puedes ayudar?». Yo quería dar media vuelta y decir «¡¿Qué?!» Pero no podía hacer esto, y les decía: «Sí, ¿Cómo puedo ayudarte?

Annamarie: Están escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora del libro« Mentiras que las mujeres creen» Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Ayer escuchamos la primera parte de la charla que mi amiga, Carolyn McCulley, dictó en la Conferencia True Woman o Mujer Verdadera hace cuatro años, en Dallas, Fort. Worth. Carolyn es la autora del libro llamado » Did I Kiss Marriage Goodbye?» (¿Le dije adiós al matrimonio?, está disponible en inglés. Hoy ella estará contrastando la definición popular del amor a la luz de la definición bíblica.

Debemos tomar en cuenta que en esta charla, Carolyn se está dirigiendo a mujeres solteras. Pero les aseguro que las mujeres casadas también serán retadas ya que todas nosotras hemos sido impactadas por el concepto que tiene el mundo sobre lo que es el amor. Cada una de nosotras, no importa si estamos casadas o somos solteras, necesitamos abrazar la definición bíblica que nos da Dios sobre el amor.

Carolyn comienza con el consejo de Proverbios capítulo 4:

«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida».

Carolyn: Con todo este desorden y con esta idea de que debemos guardar nuestro corazón, no debemos estar cortejando en nuestras mentes, o debemos tener una perspectiva más concreta en nuestras relaciones. Es fácil pensar en el amor en términos de medir nuestros afectos y dividirlos entre las personas. ¿Alguna vez has visto a un niño compartir algo contigo? Ellos cortan el pedacito más pequeño que pueden y te dicen «aquí tienes». «Wow, qué generoso de tu parte; ¡gracias!».

Es así como a veces nos sentimos al guardar nuestros corazones. «Aquí tienes, un pedacito de mis afectos, el resto lo dejaré bien guardado detrás de esta fortaleza». Pero esta tampoco es la idea bíblica. Permítanme introducirles el concepto bíblico y para esto quiero pedirles que cierren sus ojos mientras les leo un pasaje que probablemente han escuchado en otros contextos, pero quiero que lo escuchen los más cercano posible al contexto original en que Pablo lo escribió.

Quiero que piensen en alguien en su iglesia con quien están teniendo problemas en estos momentos. Quizás sea una amistad que se ha tornado problemática, o alguien en quien estás interesada pero que no te corresponde; o quizás alguien que ha roto su relación contigo. Piensa en algún lugar donde te han lastimado. Ahora escuchemos el estándar más alto acerca de nuestros afectos.

«El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser». Primera de Corintios 13 del 4-8

Pueden abrir los ojos. El apóstol Pablo le escribió este pasaje a un grupo que estaba fraccionado en la iglesia de Corinto, estos hermanos estaban ocupados en causar divisiones y en crear nuevas alianzas basadas en el éxito material, en las posiciones sociales, o en las profesiones; ellos excluían ciertas personas de sus ágapes; unos se emborrachaban mientras otros observaban sin comer o beber nada. Imagínense en este contexto de egoísmo recibir una carta que habla del amor en los términos de paciencia, de bondad y de ser gentiles.

Este pasaje lo escuchamos muchas veces en bodas, y claro que se aplica al contexto de las bodas, eso es obvio, pero yo quiero traerlo al contexto de la iglesia local para que veamos este pasaje a la luz de nuestras relaciones personales con nuestros amigos, de nuestras relaciones con los demás hombres y de las relaciones que esperamos tener en un futuro; pensemos en las relaciones que han sido rotas y en nuestras relaciones con personas que nos han herido; debemos tener en cuenta que en todas estas relaciones Dios nos dice «el amor nunca dejar de ser». Esta es la medida del amor a la cual debemos aspirar.

Nuestra cultura tiende a terminar las cosas rápidamente; «corta con eso, termina esa relación, rompe con eso». Yo no estoy diciendo que a veces el terminar con una relación no sea lo más apropiado en un momento determinado, pero el contexto general es que el amor nunca deja de ser, porque el amor de nuestro Salvador por nosotros nunca deja de ser.

Entonces me puse a pensar en todos estos años que pasé esperando por una relación que no llegaba y al considerar las relaciones que no se llegaron a materializar, pensé en el hecho de que con cada uno de estos hombres, quienes eran verdaderamente redimidos por el Señor, yo estaba unida para siempre por medio de la cruz.

Puede que en estos momentos yo diga, «no me hables a mí». Pero esta sería una conducta egoísta de mi parte, porque el Señor ha redimido a este hombre al igual que a mí. Para siempre estaremos juntos regocijándonos alrededor del Cordero en los cielos, lo que significa que estas relaciones nunca dejarán de ser.

Es importante que recordemos esto; aun cuando el Señor nos provea de un esposo que se mantenga fiel a nosotras hasta el final de nuestras vidas, nuestro trabajo es servir a este esposo, a este regalo del Señor, de tal manera que si en algún momento tengamos que devolvérselo al Señor podamos decirle: «Por medio de tu gracia, y para tu gloria, he tratado de presentarte a alguien a quien mi pecado no ha dañado, a alguien a quien mis palabras y mi amor han edificado. Aquí te lo devuelvo».

Yo sé que en la cultura de nuestras iglesias tendemos a exaltar la idea del matrimonio ya que la sociedad que nos rodea denigra este concepto, pero a veces hacemos del matrimonio y de la familia un ídolo, aun dentro de nuestras propias Iglesias. La meta se convierte en tener un buen matrimonio y una buena familia. Deseamos tener buenos matrimonios y buenas familias, no me mal entiendan, pero esta no debe ser nuestra meta final, porque estas cosas son pasajeras. Todas estas relaciones que tenemos dentro de la iglesia y dentro de nuestras familias continuarán por toda la eternidad. Por esto la idea de cuidar de los regalos temporales de esta vida es que podamos glorificar a Dios a través de ellos.

Aun en los buenos matrimonios no es algo extraño llegar a convertirse en aquellos que dicen: «yo tengo un buen matrimonio, una buena familia y nos sentamos todos juntos para vernos bien bonitos». Dios nos ha dado este tipo de relaciones para que seamos un retrato de las cualidades redentoras a un mundo que nos está observando. Esto también se aplica cuando no lo somos. Cuando fallamos, cuando peleamos los unos con los otros, cuando somos cualquier cosa menos amorosos, pero reconocemos nuestra propia pecaminosidad y confesamos nuestros pecados frente a aquellos que nos están observando, que son afectados por nuestros pecados y les pedimos perdón.

Si de verdad quieres tener un efecto en los no creyentes, humíllate a ti misma. Un incrédulo puede ver claramente tu pecado, aun mejor que tú misma, pero el mundo que nos está observando no está acostumbrado a escuchar a las personas decir: «Lo siento, fui egoísta, por favor perdóname». Tendrás un mayor efecto en las personas que te rodean si eres una persona humilde.

Ahora, regresando al pasaje de 1era Corintios, Don Carson, en su comentario Showing the Spirit (Mostrando el Espiritu Santo), amplía este punto diciendo:

El amor no solo no busca lo suyo, sino que está preparado para entregar lo que es suyo a los demás. En las relaciones personales, el amor no se aíra fácilmente; esto es, no es quisquilloso, no tiene un carácter abrasador escondido debajo de una fachada respetable, solamente esperando ser ofendido, de una forma real o imaginaria, para resurgir lleno de resentimiento.

El amor cristiano siempre soporta (posiblemente lo soporta todo). Siempre confía, no es que sea ingenuo, pero prefiere ser generoso y receptivo al aceptar, en vez de ser suspicaz y cínico. Este amor espera lo mejor, aun cuando sea decepcionado repetidamente por abuso personal; siempre confía, siempre está dispuesto a dar una segunda oportunidad y a perdonar hasta setenta veces siete.

Es un amor que persevera. Aun cuando la evidencia indica lo contrario, es un amor que espera lo mejor. Aun cuando la confianza es repetidamente traicionada, es un amor que espera valientemente.

Hay algo que quiero aclarar en este punto, y pienso que puedo hacer la aclaración a nombre del Dr. Carson, también. Él no está diciendo que debemos soportar el pecado del abuso. Definitivamente esto es algo que debemos confrontar. Lo que él está diciendo es que el Evangelio nos permite mirar el propósito redentor y que esto puede ser una realidad aun en aquellos que abusan de otros. Ellos no están fuera del alcance de Dios.

Entonces, volviendo al tema de guardar nuestro corazón. ¿Saben que esta frase se encuentra dos veces en la Escritura? La encontré otra vez en la NIV en Proverbios 4 del 20-23.

«Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones; que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón. Porque son vida para los que las hallan, y salud para todo su cuerpo. Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él manan los manantiales de vida».

En este contexto vemos el corazón como un manantial, como una fuente de la cual brotan las cosas que afectan nuestra vida y la vida de los demás. Este punto se amplía en Mateo 15 cuando Jesús le habla a sus discípulos y a los fariseos que se acercaron a él a preguntarle sobre el lavamiento de las manos. Él les dice: ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago y luego se elimina? Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón provienen los malos pensamientos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre» (vs. 17-20).

Lo que Jesús nos está diciendo aquí es, «Guarda tu corazón de los resultados del pecado, porque aquellas cosas que guardas en tu corazón salen y contaminan a los demás». El principio bíblico tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento es el mismo, «aquellas cosas que guardas en tu corazón, aquellas cosas que se anidan en tus pensamientos, aquellas cosas que guardas en términos de cómo juzgas a los demás y a Dios, saldrán en tu forma de expresarte y en tus acciones».

Guardar nuestro corazón significa guardar nuestros pensamientos de no revivir los pecados, las debilidades y las faltas de los demás, a la vez de no quejarnos constantemente por ellos. Particularmente si estás soltera ¿conoces bien esos momentos cuando el hombre en quien tienes un interés le pide a otra persona que sea su pareja? ¿Cuando sucede algo en la relación en la que te encuentras y él no actúa como tú quieres y en el momento en que tú quieres, y piensas que esto es una evidencia de que no te ama? Cada una de estas tres circunstancias es una oportunidad para mirar a lo que estás guardando en tu corazón y que te lleva a reaccionar de esta manera.

Un corazón no guardado es un corazón que no está protegido de ser contaminado con nuestro propio pecado. Es tan fácil levantarnos en la mañana y que lo primero que venga a nuestros pensamientos sea: «No puedo creer que él me haya dejado, no puedo creer que le haya pedido a otra que sea su pareja, no puedo creer… lo que sea que haya pasado que nos produzca dolor». Empiezas a meditar una y otra vez en las cosas que piensas que te son más gravosas en vez de meditar en tus propios pecados delante de Dios.

Cuando nos damos cuenta de que hemos ofendido a Dios mucho más y con más frecuencia de lo que los otros nos hayan podido ofender a nosotros, esto nos llevará a ser humildes y a tener más gracia en nuestra vida de pensamientos. No estoy diciendo que esto sea fácil, que el día en que tu novio terminó contigo vas a salir de la cama cantando y bailando: «La vida es feliz siento maripositas en el estómago». Esto no será así, será todo un proceso, un proceso de recordarnos diariamente: «Es verdad, no debo pensar y recordar estos pecados y pensamientos gravosos, repasarlos una y otra vez, como el perro que da vueltas y vueltas antes de finalmente acostarse a dormir».

Una forma de prevenir que se aniden este tipo de pensamientos en nuestros corazones y de evitar que salgan hacia los demás es recordar una y otra vez las sabias y gentiles palabras de otro hombre que también era soltero, y que en Filipenses 4: del 4-9 nos escribe uno de los pasajes más conocidos que tenemos como cristianos, de esos pasajes que adornan las obras de arte y que son citados por muchas personas. Quiero que otra vez piensen en esas palabras en el contexto de las personas con las cuales te encuentras en conflicto. El apóstol Pablo nos escribe:

«Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: Regocijaos! Vuestra bondad sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y suplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo merece elogio, en esto meditad. Lo que también habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, eso practicad, y el Dios de paz estará con vosotros».

Si te sientes sola, si nadie se te ha acercado, o si alguien se te acercó y luego decidió salir con otra persona, si alguien decidió terminar su relación contigo, si alguien te ha sido infiel en una relación. Cualquiera que sea tu situación, ya sea romántica o de otra índole, aquí tienes la receta de cómo trabajar con el desaliento. El apóstol Pablo nos dice que lo primero que tenemos que hacer es: ¡Regocijarnos en el Señor!

Esto no significa que como cristianos debemos decir: «Sí, sí, la vida es dura, pero debes estar feliz, eres un cristiano». No, lo que quiere decir es: «mira bien hacia adentro». Reconoce tu dolor, pero recuerda que te ha sido otorgado un regalo increíble. No solo tus pecados han sido perdonados, sino que también se te ha otorgado la justicia de Cristo. Estarás para siempre con Él. No sufrirás el ser juzgado. Un día estarás de pie delante del Señor y de sus ropajes judiciales saldrán Sus manos que te señalarán diciendo: «Ve a mi izquierda o a mi derecha». Porque para todos aquellos que han recibido este regalo Su mano de juicio se tornará en las manos que fueron crucificadas. Él te dirá: «Ven y entra en Mi gozo».

Ahora, si esto no te lleva a detenerte y regocijarte… ¿sabes qué? Es normal, esto no siempre ocurre, a veces tienes que sacar la nariz a flote y decir: «Ok, Cristo significa más para mí que lo que este hombre pueda sentir por mí». Pero esto casi nunca nos pasa en el momento, ¿no es cierto? No, no nos ocurre, para ser honestas, todas nosotras sufrimos momentos de letargos hacia el Evangelio, lo cual es una ofensa, pero es precisamente por esto que necesitamos a nuestro Salvador.

Es precisamente en estos momentos que debemos volvernos y proponernos decir: «Ahora mismo esto me duele, me duele bastante, pero Señor, yo sé que dentro de cinco años en este mundo caído me habré olvidado de esta situación, y cuánto más en la eternidad donde estaré regocijándome contigo; por eso ayúdame ahora en mi incredulidad para poder regocijarme en tu bondad para conmigo».

«Permite que tu mansedumbre y gentileza sean evidentes a todos». Cuando te sientes dolida es fácil estar irritada, ¿no es así? Mis amigas le llaman a este estado «cuello de espátula». Es cuando nos encontramos tan tensas que parecería que nos tragamos una espátula. Nos sentimos como: «¿Qué hay? Bien, aquí» (con respuestas bien escuetas). No le pusieron este nombre porque alguien parecería haberse tragado una espátula, sino porque esta condición causa que nos sintamos y reaccionemos de ese modo.

Pasé por una etapa en mi vida donde todo el mundo quería algo de mí, siempre me encontraba contra el tiempo, y todos a mí alrededor parecían estar pasando por momentos cruciales en sus vidas, ya fuera que estuvieran atravesando por una crisis o pasando por un momento feliz. Yo sentía que tiraban de mí en todas las direcciones, pero el Señor traía constantemente a mi mente el versículo que dice «Que tu gentileza sea conocida por todos, que tu gentileza sea conocida por todos». Siempre alguien tocaba a mi puerta (tun-tun-tun). «¿Carolyn, me puedes ayudar?» Yo quería darme la vuelta y decir ¿qué? Pero no podía hacer esto, sino que les decía, claro ¿cómo puedo ayudarte?».

Exteriormente tenía que comportarme de esta forma, pero por dentro me sentía como, «¿Qué?» Yo trataba de que mi gentileza fuera evidente a todos aquellos que me buscaban. Cuando ponemos en práctica la santificación, eventualmente nuestro corazón seguirá nuestras acciones. Muchas veces tenemos que arrastrar nuestros corazones sabiendo que «en algún momento nos sentiremos bien de haberlo hecho». Por el momento solo tenemos que procurar hacer lo que es correcto. Tenemos que actuar correctamente y asumir que pronto nuestros corazones también serán movidos.

Apela a tu razón y a tu voluntad. ¿Sabes a lo que me refiero? Algunas mujeres son tan duras, no ceden ante nada. Nunca te puedes acercar a ellas y decirles: «Quizás tienes que considerar las cosas desde otro punto de vista» porque te responderán con un sonido de gato airado. Tú no quisieras ser este tipo de mujer, más bien te gustaría ser humilde y lo suficientemente flexible para que cuando alguien se te acerque puedas decir: «Déjame oír lo que tienen que decirme».

Pero existe otra etapa, la de no estar ansiosas. Por sobre todas las cosas, no especules sobre el futuro. «Él no me invitó a salir». «Nadie nunca me va a invitar a salir». «Yo no voy a ser como esta charlista». No especules sobre el futuro, tú no sabes lo que depara el futuro.

Tanto mis amigas como yo, en los tiempos de nuestras mayores tentaciones especulamos sobre las cosas, para bien o para mal, pero nos miramos mutuamente y nos decimos: «Tú no sabes nada de nada». Esto nos ayudaba bastante. En esos momentos donde estamos seguras de que Dios está en contra nuestra, de que «nunca nos permitirá tener una cita con nadie» y es ahí cuando aparece alguien de la nada ¿No te sientes humillada en esos momentos?

Aun cuando este no haya sido tu caso, hay otros a quienes les ha ocurrido así. Últimamente he visto muchas relaciones y muchos matrimonios que comienzan con personas que se sentían que por alguna razón estaban descalificadas para recibir las bendiciones del Señor. Puedo garantizarte que no importa cuáles sean las circunstancias en tu vida, cuando veas a Dios cara a cara no le vas a preguntar ¿por qué pasaba esto en mi vida?

No, te acercarás a Él y tomarás la corona que Él te ha dado, los galardones de obediencia que por medio de Su gracia Él ha hecho posibles en tu vida, Dios te recompensará por esto. Cuando te des cuenta de todo esto echarás tus coronas a sus pies y dirás: «No soy digna».

Y no lo eres. Eres un objeto de su gracia y de su misericordia. Sabiendo esto, podrás mirar a tus hermanos cuando pequen contra ti y reconocer que ellos también son objetos de Su gracia y de Su misericordia porque ellos también conocen al Señor. Esto te permitirá no estar ansiosa, te permitirá ser gentil y regocijarte en el Señor. Esto te motivará a orar, porque sabes que el Señor está en control. Podrás orar al Señor y darle las gracias porque sientes esos deseos, porque deseas algo bueno y porque confías en que Dios te proveerá de aquellas cosas que deseas.

Nancy: Carolyn McCulley ha estado ofreciendo consejos sabios a las solteras para que confíen en Dios con respecto a su futuro y a sus ansiedades. Aunque Carolyn se ha dirigido a las solteras, pienso que este mensaje es beneficioso para todas, ya que todas necesitamos confiar en Dios en nuestras vidas, sin importar nuestro estado civil o la etapa en que nos encontremos en estos momentos.

Aprecio el comentario que una de nuestras oyentes que escribió diciendo:

«Soy una soltera de 30 años, Dios está restaurando mi vida de malas decisiones que tomé en el pasado y ha utilizado este ministerio en mi proceso de restauración».

Es de mucho aliento cuando escuchamos que Dios toma nuestros esfuerzos y los utiliza para Su Gloria.

Si Aviva Nuestros Corazones es parte de tu rutina diaria y te beneficias de este programa, ¿considerarías ser parte de nuestro equipo de patrocinadores regulares? Yo sé que este es un compromiso que requiere de un gran sacrificio para muchas de ustedes, pero les aseguro que las recompensas son grandiosas, al ver cómo Dios va guiando a muchas mujeres a través de un proceso de restauración y cómo las une a través de Su Palabra.

Nuestros patrocinadores hacen el compromiso de orar por nuestro ministerio, de compartir el mensaje de Aviva Nuestros Corazones y de donar regularmente cada mes.

Puedes obtener más detalles acerca de cómo ser parte de este grupo visitando AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde los EEUU o Canadá. Si haces tu donación por teléfono, asegúrate de indicar que deseas donar para el ministerio de alcance hispano.

Annamarie: Puedes interactuar con nuestros oyentes visitando nuestro programa en Avivanuestroscorazones.com con la fecha de hoy, vas hasta el final de la transcripción y allí puedes leer los comentarios que han dejado otras oyentes, al mismo tiempo que puedes añadir tus propios comentarios o preguntas.

Muchas veces el pecado viene cuando deseamos algo con demasiado fervor, aunque sea algo bueno. Carolyn McCulley nos muestra cómo evitar el pecado y cómo mantener nuestros deseos por una relación en la perspectiva correcta. Aprende cómo evitar que tu matrimonio y tu familia se conviertan en un ídolo mañana en nuestro programa aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/3 – Buscando la gloria de Dios a través de soltería

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Cómo apoyar a nuestros hermanos solteros

1/3 – Buscando la gloria de Dios a través de soltería

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/buscando-la-gloria-de-dios-traves-de-solteria/

Este fue un mensaje de Carolyn en True Woman titulado «Me ama/ No me ama»

Annamarie Sauter: En Aviva Nuestros Corazones cuando el personal interactúa con personas solteras, les recomendamos un libro titulado «¿Le dije adiós al matrimonio?» en ingles (Did I Kiss Marriage Goodbye?). El libro está disponible en inglés. Cuando mencionamos el título del libro, nuestro interlocutor muchas veces pone una cara de susto. La autora del libro, Carolyn McCulley, ha podido ver esas mismas caras.

Carolyn McCulley: Hace más de seis años que el libro fue publicado, y divirtiéndome con el título desde entonces; me di cuenta que todo ha sido culpa mía.

