5/5 – Calle Fulton

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

 5/5 – Calle Fulton

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/calle-fulton2/

Nancy DeMoss de Wolgemuth: En horas del mediodía, la calle Fulton, en el distrito financiero de Nueva York, es un lugar ocupado con hombres y mujeres de negocios que se dirigen apurados a restaurantes y a reuniones. Algunos vendedores callejeros se colocan en la esquina de las calles Fulton y Williams, ofreciendo un almuerzo rápido. Esta calle está localizada a unas tres cuadras del lugar donde estaban las Torres Gemelas y a la hora del almuerzo los turistas se mezclan con la multitud.

Pocas personas que caminan por la calle Fulton cerca de la esquina con la calle Williams reconocen el significado de ese lugar. Muchos de ellos no saben lo que pasó allí hace 150 años entre un grupo de hombres de negocios en su hora de almuerzo.

El miércoles 23 de septiembre de 1857, un pequeño grupo de hombres de negocios se reunió a orar en la Iglesia Holandesa del Norte (North Dutch Reform Church) de la calle Fulton. Esa reunión marcó el inicio de un avivamiento que se extendería por toda la nación. Este avivamiento aumentó la asistencia a las iglesias, cambió la conducta de las personas e inspiró nuevos esfuerzos misioneros.

Pero más que nada, el avivamiento inspiró al pueblo de Dios a orar.

Carmen: Este es tu programa Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Estamos compartiendo la serie llamada En Busca de Dios, sobre el avivamiento personal. Hoy hablaremos sobre un avivamiento que tuvo un gran impacto en Nueva York, luego en otras ciudades del este, del centro y del sur de los EEUU, y finalmente a través de toda la nación, hace ya más de 150 años.

Nancy: Al avivamiento de oración de 1857 a veces se le llama el Avivamiento Laico. Contrario a otros avivamientos históricos, no hubo ningún predicador reconocido en medio de ese avivamiento.

Para que entendamos el contexto, es preciso señalar que Estados Unidos se encontraba en aquellos momentos en la cima de la Revolución Industrial. La gente estaba haciendo dinero a raudales. La mayoría no sentía gran necesidad de Dios ni de la oración.

En medio de aquel escenario, en Su Providencia, Dios levantó un laico que sentía una gran carga por la condición espiritual de la gente en la Ciudad de Nueva York. Me imagino que este laico no tenía la menor idea de cuán grandemente Dios usaría su vida y sus esfuerzos en el gran Avivamiento de Oración.

Jonathan Brownson es el ministro de oración de la Iglesia Reformada en Estados Unidos. Nos cuenta el trasfondo de este hombre.

Jonathan Brownson: Bueno, Jeremiah Lanphier era un hombre de negocios. Se mudó a la ciudad de Nueva York para empezar un negocio de confección de ropas. Se mudó a unas instalaciones localizadas en el centro de Manhattan y se convirtió, alrededor de las horas del mediodía, en una iglesia de Manhattan. La hora de su conversión tiene un gran significado y la veremos hacia el final de la historia.

Después de su conversión, el liderazgo de la iglesia North Dutch le pidió si podía servir como misionero laico allí.

Nancy: La iglesia decidió contratar este misionero laico porque estaban perdiendo miembros.

Jonathan: Lo que estaba sucediendo en la iglesia North Dutch es similar a lo que ocurre en las zonas metropolitanas en la actualidad—los negocios se estaban moviendo hacia Manhattan y los miembros de la iglesia se mudaban lejos del área.

Lyle Dorsett: Vemos que la asistencia a las Iglesias empezó a disminuir en los inicios de 1850.

Nancy: Esta es Lyle Dorsett, profesora de Formación Cristiana y Ministerio de Wheaton College.

Lyle: El crecimiento de las Iglesias —en número de personas asistiendo—había disminuido significativamente. Nuestras estadísticas de esa época no son completamente confiables, pero sí tenemos conocimiento de esto.

Nancy: En la medida en que se aceleraba el ritmo de vida, las personas parecían menos sintonizadas con los asuntos espirituales y los desacuerdos sobre la migración y la esclavitud causaban tensiones.

