2/27 – La perfección moral de Jesucristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

2/27 – La perfección moral de Jesucristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-perfeccion-moral-de-jesucristo/

Nancy Leigh DeMoss: Los científicos ahora  están reclamando  haber encontrado el estándar universal para la belleza. Simplemente es una  proporción matemática conocida como Phi o  “proporción divina” que también se le conoce como “El número de oro”.

Leslie Basham:  Esta es Nancy Leigh De Moss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: La proporción es la siguiente 1.618:1  Esta proporción se puede aplicar a numerosas áreas donde se pueda encontrar la belleza. Se aplica al arte, la  arquitectura, la naturaleza, y a la belleza facial.

Por ejemplo, si la cara de mejilla a mejilla mide 10 pulgadas, entonces para estar conformada a  la proporción ideal el largo de la cara desde arriba de la cabeza hasta debajo  de la  barbilla debe  de ser 16.18 pulgadas   Esto sería la verdadera belleza.

Hay un cirujano plástico que desarrolló una máscara “phi”, que es  el modelo  ideal del rostro humano, incluyendo estas divinas proporciones de oro. Hay otro estudio hecho por un psicólogo que dice que sorprendentemente hay una gran consistencia en  las proporciones y dimensiones que se consideran atractivas.  Este estudio dice que para ser atractivo el rostro femenino ideal puede ser descrito  de la siguiente manera—mira a ver  si encajas dentro de una de estas características:

– Ancho de ojos que sea tres décimas el ancho de la cara a nivel de los ojos.

– Largo de la barbilla: una quinta parte del largo de la cara.

– Distancia desde el centro de los ojos a la base de las cejas: una décima parte del largo de la cara.

– Largo del globo del  ojo: un catorceavo del largo de la cara.

– Ancho de la pupila: un catorceavo de la distancia entre los pómulos.

– Área total  de la nariz, debe de ser menos de un cinco por ciento del área de la cara.

¿Qué tan bella eres?  Este estudio nos dice que la más pequeña variación es importante en cuanto a lo que la gente percibe como atractivo. Por ejemplo “la boca ideal es la mitad o el 50% del ancho de la cara al nivel de la boca; si ese porciento varía en tan solo unos 10 puntos, la cara es  calificada como “menos atractiva”.

Tú lees eso y te das cuenta que el estándar de la belleza perfecta es inalcanzable.  Muy raras veces alguien se acerca a ella aunque algunos han tratado.   Al prepararme para esta sesión,  encontré   una edición de la revista Newsweek  con el siguiente título en su portada, “El rostro perfecto: Un estándar global de belleza y lo que las personas están haciendo para obtenerlo”. Lo que las personas están haciendo para obtenerlo son cada vez más cirugías plásticas.

Al  pensar en la perfección, en la belleza, en el rostro perfecto,  y  las divinas proporciones de oro, todo esto  me lleva al estudio que acabamos de iniciar,  al Cristo incomparable.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh De Moss… Ella nos dirige a través de esta serie titulada “El Cristo incomparable”.

Nancy: A través de esta serie estamos  siguiendo el libro escrito por Oswald  Sanders llamado “El Cristo incomparable”[The Incomparable Christ – disponible en Inglés]. Hoy venimos al primer capítulo de ese libro titulado, “La perfección moral de Cristo”.  A lo que nos estamos refiriendo cuando hablamos de Su perfección es a Su Belleza, a Su hermosura—a la belleza de Cristo.

Él es el modelo de todo lo que es lindo, de todo lo verdaderamente bello y hermoso.  Él es el único “Perfecto 10”.  Todo lo que se relaciona a Él está en perfecta simetría, en perfecto balance, en perfecta proporción.  Él es el único que no necesita ser realzado.  Él no puede ser más perfecto de lo que ya es.

¿Qué tan diferente es esto de nosotras?  Nosotras todas necesitamos realzar nuestra belleza.  Ya sea la belleza exterior o la belleza de carácter, o la belleza moral… todas tenemos imperfecciones. ¿Acaso no nos damos cuenta de ello todo el tiempo? Nos vemos en el espejo y vemos cosas que quisiéramos que fueran diferentes. Pero cuando miras a Jesús, nunca vas a ver nada que necesite ser diferente.

Como lo señala en su libro Oswald Sanders, y algo que vemos en los evangelios, es “el retrato de un  Hombre, de un Hombre verdadero, de uno que manifiesta perfección en cada etapa de su desarrollo y en cada circunstancia de su vida.” (El Cristo Incomparable, p. 18)

Esta misma idea se transmite en el Salmo 45.  Es un pensamiento de amor, un poema que dice… Y yo pienso aquí en la venida mesiánica de Cristo: “Eres el más hermoso de los hijos de los hombres.”  No hay otro como  tú.  Eres incomparable.  “La gracia se derrama en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre”. (Salmo 45:2)

A través de los siglos ha habido muchos escritores de canciones y de himnos,  y  poetas,  que han tratado de capturar este retrato en palabras.  Me viene a la mente un antiguo himno escrito alrededor de los 1700, que ha sido de mis favoritos a través de los años. Dice,

Majestuosa dulzura firmemente entronada sobre la frente del Salvador;
Con glorias radiantes Su cabeza coronada, Sus labios gracia derraman.

Contempla los encantos de Su faz y en Sus glorias has tu morada;
Piensa en las maravillas de Su gracia, y de  todos Sus triunfos habla.

Ningún mortal de  entre los hijos de los hombres a Él compararse puede.
Intachable es y favorecido  más que todo el  cortejo celestial.
(“Majestuosa Dulzura Firme Entronada” por Samuel Stennett).

Él es más maravilloso,más bello que cualquier mortal, que cualquier ser humano.  Él es intachable y más maravilloso que cualquier criatura del cortejo  celestial.

Pero la belleza de Cristo no está tanto en su parte física como en Sus gracias, las gracias de Cristo.  Como hombre—y vamos a considerar su ministerio aquí en la tierra durante las próximas semanas, culminando con la Semana de la Pasión de Cristo—Él posee cada gracia, cada virtud en tensión  y en balance  perfecto.  No  hay nada que le falte, nada que esté fuera de balance.  Él no tiene “áreas insípidas” como todos tenemos, no hay deficiencia alguna en Él.  Algunas veces tenemos mucha gracia en un área pero en la contraparte de la misma estamos carentes.

Cristo las tiene todas en perfecta tensión, en perfecto balance, en perfecta simetría.  Él observó la Ley de Dios perfectamente.  No es que Él evitó pecar, sino que Él vivió el estándar perfecto de la Ley de Dios. Nunca se quedó corto en nada.

Hay mucho que podemos obtener para nuestras vidas, en particular si tomas el tiempo para contemplar la perfección de Cristo, el encanto de Cristo, la belleza de Cristo.  Yo me alegro tanto de que Sanders no  haya empezado este libro con el nacimiento de Cristo, sino  que él empezó   hablando de la hermosura, de la belleza y de la perfección de Cristo.  No hay nadie como Él.

Hay un pasaje maravilloso en el libro de Cantar de los Cantares de Salomón, en el Antiguo Testamento.  El Cantar de los Cantares es una historia de amor.  Es un  poema  del rey y de su novia.  Un bello retrato del matrimonio.  Pero también puedes darte cuenta que se está desvelando  allí el gran esplendor y la belleza de los encantos del Señor Jesucristo mismo.

En ese Cantar de los  Cantares, como es llamado, en el capítulo 5 tenemos el recuento donde el novio se acerca a su novia.  Él toca a la puerta de su habitación. Y le pide a ella que abra. Él quiere estar con ella, quiere pasar tiempo con ella.  Pero ella tiene sus excusas: Ella está cansada, ya preparada para acostarse a dormir, y no siente deseos de hacer nada.

Él persiste.  Y finalmente cuando ella le abre la puerta  se da cuenta que Él se ha ido de que ya no está.  Ella, perturbada por el cambio de los acontecimientos, sale a la ciudad y va a todos lugares en su búsqueda, diciéndoles a las personas, “¿Dónde está mi amado, lo han encontrado?” Luego se acerca a las hijas de Jerusalén—estas son sus amistades—y les pregunta a ellas, “¿saben ustedes dónde está mi amado?” “¿Lo han visto ustedes?” “¿Díganme adónde se ha ido Él?”

Y  en el  versículo  9 de Cantar de los Cantares, las hijas le dicen, “¿qué clase de amado es tu amado, oh la más hermosa de las mujeres?” ¿Qué clase de amado es tu amado, que así nos conjuras?” Lo que ellas están diciendo es,  “¿Qué tiene tan especial que lo echas tanto de menos? Tú sabes que Él ya partió, quizás haya aquí otros iguales a Él, quizás tú puedas encontrar alguien que lo reemplace”.

Entonces ella empieza a meditar en esto, y al principio del versículo 10, ella responde a las preguntas que ellas le han hecho.  “¿Qué tiene tu amado más que los demás? ¿Qué lo hace tan especial? ¿Qué lo hace tan singular?”  Ella   entonces  empieza  a describir a su amado a estas hijas de Jerusalén.

Ella dice en el versículo 10, “Mi amado es resplandeciente y rubio, distinguido entre diez mil”.  No hay otro como Él.  Y en los próximos versículos, ella les da una descripción detallada de Sus atributos físicos, de Sus características, y les dice qué es lo que ella admira de Él.  Ella da una descripción detallada.

Terminando en el versículo 16, ella dice, “Su paladar, dulcísimo, y todo él deseable.  ¡Este es mi amado y este es mi amigo, hijas de Jerusalén!”

John Flavel el Pastor Puritano de los años 1600 quien escribió toda una canción sobre Cantar de los Cantares capítulo 5 versículo 16, “Todo Él es hermoso.” Tituló el mensaje “Cristo es totalmente hermoso”. Él dice,

“Miren a todos los seres creados, revisen todo el universo: observarán  fortaleza  en uno,  belleza en el segundo, fidelidad en el tercero, sabiduría en el cuarto, pero en ninguno de ellos hallarás más excelencia que la que  encuentras en Cristo.

El  pan tiene una cualidad, el agua otra,  la vestimenta otra, la medicina otra; pero nada las tiene todas en sí mismas como lo tiene Cristo.  Él es pan para el hambriento, agua al sediento, vestido para el desnudo, ungüento sanador para el herido; y cualquier cosa que desee el alma lo puede encontrar en Él.”1

A medida de que esta novia le cuenta a sus amigas sobre la hermosura y la singularidad de su amado, dos cosas suceden.  Más adelante en el capítulo 6 vemos esto.  Primero,  la personas a quienes ella le habla acerca de su amado, lo quieren conocer.

Así es que en el capítulo 6 versículo 1 las hijas de Jerusalén le dicen a esta novia, “¿Adónde  se ha  ido tu amado, oh la más hermosa de las mujeres? ¿Adónde se ha dirigido tu amado, para que lo busquemos contigo?”

Cuando ellas oyen esta descripción ellas  piensan, “Wao, Él  es realmente muy singular”.  No hay otro como Él.  Lo queremos conocer.  Te vamos acompañar a ir en su búsqueda.

A medida que leemos el versículo 2, vemos que mientras ella está haciendo el recuento de sus encantos, de su  belleza y  de lo maravilloso que es su amado algo ocurre.  La intimidad que una vez ella experimentó y que había perdido, es restaurada.  Ella se da cuenta que él no se ha ido, que él aún está con ella y ella todavía tiene esa relación con él.

Así es que ella dice en el versículo 2, “Mi amado ha descendido a su huerto a las eras de bálsamo, a apacentar su rebaño en los huertos y recoger lirios.”  En este  lenguaje pintoresco y  lleno de simbolismo, lo que este poema de amor quiere decir es, “Mi amado ha vuelto a mí.” Él ha vuelto a sus jardines.

Y entonces  dice en el versículo 3, “Yo soy de mi amado y mi amado es mío.”  Y aquí vemos una  preciosa y dulce satisfacción del alma, al experimentar una vez más esa  intimidad y esa unión con su amado del que ella creyó haber estado separada, con el cual ella pensó haber perdido esa intimidad.  Y entonces otros quieren conocerle. La intimidad que ella una vez experimentó ha sido restaurada.

De manera que nosotras, al pensar en  la belleza y en los encantos de Cristo, nos hablamos a nosotras mismas acerca de Sus maravillas.  Al  contarlas  a los demás, ellos también sienten un creciente deseo por conocerle.  Y al hacer esto encontramos que nosotras también entramos en una mayor experiencia de intimidad con Él.

Ahora, en la medida que nos enfocamos las bellezas y las maravillas de Cristo, nosotras llegamos a reconocer que Él no solo es nuestro Salvador y Señor—Él es todo  esto, y hay mucho más acerca de Él sobre lo cual estaremos hablando en las próximas semanas—pero también nosotros nos damos cuenta de que Él es nuestro más preciado tesoro.

Él es bello.  No solo es Él justo, Él es bueno, Él es hermoso. Él es perfecto.  No hay nada en esta tierra más deseable que Él.  Al tener a Cristo, tenemos lo más bello, lo más hermoso, la cosa más maravillosa, la posesión más maravillosa, la  relación  más maravillosa que cualquier ser humano pueda tener en este planeta.

Cuando nos damos cuenta del tesoro que es Cristo, eso nos hace vivir nuestras vidas de manera diferente:

No pasaremos toda nuestra vida buscando cosas y  personas que nunca podrán satisfacernos plenamente.

Enfocaremos  nuestra atención y nuestros esfuerzos en Cristo.

Desearemos tener una devoción por Él sin distracciones.

Desearemos pasar más tiempo con Él.

No necesitaremos que se nos diga “Debes tener un tiempo de devoción. Necesitas leer tu Biblia.  Necesitas orar”.  Nosotras desearemos estar con Él.  Vamos a querer conocerle.  Desearemos decirle “no” a las demás cosas que nos distraigan para procurar a Cristo porque nos hemos dado cuenta de que Él es hermoso.

Un recordatorio aquí, Cristo solo es hermoso, precioso, bello para aquellos cuyos  ojos han sido abiertos para ver Su belleza.  Hasta tanto el Espíritu Santo abra tus ojos para ver cómo Él es, hasta ese punto, nuestros ojos están ciegos y Cristo es indeseable para aquellos que nunca han podido ver su belleza.

De hecho, leemos en Isaías 53, que es un pasaje profético del Antiguo Testamento acerca del Cristo Mesiánico. Este texto dice:

“No tiene aspecto hermoso ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos. Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y  como uno de quien los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no le estimamos. (Versículos 2-3)

Ahora, ¿cómo se puede despreciar a alguien tan hermoso, a alguien tan bello, a Uno que es perfecto? ¿Cómo pudimos nosotras en algún momento  de  nuestras vidas despreciarle y no estimarle?  ¿Cómo no lo pudimos apreciar? ¿Cómo pudimos ignorarle? ¿Cómo pueden tantas personas en este mundo aun despreciarle y no estimarle y no considerarle bello, hermoso y perfecto? ¿Cómo puede ser esto?

Es porque hasta ese punto nuestros ojos no habían sido abiertos para saber quién Él es.  Hay tantos en este planeta cuyos ojos todavía no han sido abiertos para ver que Él es bello.  Si Él no es totalmente hermoso para ti, si Él no es tu mayor tesoro, si tú no lo ves a Él como una posesión de inmenso valor, si no te maravillas y  admiras  Sus encantos y Su belleza, tienes que preguntarte, “¿Realmente le conozco?” “¿Han  sido mis ojos abiertos para yo ver quien realmente Él es?”

Si  la respuesta  a esto es  “no,”  entonces déjame animarte a ir al Señor en oración y decirle, “Señor, yo quiero conocerle.  Abre mis ojos para yo  ver a Cristo,  conocerle a Él, ver quién es Él  realmente.   Preséntamelo.  Ayúdame a verle a Él, y conocerle a Él como realmente Él es.”

Luego tenemos que recordar que la perfección solo se encuentra en Cristo.  No se  encuentra en los demás o en uno mismo.  Si buscas en cualquier otro lugar para encontrar belleza, o encontrar encantos inagotables  o para encontrar lo que es perfecto y sin defecto, vas a  ser decepcionada.

Eso es lo que nos lleva a tanta depresión y desánimo en este mundo.  Es que miramos a las personas y a las cosas en lugar de ver a Cristo para la satisfacción de nuestras necesidades y para la satisfacción de los anhelos más íntimos de nuestro corazón.  Pones tu mirada en cualquier cosa—en tu esposo, tu casa, tu trabajo, en ti misma—y  en algún momento te vas a desalentar.  Pero míralo a Él, Él siempre va a exceder y a sobrepasar tus más altas esperanzas y expectativas.  Nunca seremos  defraudadas  cuando  lo  miramos a Él.

El darnos cuenta de que la perfección solo se encuentra en Él, es llegar al final de nuestros  empeños, de nuestros esfuerzos humanos  para perfeccionarnos. Nosotras pronto nos  daremos cuenta de que no podremos ser perfectas.  Yo me encuentro con muchas mujeres que están   realmente tratando de ser grandes mujeres cristianas.

Ellas se desalientan y  se desaniman en el proceso. Pero ¿Por qué?  Porque no podemos ser perfectas.  No tenemos esa proporción perfecta de la cual hemos venido hablando.

-No la tenemos físicamente.

-No la tenemos espiritualmente.

-No la tenemos moralmente.

-Somos unas incompetentes que desesperadamente necesitan un Salvador.

Así es que el llamado a la vida cristiana no es un llamado a “borrón y cuenta nueva” o a esforzarse por ser una persona mejor, sino a reconocer nuestra imperfección.  Es un llamado a decir,  “soy imperfecta”, y dejar que el Espíritu de Cristo nos transforme a Su imagen a medida que lo contemplamos a Él.

Esta mañana me desperté y me sentí muy pecadora.  Revisé mentalmente mi día de ayer, no salí y cometí pecados atroces pero  al despertar esta mañana pensé en mi falta de dominio propio, pensé acerca de diferentes aspectos de mis reacciones, de mi espíritu.  Esto me sucede muchas veces en la mañana.  Oh… ¿Soy la única? Oh, no soy la única pecadora  aquí.

Me levanté con un sentido de necesidad.  Ahí mismo vino a mi memoria lo que iba a enseñar hoy.  Solo Cristo es perfecto.  Cristo es perfecto.  Fue ese gran predicador del pasado, Robert Murray M’Cheyne quien dijo, “Por cada mirada a ti mismo, pon tu mirada en Cristo 10 veces”.

No vivas en desaliento.  No vivas en derrota.  Si, reconoce que somos un fracaso, somos incompetentes.  El punto no es  convencernos los unos a los otros de que somos  buenas personas.  El punto es reconocer y recordarnos los unos a los otros que realmente somos un incompetente.  Tú pecadora.  Tú eres imperfecta; tú tienes tacha.  Pero mira a Cristo.  Él es perfecto.  A medida que consideramos y vemos la perfección moral, la belleza de Cristo, nosotras le respetaremos.  Nosotras le adoraremos.  Lo amaremos más.  Nosotras  desearemos conocerle más, más íntimamente.  Desearemos hablarle a los demás sobre Él. Tal y como lo hizo esa novia en el Cantar de los Cantares.

Seremos más y más como Él  y entonces reflejaremos  a los demás  Su belleza, Su perfección moral.  A medida que reflejemos Su belleza, otros lo desearán.  Él vendrá a ser  deseable  para ellos, y la tierra será llena de la gloria de Cristo.

Señor te pido que Tú hagas esa obra en nosotras; que Tú despliegues la belleza de Cristo.  Él es el único rostro perfecto.

Así que te adoramos, Señor Jesús.  Tú eres hermoso.  Tú eres bueno.  Tú tienes la simetría perfecta.  Tus encantos están en el balance perfecto, la proporción de oro divina, eres Tú.  Te amamos.  Y te pedimos que nuestras vidas puedan reflejar y desplegar tu belleza en un mundo que tan desesperadamente  necesita ver la  gloria de quien Tú eres.

Que nuestras vidas despierten en los demás una sed de ti.  Que señalen a otros hacia ti.  Y que ellos lleguen a decir, “Sí, lo amamos a Él, nosotros   también  queremos conocerle a Él”. Yo te lo pido en el nombre de  Jesús. Amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo la perfección moral de Cristo.  No es un tema del que oímos muy a menudo, pero es uno que me lleva a adorar a Jesús de una manera fresca. En las semanas que culminan en el Domingo de Resurrección, Nancy nos mostrará facetas de la vida de Cristo que muchas veces  han sido descuidadas.

Este ministerio se hace realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes de manera internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-809-569-5959, desde EEUU y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros.  Cuando llames, solicita que los fondos sean asignados al ministerio hispano de Aviva Nuestros Corazones.

¿Qué estaba haciendo Jesús antes de venir como un bebé a esta tierra?  Es una pregunta fascinante.  Nancy la va a explorar mañana en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

http://www.puritansermons.com/sermons/flavel1.htm.

Hermoso Eres, Eric López, En Tus Alturas ℗ 2011 Life House Music Group.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/27 – Las afirmaciones únicas de Jesús

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

1/27 – Las afirmaciones únicas de Jesús

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/las-afirmaciones-unicas-de-jesus/

Leslie Basham: ¿Valdría la pena aprovechar la tradición que llaman Cuaresma?  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Bueno, como muchas de ustedes saben, hoy venimos al primer día de lo que mucha gente alrededor del mundo celebra como Cuaresma, consiste un período de aproximadamente seis semanas que culmina con el Domingo de Resurrección.

La Cuaresma a menudo está asociada con algún tipo de ayuno.  Escucharás a la gente decir, “Voy a dejar de hacer algo o dejar de comer algo durante la cuaresma”— chocolate o café o juegos de computadora o Facebook.  “Voy a dejar esto o lo otro durante la Cuaresma”.  Tal vez has escuchado a algunas personas decir eso.

Algunas personas ayunan durante la Cuaresma como un medio de disciplina o dominio propio sin atribuirle ningún significado espiritual—es como hacer resoluciones para el nuevo año.

Hay otros que creen que al ayunar en Cuaresma y negarse a sí mismos durante estas semanas, pueden de alguna manera merecer la gracia o el favor de Dios.  Por supuesto, sabemos que las Escrituras dicen que “Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia” (Tito 3:5).  Así que no es malo ayunar, pero sabemos por la Palabra de Dios que el ayunar no nos ganará el favor o la gracia de Dios.

Luego, también sé de otros que ayunan durante la Cuaresma como una manera de recordar los sufrimientos de Cristo a nuestro favor.  Al llegar a la semana donde celebramos la Pasión de Cristo, cuando conmemoramos la muerte de Cristo por nosotros, algunas personas ayunan como recordatorio de lo que Cristo ha hecho por nosotros.  Niegan su carne durante estas semanas como un recordatorio diario de que Cristo murió y resucitó para darnos libertad de nuestra esclavitud de nosotros mismo y de nuestra carne.

Pienso que hay cierto valor, independientemente de cómo observes estas semanas, en  tomar períodos de tiempo donde limpiamos el desorden de nuestras vidas y donde decimos “no” a cosas que nos son lícitas pero que quizás se han convertido en muy importantes en nuestras vidas, al mismo tiempo que nos enfocamos en cultivar un mayor corazón por Cristo.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Las iglesias en la que crecí no observaban la Cuaresma, pero hace unos años comencé a  apartar este período de 40 días para enfocarme en Cristo de una manera más intencional, y esto ha sido una gran bendición para mí.

Una de las cosas que hago cada año es seleccionar uno o más libros acerca de la vida y la pasión de Cristo y los leo en mi tiempo devocional durante esta temporada.  Durante estas semanas yo le pido al Señor que suavice mi corazón y lo prepare para conmemorar la muerte, la pasión, y la resurrección de Cristo.

Desafortunadamente, algunos de estos días especiales en las tradiciones y en el  calendario Cristiano que antes se observaban como días santos se han convertido simplemente en días festivos.  Como resultado, le quitamos su significado y su poder y lo que pudieran significar en nuestras vidas.

Así que pienso que es bueno ser intencionales en aprovechar estas oportunidades y tornar nuestros corazones y nuestros pensamientos hacia la realidad y el significado de estos días en el calendario cristiano, y ciertamente no hay tiempo más especial dentro de todas esas fechas que el tiempo donde celebramos la Pasión de Cristo: el Viernes Santo y el domingo cuando celebramos Su resurrección.

Hace unos años,  en mi tiempo devocional durante esta temporada  leí un libro clásico por J. Oswald Sanders llamado “El Cristo incomparable” [The Incomparable Christ – disponible en Inglés].  Es un libro que tiene 36 capítulos cortos, y lo leí durante este periodo.    Cada uno de esos capítulos es acerca de un aspecto diferente de la persona y de la obra de Cristo.

Este libro realmente me ministró.  Fue una gran bendición para mí. Así que decidí que este año animaría a nuestras oyentes a leer ese libro conmigo—si puedes adquirirlo está en inglés— y acompañarme durante este período , durante estos 40 días que nos llevan a la Pascua, enfocándonos en Cristo de una manera más concentrada.

Así que durante esta temporada vamos a usar el libro de Sanders, [The Incomparable Christ  [“El Cristo incomparable”] como una guía.  No voy a leerte el libro — tú puedes hacer eso por ti misma — pero voy a usar el bosquejo que tiene el libro acerca de estos diferentes aspectos de la vida de Cristo, y lo vamos a ir siguiendo a través de estas semanas que nos llevan a la Pascua.

El nombre Oswald Sanders quizás no sea conocido para ti.  Él fue un maestro bíblico y un estadista misionero de mediados del siglo 20.

Así que cada día, durante las próximas semanas, vamos a ir viendo diversos aspectos o períodos de la vida y del ministerio de Cristo aquí en esta tierra.

Veremos Su nacimiento, Su niñez, Su bautismo, Su tentación.  Veremos la deidad de Cristo, lo que significa y por qué es importante, y veremos la humanidad de Cristo.  Veremos Sus enseñanzas, Su humildad, Su vida de oración.

Luego, en la medida que nos vamos acercando a la Semana Mayor, estaremos viendo el juicio de Cristo, Su obra expiatoria en la cruz, y lo qué significa esto para nosotras.  Pasaremos un día en cada una de las siete palabras de Cristo en la cruz.  Luego vamos a continuar esta serie una semana después del Domingo de Resurrección para que podamos considerar Su resurrección, Su ascensión, Su supremo ministerio sacerdotal en el cielo hoy, y Su segunda venida— la gran esperanza de cada hijo de Dios.

Para poder sacar el máximo de esta serie, déjame recomendarte unas cuantas cosas: antes que todo, si puedes leer en ingles y si no tienes una todavía, puedes tratar de conseguir una copia del libro de Sanders, El Cristo incomparable, [The Incomparable Christ] y síguenos.  Mañana comenzaremos con el capítulo uno: La perfección moral de Cristo.  Pero de nuevo te digo que, no es necesario que obtengas el libro para sacarle provecho a las enseñanzas de esta serie.

