Evangelio de la 🚫PROSPERIDAD🚫| Paul Washer

Predicando la Palabra de Dios ✞

Paul Washer Se convirtió al cristianismo y experimentó el nuevo nacimiento mientras estudiaba para ser abogado en leyes petroleras en la Universidad de Texas. Tras terminar la carrera, inicio estudios en el Seminario Teológico Bautista Southwestern seminario perteneciente a la Convención Bautista del Sur y obtuvo una Maestría en Divinidad. Poco tiempo después de su graduación Paul salió de Estados Unidos y se mudó a Perú para servir como misionero.

¿Eres un verdadero CRISTIANO? | Paul Washer

Predicando la Palabra de Dios

Serie: Sana Doctrina

Paul Washer Se convirtió al cristianismo y experimentó el nuevo nacimiento mientras estudiaba para ser abogado en leyes petroleras en la Universidad de Texas. Tras terminar la carrera, inicio estudios en el Seminario Teológico Bautista Southwestern seminario perteneciente a la Convención Bautista del Sur y obtuvo una Maestría en Divinidad.

Poco tiempo después de su graduación Paul salió de Estados Unidos y se mudó a Perú para servir como misionero.

Video tomado del Ministerio Grace en Español: https://www.youtube.com/watch?v=4YBzn…

2 Corintios 4:5-18 Reina-Valera 1960

Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

¿Debería Dios Buscar Su Propia Gloria?

¿Debería Dios Buscar Su Propia Gloria?

Con frecuencia se hace la pregunta, incluso por cristianos sinceros, si es o no correcto para Dios actuar para Su propia gloria. Para responder a esta pregunta, solo necesitamos considerar quién es Dios. De acuerdo con las Escrituras, Él es infinitamente más grande que toda la creación combinada. Por lo tanto, no solo es correcto, sino también necesario para Él el tomar el más alto lugar y hacer de Su gloria la gran razón o el fin principal de todo lo que Él hace. Es Su derecho tomar el centro y obrar todas las cosas de manera que Su gloria [i.e. la plenitud de lo que Él es] pueda darse a conocer a todos, con el fin de que pueda ser glorificado [i.e. estimado y adorado] sobre todo. Que Él rehúya tal preeminencia sería como negar que Él es Dios. Para cualquier otro que no sea Dios buscar tal preeminencia sería la forma más grosera de idolatría.

Thomas Boston escribe, “Todo agente racional se propone a sí mismo un fin a su obra, y el más perfecto, el fin más elevado. Ahora Dios es el Ser más perfecto, y Su gloria el fin más noble.” (Works, Vol.1, p.11)
A.A Hodge escribe, “Puesto que Dios mismo es infinitamente más digno que la suma de todas las criaturas, por consiguiente la manifestación de Su propia excelencia es… el más alto y el más digno fin concebible.” (Outlines of Theology, p.245)

Charles Spurgeon escribe, “Dios debe tener el más alto motivo, y no puede haber otro motivo concebible más alto que Su propia gloria… Él considera cuidadosamente el bien de Sus criaturas; pero incluso el bien de Sus criaturas es solo el medio para el fin principal, la promoción de Su gloria. Entonces todas las cosas son para Su beneplácito, y para Su gloria trabajan diariamente.” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, Vol.10, p.304)

