Deseando alas para huir del dolor

Isha – Salmos

DÍA 92 – Salmo 55

Dosis: Consolación Divina

Deseando alas para huir del dolor

“Escucha, oh Dios, mi oración; no pases por alto mi súplica. ¡Óyeme y respóndeme, porque mis angustias me perturban! Me aterran las amenazas del enemigo y la opresión de los impíos, pues me causan sufrimiento y en su enojo me insultan.” (Salmo 55:1–3) (RVR).

En este Salmo aparece otra vez el sentimiento de angustia y persecución, además del dolor por la traición de un amigo íntimo. Nuevamente el salmista clama a Dios pidiéndole que lo defienda exponiéndole su terrible sufrimiento. Lo primero que me impresiona es que en medio de su aflicción, el salmista se comunica con Dios con total libertad y transparencia, le dice: “Escucha mi oración, no pases por alto mi súplica, óyeme y respóndeme”. Implorando su intervención divina, describiendo intensamente cómo se siente: “Se me estremece el corazón dentro del pecho, y me invade un pánico mortal.”256 ¿Eres así de sincera con Dios?

En mi labor pastoral he escuchado a muchas mujeres describir sus angustias y profundos pesares, y al leer este Salmo creo que muchas de ellas se sentirían plenamente identificadas. ¿Se estremeció de esta manera tu corazón? ¿Sentías que se desangraba en tu pecho? ¿Fuiste traicionada por tu esposo? ¿Te hirió quien más amabas? ¿Te invadió un pánico mortal? ¿Caíste en una depresión profunda? Sumada a esta traición, los enemigos del salmista se habían unido para angustiarlo. ¡Cuántas veces se han juntado circunstancias adversas, problemas y pruebas que parecen no tener fin! ¿Temblaste de miedo? El salmista confiesa que sí: “Temblando estoy de miedo, sobrecogido estoy de terror.”

Por eso en un primer momento, en su angustia, pensó en huir, en escapar de la causa de su dolor: “¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma y volar hasta encontrar reposo! Me iría muy lejos de aquí; me quedaría a vivir en el desierto. Presuroso volaría a mi refugio, para librarme del viento borrascoso y de la tempestad.

Hermosas figuras: alas para volar y emprender la huída. ¿Te has sentido así? Pero acaso ¿podemos realmente huir de los problemas. El salmista dice que volaría muy lejos hasta encontrar reposo. Pero, ¿podemos hallar realmente un refugio si el conflicto no se soluciona? Recuerdo una vez que quise escapar, caminé y caminé por las calles, sin paz ni reposo. El poeta añade que “se quedaría a vivir en el desierto” y esta puede ser también una actitud autodestructiva, aislarnos, encerrarnos en nosotras mismas, cuando más necesitamos de Dios y de los otros. Por último dice que volaría con prisa a su refugio para librarse del viento y la tempestad que lo remece y sacude interiormente.

Pero ¿cuál es el refugio al que realmente acude? El más seguro. Porque en medio del torbellino de emociones elige refugiarse en Dios a través de la oración. Porque está seguro que es el único refugio inconmovible. ¿Tienes esa misma convicción?

Oración: Señor cuando sufra, enséñame a abrirte mi corazón como el salmista, y si has de darme alas, que sean aquellas que me lleven a ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 107). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un Refugio Seguro

Isha – Salmos

DÍA 91 – Salmo 54

Dosis: Protección

Un Refugio Seguro

“Sálvame, oh Dios, por tu nombre; defiéndeme con tu poder. Escucha, oh Dios, mi oración; presta oído a las palabras de mi boca. Pues gente extraña me ataca; tratan de matarme los violentos, gente que no toma en cuenta a Dios.” (Salmo 54:1–3) (RVR).

¿Alguna vez te sentiste perseguida o asediada? Y lo que es peor ¡traicionada! Parece ser que David escribió este Salmo cuando fue traicionado por los habitantes de Zif, quienes informaron a Saúl donde estaba escondido. David se queja de la maldad de sus enemigos y clama para que Dios lo libre de la violencia y la persecución. Su esperanza es que Dios lo protegerá, lo vengará de sus enemigos y por fin será liberado.

