2/5 – Cómo elegir la calma en medio de la tormenta

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

2/5 – Cómo elegir la calma en medio de la tormenta

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-elegir-la-calma-en-medio-de-la-tormenta/

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: No está mal preguntar por qué.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Nancy continúa la serie llamada Un corazón en quietud.

Nancy: Quiero invitarte a que en estos días me acompañes a meditar en el Salmo 131, a internalizarlo, a hacerlo parte de tu manera de pensar, parte de tu respuesta. Son solo tres cortos versículos, pero ¡qué ricos son! Estamos estudiando estos versículos para aprender cómo tener y cómo mantener un corazón en calma.

Permíteme leer el pasaje. Salmo 131 versículo uno dice:

“Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; [Habíamos dicho que esa es la actitud de humildad, y luego vimos la actitud del corazón de sencillez y simpleza]. Ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma, espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre.” (RV 1960).

Estamos enfocándonos en la segunda parte del versículo 1, y esta es una frase que se ha convertido en una parte muy importante de mi vida. Es simplemente grandiosa, y vuelvo a ella una y otra vez. Yo no ando en cosas demasiado grandes o demasiado sublimes para mí. Quisiera que nos enfoquemos hoy en una ilustración del Antiguo Testamento, donde alguien aprendió de la manera más dura a no andar en cosas grandes o demasiado altas para él.

Es el personaje del Antiguo Testamento llamado Job. Ya conoces la historia y no tengo que narrarte mucho de lo que le sucedió. Sabes que este es un hombre que soportó enormes sufrimientos, la pérdida de sus posesiones, la pérdida de su familia y de su salud. Y cuando todas esas catástrofes tocaron la vida de Job, su primera respuesta, según leemos en los primeros capítulos del libro que lleva su nombre, fue tener un corazón quieto y un corazón confiado.

Digo, es un ejemplo increíble. Él dijo, “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.” Y dice la Escritura que en esos primeros días, Job no pecó con su boca. Él no acusó falsamente a Dios. Él dijo, “¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? Dios es Dios. Él puede hacer como le plazca” (paráfrasis de Job 1:21-22; 2:10).

Eso es un corazón en quietud. Eso es un corazón confiado. Eso es lo que vemos en Job cuando inició su sufrimiento. Pero el reto a veces no está en la primera oleada de sufrimiento.

El padre de un amigo falleció repentinamente la semana pasada, y le pregunté, ¿Cómo estaba su madre? Él dijo, “Bueno, ahora mismo está muy bien. Porque está acompañada. Con ella está la familia y los amigos. Es una crisis. Es una emergencia. La adrenalina está alta. Ella está bien.

La prueba realmente es ¿cómo te sientes a lo largo del camino?

¿Cómo te sientes cuando el sufrimiento no cesa?

¿Cómo te sientes cuando tu cónyugue no regresa?

¿Cómo te sientes cuando se trata de un dolor crónico, o de un sufrimiento crónico, o de problemas crónicos?

Bueno, mientras Job se adentra en el sufrimiento y este continúa, él comienza a tratar de entender los propósitos de Dios para su sufrimiento y para su dolor. Mientras conversa con sus supuestos amigos, éstos comienzan despertar pensamientos ansiosos dentro de Job, y él termina muy agitado.

Job comienza con un corazón quieto, pero entonces comienza a cuestionar a Dios, a sus amigos, a sí mismo, y a cualquiera que le escuchara, todas esas preguntas que inundaban su mente. Todo se resume en la pregunta por qué. ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué esto? Lo que ocurre mientras continúa el libro es que Job comienza a tratar de entender cosas que son inimaginables. Y como no puede entender, en vez de contentarse con el misterio…

Pero ahora, siendo justos, ten en mente que él es un hombre que se encuentra en una gran miseria. Pero en lugar de abandonar sus preguntas y sus respuestas a Dios, él comienza a luchar con Dios. Él comienza a lanzarle a Dios sus preguntas una tras otra.

Lo frustrante de todo es que Dios no le responde. Así que él continúa haciendo preguntas. Esta situación se mantiene durante la mayor parte de los primeros treinta y tantos capítulos del libro. Finalmente llegamos al capítulo 38, a partir del versículo 1 , donde finalmente Dios le contesta a Job.

Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás. (RV 1960).

Así que Dios responde a las preguntas de Job diciéndole, “Job, yo tengo mis propias preguntas. Ahora dime si conoces las respuestas.”

Comenzando desde el capítulo 38 en adelante, Dios le da a Job un examen exhaustivo. ¡Pero uno bien difícil! Allí hay 55 preguntas, y es una detrás de la otra. El otro día mientras las leía, me imaginaba esas máquinas de lanzar pelotas en la caja de bateo, donde las pelotas no paran de salir —a no sé cuántas millas por hora— ¡y vienen bien rápido! Es como que un niño pequeño esté recibiendo estas bolas a 80 millas por hora. Él no va a poder batear ninguna. Es simplemente imposible.

Las preguntas seguían llegando. Dios continuaba lanzándole a Job pregunta tras pregunta. “Job, ¿Dónde estabas tú cuando yo ponía los planetas en órbita? ¿Dónde estabas tú cuando yo plantaba los fundamentos de los océanos y de la tierra? Job, ¿Dónde estabas tú cuando yo encendí la luz? Job, ¿dónde estabas cuando todo era oscuridad?

Él comienza a hacer todas estas preguntas acerca de la naturaleza, acerca del mundo físico y sobre las cosas que vemos cada día y damos por sentado. “Job, ¿puedes explicar la lluvia? ¿Puedes explicar el granizo? ¿Puedes explicar cómo funciona el sol? ¿Puedes explicar el eclipse que sucedió anoche? Job, respóndeme a Mí esas preguntas.”

Y Job está sin palabras. Bueno, luego de las primeras 40 preguntas,  llegamos a Job capítulo 40 el versículo 1, “Además respondió Jehová a Job, y dijo: ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto.” Es como si Job estuviera tratando de encontrar aliento. Comenzando con el versículo 3 del capítulo 40,

Job le responde al Señor, “He aquí que soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; aun dos veces, mas no volveré a hablar.”

“¡Dios, ya puedes parar la máquina de lanzar pelotas!” Pero Dios no ha terminado. Aún tiene unas cuantas preguntas más. Él quiere asegurarse de que Job conoce quién es Dios y quién no; así que vuelve a lanzar las pelotas hacia Job. “Cíñete ahora como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me responderás. ¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?” (Job 40: 7-8)

Y ahora vienen 15 preguntas más, una tras otra, cada una más difícil que la anterior sobre el mundo creado, sobre toda clase de animales de los cuales nosotras no hemos oído ni sabemos cómo son. Dios lo que quiere es que Job vea que hay muchas cosas que no podemos comenzar a entender. No trates de pensar que puedes entender la razón de este sufrimiento.

Entonces llegamos a esa gran declaración de confesión y arrepentimiento en Job capítulo 42, comenzando desde el versículo uno.

Entonces Job le respondió al Señor y le dijo, “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. [Tú lo dijiste, oh Dios] ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. [Me dijiste] Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás.» (Versículos 1-4).

[Entonces Job le dice a Dios], “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.” (Versículos 5-6)

No está mal preguntar por qué, pero ¿estás tú preguntando con esa agitación y ese impulso que dice, “Dios, si no me explicas esto no te amaré, no confiaré en ti, no te obedeceré?” O estás haciendo la pregunta con ese corazón que busca diciendo, “Dios, quiero conocer más de ti. Quiero conocer más de Tus caminos, quiero entender lo que Tú quieres mostrarme a través de esto. Pero si tengo que vivir con el misterio y con las interrogantes, por el resto de mi vida, aun así voy a confiar en Ti, voy a obedecerte, voy a amarte.”

¿Acaso necesitas arrepentirte, como lo hizo Job, de andar tras grandezas y tras cosas demasiado sublimes para ti? Romanos capítulo 11 los versículos 33-36 lo dice de esta manera:

“¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Y la conclusión es la doxología: Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (RV 1960).

¿Entonces, qué haces con tus dudas? ¿Qué haces con aquello que ignoras? Luchas y te afanas, o dices, “Señor, Tú eres Dios; yo no. Las riquezas de tu conocimiento y Tu sabiduría son demasiado grandes para mí. Son insondables e inescrutables. Yo no puedo conocer Tu mente. Yo no puedo aconsejarte. Tú no me debes explicaciones.

“Así que Señor, descanso en el misterio. Estoy contenta con el misterio, y sé que lo que sea que estés haciendo en mi vida con esta situación, viene de Ti; y por Ti y para Ti son todas las cosas. Lo que realmente me importa es saber que la gloria será tuya y confío en que así lo harás.”

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha invitado a ver la historia de Job. Su fidelidad te dará perspectiva en cualquier situación que estés atravesando. Este mensaje es parte de la serie llamada, Un corazón en quietud. Puedes escuchar la serie completa o leer la transcripción visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com. Ahora Nancy regresa con la segunda parte del programa de hoy.

Nancy: No hace mucho que recibí un correo electrónico de una oyente que decía, “Mi vida es un desastre: mi relación con Dios, con mi esposo, en mi hogar, en el trabajo, en todo. No sé por dónde empezar. Estoy tan ansiosa que no puedo pensar claramente. ¿Podrías ayudarme?

¿Alguna de ustedes escribió ese correo? El pasaje que estamos estudiando en esta serie, solo un corto salmo, el Salmo 131, contiene una ayuda inmensa para personas como la mujer que escribió este correo, y para gente como tú y como yo.

Permíteme leer el salmo nuevamente, y luego volveremos a donde lo dejamos la última vez. El salmista dice, “Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron.” Habíamos hablado de la actitud de humildad. “Ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí.” Esta es una actitud de sencillez y simpleza.  Él continúa diciendo en el versículo 2, “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre, mi alma está como un niño destetado” Y luego el tercer versículo dice: “Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre.” (RV 1960).

Hoy, y en la próxima sesión, queremos enfocarnos en el versículo 2. “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre”. ¿Un corazón en quietud? El salmista dice, “He calmado y acallado mi alma.” Y muy frecuentemente eso es lo que necesitamos en este mundo tan ocupado, frenético y agitado en que vivimos. ¿Cómo puedes tener un corazón en quietud?

En este versículo yo veo que tener un corazón tranquilo requiere de una elección consciente. No es algo casual. Él dice, “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma”. Tomé una decisión. Fui proactivo en cuanto a esto. Le hablé a mi corazón. Es ahí donde necesitamos aprender a aconsejar a nuestros corazones para decirles, “Corazón, quédate tranquilo”. Es una elección consciente. Él dice, “En verdad,” como si hiciera un voto. Un escritor dijo sobre este salmo, “Él está obligado y decidido a luchar contra su alma rebelde”. Y me gusta eso, porque a veces mi alma se pone realmente rebelde.

Ahora, yo estoy aprendiendo algo y lo estoy viendo en este salmo, y es que tú tienes que aquietar tu propia alma. Nadie puede hacerlo por ti. Tenemos la tendencia a querer que venga alguien y lo arregle, o que nos ayude a mejorar. Y la gente nos puede animar; ellos pueden guiarnos hacia el Señor, pero al final de cuentas somos nosotras que tenemos que decirle a nuestras propias almas, “Alma, quédate callada. Tranquilízate. Espera en el Señor”.

Sabes,esta quietud tiene que suceder dentro de nosotras, a menudo tendemos a pensar, “Si las cosas externas a mí, las circunstancias externas en mi vida cambiaran —si solo mi esposo esto o aquello, o si tuviera un esposo, o si solo mis hijos tal cosa, o si nuestra casa estuviera en otro lugar, o si fuera de otro tamaño, o si mi trabajo fuera este, o si mi jefe fuera así, o si solo sucediera tal cosa —entonces no sentiría tanta confusión dentro de mí.” Pero, ¿sabes qué? La tormenta realmente se encuentra dentro de nuestros corazones. “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma”.

Ese es un cambio que tiene que ocurrir adentro, porque yo he aprendido que tú puedes cambiar todo tipo de circunstancias en la vida y, aún así, tu alma continuar en agitación. Y por el otro lado tú puedes tener toda clase de tormentas alrededor de ti, y aún así tener un corazón tranquilo, porque la paz depende de lo que pasa dentro del corazón.

Así que me estoy dando cuenta de que lo que tengo que hacer con mi propio corazón es decirle, ¡“Cállate”!¡Aquiétate! ¡Cálmate! ¡“Shhh”! Ahora, a veces nosotras tenemos la tendencia a pensar que no tenemos ningún control sobre nuestros corazones y que no podemos hacer nada respecto a cómo nos sentimos. Que no podemos hacer nada sobre lo que sentimos o pensamos.

Hay un libro que me ha sido de gran bendición durante años, y lo he leído en diferentes estaciones de mi peregrinar espiritual. Lo estoy leyendo ahora mismo nuevamente porque lo necesito otra vez. Su autor es un antiguo místico cristiano llamado Francois Fenelon. El libro se llama “The Seeking Heart”  (El corazón que busca—está disponible en inglés). Es uno de mis devocionales favoritos, y sus escritos solo abarcan una, dos, o tres páginas, y lo puedes leer en pequeñas dosis.

Una de las cosas que Fenelon dice en su libro, refiriéndose al no poder controlar nuestros pensamientos es:

“Ruega a Dios por calma y reposo interior. Yo sé lo que estás pensando —que controlar tu imaginación no depende de ti. Discúlpame por favor, ¡pero depende muchísimo de ti! Cuando cortas todos los pensamientos inquietos e improductivos que sí puedes controlar, vas a reducir enormemente aquellos que son involuntarios. Dios guardará tu imaginación si tú haces tu parte en no alentar tus pensamientos caprichosos.”

Tenemos que refrenar nuestras almas y bajo el control del Espíritu‍ Santo tomar las riendas y decir, “Alma, cálmate. Mente, cálmate.” No permitas que tu alma vaya allá. “No me voy a ejercitar en cosas demasiado grandes o demasiado sublimes para mí.”  Él dice, “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre. Como un niño destetado está mi alma”.

Piensa en un niño que depende de la leche de su madre, del pecho de su madre. Llega un punto, cuando el niño crece y madura, y entonces necesita ser destetado. Pero como sabrás si lo has hecho, el destete es un proceso. No es algo que sucede de la noche a la mañana. No siempre es fácil,  a veces implica una lucha.

El infante piensa. “¡No puedo vivir sin esto! ¡Necesito la leche de mi madre; necesito el pecho de mi madre!” así que en el proceso del destete, el niño podría quejarse y llorar; porque se le está quitando algo sin lo cual él cree que no puede vivir. El niño que no ha sido destetado, o aquel que está en el proceso del destete, puede ser muy demandante. Tiene que ser a su manera. Sabes que es inherente en los niños—y en los adultos que piensan como niños—el pensar naturalmente, “Lo quiero, y lo quiero ahora”, y no estar satisfechos hasta que se les de exactamente lo que quieren.

Pero una vez que el niño ha sido destetado, se le puede ver contento. El niño está contento con cualquier cosa que la madre le provea. El niño está tranquilo. Porque él confía en que la madre le dará lo que él necesita. Ahora, no solo los niños necesitan ser destetados. Nosotros también necesitamos serlo— adultas, hijas de Dios, creyentes. Mientras crecemos espiritualmente, Dios comienza a través de un proceso a quitarnos cosas sin las que creemos que no podríamos vivir: objetos, comodidad, el deseo de que la vida funcione como yo entiendo. Ese instinto infantil que dice, “La vida tiene que funcionar a mi manera, y tiene que ser ahora.”

Dios tiene que destetarnos y llevarnos al lugar donde podemos vivir sin esas cosas de las que dependíamos como niños espirituales. Si nuestra alma es como la de un niño lactante, nuestra alma será demandante, impaciente; estará ansiosa y estresada. Nuestro interior se inquieta, y nuestras mentes se vuelven ruidosas, perturbadas. ¿Sabes lo que es tener un espíritu tumultuoso y sentirse inclinada a llevar un estilo de vida obsesivo?

Algunas de nosotras somos perfeccionistas: primogénitas, perfeccionistas, con esas tendencias obsesivas. Esas son tendencias de un niño lactante. “El mundo tiene que funcionar a mi manera”. Pero si tu alma es como un niño destetado, tu corazón estará calmado; estará tranquilo. La imagen ilustra el descanso que viene después de la batalla. Primero el conflicto, la batalla y luego “ahh” el descanso. Estoy contenta. Ya no estoy ansiosa.

Un escritor dijo, “Tú solías ser ruidoso, inquieto y demandante. Ahora te sientas tranquilo”. Esa es la figura de un niño destetado. Es simple, él no tiene que resolverlo todo. Ahora él confía.

Hace poco yo estuve conversando con una madre que sentía que tenía el peso del mundo sobre sus hombros, y ella estaba muy emotiva, compartiéndome algunas cosas de su vida y desahogándose conmigo. Mientras estábamos hablando, su hija de cuatro años se le acercó, inconsciente de lo que estaba sucediendo en ese mundo adulto. Ella simplemente se colocó debajo del brazo de su madre, y se anidó a su lado. Era un cuadro muy bello de confianza, descanso y contentamiento.

Luego que la niña se retiró, le dije a la madre, “Así es que Dios quiere que estés, tal como tu niña está contigo, anidada, confiada, descansada, descomplicada —con la fe simple de un niño”. Pero eso es muy diferente de como nosotros solemos manejar las situaciones, ¿no es así? Nosotros queremos el control; queremos resolverlo todo, manipularlo todo, y pelear.

Mi nueva palabra es “hiperventilar”. Así es como me encuentro frecuentemente. El caos en mi mente comienza a salir, y yo comienzo a hablar más rápido y a decir más; mi tono se eleva y el volumen también. Es así como se manifiesta mi estrés cuando me siento responsable de todo. Ese no es un corazón en quietud. Eso no es un niño destetado.

Un niño destetado significa aquietar mi corazón, estando tranquila en la presencia de mi Padre, confiando en Su sabiduría y amor. No es el tipo de confianza que imagina que los problemas no existen, sino la confianza en que nuestro Padre entiende lo que nosotras no entendemos; que Él puede ver lo que nosotras no vemos, y que Él puede manejar lo que nosotras no podemos. Es confíar en que Él tiene completo control de la situación.

Leslie: Nancy nos ha ayudado a ver cómo tener un corazón en quietud a pesar de las circunstancias. Si este mensaje o el mensaje general de Aviva Nuestros Corazones ha sido de ayuda y aliento para ti y quisieras colaborar con nosotros ayudándonos a continuar invirtiendo en la vida de las mujeres a través de estos programas, visítanos en www.AvivaNuestrosCorazones.com, o llámanos al 1-800-569-5959. De nuevo, gracias por tus oraciones, tus palabras de aliento, y tu cooperación económica, mientras llamamos a las mujeres a experimentar libertad, plenitud, y abundancia en Cristo.

¿Alguna vez te has preocupado por el futuro? Mañana, Nancy nos muestra cómo tener un corazón tranquilo, aun cuando no sabemos lo que está por delante. Por favor, regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/5 – El corazón de humildad y simplicidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

1/5 – El corazón de humildad y simplicidad

Nancy Leigh DeMoss

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Leslie Basham: Antes que comience el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones, Nancy Leigh DeMoss te dirá acerca de un recurso que ha aquietado su corazón.

Nancy Leigh DeMoss: Si tu vida es parecida a la mía, te encontrarás necesitando dosis frescas, mega dosis, de la paz de Dios día tras día, semana tras semana.  En un día como hoy cuando paso varias horas en el estudio y luego me reúno con nuestro personal por un par de horas más, necesito la paz de Dios para ayudarme a enfocarme mientras otras decisiones, demandas, y plazos me están presionando.

Hoy vamos a ir a la Palabra de Dios para encontrar esa paz en una serie llamada, Un corazón en quietud.  Estoy tan agradecida de que la Palabra de Dios provee una dosis diaria de la paz de Dios que todas necesitamos.

Leslie: Estás escuchando  Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Calmado.  En paz.  ¿Describen estas palabras tu corazón?  Podrían hacerlo cuando escuches a Nancy describirlo en una serie que comenzaremos hoy.  Se titula, Un corazón en quietud.

Nancy: No hace mucho tiempo estábamos pasando por algunos cambios en nuestro ministerio, por algunas dificultades.  Estos cambios estaban trayendo algunos retos, y yo estaba sintiendo como que las aguas estaban un poco agitadas.

Durante ese tiempo llegó a mis manos un pequeño folleto llamado “Estrés”.  El subtítulo era “Paz en medio de la presión”.  Está escrito por un amigo, alguien que me había ministrado antes. Así que lo leí; este folleto acerca del estrés era un mensaje o una exposición acerca de un salmo que yo me había memorizado hacía años.  Es un salmo que he amado a través de los años.

Pero mientras mi atención regresaba a este salmo, el Salmo 131, (siéntanse libres de buscarlo en sus Biblias), mientras yo leía este pequeño folleto, no tenía manera de saber lo que en unos días los vientos iban a soplar, y que pronto estaríamos bajo un fuerte ventarrón.

¿No es así como a menudo pasa en nuestras vidas?  No sabemos lo que se avecina.  No sabemos cuando los vientos se van a levantar.  No sabemos cuando estos vientos van a llegar.

Si pudiéramos predecirlos, podríamos quitarnos del camino.  Pero a veces estas tormentas simplemente llegan y te toman de sorpresa.  Por eso tienes que vivir con un corazón preparado y con la confianza de que el Dios en ti es el Dios de las tormentas.

Estoy tan agradecida de haber leído ese pequeño folleto y que mi atención fuera dirigida de regreso a este pasaje, porque en las semanas siguientes este pasaje ha sido un salvavidas para mí, una y otra y otra vez.  El Salmo 131.

Le he estado diciendo a las personas en las últimas semanas, “Busca el Salmo 131.  Ve a tu casa y léelo.  Léelo en cada traducción que encuentres.  Escoge una versión que especialmente te guste y memorízatelo.Y luego comienza a citar ese salmo, y cítalo una y otra y otra y otra vez hasta que se haga parte de ti.”

Confío que en este tiempo, este salmo se convertirá en un fundamento en tu vida.  Puede que estés en una tormenta ahora mismo, y encontrarás que estoy lista para tirarte un salvavidas.

Voy a hacer referencia a un número diferente de traducciones a través de esta serie, pero permíteme citarte el pasaje primeramente en la versión Reina Valera, que es en la traducción en la que originalmente me memoricé este salmo.

El Salmo 131 – son solo tres versículos, y es una oración dirigida al Señor.  David dice,

“Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.  Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre.”

Veo varias actitudes del corazón en este texto.  De hecho, estamos llamando esta serie Un corazón en quietud.  Pienso que es algo que necesitamos de manera muy especial en este mundo en que vivimos.

Si pudieras describir la mayoría de nuestras vidas como mujeres, no describirías a la mayoría de nosotras como teniendo un corazón en quietud. Tendemos a estar agobiadas, agotadas, frustradas, a estar frenéticas, desenfrenadas, frágiles y quizás algunos otros cuantos adjetivos agregados ahí que tú puedas pensar.

¿Pero un corazón callado, en quietud?  Quiero decir, ¡estamos tan ocupadas!  ¿Cómo podemos tener un corazón en quietud al paso que la mayoría de nosotras andamos? Y luego tenemos el dolor y el sufrimiento y los problemas y estas cosas que revuelven nuestro interior.  Así que este pasaje nos dirige a algunas cualidades que necesitan ser verdaderas si vamos a tener un corazón en quietud al responder a la vida en este planeta caído.

La traducción que estoy usando, titula este salmo: “Humilde confianza en Dios.”  Este salmo nos regresa a esa confianza simple en el Señor.  Así que vamos a ver en los primeros versículos la actitud de un corazón humilde.

También veremos en el primer versículo la actitud de un corazón sencillo.  Luego veremos cómo la humildad y la sencillez llevan al silencio, y eso será el enfoque del versículo 2.

El enfoque del versículo 3 es la confianza.  Confía en el Señor—ese es el fundamento. Tendemos a pensar en medio de las tormentas y de los problemas de la vida, “está bien, yo sé que necesito confiar en el Señor, pero necesito otra cosa.  Necesito algo más.  Eso no es suficiente.”

Quiero decirles a ustedes, amigas:  es suficiente porque Él es suficiente.  No hay tormenta que puedas atravesar para la cual la respuesta para ti no sea, “Confía en el Señor”.

Ahora, las Escrituras tienen muchas otras cosas que decir, muchas otras cosas que necesitamos comprender, principios que necesitamos aplicar y obedecer.  Pero, a fin de cuentas, ¿confías que Dios es Dios?  ¿Confías que Dios determinará cuándo levantar la tormenta?  ¿Confías que Dios va a decidir cuándo calmar la tempestad?  ¿Confías en el Señor?

Comenzaremos hoy en este pasaje, y luego seguiremos con el resto durante los próximos días.  Vemos la primera cualidad de humildad comenzando en el versículo 1: “Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron”.  Este salmo, esta oración, está dirigida al Señor.

Sería una cosa que yo te dijera, “yo no me he envanecido.  Soy humilde.  Mis ojos no se han enaltecido.  Mis ojos no están elevados”.  Pero tú no conoces mi corazón.  Te puedo decir que no soy orgullosa, que estoy confiando en el Señor, que estoy caminando con Él; pero tú no tienes manera de saberlo.  David se está dirigiendo a Aquél que conoce mi corazón.

Señor, tú lo conoces todo.  Tú lo ves todo.  Tú conoces la condición verdadera de mi corazón, y estoy dirigiendo esta oración a Ti.  A Ti no te puedo engañar.  No puedo taparte los ojos.

David le dice al Señor en este abierto y transparente derramamiento de su corazón, “Señor, como Tú ya sabes—y si no lo estoy viendo correctamente, yo sé que Tú me enseñarás —Señor, mi corazón no se ha envanecido ni mis ojos se han enaltecido”.

Yo veo aquí una humildad que va en dos direcciones: Primero, un corazón que es humilde hacia Dios, y luego un corazón que es humilde hacia los demás.  David le dice a Dios, “mi corazón no se ha envanecido.”  Esa es mi actitud de corazón hacia Dios.  Esa palabra envanecer quiere decir “elevarse, ser orgulloso; levantarse; elevarse a grandes alturas.”

David está diciendo:

Dios, yo sé quien soy comparado contigo, y yo sé que no soy nada comparado a Ti.

No me estimo por encima de lo que debo. Tengo una estimación apropiada de mi valor e importancia.

No estoy ensimismado.

No soy fácilmente ofendido.

No me deprimo cuando me pasan por encima o me maltratan.

No me exalto cuando otros me dan una palmada o me aprueban.

Mi felicidad, mi bienestar, no depende de la opinión de los demás.

