2/2 – Encuentra Aceite Fresco

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Unción Divina

2/2 – Encuentra Aceite Fresco

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice: “Si tan solo confías en tus habilidades naturales, no estás confiando en algo lo suficientemente fuerte”.

Nancy Leigh DeMoss: Estoy convencida de que hemos inoculado personas en contra de la verdad, en contra de que la Verdad penetre sus corazones porque hemos colocado sobre ellas capas y capas de contenido, pero no los hemos llamado al arrepentimiento ni a creer y obedecer el Evangelio; no los hemos exhortado a obedecer. Y esto toma tiempo.

El mundo y la iglesia no necesitan ver lo que nosotros podemos hacer.  Ellos ya han visto lo que somos capaces de hacer. Necesitan ver lo que solo Dios puede hacer.  

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh de Moss en la voz de Patricia de Saladín.

Para ministrar de forma efectiva y edificar el reino de Dios necesitas una vida ungida. Dios necesita  estar obrando en ti antes de que Él pueda obrar a través de ti en otras personas. Nancy ya explicó esto en el programa de ayer, titulado “Unción divina”.  Aunque preparó este mensaje para líderes de ministerio, todos podemos beneficiarnos de este estudio acerca del poder de Dios.

Vamos a retomar el segundo punto del mensaje: para poder ministrar de manera efectiva es necesario tener unos labios ungidos.

Nancy: Si tuviésemos labios ungidos, estaríamos señalándoles intencionalmente a los demás de manera constante, consciente y sin cesar a Cristo y a la Cruz. Todo se trata de Jesús.  De esto se trata el Evangelio.

Pablo dijo: “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por amor de Jesús”. (2 Corintios 4:5) “Pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y a éste crucificado.” (1 Corintios 2:2). “Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego.» (Romanos 1:16) “Yo soy el Alfa y la Omega—dice el Señor Dios—el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.» (Apocalipsis 1:8) Y de principio a fin toda la Escritura apunta hacia Cristo.

Antes de empezar mi programa radial diario, tenía alrededor de quince mensajes. Tuve un ministerio de mujeres itinerante por alrededor de unos quince años.  Luego empezamos  con este asunto de tener un programa de radio diario, y me di cuenta que había mucho de las Escrituras que debía ser enseñado. Ha sido un gozo el empezar a extraer más de todo el consejo de Dios y proclamarlo a la vida de las mujeres. El gozo, y a la vez reto más grande de mi ministerio hacia las mujeres, es encontrar a Cristo en todas las  partes de las Escrituras.

Recientemente estaba grabando una serie de mensajes (lo  compartí ayer con algunas jóvenes) sobre la vida de Miriam.  Mientras me preparaba para empezar, me di cuenta; “Todavía no he señalado a Jesús en este texto. Así que pensé: “¿Dónde está Cristo?  ¿Dónde está Él?” Siempre lo estoy buscando a Él, buscando el Evangelio. Es emocionante para mi encontrarme continuamente con Cristo en las Escrituras, y ser capaz de  mostrarlo a Él, mostrar  Su Evangelio en cualquier cosa que esté enseñando.

Hoy no se necesita ningún mensaje nuevo.  Es la misma antigua historia. Me gusta contar la vieja, la antigua historia de Jesús y de Su amor, y no me canso de contarla.  Por toda la eternidad estaremos cantando, contando y adorando al Cristo crucificado, al Cordero que fue inmolado antes de la fundación del mundo.  Esa es la Verdad.  Ese es el Evangelio.  Jesús dijo que si levantamos a Cristo, entonces Él atraería  a toda la humanidad a Él mismo (Ver a Juan 12:32). 

Si tenemos labios ungidos nos comunicaremos con fervor, con seriedad y convicción. Si no creemos que lo que estamos diciendo es crucial, ¿por qué habrían de creerlo los que nos escuchan?  Al escuchar la enseñanza y la proclamación de la Palabra, a menudo me pregunto: ¿Dónde está la pasión?

Dice Marcos capítulo 1 «Y se admiraban de su enseñanza, de la enseñanza de Jesús; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.” (verso 22) Si alguien habla, debería hacerlo como uno que habla las mismas palabras de Dios.

“Por tanto, conociendo el temor del Señor”, dijo Pablo,  “persuadimos a los hombres…. Pues el amor de Cristo nos apremia”. (2 Corintios 5:11 y 14).  “Les imploramos en nombre de Cristo que se reconcilien con Dios.”

El apóstol Pablo no estaba interesado en tan solo darle más información a las personas.  Les estaba rogando, suplicándoles que se reconciliaran con Dios.

Pablo les dijo, “Hijitos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros,” (Gálatas 4:19 LBLA). Vemos ambas cosas seriedad y convicción.

Entonces, mientras lo hacemos de esa forma, Dios nos llama a confrontar el corazón y la voluntad—los corazones y voluntades de los que nos escuchan.  Porque el objetivo es la transformación; no tan solo la información.  No queremos que los que nos escuchan simplemente conozcan más acerca de Dios. Queremos que ese conocimiento transforme la manera en que ellos viven.

En el Nuevo Testamento podemos ver ese elemento de convicción. Se compungieron de corazón después que Pedro predicó en el día de Pentecostés. La prédica de Esteban penetró sus corazones.    ¿Cuánto de esto vemos hoy en día, personas siendo convencidas de pecado, afligidas por la convicción?

Siempre encontramos esto en la historia del avivamiento.. ese sentido sobrecogedor de la presencia de Dios, esa convicción de pecado que nos humilla.

Sé que ésta es una obra del Espíritu, y nosotros no podemos fabricarla. Pero creo que es sumamente importante y por eso en mis enseñanzas estoy tratando de incluir una proclamación que incluya la exposición de la Palabra de Dios. Si la Palabra de Dios no está ahí no hay poder—una ilustración extraída de las Escrituras; una aplicación, aplicación práctica, y luego la confrontación de la voluntad.

A menudo en mis notas para el programa de radio escribo dos letras AP—aplicación personal. O escribo: una P—Personalízalo. Es un recordatorio que pongo en mis notas para pasar de la información y llegar a los corazones de esas mujeres. Personalízalo; hazlo personal para ellas.  Haz preguntas que traigan convicción a la conciencia—preguntas de autoexamen para que no puedan dejar de pensar acerca de lo que van a hacer al respecto. Así que les pregunto: “¿De qué manera está alineada tu vida con  esta verdad que estoy enseñando? ¿Qué vas a hacer con relación a lo que acabas de oír?

Oswald Chambers dice,

Lo que el mundo necesita no es un poco de amor, sino una operación quirúrgica. El llamado de un obrero del Nuevo Testamento es develar el pecado y revelar a Jesucristo como Salvador. Debemos sondear tan profundo como Dios lo ha hecho con nosotros, y con agudeza y sensibilidad llevar esas verdades directo a casa, aplicándolas sin ningún temor.

Esto significa tener la disposición de:

Ser profetas de Dios.

De hablar la verdad aun cuando no sea agradable.

De hablar la verdad aun cuando haya resistencia.

Hablar la verdad aun cuando implique un mensaje de advertencia o de juicio.

Ser libres del temor a los hombres o del amor por la alabanza de los hombres. Ser libres de la necesidad de aprobación de las personas a las que estamos hablando.

Cuando empecé el programa de radio una de las cosas que el Señor me ayudó a establecer en mi corazón, fue esa conciencia de que no iba a hablar por un salario, o para obtener un índice de audiencia, o para salir en un gran número de estaciones—no que esto no haya sido un reto para mí.  Pero me propuse, con Su ayuda y por la gracia de Dios, hablar la Verdad, la Palabra de Dios y la sabiduría de Dios,  sin importar a quién le molestara o cuán políticamente incorrecto fuera lo que debía decir. Deseo hacerlo con gracia, y de manera agradable, pero quiero hablar la Verdad. No puedo dejarme intimidar por la reacción o por la indiferencia de la personas.

Antes de salir al aire le dije al Señor: “Si servirte y ser fiel a Tu llamado significa que nuestro ministerio radial no va a durar mucho, entonces me apunto para eso. Dios, ayúdanos a llevarlo directo al corazón”.

Y entonces al final, solicitar, esperar una respuesta de parte de los oyentes. No dejarlos con la enseñanza y la predicación solamente. Recordar que no se trata tan solo de dar información, sino de transformación.  Cada vez que somos expuestos a la Palabra de Dios se requiere una respuesta personal. Si no lo hacemos dice Santiago que seremos como la persona engañada que mira su rostro en un espejo, y se va y dice: “Oh, eso no se ve muy bien”, pero no hace nada al respecto (Santiago1:23-24).

Estoy convencida de que hemos inoculado personas en contra de la Verdad, en contra de que la Verdad penetre sus corazones porque hemos colocado sobre ellas capas y capas de contenido, pero no los hemos llamado al arrepentimiento ni a creer y obedecer el Evangelio; no los hemos exhortado a obedecer. Y esto toma tiempo.

Recientemente leí acerca de una iglesia que empezó un servicio nuevo de  treinta minutos como un complemento a sus otros servicios.  Su sitio de internet promueve los servicios y dice: “¿Tienes más cosas en tu lista de cosas por hacer que el tiempo para hacerlo? ¿Necesitas arrancar tu semana con el enfoque energizante  de conectarte con Dios? Pues ven a nuestro servicio de treinta minutos”. No les diré cómo se llaman.  Pueden buscarlo ustedes mismos, pero su lema es: “Entra, sal y echa raíces”.

Ahora, con todo el respeto, solo digo que uno no entra, sale y echa raíces. Toma tiempo para que los corazones de las personas se afirmen en la Palabra de Dios.  Es semejante a llegar a la sala de parto con nueve meses de embarazo y una dilatación de seis lo que sea—no sé, porque nunca he dado a luz— y decir, “Rápido, sáquenme de aquí!”

Quizás tu has dicho esto o lo has estado pensado, pero se requiere de un proceso. Lo que está sucediendo es que se está abortando el proceso del parto. Me temo que esto es lo que está sucediendo en nuestro ministerio—se necesita tiempo para preparar el corazón, para proclamar, para responder.

Luego, debemos buscar intencionalmente y depender del poder del Espíritu Santo.  De manera consciente busca y depende del poder del Espíritu Santo, pidiéndole a Dios, ”Por favor Dios, dame aceite fresco”.

Me carga el corazón ver en tantos de nuestros círculos teológicamente ortodoxos… deseo decir esto con mucho cuidado.  No quiero generalizar porque sé que hay excepciones maravillosas. Pero en muchos de nuestros círculos teológicos, se deja muy poco espacio para la obra, o el ministerio sobrenatural, misterioso y fresco del Espíritu Santo.

Ahora, ninguna de las personas que tengo en mente negaría la obra del Espíritu Santo. Ellos enseñan sobre el Espíritu Santo, pero cuando se trata de esa obra misteriosa del Espíritu Santo y la unción de la vida y los labios del que la proclama, y del que escucha, hay cierto temor.  He visto este temor aferrarse de ministros y ministerios bíblicos y ha sido lamentable. El Espíritu, como el viento, se mueve donde Él desea. No podemos encerrarlo en una caja.

Debemos clamar a Dios por este aceite fresco, por el poder del Espíritu Santo porque la obra, el poder, no está en las palabras que hablamos.  No se encuentra en la elocuencia natural. No está en nuestros métodos impresionantes y contemporáneos. No es por fuerza; no es por nuestro poder. Es por Su Espíritu Santo, dice el Señor de los ejércitos.

Pienso en ese pasaje de 2da de Reyes capítulo 4 (versos 18-37) donde se encuentra la mujer que tuvo el hijo de manera milagrosa y luego éste murió.  Ella salió a encontrar a Elías, pues estaba segura que el hombre de Dios podía hacer algo al respecto. Qué gran hombre de Dios debe haber sido para que ella creyera esto, aunque este niño estaba muerto, él sería capaz  de hacer algo.

¿Recuerdan como Eliseo envió a su siervo,  Giezi, delante con su báculo?  Se imaginan a Giezi diciendo: “Tengo el báculo de Eliseo ahora. Lo he visto hacer cosas asombrosas antes.  Ahora yo tengo el báculo.”  Él se le adelantó a Eliseo,  y le colocó el báculo a  este cuerpo sin vida, y ¿qué paso?  Absolutamente nada porque los báculos no producen vida. La vida no está en las personas o en los callados, o en los siervos de una iglesia, o en los currículos o en los libros y programas.

¿Qué sucedió cuando Eliseo llegó a esta escena de muerte?  El colocó su propia vida sobre este cuerpo sin vida, cabeza con cabeza, mano con mano, brazo con brazo, cuerpo con cuerpo, pierna con pierna, y el oró, y Dios sopló el aliento de Dios en Eliseo, y a través de Eliseo a este cuerpo sin vida, y el niño resucitó.

Se trata de la obra del Espíritu Santo en la medida que nosotros entregamos nuestras vidas, no nuestros programas, no nuestras notas, no nuestros CDs, no nuestras ilustraciones, sino cuando nos ponemos nosotros mismos sobre esos cuerpos muertos, mientras clamamos a Dios diciendo: “Oh Dios, unge con el poder de tu Espíritu. Muévete; provoca que estos huesos secos revivan y se conviertan en un gran ejército”.

Y Dios, de una manera misteriosa, llena de gracia y maravillosa, mientras se movía sobre la faz de la tierra y mientas las tinieblas cubrían la faz del abismo, habló y el mundo fue hecho. Él habló y fue hecho.  Él  creó la vida.  Él hizo la luz, y de igual manera lo hace hoy cuando nos ofrecemos a Él.  Él nos llena, Él nos unge.  Él nos da el poder para  salir y ser instrumentos de vida.

Pablo dice: “Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”. (1 Corintios 2:4-5).

Más veces de las que puedo contar,  he tenido con el Señor la conversación que tuvo María de Nazaret con el ángel en Lucas capítulo 1. Cuando le anunció Su llamado, ella dijo: “¿Cómo puede ser posible?” Cuando he sentido el llamado del Señor, he buscado Su rostro mientras me pregunto: “¿Cómo puede ser posible? No tengo lo que Tú me estás pidiendo que de.

Pero entonces ese versículo maravilloso—no sé cuál es mi versículo de vida, pero este sería uno de ellos— donde el ángel dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra” (Lucas 1:35). Ese es un ministerio ungido bajo el poder  y la sombra del Todopoderoso.

Nosotras somos débiles.  Somos inadecuadas. Somos pobres, pero tenemos esa fuente ilimitada de gracia y al Espíritu de Dios disponible para suplir nuestras necesidades, y nunca, nunca se agotará.  Simplemente volvemos una y otra vez a Él y le decimos, “Oh Dios, más, más, más aceite fresco; más de Tu aceite fresco.  Dame, Dios aceite fresco.”

He estado leyendo un libro titulado, “Los sermones de Charles Spurgeon sobre la muerte y la resurrección de Cristo”. Ha sido una lectura muy enriquecedora para mi alma.  He empezado a notar que el príncipe de los predicadores era absolutamente dependiente del poder del Espíritu Santo.  Se puede ver una y otra vez en sus mensajes.  Él dice cosas como: “Oh Espíritu del Dios viviente permite la bendita entrada del Cristo bendito en esta mañana”. En otro sermón decía,

“Amados hablo demasiado fríamente sobre un tema que debería mover mi propia alma primero y luego las suyas. Espíritu del Dios viviente, ven desde el cielo como un viento vivificador y permite que nuestro amor crezca y se convierta en una llama ardiente en este momento, si así Te place.”

Dependencia en el poder del Espíritu Santo.  De manera que  necesitamos orar para que el Espíritu Santo:

Ilumine y haga arder nuestros corazones;

Unja nuestros labios;

Prepare el terreno de los corazones que nos escuchan;

Abra sus ojos, y les de vista a los ciegos;

De entendimiento;

Aplique el mensaje;

Doblegue  las voluntades;

Conceda el regalo del arrepentimiento y la fe;

Preserve y proteja la semilla que ha sido plantada en sus corazones.

Esta última semana alguien me envió un correo electrónico sobre un nuevo libro que fue publicado. Se llama “Con o sin Dios”.  Fue escrito por una señora que nunca había oído mencionar. Es una apóstata muy liberal, una mujer, ministro de una Iglesia Unida de West Hill en Toronto.   En su libro, ella exhorta a la iglesia cristiana que se deshaga de lo que ella llama sus “mitos, doctrinas, y dogmas”.  En esencia ella está diciendo: “Desháganse de Dios; desháganse de Cristo; desháganse de la salvación”.  Les hace un llamado para que redefinan la salvación y a Dios en maneras que sean estrictamente seculares.

En la porción del libro que me enviaron, en particular me llamó la atención una parte en que ella dice: “Generalmente, no aparece ningún ser divino en los servicios litúrgicos dominicales de West Hill”.

Mi pregunta es la siguiente: ¿Acaso se podría decir lo mismo de muchos de nuestros servicios evangélicos y de nuestros ministerios?  “Por lo general, ninguna presencia divina hace su aparición”.

Nunca decimos que podemos arreglárnosla sin Dios, pero ¿cuánto de lo que hacemos lo estamos haciendo nosotros mismos? ¿Cuánto de lo que hacemos puede ser explicado apartados de Dios? Con o sin Dios. Creo que eso define el tema de si sentimos contentamiento al seguir adelante sin la unción del Espíritu de Dios.

El mundo y la iglesia no necesitan ver lo que nosotros podemos hacer.  Ellos ya han visto lo que nosotros podemos hacer.  ellos necesitan ver lo que sólo Dios puede hacer.

Un pastor amigo de mucho tiempo, que nos ha acompañando en el ministerio “Un Clamor” en los últimos años, me envío un correo electrónico hace dos años.  Este mensaje realmente me tocó.  De hecho, me reenvío  este correo cada vez que me estoy preparando para hablar o para participar en algún ministerio público para recordarme  esta encomienda.

Él dijo,

Llevo una carga de que la unción de Dios descanse sobre ti.  Nunca la des por sentado.  Es el poder que penetra el corazón del asunto. Dicha unción viene por la gracia de Dios, pero a través de un gran precio.  Un precio que vale la pena a la luz de la necesidad y de la eternidad.

No permitas que tu ministerio se ponga rancio.  No permitas que se convierta en un programa o en una fórmula.  Date cuenta que siempre es Cristo la respuesta y la necesidad, tanto de hombres como de mujeres. Lleva a las personas a Cristo. Considera cada programa, cada página de cada libro que escribas, cada entrevista, cada conversación, como una oportunidad para dirigir Su pueblo a Su presencia, porque esto es  lo que necesitamos.  La evaluación de todo en tu ministerio debe ser: ¿Estaba Dios allí? ¿Encontraron las personas al Dios del universo? ¿Mengüé yo para que le pudieran experimentar y ver con claridad?”

Este es mi clamor.  Oh Dios, aceite fresco.  La unción, el poder del Espíritu Santo, la llenura de esos ríos de agua viva que Tú prometiste que fluirían de nosotros y a través de nosotros si somos llenos de tu Espíritu.  Es el corazón de Moisés cuando dijo: “Oh Dios si tu presencia no va con nosotros, no podemos seguir adelante”.

No quiero sentirme satisfecha, y no creo que tú tampoco quieras estarlo, con la cotidianidad, con vidas y ministerios que se puedan explicar, con vidas que puedan ser vividas sin Dios.

Oh Dios,  a Ti clamo por aceite fresco, por la unción de Tu Espíritu. Y luego, por fe, habiendo suplicado por aceite fresco, que podamos recibirlo y creerle a Dios, amén.

Leslie: ¿Has hablado a menudo según tus propias fuerzas? ¿Has hablado según tu propia sabiduría? Nancy Leigh DeMoss me ha hecho hacer un alto en el camino y evaluar mis palabras.  ¿Estoy procurando la llenura de Dios antes de hablarle a los demás? Nancy le dio este mensaje a líderes de ministerio en la conferencia Un clamor del corazón, hace unos años atrás.

¿Aprecias el poder escuchar las enseñanzas de Aviva Nuestros Corazones?  Podemos llegar a ustedes gracias a  las oyentes que apoyan este ministerio financieramente.

Nancy está conversando con una de esas radios escuchas que han decidido dar.  Vicki Rose conoce el gozo de esparcir la Palabra de Dios apoyando a Aviva Nuestros Corazones.  Nancy habla con ella sobre la razón por la cual ella es una de nuestras colaboradoras.

Nancy: Conocemos muchas personas que han sido bendecidas por el ministerio, que han sido impactadas pero nunca han sido movidas a ofrendar para el ministerio. Vicki ¿podrías compartir unas palabras para motivar a estos oyentes a colaborar con nosotros—aquellos que nunca han ofrendado?

Vicki Rose: Me encantaría animarte.  Si nunca has ofrendado a Aviva Nuestros Corazones,  hay un gozo en asociarse con un ministerio que alcanza tantas mujeres alrededor del mundo, no tan sólo en Estados Unidos.

Estuve en Rusia el año pasado en una conferencia y las mujeres allá están escuchando a Aviva Nuestros Corazones. También en la República Dominicana en muchos lugares de América Latina, y por todos los Estados Unidos.  Tan solo deseo animarte a hacerte una colaboradora frecuente, porque cuando lo haces, estas asociándote con la Palabra de Dios siendo predicada en todo el mundo, lo cual es parte de la gran comisión.

Nancy: Espero que cada oyente considere lo que el Señor puede estar animándola a aportar para ayudarnos a continuar llegando a tantas mujeres alrededor del mundo con este mensaje.

Te invitamos a entrar a AvivaNuestrosCorazones.com para que hagas tu aporte y conozcas cómo puedes convertirte en una de nuestras colaboradoras frecuentes.

Leslie:  Estamos agradecidas de las personas que han abrazado este mensaje y que lo han apoyado. Y, hablando de gratitud… Esa palabra trae consigo en esta época imágenes de personas sentadas alrededor de una mesa compartiendo una comida en familia. Pero la verdadera prueba de la gratitud viene en medio de circunstancias difíciles. Aprende cómo ser agradecida independientemente de lo que esté ocurriendo a tu alrededor, mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voz adicional: Vicki Rose, en la voz de Magdalena Zavala.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

1/2 – Encuentra Aceite Fresco

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Unción Divina

1/2 – Encuentra Aceite Fresco

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham:  Cuando experimentas la unción de Dios, eso afecta toda tu vida. Nancy Leigh DeMoss comparte un ejemplo con nosotras.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Cuántas de ustedes tienen hijos adolescentes? Ustedes como padres necesitan una unción del Espíritu Santo.  

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cuál es la mayor dificultad que debes enfrentar hoy? ¿Estás apoyada en el poder de Dios o en tus propios talentos? Pues bien, hoy seremos recordadas acerca de por qué necesitamos la fortaleza de Dios para todo.

Nancy compartió este mensaje por primera vez ante un grupo de  líderes ministeriales, pero sea que tengas un ministerio público o que estés tras bastidores, el mensaje de hoy te ayudará a encontrar la fortaleza que necesitas.

Nancy: Las personas frecuentemente me preguntan cómo pueden orar por mi. Les estoy muy agradecida cuando me preguntan o cuando oran por mi, y si le preguntan a mi equipo de trabajo cuál es la respuesta más frecuente que doy a esa pregunta, creo que todos estarían de acuerdo en decir que lo que casi siempre digo es: “Por favor oren para que Dios me conceda aceite fresco, oren para que el Espíritu Santo unja mi vida y mi ministerio.

Este asunto del aceite fresco— la unción del Espíritu Santo—es algo que ha estado en mi corazón por muchos, muchos años. Probablemente le he pedido al Señor en oración por una unción de Su Espíritu Santo más que por cualquier otra cosa. No creo que exista algo por lo que haya rogado más.

Cuando leo  pasajes como 1era a los Tesalonicenses capítulo1, versículo 5 donde el apóstol Pablo habla sobre la naturaleza de su ministerio a los tesalonicenses, casi me quedo sin aliento cuando leo donde dice: “pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre”.

Mientras leo esas palabras, pienso, ¿cómo sería ese ministerio? ¿Cómo sería estar bajo el ministerio de un hombre que habla no solo con palabras sino también con poder con el Espíritu Santo con tanta convicción, con plena certidumbre?

Como Dios me llamó a ministrar Su Palabra a las mujeres, esto es algo que siempre he anhelado. Oro por eso, sueño con eso, pido a Dios por eso.  ¿Cómo sería el ministrar la Palabra de Dios no solo en palabras sino en el poder del Espíritu Santo y con esa convicción?

No pretendo de ninguna manera haber comprendido lo que significa ministrar con la unción del Espíritu Santo; el tener aceite fresco. Siento que solo he tocado el borde de Su manto y de Sus caminos, en lo que se refiere a este asunto. Pero cuando me pidieron que viniera a compartir con ustedes esta semana sentí la carga de comunicar algo que ha estado en mi alma por muchos años, compartir el fruto de mi meditación mientras he venido debatiéndome sobre este tema de la unción del Espíritu.

Yo sé que ustedes saben que existe una conexión a través de las Escrituras entre el tema de la unción, el aceite y el Espíritu Santo. Lo podemos ver en diferentes formas. En el Antiguo Testamento, recordarán cómo los profetas, los sacerdotes y los reyes eran ungidos con aceite significando esto que ellos habían sido apartados para el ministerio,  para servir al Señor. Ellos eran consagrados con aceite, el cual era un símbolo del Espíritu Santo. Ellos eran consagrados debido a su llamado y eran empoderados para servir al Señor.

