El mejor refugio

DÍA 13

Salmo 11

Dosis: Confianza y Fe

El mejor refugio

“En el SEÑOR hallo refugio. ¿Cómo, pues, se atreven a decirme: «Huye al monte, como las aves»? (Salmo 11:1) (NVI)

¿Cuán profunda es tu confianza en Dios en momentos difíciles? ¿Alguna vez te sentiste como un ave atrapada en una red o amenazada por una terrible saeta?: El salmista describe su situación: “Porque he aquí, los malos tienden el arco, disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón”. Estas palabras pueden estarse refiriendo a los problemas comunes de la vida, en un contexto de dolor personal y angustia, hasta a una amenaza de muerte.

Hace poco fui a visitar a un hombre con cáncer terminal. Sus emociones fluctuaban entre la confianza en un Dios que él sabía que lo amaba y escuchaba, y un Dios que permitía un dolor insoportable, la invalidez, el temor y la soledad. Él necesitó que lo tomáramos de la mano y oremos alimentando su fe mientras sus lágrimas brotaban. Necesitó escuchar las palabras y las promesas de Dios. Nadie puede decir que está preparado para enfrentar algo así. Jamás terminará nuestro aprendizaje en esta vida y los problemas y las dificultades nos llevan a crecer en seguridad y confianza en el Señor.

¿Qué consejos has recibido cuando se debilitaba tu fe? Al Salmista le dijeron: “Escapa, huye, escóndete.”. Sus consejeros pensaron que todo estaba perdido y debía salvar su vida. ¡No había escapatoria! Sin embargo, el salmista no cae en la trampa de los malos consejos porque confía en el carácter y la soberanía de Dios. Después de dialogar consigo mismo, con “su alma”, concluye que aunque los justos de corazón sean atacados por gente malvada, aunque se destruyan los fundamentos: Dios sigue en su Santo Templo, en aquel lugar celestial y eterno donde el Señor opera como juez de la humanidad, desde su trono, atento a las acciones de las personas.

“El SEÑOR está en su santo templo, en los cielos tiene el SEÑOR su trono y atentamente observa al ser humano; con sus propios ojos lo examina. El SEÑOR examina a justos y a malvados, y aborrece a los que aman la violencia.”

La angustia y la persecución entonces dan lugar al gozo y a la esperanza. El salmo nos asegura que si aprendemos a confiar en Dios y en su justicia “veremos su rostro”. ¿No es maravilloso?

Oración: Señor enséñame a confiar en los momentos más difíciles de mi vida y permíteme ver un día tu rostro. Amén

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 28). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Clamor frente a la maldad

DÍA 12

Salmo 10

Dosis: Confianza y Soberanía

Clamor frente a la maldad

“¿Por qué, SEÑOR, te mantienes distante? ¿Por qué te escondes en momentos de angustia? Con arrogancia persigue el malvado al indefenso, pero se enredará en sus propias artimañas. El malvado hace alarde de su propia codicia; alaba al ambicioso y menosprecia al SEÑOR. El malvado levanta insolente la nariz, y no da lugar a Dios en sus pensamientos.” (Salmo 10:4) (NVI)

Últimamente me es muy difícil ver un noticiero completo. La maldad se ha expandido tanto en nuestro mundo, degenerando en violencia y otras formas de perversiones. Nos llenamos de temores frente a las noticias de cada día: Asesinatos, violaciones, robos, estafas, secuestros, enfrentamientos, sin ningún respeto por la vida humana etc. La maldad indica la ausencia de moral, bondad, caridad o afecto natural por el entorno, pasando por alto todos los códigos de conducta o comportamiento humano.

Frente a un cuadro de vida similar, el salmista razona con Dios y pelea con él. Escribe una súplica pensando que la justicia de Dios se demora en llegar y esto inquieta su alma. Este Salmo me recuerda el clamor de otro hombre de Dios llamado Habacuc que escribió así: “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia”.

A veces pareciera que Dios se ha alejado, o escondido y nos inquietamos porque pensamos que la justicia de Dios tarda. Sobre todo cuando vemos que hombres malos e impíos prosperan, pensamos, que Dios no toma en cuenta sus malos actos, que no recibirán castigo, a pesar que viven despreciando sus principios y las normas éticas.

Pero la fe del salmista crece a medida que expresa sus quejas a Dios y nos enseña cómo orar frente a una situación similar: “¡Levántate, SEÑOR! ¡Levanta, oh Dios, tu brazo! ¡No te olvides de los indefensos!

