5/10 – Cómo tener un corazón sin distracciones

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 5/10 – Cómo tener un corazón sin distracciones

Nancy Leigh DeMoss

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Nancy Leigh DeMoss: Me llamó la atención algo que el pastor oraba en la iglesia a la que tuve el privilegio de asistir el domingo pasado…

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: En su oración pastoral él dijo, “Que podamos adorarte con la atención de nuestra mente y con los  afectos de nuestro corazón”. Solo me detuve y anoté eso. Y pensé, ¡Sí! Que podamos adorarte, que podamos buscarte con la atención de nuestra mente y con los afectos de nuestro corazón”.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa en la serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Estamos viendo el Salmo 119, el capítulo más largo de la Biblia. No iremos versículo por versículo a través del mismo, sino que solo miraremos algunos temas, algunas meditaciones sobre el Salmo 119 al comenzar este nuevo año. Queremos empezarlo en la Palabra de Dios y queremos continuar en ella todos los días durante todo el año.

Una de las cosas que me sorprende acerca de este salmo es que no es sólo un tratamiento intelectual o teológico de la Palabra de Dios, sino que vibra con intensidad y con pasión. Cuando estoy estudiando la Palabra de Dios o meditando en ella busco temas recurrentes o pensamientos o ideas y eso es algo que no puedes perderte en este salmo. Existe esta pasión intensa por Dios. Es como si cada parte de su ser está comprometida y no puedes perderte el sentido de profundo amor y anhelo y deleite que el salmista tiene por Dios y por Su Palabra. De hecho, amor y anhelo y deleite son 3 palabras recurrentes en este salmo. Él dice, “Mi corazón teme tus palabras. Me regocijo en tu palabra, como quien halla un gran botín. Aborrezco y desprecio la mentira, pero amo tu ley”. (Versículos 161-163)

Miremos algunas de las frases que describen esa pasión. Cinco veces él habla en el salmo acerca de tener un corazón íntegro —la totalidad del ser de una persona, emociones, pensamientos y voluntad. Él dijo, “Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. (v.10) Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón.” (v.34)

Nota el énfasis sobre el corazón. No es suficiente con solo obedecer la Palabra de Dios, él quiere hacerlo con todo el corazón. Y luego, escucha palabras como estas… él dice en el versículo 31, “Me apego a tus testimonios; SEÑOR, no me avergüences.” No hay falta de entusiasmo aquí. Me estoy aferrando a tus testimonios Señor, me apego a ellos, estoy aferrándome a ellos. Versículo 32, “Por el camino de tus mandamientos correré, porque tú ensancharás mi corazón.” O como dice otra traducción, “Me apresuro a buscar tus mandamientos.” (DHH)

No hay nada poco entusiasta en este hombre. No hay languidez en su acercamiento a la Palabra. Él no ve la Escritura como algo aburrido. Me apego a ellos, por el camino de tus mandamientos correré. Luego él habla seis veces sobre el anhelo. “Quebrantada está mi alma anhelando tus ordenanzas en todo tiempo.”  Me detengo cada vez que llego al versículo 20; Pienso, “¿Es este hombre real, de verdad?” “Quebrantada está mi alma anhelando tus ordenanzas en todo tiempo.” ¿Te imaginas a uno de tus hijos adolescentes diciéndote esto? ¡Mamá! Quebrantada está mi alma anhelando tus ordenanzas en todo tiempo”. (Risas)

Es real porque él ve en la ley de Dios y en los mandamientos de Dios una expresión del corazón de Dios y de su carácter. Él dice, “Dios —te amo, te anhelo en todo tiempo.” Versículo 40, “He aquí, anhelo tus preceptos.” Versículo 82, “Mis ojos desfallecen esperando tu palabra.” Versículo 131, “Abrí mi boca y suspiré, porque anhelaba tus mandamientos.” Aquí hay una pasión y por supuesto el anhelo es por Aquél que se revela en su Palabra.

Y luego vemos esa pasión junto al concepto de temor y reverencia. Versículo 120, “Mi carne se estremece por temor a ti, y de tus juicios tengo miedo.” Hay pasión aquí, temor, hay reverencia. Luego hay un intenso dolor y angustia cuando se da cuenta que la ley de Dios se quebranta o se ignora. Escucha estos versículos: “Profunda indignación se ha apoderado de mí por causa de los impíos que abandonan tu ley. (Versículo 53) Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan tu ley.” (Versículo 136) Estaba pensando nuevamente sobre esto esta mañana…“Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan tu ley”—¿Cuándo fue la última vez que lloraste cuando alguien excedió el límite de velocidad? ¿Rompió eso tu corazón?

Bueno, no nos sentimos de esa manera acerca de las leyes humanas y el problema es que la mayoría de nosotras no nos sentimos así sobre las leyes de Dios tampoco. Pero el salmista no solo ama la ley, sino a Aquél al cual la ley le pertenece y a cuyo carácter refleja. Así que él dice, “Mi celo me ha consumido, porque mis adversarios han olvidado tus palabras.” (v.139) Pasión, pasión, intensidad.

Y aquí hay otra pasión que surge…el odio por todo lo que es contrario a la ley de Dios. Ahora, odio es una palabra que no queremos usar a la ligera o con facilidad pero el salmista la usa varias veces en el salmo. “De tus preceptos recibo entendimiento, por tanto aborrezco todo camino de mentira.” (v.104) La palabra aborrezco aquí significa odiar violentamente. Es un odio intenso. Esto no es algo sobre lo cual él se siente indiferente. Él se siente muy firme acerca de esto. “Por tanto, estimo rectos todos tus preceptos acerca de todas las cosas, y aborrezco todo camino de mentira.” (v.128) Versículo 163: “Aborrezco y desprecio la mentira, pero amo tu ley.” Este es un hombre que se siente muy firme sobre la Palabra de Dios y que odia todo lo que es contrario a ella.

Por otro lado, él tiene este feroz y ardiente amor por Dios y por Su Palabra. Escucha estos versículos: Versículo 47: “Y me deleitaré en tus mandamientos, los cuales amo.”  Versículo 97: “¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.” Versículo 167: “Mi alma guarda tus testimonios, y en gran manera los amo.” Yo amo Tu Palabra.

Así que en este salmo vemos la belleza y la hermosura de la ley de Dios. El escritor la ama; él se deleita en ella, él se aferra a ella y es un recordatorio de que los israelitas no vieron la ley de Dios como restrictiva. Ellos la vieron como liberadora. Ahora, algunos de ustedes han empezado un nuevo viaje a través de la lectura de la Biblia este año. Te gustaría hacer eso en enero y estás en Génesis ahora mismo pero vas a llegar a Éxodo y a Levítico en poco tiempo, y vas a enredarte,  y vas a pensar, “¿Cómo ellos toleraban leer todas estas cosas?” Eso era todo lo que ellos tenían para leer… y cuando el salmo fue escrito, bueno, ese fue uno de los primeros 5 libros de la Biblia. ¡Que difícil es esto! Pero ¿sabes qué? Los judíos amaron la ley de Dios. Ellos la consideraron liberadora. Ellos vieron que esta era la manera para experimentar la bendición de Dios.

Ahora, ellos tenían que darse cuenta de que ellos no podían guardar la ley de Dios; que ellos estaban desesperadamente necesitados de un Salvador. Solo Cristo cumplió siempre, perfectamente, la ley de Dios pero ellos vieron que la ley fue una buena dádiva y misericordia del corazón de un Dios amoroso, a pesar del hecho de que no puede salvar debido a nuestra incapacidad para guardarla.

Experimenta la belleza de la ley de Dios y  la depravación de nuestros corazones y nuestra inclinación a alejarnos de la ley de Dios. Ahí es cuando tu corazón es quebrantado y dices, como Pablo dijo en Romanos capítulo 7, “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” Y luego viene el Evangelio. Las Buenas Nuevas de que Cristo cumplió la ley de Dios y puede cumplirla en nosotros.

Bueno, me estoy adelantando a la próxima sesión pero quiero que veas la pasión que tenía el salmista; el amor por la ley de Dios. Ahora, cuando se habla de odiar el pecado y de amar las leyes de Dios y de amar Su santidad, al leer este salmo se nos recuerda esto, y quizás te encuentres, como yo, diciendo, “Yo no tengo ese tipo de pasión,” y te das cuenta de que nos hemos convertido en aburridas.

Nos hemos vuelto insensibles. La mayoría de nosotras no odiamos el pecado ni amamos la rectitud, de la forma en que el salmista lo hizo— de  la misma forma que Jesús lo hizo. En Hebreos capítulo 1 dice: “Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad; por lo cual Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros.” Así que el mundo nos dice “si disfrutas el mal y te alejas de la santidad entonces serás feliz”. Pero no es así. La mayor alegría llega a aquellos que aman la justicia y que odian el mal. Pero, muchas veces no tenemos ese tipo de pasión.

Aquí hay más de esa pasión. Él habla sobre deleitarse a lo largo de todo este salmo — 10 veces. “Deleitarse” o algunas traducciones dicen regocijarse en la ley de Dios, “Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas.” (v.14) “Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra.” (v.16) “Tus testimonios son mi deleite.” (v.24) “Hazme andar por la senda de tus mandamientos, porque en ella me deleito.” (v.35) O como dice una traducción “En ella está mi felicidad.” (DHH). Esa palabra significa tener su corazón fijado en algo. Es el deleite, el anhelo de su corazón y el salmista dice, “Eso es lo que siento acerca de tus mandamientos oh Dios”.

Piensa acerca de las cosas que deleitan tu alma y pregúntate, “Los deleites del mundo, ¿están ahogando mi deleite en la Palabra de Dios? O ¿está mi amor y mi deleite por la Palabra de Dios ahogando todos los demás placeres terrenales?” Este tipo de deleite en la ley de Dios es un reflejo del corazón de Cristo. Leemos este salmo mesiánico, el Salmo 40, hablando de Cristo donde dice: “Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío; tu ley está dentro de mi corazón.”

Jesús se deleitaba en hacer la voluntad de Su padre y cuando Su Espíritu vive en nosotras, nos deleitaremos en hacer la voluntad de nuestro Padre. Así que vemos en el corazón del salmista, vemos el corazón de Cristo, no una actitud compulsiva sobre obedecer a Dios sino una actitud de deleite, deleite en la Palabra de Dios; un deleite para hacer Su voluntad.

Ahora, al hablar sobre las diferentes palabras que describen la pasión que el salmista tenía, su intenso amor y su deleite por la Palabra de Dios, el odio hacia todo lo que es contrario a la Palabra de Dios, su anhelo, su dolor y su angustia cuando la ley de Dios es quebrantada o ignorada…Encuentro que quiero hacerme un chequeo del corazón  y dejar que el Señor busque en mi corazón mi actitud hacia la Palabra de Dios. ¿Cómo es tu actitud hacia la Palabra comparada con la del salmista? ¿La tratas a la ligera? ¿Casualmente? ¿O tiemblas ante la Palabra de Dios y le das el peso que se merece?

Realmente me entristece y a veces me enferma ver cuán fácilmente en nuestra cultura y en nuestras iglesias y a veces en mi propio corazón, tenemos esta visión casual hacia las Escrituras. El salmista tenía una actitud de reverencia por la Palabra de Dios. Temblando ante la Palabra de Dios, dándole peso. ¿Tienes un hambre intensa por la Palabra de Dios como el salmista o tienes muy poco apetito por conocer más de la Palabra de Dios?

¿Cuándo la lees, la lees superficialmente, una lectura rápida que haces por encima o acaso meditas y fijas los ojos en ella? Cuando lees la Palabra de Dios o la escuchas siendo leída, ¿te distraes? ¿Divaga tu mente o te concentras en la Palabra? ¿Te aburres cuando escuchas la Palabra de Dios o cuando la lees? ¿O amas leer la Palabra y escuchar su lectura?

De manera que, en lo personal, yo misma he reflexionado al meditar en el Salmo 119, y me he preguntado, “¿Cómo perdemos ese deleite? ¿Cómo nos insensibilizamos a las bellezas de la Palabra de Dios? ¿Y cómo podemos cultivar un mayor deleite?”

Y ahora quiero pasar los últimos minutos reflexionando acerca de esas preguntas contigo así como las he reflexionado conmigo misma. Y permíteme sugerir que no tendremos ese tipo de deleite por la Palabra de Dios que leemos en el Salmo 119 si pasamos cada minuto libre de nuestras vidas en otras cosas que no sean la Palabra de Dios. He aquí algunas de las cosas que encuentro son ejemplos de lo que eclipsa el deleite por la Palabra de Dios en muchas de nuestras vidas: Facebook, Twitter, la televisión, la radio, las películas, el iPod, los juegos de computadora, los juegos de vídeo, los amigos, la tecnología, los medios de comunicación social, las personas… ¿estamos usando estas cosas reflexivamente o sin pensar? Me he dado cuenta que mi iPhone es un arma de doble filo, por ejemplo.

Sí me ayuda a hacer muchas cosas más rápidamente, y más convenientemente que lo que podría hacerlo si no lo tuviera. Es increíble lo mucho que puedes ver y hacer, aun en el medio de la nada, y obtener respuestas… Así que obtienes muchos beneficios si lo usas correctamente. Pero he encontrado que a veces se convierten en una herramienta para distraerme de mi amor por Cristo y de Su Palabra.

Ahora bien, no es la cosa en sí que es pecado o que sea malo, sino la manera en que usamos algunas de estas cosas y si la estamos usando instintivamente y sin pensar. Si entras a tu carro, prendes la radio, entras a tu casa y prendes la televisión; vas a tu ordenador y revisas tus correos a cada momento, en cada oportunidad que tengas. Algunas personas lo hacen todo el día y noche y yo he sido una de ‘esas personas’ algunas veces…

Si nos estamos acercando a las cosas del mundo por instinto, irreflexivamente, nuestro corazón va a perder el apetito por la Palabra de Dios. No vamos a cultivar ese deleite. Y en este salmo quiero que veas los versículos 36 y 37. Yo veo dos cosas que nos impiden y a menudo me impiden a mí tener un deleite cada vez mayor por Dios y su Palabra. La primera la veo en el versículo 36. Y es un corazón dividido y la segunda en el versículo 37 y es un corazón distraído…veamos estas dos cosas.

El versículo 36 del Salmo 119 dice: “Inclina mi corazón a tus testimonios y no a la ganancia deshonesta.” El salmista ora acerca de tener un corazón dividido.  Él quiere que su corazón se vuelva hacia los testimonios de Dios y no a las ganancias deshonestas. La versión de la Reina Valera del 60 dice avaricia. ¡Son simples cosas!… cosas que roban nuestro afecto por Dios, afectos equivocados, prioridades equivocadas. Me recuerda a Lucas capítulo 8 donde Jesús dice “…las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida pueden ahogar la Palabra de Dios como las espinas pueden ahogar la Palabra de Dios en nuestras vidas y nos volvemos sin fruto.”

Y no siempre son cosas malas, son solo cosas en las cuales nos estamos enfocando más que en Dios. Tengo un ejemplo de este domingo anterior. Me estaba preparando para ir a la iglesia… estaba jugando con mi cabello y mi ropa y ambos me estaban tomando demasiado tiempo. No pude conseguir que mi pelo quedara en la forma que quería que se viera, no podía descifrar lo que quería vestir que me hiciera sentir bien y simplemente pase demasiado tiempo en ambas cosas…diciendo “¿A quién estoy tratando de complacer?” Y me di cuenta de que estaba tarde para la iglesia, con un corazón no preparado…Es decir, solo fue un momento en el tiempo. Ok, no nada es devastador… No es que caí en un gran pecado pero me di cuenta, porque estaba reflexionando en este pasaje, que estaba persiguiendo la ganancia egoísta en lugar de inclinar mi corazón hacia los testimonios de Dios en ese momento.

Ahora si haces esto con mucha frecuencia vas a encontrar un corazón que se inclina hacia lo que es temporal y no hacia lo que es eterno. Un corazón dividido… mi corazón estaba dividido. Me preocupaba más sobre cómo lucía que lo que me preocupaba  la condición de mi corazón y mi afecto por Cristo. Un corazón dividido.

En el versículo 37, tenemos un corazón distraído. “Aparta mis ojos de mirar la vanidad, y vivifícame en tus caminos.” Aparta mis ojos de mirar la vanidad… He sido llevada de vuelta a esta frase una y otra y otra vez en las últimas semanas y aún lo necesito. Cosas vanas. Esa palabra en la versión Reina Valera del 60 se traduce como vanidad, vacío. He aquí una definición que leí de esa palabra: “Cualquier cosa que decepciona la esperanza que descansa sobre ella.” Algo que no tiene sustancia, irreal o sin valor material o moral. Todo lo que es temporal en comparación con lo eterno y el mundo tiene estos placeres corrientes y temporales que empuja hacia nosotros todo el tiempo pero la Palabra de Dios tiene placeres eternos que quiere que disfrutemos por toda la eternidad. Así que, el salmista dice, “¿Estoy siendo distraído por las cosas sin valor? Entonces oro a Dios para que aparte mis ojos de mirar las cosas sin valor y me de vida en sus caminos.”

De nuevo, voy a ilustrar esto en mi propia vida. No comparto esto como un ejemplo a seguir. Lo comparto como una advertencia para ti y para mí. En un fin de semana reciente, otra vez mientras estudiaba el Salmo 119, tenía mi ordenador portátil, y estaba rodeada de libros mientras estudiaba el Salmo 119… al mismo tiempo, estaba viendo un debate político en mi computador. Estaba viendo un juego fútbol en mi iPhone. Estaba enviando un correo a mi hermana —todo mientras estaba tratando de estudiar el Salmo 119. Ahora, ¿llamarías a eso un corazón distraído? – Risas – Es posible que lo llames de otra forma…¡enfermo, por ejemplo! ¿Y qué tal el hacer múltiples tareas? ¿Soy yo la única que alguna vez ha hecho eso?

Esto es lo que sucede. Está bien estar viendo el juego de fútbol, estar viendo el debate político… cualquier cosa; lo que estoy diciendo es que si eso se convierte en un patrón en nuestras vidas, lo que encuentras cuando vas a la Palabra de Dios es que tu mente va a estar yendo en un millón de direcciones diferentes. Estarás distraída, dispersa, experimentarás el trastorno de déficit de atención de los niños—quiero decir, esto es en lo que muchas de nosotras nos hemos convertido con esta era de alta tecnología donde todo es instantáneo y tenemos acceso a todo y yo pienso, “¿Qué se necesita para obtener un corazón sin distracciones? ¿Para tener un corazón no dividido, un corazón deleitado en Dios?”

Alguien oró lo siguiente en una reunión de oración a la que asistí recientemente. “Las distracciones pudieran ser tan eficaces como el pecado en mantenernos alejadas de Dios”. Yo digo, “Sí, eso es cierto, ¿verdad?” Por lo tanto, tenemos que preguntarnos sobre esas “cosas vanas que nos distraen de Cristo”, ¿qué costo implicarán de aquí a un año? ¿Qué valor tendrá en la eternidad esta cosa que se está llevando gran parte de mi atención? Luego, el salmista no solo ora, “Aparta mis ojos de mirar la vanidad, (sino) y vivifícame en tus caminos”. (v.37) Ves, la razón por la cual ponemos nuestra mirada en todas esas cosas vanas, no necesariamente cosas pecaminosas sino simplemente sin valor, vacías, vanas cosas sin sustancia… La razón por la cual vemos esas cosas es porque pensamos que nos darán vida. Pensamos que nos harán felices. Por eso es que las perseguimos, ¡pero no es así! Esas cosas en realidad pueden impedirnos experimentar la vida real en Cristo.

Creo que en muchas de nuestras vidas Satanás realmente no tiene que tratar de llevarnos a negar a Cristo. No creo que eso sea lo que él está tratando de que la mayoría de nosotras hagamos. Yo creo que él puede lograr sus objetivos simplemente causando que tengamos un corazón fragmentado, lealtades y afectos divididos. Él nos lleva a estar tan ocupadas, tan distraídas, tan enamoradas de las cosas, con el entretenimiento, etc. que simplemente no tenemos el tiempo, el interés o el corazón para firme y seriamente buscar a Cristo.

Y entonces la Palabra se vuelve aburrida para nosotros ¿cómo puede la Palabra competir con los juegos de vídeo? ¿O con los juegos de computadora o las películas o la música?… “es aburrido”. ¡Bueno, no es aburrido! El problema es que al igual que tus hijos que se llenan de dulces 10 minutos antes de la cena…nosotros nos llenamos con los deleites del mundo y estos estropean nuestro apetito por la carne de la Palabra de Dios. Están estrangulando nuestro corazón por Dios. El diablo sabe que si nosotras encontramos deleite en actividades triviales, en los placeres insignificantes del mundo, nunca vamos a probar de los deleites y los placeres que se encuentran en Cristo. Y por supuesto, nuestras vidas no inspirarán a otros a buscar a Cristo.

Así que, cuando leas la Biblia este año y espero que estés tomando el reto de la lectura bíblica diaria con que hemos desafiado a nuestras oyentes – a cada oyente. Las hemos llamado a hacer un compromiso a leer la Palabra de Dios cada día durante el año 2014. No puedo rogarte lo suficiente para que hagas eso. Pero a medida que lo vayas haciendo, pídele a Él que te dé un corazón devoto, un corazón gozoso. Ora por un afecto renovado por Cristo, por deleite en Él y en Su Palabra.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando cómo acercarse a la Palabra de Dios con un corazón sin distracciones. Este mensaje es parte de la serie Vivifícame conforme a Tu Palabra basado en el Salmo 119.

De nuevo te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com donde encontrarás recursos que te ayudarán en este reto que Nancy te ha hecho.

¿Alguna vez has sentido que vas por la vida como por inercia? La Palabra de Dios te dará el entendimiento que necesitas para vivir tu vida con propósito. Explicaremos más sobre esto en el siguiente programa. Espero que estén de vuelta con nosotros en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

4/10 – Encuentra paz en la Palabra de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 4/10 – Encuentra paz en la Palabra de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/encuentra-paz-en-la-palabra-de-dios/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice que cuando te metes en la Palabra de Dios, ésta te ayudará a tomar las decisiones correctas.

Nancy Leigh DeMoss: Escuchen amigas, el mayor antídoto para el pecado es tener una pasión y un afecto vivo por Cristo y por Su Palabra.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Nancy continuando con una serie basada en el Salmo 119.  Se llama, Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Si no has estado con nosotras durante los últimos días en Aviva Nuestros Corazones, quiero que sepas que estamos invitando este año a nuestras oyentes a lo que hemos llamado el “Reto de leer la Biblia diariamente”.

Es un reto sencillo.  Mientras haces resoluciones de Año Nuevo, y mientras estás pensando en las metas para este año, las cosas que quieres lograr, estamos únicamente apelando a que consideres  que una de esas metas sea leer la Biblia todos los días durante este año 2014.  Ahora, no la Biblia completa cada día, pero que leas una porción de la Palabra de Dios todos los días durante todo este año.

Cuando aceptas este reto, no estás haciendo un voto que si lo rompes habrá algunas consecuencias fatales.  Solo estamos diciendo, “Únete a miles de mujeres alrededor del mundo que están diciendo, “Queremos conocer a Dios.  Queremos conocer Su Palabra.  Es por eso que queremos tomar tiempo cada día para estar en Su Palabra durante este año que inicia”.

Creo que Dios desea esto aún más de lo que nosotras lo queremos.  Así que si tú le pides que te ayude a recordar este reto, puedo asegurarte  que Él lo hará.

Te animamos a escribirnos una nota debajo de la transcripción de este programa para dejarnos saber que aceptas este reto. Si entras a AvivaNuestrosCorazones.com también encontrarás recursos te ayudarán a seguir adelante.  Claro, una cosa es hacer este tipo de compromiso la primera o la segunda semana de enero.  Otra cosa es cuando llegas a febrero, mayo y octubre y ya lo has olvidado. Te animamos a mantenerte firme en tu decisión.

Y si te mantienes conectada a nuestra página, podrás compartir tu experiencia con otras mujeres que también han aceptado el reto de leer la Biblia todos los días. También te animamos a escribir o anotar las cosas que Dios te va mostrando en Su Palabra. Puedes hacerlo en cualquier cuaderno de anotaciones, o puedes descargar unos lindos diseños que puedes también obtener en nuestra página.

Es verdaderamente una herramienta simple que te permitirá por un año darle un poco de seguimiento a lo que estás leyendo cada día—solamente tienes que escribir unas pocas líneas. No tienes que ser una gran escritora ni nada por el estilo. Solamente escribe, “Este es el texto que me impactó hoy.” Puede ser un solo versículo, un párrafo , un capítulo… lo que sea.  Entonces toma dos o tres líneas y solamente escribe el versículo que te haya llamado la atención o el entendimiento que Dios te haya dado sobre algo en particular o simplemente una oración en respuesta a lo que leíste.

Quizás quieras dedicar una página por día o una página por semana, pero la meta es que puedas ir durante el año acompañando tu lectura de la Biblia con estos comentarios escritos.

En la página de AvivaNuestrosCorazones.com también encontrarás planes de lectura bíblica—quizás quieras leer la Biblia completa en un año o quizás quieras ir a un ritmo más lento. Te animamos a visitar la página y a encontrar el plan que mejor se ajusta a ti.

Así que, ¿ya te decidiste a aceptar el reto? Es mi oración que lo puedas aceptar.

Bueno, en el programa anterior hablamos de los cinco beneficios y bendiciones que la Palabra de Dios nos trae; y hemos estado estudiando el Salmo 119. No lo estamos haciendo versículo por versículo sino repasando algunos temas. Uno de los primeros temas que vimos en el programa anterior, consiste en las bendiciones y beneficios que recibimos de la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios nos da libertad. Nos da esperanza. Nos da consuelo. Nos da fortaleza y estabilidad. Nos pone de nuevo sobre nuestros pies cuando hemos sido golpeadas por las circunstancias de la vida. Y nos da vida. Aviva nuestros corazones.

Hoy quiero que veamos otras bendiciones y beneficios—razones por las que debes querer leer la Palabra de Dios cada día durante este año—y vamos a dedicar la mayor parte de nuestro tiempo en los dos últimos de estos beneficios.  Los tres primeros los veremos rápidamente.

Así que, retomando a partir del  número seis (vimos los cinco primeros en la sesión anterior): La Palabra de Dios nos da dirección. Nos da dirección; nos guía. Necesitamos sabiduría para saber qué hacer, cómo caminar, cómo tratar con las circunstancias de nuestra vida.  Las personas hoy pagan un montón de dinero para tener consejeros, para conseguir terapeutas, para obtener recomendaciones sabias de otras personas.

Bueno, el versículo 24 del Salmo 119 nos dice, “También tus testimonios son mi deleite; ellos son mis consejeros.” La Palabra de Dios es un consejero.  Así que el salmista está diciendo: “Cuando necesito sabiduría, ¿a dónde voy a ir? Iré a ese Libro. Voy a recurrir a la Palabra de Dios para buscar consejo”.