“Los ungirás y los consagrarás y santificarás, para que sean mis sacerdotes”. Éxodo capítulo 28 versículo 41  Y con la unción venía siempre el poder del Espíritu Santo para el servicio. Piensa en cómo David fue ungido por el profeta Samuel para ser rey.  En 1ra de Samuel capítulo 16 versículo 13 dice: “A partir de aquel día vino sobre David el espíritu de Jehová” .

La unción con aceite—un símbolo físico y visible de la obra interior de Dios por medio del poder de Su Espíritu.  Me encanta la palabra “poderosamente”. El Espíritu de Dios cuando viene, viene con poder, llega con poder sobre Sus siervos. Claro, sabemos que Jesucristo, el más grande de los profetas, sacerdote  y rey, es el Mesías—lo cual en hebreo significa “el ungido”.

Las Escrituras nos dicen en Isaías capítulo 61 versículo 1, esperando el ministerio ungido de Cristo como profeta, sacerdote y rey, “El espíritu de Jehová, el Señor, está sobre mí, porque me ha ungido Jehová. Me ha enviado a predicar buenas noticias a los pobres”.

Y no solo los creyentes del Antiguo Testamento y Cristo mismo, sino que también a nosotros, los creyentes del Nuevo Testamento, hemos sido apartados como reyes y sacerdotes del Señor. En 2da a los Corintios capítulo 1 se nos dice que Dios mismo nos ha ungido, “nos ha sellado y nos ha dado, como garantía, el Espíritu en nuestros corazones.” ¡Qué regalo tan preciado y lleno de gracia! El regalo del Espíritu Santo.

Se nos ha dicho “pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos”. (Hechos 1:8). Ahora bien, ¿quién es que necesita esa unción? Nosotros necesitamos la unción del Espíritu para hacer cualquier cosa que Dios nos llame a hacer para servirle. Claro, aquellos de ustedes que están predicando y proclamando la Palabra de Dios—o enseñando la Palabra—necesitan la unción del Espíritu Santo para proclamarla.

Muchas de ustedes no están  involucradas en la proclamación de la Palabra de forma pública, pero dan consejería, discipulan, evangelizan y comparten el Evangelio. Todos necesitamos unción del Espíritu Santo cada vez que abrimos la boca para servir al Señor, para poder tocar y hablarle a la vida de otros—para todo tipo de ministerio:

Para ser padres. ¿Cuántas de ustedes tienen adolescentes? Ustedes necesitan una unción del Espíritu Santo.

Necesitamos unción para criar a los bebés y a los niños pequeños;

Para criar a los  hijos mayores;

Para cualquier acto de servicio;

Para servir en el ministerio de adoración;

Para liderar en las alabanzas;

Para el don de administración, de ayuda y de misericordia.

En todas esas formas de servicio al Señor nosotras necesitamos unción, el aceite fresco del Espíritu Santo de Dios, pues los resultados espirituales jamás vienen como resultado de medios naturales (¿y por qué otra cosa estaríamos sirviendo al Señor?). Los medios naturales no pueden producir resultados espirituales.

Estoy convencida que este asunto de la unción del Espíritu Santo es uno de los ingredientes esenciales de un ministerio. También estoy convencida que en el mundo evangélico del siglo XXI, es uno de los ingredientes más descuidados y pasados por alto y escasos.

Ahora bien, sabemos que la unción no tiene nada que ver con nuestras habilidades naturales, sino que tiene que ver con una infusión sobrenatural del Espíritu Santo. He visto algunos de los más talentosos comunicadores naturalmente hablando y obreros de Cristo que no parecen tener esta unción. Ahora bien Dios es el Único que sabe  y que mide y cuantifica todo esto.

En el mismo sentido he visto, claramente y sin lugar a dudas, evidencias de la mano sobrenatural y el aliento de Dios sobre algunos  que tienen habilidades y talentos promedios, ¿cómo explican eso? Es la unción y el poder del Espíritu Santo.

Ahora bien, seré la primera en decir que cuando entramos en este ámbito, estamos entrando en algo que es un misterio. No puedes demostrar la unción de Dios en un tubo de ensayo, no lo puedes cuantificar, pero sabemos que es vital, que es real, no es algo fabricado o algo que puedes hacer que suceda, no existe una fórmula… ojalá la hubiera, pero no la hay.

Es la obra de Dios, el regalo de Dios. Pero me he preguntado durante estos años, siendo este el caso, ¿qué parte jugamos nosotros en todo esto? Se me ocurre que hay varios elementos que tienen que ver con este asunto de la unción en nuestras vidas y en nuestros ministerios y creo que se pueden dividir en dos aspectos.

En primer lugar, está una vida ungida—esta consta de mi preparación personal para el ministerio de la Palabra. Y luego, [¡oh que Dios nos lo conceda!] están los labios ungidos, la proclamación poderosa de la Palabra de Dios, ya sea delante de una persona o frente a una multitud.

Entonces, veamos primero la vida ungida—nuestra preparación personal para proclamar el Evangelio, la Palabra de Dios . Creo que  una vida ungida es el fundamento para la preparación de nuestros mensajes y de la proclamación. Claro, la proclamación del mensaje es esencial. Invierto muchas horas a solas en mi estudio. Tengo que preparar 260 programas al año.  y tomo en serio esta responsabilidad de predicar la Palabra de Dios. Me paso muchas horas al día estudiando y leyendo y pensando, bosquejando y haciendo anotaciones y preparando mensajes.

Pero cuando ya está dicho y hecho, si hago todo eso y no tengo una vida ungida, una vida que está preparada para estudiar y para buscar al Señor para ministrar la Palabra, entonces toda proclamación sería en vano. No tendré la unción del Espíritu Santo.

Leemos en las Escrituras que Esdras dispuso su corazón, de manera intencional, a estudiar la ley de Dios y luego a enseñar sus estatutos y reglas en Israel. Él dispuso su corazón. Su vida estaba ungida, él dispuso su corazón a conocer la ley por sí  mismo en primer lugar, para vivirla luego, para tener un mensaje de vida, y luego proclamarlo.

Me encanta el versículo 3 del Salmo 39 …“ Ardía mi corazón dentro de mí;        mientras meditaba, se encendió el fuego;        entonces dije con mi lengua”. ¿Cuántas veces hablamos con nuestra lengua, sea a una persona o a un grupo, sin antes asegurarnos de tener ese ardor en nuestros propios corazones? Para tener una vida ungida, debemos dejar que Dios nos hable primero a nosotros antes de nosotros proclamar Su Palabra a otros.

¿Te das cuenta? Ves esto a través de toda la Escritura. Lees sobre Moisés, quien fue a ese lugar de reunión. Allí estuvo delante del Señor para que le hablara y luego salió para hablarle a los hijos de Israel, para comunicarles lo que Dios le había dicho en el lugar de reunión o en la montaña.

Al final del capítulo 3 de 1ra de Samuel y al inicio del capítulo 4, hay una secuencia que es muy bella y poderosa. Dice.: “El Señor se le revelaba a Samuel “(v. 21). Él se revelaba a Sí mismo, ¿pero cómo? Por la Palabra del Señor. El Señor habló a Samuel y luego “llegaba la palabra de Samuel a todo Israel” (1 Samuel 4:1).

Me encanta ese comentario—ese divino comentario—sobre la predica de Samuel y su ministerio profético. Dice que el Señor  “no dejó sin cumplimiento ninguna de sus palabras” (1 Samuel 3:19). He buscado al Señor para esto, le he pedido esto. Te vuelves más cuidadosa con tus palabras pues quieres asegurar que has escuchado la voz de Dios, que has escuchado Su Palabra antes de pronunciarla. Por fe hemos dicho “No dejes que caiga en tierra ni una de tus palabras”. Bien y, ¿cómo sabes que esto va a suceder? Obtienes tu palabra de la Palabra del Señor primero.

Ezequiel experimentó esto. He leído el llamado de Ezequiel muchas veces a través de los años, y he tenido la sensación de que Dios estaba haciendo la obra en mi propio corazón cuando Él dijo, “Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo…  Abre tu boca y come lo que te doy”. (Ezequiel 2:8). Luego Dios le dio un rollo con algo escrito. Eran palabras de lamentaciones, de ayes y de juicio. No eran palabras dulces.

Y Dios le dijo en el capítulo 3, versículo 1: “come lo que tienes delante; come este rollo, y ve, habla a la casa de Israel… recibe en tu corazón todas mis palabras que yo te hablo, y escúchalas atentamente, y luego háblalas a tu gente” (1-11 parafraseado). El comerse el rollo es un símbolo de interiorizar la Palabra de Dios, digerirla hasta que nos queme con una llama de fuego inextinguible. La pasión de Dios debe primero llenarnos a nosotros, antes de nosotros pretender proclamarla con poder.

Jesús dijo “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar“ (Juan 12:49). El apóstol Juan dijo con relación a la Palabra de Vida dice “lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros”. No podemos darle a otros lo que no hemos recibido de Dios. Debemos proclamar lo que hemos visto, escuchado y experimentado por nosotros mismos.

Y continuando en este mismo sentido, nuestra vida debe encarnar o ilustrar lo que proclamamos a otros. Si la verdad no nos ha cambiado, no es probable que cambie  a nadie cuando la proclamemos.

Volviendo a 1era a Tesalonicenses en el capítulo 1 en los versículos 5-6, el apóstol Pablo dijo: “como sabéis qué clase de personas demostramos ser entre vosotros por amor a vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor. Vosotros sois testigos, y también Dios, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes” (2:10).

El apóstol Pablo entendió la importancia de un mensaje de vida, y por eso él podía decir: “Sed imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo”. (1 Corintios 11:1)

Una de las cosas que rompe mi corazón es que muchos en nuestras iglesias evangélicas… es algo que escucho constantemente… recibimos correos electrónicos de la gente que está en buenas iglesias—iglesias bíblicas; iglesias donde se predica la Palabra. Muchas de estas personas no están conectando los puntos entre la ortodoxia y la ortopraxis. No están entendiendo y  no puedo dejar de preguntarme, ¿será que no están viendo encarnadas en nosotros las verdades que estamos proclamando? ¿Será que no las estamos viviendo?

Oswald Chambers habla mucho sobre esto y dice: El mensaje debe ser parte de nosotros mismos. Nuestra vida debe ser el sacramento de nuestro mensaje. Antes de que el mensaje de  Dios pueda liberar otras almas, la liberación debe ser real en ti.

Debo decirles que vivo una vida pública. Y una de las razones por las que no quería ser llamada a este ministerio radial en un principio, era porque humanamente deseaba tener algo: anonimato. Sabía que si decía que sí a este llamado, no volvería a tener una vida privada y esto ha demostrado ser cierto. Tuve que llegar a un punto donde el Señor me recordó que no era mi vida, sino la de Él, y que debía ser partida como pan y derramada como vino por el bien de los demás.

Como la vida está tan expuesta, todo lo que hagas la gente lo observa, estás bajo escrutinio; y siempre te están evaluando y muchas veces eres malentendida.

Yo vivo con temor santo de ese Día, ese Día con D mayúscula, cuando hasta el último vestigio de mi vida privada se presente abierto y desnudo y expuesto ante el que todo lo ve y todo lo sabe, delante del que todo lo escudriña, delante de los ojos de un Dios santo que ve y sabe lo que la multitud no ve.

Delante del Dios que sabe quién soy detrás de la escena, en los lugares privados, en los lugares secretos de mi corazón, en los lugares escondidos de mis pensamientos. El Dios que sabe que si mi vida no encarna (aún en  lugares privados) la verdad que estoy proclamando,  entonces perderé la unción y el poder del Espíritu Santo en mi ministerio público.

Y no solo es importante tener una vida ungida, sino también labios ungidos. Algunas cosas que Dios ha puesto en mi corazón en cuanto a esto: Primero debemos cultivar y comunicar  un temor reverencial por la Palabra de Dios. La Palabra habla acerca de temblar cuando estamos frente a la Palabra de Dios y no ves mucho de eso en estos días. Entre las personas que conoces no se escucha mucho de ese  temblar ante la Palabra de Dios.

Mi corazón se sobrecoge cada vez que pienso en la enorme responsabilidad que es tomar este Libro en mis manos, manejar la Palabra de Dios y hablar la Palabra de Dios a las vidas de otras personas. Yo siento temor de esa responsabilidad y no quiero nunca tomar a la ligera lo que significa proclamar la Palabra de Dios.

Agustín dijo: “Cuando las Escrituras hablan, Dios habla”. Debemos cultivar un sentido de admiración por la Palabra de Dios al compararla con nuestras propias palabras, cuando comunicamos la maravilla de las Escrituras y el hecho de que Dios nos hable.

Eso nos debe cautivar. Y si nos cautiva, cautivará a otros. No podemos esperar que la gente se impacte por la verdad más profundamente de lo que nuestros propios corazones han sido cautivados e impactados.

Así que otra vez, tenemos que confiar en el poder de la Palabra—el Poder de Su Verdad. No son nuestras palabras las que dan vida.

Jesús dijo “ las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63). Hay una tendencia en la cultura consumista en la  que vivimos, a depender de los dones y talentos naturales y a aplaudir las habilidades y los dones naturales de los demás, y sus habilidades de comunicación.  Todo viene empacado. Vemos mucha creatividad. Mucha innovación. Presentaciones.

Y no me opongo a esas cosas, pero son solo herramientas, son inútiles y vacías, son vanas si no ponemos nuestra confianza en la Palabra de Dios y en el poder de Su Palabra. No subestimen el poder de la Verdad, sin adornos, para producir vida en alguien.

Es la Palabra de Dios que trajo al mundo a  existencia.

Es la Palabra de Dios que sostiene el mundo mientras nos sentamos en este lugar.

Es la Palabra de Dios que sana, convence, convierte y santifica.

Creo que hoy en día, debido a que no conocemos a Dios, no conocemos la Palabra de Dios, somos tan propensos a apoyarnos en un brazo de carne, nos apoyamos en lo externo, en la envoltura, en  las cosas bonitas  en vez de proclamar que la Palabra de Dios es poderosa.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12). Expone el corazón de los hombres y las mujeres y los hace poner su confianza en el poder de la Palabra de Dios y en Su verdad.

Martin Lutero dijo: “La Biblia está viva, me habla, tiene manos, se apodera de mi, tiene pies y me persigue”. Cuando me levanto a ministrar la Palabra de Dios a las mujeres, siempre voy con una sobrecogedora sensación de mi ineptitud y de mi debilidad y digo: “Oh Señor, yo soy arcilla. Unos pocos panes y peces es lo mejor que puedo ofrecerte. Pero toma Tu palabra y deposítala en los corazones de Tu pueblo”.

Creo firmemente en el poder de la Palabra de Dios para cambiar vidas. Si ustedes pudieran leer los correos que recibo día tras día de quienes escuchan el programa, que derraman su corazón y comparten cosas que muchas veces ni siquiera le dirían a su mejor amiga; cosas que no le han dicho a sus pastores; cosas que no le han dicho a los miembros de su familia. Y nos escriben y comparten los problemas y las necesidades de sus vidas.

Si no creyera en el poder de la verdad para hacer todas las cosas nuevas y para enderezar lo que antes estaba torcido, saldría a buscar otra vocación. Es la Palabra de Dios la que tiene el poder de cambiar vidas. La Palabra de Dios es como un fuego, como un martillo que rompe las rocas en pedazos.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha traído el mensaje Unción divina. Como ella explicó, todo el que quiera llevar gloria a Dios, necesita un vida ungida. Ella comenzó su segundo punto sobre “labios ungidos”, ella retomará el tema otra vez mañana. Hoy nos dijo  que si estamos dependiendo de nuestras habilidades naturales no estamos dependiendo de algo lo suficientemente fuerte.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los  hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a la vida de las personas que la necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Aviva Nuestros Corazones ha sido de bendición para muchos que se han mantenido fieles durante años. Pero este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando AvivaNuestrosCorazones.com  o llamando al 1-800-569-5959, desde los EE. UU. y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o  simplemente dar una ofrenda.

Pero más que nada necesitamos tus oraciones. ¿Te animarías a orar para que Dios nos provea de los recursos necesarios para continuar esta obra?

Nancy: El mundo y la iglesia no necesitan ver lo que nosotros podemos hacer. Ellos ya han visto lo que nosotros podemos hacer. Ellos necesitan ver lo que solo Dios puede hacer.

Leslie: Esa es Nancy en el mensaje de mañana. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

3/3 – El amor de Dios por ti

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Abrazando a Dios como Padre

3/3 – El amor de Dios por ti

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-amor-de-dios-por-ti/

Leslie Basham: Aquí está Mary Kassian.

Mary Kassian: Nuestro Padre Celestial no se da por vencido con nosotras. Él viene y nos busca cuando nadie más lo hace, cuando todo el mundo se ha dado por vencido.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Tu padre puede o no haber sido el mejor padre del mundo, pero Dios promete una bendición para nosotras cuando honramos a nuestro padre y a nuestra madre.

Hemos venido escuchando el mensaje de Mary Kassian relacionado con Dios como nuestro Padre Celestial. Regresaremos con ese importante mensaje en un momento, pero primero, le preguntaremos a Mary qué es lo que más aprecia de su padre terrenal. Creo que su respuesta es un ejemplo de la clase de honor que es posible que desees mostrarle a tu padre.

Mary: Cuando pienso en mi padre, pienso en sus manos. Mi padre tiene las manos enormes, enormes. Él era carpintero, y luego empezó a trabajar en la construcción como superintendente—un trabajador muy fuerte.

Pero esas manos. . . esas manos podían hacer cualquier cosa. Podían arreglar cualquier cosa que se hubiera roto, y si algo estaba doblado él podía enderezarlo con sus manos. Todavía  recuerdo estar sentada en el banco de trabajo de mi padre, y hasta hoy, cuando huelo el olor a madera recién cortada, acabo  respirando y diciendo: «Ese es el olor de mi padre»—ese olor de la construcción, de la edificación y la fabricación de algo.

A pesar de ser una adulta, siempre que nos quedábamos atrapados. . . Siempre que  había algo que Brent y yo no podíamos reparar en nuestra casa, llamábamos por teléfono a mi papá y mi papá venía en un instante y lo arreglaba.

Él podía arreglar cualquier cosa, podía componer lo que estuviera descompuesto o que no funcionara, no importando lo que fuera—electricidad, plomería—mi padre podía hacerlo. Me encanta eso, porque  realmente me enseñó mucho sobre el corazón de Dios Padre.

Realmente me demostró cómo es Dios, no solo en el plano físico, sino también en el ámbito espiritual. Mi papá era muy parecido, si algo se había roto y se lo llevaba a él, se podía arreglar, y si algo estaba doblado, el me ayudaría a enderezarlo.

Cuando pienso en mi papá y su constancia, es como  un fundamento de roca sólida, es como un ancla. El barco no va ser arrastrado  muy lejos a la deriva cuando papá está ahí, porque él es el ancla, y eso es solo una imagen del corazón de padre que tiene Dios: Su cuidado y sacrificio, Su amor por Su familia, Su fidelidad, Su constancia.

Dios está siempre trabajando para ti. Dios siempre tiene un corazón así para ti y es tan, tan digno de confianza. Así que le agradezco a mi papá eso, y cuando pienso en las manos de Dios y cómo deben ser, pienso en las manos de mi padre.

Yo pienso: «Papá, hiciste muy bien, me guiaste al trono de Dios, y me mostraste todas las buenas cosas de cómo luce el corazón de un padre, y de cómo Dios nuestro Padre luce.»

Leslie: Mary Kassian ha expresado su agradecimiento por su padre. Espero que sigan ese ejemplo. Dedica algún tiempo a dar gracias a Dios por tu padre terrenal, y si tu padre aún vive, exprésale tu profundo agradecimiento.

Durante los últimos días, hemos estado escuchando un mensaje de Mary. Aquí esta Nancy para introducirnos al siguiente segmento del mensaje.

Nancy: «¡Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos.» Ese versículo increíble nos viene de 1 Juan 3:1.

Hemos estado escuchando esta semana a un mensaje de Mary Kassian. Yo no sé tú, pero me he encontrado este mensaje tan alentador, ya que se nos ha recordado que Dios quiere relacionarse con nosotras como Padre. Ahora aquí está Mary con la parte final del mensaje.

Mary: Yo vivo en la ciudad de Edmonton, Alberta, Canadá. Si  piensas en el oeste de Estados Unidos—Montana—y  vas hacia el norte, ahí es donde vivo. Cuando me fui, todavía había unos dos pies y medio de  nieve.

Edmonton es una ciudad hermosa. Se tiene el sistema más largo de avenidas en América del Norte. Puedes montarte en una bicicleta y pasear por millas, y millas y millas, y a menudo, de hecho, lo hacemos como  familia; montamos  juntos bicicleta.

Hay un río que corre a través de Edmonton, un río enorme, y en este río corren una serie de pequeños riachuelos, arroyos y afluentes, por toda la ciudad. De hecho, me crié justo al otro lado de la calle de uno de estos arroyos. Lo que pasa con el hielo y los lugares fríos es que se aprende a vivir en el frío, y se aprende a entender el hielo.

Ahora, estoy segura que ninguna de  ustedes tiene la menor idea de lo que estoy hablando, así que voy a darles una «lección de hielo». Nuestro río se congela en el invierno, a una profundidad de unos cuatro o cinco pies, a veces en algunos lugares hasta tres metros de profundidad. Los arroyos también se congelarán, y todos nos ponemos nuestros patines y vamos a patinar en el invierno.

Pero lo que pasa es que el hielo se congela de arriba hacia abajo, por lo que es una superficie que se forma en la parte superior primero, luego se hace más y más profunda, y luego se derrite desde abajo hacia arriba. Así que no se sabe qué tan grueso es el hielo en realidad solo mirando la superficie.

Esto es muy peligroso. Los padres siempre advierten a sus hijos durante el verano, justo en esta época del año, «Ya no  puedes ir a patinar sobre el hielo porque  que podrías caer.»  Podría ser de cuatro metros de espesor, o  de dos pulgadas de espesor.

Varios años atrás, en la misma zona en la que crecí, había tres chicos que iban a jugar en el barranco, Hosiah, Marcos, y el hermano pequeño de Marcos; dos muchachos de once años de edad y un niño de seis años.

Y, horror de los horrores, el hielo se agrietó. Habían sido advertidos de no ir allí, pero se fueron a jugar de todos modos. Y uno de los niños de once años de edad, y el niño de seis años se cayeron y empezaron a ser llevados por la corriente.

El chico, Marcos, logró extender la mano y tirar de su hermano de seis años de edad, pero Hosiah desapareció y cayó bajo el hielo hacia el río. Los otros dos chicos estaban tan aterrorizados que corrieron a su casa y no dijeron ni una palabra.

Así que la madre Hosiah esperó y esperó, y Hosiah no regresó a casa para la cena. Ella llamó a su padre por teléfono—se habían divorciado—y trató de averiguar si Hosiah estaba allí, y él no estaba. Entonces llamaron a la policía, pero no hubo pánico inmediato porque Hosiah se había escapado de la casa anteriormente.

A la mañana siguiente la búsqueda se tornó más seria.  Fueron a la escuela y comenzaron a cuestionar a sus compañeros de clase. Para ese momento, su amigo Marcos se quebró y contó toda la historia. Se dirigieron entonces hacia la corriente y empezaron a buscar, pero en realidad todos sus esfuerzos fueron inútiles.

Abrieron un agujero a través del hielo y buscaron con espejos, pero hay como dos millas de arroyo entre el lugar donde se había caído en el río. Así que la policía después de un día de búsqueda, dijo: «Saben que… no podemos buscar más. Esto es inútil. Su cuerpo será arrastrado a la rivera del río en tres semanas ]—más o menos—cuando el hielo se derrita, y entonces lo encontraremos. »

Pero eso no fue  suficiente  para el padre de Hosiah. El padre de Hosiah se fue y alquiló el equipo necesario para poder encontrarlo. Consiguió una barrena, espejos y se dirigió a la orilla del río y empezó a buscar a su hijo.

Buscó, buscó y buscó. Él no se rendiría. Llegó la noche—no se rendiría. ¿Sabes lo que es trabajar con alimentos congelados? Tus manos se hacen ásperas y frías. Pero él no se rindió, y esto despertó la compasión de una ciudad entera.

Allí hubo voluntarios que vinieron y empezaron a ayudarle en su búsqueda. Pasaron días tras días. El padre de  Hosiah no dejaba de buscar hasta que el octavo día vieron una chaqueta  y descubrieron el cuerpo del niño. Nunca supo lo mucho que su padre lo amaba. . .  nunca lo supo.

¿No ocurre lo mismo con nosotros? Muy a menudo vamos donde no debemos ir, jugamos donde no se supone que juguemos. Caemos en el hielo, y de repente nos encontramos en aguas peligrosas, incluso hasta el punto en que somos barridos y arrastrados por la corriente. . . incluso hasta el punto de sentir que no hay más vida.

Nuestro Padre Celestial, nuestro perfecto Padre Celestial, incluso más que el padre de Hosiah, no se da por vencido con nosotros. Él viene y nos busca cuando todos los demás nos han abandonado, cuando todo el mundo ha perdido la esperanza desde hace mucho tiempo.

Él rasga hasta que sus manos hayan sangrado, y en cierto sentido lo hicieron, ¿o no?, a través de Su propio hijo, Cristo? Él rasga hasta encontrarnos, y luego, cuando Él nos encuentra, Él nos toma y nos envuelve y nos abraza. Pero, a diferencia de Hosiah, Él se inclina y da nueva vida a nuestro espíritu y Él nos dice: «Te amo. No huyas de mí.»

Ese es el mensaje del Evangelio y el mensaje de esperanza que tenemos que estar llevando a una generación de mujeres que están quebrantadas. Ellas han roto sus relaciones con sus maridos, han sido decepcionadas por los hombres en sus vidas, sus padres las han abandonado.