Los zifeos habían revelado su escondite, pero no sabían que David tenía un refugio divino en el cual no podía ser conmovido. Ese refugio estaba compuesto por el amor, el poder y la protección del Dios a quien inmediatamente él acude suplicándole tres cosas: que lo salve, lo defienda, y lo escuche.

Amada, innumerables veces he disfrutado de Dios como mi refugio. Si hago memoria, desde mi niñez o adolescencia, cuando lidié con el dolor, la soledad, o la angustia. ¡Siempre Él fue mi refugio! ¡Siempre estuvo su puerta abierta y su cálido abrazo disponible para mí! Aprendí a correr a sus brazos, a refugiarme en su ternura.

Cuando sientas que no tienes en quién apoyarte, acude a Dios. David estaba seguro que Dios estaría de su parte y lo protegería: “Pero Dios es mi socorro; el Señor es quien me sostiene, y hará recaer el mal sobre mis adversarios. Por tu fidelidad, SEÑOR, ¡destrúyelos! Sus enemigos no habían considerado que Dios castiga la maldad y la violencia, pero David lo tenía muy presente. Estaba seguro que Dios le devolvería el mal que ellos habían tramado para él.

Por todo esto lo alaba, y le agradece anticipándose aún a la liberación que estaba seguro Dios le daría: “Te presentaré una ofrenda voluntaria y alabaré, SEÑOR, tu buen nombre; pues me has librado de todas mis angustias, y mis ojos han visto la derrota de mis enemigos.” Históricamente sabemos que Dios obró en esta ocasión de una manera maravillosa. Ya que cuando Saúl se disponía a perseguir y capturar a David, los filisteos irrumpieron en su territorio y Saúl tuvo que desistir de atraparlo y retornar a defender su reino.254 ¡Dios tiene múltiples y maravillosas formas de obrar a nuestro favor! ¡Alabado sea por eso!

Oración: Señor gracias por tu bondad y tu poder, gracias por librarme de la angustia y ser mi refugio seguro. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 106). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Cuadro de Maldad

Isha – Salmos

DÍA 90 – Salmo 53

Dosis: Oración Imprecatoria

Cuadro de Maldad

“Dice el necio en su corazón: «No hay Dios.» Están corrompidos, sus obras son detestables; ¡no hay uno solo que haga lo bueno! Desde el cielo Dios contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios. Pero todos se han descarriado, a una se han corrompido.” (Salmo 53:1–3)

¿Crees que el mundo puede llegar a este nivel de maldad? ¡Un mundo enteramente apartado de Dios!

Hace dos días escuché una noticia terrible, un padre y una madre habían asesinado a golpes a su hijo de dos años. Se habían dejado dominar por la ira hasta matar a un inocente. Casi no podía creerlo, ¡tanta violencia y brutalidad! Dios, quien es el único que puede leer los corazones de los seres humanos, en este Salmo, con las mismas palabras del Salmo 14, vuelve a conmoverse diciendo, que él contempla desde los cielos y encuentra que: “No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo! ¿Acaso no entienden todos los que hacen lo malo, los que devoran a mi pueblo como si fuera pan? ¡Jamás invocan a Dios!

El salmo describe que una causa de la maldad de los hombres, es porque no tienen temor de Dios en sus corazones. Nuestra Teología determina nuestra conducta. El concepto que tengamos de Dios afectará siempre nuestras acciones. Los ateos, calificados en el salmo como insensatos, llegan a hacer malas obras que son determinadas por sus malos principios. Como dice el Proverbio: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”.

Estos hombres insensatos no se dan cuenta que están cautivos por la suciedad del pecado, pues se “han corrompido” y son sumamente crueles pues “devoran a los demás como si comiesen pan”. Metáfora que aludía a la situación del pueblo de Israel en aquel tiempo, oprimido por sus enemigos; pero que describe con exactitud los niveles de maldad y depravación a los que hemos llegado en nuestra generación. Como he reseñado, padres que matan a sus hijos, hijos que asesinan a sus padres. Jóvenes sin límites, que no tienen el mínimo respeto por la vida humana. Adultos que no pueden inculcar principios porque ellos mismos los han perdido.

El salmista describe que el temor y la vergüenza acompaña a los que hacen maldad: “Allí los tienen, sobrecogidos de miedo, cuando no hay nada que temer. Dios dispersó los huesos de quienes te atacaban; tú los avergonzaste, porque Dios los rechazó.”