Ahora, eso no significa que otros consejeros no pueden ser beneficiosos para nosotras, pero van a ser más beneficiosos si nos remiten hacia la Palabra de Dios que nos da la sabiduría de Dios.

Uno de los versículos más familiares de este pasaje es el 105:

“Lámpara es a mis pies tu Palabra y luz para mi camino.”

Y entonces el versículo130:

“La exposición de tus palabras imparte luz; da entendimiento a los sencillos.”

Ahora, a medida en que piensas que Palabra de Dios es una luz, que da dirección, consejo, sabiduría; lo primero que debemos reconocer, para que esa luz ilumine nuestro camino, necesitamos reconocer que necesitamos luz, que carecemos de sabiduría, de entendimiento; que somos simples y que necesitamos la ayuda de Dios.

Estaba estudiando el Salmo 119 hace unas semanas, tarde en la noche cuando la electricidad se fue en mi área sin ninguna explicación. Había libros regados por toda mi cama, y papeles, esquemas, notas, y estaba oscuro.  No podía ver.  Gracias a Dios, tenía velas suficientes para quemar una casa, pero estaba muy consciente en ese momento de que necesitaba luz para poder estudiar.  Necesitas luz para poder ver.

Así que, si tienes preguntas con relación a decisiones para tu futuro, para tu familia, matrimonio, hijos, finanzas, trabajo, prioridades, relaciones… todos tenemos temas que necesitamos tratar.  Acabo de hablar con varias mujeres que están lidiando con circunstancias difíciles de la vida.  Necesitas dirección.  Necesitas orientación.  Necesitas sabiduría. Necesitas iluminación.

¿Estás recurriendo a la Palabra de Dios para obtenerla? La Palabra de Dios es una lámpara.  Es una luz.  La revelación de Su Palabra alumbra nuestro camino.

Ahora, déjame solamente recordarte: Si tú quieres sabiduría, el conocimiento no es suficiente. La Palabra de Dios tampoco es como una poción mágica o un amuleto de buena suerte.

Tienes que tenerla en tu corazón.

Tienes que recurrir a ella.

Tienes que hacer uso de ella.

Tienes que meditar en ella.

Tienes que guardarla.

Tienes que usarla, depender en ella y aplicarla.

Entonces será luz para tu camino.

De manera que ese es el primer beneficio que vamos a ver hoy.  Y ahora vamos a ver el próximo, la Palabra de Dios nos da liberación. La palabra que en realidad se usa en una serie de versículos en el Salmo 119 es salvación.

“Venga también a mi tu misericordia, oh SEÑOR, tu salvación conforme a Tu Palabra.” (v. 41)

En el contexto del Antiguo Testamento, la salvación de Dios equivale a Su liberación de los enemigos.  La acción de Dios de liberar a Su pueblo de sus enemigos, y, por supuesto, en el contexto de la totalidad de las Escrituras, sabemos que Dios es un Dios salvador Quien ha enviado a Jesucristo a esta tierra como el medio de liberarnos del enemigo del pecado y de Satanás.

Así que vemos indicios del Evangelio, indicios que apuntan al concepto de la salvación que obtenemos del Nuevo Testamento, vemos conceptos sobre la salvación  que se despliegan más ampliamente en el Nuevo Testamento.

Versículo 94 dice:

“Tuyo soy, Señor, sálvame, pues tus preceptos he buscado.”

Versículo 155:

“Lejos está de los impíos la salvación, porque no buscan tus estatutos.”

La Palabra de Dios, trae liberación a aquellos que la conocen, a los que la aman, confían en ella, y la guardan. Trae salvación.

Ahora, un recordatorio aquí. Es aquí donde tenemos que tener en mente la totalidad de las Escrituras cuando estudiamos una porción de ella. No somos salvadas de manera espiritual, no somos salvas del pecado por guardar la ley.  Bueno, pudiéramos serlo si tan solo pudiéramos guardar toda la ley perfectamente cada momento de nuestras vidas.  Pero todas sabemos que no podemos.  Somos infractoras de la ley, por lo que no podemos ser salvas por guardar la ley.

Pero la ley sí nos señala el estándar de Dios.  Nos señala la santidad de Dios, y una vez que hemos sido salvadas del pecado, una vez que  somos hijas de Dios, La Palabra de Dios se convierte en un medio de gracia y crecimiento en nuestras vidas.  Nos convence de pecado.  Nos cambia.  Transforma la manera en la que pensamos y las mentiras que creemos son reemplazadas por la verdad.

Dios usa Su Palabra para liberarnos de nuestros enemigos, y ves esto como un tema a lo largo del Salmo 119.

Entonces hay un versículo que habla del próximo beneficio (me encanta este versículo); se trata de la paz. Es uno de mis favoritos. El Salmo 119:65 dice:

“Mucha paz tienen los que aman tu ley; nada los hace tropezar.”

Ese es un gran versículo para llevarte contigo.  Si vas a elegir un versículo del Salmo 119  para aferrarte a él en este año, ese quizás deba ser uno de los que elijas. “Mucha paz tienen los que aman tu ley.”

Si me veo envuelta en circunstancias que me hacen estar inquieta, ansiosa, si he perdido mi paz; esto pudiera ser un indicador de que he perdido mi conexión con la Palabra de Dios. “Mucha paz tienen aquellos que aman tu ley.”

Escucha la siguiente parte: “Nada los hace tropezar.” Nada te puede hacer caer.  La Palabra de Dios te sostendrá con paz en tu corazón en medio de cada circunstancia si estás amando Su ley.

Si para mi es más importante recibir consuelo u aprobación o respeto u otra cosa de esta tierra, si tener todas esas cosas es más importante para mi que tener a Dios y Su Palabra, entonces yo perderé mi paz.  Voy a tropezar.

El salmista estaba en paz, y vemos a través de este salmo que él estaba bajo ataque.  Él estaba siendo asediado.  Ves muchas referencias a enemigos en el Salmo 119.  Por eso es que él necesitaba la paz de Dios, y él encontró esa paz y esa libertad  que le evitó tropezar en la Palabra de Dios.

Y esto me lleva al siguiente beneficio, es un tema importante y recurrente en este salmo, y es que la Palabra de Dios nos da ayuda o nos ofrece protección cuando nos enfrentamos al mal, cuando enfrentamos oposición, cuando las personas vienen en contra nuestra, cuando las circunstancias están en nuestra contra.

Comenzando en el versículo 23:

“Aunque los príncipes se sienten y hablen contra mí, tu siervo medita en tus estatutos.”

Esto es un recordatorio que la oposición puede venir de personas poderosas.  Puede que no sea un príncipe político.  Puede ser la cabeza de tu familia o tu jefe o alguien que tiene mucha influencia, mucha reputación, y esa persona se sienta a confabular en tu contra. Ellos están tratando de pensar cómo pueden hacer que tu vida sea miserable.

Y el salmista, quién sea que escribió el Salmo 119, estaba enfrentando algunas circunstancias parecidas a esta.  Es por eso que a veces pienso que David probablemente escribió este salmo porque mucho de lo que describe aquí es indicativo de lo que sabemos sobre su vida— él tenía mucha oposición. Y la tendencia cuando estamos enfrentando oposición, la tentación es a enfocarnos en los oponentes y en sus tramas.

“Príncipes se sientan hablando contra mí.”  Cuando alguien está tratando de subyugarte, eso es en lo único que puedes pensar, ¿No es así? Pero no el salmista.

Él dice, “Príncipes se sientan y hablan contra mí, pero tu siervo [esa soy yo] meditará en [¿que?] en tus estatutos [en la verdad, en la Palabra de Dios].

Él dice en el versículo 61:

“Los lazos de los impíos me han rodeado, más no me he olvidado de tu ley. . . . Los soberbios han forjado mentira contra mí. “(vv. 61, 69)

Soberbios. Esa es una palabra que significa aquellos que son arrogantes, orgullosos, altaneros.

“Los soberbios han forjado mentira contra mí, pero de todo corazón guardaré tus preceptos. . . Sean avergonzados los soberbios, porque me agravian con mentiras.” (vv.69,78)

De manera que aquí está el salmista acusado falsamente.  Lo ves una y otra vez a través de este salmo.  Por cierto, las estoy motivando durante esta serie a considerar leer el Salmo 119 cada día.  Te tomará como quince minutos.  Verás algunos de estos temas recurrentes cuando lo hagas.

Pero él está siendo acusado falsamente.  Él no está sufriendo las consecuencias de su propio comportamiento.  Algunas veces eso sucede, y entonces necesitamos la Palabra de Dios también.  Pero este es un caso donde él está siendo acusado falsamente.

Pero esto es lo que me encanta de estos versículos:  Él no permite que los pecados de otros, lo que otros han hecho mal,  él no permite que causen que él peque en su propio corazón.  Y, ¿acaso no es cierto que cuando otros vienen en contra de nosotros, cuando nos atacan, cuando nos hacen daño, que nuestra tendencia es a reaccionar pecaminosamente debido a nuestro enojo, debido a nuestra amargura o ponernos vengativos o críticos?  Nos proponemos destruir la  reputación de esa persona porque dañaron la nuestra.

El salmista no hace eso. Él no permite que los pecados de otros lo lleven a pecar. Él resolvió vivir por la Palabra de Dios independientemente de lo que otros le puedan hacer.

Y en esto se resume todo: Si amas a Dios, si amas Sus caminos, si estás tratando de agradar a Dios con tu vida, te estás colocando en un camino de enfrentamiento con el mundo.  Estás yendo contrario al camino que el mundo va, así que tendrás oposición.  Habrá fricción.

Ahora, algunas veces podemos causar nuestra propia fricción.  Eso no es de lo que estoy hablando aquí.  Me refiero a cuando tú estás buscando agradar al Señor y honrarlo y simplemente te encuentras enfrentándote a otras personas que no tienen esos mismos valores, y habrá personas que te odien.

No es porque te odien a ti, sino que odian a Dios.  Ya sea que se den cuenta o no, ellos se han colocado a sí mismos en contra de Dios, así que ellos se colocarán en tu contra, en contra del pueblo de Dios.

Necesitas esperar esa fricción. Si tu vida, por un período extendido de tiempo, no tiene ninguna fricción, no tiene ninguna colisión, necesitas preguntarte:  ¿Estoy realmente viviendo una vida piadosa?

Y de nuevo, no es que nos estemos haciendo odiosos para el mundo y por eso ellos están pensando mal del cristianismo.  Es que nosotras estamos sinceramente tratando de agradar al Señor, y esto hará que nos topemos con personas quienes tienen una cosmovisión completamente diferente.

Así que se burlarán de nosotras aquellos que resisten a Dios, aquellos que son orgullosos, aquellos que no quieren nada con Él o con Sus caminos.  Pero aun en medio de una oposición implacable, el salmista es capaz de mantenerse inquebrantable.

Si te enfrentas a estas situaciones apartada de la Palabra de Dios y  de la gracia de Dios, vas a terminar siendo una víctima, sintiéndote como una víctima, vas a terminar siendo minoría, oprimida, te vas a sentir engañada y perseguida. Pero cuando pones tu confianza en Dios, como lo hizo el salmista, cuando clamas a Él y vives por Su Palabra, ya no eres más la víctima.  Te conviertes en victoriosa.

Bueno, pues ahora déjame hablarte sobre otra bendición y beneficio que surge de asimilar la Palabra de Dios.  Y es que la Palabra de Dios nos protege del pecado. Es nuestra mayor defensa contra el pecado. En el beneficio anterior, estábamos hablando acerca de estar protegidas de los pecados de los demás.

Ahora estamos hablando sobre estar protegidas de nuestros propios pecados, de la tentación.  Y en este salmo el salmista identifica una responsabilidad doble: La parte de Dios y la nuestra.  ¿Tú quieres mantenerte libre de pecado? ¿Tú quieres vivir una vida limpia y pura?  Dios tiene una responsabilidad, y nosotras tenemos una responsabilidad.

Así que primero el salmista clama a Dios para que no lo deje ser vencido por el pecado.  Versículo 133, él dice, “Afirma mis pasos en tu palabra, y que ninguna iniquidad me domine.”  Dios, por favor, líbrame del pecado.

Y veamos los versículos 9-11.  Es una parte familiar de este capítulo, pero quiero que veas cómo aquí el salmista acepta la responsabilidad personal de salvaguardar su propio corazón  y de hacerlo por los medios de gracia que Dios ha provisto en Su Palabra.

Él dice,

“¿Cómo puede el joven guardar puro su camino?  Guardando Tú Palabra.  Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.”

Una de las cosas obvias que vemos aquí es que somos muy propensas a dudar, y lo vemos en este pasaje.  Somos propensas a descarriarnos.  Tenemos esa inclinación.

Y entonces también nos damos cuenta en este pasaje que todo pecado es en realidad en contra de Dios.  “Yo no quiero pecar contra Ti,” él dice en el versículo 11.  O sea que él ora, en primer lugar, que Dios lo guarde de pecar.

En el versículo 9, él dice, “¿Cómo puede un joven guardar puro su camino?”  Esa palabra significa transparente, claro, inocente.  Habla sobre la pureza de conducta, y ese deseo de ser pura es una evidencia de que eres una hija de Dios.  Si tú no tienes ningún deseo de vivir una vida pura, necesitas preguntarte: “¿Tengo una relación con Dios realmente? ¿Pertenezco realmente a Él?”

También te das cuenta en esta estrofa que vivir una vida pura, vivir una vida piadosa envuelve una batalla.  Envuelve una batalla.  O tú dominarás el pecado, o serás dominada por el pecado.  Y es por eso que esta oración es tan importante.  “¿Cómo puedo mantener mi camino puro? Con todo mi corazón te buscaré.  No me dejes alejarme de tus mandamientos”.

Te das cuenta que no puedes simplemente deslizarte cuando se trata de la santidad, que mantenerse fuera del pecado requiere intencionalidad.  Tienes que ser determinada sobre esto.  Así que él ora para guardar su corazón.  Él ora para buscar a Dios intensamente.  Él dice, “Voy a poner esmerada atención a tus leyes y tus estatutos.”

Y en el versículo 11,  “En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.”

Te haces la pregunta:  “¿Cómo puedo mantener mi corazón puro?” ¿Te importa eso a ti? Le importaba al salmista.  Le importa a Dios.  Es necesario que nos importe a nosotras también.

¿Oras para guardarte del extravío de apartarte del camino? O solamente te apartas y después dices, “Uy, Dios mío, ayúdame a regresar”? Ahora, gracias a Dios que después de extraviarnos, podemos orar y decir, “Dios, ayúdame a volver al camino.”  Pero ¿Oras antes de pecar para que Dios te preserve de pecar? Eso es una parte importante de esta oración.

Y ¿Tienes en marcha alguna estrategia  para proteger tu corazón? El salmista pensó sobre esto antes de entrar en tentación. No esperes hasta que entres en tentación moral para trazar una estrategia para lidiar con la tentación moral.  Elabora la estrategia primero. Y la estrategia del salmista es:  “Pon la Palabra de Dios en mi corazón,  Ponla en mi ser”.

Así que yo pregunto:  ¿Es tu consumo de la Palabra suficiente para guardar tu corazón del pecado? ¿Estás obteniendo suficiente de la Palabra de Dios para protegerte en la batalla contra el pecado?

Ahora, no solamente antes de pecar, sino después de pecar, cuando nos vamos por el mal camino, la Palabra de Dios es esencial para nuestra restauración.  Y es por eso que me encanta ese último versículo del Salmo 119.  El versículo 176, y he orado esto para mí misma justamente en estos últimos días:  “Me he descarriado como oveja perdida, busca a tu siervo, porque no me olvido de tus mandamientos”.

Él se da cuenta de que necesita la ayuda de Dios para ser restaurado.  “Busca a tu siervo.”  Pero también asume la responsabilidad de conocer y hacerle caso a los mandamientos de Dios.

Escuchen amigas, el mayor antídoto para el pecado es tener un afecto y una pasión viva por Cristo y Su Palabra.

Sam Storms, quien ha escrito un libro de meditaciones sobre los salmos dice en su meditación sobre el Salmo 119,  “Solamente cuando los caminos de Dios son dulces al paladar, se tornará el pecado amargo para nuestras almas.”

La mejor manera de combatir el pecado es tener una pasión y un afecto por Cristo y Su Palabra, deleitarse en Él.  Es por eso que el enemigo trata con tanta fuerza de mantenernos enamorados y entretenidos con cosas menores, con sustitutos de Dios, cosas que  reemplazan nuestro amor por Cristo, y ahí es cuando nos apartamos. Así que si quieres luchar con éxito contra el pecado este año, no solo averigües cómo puedes batallar en contra del pecado. Investiga cómo puedes guardarte de manera preventiva; cómo puedes estar preparada en la batalla, amando la Palabra de Dios, guardándola en tu corazón para que cuando la tentación llegue, estés preparada para combatir al enemigo con los medios de  gracia que Dios ha provisto a través de Su Palabra.

Leslie: Ese mensaje es parte de una serie titulada Vivifícame conforme a Tu Palabra Durante esta serie basada en el Salmo 119, Nancy nos ha estado ofreciendo un reto de leer la Palabra de Dios cada día durante este año que inicia.

Si estás lista para el reto, déjanos saber que lo estás aceptando. Escribe una nota al pie de este programa. Visita AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Sabes qué Nancy dice que su iPhone es una bendición peligrosa? La ayuda a realizar un montón de cosas más rápido, pero también puede ser una gran tentación cuando ella se aparta de la Palabra de Dios.  Entérate por qué ella dice eso mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 3/10 – Una doble bendición

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 3/10 – Una doble bendición

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/una-doble-bendicion/

Leslie Basham: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Estudiar y obedecer la Palabra de Dios no es solo lo correcto—aunque sí lo es. Pero quiero que vean, mientras continuamos en estos temas del Salmo 119, que estar en la Palabra de Dios es un medio de obtener gran gozo.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín, continuando en una serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Estaba visitando  a una amiga en su apartamento no hace mucho tiempo, y vi un libro que me pareció algo intrigante.  El título del libro era, “1001 Libros que debes de leer antes de morir”.

Ahora mi primer pensamiento acerca de este título fue que probablemente uno tenía vivir mucho tiempo para poder  leer 1001 libros—especialmente los clásicos a que hacía referencia este autor.  Fue editado por un profesor de Literatura Inglesa e incluía libros como: “Noches de Arabia”, “Cumbres Borrascosas”, “El Señor de las moscas…”  Asombrosamente para mí, en este popular libro llamado 1001 Libros que debes de leer antes de morir, no se incluía la Biblia.  Y este es el libro que está por sobre todo otro libro de la historia de la humanidad.

Hicimos recientemente una encuesta en línea con nuestras oyentes, y el 36% de nuestras oyentes respondieron en esta encuesta que no habían leído la Biblia completa.  Ahora, fue alentador para mi que el 64% de nuestras oyentes si habían leído la Biblia completa por lo menos  una vez.  Si fuéramos a tomar la población cristiana en general, no creo que el 64% haya leído la Biblia completa.

Hay muchas razones para esto.  Hemos estado encuestando a nuestras oyentes sobre diferentes razones de por qué no habían leído la Biblia completa.  De manera interesante, la razón número uno que dieron, de las opciones que les ofrecimos, fue la pereza. Y tengo que decirles que en mi propia vida, esa es probablemente la razón más frecuente, por la que yo no leo la Biblia más frecuentemente.

Muchas personas piensan — muchos creyentes — que leer y estudiar la Palabra de Dios, escuchar sermones basados en la Palabra de Dios, y cosas así, es como una obligación.  Pero en el Salmo 119 vemos a un hombre, a un salmista, para quien su relación con la Palabra de Dios no es fría ni seca.  Este salmo emana vida, pasión, gozo, llenura y calidez.

Al leer el Salmo 119, mientras lo vamos estudiando en esta serie, quiero alentarte a leer este texto todos los días. Te tomará unos quince minutos aproximadamente.  Tómate el tiempo cada día, especialmente al principio de cada año, para leer el Salmo 119.  Y mientras lo lees, no podrás escapar del hecho de que la persona que escribe esta oración ama la Palabra de Dios.  Para él no es un deber; no es un trabajo penoso.  Da la sensación de que este es “el libro” que debes de leer antes de morir — ¡no solo una vez, sino una y otra, y otra vez!

Y es que, estudiar y obedecer la Palabra de Dios, no es solo algo correcto que debemos hacer, aunque sí lo es. Sino que quiero que mientras continuamos en estos temas del Salmo 119, veas que estar en la Palabra de Dios es un medio de obtener gran gozo.  No es solo un trabajo o una tarea que marcas en tu lista de deberes—leer —“leí mi Biblia hoy”—sino que es una fuente, el origen de grandes e inmensurables bendiciones y beneficios.

Y en esto es que quiero enfocarme hoy, en las bendiciones y los beneficios que llegan a nosotras por estar en la Palabra de Dios.

Ahora vamos a regresar al versículo 1 del Salmo 119.  Verás en los primeros dos versículos de este largo salmo, que hay una doble bendición —una bendición doble.

“¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del Señor!  ¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan! ¡No cometen iniquidad, sino que andan en sus caminos!” (vv.1-3)

Esto no suena como una persona que se esté sintiendo miserable, ¿verdad? Ahora, aquí vemos un gran remedio para la tristeza.  Vas al doctor; tienes una enfermedad; él te da una receta; y te dice, “tome esto.” Pues bien,  esto es una prescripción, un remedio para la tristeza. De hecho, esa palabra bendecido, bienaventurado, realmente se traduce como “feliz”.  Comencé a leer este salmo en la versión Dios Habla Hoy, hace unas semanas atrás y actualmente lo traducía de esta manera.  Decía así:

“Felices los que se conducen sin tacha y siguen la enseñanza del Señor. Felices los que atienden a sus mandatos y lo buscan de todo corazón.”

Ahora bien, el mundo te hace creer que vivir este tipo de vida sin culpa, en santidad, centrada en Dios, guiada por la Palabra es una receta para una vida de miseria.  Una de las cosas que necesitamos reconocer aquí es que el Salmo 119 refleja el corazón de un hijo de Dios hacia la Palabra de Dios.  Una persona que no tiene una relación con Dios no disfrutará realmente leer la Palabra de Dios a menos que Dios esté atrayendo su corazón hacia la fe.

Pero si conoces a Dios, si tienes una relación personal con Él, vas a experimentar bendiciones y beneficios por estar en la Palabra de Dios. Y puedes ver al salmista diciendo que este es el camino a la felicidad.  Como dice Charles Spurgeon en su comentario sobre el Salmo 119: “Afirmen esto en sus corazones … ¡la santidad es felicidad!

Y a propósito, cuando te veas tentada a pecar, recuérdate a ti misma que el pecado no trae felicidad.  En última instancia, te puede dar solo un placer temporal, pero a largo plazo, la santidad es la felicidad.

El Salmo 119 que estamos viendo esta semana y la próxima, tiene un gran parecido a otros dos salmos en la biblia.  ¿Sabes cuáles son? Son salmos mucho más cortos. El Salmo 1 y el Salmo 19.  Estos tres salmos, el Salmo 1, el Salmo 19 y el Salmo 119—muy fácil de recordar de hecho— son acerca de la Palabra de Dios.  El Salmo 119, en un sentido, es una exposición más completa, del corto y pequeño Salmo 1.

Escuchen el Salmo 1 Versículo 1:

“¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite,  en su ley medita de día y de noche!” (versículo 1-2).

La bendición es prometida a aquél que centra su vida en la Palabra de Dios.  Y esta misma promesa la vemos en Apocalipsis capítulo 1 versículo 3:

“Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de la profecía y guardan las cosas que están escritas en ella.”

Vemos en el Salmo 119 que la Palabra de Dios es de mayor valor que cualquier ganancia material — más valiosa que cualquier cantidad de dinero.  El versículo 14 dice:

“Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas”.

Versículo 72:

“Mejor es para mí la ley de tu boca que millares de piezas de oro y de plata…”

No sé cuánto cuesta el oro o la plata en estos momentos, pero creo que cualquiera de nosotras estaría feliz de tener miles de piezas de oro y plata.  Sin embargo, el salmista dice, “Mejor es para mí la ley de tu boca [Tu palabra], que millares de piezas de oro y de plata”.  Ahora, no leas un versículo como este por encima y simplemente sigas con el próximo.  Detente y piensa acerca del mismo.  Y eso es, por cierto, lo que se llama meditar. “Mejor es para mí la ley de tu boca que millares de piezas de oro y de plata”.

¿Realmente creo yo esto? Imagínate que tú o tu esposo van al trabajo mañana y se enteran que van a recibir un aumento de un 100% en su salario.  El jefe está de buen humor después de las vacaciones y ha decidido duplicarte el salario.  ¿Te sentirías bendecida? ¿Estarías contenta?  ¿Estarías animada?  ¿Pensarías que eso es realmente increíble? ¿Podrías pensar en algunas cosas que pudieras hacer con ese dinero? ¡Claro que si!

¿Te entusiasmas así cuando se trata de adentrarte en la Palabra de Dios? ¿Te causa entusiasmo que las riquezas de Su Palabra se hagan tuyas? “Mejor es para mí la ley de tu boca que millares de piezas de oro y de plata”.

Versículo 127:

“Amo tus mandamientos más que el oro, sí, más que el oro fino.”

El hecho es que la mayoría de nosotras amamos el dinero y las cosas más de lo que amamos los mandamientos de Dios— más de lo que amamos la Palabra de Dios.  Seamos honestas.  Así que al leer un Salmo como este, quizás quieras confesar, “Señor, quisiera que esto fuera una realidad para mi, pero tengo que admitir, que amo más mis cosas que lo que amo Tu Palabra”.  Te puedes dar cuenta de esto al notar en qué inviertes tu tiempo, al ver hacia dónde van dirigidos tus afectos, cuáles son tus prioridades.  El salmista dice “Yo amo tus mandamientos más que el oro”.

Versículo 162:

“Me regocijo en tu palabra, como quien halla un gran botín.”

¡Me gané la lotería! Así de tanto me regocijo en Tu Palabra.

Hoy y en la próxima sesión, quiero que veamos diez bendiciones que la Palabra de Dios trae a nuestras vidas.  Veremos cinco hoy y cinco en los próximos programas.  Algunas de estas solo las mencionaremos rápidamente y a otras le dedicaremos más tiempo.  Vamos a ver algunas de estas riquezas específicas, esas bendiciones que vienen a nosotras a través de la Palabra de Dios mientras las vamos encontrando  través del Salmo 119.

La primera es libertad.  Y estoy pensando aquí en el versículo 45 del Salmo 119: “Y andaré en libertad, porque busco tus preceptos.”  Otra traducción dice “Solo así seré completamente libre, pues he buscado seguir tus mandamientos”. (Reina Valera Contemporánea).

Ahora, de nuevo te repito, el mundo nos quiere hacer creer que si uno vive la vida de acuerdo a la Palabra de Dios, será una vida encadenada.  Vas a vivir una vida encadenada a los principios de la Palabra de Dios.  Pero el salmista dice, “No, yo caminaré en libertad”.