Un extracto de la carta de Robert Haldane dirigida en 1824 al Sr. Cheneviere, el conocido profesor de Divinidad en Ginebra, “No hay nada que se haya traído a la consideración de los estudiantes de divinidad que me escucharon en Ginebra, lo cual parecía contribuir tan eficazmente al colapso de su sistema de religión falso, fundamentado en filosofía y vano engaño, como la sublime visión de la majestad de Dios presentada en los cuatro últimos versos de esta parte de la Epístola (i.e. Romanos 11:33-36). De Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. Aquí Dios es descrito como Su propio fin en todo lo que hace. Juzgando a Dios como si fuera uno de ellos, ellos[i.e. los estudiantes] estuvieron sorprendidos al principio con la idea de que Él debe amase a Sí mismo suprema e infinitamente más que todo el universo, y consecuentemente debe preferir Su propia gloria en vez de todo lo demás. Pero cuando les fue recordado que Dios en realidad es infinitamente más afable y más valioso que toda la creación, y que consecuentemente, si Él ve las cosas como realmente son, Él debe considerarse a Sí mismo como infinitamente más digno de ser valorado y amado, ellos vieron que esta verdad no tenía controversia. Su atención al mismo tiempo estaba dirigida a numerosos pasajes de las Escrituras, las cuales afirman que la manifestación de la gloria de Dios es el gran fin de la creación de que Él tenga a Sí mismo en mente en todas Sus obras y dispensaciones, y ese es un propósito en el cual Él demanda que todas las criaturas inteligentes deban aceptar, y buscar, y promover como su primera y primordial tarea. Pasajes que demuestran esto, tanto en el Antiguo como en el Nuevo testamento, exceden con creces en número a lo que es consciente alguien que no ha examinado el tema.

AUTOR DEL ARTÍCULO
PAUL WASHER
Paul David Washer ministró como misionero en Perú 10 años, tiempo durante el cual fundó la Sociedad Misionera HeartCry para apoyar plantadores de iglesias peruanos. Paul ahora sirve como director de misiones de HeartCry (heartcrymissionary.com), la cual Dios ha bendecido para poder apoyar a misioneros en más de cuarenta naciones al rededor del globo. Él y su esposa Charo tienen cuatro hijos: Ian, Evan, Rowan, y Bronwyn.

La Verdad Acerca Del Pecador

“Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros.» – Romanos 5:7-8

«Así es como el Apóstol demuestra su caso. Él apunta hacia arriba, primero que todo, desde el hombre justo hasta el bueno. Y entonces, cuando termina apunta hacia abajo. ¿Dónde estamos nosotros? Ciertamente no entre los ‘buenos’. ¿Y entre los justos? Ni siquiera entre los justos. Pues bien, ¿qué somos entonces? ¡Pecadores! No hay, en lo absoluto, nada digno de ser amado en nosotros. Dios muestra Su amor y prueba Su amor para con nosotros en que Cristo murió por nosotros no porque fuésemos dignos de ser amados, deseables y buenos. Entonces, no obstante no hayamos sido dignos de ser amados, y deseables, ¿hemos sido correctos bajo algún estándar? ¿hemos permanecido en la ley? ¡De ninguna manera! No hemos sido justos. La verdad acerca de nosotros es que éramos pecadores y un pecador es exactamente lo opuesto a un hombre bueno y justo. Un pecador es un transgresor. Un pecador es un hombre que ha perdido su calificación, que se ha quedado corto. No hay absolutamente nada de justicia en él. El mismo término sugiere depravación moral, no excelencia moral sino fracaso moral. No solamente no hemos guardado la Ley, sino que somos culpables de transgredir la Ley, de quebrantarla. Eso es lo que un pecador realmente es. Estos son los términos usados en la Biblia para describirlo. En otras palabras, el pecador no es tan sólo un hombre culpable de depravación moral y transgresiones, de acciones erradas e iniquidades, y debido a esto, culpable a los ojos de Dios; el pecador es reprehensible delante de la Ley y es merecedor del desagrado divino y de la ira de Dios. 

«Esa es la verdad acerca del pecador. Es alguien que ha burlado deliberadamente la Ley de Dios, es alguien que no está interesado en Dios, que no le agrada Dios, es alguien que odia a Dios. Y debido a eso, dicho pecador opone su voluntad a la voluntad de Dios. Él dice, ‘¿con que he aquí dijo Dios, no? Muy bien, pues yo haré todo lo contrario. ¿Este es un mandamiento? Pues yo lo quebrantaré. Él me dice que no desee algo, pero yo lo deseo y voy a obtenerlo.’ El pecador, por lo tanto, ha ofendido deliberadamente a Dios, se ha rebelado en contra de él, lo ha atacado, ha burlado Su Ley, ha desechado su voz, ha seguido su propio camino según su propia voluntad, y se ha hecho culpable ante los ojos de Dios.

