R.C. Sproul a través de los años

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R.C. Sproul a través de los años

R.C.Sproul

El 18 de julio del 2017 marcó el 52vo aniversario de la ordenación pastoral del Dr. R.C. Sproul. Mira este breve video de su ministerio a través de los años.

Transcripción

Jesús, en medio de la tempestad, está dormido …en la parte de atrás del bote. Pero ellos tenían miedo. Y corren a la parte de atrás del bote y tocan a Jesús y le dicen: “Despierta. Haz algo.” Y él dice: “Qué pasa? ¿Qué pasa? Él ve venir la tormenta, así que se levanta y dice: “Haya paz. Calma.” Y el mar se detiene y los vientos se tranquilizan. ¿Cuál es la respuesta de los discípulos cuando Jesus acaba con la amenaza clara y evidente de la naturaleza? Acaso dice aquí que ellos saltaron en un pie de alegría y dijeron: “Ah, sabíamos que lo harías.” No.  El texto nos dice que, en ese momento, Ellos tuvieron… mucho … miedo. El poder que se desata cuando Dios habla crea las cosas que aún no existen y da vida a los muertos.

Si hubiera una molécula suelta en el universo—una molécula que esté por ahí, fuera del alcance del control soberano de Dios— Entonces, señoras y señores, no podrían tener ni la más mínima esperanza del cumplimiento de cualquier promesa venidera que Dios haya hecho. La Biblia usas palabras como: “estamos muertos en pecado”, somos esclavos del pecado”, “por naturaleza somos hijos de la ira”. No queremos a Dios en nuestra mente, Porque Él es santo y nosotros no. Y aquí, el rey del universo…. coloca su sello… indeleble… en el alma …de cada uno …de los de su pueblo. En cada generación… el evangelio debe publicarse nuevamente con la misma audacia, …  la misma claridad y la misma urgencia …que en el siglo XVI durante la época de la Reforma. Si Dios no es soberano, Dios no es Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Lo que necesitas saber antes de unirte a una iglesia

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Lo que necesitas saber antes de unirte a una iglesia

R.C.Sproul

Antes de asistir a una iglesia, debemos cerciorarnos de que sea una iglesia legítima. Ahora, obviamente, si sobre la puerta de enfrente se leyera: “iglesia de Satanás”, sabríamos que no es un cuerpo legítimo de creyentes. ¿Pero qué de iglesias que no son legítimas por razones no tan obvias? Algunos cuerpos religiosos dicen ser cristianos, pero a mi juicio y el de muchos otros cristianos, no son iglesias cristianas, sino cuerpos apóstatas. Inclusive, asistir a sus servicios podría ser pecado. No podemos esperar que una iglesia sea perfecta. Pero, ¿obedece a los fundamentos esenciales de la fe? ¿Practica una fe sana en la deidad de Cristo, y en aspectos de Cristo que encontramos bosquejados en el Nuevo Testamento?

Ahora bien, puede ser que estemos adorando cada día con personas que profesan ser cristianas sin serlo. Esto no lo podemos evitar porque Dios no nos ha dado la habilidad de mirar al corazón de otra persona y discernir dónde está espiritualmente. Pero sí podemos inquirir sobre las creencias básicas de un cuerpo eclesiástico, y queremos unirnos en adoración solamente con un grupo de personas que intentan hacer lo que es propio a los ojos de Dios.

Es obvio que esas preguntas básicas deben aplicarse antes de asistir a una iglesia. Antes de unirse a una iglesia me parece que debes mirar aún con más atención. Harías preguntas como: “¿Es esta una iglesia en donde se predica el evangelio, donde hay fidelidad a las Escrituras? ¿Es esta una comunidad en la cual estoy preparado para comprometerme, además de mi tiempo, mi dinero, mi devoción, en dónde seré instruido en crecimiento espiritual, con mi familia?”.

Creo que esas son las preguntas que debes hacerte con mucho cuidado antes de comprometerte y unirte. En nuestro país muchas veces nos unimos a iglesias de la misma manera en que nos unimos a cualquier otra organización, olvidando que cuando nos unimos a una iglesia, tomamos un voto sagrado ante Dios a hacer ciertas cosas: estar presentes en la adoración, hacer uso diligente de los medios de gracia, y ser un miembro activo en esa iglesia. Antes de hacer un voto a hacer algo así, necesitas saber a qué te unes y luego, habiendo hecho dicho voto, prepararte para cumplirlo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Solo Dios tiene aseidad

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Solo Dios tiene aseidad

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De su serie de enseñanza Moisés y la zarza ardiente, R.C. Sproul explica que solo Dios existe por Su propio poder.

Transcripción

Tenemos la idea de la auto-existencia o lo que llamamos en teología el concepto de Aseidad. Cuando veo esta palabra en la pizarra, o cuando la veo en un libro de texto, sé que la gran mayoría de gente en las bancas nunca ha oído esa palabra y es tan oscura y esotérica que no les llega a importar oír esa palabra. Pero déjenme decirles en forma honesta y personal, que, al ver esa palabra, se me ponen los pelos de punta porque con esa única y pequeña palabra se captura toda la gloria de la perfección del Ser de Dios. Lo que hace a Dios diferente de ti, y diferente de mí, y diferente de las estrellas, los terremotos y de cualquier otra cosa creada es que Dios, y solo Dios tiene aseidad. Dios y solo Dios existe por Su propio poder.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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La clave del gozo cristiano

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La clave del gozo cristiano

R.C.Sproul

La palabra gozo aparece una y otra vez en las Escrituras. Por ejemplo, los salmos están llenos de referencias al gozo. El salmista escribe: “El llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá el grito de alegría (o gozo)” (Sal. 30:5b), y “Aclamen con júbilo (o gozo) a Dios, habitantes de toda la tierra” (Sal. 66:1). De la misma manera, en el Nuevo Testamento leemos que el gozo es un fruto del Espíritu Santo (Gál. 5:22), lo que significa que es una virtud cristiana. Al ver este énfasis bíblico, debemos entender lo que es el gozo, y perseguirlo.