Recuerda, cuando Dios puso a Adán y Eva en el jardín, dijo, “Tú eres libre de comer de todos los árboles de este jardín, excepto de uno en específico. Y esta restricción es para bendición tuya.  Tú caminarás en libertad si escuchas mis preceptos — si sigues mi Palabra”.  Entonces Satanás vino y dijo, “Dios te ha  esclavizado. Dios dice que no puedes comer del fruto de ese árbol”.  Ellos perdieron de vista la libertad que podían tener al buscar y obedecer los preceptos de Dios— así que el primero de ellos es libertad.

Número dos: La Palabra de Dios nos da esperanza.  Versículo 49:

“Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar”.

Versículo 81:

“Mi alma desfallece por tu salvación; en tu palabra espero.”

Quizás haya personas que necesitan algo de esperanza luego de estos días festivos recientes. Tal vez para ti los días de fiesta fueron un tiempo de desesperación.  Tal vez te sientes sola o aislada o estresada debido a situaciones familiares.  ¿Necesitas esperanza? La Palabra de Dios trae esperanza a tu corazón desesperanzado.

Hay un tercer beneficio y es consuelo.

“Este es mi consuelo en la aflicción: que tu palabra me ha vivificado” (v. 50).

Versículo 52:

“Me acuerdo de tus ordenanzas antiguas, oh Señor, y me consuelo.”

Versículo 76:

“Sea ahora tu misericordia para consuelo mío, conforme a tu promesa dada a tu siervo.”

La Palabra de Dios es como un bálsamo para un corazón herido, para una vida herida.  Y algunas de ustedes están ahora mismo con una herida.  El salmista habla sobre cómo la aflicción puede suavizar el corazón; hacerlo más flexible, tierno y listo para responderle a Dios. Contrario al malvado que tiene un corazón duro e insensible.  Puedes leer esto en los versículos 69 y 70.  Las pruebas están hechas para sensibilizarnos hacia Dios.  Cuando nos volvemos hacia Su Palabra en medio de la aflicción, Él trae consuelo a nuestros corazones heridos.

Nadie va y se inscribe para recibir pruebas; nadie dice por favor dame más pruebas.  Pero el hecho es que éstas llegarán. Martín Lutero dijo,

Las pruebas nos enseñan no sólo a conocer y a entender sino también a experimentar cuán justa, cuán verdadera, cuán dulce, cuán amorosa, cuán poderosa, cuán consoladora es la Palabra de Dios.

Y en este salmo podemos ver cómo el salmista entiende que el sufrimiento es inevitable.  Y de manera interesante, él no le pide a Dios que lo libre del sufrimiento, sino que le ministre gracia en medio del sufrimiento.  Él ve las promesas de Dios y la Palabra de Dios como un medio de consuelo y de gracia cuando está herido.

Y un cuarto beneficio es fortaleza o estabilidad. He estado meditando en el versículo 28 por algún tiempo recientemente.  Que dice:

“De tristeza llora mi alma.”

Otra traducción dice : “La ansiedad me corroe el alma,” (Reina Valera Contemporánea), o “De angustia se me derrite el alma,” (Nueva Versión Internacional).  Depende qué traducción estés utilizando.

Esa palabra, “llorar o corroer” —es una palabra que literalmente significa “gotear”.  Puedes ver las lágrimas correr por las mejillas de una persona.  Mi alma llora, mi alma gotea, mi alma se corroe por la tristeza o por la pesadez.  Esta palabra tristeza significa literalmente depresión de espíritu.

No se cuántas personas he escuchado recientemente hablándome acerca de un espíritu deprimido.  Y de nuevo, podrían ser esos sentimientos que vienen después de las fiestas. Tal vez estés experimentando algo de esto ahora mismo porque gastaste más dinero del que tenías; o comiste más comida de la que necesitabas; o fuiste a casa de más personas de las que hubieras querido ir. Ahora estás con espíritu deprimido, decaído.  De tristeza llora mi alma.

Tal vez sea una gran carga la que estés llevando.  Tal vez acabas de celebrar alguna festividad sin el esposo con que estuviste casada por décadas y ahora se ha ido.

Entonces ¿qué es lo que dice el salmista? Fortaléceme conforme a tu palabra.”  Es la Palabra de Dios que hace esto.

Entonces vemos al salmista que está afrontando grandes problemas.  Ves esto a través de todo el salmo.  Y él tiene un corazón apesadumbrado, débil y deprimido por todo eso.  Él busca la Palabra de Dios para que le provea la fortaleza y la estabilidad que lo vuelva a poner sobre sus pies.

Y he aquí un quinto beneficio o bendición que tenemos de la Palabra de Dios.  Y es que esta Palabra nos da vida.  Y ves esto a través de todo este pasaje.  Versículo 25:

“Postrada está mi alma en el polvo ¿Puedes imaginarte esto? No puedes caer más bajo que esto. El salmista dice ¡Vivifícame conforme a tu palabra!

Versículo 93:

“Jamás me olvidaré de tus preceptos, porque por ellos me has vivificado.”

Esta frase, me has vivificado, en la traducción que estoy utilizando aparece varias veces en este salmo.  A veces es traducida como resucitado”.  Otras veces es traducida como “me has avivado” y me encanta esta traducción, devuélveme a la vida.  Es una palabra que significa “disfrutar la vida; vivir de nuevo; animar; refrescar; recuperar; avivar; mantener con vida; salvar una vida”.  Es volver a la vida.

Sabemos como en el libro de Génesis Dios creó la vida por el poder de Su Palabra hablada.  Y somos recordadas a través de toda la Escritura que hemos ganado nuestra propia vida por Su Palabra.  No podemos vivir sin ella.

Y Moisés les dice a los israelitas en Deuteronomio capítulo 8:

[Dios]  te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná, …para hacerte entender que el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor. (Deut. 8:3).

Esa es nuestra vida; así es como vivimos.  1ra de Pedro 1 lo dice de esta manera:

“Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece “(1 Pedro 1:23).

La Palabra de Dios está viva.  Es poderosa.  Y mientras la internalizamos, nos volvemos ágiles, recobramos la vida, somos avivadas.

Conozco de muchos cristianos que dirían, y  muy frecuentemente esta es una verdad para mi también, que no están pasando por su mejor etapa en su vida espiritual— en su vida cristiana.  Pero internamente saben, que si fueran sinceros, la realidad es que están duros, fríos, estériles, vacíos, secos, huecos.

El salmista que escribió el Salmo 119, que creo que probablemente  fue David (no lo sabemos con seguridad) pero él no estaba satisfecho con simplemente existir, satisfecho de ir de una etapa a otra.  Él no estaba satisfecho con solo tener el traje de cristiano.  Él anhelaba tener una auténtica vitalidad espiritual, la vida abundante de la que habló Jesús.

Él reconoce que depende totalmente de Dios para que le de vida a su alma. Por lo que demanda de Dios lo que solo Dios le puede dar.  Dame vida.  Vivifícame, vivifícame de acuerdo a Tu Palabra.  Y por fe él cree que Dios le puede infundir esa vida abundante a través de Su Palabra y Su Espíritu.  Jesús lo dijo de esta manera en Juan capítulo 6:

“El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. (Juan 6:63).

Dame vida; vivifícame según Tu Palabra.  Al llegar al final de esta sesión, quiero invitarlas a que se unan a mi en una oración por avivamiento, la cual hago al unir varios versículos del Salmo 119, que en la versión de la Biblia de las Américas dice, “Vivifícame, vivifícame, conforme a Tu Palabra”.

Si así lo desean, vamos a hacer esta oración juntas al repetirla después de mi.  Vamos a orar a Dios para que Él use Su Palabra para avivar nuestros corazones.

Mi alma se hace polvo;

vivifícame conforme a Tu Palabra.

Aparta mis ojos de mirar la vanidad.

Vivifícame en Tus caminos.

Heme aquí, anhelo tener Tus preceptos;

vivifícame según Tu justicia.

Estoy profundamente afligido;

vivifícame, oh Señor, conforme a Tu Palabra.

Oye mi voz de acuerdo a Tu misericordia;

vivifícame, oh Señor, conforme a Tus ordenanzas.

Defiende mi causa y redímeme Señor;

vivifícame conforme a Tu palabra.

Muchas son, oh Señor; tus misericordias,

vivifícame de acuerdo a Tus ordenanzas.

Mira cuánto amo tus preceptos,

vivifícame, oh Señor, conforme a Tu misericordia (v. 25, 37,40, 107,149,154,156,159).

¿Será que tú que nos estás escuchando necesitas que tu corazón sea avivado? Este pudiera ser para ti un tiempo de dolor o de tristeza…  Puede que estés afrontando una aflicción, una adversidad, una oposición.  Tu corazón puede que esté cargado, decaído, lacerado por una relación familiar tensa que has tenido que sobrellevar durante este tiempo.

Yo misma me he encontrado durante este año con algunas de estas cosas que menciona el salmista en el Salmo 119.  Y si hay algo que he aprendido es la futilidad de buscar que las personas o que las cosas  me sostengan, que me fortalezcan o que me den vida. También he aprendido, que la Palabra de Dios infunde vida a mi débil, cansado y lacerado corazón.  ¡Es la vida de Cristo!

Ahora bien, puede que algunas de ustedes estén viviendo un excelente momento de sus vidas. Me gozo con ustedes.  Pero quiero decirles esto.  Aun si todo anda bien ahora mismo, es muy probable que más adelante enfrenten problemas y retos —grandes, pequeños, medianos.  La pregunta es, cuando tengas problemas, ¿dónde acudirás?  ¿Estarás preparada para enfrentar estos problemas?  Y cuando venga la tormenta, ¿estará tú corazón firmemente anclado en la roca sólida de la Palabra de Dios?

Es por esto que estamos retando a nuestros oyentes a leer la Biblia entera en un año.  “Mediante tu palabra me has dado vida.  Vivifícame oh Dios, conforme a tu palabra”.

Escucha, este programa de radio no puede avivar tu corazón.  Solo la Palabra de Dios puede avivar tu corazón, y Él lo hará, pero tienes que adentrarse en Su Palabra.  Es Su Palabra la que te da vida.

Puede que al decidir leer la Palabra faltes uno que otro día, pero no te des por vencida, que  la intención del corazón sea esta, “Yo quiero leer la Biblia entera en un año”.

Y déjenme animarlas a tomar este reto de leer sus Biblias cada día del año,  para que no se queden solo escuchándome a mi hablar sobre el reto o pensar que esto sólo se aplica para otros.  Asuman el reto cada una de manera particular.  Por la gracia de Dios, quiero leer la Biblia cada día durante un año.  Y si el Señor lo permite por el resto de sus vidas.  Mientras así lo hagan, creo que Dios avivará sus corazones y les dará vida y vida abundante.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss les ha estado animando a asumir un reto.  ¿Te comprometerías a leer la Biblia cada día durante un año?

Si te mantienes conectada a la Palabra de Dios, esta te llevara a lugares de gran paz, sin importar lo que puede estar sucediendo en el mundo a tu alrededor.

Te invitamos a visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás recursos que pueden ayudarte a abrazar este compromiso.

Te esperamos en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones, para que juntas continuemos por este recorrido del Salmo 119.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

¡Cuánto Amo Tu Ley!, Danilo Montero.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

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Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 2/10 – Un alfabeto de oraciones

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 2/10 – Un alfabeto de oraciones

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-alfabeto-de-oraciones/

Leslie Basham: ¿Por qué debes leer la Biblia todos los días?  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Tu relación con Dios nunca será más fuerte, nunca será más vibrante, y nunca será más genuina que la relación que tengas con la Palabra de Dios.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy tiene un desafío importante para ti en este año.  Ella está a punto de compartir contigo en una serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra: Reflexiones sobre el Salmo 119.

Nancy: Recientemente escuché que la Iglesia Bautista de Belén en Minneapolis, Minnesota la cual pastoreaba recientemente John Piper (quizás conoces ese nombre) celebra una Semana de Oración Anual.  Se lleva a cabo la primera semana de cada año, la primera semana de enero.  Comienzan el año como iglesia con un tiempo de oración corporativa y buscando al Señor.

Hace unos años, al introducir esa semana, el pastor Piper dijo en un sermón impartido ese primer domingo del año, lo siguiente:

La oración y la meditación de la Palabra de Dios son como vías paralelas que permiten al tren de nuestras almas mantenerse en curso hasta llegar a la santidad y al cielo.

Necesitamos renovar nuestro celo por la oración y la meditación bíblica al comenzar el año.  Todas las cosas se envejecen, se gastan y se debilitan si no se vuelven a despertar y si no hay renovación y restauración.

¿Estás de acuerdo con eso?  Piensa en cómo llegas al fin de año y  a veces te sientes vieja, gastada y débil.  A veces físicamente, a veces espiritualmente.  Necesitamos volver a despertarnos, renovarnos y restaurarnos, y por eso es que me gusta el Año Nuevo.  Es una oportunidad para respirar profundo y reenfocarnos y recalibrar, dejando que Dios vuelva a despertar nuestro amor y la sensibilidad por Él.

Así que el pastor Piper continuó su sermón diciendo, “Durante la Semana de Oración cada año fijamos nuestra atención en estas grandes y preciosas cosas para poder volver a encender nuestra pasión por la oración y la Palabra”.  A mí me gusta esto.  Es en este tiempo del año cuando muchas de nosotras estamos haciendo resoluciones para el nuevo año que inicia. Aunque no las escribas o las verbalices formalmente, seguro estás pensando, “Voy a ir al gimnasio; voy a perder las quince libras que subí durante la Navidad; voy a hacer esto o aquello todos los días.”  Pero a veces esas resoluciones de Año Nuevo, al final de la semana, ya están olvidadas o dejadas de lado.

Pero hay una nueva resolución de Año Nuevo que quiero que  hagas, que te estoy desafiando a perseguir, y confío que la tendrás presente durante todo el año. Y nosotros vamos a hacer todo lo que podamos para que te acuerdes.  Y este es el simple reto que estamos extendiendo al comienzo de este año: que leas la Biblia todos los días este año.

Ahora, no te estoy diciendo por cuánto tiempo.  No tienes que leerla durante una hora todos los días.  Algunas de ustedes están en un lugar donde pueden hacer eso y les gustaría hacerlo —eso es fantástico.  No estoy diciendo por cuánto tiempo; no te estoy diciendo que tienes que levantarte a las 4:00 de la mañana para hacerlo.   No estoy diciendo cuándo debes hacerlo, o qué parte de la Biblia leer, o que tienes que leer en cierta secuencia a través de toda la Biblia.

Podemos ofrecerte ayuda y planes de lectura. Te ayudaremos en este proceso. Pero el desafío es realmente simple: Lee tu Biblia todos los días este año.  Y para dar inicio a este reto, quiero tomar la primera parte de ese año para echar un vistazo en el Salmo 119, el cual como sabes, es el capítulo más largo de la Biblia, con 176 versículos.  También es el capítulo en la Biblia que tiene más que decir acerca de la Palabra de Dios, más que cualquier otro capítulo.

He pasado las últimas semanas meditando en el Salmo 119.  Para decirte la verdad, hubiera deseado continuar estudiando 6 u 8 meses más antes de tener que enseñar esta serie.  Así que quizás lo haga el próximo año o más adelante; quizás enseñe más del Salmo 119, porque en mi propia meditación de este maravilloso pasaje, siento como que solo he comenzado a tocar la superficie.

No vamos a caminar versículo por versículo a través de este Salmo (me encantaría hacer eso pero no lo haremos este año).  A través de los próximos programas simplemente las voy a ir dirigiendo en algunas meditaciones sobre el Salmo 119. Haremos algunas reflexiones sobre temas claves de este salmo que espero enciendan en tu corazón un amor por la Palabra de Dios y  una pasión por ser una mujer de la Palabra este año—y cada año por el resto de tu vida.

Con muy pocas excepciones, casi cada versículo en este Salmo hace referencia a la Palabra de Dios.  Un autor quien ha escrito un capítulo con relación al Salmo 119 dice que este Salmo nos ayuda a ver “la belleza alucinante, el poder que da muerte al pecado, y la extensión impresionante de la Palabra de Dios.”1  Y eso es lo que espero que capture tu corazón a través de estos próximos días.

Mientras pienso en este capítulo que es el más largo de la Biblia, pienso en un amigo que ya está con el Señor.  Él contaba cómo cuando él estaba creciendo, su mamá le  leía cinco capítulos de la Biblia a los cuatro niños de esa familia todos los días.  Los leía en voz alta, cinco capítulos.  Esa no es una mala idea.  Pero mi amigo contaba de cómo él pensó que la eternidad había llegado cuando llegaron al Salmo 119—porque era tan largo.  Ese fue uno de los cinco capítulos de ese día.

También leí acerca de un clérigo en el siglo XVII quien fue condenado a muerte.  En aquellos días había la costumbre de que la persona podía hacer una petición antes de morir, justo cuando estaba allí en el patíbulo. Podías solicitar que se cantara el Salmo de su preferencia. El propósito de los Salmos es que sean cantados, y muchos cristianos y pastores han cantado los salmos.

Y la petición de este clérigo, antes de morir, fue se cantara el Salmo 119, y mientras estaba él allí en el andamio listo para ser ejecutado.  Bueno, antes que terminaran el salmo, alguien llegó.  Venía de parte del rey trayendo la noticia de su perdón y su vida fue librada.  Resultó que él estaba esperando este perdón, pero todavía no había llegado.  Así que intencionalmente escogió el Salmo 119 como una táctica para demorar el tiempo.  Así que nunca sabes cuando este salmo te sea útil.

A través de los años, muchas personas—quizás no muchas, pero un buen número de personas conocidas—se han memorizado el Salmo 119 y han encontrado que ha sido muy útil en sus vidas.  De hecho he tratado de comenzar a memorizarme el Salmo 119.  Apenas voy empezando, y no sé hasta dónde llegaré.  Es algo que he deseado haber podido hacer hace veinte o treinta años atrás cuando todavía podía retener mejor las cosas.  No es fácil, pero aun cuando tropiezo y trato de recordar algún versículo que estoy memorizando, pienso que es un gran ejercicio el solo hecho de estar repasándolo en mi mente y en mi corazón.

Algunas de ustedes tienen hijos—quienes por cierto, tienen facilidad para memorizar. No sería un mal ejercicio animarlos a memorizarse el Salmo 119.

William Wilberforce, ¿conoces ese nombre?  Él fue aquel gran abolicionista.  En medio de una crisis política él escribió en su diario acerca de cómo él recitaba el Salmo 119 mientras caminaba desde su casa hasta el Parlamento, y cómo esto fue para él de gran consuelo.  Toma unos quince minutos leer el Salmo completo.  Así que mientras caminas pudieras recitar el Salmo 119—esto fue precisamente lo que hizo William Wilberforce porque se lo había memorizado.

Algunas de ustedes conocen el nombre David Livingstone quien fue un pionero del siglo XIX, misionero en África.  Leí que él se ganó una Biblia que su maestra de escuela dominical estaba ofreciendo por recitar el Salmo 119 de memoria cuando solo tenía nueve años.  ¿Te imaginas?  Puse eso en Twitter el otro día y una de mis amigas le dijo a su hija pequeña que este hombre se había ganado una Biblia por recitar el Salmo 119 cuando solo tenía nueve años, y la respuesta de la pequeña fue, “¿Solo le dieron una Biblia?”  Bueno, la Biblia en esos días era más escasa y más preciosa, quizás, de lo que lo es para nosotros hoy.

Muchas obras extensas se han escrito acerca de este salmo; muchos comentarios.  Thomas Manton fue un clérigo puritano del siglo XVII.  Él escribió una obra de tres volúmenes, 1,677 páginas en referencia al Salmo 119, 190 largos capítulos, más de un capítulo dedicado a cada versículo del Salmo 119.

Charles Spurgeon escribió un libro clásico titulado, “El tesoro de David”, que es un comentario sobre todos los Salmos.  En ese comentario, él dedicó 350 páginas al Salmo 119 solamente. Más de 250,000 palabras; un cuarto de millón de palabras sobre el Salmo 119.  En el prefacio del volumen final de ese comentario—que es el volumen que incluye el Salmo 119—él habla de cómo este comentario tomó más tiempo que los otros (que los otros volúmenes) por la enorme tarea que fue hacer un comentario, versículo por versículo, del Salmo 119.  Él dice:

“Su dimensión, tanto como su profundidad, me sobrecogió profundamente. Se extendió ante mí como una vasta pradera de la cual no podía ver lo límites, y solo esto creó en mí un sentimiento de desaliento… confieso que dudé embarcarme en este Salmo.” [Confieso que yo misma me he sentido así al pensar cómo pude hacer ocho sesiones, tan solo ocho sesiones, de este salmo tan vasto].

Spurgeon continúa diciendo: “Otros salmos han sido simples lagos, pero este es el océano principal.  Es un continente de pensamiento sagrado, y cada pulgada es tan fértil como el jardín del Señor…mientras más uno lo estudia, más fresco se hace.” 2

Ahora, solo una palabra acerca del estilo literario de este salmo.  Tiene, por supuesto, un estilo de poesía hebrea—y pudiéramos hacer toda una sesión acerca de eso.   Quizás lo haga en otra ocasión, pero puedes ver declaraciones paralelas que ayudan a explicar o que contribuyen a expandir los conceptos.  Lo más fascinante acerca de la forma de este salmo es que es un acróstico.  Hay veintidos letras en el abecedario hebreo y hay veintidos estrofas en el Salmo 119.  Cada una de estas estrofas tiene ocho versículos.  Cada estrofa se basa en una letra diferente del alfabeto Hebreo, en  sucesión.  Cada versículo en cada estrofa comienza con la misma letra del alfabeto hebreo.

Al leerlo por primera vez, este salmo pudiera parecer un poco repetitivo, y sí es repetitivo, y algunos quizás piensen que es un poco aburrido.  Si tu pastor dijera este domingo en la iglesia, “Vamos a leer todos juntos, y de pie, el Salmo 119…”  Pienso que mucha gente se quejaría, internamente—sino externamente—pensando es demasiado tiempo para estar parados leyendo algo que tiene tantas aseveraciones similares juntas.

Pero yo pienso en lo que Spurgeon dijo en su comentario acerca de este salmo.  Él dijo:

“He pesado cada palabra y he mirado cada sílaba con meditación prolongada, y soy testigo que este canto sagrado es encantadoramente variado de principio a fin.  Su variedad es como un caleidoscopio; [me encanta esa imagen] una ilimitada variedad se produce a partir de unos cuantos objetos. 1

Ahora, en este salmo hay por lo menos ocho términos que son usados como sinónimos para la Palabra de Dios.  Los ves una y otra vez.  Muchos de ellos son usados más de veinte veces.  Cada uno de estos ocho sinónimos nos dice algo acerca de la naturaleza o el carácter de la Palabra de Dios.  Es un poco difícil enseñar a través de este pasaje cuando todas tenemos diferentes versiones porque hay diferentes maneras en que estas palabras son traducidas, así que  espero que tengan un poco de paciencia.  Estaré leyendo de La Biblia de Las Américas a través de la mayor parte de esta serie, pero ocasionalmente me referiré a otras versiones solo para ayudar con algunos de estos términos.

Comencemos con el versículo 1 del Salmo 119.  En los primeros once versículos vas a ver estos ocho sinónimos aparecerse.  Así que quiero que leamos esos versículos y busquemos estos diferentes sinónimos.

Versículo 1: “Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del Señor”.

Ese es el primer sinónimo.  La ley del Señor.  Es la palabra hebrea torah.  Es la instrucción del Señor. Se puede referir a una sola ley de Dios. A menudo se refiere a lo que nosotros conocemos como el Pentateuco — los libros de Moisés — los primeros cinco libros de la Biblia son conocidos como el Torah. También pudiera usarse para hacer referencia a la totalidad de la Escritura.  La ley del Señor.  Representa la revelación de Dios de Sí mismo; Su pacto con el hombre.

Versículo 2: “Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios,” aquí vemos un segundo sinónimo, “y con todo el corazón le buscan.  No cometen iniquidad sino que andan en sus caminos.”  Sus testimonios, Su testimonio.  Algunas de sus versiones podrían decir “estatutos” o “decretos.”  Esta es una palabra que está relacionada con la palabra que se usa para “testigo,”  y sabemos que los testimonios de Dios son confiables porque vienen de un testigo fiel y verdadero.

Versículo 4: “Tú has ordenado tus preceptos, para que los guardemos con diligencia.”  Otro sinónimo, esta es una palabra que da la idea un capataz.  Un precepto es un mandato de Dios.  Son instrucciones detalladas.

Versículo 5: “¡Ojalá mis caminos sean afirmados para guardar tus estatutos!”  Aquí está el cuarto sinónimo, la palabra estatutos o en algunas versiones dice decretos.  Es una palabra que viene de una raíz que significa grabar o inscribir.  Habla de los límites que la Palabra de Dios provee para nuestras vidas.  Es algo que ha sido grabado. Son preceptos y reglas que deben ser estrictamente obedecidas.  Habla acerca de la naturaleza vinculante de la Escritura y sobre la permanencia de la Escritura.  Una vez grabada, no puede ser borrada.

Luego el versículo 6: “Entonces no seré avergonzado, al considerar todos tus mandamientos.”  Aquí está otro de los sinónimos y vemos a través de este salmo que la obediencia a los mandamientos, a las ordenanzas de Dios, trae bendición y la desobediencia trae maldición; trae conflicto, trae consecuencias.

Versículo 7: “Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios”.  Aquí hay otro sinónimo para la Palabra de Dios y diferentes versiones pudieran traducir esa palabra como reglas.  Algunas versiones hablan de juicios, leyes, ordenanzas.  Hay una connotación legal en esta palabra.  Habla de la justicia de la Palabra de Dios.

Luego los versículo 8 y 9: “Tus estatutos guardaré; no me dejes en completo desamparo.  ¿Cómo puede el joven guardar puro su camino?  Guardando tu palabra”.  La Palabra de Dios; la palabra revelada al hombre, es aquello que proviene de Su boca.

Versículos 10-11: “Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.  En mi corazón he atesorado tu palabra para no pecar contra ti”.  Es la misma palabra que leemos en el versículo 9, la “palabra de Dios” pero en  el idioma hebreo en realidad se usa una palabra diferente, pero que se traduce al Español como ‘palabra’.   Es una palabra similar pero a veces es usada para referirse a una promesa.  “En mi corazón he guardado tus promesas para no pecar contra ti”.  Esta palabra se puede referir a cualquier cosa que Dios haya dichocualquier cosa que Dios haya mandado o cualquier cosa que Dios haya prometido.

De manera que tenemos todos estos sinónimos.  Cuando leas estas palabras; estatutos, preceptos, mandamientos, juicios, ordenanzas, decretos, la ley del Señor; todas están haciendo referencia a la Palabra de Dios.  A eso se refiere aquí.

Y luego, mientras he estado meditando en este pasaje, me sentí dirigida a dividir los versículos en cuatro categorías diferentes. Hay cuatro tipos de declaraciones que vamos a encontrar a través de todo este salmo, y la mayoría de estos versículos caen en una o más de estas cuatro categorías.