Mi pastor en ese momento era Joshua Harris. Ahora ya sabes la inspiración. Su libro más vendido es «Dile adiós a las citas amorosas». Como mi libro estaba dirigido a mujeres solteras que exploran la feminidad bíblica, este fue el título que sugirió para mí.

Yo pensaba «¡Oh, genial!» Mi editor dijo: «Oh, no. Eso no va a funcionar. Yo decía, «Oh sí, va a ser muy bueno». Mi editor estaba en lo cierto. Después recibí un montón de correos electrónicos de gente que decía, «Yo estaba en la librería, pero no quise comprar su libro. Hice que mi amiga lo comprara… Pero antes estábamos ahí las dos paradas en una esquina, diciendo, «Tú cómpralo… No cómpralo tú.. ¡No tú ve y cómpralo!»

Finalmente hasta una amiga hice en Manhattan. Ella me escribió para decirme que una vez estaba leyendo mi libro en el metro, pero con una portada diferente. Entonces lo entendí.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: En las conferencias de True Woman (Mujer Verdadera) que se celebraron durante el año 2010, hubo algunos talleres, muchos de ellos enfocados en diferentes circunstancias de la vida. Una amiga de mucho tiempo, Carolyn McCulley, se dirigió a las mujeres solteras en una de esas sesiones. Vamos a escuchar ese mensaje durante los próximos tres programas. Te animo a que si estás casada no te desconectes.

En los próximos días, Carolyn nos va a desafiar a cultivar la clase de amor verdadero que el apóstol Pablo describe en 1era a los Corintios capítulo 10 versículo 13, y ella te estará animando a descansar en la paz de Dios, independientemente de cuál sea la situación que puedas estar enfrentando.

Permíteme también decirte que si tienes amigos o hijos adultos que son jóvenes y que son solteros, encontrarás también algunas ideas muy prácticas aquí que te ayudarán a ser de aliento para ellos.

Hoy Carolyn se centrará en algunos aspectos prácticos para la soltería. Ella nos estará mostrando la importancia de la relación con los hombres solteros en la iglesia como hermanos en Cristo y no solo como parejas potenciales.

Ahora, vamos a escuchar este mensaje que Carolyn McCulley compartió en aquella conferencia de True Woman.

Carolyn McCulley: Desde que publiqué el libro, que realmente se enfocaba en la idea de que la feminidad es aplicable a todas las etapas de la vida, y no necesariamente está definida por el tipo de relaciones que tengas con los que te rodean; se fundamentaba en la idea de que eres totalmente femenina y hecha a imagen de Dios no importa si tienes novio, o marido, o cualquiera que sea la relación que tengas a tu lado.

A menudo, la feminidad se define en base a nuestras relaciones con los demás, si eres una esposa, si eres una madre, etc., pero eso no es el punto de partida. El punto es que eres una mujer creada a Su imagen y para Sus propósitos.

Me di cuenta de que la hoja de ruta de la mujer de Proverbios 31 era en realidad aplicable a una mujer soltera, y eso es de lo que trata este libro. Pero después que yo escribí, en cierto modo supuse que escribiría ese libro y se acabaría mi soltería. Yo pensaba, Ya escribí el libro. No tengo que hablar más de eso. Y quizás, de alguna forma o de otra, se aparece por ahí el príncipe azul, y saldré de esta etapa».

Muy bien, pues seis años más tarde, todavía estoy hablando sobre este tema, y ​​ningún príncipe azul ha llegado. Algunas de ustedes quizás me miren y piensen, «¡Oh, no! Es el fantasma de la Navidad futura. Oh no, por favor, no, no eso no». Eso está bien, porque yo hice lo mismo cuando tenía tu edad, así que ahora estoy pagando con la misma moneda».

Quiero hacerte saber que la gracia de Dios está allí para ti en el futuro, no importa lo que Dios te ordene. Si eres joven y estás escuchando este mensaje hoy, no tienes que preocuparte. No tienes que pensar, «¡Oh, no, eso es mi futuro! ¡Si escucho este mensaje estaré salada…. me quedaré soltera!» No tienes que ser supersticiosa, ni tampoco tienes que ser tentada a temer. Te puedo decir que, cuando era más joven, yo no hubiera sabido que habría gracia de Dios para mi, para yo poder caminar en la providencia de Dios para mi vida de la manera en la que la he experimentado.

Dios es bueno al no dejarnos saber cómo será nuestro futuro porque lo que tenemos es gracia para hoy. Jesús dice: «Suficiente tenemos con los problemas de hoy». No necesitamos tomar prestadas dificultades del futuro y preocuparnos por ellas porque cuando lleguemos allí, vamos a experimentar la gracia.

Incluso las personas que no conocen al Señor son capaces de decir: «Tal situación fue tan difícil para mí-ya sea que haya sido cáncer o haber enviudado o lo que sea-pero aprendí mucho sobre mí mismo, no volvería atrás». ¿Ves? De manera que incluso escuchamos de personas que no conocen al Señor y los vemos entender el principio del crecimiento que viene a través de situaciones que no hubiésemos elegido o deseado.

Les puedo decir que cuando recibes algo que tal vez no hubieses deseado recibir de parte del Señor, recibes gracia para atravesar la situación, y también hay múltiples y abundantes bendiciones que llegan con esa situación, bendiciones de las que quizás no te has percatado porque solo estabas enfocada en una sola cosa.

Una de las cosas que he aprendido después de publicar el libro, habiendo asumido que no hablaría más de este tema de la soltería; he aprendido mucho de mis hermanos. Lo que aprendí fue que los hombres toman mucho más en serio las relaciones de lo que nosotros pensamos.

He desarrollado algo llamado un «ministerio del cliente», y siempre uso esto en comillas, porque los hombres con los que trabajé y los que eran mis amigos en la iglesia eran un poco más jóvenes que yo; llegaban a mí y querían hablarme como una hermana mayor. Ellos querían venir a hablar conmigo acerca de los problemas que se enfrentaban al tratar de conquistar las mujeres.

Cuando yo era más joven y mis compañeros de grupo y amigos, estaban más cerca de mi edad, yo no estaba tan consciente de las luchas que pasaban porque yo era parte de su grupo. Pero a medida que fui creciendo, y ahora veo esta diferencia de entre 10-15 años entre mi edad y algunos de los jóvenes con los que me relaciono, pude escuchar con más claridad lo que estaba sucediendo en los corazones de estos hombres, ya que sin lugar a dudas no habría ningún tipo de interés entre nosotros-por lo menos de su parte-.

Pero me di cuenta de que la forma en la que interactuamos y las palabras que usamos con los hombres les impactan mucho más de lo que podríamos imaginar. Así que en esta sesión que hemos titulado, «Me ama, no me ama», lo que quiero hablarles es acerca de cómo conducir relaciones piadosas centradas en Cristo, en medio del desastre al que se le conoce como citas amorosas o cortejo o cualquier otro término que se use-estas relaciones que se cultivan y surgen y se dan en medio de este tipo de torbellino en que estás tratando de determinar con quién casarte.

Y para aquellas de ustedes que se han casado alguna vez, hay otro ángulo en cuanto a esto también, y es «¿Cómo puedo tener esperanza y fe en el futuro cuando me he quedado viuda o mi marido me ha abandonado?» Los asuntos del corazón vienen a ser los mismos.
Ahora, curiosamente, no son solo los cristianos que están tratando de resolver este problema. Hace unos años se publicaron dos libros que abordaban las relaciones entre hombres y mujeres solteros, y causaron un gran revuelo en sus propios círculos.

El primero fue un libro titulado, «Él no está interesado en ti». Cuyo autor fue uno de los escritores del programa, Sexo y la Ciudad. Ahora, me parece muy irónico. Desde una perspectiva secular, esta serie (que no es una serie que recomiendo) promovía la confusión actual de nuestra cultura de lo que significan las citas y las relaciones.

Aquí teníamos a un hombre, un escritor casado del equipo, trabajando con estas otras dos mujeres que eran solteras, tal como lo eran los personajes en su programa de televisión. Venían todos los días hablando de sus vidas amorosas, completamente ajenas a las consecuencias de estas relaciones. Él tenía que sentarse con ellas y decirles, «Mira, si no te llama, no está interesado en ti. Deja de poner excusas. Si él te trata como basura, no está interesado en ti. Deja de poner excusas».

Yo estaba fascinada con la idea de que existiera un libro que explicara la cortesía humana básica entre uno y otro y dejar de poner excusas para los malos tratos. Su mensaje fue: «Si un hombre está interesado, incluso si tiene una agenda muy apretada, un trabajo exigente, un padre enfermo, o lo que sea, si está interesado, él va a encontrar una manera de relacionarse contigo». Y por eso el título de «Él no está interesado en ti».

Ahora, lo que me pareció interesante en este libro, mientras lo iba revisando, tratando de entender lo que estaba sucediendo en la cultura… Y no es que yo apruebe este libro tampoco, eh. Hay un par de capítulos que no son edificantes. Él dijo reconocer que aunque el movimiento feminista había introducido muchos cambios en la cultura, existía un área en la que las mujeres no estaban reconociendo algo importante-los hombres no habían cambiado. Aun trabajarían por lo que valoran.

Así hubo otro libro que se publicó, que estaba tratando de ayudarnos a entender lo que está pasando en nuestra cultura a través de una perspectiva bíblica, y se llama «Cómo hacer las cosas bien en materia del corazón» de John Ensor, Ahora, este sí lo puedo recomendar.

Es un libro básico que explica la masculinidad y la feminidad bíblica a los jóvenes adultos y los adultos solteros. En este libro John Ensor usa la analogía habitual de los cazadores, pero él habla de cómo a veces los hombres necesitan un poco de ayuda con la búsqueda de su presa, y las mujeres necesitan a veces sonar las hojas con el fin de permitir que los hombres sepan que están cerca. Es decir dar algún tipo de señal para que ellos sepan que estamos aquí

¡A todas nos encantó escuchar eso! Pensamos, «Qué bien, tenemos permiso para mover las hojas, pero ¿cómo luce eso?»

A veces si observábamos a nuestras amigas en la iglesia que estaban siendo bien evidentes, y decimos, «Oh, no. Ella no está solo moviendo las hojas; ella está arrastrando con todo el bosque». Es como si estuviera diciendo, «¡Hola! ¡Aquí estoy! ¡Obsérvame a mí!».

Todos conocemos esas formas de tratar de ser mujeres solteras piadosas y llamar la atención sobre nosotras mismas. Es como, «Oh, tengo una pesada carga por ti. He estado orando por ti. Dios te ha puesto en mi corazón. Tengo este verso para ti».

Era algo como, «¡Sí lo sé; sé que no has estado pensando en nada más que en eso!»

Así que tenemos nuestras maneras de manipular, y aquí John Ensor nos da permiso de mover las ramas, y todo el mundo se pregunta, ¿Qué significa eso? ¿Qué quiere decir? No lo sé.

En realidad, tuve la oportunidad. . . Él vino y habló en mi iglesia anterior. Yo estaba tratando de enviar una pregunta, «¿Quieres por favor, responder la pregunta sobre el movimiento de las hojas?» Pero él sabiamente la esquivó.

Creo que la razón de ello es que la lucha de cada mujer cuando llama la atención o teme el rechazo va a definir cómo luzca ese movimiento de las hojas. No hay una respuesta que se adecue a todas.

Hay mujeres que temen el rechazo a tal grado que se cierran totalmente cuando están alrededor de alguien en quien están interesadas para no tener que temer el no recibir lo que esperan.

Luego hay otras mujeres que son realmente obvias, totalmente fuera de contexto, y necesitan un poco de ayuda en cuanto a la moderación. Ella tiene que dar al hermano la oportunidad de buscarla, y no estar en su cara 24/7.

Si tuviera que dar una definición de este asunto del movimiento de las hojas, sin importar como se aborde, habrán personas que lo tomarán como una licencia y otros como una regla, y esto nos deja fuera de buscar la dirección de Dios. Esa es la premisa que tenemos que entender. No hay una talla única para todas las formas de abordar nuestras relaciones.

Las relaciones son intrínsecamente difíciles. Todas desearíamos que no fuera así, pero lo experimentaremos en nuestras relaciones de noviazgo y en las de matrimonio; entre amistades, con nuestras hermanas y hermanos en la iglesia, con nuestros hijos, con todo el mundo, porque se trata de dos pecadores que están tratando de lograr algo.

Eso significa que somos impulsadas ​​por deseos que van a provocar choques. Cualquiera de esas colisiones nos dará una oportunidad de humillarnos y de pedir perdón a Dios porque hemos pecado, o de humillarnos y de poner a la otra persona por encima de mí, de menguar, en lugar de tratar de ser la ganadora en esa situación.

Bueno, volviendo a mi «ministerio al cliente», después de años de escuchar a algunos hombres muy piadosos y atractivos hablar de la confusión que tenían en sus relaciones con las mujeres, y sabiendo que había cerca de 20 mujeres de pie fuera de la puerta de mi oficina que estaban todas realmente interesadas en ellos, yo solo quería pararme y decir: «Yo no entiendo por qué es tan difícil».

De hecho, tuve un amigo que actualmente está de vuelta en Australia, así que espero que nunca escuche que cuento esta historia. Pero un día se apareció en nuestra iglesia, vino de Australia a unirse a nuestra iglesia. Llegó en pleno invierno, era su verano. Él era trigueño y alto, y tenía sus dos tablas de surfear, y era un ex modelo, tenía un gran acento australiano. Yo dije: «¡Oh, no! ¡Vamos a tener que tomar medidas de emergencia en esta iglesia!».

Las chicas estaban como: «Oh, hola-jeje». Aun las de 11 años pasaban en sus bicicletas «Hola, Sr. Mike» y yo digo: «¡Oh no! ¡Estamos necesitando prepararnos para recoger los escombros!»

Él es un gran tipo, muy piadoso. Yo supuse que todo sería fácil. ¿Cierto? He aquí un tipo por el que las mujeres desmayan cuando pasa caminando en la iglesia, así que ¿por qué debería ser esto tan difícil?

Él vino a mí un día diciendo: «Estoy muy interesado en una chica». Le dije: «Sí, lo sé. Me doy cuenta». Él dijo: «Entonces, ¿qué hago?»

Yo dije: «Bueno, yo y todos los demás que te hemos estado observando nos hemos dado cuenta, así que ¿has hablado con su padre (quien es tu pastor)?» Él dijo, «Oh, no. Yo no tengo que hablar con su padre, ¿verdad?» Yo dije, «Sí, tú debes hacerlo. Realmente debes hacerlo. Ella es joven, y hay que hablar con él. Es necesario decirle cuáles son tus intenciones».

Él dijo, «No», le dije, «Tienes que hacerlo». Así que lo animé. Le dije: «No tienes nada que perder».

Pero en esta conversación y otras conversaciones con los hombres, me di cuenta de una cosa importante. Los hombres confían en Dios arriesgándose al rechazo. Yo ya sabía que las mujeres confían en Dios esperando en Él. Esa fue la premisa de mi primer libro. Ha sido la premisa de toda mi vida.

Pero mi «ministerio al cliente» me ayudó a entender que existe este otro elemento que enfrentan los hombres. No importa qué tan atractivo sea, que tan buenmozo, bien parecido, que tan guapo sea, cada hombre ha temido al rechazo y tuvo que aprender a confiar en Dios para dar el paso.

En este caso, cuando dio el paso, el padre dijo: «¿Sabes qué? Estamos lidiando con algunos problemas de inmadurez de mi hija. Así que ahora mismo no pensamos que este sería el mejor momento, no es que nos opongamos a ti. Se trata de ella, no de ti».

Dolió mucho. Regresó y me dijo, «No». En ese momento parecía que todo era tan horrible en todos los sentidos, pero esto sucedió porque él no estaba supuesto a casarse con ella. Dios tenía otro marido para ella y otra mujer para él. Ahora, cuando conoció a la mujer con la que se casó, estaban en una conferencia, en medio de un grupo pequeño, y ella dijo: «Siempre he tenido una carga por Australia». Y todas las mujeres pensaron, «Sí, claro. ¡La has sentido desde hace 30 segundos, cuando él entró en el salón!» Resulta que en realidad la tenía y la tuvo por años, y el resto de nosotros fuimos unas simples cínicas.

En una ocasión, en un momento de gran dificultad para él, ella le escribió un correo electrónico. No habían estado en contacto. Ella dijo: «Dios te puso en mi corazón». Ella le envió una pequeña cita de Spurgeon. Yo pensé, «¡Spurgeon! ¿Estás tratando de impresionar?»

Resulta que lo ministró, y no había ninguna intención de manipularlo en lo que ella estaba haciendo. Ellos terminaron siendo amigos y casándose, y ahora están ministrando juntos en Australia.

De manera que este es el asunto: Ella estaba tratando de ser una buena hermana y animarlo. A pesar de que tenía los ojos en otro lugar en un momento, él dio un paso confiando en Dios. Comencé a darme cuenta de que parte del problema al tratar de navegar esas aguas y los «Él me ama, Él no me ama», es porque ninguna de nosotras está involucrada en el asunto (o ninguna de las tres partes, cuando hay una persona más interesada, o 15 personas más o una gran multitud de mujeres que están interesadas en un mismo muchacho)… El punto es que todo este lío puede suceder en nuestras relaciones, pero Dios todavía está cumpliendo su propósito perfecto para cada una de nuestras vidas.

Y hay algo aun más importante que eso. No se trata solo de quién obtiene el esposo y quién no; quién obtiene el novio y quién no. Se trata de que esta situación nos haga parecernos más a Cristo.

Ahora, cuando somos solteras, a menudo nos dicen: «Asegúrate de proteger tu corazón», ¿no? ¿Todo el mundo ha oído esa frase? Todo el mundo ha recibido este comentario en algún momento. ¿Cierto? Protege tu corazón-nunca se sabe lo que eso significa. ¿Querrá decir, «De ninguna manera tienes oportunidad con este hombre»? ¿Qué significa eso?

Incluso nuestra cultura tiene un concepto de lo que significa esto, y podemos rastrear todo de vuelta a los lugares y los novelistas y los tiempos como Jane Austin. Seguramente algunas de ustedes son seguidoras de Jane Austin. Bueno, perfecto. Si has leído el libro o visto la película, «Sentido y sensibilidad», tienes un muy buen ejemplo de lo que significa no proteger tu corazón.

Si recuerdas, la hermana menor Marianne estaba perdidamente enamorada de este hombre arrolladoramente encantador, llamado Willoughby. Willoughby viene apresurado con todos estos grandes gestos románticos y teniendo a todo el mundo a sus pies, como el resto de la familia, pero en realidad nunca dice lo que quiere o lo que se trae entre manos.

Él no se le había declarado, y expuso a Marianne por ser una mujer joven sin sentido y apresurada porque no protegió su reputación en este pequeño pueblo. La ridiculizó en lugar de ayudarla a mantener los límites y su modestia. Al final resulta que no estaba interesado en su relación en lo absoluto.

Recogiendo los escombros de esta relación, mientras ella está lidiando con esta situación junto con su hermana mayor Elinor, Elinor está con ella y ella hace esta pregunta: «¿Había algún entendido entre tú y Willoughby?» Esta es una forma antigua de preguntar: «¿Te había expresado él con su boca que había algún interés?»

Marianne se da cuenta con sobresalto que ella nunca recibió esa promesa ni alguna declaración por parte de él. Su respuesta fue: «Cada día estaba implícito, pero nunca lo declaró abiertamente». De hecho, Marianne había estado persiguiendo a Willoughby debido a sus propias suposiciones. Ella quería algo. Con su comportamiento mostraba interés, pero no tenía la información concreta.

Eso es lo que nos sucede a la mayoría de nosotras. De hecho, una amiga mía propuso este término, «Citas en tu mente». Quieres algo y comienzas a hacerte ideas, como «Él debe estar realmente interesado en mí, porque en realidad volteó hacia mí en esta reunión». ¿Sabes lo que quiero decir? ¿Verdad? Así que empiezas a formar suposiciones en tu mente a pesar de que nunca ha hablado contigo ni nada por el estilo.

Ella lo llamó «Citas en tu mente». El ejemplo de Marianne es un poco más concreto que eso. Quiero decir, ella tenía un hombre prestándole atención a ella, pero de nuevo, la misma premisa. No se le había declarado, y volviendo un poco atrás diríamos «Él no está interesado en ti». Incluso un hombre de hoy en día sin una perspectiva aparente del Evangelio es capaz de decirte cuando quiere algo, no se pone a juguetear. Él te lo dice. Incluso cuando tenga temor de hacerlo, al igual que mi amigo australiano, dará un paso adelante y hablará.

Nancy: Carolyn dio este mensaje en un taller de la conferencia True Woman o Mujer Verdadera hace 4 años en Fort Worth.

Hemos recibido una nota de una mujer soltera que escribió para expresar su agradecimiento por la manera en que Dios ha estado utilizando Aviva Nuestros Corazones en su vida.

A ella le impactó nuestra discusión acerca de los límites. De vez en cuando se habla de los límites que las mujeres casadas y una mujer soltera pueden establecer para protegerse y proteger a los hombres a su alrededor y los matrimonios de los demás. Esos límites nos pueden ayudar a que las mujeres cuiden sus corazones contra lazos emocionales inapropiados.