Mi corazón no se ha envanecido hacia Ti.

No me agobio con ambición egoísta o con egoísmo.

“Señor, tengo un corazón humilde hacia Ti.”

Y luego “ni mis ojos se enaltecieron”.  Yo pienso que eso tiene que ver con la manera en que vemos a los demás.  ¿Tú conoces el pasaje de Proverbios capítulo 6 el versículo 17 donde habla de seis, y aun siete cosas que el Señor aborrece?  Una de esas cosas son los ojos altivos.  Es la misma frase usada aquí como “ojos enaltecidos”.Una mirada altiva —ojos enaltecidos— son  una abominación al Señor.

El salmista está diciendo aquí, “yo no menosprecio a los demás”.  ¿En qué maneras hacemos eso?

Mostrando desprecio.

Pasando juicio.

Envidiando.

Cultivando amargura.

Manifestando ira.

Teniendo un espíritu competitivo.

Siendo dominante.

Siendo rápida para encontrar faltas y señalar los errores de tu pareja o de tus hijos o de tu pastor.

“Mis ojos no se han enaltecido.”  ¿Eres rápida para asumir negativamente de los demás? Esos son ojos enaltecidos.

Me encanta esta cita de Charles Spurgeon que encontré mientras estaba estudiando este pasaje.  Él dice,

“Después de todo, hermanos y hermanas, ¡somos unos don nadie y venimos de una larga línea de don nadies!…Todos trazamos nuestra ascendencia a un jardinero que perdió su lugar al robar la fruta de su Amo— y eso es a lo más lejos que posiblemente pudiéramos llegar.”

Así que, ¿de qué tenemos que estar orgullosas?  ¡Mira de donde hemos venido!  Mira lo que somos comparadas a Dios.  No somos nada.  Así que, el nosotras estimarnos mejor que los demás es algo muy tonto.  Nunca tendrás un corazón en quietud si no tienes un corazón humilde.  Necesitamos que nuestro orgullo, que nos viene muy natural a todas nosotras, sea sometido y conquistado por  Cristo.

Pero un espíritu humilde es también la base para un espíritu pacifico.  Si tu corazón es humilde, entonces podrás estar callada y sosegada por dentro, aun como lo estaba el salmista.  Puedes tener un espíritu en paz. No serás tan fácilmente perturbada.

Pero si tu corazón es orgulloso hacia Dios o tus ojos se enaltecen hacia los demás, si tienes una opinión exaltada y elevada de ti misma, entonces vas a ser devastada por las tormentas.  Vas a vivir con agitación dentro de ti.

Vas a ser herida cuando alguien viole tus derechos o cuando no te traten como debe ser.  Cuando alguien se meta en tu espacio, no vas a tener un corazón callado, en quietud.  Vas a correr a defenderte o vas a correr a tomar represalia porque tu corazón es orgulloso y tus ojos están enaltecidos.

Así que David comienza diciendo, “Señor, me estoy acercando a Ti desde una posición de humildad.  Mi corazón no se ha envanecido.  Ni mis ojos se han enaltecido: ni he andado en grandezas, o en cosas demasiado sublimes para mí.”

Esta es una frase que se ha convertido en un lema para mí.  Me encuentro en tantas situaciones de la vida ahora donde solo puedo dar un paso hacia atrás y decir, “Esto es demasiado alto para mí.  Esto es muy grande para mi, así que no voy a dejar que mi corazón se atribule sobre esta cosa que es demasiado alta para mí”.

Hay muchas cosas así.  Queremos ser capaces de manejarlo todo.  Queremos ser capaces de controlarlo todo.  Queremos ser capaces de resolverlo todo.  Queremos saber por qué ocurre lo que ocurre. Queremos ser capaces de unir todas las piezas del rompecabezas.  Pero porque Dios es Dios y nosotros no, hay “miles y miles” de piezas del rompecabezas que tú y yo nunca seremos capaces de unir de este lado del cielo.

Estamos hablando en este salmo acerca de cómo tener un corazón callado, y una de las cosas que necesitas, como dijimos, es tener un corazón  humilde.  Pero ahora vemos que algo que necesitas es un corazón de simplicidad, un corazón simple que dice, “está bien si no puedo entenderlo todo. No tengo que conocerlo todo. No tengo que entenderlo todo.  No tengo que averiguarlo todo”.

“Ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí.”  He callado mi corazón.  No me atribulo.  No “ando”, la versión Reina Valera dice ahí, “en grandezas, o en cosas sublimes para mí”.

Mientras trabajaba en este pasaje, estaba teniendo algunos problemas con mi  computadora portátil y con mi módem, y decidí que quizás este versículo se aplicaba a esto, porque esas cosas son muy altas para mí.  Son demasiado sublimes para que yo las resuelva.  Pienso que esa es un área en que puedo aplicar esto, pero hay muchas otras áreas también.

Esta frase “cosas demasiado sublimes para mí,” “cosas muy altas para mí”— es una palabra que significa “cosas que son extraordinarias; cosas que son milagrosas o asombrosas; cosas que van más allá de los límites o el entendimiento humano; maravillas inaccesibles; cosas que son imposibles de descifrar”.

David dice, “No voy a gastar energía innecesaria tratando de resolver las cosas que no pueden ser resueltas”.  ¿Te acuerdas del pasaje de Proverbios capítulo 30 donde el escritor dice, “tres cosas que son incomprensibles para mi”— demasiado maravillosas para mí?  Es la misma palabra.

Y una cuarta [cosa] que no entiendo: el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente sobre la roca, el camino del barco en medio del mar, y el camino del hombre en la doncella (versículos 18-19).

Hay cosas que son simplemente misterios.  No las puedo descifrar.  No puedo sondearlas. A veces gastamos mucha energía, tiempo y frustración innecesaria, emocional y mental tratando de sondear las profundidades de algo que nunca podremos entender.

Quizás sea en la manera de tratar de tener ambición personal, tratar de ocuparnos con cosas muy altas para nosotros.  Jeremías en el Antiguo Testamento le dice a Baruc, “¿Estás buscando grandes cosas para ti?  No las busques”.

No trates de elevarte.

No trates de exaltarte a ti misma.

No te afanes.

No seas ambiciosa por una posición grande o por preeminencia, por grandes logros.

“Si tan solo pudiera hacer algo realmente de valor para el Señor.  Si solamente  pudiera realmente tener riquezas o posesiones.  Si tan solo pudiera tener mucha aprobación y reconocimiento humano”.

Esas son cosas que son más altas que lo que debemos estar aferrándonos.  Charles Spurgeon, y lo cito de nuevo, dijo,

Llena tu esfera, hermano, y  conténtate con ella.  Si Dios te mueve a otra, alégrate de ser movido.  Si Él te mueve a un lugar más pequeño, está dispuesto tanto a ir a un lugar menos prominente como a uno que es más.  Rinde tu voluntad a Él.  Sé un niño destetado que ha renunciado a quejarse, a llorar, a preocuparse y deja que su mamá haga lo que parece bueno ante sus ojos. Cuando hemos sido totalmente destetados está bien con nosotros — el orgullo se va y la ambición también se va.

Así que tú dices, “Esta compañía simplemente no me valora como debiera.  No tengo lugar en este organigrama.  Hay un techo de cristal aquí, y no me están dejando lograr lo que yo pudiera en esta organización.”  Quizás te sientas de esa manera en tu hogar.  “Simplemente no se me permite usar mis dones”.

¿Estás buscando grandes cosas para ti?  Nunca tendrás un corazón en quietud, callado, mientras lo estés haciendo.No las busques.  Deja que Dios sea Dios.  Deja que Dios te ponga donde Él quiere usarte y te tenga sirviendo en una manera que es agradable para Él y haciendo lo que sería Su voluntad para tu vida.

Esta es otra área donde tendemos a tratar de descifrar las cosas que no pueden ser descifradas, y hablo en relación a las verdades espirituales y teológicas.  No tienes que entender todas las profundidades de Dios, o entender todo acerca del pensamiento postmoderno y la filosofía para poder tener un ministerio efectivo o para ser una sierva efectiva del Señor en este día.

De nuevo, permíteme citar a Charles Spurgeon, que tiene una habilidad con palabras e imágenes de palabras.  Él dice que es como un niño pequeño que,

“Espera entender un libro acerca de trigonometría y llora porque no puede, o un niño que se impacienta y patea en los brazos de su nodriza porque no puede tener el [Océano] Atlántico en el hueco de su mano…. ¡Sin embargo, más fácilmente pudiera un niño sostener el Atlántico y el Pacífico en sus dos manos, sin que se derrame una gota, que tú y yo seamos capaces de sostener toda la Verdad de Dios revelada en el interior de nuestras mentes estrechas!”

La verdad de Dios es infinita. Nuestras mentes son débiles, son cosas pequeñitas fabulosamente hechas por Dios.  Pero no podemos comenzar a comprender la inmensidad de la verdad de Dios, del pensamiento teológico, de las Escrituras.  Por eso es que tú sigues buscando.  Sigues explorando, sigues escudriñando, pero también te estás dando cuenta de que, “Nunca podrás entenderlo todo”.

Y luego en el área donde a veces pienso que somos más propensas a ocuparnos en asuntos grandes o en cosas muy altas para nosotros tiene que ver con la providencia y las opciones de Dios para nuestras vidas.  “Está bien,” decimos, “No puedo entender todo acerca de la teología, pero es lo que está pasando en este momento de mi vida que no tiene sentido.  Tengo que entenderlo”.

Te diré algo.  Si sientes que tienes que entender y hacer sentido de todo lo que está pasando en tu vida, te volverás loca tratando.  No puedes comprender la providencia y las opciones de Dios para tu vida.

No hace mucho una mujer nos escribió.  Y ella dijo,

Soy viuda desde hace casi un año.  Mi esposo de 45 años de edad murió de repente, dejándome con nuestros 10 hijos, de edades de 3-22 años.  Ha sido realmente una prueba y una lucha para mi fe.  No entiendo la voluntad de Dios al llevarse a mi esposo. Éramos muy fieles en la iglesia. Estábamos muy involucrados. No tiene sentido para mí.

Estoy segura que es cierto.  Y hay cosas que no tienen sentido para ti.  ¿Por qué se llevo el Señor a mi papá cuando tenía 53 años de edad, de repente de un ataque al corazón, dejando a mi mamá de 40 años de edad viuda con siete hijos de edades entre 8-21 años?  No tiene sentido.  ¿Pero sabes qué?  No tiene que tener sentido para mí.

Tienes que llegar a un lugar en tu vida donde estás contenta con vivir con misterio.  Ahora, eso no quiere decir que no le preguntes a Dios cuáles son Sus propósitos, que no le pidas a Dios luz y entendimiento.  Y si Dios te lo muestra, ¡Amén, genial!

Pero quizás no te lo muestre.  Quizás nunca verás ni entenderás todos los propósitos. Nunca verás ni entenderás todos los propósitos que Dios tiene al hacer lo que Él hace en tu vida.

Spurgeon, de nuevo, dijo,

“[Es] tonto tratar de saber todas las razones de la Providencia Divina — ¿Por qué fue mandada esta aflicción y por qué aquello?… Cuando empezamos a preguntar, “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?” ¡Qué tarea interminable tenemos para nosotros!  Si nos convertimos en un niño destetado no preguntaremos, “¿Por qué?” sino solo creeremos que en las dispensaciones de nuestro Padre celestial hay una sabiduría demasiado profunda para ser comprendida.

Eso es lo que las Escrituras dicen en Deuteronomio 29:29.  “Las cosas secretas pertenecen al Señor.”  Deja que Él las tenga.  Deja que haya algunas cosas que Dios sepa y tú no.

Ese pequeño folleto que leí acerca del Salmo 131 decía, “Mucho ruido en nuestras almas es generado por nuestros intentos de controlar lo incontrolable”.  ¿No es eso cierto?  Tratamos de manejar algo.  Tratamos de arreglar a alguien.  Tratamos de cambiar a alguien.  Tratamos de controlar a alguien.  Y terminamos con este ruido en nuestra alma; no tenemos un corazón callado, quieto, sino por el contrario uno agitado y atormentado.

Cuando llegamos a este punto, regresamos al Salmo 46 los versículos 10-11 donde dice.

“Estad quietos [deja de esforzarte], y sabed que yo soy Dios;  exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra.  El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob”.

Escucha, si Dios está contigo, si Él te rodea, si es Él es tu fortaleza, si tienes Su presencia en tu vida, no tienes que entenderlo todo.  Puedes estar quieta.  Puedes tener un corazón en quietud. No tienes que vivir en agitación porque Él es Dios.  Él está contigo, Él es tu fortaleza.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss te ha estado invitando a que sueltes cosas que no puedes controlar y que confíes en el Señor.  Ese mensaje inicia una serie llamada, Un corazón en quietud.

¿Te gustaría hacer un aporte a nuestro ministerio?  Puedes hacerlo en el internet visitando  www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde EEUU  o Canadá.

¿Será posible tener un corazón callado aun cuando estés en medio de una tormenta?

Nancy: Tendemos a querer que alguien venga a nosotros y arregle las cosas, las resuelva o que nos anime. Nos pueden guiar al Señor, pero al final, tenemos que decirle a nuestra propia alma, “Alma, cállate.  Estate quieta.  Espera en el Señor”.  Esta tranquilidad es algo que toma lugar dentro de nuestros corazones.

Tendemos a pensar, “Si las cosas externas a mí, las circunstancias externas en mi vida cambiarán… si solo mi esposo … lo que sea… o si mi trabajo fuera esto, o si mi jefe fuera aquello, o si tan solo pasara esto, entonces no sentiría tanta agitación dentro de mi”.  Pero, ¿sabes qué?  La tormenta realmente está dentro de nuestros corazones.

“En verdad que me he comportado y he acallado mi alma”.  Es un cambio que tiene que pasar dentro de mí.  He aprendido que puedes cambiar todo tipo de circunstancias en la vida, pero tu corazón todavía estar  agitado. Y puedes tener todo tipo de tumulto pasando alrededor tuyo, y todavía poder tener un corazón callado porque la paz tiene que ver con lo que ocurre dentro de tu corazón.

Leslie: Mañana, Nancy explicará cómo mantener ese tipo de actitud maravillosa.  Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

3/3 – Hechas para la intimidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

3/3 – Hechas para la intimidad

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/hechas-para-la-intimidad/

Leslie Basham: Si eres una madre y una esposa que siempre está ocupada quizás puedas relacionarte con estos conceptos acerca de la intimidad sexual en el matrimonio.

Holly Elliff: Hay momentos en los cuales simplemente te encuentras tan exhausta físicamente que satisfacer las necesidades de tu esposo es lo último en tu lista. Tratas de escabullirte hacia la cama y oras para que él no se despierte, o para que no se sienta amoroso, ya que piensas que no puedes hacer nada más por nadie.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Más adelante en nuestro programa Nancy nos estará hablando de una manera cándida sobre lo que nos enseña el matrimonio  acerca de cultivar nuestra intimidad con Dios. Antes de entrar en el tema ella continúa con esta conversación acerca de la intimidad sexual en el matrimonio. En estos momentos les sugiero que retiren a sus hijos pequeños lejos del radio y regresen para escuchar sobre este tan importante tema.  Aquí tenemos a Nancy… 

Nancy Leigh DeMoss: Hemos venido hablando esta semana sobre una de las maneras más prácticas en que una mujer casada puede expresar su amor y su sumisión a Dios,  y esto es a través de la relación física con su esposo.

Para ayudarnos con este tema hemos tenido con nosotras a dos mujeres: mi amiga desde hace mucho tiempo, Holly Ellif, quien ha estado casada por 30 años. Ella es madre y esposa y tiene un corazón para el Señor y para las demás mujeres. La otra es Linda Dillow, quien junto Lorraine Pintus escribió el libro  Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo. (Me hubiera gustado que Lorraine también estuviera aquí con nosotras.) Pero Linda estará aquí conversando sobre estos temas que trataron en su libro.

Linda, cuando tú y Lorraine escribieron este libro entrevistaron a miles de mujeres y les hicieron esta pregunta: ¿Si pudieras tener la respuesta a cualquier pregunta sobre las relaciones sexuales, cuál sería esa pregunta? Este libro es una respuesta bíblica a las preguntas que surgieron en esta encuesta.

Uno de los capítulos de este libro se titula: «¿Qué hacer cuando no quiero hacerlo?» Cuando una mujer se siente que ya no tiene fuerzas para más nada al tratar de balancear todos los roles en su vida, el hacer el amor puede llegar a ser una cosa más en su lista de «deberes».   

Holly: Como esposa y madre de ocho hijos estoy siempre tan ocupada que puedo identificarme perfectamente con ese pensamiento. Hay momentos en que estás tan exhausta físicamente que el satisfacer las necesidades de tu esposo es algo que está de último en tu lista. Tratas de escabullirte a tu cama y oras para que él no se sienta amoroso y  no se despierte porque tú no te sientes para nada amorosa, ya que piensas que no tienes las fuerzas para hacer nada más por más nadie. ¿Cómo podemos mantener el balance de satisfacer las necesidades de nuestros esposos, y dirigirnos al Señor para decirle: «Dios, dame la gracia para hacer esto»?

Linda Dillow: Igual que todo lo demás en la vida, para mí la respuesta es ir a la Palabra de Dios y decir: «Dios, yo sé cuál es mi actitud, yo sé cuál es la actitud de muchas de las mujeres; pero Señor ¿cuál es Tu actitud al respecto?» Yo encuentro que es Su disposición lo que me da la gracia y las fuerzas cuando yo me siento agotada. Veamos  1ra de  Corintios 7 . . .

Nancy: Linda, al dirigirnos a este pasaje, pidamos a las mujeres que vayan a este texto, que abran sus Biblias con nosotras en este momento. Si estás manejando no lo hagas, pero si estás es un lugar donde puedes hacerlo, por favor abre tu Biblia en 1ra a los Corintios capítulo 7 porque este pasaje es uno de los más importantes en el área de la intimidad sexual en el matrimonio.

Linda: También es uno de los pasajes que más se malinterpreta,  muchas mujeres vienen donde mi diciendo: «cuando era joven siempre escuché decir que el sexo era una obligación para la esposa».

Nancy:De hecho, esa palabra aparece en alguna de las traducciones.

Linda: En la mayoría de las traducciones. De hecho, voy a leer de una traducción que  utiliza la palabra deber y luego voy a explicar el porqué. 1ra de Corintios 7: 3-4:

«Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.»

Holly, ¿Qué piensas cuando lees la palabra deber?

Holly: Bueno, la palabra deber no suena nada divertido.

Linda: ¡No!

Holly: Yo lavo la ropa, cocino y friego los trastes, estos son deberes, pero no son divertidos.

Linda: No lo son, y el colocar las relaciones íntimas con nuestros maridos dentro de esa misma lista no nos hace sentir muy bien que digamos.

Holly: Definitivamente Dios debe estar tratando de comunicarnos otra cosa.

Linda: Él nos está diciendo algo distinto. Este es un uso muy pobre de esta palabra, pero no hay ninguna otra que describa la belleza del texto en el griego, en el cual fue escrito el Nuevo Testamento. En el griego esta palabra deber significa «una deuda que debemos pagar».

Ahora, Holly ¿Por qué, tanto tú como nosotras, tenemos esta deuda con nuestros maridos? Esto lo vemos en el siguiente versículo, el versículo 4. Lo que debería suceder en nuestra noche de bodas es que participemos en un intercambio de regalos donde yo debo entregarle a mi esposo la autoridad sobre mi propio cuerpo y debo entregarle mi cuerpo como un regalo, igualmente el debe entregarme la autoridad sobre su propio cuerpo y  debe  entregarme su cuerpo como un regalo.

Cuando yo entrego la autoridad sobre mi propio cuerpo entonces no pienso en esto como en un deber sino como una deuda, ya que  es algo que entregué voluntariamente. Típicamente cuando yo le explico esto a las mujeres me miran y me dicen: “¿Cómo puede una esposa entregar la autoridad sobre su cuerpo? ¿Qué pasa si yo no entendí  y no hice esto?”  Lo que yo les comparto es lo mismo que mi querida amiga Kathy compartió conmigo cuando lo entendió, ella me dijo: «La semana que viene es San Valentín y voy a entregarle a mi esposo mi cuerpo como un regalo.»

Voy a leerles algunas palabras del diario que ella compartió conmigo acerca de cuáles fueron  sus pensamientos cuando ella valientemente decidió que el Día de San Valentín le entregaría su cuerpo a su marido como regalo. Ella dijo,

Febrero 14: Hoy es el día en que le entregaré mi cuerpo a mi marido como un regalo. Honestamente, me siento nerviosa. Pero ¿Dios, por qué me siento nerviosa? Esto es lo que Tú deseas.

Febrero 15: Anoche fue una noche muy dulce. Cuando le entregué mi cuerpo a John le dije que yo nunca antes le había entregado la autoridad total sobre mi cuerpo cuando nos casamos, tampoco lo hice en la luna de miel. Siempre lo consideré como mi cuerpo por lo cual yo sentía que tenía todo el derecho de decidir si lo entregaba  y cuándo lo entregaba. Me paré frente a él envuelta en un lazo nada más y me entregué a él. Él lloró. ¡Sí, me siento diferente! Sí, es un recordatorio constante de que mi cuerpo le pertenece a él.

Kathy y su esposo ahora son misioneros pero ella mantiene el contacto conmigo y siempre me dice que: «el hecho de haber entregado mi cuerpo en esta dulce ceremonia fue el comienzo de una relación totalmente diferente para nosotros «.

Holly: Yo pienso que es un terreno de batalla para muchos matrimonios  las mujeres necesitan tener la perspectiva de Dios acerca de este tema. Ha sido maravilloso para mi entender que así como le pido a Dios que me de gracia para ministrarle a mis hijos, para que me de las fuerzas físicas que necesito para satisfacer las necesidades de mi hogar, así también puedo ir delante del Señor y pedirle que me de la gracia que necesito en esta área. Entonces, cuando doy el primer paso en obediencia Dios para satisfacer las físicas necesidades de mi esposo, Él también me da el deseo para poder ser de bendición para él.

Linda: Estoy totalmente de acuerdo en que Dios nos da la gracia para cada área de nuestra vida, pero esto comienza con el compromiso de entregar la autoridad de tu propio cuerpo, porque no te pertenece, entonces podrás tener  el deseo de decir: “Dios, dame de Tu gracia. Dame Tu perspectiva. Dame la energía para amar a mi esposo esta noche cuando me siento tan cansada que lo único que quiero es tirarme en la cama y que me dejen tranquila». El hecho de tomar esta decisión te dará la motivación interna necesaria.

Es posible que algunas de las mujeres  que nos están escuchando piensen, «bueno, he estado casada por 20 ó 30 años y estoy muy vieja para hacer algo así». Les diré que ustedes no tienen que hacerlo envueltas en una cinta, eso fue la forma en que Kathy lo hizo, pero lo que realmente importa es la actitud de tu corazón.

Nancy: Cuando una mujer decide tomar la opción de entregarle su cuerpo, y toda ella,  como un regalo a su marido, lo que está haciendo en realidad es entregándose a sí misma a Dios. Esta es una expresión de amor y de sumisión al Señor. ¿Qué significado tiene esto en la realidad diaria? El hecho de que ella se esté entregando a sí misma, que le esté entregando su cuerpo a su marido,  significa que ahora él tiene la autoridad sobre su cuerpo. Este es su regalo para su esposo.  Pero ¿qué significa esto en la práctica para su  matrimonio?

Linda: Nancy, lo primero que yo pienso es que bíblicamente hay gozo en obedecer.  Cuando somos obedientes y nos sometemos a lo que Dios nos ordena, hay gozo en hacer esto.  Yo pienso que esta mujer experimentará un gran  gozo en su vida. ¿Significa esto que nunca más se sentirá cansada? ¿Que nunca sentirá que ya no puede dar más, física o emocionalmente para su marido?  Claro que no,  pero  sé por experiencia propia, y por lo que he compartido con otras mujeres que han decidido obedecer a Dios y rendir la autoridad sobre su propio cuerpo, que esto nos da el empujoncito que necesitamos para acercarnos y amar a nuestros maridos de la forma en que Dios quiere que lo hagamos.

Nancy: Lo más maravilloso es que en cada una de las áreas de nuestras vidas, incluyendo el área de las relaciones físicas con los esposos para las mujeres casadas, cuando obedecemos a Dios generalmente esto requiere que lo hagamos por fe.  Obedecer no es algo que sentimos que queremos hacer, pero cuando deseamos  someternos a Dios y a las circunstancias en las que Él nos ha puesto, decimos: “Dios, como una expresión de mi fe escojo obedecerte». Entonces vemos como Dios nos da las fuerzas, nos estimula, nos sostiene y nos da el deseo y el poder de obedecerle cuando nos  humillarnos frente a Él. Dile: «Señor, te necesito en esta área de mi vida».  Entonces Él nos dará las fuerzas para  poder caminar en fe y obediencia.

Linda:  Nancy, pienso que está muy bien esto que has dicho,  que como esposas necesitamos traer delante del Señor el área de la intimidad física con nuestros esposos, así como lo hacemos con otros aspectos de nuestras vidas.  Muchas mujeres casadas fallan en hacer esto, pero así como traemos delante del Señor  la crianza de los hijos, nuestros ministerios como mujeres—y todo lo que hacemos-—del mismo modo debemos presentar esta área delante de Su trono.

Nancy: Hemos estado hablando acerca de asuntos íntimos en la vida de las mujeres casadas, particularmente sobre las relaciones sexuales con sus esposos. Debo confesarles que  como mujer soltera que soy, a través de los años he utilizado la práctica de creer  que lo mejor es que sean mujeres casadas que hablen sobre este tema en particular.

Yo no suelo leer  libros acerca de las relaciones sexuales, ni sobre estos temas de intimidad física. Tampoco es un tema de conversación en el que usualmente participo ya que—y le digo esto  mismo a las mujeres solteras—es importante para nosotras que guardemos nuestras mentes y nuestros pensamientos; no debemos permitir que nuestra mente vaya a lugares que…. bueno, permítanme explicarles lo que quiero decir con esto…

En el libro del Cantar de los Cantares de Salomón, las Escrituras nos dicen que no debemos despertar el amor hasta que llegue el momento apropiado. Para aquellas de nosotras que estamos aún solteras, este no es el momento apropiado de despertar este tipo de pensamientos o de discusiones acerca de los asuntos sexuales. Es por esto que he traído a Holly y a Linda quienes como dos mujeres casadas  tienen autoridad para hablar sobre este tema.

Aun así, al prepararme para entrevistarlas, me he visto en la necesidad de leer grandes porciones del libro que Linda Dillow escribió junto con su amiga Lorraine Pintus acerca de la mujer y los asuntos sexuales titulado: «Temas de Intimidad”. Al leer este libro, el cual considero bastante práctico, le pedí al Señor que como mujer soltera  guardara mi corazón y mi mente.