Te repito, estaré leyendo mucha Escritura a medida que vayamos por esta serie y, en muchos casos, no te voy a dar el número del versículo.  Pero si lees la transcripción que acompaña este programa, podrás encontrar la referencia para todos estos versículos. Puedes obtener la transcripción al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Antes que todo, encontramos las afirmaciones.Hay versículos que son afirmaciones acerca de Dios, acerca de Su Palabra o acerca de Sus caminos.  Escucha algunas de estas afirmaciones.

“Para siempre, Oh Señor tu palabra está firme en los cielos.” (v.89)

“Tu fidelidad permanece por todas las generaciones.” (v.90)

“He visto un límite a toda perfección; tu mandamiento es sumamente amplio.” (v.96)

“Justo eres tú, Señor, y rectos tus juicios.” (v.137)

“Tu justicia es justica eterna, y tu ley verdad.” (v.142)

“Tú estás cerca, Señor, y todos tus mandamientos son verdad. (v.151)

Estas son todas afirmaciones acerca de Dios y acerca de Su Palabra.

En segundo lugar, encontramos declaraciones de adoración.  Estas son declaraciones de adoración o de celebración o de celebración.  Estos son versículos que alaban a Dios por la maravilla de Su Palabra.  Escucha a algunas de estas declaraciones de adoración.

“También tus testimonios son mi deleite, ellos son mis consejeros.” (versículo 24)

“¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!,  más que la miel a mi boca.” (versículo 103)

“…pero mi corazón teme tus palabras” (versículo 161)

“Me regocijo en tu palabra, como quien halla un gran botín.” (versículo 162)

“Siete veces al día te alabo, a causa de tus justas ordenanzas.” (versículo 164)

Vemos afirmaciones y adoración.

Luego, en tercer lugar, hay versículos que son resoluciones.

“Meditaré en tus preceptos; y consideraré tus caminos.” (versículo 15)

“Me deleitaré en tus estatutos; no me olvidaré tu palabra.” (versículo 16)

“Y guardaré continuamente tu ley, para siempre y eternamente.” (versículo 44)

“He inclinado mi corazón para cumplir tus estatutos, por siempre y hasta el fin.” (versículo 112)

A medida que leemos estas resoluciones necesitamos recordar que Jesús es el Único que ha cumplido perfectamente todas estas resoluciones.  Es fácil sentirte abrumada mientras lees un salmo como este y pensar, “yo no podría decir esas cosas, aseveraciones como, ‘yo obedeceré continuamente para siempre y eternamente.’”  ¡Oh, que fuera cierto en el corazón de los hijos de Dios! Pero fue solamente cierto que Jesús cumplió a cabalidad estas resoluciones y es por esto que este Salmo es un recordatorio para nosotros de cuánto necesitamos a Cristo. Nos apunta hacia  Cristo.

Y luego tenemos la cuarta categoría de versículos.  Estas son peticiones.  Son oraciones, son plegarias a Dios por su ayuda.  Por ejemplo el salmista ora en el versículo 17,

“Favorece a tu siervo para que viva y guarde tu palabra.”

“Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley.” (versículo 18)

“Quita de mí el camino de la mentira, y en tu bondad concédeme tu ley.” (versículo 29)

Ahora, a medida que meditamos en este salmo, como lo estaremos haciendo a través de los próximos días, sólo quiero recordarte que tu relación con Dios nunca será más fuerte, nunca será más vibrante y nunca será más genuina que la relación que tengas con la Palabra de Dios.

A través de este salmo el enfoque es en Su Palabra, en Sus preceptos, en Sus mandamientos.  La meta no es solo hacer el ejercicio intelectual de conocer la Palabra de Dios.  El objetivo es buscar a Dios.  Buscar a Aquél que es revelado en Su Libro.  No hay otra manera de conocer a Dios.   No hay otra manera de conocer a Cristo que a través de la Palabra escrita y viva de Dios.

Tengo una preocupación creciente y la he expresado de diferentes formas en este programa, pero nunca la he sentido más fuertemente que ahora. Tengo un anhelo de que seamos mujeres de la Palabra.  Tengo una preocupación con relación al número de creyentes con las que yo me relaciono que no están leyendo la Palabra de una manera consistente.  Muchas creyentes, y quizás la mayoría, nunca ha leído la Biblia en su totalidad.

Dios nos ha dado Su libro.  Nos ha dado Su Palabra, y solo me imagino lo que acontecerá cuando esté  parada delante del Señor cuando muramos… ¿Cómo le vas a explicar a Él la razón por la cual no tuviste el tiempo de leer Su libro?

He sentido una carga, ahora entrando a este año 2014, de desafiar a nuestras oyentes al comienzo de este nuevo año; de retarlas a leer la Biblia diariamente.  Este reto es simple.  Comprométete, por la gracia de Dios, a que vas a leer la Palabra de Dios todos los días durante este año.  Si vas a AvivaNuestrosCorazones.com podrás encontrar recursos que te ayudarán, tales como un diario que puedes imprimir para escribir lo que leíste ese día y luego puedes escribir una o dos oraciones acerca de lo que la lectura le habló a tu vida. Lo hemos llamado “Diario de anotaciones”.

Quiero animarte a que comiences a leer el Salmo 119 en la medida que estudiamos esta serie.  Toma aproximadamente quince minutos para leerlo completo.  Quizás quieras hacer esto todos los días durante esta semana y parte de la próxima, mientras estamos en esta serie.

Tal vez quieras leerlo de rodillas; es una oración.  A través de este salmo verás la palabra : “Clamo a ti oh Señor, es tu palabra.”  Así que quizás querrás ponerte en una postura de rodillas delante del Señor.  Sin importar la posición que escojas, léelo, deja que penetre en tu corazón y en tu mente y deja que Dios te hable por medio de este salmo.

Señor, cómo te suplico que en estos próximos días Tú abras nuestros corazones, nuestras mentes, y nuestros ojos, para que veamos tu Palabra de manera fresca. Y al verla, la amemos, y al amarla te amemos a Ti, Su Autor.  Que te amemos y te obedezcamos, que obedezcamos Tu Palabra, en el nombre de Jesús oro, Amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss te ha lanzado un reto.  Lee la Biblia todos los días en este año.  Para encontrar recursos para ayudarte a alcanzar esta meta, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Alguna vez has sentido como que leer la Biblia solo es otra tarea en tu lista de quehaceres? Nancy te enseñará cómo hacerlo una experiencia mucho más enriquecedora.  Eso será mañana en Aviva Nuestros Corazones

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 1/10 – Satura tu corazón con la Palabra de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 1/10 – Satura tu corazón con la Palabra de Dios

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/satura-tu-corazon-con-la-palabra-de-dios/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss nos ofrece una oración extraída del Salmo 90, la manera perfecta para iniciar un Nuevo año.

Nancy Leigh DeMoss: ¡Establece la obra de tus manos en medio nuestro, sí, establece la obra de tus manos!” 

Leslie:  Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.  

Nancy: Bueno, ¡Feliz Año Nuevo! Espero que hayan tenido un fin año bendecido por Dios  y lleno de regocijo y que estén esperando grandes cosas de parte del Señor durante este nuevo año que se inicia.

Hoy tenemos un programa especial. Te adelanto que este año estaremos hablando mucho en  Aviva Nuestros Corazones sobre la importancia de la Palabra de Dios. En días recientes, a medida que he estado buscando al Señor en relación a los temas que debemos enfatizar en este año que recién comienza, lo que Dios ha puesto en mi corazón una y otra vez es la necesidad que todas tenemos de adentrarnos en la Palabra de Dios y de que la Palabra de Dios se grabe en nuestras mentes y corazones.

Porque muchas veces, al hablar con personas que están en situaciones de crisis o cuando leo correos de oyentes que están enfrentando dificultades mayores, me doy cuenta de que las personas necesitan dosis gigantescas, masivas de la Palabra de Dios para poder renovar sus mentes y sus corazones y para transformar sus vidas.

Así que Dios ha dirigido mi corazón a desafiarte con un reto, justo ahora al iniciar un nuevo año. Se trata de comprometernos a leer la Palabra de Dios cada día por el resto del año. Lo estamos llamando sencillamente, “El reto de leer la Biblia diariamente”.

Ahora, no estamos diciendo qué debes leer o la cantidad de páginas,  capítulos o versículos  que debes leer. Tampoco vamos a decirte cuándo debes hacerlo, si al amanecer o en las noches, pero si estoy apelando a que tomes este simple desafío de no dejar que pase un solo día de este año sin pasar tiempo en la Palabra de Dios.

Estaremos recordándote sobre este reto cada cierto tiempo a lo largo del año, pero a medida que comenzamos a hacer este énfasis en este primer día del nuevo año, más que pedirte que me escuches enseñar sobre la Palabra de Dios, quiero tomar el programa completo de hoy para motivarte a escuchar la Palabra.

Hace un tiempo algunos de nuestros productores me pidieron que grabara algunos de mis salmos favoritos, y crearon un bello fondo musical. No puedo pensar en una mejor forma de comenzar este nuevo año que llenar nuestras mentes con estos salmos.

Oh Señor, oro por nuestras oyentes—algunas están en casa haciendo quehaceres del hogar, algunas quizás están en un vehículo dirigiéndose a algún lugar junto con otros que le acompañan—todas en distintos lugares, haciendo cosas diferentes, pero te pido que Tú silencies nuestros corazones; que aquietes nuestros corazones.

Para muchas de nosotras, quizás los días que acaban de transcurrir han sido de mucha actividad; muchas fiestas, ocupaciones. Otras quizás se han sentido solitarias, están heridas o luchando con algunas circunstancias difíciles. Quizás haya algunas que están ilusionadas con comenzar un nuevo año. Donde sea que nos encuentres, Señor, oro para que aquietes nuestros corazones para recibir Tu Palabra y que nos puedas lavar con el agua de Tu Palabra.

Anima a tu pueblo. Fortalece nuestros corazones. Danos coraje , fe y esperanza en todo lo que necesitamos, a medida que iniciamos este año escuchándote hablarnos a través de Tu Palabra. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Ahora, escuchemos algunas porciones de los Salmos:

Salmo 1:

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera. No así los impíos, que son como paja que se lleva el viento. Por tanto, no se sostendrán los impíos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque el SEÑOR conoce el camino de los justos, mas el camino de los impíos perecerá.

Salmo 37:

No te irrites a causa de los malhechores; no tengas envidia de los que practican la iniquidad. Porque como la hierba pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde. Confía en el SEÑOR, y haz el bien; habita en la tierra, y cultiva la fidelidad. Pon tu delicia en el SEÑOR, y Él te dará las peticiones de tu corazón. Encomienda al SEÑOR tu camino, confía en Él, y Él actuará; hará resplandecer tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia; no te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas. Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, solo harías lo malo. Porque los malhechores serán exterminados, mas los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra. Un poco más y no existirá el impío; buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí. Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad. El impío trama contra el justo, y contra él rechina sus dientes. El Señor se ríe de él, porque ve que su día se acerca. Los impíos han sacado la espada y entesado el arco, para abatir al afligido y al necesitado, para matar a los de recto proceder. Su espada penetrará en su propio corazón, y sus arcos serán quebrados. Mejor es lo poco del justo que la abundancia de muchos impíos. Porque los brazos de los impíos serán quebrados; mas el SEÑOR sostiene a los justos. El SEÑOR conoce los días de los íntegros, y su herencia será perpetua. No serán avergonzados en el tiempo malo, y en días de hambre se saciarán. Pero los impíos perecerán, y los enemigos del SEÑOR serán como la hermosura de los prados; desaparecen, se desvanecen como el humo. El impío pide prestado y no paga, mas el justo es compasivo y da. Porque los que son bendecidos por el SEÑOR poseerán la tierra, pero los maldecidos por Él serán exterminados. Por el SEÑOR son ordenados los pasos del hombre, y el SEÑOR se deleita en su camino. Cuando caiga, no quedará derribado, porque el SEÑOR sostiene su mano. Yo fui joven, y ya soy viejo, y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan. Todo el día es compasivo y presta, y su descendencia es para bendición. Apártate del mal y haz el bien, y tendrás morada para siempre. Porque el SEÑOR ama la justicia, y no abandona a sus santos; ellos son preservados para siempre, pero la descendencia de los impíos será exterminada. Los justos poseerán la tierra, y para siempre morarán en ella.

La boca del justo profiere sabiduría y su lengua habla rectitud. La ley de su Dios está en su corazón; no vacilan sus pasos. El impío acecha al justo y procura matarlo. El SEÑOR no dejará al justo en sus manos, ni permitirá que lo condenen cuando sea juzgado.

Espera en el SEÑOR y guarda su camino, y Él te exaltará para que poseas la tierra; cuando los impíos sean exterminados, tú lo verás.

He visto al impío, violento, extenderse como frondoso árbol en su propio suelo. Luego pasó, y he aquí, ya no estaba; lo busqué, pero no se le halló.

Observa al que es íntegro, mira al que es recto; porque el hombre de paz tendrá descendencia. Pero los transgresores serán destruidos a una; la posteridad de los impíos será exterminada.

Mas la salvación de los justos viene del SEÑOR; Él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. El SEÑOR los ayuda y los libra; los libra de los impíos y los salva, porque en Él se refugian.

Salmo 73:

Ciertamente Dios es bueno para con Israel, para con los de puro corazón. En cuanto a mí, mis pies estuvieron a punto de tropezar, casi resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de los impíos. Porque no hay dolores en su muerte, y su cuerpo es robusto. No sufren penalidades como los mortales, ni son azotados como los demás hombres. Por tanto, el orgullo es su collar; el manto de la violencia los cubre. Los ojos se les saltan de gordura; se desborda su corazón con sus antojos.

Se mofan, y con maldad hablan de opresión; hablan desde su encumbrada posición. Contra el cielo han puesto su boca, y su lengua se pasea por la tierra. Por eso el pueblo de Dios vuelve a este lugar, y beben las aguas de la abundancia. Y dicen: ¿Cómo lo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?

He aquí, estos son los impíos, y, siempre desahogados, han aumentado sus riquezas. Ciertamente en vano he guardado puro mi corazón y lavado mis manos en inocencia; pues he sido azotado todo el día y castigado cada mañana. Si yo hubiera dicho: Así hablaré, he aquí, habría traicionado a la generación de tus hijos.

Cuando pensaba, tratando de entender esto, fue difícil para mí, hasta que entré en el santuario de Dios; entonces comprendí el fin de ellos.

Ciertamente tú los pones en lugares resbaladizos; los arrojas a la destrucción. ¡Cómo son destruidos en un momento!        Son totalmente consumidos por terrores repentinos. Como un sueño del que despierta, oh Señor, cuando te levantes, despreciarás su apariencia. Cuando mi corazón se llenó de amargura, y en mi interior sentía punzadas, entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti.

Sin embargo, yo siempre estoy contigo; tú me has tomado de la mano derecha. Con tu consejo me guiarás, y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre.

Porque he aquí, los que están lejos de ti perecerán; tú has destruido a todos los que te son infieles. Mas para mí, estar cerca de Dios es mi bien; en DIOS el Señor he puesto mi refugio, para contar todas tus obras.

Salmo 90: 

Oración de Moisés, hombre de Dios.

SEÑOR, tú has sido un refugio para nosotros de generación en generación. Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios.

Haces que el hombre vuelva a ser polvo, y dices: Volved, hijos de los hombres. Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer que ya pasó, y como una vigilia de la noche.

Tú los has barrido como un torrente, son como un sueño; son como la hierba que por la mañana reverdece; por la mañana florece y reverdece; al atardecer se marchita y se seca.

Porque hemos sido consumidos con tu ira, y por tu furor hemos sido conturbados. Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia.

Porque por tu furor han declinado todos nuestros días; acabamos nuestros años como un suspiro. Los días de nuestra vida llegan a setenta años; y en caso de mayor vigor, a ochenta años. Con todo, su orgullo es solo trabajo y pesar, porque pronto pasa, y volamos. ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu furor conforme al temor que se te debe?

Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. Vuelve, SEÑOR; ¿hasta cuándo? y compadécete de tus siervos. Sácianos por la mañana con tu misericordia, y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días. Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y a los años en que vimos adversidad.

Manifiéstese tu obra a tus siervos, y tu majestad a sus hijos, y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; sí, la obra de nuestras manos confirma.

Salmo 131

Señor, mi corazón no es soberbio, ni mis ojos altivos; no ando tras las grandezas, ni en cosas demasiado difíciles para mí; sino que he calmado y acallado mi alma; como niño destetado en el regazo de su madre, como niño destetado reposa en mí mi alma. Espera, oh Israel, en el Señor, desde ahora y para siempre. 

Leslie: No hay mejor forma de comenzar un Nuevo año que saturando nuestros corazones con la Palabra de Dios. Para hacer eso hemos estado escuchando a Nancy leer algunos Salmos.

Queremos animarte a comenzar este año sumergiéndote en la Palabra de Dios. ¿Aceptarías el reto de comprometerte a leer la Palabra de Dios cada día durante este año? No hay mejor resolución de Año Nuevo que dejar que la Palabra sea la que te transforme de adentro hacia afuera.

Si aceptas el reto, te invitamos a dejar una nota debajo de la transcripción de este programa. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y déjanos saber que te unes a nosotros en este recorrido. 

Nancy: 

Salmos 34:

Bendeciré al Señor en todo tiempo; continuamente estará su alabanza en mi boca. En el Señor se gloriará mi alma; lo oirán los humildes y se regocijarán. Engrandeced al Señor conmigo, y exaltemos a una su nombre. Busqué al Señor, y Él me respondió, y me libró de todos mis temores.

Los que a Él miraron, fueron iluminados; sus rostros jamás serán avergonzados. Este pobre clamó, y el Señor le oyó, y lo salvó de todas sus angustias.

El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y los rescata. Probad y ved que el Señor es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en El se refugia! Temed al Señor, vosotros sus santos, pues nada les falta a aquellos que le temen.

Los leoncillos pasan necesidad y tienen hambre, mas los que buscan al Señor no carecerán de bien alguno.

Venid, hijos, escuchadme; os enseñaré el temor del Señor. ¿Quién es el hombre que desea vida y quiere muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y síguela. Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor. El rostro del Señor está contra los que hacen mal, para cortar de la tierra su memoria.

Claman los justos, y el Señor los oye, y los libra de todas sus angustias. Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor. Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos es quebrantado. La maldad dará muerte al impío, y los que aborrecen al justo serán condenados. El Señor redime el alma de sus siervos; y no será condenado ninguno de los que en Él se refugian.

Salmo 145:

Te exaltaré mi Dios, oh Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Todos los días te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es el SEÑOR, y digno de ser alabado en gran manera; y su grandeza es inescrutable.

Una generación alabará tus obras a otra generación, y anunciará tus hechos poderosos. En el glorioso esplendor de tu majestad, y en tus maravillosas obras meditaré. Los hombres hablarán del poder de tus hechos portentosos, y yo contaré tu grandeza. Ellos proclamarán con entusiasmo la memoria de tu mucha bondad, y cantarán con gozo de tu justicia.

Clemente y compasivo es el SEÑOR, lento para la ira y grande en misericordia. El SEÑOR es bueno para con todos, y su compasión, sobre todas sus obras.

SEÑOR, tus obras todas te darán gracias, y tus santos te bendecirán. La gloria de tu reino dirán, y hablarán de tu poder, para dar a conocer a los hijos de los hombres tus hechos poderosos, y la gloria de la majestad de tu reino. Tu reino es reino por todos los siglos, y tu dominio permanece por todas las generaciones… El SEÑOR sostiene a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos. A ti miran los ojos de todos, y a su tiempo Tú les das su alimento. Abres tu mano, y sacias el deseo de todo ser viviente. Justo es el SEÑOR en todos sus caminos, y bondadoso en todos sus hechos. El SEÑOR está cerca de todos los que le invocan, de todos los que le invocan en verdad. Cumplirá el deseo de los que le temen, también escuchará su clamor y los salvará. El SEÑOR guarda a todos los que le aman, pero a todos los impíos destruirá. Mi boca proclamará la alabanza del SEÑOR; y toda carne bendecirá su santo nombre eternamente y para siempre.

Salmo 63:

Oh Dios, Tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua. Así te contemplaba en el santuario, para ver tu poder y tu gloria. Porque tu misericordia es mejor que la vida, mis labios te alabarán. Así te bendeciré mientras viva, en tu nombre alzaré mis manos. Como con médula y grosura está saciada mi alma; y con labios jubilosos te alaba mi boca. Cuando en mi lecho me acuerdo de ti, en ti medito durante las vigilias de la noche. Porque tú has sido mi socorro, y a la sombra de tus alas canto gozoso. A ti se aferra mi alma; tu diestra me sostiene. Pero los que buscan mi vida para destruirla, caerán a las profundidades de la tierra. Serán entregados al poder de la espada; presa serán de las zorras. Mas el rey se regocijará en Dios; y todo el que por Él jura se gloriará, porque la boca de los que dicen mentiras será cerrada. 

Leslie: ¡Qué maravilloso comenzar el año permitiendo que la Palabra de Dios nos lave por completo. Nancy Leigh DeMoss ha estado leyendo algunos de sus salmos favoritos.

Nancy, estoy segura de que muchas oyentes apreciaron este programa… es maravilloso tomarse un tiempo extendido para escuchar la Palabra de Dios..

Nancy: Sí, yo creo que es algo tan maravilloso y tan necesario en esta cultura caótica en que  vivimos; tan solo dejar que la Palabra de Dios lave nuestras almas. Así que estoy agradecida de que hayamos tenido ese tiempo hoy, y espero que en el 2014 este se convierta en un hábito diario para cada oyente.

Y quiero retar a cada persona que escucha mi voz hoy: ¿Harías un compromiso, con la ayuda de Dios, de leer algo de la Palabra de Dios cada día a lo largo de este año?

No te estoy diciendo la longitud de la porción que debes leer o a que hora debes levantarte, solo que puedas tomar un tiempo para incorporar en tu día, y llevar la Palabra de Dios a tu mente y a tu corazón. No te intimides con lo que esto implica o con el tiempo que te va a tomar. Solo di “Sí, Nancy, quiero unirme a ti en leer algo de la Palabra de Dios cada día del 2014”.

Luego quiero animarte a ir un paso más allá y que visites AvivaNuestrosCorazones.com y nos dejes saber que has aceptado este reto.

Allí seguramente verás otras mujeres que se han sentido movidas a aceptar el desafío también y sentirás que no estás sola en este recorrido. Allí también podrás interactuar con otras y compartir lo que Dios te va mostrand o a lo largo del año a través de Su Palabra. Este sentido de comunidad te ayudará a mantenerte en el camino.

Ahora bien, mañana nos embarcaremos en un estudio de un poema asombroso, contenido en el capítulo más largo de la Biblia.  Espero que regreses para que juntas estudiemos el Salmo 119. De hecho, tal vez quieras tomarte unos quince minutos entre hoy y mañana para buscar en tu Biblia y leer el Salmo 119 completo. Pídele al Señor que prepare tu corazón para lo que Él tiene para nosotras en estos próximos días.

Te esperamos mañana para iniciar nuestro estudio del Salmo 119, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 5/5 – Calle Fulton

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

 5/5 – Calle Fulton

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/calle-fulton2/

Nancy DeMoss de Wolgemuth: En horas del mediodía, la calle Fulton, en el distrito financiero de Nueva York, es un lugar ocupado con hombres y mujeres de negocios que se dirigen apurados a restaurantes y a reuniones. Algunos vendedores callejeros se colocan en la esquina de las calles Fulton y Williams, ofreciendo un almuerzo rápido. Esta calle está localizada a unas tres cuadras del lugar donde estaban las Torres Gemelas y a la hora del almuerzo los turistas se mezclan con la multitud.

Pocas personas que caminan por la calle Fulton cerca de la esquina con la calle Williams reconocen el significado de ese lugar. Muchos de ellos no saben lo que pasó allí hace 150 años entre un grupo de hombres de negocios en su hora de almuerzo.

El miércoles 23 de septiembre de 1857, un pequeño grupo de hombres de negocios se reunió a orar en la Iglesia Holandesa del Norte (North Dutch Reform Church) de la calle Fulton. Esa reunión marcó el inicio de un avivamiento que se extendería por toda la nación. Este avivamiento aumentó la asistencia a las iglesias, cambió la conducta de las personas e inspiró nuevos esfuerzos misioneros.

Pero más que nada, el avivamiento inspiró al pueblo de Dios a orar.

Carmen: Este es tu programa Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Estamos compartiendo la serie llamada En Busca de Dios, sobre el avivamiento personal. Hoy hablaremos sobre un avivamiento que tuvo un gran impacto en Nueva York, luego en otras ciudades del este, del centro y del sur de los EEUU, y finalmente a través de toda la nación, hace ya más de 150 años.

Nancy: Al avivamiento de oración de 1857 a veces se le llama el Avivamiento Laico. Contrario a otros avivamientos históricos, no hubo ningún predicador reconocido en medio de ese avivamiento.

Para que entendamos el contexto, es preciso señalar que Estados Unidos se encontraba en aquellos momentos en la cima de la Revolución Industrial. La gente estaba haciendo dinero a raudales. La mayoría no sentía gran necesidad de Dios ni de la oración.

En medio de aquel escenario, en Su Providencia, Dios levantó un laico que sentía una gran carga por la condición espiritual de la gente en la Ciudad de Nueva York. Me imagino que este laico no tenía la menor idea de cuán grandemente Dios usaría su vida y sus esfuerzos en el gran Avivamiento de Oración.

Jonathan Brownson es el ministro de oración de la Iglesia Reformada en Estados Unidos. Nos cuenta el trasfondo de este hombre.

Jonathan Brownson: Bueno, Jeremiah Lanphier era un hombre de negocios. Se mudó a la ciudad de Nueva York para empezar un negocio de confección de ropas. Se mudó a unas instalaciones localizadas en el centro de Manhattan y se convirtió, alrededor de las horas del mediodía, en una iglesia de Manhattan. La hora de su conversión tiene un gran significado y la veremos hacia el final de la historia.

Después de su conversión, el liderazgo de la iglesia North Dutch le pidió si podía servir como misionero laico allí.

Nancy: La iglesia decidió contratar este misionero laico porque estaban perdiendo miembros.

Jonathan: Lo que estaba sucediendo en la iglesia North Dutch es similar a lo que ocurre en las zonas metropolitanas en la actualidad—los negocios se estaban moviendo hacia Manhattan y los miembros de la iglesia se mudaban lejos del área.

Lyle Dorsett: Vemos que la asistencia a las Iglesias empezó a disminuir en los inicios de 1850.

Nancy: Esta es Lyle Dorsett, profesora de Formación Cristiana y Ministerio de Wheaton College.

Lyle: El crecimiento de las Iglesias —en número de personas asistiendo—había disminuido significativamente. Nuestras estadísticas de esa época no son completamente confiables, pero sí tenemos conocimiento de esto.