Lyle: En 1850, Estados Unidos crecía rápidamente. Hubo un rápido crecimiento de las zonas industriales y urbanas. Las ciudades estaban en apogeo. Las industrias estaban creciendo. Las líneas ferroviarias se estaban instalando por todo el país. Se habían traído muchas personas al país para trabajar.

Siempre había mucha tensión con estos asuntos. Siempre que tienes mucha gente llegando a un país o que tienes un crecimiento vertiginoso, las personas se dislocan social, psicológica y emocionalmente.

Nancy: En este ambiente, el nuevo misionero laico comenzó su labor. La iglesia describía el trabajo de Lanphier de la siguiente manera:

Hombre: Esta asamblea, que se encontraba ansiosa debido a la pobreza espiritual de esta parte de la ciudad, y viendo la necesidad de empezar las labores necesarias para que se predicase el evangelio a los pobres, obtuvo los servicios de este laico piadoso, el señor J.C. Lanphier. El dedicaría su tiempo y esfuerzos para explorar esta parte baja de la ciudad.

Jonathan: El principal objetivo de Jeremiah —cuando fue contratado en Julio de 1857—era tocar las puertas de las residencias del vecindario e invitar a las personas a la Escuela Dominical y a venir a la iglesia para llenar los nuevos bancos.

Empezó en Julio de 1857 y trabajó por un par de meses. No conocemos todo lo que vino a su mente, pero me imagino que estaba exhausto luego de tocar un buen número de puertas. Decidió que empezaría a tocar las puertas del cielo antes de tocar las puertas terrenales que se resistían.

Nancy: Hemos compartido ya sobre las reuniones de oración matutinas en Boston y la ciudad de Nueva York. Los creyentes se reunían para pedirle a Dios que avivara Su Pueblo. Esta tenía mas o menos el mismo fin, pero con la diferencia de que sería al mediodía.

Kevin Adams: Esa era la diferencia de estas reuniones de oración —se celebraban al mediodía.

Nancy: Este es el pastor y escritor, Kevin Adams.

Kevin: Claro, había reuniones de oración que se celebraban en diferentes horas en el pasado. Pero una reunión de oración al mediodía era algo bastante raro.

Nancy: Las reuniones de oración iniciadas por Lanphier, se celebraban a la misma hora que él se había convertido.

Kevin: Él tenia una gran convicción sobre esto —quería que la gente (principalmente los hombres que trabajaban en la zona de negocios de Nueva York) se reunieran a orar –a interceder, durante su tiempo de almuerzo. Sentía una gran carga por esto.

Jonathan: La idea era que la gente tomara cinco o diez minutos —o el tiempo que pudieran tomar— durante el mediodía. Se reunirían y compartirían motivos de oración o serían parte del tiempo de oración por un corto tiempo y luego volverían a trabajar.

Kevin: Empezó hablando con algunos de sus amigos. Entregaba algunos tratados y luego invitaba a la gente a asistir a la reunión de oración.

Jonathan: La primera reunión de oración tomó lugar el 23 de septiembre de 1857, y fue liderada por Jeremiah Calvin Lanphier.

Kevin: El esperó durante media hora y nadie apareció!! Imagínate como se habrá sentido.

Jonathan: Me imagino que estaba bastante desmotivado luego de media hora de estar solo.

Kevin: Pero al final de la hora, cinco personas llegaron y empezaron a orar.

Jonathan: No pasó mucho tiempo antes de que los asistentes a la reunión se multiplicaran.

Kevin: Dijo “La próxima semana reunámonos de nuevo para orar.” En esta ocasión 20 personas se presentaron! La semana siguiente se presentaron más personas!

Nancy: En la Providencia de Dios, la explosión de esta reunión de oración coincidió con los problemas financieros del país. Aquí está Lyle Dorsett.