Quiero compartir con ustedes algo precioso y lleno de riqueza que el Señor hizo conmigo al leer este libro, algo acerca de  mi relación personal con Él como mi Esposo celestial. A través de los años he visto como mi relación con el Señor ha cambiado, particularmente desde que empezamos el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, pues ahora mi vida está copada  y repleta  de responsabilidades.

Me dí cuenta leyendo este libro acerca de las relaciones sexuales  que las mujeres casadas tienen con sus esposos, que en mi relación con el Señor… he hecho lo mismo que las mujeres casadas tienden a hacer en su relación con sus esposos. Es el hecho de permitir que las ocupaciones, los niños y las demás responsabilidades llenen nuestro tiempo de tal manera que la intimidad con Aquél que amamos más comienza a sufrir las consecuencias.  Al leer este libro el Señor comenzó a traer convicción a mi corazón sobre  las muchas formas en las que yo he sido negligente al no cultivar una relación íntima y de amor con el Señor Jesús.

Pienso en el pasaje de Lucas capítulo 10 acerca de las dos hermanas que invitaron al Señor a su casa. María estaba sentada a los pies de Cristo escuchando Su Palabra, amándolo, relacionándose con Él, escuchándolo y acercándose más  a Él.  Su hermana Marta estaba ocupada haciendo algo que todas nosotras como mujeres debemos hacer, ella estaba sirviendo;  sin embargo, en el proceso de servir, Marta se sintió abrumada y Jesús pasó a ser alguien distante y lejano para ella. Marta comenzó a sentirse irritada, agitada, frustrada, molesta hasta que comenzó a dar órdenes con irritación, aún al mismo Señor le dijo: «Dile a mi hermana que venga y me ayude.»

Al meditar en este pasaje y al leer el libro sobre la intimidad en el matrimonio, pensé en las muchas veces que durante mi niñez, en mis días de adolescente y aún recientemente en estos últimos  años,  había podido disfrutar de una relación con el Señor de una forma personal, cálida, íntima y sin obstáculos. Le he dado gracias al Señor por tiempos como esos.

Como mujer soltera tengo la conciencia de que el Señor  es mi esposo y les puedo decir que ya sea que sean solteras o estén casadas, nuestra primera relación deber ser con nuestro Señor. Dios me ha bendecido a través de los años con el gozo de  conocer a Cristo y de caminar con Él de una manera íntima, pero al ir envejeciendo y al estar cada vez más ocupada con el trabajo en el ministerio, se me hace cada vez más fácil el hecho de descuidar esta relación íntima y personal con el Señor mismo.

He podido ver a Dios hablándome sobre el hecho de haber perdido esta pasión y este fervor del primer amor en mi relación con el Señor Jesucristo. Me ha pasado por la mente el pensamiento de que si estuviera casada y  hubiese tratado a mi esposo de la misma forma en la que usualmente he tratado al Señor en los últimos meses, probablemente ya hubiera destruido mi matrimonio.  Ahora, gracias le doy al Señor de que Su amor por nosotros es incondicional y que Él siempre está ahí, siempre cercano y siempre disponible.

Al leer este libro acerca de las relaciones sexuales de la mujer con su esposo noté algunos paralelismos importantes en mi relación con el Señor. Permítanme compartir con ustedes algunos de estos paralelismos.  Me pude dar cuenta de que mantener una relación íntima requiere tiempo, atención y esfuerzo. Debemos hacer de esto una prioridad, pues no es algo que ocurre por sí solo. Lo mismo es cierto en nuestra relación con el Señor, esto debe ser algo que hacemos a conciencia, intencionalmente —y debe ser el foco central de nuestras vidas.

En las relaciones físicas entre un hombre y una mujer existe lo  que Linda describe en su libro como un «quicky» un encuentro rápido en las relaciones íntimas. Esto no es malo en sí, pero nunca podrá  ser el sostén de una relación íntima. Debe existir un tiempo especial donde el hombre y la mujer puedan expresar de una manera más extendida su amor físico el uno al otro. Así en nuestra relación con el Señor debemos separar un tiempo donde podamos tener  una comunicación más extensa, prolongada e intensa con el Señor como nuestro amante.

Comúnmente, la intimidad física dentro del matrimonio y el proporcionarle  placer a nuestra pareja requiere que la esposa actúe por fe y no en base a sus sentimientos. Sucede lo mismo en nuestra relación con el Señor, necesitamos hacer aquellas cosas que sabemos le traen placer a Dios, independientemente de si nos sentimos o no con ganas de hacerlo y  sin importar en qué circunstancias nos encontramos. Al hacer esto nuestro amor crecerá y madurará.

El Señor también me mostró que así como la esposa es llamada a entregarse a su esposo sin reservas y a disfrutar del éxtasis de la intimidad, el Señor quiere que esta relación sea un reflejo de nuestra relación personal con Él, y que debe existir una llenura, intimidad y sobre abundancia de expresión en nuestra relación con Él. No es solo entregarle al Señor lo superficial, sino que es tomar el tiempo necesario para esperar en Él, estar quietas, de deleitarnos en Él y de entregarnos a Él completamente.

Debo confesar que en muchas ocasiones cuando estoy delante de la presencia del Señor me sobresalto para contestar un correo electrónico, para responder una llamada telefónica o para abrir la puerta y permito que cualquier otra cosa quite la prioridad de pasar este tiempo íntimo con el Señor.

El Señor trajo convicción a mi corazón y me dijo: «Debes recordar lo que significaba para ti cuando disfrutabas de una relación más íntima conmigo». Mi corazón debe arrepentirse y debo restaurar este tipo de expresiones de amor al Señor Jesucristo que he experimentado en el pasado.

Muchas veces para que una pareja pueda tener relaciones sexuales íntimas  se requiere que organicen sus calendarios y se programen para sacar un tiempo aparte. Un tiempo para poder compartir y estar juntos. También es importante que organicemos nuestro calendario y dispongamos de un tiempo aparte con el Señor, donde si es posible,  podamos estar tranquilas y sin interrupciones.

Una  pareja debe hacer todas las preparaciones físicas necesarias a lo largo del día, preparar el ambiente y prepararse a sí mismos físicamente. Así también debo yo prepararme para disfrutar y experimentar este momento íntimo con el Señor.

También debemos ser creativas y aprender a expresar nuestro amor por Él de nuevas formas, formas que quizás no sean tan cómodas para nosotras; hacerlo de formas diferentes para  no caer presas de la misma rutina predecible y de la misma forma de siempre.

Al venir delante de la presencia del Señor todos  estos días y pensar que las relaciones matrimoniales deben ser una ilustración—una ilustración terrenal—de nuestra relación con nuestro Esposo celestial, el Señor Jesús, tengo que compartirles que el Señor ha tocado las fibras  más íntimas de mi corazón y ha renovado en mi un nuevo deseo y una pasión ferviente por Él.

Me encuentro a mí misma hablando más con el Señor y con más libertad; y a veces me  levanto a media noche,  o temprano en la mañana, o tarde en la noche y me pongo a cantar y a conversar con Él. No me siento que lo ignoro como si Él solo fuera omnipresente y sin que existiera ninguna conexión entre nosotros, sino que siento que puedo conectarme con Él de una manera refrescante y renovada.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss no ha concluído todavía, en un minuto escucharemos lo que escribió en su diario después de sentir la convicción de que debía desarrollar una mayor intimidad con el Señor.

Estaremos transmitiendo estos comentarios para concluir nuestra serie, Temas Intimos, con Linda Dillow y Holly Elliff. Si se perdieron alguno de estos estudios espero que puedan  escucharlos visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Esta serie está repleta de sabiduría práctica para las esposas.

En nuestra página de internet también podrán encontrar un reto. Como resultado de este reto muchas mujeres han cambiado, muchos esposos han cambiado  y muchos matrimonios también han experimentado una transformación. Descubre cómo un simple reto puede tener un gran efecto cuando decides a ponerlo en práctica. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y únete al gran número de mujeres que ya han probado este reto y que nos han escrito para dejarnos saber cómo Dios lo ha usado en sus matrimonios.

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Preparar este programa sobre la intimidad en el matrimonio trajo al corazón de  Nancy una convicción sobre su relación personal con el Señor. Aquí la tenemos otra vez compartiendo algunos de estos pensamientos sobre el tema.

Nancy: Solo quiero compartirles una pequeña oración que escribí en mi diario hace unos días. Esta fue la forma en la que pude expresar al Señor todo lo que estaba en mi corazón.

Oh Señor Jesús,

Tú me has amado con un amor apasionado, intenso, fiero e inquebrantable. Te entregaste a mí por completo. Siempre encuentras maneras nuevas de expresar Tu amor por mí. Siempre estás disponible para mí—nunca te encuentras muy cansado, o preocupado. Yo  confieso y te pido perdón porque no te he amado de la manera que te mereces.

Señor, por favor perdóname por las veces que te expresado mi amor de una manera apresurada, distraída y limitada.

Señor, Tú eres Quien ama mi alma y eres el Señor de los Señores. Señor, solo puedo expresarte estas palabras ahora. Tú eres mi pan, mi agua, mi mayor bien, mi gozo y mi satisfacción. Fui creada para Ti y quiero entregarme a Ti por completo, amarte sin reservas, sin vergüenza, apasionadamente y de una forma suprema.  Quiero recrearme en Ti con todo mi cuerpo, con toda mi alma y con todo mi espíritu. Y,  Señor,  te ofrezco esta oración de una manera renovada.

Gracias por la obra de Tu gracia en mi corazón de una manera renovada  en estos últimos  días. Oro por todas mis hermanas que están escuchando hoy este programa, que cada una de ellas pueda tener un avivamiento personal en su corazón en cuanto a su relación contigo; ya sea que estén casadas o que sean solteras, que puedan sentir la maravilla de lo que significa ser amadas por Ti y amarte a Ti, trayendo deleite a tu corazón porque para esto fuimos creadas. Que esto sea una realidad en nosotras.  Oro en el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Ven Amada Mía, Hermana Glenda.

Voces adicionales:
– Linda Dillow, en la voz de Cornelia Hernández.
– Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

 

 

2/3 –Libre para disfrutar de la intimidad en el matrimonio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

2/3 –Libre para disfrutar de la intimidad en el matrimonio

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/libre-para-disfrutar-de-la-intimidad-en-el-matrimo/

Leslie Basham: Cuando una mujer toma decisiones morales incorrectas, puede contraer matrimonio con un sentimiento de culpa y de esclavitud. Aquí está Linda Dillow.

Linda Dillow: Una mujer cristiana puede decir  «Yo sé que Dios me ha perdonado por mi pecado sexual», y  hasta sonreír mientras lo dice. Pero ella no está llevando ese perdón a su matrimonio.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si tienes niños pequeños, sería bueno que los mantengas ocupados en otro lugar, y luego vuelvas a escuchar Aviva Nuestros Corazones, debido al contenido del programa.

Una de nuestras oyentes respondió con entusiasmo al programa que se emitió ayer y comunicó a Aviva Nuestros Corazones lo mucho que disfruta de la intimidad con su marido. Ella escribió: “Nunca he entendido por qué tantas mujeres consideran el  satisfacer las necesidades del marido como una responsabilidad”. Para ella, la intimidad en el matrimonio es un gozo, pero si tú no compartes esa sensación de entusiasmo, por favor, continúa escuchando el programa.

Aquí está Nancy con nosotros. 

Nancy Leigh DeMoss: Uno de los grandes mensajes de la Escritura y del Evangelio es que a través de la muerte en la cruz y la sangre de Jesucristo, hay esperanza, hay perdón y hay purificación disponible para lidiar con los asuntos de nuestro pasado.

Esta semana, estamos hablando sobre todo a las mujeres casadas sobre el tema de la intimidad sexual en el contexto del matrimonio. Para ayudarnos en ese tema está con nosotros Linda Dillow, que escribió junto a  Lorraine Pintus el libro titulado Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo”.

Linda, gracias por estar con nosotros otra vez en Aviva Nuestros Corazones. 

Linda: Es un placer para mÍ compartir con ustedes, Nancy.

Nancy: Valoro mucho el espíritu y el tono de tu libro, y la ayuda tan práctica que le das a las mujeres para hacer frente a muchas de esas preguntas. Ahora, antes de saltar a esas preguntas, permítanme decir que hoy nos acompañara también  mi amiga  Holly Elliff.

Holly, voy a pedirte que intervengas de vez en cuando haciendo preguntas. Como has  ministrado a las mujeres casadas en la materia, ¿cuáles son algunas de las cosas que has visto, escuchado o sentido que consideras tenemos, que debemos abordar desde un punto de vista bíblico?

Holly Elliff: Nancy, una cosa que he tratado una y otra vez con las mujeres casadas es ¿Cómo puedo obtener una perspectiva correcta acerca de todo lo referente a mi sexualidad si mi pasado ha sido tan malo? Tal vez no he manejado los asuntos sexuales correctamente en el pasado, tal vez fui abusada cuando era niña. De manera que toda mi perspectiva sobre esta área no es bíblica. Desde esa perspectiva errada, ¿cómo hago para verlo como algo bueno? »

Linda: Es una buena pregunta muy buena, Holly. Vamos a empezar con la primera: ¿Cómo puede una mujer superar la culpa de su pasado?

En realidad, muy pocas mujeres llegan al matrimonio sin pasado. Lo que veo una y otra vez es que una mujer cristiana dice «Oh, yo sé que Dios me ha perdonado por mi pecado sexual», y hasta  sonríe cuando lo dice. Pero ella no ha llevado ese perdón a su matrimonio.

Recuerdo a una mujer joven que vino a mí y dijo: «Linda, esta área de mi matrimonio no está bien.» Cuando empezamos a hablar, me dijo que cuando era estudiante universitaria, y cristiana, se había entregado a su novio, a sabiendas de que no era correcto.

Ella le contó eso a su esposo antes de casarse, y ella me dijo: «Sí, ya sé que estoy perdonada.» Pero ella no podía tener  gozo en su relación íntima. Había algo que le impedía entregarse totalmente a su marido y disfrutar el abandono, la libertad y la santidad que Dios quería en su unión sexual.

Holly: Linda, también creo que muchas mujeres, al haber tenido tanta libertad en el pasado en esta área de su vida, ahora tratan de castigarse a sí mismas, incluso después de que se casaron, en el sentido de creer que no pueden disfrutar de esto. Ellas no pueden verlo como algo dado por Dios, algo bueno, una cosa maravillosa, porque en el pasado esto mismo no provenía de Dios; estaba mal. Así que ellas no se han liberado a sí mismas de su pasado lo suficiente para disfrutar de esta área de su matrimonio.

En tu libro te refieres a esto como «limpiar el sótano». Es el hecho de que tenemos que volver atrás y ver nuestro pasado y hacer frente a todo eso a la manera de Dios. ¿Cómo dirigimos a las mujeres a hacer esto?

Linda: Holly, ese era exactamente el problema en la vida de la joven con la que  hablaba. Leímos 1 Corintios 6:17-18  que  dice:

“Huid de la fornicación. Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo…”

Debido a que nosotros somos el templo del Espíritu Santo, no solo estamos perjudicando a Dios, sino que estamos dañando este templo que Dios nos ha dado. El pecado sexual es como ningún otro pecado. Cuando pecamos sexualmente, es como si hubiera un lazo que nos conecta con la otra persona, y los lazos del alma deben ser cortados.

Así que motivé a la joven que estaba sentada en mi sala a  confesarse ante Dios. Cuando confesamos nuestros pecados, Él es siempre fiel para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (Ver 1 Juan1:9) Así que se humilló y le puso nombre a sus pecados.

Ella dijo: «Dios, te confieso esto. Pensé que lo había hecho, pero veo que realmente no había sido así. Señor, quiero que cortes esa parte de mí que se aferró a él y que lo elimines para siempre, porque yo solo quiero estar unida a ti y a mi marido».

Después que ella oró, fue inundada del perdón de Dios y comenzó a caminar de una manera nueva en su matrimonio.

Siempre le digo a las mujeres: «Si eres asaltada continuamente en tu mente por las imágenes y los pensamientos de lo que sucedió en el pasado, y si has pedido perdón, entonces esos pensamientos no son de Dios. Ellos están siendo arrojados hacia ti por el maligno, y hay que hacer exactamente lo que hizo Jesús cuando fue tentado en el desierto. Pronuncia las Escrituras. Debes decir: “He sido perdonada,» y lanzar esos pensamientos de nuevo al enemigo. Di: «¡Quítate de delante de mí, Satanás. Yo no voy a ir allí con mi mente. No voy a escuchar tus insultos. Soy nueva criatura».

Holly: Linda, creo también que este es un tema que se aplica a las mujeres cristianas que están solteras y que quieren permanecer en comunión con su Padre en esta área. Cuando se casen no querrán llevar con ellas la culpa del pecado sexual. Esto va a afectar a su matrimonio. Cuando se conviertan en  esposas  tendrán que hacer frente a estos problemas.

¿Qué le dices a esa mujer que está soltera en estos momentos, pero que tal vez ya tiene un pasado que está mal? ¿Cómo debe ella lidiar con su pasado para que pueda anticipar el matrimonio y este tema sea para ella de la manera que Dios quiere que sea?

Linda: Yo animo a todas las mujeres con las que hablo a conocer la perspectiva de Dios sobre la relación sexual en el matrimonio. Ellas necesitan saber esto mientras aún están solteras. Han escuchado un millón de mensajes incorrectos del mundo. Siempre les pregunto a las  mujeres solteras, «¿Cuántos mensajes has escuchado últimamente desde la perspectiva de Dios?»

La mujer soltera tiene que ser saturada con la perspectiva de Dios  y saber sobre el regalo que Él les ha dado a las mujeres casadas, y esa debe ser su motivación para permanecer puras. En realidad, muchas mujeres ya han errado en esta área.

He hablado con muchas que han sido negligentes con lidiar con la culpa de su pasado. Animo a cualquier mujer soltera que esté escuchando hoy, a que hoy es el día que tienes para confesar ese pecado al Padre. Es necesario cortar los lazos de tu alma con la persona o personas que con la que has tenido relaciones íntimas

Creo que es importante aclarar también, que no es solo el acto de la relación sexual lo que nos ata a otra persona, sino también las caricias íntimas, y tenemos que confesar al Señor Jesús  cada uno de esos pecados. Él le dará el perdón, y una  mujer  soltera puede convertirse en virgen de nuevo. Ella no puede restaurar su virginidad física, pero la palabra virgen significa «pura» y cada mujer puede llegar a ser pura en pensamiento, palabra y obra.

Holly: Así es, pienso que esto le ofrece tanta esperanza a las mujeres solteras y mujeres casadas que tienen un pasado.

Linda: Oh, así es.

Holly: Una gran cantidad de mujeres casadas y muchas mujeres solteras luchan con tener una mente sana  porque han sido abusadas en el pasado. Sé que esto es un gran problema en nuestra sociedad. Entonces, ¿qué le decimos a las mujeres que  han sido abusadas en el pasado, que no pueden ver el sexo como algo bueno?

Linda: Oh, es muy difícil ver el sexo en el matrimonio como un regalo cuando has sido violada y cuando te han hecho una maldad. Eso simplemente no es compatible.

Lo trágico, Nancy y Holly, es que una consejera cristiana con la que trabajo en Denver, dijo que ella  está convencida de que una de cada tres mujeres en Estados Unidos ha sido objeto de abuso. Eso solo me da ganas de llorar, y yo sé que también hace llorar a Dios. Sé que Él  llora con cada una de esas mujeres que fueron abusadas. Él estaba llorando por el mal que se les hizo. Pero lo que me gustaría decirle a cada mujer que nos escucha, soltera o casada, que ha sido abusada, es que el nombre de Dios es Jehová Rapha. Él es el Sanador, y su nombre es Esperanza.

He visto a muchas mujeres que han sido totalmente curadas de su abuso sexual y ahora pueden disfrutar de las relaciones sexuales con su marido, ya que han visto la perspectiva de Dios. A medida que han permitido que el Señor Jesús penetre profundamente en sus vidas, han sido capaces de alcanzar y comprender la perspectiva de Dios.

Esto puede suceder en un momento, o puede ser un proceso largo, pero Dios es el que compensa por los años que se ha comido la langosta. Él trae belleza de las cenizas, y Él puede hacer esto en la vida de cada mujer.

Nancy: Así es. Hemos hablado hoy sobre dos barreras que muchas mujeres casadas experimentan en su relación sexual con sus maridos. De hecho, Linda, uno de los capítulos del libro que tú y Lorraine escribieron, “Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el  sexo”, se titula: «¿Cómo me relaciono cuando él es un microondas y yo soy un olla de cocción lenta?»

Linda: Este título me hace reír, Nancy, y sin embargo es muy cierto en muchos matrimonios. Me parece que a las mujeres no les gusta eso. No les gusta el hecho de que son una olla de cocción lenta, y que su marido sea un microondas. Esta área de la respuesta sexual parece tan fácil para él, pero no es tan fácil para la mujer. Él parece que siempre tiene interés y ella no parece tan interesada. ¿Has encontrado esto tú también, Holly, cuando  hablas con las mujeres?

Holly: Definitivamente, y creo que lo  interesante es que cuando las mujeres no entienden eso, es muy difícil para ellas  responder a sus maridos, porque no tienen el conocimiento básico de algunas de las diferencias y el hecho de que Dios diseñó a su marido de esa manera.

No es que sus maridos deciden comportarse de esa manera, es algo dado por Dios. Así que a menos que entiendan las necesidades de sus maridos—incluso en el ámbito físico— la forma en que Dios los creó, ellas no van a entender por qué es tan importante que ellas satisfagan las necesidades de sus esposos.

Linda: Creo que diste en el clavo. Las mujeres que están descontentas por la forma de ser de sus maridos, en realidad, están discutiendo contra de Dios, porque Dios es el que creó a los hombres para responder visualmente. Dios es el que le dio el deseo sexual parecido al tipo microondas a los hombres. Este fue su diseño, y cuando nosotras, como esposas, luchamos contra eso, realmente estamos luchando contra Dios y de seguro que no querremos hacer eso.

Holly: Entonces, Linda, ¿qué le dices a las esposas para ayudarles a entender la manera en que Dios diseñó sus esposos y para que entiendan que es crítico que ellas respondan apropiadamente?

Linda: Holly, en primer lugar quisiera solo hacer un par de aclaraciones. Hemos dicho que los hombres son como los microondas y las mujeres son como las ollas de cocción lenta. Esa es una afirmación general, pero no siempre es cierta.

Los hombres tienen diferentes grados de deseo sexual. Las mujeres pueden tener un grado de deseo sexual  alto, medio y bajo. Una pregunta que escucho muy a menudo de parte de mujeres entristecidas es, «Linda, ¿por qué mi marido no está tomando la iniciativa en la relación sexual? ¿Por qué estoy más interesada que él? »

Hay una amplia gama de situaciones. Probablemente, es tan amplia como el número de matrimonios representados por la audiencia que escucha hoy. Y sin embargo, Dios hizo  el hombre diferente a la mujer.

Holly,  creo que una de las áreas con la cual las esposas batallan más es con el hecho de que  no les gusta que sus maridos sean visuales. Este fin de semana, una mujer me dijo: «Mi esposo quiere hacer el amor con velas, y yo quiero estar en la oscuridad.» ¿Qué le dices a las mujeres acerca de eso?

Holly: Bueno, cuando Billy y yo nos casamos, yo estaba tan inhibida en esta área y era tan modesta que quería ir al closet para desvestirme. Fue muy difícil darme cuenta de cómo Dios había diseñado a mi marido y por qué era tan importante para mí entenderlo con relación a esta área.

Creo que muchas veces, como mujeres,no hemos estudiado a nuestros maridos en esta área, y nos perdemos muchas oportunidades en las que podríamos causarles gozo. ¿Cómo se enseña a las mujeres a comprender a sus maridos? ¿De qué forma deben responder tomando en cuenta la forma en que sus maridos fueron creados?

Linda: Holly, les animo a que vuelvan a la Palabra de Dios, donde se encuentran todas las respuestas. Cuando miramos a la novia joven y sabia de Cantar de los Cantares, vemos que se dio cuenta de que su marido fue creado para responder a lo visual. En un pasaje del Cantar de los Cantares, en el capítulo 7, la vemos seducirlo visualmente. Comienza por los pies y va subiendo por su cuerpo, y él simplemente disfrutaba contemplando la belleza de la creación del cuerpo de su esposa.

Holly: Muchas mujeres no se sienten muy bien con sus cuerpos ni cómo lucen. ¿Cómo se puede animar a las mujeres a responder a sus maridos, comprendiendo su necesidad, incluso si ya no lucen como que tenían 20 años ni pesan 110 libras? ¿Son responsables de responder a las necesidades de sus maridos?

Linda: Me encanta el pasaje de Proverbios 5, donde la respuesta a la tentación para un hombre es beber agua de su propia cisterna y agua fresca de su propio pozo para deleitarse con la esposa de su juventud (leer versículos 15 – 19). Ahora bien, tal vez ella no puede seguir siendo joven, pero él se deleitará en ella, y es la manera como su deseo sexual estará satisfecho.

Quiero leerles una carta que recibí de una mujer.  Como  mujeres, por lo general no nos gusta nuestro cuerpo. En nuestras conferencias, a las que generalmente asisten unas 1,000 mujeres, Lorraine Pintus,  y  yo preguntamos: «¿Cuántas de ustedes están totalmente satisfechas con su cuerpo?» Ni una de esas mujeres levantó la mano, ¡ni una sola!

Una mujer que creo que tiene la perspectiva correcta es Caroline. Ella me envió esta carta que dice así: «A medida que envejezco, el  viejo cuerpo se deteriora. Tengo estrías de tres bebés, celulitis y venas varicosas. Mis senos cuelgan, las arrugas abundan, pero en la medida en que mi cuerpo se ha deteriorado, mi experiencia como amante ha ido aumentando. Realmente creo que mi querido esposo por los últimos 40 años ve mi cuerpo como era antes, porque recibe tal placer del mismo.»¿No es una perspectiva fabulosa?

Holly: Oh sí, es un gran punto de vista, pero también es una motivación para nosotras como mujeres para mantener nuestro cuerpo en forma, y  mantenernos lo más atractivas posible para nuestros maridos.

Nancy, sé que muchas de las cartas y comentarios que recibimos en Aviva Nuestros Corazones tienen que ver con el  tema del matrimonio. Muchas veces, creo, las mujeres luchan con el hecho de que sus maridos no parecen desearlas tanto como antes. Entonces, ¿Qué le dices a la mujer que está luchando con este asunto, cuando su marido no está cumpliendo tan a menudo como ella quisiera?