Pero los que buscan a Dios tienen fe y esperanza en su poder: “¡Quiera Dios que de Sión venga la salvación para Israel! Cuando Dios restaure a su pueblo, se regocijará Jacob; se alegrará todo Israel.”

Oración: Señor, enséñame a ser luz en esta generación, para los que no creen en tu salvación se conviertan a ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 105). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Maldad Versus Integridad

Isha – Salmos

DÍA 89 – Salmo 52

Dosis: Justicia Divina

Maldad Versus Integridad

“¿Por qué te jactas de tu maldad, varón prepotente? ¡El amor de Dios es constante! Tu lengua, como navaja afilada, trama destrucción y practica el engaño. Más que el bien, amas la maldad; más que la verdad, amas la mentira.” (Salmo 1–3) (NVI)

El estilo de este salmo es una denuncia contra las personas arrogantes y poderosas que utilizan su poder y la mentira para lograr sus objetivos. ¿Conoces a alguien que se jacta del mal que hace por el poder que tiene? Parece ser que David estaba frente a una persona así, a la que describe y contra la cual emite un juicio divino: “Lengua embustera, te encanta ofender con tus palabras. Pero Dios te arruinará para siempre; te tomará y te arrojará de tu hogar; ¡te arrancará del mundo de los vivientes!

¿No es esperanzador recordar que Dios no pasa por alto ni la maldad, ni el proceder de los poderosos en un tiempo de tantas injusticias? El salmista compara la conducta de las personas prepotentes, malvadas y mentirosas frente a las humildes, sencillas y justas que esperan en Dios: “Los justos verán esto, y temerán; entre burlas dirán de él: «¡Aquí tienen al hombre que no buscó refugio en Dios, sino que confió en su gran riqueza y se afirmó en su maldad!»

Luego del anuncio del castigo divino a los opresores, el salmista se consuela con la misericordia de Dios:

“Pero yo soy como un olivo verde que florece en la casa de Dios; yo confío en el gran amor de Dios eternamente y para siempre. En todo tiempo te alabaré por tus obras; en ti pondré mi esperanza en presencia de tus fieles, porque tu nombre es bueno.”

Como el salmista aprendamos a confiar en la intervención divina, cuando se cometa alguna injusticia en nuestra vida. Recordemos que Dios defiende a quienes confiamos en su bondad y en su misericordia. El salmista está tan seguro de esto, que se ve a sí mismo como un “olivo verde” que crece al amparo de un Dios todopoderoso, lleno de vitalidad y esplendor, seguro en su Dios.

Amada, ¿eres también un árbol de raíces profundas? ¿Tienes firmeza y estabilidad? ¿Te sientes árbol o arbusto? ¿Enfrentas con fe las vicisitudes de la vida? Riega tu fe con su Palabra.

Oración: Señor, enséñame haz de mí un olivo verde, que de su flor y su fruto para

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 104). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Lavamiento Divino

Isha – Salmos

DÍA 88 – Salmo 51

Dosis: Restauración

Lavamiento Divino

“Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo; en lo secreto me has enseñado sabiduría. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.” (Salmo 51:6–7) (RVR).

La misericordia de Dios no sólo se revela en su perdón divino sino en darnos sabiduría para entender la gravedad de nuestro pecado. Dios habla a lo íntimo de nuestros corazones, nos hace “entender” la verdad con sabiduría para la vida. Él pone una sensibilidad especial en las personas que le temen, y que no llaman a lo bueno “malo”, ni a lo “malo”, bueno, como sucede hoy en día con el relativismo moral. Por sus preceptos y su palabra podemos estar seguras de lo que es “pecado”.

En esta segunda parte del Salmo, David ruega a Dios que lo limpie de sus pecados, ora por purificación, limpieza, renovación y salvación. En principio pide ser limpiado con hisopo (un arbusto de hojas pequeñas que se utilizaba en ceremonias de purificación ritual.) ¡Qué interesante que le pide a Dios mismo que lo limpie y lo lave! Porque si Dios lo hace será “más blanco que la nieve” conforme a su promesa.241

Sólo esta transformación divina puede traer gozo y alegría a su vida, al punto que se “recrearán los huesos que estaban abatidos”, una preciosa figura que expresa el cambio de su estado de ánimo frente al perdón divino. Sus emociones también serían sanadas al experimentar una vez más su gracia. ¿Te ha sucedido? ¿Sentiste paz y una sensación de libertad cuando fuiste perdonada?

