Los primeros años de la vida de Jesús

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Los primeros años de la vida de Jesús

R. C. Sproul

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En una universidad donde solía enseñar, a los estudiantes se les tomaba un examen de admisión acerca de su conocimiento de la Biblia.  Y las preguntas eran básicamente simples, pero estaban diseñadas para ver cuánto entendimiento de las Escrituras tenían los estudiantes al entrar a su experiencia universitaria.  Y nunca olvidaré a un estudiante, cuando enseñaba allí, a quien se le pidió que nombrara los cuatro evangelios, escribió en su hoja Mateo, Marcos, Lutero y Juan.

Es interesante preguntar, en primer lugar, ¿por qué hay cuatro evangelios?  Parecería que todo lo que haría falta sería que nos dieran un recuento de la vida de Cristo en el Nuevo Testamento, una descripción biográfica de su persona y de su obra, y, sin embargo, le agradó a Dios darnos cuatro recuentos de la vida y el ministerio de Cristo.

Y de esos cuatro, tres son llamados sinópticos o evangelios sinópticos y los tres evangelios sinópticos son Mateo, Marcos y Lucas. Juan no es considerado un evangelio sinóptico, y muchas personas, con frecuencia, se preguntan por qué.  Bueno, la razón es que los evangelios sinópticos son llamados así por que nos dan, básicamente, una sinopsis o un resumen de la vida de Jesús, mientras que el evangelio de Juan está mucho más orientado a la teológía, y casi todo su evangelio se dedica a la última semana de la vida de Jesús, porque enfatiza mucho su pasión, su sufrimiento y su muerte temas así.

Pero aún este término, “sinóptico”, es un poco engañoso, ya que los evangelios no son biografías completas. Y una de las cosas que notamos, aún en los sinópticos, los evangelios sinópticos, es que tenemos poca información sobre la infancia de Jesús.

Lucas nos da una buena cantidad de información sobre su nacimiento y los primeros años de su infancia,  pero aparte de estos relatos breves de la infancia que tenemos, la única referencia que existe de la infancia de Jesús está en su visita al templo cuando sube para prepararse para su Bar Mitzvah.

Pero el resto de los años de la niñez de Jesús y aún el inicio de su adultez     son desconocidos para la Iglesia. Y esta es una de las razones por las que, en el siglo II, parte de la literatura gnóstica que surgió trató de llenar los espacios en blanco y trató de recuperar, por así decirlo, para los lectores, los años desconocidos de Jesús. Y tenemos algunos libros muy extraños que fueron escritos, como el evangelio de Tomás y otros que nos han dado una visión bastante rara de Jesús.

Por ejemplo, en uno de esos evangelios apócrifos sobre la vida de Jesús, se cuenta la historia de Jesús como un niño pequeño, y que él está solo, y no tiene con quien jugar, por lo que llega hasta el lodo y moldea algunas aves de barro y les hace algo como un “click” a las figuras y cobran vida.

Y Jesús está realizando todas estas hazañas frívolas de poder sobrenatural y cosas así, y esa es una de las razones por las que estas historias no son creíbles en absoluto. Pero los evangelios sinópticos nos dan un poco de información sobre la infancia de Jesús, y eso es lo que quiero que veamos en este segmento hoy.  Ahora bien, una de las características más importantes del evangelio de Lucas es que Lucas sí contiene algunas observaciones interesantes sobre la infancia de Jesús.

Él nos dice al inicio de su evangelio que emprendió un programa de investigación al buscar testigos, y la tradición dice que él entrevistó a María y que aprendió mucho de los primeros años de Jesús por la madre de Jesús. Por eso María figura de forma tan prominente en los relatos del nacimiento en el evangelio según Lucas.

Pero el otro aspecto de estas narrativas de la infancia que encuentro particularmente fascinante, es la inclusión de canciones.  Tenemos el cántico de Zacarías, que es llamado “el Benedictus”; tenemos el cántico de María, que es llamado “el Magnificat”; tenemos el canto, el cántico, por ejemplo, de Simeón que ha sido llamada el “Nunc Dimittis”, y los títulos de estas canciones se derivan de las primeras palabras de las canciones como aparecen en la antigua versión Vulgata de la Biblia, la versión en latín de la Biblia.

Por ejemplo, “el Magnificat” empieza: «Mi alma magnifica al Señor», y eso se remonta al latín y de ahí es de donde se obtiene ese término. Pero hay algo significativo en todo esto. Si recordamos la historia del Antiguo Testamento, hay esos momentos, particularmente en los primeros días de la historia de Israel, donde nos encontramos también con algunas canciones magníficas.

Está el cántico de Moisés que celebra el Éxodo y el salmo de Miriam. Está el cántico de Débora en el libro de los Jueces. Y la razón por la que estos cánticos son importantes es porque en el período del Antiguo Testamento, cuando Dios visitó a su pueblo para llevarlo a un momento muy importante de liberación o redención, era costumbre para el pueblo registrar esta visita de la misericordia de Dios componiendo un cántico que la celebrara.

Y no vemos ningún lugar en la Escritura donde haya una mayor concentración de tales cánticos de victoria o cánticos de liberación como los que están registrados en el evangelio de Lucas con respecto a la visitación suprema de Dios, por la cual visita a su pueblo en la persona de su propio hijo.

Para mí es interesante también que, en el libro de Apocalipsis, y lo vemos en términos del futuro del pueblo de Dios, se da la promesa de que en ese día Dios dará a su pueblo un nuevo cántico.

Y una vez más, la importancia de esto es que ese cántico celebrará la victoria final de Dios y su acto definitivo de liberación. Bueno, tomemos un momento para ver un poco de esto, tal como está registrado en el Nuevo Testamento.

En primer lugar, brevemente, el cántico de María, “el Magnificat”. Solía enseñar un estudio bíblico sobre el libro de Lucas para mujeres, porque el evangelio de Lucas es llamado el «diario del hogar de las damas» de la Biblia, por la sencilla razón de que tenemos un registro en el evangelio de Lucas de más encuentros entre Jesús y mujeres de lo que encontramos en el resto de los evangelios juntos.

Y solía decir a las mujeres que estaban presentes en ese estudio de Lucas que les recomendaba encarecidamente y les instaba a memorizar “el Magnificat” porque es un cántico de alabanza tan fantástico que básicamente deberíamos poder recitarlo sin titubear.

Pero vamos a verlo brevemente, el cántico de María: «Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva; pues he aquí, desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada».

Si encontrase un paralelo en el Nuevo Testamento con el tema encontrado con frecuencia en los cuentos de hadas de la civilización occidental, lo encontraríamos aquí mismo. Ahora, no me malinterpreten. No pretendo sugerir que la narrativa aquí es un cuento de hadas, pero uno de los grandes temas de cuentos como Cenicienta es la historia de una joven que siendo campesina, es desechada, que es rechazada por sus pares y la hacen a un lado, sin otorgarle ninguna posición de ningún tipo, y ella anhela el día en que ella será reconocida o rescatada.

Y la historia se desarrolla cuando, he aquí, ella es la seleccionada por el príncipe. O la historia en la canción «Algún día mi príncipe vendrá», donde hay un sueño nostálgico por un príncipe encantador que va a venir y rescatar a la doncella de su oscuridad.

De nuevo, esto no es un cuento de hadas, pero el tema que encontramos aquí es que María está diciendo, ‘Mi alma, mi espíritu se regocija. Me regocijo desde lo más profundo de mi ser, porque Dios me ha considerado, me ha notado en mi humilde condición’.

Ahora, una de las razones por las que creo que sería muy útil para nosotros memorizar un cántico como este, es porque no es solo cierto para María.  Eso es cierto para cada uno de nosotros que hemos recibido la misericordia de Dios, porque en comparación con Dios, el estado en que estamos todos, es uno de pequeñez y, sin embargo, Dios ha condescendido y se ha rebajado para visitarnos con su amor y con su misericordia.

«Porque grandes cosas me ha hecho el Poderoso; y santo es su nombre. Y de generación en generación es su misericordia para los que le temen.  Ha hecho proezas con su brazo; ha esparcido a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Ha quitado a los poderosos de sus tronos; y ha exaltado a los humildes».

Me imagino a María visualizando a los gobernantes poderosos de este mundo que se alzan con orgullo y arrogancia en contra de la soberana majestad de Dios, y se posicionan contra el mismo Dios, como el salmista declara en el Salmo 2.

E imagino a Dios extendiendo su brazo derecho y simplemente dispersando a los poderosos, y Él mira a aquellos a quienes han sido exaltados y puestos en posiciones de poder, los reyes que se entronizan en las estructuras de poder del mundo, y los agarra del borde de sus vestiduras y los tira afuera de sus tronos.

Eso es lo que María está diciendo aquí, porque Dios está poniendo al mundo de cabeza, como suele   hacerlo. «Ha quitado a los poderosos de sus tronos; y ha exaltado a los humildes; a los hambrientos ha colmado de bienes y ha despedido a los ricos con las manos vacías.

Ha ayudado a Israel, su siervo, para recuerdo de su misericordia tal como dijo a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre”. Una vez más, les recuerdo que cuando estudiamos el Antiguo Testamento y vimos las promesas que Dios hizo a Abraham, en ese momento, señalé este cántico y dije: ‘Aquí, cuando esta promesa se está cumpliendo, hay un cántico de celebración por ello’.

Bueno, es un cántico conmovedor que capta el espíritu de lo que está pasando. Pero uno de mis favoritos, de hecho, uno de mis personajes preferidos de todas las Escrituras es el personaje del venerable santo, Simeón. Y leemos de él en el evangelio de Lucas en el segundo capítulo, el verso 25, «Había en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón; y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel».

Ahora, el término ‘consuelo de Israel’ era un título mesiánico, uno de los muchos ricos títulos que se atribuyeron al Mesías que Dios había de enviar, y el Mesías mismo sería el que iba a consolar a su pueblo.  ¿Recuerdan el pronunciamiento profético de Isaías? “Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice el Señor».  Bien, cuando Simeón recibe la noticia del Espíritu Santo de que no morirá hasta que él contemple con sus propios ojos al Ungido del Señor o al Mesías del Señor, él está buscando a la persona que es en sí misma la consolación de Israel.

Así que se nos dice: “Y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.  Y por el Espíritu Santo se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo del Señor.

Movido por el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús, le trajeron para cumplir por Él el rito de la ley, él tomó al Niño en sus brazos y bendijo a Dios y dijo: Ahora, Señor, permite que tu siervo se vaya en paz». El “Nunc Dimittis”.  “Ahora permite que me vaya”. Jesús es llevado al templo de acuerdo con la ley del Antiguo Testamento.

Se nos dice que se cumplieron ocho días para la circuncisión del niño, y se le puso nombre, y después que los días de la purificación de María terminaron, ellos llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor, según la ley requería, que el primer hijo fuera dedicado a Dios.

Y también sabemos que la ofrenda que traían era una ofrenda que estaba permitida en circunstancias especiales para los que estaban desamparados, para aquellos que estaban inmersos en una profunda pobreza.  Y es esa ofrenda que María y José traen, indicando su existencia azotada por la pobreza con relación a las riquezas de este mundo.

Bueno, en esta ocasión cuando vienen con este bebé para dedicarlo en el templo, Simeón está allí y sus ojos contemplan al bebé, y cuando ve al bebé, dice:  «Ahora, Señor, permite que tu siervo se vaya en paz”. No necesito quedarme por acá para ver a este niño crecer y cumplir todas las tareas y la misión que tú has puesto sobre él, en su papel como Mesías; solo con verlo en su infancia es suficiente.  Estoy satisfecho. Llévame a casa. Permite que pueda partir en paz.

“Porque mis ojos han visto tu salvación la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz de revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo, Israel».

Y luego leemos que José y… José y su madre, es decir, la madre de Jesús, se maravillaron de estas cosas que se decían de Él.   Y Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «He aquí, este Niño ha sido puesto para caída y el levantamiento de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción (y una espada traspasará aun tu propia alma) a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones».

Ahora una de las cosas que el Nuevo Testamento dice de María con respecto al nacimiento de Jesús y a todas las cosas que se están sucediendo, es que María guardó estas cosas y las meditó en su corazón.  Ahora supongamos por un momento, y estamos especulando aquí, que Lucas entrevistó a María y que Lucas obtuvo esta historia de María.

Y Lucas le dice: ‘¿Qué recuerdas de la infancia de Jesús?’ Y puedo oír a María diciendo a Lucas, ‘Bueno, una cosa que nunca olvidaré es cuando lo llevamos al templo, y este profeta estaba allí, y él cantó ese cántico y luego nos bendijo y predijo que mi bebé sería una señal para caída y levantamiento de muchos y que una espada atravesaría mi alma.

No pude conseguir sacar eso de mi mente, y luego, recuerdo el día en que estuve al pie de la cruz y vi a un soldado tomar una lanza y penetrar el cuerpo de mi hijo.

Lo sentí en mi alma’.  Es decir, estoy suponiendo, pero no puedo imaginar que ella no se haya acordado de esta profecía cuando estaba a los pies de la cruz.

Luego leemos de la historia al mismo tiempo de la profetisa Ana, quien también recibió a los padres de Jesús e hizo predicciones.  Y luego nos movemos rápidamente de la infancia de Jesús al relato de la visita de Jesús a Jerusalén en el tiempo de la fiesta de la Pascua.

Eso está registrado en Lucas, capítulo 2, versículo 42: «Y cuando cumplió doce años, subieron allá (a Jerusalén) conforme a la costumbre de la fiesta; y al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiesta, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres, y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un día, y comenzaron a buscarle entre los familiares y conocidos».

Ahora bien, esto puede sonar como negligencia infantil o algo así, pero era común en esos días que cuando las personas subían a Jerusalén, desde los pueblos y ciudades de los alrededores, con el fin de la fiesta anual, que ellos fueran en caravana y parte de la costumbre era que los hombres viajaran juntos y las mujeres viajaran juntas.

Y, obviamente, lo que sucedió aquí es que después de haber completado su tiempo en Jerusalén y estando de camino a su casa, María supone que Jesús estaba con José y José asumió, ya que no lo vio, que Él debería estar con su madre, y ambas suposiciones eran erróneas.  Y después de haber hecho un día entero de viaje, descubrieron que habían dejado a su hijo de 12 años en Jerusalén, por lo que se llenaron de pánico y preocupación, y leemos aquí que: “Al no hallarle, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció que después de tres días… (¿se imaginan tener a su hijo desaparecido por tres días?) …después de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los maestros escuchándolos y haciéndoles preguntas.  Y todos los que le oían, estaban asombrados de su entendimiento y de sus respuestas”.

Ellos estaban sorprendieron de este niño prodigio.  Bueno, cuando los padres de Jesús lo vieron, se sorprendieron; y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera?». Recuerden ahora que el Nuevo Testamento deja claro que Jesús vivió sin pecado y aquí su madre, quien obviamente había estado criando un hijo ideal por 12 años, ahora está fuera de sí y hay un poco de crítica velada o acusación aquí, cuando dice: «¿Por qué nos has tratado de esta manera? Mira, tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia. Entonces El les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no entendieron las palabras que El les había dicho”.

Este incidente de la vida de Jesús no fue escrito en la semblanza biográfica de Jesús sin razón alguna, pero hay una especie de presagio, que prepara al lector a comprender algo del impulso de la vida de este hombre.  Que desde el momento en que tenía 12 años, él tenía cierto entendimiento, cierto sentido de destino, cierta comprensión de que tenía una misión que cumplir, en obediencia a su Padre en el cielo.

¿No entienden que el templo es donde me corresponde estar? Debo estar en los asuntos de mi Padre. Y el resto de los evangelios sinópticos despliegan el cumplimiento de Jesús de esos asuntos.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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El nacimiento de Jesús

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El nacimiento de Jesús

R. C. Sproul

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Una vez escuché a un predicador dar un mensaje titulado, «Si yo fuera Dios.» Era un título extraño, por cierto, pero en su sermón usó un poco de imaginación creativa. Dijo que, si él fuera Dios y decidiera traer a su hijo a este mundo, no lo habría hecho nacer en un pueblo del campo a las afueras de Jerusalén, sino que él lo hubiera vestido en un tipo de uniforme de piloto naval o de héroe espacial y lo hubiera hecho descender del cielo, ir directamente a la cruz, completar la obra de la redención y luego regresar.

En otras palabras, él estaba diciendo, «Yo enviaría a mi hijo en un atuendo real, hacer un gran alboroto y luego salir de la escena». Pero no es así como Dios lo hizo y hay una razón por la que Dios no lo hizo de esa manera; así como lo vimos con la preocupación de Juan Bautista y en el bautismo de Jesús; que Jesús vino no solo para morir, sino para vivir, que vino para ser el segundo Adán, el nuevo Adán, para hacer por nosotros lo que Adán no pudo hacer la primera vez.

Y así, su misión era estar en sumisión a todos los requisitos de Dios, para tomar en sí mismo, como el eterno Logos y la segunda persona de la Trinidad, una naturaleza humana y nacer de una mujer y nacer de la simiente de David. Y así, para el Nuevo Testamento, el nacimiento de Jesús es de profunda importancia ya que es la llegada de Emmanuel, el que viene como nuestro mediador y que crece en el conocimiento del Señor, quien tiene que aprender la obediencia no desde la desobediencia, sino en términos de una creciente comprensión y conocimiento de todas las implicancias de su misión.

Pero el nacimiento de Jesús da inicio a la humillación de Cristo. Esto es un indicativo de la voluntad de aquel que desde toda la eternidad era igual a Dios, quien contó su igualdad con Dios no como algo que debe ser cuidadosamente guardado, sino que Él estaba dispuesto a despojarse de su gloria y de asumir la postura, el rango y el estatus de un sirviente.

Así que, viendo ahora el nacimiento de Jesús, no debemos subestimar el significado de esta descensión, descensión no DISENSIÓN sino  D-E-S-C-E-N-S-I-Ó-N, porque uno de los momentos culminantes en la vida de Jesús es su ascensión.

Pero antes de ascender al cielo, Él con frecuencia hace notar que nadie asciende al cielo, excepto Aquel quien primero ha descendido desde el cielo.  Y así, cuando el Hijo del hombre venga, él viene a nosotros desde la gloria a la humillación, del cielo a la tierra.