A veces se nos dificulta entender el concepto bíblico del gozo por la manera en que lo define y describe nuestra cultura occidental. En particular, a menudo confundimos el gozo con la felicidad. En las bienaventuranzas (Mt. 5:3-11), de acuerdo a la traducción tradicional, Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu… Bienaventurados los que lloran… Bienaventurados los humildes” (vv. 3-5, énfasis agregado), y así sucesivamente. Algunas veces, sin embargo, los traductores adoptan el lenguaje moderno y nos dicen que Jesús dijo feliz en lugar de bienaventurado. Me fastidia un poco cuando veo eso, no porque me opongo a la felicidad, sino porque la palabra feliz en nuestra cultura se ha convertido en algo sentimental y trivial. Como resultado, tiene una connotación de cierta superficialidad. Por ejemplo, hace algunos años, Charles M. Schulz, en la tira cómica de Charlie Brown, acuñó la frase: “La felicidad es un perrito”, y se convirtió en una máxima que articula una idea de la felicidad que es sentimental y placentera. Y luego está esa famosa canción, “Don’t Worry, Be Happy” por Bobby McFerrin en los 1980s. Sugería una actitud sin preocupaciones, una actitud casual hacia el deleite.

Sin embargo, la palabra griega usada en las bienaventuranzas se traduce mejor como “bendecido”, pues comunica no solo la idea de felicidad, sino también la de una profunda paz, confort, estabilidad, y grande gozo. Así que debemos tener cuidado cuando leemos el texto del Nuevo Testamento, para no leerlo con los lentes del entendimiento popular de la felicidad, y así perder el concepto bíblico del gozo.

Piensa de nuevo en la canción por McFerrin. La letra es extraña, desde la perspectiva contemporánea. Cuando canta: “Don’t worry, be happy (no te preocupes, sé feliz)”, está hablando en imperativo, un mandamiento: “No estés ansioso. En lugar de eso, sé feliz”. Nos está dando un deber, no una sugerencia. Pero nunca pensamos en la felicidad de esta manera. Cuando no somos felices, pensamos que es imposible decidir por un acto de la voluntad el cambiar nuestros sentimientos. Tendemos a pensar en la felicidad como algo pasivo, algo que nos pasa y sobre lo que no tenemos control. Es involuntario. Sí, lo deseamos y queremos experimentarlo, pero estamos convencidos de que no podemos crearlo por un acto de la voluntad.

Extrañamente, cuando McFerrin manda a sus escuchas a que sean felices, suena mucho como lo que vemos en el Nuevo Testamento. Una y otra vez en las páginas del Nuevo Testamento se comunica la idea del gozo como un imperativo, una obligación. En base a la enseñanza bíblica, yo inclusive diría que es un deber cristiano, su obligación moral, el tener gozo. Eso quiere decir que cuando un cristiano falla en tener gozo, está pecando, y que la falta de felicidad y gozo son, en cierta manera, manifestaciones de la carne.

Por supuesto, hay veces en que nos llenamos de dolor y tristeza. Jesucristo mismo fue llamado “varón de dolores y experimentado en aflicción” (Is. 53:3). Las Escrituras nos dicen: “Mejor es ir a una casa de luto que ir a una casa de banquete” (Ecl. 7:2a). Inclusive en el sermón del monte, Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados” (Mt. 5:4). Puesto que la Biblia nos dice que es perfectamente legítimo experimentar lamento, dolor, y duelo, esos sentimientos no son pecaminosos.

Sin embargo, quiero que veas que las palabras de Jesús se pueden traducir como “gozosos son los que lloran”. ¿Cómo puede una persona llorar y permanecer en gozo? Bueno, creo que podemos desenredar eso fácilmente. El corazón del concepto del gozo en el Nuevo Testamento es este: una persona puede tener el gozo bíblico aun cuando está en lamento, sufrimiento, o pasando por circunstancias difíciles. Esto es porque el llanto de la persona está dirigido hacia un asunto en específico, pero al mismo tiempo, posee una medida de gozo.

¿Cómo podemos regocijarnos siempre?

En su carta a los filipenses, el apóstol Pablo habla acerca del gozo y acerca del deber cristiano a regocijarse una y otra vez. Por ejemplo, escribe: “Regocíjense en el Señor siempre” (4:4a). Este es un imperativo bíblico, y no deja lugar para no regocijarse; Pablo dice que los cristianos deben regocijarse siempre, no a veces, periódicamente, u ocasionalmente. Luego agrega: “Otra vez lo diré: ¡Regocíjense!” (4:4b). Pablo escribió esta epístola desde la prisión, y en ella habla de cosas sombrías, como la posibilidad de ser martirizado y derramado como sacrificio (2:17). Y aun así le dice a los creyentes filipenses que deben regocijarse a pesar de las circunstancias en las que se encontraba.

Esto nos regresa esta cuestión de cómo podemos tener gozo como una disciplina de la voluntad. ¿Cómo podemos permanecer gozosos todo el tiempo? Pablo nos da la clave: “Regocíjense en el Señor siempre” (énfasis agregado). La clave para el gozo cristiano está en su fuente, la cual es el Señor. Si Cristo está en mí y yo en Él, esa relación no es una experiencia de a veces. El cristiano siempre está en el Señor y el Señor siempre en el cristiano, y esa siempre es una razón para tener gozo. Aun cuando el cristiano no puede regocijarse en sus circunstancias, si pasa por dolor, lamento, o tristeza, aun puede regocijarse en Cristo. Nos regocijamos en el Señor, y ya que nunca nos deja ni nos abandona, podemos regocijarnos siempre.