Nancy: En la medida en que se aceleraba el ritmo de vida, las personas parecían menos sintonizadas con los asuntos espirituales y los desacuerdos sobre la migración y la esclavitud causaban tensiones.

Lyle: En 1850, Estados Unidos crecía rápidamente. Hubo un rápido crecimiento de las zonas industriales y urbanas. Las ciudades estaban en apogeo. Las industrias estaban creciendo. Las líneas ferroviarias se estaban instalando por todo el país. Se habían traído muchas personas al país para trabajar.

Siempre había mucha tensión con estos asuntos. Siempre que tienes mucha gente llegando a un país o que tienes un crecimiento vertiginoso, las personas se dislocan social, psicológica y emocionalmente.

Nancy: En este ambiente, el nuevo misionero laico comenzó su labor. La iglesia describía el trabajo de Lanphier de la siguiente manera:

Hombre: Esta asamblea, que se encontraba ansiosa debido a la pobreza espiritual de esta parte de la ciudad, y viendo la necesidad de empezar las labores necesarias para que se predicase el evangelio a los pobres, obtuvo los servicios de este laico piadoso, el señor J.C. Lanphier. El dedicaría su tiempo y esfuerzos para explorar esta parte baja de la ciudad.

Jonathan: El principal objetivo de Jeremiah —cuando fue contratado en Julio de 1857—era tocar las puertas de las residencias del vecindario e invitar a las personas a la Escuela Dominical y a venir a la iglesia para llenar los nuevos bancos.

Empezó en Julio de 1857 y trabajó por un par de meses. No conocemos todo lo que vino a su mente, pero me imagino que estaba exhausto luego de tocar un buen número de puertas. Decidió que empezaría a tocar las puertas del cielo antes de tocar las puertas terrenales que se resistían.

Nancy: Hemos compartido ya sobre las reuniones de oración matutinas en Boston y la ciudad de Nueva York. Los creyentes se reunían para pedirle a Dios que avivara Su Pueblo. Esta tenía mas o menos el mismo fin, pero con la diferencia de que sería al mediodía.

Kevin Adams: Esa era la diferencia de estas reuniones de oración —se celebraban al mediodía.

Nancy: Este es el pastor y escritor, Kevin Adams.

Kevin: Claro, había reuniones de oración que se celebraban en diferentes horas en el pasado. Pero una reunión de oración al mediodía era algo bastante raro.

Nancy: Las reuniones de oración iniciadas por Lanphier, se celebraban a la misma hora que él se había convertido.

Kevin: Él tenia una gran convicción sobre esto —quería que la gente (principalmente los hombres que trabajaban en la zona de negocios de Nueva York) se reunieran a orar –a interceder, durante su tiempo de almuerzo. Sentía una gran carga por esto.

Jonathan: La idea era que la gente tomara cinco o diez minutos —o el tiempo que pudieran tomar— durante el mediodía. Se reunirían y compartirían motivos de oración o serían parte del tiempo de oración por un corto tiempo y luego volverían a trabajar.

Kevin: Empezó hablando con algunos de sus amigos. Entregaba algunos tratados y luego invitaba a la gente a asistir a la reunión de oración.

Jonathan: La primera reunión de oración tomó lugar el 23 de septiembre de 1857, y fue liderada por Jeremiah Calvin Lanphier.

Kevin: El esperó durante media hora y nadie apareció!! Imagínate como se habrá sentido.

Jonathan: Me imagino que estaba bastante desmotivado luego de media hora de estar solo.

Kevin: Pero al final de la hora, cinco personas llegaron y empezaron a orar.

Jonathan: No pasó mucho tiempo antes de que los asistentes a la reunión se multiplicaran.

Kevin: Dijo “La próxima semana reunámonos de nuevo para orar.” En esta ocasión 20 personas se presentaron! La semana siguiente se presentaron más personas!

Nancy: En la Providencia de Dios, la explosión de esta reunión de oración coincidió con los problemas financieros del país. Aquí está Lyle Dorsett.

Lyle Dorsett: Hubo un pánico financiero que empezó con el Banco de Filadelfia el 25 y 26 de Septiembre de 1857. Se expandió por todos los Estados Unidos y Canadá. Para mediados de Octubre el pánico se había dispersado por todos los Estados Unidos y Canadá. En aquél momento alcanzó muchos otros bancos y ciertamente desde Octubre hasta finales de 1857 se le conoció como el Pánico Financiero de 1857.

Hombre: Esto apareció en el periódico “El Observador” de Nueva York, el 15 de Octubre. «Diariamente se despiden a miles de personas de sus trabajos sin previo aviso. Fortunas que fueron creadas con habilidad e industria y que fueron nutridas con los cambios ocurridos hasta ese momento, sucumbieron o se desvanecieron como un sueño”.

Lyle: Una semana después, las reuniones de oración de la calle Fulton en Nueva York se estaban llevando a cabo diariamente, en lugar de una o dos veces por semana.

Jonathan: Estoy convencido de que la gente tenía tiempo para orar porque habían perdido sus trabajos. Ahora estaban muy atentos a su necesidad de orar debido a lo que había estado pasando financieramente.

Kevin: Siempre hay dos resultados ante los desastres: Uno es alejarse de Dios y el otro es acercarse a Dios.

Parece que un buen número de personas se volvieron a Dios.

Jonathan: Pienso que lo que aprendimos del Señor Jesucristo lo que estaba pasando allí: Jesús dijo: “Es casi imposible que un hombre rico entre al Reino de los Cielos”. Jesús tiene pocas cosas positivas que decir acerca de las riquezas. “Es más difícil que un rico entre al cielo a que un camello pase por el ojo de una aguja” (Mateo 19:23-24, parafraseado).

Jesús no ama menos a los hombres o mujeres ricos, pero lo que está diciendo es que tendemos a depender de cualquier cosa antes que depender de Él. 

Bob Bakke: Si quieres iniciar un avivamiento en algún lugar, querrías iniciarlo justo en el corazón de tal calamidad.

Nancy: Este es Bob Bakke, Director de Avanzada Nacional de Oración.

Bob: Es fácil imaginar por qué la reunión de oración estalló como lo hizo, porque todos, especialmente en el bajo Manhattan, estaban amenazados con la ruina financiera. Por eso no se necesitó mucho tiempo para que las personas de Nueva York llenaran las Iglesias con oración.

Hombre: Durante el avivamiento en Nueva York cerca de 25 reuniones grandes de oración se llevaban a cabo diariamente.

Nancy: Rápidamente cada auditorio en la ciudad de Nueva York era usado cada día al mediodía para orar.

Hombre: Sin mencionar las reuniones rutinarias o adicionales que se celebraban.

Kevin: En la medida en que el tiempo transcurría, la asistencia aumentaba y más y más personas se reunían.

Hombre: De hecho, 1,000 personas se reunieron durante horas de trabajo para pasar una hora en oración.

Nancy: En realidad, estas reuniones de oración se desbordaron más allá de la hora del almuerzo, y las Iglesias de la ciudad de Nueva York estaban llenas con personas orando desde temprano en la mañana hasta tarde en la noche —durante todas las horas del día!!

Kevin: Habían unas 2,000 personas orando en diferentes partes de Nueva York cada día!

Hombre: Una reunión aún más grande con cerca de 3,000 . . .

Nancy: Según una de las fuentes, el famoso editor de periódicos, Horace Greeley, se encargó de ver por él mismo, cuántas personas estaban orando al mediodía realmente. Se trasladaba de un lugar a otro –de una reunión a otra. Perdió la cuenta luego de 10,000 personas.

Kevin: Era algo que iba creciendo…

Jonathan: Este es el himno número uno del Himnario de la calle Fulton, el que era usado por aquellos que se reunían en la esquina de Fulton y William para orar. Dice así:

En Tu Gran Nombre, Oh Señor venimos, Para adorar a Tus Pies; Oh! Derrama Tu Espíritu Santo 
En todos los que ahora nos reunimos.

Enséñanos a orar, a alabar y escuchar y entender Tu Palabra; sentir Tu Feliz Presencia cerca de nosotros, 
Y confiar en Nuestro Señor que está vivo…

(C.M. Mear, 1850, Versos 1 and 3).

Nancy: Las letras de esta canción expresan el sentir de los corazones de aquellos que se reunían a orar. No solamente se reunían para buscar que se resolvieran sus problemas financieros, sino que se reunían porque el Espíritu Santo los impulsaba a orar.

Jonathan: Las personas se estaban reuniendo. Los hombres de negocios empezaron a decir que querían establecer estas reuniones, que querían el avivamiento del Espíritu Santo en sus vidas y en sus comunidades.

Hombre: Solían decir: “Por favor observen las siguientes reglas. Venga temprano; comenzamos a las 12:00 en punto”.

Nancy: Las reuniones de oración empezaban puntualmente a las 12:00.

Jonathan: Así es, justo al mediodía. Inicialmente Jeremiah las dirigía. En la medida en que crecieron, el liderazgo se rotaba y diferentes personas de negocios dirigían las reuniones.

Hombre: El líder no debía excederse de 10 minutos al abrir la reunión.

Jonathan: Al líder se le facilitaba un Programa, que era como un boletín, y contenía una descripción de cómo debían proceder o asuntos con las cuales trabajar.

Hombre: Primero, abran la reunión leyendo y cantando de tres a cinco versos de un himno. Segundo, oración, tercero… y así sucesivamente.

Kevin: No se producía una gran escena emocional como a veces vemos en los avivamientos.

Hombre: Lea solo una petición a la vez, y siga con una oración. Esa oración debe tener una referencia especial a lo que se ha dicho.

Kevin: Había un letrero en la casa de reunión en la calle Fulton que leía “Nadie debe orar mas de cinco minutos.” No debía hacer eso. Solamente debía orar por cierto tiempo y detenerse pues querían dar a todos una oportunidad de orar.

Nancy: Otra regla en la pared leía, “No se discuten puntos controversiales.”

Kevin: Todas las denominaciones estaban involucradas en la oración.

Jonathan: Era un movimiento inter-denominacional.

Kevin: La primera semana incluyó por lo menos tres o cuatro denominaciones y había por lo menos seis personas en aquella primera reunión de Septiembre. Continuó así.

Hombre: Si había alguna sugerencia o propuesta de cualquier persona, debían decirle “Esto es simplemente una reunión de oración” y que estaban saliéndose del orden y llamar a algún hermano para que orara.

Jonathan: De manera que quedaba claro desde el principio que estas eran reuniones para estar unidos en oración.

Kevin: Querían dejar a un lado muchos de los argumentos. Se habían tenido serios argumentos en la iglesia en los últimos 20 a 30 años.

Ellos sabían que Dios estaba respondiendo las oraciones. En vista de las respuestas de Dios, veían sus diferencias como pequeñas y las dejaban a un lado.

Jonathan: Era una combinación interesante. Se daba valor a hacer las cosas decentemente y en orden.

Hombre: Empiecen el himno de cierre cinco minutos antes de la 1:00 p.m.

Jonathan: Pero había tremenda pasión en las peticiones de oración. Era una experiencia conmovedora leer algunas de las oraciones y ver el corazón detrás de cada una de las peticiones.

Mujer: Amados hermanos, por años he estado orando por la conversión de mi esposo y mis dos hermanos.

Jonathan: Estas peticiones de oración llegaban de todos los lugares del mundo.

Mujer: Oro en el Nombre de Cristo que ellos vengan al conocimiento de la verdad que es en Jesús.

Nancy: Al leer muchas de las peticiones –cientos o miles de ellas, quizás –¿cuál era el tema subyacente de ellas?

Jonathan: Hay un tema recurrente que era conforme a la propia pasión de Jeremiah en cuanto a estas reuniones de oración. Así como él había encontrado a Cristo –así como él había aceptado a Cristo al mediodía— muchas de las peticiones de oración eran oraciones por aquellos que no conocían a Cristo.

Hombre: Un hombre joven que residía en esa ciudad y había venido unos años antes de Inglaterra, donde aun residían sus padres, siendo él el único miembro de su familia que no era convertido, era entonces presentado por un amigo cristiano quien anhelaba su inmediata conversión.

Jonathan: Muchas veces sería, “Ora por un hijo. Ora por una hija.”

Mujer: Esta es una madre. Oh! que ella sea vuelta al conocimiento de Cristo y pueda educar a sus hijos en la instrucción y amonestación del Señor.

Kevin: No solamente oraban por otras personas, sino que también los no cristianos estaban asistiendo a las reuniones de oración y se estaban convirtiendo durante ese tiempo. Empezaban a buscar a Dios!

Mientras más crecían las reuniones, muchos que habían orado, volvían con reportes de oraciones contestadas. Las cosas estaban moviéndose! Habían personas pidiendo oración, personas orando, y personas volviendo para testificar lo que Dios había hecho!

Jonathan: Había oraciones por conversiones individuales y oraciones por avivamiento de Iglesias y comunidades. Pienso que es fascinante reflexionar sobre el impacto de esas oraciones en las comunidades y ciudades a través de los tiempos.

Kevin: No era solo una oración. Las personas que les gustaba orar por avivamiento podrían haber sido tentados a pensar: “Bien, la respuesta ahora es tener reuniones de oración. Dejemos la predicación a un lado. Desechemos la enseñanza. Hagamos a un lado el evangelismo, y oremos a Dios y dejemos que El haga todo.”

Pero la realidad es que el mismo Lanphier, mientras conducía estas reuniones de oración, era activamente evangelístico.

Activamente repartía tratados, por ejemplo –algo que daba mucho resultado a mediados del siglo 19. Activamente motivaba a las personas de su iglesia y de otras iglesias para las que trabajaba, a que testificaran a sus amigos y para que trajeran a sus amigos. El estimulaba continuamente para diversas cosas. Motivaba a las personas a hacer cosas en sus propias Iglesias.

Lo que estaba pasando, en la medida en que el avivamiento se extendía, era que en las demás Iglesias también se infundía ese mismo ánimo.

Nancy: La intensidad del avivamiento de oración comenzó en la calle Fulton, en el otoño de 1857, y menguó luego de varios meses. Sin embargo, un tiempo de oración al mediodía se mantuvo en la ciudad de Nueva York por 103 años.

En la medida en que observamos esta reunión de oración y el avivamiento que la rodeó, ¿qué debemos aprender? ¿Porqué debe importarnos hoy?

Jonathan: Es realmente un asunto de si nos vemos motivados a orar movidos por la desesperación o por la devastación. ¿Será que se requiere algún desastre, o colapso financiero, para traernos a nuestras rodillas? ¿O reconoceremos que separadas del Espíritu de Dios no somos mas que polvo de la tierra? Somos polvo.

Este colapso financiero de 1857 condujo a un entendimiento más profundo de la necesidad que las personas tienen de depender de Dios. Parte del reto en los Estados Unidos hoy es volver a ese entendimiento sin necesidad de que ocurra una devastación.

Sólo el Espíritu de Dios puede hacer eso en nosotros –recordarnos que cada respiro es un regalo Suyo. Ya sea que estemos experimentando una devastación financiera o no, la estamos experimentando físicamente a cada minuto, en cada respiro que tomamos.

Nancy: En la medida en que oramos por avivamiento, necesitamos reconocer que puede ser –como lo fue en 1857—que Dios en Su Misericordia y Providencia traiga algún tipo de devastación a gran escala que haga que nuestra nación se sienta desesperada por buscarle a El.

Jonathan: Así es. Puede ser un juicio que conduzca al arrepentimiento. Rogamos que Dios tenga misericordia. Pero esa misericordia puede mostrarse llevándonos a un lugar de dependencia. De nuevo, es por eso que el lugar de la reunión inicial de oración de la calle Fulton —que queda a sólo tres cuadras de la zona cero (o zona de impacto)— es tan significativo para mí, pues en cierto modo, nuestras oraciones deben empezar en la zona cero.

Tenemos que comenzar en el lugar donde reconozcamos nuestra total dependencia de Dios y construir a partir de allí. Esa es mi esperanza y oro que Dios traiga esto a nosotros como nación. Pienso que ministerios como “Aviva Nuestros Corazones” tendrán un papel importante que jugar.

Nancy: Isaías 54 dice que Dios se encuentra con aquellos que Lo conocen a El y andan en Sus Caminos (parafraseado). Por eso pienso que habiendo revisado ese Gran Avivamiento de Oración de hace 150 años, es importante que reflexionemos sobre los caminos de Dios. No sólo recordar lo que Dios ha hecho en el pasado, sino orar y pedir a Dios que derrame Su Espíritu de una manera fresca en nuestros días.

Nuestra carga es ver al pueblo de Dios unido, en sus rodillas, buscándolo a El hoy, tal como sucedió hace 150 años, en un espíritu de unidad, humildad y de manera ferviente.

Carmen: Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que lo necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Una oyente nos escribió lo siguiente mientras escuchaba la serie que hemos estado transmitiendo:

Creo que si me hubieran preguntado antes, no hubiera escuchado este programa. Hace rato que voy rehuyendo a esta convicción de que no he sido tan obediente al Señor como supongo. Quizás como Saúl, he buscado muchas respuestas, excusas, justificaciones para no admitir esto.. Gracias a Dios por este ministerio y por cada una de ustedes que trabaja para que la Palabra de Dios, desenmascare nuestros corazones. Bendiciones!!!

 

Te recordamos que este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde EEUU y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes. Pero más importante aún, puedes sostenernos en oración. Necesitamos de tus oraciones para continuar adelante con la encomienda que Dios nos ha dado.

Bien, ¿ya te registraste en la conferencia Mujer Verdadera “En Busca de Dios”? Se llevará a cabo en el Auditorio Josefa Ortiz de la ciudad de Querétaro el próximo mes de marzo. Visita MujerVerdadera17.com para más detalles acerca de cómo puedes ser parte de este gran evento donde 5000 mujeres se darán cita para juntas buscar al Señor.

¿Cómo pudo una nación al borde una guerra civil experimentar un avivamiento? Esa es una de las preguntas que trataremos el lunes. Te animamos a estudiar el día 5 de la lección 3 en el transcurso del fin de semana, para que te unas a nosotras el lunes, en un nuevo capítulo. ¡Qué nuestro Señor Jesús hable a tu corazón este domingo!

Canción:

Por qué vivimos sin Jesús? 
Por qué desperdiciamos otro día? 
El es la vida que nos sostiene. 
La única esperanza para nosotros hoy. 
Así que dime ¿por qué vivimos? 
¿Por qué vivimos sin El? 1

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

4/5 – El resultado de la honestidad 

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

4/5 – El resultado de la honestidad

Nancy Leigh DeMoss

Carmen Espaillat: El avivamiento usualmente es precedido por un mover de oración consistente. Aquí está Lyle Dorsett.

Lyle DorsettLa Historia —la historia de la Iglesia— siempre ha pasado por grandes períodos de avivamiento que incluso se esparcen a través de toda una ciudad y región o hacia toda una nación; períodos donde ha habido mucha confesión, arrepentimiento, y oración. Siempre hemos tenido estos tiempos, pero de manera consistente y concomitante con esos periodos de avivamiento y renacimiento, siempre ha existido una especie de mover de oración que se percibe como una corriente por debajo. Siempre han habido personas clamando y buscando un avivamiento.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Hace alrededor de 150 años un grupo de personas piadosas y fieles estaba orando por un avivamiento. Ellos permanecieron en oración, sin conocer cuál sería el resultado, y Dios respondió transformando su nación y trayendo un avivamiento genuino. Vamos a escuchar esa historia en pocos minutos, pero primero, una de las marcas del avivamiento verdadero es la honestidad. Nancy ha enseñando acerca de esto durante los últimos programas, y continúa haciéndolo hoy como parte de la serie titulada En Busca de Dios.

NancyRecientemente recibí un correo electrónico de una amiga que decía: «He estado orando para que Dios traiga un avivamiento a mi iglesia,» y creo que muchos de nosotros nos podemos relacionar con esto. Queremos ver a Dios traer avivamiento a nuestras iglesias. Y continuó ella diciendo: «he estado rogando a Dios para que traiga un avivamiento a mi marido y a mi clase de escuela dominical, pero no fue hasta esta semana que Dios me mostró mi propia gran necesidad. Por fin estoy orando, «Dios mío, avívame a mí».

Toda esta semana hemos estado hablando sobre la honestidad —andar en luz, en una fe sincera, de tener un corazón honesto y hablar verdad delante Dios, confesando nuestros pecados, y sacándolos a la luz. Hemos estado hablando de quitar el techo, desnudar nuestra alma delante del Señor —de no dejar que nada se interponga entre nuestra alma y el Salvador; de ser honestas con Dios.

Una de las cosas sobre la que tenemos que aprender es a ser honestas con Dios en cuanto a nuestras necesidades; nuestra necesidad de avivamiento, nuestra necesidad de Él. Yo amo esa historia en Lucas capítulo 18 donde Jesús estaba entrando en Jericó, y había un hombre ciego, seguro lo recuerdan, el que estaba sentado junto al camino mendigando. Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué era aquello. Y le informaron “está pasando por aquí Jesús de Nazaret”.

Verso 38 de Lucas 18 dice, “Entonces, gritó diciendo: ¡Jesús, Hijo de David ten misericordia de mí! Y los que iban delante lo reprendían para que se callara; pero el gritaba aún mucho más: ¡Hijo de David ten misericordia de mi!”. Me recuerda la canción que dice: “No es mi hermano, no es mi hermana. Soy yo Señor, parada aquí la que necesita oración”.

En ese momento Jesús se detuvo y ordenó que se lo trajeran, y cuando estuvo cerca le preguntó: ”Que deseas que haga por ti?” En un principio puede parecer como una pregunta tonta. Es obvio. El hombre es ciego. Es un mendigo. Es pobre. ¿Por qué tiene que preguntar: “Que deseas que haga por ti?

Yo pienso que Jesús quería que este hombre hiciera lo mismo que Él quiere que nosotros hagamos y es que le digamos a Él la verdad de lo que realmente necesitamos —-que seamos honestas con Él sobre nuestras necesidades. Él hombre le dijo: “Señor que recobre la vista”. El hombre fue honesto acerca de sus necesidades. “Señor, yo soy ciego. Si yo pudiera ver. El pudiera haber pedido una serie de cosas más. Pero él le dijo al Señor honestamente, “Esto es lo que quiero que me hagas”.

Si vas a experimentar un avivamiento, tienes que venir ante el Señor y decir honestamente, “Esto es lo que necesito, no estoy bien. Aquí estoy, Señor, soy yo, parada delante ti en necesidad de oración. Ten misericordia de mí.” Tenemos que ser honestas con Dios acerca de nuestras necesidades y aun más poniéndonos de acuerdo con Él cuando Él nos muestra nuestras faltas, nuestras necesidades, cuando nos convence de pecado, no llamándolo debilidades o problemas, no tratando de culpar a otro. No se trata de tu esposo —-sino que puedas tu decir: “Señor, soy yo.”

Necesitamos ser honestos, no solamente con Dios, sino ser honestos con nosotras mismas —-realmente honestas con nosotras mismas. Nosotras, como hemos visto últimamente, nos hemos engañado a nosotras mismas. Las Escrituras nos hablan de las diferentes formas en que nos hemos engañado a nosotras mismas, pero una de las más comunes es lo que leemos en Santiago capítulo 1 donde Santiago nos dice: No sólo seas oidoras de la palabra, hagan lo que dice, porque si oyes y no haces, si sabes y no actúas te estás engañando a ti misma.

Tú te has convencido a ti misma que eres una buena cristiana. Tú estás viviendo la vida cristiana. Tú sabes muchas verdades, sin embargo no estás haciendo lo que sabes.

Nos hemos engañado a nosotras mismas, así que permíteme preguntarte. Hay algunas verdades en la Palabra de Dios, quizás aun verdades que has enseñado a otras personas —-quizás lideras un estudio Bíblico. Quizás estás a cargo de un grupo pequeño. O quizás eres maestra de Escuela Dominical. O estás enseñando a tus hijos.

Algunas de ustedes están impartiendo escuela en el hogar a sus hijos. Les están enseñando a diferenciar lo correcto de lo incorrecto. Le están enseñando a ser honestos. Le están enseñando a ser puros. Están enseñando a otros que deben amar a Dios con todo su corazón.

Le estás enseñando estas cosas a otros. Las conoces en tu cabeza, pero ¿son una realidad en tu vida? Tú sabes que debes perdonar. ¿Pero acaso hay alguna raíz de amargura en tu corazón? Tú sabes que debes ser una persona con dominio propio. Pero, ¿acaso estás siendo controlada por la comida o por cualquier otra adicción? Sé honesta contigo misma.

“Señor, tengo ídolos”. Reconócelo delante de Dios, pero algunas veces tienes que verlo por ti misma primero. Deja que Dios te lo muestre primero y luego ponte de acuerdo con lo que Él te está diciendo. La alternativa es ignorar o resistir, o negar la convicción de pecado que el Espíritu de Dios te ha hecho sentir. Esto sucede cuando encubrimos nuestro pecado, y ¿que aprendimos sobre eso? Que “el que encubre su pecado no prosperará”.

Necesitamos ser honestas con Dios. Necesitamos ser honestas con nosotras mismas, y luego necesitamos aprender a ser honestas con otros. Aquí es donde realmente se pone difícil. ¿Sabes? Una cosa es ser honesto con Dios, aunque realmente Él ya lo sabe todo. Eso es quitar el techo, desnudar nuestros corazones delante de El, pero entonces viene el derrumbar los muros entre nosotros y los demás. No sé si les ha ocurrido como a mí, pero algunas veces es con las personas más cercanas con las que se nos hace más difícil ser honestos y dejarles ver quienes somos realmente, o lo que realmente está en nuestro corazón.

Algunas de ustedes se van a la cama con sus esposos cada noche —-están viviendo como marido y mujer, pero no son honestas con sus esposos. Hay cosas en tu corazón, cosas en tu vida, cosas de tu pasado de las cuales tú no has sido honesta; no le has contado a tu esposo toda la verdad. Ya son una sola carne, pero aún le estas ocultando la verdad.

Pudiera ser lo que estás haciendo con la tarjeta de crédito, quizás estás gastando excesivamente. Pudieran ser temas de índole moral que le has estado ocultando. Una mujer me envió un correo electrónico diciendo, “Ayúdenme! Me estoy enamorando de un hombre que no es mi esposo. Por favor oren por mí.” Una de las primeras cosas que esa mujer tiene que hacer —-ella pudiera estar necesitando consejería Bíblica para saber qué es lo mejor que ella debería hacer— pero ella necesita decirle a su esposo que ella está luchando con esta situación. Yo sé que algunas personas no estarán de acuerdo conmigo sobre esto, pero necesitamos andar en la luz.

Tú no puedes vivir como una sola carne con un hombre quien es legalmente tu esposo, pero con quien tú no estás siendo totalmente honesta, abierta, vulnerable y transparente. Tú no puedes esperar tener ese tipo de vida y a la vez tener la relación que Dios quiso desde un principio que tuvieras con tu esposo. Tienes que ser honesta —-honesta con los demás, no dejando una mejor impresión de nosotros mismos de lo que es realmente honesto y verdadero.