Pero este es mensaje de la vida, es un mensaje de esperanza, y es un mensaje que ellas desesperadamente, desesperadamente necesitan oír. Creo incluso a veces podemos ser insensibles, frías y congeladas en nuestro espíritu.

Una vez se me congelaron los pies. En realidad se puede tomar una pesa y colocarla en los pies cuando están congelados y no sentir nada. Muchas de nosotras en la iglesia somos así. Estamos adormecidas, moribundas y frías al amor del Padre. Él quiere volver a infundir aliento de vida a nuestras relaciones, en nuestros corazones, para que podamos ser sal, vida y esperanza, para que podamos decir a las mujeres: «Ven conmigo. . . Quiero que conozcas a mi papá»

Padre Celestial, estoy orando por tus hijas aquí presentes. Sé que muchas de ellas han tenido problemas en sus relaciones con sus padres terrenales. Sé que hay mujeres aquí que no se siente amadas, que no se sienten dignas, que no se sienten merecedoras, que sienten que tal vez que Tú  amas a todas los demás y no a ellas.

Señor, hay mujeres aquí a quienes  estás atrayendo cerca de Tu corazón, y quieres que sean capaces de perdonar a sus propios padres terrenales, para que puedan disfrutar de una relación más profunda contigo. Espíritu Santo, estoy orando para que Tú vengas y nos des la convicción a cada una de nosotras para que hagamos lo que debemos hacer para acercarnos más a ti. En el nombre de Jesús, amén.

Nancy: Esta es Mary Kassian recordándonos que el mensaje del Evangelio es un mensaje de esperanza, una esperanza que nosotros necesitamos llevar al mundo de hoy, un mensaje que dice: «Ven conmigo a la casa de mi Padre.»

Cuando Mary habló acerca de convertirse en insensibles y frías al amor de nuestro Padre Celestial, puede haber cruzado por tu mente el pensamiento: «No sé si alguna vez he conocido el amor de mi Padre Celestial.”

Hoy puedo decir que Dios quiere ser tu Padre Celestial, pero contrario a lo que algunos puedan decir hoy, Dios no es el Padre de todos. Las Escrituras nos dicen que nadie viene a la casa del Padre excepto a través de Jesucristo. Como hemos venido escuchando durante toda la semana, es por eso que Dios envió a Su Hijo, Jesús, para mostrarnos el corazón del Padre, y para proporcionar un camino a través del cual podamos llegar al Padre.

Así que si tu nunca has entrado en una relación personal con Dios a través de Su Hijo Jesucristo, te  animo, estés donde estés, hagas lo que hagas en este momento, a hacer una pausa y decir: «Oh, Dios, yo quiero que Tú seas mi Padre Celestial. Confío en Jesucristo como mi Salvador. Quiero que vengas a mi vida para salvarme, para cambiarme, y para hacerme Tu hija.»

Puedes haber tenido una relación con Dios como tu Padre Celestial tal vez por años; pero a lo mejor te has dado cuenta ahora que has escuchado el mensaje de Mary hoy, que tu corazón se ha vuelto insensible y frío al amor de tu Padre Celestial.

No es demasiado tarde para regresar a Él. Tal vez  necesites hacer lo que he tenido que hacer de vez en cuando a través de los años, decir: «Oh, Señor, me he alejado tanto de Ti. He vagado  sobre el hielo. Me he deslizado, me he caído y descarriado. Necesito que vengas y me restaures. Necesito que vengas e infundas nueva vida espiritual dentro de mí.»

A medida que le pidas eso, comienzan a entrar en Su Palabra. Tú encontrarás que tu vida espiritual comienza a revivir. Será resucitada.

A continuación, solo un último recordatorio que me quedó del mensaje de Mary, y es la importancia que damos a este mensaje para llevarlo a aquellos que no tienen una relación con Dios como su Padre. Esa es una de las razones por la que Dios nos ha dejado aquí en esta tierra. . . no solo para que podamos disfrutar de nuestra propia relación con Dios como nuestro Padre, sino también para que podamos llegar a los demás, tomarlos de la mano y decir: «Ven conmigo, te presento a tu Padre Celestial.»

Leslie: Hemos estado escuchando el mensaje de Mary Kassian acerca de aceptar a Dios como Padre. Si te has perdido alguno, visita www.AvivaNuestroCorazones.com. En la página web puedes escuchar el audio, o leer la transcripción.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Una radioescucha nos escribió para relatarnos cómo ella imprime las transcripciones para hacer estudios personales que luego comparte con otras en un grupo.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que lo necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Aviva Nuestros Corazones ha sido de bendición, y muchos se han mantenido fieles durante años. Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com  o llamando al 1-800-569-5959, desde EE.UU. y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Pero más que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿por qué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudándoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ¡Contamos contigo!

Nancy: En las últimas décadas, las mujeres han sido motivadas a “hacer las cosas a su manera” y muchas se han dejado engañar por las promesas vacías del feminismo. Este movimiento de Mujer Verdadera busca recapturar el diseño original de la mujer tal y como fue ideado por Su creador.

Estamos agradecidos a Dios porque recientemente estamos siendo testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser parte de este movimiento, de volver a las sendas antiguas y abrazar este hermoso diseño. Muchas mujeres han vuelto a sus hogares con la convicción y el deseo de hacer las cosas “a la manera de Dios”; para buscar la definición de lo que significa ser una “mujer verdadera” en la Palabra de Dios. Estas mujeres, por la gracia de Dios, anhelan vivir vidas centradas en Dios, anhelan confiar en Él y decirle “Sí, Señor”.

¿Quieres tú ser parte de este movimiento? Deja que tu mente y tu corazón se empapen de la Palabra de Dios y descubre Su voluntad para tu  vida.

Leslie:   Gracias, Nancy.

¿Qué ideas tomaste del mensaje de hoy de Mary Kassian? ¿Quieres compartir tus pensamientos en www.AvivaNuestrosCorazones.com? Haz clic en el programa de hoy y participa en la conversación entre los oyentes.  Puedes hacer preguntas, dejar comentarios, y leer las interacciones de nuestros oyentes.

¿Qué se requiere para vivir vidas transparentes delante de Dios y delante de los hombres? ¿Sientes tú la libertad para ser verdaderamente genuina? ¿Sientes la libertad para vivir sin máscaras? Acompaña a Nancy en la próxima serie de Aviva Nuestros Corazones, titulada Libre para ser genuina, a partir de nuestra próxima entrega.

Por favor,  regresa de nuevo  a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

El Padre que Siempre Soñé
Abel Zavala
Listo Para Nuestro Encuentro ℗ 2009 Vástago Producciones

Manos de Servidor
Padre César
Me Llamaste y Aquí Estoy – Canciones Vocacionales ℗ 2009 Padre César

Mi Vida Es Cristo (en vivo)
Sovereign Grace Music & La IBI
El Dios Que Adoramos ℗ 2013 Sovereign Grace Music

Voz de Mary Kassian por Elaine Moscoso.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

2/3 – Cómo puedes estar segura de que Dios te ama

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Abrazando a Dios como Padre

2/3 – Cómo puedes estar segura de que Dios te ama

Nancy Leigh DeMoss

 

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-puedes-estar-segura-de-que-dios-te-ama

Leslie Basham: Mary Kassian dice que cuando conoces a Dios como tu Padre, desearás pasar tiempo con Él.

Mary Kassian: No es que porque tenga un tiempo devocional cuatro veces a la semana todo va a cambiar. Toda la idea de la cristiandad es una relación.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Ayer empezamos a escuchar un mensaje de Mary Kassian. Si te perdiste la primera parte del mensaje, espero que vayas a AvivaNuestrosCorazones.com donde lo puedes escuchar  en línea.

Ahora, Mary está a punto de mostrarnos por qué todas suspiramos por el amor de un padre. Así  que ya sea que hayas tenido o no el ejemplo de un padre piadoso y amoroso en tu casa, tus más profundos anhelos  pueden ser cumplidos por tu Padre Celestial. Aquí está Mary para explicar más.

Mary: Hay un pequeño pueblo en España y un niño llamado Juan. Juan era un hijo rebelde, entró en  conflicto con su padre y robó algo de dinero. Iniciaron un conflicto. Luego se marchó a una ciudad vecina, una gran ciudad. Se escapó de casa. El padre lo buscó, no pudo encontrarlo,  preguntó a su alrededor por  él, y  finalmente oyó de un amigo suyo que Juan estaba en la ciudad vecina.

Así que el padre se fue a la ciudad y caminó hacia arriba y hacia abajo por las calles, pero no lo pudo encontrar. Era como tratar de encontrar una aguja en un pajar. Debido a que tenía que volver a casa, decidió que lo único que podía hacer era poner un anuncio en el periódico local. El anuncio decía lo siguiente: «Juan, todo está perdonado. Qué deseos de verte de nuevo tengo. Por favor, ven a mi encuentro el sábado al mediodía en las escalinatas del Ayuntamiento. Con amor, papá.”

Cuando llegó el sábado, él fue al lugar indicado. ¡Había casi un centenar de chicos llamados Juan sentado en los escalones del Ayuntamiento! ¡¿No es eso asombroso?!

Anhelamos tener un padre. Todo lo que ellos querían oír era: «Todo está perdonado. Ven a mi encuentro. Te ama, papá”. Eso era lo que los chicos querían oír.

Estoy segura de que todas hemos oído la canción (en inglés) de Bob Carlisle, «Besos de mariposa». Esa canción solo fue un gran éxito. Estaba leyendo los comentarios de Bob sobre la canción, y lo interesante fue lo  que él dijo  cuando estaba reflexionando sobre el éxito de la canción:

“Tengo un montón de correos de chicas jóvenes que tratan de conseguir que me case con sus madres. Eso solía hacerme gracia porque es muy lindo, pero luego me di cuenta. Ellas no quieren un romance para la mamá. Quieren al padre que está en esa canción. Y eso me mata.”

(Cantando: ¡Ven camina junto al poni, papá, es mi primer paseo!)  Ellas quieren ese padre. Ellas quieren un padre que esté orgulloso de ellas, que las ame, que sea su admirador número uno, que las apoye, que les diga: «¡Adelante!» Desean tanto a ese padre y les duele tan profundamente, que le escriben a un perfecto desconocido, pidiéndole que se case con sus madres para poder  tener el padre de sus sueños.

Bueno, podemos tener al padre de nuestros sueños, y tenemos al Padre de nuestros sueños. Ese es el mensaje de esperanza que tenemos para una sociedad lastimada, para las mujeres heridas y los niños que han crecido sin padres.

Y esta es la tercera verdad: Dios ha puesto en nuestros corazones el anhelo por un padre. Dios ha puesto el anhelo de un padre en cada uno de nuestros corazones. Cuando nos convertimos en cristianas somos adoptadas e iniciamos una relación de familia. Ahora bien, el proceso de adopción judía es muy, muy interesante porque una familia judía buscaba el niño que quería adoptar y luego, entonces, pagaba las deudas de ese niño. Después tomaban ese niño y rompían todas las relaciones que el niño había tenido y lo recibían en una nueva familia, iniciando una nueva relación y dándole un nuevo nombre.

Esta es una imagen de lo que nos  ocurrió cuando entramos a formar parte de  la familia de Dios. Dios paga todas nuestras deudas, rompe los lazos del pecado, nos lleva a Su familia y nos da Su nombre. Él nos da el Espíritu Santo, que es la prueba de la adopción. En la sociedad judía tenía que haber múltiples testigos para que una adopción fuera legal. Y se nos dice en la Biblia que el Espíritu Santo es el testigo.

¿Qué tipo de testigo es el Espíritu Santo? Esto es realmente interesante. El Espíritu Santo es también llamado el Espíritu de adopción—el Espíritu de filiación, el Espíritu de tu Padre—que vive justo en nuestros corazones cuando nos convertimos en cristianos. Es este Espíritu que nos llama y nos lleva a la intimidad con el Padre. Es este Espíritu en nuestros corazones que clama «¡Abba, Padre! ¡Abba, Padre!»

Romanos 8:15-16: «Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos ¡Abba Padre!  El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (RV).

Gálatas 4:6: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama ¡Abba Padre!”

¿Entendiste la primera frase de Romanos 8:15? “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor.» ¿No es asombroso? Algunas de nosotras (muchas, muchas mujeres y muchas de ustedes en esta sala) tienen tanto miedo a Dios el Padre. Eso es lo que  encuentro en la mayoría de  ministerios de mujeres, solo  temor.

  • Tengo tanto miedo de que Él me vaya a desestimar,  igual que hizo mi padre.
  • Tengo tanto miedo de que Él me vaya a rechazar,  igual que hizo mi padre.
  • Tengo tanto miedo de que vaya a gritarme, al igual que mi padre.
  • Tengo tanto miedo de que Su amor por mí este condicionado, que yo tenga que  saltar a través de un aro,  igual que  tenía que hacer para mi padre”.

Ese no es el Espíritu Santo  hablándote. Dios no nos ha dado un espíritu de temor. El Espíritu Santo en tu corazón clama: «¡Abba, Padre!» El verbo clamar es realmente interesante. Es un verbo. Está ocurriendo. Es el espíritu en tu corazón el que ahora está clamando: «¡Abba, Padre!» Está deseando esa conexión. Está deseando la intimidad. Está deseando llegar a ser uno con Dios. Está deseando cercanía.

Algunas de ustedes se preguntarán por qué sienten tanta frustración mientras están viviendo la vida cristiana y pasando por todos los momentos, pero no hay gozo. Ciertamente pasamos por tiempos de sequía. Los tenemos. Pero podría ser que el Espíritu dentro de ti este pidiendo a gritos: «¡Papá! ¡Papá! ¡Papá!» porque eso es lo que el Espíritu hace. Y tú estás demasiado ocupada para escuchar, o tienes tanto miedo de mirar  los ojos del padre y tener esa cercanía, esa relación de amor con Él.

Así que  a muchas mujeres les resulta muy difícil aceptar que Dios realmente las ama. «Me resulta muy difícil creer que Dios realmente me ama tal como soy. Yo soy su chica. Soy la niña de papi. Soy la niña de Sus ojos”.

El anhelo de nuestro corazón solo es satisfecho en una relación con Él. Tú ves, el cristianismo es una relación de amor. Es Dios amándome, y yo amándole a Él. Es así de simple. Es posible para nosotras saber y creer.

Primera de Juan 4:16 dice (y este es el testimonio de un pueblo que está caminando con Dios), 1 Juan 4:16: «Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.» ¿No es este un hermoso testimonio? ¿Puedes tú decir eso? Yo sé, y creo que Dios me ama.

¿Sabes que el Padre sabe tu nombre? Isaías 45:2-3: «Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos… Y te daré… los tesoros escondidos y los secretos muy guardados… Yo te he llamado por tu nombre.”  Hasta sabe como deletrearlo.

Yo estaba hablando en una conferencia  una vez, y una señora se me acercó después y dijo: «Eso significó mucho para mí. He estado casada treinta años, y mi papá todavía no puede escribir bien mi apellido de casada. Pensar solo que el Padre sabe cómo se escribe mi nombre, y que a mi padre no le importó lo suficiente como para aprender.»

¿Sabes que Él  le da seguimiento a los detalles más insignificantes de tu vida?  Igual que el número de células de tu cuerpo. El número de cabellos de tu cabeza. El color verdadero  de tu pelo debajo de todos esos tintes. Él mantiene un registro de eso.

Mateo 10:30: «Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados».

¿Sabes que el Padre recoge tus lágrimas en Su botella? Salmo 56:8, «Cuentas mis lágrimas, pones mis lagrimas en tu botella. ¿No están allí en tu libro?» No hay ni una lágrima que alguna vez hayas derramado  que tu Padre no lo haya sabido, ni siquiera una.

¿Sabes que te tiene inscrita en la palma de Su mano? Isaías 49:16: «He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado; tus muros están constantemente delante de mí.»

Yo solía hacer eso. Cuando  realmente me importaba  alguien en la escuela—ya sabes, te  escribes un número de teléfono en la palma de tu mano. El problema era cuando inevitablemente alguien lo veía, porque estaba ahí en la palma de tu mano. No importa lo que hagas, está siempre ahí. Siempre está ahí. Siempre está ahí, y tu nombre está escrito en la palma de la  mano de Dios. ¿No es asombroso? Tu Padre te tiene allí.

¿Sabes qué lo mueve, qué lo incita y le despierta con compasión cuando piensa en ti? Salmo 103:14-15, «Como un padre que tiene compasión de sus hijos, así el Señor tiene compasión de aquellos que le temen.»

¿Sabes que Él tiene una cuerda de amor atada a tu corazón, y  te está atrayendo cada vez más cerca de Él? Oseas 11:

Cuando [tú] eras aún pequeña yo [te] amé. De Egipto llamé a mi hijo… Yo [te] enseñé a caminar, tomando [te] de [tus] brazos, pero [tú] no supiste que yo te sané y [te] guié con cordones de gentileza con bandas de amor y fui para [ti] como esos que toman el yugo de [tu] cuello, me pare y [te] alimenté. (Versículos 1-4).

¡Qué imagen tan impresionante del corazón paternal de Dios! Es un amor muy, muy, poderoso, y no es de extrañar que el apóstol Juan dijera, «Oh, que gran amor es este el que el Padre ha derramado en nosotros.»

Tengo un hijo de trece años de edad, de seis pies, dos pulgadas, tiene 180 libras. Le pone mayonesa a todo—a todo literalmente. Él hace un sándwich,  saca el frasco de mayonesa y lo cubre todo—es demasiado. Se desliza por los bordes, se cae en el suelo. Hay mayonesa en todas partes. Así lo hace Dios, te colma de amor—lo derrama profusamente, en abundancia, mucho más de lo que un bocadillo debería tener. Su amor por ti es tan profundo.  ¿Sabes y puedes creer lo mucho que el Padre te ama?

Patty,  Él te ha llamado por tu nombre. Él dice, «Patty es Mi chica y la amo.»

Sandy, Él dice: «Yo sé cuántos cabellos hay en esa hermosa cabeza. Yo puedo enumerarlos, y podría decirte  el número ahora mismo.» Eso es lo que Dios te dice.

Él le dice a Susana, «Susana, tú me conmueves.  Despiertas  compasión cuando pienso en ti. Simplemente conmueves mi corazón, porque tú eres Mi chica.” Eso es lo que te dice.

Tina, Él dice: «Me complazco en Tina. Su nombre está escrito en la palma de mi mano. Tus barreras están siempre ante mí. Tina, te amo»  El Padre dice eso.

Él le dice a Jody, «Jody, yo tengo mi lazo de amor atado a tu corazón, y estoy atrayéndote cerca, cerca y más cerca  todo el tiempo.»

¡Qué asombroso y poderoso amor! El Padre quiere tu corazón. Él quiere mi corazón.

Quiero que se hagan una imagen de la palma de la mano,  que escribas tu nombre. Escribe tu nombre en el medio de la mano.  Ves, el Padre quiere una relación de amor contigo. Él dice en Jeremías 3:19, «Con qué gusto los trataría como a mis hijos y les daría tierra deseable, la más hermosa heredad de cualquier nación. Eso es lo que te quiero dar. Yo un soy padre.  Quiero dártelo todo.  Quiero darte buenas cosas”  (parafraseando).

Y luego dice, decepcionado, «Pensé que Me llamarías Padre y no te apartarías de mí. Eso era lo que yo quería. Eso fue lo que pensé.»

¡Qué angustia! Y algunas de ustedes—las madres saben lo que es un corazón roto cuando sus hijos se alejan. Sabes lo que traspasa hasta la profundidad de tu espíritu, y el Padre es igual. Cuando no estás en una relación íntima con Él, Él es traspasado. Él sufre por Sus hijos.

Esta es la clave, creo yo, para correr firme hasta el final de la carrera. He hecho muchas, muchas  cosas cristianas en mi vida. Dios ha tenido su dedo en mí desde que era una niña. Cuando tenía trece años, yo  enseñaba cursos a mujeres y todo tipo de cosas—organizaba  grupos en mi escuela, llevando a las personas al Señor. He hecho todo eso. He estado en la portada de la revista “Cristianismo Hoy”. He estado con James Dobson. Lo he hecho todo.

Pero, ¿sabes qué? Eso no significa nada. Nada, si el Padre no tiene mi corazón. No significa absolutamente nada. Creo que esta es la clave. Muchas de ustedes están en el ministerio. Y muchas de ustedes están cansadas. Yo sé lo que es eso, porque están tan ocupadas haciendo cosas, haciendo cosas, haciendo cosas, haciendo cosas por el Padre, por el Señor, y no están alimentando esa relación con el Señor. No  están siendo Sus hijas, la pequeña niña sentada en Su regazo, mirándolo a los ojos, y solo amando estar cerca de Él solo por ser quien es.

Y esa es la clave para correr bien hasta el final. Si no tienes eso, no correrás bien hasta el final. No lo harás. También es la clave para entender todo lo que la cristiandad es. Esto es lo que necesitamos enseñar a nuestras mujeres y a nuestras hijas y a las personas que ministramos.

El cristianismo es una relación de amor, y eso lo cambia todo. Cambia cómo veo el  arrepentimiento. Solo quiero que pienses en esto por un momento. Si mi marido, Brent, se levantara por la mañana, nos fuéramos de palabras, me hiciera daño diciéndome algo cruel, se fuera al trabajo y entonces sentado en su escritorio, tal vez la conciencia repentinamente le empieza a remorder, y herido, dice, «Oh, no debí haber hecho eso. He pecado.»  Y luego me llama y me dice: “Mary, mi conciencia me está molestando. Lo siento. ¿Me perdonas?»

Yo estaría muy contenta de que me haya llamado y se disculpara. Pero, ¿sabes lo que realmente quisiera de Brent? Yo quisiera que supiera lo mucho que me lastimó. Porque  él  rompió las reglas y solo se sentía mal porque rompió las reglas. Él va a  romper las reglas de nuevo, porque lo único que lo mantenía obedeciendo las reglas era un sentido de responsabilidad a las reglas.

Es por eso que muchas de nosotras luchamos con el pecado. Pecamos. Nos arrepentimos. «Oh, lo siento mucho. Rompí las reglas.» Y luego nos levantamos y  pecamos de nuevo. Lo mismo, una y otra vez. Caemos en las mismas trampas, una y otra vez, una y otra vez. ¿Sabes lo que falta? No nos damos cuenta de que quebrantamos una relación y que hacemos sufrir a  la persona que amamos.

Si Brent se da cuenta de que él me está haciendo daño, que sus palabras me hirieron, y que fue como si él tomara un cuchillo y atravesara mi espíritu, tendría mucho cuidado de no hacerlo de nuevo si es que realmente se dio cuenta de lo mucho que me dolió, en lugar de solo decir: «¡Uy,  rompí las reglas!»

Así que cuando estamos en una relación de amor con el Padre, toda nuestra visión del  arrepentimiento cambia. No es como decir: «Oh, Padre, he roto las reglas, ¡ups!” Es, «Te lastimé. Te he contristado. Yo no quiero lastimarte. Te amo.» Y recibimos la motivación para cambiar.

Lo mismo cuando estás compartiendo el Evangelio. Aquí están las Cuatro Leyes Espirituales. Me encantan las Cuatro Leyes Espirituales, pero muchas veces es: «Aquí están las Cuatro Leyes Espirituales», o traemos personas a la iglesia, o podemos llevar a las personas a Jesús. No las ponemos en relación con el Dios Todopoderoso, porque si estuviéramos en una relación con Dios, nuestro enfoque total, nuestro mensaje completo sería: «Ven a conocer a mi amigo. Ven a conocer a mi Padre. Ven a conocer a alguien que significa todo para mí.» Esto cambiaría nuestro enfoque.

Esto cambia nuestro enfoque en nuestras disciplinas. Yo estaría muy decepcionada si mi marido hiciera una cita conmigo dos semanas antes de nuestro aniversario y dijera: «Está bien, Mary, te necesito a estas horas de—oh, vamos a hacerlo de 4:00 a 6:00 el 11 de diciembre. ¿Quieres reunirte conmigo?»

Yo digo, «Sí, claro».

Y entonces llega, nos encontramos en el restaurante, y él está constantemente mirando el reloj, y luego, de repente, dice, «Bueno, he hecho mi parte, ya me voy.”

Yo no quiero eso. Eso no es lo que quiero. No quiero que venga a pasar tiempo conmigo porque tiene que hacerlo. Quiero que me quiera. Y ustedes saben lo que es eso, señoras, porque nos afligimos cuando nuestros esposos no nos quieren.

Es lo mismo con el Padre. Es lo mismo con esta relación. Por lo tanto, se haya  gozo en  la Palabra, en la oración, en el ayuno y en la meditación. Es porque quiero a Dios. No es porque tengo que tener un tiempo devocional cuatro veces a la semana. Esto lo cambia todo,  esta idea del cristianismo como una relación.

Nancy: Y esa relación lo cambia todo. Mary Kassian nos ha estado mostrando por qué.  Todo el mundo necesita una relación genuina con Dios como nuestro Padre. Y sabemos que la relación solo puede encontrarse a través de la fe en Hijo de Dios, Cristo Jesús.

Leslie: Gracias, Nancy.

¿Qué te vino a la mente cuando escuchaste a Mary Kassian el día de hoy?  ¿Deseas  compartir esos pensamientos con otras oyentes de Aviva Nuestros Corazones? Participa en el blog  de oyentes de Aviva Nuestros Corazones. Simplemente haz clic en el programa de hoy en AvivaNuestrosCorazones.com y añade tus pensamientos. Una vez más, esto es en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, cuando tú aceptas a Dios como tu Padre, se lo quieres presentar a otras personas. Mary Kassian estará de vuelta mañana para hablar de ello. Por favor, acompáñanos en el siguiente programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

1/3 -Dios te ama como a un hijo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Abrazando a Dios como Padre

1/3 -Dios te ama como a un hijo

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham:  Mary Kassian dice que tú puedes aceptar a Dios como tu Padre sin importar cuánto daño te haya causado tu padre terrenal.