Lyle Dorsett: Hubo un pánico financiero que empezó con el Banco de Filadelfia el 25 y 26 de Septiembre de 1857. Se expandió por todos los Estados Unidos y Canadá. Para mediados de Octubre el pánico se había dispersado por todos los Estados Unidos y Canadá. En aquél momento alcanzó muchos otros bancos y ciertamente desde Octubre hasta finales de 1857 se le conoció como el Pánico Financiero de 1857.

Hombre: Esto apareció en el periódico “El Observador” de Nueva York, el 15 de Octubre. «Diariamente se despiden a miles de personas de sus trabajos sin previo aviso. Fortunas que fueron creadas con habilidad e industria y que fueron nutridas con los cambios ocurridos hasta ese momento, sucumbieron o se desvanecieron como un sueño”.

Lyle: Una semana después, las reuniones de oración de la calle Fulton en Nueva York se estaban llevando a cabo diariamente, en lugar de una o dos veces por semana.

Jonathan: Estoy convencido de que la gente tenía tiempo para orar porque habían perdido sus trabajos. Ahora estaban muy atentos a su necesidad de orar debido a lo que había estado pasando financieramente.

Kevin: Siempre hay dos resultados ante los desastres: Uno es alejarse de Dios y el otro es acercarse a Dios.

Parece que un buen número de personas se volvieron a Dios.

Jonathan: Pienso que lo que aprendimos del Señor Jesucristo lo que estaba pasando allí: Jesús dijo: “Es casi imposible que un hombre rico entre al Reino de los Cielos”. Jesús tiene pocas cosas positivas que decir acerca de las riquezas. “Es más difícil que un rico entre al cielo a que un camello pase por el ojo de una aguja” (Mateo 19:23-24, parafraseado).

Jesús no ama menos a los hombres o mujeres ricos, pero lo que está diciendo es que tendemos a depender de cualquier cosa antes que depender de Él. 

Bob Bakke: Si quieres iniciar un avivamiento en algún lugar, querrías iniciarlo justo en el corazón de tal calamidad.

Nancy: Este es Bob Bakke, Director de Avanzada Nacional de Oración.

Bob: Es fácil imaginar por qué la reunión de oración estalló como lo hizo, porque todos, especialmente en el bajo Manhattan, estaban amenazados con la ruina financiera. Por eso no se necesitó mucho tiempo para que las personas de Nueva York llenaran las Iglesias con oración.

Hombre: Durante el avivamiento en Nueva York cerca de 25 reuniones grandes de oración se llevaban a cabo diariamente.

Nancy: Rápidamente cada auditorio en la ciudad de Nueva York era usado cada día al mediodía para orar.

Hombre: Sin mencionar las reuniones rutinarias o adicionales que se celebraban.

Kevin: En la medida en que el tiempo transcurría, la asistencia aumentaba y más y más personas se reunían.

Hombre: De hecho, 1,000 personas se reunieron durante horas de trabajo para pasar una hora en oración.

Nancy: En realidad, estas reuniones de oración se desbordaron más allá de la hora del almuerzo, y las Iglesias de la ciudad de Nueva York estaban llenas con personas orando desde temprano en la mañana hasta tarde en la noche —durante todas las horas del día!!

Kevin: Habían unas 2,000 personas orando en diferentes partes de Nueva York cada día!

Hombre: Una reunión aún más grande con cerca de 3,000 . . .

Nancy: Según una de las fuentes, el famoso editor de periódicos, Horace Greeley, se encargó de ver por él mismo, cuántas personas estaban orando al mediodía realmente. Se trasladaba de un lugar a otro –de una reunión a otra. Perdió la cuenta luego de 10,000 personas.

Kevin: Era algo que iba creciendo…

Jonathan: Este es el himno número uno del Himnario de la calle Fulton, el que era usado por aquellos que se reunían en la esquina de Fulton y William para orar. Dice así:

En Tu Gran Nombre, Oh Señor venimos, Para adorar a Tus Pies; Oh! Derrama Tu Espíritu Santo 
En todos los que ahora nos reunimos.

Enséñanos a orar, a alabar y escuchar y entender Tu Palabra; sentir Tu Feliz Presencia cerca de nosotros, 
Y confiar en Nuestro Señor que está vivo…

(C.M. Mear, 1850, Versos 1 and 3).

