2/3 – Que Su rostro resplandezca sobre ti

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor te bendiga y te guarde

2/3 – Que Su rostro resplandezca sobre ti

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Carmen Espaillat : ¿Conoces del movimiento de Mujer Verdadera?

Jonathan Jerez: Yo creo que el movimiento Mujer Verdadera es una gran ayuda a la mujer hispana.

Carmen: Este es el director de adoración Jonathan Jeréz.

Jonathan Jeréz: Lamentablemente la mayoría de las mujeres cristianas de hoy no viven el rol bíblico de la mujer o lo hacen de manera muy deficiente. El mundo ha convencido a las mujeres cristianas de que ellas son inútiles en su hogar, de manera que muchas ni siquiera saben de lo que se trata el trabajo arduo en la casa y por el contrario lo ven como una pérdida de tiempo y un desperdicio de sus talentos, cuando en realidad hay mucha recompensa en ello.

Si eres una mujer de habla hispana que estás en una posición de liderazgo o influencia dentro de tu iglesia o simplemente tienes un corazón una pasión por enseñar a otras mujeres la verdad de la Palabra de Dios acerca del diseño bíblico para la mujer y hacer discípulos, te invito a la primera Conferencia Mujer Verdadera para Latinoamérica que se llevará a cabo los días 26, 27 y 28 de Febrero del 2015 en Santo Domingo, República Dominicana.

Carmen : Y ahora volvamos con Nancy, quien está en medio de la serie, El Señor te bendiga y te guarde, basada en el texto del libro de Números.

De acuerdo a la Biblia, debemos pedirle a Dios que Su rostro resplandezca sobre Su pueblo. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy : Si tienes la sonrisa de Dios, puedes sobrellevar la mala cara y el rechazo de cualquier ser humano.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Qué significa realmente está palabra “bendecida”? Nancy comenzó a definir en sesiones anteriores el concepto de lo que es una bendición, y hoy continuará en una serie llamada, El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy : Mientras pienso en bendiciones, me doy cuenta que con frecuencia lo que considero como bendiciones no son realmente las mayores bendiciones.

Estamos viendo la bendición sacerdotal en Números capítulo 6, comenzando en el versículo 24, “El Señor te bendiga y te guarde”- y es una oración con la que estamos tan familiarizadas. Estamos comenzando hoy a ver algunas bendiciones y peticiones específicas que Dios le pide al sacerdote que las ore sobre las personas.

Mientras vemos estas bendiciones particulares que se piden, se darán cuenta que en esta oración no se incluyen algunas de las cosas que usualmente consideramos bendiciones.

Aquí no se pide nada material. No se ora por buena salud, por dinero, o por una casa más grande. Algunas considerarían una bendición el tener un esposo y quizás digan, “Esa es una bendición que realmente me gustaría tener”.

Algunas que ya tienen el esposo modificarían esto y dirían, “Bueno, lo que me gustaría tener es un esposo que sea un hombre de Dios”. Esa es una bendición que me gustaría tener. Esas cosas son bendiciones, y no hay nada de malo en tenerlas.

Y no está mal pedir estas cosas, pero es interesante que las bendiciones anheladas aquí en Números capítulo 6 son más significativas que aquellas que son terrenales, que son bendiciones temporales.

Yo creo que en esta oración, en esta bendición, hay varias peticiones que de obtenerlas, pudiéramos seguir adelante sin necesitar otras muchas bendiciones.

Dios nos da otras bendiciones, y gracias a Él por esto. No hay nada de malo en disfrutar las bendiciones del Señor. Debemos disfrutarlas, pero lo que vemos en esta bendición, en esta oración, es el corazón de Dios en términos de lo que realmente importa, lo que son las prioridades.

Déjenme leerles, entonces, las bendiciones, y luego vamos a ver la primera petición.

Entonces el Señor habló a Moisés, diciendo: “Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: “Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y te dé paz. Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.” (Números 6:22-27).

Al hacer estas peticiones, y pedir estas bendiciones; estamos pidiéndole al Yo Soy quien es quien puede complacer estas peticiones. Eso te lo garantizo. No puedes hacerle a nadie más en la Tierra estas peticiones y esperar recibirlas.

Tu esposo no puede hacer estas cosas por ti. Tu mejor amigo, tu pastor, consejero, no puede, en última instancia, hacer estas cosas por ti. Si quieres estas bendiciones, tienes que pedírselas al Señor.

Por eso empieza diciendo, “El Señor te bendiga”. Y entonces la primera petición específica. “El Señor te guarde.”

Esta es una petición de protección del mal, de protección del maligno . Es interesante aquí, al mirar la frase entera, “El Señor te bendiga y te guarde,” ver que por un lado, Dios está proveyendo bendiciones para Su pueblo. “El Señor te bendiga…”

Y por el otro lado, “El Señor te guarde” – Se le pide que nos cuide, que nos guarde y te proteja del enemigo que nos quiere robar las bendiciones. Es decir que el Señor nos da Sus bendiciones, y entonces que el Señor mismo nos guarda; que el Señor provea protección para nosotras del maligno y de aquellos que pudieran tratar de robarnos las bendiciones.

El propósito de esta protección era guardar a Israel en su relación de pacto con Dios, de guardarles de caer, de mantenerlos en alto, sostenerlos, protegerlos. Vemos en las Escrituras que el Señor era el guardador de Israel, así como el Señor es nuestro guardador.

El pasaje que viene a mi mente cuando pienso en que soy guardada por el Señor, es el Salmos 121. Salmos 121 dice en los versículos 4-8,

He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. El Señor es tu guardador…. El Señor te protegerá de todo mal; El guardará tu alma. El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.

Esto nos dice a nosotras que el Señor es quien nos guarda. Amigas, les diré que mientras más crezco en el Señor, mientras más camino en la vida, más consciente estoy de que no puedo cuidarme a mí misma. El hecho de que hoy continúe siendo una hija de Dios no es porque yo me haya aferrado a Él.

Es porque Él es quien me guarda, y esto debe hacernos sentir seguras y debe confortar nuestros corazón cuando estemos en medio de esas etapas de la vida y pensemos, “No puedo sostenerme”. A fin de cuentas, tu salvación, tu preservación no depende de que te mantengas. Depende de que el Señor es tu guardador, el Señor te sostiene.

No puedes depender de otros para que te guarden. No tienes la seguridad de que tu esposo siempre caminará con el Señor. No puedes saber si tu pastor siempre caminará con el Señor. Nuestra confianza tiene que estar en el Señor que nos guarda. Que el Señor es nuestro guardador.

Esa palabra guardar es una palabra que significa “mantener a salvo; conservar; preservar cuidadosamente”.

No importa las circunstancias en que te puedas encontrar, así como los hijos de Israel cuando se encontraron por años deambulando por el desierto. Dios está atento.

● Él es un centinela.

● Él está despierto.

● Él sabe lo que está sucediendo.

● Él es siempre nuestro guardador.

Al llegar a esta magnífica oración sacerdotal del Señor Jesús en el Evangelio de Juan en el capítulo 17, vemos este tema del Señor protegiéndonos.

Jesús ora mientras se prepara para ir a la cruz, Él ora por Sus discípulos, y Él ora por nosotros, y ¿qué es lo que Él ora?

Nuestro gran sumo Sacerdote ora por estas mismas bendiciones para nosotras, “El Señor te guarde.” Jesús dice en Juan capítulo 17 en el versículo 9, “Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos”.

Versículo 11: “Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti, “dijo Jesús, “voy al cielo”. Pero ellos tendrán que quedarse aquí y lidiar con este mundo malo. Y Jesús ora, “Yo voy a ti. Padre Santo, guárdalos en Tu Nombre”.

Versículo 12:

Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.

Versículo 15, Jesús le dice a Su Padre, “No te ruego que los saques del mundo [mientras estén en el mundo], sino que los guardes del maligno”. Protégelos. No solo que le des una ruta de escape, sino que mientras estén en este mundo malo, Tú los cubras. Protege sus almas. Guarda sus corazones.

Y Él dice, “No ruego solo por estos,” es decir, por los discípulos que vivían entonces, –y personalmente me encanta esta parte– “sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (versículo 20). ¿Quiénes son estos? Estos somos nosotras.

Jesús oró por nosotras. Él oró, “Padre, guárdalos en Tu Nombre. Guárdalos a salvo. Mantenlos fieles. Mantelos protegidos. Guárdalos de pecar.

Y entonces Él oró, “Guárdalos de este mundo malo”. De Satanás –Satanás es como un león rugiente, siempre acechando, buscando a quien devorar. Él está activo. Él está vivo. Él está bien. Él ya ha sido vencido, pero Él no lo ha admitido todavía.

Hay muchas ocasiones, particularmente cuando me estoy preparando para enseñar un material nuevo, que libro una lucha interna en mi corazón por varias razones. Algunas veces, cuando la verdad que me preparo para exponer es muy importante, me siento como si estuviera en medio de una batalla espiritual, porque voy a tratar con algo tan vital, tan clave para ayudar a las mujeres a ser libres, que tengo la impresión algunas veces que el maligno está haciendo todo lo que puede para hacerme caer, para hacerme pecar, para inhabilitarme para exponer esta verdad y no poder enseñarla efectivamente.

Cuando me doy cuenta de esto, resulta ser tan alentador saber que Jesús oró para que yo fuera guardada del maligno, que Él ha puesto un cerco de protección alrededor de mí, y que el maligno, Satanás, así como es de poderoso, no me puede tocar porque estoy protegida por Dios.

Estoy protegida. “El Señor te bendiga y te guarde”. Y pienso en esa bendición en el libro de Judas cuando dice: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída” (versículo 24). ¡Oh cuán agradecida estoy por esto!

Si Dios no me guardara de caer, todo lo que haría sería caerme. Pero Él puede guardarme. Él puede protegernos de caer y presentarnos sin falta, sin mancha, delante de la presencia de Su gloria con gran gozo.

Al único sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria, dominio, y poder por siempre. Al mirar hacia toda la eternidad y a la perspectiva de pasarnos la eternidad con Cristo, lo que nos mantiene desde ahora y hasta entonces es el poder de Dios.

“El Señor te bendiga. El Señor te guarde”. Entonces venimos a esta petición, o a este par de peticiones, en el versículo 25 de Números capítulo 6.

“El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro.” En esta oración para que Dios nos guarde, para que Dios nos proteja, vemos una oración por protección. “El Señor te bendiga y te guarde.” El Señor te proteja del maligno. El Señor te proteja del mal.

Ahora vemos una petición por la presencia de Dios , no solo Su protección, sino también por Su presencia. “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, “y entonces la frase paralela en el versículo 26, “El Señor alce sobre ti su rostro”.

Recuerden en el libro de Éxodo cuando Dios le dijo a Moisés, “Quiero que guíes a los hijos de Israel a la Tierra Prometida, y yo les daré provisión; yo les protegeré”.

Dios les dio una lista de cosas – “Yo les enviaré Mi ángel para que vaya con ustedes” – y Moisés le dijo, “Espera un minuto, Señor”, “¿Y qué de Tu presencia?”

“Si tenemos todos Tus regalos y todas Tus bendiciones, pero no te tenemos a Ti, no quiero ir, tengo que saber, Señor, que Tú estás con nosotros en esto”.

Es tan importante para nosotras pedirle al Señor, por nosotros y por los demás, que la presencia de Dios esté en nuestras vidas. Este es el concepto que es presentado aquí cuando dice, “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti”.

El “rostro de Dios” significa la presencia de Dios. Cuando el rostro de Dios “brilla sobre Su pueblo,” esto significa que Dios se complace en Su pueblo.

Matthew Henry dijo, “Esto parece aludir a la sonrisa de un padre sobre su hijo.” Vemos a estos jóvenes atletas, en estos juegos de básquetbol de las escuelas secundarias donde los muchachos anotan los primeros dos puntos de su vida.

Y este joven ha estado sentado en el banco por 3 años. Y ahora está en su último año de bachillerato, y finalmente entra en el último cuarto del juego, hace un canasto y anota. ¿Hacia dónde él mira? Él mira a su entrenador o mira a su papá sentado en los bancos. Él quiere ver la sonrisa de su papá.

Nos pasamos gran parte de nuestras vidas mirando las caras de las personas en quien buscamos aprobación para ver si la hemos ganado.

Porque la cara de una persona nos dice tanto. Proverbios capítulo 16 en el versículo 15 dice que, “En el resplandor del rostro del rey hay vida, y su favor es como nube de lluvia tardía.”

Queremos ver a aquellos en autoridad, a aquellos que son importantes para nosotros y queremos ver en sus caras que todo está bien. “Tú eres aceptada. Tú puedes entrar en Mi presencia”.

La petición de esta oración no es por satisfacción de ningún rostro humano, sino para la satisfacción del rostro de Dios, saber que Dios nos mira, y que Dios se ha complacido, que Él se sonríe con nosotros, con Su pueblo como un padre se sonríe con su hijo.

Leemos en el libro de Éxodo que Dios habló a Moisés cara a cara, como un hombre habla con un amigo. Esto es una señal de que, “Tú eres bienvenido. Ven ante Mi presencia. Yo te doy la bienvenida para estar aquí”.

Y mientras pensamos en el rostro de Dios, nos damos cuenta que en esta vida, siendo lo que es, a veces tenemos que lidiar con el ceño fruncido o con la desaprobación de los demás.

Puede que algunos nos rechacen. Puede ser que nuestros padres nunca nos hayan mirado con gracia en sus rostros, y esto puede ser un recuerdo o una imagen que guardamos hasta estos días.

Puede ser que sus esposos no les sonrían, no les miren con aprobación. Pero quiero decirles algo: si tienen la sonrisa de Dios, pueden sobrevivir las malas caras y el rechazo de cualquier figura humana.

Ahora bien esto no quiere decir que no importa. No significa que esto no duela, pero en última instancia, la complacencia, la aceptación que necesitamos buscar, la bendición que necesitamos es la sonrisa de Dios.

La amistad con Dios – piensen en este versículo 2da a los Corintios capítulo 4 en el versículo 6 que nos dice,

…Dios, quien dijo, “De las tinieblas resplandecerá la luz,” es el que ha brillado en nuestros corazones para darnos la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo.

Como verán, cuando Jesús vino a esta Tierra, Dios se hizo hombre. Pudiéramos decir que Él estaba poniéndole un rostro humano a Dios. En la cara de Cristo, vimos la gloria de Dios. Jesús era Dios sonriéndole a Su pueblo y haciéndose carne para que pudiéramos ver las bendiciones y el favor de Dios.

Déjenme decirles que el rostro de Dios también puede ser algo aterrador. El Salmo 104 el versículo 29 dice, “Escondes tu rostro, se turban”. Cuando Dios esconde Su rostro…Pensamos en el rostro de Dios como brillante, santo, y luminoso, ¿y qué le hace la luz a la oscuridad? La expone.

Al encender la luz en un lugar oscuro, podemos comenzar a ver los insectos y los gusanos y todo lo que sale arrastrándose, corriendo para esconderse.

A algunas cosas no les gusta que las expongan a la luz. Cuando pienso en el rostro de Dios, en sentido humano, es como esos amigos que casi pueden ver a través de ti. En esos casos nos sentimos como que, “Ellos saben lo que estamos pensando.”

Bueno, pues estamos lidiando con Uno con U mayúscula, que puede ver a través de nosotras, delante de quien todas las cosas están desnudas y al descubierto a Su vista , dice en Hebreos capítulo 4 en el versículo 13. El estar delante de la presencia de Dios, si nuestros corazones no son puros, es algo aterrador.

¿Recuerdan en el Huerto del Edén después de que Adán y Eva pecaron contra Dios, qué hicieron ellos? Ellos se escondieron de la presencia del Señor Dios. Esta palabra presencia es la misma palabra que se usa en Números capítulo 6 y que es traducida como, “rostro o semblante”. Ellos se escondieron del rostro de Dios.

“No nos mires. No podemos soportar tu mirada”. Han visto esto, tal vez con sus hijos cuando han hecho algo malo, y no quieren mirarles a los ojos.

Y tú le dices, “Mira a mami a los ojos,” pero tienen miedo. Porque son culpables. Ellos lo saben. Cuando nosotros somos culpables delante de Dios, cuando experimentamos lo que dice el Salmo 90 en el versículo 8, “Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia,” estar en esa situación resulta algo aterrador.

Por eso es que necesitamos la siguiente petición dentro de esta bendición. “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti” (Números 6:25). Me recuerda el Salmo 67 el versículo 1 donde tenemos una oración similar, “Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, y haga resplandecer su rostro sobre nosotros”.

Entonces habiendo ya orado por la protección y por la presencia de Dios, y porque el rostro de Dios brille sobre nosotros, ahora la oración es por el perdón de Dios – por perdón de nuestros pecados que han sido expuestos a la luz de Su rostro. Que “Dios tenga piedad de nosotros”.

Como cuando decimos la oración que Jesús nos enseñó a orar, “Perdona nuestras ofensas” (Mateo 6:12). “Ten misericordia de nosotros pecadores. Necesitamos de tu gracia”. Y la gracia en su naturaleza misma es inmerecida.

No la merecemos. No la podemos ganar. El resultado de la satisfacción de Dios es Su gracia. Su pacto de misericordia es fundamental para nuestra salvación, el darnos cuenta que Dios ha hecho resplandecer Su rostro sobre nosotros. Necesitamos que Su misericordia y Su gracia vengan sobre nosotras.

Pienso en este pasaje del León, la Bruja, y el Ropero donde Aslan es el gran león, el poderoso y feroz león. Él es el rey de las bestias; él es el señor de los bosques. En esta historia, Lucy, la niña, le pregunta al Sr. y a la Sra. Castor la primera vez que escucha hablar de Aslan, “¿Es seguro estar con él?”

El Sr. Castor le respondió, “¿Quién dijo algo acerca de seguro? Claro que no. Pero él es bueno. Él es el rey. Eso sí te digo”. Qué retrato de la gracia de Dios. ¿Es Él seguro? Bueno, si los pecadores vienen ante Su presencia y está sobre ellos el juicio, la ira y el terror del Señor, esto debería aterrarnos si estamos separadas o apartadas de Su gracia.

Pero cantamos de esa gracia, hablamos sobre ella, pero ¿realmente nos apropiamos de ella?

Por su gracia miro que peque y su ley divina quebrante, mi alma entonces contempló por fe al Salvador, Mi alma allí divina gracia halló, Dios allí perdón y paz me dio, del pecado allí me liberto, el Salvador

Cantamos acerca del Calvario, que es donde esta gracia fue derramada.

Maravillosa gracia vino Jesús a dar, más alta que los cielos, más honda que la mar, más grande que mis culpas, clavadas en la cruz, es la maravillosa gracia de Jesús… (Maravillosa Gracia))

¿Dónde? En el Calvario. Allí fue que Dios hizo que Su rostro resplandeciera sobre nosotros.

El terror de Su rostro eventualmente se transformó en la sonrisa y el favor de Su rostro que estuvieron en la cruz de Cristo donde Él nos mostró Su gracia. Allí fue donde Él dijo, “Yo soy el Dios de toda gracia, y quiero bendecirles con esta gracia”.

Enséñanos, Padre, a conocer acerca del terror del Señor y lo que significa vivir bajo el escrutinio de tu mirada, que todo lo encuentra y que todo lo sabe.

Y entonces, por Tu gracia, que Tu ceño de justicia sea transformado en Tu sonrisa de justicia. Y así oramos Señor, bendícenos y guárdanos y haz que Tu rostro resplandezca sobre nosotros y que Tu gracia sea sobre nosotros. En Nombre y por la causa de Cristo oramos esto, amen.

Carmen: Nancy nos ha compartido hoy acerca de una increíble oración:”Que el rostro de Dios resplandezca sobre ti.” Oramos pidiendo esto para los oyentes de Aviva Nuestros Corazones.

Si has estado escuchando el programa por un período de tiempo y aprecias lo que Dios está haciendo a través del ministerio, ¿considerarías apoyarnos a un mayor nivel? Sé parte de nuestro ministerio. Puedes encontrar más detalles visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar muchos recursos que te ayudarán en tu caminar con el Señor.

Si todo el mundo está buscando obtener la paz, ¿por qué será que a veces es tan difícil de encontrar? Contestaremos esto en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y yo quiero que mi mamá asista a la Conferencia de Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas de no ser que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/3 – La bendición sacerdotal

Aviva Nuestros Corazones

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Serie: El Señor te bendiga y te guarde

1/3 – La bendición sacerdotal

Carmen Espaillat: ¿Qué es una bendición? Escucha a esta mujer explicándolo a partir de su propia experiencia.

Mujer: Al final de la vida de mi padre cuando estaba en el hospital, la familia se congregó alrededor de él. Él nos pidió que le llevaramos a su única bisnieta. Cuando se la colocaron en sus brazos él citó Números 6:24-26, “El SEÑOR te bendiga y te guarde; el SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el SEÑOR alce sobre ti su rostro, y te dé paz”.

Yo me senti muy orgullosa de él por haber hecho eso, por ver cómo su mente estaba tan enfocada en el Señor y en dejar un legado.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia Saladín.

Nancy quiere ofrecer una bendición para todo tiempo y momento de nuestras vidas. Probablemente has escuchado antes la palabra bendición pero ¿sabes realmente lo que significa? Nancy va a ofrecernos una perspectiva fresca de esto en la serie El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy Leigh DeMoss: Si tienen en sus iglesias un boletín con el programa de los cultos, habrán observado que a veces al final aparece esta palabra: bendición. ¿Qué queremos decir cuando decimos que van a dar una bendición al final de un servicio? ¿Qué significa esa palabra? La palabra bendición significa «hablar bien, hablar palabras de paz o de bendición».

Hoy quiero que estudiemos una de las bendiciones más maravillosas en toda la Palabra de Dios. Hay varias bendiciones en la Escritura. Al final de muchas de las epístolas del Nuevo Testamento, encontrarás algunas hermosas bendiciones que nos animan en nuestro caminar diario.

Al final de 1ra a los Corintios, Pablo dice: «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Mi amor sea con todos vosotros en Cristo Jesús» (1 Corintios 16:23-24). Y al final de Romanos dice, «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros» (Romanos 16:20).

Y así, una y otra vez en las Escrituras vemos bendiciones -alguien habla una palabra de bendición. Y puedo imaginármelo, como en el caso de algunas iglesias, cuando el pastor inclusive levanta sus manos como Cristo levantó sus manos mientras se preparaba para volver al cielo al final de su ministerio terrenal.

Él levantó sus manos sobre sus discípulos y les habló palabras de bendición. En ese caso fue una bendición de despedida, que es como a menudo lo hacemos al final de los cultos de la iglesia y la forma en que aparece al final de muchas de las epístolas del Nuevo Testamento.

Pero cuando vamos al Antiguo Testamento, hay una bendición en particular, que es especialmente conocida. He escuchado esta bendición muchas veces en los últimos años. Yo se la he dicho a muchas personas. En los últimos días, la he estado estudiando y he encontrado que hay en ella mucha riqueza y enseñanzas frescas del Señor que han ministrado una bendición especial a mi vida. Quiero que tomemos tiempo para estudiar esta hermosa bendición.

Si tienes tu Biblia, por favor ábrela en Números capítulo 6. Quiero leer a partir del versículo 22 hasta el final del capítulo. Números capítulo 6, versículo 22:

“Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: «Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: ‘El SEÑOR te bendiga y te guarde; el SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti,
y tenga de ti misericordia; el SEÑOR alce sobre ti su rostro, y te dé paz.’ Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.”

Ahora, vamos a desglosar este pasaje palabra por palabra, frase por frase. Esa es la forma en la que debemos estudiar las Escrituras. Simplemente te detienes y meditas en una frase una oración una parte de esa frase y le pides al Espíritu Santo que te ayude a pensar en otros pasajes de las Escrituras que se relacionan con ese pasaje, que arrojan luz sobre él, para entender qué es lo que Dios está diciendo Luego, y a medida que estudiamos, le pedimos a Dios que la aplique a nuestros propios corazones.

Esta es una bendición sacerdotal. Dios habló a Moisés, y le dijo: «Esto es lo que vas a decirles a Aarón y a sus hijos que deben hacer». Ahora, ¿quién fue Aarón en relación a Moisés? Aarón fue el hermano mayor de Moisés. Pero Aarón también tuvo un papel muy especial. Él fue el primer Sumo Sacerdote de Israel. Así que Dios le dijo a Moisés: «Ve a tu hermano y dile que como sacerdote sobre mi pueblo él es el que debe bendecirlos». Él debe ofrecer una bendición sacerdotal.

Algunas personas llaman a esta bendición, la bendición de Aarón. Eso significa que llegó a través de Aarón. Aarón debía bendecir al pueblo de Israel y esta es la bendición que Dios le instruyó que impartiera.

Ahora bien, al estudiar esta bendición, veremos que se basa en una relación de pacto. Las personas que están siendo bendecidas, no son los moabitas ni los amonitas ni los hititas ni todos los «itas» que viven en la tierra de Canaán, hacia donde los hijos de Israel se dirigen.

Hay un sentido en el que Dios bendice justos e injustos. Él manda la lluvia a los que somos sus hijos, así como también a aquellos que no son sus hijos y Él le regala el sol a ambos también. Hay algunos favores y algunas bendiciones generales y comunes que Dios ofrece a todos, pero hay ciertas bendiciones que Dios reserva para aquellos que son Sus hijos.

Esta fue una bendición especial para Israel. A la luz del Nuevo Testamento, creo que es una bendición que se puede aplicar a nosotras como hijas de Dios también.

Ten en cuenta que no es el sacerdote quien inicia esta bendición. Es Dios quien la inicia. Vemos que Dios es la fuente, el manantial de toda bendición. La bendición es una idea de Dios. Dios lo penso. Dios piensa en ello. Él es quien tomo la iniciativa de bendecir a los hijos de Israel. Y él es quien toma la iniciativa de bendecirnos en nuestras vidas.

En cuanto al contexto inmediato en el libro de Números, vemos que los hijos de Israel están en el desierto. Acaban de salir de Egipto, donde fueron esclavos por 400 años. Han sido librados por Dios a través del derramamiento de la sangre del cordero Pascual. Dios los ha librado de Egipto. Él los llevó a través del Mar Rojo, los libró de sus enemigos, los egipcios. Ellos han estado en el monte Sinaí, donde han recibido la Ley de Dios, y ahora es el momento en que van entrar en la Tierra Prometida.

Lo que Dios sabe en este momento –pero que los hijos de Israel desconocen- es que van a pasar los próximos 30 años – tal vez como dos millones de judíos –deambulando por la tierra a través de este desierto árido. Dios sabe que van a necesitar esta bendición.

Dios sabe en qué desierto te encuentras en este momento. Dios sabe el desierto por el que transitarás en un año o en dos o en 38 años a partir de ahora. Dios prepara sus bendiciones a la medida, de forma que sean exactamente lo que Él sabe que necesitaremos en ese momento y en esa etapa de la vida.