David anhela ser purificado para disfrutar plenamente de su comunión con Dios. Le pide que esconda su rostro de sus pecados, que se borren sus maldades: “Aparta tu rostro de mis pecados y borra toda mi maldad.” A la vez reconoce que necesita una nueva forma de ver la vida, un nuevo corazón por eso le dice: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me alejes de tu presencia ni me quites tu santo Espíritu.244 Sólo el Espíritu Santo tiene la capacidad de producir en nosotras un “espíritu recto” sentimientos de rectitud y fidelidad que nos ayudará a batallar contra el pecado.

Como respuesta a esa misericordia divina David se compromete a dar testimonio del amor y la misericordia de Dios y a predicar a la gente pecadora. ¿Estás dispuesta a contar tu experiencia de salvación para bendecir a otros?

Oración: Señor, gracias porque no desprecias al corazón contrito y humillado, enséñame a acercarme a ti humildemente cada vez que necesite de tu gracia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 103). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

De Rodillas

Isha – Salmos

DÍA 87 – Salmo 51

Dosis: Arrepentimiento y Perdón

De Rodillas

“Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado. Yo reconozco mis transgresiones; siempre tengo presente mi pecado”. (Salmo 51:1–3) (NVI)

Esta es una oración intensa de arrepentimiento, donde el salmista abrumado por su pecado, pide a Dios perdón, purificación y renovación interior. El subtítulo dice que fue escrito luego que David pecó con Betsabé. ¿Alguna vez se desgarró tu alma por un pecado? ¿Has sufrido por fallarle a Dios, reconociendo que al hacerlo te fallabas también a ti misma? ¿Tienes aún una consciencia culpable? Este salmo puede guiarte a buscar la paz que tu alma necesita.

Lo primero que hace David es apelar a la misericordia divina: “ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad”. David fundamenta su petición en la naturaleza misma de Dios, en el amor divino que él conoce, porque sabe que la gracia de Dios, es activada cuando una persona se arrepiente de todo corazón y busca su perdón. Al decirle a Dios “ten piedad” es consciente que está pidiendo un favor inmerecido, confiando en su abundante misericordia. Palabra que significa que el corazón de Dios se conmueve por la miseria humana.

David reconoce su propia miseria, su condición de maldad y acepta la gravedad de su culpa, y que ha roto su pacto con Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos; por eso, tu sentencia es justa, y tu juicio, irreprochable.” Dios es justo y puro. A la piedad, misericordia y compasión, el salmista añade la justicia de Dios frente a su maldad, pecado y rebelión.

No sé si alguna vez te has dolido así por alguno de tus pecados. Si has sentido que pecabas contra ese Dios de amor, si se desgarró tu alma al reconocer que fallaste, erraste el blanco o cediste a tus debilidades. El dolor por el pecado es más profundo cuando conocemos a ese Dios de toda gracia, cuando tenemos presente que Jesús fue a la cruz por nuestros pecados. Cuando ya hemos experimentado su perdón y volvemos a pecar, como en el caso de David y la circunstancia a la que hace mención este salmo.

Todas somos vulnerables frente a las tentaciones de la vida, todas podemos fallar y pecar ¡aún amando a Dios podemos rebelarnos contra Él y romper nuestro pacto como hizo David! El peso, la carga y el dolor por el pecado serán mayores si le conocemos, por eso David sufre y confiesa su naturaleza pecaminosa y le pide perdón: “Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre.”

Amada si hay algún pecado “delante de tus ojos, delante de ti” arrepiéntete y busca con todo tu corazón a Dios como el salmista, humíllate con sinceridad apelando a su gracia y a su misericordia, para que experimentes su perdón liberador.