Esta oyente en particular, que es soltera en el ministerio de su iglesia, escribió y dijo:

He estado tan animada al escuchar los límites que ustedes recomiendan porque confirman lo que he estado tratando de hacer en mi propia relación con mi pastor. Trato de evitar incluso la apariencia del mal.

Y luego ella pasó a detallar algunos de los límites que ella decidió poner en marcha sobre la base de lo que había escuchado en nuestro programa. Ella siguió diciendo: «Valoro mucho el ejemplo que ha establecido. No hay mucho material disponible para las mujeres cristianas adultas».

Bueno, oremos para que Dios siga utilizando Aviva Nuestros Corazones para alentar a las mujeres a tomar decisiones valientes, sabias, decisiones bíblicas, no importa en qué etapa de la vida se encuentren.
Un grupo especial de personas apoya este ministerio financieramente, mientras nosotros nos ocupamos de llevar aliento. Nuestro equipo de patrocinadores hace posible que puedas escuchar Aviva Nuestros Corazones cada día. Este equipo de personas se compromete a orar por el ministerio, a compartir el mensaje con otros y a apoyarnos económicamente.

Así que si tú eres una oyente habitual y has sido impactada por el mensaje y el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, ¿considerarías comprometerte con estas tres áreas: interceder, interactuar, e invertir? Cuando te conviertas en patrocinadora regular, tendrás la satisfacción y la alegría de saber que tu apoyo está haciendo una diferencia eterna en las vidas de las mujeres como la que acabo de compartir que está tomando decisiones inteligentes en relación a los límites.

Para más información sobre cómo hacer donaciones, visita AvivaNuestrosCorazones.com, o llámanos al 1-800-569-5959. Cuando llames asegúrate de pedir que tu donación sea aplicada al ministerio de alcance hispano.

Annamarie: Gracias, Nancy. Y si eres una mujer soltera, no querrás perderte la conferencia Mujer Verdadera que celebraremos en Santo Domingo, República Dominicana el año próximo. Dannah Gresh tendrá una sesión dirigida a este grupo de personas. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes de los detalles.

Bueno, Carolyn volverá de nuevo mañana. Espero que te unas a nosotras aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y mi mamá es una mujer verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/3 – Los ojos del Señor

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Qué hacer cuando la vida duele

3/3 – Los ojos del Señor

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/los-ojos-del-senor/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss para comentarnos sobre la forma como oramos en ocasiones cuando nos encontramos en medio de un conflicto.

Nancy Leigh DeMoss: “Señor, por favor cambia esta persona, por favor arregla a esta persona, por favor cambia esta situación, por favor obra en este asunto”. Pero si te quedas de rodillas suficiente tiempo y permaneces en la presencia de Dios el tiempo necesario, te darás cuenta que tu oración —tarde o temprano— se convertirá en, “Señor, cámbiame a mí”.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladin. Hemos estado transitando por la serie titulada Qué hacer cuando la vida duele. Nancy ha estado enseñando de 1ra de Pedro 3, acerca de cómo podemos responder al sufrimiento y a la crítica de una forma que le de gloria a Dios.

Nancy continuará hoy, y aquí está ella leyendo 1era de Pedro 3:12

Nancy: “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones”. ¿Qué te dice este texto con relación a ese matrimonio difícil en el que estás o esa situación imposible en el trabajo con tu jefe quien es un ogro? Dios te está diciendo, “Busca la paz, persevera, haz el bien, devuelve bien por mal, bendice no maldigas…” Tengo todas estas instrucciones, “Ten un corazón humilde, un espíritu tierno, amor fraternal, compasión, pero, ¿no te sientes realmente sola a veces? (Ver vv. 8-11).

Pienso en una de las mujeres con las que he hablado recientemente, ella es la única creyente dentro de su familia, y su familia se encuentra perdida, sin Cristo, desprovista de piedad. Ellos acaban de pasar por una crisis, la muerte de un familiar, y mi amiga ha tenido que dar testimonio de su fe como cristiana en un ambiente desprovisto de gracia y piedad. Ha habido ocasiones en las que ella se ha sentido muy sola. Para esto es el Cuerpo de Cristo; para Dios nos dio el uno al otro.

Pero, habrá tiempos en tu vida, en tu matrimonio, en tu lugar de trabajo, en tu ambiente, cuando nadie te comprende o cuando nadie puede entender por lo que estás pasando. Ahí es donde necesitas recordar que si eres hija de Dios, y si tienes el Espíritu Santo morando dentro de ti, tú nunca, nunca, nunca estás sola.

“Los ojos del Señor están sobre los justos”. Yo creo que la palabra «justo» tiene dos significados, y creo que ambos aplican aquí. Uno es que tú has sido hecha posicionalmente justa, que de hecho eres hija de Dios, que eres cristiana, que tú has sido justificada a través de la fe en Cristo Jesús y solamente por Cristo.

Pero yo creo que tenemos otro aspecto de esta palabra justa, y es que vives justamente, que estás viviendo una vida piadosa, que estás obedeciendo lo que las Escrituras dicen aquí, que estás dejando a Jesús «ser Jesús» en ti.

Se trata de vivir las Escrituras, de ir adelante en fe, y hacer lo que tienes que hacer aun cuando tus sentimientos no estén allí. Y mientras obedeces a Dios, entonces podrás saber que los ojos de Dios están sobre ti, que Él está mirando. «Los ojos del Señor,» Proverbios dice que, «están en todo lugar, observando a los malos y a los buenos». (15:3)

De cierta forma, aunque de forma diferente, los ojos del Señor, están sobre tu pareja, o sobre ese niño, o sobre esa persona que está haciendo maldad. Los ojos del Señor también están tomando nota de ello. Pero Dios también está observando tu respuesta. Él no solamente observa la forma en que las personas de tu iglesia creen que tú respondes.

Pero Dios conoce la verdad de cómo eres realmente cuando nadie más te está mirando, cuando nadie más se está enterando.

Él no solo conoce tu comportamiento externo. El no solo conoce las palabras que salen de tu boca, sino que Él conoce la motivación de tu corazón que está detrás de todo. “Los ojos del Señor están sobre los justos”.Esto es lo que significa vivir en el temor del Señor. Significa vivir en el constante y consciente conocimiento de que Dios está aquí; que Él está mirando, que Él sabe lo que estoy pensando, Él sabe cómo estoy reaccionando.

Dios lo sabe, y vivir en el temor del Señor es hablarle a esa persona como si Jesús estuviese parado ahí. Los ojos del Señor están en ese lugar. Los ojos del Señor están sobre los justos, y continúa diciendo el versículo 12 de 1era de Pedro el capítulo 3, «y Sus oídos atentos a sus oraciones». Ora. Clama al Señor.

Ahora, tú me dices, “Bien, dime algo que sea práctico. Mejor dime qué debo hacer”. Esto es lo que debes hacer. Orar. “Pero es que eso es muy espiritual.” No, eso es real. Lo que está escrito en este Libro es verdad. Es práctico. Es real. Pero lo que queremos muchas veces es una píldora o una prescripción o una solución o una forma de escapar o alguien que lo arregle, o alguien que lo cambie. Y Dios nos está diciendo, “Has lo que te digo —ora. Mírame a Mí”.

Es verdad que muchas de nosotras terminamos orando, pero terminamos orando después de haber hecho un montón de cosas, después de haber hablado con una multitud de personas, hemos hablado con tres de nuestras amigas y les hemos expuesto lo que hay en nuestro corazón. Hemos estado hablando mal de la persona que nos lastimó y queremos asegurarnos que las demás personas sepan lo que nos han hecho a nosotras. O vamos a seis consejeros, o vamos y derramamos nuestro corazón delante del pastor.

Quizás no haya nada malo en ello, dependiendo de cómo lo hagas, el involucrar a otra persona o discretamente compartir la situación con la meta de que esa persona te señale las Escrituras y te ayude a ver cómo debes responder. Pero antes de hacer cualquiera de estas cosas, ¿por qué no le preguntas al Señor?

“Señor, estoy en esta situación. No siento que pueda soportar mucho más en este lugar. Estoy siendo maldecida, estoy siendo ridiculizada, estoy siendo mal entendida, estoy siendo falsamente acusada Señor y esto es muy difícil”. Dile al Señor, sé honesta con Él. Confiésale a Él cómo te estás sintiendo, lo que estás pensando y cómo estás respondiendo.

“Señor, si me dejas a mi sola en esta situación no voy a poder manejarlo correctamente. No puedo hacer esto sin Ti, Señor, Te confieso que he estado enojada, he sido una mujer mal geniosa, he sido peleona, he sido una esposa quejumbrosa”. Y, amigas, esto me recuerda que escucho tantas mujeres compartir sus problemas de cómo sus esposos y otras personas en sus vidas les están haciendo sus vidas miserables.

Pero sin embargo puedo contar con los dedos de mi mano el número de veces que he escuchado a una mujer decirme, “Sabes, realmente soy una mujer peleona, contenciosa. Soy una persona con quien resulta difícil convivir”. He escuchado mujeres más de lo que puedo contar decirme, “Yo no puedo vivir con mi esposo”, o variaciones de ese mismo tema. No estoy poniendo en duda que esos esposos sean difíciles de soportar. Pero mientras clamas al Señor y le pides que maneje esa situación en la que te encuentras, debes asegurarte de que estás siendo honesta y humilde acerca de ti misma y de tus asuntos, que le estás dando la oportunidad al Señor y le estás pidiendo, “Señor, permite que Tu luz brille en mi vida. Muéstrame”.

¿Acaso hay formas en las que estoy hiriendo el espíritu de mi pareja? ¿O de mi hijo adolescente, o de mi hijo adulto, o de mi suegra? ¿Acaso hay veces en las que he estado —quizás no intencionalmente Señor— viviendo o respondiendo de una forma que esté causando que ellos reaccionen como lo hacen? Señor, purifícame. Manda un avivamiento a nuestro hogar, pero empieza por mí.

Proverbios nos habla una y otra vez acerca del tipo de mujer con la que los hombres no quieren vivir. Ahora, no estoy diciendo que los hombres no pueden ser contenciosos, pero Proverbios no habla de hombres contenciosos habla de mujeres contenciosas. Yo creo que muchas, muchas mujeres son peleonas, contenciosas y constantemente están molestando y llevando a sus esposos a la desesperación casi a la locura.

Y Proverbios dice sobre este hombre, que lo que quiere hacer es irse a vivir a un rincón del techo, o irse a vivir a un desierto (Pr. 21:9). Él prefiere ser un ermitaño. Y algunos esposos se convierten en ermitaños aunque continúen viviendo en el mismo hogar. Simplemente se alejan. En algunos casos es porque —al menos en parte— la esposa no buscó la paz. Ella no era apacible, simplemente reaccionaba.

Tienes dos personas reaccionando debido al dolor, viendo las cosas desde su propio punto de vista. Y Proverbios nos dice que, “Todo camino del hombre es recto ante sus ojos” (21:2). Y ¿No es esto verdad? Habla con cualquier pareja en conflicto, o cualquiera de los dos grupos en algún conflicto en la iglesia, o de un conflicto en el trabajo, o en medio de algún conflicto entre dos miembros de la familia.

Cada quien cree estar bien ante sus propios ojos. Estaba en el teléfono la semana pasada tratando con un conflicto familiar. Escuché los dos lados de la historia y, ¿creerías si te digo que parecía que estaban hablando de dos historias diferentes? Porque todo camino del hombre es correcto ante sus propios ojos.

Bueno, pero volvamos de regreso a Pedro. Pedro dice que los oídos del Señor «están atentos a tus oraciones» (v.12). Y ahora vamos al Salmos 66 nos dice, «si observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará». Si te aferras a tu propio pecado, no esperes que el Señor responda a tus oraciones si tú no estás dispuesta a ser honesta y a quebrantarte delante del Señor.

Cuando vayas a orar sobre estas situaciones, tu primer pensamiento será, “Señor, por favor cambia a esa persona, por favor arregla esta persona, por favor cambia esta situación, por favor trata con este asunto”. Pero si te quedas de rodillas el tiempo suficiente y permaneces en la presencia de Dios el tiempo necesario, te darás cuenta que tu oración —tarde o temprano— se convertirá en, “Señor, cámbiame a mí. Señor, usa esta situación en mi vida”, como siempre Él hará si tan solo lo dejas a Él obrar. “Señor hazme más como Jesús. ¿Cómo, puedes ser Tu glorificado en mi vida en medio de esta situación?”

Probablemente te darás cuenta de que te terminarás arrepintiendo. Ahora, eso no significa que debes cargar con los pecados de otros. Conozco algunas mujeres que han caído en esa trampa. “Es mi culpa que mi esposo sea un hombre iracundo.” Toma la responsabilidad por lo que Dios te está señalando que es tu responsabilidad, y luego deja que Dios se encargue de tu esposo.

Tu disposición para hacer esto es realmente la evidencia de cuán grande piensas que Dios es. Si vas a tomar las cosas en tus propias manos y si dices, “Tengo que arreglar esto, o tengo que salir de aquí, o tengo que manejar esto”, lo que realmente estás diciendo y haciendo es “Yo puedo manejar esto mejor que Dios”.

Pedro nos lleva de regreso a Dios, quien es soberano, quien está sobre todo, quien todo lo ve, quien escucha nuestro clamor. “Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones”. (1 Pedro 3:12) Hay una última frase en este versículo “Pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal”.

Ahora, puedes leer esto de dos formas, y supongo que las dos son correctas. Puedes decir, ¡Sí! El rostro del Señor, el juicio de Dios, está sobre mi esposo, sobre ese jefe, sobre ese diácono de la iglesia, o sobre quien sea que está haciendo maldad. Ciertamente, esa persona tendrá que enfrentar al Señor y tendrá que darle cuentas. Pero en el contexto aquí donde Pedro está hablando a los creyentes, a aquellos que quieren vivir correctamente y que también están sufriendo, él simplemente les dice, «No hagas maldad, sino que en lugar de ello haz el bien» (3:11).

Y al menos en parte, creo que lo que él dice es, “Si tú no obedeces esto, si escoges responder al mal haciendo el mal, cuenta con que el mismo Dios estará en tu contra”. Ahora, déjame preguntarte, en tu matrimonio, ¿quieres que Dios trabaje en contra tuya? En tu lugar de trabajo ¿quieres que Dios te trate con mano dura? ¿Quieres que Dios mismo se coloque en tu contra?

Pedro continúa diciendo en el capítulo 5 en el versículo 5 que Dios se opone al orgulloso. “Dios se coloca en tu contra” , dice una paráfrasis, “y se prepara para la batalla contra el orgulloso, contra aquellos que hacen maldad”. Y yo no sé tú, pero yo no quiero a Dios en mi contra. Yo quiero el rostro de Dios resplandeciendo sobre mí y bendiciéndome; quiero tener Su favor y obtener de Su luz para caminar; para que me muestre el camino. Yo quiero hablar y vivir con Él cara a cara como una persona habla con su amigo. Yo anhelo su amistad. Necesito su amistad en estas circunstancias desesperantes.

No necesito que Él voltee su cara en mi contra. Pero cuando yo misma me pongo en contra de Dios, entonces yo, en un sentido, lo estoy forzando a Él a mantenerse a distancia. ¿Por qué me odia? NO, porque me ama, porque Dios intenta purificar mi vida y la tuya. Su intención es hacernos como Jesús.

Dios sabe que si estoy devolviendo mal en respuesta a la maldad que me han hecho entonces necesito la presión. Necesito sentir que estoy yendo en contra de la barrera de la disciplina y el castigo que Dios me pone. En la economía de Dios, cuando respondemos como Dios manda, a Su manera, generalmente Dios cambia la situación y producirá una transformación en la vida de la otra persona.

Creo que es ahí donde debemos comenzar, ejercitando nuestra fe y creyendo que Dios puede de hecho cambiar el corazón de la otra persona. Y no asumas que porque su corazón no ha cambiado —aun en años— que Dios aun no puede obrar. Dios puede hacerlo rápidamente. Quizás lo haga, quizás no. Pero Él es capaz.

Creo que necesitamos animarnos unas a otras y continuar esperando en Dios y creer que Dios realmente puede cambiar la situación. Ese esposo, o el hijo adulto que nos insulta, que blasfema, que maldice, no está fuera del alcance de la gracia de Dios. Mientras tengamos aliento tenemos esperanza.

Ahora, no puedes basar tu felicidad y bienestar en la esperanza de que esa persona pueda cambiar algún día, porque quizás nunca suceda. Pero a la misma vez no te des por vencida al pedirle al Señor creyendo que Él realmente es capaz de hacerlo.

Porque si tratas a tu pareja como si él nunca fuera a cambiar tal vez estés aumentando las posibilidades de que no lo haga. Pero si vives con la fe de que Dios realmente puede redimir y santificar y cambiar el corazón de esa persona, vas a tratarla diferente.

Creo que le das más espacio a Dios para moverse. Lo que quiero decir es que a veces Dios realmente usa tu obediencia para cambiar la situación. ¿No es esa la razón por la que podemos estar aquí sentadas hoy, porque Cristo sufrió, y porque el justo pagó por el injusto para así traernos a Dios?

Eso es lo que Pedro nos dice en 1 era de Pedro capítulo 3,

Vosotras mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres; al observar vuestra conducta casta y respetuosa .(vv. 1-2)

Pedro está diciendo que a veces ellos serán ganados para Cristo, no te des por vencida de creer que Dios es capaz de hacer esto, y de que Dios desea usarte como un instrumento de santificación y de bendición en el corazón de los miembros de tu familia.

Pero creo que hay veces —por razones que solo Dios conoce y que tenemos que dejar a Dios— donde quizás Él no cambie el corazón del individuo. Le permite a esta persona continuar con un corazón endurecido y continuar insultándonos y maldiciéndonos. Pero la pregunta entonces es ¿perseverarás tú? Y lo único que puedo decirte es lo que la Palabra de Dios dice “continua bendiciendo, no lo insultes”.

Ahora, tal vez necesitas tomar dos o tres mujeres piadosas y maduras alrededor tuyo que puedan apoyarte en esta situación; que puedan ayudarte para que perseveres en el largo trecho, en términos de tu fortaleza espiritual y de tu perseverancia.

Pero escucha lo que Pedro dice en 1era de Pedro capítulo 3. De nuevo, hablando particularmente a las mujeres pero también a los hombres que están viviendo situaciones en las que están siendo ridiculizados y maldecidos. Versículo 13,

¿Y quién os podrá hacer daño si demostráis tener celo por lo bueno? Pero si aún sufrís por causa de la justicia, dichosos sois.

Esto quiere decir que tú no estás sufriendo porque tú lo provocaste, tú no estás sufriendo por ser una mujer contenciosa con quien es imposible convivir. Estás sufriendo por hacer el bien, y si aún debieras pasar por esto, él dice que serás bendecida por ello. (vv. 13-14)

Pero quizás tú me dirás: “Es que no me siento muy bendecida”. Bueno, necesitamos definir la palabra bendición. La bendición del Señor es la que nos enriquece y la bendición del Señor es duradera. Es una bendición eterna. Hay bendiciones que Dios tiene reservadas para ti. Es como los padres cuando guardan los regalos de navidad para sus hijos

No puedes tenerlo ahora, no puedes verlos ahora, pero están ahí. Están envueltos. Están debajo del árbol o en algún armario en el cual te has metido a escondidas para verlos. No puedes abrirlos ahora. No sabes qué hay dentro. No puedes usarlos ahora. No puedes jugar con ellos ahora. Pero están allí. Han sido comprados y están bajo el árbol, están en ese closet.

Anticípalo. Hay bendiciones. Ya sea que las experimentes ahora en alguna medida o que tengas que esperar hasta después para experimentarlas en toda su plenitud, la Palabra de Dios dice que, “Serás bendecida”.

Esta es una ilustración de una situación donde tendremos que decirnos la una a la otra, mientras lidiamos con las dificultades de la vida, “¿Qué dice la Palabra de Dios?” Aconseja tu corazón de acuerdo a la Palabra de Dios y serás bendecida.

Luego Pedro continúa diciendo “No os amedrentéis por temor a ellos, ni os turbéis”. ¿Quiénes son ellos? Son las personas que están maldiciendo que están insultándote, “no tengas temor de ellos y no te preocupes”. Y yo solo estoy leyendo lo que dice.

Si yo fuese una consejera o terapeuta y tú vinieras y me pidieras consejo y yo sólo te dijera eso, sin la autoridad que viene de la Palabra de Dios, tal vez sientas que estoy siendo poco compasiva o que no muestro interés o quizás que soy una necia.

Pero el caso que Dios es quien lo está diciendo. Es la verdad, es verdad. Él dice, “No tengas temor de ellos, no seas controlada por sus explosiones emocionales. No reacciones en pánico o en miedo. Los ojos del Señor están sobre ti, y sus oídos están atentos a tu clamor”. Dios es soberano, Él está en Su trono y todavía está en control. Cuando sabes que Él lo está, no tienes que tener miedo. Entonces déjalo a Él ser Dios, y tú no te preocupes.

¡No camines por ahí cabizbaja, como una mujer acongojada y deprimida, desanimada, o descorazonada! No te preocupes. Otra vez, déjame decirte, “Eso es más fácil decirlo que hacerlo”. Pero es lo que la Palabra de Dios nos dice y entonces tú tienes que decirle a tu corazón: «corazón no te preocupes». No es que las circunstancias no sean serias, pero Dios nos está diciendo ¡”No te abrumes por algo que parece ser sobrecogedor, porque Yo soy más grande aún! ¡Es Dios quien tiene el mundo en sus manos!”