¿Qué iban a necesitar los hijos de Israel en ese desierto? Bueno, iban a necesitar protección. Iban a necesitar provisión. ¿Quién iba a alimentar a todos estos judíos? ¿De dónde iban a conseguir alimento para cada día? De hecho, ellos le dijeron a Dios una vez, «¿Puedes preparar una mesa en el desierto?» ¿Cómo se alimentan dos millones de personas en un desierto donde no hay restaurantes de comida rápida?

Ellos iban a necesitar provisión. Iban a necesitar de la presencia de Dios. Iban a necesitar la bendición de Dios. Ellos no podrían sobrevivir sin eso.

No importa dónde tú o yo estemos caminando, realmente estamos siempre en un lugar en la vida donde no podemos sobrevivir sin la bendición de Dios. Necesitamos Su bendición y Dios lo sabe. Así que por eso envió esta bendición para llevar aliento y esperanza y paz a sus hijos en medio de circunstancias difíciles de su vida.

Dios sabía que iba a ser difícil. Él sabía que llegarían a lugares donde no habría agua, o donde no habría nada de comer, o donde serían amenazados por los enemigos. Dios les dijo de antemano, «He preparado una bendición para ustedes». Esa era una bendición que acompañaría a los hijos de Israel y que los cubriría durante todos esos años de vagar por el desierto, y luego más adelante en la tierra prometida y durante todas las batallas que enfrentarían allí.

Esta bendición era un recordatorio:

● del amor de Dios por Sus hijos

● de Su devoción hacia ellos

● de Su atención

● de que Dios estaba pensando en ellos

● de que Él estaba consciente de ellos

● de que Él tenía sus ojos puestos sobre ellos

● de que Él conocia sus necesidades, incluso antes de que ellos las supieran.

Probablamente ellos no se daban cuenta de lo rápido que estarían en necesidad, desesperadamente, pero Dios si lo sabía.

Esta bendición es dada por Dios a través de Sus sacerdotes a S u pueblo y consiste realmente en una serie de peticiones, pero también es una promesa. Es una promesa de que tendrán el favor de Dios, que Él pondrá Sus ojos sobre Su pueblo; que Él atenderá sus necesidades.

Hemos dicho que ese es el contexto inmediato: los hijos de Israel en el desierto necesitan desesperadamente la bendición de Dios y sus promesas. A medida que exploramos esta bendición y comenzamos a estudiarla juntas, vamos a ver que esta bendición del Antiguo Testamento apunta hacia una bendición muy importante que veremos en el Nuevo Testamento.

Creo que uno de los lugares claves en el Nuevo Testamento, donde leemos acerca del cumplimiento de esta bendición, se encuentra en el Evangelio de Juan capítulo 17, donde el Señor Jesucristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, ora una bendición por los creyentes del Nuevo Testamento. En una próxima sesión, hablaremos sobre algunos de los paralelismos entre la oración sacerdotal de Cristo por nosotros, y esta bendición del Antiguo Testamento.

Al leer esta bendición que viene por medio de Aarón, el sumo sacerdote, y sus hijos, se nos recuerda que tenemos un gran Sumo Sacerdote. Su Nombre es Jesucristo. Es Él que pronuncia estas palabras de bendición para nosotros. No solo es Él quien nos bendice, sino que también Él es el cumplimiento de las peticiones de esta bendición. Él es la bendición. Él nos bendice, pero también Él es el cumplimiento de esa bendición. Todo se ha cumplido en Él.

Al leer esta bendición, no solo vemos que Dios bendijo a los hijos de Israel, sino que también Dios nos está bendiciendo con estas palabras del Antiguo Testamento; palabras que se repitirán en esencia en el Nuevo Testamento, y también se nos da un modelo que podemos usar para bendecir a otras personas. Bendecimos a los demás como hemos sido bendecidos. No necesitamos tener un sacerdote para hacerlo, un sacerdote terrenal, en el sentido de la religión terrenal porque tenemos un Sumo Sacerdote en el Cielo hoy que está orando por nosotros.

Esta oración, esta bendición, como aparece en Números capítulo 6, en realidad contiene algo que podría lucir como la imagen dos sujetalibros. En el versículo 22, leemos, «Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: «Así bendeciréis a los hijos de Israel, les diréis».

Luego tenemos la bendición. Es decir que Dios instruye a Moisés que le diga a Aarón el sacerdote que así es como él debe bendecir al pueblo. Bendecirás al pueblo de Israel. Estas son las palabras que debes hablarles.

Luego tenemos la bendición. Al final tenemos el versículo 27, el colofón o el sujetalibros del otro lado. «Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré». Así que Dios le dice al sacerdote: «Bendice al pueblo, y al hacerlo, yo los bendeciré».

Ahora, ¿qué implica eso? Implica que cuando se imparte la bendición de Dios sobre la vida de otras personas, lo que realmente estamos haciendo es creando un escenario, creando una oportunidad para que Dios pueda, de hecho, bendecir estos individuos. Míralo en el versículo 22. «Bendice al pueblo de Israel. Así le dirás a ellos». A continuación, fijate lo que dice al final: «Y yo los bendeciré». Es increíble.

Piénsalo por un momento. ¿Qué pasaría en la vida de tu pareja, de tus hijos, de tus amigos si Dios hiciera solamente las de cosas que tú hablaras sobre estas personas? Si Dios fuera a bendecir o a maldecir en la misma medida en que tú bendices o maldices a la gente que te rodea, y si Dios fuera sólo a cumplir las cosas que tú pediste, los buenos deseos que expresaste, las oraciones de bendición que oraste por las personas, ¿qué tanto serían bendecidas estas personas?

Al hablar de bendecir, dirás: «El problema es que, yo no soy un sacerdote». Bueno, de acuerdo con el Nuevo Testamento, todos hemos sido constituidos sacerdotes para Dios. No dependemos de algún clérigo para llevar a cabo esta función. Esto es algo que como creyentes del Nuevo Pacto todos podemos hacer. Podemos hablar bendición en la vida de los demás. Cuando lo hacemos, de hecho nos convertimos en un canal, en un conducto de la bendición de Dios en la vida de otras personas.

Así que tenemos estos dos sujetalibros. Tú los bendices, y luego yo los bendeciré. Luego, en el centro tenemos esta oración, que en realidad está en forma poética, en hebreo. Son tres frases, cada frase dividida en dos partes. Tres coplas. «El SEÑOR te bendiga y te guarde.» Esa es una copla. La segunda es: «El SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia.» Otra copla. Luego la tercera copla, «el SEÑOR alce sobre ti su rostro y te dé paz”.

Ahora bien, en realidad hay seis peticiones. Se le pide al Señor que haga algo por la persona. En esto consiste la bendición.

● Que el Señor te bendiga.

● Que el Señor te guarde.

● Que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti.

● Que el Señor tenga misericordia de ti.

● Que el Señor alce Su rostro sobre ti.

● Que el Señor te dé paz.

Nota la repetición en esta bendición. Esa es una de las formas más comunes en la poesía hebrea. En primer lugar, te darás cuenta de dos ocasiones en las que esta bendición habla sobre el rostro de Dios. Las palabras cararostro o faz— son la traducción de la misma palabra hebrea para la palabra «cara». Es una imagen de la presencia de Dios. Dos veces habla de la palabra cara, faz o rostro o presencia de Dios.

Al leer esto, nos damos cuenta de que cuando algo se repite en la Escritura, sobre todo en el estilo de la poesía hebrea, significa que ahí hay un énfasis.

Al ver la repetición aquí: el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, el Señor te muestre Su rostro, Su cara, Su presencia sobre ti- nos damos cuenta de que la bendición suprema es la de disfrutar de Su presencia. La bendición suprema es entrar a la presencia de Dios. Ese es el objetivo de los propósitos redentores de Dios, que podamos tener una comunión íntima con Él.

Así que la bendición aquí es obtener el favor de Dios; que puedas experimentar Su presencia. Esto se destaca al ver la forma en que se repite la idea de buscar Su rostro.

Pero también te darás cuenta que en las peticiones hay otra cosa que se repite. Se repite tres veces. Lo vemos en los versículos 24, 25 y 26: Y es el Nombre del Señor. Se repite el nombre, Yahvé, en hebreo. Jehová. Tres veces. Creo que esta es una representación velada en el Antiguo Testamento de la Trinidad. El Padre te bendiga. El Hijo te bendiga. El Espíritu Santo te bendiga. Tres personas, un solo Dios.

Cada una de estas tres personas tiene una función. Es el Padre que nos mantiene; ‘El Señor te bendiga y te guarde’. Es el Hijo que muestra gracia hacia nosotros; ‘El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia’. Ese es el ministerio del Señor Jesucristo en nuestras vidas. Entonces, ¿quién es que nos da la paz? El Espíritu Santo. ‘El Señor alce sobre ti su rostro y te dé paz’. Así que aquí vemos el ministerio del Dios trino. Que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo te bendigan.

Esta oración es realmente uno de los mejores regalos que podemos otorgar a los demás. No quiero decir eso solo por las palabras que contiene la oración, aunque es una gran bendición, sino por la idea de bendecir a los demás en el nombre del Señor; es un regalo maravilloso poder recibir del Señor y luego poder extender la bendición a los demás. Uno de los mayores regalos que puedes otorgar a tu esposo, a tus hijos, a tus amigos es la bendición de Dios.

Ahora nota, antes de adentrarnos en los detalles de esta oración, que se trata de una bendición que debe ser audible, debe ser hablada. “Habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: «Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis…» Esta instrucción viene solo por esa pequeña palabra, pero creo que hace hincapié en que tenemos que utilizar nuestras palabras, nuestra boca para bendecir.

Ahora bien, hay otras maneras en que puedes bendecir. Puedes bendecir:

● con actos de servicio y amabilidad

● puedes bendecir con un espíritu dulce

● con otras expresiones de amor

Al pensar en las personas que Dios te ha llamado a bendecir, asegúrate de que que estés hablando bendición sobre sus vidas.

“Dirás a ellos, el Señor te bendiga y te guarde…”

Al mirar estas peticiones diferentes, permiteme hacerte esta pregunta: Si pudieras pedirle a Dios cuatro cosas para ti -piensa en todas las cosas que quieres, todo lo que necesitas, todo lo que te gustaría tener, todas las cosas que te gustaría ver que Dios hiciera por ti- …Pero si tuvieras que limitar la lista, reducirla a cuatro cosas, sabiendo que Dios te daría las cuatro cosas que pidas, ¿qué incluirías en tu lista?

Piensa por un momento en las personas que amas: tu pareja, tus hijos, tus nietos, tus padres, tu pastor, tus amigos. Si solo pudieras pedir cuatro bendiciones para tu esposo o para tus hijos y sabes que Dios haría lo que le pidas, ¿qué estaría en tu lista?

Creo que una oración como esta es de gran ayuda. Estoy tan contenta de que la tenemos en las Escrituras, porque nos recuerda qué es lo realmente importante; lo que debemos tener en nuestra lista. Esta no es la única bendición en la Escritura, y no es la única forma ‘correcta’ por la que podemos pedir. Pero nos recuerda que esto es lo que realmente importa. Esta es la lista de Dios. Esta es Su lista de cómo Él quiere bendecir a Su pueblo.

¿No te gustaría unirte con Dios al decir: «Yo quiero ser bendecido en la forma que Tú, Dios, quieres bendecir? Quiero bendecir a los demás de la manera que Tú quieres bendecirlos».

Así que a medida que avanzamos a través de esta bendición, de esta oración, vamos a ver cuatro bendiciones específicas. Viene en la forma de seis frases, pero se reducen a cuatro bendiciones específicas que estamos pidiendo al Señor, para nosotras mismas y para los demás. Así que veamos desde el principio: “El Señor te bendiga”. Estamos reconociendo de nuevo aquí que es el Señor que está impartiendo la bendición. El Señor te bendiga.

A menudo les escribo a los demás. . . Después de un montón de notas. Al final me despido «bendiciones». A menudo le digo a la gente al despedirlos, «Bendiciones sobre ti». El estudiar este texto me ha dejado ver que lo que estoy diciendo en realidad es «el Señor te bendiga». Es Él el que al final bendice. ‘Bendecirás al pueblo. Dirás a ellos, el Señor te bendiga’. Él es la fuente de toda bendición. Todo viene de Él.

Pienso en ese pasaje de Génesis capítulo 48, cuando Jacob bendijo a su hijo José cuando él estaba a punto de morir. Dijo que el Señor lo había bendecido, y por eso lo estaba bendiciendo a él. Si deseas bendecir a los demás, entonces primero debes recibir la bendición de Dios. Tienes que permitir que Dios te bendiga. Él quiere hacerlo de esta manera que estaremos viendo y de otras maneras también.

Y es que cuando bendecimos a Dios, cuando hablamos bien de Él. Cuando Dios nos bendice, Él nos hace el bien. Él cumplirá las peticiones que se le pidan. Esta bendición resume los beneficios de pacto que Dios quiere mostrar a Su pueblo.

Los judíos del Antiguo Testamento esperarían que un padre hablara palabras de bendición sobre sus hijos. Dios está diciendo: «Ustedes son Mis hijos, y quiero bendecirlos». Así que al pensar acerca de las personas en tu vida, en tu hogar, al hablar con tu marido y con tus hijos; diles: «El Señor te bendiga». Pídele al Señor que los bendiga y diles «Estoy orando que el Señor te bendiga».

Te diré que, aun si no tuvieres otra razón en la vida para ser feliz, si has sido bendecida por el Señor, entonces tienes más que suficiente. La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. Que el Señor las bendiga.

Carmen: Esa es Nancy Leigh DeMoss, desglosando una de las bendiciones más famosas en la Biblia. Está en Números capítulo 6. Este mensaje es la primera parte de la serie, El Señor te bendiga y te guarde.

Te invitamos a visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com para obtener más recursos como estos.

Y cuando visites la página aprovecha para enterarte acerca de todo lo relativo a nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina, a celebrarse en febrero del año entrante en Santo Domingo, República Dominicana.

Carmen: De acuerdo a la Biblia debemos pedir que el rostro de Dios ilumine a Su pueblo. Averigua lo que ésto significa cuando Nancy Leigh DeMoss continúe describiendo la bendición sacerdotal que aparece en el libro de Números capítulo 6. Esto será en la próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Americas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

5/5 – Más que una lista

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de un corazón modesto

5/5 – Más que una lista

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/mas-que-una-lista/

Carmen Espaillat: Enseñarles a nuestros niños eficazmente sobre la modestia significa empezar de adentro hacia afuera.  Con nosotras, Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: No empieces con una lista.  Empieza con los principios de la Palabra de Dios.  Enséñales a tus hijos, desde que sean bien pequeñitos, lo que Dios piensa y cuáles son los principios que deben regir nuestras vidas en lo que respecta a la modestia.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Queremos que nuestros hijos reciban instrucción formal en matemáticas, lenguaje e historia.  Tal vez tomen clases formales de piano , ballet o pintura.  Quizás sean miembros de un equipo para aprender fútbol o gimnasia.  Y entonces, ¿quién les está enseñando sobre la modestia?  Con nosotras, Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Uno de los principios más importantes que encontramos repetidamente una y otra vez, particularmente en el Antiguo Testamento, es la importancia de que los padres les enseñen a sus hijos los caminos de Dios.

Amigas, si ustedes no les enseñan a sus hijos a pensar bíblicamente, no esperen que el mundo les enseñará a pensar de la manera correcta.  ¡Qué responsabilidad tan grande tienen como padres, como mamá en este caso, de enseñarles a sus hijos los caminos de Dios!

Esto también es cierto en lo que respecta a la modestia, el enseñarles a sus hijos a tener un corazón que se incline hacia la modestia y entender la importancia y la necesidad de tener modestia y lo que significa ser modestos en cada área de sus vidas, incluyendo cómo se visten.

Hemos estado hablando sobre cómo enseñarles a los hijos en estas áreas, y hemos dicho que es vital que ustedes sean un ejemplo consistente de sus propios estándares de modestia, cómo la viven, y el tipo de entretenimiento que disfrutan y aprueban para sí mismas y para sus hijos.

¿Pero saben algo? No es suficiente solo con ofrecer el ejemplo.  Si ustedes primero no ponen el ejemplo, el siguiente punto no podrán hacerlo de forma efectiva.  Aun dando el buen ejemplo continúan teniendo la responsabilidad de capacitar a sus hijos en lo que está bien y lo en que está mal. Y déjenme decirles que en lo que respecta a la modestia, al igual que en muchas otras áreas de la crianza de los hijos, no empiecen con una lista.

Empieza con los principios de la Palabra de Dios. Enséñales a tus hijos, desde que son bien pequeñitos, lo que Dios piensa y cuáles son los principios que deben regir nuestras vidas en lo que respecta a la modestia, cosas de las cuales hemos hablado en Aviva Nuestros Corazones como:

  • El principio de la propiedad: tu cuerpo no es tuyo; le pertenece a Dios una vez que eres hija de Dios.
  • El principio del Señorío: Jesús es Señor sobre todo.
  • El principio de la ciudadanía: si eres hija de Dios, perteneces a un Reino diferente; no perteneces a este mundo.
  • El principio de la mayordomía: (claro, no puedes usar todas estas palabras con tu hijo de 4 años, pero le estás enseñando estos principios.) Dios te ha confiado algunas cosas, como por ejemplo tu cuerpo.  Él te ha confiado belleza, y eres responsable de usarla en formas que sean agradables al Señor.

Y enseñar las implicaciones de la modestia en todas las áreas que hemos venido hablando en diferentes momentos de esta serie.

Deuteronomio capítulo 6 dice que Dios nos ha dado mandamientos y reglas.  Moisés se las enseñó al pueblo de Israel, y le dijo: “Deben obedecer estas leyes.  Y al hacerlo, deben asegurarse de que lo están haciendo como resultado de un corazón que ama a Dios”.

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza” (v. 5) para que tu obediencia no sea rígida y legalista, sino que tu obediencia fluya de un corazón que ama a Dios.

Y luego les dice: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos” (vv. 6-7).

Ahora bien, no está diciendo que te sientes durante una hora al día y digas: “Vamos a enseñarte a ser modesta,” o “voy a enseñarte a obedecer los principios de la Palabra de Dios”.

Hay momentos, momentos formales y estructurados, en que debes sentarte y enseñarles a tus hijos los caminos de Dios; pero se enseña más en el transcurso de la vida diaria, usando momentos y oportunidades apropiados para instruir en los caminos de Dios —cuando piensas que tus hijos no están prestando atención— que lo que se enseña en los momentos formales y estructurados.

Por eso es que Deuteronomio capítulo 6 sigue diciendo: “Y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (v. 7). Todo el día, todos los días, comunica a tus hijos los caminos de Dios de manera natural.

Doy gracias al Señor porque mis padres lo hicieron.  Pienso en mi papá, quien en el día a día hablaba sobre los caminos de Dios.  No recuerdo que fueran sermones ni cátedras, porque era algo que entretejía con nuestras vidas diarias.

El texto dice:

“Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas” (vv. 8-9).

Pídele al Señor que te dé, como madre, maneras creativas de enseñarles a tus hijos, desde que sean bien pequeñitos, lo que significa ser modestos o modestas, porque es importante y porque es una forma bendecida de vivir.

La semana pasada estaba interactuando con mi amiga Holly Elliff, quien tiene hijos de diferentes edades, y le pedí que compartiera algunas ideas que pudiera tener como madre acerca de este tema de enseñarles a los hijos lo que significa ser modestos.

Le pedí que compartiera hoy con nosotras algunas de esas ideas que ella me envió por correo electrónico, porque pensé que sería más útil que ustedes oyeran lo que ella tiene que decir sobre la importancia de la forma en que les enseñamos estas cosas a los niños. ¿Holly?

Holly Elliff: Pienso, como decía Nancy hace un minuto, que esto se da “en el transcurso de lo cotidiano.” y creo que probablemente una de las cosas más importantes que he aprendido es que si espero a que llegue un momento en que piense que mis hijos están listos para escuchar lo que tengo que decir, puede que ese no llegue nunca.

Así que en el transcurso de lo cotidiano, ya sea en el carro, en el supermercado, durante la enseñanza en casa o de camino a recoger a alguien. . . Cuando llegan esos momentos, cuando tenemos una oportunidad de enseñar la verdad, entonces debemos aprovecharlos.

El otro día, mientras íbamos en el carro, vimos una valla publicitaria interesante y empezamos a hablar sobre ella.  En la cultura hebrea, uno de los principales métodos de enseñanza no era decirle a alguien cuál era la verdad, sino hacerle preguntas para que pudiera descubrir la verdad por sí mismo.

No sé si les pasa a ustedes, pero si aprendo algo por mí misma, si voy a la Palabra de Dios y lo estudio por mí misma, entonces me apropio un poquito de eso, y es de mucho más valor para mí porque puedo entonces enseñarlo con más facilidad a otra persona.

Así que les hago preguntas a mis hijos sobre cosas  que nos encontramos y hago que las razonen, y luego les doy algunas referencias en las Escrituras donde pudiera hablarse sobre el tema, y solo les digo: “¿Qué piensan que significa este versículo? ¿Piensan que tiene alguna relación con eso? ¿Ven alguna conexión entre lo que Dios dijo aquí y lo que estamos hablando?” y hago que me digan lo que están pensando, lo que están viendo o lo que están escuchando.

Y mientras lo haces, entonces lo que sucede es que empiezas un patrón en tus hijos de ser como los cristianos de Berea, de convertirse en estudiosos de la Palabra.

Puede que no sepan dónde está el versículo; puede que no sepan lo que Dios dice, pero si empiezan a cuestionar, “¿Qué dice Dios aquí?” entonces el patrón se quedará con ellos el resto de sus vidas, aun cuando hayan crecido y se hayan casado y yo ya no esté ahí para decirles cuál es la verdad. Si se convierten en estudiosos de la Palabra, siempre tendrán un recurso para encontrar la verdad.

El otro día estábamos viendo televisión.  Mis hijos tenían la televisión encendida.  Yo estaba en la cocina, y escuché algo en la televisión que no me sonaba familiar, así que entré al salón, miré algunos minutos, y luego les pregunté, “¿Qué están mirando?”

Y ellos me dijeron: “Es un programa nuevo”.

Pregunté: “¿Es bueno?”

Dijeron: “Bueno, sí, pensamos que está bien.”

Dije: “Bueno, no sé nada de este programa; voy a sentarme aquí con ustedes un minuto.”

Mi primera reacción fue decir inmediatamente: “No, no vamos a ver esto.  Vamos a apagarlo.”  Pero dije, “Bien, vamos a darle diez minutos.”

Así que me senté con ellos en el salón, y vimos juntos el programa durante unos diez minutos.  Y pude darme cuenta, durante esos diez minutos, de que se estaban poniendo nerviosos porque cada cierto tiempo, cuando sucedía algo en el programa, se volteaban y me miraban.  Y volvía y sucedía algo más, y se miraban entre sí, y luego me miraban a mí de nuevo.

Y cuando se cumplieron los diez minutos, bajamos el volumen de la televisión y dije, “Bien, ¿qué piensan de este programa? ¿Le vieron algún problema?”

Y empezaron a decir: “Bueno, sí, no son muy amables unos con otros en la forma que se hablan, y como que son irrespetuosos”. Y empezaron a decir uno por uno los problemas que tenía el programa.

Ahora, lo que sucedió fue que ellos empezaron a hacer esas preguntas.  Yo no tuve que sentarme y decirles: “No vamos a ver esta película porque yo lo digo”.

Hay veces en que digo: “No, porque yo lo digo,” y quiero que obedezcan.  Por ejemplo si están a punto de tocar una olla caliente, quiero que se detengan cuando yo lo diga.  Pero para mí es igual de importante que aprendan a ser hombres y mujeres que harán preguntas de Dios, que irán a Su Palabra y encontrarán respuestas.

Así que mientras transcurre el día a día, debemos ser intencionales sobre entrenarlos a pensar bíblicamente.

Nancy: Holly, una de las cosas que noté de lo que dices en este correo es que no solo quieres enseñarles a tus hijos a obedecer ciegamente – aunque no es del todo malo aprender a obedecer a Dios y a nuestras autoridades solo porque debemos obedecer.

Pero Holly tú dices que buscas algo en tus hijos que va más allá de eso.  Tú quieres entrenar sus corazones, pastorear sus corazones, y enfocarte más en sus corazones que en su comportamiento.

De modo que yo les diría a ustedes, en esta área de la modestia, asegúrate de no permitir que la ropa de tus hijos sea más importante que sus corazones.  Eso es lo que buscas, porque puedes hacer que se pongan cierta ropa, pero la preocupación es cuando ellos salgan de tu casa… Y puede que ni siquiera sea cuando ellos crezcan; puede ser cuando lleguen a la escuela y se quiten lo que hiciste que se pusieran.  Cuando no puedas verlos, ¿qué le van a dictar sus corazones?

Si su corazón busca agradar al Señor, y si su corazón busca tomar decisiones que están basadas en la Palabra de Dios, entonces habrás entrenado de verdad a tus hijos no solo a vivir por tu lista de reglas mientras estén al alcance de tu vista, sino a  realmente haber cultivado un corazón para Dios.

Y, en ese sentido, estás capacitando a tus hijos que no sólo se conformen a una lista que tú has redactado, sino que realmente harán la diferencia en su cultura y en su generación.  No será tu fe.  No será tu religión.  No serán tus normas; sino que serán sus normas, su fe y su corazón el agradar al Señor.

Holly: Nancy me gustaría agregar algo con relación a la vestimenta, y es lo siguiente, si yo puedo lograr que mis hijas se paren frente al espejo y eventualmente se hagan  las mismas preguntas que yo les haría, entonces se habrán apropiado de esa norma para sí mismas, lo cual es muy valioso.

Nancy: Y quisiera agregar que es tan importante que empieces cuando son niños.  No empieces a enseñarles estos principios a tus hijos cuando tengan 15 años y de repente tengas un problema con la forma en que se están vistiendo.  Eso de seguro causará toda una escena en tu casa, quizás hasta una explosión.

Pon el fundamento a tiempo. Es sorprendente, cuando a los niños se les enseña lo que es debido lo que es correcto, cuando a las niñas se les enseña, repito, no de forma despótica, sino de manera simple, de manera pura, a no levantarse el vestido cuando son pequeñas, por ejemplo, estas son cosas que se quedarán con ellas para siempre.  Son principios y fundamentos que habrás puesto desde su niñez.

Ahora me gustaría atar a esto el principio de involucrar a tu esposo y padre de tus hijos siempre que sea posible.  Sé que hay algunas de ustedes que están criando a sus hijos como madres solteras, y Dios les dará la gracia de poder entrenar a sus hijos de esa manera, siempre que sea necesario.

Pero si hay un papá en la casa… Y esperamos que haya un papá que esté involucrado; y aun si no lo hubiera, puede haber otros hombres a quienes puedas involucrar de formas apropiadas en las vidas de tus hijas.

Le pedí sus opiniones sobre el tema a un papá que conozco, y él dijo lo siguiente:

Siempre reto a los hombres a que ellos tienen el deber de aprobar o desaprobar la ropa que visten las mujeres de su casa.