¿Por qué te ha de menospreciar el malvado? ¿Por qué ha de pensar que no lo llamarás a cuentas?”… Pide que Dios actúe y se acuerde de sus pactos, de sus promesas, de los pobres y desvalidos. Y afirma aún más su fe cuando dice: “Pero tú ves la opresión y la violencia, las tomas en cuenta y te harás cargo de ellas. Las víctimas confían en ti; tú eres la ayuda de los huérfanos.”35 El salmista ora con intensidad, clamando por la intervención soberana de un Dios justo: “Quebranta el brazo del impío y del malo; castígalos por su perversidad hasta que desistan de ella”. “Tú, SEÑOR, escuchas la petición de los indefensos, les infundes aliento y atiendes a su clamor. Tú defiendes al huérfano y al oprimido, para que el hombre, hecho de tierra, no siga ya sembrando el terror.”37

Oración: Señor enséñame a orar por los que sufren y a confiar en tu soberanía y en tu justicia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 27). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Alabanza por su justicia

DÍA 11

Salmo 9

Alabanza por su justicia

Justicia divina

“Quiero alabarte, SEÑOR, con todo el corazón, y contar todas tus maravillas. Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo.” (Salmo 9:1–2) (NVI)

¿Has notado cuál es la diferencia entre alabar simplemente con los labios y hacerlo con el corazón? Aunque esto pueda pasar desapercibido ante los ojos humanos, Dios sabe cuando nuestra adoración es genuina. Se lo dijo con tristeza hace miles de años a su siervo Isaías: “Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”. Imagínate qué doloroso sería descubrir que los seres que más amas te dicen palabras bonitas sin realmente sentirlas.
Aunque es difícil alabarle con un corazón adolorido, en este Salmo, a pesar que sus problemas aún no se solucionan, David alaba a Dios en medio de las dificultades con todo su corazón. En una dimensión de fe inspiradora y con una actitud gozosa de corazón, David dice “me alegraré y me regocijaré”. Le adora por lo que ha hecho y por lo que Él es: el Altísimo en quién puede confiar.
El salmo trata nuevamente el tema del justo juicio de Dios confiando en que Él defenderá los derechos de quienes son atacados. Reconocer a Dios cómo el juez justo de las naciones nos lleva a un nivel de confianza actual. Pues aunque veamos injusticias en nuestra sociedad contemporánea, podemos confiar que la justicia de Dios es para siempre, y Dios obrará en el futuro tal como obró en el pasado, defendiendo la causa del justo.
Dios seguirá siendo el refugio de los angustiados, de todo aquél que necesita su protección: “El SEÑOR es refugio de los oprimidos; es su baluarte en momentos de angustia. En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, SEÑOR, jamás abandonas a los que te buscan.”
David está seguro que aunque el juicio de Dios tarde, su justicia finalmente triunfará: “Pero no se olvidará para siempre al necesitado, ni para siempre se perderá la esperanza del pobre. ¡Levántate, SEÑOR! No dejes que el hombre prevalezca; ¡haz que las naciones comparezcan ante ti! Infúndeles terror, SEÑOR; ¡que los pueblos sepan que son simples mortales”.

Oración: Señor enséñame a alabarte con todo mi corazón en medio de la prueba y a confiar en tu justicia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 26). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Reyes y Reinas de la Creación

DÍA 10


Salmo 8

Reyes y Reinas de la Creación

Amor Eterno

 

“¡Oh SEÑOR, soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos!” (Salmo 8:1) (NVI)

Hay noches que son más luminosas que otras, cuando la luna está llena y el cielo resplandece de estrellas. ¿Te has deleitado contemplándolo? David lo hizo muchas veces y en una de esas ocasiones compuso este salmo como uno de los más preciosos himnos que glorifican a Dios describiendo su grandeza y majestad.

Pero, ese mismo Señor y dueño de todo el universo es también el Señor de nuestras vidas. Al contemplar la grandeza y las maravillas de la creación, David se mira a sí mismo como hombre y encuentra un gran contraste con la pequeñez del ser humano: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste: Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?

¿Te has hecho la misma pregunta?: “Señor, ¿Quién soy yo para que te fijes en mí? ¿Quién soy yo para que me escuches? ¿Quién soy yo para que me bendigas?” Amada, somos la especial creación de Dios, reflejamos su imagen y fuimos formadas para tener comunión con Él. Dios tuvo un plan creador maravilloso. Si lees el relato de Génesis 1 descubrirás una secuencia a través de los días, cada uno es una preparación para lo que va a ocurrir al día siguiente. Dios crea primero el escenario y luego llega al clímax de la creación al formar al hombre y a la mujer en un acto creativo diferente a todos los anteriores. Hombres y mujeres somos el objeto de su amor. En eso consiste nuestra grandeza.