«Ése es el tipo de persona por la cual Cristo murió. ‘No a los justos- sino a pecadores vino Jesús a llamar’. No a hombres buenos y dignos de ser amados, ¡sino a los viles y aborrecibles!»

«…Sólo cuando dimensionamos esto somos capaces de seguir el argumento del Apóstol. Y el argumento es este. Dios demuestra Su amor para con nosotros en que, mientras éramos así, cuando merecíamos la ira de Dios en Su justicia, y merecíamos su castigo y perdición y el destierro de Su mirada, Dios realmente envió a Su Hijo a morir por nosotros. Si eso no prueba el amor de Dios hacia nosotros, nada podrá ni nada lo hará. Las personas que más han apreciado el amor Dios han sido las que más se han dado cuenta de su propia pecaminosidad.»

Martyn Lloyd Jones (Romanos, Cap.5, pág.121-123)

Traducido por José de La Fuente

AUTOR DEL ARTÍCULO

MARTYN LLOYD JONES

Dr. David Martyn Lloyd-Jones nació el 20 December 1899 en Gales y fue ministro en Westminster Chapel de Londres. También fue un reconocido doctor en medicina que llegó a trabajar en la familia real de inglaterra. Él tuvo una tremenda influencia en el ala reformada de la iglesia evangélica del siglo 20 con un gran énfasis en el evangelio. Lloyd-Jones describió el don de predicar como «lógica ardiente.» Su entrenamiento en medicina preparó o le dió un corte lógico a sus sermones. Toda su lógica estaba basada en su formacón como médico, por esta razón encontraba tremendamente atrantivo el evangelio y las escrituras. Después de una vida llena de trabajo, murió tranquilamente mientras dormía en Ealing Londres el 1 Marzo de 1981.

NO SABEMOS QUIÉN ES DIOS, UN PROBLEMA DE LA IGLESIA MODERNA

POR PAUL WASHER

UNA IGNORANCIA DE DIOS
Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan.

Hechos 17:30

A veces me invitan a un lugar a predicar una serie sobre los atributos de Dios. A menudo respondo: “Bueno hermano, ¿lo has pensado detenidamente?”

Alguien podría responder: “¿A qué te refieres con que, ‘si lo he pensado detenidamente’?”

“Bueno, el tema que me estás pidiendo enseñar en tu iglesia es un poco polémico”.

“¿A qué te refieres con que es polémico? ¡Es Dios! Somos cristianos. Esta es una iglesia. ¿A qué te refieres con que es polémico?”

Entonces digo: “Querido pastor, escúchame. Cuando empiece a enseñar a tu congregación sobre la justicia de Dios, la soberanía de Dios, la ira de Dios, la supremacía de Dios y la gloria de Dios, algunos de los miembros más destacados y antiguos de tu iglesia se pondrán de pie y dirán algo como esto: ‘Ese no es mi Dios. Nunca podría amar a un Dios como ese’. ¿Por qué? Porque ellos tienen un dios que han inventado en su propia mente, y aman lo que han inventado”.

Escucha la Palabra de Dios:

Así dice el Señor: “No se gloríe el sabio de su sabiduría, ni se gloríe el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza; pero si alguien se gloría, gloríese de esto: De que me entiende y me conoce, pues Yo soy el Señor que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco”, declara el Señor ( Jer 9:23-24).

Estas cosas has hecho, y Yo he guardado silencio; pensaste que Yo era tal como tú; pero te reprenderé, y delante de tus ojos expondré tus delitos. Entiendan ahora esto ustedes, los que se olvidan de Dios, no sea que los despedace, y no haya quien los libre (Sal 50:21-22).

¿Cuál es el problema? Hay una falta de conocimiento de Dios. Muchas personas escuchan esto y piensan: “Ah, hablar de los atributos de Dios y de teología es solo para expertos en teología y no tiene aplicación práctica”.

¿Como Dios se hace conocer?