Y a propósito, sé que tenemos algunos papás que escuchan a Aviva Nuestros Corazones.  Me gustaría apelar a ustedes, hombres, como mujer, y decirles que: “Nosotras los necesitamos.  Como mujeres, los necesitamos.  Necesitamos que asuman su función, que tomen su lugar.”  Y a ustedes mujeres, permítanme decirles: “Permitan que el papá, permitan que el esposo, ejerza la función apropiada en esta área.”

Este papá continuó diciendo:

La razón por la cual es un deber del hombre es porque un hombre sabe lo que atraerá la atención de otro hombre.  Tanto como una madre quiera ayudar a su hija a vestirse modestamente, ella simplemente no ve de la forma que un hombre ve.

Estamos configuradas diferente.  Las mamás deben enviar a sus hijas a sus padres para que éstos les den su aprobación final.  Amigas, acudan ustedes también a sus esposos para sus opiniones y para su aprobación de la ropa que tienen puesta.

Y luego este papá dijo algo que considero que es muy sabio.  El continuó diciendo:

Instituí lo siguiente en mi casa ahora que mis hijas tienen dos y seis años.  Cada vez que tienen una ropa nueva, hacemos un pequeño desfile de modas para papá.

Él continuó diciendo,

 Sé que es muy poco lo que una niña de dos o seis años pudiera ponerse que se pudiera considerar inmodesto. Pero en realidad lo que me preocupa no es lo que visten ahora, sino que me di cuenta de que si quería instituir esto cuando ellas tuvieran doce o dieciséis años, se iban a reír en mi cara.  Empezando ahora, mi esperanza es que cuando tengan esa edad, sigan acudiendo a mí ya que ha sido un patrón normal en nuestra casa.

Algunas de ustedes tienen niñas pequeñas.  Y pensé que estas son  palabras tan sabias.  Así que incentiven a sus esposos dejenle saber que desean y necesitan que se involucren en el proceso de entrenar a sus hijas.

Y esto es cierto tanto para las madres como para los padres, y es de especial importancia, pienso, que los padres se den cuenta de esto, que deben afirmar a sus hijas en lo que respecta a la verdadera belleza espiritual y un carácter piadoso, y no enfatizar desmedidamente la belleza física.

Papás, significa tanto para una hija tener un papá que la afirme en lo que es la modestia, porque ella puede ir a la escuela o al mundo y no encontrar a nadie más que la afirme por ser modesta.  Pero si ella sabe que su papá la afirma por eso y su mamá también, entonces no se verá tan propensa a buscar la aprobación de hombres que valoran la inmodestia.

Y a ustedes mamás, y papás también, créanlo o no, vayan de compras con sus hijas.  No las manden sólo con sus compañeras a tomar todas sus decisiones de compras.

Obviamente, estamos hablando de diferentes edades y fases, y vas a querer entrenar a tus hijas de tal forma que para la fecha que tengan cierta edad  —y no les voy a decir qué edad porque no sé cuál es en su casa— pero debe llegar un punto en que ellas puedan ser enviadas a ir de compras a hacerlo, y lo harán sabiamente, tomarán decisiones sabias.

Pero desde temprano, haz que sea una costumbre ir de compras con tus hijas.  Compra en oración, y eso tendrás que hacer si quieres encontrar cosas que realmente se ajusten a las normas bíblicas de la modestia, y date cuenta de que va a tomar más tiempo y quizás más dinero vestir a tus hijas modestamente que si compras ropas de moda o inmodestas.  Porque así es como es.

Tengo una amiga llamada Devi Titus quien es una mujer piadosa.  Es una mujer virtuosa.  De hecho, ella fundó hace años la revista llamada, “Virtud” o  Virtue en inglés.   Puede que algunas de ustedes la recuerden.

Esta mujer tiene un verdadero corazón para la modestia y para la piedad, y le pedí que compartiera algunas ideas que pudieran ser útiles para las madres en lo que respecta a entrenar a sus hijas. Permítanme leerles algunas de las cosas que ella escribió.

Fija límites de lo que se permite y de lo que no se permite, y deja que tus hijas escojan dentro de esos límites.  Dale opciones de expresión en cosas que no involucren asuntos morales o espirituales.  Está bien que tengan sus propios gustos.

Si escogen algo que es inapropiado o que está fuera del límite, pregúntales (por ejemplo, con relación a un escote): “¿Piensas que esto es muy revelador?”

Si te dicen que “no” y tú piensas que “sí”, recuerda, es por eso que tú eres su madre.  Aún necesitan que las ayudes a regir sus corazones hasta que sus virtudes internas se hayan formado.  Toma tú la decisión por ellas.

Incentiva y apoya a tus hijas, y permanece dispuesta a continuar buscando hasta encontrar la ropa adecuada.

Ahora, madres, permítanme decirles a modo de precaución, algunas de ustedes tienen hijas adolescentes, si no han estado cultivando una relación con sus hijas, si no tienen su corazón y si no les han enseñado los principios de la modestia desde que eran niñas, no empiecen de golpe diciendo: “Hoy vamos a aprender sobre la modestia y a practicar la modestia”.

Y algo que también es muy importante: Enfócate en el panorama general, y recuerda que esto es un reto a largo plazo. Mantener este enfoque es mucho más importante que un argumento específico sobre esa pieza particular de ropa.  Recuerda que estás discipulando a tus hijas para ser mujeres de Dios.

Y eso es difícil.  Es difícil para ti y es difícil para ellas.  Es un reto, y habrá ocasiones en que ellas se sentirán tan sobrecogidas por el deseo de ser aceptadas, el deseo de encajar, y no es que eso esté del todo mal.  Pero hay líneas que tú debes sabes que ellas no podrán cruzar, y eso significa que en ocasiones tendrás que soportar malas caras o la ira de tus hijos.

Ahora, no lo provoques por tu espíritu.  No los provoques innecesariamente.  Pero, si se enojan porque no están de acuerdo contigo. . .Bueno.

Puedo recordar en mi adolescencia algunos desacuerdos que tuve con mi mamá y con mi papá en áreas específicas.  Me alegro tanto de que mis padres estuvieron dispuestos a enfrentar el reto, y estuvieron dispuestos, cuando fuera necesario, a permanecer firmes y en otras ocasiones a ceder, a darse cuenta de que esto no era un asunto de quien tuviera la razón. Algunas veces era cuestión de preferencia, y ellos me lo dicen ahora, o mi mamá me lo dice ahora, que había momentos en que ellos solo decían: “Esta no es una batalla que pensamos que tenemos que pelear ahora con nuestros hijos”.

Dios te dará la sabiduría de cuál es cuál.  Pero recuerda que estás haciendo algo, cuando permaneces firme, cuando mantienes la línea, estás haciendo algo por un bien mayor, y eso es el corazón, la vida, el futuro de tu hija o de tu hijo.

Deuteronomio capítulo 6 dice que obedezcas estas leyes para “que te vaya bien” (v. 3). No pelees la batalla para ganar el argumento. Porque si eres una persona con un espíritu propenso a las discusiones, estás pecando, estás equivocada.  No esperes que tu hijo o tu hija quieran obedecer a Dios si de la forma que estás tratando con la situación estás violando los mismos principios de la Palabra de Dios.

Tito capítulo 2 dice, “Enseña a las jóvenes,” entrena a tus hijas, “A ser prudentes, puras… Para que la Palabra de Dios no sea blasfemada… Para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador” (vv. 3-5, 10).

Eso es lo que buscas.  ¡No te des por vencida! Recuerda el producto final, y camina hacia allá. Confía en que Dios obrará en el corazón de tus hijas e en el corazón de tus hijos mientras les enseñas lo que es correcto, lo que es apropiado, y lo que adorna el Evangelio de Cristo.

Carmen: Estamos escuchando a Nancy Leigh DeMoss motivando a las madres a invertir la verdad bíblica de manera efectiva en los corazones de sus hijos.  También escuchamos a Holly Elliff.

Ese mensaje es parte de una serie llamada La hermosura de un corazón modesto. Hoy es el último programa de esta serie. Si faltaste a cualquiera de las sesiones, puedes escucharlas visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Estas enseñanzas prácticas son posibles gracias a radioescuchas como tú, que aportan sus ofrendas.  Aquí tenemos a Nancy para hablarte sobre la gran diferencia que hará tu aporte.

Nancy: Hace ya más de un año que Dios abrió puertas sorprendentes para empezar a difundir Aviva Nuestros Corazones en español.  Gracias al Señor esta iniciativa ya se está llevando a cabo, pero nuestro anhelo  es que se expanda para poder ministrar a cientos de miles de mujeres cuya lengua primaria es el español, ya sea en este país o en diferentes países de América Latina.

Mientras oramos y evaluamos esta oportunidad, le pedimos al Señor que confirme su dirección a través de la provisión de fondos.  Tu asistencia tendrá un gran efecto sobre nuestra habilidad para movernos hacia adelante con el ministerio en español, al igual que otras oportunidades de expandir el alcance de este programa.

Apelamos a nuestras hermanas hispanas de los EEUU quienes tienen familiares en América Latina y que quisieran que fueran expuestos a estas enseñanzas específicamente diseñadas para la mujer. De modo que, sea que hayas ofrendado anteriormente o no para este ministerio, espero que consideres, en oración, el ayudarnos a cumplir esta meta.

Carmen: Por favor, llámanos al 1-800-569-5959 desde EEUU o Canadá si te ves movida por  Dios a ayudar en esta iniciativa. Si nos llamas para dar tu ofrenda, asegúrate de pedir que se aplique al ministerio hispano.

¡Gracias por acompañarnos hoy en Aviva Nuestros Corazones!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio alcance de Life Action Ministries… ¡Y quiero ser  una mujer verdadera!

Todas las Escrituras han sido tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

4/5 – Modelando la modestia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de un corazón modesto

4/5 – Modelando la modestia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/modelando-la-modestia/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss pregunta: «¿Ven tus hijos la modestia modelada en casa?»

Nancy Leigh DeMoss: Antes de comenzar a enseñarlo, antes de empezar a insistir, antes de empezar tu lista de reglas para tus hijas acerca de la modestia, asegúrate de que ellos te han visto a ti modelando una verdadera modestia, que han visto lo que significa tener un corazón modesto, tener un comportamiento modesto, y vestir con modestia.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. ¿A qué edad deben empezar las madres a enseñar a sus hijas sobre la modestia? Nancy nos hablará sobre esto como parte de nuestra serie, La hermosura de un corazón modesto.

Nancy: Tito capítulo 2 nos da un mandato para nuestras vidas como mujeres, ya seamos jóvenes o mayores: nos dice que como mujeres mayores tenemos un papel de formación y como mujeres jóvenes una función de aprendizaje. Aunque todas nosotras somos una mujer mayor para alguien, y todas nosotras somos una mujer más joven para alguien. Por lo tanto, en ambos casos debemos ser tanto profesoras como alumnas.

La Escritura dice en ese pasaje que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes algunas habilidades muy prácticas de la vida -entre éstas cómo amar a sus esposos. Eso es muy práctico, y se necesita entrenamiento. No siempre ocurre de manera natural. Bueno, tal vez en la luna de miel, pero más allá se necesita algo de enseñanza y de ayuda. ¿Cómo puedo amar a este hombre, y cómo puedo amar a estos niños?

Entrenar a las mujeres jóvenes a amar a sus hijos, a cómo tener dominio propio, a ser puras, cómo trabajar en su hogar, cómo ser bondadosas, sujetas a sus propios maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada (Tito 2:2-3 parafraseado).

Sé que muchas de ustedes son madres, y están entrenando a sus hijas, algunas de las cuales todavía son pequeñas, otras adolescentes, algunas que ya han salido del hogar, han salido del nido y ahora son jóvenes adultas. A cualquier edad que tengan tus hijas, este debe ser parte del plan de estudios que debes enseñarles, incluso a las niñas pequeñitas, a las jóvenes; esto de cómo amar a sus maridos.

Y tú me dirás: «Bueno, mi hija de ocho años de edad, no tiene un marido a quien amar». Pero probablemente algún día sí lo tendrá. Así que por la manera en que amas a tu esposo, le estás enseñando a tu hija de ocho años de edad, cómo amar a su esposo algún día.

Luego viene esto de ser puras. Cada aspecto de lo que significa ser una mujer de Dios es parte de tu responsabilidad como madre el enseñárselo a tus hijas.

Quiero que nos centremos de manera más práctica aquí, para hablar sobre algunas ideas para las mamás sobre cómo entrenar a sus hijas en el área de la modestia, y en particular con relación a la modestia en el vestir.

Ahora bien, hemos dicho en Aviva Nuestros Corazones que la modestia es, ante todo, un asunto del corazón, y eso va a ser evidente en lo que vamos a decir. Pero todo este asunto del corazón siempre tiene una aplicación y un efecto, un impacto sobre los aspectos prácticos de la forma en que vivimos, la forma en que vestimos, la forma en que nos comportamos. Una de las mayores necesidades de las mujeres hoy en día es aprender a vestirse de una manera que refleje un corazón modesto.

Si tus hijas están obteniendo su punto de vista sobre la modestia o su punto de vista de lo que es correcto, de lo que es aceptable, de la cultura a su alrededor, nunca aprenderán a ser modestas, porque no hay nada de modestia en esta cultura.

Esta cultura enseña a las mujeres a ser agresivas, a ser descaradas, a ser asertivas, a desplegarse y mostrarse a sí mismas y sus cuerpos en formas que tienen la intención de atraer la atención sexual, de ser el centro de atracción. No enseña para nada a las mujeres a ser modestas, y ¿por qué habría de hacerlo? Se trata del mundo.

Los caminos de Dios y los caminos del hombre son opuestos, de modo que no podemos esperar que este mundo, esta cultura, le enseñe a tus hijas cómo ser damas o a tus hijos como ser caballeros cristianos. No esperes que este mundo enseñe a tus hijos a ser modestos de corazón y en comportamiento y en su vestimenta. Ese es tu trabajo como madre.

Ahora al hablar sobre la modestia, me vienen a la mente algunas preguntas que se nos han hecho sobre estos temas: «¿Cómo podemos enseñarle estas cosas a nuestras hijas?»

De modo que solo quiero compartir algunas cosas de mi propio corazón, pero también quiero compartir algunas cosas de conversaciones que he tenido con un gran número de madres -quiero ofrecerles algunas sugerencias prácticas para cultivar un corazón inclinado a la modestia en sus hijos -pero sobre todo en sus hijas- aunque también tus hijos deben poder apreciar la importancia de la modestia para saber cómo tratar una mujer de manera apropiada.

¿Cómo cultivas un corazón inclinado a la modestia en la vida de tus hijos? Bueno, como punto de partida permítanme decirles, que es muy importante que los padres comuniquen, por lo que dicen y por el ejemplo de sus vidas, la importancia y el significado y la alegría de vivir para la gloria de Dios.

Para empezar, ni siquiera mencionaría la palabra modestia. Me gustaría empezar con Dios y decir: «¿Por qué es importante que el principio fundamental de nuestra vida sea el vivir para la gloria de Dios? Y ¿qué significa vivir para la gloria de Dios?» Tus hijos necesitan sentir y percibir y creer que tú tienes la convicción de que esa es la manera de vivir que trae gozo.

Te diré, yo crecí en escuelas cristianas, crecí en las iglesias evangélicas. He visto a muchos de mis compañeros en los últimos años, y también he visto los niños creciendo en las generaciones siguientes. Ellos se crían en hogares cristianos, en iglesias cristianas, y luego que salen de la casa y salen de la iglesia rechazan el Cristianismo.

Creo que una de las razones principales, uno de los asesinos de la fe de los jóvenes que crecen en los círculos cristianos, es que no ven que haya gozo en la fe de sus padres. Muy probablemente tus hijos terminen rechazando tu religión si ven que es una religión carente de gozo. ¿Por qué desearían abrazarla si todo lo que tienes es una lista de reglas? ¿Una lista de cosas que no pueden hacer? ¿Una lista de cosas que tienen que hacer?

Ahora bien, hay un montón de mandamientos en la Escritura, y son los mandamientos que necesitas enseñar a tus hijos. Jesús nos dijo que enseñáramos las cosas que Él nos manda a hacer. Tenemos que enseñar la obediencia.

Pero en primer lugar tus hijos necesitan sentir que crees que caminar con Dios y vivir la vida para la gloria de Dios es la forma más maravillosa de vivir. Si no lo crees, ellos no van a entender, solo por lo que dices con tus labios, que esta es la forma correcta de vivir.

Especialmente en la generación de los jóvenes de hoy -ellos andan tras la autenticidad, ellos andan tras lo que es genuino, no quieren nada falso, rechazan la hipocresía. De manera que algunos de ellos están rechazando el Cristianismo, pero en realidad no es el Cristianismo. Ellos rechazan lo que sus padres llaman Cristianismo.

Así que asegúrate de que estás comunicando a tus hijos lo que significa vivir para la gloria de Dios y por qué hay gozo en ello. Y después, pide a Dios que te ayude a ser un ejemplo piadoso en cada área de tu vida; que te ayude a ser un ejemplo de lo que significa amar a Dios y obedecer a Dios.

Si tus hijos te ven desobedeciendo a Dios, quizá nadie en la iglesia lo sabe, pero tus hijos sí lo saben. Si ellos saben que tienes mal genio, y ellos saben que no tienes un espíritu dócil, manso ni tranquilo como mujer, ¿por qué, entonces, aceptarían lo que dices sobre la forma en que ellos se deben vestir, o sobre cualquier otra área de la vida, si tú con tu ejemplo es que no estás obedeciendo a Dios en varias áreas?

Ahora, puede que no seas descarada en tu desobediencia, pero tus hijos se dan cuenta. Si eres una persona que no perdona, si estás guardando rencor, si tienes una lengua suelta, ¿por qué piensas que tus hijos van a aceptar cuando insistas en cuanto a la forma de vestir?

Asegúrate de que estás amando y obedeciendo a Dios y que tus hijos están viendo tu ejemplo . Claro, no estamos diciendo que debas hacerlo perfectamente -pero tus hijos no están esperando eso. Ellos sí esperan que cuando falles, cuando caigas, tienes que ser lo suficientemente humilde para reconocerlo y decirle: «Me equivoqué. ¿Podrían por favor perdonarme? »

Necesitan ver un ejemplo -no solo en términos generales- de que amas y obedeces a Dios, sino que necesitan ver un ejemplo en tu vida de lo que significa ser modesta. Antes de comenzar a enseñarlo, antes de empezar a insistir en la modestia, antes de empezar tu lista de reglas para tus hijos acerca de la modestia, asegúrate de que ellos te han visto modelar la modestia verdadera, lo que significa tener un corazón modesto, modelar un comportamiento modesto, y vestir con modestia.

Y déjenme decirles, que esto es especialmente importante en el hogar, porque puede ser que la gente en la iglesia piense que eres una mujer muy modesta en la forma de vestir y de conducirte, pero tus hijos saben que eres una arpía, o tus hijos saben que no vistes con modestia en el hogar. Así que asegúrate de que estás dando un ejemplo piadoso allí.

Detente y piensa, solo por un momento, sobre las áreas que el Señor ya ha traído a tu mente que no son consistentes, las formas que tal vez no son de buen ejemplo para tus hijos.

Ahora bien, no te desanimes. Ponte de acuerdo con Dios sobre el asunto, y luego pídele que te dé el valor y la gracia para hacer los cambios prácticos que necesitas hacer para que tus hijos puedan ver un ejemplo de cristianismo genuino en tu casa.

Al pensar en la consistencia, permíteme enfatizar especialmente todo lo relativo al entretenimiento, y el tipo de entretenimiento que apruebas para ti y para tus hijos.

Tú como madre (y los papás también) son responsables de asegurarse de que sus hijos están siendo protegidos. En particular con los niños más pequeños, porque antes de que ellos aprendan a discernir el bien del mal, tu eres responsable de ayudarlos a tomar esas decisiones.

El entretenimiento es un área en la que hoy estamos tan influenciados tan sutilmente por una cultura que es contraria a los caminos de Dios. Es más sutil, porque nos reímos de ese entretenimiento, nos divertimos con el entretenimiento. Es divertido, de manera que no pensamos en lo peligroso que puede ser el estar expuestos a esa filosofía, al comportamiento, a lo que se está promoviendo en cuanto a la cosmovisión del mundo.

Asegúrate de que como madre estás consciente del tipo de entretenimiento que disfrutas y que va de acuerdo a lo que dices creer sobre lo que está bien y lo qué está mal. Oye, no digas que crees que las mujeres deben tener un espíritu tierno y sereno y ser sumisas a la autoridad y luego irte y reírte de un entretenimiento que promueve a las mujeres boconas, arrogantes, engreídas y rebeldes. Porque hay una incoherencia allí, y tus hijos necesitan ver que hay consistencia entre lo que dices que crees y lo que haces.

Incluso muchas de las películas de niños -definitivamente, el entretenimiento es una zona en donde hay que tener mucho cuidado- hay una gran cantidad de estas películas infantiles que hacen alarde de la inmodestia, y pensamos que es gracioso. Tus hijos no son tontos. Si piensas que es gracioso en la Sirenita o alguna otra película que promueve la inmodestia, o la desobediencia, entonces no esperes que tus hijos salten de alegría y te digan: «Oh, sí, déjame ver cuán modestamente puedo vestir para complacer a mi mamá” Porque hay una inconsistencia ahí.

Y en este asunto de las películas, por ejemplo. Una esposa y también madre me habló recientemente. Ella tiene un número de hijos de edad adolescente y más pequeños y ella me expresó su asombro al ver que muchas madres envían a sus hijos al cine (y me refiero a las madres, pero también incluyo a los padres) sin saber a dónde sus hijos van, y sin saber lo que van a ver.

Y esto eran solo los amigos de sus hijos… «Estoy sorprendida de los padres» me dijo ella (ella viene de una iglesia evangélica sólida) «Ellos están llevando a sus hijos a ver películas de clasificación R».

Hay inconsistencia en los padres que profesan creer el Evangelio y que luego permiten que sus hijos vean películas sexualmente explícitas; películas que promueven filosofías violentas o no bíblicas.

Estuve sosteniendo una conversación con un grupo de padres y algunos de sus hijos, y les pregunté a los jóvenes, «¿Por qué creen ustedes que los padres permiten que sus niños vean estas películas?»

Uno de los chicos me dijo: «Oh, porque los padres piensan: ‘Mis hijos nunca harán ese tipo de cosas´.» Pero ¿Qué te hace pensar eso? Si ellos se dan cuenta de que tú piensas que este entretenimiento no tiene nada de malo, ¿qué te hace pensar que se mantendrán alejados de ese tipo de comportamiento?

Ahora, cuando se trata de la modestia, y es ahí donde nos estamos enfocando de manera particular. Un área realmente importante corresponde al tipo de revistas y de catálogos que tienes en tu casa, especialmente aquellas de ustedes (bueno, cualquiera de nosotras), que tienen hijos.

Hay muchos catálogos hoy en día -especialmente aquellos que son de ropa de mujer- que no querrás dejarlos en sitios accesibles donde tu marido y tus hijos estén expuestos. Parte de tu papel como esposa y como madre es ayudarlos y protegerlos moralmente.

Ahora, eso no significa que tendrías que volverte paranoica acerca de esto o estar aterrorizada de si tu hijo ve o vio algo que no debería haber visto. Tus hijos necesitan ver que una forma natural de vivir para ti es que te deleitas en pensar en cosas que son excelentes y puras, buenas e irreprochables, y eso excluye la mayoría de los anuncios de ropa interior, una gran cantidad de los periódicos, y muchos catálogos.

Una mujer me dijo esta semana «Me encontré cancelando suscripciones a las revistas para mujeres que realmente no habían sido tan malas, pero las imágenes no eran algo que debemos tener por ahí en casa en nuestra mesa de la sala».

Escucha, ¿permitirías que una mujer voluptuosa, a medio vestir, entrara y se sentara en tu mesa de la sala de estar y dijese?: «Voy a permanecer aquí durante un mes, y luego me voy». ¿Acaso no es eso lo que hacemos con las revistas?

Quizás necesites pensar dos veces en las cosas a que te suscribes, asegurándote de que eres consistente con lo que dices y con lo que haces, no sólo en público, sino también en casa, en privado. Una vez más, especialmente si tienes hijos, es muy importante enseñar a tus niños que hay una diferencia entre los hombres y las mujeres, y también cómo proteger y cuidar esas diferencias.

Mi padre nos decía esto de la siguiente forma: «Yo quiero que sean damas y caballeros cristianos.» Eso significa que hay formas en que los niños y las niñas son diferentes, se nos enseñaba, como niños y niñas, a manejarnos de manera diferente, de acuerdo a nuestro género.

Así que enseña a tus hijas a ser modestas en la presencia de su padre, y también de sus hermanos. Porque la modestia no debe ser algo que de repente aparezca en tu vida de familia. Debe ser un estilo de vida; siempre debes estar pensando en formas en las que debes ser discreta.

Podría sonar, cuando digo estas cosas, como si estuviéramos hablando de estar tensas o de estar siempre ansiosas, o de estar atemorizadas de que tus hijos van a ver algo que no deberían ver. De ser así, realmente podrías estimular más curiosidad en tus hijos. Porque el fruto prohibido parece dulce, según Proverbios, por lo que trata de no hacer un gran revuelo de estas cosas al punto de que tus hijos deseen aquello que les estás prohibiendo.

De alguna manera mis padres fueron capaces de hacer esto con un gran equilibrio, y estoy muy agradecida por ello. Nunca hubo grandes revuelos por estas cosas; era simplemente el estilo de vida de nuestra familia… Bueno y algo que nos ayudó mucho mientras crecíamos fue no haber tenido un televisor.

Simplemente no traían a nuestra casa las cosas que eran cuestionables en términos de las normas de la modestia o las normas bíblicas. Si íbamos a ir a ver una obra de teatro o alguna forma de entretenimiento, mis padres, créelo o no, iban y lo investigaban primero.

Ellos nos protegían. Ellos querían asegurarse de que nuestros corazones eran guardados, y este era el estilo de vida de nuestra casa. No había un estándar en el hogar y otro estándar cuando estábamos en la iglesia. Este era nuestro estilo de vida.

Y luego asegúrate que, con respeto a la consistencia, no tengas una doble moral para tus hijos. Porque tus hijos serán rápidos en notarlo.

Tuve un intercambio de correo electrónico la semana pasada con una mujer que trabaja con los jóvenes de su iglesia. Y ella me dijo: «Una de las cosas que escucho de estos jóvenes es, ‘¿Por qué mis padres son tan inconsistentes? Por ejemplo, ¿por qué mis padres me regañan a mí acerca de la ropa que me pongo cuando voy a salir, pero luego me compran un vestido revelador para ir al baile de graduación? ¿No es esto un doble estándar? »

Ahora, es sorprendente que sean precisamente los jóvenes que se percaten de este doble estándar. Estamos diciéndoles: «No puedes salir por la puerta vestida de esta manera», sin embargo, compras un vestido revelador para el baile de graduación. ¿Cuál es la diferencia, qué diferencia hay? ¿Qué lo hace correcto? ¿Qué es una ropa formal? ¿Qué es un traje de baño? ¿Está bien porque es ropa casual?