Nancy: Las letras de esta canción expresan el sentir de los corazones de aquellos que se reunían a orar. No solamente se reunían para buscar que se resolvieran sus problemas financieros, sino que se reunían porque el Espíritu Santo los impulsaba a orar.

Jonathan: Las personas se estaban reuniendo. Los hombres de negocios empezaron a decir que querían establecer estas reuniones, que querían el avivamiento del Espíritu Santo en sus vidas y en sus comunidades.

Hombre: Solían decir: “Por favor observen las siguientes reglas. Venga temprano; comenzamos a las 12:00 en punto”.

Nancy: Las reuniones de oración empezaban puntualmente a las 12:00.

Jonathan: Así es, justo al mediodía. Inicialmente Jeremiah las dirigía. En la medida en que crecieron, el liderazgo se rotaba y diferentes personas de negocios dirigían las reuniones.

Hombre: El líder no debía excederse de 10 minutos al abrir la reunión.

Jonathan: Al líder se le facilitaba un Programa, que era como un boletín, y contenía una descripción de cómo debían proceder o asuntos con las cuales trabajar.

Hombre: Primero, abran la reunión leyendo y cantando de tres a cinco versos de un himno. Segundo, oración, tercero… y así sucesivamente.

Kevin: No se producía una gran escena emocional como a veces vemos en los avivamientos.

Hombre: Lea solo una petición a la vez, y siga con una oración. Esa oración debe tener una referencia especial a lo que se ha dicho.

Kevin: Había un letrero en la casa de reunión en la calle Fulton que leía “Nadie debe orar mas de cinco minutos.” No debía hacer eso. Solamente debía orar por cierto tiempo y detenerse pues querían dar a todos una oportunidad de orar.

Nancy: Otra regla en la pared leía, “No se discuten puntos controversiales.”

Kevin: Todas las denominaciones estaban involucradas en la oración.

Jonathan: Era un movimiento inter-denominacional.

Kevin: La primera semana incluyó por lo menos tres o cuatro denominaciones y había por lo menos seis personas en aquella primera reunión de Septiembre. Continuó así.

Hombre: Si había alguna sugerencia o propuesta de cualquier persona, debían decirle “Esto es simplemente una reunión de oración” y que estaban saliéndose del orden y llamar a algún hermano para que orara.

Jonathan: De manera que quedaba claro desde el principio que estas eran reuniones para estar unidos en oración.

Kevin: Querían dejar a un lado muchos de los argumentos. Se habían tenido serios argumentos en la iglesia en los últimos 20 a 30 años.

Ellos sabían que Dios estaba respondiendo las oraciones. En vista de las respuestas de Dios, veían sus diferencias como pequeñas y las dejaban a un lado.

Jonathan: Era una combinación interesante. Se daba valor a hacer las cosas decentemente y en orden.

Hombre: Empiecen el himno de cierre cinco minutos antes de la 1:00 p.m.

Jonathan: Pero había tremenda pasión en las peticiones de oración. Era una experiencia conmovedora leer algunas de las oraciones y ver el corazón detrás de cada una de las peticiones.

Mujer: Amados hermanos, por años he estado orando por la conversión de mi esposo y mis dos hermanos.

Jonathan: Estas peticiones de oración llegaban de todos los lugares del mundo.

Mujer: Oro en el Nombre de Cristo que ellos vengan al conocimiento de la verdad que es en Jesús.

Nancy: Al leer muchas de las peticiones –cientos o miles de ellas, quizás –¿cuál era el tema subyacente de ellas?

Jonathan: Hay un tema recurrente que era conforme a la propia pasión de Jeremiah en cuanto a estas reuniones de oración. Así como él había encontrado a Cristo –así como él había aceptado a Cristo al mediodía— muchas de las peticiones de oración eran oraciones por aquellos que no conocían a Cristo.

Hombre: Un hombre joven que residía en esa ciudad y había venido unos años antes de Inglaterra, donde aun residían sus padres, siendo él el único miembro de su familia que no era convertido, era entonces presentado por un amigo cristiano quien anhelaba su inmediata conversión.