Linda: Esa es una buena pregunta, y es una que nos hacen  menudo. La gente no sabe que es una pregunta que recibimos a menudo porque la mujer que se encuentra en esta situación  siente que de alguna manera es su culpa, que ella no es lo suficientemente atractiva o no es lo suficientemente joven. Ella no corre a compartirle a sus amigas o a cualquier persona que su esposo no está interesado en ella. Me parece que estas mujeres a menudo están a dieta y hacen ejercicios de manera  excesiva, porque lo que quieren es llamar la atención de su marido.

Ahora bien, primero debe siempre ir delante de Dios y decir: «Escudriña mi corazón y pruébame, y ve si hay allí camino de iniquidad.” Un marido que no estaba interesado en su esposa, finalmente le confesó lo que le pasaba, y le dijo,: «Debido a que cada palabra que sale de tu boca hacia mí es una crítica, yo no estoy interesado en tener intimidad contigo».

Holly: Cuando nos casamos, no solo estamos teniendo sexo. Es una relación mucho más amplia.

Linda: Sí. Es un conjunto de cosas. Es una totalidad de cosas. Y ¿sabes algo? No creemos esto de los hombres, pero el acto sexual es emocional para ellos, también. Es la forma primaria como los hombres se conectan emocionalmente con sus mujeres. Si solo están siendo criticados y derribados, no querrán conectarse emocionalmente o sexualmente con su esposa. Así que, en primer lugar, examina tu corazón. En segundo lugar, sé consciente de que las personas tienen diferentes grados de deseo sexual.

De verdad que puedo decir que odio hablar de esto, Nancy y Holly, pero la pregunta hay que hacerla «¿Está mi esposo involucrado en pornografía?» Este un problema tan grande hoy en día con el Internet.

Holly: Y tremenda trampa es esta porque el hombre es muy visual.

Linda: Ahí está el asunto.

Holly: Se trata de una herramienta tan fácil que usa  el enemigo para apartar el corazón de un hombre. Es algo rampante en nuestra sociedad.

Linda: Y es algo desenfrenado entre las parejas cristianas. Hablé el otro día con una pareja que dirige un grupo pequeño de siete parejas al que se les hablaba de conservarse puros en el matrimonio—en cuanto a lo que ves y lo que oyes. Cinco de los siete hombres hicieron una cita con el líder y le dijeron que estaban involucrados con la pornografía en el Internet. Todos  son hombres cristianos.

Nancy: Esto es algo que también estamos escuchando a menudo por parte de los oyentes de  Aviva Nuestros Corazones, mujeres que se están abriendo y derramando sus corazones, llenas de frustración y pidiendo ayuda a gritos, «¿Qué hago con mi esposo que está involucrado en la pornografía?» Ahora bien, aquí no vamos a responder a esa pregunta de manera exhaustiva pero, Linda, ¿podríamos darle una palabra de aliento a una mujer que esté en esa situación?

Linda: Dios es el que va a satisfacer sus necesidades al igual que lo hace en todos los ámbitos de su vida, pero, Nancy, ella tiene que ser muy honesta con su marido. Ella necesita enfrentarse a él y decirle que lo ama y que ella lo va a acompañar a buscar ayuda, pero que él que debe conseguir ayuda.

Cuando el pecado se mantiene en la oscuridad, el enemigo tiene poder, pero cuando se trae a la luz, entonces puede haber sanación. Siempre que un hombre mantiene este pecado de la pornografía oculto, el enemigo lo utiliza una y otra vez .

Así que animo a las mujeres a rogar a sus maridos a ir en busca de ayuda, ofrecerse a acompañarlos y poner fecha límite y decirles: «Por favor, en las próximas dos semanas, busca ayuda.»  Si no lo hace, ella tiene que ir al pastor e involucrar a la iglesia en ministrar a su esposo, porque si se mantiene en la oscuridad, va a destruir su alma. Va a destruir su matrimonio y a sus hijos.

Holly: Yo creo que por eso es tan importante, Linda, que las mujeres se den cuenta de que son como un salvaguarda para sus maridos. Cuando responden a su marido de manera correcta en el área sexual, entonces lo están protegiendo en muchos aspectos de la tentación que encuentran en el mundo. Ella es la única forma legítima con la que él cuenta para llenar sus necesidades físicas.

Nancy: Estamos hablando aquí acerca de la importancia de que las esposas acepten a sus maridos, acepten las diferencias que  Dios dispuso en ellos—hasta llegar al punto en que le dan gracias a Dios por sus maridos, tal y como son, que lo acepten de la forma en que Dios los ha hecho y los acepten como  un regalo de Dios para ellas.

Entonces hay una necesidad de que la mujer casada acepte su responsabilidad bíblicamente, su responsabilidad dada por Dios de satisfacer las necesidades de su marido y de ministrarle, no solo en el plano físico, sino también como hemos dicho, en la forma en que le habla, asumiendo su rol de motivadora, afirmadora, de manera que pueda  edificarlo para que él se sienta libre de ser el hombre que Dios creó.

Leslie: Esta es Nancy Leigh DeMoss, hablando con Linda Dillow sobre las diferencias entre los hombres y las mujeres, tal y como fueron creados por Dios. Si has sentido la frustración que las mujeres sienten al ser tan diferentes a sus maridos, esperamos que puedas leer más sobre el tema, en el libro titulado “Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo”, de Linda Dillow y Lorraine Pintus, donde se trata claramente con muchas de las cosas que a menudo frustran a los  maridos y esposas.

Ya sea que tu matrimonio esté fuerte o débil en esta área, serás beneficiada por la lectura de este libro. Puedes visitar AvivaNuestrosCorazones.com para conocer cómo puedes obtenerlo, o bien puedes solicitarlo en tu librería cristiana favorita.

¿Qué hacer si estás agotada y no tienes ganas de responder a las necesidades de tu marido? Linda y Holly volverán mañana para darte un consejo. Por favor, te esperamos de vuelta en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Uña y Carne, Marcos Vidal, Mi Regalo ℗ 1997 Nuva Music.

Voces adicionales:
– Linda Dillow, en la voz de Cornelia Hernández.
– Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

1/3 – El propósito de la intimidad en el matrimonio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

1/3 – El propósito de la intimidad en el matrimonio

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-proposito-de-la-intimidad-en-el-matrimonio/

Nancy Leigh DeMoss: Nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo.

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss. 

Nancy:  Y llamarlas a tener una relación íntima con Él.  Y una forma en que la mujer casada puede hacer esto es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para ella y para su marido, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino también en la intimidad física.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy vamos a descubrir cómo la intimidad física dentro del matrimonio puede traer gloria a Dios. Si tienes niños pequeños en casa, es posible que desees tenerlos ocupados en los próximos minutos haciendo otra cosa. Luego escucha la conversación de hoy sobre la relación física que comparte un esposo y una esposa.

Sabemos que cada pareja es diferente. Las mujeres que escuchan este programa vienen de todo tipo de trasfondo, enfrentan todo tipo de luchas. Algunas mujeres se ven perjudicadas en cuanto a la falta de interés de sus maridos en cultivar una relación de intimidad física.

Nosotras no podemos cubrir cada situación particular, te instamos a que obtengas el consejo de una mujer mayor, o de los líderes de tu iglesia si lo necesitas.

Aquí está Nancy  para presentar a nuestra invitada del día de hoy. 

Nancy: Una de las metas en Aviva Nuestros Corazones es ayudar a discipular a las mujeres  a conocer los caminos de Dios,  entender el corazón de Dios y cómo relacionarnos con Él en cada área de nuestras vidas como mujeres.

Como mujeres cristianas, nuestro deseo es que todas las áreas de nuestras vidas sean adornadas por  el Evangelio de Jesucristo. Esto significa que todos los aspectos de nuestra vida deben ser traídos en obediencia al señorío de Jesucristo, y que reflejemos al mundo la grandeza, la maravilla y la hermosura de los caminos de Dios.

Así que eso significa que querremos aprender lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de nuestras actitudes, de nuestro comportamiento, nuestras relaciones, nuestros valores, nuestra manera de hablar, nuestras prioridades, y para aquellas mujeres que están casadas—querrán aprender sobre temas relativos al matrimonio y la paternidad.

Si eres una mujer casada, un área muy importante en tu caminar con Dios tiene que ver con la relación física con tu marido. Nuestra invitada de esta semana está aquí para hablar, sobre todo a las mujeres casadas. Independientemente de dónde esté tu matrimonio en la escala del uno al diez, independientemente de cuán profunda o no puedas sentir que es tu intimidad con tu marido en estos momentos, Linda Dillow, nuestra invitada de esta semana, nos ayudará a entender la perspectiva de Dios acerca de la intimidad sexual.

Linda ha estado casada durante 38 años. Ella y su esposo, Jody, han servido al Señor en los Estados Unidos, así como en Europa del Este y en Asia por un total de 17 años. Ella es madre de cuatro hijos, y ha estado involucrada activamente durante toda su vida de casada ​​en el ministerio de mujeres.

Linda ha sido coautora de un libro titulado “Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo”. Ese es el tema  que Linda estará ayudándonos a entender en los próximos programas..

Linda, bienvenida a  Aviva Nuestros Corazones.

Linda Dillow: Es un placer para mi estar aquí con ustedes.

Nancy: Con nosotros también está esta semana como invitada mi amiga desde hace mucho tiempo, Holly Elliff.  Holly ha estado casada por 29 años. Ella es  esposa y madre. Ama a su familia. Ama al Señor, y  me ama a mí. Es una dulce amiga.

Holly, gracias por unirte a nosotras y ayudarnos como mujer casada  a tener una perspectiva adicional sobre este tema que a veces es un poco incómodo de hablar para las mujeres. Pero es muy importante. Así que gracias por estar también con nosotras esta semana.

Holly Elliff: Me alegro de estar aquí, Nancy.

Nancy: Linda, en tu corazón, ya que te conozco, está el  ayudar a las mujeres a crecer en su relación con Jesucristo. Así que con eso como tu motivación, ¿qué  fue lo que te motivó a escribir un libro acerca de las mujeres y los problemas sexuales?

Linda: Nancy, créeme, no fui delante del Señor y le dije: «Oh Señor, por favor, ¿puedo ser tu voz en cuanto al sexo y al matrimonio?» No ocurrió así.  Caminaba en un bosque detrás de mi casa y Dios puso el mensaje de Su Palabra en mi corazón para que me comunicara con las mujeres acerca de este tema.

Cuando Dios te pide algo, hay que decir que sí. Dios también puso en mi corazón que mi querida amiga, Lorraine Pintus, debía escribir el libro conmigo. Cuando le dije que Dios la había puesto en mi corazón, ella me miró y dijo:

«¡Linda, no! ¡No! No puedo escribir un libro sobre eso. Quiero escribir acerca de la intimidad con Cristo”.

Así que Dios tomó a dos mujeres renuentes como nosotras, nos sumergió en las Escrituras y en la lectura de la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis y oramos: «¡Santo Dios, háblanos acerca de Tu corazón con relación a este tema!», caímos de rodillas porque Dios es un Creador creativo.

Nancy: Debiste haber sentido o detectado que había alguna necesidad, al escuchar a las mujeres referirse al tema de la intimidad física con sus maridos. ¿Qué estabas escuchando o sintiendo que puso esta carga en tu corazón?

Linda: Nancy, he visto, literalmente por todo el mundo, que las mujeres cristianas están confundidas acerca de este tema. El mundo es tan repugnante. Lo que Dios hizo sagrado, el mundo lo ha mancillado. Lo que Dios hizo puro, el mundo lo ha corrompido.

Una mujer cristiana que quiere lucir piadosa en el mundo, que ve cómo el mundo explota el cuerpo de la mujer, cómo el mundo explota el sexo, dice: «Yo no quiero ser así».

Así que en el matrimonio, están confundidas. Ellas dicen: «Bueno, si el mundo hace demasiado hincapié en este tema, yo voy a quitarle importancia en mi matrimonio porque quiero ser santa».

Nancy: Así es, Holly, ¿al ministrar a las mujeres, has encontrado que esta es un área donde hay gran cantidad de confusión y malos entendidos?

Holly: Sí, yo creo que es un área donde las mujeres tienen que entender la verdad de Dios y cómo  relacionarse con sus maridos.

Nancy: Lo que nos lleva de vuelta a la Palabra de Dios. En realidad, donde queremos empezar, continuar y terminar es en esto: “¿Qué tiene que decir la Palabra de Dios acerca de este tema de la intimidad física en el matrimonio?”

Así que, Linda, ayúdanos a comenzar. Y tú Holly, háblanos. ¿Por dónde empezaste en las Escrituras? ¿Realmente aborda la Palabra de Dios este tema?

Linda: Dios ha sido muy específico y muy exhaustivo. Esta es una de las cosas que me gustan de la Palabra de Dios, Nancy. No hay nada de lo que Dios no se ocupe, porque nos ama y ​​Él quiere que entendamos Sus caminos en todas las áreas de nuestras vidas.

Cuando Lorraine y yo leímos las Escrituras, desde Génesis hasta Apocalipsis, una de las preguntas que le hicimos a Dios para que nos respondiera por medio de Su Palabra fue: “¿Por qué le dio Dios el don de la pasión sexual a las parejas casadas?”

Nancy: Espera un minuto. Estás llamando a esto un don, lo cual ya es un poco diferente de como algunas personas podrían pensar sobre el sexo. Mucha gente no piensa en eso como un don.

Linda: Yo creo que es un regalo que Dios le dio a las parejas casadas. Es un don por lo que Él quiere que ellos se regocijen porque es Suyo. Todos los regalos que Él da son buenos y todos lo honran, incluyendo el regalo de la pasión sexual.

Nancy: Entonces, ¿por qué Dios le dio ese regalo específicamente a las parejas casadas?

Linda:

• La primera razón que encontramos en la Palabra de Dios es  para que podamos tener el gozo de colaborar con Él en la creación de la vida.

• En segundo lugar, por la unidad, la intimidad que se produce.

• En tercer lugar, por el conocimiento único que no experimentamos con nadie más. Dios nos dio el don de la pasión sexual para obtener placer.

Creo que una de las sorpresas para Lorraine y para mí fue el hallar que hay muchas más cosas escritas sobre esta razón en la Palabra de Dios que de todas las demás razones juntas. Dios le dio tanta importancia, que nos dio todo un libro; el Cantar de los Cantares, para mostrarnos el gozo del amor conyugal.

• Dios dio el don del sexo como un freno para la tentación.

• También lo dio para  obtener consuelo.

Holly: Linda, ¿por qué crees que las mujeres no entienden esa  verdad? ¿Por qué la desconocen?

Linda: Holly, no la han escuchado. Todo lo que han escuchado es la perspectiva del mundo. Las voces de los medios de comunicación, las voces de la tradición eclesiástica, y las actitudes se han infiltrado hasta nosotras a través de los años.

Lo triste es que la información que la mayoría de las madres cristianas les dan a sus hijas es el silencio. Si no hablas acerca de algo, entonces lo que está implícito es que esto es algo que probablemente no es bueno, ciertamente este es  un tema que no tocamos.

Holly, como madre de ocho hijos, yo como madre de cuatro hijos y como abuela que soy, tenemos la responsabilidad de comunicar la verdad de Dios a nuestros hijos. Veo un pasaje de las Escrituras que muestra el corazón de Dios. Dios nos dio el don de la pasión sexual para que se produjera la unión de una sola carne.

En Efesios 5:31-32  leemos que “Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.” Esta es una cita del Génesis. Pablo está citando aquí el libro de Génesis.

Pero luego él abunda sobre lo que estaba escrito en el Génesis, en el versículo 32. Él dice: Grande es este misterio. Pero yo hablo con referencia a Cristo y a la iglesia «(parafraseado).

¿Qué quiere decir esto?

En primer lugar, creo que es importante entender que, en el griego, el idioma en  el que fue escrito el Nuevo Testamento, la expresión «una sola carne» está haciendo referencia específicamente a la unión física. Se está hablando específicamente de la relación sexual en el matrimonio. Entonces, ¿cómo es esto un gran misterio que se refiere a Cristo y a la iglesia?

Esto me sobrecogió, Nancy y Holly, cuando por primera vez entendí que lo que se está diciendo aquí es que cuando una mujer experimenta el gozo, y la hermosura y la santidad del don de Dios que es la pasión sexual con su esposo, en la privacidad de su matrimonio, esta unión física, esta intimidad que se produce—que es más cercana que cualquier otra intimidad física—debe levantar sus ojos a la intimidad espiritual que el Señor Jesús desea tener con nosotros.

Esto me sobrecoge.

Nancy: Así que lo que estamos diciendo entonces es que la intención de Dios en el matrimonio, en la relación entre un esposo y una esposa, era reflejar una realidad eterna—y es reflejar la relación, la intimidad que  existe entre Cristo y Su iglesia.

Así que una mujer no puede decir: «Tengo una relación íntima con Cristo», y no tener una relación íntima con su marido. Porque una refleja a la otra.

Linda: Así es por supuesto. Y de hecho, cuando una mujer trata de luchar contra el mundo poniendo menos énfasis en la relación de intimidad física con su marido, diciendo: «Simplemente no voy a estar interesada en eso», en realidad ella está dañando la imagen de Cristo y de la iglesia y la intimidad que Él quiere cultivar con nosotros.

Nancy: Y nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo y llamarlas a tener  una relación íntima con Él. Una forma en la que una mujer casada puede hacer esto es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para ella y para su marido, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino también en la intimidad física.

Linda, creo que cuando ponemos el tema de la sexualidad, es fácil para una mujer cuestionarse, “¿Puedo realmente ser una mujer piadosa, espiritual y también enfocarme en mi sexualidad?” Parece que hay una tendencia a separar las dos cosas.

Linda: Creo que tienes toda la razón, Nancy. Al hablar con las mujeres y  pedirles que hagan una lista de las cualidades que posee una mujer de Dios, la palabra sensual nunca aparecerá  en esta lista. Creo que le tenemos miedo a eso. Se debe a que la palabra sensual en la Biblia se utiliza negativamente en cada lugar que aparece.

Pero la palabra sensual es en realidad una palabra positiva. Significa simplemente apelar y ceder a los sentidos.

Puedo recordar, Holly y Nancy, una vez que di una charla en Texas. Una joven mujer se me acercó y me dijo: «Oh,  leí tu libro, pero el problema fue que mi marido también lo leyó.»

Le dije: «¿Por qué fue eso un problema?»

Y ella me dijo: «Porque la siguiente semana fue su cumpleaños. Le pregunté lo que quería de regalo, y yo pensé que me iba a decir un nuevo programa de computadora o algo normal. Pero él me pidió algo muy diferente. Me miró a los ojos y dijo: Todo lo que quiero para mi cumpleaños es que te des permiso a ser una mujer sensual.»

Era una mujer muy callada. Y yo le dije: “¿Qué le dijiste?”

Ella dijo: “Me quedé petrificada.”

La miré y le dije: “¿Crees que, como mujeres cristianas, tenemos que darnos ese permiso?”

Ella dijo: “Sí”.

Y es que de alguna manera hemos separado—en nuestras mentes y en nuestros corazones—nuestra espiritualidad de nuestra sexualidad. Eso es lo que encuentro a menudo.

Creo que hay dos razones principales por las que una mujer lo hace. Una, porque el mundo es tan decadente que solo sienten, «no puedo estar tan interesada en lo terrenal».

Pero la segunda razón es que muchas mujeres cristianas cargan con culpas de su pasado. Ellas tratan de lidiar con esto colocando su espiritualidad en el segundo nivel de una casa de dos pisos, y su sexualidad en el sótano. Y entonces construyeron una barrera de  ladrillos entre las dos.

En su pasado hacían cosas que sabían que estaban mal a los ojos de Dios cuando vivían su historia sexual. Pero entonces, en su historia espiritual, iban a estudios bíblicos y hacían lo que pensaban que Dios quería.

El problema que veo, Holly y Nancy, en tantas mujeres casadas es que cuando se casaron no sabían cómo derribar la pared.  Así que se convirtieron en mujeres divididas  que no podían disfrutar el regalo del sexo que Dios les había dado.

Holly: ¿Qué les dices, Linda, a esas mujeres? ¿Cómo llegan a aprender el  balance entre las necesidades de sus maridos y el ver todo esto como algo piadoso?

Linda: Buena pregunta, Holly. Tenemos que ir a donde siempre vamos, y es a la Palabra de Dios. Hay un hermoso, hermoso verso del Cantar de los Cantares. Es al final de la consumación del matrimonio de Salomón y su joven novia, la Sulamita.

En el Cantar de los Cantares capítulo 4 hay una escena de amor muy atrevida y sensual. No hay otra forma de describirlo. Salomón acaba de hacer el amor por primera vez con su flamante novia, y estaban  envueltos en los brazos uno del otro en la intimidad de su matrimonio.

De repente, una tercera persona entra en la cámara nupcial. “¿Y esto?” pensamos. Decimos: «Esto es privado. Nadie debería estar aquí. Pero esa tercera persona es Dios.

En el Cantar de los Cantares capítulo 5 verso 1b, es como si Dios se acercara a la alcoba, extendiera Su mano de bendición para decir esto a la joven pareja: «Coman, amigos míos, beban, y embriáguense de amor». (Parafraseado)

Yo estaba interesada en descubrir qué significado tenía la palabra en hebreo usada ahí, y significa “deleitarse”. Así que Él está diciendo a esta joven pareja, «Deléitense en el amor sexual». Creo que Él une aquí la espiritualidad y la sexualidad de la mujer al dar Su bendición.

Nancy: Linda has hecho referencia al libro del Cantar de los Cantares. Este es, por cierto, un libro que nos gustaría animar a leer particularmente a las mujeres casadas y tomar notas de cómo esta pareja se expresa el uno al otro el amor. Realmente es un manual bíblico para las parejas casadas.

¿Cuáles son algunas de las cualidades, Linda, que ves en esta mujer, en la medida que has estudiado el Cantar de los Cantares? ¿Cómo se entrega a sí misma? ¿Cómo expresa ese permiso que se ha dado para entregarse a sí misma—permiso que Dios le ha dado—para disfrutar de este deleite sexual con su esposo?

Linda: Es muy claro al leer el Cantar de los Cantares que la joven novia era muy expresiva con su marido. Ella le decía donde tocarla, la forma de tocarla. Ella era muy expresiva en su admiración hacia él.

Ella dice: “De todos los árboles en el bosque no eres como uno de esos pinos. Eres como un árbol de manzanas rojas justo en medio del bosque”. Ella es muy expresiva.

Ella también es muy agresiva hacia su marido.  Y también  muy creativa. Ella es muy receptiva con sus palabras y también físicamente con su cuerpo,  lo afirma y reafirma su masculinidad.

Holly: Hace un momento dijiste que parte del problema es que el mundo se ha pervertido de tal manera en esta área, que para nosotras como mujeres cristianas, es difícil mantener una perspectiva correcta sobre esto. ¿Cómo puede una mujer ver esto como un regalo de Dios y ministrar  las necesidades de su marido de una manera adecuada, como has dicho, darse permiso para ser sensual?

Linda: Holly, creo que ella tiene que entrar en la Palabra de Dios por sí misma… ella puede escucharnos, puede leer un libro, pero ella tiene que leer el Cantar de los Cantares ella misma y decir: «Dios, háblame, y muéstrame Tu perspectiva en  las Escrituras de una mujer piadosa y sensual.»

Yo animo a todas las mujeres casadas que están escuchándonos a leer el Cantar de los Cantares con un lápiz y papel y hacer una lista.

Cuando mi co-autora de Temas de Intimidad, Lorraine Pintus y yo tomamos nuestro pedazo de papel y lápiz e hicimos la lista, terminamos con una gran lista. Animo a todas las mujeres casadas que están escuchando hoy a ir a sus Biblias y tomar un lapicero y un pedazo de papel. Pídele a Dios, mientras abres el libro del Cantar de los Cantares: “Dios, muéstrame Tú, personalmente, de Tu Palabra, cómo luce una mujer piadosa y sensual.”

Holly: Sabes, Linda, al principio de mi matrimonio, mi esposo y yo asistimos juntos a una conferencia de matrimonio, nos pidieron  clasificar todas las áreas de nuestro matrimonio y cómo pensábamos que estábamos, en una escala del uno al diez.

Cuando llegué al área sexual, yo califiqué nuestra relación sexual con un 8. Mi marido, sin embargo, la había calificado con un 3. Al hablar sobre los resultados juntos, yo estaba mortificada de que no estuviera tan emocionado con esa área como yo lo estaba.

Pero me di cuenta de que habían muchas cosas que yo no comprendía sobre sus necesidades ni tampoco sobre cuál era mi responsabilidad en cuanto a esas necesidades. ¿Qué le dirías a la mujer que está escuchando hoy y que realmente no ve por qué esto es tan importante?

Linda: Les diría que Dios dice que para Él esto es algo muy importante. Dios ha hablado mucho en Su Palabra al respecto. No solo piensa que es algo importante entre el esposo y la esposa, Él dice que es algo tan sagrado, como la ilustración, en la tierra, de la unión espiritual que tenemos con Cristo.

Eso lo hace sumamente importante.

Holly: Linda,  dices en tu libro que Dios creó a las mujeres cristianas para ser las más grandes amantes de la tierra, ya que, como creyentes, no solo poseemos la pasión física, sino tenemos además la capacidad de infundir santidad a nuestra sensualidad.

Ahora, este es un concepto muy diferente que muchas no tenemos.

Linda: Conocemos al que ama nuestras almas. Y debido a que Le conocemos, nosotras debemos ser las mejores amantes para nuestros maridos.

Holly: Entonces, Linda, estamos hablando hoy, tal vez, a mujeres que no han visto esto como un área a la que tienen que dedicar tiempo, energía y reflexión. ¿De qué manera puede esa mujer comenzar a convertirse en la amante que su marido desea,  necesita y quiere?

Linda: Esa es una buena pregunta. Pero creo que al escucharnos alguna mujer pudiera pensar, «Oh no, tengo que empezar a hacer algo diferente.» Pero no empezamos el proceso en el dormitorio. Comenzamos el proceso sobre nuestras  rodillas.

Vamos delante de Dios y decimos: «Dios, dame una mente nueva. Necesito Tu perspectiva. Dios, dame un corazón no dividido. Dios,  enséñame Tú personalmente, lo que significa para mí ser una esposa piadosa y sensual para el único hombre que Tú me has dado”.

Leslie: Nuestra invitada, Linda Dillow, estará de vuelta para orar.

Ella ha estado hablando con la anfitriona de Aviva Nuestros Corazones, Nancy Leigh DeMoss, y con su amiga, Holly Elliff. Para dar seguimiento a este importante debate, espero que obtengas una copia del libro que Linda Dillow co-escribió, titulado, “Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo.” Aprende a darle gloria a Dios de manera más profunda a través de la intimidad física en el matrimonio.