Oración: Señor, tú conoces mi corazón y mis debilidades, perdona mis pecados y lávame de mi maldad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 102). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Como Sepulcro Blanqueado

Isha – Salmos

DÍA 86 – Salmo 50

Dosis: Honestidad

Como Sepulcro Blanqueado

“Pero Dios le dice al malvado: «¿Qué derecho tienes tú de recitar mis leyes o de mencionar mi pacto con tus labios? Mi instrucción, la aborreces; mis palabras, las desechas. Ves a un ladrón, y lo acompañas; con los adúlteros te identificas. Para lo malo, das rienda suelta a tu boca; tu lengua está siempre dispuesta al engaño.” (Salmo 50:16–19) (RVR).

Hemos visto en la primera parte del Salmo, que Dios no solamente ve lo que hacemos, sino conoce las intenciones del corazón. Por eso, después de instruir a su pueblo sobre el método correcto de rendirle adoración, reprende ahora a los malvados. En primer lugar les acusa de usurpar las funciones y los privilegios que sólo le corresponde a su pueblo y a los que le temen realmente: «¿Qué derecho tienes tú que hablar de mis leyes?» ¿Cómo te sentirías si Dios te dijera estas palabras? ¡Cuántas veces juzgamos conductas ajenas, sin considerar las nuestras! ¡Qué acusación más certera para aquellos que aparentan ser piadosos pero tienen una mala conducta, declarando a otros la ley que ellos mismos no cumplen!

Esta es la misma hipocresía que Jesús descubrió en los religiosos de su tiempo, los escribas y fariseos cuando los llamó “sepulcros blanqueados”. A ellos, les gustaba instruir y corregir a otros, pero aborrecían ser ellos mismos corregidos.

En el salmo Dios especifica sus pecados más frecuentes: el robo, el adulterio y los pecados de la lengua como mentira y difamación en un acto deliberado y bien calculado: “Tienes por costumbre hablar contra tu prójimo, y aun calumnias a tu propio hermano.”

Ante estas cosas ¿Dios guardará silencio? El salmo dice, que como juez Dios tuvo paciencia, pero ahora les advierte: “Has hecho todo esto, y he guardado silencio; ¿acaso piensas que soy como tú? Pero ahora voy a reprenderte; cara a cara voy a denunciarte.”

La paciencia de este juez justo, fue como una prórroga para que ellos cambien su conducta, pero muchas veces cuanto más demora el castigo, más se endurece el corazón frente al pecado, por eso Dios les advierte: “Ustedes que se olvidan de Dios, consideren lo que he dicho; de lo contrario, los haré pedazos, y no habrá nadie que los salve. La paciencia de Dios, puede convertirse en ira; Dios les hace esta advertencia, esperando así que consideren sus palabras y cambien su conducta.

El salmo culmina con una feliz invitación a una íntima comunión con Él: “Quien me ofrece su gratitud, me honra; al que enmiende su conducta le mostraré mi salvación.» Dios siempre da la oportunidad de rectificar nuestra conducta y anhela mostrarnos su salvación. ¡No desperdiciemos esta invitación!

Oración: Señor que mi corazón jamás se convierta en un sepulcro blanqueado, escudríñame y límpiame de todo pecado. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 101). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

El Juez de nuestros corazones

Isha – Salmos

DÍA 85 – Salmo 50

Dosis: Sinceridad

El Juez de nuestros corazones

“Habla el SEÑOR, el Dios de dioses: convoca a la tierra de oriente a occidente. Dios resplandece desde Sión, la ciudad bella y perfecta. Nuestro Dios viene, pero no en silencio; lo precede un fuego que todo lo destruye, y en torno suyo ruge la tormenta.” (Salmo 50:1–3) (NVI).

¿Cómo te sentirías si de pronto Dios te llamara a un juicio con Él cara a cara? ¿Si tuvieras que descubrir ante Él tu corazón y tus verdaderas motivaciones? Este Salmo simula un juicio, donde es Dios quien convoca a sus fieles para recordarles las características de una verdadera adoración y no sigan viviendo una falsa espiritualidad. Es un poema profético que incluye al juez, los oyentes, los testigos, el acusado y la acusación: “El SEÑOR convoca a los cielos y a la tierra, para que presencien el juicio de su pueblo: «Reúnanme a los consagrados, a los que pactaron conmigo mediante un sacrificio.» El cielo proclama la justicia divina: ¡Dios mismo es el juez!