David lo descubrió en una noche estrellada y prorrumpió en júbilo: “Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!”

En estos días, cuando vuelvas a observar la grandeza de la creación ¡maravíllate! Alaba a Dios por la dignidad que nos ha conferido, piensa en la responsabilidad que nos ha dado de señorear sobre esa creación, en la responsabilidad ecológica que tenemos en nuestras manos de cuidar la naturaleza. Y mírate a ti misma, redescubre tu belleza. ¡Agradécele el privilegio de tener comunión con Él y reflejar su imagen!

Amada, te invito esta noche a contemplar juntas las estrellas.

Oración: Señor, gracias por haber hecho de mí tu especial tesoro. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 25). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Apelación de fe

DÍA 9


Salmo 7
Apelación de fe
Dosis: Defensa divina

“¡Sálvame, SEÑOR mi Dios, porque en ti busco refugio! ¡Líbrame de todos mis perseguidores! De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre.” (Salmo 7:1–2) (NVI)

¿Alguna vez te has sentido perseguida? ¿Te acusaron injustamente? ¿Desgarraron tu alma? David vivió esta experiencia. Este Salmo es una de las oraciones que él hace frente a acusaciones injustas, cuando tuvo que confrontar a uno de sus enemigos y vindicar su inocencia: “SEÑOR mi Dios, ¿qué es lo que he hecho? ¿Qué mal he cometido? Si le he hecho daño a mi amigo, si he despojado sin razón al que me oprime, entonces que mi enemigo me persiga y me alcance; que me haga morder el polvo y arrastre mi honra por los suelos.
David dialoga con Dios acerca de su conciencia limpia. ¡Qué importante es hacer esto en medio del conflicto! Cuando tal vez la otra parte involucrada no está dispuesta a escucharnos, debemos ir en oración a Dios y pedir su auxilio. David aquieta su alma en la presencia de Dios y le pide que sea Él quien lo defienda. Apela a su justicia utilizando verbos activos: ¡levántate, álzate o enfréntate y despierta!:“¡Levántate, SEÑOR, en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos. ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!”.
Si te acusaron injustamente, si malinterpretaron tus palabras o tus actitudes tienes a quien acudir. En vez de tomar venganza por sus propias manos, David deja su asunto en las manos de Dios. Le pide que Él actúe confiando plenamente en su justicia. ¿Has aprendido a confiar en Dios hasta este límite? Muchas veces cuando tratamos de resolver las cosas por nosotras mismas, en vez de arreglarlas las empeoramos. David en oración dice “hazlo tú Señor”, “vindica tú mi nombre, revela tu justicia”.
Es interesante notar que no hace esto de una forma ligera, pues ya se ha hecho un auto-examen por eso puede apelar a la justicia de Dios: “Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón. Mi escudo está en Dios, Que salva á los rectos de corazón. Dios es juez justo: Y Dios está airado todos los días contra el impío”.
Frente a las injusticias de la vida, David puede asegurar que “Dios es su escudo” por eso termina el Salmo alabándolo: “¡Alabaré al SEÑOR por su justicia! ¡Al nombre del SEÑOR altísimo cantaré salmos!”.26

Oración: Señor enséñame a resguardarme en ti como mi escudo y a confiar plenamente en tu justicia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 24). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Enfermas de angustia

DÍA 8


Salmo 5

Enfermas de angustia
Dosis: Confianza en su poder

“Tenme compasión, SEÑOR, porque desfallezco; sáname, SEÑOR, que un frío de muerte recorre mis huesos. Angustiada está mi alma; ¿hasta cuándo, SEÑOR, hasta cuándo?” (Salmo 6:2–3) (NVI)