Solo quiero animarte a enfocarte en Cristo, a poner toda tu atención, tu afecto en Él.  Debemos de estar haciendo eso cada día del año, pero de una manera especial durante esta temporada; vamos a enfocándonos en Cristo.

Luego si quieres involucrarte más, ve a la sección de comentarios justo debajo de la transcripción de este programa en nuestra página de Avivanuestroscorazones.com, y allí podrás interactuar con otras mujeres que están siguiendo igual que tu esta serie.

Quizás quieras ir anotando la forma como cada aspecto de Cristo que vayamos viendo te va impactando:

¿Cómo te ministra?

¿Cómo te bendice?

¿Qué diferencia hace en tu vida?

¿Cómo quiere el Señor que respondas a lo que estás escuchando?

Y así puedes conectarte con tus comentarios y unirte a otras mujeres que están siguiendo la serie al igual que tú.

Ahora, humanamente hablando, hacer una serie como esta, hacer una serie de 40 días acerca de cualquier cosa en Aviva Nuestros Corazones es un poco riesgoso—porque es una serie larga, más larga de lo normal.  Hacer una serie como esta es un poco atemorizante.  Déjame decirte por qué.

Para poder estar en el aire, dependemos de que las personas respondan a nuestro programa, dejándonos saber que están escuchando, que están enviando donaciones para apoyar y respaldar el ministerio, entre otras cosas y cuando hacemos series acerca de temas de necesidad como son el matrimonio,  los desórdenes alimenticios o la depresión, por ejemplo, recibimos mucha respuesta.  La gente dice, “Yo necesito eso.  Yo quiero obtener este recurso.  Yo quiero apoyar este ministerio”.

Lo triste es que hoy muchas personas realmente no están emocionadas en  enfocarse en Jesús ni por un día, y mucho menos por 40 días.  Así que cuando decidimos embarcarnos en esta serie, nos dimos cuenta de que humanamente hablando era un poco riesgoso.

¿Pero sabes qué?  No pienso que realmente sea riesgoso enfocarnos en Cristo porque yo sé que si la gente se concentra en Él, si lo consideran a Él, si cultivan una relación más íntima con Él, entonces cuando llegue a sus vidas cualquier problema o cualquier necesidad práctica, estarán conectadas con el Único que les puede ayudar a lidiar con esos problemas.

Siempre es provechoso conocer a Jesús más íntimamente, y desde el primer día de este ministerio—y hemos estado en el aire alrededor de 13 años ya, desde el primer día, hemos tratado día tras día tras día de dirigir  la gente a Cristo; hemos tratado de hacer que la gente se conecte con Jesús.

Porque es a Cristo a quien necesitamos.  Cristo es a quien tú necesitas.  No importa qué crisis estés enfrentando hoy.  Lo que más necesitas es encontrarte con Cristo.  Eso es lo que yo más necesito, y en eso es en lo que nos vamos a enfocar en estos días.

El Señor ha estado usando este estudio en mi propia vida mientras me he venido preparando, y estoy tan emocionada acerca de la manera en que Él va a usarlo en la vida de nuestras oyentes mientras buscamos conocer a Cristo de una manera más íntima y más genuina.

Ahora, permíteme hablar solo unos momentos hoy acerca del título de esta serie, el título del libro es “El incomparable Cristo” (The Incomparable Christ).  Incomparable…esa palabra sugiere que no hay nadie como Él.  Y no hay nadie como Él, pero la verdad es que la mayor parte del mundo hoy no está de acuerdo con lo que acabo de decir.

La verdad es que la mayoría de las personas en el mundo no afirma que Cristo es incomparable, y en nuestro mundo multicultural del siglo 21, hay una serie de religiones que afirman tener una parte de la verdad.  Muchas de las afirmaciones hechas por estas religiones son mutuamente excluyentes con el cristianismo.  Las dos no pueden ser verídicas.

Entonces, ¿a quién y qué debemos creer?

Nosotras como cristianas, ¿Cómo vamos a responder a aquellos que insisten que su fe es igual o más válida que la nuestra?

¿Cómo vamos a presentar el Evangelio de Cristo a un mundo que lo ve a Él como algo diferente o algo menos de lo que nosotras creemos que Él es?  Él es solo otro más en otro panteón de líderes religiosos.  ¿Cómo vamos a presentar a Cristo en ese tipo de mundo?

Bueno, déjame sugerirte que la credibilidad y la validez del mensaje de Cristo se desprenden directamente  del tema de Su identidad.  ¿Quién es Jesucristo?  ¿Es Él realmente  incomparable?  Porque si no lo es, entonces todas estas cosas que estamos enseñando acerca del Evangelio de Cristo, de la Palabra de Cristo, estarán en tela de juicio si Cristo no es quien Él afirmaba ser.

En un momento dado durante Su ministerio terrenal, Jesús le preguntó a sus discípulos, “¿Quién dicen los hombres que soy Yo?” (Marcos 8:27).  Hubo una variedad de respuestas como seguramente sucedería si hiciéramos la misma pregunta hoy.  Algunos dirían que Jesús fue un buen hombre; otros dirían que Él fue un filósofo; que es un ejemplo moral; que es un maestro.

Luego, del otro lado, hay aquellos que consideran a Cristo un fraude.  Algunos dirían que Él es un peligro o una amenaza para la sociedad moderna de hoy.

Bueno la pregunta de seguimiento que Jesús hizo a sus discípulos es aun más intencional y más crucial que la primera, y esa pregunta es, “¿Quién decís que soy Yo?” (Marcos 8:20). ¿Quién dicen ustedes que soy yo? No solo quién dicen los demás que soy, pero, ¿quién dicen ustedes que soy Yo?

Yo sugeriría que esta es una pregunta que cada persona tiene que hacerse y contestar.  ¿Es Jesús quien Él afirmaba ser?  Y si, así es, ¿Cuáles son las implicaciones para nuestras vidas?  Lo que creemos acerca de Jesús determina nuestro destino final.

En su  libro, “El discípulo radical” (The Radical Disciple, disponible en inglés), John Stott habla acerca del  mundo en el que vivimos.  Él resalta la importancia de afirmar la singularidad de Jesús.  Déjame leerte del libro de John Stott acerca de este tema.  Él dice,

El pluralismo…afirma que todo “ismo” tiene su propia validez independiente y el mismo derecho de obtener nuestro respeto.  Por lo tanto, rechaza el cristianismo en lo que respecta a su carácter definitivo y de singularidad, y condena como pura arrogancia el intento de convertir a cualquiera (mucho menos a todos) a lo que ellos consideran como meras opiniones.

¿Cómo debemos responder a este espíritu de pluralismo?  Con gran humildad, espero, y sin indicio de superioridad personal.  Pero debemos continuar afirmando la singularidad y el carácter definitivo de Jesucristo.  Porque Él es único en Su encarnación (el único Dios hombre), es único en Su expiación (solamente Él ha muerto por los pecados del mundo), y Él es único en Su resurrección (solamente Él ha conquistado la muerte).

Y como en ninguna otra persona más que en Jesús de Nazaret Dios se convirtió en humano (en Su nacimiento), y llevó nuestros pecados (en Su muerte), y luego triunfó sobre la muerte (en Su resurrección), Él es únicamente competente para salvar a pecadores.  Nadie más posee sus cualificaciones.

Así que podemos hablar acerca de Alejandro Magno (el grande),  Carlos el Grande y Napoleón el Grande, pero no de Jesús el Grande.  Él no es el Grande — Él es el Único.  No hay nadie como Él.  Él no tiene rival ni sucesor.

¿Alguien quiere decir amén a eso?

Verdaderamente no hay nadie como Jesús — ni cerca de lo que Él es. Pero quiero recordarnos que no es suficiente que intelectualmente afirmemos Su singularidad. Si Cristo  es verdaderamente incomparable, Él merece ser el objeto supremo de nuestro afecto y de nuestra atención.  No es suficiente solo saber que Jesús es incomparable.  Tenemos que firmemente poner nuestros ojos y nuestra esperanza en Él.

Las Escrituras nos dicen que:

Solo Él puede salvarnos de nuestro pecado.

Solo Él puede santificarnos, hacernos santas.

Solo Él puede satisfacer nuestras almas sedientas.

Solo Él puede sostenernos y fortalecernos cuando nos cansamos de correr la carrera y somos tentadas a tirar la toalla.

Y —pienso que esto es asombroso— es al mirar a Cristo que somos transformadas a Su semejanza, cuando nos hacemos como Él.

Segunda de Corintios 3 nos dice que “pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria” (versículo 18).  Y un día esa transformación será completada.

Primera de Juan capítulo 3 nos da una asombrosa promesa que dice, “pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos como Él es”.  Ver a Cristo, contemplarlo, fijar nuestra mirada en Él es ser transformadas a Su semejanza.

A través de los próximos 40 días, queremos contemplarlo.  Queremos considerarlo, fijar nuestro enfoque en Él.  Y eso toma tiempo.  Porque somos gente ocupada.  Estamos muy ocupadas.  Hay muchas cosas pasando a nuestro alrededor. Esto podría significar menos tiempo en Facebook durante los próximos 40 días.  Esto podría significar menos juegos en la computadora.  Esto podría significar menos televisión en la noche.  Esto podría implicar decir, “No” a algunas otras cosas para que podamos fijar nuestra atención en Cristo.

Pero al hacerlo, llegaremos a conocerlo y luego el conocerlo será adorarlo, amarlo,  confiar en Él, y seguido a esto vamos a ver que querremos obedecerlo, seguirlo.  Nos asemejaremos más a Él.  Y luego tendremos el deseo de ayudar a otros a conocerlo; el deseo de darlo a conocer a los demás — nuestra meta es que Él pueda propagarse a través de nosotras, lo que el apóstol Pablo llama “la fragancia de su conocimiento”; que esa fragancia se extienda por todas partes (2 Corintios 2:14).

Pero todo comienza al considerarlo a Él — considerándolo a Él.  Me viene a la memoria el pasaje en Hebreos 12 donde el escritor dice,

Despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, [¿Cómo hacemos eso?] puestos los ojos en Jesús, [mirando a Jesús], el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, [en eso nos vamos a enfocar en estas próximas semanas — en Cristo, quien soportó la cruz] menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios (versículos 1,2).

Considéralo a Él — considera a quien soportó de los pecadores tal hostilidad en contra de Él para que tú no te canses o seas de poco ánimo.  Yo sé que estoy hablándoles a algunas oyentes que se han cansado y que tienen poco ánimo.  Estás ahí batallando para poder quedarte en la carrera.  Estás teniendo dificultad de soportar.  Quieres tirar la toalla.

¿Qué puedes hacer?  Considéralo a Él.  Mira a Jesús.  Míralo a Él — Él está en la línea final.  Él nos está esperando.  Él es el Autor y Consumador, el consumador de nuestra fe.  Él es el que puede sostenernos y mantenernos en la carrera.  Mira a Jesús.  Considéralo a Él.

William Burns fue un evangelista escocés del siglo XIX.  En 1840 el escribió una carta a los jóvenes en su iglesia.  Quiero dejarte con un párrafo de esta carta.  Él les dijo a esos jóvenes lo que es un buen consejo para toda edad.  Él dijo:

“¡Miren a Jesús!” es el todo del Evangelio.  Miren y asómbrense, miren y vivan, miren y amen, miren y adoren, miren y admiren, miren y sean bendecidos, miren y sean glorificados, miren eternamente — y sus corazones serán llenos de amor eterno, y sus bocas con un aleluya interminable”.

¿Amén? Amén.

Señor, te pedimos que a través de estas próximas semanas  Tú nos ayudes a mirar a Jesús, a considerarlo, a fijar nuestros ojos firmemente en Él.  Mientras fijamos nuestra mirada, mientras miramos, mientras te contemplamos, al Cristo incomparable, que seamos transformadas a Tu semejanza.  Oro en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: No hay nadie más como Jesús.  Eso se oye como una declaración simple, pero en el mundo de hoy, suena muy radical. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado enseñando acerca de la singularidad de Cristo, ella estará de regreso.

Ese mensaje da inicio a  una nueva serie, titulada, El Cristo incomparable.  Espero que escuches todos los días desde hoy hasta el Domingo de Resurrección, y si puedes obtén el libro “El Cristo Incomparable” en inglés para que sigas esta serie [The Incomparable Christde Oswald Sanders.

Si lees un capítulo del libro diariamente y escuchas los programas mientras Nancy enseña materiales relacionados, esta podría ser la temporada de Pascua más significativa que tú hayas experimentado. Por supuesto, si no puedes obtener el libro, serás igualmente edificada.

Cuando escuchas la palabra hermoso, ¿Qué viene a tu mente?  Mañana nos enfocaremos en la Persona que más perfectamente representa la belleza.  El Cristo incomparable continúa mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aquí está Nancy para concluir…

Nancy: S.M. Lockridge fue un predicador afroamericano del siglo XX quien fue mejor conocido por su descripción de seis minutos y medio de Jesús conocido como “¡Ese Es Mi Rey!” quiero que escuches mientras compartimos contigo solo un extracto de ese mensaje que espero despierte tu apetito para esta serie de El Cristo incomparable.

S. M. Lockridge: La Biblia dice que Él es el Rey de los Judíos.  Él es el rey de Israel.  Él es el rey de justicia.  Él es el rey de los tiempos.  Él es el rey del cielo.  Él es el rey de Gloria.  Él es el Rey de reyes, y es Señor de señores.  ¡Ese es mi Rey!

David dijo que los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento demuestran las obras de Sus manos.  Ninguna manera de medir puede definir Su amor ilimitado.  Ningún periscopio de largo alcance puede traer a visibilidad la costa de Sus provisiones.  Ninguna barrera puede impedirle a Él derramar Sus bendiciones. ¿Lo conoces?

Él es perdurablemente fuerte.  Él es enteramente sincero.  Él es eternamente inquebrantable.  Él es inmortal y lleno de gracia.  Él es imperialmente poderoso. Y Él es imparcialmente misericordioso.  ¡Ese es mi Rey!

Él es el Hijo de Dios.  Él es el Salvador de los pecadores.  Él es la pieza central de la civilización.  Él se apoya solo en sí mismo.  Él es majestuoso.  Él es único.  Él no tiene paralelo.  Él no tiene precedentes.  Él es supremo.  Él es preeminente.  Él es la idea más elevada en la literatura.  Él es el personaje más alto de la filosofía.  Y Él es el problema supremo de alta crítica.

Él es la doctrina fundamental de la verdadera teología.  Él es lo único necesario para la religión espiritual.  ¡Ese es mi Rey!

Él es el milagro de los tiempos.  Él es el superlativo de cualquier cosa buena que tu elijas llamarle. Él es el único capaz de suplir todas nuestras necesidades simultáneamente.  Él suple la fuerza al débil.  Él está disponible para el tentado y para los atribulados.  Él simpatiza,  Él salva.  Él protege,  Él guía.  Él sana al enfermo.  Él limpia al leproso.  Él perdona a los pecadores.  Él liberta a los cautivos.  Él defiende al débil. Él bendice a los pequeños.  Él  sirve a los desafortunados.  Él estima a los ancianos.  Él recompensa al diligente, y Él embellece al humilde.

Me pregunto, ¿Lo conoces?  Mi Rey es la clave del conocimiento.  Él es el manantial de la sabiduría.  Él es la puerta de la libertad.  La gloria es toda Suya.    Suyo es el reino y el poder y la gloria por siempre y siempre y siempre — y cuando termines con todos estos “siempres”, entonces amén y ¡amén!

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voz adicional: S. M. Lockridge, en la voz de Carlos Mena.

Él Es, Isabelle (con Tercer Cielo & Marcos Yaroide), Él Regresará ℗ 2005 Isabelle Váldez.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

5/5 – Preparada para una crisis

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

5/5 – Preparada para una crisis

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/preparada-para-una-crisis/

Leslie Basham: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Si siempre vives la vida de prisa, si tu vida está siempre rodeada de ruido y de desorden, entonces tiendes a entrar en pánico en medio de la crisis. Pero si tú has almacenado una reserva, un depósito de plenitud obtenido de pasar tiempo a solas con la Palabra,  encontrarás que tienes un pozo profundo para socorrerte cuando estás en medio de la crisis. Tú tienes un lugar a donde ir.

Leslie: Estás escuchando  Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Bueno, hemos llegado al final de nuestra serie sobre cómo tener un corazón en calma, basado en el Salmo 131, pero espero que sea solo el comienzo de tu aprendizaje de cómo caminar en silencio, en sencillez y en humildad delante del Señor.

Mientras veíamos este pasaje, he estado pensando en el himno de Francis Havergal, que se titula,  “Cual la mar hermosa”. Ese coro ha estado pasando por mi mente:

Cual la mar hermosa es la paz de Dios, fuerte y gloriosa, es eterna paz, grande y perfecta, premio de la cruz, fruto del Calvario, obra de Jesús.

En el gran refugio de la paz de Dios, nunca hay molestias, es perfecta paz, nunca negra duda pena ni pesar vejaciones crueles pueden acosar.

Ahora, eso no es solo un himno antiguo. Esa es la realidad actual. Cuando nuestros corazones están fijos mirando a Cristo, fijos en Cristo, podemos tener la tranquilidad y el descanso perfecto como dice el Salmo 131.  Lo cito de nuevo:

“Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma. Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma. Espera, oh Israel, en Jehová, Desde ahora y para siempre.” (RV60)

Quiero que nos enfoquemos en la última pequeña frase. Esa pequeña frase. Las diferentes traducciones lo expresan de diferentes maneras. La Reina Valera del 60 lo dice así, «desde ahora y para siempre», a partir de ahora y para siempre. ¿Sabes lo que me dice? Nunca hay una buena razón—no ahora, no mañana, no el próximo mes, no el próximo año, no cuarenta años a partir de hoy, no hay y nunca habrá una buena razón para que los hijos de Dios se preocupen, se enfurezcan, y se inquieten, o se turben y teman.  Nunca.

El reto no es cuando estamos todas sentadas aquí escuchando la Palabra de Dios con nuestras Biblias abiertas y tomando notas. El verdadero problema es cuando te metes en tu vehículo y te ubicas en el mundo real, algo que proporcionará una gran cantidad de oportunidades para que te preocupes, te turbes, te irrites, y temas. Ahí es cuando tenemos que aconsejar a nuestros corazones y decirles:   “Confía en el Señor desde ahora y para siempre”.

Quiero concluir esta serie dándote varias sugerencias prácticas sobre cómo cultivar corazón en calma y confiado. Estas son solo algunas de las cosas que han sido de gran ayuda para mí. La número uno es la importancia de un tiempo de devoción diario y tiempos sabáticos regulares—un tiempo de quietud diario acompañado de sabáticos regulares. Con esto quiero decir que tomes tiempo de manera regular para centrar tu corazón en el Señor.

Isaías capítulo 26 versículo 3 dice: «[Tú] guardarás en completa paz a aquél cuyo pensamiento en ti persevera» (RV).  Fija tu mente en el Señor. Tomando esos momentos de tranquilidad cuando estás sola, cuando estás lejos de la multitud, cuando estás fuera de tu trabajo, cuando estás lejos de otras responsabilidades, apaga la radio, apaga el televisor—toma tiempo para simplemente estar a solas con el Señor en Su Palabra y esto te preparará para tiempos de crisis.

Esto también te provee de un depósito de dónde puedes extraer. Si tu vida siempre la vives a la carrera, si tu vida está siempre rodeada de ruido y de desorden, entonces tiendes a entrar en pánico en medio de la crisis. Pero si tú has almacenado una reserva, un depósito de plenitud obtenido de pasar tiempo a solas en la Palabra, te encontrarás que tienes un pozo profundo para socorrerte cuando estás en medio de una crisis. Tú tienes un lugar a donde ir.

Algunas de ustedes que son madres, tal vez están pensando: «¿Cuándo podré conseguir un tiempo de silencio?» Escucha, te diré algo, si tomas los momentos, los minutos que tengas, yo creo que Dios te bendecirá y multiplicará esos minutos. Dale lo que tienes, cuando tienes solo unos minutos, cuando los niños van a dormir la siesta por ejemplo, antes de que se levanten. Y tú dices, «¡Cada vez que me levanto, mis hijos se levantan!»

Tus hijos deben llegar a esa edad bien temprano en sus vidas en las que pueden aprender a estar callados y quietos por un periodo de tiempo. Necesitan aprender a tener un corazón tranquilo. Así que tus hijos, desde pequeñitos, pueden aprender, incluso si es solo por unos minutos, 15 minutos, que tienen que estar en su habitación jugando tranquilamente, y mami se va a tomar el tiempo para pasar tiempo a solas con el Señor .

Puedes hacerlo también mientras estás amamantando al bebé. Hay maneras de encontrar esos momentos. Puede ser en una sala de espera en el consultorio de un médico. Yo guardo en mi bolso un nuevo testamento pequeño que siempre puedo sacar. Cada vez que tengo unos minutos puedo leerlo, y llenar mi mente y corazón con la Palabra de Dios.

En segundo lugar debemos eliminar el desorden innecesario en nuestras vidas. Si quieres tener un corazón tranquilo, elimina lo innecesario. . . Ahora, esa palabra es importante: el desorden innecesario de nuestras vidas. Por lo que yo no recomendaría salir de aquí e ir a vender a tus hijos. Pero si te puedo decir, que todas tenemos  desorden innecesario en nuestras vidas.

Veo a algunas mujeres hoy en día, y me veo a mi misma a veces cuando me miro en el espejo y veo en los ojos de la gente este aspecto de estar estresado. Veo a las mujeres corriendo de un lado a otro como sin rumbo, y pienso: «Yo no te puedo decir qué cosas eliminar de tu vida, pero ahí tiene que haber algo que produce un desorden innecesario».

Examina tu calendario para esta etapa de la vida. Analiza, «¿Hay algunas cosas que no necesitan estar en mi vida en este momento específico?» Y eso significa que a veces (y cuando estás haciendo un programa de radio cristiano odias decirle esto a la gente), pero a veces eso significa que va a ser necesario alejarte de tu radio.

No entres en tu casa y automáticamente enciendas el televisor o enciendas la radio. Estamos tan acostumbradas a tener ruido a nuestro alrededor todo el tiempo. No se puede tener un corazón en calma si siempre hay un entretenimiento sonando en tus oídos y delante de tus ojos.

Por cierto, tus hijos necesitan aprender esto también.  El hecho de que ellos siempre estén en frente de una pantalla de computadora o con videojuegos, no los va a inclinar a tener un corazón en quietud. De nuevo, elimina el desorden innecesario de tu vida.

Y luego, cuando vengan las presiones, las interrupciones, las distracciones, firmemente rehúsa agitarte, enfurecerte o irritarte. Disciplina tu alma. Disciplina tu corazón. Di: «No voy a dejar que esto me agite, que esto me encienda o me moleste.» Eso no quiere decir que nunca pasará, pero proponte en tu corazón que cuando estas cosas lleguen a tu vida, mantendrás un corazón calmado.

Aquí hay otra sugerencia. No trates de adormecer y medicar el dolor o la presión de las dificultades en tu vida con algún método que no sea Dios: como ir de compras, la comida, el entretenimiento, la TV, la música, el alcohol, las drogas, etc. Estas cosas pueden hacer que te sientas mejor y más tranquila durante unos minutos, pero el efecto pronto se va. Son de corta duración. Espera en el Señor.

Luego, ora por todoAsegúrate de que sea el primer recurso y no el último. Di: «Señor, ¿qué debo hacer?» Hay tantos ejemplos de esto en las Escrituras.

Pienso en el rey Josafat, cuando los moabitas y los amonitas vinieron contra la nación de Judá. Josafat  inmediatamente salió afuera a clamar al Señor, y le dijo: «Señor, no podemos hacer nada contra esta gran multitud que viene contra nosotros. No sabemos qué hacer, pero nuestros ojos están sobre ti. »

Haz de esto tu primer recurso. Recibes una carta con esa noticia. Tómala, y ​​ponla delante de Jehová, y dile: «Señor, ¿qué debo hacer?»

Entonces recuerda esto: Cuando se trata de mantener un corazón tranquilo, hay que seguir haciéndolo. Tienes que seguir haciendo lo mismo.

El otro día tuve una serie de llamadas telefónicas en el transcurso de un día, y al final del día (era un viernes) recuerdo sólo una multitud de pensamientos dentro de mi corazón. Sentía una pesadez en el pecho. Esto era más de lo que yo podía soportar.

Y dije: «Voy a dar un paseo.» Me levanté de la silla y salí afuera. Tenía el Salmo 131 en mi cabeza y en mi corazón, y yo empecé a citarlo, a recitarlo. Solo comencé palabra por palabra, frase por frase, a caminar a través del Salmo 131. Yo estaba meditando sobre esa Palabra.

Yo decía una frase, y luego oraba. Después cantaba un himno o una canción. Y dije en mi corazón: “Voy a caminar, voy orar, voy a citar y a cantar hasta que esta pesadez sea levantada y mi corazón esté tranquilo otra vez”.

Y todo esto me tomó cerca de una hora, seguí caminando, diciendo: «Señor, Tú tómalo. Yo confío en Ti. » Y pude empezar a sentir esta carga como se levantaba. Pero tienes que seguir haciéndolo, y hacerlo siempre.

Eric Liddell fue famoso por los Juegos Olímpicos del 1924, cuando él se negó a correr el domingo. ¿Te acuerdas que su historia fue mencionada en la película “Carros de fuego”?. Esa película no mencionó lo que creo que es la parte más importante de su vida, ya que el al final de su vida se convirtió en un misionero en China y fue encarcelado durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras Eric estaba en esa prisión, desarrolló un tumor cerebral y de hecho murió del tumor en el campo de prisioneros.

Cuando estaba en el hospital penitenciario, había un grupo de prisioneros con instrumentos musicales que iban por el campo tocando canciones e himnos. Cuando llegaron cerca del hospital donde Eric yacía moribundo de este tumor en el cerebro, el escribió una nota, se la entregó a una enfermera, y le pidió que lo entregara al líder de la banda.

La nota solicitaba que le  tocaran uno de los himnos favoritos de Eric Liddell. Y lo hicieron fuera de su ventana. Tú probablemente estás familiarizada con el himno.  la letra dice:

¡Calma mi alma! Contigo está El Señor; soporta con paciencia tu dolor. Deja al Señor que obre que lo veas en cada prueba. Él siempre será fiel.

Calma mi alma , tu amigo eterno es, te guiará a un lugar feliz,  calma mi alma, que Dios te guiará, en el futuro como en el ayer, fe y esperanza no debes perder, todo misterio al fin claro será. Calma mi alma, las olas,  los vientos Él rige con Su voz y Su poder. Calma mi  alma,   la hora  está  llegando  de  estar  por  siempre al lado del Señor, cesó el dolor las penas ya se han ido y Cristo reina con Su gran poder.  Calma mi alma, ya todo está en paz, ¡oh que gran gozo es vernos al final!

Así que díselo a tu alma, descansa en Él “Estate quieta, alma mía. Espera en el Señor desde ahora y para siempre”.