Mary Kassian: Padre no es una palabra abstracta. Y qué trágico, tonto y arrogante de nuestra parte es alejarse de este nombre debido a que algunos hombres han sido un mal ejemplo de lo que es la paternidad.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Parece que en todas las lenguas y en todas las culturas la primera palabra que cada pequeño  aprende a decir es la palabra «papá» o “papi”. Lo mismo ocurre en la familia de Dios «papá».  De hecho, Jesús nos enseña que cuando oremos debemos decir: «Padre nuestro». Ahora, sé que para algunas mujeres este concepto de dirigirse a Dios como Padre es más fácil que para otras.

Hay algunas mujeres a quienes les resulta muy difícil pensar en Dios como su Padre, tal vez a causa del desafío o el resquebrajamiento que han tenido en su relación con su padre terrenal. Esta semana quiero que escuches un mensaje de Mary Kassian, quien es una muy querida amiga mía y no es ajena a Aviva Nuestros Corazones. Dios le ha dado a Mary conocimientos importantes  de las Escrituras acerca de la forma en que las mujeres podemos relacionarnos con Dios como Padre.

Cuando escuché por primera vez este mensaje, yo sabía que iba a tocar las fibras sensibles y  tiernas de los corazones de muchas mujeres, porque todas queremos saber cómo podemos tener una relación íntima con nuestro Padre Celestial, sin importar qué clase de padre terrenal  pudiéramos haber tenido.

Mary y yo hemos escrito un libro titulado “Mujer Verdadera 101: Diseño Divino”. Mary también nos acompañó en la Conferencia de La Mujer Verdadera en el pasado mes de septiembre  los días del 20-22 en Indianápolis. Al final del programa de hoy, vamos a darte más información sobre cómo puedes ser parte de este movimiento tan especial. Ahora vamos a escuchar como Mary Kassian nos ayuda a aceptar a Dios como un asombroso Padre Celestial.

Mary: Esta noche el cuarenta por ciento de los niños en Estados Unidos y América del Norte se van a ir a dormir en  hogares en los que sus padres no viven. Cuarenta por ciento. Ahora bien, ¿todos los niños necesitan un padre? Cada vez más, la respuesta de nuestra sociedad a esa pregunta es «no» o «no necesariamente». Pero la respuesta bíblica a esta pregunta es un rotundo «sí». Todo  niño necesita un padre. Todo niño en crecimiento necesita un padre. Lo más asombroso de todo, es que la Biblia nos dice que a través de Jesús toda persona tiene un Padre. Tienes el Padre perfecto, el padre de tus sueños cuando llegaste a la familia de Dios.

Así que el reto hoy en día—de lo que vamos a estar hablando hoy—son las mujeres relacionándose con Dios como Padre. El desafío para nosotras y el desafío para las mujeres que ministran, sobre todo en esta sociedad, es entender la paternidad de Dios y entender quiénes somos al relacionarnos con  Dios de esa manera.

Nuestra charla de hoy estará basada en: 1 Juan 3:1 “¡Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios!” Y eso somos. Eso es lo que somos.

Hay cuatro verdades que toda mujer necesita entender—cuatro verdades que tiene que entender, cuatro verdades que necesitas enseñar a las mujeres que estás ministrando, cuatro verdades que tenemos que enseñarle a nuestras hijas a medida que crecen. La primera verdad es esta: Dios quiere relacionarse con las mujeres como Padre. Dios quiere relacionarse con cada una de nosotras como Padre.

Dios es nuestro Padre. Ahora, eso no significa que Dios es masculino. De hecho, en la Biblia hay muchas analogías hermosas sobre aspectos de Dios como Su bondad, Su amabilidad y Su cuidado. Llevó a la nación de Israel en su vientre. Grita como una mujer en labor de parto. Él dio a luz la nación judía. Tiene misericordia de nosotros como una madre que tiene compasión por el niño en su pecho. Él nos cuida y nos alimenta. Él nos consuela como una madre consuela.

¿Por qué no llamamos a Dios «madre», entonces? ¿Por qué llamamos a Dios «Padre»? Ese es un debate que se está librando en muchas iglesias. Es un debate que está empezando a emerger. Y muchas, muchas denominaciones dicen que hay estas hermosas analogías en las Escrituras acerca de la maternidad de Dios. Entonces, ¿por qué llamamos a Dios «Padre»? ¿Por qué es importante para nosotros entender la paternidad de Dios?

La primera verdad es que Dios quiere relacionarse con nosotros como Padre. La primera razón por la cual llamamos a Dios «Padre» es una razón muy obvia. Es demasiado simple para ser explicada. Es porque así es que Él quiere que lo llamemos. A lo largo de las Escrituras, Él se revela como Padre.

La primera persona de la Trinidad tiene muchos nombres. Santo, Santo, Santo. Dios Todopoderoso. El Santísimo. Pero cuando Jesús vino a rasgar el velo y aclaró el misterio para nosotros de quién era Dios, Él reveló a Dios como Padre. De hecho, Él se refirió a Dios como Padre más que con cualquier otro nombre. La palabra que Él uso para Dios fue «Padre». Hay muchas  otras palabras,  muchos otros nombres para Dios, pero «Padre» es una palabra muy, muy concreta.

Todos nosotros tenemos una idea clara de lo que «padre» significa o debería significar. Yo no sé tú, pero es un poquito diferente de los otros nombres de Dios: El Santo, Santo, Santo o  El Todopoderoso o Roca. Esos son  nombres más conceptuales. Son nombres muy importantes porque nos enseñan acerca del carácter de Dios. Pero son mucho más conceptuales. No son tan concretos y personales.

«Padre» es un nombre muy, muy, muy personal. Indica un ser personal. Esa es la razón número dos. El término «padre» indica un ser personalEsto es asombroso. Las implicaciones de esto son increíbles. Realmente, cuando se piensa en ello, las implicaciones son asombrosas. Dios dice: «Yo soy tu padre». Lo que esto significa es que Dios es alguien a quien podemos llegar a conocer. Esto significa que Él es un ser personal—alguien de carne y sangre contra quien podemos tropezar, alguien con quien podemos interactuar y tal vez incluso alguien con quien podemos llegar tener una relación estrecha,  íntima y personal.

La tercera razón es que es el término que mejor describe Su relación. 2 Corintios 6:16-18 nos dice, «Dios ha dicho de ti: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo…  Y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”

Padre es el nombre que Dios ha elegido para describir mejor la relación de un ser supremamente personal a Su Hijo y a Sus hijos. «Padre» es un nombre cristiano para Dios. Es el nombre que aparta el cristianismo de todas las otras religiones. Otras religiones tienen un dios grande y todopoderoso, un espíritu intangible, o una gran aura metafísica, ese gran ente místico que une el universo. Algunas religiones tienen un dios omnipotente pero lejano. Pero el cristianismo es la única religión que tiene un Padre que dio a Su Hijo para que podamos ser  Sus hijos. Es muy, muy personal. Muy, muy íntimo.

Él se relaciona con nosotros como padre. Él no se relaciona con nosotros como padre/madre. Sería difícil para mí también conceptualmente, porque yo no tengo un padre/madre. Tengo un padre y una madre. La forma en que mi padre es un padre para mí es diferente de la forma en que mi madre es una madre para mí. Así que Dios en Su sabiduría—Él no es un hombre. Él sobrepasa y trasciende la sexualidad, la masculinidad y la feminidad. Pero en Su sabiduría ha escogido el mejor término para describir lo que Él es. Él nos ha dado el ejemplo terrenal de familia, matrimonio, esposo, esposa, padre—para hablarnos de Él.

Ahora, ¿qué viene a tu mente cuando  piensas en la palabra «padre»? Yo sé lo que pienso. Yo crecí en una familia. Tengo cinco hermanos. Soy hija de un carpintero. Mi padre trabajó con sus manos. Así que cuando pienso en la palabra «padre», pienso en él trepado en la mesa de trabajo, el olor de la madera y veo las grandes manos de mi papá construyendo cosas.

Pienso en la cunita blanca para muñecas, con las asas en forma de corazón y la clavija blanca que él me hizo por mi sexto cumpleaños. Pienso cuando era una adolescente y salía a hurtadillas de la casa cuando  no debía  hacerlo, regresar a la 1:00 de la mañana tratando de meterme a escondidas y quedarme atorada mitad dentro y mitad fuera de la ventana, pensando «¿Qué debo hacer?» y finalmente elegir el camino menos doloroso  que sería llamar a mi papá para que me ayudara. Había algún dolor  envuelto allí, pero. . .

Pienso en el olor también a Lysol ya que mi madre nunca fue buena cuidándonos cuando nos enfermábamos. Ella corría en otra dirección. Mi papá limpiaba. Pienso en una niñera. Pienso en que me ponen curitas en las rodillas. Pienso en todas esas cosas cuando pienso en la palabra «padre».

Pienso en un hombre con lágrimas en los ojos, diciendo: «Mary, en Europa no siguen la tradición de entregar a la novia. Por favor, no me pidas que te entregue porque me romperías el corazón.» Pienso en esas cosas.

Ahora, sé que muchas de ustedes no tienen buenos recuerdos cuando  piensan en la palabra «padre». Para muchas de ustedes y para muchas, muchas, mujeres en nuestra sociedad, cuando  piensan en la palabra «padre»  piensan en  ira, o abandono, o vergüenza, o desilusión.  Algo imprevisible. Conflicto. Dolor.

Ves, «padre» no es una palabra abstracta. Qué trágico, que tan tonto y arrogante de nuestra parte intimidarnos de este nombre debido a que algunos hombres han sido un mal ejemplo de lo que es la paternidad.

Todo el mensaje de Jesús cuando estuvo en la tierra fue: «Vengan y conozcan a Mi Padre. Vengan y conozcan a Mi Padre. ¿Ven estas señales que estoy haciendo? Mi Padre las hace. ¿Escuchan las palabras que estoy hablando? Solo estoy diciendo lo que Mi Padre Me dijo. ¿Ven la compasión que tengo? Esa es la compasión del Padre. ¿El amor que siento por ustedes? Ese es el amor que el Padre tiene por Mí. Vengan y mírenme. Pasen algún tiempo conmigo. Es como si  estuvieran pasando tiempo con Mi Padre. Lo están  conociendo.»  Todo Su mensaje fue: «Vengan a conocer a  Papá. Vengan a conocer a Mi Padre. Si crees en Mí, Él puede ser también tu padre.»  Dios envió a Jesús para mostrarles el corazón de padre de Dios”.

Echemos un vistazo a algunos versículos conocidos. Tú sabes todos estos versículos. Juan 17:25 y 26. Voy a leerlos para ti. «Padre justo, el mundo no Te ha conocido, pero yo Te he conocido, y estos discípulos saben que Tú me has enviado en esta misión. He hecho que Tú seas conocido por ellos—lo que eres y lo que haces. Y les he dado a conocer Tu nombre y lo daré a conocer para que el amor con que Me has amado esté en ellos y Yo en ellos” (parafraseado).

¿Notas como Jesús da a conocer quién es el Padre y lo que Él  hace? Eso es lo que Jesús vino a revelarnos—quién es el Padre y lo que el Padre hace.

Juan 14:6: «Jesús les dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida.» Oh, hay otra parte de ese versículo. ¿Qué es lo que dice? «Nadie viene al Padre, sino es por mí.»  Entonces, cuando vienes a Jesús, cuando  introduces a Jesús, ¿dónde estás llevando a las personas?  Al Padre. Nos perdemos esto a menudo debido a la «sociedad patriarcal» que manifiesta aversión hacia las mujeres, ¿cierto? Tenemos miedo de decir: «Te voy a llevar al Padre. Te vas a encontrar con el Padre y vas a entender el amor de un Padre.»

Juan 17:3 dice, «Esta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti.» Ahora, ¿no es esto interesante? Este es Jesús orando. Y en la declaración de Juan 17:3 Él encapsuló todo lo que significa ser un cristiano, lo que significa tener vida eterna. Jesús está orando y dice: «Esta es la vida eterna.» En pocas palabras, la definición #1 en cristianismo básico 101 es: «Esta es la vida eterna: Padre, que Te conozcan a Ti y al Hijo que Tú has enviado.»

Esa es la vida eterna. Así que si no estamos amando la verdad, conociendo de la verdad y la predicando la verdad acerca de la paternidad de Dios, nos estamos perdiendo del cristianismo nivel 101. No lo estamos aprobando, y no lo estamos transmitiendo a nuestras hijas e hijos.

Primera de Juan 1:3: «Y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.» (RV). Nuestra comunión. ¿Qué significa comunión? Significa cercanía. Es decir, familiaridad.  Significa llegar a conocer a alguien. Nuestra comunión. Ya ves, somos llevados a una relación familiar. Muchas de nosotras pensamos que el cristianismo es un estilo de vida y una manera de vivir—y ciertamente implica esto—pero en el fondo, el cristianismo es una relación. Es una relación.

¿Qué significa estar en una relación con el Padre? De acuerdo con la oración de Jesús, significa en primer lugar que nosotros le conozcamos, y en segundo lugar, que experimentemos su amor. Basta con pensar en la persona que te inspira lo mejor de la vida. Yo pienso en mi marido, Brent. Hemos estado casados ​​durante dieciocho años. Yo he llegado a conocerle, y él es mi mejor amigo.

Yo sé que él no usaría una camisa verde. Si le pongo pimientos verdes a algo, lo va a oler a kilómetros de distancia y caminará en otra dirección. Sé cuando él está preocupado, lo oigo en su voz. Lo veo en su cara. Veo la forma en que camina. Yo lo conozco, y lo estoy  conociendo aún más. Él me sorprende. Voy y digo, «¡Uy! ¿Te conozco en realidad?» Es un proceso continuo, una cosa cada vez más profunda. Sé lo que lo hace feliz.  Sé lo que lo hace entristecerse.

¿Eres así con el Padre? ¿Conoces a tu padre? ¿Realmente conoces a tu Padre Celestial? ¿Experimentas Su amor? Juan 17:23. Este es Jesús orando nuevamente. Él está derramando Su corazón al Padre. Él está orando: «Oh, Padre, te pido que esta gente sepa que tú me amas» (parafraseado)

En el versículo 26, Jesús ora y dice: «He dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún.» Entonces les da la razón. ¿Por qué? “Para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en él» (parafraseado).

Así que este es un concepto increíble. Cuando te conviertes en cristiano, toda la fuerza del amor del Padre por Su Hijo Jesús, toda la fuerza del corazón del Padre se dirige hacia ti. Toda esa fuerza. ¿No te deja esto pasmada? Eso me maravillada. Que el amor que el Padre tiene por Su Hijo Jesús, ese mismo amor lo tiene por Mary. Él tiene ese mismo amor por mí.

Dios ha puesto el anhelo en el corazón de cada una de nosotras de tener un padre. Cuando nos convertimos en cristianas somos adoptadas e iniciamos  una relación de familia. Ahora bien, el proceso de adopción judía es muy, muy interesante porque una familia judía buscaba el niño que quería adoptar y luego pagaba las deudas de ese niño. Después tomaban ese niño y rompían todas las relaciones que el niño había tenido y lo reciben en una nueva familia, inician una nueva relación, y le dan un nuevo nombre.

Esta es una imagen de lo que nos  ocurrió cuando entramos a formar parte de  la familia de Dios. Dios paga todas nuestras deudas, rompe los lazos del pecado, nos lleva a Su familia y nos da Su nombre. Él nos da el Espíritu Santo, que es la prueba de la adopción. En la sociedad judía tenía que haber múltiples testigos para que una adopción fuera legal. Y se nos dice en la Biblia que el Espíritu Santo es el testigo.

¿Qué tipo de testigo es el Espíritu Santo? Esto es realmente interesante. El Espíritu Santo es también llamado el espíritu de adopción—el Espíritu de  filiación. El Espíritu Santo es llamado el Espíritu de adopción. También llamado el Espíritu de tu Padre, en Mateo 10:20.

Es este Espíritu—el Espíritu de adopción,  el Espíritu de filiación, el Espíritu de tu Padre—que vive justo en nuestros corazones cuando nos convertimos en cristianos. Es este Espíritu que nos llama y nos lleva a la intimidad con el Padre. Es este Espíritu en nuestros corazones que clama «¡Abba, Padre! ¡Abba, Padre!»

Romanos 8:15-16: «Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos ¡Abba Padre!  El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (RV).

Gálatas 4:6: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama ¡Abba Padre!”

¿Entendiste la primera frase de Romanos 8:15? “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor». ¿No es asombroso? Algunas de nosotras (muchas, muchas mujeres y muchas de ustedes en esta sala) tienen tanto miedo de Dios el Padre. Eso es lo que  encuentro en la mayoría de  ministerios de mujeres, solo  temor.

«Tengo tanto miedo de que Él me vaya a desestimar,  igual que hizo mi padre. Tengo tanto miedo de que Él me vaya a rechazar,  igual que hizo mi padre. Tengo tanto miedo de que vaya a gritarme, al igual que mi padre. Tengo tanto miedo de que Su amor por mí este condicionado, que yo tenga que  saltar a través de un aro,  igual que  tenía que hacer para mi padre”.

Ese no es el Espíritu Santo  hablándote. Dios no nos ha dado un espíritu de temor. El Espíritu Santo en tu corazón clama: «¡Abba, Padre!» El verbo llorar es realmente interesante. Es un verbo. Está ocurriendo. Es el espíritu en tu corazón el que ahora está clamando: «¡Abba, Padre!» Está deseando esa conexión. Está deseando  la intimidad. Está deseando llegar a ser uno con Dios. Está deseando cercanía.

Algunas de ustedes se preguntarán por qué sienten tanta frustración. Están viviendo la vida cristiana y pasando por todos los movimientos, pero no hay gozo. Ciertamente pasamos por tiempos de sequía. Los tenemos. Pero podría ser que el Espíritu dentro de ti esté pidiendo a gritos: «¡Papá! ¡Papá! ¡Papá!» porque eso es lo que el Espíritu hace. Y tú estás demasiado ocupada para escuchar.

Nancy: Mary Kassian nos ha estado mostrando lo que significa que Dios sea nuestro Padre. No dejes de acompañarnos durante el próximo programa para continuar escuchando sobre estas verdades que nos recuerdan Quién es nuestro Padre y el gran amor que ha derramado sobre nosotros.

Estamos muy agradecidas a Dios por lo que ha hecho al permitirnos comenzar transmitiendo estos programas de Aviva Nuestros Corazones. Si entiendes que este programa puede ser de beneficio para otras personas, te invitamos a compartir con ellas esta enseñanza y te pedimos que ores por nuestro ministerio. Te pedimos que nos acompañes en oración para que Dios nos permita alcanzar muchos corazones con el mensaje de libertad, plenitud  y abundancia en Cristo.

En las últimas décadas, las mujeres han sido motivadas a hacer las cosas a su manera. Y muchas se han dejado engañar por las promesas vacías del feminismo. El movimiento de la mujer verdadera busca recapturar el diseño original de la mujer tal y como fue ideado por su creador. Y estamos agradecidas a Dios porque recientemente estamos siendo testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser parte de este movimiento. De volver a las sendas antiguas y abrazar este hermoso diseño.

Muchas mujeres han vuelto a sus hogares con la convicción y el deseo de hacer las cosas a la manera de Dios para buscar la definición de lo que significa ser una mujer verdadera en la Palabra de Dios. Estas mujeres, por la gracia de Dios, anhelan vivir vidas centradas en Dios, anhelan confiar en Él y decirle: “Sí Señor.” ¿Quieres tú ser parte de este movimiento? Deja que tu mente y tu corazón se empapen de la Palabra de Dios y descubre Su voluntad para tu vida.

Te invitamos a visitar nuestra página web AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar  recursos y artículos que te pueden ayudar en este proceso de convertirte en una mujer verdadera.

Leslie: Gracias, Nancy. Tú tienes la oportunidad de interactuar con otras oyentes sobre el contenido de este programa. Solo tienes que visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com, haz clic en el programa de hoy. Puedes escribir comentarios, hacer preguntas e intercambiar con otras mujeres alrededor del mundo.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que lo necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com  o llamando al 1-800-569-5959, desde EE.UU. y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Pero más que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿por qué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudándoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ¡Contamos contigo!

Mañana  escucharemos  más de Mary Kassian. Ella explicará por qué todo el mundo anhela un Padre amoroso. Por favor, regresa mañana a  Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

2/2 – El poblado agradecido

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Siempre Agradecida

2/2 – El poblado agradecido

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Aquí está Nancy Leigh DeMoss para recordarnos que una de las razones por la que hemos sido puestas en esta tierra es para contarle a los demás acerca de la bondad de Dios.

Nancy Leigh DeMoss: Abre tu boca.  Cuenta lo que Dios a hecho por ti.  Eso no es solo el trabajo de un pastor.  Ese no es solo mi trabajo.  Ese es tu trabajo. Es nuestro trabajo al hablarnos unas a otras para decir, “Déjame decirte lo que Dios ha hecho en mi alma.” 

Leslie: Esta es Nancy Leigh DeMoss en Aviva Nuestros Corazones, en la voz de Patricia de Saladín. ¿Qué le pasaría a una comunidad si todos dejaran de ser agradecidos?  Bueno, piensa en ese escenario por tan solo unos minutos. Pero primero, vamos a regresar al Salmo 66. Ayer Nancy comenzó a caminar a través del pasaje, abriéndonos los ojos al valor de la gratitud.

Nancy: Salmo 66:13-15,

“Entraré en tu casa con holocaustos; a ti cumpliré mis votos, los que pronunciaron mis labios y habló mi boca cuando yo estaba en angustia. Te ofreceré holocaustos de animales engordados, con sahumerio  de carneros; haré una ofrenda de toros y machos cabríos.”

Ahora bien, como creyentes del Nuevo Testamento sabemos que ya no necesitamos hacer sacrificios de animales como lo hacían los judíos del Antiguo Testamento. Esos eran solo una ilustración, un símbolo temporal, del sacrificio de Jesucristo en la cruz.  Cuando Él fue a la  cruz, Él fue el Cordero de Dios que dio su vida.  El sacrificio supremo.  El sacrificio que fue totalmente aceptable a Dios. Ahora no tenemos que continuar ofreciendo sacrificios día tras día tras día.  El sacrificio de la vida de Cristo fue, una vez y para siempre, nos dice la Carta a los Hebreos.

La sangre de los animales que los judíos derramaban en el Antiguo Testamento no podía  eliminar los pecados de las personas.  Solamente cubría sus pecados por un  tiempo hasta el próximo día de expiación, cuando el sacerdote iba una vez más y ofrecía sacrificios.  Pero la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, nos limpia de todo pecado.

El sacrificio ha sido hecho.  Miramos Su sacrificio.  Mientras venimos ante Su presencia para darle gracias, no le traemos sacrificios de animales.  Venimos en el nombre y por los méritos de la sangre derramada de Jesucristo.  Decimos, “Señor vengo no por mis propios méritos, pero vengo a traerte el sacrificio que ya se ha hecho, el sacrificio de Jesucristo.”

Entonces le ofrecemos a Dios el sacrificio de un corazón contrito y humillado, el sacrificio de alabanza, el fruto de labios que dan gracias a Su nombre. Con tales sacrificios, dicen las Escrituras que Dios es agradado.

Él ha dicho anteriormente en el Salmo, “venid y ved las obras de Dios”.  Después él nos dice lo que Dios a hecho por su alma.   En el versículo 16, nos dice otra vez, “Venid y oíd, todos los que a Dios teméis, y contaré lo que Él ha hecho por mi alma”.

Si no estás compartiendo tu testimonio de lo que Dios ha hecho y está haciendo por tu alma, si no lo estás haciendo de forma regular, necesitas preguntarte por qué no. ¿Será porque no tengo un testimonio que compartir? ¿Será porque Dios no está haciendo nada en mi vida?

Si eres una hija de Dios, Dios está haciendo algo en tu vida.  ¿Lo estás viendo?  ¿Lo estás reconociendo? Dices, “Lo que está pasando en mi vida no es gran cosa”.  Escucha, si Dios está trabajando en tu vida eso es algo muy grande.  Necesitas compartirlo. Hay poder en el mensaje de una vida. Una cosa es que yo te diga que abras la Escrituras en cierto texto, para enseñarlo, y decir “esto es lo que Dios dice”.  Es otra cosa el que yo lo ilustre con mi vida.  Es importante que tú lo ilustres con tu vida, con tus hijos, con tu pareja, con tus amigas… que puedas decir, “Esto es lo que Dios está haciendo por mí”.

Y en cuanto a la alabanza, hemos dicho que debe ser expresada. Abre tus labios.  Abre tu boca.  Cuenta lo que Dios ha hecho por ti.  Este no es el trabajo del pastor solamente.  Ese no es solamente mi trabajo.  Ese es tu trabajo. Es nuestro trabajo hablar a otros para decirles, “Déjame decirte lo que Dios ha hecho por mi alma”.  Mientras lo haces, te convertirás en una mentora, en una discipuladora, en alguien que nutre a otra persona. Estarás ayudando a otras a experimentar la libertad, la plenitud y la abundancia en Cristo.