10 acusaciones contra la iglesia moderna

Paul Washer

“El diagnóstico correcto es la mitad de la cura”.
Este libro de Paul Washer es un examen muy necesario para la salud espiritual del cuerpo de Cristo hoy en día. La verdad puede ser como una sacudida que nos despierte, pero la verdad que más duele es la que más cura. Así sucede con estos diez capítulos, los cuales ponen su dedo en el nervio dolido y en los huesos rotos de la iglesia contemporánea.

¡Escucha lo que estás diciendo! ¿Realmente crees que el conocimiento de Dios no tiene una aplicación práctica? ¿Sabes por qué todas las librerías cristianas están llenas de libros de autoayuda? ¡Es porque las personas no conocen al verdadero Dios! ¡Y como resultado se les debe dar toda clase de recursos triviales de la carne para que sigan caminando como deberían caminar las ovejas! “Sean sobrios, como conviene, y dejen de pecar; porque algunos no tienen conocimiento de Dios. Para vergüenza de ustedes lo digo” (1Co 15:34). ¿Por qué hay pecado desenfrenado incluso entre el pueblo de Dios? ¡Es por la falta de conocimiento de Dios!

¿Cuándo fue la última vez que asististe a una conferencia sobre los atributos de Dios? ¿Cuándo fue la última vez que, como pastor, enseñaste durante varios meses sobre quién es Dios? ¿Cuánta enseñanza en las iglesias de hoy tiene algo que ver con quién es Dios? ¡Es tan fácil dejarse llevar, simplemente seguir a todos los demás! Pero un día escuchas algo como esto y, de repente, te das cuenta de que ni siquiera puedes recordar la última vez que escuchaste a alguien enseñar sobre los atributos de Dios. ¡No es de extrañar que seamos las personas que somos!

Conocerlo ¡de eso se trata todo! ¡Conocerlo es vida eterna! La vida eterna no comienza cuando atraviesas las puertas de la gloria. La vida eterna comienza con la conversión. La vida eterna es conocer a Dios. ¿Realmente crees que te emocionará recorrer las calles de oro por la eternidad? La razón por la cual no perderás la cabeza en la eternidad es porque hay Uno allí que es infinito en gloria, y pasarás una eternidad de eternidades buscándolo y encontrándolo, ¡pero nunca lograrás abarcar ni siquiera la ladera de Su montaña!

¡Comienza ahora! Hay tantas cosas diferentes que deseas saber y hacer, y tantos libros que quieres leer. Consigue un buen libro sobre Dios; saca tu Biblia y estúdiala para conocerlo, ¡para conocer verdaderamente al Dios vivo y verdadero!

Debido a todo esto, te diría que, en cierto sentido, sería mejor que en algunas de las llamadas iglesias ni siquiera tuvieran un servicio el domingo por la mañana. El domingo por la mañana es a menudo la hora de mayor idolatría en toda la semana, porque las personas no están adorando al único y verdadero Dios. Las grandes masas adoran a un dios formado en sus propios corazones, por su propia carne, con recursos satánicos, y con inteligencia mundana. Han creado un dios como ellos, un dios que se parece más a Santa Claus que a Dios el Señor. No puede haber temor del Señor entre nosotros si no hay conocimiento del Señor entre nosotros.


Este artículo sobre la oración fue adaptado de una porción del libro 10 Acusaciones contra la iglesia moderna escrito por Paul Washer y publicado por Poiema Publicaciones.


Páginas 21 a la 26

El Motivo De Dios Para Enviar A Su Hijo

HeartCry Missionaty Society

El Motivo De Dios Para Enviar A Su Hijo

Paul Washer

Es importante preguntar cuál pudo haber sido la motivación de Dios para enviar Su unigénito Hijo a morir de manera que los hombres puedan ser salvos. En las Escrituras, descubrimos que Dios no salva al hombre por alguna necesidad divina, o por el valor inherente del hombre, o por algún hecho noble que éste pudiera haber hecho. Sin embargo, Dios fue movido a salvar para la alabanza de Su propia gloria y por el gran amor con el cual nos ama.