¿Qué sería de nuestras iglesias si en vez de venir los domingos y solo tener las pequeñas pláticas donde intentamos decirle a los demás qué hermosas nos vemos, o qué agradables somos, si en vez de esto fuésemos honestos unos con otros —-capaces de poder ser confiables, vulnerables, transparentes y dispuestos a decir la verdad sobre lo que está ocurriendo en nuestras vidas, en cualquier momento que Dios te pida que lo compartas con otra persona? De no ser así, estamos jugando a la iglesia. No somos una iglesia.

Dios quiere que seamos honestos. Algunas de ustedes tienen que ser honestas acerca de su pasado, de sus fracasos pasados. Algunas están viviendo en esclavitud a la culpa o en hábitos del pasado; y una de las razones es porque han tratado de mantenerlo en secreto. Los secretos hacen que la esclavitud permanezca intacta. Se mantiene el domino de ese hábito pecaminoso sobre tu vida.

Tú dirás: “Estoy avergonzada. ¿Qué va a pensar la gente?” Sin embargo, estás allí, sola; luchando y esforzándote por librarte. Probablemente no seas capaz de hacerlo por ti misma. Necesitas ser honesta con Dios; necesitas ser honesta con alguien más, alguien que te ame tanto que sea capaz de ayudarte a caminar a través de la situación. Te repito, tan pronto el secreto queda al descubierto y dices la verdad y vienes a la luz, una vez se conoce el secreto, la esclavitud se rompe.

Ahora, esto no significa que no habrá un proceso durante el cual caminemos hacia la libertad, pero hay algo muy, muy poderoso acerca de la verdad. Necesitas estar dispuesta a exponer tu vida a otros, dispuesta a humillarte lo suficiente, a ser capaz de exponer tus necesidades. Ahora bien, quizás no tengan que ser tus secretos más oscuros, tus secretos más grandes. Pero debes ser capaz de compartir tus luchas.

Sé genuina. Pide oración. Pide ayuda. Se responsable. Si tomas la decisión de humillarte —con cada decisión de humildad que tomes vas a recibir más y más de la gracia de Dios. ¿Por qué?, ¿que es lo que Dios hace a los altivos? Dios los resiste. Él se opone a ellos. No vas a obtener la victoria si estás caminando con orgullo. Si te humillas, si eres honesta, te darás cuenta que Dios derramará de Su gracia en tu vida.

Se trata de un proceso de depuración, de purificación. Volverse honesto no es fácil —-ser genuino, ser auténticos, ser sinceros- pero luego de la limpieza, de la depuración, de la honestidad, viene una purificación, una llenura, una renovación, un avivamiento. Cuando venimos a Él, sin encubrir nuestros pecados, sino confesándolos y abandonándolos, encontraremos misericordia.

Mi oración es que, no solamente en nuestras vidas individuales —-aunque debe ser allí primero— sino además nuestros hogares, nuestras iglesias, se conviertan en lugares donde las personas se vuelven genuinas; verdaderas. Ahora bien, esto pudiera ser complicado y desagradable. Algunas veces es complicado, pero no hay mucho desorden en un cementerio. Tampoco hay mucha vida! Algunas veces hace falta ese desorden para que se produzca un quebrantamiento, y entonces es ahí donde el Espíritu de Dios se derrama y es lo que se reconoce como un avivamiento.

CarmenEl cuerpo de Cristo no puede funcionar sin honestidad. Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado explicando que uno de los resultados del avivamiento es que la gente se torna honesta delante Dios y delante de los hombres.

Nancy: Bueno, vamos a hablar de un aniversario importante. Hace aproximadamente 150 años Dios se movió de una manera extraordinaria en nuestra nación; algo que los historiadores llamaron, El Gran Avivamiento de Oración.

Comenzó el 23 de septiembre del 1857 con un grupo de oración en la ciudad de Nueva York en la Iglesia Holandesa Reformada del Norte en la calle Fulton. Ese primer grupo fue pequeño y tuvo un comienzo no muy favorable. Pero pocas semanas después, el grupo de oración se había extendido al punto de formarse grupos de oración cada medio día a lo largo de toda la ciudad de Nueva York y más adelante a través de todo el país.

Durante este tiempo por lo menos un millón de personas vinieron al conocimiento del Señor Jesucristo. La repercusión de este avivamiento se sintió a través de toda la sociedad americana. A partir del próximo programa iremos aprendiendo más acerca de este dramático avivamiento. Pero primero quisiera echar un vistazo a los héroes que no se han mencionado y que laboraron por años liderando este grupo de oración que clamaba por avivamiento.

El grupo de oración que comenzó en la calle Fulton en septiembre 23, del 1857, generalmente se considera lo que inició el avivamiento, pero verdaderamente las personas habían estado orando por un avivamiento previo a este tiempo. Su historia no se conoce tan bien como esta, pero en los libros de historia del cielo, creo que Dios guarda un registro de las oraciones y de su importancia y de los resultados a largo plazo.

En el 1840, unas personas de la Iglesia de la calle Park, en Boston, comenzó a orar en grupo. Ellos tenían carga por la vida espiritual de las personas en su ciudad. Bob Bakke, quien es director de la Oración de la Avanzada Nacional, explica lo que ocurrió cuando este grupo comenzó.

Bob BakkeEsto duró alrededor de tres años, pero durante este tiempo que oraron por la ciudad de Boston, por todas las categorías que ellos oraban —bautismo, asistencia a iglesias evangélicas por los ministerios, por salvación— en las iglesias alrededor de la ciudad se reportó un gran crecimiento. La correlación del crecimiento con estas oraciones fue sorprendente. Lo que es aun más sorprendente es que después de tres años ellos se cansaron y pararon y de igual manera se desvaneció y murió.

Nancy: Estos grupos de oración de Boston demuestran varias cosas. Primero, la oración puede ser bien difícil, y en segundo lugar puede ser bien efectiva.

Bob: Mientras ellos oraban, el efecto en la ciudad era medible y asombroso. En la medida que la oración murió, en la misma medida que los grupos de oración fueron desapareciendo, todos los efectos de la oración desvanecieron con su desaparición; esto es una historia que nos debe alertar a todos.

Nancy: El grupo de oración en la Iglesia de la calle Park eventualmente se convirtió en el modelo para un nuevo énfasis en la oración.

BobBueno, unos diez años mas tarde, algunos de los miembros de este grupo de oración se reunieron de nuevo porque no podían aceptar la idea que un esfuerzo de dicha magnitud se quedara sin fruto y decidieron comenzar de nuevo; pero esta vez no sería en una sola iglesia, sino que incluiría a todos los evangélicos en la ciudad de Boston.

Ellos escogieron un lugar neutro, aunque era una iglesia, a los ojos de muchos era un lugar neutro —se trataba de una iglesia llamada La Vieja Iglesia Del Sur de Boston. No abrían al mediodía, sino que abrían todas las mañanas a excepción de los domingos; el día del Sabat. De manera que alrededor del 1850 o 51, ellos comenzaron estas oraciones diarias, mayormente con los que pasaban en su camino al trabajo.

NancyAquellos que tenían carga para orar y que sacrificaban una hora de su ocupado día para orar cada mañana, no necesariamente mostraban mucha emoción. Ellos siguieron un horario regular y trataron de limitar la reunión de oración a una hora solamente.

Bob: Cualquiera que se presentase allí a las siete podría estar seguro que ya para las ocho estaría afuera. Ellos tenían formas muy precisas de llevar la reunión y se aseguraban de que todo marchara de manera neutral; o sea, que no fueran a caer en intereses sectarios o en ningún tipo de debate teológico.

Nancy: Los organizadores sostenían una campana mientras las personas oraban.

Bob: Y si ellos estimaban que lo que se estaba orando en un momento determinado se estaba desviando hacia una dirección incorrecta, inmediatamente sonaban la campana, para que la persona corrigiese su oración o se detuviese.

NancyEstos grupos de oración comenzaron a crecer.

Bob: La asistencia era en los cientos cada mañana —-entre 150 y 350 personas cada día en su camino al trabajo.

Nancy: Este grupo tenía tanta hambre de que Dios trajera un avivamiento entre Su pueblo que se reunían consistentemente y ayunaban cada tres meses. A una de estas reuniones en Boston, llegó un visitante de la ciudad de Nueva York que se emocionó con la idea de una reunión diaria de oración: Jeremías Lanphier. El incorporó alguno de los elementos de los grupos de oración de Boston. Él era organizado y puntual, y destacó la unidad entre las denominaciones.

Lanphier pasó a la historia como la persona que Dios usó para comenzar el avivamiento de oración en 1857. Escucharemos su dramática historia en el próximo programa. Pero antes de que Jeremías Lanphier estableciera sus famosos grupos de oración, grupos que tendrían resultados de alcance mundial, había grupos de personas trabajando tras bastidores, detrás de la escena.

Bob: Había transcurrido ocho años durante los cuales oraban diariamente y dos años de ayunos trimestrales; ayunos que duraban todo el día y durante los cuales cientos de pastores y líderes al igual que laicos oraban en Boston para que Dios hiciera algo grande y nuevo allí. Y Él lo hizo.

Lyle: Hubo mucha oración y confesión personal.

NancyLyle Dorsett es un profesor de formación cristiana de la Universidad de Wheaton, en Chicago.

LyleSe oró por un avivamiento. Se oró por el país. Se oraba por las instituciones financieras del país, pero también hubo mucha oración para que muchas personas sintieran convicción de pecado, y hubo confesión y arrepentimiento.

NancyEl Dr. Dorsett nos explica por qué este tipo de oración es tan importante para que pueda producirse un avivamiento.

LylePorque realmente comienza con el avivamiento de las personas, con la renovación personal, con individuos enderezando sus propias vidas, liberándose de ataduras volviéndose al Señor.

Nancy: Si alguien anhela un avivamiento hoy, lo mejor que pueden hacer es…

Lyle…Es ponerse de rodillas y pedirle al Espíritu Santo que escudriñe su corazón —-“Muéstrame mis pecados.” Entonces si genuinamente confesaren sus pecados y se arrepintieren, veremos el comienzo de un avivamiento personal. Ese avivamiento se va a extender y extender, porque los hombres y las mujeres van a comenzar a confesar sus pecados y a pedir perdón a todos aquellos que hayan ofendido. De tal manera que esas personas que han sido ofendidas se asombrarán, y no pasará mucho tiempo sin que esas mismas personas empiecen a arrepentirse. Todo gran avivamiento ha comenzado con este tipo de situación.

Nancy: Esa es la esperanza de muchos que observan el avivamiento y las oraciones de 1857 y claman, “Señor, vuelve a hacerlo!”

Jonathan Brownson: Mi oración y mi esperanza es que personas de todo el mundo se unan en oración.

Nancy: Este es Jonathan Brownson, ministro de oración de la Iglesia Reformada de América.

JonathanEllos se pondrán de acuerdo en su deseo de que Dios se muestre de una forma mucho más grande de lo que hayamos visto en el pasado. Es una especie de re-nacimiento y de avivamiento de la Iglesia y de transformación en el mundo.

Nancy: Como esos creyentes en Boston que oraron fielmente por ocho años antes de que comenzara el avivamiento del 1857, usted y yo pudiéramos estar siendo llamados a un tipo de oración que requiera persistencia. Y al hacerlo pudiera parecer como si nada estuviera pasando.

JonathanEs un proceso doloroso. Jesús lloró sobre Jerusalén, y yo he estado con muchos intercesores que literalmente se han quebrantado y han gemido por sus iglesias. Ellos dicen, “¿Por qué es que Dios no se mueve?” o incluso “No parece que hay ningún cambio”. Pero el llanto dura toda la noche, pero el gozo vendrá en la mañana para aquellos que genuinamente buscan a Dios en oración. Yo sólo creo que Dios está listo para hacer algo nuevo y que esas oraciones no son en vano y que se pierden.

Lyle: La Historia —la historia de la Iglesia— siempre ha pasado por grandes períodos de avivamiento que incluso se esparce a través de toda una ciudad y región o hacia toda una nación; períodos donde ha habido mucha confesión, arrepentimiento, y oración. Siempre hemos tenido estos tiempos, pero de manera consistente y concomitante con esos periodos de avivamiento y renacimiento, siempre ha existido una especie de mover de oración que se percibe como una corriente por debajo. Siempre han habido personas clamando y buscando un avivamiento.

JonathanMi corazón se conmueve por aquellos que se sienten solos en esta búsqueda, y también por ministerios como estos, involucrados en conectar esas personas —-interesados en hacerles saber a sus oyentes que hay otros oyentes ahí afuera— que hay otras personas de oración, clamando al Señor también.

Nancy: En Aviva Nuestros Corazones, nosotros queremos conectar a las personas a través de la oración. Es por esto que durante este tiempo en que transcurre la serie En Busca de Dios, no solamente estamos conmemorando el 150 aniversario de este avivamiento de 1857, sino que además estamos llamando al pueblo de Dios a unirse en oración para clamar por un derramamiento de Su Espíritu en nuestros días.

Te invitamos a unirte a nosotros durante este tiempo para que juntas con cientos, quizás miles, de otros creyentes alrededor del país y del mundo, clamemos por un avivamiento.

Carmen: El avivamiento personal –la humildad, la confesión y la santidad- son de vital importancia y es por esto que hemos desarrollado el cuaderno de estudio “En Busca de Dios”. Consiste en un estudio de 12 semanas y trata de asuntos como la honestidad, la pureza, la limpia conciencia y otros temas como estos. Te invitamos a adquirir tu copia para que te unas a miles de otros creyentes alrededor del mundo que se han unido para buscarle a El.

Puedes conocer adquirirlo visitando AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959. Aceptamos ordenes de EEUU y Canadá.

Si visitas nuestra página podrás encontrar otros recursos similares a estos y que puedes descargar gratuitamente. Los puedes usar en tu estudio personal o estudios de grupo. Visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Imagínate lo que sería asistir a una reunión de oración a la cual sólo se presenten unas cuantas personas, y todas lleguen tarde. De seguro que no pensarás que de esa reunión se iniciaría un avivamiento nacional… En nuestra próxima entrega escucharás sobre una reunión de oración justo como la que te acabo de describir. Te darás cuenta de que Dios puede producir un avivamiento usando cualquier medio. Eso será en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

3/5 – No se aceptan actrices

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

3/5 – No se aceptan actrices

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-se-aceptan-actrices2/

Carmen Espaillat: Jennifer creció en una iglesia como una pequeña gran actriz. Luego descubrió el poder de la honestidad.

Jennifer: He sido una falsa; una mentirosa. Les he hecho creer a todos que yo soy una buena y feliz chica cristiana que ama estar aquí. Que está orgullosa de dirigir el coro y de estar envuelta en todo.   Que está orgullosa del hecho de ser la hija del pastor y de no tener nada malo que le puedan señalar.

Bueno, mentí.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy De Moss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

¿Por qué se arriesgaría alguien a ser dolorosamente honesta? ¿Realmente vale la pena hablar?

Vamos a explicar las grandes recompensas de la honestidad. Es fundamental para experimentar un avivamiento personal; acerca de lo cual hemos estado estudiando comenzando hace dos semanas en la serie En Busca de Dios.

Nancy: ¿Recuerdan como antes (esto ya no se hace mucho hoy día) solíamos firmar las cartas con la palabra “Sinceramente”? Esta palabra “sincera” es una palabra importante en el proceso de avivamiento, y aparece en el Nuevo Testamento en algunos pasajes significativos.

Uno de estos es 1 Timoteo 1:5, en donde el apóstol Pablo dice, “Pero el propósito de nuestra instrucción es”, el objetivo de nuestra ordenanza, el propósito de lo que hemos estado enseñando, “es el amor.”

Nosotros queremos que amen a Dios y que se amen unos a otros y a los demás, y que este amor brote, que surja de “un corazón puro, de una buena conciencia y una fe sincera.”

Pues bien, estos tres elementos – un corazón puro, una buena conciencia, y una fe sincera – son cosas de las que vamos a hablar mucho en estas próximas sesiones de la serie En Busca de Dios, porque si vamos a experimentar amor – amor por Dios y amor por los demás- son todos requisitos para experimentarlo.

Entonces el objetivo es amor, y esto surge de un corazón que es puro, una conciencia limpia, y de una fe que es sincera.

Pablo dice en Filipenses 1:10, “Oro para que seáis puros (sinceros) e irreprensibles para el día de Cristo”.

La palabra sincero viene de dos palabras en Latín – sine cerus- que significan “ sin cera.” Ahora bien, los comentadores bíblicos debaten sobre la forma como esta palabra vino a ser utilizada y lo que realmente significa en el contexto del Nuevo Testamento.

Algunos de ellos sugieren que está relacionada con la imagen de los antiguos alfareros, particularmente en la ciudad de Corinto. Este era un negocio lucrativo.

Primeramente se hacía la vasija; luego se colocaba en un horno para que se endureciera, y entonces, luego de sacarla del horno, los alfareros de buen prestigio revisaban la pieza de barro para ver si se le había hecho alguna grieta en el proceso de endurecimiento.

Si había una rotura en la vasija, ellos desechaban la pieza de barro y empezaban el proceso de nuevo. Esto hacía que la pieza de barro sin grietas fuera bastante valiosa.

Ahora bien, habían algunos alfareros que querían ganarse el dinero más fácil y reducían los gastos. Al final, estos eran menos respetados, porque tomaban una pieza imperfecta y le untaban cera en las grietas.

Algunos de estos alfareros vendían las vasijas con cera como si fueran de primera calidad. Y a simple vista, si no la observabas con cuidado, no veías la diferencia.

Estos alfareros estaban socavando a los alfareros sinceros, aquellos que hacían vasijas sin cera: sine cerus. Los alfareros más respetables comenzaron entonces a colocar letreros en su entrada que decían “Sine cerus, que significaba: “Esta tienda vende vasijas sin cera. Son puras. Son limpias. Completas. No tienen desperfectos.”

Ahora bien, hay algunas palabras diferentes utilizadas en el Nuevo Testamento en el lenguaje griego que se traducen como sincero. Una de esas palabras es “transparencia”. Pureza. Sinceridad. Significa “sin mezclar,” o “sin ningún engaño.”

Hay otra palabra – una palabra similar en el griego – que se traduce sincero, y esta palabra realmente significa “juzgado por la luz del sol” literalmente; “genuinidad probada y comprobada.” El diccionario Expositivo Vine dice que esta palabra significa “libre de marca o culpa al grado de soportar el examen completo del esplendor del sol.”

Es decir que cuando el sol brille sobre esta pieza de alfarería, no se verá ninguna rotura cubierta con cera. Se puede poner bajo la luz del sol y se verá limpio, completo y puro.

Cuando pienso en algo que está siendo probado por la luz del sol, pienso en mis ventanas. Puedes pensar que están limpias hasta que les da la luz del sol de las cuatro de la tarde, porque la luz del sol a esta hora tiene la capacidad de evidenciar cosas que antes no se veían – allí son probadas por la luz del sol.

Sincero significa que puede pasar la prueba de pureza debajo del sol. Es genuino; es puro. Jesús es la luz del mundo. El brilla con Su luz en nuestros corazones. Dios es la luz. En El no hay oscuridad.

Cuando estamos en Su presencia, Su luz brilla sobre nosotros, y la pregunta es: ¿Qué muestra la luz? ¿Somos sinceros? ¿Estamos sin cera, sin pretensiones, sin encubrimientos?

¿O hemos tratado de remendar las partes problemáticas de nuestras vidas, las imperfecciones, remendándolas para que nadie más pueda verlas? Y entonces viene Dios con Su omnipresencia, omnisciencia, con Su ojo iluminado y dice, “Yo veo eso”.

Hay un poco de cera allí. Hay un poco de encubrimiento aquí. Hay un poco de pretensiones. Esta no es una vasija pura. Hay un poco de cera. “Esta es la realidad”, ¿es esto lo que queremos que Dios diga cuando Él haga brillar Su luz en nuestros corazones?

Ahora bien, el opuesto de la palabra sincera sería la palabra hipocresía o hipócrita. Esta palabra se deriva de una palabra griega que significa “actor”.

Significa actuar un papel, pretender. Los actores en escena en las obras griegas utilizaban máscaras para interpretar a sus personajes. Se colocaban la máscara sobre sus rostros, y no se podía saber entonces quién era quién. Estaban pretendiendo ser alguien que realmente no eran.

Eran falsificadores, y la palabra hipócrita significa “alguien que pretende ser alguien más o mejor de lo que realmente es”. ¿Recuerdan que la mayor crítica de Jesús en el Nuevo Testamento no fue hacia aquellos que sabían que eran pecadores – la mujer atrapada en adulterio, el colector de impuestos, el engañador, el ladrón? Ellos sabían que eran pecadores.

La mayor crítica de Jesús fue hacia aquellas personas que se ponían máscaras – los hipócritas, las personas que estaban interpretando un papel. Los fariseos; esto es lo que ha venido a significar esta palabra para nosotros, ¿no es así? El hipócrita: alguien que interpreta un papel.

Estas eran personas que usualmente pretendían ser más religiosas de lo que realmente eran. Utilizaban máscaras para encubrir la corrupción de sus corazones.

Durante los últimos 25 años, he tenido el privilegio de servir como parte del equipo de Life Action Ministries, el cual es un ministerio de avivamiento que lleva este mensaje de buscarle a El; de avivamiento – personal y corporativo – a las iglesias locales a través de todos los Estados Unidos.

Por un número de años, mientras he formando parte de este ministerio, he tenido el privilegio de estar en estas reuniones de avivamiento en las iglesias locales y de escuchar a diferentes personas compartir lo que Dios ha estado haciendo en sus vidas mientras las máscaras se han ido cayendo, y las personas se han ido sincerando.

Quisiera compartir con ustedes algunas reseñas de testimonios recientes compartidos durante los servicios de Life Action Ministries. Tenemos el permiso de las mujeres que han compartido estos testimonios para compartirlo con ustedes también.

Ambas eran miembros de sus iglesias, líderes en sus iglesias. Escuchen uno detrás del otro, mientras reconocen públicamente delante de sus iglesias que la impresión que habían querido causar recientemente, ante los demás, no había sido sincera.

1ra Reseña: Vine a esta cruzada diciéndole al Señor, “Señor, sé que hay cosas que están mal en mí, y no sé realmente que son”. Estaba tan llena de orgullo que no podía ver.

Hay muchas cosas mal, pero ésta me impactó. No puedo recordar en cual versículo están ahora, pero usted la repetía una y otra vez: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!” (ver Mateo 23:13-29).

Yo soy co-comandante del programa de OANSA, y yo no he memorizado un versículo en …no sé ni siquiera cuanto tiempo. Semana tras semana sus hijos han venido, y yo les pido disculpas a todos. Les pido tanto perdón. Cuánto lo siento!

Estoy parada ante ustedes, de frente a ustedes, porque no he sido la comandante que debía ser, y les pido que me perdonen.

2da Reseña: He sido una falsa; una mentirosa. Les he hecho creer a todos que yo soy una buena y feliz chica cristiana que ama estar aquí. Que está orgullosa de dirigir el coro y de estar envuelta en todo.   Que está orgullosa del hecho de ser la hija del pastor y de no tener nada malo que le puedan señalar.

Bueno, he mentido. Me he vuelto amargada, llena de ira. Cuando llego al parqueo de la iglesia, lo odio. Me he airado contra Dios, a tal punto que me he resentido contra ustedes.

Me he resentido contra mi familia, contra mi padre, resentido contra él, por qué Dios me hizo y por las cosas que El me dio. Desespero a mi esposo porque estoy enojada, y necesito pedirles que me perdonen por engañarles haciéndoles creer que era alguien que realmente no soy.

Necesito de sus oraciones para que el gozo del Señor vuelva a mi corazón y vuelva a sentirme que estoy en la compañía de Dios y en compañía de ustedes. Me siento tan avergonzada de mi misma por tratar de engañarles. Esto es tan vergonzoso para mí.   Soy una pequeña gran actriz, pero mis murallas han caído, y hoy conocen a la Jennifer real.

Quiero que sepan que yo les amo, y que amo al Señor, y estoy lista para cambiar.

Nancy: Jennifer dijo, “Soy una pequeña gran actriz”. ¿Pero pudieron percibir a través de sus lágrimas la libertad que salía de su corazón cuando ella dijo, “Ahora conocen la verdadera yo”?

Es trabajoso mantener una máscara. Es difícil vivir pretendiendo. Te desgastará.

Entonces, cuando la luz de la presencia de Dios escudriñe tu vida y sea expuesta a la luz, ¿diría Dios que tu vida es sincera, sin hipocresía, sin cera, sin pretensiones, sin interpretaciones, sin actuaciones, solo real, limpia y pura delante de El?

Si no, camina hacia la luz. Sé honesta con Dios. Dile, “He sido una hipócrita. He estado actuando, pero quiero ser veraz. Quiero ser honesta. Quiero simplemente ser quien soy, y quiero que Tú me transformes en lo que Tú quieras que yo sea.”

Oh Señor cómo oro para que Tú envíes un avivamiento de honestidad a nuestros corazones, a nuestras iglesias – que dejemos las pretensiones. Perdónanos, Oh Señor, por nuestra hipocresía, por actuar como si todo estuviera bien, cuando estamos encubriendo nuestra ira y amargura, sensualidad e impureza, lujuria, codicia e idolatría.

OH Señor, ayúdanos a ser veraces delante de Ti, a ser sinceros y honestos. Y que entonces Tú puedas limpiar por la sangre de Jesús, todo aquello que saquemos a la luz; que Tú puedas limpiar, lavar, y hacer de nuevo. ¿Harías esto Señor, en nuestros corazones? Oro esto en el nombre de Jesús; Amén!.

Carmen: Dios ofrece libertad para cualquiera que esté cansada de luchar para mantener una imagen falsa. Nancy volverá en un momento para continuar hablando sobre este tema tan crucial de la honestidad.

Si este programa ha sido provechoso para tu vida, visita nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes sobre cómo puedes adquirir el libro de estudio En Busca de Dios que acompaña esta serie. Este estudio también incluye temas como el arrepentimiento, la humildad y la pureza sexual. La sección acerca de la honestidad, que es el tema que comenzamos a estudiar ayer, te guiará en un proceso de cambio. Te enseñará lo que la Biblia tiene que decir sobre este importante tema, y te ayudará a identificar áreas en las que quizás no estés siendo totalmente íntegra.

Visita tu librería cristiana favorita para obtener el libro, o llámanos al 1-800-569-5959 para ordenar tu copia (aceptamos órdenes desde los EEUU y Canadá). También puedes visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com para saber cómo puedes adquirirlo.

Bien, aquí está Nancy de vuelta con más sobre la honestidad.

Nancy: Si han viajado en avión después del 11 de septiembre del 2001, saben que los controles de seguridad han incrementado, y hoy en día se utilizan siempre los detectores de metales. Pareciera que a donde quiera que vamos, debemos pasar por un nuevo chequeo de seguridad.