Este es un extracto tomado del libro electrónico gratuito, ¿Puedo tener gozo en mi vida? por R. C. Sproul.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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La advertencia de R.C. Sproul con respecto a la oración

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La advertencia de R.C. Sproul con respecto a la oración

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Necesito hacer una advertencia. En nuestros días, muchas personas han vuelto a descubrir el poder de la oración. Esto es algo bueno; no hay nada más emocionante en la vida cristiana que orar específicamente, para expresar un deseo, para hacer una solicitud o una petición a Dios, y luego ver cómo Él responde esa solicitud de manera específica y clara. Es bueno recibir lo que pedimos, pero el beneficio añadido es la seguridad que adquirimos de que Dios escucha nuestras oraciones y las responde.

Sin embargo, algunos llevan esto a un extremo y saltan a la conclusión de que la oración es una especie de varita mágica, que si oramos con el sonido correcto, de la manera correcta, con las frases correctas, y en la postura correcta, Dios está obligado a responder. La idea parece ser que tenemos la capacidad para obligar al Dios Todopoderoso para que haga por nosotros lo que nosotros queremos que se haga, pero Dios no es un botones celestial que está disponible cada vez que presionamos el botón, a la espera de servirnos en cada una de nuestras solicitudes.

Es posible que respondas que la Biblia parece decir que Dios está dispuesto a darnos prácticamente cualquier cosa que pidamos. Podrías mencionar que Jesús dijo: “Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá” (Mat. 7 :7). Podrías recordar que Jesús dijo, “Y todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán” (Mat. 21:22). Podrías incluso mencionar que Él dijo: “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mat.18:19).

Versos en su contexto

Tenemos que ser muy cuidadosos en nuestro manejo de estos versos, teniendo cuidado de interpretarlos en su contexto. Piensa en ello: a cualquier número de personas le gustaría ver una cura para el cáncer. Estoy seguro de que podría encontrar al menos unas pocas personas que estarían de acuerdo conmigo en esto, así que si dos o tres de nosotros nos reunimos y acordamos que una cura para el cáncer sería bueno, y luego oramos sobre eso, ¿estaría Dios obligado a responder?

Jesús dijo claramente: “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo… les será hecho”, pero Él hizo esta declaración en el contexto de una gran cantidad de información acerca de la oración auténtica que Él ya había dado a sus discípulos. No podemos simplemente venir a un texto y escoger un verso sin examinar todas las cualificaciones que nuestro Señor dio en su enseñanza completa de la oración. Hacerlo así es arriesgarse a terminar con una visión mágica del asunto.

Criaturas del tiempo

Una de las razones por las que somos atraídos a la superstición y prácticas impías es que somos criaturas del tiempo. Como resultado de ello, estamos ansiosos. No sabemos lo que el mañana va a traer. Mi primera oración de niño fue: “Ahora me acuesto a dormir. Le pido al Señor que cuide mi alma. Si muero antes de despertar, pido al Señor que tome mi alma”. Esa última frase siempre me dio miedo, la parte de morir antes de despertar. No sabía si iba a morir antes de que me despertara. En realidad, no mucho ha cambiado desde entonces. No sé lo que esta tarde va a traer a mi vida. No sé lo que el mañana, la próxima semana, o el próximo año va a traer a mi vida, y tampoco tú. Vivimos siempre al borde de la eternidad, como criaturas finitas. Y eso trae ansiedad a nuestras almas.

¿No es interesante que uno de los negocios más lucrativos en los Estados Unidos de América en el siglo XXI, un tiempo de gran progreso en la educación, un tiempo de explosión del conocimiento, sigue siendo la práctica de la astrología? Lo he dicho muchas veces, que podría pedir a mis estudiantes del seminario a que nombren las doce tribus de Israel, y estaría muy feliz si pudieran nombrar ocho o nueve. Pero podría pedirles que nombren los doce signos del zodíaco, y prácticamente cada uno de ellos, dado el tiempo suficiente, podría nombrar todos los doce. No creo que ello signifique que estén más interesados en la astrología que en la historia bíblica, pero ello sugiere que la astrología es un fenómeno que está muy extendido en nuestra cultura. ¿Por qué? Porque queremos conocer el futuro.

Eso no es lo que significa vivir en la fe cristiana. Mi mañana y tus mañanas están en las manos de Dios. Hacemos nuestras peticiones ante Él y confiamos nuestros mañanas a su soberanía. Estoy encantado de que mi futuro no esté en las manos de las estrellas o los adivinos. Más bien, mi futuro está en las manos de la voluntad del Dios soberano.

Este extracto se toma del folleto, Preguntas Cruciales” de R.C. Sproul “¿Puede la oración cambiar las cosas?”ozo en mi vida? por R. C. Sproul.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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¿Cuán pecaminoso es el hombre?

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¿Cuán pecaminoso es el hombre?

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Imagina un círculo que represente el carácter de la humanidad. Ahora imagina que si alguien peca, un punto —una mancha moral atípica— aparece en el círculo, estropeando el carácter del hombre. Si se producen otros pecados, aparecen más manchas en el círculo. Así, si los pecados continúan multiplicándose, con el tiempo todo el círculo se llenará de puntos y manchas. ¿Pero han llegado a ese punto las cosas? El carácter humano está claramente contaminado por el pecado, pero el debate es sobre el alcance de esa mancha. La Iglesia Católica Romana mantiene la posición de que el carácter del hombre no está completamente contaminado, sino que conserva una pequeña isla de rectitud moral. Sin embargo, los reformadores protestantes del siglo XVI afirmaron que la contaminación del pecado y la corrupción del hombre caído es completa, haciéndonos totalmente corruptos.