A medida que se inclinen nuestros corazones delante del Señor, ¿podríamos decirle a nuestra alma: “Estate quieta”?

Señor, oro para que cuando la gente mire nuestras vidas vean una paz, una tranquilidad, un descanso que el mundo no pueda entender y que no pueda experimentar, ya que no tienen el espíritu de Cristo que mora en nosotras. Creo que esta es una de las mejores maneras, Señor, que nuestra vida pueda ser una luz y un ejemplo y una bendición para el mundo agitado que nos rodea.

Creo que es una de las cosas más grandes y que pudiera atraer a más personas a Cristo. En un mundo lleno de terror, miedo y confusión, que puedan mirarnos y ver que hay paz en nuestras almas, y no porque no tenemos problemas, no porque no tenemos circunstancias difíciles, sino porque Te tenemos a Ti Señor. Tú eres suficiente para todas nuestras necesidades presentes y eternas.

Gracias, Señor, por hablar a nuestros corazones. Continúa haciéndolo y calmando nuestros corazones a través de Tu Palabra y por medio del poder de Tu Espíritu. Te lo pedimos en el nombre de Jesús,  Amén.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo una perspectiva práctica para ayudarnos a cultivar un corazón en quietud. Ella regresa en un momento con la segunda mitad del programa de hoy.

Hoy concluimos con la serie, Un corazón en quietud. Si deseas que tu espíritu sea gobernado por la tranquilidad y la calma, espero que escuches toda la serie. La puedes escuchar en línea en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Hoy Nancy te mostró cómo tener un corazón tranquilo, incluso cuando estás estresada por temas como las finanzas. Estamos a punto de escuchar un ejemplo de una mujer que ha modelado lo que es tener un corazón en quietud durante décadas.

Jean Murphy asistió recientemente a una sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones, a sus 91 años. Su esposo Lloyd se fue con el Señor hace unos años. Esta pareja tomó la decisión  de invertir sus vidas en el ministerio, incluso cuando no estaba claro cómo lo harían económicamente.

Nancy habló con la señora Murphy acerca de la provisión de Dios.

Nancy: Jean, tú y Lloyd han visto como el Señor les proveyó de una manera sorprendente en los últimos años. ¿Puedes contarnos? porque hay mucha incertidumbre económica actualmente, y la gente está preocupada por cómo van a cumplir con sus compromisos financieros. Solo quiero que animes a las mujeres que nos escuchan acerca de cómo Dios ha suplido para tus necesidades a través de los años.

Jean Murphy: La verdad Nancy es que nunca hemos tenido un deseo o una necesidad que Dios no haya suplido. Claro no siempre ha sido lo que hemos pedido, pero siempre ha sido lo que hemos necesitado.

Recuerdo cuando el gobierno inició la Seguridad Social, y la entidad a la que Lloyd y yo pertenecíamos nos sugirió que nos uniéramos a esto. Eso representaba un costo de $300, y nosotros no teníamos ni siquiera  $100. Así que nos arrodillamos. Lloyd oró primero, y luego lo hice yo, y qué crees que ocurrió, mientras orábamos, el timbre del teléfono sonó.

Escuchamos al otro lado de la línea una voz que decía: «Queremos establecer una oficina allí en Goshen, en la sede, y nos hemos estado preguntando si Jean Murphy pudiera hacerlo, estamos dispuestos a pagarle $300».

Leslie: Se trataba de una iglesia en la que pastoreaba Lloyd. . .

Jean:  Sí, claro, allí estuvimos alrededor de cinco o seis años.

Leslie: Esta pareja solo devengaba un pequeño sueldo y nunca recibió un aumento.

Jean: Vivimos con ese mismo sueldo desde que llegamos hasta que nos fuimos de allí, pero Dios suplió todas nuestras necesidades, como siempre lo ha hecho y estoy convencida de que continuará haciéndolo.

Mi misión era la enseñanza de la Biblia, y mi gran satisfacción es que pude enseñar a  muchas mujeres y muchos jóvenes cuando llegamos allí, antes de irme al hogar de ancianos, imagínate que los jóvenes se me acercaban para preguntarme si podían tener conmigo un estudio de la Biblia, y sabes cúal era mi respuesta siempre: «No hay nada mejor que yo pudiera hacer que tener un estudio de la Biblia».

Nancy: ¿Y estabas dando esta enseñanza en tus 80´s?

Jean: Sí, sí.  Yo estaba en mis 80 años. Pero lo extraordinario era que ellos disfrutaban escuchar a esta pobre vieja enseñándoles.

¿Sabes algo Nancy? Guardo muchas cartas en mi archivo que dicen, «Querida señora Murphy… Y a veces me pregunto»¿Por qué será que me han amado tanto, nunca lo sabré, pero Dios lo sabe, Dios no solo suplió mis necesidades, sino que me dio sabiduría aun en mis años de vejez para que yo pudiera enseñar, y todo para Su honra y Su gloria.

Nancy: ¿Cuánto tiempo estuviste casada con Lloyd?

Jean: Estuvimos casados sesenta y seis años y medio. Y mis últimas palabras para éñ fueron: «Sabes Lloyd que te quiero mucho.» ¿Y sabes lo que el me contesto? «Pero yo te quiero más.»  «¿Por qué lo dices le pregunté?» Él me dijo: «Porque hay más amor de mí para ti.»

Nancy: ¿Cómo hacer Jean que un matrimonio dure tanto tiempo?

Jean: Bueno en nuestra segunda cita le advertí que yo le había hecho una promesa al Señor de no salir con nadie con quien no pudiera orar. Y ¿sabes lo que me contesto?:  “Yo no voy a orar solo porque quieres que lo haga”. Entonces yo dije:  “Bueno, eso dependerá de ti”. Pues sabe que para mi sorpresa en nuestra próxima cita, él inclinó su cabeza sobre el volante, y empezó a orar y eso fue antes de que nosotros empezáramos la relación, luego a través del tiempo,  hemos orado siempre juntos a lo largo de nuestro matrimonio.

Me gustaría dar un consejo.  Aprende a orar con tu marido. Eso tiene un gran significado ante Dios. Lloyd y yo Oramos durante todo nuestro matrimonio. Una de las últimas cosas que me dijo antes de morir fue: «Cariño, ¿quieres orar conmigo?» eso me dio mucha paz y pude superar muy pronto mi soledad .Yo lo amaba mucho, muchísimo.

Nancy: Y ahora que has estado sin él tres años. ¿Cómo ha suplido  el Señor tus necesidades ahora como viuda?

Jean: Bueno, no tengo dinero, tú lo sabes, tampoco tengo ahorros pero la realidad es que no los he necesitado. Dios prometió que Él supliría todas mis necesidades. Nunca me ha fallado, y tengo muchos, muchos amigos que están orando por mí. Eso es muy importante, Dios ha provisto, he recibido bendición tras bendición tras bendición de parte de Dios. Solo le pido que hasta el último día de mi vida yo pudiera continuar sintiendome sostenida por Él.

Leslie: Jean Murphy no solo invirtió en una multitud de mujeres en su rol de esposa de pastor y profesora de estudios bíblicos. Ella también ha invertido en ti.  Ella ha apoyado fielmente Aviva Nuestros Corazones a través de los años por medio de dar sacrificialmente.  Más importante aún, ella ha orado constantemente por este ministerio.

Dios toma las oraciones y las ofrendas de nuestros oyentes y los multiplica en las vidas de las mujeres que necesitan escuchar Su Verdad.  Nancy nos da un ejemplo: Janiece de San Antonio, Texas.

Nancy:  Ella dijo:

Escribí a Aviva Nuestros Corazones hace unos años. Yo estaba luchando terriblemente. Yo estaba en una relación inmoral y me sentí demasiado atada, adicta, para salir de ella. Tengo 22 años de edad.  [Esta mujer nos escribió hace un año, cuando tenía 21 años.]

Soy soltera y hay tantas cosas que no sé. Pero Aviva Nuestros Corazones ha sido una de las principales herramientas que Dios ha usado para enseñarme.

Cuando escribí hace un año, no pensé que obtendría una respuesta, pero la tuve, una respuesta llena de gracia que incluso incluyó recursos para ayudarme.  ¡Muchas gracias!

Yo solo quería escribir para informarle al ministerio que Dios realmente me ha respondido.  Mi corazón ha sido cautivado por mi Rey con «R»mayúscula.  Vengo de padres incrédulos, de un pasado horrible, la gente me clasificaría como una niña urbana, creo.

Pero Dios en su misericordia ha cautivado mi corazón y mi alma. Yo camino en una nueva vida con un corazón totalmente sometido a mi Rey. Mis pensamientos, mi corazón, mis deseos, mis metas y mis ambiciones han cambiado milagrosamente. ¡Gracias, Jesús!

Solo quería escribir y decir: «¡Gracias, gracias, muchas gracias!» Estoy orando  y pensando en convertirme en una colaboradora del ministerio. No estoy segura exactamente cómo, pero voy a explorar la página para informarme.

Nancy:  Gracias, hermanas, de verdad gracia y paz.

¿No es esto una bendición? El poder del Evangelio para cambiar vidas. Cuando empezamos este ministerio, una de las cosas que dije hace diez años, ya que íbamos a estar en al aire fue: «Señor, ya hay demasiados—sin duda suficientes, quizás demasiados— libros, programas de televisión, programas de radio, no necesitamos otro. Pero si Tú eres el que nos está guiando a comenzar este programa para las mujeres en la radio, ¿Podrías ungir nuestros esfuerzos para que se produzcan frutos sobrenaturales y vidas transformadas?

Ha sido tan valioso ver cómo, durante estos años, el Señor ha contestado esa oración. Los correos electrónicos que recibimos de la gente que dice, “tuve que detener mi coche a un lado de la carretera, porque estaba llorando y fue tan difícil escuchar esto” o “me arrodillé en el piso de mi cocina y me arrepentí por lo que Dios me había mostrado que le había dicho a mi esposo esa mañana”. O simplemente ver cómo el Señor las detiene y les hace dar media vuelta de sus caminos.

Estoy  muy agradecida por el poder del Espíritu Santo y por las personas de nuestro equipo y por nuestras colaboradores y por mujeres que apoyan este ministerio.

No hay manera de que yo pueda llegarle a una niña urbana. Yo no hablo el mismo idioma. No tengo ese tipo de experiencia o de trasfondo o el conocimiento de cómo son ellas. Pero verdad que eso no es lo que le llega a la gente.  Es el poder del Espíritu Santo , es el poder de la Verdad lo que los hace libres.

Las animamos a escribirnos con sus propias historias de cómo Dios ha usado este ministerio para bendecirlas. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y contáctanos por esa vía.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado compartiendo su agradecimiento a Dios por cómo ha usado Aviva Nuestros Corazones para cambiar las vidas de las mujeres.

Te animamos a orar por el ministerio y a compartir el mensaje con otras mujeres en tu círculo de influencia.  Agradecemos tu ayuda en la divulgación del mensaje de este ministerio.

Te esperamos la próxima semana con una nueva entrega de Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Like a River Glorious, Bronn Journey, Earth Song ℗ 2000 Phileo Music.

Voz adicional: Jean Murphy, en la voz de Viola Núñez de López.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

4/5 – ¿Por qué tienes tanto miedo?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

4/5 – ¿Por qué tienes tanto miedo?

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/por-que-tienes-tanto-miedo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss pregunta, ¿Qué es más grande, tu tormenta o tu Dios?

Nancy Leigh DeMoss: No sé cuál sea tu tormenta el día de hoy. No sé cuál sea tu dificultad económica. Si estás en un proceso de cambio. Quizás estés batallando con un hijo acerca del cual no se ha escrito un libro de texto que te ayude. No sé cuál sea tu tormenta, pero sé que Jesús lo sabe; Dios lo sabe. Y Él nos dice a nuestros corazones, “¿Porqué tienes tanto miedo? ¿Dónde está tu fe?” Bueno, mi fe a veces no es muy grande, pero déjame decirte una cosa, ¡mi Dios siempre es muy grande!

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy:  Estamos hablando de cómo tener un corazón en quietud, y una hermana que está presente en la grabación se me acercó durante el receso y me dijo, “Esto es exactamente lo que necesito el día de hoy. Mi casa está medio empacada,  todo está en cajas, y estamos preparándonos para mudarnos”. Si algún día te has encontrado en esta situación, es ahí donde necesitas un corazón en calma. En cada circunstancia y temporada de la vida. Estamos tentadas a inquietarnos, a tener nuestro corazón en crisis.

Pero estamos viendo un texto que nos anima a elegir, aun en medio de la tormenta, el tener un corazón en quietud: y es el  Salmo 131. Espero que lo estén leyendo, memorizando, meditando en él, y haciéndolo parte de sus vidas. El salmista dice,

Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron;    ni anduve en grandezas,    ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma. Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre. (RV 60)

Siempre me ha gustado leer las biografías de cristianos del pasado. Una de las razones es porque, al leer acerca de sus luchas y como ellos confiaron en Dios en medio de la tormenta, eso llena de valor mi propio corazón, y pienso, “caramba, Dios vino a su rescate. Sé, que ese Dios vendrá a mi rescate también”.

He estado leyendo un libro durante los pasados meses. Lo estoy sosteniendo en mi mano en este momento, mis radioescuchas no podrán verlo, pero ¡es un libro enorme! Tiene aproximadamente 750 páginas, creo, y con una letra chiquitita. Es un libro que  acaban de volver a publicar. Se trata de la autobiografía de George Mueller,  quien fue el fundador de los orfanatorios en Inglaterra donde en cierto momento estaban alimentando a más de 2,000 huérfanos cada día; alimentándolos, vistiéndolos, educándolos.

George Mueller sentía que, en su caso, Dios no quería que él le dijera a nadie acerca de las necesidades de su ministerio; el costo de mantener a estos huérfanos, porque él quería que la vida en esos orfanatorios fueran una demostración al mundo de la grandeza de Dios y de Su fidelidad y de Su poder.

Quiero leerte algunos extractos de cómo Dios capacitó a este hombre para que cultivara un corazón en quietud.

[Él dijo:] “No tengo ni un simple centavo en la mano para los huérfanos. En un día o dos muchas libras serán necesarias para cubrir las necesidades. Mis ojos están en el Señor.”

[Aquí hay otra cita:] “El Señor en Su sabiduría y amor, aún no ha mandado ayuda. De dónde ha de venir; no debe de ser mi preocupación. Creo en Dios que Él lo hará, en el tiempo exacto, Él mandará la ayuda.”

[Y en otra ocasión él dijo] “Nunca habíamos estado tan bajos de provisiones como ayer y hoy. Aún así mi alma da gracias al Señor, estuvo en perfecta paz tanto ayer como hoy.”  [¡Este es un hombre con un corazón tranquilo! Él dice:] “Mi corazón no está en angustia. Estoy seguro que, en la mejor manera y tiempo, Dios mandará ayuda.”

[Aquí hay otra historia:] “Durante los últimos dos días solo se produjo la vigésima parte de lo que se gastó.” [O sea que sus gastos fueron 20 veces más de lo que entró.] “Cuando pensé en la cantidad de lo que salió y de lo poco que entró, recordé las palabras en Isaías capítulo 26 versículo 4 “Confiad en el Señor para siempre, porque en Dios el Señor, tenemos una Roca eterna.” Y mi corazón respondió: ”en Dios el Señor, tenemos una Roca eterna, en Él confiaré.” Minutos después recibí una carta de Canadá, [a miles de kilómetros de distancia] que contenía una cheque bancario por £81 libras, 9 chelines.” Así que Dios mandó lo que se necesitaba, en la medida que él puso su confianza en el Señor.

[En otra ocasión escribió:] “Mientras escribo esto, el salario de estos cinco días ha sido tan pequeño, que no cubriría ni la quinta parte de todos los gastos de estos cinco días; pero de nuevo, estoy esperando una gran cantidad de dinero.” Aquí vemos un hombre que siempre se mantuvo esperando que Dios hiciera lo que se necesitaba.

“Es una bendición indescriptible, en realidad, conocer a Dios, caminar en amistad con Él; el poder ser capaces de hablarle a Él acerca de todo, y transferirle todas nuestras preocupaciones y cargas. De esta manera tan feliz y bendecida, he podido caminar por 44 años y no puedo describir el gozo que viene con esta vida de santidad, bendecida, independientemente de las circunstancias, eventos políticos, dificultades económicas, amigos, muerte, etc. Siempre y cuando podamos descansar en Dios, tenemos todo lo que podamos necesitar.”

[En otra ocasión escribió estas palabras:] “Dios no me ha fallado en ningún momento.”

Déjame insertar algo aquí, y lo escribiría en mi propio diario, en mi propia autobiografía. Mientras miro hacia atrás, en mi caminar de 40 y tantos años con el Señor, más de 25 de ellos en servicio vocacional cristiano, bastantes años en el ministerio Aviva Nuestros Corazones; miro hacia atrás y digo, “Dios no me ha fallado en ningún momento”.

Él continúa diciendo en su nota en el diario,

Cuarenta años he probado Su fidelidad, en este trabajo. No tengo ansiedad ni preocupación alguna.

Ahora, leo esto, y lo encuentro maravilloso—de un hombre quien cuida y alimenta a aproximadamente 2,100 huérfanos,  en un momento dado, y que pueda decir. “No tengo ansiedad ni preocupación alguna.” Bueno,  no es que no haya tenido ansiedad y preocupación alrededor de él; es que nunca dejó que habitarán en su corazón. Nunca hizo suyas esas ansiedades y preocupaciones.

La fe en Dios es lo que me permite transferir toda mi carga a Él; ya que tengo cientos de necesidades, aparte de las que tienen que ver con dinero. A cada momento veo a Dios siendo mi ayudador, mientras yo pongo mi confianza en Él, y le oro con una simplicidad de un niño, acerca de todo.

Y él en verdad así lo hizo. Al tú leer las 700 páginas de su diario, lo encuentras página tras página tras página diciendo, “Tenemos esta necesidad, así que oramos por ello. Tenemos esta necesidad, así que oramos por ello. Tenemos esta necesidad, así que oramos por ello”. Él oraba por todo.

Después él dice,

“Anímense, queridos compañeros, a tomar este camino tan bendecido y verán la paz y el gozo que produce.”

[Bueno, una nota más de su diario.] “¿Qué podríamos hacer ahora, querido lector, bajo estas circunstancias, cuando todo el dinero para los objetos arriba mencionados se había esfumado? Había ocasiones donde el ministerio no tenía ningún apoyo económico. [¿Qué debían hacer? Él contestó de la siguiente manera,] hacemos lo que hemos venido haciendo por 47 años, esto es, esperamos continuamente en Dios. Bajo cada prueba y cada dificultad, encontramos que la oración y la fe son nuestro remedio universal.

Fue verdad para George Mueller más de 150 años atrás. También es verdad para ti y para mi hoy día. Espera continuamente en Dios.  Bajo cada prueba y para cada dificultad, la fe y la oración son el remedio universal.

Bueno, George Mueller experimentó esto. David lo experimentó; estamos leyendo acerca de su experiencia en los Salmos. Jesús también lo experimentó cuando estuvo en la tierra.

Mientras me  preparaba para esta serie, pensé en este pasaje de Marcos capítulo 4 donde Jesús le dice a Sus discípulos. “Subamos a la barca y pasemos al otro lado del mar de Galilea.” Dejaron a la multitud, se subieron la barca.

En los versículos 37-38 dice, “Pero se levantó una violenta tempestad, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya se anegaba la barca. Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal.” Ahora, ¿cómo pudo Jesús dormir durante la tormenta? Creo que es porque Él conocía bien Salmo el 107. Sabía que Dios estaba en control. El Salmo 107:25 dice, “Él [Dios] habló, y levantó un viento tempestuoso que encrespó las olas del mar.”

Dios es Quien hizo que las olas se levantaran e hizo la tormenta. Pero fue Él Quien también, como dice el versículo 29. “Cambió la tempestad en calma y las olas del mar callaron.” Dios causa la tormenta; pero Dios también la calma. Jesús lo sabía, y es por eso que Él podía tener un corazón en quietud.

Los discípulos, en cambio, no tenían un corazón tranquilo. Marcos capítulo 4 versículo 38 dice, “entonces le despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?” Jesús estaba dormido, Su cabeza sobre un cabezal, descansando. Él tiene un corazón tranquilo porque Él sabe que Dios está en control. Los discípulos están intranquilos. Están alarmados. Están ansiosos y agitados. Y creen que a Dios no  le importa que perezcan.

Bueno pues, en los versículos 39-40 vemos, “Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate, sosiégate! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma.  Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”

No sé cuál sea tu tormenta el día de hoy. No sé cuál sea tu dificultad económica. Si estás en un proceso de cambio. Quizás estás batallando con un hijo acerca del cual no se ha escrito aún un libro que te ayude. Estás enfrentando el vaivén quizás en la bolsa de valores, o es una situación de empleo de tu esposo o una situación laboral.

No sé cual sea la carga. Puede que hayas acabado de enterrar a alguien a quien amabas mucho, o puedes estar viviendo los últimos días de alguien a quien amas mucho. No sé cuál sea tu tormenta en el día de hoy, pero sé que Jesús la conoce. Dios sabe, y Él le dice a nuestros corazones, ¿Por qué tienes miedo? ¿Dónde está tu fe?”

Bueno, mi fe a veces no es tan grande, pero una cosa sí te digo, ¡Mi Dios es siempre muy grande! Él es el Dios de George Mueller; el Dios de David; fue Dios de Jesús; Él es mi Dios, y Él es tu Dios.

Pandita Ramabai era una mujer la India del siglo XIX quien rescato niños maltratados y no deseados y les dio un hogar. Ella dijo, “La vida consagrada a Dios no tiene nada que temer, nada que perder ni nada de qué lamentarse.”

Así que déjame leerte este salmo de nuevo, el cual se titula en una versión, “Simple confianza en el Señor”. Ese es el fundamento de todo. Es así como obtienes un corazón en quietud.

El salmista dice,

“Señor, mi corazón no es soberbio, ni mis ojos altivos; [esto es un corazón humilde. Después está el corazón simple:] no ando tras las grandezas, ni en cosas demasiado difíciles para mí;[después versículo dos, el corazón tranquilo:] sino que he calmado y acallado mi alma; como niño destetado en el regazo de su madre, como niño destetado reposa en mí mi alma.[ Después, versículo tres—llegaremos a eso en unos momentos—el corazón confiado:] Espera, oh Israel, en el Señor, desde ahora y para siempre” Salmo 131

Compartí anteriormente en esta serie que he estado leyendo un librito escrito por David Powlison acerca del estrés, el cual es, de hecho, una exposición del Salmo 131. En ese pequeño libro, que ha sido de gran aliento para mi, el Dr. Powlison escribe de nuevo el salmo de una manera opuesta. Si no tenemos un corazón tranquilo, es así como leería este salmo. En lugar de dirigirte al Señor, decimos “Yo misma”. Estamos centradas en nosotras mismas, en lugar de enfocadas en el Señor.

“Yo misma,

Mi corazón es orgulloso,

Y mis ojos son altivos (veo a los demás como a menos),

Y persigo grandezas demasiado difíciles para mí.

Así que por supuesto mi alma está inquieta y llena de ruido; es lo que viene naturalmente.

Como a un bebé hambriento quejándose en las faldas de su madre.

Como un infante hambriento, estoy intranquila con mis demandas y mis preocupaciones.

Pongo mis esperanzas en cualquier cosa todo el tiempo.

Según el Dr. David Powlison. Fue muy útil para mi, el ver que si no estoy viviendo conforme Salmo 131, comportándome y tranquilizando mi corazón y confiando en el Señor, entonces voy a tener un corazón orgulloso. Voy a estar persiguiendo cosas que están fuera de mi alcance. Mi corazón estará inquieto y alborotado por dentro. Estaré llena de inquietud por dentro por mis demandas y por mis preocupaciones. Y estaré colocando mis esperanzas en cualquier cosa todo el tiempo en lugar de confiar en el Señor.

Me recuerda el pasaje en Isaías capítulo 57 en los versículos 20-21 donde la Escritura dice: “Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. ‘No hay paz’ —dice mi Dios— ‘para los impíos’.”  Algunos de nuestros corazones lucen así, ¿no es así? Agitados en la tempestad, no pueden estar quietos arrojando cieno y lodo. No hay paz porque nuestros corazones no son puros, ni están en calma delante del Señor.

Llegamos al versículo que es el fundamento de todo el salmo. “Espera, oh Israel, en el Señor, desde ahora y para siempre.” Este es un corazón confiado. Y te darás cuenta que este versículo está dirigido al pueblo de Dios, a Israel. Espera, Israel, en el Señor.

Pero no es solo para Israel. Es para mi. Tengo que poner mi nombre en ese versículo. Espera, Nancy, en el Señor. Tú pon tu nombre allí. Tu esperanza ha de estar en el Señor desde ahora y para siempre. Veo en este versículo una invitación, pero también una orden al mismo tiempo. Se me invita, se me exhorta a esperar en el Señor. Es una invitación. Pero también es una directriz. Espera en el Señor. No esperes en nadie más. Espera en Él.

Así que nos preguntamos, “¿Cuál es la manera de obtener quietud de corazón?” La manera es esperar en el Señor, poner toda tu confianza en Él,  apoyarte en Él. No puedo solo decirme a mi misma, “No voy a preocuparme más”, ¿no sería esto fantástico? Poder decir, “nunca más estaré ansiosa, ni tensa, ni estaré hiperventilando.”

No puedes esperar decir estas cosas y nunca más sentirte preocupada. Tenemos que deshacernos de esa inclinación, de esa tendencia a preocuparnos; pero para esto debemos sustituir la inclinación. La confianza en el Señor es lo que reemplaza la preocupación.

Así que en lugar de decir, “Ya no estaré ansiosa; no me voy a preocupar; no voy a tener esos pensamientos inquietantes en mi mente”—porque ahí te metes en otro remolino—mejor, cambia de enfoque. Confía en Dios. La confianza en el Señor reemplazará la confianza que tienes en tus circunstancias y  en las demás personas que buscas para encontrar satisfacción.

Así que, espera en el Señor vs cualquier otra cosa que estés buscando o esperando para devengar satisfacción. ¿Qué estás buscando para hacerte feliz, qué estás buscando para estar tranquila? Deja a un lado esas cosas. Deja a un lado esa confianza en esas cosas y espera en el Señor. La palabra esperar es una palabra activa.  A veces creo que la usamos más en un sentido más pasivo. Como por ejemplo, “espero que el clima mejore”, o “espero que mis hijos crezcan rápido”

Pero esta palabra en el lenguaje hebreo es una palabra activa. Significa el “esperar, ser paciente, permanecer, permanecer en algo, confiar en algo. Es una “esperanza activa, descansar, apoyarnos, esperar”.