Puedes obtener este libro en tu librería cristiana favorita.  De igual manera puedes visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com, para conocer de qué forma puedes obtenerlo.

Linda y Holly estarán de regreso mañana.

¿Se puede ser libre, si has traído culpa de pecado sexual al matrimonio? Ellas te darán esperanza, y espero que  puedas estar de regreso mañana.

Ahora, para guiarnos en oración, nuestra invitada, Linda Dillow.

Linda: Dios, Tú sabes que muchos de nuestros corazones están confundidos, que viven en un mundo muy confuso. En este momento como mujeres casadas venimos delante de Ti y Te pedimos: «Dios transforma nuestras mentes. Danos una mente nueva. Señor, danos un corazón no dividido. Enseña a cada mujer casada  de manera personal lo que significa ser una esposa santa y sensual”.

Dios, gracias por ser nuestro Maestro. Gracias por las claras enseñanzas de Tu Palabra. Te alabamos por eso, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Ven Amada Mía, Hermana Glenda; El Uno Para El Otro, Tercer Cielo, Llueve ℗ 2007 Kasa Producciones.

Voces adicionales:
– Linda Dillow, en la voz de Cornelia Hernández.
– Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

 

 

 10/10 – El Evangelio en el Salmo 119

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 10/10 – El Evangelio en el Salmo 119

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-evangelio-en-el-salmo-119/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss afirma que los humanos tratan de reencontrarse con Dios a través de la religión, pero que el Evangelio se trata de otra cosa.

Nancy Leigh DeMoss: No podemos encontrar el camino de regreso a Dios. Dios nos tiene que salir a buscar. Dios nos tiene que restaurar.  Las buenas noticias contenidas en el Evangelio nos garantizan que Él ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy está continuando la serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Hoy concluimos esta serie y quiero hablarles del Evangelio contenido en el Salmo 119, de cómo vemos a Cristo y cómo vemos el Evangelio. Déjenme empezar por el primer párrafo. Lo voy a leer para que, después hablemos de cómo vemos el Evangelio en estos versículos.

Salmo 119, de los versículos 1-4: ¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del SEÑOR! ¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan!  No cometen iniquidad, sino que andan en sus caminos.  Tú has ordenado tus preceptos, para que los guardemos con diligencia.

Para empezar, vemos cómo este salmo empieza estableciendo un estándar. ¿Cuál es el estándar de Dios para nosotras? ¡Santidad! ¡Perfección! Se trata de mantenernos libres de culpa, de guardar Sus testimonios, de buscarle con todo el corazón, de no hacer lo mal hecho, de obedecer Su Palabra con diligencia. Perfección. Me viene a la memoria lo que dijo Jesús en Mateo capítulo 5 versículo 48 mientras pronunciaba el Sermón del Monte: “Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”.

Esta es una gran introducción, “Bienaventurados los que…” Pensamos, ¡Wao! ¡Quiero ser bendecida! ¿Cómo puedo ser bendecida? “Bendecidos son aquellos libres de culpa.” Bueno, eso no suena a Buenas Nuevas, pero es importante para que entiendas lo que es el Evangelio: hasta que no reconozcas cuál es el estándar de Dios y aceptes que Su estándar es perfecto, no vas a entender el mensaje del Evangelio.

A lo largo del Salmo 119 vemos que el estándar de Dios, Su ley, es recta. No es injusto que Él te diga que tienes que ser perfecta. Su ley es perfecta. En el versículo 137, leemos Justo eres tú, SEÑOR, y rectos tus juicios.” No solo el estándar de Dios es perfecto para nuestras vidas — y para todo ser humano— sino que éste es justo. Es correcto.

Ahora, el problema es el siguiente: No hay forma de que podamos mantener el estándar. Es imposible. Piensa en el texto que acabamos de leer. “Benditos los libres de culpa”. El problema es que, de acuerdo a la Palabra de Dios y basadas en nuestra experiencia, hemos pecado (sabemos esto con certeza). Por lo que, ¿quién puede ser bienaventurado? Nadie. No bajo Su estándar. Bendecidos aquellos que caminan bajo la ley del Señor. Hemos escogido nuestro propio camino; nos hemos desviado. “Benditos aquellos que guardan Sus testimonios”.

El problema es que todas rompemos las reglas; no guardamos Sus testimonios. “Benditos aquellos que le buscan con todo el corazón.” Y piensas, “Wao, estos grandes hombres de Dios (descritos en las Escrituras) le buscaron con todo su corazón”. Bueno las Escrituras dicen que, “Nadie busca a Dios a menos que Él te busque a ti”.

Por lo que no hay nadie justo, ni siquiera uno. Ninguno busca a Dios. Ninguno conoce a Dios. Todos nos hemos perdido.  He ahí el problema. No podemos mantener el estándar de Dios; es imposible.

Déjenme darles un par de ilustraciones tomadas de otros pasajes.

¿Recuerdan el último capítulo del libro de Josué? Josué capítulo 24, empezando en el versículo 14. Josué le dice a los Hijos de Israel, a los hijos del pacto—mientras se alistaban para entrar a la Tierra Prometida:

(14) “Ahora pues, temed al SEÑOR y servidle con integridad y con fidelidad; quitad los dioses que vuestros padres sirvieron al otro lado del río y en Egipto, y servid al SEÑOR… (16) Y el pueblo respondió, y dijo: Lejos esté de nosotros abandonar al SEÑOR para servir a otros dioses; (17) porque el SEÑOR nuestro Dios es el que nos sacó, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, el que hizo estas grandes señales delante de nosotros y nos guardó por todo el camino en que anduvimos y entre todos los pueblos por entre los cuales pasamos. (18b) Nosotros, pues, también serviremos al SEÑOR, porque Él es nuestro Dios.”

Entonces Josué dijo al pueblo: (19) “No podréis servir al SEÑOR, porque Él es Dios santo…” (21) Y el pueblo le dijo a Josué: “No, sino que serviremos al SEÑOR.”

Estaban decididos en ese momento. Así como yo estoy resuelta, en este instante, a no pecar siguiendo patrones que tengo en mi vida, pero ¿qué pasa con esa resolución mañana cuando esté cansada, vulnerable, débil, y no tenga los ojos puestos en Dios? Mi resolución sale por la ventana.

Algunas de ustedes se trazaron metas para el Año Nuevo, hace menos de dos semanas, y ya las han desestimado. Incluyendo, quizás, el leer la Biblia todos los días. He estado retándolas para que lo hagan todos los días y tal vez ya no lo estés haciendo. Hiciste una resolución, tomaste la decisión, fuiste intencional, querías permanecer en la Ley de Dios — amarla, obedecerla, meditar en ella. Pero Josué dijo: “No son capaces”. Ese es un problema. Hacer resoluciones no es suficiente para llenar el estándar.

El apóstol Pablo lo entendió en Romanos capítulo 7, empezando en el versículo 15.  “(15) Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago… (16) Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo que es buena. (17) Así que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. (18) Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. (19) Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico.”

En lo personal la ley que rige es que cuando deseo hacer el bien, la maldad sale a relucir. (¿Alguien se identifica con esto? Yo sí.) “Porque me deleito en la ley de Dios, en mi interior (¿no les suena al Salmo 119?). Se libra una batalla —entre mis miembros y la ley que está en mi mente— haciéndome cautivo del pecado que habita en mí. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”

Y la paga por el pecado es la muerte. No podemos guardar la ley de Dios.

Su ley es santa y buena y justa; es pura, pero no la podemos guardar. Aunque hagamos resoluciones, no las podemos sobrellevar. No podemos. No podemos servir al Señor. Somos unas fracasadas y eso resalta en Salmo 119. Habla acerca de aquellos que están lejos de Tu Ley.

Salmo 119 versículo 155“Lejos está de los impíos la salvación porque no buscan tus estatutos.”

Nosotras fallamos. Y para agravar las malas noticias… Voy a llegar a las buenas noticias en un momento.  El Evangelio; las Buenas Nuevas. Pero primero tienes que escuchar las malas noticias.

Sabes cómo lo dice el inicio del Salmo 119: “¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto…!” Esas son buenas noticias, excepto que no estás libre de culpa y esa es la mala noticia. Y hay aún peores noticias: si no eres libre de culpa, no solo no tendrás bendiciones, sino que estás bajo maldición. La paga del pecado es muerte. Por lo que no solo no podemos guardar la ley de Dios, sino que somos malditas. Por lo que este Salmo que empezó con un “benditos los que no tienen culpa”, ¿qué tiene de bueno eso? ¿Cómo podemos ser bienaventuradas si no somos libres de pecado, si no cumplimos Su ley, si no caminamos en Sus caminos?

En el versículo 21, del Salmo 119, encontramos: “Tú reprendes a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos.”

El pecado tiene consecuencias y esas consecuencias incluyen la separación de Dios ahora y por toda la eternidad —somos amonestadas por Dios.

Bueno, lo que necesitamos recordar es que Cristo es el único que no tiene culpa, Él cumplió a la perfección la ley de Dios. Por lo que —al leer estos versículos maravillosos en el Salmo 119 acerca de estar libre de culpa, acerca del caminar en Su Ley y en Sus caminos— lo que vemos son atisbos de Cristo. Estamos viendo insinuaciones. Ahora bien, el salmista no conocía a Cristo. Cristo aún no había venido a la tierra. Pero por fe, estos autores del Antiguo Testamento, miraron a Cristo y a Su cruz y vieron que Dios haría una provisión para la pecaminosidad del hombre.

Pasó una eternidad, pero Dios ya tenía Su plan establecido y lo estaba revelando. Parte del propósito de Antiguo Testamento era que el pueblo, y esto nos incluye a nosotras, pudiera ver lo perdidos que estábamos separados de Cristo. El propósito era que viéramos cuán desamparadas estábamos, ¡cuán desesperadamente necesitábamos un Salvador! Cristo es el único que puede cumplir la ley de Dios.

Vemos en Hebreos capítulo 1 en los versículos  8-9, “(8) Pero del Hijo dice: “Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos,  cetro de equidad es el cetro de tu reino (9) Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad por lo cual Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros.”

Necesitamos la capacitación divina y el poder de Jesús. Él es nuestra justicia. Él es el único que ha cumplido la Ley de Dios.

Y permíteme hacer un pequeño paréntesis antes de terminar el Evangelio en el capítulo 119 de los Salmos. Mientras meditaba este pasaje, en las últimas 24 horas, identifiqué todos los versículos que describen a Cristo. Hay muchos, muchos de ellos, pero déjame leerte algunos porque en este capítulo los versículos no podrían ser ciertos para otra persona que no fuera Cristo.

Por lo que quiero que vean el retrato de Cristo en el Salmo 119. Él cumplió a la perfección cada resolución. El salmista hizo muchas resoluciones: te voy a obedecer, voy a guardar tu ley. Tu Ley. Jesús cumplió con todas y en ello vemos Su retrato.

Pero hay más que eso. ¿Recuerdas del incidente, durante la infancia de Jesús, contenido en el versículo 99? Dice, “Tengo más discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación”. ¿No te recuerda a Jesús en el templo (y con solo 12 años) confundiendo a los maestros de la ley?

Luego vemos muchos versículos más que pienso ilustran la perfecta obediencia de Cristo:

“He escogido el camino de la verdad; he puesto tus ordenanzas delante de mí.” (Versículo 30)

“Y guardaré continuamente tu ley, para siempre y eternamente.” (Versículo 44)

“Y me deleitaré en tus mandamientos, los cuales amo.” (Versículo 47)

“Me apresuré y no me tardé en guardar tus mandamientos.” (Versículo 60)

“Me anticipo al alba y clamo; en tus palabras espero.” (v. 147)

¿Te acuerdan esas cosas la vida de Cristo? En Marcos capítulo 1 versículo 35, luego de un largo día de ministerio, vemos que “Levantándose muy  de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba.” Él estaba buscando a Su Padre. Levántate antes del amanecer y clama por ayuda. Esto es un retrato de Cristo.

“Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan tu ley.” (Versículo 136)

¿Te acuerdas de Jesús llorando por Jerusalén? Llorando sobre la tumba de Lázaro, viendo las consecuencias del pecado y de la muerte. “Ríos de lágrimas vierten mis ojos”  Cuando lo leo pienso “No tengo esa clase de corazón, pero Jesús sí”. Por eso lo necesito a Él.

“Mi celo me ha consumido, porque mis adversarios han olvidado tus palabras.” (Versículo 139)

¿Te viene a la mente alguna imagen de Jesús en su vida? La limpieza del templo al sacar a los cambistas de dinero. “El celo por la casa de mi Padre me consume”.

“Es tiempo de que actúe el SEÑOR, porque han quebrantado tu ley.” (Versículo 126)

Puedes casi imaginarte a Jesús recitando esa Escritura mientras limpiaba el templo. Yo no tengo esa clase de celo por Dios, pero Jesús sí.

(Versículo 54) Cánticos para mí son tus estatutos en la casa de mi peregrinación. (Versículo 55) Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh SEÑOR, y guardo tu ley.

¿Puedes pensar en la noche que Jesús cantó? La noche de la Última Cena, la noche en la que iba a ser traicionado. Antes de salir  de camino a Getsemaní, cantaron un himno. ¿Crees que eso es significativo? ¿Por qué Dios inspiró la Escritura en ese detalle tan pequeño? Porque Jesús estaba cumpliendo con el antiguo pacto. “Cánticos para mí son tus estatutos en la casa de mi peregrinación.” (Versículo 54)

Piensa en la traición al Hijo de Dios cuando leas esto en Salmo 119,

“Fosas me han cavado los soberbios, los que no están de acuerdo con tu ley.” (Versículo 85)

Y luego piensa  en la pasión de Cristo y el juicio de Cristo al leer estos otros:

«Los lazos de los impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu ley.» (Versículo 61)

«Los soberbios han forjado mentira contra mí, pero de todo corazón guardaré tus preceptos.» (Versículo 69)

“Los impíos me esperan para destruirme; tus testimonios consideraré.”(Versículo 95)

“Muchos son mis perseguidores y mis adversarios, pero yo no me aparto de tus testimonios.” (Versículo 157)

Y hasta en este versículo del 119:

“Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos.” (Versículo 71)

¿Aplica todo a Cristo? ¿Qué tal lo que dice en Hebreos capítulo 5 versículo 8?, “y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció”. Amigas, esta es una ilustración de Cristo en muchos sentidos.

“Todos tus mandamientos son fieles; con mentira me han perseguido; ¡ayúdame!” (Versículo 86)

¿No pudo haber dicho o recitado esas palabras en la cruz?

“He practicado el juicio y la justicia; no me abandones a mis opresores.” (Versículo 121)  

Y a la hora novena Jesús exclamó con fuerte voz:

“Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” (Marcos 15:34)

“Angustia y aflicción han venido sobre mí, mas tus mandamientos son mi deleite.” (Versículo 143)

Vivifícame conforme a tu misericordia, para que guarde el testimonio de tu boca. (Versículo 88)

¿Podría ser la anticipación de la resurrección?

“Que los que te temen, me vean y se alegren, porque espero en tu palabra.” (Versículo 74)

“Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.” (Versículo 79)

¿No se ha cumplido esto en Cristo?

Cristo es el único que pudo cumplir la totalidad de la ley de Dios y el que obedeció  Su Palabra perfectamente. Vemos su retrato aquí, y somos recordadas—en la  medida que vemos estos vistazos de Él—cuán desesperadamente lo necesitamos.

Entonces vemos en este salmo que Dios tiene gran misericordia y compasión. La palabra para misericordia y compasión en este Salmo,

“Venga a mi tu compasión, para que viva…” (Versículo 77)

“Muchas son, oh SEÑOR, tus misericordias; vivifícame conforme a tus ordenanzas.” (Versículo 156)

Esa es una palabra conectada con la palabra ‘matriz’ en el hebreo del Antiguo Testamento. Se refiere a un refugio, a un lugar seguro y protegido. Dios tiene una gran misericordia y compasión por los pecadores caídos. Esa es la razón por la que envió a Cristo a morir.

Sabemos que en la cruz —algo que el salmista no podía saber, pero que nosotras podemos mirar hacia atrás y ver— que Jesús cargó con la maldición que merecíamos por haber quebrantado la Ley de Dios. Él fue abandonado por el Padre para que nosotras no tuviéramos que serlo. ¿Podría haber Jesús orado lo que dice el versículo 8, “Y mantendré tus estatutos; no me abandones completamente?” Él guardó los estatutos de Dios, pero Dios lo abandonó en la cruz mientras Jesús tomaba el lugar de los transgresores de la ley. Él cargó con mis pecados y con los tuyos. ¡Su gracia es asombrosa!

Y lo más sorprendente aún es que, aquellas que estamos en Cristo, hemos quedado sin culpa ante un Dios santo. Benditas son aquellas cuyo camino es perfecto. No podemos ser benditas porque nuestro caminar no está libre de culpas. Jesús estaba libre de culpa. Él es bendito. Él es libre de pecado, pero tomó el lugar de los pecadores. Tomó nuestra maldición para que pudiésemos ser libres de culpa, para que nosotras fuéramos bendecidas.

Por lo que, ahora,  somos libres de toda culpa. En Efesios capítulo 1 versículo 4 leemos, “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él.”

Asombrosa Gracia. El Salmo 119 nos señala todo esto.

Al ir cerrando esta serie, quiero llamar tu atención al último versículo de este Salmo,  el versículo 176.

Me he descarriado como oveja perdida; busca a tu sierva.

No puedo leer ese versículo sin sentir una punzada de necesidad y convicción en mi propio corazón porque pienso en las veces que he sido la oveja perdida. El verbo ahí no implica tan solo descarriarse, sino que tenemos la tendencia a descarriarnos, somos proclives a salirnos del rebaño. Siempre nos estamos descarriando. Me he perdido, sigo descarriándome como una oveja perdida. Busca a tu sierva.

Es un reconocimiento humilde de la verdadera condición de nuestros corazones. Es una confesión de pecado y una confesión de desamparo. “No me puedo salvar; necesito que Tú me busques; necesito que me salves”.

Las ovejas, a diferencia de los perros… ¿Sabes que los perros, eventualmente, regresan, pero no así las ovejas? Ellas siguen descarriadas.  El pastor tiene que salir a buscarlas. No podemos encontrar el camino por nosotras mismas. Por cierto, de eso se trata la religión. Es el esfuerzo del hombre por encontrar su camino de regreso. No podemos encontrar el camino de regreso. Dios nos tiene que salir a buscar; Dios nos tiene que restaurar.  Las buenas noticias contenidas en el Evangelio nos garantizan  que Él  vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. ¿No te alegras por el Buen Pastor, el Gran Pastor que sale a buscar a las ovejas que vagan descarriadas?

(Versículo 176) “Me he descarriado como oveja perdida; busca a tu siervo, porque no me olvido de tus mandamientos.” Es un recordatorio de que Dios viene a nosotras y Él nos busca a través de Su Palabra.

Estoy segura de que algunas de ustedes que están escuchando el sonido de mi voz hoy quizás están descarriadas. Se han descarrilado como ovejas perdidas. Nunca han tenido una relación con Cristo. ¿Podría decirte hoy que las Buenas Nuevas del Evangelio de Jesucristo es que ese Pastor ha dado Su vida para salvar la tuya? Hoy es un día en el que puedes arrepentirte de tu pecado, venir a Él por la fe y decirle, “Señor, he estado vagando como oveja perdida. Me he descarriado. Busca tu sierva”.

También les hablo a muchas de ustedes que ya han sido rescatadas por Cristo; aquellas que tienen una relación con Él, pero cuyos corazones están vagando. Dios va a usar Su Palabra para buscar tu corazón, para traerte de vuelta, para restaurarte, para llevarte a un lugar seguro, de vuelta al Pastor, de regreso al rebaño, de regreso a Cristo.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha venido enseñando el Evangelio en el Salmo 119. Ese mensaje es parte de la serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra  basada en el Salmo 119. Hemos escogido esta serie sobre el valor de la Palabra de Dios para comenzar este año 2014 por una razón muy importante. Nancy quiere que tomes en consideración un reto importante. Mientras concluimos esta serie, aquí está ella para describirte el reto una vez más.

Nancy: Sí. Así como has venido oyendo, a lo largo de esta serie, te estamos retando a cultivar un hábito que podría marcar la diferencia en tu vida. Es el simple compromiso de leer la Palabra de Dios todos los días  durante este año 2014. Esto no es un voto. Si se te olvida un día, solo retómalo.

Pero quiero pedirte que tomes una decisión: No voy a poner mi cabeza en la almohada hasta que no lea algo de la Palabra de Dios. Podría ser que ya tengas el hábito o que ya estés poniéndolo en práctica y que hayas dicho “Sí, quiero hacerlo.”

Déjame animarte a que veas a su alrededor y observes quién podría motivarse a comprometerse con este reto. Ellas podrían serte de estímulo; y tú podrías serle de estímulo a ellas. Pueden crecer juntas en el amor por la Palabra de Dios mientras leen la Biblia durante todo el año 2014.

Puedes unirte, y tus amigas también, a nosotras visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Deja una nota debajo de la transcripción de este programa diciéndonos que deseas tomar este reto.

¡Anímate a leer la Biblia de tapa a tapa este año!

Hoy terminamos la serie Vivifícame conforme a Tu Palabra, pero no hemos acabado de conversar sobre este reto o el valor y la necesidad de leer la Palabra de Dios. Este va a ser un año en el que vamos a hacer énfasis en el conocimiento de la Palabra de Dios durante los próximos meses.

Leslie: Y hablando de animarnos unas a otras, en el próximo programa iniciaremos una serie titulada “Aliéntense unos a otros”—un ministerio sumamente importante en la iglesia hoy en día. Por favor sintoniza de nuevo Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

 9/10 – Descubriendo el gozo de la Palabra de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 9/10 – Descubriendo el gozo de la Palabra de Dios

Nancy Leigh DeMoss

 

Leslie: Nancy nos ha guidado en un estudio rico a través del capítulo más largo de la Biblia, el Salmo 119, en una serie llamada, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Aquí está Nancy Leigh DeMoss. 

Nancy: “Yo sé, SEÑOR, que tus juicios son justos, y que en tu fidelidad me has afligido.” En la aflicción vemos la bondad, la fidelidad, la benevolencia, la misericordia, el carácter de Dios.

Cuando somos afligidas, sentimos que nuestro mundo se derrumba. Ya sea que se trate de un matrimonio difícil, o presiones financieras o hijos pródigos o situaciones de salud—cualquier asunto que sea, tenemos la  seguridad de que en medio de todo eso, Dios aún es fiel. Él no nos deja solos para que suframos el dolor y las dificultades nosotras solas. No. Él se involucra con nosotras en ese sufrimiento, en esa situación difícil.

Sé que “en tu fidelidad me has afligido”. 

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Y Nancy, yo creo que hablo por toda nuestra audiencia cuando digo que hemos aprendido mucho de este estudio. Hay tanto que aprender de este capítulo tan poético.  

Nancy: Bueno, estás en lo correcto, Leslie. Cuando estaba preparando estos mensajes del Salmo 119, yo sentí que apenas tocaba la superficie de todas las asombrosas y ricas enseñanzas que este texto ofrece. Me imagino regresando a él algún día y pasando semana tras semana extrayendo las riquezas del Salmo 119.

De hecho, he continuado en mi estudio y en meditación personal de este pasaje desde que los grabé por primera vez hace unos meses, y estoy en el proceso de tratar de memorizar el salmo completo. Es mi proyecto para este año. Y honestamente no sé si lo voy a terminar, pero vale la pena el tiempo y esfuerzo que he invertido hasta este punto.

Y Dios continúa usando este pasaje de una manera significativa en mi propio corazón, y sé que nuestra audiencia ha aprendido mucho del Salmo 119 mientras lo han estado estudiando junto con nosotros en esta serie, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Hemos grabado estos mensajes con una audiencia de mujeres, y unos días antes de que se reunieran para esta grabación, les pedimos que tomaran el tiempo y leyeran el Salmo 119 para preparar sus corazones para esta serie. Entonces el día de la grabación, antes de que empezara a enseñar, les pregunté qué habían aprendido del texto luego de haberlo leído previamente.

Me animaron con lo que compartieron, tanto a mí como a las demás participantes, y fue hermoso ver como Dios estaba hablándoles a través de las páginas de la Escritura aun antes que yo les enseñara cualquier cosa sobre el pasaje y cómo Dios les estaba dando el entendimiento que necesitaban para áreas específicas de sus vidas.

Hoy queremos compartir algo de lo que las mujeres compartieron ese día—algunas  de las mujeres que estaban leyendo y meditando sobre el Salmo 119. Pienso que lo que ellas tienen que decir te animará a leer este capítulo lleno de tesoros y después adentrarte en toda la Palabra de Dios y dejar que ella te hable.

Escuchemos para ver lo que estas mujeres compartieron sobre  cómo Dios estuvo hablándoles a través del Salmo 119.

Mujer 1: Bueno uno de los versículos que estuvo hablando a mi alma fue “Mira mi aflicción y líbrame,porque no me olvido de tu ley (versículo 153).”  Estaba compartiendo con Robin a quien apenas conocí esta mañana cómo Dios me conectó con diversas personas en el ministerio de Life Action, y cómo esto me ayudó durante un tiempo muy, muy difícil en mi vida.

Pero Dios siempre ha sido fiel. No contestó las oraciones como yo pensaba, pero tengo que creer en la soberanía de Dios, en que Él sigue trabajando. Mi esposo nos dejó después de 32 años de matrimonio, pero Dios sigue siendo fiel. Lo hemos visto hacer cosas maravillosas. Sigo orando que Dios toque el corazón de mi esposo, y solo confío en la soberanía de Dios y en la forma como Él obra. Tengo dos hijos que trabajan para Life Action, y usualmente vengo y uso este tiempo para visitarlos también. De manera que participo en las grabaciones y también los visito a ellos.

Mujer 2: Sabes el Salmo 119 siempre me recuerda de un pastor de jóvenes quien perdió a su esposa. Quien durante sus últimos días de cáncer, ella memorizó el Salmo completo.

Mujer 3: De todos los Salmos el Salmo 119 es mi favorito, y mi versículo preferido es el 68. Sobre el curso de mi vida, mientras paso por tiempos difíciles, siempre regreso a ese versículo que dice que el Señor es bueno, y bienhechor.  Así que no importa lo que enfrente, esa es mi roca.

Nancy: Tengo que decirles algo acerca de ese versículo. El fin de semana cuando cumplí 21 años, estaba en casa con mi familia celebrando mi cumpleaños. Después, ese sábado, regresé a Virginia donde estaba trabajando en ese tiempo. Cuando aterrizó mi vuelo, habiendo apenas dejado a mis padres unas horas antes, recibí una llamada de mi madre para decirme que mi papá había sufrido un ataque cardíaco y que se había ido con el Señor instantáneamente, a la edad de 53 años.