Dios No Tenía Necesidad

Una de las verdades más asombrosas acerca de Dios es que Él está absolutamente libre de cualquier necesidad o dependencia. Su existencia, el cumplimiento de Su voluntad, y Su felicidad o beneplácito no dependen de nada ni de nadie fuera de Sí mismo. Él es el Único ser realmente Auto-existente, Auto-sustentador, Autosuficiente, Independiente, y Libre. Todos los demás seres derivan su vida y bienestar de Dios, pero todo lo que es necesario para la existencia y perfecta felicidad de Dios se encuentra en Sí mismo. Enseñar o incluso sugerir que Dios hizo al hombre o salva al hombre porque Él estaba necesitado o incompleto es absurdo e inclusive blasfemo.

Dios explica por medio del salmista, “No tomaré novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos. Porque mío es todo animal del bosque, y el ganado sobre mil colinas. Toda ave de los montes conozco, y mío es todo lo que en el campo se mueve. Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y todo lo que en él hay.” (Salmos 50:9-12)

El Apóstol Pablo declara, “El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que El da a todos vida y aliento y todas las cosas…” (Hechos 17:24-25)

Charles Hodge escribe, “De acuerdo con las Escrituras Dios es autosuficiente. El no necesita nada fuera de Sí mismo para Su propio bienestar o felicidad. Él es, en todo sentido, independiente de Sus criaturas.” (Systematic Theology, Vol.1, p.556)

A.W. Tozer escribe, “Si de pronto todos los seres humanos perdieran la vista, aún seguirían brillando el sol de día y las estrellas de noche, porque ninguno de ellos les debe nada a los millones de personas que se benefician con su luz. De igual forma, si todos los hombres de la tierra se volvieran ateos, esto no podría afectar a Dios de manera alguna. Él es lo que es, en sí mismo y sin relación con nadie más. El que creamos en Él no añade nada a sus perfecciones; el que dudemos de Él tampoco le quita nada.” (El Conocimiento del Dios Santo, p.40-41)

El Hombre No Tiene Mérito

Una de las verdades más aleccionadoras acerca del hombre es que éste está absolutamente destituido de virtud o mérito. De acuerdo con las Escrituras, la imagen de Dios en el hombre ha sido seriamente desfigurada, y corrupción moral ha contaminado su ser – cuerpo entero (Romanos 6:6,12; 7:24; 8:10,13), razón (Romanos 1:21; II Corintios 3:14-15; 4:4: Efesios 4:17-19), emociones (Romanos 1:26-27; Gálatas 5:24; II Timoteo 3:2-4), y voluntad (Romanos 6:17; 7:14-15). Todos los hombres nacieron con un gran potencial o inclinación hacia el pecado y son capaces de la más grande maldad, de los crímenes más inexplicables, y de las más vergonzosas perversiones. Todo lo que los hombres hacen está contaminado por su propia corrupción moral, y el pecado penetra incluso en sus hechos más heroicos y altruistas (Isaías 64:6) Las Escrituras también enseñan que los hechos del hombre no son provocados por algún amor a Dios o algún deseo de obedecer Sus mandamientos. Ningún hombre ama a Dios de una manera digna o como la ley manda (Deuteronomio 6:4-5; Mateo 22:37); ni existe un hombre que glorifique a Dios en todo pensamiento, palabra, y hecho (I Corintios 10:31; Romanos 1:21). Todos los hombres se prefieren a sí mismos que a Dios (II Timoteo 3:2-4), y todos los hechos de altruismo, heroísmo, deber cívico, y bondad religiosa externa son provocados por el amor a sí mismo o el amor a otros hombres, pero no el amor a Dios. Además, la mente del hombre es hostil hacia Dios, no puede sujetarse a la voluntad de Dios, y no puede agradar a Dios (Romanos 8:7-8).

Por lo tanto, los hombres están inclinados a mayor y mayor corrupción moral, y este deterioro moral sería incalculablemente más rápido, si no fuera por la intervención divina que restringe la maldad del hombre. Finalmente, el hombre no puede liberarse o recuperarse de su condición pecaminosa y depravada (Jeremías 13:23).