Y a través de todo el libro de 1ra de Pedro… Por cierto, te reto a hacer un estudio de esta carta, memorizándotela. Es algo que yo he hecho cantidad de veces a través de los años. Medita en este libro. Te reto a que hagas esto con 1ra de Pedro, y verás cuando llegues al capítulo 4, al versículo 12 que dice, “Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo…”

Que no te tome por sorpresa. No digas “¿Por qué yo? ¿Porqué me está ocurriendo esto a mi?” Pedro dice que te va a ocurrir.. No te sorprendas si te ocurre. En lugar de ello, mira lo que dice el versículo 13 —y si él no tuviera la autoridad de la Palabra diríamos que está loco— pero él nos dice: «Regocíjate.»

Él no solo está diciendo, “Sujétate hasta con las uñas, pon una sonrisa en tu rostro cuando vayas a la iglesia, se fuerte, sopórtalo, sobrevive…” Él está diciendo haz más que eso. Alégrate, “Regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría”.

Cuando sufres al vivir con esa persona que es crónicamente mala, estás compartiendo el sufrimiento de Cristo en medio de esa situación, y en un sentido puedes decir “¡Qué honor! ¡Qué honor!”

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo esperanza para las familias en sufrimiento. Este mensaje es parte de la serie titulada, «Que Hacer cuando la Vida Duele». Para muchas oyentes, esta serie ha sido un punto de cambio en sus vidas. Muchas de las mujeres han decidido entregarle a Dios su dolor y caminar en abundancia.

Gracias por acompañarnos durante esta serie. Mañana Nancy inicia una serie titulada «Un camino para nuestro Dios», la cual nos recordará acerca del consuelo que Dios le ofrece a Sus hijos. No dejes de escuchar nuestro siguiente programa en Aviva Nuestros Corazones.

Y antes de concluir el programa de hoy, quiero recordarte visitar AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes acerca de todos los detalles de nuestra próxima conferencia de Mujer Verdadera 2015 dirigida a América Latina. ¡No querrás dejar de ser parte de esto!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda Escritura es tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

2/3 – Cuando el matrimonio duele

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Qué hacer cuando la vida duele

2/3 – Cuando el matrimonio duele

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/cuando-el-matrimonio-duele/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Toda nuestra cultura está siendo motivada y conducida a no experimentar dolor; a no tener que sufrir, y entonces tomamos todo tipo de medicamentos para quitar, o aminorar, o neutralizar el dolor. Y así muchas mujeres cristianas están viviendo vidas adormecidas tratando de escapar del dolor.

Ahora, no estoy diciendo que sí tienes un dolor de cabeza esté mal tomarte una aspirina. Pero yo creo que lo que necesitamos es una teología que nos lleve más allá de la aspirina que diga, “Puedo tener un dolor de cabeza— físico, emocional, o espiritual y mi vida aun está bien porque Dios continua siendo bueno.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

En el programa anterior, Nancy inició una serie titulada “Qué hacer cuando la vida duele”. Ella nos comparte desde su corazón, y contesta algunas preguntas de los miembros de nuestra audiencia. Ella continuará hoy enfocándose en 1era de Pedro 3 1-9. Déjame leerlo.

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres al observar vuestra conducta casta y respetuosa. Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.

Así obedeció Sara a Abraham, llamándolo señor, y vosotras habéis llegado a ser hijas de ella, si hacéis el bien y no estáis amedrentadas por ningún temor. Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas.

En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición.”

El libro de 1era de Pedro trata sobre el sufrimiento. ¿Por qué aborda Pedro el matrimonio dentro de este contexto?

Aquí está Nancy.

Nancy: El matrimonio es una relación que obviamente incluye sufrimiento. Sin importar qué tan bueno sea tu matrimonio, hay asuntos donde tú no vas a ver las cosas de la misma forma que las ve tu pareja. Si tomamos un hombre y una mujer y los juntamos, van a tener diferencias y van a tener retos y oportunidades para sufrir.

Pero en el contexto que tenemos aquí Pedro habla a los creyentes que están sufriendo por su fe. Él dice, “Tú vas a tener sufrimiento. Si vas a vivir una vida de santidad y vas a seguir a Cristo tú vas tener que sufrir en muchas áreas y de diversas formas y en diversas temporadas”. De manera que la meta aquí no es huir del sufrimiento. La meta es encontrar la forma de caminar a través de ese tiempo de una manera piadosa.

Y luego que él nos da este increíble ejemplo de Cristo en el capitulo 2 de 1ra de Pedro, quien sufrió por nosotros sin tomar represalias, sin defenderse Él mismo, sino bendiciendo a aquellos que lo maldijeron, devolviendo bien por mal, sometiéndose al sufrimiento y todo esto porque Él conocía algo…

Él sabía que Dios era quien iba a reivindicar su justicia. Ves, si tu teología es correcta, si tu pensamiento es correcto, entonces te capacitará para vivir correctamente aun en circunstancias dolorosas e imposibles.

Entonces Pedro sigue diciendo “Ahora déjame ser aún más práctico porque de seguro estás ahí sentada pensando, ‘bueno yo no soy Jesús”, pero él dice, “tú eres una esposa”. O, a los esposos: “tú eres un esposo; tú vives en una familia”.

Luego continúa hablando acerca de las relaciones de trabajo, las relaciones donde incluso hay persecución política o religiosa. Y él dice entonces, “tú tienes circunstancias reales de la vida.” Y la primera con la que empieza es esta del matrimonio en la cual habla primero a las esposas.

Y él dice, “Algunas de ustedes están casadas con hombres que no obedecen la Palabra”. En su época, como en la nuestra, había muchas mujeres que habían llegado a conocer a Cristo, pero sus esposos no habían conocido a Cristo y las estaban ridiculizando por su fe. Estos hombres le estaban haciendo difícil el vivir como cristianas. Bueno, pues Pedro les habla a las mujeres que están viviendo circunstancias como esas.

Ayer, una mujer se acercó a mí y me dijo “Yo quiero bendecir a mi esposo pero él es muy profano. Maldice e insulta. Noventa por ciento de lo que sale de su boca es para criticar; y es horrible. Ha herido a mis hijos, quienes ya son adultos y ahora tratan de sobreponerse a ese dolor y al sufrimiento”.

Pero entonces ¿qué dice Pedro que tenemos que hacer? Sufrir. Bueno, lo que dice es “Sujétate. Sé sumisa. Ve y sométete a la autoridad de Dios. Y el someterte a la autoridad de Dios significa estar bajo la autoridad de tu pareja y hacerlo con un espíritu de humildad y de mansedumbre; con un espíritu quieto y sereno”.

¿Y cómo luce un espíritu manso, tierno y sereno? Es un espíritu que confía en Dios. Confía en que Dios es más grande, en que Dios es poderoso, que Dios es más real y que Dios está en control. El corazón del rey está en las manos de Dios (Pro. 21:1). Tu esposo no es el último rey del universo, aunque él crea que lo es. Y tampoco lo eres tú.

Así que Pedro dice “sujétate al Señor, y entonces, porque tú estás sujeta al Señor podrás sujetarte a tu pareja y podrás hacerlo con un espíritu de mansedumbre; esto es, que no le responderás de forma irrespetuosa; no responderás de la misma manera como él lo hace al tratar con las situaciones.

Pedro continúa hablando a los esposos, pero no nos enfocaremos en eso. Pero sí, también aplica esto a los esposos, quienes tienen que vivir con esposas que son imposibles de entender —y esto aplica como es la realidad de cualquier esposa en un momento determinado. Y él les dice, “Tú como hombre tienes que vivir con tu esposa de una forma comprensiva, aunque ella sea incomprensible. Así es como luce la sumisión en el caso de los hombres.

Después continúa diciendo, “En conclusión, todos ustedes, versículo 8 de 1era Pedro capítulo 3, “sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde”.

Ahora, si tan solo pudiéramos tener estas cualidades ¿no terminaría esto con el 90 por ciento de todos los conflictos? Pero se empieza con una actitud de corazón que es diferente de la actitud de la persona que no conoce a Cristo. Solo con el poder del Espíritu Santo puedes tener este tipo de actitud.

Te diré algo —no vaya a ser que vayas a la casa y lo intentes— esto es algo que no puedes hacer por ti misma. No puedes ser compasiva y tener amor y amor fraternal y un corazón tierno y una mente humilde por ti misma. Ahí es donde nosotras debemos clamarle al Señor y decirle, “¡No puedo hacer esto! ¡Te necesito! Sé Tú, Jesús, en mí. Vive tu vida a través de mí. Lléname con tu Espíritu ”.

Eso es lo que realmente significa ser cristiana. Significa Cristo dentro de ti viviendo Su vida a través de ti por el poder del Espíritu Santo y el poder de la gracia de Dios.

Entonces Pedro dice “haz eso”, y luego la expresión de esa actitud de corazón, de ese corazón tierno, y de esa mente humilde… Y, por cierto, la mente humilde significa, de acuerdo con Filipenses capítulo 2, que debes estimar a todos los demás como mejores que tú misma.

Ahora aquí estamos hablando en el ámbito de lo imposible. Sé que es así, pero estamos hablando de algo sobrenatural, aquello que es posible sólo cuando estas llena del Espíritu.

Entonces dice él, “Una vez que tienes esta mente humilde y este corazón tierno y un amor fraternal y compasión, entonces te interesará más el bienestar de los demás que tu propia persona,” y él pasa a decir, “¿Cómo se vive esto?”

Bueno, el versículo 9, de 1era de Pedro 3 dice, “No devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien” [¿qué palabra usa aquí?.. bendecir, elogiar, hablar bien de alguien] “Sino más bien bendiciendo”. Ahora ¿De quién está hablando Pedro aquí?” ¿A quién estás bendiciendo? Estás bendiciendo a la persona que te está haciendo daño. Estás bendiciendo a la persona que te maldijo.

Él le dice a la mujer que tiene un marido injurioso, que la insulta, que la destroza, que maldice su fe, que es sencillamente un malvado… Él le dice a esta mujer “Bendice a tu marido, no lo maldigas. No le pagues de la misma forma”.

Ahora, hay muchas más cosas de las que podríamos hablar aquí. Déjenme hacer una pequeña aclaración, donde hay transgresión de la ley, donde existe comportamiento que puede dañarte físicamente… Este no es el único pasaje que aplica en esta situación. Hay otros pasajes que son tan buenos como este de primera de Pedro y que hablan acerca del papel que juega la iglesia. Es mejor que te asegures de estar en una iglesia y bajo su protección, bajo la protección espiritual de líderes piadosos y espirituales en tu iglesia. Porque hay otras ocasiones donde tendrás que acudir a la ley y a las autoridades civiles.

Las Escrituras no te dicen que le permitas a tu esposo romperte todos los huesos y que sólo te quedes ahí y lo bendigas. En adición a esto, Dios hace otras provisiones no sólo para tu bien sino también para el bien de él. De manera que hay otros pasajes que tienen aplicación aquí, pero no puedes pasar por alto este que estamos viendo.

Y por otra parte, déjame decirte que al pasar de los años he hablado con cientos de mujeres. En la gran mayoría de los casos las dificultades que vemos no llegan a estos extremos. Estamos refiriéndonos aquí a situaciones donde el esposo es simplemente un gruñón, una persona difícil para convivir. Y algunos de esos tipos de abusos y de heridas emocionales pueden ser aún más difíciles de asimilar — de acuerdo a lo que me han dicho algunas mujeres— más aun que el abuso físico.

Dios nos está diciendo que cuando seamos maldecidas nos aseguremos de no maldecir de vuelta, y nos anima a pedirle la gracia para hacer lo que dice Pedro —bendecir. Escucha el final de ese versículo 9: “Porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición”.

Cosechas lo que siembras. Siembra bendiciones en las vidas de los miembros de tu familia y de tus amigos, y vas a cosechar bendiciones. Siembra maldiciones y cosecharás maldiciones.

“Así que mientras siembras bendiciones en tu familia”, Pedro dice, “vas a cumplir tu llamamiento. Dios quiere bendecirte”. Y Él lo hará, Él puede; y tú te colocarás en una posición en la que puedes ser bendecida por Dios si regresas bendiciones a esos que te maltratan y maldicen en tu contra.

Carmen: Esta es Nancy Leigh DeMoss en la serie titulada “Qué hacer cuando la vida duele”.

Nancy nos ha llevado a través de 1era de Pedro 3. Vamos a retomarlo de nuevo desde los versículos 8 al 10:

“En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición. Pues EL QUE QUIERE AMAR LA VIDA Y VER DIAS BUENOS, REFRENE SU LENGUA DEL MAL Y SUS LABIOS NO HABLEN ENGAÑO.”

Aquí está Nancy.

Nancy Leigh DeMoss : Me imagino a Pedro aquí hablándole a una mujer cristiana (tal vez una joven creyente) que se acerca a él para decirle lo que muchas veces me cuentan algunas mujeres: “Mi esposo hace esto y esto, o mis padres hacen esto y aquello. Son muy crueles. Son muy duros. Son muy injustos. Son muy pecadores. ¿Qué puedo hacer al respecto?”

A menudo lo que estas mujeres realmente están diciendo es “¿Qué puedo hacer para arreglar o cambiar a la otra persona?” Y algunas veces pienso que quisieran que yo lo arregle o lo cambie y tal vez Pedro estaba pensando lo mismo. Y le dice a esta mujer (o pudiese haber sido un hombre, si la situación fuese al revés) él le diría algo como, “Tú no puedes hacer nada acerca de la otra persona. Tú no eres responsable por la otra persona”. Ahora bien, nuestro comportamiento y nuestras decisiones tendrán un impacto en la otra persona, pero en última instancia esa no es nuestra responsabilidad. Él nos dice, “Tú eres responsable de ti misma”.

Entonces él no dice nada acerca de la lengua o los labios del agresor o de la persona que ha estado maldiciendo. Pero él si dice “Guarda tu lengua de maldad, guarda tus labios de hablar engaño. Guarda tu corazón, guarda tu lengua, guarda tus palabras, guarda tu espíritu, guarda tu actitud.” De estas cosas es de lo que Dios te hace responsable. Ahora, mantén en mente el contexto. Él está hablando a alguien que está siendo víctima de la maldad y de la agresión. Él les dice, “Apártate del mal, y haz el bien”.

Y luego, me encanta este versículo que Pedro cita. De hecho todo este pasaje que él cita corresponde al Antiguo Testamento. (Que por cierto es otro recordatorio de cuán importante es tener la Palabra de Dios grabada en nuestro sistema para que cuando la necesites puedas hacer uso de ella, ya sea para tu necesidad o para la necesidad de alguien más).

Pedro aquí está citando, tal y como lo hacen los autores del Nuevo Testamento, él está citando el Antiguo Testamento. Ellos ni siquiera tenían copias de la Biblia, pero podían citar de forma literal pasajes completos del Antiguo Testamento. Si quieres saber cómo puedes prepararte para manejar las emergencias de la vida y las circunstancias extremas, parte de la clave (y volvemos a repetir lo mismo) es asegurarte de que conoces la Palabra de Dios.

¿Podrías recitar el Salmo 34 en tu situación o en la situación de tu amiga, de tu vecino o para alguien que está atravesando por un matrimonio difícil y está pidiendo ayuda? ¿Podrías ir a la Palabra de Dios?

Esto podría ocurrir en tu lugar de trabajo, podría suceder en la iglesia, o podría pasar en el ministerio, lo creas o no. Yo he estado en el ministerio durante toda mi vida adulta y esto pasa en nuestros grupos de líderes, pasa en el ministerio para mujeres en tu iglesia o entre los líderes de tu estudio bíblico, se darán esas situaciones. Anoche estaba hablando con alguien de una situación de la cual estoy enterada dentro de nuestro ministerio ahora mismo, en la cual hay dos personas del liderazgo que están viendo las cosas de manera diferente, y se han herido mutuamente. Esto ha causado que algunas cosas se hayan dicho que probablemente no debieron haberse dicho.

Cada una de las partes debe darse cuenta de esto, “Yo no soy responsable por el otro, solo soy responsable por mi misma”. ¿Entonces qué debo de hacer?

Hay un mal que se está haciendo. Pero debo alejarme de la maldad y hacer el bien. Eso es ser proactivo. No significa que debo correr a esconderme para escapar de la situación —aunque esa sería nuestra inclinación natural. Queremos salirnos de la situación.

Toda nuestra cultura está siendo motivada y conducida a no experimentar el dolor; no quiere tener que sufrir, y entonces tomamos todo tipo de medicamentos concebibles para quitar, o aminorar, o neutralizar el dolor. Y así muchas mujeres cristianas están viviendo vidas adormecidas, muy medicadas, tratando de escapar del dolor.

Ahora, no estoy diciendo aquí que si tienes un dolor de cabeza esté mal tomar una aspirina. Pero yo creo que lo que necesitamos es una teología que nos lleve más allá de la aspirina que diga, “Puedo tener un dolor de cabeza físico, emocional, o espiritual — y aun así mi vida esta bien porque Dios continúa siendo bueno, porque no todos los dolores de cabeza son curables”.

Dios te va a permitir caminar a través de circunstancias diversas. En algunos casos Dios va a crear circunstancias en tu vida que creerás que son un gran dolor de cabeza. Y no se van a ir, tal vez no se te quitará pronto; tal vez nunca se vaya por el resto de tu vida.

Dios te está diciendo, “No corras, no corras de la cruz”. La cruz es la razón de todo. Ese es el quid del asunto; regresar a la cruz. Es la disposición de sufrir justamente por causa de aquellos que son injustos para que Dios sea glorificado y para que ellos puedan se sanados. Es Dios que dice, “Busca hacer el bien de forma proactiva. No huyas”.

Ahora, yo no estoy diciendo, “Lánzate frente a un tren en movimiento; o ponte en el camino del peligro. Lo que estoy diciendo es “pídele a Dios que te muestre cómo —en medio de ese matrimonio, con ese hijo, con ese padre, en esa situación en tu iglesia— pídele cómo puedes hacer el bien.

La tentación será devolver mal cuando se te ha hecho daño. Esa maldad quizás no implique tomar un hierro y lanzárselo a alguien. Porque no es algo tan obvio. Pero hacemos mal con nuestro espíritu, con nuestros ojos, con nuestro lenguaje corporal, evadiendo a las personas. Hacemos maldad con la forma en que hablamos de la persona con otros.

Y Pedro nos está diciendo: “No hagas maldad, no peques al responder al pecado de los demás. En lugar de ello, haz el bien. De nuevo, déjame decirte esto de nuevo. Es Cristo haciendo el bien en ti, y a través de ti. Él es quien nos da la gracia, y el deseo y el poder para hacerlo”.

Después Pedro dice: “Busca la paz y síguela”. Wao, activamente ve tras la reconciliación. Sigue la paz. Esto es muy difícil de hacer. Aquí es donde la cosa se pone dura y se pone a prueba tu Cristianismo.

El que piense que el Cristianismo es sinónimo de debilidad no sabe de lo que se trata el Cristianismo. Necesitas de todo el poder de Dios en ti para hacer esto. Esposas, esto significa que si sus esposos deciden permanecer con ustedes, conforme a lo que dice 1era a los Corintios capítulo 7, no abandonen su matrimonio.

Ahora, sé que desde que digo esto algunas personas van a mandarme correos electrónicos y cartas contándome sobre sus matrimonios. Sí quiero escuchar acerca de sus situaciones, y me interesa, y queremos ayudarlas, y nuestro equipo quiere sostenerlas en oración.

Pero te diré algo: tenemos que volver de regreso a lo que dice la Palabra de Dios. Y esto es lo que dice, que si tu esposo (aun si no es creyente) está dispuesto a quedarse en el matrimonio, entonces Dios te dice: “No dejes tu matrimonio busca la paz y síguela”.

Ahora, Pablo dice en Romanos capítulo 12 versículo 18 que “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”. Esto sugiere que hay algunas situaciones donde no es posible porque la otra persona no está dispuesta a ser parte del proceso de paz.

Pero nos está diciendo: Si ese matrimonio se va a romper , asegúrate que no sea porque tú no buscaste la paz. Asegúrate que no sea porque tú incitaste los conflictos o porque tú fuiste la que buscaste el rompimiento de tu matrimonio.

Al decir esto sé que estoy hablándoles a algunas mujeres que, si obedecen las Escrituras y buscan y siguen la paz en su matrimonio, eso podría implicar el pasar el resto de sus vidas, aquí en la tierra, en un matrimonio difícil donde nunca podrán experimentar el tipo de amor y la relación y la intimidad que Dios quiso para el matrimonio.

Tal vez para algunas de ustedes esto suena como una sentencia de muerte. En un sentido tal vez si lo sea, porque todo lo que tiene vida, viene a través de la muerte. Si deseas tener la vida de Cristo viviendo plenamente dentro de ti, entonces tienes que estar dispuesta a ir a la cruz con Él. No hay atajos para la vida abundante sin ir a través de la cruz.

Pero déjame recordarte que más allá de la cruz hay una resurrección. Si tan solo pudiéramos echar un vistazo de la eternidad que hay mas allá de esta vida, entonces, una vida entera de ser mal entendida, o de ser ridiculizada, o de ser rechazada, solo sería un punto en el radar o en la pantalla… Cuando lo vemos todo dentro de la perspectiva de Dios.