Y él primero desciende a este lugar y la descensión llega al vientre de una muchacha del campo. Lucas nos da este registro del nacimiento de Jesús. Leemos en el capítulo uno del evangelio según San Lucas, en el versículo 26, inmediatamente después del relato de la anunciación del ángel Gabriel a Zacarías, el padre de Juan el Bautista,  el verso 26 del capítulo 1, «Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel, le dijo: “¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres. Pero ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería éste”. Ahora imagina esto. Aquí está esta adolescente, poco sofisticada, pobre y, de repente, mientras ella está ocupándose de sus asuntos, un ángel se le aparece.

Y el ángel se aparece con un orden de regocijarse y la causa de su regocijo es que ha encontrado el favor de Dios y ella ha sido elegida por Dios para una bendición profunda y especial.  Y sin embargo, cuando oye esto, se nos dice que su respuesta inicial es que ella está preocupada. Ahora eso puede sonar extraño o puede parecer inconsistente; cuando un ángel de Dios viene  dice que debes ser feliz porque vas a recibir una gran bendición, tú pensarías que la persona que tuvo una experiencia de este tipo estaría loca de alegría.

Pero si lo piensas por unos minutos, ¿cómo te sentirías si un ángel de Dios se inmiscuyera en tu tranquila existencia y te dijera que estás a punto de embarcarse en una misión especial?  Creo que estarías preocupado también, y la primera cosa es que quizás ni siquiera estarías seguro de estar experimentando lo que tus ojos te dicen que estás experimentando.

Y el ángel reconoce la incomodidad de ella y le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.  Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Ahora, nos preguntamos cuánto de este anuncio María entendió. Si miramos un poco más tarde, en la canción que ella canta bajo la inspiración del Espíritu Santo, el Magnificat,  “Mi alma engrandece al Señor” y vemos el contenido de esa canción que revela un profundo conocimiento de las escrituras del Antiguo Testamento y las profecías.

Si suponemos que el contenido no era algo que simplemente le fue entregado por inspiración divina, sino que Dios, bajo la inspiración del Espíritu la llevó a ella a cantar sobre cosas que ya entendía hasta cierto punto, entonces nosotros solo podemos concluir que este anuncio no sería del todo misterioso para María.

Una vez más, escuchen los términos del mismo, “Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.  Este será grande y será llamado Hijo del altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”.

Ahora, por lo menos, María entendía que el ángel está anunciándole a María que ella va a ser la madre de un rey. Y eso está bastante claro.  Si ella tiene el más pequeño entendimiento de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento, ella reconocería, reconocería que no es simplemente que va a ser la madre de un rey, sino que va a ser la madre de El Rey.

Porque está claro en este mensaje la idea de que ella está a punto de dar a luz al tan esperado Mesías de Israel, Aquel que restaurará el trono de David y restaurará su posición caída.

María es sumergida al parecer, incluso en una consternación más profunda, y ella le dice al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?»  Ahora, ella no está diciendo que nunca ha estado familiarizada con un hombre, la frase «soy virgen (o no conozco hombre)» es un modismo hebreo que significa: ‘Nunca he tenido relaciones sexuales con un hombre’. Y yo sé lo suficiente de biología.

María está diciendo, ‘sé que no se puede tener un bebé sin el proceso normal de procreación, y yo estoy descalificada debido a que soy virgen. Así que tal vez te has equivocado de dirección Sr. Gabriel’.  Y notamos un anuncio similar en el Evangelio de Mateo, donde el autor presenta el tema en el capítulo uno de Mateo diciendo:  «Y el nacimiento de Jesucristo fue como sigue. Estando su madre María desposada con José, antes de que se consumara el matrimonio, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo. Y José su marido, siendo un hombre justo y no queriendo difamarla, quiso abandonarla en secreto».

Ahora, José tiene que lidiar con este anuncio también. María en algún momento tiene que comunicar a su prometido, «Voy a tener un niño». Ahora, ¿qué significa eso automáticamente para José? Significa que su novia le ha sido infiel.

Si puedo leer entre líneas, tengo la certeza de que María habría tratado de explicar esta situación a José y, sin embargo, él habría tenido un tiempo muy duro, y extremadamente difícil tratando de convencerse de la veracidad de lo que realmente ocurrió.

Y, aún así, él tiene compasión; se preocupa por ella.  Quiere impedir que el matrimonio sea realizado, pero al mismo tiempo no quiere causar una deshonra pública o un escándalo de su situación. Y él toma la decisión de dejarla secretamente hasta que hubo otra intervención:  «Pero mientras pensaba en esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor, diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados.».

Y luego, Mateo inmediatamente une esto a la profecía de Isaías, “que una virgen concebirá y dará a luz un hijo” cuyo nombre sería llamado Emmanuel, o “Dios con nosotros”.  Así que, en ambos relatos, en el registro de Mateo y en el registro de Lucas, la proclamación asombrosa se presenta ante la iglesia, de que las circunstancias del nacimiento de Jesús fueron extraordinarias y milagrosas.

Que el nacimiento de Jesús fue un nacimiento virginal, un punto que por alguna razón ha sido altamente discutido en el último siglo o dos de una manera un tanto inusual.  Conozco todo tipo de gente que diría, que diría, ‘Creo en la resurrección de Cristo, pero no creo en el nacimiento virginal’.

Como si Dios al tener a su propio Hijo, concebido en el vientre de una mujer que es una virgen es de alguna manera más difícil que levantar a su Hijo de entre los muertos.  Tenemos que entender que el relato bíblico del retrato de Jesús, el Jesús que es presentado en las páginas del Nuevo Testamento, es el Jesús cuya vida está llena de milagros.

Su vida empieza con un milagro y termina, o comienza de nuevo, con un milagro y, entre medio, el poder del Dios vivo se muestra en y a través de él constantemente.  El liberalismo del siglo XIX hizo todo lo posible, en su poder académico crítico para desmitologizar las páginas del Nuevo Testamento y darnos a un Jesús distinto, un Jesús naturalizado, un Jesús despojado de lo milagroso.

Y en la obra de Emil Brunner «Der Mittler», o «El Mediador», en su traducción al español , cuando él resumió la cristología del pensamiento del siglo XIX, él usó una palabra para hacerlo y la palabra que usó fue esta: incredulidad.  Pero como un asunto de la fe histórica cristiana, el registro del Nuevo Testamento es claro. Jesús nació de una virgen.

Volvamos al registro de Lucas. La primera persona, sin embargo, que ejerció algún tipo de cuestionamiento escéptico o duda sobre la posibilidad del nacimiento virginal fue la misma Virgen.  Al menos ella hizo la pregunta: «¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?» En otras palabras, para María, el escuchar este mensaje, sonaba absolutamente imposible.

“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios.  Y he aquí, tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. Porque ninguna cosa será imposible para Dios «.

Así que el ángel intenta responder a la pregunta alarmante de María y darle algo de confianza.  Y lo primero que hace es responder a la pregunta, ¿Cómo? ¿Cómo puede ser esto? Y Gabriel dice: ‘Déjame decirte cómo puede ser. Que este niño que va a nacer, nacerá del poder del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo vendrá sobre ti y el Espíritu Santo te cubrirá’.

Ahora, el lenguaje que se usa aquí es significativo, ya que es una remembranza del mismo lenguaje que encontramos en el primer capítulo de la Biblia.  ¿Cómo se llevó a cabo la creación en el principio? Luego de recordar la descripción del universo desordenado, de estar sin forma y vacío, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, fue entonces cuando el Espíritu de Dios se movió sobre las aguas.

Y la imagen que se usa allí en el idioma original es una que sugiere la de un pájaro flotando sobre el agua proyectando su sombra. Y es el mismo concepto que se usa aquí en el evangelio de Lucas; así como el Espíritu Santo se movió sobre las aguas primigenias y trajo vida en la creación inicial, así el mismo poder de Dios, el mismo Espíritu de santidad estará sobre esta virgen y la cubrirá para que un niño sea concebido en su vientre.

Y luego el ángel dice: ‘María, si estás teniendo problemas con esto, anda y ve a tu prima Elisabet. Elisabet, quien era estéril, ahora ya está en su sexto mes.  Hay evidencia tangible que tú puedes examinar, para entender el principio de que con Dios todas las cosas son posibles’.

Es raro que la Biblia hable tan cándidamente sobre lo que es posible y lo que es imposible. Creo que es interesante que en el otro punto de la vida de Jesús, en el momento de su resurrección, se hayan hecho declaraciones sobre la posibilidad, según leemos, de que no era posible que la muerte lo detuviera.

Me refiero a que la gente de hoy ve la historia de la resurrección y dice: ‘Imposible, eso no pudo suceder. La perspectiva del Nuevo Testamento es 180 grados distinta; la perspectiva del Nuevo Testamento es que lo que es imposible, lo que es impensable, sería que la muerte detuviera a un hombre que no tenía pecado. Que la muerte tendría el poder de reclamar permanentemente la vida del Hijo de Dios. ¡Eso es imposible!

No hay manera de que la muerte pudiera mantenerlo en la tumba. ¿Ven? todo eso depende de si entendemos Génesis 1: 1: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra». Desechen eso y podemos discutir las posibilidades e imposibilidades por siempre, pero si hacen esa afirmación de que este universo ha sido creado y está providencialmente regido y gobernado por el auto-existente creador eterno, entonces no es para nada difícil el ver la manifestación de su poder en el nacimiento y en la resurrección de su Hijo.

Bueno, después de que esta explicación es dada a María, de nuevo en el evangelio de Lucas, capítulo uno, verso 38, María dijo:  «He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra». Y el ángel se fue de su presencia”.

«Hágase conmigo conforme a tu palabra». Esto se llama en la teología católica romana, el fiat de María, lo que históricamente el protestantismo considera como algo inapropiado.

Se llama fiat porque la palabra fiat se refiere a la forma imperativa del latín, ya que en la Vulgata, cuando María dice: «Que así sea», ella usa la forma imperativa del verbo. Y eso es el fíat o el decreto. Pero lo que ella está diciendo no es: ‘yo te mando, oh ángel, que hagas que todo esto pase’.  Si ella está dando un mandato, ella se lo está dando a sí misma.

Como Santo Tomás de Aquino dijo que en esta ocasión María se está rindiendo y está aceptando la autoridad de Dios. Ella no está dictando lo que va a ocurrir, sino que ella se está sometiendo a lo que le ha sido anunciado por el mensajero de Dios.

Y ella está diciendo: «Dios, puedes hacer conmigo lo que tú quieras hacer. Si quieres que dé a luz a este niño, es aterrador ser la madre de un rey, es algo aterrador contarle a mi prometido que voy a tener un bebé cuando no he estado con un hombre, pero si esto es lo que quieres, entonces lo haré’.

Luego se nos dice, poco después, que sucedió que salió un edicto de Augusto César, en el cual todo el mundo debía ser empadronado.  Y ya saben el resto de la historia porque la oímos todos los años cada vez que celebramos la Navidad, que en el momento en que el gobernante más poderoso en el mundo emitió un decreto que sería opresivo a esas personas en las zonas afectadas por la pobreza de Palestina, debido a su decreto, más allá de su decreto estaba el decreto del Todopoderoso Dios determinando que Su hijo nacería en Belén tal como Él había hablado a través del profeta Miqueas siglos y siglos atrás.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Juan el Bautista

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Juan el Bautista

R. C. Sproul

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A veces me gusta atormentar a mis estudiantes del seminario haciéndoles una pregunta que tiende a producir cierta distracción.  Les pregunto, «En tu opinión, ¿quién dirías que es el mayor profeta del Antiguo Testamento?»  Y eso usualmente da inicio a un debate.

Algunos dicen Elías, por allí dicen Jeremías, otros dicen Isaías y todos mencionan a su favorito. Luego yo digo: «Bueno, creo que el profeta más importante en el Antiguo Testamento es Juan el Bautista».

Y entonces me miran con consternación y dicen, «Bueno, pero ¿cómo es eso? Juan el Bautista está en el Nuevo Testamento».

Y les digo, «Sí, Juan el Bautista es mencionado y registrado en las páginas del libro llamado Nuevo Testamento, pero en términos de la historia Redentora pertenece al período del Antiguo Testamento; es decir, a ese período en la historia redentora donde todos los procesos del antiguo pacto aún están vigentes”.

Jesús dice que la ley y los profetas gobernaron hasta Juan, y esa pequeña palabra «hasta», significa “hasta e incluyendo” a Juan. Y Jesús también dijo de Juan el Bautista, «Entre los nacidos de mujer, no se ha levantado nadie mayor que Juan el Bautista”.

Pero,» Él dijo, «el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que Juan.» Esa es una declaración bastante enigmática. ¿Está Jesús diciendo, por ejemplo, que yo soy mayor que Juan el Bautista?

Yo ciertamente califico para ser el más pequeño del Reino, así que, si soy el más pequeño en el reino, eso debe hacerme mayor que Juan el Bautista. Lo que Jesús está diciendo obviamente es que Juan aún pertenece a ese período de preparación para el avance del reino de Dios.

Pero cualquiera que vive de este lado del reino venidero de Cristo disfruta de un estado de mayor bendición y felicidad que cualquiera de los personajes en el Antiguo Testamento.  Ahora, tengo decir que de todos los personajes que encontramos en las páginas del Nuevo Testamento, quizás la figura más subestimada es la figura de Juan el Bautista.

Y realmente no entiendo por qué es que los cristianos de hoy le dan tan poca importancia a este hombre, particularmente a la luz del grado de atención que se le da en las páginas del Nuevo Testamento. Es interesante para mí, que en los cuatro Evangelios, solo dos de los cuatro evangelios nos hablan acerca del nacimiento de Jesús.

Cada uno de los cuatro Evangelios empieza comunicando algo sobre Juan el Bautista.Tradicionalmente, los estudiosos han argumentado que el primer evangelio escrito fue el evangelio de Marcos. Y Marcos, curiosamente, no nos da información sobre el nacimiento de Jesús, sino que empieza su evangelio con estas palabras, «Principio del Evangeliode Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en el profeta Isaías”.

Así es… así es como inicia Marcos su evangelio; él dice: “Principio del evangelio de Jesucristo”, y luego lo siguiente que Juan dice es: “Como está escrito en el profeta Isaías: He aquí Yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino. Voz del que clama en el desierto: ‘Preparad el camino del Señor, haced derechas sus sendas’.”

Luego, justo en la siguiente línea leemos, «Juan el Bautista apareció en el desierto predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados». Y luego, lo que sigue es una breve descripción y recuento del ministerio de Juan.

Para mí es significativo que Marcos inicie su evangelio presentando a Juan; y, en el evangelio de Lucas leemos de la anunciación del ángel Gabriel a Zacarías, el padre de Juan.

Ahora, ¿por qué es que el Nuevo Testamento dedica tantas palabras y le da tanta importancia a Juan el Bautista? También es interesante, para mí al menos, que si lees los historiadores seculares del primer siglo y escuchas lo que ellos dicen acerca de lo que está pasando dentro del contexto de Palestina, obtenemos más información fuera de las Escrituras acerca de Juan que de Jesús.

Solo hay dos o tres referencias, no muy claras sobre Jesús, de los historiadores seculares de aquel día; pero, Juan obtuvo fama nacional y renombre, y hay una razón para eso.

Se debe a que su presencia era de suma importancia para sus contemporáneos, porque la voz de la profecía había estado en silencio, en Israel, por cuatrocientos años.

Y, y si vemos la última página del Antiguo Testamento en los escritos del profeta Malaquías, la última página, el último capítulo, la última profecía del Antiguo Testamento registra estas palabras, Malaquías, capítulo cuatro, versículo cinco,

«He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del Señor, día grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”.

Ustedes recordarán que, en el primer segmento del Polvo a la Gloria, vimos la preocupación de los profetas sobre el tema del día del Señor.

Ese suceso futuro que sería un evento tanto del derramamiento del juicio de Dios y de traer la redención a los fieles. Y profeta tras profeta, en el Antiguo Testamento, habló acerca de este Día de la venida del Señor.Y la última profecía del Antiguo Testamento tiene que ver con el Día del Señor, pero tiene este detalle: que antes del Día del Señor, Elías vendría y entonces después de esa profecía, la voz de profecía cesa en Israel.

Y no hay señal de Dios por cuatrocientos años para el pueblo, hasta que, de repente, del desierto cerca de Jerusalén, viene un hombre vestido en un atuendo tradicional típico del profeta ascético que vivía en el desierto, cuyo comportamiento y vestimenta son reminiscentes del Elías del Antiguo Testamento.

Y viene proclamando la cercanía radical del reino de Dios. Su mensaje es simple: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Y las escrituras hacen referencia a las profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías venidero, cuya aparición será proclamada por Elías y por aquel que sale y proclama que enderecen los caminos por la venida del Señor.

Y así, de repente, Juan el Bautista aparece en escena con este mensaje radical del reino de los cielos, o del reino de Dios que se ha acercado. Ahora, noten la diferencia entre la predicción de la venida del reino de Dios que se encuentra en el resto de los profetas del Antiguo Testamento y como se distingue de la profecía de Juan el Bautista.

En términos simples, los profetas del Antiguo Testamento estaban diciendo que el reino de Dios está viniendo algún día. Juan dice que está cerca y usa dos imágenes cruciales para hacer énfasis en la cercanía radical de la llegada del reino de Dios.

Él dice, por un lado, “el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles». Ahora de nuevo, en la representación que había sido usada por los profetas del Antiguo Testamento para describir el Día del Señor, como este ocurriría con el Israel infiel, era un tiempo de poda, un momento de cortar ramas muertas y tirarlas al fuego.

Ahora viene el profeta diciendo que “el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles”. No es que el leñador está solo cortando la corteza exterior del árbol, sino que ha tomado el hacha y ha atravesado hasta el centro del tronco y la idea es que con un golpe más del hacha, y el árbol caerá derrumbado. La otra imagen, «el bieldo está en su mano».

Ahora, a veces mal interpretamos esto; es decir, pensando como si alguien, en su jardín, está recogiendo con su bieldo las hojas de otoño mientras un viento frío corre por su rostro.

No, el bieldo del que se habla aquí es un rastrillo, que es un instrumento utilizado por los agricultores judíos para separar la cizaña del trigo.

Y la manera en que era hecho esto en el piso donde se rastrilla, donde el trigo y la cizaña están juntos en una pila, pero la cizaña al ser tan liviana, mucho más liviana que la substancia del grano que estuvo mezclado con ella, que todo lo que un granjero tenía que hacer para separar lo bueno de lo que no tenía valor, él no tenía que sentarse y poner sus manos en la pila y tratar de escoger el trigo y separar la cizaña; en realidad, todo lo que tenía que hacer era poner su gran rastrillo en la pila y tirar lo tomado al aire, y con el más mínimo viento, la más leve brisa de aire se llevaría toda la paja, como el hombre impío del que habla el salmista, a quien el viento repele y aleja.

