Conociendo al Ungido de Dios

DÍA 3

Salmo 2
Conociendo al Ungido de Dios
Dosis: Fidelidad

“Yo proclamaré el decreto del SEÑOR: «Tú eres mi hijo», me ha dicho; «hoy mismo te he engendrado. Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!”. (Salmo 2:7–8) (NVI)

La persona que decide vivir independientemente de Dios, sin considerar sus valores y principios, terminará cosechando infelicidad y terribles consecuencias en su vida. Lo que sucede en el plano personal, puede suceder también en el plano nacional e internacional. El Salmo 1 apela y desafía a los individuos a ser fieles a Dios, a considerar sus leyes. Pero este Salmo 2 tiene además una perspectiva comunitaria y llama a las naciones a ser fieles a Dios. Se describe la inestabilidad de las naciones, los conflictos que surgen entre ellas, el dolor, la desesperanza, problemas socio políticos, cuando los pueblos piensan “cosas vanas” en una actitud de rebelión contra la revelación de Dios.
Ante la rebelión de las naciones y sus líderes, Dios responde con autoridad. Ninguna campaña contra Dios será prosperada, ningún esfuerzo humano para oponerse a la voluntad de Dios será efectivo. Sólo el Rey Ungido del Señor tiene el poder para liberar a las naciones. Este Rey, como hijo adoptivo de Dios, recibe poder para gobernar “hasta los confines de la tierra”. Haciendo un contraste así entre el Ungido, el Rey de reyes, y los monarcas humanos que son limitados. A diferencia de nuestros gobernantes este Rey es sabio y justo, Dios le ha dado el trono para ser el Rey de la humanidad.
¡Cuánto nos ayudaría como nación considerar al Rey de reyes y Señor de señores! En estos tiempos en que en nuestros parlamentos se discuten leyes en pro de la tolerancia que atentan contra los derechos humanos, en que se relativiza el bien y el mal, y la voz popular derriba con sus argumentos liberales los principios fundamentales de ética y moral. Dios sabe que es imposible que el hombre se gobierne a sí mismo por eso les pide: “Ustedes, los reyes, sean prudentes; déjense enseñar, gobernantes de la tierra.”.
Dios apela a un cambio de actitud en el corazón de los gobernantes, que lleguen a un reconocimiento del poder divino, a una actitud de sujeción, y dependencia: sólo si se dejan enseñar, podrán servir a sus naciones con rectitud y al SEÑOR con temor; rindiéndole alabanza.
¡Qué precioso y esperanzador es que este salmo culmine con una bienaventuranza para todos los pueblos que confían en el Señor! “¡Dichosos los que en él buscan refugio!”

Oración: Señor enséñame a orar por mi país, para que nuestros gobernantes consideren tu Señorío. Amén

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 18). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un Rey para nuestras vidas

DÍA 2

Salmo 2
Un Rey para nuestras vidas

Dosis: Salvación

“¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos? Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra el SEÑOR y contra su ungido. Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas! ¡Librémonos de su yugo!» (Salmo 2:1–3) (NVI)