Hay muchos malentendidos sobre lo que los reformadores querían decir con esa afirmación. El término que se utiliza a menudo para la condición humana en la teología reformada clásica es la depravación total. La gente tiene una tendencia a hacer una expresión de dolor cada vez que utilizamos ese término porque hay una confusión muy extendida entre el concepto de depravación total y el concepto de depravación absoluta. Depravación absoluta significaría que el hombre es tan malo –tan corrupto– como podría ser. Yo no creo que haya un ser humano en este mundo que sea absolutamente corrupto, pero eso es solo por la gracia de Dios y por el poder restrictivo de Su gracia común. A pesar de los muchos pecados que hemos cometido individualmente, podríamos haberlo hecho peor. Podríamos haber pecado más a menudo. Podríamos haber cometido pecados más atroces. O podríamos haber cometido un mayor número de pecados. La depravación total, entonces, no significa que los hombres son tan malos como concebiblemente podrían llegar a ser.

Cuando los reformadores protestantes hablaban de la depravación total, querían decir que el pecado—su poder, su influencia, su inclinación—afecta a toda la persona. Nuestros cuerpos están caídos, nuestros corazones están caídos, y nuestras mentes están caídas. No hay parte de nosotros que escape a los estragos de la naturaleza humana pecaminosa. El pecado afecta nuestro comportamiento, nuestros pensamientos, e incluso nuestras conversaciones. La persona en su totalidad está caída. Esa es la verdadera medida de nuestra pecaminosidad cuando se juzga por el estándar y la norma de la perfección y la santidad de Dios.

Este extracto es tomado de «The Truth fo the Cross» (La Verdad de la Cruz) de R.C. Sproul.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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¿Murió Dios en la cruz?

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¿Murió Dios en la cruz?

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El famoso himno de la iglesia, “Maravilloso es el gran amor”, contiene una línea que hace una afirmación estremecedora: “Oh maravilla de su amor, por mí murió el Salvador*”. ¿Es correcto decir que Dios murió en la cruz?

Este tipo de expresión es popular en la himnografía y en algunas conversaciones. Así que aunque tengo escrúpulos sobre el himno, y me molesta la expresión, creo que la entiendo, y existe una manera de darle indulgencia.

Creemos que Jesucristo fue Dios encarnado. También creemos que Jesucristo murió en la cruz. Si decimos que Dios murió en la cruz, y si por eso queremos decir que la naturaleza divina pereció, nos hemos pasado de la línea hacia una seria herejía. De hecho, dos herejías relacionadas con este problema surgieron en los primeros siglos de la iglesia: teopasianismo y patripasianismo. La primera de ellas, el teopasianismo, enseña que Dios mismo sufrió la muerte en la cruz. El patripasianismo indica que el Padre sufrió vicariamente por medio del sufrimiento de su Hijo. Ambas herejías fueron rotundamente rechazadas por la Iglesia, por la razón de que categóricamente niegan el mismo carácter y naturaleza de Dios, incluyendo su inmutabilidad. No hay ningún cambio en la naturaleza sustantiva o el carácter de Dios en ningún momento.

Dios no solo creó el universo, sino que lo sostiene mediante el mismo poder de su ser. Como Pablo dijo: “Porque en Él vivimos, nos movemos y existimos” (Hch. 17:28). Si el ser de Dios cesara por un segundo, el universo desaparecería y dejaría de existir, porque nada puede existir aparte del poder sustentador de Dios. Si Dios muere, todo muere con Él. Obviamente, entonces, Dios no pudo haber perecido en la cruz.

Algunos dicen: “Fue la segunda persona de la Trinidad quien murió”. Eso sería una mutación dentro del mismo ser de Dios, porque cuando miramos a la Trinidad, decimos que los tres son uno en esencia, y que aunque hay distinciones personales entre las personas de la Divinidad, tales distinciones no son esenciales en el sentido de que son diferencias en ser. La muerte es algo que implicaría un cambio en el ser.

Deberíamos encogernos en horror ante la idea de que Dios realmente murió en la cruz. La expiación fue hecha por la naturaleza humana de Cristo. De alguna forma la gente tiende a pensar que esto disminuye la dignidad o el valor del acto sustitutivo, como si de alguna manera estuviéramos negando implícitamente la deidad de Cristo. Dios no lo quiera. Es el Dios-Hombre que muere, pero la muerte es algo que solo es experimentada por la naturaleza humana, porque la naturaleza divina no es capaz de experimentar la muerte.

*En ingles: “Que tú, Dios mío, hayas muerto por mí”.

Este extracto es tomado de The Truth of the Cross, de R.C. Sproul.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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¿Pueden los incrédulos hacer buenas obras?

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¿Pueden los incrédulos hacer buenas obras?

R.C.Sproul

Imagine un círculo que representa el carácter de la humanidad. Ahora imagine que cuando alguien peca, aparece en el círculo una mancha, una especie de mancha moral, que arruina el carácter del hombre. Si ocurrieran otros pecados, aparecerían más manchas en el círculo. Bueno, si los pecados continuaran multiplicándose, eventualmente todo el círculo estaría lleno de manchas y manchas. Pero, ¿han llegado las cosas a ese punto? El carácter humano está claramente contaminado por el pecado, pero el debate es sobre el alcance de esa mancha. La Iglesia católica romana sostiene su posición en que el carácter del hombre no está completamente contaminado, sino que retiene una pequeña isla de justicia. Sin embargo, los reformadores protestantes del siglo XVI afirmaron que la contaminación pecaminosa y la corrupción del hombre caído es completa, haciéndonos totalmente corruptos.