Estoy pensando en ese viejo himno,  “Descansando en los brazos eternos,” poniendo mi confianza en Él. Le dije a alguien con quien estaba conversando el otro día, “El gobierno de este mundo está en Sus hombros.” Eso viene del libro de Isaías. ¿No crees que si los hombros de Dios son lo suficientemente grandes para cargar con el gobierno del mundo entero, que sus hombros no serán suficientemente grandes como para cargar con tus preocupaciones, con tus cargas? Espera en el Señor.  Echa tu carga sobre Él.

Una mujer me dijo el otro día mientras charlábamos y  mientras compartía algunos pensamientos de ansiedad dentro de ella conmigo, algunas  circunstancias que estaba enfrentando, “¿Cómo me deshago de esta ansiedad? Estoy enojada. Estoy desanimada. Estoy ansiosa. Sé que lo estoy.” Lo podía ver en su cara. Lo podía ver en sus lágrimas. Lo podía escuchar en su voz. Ella dijo, “¿Cómo me deshago de esto? Le dije, “Espera en el Señor.”

Isaías capítulo 26 versículo 3 dice: “Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en ti confía.” Espera en el Señor. Eso es lo que dice Filipenses capítulo 4: piensa en las cosas que son puras, amables, buenas y verdaderas, para que la paz de Dios guarde tu corazón y tu mente, y te mantenga descansando calladamente en Cristo Jesús (versículo 8 parafraseado)

Lo que tienes que hacer es quitar los ojos del problema y ponerlos en el Señor. Yo le dije a esta mujer, “Ve al Salmo 131.” Le he estado diciendo a mucha gente esto recientemente. No sé cuál es tu circunstancia. Ve al Salmo 131. Memorízalo. Medita en él. Sigue repitiéndoselo al Señor.

Y no solo ese pasaje, pero otros pasajes también. Cántaselos al Señor. Canta himnos. Canta salmos. Canta canciones espirituales. Estas cosas me ayudan cuando mi corazón está apesadumbrado. Y cuida en lo que te estás apoyando, en lo que estás buscando para saciar tus necesidades.

Charles Spurgeon dijo acerca de este pasaje, “ Recuerda que donde esté tu tesoro allí estará tu corazón. Si ese tesoro es removido, tu corazón va a sentir dolor”. Porque estás apoyándote o dependiendo de otras cosas que no es el Señor. Él dijo, “El hombre que depende solamente de Dios y cuya esperanza está en Él, no tiene ni siquiera la mitad de problemas que aquél que tiene su apoyo y su dependencia aquí y allá, ¡y otros 50 lugares más! Cada apoyo terrenal será la causa o el motivo de angustia en un momento u otro”.

Y podrás preguntar, ¿qué son los apoyos terrenales?

Pudieras estar tratando de satisfacer tus necesidades con tu esposo.

Pudiera ser tu hijo(a).

Pudiera ser tu trabajo.

Pudieran ser las compras.

Pudiera ser la comida.

Pudieran ser los amigos.

Cualquier cosa en la que te estés apoyando, lo que sea que estés buscando para que llene las necesidades más profundas de tu corazón—eso será ocasión de angustia en algún momento u otro; a menos que estés apoyándote en el Señor. Él nunca te fallará. Nunca te angustiará. Nunca te quedará mal.

Hemos estado viendo el Salmo 131, y quiero que vayamos atrás para ver el salmo anterior. Estos en realidad son como salmos gemelos. Vamos a cerrar viendo el Salmo 130, el cual solo  amplía más acerca de esperar en el Señor. Tú cumples a plenitud el versículo 3 del Salmo 131, esperando en el Señor, cuando vives lo que dice el Salmo 130.

“Desde lo más profundo, oh Señor, he clamado a ti. ¡Señor, oye mi voz! Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas. Señor, si tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿quién, oh Señor, podría permanecer? Pero en ti hay perdón, para que seas temido  Espero en el Señor; en Él espera mi alma, y en su palabra tengo mi esperanza. Mi alma espera al Señor más que los centinelas a la mañana; sí, más que los centinelas a la mañana.”

Esa es la imagen del vigilante nocturno que está en el medio del turno de la noche, y trata de tener los ojos abiertos, tratando de mantenerse despierto hasta el final de ese turno. Él está viendo la primera luz del amanecer. O como la madre en medio de la noche con un bebé llorando. Ella está a la espera de que llegue la mañana. Así es como mi alma aguarda al Señor.

Oh Israel, espera en el Señor, porque en el Señor hay misericordia, y en Él hay abundante redención; Él redimirá a Israel de todas sus iniquidades.

Leslie: ¿Estás intensa y desesperadamente apoyándote en el Señor? Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando cómo luce la vida dependiente. Su mensaje es parte de la serie Un corazón en quietud.

Si te perdiste de los mensajes anteriores de esta serie, puedes escucharlos al visitar www.Avivanuestroscorazones.com

Esperamos que esta serie te ayude a anclar tu corazón en la Palabra de Dios.

Cuando pasas tiempo con el Señor en oración y en Su Palabra, es como si estuvieras guardando reservas en la alacena para tiempo de crisis. Entérate por qué, mañana en Aviva Nuestros Corazones. Aquí está Nancy para cerrar la sesión en oración.

Nancy: Señor, Gracias porque puedes ser confiado. Gracias porque Tú nunca nos fallarás. La mano humana siempre nos fallará. Cualquier cosa, o quien sea que busquemos que no seas Tú, nos fallará. Pero Tú, Señor, Tú eres fiel. Podemos depender de Ti. Podemos descansar en Ti.  Tú eres todo lo que necesitamos, Señor. Tú eres pan y agua y vida y aire, y todo lo que necesitamos está en Ti. Así que, Señor, ayúdanos a esperar en ti, a tener nuestra esperanza en Ti, a apoyarnos en Ti, a fijar nuestros ojos en Ti, a confiar en Ti, este día y cada día, para siempre. Oro esto en nombre de Jesús. Amén

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

3/5 – Paz sobre el futuro

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

3/5 – Paz sobre el futuro

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/paz-sobre-el-futuro/

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: Amamos a Dios mientras Él esté dándonos cosas en nuestras manos sucias, mientras podamos arrebatarle  las cosas que nos gustan. Pero entonces Dios empieza a abrir nuestras manos para tomar algunas de esas cosas de nosotros y empezamos a gritar y a llorar y como consecuencia nuestro corazón está de repente inquieto, demostramos que estábamos amando a Dios por Sus regalos y no por Él mismo.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Hemos estado hablando durante los últimos días sobre el Salmo 131, y si tú estás en un lugar donde puedas obtener una Biblia y seguirnos, permíteme animarte a hacerlo. Ya les he compartido que este salmo se ha convertido en mi nuevo salvavidas en la vida.

Dios ha estado usando este pasaje en mi vida en los últimos días en algunos de los vaivenes y de las tormentas que están sucediendo a mí alrededor. Porque la vida es así. Hay tormentas, y Dios ha usado este texto como un salvavidas para mí. Lo estamos lanzando en esta serie esperando que sea también un salvavidas para ti.

Tal vez no estás en una tormenta en este momento, pero llegará el tiempo en que estarás. Este es un gran texto con el que debemos familiarizarnos.

He estado animando a la gente con las que he estado hablando en los últimos días a leer este salmo en cada traducción que pueden encontrar—quizás escoger una que les guste de forma especial—para memorizarlo, y luego citarlo todo el tiempo.

La primera traducción que use para memorizar este salmo años atrás fue la Reina Valera, así que he estado citando de esta traducción, así como de otras durante esta serie.

Permítame citar de nuevo el salmo, y entonces estaremos viendo hoy una determinada frase en el versículo 2. El salmista dice:

Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas. Ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma. Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma. Espera, oh Israel, en Jehová. Desde ahora y para siempre. (RV60)

Ahora, hay una gran cantidad de dinamita en esos tres cortos versículos. Empezamos en la última sesión analizando el versículo dos, que habla de un corazón tranquilo, la elección consciente de calmar nuestras almas, independientemente de lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

“Ciertamente me he comportado y me he aquietado…” “He compuesto mi alma.” “Me he calmado.” “Estoy más tranquila.” Las diversas traducciones usan diferentes palabras allí. «Como un niño destetado de su madre.» Y hablamos en la última sesión acerca de lo que significa ser un niño destetado, sobre lo que implica tener un corazón que es como un niño destetado.

No suelo hacer lo que voy a hacer ahora en Aviva Nuestros Corazones, pero hoy tengo que hacerlo. Una querida amiga que sabía que yo estaba estudiando este pasaje me envió algo por correo electrónico recientemente que es tan bueno que lo tengo que leer. Es largo, pero es una bella descripción de esta imagen de un niño destetado.

Está escrito por Nancy Wilson. Su esposo es pastor. Ella y su marido son ambos autores y tienen unos tremendos recursos disponibles sobre el matrimonio y la familia. Pero ella tiene una pieza que se llama «Un niño destetado.» Déjame que te lo lea, y creo que va a pintar esta imagen aún más bella para ti.

[Ella dice] ¿Cómo es un niño destetado? Un niño destetado puede comer otro alimento que la leche. Él ha pasado de la etapa de quejarse y llorar por la leche. Él ya no llora o se queja, y es capaz de estar con su madre sin preocuparse por el pecho o por la botella.

¿Cómo puede nuestra alma compararse con un niño destetado de su madre?

Un alma destetada es un alma que está cómoda, llena de gracia, está callada y está llena de paz. Puede descansar en los brazos de Dios sin inquietarse, sin luchar, o desear. Es un alma que ha sido entrenada y disciplinada para estar en quietud.

[Ella continúa diciendo:] Cuando tu alma está turbada y perturbada, debes aprender a calmarla y tranquilizarla. ¿Se inclina tu alma al pánico y a la lucha a la primera oportunidad, o has disciplinado tu alma a inclinarse al descanso y a la paz?

El destetar es un proceso gradual. [Dice Nancy Wilson, y ella es una mamá, así que ella sabe.] La madre comienza a disminuir la leche hasta que el niño ya no la necesita. El niño mira más allá de la leche y está seguro con la madre misma. Poco a poco el niño se vuelve capaz de estar sin leche, y finalmente, un día es completamente destetado.

Esta es la forma en que debemos enfocar nuestras almas. Tenemos que aprender a decir «no» a las pasiones impías que brotan en nosotros. Tenemos que aprender a identificar las cosas que nos inquietan. Tenemos que aprender a hablarle a nuestra alma palabras para consolarla y calmarla y dirigir nuestra vista hacia Cristo.

[Ella sigue diciendo:] Tenemos que empezar por disciplinar nuestra alma cuando está descontenta, frustrada, cuando exige atención, o cuando está atribulada de alguna manera. Debemos asumir la responsabilidad por el estado de nuestra alma y tener el objetivo en mente de destetar a nuestra alma.

Considera estos ejemplos. Podrías despertarte en la noche y comenzar a preocuparte por algo. Medita en este versículo. ¿Está quejándose tu alma como un bebé infeliz? Tal vez tu marido está de viaje y te preocupa estar sola. ¿Puedes calmar tu alma recordándote a ti misma de las verdades de la Escritura y de la fidelidad de Dios?

Eso es lo que he descrito a menudo como el aconsejar a tu propio corazón, según la Palabra de Dios. A veces tengo que decir a mi alma: «Alma, ¡Dios es bueno!» Solo tengo que hablar la verdad a mi alma, acordarme de que Dios sabe lo que está haciendo. No estás a cargo del mundo. Suelta y deja que Dios se encargue.

David tuvo muchas pruebas y dificultades, sin embargo, fue capaz de calmar su alma. Deja que tu alma encuentre consuelo en Dios y no en todos Sus beneficios externos.

¿Y, acaso no es cierto? Y permítanme decir algo aquí. Tendemos a ser amantes por paga de Dios— Amamos a Dios mientras Él esté dándonos cosas en nuestras pequeñas manos sucias, mientras podamos arrebatarle las cosas que nos gustan: tesoros, bisutería, adornos, felicidad, experiencias buenas y familias felices. . . Siempre y cuando todo esté funcionando y Dios nos de lo que queremos y nada es difícil y nada nos está estresando o estirando, oh, nosotras amamos a Dios.

Pero entonces Dios empieza a abrir nuestros dedos apretados y nuestras manos y empieza a tomar algunas de esas cosas de nosotros y empezamos a gritar y a llorar y nuestro corazón está de repente inquieto, demostramos que estamos amando a Dios por Sus regalos y no por Él mismo.

Tú dices: «¿Por qué Dios nos quita cosas?» Porque Dios sabe que Él es más grande y más rico que cualquier otra cosa que nos podría dar. Él quiere que lo amemos a Él mismo, que lo  amemos por quien Él es, y que encontremos consuelo en Él mismo y no en todos Sus beneficios externos.

Nancy Wilson continúa,

Considera los tiempos de prueba como oportunidades para que tú destetes tu alma. Y sé agradecida. Aliméntate en las promesas de Dios, y no te quejes por lo que Él no te ha dado.

Una vez que entendamos este concepto, vamos a identificar nuestro propio comportamiento no destetado, sentiremos vergüenza de reconocer nuestra condición de niños no destetados. Pero entonces podremos empezar, de manera humilde, a calmar y aquietar nuestras almas y destetarlas de los cuidados y preocupaciones que tan fácilmente nos distraen. Entonces podemos unirnos al salmista cuando dice: “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.”

¿No es eso bueno? Eso realmente me ministró, y pensé que te ministraría a ti también. Así que tenemos que preguntarnos, en nuestras respuestas, nuestras respuestas naturales e intuitivas a las presiones de la vida y a los problemas y a los desafíos, ¿somos más bien como un niño no destetado, un niño que está siendo destetado, o un niño ya destetado?

Si nuestros corazones no están todavía destetados, vamos a querer esto y aquello, y vamos a luchar con Dios cuando no nos lo da. Y como resultado, no vamos a tener una buena relación con Dios.

Pero una vez que nuestros corazones han sido destetados, decimos: “Señor, yo te lo dejo a ti. Si eso es lo que te agrada, entonces eso es lo que me agrada.” Y entonces la lucha ha terminado. Nuestra alma se aquieta, y nos comportamos como niños destetados.

Cuando nuestros corazones son destetados, podemos confiar en que Dios envió a esa persona en mi vida y permitió a esa persona hacerme eso, eso que ha preocupado a mi corazón. Cuando mi corazón es destetado, puedo aceptar las palabras duras y cosas las desagradables que vienen a mi vida, y confiar que son filtradas a través de los dedos y de las manos amorosas de Dios. Entonces yo ya no estoy enojada.

Si Dios decide traer mejores circunstancias a mi vida,le digo, “Gracias, Señor. ¡Qué bendición! Estoy muy agradecida.” Pero si Dios no cambia mi situación, le digo, “Gracias, Señor. Estoy bendecida. Estoy agradecida. Tú sigues siendo bueno.” De cualquier manera yo no culpo a Dios. No culpo Su providencia.

• No estamos hablando aquí solo de ser apático o indiferente.

• No estamos hablando de una vida fácil que está libre de problemas.

• No estamos hablando acerca de huir de nuestros problemas, enterrando la cabeza en la arena, o haciendo como que no tenemos problemas.

• No estamos hablando tampoco de solo medicar o anestesiar el dolor, como para no sentir nada, que es lo que muchas mujeres están haciendo hoy.

Permítanme citar una vez más el libro de François Fenelon que cité en la última sesión, su libro “El corazón que busca” (disponible en inglés), uno de mis libros devocionales favoritos. Él dice:

La paz interior viene con una absoluta rendición a la voluntad de Dios. Es necesario llegar a una simple quietud de espíritu que viene de entregarle todo a Dios. La razón por la que te sientes tan agitada es que no aceptas todo lo que te sucede con la plena confianza en Dios. En el momento que dejes de querer que las cosas sean a tu manera, estarás libre de tanta preocupación y pesar.

Déjame leer esta última frase una vez más: “En el momento que dejes de querer que las cosas sean a tu manera, estarás libre de tanta preocupación y pesar.

¿Podrías levantar tus manos al Señor y decir: “Señor, hazlo a Tu manera. Me rindo. Rindo control. Te doy estas cargas y preocupaciones. Renuncio. Tranquilizo mi corazón. Acepto lo que Tú traigas a mi vida este día como algo que viene de Ti. Me comporto y me calmo como un niño destetado de su madre.”?

Nancy: Quiero hablar sobre algunas de las cosas que intranquilizan nuestros corazones. Vivimos en un mundo en crisis, y solo aquellos que son hijos de Dios, quienes tienen a Cristo viviendo en ellos, pueden realmente tener un corazón pacífico y tranquilo continuamente en un mundo que está convulsionado. Tenemos dificultades y problemas en la vida de cada persona. ¿Cómo puedes tener un corazón en quietud?

Bueno, una de las cosas que ayuda es identificar las cosas que intranquilizan nuestros corazones. Nuestro corazón se inquieta fácilmente sobre el pasado, y a veces eso es lo que nos mantiene en agitación.

A lo mejor son ofensas que se han cometido contra nosotras. Puede ser algo que sucedió hace 30 años, pero todavía mantiene tu corazón en ese estado de agitación: la forma en que un padre te habló o te trató, la forma en que una madre te habló o te trató.

Pueden ser cosas del pasado que son tu propia culpa, los pecados que has cometido, cosas que lamentas, las cosas que hiciste hace años que te siguen atormentando y te siguen afligiendo, y tu corazón como resultado se inquieta. Nuestros corazones pueden ser intranquilizados sobre el pasado.

Pero nuestro corazón también se inquieta por las circunstancias presentes: circunstancias, tareas desafiantes que están más allá de nuestra capacidad humana. Eso es lo que siento acerca de Aviva Nuestros Corazones la mayor parte del tiempo. «Señor, yo no soy capaz de hacer esto.» Y dice Dios: «Sí, lo sé. Es por eso que me necesitas. Eres débil, pero Yo soy fuerte.»

El presente me inquieta. Nos inquietamos sobre las personas con las que tenemos que vivir, con las personas que tenemos que trabajar, con las decisiones que tenemos que hacer, por lo que está sucediendo en nuestro país, lo que está sucediendo en nuestro mundo.

Entonces también nos inquietamos, por el futuro, el «qué pasaría si», lo desconocido. «¿Qué va a pasar si la empresa de mi marido hace recortes y él pierde su trabajo? ¿Y si mi madre le da Alzheimer? ¿Qué pasaría si mi hijo termina en  drogas? ¿Qué va a pasar en el mundo? »

Algunas de estas cosas son temores muy reales. Quiero decir, algunas de estas cosas pueden suceder. Algunas de estas cosas van a suceder. No han pasado aún, pero vivimos con corazones inquietos acerca de «¿Qué sucederá si ocurren?»

He estado citando en esta serie del libro de Fenelon, “El corazón que busca”. Me encanta este libro devocional, y Dios lo ha utilizado muchas veces para calmar mi corazón.

En este libro, y por cierto, este libro fue escrito allá por la década de los 1600, pero estas palabras son tan poderosas y tan prácticas hoy también. Fenelon dice: «No estés tan preocupado por el futuro». Él escribió estas palabras, a propósito, a personas reales que estaba ministrando. Eran cartas, y a veces siento que él estaba pensando en mí y que conocía mis circunstancias de la vida cuando estaba escribiendo estas cosas. Él dice:

“No estés tan preocupado por el futuro. El futuro le pertenece a Dios. Él está a cargo de todas las cosas y se hará cargo de ti por completo. Si tratas de adivinar lo que va a suceder, solo te preocuparás y anticiparás problemas. Vive cada día como viene. Cada día trae su propio bien y mal, pero lo que parece malo se convierte en bueno si lo dejas en manos de Dios.”

Y él sigue diciendo, “Descansa en las manos de Dios. El futuro es de Dios. Vive con Dios en el momento presente. Vive tu vida cada día en la presencia de Dios. Él te dará todo lo que necesitas.”

Esas palabras suenan muy parecidas a unas que leemos en la Escritura.

El texto es Filipenses capítulo 4 versículos 6-7 dice.

No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que Él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará tu corazón y tu mente mientras vivas en Cristo Jesús. (Parafraseado, NTV).

Luego pienso en las palabras del apóstol Pablo al final del capítulo 8 de Romanos que dicen: “Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor.” (NTV, ver versículos 37-39)

Esas son las promesas de la Palabra de Dios. Tómalas, aférrate a ellas, agárralas. Deja que tranquilicen tu corazón.

Deja que tranquilicen tu corazón cuando la gente te ofenda, cuando otros hablen contra ti, cuando otros mientan contra ti, cuando hay más en tu lista por hacer que lo que puedes manejar. Cuando no sabes qué hacer, pídele a Dios. Deja que tu corazón esté tranquilo para que puedas oírlo hablar.

Aprende a tranquilizar tu corazón en cada circunstancia y etapa de la vida. Cuando tu computadora se descompone, como la mía lo hizo la semana pasada —y te voy a decir algo, yo no tuve un corazón en calma cuando esto ocurrió—pero ese es un tiempo para tranquilizar tu corazón de acuerdo a la verdad de la Palabra de Dios.

Tranquiliza tu corazón en la estación de la vida que es la soltería, mientras  estás esperando “El Príncipe Azul.” Tranquiliza tu corazón en la temporada de los niños, o tal vez cuando estás anhelando los niños, o cuando tienes niños.

Hablé con una mujer no hace mucho que había deseado niños durante años y no había podido tenerlos. Ella acaba de tener uno. Ella ahora tiene un bebé de 8 semanas de nacido, y ella dice: «Es un gran ajuste.» Ella tiene que calmar su corazón ahora con un bebe de 8 semanas de edad, al igual que ella tuvo que calmar su corazón cuando ella anhelaba tener niños y Dios no le daba ninguno.

Tranquiliza tu corazón en la temporada de la vida del nido vacío, cuando te puedes sentir inútil o innecesaria o insegura. En tiempos de pérdida de empleosde presión financieraen el dolor físico crónico, en el proceso de envejecimiento cuando ves esas canas y arrugas y la audición y la vista empiezan a no ser exactamente lo que eran. . . tranquiliza tu corazón.

Tengo una amiga que fue invitada a ir a bucear a las costas de Florida con un amigo de ella. Lo llamaré Pablo a él. En un momento en que estaban en el agua disfrutando de las muchas variedades de peces hermosos, mi amiga dijo (y yo voy a leer lo que ella me escribió acerca de esta experiencia):

“Vi un movimiento a varios pies debajo de mí, y volteando la cabeza, vi a un tiburón toro a mi derecha. Mientras toque el hombro de Pablo y señalé hacia nuestro nuevo compañero, me di cuenta de otros dos en el otro lado de nosotros. Luego me enteré que había cuatro.

Sin decir una palabra, Pablo tranquilamente tomó mi mano y me dirigió hacia la orilla. Los tiburones nos siguieron casi hasta la orilla. Cuando llegamos a la arena, de repente me di cuenta que no había sentido miedo. Yo tenía confianza en Pablo, que había estado buceando y nadando desde la infancia. Con él a mi lado, me sentía protegida.

La verdad es que por muy buen nadador y buceador que Pablo pudiera ser, él no hubiera podido salvarme si los tiburones hubieran atacado. A pesar de ello, tenía plena confianza en él. La verdad es también que Dios es todopoderoso, y Él controla todas las cosas. Al pasar por esta vida no hay razón para temer, aunque esté rodeada de “grandes tiburones” porque sé que Dios siempre está a mi lado.”

Ella termina diciendo: Quiero navegar por este mundo cerca de Él, con mi mano débil y pequeña, pero tomada de Su gran mano.

El salmista dice: “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma”. No sé qué «tiburones» están alrededor de ti en este momento, y si no hay ahora, habrá épocas en que si los habrá.

Pon tu mano en la mano de tu Padre. Él sabe lo que está haciendo. Los tiburones no son gran cosa para Él. Él puede manejar los tiburones. Él puede manejar los maridos. Él puede manejar los niños. Él puede manejar trabajos. Él puede manejar huracanes y tornados. Él puede manejar terroristas. Él puede manejar lo que está en Tu lista de cosas que hacer hoy que inquietan tu corazón. Él puede manejarlo.

Pon Tu mano en la suya, no lo sueltes. Confía en el Señor. Pon tu esperanza en Él, y llegarás segura a la orilla.

Leslie: No tienes que preocuparte por el futuro, solo tienes que confiar en la única Persona que realmente sabe lo que el mañana contiene. Nancy Leigh DeMoss ha dado un importante recordatorio de eso hoy.

Ella ha estado en una serie llamada, Un corazón en quietudEstos mensajes llegan a mujeres en una variedad de situaciones, muchas de ellas estresantes. Por ejemplo, una taxista llamada Darlene mandó un correo electrónico a Nancy.

Nancy: Eso fue tan dulce. Esta mujer estaba conduciendo su taxi un día y se encontró con Aviva Nuestros Corazones en la radio. Ella escribió y me dijo: “Nunca voy a olvidar ese programa”. Entonces ella seguía escuchando cada día de la semana, incluso cuando había pasajeros en el taxi.

Ella dijo: “Aviva Nuestros Corazones me ayudó en muchas situaciones y me abrió los ojos a nuestro Señor”.

Bueno, cuando grabamos una serie como Un corazón en quietud, no hay manera de que podamos anticipar todos los lugares donde el mensaje llegará, pero es muy alentador para mí pensar en una conductora de taxi y los pasajeros escuchando la Palabra de Dios en medio del bullicio de la vida del día a día.

Algunas de nuestras oyentes apoyan Aviva Nuestros Corazones en este proceso, y dan los fondos para que nosotros sigamos en el aire. Así que cuando tú contribuyes con Aviva Nuestros Corazones, no tienes ni idea de todas las vidas que se verán afectadas—en taxis y en muchos otros lugares también. Así que pídele a Dios que te dirija en la forma cómo pudieras contribuir con nuestro ministerio.

El número para llamar es el 1-800-569-5959, desde EE. UU. o Canadá, o si lo prefieres, simplemente visítanos en línea en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Leslie: Es casi imposible hacer que dejes de pensar en algo a menos que un tema más interesante llegara a captar tu atención. Este concepto es importante a la hora de preocuparse. Descubre por qué mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Me Rindo Ante Ti, Esperanza de Vida, Me Has Hecho Libre ℗ 2007 CanZion Group LP.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

2/5 – Cómo elegir la calma en medio de la tormenta

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

2/5 – Cómo elegir la calma en medio de la tormenta

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-elegir-la-calma-en-medio-de-la-tormenta/

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: No está mal preguntar por qué.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Nancy continúa la serie llamada Un corazón en quietud.

Nancy: Quiero invitarte a que en estos días me acompañes a meditar en el Salmo 131, a internalizarlo, a hacerlo parte de tu manera de pensar, parte de tu respuesta. Son solo tres cortos versículos, pero ¡qué ricos son! Estamos estudiando estos versículos para aprender cómo tener y cómo mantener un corazón en calma.

Permíteme leer el pasaje. Salmo 131 versículo uno dice:

“Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; [Habíamos dicho que esa es la actitud de humildad, y luego vimos la actitud del corazón de sencillez y simpleza]. Ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma, espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre.” (RV 1960).