Recuerdo la última crisis que atravesé, mi primera reacción fue llamar a mi esposo. ¡Estaba ocupado en una reunión de trabajo! El asunto era muy grave, así que desesperadamente marqué el celular de mi mejor amiga, ¡también estaba apagado! Entonces comprendí, que por más que necesitara el apoyo humano, Dios estaba esperando por mí con los brazos abiertos. Me arrodillé en mi habitación y desahogué el clamor de mi alma, oré y lloré. Aunque sabemos que en el nombre de Jesús podemos llegar directamente a Dios, a veces tardamos en hacerlo. Cuando estás en angustia, ¿a quién acudes?
El escritor de este salmo también sufría una angustia profunda, se sentía enfermo y le pide a Dios que no lo castigue implorando su misericordia. Es interesante notar que el problema que tiene afecta integralmente su persona. Él menciona sus huesos y su alma, aludiendo a un sufrimiento físico y emocional. ¿Te has sentido así? Abatida, turbada, enferma y también le has inquirido a Dios: “¿hasta cuándo?”.
El salmista es muy explícito al describir su dolor, dice que sufre de día y de noche, que se ha consumido a fuerza de llorar, que se siente débil y sin fuerzas. ¿Te parece familiar? Tal vez pienses que esas mismas palabras se aplican a tus circunstancias. Pero ¿cómo salir de un estado así?.
Una vez más vemos la transición de la angustia a la confianza, él dice: “…el SEÑOR ha escuchado mi llanto!
El SEÑOR ha escuchado mis ruegos; el SEÑOR ha tomado en cuenta mi oración.” Por tanto ya no temerá a sus adversarios y fortalecido con esa fe asume otra actitud: “¡Apártense de mí, todos los malhechores, que el SEÑOR ha escuchado mi llanto!”,20 “Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos; ¡su repentina vergüenza los hará retroceder!”.
¡Qué poderosa es la oración! ¡Qué efecto sobrenatural y transformador produce en nosotras estar en su presencia, presentarle nuestra causa y descansar en su misericordia! Recuerdo el efecto restaurador aquel día, cuando me levanté del suelo de mi habitación, mi alma ya no estaba humedecida, una pequeña llama ardía en mi corazón y con ella enfrenté mis circunstancias.

Oración: Señor enséñame a fortalecerme en tu santa presencia y a confiar en tu misericordia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 23). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Oración de confianza

DÍA 7


Salmo 5

Oración de confianza
Dosis: Gozo y Confianza

“Tú no eres un Dios que se complazca en lo malo; a tu lado no tienen cabida los malvados. No hay lugar en tu presencia para los altivos, pues aborreces a los malhechores. Tú destruyes a los mentirosos y aborreces a los tramposos y asesinos. Pero yo, por tu gran amor puedo entrar en tu casa; puedo postrarme reverente hacia tu santo templo.” (Salmo 5:4–7) (NVI)

En esta segunda parte del Salmo 5, David vislumbra el destino de los insensatos. Describe a sus adversarios como hombres arrogantes que se complacen en la maldad y la injusticia. A la vez reconoce que Dios es un Dios justo y Santo y no tolera a los malvados, no permite la mentira, ni acepta la injusticia.
¿Te sentiste atacada alguna vez? ¿Rodeada de maldad y falsedad? ¿Creíste que Dios te había abandonado? Tal vez fuiste víctima de una tremenda injusticia y eso te marcó y te resentiste con Dios. Muy a menudo cuando sufrimos, culpamos a Dios como si Él fuera el autor de nuestras desgracias. Pero no es así.
David asegura que las personas injustas que hacen maldad “no habitarán junto a Él”, “no estarán delante de sus ojos”, dando a entender que así hagan oraciones y sacrificios no agradarán a Dios si no hay un verdadero arrepentimiento.
Nuestro Dios es omnisciente y Él conoce el corazón de los hombres. Sabe cuando hay sinceridad, y se deleita en una adoración genuina.
Oponiéndose a esas actitudes adversas del enemigo, David humildemente apela a la misericordia de Dios para su vida: “Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa”; él determina adorar a Dios en el templo, reconoce la importancia de la casa de Dios y se acerca con reverencia a adorarle. Confía que Dios lo escucha y reverentemente en esa actitud de adoración le hace otra petición:“SEÑOR, por causa de mis enemigos, dirígeme en tu justicia; empareja delante de mí tu senda.” Es interesante notar que en tiempos de adversidad y estando rodeado de enemigos, amenazado por calumnias e injurias David le pide a Dios que sea Él quien enderece su camino y le haga justicia.
Muchas veces cuando nos ofenden buscamos ser nosotras quienes libremos la batalla y llenamos nuestros corazones de amargura. ¿Has tenido deseos de venganza? Recuerda que Dios quiere que aprendamos a guardar nuestro corazón porque de él mana la vida. David nos enseña a clamar a Dios y que sea finalmente Él quien haga justicia. El Salmo culmina con una declaración de fe que nos alienta a todas a seguir confiando en un Dios que ama y defiende a los justos: “Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiende tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre. Porque tú, SEÑOR, bendices a los justos; cual escudo los rodeas con tu buena voluntad.”18