El Señor es tan bueno. Esto es lo dulce de tener la Palabra de Dios guardada en tu corazón. Ese versículo, del Salmo 119, el versículo 68, fue el primer pensamiento consciente que tuve cuando recibí esa llamada: “Dios es bueno, y bienhechor.” Después otros pensamientos inundaron mi cabeza, ya sabes,  lágrimas y otras cosas que debía procesar. Pero en la providencia de Dios, ese versículo, “Dios es bueno; Tú eres bueno, y bienhechor,” era un fundamento sólido sobre el cual reposaba mi corazón.

Lo más interesante y lo más dulce de todo es que ese concepto de la soberanía de Dios, de la bondad y de la providencia de Dios, mi papá y mi mamá se habían pasado los primeros 21 años de mi vida   edificándolo en mí. Entonces, cuando ese baluarte que era mi papá en mi vida, se fue sin previo aviso, Dios fue tan bueno en traer esa verdad que había sido taladrada en mi interior, haciéndola tan real en ese momento.

Y esa es la importancia de tú instruir a los niños en la Palabra de Dios y en Sus caminos, de manera que yo también amo ese versículo y estoy muy agradecida de que en medio de la pérdida de la tormenta, del dolor, y de la confusión, pude levantar mis ojos sobre las circunstancias para decir, “Tú eres bueno, y bienhechor—Tú solo haces bien.”  Y saber que de alguna manera, aunque eso no me parecía algo bueno en ese momento (mi mamá tenía 40 años; se quedó viuda con 7 hijos entre los 8 y los 20 años de edad)… y nada de eso me parecía bueno… Perder a tu padre en el fin de semana de tus 21 años—nada de eso me parecía bien.

Pero qué regalo tan maravilloso es dar a tus hijos la Palabra de Dios. Cuando la necesiten, que es casi todo el tiempo, ellos son guiados hacia Dios,  a Sus caminos,  a Su bondad. Gracias por compartir eso.

Mujer 4: A mí me dio trabajo leer todo el Salmo 119 hasta el final. Le compartí a las hermanas que tuve que comenzar a leerlo de atrás hacia adelante, ya que conocía tan bien el principio del Salmo. Pero tuve dificultad conociendo los conceptos del final. Los versículos 67 y 71 han sido un recordatorio increíble para mí a través de mi vida de que el crecimiento viene a través del dolor. Muy a menudo el mejor crecimiento se da cuando Él ha permitido que yo sea afligida.

Y ahora, mientras hablo de esto, confieso que me ha dado trabajo entender ese proceso. Pero de vez en cuando, estos versos  se iluminan en mi cabeza. Y soy recordada que algo bueno surge del dolor. De manera que esos versos realmente me han alentado en mi caminar.

Nancy: Y para las que no tienen esos dos versículos memorizados, déjenme leerlos. Versículo 67: “Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra.”

Y escribí algo en el margen de mi Biblia ahí, vemos una progresión allí. Cuando nos descarriamos, o nos alejamos de los caminos de Dios, entonces en Su misericordia a veces traerá aflicción a nuestras vidas. Ahora bien, esa no es la única razón por la que Él nos trae aflicción, pero es una razón. Y de la misma manera cuando tus hijos se descarrían tú posiblemente traes algo de aflicción a sus vidas porque sabes que necesitan algunas consecuencias por sus decisiones.

Y otra vez, no todo sufrimiento es una consecuencia del pecado, pero a veces lo es. De manera que cuando nos descarriamos, Dios permite que seamos afligidos. Y después el resultado es que obedecemos Su Palabra. Nos restaura a un lugar de obediencia. No nos alejamos más de Su Palabra.

Es el mismo concepto del capítulo 12 del libro de Hebreos que dice que Dios, como un buen padre, disciplina a Sus hijos con el fin de ser participantes de Su santidad. Dice, “Ninguna disciplina en el momento parece causa de gozo—es dolorosa—pero produce este fruto apacible de justicia cuando hemos sido entrenados por ella” (v. 7 paráfrasis).

Es el mismo concepto que ves aquí en el Salmo 119, en el versículo 67: “Antes que fuera afligido, yo me descarrié”. La implicación es que fui afligido, y ahora guardo Tu Palabra; ahora Te sigo; ahora no me voy a alejar de Ti.

Nos da la imagen del pastor que posiblemente disciplina esa pequeña oveja perdida para que se mantenga cerca del pastor.

Y en el versículo 71 dice: “Bueno es para mí ser afligido.”

No es un versículo que nos gusta mucho, ¿verdad? Es bueno para mí. Esto es bueno para mí.  Dile así a tus hijos, “Esto es bueno para ti.” Dios nos dice, “Esto es bueno para ti.” Y entonces el salmista dice, “Es bueno para mí ser afligido,” ¿por qué? “para que aprenda tus estatutos.”  Aprendemos a obedecer los mandamientos de Dios.

Nosotras a veces aprendemos los caminos de Dios por las malas. Ahora no deberíamos tener que aprender por las malas, pero a veces ese es el caso.

Y déjame agregar a esos tres versículos, el versículo 75 también, que pone un corona a esa imagen.

“Yo sé, SEÑOR, que tus juicios son justos,y que en tu fidelidad me has afligido.” En la aflicción vemos la bondad, la fidelidad, la benevolencia, la misericordia, el carácter de Dios.

Cuando somos afligidas, sentimos que nuestro mundo se derrumba. Ya sea que se trate de un matrimonio difícil, como hemos escuchado, o presiones financieras o hijos pródigos o situaciones de salud—cualquier asunto que sea, tenemos la  seguridad de que en medio de todo eso, Dios aún es fiel. Él no nos deja solas para que suframos el dolor y las dificultades nosotros solas. No. Él se involucra con nosotros en ese sufrimiento, en esa situación difícil.

Sé que “en tu fidelidad me has afligido” y entonces,  no nos podemos detener allí, el próximo versículo, el versículo 76 dice: “Sea ahora tu misericordia para consuelo mío”. ¿No te da alegría que Dios nos consuela en medio de la aflicción? Él es fiel, y nos consuela. “Sea ahora tu misericordia para consuelo mío, conforme a tu promesa dada a tu siervo”.

Mujer 5: Para mí fue en realidad el versículo 119:11: “En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti,” fue el primer versículo que memoricé. Sé que me produjo un gran deseo de estudiar la Palabra de Dios en ese tiempo. Dije, “Bueno, creo que empezaré por leer el Salmo 119.” Y después vi lo largo que era, y cambié de opinión.

En verdad lo he querido leer desde hace mucho, y me ha bendecido mucho.

Nancy: ¡Genial! No te encanta ver adolescentes con un corazón para la Palabra. ¡Sigue adelante! ¡Eso es genial!

Mujer 6: Me llamo Jenny Melvie. Estoy aquí con mi mamá y Sue, mi compañera de cuarto. Vamos a la universidad a Wheaton College en Illinois, y Sue y yo estábamos hablando acerca de este versículo. El que más nos llamó la atención fue el verso 9: “¿Cómo puede un joven mantenerse puro? Por medio de obedecer Tu Palabra” (paráfrasis). Me encanta lo sencillo que es. ¿Cómo nos podemos mantener puras?—físicamente, teniendo mentes y corazones puros—solo por medio de la obediencia a Su Palabra.

Nancy: Jenny, qué bueno que hayas compartido eso. Mientras estaba pensando sobre el versículo, pienso que nos recuerda de lo importante que es desde jóvenes empezar a buscar al Señor y  perseguir la pureza. Algunas de nosotras somos mayores—tenemos algunas canas ya, y también  tenemos algunas más jóvenes aquí con nosotros. Pienso que las que somos mayores les diríamos a ustedes que son más jóvenes, “Todas hubiéramos deseado haber tenido un mayor deseo de ser puras y de buscar del Señor —veo muchas aquí asintiendo conmigo—cuando éramos más jóvenes”.

Nunca te arrepentirás de buscar mucho al Señor. Y el tiempo de empezar—nunca es muy tarde—pero el tiempo de empezar es cuando eres joven.

Recién escuché a alguien hablar acerca de una mujer adulta, una  mujer joven adulta. Pregunté cómo le iba, y me dijeron, “Bueno, ella…ella no ha rechazado al Señor, pero ella quiere vivir su vida ahora y disfrutar la vida ahora y después tomar más en serio las cosas espirituales”.

Si has vivido por algún tiempo, sabes que esa no es la manera correcta de pensar. Quieres buscar al Señor ahora. Quieres buscar la pureza ahora. Los patrones de tu vida, la persona que serás en un futuro… siempre le digo eso a los niños, “cuando seas una anciana como yo te darás cuenta de que esas cosas se determinan ahora. Determinas ahora lo que serás más tarde”.

Por eso me anima tener a las jóvenes aquí con nosotros escuchando este programa, y tener mujeres que están buscando del Señor. Están trazando un camino; están colocando un fundamento que estará con ustedes toda su vida. Así que solo quiero darles una palabra de afirmación a ustedes  las más jóvenes: aunque no haya nadie o muy pocas otras en tu generación o alrededor de ti que estén seriamente buscando al Señor, hazlo tú de todas maneras. Porque Dios realmente bendecirá y honrará eso.

Pienso que este salmo probablemente fue escrito por David. Pienso que probablemente lo escribió como un joven adulto, expresando su corazón para buscar del Señor, no como algo que quería hacer más adelante, sino como algo que quería hacer ahora como hombre joven.

Susanna: Ese versículo es tan sencillo, y es muy consolador. Después, más adelante, nos enseña que la Palabra de Dios es eterna, y que verdaderamente dura para siempre. Aun cuando parece que el mundo cambia y la sociedad es diferente, y ya no es relevante, se nos promete que sí lo es.

Nancy: ¡Excelente! No pierdas lo que acaba de decir Susanna. Eso es genial, Susanna, eso que dices sobre la naturaleza eterna de la Palabra de Dios. Aun cuando nuestra cultura nos dice que ya no es relevante, que no va con los tiempos, que no está de moda, que no es divertida… eso no es verdad. Nuestra cultura se burla de la Palabra de Dios, y por cierto, no es solo nuestra cultura. Siempre ha habido una cultura que está contra los caminos de Dios porque no quieren que haya nadie que gobierne sobre ellos. Quieren gobernar sobre sus propias vidas.

Pero recuerda que aunque estés nadando como un salmón contra la corriente de la cultura que no abraza  la Palabra de Dios, la Palabra de Dios es eterna. Siempre es verdadera. Siempre es relevante. Siempre es correcta. Siempre es pura. Siempre es buena. Siempre está de moda. Y no dejes que el mundo te convenza de lo contrario. Ellos son los que están viendo las cosas con una perspectiva errada a veces. Tú ten confianza en la Palabra de Dios. No importa lo que los otros piensen, la Palabra de Dios es eterna. Son buenas nuevas.

Mujer 7: Estoy lista para aprender más acerca de la verdad de Dios en lugar de lo que la gente piensa que es la verdad, y desenredar las mentiras que he estado creyendo como verdad. Me encantan los versículos 19 y 20, y después del 169 al 176. Siento como que tratan acerca de donde me encuentro en este momento.

Mujer 8: Es interesante ver cómo Dios en Su sabiduría y soberanía orquesta cosas porque la Biblia en particular que estoy leyendo diariamente, desde la semana pasada, más o menos, me está llevando de vuelta al Salmo 119. De manera que es Dios, en Su sabiduría, que orquestó esto. Pero el versículo que me llamó la atención es el versículo 97. Dice, “¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” Y ese es uno de mis deseos, tener ese amor, y que cuando, como tú dijiste antes, la tragedia llegue a mi vida, que la primera cosa que llegue a mi mente y corazón sea la Escritura. Ese es mi deseo y mi meta.

Mujer 9: A mí el versículo que me encanta es el 130: “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (RVR1960). Yo pienso que estoy en ese constante proceso, pero que bueno es saber que la Palabra de Dios nos alumbra y dirige nuestras vidas.

Nancy: La verdad es que estaba orando ese versículo esta mañana para nuestro tiempo juntas hoy. Dije, “Señor, que sean Tus Palabras que se manifiesten en nuestros corazones. Que nos den luz. Somos simples. Somos necesitadas. Danos entendimiento”. Es Su Palabra que hace eso.

Mujer 10: Me atrae el Salmo 119 por el versículo 133. Estábamos pasando por una demanda judicial. Alguien nos había demandado. Y ese versículo, “Guía mis pasos conforme a tu promesa; no dejes que me domine la iniquidad” (NVI). El Señor me mostró que estaba consumida por la injusticia de todo eso y por eso no podía ver el enojo que me estaba agobiando. Y esto cambió mi perspectiva ese día porque me di cuenta de que yo no podía hacer nada al respecto de sus acciones, pero podía dejar que el Señor hiciera mucho en mí. Y también cambió la manera en que oraba.

Mujer 11: Me encanta Salmo 119, el versículo 38,”Confirma a tu siervo tu palabra, que inspira reverencia por ti”. Y ese es mi deseo esta mañana.

Nancy: Me encanta el poder de la Palabra de Dios, y el Salmo 119 es un poema hermoso, un poema inspirado por las maravillas de la Palabra de Dios. Hemos estado escuchando los testimonios de algunas mujeres sobre su experiencia a través de este pasaje tan rico de la Palabra, y sobre cómo este texto les ha ministrado en sus tiempos de necesidad.

Me encanta escuchar la pasión en sus voces. En la medida que estas mujeres han escudriñado la Palabra de Dios, Él las ha recompensado dándoles el entendimiento y la gracia que necesitaban.

He estado retándolas a profundizar en la Palabra de Dios de una manera más profunda. Y si te acabas de unir a esta serie, este es el reto: que hagas un compromiso de leer la Palabra de Dios cada día este año.

No estoy diciendo cuánto, qué tanto leer, ni a qué hora del día—solo que te adentres en la Palabra de Dios por un tiempo cada día. Y creo que si lo haces, hará una gran diferencia en tu vida. De hecho, creo que dentro de un año, si tomas este reto, regresarás y nos agradecerás y tendrás un testimonio para compartir sobre cómo Dios obró en tu vida a través del poder de Su Palabra.

Ahora bien, tanto como yo misma tengo el deseo y el corazón de estar en la Palabra de Dios todos los días a través del curso de este año. Sé que a veces tenemos vidas agitadas. Estamos ocupadas. Tenemos largas noches, y debemos salir temprano por la mañana. Tenemos muchas cosas que hacer. Muchas interrupciones. Muchas distracciones. En verdad sé lo que es todo eso, y a veces ayuda tener una compañera que camine contigo por ese proceso, para que se animen una a la otra.

Leslie: Te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com y poner una nota debajo de este programa para dejarnos saber si vas a aceptar este reto. También te invitamos a buscar en nuestra lista de recursos. De seguro encontrarás algunos que te ayudarán en tu estudio de la Palabra.

El Salmo 119 es el capítulo más largo de la Biblia, y es sobre la Palabra de Dios. Pero te sorprenderías de saber cuántos versículos apuntan a Jesús. Nancy te mostrará el Evangelio en el Salmo 119 mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Traducción de Michael W. Smith. Worship Again. «Ancient Words.» Provident Label Group, 2002.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero; Tu Palabra, Marcela Gandara; Más Que un Anhelo ℗ 2006 Vastago Producciones

 8/10 – Mejor que la fuerza de voluntad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 8/10 – Mejor que la fuerza de voluntad

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/mejor-que-la-fuerza-de-voluntad/

Leslie Basham: Si estás tratando de leer más la Biblia en este año 2014, Nancy Leigh DeMoss te dice que necesitas más que fuerza de voluntad.

Nancy Leigh DeMoss: No podemos hacerlo por nosotras mismas. No podemos seguir Su ley por nuestra cuenta, no podemos conocer Su Palabra por nosotras mismos. Necesitamos Su ayuda. Necesitamos Su gracia. Necesitamos Su Espíritu para instruirnos en lo que la Palabra de Dios significa y para poder someternos a ella y obedecerla.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Aquí Nancy está continuando con la serie llamada, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Algunas de ustedes tal vez estén familiarizadas con la investigación que hace George Barna sobre la religión en los Estados Unidos. Una de las cosas que él ha venido hablando desde hace unos años que ha sido de gran preocupación para mi corazón es todo este asunto del analfabetismo Bíblico—personas que se llaman cristianas, se consideran seguidores de Cristo, pero que no conocen la Palabra de Dios.

No sé si ha habido un momento en mi vida, que es más de la mitad de un siglo ahora, en que la alfabetización bíblica haya estado tan en baja como lo está hoy. Un informe reciente de Barna sobre los resultados de sus investigaciones, hablaba que el conocimiento bíblico no es una realidad en los EEUU ni tampoco una meta. Él dijo:

“La lectura de la Biblia se ha convertido en el equivalente religioso de una cuña periodística. Cuando la gente lee la Biblia, por lo general al abrirla, lee un breve pasaje sin prestar atención al contexto, y considera la idea principal o sentimiento que el pasaje proveyó. Si se sienten cómodos con ella, lo aceptan, pero de lo contrario, lo consideran interesante pero irrelevante para su vida, y siguen hacia adelante.

Sorprendentemente, existe poco crecimiento evidente en cuanto a la comprensión que tienen las personas de los temas fundamentales de las Escrituras, e increíblemente muy poco interés en la profundización de su conocimiento y en la aplicación de los principios bíblicos.”

Estas fueron sus conclusiones como resultado de encuestar a miles de personas acerca de lectura de la Biblia. Él dice:

“Al momento de llegar a los 13 ó 14 años de edad, la mayoría de los estadounidenses consideran que ya conocen todo lo importante o de valor que la Biblia tiene que enseñar y ya no están interesados ​​en aprender más contenido de las Escrituras. En una cultura movida por el deseo de recibir valor, incrementar la enseñanza de la Biblia no se ve generalmente como un ejercicio en la provisión de dicho valor”.

¿Captaste eso? La gente dice que si tiene un valor inmediato para mí  lo quiero, pero cuando a la edad de trece o catorce años ya creo que he captado todo lo que puedo extraer de allí, aprender o leer más no es una prioridad  para mí porque no encuentro valor alguno en ello.

Pues bien, esta forma de pensar es lo que está dando lugar, dentro de nuestras vidas, a los tiempos de menos moralidad,  menos sabiduría, menos sentido común, menos virtud, entre los cristianos o los llamados cristianos en nuestras iglesias.

La carencia de conocimiento de la Palabra de Dios—ni hablar de su aplicación, de ponerla por obra o de compartirla con otros—el conocimiento y entendimiento de la Palabra de Dios y de los caminos de Dios es tan abismalmente bajo, que las personas están dirigiendo sus vidas, están viviendo  sus vidas, están tomando decisiones, están haciendo vida de iglesia sin hacer referencia al manual de Aquél que nos creó, que nos formó, que hizo la familia, que hizo la iglesia, y nos dice cómo todas estas cosas deben funcionar.

Ahora bien, sería fácil para mí quejarme de esto—y algunos de ustedes pensarán que  lo acabo de hacer— pero mi interés no es tanto quejarme como asombrarme acerca de  las maravillas de la Palabra de Dios. Y rogarte,  suplicarte, hacerte un llamado a que este año conozcas la Palabra de Dios como nunca antes. Si ya estás leyendo la Palabra de Dios todos los días, quiero animarte a que leas más.

Yo estaba con alguien la semana pasada, un predicador itinerante que está viajando por todo el mundo. Si yo tuviese el itinerario de este hombre, estaría en un estado permanente de desfase de horario. Él viaja todo el tiempo, predicando en todas partes, y él me estaba diciendo acerca de cómo él lee el Antiguo Testamento seis veces al año y el Nuevo Testamento todos los meses. Lo miré y le dije: «¿Cuánto tiempo te lleva hacer eso?» Él me dijo: «Dos horas todos los días.» Él escucha la Biblia en un CD y sigue el audio al mismo tiempo leyendo en su Biblia.

Ahora, algunas de ustedes estarán diciendo que no hay manera de que uno pudiera tomarse dos horas para esto. Bueno, tal vez no puedas. Pero, ¿Qué puedes hacer? Si ya estás leyendo la Palabra de Dios todos los días, pídele a Dios que te muestre cómo podrías leer más. Y si no estás leyendo la Biblia constantemente, sino que la estás leyendo de forma esporádica, entonces haz el propósito de leerla regularmente.

Algunas de ustedes no leen la Biblia en lo absoluto. De seguro tienes que despolvarla para llevarla a la iglesia (si es que la llevas a la iglesia). Así que donde quieras que estés, pídele a Dios que te lleve más lejos en tu caminar este añoY te estoy desafiando a que leas la Biblia todos los días durante este año 2014.

Es la mayor pieza de sabiduría o el mejor consejo que podría darte a medida que comienzas este año. Si lo haces, dentro de un año, estarás agradecida de haberlo hecho. Tu vida no será la misma.

Ahora, es más que leer. La lectura por sí sola no es suficiente, y estamos hablando de esto en esta serie. Pero lo menos que puedes hacer es leerla. Todas las demás cosas —obedecerla, meditarla, compartirla con otros—no lo podrás hacer a menos que no la estés leyendo.

Hoy, quiero concentrarme en dos conceptos. No sabía bien dónde ubicarlos en esta serie, así que solo voy a ponerlos aquí. Solo quiero desafiar tu pensamiento en estas dos áreas.

La primera es en relación a la meditación—la meditación de la Palabra de Dios. James Montgomery Boice ha escrito un gran comentario sobre los Salmos que fue muy útil para mí en la preparación de esta serie sobre el Salmo 119, él dijo,

“La meditación es recordar lo que hemos aprendido de memoria y luego, volverlo a pensar en nuestras mentes una y otra vez para ver la más completa implicación y aplicación de la verdad.”1

Es una definición útil. Es recordar lo que hemos aprendido de memoria. Así que primero lo lees—lo memorizas. No tienes que memorizar toda la Biblia para meditar en ella. Pero tomas una parte, un versículo, una frase, una palabra, una estrofa, un capítulo, o un pequeño libro de la Biblia tal vez. Memorízalo, léelo una y otra y otra y otra vez. Mientras lo haces, le estás dando vueltas y vueltas en tu mente para ver las más amplias implicaciones y aplicaciones de la verdad.

Estás examinando. Es como cuando ves a un joyero que toma un diamante y lo mira desde todos los ángulos bajo luces diferentes que tratan de ver las diferentes facetas y las formas como brilla.

El múltiple esplendor de las maravillas de la Palabra de Dios es tan magnífico. La meditación en la Palabra de Dios  lo revelará a tu corazón. Ves este énfasis en la meditación durante todo el Salmo 119. Permíteme que lea algunos de esos versículos.

“Meditaré en tus preceptos y fijaré mis ojos en tus caminos.” (Versículo 15)

Otra forma de describir la meditación consiste en fijar mis ojos en ella.

“Levantaré mis manos a tus mandamientos, los cuales amo, y meditaré en tus estatutos.” (Versículo 48)

“¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” (Versículo 97)

“Tengo más discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación.” (Versículo 99)

“Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, [¿Y qué es lo que hace? ¿contar ovejas? ¡No!] Meditar en tu palabra”. (Versículo 148)

No sé si es porque el salmista no podía dormir, o porque estaba tan entusiasmado con la Palabra de Dios que él solo quería estar despierto y meditar. Lo que sea que haya sido, él solo quería meditar en la Palabra de Dios.

La palabra meditación —que has escuchado una y otra vez aquí, es la palabra hebrea que significa «reflexionar, considerar, pensar en algo». Comunica la idea de pensar y pensar acerca algo en tu mente, ensayándolo una y otra vez,  ya sea internamente, reflexionando sobre ello en silencio, o recitándola en voz alta con otros, comentándola con otros. La meditación interna o hablar de ella con otras personas—son diferentes formas de meditar en la Palabra de Dios.

A mi me gusta caminar con una compañera. Y he tenido muchas a lo largo de los años y una de las cosas que me gusta hacer cuando estoy preparando una serie como esta. . . Estaba caminando con una amiga  en la última semana, y estuvimos hablando de estos temas. Le hablo de lo que estoy preparando para enseñar. Estoy meditando en eso. Lo estoy meditando una y otra vez en mi mente.

Algo que he estado meditando mientras he estado preparando esta serie es todas las veces que el salmista habla acerca de deleitarse en las leyes de Dios. La gente no se deleita en las leyes en general. ¿Cómo se deleitaba en las leyes de Dios y por qué? He estado reflexionando en esto. He estado meditando en ello. ¿Qué significa eso? ¿Cómo se llega a gozar de las leyes de Dios? Si no te gozas o te deleitas en las leyes de Dios, ¿por qué no lo haces? He estado meditando sobre eso. Lo he estado pensando. Estoy reflexionando sobre esto conmigo misma. Lo estoy ponderando y hablando con los demás. Eso es meditación.

«Abre mis ojos», dice el salmista en el versículo 18, «para que pueda contemplar las maravillas de tu ley.» Esa palabra ‘contemplar’ significa «fijar sus ojos en ella,  pensar en ello, para contemplarla, para prestarle atención». Significa mirar fijamente algo. No es solo un vistazo sobre la Palabra de Dios. Se trata de fijar la mirada en un versículo, o en una palabra, o un pasaje, o un concepto en la Palabra de Dios.

“Los impíos me esperan para destruirme; tus testimonios consideraré.” (Versículo 95)

Medito sobre esto. Fijo los ojos ello. Lo observo. Ahora en el Salmo 119, vemos que la meditación en la Palabra de Dios está destinada a ser una forma de vida—algo que hacemos todo el tiempo, no solo en nuestro tiempo de quietud, o ese tiempo destinado a la meditación de la Palabra de Dios. Pero se supone que es algo que hacemos todo el tiempo. Te acodarás en Josué, el capítulo 1, la Escritura dice que si meditamos sobre la Palabra de Dios día y noche, vamos a prosperar en todo lo que hagamos. Medita en el día y en la noche en la  Palabra de Dios.

El Salmo 1 habla acerca de meditar en la Palabra de Dios todo el tiempo. Esto mismo lo ves en el Salmo 119. Mira el versículo 55 por ejemplo.

“Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh SEÑOR, y guardo tu ley.”

Pensar en el carácter de Dios y en Su Nombre y en Sus caminos — no solo durante el día, sino también en la noche.