Ese es el corazón de este ministerio.  No solo para que nosotras experimentemos libertad, plenitud y abundancia en Cristo, sino para que nos reproduzcamos, para que compartamos y nos invirtamos en las vidas de otras. Espero que todo lo que estás escuchando en Aviva Nuestros Corazones… que no solo estés comprometida a vivirlo y a practicarlo en tu propia vida, sino que también estés comprometida a reproducirlo en las vidas de otras, compartiéndolo con otras para que vayas y hagas discípulas y para que puedas reproducir Su corazón en otras.

Continuemos con el Salmo, el versículo 17, el salmista dice,

“Con mi boca clamé a Él, y ensalzado fue con mi lenguaSi observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará. Pero ciertamente Dios me ha oído; Él atendió a la voz de mi oración.”

Ahora, hay algo que no está escrito aquí, pero que está sugerido, y es la razón por la que Dios escuchó. Él escuchó porque vine a Él en Sus términos, con un corazón humilde y un corazón santo.  He estado dispuesta a confesar mis pecados.  No es que David nunca haya pecado.  El salmista no estaba diciendo, “Yo estaba sin pecado”.  Él estaba diciendo, “Por supuesto que he pecado, pero he venido a ofrecer el sacrificio.  He venido a través de los méritos de la sangre derramada.  Así que mis pecados han sido limpiados.  Estoy limpio.  Soy libre.  Ahora Dios puede recibir la alabanza que le traigo.  Dios ha escuchado, Él ha atendido a la voz de mi oración”.

“¡Bendito sea Dios, que no ha desechado mi oración, ni apartado de mí su misericordia!” (v.20)

No importa lo que yo haya hecho, no importa cómo yo haya fallado, no importa qué tan débil haya sido, no importa qué tan inadecuada sea, Dios no ha cambiado, Él no ha fallado.  No importa qué tan poco Lo haya amado— ¿y quién de nosotras podrá amarlo como quisiera, como debiera, como algún día lo haremos?—pero Dios nunca aparta de nosotras Su misericordia.

Quizás me hayas escuchado hablar antes de esta palabra hebrea que se traduce, en esta versión “misericordia”. En algunas de sus Biblias quizás diga la palabra amor. Otras versiones la traducen como amor inagotable. Es una palabra muy difícil de traducir. Es la palabra Hebrea hesed— h-e-s-e-d — que significa “amor de pacto”. Habla del amor de pacto de Dios, de Su amor que no falla.

Nosotros por naturaleza no somos fieles a nuestros pactos, pero Dios sí lo es.  El salmista dice, “Bendito sea Dios, que no ha desechado mi oración”. Tú me has aceptado.  Y como creyentes del Nuevo Testamento diremos, “Tú nos has aceptado a través de Jesucristo, y Tú nunca, nunca, nunca has retirado de nosotros Tu amor de pacto, inagotable y lleno de misericordia, y nunca lo harás. Así que bendice al Señor. Canta al Señor; clama al Señor; dale gracias al Señor”.

Leslie:  Nancy Leigh DeMoss ha estado enseñándote el porqué alabar a Dios es tan valioso aun cuando el dolor amenaza con apoderarse de tus emociones.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los  hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Muchas radio escuchas nos escriben para dejarnos saber cómo los mensajes les han impactado y les han animado a hacer cambios en sus vidas.

Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Aviva Nuestros Corazones ha sido de bendición para muchos que se han mantenido fieles durante muchos años. Pero este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando AvivaNuestrosCorazones.com  o llamando al 1-800-569-5959, desde EE. UU. y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Si te comprometes a colaborar con nosotros con un monto fijo cada mes, te agradeceremos obsequiándote una entrada a una de nuestras conferencias de True Woman (Mujer Verdadera) o de Aviva Nuestros Corazones.

Pero más que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿por qué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudándoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ¡Contamos contigo!

Y ahora, en este día después del día de Acción de Gracias vamos a imaginar cómo sería para un pueblo entero dejar de mostrar gratitud.

Nancy, estoy tan contenta que me hayas introducido a esta historia.

Nancy: Es un tipo de parábola, una especia de alegoría.

Esta historia fue escrita por una amiga mía, y ella la escribió como algo para que la familia pudiera leer junta. El cuento es titulado El poblado agradecido, y yo creo que estarás de acuerdo conmigo  en que es una historia muy apropiada para este tiempo del año. Escuchémosla.

Leslie: “A través del Mar de la Imaginación, en un tiempo muy lejano, había un pueblecito muy placentero anidado en las montañas, justo en el corazón del Reino.  Un letrero en las orillas del pueblito notificaba a los viajeros que estaban entrando al Pueblo Agradecido.

“El aire en el Pueblo Agradecido era fresco y limpio.  Los niños jugaban alegremente en el parque—eso era cuando no estaban ocupados aprendiendo los negocios de la familia junto a sus padres.

Era importante para los niños el aprender sus negocios bien.  Pues el Pueblo Agradecido era reconocido por su excelencia en artesanías y su arte exquisito.  Muchos visitantes venían desde lugares cercanos y distantes, y viajaban a través del Reino para comprar artículos del pueblo legendario.  Algunos también venían de las afueras del Reino.

Los comerciantes del Pueblo Agradecido tenían una reputación de poner mucha atención a los detalles.  El Tallador de Madera moldeaba las piezas con gran cuidado y exactitud.  El Tejedor trabajaba diligentemente sobre su telar y sus fábricas estaban tejidas solamente con los hilos más finos.  Y cada mañana el Panadero horneaba pan recién hecho, usando recetas conocidas solamente por su familia.

No se podía negar la calidad extraordinaria de los productos producidos en el Pueblo Agradecido. Pero el distintivo más grande era ese encanto único que distinguía a este pueblo de todos los demás, y era el sello que adornaba cada producto que se vendía—un simple, “Gracias”.  La inscripción estaba grabada en cada pieza de madera trabajada por el tallador, estaba bordada en cada rollo de tela del Tejedor, estaba estampada en cada bolsa de pan del Panadero.

Durante cada reunión de la junta del pueblo, sin fallar, los ancianos de la villa le recordaban a la gente del pueblo.  “Nuestro trabajo no significaría nada sin aquellos que compran nuestros productos y proveen para nuestro mantenimiento.  Debemos siempre recordar el expresar nuestro aprecio a cada cliente.”

Era un gozo ir de compras en el Pueblo Agradecido. En ninguna otra parte del Reino los ciudadanos podían comprar tal mercancía tan fina, y en ninguna otra parte se sentían tan bien recibidos.  Aquellos que visitaban el Pueblo Agradecido siempre estaban ansiosos por volver.

Aunque generalmente estaba lleno de compradores, siempre había algo apacible y atrayente en las calles.  Los artesanos que atendían sus tiendas eran siempre tan amables y nunca estaban muy ocupados para contestar preguntas o ayudar a la gente a encontrar lo que buscaba.

El Tallador de Madera (siempre tan humilde) era pronto para informar a los visitantes de otros productos disponibles en el pueblo, y casi se sonrojaba con gratitud con cada compra de sus obras que se efectuaba. El Tejedor (ocupado y muy diligente en su labor) siempre encontraba tiempo para  charlar con sus clientes y hacerlos sentir apreciados.  Y el Panadero (tan tierno y de espíritu tan cálido) siempre daba esperanza y ánimo a cualquiera que entrara en su tienda.

Y así continuó de una generación a otra, esta rica herencia se continuaba pasando.  Pero en el tiempo, sí, en el correr del tiempo las cosas cambiaron—no todo al mismo tiempo, pero despacio, casi imperceptiblemente.

De acuerdo con un hombre sabio, el cambio empezó cuando se produjo un auge en los negocios, y la gente llegó a estar tan ocupada que se le olvidaba decir “gracias”.  Poco a poco, empezaron a considerar la inscripción como un gasto innecesario.

Antes de que alguien se diera cuenta de lo que estaba pasando, el Pueblo Agradecido había dejado de ser agradecido.  Y cuando la gratitud se fue, otras cosas—cosas feas—tomaron lugar.

Los que atendían las tiendas dejaron de atenderlas; ya no se satisfacían con las personas que entraban a las tiendas. Ahora se asomaban por las ventanas o se paraban en las aceras, esperando por los compradores, procurando los compradores, esperando a los compradores.

Si un comprador llegaba pero compraba menos de lo esperado, el dueño se molestaba.  Y si un comprador potencial iba a una tienda vecina a hacer sus compras, el corazón del dueño enardecía de celos.  Esos fueron días muy tristes en el Pueblo Agradecido. Este pueblo que una vez tuvo tanto, ahora quería más.

En el tiempo, las noticias de este cambio llegaron hasta el Rey del Reino. Él conocía la reputación de este pueblo desde hacía mucho tiempo, y él sabía que lo que se necesitaba era restaurar la gratitud.  Pero ¿podrían las personas ser capaces de ver su necesidad?  Y luego, ¿querrían cambiar?

Un día un anciano que traía puesta ropa deshilachada y desgastada, entró al pueblo cargando consigo una bolsa vacía en sus hombros.  El Tallador de Madera vio al cliente potencial con interés, hasta que alcanzó a ver la bolsa vieja del anciano.

Cuando el anciano entró a su tienda, el Tallador de Madera permaneció afuera, buscando clientes más prometedores. Unos momentos después el Tallador de Madera vio al anciano que estaba examinando una pieza esculpida muy hermosa en la vitrina. “Tenga cuidado con eso, viejo. Mis productos son costosos,” le dijo con arrogancia.

Lentamente, el anciano se soltó la bolsa (ya no estaba vacía, sino abultada con monedas) y la vació en el mostrador delante del Tallador de Madera.  Luego de quedarse mudo por un momento, el Tallador de Madera pronto se encontró así mismo humildemente tomando al anciano de la mano. ‘Gracias, Señor, por comprar mi producto.  No esperaba esto.’  El anciano sonrió, puso la pieza labrada en su bolso y cruzó la calle para ver al Tejedor.

El Tejedor levantó la vista por encima de lo que estaba haciendo para ver al anciano lentamente acercarse y entrar a su tienda.  ‘No tengo tiempo para él,’ el tejedor musitó para sí mismo.  Necesito verdaderos compradores que puedan comprar mi artesanía.  Un momento más tarde el anciano seleccionó un rollo de fina seda tejida del estante y se dirigió al tejedor.  ‘Esa es mi mejor tela, anciano, y no quiero que se ensucie’, dijo el tejedor mordazmente.

Deliberadamente, igual que antes, el anciano extrajo de su saco una pieza de joyería hermosa y la colocó en las manos del tejedor.

En ese momento, el tiempo y las demandas de un día ocupado de trabajo dejaron de ser importantes para el Tejedor.  Era como si el amor por las cosas del mundo palideciera en comparación a lo que vio en aquella hermosa pieza de relojería.  Le agradeció al anciano una y otra vez por comprar su producto.  El anciano simplemente sonrió, puso su compra en su bolsa junto con la madera labrada y caminó a la siguiente puerta para ver al Panadero.

Interesado y preocupado por muchas cosas, el Panadero por poco no nota al anciano cliente.  Cuidadosamente el anciano seleccionó una hogaza de pan y puso el pago en las manos del Panadero.  Sus ojos se encontraron por un momento.  El Panadero sabía que el precio pagado excedía el costo. Él quiso regresarlo, pero luego entendió que así tenía que ser, y recibió el pago con gratitud.  Sus ojos se llenaron de lágrimas y estas comenzaron a correr por sus mejillas—lágrimas de alegría porque la esperanza había regresado a su corazón.  ‘Gracias, anciano, por venir al pueblo hoy, y gracias por comprar mis productos’.

El anciano dejó el pueblo, estaba cansado luego de realizar sus compras.  Las cosas en la bolsa ahora eran suyas, él había pagado por ellas—un labrado exquisito, una pieza de seda fina, y una hogaza de pan recién horneado.

Pero el anciano vio sus compras de manera diferente.

Del Tallador de Madera, él había comprado la escultura del orgullo mientras que él le había entregado el pago de la humildad.

Del Tejedor, él había comprado impaciencia. La cual había florecido fruto del amor por este mundo. En cambio él le había dejado con una visión de vivir por las cosas que tienen valor eterno.

Y del corazón del Panadero él había quitado el desaliento y la desesperación, y dejó en su lugar una esperanza inextinguible.

La bolsa de los productos se sentía cada vez más pesada en los hombros del anciano mientras él se tambaleaba por el camino que lo llevaba al valle. Después de días de viaje, finalmente se acercó a su casa.  El puente levadizo comenzó a bajar para permitirle entrar al castillo. Mientras caminaba por entre los guardias y los ayudantes, cada uno se postraba delante de él en señal de respeto.

La bolsa que cargaba—llena de arrogancia, amor por este mundo, y de desesperación—fue llevada al calabozo, donde nunca volvió a ver la luz del día.

Finalmente, habiendo regresado al palacio y habiendo cumplido Su misión, Él tomó su asiento en el trono.  Mientras se sentaba, sus ojos se posaron en un objeto que estaba en la esquina. Lo había usado solo una vez, pero siempre lo recordaba: se trataba de una vieja cruz con mucha sangre.

“Gracias, Su majestad.  Gracias.”1

Nancy: Gracias sean para Dios por su regalo indescriptible.  Dios nos ha dado tanto, ¿no es así?  Y de todas las cosas que nos ha hado, la mayor de todas es el Señor Jesucristo—la salvación que Él nos ha dado a través de Cristo, representada por esa cruz.

De seguro que te habrás dado cuenta, en la medida que escuchabas la historia, que el Anciano, el que en realidad era el Rey, es una ilustración de Dios mismo, quien vino a visitarnos a esta tierra en la forma de Jesucristo.

Y mientras reflexionamos en lo que Él ha  hecho por nosotros, me pregunto si tú no necesitas, tal y como los personajes de este cuento—el Tallador de Madera, el Tejedor y el Panadero—me pregunto si no necesitas un gran intercambio también.

Pero ellos tenían que estar dispuestos intercambiar a deshacerse de esas cosas negativas que habían cultivado a través del tiempo como resultado de tener un corazón lleno de ingratitud.

¿Cuál es el intercambio que quizás necesitas tú en tu corazón o en tu hogar hoy? ¿Tienes orgullo?  ¿Hay impaciencia?  ¿Hay desánimo?  ¿Hay amargura?

Si así es, ¿estás dispuesta a entregarle esas cosas al Maestro, al Rey?  Tan solo entrégaselas a Él y dile, ‘Señor yo no quiero continuar viviendo con estas cosas.’

En lugar de ellas Él quiere darte Su Espíritu, Su amor, Su perdón, Su ternura.  ¿Estarías dispuesta simplemente a dejar que el Señor haga ese gran intercambio en tu corazón?

Oh Padre, te confieso que mi propio corazón a menudo es muy ingrato. Se me olvida expresar gratitud hacia Ti y hacia otros por las muchas bendiciones que he recibido.  Señor, ahora solo elevamos nuestros corazones hacia Ti y donde haya temor, o ira, orgullo queremos darte todas esas cosas a Ti.

Gracias por enviar a Jesús a morir en la cruz por esos pecados, y en lugar de ellos queremos recibir la justicia de Cristo.  Entonces Señor,  ¿harías ese intercambio en nosotros?  ¿Lo harías una realidad? Oro con acción de gracias, en el nombre de Jesús. Amén.

Leslie: Si acabas de orar con Nancy Leigh DeMoss por primera vez pidiéndole a Cristo que te salve de tus pecados, ¿nos dejarías saber?  Nos gustaría invitarte a visitar nuestra página para que puedas ser nutrida con algunos recursos que te ayudarán a establecerte en la fe, y que te ayudarán a entender lo que significa estar en una relación correcta con Dios.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

1/2 – Cuando resulta difícil ser agradecida

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Siempre Agradecida

1/2 – Cuando resulta difícil ser agradecida

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss nos da una razón de por qué las circunstancias difíciles pueden ser buenas.

Nancy Leigh Demoss: ¿De qué otra manera podrías darte cuenta de lo egoísta e irritable que eres si no hubiera circunstancias que lo pusieran de manifiesto? ¿De qué otra manera podríamos saber qué necesitamos cambiar?  ¿De qué otra manera pudiéramos ser quebrantadas, humilladas y rendidas a Dios si Él no creara circunstancias en nuestras vidas para dejarnos saber que tenemos necesidades espirituales? 

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Feliz Día de acción de gracias para nuestras oyentes que celebran esta hermosa fecha en el día de hoy.

Aunque existe un día dedicado a la gratitud, muchas personas no se sienten muy agradecidas hoy. Si los eventos de la vida parecieran estar conspirando en contra de tu gozo, continúa escuchando el programa de hoy.  Nancy te ayudará a reconocer la bondad de Dios aun cuando no sientas el deseo de dar gracias.

Nancy está caminando a través del Salmo 66 y está compartiendo algunas cosas que tiene en su corazón. Aquí está el versículo 1. 

Nancy: “Aclamad con júbilo a Dios, toda la tierra”. Por cierto, las Escrituras nos enseñan que un día toda la tierra aclamará con alegría al Señor.  Un día toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor.  Entonces, aunque somos la minoría—los que alaban al Señor somos la minoría ahora mismo—el día vendrá en que todos los reyes, gobernadores, naciones y pueblos, todos se postrarán, cantarán y gritarán, reconociendo que Cristo es Señor.

Aclamad con júbilo a Dios, toda la tierracantad la gloria de su nombre; haced gloriosa su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán portentosas son tus obras! (vv. 1-3)

Recuerda, la palabra ‘portentosas’ es una palabra que realmente debemos reservar para Dios porque no hay nada ni nadie aparte de Dios que sea verdaderamente portentoso.

Hoy en día usamos ese tipo de palabras como si nada.  Especialmente la escuchas entre los jóvenes “¡Eso es asombroso!”  Bueno el hecho es que Dios es el Único quien es verdadera y únicamente asombroso y portentoso. De manera que dile eso a Dios. Canta alabanzas a Él.

Decid a Dios: ¡Cuán portentosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos fingirán obedecerte.  (Versículo 3)

Mientras leemos este salmo, observa algunas de las razones por las que debemos dar gracias a Dios: por Sus obras. Somos tan olvidadizas.  Olvidamos muy bien las cosas. Pero si nos detenemos a pensar acerca de lo que Dios ha hecho—lo que Dios ha hecho en las páginas de las Escrituras y que ha sido revelado a nosotros.

Hemos visto como Dios libró a Su pueblo a través del Mar Rojo, y veremos estas referencias aquí. Pero eso no sucedió solo para que los israelitas den gracias. Esto es algo también para nosotros recordar; relatar lo que Dios hizo.

Recuerdo cuando vi por primera vez esa escena en la película de  Los Diez Mandamientos—en la versión de Charlton Heston—y vi la escena cuando cruzaron el Mar Rojo.  Fue tan impresionante. Estoy segura que no fue tan impresionante en la película como lo fue en la vida real, pero sí me dio una mejor imagen que la que tenía antes de ver en la película lo que Dios hizo en ese momento. 

Los hechos de Dios son majestuosos y poderosos.  De eso habla el salmista aquí. Él habla de la grandeza de Su poder. De manera que le damos gracias a Dios al recordar Sus obras, pero no solo las obras que Él ha hecho por otros, sino las obras que ha hecho a nuestro favor. Las obras que Él ha hecho por aquellos que amamos.

Hemos estado escuchando en ocasiones algunas de las obras de Dios. ¿No te da ánimo cuando escuchas lo que otras personas comparten? “Mira cómo Dios restauró los años que la langosta devoró en medio de mi familia”. O, quizás escuchar a alguien decir, “Yo no era una buena madre cuando mis hijos eran pequeños, pero ahora Dios me ha dado una oportunidad para redimir esa situación”.

Quizás tú no has estado en esa misma situación, pero has escuchado sobre las obras de Dios, y le estás diciendo al Señor, “¡Cuán portentosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos fingirán obedecerte”.

A veces parece ser que los enemigos de Dios son más fuertes que Dios. Ahora bien, no lo diríamos de esa forma, pero parecería que la maldad es tan poderosa en nuestro mundo.  Pero ten en mente la perspectiva del cielo: El poder de Dios es tan grande que un día todos sus enemigos vendrán y le obedecerán.  Se inclinarán ante Él. Se someterán.

“Toda la tierra te adorará, y cantará alabanzas a ti, cantará alabanzas a tu nombre”. (v. 4)

¿Cómo aprenderá la tierra a cantar alabanzas a Su nombre si sus hijos no lo hacen?  ¿No te das cuenta? Nosotros le demostramos al mundo con nuestras alabanzas la grandeza del Nombre de Dios, y Su Nombre, por supuesto, es un reflejo de Su carácter, de Sus caminos y de Su corazón.  

Versículo 5 “Venid y ved las obras de Dios, admirable en sus hechos a favor de los hijos de los hombres. Convirtió el mar en tierra seca” (vv. 5-6).

Él esta recordando lo que había escuchado de su padre, quien a su vez había escuchado de su padre, quien también había escuchado de su padre, lo que Dios había hecho.

¿Están tus hijos y tus nietos aprendiendo los caminos de Dios a través de lo que les estás contando a ellos?

¿Qué tan bien conocen tus hijos las historias de la Biblia?

¿Qué tan bien conocen tus nietos las historias de la Biblia?

¿Les estás diciendo “vengan y escuchen “Vengan y déjenme decirles. Vengan a ver lo que Dios ha hecho”?  ¿Les estás contando todo lo que ocurrió?

Estoy tan agradecida de haber crecido en un hogar cristiano y haber asistido a una escuela cristiana donde estábamos continuamente escuchando los hechos de Dios, aprendiendo estas historias.  En la medida en que crecía, me di cuenta de que no son solamente historias. Se trata de quién Dios es. Me revelaban a Dios.

Luego tenemos la historia del Éxodo:

“Convirtió el mar en tierra seca; cruzaron el río a pie; regocijémonos allí en Él.  Él domina con su poder para siempre; sus ojos velan sobre las naciones; no se enaltezcan los rebeldes. Selah”.

Y vemos esa palabra (Selah) que significa “detente y piensa en esto”. Significa, ‘medita en esto’. Sus ojos velan sobre las naciones.

Bendecid, oh pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza. Él es quien nos guarda con vida, y no permite que nuestros pies resbalen. Porque tú nos has probado, oh Dios; nos has refinado como se refina la plata.” (vv. 6-10)

Ahora bien, ten presente que este párrafo está en el contexto de un salmo de alabanza. Entonces, en la medida que le cantamos al Señor, no solo lo alabamos por Sus portentosas obras de liberación a otros en el pasado, sino que ahora el salmista dice, “Señor voy a dejar que el sonido de tu alabanza sea escuchado.  Te voy a bendecir y esto es lo que Tú has hecho en mi vida: Has preservado mi alma entre los vivientes.  Me has dado vida espiritual, eterna. No has dejado que mis pies resbalen”.

En ocasiones parecía como si fueran a resbalar, pero tan solo piensa cuántas veces el Señor no ha dejado que nosotros mismos resbalemos en el pecado; cuántas veces nos ha librado del desastre y nos ha guardado de caer para siempre. Proverbios dice que el hombre justo cae siete veces, pero se levanta de nuevo cada vez.  Dios nos ha protegido, Él es nuestro protector.  Le doy gracias al Señor que Él es el que me guarda del pecado. Él es quien guarda mis pies para que yo no caiga.

Pero el versículo 10 dice que hay veces—y de nuevo, esto es en el contexto de la alabanza—dice que hay veces en las que Dios nos ha probado.  Nos ha probado como a la plata.  Él está en el proceso de refinar nuestras vidas, y eso significa que hay fuego envuelto; hay  presiones, hay pruebas.

Hablamos en Aviva Nuestros Corazones sobre cómo Dios a veces nos da exámenes sorpresa o exámenes de medio término o exámenes finales para ver si aprendimos el material que nos ha enseñado.  Así es como el maestro se da cuenta si hemos aprendido la lección—él pasa una prueba. Dios nos da las pruebas, y eso es razón para  darle gracias.

Bendice a Dios cuando permite esas pruebas. No las  resistas. No las resientas.  No trates de escapar de ellas. No trates de manipular una forma de salirte de ellas.  Agradécele al Señor que te está probando; te está sondeando; te está refinando.  ¿Quieres quedar como la plata, pura y valiosa? Dios está haciendo esto a través de esas pruebas.

Versículo 11“Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas”.(vv.11-12)

¿Quién está detrás de todas estas acciones?¿Quién nos metió en esa red? ¿Quién colocó esa carga pesada sobre nosotros? ¿Quién hizo cabalgar  hombres sobre nuestras cabezas? Dios, Tú lo hiciste.

¿Acaso no te das cuenta de que no se trata de tu esposo; no se trata de tu hijo; no se trata de tu padre; no se trata de tu jefe; no se trata de ese excónyuge que te está haciendo la vida miserable? Es Dios quien está trabajando en tu vida, y está usando esa persona, está usando esa circunstancia; Él está usando esa situación de salud o esa presión financiera o esa persona opresiva en tu vida. 

Dios está usando esa persona para detenerte, para llamar tu atención, para refinar tus motivaciones y para exponer tu corazón.

¿De qué otra manera podrías  darte cuenta de cuán egoísta e irritable eres si no hubieran circunstancias que lo pusieran de manifiesto?

¿De qué otra manera podríamos saber qué necesitamos cambiar?  ¿De qué otra manera pudiéramos ser quebrantadas, humilladas y rendidas a Dios si Él no creara circunstancias en nuestras vidas para dejarnos saber que tenemos necesidades espirituales?

Seguramente pasarías gran parte de tu vida como una persona amargada y llena de ira, si no llegaras a reconocer la mano de Dios detrás de las pruebas; reconociendo que Él es un Dios bueno, sabio y amoroso y que Él tiene Su mano sobre tu vida.

“Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua” (versículo 12).

Pasamos por fuego y por agua. Mientras piensas en etapas de tu vida en las que atravesaste por pruebas, por inundaciones y por fuego…¿Le das gracias a Dios? Ahora, no es tan difícil darle gracias luego de que has pasado por ese tiempo y has visto Su liberación ¿verdad? Pero la pregunta es  ¿le agradeces mientras estás en medio de ellos, cuando estás caminando a través del Mar Rojo?  Cuando estés justo frente al Mar Rojo y no puedes ver cómo lo has de atravesar… ¿Le agradecerás entonces?

“…pasamos por el fuego y por el agua”—y me encanta lo que viene después—”pero Tú nos sacaste”… Si el versículo hubiese terminado ahí sería suficiente, pero dice;  “nos sacaste, Tú nos metiste allí, pero también nos sacaste”.

Dios te librará.  Creo que el Salmo 34 nos dice, “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor. Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado”.  (vv. 19-20)

Tú me dirás: “He estado en este matrimonio difícil por 34 años-—ese es un tiempo largo”.  Es un largo tiempo, pero comparado con la eternidad, no es para nada largo.

Tú dirás, “no parece que hay un final para mi aflicción”. Pienso en un querido amigo pastor cuya esposa ha pasado por problemas físicos muy severos. Su estado se ha estado deteriorando desde hace algunos años. Está con dolores constantes, y cada día es peor. Te das cuenta de que esto va a durar por un buen tiempo. Pero ha sido tan hermoso ver el espíritu de ese hombre y el de su esposa en medio de la aflicción.

¿Sabes por qué?  Porque tienen esperanza de que esto no durará para siempre.  Ahora, quizás dure para el resto de sus vidas mientras estén en la tierra, pero no será para siempre.  Ellos saben que Dios les ha prometido que Él los librará. Algún día, de alguna forma, Él lo hará. Y Dios te sacará a ti también.  Cuando ni siquiera estés segura de que algún día podrás ser librada, mira hacia atrás hacia algunas situaciones pasadas. Si no puedes pensar en ninguna situación en tu propia vida, piensa en algunas situaciones en las vidas de otros.

Mira algunas en las Escrituras dónde la gente fue rodeada de problemas y de oposición por parte del enemigo en circunstancias aparentemente insuperables y lee como Dios los rescató.  Ve atrás y lee acerca de cómo atravesaron el Mar Rojo, saliendo de Egipto después de 400 años de esclavitud.  “Nos sacaste; nos libraste”.  Dios te sacará, entonces dale gracias a Él aun cuando no puedas ver la salida todavía.

Pero no es ahí donde termina ese versículo.   Se pone mejor.  “Y nos sacaste a un lugar de abundancia (versículo  12).  ¿No es esto maravilloso?

¿Has visto a Dios hacer eso en tu propia vida en el pasado?  Yo pienso en el primer año de Aviva Nuestros Corazones, aun antes de estar en el aire.  Estuvimos grabando durante aproximadamente nueve meses antes de salir al aire. La gente me había dicho que salir en la radio diariamente sería un reto.  Una persona que tiene un ministerio en la radio nacional me dijo, cuando recién comenzaba a pensar en hacerlo, “Te sentirás como si un pequeño monstruo siempre anda persiguiéndote, tratando de vencerte. No descansa de perseguirte”.

Las personas habían tratado de decirme eso, pero no tenía idea— hasta que comenzamos, realmente—lo que sería el producir 260 programas de contenido cada año, y cinco días a la semana.  Escuché eso, pero una vez entramos en esto, ¡santo cielo! El primer año se sintió como fuego y agua cubriéndome y arrollándome todo el tiempo.  Sinceramente, todo el tiempo sentí como si estuviese muy cerca de ahogarme.

Dios mandó mucha gente a orar, a animarnos y ayudarnos, y la gracia de Dios fue tan grande durante ese tiempo.  Su presencia era tan real aun cuando yo no podía sentirlo.Aun cuando parecía que Dios no estaba ahí, Él realmente, verdaderamente, estaba allí. Y por fe yo lo sabía. A lo único que me aferraba en aquellos días era que Dios me había llamado a este ministerio. Eso era lo único que yo sabía.

Hubo días en los que pensé, “No creo que pueda sobrevivir a esto”.   Solamente me preguntaba, “¿Saldré viva de esto?”  ¿Saldré bien de todo esto?

Pero ahora hemos estado haciendo esto por mucho tiempo, y miro hacia atrás a ese año, y es tan cierto.  Dios nos estaba probando; nos estaba refinando; Él estaba exponiendo necesidades en mi propia vida y mis propias respuestas.  Él me estaba mostrando lo mucho que yo lo necesito.  Él estaba aumentando mi sentido de dependencia de Él.  Y me llevó tantas veces a un lugar donde yo me sentía sin esperanzas de poder hacer lo que tenía que hacer.

Como mamá ¿cuántas veces te has sentido así?  Si por ti fuera, estos hijos nunca serían criados y ciertamente no los criarías bien.  O quizás has sentido que ya no puedes vivir un día más con ese hombre quien no conoce al Señor, y es rudo y es duro.  

Todas tenemos circunstancias en la vida en medio de las cuales nos sentimos sin ayuda, pero es un buen lugar para estar, porque no es hasta  ese momento que nos damos cuenta qué tan necesitados somos; es cuando comenzamos a descansar en Dios, quien es nuestro ayudador. No solamente supe que Él era mi ayudador durante ese año—como seguro les ha ocurrido a ustedes cuando han pasado por las aguas y por el fuego en sus propias vidas—pero es tan cierto que cuando miro hacia atrás veo que Él nos ha traído a un lugar de abundancia.

Actualmente estoy disfrutando hacer el programa de Aviva Nuestros Corazones.  En esos inicios sé que algunas de ustedes se preguntaban si esto sucedería alguna vez. Recuerdo a varias personas durante esos tiempos—muchas personas—que me preguntaban, “¿Estás disfrutando estar en la radio?”  Los miraba como diciendo, “¿Cómo puede uno disfrutar esto?  ¡Esto es tan difícil!” Por supuesto, no dije eso, pero lo estaba pensando.  Bueno, sí dije algo parecido.. Pero realmente pensaba, “¿Disfrutar esto?  Sí, Dios me llamó a hacer esto, pero no puedo decir que lo disfruto.”

Pero en este momento ahora me encanta. Lo disfruto mucho. Eso no significa que cada día es un encanto.  Cuando estoy estudiando y preparándome para grabar las sesiones, es retador y estresante y todavía me doy cuenta cuánto lo necesito a Él, pero Dios nos ha sacado a un lugar de abundancia. He visto a Dios llevarme una y otra y otra vez en mi vida a través de las circunstancias por las que he pasado, “No puedo ver cómo Dios va a cruzar este mar.  No puedo ver cómo Él va  a derrotar el ejército egipcio aquí”. Pero lo hizo y nos ha sacado a un lugar de abundancia.

Ahora, quizás tú no estés aún en ese lugar, pero lo vas a estar.  Hay esperanza, y muy a menudo en la vida cristiana esa esperanza es lo que nos mantiene caminando—la esperanza de que Dios existe, que Él está ahí, que Él no se ha dormido en el volante, que Él no se ha caído del trono. Él está ahí. Él ve. Él sabe. A Él le importa, y Él es quien nos ha traído a estas circunstancias.

En algunos casos quizás nos encontramos en esas circunstancias producto de nuestras propias elecciones, pero aún así, la disciplina está en manos de Dios, y Él es misericordioso. Se trata de lo que un autor llama, “Su misericordia severa”. Es la mano de disciplina de Dios, y es buena. Es una bendición. Agradécele por esto.

Ahora, eso no significa que querrás caminar hacia el pecado para obtener la bendición de Dios a través de Su disciplina, pero sí significa que cuando Dios envía Su disciplina, puedes agradecerle por esto. ¿Preferirías que Dios te dejara en tu pecado?  ¡Claro que no!

De manera que aun cuando estamos metidas en un problema debido a nuestras malas decisiones o a nuestras elecciones pecaminosas… Y he leído cartas de mujeres que nos han escrito a Aviva Nuestros Corazones y muchas de ellas describen estas horribles, dolorosas circunstancias, muchas de ellas con relación a sus matrimonios y a sus familias.

En muchos casos, leo la historia, y estoy pensando, “¿Por qué te metiste en ese matrimonio que sabías que no era la voluntad de Dios para tu vida?  Algunas, no todas, pero algunas de esas mujeres están cosechando algunas de las consecuencias dolorosas de haber dicho, “quiero hacerlo a mi manera”.

Y aún así Dios es misericordioso, aún en ese momento y en esa situación. Aún nuestra reacción natural es, “¿Por qué te metiste en esa situación?  El corazón de Dios es, “tú tomaste las decisiones, pero Yo soy misericordioso. Te voy a disciplinar.  Vas a recibir consecuencias por tus decisiones, pero aún puedes salir a un lugar de abundancia”.

Quizás no sea en este momento, y quizás tus circunstancias no cambien de este lado del cielo, pero puedes caminar en libertad, en plenitud, y en abundancia. Puedes ser llena del Espíritu sin importar si tu esposo camina con el Señor o no, sin importar lo que tus hijos estén haciendo; sin importar lo que tu jefe esté haciendo.  Puedes caminar en la plenitud y en la libertad del Espíritu de Dios.

Puedes vivir en un lugar de abundancia ahora, y tendrás la seguridad de que el día llegará cuando estés del otro lado del Mar Rojo, y estés mirando hacia atrás y viendo las aguas cubrir a los egipcios, y el juicio de Dios siendo ejecutado. Y entonces tú dirás, “Señor, Tus juicios son verdad y  justos son todos ellos”.  Porque Dios es glorificado aun en Sus juicios.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado proveyendo esperanza para cualquiera que esté sufriendo las consecuencias de malas decisiones y ella ha provisto esperanza para cualquiera que esté experimentando dolor.  Jesús sabe lo que es sufrir dolor físico y emocional.  Él entiende  lo que estás pasando.

¿Estás atravesando por momentos dolorosos ahora? Escucha estas palabras de J. Oswald Sanders acerca de Jesús “No hay nada en el ámbito del dolor que no haya sido experimentado al máximo por el Hijo del Hombre.  Fue esto lo que lo calificó para ser el Altísimo Sacerdote, misericordioso y fiel.

Te invitamos a visitar nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com, para que puedas beneficiarte de los recursos que encontrarás allí. Podrás encontrar palabras de edificación y consuelo en tus momentos difíciles.

¿Ya has leído el libro de Nancy titulado “Sea Agradecido”?  Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita o puedes visitar nuestra página para conocer cómo adquirirlo.

¿Qué le pasaría a una comunidad si todos dejaran de ser agradecidos?  Explora esta situación en una dramática parábola en el programa de mañana. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones, pero para finalizar el día de hoy, ¿le estás pidiendo a Dios grandes cosas? Dejemos que Nancy nos ofrezca una beneficiosa perspectiva con relación a la oración. Vamos a escuchar… 

Nancy: Muy a menudo citaba y me encantaba este verso del himno de John Newton que dice:

Vienes ante un Rey.  Trae contigo grandes peticiones.  Pues Su gracia y Su poder  es tal que nadie puede pedir demasiado.

Entonces, ¿qué es lo que le estás pidiendo a Dios?  ¿Qué estás creyendo que Dios puede hacer?… ¿Algo que solo Él pueda hacer? Recuerda no estás solo pidiéndole a tu amigo, o a tu vecino, o a tus niños, o a tu pareja.  Le estás pidiendo a Dios y Él quiere que vengas.  Él quiere que vengas en humildad y en dependencia de Él, no demandando, pero suplicando, apelando, y diciendo, “Señor esto es para Tu gloria.  Esto no es solo para que nuestro matrimonio sea más feliz o para que mi hijo no me cause más problemas.  Sino que te lo pido para que Tú puedas glorificarte y así el mundo pueda saber que realmente eres Dios”.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 

 

5/5 – Viviendo con gracia entre pecadores

Aviva Nuestros Corazones

Serie: (Salmo 37) Un corazón apacible en medio de un mundo turbulento

5/5 – Viviendo con gracia entre pecadores

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Según Nancy Leigh DeMoss, cada una de nosotras ha sido confrontada por elecciones perjudiciales hechas por otras personas.

Nancy Leigh DeMoss: Aquellas circunstancias en las cuales soy ofendida o afectada por la maldad, me ofrecen una increíble oportunidad para manifestarle a los incrédulos, a los creyentes, a mi familia, a mis compañeros de trabajo — todas ellas me brindan una oportunidad para manifestarle a mis amigos lo extraordinariamente puro y perfecto que es el Hijo de Dios.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cada una de nosotras ha tenido que enfrentar personas difíciles. Las acciones y palabras malvadas afectan nuestra nación y nuestras ciudades. También afectan nuestras relaciones y nuestras familias.

A medida que estudiamos el Salmo 37, Nancy nos ha estado enseñado como abordar a los malvados. Escucharemos a Nancy en unos minutos.  Comenzará conversando con algunas de las mujeres que han estado escuchando esta serie.

Kathy Helvey: “El secreto cristiano de una vida feliz”. Es un clásico.  Disfruté cada capítulo de ese libro, pero hacia el final hay un capítulo  del libro que habla de las carrozas de Dios.

La autora compara cosas que suceden en nuestra vida, parecidas a las que hemos mencionado.  Puede ser ese jefe para el cual trabajamos que nos está volviendo locas, una crisis en nuestra familia, una muerte,  cosas grandes o cosas insignificantes.  La autora dice que podemos decidir que sea lo que ella llama un camión monstruoso,  lo que hoy llamaríamos una aplanadora que rodara sobre nosotras.

En este capítulo ella describe de manera hermosa cómo esas carrozas de Dios, cómo todas las carrozas de Dios están forradas de amor, cada una de ellas de manera particular.  Hay cientos de ellas cada día para venir y rescatarnos.

Pienso en ese versículo de Isaías 40:31, “pero los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.” Para mí esto significa que yo debo hacer la elección de montarme en las carrozas de Dios, si mantengo la calma y vuelo sobre las circunstancias.

Hace como año y medio Dios fue muy fiel conmigo.  Leí ese capítulo una semana antes de ser diagnosticada con leucemia.  Cuando el doctor me dio el diagnóstico fue algo que le tomo 20 minutos y pensé: “Oh Dios no permitas que esto se convierta en un gigante en mi vida.  Recuérdame que esta será Tu carroza, que sea Tu carroza en mi vida.”

Ahora bien ustedes pensarán que con cáncer, con un diagnóstico de leucemia, yo pondría las cosas en perspectiva. Las cosas realmente importantes son pocas.  Ese ha sido mi mantra por el último año y medio. Es verdad, pero en mi humanidad, porque será que todavía— bueno, es por mi humanidad.

Esas pequeñeces— la persona que hiere a mi hijo, el chisme que dijeron de mi o cualquiera que sea la razón que me está haciendo un nudo en el estómago—  pensarían que a la luz de lo que es realmente importante, esas cosas no me molestarían.  Pero les confieso que  si me molestan.

Tan solo porque sé estas cosas no significa— o tan solo porque todas conocemos esta verdad no significa que siempre vamos a vivir en ese plano. Pero lo que resulta reconfortante para mi es que tenemos la posibilidad de elegir.  Podemos hacer una elección y cada vez la verdad nos hará libre.  Mujeres, esa carroza está disponible.

Nancy: Estas son carrozas divinas que nos llevan hacia Dios, nos llevan al cielo, nos levantan sobre el plano de nuestra humanidad y de la mundanalidad y en última instancia nos conducen al cielo.

Así que Dios utiliza esas circunstancias, esos malvados y aun hasta el mal en este mundo para  convertirlo en algo que en vez de destruirnos, sea un medio para conocer mejor a Dios, acercarnos a Él y experimentar más de su llenura y su gracia en nuestras vidas. Las carrozas de Dios. Es una gran ilustración.

¿Alguien más?

Mujer 2: Me siento muy molesta y frustrada con la presión de los medios de comunicación que empujan a mis hijos a desear, ver y  jugar constantemente los videojuegos.  Soy la madre así que me veo en la necesidad de tomar las riendas y decir: “Ok, vamos a fijar una hora de tranquilidad durante el día.”   Creo que esta es mi aplicación sobre esto.

Mis hijos observan esto en mí.  En la noche me encierro en mi habitación, cierro las puertas y me pongo a leer y lucho para cultivar ese corazón tranquilo ya que estoy consciente que de ello depende mi vida.  Dios me ha llevado a un lugar donde Su Palabra es muy preciada y mi tiempo de comunión con Él es esencial para mi vida.  De manera que debo enseñarle a mis hijos. Ellos me ven pero es necesario que les demuestre cómo hacerlo y buscar el tiempo para que esto suceda.  Esto es algo que he podido aprender de todo esto.

Nancy: A medida que se convierten en adultos, tus hijos te van a agradecer el haber aprendido a tener un corazón callado, un corazón en quietud, reconociendo la necesidad de estar quietos delante de Dios.

Mujer 3: Ha medida que usted hablaba me recordé de una situación en la que me encontré el año pasado con un compañero de trabajo que estaba muy enojado.  Muchas veces yo misma reaccione de una manera airada.  El Señor me llevo a Proverbios, y continuamente leía acerca de la persona iracunda y necia.  Pensaba: “Soy igual que esta mujer.” Estoy reaccionando como ella  y realmente esta no es la manera cristiana de hacerlo.

De manera que le pedí a Dios que empezara a trabajar en mi corazón.   Y así él lo hizo, ayudándome a responder de una manera amorosa y en ocasiones a no responder.  Muchas veces me enseñó que  la manera de Él responder era no respondiendo.

Fue algo muy difícil ya que me di cuenta que con frecuencia ella le chismoseaba de mí con una de mis compañeras de trabajo.  Pero sucedió tal y como usted dijo, no tienes que defenderte a ti misma pues estas personas te conocen.  Tan solo debes vivir una vida de integridad y el tiempo se encargará de mostrar lo que es realmente cierto. Esta fue una experiencia reconfortante y apacible ya que no me vi en la necesidad de preocuparme para defenderme.

Nancy: ¿Alguien más ha visto este pasaje ilustrado en su vida o la de otra persona?

Mujer 4: Acabamos de pasar una temporada de campaña.  Hay algunas personas que defienden sus valores cristianos, y por el contrario vemos otras personas que no apoyan los mismos valores.   Así que me frustro y tengo la tendencia a pensar como esto afectará la generación de mis hijos. Me pregunto cómo afectara a las demás personas.

Así que literalmente me desperté y me pregunté: “Dios mío, ¿Qué puedo hacer?” Necesito orar. Necesito empezar a interceder.  Dios me dio esta escritura y la he estado leyendo una y otra vez estos últimos meses.

Por supuesto que esto se aplica a tantas áreas de mi vida.  Dios también me ha mostrado que en realidad no he estado confiando en Él, aunque digo: “Confío en Dios.”.  Sin embargo debo admitir que, no importa lo que suceda, si miramos a largo plazo,  tal y como usted dijo hay algo bueno al final del camino, y no debo preocuparme.

No importa la dirección política que tome nuestro país.  No debo preocuparme acerca de ello.  Tan solo debo confiar y no inquietarme.  Así que Él continúa enseñándome de tantas formas diferentes, y hoy esta ha sido una de las formas en que lo ha hecho.

Han ocurrido tantas cosas en esta semana que me han frustrado y no he leído las Escrituras. De repente reaccioné: “¡Oh Dios mío! Realmente me has estado mostrando esto una y otra vez.”  Así que fue una buena forma para animarme.

Nancy: Esto no significa que, no nos importa lo que está sucediendo,  que simplemente lo ignoramos, o pretendemos que no está pasando o que no nos involucramos mentalmente en ello.

Existen cosas y otros pasajes de la Escritura que nos hablan de ocuparnos de los asuntos de justicia social y enfrentar las fechorías.  Esto es balancear la verdad.

Creo que lo que el Salmo 37 está diciendo es que al responder al mal no debemos nosotras hacer el mal.  Pero cuando nos ponemos a la defensiva o perdemos la  compostura, empezamos a adquirir las características de aquellos con los cuales estamos enojados, y entonces pecamos. Nos convertimos en malhechores y renunciamos a la oportunidad de influenciar a los malvados de forma piadosa. Renunciamos a la oportunidad de ser redentores.

Piensen en el matrimonio, por ejemplo. Recibimos correos electrónicos de muchas mujeres que dicen: “Estoy casada con un hombre iracundo” o “Él está sumergido en la pornografía.” O “No está proveyendo para la familia.” A propósito, también puede ocurrir lo contrario, no son tan solo los hombres que pecan en los matrimonios, las mujeres también.  Pero  escuchamos a las mujeres decir que los maridos son los pecadores en el matrimonio.

Estos asuntos se pueden manejar bíblicamente, de manera apropiada y correcta.  Enfrentándolos hablando la verdad, involucrando al liderazgo piadoso, los ancianos de la iglesia o si se está infringiendo la ley a las autoridades humanas o cívicas. Hay maneras de lidiar con estas cosas. Pero lo que se está  diciendo en el Salmo 37 es que a medida que lo enfrentamos debemos cuidarnos de no convertirnos en mujeres llenas de ira.  No utilices las herramientas del enemigo para enfrentar al enemigo.

Las armas de nuestra milicia no son humanas, no son físicas, aunque son las que normalmente tendemos a utilizar. Son las espirituales. Dios usa Su Palabra, Su Espíritu, Su gracia, Su poder trabajando a través de nosotras para bregar con la maldad en la cultura, en nuestros hogares y donde trabajamos.

Nos está diciendo que guardemos nuestro corazón.  Asegúrate que tu corazón está atado a lo que Dios es, que estás viendo la situación a largo plazo.  Asegúrate que no estás levantando tus brazos diciendo: “Oh pobre de mí. Estoy angustiada.” “Todas vamos a morir.”  Esta sensación de pánico es pecado.  Es angustiarte.

Arrepiéntete de la ansiedad. Arrepiéntete de pecar.  Después mira adelante y hacia arriba, y entonces estarás en una posición en la que Dios te pueda usar en muchas de estas circunstancias para hacer algo al respecto.

Estoy pensando en William Wilberforce al cual Dios uso de forma increíble para hacer algo con la trata de esclavos en Inglaterra. Era un hombre con una misión. Él era un hombre intencional, utilizado por Dios para enderezar algunas malas acciones.

Pero tuvo que hacerlo a la manera de Dios con los medios de Dios.  Este hombre amaba la Escritura. Sabía que se estaba poniendo bajo la autoridad de Dios y siendo un instrumento de Dios para afectar la justicia de sus tiempos.

La ira del hombre no obra la justicia de Dios. En Proverbios capítulo 22 versículo 8 está ese versículo que dice: “El que siembra iniquidad segará vanidad, y la vara de su furor perecerá.” Piensen en esto cuando estén disciplinando a sus hijos.  Si vas a ser un padre piadoso o una madre piadosa, hay momentos cuando es apropiado, bíblico y necesario disciplinar a los hijos.  Pero si lo haces con ira fallarás porque te conviertes en un pecador disciplinando a un pecador.

Esto aplica en todos los ámbitos y relaciones, en el mundo político. Cuando miramos la injusticia social que nos rodea,  cuando miramos los matrimonios y divisiones dentro de la iglesia no peques enojándote o poniéndote nerviosa porque si lo haces no podrás conseguir los objetivos piadosos de Dios.

Mujer 5: Tan solo un comentario para señalar que a veces somos el único ejemplo de Jesús que algunas personas podrán ver.  Cuando nos enojamos y explotamos, podemos perder nuestro testimonio. Quizás te tome toda una vida para poder enmendar las cosas.  Por eso pienso que como mujeres cristianas nosotras debemos ser cuidadosas. Debemos guardarnos de este tipo de cosas, explotando así de esa manera.

Nancy: Creo que hay personas que rechazan el cristianismo y rechazan a Cristo por la manera en que han visto a los cristianos tratar a aquellos que están en desacuerdo con ellos.Por eso dicen que los cristianos son personas iracundas; personas vengativas.

Nuestro mensaje ya de por sí es duro.  Si lo empacamos con el enojo, no cumplirá la justicia de Dios.Las personas van a rechazar la verdad, pero no deberían rechazarla porque vino de los labios de personas enojadas. ¿Pueden captar la diferencia?  Muchas veces es como envolvemos la verdad lo que hace que la gente rechace la verdad.

Holly Elliff: Te digo Nancy, mientras te escuchaba enseñar, lo que impactó mi corazón como dijo Kathy anteriormente es que siempre tenemos una opción.   Aunque mi vida ha sido un poco alocada recientemente,  en los últimos dos años ha estado más loca que nunca.  Me he dado cuenta que mientras  lucho con Dios acerca de las cosas que vienen a mi vida, si no tomo la decisión de no inquietarme, entonces lo que hago le está exhibiendo al mundo el hecho de que Dios no es suficiente para mis circunstancias.

Así que si no soy cuidadosa, le estoy diciendo a mis hijos que Dios no es suficiente para estas circunstancias.  Sí, Él fue suficiente el año pasado, pero no es suficiente este año. Así que debo hacer la elección consciente de aquietarme lo suficiente, con la frecuencia suficiente para alcanzar ese punto de fe.

Un pasaje que el Señor ha usado todo este año es cuando Cristo llevó a los discípulos a la tormenta y lo primero que dijo cuando lo despertaron fue: “¿Dónde está su fe”?  Esta es una pregunta que me ha hecho el Señor una y otra vez por los últimos dos años porque cuando la cosa se pone dura, ¿puedo aplicar lo que tengo en mi cabeza en cada momento de mi vida?  ¿Es suficiente?  ¿Es Dios lo suficientemente grande cuando las circunstancias se ponen más grandes?