Y mientras la cizaña se va volando, luego el trigo caería directamente al suelo y el granjero podría así recogerlo y usarlo. Bueno, la imagen que Juan usa es la del rastrillo en su mano; es decir, el momento decisivo de separación de la crisis venidera está cerca. Entonces tenemos esta alarma encendida por este hombre, quien salió del desierto llamando a la gente al arrepentimiento.

Juan hace algo más que es totalmente radical para su tiempo. Él sale y llama al pueblo judío a ser bautizado. En otras palabras, su ministerio está tan íntimamente conectado con su obra de bautismo que es conocido por el nombre “Juan el Bautizador”, o “Juan el Bautista”.

Ahora, lo que hace que esto sea tan significativo es que en el Antiguo Testamento el pueblo judío, a fin de estar bien considerado y caer en gracia para con Dios, se le requería que creyera ciertas verdades del pacto y a los hombres se les requería que fueran circuncidados; es decir, que compartan la señal del pacto.

Ahora, si un gentil se convertía al judaísmo y quería ser recibido en la comunidad judía, el gentil convertido tenía que pasar por tres ritos, bueno, o tres cosas. Primero, tenía que hacer profesión de fe en las verdades y las doctrinas del judaísmo.

En segundo lugar, tenía que pasar por el rito de la circuncisión. Y tercero, tenía que pasar por lo que era llamado el rito del bautismo prosélito porque siendo gentil, era considerado un extranjero y un forastero del pacto, e inmundo.

Entonces tenía, de alguna manera, que tomar un baño para ser limpiado antes de poder ser aceptado en la comunidad judía. Ahora, de repente, por primera vez en la historia judía, aquí viene un profeta judío, el cual viene al pueblo judío justo a las afueras de Jerusalén y les dice, «Tomen un baño».

Ahora, esto era incendiario, provocador. Las autoridades de las instituciones religiosas en Jerusalén salieron al río Jordán y vieron lo que Juan el Bautista hacía y estaban furiosos. Y decían, ‘Tenemos a Abraham por padre, somos judíos, ¿qué quieres decir al requerir este rito del bautismo?’ Mientras que la gente de la tierra, el pueblo, voluntariamente se sometía a este rito, reconociendo que no estaban limpios. Y Juan se dirigió a las autoridades y les llamó serpientes y cosas peores, y básicamente lo que decía era, ‘Dios ha determinado un nuevo requerimiento para su pueblo porque el rey está a la puerta.

Tu Mesías está por llegar y no están listos para él. Están impuros. Y antes de que llegue, ustedes deben tomar un baño. Bueno, pueden imaginar el escándalo y la controversia que esto provocó. Y leemos en el evangelio de Juan que una delegación fue enviada por las autoridades para interrogar a Juan sobre lo que estaba haciendo y lo vemos en el primer capítulo del evangelio de Juan.

Leemos en el versículo 19, capítulo uno, «Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: ¿Quién eres tú? Y él confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Entonces, ¿qué? ¿Eres Elías? Y él dijo: No soy. ¿Eres el Profeta? Y respondió: No. Entonces le dijeron: ¿Quién eres? Para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? El dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: ‘Enderezad el camino del Señor’.” Ahora lo que es significativo, y también desconcertante en esto, es que las autoridades vienen a Juan el Bautista y le preguntan directamente, «¿Eres Elías?», y él dice, «No soy». Sin embargo, leemos estos comentarios que están registrados en el evangelio según Mateo en el capítulo diecisiete, versículo 10: «Y sus discípulos entonces Le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?

Y respondió Él, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará todas las cosas; pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos.”

Jesús dijo, «Elías vino, y ellos no le conocieron. Y estoy a punto de sufrir el mismo destino que él sufrió». Ahora, lo que Jesús insinúa aquí, en otro lugar lo deja bien claro cuando dice, «Y si queréis aceptarlo, él (Juan el Bautista) es Elías, el que había de venir».

Ahora tenemos a Juan diciendo, «No soy Elías», y Jesús está diciendo: él es Elías, pero lo está diciendo de forma críptica y enigmática. Es como que Jesús está diciendo, en cierto sentido, Juan es Elías. Es decir, Juan cumple con la profecía del Antiguo Testamento en cuanto a Elías.

La forma en la que esto se reconcilia, creo que se encuentra al inicio del Evangelio según San Lucas. En el momento en el que el ángel anuncia el nacimiento venidero de Juan el Bautista a Zacarías, él dice en el versículo trece: «No temas Zacarías, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y lo llamarás Juan.

Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento. Porque él será grande delante del Señor; no beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo, aún desde el vientre de su madre».

Permítanme comentar este pasaje porque más tarde, leemos que mientras María estaba embarazada ella visitó a Elizabeth, su prima, quien estaba embarazada hacía unos meses más que María, pero no había dado a luz a su bebé.Y cuando María visitó a Elizabeth se nos dice que el bebé en el vientre de Elizabeth saltó de gozo.

Esto quiere decir que aun antes de que Juan el Bautista naciera, él dio testimonio de la venida de Cristo. Se nos dice aquí que él será lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre, y él volverá a muchos hijos de Israel al Señor su Dios, y también irá delante de Él en el espíritu y poder de Elías.

Luego una cita de Malaquías, «El hará volver los corazones de los padres hacia los hijos”, y al desobediente hacia la sabiduría del justo, para preparar al pueblo para el Señor».

Aquí está cómo Lucas resuelve el problema: Esto no es simplemente la resurrección de Elías, sino Elías ‘redividus’, es el avivamiento del ministerio profético de Elías, ya que Juan el Bautista ahora viene en el poder de Elías y en el espíritu de Elías cumpliendo la profecía de Malaquías de que antes de la venida del día del Señor, Elías regresaría.

Ahora, obviamente, su misión más importante era dar testimonio de Jesús; y cuando lo vio venir al Jordán, él cantaba, el cantó el “Agnus Dei”: “He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

Y le pide a Jesús que lo bautice, y Jesús dice, «No, vine aquí para que me bautices». Y Juan se muestra reacio, renuente a someterse a la orden del Mesías.

Él dijo, ‘No entiendo esto, eres mayor que yo, tú deberías bautizarme’. “Y Jesús le responde a Juan y le dijo: Permítelo ahora; porque es conveniente que cumplamos así toda justicia». En tantas palabras Jesús le dijo, ‘¡Hazlo! ¡Confía en mí!’. Y entonces Juan bautiza a Jesús. ¿Por qué? Bueno, porque era necesario que Jesús obedeciera cada detalle de cada ley que fue impuesta sobre el pueblo de Dios, y Dios había impuesto ahora un nuevo requisito.

Y aunque Jesús no tuvo pecado en sí mismo, para cumplir toda justicia se somete al bautismo de Juan. Esto es solo un esbozo corto de Juan el Bautista. Al pasar las páginas del Nuevo Testamento, verán con qué frecuencia se hacen alusiones y referencias a este hombre, su ministerio y su importancia en la historia de la redención.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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El período intertestamentario

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El período intertestamentario

R. C. Sproul

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Hemos llegado al inicio del segundo segmento de nuestro estudio del panorama de las Escrituras, del Polvo a la Gloria. Y ahora empezaremos a explorar los principales temas del Nuevo Testamento.

El período del Nuevo Testamento inicia con el anuncio en los evangelios del ‘pleroma’, cuyo concepto es traducido con las palabras «la plenitud del tiempo».

Hay un agudo sentido en el Nuevo Testamento de que lo que pasa en este corto período de tiempo, en el que nuestro Señor estaba en esta tierra y era activo en su ministerio, que este período de la historia fue para lo que se creó la historia en primer lugar, que desde la eternidad Dios creó un plan de redención y ahora ese plan de redención llega a su realización principal en la historia de la redención en el período del Nuevo Testamento.

Entonces, no es como si las cosas solo pasaron, bajando de repente del cielo, sino que hubo un largo período de preparación a través de todo el Antiguo Testamento, donde Dios estaba preparando el mundo para la venida de su Hijo en la encarnación.

Ahora, el Antiguo Testamento cierra unos 400 años antes del que el Nuevo Testamento comience. Y esos 400 años, por supuesto, sobre los cuales el Antiguo Testamento guarda silencio, no son insignificantes en términos de la historia del mundo y del tiempo de preparación para esta culminación, este momento de gestación cuando la encarnación toma lugar.

Ese período de 400 años, como ya dije, es llamado el período ínter-testamentario.

En 445 a. C., los muros de Jerusalén fueron terminados durante la reconstrucción bajo el liderazgo de Nehemías,y en ese momento de la historia redentiva, Israel ahora era una pequeña nación que luchaba por sobrevivir en el antiguo Medio Oriente.

Y como lo he dicho repetidas veces, Palestina funcionó como una especie de balón de fútbol geopolítico entre las mayores potencias de ese tiempo que estaban peleando entre sí por el dominio mundial.

Al final del Antiguo Testamento, vemos ese período de dominio en el mundo en manos del imperio Medo-Persa.

Y el Imperio Persa duró hasta fines del siglo IV, a. C., hasta el año 331 cuando Persia fue conquistada por Alejandro El Grande.

Y, por supuesto, la historia de Alejandro es una de las historias más interesantes y fascinantes de la toda la historia mundial, porque en el momento en que dio  los toques finales a su conquista del Imperio Persa, él tenía 24 años.

Y Alejandro, como saben, era el hijo de Felipe de Macedonia. Felipe era el rey de Macedonia; y Alejandro había sido estudiante del filósofo Aristóteles.

Ese es un proceso interesante en sí mismo porque regresamos a la historia de la antigua Grecia y vemos tres gigantes, tres titanes que influirían en la civilización occidental desde allí en adelante, quienes se sucedieron entre sí en sucesión directa.

Primero, claro está, está Sócrates. Y el pupilo principal de Sócrates fue Platón, quien estableció su academia en Atenas.

Y luego Platón tuvo un pupilo estrella cuyo nombre era Aristóteles, y él comenzó su escuela llamada el Liceo. Y luego el pupilo más famoso de Aristóteles fue Alejandro.

Ahora, Alejandro, obviamente, no es conocido por ser un filósofo. Es conocido por ser un genio militar y un conquistador del mundo. Y nos preguntamos, «¿Cómo se supone que eso encaje con sus estudios bajo la tutela de Aristóteles?»

Bueno, Aristóteles, de todos los grandes pensadores del mundo antiguo, tuvo una pasión incontenible por la unidad. Él quería desarrollar un sistema científico y un sistema filosófico que integraría todos los campos del conocimiento en un sistema coherente.

Y su pasión por la unidad le hizo diferir severamente en ciertos puntos con su propio maestro, Platón. Pero él comunicó esta pasión por la unidad, científica y filosóficamente, a su pupilo estrella, Alejandro.

Por ejemplo, cuando Alejandro empezó su conquista militar del mundo antiguo, llevó consigo a su misión el séquito más grande de científicos que jamás se haya reunido hasta ese momento en la historia, para una expedición científica.

Se ha dicho que el costo de sostener esta expedición científica de Alejandro no fue superada sino hasta el Programa Espacial Estadounidense de nuestros días. Así que Alejandro no solo tuvo soldados marchando con él, sino que tuvo todos estos científicos cuya tarea era recolectar muestras de la flora y la fauna de todas estas zonas y áreas de la geografía que su ejército visitaba, a fin de que fuesen traídos de regreso y ser parte del análisis sistemático de conocimiento del maestro de Alejandro, Aristóteles.

No solo eso, sino que Alejandro tuvo una visión, ehhh, Alejandro tuvo una visión de unificar el mundo antiguo culturalmente, y así se convirtió en el autor original de un proceso que se volvió muy importante en la historia bíblica, el cual fue el proceso llamado “Helenización”, que era la “greciaficación” del mundo antiguo.

Alejandro quería que todas las personas de esa área hablaran el mismo idioma, tuvieran la misma filosofía, tuvieran las mismas costumbres, y demás. Así que todo eso era parte de su agenda de conquista y finalmente es la razón por la que el Nuevo Testamento fue escrito, no en hebreo o en arameo, sino en la lengua griega.

Bien, como dije, en 331, Alejandro conquistó a los Persas, pero en 327 él murió en Babilonia cuando estaba a punto de acabar con el Imperio Babilonio. Y, a su muerte, su reino fue dividido entre sus generales. De hecho, hubo ocho generales sobrevivientes que entraron en una lucha de poder brutal para ver quién tendría el reinado supremo y heredaría los reinos establecidos por Alejandro.

Pero esto terminó finalmente con una división entre dos grupos distintos, los Ptolomeos (y quizás han oído ese nombre, como el sistema Ptoloméico del universo que fue influenciado por la física y astronomía de Aristóteles, y que tuvo un reino supremo hasta la revolución copernicana en el período moderno) los Ptolomeos y los Seleucidas. Ahora, al inicio, Palestina estaba controlada por la dinastía Ptolomea que controlaba también Egipto. Los Seléucidas gobernaron sobre Siria y otras partes del mundo de ese entonces.

Ahora, en el año 320, Palestina fue anexada por Ptolomeo I de Egipto, así que este general sobreviviente de Alejandro, Ptolomeo I, tomó control de Palestina como parte de su dominio que incluía Egipto; Y esto duró unas cuantas décadas hasta el año 198 a. C.

En 198, ahora Antíoco, quien era Antíoco III, tomó el control de Palestina y la llevó ahora bajo el dominio de los Seléucidas y del Imperio Sirio. Así que esto era lo que estaba pasando aquí mientras que el control de Palestina pasaba y cambiaba entre los sucesores del reino de Alejandro el Grande.

Ahora, la importancia de este movimiento en 198, en el que Antíoco III toma control de Palestina, es que Antíoco III tenía, más que nada, una pasión muy fuerte por la Helenización que el mismo Alejandro tuvo al inicio, y como resultado de esto, impuso por la fuerza un proceso de Helenización sobre el pueblo judío.

Ahora, su intento de hacer griegos a los judíos en Palestina fue ferozmente resistida por un pequeño grupo de judíos ortodoxos, piadosos, conservadores, que hicieron todo lo que estaba en su poder para preservar la cultura judía antigua, y eran conocidos como los hasidim o asideos, los piadosos.  Y aún escuchamos del judaísmo jasídico aún en nuestros días.

También es significativo que durante el período ínter-testamentario, a medida que la cultura judía se eclipsaba por la influencia de la cultura griega, otros grupos empezaron a surgir, los que buscaban mantener la pureza de sus propias tradiciones antiguas. Y uno de los más importantes de estos grupos fue el grupo llamado los Fariseos, a quienes encontramos con frecuencia en el Nuevo Testamento.

En un sentido, los Fariseos fueron los puritanos originales de la iglesia. Eran llamados los «separados» cuyo compromiso era guardar con celo el antiguo pacto de la nación judía y ser obedientes a cada aspecto de la ley del Antiguo Testamento.

Ahora, cuando nos encontramos con los Fariseos en el Nuevo Testamento, ellos han degenerado en un grupo de personas egoístas, superficiales e hipócritas quienes estaban profundamente opuestos a Jesús y a su misión. Pero inicialmente, eran hombres piadosos que estaban comprometidos con la reforma, la restauración de la fe histórica del pueblo de Israel.

Ahora, uno de los momentos más importantes que acontecieron en el período íntertestamentario ocurrió en el año 175 a. C., 175 a.C., cuando otro Antíoco subió al poder y su nombre era Antíoco Epífanes, Antíoco Epífanes.

Ahora, ese nombre podría sonar familiar por una o más razones. De seguro han oído la palabra “epifanía”, e incluso tenemos una celebración en el calendario de la iglesia que conmemora el día de la epifanía.

Y la palabra “epifanía” significa: “manifestación”; y Antíoco Epífanes fue llamado con este nombre porque él era considerado como el dios manifiesto.

El era Antíoco, el dios manifiesto. Y algunos estudiosos llegaron a la conclusión de que estaba loco debido a la naturaleza extraña de su comportamiento.

Antíoco Epífanes está relacionado a la profecía bíblica de la llegada de la abominación desoladora que había sido predicha en las escrituras del Antiguo Testamento.

Él llegó al poder e implementó un programa radical anti-Judío en la nación y era llamado por los Judíos piadosos, en vez de Antíoco Epífanes, es decir, Antíoco el dios manifiesto, era llamado Antíoco Epímanes, Epímanes que significa Antíoco el Loco.

Y la razón para este apodo negativo que estuvo asociado con él es porque fue, por así decirlo, una especie de  Hitler del segundo siglo a.C.

Bajo Antíoco Epífanes, el guardar el día del Sabbat, la práctica de la circuncisión como rito religioso, y la posesión de Escrituras hebreas, estas tres cosas… Observancia del Sabbat, el acto de la circuncisión, y aun tener o poseer alguna copia o porción de las Escrituras del Antiguo Testamento, todas estas cosas fueron consideradas por Antíoco Epífanes como crímenes capitales.

Así que, si un judío guardaba el Sabbat, podía ser sentenciado a muerte durante el reinado de este hombre, quien estaba asociado con la abominación desoladora, la cual alcanzó su clímax en el año 167,

Cuando después de abolir todas las formas de adoración judía, el supremo sacrilegio fue cometido cuando Antíoco hizo sacrificar un cerdo en el altar sagrado del templo.

Y esto fue más de lo que el pueblo de Israel podía soportar. Y su reinado fue tan duro y las persecuciones tan crueles y tan extensas que el espíritu de revuelta empezó a hervir entre el pueblo judío. Y en el año 164 a. C. tenemos lo que ha sido llamado en la historia como la revuelta macabea.

La revuelta macabea sucedió cuando un hombre, un judío creyente llamado Matatías, quien tenía cinco hijos, se levantó en protesta contra las políticas de Antíoco y trató de luchar con una forma de insurrección tipo guerra de guerrillas, contra los invasores de Antíoco.

Bueno, al inicio de este período, poco después de que la revuelta estallara, Matatías murió y así el liderazgo de la revuelta cayó sobre su tercer hijo, cuyo nombre era Judas, y él asumió o recibió el nombre Judas Macabeo, que significa “Judas el martillo”.

Y se convirtió en un héroe nacional y permanece como un héroe nacional en la tradición Judía debido a sus ataques astutos y valientes contra los invasores.

Él fue capaz de ganar ciertos privilegios con los gobernantes en el año 164 a. C., que incluyeron que la libertad religiosa fuese restaurada en el pueblo judío, y que el templo fuera abierto de nuevo para la celebración de la adoración Judía.