Estamos enfocándonos en la segunda parte del versículo 1, y esta es una frase que se ha convertido en una parte muy importante de mi vida. Es simplemente grandiosa, y vuelvo a ella una y otra vez. Yo no ando en cosas demasiado grandes o demasiado sublimes para mí. Quisiera que nos enfoquemos hoy en una ilustración del Antiguo Testamento, donde alguien aprendió de la manera más dura a no andar en cosas grandes o demasiado altas para él.

Es el personaje del Antiguo Testamento llamado Job. Ya conoces la historia y no tengo que narrarte mucho de lo que le sucedió. Sabes que este es un hombre que soportó enormes sufrimientos, la pérdida de sus posesiones, la pérdida de su familia y de su salud. Y cuando todas esas catástrofes tocaron la vida de Job, su primera respuesta, según leemos en los primeros capítulos del libro que lleva su nombre, fue tener un corazón quieto y un corazón confiado.

Digo, es un ejemplo increíble. Él dijo, “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.” Y dice la Escritura que en esos primeros días, Job no pecó con su boca. Él no acusó falsamente a Dios. Él dijo, “¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? Dios es Dios. Él puede hacer como le plazca” (paráfrasis de Job 1:21-22; 2:10).

Eso es un corazón en quietud. Eso es un corazón confiado. Eso es lo que vemos en Job cuando inició su sufrimiento. Pero el reto a veces no está en la primera oleada de sufrimiento.

El padre de un amigo falleció repentinamente la semana pasada, y le pregunté, ¿Cómo estaba su madre? Él dijo, “Bueno, ahora mismo está muy bien. Porque está acompañada. Con ella está la familia y los amigos. Es una crisis. Es una emergencia. La adrenalina está alta. Ella está bien.

La prueba realmente es ¿cómo te sientes a lo largo del camino?

¿Cómo te sientes cuando el sufrimiento no cesa?

¿Cómo te sientes cuando tu cónyugue no regresa?

¿Cómo te sientes cuando se trata de un dolor crónico, o de un sufrimiento crónico, o de problemas crónicos?

Bueno, mientras Job se adentra en el sufrimiento y este continúa, él comienza a tratar de entender los propósitos de Dios para su sufrimiento y para su dolor. Mientras conversa con sus supuestos amigos, éstos comienzan despertar pensamientos ansiosos dentro de Job, y él termina muy agitado.

Job comienza con un corazón quieto, pero entonces comienza a cuestionar a Dios, a sus amigos, a sí mismo, y a cualquiera que le escuchara, todas esas preguntas que inundaban su mente. Todo se resume en la pregunta por qué. ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué esto? Lo que ocurre mientras continúa el libro es que Job comienza a tratar de entender cosas que son inimaginables. Y como no puede entender, en vez de contentarse con el misterio…

Pero ahora, siendo justos, ten en mente que él es un hombre que se encuentra en una gran miseria. Pero en lugar de abandonar sus preguntas y sus respuestas a Dios, él comienza a luchar con Dios. Él comienza a lanzarle a Dios sus preguntas una tras otra.

Lo frustrante de todo es que Dios no le responde. Así que él continúa haciendo preguntas. Esta situación se mantiene durante la mayor parte de los primeros treinta y tantos capítulos del libro. Finalmente llegamos al capítulo 38, a partir del versículo 1 , donde finalmente Dios le contesta a Job.

Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás. (RV 1960).

Así que Dios responde a las preguntas de Job diciéndole, “Job, yo tengo mis propias preguntas. Ahora dime si conoces las respuestas.”

Comenzando desde el capítulo 38 en adelante, Dios le da a Job un examen exhaustivo. ¡Pero uno bien difícil! Allí hay 55 preguntas, y es una detrás de la otra. El otro día mientras las leía, me imaginaba esas máquinas de lanzar pelotas en la caja de bateo, donde las pelotas no paran de salir —a no sé cuántas millas por hora— ¡y vienen bien rápido! Es como que un niño pequeño esté recibiendo estas bolas a 80 millas por hora. Él no va a poder batear ninguna. Es simplemente imposible.

Las preguntas seguían llegando. Dios continuaba lanzándole a Job pregunta tras pregunta. “Job, ¿Dónde estabas tú cuando yo ponía los planetas en órbita? ¿Dónde estabas tú cuando yo plantaba los fundamentos de los océanos y de la tierra? Job, ¿Dónde estabas tú cuando yo encendí la luz? Job, ¿dónde estabas cuando todo era oscuridad?

Él comienza a hacer todas estas preguntas acerca de la naturaleza, acerca del mundo físico y sobre las cosas que vemos cada día y damos por sentado. “Job, ¿puedes explicar la lluvia? ¿Puedes explicar el granizo? ¿Puedes explicar cómo funciona el sol? ¿Puedes explicar el eclipse que sucedió anoche? Job, respóndeme a Mí esas preguntas.”

Y Job está sin palabras. Bueno, luego de las primeras 40 preguntas,  llegamos a Job capítulo 40 el versículo 1, “Además respondió Jehová a Job, y dijo: ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto.” Es como si Job estuviera tratando de encontrar aliento. Comenzando con el versículo 3 del capítulo 40,

Job le responde al Señor, “He aquí que soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; aun dos veces, mas no volveré a hablar.”

“¡Dios, ya puedes parar la máquina de lanzar pelotas!” Pero Dios no ha terminado. Aún tiene unas cuantas preguntas más. Él quiere asegurarse de que Job conoce quién es Dios y quién no; así que vuelve a lanzar las pelotas hacia Job. “Cíñete ahora como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me responderás. ¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?” (Job 40: 7-8)

Y ahora vienen 15 preguntas más, una tras otra, cada una más difícil que la anterior sobre el mundo creado, sobre toda clase de animales de los cuales nosotras no hemos oído ni sabemos cómo son. Dios lo que quiere es que Job vea que hay muchas cosas que no podemos comenzar a entender. No trates de pensar que puedes entender la razón de este sufrimiento.

Entonces llegamos a esa gran declaración de confesión y arrepentimiento en Job capítulo 42, comenzando desde el versículo uno.

Entonces Job le respondió al Señor y le dijo, “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. [Tú lo dijiste, oh Dios] ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. [Me dijiste] Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás.» (Versículos 1-4).

[Entonces Job le dice a Dios], “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.” (Versículos 5-6)

No está mal preguntar por qué, pero ¿estás tú preguntando con esa agitación y ese impulso que dice, “Dios, si no me explicas esto no te amaré, no confiaré en ti, no te obedeceré?” O estás haciendo la pregunta con ese corazón que busca diciendo, “Dios, quiero conocer más de ti. Quiero conocer más de Tus caminos, quiero entender lo que Tú quieres mostrarme a través de esto. Pero si tengo que vivir con el misterio y con las interrogantes, por el resto de mi vida, aun así voy a confiar en Ti, voy a obedecerte, voy a amarte.”

¿Acaso necesitas arrepentirte, como lo hizo Job, de andar tras grandezas y tras cosas demasiado sublimes para ti? Romanos capítulo 11 los versículos 33-36 lo dice de esta manera:

“¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Y la conclusión es la doxología: Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (RV 1960).

¿Entonces, qué haces con tus dudas? ¿Qué haces con aquello que ignoras? Luchas y te afanas, o dices, “Señor, Tú eres Dios; yo no. Las riquezas de tu conocimiento y Tu sabiduría son demasiado grandes para mí. Son insondables e inescrutables. Yo no puedo conocer Tu mente. Yo no puedo aconsejarte. Tú no me debes explicaciones.

“Así que Señor, descanso en el misterio. Estoy contenta con el misterio, y sé que lo que sea que estés haciendo en mi vida con esta situación, viene de Ti; y por Ti y para Ti son todas las cosas. Lo que realmente me importa es saber que la gloria será tuya y confío en que así lo harás.”

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha invitado a ver la historia de Job. Su fidelidad te dará perspectiva en cualquier situación que estés atravesando. Este mensaje es parte de la serie llamada, Un corazón en quietud. Puedes escuchar la serie completa o leer la transcripción visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com. Ahora Nancy regresa con la segunda parte del programa de hoy.

Nancy: No hace mucho que recibí un correo electrónico de una oyente que decía, “Mi vida es un desastre: mi relación con Dios, con mi esposo, en mi hogar, en el trabajo, en todo. No sé por dónde empezar. Estoy tan ansiosa que no puedo pensar claramente. ¿Podrías ayudarme?

¿Alguna de ustedes escribió ese correo? El pasaje que estamos estudiando en esta serie, solo un corto salmo, el Salmo 131, contiene una ayuda inmensa para personas como la mujer que escribió este correo, y para gente como tú y como yo.

Permíteme leer el salmo nuevamente, y luego volveremos a donde lo dejamos la última vez. El salmista dice, “Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron.” Habíamos hablado de la actitud de humildad. “Ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí.” Esta es una actitud de sencillez y simpleza.  Él continúa diciendo en el versículo 2, “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre, mi alma está como un niño destetado” Y luego el tercer versículo dice: “Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre.” (RV 1960).

Hoy, y en la próxima sesión, queremos enfocarnos en el versículo 2. “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre”. ¿Un corazón en quietud? El salmista dice, “He calmado y acallado mi alma.” Y muy frecuentemente eso es lo que necesitamos en este mundo tan ocupado, frenético y agitado en que vivimos. ¿Cómo puedes tener un corazón en quietud?

En este versículo yo veo que tener un corazón tranquilo requiere de una elección consciente. No es algo casual. Él dice, “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma”. Tomé una decisión. Fui proactivo en cuanto a esto. Le hablé a mi corazón. Es ahí donde necesitamos aprender a aconsejar a nuestros corazones para decirles, “Corazón, quédate tranquilo”. Es una elección consciente. Él dice, “En verdad,” como si hiciera un voto. Un escritor dijo sobre este salmo, “Él está obligado y decidido a luchar contra su alma rebelde”. Y me gusta eso, porque a veces mi alma se pone realmente rebelde.

Ahora, yo estoy aprendiendo algo y lo estoy viendo en este salmo, y es que tú tienes que aquietar tu propia alma. Nadie puede hacerlo por ti. Tenemos la tendencia a querer que venga alguien y lo arregle, o que nos ayude a mejorar. Y la gente nos puede animar; ellos pueden guiarnos hacia el Señor, pero al final de cuentas somos nosotras que tenemos que decirle a nuestras propias almas, “Alma, quédate callada. Tranquilízate. Espera en el Señor”.

Sabes,esta quietud tiene que suceder dentro de nosotras, a menudo tendemos a pensar, “Si las cosas externas a mí, las circunstancias externas en mi vida cambiaran —si solo mi esposo esto o aquello, o si tuviera un esposo, o si solo mis hijos tal cosa, o si nuestra casa estuviera en otro lugar, o si fuera de otro tamaño, o si mi trabajo fuera este, o si mi jefe fuera así, o si solo sucediera tal cosa —entonces no sentiría tanta confusión dentro de mí.” Pero, ¿sabes qué? La tormenta realmente se encuentra dentro de nuestros corazones. “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma”.

Ese es un cambio que tiene que ocurrir adentro, porque yo he aprendido que tú puedes cambiar todo tipo de circunstancias en la vida y, aún así, tu alma continuar en agitación. Y por el otro lado tú puedes tener toda clase de tormentas alrededor de ti, y aún así tener un corazón tranquilo, porque la paz depende de lo que pasa dentro del corazón.

Así que me estoy dando cuenta de que lo que tengo que hacer con mi propio corazón es decirle, ¡“Cállate”!¡Aquiétate! ¡Cálmate! ¡“Shhh”! Ahora, a veces nosotras tenemos la tendencia a pensar que no tenemos ningún control sobre nuestros corazones y que no podemos hacer nada respecto a cómo nos sentimos. Que no podemos hacer nada sobre lo que sentimos o pensamos.

Hay un libro que me ha sido de gran bendición durante años, y lo he leído en diferentes estaciones de mi peregrinar espiritual. Lo estoy leyendo ahora mismo nuevamente porque lo necesito otra vez. Su autor es un antiguo místico cristiano llamado Francois Fenelon. El libro se llama “The Seeking Heart”  (El corazón que busca—está disponible en inglés). Es uno de mis devocionales favoritos, y sus escritos solo abarcan una, dos, o tres páginas, y lo puedes leer en pequeñas dosis.

Una de las cosas que Fenelon dice en su libro, refiriéndose al no poder controlar nuestros pensamientos es:

“Ruega a Dios por calma y reposo interior. Yo sé lo que estás pensando —que controlar tu imaginación no depende de ti. Discúlpame por favor, ¡pero depende muchísimo de ti! Cuando cortas todos los pensamientos inquietos e improductivos que sí puedes controlar, vas a reducir enormemente aquellos que son involuntarios. Dios guardará tu imaginación si tú haces tu parte en no alentar tus pensamientos caprichosos.”

Tenemos que refrenar nuestras almas y bajo el control del Espíritu‍ Santo tomar las riendas y decir, “Alma, cálmate. Mente, cálmate.” No permitas que tu alma vaya allá. “No me voy a ejercitar en cosas demasiado grandes o demasiado sublimes para mí.”  Él dice, “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre. Como un niño destetado está mi alma”.

Piensa en un niño que depende de la leche de su madre, del pecho de su madre. Llega un punto, cuando el niño crece y madura, y entonces necesita ser destetado. Pero como sabrás si lo has hecho, el destete es un proceso. No es algo que sucede de la noche a la mañana. No siempre es fácil,  a veces implica una lucha.

El infante piensa. “¡No puedo vivir sin esto! ¡Necesito la leche de mi madre; necesito el pecho de mi madre!” así que en el proceso del destete, el niño podría quejarse y llorar; porque se le está quitando algo sin lo cual él cree que no puede vivir. El niño que no ha sido destetado, o aquel que está en el proceso del destete, puede ser muy demandante. Tiene que ser a su manera. Sabes que es inherente en los niños—y en los adultos que piensan como niños—el pensar naturalmente, “Lo quiero, y lo quiero ahora”, y no estar satisfechos hasta que se les de exactamente lo que quieren.

Pero una vez que el niño ha sido destetado, se le puede ver contento. El niño está contento con cualquier cosa que la madre le provea. El niño está tranquilo. Porque él confía en que la madre le dará lo que él necesita. Ahora, no solo los niños necesitan ser destetados. Nosotros también necesitamos serlo— adultas, hijas de Dios, creyentes. Mientras crecemos espiritualmente, Dios comienza a través de un proceso a quitarnos cosas sin las que creemos que no podríamos vivir: objetos, comodidad, el deseo de que la vida funcione como yo entiendo. Ese instinto infantil que dice, “La vida tiene que funcionar a mi manera, y tiene que ser ahora.”

Dios tiene que destetarnos y llevarnos al lugar donde podemos vivir sin esas cosas de las que dependíamos como niños espirituales. Si nuestra alma es como la de un niño lactante, nuestra alma será demandante, impaciente; estará ansiosa y estresada. Nuestro interior se inquieta, y nuestras mentes se vuelven ruidosas, perturbadas. ¿Sabes lo que es tener un espíritu tumultuoso y sentirse inclinada a llevar un estilo de vida obsesivo?

Algunas de nosotras somos perfeccionistas: primogénitas, perfeccionistas, con esas tendencias obsesivas. Esas son tendencias de un niño lactante. “El mundo tiene que funcionar a mi manera”. Pero si tu alma es como un niño destetado, tu corazón estará calmado; estará tranquilo. La imagen ilustra el descanso que viene después de la batalla. Primero el conflicto, la batalla y luego “ahh” el descanso. Estoy contenta. Ya no estoy ansiosa.

Un escritor dijo, “Tú solías ser ruidoso, inquieto y demandante. Ahora te sientas tranquilo”. Esa es la figura de un niño destetado. Es simple, él no tiene que resolverlo todo. Ahora él confía.

Hace poco yo estuve conversando con una madre que sentía que tenía el peso del mundo sobre sus hombros, y ella estaba muy emotiva, compartiéndome algunas cosas de su vida y desahogándose conmigo. Mientras estábamos hablando, su hija de cuatro años se le acercó, inconsciente de lo que estaba sucediendo en ese mundo adulto. Ella simplemente se colocó debajo del brazo de su madre, y se anidó a su lado. Era un cuadro muy bello de confianza, descanso y contentamiento.

Luego que la niña se retiró, le dije a la madre, “Así es que Dios quiere que estés, tal como tu niña está contigo, anidada, confiada, descansada, descomplicada —con la fe simple de un niño”. Pero eso es muy diferente de como nosotros solemos manejar las situaciones, ¿no es así? Nosotros queremos el control; queremos resolverlo todo, manipularlo todo, y pelear.

Mi nueva palabra es “hiperventilar”. Así es como me encuentro frecuentemente. El caos en mi mente comienza a salir, y yo comienzo a hablar más rápido y a decir más; mi tono se eleva y el volumen también. Es así como se manifiesta mi estrés cuando me siento responsable de todo. Ese no es un corazón en quietud. Eso no es un niño destetado.

Un niño destetado significa aquietar mi corazón, estando tranquila en la presencia de mi Padre, confiando en Su sabiduría y amor. No es el tipo de confianza que imagina que los problemas no existen, sino la confianza en que nuestro Padre entiende lo que nosotras no entendemos; que Él puede ver lo que nosotras no vemos, y que Él puede manejar lo que nosotras no podemos. Es confíar en que Él tiene completo control de la situación.

Leslie: Nancy nos ha ayudado a ver cómo tener un corazón en quietud a pesar de las circunstancias. Si este mensaje o el mensaje general de Aviva Nuestros Corazones ha sido de ayuda y aliento para ti y quisieras colaborar con nosotros ayudándonos a continuar invirtiendo en la vida de las mujeres a través de estos programas, visítanos en www.AvivaNuestrosCorazones.com, o llámanos al 1-800-569-5959. De nuevo, gracias por tus oraciones, tus palabras de aliento, y tu cooperación económica, mientras llamamos a las mujeres a experimentar libertad, plenitud, y abundancia en Cristo.

¿Alguna vez te has preocupado por el futuro? Mañana, Nancy nos muestra cómo tener un corazón tranquilo, aun cuando no sabemos lo que está por delante. Por favor, regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1/5 – El corazón de humildad y simplicidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

1/5 – El corazón de humildad y simplicidad

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-corazon-de-humildad-y-simplicidad/

Leslie Basham: Antes que comience el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones, Nancy Leigh DeMoss te dirá acerca de un recurso que ha aquietado su corazón.

Nancy Leigh DeMoss: Si tu vida es parecida a la mía, te encontrarás necesitando dosis frescas, mega dosis, de la paz de Dios día tras día, semana tras semana.  En un día como hoy cuando paso varias horas en el estudio y luego me reúno con nuestro personal por un par de horas más, necesito la paz de Dios para ayudarme a enfocarme mientras otras decisiones, demandas, y plazos me están presionando.

Hoy vamos a ir a la Palabra de Dios para encontrar esa paz en una serie llamada, Un corazón en quietud.  Estoy tan agradecida de que la Palabra de Dios provee una dosis diaria de la paz de Dios que todas necesitamos.

Leslie: Estás escuchando  Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Calmado.  En paz.  ¿Describen estas palabras tu corazón?  Podrían hacerlo cuando escuches a Nancy describirlo en una serie que comenzaremos hoy.  Se titula, Un corazón en quietud.

Nancy: No hace mucho tiempo estábamos pasando por algunos cambios en nuestro ministerio, por algunas dificultades.  Estos cambios estaban trayendo algunos retos, y yo estaba sintiendo como que las aguas estaban un poco agitadas.

Durante ese tiempo llegó a mis manos un pequeño folleto llamado “Estrés”.  El subtítulo era “Paz en medio de la presión”.  Está escrito por un amigo, alguien que me había ministrado antes. Así que lo leí; este folleto acerca del estrés era un mensaje o una exposición acerca de un salmo que yo me había memorizado hacía años.  Es un salmo que he amado a través de los años.

Pero mientras mi atención regresaba a este salmo, el Salmo 131, (siéntanse libres de buscarlo en sus Biblias), mientras yo leía este pequeño folleto, no tenía manera de saber lo que en unos días los vientos iban a soplar, y que pronto estaríamos bajo un fuerte ventarrón.

¿No es así como a menudo pasa en nuestras vidas?  No sabemos lo que se avecina.  No sabemos cuando los vientos se van a levantar.  No sabemos cuando estos vientos van a llegar.

Si pudiéramos predecirlos, podríamos quitarnos del camino.  Pero a veces estas tormentas simplemente llegan y te toman de sorpresa.  Por eso tienes que vivir con un corazón preparado y con la confianza de que el Dios en ti es el Dios de las tormentas.

Estoy tan agradecida de haber leído ese pequeño folleto y que mi atención fuera dirigida de regreso a este pasaje, porque en las semanas siguientes este pasaje ha sido un salvavidas para mí, una y otra y otra vez.  El Salmo 131.

Le he estado diciendo a las personas en las últimas semanas, “Busca el Salmo 131.  Ve a tu casa y léelo.  Léelo en cada traducción que encuentres.  Escoge una versión que especialmente te guste y memorízatelo.Y luego comienza a citar ese salmo, y cítalo una y otra y otra y otra vez hasta que se haga parte de ti.”

Confío que en este tiempo, este salmo se convertirá en un fundamento en tu vida.  Puede que estés en una tormenta ahora mismo, y encontrarás que estoy lista para tirarte un salvavidas.

Voy a hacer referencia a un número diferente de traducciones a través de esta serie, pero permíteme citarte el pasaje primeramente en la versión Reina Valera, que es en la traducción en la que originalmente me memoricé este salmo.

El Salmo 131 – son solo tres versículos, y es una oración dirigida al Señor.  David dice,

“Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.  Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre.”

Veo varias actitudes del corazón en este texto.  De hecho, estamos llamando esta serie Un corazón en quietud.  Pienso que es algo que necesitamos de manera muy especial en este mundo en que vivimos.

Si pudieras describir la mayoría de nuestras vidas como mujeres, no describirías a la mayoría de nosotras como teniendo un corazón en quietud. Tendemos a estar agobiadas, agotadas, frustradas, a estar frenéticas, desenfrenadas, frágiles y quizás algunos otros cuantos adjetivos agregados ahí que tú puedas pensar.

¿Pero un corazón callado, en quietud?  Quiero decir, ¡estamos tan ocupadas!  ¿Cómo podemos tener un corazón en quietud al paso que la mayoría de nosotras andamos? Y luego tenemos el dolor y el sufrimiento y los problemas y estas cosas que revuelven nuestro interior.  Así que este pasaje nos dirige a algunas cualidades que necesitan ser verdaderas si vamos a tener un corazón en quietud al responder a la vida en este planeta caído.

La traducción que estoy usando, titula este salmo: “Humilde confianza en Dios.”  Este salmo nos regresa a esa confianza simple en el Señor.  Así que vamos a ver en los primeros versículos la actitud de un corazón humilde.

También veremos en el primer versículo la actitud de un corazón sencillo.  Luego veremos cómo la humildad y la sencillez llevan al silencio, y eso será el enfoque del versículo 2.

El enfoque del versículo 3 es la confianza.  Confía en el Señor—ese es el fundamento. Tendemos a pensar en medio de las tormentas y de los problemas de la vida, “está bien, yo sé que necesito confiar en el Señor, pero necesito otra cosa.  Necesito algo más.  Eso no es suficiente.”

Quiero decirles a ustedes, amigas:  es suficiente porque Él es suficiente.  No hay tormenta que puedas atravesar para la cual la respuesta para ti no sea, “Confía en el Señor”.

Ahora, las Escrituras tienen muchas otras cosas que decir, muchas otras cosas que necesitamos comprender, principios que necesitamos aplicar y obedecer.  Pero, a fin de cuentas, ¿confías que Dios es Dios?  ¿Confías que Dios determinará cuándo levantar la tormenta?  ¿Confías que Dios va a decidir cuándo calmar la tempestad?  ¿Confías en el Señor?

Comenzaremos hoy en este pasaje, y luego seguiremos con el resto durante los próximos días.  Vemos la primera cualidad de humildad comenzando en el versículo 1: “Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron”.  Este salmo, esta oración, está dirigida al Señor.

Sería una cosa que yo te dijera, “yo no me he envanecido.  Soy humilde.  Mis ojos no se han enaltecido.  Mis ojos no están elevados”.  Pero tú no conoces mi corazón.  Te puedo decir que no soy orgullosa, que estoy confiando en el Señor, que estoy caminando con Él; pero tú no tienes manera de saberlo.  David se está dirigiendo a Aquél que conoce mi corazón.

Señor, tú lo conoces todo.  Tú lo ves todo.  Tú conoces la condición verdadera de mi corazón, y estoy dirigiendo esta oración a Ti.  A Ti no te puedo engañar.  No puedo taparte los ojos.

David le dice al Señor en este abierto y transparente derramamiento de su corazón, “Señor, como Tú ya sabes—y si no lo estoy viendo correctamente, yo sé que Tú me enseñarás —Señor, mi corazón no se ha envanecido ni mis ojos se han enaltecido”.

Yo veo aquí una humildad que va en dos direcciones: Primero, un corazón que es humilde hacia Dios, y luego un corazón que es humilde hacia los demás.  David le dice a Dios, “mi corazón no se ha envanecido.”  Esa es mi actitud de corazón hacia Dios.  Esa palabra envanecer quiere decir “elevarse, ser orgulloso; levantarse; elevarse a grandes alturas.”

David está diciendo:

Dios, yo sé quien soy comparado contigo, y yo sé que no soy nada comparado a Ti.

No me estimo por encima de lo que debo. Tengo una estimación apropiada de mi valor e importancia.

No estoy ensimismado.

No soy fácilmente ofendido.

No me deprimo cuando me pasan por encima o me maltratan.

No me exalto cuando otros me dan una palmada o me aprueban.

Mi felicidad, mi bienestar, no depende de la opinión de los demás.

Mi corazón no se ha envanecido hacia Ti.

No me agobio con ambición egoísta o con egoísmo.

“Señor, tengo un corazón humilde hacia Ti.”

Y luego “ni mis ojos se enaltecieron”.  Yo pienso que eso tiene que ver con la manera en que vemos a los demás.  ¿Tú conoces el pasaje de Proverbios capítulo 6 el versículo 17 donde habla de seis, y aun siete cosas que el Señor aborrece?  Una de esas cosas son los ojos altivos.  Es la misma frase usada aquí como “ojos enaltecidos”.Una mirada altiva —ojos enaltecidos— son  una abominación al Señor.

El salmista está diciendo aquí, “yo no menosprecio a los demás”.  ¿En qué maneras hacemos eso?

Mostrando desprecio.

Pasando juicio.

Envidiando.

Cultivando amargura.

Manifestando ira.

Teniendo un espíritu competitivo.

Siendo dominante.

Siendo rápida para encontrar faltas y señalar los errores de tu pareja o de tus hijos o de tu pastor.

“Mis ojos no se han enaltecido.”  ¿Eres rápida para asumir negativamente de los demás? Esos son ojos enaltecidos.