Nancy: El hecho es que Dios sí es lo suficientemente grande.  Oswald Chambers tiene una cita maravillosa que me ha estado convenciendo de pecado por años.  Él dice,“Nuestras circunstancias son el medio para manifestar cuán maravillosamente perfecto y extraordinario es el Hijo de Dios.”

Verán, cada vez que respondo a una circunstancia, que reacciono a un malhechor, que reacciono ante alguien que me está haciendo una maldad o a un ser amado. Cuando reacciono ante eso, les estoy dando una impresión de Cristo a los demás.   Esta es una oportunidad para mostrar al Cristo que ama al pecador,  aquel que no se defendió, aquel que no tomó represalias, aquel que escogió no enojarse o inquietarse, sino que escogió mirar hacia arriba, mirar hacia adelante hacia el gozo que fue puesto delante Él.

Ese es Cristo.De esa manera respondió a los malvados y malhechores.  Mi circunstancia,  cuando estoy siendo ofendida o estoy siendo afectada por la maldad de los demás esto presenta una oportunidad increíble para manifestarle al mundo, a los no creyentes, a los creyentes, a mi familia y a mis compañeros de trabajo. Es una oportunidad para manifestarle a mis amigos lo maravillosamente perfecto y extraordinariamente puro que es el Hijo de Dios.

•       Si Cristo está respondiendo en y a través de mi,

•       Si me ven confiando en el Señor y haciendo el bien aunque esté rodeada de aquellos que hacen maldad,

•       Si estoy en mi trabajo y todos los demás están chismeando y yo no,

•       Si me ven deleitándome en el Señor en vez de dejarme deprimir por mis circunstancias.

•       Si me ven comprometiendo mis caminos con el Señor en lugar de perder el sueño,

•       Si me ven quieta ante el Señor en vez de andar frenética o corriendo como una gallina sin cabeza tratando de resolver los problemas del mundo.

•       Si me ven esperando pacientemente al Señor

Porque eso es sobrenatural.  Esto les motivará a levantar su mirada; a mirar hacia arriba.  

Y se preguntarán ¿Qué está mirando ella? La pregunta realmente es ¿a quién está mirando?  Entonces sus ojos, sus corazones serán atraídos hacia Cristo, atraídos hacia Dios.  Entonces podrán ver hacia adelante.  Así es como ilustramos la eternidad en los corazones de las personas.

Es así como forjamos en nuestros hijos un corazón que viva por la eternidad y no para el momento, viéndolos mirando adelante hacia la meta y manteniendo sus ojos en el galardón sin dejarse atrapar por la maldad que nos rodea.

Así que, esta es una forma de evangelizar.  Es una forma de discipular.  Es un medio de ser mentora de otros hacia los caminos de Dios.  Es un medio de tener paz mental y de corazón mientras los que nos rodean están perdiendo la suya.

Kim Wagner: Pienso que muchas veces tenemos una ira subyacente sin ni siquiera darnos cuenta. Estoy agradecida de una querida amiga mía un día que conversamos.  Esto fue hace años al encontrarnos en una situación de división en la iglesia donde se estaban formando bandos. Usualmente cuando se forman bandos pensamos que el nuestro es el que está en lo correcto, ya que si no no estuviéramos en ese bando.

Yo vi a mi amiga esforzarse para no pertenecer a ninguno de los bandos y ser mansa.  Un día en que estábamos hablando de los asuntos de la iglesia,  ella me miró.  Esta era una buena amiga.  Habíamos pasado mucho juntas.  Me miró con mansedumbre y me dijo: “Kim ¿estás enojada conmigo? Y esto afligió mi corazón y pensé: “Lo estoy.  Estoy enojada con ella.”

No me había dado cuenta que estaba enojada con ella hasta que no lo mencionó.  Santiago en el capítulo 1 versículo 20 dice, “La ira del hombre no obra para la justicia de Dios.” Me di cuenta que al estar enojada le estaba impidiendo a Dios obrar en esa situación en mi vida. Y debido a mi enojo también podría estar impidiéndole a Dios obrar en Su iglesia.

Esto es confrontar en amor. Así que la mansedumbre no es siempre mantenerse en silencio.  Sino que de forma amable y delicada debemos preguntar de manera que la otra persona considere, “¿Estoy cometiendo pecado?”

Nancy: Vamos a cerrar esta sesión leyendo el pasaje que hemos estado estudiando durante estos últimos días, y al hacerlo permitamos al Espíritu de Dios hacer esas preguntas a nuestras consciencias.

Cuando hablamos de la ira, es fácil pensar en personas que conocemos que son iracundas.  Quizás la pregunta que Dios desea hacernos es: ¿Estás enojada?  Así que  vamos a permitir  que Dios nos limpie con el agua de su Espíritu.

Salmo 37, de los versículos 1-11:

1No te irrites a causa de los malhechores; no tengas envidia de los que practican la iniquidad. 2Porque como la hierba pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde. 3Confía en el SEÑOR, y haz el bien; habita en la tierra, y cultiva la fidelidad. 4Pon tu delicia en el SEÑOR, y Él te dará las peticiones de tu corazón. 5Encomienda al SEÑOR tu camino, confía en Él, que Él actuará; 6hará resplandecer tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. 7Confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia; no te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas. 8Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, sólo harías lo malo. 9Porque los malhechores serán exterminados, mas los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra. 10Un poco más y no existirá el impío; buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí. 11Mas los humildes poseerán la tierra,  y se deleitarán en abundante prosperidad.

Y los últimos dos versículos (Salmos 37:39-40) 39Mas la salvación de los justos viene del SEÑOR; Él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.40El SEÑOR los ayuda y los libra; los libra de los impíos y los salva, porque en Él se refugian.

Oh Padre, oro  para que nuestros corazones estén atados a ti, atados a Tu amor, atados a Tu fidelidad, atados a Tu bondad y que nuestras emociones no sean víctima de  los altibajos y de las buenas y malas acciones de las personas que nos rodean.

Señor yo sé que hay mujeres escuchándome en  sus casas que viven con personas impías  y con personas que hacen cosas que no agradan a Dios.  Otras trabajan en lugares donde están rodeadas de impiedad.  Así que Señor, guarda nuestros corazones.

Que no seamos como los malvados cuyas obras nos provocan.  Que al contrario seamos provocadas a amarte y a confiar en ti, inclinándonos  hacia Ti, mirando hacia arriba y adelante.  Que nuestras vidas reflejen a este mundo lo extraordinariamente perfecto que es el Hijo de Dios.  

Que nuestras vidas irradien y reflejen el corazón y el Espíritu de Jesús, el Hijo de Dios que dio su vida por los pecadores,  que estuvo dispuesto a ser herido para que por sus llagas fuésemos sanadas.  Gracias Señor, que Él quiso recibir las heridas, resistir Tu ira, ser la víctima de toda culpa para poder traernos ante  Dios como nuestro Pastor.

Señor te amamos y oramos para que nuestras vidas sean un reflejo de esa faceta de Cristo al mundo. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: Cuando  enfrentamos la maldad con amor, los demás están mirando. Los estarás motivando a hacer buenas obras. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a ver el valor increíble de responder en amor y paciencia.

Este programa le da fin a la serie llamada,  Un corazón apacible en  medio de un mundo turbulento. Si no has escuchado la serie completa visita nuestra página, www.AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar los demás programas de esta serie.

Si perdieras tu cartera en algún lugar, ¿no harías todo el esfuerzo del mundo por localizarla para obtener tus documentos importantes? Tu relación con Dios es mucho más valiosa que tu cartera. ¿Lo estás buscando a Él con afán y con intensidad? Descubre el gozo y los beneficios de buscar a Dios desesperadamente, en la serie que estaremos comenzando a partir del próximo programa: Buscándole a Él. Empezaremos hablando sobre el avivamiento.

Y para ayudarnos en las próximas doce semanas, nuestros amigos de Moody han hecho disponible el libro de estudio en formato digital justo a tiempo para el inicio de la serie que comenzamos el lunes. Estará disponible en tres módulos: lecciones 1-4, 5-8, y 9-12. Para más información sobre precios y sobre cómo puedes adquirirlo, visita www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

4/5 – Mira hacia adelante

Aviva Nuestros Corazones

Serie: (Salmo 37) Un corazón apacible en medio de un mundo turbulento

4/5 – Mira hacia adelante

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Cuando ves a gente exitosa que alardea de su pecado, recuerda que, según los Salmos, esa prosperidad es temporal. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Entonces David dice: “No le tengas envidia de los malos. Pueden tener algunas cosas ahora que tú no tienes. Pero van a tener cosas a largo plazo que tú no quieres. Y tú vas a tener cosas a largo plazo que son bendiciones que los malos nunca, nunca, nunca van a experimentar (Salmo 37, parafraseado).

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Algunas personas son famosas por su mal comportamiento. En lugar de ser castigados por el pecado, pareciera que se vuelven más populares. Bueno, en lugar de copiar sus hazañas o desanimarnos, tenemos que ver el cuadro completo. Nancy está aquí para ayudarnos a hacer eso.

Nancy: Hemos visto algunas riquezas del Salmo 37 en los últimos días. Al cerrar esta serie hoy, espero que continúes meditando durante los siguientes días en este salmo hasta que estos pensamientos sean una parte integral de tu vida.

Y quiero animarte; estos primeros 11 versículos del Salmo 37 son una maravillosa porción para memorizar.

¿Qué hemos estado aprendiendo cuando miramos alrededor y vemos la maldad en este mundo? Que vemos malhechores. Y esos malhechores pueden estar haciendo cosas que tú estás viendo o escuchando en las noticias de cada noche. Pueden estar sucediendo aun en tu propio hogar o en tu trabajo o aun en tu iglesia.

Dices: “¿Hay malhechores en la iglesia?” Sí, los hay. Eso es porque somos seres humanos. Y hay gente que, en lugar de centrar sus vidas en Cristo, hacen lo que quieren hacer y a veces hacen cosas malas y pecaminosas.

¿Entonces qué haces? Tal vez estás viviendo con una persona así. Tal vez tienes un hijo joven adulto que está tomando decisiones necias y haciendo tu vida miserable. Tal vez tienes padres inconversos que están pecando contra el Señor y te hacen la vida difícil.

El Salmo 37 nos dice qué no hacer y también nos dice lo que tenemos que hacer. Lo que no debemos de hacer es lo que somos más propensos a hacer, y es que no debemos de irritarnos. No debemos de estresarnos No te acalores.

Ahora supón que la razón por la que yo sigo diciendo esto y la razón por la cual este pasaje habla a mi corazón de esta forma es porque soy una persona propensa a airarme. Claro, no es que sea propensa a tirar cosas cuando me enojo, sino que soy propensa a hiperventilar, a estresarme por las cosas, y a ponerme ansiosa. De repente empieza a hervir dentro de mí una especie de de ira que, si no la manejo a la manera de Dios, puede expresarse en formas de hablar y de actuar que no agradan al Señor.

“Irritarse solamente lleva a hacer el mal,” dice la Escritura (v. 8 parafraseado). Si tú te irritas en respuesta a la maldad, te conviertes en un malhechor. Vas a empezar a actuar de la misma forma que lo hacen las personas que te producen irritación.

Entonces él dice: “No te irrites.” (v. 1). En lugar de ello, debemos de mirar hacia arriba. Debemos de “confiar en el Señor, y hacer lo bueno (v. 3). Deleitarnos en el Señor. Y “encomendarle al SEÑOR tu camino,” “confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia” (vv. 4, 5, y 7).

Hemos estado hablando sobre atar nuestras vidas al Señor. A mirar hacia arriba. Él nunca cambia. Conecta tu corazón con Él.

Y luego quiero que veamos en este pasaje un tercer aspecto a la hora de responder a los malhechores, y esto es: no te irrites, mira hacia arriba, y luego mira hacia adelante. Para hacer eso quiero regresar al versículo 2. Vimos el versículo 1, “No te irrites”. Vimos los versículos 3-8 acerca de mirar hacia arriba. Pero saltamos el versículo 2, y quiero que lo retomemos ahora, en el Salmo 37.

Aquí nos dice por qué no debemos de irritarnos. Y eso es porque hay algo que viene en el futuro con lo que podemos contar. Todos los males van a ser corregidos. Las cosas se van a arreglar. Van a cambiar.

Mira el versículo 2… Déjame retomarlo a partir del versículo 1. “No te irrites a causa de los malhechores.” No te estreses. “No tengas envidia de los que practican la iniquidad.”

Luego el versículo 2: “Porque como la hierba pronto se secarán.”

¿Quiénes son ellos? Ellos son los malhechores, los que practican la iniquidad. Muy pronto se marchitaran y se secarán como la hierba verde.

El punto es que no van a durar. Ahora tú dices: “Bueno, es que ya duraron bastante tiempo. A mí me parece un tiempo muy largo. Nada parece indicar que pronto vayan a desaparecer.” Como dijimos en la última sesión, necesitamos el sentido del tiempo de Dios. Dios no trabaja por relojes y calendarios como nosotros.

Decimos: “Wow, han pasado tres semanas o tres meses o tres años o 33 años.”

Y Dios dice: “Vives en la eternidad; 33 años no es mucho tiempo.” Necesitamos adquirir la perspectiva de Dios. “Como la hierba pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde” (v. 2).

Mira el versículo 9. Ves este tema a través del Salmo 37. “Los malhechores serán exterminados, más los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra.”

Versículo 10: “Un poco más y no existirá el impío; buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí.”

Versículo 11: “Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad.”

De manera que ves este contraste entre el futuro de los malhechores y el futuro de los que son mansos y justos. ¿Qué está diciendo el salmista? No solamente hay que mirar hacia arriba, también hay que mirar hacia adelante. Piensa a largo plazo. Mira el futuro. No veas solo el aquí y ahora. Mira hacia adelante por fe; Y Dios te dice lo que sucederá.

El largo plazo es lo que está más adelante. Es lo opuesto a la vista inmediata. La vista inmediata es lo que puedes ver por vista. Es lo que parece ser cierto. Y lo que parece ser cierto es que los malhechores están ganando y los mansos están siendo aplastados. Los mansos están terminando en último lugar y los malhechores están llevando la delantera.

Esa es la vista inmediata. Pero el salmista  dice: “No veas la vista inmediata. Mira hacia delante. El largo plazo es lo que ve la fe —no por vista, sino por fe. La vista a largo plazo dice que a los que son justos les va a ir bien. Van a ser bendecidos. Se van a deleitar en la abundancia de paz. Van a heredar la tierra. A largo plazo los malos van a ser cortados. No van a durar para siempre.

Entonces si no hay Dios y el presente —el aquí y ahora— es todo lo que hay, entonces los que se afirman a sí mismos, los que se promueven a sí mismos, los que se empujan a sí mismos, los que le pasan por encima a los demás, ellos serán entonces los ganadores si todo lo medimos en el aquí y ahora.  Y los mansos serán los perdedores.

Pero hay un Dios, y esto no es todo lo que hay. Hay un final a esta historia. Y el final no es igual que lo que podemos ver aquí.

Entonces necesitamos hacer dos cosas. Haremos una caminata, le echaremos un vistazo a este Salmo 37. Necesitamos recordarnos a nosotras mismas del fin de los malvados y necesitamos regocijarnos en el fin de los justos.

Ahora bien, para hacer esto, quiero enseñarles algo —y espero que tengan ahí sus Biblias porque va a ser más fácil seguir esto si las tienen. He revisado el Salmo 37 —hay 40 versículos— y he puesto una pequeña “X” en el margen. Por cierto, no hay nada malo con marcar tu Biblia. Mi Biblia está bien marcada, particularmente pasajes como este que he estudiado. Escribo las cosas. Subrayo; hago círculo; hago notas; dibujo figuras que me ayuden a regresar. Por ejemplo, “no te irrites” aparece tres veces. Circulo cada vez que aparece para que mi ojo pueda simplemente pasar sobre la página y ver lo que es la perspectiva general de este pasaje.

Entonces he puesto una “X” en el margen justo a cada frase o cada versículo que me dice acerca de cuál es el fin de los malos.

Lo que vas a ver es que su prosperidad es corta. Parece que los malos prosperan, pero su prosperidad es corta. Dice: “Como la hierba pronto se secarán. . . . Un poco más y no existirá el impío” (vv. 2, 10). Ellos piensan que van a conquistar y a vencer por siempre, pero su prosperidad es temporal y van a experimentar las consecuencias de sus decisiones.

De manera que puse una “X” junto a cada lugar que me dice lo que le va a suceder a aquellos que son impíos, a los que son malos.

Versículo 2: “Pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde.”

Versículo 9: “Porque los malhechores serán exterminados.”

Versículo 10: “Un poco más y no existirá el impío.”

Versículo 13: “El Señor se ríe de él, porque ve que su día se acerca.”

Versículo 15: “Su espada penetrará en su propio corazón, y sus arcos serán quebrados.”

Versículo 17: “Porque los brazos de los impíos serán quebrados.”

Versículo 20: “Pero los impíos perecerán, y los enemigos del SEÑOR serán como la hermosura de los prados; desaparecen, se desvanecen como el humo.”

Versículo 22: “Los maldecidos por [el Señor] serán exterminados.”

Versículo 28: “La descendencia de los impíos será exterminada.”

Versículo 36: “Luego pasó, y he aquí, ya no estaba.”

Y versículo 38: “Los transgresores serán destruidos a una.”

Ahora, cuando vez esta lista, ¿alguien quiere ser malo? ¿Alguien quiere ser injusto?

¿Te das cuenta?  Vemos a la injusticia y la impiedad en este mundo y en lo inmediato —a corto plazo— parecería que ellos se divierten. Pero mira hacia delante, a largo plazo. Mira hacia adelante y date cuenta que el final de los malos es el juicio. No van a durar. Van a ser castigados. Van a experimentar las consecuencias de sus decisiones.

Y por cierto, eso debe de ser un recordatorio aleccionador para cualquiera de nosotras que está tomando decisiones malas o viviendo vidas malas, impías y pecaminosas. Y no me refiero con esto a que tengas una relación amorosa ilícita o que acabas de asesinar a alguien, necesariamente.

Si tu vida no está bajo el control de Cristo y si estás resistiendo a Cristo como tu Señor en cualquier área de tu vida, entonces estás viviendo de forma malvada y Dios no da ni una esperanza para tu futuro. Este es un pasaje aleccionador para aquellos que están viviendo vidas malas e impías que no están centradas en Cristo.

Pero también es un pasaje de mucho ánimo para aquellos que están siendo aplastados por los malos hoy en día, y pueden decir: “Su día viene” (versículo 13, parafraseado). No van a seguir oprimiendo a los piadosos para siempre.”

Recuérdate a ti misma  el final de los malos. Tarde o temprano todo el mal va a terminar, y todos los malhechores serán detenidos. Ellos serán juzgados.

Ahora, tal vez tú no llegues a ver el cumplimiento de esto durante tu vida. Pero al final, al final será una realidad. Entonces mantén tus ojos en la meta. Recuerda lo que va a pasar. Esto te va a ayudar a no irritarte, sino a confiar en el Señor.

También, no solo hagas memoria del final de los malvados, regocíjate en el resultado final de los justos. Y junto a cada una de estas frases, pongo una pequeña cruz en mi Biblia, un pequeño signo de más, una cruz pequeña.

Recuérdate—regocíjate en el resultado final de los justos. Mira algunos de estos versículos.

Versículo 4: “Pon tu delicia en el SEÑOR.” Y, ¿cuál es el resultado? “Él te dará las peticiones de tu corazón.”

Versículo 5: “Confía en Él.” Y, ¿cuál es el resultado? “Él actuará.”

Versículo 6: “Hará resplandecer tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.”

Versículo 9: “Los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra.”

Versículo 17: “El SEÑOR sostiene a los justos.”

Versículo 18: “El SEÑOR conoce los días de los íntegros, y su herencia será perpetua.”

Versículo 19: “No serán avergonzados en el tiempo malo, y en días de hambre se saciarán.”

Versículo 22: “Los que son bendecidos por el SEÑOR poseerán la tierra.”

Versículo 23: “Por el SEÑOR son ordenados los pasos del hombre.”

Versículo 24: “Cuando caiga, no quedará derribado, porque el SEÑOR sostiene su mano.”

Versículo 25: “No he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan.”

Versículo 26: “Su descendencia es para bendición.”

Versículo 27: “Apártate del mal y haz el bien, y tendrás morada para siempre.”

Y es que si estás viviendo una vida justa por medio de Cristo, tienes esperanza. Tienes algo que anticipar. Podrás estar desanimada ahora, pero mira hacia adelante. Pon tus ojos en la meta.

Versículo 28: “[El Señor] no abandona a sus santos; ellos son preservados para siempre.”

Versículo 31: “No vacilan sus pasos.”

Versículo 33: “El SEÑOR no dejará al justo en [las] manos [de los impíos].”

Versículo 34: “Él te exaltará para que poseas la tierra.”

Versículo 37: “Porque el hombre de paz tendrá descendencia.”

Ahora mira estos resultados, no son aquí y ahora; son a largo plazo. Mantén tus ojos en el largo plazo, no solamente mirando hacia arriba, sino también mirando hacia adelante.

Luego ve los versículos 39 y 40. Qué versículos tan maravillosos estos para cerrar el pasaje.

La salvación de los justos es del Señor; Él es su fortaleza en tiempo de angustia. El Señor les ayuda y los libra; los libra de los malos y los salva, porque ellos se refugian en Él.

Ahora escuchen este pasaje. ¿Qué preferirías ser? ¿A largo plazo? ¿De los malos o parte de los piadosos?

Entonces David dice:

No le tengan envidia a los malos. Pueden tener algunas cosas ahora que tú no tienes. Pero van a tener cosas a largo plazo que tú no quieres. Y tú vas a tener cosas a largo plazo que son bendiciones que los malos  nunca, nunca,  nunca van a experimentar. (Salmo 37, parafraseado).

¿Ves? Una perspectiva eterna —mirar hacia adelante. Afecta la forma como vemos esta vida terrenal. El ver la vida desde una la perspectiva de la eternidad nos ayuda a enfrentar y a soportar las dificultades y las injusticias de esta vida.

Les dije en una sesión anterior que he estado meditando en el libro de Apocalipsis y espero algún día hacer una serie sobre el libro de Apocalipsis. Pero estoy nada más estudiándolo y habitando en él, meditando para mí misma.

Me he estado memorizando los capítulos 19 y 20. Y esta es la parte de la Escritura que nos cuenta el final de la historia, lo que podemos anticipar. Al llegar a estos últimos capítulos, vemos que los reyes de la tierra y la bestia y el falso profeta conspiran juntos para destronar a Dios.

Digo, es como si todo el mundo estuviera en rebelión contra Dios; el planeta está unido en rebelión contra Dios. Y los reyes de la tierra se unen para conquistar al Señor, para venir a enfrentar a sus ejércitos.

Luego tienes a los creyentes que se rehúsan a doblar su rodilla ante Satanás. Ellos no aceptan la marca de la bestia. Y  los que son justos en Cristo, ¿qué les pasa a ellos? Son perseguidos. Son martirizados.

Mientras vas leyendo, llegando al final de esta historia, parecería  que el mal está ganando. Parece que Satanás está ganando. Parece que a los que siguen a Cristo les tocó una mala jugada. Parece que Satanás ha triunfado y Dios está siendo derrotado.

Pero tienes que leer el final de la historia. Y eso es lo que ves en Apocalipsis capítulo 18-22. Si yo pudiera dar un resumen de lo que sucede allí, la bestia, el falso profeta, Satanás, esa serpiente antigua, el dragón, y todos los que les siguen son echados al lago de fuego que arde con azufre. Son echados al juicio eterno.

Los malos son echados al juicio eterno en el lago que arde con fuego y azufre. Y ellos van a ser atormentados día y noche por siempre y siempre. Ese es el fin de la historia para ellos.

¿Y cuál es el fin de la historia para aquellos que fueron perseguidos, martirizados, atormentados, decapitados, en algunos casos, por su fe? ¿Cuál es el fin de la historia para ellos?

Apocalipsis capítulo 20 versículo 4 “También vi. . . las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su mano.”

¿Qué les pasó a ellos?

“Volvieron a la vida y reinaron con Cristo” (v. 4).

Mira hacia adelante. Mira el final de la historia. Tú dices: “¿Pero por qué Dios no hace nada? Toda esta angustia en el mundo, todas estas cosas horribles que están pasando con el terrorismo y la violencia y la inmoralidad; ¿por qué no hace algo Dios?”

Dios está haciendo algo. Dios está trayendo a este mundo a su consumación donde Cristo va a reinar por siempre y siempre. Pero Dios también está dando tiempo a los pecadores impenitentes para que se arrepientan. Dios está mostrando misericordia y  les está dando tiempo para arrepentirse.

Segunda de Pedro capítulo 3 versículo 9 dice: “El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.”

¿Entonces qué haces tú mientras tanto? La guerra ya empezó. Y la guerra se está poniendo más intensa, no menos. ¿Qué haces tú?

•           No tomes los asuntos en tus manos.

•          No llegues a la desesperación

•           Espera a que Dios cumpla sus propósitos eternos.

•           Pídele a Dios que te dé una perspectiva eterna que te ayude a no irritarte a no estresarte, a no enojarte en medio de esta situación difícil, en medio de la batalla.

•           Luego mira hacia arriba.

•           Pídele a Dios que te ayude a confiar en Él, a deleitarte en Él, a encomendarle tu camino, a estar quieta delante de Él, a esperar en Él.