Hay un gran malentendido acerca de lo que los reformadores querían decir con esa afirmación. El término que se utiliza a menudo para el predicamento humano en la teología reformada clásica es la “depravación total”. La gente tiende a estremecerse cada vez que usamos ese término ya que hay una confusión profunda entre el concepto de depravación total y el concepto de depravación absoluta. La depravación absoluta significaría que el hombre es tan malo y tan corrupto como podría serlo. No creo que haya un ser humano en este mundo que sea totalmente corrupto, aunque eso es solo por la gracia de Dios y por el poder contenedor de su gracia común. De los muchos pecados que hemos cometido, podríamos haber hecho muchos peores. Podríamos haber pecado más a menudo. Podríamos haber cometido pecados que eran más atroces. O podríamos haber cometido un mayor número de pecados. La depravación total, entonces, no significa que los hombres son tan malos como pueden ser.

Cuando los reformadores protestantes hablaban de la depravación total, querían decir que el pecado —su poder, su influencia, su inclinación— afecta a la persona entera. Nuestros cuerpos están caídos, nuestros corazones están caídos, y nuestras mentes están caídas; no hay parte de nosotros que pueda escapar los estragos de nuestra pecaminosa naturaleza humana. El pecado afecta nuestro comportamiento, nuestro pensamiento, e incluso nuestra conversación. La persona entera está caída. Esa es la extensión real de nuestra pecaminosidad cuando somos juzgados por el estándar y la norma de la perfección y santidad de Dios.

Ahondando más en el tema, cuando el apóstol Pablo explica detalladamente esta condición del humano caído, dice: “No hay justo, ni aun uno; … No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Ro. 3:10b-12). Esa es una declaración radical. Pablo está diciendo que el hombre caído nunca, nunca, hace ni una sola buena acción, pero eso es un golpe duro a nuestra experiencia. Cuando miramos a nuestro alrededor podemos ver a muchas personas que no son cristianos pero hacen cosas que aplaudiríamos por su virtud. Por ejemplo, vemos actos de heroísmo sacrificado entre aquellos que no son cristianos, como los policías y bomberos. Muchas personas viven tranquilamente como ciudadanos respetuosos de la ley, nunca desafiando al estado. Escuchamos regularmente acerca de actos de honestidad e integridad, como cuando una persona devuelve una billetera perdida en vez de quedarse con ella. Juan Calvino llamó a estos actos: justicia civil. Pero ¿cómo puede haber obras de bondad cuando la Biblia dice que nadie hace el bien?

La razón de este problema es que cuando la Biblia describe la bondad o la maldad, lo mira desde dos perspectivas distintas. Primero, está la varilla de medición de la Ley, que evalúa el desempeño externo de los seres humanos. Por ejemplo, si Dios dice que no es permitido robar, y usted va toda la vida sin robar, desde una evaluación externa podríamos decir que usted tiene un buen historial. Usted ha guardado la ley externamente.

Pero además de la varilla de medición externa, también está la consideración del corazón, la motivación interna de nuestro comportamiento. Se nos dice que el hombre juzga por las apariencias externas, pero Dios mira el corazón. Desde una perspectiva bíblica, hacer una buena acción, en el sentido más completo, requiere no solo que el hecho se ajuste exteriormente a los estándares de la Ley de Dios, sino que proceda de un corazón que lo ama y quiere honrarlo. Recordad el gran mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mt. 22:37). ¿Hay alguien leyendo esto que haya amado a Dios con todo su corazón durante los últimos cinco minutos? No. Nadie ama a Dios con todo su corazón, no digamos con toda su alma y toda su mente.

Una de las cosas por las que voy a dar cuenta en el día del juicio es la forma en que he desperdiciado mi mente en la búsqueda del conocimiento de Dios. ¿Cuántas veces he sido demasiado perezoso y no me he dedicado con esfuerzo a conocer a Dios? No he amado a Dios con toda mi mente. Si amo a Dios con toda mi mente, nunca habría un pensamiento impuro en mi cabeza. Pero así no sucede en mi cabeza.

Si consideramos el desempeño humano desde esta perspectiva, podemos ver por qué el apóstol Pablo llegó a su conclusión radical de que no hay nadie que haga el bien, que no hay bondad en la humanidad. Incluso nuestros mejores trabajos tienen una mancha de pecado mezclada. Nunca he hecho un acto de caridad, de sacrificio, o de heroísmo que provenga de un corazón, un alma, y una mente que ame a Dios completamente. Externamente, muchos actos virtuosos ocurren tanto entre creyentes como incrédulos, pero Dios considera tanto la obediencia externa como la motivación. Bajo esa estricta norma de juicio, estamos en problemas.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

 

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Hipócritas en la iglesia

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Hipócritas en la iglesia

R.C.Sproul

¿Por qué maldijo Jesús a la higuera en Marcos 11? Jesús, entre otras cosas, era un profeta. Una de las formas más gráficas de comunicación profética en el Antiguo Testamento era enseñar por medio de objetos. El profeta tomaba algo de la naturaleza o de la vida cotidiana, como lo hizo Amós con una plomada de albañil para comunicar la verdad de Dios. Aquí Jesús encontró un objeto que ilustraba el pecado de la hipocresía. Tenía la apariencia de fertilidad, pero en realidad era estéril. A lo largo de su ministerio terrenal, Jesús denunció fuertemente el pecado de la hipocresía. Esa era su crítica básica a los fariseos de su tiempo (Lucas 12:1).

En varias ocasiones Jesús reprendió a los líderes religiosos por demostrar espiritualidad y rectitud a pesar de su falta visible de fruto.

Eso debería ser una lección para nosotros. Un ministerio evangelístico encontró durante muchos años que una de las diez principales objeciones al cristianismo es la suposición de que la iglesia está llena de hipócritas. La gente veía las vidas de los miembros de la iglesia a lo largo de la semana y dijeron que se alejaron del cristianismo porque creían que los cristianos no vivían lo que profesaban.