Jonathan: Muchas veces sería, “Ora por un hijo. Ora por una hija.”

Mujer: Esta es una madre. Oh! que ella sea vuelta al conocimiento de Cristo y pueda educar a sus hijos en la instrucción y amonestación del Señor.

Kevin: No solamente oraban por otras personas, sino que también los no cristianos estaban asistiendo a las reuniones de oración y se estaban convirtiendo durante ese tiempo. Empezaban a buscar a Dios!

Mientras más crecían las reuniones, muchos que habían orado, volvían con reportes de oraciones contestadas. Las cosas estaban moviéndose! Habían personas pidiendo oración, personas orando, y personas volviendo para testificar lo que Dios había hecho!

Jonathan: Había oraciones por conversiones individuales y oraciones por avivamiento de Iglesias y comunidades. Pienso que es fascinante reflexionar sobre el impacto de esas oraciones en las comunidades y ciudades a través de los tiempos.

Kevin: No era solo una oración. Las personas que les gustaba orar por avivamiento podrían haber sido tentados a pensar: “Bien, la respuesta ahora es tener reuniones de oración. Dejemos la predicación a un lado. Desechemos la enseñanza. Hagamos a un lado el evangelismo, y oremos a Dios y dejemos que El haga todo.”

Pero la realidad es que el mismo Lanphier, mientras conducía estas reuniones de oración, era activamente evangelístico.

Activamente repartía tratados, por ejemplo –algo que daba mucho resultado a mediados del siglo 19. Activamente motivaba a las personas de su iglesia y de otras iglesias para las que trabajaba, a que testificaran a sus amigos y para que trajeran a sus amigos. El estimulaba continuamente para diversas cosas. Motivaba a las personas a hacer cosas en sus propias Iglesias.

Lo que estaba pasando, en la medida en que el avivamiento se extendía, era que en las demás Iglesias también se infundía ese mismo ánimo.

Nancy: La intensidad del avivamiento de oración comenzó en la calle Fulton, en el otoño de 1857, y menguó luego de varios meses. Sin embargo, un tiempo de oración al mediodía se mantuvo en la ciudad de Nueva York por 103 años.

En la medida en que observamos esta reunión de oración y el avivamiento que la rodeó, ¿qué debemos aprender? ¿Porqué debe importarnos hoy?

Jonathan: Es realmente un asunto de si nos vemos motivados a orar movidos por la desesperación o por la devastación. ¿Será que se requiere algún desastre, o colapso financiero, para traernos a nuestras rodillas? ¿O reconoceremos que separadas del Espíritu de Dios no somos mas que polvo de la tierra? Somos polvo.

Este colapso financiero de 1857 condujo a un entendimiento más profundo de la necesidad que las personas tienen de depender de Dios. Parte del reto en los Estados Unidos hoy es volver a ese entendimiento sin necesidad de que ocurra una devastación.

Sólo el Espíritu de Dios puede hacer eso en nosotros –recordarnos que cada respiro es un regalo Suyo. Ya sea que estemos experimentando una devastación financiera o no, la estamos experimentando físicamente a cada minuto, en cada respiro que tomamos.

Nancy: En la medida en que oramos por avivamiento, necesitamos reconocer que puede ser –como lo fue en 1857—que Dios en Su Misericordia y Providencia traiga algún tipo de devastación a gran escala que haga que nuestra nación se sienta desesperada por buscarle a El.

Jonathan: Así es. Puede ser un juicio que conduzca al arrepentimiento. Rogamos que Dios tenga misericordia. Pero esa misericordia puede mostrarse llevándonos a un lugar de dependencia. De nuevo, es por eso que el lugar de la reunión inicial de oración de la calle Fulton —que queda a sólo tres cuadras de la zona cero (o zona de impacto)— es tan significativo para mí, pues en cierto modo, nuestras oraciones deben empezar en la zona cero.