Pablo dice que se trata de una “ligera aflicción momentánea” (2 Cor 4).Y tú dirás, “Esto no parece ser muy momentáneo,” ¿cuarenta años es momentáneo? Bueno depende de tu perspectiva. Estamos tan arraigadas aquí en la tierra que parecería durar para siempre, pero cuarenta años no es para siempre.

Y Pablo te dice, “Tienes que ponerlo en contexto, esa aflicción está obrando en ti y está produciendo en ti un eterno peso de gloria. Y en un momento —tan solo será un momento a la luz de la eternidad— cuando tú y yo nos paremos delante del Señor con todo el tiempo detrás y la eternidad por delante, diremos que todo valió la pena; que valió la pena hacer las cosas a la manera de Dios y obedecerle”.

Entonces Pedro dice, volvemos a 1era de Pedro capítulo 3 versículo 11 “Busca la paz y síguela”.

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss ha estado enseñándote algo importante. Puedes responder con amabilidad, incluso cuando alguien te está tratando mal. Hacerlo no es fácil, pero puedes mostrar amabilidad con el poder de Dios.

Este programa es parte de la serie Qué hacer cuando la vida duele.

Aquí está Nancy para decirte acercas de una forma en la que te puedes preparar para los dolores de la vida y para crecer durante ellos.

Las mujeres que han asistido a las conferencias de Mujer Verdadera en los EE UU testifican de cuan maravilloso fue sentirse parte de un ejército de mujeres que comparten sus luchas y su caminar con el Señor. ¿Alguna vez has asistido a una de estas conferencias? Habrá una oportunidad muy pronto cerca de ti, en Santo Domingo, República Dominicana. Se trata de Mujer Verdadera 2015, la primera conferencia dirigida a América Latina.

Visita AvivaNuestrosCorazones.com para que obtengas más información acerca de cómo puedes participar de este evento histórico.

Cuando le estás pidiendo al Señor que cambie a alguna otra Él podría responder cambiándote a ti. Aprende por qué en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un Ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y mi mamá es una Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/3 – Conocer vs sentir

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Qué hacer cuando la vida duele

1/3 – Conocer vs sentir

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/conocer-vs-sentir/

Carmen Espaillat : ¿Basas tus acciones más en lo que sabes o en lo que sientes? Aquí está Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Nuestra conclusión es “Si no lo siento, no debe ser verdad”. En realidad, no decimos eso, pero, por lo general lo que sentimos nos importa más de lo que sabemos. Aquí es donde yo creo que muchas mujeres terminan afectadas emocional y espiritualmente. Porque ellas están confiadas en que sus sentimientos son un barómetro exacto de la verdad.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

Todos pasamos por situaciones dolorosas. Durante toda esta semana, Nancy ofrecerá consejos prácticos sobre qué hacer cuando la vida duele. Durante los tiempos estresantes es importante actuar de acuerdo a la verdad que conocemos en lugar de cómo nos sentimos en esos momentos. ¿Como podremos aprender hacer esto? Aquí está Nancy para mostrarnos.

Nancy: Estamos hablando acerca de cómo algo que conocemos intelectualmente puede ser muy diferente de lo que llega al corazón. Yo creo que la victoria empieza con lo que sabemos. Si tú no conoces la verdad, entonces esta nunca va a llegar a tu corazón.

Hay mucha gente que conoce mucho de la verdad pero esa verdad nunca afecta la forma como se siente, o como vive, o actúa, o como responde. Pero una vez que conocemos la verdad, es en ese momento cuando necesitamos comprometernos con todo este proceso de santificación para cada área de nuestras vidas.

En primer lugar está lo que pensamos. La batalla empieza en la mente, porque mientras nos aferremos a las mentiras, éstas continuarán controlando la forma en la que nos sentimos y la forma en que vivimos. Pero una vez conocemos la verdad y la hemos aceptado intelectualmente, entonces necesitamos la función del Espíritu.

Y es el trabajo del Espíritu el santificar, limpiar, lavar, y renovar cada una de las áreas de nuestras vidas como son nuestras emociones, nuestra voluntad y nuestro comportamiento. Yo creo que para nosotras las mujeres, las emociones son nuestro punto débil. Porque muchas veces conocemos la verdad, pero porque no lo sentimos, nuestra conclusión es: “Bueno si no lo siento, entonces no debe ser verdad”.

Ahora, seguro que no lo diríamos así, pero por lo general lo que más nos importa a nosotras las mujeres es lo que sentimos, más aún que lo que sabemos es realmente la verdad. Yo creo que aquí es donde muchas de las mujeres terminan afectadas emocional y espiritualmente. Ellas están confiadas en que sus sentimientos son un barómetro exacto de lo que es la verdad. Yo creo que este es un principio que nosotras las mujeres debemos tener muy pendiente durante toda nuestra vida, y es no darle mucho crédito a nuestras emociones.

Los sentimientos en sí mismos no son malos; no son inherentemente pecaminosos, pero pueden ser muy engañosos. No hay un día que pase en el que yo no tenga que examinar mis emociones. Porque por lo regular mis emociones siempre tienden a llevarme a creer y hacer cosas que no son consistentes con la Palabra de Dios. Y yo quiero llegar a ser disciplinada en esta área de mis emociones.

Una cosa es disciplinar nuestros cuerpos, pero otra cosa es disciplinar nuestras mentes. Todas reconocemos que es muy difícil decirle a nuestras emociones “no van a gobernar mi vida”. Mis sentimientos pudieran ser algo como esto: Es que no tuve muchas horas de sueño en las últimas noches, o estoy en tal o cual etapa de mi vida, o estoy en ese día del mes’, o donde sea que nos dirijan. Tenemos que disciplinar nuestras emociones. Tenemos que ser muy disciplinadas en esta área.

Pero yo creo que la misma cosa que santifica nuestras mentes, la Palabra de Dios, es también lo que santifica nuestras emociones . Es un proceso. No sucede simplemente con seis semanas de citas de consejería. No sucede con sólo sentarte en la iglesia el Domingo en la mañana y escuchar la Palabra. Sucede cuando hago un compromiso de lavar todo mi ser con la Palabra de Dios, un día tras otro.

Es la Palabra: la que nos sana, nos limpia, nos renueva. Me doy cuenta que si no soy consistente con lo que yo llamo mega dosis de la Palabra en mi alma, mis emociones serán mucho más fuertes, estarán mucho más elevadas y fuera de proporción de lo que debieran estar. Y tenderé a hacerle caso a mis emociones. Porque son muy poderosas, particularmente en nosotras las mujeres.

He visto al Señor una y otra vez tomar control sobre mis emociones cuando estas están fuera de control. Es asombroso cómo un miembro de la familia puede decir algo sin importancia, algo que si dicho por otra persona, no te irrita tanto, no duele de la misma forma. Pero viene de esa persona de quien quieres tener aprobación, y eso hiere tus emociones. Tú sabes lo que es darle vueltas y vueltas en la cabeza a esa irritación por largo tiempo, obsesivamente, hasta que ya lo ves totalmente fuera de proporción, y ese pensamiento comienza a controlarte, comienza a dirigirte.

La próxima vez que ves esa persona, estas lista para matarla. Entonces te detienes y dices “Pero espera un minuto, son las emociones las que están manejando mi vida.

Y he visto al Señor muchas, muchas, muchas veces tomar la Palabra y usarla para controlar, para manejar, para dirigir mis emociones.

Me encanta lo que hago. Yo amo mi ministerio, amo a la gente, la mayoría del tiempo. Pero hay muchos momentos, cuando en mi propia fatiga, o mis debilidades, o por sentirme inadecuada e incapaz, no me siento a la medida de lo que Dios está esperando de mí, o no puedo responder a los retos que Él está poniendo en mi vida que muchas veces tienen que ver con mis relaciones.

Es ahí entonces cuando debo recurrir a la Palabra de Dios, de rodillas, y decir, “Señor, lava mis emociones”.

Dios puede hacerlo en un momento. Él puede hacerlo con un pasaje particular, con una palabra especifica, pero yo creo que la clave es que esto ocurre al pasar el tiempo. Ocurre en semanas y meses y años de fielmente permanecer en la Palabra de Dios, meditando en ella, memorizándola, recitándotela a ti misma y a otros, cantándosela de vuelta al Señor… O cualquier cosa que tengas que hacer para grabarla dentro de tu corazón.

Y ese es el fundamento. Cuando tienes esas emociones que van en todas direcciones, o esa palabra hiriente penetra, o cuando viene ese recuerdo de algo muy doloroso que te pasó en tu niñez… Tal vez alguien pecó contra ti, y ese recuerdo vuelve otra vez. Tal vez es el rostro de esa persona que arruinó tu matrimonio, esa ex pareja, ese maestro o esa niñera que lastimó tu hijo o tu hija. Esa imagen, ese rostro viene a tu mente y tus emociones solo desean castigarla. Tú quieres estar amargada, tú quieres estar enojada, quieres aferrarte, y alimentar y atesorar todos esos sentimientos.

Pero si tú has puesto el fundamento sólido de pensar bíblicamente acerca de Dios, acerca de ti misma, acerca de tus circunstancias, y de los propósitos y los planes de Dios, entonces durante el momento de crisis, o en el momento de estrés, o en esos momentos cuando las emociones están corriendo sin parar, podrás ir de regreso a la Palabra de Dios y rápidamente mantenerte aferrada a la Verdad.

Pero si tú no lo has estado haciendo por un largo tiempo, quizás semanas o meses, o años, entonces cuando estés en la crisis y abras tu biblia y le digas “Dios has algo con este problema”, quizás Dios te dé de Su gracia y te de justamente la palabra necesaria, el versículo que te ministre en ese momento. Pero no tendrás la reserva, no tendrás el pozo del cual puedas extraer las verdades para suplir y para llenar tus necesidades en ese momento. No puedo dejar de mencionar la importancia de esto.

A menudo digo que si tan solo tuviera un solo mensaje para compartir con las mujeres, seria el mensaje sobre la vida devocional. Y con esto no me estoy refiriendo simplemente a hacer devocionales.

Me refiero al hábito diario de tomarnos tiempo a solas con el Señor para cultivar nuestra relación con Él, para llegar a conocerlo en Su Palabra, respondiendo a Él en alabanza, en admiración, en oración, en humildad, en confesión y arrepentimiento, ingiriendo la Palabra. Gracias a la influencia de mis padres yo desarrollé el hábito de leer las Escrituras, ellos desde el momento en que se convirtieron a Cristo empezaron a leer las Escrituras diariamente. Y con ese ejemplo en mi hogar, he leído a través de las Escrituras ya no sé cuántas veces. No hay una sola forma correcta de hacerlo, pero si sé que mi necesidad es mucha. Entonces trato de entrar una mega dosis de las Escrituras dentro de mi sistema.

Cuando te resfrías, ¿has visto como te dicen que tomes mucha vitamina C y equinacea y que bebas mucha agua? Bueno ese es un ejemplo de lo que debes hacer con la Palabra, empiezas a meterla de forma masiva en tu sistema.

Bueno, si como estilo de vida estás consumiendo la Palaba de Dios, entonces no carecerás de reservas. Y los retos, y el dolor, y las heridas que vienen con la vida, porque vendrán (no puedes evitarlos), en la medida en que vengan a tu vida, tendrás la habilidad para responder a esos problemas porque tu corazón está aferrado a la verdad. Y eso no sucede de la noche a la mañana. No hay atajos para esto. Es un estilo de vida, muy parecido a la dieta física.

Una cosa es empezar una dieta de comida saludable por seis meses —lo cual no es una mala idea— pero sería mucho mejor si realmente te interesara tu condición general, tu condición física general; si te interesaras por tener un estilo de vida saludable.

Acabo de hacer un gran cambio en mi estilo de alimentación, y estoy comprometida en eso, no solo por un corto período de tiempo pero si el Señor lo permite, por el resto de mi vida. Y lo acabo de decir, así que ahora estoy obligada a hacerlo Pero sé que eso es lo que necesito y sé que eso es lo que va a hacer la diferencia. Ha sido un cambio drástico, pero sé que si lo hago solo por un poco de tiempo no habrá mucha diferencia. Tiene que ser una meta a largo plazo. Y eso es difícil.

El meternos en la Palabra de Dios cada día y dejar que ésta nos ministre y que nos lave es difícil. Estamos ocupadas y el tiempo para ello nunca llega. Necesitamos tomar decisiones, necesitamos ser responsables. Esto significa que algunas veces fallaremos — en ocasiones, o muchas veces— pero debemos levantarnos y continuar otra vez y decir, “No es una carrera de corta distancia la que estoy corriendo, es un maratón; es a campo traviesa; esto es algo a largo plazo”.

Estoy decidida a hacerlo y necesitamos comprometernos con ayudarnos unas a otras. Este es el compromiso que creo que realmente nos dará la gracia para obtener la sanidad de nuestras emociones dañadas y que nos dará las reservas para responder cuando nuestras emociones sean retadas.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss está en medio de una de las series tituladas “Qué hacer cuando la vida duele”. Miembros de nuestra audiencia le han hecho a Nancy algunas preguntas difíciles. Aquí está ella respondiendo a la pregunta: ¿Qué haces cuando tus problemas parecen ser más reales que la Biblia?

Nancy Leigh DeMoss : Ahí es cuando tenemos que aconsejar a nuestro corazón de acuerdo a la Palabra de Dios. Tienes razón… A veces nos vemos en esa situación cuando valoramos mucho nuestras emociones. Nos volvemos muy débiles espiritualmente. El problema es que nos hemos acostumbrado a pensar que lo que sentimos es real, y es porque le hemos dado mucha importancia a nuestras emociones. Y muchas veces mis sentimientos no tienen conexión con la realidad.

Ahora bien, no es que las circunstancias no sean reales. Hay cosas que son dolorosas, hay cosas que son difíciles y hay retos. No es que estemos exagerando, bueno, aunque a veces sí somos emocionales sin razón. Pero a veces realmente hay razones relacionadas con nuestra salud, o con tiempos de pérdida y de sufrimiento.

El otro día estaba yo hablando con alguien acerca del número de funerales a los que he asistido durante mi vida; llorando con personas de mi propia familia, o junto a otras familias; experimentando pérdidas que van desde personas ancianas hasta bebés pequeños… Cosas que son inexplicables y difíciles de comprender cuando se trata de alguien cercano.

Esas son emociones naturales y no son necesariamente pecaminosas o malas. Lo que está mal es dejar que estas emociones dicten la forma en que voy a vivir o dejar que esas emociones me lleven a creer algo que no es verdad. El hecho de que esté sufriendo, que sienta perdida o que sienta dolor, no significa que Dios no está interesado, no significa que no voy a sobrevivir. Tal vez sienta que no voy a sobrevivir esto, pero eso no es verdad.

El hecho de que yo me sienta mal no es necesariamente malo o pecaminoso. Tal vez haya circunstancias que realmente me hagan sentir mal. Lo que es pecado es cuando yo permito que mis emociones sean las causantes de empezar a pensar cosas que no son verdaderas, y entonces que yo alimente esos pensamientos para después empezar a actuar en base a mis sentimientos.

Personalmente, muchas veces me tengo que obligar a mí misma a enfrentar los problemas y cuando no puedo hacerlo por mí misma —y ciertamente he estado ahí— he pedido a Dios que me rodee con personas que me ayuden a hacerlo. Porque para eso es el cuerpo de Cristo.

Durante esos tiempos es muy bueno tener una amiga misericordiosa o un amigo misericordioso; que pueda poner sus brazos alrededor tuyo y decirte “¿Sabes qué? Estarás bien, tú vas a sobrevivir”.

Pero te digo algo, por la manera en que estoy constituida y por mi forma de ser, en esos momentos, también necesito personas que puedan venir a decirme “Piensa solamente en lo que es verdad”. Personas que me reten y que me obliguen a enfrentar la verdad.

Y también ha habido ocasiones en las que he dejado que mis emociones se salgan de control. Te digo algo sobre mis emociones: si les doy una pulgada, se toman una milla. Y hay algunos pensamientos y sentimientos que no puedo darme el lujo de soltar.

El problema es como que a nosotras nos gusta vivir con esas emociones. Queremos alimentarlas. Queremos saborear otra vez esos pensamientos. Queremos pensar y pensar sobre ese dolor. Tenemos que llegar a ser disciplinadas espiritualmente y decir “Yo no puedo permitirme a mí misma continuar teniendo malos pensamientos en contra de esa persona, aunque lo que me hicieron sin duda alguna fue muy malo. Yo tengo que escoger el camino del perdón.

Recuerdo específicamente una situación en la que yo fui muy lastimada por algo que se dijo durante una reunión en la que yo estaba presente. Era una especie de acusación que fue dirigida hacia mí. Yo sentí que esto era totalmente injustificado; no era verdadero. Venía de alguien cuya aprobación era importante para mí. Esto fue hecho en público en una reunión y yo estaba muy dolida. Solo recuerdo haberme ido a mi casa llorando, me estaba doliendo muy profundamente. Luché por varias horas, hasta la mañana siguiente con este problema.

Una parte de mi (yo no lo hubiera admitido en ese momento) realmente quería estar enojada con esa persona. Quería aferrarme a ello, no quería liberarlo. Pero yo sabía en mi corazón que el único camino a mi libertad era dejarlo ir; escoger el camino del perdón. Creerías si te digo que a la mañana siguiente, durante mi tiempo de devoción — sé que sí lo creerás, porque Dios hace esto muy a menudo— estaba justo leyendo las Escrituras. Estaba en Mateo capítulo 5, en las bienaventuranzas, en el Sermón en el Monte, donde Jesús está hablando sobre el perdón.

Perdón. Él solo dijo, “hazlo”, y te diré que sentía que para mí era como si me estuviera forzando a abrir los dedos de mi puño cerrado, porque yo todavía estaba sintiendo muy intensamente las heridas de aquellas palabras y me sentía muy a la defensiva.

En mi mente estaba imaginándome maneras en las que pudiera aparentar ser espiritual mientras estaba hiriendo a esa persona como me había herido. Y yo quería aferrarme a ello. Quería asegurarme de que esa persona supiera cuánto mal me había hecho y cuánto me había lastimado y para ese entonces mis emociones estaban fuera de control.

Pero la Palabra de Dios me decía “Perdona, libéralo”. Mis sentimientos gritaban lo opuesto: aférrate sujétalo, ataca. En realidad no iba a tener un ataque de gritos, pero conocía algunas formas muy sutiles con las que podía hacer a esta persona sentir dolor. Pero Dios me dijo “NO” y entonces me encontré enfrentándome a una decisión.

Conocí la verdad durante noche anterior, pero no traté con ello inmediatamente sino que lo dejé seguir por horas, y algunas de nosotros hemos hecho esto no solo por horas, sino por semanas; por meses. Yo he estado ahí también. Algunas han vivido por años rehusándose completamente a perdonar. Entonces tus emociones se convierten en el “dios” de tu vida. Tú has quitado a Dios de Su trono —no que a Dios se le pueda quitar de Su trono— pero en tu vida tú estás actuando como si Él no fuera Dios.

Bueno, pues me acerqué a mi silla donde paso mi hora de comunión íntima con Dios, y me arrodillé allí y solo con un acto de mi voluntad dije “Yo perdono, lo dejo libre. Estoy cediendo el derecho de alimentar este dolor. Estoy cediendo el derecho de continuar viviendo en esto. Estoy cediendo el derecho a mi reputación, a lo que esta persona o cualquier otra persona de ese salón puedan pensar de mí. Me rindo por completo. Estoy dejando ir, liberando a esa persona”.

Y después, por supuesto, lo que más nos ayuda con esto, especialmente cuando esto involucra personas que nos han lastimado, es dar un paso más allá: cuando devolvemos bendición por maldición; cuando buscamos formas de invertir en las vidas de aquellas personas que nos han lastimado, buscando ver cómo esa persona nos habló de esa forma mostrando su necesidad de ser ayudada, y esto es lo que se ha revelado.

Por eso es que Romanos capítulo 12 versículo 20 dice “Si tu enemigo…” Esta hablando aquí acerca de regresar bendición por maldición. Entonces nos dice que vayamos un paso mas allá. “Si tu enemigo tuviere hambre dale de comer”.

Está diciendo realmente, “Tu enemigo está demostrando por la forma en que te ha tratado que él tiene una necesidad en su vida”. Trata de encontrar la forma de saber cuál es esa necesidad. ¿Está hambriento? ¿Está sediento? ¿Alguna vez, él o ella han recibido una bendición en su vida? ¿Qué necesidad están manifestando? Y después pídele a Dios que te muestre como puedes ser un instrumento de ayuda para llenar esa necesidad.

Tú puedes llegar a ser un instrumento de sanación en la vida de esa otra persona, pero yo creo que el poder está en como eso nos sana también a nosotros. Nos está liberando. En la medida en que empiezas a orar por aquellos enemigos, por aquellas personas que te han dañado; en la medida que oras por las bendiciones de Dios en las vidas de ellos, para hacerles bien, para amarlos, para bendecirlos, te darás cuenta que ya no puedes continuar odiando a la persona por quien estás orando.