Es cierto que la iglesia está llena de pecadores. De hecho, no conozco de ninguna otra organización en el mundo que requiera que una persona sea un pecador para unirse a ella. Sin embargo, mientras que todos los hipócritas son pecadores, no todos los pecadores son hipócritas. La hipocresía es solo uno de muchos pecados. Es injusto que nuestros críticos digan: “Fulanito es un cristiano, y lo vimos pecando durante la semana; por lo tanto, es un hipócrita”. Eso no es necesariamente así. Si yo afirmo no hacer algo pecaminoso y luego usted me ve hacerlo, soy culpable de hipocresía. Pero si usted me ve hacer algo pecaminoso que nunca dije que no hago, soy un pecador pero no soy un hipócrita. Tenemos que establecer esa clara distinción.

Sin embargo, habiendo dicho eso en defensa de los cristianos que por su naturaleza caída continúan pecando incluso después de abrazar al Salvador, todavía exhorto a que todos tengamos cuidado de evitar el pecado de la hipocresía. Pablo habló de esto cuando dijo: “El nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de ustedes” (Ro. 2:24).

Los incrédulos nos ven predicando sin ponerlo en práctica, y eso no debería ser así entre nosotros.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

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El bautismo y la tentación de Jesús

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El bautismo y la tentación de Jesús

R. C. Sproul

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Hemos mencionado que los Evangelios nos dan poca información acerca de los primeros años de la vida de Jesús.  Oímos de su infancia. Lo vimos en el templo cuando tiene solo 12 años y luego la próxima vez que vemos a Jesús es cuando viene al río Jordán para ser bautizado por Juan y Él ya tiene 30 años.

Ahora, la Biblia nos dice que Él creció como hijo de José y María, y que presuntamente se crió en un ambiente de carpintero. Y eso nos puede puede llegar a confundir un poco. Es fascinante que cuando nos fijamos en las enseñanzas de Jesús, en las parábolas que enseña, por ejemplo, que Él continuamente ilustra su material tomando de los patrones normales de la vida de su época con muchas, muchas referencias a la agricultura.

Pero la referencia número uno en las enseñanzas de Jesús de imágenes extraídas de la sociedad de su tiempo viene del campo de la albañilería.

Y eso podría sorprendernos un poco, porque no nos imaginamos a Jesús como parte del negocio de la construcción, sino más bien que había sido un carpintero. Pero ahí está el asunto. El carpintero en esos días no era simplemente un ebanista o uno que trabajaba con madera, sino que era principalmente un constructor,  y era una tarea bastante ardua donde los árboles eran talados por el carpintero y los dejaban listos para los bloques de madera; y  se usaban grandes piedras para la construcción y tareas similares.

Y en esos días, no se contaba con un equipo sofisticado que ahorra esfuerzo, tales como los que tenemos hoy. Así que, la suposición de los historiadores es que Jesús, debido a este tipo de ambiente durante su juventud, habría sido bastante fuerte y un ser humano bastante firme.

Él, probablemente, habría sido muy musculoso como resultado de la profesión en la cual Él mismo había sido entrenado. Bueno, en todo caso, hemos visto parte de la importancia del bautismo de Jesús en el sentido de que vino, se presentó a sí mismo a Juan en el río Jordán y Juan protestó en contra de bautizar a Jesús, sino que, quería que Jesús lo bautizara a él.

Y, recordamos que Jesús dijo: “Permítelo ahora; porque es conveniente que cumplamos así toda justicia”. Y ahí está la importancia del bautismo al Jesús estar dispuesto a someterse voluntariamente a cada dimensión de la ley de Dios.

Pero hay otro elemento importante que tenemos que entender con relación a su bautismo. Porque se nos dice que en el momento de su bautismo el Espíritu Santo desciende del cielo en forma de paloma sobre Cristo.

Esta es su ordenación; esta es la comisión Divina de su vocación mesiánica. Esto sucede cuando el Espíritu del Señor viene sobre Él para que venga a ser el ungido de Dios o el «Christos» de Dios, porque el título “Cristo” significa “el ungido”.  Así que Jesús es ahora ungido para el ministerio y Él es ordenado por Dios y apartado para empezar la vocación para la cual Él había sido enviado al mundo en primer lugar.

Ahora el otro elemento en el registro del bautismo que es importante es que se nos ha dicho que Dios habló de manera audible desde el cielo en esta ocasión.  Existen tres oportunidades en el Nuevo Testamento donde tenemos el registro de Dios hablando audiblemente. Y en cada una de esas ocasiones, el mensaje es esencialmente el mismo, como veremos. Es un anuncio desde el cielo declarando que Jesús es su hijo. Así que, leemos en el relato que cuando la paloma desciende sobre Jesús y la voz viene del cielo, la voz anuncia esto: «Tú eres mi hijo amado, en ti me he complacido”.

Y luego las Escrituras nos dicen que inmediatamente después de su bautismo, el mismo Espíritu que lo ha ungido, el mismo Espíritu que ha descendido sobre Él, ahora lo impulsa al desierto para ser tentado por Satanás durante 40 días. Y lo que sigue en el registro del Evangelio es la historia de la tentación de Cristo.

Ahora, ustedes recordarán que al inicio de esta serie, “Del polvo a la gloria», consideramos el período de prueba de Adán y Eva cuando estaban en el jardín y cómo ellos fueron atacados por la serpiente. Y la serpiente se impuso sobre ellos y logró que pecaran.

Y uno de los temas más importantes del Nuevo Testamento con respecto a Jesús es que Él, en su oficio mesiánico, tiene que cumplir muchas responsabilidades, una de las cuales es satisfacer el papel del segundo Adán o el nuevo Adán, el representante de una nueva humanidad, y lograr la victoria donde el primer Adán fue derrotado.

Y así, en favor de su pueblo, es como si Jesús fuera llevado de nuevo al lugar de la tentación y es sometido a esta rigurosa prueba.  Es como una prueba de fuego a través de la cual debe pasar con el fin de estar calificado para hacer público su ministerio.  Así que su primera misión no es una misión pública, sino una misión privada llevada a cabo en la arena desolada del desierto de Judea.