Tenemos que comenzar en el lugar donde reconozcamos nuestra total dependencia de Dios y construir a partir de allí. Esa es mi esperanza y oro que Dios traiga esto a nosotros como nación. Pienso que ministerios como “Aviva Nuestros Corazones” tendrán un papel importante que jugar.

Nancy: Isaías 54 dice que Dios se encuentra con aquellos que Lo conocen a El y andan en Sus Caminos (parafraseado). Por eso pienso que habiendo revisado ese Gran Avivamiento de Oración de hace 150 años, es importante que reflexionemos sobre los caminos de Dios. No sólo recordar lo que Dios ha hecho en el pasado, sino orar y pedir a Dios que derrame Su Espíritu de una manera fresca en nuestros días.

Nuestra carga es ver al pueblo de Dios unido, en sus rodillas, buscándolo a El hoy, tal como sucedió hace 150 años, en un espíritu de unidad, humildad y de manera ferviente.

Carmen: Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que lo necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Una oyente nos escribió lo siguiente mientras escuchaba la serie que hemos estado transmitiendo:

Creo que si me hubieran preguntado antes, no hubiera escuchado este programa. Hace rato que voy rehuyendo a esta convicción de que no he sido tan obediente al Señor como supongo. Quizás como Saúl, he buscado muchas respuestas, excusas, justificaciones para no admitir esto.. Gracias a Dios por este ministerio y por cada una de ustedes que trabaja para que la Palabra de Dios, desenmascare nuestros corazones. Bendiciones!!!

 

Te recordamos que este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde EEUU y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes. Pero más importante aún, puedes sostenernos en oración. Necesitamos de tus oraciones para continuar adelante con la encomienda que Dios nos ha dado.

Bien, ¿ya te registraste en la conferencia Mujer Verdadera “En Busca de Dios”? Se llevará a cabo en el Auditorio Josefa Ortiz de la ciudad de Querétaro el próximo mes de marzo. Visita MujerVerdadera17.com para más detalles acerca de cómo puedes ser parte de este gran evento donde 5000 mujeres se darán cita para juntas buscar al Señor.

¿Cómo pudo una nación al borde una guerra civil experimentar un avivamiento? Esa es una de las preguntas que trataremos el lunes. Te animamos a estudiar el día 5 de la lección 3 en el transcurso del fin de semana, para que te unas a nosotras el lunes, en un nuevo capítulo. ¡Qué nuestro Señor Jesús hable a tu corazón este domingo!

Canción:

Por qué vivimos sin Jesús? 
Por qué desperdiciamos otro día? 
El es la vida que nos sostiene. 
La única esperanza para nosotros hoy. 
Así que dime ¿por qué vivimos? 
¿Por qué vivimos sin El? 1

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

4/5 – El resultado de la honestidad 

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

4/5 – El resultado de la honestidad

Nancy Leigh DeMoss

Carmen Espaillat: El avivamiento usualmente es precedido por un mover de oración consistente. Aquí está Lyle Dorsett.

Lyle DorsettLa Historia —la historia de la Iglesia— siempre ha pasado por grandes períodos de avivamiento que incluso se esparcen a través de toda una ciudad y región o hacia toda una nación; períodos donde ha habido mucha confesión, arrepentimiento, y oración. Siempre hemos tenido estos tiempos, pero de manera consistente y concomitante con esos periodos de avivamiento y renacimiento, siempre ha existido una especie de mover de oración que se percibe como una corriente por debajo. Siempre han habido personas clamando y buscando un avivamiento.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Hace alrededor de 150 años un grupo de personas piadosas y fieles estaba orando por un avivamiento. Ellos permanecieron en oración, sin conocer cuál sería el resultado, y Dios respondió transformando su nación y trayendo un avivamiento genuino. Vamos a escuchar esa historia en pocos minutos, pero primero, una de las marcas del avivamiento verdadero es la honestidad. Nancy ha enseñando acerca de esto durante los últimos programas, y continúa haciéndolo hoy como parte de la serie titulada En Busca de Dios.