Tú no puedes estar por un lado alimentando el enojo, los celos, la hostilidad, o los sentimientos competitivos y a la misma vez, orar para que Dios bendiga a esa persona. No hay espacio en tu mente para ambos pensamientos al mismo tiempo. Entonces reemplaza —desplaza y reemplaza— la negatividad, el enojo, la amargura, el resentimiento y las emociones fuera de control por pensamientos que son puros, verdaderos y buenos . A medida que inviertes en la vida de esa persona, Dios te libera de las ataduras de esas emociones.

Carmen: Este útil mensaje de Nancy Leigh DeMoss es parte de la serie Qué hacer cuando la vida duele.

El programa de hoy es un buen ejemplo de la misión de Aviva Nuestros Corazones. Estamos ayudando a las mujeres a encontrar libertad, plenitud y abundancia de frutos en Cristo. Sabemos que tú puedes ser liberada de la amargura sin importar qué situación dolorosa hayas tenido.

Tal vez conozcas a alguien más que esté pasando por una situación dolorosa en estos momentos, y quizás te gustaría compartir esta serie como una fuente de ayuda para ministrarles gracia a ellos en su hora de necesidad.

Nancy : Recientemente recibí una nota de un oyente masculino en Canadá él nos dijo:

“Sé que tu ministerio está orientado a las mujeres, pero he sido muy motivado por Aviva Nuestros Corazones, algunas veces las cosas se han visto muy sombrías y siempre hubo aliento para mí. No puedo apoyarlos económicamente pero están en mis oraciones.

No les puedo decir cuánto significan para mí esas oraciones de nuestros oyentes. Estamos absolutamente impedidos de hacer cualquier cosa sin la ayuda del Señor, por eso necesitamos tanto de que nuestros oyentes me presenten a mí y a este ministerio delante del Señor.

Quizás el Señor te tiene a ti en un lugar donde sí puedes aportar para Aviva Nuestros Corazones, puedes hacer una contribución en línea visitándonos en AvivaNuestrosCorazones.com o puedes llamar al 1-800-569-5959 desde los Estados Unidos o Canadá. Si llamas asegúrate de pedir que tu ofrenda se aplique al ministerio hispano.

Carmen: Bueno Nancy Leigh DeMoss estará de regreso para continuar con esta serie ella cubrirá muchos temas prácticos como que hacer cuando tu esposo te está lastimando, por favor continúa acompañándonos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demos es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

2/2 – Preparados para la batalla 

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La batalla después de la batalla

2/2 – Preparados para la batalla

Carmen Espaillat : Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/preparados-para-la-batalla/

Nancy Leigh DeMoss: Vas e impartes un estudio bíblico, Dios obra de una manera maravillosa y las vidas de las personas están siendo impactadas y animadas. Pero luego llegas a casa y le gritas a tus hijos. Pero ¿Cómo puede esto suceder? Pasa porque no estamos preparadas para la batalla después de la batalla. No te sorprendas.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora de “Mentiras que las mujeres creen, Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. ¿Alguna vez has estado sorprendida por tu propia inconsistencia? Un día estás caminando en comunión estrecha con Dios y el próximo estás impaciente, preocupada. ¿Por qué somos así? Nancy nos va a hablar acerca de esto como parte de la serie, La batalla después de la batalla.

Nancy: Hemos estado hablando esta semana acerca de las batallas espirituales que enfrentamos. Estamos viendo un texto, Génesis capítulo 14, donde Abraham enfrentó una gran batalla contra algunos reyes poderosos, pero Dios le dio una gran victoria, igual como Dios nos permite a nosotras tener victoria en algunas de las batallas que enfrentamos.

Y en el programa anterior vimos una segunda parte de este pasaje donde él llega a casa luego de la batalla, habiendo conquistado y habiendo tenido exitoso en derrotar estos poderosos reyes del Oriente para poder rescatar a su sobrino Lot, quien era un prisionero de guerra. Ahora Abraham regresa a casa, victorioso, probablemente regocijado y definitivamente exhausto. Este había sido un tiempo agotador en su vida. Él ahora enfrentará lo que yo llamo la batalla después de la batalla.

He sugerido frecuentemente porque lo he visto en mi propia vida que la batalla más estratégica, la batalla más crucial y a la que nosotras somos más vulnerables, que tenemos más probabilidades de perder no es la gran batalla visible donde todo el mundo está orando por nosotras o animándonos, y donde la adrenalina fluye en nosotras. Estamos en dependencia de Dios y ganamos esa batalla por Su gracia. Pero cuando llegamos a casa, volvemos a las realidades del diario vivir, y nos damos cuenta de que no estamos preparadas para vivir la batalla después de la batalla.

Cuando Abraham, o Abram como es llamado en el pasaje, regresó a su casa, el versículo 17 nos dice que «salió a su encuentro el rey de Sodoma en el valle de Save, es decir, el valle del Rey». Hay dos reyes en este pasaje. El rey de Sodoma es el primero que conocemos.

Como hemos estudiado en este pasaje, sabemos que Sodoma y Gomorra eran lugares llenos de pecado, así que pienso en el rey de Sodoma como la representación de los enemigos que enfrentamos en este mundo, en el sistema del mundo, nuestra carne, los deseos naturales de nuestra carne y Satanás mismo. Estos son todos enemigos con los que lidiamos día tras día.

Todo lo que el versículo 17 nos dice es que el rey de Sodoma salió a su encuentro. Antes de que nos den alguna explicación de lo que sucedió en ese encuentro con el rey de Sodoma, hay otra descripción de otro rey que sale a encontrarse con Abraham. El segundo rey es Melquisedec, rey de Salem. El rey de Sodoma sale a encontrarse con Abraham, pero antes de hablar con ese rey, Abraham tiene un encuentro con el rey de Salem. Él necesitará urgentemente este encuentro con el rey de Salem para estar preparado para hacer negocios y ganar la batalla después de la batalla con el rey de Sodoma.

Melquisedec es un nombre con el que probablemente estás familiarizada si has estudiado el Antiguo Testamento y el libro de Hebreos. Melquisedec sale a encontrarse con Abraham justo en el momento necesario. Déjame decirte que Dios sabe exactamente cuándo enviar los recursos que necesitamos para que salgamos victoriosas en la batalla después de la batalla.

El nombre Melquisedec significa «rey de justicia». Su nombre significaba «rey de justicia» y él era el rey de Salem que significa «el rey de paz». El rey de justicia y de paz.

Muchos comentaristas están de acuerdo en que esto probablemente fue lo que los teólogos llaman una “teofonía” que es una aparición en el Antiguo Testamento de Jesucristo pre-encarnado antes de Su venida al mundo como hombre. Cristo, quien es nuestro gran Sumo Sacerdote y nuestro gran Rey, el sacerdote-rey. También tenemos referencias de paz y justicia a través de toda la Biblia.

El Salmo 85 el versículo 10 nos dice que “la justicia y la paz se han besado”. ¿A quién se refiere? se refiere a Cristo tenemos justicia y paz. El Salmos 72 el versículo 3 nos dice que la paz viene con la justicia.

Antes de este momento, de este punto en la historia, es posible que Abraham no hubiera conocido a otros creyentes. Él estaba muy solo como creyente, así como tú lo pudieras estar en tu trabajo, en tu familia o en el mundo donde vives. Puedes pensar que andas sola en tu caminar con Dios o sentir que lo estás. Es algo hermoso ver como Dios usa este encuentro con el rey de Salem para fortalecer su fe y ministrarle gracia a Abraham en un momento de necesidad y darle el aliento que va a necesitar para enfrentar al rey de Sodoma.

Noten que Abraham no trata con el rey de Sodoma hasta no haber hablado antes con el rey de Salem, que es una figura de Cristo. Él es quien nos dará la gracia que necesitamos para lidiar con nuestros enemigos en el mundo, con nuestra propia carne y con el diablo. Es este encuentro con el rey de Salem que prepara a Abraham para tratar con el rey de Sodoma y ganar la batalla después de la batalla.

Vemos en el versículo 18 que dice: “Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; él era sacerdote del Dios Altísimo. Y lo bendijo”. Melquisedec bendijo a Abraham y dijo “Bendito sea Abraham del Dios Altísimo creador del cielo y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano. Y le dio Abraham el diezmo de todo” (versículos 18- 20).

Y ahora vamos a profundizar en estos versículos y determinar qué fue lo que el rey de Salem le proveyó a Abraham para ayudarlo a ganar la batalla después de la batalla. La Escritura dice que él sacó pan y vino. Lo obvio es que él suplió refrigerio físico y alimento físico. Abraham estaba muy agotado. Dios se encargó de suplir sus necesidades físicas.

Pero creo que hay una figura más profunda aquí que el pan y el vino. Es una imagen de comunión, de hermandad, de relación. Probablemente fue el único creyente que conoció, con excepción de su esposa, y estaba solo en un mundo impío. Pero Dios puso a alguien en su camino para decirle “No eres el único creyente. Puedes tener comunión. Hay un cuerpo aquí y vamos a participar juntos”.

Cuando leo este pasaje, pienso en Apocalipsis capítulo 3 en el versículo 20 donde se nos dice que Cristo vendrá y cenará con nosotros y nosotros con Él. Él quiere tener comunión y una relación estrecha con nosotras. La relación que Cristo nos ofrece con Él mismo es la que nos animará cuando salgamos y nos enfrentemos con los enemigos de este mundo.

Entonces veo en este cuadro un anticipo de la Cena del Señor, donde se ofreció por primera vez una comunión apuntando hacia el futuro como un tipo del día cuando Cristo diría, “Este es mi cuerpo que es molido por ti. Esta es mi sangre la cual fue derramada por ti. Quiero que coman de él. Te fortalecerá. Te nutrirá. Te redimirá, y será tu vida” (ver Mateo 26:26-29).

Luego vemos que Melquisedec bendice a Abraham. Él le recuerda a Abraham el Nombre de Dios y el carácter de Dios. Cuatro veces en el pasaje vemos referencia a El Eyon. Ese es el nombre hebreo de Dios que significa “Dios Altísimo”. Melquisedec está diciendo “Dios es el rey soberano sobre todos los reyes terrenales, los poderosos y todas las circunstancias”. El Eyon, el Dios Altísimo, es el dueño del Cielo y de la Tierra.

¿Cuál era la implicación de esto para Abraham en aquel momento? La implicación era “Abraham, tú perteneces a Dios porque Él posee todas las cosas en el Cielo y en la Tierra, todo este botín, todos estos despojos de la batalla le pertenecen a Él. Dios es el dueño del Cielo y de la Tierra. No son para ti. Son de Dios”. Le pertenecen a Dios.

Dios es el Dios Altísimo. Esto debió animar a Abraham, al recordar que si temía a las represalias de los reyes del Oriente, Dios era el Rey sobre todos los reyes y sobre todos los poderes de este mundo.

Entonces Melquisedec guió a Abraham a adorar a Dios. “Bendito sea el Dios Altísimo”. No puedes exaltar a Dios y exaltarte a ti misma al mismo tiempo. De hecho, Melquisedec le recordó a Abraham de quien había sido la victoria, no fuera a ser que Abraham pensara en tomarse el crédito para sí mismo. Melquisedec le dijo: “Bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano”. Solo un recordatorio.

Pero todos necesitamos esos recordatorios. “Abraham, tú no ganaste esta batalla. Esta batalla no fue ganada en tus propias fuerzas. Esta batalla fue ganada en las fuerzas del Señor. Tú se lo debes todo a Él. Todo el crédito, toda la gloria es de Él. Ni se te ocurra tomarte el crédito. Acuérdate quién obtuvo la victoria”.

Después de esto, Abraham le da a Melquisedec una décima parte de todo, un diezmo sugiriendo primero agradecimiento a Dios por haber ganado esta victoria para Él. Y luego un reconocimiento de que los cielos y la tierra son de Dios, de que Él es el dueño de todo y que nada de esto me pertenece a mí; cualquier bendición que haya recibido proviene de Dios.

Así qué en este encuentro con el rey de Salem, Melquisedec, el rey de justicia, el rey de paz, un tipo, una imagen, tal vez hasta una aparición de Cristo mismo, Abraham es fortalecido. Abraham es animado. Y se le recuerda de dónde vino y quién es él. También se le recuerda quién es Dios. Y él es bendecido y va a necesitar todo lo que ha recibido en este encuentro para poder enfrentar al rey de Sodoma, quien no se ha ido.

El rey de Sodoma no se irá de tu vida. Mientras vivas en este planeta, vas a tener que enfrentar el mundo, la carne, y al diablo —nuestros tres enemigos—hasta que lleguemos al Cielo. No trates de batallar con el rey de Sodoma. No trates de negociar con el rey de Sodoma. No trates de enfrentar la batalla después de la batalla hasta no haber tenido un encuentro con el Señor Jesús.

Ahora, yo sé que después de los tiempos de mayores victorias espirituales para mi vienen los tiempos de mayor vulnerabilidad, los tiempos de mayores tentaciones, los tiempos donde estoy más propensa a ceder ante los deseos de mi carne.

Y es por esto que después de esas grandes victorias visibles necesito asegurarme de que tengo tiempo a solas con el Señor, necesito asegurarme de estar en Su presencia, de tener comunión con Él y dejar que Cristo ministre fortaleza, gracia y alimente mi corazón; tener comunión con Él y dejar que Él tenga comunión conmigo, participar de Él por la fe y que se me recuerde quién es Dios, que Él es el Dios Altísimo, quien posee los cielos y la tierra, que yo le pertenezco a Él y que todo lo que tengo y que todo lo que ha sido ganado en esta victoria espiritual, nada me pertenece, todo es de Él.

Tener esa reunión con el Rey de Salem, esa reunión es generalmente una reunión en privada. No toma lugar con muchas personas. En una multitud es precisamente cuando necesito alejarme de la multitud, alejarme de las actividades, de las reuniones, negocios, responsabilidades y estar a solas con el Señor, de rodillas en Su presencia, para que me fortalezca para la reunión con el rey de Sodoma.

Génesis capítulo 14 versículo 21 dice: “Y el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas (los prisioneros de guerra) y toma para ti los bienes”.

Y aquí hay una pista. En la batalla después de la batalla, el rey de Sodoma, que es la imagen de los diversos enemigos que enfrentamos: el mundo, la carne, el diablo, siempre nos dirán que seamos tomadores, que tomemos cosas. “Te mereces un descanso hoy. Has trabajado tan duro. Todos deberían ser muy buenos contigo ahora. Tus hijos deben simplemente callar y obedecerte, y decir que eres maravillosa, y hacerte la vida más fácil porque has luchado tan duro en esta batalla. Toma para ti».

Nota lo que Abraham hizo en el versículo 20, justo el versículo anterior. Él le dio a Melquisedec una décima parte de todo. Así es la gracia. Esa es la manera de Dios, ser una dadora. Tú dices “Ya he dado tanto, no puedo dar más”. Yo he estado ahí. “Es tiempo para que alguien me dé a mí ahora. Estoy cansada, gastada, exhausta. No tengo nada más que dar”. El camino de la gracia nos dice que sigamos dando, que Dios va a seguir renovándonos para que puedas seguir dando.

En cambio el camino de la carne, el camino del mundo, el camino del diablo, el camino del rey de Sodoma dice: “Toma algo para ti. Toma un receso. Toma el crédito. Toma la oportunidad para complacer tu carne. Te lo mereces. Peleaste tan duro en esta batalla”. Esto es ahora la batalla después de la batalla, y la tentación es tomar parte de los bienes para ti.

Pero Abraham rehúsa aceptar la oferta. Él le dice en el versículo 22 al rey de Sodoma, “He jurado al SEÑOR, Dios Altísimo [El Elyon], creador del cielo y de la tierra que no tomaré ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa tuya, para que no digas: «Yo enriquecí a Abram” (versículos 22-23).

Abraham no acepta la oferta del rey de Sodoma. Él se niega a satisfacerse después de la batalla. Él ha sido fortalecido en su reunión con el rey de Salem. Él puede decir “No gracias. No necesito los bienes”. ¿Por qué? “Porque pertenezco a El Eyon, el dueño de los Cielos y la Tierra. Él es mío. Todo en Él es mío. Soy suyo. Él es mi dueño. Todo es de Él. No necesito todos estos bienes que me puedes ofrecer. No tengo que ceder a tus peticiones. No acepto tu oferta”.

Ahora, él pudo haberse justificado de muchas maneras — de las mismas maneras en que yo me justifico al complacer mi carne después de haber entregado todo en una gran batalla. Pero él está dispuesto a resistir al rey de Sodoma, y una de las razones es porque había hecho un pacto ya con Dios.

Él dice: “He jurado al SEÑOR, Dios Altísimo, creador del Cielo y de la Tierra que no tomaré ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa tuya”. Él había hecho un pacto. Es por esto que es tan importante que él haya tenido esa reunión con el rey de Salem antes de haber hablado con el rey de Sodoma.

Haz un pacto con Dios acerca de los límites que Dios está poniendo sobre ti, acéptalos y ríndete a ellos antes de reunirte con el rey de Sodoma . Te puedo decir que después de entregarle todo al ministerio, trabajar, estudiar, enseñar, aconsejar, escribir— cuando regreso de estas batallas—cuando termino un libro, o finalizo una conferencia, o grabo una sesión, hay tres cosas que quiero hacer. No son nada espirituales. Quiero dormir, quiero comer y quiero ver televisión.

Muchas veces dormir es lo que debo hacer. Otras veces comer es lo correcto. Pero yo quiero abusar de ello. Yo quiero satisfacer los deseos de la carne más allá de lo que realmente necesito. Si lo hago, me doy cuenta que pierdo la batalla después de la batalla.

Uno de esos pactos que he hecho y que ha sido de mucha ayuda para mí en el ministerio al cual Dios me ha llamado es que no veo televisión cuando estoy sola. Para ti, tal vez eso no es de mucha importancia, especialmente si no vives sola. Pero para mí, eso ha venido a ser algo importante. No es una cosa legalista. Ha sido una gran bendición y una protección.

¿Sabes cuántas noches he pasado sola en habitaciones de hoteles luego de momentos llenos de emoción, momentos fructíferos, de un ministerio bendecido y mi carne lo que quiere es comer en exceso y satisfacer mis deseos? Pero lo que necesito en ese tiempo no es lo que la televisión, el rey de Sodoma, me va a ofrecer. Lo que necesito es lo que el rey de Salem ofrece. Necesito ser restaurada. Necesito reponerme. No consigo reponerme con la televisión. Necesito reponerme llenándome de la Palabra de Dios, del Espíritu de Dios y de la gracia de Dios.

Por lo tanto, habiendo hecho un pacto con el Señor, y al decirlo tanto públicamente me siento muy responsable, por lo que ni siquiera enciendo la televisión. Eso no es una opción para mí. Ya sabes… vienen los Juegos Olímpicos, las elecciones, las guerras y todo tipo de cosas. Y la gente te dice míralos. Yo les digo, con muy pocas excepciones a lo largo de los años, y cuando lo hago, me siento que tengo que rendir cuentas, «No, gracias.» No puedo hacerlo, no cuando estoy sola. Mi carne no puede ganar la batalla.

Tal vez esto no sea de gran importancia para ti pero si lo es para mí. Por eso he tenido que hacer este pacto. Hacer el pacto me prepara para la batalla después de la batalla. Eso no quiere decir que no he perdido muchas otras batallas después de la batalla. Estaba un poco indecisa sobre si grabar este material esta semana, porque expuse este mensaje hace varias semanas en una conferencia en una versión más corta un sábado en la mañana. Había estado ministrando la semana entera y llegue a casa, así como Abraham después de una gran batalla. Estaba extremadamente cansada.

Al día siguiente me encontré de varias formas haciendo exactamente lo que había dicho a todo el mundo que no hiciera en el mensaje de la batalla después de la batalla. Dejé que mi carne controlara mis reacciones y mis respuestas. Me dejé seducir por mi carne. No en maneras que eran necesariamente pecaminosas, sino en maneras que se volvieron pecaminosas para mí porque dejé que mi carne guiara mi vida. Estaba complaciendo mis deseos y no tomé el tiempo que necesitaba para reunirme con el Rey de Salem, antes de que el rey de Sodoma viniera por mí. Necesitaba la renovación que solo el Rey de Salem me podía dar en ese momento.

Pero porque no tomé ventaja de la necesidad y la oportunidad de reunirme con el Rey de Salem, me encontré en un lugar donde tuve que volver al Rey de Salem y decirle “Por favor restáurame. Refréscame. He sucumbido ante el rey de Sodoma. He dejado que mi carne gobierne mi vida en estos últimos días”.

La tentación es bajar la guardia, pensar que merecemos tomar algo para nosotras después que hemos dado todo. Así que mientras vemos este pasaje, déjame hacer algunas observaciones.

No te sorprendas cuando el rey de Sodoma venga a reunirse contigo después de una victoria. Espéralo. Recuerda que puedes tener la victoria en una batalla cuando todos te ven pero ser derrotada en una batalla privada que viene luego de la batalla pública.

La batalla después de la batalla puede ser tu mayor prueba de tu fe y es aquí cuando muchos creyentes pierden. Sin embargo, tarde o temprano, si pierdes estas batallas privadas y cedes satisfaciendo tu carne en privado, te vas a dar cuenta que no tienes la fuerza y ni la gracia de Dios para ganar entonces esas batallas grandes públicas.

Por eso, no respondas al rey de Sodoma—la carne, el mundo, el Diablo— hasta no haber tenido un encuentro primero con el Rey de Salem.No trates de ganar en tus propias fuerzas. En ese momento recuerda que el Rey de Salem te dará todo lo que necesitas para enfrentar al rey de Sodoma.