Me encanta esta cita de Charles Spurgeon que encontré mientras estaba estudiando este pasaje.  Él dice,

“Después de todo, hermanos y hermanas, ¡somos unos don nadie y venimos de una larga línea de don nadies!…Todos trazamos nuestra ascendencia a un jardinero que perdió su lugar al robar la fruta de su Amo— y eso es a lo más lejos que posiblemente pudiéramos llegar.”

Así que, ¿de qué tenemos que estar orgullosas?  ¡Mira de donde hemos venido!  Mira lo que somos comparadas a Dios.  No somos nada.  Así que, el nosotras estimarnos mejor que los demás es algo muy tonto.  Nunca tendrás un corazón en quietud si no tienes un corazón humilde.  Necesitamos que nuestro orgullo, que nos viene muy natural a todas nosotras, sea sometido y conquistado por  Cristo.

Pero un espíritu humilde es también la base para un espíritu pacifico.  Si tu corazón es humilde, entonces podrás estar callada y sosegada por dentro, aun como lo estaba el salmista.  Puedes tener un espíritu en paz. No serás tan fácilmente perturbada.

Pero si tu corazón es orgulloso hacia Dios o tus ojos se enaltecen hacia los demás, si tienes una opinión exaltada y elevada de ti misma, entonces vas a ser devastada por las tormentas.  Vas a vivir con agitación dentro de ti.

Vas a ser herida cuando alguien viole tus derechos o cuando no te traten como debe ser.  Cuando alguien se meta en tu espacio, no vas a tener un corazón callado, en quietud.  Vas a correr a defenderte o vas a correr a tomar represalia porque tu corazón es orgulloso y tus ojos están enaltecidos.

Así que David comienza diciendo, “Señor, me estoy acercando a Ti desde una posición de humildad.  Mi corazón no se ha envanecido.  Ni mis ojos se han enaltecido: ni he andado en grandezas, o en cosas demasiado sublimes para mí.”

Esta es una frase que se ha convertido en un lema para mí.  Me encuentro en tantas situaciones de la vida ahora donde solo puedo dar un paso hacia atrás y decir, “Esto es demasiado alto para mí.  Esto es muy grande para mi, así que no voy a dejar que mi corazón se atribule sobre esta cosa que es demasiado alta para mí”.

Hay muchas cosas así.  Queremos ser capaces de manejarlo todo.  Queremos ser capaces de controlarlo todo.  Queremos ser capaces de resolverlo todo.  Queremos saber por qué ocurre lo que ocurre. Queremos ser capaces de unir todas las piezas del rompecabezas.  Pero porque Dios es Dios y nosotros no, hay “miles y miles” de piezas del rompecabezas que tú y yo nunca seremos capaces de unir de este lado del cielo.

Estamos hablando en este salmo acerca de cómo tener un corazón callado, y una de las cosas que necesitas, como dijimos, es tener un corazón  humilde.  Pero ahora vemos que algo que necesitas es un corazón de simplicidad, un corazón simple que dice, “está bien si no puedo entenderlo todo. No tengo que conocerlo todo. No tengo que entenderlo todo.  No tengo que averiguarlo todo”.

“Ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí.”  He callado mi corazón.  No me atribulo.  No “ando”, la versión Reina Valera dice ahí, “en grandezas, o en cosas sublimes para mí”.

Mientras trabajaba en este pasaje, estaba teniendo algunos problemas con mi  computadora portátil y con mi módem, y decidí que quizás este versículo se aplicaba a esto, porque esas cosas son muy altas para mí.  Son demasiado sublimes para que yo las resuelva.  Pienso que esa es un área en que puedo aplicar esto, pero hay muchas otras áreas también.

Esta frase “cosas demasiado sublimes para mí,” “cosas muy altas para mí”— es una palabra que significa “cosas que son extraordinarias; cosas que son milagrosas o asombrosas; cosas que van más allá de los límites o el entendimiento humano; maravillas inaccesibles; cosas que son imposibles de descifrar”.

David dice, “No voy a gastar energía innecesaria tratando de resolver las cosas que no pueden ser resueltas”.  ¿Te acuerdas del pasaje de Proverbios capítulo 30 donde el escritor dice, “tres cosas que son incomprensibles para mi”— demasiado maravillosas para mí?  Es la misma palabra.

Y una cuarta [cosa] que no entiendo: el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente sobre la roca, el camino del barco en medio del mar, y el camino del hombre en la doncella (versículos 18-19).

Hay cosas que son simplemente misterios.  No las puedo descifrar.  No puedo sondearlas. A veces gastamos mucha energía, tiempo y frustración innecesaria, emocional y mental tratando de sondear las profundidades de algo que nunca podremos entender.

Quizás sea en la manera de tratar de tener ambición personal, tratar de ocuparnos con cosas muy altas para nosotros.  Jeremías en el Antiguo Testamento le dice a Baruc, “¿Estás buscando grandes cosas para ti?  No las busques”.

No trates de elevarte.

No trates de exaltarte a ti misma.

No te afanes.

No seas ambiciosa por una posición grande o por preeminencia, por grandes logros.

“Si tan solo pudiera hacer algo realmente de valor para el Señor.  Si solamente  pudiera realmente tener riquezas o posesiones.  Si tan solo pudiera tener mucha aprobación y reconocimiento humano”.

Esas son cosas que son más altas que lo que debemos estar aferrándonos.  Charles Spurgeon, y lo cito de nuevo, dijo,

Llena tu esfera, hermano, y  conténtate con ella.  Si Dios te mueve a otra, alégrate de ser movido.  Si Él te mueve a un lugar más pequeño, está dispuesto tanto a ir a un lugar menos prominente como a uno que es más.  Rinde tu voluntad a Él.  Sé un niño destetado que ha renunciado a quejarse, a llorar, a preocuparse y deja que su mamá haga lo que parece bueno ante sus ojos. Cuando hemos sido totalmente destetados está bien con nosotros — el orgullo se va y la ambición también se va.

Así que tú dices, “Esta compañía simplemente no me valora como debiera.  No tengo lugar en este organigrama.  Hay un techo de cristal aquí, y no me están dejando lograr lo que yo pudiera en esta organización.”  Quizás te sientas de esa manera en tu hogar.  “Simplemente no se me permite usar mis dones”.

¿Estás buscando grandes cosas para ti?  Nunca tendrás un corazón en quietud, callado, mientras lo estés haciendo.No las busques.  Deja que Dios sea Dios.  Deja que Dios te ponga donde Él quiere usarte y te tenga sirviendo en una manera que es agradable para Él y haciendo lo que sería Su voluntad para tu vida.

Esta es otra área donde tendemos a tratar de descifrar las cosas que no pueden ser descifradas, y hablo en relación a las verdades espirituales y teológicas.  No tienes que entender todas las profundidades de Dios, o entender todo acerca del pensamiento postmoderno y la filosofía para poder tener un ministerio efectivo o para ser una sierva efectiva del Señor en este día.

De nuevo, permíteme citar a Charles Spurgeon, que tiene una habilidad con palabras e imágenes de palabras.  Él dice que es como un niño pequeño que,

“Espera entender un libro acerca de trigonometría y llora porque no puede, o un niño que se impacienta y patea en los brazos de su nodriza porque no puede tener el [Océano] Atlántico en el hueco de su mano…. ¡Sin embargo, más fácilmente pudiera un niño sostener el Atlántico y el Pacífico en sus dos manos, sin que se derrame una gota, que tú y yo seamos capaces de sostener toda la Verdad de Dios revelada en el interior de nuestras mentes estrechas!”

La verdad de Dios es infinita. Nuestras mentes son débiles, son cosas pequeñitas fabulosamente hechas por Dios.  Pero no podemos comenzar a comprender la inmensidad de la verdad de Dios, del pensamiento teológico, de las Escrituras.  Por eso es que tú sigues buscando.  Sigues explorando, sigues escudriñando, pero también te estás dando cuenta de que, “Nunca podrás entenderlo todo”.

Y luego en el área donde a veces pienso que somos más propensas a ocuparnos en asuntos grandes o en cosas muy altas para nosotros tiene que ver con la providencia y las opciones de Dios para nuestras vidas.  “Está bien,” decimos, “No puedo entender todo acerca de la teología, pero es lo que está pasando en este momento de mi vida que no tiene sentido.  Tengo que entenderlo”.

Te diré algo.  Si sientes que tienes que entender y hacer sentido de todo lo que está pasando en tu vida, te volverás loca tratando.  No puedes comprender la providencia y las opciones de Dios para tu vida.

No hace mucho una mujer nos escribió.  Y ella dijo,

Soy viuda desde hace casi un año.  Mi esposo de 45 años de edad murió de repente, dejándome con nuestros 10 hijos, de edades de 3-22 años.  Ha sido realmente una prueba y una lucha para mi fe.  No entiendo la voluntad de Dios al llevarse a mi esposo. Éramos muy fieles en la iglesia. Estábamos muy involucrados. No tiene sentido para mí.

Estoy segura que es cierto.  Y hay cosas que no tienen sentido para ti.  ¿Por qué se llevo el Señor a mi papá cuando tenía 53 años de edad, de repente de un ataque al corazón, dejando a mi mamá de 40 años de edad viuda con siete hijos de edades entre 8-21 años?  No tiene sentido.  ¿Pero sabes qué?  No tiene que tener sentido para mí.

Tienes que llegar a un lugar en tu vida donde estás contenta con vivir con misterio.  Ahora, eso no quiere decir que no le preguntes a Dios cuáles son Sus propósitos, que no le pidas a Dios luz y entendimiento.  Y si Dios te lo muestra, ¡Amén, genial!

Pero quizás no te lo muestre.  Quizás nunca verás ni entenderás todos los propósitos. Nunca verás ni entenderás todos los propósitos que Dios tiene al hacer lo que Él hace en tu vida.

Spurgeon, de nuevo, dijo,

“[Es] tonto tratar de saber todas las razones de la Providencia Divina — ¿Por qué fue mandada esta aflicción y por qué aquello?… Cuando empezamos a preguntar, “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?” ¡Qué tarea interminable tenemos para nosotros!  Si nos convertimos en un niño destetado no preguntaremos, “¿Por qué?” sino solo creeremos que en las dispensaciones de nuestro Padre celestial hay una sabiduría demasiado profunda para ser comprendida.

Eso es lo que las Escrituras dicen en Deuteronomio 29:29.  “Las cosas secretas pertenecen al Señor.”  Deja que Él las tenga.  Deja que haya algunas cosas que Dios sepa y tú no.

Ese pequeño folleto que leí acerca del Salmo 131 decía, “Mucho ruido en nuestras almas es generado por nuestros intentos de controlar lo incontrolable”.  ¿No es eso cierto?  Tratamos de manejar algo.  Tratamos de arreglar a alguien.  Tratamos de cambiar a alguien.  Tratamos de controlar a alguien.  Y terminamos con este ruido en nuestra alma; no tenemos un corazón callado, quieto, sino por el contrario uno agitado y atormentado.

Cuando llegamos a este punto, regresamos al Salmo 46 los versículos 10-11 donde dice.

“Estad quietos [deja de esforzarte], y sabed que yo soy Dios;  exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra.  El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob”.

Escucha, si Dios está contigo, si Él te rodea, si es Él es tu fortaleza, si tienes Su presencia en tu vida, no tienes que entenderlo todo.  Puedes estar quieta.  Puedes tener un corazón en quietud. No tienes que vivir en agitación porque Él es Dios.  Él está contigo, Él es tu fortaleza.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss te ha estado invitando a que sueltes cosas que no puedes controlar y que confíes en el Señor.  Ese mensaje inicia una serie llamada, Un corazón en quietud.

¿Te gustaría hacer un aporte a nuestro ministerio?  Puedes hacerlo en el internet visitando  www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde EEUU  o Canadá.

¿Será posible tener un corazón callado aun cuando estés en medio de una tormenta?

Nancy: Tendemos a querer que alguien venga a nosotros y arregle las cosas, las resuelva o que nos anime. Nos pueden guiar al Señor, pero al final, tenemos que decirle a nuestra propia alma, “Alma, cállate.  Estate quieta.  Espera en el Señor”.  Esta tranquilidad es algo que toma lugar dentro de nuestros corazones.

Tendemos a pensar, “Si las cosas externas a mí, las circunstancias externas en mi vida cambiarán… si solo mi esposo … lo que sea… o si mi trabajo fuera esto, o si mi jefe fuera aquello, o si tan solo pasara esto, entonces no sentiría tanta agitación dentro de mi”.  Pero, ¿sabes qué?  La tormenta realmente está dentro de nuestros corazones.

“En verdad que me he comportado y he acallado mi alma”.  Es un cambio que tiene que pasar dentro de mí.  He aprendido que puedes cambiar todo tipo de circunstancias en la vida, pero tu corazón todavía estar  agitado. Y puedes tener todo tipo de tumulto pasando alrededor tuyo, y todavía poder tener un corazón callado porque la paz tiene que ver con lo que ocurre dentro de tu corazón.

Leslie: Mañana, Nancy explicará cómo mantener ese tipo de actitud maravillosa.  Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

3/3 – Hechas para la intimidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

3/3 – Hechas para la intimidad

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/hechas-para-la-intimidad/

Leslie Basham: Si eres una madre y una esposa que siempre está ocupada quizás puedas relacionarte con estos conceptos acerca de la intimidad sexual en el matrimonio.

Holly Elliff: Hay momentos en los cuales simplemente te encuentras tan exhausta físicamente que satisfacer las necesidades de tu esposo es lo último en tu lista. Tratas de escabullirte hacia la cama y oras para que él no se despierte, o para que no se sienta amoroso, ya que piensas que no puedes hacer nada más por nadie.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Más adelante en nuestro programa Nancy nos estará hablando de una manera cándida sobre lo que nos enseña el matrimonio  acerca de cultivar nuestra intimidad con Dios. Antes de entrar en el tema ella continúa con esta conversación acerca de la intimidad sexual en el matrimonio. En estos momentos les sugiero que retiren a sus hijos pequeños lejos del radio y regresen para escuchar sobre este tan importante tema.  Aquí tenemos a Nancy… 

Nancy Leigh DeMoss: Hemos venido hablando esta semana sobre una de las maneras más prácticas en que una mujer casada puede expresar su amor y su sumisión a Dios,  y esto es a través de la relación física con su esposo.

Para ayudarnos con este tema hemos tenido con nosotras a dos mujeres: mi amiga desde hace mucho tiempo, Holly Ellif, quien ha estado casada por 30 años. Ella es madre y esposa y tiene un corazón para el Señor y para las demás mujeres. La otra es Linda Dillow, quien junto Lorraine Pintus escribió el libro  Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo. (Me hubiera gustado que Lorraine también estuviera aquí con nosotras.) Pero Linda estará aquí conversando sobre estos temas que trataron en su libro.

Linda, cuando tú y Lorraine escribieron este libro entrevistaron a miles de mujeres y les hicieron esta pregunta: ¿Si pudieras tener la respuesta a cualquier pregunta sobre las relaciones sexuales, cuál sería esa pregunta? Este libro es una respuesta bíblica a las preguntas que surgieron en esta encuesta.

Uno de los capítulos de este libro se titula: «¿Qué hacer cuando no quiero hacerlo?» Cuando una mujer se siente que ya no tiene fuerzas para más nada al tratar de balancear todos los roles en su vida, el hacer el amor puede llegar a ser una cosa más en su lista de «deberes».   

Holly: Como esposa y madre de ocho hijos estoy siempre tan ocupada que puedo identificarme perfectamente con ese pensamiento. Hay momentos en que estás tan exhausta físicamente que el satisfacer las necesidades de tu esposo es algo que está de último en tu lista. Tratas de escabullirte a tu cama y oras para que él no se sienta amoroso y  no se despierte porque tú no te sientes para nada amorosa, ya que piensas que no tienes las fuerzas para hacer nada más por más nadie. ¿Cómo podemos mantener el balance de satisfacer las necesidades de nuestros esposos, y dirigirnos al Señor para decirle: «Dios, dame la gracia para hacer esto»?

Linda Dillow: Igual que todo lo demás en la vida, para mí la respuesta es ir a la Palabra de Dios y decir: «Dios, yo sé cuál es mi actitud, yo sé cuál es la actitud de muchas de las mujeres; pero Señor ¿cuál es Tu actitud al respecto?» Yo encuentro que es Su disposición lo que me da la gracia y las fuerzas cuando yo me siento agotada. Veamos  1ra de  Corintios 7 . . .

Nancy: Linda, al dirigirnos a este pasaje, pidamos a las mujeres que vayan a este texto, que abran sus Biblias con nosotras en este momento. Si estás manejando no lo hagas, pero si estás es un lugar donde puedes hacerlo, por favor abre tu Biblia en 1ra a los Corintios capítulo 7 porque este pasaje es uno de los más importantes en el área de la intimidad sexual en el matrimonio.

Linda: También es uno de los pasajes que más se malinterpreta,  muchas mujeres vienen donde mi diciendo: «cuando era joven siempre escuché decir que el sexo era una obligación para la esposa».

Nancy:De hecho, esa palabra aparece en alguna de las traducciones.

Linda: En la mayoría de las traducciones. De hecho, voy a leer de una traducción que  utiliza la palabra deber y luego voy a explicar el porqué. 1ra de Corintios 7: 3-4:

«Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.»

Holly, ¿Qué piensas cuando lees la palabra deber?

Holly: Bueno, la palabra deber no suena nada divertido.

Linda: ¡No!

Holly: Yo lavo la ropa, cocino y friego los trastes, estos son deberes, pero no son divertidos.

Linda: No lo son, y el colocar las relaciones íntimas con nuestros maridos dentro de esa misma lista no nos hace sentir muy bien que digamos.

Holly: Definitivamente Dios debe estar tratando de comunicarnos otra cosa.

Linda: Él nos está diciendo algo distinto. Este es un uso muy pobre de esta palabra, pero no hay ninguna otra que describa la belleza del texto en el griego, en el cual fue escrito el Nuevo Testamento. En el griego esta palabra deber significa «una deuda que debemos pagar».

Ahora, Holly ¿Por qué, tanto tú como nosotras, tenemos esta deuda con nuestros maridos? Esto lo vemos en el siguiente versículo, el versículo 4. Lo que debería suceder en nuestra noche de bodas es que participemos en un intercambio de regalos donde yo debo entregarle a mi esposo la autoridad sobre mi propio cuerpo y debo entregarle mi cuerpo como un regalo, igualmente el debe entregarme la autoridad sobre su propio cuerpo y  debe  entregarme su cuerpo como un regalo.

Cuando yo entrego la autoridad sobre mi propio cuerpo entonces no pienso en esto como en un deber sino como una deuda, ya que  es algo que entregué voluntariamente. Típicamente cuando yo le explico esto a las mujeres me miran y me dicen: “¿Cómo puede una esposa entregar la autoridad sobre su cuerpo? ¿Qué pasa si yo no entendí  y no hice esto?”  Lo que yo les comparto es lo mismo que mi querida amiga Kathy compartió conmigo cuando lo entendió, ella me dijo: «La semana que viene es San Valentín y voy a entregarle a mi esposo mi cuerpo como un regalo.»

Voy a leerles algunas palabras del diario que ella compartió conmigo acerca de cuáles fueron  sus pensamientos cuando ella valientemente decidió que el Día de San Valentín le entregaría su cuerpo a su marido como regalo. Ella dijo,

Febrero 14: Hoy es el día en que le entregaré mi cuerpo a mi marido como un regalo. Honestamente, me siento nerviosa. Pero ¿Dios, por qué me siento nerviosa? Esto es lo que Tú deseas.

Febrero 15: Anoche fue una noche muy dulce. Cuando le entregué mi cuerpo a John le dije que yo nunca antes le había entregado la autoridad total sobre mi cuerpo cuando nos casamos, tampoco lo hice en la luna de miel. Siempre lo consideré como mi cuerpo por lo cual yo sentía que tenía todo el derecho de decidir si lo entregaba  y cuándo lo entregaba. Me paré frente a él envuelta en un lazo nada más y me entregué a él. Él lloró. ¡Sí, me siento diferente! Sí, es un recordatorio constante de que mi cuerpo le pertenece a él.

Kathy y su esposo ahora son misioneros pero ella mantiene el contacto conmigo y siempre me dice que: «el hecho de haber entregado mi cuerpo en esta dulce ceremonia fue el comienzo de una relación totalmente diferente para nosotros «.

Holly: Yo pienso que es un terreno de batalla para muchos matrimonios  las mujeres necesitan tener la perspectiva de Dios acerca de este tema. Ha sido maravilloso para mi entender que así como le pido a Dios que me de gracia para ministrarle a mis hijos, para que me de las fuerzas físicas que necesito para satisfacer las necesidades de mi hogar, así también puedo ir delante del Señor y pedirle que me de la gracia que necesito en esta área. Entonces, cuando doy el primer paso en obediencia Dios para satisfacer las físicas necesidades de mi esposo, Él también me da el deseo para poder ser de bendición para él.

Linda: Estoy totalmente de acuerdo en que Dios nos da la gracia para cada área de nuestra vida, pero esto comienza con el compromiso de entregar la autoridad de tu propio cuerpo, porque no te pertenece, entonces podrás tener  el deseo de decir: “Dios, dame de Tu gracia. Dame Tu perspectiva. Dame la energía para amar a mi esposo esta noche cuando me siento tan cansada que lo único que quiero es tirarme en la cama y que me dejen tranquila». El hecho de tomar esta decisión te dará la motivación interna necesaria.

Es posible que algunas de las mujeres  que nos están escuchando piensen, «bueno, he estado casada por 20 ó 30 años y estoy muy vieja para hacer algo así». Les diré que ustedes no tienen que hacerlo envueltas en una cinta, eso fue la forma en que Kathy lo hizo, pero lo que realmente importa es la actitud de tu corazón.

Nancy: Cuando una mujer decide tomar la opción de entregarle su cuerpo, y toda ella,  como un regalo a su marido, lo que está haciendo en realidad es entregándose a sí misma a Dios. Esta es una expresión de amor y de sumisión al Señor. ¿Qué significado tiene esto en la realidad diaria? El hecho de que ella se esté entregando a sí misma, que le esté entregando su cuerpo a su marido,  significa que ahora él tiene la autoridad sobre su cuerpo. Este es su regalo para su esposo.  Pero ¿qué significa esto en la práctica para su  matrimonio?

Linda: Nancy, lo primero que yo pienso es que bíblicamente hay gozo en obedecer.  Cuando somos obedientes y nos sometemos a lo que Dios nos ordena, hay gozo en hacer esto.  Yo pienso que esta mujer experimentará un gran  gozo en su vida. ¿Significa esto que nunca más se sentirá cansada? ¿Que nunca sentirá que ya no puede dar más, física o emocionalmente para su marido?  Claro que no,  pero  sé por experiencia propia, y por lo que he compartido con otras mujeres que han decidido obedecer a Dios y rendir la autoridad sobre su propio cuerpo, que esto nos da el empujoncito que necesitamos para acercarnos y amar a nuestros maridos de la forma en que Dios quiere que lo hagamos.

Nancy: Lo más maravilloso es que en cada una de las áreas de nuestras vidas, incluyendo el área de las relaciones físicas con los esposos para las mujeres casadas, cuando obedecemos a Dios generalmente esto requiere que lo hagamos por fe.  Obedecer no es algo que sentimos que queremos hacer, pero cuando deseamos  someternos a Dios y a las circunstancias en las que Él nos ha puesto, decimos: “Dios, como una expresión de mi fe escojo obedecerte». Entonces vemos como Dios nos da las fuerzas, nos estimula, nos sostiene y nos da el deseo y el poder de obedecerle cuando nos  humillarnos frente a Él. Dile: «Señor, te necesito en esta área de mi vida».  Entonces Él nos dará las fuerzas para  poder caminar en fe y obediencia.

Linda:  Nancy, pienso que está muy bien esto que has dicho,  que como esposas necesitamos traer delante del Señor el área de la intimidad física con nuestros esposos, así como lo hacemos con otros aspectos de nuestras vidas.  Muchas mujeres casadas fallan en hacer esto, pero así como traemos delante del Señor  la crianza de los hijos, nuestros ministerios como mujeres—y todo lo que hacemos-—del mismo modo debemos presentar esta área delante de Su trono.

Nancy: Hemos estado hablando acerca de asuntos íntimos en la vida de las mujeres casadas, particularmente sobre las relaciones sexuales con sus esposos. Debo confesarles que  como mujer soltera que soy, a través de los años he utilizado la práctica de creer  que lo mejor es que sean mujeres casadas que hablen sobre este tema en particular.

Yo no suelo leer  libros acerca de las relaciones sexuales, ni sobre estos temas de intimidad física. Tampoco es un tema de conversación en el que usualmente participo ya que—y le digo esto  mismo a las mujeres solteras—es importante para nosotras que guardemos nuestras mentes y nuestros pensamientos; no debemos permitir que nuestra mente vaya a lugares que…. bueno, permítanme explicarles lo que quiero decir con esto…

En el libro del Cantar de los Cantares de Salomón, las Escrituras nos dicen que no debemos despertar el amor hasta que llegue el momento apropiado. Para aquellas de nosotras que estamos aún solteras, este no es el momento apropiado de despertar este tipo de pensamientos o de discusiones acerca de los asuntos sexuales. Es por esto que he traído a Holly y a Linda quienes como dos mujeres casadas  tienen autoridad para hablar sobre este tema.

Aun así, al prepararme para entrevistarlas, me he visto en la necesidad de leer grandes porciones del libro que Linda Dillow escribió junto con su amiga Lorraine Pintus acerca de la mujer y los asuntos sexuales titulado: «Temas de Intimidad”. Al leer este libro, el cual considero bastante práctico, le pedí al Señor que como mujer soltera  guardara mi corazón y mi mente.

Quiero compartir con ustedes algo precioso y lleno de riqueza que el Señor hizo conmigo al leer este libro, algo acerca de  mi relación personal con Él como mi Esposo celestial. A través de los años he visto como mi relación con el Señor ha cambiado, particularmente desde que empezamos el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, pues ahora mi vida está copada  y repleta  de responsabilidades.

Me dí cuenta leyendo este libro acerca de las relaciones sexuales  que las mujeres casadas tienen con sus esposos, que en mi relación con el Señor… he hecho lo mismo que las mujeres casadas tienden a hacer en su relación con sus esposos. Es el hecho de permitir que las ocupaciones, los niños y las demás responsabilidades llenen nuestro tiempo de tal manera que la intimidad con Aquél que amamos más comienza a sufrir las consecuencias.  Al leer este libro el Señor comenzó a traer convicción a mi corazón sobre  las muchas formas en las que yo he sido negligente al no cultivar una relación íntima y de amor con el Señor Jesús.