Y así, en ese año, el templo judío fue re-dedicado y una gran fiesta y celebración se realizaron, la que aún se celebra hasta el día de hoy.

La reapertura y re-dedicación del templo tomó lugar en el mes de diciembre y es celebrado hasta el día de hoy como la fiesta del Janucá, repito Janucá. Así se dice.  Todos estamos familiarizados con la celebración Judía del Janucá, que es la celebración de la victoria de Judas Macabeo en el período de la revuelta.

En 142, los judíos, bajo los Macabeos, fueron capaces de ganar su libertad total del dominio extranjero, y esa liberación y su libertad duró del año 142 hasta el año 63 a. C., cuando Palestina, una vez más, fue conquistada.

Pero esta vez los conquistadores fueron los Romanos y el general responsable de esta conquista de Palestina en el año 63 a. C. es un hombre con el que estamos algo familiarizados, debido a nuestro conocimiento de la obra de Shakespeare, Julio César, y nuestros libros de historia que nos dicen del primer gran triunvirato que incluía entre sus miembros a un general llamado Pompeyo.

Y Pompeyo, ustedes saben, se asoció a Julio César y hubo todo tipo de intriga después, y recordamos en la historia que Shakespeare nos habla del asesinato de Julio César, que cuando Bruto apuñaló a César y las últimas palabras de César fueron ¿Cuáles?

“¿Et tu, Brutus?» Luego cae César y  en el momento culminante en esta escena de la obra, Julio César cae muerto en el piso del Senado y cae muerto al pie del busto de Pompeyo.

Bueno, fue este hombre Pompeyo el responsable de la conquista romana de la nación judía en el año 63 a. C.

Ahora, veintitrés años más tarde, en 40 a. C., hubo un nuevo evento que tuvo lugar cuando, bajo el dominio romano, un jefe Idumeo fue puesto más o menos como vasallo local por las autoridades romanas para ser rey local sobre los judíos, y el nombre de ese hombre fue Herodes el Grande.

Y Herodes el Grande en realidad fundó una dinastía. Él es quien reconstruyó la masiva estructura llamada el templo Herodiano que, sin lugar a dudas, sería famoso en la historia mundial, aún si no figurara de forma prominente en el Nuevo Testamento, por los extraordinarios proyectos de construcción que estableció durante su reinado.

Pero él era también conocido por su crueldad y por sus vicios como un rey marioneta de Roma.

Fue nombrado, en gran parte, por la influencia de dos romanos cuyos nombres eran Octavio y Marco Antonio. Marco Antonio, del afamado Antonio y Cleopatra, y Octavio quien se convirtió en César Augusto, que es mencio-nado de forma específica en el Nuevo Testamento.

Pero es significativo que cuando el Nuevo Testamento empieza, el pueblo de Israel está gimiendo bajo el dominio extranjero una vez más, ahora por el poder de Roma, y ese poder ejerce detrás de su rey marioneta, quien era considerado por el pueblo Judío como traidor de sus intereses nacionales.

Ese es el drama. Ese es el escenario en el que el Nuevo Testamento da inicio.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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La historia de la Navidad

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La historia de la Navidad

R.C.Sproul

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Me pregunto, ¿cuántas veces en sus vidas han oído la lectura de la historia de la Navidad? Yo podría leerla una y otra vez, No sé ustedes, pero yo nunca me canso de oírla. Dado que voy a comentarla, vamos a leer el evangelio de Lucas, el capítulo 2, del versículo 1 al 16:

“Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado.

Este fue el primer censo que se levantó cuando Cirenio era gobernador de Siria. Y todos se dirigían a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad. Y también José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, para inscribirse junto con María, desposada con él, la cual estaba encinta.

Y sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche. Y un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. Mas el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo; porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Y esto os servirá de señal: hallaréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes El se complace.

Y aconteció que cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues, hasta Belén y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha dado a saber. Fueron a toda prisa, y hallaron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre”.

El que tiene oídos para oír la palabra de Dios, que la oiga. Oremos. Nuestro Padre y nuestro Dios. La repetición no tiene el poder de borrar la magnificencia de este relato. Y mientras lo contemplamos con nuevos ojos en este tiempo de Navidad, oramos para que el Príncipe de Paz pueda ser glorificado entre nosotros en esta hora ya que lo pedimos en su nombre. Amén.

Es Nochebuena, por lo que podríamos preguntarnos otra vez por qué Jesús nació en Belén. Sabemos que su familia era de Nazaret, donde José tenía su carpintería. Y Lucas nos da la respuesta justo al inicio de su narración, cuando nos dice que en esos días salió un edicto de César Augusto, que requería que fuera censada toda persona que estaba bajo el dominio del Imperio Romano.
Este es el César que se llevó el título de “El Augusto”, “César, el magnífico”, “César, el trascendente”, el segundo de los doce Césares de Roma y uno de lo gobernantes mas despiadados y efectivos de la antigüedad. Se dijo de Octavio, quien se convirtió en César Augusto, que él había asesinado a 300 miembros del Senado de Roma.

Roma había sido una república por muchos años, antes de la llegada de Julio César, seguida luego por César Augusto. Y con esta autoridad plenipotenciaria emitió un edicto y dijo: ‘Que todos los que están bajo el dominio romano se sometan a un censo’.

Quería contar las cabezas de todo el mundo en el Imperio Romano con el propósito de imponer impuestos a fin de incrementar las arcas, la riqueza y el dominio de ese imperio.

Así que, por mandato, él dio la orden. Y Lucas nos dice que esto ocurrió cuando Cirenio gobernaba en Siria. Entonces si miramos la superficie y hacemos la pregunta de por qué nació Jesús en Bélen, la respuesta es obvia, la respuesta es fácil.

Bueno, nació en Belén porque sus padres rurales tuvieron que hacer este viaje pesado desde el norte, desde Nazaret hasta Judea y hasta Belén, a unos pocos kilómetros de Jerusalén, para poder registrarse y ser contribuyentes.

La razón por la que Jesús nació en Belén fue porque sus padres, aunque estaban afligidos por la carga de la opresión y la tiranía de Roma, sin embargo, se sometieron al magistrado civil e hicieron este viaje a riesgo de la vida de la madre y del bebé que había sido concebido en su vientre.

Y podemos dejarlo ahí. Gracias a César Augusto, Jesús nació en Belén. Pero hacer eso sería darle demasiado crédito a César Augusto y muy poco crédito a la soberanía de Dios, dado que siglos antes de que César Augusto naciera, siglos antes de que alguien hubiera escuchado su nombre, siglos antes de que siquiera él contemplara un edicto de registro para todos los ciudadanos en el imperio, un profeta menor, en el pequeño país de Israel, recibió la palabra de Dios en sus labios y pronunció este oráculo acerca de este pueblo de Belén.

Y Miqueas dijo: “Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel”. Noten que antes de que saliera un edicto de César Augusto, desde toda la eternidad, salió un edicto del Señor Dios omnipotente que reina, quien es el Señor de la historia, quien determinó los límites del Imperio Romano y determinó que en un día particular, en un lugar particular ocurriría la encarnación de su Hijo.

Y podemos jugar a los “¿Y si?” ¿Y si el edicto de César fue emitido una semana antes? ¿Y si llegó una semana después? ¿Y si María hubiera dado a luz en el camino? Entonces, toda la importancia profética de la Palabra de Dios se habría derrumbado al quedarse sin cumplir, pero debido a que salió un edicto de Dios, no podía ser que Jesús no naciera en Belén. Pero, ¿por qué en la providencia de Dios, Dios eligió esa pequeñísima ciudad, pequeña entre las tribus de Judá, para ser el lugar del nacimiento del Mesías?
Bueno, era obvio en el AT, porque ese pequeño pueblo había sido la ciudad natal del rey más grande de Israel y desde la caída del reino del norte, de Israel, en 586, ningún rey del linaje de David había gobernado.

Y este pequeño pueblo llamado “la ciudad” o “la casa de pan”, había quedado en la oscuridad hasta siglos más tarde la casa de David fue restaurada y su reino fue renovado cuando el Príncipe de Paz nació en su ciudad natal. ¡Qué extraño es que Dios obre con las complejidades del tiempo y del espacio de tal manera!

Noten que a lo largo del texto que estuve leyendo, se dice: “Y sucedió” o “Y aconteció en aquellos días”. En otras partes del NT, tenemos una expresión que ocurre con frecuencia y que habla de la plenitud del tiempo. El pleroma, una palabra que realmente no tenemos un equivalente para traducir en el idioma español, porque la idea de pleroma es una plenitud que no solo alcanza el punto donde el agua llega justo al borde del vaso, sino que es una plenitud que se desborda, es decir que revienta las costuras.

Es una plenitud que está tan llena que no dará cabida para que otro átomo se apiñe en este espacio sin que lo haga explotar. Y lo que se nos dice en el NT es que Dios preparó la historia de una manera tal que hubo un momento en el tiempo donde el tiempo estaba tan impregnado, el tiempo estaba tan lleno del propósito de Dios que, en ese momento, ni un segundo antes, ni un segundo después, este niño nació en Belén.

¡Ah! Demasiado tarde para que sus padres encuentren una habitación en la posada, pero ni un segundo después de lo determinado por Dios. Cada vez que leemos este relato, nos impresiona, por supuesto, la nimiedad de las circunstancias del nacimiento de Jesús.

Aquí, Él es anunciado como un rey y, sin embargo, la señal que se da es la manifestación de un niño envuelto en pañales. No pañales como los entendemos, sino mantas o pedazos de tela cortados de forma rudimentaria y tosca para abrigar al recién nacido y mantenerlo caliente, colocado en un pesebre, donde comen los animales, difícilmente un palacio real, difícilmente un lugar de esplendor.

Y vemos a lo largo del ministerio de Jesús que Él toma sobre sí una misión de humillación. La suya es la vía dolorosa. La suya es el camino de la cruz.

Él es aquel que es el “varón de dolores y experimentado en aflicción”, y así vemos, en las circunstancias de su nacimiento, casi un retrato absoluto de pobreza y humillación
Sin embargo, a menos de medio kilómetro del lugar o del establo donde estaba acostado el bebé, el mayor espectáculo de luz y sonido que jamás se había producido sobre la faz de la tierra, antes de ese momento, apareció cuando estos pastores estuvieron toda la noche en el campo cuidando sus rebaños.

Se nos dice que de pronto hubo un resplandor y ¿qué tipo de resplandor era este? Era la Shekina, la gloria, la gloria de Dios radiante, refulgente, cegadora, deslumbrante y flameante. El tipo de gloria que dejó ciego al apóstol Pablo cuando estaba en el camino a Damasco, el tipo de gloria que brilló a través de la naturaleza humana de Cristo en el monte de la Transfiguración. A lo largo de las Escrituras, la metáfora suprema de Dios es la de la luz, que Él es un fuego consumidor. Y su gloria tiene un resplandor como hemos visto una y otra vez, que incluso los ángeles en el cielo tienen que cubrir sus rostros no sea que vean esa gloria develada y perezcan.

Es esa gloria que estalló sobre los campos esa noche en Belén. Y saben qué, las nuevas traducciones intentan ayudarnos entender o sobrellevar algo del lenguaje oscuro del tiempo de Cervantes, por lo que incluso el texto que estoy leyendo ahora, nos dice que cuando esto sucedió y apareció el resplandor, los pastores “tuvieron gran temor”. ¿Por qué no lo dejaron como solía ser en versiones más antiguas, que decían: “quedaron sobrecogidos de temor”?

Ahora, obviamente, esa idea de estar sobrecogido es una noción que prácticamente desapareció de nuestro idioma, pero no del todo. A veces la gente dice: ‘Bueno, me sobrecogió la tremenda cuenta del restaurante’ o ‘Estaba sobrecogido al ver el mal estado en que quedó el auto después del choque’. Estamos hablando de algo que nos intimida y hasta duele.

Estar sobrecogido es estar radicalmente aterrado, con un miedo que llega a doler, estar lleno de pavor y terror. Bueno, en el camino están María y José tratando de mantener el calor, tratando de mantener al bebé caliente, con escasez, en la oscuridad.

Y justo al otro lado del campo, la gloria de Dios destella en presencia de los pastores y los pastores escuchan el anuncio que el ángel hace del evangelio: “porque os ha nacido hoy,… un Salvador”.

Esta es la buena nueva que se anuncia: “que es Cristo el Señor”. Y luego leemos: “Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales”. Pensemos en el ejército más poderoso del mundo, este ejército no se compara al ejército celestial que se presenta aquí.

No se está hablando de unos cuantos ángeles sino de un ejército de ángeles, una tropa de ángeles que llenan los cielos hasta donde los pastores alcancen a ver. Hace unos momentos vimos que estaban sobrecogidos de terror.

¿Qué crees que están pensando ahora, cuando miran a su alrededor y no ven nada más que este ejército de ángeles cantando juntos: “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes El se complace”?

Y luego, así de rápido, el resplandor se apagó, los ángeles se fueron y los pastores se dijeron unos a otros: ¡Vamos, vamos! “Vayamos, pues, hasta Belén y veamos ahora mismo esto que ha sucedido”.

Y así, amados, la Escritura nos dice que se apresuraron y fueron a buscar al bebé que estaría envuelto en pañales y lo encontraron en Navidad.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Los primeros regalos de Navidad

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Los primeros regalos de Navidad

R.C.Sproul

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Bueno, ya les he dicho muchas de las cosas que no sabemos acerca de los magos. Espero no haber arruinado su decoración navideña.

No hace daño cantar “Del oriente somos los tres”, está bien. Pero lo que quiero que veamos ahora es lo que sí sabemos de estas personas, de lo cual la escritura es clara.

“Unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle”. Noten que ellos no vienen y dicen: “¿Hay algún rey que acaba de nacer?”

Estos hombres, por muchos que sean y por grandiosos que sean, aparentemente han recorrido una gran distancia, a un gran costo, pero con gran certeza de su misión. Llegan a Jerusalén. No saben dónde está el rey, pero saben que él está.

Saben que ha nacido un rey y también, por la expresión que usan: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?”, esa frase “Rey de los judíos”, que luego adorna la cruz de Cristo, es una frase que todo judío entendió como sinónimo del concepto del “Mesías”. Ellos no están solo buscando por alguien de la casa de Acab o Manasés, o incluso de David. Ellos están buscando al Mesías.

Ahora, eso es crítico que entendamos mientras miramos los siguientes versículos; porque ellos vienen, pero no vienen a Belén. Y les tengo más malas noticias. Ellos tampoco vinieron con los pastores, así que tendrán que reorganizar un poco más su pesebre navideño.

No sabemos cuándo llegaron a ciencia cierta. Pero notamos que cuando ellos llegaron, se nos dice aquí en el evangelio de Mateo, que cuando llegan a Belén, van a la casa donde se encuentran María, José y el bebé. No están en la cueva o el pesebre donde llegaron los pastores.

Y hay otra cosa más, que Sherlock Holmes percibió en el texto, usando un poco de materia gris. Con una pequeña inferencia aquí, notamos que cuarenta días después del nacimiento de Jesús, José y María presentan a Jesús en el templo para la purificación.

Y con motivo de esa dedicación, ellos dan la ofrenda y sacrificio habituales y requeridos allí. ¿Qué dieron? ¿Lo recuerdas? ¿Pichones? Ellos ofrecieron tórtolas. Y si conoces la ley del AT, sabes que las palomas que se ofrecen en esa ocasión pueden usarse como sustitutos del animal de sacrificio normalmente requerido, solo en el caso de aquellas personas que están desamparadas en su pobreza.

Y hubiera sido una violación de la ley de Dios, impensable para José y María, el llegar allí con ofrendas de tórtolas si es que estaban sentados en un cofre de tesoro con oro, incienso y mirra. Entonces, a menos que hayan gastado esos regalos entre la visita de los magos y la presentación de Jesús, creo que es bastante seguro asumir que para cuando los magos llegaron allí, había transcurrido por lo menos cuarenta días desde el nacimiento en sí. Así que no queremos pensar que los magos llegaron la misma noche que los pastores.

Así que, una vez más, no sabemos cuándo llegaron exactamente. Fue muy pronto, poco después del nacimiento de Jesús, pero no necesariamente el mismo día o la misma semana. Pero noten que ellos llegaron a Jerusalén. Ellos no llegaron a Belén, porque ellos sabían que Jerusalén era Sion.

Sabían que Jerusalén era la capital de Israel. Sabían que si estaban buscando a un rey judío, si estaban buscando al Mesías judío, el lugar para ir sería el centro del judaísmo, Jerusalén. Recuerden que el indicador que les mostró que este rey había nacido, es la estrella que vieron en su origen, cuando apareció. No hay nada aquí que sugiera que la estrella los guió de Persia o Babilonia o de donde sea que ellos vinieron, desde allí hasta Jerusalén.

No necesitaban guía alguna para encontrar Jerusalén. Ellos llegan a Jerusalén y ahora dan vueltas y probablemente dentro y alrededor de las zonas del templo, haciendo preguntas:

“¿Dónde está el Rey?” ¿Qué rey? ¿Herodes? No, Herodes no. “¿Dónde está el Rey de los judíos?”

Lo último que alguien en Jerusalén podía pensar es que Herodes era el rey de los judíos. Quizá él gobernó sobre los judíos, pero uno de los puntos del conflicto del pueblo judío del primer siglo en ese momento era que Herodes no era judío. Él era un rey títere designado por los romanos, quienes eran odiados.

Y Herodes se había distinguido en todo el mundo por sus magníficos proyectos de construcción, por su administración inteligente y astuta, pero lo único que excedía su reputación de proyectos de construcción y su capacidad de administración fue la reputación de su crueldad. Herodes era un hombre sediento de sangre, ahora, probablemente a fines de sus 60’s o principios de los 70’s, y nadie lo identificó con el Mesías.

Entonces, cuando esta gente, estos extraños, cinco, seis, siete, diez, doce, o los que sean, no sé cuántos, empezaron a preguntar: “¿Dónde está el Rey de los judíos?” ¿Dónde está el Mesías? No pasó mucho tiempo hasta que los reporteros de la corte enviaron esa información a Herodes.