Tenemos que determinar delante del Señor lo que es modesto, y luego hacerlo un estilo de vida. Una de las mujeres jóvenes que nos escucha vino a mí durante el receso de la grabación y me dijo: «¿Me puedes dar pautas un poco más específicas en algunas de estas áreas?»

Le dije: «Sabes, una de las razones por la que no hago eso es porque la Biblia no lo hace».

No te puedo dar una lista, pero puedo recomendarte lo que esta joven está haciendo, y eso es pedirle al Señor, «¿Qué consideras apropiado?» Y luego vivirlo. Modélalo para tus hijos, y pídele al Señor que te proteja de tener una doble moral en estas áreas.

Cuando volvamos en la próxima sesión, quiero hablar sobre la importancia de no solo modelar un ejemplo constante y permitir que tus hijos vean que eres constante en estas áreas, sino también la importancia de enseñar y entrenar a tus hijos sobre lo que significa vestir con modestia, enseñarles no solo las reglas, no solo la lista, sino la importancia de dar a tus hijos una base bíblica para su pensamiento; enseñarle los principios bíblicos que deben gobernar su forma de pensar.

Así que vamos a volver sobre este tema en la próxima sesión y vamos a hablar sobre la importancia de realmente enseñar a tus hijos, según lo que la Escritura dice en Deuteronomio capítulo 6 versículo 7. «Y diligentemente las enseñarás a tus hijos» (paráfrasis). Hablaremos más acerca de cómo hacer eso.

Señor, necesitamos tanta sabiduría para saber cómo vivir estas cosas en nuestros hogares, en nuestras relaciones como familia. Te pido por las mamás y por los papás, para que tengan sabiduría y el discernimiento y la discreción, y que a la vez estén llenos de Tu Espíritu Santo en su búsqueda para hacer frente a estas áreas con sus hijos y con sus hijas, a partir de las edades más tempranas, que enseñen, que entrenen y que dirijan de tal manera que sus hijos que tengan hambre y sed de caminar en Tus caminos.

Te pido que el ejemplo que establezcamos, como generación, sea convincente y atractivo para los que vienen detrás de nosotros. Te lo pido en el Nombre de Jesús, Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo algunos consejos prácticos. ¿Cómo entrenas eficazmente a tus hijos a elegir ropa modesta y a comportarse apropiadamente? Ese mensaje es parte de una serie llamada, La hermosura de un corazón modesto. La modestia va más allá de la ropa. Es un asunto del corazón.

Te invitamos a visitar nuestra página para que te informes sobre todos los detalles acerca de nuestra primera conferencia Mujer Verdadera en América Latina. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para más informes.

También te recordamos que si te has perdido algún mensaje de esta serie, o cualquier otra serie pasada, solo tienes que visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com. Puedes leer las transcripciones y/o escuchar el audio.

Bueno, ¿quién tiene la mayor influencia sobre tus hijos cuando se trata de la modestia?

Nancy: Uno de los principios más importantes que encontrarás repetido una y otra y otra vez, en el Antiguo Testamento en particular, es la importancia de que los padres enseñen a sus hijos los caminos de Dios.

Amigas, si no enseñan a sus hijos a pensar bíblicamente, no esperen que el mundo les vaya a enseñar a pensar de una manera correcta. ¡Qué responsabilidad la tuya, como madre, de enseñar a tus hijos los caminos de Dios!

Eso es cierto en esta área de la modestia por igual, en la enseñanza que debes darle a tus hijos y a tus hijas, sobre tener un corazón inclinado hacia la modestia, y de entender la importancia y la necesidad de la modestia y lo que significa ser modesto en todos los ámbitos de sus vidas, incluyendo la vestimenta.

Y déjenme decirles que cuando se trata de esta área de la modestia, como en muchas otras áreas de la crianza de los hijos, no comiences con una lista.

Comienza con los principios de la Palabra de Dios. Enseña a tus hijos, desde las edades más tempranas, lo que Dios piensa y cuáles son los principios que deben regir nuestra vida con respecto a la modestia , como por ejemplo:

● El principio de la propiedad: Tu cuerpo no es tuyo, sino que pertenece a Dios, una vez que eres hija de Dios.

● El principio de señorío: Jesús es Señor de todo.

● El principio de la ciudadanía: Si eres hija de Dios, perteneces a un Reino diferente, no eres de este mundo.

● El principio de la mayordomía.

Ahora bien, no puedes usar todas estas palabras con tu hija de cuatro años de edad. Pero estarás enseñando los principios. Dios te ha encomendado algo a ti: un cuerpo, y te ha encomendado la belleza. Eres responsable de usarlos, en formas que sean agradables al Señor.

Carmen: Nancy te ayudará a reflexionar bien sobre esto la próxima vez. Por favor, vuelve a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries Y yo quiero que mi mamá asista a la conferencia de Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/5 – Reflejando la gloria de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de un corazón modesto

3/5 – Reflejando la gloria de Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/reflejando-la-gloria-de-dios/

Carmen Espaillat: Cuando estamos comprando ropa, hay cosas más importantes que considerar que simplemente el color y el precio. Aquí está Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Cuál es la motivación de tu corazón?, ¿Cuál es la actitud de tu corazón?, ¿Es humilde? ¿Es modesto?, ¿O estás tratando de hacer alarde de tus riquezas, de tu belleza, o peor aún, ¿estás tratando seducir a los hombres sexualmente?.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss. Ella continúa con la serie, La hermosura de un corazón modesto.

Nancy: Vamos a continuar viendo en el día de hoy una de esas porciones de la Palabra de Dios muy, muy prácticas y especificas—una de esas que también ha sido tema de mucha controversia y debate, y, en mi opinión, también de mucho malentendido.

Así que si tienes tu Biblia, déjame animarte para que la abras en la 1era Carta a Timoteo. Esta semana estamos caminando “donde los ángeles temen pisar”. Aquellas de ustedes que han estado escuchando Aviva Nuestros Corazones saben que aquí no tememos a la controversia, porque sentimos que nuestro llamado es a ayudar a las mujeres a que sean contraculturales.

Estamos hablando aquí en el contexto inmediato acerca de como se supone que la mujer debe conducirse en la iglesia. Pero en el contexto más amplio de toda la Palabra de Dios, realmente estamos hablando de cómo se supone que la mujer debe conducirse, y punto.

Me encanta lo balanceada que es la Escritura. Pablo nos habla en solo esos dos versículos acerca de nuestro atavío, de nuestra ropa, de nuestra apariencia; pero también nos habla sobre nuestras actitudes; y acerca de nuestras acciones.

Desde hace unos días hemos estado hablando acerca de este asunto de la vestimenta, donde el apóstol dice que la mujer debe adornarse a sí misma con atavío respetable. Esto es con ropa apropiada —que su apariencia externa debe ser bien ordenada. Debe ser decente. Debe ser apropiada.

¿Quiere decir eso que siempre tenemos que salir a la calle viéndonos impecables, y solo luciendo la imagen misma de la elegancia y de la hermosura?, No, claro que no. Hay momentos donde es apropiado vestir más casual. Pero hay otros lugares donde no es apropiado. Ahí es donde debemos estar más conscientes de lo que realmente es apropiado.

Así que eso es lo que el apóstol está diciendo aquí. “Vístanse en una manera adecuada para su profesión de piedad, como conviene a las mujeres que profesan piedad”. Y ¿Qué es piedad? Es ser como Dios. Como puedes ver, estamos dándole al mundo una impresión de Dios, una imagen de quien es Dios. ¿Qué le estamos diciendo con nuestra apariencia física a las personas que no pueden ver a Dios? Ellos están obteniendo su imagen de Él cuando nos ven a nosotras.

Por lo que el apóstol dice, “Debe de ser con una apariencia respetable, y la actitud de corazón con la que te adornas a ti misma, debe ser de modestia y dominio propio”. Hemos hablado de esas dos actitudes de corazón en las últimas dos sesiones.

Ahora Pablo habla de otro extremo que se remonta a algunos detalles más acerca de nuestra ropa, y él dice lo opuesto a lo que ha estado hablando. “Se supone que debes estar adornada con ropa decorosa, con pudor y modestia, (y aquí ahora hay una comparación y un contraste) no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos”.

Ahora, hay algunos que han dicho que eso significa que la mujer no debe usar joyería, o que la mujer no debe nunca usar ropa bonita, o que nunca deben arreglarse el pelo. Hay un pasaje similar en 1era de Pedro capítulo 3 que las personas a menudo lo toman con esta misma interpretación y esos principios (vers. 3-4).

Pero no creo que sea lo que el apóstol está diciendo aquí en lo absoluto. Piensa por un momento en las personas a quienes el apóstol les está hablando. Era a la iglesia de Éfeso.

Éfeso era una ciudad rica y comercial, y parece que quizás algunas de las mujeres que eran cristianas en esa ciudad estaban quedando enredadas en las últimas modas y estilos. Estaban obsesionadas en competir las unas con otras buscando llamar la atención. Lo hacían con lo que llevaban puesto—ropa de última moda, lo mejor, lo más caro.

Mientras estudiaba este tema, me encontré con algunas descripciones de algunas de las modas que las mujeres usaban en esos días. Una de las esposas del emperador Calígula tuvo un vestido que un historiador Romano describe que valía unos cientos de miles de dólares según los estándares actuales. Así que hubo mujeres que realmente se excedían a la hora de gastar dinero en ropa. En contraste a esto, las personas trabajadoras comunes y corrientes solo podían tener uno, dos o quizás tres vestidos en toda su vida porque la ropa era cara.

Entonces lo que el apóstol está diciendo aquí es que, “En materia de adornarte y de vestirte, no te dejes atrapar por los extremos”.

Él no está prohibiendo ponerse ropa o joyas. Él está diciendo que, “hagas lo que hagas, no dejes que sea algo que vaya desviar la atención de las personas del Señor. No des lugar a que al entrar a la iglesia, todos estén mirando tus joyas, o todos estén mirando tu peculiar vestuario porque es extremo, o porque es extremadamente costoso, o es llamativo, o es ostentoso. No dejes que tu ropa sea el centro de atención”.

Esto tiene que ver, a propósito, también con el maquillaje—Kosmeo— esto de adornarse; se refiere a la apariencia externa. Todas hemos conocido mujeres que en ocasiones tenemos que preguntarnos cómo lucirían realmente sus rostros debajo de toda esa pintura.

Él se estaba refiriendo específicamente a algunas prácticas que tenían en el tiempo del Nuevo Testamento. Alguna de las mujeres se hacían unos peinados muy elaborados e intrincados, donde tenían oro y perlas y otras joyas alrededor de sus cabellos. Quiero decir, ¡eran espectaculares! Además todo el mundo estaba hablando de sus peinados, y esto distraía de la adoración a Dios.

Y entonces, también, algunas mujeres llevaban vestimentas que eran tan costosas ,que las personas en la iglesia que no podían permitirse el lujo de tener este tipo de ropa, se volvían envidiosas. Estaban incitando a otros a pecar con el tipo de vestimenta que llevaban.

Eso no quiere decir que todo el mundo tiene que ser pobre. No es pecado ser pobre. Pero tampoco es pecado gastar dinero en ropa si Dios te ha dado la provisión y la libertad para hacerlo.

Leí una nota de John Wesley que realmente me ministró cuando estaba estudiando para este tema. No la tengo frente a mí, pero el sentido era el siguiente: “Si tú gastas un centavo más de lo que Dios quiere que gastes en tu ropa, recuerda que estás robando el dinero que Dios podría haber querido que le dieras a los pobres”.

Solo dije, “¡Ouch!, ¿no es eso verdad?

Él está hablando aquí de dejar que la actitud de la modestia y del dominio propio gobierne tu manera de arreglarte el pelo, tu manera de vestir. Él no está diciendo que es malo llevar perlas, ni que es malo tener un vestido costoso; pero al comprar asegúrate que tus motivaciones son correctas, que no estás buscando llamar la atención sobre ti misma, que no estás poniendo a las personas a pecar al lucir seductora o por ser una distracción.

Hubo un padre de la iglesia del siglo cuarto—que quizás algunas de ustedes están familiarizadas con su nombre estoy hablando de Crisóstomo—y he aquí lo que él escribió:

“¿Cuál es entonces la ropa modesta? (y recuerden que esto es en el siglo cuarto.) Tal es aquella que cubre completamente y decentemente, y no con ornamentos superfluos, porque el uno es decente y el otro no.

¿Cómo? ¿Te acercas a Dios para orar con el cabello elaboradamente trenzado y ornamentos de oro? ¿Viniste a una gala? ¿A un carnaval? En tales lugares esas cosas costosas tal vez pudieran ser adecuadas. Aquí, ninguna de esas cosas es deseable.

Has venido a orar, a pedir perdón por tus pecados, a rogar por tus ofensas, suplicando al Señor y con la esperanza de que sea propicio o misericordioso para contigo. Deshazte de tal hipocresía.”1

En otras palabras, él está diciendo: “Deja que tu apariencia externa refleje el porqué has venido a la iglesia”. ¿Y por qué has venido a la iglesia?

• ¿Fue para llamar la atención?

• ¿Fue para ser el centro de atención?

• ¿Cuál es la motivación de tu corazón?

• ¿Cuál es la actitud de tu corazón?

◦ ¿Es humilde?

◦ ¿Es modesta?

◦ ¿O estás tratando de ostentar tu riqueza, de ostentar tu belleza, o aun peor, de atraer a los hombres sexualmente?

Una mujer que se enfoca en adorar a Dios debe pensar con cuidado en cómo debe vestirse, y su corazón le debe dictar como ha de ser su vestuario y su apariencia.

Pablo cierra este pasaje diciendo, “En lugar de estar vistiendo vestidos extravagantes y adornos extremos, mejor adórnate a ti misma (como mujer) de lo que es apropiado de una mujer que profesa santidad. ¿Con qué Pablo? Con buenas obras”. A través de toda la Escritura encontrarás que las buenas obras —obras de misericordia— son un adorno muy importantes que nosotras las mujeres debemos utilizar para adornarnos a nosotras mismas: sirviendo, ocupándonos de las necesidades físicas de nuestros maridos y de nuestros hijos.

Amigas , ¿cuándo hacen esto ustedes? Lo haces cuando cocinas para tu familia, cuando te aseguras de que tu familia tenga ropa que le sirva y que esté limpia; cuando te aseguras de que tu hogar se mantenga limpio y ordenado, cuando eres hospitalaria en tu hogar, cuando le llevas comida a una madre que ha pasado por una cirugía, o cuando ayudas con la escuela en el hogar a esa madre que tiene las manos llenas con unos cuantos pequeñitos. Cuando te extiendes a ti misma, cuando extiendes tu corazón y tus manos en las buenas obras, ¿sabes lo que estás diciendo?, ¿sabes lo que estás haciendo? Estás adornando el Evangelio. Estás haciendo de Cristo alguien creíble. Estás reflejando un corazón que es modesto y puro y que tiene dominio de sí mismo. Estás reflejando el corazón de Jesús.

De manera que en nuestra apariencia, en nuestras actitudes, en nuestras acciones —en nuestro todo— nada es insignificante. Todo es importante. Y otra vez déjame decirte como mujer joven que eres: es importante para ustedes que son adolescentes que cultiven la modestia, que cultiven actitudes piadosas. Te prometo que si haces de este tu currículo, si estudias, y te enfocas durante tus años de adolescencia, encontrarás mucho más gozo y bendición más tarde en tu matrimonio y en tu familia de lo que jamás hayas soñado sea posible.

Así que Pablo dice, “Mujeres, adórnense a sí mismas. Sean hermosas. Pónganse sus cosméticos, Kosmeo. Adórnense, y así es como lo deben hacer: con prendas de vestir respetables, con modestia y dominio propio, no con trenzas elaboradas y oro o perlas o atuendos costosos sino con lo que sea apropiado para la mujer que profesa piedad —con buenas obras”.

Y a ustedes jovencitas, quisiera simplemente decirles que solo quisiera tenerlas a ustedes solas unos minutos y poder mirarlas a los ojos y, número uno, decirles que son hermosas; y número 2, solo motivarlas a que estén dispuestas a pagar el precio ahora, para evitar tener que pagar un precio alto más tarde por resistirse a tomar decisiones piadosas en esta área en el tiempo oportuno.

Permítanme decirles también, que si tienen una madre o un padre que se interesa en la forma en que ustedes se visten, aunque quizás ellos no lo sepan expresar de la mejor manera para que puedas recibirlo fácilmente. Quizás el momento que eligen hacerlo no es siempre el correcto, y puede haber algunas tensiones allí, y todo eso es entendible. Pero si tienes una madre o un padre que se interese en la manera en que te vistes, agradécele al Señor, y agradécele a tus padres.

No quiere decir que todas sus ideas acerca de la vestimenta son las únicas buenas o correctas, pero significa que Dios te ama tanto, te ha amado lo suficiente para poner a alguien en tu vida para que sea una fuente de protección. Solo quisiera retarte a recibir con un espíritu de humildad el consejo de tus padres.

No hace mucho tiempo hablé con una joven acerca de un tema totalmente ajeno a este. Sus padres le estaban aconsejando (y habían adoptado una posición muy fuerte en su vida para ser una mujer soltera de 30 años) acerca de algo que ella no estaba de acuerdo con ellos. Y sus padres eran unos padres piadosos, pero…al escucharla, pensé que yo misma no estaba necesariamente de acuerdo con ellos tampoco.

Pero me agradó el corazón de esta joven. Ella decía: “Quiero honrar a mis padres, y sé que ellos quieren lo mejor para mí”. Le dije: “ Aun si tus padres tengan o no la razón en este tema en particular, no es realmente tan importante como el hecho de que hayas recibido con humildad el consejo de ellos en tu vida”.

Ahora, eso no quiere decir, madres, que es apropiado para ustedes manejar todos los asuntos de sus hijos, ya sea que tengan 30 o 16 años o lo que sea. Es necesario que puedas liberar a tus hijos para que ellos aprendan a ir donde el Señor para obtener esas respuestas, y que tú no estés sobre-controlando sus vidas. Tú quieres que ellos sean adultos. Y quieres que ellos piensen bíblicamente por sí mismos.

Pero devuelta a ustedes, las hijas. Si respondes en humildad al consejo de tus padres, Dios bendecirá tu vida una y otra y otra vez. Si tuviera un mensaje para los jóvenes en el día de hoy, sería: “Lean el libro de Proverbios y miren que tonto es despreciar el consejo y que sabio es y cuántas bendiciones tendrían si reciben el consejo de Dios”.

Hay aspectos de los consejos de mis padres que yo recibí cuando era una joven, pero hay algunos aspectos de sus consejos que yo rechacé en mi corazón. Y si pudiera regresar el tiempo y hacerlo todo de nuevo otra vez, quisiera ser más sabia y decir: “no es que ellos sean Dios; no es que ellos lo sepan todo; no es que ellos lo manejan todo bien…”

¿Ven?, lo que hacía era criticar la forma como ellos lo manejaban, o el hecho de que uno de mis padres tal vez estaba siendo muy emocional acerca de un tema en particular, cualquiera que fuese el tema. Ahora yo solo pienso que Dios me amó lo suficiente para darme padres a quienes les importaban las cosas pequeñas, como lo era mi ropa.

Escuchen, yo perdí a mi padre el fin de semana que cumplí mis 21 años. Me desperté esa mañana, me despedí de él…Estaba partiendo para un viaje, y no sabía que no lo vería nunca más. ¡Y qué no daría yo ahora por tener más de los consejos de mi papá!

Mientras pienso hacia atrás, uno de los momentos que tuvo mayor influencia en mi vida, en cuanto a todo este tema de la modestia, fue un día cuando bajé las escaleras cambiada para un recital de piano vestida con un traje formal. No tenía ninguna intención inmoral, que mi corazón pudiera apercibirse, en cuanto a lo que tenía puesto. Pero mi papá dijo: “Hay un problema con ese escote; no creo que sea apropiado”. Así que tuvimos que hacer unos cambios de último minuto. Pero miro hacia atrás a esa experiencia y le agradezco al Señor que tuve un padre que le importó.

Cuando tenemos ese tipo de consejo, pudiéramos responder a ello con resistencia. Pero, ¿sabes a que se reduce en última instancia? Usualmente no es el asunto en sí, —no es el tema de la ropa— es nuestro orgullo, y que queremos hacer las cosas a nuestra manera, como nos parece bien.

Como alguien dijo anteriormente… Una mujer adulta fue que dijo: “Simplemente no quiero que las personas me digan cómo vestirme”. Y, ¿no es eso lo que queremos decir en pocas palabras? Cuando se trata de este asunto, no queremos que Dios nos diga cómo vestirnos, mucho menos otro ser humano. Pero el corazón sumiso dice: “Recibo este consejo. Tengo un espíritu humilde”.

En esta época de la vida en que me encuentro ahora en mis 50, donde no paso mucho tiempo con jóvenes adolescentes. Quisiera estar entre ellas más a menudo. Pero si solo pudiera rogarte acerca de algo, sería que quiero que sepan que estoy experimentando increíbles bendiciones, alegrías y libertades en mi vida hoy en día porque, en la mayoría de las veces, el Señor me ayudó a responder a los consejos que recibí cuando era adolescente.

No me había percatado en ese momento lo importante que esto era. Quiero decir, yo sabía todo eso de “honrar padre y madre”. Lo estaba haciendo. Pero yo no estaba pensando lo que eso implicaría para mí 30 años más adelante.

Tú probablemente no estás pensando 30 años hacia el futuro, a la hora de manejar este asunto o de que si estás de acuerdo o no con tus padres, o a la hora de lidiar con este asunto de la ropa: ¿Cómo va a afectar esto mi matrimonio? ¿Cómo va esto a afectar a mis hijos? No es gran cosa. ‘Oye, soy mucho más modesta que todas mis amigas de la escuela’, pudieras pensar.

No hagas de los demás jóvenes de la escuela tu estándar. No hagas de lo que está en las tiendas tu estándar. Encuentra lo que le complace a Él, dice Pablo. Encuentra lo que le place a Dios y escoge hacerlo, y serás bendecida (mira Hebreos 13:21).

Quizás tú me consideres como una mujer mayor que simplemente está hablando de cuán buena es la voluntad de Dios. Si la voluntad de Dios es buena. Yo amo la voluntad de Dios. Pero no siempre me gusta hacerla en el preciso momento, pero cuando llego al otro lado de ella, es tan buena. Y, ¿sabes qué? cuando llegues a mi edad, no te importará lo que todos los demás lleven puesto. Si estás creciendo en el Señor, te vuelves segura en Él.

Recuerdo lo que era sentirse insegura, como una joven adolescente con sobrepeso que nunca se sintió realmente bien acerca de su cuerpo ni tampoco acerca de la clase de educación física, por ejemplo… Eso era la peor cosa del mundo para mí. Pude haber escrito un libro acerca de las mil y una maneras de cómo librarse de la clase de gimnasia… La mayoría de ellas no muy honestas que digamos. Supe lo que significó ser una joven en secundaria y preparatoria que nunca se sintió como que pertenecía allí.

¿Y sabes qué? Todavía sigo estando fuera de onda. Pero hoy, no me interesa, porque estoy completa, satisfecha. Estoy mirando las mujeres de mi edad, muchas de las cuales han estado casadas varias veces—sus vidas están destrozadas; se han practicado múltiples abortos, están endurecidas y son miserables, y son infelices, y yo digo: “¡ Oh Señor, por tu gracia, de lo que me libraste, por Tu gracia, de lo que me libraste! Quiero decir, que no fue nada que yo hice. Solo recibir consejos piadosos.

Y puedo decir, para aquellas de ustedes, especialmente ustedes jóvenes que han escogido el camino de la modestia: tal vez no siempre les guste, pero han escogido escuchar los consejos de sus padres y del Señor, y están haciendo elecciones modestas —las aplaudo. Se requiere una gran cantidad de coraje para hacer eso hoy en día. Miro algunas de ustedes jóvenes adolescentes y digo que son hermosas. Quiero decir, realmente lo son por dentro y por fuera.

Annemarie Sauter: Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo consejos prácticos para las jóvenes sobre su vestimenta y su corazón. Esto fue parte de la serie:La hermosura de un corazón modesto. Si no has escuchado la serie completa te invitamos a hacerlo visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Ya escuchaste la gran noticia? Estoy feliz de anunciar que en menos de un año tendrás la oportunidad de ser parte de la primera Conferencia Mujer Verdadera en América Latina.

El ministerio Aviva Nuestros Corazones presenta Mujer Verdadera 2015, y esta conferencia viene a la República Dominicana los días 26, 27 y 28 de febrero.

Espero que puedas asistir y que traigas a muchas mujeres contigo.

Pastor Salvador Gómez D : Yo entiendo que la mayor necesidad de las mujeres hoy el día de hoy es sin lugar a dudas la necesidad espiritual de Cristo, de Dios y de Su Palabra.

Annemarie Sauter: Este es el pastor Salvador Gómez D.

Pastor Salvador Gómez D : La humanidad se ha ido apartando de la senda que Dios ha trazado para el buen funcionamiento de ella y la mujer entonces al alejarse de Dios al crear su propia senda, al practicar lo que no necesariamente es lo que le conviene a ella misma ni a la generación que ella trae al mundo, entonces trae confusión a su propia vida, trae desorden a la familia y todas estas consecuencias son de las cosas que estamos viviendo en la sociedad al día de hoy.

La mujer cristiana en nuestro contexto está muy influenciada por las emociones ha podido departamentalizar lo que sabe de lo que practica y en ese sentido podemos encontrar en nuestras congregaciones mujeres que conocen las escrituras o conocen las historias de las escrituras, conocen la esencia de lo que Cristo describe que es el discipulado cristiano, sin embargo a la hora de elegir cómo vivir, cómo desempeñar su papel dentro de la familia, las emociones entonces ocupan un lugar primordial.

Se relega el deber cristiano, se relega el rol asignado por Dios, por lo que son sus gustos y sus preferencias personales, eso trae desde luego un desorden en el funcionamiento de cualquier familia. Una mujer que no cumple con su rol no va a poder ser la esposa que Dios diseñó, una mujer que descuida los principios bíblicos respecto a la crianza de los hijos, no será la madre que Dios diseñó, y estas cosas traen consecuencia a la sociedad y a la iglesia de manera particular.

En resumen la gran necesidad de la mujer es Dios y Su Palabra.

La Conferencia de Mujer Verdadera está diseñada para mujeres que tienen un corazón para alcanzar otras mujeres con la verdad de la Palabra de Dios.

Así que si eres una maestra bíblica, si eres líder de un grupo pequeño, esposa de pastor, o simplemente una mujer que ama ayudar a otras mujeres, esta conferencia va a ser de mucho beneficio para ti.

Entre los charlistas en esta conferencia estarán, Nancy Leigh DeMoss, Crawford & Karen Loritts y Mary Kassian. Dannah Gresh estará dirigiendo una noche especial para jóvenes solteras.

Josh Davis, Jonathan & Sarah Jerez y Dámaris Carbaugh estarán dirigiéndonos en tiempos especiales de adoración.