Y si alguno de ustedes alguna vez ha tenido la oportunidad de visitar la Tierra Santa, dudo que jamás puedan olvidar la impresión visual del desierto de Judea, donde la única flora y fauna oriunda incluye conejos salvajes, serpientes, escorpiones, y un puñado de aves.  Eso es todo. Es uno de los pedazos de tierra más intimidantes y desolados en este planeta.

Y fue en ese ambiente que el Espíritu de Dios llevó a Jesús para estar solo. Ahora, he hablado muchas veces sobre las comparaciones y contrastes que existen entre la tentación de Adán y la tentación de Jesús.

Recuerden el entorno en el que Adán y Eva fueron tentados. El lugar o el escenario del ataque de la serpiente contra ellos fue en un jardín magnífico, frondoso y paradisiaco.

Ellos fueron atacados y embestidos por Satanás en medio de una experiencia donde les fue dado el privilegio de comer libremente de todo fruto de los árboles del jardín. Sin embargo, el escenario de la tentación de Cristo es en este desierto desolado y en medio de un ayuno de 40 días donde no le estaba permitido comer nada.

Cuando Adán fue tentado, contó con el valioso apoyo de una compañera, una ayuda idónea que había sido diseñada especialmente para él para animarle, para apoyarlo. Jesús soporta el ataque de Satanás solo. Piensen en sus propias vidas y piensen cuán fuerte es tu resistencia al pecado cuando están solos o cuando tienen personas que los pueden apoyar.

Así que, vemos estos contrastes contundentes entre el primer Adán y el segundo Adán. La situación es completamente distinta. Sin embargo, lo que se destaca para mí, que no quiero que olvidemos, es el punto de comparación, el punto de similitud entre la tentación de Adán y la tentación de Jesús.

Cuando Adán… cuando Adán y Eva estaban en su prueba, recordamos que la serpiente se acercó a Eva con una pregunta y esta era: «¿Conque Dios os ha dicho: ‘No comeréis de ningún árbol del huerto’?»

Bueno, por supuesto que Dios no había dicho eso, e inicialmente como dijimos antes, Eva al principio reprendió esta distorsión de la serpiente, dijo: ‘No, Dios no dijo eso. Él dijo de todos los árboles del jardín podemos comer con libertad’, etc.

Pero el asunto que quiero que recuerden es que el punto del ataque de Satanás en contra de nuestros padres originales era el tema de generar dudas sobre la autenticidad, la veracidad y la fiabilidad de la Palabra de Dios.

Ese fue el punto de ataque. Y cuando nos movemos a través de los siglos y vemos la revisitación de la serpiente al nuevo Adán, notamos que la estrategia de ataque es, en esencia, exactamente la misma.

¿Cómo Satanás lleva a cabo la tentación? Viene a Jesús con una pregunta, un tanto encubierta. Leemos estas palabras en el cuarto capítulo de Lucas: “Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan”.

Ahora, estamos bastante acostumbrados a pensar que la fuerza de esta tentación simplemente lidia con el hambre físico y natural de Jesús y que Satanás está tratando que rompa el ayuno, que “desayune”, que es justo lo que la palabra “des-ayuno” significa; es decir, que tome ventaja de su poder, que tome ventaja de sus prerrogativas como Hijo de Dios para convertir las piedras en pan y así pueda satisfacer las punzadas del hambre.

Pero hay algo mucho más significativo que pasa aquí.  Observen cómo la tentación se formula: «Si eres el Hijo de Dios”.

Bueno, así es como se ha traducido esa palabra “si”; y, creo que los traductores, creo, han captado correctamente, la fuerza de la declaración al traducirla «si». Debido a que Satanás está, obviamente, planteando la pregunta aquí,

«¿Eres realmente el Hijo de Dios? Y si de verdad eres el Hijo de Dios, entonces convierte estas piedras en pan. No tienes problemas». ¿Cuáles fueron las últimas palabras que conocemos que Jesús oyó en sus oídos humanos antes de ir a este lugar de desolación? ¿Recuerdan?

“Este es mi Hijo amado”. Dios le había hablado. Y por Su Palabra, Él había declarado que Jesús es su hijo. Y ahora el primer asalto contra su integridad y en contra de su misión es un asalto a la confianza, la fe y la seguridad de Jesús en la Palabra de Dios. «¿Estás seguro?» Es decir, la sugerencia es que si eres el Verbo – si eres el Hijo de Dios, ¿qué haces en un lugar cómo este? ¿Por qué estás hambriento? ¿Por qué estás solo? ¿Por qué estás en medio de esa privación? ¿Es esa la manera en que Dios trata a su hijo?

Seguramente tú no eres el Hijo de Dios. Es interesante para mí que Jesús entiende la importancia de la pregunta, lo cual podemos derivar de su respuesta.

Jesús le respondió diciendo: «Está escrito: ‘No solo de pan vivirá el hombre’», Supongamos ahora que Él solo se detuviera y dijera: «No, no puedo convertir estas piedras en pan porque estoy en medio de un ayuno. Y aunque es perfectamente legítimo en ocasiones normales desayunar, cuando estás en medio de este tipo de prueba eso no está permitido. Así que eso está bien conmigo. Puedo sobrevivir en estos días sin ningún tipo de alimento físico.

Si eso es lo que Dios quiere que haga. Después de todo, Satanás, el hombre no solo vive de pan». Pero luego Él termina con esta declaración: «Sino que de toda palabra que procede de la boca de Dios». Es como si Jesús está diciendo: «Soy el nuevo Adán. El primer Adán no duró mucho tiempo viviendo por la Palabra de Dios. Pero mi tarea, mi vocación es la de cumplir el destino y el propósito original de la raza humana de vivir sobre la base de cada palabra que sale de la boca de Dios.