•           Luego mira hacia delante. Mira hacia delante. Recuerda el final de los malos y regocíjate en el resultado de los justos. Aférrate a las promesas de Dios. Aférrate a  él y mira hacia delante.

Algunas de ustedes conocen el himno “Be Still my Soul” (Descansa mi alma). Ese era el himno favorito del atleta olímpico, Eric Liddell, quien se hizo famoso en 1924 por no competir el día del Señor. Finalmente Liddell se hizo misionero. En la Segunda Guerra Mundial fue capturado y de hecho murió de un tumor en el cerebro en un campo de prisión. Le enseñó este himno “Be Still My Soul” (Descansa mi alma) a sus compañeros de  prisión en la cárcel.

Dice la historia que al estar muriendo de ese tumor en el hospital del campo de prisión, le pidió al grupo musical de la prisión (un pequeño grupo de músicos que habían hecho una banda) que vinieran a tocar esta canción en su ventana. Solamente les quiero leer las palabras porque resume lo que hemos estado viendo en el Salmo 37.

Descansa mi alma, Dios está contigo pacientemente

Llevarás tu cruz deja que Dios ordene
Y provea en todo cambio fiel se mantendrá

Descansa mil alma tu mejor amigo te guiara hasta el feliz final

Descansa mi alma, Dios se encargará

De tu futuro, como lo ha hecho ya

Nada perturbe tu confianza en Él

Todo misterio brillara cual sol descansa mi alma

Viento y mar conocen, la voz del que la tempestad calmó

Descansa mil alma ya se acerca la hora cuando estarás

Siempre con el Señor

Con penas miedos y depresión pasados, no habrá tristeza

Solo habrá el amor

Descansa mi alma, lágrimas ya secas
Dichosos los veremos al final

No te irrites, mira hacia arriba y luego mira hacia adelante.

Oh, Señor, gracias gracias por estas palabras de consejo a nuestras almas. Oro que aun mientras nos has estado hablando a nuestros corazones en estos momentos, que haya algunas de las que escuchan que confiesen un corazón de irritación, un corazón de ansiedad, de enojo, de tratar de controlar las cosas.

Señor, llévanos a arrepentirnos allí donde hemos sido irritadas en lugar de confiar. Solamente oro que en un acto de nuestra voluntad—aun en estos momentos—que miremos hacia arriba, que atemos nuestros corazones a ti, que confiemos en ti, que aprendamos a deleitarnos en ti, que encomendemos a ti nuestro camino, que estemos quietas delante de ti.

Y luego, Señor, danos la gracia para mirar hacia adelante. Gracias por habernos permitido echar un vistazo de lo que podemos anticipar. Y por fe nos aferramos a Tus promesas. Sabemos que todo, todo va a estar bien en ese día final, y todo está bien hoy porque Tú estás en tu trono. Entonces danos ojos, ojos de fe y corazones de entrega para confiar en Ti, para hacer el bien, para vivir en la tierra y para alimentarnos de Tu fidelidad. Oro esto en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudado a mirar hacia delante en la historia. Tu fidelidad va a ser recompensada y el mal va a ser castigado aun si tú no puedes ver la evidencia de eso hoy.

Muchos de los mensajes que escuchamos a través del día se enfocan en el corto plazo. ¿Qué está pasando hoy? ¿Qué cosa peligrosa acaba de ocurrir?

Estoy agradecida por la mirada a largo plazo de la Escritura, y también estoy agradecida por los recordatorios prácticos durante el día, como esta enseñanza de Nancy. Me ayuda a tomar la esperanza de la Escritura y aplicarla a todo lo que oiga y experimente. Es un mensaje que muchas mujeres necesitamos.

Nancy ha escrito un folleto que te va a ayudar a entender cómo mirar el futuro de acuerdo a las Escrituras en lugar de vivir en el temor del momento. Se llama “Esperanza en tiempos de incertidumbre.” Puedes descargarlo visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando alguien te lastima, ¿cómo respondes normalmente? Nancy te va a mostrar cómo glorificar a Dios cuando eres lastimada.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

3/5 – La Verdadera Seguridad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: (Salmo 37) Un corazón apacible en medio de un mundo turbulento

3/5 – La Verdadera Seguridad

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Esperar en las Escrituras, es algo activo. No es tomar una siesta larga o entrar en modo de hibernación mientras Dios dirige el universo. No, permanecemos conectadas con Él. Estamos atadas e Él de manera que nuestro bienestar, nuestro futuro y nuestra esperanza estén totalmente conectadas con lo que Dios hace. Y Dios lo hace todo bien.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMosss en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando tienes que esperar, puede ser inquietante. La vida está en suspenso hasta que este gran asunto en tu vida cambie. Encontrarás algo de aliento y esperanza en tus tiempos de espera mientras nos unimos a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Estamos viendo el Salmo 37, uno de los pasajes más añorados del Antiguo Testamento, pero uno de los pasajes menos vividos, creo yo. Tiene que ver con todo este tema de la maldad y el mal en el mundo y cómo debemos de responder a ello.

Nos ha recordado que no debemos irritarnos por la maldad. Hemos dicho que irritarnos es mucho más que preocuparse. Irritarse tiene que ver con calentarse. No te calientes. No te enojes por lo que está sucediendo. Veremos que existe una ira que es justa, pero la mayoría de las veces nuestra ira no es justa. “Pues en la ira del hombre no obra la justicia de Dios.”(Santiago 1:20).

Así que lo que no debemos hacer es inquietarnos. Lo hemos visto en varias ocasiones en este pasaje. También hemos visto lo que sí debemos hacer, y es mirar hacia arriba,  enfocar toda nuestra energía, nuestra atención, nuestro esfuerzo, nuestra respuesta en el Señor.

He utilizado la frase de «atar nuestros corazones y nuestras mentes al Señor.» Si quiero estar segura tengo que atar mi mente mi corazón, mis emociones y mi vida a algo o a alguien que nunca puede ser removido. Ese puente, ese lugar seguro, es Dios mismo.

El salmista David dice en el salmo, no ates tu corazón a los malhechores. No dejes que tu sentido de bienestar suba y baje dependiendo de ellos.

¿Tú sabes cómo hacemos eso? He visto como mis propias emociones pueden ser tan afectadas por alguien a mi alrededor que esté haciendo algo malo. Estoy diciendo, ¿cómo es que todo mi futuro puede estar atado a si esa persona está haciendo bien o mal?

Tengo que atar mi corazón a Dios mismo. Ahí es donde vemos estas exhortaciones, comenzando en el versículo 3, que nos dicen mira hacia arriba, no te irrites. ¿Cuál es la cura para la ira y la inquietud? Mirar hacia arriba.

En la última sesión vimos la primera de las tres exhortaciones. ”Confía en el SEÑOR,   deléitate en el SEÑOR, encomienda al SEÑOR tu camino.»  Ahora llegamos a la cuarta de estas, y se encuentra en el versículo 7, donde la Escritura dice:» Confía callado en el Señor. »

Algunas versiones dicen: «Descansa en el Señor.» La traducción literal es: «Guarda silencio ante el Señor.» La palabra hebrea traducida es «quieto» o «descanso» o «silente»—significa ser como tonto, pero no como alguien que no tiene inteligencia, sino en el sentido de no poder decir nada.

La implicación es de asombrarse, quedarse sin palabras, paralizado, callado o quedarse quietos. Guarda silencio ante el Señor.Mantente en silencio delante del Señor. Que estés tan asombrada en Su presencia que toda tu rabia, tu ira, tu hiperventilación, tus pensamientos de ansiedad y tus palabras ansiosas cesen. Guarda silencio ante el Señor.

Eso no es solo algo que hacemos hacia el exterior, sino que es algo que empieza como un asunto del corazón. El salmista está diciendo:

•       No murmures.

•       No te quejes.

•       No te resistas a lo que está sucediendo a tu alrededor.

•       Sométete en silencio a Dios y a Su trato en tu vida; date cuenta de que —en última instancia— es Dios quien está a cargo de todo lo que está sucediendo en este mundo.

No hay nada pasando en tu vida que Dios no controle o no pueda cambiar, si Él decide hacerlo. Así que deja de luchar contra Él. Estáte quieta.

Algunas de ustedes tienen niños de dos años de edad o los han tenido, y saben que cuando se les mete algo en la cabeza —quizás tener una rabieta o estén determinados a hacer su voluntad— van a patalear, van a quejarse y van a  lloriquear. Y tú les dices, «¡Ya basta!» A veces lo que deseas hacer es poner tu cuerpo encima del niño y solo decir: «Cálmate, no te irrites tanto.» ¨

Bueno, muchas veces nosotras pudiéramos enloquecer emocional, espiritual o mentalmente también. La Palabra de Dios nos dice: «Estáte quieta».

•       Deja de agitarte.

•       Deja de resistirte.

•       Deja la rabieta —internamente o externamente.

•       Estáte quieta.

•       Sométete tranquílamente.

•       Cultiva un corazón tranquilo.

Eso es algo que es muy difícil de lograr para la mayoría de nosotras en este mundo. Si no estás en el hábito de hacerlo regularmente, de cultivar un corazón tranquilo, encontrarás que cuando te encuentres en la presencia de la maldad o de malas acciones, o cuando las cosas alrededor de ti estén como un torbellino, hallarás que tu propio corazón, en lugar de estar atado a Dios, está atado a esa circunstancia agitada.

Una amiga me escribió un correo electrónico recientemente, y dijo algo con lo que me identifico y con lo cual la mayoría de nosotras podemos identificarnos. Ella me dijo: «Durante mi tiempo con el Señor, tengo una tendencia de levantarme cada pocos minutos para atender algo: el lavado de la ropa, el fregar los platos, el enviar correos electrónicos, buscar algo por Internet, añadir a mi lista de tareas pendientes… O lo que sea.» Déjenme decirles yo me relaciono tanto con eso, cuando estoy en mi tiempo de quietud de repente, me entra ese anhelo de limpiar todo lo que está sucio en mi casa y  a mi alrededor.

Mi amiga me contaba esto, y decía: «Esta mañana cuando me senté en mi tiempo con el Señor, puse la alarma a sonar en 30 minutos y me propuse no levantarme de allí hasta que el reloj sonara. Quiero cultivar el hábito de estar realmente tranquila y callada con el Señor y ser menos distraída.» Esas son unas sabias palabras.

Por la mirada de las que están aquí puedo ver que esto es algo que todas tenemos que cultivar: quietud de corazón. Estamos tan estiradas de aquí para allá, tan distraídas. La mayoría de nosotras sufrimos de una especie de variación del déficit de atención de los adultos. Que esta cultura  ha cultivado esto en nosotras.

Lo vemos en actividades familiares —y nos metemos en muchas más actividades de lo que cualquier familia debería— haciendo cosas, ocupadas, en continua actividad, pensando continuamente, hablando, haciendo ruido. Nos metemos en el coche, prendemos la radio. Llegamos a la casa, y prendemos la televisión. Nos levantamos a primera hora de la mañana y revisamos nuestro correo electrónico. Eso no es la manera de cultivar quietud de corazón.

No podemos hacer que el resto del mundo se tranquilice, pero por la gracia de Dios si podemos hacer que nuestro propio corazón lo haga. Estáte quieta ante el Señor.

Blaise Pascal dijo: «La única causa de la infelicidad del hombre es que él no sabe mantenerse en quietud en su habitación.» Creo que hay mucho de verdad en eso. No sé si es la única causa, pero es una gran causa.

Y esto empieza con los niños pequeños y con los adolescentes —siempre tienen que estar haciendo algo. Por cierto, madres de niños pequeños: es importante enseñar a sus hijos a estar quietos. No siempre tienen que estar haciendo algo. Ellos seguro piensan que debe ser así. Seguro se quejarán de aburrimiento,  pero deben de enseñar a sus hijos a aprender cómo tener contentamiento de corazón aun cuando no estén ocurriendo muchas cosas.

Lee un libro. Toma una siesta. ¡Piensa —algo que el mundo no hace mucho hoy en día! Estad quietas. Aprende a quedarte en silencio en tu habitación.

Estamos tan inquietos hoy en día, y como resultado nuestras almas están empobrecidas por nuestro movimiento y actividad incesantes. Se necesita tiempo para estar en silencio.

Tú dices: «¡Pero tengo seis hijos! No hay manera de que pueda estar tranquila. “Puedes tener un corazón tranquilo. Mi amiga Vivian me está mirando y sonriendo. Puedes tener un corazón tranquilo en una casa llena de niños, porque no es una cuestión de lo que está sucediendo a tu alrededor. Es cuestión de lo que está pasando dentro de ti.

Eso significa que debes sacar provecho de las oportunidades, cuando las tengas, para estar quieta y en silencio delante del Señor. Deja de correr de aquí para allá todo el tiempo.

A veces es necesario hacer un montón de cosas, y aún así Dios puede darte un corazón tranquilo. Pero necesitas controlar —hasta el punto que puedas hacerlo— el desorden y el ruido en tu vida para que cultives un corazón tranquilo. No vayas ahora a casa a decirle a tus hijos que te he mandado a deshacerte de ellos.  Hay algo de desorden que es una parte necesaria de la vida; una parte apropiada y buena de la vida. Pero muchas de nosotras permitimos ruidos extraños, ruidos extras e innecesarios y muchas actividades y desorden. Tenemos que estar haciendo algo siempre y esto un signo de un alma enferma, de un corazón empobrecido. «Estad quietos, reconozcan que yo soy Dios.  Cesa de esforzarte.»  Suelta. Relájate. Deja que Dios sea Dios.

“Estad quietas ante el Señor”, y luego otra vez en el versículo 7, «espérale con paciencia.» Esa palabra significa esperar con anhelo, que lo esperemos. Estamos hablando otra vez de atar nuestros corazones al Señor. Verás este tema a lo largo de todo el Salmo 37.

El versículo 9: dice “…los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra”

Versículo 34: “Espera en el SEÑOR y guarda su camino”

Esa palabra esperar en los versículos 9 y 34 es una palabra que difiere un poco de la que vemos en el versículo 7. Esta palabra significa «atar por medio de retorcer», es como hacer una trenza; atar algo para que se convierta en una cadena en lugar de hilos separados, «Es agruparse, unirse, juntarse, esperar», Significa «esperar algo con paciencia.»  También quiere decir «tener confianza, confiar, y tener perseverancia.»

Charles Spurgeon en su comentario sobre los Salmos, dice acerca de este versículo: «esperar con paciencia santa el momento en el que se aclaren las dificultades de la Providencia.”  ¿Qué significa eso? Hay cosas que no podemos ver ahora; hay cosas que no entendemos.

Entonces, ¿qué hacemos? Tenemos la tendencia a irritarnos. “¿Por qué esto? ¿Por qué aquello? ¿Por qué sucede esto? ¿Qué pasa con esto? ¿Qué voy a hacer con esto?”

El salmo dice: No te irrites. Estáte quieta. Espera en paciencia al Señor. ¿Qué estás esperando? Estás esperando pacientemente el día en que Dios hará que todas las cosas se aclaren. Por el momento, confía en que Él sabe lo que está haciendo. Confía que Él está en Su trono, que Él está a cargo para que no te turbes, ni seas un manojo de nervios, ni te aires.  Espera pacientemente en el Señor.

Ahora bien, esa espera no es algo pasivo. En las Escrituras esperar es algo activo.

No es como que tomas una larga siesta o entras en modo de hibernación, mientras Dios dirige el universo.  No, nos mantenemos conectadas a Él. Estamos entrelazadas a Él. Estamos atadas a Él, para que nuestro bienestar, nuestro futuro, nuestra esperanza esté totalmente relacionada con lo que Dios está haciendo. Y Dios todo lo hace bien.

Es por eso que puedes estar bien. Miro a mí alrededor en esta sala, y veo a mujeres que han pasado por circunstancias muy difíciles. Veo a mi amiga preciosa Kathy aquí, que ha pasado por una larga y penosa experiencia con la leucemia. He visto en Kathy una mujer —y en su familia, una familia que ha aprendido a esperar en el Señor, a estar quietos, a apoyarse en Él.

Kathy ha aprendido que hay algunas cosas en la vida que simplemente no importan tanto. Su perspectiva ha cambiado. Su sentido de las prioridades ha cambiado.Ella ha aprendido. Ha tenido que aprender a tener un corazón tranquilo.

He visto la hermosura de Cristo manifestarse  a través de esta mujer, y vemos una paz y una luz y un gozo que envidiamos, pero no queremos pasar por el proceso para llegar allí. Dios usa esas circunstancias. Dios usa el mal. Dios usa a los malhechores para lograr sus propósitos en este mundo si esperamos en Él.

La Escritura dice: «Nadie que Le espera será avergonzado» (Sal. 25:3, parafraseado).Y dice: «Por ti he esperado todo el día» (Sal. 25:5).

Ves, no nos importa esperar si Dios lo resuelve en unos cuatro minutos. Pero el salmista dice: «No, yo voy a esperar todo el día.» Y tú dices: «¿Cuánto dura el día?»

Con el Señor, un día es como mil años. Así que puede parecer una eternidad, pero en realidad no lo es. Es el día de Dios. Te espero todo el día. ¿Pero qué significa eso? No te rindas. No tires la toalla.

No digas: «He esperado tiempo suficiente, los caminos de Dios no funcionan. Me voy de este matrimonio; me voy de esta circunstancia.» No caigas automáticamente en la irritación o en la ira cuando Dios no cumple Su voluntad de acuerdo a tu calendario, cuando el malhechor no cambia y crees que ha transcurrido tiempo suficiente y que algo debe suceder.

Espera todo el día. Espera en el Señor. Hebreos 10 de los versículos 36 al 38 nos dice que » tienes necesidad de la paciencia, para que cuando hayas hecho la voluntad de Dios, obtengas la promesa.  Porque dentro de muy poco tiempo el que ha de venir vendrá, y no tardará.

Y tú dices, «pero no es poco tiempo.» Sí, sí lo es. No parece muy poco tiempo para ti, pero si pudiéramos ver las cosas desde el punto de vista de la eternidad, es muy poco tiempo. Su promesa es, Él vendrá y El no tardará. Así que espera al Señor.

Charles Spurgeon dijo, «El tiempo es nada para Él. Que sea nada para ti. Vale la pena esperar a Dios. En una historia esperamos hasta el final para que se aclare la trama. No debemos prejuzgar el gran drama de la vida, sino permanecer hasta la escena final».

Espera hasta el último capítulo. Ya ha sido escrito, pero Dios está en el proceso de revelarlo a nosotros, y eso es bueno. Vale la pena esperar. Quédate hasta el final de la historia.

Así que la diferencia entre estos dos tipos de respuestas en el Salmo 37 es realmente una cuestión de enfoque. Cuando nos inquietamos, nos centramos en nosotras mismas. Nos concentramos en nuestros sentimientos, nos centramos en los malhechores, nos enfocamos en el mal que está sucediendo alrededor de nosotras, y entonces vamos a vivir molestas, tensas, e irritadas.

Sin embargo, cuando nos concentramos en el Señor, y miramos hacia arriba. No te irrites. Mira para arriba. Confía en el Señor. Haz el bien. Deléitate en el Señor. Encomienda tu camino al Señor. Estate quieta delante del Señor. Espera en Él.

Orienta tu vida en torno al Señor y no en torno a los malhechores. Sé intencional sobre el redireccionamiento de tu mente, de tus emociones, de tu enfoque,  y de tu corazón.

Tendemos a pensar, «no puedo evitar lo que siento.» Sí, podemos. Alimentamos nuestras emociones de acuerdo a lo que permitimos que nuestras mentes piensen. Así que sé intencional al dirigir tu atención hacia el Señor y responde a Él en lugar de dirigir tu atención hacia las circunstancias.

¿Estará tu espíritu irritado y enojado, o será manso y tranquilo? Cuando me estaba preparando, haciendo algunos preparativos de última hora para esta serie, me encontré con una lista que mi amiga Kim Wagner me envió hace algún tiempo. Algunos de ustedes la han oído en Aviva Nuestros Corazones. Ella simplemente compara y contrasta el espíritu irritado con el espíritu tranquilo y manso, que es el contraste que vemos en el Salmo 37.

Permítanme leerles a ustedes algunas de esas comparaciones. Los que se irritan tendrán miedo de las tormentas de la vida, pero los mansos estarán en reposo durante las tormentas de la vida. Los que se irritan intentarán manipular a los individuos o las circunstancias, pero los mansos reaccionarán a las circunstancias con  confianza y paz.

Los que se irritan tomarán decisiones de la vida basado en las emociones o pasiones fugaces del momento, pero los mansos tomarán decisiones de vida basadas en principios bíblicos. La confianza del individuo que se irrita está en sus propias habilidades y en su poder de controlar a los demás o controlar los detalles, pero la confianza de la persona mansa está en la seguridad de las verdades de la Escritura y en la fidelidad de Dios.

La persona que se irrita encuentra su valor en sus propios logros y en lo que otros piensan de él, pero los mansos encuentran  su valor en saber quiénes son en Cristo. El que se irrita encuentra su fortaleza de carácter en sus propios rasgos de personalidad, pero los mansos encuentran su fortaleza de carácter en Cristo.

La irritación alimenta la tempestad  al dejar salir las pasiones y las emociones, mientras que la mansedumbre frena la tempestad de las emociones y las pasiones mandándoles y diciéndoles: «Paz. Estad quietos”.

El que se irrita es demasiado temeroso y débil para confiar en Dios, así que permite que sus emociones y pasiones pecaminosas gobiernen. Pero la mansedumbre nos da la fuerza y el coraje para luchar en la batalla y  para vencer nuestra ira pecaminosa y nuestras pasiones, confiando en la providencia del Dios omnipotente.

La persona que se irrita está  llena de sospechas, dudas y suposiciones basadas en sus emociones, y permite que esas imaginaciones determinen el curso de acción. La mansedumbre, por el contrario, impide que la mente divague con vanas imaginaciones o que habite en pensamientos que puedan inflamar las emociones volátiles y las pasiones.

Y la mujer que se irrita  siempre está sujeta a una montaña rusa de emociones, continuamente de arriba a abajo. Lo único consistente en ella es que nunca se sabe en qué estado de ánimo se encontrará. Pero la mansedumbre proporciona constancia y una serenidad constante y compostura en el espíritu y en el estado de ánimo. Esto refleja la estabilidad consistente de nuestro Señor, que es el mismo ayer, hoy y por siempre.

Entonces la Escritura dice: «No te irrites.»

•       No te inquietes.

•       No te calientes.

•       Confía en el Señor.

•       Mira hacia arriba.

•       Deléitate en el Señor.

•       Encomienda tu camino al Señor.

•       Está quieta delante del Señor.

•       Espera en Él pacientemente.

Luego el maravilloso versículo 11”Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad.”

Permítanme decirles que pudieran estar haciendo todas estas cosas —confiando, deleitándose, encomendándose, estando quietas, y esperando con paciencia y pudieras estar pensando que «todavía no estoy heredando la tierra.» Déjame decirte, que si estás atada al Señor, tú heredarás la tierra. No puedes tener todas las cosas de esta tierra, pero tendrás suficiente para estar satisfecha.

Tendrás abundancia de paz en medio de la tormenta. Sin embargo, no tendrás todo lo que tu alma anhela y espera aquí y ahora, debido a que algunas de estas cosas aún están por venir.

Tu situación no puede cambiar de inmediato. De hecho, puede ser que no cambie en esta vida. Y es por eso que no solo tenemos que mirar hacia arriba, sino también mirar hacia adelante, para mantener nuestros ojos en la meta.

Eso es lo que quiero hablar en el próximo programa a medida que continuamos revisando el Salmo 37. No te irrites, mira hacia arriba, y luego mira hacia adelante.

Oh, Padre, cuánto te pido que tomes nuestras emociones salvajes y errantes que suben y bajan y que causes que nuestros corazones permanezcan atados, no a las circunstancias que pueden cambiar, sino a Ti. Tú eres firme. Tú eres inmutable Tú eres constante. Tú eres estable. Tú eres fiel. Podemos confiar en Tí. Que nuestros corazones permanezcan conectados, atados a Ti mientras miramos hacia arriba, y mientras miramos hacia delante y creemos en Tus promesas de que los mansos heredarán la tierra y se deleitarán en abundante paz. Y todo esto lo  pedimos en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: ¿Estás atado a Dios, firme y constante? Nancy Leigh DeMoss nos ha dado mucho que pensar. Espero que te hayas tomado el tiempo para asegurarte de que tu sentido de seguridad no se ha alejado de la Persona que es verdaderamente segura.

Dios siempre ha cuidado Aviva Nuestros Corazones. Él es verdaderamente nuestra seguridad. Estamos agradecidas por la manera en que Él ha provisto a través de las oraciones de nuestros oyentes y las ofrendas de Su pueblo.

Pero antes no queremos cerrar sin recordarles que la semana que viene estaremos comenzando con la serie Buscándole a Él y nuestros amigos de la casa de publicación Moody nos dieron una maravillosa noticia. El libro Buscándole a Él (Seeking Him, como se le conoce en ingles) estará disponible en formato electrónico, justo a tiempo para el inicio de la serie que comienza la semana próxima. Estará disponible en tres módulos: lecciones 1-4, 5-8, y 9-12. Para más información sobre cómo puedes adquirir tu material, visita http://www.AvivaNuestrosCorazones.com.

¡Descarga las primeras cuatro lecciones ya para que puedas ir avanzando con nosotros cuando comencemos a partir del lunes próximo!

Bueno, se nos dice que el pecado trae consecuencias. ¿Por qué entonces parece que algunas personas hacen alarde de su conducta terrible año tras año y aún continúan teniendo éxito? Hablaremos de esto la próxima vez  en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.