Están buscando cosas en tu persona: “Quítese los zapatos, quítese el abrigo, sáquese los bolsillos; su equipaje será chequeado; tenemos equipos sofisticados de rayos x”. Quieren saber lo que hay adentro, lo que pudieras querer esconder, lo que pudieras querer encubrir, y lo que pudieras estar pretendiendo.

Bueno, hoy yo les invito a que juntos pasemos por la máquina de rayos x de Dios – la de Él es mucho más sofisticada que cualquier sistema que pudieran utilizar en el aeropuerto- y permitamos que Dios escudriñe nuestros corazones. Estamos hablando de honestidad: no solamente de decir la verdad, sino de vivir la verdad. Tratar con la verdad aún en la parte más íntima de nuestro ser.

Hebreos 4:12 dice que la palabra de Dios es viva; es eficaz; es poderosa; es más cortante que una espada de doble filo; penetra hasta la división del alma y del espíritu.

¿Cómo puedes dividir entre el alma y el espíritu? ¿Crees que puedas ver en dónde esta la división entre alma y espíritu? Sin embargo la Palabra de Dios penetra hasta estos finos puntos y parte nuestros corazones.

Discierne entre ligaduras y tuétanos. Discierne entre los pensamientos y las intenciones del corazón. La palabra de Dios expone lo que realmente estoy pensando, mis motivaciones, quien realmente soy. El versículo 13, “ Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”.

Hoy y en las siguientes secciones, quiero que nosotros hablemos acerca de vivir en honestidad delante de Dios. Primero, hoy y mañana, hablaremos acerca de vivir honestamente delante de los demás. Viviendo como dijo un escritor, “con el techo quitado en nuestra relación con Dios y nuestras paredes derrumbadas en nuestras relaciones con los demás”. Este es un corazón honesto, transparente y humilde que Dios puede avivar.

Primero que nada, sin techo: ser honesto con Dios. ¿Con qué necesitamos ser honestos con Dios? Con nuestra condición espiritual real. Acerca de cómo realmente somos. Acerca de quiénes realmente somos.

Recuerdan a Jacob en el Viejo Testamento. Su nombre significa “engañador”. El fue un cómplice; el fue un manipulador desde el vientre. O sea, él nació siendo intrigante y maquinador.

El engañó a su hermano, ¿recuerdan?, acerca de la primogenitura. Luego engañó a su padre. Leemos la historia en Génesis 27. Jacob siendo el segundo hijo reclamó la bendición de su padre Isaac cuando este tenía la intención de dársela a su primogénito, Esaú.

Pero Isaac estaba viejo; estaba ciego. El no podía ver, y Jacob cubrió sus bases. El supo como fingir ser el hermano que en realidad no era.

Génesis 27:18 dice, “Entonces él fue a su padre, y dijo: Padre mío. Y éste respondió: Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío?” Importante pregunta. “Jacob dijo a su padre, ‘Soy yo Esaú tu primogénito’” (versículo 19).

Él hizo lo que había estado haciendo toda su vida – engañando, mintiendo, pretendiendo ser alguien que él no era. “Soy Esaú”.

¿Quién eres tú? Yo soy Esaú. “He hecho como me has dicho; ahora siéntate y come para que sigas mi juego, y me bendigas”. Jacob tenía una agenda; él estaba tras obtener lo que quería, y con tal de seguir su agenda, él tenía un papel que jugar para llevarla a cabo.

Ahora sigamos adelante, años más tarde, llegamos entonces a la escena en donde Jacob lucha con un ángel de Dios, Génesis 32:24-30. Recuerdan, que era media noche, y el ángel le dice a Jacob, “Cuál es tu nombre?” (versículo 27). Es la misma pregunta que su padre le había hecho años antes.   Esta vez la respuesta es, “Jacob”.

Por primera vez, creo, que en su vida, Jacob realmente salió a la luz, porque al reconocer quien él era, estaba diciendo, “Soy Jacob, el engañador. Yo soy el que mintió, confabuló, organizó y manipuló toda su vida. Ese soy yo realmente”.

Y es que Jacob sabía que no podía seguirle mintiendo a Dios. El sabía que tenía que salir a la luz. Este ángel de Dios – una aparición pre encarnada de Cristo, creo – luchó con él hasta que lo venció.

Jacob sabía que había perdido la batalla por querer pretender. El no podía seguir actuando, por lo que finalmente dijo, “Yo soy Jacob. Ese soy yo realmente.”   Por primera vez, él fue honesto.

Pienso en un hombre que se puso de pie durante un servicio de Life Action Ministries que estábamos llevando a cabo en una iglesia en Texas, hace ya unos años; todavía recuerdo esto. El hombre se paró – este era un hombre de negocios – y dijo “Soy un ladrón”.

La gente lo miraba como, “Un hombre parándose en la iglesia y diciendo, “Yo soy un ladrón?! Este no es el lugar en donde admites cosas como esas!” Pero este si es el lugar en donde debiéramos admitir cosas como estas. Sí, esa es la verdad!

Este hombre era un contable, y él reconoció que había robado de la cuenta de retiro de su madre. El había estado manejando sus asuntos, y él se paró en frente de esa congregación y caminó hacia la luz y dijo, “Soy un ladrón. Eso es lo que realmente soy”.

Mientras me preparaba para esta serie, estaba buscando unos archivos en mi computadora. Me encontré con unas anotaciones de un diario que había hecho hace unos años atrás, y mi mente regresó a algunas cosas que había olvidado. Y como Dios me tomó, en aquel punto de mi vida, y me llevó a caminar hacia la luz, a sincerarme.

Déjenme leerles algunas de las cosas que escribí en esa parte del diario, mientras aprendía a sincerarme con Dios. Escribí:

‘Durante días, he estado caminando en la carne. He sido negativa, crítica, controladora, tensa, egoísta, y reaccionaria, y yo sé que mi espíritu ha afectado desagradablemente a aquellos que están alrededor de mí.

He pensado y hablado de manera irrespetuosa a hombres de Dios. No los he considerado como mejores que a mi misma; he criticado sus acciones y cuestionado sus corazones. He evaluado y criticado sus mensajes. Me he auto-exaltado a mi misma y mis opiniones, y he menospreciado las opiniones de otros. He pensado más en controlar que en servir.

No he contenido mi lengua; no he sido una animadora, sino una crítica. He sido la mujer necia, de la que he escrito, que destruye su casa con sus propias manos.’ [Pasé por un proceso expreso de honestidad con Dios.] ‘Esto es lo que ha estado sucediendo en mi corazón’.

Ahora, mucho de lo que he confesado no hubiera sido percibido por algunas personas, pero sí por otras.

Pero primero tenía que ser honesta con Dios y decir, “Soy controladora. Tengo que hacerlo a mi manera. Tengo que asegurarme que todos actúen según mi estándar”. Simplemente me sinceré delante del Señor.

Quiero decirles, que el sincerarme con Dios me trajo tal libertad y alivio. ¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre? ¿Esaú o Jacob? Sé honesta. ¿Estás enojada? ¿Eres una mentirosa? ¿Eres inmoral?

Tal vez no te has convertido, sentada en la iglesia como una buena cristiana, pero nunca has nacido de nuevo… ¿Egoísta? ¿Adicta? Estamos hablando de motivaciones, valores, actitudes, comportamiento, y carácter.

Pasa por la máquina de rayos x de Dios. Deja que El encienda la luz, y sincérate con El. Dile, “Señor, escudriña mi corazón. Enséñame lo que Tu ves; y lo que sea que veas, lo que sea que Tu digas, yo estaré de acuerdo contigo.

Señor, oramos para que nos escudriñes; para que nos pruebes; enciende Tu luz en nuestros corazones. Ayúdanos a alinearnos con Tu verdad; sin pretensiones, sin encubrimientos, sin falsedades, sin actuaciones, simplemente a ser honestas, reales, con un corazón puro delante de ti; saber que todo está bien entre nuestras almas y el Salvador, en los matrimonios, en los hogares, en los trabajos; saber que están caminando en obediencia a El.

Gracias Señor, que mientras nos alcanzas, Tú nos limpias por la sangre de Jesús. Que esta sea la experiencia de cada uno en este lugar. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Es fácil ponernos una máscara día tras día y dar una falsa impresión. Nancy DeMoss de Wolgemuth nos recuerda cuánta libertad experimentamos cuando nos quitamos esa máscara y nos sinceramos con Dios.

Las enseñanzas de hoy son parte de una serie llamada En Busca de Dios. Es acerca de una experiencia de gozo y avivamiento personal. Si el programa de hoy sobre la honestidad te ha sido de ayuda y convicción, entonces la serie completa será de mucho provecho, al igual que el libro de estudio. Para saber cómo puedes obtener la copia de este libro visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Descubre el gozo que viene de la humildad, la pureza, la gracia, la obediencia, y el perdón. Hay tanta libertad y gozo cuando le permitimos a Dios desarrollar estas características en nosotros. Sigue descubriendo el gozo del avivamiento personal mientras continúas con nosotras en esta serie.

Bien, ¿ya te registraste para la conferencia Mujer Verdadera: En Busca de Dios a celebrarse en la ciudad de Querétaro, México en marzo del año entrante? Acompaña a Nancy, Mary Kassian, Dannah Gresh y Dámaris Carbaugh. Ven y trae un grupo de amigas para que sean animadas y refrescadas. Visita MujerVerdadera17.com para más informes acerca de cómo puedes ser parte.

Una vez seas honesta con Dios, usualmente hay otro paso que dar: ser honesta con los demás. Averigua por qué, mañana, mientras Nancy continúa con esta hermosa serie: En Busca de Dios.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

2/5 – Sin secretos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

2/5 – Sin secretos

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sin-secretos2/

Carmen Espaillat: Según Nancy DeMoss de Wolgemuth, en realidad no existe tal cosa como un pecado oculto.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Aquello que estás escondiendo de tu marido y piensas que él no descubrirá; aquello que has estado ocultando de tus padres; la forma en que has pecado en contra de tu jefe robándole tiempo, dinero, posesiones o lo que sea; aquello que hiciste hace 15 años; aquello que pensabas que era tan insignificante pero que está carcomiendo tu conciencia; si no lo sacas a la luz y lo confiesas algún día se descubrirá.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos emprendido una travesía hacia el avivamiento personal a través de la serie que Nancy ha estado compartiendo titulada En Busca de Dios. Durante la primera semana nos habló acerca del avivamiento y durante la segunda habló acerca de la relación que existe entre la humildad y el avivamiento. En los próximos días descubrirás por qué el silencio no siempre es oro. Escucharemos cómo la honestidad es una parte crucial para un avivamiento.

Puedes seguir esta serie junto a un grupo de amigas mientras completan el libro de estudio también titulado En Busca de Dios. Hoy iniciamos la lección 2, día 1. Adquiere el libro y únete a nosotras a través de estas 12 semanas. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para más información.

Aquí está Nancy.

Nancy: No sé si alguna vez hiciste esto cuando eras niña, pero puedo recordar con claridad aquellos juegos en que pretendíamos ser alguien en particular o hacer algo. Mis juegos favoritos eran jugar a la escuela y a la iglesia. Y claro, yo quería ser la maestra o la predicadora. Era una niña controladora y algunas cosas no desaparecen tan fácil. Soy la mayor de siete hijos así que teníamos “quórum” para hacer una escuela o una congregación en casa.

Mientras crecí empecé a darme cuenta de que muchos adultos todavía continúan jugando los juegos de hacerse pasar por alguien o algo. Uno de los juegos que jugamos más a menudo es el pretender que somos cristianos. Jugamos a la iglesia. Jugamos al cristianismo. Me doy cuenta que el pequeño drama que hacíamos cuando éramos niñas ahora que somos adultas tan solo toma diferentes formas.

A medida que continuamos en este proceso de buscarle a Él y pedirle a Dios que avive nuestros corazones, deseamos experimentar el gozo del avivamiento personal. Estamos poniendo los cimientos básicos aquí, los principios fundamentales.

Ya dijimos antes que el primer principio es el de la humildad. Nunca podrás acercarte a Dios a menos que te humilles. Dios rechaza al orgulloso. Se opone a él. Pero se acerca a aquellos que se humillan.

Si queremos experimentar un avivamiento en nuestros corazones hay otro principio fundamental del cual estaremos hablando esta semana: la honestidad. Si, la honestidad. Ser transparente, abierta y honesta ante Dios y ante los demás acerca de la verdadera condición de nuestros corazones – sin pretender, sin actuar, sino siendo auténticas.

En este momento les voy a pedir que busquen en sus Biblias el libro de los Salmos. Deseo que veamos algunos pasajes en los Salmos que hablan acerca de la importancia de ser abiertas y honestas delante de Dios. Si vamos a tener un encuentro con Dios, debemos deshacernos de las máscaras, dejar de fingir, abandonar las pretensiones y ser genuinas.

Veremos el Salmo 15, versículos 1-2. Este es un salmo de David que nos habla de venir ante Dios, de acercarnos al Señor. Dice:” Senor, ¿quién habitará en tu tabernáculo?  ¿Quién morará en tu santo monte?  El que anda en integridad y obra justicia, que habla verdad en su corazón.”

Es interesante hacer notar que el salmista no termina la oración tan solo con “el que habla la verdad” pues cuando piensas en hablar la verdad es algo que se hace externamente. Lo que David está diciendo es que el acercarnos a Dios involucra algo mucho más que hablar la verdad exteriormente. Se refiere al lugar donde comienza la comunicación, y esto es en el corazón. Dios permite que la persona que se acerque a Él para habitar en su monte santo, es aquel que habla verdad en su corazón. Aquel que no está pretendiendo. Aquel que no está actuando un papel. Aquel que es auténtico.

Si seguimos leyendo unas páginas más adelante veremos el mismo principio en el Salmo 24 versículos 3-5: “3¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo?  4El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.  5Ese recibirá bendición del SEÑOR, y justicia del Dios de su salvación.”

La persona que es santa, tiene manos limpias y un corazón puro; es una persona que no levanta su alma a la falsedad y que no jura mentiras. No profesa una cosa y vive algo diferente.

Vayamos ahora al Salmo 32 donde de nuevo veremos el mismo principio. Recuerden cuando David pecó adulterando con Betsabé y asesinando a su esposo. Este es uno de los salmos que David escribió después de esta experiencia para describir el proceso por el cual lo llevo Dios de cubrir su pecado hasta descubrir ese pecado.

En el versículo 1 del Salmo 32 el dice: “1¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto!” ¿Quién cubrirá ese pecado? En este pasaje veremos que si nosotras cubrimos el pecado no seremos bendecidas. Pero si lo traemos a la luz, entonces el mismo Dios se encargará de cubrirlo.   Existe una gran diferencia si soy yo que cubro mi pecado o si es Dios que cubre mi pecado.

Esta semana estaremos hablando sobre el peligro y el problema que surge cuando intentamos cubrir nuestro propio pecado. Veremos que es necesario que seamos abiertos y honestos con Dios y, en algún momento, con los demás acerca de lo que hemos hecho, de cómo hemos fallado, para que Dios pueda cubrir nuestras faltas.

Así que David dice que aquel cuyos pecados Dios ha cubierto, esa persona es bienaventurada. Aquel cuya transgresión es perdonada es limpiado, es cubierto. El versículo 2 continúa: “¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño! “ No hay doble ánimo. No hay pretensiones. No hay actuaciones. No hay hipocresía. Esa persona está bendecida.

Luego dice en el verso 3 David comparte que él no siempre experimentó esa bendición. Expresó: “3Mientras callé mi pecado (cuando me negué a hablar de mi pecado a Dios y a los demás), mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día, porque de día y de noche se agravó sobre mi tu mano.”

Esta es una imagen de la convicción de Dios. Si no entiendes esta frase quizás significa que no eres una hija de Dios pues si eres una hija de Dios has tenido la experiencia de tiempos cuando la convicción de Dios ha sido tan pesada en cuanto a tu pecado que te parece que no puedes respirar.

Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano.” Y que pasó en el versículo 5? “5Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR; y tú perdonaste la culpa de mi pecado. “

Esto como pueden ver, es un cambio de corazón. Inicialmente el dijo: “Callé. No deseaba que nadie supiera lo que había hecho. Cubrí mi pecado. Me mantuve en silencio sobre mi pecado. Pero, llegó un momento cuando la convicción de Dios fue tan pesada sobre mí que no pude más. Tuve que sacarlo a la luz”.

Yo dije: “Lo confesaré. Seré honesto.   Reconoceré mi pecado ante ti.” Fíjense cuántas veces se repite este concepto. “No encubrí mi iniquidad; Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR”.

En esto consiste la confesión – en reconocer la verdad, poniéndote de acuerdo con Dios. Dejando de esconderte, dejando de ocultarte, dejando de pretender, dejando la falsedad, dejando de tratar de impresionar a los demás y a Dios. ¿Acaso no es una necedad pensar que podemos impresionar a Dios sin ser honestas y auténticas? Él lo ve todo. Él lo sabe todo. Pero la sinceridad acerca de nuestro pecado, la verdad acerca de nuestra condición espiritual requiere confesión.

Verás, Dios cubrirá con la sangre de Cristo, con su misericordia y su perdón todo aquello que estemos dispuestos a descubrir. Pero todo aquello que escondemos, Dios se verá forzado a sacarlo a la luz y exponerlo. Ahora bien, ¿preferirías descubrirlo tú, permitiendo que Dios lo cubra, o preferirías aferrarte a él escondiéndolo y forzando a Dios a descubrirlo y exponerlo?

Proverbios 28, verso 13, es un verso fundamental aquí, es un verso clave. Proverbios 28:13 dice: “13El que encubre sus pecados (algunas traducciones dicen ‘aquel que cubre su pecado’) no prosperará, mas el que los confiesa (esto es lo opuesto a ocultarlo; no mas esconderse, no mas pretensiones, sino confesar) y los abandona hallará misericordia.”

Escuchen amigas, les diré algo que me motiva a caminar hacia la luz, a vivir una vida de honestidad y transparencia, es darme cuenta de que todo se sabrá de todos modos. Todo se sabrá en el juicio.

Aquello que estás escondiendo de tu esposo, aquello que piensas que él nunca va a descubrir; aquello que estás ocultando de tus padres; la forma en que has pecado en contra de tu jefe robándole tiempo, dinero o lo que sea; aquello que hiciste hace 15 años, aquello que pensabas que era tan insignificante pero que socavaba tu conciencia, si no lo sacas a la luz y lo confiesas algún día, se sabrá.

Existen muchas Escrituras que nos dejan ver esto. En Lucas 12:2 Jesús nos dice: “2Y nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse.” Ahora piensa en las partes secretas, escondidas de tu vida, de tu pasado, tu presente; ese enredo emocional en que estás involucrada en el Internet, esa relación de correo electrónico. Así es, está sucediendo por montones entre las mujeres cristianas.

Piensas que estás escondiendo algo. Piensas que estás cubriendo algo. Piensas que tu marido no se va a enterar. Jesús dijo que no hay nada encubierto que no vaya a ser revelado. No hay nada que esté oculto que no será conocido.

Hebreos 4:13 habla sobre el Dios con el cual estamos tratando. Dice:” 13Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Tendremos que dar cuentas. Esto es algo atemorizante a menos que aprendas a vivir ahora a la luz del juicio final, a vivir ahora a la luz de la eternidad.

Una de las características notables de la historia de las temporadas de avivamiento, de los grandes despertares es que con frecuencia las personas estaban abrumadas con un sentido de eternidad, un sentido de juicio. Tuvieron una fuerte convicción de pecados que habían estado escondiendo, cosas que pensaron que eran pequeñas o intranscendentes ahora lucían enormes delante sus ojos.

Empezaron a clamar ante Dios confesándose, y de ser necesario ante aquellos contra los cuales habían pecado diciendo: “He pecado. No soy esa persona que creías que yo era. He sido una hipócrita. He sido una farsa. No soy esa gran cristiana que siempre pensaste que era”. Se sinceraron con su pecado ante Dios y los demás.

Si deseas tener la experiencia de un verdadero avivamiento debes estar dispuesta a ser honesta, el ser honesta con Dios, el ser honesta con tu compañero, el ser honesta con los demás. Debo admitir que ser honesta puede ser costoso. Puede resultar doloroso ser honesta y transparente y salir a la luz. Pero quiero decirte algo: a la larga es mucho más costoso andar encubierta, es más costoso pretender y engañar.

En otro salmo que David escribió después de su gran pecado, arrepentido, el Salmo 51:6, le dice a Dios, “6He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría.”

Así que quiero hacerte una pregunta ¿qué estás ocultando? ¿Qué estás escondiendo? ¿Qué es aquello en tu vida que esperas que nadie sepa? Puede que no sea un gran pecado, de esos pecados que la gente suele medir como enormes, pero si existe algo en tu vida que no has confesado a Dios y a las personas que se ven afectadas por ello, si estás ocultando tu pecado, la Palabra dice que no prosperarás. Dios dice que El desea, El anhela, El insiste en la importancia de la verdad en el interior del corazón.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth volverá en unos minutos con nosotras para compartir un tema que nos afecta a todas: La honestidad. La enseñanza de hoy es parte de la serie En Busca de Dios. Esta trata el tema del poder transformador del avivamiento personal.

Esta serie puede proporcionarte una perspectiva nueva en asuntos como la honestidad, la pureza y la obediencia. Si no has escuchado los programas de las semanas anteriores, puedes hacerlo al visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Desde allí podrás también descargarlos.

Bien, los discípulos de Cristo no podían salirse con la suya diciendo mentiras. Nancy nos explica porqué.

Nancy: En los evangelios encontramos por lo menos cuatro ocasiones en que las Escrituras señalan que Jesús conocía sus pensamientos. Si te pones a pensarlo, ese es un pensamiento aterrador. Jesús sabe lo que estamos pensando antes que lo verbalicemos o hasta si no lo decimos nunca.

Algunas veces estoy sentada en la iglesia tomando notas y aparenta que lo estoy asimilando todo. Pero mi mente está a millones de millas de distancia, o enfocada en lo que los demás piensan de mí, o en cómo voy a resolver esto o aquello, o tengo algo en mi corazón que es muy diferente a mi apariencia externa.

Puedes estar parada conversando con alguien, sonriendo, involucrada en una cálida conversación y a la vez pensando ella es tan aburrida, o ella habla tanto. En realidad no me agrada. Pero ahí estás, de lo más sonriente.

¿Te imaginas tratar con un Salvador que conoce nuestros pensamientos y que un día expondrá cualquier cosa que estemos ocultando? ¿Qué significa caminar en la luz? Significa precisamente eso, vivir en la presencia de Aquel que conoce nuestros pensamientos.

El Salmo 90:8 dice: “Has puesto nuestras iniquidades delante de ti,
nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia.” No existe nada que yo haya hecho, nada que yo esté haciendo ahora que El no lo sepa.

Su luz es simplemente un foco, un reflector muy diferente a cualquiera que nos podamos imaginar aquí en la tierra, que examina en las partes y rincones más profundos de nuestros corazones las cosas que pensamos que nadie más sabe. El sabe. El las escudriña y busca con Su luz.

Jesús le dijo a la mujer en el pozo: “Ve busca a tu marido.” Ella dijo:” No tengo marido.” Jesús dijo: “Lo sé. Cinco maridos has tenido, y el hombre con el que vives ahora no es tu marido.” (Juan 4:16-18 parafraseado).

¿Qué estaba realmente diciéndole Jesús a esta mujer? Siguió hablándole acerca de que aquellos que adoran deben hacerlo en espíritu y verdad. Jesús estaba diciendo, “Si vas a venir a Mí, si vas a tener una relación conmigo, debes estar dispuesta a venir a Mí en verdad. “

No hay ni uno solo de tus pensamientos que Dios no conozca, pero Él desea que seas honesta con Él acerca de lo que Él sabe que es la verdad. En esto consiste la humildad. Es difícil. El ser genuina, el ser sincera es parte del proceso de arado que ya hemos mencionado.

Hay una ilustración usada en el evangelio de Juan y otra en su primera epístola- les voy a pedir ahora que vayan a 1 de Juan conmigo- que tiene que ver con una imagen de lo que es la luz. El discípulo amado nos habla sobre esto en 1 Juan capitulo 1. En el versículo 5 dice:” 5Y este es el mensaje que hemos oído de Él y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna.”

La luz revela todo lo que la oscuridad esconde. Las tinieblas ocultan. La luz descubre. ¿Qué significa traer algo a la luz? Quiere decir exponerlo. Ponerlo al descubierto. Juan está diciendo: “Este es el punto de partida. Dios es luz. El todo lo ve. No hay tinieblas en El. No existe nada que El no sepa.”

En los versículos que siguen, Juan nos proporciona una serie de eventos. De hecho, Roy Hession escribe sobre ello en su libro “Veríamos a Jesús” (We Would See Jesus). Nos habla de tres pasos a través de los cuales nos engañamos progresivamente a medida que nos alejamos de la luz. Primeramente, en el versículo 6 dice: “6Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad;”

Este es el primer paso en la secuencia de eventos que nos alejan de la luz. Mentimos y no practicamos la verdad. Es decir, damos una impresión de nosotros que no es verdadera. Quizás no decimos una mentira pero vivimos una mentira. Hacemos una actuación. Llevamos puesta una máscara. Queremos esconder la verdad acerca de nosotros. No practicamos la verdad. Somos una mentira viviente.

Mentimos acerca de lo que decimos, y mentimos algunas veces al quedarnos callados. De esta manera engañamos a los demás. Somos expertos en ello. Podemos hacerlo en nuestros hogares con las personas que más nos conocen y por supuesto lo hacemos cuando vamos a la iglesia. Pero el asunto no termina ahí.

Engañamos a los demás, y en el versículo 8 llegamos al punto en que nos engañamos a nosotros mismos. Verso 8: “8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.”

Lo que ocurre es que vivimos una mentira por tanto tiempo que empezamos a creernos nuestra propia mentira. Empezamos engañando a los demás y terminamos engañándonos a nosotros mismos.

Entonces pensamos, “No he hecho algo tan malo. No soy celosa u orgullosa como otras personas”. La mayoría de los cristianos piensan que van de lo más bien. “Tengo algunas luchas, pero no como aquel que esta allá.” Nos engañamos y la verdad no está en nosotros.

Lo peor de todo lo encontramos en el versículo 10: “Si decimos que no hemos pecado…..” Si cubrimos la verdad, si cubrimos nuestros pecados, si nos negamos a descubrirnos y decimos que no hemos pecado, ¿qué estamos haciendo? 10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El (a Dios) mentiroso y su palabra no está en nosotros.”

De esta manera llegamos al punto en que no solamente hemos engañado a otros, sino que nos engañamos a nosotros mismos. Hemos llegado a creer que estamos bien al compararnos con los demás. Entonces llegamos al punto que cuando Dios señala nuestro corazón y nos dice: “Eres mentirosa. Eres codiciosa. Tienes un corazón inmoral. Eres egoísta. Eres orgullosa. Decimos.. ¿Quién? ¿Yo?”