Jesús mismo te ministrará luego de la batalla. Él te ministrará por Su Nombre, el Rey de justicia, el Rey de paz. Te ministrará proveyendo refrigerio, alimento, comunión y una íntima relación. Te bendecirá y te recordará quién es Dios— El Eyon, el dueño del cielo y de la tierra.

• Te recordará que no tienes que ceder ante tu carne porque tienes todo. No tienes que tomar lo que el mundo te ofrece, que es realmente un sustituto barato de lo que ya es nuestro en Cristo.

• Te recordará quién ganó la victoria. Al hacer esto, Él te protegerá del temor.

• Te protegerá del orgullo.

• Entonces podrás, con el poder y las fuerzas de ese encuentro con el Rey de Salem, enfrentar al rey de Sodoma y ganar no solo la gran batalla, sino también la batalla después de la batalla.

Carmen : Esta es Nancy Leigh DeMoss con la serie La batalla después de la batalla.

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Esperamos que tengas un bendecido fin de semana y que te goces junto a los santos el Día del Señor. Te esperamos de vuelta el lunes. Nancy comenzará la serie “Qué hacer cuando la vida duele”. Si conoces a alguien que está pasando por momentos difíciles, invítala a conectarse a este programa a partir del lunes.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries… y mi mamá es una mujer verdadera.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/2 – Tú nunca estás sola

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La batalla después de la batalla

1/2 – Tú nunca estás sola

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/tu-nunca-estas-sola/

Carmen Espaillat : Aquí está Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: Pienso que muchas veces, cuando presentamos el Evangelio a las personas, los prejuiciamos, al sugerir que en la vida cristiana, cuando vienes a Cristo, vas a experimentar alegría, paz, felicidad y que todo será maravillo. Aunque no lo decimos necesariamente de esa forma, la implicación es que tu vida es dura ahora, pero cuando vengas a Jesús tu vida será fácil.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con la autora del libro “Mentiras que las mujeres creen”, Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy Nancy inicia una serie titulada La batalla después de la batalla; y ella retomará esta idea: A veces se les comunica a las personas, que cuando conocen a Cristo, instantáneamente, serán liberados de todos sus problemas.

Nancy Leigh DeMoss: Las personas entonces, algunas veces vienen a Cristo con algunas impresiones falsas o equivocadas y antes de que haya pasado mucho tiempo en su vida cristianos, ellos mismos se encuentran en medio de una batalla. Creo que si no están preparados para la batalla, esto puede ser bastante desilusionante. La batalla tiene lugar en muchos frentes, pero hay una gran cantidad de ilustraciones de guerras en la Escritura.

He hablado acerca de ser soldados. Ahora bien, confieso que, como mujer, que pienso que, “La batalla es el tipo de cosas que los hombres deben hacer”. Mi instinto es querer estar detrás de la escena y en el hogar. Pero si eres una hija de Dios, la Escritura dice, que estás en una batalla, y habrá ocasiones en que te encontrarás en la línea frontal de esa batalla.

Necesitamos entender algo de lo que implica esa batalla, quién está involucrado, cuáles son las partes y cómo funciona. No vamos a entrar en detalle sobre eso en esta sesión, pero quiero que veamos un pasaje del Antiguo Testamento que nos da una idea de algunos de los enemigos que enfrentamos y algunas de las maneras y los medios que Dios nos ha dado para combatir, para derrotar y superar esos enemigos.

Te pido que vayas por favor en tu biblia a Génesis capítulo 14. Y a medida que vamos avanzando en el texto, notaremos que Abraham, ha sido elegido por Dios. Él ha sido sacado de su trasfondo idólatra y pagano y ha sido escogido por Dios para ser el padre de un nuevo pueblo, una nación apartada por Dios, la raza judía—de donde vendría el Mesías.

En esta porción, que es un pasaje oscuro en la vida de Abraham, él enfrenta dos batallas. Ahora bien, una de ellas se describe dando a conocer ciertos detalles, esa es la batalla evidente. Esa es la batalla mayor. Capacitado por el poder de Dios, Abraham obtiene una victoria decisiva e impresionante en esta batalla.

Pero a esa batalla primera y muy evidente fue seguida, como veremos mañana, por otra batalla que he llamado “la batalla después de la batalla”. Esa segunda batalla fue más privada que pública. Fue más sutil. Pero creo que el resultado de la segunda batalla, fue aún mucho más estratégico y crítico que la victoria de la primera.

Así que empecemos con el versículo 1 de Génesis capítulo 14. Ahora, no leeré todos estos versículos, pero los versículos del 1-12 nos dan los antecedentes sobre la batalla principal, la batalla que se peleó comenzando el versículo 13. Entonces, echemos un vistazo a los primeros 12 versículos. En el versículo 1, tenemos a 4 reyes del Oriente, reyes de ciudades-estados o de ciudades-naciones, quienes se reunieron en una confederación. Entonces, esta es una confederación de cuatro reyes.

Uno de ellos, como notarán, se llamaba Quedorlaomer. Es un nombre largo, y es bastante difícil de pronunciar. Así que lo vamos a llamar el rey Quedor, a medida que voy leyendo el pasaje. Así que, hablaremos solamente acerca del rey Quedor y sus tropas. Él es el rey más prominente en esta confederación, tal y como se evidencia en el versículo 1. Son cuatro reyes encabezados por el rey Quedor.

Luego en el versículo 2, ellos hacen guerra contra cinco reyes, cuyos nombres no podemos ni siquiera pronunciar. En estos cinco reyes están incluidos los reyes de dos ciudades que reconocerás, los reyes de Sodoma y Gomorra. Así que, hay una batalla entre los cuatro reyes y los cinco reyes. El rey Quedor, sobre los cuatro reyes y, por el otro lado, los reyes de Sodoma y Gomorra junto a otros tres reyes. Estas dos confederaciones se enfrentan cara a cara. El rey Quedor y sus aliados ganan la batalla y conquistan a los cinco reyes por un período de doce años.

Pero en el año decimotercero, leemos esto en el versículo 4, los reyes de Sodoma y Gomorra y sus aliados se rebelan y deciden, “Hemos soportado esto por mucho tiempo. No continuaremos siendo vasallos del rey Quedor”. Así que ellos se rebelaron.

Pues bien, el rey Quedor no se va a resignar con esto. Él y sus aliados se preparan e inician una serie masiva de batallas. Arrasan por todo el Oriente. Realmente, lo que ves en los versículos 5, 6 y hasta el 9 es que ellos conquistan todo a su paso. Ellos fueron reyes victoriosos. Quiero decir, esta es una poderosa alianza militar que conquista todo a su paso. Finalmente, se dirigen a estas naciones confederadas que incluían a Sodoma y Gomorra y vencen a aquellas naciones también. Ellos salen victoriosos.

Ahora bien ¿por qué detallo todo esto? ¿Por qué la Escritura hace referencia a todos estos detalles? Porque cuando Abraham se involucra, veremos que la tarea que él enfrenta al tomar al rey Quedor y sus ejércitos, es una tarea formidable. Es una tarea casi imposible. El rey Quedor y sus aliados habían conquistado toda la región. Es decir, nadie había sido capaz de oponer resistencia contra ellos.

El rey Quedor y su grupo se apoderan del rey de Sodoma y del rey de Gomorra. Toman estas ciudades-estados como rehenes. Toman a sus hombres como prisioneros de guerra. Luego ellos se marchan a celebrar y hacen fiesta. Bajo su poder están todos estos prisioneros de guerra. Esto es lo que ocurre en los versículos del 1-12.

En el versículo 11 dice, “Entonces, tomaron [estos son los cuatro reyes, el rey Quedor y su grupo] todos los bienes de Sodoma y Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron”.

Ahora el versículo 12 dice: “Y tomaron también a Lot”. ¿Se te hace familiar ese nombre? ¿Qué hace Lot en Sodoma? Bueno, como sabemos por el versículo 12 Lot, quien era sobrino de Abram (hijo de un hermano de Abram), había hecho una elección, una elección pobre, una elección necia, basada en valores terrenales, valores temporales, al ir a una tierra que aparentemente lucía atractiva y placentera. Él fue y estacionó su tienda, si se pudiera decir eso, estacionó su tienda cerca de Sodoma y Gomorra. Podemos darnos cuenta en este capítulo, qué él estaba muy bien establecido en Sodoma, ya que cuando fue conquistada, él también fue tomado como prisionero de guerra.

Entonces en el versículo 12: “Y tomaron también a Lot, sobrino de Abraham, pues él habitaba en Sodoma”, para este tiempo él ya estaba viviendo en Sodoma, “Con todas sus posesiones, y partieron”.

El versículo 13, nos dice que alguien escapa y le informa a Abraham. “Y uno de los que escaparon vino y se lo hizo saber a Abraham el hebreo”. Esa es la primera vez en La Escritura donde se utiliza la palabra hebreo. Ellos le informaron que Lot, su sobrino, había sido capturado.

Nos ayuda a entender en este contexto, que para este tiempo Abraham estaba en sus ochenta. Pero vemos en Abraham, a alguien que es un hombre de Dios. Él ha sido elegido por Dios. Él ha sido elegido por Dios para un propósito. Él está muy consciente de su relación con Dios y del hecho de que él está en esta tierra por una razón. Él no puede solo sentarse y dejar a su sobrino en esta situación. Él debe hacer algo al respecto. Tú no puedes dejar que el enemigo tome el control de la situación.

Y Abraham sabe debido a su relación con Dios, que a pesar de que es prácticamente el único creyente en el planeta en ese momento, que Dios puede hacer cualquier cosa. Él sabe que está en desventaja, numéricamente hablando en el aspecto humanos, pero porque es un hijo de Dios, es un creyente en Dios, él tiene la omnipotencia a su disposición. Él actúa creo yo, basado en esa fe. Abraham es un hombre de fe.

Cada vez que él se enfrenta a lo imposible y a lo desconocido, no es porque él está desquiciado. No es porque él está fanfarroneando mientras piensa “Yo puedo manejar esto”. Él sabe y él conoce cuáles son sus debilidades. Él sabe cuáles son sus limitaciones. Él está en sus ochenta. Pero Él también conoce a su Dios. Y Él sabe que Dios puede hacer cualquier cosa.

Él no tiene ninguna garantía de que tendrá éxito. Él no conoce el final de la historia como nosotras la conocemos, pero aun así, actúa. Él tiene que intentar este rescate. Es lo que debe hacer porque es lo correcto. Él no puede sentarse y dejar que el mal controle esta situación. Ahora bien, Sodoma y Gomorra eran lugares perversos. Pero allí se encuentra un pariente suyo que ha sido atrapado en la línea de fuego, y él sabe que ese no era el lugar más espiritual para estar. Pero aun así, él ama a este joven y a su familia. Y Él decide actuar de una manera redentora. Así que Él da un paso al frente, y decide hacer lo que tenga que hacer para llevar a cabo este rescate.

Déjame decirte que mientras enfrentamos batallas espirituales, si miramos al enemigo, si ponemos nuestra mirada en las fuerzas y los ejércitos que nos rodean en este mundo, nunca vamos a actuar. Diremos que es imposible. Porque verdaderamente es imposible.

Pero si recordamos de Quien somos, Quien nos ha elegido, a Quien le pertenecemos, Quien nos ha dado Su Nombre y nos ha apartado para Él; si recordamos que pertenecemos a Dios, entonces podremos levantarnos y dar un paso de fe sin garantías de obtener éxito a corto plazo, pero sabiendo que al final de la carrera, mientras actuamos con fe, lo que estamos haciendo esuniéndonos a los brazos con la omnipotenciaDios ganará la batalla.

Llegamos al versículo 14. Nos dice, “Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo”. Aquí aparece una frase interesante, porque Lot no era hermano de Abraham. Lot era su sobrino. Pero esta pequeña frase muestra algo del corazón de Abraham. Lot, fue quien mostró muy poco respeto hacia su tío, quien tomó decisiones temporales, decisiones materialistas, quien tenía distorsionado los valores, tenía una mente mundana y terrenal.

Pero Abraham el hombre de Dios y el hombre de fe, ve a su sobrino como su hermano. Él tiene un corazón para este hombre y está dispuesto a dar unos pasos extraordinarios en una batalla que puede perder, por lo que él sabe, con tal de rescatar a su hermano. Aquí hay una compasión y una preocupación, a pesar de que este hombre era un hombre que se había aprovechado de él.

«Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo, movilizó a sus hombres adiestrados nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y salió en su persecución hasta Dan” (versículo 14). Esta es una historia extraordinaria si tú puedes ver el panorama.

De nuevo, ten en mente que Abraham tiene 80 años o más. No es un jovencito. Tiene a Dios de su lado y eso es lo único que le da esperanza, eso es lo que le da esperanza.

Él inicia la persecución desde Hebrón, que es el lugar donde vive, hasta la zona de Dan, la cual está a 140 millas de distancia. Él toma estas tropas, a estos sirvientes nacidos en su casa y hombres que han venido a acompañarlo armados para la batalla. Eso suena como una multitud, pero esto es nada en comparación con la confederación de reyes del Este. Así qué, aquí esta este viejito de 80 años de edad con sus 318 criados, quienes van a enfrentar esta alianza militar masiva para poder rescatar a su hermano—a su sobrino—Lot.

Dice en el versículo 15 “Él y sus servidores los atacaron de noche, y después de derrotarlos, los persiguieron hasta Joba, al norte de Damasco”. Estos son otras 100 millas más allá de Dan.

Aquí es donde un mapa… por cierto, cuando estás haciendo un estudio bíblico, si tienes un mapa en la parte de atrás de tu Biblia, es bueno que lo uses. Esto hace que la Escritura cobre vida. No tienes que tener un título de seminario—porque yo no tengo uno—para usar esas herramientas. Si solo lees estas palabras en este pasaje y no tienes idea de dónde están ubicados estos lugares, tú pudieras pensar que estaban al doblar de la esquina. Pero no es así. Estamos hablando acerca de un total de 240 millas en dónde él persigue y ataca a esta poderosa maquinaria militar—El rey Quedor y sus aliados.

Luego en el versículo 16 nos dice, “Recuperó toda la hacienda, y a su hermano Lot con su hacienda, así como a las mujeres y a la gente”. Así que, he aquí a Abraham. Numéricamente en desventaja y sin esperanza. Él va en contra de esta fuerza, y él gana. Quiero decir, ¡estos son los cuatro reyes del Oriente quienes se habían llevado todo a su paso! Habían conquistado Sodoma y Gomorra, haciéndose aún más poderosos, y Abraham, sin duda el más débil, ¡gana! Es victorioso en esta importante batalla.

Y la única explicación es Dios. Ahora bien, esta fue una batalla muy pública. Fue una batalla muy visible. Fue una batalla muy importante. Pero existe un relato en Génesis capítulo 14 que no está a menudo muy relacionada con la parte que acabamos de leer en la primera mitad de este capítulo. No obstante, a mi entender, estas dos partes están muy relacionadas entre sí. Lo que vamos a ver hoy en Génesis capítulo 14, es la batalla después de la batalla.

La primera batalla es la más grande. La más evidente, la más visible. Es aquella donde Dios muestra una victoria clara y decisiva. Mientras pienso en esas grandes batallas que enfrentamos en diversas áreas de nuestra vida, puede ser que hayas regresado de una magnífica experiencia espiritual— es una experiencia en la cima de la montaña, en donde has visto a Dios hacer grandes cosas.

Has regresado de una gran experiencia espiritual, o de un periodo de gran bendición, entonces vienes de atravesar esa temporada, has sido alentada, estás emocionada, y entonces enfrentas la batalla después de la batalla. Yo diría que es la batalla después de la batalla la que es más sutil, es más peligrosa y crítica que la batalla que es más grande y evidente.

Génesis capítulo 14 versículo 16 nos dice que después de esta gran batalla, que después de esta gran victoria, “Abraham recobró todos sus bienes, también a su pariente Lot con sus posesiones, y también a las mujeres y a la gente”. Así que él había hecho guerra en contra de estos reyes del Oriente. Había liberado a Lot y a su familia, así como también a sus conciudadanos, habitantes de Sodoma y Gomorra y habían regresado.

Ahora es el reto. Ahora es cuando el verdadero reto comienza. Lo peligroso es que muy a menudo, no estamos preparadas para la batalla después de la batalla. Cuando vamos a la gran batalla, estamos recargadas. La adrenalina está fluyendo. Estamos dependiendo de Dios. Estamos orando. Tenemos a otras personas orando por nosotras. Pero olvidamos que después de la batalla, nosotras necesitamos permanecer ceñidas de fuerza espiritualmente. La batalla aún no ha terminado en realidad, aun cuando hayamos alcanzado la victoria mayor. Otra batalla estaba a punto de comenzar para Abraham.

Mientras trato de ponerme en los zapatos de Abraham y pensar en lo que tiene que haber sido para él regresar después de esta batalla, pienso que debió tener una mezcla de emociones en ese momento. Por un lado, le había tomado 240 millas de ida y 240 millas de vuelta. ¿Cómo se habría sentido físicamente? Quiero decir ¡puro agotamiento y cansancio!

Ten mucho cuidado cuando estás físicamente cansada. Muchas de ustedes madres, pueden recordar, lo que fue tener esos niños pequeños, los bebés, los infantes y esa temporada en la vida de una madre, en donde siempre estás cansada. Es ahí precisamente donde debes ceñirte de fuerza, porque el agotamiento físiconos puede hacer cobardes en la batalla privada en la batalla interna.

Abraham debió estar agotado y gastado emocionalmente. Pero por el otro lado, debió haber experimentado una sensación de regocijo. ¡Solo piensa por un momento en lo que acaba de pasar! ¡Qué historia! ¡Qué maravillosa victoria el Señor había ganado!

Lo que encuentro después de estas increíbles victorias,es un descenso natural. La adrenalina baja y ahora estás de vuelta a tu vida normal. Hay un descenso emocional que nos puede hacer muy vulnerables.

Quizás él estaba experimentado un gran sentido de logro. Pienso que fácilmente pudo haber sido tentado, como nos puede pasar a nosotras, a sentirse autosuficiente, a presumir y haber pensado “¡Mira lo que he logrado! ¡Tremendo hombre de 80 años que soy!”. Él había enfrentado a esos reyes a la edad de 80 años. Él pudo haber sido muy vulnerable al orgullo en ese momento.

Ni mencionar el hecho de que pudo temer a las represalias. El rey Quedor y los reyes del Oriente no eran un poder para estar jugando con ellos. ¿Y si ellos venían tras él? que pudo haber vuelto a un estado de agotamiento, cansancio, debilidad y sentir “Estoy aterrorizado de lo que puede suceder ahora”.

Bien pues, Abraham vuelve a casa y después de la batalla—de la gran batalla—nosotras también necesitamos regresar a nuestras casas. Necesitamos volver a nuestra vida normal, a situaciones reales de la vida cotidiana. Y cuando Abraham regresa a casa, dice la Escritura en el versículo 17, que después que Abraham regresó a casa “…Salió a su encuentro el rey de Sodoma… A su regreso después de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que estaban con él”.

Déjenme decirles que es en este punto cuando experimentamos, como Abraham lo hizo, la tendencia a bajarla guardiay a pensar que estamos libres o a salvo en casa. Y es en ese punto en donde necesitamos estar especialmente resguardadas, necesitamos estar especialmente sensibles a nuestra necesidad de la protección de Dios, porque es ahí donde somos más vulnerables a perder la batalla.

Recuerdo hace unos años, cuando tuve el privilegio de ser parte de un gran mover del Espíritu de Dios de un avivamiento. Todo vino de Dios. Solo Dios pudo haberlo hecho. Y es por esa clase de cosas por las que había estado orando y yo anhelaba ver. ¡Y Dios finalmente lo hizo!

Dios se movió de una forma extraordinaria en medio de un grupo de creyentes. Fui privilegiada de haber formado parte de esa semana y de haber evidenciado el poder de Dios y su Gloria. Sentí que estaba viviendo en la antesala del cielo durante una semana. Fue muy emocionante. Me sentí pequeñita Fue una gran batalla y Dios obtuvo una gran victoria.

Pues bien, regresé a casa después de esa semana y aterrice en South Bend, Indiana. Algunos amigos me fueron a buscar al aeropuerto para llevarme a casa. Cuando aterricé, ellos me dijeron –Yo sabía que unos amigos, muy buenos amigos mutuos se estaban quedando en mi casa, así que esa no sería la sorpresa. Sin embargo, lo que sería una sorpresa para mí, era que estos amigos que estaban en mi casa, habían llevado a su perro con ellos también.

Estaba feliz de que estas personas estuvieran en mi casa, pero no me puse contenta de oír que su perro también estuviera en mi hogar. Me puse furiosa. Me volví loca. Te digo que no recuerdo haber visto una caída tan rápida de las puertas del cielo a lo que… Bueno, déjame dejarlo a lo que realmente no fue imagen muy bonita.

Te diré lo que pasó. No estaba preparada para la batalla después de la batalla. El perro no era el problema. El problema era mi orgullo, mi falta de preparación, el haber comenzado a pensar que yo era la gran pieza porque había sido parte de lo que Dios había hecho durante esa semana. Dios sabía que yo necesitaba tener la humildad para entender quién era yo en realidad separada de Él. Pero como no estaba esperando la batalla después de la batalla, no estaba preparada. Fui atacada por sorpresa.