‘Oh rey, tenemos un problema’. ‘¿Qué pasa?’ ‘Hay visitas en la ciudad, dignatarios extranjeros. Están buscando en cada rincón, están voceando en cada calle y están preguntando dónde está este Rey de los judíos que ha nacido. Están buscando al Mesías. Dijeron que vieron su estrella levantarse en el oriente.’ ¿Cuál fue la reacción de Herodes? “Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó”. Mala traducción. La palabra que Mateo usa aquí no es “turbó”. Él estaba fuera de sí. Al principio no con ira o rabia, sino que literalmente la palabra aquí significa: “Herodes estaba aterrado”.
Aquí tienen a un hombre que había gobernado por más de cuatro décadas más o menos, bañando a Jerusalén con la sangre de su pueblo, involucrado en todo tipo de intrigas judiciales, asesinando a sus propios familiares, conocido por su crueldad y con los años siendo paranoico cada vez más y más.

Y cada vez que escucha de otro pretendiente al trono, de otro movimiento entre los judíos para destituirlo, lucha por su vida para mantener su poder y su autoridad.

Y lo último, fue casi como una aparición del fantasma de la ópera a Herodes, que lo peor en su vida que puede escuchar es que nació el verdadero Mesías. Y cuando escuchó estos informes, estaba aterrorizado. Pero la frase extraña aquí, ¿la notaste en el texto?: “y toda Jerusalén con él”. No tiene sentido.

¿Por qué Jerusalén estaría aterrada junto con Herodes? Jerusalén era la ciudad que anhelaba y ansiaba por el libertador venidero. Los súbditos de Herodes querían al Mesías más que a cualquier otra cosa. Entonces, ¿por qué estarían aterrorizados junto con el rey? Mateo no lo dice y no lo sabemos.

Déjenme adivinar, creo que la mejor suposición que tenemos aquí es que la gente ya había experimentado lo que sucedió cuando Herodes se enteró de cualquier otra oposición contra él.

Cuando ellos supieron que el rey estaba aterrado, ellos se aterraron porque sabían cómo el rey manejó sus miedos en el pasado y ahora el miedo de ellos estaba bien justificado.

En un período de tiempo muy corto, el rey Herodes promulgó un decreto, de que todos los niños menores de dos años serían ejecutados mientras él maquinaba una de las matanzas más crueles, despiadadas y malvadas en la historia del mundo, debido a que tenía miedo de un bebé.

Entonces, “cuando lo oyó, el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo”.

Aquí tenemos a un rey judío y él ni siquiera lo sabía. Cualquier persona de la escuela dominical podría haberle dicho dónde iba a nacer el Mesías.

“Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta”. Y luego viene la cita de Miqueas: “Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un Gobernante que pastoreará a mi pueblo Israel” y así sucesivamente.

Entonces, ahora Herodes sabe que Belén, a unos 10 kilómetros al sur, es el lugar donde este bebé ha nacido. “Entonces Herodes llamó a los magos en secreto y se cercioró con ellos del tiempo en que había aparecido la estrella”. Ves, está tratando de averiguar qué edad tendría el bebé. No era tan cruel como para matar a todos los niños.

“Y enviándolos a Belén, dijo”. Noten lo maquiavélico del actuar de Herodes. Él dice: “Id y buscad con diligencia al Niño; y cuando le encontréis, avisadme para que yo también vaya y le adore”.

Herodes tenía en mente un concepto extraño de adoración. Entonces los visitantes “se fueron; y he aquí”, otra vez está la palabra, “la estrella”, ¿ves lo que pasó?

Ellos iniciaron este viaje en el oriente cuando esta estrella aparece en el horizonte. Viajan a Jerusalén, no ven una estrella. Ahora no hay ninguna estrella que los guíe por los pasajes y las calles de Jerusalén.

Están buscando como cualquier otro turista, están buscando un mapa, tienen que encontrar de cualquier forma que los lleve a descubrir dónde está este nuevo rey. Finalmente reciben el mensaje de que está en Belén.

Bueno, ¿cómo van a encontrar Belén? ¿Y en especial el lugar donde el rey, este bebé se encuentra en Belén? “He aquí, la estrella” apareció.

Es la aparición repentina y dramática de la estrella que ahora está diseñada para llevarlos específicamente al lugar donde está el bebé, lo cual me inclina a pensar que este no es un fenómeno natural sino una creación milagrosa de Dios para esta ocasión específica y para este propósito específico.

Y, “la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño. Cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran alegría. Y entrando en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose le adoraron”.

Nuevamente, el lenguaje es aún más específico. Lo que el lenguaje sugiere aquí es que cayeron de rodillas y luego pusieron sus cabezas en el suelo, lo cual fue un acto de reverencia reservado para Dios.

No era el mismo gesto que se usaba para arrodillarse ante un rey. Estas personas están usando una forma y una postura de adoración. Por eso es que Mateo usa el término “le adoraron”. No solo lo honraron, no solo lo alabaron, no solo lo exaltaron, damas y caballeros, estos hombres adoraron a este bebé. Eso es algo que sabemos con certeza.

Y lo próximo que se nos dice es que abrieron los cofres del tesoro que habían llevado a lo largo de este viaje y le presentaron los primeros regalos de Navidad al Cristo niño. Y ahora Mateo es más específico. Los regalos eran oro, incienso y mirra.
Ahora, si eres como yo, competitivo en la especulación, tú sabes, no contento con quedarte en la oscuridad, incapaz de resistirte a tratar de discernir el significado y el sentido de todo esto. Es decir, tengo que preguntar: ¿Qué tiene de especial el oro, el incienso y la mirra? ¿Por qué esos tres regalos? Y es muy fácil perderse con esto en la especulación abstracta y la fantasía y así por el estilo; y tenemos que ser cuidadosos aquí.

Pero veo algunas ideas interesantes de la historia de la iglesia. El padre de la iglesia, Orígenes, por ejemplo, dijo: “Ah, es simple el por qué los tres regalos de oro, incienso y mirra. Ellos trajeron oro porque era un rey, trajeron incienso porque era Dios y trajeron mirra porque era un hombre”.

En la superficie, francamente, la primera vez que lo leí pensé: “Bueno, ahí va Orígenes en su fantasía alegórica por lo cual es famoso”. Pero cuando lo miramos más de cerca, le damos el beneficio de la reflexión de la segunda mirada. Amados, veo una razón sólida para esa especulación.

Si vemos las Escrituras y la historia judía, vemos que el oro era casi un elemento exclusivo de la realeza. Solo el rey tenía un cetro de oro.

¿Qué le dabas a un rey que lo tenía todo? Le dabas oro. ¿Qué dieron de tributo los reyes vasallos a los reyes soberanos? Traían oro.

Y así, existe una gran tradición en el antiguo Medio Oriente de que el regalo apropiado para la realeza era el oro. Y dado que estos hombres habían venido y dijeron: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?

Sabemos que al entrar esperaban encontrar un rey recién nacido. Conocían el protocolo, conocían la etiqueta de la corte, conocían la tradición, trajeron oro digno de un rey.
¿Por qué incienso? Y a fin de cuentas, ¿qué es el incienso? Suena demasiado cerca a incendio ¿no? Sabemos qué es el incienso.

Bueno, aparentemente todo lo que la palabra “incienso” significa es “incienso puro”, incienso sin alear, el incienso de mayor calidad, el más fino y el más caro. El tipo de incienso que no se lleva en un sobre o en un bolsillo, sino que se lleva en un cofre de tesoros.

Ahora, ¿Para qué servía el incienso en el mundo antiguo? No exclusivamente, pero casi exclusivamente, se usaba para la adoración. Se solía presentar como una ofrenda quemada a Dios.

Y la mirra era una de las grandes posesiones de la nobleza, no de Dios, no de reyes sino de hombres comunes. Era una especie de perfume y su uso principal era el de un aroma agradable, como una fragancia. Y, en su característica más fina, la mirra era un artículo extremadamente caro.
De la misma manera como podemos comprar tipos muy caros de perfume, como el ungüento que María Magdalena derramó sobre los pies de Jesús, ¿recuerdas?

Otro uso de la mirra era cuando se usaba en la mezcla con otros líquidos, podía usarse para aliviar el dolor, como un sedante para aquellos que sufrían dolor, como el que se le ofreció a Jesús en la cruz.

¿No es interesante que a Él le dieron mirra al inicio de su vida y que sus ejecutores se lo ofrecieron al final de su vida? Pero en Israel también es usado para ungir los cuerpos de los seres queridos que han muerto, como una expresión de amor, estima y dignidad.

Y es el tipo de elemento que las mujeres usaron para ungir el cuerpo quebrado de Jesús cuando fue puesto en la tumba, porque era la tumba de un rey. Era la tumba de Dios encarnado y era la tumba del hombre perfecto. Entonces, no ceo que Orígenes haya estado tan equivocado en su especulación.

Y lo que te pido que recuerdes hoy, de estos pocos minutos que tomamos para mirar hacia atrás y recordar una vez más la historia de la Navidad, este aspecto de la historia de la Navidad, que estos fueron los primeros regalos de Navidad.

No un prendedor para una novia, no un equipo estéreo para una madre, una madre viuda, no un juego de trenes para los nietos, sino oro para un rey, incienso para Dios y perfume para un hombre que muere.

Oremos. Padre, nos gusta recibir regalos, nos gusta dar regalos. Pero oro para que en esta Navidad, mientras damos y recibimos regalos, podamos pensar en los regalos que fueron dados a tu Hijo unigénito por aquellos que en tu providencia designaste y anunciaste para que lo visiten en su natividad.

Oramos para que podamos pensar en esos regalos hasta el final, que podamos pensar en el regalo que nos has dado, el regalo de tu Hijo unigénito, para nosotros los seres humanos y para nuestra salvación.

Te agradecemos por el Cristo niño y oramos en su nombre. Amén.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Los misteriosos magos del Oriente

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Los misteriosos magos del Oriente

R.C. Sproul

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Hoy, me gustaría mirar la versión de Mateo en cuanto a la natividad de Cristo, ver un segmento que es exclusivo del evangelio según Mateo, me refiero al relato de la visita de los magos a Belén. Encontramos esto en el segundo capítulo del evangelio según Mateo: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.

Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta:

‘Y tu, Belen, tierra de Juda,
de ningun modo eres la mas pequeña entre los principes de Juda;
porque de ti saldra un Gobernante
que pastoreara a mi pueblo Israel.’

Entonces Herodes llamó a los magos en secreto y se cercioró con ellos del tiempo en que había aparecido la estrella. Y enviándolos a Belén, dijo: Id y buscad con diligencia al Niño; y cuando le encontréis, avisadme para que yo también vaya y le adore.

Y habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí, la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño.

Cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran alegría. Y entrando en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose le adoraron; y abriendo sus tesoros le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra”.

Tengo muchos recuerdos de navidad, como seguro todos los tienen. Hoy me acuerdo de diciembre de 1947. Tenía 8 años, no traten de adivinar, ahora tengo muchos años más.

Tenía 8 años y ese diciembre mi madre me llevó al centro de Pittsburgh, permitiéndome acompañarla a hacer sus compras de navidad. Y el golpe de gracia de todo esto fue que ella me dio dinero para comprar un regalo para mi primera novia.

Yo estaba en tercer grado y nunca le había dado un regalo a una chica que no fuera de mi familia y mi madre me dio dos o tres dólares que era lo que se necesitaba para comprar una joya de fantasía, un prendedor con las iniciales de mi novia, M.E.F. ¿Vesta? ¡Correcto! Margaret Ellen Frable. Estoy seguro de que Ellen Frable todavía tiene ese tesoro hasta el día de hoy.

Pero qué aventura tan emocionante y romántica fue que, en nuestra fiesta de navidad en la escuela, yo tenía este paquete tan bien envuelto y le di este regalo romántico y de amor a Ellen. Esa fue mi primera experiencia real de comprender lo que es la alegría de dar.

Recuerdo diciembre de 1956. Fue el año en que mi padre murió. Él murió en noviembre y estábamos deshaciéndonos de nuestra casa y mi madre estaba distribuyendo todos los muebles y las alfombras y todo lo demás, en lo que nos preparábamos para mudarnos a un pequeño departamento.

Yo estaba trabajando en ese entonces y recuerdo que ganaba 75 centavos la hora, eran como 33, 34 horas a la semana y estaba en la secundaria. Mi madre amaba la música y yo trabajaba en una tienda de electrodomésticos y llegó a la tienda un producto nuevo del cual me enamoré. Se le conocía como un equipo estereofónico.

No era una consola de mesa completa, esta tenía patas y contaba con un reproductor de discos; y teníamos discos de demostración que poníamos para los clientes y uno de esos demos era un partido de ping pong y podíamos escuchar los ruidos de tic tic, la separación del sonido gracias a la magia del estéreo.

Nunca en mi vida había escuchado algo así, y dije: “a mi madre le encantará”, pero el precio era de $225. Pero el dueño de la tienda me dejó comprarlo en cuotas y me tomó como un año pagarlo.

Pero en nochebuena lo llevé de la tienda a la casa y le puse un gran lazo de satín y lo escondí detrás de la silla para que en la mañana de navidad, cuando mi madre entrara a la sala, viera este estéreo.

Y no creo que haya habido un estéreo en la historia de Estados Unidos que haya sido usado tan seguido como ese, puesto que mi madre estaba entusiamadísima con la música que salía de ahí. Yo recuerdo esa navidad, no por lo que recibí, sino por lo que di. ¿No es agradable dar regalos a la gente que amamos?

Justo esta semana fui a la tienda de trenes navideños aquí en Orlando. Cada año tenemos la costumbre de armar con los nietos esas montañas de circuitos de trenes; eso me ha estado costando una fortuna. Fui por unos materiales de construcción, algo de pintura, unos moldes para esculpir y cosas por el estilo; y algunas cosas pequeñas para esa navidad.

Y mientras estaba llenando mi carrito de compra con estas cosas, noté que ellos tenían un nuevo modelo de vagón y quedé cautivado con eso, vi cómo daba vueltas en los rieles y dije: “¡Es fantástico! ¿Cuánto cuesta? Me dieron el precio y casi me desmayo, pero dije: “Tengo que llevarlo para mis nietos”. Así que lo compré. Y luego me trajeron otra cosa que jamás había visto y lo compré también.

Cuando salí de la tienda e iba de regreso, llamé a Vesta y le dije: “Vesta, no vas a creer esto” y le dije lo que había hecho y estaba seguro que me iba a decir: “Te volviste loco? Pero, en vez de eso, me dijo: “Bueno, cariño, es navidad”.

Hay algo en la navidad que nos hace disfrutar de esta tradición de pasar semanas, en algunos casos meses, de preparación y búsqueda por los alrededores para encontrar el regalo indicado que queremos dar a los que amamos y esa tradición se remonta siglo tras siglo atrás y recapitula algo que acompañó a la primera navidad.

Es el relato que leo aquí, ahora, de la visita que los magos hicieron al niño Jesús, hombres que llegaron de muy lejos trayendo regalos. Sin duda, fue lo último en el mundo que José y María esperaron cuando iniciaron su ardua caminata a Belén para cumplir con el decreto de César Augusto.

No había árboles de navidad. No había coros de villancicos en las esquinas. No había guirnaldas. No había escarcha navideña. No había música navideña en el ambiente; solo dolor y opresión y pobreza en la noche previa a la navidad.

Como ya hemos escuchado hoy, el primer villancico navideño que se cantó, no fue entonado por seres humanos, sino por los ángeles en los campos fuera de Belén.

Pero hoy no quiero centrarme en la primera nochebuena, ni en el primer villancico, sino que quiero fijarme en los primeros regalos de navidad, los regalos que los magos le trajeron al Cristo niño.

Ahora veamos otra vez el texto, tal como lo tenemos. Mateo dice: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén”.

Ahora, hay una increíble cantidad de tradición y folklore que ha surgido de esa simple declaración en el evangelio de Mateo, mucho de lo cual es especulación, mucho de lo cual es pura fantasía y leyenda que no tiene fundamento en la realidad histórica.

Pero notamos que cuando Mateo nos da su relato de esto, en medio de la declaración él dice: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí”.

Ahora esa palabra que viene de la pluma de Mateo es como un centinela que grita: “¡Alto! ¡Detente! ¡Escucha atentamente! ¡Presta atención!”

Nos está dando un aspecto literario del énfasis que no debemos perder. Y luego que él dice: “He aquí”, continúa: “He aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén”. Como dije, hay mucha especulación con esto y hay mucho sobre los magos que simplemente no sabemos.

Ahora, permítanme un momento para decirles lo que no sabemos sobre los magos. Lo primero que no sabemos son sus nombres. No hay evidencia bíblica o extrabíblica para apoyar la tradición de que eran Gaspar, Melchor y Baltazar o cualquier otro. No tenemos idea de cuáles fueron sus nombres.

Lo segundo que no sabemos de ellos es cuántos eran los que llegaron. Sé que cantamos: “del oriente somos los tres” y hablamos de los tres magos y nuestros pesebres tienen tres: uno, dos, tres; cuéntenlos, los magos siempre están ahí como parte de la exhibición.

Pero la única razón para suponer que eran tres es que vemos más tarde en el texto y encontramos que hay tres regalos que se mencionan: oro, incienso y mirra. Y tal vez alguien hace la suposición de que tres regalos significan tres donantes y por lo tanto tenemos tres magos.

Pero la Biblia no nos dice cuántos magos eran. Solo sabemos que al menos eran dos ya que se usa el plural. Podrían haber sido doce, pero no lo sabemos. Lo tercero que no sabemos es su procedencia. Todo lo que la Biblia nos dice es que ellos vinieron de Oriente.

Ahora, cuando tú estás en el occidente, el oriente cubre una gran cantidad de terreno, aunque la referencia aquí, en este momento en la historia, y en este idioma, da una fuerte indicación básicamente de dos posibles lugares de los que vinieron estos viajeros.

El debate se centra históricamente en dos posibilidades reales, una, que los sabios vinieron del Imperio Medo-Persa, lo que en la antigüedad se llamaba Persia. La otra posibilidad es que vinieron de Caldea o de lo que se conocía como Babilonia.

Así que esas son nuestras dos opciones: Persia o Babilonia. Ojalá supiéramos cuál de los dos era ya que lo que estos magos eran, también es algo que no sabemos con certeza, y si pudiéramos determinar si vinieron de Persia o de Babilonia, sería muy útil ya que nos ayudaría a discernir exactamente qué tipo de magos ellos eran.

El que se les llame magos es significativo y es útil, pero no es concluyente. La palabra “mago” que extraemos del texto (en el griego magoi, en el latín magi, del singular magus) viene probablemente de una palabra iraní que se refería históricamente a una clase especial de personas religiosas que se encontraban entre los medos y los persas.