Oración: Señor enséñame a adorarte en medio de la adversidad y a confiar en tu justicia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 22). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Abriendo el corazón

DÍA 6

Salmo 5

Abriendo el corazón
Dosis: Oración

“Atiende, SEÑOR, a mis palabras; toma en cuenta mis gemidos. Escucha mis súplicas, rey mío y Dios mío, porque a ti elevo mi plegaria. Por la mañana, SEÑOR, escuchas mi clamor; por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta.” (Salmo 5:1–3) (NVI)

Amanece y apenas tomamos consciencia de nuestros sentidos, cuando un canto escapa de nuestra alma. Es la voz interna de nuestro espíritu alabando y adorando a nuestro Señor. ¿Te ha sucedido? ¿Despertaste con la letra de un himno, un salmo o una alabanza?
Este salmo aviva nuestra fe y nuestra esperanza, pues a pesar que a veces no somos oídas como necesitamos por quienes amamos, David ora con la esperanza de ser oído. Él cree y adora a un Dios que se complace en oír y responder. Así nos asegura que Dios siempre escuchará nuestras oraciones, dejándonos un precioso modelo de oración. Sigamos la ruta de David en estos primeros tres versículos.
¿A quién orar? David dice: “Atiende, Señor, a mis palabras”, en otras versiones: “Escucha oh Jehová” palabra formada por las consonantes de Yahveh. Que significa: “Yo soy”, “Él quien será, es y fue” y las vocales de Adonay “Señor”. David está reconociendo que se dirige a aquel Ser Supremo, Eterno, Creador y Salvador que vive entre querubines, pero que a pesar que está sentado en el trono excelso y glorioso puede y quiere escucharnos.
¿Cómo orar? “Rey mío y Dios mío”: David reconoce el reinado de Dios en su vida, sus palabras revelan que era un adorador. Voluntariamente él se había hecho su súbdito y puesto bajo su protección. Así que ora con una actitud de humildad reconociendo el señorío de Dios sobre su vida. ¿Es Dios el rey de tu vida? ¿Está sentado en el trono de tu corazón? También dice “considera mi gemir” ora con total transparencia, con intensidad expresa la magnitud de su aflicción, presenta a Dios todos sus lamentos, buscando asirse del todopoderoso.
¿Cuándo orar? “Por la mañana, SEÑOR, escuchas mi clamor; por la mañana te presen-to mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta:” David tenía urgencia de presentar su clamor, casi no podía esperar que amaneciera; pero a la vez sugiere que orar por la mañana es un buen momento antes que nuestros pensamientos se llenen de los afanes del día. Al despertar aquieta tu corazón y dedícale los primeros minutos del día a un Dios que aguarda oír tu voz.
¿Con qué actitud orar? “…me presentaré delante de ti y esperaré”: El hebreo dice literalmente “Miraré hacia arriba” esperando una respuesta de lo alto. Orar con fe y esperanza, con gratitud, con paciencia. Esperando serenamente esa respuesta que anhelamos.

Oración: Señor enséñame a orar con una actitud de humildad y esperanza cada día. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 21). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Confianza en la adversidad

DÍA 5

Salmo 4

Confianza en la adversidad
Dosis: Obediencia

“Sepan que el SEÑOR honra al que le es fiel; el SEÑOR me escucha cuando lo llamo. Si se enojan, no pequen; en la quietud del descanso nocturno examínense el corazón. Ofrezcan sacrificios de justicia y confíen en el SEÑOR.” (Salmo 4:4–5) (NVI)