No te sorprendas después de una gran victoria espiritual. Acabas de experimentar el mejor momento de intimidad con el Señor que has tenido en meses.Diez minutos después, estás en la autopista tocándole bocina al conductor del carro que te queda en frente con una rabia explosiva por el tráfico. ¿Cómo esto es posible?

O vas y enseñas en un estudio bíblico Dios obra de una forma maravillosa y vidas son transformadas. Luego regresas a tu casa y le estás gritando a tus hijos. ¿Cómo puede ocurrir esto? Esto sucede porque no te has preparado para la batalla después de la batalla. No te sorprendas.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss nos ha mostrado un panorama muy realista de lo que significa caminar con Dios. En ocasiones es una batalla. Nancy ha pintado un cuadro muy realista sobre esa batalla, pero también te ha mostrado la fuente de fortaleza que te ayudará a enfrentar la batalla con seguridad.

En Aviva Nuestros Corazones nosotras somos animadas a continuar adelante en la batalla por las mujeres que nos escriben. Ellas se encuentran en múltiples situaciones, pero nos encanta escucharlas a cada una. Aquí está Nancy.

Nancy: He conocido muchas mujeres, que me han dicho que escuchan Aviva Nuestros Corazones mientras hacen ejercicio. Una oyente en Austin, Texas, escribió:

“Me fascina escuchar tu programa. Por lo general, mientras lo voy escuchando pulso el botón de pausa mientras corro cuando quiero orar entonces voy alternando entre la oración y el programa”.

En realidad esto me anima porque te da la sensación de que esta mujer no solo está escuchando. Ella está ponderando la Palabra de Dios y dejando que la Palabra penetre en su vida, pidiendo a Dios que transforme su corazón.

Un grupo especial que escucha el programa nos ayuda a conectar a mujeres con la Palabra de Dios. Los llamamos nuestro grupo de patrocinadores. Ellos hacen posible que enseñanzas como éstas lleguen a ustedes cada día, a través de sus ofrendas de amor.

¿Quisieras orarle al Señor y preguntarle si es Su voluntad que tú seas parte de este grupo? Si Dios te mueve a ofrendar, llámanos al 1-800-569-5959. Especifíca que deseas hacer una ofrenda para el ministerio en español. También puedes hacer tu ofrenda en línea, visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Carmen: Y cuando entres, no dejes de suscribirte a nuestro correo de Conexión Diaria. Este es un aviso que llega todos los días a tu ordenador, con las ideas más importantes del programa de radio, así como los enlaces directos al programa y del blog.

Y recuerda también informarte de todo acerca de nuestra primera Conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo. Todos los detalles los podrás encontrar en la página. AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Alguna vez te has sorprendido de tu propia inconsistencia? Un día estás caminando en estrecha comunión con el Señor, y al siguiente estás impaciente, tensa. ¿Por qué ocurre esto? Nancy se ocupará de esto mañana continuando en la serie, La batalla después de la batalla. Por favor, sintoniza otra vez Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/3 – Él te da paz

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor te bendiga y te guarde

3/3 – Él te da paz

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Carmen Espaillat: Si todos están en busca de paz, ¿por qué a veces es tan difícil encontrarla? Con nosotros Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín, ella está hablando sobre la única y verdadera fuente de paz, Dios mismo.

Nancy Leigh DeMoss: Y la paz de Dios, guardará vuestras mentes y corazones en Cristo Jesús. Es como una fortaleza. Es un lugar al que nadie más puede entrar. Nadie te puede atormentar o vencer en ese lugar. Es como el ojo de la tormenta. Es un fuerte alrededor de nuestras mentes y alrededor de nuestras emociones. De otro modo estarían atormentadas.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora y oradora, Nancy Leigh DeMoss.

Podemos ver a Afganistán y a Irán, y a otros lugares del mundo y pensar: “¿Alguna vez tendrá paz esta tierra?” Pero la verdad es que el conflicto no solo afecta a las naciones del mundo. Lo vemos en los hogares y en los corazones de las personas. Nancy les mostrará la única fuente de paz verdadera, continuando con la serie El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy: Creo que una de las cualidades y los dones más buscados hoy en día en este mundo es la paz. Cuando hablo con diferentes mujeres, pienso que esa es una de las cualidades en particular que más mujeres buscan. Quieren paz en sus corazones. Quieren paz en sus hogares. Quieren paz en sus relaciones. Quieren que sus mundos sean sosegados, en lugar de estresados.

¿No les parece sorprendente a cuántos lugares acudimos para encontrar paz, sin embargo la paz parece eludir a la mayoría de las personas? Si vemos a la mayoría de la gente a nuestro alrededor, a la mayoría de nosotras -y muchas veces tengo que incluirme yo misma en esa categoría- no son muchas las personas que podemos decir que son pacíficas, especialmente en este mundo en que vivimos, tan caótico, apresurado, estresado y con relaciones rotas.

Cuando venimos a la bendición a la oración sacerdotal en Números capítulo 6, llegamos ahora a una oración, a una petición por la paz de Dios. Me alegro tanto de que este punto se incluyera porque es una de las cosas que más necesitamos. Es una de las cosas que más anhelamos. Como esta petición es parte de una oración al Señor por su bendición, vemos la fuente de la verdadera paz. Aquellas de nosotras que hemos estado buscando la paz en los lugares equivocados, sin éxito alguno, cuando venimos a esta oración, encontramos que el Dios de esta oración, el Dios de la bendición, es el Dios de toda paz.

Hemos estado viendo esta bendición, esta oración sacerdotal en Números capítulo 6. Leámosla para que veamos esta petición en su contexto. El versículo 24 de Números capítulo 6 dice: “El Señor te bendiga y te guarde”. Es una oración por protección—por protección de la maldad, protección del maligno. Dios es nuestro guardador.

Luego vimos en la última sesión que también es una oración por la presencia de Dios. “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti… el Señor alce sobre ti su rostro” (versículos 25-26a). «Señor, queremos Tu sonrisa. Queremos Tu complacencia. Queremos Tu presencia en nuestras vidas”.

Luego vimos la petición por el perdón de los pecados. “Señor, que Tu gracia sea sobre nosotros” (paráfrasis). “Necesitamos Tu gracia, cuando vemos todo lo que la luz de tu rostro expone en nuestras vidas. Señor Danos tu perdón”.

Y ahora venimos a la última frase del versículo 26: “[que el Señor] te dé paz.” Que el Señor te bendiga. Que el Señor te dé paz.

Esa es la palabra shalom en hebreo. Es una palabra que era usada como un saludo común. ¡Shalom! El Señor te bendiga. La paz sea contigo. Es una palabra que habla de bienestar, de contentamiento. Es una palabra que habla de salud y seguridad, de amistad, paz con Dios, paz con los hombres, paz aquí en la tierra y paz en el cielo. Es una palabra que habla de plenitud.

Es una palabra que tiene que ver con nuestra relación de pacto con Dios. Él hace posible que dos facciones en guerra, es decir nosotros y Dios, se unan y tengan paz. De nuevo, vemos que Cristo es el cumplimiento de esta oración. Cristo es la bendición. Él es nuestra paz. Él es el que vino del cielo a la tierra y dio su vida en la cruz para poder tender un puente sobre la brecha infinita entre el cielo y la tierra.

Nunca hubiéramos podido acercarnos a Dios. Nunca hubiéramos podido pasar la eternidad en Su presencia. Nacimos torcidas, en dirección contraria a Dios. Éramos sus enemigas. Pero Jesús vino y cerró la brecha en la cruz del Calvario y dijo: “A través de mí ustedes pueden tener paz con Dios”.

Pero Él no solo nos da paz con Dios, sino que también nos promete que podemos tener la paz de Dios guardando nuestros corazones y nuestras mentes en un mundo perturbado, donde no hay mucha paz.

Y pienso en ese pasaje en el capítulo 14 del Evangelio de Juan cuando Jesús les hablaba a Sus discípulos mientras Él se preparaba para ir a la cruz y finalmente de regreso al Cielo. Él había vivido con ellos por tres años de ministerio aquí en la tierra. Ellos habían desarrollado una amistad y una relación cercana e íntima y ahora Él estaba tratando de ayudarlos a entender por qué se iba y que en este mundo tendrían aflicción.

Y comienza en Juan capítulo 14 versículo 1, en ese versículo tan familiar, donde Jesús les dice: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí”.

Luego sigue en el versículo 27, y les da una bendición preciosa, un regalo precioso mientras Él se prepara para dejar esta tierra. Él les dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da”. Creo que está diciendo que la paz que el mundo da es frágil. Hay acuerdos de paz, y premios de paz, y hay gente luchando por la paz mundial, pero en el mejor de los casos es una paz frágil.

Piensen por un momento en lo que está sucediendo en el Medio Oriente y los intentos de lograr que haya paz. Las personas firman un acuerdo y al día siguiente ya lo están rompiendo. Pero Jesús dice: “No os la doy como el mundo la da.” Él dice: “No se turbe vuestro corazón, ni tengan miedo” (Juan 14:27).

Luego el apóstol Pablo sigue con ese mismo tema en el Libro de Filipenses en el capítulo 4. Él les habla a personas que están pasando por verdaderas crisis en la vida. Él les dice: “Por nada estéis afanosos” (versículo 6). No dejen que nada les robe su paz.

“Antes bien,” sigue diciendo, “en todo mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios” (versículo 6). ¿Y qué sucede cuando hacemos esto? ¿Cuál es el resultado? “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento…” (Versículo 7). Esto es incomprensible.

¡Y cuántas veces no hemos experimentado nosotras mismas esa paz, al clamar al Señor y rendirle nuestras cargas, nuestro dolor, las cosas que nos atormentan, las cosas por las que estamos ansiosas! Clamamos a Él; le hacemos saber nuestras peticiones. Le damos las gracias, ¿y qué sucede? Recibimos una paz inexplicable.

Yo experimenté esa paz mientras estaba sentada en el funeral de mi papá, apenas algunos días después de que el partiera con el Señor. No significa que hubo paz sin lágrimas o sin un enorme sentido de pérdida. Pero con la pérdida, con el duelo, con las lágrimas hubo esa paz de Dios que no se puede explicar.

“Que sobrepasa todo entendimiento,” dice él, y la paz de Dios “guardará vuestras mentes y corazones en Cristo Jesús” (versículo 7). Es como una fortaleza. Es un lugar al que nadie más puede entrar. Nadie te puede atormentar o vencer en ese lugar. Es como el ojo de la tormenta. Es un fuerte alrededor de nuestras mentes y alrededor de nuestras emociones que de otro modo estarían atormentadas.

Y luego sigue en el versículo 8 diciendo: “Todo lo que es verdadero y honorable y justo y puro y amable, en esto piensen” (paráfrasis). Mediten en estas cosas. No mediten en sus circunstancias tormentosas. Mediten en las realidades eternas de la bondad de Dios, en Su fidelidad, en Su carácter, en Sus caminos. El Dios de paz, o como se le llama en el libro de Hebreos, el Dios de toda paz, estará contigo en medio de toda circunstancia, en medio de toda situación (ver Hebreos 13:20).

Ese tipo de paz, la paz de Dios, el Dios de paz que experimentamos es el fruto del Espíritu, ¿no es así? No es algo que podemos experimentar por nosotras mismas; es algo sobrenatural. Si fuéramos a experimentar lo que es natural, viviríamos en constante agitación. Pero podemos tener paz, paz con Dios, la paz de Dios y paz unos con otros en nuestras relaciones humanas, cuando estamos llenas del Espíritu Santo. El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz (ver Gálatas 5:22).

Si quieres la paz de Dios, la quieres en tu corazón, en tus relaciones, en tu hogar, necesitas ser llena del Espíritu de Dios. Cuando eres llena de su Espíritu, estás operando no en tus propias fuerzas, no en tus propios esfuerzos, no en tu propia energía, sino en el poder, en la fuerza, y en la vida que Él da, encontrarás que Dios puede volver esas aguas turbulentas en aguas tranquilas.

Imagínate por un momento a Jesús de pie en esa barca contigo en ese tormentoso mar. Cuando sea la hora, a Su manera y según a Él le plazca, Él hablará y dirá: “Aquiétate.” Aun antes de que esas aguas se asienten, la tormenta a tu alrededor puede seguir con toda su furia. Puede que no le plazca detener las olas en ese preciso momento. Las Escrituras dicen que: “Él agita las olas y que Él la sosiega, que Él las aquieta” pero Él decide cuándo y qué hacer (paráfrasis de Jeremías 31:35). Pero aún cuando las olas se estén agitando, puede haber paz.

¿Alguna vez has notado que casi todas las Epístolas del Nuevo Testamento empiezan con una bendición? Si piensas en los primeros versículos de la mayoría de las cartas del Nuevo Testamento, recordarás que empiezan con un saludo, que es una bendición. Casi siempre se usan las palabras gracia paz.

Romanos capítulo1 versículo 7: “A todos los amados de Dios que están en Roma, llamados a ser santos: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

Primera a los Corintios capítulo 1 versículo 3: “Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

Cuando Pablo hace estas oraciones y les da estas bendiciones a las iglesias a quienes les escribe estas cartas, en realidad él está invocando la bendición sacerdotal que hemos estado estudiando en Números capítulo 6.

Vamos a repasar la bendición. Dios le dice a Moisés: “Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: ‘Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: El Señor te bendiga y te guarde’» (versículos 23-24). Esa es una oración por la protección de Dios. “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y alce sobre ti su rostro” (versículos 25-26, paráfrasis). Esa es una oración por la presencia de Dios.

Luego las otras dos peticiones: “El Señor tenga de ti misericordia,” que es una oración por el perdón de Dios, y finalmente. “El Señor te dé paz” (versículos 25-26). Gracia y paz. Esto me recuerda que Dios nos hizo sus sacerdotes. Esta no es una bendición que le pedimos a otra persona que ore por nosotras. Dios nos hizo sacerdotes capaces de orar esta bendición por otras personas.

Pero antes de que podamos hacer esta oración por otros, tenemos que recibirla nosotras mismas. Tenemos un Sumo Sacerdote en el cielo, al Señor Jesús, quien ha orado y está orando esta bendición sobre nosotras. Él ha orado que el Señor nos bendiga y nos guarde y haga resplandecer su rostro sobre nosotras, que tenga de nosotras misericordia y nos dé paz. Gracia y paz. Vienen a nosotras de parte de Dios. Él es quien bendice. Vienen a nosotras a través de Jesucristo Su Hijo.

Si estamos esperando que nuestros padres, una pareja o un hijo o un trabajo o una amiga o una iglesia sea el medio supremo para obtener gracia y paz en nuestras vidas, nos estamos preparando para una gran decepción. La paz y la gracia vienen a nosotras de parte del Señor.

Cuando Dios haya derramado Su gracia y Su paz sobre tu vida, entonces tendrás una copa llena, un tanque lleno, que al desbordarse ministrará gracia y paz y bendición a todos aquellos a tu alrededor.

Ahora bien, la plenitud de esta bendición, como hemos estado viendo, se completa en el Señor Jesucristo. Él es el que vino a esta tierra a bendecirnos. Hechos capítulo 3 nos dice que Dios lo envió para bendecirnos, apartándonos de nuestros pecados. Él es quien nos guarda de caer (ver el versículo 26).

Él es, de acuerdo a Hebreos capítulo 1, «el resplandor de la gloria de Dios» (versículo 3). Él es la imagen del rostro de Dios. Él es Dios hecho visible. Él es el rostro de Dios brillando sobre nosotras.

Él es el que vino y trajo gracia y verdad a nosotras aquí en la tierra cuando estábamos alejadas de Dios y éramos sus enemigas. Nos trajo gracia. Él es el Príncipe de paz. El Señor de paz. El Dios de toda paz.

Luego leemos en el versículo 27 del capítulo 6 de Números: “Así invocarán mi Nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. ¿De quién es ese nombre? Es el Nombre de Jesús, el Nombre que es sobre todo nombre.

Jesús vino para poner el Nombre de Dios sobre nosotras, para marcarnos como pertenencia de Dios. De hecho, esa frase: “Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel,” nos da la idea de una marca de propiedad. Ese concepto se menciona de nuevo en otros dos lugares clave de las Escrituras.

El primero es una profecía en Isaías que habla sobre la restauración de Israel a la tierra. Dice que en ese día la gente: “…Escribirá en su mano: ‘Del Señor soy’ y se llamará con el nombre de Israel» (44:5). Israel se dará cuenta de que le pertenece a Dios, de que ha sido guardado por Dios y que Su Nombre está sobre ellos. Habla de un tiempo de bendición cuando Israel será restaurado de la cautividad.

Pero en el libro de Apocalipsis, vemos otra referencia al nombre de Dios sobre Su pueblo. Es cuando el pueblo de Dios sea reunido finalmente alrededor del trono de Dios. Leemos en Apocalipsis 22 que “Ellos verán Su rostro, y [esta parte me encanta dice] Su nombre estará en sus frentes” (versículo 4). Una marca de propiedad.

No sé cómo se verá eso en nuestros cuerpos celestiales y glorificados. No creo que ni siquiera podamos imaginarlo. Pero habrá una marca de propiedad, habrá un sello. Estos son los que le pertenecen al Señor. Recuerden que esto ocurrirá después de un tiempo cuando muchos en la tierra habrán tomado en sus frentes la marca o el número o el nombre del Anticristo, de la Bestia.

Pero Dios ahora dice: “A aquellos que han perseverado, aquellos que se han mantenido, que han sido bendecidos, que han experimentado mi gracia y mi paz, a ellos les pondré Mi Nombre, el Nombre que está sobre todo nombre en sus frentes. O sea que es tinta indeleble de la que estamos hablando. “Mío. ¡Mío!” dice Dios: “Eres mía. Pondré Mi Nombre sobre Mi pueblo”.

Cuando vamos a ese último libro de la Biblia, el libro de Apocalipsis en el capítulo 22, el último capítulo, alcanzamos a ver un vistazo de ese estado final y bendecido del pueblo de Dios. La misma bendición que fue orada en Números capítulo 6: “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y te dé paz” (versículos 24-26).

Eso fue lo que el apóstol oró en el Nuevo Testamento: “Gracia y paz sean a ustedes”, y lo que Jesús dijo: “Mi paz os doy”. Solo hemos experimentado una pequeña medida de esa bendición de este lado del cielo. Pero vivimos con la promesa de que en la plenitud del tiempo de Dios vendrá la consumación, la terminación, el cumplimiento total de esa bendición.

Se predice en Apocalipsis capítulo 22 en un lenguaje que apunta hacia esta bendición sacerdotal. En Apocalipsis 22 versículo 3 se nos dice: “Y ya no habrá más maldición”. No más maldición; si no hay maldición, ¿qué habrá? Bendición, bendición eterna, bendición infinita, bendición por siempre.

“El trono de Dios y del Cordero estará allí [en ese lugar en el Cielo], y Sus siervos le servirán. Ellos verán Su rostro, y Su Nombre estará en sus frentes. Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos” (versículos 3-5).

En esa promesa tenemos esperanza. Tenemos confianza. No importa lo que estés viviendo en este momento, no importa lo que esté pasando en tu casa, en tu lugar de trabajo, en tu mundo, en tu iglesia y en este mundo— no importa lo que esté pasando, tú tienes la promesa de la bendición de Dios, Su presencia, Su favor, Su rostro, Su atención, Su nombre, Su poder que te cuida, Su trato misericordioso con nosotras, y Su paz. Él es la fuente y el medio de toda, toda, toda suprema bendición.

Permíteme hacer esta oración por ti. “Que el Señor te bendiga y te guarde. Que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre Ti y tenga de Ti misericordia. Que el Señor alce la luz de Su rostro sobre ti, y te dé paz”.

Nancy : Dios dice que cuando hacemos esa oración, Él promete “que pondrá Su Nombre sobre su pueblo y lo bendecirá.” Amén.

Carmen: Hoy Nancy ha desglosado la frase en esta bendición sobre la paz de Dios.

¿Sabías que alguien ha orado por ti hoy? ¿Cómo lo sé? Bueno porque un grupo especial de radioescuchas se ha comprometido a orar por este programa y sus radioyentes.

Nancy: Y no puedo decirles cuán enormemente valiosas son estas oraciones para mí, para nuestro ministerio y para nuestros radioescuchas. Este equipo intercesor está compuesto por un grupo especial de hermanas que han sido bendecidas por el ministerio por Aviva Nuestros Corazones y se han comprometido a hacer tres cosas:

Primero, estas hermanas interceden. Segundo, nuestro equipo interactúa. Ellas comparten este mensaje con otras mujeres que necesitan escucharlo. Y en tercer lugar, ellas apoyan a Aviva Nuestros Corazones todos los meses con una contribución financiera.

Al interceder, al interactuar o invertir, este grupo de amigas del ministerio ofrecen a Aviva Nuestros Corazones un fundamento vital de apoyo constante.

Si escuchas regularmente el programa de Aviva Nuestros Corazones y crees en lo que Dios está haciendo a través del ministerio, quisiera pedirte que consideres unirte a nosotras a un nivel más profundo. Comunícate con nosotros si quieres ayudar nuestro ministerio de alguna de estas formas. Para más información acerca de cómo puedes ser parte de lo que Dios está haciendo entre las mujeres de América Latina, y para ofrendar, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Carmen : Continúa con nosotros mañana. Nancy nos estará hablando acerca de cómo confiar en el Señor en tiempos de tentación y debilidad.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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