Si deseas obtener más información y registrarte, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Espero que puedas venir para buscar al Señor junto a nosotras, en la Conferencia de Mujer Verdadera, aquí en la República Dominicana.

¿Cuando debemos empezar a entrenar a nuestros hijos sobre la modestia? ¿Y si les dijera que alrededor de los 3 años? ¿Porque empezar tan temprano? Nancy nos hablará de esto en nuestro próximo programa. Por favor, acompáñanos de nuevo en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia Las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 John MacArthur. Commentary on 1 Timothy.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

2/5 – El mayor encanto de una muje

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de un corazón modesto

2/5 – El mayor encanto de una mujer

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-mayor-encanto-de-una-mujer/

Carmen Espaillat: Aquí Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín con algunos consejos de belleza contracultura acerca de la belleza..

Nancy Leigh DeMoss: El mayor encanto de una mujer viene a través de un corazón modesto, y un corazón modesto se expresa a través de un comportamiento modesto, vestimenta modesta, reacciones modestas y actitudes modestas.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hablando de modestia y de todo lo que tiene que ver con la feminidad bíblica… ¿has escuchado hablar del movimiento Mujer Verdadera? Hace unos años Dios puso una carga en el corazón de Nancy para iniciar un movimiento contra-cultura para rescatar el diseño bíblico de la mujer. Y este anhelo dio inicio a las conferencias True Woman o Mujer Verdadera en el 2008.

Si tienes posibilidades de viajar hasta Indianápolis en octubre este es un evento que no te querrás perder, acompaña a Nancy en la conferencia True Woman 2014, los días 9, 10 y 11 de Octubre, organiza un grupo de mujeres de tu iglesia o comunidad y regístrate al visitar reviveourhearts.com. Tendremos traducción al español.

La modestia consiste en más que simplemente la cubierta externa de la piel. Nancy comenzó demostrándonos esto en el programa anterior de esta serie. Hoy escucharemos la segunda parte.

Nancy: ¿Eres una mujer modesta? ¿Qué queremos decir con eso? ¿Qué significa ser una mujer modesta? Hemos estado estudiando juntas la 1era carta del apóstol Pablo a Timoteo el capítulo 2 los versículos 9-10 y hemos hablado sobre la apariencia, las actitudes, y las acciones que Dios quiere que tengamos como mujeres cristianas.

Déjame decirte, por cierto, que lo que estoy diciendo para las mujeres aplica de igual manera para las jóvenes y para las niñas. Tenemos en nuestra audiencia algunas jovencitas de bachillerato, y estoy tan agradecida por ustedes. ¡Cómo me hubiese gustado haber podido aprender mejor algunas de estas cosas cuando tenía la edad de ustedes!

Probablemente no estuviera luchando con algunos de estos temas en la medida en que lo estoy haciendo en el día de hoy—si hubiese tenido como adolescente una mayor comprensión de lo que significa tener un corazón modesto.

Hemos visto que el apóstol Pablo dice que si somos mujeres que profesamos conocer a Cristo— si profesamos ser piadosas, si hemos hecho una profesión de fe— debemos demostrar eso, y demostraremos eso en nuestra apariencia externa, en la manera como nos vestimos.

Hablamos en la última sesión sobre las mujeres adornándose con un atavío respetable. Eso significa “adecuadamente y decentemente”, bien arreglada y apropiada. Eso tiene que ver con la manera como nos vestimos, lo que esperamos sea un reflejo de un corazón bien ordenado.

Y ahora él viene y habla en el versículo 9 no solamente sobre nuestro atavío o nuestra apariencia sino también sobre nuestras actitudes. Él dice, “Quiero que las mujeres se adornen con modestia y dominio propio”.

Si tienes la Biblia de las Américas, dice «con pudor y modestia.» En la Nueva Versión Internacional dice «con decencia y propiedad». Y a mí me gusta la versión Reina Valera porque una de las palabras que usa te hace cuestionarte. Dice que las mujeres deben estar adornadas «con pudor y modestia».

Así que iniciemos aquí. ¿Qué significan estas palabras? Estas son dos actitudes del corazón que deben caracterizar a la mujer en cuanto a lo que apariencia se refiere; esa debe ser su actitud cuando ella viene a adorar a la iglesia.

Cuando escuchamos la palabra modestia, primero que nada puedo decir que es una palabra que no se escucha hoy muy frecuentemente. Es una palabra que probablemente evoca algunas imágenes negativas en las mentes de muchas personas. Cuando hablamos de modestia, muchos tienen la imagen de una mujer que es como una maestra de escuela que es agria y sin gracia. Nunca se ríe. Usa ropa que la cubre desde la barbilla y llega hasta los tobillos y hasta sus puños. Ella es muy correcta y formal y muy anticuada, quizás desaliñada. Déjame decirte que necesitamos deshacernos de todas esas imágenes porque son malas concepciones de una hermosa palabra.

El mayor encanto de una mujer viene a través de un corazón modesto; y un corazón modesto se expresa a través de un comportamiento modesto, vestimenta modesta, reacciones modestas, y actitudes modestas.

He estado estudiando esta palabra modestia y se han escrito muchos comentarios maravillosos sobre la misma. Permítanme compartir con ustedes algunos elementos que he recogido de varias fuentes, de guías de estudio, y de comentarios sobre lo que significa ser modesto, modesta. Viene de la palabra griega, aidos. Aidos es la palabra que significa «decoro, decencia».

Es una palabra que denota algunos elementos de timidez —timidez hacia los hombres, o modestia en nuestro enfoque hacia Dios en el sentido de sobrecogimiento y reverencia. Es una mujer que no simplemente se lanza a una situación. Ella sencillamente no se lanza a los hombres. Ella sencillamente no viene irrespetuosamente a la presencia de Dios. Ella es modesta en su acercamiento a Dios y hacia los demás.

La palabra tiene que ver con modestia mezclada con humildad. Vemos aquí una actitud humilde, y en la raíz de esta palabra, aidos, hay envuelta una idea de vergüenza — no en un sentido negativo, sino en un sentido positivo.

Está hablando sobre una mujer que es piadosa, quién estaría avergonzada si cualquier cosa en sus actitudes o en su vestimenta fuera alguna vez a causar deshonra a Cristo o alguna vez pudiera causar distracción a otros creyentes, o aun si pudiera alguna vez causar que algún hombre pecara en sus pensamientos o en su moralidad.

Ese es el concepto de timidez. Ella sabe cómo sonrojarse. Ella sabe cómo avergonzarse adecuadamente. Una mujer modesta no está cómoda cuando la gente está hablando indiscretamente, cuando están hablando en público sobre asuntos sexuales privados. Ella se siente incómoda en medio de esto, y ciertamente ella misma no habla de esta manera, ni de estos temas. Ella es discreta. Ella es reservada.

De hecho, escucha algunas de estas definiciones del diccionario de la palabra modesta o modestia. Significa poseer «un estimado modesto de los talentos propios, habilidades, y valor». Ves humildad en eso. Te ves a ti misma como realmente eres.

Significa «una aversión a llamar la atención hacia uno mismo». Tú no entras a un lugar y tienes que tener a todo el mundo centralizado alrededor de ti. Seguro conoces algunas personas quienes sencillamente entran en una habitación y son el alma de la fiesta. —No hay nada de malo con tener una personalidad extrovertida—. Esta es una persona, una mujer modesta, quien no está tratando de lograr que las personas se fijen en ella. Ella no está inclinada a tratar y a llamar la atención hacia ella misma. Ser modesta, de acuerdo al diccionario, significa «mostrar pudor o decoro en el lenguaje, en la vestimenta y en el comportamiento». Es estar libre de ostentación.

Cuando pienso en palabras como extravagancia u ostentación, puedo pensar en algunos tipos de ropa, incluso algunos estilos de peinados que son extremos, que llaman la atención en sí mismos. O algunos tipo de joyas— tú sabes que cuando miras por primera vez lo que ves en esta persona quizás son sus aretes. No puedes ni siquiera ver su cara, porque tiene estos aretes que son enormes. Ahora ¿Qué tamaño de aretes es considerado como poco recatado? Eso no te lo podría decir.

Es ahí cuando tienes que postrarte frente al Señor y decirle, «¿Es modesta mi vestimenta, mi bisutería, mi comportamiento, mis modales, mi vocabulario? ¿Demuestran un pudor apropiado? ¿Está libre de extravagancia u ostentación?»

Cuando pienso en esta definición del diccionario, pienso en lo opuesto de la mujer de Proverbios 7. Proverbios 7 dice que esta mujer es “alborotadora y rebelde” (v.11). Ella definitivamente no es una mujer modesta. De hecho, lo opuesto de modestia, en cierto modo, es vanidad— una mujer que es orgullosa, una mujer que muestra su “mercancía”, sus tesoros, su vestimenta, sus riquezas, su opulencia. Ella está haciendo alarde de su opulencia. Ella no es modesta.

Esta palabra implica el rechazar cualquier cosa que sea desagradable al Señor o que pueda hacer que otra persona peque. Una persona que es modesta cree lo que dijo Jesús cuando dijo «Es mejor estar muerto que causar que otro creyente peque» (ver Mateo 18:6).

Así que cuando me estoy vistiendo en la mañana, mientras preparo mi corazón en la mañana, debo preguntarme, «¿Me estoy vistiendo con modestia? ¿Muestra mi apariencia exterior la modestia?»

Déjame hacerte algunas preguntas en las que estuve pensando que quizás te ayuden a aplicar este asunto y hacerte la pregunta, «¿Soy una mujer modesta?»

¿Me visto con ropas respetables, de forma ordenada, decente, que no causa distracción o tentación a otros?

¿Tengo una perspectiva humilde de mí misma?

¿Tengo una perspectiva alta de Dios?

¿Soy culpable de anunciarme o de promocionarme a mí misma? Si soy culpable de anunciarme o promocionarme a mí misma, entonces no soy una mujer modesta. No tengo un Corazón Modesto.

¿Soy reservada adecuadamente en la manera que hablo, en mi lenguaje? ¿O hablo demasiado? La mayoría de nosotras como mujeres tenemos que luchar con esto. La respuesta para la mayoría de nosotras es que sí, que hablamos demasiado.

La otra noche estuve cenando con dos mujeres, colegas mías en Aviva Nuestros Corazones. No había estado con ellas desde hacía largo tiempo, y tuvimos una cena muy agradable.

Pero le dije a alguien después, «Hablé demasiado». Quiero decir, tuvimos un gran tiempo pero en mi corazón yo sabía que había hablado demasiado. Y la persona a quien se lo dije me preguntó, «¿Y pecaste?»,

Le dije, «Tú sabes, que probablemente lo hice».

No sé si estas mujeres pensaron que pequé, pero la Escritura dice, «En las muchas palabras no falta pecado» (Proverbios 10:19). Hablar demasiado no es modesto. No es moderado. No es mesurado querer ser el alma de la fiesta o el centro de atención; ser bulliciosa, no es moderado o modesto.

¿Eres reservada apropiadamente en tu vestimenta, en tu comportamiento? ¿Estás libre de ser ostentosa? ¿Eres discreta? ¿O eres lo opuesto? A continuación algunas de las palabras opuestas a ser modesta: demasiado atrevida, arrogante, agresiva, controladora, dominante.

No tienes que tener un volumen alto de voz para ser todas estas cosas. Déjenme preguntarles como madres, las que son madres, en sus hogares, como adolescentes… , ¿encuentras que eres controladora y dominante? Eso no es modesto. ¿Eres renuente a llamar la atención sobre ti misma?

El Señor ha estado realmente hablándome sobre esto recientemente. Soy tan bendecida de tener compañeros y amigos de oración que me aman y quienes oran por mí. Las personas siempre me preguntan, “¿Cómo estás? ¿Cómo van las cosas? ¿Cómo puedo orar por ti? ¿Cómo le va a Aviva Nuestros Corazones?» Y me emociona mucho su interés.

Pero ¿sabes de qué me he dado cuenta? Que como resultado de eso, la mayor parte de la conversación gira alrededor de mí, sobre lo que me interesa y lo que ha estado pasando en mi vida.

El Señor me ha estado desafiando sobre esto. Porque si tengo un corazón modesto, cuando entro en una conversación, debo pensar, “¿Cómo puedo ser una bendición para esta persona? ¿Cómo puedo preguntarle sobre sus intereses, acerca de lo que está ocurriendo en su vida?”

Estoy comenzando a evaluar mis conversaciones de esta manera. ¿Hablamos todo el tiempo sobre mí en esta conversación? O hablamos sobre lo que es de interés para esta otra persona. Eso es modestia.

En cuanto a la vergüenza o el pudor: ¿Te aflige el solo pensar en la posibilidad de ofender a Dios o causar que alguien peque? Eso es el resultado de un corazón modesto. ¿Odias el pecado? ¿Eres intencional sobre hacer todo lo que puedas para evitar causar que otra persona peque, en relación a tu vestimenta, o con relación a tu vocabulario, o a tu comportamiento? Todo eso es lo que fluye de un corazón modesto.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss volverá pronto con la segunda parte del programa de hoy. Ella ha estado ayudándote a desarrollar una comprensión bíblica profunda sobre la modestia. El programa de hoy es parte de una serie llamada, La hermosura de un corazón modesto. Para leer la transcripción, o escuchar el audio, solamente visita AvivaNuestrosCorazones.com. Nancy está de vuelta con la próxima característica de un corazón modesto: dominio propio.

Nancy: Esta semana estamos estudiando uno de los pasajes, que para nosotras como mujeres, es uno de los más contraculturales de toda la Palabra de Dios. Quiero pedirles que vayan, si pueden, a 1era de Timoteo capítulo 2 los versículos 9-10. Hemos hablado de cómo el contexto de este pasaje es primero enseñar a los hombres. El versículo 8 le indica a los hombres cómo están supuestos a comportarse en la iglesia y cómo están supuestos a proveer liderazgo espiritual al Cuerpo de Cristo. Entonces los versículos 9 y 10 le indica a las mujeres cómo comportarse ellas mismas dentro de la familia de Dios.

Pablo dice, «Las mujeres se vistan con ropa decorosa». Eso tiene que ver con el atuendo, con nuestra apariencia. Nuestra apariencia debe ser respetable, decente, bien ordenada, bien arreglada. Entonces él dice que debe también ser con una actitud de corazón de «pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad».

En esos dos pequeños versículos, el apóstol nos está hablando a nosotras. El Espíritu Santo, a través de Pablo, está hablando sobre nuestra apariencia, nuestras actitudes, y nuestras acciones. Mira esa palabra, pudor o dominio propio. El fruto del Espíritu es dominio propio. A la vez que nos gobierna, este produce esa actitud en nuestro corazón. Es una palabra que significa «moderación.» Algunas de las traducciones dicen sobriedad, y significa “consistencia de mente”. “sanidad mental, dominio propio”.

Es la ilustración de alguien que no es extravagante, que no es estrafalaria, no es dada a los extremos, sino que de buena gana, intencionalmente, escoge restringir sus deseos pecaminosos por medio del poder del Espíritu Santo. Escoge no exhibir su orgullo a través de una vestimenta ostentosa o de estilos extremos. Es una mujer que está dispuesta a limitar su propia libertad y a demostrar una vida restringida, auto controlada con restricciones apropiadas sobre todas sus pasiones y deseos.

Pablo habla aquí de una mujer que ejercita el autocontrol sobre sus pasiones sexuales y ejercita control sobre su comportamiento y sobre su vestimenta, sobre sus actitudes y su manera de tratar con los hombres de tal manera que no excite inapropiadamente las pasiones de otros hombres.

Ahora, una cosa es para ti excitar las pasiones de tu esposo. Eso es apropiado. Pero hacerlo con otros hombres es otra cosa— y nosotras las mujeres lo hacemos en tantas maneras sutiles. Flirtear por ejemplo es una violación a este principio, de esta actitud de corazón de dominio propio. Una muchacha provocadora dice, “¿Qué tengo que hacer para llamar su atención?” Y vemos a las mujeres hoy ser tan agresivas, lanzándose a sí mismas sobre los muchachos.

Algunas de ustedes tienen hijos en sus hogares por lo que saben de lo que les estoy hablando, lo que es tener a las muchachas llamándolos. Tengo madres que me han dicho, que como padres ellos dicen, “No está permitido en nuestro hogar”. Tuve una mamá quien recientemente me dijo: tuvimos que decirle a esas muchachas que están llamando, “Esta no es la manera que nuestros hijos hacen esto. Si él quiere hablar contigo, él te llamará”.

Ahora, sé que eso suena anticuado hoy en día. De hecho, para la mayoría de las mujeres jóvenes de hoy, eso suena como que eres de otro planeta. No está ni siquiera en la pantalla del radar de las mujeres jóvenes el pensar de esta manera día hoy. Es por eso que necesitamos modelarlo.

¿Qué significa tener control de mi misma? ¿Qué significa ser cuidadosas en cómo halagamos a los hombres para no expresar inapropiadamente admiración por ellos?

Yo trato con esto en este ministerio, porque trabajo con muchos hombres casados. Dios me ha bendecido con algunos hombres piadosos maravillosos alrededor de mí en Aviva Nuestros Corazones y también en nuestros ministerios asociados. Aprecio tanto sus corazones y su labor. Quiero tener un espíritu agradecido, lo quiero expresar, pero lo quiero hacer de una manera que sea apropiada, una manera que sea moderada. Esa manera tiene que ver con nuestro vocabulario, con nuestro contacto físico, con lo que hacemos con nuestros cuerpos. Tiene que ver con la manera en como usamos nuestros ojos.

Les digo, que aun cuando salgo a correr o a caminar para ejercitarme, trato de pasar modestamente por el lado de los hombres que encuentro en mi camino, se que la modestia y el dominio propio me enseñan a no mirar a esos hombres directo a sus ojos. Me enseña a desviar la vista. Ahora bien, no tienes que hacer esto de manera grosera. Pero significa que no vas a comprometer tu alma o tu espíritu con un hombre que no es tu esposo. Eso requiere de autocontrol.

Las mujeres de hoy no saben lo que es el dominio propio, el autocontrol. Están ahí, solamente hablando y haciendo y actuando en maneras que no son en nada controladas. Es el resultado de no tener una mente sana, de no tener una mente disciplinada o controlada, de no tener sentido común, de no tener un radar espiritual, como dijo un escritor, este le diría a una persona lo que es bueno y apropiado.

¿No es eso lo que a tantas mujeres les hace falta hoy? Tener un radar espiritual. No hay radar espiritual. Observo la manera en la que algunas mujeres se meten en problemas con los hombres. Estoy hablando de mujeres dentro de la iglesia. Y digo, «¿Dónde estaba tu sensatez espiritual? ¿Cómo te metiste en esa situación?»

Ahora, sé que la carne es la carne y la tentación siempre está ahí. Pero te digo que, si tienes autocontrol, dominio propio, encontrarás que hay una gran cantidad de situaciones en las que nunca terminarás envuelta porque habrás hecho elecciones sabias y moderadas— con tu lengua, con tus ojos, con tu espíritu, con tu contacto físico. Vamos a hacernos algunas preguntas y dejemos que sea Dios quien evalué nuestros corazones.

¿Soy yo una mujer autocontrolada?

¿Eres tú una mujer que ejerce autocontrol?

¿Tienes una manera sana de pensar?

¿Eres moderada y medida en tus hábitos alimenticios, en tus hábitos de bebida, o en tus hábitos de ejercicio?

Quizás tu respuesta es «¡Oh no! Ahora has comenzado a entrometerte». Bueno, yo solamente me entrometo donde el Espíritu Santo se entromete conmigo. Mientras pienso en esta cualidad, si voy a comer en exceso, obsesivamente, descontroladamente, eso es una evidencia de que no tengo esta cualidad de autocontrol en mi corazón.

¿Está tu lengua controlada y restringida por el Espíritu de Dios?

¿Eres una de esas personas que simplemente suelta cualquier cosa que le viene a la mente? Simplemente lo dices.

Oh… ¡Cuántas veces nos metemos en problemas las mujeres por esto! En tu hogar es donde esto es tan importante porque estás diciendo cosas en tu hogar que nunca soltarías en la iglesia, por rabia o frustración. Como mamá, como esposa, como joven adolescente, necesitas autocontrol cuando estás lidiando con los miembros de tu familia.

¿Tienes dominio propio en cuanto al uso de tu tiempo?

¿Eres propensa a tener arranques emocionales, a airarte?

¿Tienes control y disciplina sobre tu cuerpo, sobre tus apetitos físicos: la comida, el sexo, tu moral, el alcohol, las drogas?

¿Hay algunos hábitos que te esclavizan, hábitos que no son hábitos piadosos?

¿Estás dispuesta a restringirte a ti misma de extremos?

¿En la manera que gastas el dinero?

¿En los tipos de ropa que compras?

¿En tus hábitos de trabajo o haciendo los quehaceres dentro del hogar?

¿Eres disciplinada para hacer el trabajo cuando se necesita que se haga? O ¿eres como yo soy muchas veces, una persona que deja todo para más tarde?

Cuando te encuentras a ti misma en la fecha límite, conviertes la vida de todo el mundo en un nerviosismo porque no tuviste autocontrol sobre tu agenda.

¿Eres restringida y correcta en tus relaciones con los hombres? ¿En tu conducta con los hombres?

Tú dices, «Bueno eso suena como que no podemos tener ninguna diversión. Esto de ser rígida, disciplinada. ¿A quién le gusta esa palabra?»

Déjame decirte, la mayor libertad en la vida viene cuando estamos bajo el control del Espíritu Santo. Ahí es cuando puedes realmente disfrutar la vida. Ahí es cuando puedes disfrutar relaciones saludables y plenas en el Cuerpo de Cristo.

Son las mujeres que no tienen autocontrol las que terminan con sus vidas destrozadas en millones de pedazos, sentadas en la oficina de un terapista, llamándonos diciendo «Se me ha derrumbado la vida… ¿Hay algo que puedan hacer para volverla a componer otra vez?»

Un corazón con dominio propio es lo que traerá libertad, alegría y paz en tu vida. También te ayudará a adornar el Evangelio y hacerlo creíble.

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo la belleza del autocontrol. Esa es solamente una de las características que llegan al corazón de la modestia. El programa de hoy es parte de la serie llamada, La hermosura de un corazón modesto.

¿Qué buscas cuando estás comprando ropa? ¿Precio? ¿Color? En nuestra próxima entrega, Nancy nos ayudará a reflexionar sobre esto a través de la continuación de la serie, La hermosura de un corazón modesto. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries. Y mi mamá es una mujer verdadera.

Toda la Escritura está tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/5 – La influencia de una mujer dentro de la iglesia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de un corazón modesto

1/5 – La influencia de una mujer dentro de la iglesia

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Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Las mujeres dentro de la iglesia pueden ser una gran bendición o pueden causar un daño increíble. Pueden hacer el Evangelio creíble o pueden hacer que muchos le den la espalda a Cristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando los radioescuchas visitan la página de AvivaNuestrosCorazones.com uno de los temas que más buscan es el que tiene que ver con la modestia —y con razón. Hoy nos enfocaremos en cómo desarrollar un corazón modesto. Con ustedes, Nancy.

Nancy: Quiero comenzar hoy una serie con lo que pienso es uno de los textos más importantes del Nuevo Testamento, quizás uno de los textos más importantes en la Palabra de Dios en lo que respecta a nosotras las mujeres.

Es uno de esos pasajes que habla directa y específicamente a nosotras las mujeres. Mientras he venido estudiando estos dos versículos, he encontrado una fuente inagotable de información, y más aun, un material que está transformando mi propio corazón, mi vida y mi forma de pensar.

De hecho, aun hasta tarde anoche, encontré que el Señor usó este pasaje para retar mi propio corazón y para traerme convicción y mostrarme áreas que realmente necesitan cambiar en mi propio caminar con el Señor.

Así que quiero compartir con ustedes algunas ideas frescas de lo que ha estado en mi corazón con relación a la 1ra de Pablo a Timoteo, en el capítulo 2, los versículos 9 y 10. Quizás quieras ir ahí si tienes tu Biblia a mano. Vamos a pasar varias sesiones revisando estos dos versículos y desempacando lo que estos nos dicen como mujeres.

Si queremos ser mujeres contraculturales, este es un versículo que nos dice cómo lograrlo. Pero primero quiero darles el contexto de este pasaje en esta primera sesión y luego mostrarles donde encaja y que veamos el panorama general. Luego, en las siguientes sesiones, estudiaremos una frase a la vez.

El contexto aquí en esta primera carta del apóstol Pablo a Timoteo es que el apóstol Pablo le está dando a Timoteo, quien es el pastor de la iglesia en Éfeso, él le está dando instrucciones para la iglesia. Y particularmente en este segmento, él está hablando sobre las instrucciones para la familia de la iglesia cuando se reúne a adorar, para las reuniones oficiales de la iglesia.

Ahora bien, lo que él va a decir aquí aplica también fuera de las reuniones oficiales de la iglesia. Específicamente, él está hablando aquí sobre cómo los hombres y las mujeres deben comportarse en la iglesia; sobre lo que deben de hacer. Pero también se extiende a cuando dejamos la iglesia, porque no queremos dejar esas conductas y esas actitudes detrás.

Él está diciendo que cuando el pueblo de Dios se congrega, es realmente importante que entienda que hay instrucciones muy particulares para los hombres y para las mujeres. Porque somos diferentes. Tenemos roles y funciones diferentes dentro del Cuerpo de Cristo. Y si seguimos esas instrucciones distintivas como hombres y mujeres, Dios será glorificado y nuestras iglesias prosperarán y el Evangelio avanzará.

Pero si dejamos de ser las mujeres que debemos ser dentro de la iglesia, y si los hombres dejan de ser los hombres que deben ser dentro de la iglesia, la causa de Cristo será afectada negativamente. Traeremos reproche al Nombre de Cristo. Así que es muy importante que entendamos y vivamos nuestro rol como mujeres de Dios dentro de la iglesia.

En el versículo 8 (y solo voy a tocar esto superficialmente), él se dirige a los hombres acerca de cómo deben dirigir la oración. Él dice en el versículo 8, “Por consiguiente, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones».

Ahora, esto no quiere decir que las mujeres no deben orar o que está bien que las mujeres sean iracundas y se enfrasquen en discusiones. Pero él dice que cuando la iglesia se congrega para adorar, para su reunión oficial, los hombres —la palabra aquí dice hombres, no mujeres; no está hablando de la humanidad en general sino de los hombres como grupo— los hombres están supuestos a ser los que provean el liderazgo espiritual. Ellos están supuestos a ser los líderes en la iglesia cuando la congregación se reúne para su adoración corporativa.

Aquí él trata con las acciones y el comportamiento de los hombres y con sus actitudes, así como lo hará más adelante con las mujeres. Él dice, “en cuanto a su conducta y su comportamiento, ellos deben levantar manos santas».

Esto nos habla de su conducta. No debe estar manchada o contaminada por la maldad. Y luego habla sobre sus actitudes hacia los demás. No debe haber ira ni discusiones.