Este salmo es también una oración intensa de confianza en medio de las dificultades. Es un lamento al experimentar la infamia, la vanidad y la mentira de quienes lo rodean. David se dirige a los hombres que obran sin temer a Dios y los confronta con su pecado.
Nuevamente en medio de la crisis, el salmista busca afirmar su confianza en Dios apelando a su justicia y su misericordia. Recordando que siempre que estuvo en aprietos Dios lo puso en “un lugar espacioso” le dio la libertad “lo hizo ensanchar”. ¿Has experimentado esta hermosa realidad? Sí es así debes conocer esa alegría que tal vez los demás no comprenden, que surge de esa seguridad interior porque podemos confiar en un Dios que defiende a los que han decidido por una vida justa y piadosa. Por una vida de obediencia.
El salmista nos invita a meditar en la soledad, es decir: pensar, reflexionar, analizar, considerando inclusive las consecuencias de nuestras acciones. Nos alerta a evitar el pecado, al punto de “temblar” frente a la posibilidad de desobedecer. ¿Has sentido este tipo de temor? Dios conoce nuestro corazón y nuestros pensamientos y nos fortalece cuando decidimos sinceramente obedecerle y vivir en su voluntad.
El salmista posiblemente examinaba su conciencia cada noche al acostarse para estar seguro que no tenía nada de qué arrepentirse. ¿Cómo sueles terminar tus días? ¿Piensas en Dios al concluir tu jornada? ¿Oras? Esta, es también otro tipo de lucha. Cuando nuestra conciencia nos acusa y tenemos la tentación de pasar por alto la confrontación de su voz.
No sé si tú, pero yo, sí he tenido serias luchas con mi conciencia, y me alienta saber que Dios siempre piensa en nosotras. Me encanta la ternura de sus palabras citadas al inicio: “Sepan que el SEÑOR honra al que le es fiel; el SEÑOR me escucha cuando lo llamo.” Sé que puedo llamarlo y me oirá, pedirle perdón y me restaurará. Él nos ha escogido para sí, anhela protegernos y rodearnos de su amor, Él anhela que experimentemos su paz, para terminar el día con una oración como esta:“En paz me acuesto y me duermo, porque sólo tú, SEÑOR, me haces vivir confiado.”

Oración: Señor enséñame a vivir en tu temor obedeciéndote cada día con todo mi corazón y a examinar mi conciencia a la luz de tus principios. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 20). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

En tiempos de crisis

DÍA 4

Salmo 3

En tiempos de crisis
Dosis: Protección

“Pero tú, SEÑOR, me rodeas cual escudo; tú eres mi gloria; ¡tú mantienes en alto mi cabeza!”. (Salmo 3:3) (NVI)

¿Recuerdas tu última crisis? ¿Aquella vez que te sentiste profundamente herida o amenazada? ¿Qué hiciste en medio de ella? Este Salmo es una oración intensa y profunda donde David clama por apoyo y protección en medio de la persecución. Se cree que lo escribió cuando huía de su hijo Absalón quien se había rebelado contra él. La Biblia dice literalmente que Absalón robó el corazón del pueblo de Israel y conspiró contra su padre y se hizo de un ejército al punto que David tuvo que huir de él.
David nos enseña a poner nuestra confianza en Dios como nuestro refugio, cuando los seres que más amamos nos fallan, cuando nuestras vidas se ven amenazadas por injusticias y no encontramos la salida.
Entonces aprendemos a clamar afirmando nuestra seguridad y confianza en un Dios todopoderoso: “Pero tú, SEÑOR, me rodeas cual escudo; tú eres mi gloria; ¡tú mantienes en alto mi cabeza!”.
Es interesante notar que David utiliza un lenguaje militar para describir la situación de lucha en la que se encuentra pero en la que Dios es su refugio. El escudo era un arma de defensa muy importante y se utilizaba en el fragor de la batalla. Es Dios quien protege al salmista como un escudo dándole absoluta seguridad y esperanza. Y restablece su honor y dignidad levantando su cabeza. David está seguro que sólo Dios puede transformar su realidad y por eso clama a Él, por eso ora con intensidad hasta hallar la paz que necesita: “Clamo al SEÑOR a voz en cuello, y desde su monte santo él me responde. Yo me acuesto, me duermo y vuelvo a despertar, porque el SEÑOR me sostiene.”
¿Recuerdas haber pasado noches de insomnio? ¿Tiempos realmente difíciles en que no podías ni conciliar el sueño? David como nosotras llegó también al abismo de la desesperación, pero desde el hoyo profundo clamó a Dios hasta experimentar su protección, la seguridad en Él, la victoria y finalmente disfrutó de su paz. Todas en algún momento de nuestras vidas vamos a necesitar esa intervención divina, esa mano de amor que mueve las circunstancias y a la vez nos acaricia. Esa voz que nos susurra: “Hija declara tu fe y espera en mí porque yo soy tu escudo y tu salvación”.
El Salmo se inicia con el clamor en medio de la dificultad, pero el salmista avanza en fe y seguridad en Dios. Del conflicto, la lucha, el temor y el dolor avancemos también nosotras a la declaración de victoria, seguridad y paz. Dios siempre responderá a nuestra fe y nos librará de la angustia.

Oración: Señor enséñame a ser consciente de tu amor y protección cada día de mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 19). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.