“A medianoche me levantaré para darte gracias por tus justas ordenanzas.” (Versículo 62)

Yo tenía huéspedes ayer por la noche, y uno de ellos llegó  temprano en la noche. Pero dos universitarias no llegaron a casa hasta después de la medianoche. Creo que fue alrededor de las 12:30. Bajé las escaleras. Yo todavía estaba terminando de prepararme para hoy. Uno de los invitados dijo: «Oh, pensé que estabas siguiendo el Salmo 119, cuando dice,  “A medianoche me levanto para alabarte, a causa de tus justas ordenanzas”. Y yo pensé, ‘no, me levanté para ver a los huéspedes que llegaban’. Bueno, pues la idea de este salmo no es esa; es más bien levantarse porque deseas despertarte para pensar acerca de las ordenanzas de Dios y alabarlo.

“Me anticipo al alba y clamo; en tus palabras espero.” (Versículo 147)

Realmente, pienso que el salmista tenía problemas con el insomnio o algo parecido, pero es interesante cuántas veces él habla de meditar sobre las maneras de Dios durante la noche. “Yo espero en tus palabras”.

“Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, para meditar en tu palabra.” (Versículo 148)

Y el versículo 164, cubre el resto del día:

“Siete veces al día te alabo, a causa de tus justas ordenanzas.”

No creo que eso significaba que establecía una alarma—que dividiera el día en siete períodos y que la alarma se disparara cuando fuera el tiempo—aunque eso no es una mala idea. Y si tienes un teléfono inteligente o una alarma en el reloj o lo que sea para establecer los tiempos para detenerte y meditar en la Palabra de Dios, no sería mala idea. Pero el siete es el número de la perfección, es el número que implica que algo está completo. Y creo que probablemente lo que él se refiere en realidad ‘es todo el tiempo, todo el día, cada vez que tengo la oportunidad’: «Yo te alabo por Tus justas ordenanzas, por tus normas por tus reglas. Estoy pensando en Tus caminos». De eso se trata la meditación.

Algunas de ustedes están familiarizadas con el comentario de Matthew Henry de la Biblia. Es un gran recurso. Él era un comentarista puritano. Tenía un padre piadoso llamado Philip Henry, que vivió a mediados de los años 1600. Y al hablar de su padre, Philip Henry, Matthew dijo:

“Cuando me exhortaba a estudiar las Escrituras, mi padre me aconsejaba tomar un versículo del Salmo 119 cada mañana para meditarlo, y así ir sobre el Salmo dos veces al año”.

Así que su padre le dijo que tomara un versículo del Salmo 119 por la mañana, y que meditara en este versículo durante el día. Haciéndolo de esa forma estarás yendo a través del Salmo 119 dos veces al año. Y su padre dijo que,

“esto te enamorará del resto de la Escritura”; y solía decir; “Crecemos en gracia a medida que crecemos en el amor por la Palabra”.

¿Tú quieres amar la Palabra de Dios? Medita en el Salmo 119. Simplemente comienza a hacerlo. Medita sobre el salmo; tal vez un versículo al día, quizás léelo todos los días por varias semanas consecutivas. Solo te tomará 15 minutos leerlo completo. A medida que tu amor por la Palabra de Dios aumente, crecerás en gracia en todas las áreas de tu vida. La meditación comienza con la lectura, la lectura de la Palabra de Dios.

Me encanta esta cita de J.C. Ryle. Él dijo: «Dale a la Biblia el honor, que se merece cada día de tu vida. Si vas a leer, lee la Biblia primero que cualquier otra cosa.”

Mi papá vivía este principio. Él decía unas frases, pequeñas frases. Una de ellas era: «Si no hay lectura de la Biblia, no hay desayuno.» Y él era un hombre que tenía que tomar el desayuno—a las ocho de la mañana. Así que él iba a la Palabra antes del desayuno. Pero también tenía este hábito personal particular de no leer nada más en el día antes de leer la Palabra de Dios. Eso es lo que James C. Ryle dijo, “leas lo que leas, que primero sea la Palabra de Dios”.

Ahora, en este desafío que estamos dando este año, no estoy diciendo cuándo leer la Palabra de Dios. Creo que empezar el día con la Palabra de Dios es un gran hábito. Pero tal vez sea mejor para ti, cuando tus hijos estén durmiendo la siesta o cuando llegues a casa del trabajo. Eso sí, no trates de leer la Palabra de Dios cuando estés agotada al final del día o te dormirás y no podrás extraer mucho de ella.

Pero la meditación va más allá de la lectura. Se inicia ahí, pero va más allá. Y aquí hay tres preguntas que debes hacerte cuando estés meditando en un pasaje de la Escritura.

• Número uno: ¿Qué nos dice este pasaje acerca de Dios? ¿Qué dice acerca de quién es Él y acerca de lo que Él hace?

• Número dos: ¿Qué dice este texto acerca de nosotros los seres humanos? ¿Qué dice esto acerca de la gente? ¿Cómo deberíamos ser y  qué ha fallado?

• El número tres: ¿Qué ha hecho Dios acerca de esto y qué es lo que espera de nosotros a la luz de lo que Él ha hecho?

Así que tienes: ¿Quién es Dios? ¿Quiénes somos nosotros? ¿Cuál es nuestra condición caída? ¿Y qué hace la gracia de Dios para resolver nuestra condición caída? Una manera útil de pensar acerca de la meditación de la Palabra de Dios.

Es muy importante que no aceleremos nuestra lectura de la Biblia. Mi padre, que puso tal énfasis en la lectura de la Biblia en nuestra casa, solía decir que había dos cosas que nunca se debían leer con velocidad. Y él quería que aprendiéramos la lectura rápida—incluso nos hizo tomar un curso para aprender a leer rápido. Sin embargo, nos advirtió sobre dos cosas que no debíamos leer con velocidad: una eran las cartas de amor, y la otra era la Biblia. La Biblia es la carta de amor de Dios. Así que no corras a través de la Biblia.

A veces, me encanta ir a un ritmo más rápido, pero asegúrate de que también estás tomando tiempo para meditar en porciones más pequeñas para reflexionar sobre ello. Me encanta lo que Spurgeon dice acerca de esto. Él dice: «¡Oh, sumergirse en un texto de la Escritura, y dejar que sea aspirado por tu alma, hasta que se sature tu corazón!»

Ahora bien, en los pocos minutos que nos quedan, quiero referirme a otro punto. Yo no sabía dónde meter esto, así que lo estoy pegando aquí. Simplemente creo que es realmente importante. Es otro punto que surge del Salmo 119. Y es que debemos recordar que necesitamos la ayuda de Dios para leer, estudiar, meditar, obedecer Su Palabra. No podemos hacerlo por nuestra cuenta, no podemos guardar Su ley por nuestra cuenta, no podemos conocer Su Palabra por nosotras mismas. Necesitamos Su ayuda, necesitamos Su gracia, necesitamos Su Espíritu para instruirnos en lo que la Palabra de Dios significa y para podernos someter a ella.

No es suficiente solo leer la Palabra de Dios. Estoy pensando acerca de un famoso ateo—seguramente has leído sus libros—que en realidad conoce muy bien la Escritura. Él ha estado realmente interesado en la lectura de la Biblia. Pero él es un ateo. No tiene luz. Él no tiene el Espíritu de Dios que hace que Cristo sea real para él en la Palabra.

Necesitamos un maestro mientras leemos la Palabra de Dios. Y tenemos el mejor maestro, porque tenemos el autor, el Espíritu Santo para que nos explique qué significa la palabra—y nos ayuda a internalizarla y a personalizarla. Y Dios usa a otros maestros en nuestras vidas. Él usa a tu pastor. Él puede utilizar un programa como Aviva Nuestros Corazones. Pero ten en cuenta que no hay maestro como el Espíritu Santo. Así que no te hagas adicta a mi enseñanza o a la enseñanza de John MacArthur o Alistair Begg, o James MacDonald o Kay Arthur o Beth Moore. Hay un montón de grandes maestros de la Biblia. Yo quiero ser una maestra buena y una maestra útil de la Biblia, pero yo no quiero que dependas de mí para tu aprendizaje. Quiero que dependas del Espíritu Santo de la misma manera que lo debo hacer yo cuando la estoy estudiando.

Ha sido interesante que a través de todo el Salmo 119 tenemos diez referencias o peticiones de que Dios enseñe Su Palabra.

“Bendito tú, oh SEÑOR; enséñame tus estatutos.” (Versículo 12)

“Quita de mí el camino de la mentira, y en tu bondad concédeme tu ley.” (Versículo 29)

“Enséñame, oh SEÑOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. “(Versículo 33)

“Te ruego aceptes las ofrendas voluntarias de mi boca, oh SEÑOR, y enséñame tus ordenanzas.” (Versículo 108)

¿No sería esta una gran oración para orar antes de ir a la iglesia? O, cuando estás de camino a la iglesia? «Acepta mis ofrendas voluntarias de alabanza, oh Jehová, y enséñame tus caminos».

“Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo, y enséñame tus estatutos.” (Versículo 135)

“Hazme entender el camino de tus preceptos, y meditaré en tus maravillas.” (Versículo 27)

“Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.”  (Versículo 34)

Estos versículos y otros comunican un sentido de dependencia de Dios. Necesitamos de Él para que nos ayude, para que nos de un hambre por la Palabra y para que nos la enseñe, para que nos ayude a entenderla, para que nos de deseo y anhelo por ella. Necesitamos el Espíritu Santo para todo eso. Así que Pídele a Dios que te enseñe.

Muy a menudo cuando voy a la Palabra de Dios en mi momento de quietud, tengo una oración que he orado muchas veces en los últimos años. Viene de varios versículos de la Escritura.

«Abre mis ojos para que pueda ver las maravillas de Tu ley. Dame entendimiento y guardaré Tu ley y la obedeceré con todo mi corazón. Muéstrame Tus caminos, Señor, enséñame Tus sendas. Guíame en Tu verdad y enséñame. Porque Tú eres Dios, mi Salvador, y mi esperanza está en Ti todo el día. Enséñame lo que no puedo ver. Si he cometido iniquidad, no lo haré más».

Esta es una oración que usualmente oro antes de abrir la Palabra de Dios. Estoy diciendo, Señor, necesito que me enseñes y que me ayudes a obedecerte.

Leslie: ¿Cómo diferiría este año 2014 de los años anteriores si pasaras un tiempo cada día leyendo la Biblia? Bueno, Nancy Leigh DeMoss te ha extendido un reto en esta serie, Vivifícame conforme a Tu Palabra. Y Nancy, una gran cantidad de oyentes ha respondido ya a este reto.

Nancy: Y oro que muchas más lo hagan; que nos dejen saber que han aceptado este desafío de leer la Biblia durante todo este año.

Te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás una gran variedad de recursos que te ayudarán a profundizar en la Palabra de Dios, a entenderla y hacerla parte integral de tu vida.

Cuando nos visites, también encontrarás algunos planes de lectura que te ayudarán en tu lectura este año. También encontrarás unas hojas descargables para que puedas imprimirlas y usarlas para escribir lo que Dios te va enseñando y hablando a través de Su Palabra.

Leslie: Hemos estado estudiando el capítulo más largo en la Biblia durante esta serie, y la misma ha producido gran impacto en algunas de nuestras oyentes. Descubre cómo han respondido sobre este capítulo. Por favor, regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 C. H. Spurgeon. Treasury of David, p. 510.

 Psalm 119 in Song. Susie H. Kimbrough.

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Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

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Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 7/10 – Nueve maneras de responder a la Palabra de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 7/10 – Nueve maneras de responder a la Palabra de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/nueve-maneras-de-responder-la-palabra-de-dios/

Leslie Basham: El Salmo 119 menciona la importancia de guardar la Palabra de Dios. De hecho, lo menciona 29 veces. Nancy Leigh DeMoss dice que esto significa que necesitamos prestar atención.

Nancy Leigh DeMoss: ¿No crees que si Dios dice veinte y nueve veces en un capítulo que necesitamos guardar Su Palabra, debemos  de obedecer Su Palabra? Me hace preguntarme, ¿cuántas cosas yo sé de la Palabra de Dios que no estoy obedeciendo?

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Aquí está Nancy en la Serie Vivifícame conforme a Tu Palabra, reflexiones sobre el Salmo 119.

Nancy: Hace poco me topé con un artículo en un blog escrito por mi amigo Randy Alcorn. Tú probablemente has escuchado ese nombre. Es un autor fabuloso y tiene un corazón grande para el Señor. Quiero leerte un segmento un poco largo de ese artículo porque refleja algo que está en mi corazón ahora que estamos invitando al reto de la lectura diaria de la Biblia en este nuevo año que se inicia. Randy dijo,

“Vivimos en una cultura que está saturada con opciones de entretenimiento. Los hombres jóvenes están creciendo consumidos por juegos de vídeo y otros medios de comunicación que se han convertido en sustitutos de la lectura. Hay una tasa de analfabetismo funcional en nuestra cultura, quiere decir que estos jóvenes pueden leer, pero no lo hacen—ellos leen Facebook pero no leen nada serio.

Me preocupa que haya tanta gente joven creciendo—particularmente muchos hombres jóvenes—quienes, por no ser lectores, no serán lectores de la Palabra de Dios. Un día no muy lejano ellos estarán dirigiendo nuestras iglesias, y muchos de ellos no conocerán las Escrituras.”

Sólo quiero decir que no hay muchos hombres jóvenes escuchando este programa, pero sí hay muchas mamás y abuelas que tienen hijos e hijas. Solo quiero animarlas a hacer que sus hijos lean, que lean. Si Dios nos dio Su Palabra, es para ser leída. Si las personas no disfrutan leer, no van a disfrutar leer la Palabra de Dios. Así que esta es una exhortación para aquellas de ustedes que tienen jóvenes en sus casas.

Es tan triste para mí pensar cómo aun en nuestras mejores iglesias tan pocas personas realmente conocen la Palabra de Dios, y eso se refleja en la forma que ellos piensan acerca de todo: acerca de la política, acerca de los negocios, de las carreras, la educación, las relaciones, y el matrimonio. Se refleja en la forma que piensan y en la forma en que viven; no están anclados en una cosmovisión bíblica.

Randy concluye este artículo diciendo,

“Todavía hay personas que están estudiando y se sienten hambrientos por la Palabra de Dios. Eso motiva y es bueno [y es la razón por la que muchas de ustedes escuchan este programa regularmente]. Pero también hay muchas personas que no están estudiando ni leyendo. Y eso es desesperanzador”.

Y esa es la razón por la que estamos lanzando este reto de la Lectura Diaria de la Biblia al inicio de este año 2014. Si ya te cansaste de escucharme hablar sobre esto, lamento decir que voy a continuar hablando sobre eso porque es algo que ocupa mi corazón, el lograr que la gente lea las Escrituras.

Así que, lee la Biblia cada día. Por eso es que estamos hablando sobre el Salmo 119 en esta serie que da inicio al año. Es un salmo grandioso y extenso, sobre la gloria y el esplendor de la Palabra de Dios.

Así que, a medida que vemos el Salmo 119 en el día de hoy, quiero intentar lo imposible, que es enseñar nueve puntos en el tiempo que nos resta. Algunas de las que ya han estado un tiempo con nosotros saben que yo pudiera extender esos nueve puntos a nueve programas completos o incluso más. Pero quiero intentar mostrar, a partir del Salmo 119, nueve maneras diferentes de responder a la Palabra de Dios.

Hemos hablado de las bendiciones que vienen cuando leemos la Palabra de Dios. Ahora quiero hablar sobre diferentes formas que nosotras podemos responder a la Palabra de Dios, formas en las que deberíamos responder a la Palabra de Dios. Voy a mencionar estas diversas formas brevemente, pero invertiré un poco más de tiempo en una o dos de ellas.

La primera es que necesitamos aprender la Palabra de Dios. Esto aparece varias veces:

“Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios.” (versículo 7)

“Bueno es para mi ser afligido, para que aprenda tus estatutos.” (versículo 71)

“Tus manos me hicieron y me formaron; dame entendimiento para que aprenda tus mandamientos.” (versículo 73)

“Yo soy tu siervo, dame entendimiento para que conozca tus testimonios.” (versículo 125)

Aprender la Palabra de Dios es conocerla.

Escúchame, no puedes obedecer o aplicar lo que no conoces. Así que este es el punto de partida. Esta es una de las razones por las que muchas personas no obedecen la Palabra de Dios, porque no conocen la Palabra de Dios. A mí me gustaría mostrarles algunas de las correspondencias que recibimos aquí en Aviva Nuestros Corazones de gente cuyas vidas están irremediablemente inmersas en todo tipo de comportamientos, patrones, pecados y desafíos porque no conocen la Palabra de Dios.

Ahora, veremos que conocer la Palabra de Dios no es suficiente, pero ciertamente es un punto de partida. La fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios. No puedes creer, no puedes actuar basándote en lo que no conoces. Así que esta es una de las razones por la que quizás no estás creciendo.

No te estoy diciendo que este año tienes que convertirte en una maestra de la Palabra de Dios, solo te estoy diciendo, “¡Léela! ¡Léela!”. Conócela. Si nunca antes has leído Números y Deuteronomio, te vas a sorprender. Ahí hay cosas grandiosas y aún las cosas que no puedes entender, son grandiosas. Y esto alimentará y nutrirá tu alma. Apréndela. Conócela.

Número dos: Busca la Palabra de Dios. Busca a Dios que es el Autor de Su Palabra.

“Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.” (versículo 10)

“Y andaré en libertad, porque busco tus preceptos.” (versículo 45)

No entraré en toda una sesión sobre lo que significa buscar al Señor y Su Palabra, pero ciertamente implica que es algo intencional, que estás siendo proactiva acerca de esto.

Número tres: Escoge los caminos de Dios. Escoge Su verdad y dispón tu corazón a seguir Sus caminos. Encontrarás que estas dos cosas van a la par en el Salmo 119.  Por ejemplo el versículo 34 dice,

“Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.”

Una vez más vemos la intención expresa de escoger los caminos de Dios.

“Pronta esté tu mano a socorrerme, porque tus preceptos he escogido.” (versículo. 173)

Nosotras debemos escoger la Palabra de Dios.

Número cuatro: Recuerda la Palabra de Dios. Y el otro lado de esa moneda, y lo agruparé todo en este número cuatro, no olvides la Palabra de Dios. Vemos estos dos conceptos a través de todo el salmo.

“Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, oh SENOR, y me consuelo.” (versículo 52)

Esa palabra “me acuerdo” significa “recolectar, traer a la memoria, reflexionar acerca de algo”. Me acuerdo de tus ordenanzas. Y luego inversamente, en el versículo 16,

“Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra.”

Te digo algo: he estado intentando memorizar porciones del Salmo 119, porque yo quiero recordar la Palabra de Dios. Y yo no sé qué me pasa, pero algunas veces cuando llego al versículo 16 una y otra vez veo que no puedo recordar ese versículo. Y ese es el que dice “yo no olvidaré tu palabra”. Y yo sólo me río de mi misma y digo, “Oh si, es ese mismo que habla de recordar la Palabra de Dios”.

“Jamás me olvidaré de tus preceptos, porque por ellos me has vivificado.” (versículo 93)

“Pequeño soy y despreciado, mas no me olvido de tus preceptos.” (versículo 141)

Al hablar de recordar la Palabra de Dios, es un buen momento para mencionar la memorización de las Escrituras. Nosotros tenemos un plan de memorización de las Escrituras aquí en Aviva Nuestros Corazones. Si estás interesada en conocer más sobre esto visita nuestra pagina web AvivaNuestrosCorazones.com. Pero querrás recordar la Palabra de Dios, recuérdala siempre.

Número cinco: otra respuesta es que nosotras debemos volvernos a la Palabra de Dios en vez de alejarnos de ella. Escucha estos versículos:

“Los soberbios me insultaron en gran manera, sin embargo, no me he apartado de tu ley.”(versículo 51)

“No me he desviado de tus ordenanzas, porque tú me has enseñado.” (versículo 102)

“Los impíos me han tendido lazo, pero no me he desviado de tus preceptos.” (versículo 110) [Para no alejarme de tu ley]

“Consideré mis caminos, y volví mis pasos a tus testimonios.” (versículo 59)

Como dijimos en la última sesión, ese es un versículo que habla de arrepentimiento. Habla de considerar mis caminos y luego volver mis pasos hacia los decretos de Dios. Si yo he estado yendo en otra dirección, me doy la vuelta y me dirijo hacia Dios. Así que vuélvete hacia los caminos de Dios en vez de alejarte de ellos.

Número seis: ¡Canta!

“Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación.” (versículo 54)

Cuando leo ese versículo pienso en dos personajes del Nuevo Testamento en dos recuentos distintos. El primero es el de  Pablo y Silas en Hechos capítulo 16 cantando en una prisión en Filipos. Estaban cantando himnos a Dios a medianoche cuando habían sido golpeados, perseguidos y torturados por su fe. Ellos estaban cantando himnos, “Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación”.

Y luego pienso en esa escena al final de la última cena antes de que Jesús saliera camino a Getsmaní para luego ir a la cruz. Las Escrituras nos dicen que ellos cantaron un himno y luego salieron. Ellos probablemente cantaron un himno de los Salmos. “Cánticos son para mí tus estatutos en la casa de mi peregrinación”.

“Que cante mi lengua de tu palabra, porque todos tus mandamientos son justicia.” (versículo 172)

Hace poco tiempo me encontré con un recurso muy bueno. Se trataba de una mujer que quería memorizar el Salmo 119 con sus dos hijos más pequeños. Ella es músico, y escribió una canción para cada una de las ventidos estrofas de ocho versículos cada una del Salmo 119. Usó melodías pegajosas. Es una buena forma de memorizar las Escrituras.

Ella usó esto para ayudar a sus hijos a memorizar el Salmo 119. Tal vez has escuchado la frase que dice “Lo que se aprende en canción se recuerda por montón”. Ahora bien, no tienes que cantar el Salmo 119, pero canta canciones que traigan a tu mente la Palabra de Dios, los caminos de Dios. Canta Su palabra porque todos sus mandamientos son justos.

Número siete: otra respuesta a la Palabra de Dios es meditar en la Palabra de Dios. Ahora, sólo quiero mencionar este punto rápidamente porque quiero durar la mayor parte de una sesión en nuestro próximo programa hablando acerca de la meditación. Pero solo algunos versículos:

“Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos.” (versículo 15)

“¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” (versículo 97)

Vamos a volver a esto porque es una forma clave en la que debemos responder a la Palabra de Dios.

Número ocho: Y realmente quiero detenerme en este concepto por un tiempito. Nosotras debemos guardar la Palabra de DiosCreo que es veinte nueve veces, si conté correctamente, que el Salmo 119 habla de guardar la Palabra de Dios. No solo conocerla, pero guardarla, obedecerla. Es la idea de guardar un pacto. Estamos en una relación de pacto con Dios. Él guarda Su pacto con nosotras, y nos llama a nosotras a guardar ese Pacto con Él.

“Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan!” (versículo 2)

“Tú has ordenado tus preceptos, para que los guardemos con diligencia.’ (versículo 4)

‘Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!” (versículo 5)

“Tus estatutos guardaré; no me dejes en completo desamparo.” (versículo 8)

“Enséñame, oh SENOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin.” (versículo 33)

“Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.” (versículo 34)

“Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh SENOR, y guardo tu ley.” (versículo 55)

“Esto se ha hecho parte de mi: guardar tus preceptos.” (versículo 56)

“El SEÑOR es mi porción; he prometido guardar tus palabras.” (versículo 57)

“Me apresuré y no me tardé en guardar tus mandamientos.” (versículo 60)

“Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos.” (versículo 63)

“Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra.” (versículo 67)

“Los soberbios han forjado mentira contra mí, pero de todo corazón guardaré tus preceptos.” (versículo 69)

“Mi alma guarda tus testimonios, y en gran manera los amo.” (versículo. 167)

“Guardo tus preceptos y tus testimonios, porque todos mis caminos están delante de ti.” (versículo 168)

Ahora, tal vez estés pensando, “¿Podías haber leído solo uno de esos versículos y hubieras logrado establecer el punto? ¿Por qué leer todos estos versículos?” Bueno, no leí los veinte y nueve. Pero tú sí necesitas leer los veinte y nueve. ¿No crees que si Dios dice veinte y nueve veces en un capítulo que necesitamos guardar Su Palabra, que debemos obedecer Su Palabra?

Esto me hace preguntarme, ¿cuántas cosas yo sé de la Palabra de Dios que no estoy haciendo? ¿Cuántas relaciones rotas tengo que no he tomado la iniciativa de restaurar? Yo sé que la Palabra de Dios dice que debo perdonar. ¿Dónde estoy guardando amargura en mi corazón? Yo conozco la Palabra de Dios; ¿La estoy guardando?  No es suficiente con solo conocerla.

Tener un corazón dispuesto a obedecer la Palabra de Dios es una evidencia de que le pertenecemos. Para un hijo de Dios, la obediencia no es una carga, es un deleite. Y nota que no estamos solamente hablando de comportamiento aquí. Estamos hablando de obedecer a Dios con todo nuestro corazón. Se trata de obediencia de corazón; de tener un corazón recto. Y leemos eso siete veces en el Salmo 119.

Tenemos un compromiso de guardar el Pacto de Dios, recuerda esto: Es nuestra respuesta racional a Su carácter guardador de pactos. ¿Recuerdas Éxodo capítulo 34? Si has leído Éxodo—si no lo has leído estarás leyéndolo en este año estoy segura. Dice “Él es un Dios que guarda misericordia a millares”. Él guarda Su pacto. Cuando Él entra en una relación de pacto con nosotras, una de las marcas de que estamos en ese pacto con Él es que tenemos un corazón dispuesto a guardar Su Palabra.

Pero déjame recordarte, y he intentado decir esto repetidas veces a través de esta serie porque estamos enfocándonos mucho en la ley del Antiguo Testamento…  Necesitamos ver el contexto completo de todas las Escrituras, las cuales nos recuerdan que solo Cristo pudo guardar perfectamente la ley de Dios. Y es por esto que necesitamos Su gracia que nos salva y el poder de Su Santo Espíritu que nos capacita para hacer lo que no podemos hacer apartadas de Su poder.

No podemos guardar la Palabra de Dios, no podemos obedecer esto, no podemos hacer lo que dice el Salmo 119 veinte y nueve veces. No podemos guardar la palabra de Dios a menos que Dios nos guarde a nosotras. Y gracias a Dios que Él si nos guarda. Judas 24 dice, “Y a aquel que es poderoso para guardarnos sin caída…” Él nos guarda para que nosotras podamos guardar Su Palabra.

Jesus oró en Juan capítulo 17,

“Padre Santo, guárdalos en tu nombre…y los guardé…guardalos del maligno.” (vv. 11, 12, 15)

Él nos guarda, Él vive en nosotros y es por eso que podemos guardar Su ley.

Y entonces un concepto más, el número nueve, nuestra respuesta a la Palabra de Dios : debemos compartirla con otros.