Luego de convocar a los cielos y a la tierra llama a su pueblo, el cual será juzgado: “«Escucha, pueblo mío, que voy a hablar; Israel, voy a testificar contra ti: ¡Yo soy tu Dios, el único Dios!” Luego Dios presenta las acusaciones que tiene por las acciones del pueblo que le había jurado fidelidad. Diciéndoles que no se complace con la religiosidad, ni los sacrificios que se llevan a cabo, sino con el sentido ético y moral que implica acercarse a Dios y cumplir sus votos de todo corazón.

Dios se dirige aquí a las personas religiosas que dan énfasis a la observancia exterior de la ley ceremonial, pensando que eso basta para agradarle. Los israelitas creían que Dios estaría agradecido y satisfecho por la multitud de sacrificios que le ofrecían sobre el altar; pero Dios les declara que no necesitaba tales sacrificios:

“No te reprendo por tus sacrificios ni por tus holocaustos, que siempre me ofreces. No necesito becerros de tu establo ni machos cabríos de tus apriscos, pues míos son los animales del bosque, y mío también el ganado de los cerros. Conozco a las aves de las alturas; todas las bestias del campo son mías.”

Seguramente quienes vivían bajo la ley se preguntaron: ¿Cómo entonces complacerlo y agradarle? Dios mismo les da la respuesta: él se complace y se deleita en la sinceridad del corazón del hombre y la mujer que lo alaba, lo obedece y ama su prójimo como a sí mismo. Dios quiere nuestra fidelidad, lealtad, y gratitud, quiere que aprendamos a confiar en Él con un compromiso personal que nos lleve a confiar en su amor para que experimentemos una verdadera relación de Rey a pueblo, de Padre a hija. Él anhela que lo amemos con todo nuestro corazón y que ese amor se refleje en nuestro estilo de vida: ¡Ofrece a Dios tu gratitud, cumple tus promesas al Altísimo! Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás.»

Oración: Señor enséñame a adorarte y a amarte con todo mi corazón, que los únicos sacrificios que te presente sean mi oración y mi alabanza. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 100). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

La temporalidad de las riquezas

Isha – Salmos

DÍA 84 – Salmo 49

Dosis: Eternidad

La temporalidad de las riquezas

“Oigan esto, pueblos todos; escuchen, habitantes todos del mundo, tanto débiles como poderosos, lo mismo los ricos que los pobres. Mi boca hablará con sabiduría; mi corazón se expresará con inteligencia. Inclinaré mi oído a los proverbios; propondré mi enigma al son del arpa.” (Salmo 49:1–4) (NVI).

El tono de este Salmo me recuerda un poco al libro de Eclesiastés ya que articula un tema intelectual y filosófico dando una respuesta teológica. Es un Salmo sapiencial y didáctico que afirma que todos los seres humanos moriremos un día sin importar nuestra condición socio económica. Contrasta así el verdadero sentido de la vida y da una perspectiva ética y moral resaltando los verdaderos valores con los cuales debemos conducirnos.

El salmista tiene una profunda convicción teológica por eso dice: “¿Por qué he de temer en tiempos de desgracia, cuando me rodeen inicuos detractores? ¿Temeré a los que confían en sus riquezas y se jactan de sus muchas posesiones? Nadie puede salvar a nadie, ni pagarle a Dios rescate por la vida. Aquí expresa claramente que las riquezas tienen sus limitaciones en esta vida.

¡Qué importante reflexión para este tiempo donde el consumismo impera y la vida se vive a crédito! Nos hace evaluar dónde está nuestro corazón y si nos hemos preocupado de “hacer tesoros en el cielo.” La administración sabia y mesurada de los bienes materiales es una cualidad que se encuentra en pocas personas en esta generación. La Biblia nos insta a tener una actitud diferente frente a las riquezas y posesiones, a ser generosos, a utilizar el dinero para hacer el bien y ayudar a otros, y no tener el corazón apegado a las cosas materiales. ¿Tienes esta cualidad? ¿La estás enseñando a tus hijos?

