El tiempo de Dios
Isha – Salmos

DÍA 112 – Salmo 75
Dosis: Confianza
El tiempo de Dios
“Tú dices: «Cuando yo lo decida, juzgaré con justicia. Cuando se estremece la tierra con todos sus habitantes, soy yo quien afirma sus columnas.» (Salmo 75:2–3) (NVI)
“Mamá, ¿y cuánto falta para Navidad?” Mamá responde: “Tres meses, hija”. ¿Y cuánto son tres meses? “Papá, dijiste que en quince minutos íbamos al parque. Ya es hora”. “No, hijo, solo han transcurrido dos minutos”. Los niños tienen dificultad por comprender el concepto del tiempo. La respuesta: “aún no es hora”, no les dice mucho. A veces solo entienden el tiempo presente. Hoy, ahora, en este instante. El futuro les cuesta. El pasado poco les importa. En ocasiones es dulce ser un niño.
Pero en este salmo, Asaf nos recuerda que ante Dios actuamos como esos niños insistentes que preguntan: ¿Cuánto falta? ¿Ya es hora? Y realmente nos cuesta comprender el concepto de su eternidad. Asaf habla de que Dios es el juez que juzgará con justicia y recompensará a los justos. Él tiene determinado el tiempo. Luego añade que aún cuando se estremezca la tierra, Él la afirmará sobre sus cimientos. ¿No te parece hermoso? Una verdadera dosis de confianza. El salmista nos recuerda que cuando estemos en problemas, debemos confiar en Dios pues él, tarde o temprano, destruirá la maldad.
Mientras tanto, nos removemos en nuestros asientos, armamos rabietas, nos mordemos las uñas, pues no podemos entender la perspectiva del tiempo que nuestro Dios maneja. Queremos todo hoy, ahora, en este instante. El futuro nos cuesta. El pasado poco nos importa. Pero cuando Dios esté listo, hará lo que se deba hacer.
Me identifico con Sara. Dios le dio una promesa, pero los años pasaron y ella seguía sin concebir. Como una niña pequeña quizá inquietaba a Abraham con la misma pregunta: ¿ya es hora? Pero los meses transcurrían y ella no concebía. Entonces, decidió actuar por sí misma. Tomó el asunto en sus manos, y todo salió mal. Abraham tuvo un hijo con su sierva Agar, pero ese niño llegó para traer problemas. Dos naciones se formaron que aún hoy siguen en guerra. La impaciencia de Sara tuvo un alto precio.
Quizá hoy estamos impacientes esperando una respuesta o muchas respuestas. Como niñas, insistimos vez tras vez, lo que no está mal pues Jesús se agrada con que le pidamos. Solo tengamos cuidado de no querer tomar el asunto en nuestras manos. Confiemos en Dios y en su perfecto tiempo. Esperemos a que Él se revele y nos muestre su plan. Así como nosotras, como madres, sabemos que es mejor ir al parque en quince minutos porque el sol estará más agradable, así como entendemos que Navidad no tarda en arribar pues solo restan unos meses, así Dios sabe que su tiempo es lo mejor para nosotras. Confiemos en él.
Oración: Señor, gracias porque tú juzgarás cuando llegue el tiempo. Gracias porque responderás cuando sea el tiempo. Ayúdame a saber esperar. Amén.
De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 128). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.