Estos hombres religiosos llamados “magos” se destacaron por un par de cosas. Primero, por su aprendizaje. Formaban parte de la intelectualidad del mundo antiguo y eran expertos en asuntos de religión y ciencia.

A veces, los consideramos en términos burdos como astrólogos ordinarios, pero ellos estaban más involucrados en una rama de la astronomía que posiblemente está en relación con la religión. No eran individuos que lanzaban horóscopos y que vendían sus pronósticos a los periódicos locales.

Ese tipo de comportamiento precientífico tuvo que esperar unos cuantos miles de años para hacerse popular; pero en todo caso, estos magos persas también se distinguieron por ser monoteístas. Creían en un Dios.

No tenían doctrina de una expiación. No tenían doctrina sobre cómo escapar de los estragos del pecado, pero fueron instruidos en ética y estaban preocupados por la diferencia entre la virtud y el mal, y con toda probabilidad habían sido expuestos a los judíos del AT, quienes habían emigrado e influenciado a los pensadores medo-persas.

Entonces, podemos especular que, si los magos mencionados aquí son magos persas, ellos habrían sabido algo de las profecías del AT en relación a la visita de un Mesías. ¿Ven? el conocimiento del Mesías venidero no estaba circunscrito simplemente para Israel.

Sabemos, por ejemplo, por las profecías de Balaam que era un pagano, en Números 24, cuando Balaam dio la profecía futura de la estrella que saldría de Jacob y del cetro que se levantaría de Israel, de modo que la expectativa judía de un Mesías que vendría como rey, no se limitaba al territorio de Israel.

Así que, es posible que estos fueran magos persas que habían sido informados de esto. Ahora, ellos también podrían haber sido, como dije, magos babilónicos. Los magos de Babilonia estaban mucho más involucrados en astronomía que los persas; y los astrólogos o astrónomos babilónicos también tenían este punto de vista de los cielos que influyen en los eventos en la tierra y en la vida de las personas.

Y hay una gran especulación debido a la función de la estrella aquí, en esta historia, de que quizás los magos eran de Babilonia, astrólogos babilónicos que interpretaban ciertas aberraciones astronómicas que tuvieron lugar en este año y en este tiempo y las interpretaron desde su perspectiva de la ciencia astrológica. Existían ciertas tradiciones entre los astrólogos babilónicos, por ejemplo, que cuando el planeta Júpiter surgió de cierta manera en un momento determinado, eso indicaba el nacimiento de un gran rey.

Los astrónomos modernos al observar los movimientos y la configuración de los cielos y por los medios sofisticados con los que contamos hoy, pueden retroceder al pasado y calcular los diversos movimientos de las estrellas y los planetas en las edades pasadas;

y los astrónomos modernos calculan que hubo allí una conjunción inusual de dos planetas en esta época de la historia del mundo, una conjunción por la cual estos dos planetas aparecieron muy juntos, los cuales eran Júpiter y Saturno, que según la astrología antigua habrían anunciado la aparición de un rey realmente grande.

Y ahora hacen la pregunta: “¿La estrella que ellos vieron estaba saliendo?” la versión que leo ahora dice: “la estrella que habían visto en el oriente”. El griego dice allí: “vieron la estrella cuando salía”. ¿Están hablando ellos de algo que es parte de las fluctuaciones normales de los cuerpos celestes o vieron estas personas un fenómeno especialmente creado que Dios usó para guiarlos a anunciar el nacimiento de Cristo justo cuando dio su espectáculo magnífico de luz y sonido a los pastores de afuera de Belén? No lo sabemos.

Es decir, si fue un fenómeno natural al que Dios le asignó un significado sobrenatural, o si fue un fenómeno especial creado milagrosamente. Ya ven por qué quería saber con certeza si eran de Babilonia o de Persia, pero sospecho que esto es y seguirá siendo un tema de especulación.

Ahora, hay otra manera en que el término “magos” se usó en el mundo antiguo. Y es una costumbre peligrosa el tomar palabras como esta y explorar sus raíces y derivaciones etimológicas porque el lenguaje es tan fluido que a veces las palabras que usamos están muy alejadas de sus significados originales, de tal forma que al mirar las raíces podemos confundirnos en vez de que nos ayude.

Pero la palabra “magi” o magus se usa en griego y en el NT de una manera muy siniestra para referirse a los magos. Recuerden a Simón el mago, de quien Pedro dijo: ‘Que tú y tu dinero perezcan’. Esa es la forma eufemística de decirle algo más a Simón. Pero ser mago era ser alguien que estaba involucrado en brujería, sustancias, sustancias ilícitas y todo lo demás, por lo que es un término muy negativo en ese sentido.

Pero la misma raíz es la raíz de donde obtenemos nuestro prefijo en español “mega”, y cuando decimos que algo es grande, entonces decimos, “Es mega”. Estamos hablando de algo realmente grande, también la palabra magnus, que significa “magnum opus”, la obra maestra de alguien, su gran trabajo. La misma raíz tiene que ver en el lenguaje para referirse a la grandeza extraordinaria.

Por lo tanto, podría ser que el término “magos” no describa astrólogos, astrónomos o incluso sacerdotes. Simplemente podría referirse a hombres de grandeza, grandes hombres del este que fueron guiados por Dios para salir de su entorno pagano, de su territorio gentil para ir a rendir homenaje al Rey recién nacido.

De nuevo, los villancicos dicen: “Del oriente somos los tres”. La Biblia no los designa como reyes. Es posible de forma muy remota. Toma algunas inferencias de un Salmo y de Isaías y de otras partes, y es posible que fueran reyes, pero el punto que quiero resaltar aquí es que no se identifican específicamente como tales.

 

R.C. Sproul

Es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation.

 

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En esta sesión llegamos al profeta Jeremías y el otro libro que él escribió, Lamentaciones.

Les pido que tomen su Biblia, y vayamos ahora al libro de Jeremías y veremos el capítulo 1, versículo 5. Este libro comienza de inmediato con la clara enseñanza de la Elección Soberana, como he dicho antes en la Iglesia de hoy, casi esconderíamos un versículo como este para el final del libro, pero Jeremías lo ubica en la parte frontal misma del libro y nos introduce de inmediato a esta verdad.

Así que, en Jeremías 1, desde el versículo 4, leemos: “Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí”, detengámonos ahí, obviamente Dios sabía acerca de Jeremías, pero esto va mucho más profundo.

Para que Jeremías dijera que el Señor lo conocía significa que el Señor había entrado en una relación salvadora con él antes que naciera, que Dios había puesto su corazón sobre él. La palabra ‘conocer’ se usa aquí como sinónimo de amar, y aquí tenemos la idea de presciencia, lo cual alude aquellos a los que Dios eligió amar previamente, eso es lo que significa conocer previamente.

No tiene nada que ver con que Dios mire por el famoso túnel del tiempo para ver qué harían las personas, eso es una tontería, ni siquiera es lo que significa la palabra. En primer lugar, Dios nunca ha mirado al futuro para llegar a conocer algo porque Dios lo sabe todo.

¿Por qué Dios iba a mirar al futuro cuando Él es el que ha ordenado ya el futuro y conoce ya el futuro? Eso no es lo que significa la presciencia. La presciencia significa aquellos que Dios conoció de antemano y que Dios conoce es una palabra que significa: aquellos a los que Dios amó con un amor distintivo de antemano.

La palabra ‘conocer’ en la Biblia se usa para describir la relación entre el esposo y la esposa, en Génesis 4, versículo 1, el texto dice que el hombre conoció a Eva su mujer, y ella concibió y dio a luz un hijo, la palabra ‘conocer’ significa entrar en la relación de amor más íntima personal que puede haber entre dos personas, al decir que Dios conoce alguien se está usando exactamente de la misma forma, no físicamente sino espiritualmente.

Así que esta es una extraordinaria declaración que Dios le dio a conocer a Jeremías: Antes que yo te formara en el vientre, te conocí, ya había puesto mi corazón sobre ti, ya te había elegido y escogido a ti para mí.

Y luego, la línea siguiente, “Y antes que nacieras, te consagré”, eso significa que Dios apartó a Jeremías para sí mismo de la raza humana, de entre todos los hijos de Adán que han heredado una naturaleza pecaminosa y están separados de Dios, Dios ya había consagrado a Jeremías y lo había apartado para Él. Dios mismo escogió Jeremías para sí mismo, escogido por Él para Él.

Eso es lo que dice este pasaje, y para un gran propósito. Él dice: “Te puse por profeta a las naciones”, somos elegidos para ser sus siervos, somos escogidos para salvación, pero esta salvación es una búsqueda activa y dinámica del Señor por la cual somos usados para sus propósitos, y Dios tenía un gran designio para la vida de Jeremías, porque él vendría a ser un portavoz por medio del cual Dios hablaría a la nación.

De manera que vemos, en el comienzo mismo del libro de Jeremías ésta clara y distintiva declaración de los propósitos soberanos y electivos de Dios, si eres un creyente en Jesucristo, lo mismo se puede decir de ti, que Dios te conoció antes de que nacieras, y Dios te consagró antes de que salieras del vientre de tu madre, y perteneces al Señor y Él te está usando, no como profeta como fue Jeremías, pero de la forma única conforme a la dotación y oportunidades únicas que el Señor te ha concedido.

Hay un sentido de destino en tu vida de que Dios ha ido delante de ti, y te ha marcado el camino y ha predestinado para buenas obras para anduvieras en ellas. Así que, así es como comienza el libro de Jeremías, y comienza con una nota muy elevada.

A medida que avanzamos a través del libro de Jeremías, también hay declaraciones muy claras acerca de la Depravación Total de la raza humana. En el capítulo 4, versículo 22, Dios hace esta declaración usando a Jeremías como instrumento, en Jeremías 4, versículo 22, Dios dice: “Porque mi pueblo es necio, no me conoce; hijos torpes son, no son inteligentes. Astutos son para hacer el mal, pero hacer el bien no saben”. 

Aquí vemos un pueblo que no conoce a Dios, eso significa que no están convertidos, no son salvos, están fuera del Reino espiritual de Dios, aunque están dentro del pueblo étnico de Dios —son judíos por nacimiento— no obstante no tienen un conocimiento salvador de Dios, es muy posible ser religioso, pero no regenerado, ser alguien que conoce acerca de Dios, pero no conoce a Dios mismo, y eso es lo que vemos aquí, incluso entre el pueblo de Dios, y Dios dice muy claramente que ellos son brillantes para el mal, pero son estúpidos para hacer lo bueno.

En el capítulo 5, versículo 21, leemos nuevamente algo similar: “Oíd ahora esto, pueblo necio e insensible, que tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen”, y esto habla de su estado no regenerado, son un pueblo apóstata, se han alejado del Dios vivo y eso es evidencia de que nunca tuvieron una relación genuina con Dios.

Bien se ha dicho, la fe que decae antes de la meta tuvo una falla desde el principio, y su supuesta fe, fue una seudo fe, una fe falsa, hacían una profesión de fe, pero no había posesión de la fe, y eso es lo que registra aquí el profeta Jeremías. Y en el versículo 23 “Pero este pueblo tiene un corazón terco y rebelde; se han desviado y se han ido. Y no dicen en su corazón: Temamos ahora al Señor nuestro Dios”, la Depravación Total del corazón no convertido.

A continuación, capítulo 13, versículo 23 —Jeremías 13, versículo 23—, es un texto muy importante, sin duda han escuchado citarlo a menudo cuando se sientan a escuchar la predicación de la Palabra de Dios, “¿Puede el etíope mudar su piel?”. Es una pregunta retórica, ¿qué piensan ustedes? La respuesta es no, es físicamente imposible que el etíope cambie su piel.

Segunda pregunta “¿O el leopardo sus manchas?”, ¿puede un leopardo decidir cambiar sus manchas?, la respuesta es no. Y ahora plantea la idea, así vosotros “¿podréis hacer el bien estando acostumbrado hacer el mal?”. Está en forma de pregunta, y la respuesta a esa pregunta es no, esta es la incapacidad moral de la carne para cambiar su propio corazón, para cambiar su propia vida, para cambiar su propia mente, para cambiar su propia voluntad sin la operación soberana de Dios.

Y está muy claro que esto es la incapacidad moral del corazón no convertido. Pero ahora vamos a Jeremías capítulo 17, versículo 9 [repite], y esta es una potente y directa declaración de la Depravación Total, Jeremías registra lo siguiente: “Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?”, esa es una pregunta para la cual no hay nadie que pueda entender las profundidades y el engaño de la depravación del corazón humano, es mucho más profundo, es mucho más complejo, está mucho más corrompido de lo que cualquiera de nosotros puede siquiera comenzar a entender.

Las profundidades de la contaminación de la mancha del pecado dentro del corazón humano, es engañoso, es un corazón lleno de engaño, e incluso se engaña a sí mismo, no podemos conocer ni siquiera nuestro propio corazón sin la luz de la Palabra de Dios y sin el ministerio del Espíritu Santo, y sin recibir un nuevo corazón y una nueva mente, pero el que no está convertido no puede ni siquiera comenzar a entender sus propios motivos, sus propias ambiciones, sus propios deseos, están espiritualmente ciegos a su propia condición, están espiritualmente sordos al diagnóstico que Dios está dando de su corazón. Hasta el momento en que Dios le da ojos para ver y oídos para oír, y les da un nuevo corazón para creer. Sí, el corazón es más engañoso que todo lo demás.

En el capítulo 18 comenzando en el versículo 1, se haría luego la pregunta ¿qué debe hacer Dios, entonces, para que se convierta aquel cuyo corazón es tan engañoso, que está desesperadamente enfermo? Y la respuesta es ésta:

          “Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo: Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Entonces descendí a casa del alfarero, y he aquí, estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda. Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla. Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: ¿No puedo yo hacer con vosotros, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero? —declara el Señor. He aquí como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel.

Por supuesto, el apóstol Pablo tomará esta metáfora y la ampliará en Romanos capítulo 9, pero aquí vemos que Israel, el pueblo de Dios, es como un pedazo de arcilla en la mano del Alfarero puesta sobre el torno del Alfarero, y Dios le va a moldear, le va a dar la forma que Él desee, y detrás de esa verdad está la doctrina de la Elección Soberana conforme a la soberana voluntad y el propósito eterno Dios.

En Jeremías 31, versículo 3, según seguimos avanzando a través de este profeta mayor, que se llama Jeremías —el profeta llorón— y uno diría, bueno, ya hemos visto la Depravación Total y hemos visto la Elección Soberana, ¿habrá algo acerca del amor de Dios y algo de la gracia de Dios para nosotros, para su pueblo? ¿Es todo fatalidad y sombra? ¿Es todo nada más que depravación y muerte?

Y aquí en Jeremías 31, versículo 3, vemos la radiante luz del eterno amor salvador de Dios por aquellos que ha escogido, en el versículo 3, leemos: “Desde lejos el Señor se le apareció, diciendo: Con amor eterno te he amado”, eso apunta hacia el pasado, es un verbo en tiempo pretérito, te he amado con amor eterno; no te amaré con amor eterno, mirando al futuro, esto mira al pasado, ¿qué tan atrás? Hasta la eternidad pasada.

Y dice: “Con amor eterno te he amado”, esta es la doctrina de la Elección Soberana, la elección incondicional por parte de Dios del remanente dentro de Israel, aquellos que Él ha escogido de entre aquellos que son escogidos, Israel era una nación escogida, pero tuvo que haber otra elección dentro de la nación de Israel de aquellos que fueron escogidos, no solo para hacer judíos de nacimiento, sino escogidos para ser hijos de Dios mediante el segundo nacimiento.

Esto comenzó en la eternidad pasada cuando Dios con amor eterno puso su corazón sobre sus escogidos, y aquí vemos también que amor y escogido se usan de manera intercambiable, por lo tanto, por cuanto te he escogido en la eternidad pasada te he atraído con misericordia.

Una cosa es ser amado en la eternidad pasada y otra cosa es nacer en este mundo, pero es otra distinta, hay otro paso que se debe dar dentro del tiempo, el que fue escogido en la eternidad pasada, el que nació dentro del tiempo, ahora, debe ser atraído hacia Dios, y Dios dice: sí te he atraído, te he atraído hacia mí, te he atraído con expresiones de mi amor por ti. En el versículo 3 dice “por eso te he atraído con misericordia” —¡cuánta bondad en Dios!

Estábamos huyendo de Dios, no estábamos corriendo hacia Él, estábamos huyendo de Él, Él tuvo que tomar la iniciativa de venir tras nosotros y luego tuvo que atraernos a Él con su misericordia, porque nosotros andábamos según la corriente de este mundo e íbamos en dirección totalmente contraria a Dios.

Ahora, aquí está la doctrina de la Elección Soberana y aquí está la verdad del Llamado Eficaz, que nos atrae hacia Dios. En el mismo capítulo, en los versículos 31 al 34, leemos más acerca del nuevo pacto que es el pacto de salvación: He aquí, vienen días —declara el Señor—, versículo 31, en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres —esto se refiere al antiguo pacto que se instituyó en el monte Sinaí— el día que los tomé de la mano para sacarlo de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos —declara el Señor—, es decir, ellos fueron infieles aunque yo permanecí fiel con ellos.

Pero leamos en el versículo 33, Él dice: “Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días —declara el Señor—. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré”. Detengámonos ahí, eso presupone clara y obviamente que cuando ellos nacieron en este mundo, la ley de Dios no estaba en el corazón de ellos, y la ley de Dios no estaba dentro de ellos, puede que haya estado en sus oídos físicos y puede que haya estado ante sus ojos físicos porque ellos crecieron en la comunidad del pacto del pueblo de Dios, pero no estaba en sus corazones, y no estuvo dentro de ellos hasta que Dios la puso en ellos por su gracia soberana.

Veamos nuevamente el versículo 33: “Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré”; una vez más quiero hacer hincapié en que la ley no estaba allí originalmente cuando nacieron en este mundo, es por eso que tienen que nacer de nuevo “yo la escribiré”, y ¿cuál será el resultado de esto?, será una nueva relación que Dios tendrá con ellos.

Observen, y “yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”, una vez más esto presupone que antes de que esto sucediera ocurría lo contrario, ellos no tenían una relación con Dios, no en un sentido salvífico, ellos no conocían a Dios, no eran el pueblo de Dios, en el sentido más verdadero, formaban parte de la comunidad de adoración de Israel, pero todo eso era externo, todo eso era físico, no había realidad espiritual en el corazón, mientras Dios no obrara dentro de sus corazones.