Ahora bien, ni el hombre ni la mujer deben ser iracundos o peleones. Pero pienso que una de las razones por la que Pablo menciona esto aquí es porque los hombres son más propensos a airarse y a discutir. De manera que por eso él trata con esta área de debilidad potencial, como también lo hará en un momento con las mujeres.

Luego pasa a los versículos 8 y 10 para hablar a las mujeres. En esta ocasión no habla de sus acciones primero —primero habla de su apariencia. Habla sobre cómo deben vestirse. Les habla a los hombres sobre cómo deben orar y le dice a las mujeres como deben vestirse.

Este es el primer punto en su agenda para las mujeres dentro de la iglesia. Él les habla a las mujeres sobre su apariencia, su forma de vestir, y luego entonces les habla de sus actitudes y finalmente de sus acciones.

Vamos a ver cada una de estas áreas en los próximos días. Él dice que la forma como estas mujeres se visten es un reflejo de su corazón y de su carácter. Y dice que si ellas tienen actitudes correctas, eso debe producir una apariencia correcta. Pero lo que creo que él está diciendo realmente es: “No puedes separar lo interno de lo externo”.

Decimos que “Como Dios ve el corazón. Eso quiere decir que importa poco como me visto”. ¡No! Como Dios mira el corazón, la forma como me visto  importa. Porque la forma como nos vestimos está supuesta a ser un reflejo de nuestros corazones.

Así que Pablo dice.. Y leamos estos dos versículos.. 1era a Timoteo capítulo 2 versículos 9 y 10: Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa” [esto trata con su apariencia; pero ahora pasa a hablar de actitud] “con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos…”

Haciendo énfasis de nuevo sobre algunas cosas específicas de la apariencia, pero sigue diciendo “Sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad”.

Las mujeres deben estar vestidas, no solo con ropa modesta o decente, sino también con buenas obras. De manera que él está haciendo referencia a su apariencia, a sus actitudes y a sus acciones. Él está llamando a las mujeres a adoptar su posición correcta y apropiada dentro de la iglesia.

Y luego él continúa con los versículos del 11 al 15 y les sigue diciendo muchas otras cosas a las mujeres que son muy importantes y que tienen que ver con la forma como funcionamos en el Cuerpo de Cristo. Pero en esta serie en particular, nos vamos a limitar a ver solamente los versículos 9 y 10.

Veamos por un momento esa primera oración. “Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia”. Déjenme leerles algunas traducciones diferentes que quizás ustedes tengan.

La NVI dice que las mujeres deben vestirse «Decorosamente, con modestia y recato”. La traducción La Palabra de Dios para Todos (PDT) dice que deben vestirse «con modestia, con respeto hacia los demás y con decencia”.

La Nueva Traducción Viviente (NTV) dice que deben vestirse “de una manera modesta. Deberían llevar ropa decente y apropiada». Y luego vemos una frase interesante en la traducción de la Reina Valera Antigua (RVA). Que dice que las mujeres deben ataviarse “en hábito honesto, con vergüenza [hablaremos un poco más sobre lo que esto significa] y con modestia”.

Antes de continuar con los detalles de cada una de estas palabras y frases, quiero que veamos algo fundamental. Al final de este versículo está la explicación, la motivación para todo esto. Pablo dice, “como corresponde a las mujeres que profesan la piedad.”

La NVI dice, «como corresponde a las mujeres que profesan servir a Dios”.

Y la Nueva Traducción Viviente (NTV) dice, “Pues las mujeres que pretenden ser dedicadas a Dios deberían hacerse atractivas por las cosas buenas que hacen”.

¿Qué está tratando de decir Pablo con todas estas frases? Él está diciendo que ser ese tipo de mujer en apariencia, en actitudes y en acciones es como tú demuestras que realmente eres una hija de Dios.

Así es como demuestras tu profesión de fe, y es trágico para mí ver cuanta gente en nuestras iglesias —hombres y mujeres— profesan ser cristianos pero no vemos ninguna evidencia de ello en sus vidas. No se visten como cristianos. No tienen actitudes cristianas ni actúan como cristianos.

Y Pablo dice, “Si deseas que las personas crean tu profesión de fe, si dices ser piadosa, si dices adorar a Dios, si dices ser cristiana, entonces mejor será que lo demuestres manifestando estas cosas apropiadamente. Porque esta es la evidencia de la verdadera condición de tu corazón y de tu carácter. No puedes separar estas dos cosas».

Quien tú eres y lo que eres saltará a la vista en la forma como luces, en la manera en que te comportas y en las actitudes que demuestres hacia los demás. ¿Tú ves? Estos dos versículos son muy importantes para nosotras como mujeres cristianas —que aprendamos a vestirnos con vestimenta apropiada y decente y a vestirnos con actitudes de modestia y dominio propio, y que nuestras acciones pongan de manifiesto buenas obras.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará de inmediato con la segunda parte de la enseñanza de hoy.

Nancy tiene muchas series que ayudan a las mujeres a vivir apropiadamente. Puedes encontrar más series como esta visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Y cuando entres a nuestra página, aprovecha para suscribirte a la “Conexión Diaria” , un correo electrónico que recibirás diariamente con el enlace al programa del día y algunos puntos importantes tratados allí. Es muy fácil suscribirte, no te costará nada hacerlo.

Ahora volvamos con Nancy para continuar estudiando sobre la Primera Carta a Timoteo, capítulo 2, versículos 9 y 10.

Nancy: Las Escrituras dicen que “las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad”.

Y dijimos que es muy importante que nuestra apariencia y nuestras actitudes confirmen y afirmen nuestra profesión de fe.

Amigas, no es suficiente con decir que somos cristianas. Hay millones y millones de personas en este país que alegan ser cristianos y cuyos nombres están inscritos en la membrecía de alguna de nuestras iglesias. Pero de cristianos no tienen ni la “C”. No tienen una relación con Cristo y es evidente en la manera como lucen, en sus actitudes y en sus acciones.

Escucha, tu apariencia y tus acciones y tus actitudes nunca te harán una cristiana. No pueden hacer que ganes la salvación. No puedes decir, “Soy una cristiana porque me visto como una buena cristiana, porque actúo como una buena cristiana y porque tengo muy buenas actitudes cristianas.” Eso no te convierte en cristiana. Pero si eres cristiana de seguro tendrás la apariencia, las actitudes y las acciones que confirman tu profesión de fe.

Creo que muchas, muchas mujeres que se llaman cristianas hoy en día necesitan que el Espíritu Santo escudriñe y examine sus corazones con pasajes como estos donde Pablo dice, «Si profesas ser piadosa, si profesas ser una mujer de Dios, esta es la evidencia. ¿Cómo luces ante este estándar?”

Ahora quiero que revisemos la primera parte, la parte que habla de la apariencia de la mujer cristiana. La mujer que profesa ser cristiana, según Pablo, “debe vestirse con ropa decorosa”.

Si estás usando la NVI, esta dice “decorosamente”. La traducción Palabra de Dios Para Todos (PDT) dice, “con modestia, con respeto hacia los demás y con decencia”. La versión Dios Habla Hoy (DHH) dice, que “se vistan decentemente, que se adornen con modestia y sencillez”. Todas son palabras similares. Yo estoy usando la Biblia de las Américas que dice que las mujeres “se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia”.

Ahora, a medida que veamos frase por frase y palabra por palabra en estos dos versículos, quiero darles una pequeña lección de griego. Aunque yo soy de descendencia griega, les digo algo: Nunca he estudiado griego de manera oficial. Nunca he asistido a un seminario. Pero hay algunas herramientas disponibles hoy en día que te ayudan a ver los idiomas originales en los que fue escrita la Biblia y nos ayudan a comprender un poco más lo que estas palabras significan.

Así que vamos a tomar cinco palabras del versículo 9, tres hoy, y las otras dos las veremos en las próximas sesiones. Quiero aprender más sobre lo que estas palabras significan. La primera palabra es la palabra que se traduce como “adorno”. «Las mujeres deben adornarse con modestia” Esa es la palabra kosmeo. Ahora, también hay una palabra similar, y es la palabra “decorosa”. «Las mujeres deben vestirse con ropa decorosa”. La palabra decorosa viene del griego kosmios; kosmeo, que significar “adornar” y kosmios, que significa “decoroso».

Cuando digo esas palabras griegas, kosmeo y kosmios, ¿qué palabra en español te viene a la mente? La palabra cosméticos. Maquillaje, arreglarse la cara. Esto viene de esas dos palabras griegas, kosmeo «adornarse » y kosmios, «decorosamente”.

Veamos esas palabras. La palabra “adornar” kosmeo, es una palabra que significa “poner en un orden apropiado”. Se usa cuando se decora una casa, cuando se arreglan los muebles, o cuando se preparan las lámparas de gas (en la cultura del Antiguo Testamento). Significa “poner en orden, arreglar, decorar; significa preparar, alistar”.

Y el apóstol Pablo dice aquí que cuando una mujer viene a la iglesia, cuando viene a reunirse con el pueblo de Dios, debe arreglarse apropiadamente para reunirse con el pueblo al venir a adorar.

Y por cierto, déjenme decirles que muchas de las ideas que estoy compartiendo esta semana de la Primera Carta a Timoteo, del capítulo 2, vienen del comentario de John MacArthur sobre este libro. Ha sido de mucha ayuda para mí, junto con otros recursos más.

El apóstol Pablo dice aquí que cuando estamos junto al pueblo de Dios, cuando nos reunimos de manera particular para adorar a Dios, debemos asegurarnos de arreglarnos apropiadamente en términos de nuestra apariencia externa.

Ahora bien, la apariencia externa no es la única parte importante de nuestra preparación. Necesitamos asegurarnos de que nuestros corazones estén preparados también. Pero una parte importante de nuestra preparación externa es el vestirnos con lo que él llama “ropa decorosa”.

La palabra ropa es la palabra katastole. Es una palabra que hace referencia a piezas de ropa holgadas. Y para no darle más larga al asunto, creo que va con el concepto de lo que es modesto en el vestir; de la ropa que no es ceñida ni apretada en nosotras las mujeres. Esta es una palabra que habla de algo que es holgado.

Pero aquí él habla de algo que no solo se trata de la ropa, sino también en cuanto a toda nuestra apariencia y comportamiento.

Como mujeres, cuando venimos a adorar corporativamente debemos venir listas para tener un encuentro con el Señor y listas para tener un encuentro con Su pueblo.

● No debemos lucir descuidadas.

● No debemos lucir desaliñadas.

● No debemos ser exhibicionistas.

● No debemos ser extremas al vestir.

● No debemos lucir de ninguna forma —en términos de nuestra vestimenta— que no vaya de acuerdo a nuestra condición de cristianas.

Debemos vestirnos decorosamente y adornarnos de igual forma. Esa es la palabra kosmios. Y es una palabra que significa “en orden y decentemente”. Nuestra vestimenta debe ser ordenada y decente. John MacArthur dice que esa palabra es lo opuesto al caos —la forma como debemos vestir no debe ser caótica, sino ordenada y decente. Cuando pienso en una vestimenta caótica, o en mujeres caóticas, hay una imagen que viene a mi mente en términos de su pelo y de su ropa, y pienso en mujeres que no lucen bien arregladas.

Pablo también dice que no debemos lucir modas extremas. Y él continúa hablando de eso, de que no debemos obsesionarnos con nuestro vestido, pero que debemos vestirnos de una forma que luzca bien arreglada. Debemos vestirnos de una manera que refleje cuidado, y no que simplemente nos hemos tirado la ropa por encima. Debemos lucir arregladas. Debemos ser ordenadas, decentes y modestas.

De nuevo, él no solo está hablando del vestido, sino también de nuestra actitud, de nuestro comportamiento, de la forma como nos manejamos y también de nuestra vida espiritual interior. Pero esa vida espiritual interior siempre se va a manifestar hacia fuera. Él habla sobre el tipo de mujer que debe ser una mujer cristiana —por dentro, espiritualmente, pero también por fuera en la forma como ella luce.

Quiero que recordemos que la modestia y la vestimenta son asuntos mayormente del corazón. Si una mujer tiene un corazón ordenado, decente y bien arreglado, su apariencia exterior lo va a reflejar también.

Y déjenme decirles, por cierto, que esto no solo se verá en su apariencia exterior, sino también en su ambiente. Tuve mucha convicción de esto anoche, alrededor de la medianoche. Al ver mi estudio pensé, “La palabra para describir como esto luce ahora mismo es ‘caótico’. Esto no luce bien ordenado. Esto no luce decente”. Y esto me preocupó al leer este pasaje.

Dios no está diciendo aquí que debemos ser perfeccionistas; o que debemos ser obsesivas y tenerlo todo perfectamente ordenado, sino que nuestras vidas por lo general deben ser caracterizadas por el orden y por lucir arregladas. Dice John MacArthur,

El adorno apropiado por fuera [la forma como vestimos, la forma como mantenemos el ambiente que nos rodea y nuestras casas] refleja un corazón debidamente adornado, un corazón que está bien ordenado.

Así que cuando vas a encontrarte con el pueblo de Dios, cuando vas a la iglesia, ¿estás preparada? ¿Estás vestida adecuadamente? ¿Te has vestido de una forma que refleje bien, la manera adecuada al Señor? ¿Le has puesto atención a tu apariencia física, para asegurarte de que es apropiada para la iglesia?

En el pasado hemos hablado aquí en Aviva Nuestros Corazones sobre cómo las mujeres en la iglesia pueden ser una verdadera fuente de seducción y de tentación para los hombres. Y he escuchado decir esto tantas veces, expresado de tantas formas diferentes. He oído a hombres decir, “Mira, una cosa es ir al mundo y esperar ver mujeres vestidas de manera inmodesta allí, pero otra cosa es venir a la iglesia y tener que luchar con tus pensamientos como hombre” Oh, amigas, el apóstol Pablo dice, “Cuando vengas a la iglesia asegúrate de venir bien arreglada, ordenada, con ropa modesta y decorosa”.

Así que déjame preguntarte:

• ¿Está tu vida interior bien ordenada?

• ¿Tienes un corazón bien ordenado?

• ¿Y tus emociones? ¿Eres una de esas personas que vive en un remolino de emociones?

Ahora, si eres mujer probablemente tu respuesta sea SÍ. Y yo misma me he visto ahí esta semana. Pero he sido retada, en la medida en que he estudiado este texto, a pedirle al Señor que me de emociones bien ordenadas.

Y Dios dice, “Si tienes un corazón ordenado, si estás adornada con ropa decorosa, con una vestimenta bien arreglada, eso será un reflejo de un corazón que está bien ordenado”. Quiero tener una mente que esté bien ordenada; quiero tener pensamientos que reflejen la manera de Dios y quiero llevar todos mis pensamientos cautivos a la obediencia de Cristo.

Recientemente, una de las cosas que Dios me ha estado hablando es de la necesidad de una mayor disciplina mental en mis hábitos de estudio y en la forma como trabajo. Me distraigo fácilmente y los correos electrónicos no me ayudan. Así que me encuentro, justo cuando estoy en mi hora de estudio, yendo una y otra vez a ver mis correos. Encuentro que mis pensamientos se empiezan a confundir y a ser erráticos y distraídos.

Bueno, nadie sabría esto excepto el Señor y yo, pero esto no es señal de un corazón bien ordenado. Así que le digo, «Señor, ordena mi corazón; organiza mi corazón”. En lo que respecta mi horario y al uso de mi tiempo, necesito estar llena del Espíritu y enraizada en la Palabra de Dios para que mi corazón y mis emociones y mi mente estén bien ordenados. Luego esto se va a ver reflejado en mi apariencia externa, en los estilos de ropa que uso, en mi ambiente, en mi hogar, en mi lugar de trabajo… Todo ello reflejará la belleza de un corazón bien ordenado.

Y el tuyo.. ¿Luce así? Pidámosle al Señor que nos conceda tener corazones ordenados que se reflejen en una apariencia ordenada, decente y apropiada.

Carmen: La Primera Carta a Timoteo ofrece consejos útiles para las mujeres, y Nancy Leigh DeMoss ha estado llevándonos a ver ese pasaje más de cerca. A través de esta serie serás retada a rendir todo al Señor, incluyendo tus pensamientos, tu horario y tu guardarropa. Hemos titulado la serie La hermosura de un corazón modesto .

Para darle seguimiento a esta serie, me gustaría hablarte de un pequeño libro que puede ayudarte. Se titula La Apariencia y lo ha escrito Nancy para ayudarte a dar pasos que te lleven a evaluar tu actitud y tu guardarropa. Al leer este libro podrás considerar varios pasajes bíblicos que hablan sobre la modestia y serás animada a manifestar la belleza de la modestia en tu vida.

Puedes adquirir este libro visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde los EEUU y Canadá.

¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra modestia? Si la idea no te luce muy atractiva, escucha el próximo programa para que te hagas una mejor idea.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries…

Toda la Escritura ha sido tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

7/7 – Segura en el arca

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

7/7 – Segura en el arca

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/segura-en-el-arca/

Leslie Basham: ¿Te pones nerviosa al oír hablar del juicio? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No hay por qué temer a la ira de Dios si eres una hija de Dios, si estás en el arca, si has creído a Dios, si te has arrepentido de tus pecados y pusiste tu fe en Cristo.

 Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana hemos estado estudiando una serie llamada Noé y el diluvio y esto nos ha llevado a algunas  discusiones intensas sobre el pecado y el juicio. Si conoces a Cristo, puedes escuchar conversaciones como esas con paz y alegría en tu corazón. No tienes que temer. Aquí está Nancy  para explicarnos.

Nancy: Como hemos estado viendo en este estudio, durante la última semana, el mundo entero fue destruido en el gran diluvio bajo el juicio y la ira de Dios. Esto no fue solo un desastre natural. Esto fue la mano de Dios. Por cierto, la mano de Dios está detrás de todos los desastres naturales, de una manera u otra. Pero esta fue la respuesta directa de Dios al pecado de la raza humana. Dios se había propuesto en Su corazón  borrar el pecado del mundo y a los pecadores, para dar a la tierra un nuevo comienzo. En ese gran juicio, un hombre y su familia se salvaron. ¿Cómo se salvaron?

Por la gracia mediante la fe. Y esa fe,  en última instancia, en Cristo. Ellos no conocían a Cristo. No habían visto a Cristo. Pero habían visto lo que apuntaba hacia Cristo. Creyeron en las promesas de Dios, creyeron en la Palabra de Dios. No hay otro camino para ser salvos de la ira y del juicio de Dios.  Jesús dijo en Mateo capítulo 7 versículo 13  “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella”.  ¿Y no es eso lo que vemos en el diluvio?

Muchas, tal vez mil millones de almas perecieron en ese gran diluvio.  Era el camino ancho. Era el camino más fácil. Era la forma natural, ir por el camino de la destrucción. Pero el versículo 14 de Mateo 7 dice: “Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

¿Cuántos encontraron refugio en los días de Noé? Ocho: un hombre, su esposa, sus tres hijos y sus esposas. Así que en el diluvio Dios lo borró todo, Él acabó con la corrupción en la tierra. Él le dio un nuevo comienzo. Pero Dios preservó esta familia. Noé halló, favor, halló gracia a los ojos del Señor. Él fue hecho justo por la gracia mediante la fe y el plan de Dios para la preservación de una simiente justa se cumplió.

La historia de Noé se convierte en un tipo, en un símbolo, en una  imagen del Señor Jesús, quien vendría a nuestro mundo corrupto como el arca de Dios para darnos seguridad;  seguridad a la manera de Dios, que consiste en el camino estrecho. El camino que pocos encuentran es el camino de Cristo. Tenemos tantas religiones del mundo hoy en día, todas afirman que dicen la verdad, todas dicen ser el camino a Dios. Pero, hay un solo camino hacia Dios: Su nombre es Jesús.

Tú no tienes que pedir disculpas por eso. No tienes que preocuparte de estar diciendo algo incorrecto cuando dices eso. Es la verdad, y cuando la dices, le estás dando a la gente una oportunidad de tener los ojos abiertos para ver que Cristo es el único camino para ser salvos del juicio y de la ira de Dios.

Hablábamos en la última sesión acerca de añadir la pregunta:   “¿Y qué con el Diluvio? ¿Y qué con la inundación?” Hablamos en la última sesión del “¿Y entonces qué?” Para los no creyentes, para los pecadores no arrepentidos. ¿Qué es él? ¿Y qué?  ¿Para ellos? Bueno cree en el Evangelio, arrepiéntete y serás salvo. Pero ahora queremos hablar de la pregunta “¿Y entonces qué?” para aquellas de nosotras que ya hemos creído en el Evangelio. ¿Cuáles son las implicaciones de la historia del diluvio para aquellas de nosotras que ya somos creyentes en Cristo, las que estamos bajo la gracia de Dios?

Si estás en el arca, si estás en Cristo por la gracia mediante la fe, estás a salvo. Tienes la seguridad de que si estás en Cristo, nunca, nunca, nunca experimentarás la ira y el juicio de Dios por tus pecados. 
Hablamos mucho, a principio de esta serie, acerca de la pecaminosidad del hombre, de la degradación de este mundo, la depravación del hombre, esa es la condición en la que hemos nacido. Pero Dios envió a Cristo a este mundo; en la cruz  Jesús tomó sobre sí toda mi culpa, todo mi pecado. Él pagó el precio por ese pecado para poder estar bien con Dios. Como  resultado nunca tendré que experimentar la ira o el juicio de Dios por mi pecado.

Veamos esto en la vida de Noé. Dios estableció un pacto con Noé. Ese pacto se estableció antes del diluvio. En Génesis capítulo 6 en los versículos 17-18, Dios dijo:

Y he aquí, yo traeré un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra perecerá. Pero estableceré mi pacto contigo; y entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. (vv. 17 – 18).

¿Qué hizo Noé? Noé creyó a Dios. Esa es la forma en que se hizo justo. Él creyó a Dios. Hebreos capítulo 11 nos dice:

 Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.

Así que Noé creyó a Dios. Él respondió en obediencia. Demostró su fe mediante la construcción de esa arca de acuerdo con el mandato de Dios.

Ahora, ese pacto que fue prometido antes del diluvio, se hizo realidad, se explicó y se selló con Noé después del diluvio. Leemos sobre esto en Génesis capítulo 9, comenzando en el versículo 8: «Entonces habló Dios a Noé. …»  Ya ha pasado el Diluvio, las aguas han retrocedido, el arca ha venido a descansar en el monte, Noé y su familia han salido del arca, y:

Dios le dijo a Noé y a sus hijos con él: «He aquí, yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra descendencia después de vosotros y con todo ser viviente que está con vosotros: aves, ganados y todos los animales de la tierra que están con vosotros; todos los que han salido del arca, todos los animales de la tierra. Yo establezco mi pacto con vosotros, [verás esto una y otra vez en este pasaje] y nunca más volverá a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que hago entre yo y vosotros  y todo ser viviente que está con vosotros, por todas las generaciones: [¿cuál fue la señal?] pongo mi arco en las nubes y será por señal del pacto entre yo y la tierra.

Y acontecerá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se verá el arco en las nubes, y me acordaré de mi pacto que hay entre yo y vosotros y entre todo ser viviente de toda carne; y nunca más se convertirán las aguas en diluvio para destruir toda carne.”

“Cuando el arco esté en las nubes, (Dios le dijo a Noé) lo miraré para acordarme del pacto eterno entre Dios y todo ser viviente de toda carne que está sobre la tierra. Y dijo Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre yo y toda carne que está sobre la tierra. «(vv. 8-17).

¿Cuál es la palabra que se repite allí?  El pacto. Esta es una relación de pacto, sellada con el signo del arco—del arcoiris.

¿Qué es el arcoiris? Cada vez que aparece, es la señal de la  fidelidad de Dios que guarda el pacto, así que cuando Dios dice que tú eres salva, estás segura en el arca, puedes contar con ello. Estás a salvo. Dios te guardará. No experimentarás la ira, el juicio de Dios. Así que ese arcoiris,  nos recuerda perpetuamente que Él nunca inundará el mundo otra vez.

Ahora bien, ese arcoiris tiene un significado increíble.La palabra arco es la palabra que se usa en el relato del Génesis que acabamos de leer.En el hebreo hay una palabra arco que es la misma palabra que se traduce también en otros lugares como un arco de guerra, como un arco y una flecha. No quiero decir que Dios  está poniendo un arco y una flecha en el cielo, ciertamente es un arcoiris, pero hay una similitud entre los dos.

Él está diciendo que el arco que se usa para la guerra ha sido guardado. La sugerencia es que la batalla ha terminado. La tormenta ha terminado. Ese arco habla de paz ahora que Dios ha quitado Su arco de guerra.

¿Recuerdas cómo en el mundo antiguo se hicieron tratados  después que tenían las guerras? Fueron tratados de paz. Bueno, Dios hizo un tratado de paz. Él hizo un pacto de paz. Recordó a los creyentes que la guerra entre Dios y el hombre había terminado, que los que vienen en busca de refugio están a salvo. Así que cuando vemos el arco en el cielo, esto una imagen de que Dios ha traído la paz a nuestra relación con él. Ya no somos enemigos de Dios. Hemos sido restaurados a la comunión con Él.

Dios ha colgado su arco en el cielo, y es una imagen de la paz que vendrá a este mundo después del juicio final de Dios. El juicio final es seguido por una paz y por descanso en todo el mundo. De modo que el arcoiris nos recuerda las promesas de Dios y nos dice que se puede contar con que Dios cumplirá Su Palabra. ¿Cuáles son algunas de esas promesas que se refieren a nuestra salvación? Romanos capítulo 8 versículo 1 dice, “Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…”  Créelo.

El arcoiris dice: “Cree esa promesa”. Romanos 5:1, dice, “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios”. En Juan capítulo 10 versículo 28, Jesús dijo: “Y yo les doy vida eterna y jamás perecerán”. Nunca.. No tienes que temer al juicio de Dios. No hay por qué temer  a la ira de Dios si eres una hija de Dios, si estás en el arca, si has creído a Dios, si te has arrepentido de tus pecados y pusiste tu fe en Cristo.

Ahora, si no lo has hecho, debes tener  terror del juicio y de la ira de Dios, y he tratado de comunicar algo de eso en esta serie. Pero tu corazón puede estar en reposo y en paz si has creído en el Evangelio de Cristo,  te has arrepentido y has venido a Él en busca de refugio. No tienes que estar atormentada por tu  conciencia, atormentada por la culpa, atormentada por el miedo al juicio venidero. Cree en las promesas de Dios.

¿Estás en Cristo? ¿Estás en el arca? ¿Has creído en el Evangelio y te has arrepentido de tus pecados? Entonces confía en las promesas de Dios.

«No hay juicio».

«No hay condenación».

«Ellos nunca perecerán».

«Nunca les echaré fuera».

«Nadie las arrebatará de mi mano».

«Hemos sido justificadas por la fe».

Wow. ¡Qué promesas! ¡Créelas!