¿Y qué es eso en comparación con el pan?» Entonces Jesús enfoca la pregunta en Su respuesta a Satanás, poniéndola en obediencia a la Palabra de Dios.

Ahora necesitamos entender eso porque espero que no estemos estudiando esta visión general de las Sagradas Escrituras, “Del polvo a la gloria», solo por un tipo de interés casual en un documento histórico.

Estoy convencido de que lo que estamos mirando aquí es nada menos que la Palabra escrita de Dios, y estamos obligados no solo a conocerla, sino a vivir por ella, de toda palabra que viene a nosotros de parte de Dios.

Entonces el diablo le llevó a un alto monte, y le mostró todos los reinos del mundo en un momento del tiempo. Y el diablo le dijo: “Todo este dominio y su gloria Te daré, pues a mí me ha sido entregado y a quien quiero se lo doy. Por tanto, si Te postras delante de mí (me adoras), todo será Tuyo”.

Respondiendo Jesús, le dijo: “¡Vete, Satanás! Porque escrito está: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y solo a El servirás’”. Es como si Satanás estuviera diciendo: «Mira, si eres el Hijo de Dios, ¿por qué deberías tener que sufrir para ser rey? ¿Por qué deberías pasar por la humillación a fin de experimentar la exaltación? Te la puedo dar sin dolor, sin sufrimiento, sin humillación y sin que te conviertas en el Siervo Sufriente de Dios. Estoy a cargo de todos los reinos de este mundo. Puedo arreglar tu coronación de inmediato y todo lo que se requiere. No tienes que correr por ahí dándome obediencia servil todo el tiempo.

Solo una pequeña genuflexión aquí. Solo inclinarte por un segundo y te lo daré todo. Y así que no hay cruz, no hay Vía Dolorosa. No tienes que poner tu cara como un pedernal en dirección a Jerusalén”. Recuerden que en la confesión en Cesárea de Filipo, después de que Jesús pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?»

Y Pedro dio su confesión, «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Y Jesús dijo: «Tú eres Pedro. Eres la roca y sobre esta piedra edificaré mi iglesia.»  Y unos minutos más tarde, Jesús le dice que él tiene que ir a Jerusalén y sufrir, morir.

Pedro dice: «De ninguna manera”. Jesús se dio la vuelta y dijo: «Apártate de mí, Satanás». Porque aquí viene de nuevo la oferta del reino sin sufrimiento. Pero lo que es significativo en la respuesta de Jesús es que Él dijo: «Está escrito”.

En las primeras dos tentaciones, en ambos casos, Él resiste las sugerencias de Satanás citando solamente la Palabra de Dios. Debido a que la frase, «Está escrito en las Escrituras» es simplemente un término técnico. Es un modismo que cada judío entendía que significaba lo mismo que las palabras “la Biblia dice”. No es solo es que está escrito en algún pergamino en alguna antología literaria.

Decir que está escrito significa que está escrito en la Santa Escritura. Y así Jesús está diciendo a Satanás: «No puedo hacer eso porque te acabo de decir que tengo que vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Y la Palabra de Dios dice que no estamos para servir a nadie ni a nadie adorar más que a Dios. Tú no eres Dios, por eso no puedo hacer esto”.  Ahora es Satanás quien está frustrado. Y vamos a la tercera tentación: Él es llevado a Jerusalén, y lo puso sobre el pináculo del templo y le dijo:  “Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: ‘A sus ángeles te encomendará, y en las manos te llevarán’, no sea que tu pie tropiece en piedra’”.

Satanás es más sutil que cualquiera de los animales del campo. A Jesús le gusta citar la Sagrada Escritura. A Jesús le gusta armar su defensa apelando a la Biblia. Satanás conoce la Biblia.

Está cansado de oír a Jesús decir: «Está escrito. Está escrito». Satanás dice: «Oye, sé lo que la Biblia dice, “está escrito”. La Biblia dice que Él traerá a sus ángeles y los mandará sobre ti para que no tropieces con tu pie en piedra. Así que vamos a ver si la Palabra de Dios es verdad.

Vamos a ver si lo que allí “está escrito” realmente va a pasar. Deja que te arroje desde el pináculo del templo y vamos a esperar que los ángeles te atrapen. Veamos si la Biblia es verdad.»

Ahora Jesús dice: «Pero Satanás, no solo tenemos que creer en la naturaleza de la autoridad bíblica, sino que también tenemos que entender la hermenéutica correcta, las normas de interpretación de la Biblia. Y la regla básica general de la interpretación Bíblica es que la Escritura interpreta a la Escritura y nunca se debe usar una porción de la Escritura en contra de otra porción de la Escritura.

Y lo que me has dado es solo una parte de lo que dice la Biblia. Sí, la Biblia dice que a los ángeles encomendará, que se harán cargo de mí y todo lo que la Biblia dice, pero también dice, ‘No tentarás al Señor tu Dios. No puedes poner al Señor a prueba’.

Y si salto de este templo, estoy poniendo a prueba a Dios y no se me permite hacer eso. En realidad, Satanás, lo que se supone que tengo que hacer es confiar sin saltar que Dios, de hecho, cumplirá su palabra». Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de Él por un tiempo.

Jesús es victorioso y una de las cosas que me parece tan maravillosa de esta historia es que después de que Jesús resiste todas las tentaciones de Satanás y Satanás se marcha, la primera cosa que sucede es que los ángeles de Dios aparecen y le ministran. Por lo cual Dios muestra la prueba de su propia Palabra.

Los ángeles estuvieron allí todo el tiempo. Jesús no tenía que saltar del templo y la Palabra de Dios se cumplió cuando llegaron los ángeles y le ministraban.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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