En el salmo hay también implícito un mensaje de humildad. No podemos llevar a la otra vida ni riquezas, ni honores, ni glorias: “Nadie vive para siempre sin llegar a ver la fosa. Nadie puede negar que todos mueren, que sabios e insensatos perecen por igual, y que sus riquezas se quedan para otros. Aunque tuvieron tierras a su nombre, sus tumbas serán su hogar eterno, su morada por todas las generaciones. A pesar de sus riquezas, no perduran los mortales; al igual que las bestias, perecen. Tal es el destino de los que confían en sí mismos; el final de los que se envanecen.

El salmista explica que las riquezas no pueden salvar de la muerte ni asegurar la dicha en este mundo, ni en la vida futura. Pareciera un mensaje deprimente pues compara la muerte de los seres humanos con la muerte de las bestias: “A pesar de sus riquezas, no perduran los mortales; al igual que las bestias, perecen.” Sin embargo el salmista tiene esperanza, pues concluye: “Pero Dios me rescatará de las garras del sepulcro y con él me llevará.”227 Aquí está implícita la esperanza de la resurrección y la vida eterna, de la cual nosotras ya tenemos la seguridad; ¡Porque Cristo pagó en la cruz nuestro rescate!

Oración: Señor, dame sabiduría para administrar mis bienes materiales y enséñame a confiar en que tú me protegerás y en la esperanza de la vida eterna. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 99). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un Monte de Sión para ti

Isha – Salmos

DÍA 83 – Salmo 48

Dosis: Alabanza por la protección

Un Monte de Sión para ti

“Grande es el SEÑOR, y digno de suprema alabanza en la ciudad de nuestro Dios. Su monte santo, bella colina, es la alegría de toda la tierra. El monte Sión, en la parte norte, es la ciudad del gran Rey. En las fortificaciones de Sión Dios se ha dado a conocer como refugio seguro. (Salmo 48:1–3) (NVI)

Este salmo también surge de un alma alegre y gozosa, que exalta el poderío divino que da seguridad y protección a la santa ciudad de Jerusalén. Se cree que era entonado por el pueblo, cuando subía en sus peregrinaciones anuales al Templo de Jerusalén, que se ubicaba en el punto más alto de la ciudad. Y que la ciudad no caía en manos de sus enemigos, gracias a la presencia de Dios que estaba en el Templo.

El salmista relata que la ciudad estuvo en peligro, pero Dios la protegió: “Hubo reyes que unieron sus fuerzas y que juntos avanzaron contra la ciudad; pero al verla quedaron pasmados, y asustados emprendieron la retirada. Allí el miedo se apoderó de ellos, y un dolor de parturienta les sobrevino. ¡Con un viento huracanado destruiste las naves de Tarsis!” ¡Qué hermosa metáfora la del viento huracanado que sopla desde el desierto y destroza las fuertes naves que navegaban en alta mar! ¡Así es su poder!

Aunque se exalta la ciudad de Jerusalén, la alabanza está dirigida al Dios que la protege y la cuida. “Tal como lo habíamos oído, ahora lo hemos visto; en la ciudad del SEÑOR Todopoderoso, en la ciudad de nuestro Dios: ¡Él la hará permanecer para siempre! ¡Dios protege la ciudad y la defiende!

Los peregrinos que llegaban al Templo a adorar al Señor, comprobaban con sus propios ojos el poder del Señor y su misericordia, pues la ciudad y el Templo eran parte de su identidad nacional. Dentro de ese templo meditaban en su amor, su misericordia y su justicia. El salmista anima a recorrer las calles de Jerusalén, a contemplar sus murallas y sus torres para contarles a las generaciones venideras cómo era la ciudad en la cual Dios había puesto su afecto especial y su presencia.

¿Qué sentimientos suscita en ti estas imágenes de cuidado y protección? El salmista utiliza varias expresiones para describir a Dios: “Nuestro Dios”, “Gran rey”, “Refugio”, “Señor de los ejércitos” “El que guía a su pueblo, “Dios eterno.” ¿Es todo esto Dios para ti? ¿Es Dios tu refugio seguro? ¿Anhelas un monte de Sión para ti?

Aunque Dios es omnipresente y podemos acercarnos a Él en cualquier lugar y en todo tiempo, ¡qué hermoso es tener un lugar de encuentro personal con Él cada día! Y decirle como el salmista “¡Tú me guiarás para siempre!”

Oración: Señor inunda mi alma de gozo y alegría para alabarte y proclamar tus poderosos hechos en mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 98). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.