“He contado con mis labios de todas las ordenanzas de tu boca.” (versículo 13)

“Hablaré también de tus testimonios delante de reyes, y no me avergonzaré.” (versículo 46)

El Salmo 119 es un salmo muy personal. Lo escribió un salmista que usa la palabra “yo” una y otra vez. “Yo guardaré” “Yo obedeceré” “Yo…” Es entre él y Dios. Esta es una oración así que es una conversación de su alma con Dios. Es una caminata individual con Dios que por cierto es un recordatorio de que tú puedes caminar con Dios y Su Palabra aunque nadie más a tu alrededor lo esté haciendo.

Pero también hay un sentido corporativo en el salmo; una dimension corporativa que sale a relucir varias veces en el Salmo 119. Quiero cerrar señalándote tres de esos versículos.

“Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos.” (versículo 63)

Este no es solo un caminar individual, es eso, pero es también un caminar con creyentes que piensan y sienten igual también. El salmista piensa en otros que como él tenían un corazón dispuesto a guardar la Palabra de Dios. Es un recordatorio de que no estamos solas en este camino. Algunas veces puedes sentir que estás sola. Puede ser que seas la única persona creyente en tu familia o en tu lugar de trabajo. Puedes sentir que eres la única persona en tu iglesia que tiene un corazón comprometido con seguir a Dios y Su Palabra, pero recuerda, hay otros. Hay otros que están contigo en este peregrinar, que le buscan, que están caminando el mismo camino. Tú eres parte de una comunidad de fe. Nos necesitamos unas a otras. Somos verdaderos seguidores de Cristo, “Compañero soy de todos los que te temen, y de los que guardan tus preceptos”

Los verdaderos seguidores de Cristo están caracterizados por un temor del Señor, por un corazón amante de Su Palabra y por un caminar obediente. Tenemos esas cosas en común independientemente de muchas otras diferencias que podamos tener, y somos atraídas hacia otros que son de una misma mente y un mismo corazón con nosotros.

Ahora mira el versículo 74,

“Que los que te temen, me vean y se alegren, porque espero en tu palabra.”

Cuando tú obedeces la Palabra de Dios, no solo tú eres bendecida sino que otros creyentes que te ven tomar la Palabra de Dios en serio son animados y retados. Ven el fruto de la Palabra de Dios en tu vida y su vida es bendecida como resultado de eso. “Que los que te temen me vean y se alegren, porque espero en tu palabra”. ¿La vida de quién será animada este año porque tú  has tomado la Palabra de Dios en serio, porque has esperado en la Palabra de Dios?

Y luego el versículo 79,

“Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.”

Creo que eso sugiere que nuestras vidas pueden hacer a otros hambrientos por la Palabra de Dios. ¿Quiénes quieren conocer a Dios mejor porque han estado alrededor tuyo? Y esa es la razón, por cierto, por la que quiero animarte a visitar AvivaNuestrosCorazones.com y dejar tu comentario. Es un lugar donde puedes interactuar con otras y compartir lo que Dios te está enseñando con personas que temen al Señor, y que aman Su palabra. Allí puedes involucrarte, compartir lo que estás aprendiendo.

El verano pasado hice un reto de leer la Biblia en 90 días y me uní a un pequeño grupo en Facebook que lo estaba haciendo junto conmigo. Nos hacíamos preguntas unas a otras. Recuerdo cuando una señora llegó a un pasaje en particular que era muy difícil de entender, ella dijo, “¡Explíquenme esto! ¿qué significa?” Y pudimos interactuar unas con otras. “Aquellos que aman al Señor hablaban frecuentemente de Él  unos con otros” dice Malaquías.  Así que hemos provisto un medio donde puedes hacer esto. Puedes interactuar con otras y compartir lo que Él te está enseñando.

Gracias, Gracias, Gracias Señor, por Tu Palabra. Wao, ¡es tan preciosa, tan preciada! Y queremos ser mujeres que buscan Tu Palabra, que la conocen, que la memorizan y meditan en ella, que se vuelven a ella, que la recuerdan, que cantan acerca de ella, que la eligen y ponen su corazón en ella. Queremos ser mujeres que guardan Tu palabra y la comparten de la abundancia de su corazones con otros.

Solo piensa en todas las cosas que hablamos cuando nos juntamos con otras personas. ¿No sería algo increíble que Tu Palabra sea una parte fundamental de lo que compartimos en nuestras redes sociales? ¿No sería grandioso que hagamos eso alrededor de Tu Palabra? Así que Señor, ayúdanos a no esperar que otros lo hagan sino a liderar el camino, a iniciar este camino. Que nuestras vidas dirijan a otros a tener hambre de Ti, oro en el nombre de Jesus, Amén.

Leslie: Esa es Nancy Leigh DeMoss en la serie Vivifícame conforme a Tu PalabraLa serie se basa en el Salmo 119. Nancy, tu mencionaste el foro al que las mujeres pueden unirse en AvivaNuestrosCorazones.com, y ese no es el único recurso que estamos haciendo disponible al animar a las mujeres a leer la Palabra de Dios en este año 2014 que recién inicia.

Nancy: Así mismo es, Leslie. Queremos hacer todo lo que podamos para animar a las personas en este reto de lectura bíblica diaria. Me siento tan apasionada por animar la gente a leer la Biblia cada día. Y en AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás toda una selección de planes de lectura de la Biblia que puedes evaluar. Elige el que mejor se acomode a tus necesidades, y luego puedes usarla para seguir ese plan en el transcurso de este año. También apreciaríamos que tomes un momento para dejarnos saber que aceptas este reto de leer la Biblia diariamente.

Leslie: A medida que te propones leer más la Biblia en el 2014, no necesariamente necesitas más fuerza de voluntad. ¿Qué es lo que necesitas entonces? Bueno, Nancy hablará sobre eso en el próximo programa de  Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

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Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 6/10 – No hay camino intermedio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 6/10 – No hay camino intermedio

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-hay-camino-intermedio/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice que es muy común encontrarse con gente que anda perdida por la vida, sin propósito alguno.

Nancy Leigh DeMoss: Muchas personas que están escuchando el sonido de mi voz en este programa de seguro van a caminar así durante este año que comienza—mirando hacia atrás con pesar, algunas con vergüenza, algunas quizás diciendo,  “¡cómo desperdicié el año pasado!” A ti te digo, no tienes por qué desperdiciar este año.

Leslie: Esto  es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Nancy continúa compartiendo enseñanzas basadas en el Salmo 119. La serie se llama Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Bueno, tal como hemos estado compartiendo en los últimos días, estamos animando a nuestras oyentes a tomar el reto de leer la Biblia diariamente este año.

Yo  imagino que, como hijas de Dios, tenemos la buena intención de hacerlo, pero a veces no tomamos la iniciativa ni hacemos el compromiso, no programamos estrategias con la intención de lograrlo.

Siendo la vida espiritual como es, no es factible simplemente seguir hacia adelante como por inercia. La realidad es que nunca permanecemos en el mismo lugar; si no estamos creciendo, estamos echando hacia atrás.

Así que, ¿Te gustaría crecer espiritualmente durante este año? ¿Te interesaría profundizar en tu relación con el SEÑOR?  ¿Te gustaría tener más de Su sabiduría? ¿Te gustaría tener más de Su sabiduría, más de Su gracia, más de Su poder, más de Su presencia en tu vida?

De acuerdo, si respondes, “No,”  entonces te pregunto, “¿Realmente conoces al SEÑOR?” Pero si me respondes, “Sí”, entonces te pido, por favor, que te propongas en tu corazón tomar el reto de la lectura bíblica diaria”.

Ahora, si tomas ese reto,  simplemente estarás afirmando lo siguiente: “Por la gracia de Dios, me propongo leer mi Biblia cada día durante este año 2014”. No te estoy diciendo cuánto debes leer, ni cuán larga debe ser la porción, solo que cada día, en algún momento del día, pases tiempo leyendo la Palabra de Dios.

Volvamos a reconsiderar el Salmo 119, el cual estudiamos desde las primeras semanas del año. No estamos estudiando versículo por versículo; sino que estamos analizando los temas. Y te estarás preguntando ¿Cómo es que Nancy escoge y desarrolla los temas de un pasaje bíblico como el Salmo 119 que contiene 176 versículos? ¿Cómo escoge qué enseñar?

Te voy a dar unas pistas para tu propio estudio bíblico: He estado leyendo el Salmo 119 una y otra y otra vez durante semanas. Te animo a que durante el curso de este estudio, tú también lo leas. Al ser tu tutor el Espíritu Santo, verás como tú notas aún más detalles que yo.

Pero, una de las cosas sobresalientes que he notado es que la palabra “c-a-m-i-n-o”, o “caminos”, “veredas” aparece muchas veces en el Salmo 119. Eso me llamó la atención después de haberlo leído un sin número de veces. Y me pregunté ¿Por qué insiste en hablar de “caminos”? Así que hice una búsqueda rápida con la ayuda del internet y la página  www.Biblegateway.com

Simplemente escribí la palabra “camino” en el Salmo 119 y apareció el listado de versículos que la incluían. Luego las clasifiqué en tres categorías.

Y de esa clasificación quiero ahora hablar—de esos diferentes usos de la palabra camino. Porque de eso se trata, realmente, de meditar en la Palabra de Dios; esto nos revela detalles que uno no ve en una simple lectura casual.

Ahora bien, en el Salmo 119 vamos a encontrar dos caminos contrastantes, dos veredas opuestas que la gente puede tomar, y que de hecho toma. Cuando somos confrontadas con una decisión, la elección que hagamos hace una diferencia; es importante.

Un camino, una vereda, conduce a la vida. El otro camino conduce a la muerte. No hay una vereda en el medio. No existe un camino intermedio. O seguimos una vereda o la otra.

Ahora, deseo empezar examinando el camino de Dios, y esto se distingue fácilmente en el Salmo 119. Aquí hay múltiples referencias a los caminos de Dios. No hay otro lugar mejor para empezar—El camino de Dios.

Empezando en el versículo 1 del Salmo 119:

“¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto,  los que andan en la ley del SEÑOR!

No cometen iniquidad, sino que andan en Sus caminos.” (Verso 3)

Ahora, esta palabra camino que se usa en los versículos 1 y 3, solo significa “un camino, una vereda, un peregrinaje.” Confiere la idea de un caminito muy transitado, simboliza el curso de la vida de una persona, la trayectoria de una vida, la dirección de tu vida, el estilo de vida, la forma en que vives. La forma en la que te conduces es tu forma de vivir. Tu forma de vivir tiene que ver con la manera en que tú piensas, con la forma en que tú te comportas. Eso es tu vereda.

Bueno, Dios tiene un camino. Él tiene una forma en que se conduce a Sí Mismo. Tiene una forma de vivir, una forma en que Él funciona, tiene un carácter. Su forma es fiel. Nunca cambia. Él es verdadero a Sí mismo por siempre y siempre. Y así empezamos en este Salmo observando los caminos de Dios.

Y veremos en este salmo que el autor del salmo ama el camino de Dios, y está determinado a seguirlo y a abrazarlo. No cabe la menor duda al leer este salmo de que él ama el camino de Dios. Escucha estos versículos:

“Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas.” (v.14)

“Meditaré en tus preceptos,  y consideraré tus caminos.”  (v.15)

“He escogido el camino de la verdad;  he puesto tus ordenanzas delante de mí.”(v. 30)

“Por el camino de tus mandamientos correré,  porque tú ensancharás mi corazón.” (v. 32)

“Enséñame, oh SEÑOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin.” (V 33)

De manera que el salmista dice, “Dios tiene un camino.  Yo amo la senda de Dios. Yo quiero andar en el camino de Dios. Deseo vivir mi vida de acuerdo a la manera de Dios”. Estas declaraciones son el corazón de este salmo.

Ahora también, vemos que hay otro camino, otra manera de vivir, y se refiere a él como el camino de mentira o el camino torcido. Dependiendo de la traducción, unas versiones dicen camino de mentira y otras dicen caminos torcidos. El salmista comenta sobre estos caminos falsos, y tú puedes notar que el salmista aborrece estos caminos de mentira—ya verás cuando leas unos versículos más adelante.

Él está determinado a rechazar esa ruta, esa vereda, o ese camino. Está  resuelto a evitar andar por ese camino.

Es interesante que cada vez que habla del camino de mentira o torcido, siempre está en contraste con los caminos de Dios que son verdaderos. De manera que estos caminos son tan opuestos como los polos. Los caminos de Dios, que tanto ama el salmista, son verdad. Y los caminos de mentira que tanto aborrece y quiere evitar, son falsos y torcidos. Puedes ver  ambos en muchísimos versículos. Un ejemplo es el versículo 29,

“Quita de mí el camino de la mentira, y en tu bondad concédeme tu ley”.

“Yo no deseo ese camino falso; anhelo el camino verdadero”.

Ese camino de mentira, como lo dice la Biblia de las Américas, es un  camino torcido.  Cuando dice ‘caminos de mentira’ está haciendo referencia a algo que es falso. Son un engaño.  Es un estilo de vida totalmente opuesto a la Ley de Dios. De manera que el camino de Dios es el camino de la verdad. Los caminos de mentira son caminos opuestos, caminos que son contrarios a la verdad de Dios.

Así que el camino de Dios es el camino de verdad. Los caminos de falsedad son  opuestos, los que son contrarios a la verdad de Dios.

Observa lo que dice el versículo 101:

“De todo mal camino he refrenado mis pies,  para guardar tu palabra”.

¿Notas cómo hacen contraste los dos caminos?

Ahora búscalos en el versículo 104: De tus preceptos [este es el camino de Dios]  recibo entendimiento,   por tanto aborrezco todo camino de mentira [o sea, el camino opuesto].

En el versículo 128 vemos lo mismo:

Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas [el camino de Dios, dice él, es el correcto],   y aborrezco todo camino de mentira.

¿Ves esos dos caminos diferentes? Uno es verdadero; el otro es falso. Así que tenemos el camino de Dios que es el camino de verdad, el camino que el salmista quiere seguir, y tenemos el camino falso, el cual el salmista odia y se ha propuesto evitar.

Ahora bien, hace un momento dije que la palabra camino, cuando la rastreamos por todo el salmo 119, es usada en tres categorías diferentes. Hablé ya de dos veredas. ¿Cuál será la tercera categoría? Ya hablamos de los caminos de Dios. Hablamos de los caminos de falsedad y engaño—y lo corroboramos. Ahora bien, también hay referencias a “mis caminos”.

El asunto es: ¿Estamos siguiendo Sus caminos o los caminos de falsedad? Seguiremos uno o el otro. Dios, Su curso, Su vereda, Su trayectoria; o nuestros caminos que serán los caminos perversos y engañosos. No hay un camino intermedio. Estamos andando por algunos de los dos caminos en cualquier momento de nuestras vidas. Los caminos de Dios o los caminos de falsedad y engaño. Así que habla de “mis caminos” y el salmista desea seguir los caminos de Dios .

El versículo 5, por ejemplo:

¡Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!

Él dice,  “Quiero que mi camino sea Tu camino. Quiero que Tu camino sea mi camino”.

Versículo 9:

¿Cómo puede el joven guardar puro su camino?  Guardando  tu palabra.

Es la Palabra de Dios la que nos dispone a vivir en el camino de Dios.

Versículo 26:

“¡De mis caminos te conté, y tú me has respondido; enséñame tus estatutos!”

“De mis caminos te conté”— esta es una frase interesante, de hecho la NVI dice: Tú me respondiste cuando te hablé de mis caminos. Y la RVC (Reina Valera Contemporánea) lo expresa así: Te he contado mis planes. Pienso que esto habla de un corazón honesto delante de Dios.

La gente que nos rodea ignora qué camino estamos siguiendo verdaderamente, pero Dios sí lo sabe, y desea que le confesemos  la verdad de nuestro proceder, de nuestros caminos. Donde hemos estado siguiendo caminos falsos y engañosos, Él quiere que seamos honestas al respecto, contárselo a Él. Eso es lo que significa confesar, decir lo que ya Dios sabe con respecto a mi corazón.  ¡Eso es una confesión!

¿Y tú? ¿Le has estado contado a Dios recientemente acerca de tus caminos? ¿Has sido honesta con respecto a cómo tus caminos no están siguiendo Su Camino, acerca de cómo has seguido el camino falso y engañoso?

Piensa sobre ese conflicto en el que te encuentras ahora mismo. ¿Necesitas confesarle a Dios que tu corazón se ha amargado con respecto a ese miembro de tu familia que te ha hecho daño o que ha obrado maliciosamente y te ha lastimado en alguna forma?

¿Existen algunas otras formas en que estés creyendo mentiras, que estés caminando en pos de caminos no verdaderos? Coméntale a Dios tus caminos, y luego pídele que te enseñe Sus caminos. Sé honesta con Dios.

Es aquí donde muchas de nosotras estamos viviendo una farsa. Estamos  simulando. Estamos viviendo simulando ser cristianas, “Oh, somos tan buenas cristianas”. Pero por dentro nuestros caminos no son consistentes con los caminos de Dios. Y me encanta esa frase del salmista. “De mis caminos te conté.” Es contarle a Dios la verdad de nuestros caminos.

Luego el versículo 59:

“Consideré mis caminos…”—quizás eso es lo que necesitamos

Hacer primero, considerar nuestros caminos.

“Consideré mis caminos, y volví mis pasos a tus testimonios.”

¿No es eso una descripción de lo que es el arrepentimiento? Considero mis caminos. Deja de solo vivir por vivir, existiendo sin pensar, sin convicción o determinación, y empieza a vivir de forma intencional, pensando en tus caminos, contándole a Dios lo que realmente son, siendo honesta con Él, siendo honesta con los demás, con Su pueblo.

Y luego cuando consideres tus caminos, si ves que tus caminos no son consistentes con Sus caminos, entonces vuelve tus pasos para seguir por Su camino. Eso es el arrepentimiento, volverse, retornar, cambiar de dirección.

Verás, el salmista vive una vida bajo escrutinio. Él no va por ahí, la-la-la-ladi la, donde nos despertamos, vamos al trabajo, volvemos a la casa, y así día tras día. Mucha gente que está escuchando mi voz ahora mismo, va a caminar así este año. Y luego,  el año entrante, se encontrarán más viejas y más sumergidas en esas mentiras, un año más a tu manera y lamentando haberlo hecho así, algunas con vergüenza, otras, quizás solo con la sensación de “desperdicié el  año”. No tienes que desperdiciar este año.

Creo que insisto enfáticamente en esto porque en realidad me lo estoy predicando a mí misma. Yo divago tanto en tantas diversas formas que no creerías posible, pues no lo escuchas al sintonizar Aviva Nuestros Corazones. Tú me escuchas hablar en lo más apasionado de mi meditación. Pero tú no vives conmigo. Yo misma estoy considerando  mis caminos al estar trabajando en esto, al estar estudiando este pasaje. Y le estoy contando a Dios mis caminos. Estoy pidiéndole que me ayude a volver mi corazón y mis pasos hacia Sus caminos

Quiero vivir una vida examinada constantemente y marcada con toda intención que diga, “No solo voy a ver pasar el tiempo este año. Por la gracia de Dios, quiero seguir Sus caminos”.

El salmista dice en el versículo 168:

“Guardo tus preceptos y tus testimonios,  porque todos mis caminos están delante de ti.”

El hecho es que, sin importar que pienses en tus caminos o no, sin importar si le dices a Dios o no, Él conoce tus caminos.

  • Él sabe dónde estás divagando.
  • Él sabe donde has creído mentiras, donde has invertido en mentiras.
  • Él sabe dónde estás jugando con el pecado.   .
  • Él sabe donde has cedido totalmente a una adicción, a pecado.
  • Él conoce tus caminos.

Todos mis caminos están delante de Él.

Sería imposible decirte cuántos correos electrónicos recibimos de parte de las oyentes que son miembros de alguna iglesia y no obstante, tanto ellas como sus familiares o amigos se encuentran en caminos tortuosos, falsos y engañosos. Esta semana recibimos un correo de una mujer joven — mi corazón se derrama por ella. Ella dijo: “Tuve un hijo con un hombre, vivo con él. Sé que debo casarme, pero no puedo obligarme a hacerlo”.

Es algo más complicado de lo que puedo explicar, pero, dice ella, “Cada vez que mis pensamientos empiezan a meditar en Dios, siento que debo dar ese paso, pero no lo he hecho”. Podemos ver que ella está en medio de una batalla, y es un hecho, que Dios conoce los caminos de ella.

Tú pudieras estar dentro de una iglesia. La gente ahí pudiera pensar que te va de maravilla. Pero Dios sí sabe tu realidad, todos tus caminos están delante de Él. Él sabe. Piensa en tus caminos. Cuéntale a Dios tus caminos, y luego vuelve tus pies a Su Camino.

El salmista dice en el versículo 35: “Hazme andar por la senda de tus mandamientos. . .” La palabra senda es diferente de la palabra camino, aunque su significado es similar. Esa palabra senda viene de la raíz verbal pisar, pisar la vereda. Da la idea de ser una vereda vieja y muy pisada, no nueva. Ha estado pisada por viajeros previos o peregrinos que pasaron por ahí antes.

El versículo nos recuerda que no estamos solas en este viaje. Hubo otros peregrinos que han andado en pos de Dios antes que nosotras. Ellos han dejado la senda marcada. Han dejado sus huellas para que nosotras andemos sobre de ellas. Y nosotras estamos dejando huellas que otras seguirán.

¿Está mi vida marcando una vereda que anime a quienes vienen detrás de mí a seguir los caminos de Dios?

Jesús habló de estos dos caminos en Mateo capítulo 7 en el Sermón del Monte. Él dijo,

“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Versos 13 y 14)

Otro recordatorio más, como los que hemos visto en el Salmo 119, de que existen solo dos caminos. Tenemos el camino de Dios, el camino de verdad, y tenemos el camino de los pecadores, el camino de mentira; el torcido. Estas dos maneras de vivir son polos opuestos, y rinden resultados opuestos para quienes los transitan.

El camino de vida, recuérdalo, no es el camino popular. Nunca encontrarás a las multitudes caminando por el camino de vida. No es un camino fácil. Al contrario, es difícil. Jesús advirtió que sería difícil. Necesitamos nadar en contra de la corriente. Debes ir contra la corriente. Es un camino angosto. No muchos encuentran este camino, pues prefieren sus propios caminos, el camino fácil. Prefieren el camino de mentira y de engaño en vez de tener que humillarse ante  la verdad de Dios. No quieren renunciar a su propio camino. No quieren confiar en Cristo.

Así que recuerda en última instancia, “Jesús es el Camino”. El Camino de Dios es SU Camino. Él dijo Yo soy el Camino, La Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí.

Un principio que conviene recordar es que: nunca encontrarás la senda de vida por tu propio esfuerzo, en tus propios pensamientos, o en tus mejores intenciones. Solamente la encontrarás en Cristo, y eso significa abandonar tu propio camino, tus propios caminos falsos y torcidos para abrazar a Cristo y Su Camino. De hecho, ¿Cómo fue conocida la Iglesia del primer siglo? Como el Camino. Ese término se usa frecuentemente en el Libro de  Hechos de los Apóstoles al referirse al cristianismo. ¿Recuerdas la niña poseída por el demonio en  Hechos 16? Está escrito que ella les perseguía gritando, “Estos varones son siervos del Dios Altísimo, quienes les proclaman el camino de salvación.”

El camino de Dios es el camino de salvación, siempre será opuesto por Satanás. No es el camino fácil. Es el camino de la fe en Cristo, un camino de negarte a ti misma y de seguirlo a Él.

Al pensar en tus caminos, ¿Podrías ser honesta?  ¿Estás caminando en Sus caminos? O  ¿Estás caminando en caminos torcidos y de  mentira? La senda que escojas determinará  todo en tu vida— tus actitudes, tus valores, tus prioridades, la manera en que manejas el dinero, como tratas a la gente, la manera en que usas tu tiempo libre, las decisiones que tomas.

De ahí que el salmista diga, “He determinado mis ojos a fijarse en Tus caminos. He escogido el camino de fidelidad”.

Oh Padre, como deseo pedirte que Tú provoques a muchas, muchas de nuestras oyentes a unirse al salmista y declarar, “Voy a fijar mis ojos en Tus caminos”.

Quizás tú quieras ahora mismo, y desde tu corazón decir, “Oh Señor, fijaré mis ojos en Tus caminos. He escogido el camino de la fidelidad a Ti oh Señor, escojo a Cristo. Escojo la verdad. Escojo seguirte a Ti. Escojo Tu camino.

Si tan solo pudiera  animarte a que te des cuenta de que al tú escoger a Cristo y Su camino, tú estás escogiendo el camino de vida, el camino del gozo, el camino de paz, camino de la vida abundante que Jesús vino a dar.

Gracias, Señor. Tus caminos son buenos y son verdad, y con todo nuestro corazón decimos, “Escogemos Tu Camino”. Amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado enseñándonos lo que sería vivir este año de una manera intencional, con un propósito. Ese mensaje forma parte de una serie basada en el Salmo 119 titulada, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy, sé que hay muchas mujeres que están entusiasmadas en cuanto a  vivir sus vidas de manera intencional en este año que se avecina.  Están ansiosas por comenzar el reto  que tú has descrito en estos programas. ¿Puedes recordarnos de qué se trata el reto?

Nancy: Con muchísimo gusto Leslie. Es realmente sencillo: estoy pidiéndole a cada oyente— así mismo, a cada oyente— hacer un compromiso de leer la Palabra de Dios cada día en el año 2014. Y estoy convencida de  que ese pequeño reto y ese pequeño compromiso de tu parte va a ser radicalmente transformador en tu vida, y en la mía.  Ese es el compromiso que hago en mi corazón, de guardar la Palabra de Dios en mi corazón y en mi mente cada día de este año.

De nuevo, quiero animarte a aceptar el reto de leer la Biblia cada día durante este año; que hagas el compromiso de escudriñar la Palabra de Dios y de atesorarla en tu corazón.

Déjanos saber si aceptas este reto. Entra a AvivaNuestrosCorazones.com y déjanos una nota debajo de la transcripción de este programa. Cuando entres a nuestra página encontrarás un sinnúmero de recursos que te ayudarán con este desafío. Te ofrecemos diversos planes de lectura de la Biblia—dependiendo de la velocidad con que desees leer, qué tanto quieres leer, el enfoque que buscas darle a tu estudio, y demás.

Leslie: Bueno,  el Salmo 119 menciona la importancia de guardar y obedecer la Palabra de Dios. De hecho lo menciona 29 veces. Nancy sugiere que haríamos mal si ignoramos tan insistente mensaje.

¿No creerías tú que si Dios te dice algo 29 veces en un capítulo—eso significa que necesitamos guardar y obedecer Su Palabra—es porque a veces guardamos pero no obedecemos lo que ya sabemos o entendimos?

Escucha más sobre esto en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

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¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

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Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.