Pienso en el pasaje de Lucas capítulo 10 acerca de las dos hermanas que invitaron al Señor a su casa. María estaba sentada a los pies de Cristo escuchando Su Palabra, amándolo, relacionándose con Él, escuchándolo y acercándose más  a Él.  Su hermana Marta estaba ocupada haciendo algo que todas nosotras como mujeres debemos hacer, ella estaba sirviendo;  sin embargo, en el proceso de servir, Marta se sintió abrumada y Jesús pasó a ser alguien distante y lejano para ella. Marta comenzó a sentirse irritada, agitada, frustrada, molesta hasta que comenzó a dar órdenes con irritación, aún al mismo Señor le dijo: «Dile a mi hermana que venga y me ayude.»

Al meditar en este pasaje y al leer el libro sobre la intimidad en el matrimonio, pensé en las muchas veces que durante mi niñez, en mis días de adolescente y aún recientemente en estos últimos  años,  había podido disfrutar de una relación con el Señor de una forma personal, cálida, íntima y sin obstáculos. Le he dado gracias al Señor por tiempos como esos.

Como mujer soltera tengo la conciencia de que el Señor  es mi esposo y les puedo decir que ya sea que sean solteras o estén casadas, nuestra primera relación deber ser con nuestro Señor. Dios me ha bendecido a través de los años con el gozo de  conocer a Cristo y de caminar con Él de una manera íntima, pero al ir envejeciendo y al estar cada vez más ocupada con el trabajo en el ministerio, se me hace cada vez más fácil el hecho de descuidar esta relación íntima y personal con el Señor mismo.

He podido ver a Dios hablándome sobre el hecho de haber perdido esta pasión y este fervor del primer amor en mi relación con el Señor Jesucristo. Me ha pasado por la mente el pensamiento de que si estuviera casada y  hubiese tratado a mi esposo de la misma forma en la que usualmente he tratado al Señor en los últimos meses, probablemente ya hubiera destruido mi matrimonio.  Ahora, gracias le doy al Señor de que Su amor por nosotros es incondicional y que Él siempre está ahí, siempre cercano y siempre disponible.

Al leer este libro acerca de las relaciones sexuales de la mujer con su esposo noté algunos paralelismos importantes en mi relación con el Señor. Permítanme compartir con ustedes algunos de estos paralelismos.  Me pude dar cuenta de que mantener una relación íntima requiere tiempo, atención y esfuerzo. Debemos hacer de esto una prioridad, pues no es algo que ocurre por sí solo. Lo mismo es cierto en nuestra relación con el Señor, esto debe ser algo que hacemos a conciencia, intencionalmente —y debe ser el foco central de nuestras vidas.

En las relaciones físicas entre un hombre y una mujer existe lo  que Linda describe en su libro como un «quicky» un encuentro rápido en las relaciones íntimas. Esto no es malo en sí, pero nunca podrá  ser el sostén de una relación íntima. Debe existir un tiempo especial donde el hombre y la mujer puedan expresar de una manera más extendida su amor físico el uno al otro. Así en nuestra relación con el Señor debemos separar un tiempo donde podamos tener  una comunicación más extensa, prolongada e intensa con el Señor como nuestro amante.

Comúnmente, la intimidad física dentro del matrimonio y el proporcionarle  placer a nuestra pareja requiere que la esposa actúe por fe y no en base a sus sentimientos. Sucede lo mismo en nuestra relación con el Señor, necesitamos hacer aquellas cosas que sabemos le traen placer a Dios, independientemente de si nos sentimos o no con ganas de hacerlo y  sin importar en qué circunstancias nos encontramos. Al hacer esto nuestro amor crecerá y madurará.

El Señor también me mostró que así como la esposa es llamada a entregarse a su esposo sin reservas y a disfrutar del éxtasis de la intimidad, el Señor quiere que esta relación sea un reflejo de nuestra relación personal con Él, y que debe existir una llenura, intimidad y sobre abundancia de expresión en nuestra relación con Él. No es solo entregarle al Señor lo superficial, sino que es tomar el tiempo necesario para esperar en Él, estar quietas, de deleitarnos en Él y de entregarnos a Él completamente.

Debo confesar que en muchas ocasiones cuando estoy delante de la presencia del Señor me sobresalto para contestar un correo electrónico, para responder una llamada telefónica o para abrir la puerta y permito que cualquier otra cosa quite la prioridad de pasar este tiempo íntimo con el Señor.

El Señor trajo convicción a mi corazón y me dijo: «Debes recordar lo que significaba para ti cuando disfrutabas de una relación más íntima conmigo». Mi corazón debe arrepentirse y debo restaurar este tipo de expresiones de amor al Señor Jesucristo que he experimentado en el pasado.

Muchas veces para que una pareja pueda tener relaciones sexuales íntimas  se requiere que organicen sus calendarios y se programen para sacar un tiempo aparte. Un tiempo para poder compartir y estar juntos. También es importante que organicemos nuestro calendario y dispongamos de un tiempo aparte con el Señor, donde si es posible,  podamos estar tranquilas y sin interrupciones.

Una  pareja debe hacer todas las preparaciones físicas necesarias a lo largo del día, preparar el ambiente y prepararse a sí mismos físicamente. Así también debo yo prepararme para disfrutar y experimentar este momento íntimo con el Señor.

También debemos ser creativas y aprender a expresar nuestro amor por Él de nuevas formas, formas que quizás no sean tan cómodas para nosotras; hacerlo de formas diferentes para  no caer presas de la misma rutina predecible y de la misma forma de siempre.

Al venir delante de la presencia del Señor todos  estos días y pensar que las relaciones matrimoniales deben ser una ilustración—una ilustración terrenal—de nuestra relación con nuestro Esposo celestial, el Señor Jesús, tengo que compartirles que el Señor ha tocado las fibras  más íntimas de mi corazón y ha renovado en mi un nuevo deseo y una pasión ferviente por Él.

Me encuentro a mí misma hablando más con el Señor y con más libertad; y a veces me  levanto a media noche,  o temprano en la mañana, o tarde en la noche y me pongo a cantar y a conversar con Él. No me siento que lo ignoro como si Él solo fuera omnipresente y sin que existiera ninguna conexión entre nosotros, sino que siento que puedo conectarme con Él de una manera refrescante y renovada.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss no ha concluído todavía, en un minuto escucharemos lo que escribió en su diario después de sentir la convicción de que debía desarrollar una mayor intimidad con el Señor.

Estaremos transmitiendo estos comentarios para concluir nuestra serie, Temas Intimos, con Linda Dillow y Holly Elliff. Si se perdieron alguno de estos estudios espero que puedan  escucharlos visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Esta serie está repleta de sabiduría práctica para las esposas.

En nuestra página de internet también podrán encontrar un reto. Como resultado de este reto muchas mujeres han cambiado, muchos esposos han cambiado  y muchos matrimonios también han experimentado una transformación. Descubre cómo un simple reto puede tener un gran efecto cuando decides a ponerlo en práctica. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y únete al gran número de mujeres que ya han probado este reto y que nos han escrito para dejarnos saber cómo Dios lo ha usado en sus matrimonios.

https://www.avivanuestroscorazones.com/static/uploads/headers/reto_de_30_dias_para_esposas-_mini_header.jpg

Preparar este programa sobre la intimidad en el matrimonio trajo al corazón de  Nancy una convicción sobre su relación personal con el Señor. Aquí la tenemos otra vez compartiendo algunos de estos pensamientos sobre el tema.

Nancy: Solo quiero compartirles una pequeña oración que escribí en mi diario hace unos días. Esta fue la forma en la que pude expresar al Señor todo lo que estaba en mi corazón.

Oh Señor Jesús,

Tú me has amado con un amor apasionado, intenso, fiero e inquebrantable. Te entregaste a mí por completo. Siempre encuentras maneras nuevas de expresar Tu amor por mí. Siempre estás disponible para mí—nunca te encuentras muy cansado, o preocupado. Yo  confieso y te pido perdón porque no te he amado de la manera que te mereces.

Señor, por favor perdóname por las veces que te expresado mi amor de una manera apresurada, distraída y limitada.

Señor, Tú eres Quien ama mi alma y eres el Señor de los Señores. Señor, solo puedo expresarte estas palabras ahora. Tú eres mi pan, mi agua, mi mayor bien, mi gozo y mi satisfacción. Fui creada para Ti y quiero entregarme a Ti por completo, amarte sin reservas, sin vergüenza, apasionadamente y de una forma suprema.  Quiero recrearme en Ti con todo mi cuerpo, con toda mi alma y con todo mi espíritu. Y,  Señor,  te ofrezco esta oración de una manera renovada.

Gracias por la obra de Tu gracia en mi corazón de una manera renovada  en estos últimos  días. Oro por todas mis hermanas que están escuchando hoy este programa, que cada una de ellas pueda tener un avivamiento personal en su corazón en cuanto a su relación contigo; ya sea que estén casadas o que sean solteras, que puedan sentir la maravilla de lo que significa ser amadas por Ti y amarte a Ti, trayendo deleite a tu corazón porque para esto fuimos creadas. Que esto sea una realidad en nosotras.  Oro en el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Ven Amada Mía, Hermana Glenda.

Voces adicionales:
– Linda Dillow, en la voz de Cornelia Hernández.
– Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

 

 

2/3 –Libre para disfrutar de la intimidad en el matrimonio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

2/3 –Libre para disfrutar de la intimidad en el matrimonio

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/libre-para-disfrutar-de-la-intimidad-en-el-matrimo/

Leslie Basham: Cuando una mujer toma decisiones morales incorrectas, puede contraer matrimonio con un sentimiento de culpa y de esclavitud. Aquí está Linda Dillow.

Linda Dillow: Una mujer cristiana puede decir  «Yo sé que Dios me ha perdonado por mi pecado sexual», y  hasta sonreír mientras lo dice. Pero ella no está llevando ese perdón a su matrimonio.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si tienes niños pequeños, sería bueno que los mantengas ocupados en otro lugar, y luego vuelvas a escuchar Aviva Nuestros Corazones, debido al contenido del programa.

Una de nuestras oyentes respondió con entusiasmo al programa que se emitió ayer y comunicó a Aviva Nuestros Corazones lo mucho que disfruta de la intimidad con su marido. Ella escribió: “Nunca he entendido por qué tantas mujeres consideran el  satisfacer las necesidades del marido como una responsabilidad”. Para ella, la intimidad en el matrimonio es un gozo, pero si tú no compartes esa sensación de entusiasmo, por favor, continúa escuchando el programa.

Aquí está Nancy con nosotros. 

Nancy Leigh DeMoss: Uno de los grandes mensajes de la Escritura y del Evangelio es que a través de la muerte en la cruz y la sangre de Jesucristo, hay esperanza, hay perdón y hay purificación disponible para lidiar con los asuntos de nuestro pasado.

Esta semana, estamos hablando sobre todo a las mujeres casadas sobre el tema de la intimidad sexual en el contexto del matrimonio. Para ayudarnos en ese tema está con nosotros Linda Dillow, que escribió junto a  Lorraine Pintus el libro titulado Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo”.

Linda, gracias por estar con nosotros otra vez en Aviva Nuestros Corazones. 

Linda: Es un placer para mÍ compartir con ustedes, Nancy.

Nancy: Valoro mucho el espíritu y el tono de tu libro, y la ayuda tan práctica que le das a las mujeres para hacer frente a muchas de esas preguntas. Ahora, antes de saltar a esas preguntas, permítanme decir que hoy nos acompañara también  mi amiga  Holly Elliff.

Holly, voy a pedirte que intervengas de vez en cuando haciendo preguntas. Como has  ministrado a las mujeres casadas en la materia, ¿cuáles son algunas de las cosas que has visto, escuchado o sentido que consideras tenemos, que debemos abordar desde un punto de vista bíblico?

Holly Elliff: Nancy, una cosa que he tratado una y otra vez con las mujeres casadas es ¿Cómo puedo obtener una perspectiva correcta acerca de todo lo referente a mi sexualidad si mi pasado ha sido tan malo? Tal vez no he manejado los asuntos sexuales correctamente en el pasado, tal vez fui abusada cuando era niña. De manera que toda mi perspectiva sobre esta área no es bíblica. Desde esa perspectiva errada, ¿cómo hago para verlo como algo bueno? »

Linda: Es una buena pregunta muy buena, Holly. Vamos a empezar con la primera: ¿Cómo puede una mujer superar la culpa de su pasado?

En realidad, muy pocas mujeres llegan al matrimonio sin pasado. Lo que veo una y otra vez es que una mujer cristiana dice «Oh, yo sé que Dios me ha perdonado por mi pecado sexual», y hasta  sonríe cuando lo dice. Pero ella no ha llevado ese perdón a su matrimonio.

Recuerdo a una mujer joven que vino a mí y dijo: «Linda, esta área de mi matrimonio no está bien.» Cuando empezamos a hablar, me dijo que cuando era estudiante universitaria, y cristiana, se había entregado a su novio, a sabiendas de que no era correcto.

Ella le contó eso a su esposo antes de casarse, y ella me dijo: «Sí, ya sé que estoy perdonada.» Pero ella no podía tener  gozo en su relación íntima. Había algo que le impedía entregarse totalmente a su marido y disfrutar el abandono, la libertad y la santidad que Dios quería en su unión sexual.

Holly: Linda, también creo que muchas mujeres, al haber tenido tanta libertad en el pasado en esta área de su vida, ahora tratan de castigarse a sí mismas, incluso después de que se casaron, en el sentido de creer que no pueden disfrutar de esto. Ellas no pueden verlo como algo dado por Dios, algo bueno, una cosa maravillosa, porque en el pasado esto mismo no provenía de Dios; estaba mal. Así que ellas no se han liberado a sí mismas de su pasado lo suficiente para disfrutar de esta área de su matrimonio.

En tu libro te refieres a esto como «limpiar el sótano». Es el hecho de que tenemos que volver atrás y ver nuestro pasado y hacer frente a todo eso a la manera de Dios. ¿Cómo dirigimos a las mujeres a hacer esto?

Linda: Holly, ese era exactamente el problema en la vida de la joven con la que  hablaba. Leímos 1 Corintios 6:17-18  que  dice:

“Huid de la fornicación. Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo…”

Debido a que nosotros somos el templo del Espíritu Santo, no solo estamos perjudicando a Dios, sino que estamos dañando este templo que Dios nos ha dado. El pecado sexual es como ningún otro pecado. Cuando pecamos sexualmente, es como si hubiera un lazo que nos conecta con la otra persona, y los lazos del alma deben ser cortados.

Así que motivé a la joven que estaba sentada en mi sala a  confesarse ante Dios. Cuando confesamos nuestros pecados, Él es siempre fiel para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (Ver 1 Juan1:9) Así que se humilló y le puso nombre a sus pecados.

Ella dijo: «Dios, te confieso esto. Pensé que lo había hecho, pero veo que realmente no había sido así. Señor, quiero que cortes esa parte de mí que se aferró a él y que lo elimines para siempre, porque yo solo quiero estar unida a ti y a mi marido».

Después que ella oró, fue inundada del perdón de Dios y comenzó a caminar de una manera nueva en su matrimonio.

Siempre le digo a las mujeres: «Si eres asaltada continuamente en tu mente por las imágenes y los pensamientos de lo que sucedió en el pasado, y si has pedido perdón, entonces esos pensamientos no son de Dios. Ellos están siendo arrojados hacia ti por el maligno, y hay que hacer exactamente lo que hizo Jesús cuando fue tentado en el desierto. Pronuncia las Escrituras. Debes decir: “He sido perdonada,» y lanzar esos pensamientos de nuevo al enemigo. Di: «¡Quítate de delante de mí, Satanás. Yo no voy a ir allí con mi mente. No voy a escuchar tus insultos. Soy nueva criatura».

Holly: Linda, creo también que este es un tema que se aplica a las mujeres cristianas que están solteras y que quieren permanecer en comunión con su Padre en esta área. Cuando se casen no querrán llevar con ellas la culpa del pecado sexual. Esto va a afectar a su matrimonio. Cuando se conviertan en  esposas  tendrán que hacer frente a estos problemas.

¿Qué le dices a esa mujer que está soltera en estos momentos, pero que tal vez ya tiene un pasado que está mal? ¿Cómo debe ella lidiar con su pasado para que pueda anticipar el matrimonio y este tema sea para ella de la manera que Dios quiere que sea?

Linda: Yo animo a todas las mujeres con las que hablo a conocer la perspectiva de Dios sobre la relación sexual en el matrimonio. Ellas necesitan saber esto mientras aún están solteras. Han escuchado un millón de mensajes incorrectos del mundo. Siempre les pregunto a las  mujeres solteras, «¿Cuántos mensajes has escuchado últimamente desde la perspectiva de Dios?»

La mujer soltera tiene que ser saturada con la perspectiva de Dios  y saber sobre el regalo que Él les ha dado a las mujeres casadas, y esa debe ser su motivación para permanecer puras. En realidad, muchas mujeres ya han errado en esta área.

He hablado con muchas que han sido negligentes con lidiar con la culpa de su pasado. Animo a cualquier mujer soltera que esté escuchando hoy, a que hoy es el día que tienes para confesar ese pecado al Padre. Es necesario cortar los lazos de tu alma con la persona o personas que con la que has tenido relaciones íntimas

Creo que es importante aclarar también, que no es solo el acto de la relación sexual lo que nos ata a otra persona, sino también las caricias íntimas, y tenemos que confesar al Señor Jesús  cada uno de esos pecados. Él le dará el perdón, y una  mujer  soltera puede convertirse en virgen de nuevo. Ella no puede restaurar su virginidad física, pero la palabra virgen significa «pura» y cada mujer puede llegar a ser pura en pensamiento, palabra y obra.

Holly: Así es, pienso que esto le ofrece tanta esperanza a las mujeres solteras y mujeres casadas que tienen un pasado.

Linda: Oh, así es.

Holly: Una gran cantidad de mujeres casadas y muchas mujeres solteras luchan con tener una mente sana  porque han sido abusadas en el pasado. Sé que esto es un gran problema en nuestra sociedad. Entonces, ¿qué le decimos a las mujeres que  han sido abusadas en el pasado, que no pueden ver el sexo como algo bueno?

Linda: Oh, es muy difícil ver el sexo en el matrimonio como un regalo cuando has sido violada y cuando te han hecho una maldad. Eso simplemente no es compatible.

Lo trágico, Nancy y Holly, es que una consejera cristiana con la que trabajo en Denver, dijo que ella  está convencida de que una de cada tres mujeres en Estados Unidos ha sido objeto de abuso. Eso solo me da ganas de llorar, y yo sé que también hace llorar a Dios. Sé que Él  llora con cada una de esas mujeres que fueron abusadas. Él estaba llorando por el mal que se les hizo. Pero lo que me gustaría decirle a cada mujer que nos escucha, soltera o casada, que ha sido abusada, es que el nombre de Dios es Jehová Rapha. Él es el Sanador, y su nombre es Esperanza.

He visto a muchas mujeres que han sido totalmente curadas de su abuso sexual y ahora pueden disfrutar de las relaciones sexuales con su marido, ya que han visto la perspectiva de Dios. A medida que han permitido que el Señor Jesús penetre profundamente en sus vidas, han sido capaces de alcanzar y comprender la perspectiva de Dios.

Esto puede suceder en un momento, o puede ser un proceso largo, pero Dios es el que compensa por los años que se ha comido la langosta. Él trae belleza de las cenizas, y Él puede hacer esto en la vida de cada mujer.

Nancy: Así es. Hemos hablado hoy sobre dos barreras que muchas mujeres casadas experimentan en su relación sexual con sus maridos. De hecho, Linda, uno de los capítulos del libro que tú y Lorraine escribieron, “Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el  sexo”, se titula: «¿Cómo me relaciono cuando él es un microondas y yo soy un olla de cocción lenta?»

Linda: Este título me hace reír, Nancy, y sin embargo es muy cierto en muchos matrimonios. Me parece que a las mujeres no les gusta eso. No les gusta el hecho de que son una olla de cocción lenta, y que su marido sea un microondas. Esta área de la respuesta sexual parece tan fácil para él, pero no es tan fácil para la mujer. Él parece que siempre tiene interés y ella no parece tan interesada. ¿Has encontrado esto tú también, Holly, cuando  hablas con las mujeres?

Holly: Definitivamente, y creo que lo  interesante es que cuando las mujeres no entienden eso, es muy difícil para ellas  responder a sus maridos, porque no tienen el conocimiento básico de algunas de las diferencias y el hecho de que Dios diseñó a su marido de esa manera.

No es que sus maridos deciden comportarse de esa manera, es algo dado por Dios. Así que a menos que entiendan las necesidades de sus maridos—incluso en el ámbito físico— la forma en que Dios los creó, ellas no van a entender por qué es tan importante que ellas satisfagan las necesidades de sus esposos.

Linda: Creo que diste en el clavo. Las mujeres que están descontentas por la forma de ser de sus maridos, en realidad, están discutiendo contra de Dios, porque Dios es el que creó a los hombres para responder visualmente. Dios es el que le dio el deseo sexual parecido al tipo microondas a los hombres. Este fue su diseño, y cuando nosotras, como esposas, luchamos contra eso, realmente estamos luchando contra Dios y de seguro que no querremos hacer eso.

Holly: Entonces, Linda, ¿qué le dices a las esposas para ayudarles a entender la manera en que Dios diseñó sus esposos y para que entiendan que es crítico que ellas respondan apropiadamente?

Linda: Holly, en primer lugar quisiera solo hacer un par de aclaraciones. Hemos dicho que los hombres son como los microondas y las mujeres son como las ollas de cocción lenta. Esa es una afirmación general, pero no siempre es cierta.

Los hombres tienen diferentes grados de deseo sexual. Las mujeres pueden tener un grado de deseo sexual  alto, medio y bajo. Una pregunta que escucho muy a menudo de parte de mujeres entristecidas es, «Linda, ¿por qué mi marido no está tomando la iniciativa en la relación sexual? ¿Por qué estoy más interesada que él? »

Hay una amplia gama de situaciones. Probablemente, es tan amplia como el número de matrimonios representados por la audiencia que escucha hoy. Y sin embargo, Dios hizo  el hombre diferente a la mujer.

Holly,  creo que una de las áreas con la cual las esposas batallan más es con el hecho de que  no les gusta que sus maridos sean visuales. Este fin de semana, una mujer me dijo: «Mi esposo quiere hacer el amor con velas, y yo quiero estar en la oscuridad.» ¿Qué le dices a las mujeres acerca de eso?

Holly: Bueno, cuando Billy y yo nos casamos, yo estaba tan inhibida en esta área y era tan modesta que quería ir al closet para desvestirme. Fue muy difícil darme cuenta de cómo Dios había diseñado a mi marido y por qué era tan importante para mí entenderlo con relación a esta área.

Creo que muchas veces, como mujeres,no hemos estudiado a nuestros maridos en esta área, y nos perdemos muchas oportunidades en las que podríamos causarles gozo. ¿Cómo se enseña a las mujeres a comprender a sus maridos? ¿De qué forma deben responder tomando en cuenta la forma en que sus maridos fueron creados?

Linda: Holly, les animo a que vuelvan a la Palabra de Dios, donde se encuentran todas las respuestas. Cuando miramos a la novia joven y sabia de Cantar de los Cantares, vemos que se dio cuenta de que su marido fue creado para responder a lo visual. En un pasaje del Cantar de los Cantares, en el capítulo 7, la vemos seducirlo visualmente. Comienza por los pies y va subiendo por su cuerpo, y él simplemente disfrutaba contemplando la belleza de la creación del cuerpo de su esposa.

Holly: Muchas mujeres no se sienten muy bien con sus cuerpos ni cómo lucen. ¿Cómo se puede animar a las mujeres a responder a sus maridos, comprendiendo su necesidad, incluso si ya no lucen como que tenían 20 años ni pesan 110 libras? ¿Son responsables de responder a las necesidades de sus maridos?

Linda: Me encanta el pasaje de Proverbios 5, donde la respuesta a la tentación para un hombre es beber agua de su propia cisterna y agua fresca de su propio pozo para deleitarse con la esposa de su juventud (leer versículos 15 – 19). Ahora bien, tal vez ella no puede seguir siendo joven, pero él se deleitará en ella, y es la manera como su deseo sexual estará satisfecho.

Quiero leerles una carta que recibí de una mujer.  Como  mujeres, por lo general no nos gusta nuestro cuerpo. En nuestras conferencias, a las que generalmente asisten unas 1,000 mujeres, Lorraine Pintus,  y  yo preguntamos: «¿Cuántas de ustedes están totalmente satisfechas con su cuerpo?» Ni una de esas mujeres levantó la mano, ¡ni una sola!

Una mujer que creo que tiene la perspectiva correcta es Caroline. Ella me envió esta carta que dice así: «A medida que envejezco, el  viejo cuerpo se deteriora. Tengo estrías de tres bebés, celulitis y venas varicosas. Mis senos cuelgan, las arrugas abundan, pero en la medida en que mi cuerpo se ha deteriorado, mi experiencia como amante ha ido aumentando. Realmente creo que mi querido esposo por los últimos 40 años ve mi cuerpo como era antes, porque recibe tal placer del mismo.»¿No es una perspectiva fabulosa?

Holly: Oh sí, es un gran punto de vista, pero también es una motivación para nosotras como mujeres para mantener nuestro cuerpo en forma, y  mantenernos lo más atractivas posible para nuestros maridos.

Nancy, sé que muchas de las cartas y comentarios que recibimos en Aviva Nuestros Corazones tienen que ver con el  tema del matrimonio. Muchas veces, creo, las mujeres luchan con el hecho de que sus maridos no parecen desearlas tanto como antes. Entonces, ¿Qué le dices a la mujer que está luchando con este asunto, cuando su marido no está cumpliendo tan a menudo como ella quisiera?

Linda: Esa es una buena pregunta, y es una que nos hacen  menudo. La gente no sabe que es una pregunta que recibimos a menudo porque la mujer que se encuentra en esta situación  siente que de alguna manera es su culpa, que ella no es lo suficientemente atractiva o no es lo suficientemente joven. Ella no corre a compartirle a sus amigas o a cualquier persona que su esposo no está interesado en ella. Me parece que estas mujeres a menudo están a dieta y hacen ejercicios de manera  excesiva, porque lo que quieren es llamar la atención de su marido.

Ahora bien, primero debe siempre ir delante de Dios y decir: «Escudriña mi corazón y pruébame, y ve si hay allí camino de iniquidad.” Un marido que no estaba interesado en su esposa, finalmente le confesó lo que le pasaba, y le dijo,: «Debido a que cada palabra que sale de tu boca hacia mí es una crítica, yo no estoy interesado en tener intimidad contigo».

Holly: Cuando nos casamos, no solo estamos teniendo sexo. Es una relación mucho más amplia.

Linda: Sí. Es un conjunto de cosas. Es una totalidad de cosas. Y ¿sabes algo? No creemos esto de los hombres, pero el acto sexual es emocional para ellos, también. Es la forma primaria como los hombres se conectan emocionalmente con sus mujeres. Si solo están siendo criticados y derribados, no querrán conectarse emocionalmente o sexualmente con su esposa. Así que, en primer lugar, examina tu corazón. En segundo lugar, sé consciente de que las personas tienen diferentes grados de deseo sexual.