¿Qué estamos haciendo? Le estamos diciendo: “Señor Tu ni siquiera conoces la verdad.” Decimos: “Dios eres un mentiroso”. Realmente no diríamos eso, pero en esencia esto es lo que hemos dicho. Así que nuestra necesidad fundamental, nuestra necesidad básica para experimentar el avivamiento es poder distinguir la verdad. Entender la verdad acerca de Dios, entender la verdad sobre nosotros, ver la verdad de nuestro pecado, tal y como Dios la ve.

Jesús le dijo a Nicodemo en Juan 3:20-21: “20Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas. 21Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sus acciones sean manifestadas que han sido hechas en Dios.”

¿Pudiste notar el contraste que está presente en este pasaje? Hay dos tipos diferentes de personas. En primer lugar se mencionan aquellos que hacen lo malo. ¿Cuál es su característica? Ellos no quieren venir a la luz. No desean salir y ser descubiertos. Se resisten a la luz. No quieren estar bajo la luz ya que esta expondrá sus obras. Si, aquellos que hacen lo malo.

Pensarías que lo opuesto a las personas que hacen lo malo son aquellos que hacen lo bueno. Pero resulta que esto no es lo que dice el verso. Primero habla de aquellos que hacen lo malo y luego el contraste es con los que practican la verdad. Todo lo que es verdad sale a la luz. Así que lo opuesto a hacer lo que es malo es caminar en verdad, caminar en la luz.

Dios no está buscando que simplemente hagamos buenas obras. El no está esperando que nos esforcemos más en ser buenos cristianos. “Voy a ser bueno”. Pero Dios dice: “No, lo que quiero es que seas sincero acerca de lo que eres, acerca de la condición de tu corazón. Comienza con lo primero que El te está mostrando. Camina en la luz. Díselo a Dios. Ponte de acuerdo con El. Díselo a otra persona. Esto es realmente humildad.

Mientras más te humillas y caminas en la luz, más luz te dará Dios. Dirás, “Oh hay algo más.” ¿Hay algo más? Sí, pero aprenderás a amar andar en la luz porque si recuerdas el que confiesa su pecado y se aparta obtendrá misericordia.

¿Estás caminando en la luz? ¿Estás viviendo en la luz? ¿Estás viviendo una vida transparente, honesta y abierta delante de Dios y de los demás? ¿Estás haciendo la verdad, lo bueno, como Jesús le dijo a Nicodemo? ¿Existe algo en tu vida que hubieras preferido no traer a la luz? ¿Alguna cosa que hubieras preferido no exponer? Pues entonces tráelo delante de Dios, antes que Dios tenga que sacarlo a la luz. Humíllate.

Algunas de ustedes necesitan acercarse a su pareja, a sus padres, a su empleador, a un compañero de trabajo, a un pastor, a alguien a quien le han mentido. Has andado encubierta; has estado pretendiendo; has estado actuando; no has sido honesta con Dios y con los demás sobre algunas partes de tu vida, sobre algunas actitudes, algunas acciones y conductas.

No sé lo que está en tu corazón, y tú no sabes lo que está en el mío, pero el Espíritu Santo de Dios mora en nosotras y somos hijas de Dios y El nos convence de pecado. El hace la luz. El dice: “Muy bien, ahora es el momento para enfrentar esto.” Así que no le huyas a la luz. No la resientas. No la resistas. Corre hacia ella porque allí se encuentra Dios. Eso es lo que Dios es. ¿Deseas acercarte a Dios? Camina hacia la luz y practica la verdad.

Carmen: Este concepto de caminar hacia la luz se oye como algo liberador y lleno de gozo. Espero que respondas con tu vida a este mensaje que hemos escuchado de Nancy DeMoss de Wolgemuth. El programa de hoy te da una imagen del gozo que surge cuando experimentas un avivamiento, cuando caminas en la luz y abrazas la honestidad.

La honestidad es uno de los tópicos que Nancy trata en el útil libro de trabajo que acompaña esta serie, también titulado En Busca de Dios. En sus páginas, descubrirás el gozo del avivamiento personal, la humildad, la honestidad, el arrepentimiento y la santidad. Si el programa de hoy te ha sido de ayuda, consigue tu ejemplar de En Busca de Dios y únete a nosotras en esta búsqueda.

Una actriz se desarrolló dentro de la iglesia. No era el tipo de actriz que se sube sobre un escenario, sino que su trabajo era mucho más sutil. En nuestro próximo programa te enterarás por qué experimentó tanto gozo cuando finalmente se quitó su disfraz. Te esperamos mañana para que conozcas más acerca esta historia, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

1/5 – Un mensaje vital

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

1/5 – Un mensaje vital

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-mensaje-vital/

Leslie Basham: El libro del Apocalipsis comienza con mensajes a siete iglesias.  ¿Qué pasaría si hoy Él te estuviera entregando un mensaje personal a ti?  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Yo pienso que Él nos alentaría en las áreas en dónde le estamos obedeciendo, aquellas donde estamos siendo fieles. Él reconocería esas áreas tal y como lo hizo con estas iglesias.

Pero entonces pienso que el desplegaría la luz reflectora de Su santidad, de Su verdad y de Su Palabra dentro de nuestros corazones y diría, “Tengo esto contra ti.”

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

El arrepentimiento es un proceso diario, y es también una de las señales de un avivamiento genuino.

Nancy ha estado ayudando a las mujeres a estudiar los elementos del avivamiento personal en una serie llamada Buscándole a Él.  Hasta ahora, Nancy ha abarcado la humildad y la honestidad. Durante los próximos programas, hablaremos del arrepentimiento verdadero.

Espero que ya hayas adquirido tu propio libro de estudio. Está disponible por módulos en formato electrónico. Para más información sobre cómo puedes adquirir el tuyo, visita www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Seguramente has visto  la figura animada de Ziggy que ilustra un hombre con atuendo de profeta sosteniendo un cartel que dice, “Arrepiéntanse pecadores.”

Más abajo, en paréntesis, dice, “Nada personal.”  Esa es la manera en la que nos gusta pensar sobre el arrepentimiento.  No nos molesta predicar sobre arrepentimiento, escuchar a las personas predicar sobre el arrepentimiento, mientras estén hablando sobre los pecados de los demás.

Pero no queremos que ese profeta se entrometa en nuestros pecados.  Nada personal.  Ese es el tipo de arrepentimiento que queremos tener, y sin embargo, no hay nada más personal en la vida de un creyente que todo lo que tiene que ver con el arrepentimiento: es personal.  No podemos decir que no hay nada personal sobre el mensaje del arrepentimiento.

El arrepentimiento fue el mensaje de Juan el Bautista cuando vino preparando el camino para la llegada del Señor Jesús.  Mateo capítulo 3, versículo 1 nos dice que, “En aquellos días llegó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.”

¿Cuál era su mensaje? “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (versículo 2).  Ese fue el primer mensaje que Cristo dio cuando vino.  En Mateo capítulo 4, en el versículo 17 dice, “Desde entonces [después del bautizo] Jesús comenzó a predicar y a decir: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se está acercando”.

La gente sabía que esto era familiar porque Juan ya había estado predicando este mensaje.  “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se está acercando.”

¿Qué estaba diciendo Juan el Bautista? ¿Qué estaba diciendo Jesús? ¿Que tenía que ver el arrepentimiento con el que el Reino de los Cielos se estuviese acercando?

Bueno, Juan estaba diciendo y Jesús estaba diciendo que estaba llegando un orden nuevo al mundo.  Es un sistema completamente nuevo.  Una manera totalmente nueva de hacer las cosas.

Es un conjunto totalmente nuevo de valores en cuanto a lo que tú conocías anteriormente, y este sistema, este nuevo orden del mundo, este reino requiere que tú  dejes atrás el reino de los hombres, el reino del YO, el reino de las reglas, de las leyes bajo las cuales has estado viviendo; el reino de esta tierra.

Has estado caminando en esa dirección, y este nuevo reino requiere que des media vuelta, que des vuelta atrás, que vayas en una nueva dirección, y que comiences a vivir para este reino diferente.

Jesús estaba diciendo, “Está llegando un nuevo reino, y requiere que tengas un nuevo corazón, que te dará nuevos deseos y un nuevo estilo de vida y una nueva razón para vivir, una nueva agenda para tu vida.”

Está diciendo que tienes que arrepentirte porque este nuevo reino está a la mano.  Él estaba diciendo, “Tienes que admitir que la agenda bajo la cual has estado viviendo es equivocada.”  “Eso es lo que significa ser cristiano.” Eso es lo que es el cristianismo—es un reino totalmente nuevo.

Es un Señorío totalmente nuevo y un dominio completamente nuevo bajo el cual vivir.  No es una nueva religión.  No es solamente algo nuevo que añadir a tu vida.  Es una esfera completamente nueva de vida.  Eres trasplantado de un reino a otro, pero llegar de un reino a otro reino requiere que des media vuelta, que te arrepientas, que tengas un nuevo gobernante en tu vida, un nuevo Señor, una nueva vida.

Jesús nunca paró de predicar este mensaje.  Aun antes de su resurrección, antes de regresar al cielo, Jesús se le apareció a Sus discípulos.  Leemos en Lucas capítulo 24 que Él le dijo a Sus discípulos que ellos debían predicar el arrepentimiento para perdón de los pecados y proclamar ese mensaje en Su nombre a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén (versículo 47, parafraseado).

¿Cuál era el mensaje que debían proclamar? Arrepentimiento y perdón de los pecados.  Predica este nuevo reino, que tienes que arrepentirte para poder entrar en él.

Esa no fue la última palabra de Jesús a sus discípulos.  Fue Su última palabra aquí en la tierra, pero si vas conmigo al libro del Apocalipsis, quiero que veamos las últimas palabras de Jesús a la iglesia que aparecen en las Escrituras.

Apocalipsis capítulo dos y capítulo tres. Quiero que veamos que la última palabra de Jesús a la iglesia no fue la gran comisión, como pudieras pensar, siempre tomando en cuenta lo  importante que es, “Hacer discípulos de todas las naciones” (Mateo 28:19).  Pero su última palabra a la iglesia como aparece en las Escrituras fue un llamado al arrepentimiento.

Como recordarás, Jesús envió un mensajero (esto está registrado en Apocalipsis en los capítulos dos y tres), a las siete iglesias de Asia.  A cinco de esas siete Iglesias Jesús le dio el mandato de arrepentirse.

Quiero que veamos lo que Él les dijo a algunas de esas iglesias antes de que lo revisemos con mayor detalle.  Notarás que Jesús no le dijo a esas iglesias, “Necesitas un programa de evangelismo más fuerte,” o “Tú necesitas comprometerte más con las misiones,” o “Necesitas hacer un mejor trabajo para alcanzar a tu comunidad o llegarle a  los jóvenes.”

Lo que Él les dijo fue —a cinco de las siete Iglesias, a cinco de las siete iglesias— “Necesitas arrepentirte.”  Mientras miramos a estas iglesias, verás que cada una de ellas tenía alguna característica positiva.  Algunas de ellas tenían muchas cualidades positivas, y Jesús las elogió por esas cualidades.

Pero Él no pasó por alto las cosas por las que ellos necesitaban arrepentirse.  Mira, por ejemplo, en el capítulo dos, la primera de las siete iglesias es la iglesia de Éfeso.  Esta iglesia es elogiada por muchas cosas.  Tenían muchas cosas positivas.

Jesús habló sobre su arduo trabajo, su resistencia, su discernimiento, su doctrina correcta, su pureza, su fidelidad a la Palabra.  Pero Él dijo, “Pero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).

Así que ¿cuál fue la instrucción en el versículo cinco? “Recuerda, por tanto, de dónde has caído.”  Esto significa que tienes que reconocer que has caído, a pesar de todas las cosas que estás haciendo bien.

“Recuerda por tanto de dónde has caído; y arrepiéntete, y haz las obras que hiciste al principio.  Si no, vendré a ti y quitaré tu candelabro de su lugar.” “Te voy a apagar tu luz. Te voy a hacer inútil, a menos que tú [¿cuál es la palabra?] te arrepientas.”

Entonces mira a la iglesia en Pérgamo al comienzo del versículo 12 en Apocalipsis capítulo dos.  La gente de Pérgamo vivía en un área muy dura.  De hecho, Jesús lo describe como el área donde está el trono de Satanás.

No sé exactamente lo que eso quiere decir, pero no creo que yo quisiera vivir ahí. Definitivamente, un lugar difícil para vivir, pero Jesús dijo, “Guardas fielmente mi nombre [viviendo en esa área tan difícil], y no has negado mi fe, aun en los días de Antipas, mi testigo, mi siervo fiel, que fue muerto entre vosotros” (versículo 13).

“Tuviste un mártir, y aún te mantienes firme en tu fe.” ¡Wao! Esa es una iglesia.  “Pero tengo unas pocas cosas contra ti,” dijo Jesús.  Y comienza a decir que ellos habían tolerado algunas enseñanzas que eran muy populares en la iglesia, pero que no eran bíblicas.

Habían tolerado cosas que no eran la verdad, y Jesús dijo, “Porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam” (versículo 14).  Balaam era el falso profeta que guió a los israelitas a comprometerse y adoptar las practicas inmorales de las naciones paganas.

Él dijo, “Así tú también tienes algunos que de la misma manera mantienen la doctrina de los nicolaítas” (versículo 15).  Estas eran doctrinas populares, pero eran falsas doctrinas de la iglesia en aquellos días.

Así que Jesús les dice en el versículo 16, “Por tanto, arrepiéntete.” Da la vuelta.  Cambia.  “Si no, vendré a ti pronto y pelearé contra ellos [contra quienes promueven estas enseñanzas] con la espada de mi boca.”  Por supuesto, ¿cuál es la espada de mi boca? La Palabra de Dios, ascenderá con la verdad para cambiar la situación.

Mira la iglesia de Tiatira, comenzando en el versículo 19 del capítulo 2.  Jesús dijo, “Yo conozco tus obras, tu amor, tu fe, tu servicio y tu perseverancia.”

Versículo 20: “Pero tengo esto contra ti: que toleras a esta mujer Jezabel, que dice ser profetisa, y enseña y seduce a mis siervos a que cometan actos inmorales y coman cosas sacrificadas a los ídolos.”

Versículos 21-22: “Le he dado tiempo para arrepentirse, y no quiere arrepentirse de su inmoralidad.  Mira, la postraré en cama, y a los que cometen adulterio con ella los arrojaré en gran tribulación, si no se arrepienten de las obras de ellas.”

Mira la iglesia de Sardis en el capítulo tres.  Él les dijo, “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estas muerto” (versículo 1).  Esa es la verdad.  Sé honesto.  Hablamos de eso en programas anteriores. Sé honesto sobre tu verdadera condición espiritual.

Y entonces dice en el versículo tres, “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárdalo y arrepiéntete.”  Y entonces a la iglesia de Laodicea, versículo 15 de Apocalipsis tres—estamos familiarizado con esto, “Yo conozco tus obras, que no eres frío ni caliente.”

Versículo 17, “Porque dices: Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad; y no sabes  que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo.”  Jesús dijo, “La impresión que estás dejando no es la realidad. Todo el mundo piensa que eres una gran iglesia, pero no es así.  Estás teniendo varias situaciones con las cuales tienes que tratar.”

Versículo 19: “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé pues, celoso y arrepiéntete.”  Es un hilo que corre a través de toda la Palabra de Dios, y me encontré a mi misma preguntándome esta mañana mientras pensaba en esto, si Jesús viniera a la iglesia hoy y les hablara, ¿cuál sería su mensaje?

¿Sabes lo que yo pienso que sería?  Apocalipsis capítulo tres, el versículo 19.  “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete.”

Si Jesús fuera a venir a tu iglesia hoy, ¿qué mensaje crees tú que daría?  Yo pienso que sería ese mismo mensaje.  “Sé, pues, celoso y arrepiéntete.”

¿Cuál es este regalo? ¿Qué es arrepentimiento? La palabra arrepentimiento viene de la palabra Griega, metanoia. Es una palabra compuesta —dos palabras— que cuando se juntan significa “cambio de mente.”

Es un cambio, un cambio en la manera de pensar, y nuestra manera de pensar es muy importante porque “Porque cual es [un hombre] su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7, RV).  La manera en que pensamos dicta la manera en que vivimos, así que el arrepentimiento es un cambio en la manera de pensar que resulta en un cambio de corazón que a su vez resulta en un cambio de vida.

No puedes arrepentirte y no experimentar un cambio en tu vida. Es un cambio.  Es un cambio en la manera de pensar sobre nosotros mismos, un cambio en la manera de pensar acerca de Dios, un cambio en la manera de pensar sobre el pecado.  Es un cambio total radical que culmina al llevarnos a odiar lo que Dios odia y amar lo que Dios ama.

Esa no es la manera como nacemos. Nacemos amando lo que Dios odia y odiando lo que Dios ama.  Eso es lo que resulta natural a nuestra carne, pero cuando el Espíritu de Cristo viene a habitar en nosotros, Él nos cambia.

Él nos hace una persona nueva. Comienza a cambiar nuestros deseos.  Y venimos a Él a través del arrepentimiento, y a medida que vamos a Él en arrepentimiento y fe, Él continua dándonos el regalo del arrepentimiento por lo que estamos continuamente poniéndonos de acuerdo con Dios y cambiando la manera de pensar sobre nosotros mismos, sobre nuestras circunstancias, sobre Dios, y sobre nuestro pecado.

El arrepentimiento es un cambio radical de posición.  Estabas caminando hacía una dirección, y comienzas a dirigirte hacia otra dirección. Piensa en un jugador de “baseball” y la pelota viniendo en una dirección hacia el bate, cuando el bate hace contacto con la bola, esta da media vuelta, una reversa total, y se va en una dirección totalmente opuesta.

Mientras me preparaba para esta serie, uno de los estudios de Palabras que hice en las Escrituras —el cual fue realmente fascinante para mí, particularmente en el Antiguo Testamento— fue este mandato y súplica de volvernos a Dios.  “Volvamos a Dios” aparece una y otra vez, particularmente en el Antiguo Testamento.

Dios le está diciendo a Su gente, “Vuélvanse a Mí.  Vuélvanse a Mí.”  Esa es una descripción de arrepentimiento del Antiguo Testamento— de volver a Dios.  Dios dice, “Volved a mí y yo volveré a vosotros,” en Malaquías capítulo 3, versículo 7.

Lamentaciones capítulo 3, en el versículo 40 dice, “Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos, y volvamos al SEÑOR.”  ¿Que significa volver al Señor?

Yo creo que primero que nada implica una aceptación de que lo hemos dejado, que estamos en una condición reincidente, que hemos cometido adulterio espiritual.   Es la ilustración que Dios usa muchas veces en el Antiguo Testamento.

Pero le da duro al orgullo. Preferimos decir, “He cometido algunos errores.  Como que me fui de boca o lo eché a perder.” Pero Dios dice, “No, no.  Dilo como es.” Yo he sido un adúltero, o una adúltera.  He dejado mi primer amor.  He sido infiel a Dios.

Nunca conocerás al Dios de la Biblia hasta que llegues al lugar donde tú puedas reconocer los lugares en tú vida donde tú has dejado al amante de tu alma.

Esto implica que estamos de acuerdo en que nos hemos alejado, y entonces sugiere—la restauración de una relación que ha sido rota.  Dios es un amante. Y Dios es un Dios relacional.  Él nos llama hacia una relación con Él.

Cuando Él dice, “Vuélvete a Mí,” Él está diciendo, “Yo quiero restaurar la relación.”  Y entonces sugiere un cambio de mente, de corazón y de dirección.  “Tu amabas la manera en la cual ibas—pero yo quiero que vayas en una nueva dirección ahora.  Vuelve a Mí.  Tú te habías alejando de Mí; ahora vuelve a Mí.”

¿No revela la frase “Vuelve a Mí” el corazón de Dios? Que  Él es compasivo.  Él es misericordioso. Él persevera con nosotros.   En lo personal, cuando lo pienso de nuevo, veo que he estado caminando con el Señor por casi 43 años.

¡Cuántos cientos, miles de veces, en grandes y pequeñas maneras! (¿habrá alguna manera pequeña de cometer adulterio?) he pecado contra Dios, y mientras Él se mantiene diciéndome, “Vuelve a Mí.  Vuelve a Mí.  Vuelve a Mí.  Yo te quiero.  Yo te amo.”

El llamado al arrepentimiento no es algo negativo.  Es la súplica más positiva posible que Dios pueda haber emitido hacia Sus hijos que Él ama.

Ese cambio decisivo de dirección es reflejado en el Salmo 119, en el versículo 59, dónde el salmista dice, “Cuando pienso en mis caminos, yo vuelvo mis pies hacia Tus testimonios.”  Cuando pienso en mis caminos, mis caminos han ido contrario a Tu Palabra, y cuando pienso en mis caminos, yo me arrepiento.  Yo vuelvo mis pies a Tu Palabra, para seguir Tus caminos.

Eso es arrepentimiento. Pablo describe el arrepentimiento en 1ra a los Tesalonicenses en el  capítulo uno, versículo nueve, donde él habla sobre cómo los tesalonicenses se volvieron de los ídolos a Dios.  Se volvieron de los ídolos a Dios.  No es suficiente alejarse de los ídolos.  Tienes que volverte hacia Dios.

No puedes volverte a Dios hasta que no te hayas alejado de las cosas que han robado tus afectos, que han robado tu corazón.  Debes dejar atrás a los ídolos por Dios; para servir al Dios vivo y verdadero.

Necesitamos entender que el arrepentimiento no es una experiencia de una sola vez en la vida.  Es una actitud continua de corazón.  Es un estilo de vida.  La pregunta no es solamente “¿Te has arrepentido?” La pregunta es, “¿Te estás arrepintiendo? ¿Eres una persona arrepentida ahora? ¿Estás arrepentido? ¿Tienes un corazón arrepentido hacia Dios?”

Esa es una actitud de corazón que siempre está diciendo, “Señor, cualquier cosa que Tú me muestres que sea un pecado en mi vida, y cualquier cosa mañana o el próximo día o por el resto de mi vida que Tú me muestres que sea desagradable para Ti, cualquier cosa que sea, me apartaré de eso para poder agradarte y tener una relación correcta Contigo.”

Ese es el corazón de una persona arrepentida. El arrepentimiento es fundamental para la vida cristiana.  Es un punto de partida.  En Hebreos capítulo seis, versículo uno, el autor desafía a aquellos creyentes a moverse de las primeras doctrinas elementales de la fe cristiana.

Él no está diciendo “sigan adelante” para que se olviden, sino  que los exhorta a madurar. Él enumera lo que son para la fe cristiana esos fundamentos y bases el ABC  de la fe cristiana—el  punto de partida.  Hebreos capítulo seis, versículo uno, él dice: “Por lo tanto dejando [o dejemos atrás] las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios.”

El arrepentimiento de obras muertas y de fe hacia Dios—estos son los ABC.  Hasta que no sepas el abecedario, no puedes leer.  No puedes avanzar hacia la madurez en la vida cristiana hasta que no hayas colocado el fundamento de arrepentimiento  y de la fe.

Esto es fundamental.  Este es el punto de partida. Yo quiero que veamos que el arrepentimiento siempre, siempre, siempre trae consigo frutos. El arrepentimiento es una actitud de corazón.  Es un cambio de mente.   Es algo interno.  No puedes ver lo que otras personas están pensando.  No puedes ver lo que su corazón está haciendo, pero el arrepentimiento siempre tendrá evidencias visibles.

Siempre es evidente en nuestras vidas, en la manera en la cual vivimos, en la manera como hablamos, en la manera en la cual nos relacionamos con otros.  Es un cambio de mente que resulta en un cambio de corazón que resulta en un cambio de comportamiento.

¿Recuerdas cuando Juan el Bautista vino a predicar el mensaje de arrepentimiento en el Rio Jordán?  Les compartió esto cuando la multitud vino a ser bautizada por él.

Él estaba proclamando un mensaje de arrepentimiento para el perdón de los pecados.  La gente se agrupaba para ser bautizada por él, y Juan le dice a ellos (ya sabrás que no estaba presentándose como candidato cuando lees esto), “¡Camada de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira que venidera?” (Lucas 3:7).

¿Estás únicamente tratando de encontrar una puerta de salida del infierno? ¿Una póliza eterna de seguro de vida?  Obtendrás esto con la salvación, pero él dijo, “Dad frutos dignos de arrepentimiento” (versículo 8).

«Si estás verdaderamente arrepentido, no permitas únicamente venir y echar agua sobre ti.  Eso no es  evidencia de arrepentimiento.  Eso no es ninguna evidencia de conversión.  Eso es únicamente mojarse.  Si estás en el reino de Cristo, entonces debes vivir como un ciudadano del reino de Cristo.”

«Si tienes un nuevo corazón, entonces tienes nuevos deseos; tienes nuevos valores; tienes un nuevo estilo de vida nuevo” (parafraseado), entonces la gente decía, “¿Qué, pues, haremos?” (versículo10).  Y Juan fue específico.  ¡Este predicador sí que era entrometido! Él dijo, “El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene” (versículo 11).

“Y el que tiene qué comer, haga lo mismo”  (versículo 11).  Los recaudadores de impuestos venían a él para ser bautizados, y ellos decían, “¿Cómo debemos mostrar frutos de arrepentimiento?” (Versículo 12, parafraseado).

Él les decía dijo, “No exijáis más de lo que se os ha ordenado” (versículo 13).  No estafes. Aquí es dónde el arrepentimiento se torna práctico.  No quejándote sobre tu salario.  No quejándote sobre tu trabajo.  No  estafando a la gente.  No manipulando a tu esposo.

“¿Estás arrepentido?” Pregunta Juan, “¿Quieres ser bautizado?”  Entonces muestra que estás arrepentido a través de tu vida.”  Richard Owen Roberts ha escrito un maravilloso libro sobre avivamiento y en ese libro él dice, “El verdadero arrepentimiento afecta  totalmente al hombre, altera completamente el estilo de vida, y nunca cesa.”

¿Entendiste eso? “El verdadero arrepentimiento afecta completamente a la persona, altera totalmente su estilo de vida y nunca cesa.”

¿Eres una persona arrepentida?

Leslie: Aprender a ser una persona arrepentida es serio.  Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a entender lo que cuesta el arrepentimiento, y el por qué es tan valioso.  Si estás dispuesta a hacer del arrepentimiento algo mayor en tu vida, encontrarás muy valioso el libro Quebrantamiento”, escrito por Nancy.

Una mujer nos escribió al enfrentar un problema difícil en su iglesia.  Ella dijo, “Gracias por tu sabiduría sobre el quebrantamiento. Este mensaje ha cambiado nuestras vidas y a nuestra familia.”

Ella continúa diciendo que esto la ha dejado llena de gozo y refrescada.  Descubre la libertad y el gozo que sigue al arrepentimiento.  Adquiere una copia de este libro en tu librería cristiana favorita.

No verás ningún crecimiento en tu vida si no hay arrepentimiento.  Nancy te explicará el por qué mañana. Por favor vuelve a Aviva Nuestros Corazones.

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