Basado en la descripción bíblica del hombre, es evidente que Dios no fue movido a salvar al hombre por causa de alguna virtud o mérito inherente encontrado en él. Es evidente que no hay nada en el hombre caído que pueda motivar a un Dios santo y justo a amarlo, sino solo traerlo a juicio y condenarlo. ¿Entonces qué motivó a Dios enviar a Su Hijo unigénito para salvar al pecador? De acuerdo con las Escrituras, Dios lo hizo para la alabanza de Su propia gloria y por el gran amor con que nos amó.

PAUL WASHER

Paul David Washer ministró como misionero en Perú 10 años, tiempo durante el cual fundó la Sociedad Misionera HeartCry para apoyar plantadores de iglesias peruanos. Paul ahora sirve como director de misiones de HeartCry (heartcrymissionary.com), la cual Dios ha bendecido para poder apoyar a misioneros en más de cuarenta naciones al rededor del globo. Él y su esposa Charo tienen cuatro hijos: Ian, Evan, Rowan, y Bronwyn.

El Poder de Dios en la Conversión – 2/2

HeartCry Missionaty Society
2/2 – El Poder de Dios en la Conversión

Por: Paul Washer

Tópico: El Poder de Dios

PAUL WASHER

Paul David Washer ministró como misionero en Perú 10 años, tiempo durante el cual fundó la Sociedad Misionera HeartCry para apoyar plantadores de iglesias peruanos. Paul ahora sirve como director de misiones de HeartCry (heartcrymissionary.com), la cual Dios ha bendecido para poder apoyar a misioneros en más de cuarenta naciones al rededor del globo. Él y su esposa Charo tienen cuatro hijos: Ian, Evan, Rowan, y Bronwyn.

¿Qué es un MISIONERO?

Teología Express

¿Qué es un MISIONERO?

Paul Washer

Paul Washer es maestro en la iglesia Christ Church, en Virginia (EUA) y además es el fundador-director de «HeartCry Missionary Society» internacionalmente. Para más información pueden consultar nuestra web:
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¿Qué es un misionero?

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Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

Todos los hombres son pecadores

Alimentemos El Alma

Todos los hombres son pecadores

Paul Washer

Paul David Washer

Paul David Washer (Estados Unidos11 de septiembre de 1961) es un misioneroevangelicoescritor, fundador y director de la Sociedad Misionera Heartcry que apoya el trabajo misionero con los nativos sudamericanos, también es predicador itinerante de la Convención Bautista del Sur.1​ Aparte de sus viajes y predicas, Paul es profesor invitado en varios seminarios, en particular en el Seminario de Master (The Master’s Seminary).

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¿En qué consiste la fe que salva?

Coalición por el Evangelio

¿En qué consiste la fe que salva?

PAUL WASHER

Nota del editor: Este es un fragmento adaptado del libro El evangelio de Cristo Jesús (Poiema Publicaciones, 2019). Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.

La Biblia define la fe como “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (He. 11:1). Esto nos lleva a una pregunta muy importante: ¿Cómo puede una persona razonable asegurarse de aquello que espera o cómo puede tener la convicción de que lo que él o ella nunca ha visto realmente existe?

La respuesta a esta pregunta se encuentra en el carácter de Dios, la veracidad de la Biblia, y el ministerio del Espíritu Santo. Podemos tener la certeza del perdón de pecados, la reconciliación con Dios y la esperanza de la vida eterna porque Dios ha prometido estas cosas en la Biblia (Tit. 1:2-3) y el Espíritu de Dios testifica a nuestros corazones que son verdad (Jn. 16:3Ro. 8:14-16Gá. 4:61 Jn. 2:2027).

La fe salvadora consiste especialmente en confiar que Cristo es nuestro Salvador, y única justicia con Dios. Una de las evidencias más grandes del arrepentimiento genuino es que no solo nos estamos alejando del pecado, sino también de confiar en nuestras propias virtudes, méritos u obras para ganarnos el derecho de estar delante de Dios.