Y cuando lo hacía y ponía su ley en sus corazones, entonces venían a ser el pueblo de Dios, y Él venía a ser el Dios de ellos. Pues ahora pasaban a conocer a Dios de una manera personal y salvadora. ¿Te ha ocurrido eso a ti? Una cosa es estar en la iglesia, otra distinta es estar en Cristo, una cosa es profesar a Cristo otra totalmente distinta es poseer a Cristo y ser poseído por Él. Una cosa es conocer acerca de Dios y otra muy distinta es conocer realmente a Dios de una forma profunda y verdadera, en una relación personal y salvadora. Aquí vemos la enseñanza muy clara de las doctrinas de la gracia.

Bueno, vamos al libro de Lamentaciones, quiero concluir nuestra sesión en el libro de Lamentaciones. Y en Lamentaciones capítulo 3, este texto tan familiar, cantamos ese himno Grande es tu Fidelidad, está tomado de Lamentaciones 3, versículo 22. Jeremías sigue siendo el autor. Las misericordias del Señor jamás terminan, las misericordias del Señor jamás terminan, comenzó en la eternidad pasada hacia sus escogidos y continuará por toda la eternidad futura hasta el fin de las eras venideras.

Esta es una declaración de la eterna seguridad del creyente, esta es una declaración de la Perseverancia de los Santos, ¡qué realidad es la perseverancia del Salvador! La perseverancia del Espíritu, Su gran amor nunca se acaba y su compasión nunca falla, el Señor nunca, nunca, nos dejará ni nos abandonará, versículo 23 “sus bondades; son nuevas cada mañana”, nunca habrá una mañana en la que la compasión y el amor del Señor no se extiendan hacia nosotros su pueblo, tenemos una relación con Él que jamás se romperá.

Y en el mismo capítulo, en el versículo 37, leemos sobre la soberanía de Dios: “¿Quién es aquel que habla y así sucede, a menos que el Señor lo haya ordenado?”. Es la soberanía universal de Dios la que lleva a cabo su eterna voluntad y nosotros podemos mandar cosas, pero solo sucederán si el Señor mismo manda que sucedan, hay muchas cosas que yo he mandado que nunca se han realizado y la razón última es que el Señor no ha hecho que sucedan.

Y luego el versículo 38: ¿No salen de la boca del Altísimo tanto el mal como el bien?, no se refiera a la maldad si no a problemas, es decir, calamidades, adversidades y dificultades, y la lectura del libro de Job revela claramente que Dios está detrás del telón, detrás de la escena, porque estando incluso las pruebas y la tribulación en nuestra vida para un propósito mucho mayor que a veces solo Dios conoce, y nosotros ignoramos.

Así que, aquí en Jeremías y Lamentaciones vemos las brillantes, relucientes, rutilantes luces, estrellas en una noche oscura, como son las doctrinas de la gracia de Dios sostenidas por su soberanía.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Mensajero de la gracia del Evangelio

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Mensajero de la gracia del Evangelio

R.C.Sproul

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Nuestro estudio de hoy nos lleva a una sección totalmente nueva en el Antiguo Testamento, estamos saliendo de la sección sapiencial —que va desde Job hasta Cantares— y ahora entramos en la última sección principal del Antiguo Testamento conocida como los profetas.

Y hoy en esta sesión queremos mirar a Isaías, que es el primero de los 17 libros proféticos que tenemos al final del Antiguo Testamento.

Isaías fue colocado aquí de primero de manera intencional, él es un profeta mayor, pero además es el principal profeta mayor. Así que queremos examinar sus escritos y ver si aborda las doctrinas de la gracia, ¿habla de la soberanía de Dios? ¿habla de la Depravación Total del hombre? ¿aborda el tema de la Elección Soberana? Etcétera.

Así que al abrir el libro de Isaías podemos decir que él es conocido como el profeta evangélico, porque hay mucho Evangelio en este libro. Desde el primer capítulo, en la portada de este libro se nos confronta de inmediato con la doctrina de la Depravación Total.

Comenzando con el versículo 4 del capítulo 1, leemos: “¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad, generación de malvados hijos…” —la idea es que la maldad se transmite de padre a hijos— “…hijos corrompidos! Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, se han apartado de Él”.

Y esto es dentro de la nación de Israel, ¿cuánto más no estarían las naciones paganas viviendo así? Pero en los versículos 5 y 6 vemos una descripción impactante de cómo se propaga la contaminación del pecado dentro de la gente de la nación, “¿Dónde más seréis castigados? ¿Continuareis en rebelión? Toda cabeza está enferma, y todo corazón desfallecido. De la planta del pie a la cabeza no hay en él nada sano, sino golpes, verdugones y heridas recientes; no han sido curadas, ni vendadas, ni suavizada con aceite”.

¡Qué declaración de Depravación Total!, él dice literalmente desde la coronilla hasta la planta de los pies; y aquí la imagen metafórica es que la propagación del pecado ha ido a la cabeza, la mente, la perspectiva, la cosmovisión ha pasado al corazón, los deseos, los afectos y se extiende hasta los perímetros de la vida, toda la persona interior está enferma, la peste mortal del pecado se ha propagado a todo el ser interior.

El hombre no es intrínsecamente bueno, es intrínsecamente malo, esa es la declaración de la Escritura, y aquí es donde comienza Isaías. —¡Oh! Ahí un predicador probablemente se guardaría esto, y lo metería al final del libro porque simplemente es demasiado polémico, es demasiado negativo, pero aquí es donde Isaías comienza su mensaje y no hay buena noticia mientras no se conozca las malas noticias, son las malas noticias las que hacen que las buenas noticias sean noticias grandiosas.

Así que él comienza donde comienza Pablo en Romanos 1, versículo 18, tenemos que saber cuán malo es el hombre antes de poder siquiera comenzar a entender lo gloriosa que es la gracia de Dios, y por eso, esto que nos dice.

Vamos al capítulo 6, versículo 5; es un texto de la Escritura que R.C. Sproul ha dado a conocer muy bien en la Santidad de Dios: “Los ángeles claman Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos, Dios es Santo, más Santo, Santísimo”, y cuando estamos en la presencia de la Santidad de Dios se revela lo profano que somos, mientras más nos acercamos a la luz, más vemos nuestras propias imperfecciones y “Dios es luz, y en Él no hay tiniebla alguna”, 1era de Juan 1:5.

Y así, Isaías es confrontado con la santidad de Dios, por favor observen la única respuesta lógica en el versículo 5, “¡Ay de mí! Porque estoy perdido, pues soy hombre de labios inmundos”, —yo pienso, espera un momento Isaías, tú eres el profeta, lo mejor que tienes son los labios— “No, soy un hombre labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito”, toda la nación está plagada de pecado, toda la nación tiene labios inmundos porque toda la nación tiene un corazón inmundo, —¿y por qué he llegado a entender esto, a esta convicción? — Isaías responde, “porque han visto mis ojos al Rey, el Señor de Gloria”.

Observen, cuando vemos la Santidad de Dios de inmediato vemos nuestra propia contaminación, iniquidad, transgresión y maldad.

Y eso es lo que testifica Isaías, y eso es cierto, respecto a toda la nación, toda la nación es apóstata, toda la nación es incrédula, toda la nación está por caer bajo el juicio de Dios, y en general la nación es religiosa, pero está perdida. Hay un remanente dentro de Israel —no todo Israel es Israel y el corazón de algunos ha sido circuncidado, pero en general son personas religiosas plagadas por el pecado y no conocen a Dios. La declaración de Isaías no es una hipérbole, su declaración es verdadera.

Vayamos al capítulo 14, versículo 26, donde leemos una declaración dramática sobre la soberanía de Dios —Isaías capítulo 14— comencemos en el versículo 24: “Ha jurado el Señor de los ejércitos”, y cuando el Señor jura, lo hace por su propia santidad, Él jura por su propio nombre, no hay un nombre más alto por el cual Dios pueda prometer realizar lo que testifica, que poner su mano sobre su propio corazón, por así decirlo, y jurar por sí mismo. “Ha jurado el Señor de los ejércitos, diciendo: Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; y tal como lo había planeado, así se cumplirá”, esa es la soberanía de Dios al máximo, sí. Esa es la soberanía de Dios a plenitud.

Ahora, miren el versículo 26 donde refuerza lo anterior, “Este es el plan acordado contra toda la tierra, y esta es la mano que está extendida contra todas las naciones. Si el Señor de los ejércitos lo ha determinado, ¿quién puede frustrarlo?”. Es una pregunta retórica cuya respuesta es tan obvia que Isaías ni siquiera se molesta en responderla, la respuesta es: ¡Nadie puede frustrar los planes y propósitos de Dios!

Luego hace una segunda pregunta retórica, “Y en cuanto a su mano extendida”, —que Dios extienda su mano significa, que Dios pone su mano sobre los asuntos de la historia, y que encamina activamente el corazón del Rey y ordena las circunstancias—, cuando Dios extiende su mano “¿quién puede volverla atrás?” ¿Quién puede golpear la mano de Dios? ¿Quién puede doblegar de alguna forma la mano de Dios? Y la respuesta es nadie, ni siquiera los reyes más fuertes sobre la tierra, ni siquiera todos los reyes juntos pueden mover un ápice el plan o el propósito, o la mano de Dios.

Y esto es tan importante, tiene que ver con los asuntos providenciales de Dios respecto a las naciones, si es cierto de las naciones en un argumento de lo mayor a lo menor, cuánto más para que un pecador sea salvo. No, lo que Dios planifica, Él lo realizará y su gracia es irresistible, es un Llamado Eficaz.

Continuemos indagando en Isaías, vamos al capítulo 41, versículos 8 y 9, y aquí vemos la Elección Soberana de Dios, los propósitos soberanos de Dios, en Isaías 41 comenzamos a ver en el versículo 8, leemos: Pero tú, Israel, siervo mío, Jacob, a quien he escogido, descendiente de Abraham, mi amigo; tú, a quien tomé de los confines de la tierra, y desde sus lugares más remotos te llamé, y te dije: “Mi siervo eres tú; yo te he escogido y no te he rechazado”, Dios se reserva el derecho a escoger aquellos que usará, y esto se refiere a Israel y a los descendientes de Abraham, en el versículo 8.

Incluso se refiere a un reino convertido llamado Ciro, a quien Dios usará como su siervo. Esto lo veremos en el capítulo 45, así que ya sea alguien salvo o no, creyente o incrédulo, Dios tiene propósitos para ambos, vasos de ira preparados para la destrucción que Él usa como hizo con Faraón, vasos de misericordia sobre los cuales ha puesto su gracia salvadora.

¡Oh! Él tiene propósitos para ellos, para que lo alaben y lleven a cabo la tarea del Evangelio aquí sobre la tierra.

Isaías 42, versículo 18, otra declaración de la Depravación Total del hombre, Isaías 42, versículo 18, este es el texto en el que se basó Charles Wesley cuando escribió, “¡Oh, que tuviera lenguas mil para poder cantar las glorias de mi Dios y Rey!”, observen, “Sordos, oíd; ciegos, mirad y ved. ¿Quién es ciego sino mi siervo, tan sordo como el mensajero a quién envío? ¿Quién es tan ciego como el que está en paz conmigo, tan ciego como el siervo del Señor? Tú has visto muchas cosas, pero no las observas; los oídos están abiertos, pero nadie oye” —tienes ojos, pero no ves, tienes oídos, pero no oyes.

Esa es la depravación del corazón humano, hasta cierto punto escuchas lo que Dios está diciendo, pero no llega hasta el corazón, en ese sentido escuchar y no obedecer, es no escuchar en absoluto. Tienes ojos, ves las letras impresas en las páginas de la Escritura, pero no ves, porque no ves tu necesidad, y no respondes a ella.

Así que, aquí vemos, que, los sordos tienen oídos, pero no escuchan, los ciegos tienen ojos, pero no ven y aquí esto representa a la nación, el pueblo étnico escogido por Dios, pero están fuera de la gracia salvadora de Dios. Miren el capítulo 43, versículo 10, “vosotros sois mis testigos y mi siervo a quien he escogido”, Dios se reserva el derecho a escoger aquellos que le servirán.

Miren el versículo 11, “Yo, yo soy el Señor, y fuera de mí no hay salvador. Yo soy el que lo he anunciado, he salvado y lo he proclamado, y no hay entre vosotros dios extraño; vosotros, pues, sois mis testigos —declara el Señor— y yo soy Dios. Aun desde la eternidad, yo soy, y no hay quien libre de mi mano; yo actúo ¿y quién lo revocará?”  La respuesta es nadie, lo que Dios escoge, la manera en que Dios actúa, ningún hombre, ni nación, ni pueblos, ni reyes, ni gobernadores pueden frustrar el propósito eterno de Dios.

Para quede aún más claro, le pido que miremos el capítulo 46 —Isaías 46, versículo 8 y siguientes: “Acordaos de esto, y estad confiados; ponedlo en vuestro corazón, transgresores. Acordaos de las cosas anteriores ya pasadas, porque yo soy Dios, y no hay otro; yo soy Dios y no hay ninguno como yo”. ¿Qué es entonces lo que distingue al único Dios vivo y verdadero de todos los dioses falsos de las naciones vecinas? ¿Qué separa al Dios único y verdadero del cielo y la tierra que lo hace tan distinto a los ídolos hechos por manos humanas? Bueno, muchas cosas, pero en el versículo 10 él da esta respuesta: “Que declaro el fin desde el principio”, esto significa que Dios se sitúa al principio y declara lo que sucederá al final, y lo que está implicado en todas las cosas, al regresar al principio.

Él está en el principio, y no solo declara lo que sucederá en cinco minutos, en diez minutos, y luego en quince minutos, es decir, Él hace eso, pero se sitúa al principio y declara el final mismo, y luego declara todos los pasos y todos los medios para llevar a cabo el fin.

Sigamos leyendo, “y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho”, esto significa que siempre ha sido así, aun desde tiempos antiguo, Dios ha declarado el futuro desde el pasado. “Yo digo: Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré”, no una parte de lo que quiero hacer, sino todo lo que quiero hacer. Él da un ejemplo de esto en el versículo 11: “Yo llamo del oriente un ave de rapiña”, esta ave de rapiña del oriente es identificada en la próxima línea, “y de tierra lejana al hombre de mi propósito”, esta persona fue mencionada en Isaías 45, versículo 1, se trata de Ciro quien es el rey sobre los medos y los persas; e Isaías lo está llamando por su nombre cien años antes de que siquiera ascendiera al trono.

¿Te gustaría darnos el nombre del presidente de los Estados Unidos dentro de cien años?, bueno Dios lo hace, nos da incluso el nombre de Ciro cien años antes de aparecer en el escenario del mundo. Dios dice: ¡oh sí!, yo lo llamo como si fuera un ave amaestrada, Dios solo silva y un réprobo incrédulo se presenta ante el Rey a fin de llevar a cabo el propósito de Dios, que es romper el yugo del imperio babilónico, liberar al pueblo de Dios para que puedan volver a la tierra prometida.

Ahora bien, Dios podía simplemente haber hablado de la nada y ellos habría sido liberados y habrían vuelto, pero no, los caminos de Dios son tan misteriosos, Dios llama a un rey malvado desde otro país para que venga a este país a conquistar a fin de liberar al pueblo de Dios para que puedan volver de la cautividad babilónica, y reconstruyan el templo y la santa ciudad de Jerusalén.

Dios había determinado este asunto mucho más allá de lo que podemos comprender. Es algo así como la señora que le habló a G. Campbell Morgan, después de que él predicó en la capilla de Westmister; él estaba predicando sobre lo grande y magnífico que es Dios, y posteriormente en la entrada esta mujer con guantes blancos le tomó la mano y le dijo: “Doctor Morgan ¿puedo orar por cosas pequeñas o solo oro por cosas grandes?” —Y él la miró y le dijo: “Todo en tu vida es pequeño, nada es grande comparado con Dios” —Dios tiene cada pequeño detalle bajo control y está trabajando sobre ello, ¡nada es grande! ¡Solo Dios es grande! Todo lo demás son pequeñas moléculas en el universo que obedecen su mandato.

Así que miremos este texto otra vez, versículo 10 “que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: “Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré”. Yo llamo del oriente un ave de rapiña, y de tierra lejana al hombre de mi propósito. En verdad he hablado, ciertamente haré que suceda; lo he planeado así lo haré”. Ese es Dios, me encanta que Dios sea Dios, y que Dios esté llevando a cabo todas las cosas según el consejo de su voluntad, y que esté causando que todo opere para su Gloria y para el bien de su pueblo.

Mira el capítulo 48, versículo 3 [repite], “Las cosas pasadas desde hace tiempo las declaré, de mi boca salieron y las proclamé. De repente actué y se cumplieron”. Ese es Dios, alegrémonos.

Veamos Isaías 53, versículo 1 —y nuevamente tendremos que hacer esto como los Salmos, donde solo estamos mirando pasajes aislados que atraen nuestra atención—. Isaías 53, versículo 1: “¿Quién ha creído a nuestro mensaje?”. Esa es una declaración de Depravación Total, la respuesta es nadie.

¿Por qué no creen todos? ¿Por qué no hubo un embotellamiento frente a este edificio para entrar aquí hoy? ¿Por qué el tráfico no se atasca cada domingo en la mañana, en la calle de la iglesia? ¿Quién ha creído? Y la respuesta es nadie, aparte de un remanente en el que Dios está obrando. Esto habla de la Depravación Total del corazón humano —¿Quién ha creído a nuestro anuncio?

Vayamos por favor a Isaías 59, versículo 7 [repite], una declaración de Depravación Total: “Sus pies corren al mal, y se apresuran a derramar sangre inocente”, esto también es parte de la cita de Pablo en Romanos capítulo 3, versículos 15 al 17, cuando argumenta acerca de la depravación total del corazón y de la vida humana, en cada persona que no está en Cristo.

Continuamos leyendo en el versículo 7: “Sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, desolación y destrucción hay en sus caminos. Camino de paz no conocen, y no hay justicia en sus senderos; han torcido a su favor las sendas, cualquiera que ande en ellas no conoce la paz”.

Y luego en el versículo 10 hace esta descripción, “Vamos palpando la pared como ciegos”, en otras palabras, tenemos ojos, pero no vemos y andamos a tienta como los que no tienen ojos, tropezamos al medio día, es decir, el sol está afuera, pero no podemos ver. Básicamente está diciendo que no pueden ver espiritualmente a donde van, una vez más es una afirmación de la Depravación Total del corazón humano.