NancyRecientemente recibí un correo electrónico de una amiga que decía: «He estado orando para que Dios traiga un avivamiento a mi iglesia,» y creo que muchos de nosotros nos podemos relacionar con esto. Queremos ver a Dios traer avivamiento a nuestras iglesias. Y continuó ella diciendo: «he estado rogando a Dios para que traiga un avivamiento a mi marido y a mi clase de escuela dominical, pero no fue hasta esta semana que Dios me mostró mi propia gran necesidad. Por fin estoy orando, «Dios mío, avívame a mí».

Toda esta semana hemos estado hablando sobre la honestidad —andar en luz, en una fe sincera, de tener un corazón honesto y hablar verdad delante Dios, confesando nuestros pecados, y sacándolos a la luz. Hemos estado hablando de quitar el techo, desnudar nuestra alma delante del Señor —de no dejar que nada se interponga entre nuestra alma y el Salvador; de ser honestas con Dios.

Una de las cosas sobre la que tenemos que aprender es a ser honestas con Dios en cuanto a nuestras necesidades; nuestra necesidad de avivamiento, nuestra necesidad de Él. Yo amo esa historia en Lucas capítulo 18 donde Jesús estaba entrando en Jericó, y había un hombre ciego, seguro lo recuerdan, el que estaba sentado junto al camino mendigando. Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué era aquello. Y le informaron “está pasando por aquí Jesús de Nazaret”.

Verso 38 de Lucas 18 dice, “Entonces, gritó diciendo: ¡Jesús, Hijo de David ten misericordia de mí! Y los que iban delante lo reprendían para que se callara; pero el gritaba aún mucho más: ¡Hijo de David ten misericordia de mi!”. Me recuerda la canción que dice: “No es mi hermano, no es mi hermana. Soy yo Señor, parada aquí la que necesita oración”.

En ese momento Jesús se detuvo y ordenó que se lo trajeran, y cuando estuvo cerca le preguntó: ”Que deseas que haga por ti?” En un principio puede parecer como una pregunta tonta. Es obvio. El hombre es ciego. Es un mendigo. Es pobre. ¿Por qué tiene que preguntar: “Que deseas que haga por ti?

Yo pienso que Jesús quería que este hombre hiciera lo mismo que Él quiere que nosotros hagamos y es que le digamos a Él la verdad de lo que realmente necesitamos —-que seamos honestas con Él sobre nuestras necesidades. Él hombre le dijo: “Señor que recobre la vista”. El hombre fue honesto acerca de sus necesidades. “Señor, yo soy ciego. Si yo pudiera ver. El pudiera haber pedido una serie de cosas más. Pero él le dijo al Señor honestamente, “Esto es lo que quiero que me hagas”.

Si vas a experimentar un avivamiento, tienes que venir ante el Señor y decir honestamente, “Esto es lo que necesito, no estoy bien. Aquí estoy, Señor, soy yo, parada delante ti en necesidad de oración. Ten misericordia de mí.” Tenemos que ser honestas con Dios acerca de nuestras necesidades y aun más poniéndonos de acuerdo con Él cuando Él nos muestra nuestras faltas, nuestras necesidades, cuando nos convence de pecado, no llamándolo debilidades o problemas, no tratando de culpar a otro. No se trata de tu esposo —-sino que puedas tu decir: “Señor, soy yo.”

Necesitamos ser honestos, no solamente con Dios, sino ser honestos con nosotras mismas —-realmente honestas con nosotras mismas. Nosotras, como hemos visto últimamente, nos hemos engañado a nosotras mismas. Las Escrituras nos hablan de las diferentes formas en que nos hemos engañado a nosotras mismas, pero una de las más comunes es lo que leemos en Santiago capítulo 1 donde Santiago nos dice: No sólo seas oidoras de la palabra, hagan lo que dice, porque si oyes y no haces, si sabes y no actúas te estás engañando a ti misma.

Tú te has convencido a ti misma que eres una buena cristiana. Tú estás viviendo la vida cristiana. Tú sabes muchas verdades, sin embargo no estás haciendo lo que sabes.