Quiero hablar de algunas implicaciones de esto en nuestras vidas como creyentes. ¿Qué significa esta historia para nosotras? ¿Cómo afecta la forma en que vivimos? ¿Cómo afecta nuestras vidas diarias? Vemos una de las implicaciones de la historia en el libro del Génesis, en capítulo 8, en el versículo 20, cuando Noé salió del arca donde había sido preservado del juicio y de la ira de Dios. Cuando tal vez mil millones de almas habían perecido, Noé y otras siete personas que lo acompañaban fueron preservados. ¿Qué hizo Noé en el capítulo 8, en el versículo 20? Él edificó un altar al SEÑOR, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar.

¿Qué estaba haciendo Noé? Él estaba respondiendo a la misericordia y a la gracia de Dios. ¿Y cómo respondió? Respondió en adoración. En gratitud. En humildad. En  sacrificio.

Él ofreció esos sacrificios a pesar de que todavía no tenía la Palabra de Dios como la tenemos hoy, él no sabía nada sobre el sistema de sacrificios, pero él sabía en su corazón que estaba en lo cierto. Él sabía en su corazón que la expiación y el perdón de los pecados, requería un sacrificio  y el sacrificio en última instancia, es Cristo. Así que en la ofrenda de esos sacrificios, Noé nos estaba dando una imagen, un recordatorio del hecho de que la expiación por el pecado exige un sacrificio.

Hemos estudiado en esta serie, la culpa del hombre. Hemos estudiado el hecho de que merecemos la ira y el juicio de Dios por nuestra culpa. Hemos estudiado la gracia de Dios que trae la salvación a los que creen. Ahora, ¿cuál debe ser nuestra respuesta? “¡Gracias, Señor!» ¡Gratitud! ¡Asombro!  Te adoro. Hago un altar en Tu Nombre. Yo canto para Ti. ¡Eres un Dios grande, bueno, misericordioso, piadoso!” Es una respuesta de adoración y de gratitud.

Pero  hay otro «¿Y qué?» que me ha impactado a medida que he ido realizando este estudio. Tiene que ver con nuestra respuesta al problema del sufrimiento, a las circunstancias que escapan a nuestro control, las cosas que tenemos que soportar en la vida que son difíciles. Tenemos la tendencia a pensar  «pobre de mí»  cuando pasamos por algunas cosas duras. Pero sabes, ese tipo de pensamiento está siempre basado en el supuesto de que nos merecemos algo mejor.

Pero una vez que tienes el concepto de tu pecado (que hemos tratado de enfatizar en esta serie), una vez  tienes el concepto del juicio de Dios que te mereces por tu pecado (y he tratado de explicarlo lo mejor posible ), una vez que tengas la idea de tu pecado y del juicio de Dios que te mereces, tú nunca serás capaz de contender con Dios acerca de Su voluntad, incluso si esa voluntad implica sufrimiento, porque te das cuenta, “yo no merezco algo mejor”. Cualquier cosa buena que tengo en mi vida, cualquier bendición en mi vida es más de lo que merezco.

Entonces, si eres es una hija de Dios, puedes confiar en Dios para que sea tu refugio en tiempos de tormenta, no solo en las últimas tormentas eternas del juicio y de la ira de Dios (que ya hemos hablado de esto cómo Él nos protegerá), pero  puedes confiar en que Dios será tu refugio en las tormentas de la vida aquí en la tierra, las tormentas temporales, las pequeñas tormentas en  comparación con  esa última gran tormenta.

Hay un maravilloso pasaje en 2da de Pedro, capítulo 2. En ese contexto él habla de cómo Dios preservó a Noé y a otros siete con él, cuando Dios trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos. Luego en el versículo 9 él dice: «El Señor, entonces, sabe rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio”.

Una de las cosas que Dios ha estado haciendo en mi corazón a medida que he estudiado este pasaje en las últimas semanas, es simplemente continuar  recordándome, que en las tormentas de la vida cotidiana que enfrento—muy parecidas a las que tal vez tú enfrentas —si estoy en Cristo, estoy segura. Mientras yo estoy en esa arca, mientras yo estoy en Cristo, estoy segura, no solo eternamente, sino en el aquí y ahora.

Ya que estamos en 2da de Pedro, te voy a pedir que pases al próximo capítulo, al capítulo 3. Vamos allí justo al medio de ese pasaje. Si nos fijamos en el versículo 10, está hablando sobre el día del Señor. Ya hemos hablado de esto. Que vendrá como un ladrón, los cielos pasarán, los cuerpos celestes serán quemados, la tierra y las obras que hay en ella todo se consumirá en el juicio de Dios. Ahora, el versículo 11 dice: «Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad! Ahora, eso no es tanto una pregunta sino una exclamación. Si sabemos que el juicio de Dios viene sobre la tierra, ¿qué tipo de vida deberías estar viviendo?

Y continúa diciendo, «. . . vidas de santidad [esta palabra tiene que ver con nuestra conducta, con nuestro estilo de vida] y cuando habla de la piedad [tiene que ver con la actitud de nuestro corazón], vida de santidad y de piedad esperando y apresurando la venida del día de Dios”. Esa palabra esperando está tres veces en este pasaje. Y la palabra apresurar tiene que ver, no con que nosotros podemos hacer algo para que llegue antes, sino que tiene que ver con  “desear ardientemente, esperar, anhelar el día de Dios”. Este no es el día del Señor. Ese es el día del juicio.

Pero el día del Señor no es algo para ser temido.Es algo que debemos esperar.Es el día  del  fin de todo pecado, el fin de toda corrupción, y el comienzo de una nueva creación, donde tendremos la gloria eterna y la santidad en la presencia de Dios.¿No es eso algo que esperar o anticipar?

El versículo 13 dice, «Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia». Dios borró toda la vida humana miles de años atrás en el diluvio. Pero Noé y su familia, a pesar de que fueron preservados, continuaron siendo pecadores. Así que una vez que salió del arca y empezó a repoblar el mundo, el mundo pronto se convirtió en corrupto y violento de nuevo al igual que antes del diluvio.

Entonces, ¿cuál es la diferencia en el juicio que se avecina y los nuevos cielos y la nueva tierra que ha de venir? Un día, Dios volverá a destruir este mundo, pero esta vez habrá un cielo nuevo y una tierra nueva; todo va a ser santo. Nosotras vamos a ser santas. No habrá presencia del pecado en este mundo. ¡Qué día para esperar!

Por lo que dice en el versículo 14: “Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles,” ¿Qué está diciendo él? Que debemos vivir en permanente anticipación al regreso de Cristo. Este tiempo de la gran paciencia de Dios  es una oportunidad para que los que están en perdición se  arrepientan y crean y sean salvos.

Entonces, ¿qué vamos a hacer, mientras, que vamos a hacer mientras Dios es  paciente? Esta es una oportunidad para nosotros  hacer lo que hizo Noé: anunciar el Evangelio,  proclamar la gracia de Dios a los que se pierden; llamar a nuestros vecinos, a nuestros amigos, a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros familiares—llamarlos al arrepentimiento, para que  crean y se salven. En el versículo 17 dice, “Por tanto, amados, sabiendo esto de antemano, estad en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos, caigáis de vuestra firmeza”. No creas todo lo que escuchas. No creas todo lo que lees. Sé cuidadosa en elegir a  quién escuchas. Ten cuidado con lo que escuchas.

Hay falsos maestros. Ellos han estado alrededor por años. Estarán alrededor hasta que Jesús regrese. Son engañosos. Se hacen pasar por maestros de la Biblia. Puedes escuchar a algunos de ellos en los medios de comunicación cristianos en el día de hoy. Examina todo lo que escuchas por la Palabra de Dios, ya que estos falsos maestros tienen una doctrina falsa que puede hacer que te desvíes. Pueden afectar tu estabilidad espiritual. Pero en cambio, ¿qué debes hacer? El versículo 18 te dice, “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.

Ese es el propósito de la historia del diluvio. Es una historia con propósito e intencional, para señalarnos el hecho de que toda la vida es para la gloria de Dios. Vive para Su gloria. Vive a la luz de la eternidad. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad.

Gracias, Señor, por la grandeza de Tu Palabra, por la grandeza de tus formas de obrar, por la maravilla de Tu gracia. Gracias porque Tú nos has dicho cómo vivir a la luz del juicio venidero.

Gracias Señor, que buscamos algo más allá del día de Dios. Ayúdanos a vivir ahora a la luz del final de la historia, para vivir para Tu gloria. Que seamos encontradas haciendo eso hasta el día de tu regreso. Yo oro en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: ¿Alguna vez te habías dado cuenta de que la historia de Noé y el diluvio podía ser tan práctica? Hemos hablado sobre algunos temas  importantes y de regocijo en esta serie. Si te has perdido alguno de los programas anteriores, puedes escucharlos visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com .

Hoy Nancy nos mostró algunos elementos fascinantes de esta historia. Hoy ella comparó el arcoiris que Dios colgó en el cielo al arco y la flecha de un guerrero. Sally Lloyd-Jones explica ese mismo punto en su libro “Biblia para niños: Historias de Jesús”.

Nancy nos lee un poco sobre esto:

Nancy: “Lo primero que hizo Noé fue darle gracias a Dios por rescatarlos, tal y como lo había prometido. Y lo primero que hizo Dios fue darle otra promesa: ‘Nunca más destruiré el mundo’.  Y como un guerrero que guarda su arco y su flecha al final de una gran batalla, Dios dijo, ‘¿Ves? He colgado mi arco en las nubes’. Y allí en las nubes, justo donde la tormenta se junta con el sol, había un hermoso arco hecho de luz. Era un nuevo comienzo en el mundo de Dios.

Pero no pasó mucho tiempo antes de que todo se dañara nuevamente, pero a Dios no le tomó por sorpresa. Él sabía que esto sucedería. Es por eso que antes de todos los tiempos Él ya tenía otro plan, un mejor plan: un plan de no destruir el mundo, sino rescatarlo; el plan de enviar a Su propio Hijo, el Rescatador.

El gran enojo de Dios en contra del odio, y de la tristeza y de la muerte vendría una vez más, pero no hacia Su pueblo o en Su mundo. No, el arco de guerra de Dios no estaba apuntando a su pueblo. Estaba apuntando hacia el corazón de los cielos.

Leslie: Esa historia es del libro de Sally Lloyd Jones, y es maravillosa para las familias. Te ayudará a enseñarles a tus hijos cómo las historias de la Biblia están conectadas. Si entras a nuestra página web te diremos cómo obtenerla.

Recientemente recibimos un testimonio desde Costa Rica acerca de este libro. Una oyente nos escribió:

Mi esposo buscó este recurso en una librería que frecuenta y se lo obsequiamos a mis tres hijos pequeños en la Navidad pasada, por lo que tengo alrededor de un mes de estarlo utilizando como herramienta para la enseñanza espiritual de ellos. Muchísimas gracias por la sugerencia, es maravilloso leerlo y ver la manera en la que Jesucristo es evidenciado en cada lectura.

Leslie: Gracias por acompañar a Nancy en el programa de hoy. Comparte sobre esto que estás aprendiendo con tus amigas y hermanas e invítalas a escuchar estas transmisiones.

Y no dejes de visitar nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com, para que te empapes de todo lo relacionado a nuestra primera conferencia “Mujer Verdadera” en Santo Domingo, República Dominicana, este próximo mes de febrero del 2015.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

6/7 –¿Has entrado al arca?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

6/7 –¿Has entrado al arca?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/has-entrado-al-arca/

Leslie Basham: ¿Recuerdas haber cantado esas lindas canciones acerca de la lluvia que cayó por cuarenta días sobre el arca?  Bueno, bueno no son descriptivas lo que realmente aconteció.  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Aquellas grandes reservas de agua que estaban guardadas bajo la tierra fueron desatadas y derramadas, haciendo erupción como un poderoso volcán.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Simplemente queremos abrir la Palabra de Dios y demostrar la seriedad de vivir en un mundo caído.  Durante cada año las noticias nos traen imágenes vivas de esto y queremos proveer verdadera esperanza.  Continuemos en la serie, Noé y el diluvio.

Nancy: Llegamos hoy a la sección en nuestro estudio de Noé en el capítulo  7, cuando después de haber experimentado la maldad del mundo, de haber advertido a los impíos, de haber esperado pacientemente por siglos para que los hombres se arrepintieran, Dios finalmente manda Su juicio y una generación entera— menos ocho que estaban en el arca— es destruida en el diluvio.

Génesis capítulo 7 de los versículos 11-12 dice,

El año seiscientos de la vida de Noé, [120 años después que Dios primero mandará esta advertencia y esta palabra a él] el mes segundo, a los diecisiete días del mes, en ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo fueron abiertas.  Y cayó la lluvia sobre la tierra por cuarenta días y cuarenta noches.

El diluvio— bueno, a propósito, como tú sabes, ha sido tema de una enorme cantidad de debates por eruditos…  Hablaremos más adelante en esta serie acerca de por qué es de tanta importancia para mucha gente comprobar que no hubo ningún diluvio.  Pero yo simplemente tomo la Palabra de Dios de manera literal. Dice que sí hubo, y que hay mucha razón y evidencia científica y arqueológica para apoyar esto.

Pero el diluvio fue causado por grandes reservas de agua expelidas de debajo de la tierra como también el diluvio de agua cayendo sobre la tierra.  Estaba sentada en mi habitación estudiando el otro día, estudiando acerca de la vida de Noé, y estaba lloviendo.  Y había estado lloviendo por varios días, y como que me estaba sintiendo un poco como la Sra. de Noé.  Solo seguía lloviendo y lloviendo.

Pero mientras comenzaba a estudiar este pasaje y lo que los comentaristas han dicho acerca de cómo sucedió lo del diluvio, me di cuenta de que podrías estar sentada bajo la lluvia durante 40 días y no sería igual a como sucedió en los días del diluvio.

Para poder entender esto, tenemos que regresar a Génesis capítulo 1.  El versículo 2 de Génesis capítulo 1 nos dice que:

El Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.  Entonces dijo Dios: ‘Haya expansión [algunas de sus traducciones dice firmamento] en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.’  E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión (Génesis 1:2, 6-7).

La expansión son los cielos; es la condición atmosférica.  Las Escrituras dicen en Génesis capítulo 1 que había un depósito de agua que estaba debajo de los cielos, y había un depósito de agua que estaba sobre los cielos.  Esas son las aguas, tanto las que estaban encima como la que estaba debajo de los cielos, que se unieron en el tiempo del diluvio—el agua debajo de la expansión. Esta masiva cantidad de agua que estaba guardada debajo de la superficie de la tierra.

Las Escrituras son muy precisas aquí al decir cómo aconteció el diluvio.  Dice, “En ese mismo día se rompieron todas las fuentes del gran abismo”.  Aquellas grandes reservas de agua que estaban guardadas bajo la tierra fueron desatadas, y se derramaron como erupciona un poderoso volcán de la tierra.  Un comentarista dice, “Vinieron en volumen y en violencia, desafiando una descripción”.

Esto no es como las inundaciones ordinarias que se levantan porque llovió mucho.  Esto es una ola gigantesca que de repente rompió con fuerza violenta sobre cada ser humano  del planeta.  Y todos excepto los ocho que estaban en el arca fueron totalmente desprevenidos.

Sabemos, por lo que Jesús dijo en el libro de Mateo, que ellos estaban viviendo sus vidas y siguiendo sus rutinas normalmente. Estaban teniendo familias.  Festejando.  Estaban divirtiéndose. Estaban pecando.  No tenían ningún pensamiento de Dios o de su destino eterno.  Y en medio de eso Dios manda estas aguas que se desatan con vigor torrencial de debajo de la corteza de la tierra.

No quiero sonar demasiado dramática, pero no creo que tú puedas sobre dramatizar lo que sucedió en este diluvio.  Esto es enorme.  Son  aguaceros torrenciales y volcanes de debajo de la tierra, terremotos y maremotos;  y todo esto está ocurriendo debido a un gran acto de Dios.

No podemos imaginarnos el efecto que esto tuvo en el planeta y como fue para todos esos hombres, mujeres, niños, animales y plantas, y para la superficie de la tierra también.  Muchos de los aspectos de la topografía de la tierra de hoy fueron determinados por la conmoción que ocurrió en ese diluvio.

Tú dirás pero, “¿Por qué haces tanto énfasis acerca de esto?”  Porque esta es la respuesta de Dios al gran pecado del mundo.  Y por eso necesitamos un concepto mayor de qué tan serio es nuestro pecado y como Dios lo ve.  Este horrible diluvio torrencial es solo la retribución de Dios a aquellos que se rebelan contra Él.

En 1741 Jonathan Edwards, uno de los grandes predicadores que nuestra nación ha conocido, predicó lo que se convirtió en su más grande y famoso mensaje, “Pecadores en las manos de un Dios airado”.  Su texto fue Deuteronomio 32 el versículo 35, “A su tiempo el pie de ellos resbalará”.  Escucha a mi amigo Max Mclean leer una porción de ese mensaje, “Pecadores en las manos de un Dios airado”.

Max McLean: Las nubes negras de la ira de Dios están colgando directamente sobre sus cabezas.  Llenas de terribles tormentas y sus fuertes truenos.  Y de no ser por la mano de Dios que las restringe, hubieran reventado inmediatamente sobre ti.  Por el presente, la soberana voluntad de Dios detiene su viento agitado; de otro modo vendría con furia, y  destrucción llegaría como un torbellino, y serías llevado como la paja seca.

La ira de Dios es como grandes aguas que están temporalmente contenidas. Crecen más y más, hasta que encuentran salida.  Cuanto más tiempo se han contenido, más rápido y poderoso será su curso cuando una vez sean desatadas.

Es verdad que el juicio contra tus obras perversas no ha sido ejecutado todavía, entretanto, tu culpa está constantemente aumentado y cada día estás atesorando más irá para ti.  Las aguas están aumentando constantemente, y no hay nada fuera de la mera voluntad de Dios que las refrene.  No quieren ser detenidas y empujadas con gran fuerza para ser liberadas.

Si Dios tan solo retirara Su mano de la compuerta, se abriría inmediatamente, y los fieros diluvios del furor e ira de Dios empujarían con furia inconcebible, y vendría sobre ti con poder ilimitado.  Aun si tu fuerza fuera 10,000 veces mayor de lo que es, si de hecho fuera 10,000 veces mayor que la fuerza del más corpulento y robusto diablo en todo el infierno, no sería capaz de resistirla o soportarla.

Nancy: Las palabras de Jonathan Edwards describieron la furia de la ira de Dios.  La ira de Dios que fue liberada en el gran diluvio en el Génesis y esa ira se volvió a ver 1,000 años después cuando Faraón rehusó permitir que el pueblo de Dios saliera de Egipto. ¿Recuerdas cómo mandó Dios a ese ángel de la muerte para destruir al  primogénito de cada familia en  Egipto?  Esa fue la ira de Dios desatada sobre aquellos que rehusaron arrepentirse.

Vemos aun otro juicio de la ira de Dios desatada 1,500 años después cuando Dios dio muerte a Su propio Hijo y derramó sobre Cristo todas las aguas de la gran ira de Dios contra el pecado del hombre.  El juicio de Dios—vasto, inmenso, incomprensible, poderoso— destruyendo todo a su paso excepto aquellos que creen el Evangelio y se arrepienten están seguros en el arca.

Hay muy poca enseñanza hoy en la iglesia y en nuestro mundo acerca del juicio de Dios, de la ira de Dios en respuesta al pecado del hombre.  Pienso que esa es una de las razones por la que tenemos un cristianismo tan ligero y  que tenemos una forma de cristiandad frívola y despreocupada. La gente puede caminar hacia el altar para hacer una profesión de fe, y van riéndose, sin sentido de convicción, sin un sentido del peso o de la culpa por su pecado. Por eso es que pueden hacer profesión de fe y luego ir y vivir por años como el diablo.

Pero la persona que nunca ha demostrado un corazón arrepentido, que no le ha dado la espalda a su pecado para entregarse  a Cristo, no tiene base para tener seguridad de salvación, ninguna base para esperar ser preservado en el tiempo cuando Dios derrame Su juicio final y Su ira en este mundo. No puedes apreciar o valorar en su totalidad la salvación de Cristo y la cruz de Cristo, hasta que no sepas de qué has sido salvada — de la ira de Dios.

Así que el diluvio es una gran advertencia a cada generación de que Dios toma el pecado muy en serio.  Es una advertencia acerca del juicio final, acerca de la ira venidera de Dios.  Por eso el mensaje es: ¡Arrepiéntete!  ¡Cree en el Evangelio!  Huye a Cristo, a tu arca, para recibir refugio.

Déjame pedirte que vayas a tu Biblia a 2da de Pedro al capítulo 3 mientras pensamos acerca de aquellos que nunca han venido a Cristo, aquellos que nunca se han arrepentido de sus pecados, que nunca han puesto su fe en Cristo; quizás algunas de ustedes que nos están escuchando hoy.  Tal vez has estado escuchando esta serie acerca del diluvio o tú conoces personas que no son creyentes.  ¿Cuáles son las implicaciones de esta historia para aquellos que son pecadores impenitentes?

Segunda de Pedro capítulo 3, comenzando en el versículo 3.  Dice, “Ante todo, sabed esto: que en los últimos días vendrán burladores, con su sarcasmo, siguiendo sus propias pasiones”.  Él está hablando de una época, la de los últimos días.  Nosotras estamos en los últimos días.  Más adelante en el pasaje veremos que los últimos días son seguidos por el día final, el día del juicio, el día de la ira de Dios.

Así que, los últimos días son días cuando todavía hay tiempo de arrepentirse, pero en estos últimos días la mayoría de las personas son burladoras.  No creen en Dios.  Se burlan de Su verdad.  No creen a Su Palabra.  Siguen sus propios deseos pecaminosos.  Amigas, esa es la razón porque la gente se burla de la verdad bíblica.  No es porque ellos tienen una gran percepción intelectual que tú no tienes, o respuestas a preguntas que tú no puedes contestar, es porque quieren justificar su propio pecado.

De manera que llegan estos burladores.  Están a nuestro alrededor hoy.  Están siguiendo sus propios deseos pecaminosos.  El versículo 4 dice: “Y ellos dicen: ‘¿Dónde está la promesa de su venida?  Porque desde que los padres durmieron, todo continúa tal como estaba desde el principio de la creación.’”

¿Qué es lo que están diciendo estos burladores?  “¡No hubo ningún diluvio! Las cosas solo evolucionaron.  Pasó de esta otra forma”.  Pero tenemos todas estas evidencias en la corteza y en la superficie de la tierra de un gran diluvio universal, pero ellos dicen, “No no no eso no fue un diluvio.  Eso ocurrió por alguna otra cosa”.

¿Por qué dicen eso?  ¿Por qué se esfuerzan tanto para negar el diluvio?  Su punto es que nunca ha habido un juicio cataclísmico antes; por lo tanto, no habrá otro en el futuro.  Ellos están tratando de negar la probabilidad o la posibilidad de un juicio venidero de un juicio futuro.

Así que para poder presentar su caso ellos dicen, “Nunca ha habido un gran diluvio.  ¿Diluvio? Oh evangélicos tontos.  Es que toman la Biblia literalmente”.  Nos hacen sentir estúpidos.  Bueno, ellos son los burladores.  Nosotras somos las que tenemos la verdad.  Ellos tratan de descartar, de negar, de refutar el diluvio para no tener que lidiar con el concepto, con el pensamiento de un juicio futuro.

Versículo 5: “Pero intencionalmente olvidan.”(NVI) Acuérdate de eso la próxima vez que escuches a algún filósofo arrogante o un escritor o un científico o un periodista descartando sin pensar todas estas cosas que tú lees en las Escrituras.  La Palabra de Dios dice que ellos intencionalmente olvidan.  Son depravados.  Tienen mentes malvadas.  No quieren saber la verdad.

Pero intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios, existía el cielo y también la tierra, que surgió del agua y mediante el agua.  Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundando (vv. 5-6 NVI).

Este es el Nuevo Testamento reafirmando la historicidad del diluvio.  Sí ocurrió. Toda la tierra, excepto las ocho personas que estaban dentro del arca, fue destruida con este diluvio.  La gente que no cree esto es porque intencionalmente  quiere ignorarlo.

Luego Pedro sigue diciendo en el versículo 7, “Pero los cielos y la tierra actuales están reservados por Su palabra” (esa palabra de Dios que destruyó la tierra con el diluvio), estos están reservados  “para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos.”  El hecho de que hubo un diluvio es solo otra evidencia y otra advertencia dada por Dios para llamar a la gente a arrepentirse antes de la destrucción final del mundo ahora por medio de fuego, el día del juicio.

Versículo 8: “Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.  Él está diciendo, “Desde el punto de vista del hombre ese juicio final puede parecer muy lejano.  Pero en la economía de Dios no está muy lejos”.  Viene en camino.  Va a ser pronto.

Versículo 9: “El Señor no se tarda [El Señor no es lento] en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.”

Ahora, ¿quiere decir eso que todos se van a arrepentir? ¿Que todos van a ser salvos?  Sabemos, por otras partes de las Escrituras, que eso no es así.  Esto se está refiriendo a todos aquellos que Dios ha llamado y ha escogido para ser redimidos.  Dios está esperando a que todos ellos crean, y sean salvos.

No puede referirse, en este contexto, a que todos en el mundo serán salvos, porque los versículos a su alrededor están hablando acerca del juicio final de los impíos.  Así que se está refiriendo a todos aquellos que Dios ha escogido y ha llamado a creer.  Dios está esperando, dándoles tiempo para arrepentirse y creer en el Evangelio.

Versículo 10: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón.”  ¿Qué es el día del Señor?  Él ha estado hablando acerca de estos últimos días.  Él dijo, “viene un día de juicio”.  Ahora él está hablando acerca del día del Señor.  En el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, el día del Señor se refiere a ese día futuro de la ira y del juicio de Dios, cuando Él dará final a este mundo, tal y como existe actualmente.

Tan cierto como fue el diluvio, tan cierto como vino el diluvio y destruyó el mundo, vendrá el día del Señor cuando Dios mande fuego para destruir este mundo como lo conocemos.  Será el día del juicio final.  Y ese día, Pedro dice, vendrá como un ladrón.

¿Cómo viene un ladrón? Él  no toca a tu puerta y te dice, “Hola. ¿Puedo entrar?”  ¿Qué hace él?  Él viene encubierto.  Viene secretamente.  Es silencioso.  Es inesperado.

Y Pedro dice, “Este día del Señor será como un ladrón.”  Vendrá inesperadamente sobre los malos, sobre los injustos, los impíos.  Los tomará por sorpresa.  Sorprenderá a las personas que no han hecho preparaciones para la eternidad.  Y será muy tarde en ese momento para prepararse.

“En el cual los cielos pasarán con gran estruendo”.  Los cielos ahí se refieren al universo físico como lo conocemos.  El mundo será consumido por llamas.  Sigue diciendo que “los elementos serán destruidos con fuego intenso.”  Algunas de sus traducciones dicen, “ardiendo serán desechos”.  Los elementos de la tierra se derretirán con fuego ardiente, “y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas”.  Serán descubiertas, consumidas, quemadas.

El día de juicio viene.  Hebreos capítulo 9 versículo 21 nos dice que

Está decretado que los hombre mueran una sola vez, y después de esto, el juicio.