Este es un salmo mesiánico, pues encuentra su cumplimiento en Cristo, por eso es citado muchas veces en el Nuevo Testamento. En el salterio vamos a encontrar varios salmos de este tipo, pues aunque el salmista tuviera en mente a un rey de la monarquía de Israel cuando escribía, sabemos que Dios guió la escritura de tal manera que el reino temporal de la línea davídica, señalaba el reino eterno del futuro Mesías: Jesús.
El salmo empieza con una pregunta dramática frente al panorama del mundo: ¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos? Describe la intención del engaño o la traición, la arrogancia del corazón humano, las naciones llegan a conspirar contra Dios y contra su Ungido. ¿Te parece familiar? Hoy, hay voces que se levantan en nuestra sociedad para derribar los principios y los absolutos de Dios.
El salmista describe la rebelión de los corazones: “Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra el SEÑOR y contra su ungido. Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas!¡Librémonos de su yugo!». De una manera poética se describe aquí la realidad del deseo del ser humano de desligarse del señorío de Dios sobre su vida, sin entender que Dios siempre va a querer lo mejor para nosotros. ¿Rompiste también las ligaduras que te unían a Dios? ¿Te independizaste de Él? ¿Alguna vez te comportaste de esa manera? ¿Cuáles fueron las consecuencias?
El salmista nos asegura que aunque tratemos de rebelarnos e ignorar sus mandamientos, es inútil pues Dios sigue teniendo el Señorío sobre el mundo y sobre nuestras vidas: “El rey de los cielos se ríe; el SEÑOR se burla de ellos. En su enojo los reprende, en su furor los intimida y dice:«He establecido a mi rey sobre Sión, mi santo monte.»”
Dios quiere que contemplemos a este Rey justo, a Jesús, y lo aceptemos como nuestro Salvador. Que entendamos su sacrificio, su amor, y su compasión por nosotras. Que entendamos que sus cuerdas, son cuerdas de amor, para que nunca más intentemos desligarnos de Él. Sólo así germinará nuestra fe y aceptaremos la invitación de “acercarnos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia, para el oportuno socorro.”

Oración: Señor enséñame a contemplar al Mesías y a someterme a su Señorío con gratitud y alegría, y que sea el Rey de mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 17). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Una invitación a la piedad

DÍA 1


Salmo 1

Una invitación a la piedad

Dosis: Perfección Integridad

“Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del SEÑOR se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río, que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!” (Salmo 1:1–3) (NVI)

Me encanta recibir invitaciones. Siempre pensé que algunas tarjetas plasman de manera especial la importancia del evento y hasta la personalidad del emisor. La invitación a una boda, a un cumpleaños, a una ceremonia especial. Dios también nos hace invitaciones de distinto tipo y de variadas formas. ¿Alguna vez escuchaste su voz invitándote a experimentar su paz? ¿Descifraste ya la invitación a experimentar su salvación? En este Salmo Él nos invita a una vida piadosa contrastando la conducta de los justos y los malos.
El Salmo se inicia con una palabra muy importante “Dichoso”, describe a una persona bienaventurada, feliz, y alegre. El motivo de esta inmensa alegría no es sólo meditar en la ley del Señor sino llevarla a la práctica diariamente. ¿Te has sentido dichosa al cumplir sus mandamientos y sentirte en el centro de su voluntad? Somos felices en la medida que intimamos con nuestro Dios y bebemos de Él como lo hace el árbol plantado junto a corrientes de aguas.
Este salmo nos alienta a ser parte de ese ejército de personas que han decidido meditar en la ley del Señor cada día y deleitarse en ella. Justamente lo que intentamos hacer juntas con este libro devocional; porque estamos convencidas que para vivir con fundamentos éticos y morales es necesario leer, aprender y poner en práctica sus mandamientos. Dios utiliza la metáfora del árbol, para mostrarnos la calidad de vida que es capaz de darnos si aceptamos su invitación: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”
Es interesante resaltar el contraste que hace el Salmo de quienes asumen la piedad y la justicia como un estilo de vida, con las consecuencias de aquellos que eligen la maldad y el pecado3. Estos últimos dice que “serán como el tamo que arrebata el viento”, no echarán raíces, serán siempre inestables y tendrán un destino efímero. ¿Conoces personas que se dejan llevar por cualquier viento? Ya sean doctrinas, filosofías, estilos de vida que no les permiten crecer como seres humanos.
Este primer Salmo nos confronta con nuestras decisiones. Dios nos invita a vivir una vida piadosa y justa, basada en fundamentos éticos morales que surgen de su Palabra. Acepta esta invitación. Es un tremendo desafío para nosotras en este tiempo de relativismo moral donde tenemos que aprender a ser firmes y consecuentes. ¡Decide ser una mujer íntegra! ¡Decide ser un árbol firme y frondoso! El resultado será una vida dichosa.

Oración: Señor ayúdame y enséñame a caminar en tu ley para ser una mujer íntegra. Haz de mí un árbol frondoso. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 16). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.