La fe genuina incluye creer y depender de lo que Dios ha revelado sobre Sí mismo, sobre nosotros y sobre Su obra de salvación a través de Jesucristo

Nos damos cuenta de que toda nuestra supuesta justicia personal y buenas obras son como trapos de inmundicia (Is. 64:6), y las rechazamos firmemente como medios de salvación. Sabemos que si estamos reconciliados con Dios, no será como resultado de nuestras obras hacia Él, sino como resultado de Su gran obra hacia nosotros a través de Jesucristo. Estamos incondicionalmente de acuerdo con los siguientes versículos bíblicos: 

“Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”, Gálatas 2:16 (RVR60).

“Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”, Romanos 4:4-5 (RVR60).

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”, Efesios 2:8-9 (RVR60).

La fe ilustrada 

En la vida de Abraham, la Biblia nos provee una ilustración maravillosa de la fe genuina. Cuando Abraham y su esposa, Sara, habían pasado por mucho la edad de tener hijos, Dios les prometió un hijo. En respuesta a esta promesa, la Biblia declara que Abraham estaba “plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Ro. 4:21 RVR60). Abraham creyó a Dios, y esto le fue contado por justicia (Ro. 4:3). 

La fe salvadora consiste especialmente en confiar que Cristo es nuestro Salvador, y única justicia con Dios

En cuanto al evangelio, la fe genuina incluye creer y depender de lo que Dios ha revelado sobre Sí mismo, sobre nosotros y sobre Su obra de salvación a través de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Creer es estar completamente seguro de que Dios está realmente dispuesto y es capaz de realizar lo que ha prometido a través de Jesucristo. Los próximos versículos bíblicos son una buena representación de lo que Dios ha prometido.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”, Juan 3:16 (RVR60).

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”, Juan 1:12 (RVR60).

“[Jesús dijo] ‘De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida’”, Juan 5:24 (RVR60).

Autoexamen

 ¿Estás creyendo? Debemos creer en Jesucristo para ser salvos. La pregunta que ahora queda por responder es personal: ¿Has creído? ¿Estás creyendo, confiando y dependiendo de la persona y obra de Jesucristo? Las siguientes preguntas explicativas te ayudarán a determinar si la fe genuina es una realidad en tu vida. 

  1. ¿Estás convencido de que la salvación no se encuentra en otro nombre sino en el de Jesucristo? ¿Estás convencido de que las afirmaciones de todos los demás supuestos profetas y salvadores son falsos? ¿Le confías tu bienestar eterno al poder y fidelidad de una sola persona, Jesús de Nazaret? 
  2. ¿Estás convencido de que la salvación no es un resultado de tu propia virtud o mérito? ¿Estás convencido de que incluso tus hechos más justos son como trapos de inmundicia delante de Dios? ¿Estás convencido de que la salvación por obras es totalmente inútil?
  3. ¿Has puesto toda tu confianza en el Hijo de Dios para que te salve de tus pecados? ¿Estás dependiendo de Él para que te enseñe la verdad de la Biblia, perdone tus pecados por Su sangre y cambie tu corazón por Su Espíritu?

Si puedes responder de manera afirmativa a estas preguntas, es un indicador de que Dios ha estado y está obrando en tu corazón, iluminando tu mente para que veas la verdad y creas para salvación.

Si estamos reconciliados con Dios, no será como resultado de nuestras obras, sino de Su gran obra hacia nosotros a través de Jesucristo

Si no puedes responder de manera afirmativa a estas preguntas, pero deseas la salvación, entonces sigue buscando a Dios en Su Palabra (la Biblia) y en oración. Reconsidera los versículos de la Biblia que hemos estudiado y examina tu vida a la luz de ellos. Sigue clamando a Dios para vencer tu incredulidad y para que te salve. La Biblia promete: “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Ro. 10:13, RVR60). Sigue buscándolo en Su Palabra hasta que el Espíritu de Dios te dé la seguridad de que eres un hijo de Dios.

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”, Romanos 8:16 (RVR60).

“Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”, Gálatas 4:6 (RVR60).

Paul Washer fue misionero en Perú durante 10 años. Ahora sirve en la sociedad misionera HeartCry. Paul y su esposa Charo tienen cuatro hijos: Ian, Evan, Rowan, y Bronwyn.