Y conclúiremos con Isaías 64, versículo 6 [repite], esta es una declaración muy amplia y abarcadora: “Todos nosotros somos como el inmundo… y todas nuestras obras justas”, —esto es lo mejor que tenemos para ofrecerle a Dios, son como trapos de inmundicia, y entendemos que se trata de un trapo menstrual femenino—; “todos nos marchitamos como una hoja, y nuestras iniquidades, como el viento nos arrastran. Y no hay quien invoque tu nombre, quien se despierte para asirse de ti; porque has escondido tu rostro de nosotros y nos has entregado al poder de nuestras iniquidades”, y este reconocimiento, “Mas ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero”, y Pablo tomará este tema en Romanos capítulo 9, pues él saca del mismo barro algunos vasos preparados para destrucción y otros vasos preparados para salvación, todo es conforme a la soberana voluntad de Dios, ¿no es así?

Libro tras libro en el Antiguo Testamento, a veces capítulo tras capítulo, a veces versículo tras versículo, vemos estas doctrinas de la gracia. Una vez comenzamos a ver esto en la Biblia, a donde quiera que vayamos nos están esperando y ahí están.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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La gracia de Dios en los Salmos

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La gracia de Dios en los Salmos

R.C.Sproul

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Quiero que volvamos al libro de Salmos porque realmente es como abrazar el Océano Atlántico, hay mucho aquí y realmente merece otro estudio.

Así que les pido que tomen su Biblia y vayan conmigo al Salmo 53 antes de continuar, y quiero atraer su atención al hecho de que el Salmo 53, versículos 1 al 3, es casi una repetición palabra por palabra del Salmo 14, versículos 1 al 3 que ya hemos estudiado, pero quiero que vean que esto es tan importante, que de hecho se repite en el libro de Salmos.

Así que Salmo 53, comenzando en el versículo 1, fíjense: el necio ha dicho en su corazón no hay Dios, eso lo vimos en el Salmo 14, versículo 1 —en el texto hebreo no está la palabra “hay”, sino que dice literalmente, el necio ha dicho en su corazón -no Dios-, en otras palabras, sabe que hay un Dios, pero rechaza al Dios que sabe que existe.

Se han corrompido, han cometido injusticias abominables, No hay quien haga el bien, Dios ha mirado desde los cielos sobre los hijos de los hombres para ver si hay alguno que entienda, alguno que busque a Dios.

Versículo 3, todos se han desviado, a una se han corrompido, no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno, una vez más esta es la acusación a la humanidad debido al pecado de Adán y la naturaleza pecaminosa traspasada al momento de la concepción, a todos los nacidos de la raza de Adán.

Vayamos al Salmo 93, y este da inicio a una sección conocida como “Salmos de entronización”, Salmo 93 al 99, estos Salmos tienen una frase característica que encontramos al comienzo del Salmo 93, versículo 1, el Señor reina, más adelante se repite en el salmo 96, versículo 10 digan entre las naciones el Señor es Rey, se repite más adelante en el Salmo 98 y Salmo 99, es una reafirmación de esta prominente verdad —¡el Señor reina!

R.C. Sproul ha dicho que la soberanía de Dios es la doctrina favorita de Dios, y dijo que sería tu doctrina favorita si tú fueras Dios, porque significa que uno está a cargo y en control de todo lo que ha creado. Así que observen el Salmo 93, el versículo 1 el Señor reina, el Señor reina y solo el Señor es el que reina, observen que no dice el Señor y Satanás reinan juntos, no dicen el Señor y el hombre reinan juntos, no dice el Señor y la buena suerte o la mala suerte reinan juntos, no dice el Señor y el azar o el destino o las contingencias o nada, no, dice el Señor reina.

Observen, está en tiempo presente cada momento de cada día el Señor reina, no es que estemos esperando que el Señor reine en la segunda venida y que hasta entonces solo tratamos de vigilar el fuerte, no, el Señor reina ahora mismo, tiempo presente, y no es: bueno, el Señor reinó en el pasado, en tiempo del Antiguo Testamento cuando intervino con tantos milagros extraordinarios, pero que ya no reina como lo hizo en otro tiempo, no, ¡el Señor reina!

Ahora mismo, cada vez que se lee este texto el Señor está sobre su trono, y está gobernando, administrando y controlando todo lo que Él ha creado aquí, vestido está de Majestad, ¡qué reinado tan majestuoso es este!

Él Reina en vestido de esplendor, el Señor se ha vestido y ceñido de poder, eso es importante, significa que él tiene la fuerza y el poder para llevar a cabo todos sus decretos ejecutivos, una cosa sería decretar algo, pero no tener la influencia para respaldarlo y sacarlo adelante, pero aquí dice que el Señor reina y tiene el poder para llevar a cabo todas sus decisiones, todos sus decretos van acontecer porque nadie puede resistirse al Señor, de hecho el mundo está firmemente establecido, no se moverá.

Me dan risa las personas que dicen que el mundo va a estallar, necesitan leer la Biblia, Él tiene el mundo entero en la palma de su mano y no va a estallar hasta que Él lo haga estallar al final, y crea un cielo nuevo y una tierra nueva.

Así que este es un Salmo importante, versículo 2, desde la antigüedad está establecido tu trono, Él ha estado en ese trono por mucho tiempo, así que ¿cuánto tiempo ha estado Él en su trono?, dice: Tú eres desde la eternidad —desde toda la eternidad pasada—, tan atrás como pueda remontarse la mente humana en las edades pasadas, Dios ya estaba ahí, y Dios ya estaba establecido en su autoridad suprema sobre todas las cosas.

Los torrentes han alzado, oh Señor, los torrentes han alzado su voz; los torrentes alzan sus batientes olas, la imagen aquí es la de un mundo en caos como un mar tormentoso y las olas azotan contra la costa, y aquí la soberanía de Dios se visualiza como las rocas que están en la costa. Se repite tres veces para enfatizar, los torrentes han alzado, los torrentes han alzado, los torrentes alzan sus olas, pero observen el resultado Más que el fragor de muchas aguas, más que las poderosas olas del mar, es poderoso el Señor en las alturas, la roca pulveriza cada vez las olas en millones de gotas, la roca sigue inmóvil, las fieras olas se estrellan.

Así es cuando este mundo malvado se levanta contra el Dios todopoderoso en su soberanía, Él no se mueve, Él es el Señor en lo alto.

Ahora, el Salmo 96, versículo 10, este es el mensaje que proclamamos al mundo la soberanía de Dios en su autoridad suprema: decid entre las naciones el Señor reina, en otras palabras, lo siento por tu dios, tu dios fabricado que no es un dios, el único Dios vivo y verdadero, reina sobre todo el planeta que Él ha creado, su jurisdicción no tiene límites —decid entre las naciones: el Señor reina.

Y luego, en el Salmo 97, versículo 1 el Señor Reina; regocíjese la tierra, Salmo 99, versículo 1 el Señor reina; estremézcanse los pueblos, esta es una declaración de la soberanía de Dios todopoderoso; la repetición es intencional, una y otra vez, y otra vez, debería ser como un clavo enterrado en una tabla, enterrado con muchos golpes para que se grave en nuestra mente, y nuestro pensamiento.

Y el Salmo 103 [repite], ustedes los conocen, Bendice, alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser su santo nombre, y todo el resto del Salmo da las razones por las que deberíamos bendecir el nombre del Señor; la alabanza tiene sus razones, y no tenemos tiempo para revisar todo este Salmo y recoger todos los motivos por los que deberíamos alabar a Dios.

Pero por favor miren el versículo 17, solo tengo que enfocarme rápidamente en el versículo 17, Mas la misericordia del Señor es desde la eternidad —esa es la eternidad pasada—  hasta la eternidad, —la eternidad futura—, eso es realmente Romanos 8:29 y 30 a los que antes conoció, también los predestinó, y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó también justificó; y a los que justificó también glorificó.

Comienza en la eternidad pasada, termina en la eternidad futura, el grupo con el que comenzó la eternidad pasada es el grupo que lleva la consumación en la eternidad futura, su misericordia es desde la eternidad, cuando puso Su afecto y Su corazón sobre sus escogidos, y se extiende a la eternidad futura cuando los lleve a la gloria.

Y luego versículo 19, solo para establecer que Él tiene la autoridad para realizar esto. El Señor ha establecido su trono en los cielos, nadie más le dio su trono, nadie más le entregó el cargo, nadie le dio el voto, Él ha afirmado su propio trono en el cielo y su soberanía domina, sobre todo, todos los pueblos, todos los sucesos, todas las circunstancias, toda la historia, todos los destinos, todos los corazones, todas las voluntades, todas las mentes, todas las vidas, todos los seres angélicos, todos los demonios, los espíritus, y su Reino domina, sobre todo.

Este es el firme fundamento sobre el cual descansan muy firmemente las cinco doctrinas de la gracia.

Vamos al Salmo 105, versículo 6: Oh simiente de Abraham su siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos, Él es el Señor nuestro Dios, Él es el Dios que escoge su pueblo, Él es el Dios que ha escogido una novia para su Hijo, Él es un Dios que escoge, es un Dios que pasa por alto, es un Dios que pone su corazón sobre aquellos que ha escogido.

Salmo 106, versículo 5 leemos los mismo: para que yo vea lo prosperidad de tus escogidos, una vez más el salmista reconoce que Dios tiene el derecho de escoger quién será su pueblo. Salmo 112, versículo 9, leemos ¿cuánto dura su salvación para su pueblo?, con liberalidad ha dado a los pobres —ahora escuchen esto— Su justicia permanece para siempre, y también está implicado aquí la justicia que Él le ha dado a su pueblo, permanece para siempre, nuestra justicia que nos es dada en el acto de la justificación, en realidad es, por supuesto que lo sabemos, la justicia de Dios en Cristo, pero permanece para siempre.

El Salmo 115, versículo 3 es otra dramática declaración de la suprema autoridad de Dios en los cielos, quiero comenzar leyendo en el versículo 1: No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia y tu verdad, ¿por qué han de decir las naciones? y ¿dónde está ahora su Dios?, en otras palabras, ¿dónde está Dios? Ustedes hablan de su Dios ¿dónde está Dios?

Eso es lo que dicen las naciones incrédulas, y el salmista responde la pregunta, —yo le voy a decir dónde está— Dios está en los cielos, Dios está en su trono y Dios hace lo que le plazca, lo que Él quiere, miren el versículo 3, nuestro Dios está en los cielos, como respuesta a la pregunta “dónde está Dios”.

Y ahora, ¿qué hace mientras está en el cielo? Él hace lo que le place; eso me encanta, porque Dios es totalmente sabio y todo lo que hace es perfecto, Él es plenamente amoroso con su pueblo, será, no solo para su gloria sino también para nuestro bien, y Dios es todopoderoso, Él puede hacer que suceda todo lo que le plazca, esto es una extraordinaria declaración de este firme fundamento sobre el cual descansan las doctrinas de la gracia.

Salmo 121[repite], versículos 7 y 8 el Señor te protegerá de todo mal, Él guardará tu alma, Satanás no arrebatará ni una sola alma que se haya comprometido con el Señor, ninguna de sus ovejas perecerá, el Señor protegerá tu vida.

Versículo 8 el Señor guardará tu salida y tu entrada, esa es una expresión figurativa para todas tus actividades, es como decir, predica la Palabra a tiempo y fuera de tiempo, bueno, no hay otro tiempo, es a tiempo o fuera de tiempo, es una forma figurativa de decir: todo el día, cada día, veinticuatro horas al día, siete días a la semana, predica la Palabra.

Y decir el Señor guardará tu salida y tu entrada es otra forma de decir todo el día, cada día, desde ahora, es decir, en esta vida y para siempre en referencia a la vida que viene, más allá de la tumba; esta es la perseverancia de los santos, la seguridad eterna del creyente, la gracia preservadora de Dios.

Salmo 125, los primeros dos versículos, Salmo 125, Los que confían en el Señor, refiriéndose a la fe salvadora, a la fe que cree en Dios, son como el monte Sion —que es inconmovible— que permanece para siempre, ¿por cuánto tiempo?, para siempre, por esa cantidad de tiempo es que somos guardados por el Señor en quien hemos puesto nuestra confianza, somos guardados para siempre, somos como el monte Sión que no puede ser conmovido.

Ningún creyente se volverá jamás un incrédulo y nadie que sea salvo se perderá ni perecerá jamás, eso es glorioso, miren el siguiente versículo, Como los montes rodean a Jerusalén, así el Señor rodea a su pueblo, en otras palabras, no podemos alejarnos de Él, Él es ineludible.

¿Estaremos con Él por cuánto tiempo? Miren la siguiente línea, desde ahora en adelante, es decir, durante toda la vida aquí en la tierra, y para siempre, lo dice nuevamente al final del versículo 1, cualquiera que crea que puede perder su salvación está leyendo la Biblia en un cuarto oscuro con los ojos cerrados, están dormidos y su Biblia está cerrada o al revés, el Señor nos guarda para siempre.

Salmo 135 [repite], versículo 6 este es un gran versículo, de hecho quiero comenzar en el versículo 1, Alabad el nombre del Señor, ¿saben lo que significa la palabra alabar?, gloriarse del Señor, enorgullecerse de Dios, vemos personas que tienen su equipo de fútbol favorito y siempre andan alardeando, y presumiendo sobre su equipo, y lo bueno que es, quieren hablar lo bueno que es su equipo, ponen adhesivos en sus autos, usan sus camisetas, usan gorras —y hablo de hombres grandes que pareciera que todavía estuvieran en la universidad—, esa es la idea aquí, que nos gloriamos en nuestro Dios humildemente, le damos a Dios la gloria en todas las cosas, así que lo repite, Alabad el nombre del Señor; Alabadle siervos del Señor.

¿Por qué deberíamos alabar al Señor? Él dice en el versículo 3, Aleluya, porque el Señor es bueno; Cantad alabanzas a su nombre porque es agradable, llegamos a los versículos 5 y 6: Porque yo sé que el Señor es grande, Y que nuestro Señor está sobre todos los dioses.

¿Qué distingue al único Dios y verdadero de todos los falsos ídolos que tienen ojos que no pueden ver, que tienen bocas que no pueden hablar? El versículo 6 nos responde, el Único Dios vivo y verdadero es el Dios soberano quien hace todo lo que le place, ese es Dios.

Cualquiera otro dios es el producto de tu imaginación, así que dice el versículo 6: Todo cuanto el Señor quiere lo hace, esa es una declaración que lo incluye todo, no tuvo que llevar el asunto a una junta, no necesita una aprobación de la mayoría, cualquier cosa que a Él le plazca, cualquier cosa, la que Él quiera la realiza, y lo que hace no puede ser estorbado, ni puede ser frustrado, ni puede ser detenido, ese es Dios.

Así que cuando Dios pone su corazón en sus escogidos en la eternidad pasada y les da a su Hijo para que venga a este mundo a dar su vida, para redimirlos en la Cruz y comprar su salvación, y cuando este, Dios el Padre, envía al Espíritu Santo junto con el Hijo, envía el Espíritu a este mundo para convencer de pecado, de justicia y de juicio, y para llamar, para cautivar, para convocar, para citar, para atraer, para regenerar, para conceder arrepentimiento, para conceder fe salvadora y para dar nueva vida, y para sellar, santificar y preservar, y para llevar a su presencia en el cielo.

Todo lo que a Él le place lo realiza, y nadie ni el diablo ni los demonios, ni hombre ni nación, ni pueblos, ni partido político, nada ni nadie puede impedir que el eterno beneplácito y propósito de Dios se lleve a cabo, y necesitamos gritarlo desde las azoteas, necesitamos decirlo a las naciones: el Señor reina y hace todo lo que le place, y quiero decirles que cualquier visión más baja de Dios es desagradable, cualquier visión más reducida de Dios es abominable porque el único Dios verdadero hace todo lo que le place.

Pero hay un último pasaje, Salmo 139 [repite], —voy a tener que seleccionar estos versículos ahora, quiero ir al versículo 16, Salmo 139, versículo 16 me encanta este versículo y es una grandiosa declaración de la soberanía de Dios, todo el Salmo es afirmación de la soberanía de Dios, es decir, Él sabe lo que vamos a decir antes que lo digamos, Él sabe a dónde vamos antes de ir, es decir, Él lo sabe todo y lo hace todo.

Y ahora vamos al versículo 16: tus ojos vieron mi embrión, es decir, aun antes de que yo naciera, cuando me tejiste en el vientre de mi madre, versículo 16: en tu libro —este libro que Dios tiene en los cielos, que contiene Su eterno consejo y voluntad, y todo lo que va a suceder, como dice R.C. Sproul, no hay moléculas disidentes en el universo— en este libro, en el cielo se escribieron todos los días que me fueron dados cuando no existía ni uno solo de ellos, ¡esto es extraordinario!

Dios ha predeterminado el número de días que pasarás aquí en la tierra, Él ha designado soberanamente el día de tu nacimiento y ha designado soberanamente el día de tu muerte, nadie nacerá un día antes de esa fecha y no vivirá un día menos ni un día más que el día designado.

Y cada uno de los días en medio, ha sido designados por Dios, y todos están escritos en su libro y ningún hombre puede abrir ese libro, ningún hombre puede cambiar lo que está escrito en ese libro, ningún hombre sabe si siquiera lo que hay en ese libro sino el que lo escribió, en ese libro que es Dios mismo, quiero decir nuevamente no hay plan B, no hay plan C, no hay alteración en los planes de Dios, Él no hace las cosas sobre la marcha, Él no viene al centro de la cancha habiendo cambiado las instrucciones dadas en los vestidores, Él está llevando a cabo sus propósitos que ordenó desde la eternidad pasada, ¿no es eso grandioso?

Nuestras oraciones no cambian su voluntad, nadie quería cambiar la voluntad de Dios, ya es totalmente sabia, totalmente perfecta y santa, debería aterrarnos la idea de que nuestra oración pudiera cambiar la voluntad de Dios, —¿estás bromeando?— nuestra oración nos cambia a nosotros, Dios es Dios, debemos orar y nuestras oraciones sí tienen una parte en el cumplimiento del plan y propósito eterno de Dios, pero necesitamos entender que todos nuestros días y todo lo que ocurrió en todos esos días, ya ha sido escrito de antemano por el Dios todopoderoso y es la vida más grandiosa que puedas vivir.

Así que vivimos audaz, valiente y plenamente en los días que Él ha ordenado previamente para nosotros, no es de extrañar que este sea un libro de alabanza, no es de extrañar que esta teología la que produzca doxología para levantarse y bendecir el nombre del Señor.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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