De verdad que puedo decir que odio hablar de esto, Nancy y Holly, pero la pregunta hay que hacerla «¿Está mi esposo involucrado en pornografía?» Este un problema tan grande hoy en día con el Internet.

Holly: Y tremenda trampa es esta porque el hombre es muy visual.

Linda: Ahí está el asunto.

Holly: Se trata de una herramienta tan fácil que usa  el enemigo para apartar el corazón de un hombre. Es algo rampante en nuestra sociedad.

Linda: Y es algo desenfrenado entre las parejas cristianas. Hablé el otro día con una pareja que dirige un grupo pequeño de siete parejas al que se les hablaba de conservarse puros en el matrimonio—en cuanto a lo que ves y lo que oyes. Cinco de los siete hombres hicieron una cita con el líder y le dijeron que estaban involucrados con la pornografía en el Internet. Todos  son hombres cristianos.

Nancy: Esto es algo que también estamos escuchando a menudo por parte de los oyentes de  Aviva Nuestros Corazones, mujeres que se están abriendo y derramando sus corazones, llenas de frustración y pidiendo ayuda a gritos, «¿Qué hago con mi esposo que está involucrado en la pornografía?» Ahora bien, aquí no vamos a responder a esa pregunta de manera exhaustiva pero, Linda, ¿podríamos darle una palabra de aliento a una mujer que esté en esa situación?

Linda: Dios es el que va a satisfacer sus necesidades al igual que lo hace en todos los ámbitos de su vida, pero, Nancy, ella tiene que ser muy honesta con su marido. Ella necesita enfrentarse a él y decirle que lo ama y que ella lo va a acompañar a buscar ayuda, pero que él que debe conseguir ayuda.

Cuando el pecado se mantiene en la oscuridad, el enemigo tiene poder, pero cuando se trae a la luz, entonces puede haber sanación. Siempre que un hombre mantiene este pecado de la pornografía oculto, el enemigo lo utiliza una y otra vez .

Así que animo a las mujeres a rogar a sus maridos a ir en busca de ayuda, ofrecerse a acompañarlos y poner fecha límite y decirles: «Por favor, en las próximas dos semanas, busca ayuda.»  Si no lo hace, ella tiene que ir al pastor e involucrar a la iglesia en ministrar a su esposo, porque si se mantiene en la oscuridad, va a destruir su alma. Va a destruir su matrimonio y a sus hijos.

Holly: Yo creo que por eso es tan importante, Linda, que las mujeres se den cuenta de que son como un salvaguarda para sus maridos. Cuando responden a su marido de manera correcta en el área sexual, entonces lo están protegiendo en muchos aspectos de la tentación que encuentran en el mundo. Ella es la única forma legítima con la que él cuenta para llenar sus necesidades físicas.

Nancy: Estamos hablando aquí acerca de la importancia de que las esposas acepten a sus maridos, acepten las diferencias que  Dios dispuso en ellos—hasta llegar al punto en que le dan gracias a Dios por sus maridos, tal y como son, que lo acepten de la forma en que Dios los ha hecho y los acepten como  un regalo de Dios para ellas.

Entonces hay una necesidad de que la mujer casada acepte su responsabilidad bíblicamente, su responsabilidad dada por Dios de satisfacer las necesidades de su marido y de ministrarle, no solo en el plano físico, sino también como hemos dicho, en la forma en que le habla, asumiendo su rol de motivadora, afirmadora, de manera que pueda  edificarlo para que él se sienta libre de ser el hombre que Dios creó.

Leslie: Esta es Nancy Leigh DeMoss, hablando con Linda Dillow sobre las diferencias entre los hombres y las mujeres, tal y como fueron creados por Dios. Si has sentido la frustración que las mujeres sienten al ser tan diferentes a sus maridos, esperamos que puedas leer más sobre el tema, en el libro titulado “Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo”, de Linda Dillow y Lorraine Pintus, donde se trata claramente con muchas de las cosas que a menudo frustran a los  maridos y esposas.

Ya sea que tu matrimonio esté fuerte o débil en esta área, serás beneficiada por la lectura de este libro. Puedes visitar AvivaNuestrosCorazones.com para conocer cómo puedes obtenerlo, o bien puedes solicitarlo en tu librería cristiana favorita.

¿Qué hacer si estás agotada y no tienes ganas de responder a las necesidades de tu marido? Linda y Holly volverán mañana para darte un consejo. Por favor, te esperamos de vuelta en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Uña y Carne, Marcos Vidal, Mi Regalo ℗ 1997 Nuva Music.

Voces adicionales:
– Linda Dillow, en la voz de Cornelia Hernández.
– Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

1/3 – El propósito de la intimidad en el matrimonio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Temas Íntimos con Linda Dillow

1/3 – El propósito de la intimidad en el matrimonio

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-proposito-de-la-intimidad-en-el-matrimonio/

Nancy Leigh DeMoss: Nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo.

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss. 

Nancy:  Y llamarlas a tener una relación íntima con Él.  Y una forma en que la mujer casada puede hacer esto es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para ella y para su marido, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino también en la intimidad física.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy vamos a descubrir cómo la intimidad física dentro del matrimonio puede traer gloria a Dios. Si tienes niños pequeños en casa, es posible que desees tenerlos ocupados en los próximos minutos haciendo otra cosa. Luego escucha la conversación de hoy sobre la relación física que comparte un esposo y una esposa.

Sabemos que cada pareja es diferente. Las mujeres que escuchan este programa vienen de todo tipo de trasfondo, enfrentan todo tipo de luchas. Algunas mujeres se ven perjudicadas en cuanto a la falta de interés de sus maridos en cultivar una relación de intimidad física.

Nosotras no podemos cubrir cada situación particular, te instamos a que obtengas el consejo de una mujer mayor, o de los líderes de tu iglesia si lo necesitas.

Aquí está Nancy  para presentar a nuestra invitada del día de hoy. 

Nancy: Una de las metas en Aviva Nuestros Corazones es ayudar a discipular a las mujeres  a conocer los caminos de Dios,  entender el corazón de Dios y cómo relacionarnos con Él en cada área de nuestras vidas como mujeres.

Como mujeres cristianas, nuestro deseo es que todas las áreas de nuestras vidas sean adornadas por  el Evangelio de Jesucristo. Esto significa que todos los aspectos de nuestra vida deben ser traídos en obediencia al señorío de Jesucristo, y que reflejemos al mundo la grandeza, la maravilla y la hermosura de los caminos de Dios.

Así que eso significa que querremos aprender lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de nuestras actitudes, de nuestro comportamiento, nuestras relaciones, nuestros valores, nuestra manera de hablar, nuestras prioridades, y para aquellas mujeres que están casadas—querrán aprender sobre temas relativos al matrimonio y la paternidad.

Si eres una mujer casada, un área muy importante en tu caminar con Dios tiene que ver con la relación física con tu marido. Nuestra invitada de esta semana está aquí para hablar, sobre todo a las mujeres casadas. Independientemente de dónde esté tu matrimonio en la escala del uno al diez, independientemente de cuán profunda o no puedas sentir que es tu intimidad con tu marido en estos momentos, Linda Dillow, nuestra invitada de esta semana, nos ayudará a entender la perspectiva de Dios acerca de la intimidad sexual.

Linda ha estado casada durante 38 años. Ella y su esposo, Jody, han servido al Señor en los Estados Unidos, así como en Europa del Este y en Asia por un total de 17 años. Ella es madre de cuatro hijos, y ha estado involucrada activamente durante toda su vida de casada ​​en el ministerio de mujeres.

Linda ha sido coautora de un libro titulado “Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo”. Ese es el tema  que Linda estará ayudándonos a entender en los próximos programas..

Linda, bienvenida a  Aviva Nuestros Corazones.

Linda Dillow: Es un placer para mi estar aquí con ustedes.

Nancy: Con nosotros también está esta semana como invitada mi amiga desde hace mucho tiempo, Holly Elliff.  Holly ha estado casada por 29 años. Ella es  esposa y madre. Ama a su familia. Ama al Señor, y  me ama a mí. Es una dulce amiga.

Holly, gracias por unirte a nosotras y ayudarnos como mujer casada  a tener una perspectiva adicional sobre este tema que a veces es un poco incómodo de hablar para las mujeres. Pero es muy importante. Así que gracias por estar también con nosotras esta semana.

Holly Elliff: Me alegro de estar aquí, Nancy.

Nancy: Linda, en tu corazón, ya que te conozco, está el  ayudar a las mujeres a crecer en su relación con Jesucristo. Así que con eso como tu motivación, ¿qué  fue lo que te motivó a escribir un libro acerca de las mujeres y los problemas sexuales?

Linda: Nancy, créeme, no fui delante del Señor y le dije: «Oh Señor, por favor, ¿puedo ser tu voz en cuanto al sexo y al matrimonio?» No ocurrió así.  Caminaba en un bosque detrás de mi casa y Dios puso el mensaje de Su Palabra en mi corazón para que me comunicara con las mujeres acerca de este tema.

Cuando Dios te pide algo, hay que decir que sí. Dios también puso en mi corazón que mi querida amiga, Lorraine Pintus, debía escribir el libro conmigo. Cuando le dije que Dios la había puesto en mi corazón, ella me miró y dijo:

«¡Linda, no! ¡No! No puedo escribir un libro sobre eso. Quiero escribir acerca de la intimidad con Cristo”.

Así que Dios tomó a dos mujeres renuentes como nosotras, nos sumergió en las Escrituras y en la lectura de la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis y oramos: «¡Santo Dios, háblanos acerca de Tu corazón con relación a este tema!», caímos de rodillas porque Dios es un Creador creativo.

Nancy: Debiste haber sentido o detectado que había alguna necesidad, al escuchar a las mujeres referirse al tema de la intimidad física con sus maridos. ¿Qué estabas escuchando o sintiendo que puso esta carga en tu corazón?

Linda: Nancy, he visto, literalmente por todo el mundo, que las mujeres cristianas están confundidas acerca de este tema. El mundo es tan repugnante. Lo que Dios hizo sagrado, el mundo lo ha mancillado. Lo que Dios hizo puro, el mundo lo ha corrompido.

Una mujer cristiana que quiere lucir piadosa en el mundo, que ve cómo el mundo explota el cuerpo de la mujer, cómo el mundo explota el sexo, dice: «Yo no quiero ser así».

Así que en el matrimonio, están confundidas. Ellas dicen: «Bueno, si el mundo hace demasiado hincapié en este tema, yo voy a quitarle importancia en mi matrimonio porque quiero ser santa».

Nancy: Así es, Holly, ¿al ministrar a las mujeres, has encontrado que esta es un área donde hay gran cantidad de confusión y malos entendidos?

Holly: Sí, yo creo que es un área donde las mujeres tienen que entender la verdad de Dios y cómo  relacionarse con sus maridos.

Nancy: Lo que nos lleva de vuelta a la Palabra de Dios. En realidad, donde queremos empezar, continuar y terminar es en esto: “¿Qué tiene que decir la Palabra de Dios acerca de este tema de la intimidad física en el matrimonio?”

Así que, Linda, ayúdanos a comenzar. Y tú Holly, háblanos. ¿Por dónde empezaste en las Escrituras? ¿Realmente aborda la Palabra de Dios este tema?

Linda: Dios ha sido muy específico y muy exhaustivo. Esta es una de las cosas que me gustan de la Palabra de Dios, Nancy. No hay nada de lo que Dios no se ocupe, porque nos ama y ​​Él quiere que entendamos Sus caminos en todas las áreas de nuestras vidas.

Cuando Lorraine y yo leímos las Escrituras, desde Génesis hasta Apocalipsis, una de las preguntas que le hicimos a Dios para que nos respondiera por medio de Su Palabra fue: “¿Por qué le dio Dios el don de la pasión sexual a las parejas casadas?”

Nancy: Espera un minuto. Estás llamando a esto un don, lo cual ya es un poco diferente de como algunas personas podrían pensar sobre el sexo. Mucha gente no piensa en eso como un don.

Linda: Yo creo que es un regalo que Dios le dio a las parejas casadas. Es un don por lo que Él quiere que ellos se regocijen porque es Suyo. Todos los regalos que Él da son buenos y todos lo honran, incluyendo el regalo de la pasión sexual.

Nancy: Entonces, ¿por qué Dios le dio ese regalo específicamente a las parejas casadas?

Linda:

• La primera razón que encontramos en la Palabra de Dios es  para que podamos tener el gozo de colaborar con Él en la creación de la vida.

• En segundo lugar, por la unidad, la intimidad que se produce.

• En tercer lugar, por el conocimiento único que no experimentamos con nadie más. Dios nos dio el don de la pasión sexual para obtener placer.

Creo que una de las sorpresas para Lorraine y para mí fue el hallar que hay muchas más cosas escritas sobre esta razón en la Palabra de Dios que de todas las demás razones juntas. Dios le dio tanta importancia, que nos dio todo un libro; el Cantar de los Cantares, para mostrarnos el gozo del amor conyugal.

• Dios dio el don del sexo como un freno para la tentación.

• También lo dio para  obtener consuelo.

Holly: Linda, ¿por qué crees que las mujeres no entienden esa  verdad? ¿Por qué la desconocen?

Linda: Holly, no la han escuchado. Todo lo que han escuchado es la perspectiva del mundo. Las voces de los medios de comunicación, las voces de la tradición eclesiástica, y las actitudes se han infiltrado hasta nosotras a través de los años.

Lo triste es que la información que la mayoría de las madres cristianas les dan a sus hijas es el silencio. Si no hablas acerca de algo, entonces lo que está implícito es que esto es algo que probablemente no es bueno, ciertamente este es  un tema que no tocamos.

Holly, como madre de ocho hijos, yo como madre de cuatro hijos y como abuela que soy, tenemos la responsabilidad de comunicar la verdad de Dios a nuestros hijos. Veo un pasaje de las Escrituras que muestra el corazón de Dios. Dios nos dio el don de la pasión sexual para que se produjera la unión de una sola carne.

En Efesios 5:31-32  leemos que “Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.” Esta es una cita del Génesis. Pablo está citando aquí el libro de Génesis.

Pero luego él abunda sobre lo que estaba escrito en el Génesis, en el versículo 32. Él dice: Grande es este misterio. Pero yo hablo con referencia a Cristo y a la iglesia «(parafraseado).

¿Qué quiere decir esto?

En primer lugar, creo que es importante entender que, en el griego, el idioma en  el que fue escrito el Nuevo Testamento, la expresión «una sola carne» está haciendo referencia específicamente a la unión física. Se está hablando específicamente de la relación sexual en el matrimonio. Entonces, ¿cómo es esto un gran misterio que se refiere a Cristo y a la iglesia?

Esto me sobrecogió, Nancy y Holly, cuando por primera vez entendí que lo que se está diciendo aquí es que cuando una mujer experimenta el gozo, y la hermosura y la santidad del don de Dios que es la pasión sexual con su esposo, en la privacidad de su matrimonio, esta unión física, esta intimidad que se produce—que es más cercana que cualquier otra intimidad física—debe levantar sus ojos a la intimidad espiritual que el Señor Jesús desea tener con nosotros.

Esto me sobrecoge.

Nancy: Así que lo que estamos diciendo entonces es que la intención de Dios en el matrimonio, en la relación entre un esposo y una esposa, era reflejar una realidad eterna—y es reflejar la relación, la intimidad que  existe entre Cristo y Su iglesia.

Así que una mujer no puede decir: «Tengo una relación íntima con Cristo», y no tener una relación íntima con su marido. Porque una refleja a la otra.

Linda: Así es por supuesto. Y de hecho, cuando una mujer trata de luchar contra el mundo poniendo menos énfasis en la relación de intimidad física con su marido, diciendo: «Simplemente no voy a estar interesada en eso», en realidad ella está dañando la imagen de Cristo y de la iglesia y la intimidad que Él quiere cultivar con nosotros.

Nancy: Y nuestro objetivo final en la vida es hacer que las personas se den cuenta de lo maravilloso que es Cristo y llamarlas a tener  una relación íntima con Él. Una forma en la que una mujer casada puede hacer esto es experimentando la plenitud de compartir todo lo que Dios planeó para ella y para su marido, no solo en cuanto a su relación social, emocional y espiritual, sino también en la intimidad física.

Linda, creo que cuando ponemos el tema de la sexualidad, es fácil para una mujer cuestionarse, “¿Puedo realmente ser una mujer piadosa, espiritual y también enfocarme en mi sexualidad?” Parece que hay una tendencia a separar las dos cosas.

Linda: Creo que tienes toda la razón, Nancy. Al hablar con las mujeres y  pedirles que hagan una lista de las cualidades que posee una mujer de Dios, la palabra sensual nunca aparecerá  en esta lista. Creo que le tenemos miedo a eso. Se debe a que la palabra sensual en la Biblia se utiliza negativamente en cada lugar que aparece.

Pero la palabra sensual es en realidad una palabra positiva. Significa simplemente apelar y ceder a los sentidos.

Puedo recordar, Holly y Nancy, una vez que di una charla en Texas. Una joven mujer se me acercó y me dijo: «Oh,  leí tu libro, pero el problema fue que mi marido también lo leyó.»

Le dije: «¿Por qué fue eso un problema?»

Y ella me dijo: «Porque la siguiente semana fue su cumpleaños. Le pregunté lo que quería de regalo, y yo pensé que me iba a decir un nuevo programa de computadora o algo normal. Pero él me pidió algo muy diferente. Me miró a los ojos y dijo: Todo lo que quiero para mi cumpleaños es que te des permiso a ser una mujer sensual.»

Era una mujer muy callada. Y yo le dije: “¿Qué le dijiste?”

Ella dijo: “Me quedé petrificada.”

La miré y le dije: “¿Crees que, como mujeres cristianas, tenemos que darnos ese permiso?”

Ella dijo: “Sí”.

Y es que de alguna manera hemos separado—en nuestras mentes y en nuestros corazones—nuestra espiritualidad de nuestra sexualidad. Eso es lo que encuentro a menudo.

Creo que hay dos razones principales por las que una mujer lo hace. Una, porque el mundo es tan decadente que solo sienten, «no puedo estar tan interesada en lo terrenal».

Pero la segunda razón es que muchas mujeres cristianas cargan con culpas de su pasado. Ellas tratan de lidiar con esto colocando su espiritualidad en el segundo nivel de una casa de dos pisos, y su sexualidad en el sótano. Y entonces construyeron una barrera de  ladrillos entre las dos.

En su pasado hacían cosas que sabían que estaban mal a los ojos de Dios cuando vivían su historia sexual. Pero entonces, en su historia espiritual, iban a estudios bíblicos y hacían lo que pensaban que Dios quería.

El problema que veo, Holly y Nancy, en tantas mujeres casadas es que cuando se casaron no sabían cómo derribar la pared.  Así que se convirtieron en mujeres divididas  que no podían disfrutar el regalo del sexo que Dios les había dado.

Holly: ¿Qué les dices, Linda, a esas mujeres? ¿Cómo llegan a aprender el  balance entre las necesidades de sus maridos y el ver todo esto como algo piadoso?

Linda: Buena pregunta, Holly. Tenemos que ir a donde siempre vamos, y es a la Palabra de Dios. Hay un hermoso, hermoso verso del Cantar de los Cantares. Es al final de la consumación del matrimonio de Salomón y su joven novia, la Sulamita.

En el Cantar de los Cantares capítulo 4 hay una escena de amor muy atrevida y sensual. No hay otra forma de describirlo. Salomón acaba de hacer el amor por primera vez con su flamante novia, y estaban  envueltos en los brazos uno del otro en la intimidad de su matrimonio.

De repente, una tercera persona entra en la cámara nupcial. “¿Y esto?” pensamos. Decimos: «Esto es privado. Nadie debería estar aquí. Pero esa tercera persona es Dios.

En el Cantar de los Cantares capítulo 5 verso 1b, es como si Dios se acercara a la alcoba, extendiera Su mano de bendición para decir esto a la joven pareja: «Coman, amigos míos, beban, y embriáguense de amor». (Parafraseado)

Yo estaba interesada en descubrir qué significado tenía la palabra en hebreo usada ahí, y significa “deleitarse”. Así que Él está diciendo a esta joven pareja, «Deléitense en el amor sexual». Creo que Él une aquí la espiritualidad y la sexualidad de la mujer al dar Su bendición.

Nancy: Linda has hecho referencia al libro del Cantar de los Cantares. Este es, por cierto, un libro que nos gustaría animar a leer particularmente a las mujeres casadas y tomar notas de cómo esta pareja se expresa el uno al otro el amor. Realmente es un manual bíblico para las parejas casadas.

¿Cuáles son algunas de las cualidades, Linda, que ves en esta mujer, en la medida que has estudiado el Cantar de los Cantares? ¿Cómo se entrega a sí misma? ¿Cómo expresa ese permiso que se ha dado para entregarse a sí misma—permiso que Dios le ha dado—para disfrutar de este deleite sexual con su esposo?

Linda: Es muy claro al leer el Cantar de los Cantares que la joven novia era muy expresiva con su marido. Ella le decía donde tocarla, la forma de tocarla. Ella era muy expresiva en su admiración hacia él.

Ella dice: “De todos los árboles en el bosque no eres como uno de esos pinos. Eres como un árbol de manzanas rojas justo en medio del bosque”. Ella es muy expresiva.

Ella también es muy agresiva hacia su marido.  Y también  muy creativa. Ella es muy receptiva con sus palabras y también físicamente con su cuerpo,  lo afirma y reafirma su masculinidad.

Holly: Hace un momento dijiste que parte del problema es que el mundo se ha pervertido de tal manera en esta área, que para nosotras como mujeres cristianas, es difícil mantener una perspectiva correcta sobre esto. ¿Cómo puede una mujer ver esto como un regalo de Dios y ministrar  las necesidades de su marido de una manera adecuada, como has dicho, darse permiso para ser sensual?

Linda: Holly, creo que ella tiene que entrar en la Palabra de Dios por sí misma… ella puede escucharnos, puede leer un libro, pero ella tiene que leer el Cantar de los Cantares ella misma y decir: «Dios, háblame, y muéstrame Tu perspectiva en  las Escrituras de una mujer piadosa y sensual.»

Yo animo a todas las mujeres casadas que están escuchándonos a leer el Cantar de los Cantares con un lápiz y papel y hacer una lista.

Cuando mi co-autora de Temas de Intimidad, Lorraine Pintus y yo tomamos nuestro pedazo de papel y lápiz e hicimos la lista, terminamos con una gran lista. Animo a todas las mujeres casadas que están escuchando hoy a ir a sus Biblias y tomar un lapicero y un pedazo de papel. Pídele a Dios, mientras abres el libro del Cantar de los Cantares: “Dios, muéstrame Tú, personalmente, de Tu Palabra, cómo luce una mujer piadosa y sensual.”

Holly: Sabes, Linda, al principio de mi matrimonio, mi esposo y yo asistimos juntos a una conferencia de matrimonio, nos pidieron  clasificar todas las áreas de nuestro matrimonio y cómo pensábamos que estábamos, en una escala del uno al diez.

Cuando llegué al área sexual, yo califiqué nuestra relación sexual con un 8. Mi marido, sin embargo, la había calificado con un 3. Al hablar sobre los resultados juntos, yo estaba mortificada de que no estuviera tan emocionado con esa área como yo lo estaba.

Pero me di cuenta de que habían muchas cosas que yo no comprendía sobre sus necesidades ni tampoco sobre cuál era mi responsabilidad en cuanto a esas necesidades. ¿Qué le dirías a la mujer que está escuchando hoy y que realmente no ve por qué esto es tan importante?

Linda: Les diría que Dios dice que para Él esto es algo muy importante. Dios ha hablado mucho en Su Palabra al respecto. No solo piensa que es algo importante entre el esposo y la esposa, Él dice que es algo tan sagrado, como la ilustración, en la tierra, de la unión espiritual que tenemos con Cristo.

Eso lo hace sumamente importante.

Holly: Linda,  dices en tu libro que Dios creó a las mujeres cristianas para ser las más grandes amantes de la tierra, ya que, como creyentes, no solo poseemos la pasión física, sino tenemos además la capacidad de infundir santidad a nuestra sensualidad.

Ahora, este es un concepto muy diferente que muchas no tenemos.

Linda: Conocemos al que ama nuestras almas. Y debido a que Le conocemos, nosotras debemos ser las mejores amantes para nuestros maridos.

Holly: Entonces, Linda, estamos hablando hoy, tal vez, a mujeres que no han visto esto como un área a la que tienen que dedicar tiempo, energía y reflexión. ¿De qué manera puede esa mujer comenzar a convertirse en la amante que su marido desea,  necesita y quiere?

Linda: Esa es una buena pregunta. Pero creo que al escucharnos alguna mujer pudiera pensar, «Oh no, tengo que empezar a hacer algo diferente.» Pero no empezamos el proceso en el dormitorio. Comenzamos el proceso sobre nuestras  rodillas.

Vamos delante de Dios y decimos: «Dios, dame una mente nueva. Necesito Tu perspectiva. Dios, dame un corazón no dividido. Dios,  enséñame Tú personalmente, lo que significa para mí ser una esposa piadosa y sensual para el único hombre que Tú me has dado”.

Leslie: Nuestra invitada, Linda Dillow, estará de vuelta para orar.

Ella ha estado hablando con la anfitriona de Aviva Nuestros Corazones, Nancy Leigh DeMoss, y con su amiga, Holly Elliff. Para dar seguimiento a este importante debate, espero que obtengas una copia del libro que Linda Dillow co-escribió, titulado, “Temas de Intimidad: 21 interrogantes que las mujeres tienen sobre el sexo.” Aprende a darle gloria a Dios de manera más profunda a través de la intimidad física en el matrimonio.

Puedes obtener este libro en tu librería cristiana favorita.  De igual manera puedes visitarnos en AvivaNuestrosCorazones.com, para conocer de qué forma puedes obtenerlo.

Linda y Holly estarán de regreso mañana.

¿Se puede ser libre, si has traído culpa de pecado sexual al matrimonio? Ellas te darán esperanza, y espero que  puedas estar de regreso mañana.

Ahora, para guiarnos en oración, nuestra invitada, Linda Dillow.

Linda: Dios, Tú sabes que muchos de nuestros corazones están confundidos, que viven en un mundo muy confuso. En este momento como mujeres casadas venimos delante de Ti y Te pedimos: «Dios transforma nuestras mentes. Danos una mente nueva. Señor, danos un corazón no dividido. Enseña a cada mujer casada  de manera personal lo que significa ser una esposa santa y sensual”.

Dios, gracias por ser nuestro Maestro. Gracias por las claras enseñanzas de Tu Palabra. Te alabamos por eso, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Ven Amada Mía, Hermana Glenda; El Uno Para El Otro, Tercer Cielo, Llueve ℗ 2007 Kasa Producciones.

Voces adicionales:
– Linda Dillow, en la voz de Cornelia Hernández.
– Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.