Jesús lo dijo en Mateo capítulo 13 en el versículo 40-42:

Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo.  El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Una y otra vez a través de las Escrituras vemos este tema del juicio de Dios que vendrá sobre los pecadores impenitentes.  Tomé los primeros cinco días de esta serie para construir el caso de que este es un juicio justo, que es merecido por nuestra excesiva y nuestra gran pecaminosidad, y  que hay una manera de escapar que Dios ha provisto para que nadie perezca.

Así que, ¿Cuál es el mensaje?  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Dios está demorando Su juicio final.  Él te está dando una oportunidad para venir al arca, para venir a Cristo para salvación.

Juan 3:16 dice,

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, (no tienes que perderte) mas tenga vida eterna.

Romanos 3:23 nos dice que “todos pecaron.” Todos “no alcanzaron la gloria de Dios”.  Y en el contexto de ese pasaje dice que todos merecemos el juicio de Dios.  Pero Romanos 3:24 dice que “Siendo justificados [hemos sido hechos justos por Dios] gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús”.

Mientras me preparaba para esta sesión esta mañana, buscando al Señor y esperando en Él y tratando de obtener Su corazón para esta serie, mi corazón solo anhelaba ver a aquellos que pudieran estar escuchando, aún hoy, creer el Evangelio y arrepentirse.  Ven a Jesús en busca de refugio.  Ven a Él para que seas librada de la ira de Dios.

Puede haber alguien escuchando hoy. Quizás eres miembro de alguna iglesia. Quizás te encanta Aviva Nuestros Corazones.  Escuchas el programa.  Lees mis libros.  Lees los libros de otras personas.  Te sientas en tu iglesia semana tras semana y escuchas a tu pastor predicar.

De hecho, hay un hombre en mi iglesia que no conoce a Cristo y él sabe que no conoce a Cristo, que viene semana tras semana y se sienta bajo la predicación de la Palabra de Dios.  Yo no sé dónde estás tú en cuanto a esto. Yo no sé dónde está tu corazón.  Solo Dios lo sabe.  Pero te estoy diciendo, si no te has arrepentido de tus pecados si no has creído en el Evangelio, te ruego que lo hagas hoy.

Dios está demorando Su juicio por ti, para darte tiempo a creer el Evangelio y arrepentirte de tu pecado.  Huye a Cristo por misericordia.  Él es el arca.  Él es suficiente.  Hay lugar para ti en Él, y Dios te ha estado preparando para que te arrepientas y creas, si no lo has hecho.

Leslie Basham: Ella es Nancy Leigh DeMoss invitándote a que tomes refugio en Cristo.  Si nunca has venido a Él en fe, arrepintiéndote de tus pecados y buscando Su perdón, ¿por qué no oras con Nancy?

Si te has perdido algunos mensajes de esta serie, los puedes escuchar en nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás escucharlos o descargarlos o leer la transcripción. Y también puedes suscribirte para recibir diariamente en tu correo un aviso del programa y del blog de cada día, con un enlace que te llevará directamente a nuestra página. Es muy fácil y es gratis suscribirte.

Y finalmente, ¿Ya hiciste planes para asistir a nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo, República Dominicana? Esto será en el mes de febrero, conoce más sobre este evento y hacia quién está dirigido al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Alguna vez te has encontrado temiendo el juicio de Dios?  Si estás en Cristo, puedes ser libre del temor.  Hablaremos de esto el lunes. Ahora aquí está Nancy para dirigirnos en oración.

Nancy: No conozco tu corazón.  No conozco la condición de tu alma.  Sé que nuestras iglesias están llenas de gente que tiene religión, pero que no tiene a Cristo.  No están preparadas para la llegada del juicio final de Dios. Han crecido en una iglesia.  Han puesto su firma en un papel en algún lugar. Han creído en alguna iglesia, han pasado al frente en algún momento durante un servicio o en una invitación, o se han unido a una iglesia.  Han hecho muchas cosas buenas y religiosas, pero no tienen a Cristo.  Todavía están bajo el juicio y la ira de Dios.  Y esa pudieras ser tu hoy.

Si el Espíritu de Dios ha traído convicción a tu corazón de tu condición perdida, ¿Puedo suplicarte? Vuélvete a Cristo.  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Corre a Cristo.  Ven a Él.  Si Dios está poniendo eso en tu corazón, si Dios está haciéndote ese llamado, Él te está diciendo, “El arca está abierta.  La puerta todavía está abierta.  El juicio todavía no ha llegado.  El diluvio todavía no ha llegado.  Cree en el Evangelio y arrepiéntete.  Vuélvete a Cristo”

Puedes hacer eso ahora mismo, y decir, “Oh Señor, no puedo salvarme a mí misma.  Soy pecadora.  Merezco Tu juicio y Tu ira por mi pecado. Gracias por proveer a Cristo como sacrificio por mi pecado, como un arca donde puedo ir entrar y estar segura”.

Oro que muchos pecadores perdidos escuchen este mensaje, oh Señor, y sean convertidos en el nombre de Cristo.  Porque Tu voluntad es que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.  Te damos gloria por las almas que Tú estás salvando, Señor; por salvar nuestras almas y traernos a Cristo, nuestro gran Salvador y refugio, en cuyo nombre oramos, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

5/7 – Fidelidad bajo presión

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Noé y el Diluvio – El Evangelio en el Antiguo Testamento

5/7 – Fidelidad bajo presión

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/fidelidad-bajo-presion/

Leslie Basham: ¿Por qué Dios salva a los pecadores?

Nancy Leigh DeMoss: Todo se trata  de Dios.

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Todo se trata de Dios mostrando las riquezas de Su gracia y Su salvación para el mundo. Se trata de los propósitos redentores de Dios para este mundo. Tu salvación es mucho más grande que tú.

Leslie Basham: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Nancy nos ha estado ofreciendo una idea fresca de la historia familiar en la serie Noé y el Diluvio: El Evangelio del Antiguo Testamento. Si has estado escuchando junto con nosotros, sabes que no ha sido una historia divertida, un zoológico flotante lleno de animales lindos. En cambio, hemos visto la seriedad del pecado.

Nancy: Algunas de ustedes, han estado escuchando la serie de Noé en estos últimos días y quizás se han estado preguntando si alguna vez llegaremos a la parte agradable, a la parte buena.  Hemos estado hablando sobre la pecaminosidad excesiva del hombre en el tiempo de Noé, y también del juicio y la ira justa de Dios. El Evangelio nunca suena como una buena noticia, hasta que has escuchado las malas noticias y has pasado un tiempo pensando y meditando en ello. No nos gusta sentir convicción de pecado.

A los predicadores de antaño no les importó dejar que las personas experimentaran convicción, el peso de su pecado, porque sabían que una vez que ellos hubieran percibido cuán grande era su pecado y cuánto merecían el juicio de Dios, entonces estarían más abiertos y dispuestos a correr a Cristo, para encontrar refugio, reposo y salvación.

De manera que hoy llegamos, en esta serie sobre Noé, a ese maravilloso versículo en Génesis capítulo 6, al versículo 8 donde dice “Mas Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR.” Algunas de sus traducciones dice que encontró “el favor del Señor (NVI). Es la misma palabra.  Significa “bondad, bondad, favor, gracia.” Noé encontró gracia a los ojos del Señor, ante aquellos mismos ojos que miraron la tierra y vieron la corrupción, la violencia, la maldad en el corazón de los hombres. En esos mismos ojos de Dios, este hombre, Noé, encontró gracia.

Así que en medio de la más oscura, desesperada y terrible situación, Dios está ahí, y Dios está derramando Su gracia. Dios selecciona una persona para ser el recipiente de Su gracia y luego para ser el vehículo, el instrumento, para extender Su gracia a otros. Noé recibió esa gracia.

Noé no hizo nada para ganar la gracia de Dios. Dios solo decidió que Él mostraría Su gracia a Noé y Él estableció una relación de pacto con Noé. Esta relación fue iniciada por Dios. Noé no estaba buscando a Dios hasta que Dios buscó primero a Noé. Tú y yo nunca buscaremos a Dios hasta que Él nos busque primero e inicie una relación de pacto, salvífica, con nosotros. Esa relación siempre es algo que no merecemos.

Ahora, es importante enfatizar porque, en el contexto de este pasaje, pudiera parecer que Noé hizo algo para ganar o merecer la gracia de Dios. Pero sabemos que la gracia de Dios siempre es inmerecida. Siempre es iniciada por Dios.

Si tú eres hija de Dios, has sido librada de la ira y del juicio de Dios, es porque has hallado favor y gracia para con Dios. Dios te ha escogido para recibir Su gracia. Y con ese privilegio viene una gran responsabilidad, la responsabilidad de obedecer el llamado de Dios, de seguir el propósito de Dios para tu vida y proclamar Su gracia y Su salvación a otros, así como Noé hizo.

Verás, la salvación de Dios no es, en última instancia, sobre ti, y no es, en última instancia, primeramente por o para ti. Todo es sobre Dios. Es acerca de Dios mostrando las riquezas de Su gracia y de Su salvación a este mundo. Es sobre los propósitos redentores y salvadores de Dios para este mundo. Tu salvación es mucho más grande que tú. Esto es lo que vemos en esta historia de Noé.

Ahora en este pasaje, Génesis capítulo 6, vemos que Dios muestra gracia a Noé, y luego Dios provee una vía de escape. Quiero que veamos la provisión de Dios, el arca que Dios proveyó a Noé y a su familia para ser salvos del juicio de Dios. Esta arca era, de acuerdo con Génesis capítulo 6, era de 450 pies de largo. Esa es la longitud de un campo de fútbol más la mitad de otro campo de fútbol. Esto es muy largo. Y tenía 75 pies de ancho. Imagínate una autopista de seis carriles.  Esto sería aproximadamente su anchura. Y luego era de 45 pies de alto, que es tal vez la altura de un edificio de 5 pisos. Esto te puede dar una idea del tamaño del arca.

Al leer sobre el arca, muchos comentaristas han señalado que los barcos de hoy son construidos con proporciones y dimensiones similares, y que, de hecho, serían buques en condiciones de navegar si fueran construidos con estas proporciones. John MacArthur dice, “Una caja gigantesca de este tamaño debería ser muy estable en el agua; imposible de volcar”. Luego él habla sobre el espacio que había en el arca. “El volumen del espacio,” dice John MacArthur, “debió ser 1.4 millones de pies cúbicos, lo cual sería la capacidad de 522 vagones de ferrocarril tamaño estándar, estos podían contener 125,000 ovejas”. De manera que esta era una gran caja. Era una gran arca la que Dios y Noé construyeron. Había tres pisos, cada uno, de 15 pies de alto. Esta fue  la provisión de Dios.

El arca es una ilustración de la salvación de Dios, en el Antiguo Testamento. Es una ilustración o tipo de Cristo, quien vino y trajo salvación al mundo. Warren Wiersbe, en su comentario, habla sobre, las formas en la que el arca es una figura o tipo de Cristo.

  • Por ejemplo, el arca como medio de escape fue planeado e iniciado por Dios.  No fue inventada por seres humanos. Esto es cierto también acerca de nuestra salvación. Fue idea de Dios.
  • Había solo una puerta en el arca, y hay un solo camino de  salvación.  Que es a través de Jesucristo.

  • El significado de refugio que Dios provee, el arca, como fue diseñada por Dios, era adecuada para la tarea. Era efectiva. Era suficiente.

Es interesante, leyendo otras tradiciones religiosas que incluyen la historia del diluvio, que algunas describen una caja con proporciones que no le proporcionaban condiciones para navegar. Así que lo que Dios proveyó para Noé era la provisión adecuada, navegable, efectiva y suficiente. ¿No es cierto esto también de  nuestra salvación? Esto significa que lo que Dios ha provisto, el medio que Dios ha diseñado para los pecadores, la vía de escape de la ira de Dios y del juicio eterno de Dios, es efectivo. Es la provisión que ha sido diseñada por Dios. ¿Y cuál es el medio? Ese medio es Cristo. Él es suficiente. ¡Él funciona! Él verdaderamente nos salva del pecado.

Luego tenemos la palabra brea en el capítulo 6 de Génesis, en el versículo 14, es usada para describir el material que fue colocado   por dentro y por fuera del arca. “Hazte un arca de madera de ciprés; harás el arca con compartimientos, y la calafatearás por dentro y por fuera con brea”. La palabra cubrir y la palabra  brea  son dos palabras muy similares.

La palabra cubrir en el lenguaje original es una de las palabras más importantes en la Biblia. La primera vez que esta palabra fue usada la encontramos aquí en Génesis capítulo 6 en el versículo 14. Es una palabra que significa cubrir, pero puede significar, “ofrecer expiación, expiar”, para cubrir los pecados del hombre. Es utilizada usualmente en referencia a cubrir o esconder el pecado con la sangre de un sacrificio.

Dios dijo, “Cubre esta arca por dentro y por fuera con . . .” y usando la palabra relativa a expiación, cubriendo nuestro pecado, Él dijo, “Cúbrela con brea”. Esta es una palabra similar. Es un recubrimiento; es una palabra que significa “un rescate, el precio de la redención”. Usualmente significa “expiar ofreciendo un pago en sustitución”. Así que puedes ver como Dios construye en la historia del arca la imagen de Cristo, el último sacrificio, la expiación y el rescate por nuestro pecado.

Luego Dios invitó a Noé y a su familia a entrar en el arca, y una vez que ellos estuvieron dentro Dios cerró la puerta, y estuvieron seguros. ¿No es esta otra imagen de nuestra salvación? Dios te dice, ¡Ven! Ven dentro del arca. Ven a Cristo. Arrepiéntete. Cree en el Evangelio. Y una vez que estamos en Cristo, estamos seguras en Él. Hablaremos más sobre eso más adelante en esta serie.

El arca salvo a Noé y a su familia del juicio porque ellos creyeron la promesa de Dios. Así que Cristo, nuestra arca, nos salva de la ira por venir, del juicio venidero de Dios, al creer nosotras en Él. El arca fue un lugar de seguridad. Fue un lugar de refugio. Fue un lugar, donde, una vez dentro, estarías a salvo de la tormenta. La tormenta no te podía alcanzar. No podía destruirte si estabas en el arca. Era el único lugar donde podías estar a salvo.

Pienso cuando Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto, cuando envió al ángel de la muerte a matar a los primogénitos de cada casa egipcia. Dios dijo, “Si veo la sangre en el dintel de tu puerta, pasaré de largo. Mi ángel de la muerte pasará de largo. Estarás a salvo”. (Ex.12:13, parafraseado). Dios hizo provisión, de nuevo, apuntando hacia Cristo, cuya sangre derramada es la provisión para nuestro pecado, y esto es lo que siempre nos sigue dirigiendo de vuelta a la cruz.

Noé y el arca, la Pascua… Todas estas historias apuntan hacia un evento más adelante, hacia la cruz. Si miramos hacia atrás, hacia la cruz, vemos que Cristo es nuestra arca.  Él es la sangre en el dintel de nuestra puerta. Él es la provisión de Dios para nuestros pecados. Él es nuestro lugar de seguridad. Él es nuestro lugar de refugio. En Romanos capítulo 5 versículo 9, se nos dice que “Seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él.” 1ra a los Tesalonicenses, capítulo 1 versículo 10, habla sobre “Jesús, quien nos libra de la ira venidera”. Jesús, nuestra arca.

Jesús, amado de mi alma, permíteme volar a tu regazo mientras las aguas cercanas se deslizan, mientras la tempestad todavía ruge.

Escóndeme, oh mi Salvador, escóndeme, hasta que la tormenta de la vida pase;  guíame seguro al cielo; oh, recibe mi alma al final.

No tengo otro refugio, mi alma desvalida depende de Ti; No me dejes…

No me dejes solo, sigue sosteniéndome y consolándome. Toda mi confianza está en Él, toda mi ayuda proviene de Él; cubre mi indefensa cabeza con la sombra de Sus alas. 1

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss regresará. Su actual estudio, Noé y el diluvio: El Evangelio en el Antiguo Testamento,  está lleno de significado. Si no has escuchado la serie completa, la puedes obtener al visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Hemos estado estudiando la historia de Noé desde hace aproximadamente una semana, y hasta ahora no es mucho lo que hemos escuchado  acerca de Noé. Ahora, Nancy está a punto de presentarnos a este importante personaje.

Nancy Leigh DeMoss: Al final del capítulo 5 de Génesis encontramos la primera referencia a Noé.  En los versículos  28 al 29 dice

Y Lamec vivió ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo. Y le puso por nombre Noé, diciendo: Este nos dará descanso de nuestra labor y del trabajo de nuestras manos, por causa de la tierra que el Señor ha maldecido.

Esta es una profecía muy interesante que aconteció cuando le dieron nombre a Noé. “Este nos dará descanso”. Algunas de las traducciones dicen, “Este nos aliviará” (RV-60). Consuelo, descanso, alivio—la palabra consuelo en Hebreo suena muy parecido al nombre de Noé. No quiere decir que Noé signifique consuelo; sino que las dos palabras suenan muy parecido. Así que vemos un pequeño juego de palabras aquí en el lenguaje original.

En esta profecía que Lamec habló cuando le puso nombre a su hijo Noé, él habla acerca de la esperanza de un libertador, tal como Dios prometió a Adán. Un día un libertador vendría y rescataría a su pueblo de sus pecados. Me pregunto si Lamec pudo haberse preguntado si su hijo, Noé (que suena como consuelo), en realidad podría haber sido aquel libertador prometido.

Verás, hasta el tiempo de Cristo la gente solo vivía esperanzada esperando con anticipación y con ilusión al Mesías, el cumplimiento de la promesa de Dios, esperando el libertador, el prometido. Me pregunto si Lamec pensó, “Bueno ¿Podría ser este niño aquél que nos libertará? ” Bueno, él no lo era, pero Noé señaló a la gente al consuelo y a la liberación que Dios traería a través de Cristo. Y luego leemos en el capítulo 6, el versículo 8 de Génesis,

Mas Noé halló gracia ante los ojos del Señor. Estas son las generaciones de Noé. Noé era un hombre justo, perfecto entre sus contemporáneos; Noé andaba con Dios. (vv. 8-9)

Si has estado con nosotras desde el inicio de esta serie, sabrás que hemos pasado mucho tiempo hablando acerca de la depravación del hombre y de la excesiva pecaminosidad del hombre. Te darás cuenta de que todo lo relacionado con esta descripción de Noé está en marcado contraste con el día en que le tocó vivir. Esta ha sido una historia tan triste hasta ahora. Y luego te encuentras con esta pequeña joya escondida allí. Noé halló favor, o Noé halló gracia. Él era un hombre justo. Fue honrado entre la gente de este tiempo. Él caminó con Dios. Es justo lo opuesto a todo lo que hemos estado leyendo y oyendo sobre la generación en la cual vivía. Él era diferente. Él se destacó. Él vivió solo.

Si vas a vivir una vida recta, si vas a caminar con Dios, vas a estar, en cierto sentido, sola. La mayoría camina por el camino del mundo, el camino de su propia carne, el camino de su propio pecado, y terminan bajo la ira, bajo la condenación y bajo el juicio de Dios.

Así que vemos el carácter de Noé en su conducta. Él era justo. Era intachable. Fue honrado entre la gente de su tiempo. Su carácter justo y su conducta eran evidencia de que él tenía una correcta relación con Dios, porque Noé era recto para con Dios de la única forma en que alguien puede serlo. ¿Cómo es esto?

Por la gracia a través de la fe. Él no sabía todo lo que nosotros sabemos sobre Cristo, pero él sabía suficiente, y creyó lo que conocía, y así fue como fue hecho recto o justo para con Dios. Esto es un buen recordatorio, Yo creo, que es posible tener una vida justa en medio de un mundo corrupto y violento.  Lo que experimentamos en nuestros días, lo que tú experimentas en tu casa, en tu trabajo, en tu ambiente, no puede ser peor que lo que sucedía en los días de Noé. Pero esta historia dice que es posible tener una vida recta.

Sí, serás parte de la minoría. Sí, irás contra la corriente.  Y sí, en ocasiones será duro. Sí, te sentirás—sobre todo algunas de ustedes, las mujeres más jóvenes—como si fueras la única persona—o una de las pocas personas—que hace las cosas a la manera de Dios; que elige vivir a la manera de Dios. Pero puedes hacerlo por la gracia de Dios.

Puedes ir contra la corriente. Puedes ser el tipo de esposa, de mamá y de mujer que Dios ha designado que seas en un mundo injusto, corrupto y violento. La relación de Dios con Noé era notable. Podemos ver que él fue objeto de la gracia de Dios. Esto era totalmente inmerecido. Vemos que él caminó con Dios, en el versículo 9 de Génesis 6. Noé temía a Dios. Hebreos 11 versículo 7 nos dice que “Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa.” ¿Qué es el temor del Señor? Es una reverencia hacia Dios, un temor santo que dice “Creo literalmente lo que dice la Palabra de Dios; voy a creer Su Palabra”.

Amigas, la idea y la amenaza del juicio de Dios debe incitar un temor reverente.  Si puedes dejar de pensar solo por un momento acerca de este pequeño espacio de tiempo en el que vives justo ahora y pensar en el futuro, en la eternidad, piensa en las consecuencias de tus elecciones, piensa en la grandeza de la oferta de Dios, en Su salvación y en la destrucción total de los no regenerados y malvados… Esto debe provocarnos un temor santo para entonces obedecer a Dios, para creerle a Dios.

Y esto es exactamente lo que Noé hizo. Él creyó a Dios. Esa es la razón por la que él está en Salón de la Fe del listado de los grandes de Hebreos capítulo 11. Él creyó a Dios. ¿Sobre qué le creyó a Dios?

Ciertamente acerca de tres cosas. Una, él creyó que Dios es. Hebreos 11 dice que no puedes venir a Dios a menos que creas que Él es, que Él existe. Luego él creyó lo que Dios dijo sobre el juicio que vendría. Dice que él fue advertido sobre cosas que aún no se veían. ¿Qué cosas aún no se veían? Bueno, la lluvia era una de ellas. Los estudiosos de la Biblia creen que Génesis capítulo 2 sugiere que nunca había caído lluvia en el tiempo de Noé hasta el momento del diluvio. Esto hace que la fe de Noé sea asombrosa.

Te diré otra cosa que él creyó a Dios. Dios dijo en Génesis capítulo 6:

Y he aquí, yo traeré un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra perecerá. Pero estableceré mi pacto contigo; y entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos (vv. 17-18).

Noé todavía no tenía 500 años de edad cuando recibió esta palabra de Dios sobre el juicio que vendría. ¡En ese momento Noé ni siquiera tenía hijos, mucho menos nueras! Él le creyó a Dios, y luego obedeció a Dios. Él actuó en la Palabra de Dios. Cuatro veces en Génesis 6 y 7 se menciona, “Y así lo hizo Noé; conforme a todo lo que Dios le había mandado, así lo hizo”. Él obedeció a Dios. ¿Y sabes qué?  Esta era la prueba de su fe.

No digas que le crees a Dios si no estás obedeciéndole. La evidencia de que eres una hija de Dios, nacida de nuevo es que haces lo que Dios dice. Y tienes un corazón para obedecer a Dios. Tu inclinación es querer obedecer a Dios. La fe de Noé fue demostrada por su obediencia. ¿No obedeces? Entonces no puedes tener ninguna seguridad de que tengas fe.

Luego Noé perseveró. Él fue fiel a largo plazo. Mucho antes de que él pudiera ver la respuesta de su fe, él permaneció obedeciendo a Dios. Cuando no podía ver los beneficios de vivir este camino, cuando él seguía construyendo un arca en una tierra seca, cuando nadie más podía caminar con él, él perseveró. Él continúo predicando justicia y obedeciendo a Dios.

Recordé mientras leía la historia de Noé, que somos responsables de vivir vidas piadosas en un mundo impío y permanecer proclamando el Evangelio a aquellos que se están perdiendo, a aquellos que están pereciendo, aun cuando nadie nos crea. No es nuestro trabajo convertir a la gente. Nuestro trabajo es ser fieles en proclamar la verdad.

Así que Noé predicó justicia. Él predicó con su vida; el predicó con su boca; el advirtió a la gente sobre el inminente juicio de Dios. Ahora, su predicación no fue particularmente exitosa en términos inmediatos. Él solo tuvo siete convertidos en 120 años. Pero te recuerdo algo: No somos responsables de los resultados. Solo somos responsables por obedecer a Dios, por creerle a Dios y por ser fieles en proclamar Su verdad a nuestra generación.

Noé tomó a su familia con él en el arca, y esto me dice que ellos tuvieron que ver algo creíble en su vida, porque la fe de Noé no podía salvar a su familia. Ellos tuvieron que creer. A pesar de que él no tuvo mucho fruto para mostrar por esos 120 años de predicación y de obediencia a Dios, a pesar de que él no podía ver ese gran fruto entonces, ¡piensa en todo el fruto que tuvo este hombre a través de los años desde el diluvio!

Al leer de nuevo la historia del diluvio y del juicio de Dios, vemos el arca como un tipo de Cristo; vemos como Dios fue fiel en mantener Su promesa y mantener seguros a aquellos que estaban en el arca. Vemos como Noé y su familia y su experiencia apunta a las personas a Cristo, y como muchas de nosotras hemos venido a la fe en Cristo por la fidelidad de hombres como Noé, quienes le creyeron a Dios.

Así que cuando pienses que tu vida no está haciendo ninguna diferencia, cuando pienses que es duro vivir una vida santa en un mundo que no es santo, compartiendo con valor y compasión la Verdad y el Evangelio de Dios con gente a quien no le interesa saber sobre la gracia de Dios o Su salvación, cuando tiendas a desanimarte o a pensar que es muy duro y que has sido fiel por mucho tiempo —aún no  has llegado a los 120 años.

Ten paciencia. Sé fiel. Créele a Dios. Obedece a Dios. Sé fiel. Persevera. Camina con Dios, y Dios usará tu vida para producir mucho fruto para la eternidad.

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss  ha estado ofreciendo aliento a aquellos que han sido fieles por mucho tiempo. Si tienes hijos escuchando historias como estas, esto es realmente importante. Les da la oportunidad de aprender sobre el aliento de Dios y Su provisión.

Te animamos a adquirir el libro de Sally Lloyd Jones,  “Biblia para niños, Historias de Jesús” Te ayudará a transmitir todas estas verdades a tus hijos de forma hermosa y comprensible para ellos.

Bueno, hemos estado estudiando sobre Noé y el diluvio por alrededor de una semana sin haber mencionado el diluvio. Esto cambiará mañana.  Has escuchado hablar acerca del movimiento de Mujer Verdadera. Hace unos años Dios puso en el corazón de Nancy iniciar un movimiento de mujeres piadosas y temerosas de Dios, dispuestas a caminar por el mundo de forma contracultural, abrazando el diseño de Dios para sus vidas.

¿Quieres ser parte de ese ejército de mujeres? Te invitamos a visitar nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com para que conozcas cómo puedes unirte al movimiento, asistiendo a la primera conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo, República Dominicana.

Y mañana, escucha una dramática historia sobre el diluvio en el siguiente programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 «Jesus, Lover of My Soul.» Charles Wesley.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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