Nos hemos engañado a nosotras mismas, así que permíteme preguntarte. Hay algunas verdades en la Palabra de Dios, quizás aun verdades que has enseñado a otras personas —-quizás lideras un estudio Bíblico. Quizás estás a cargo de un grupo pequeño. O quizás eres maestra de Escuela Dominical. O estás enseñando a tus hijos.

Algunas de ustedes están impartiendo escuela en el hogar a sus hijos. Les están enseñando a diferenciar lo correcto de lo incorrecto. Le están enseñando a ser honestos. Le están enseñando a ser puros. Están enseñando a otros que deben amar a Dios con todo su corazón.

Le estás enseñando estas cosas a otros. Las conoces en tu cabeza, pero ¿son una realidad en tu vida? Tú sabes que debes perdonar. ¿Pero acaso hay alguna raíz de amargura en tu corazón? Tú sabes que debes ser una persona con dominio propio. Pero, ¿acaso estás siendo controlada por la comida o por cualquier otra adicción? Sé honesta contigo misma.

“Señor, tengo ídolos”. Reconócelo delante de Dios, pero algunas veces tienes que verlo por ti misma primero. Deja que Dios te lo muestre primero y luego ponte de acuerdo con lo que Él te está diciendo. La alternativa es ignorar o resistir, o negar la convicción de pecado que el Espíritu de Dios te ha hecho sentir. Esto sucede cuando encubrimos nuestro pecado, y ¿que aprendimos sobre eso? Que “el que encubre su pecado no prosperará”.

Necesitamos ser honestas con Dios. Necesitamos ser honestas con nosotras mismas, y luego necesitamos aprender a ser honestas con otros. Aquí es donde realmente se pone difícil. ¿Sabes? Una cosa es ser honesto con Dios, aunque realmente Él ya lo sabe todo. Eso es quitar el techo, desnudar nuestros corazones delante de El, pero entonces viene el derrumbar los muros entre nosotros y los demás. No sé si les ha ocurrido como a mí, pero algunas veces es con las personas más cercanas con las que se nos hace más difícil ser honestos y dejarles ver quienes somos realmente, o lo que realmente está en nuestro corazón.

Algunas de ustedes se van a la cama con sus esposos cada noche —-están viviendo como marido y mujer, pero no son honestas con sus esposos. Hay cosas en tu corazón, cosas en tu vida, cosas de tu pasado de las cuales tú no has sido honesta; no le has contado a tu esposo toda la verdad. Ya son una sola carne, pero aún le estas ocultando la verdad.

Pudiera ser lo que estás haciendo con la tarjeta de crédito, quizás estás gastando excesivamente. Pudieran ser temas de índole moral que le has estado ocultando. Una mujer me envió un correo electrónico diciendo, “Ayúdenme! Me estoy enamorando de un hombre que no es mi esposo. Por favor oren por mí.” Una de las primeras cosas que esa mujer tiene que hacer —-ella pudiera estar necesitando consejería Bíblica para saber qué es lo mejor que ella debería hacer— pero ella necesita decirle a su esposo que ella está luchando con esta situación. Yo sé que algunas personas no estarán de acuerdo conmigo sobre esto, pero necesitamos andar en la luz.

Tú no puedes vivir como una sola carne con un hombre quien es legalmente tu esposo, pero con quien tú no estás siendo totalmente honesta, abierta, vulnerable y transparente. Tú no puedes esperar tener ese tipo de vida y a la vez tener la relación que Dios quiso desde un principio que tuvieras con tu esposo. Tienes que ser honesta —-honesta con los demás, no dejando una mejor impresión de nosotros mismos de lo que es realmente honesto y verdadero.

¿Qué sería de nuestras iglesias si en vez de venir los domingos y solo tener las pequeñas pláticas donde intentamos decirle a los demás qué hermosas nos vemos, o qué agradables somos, si en vez de esto fuésemos honestos unos con otros —-capaces de poder ser confiables, vulnerables, transparentes y dispuestos a decir la verdad sobre lo que está ocurriendo en nuestras vidas, en cualquier momento que Dios te pida que lo compartas con otra persona? De no ser así, estamos jugando a la iglesia. No somos una iglesia.

Dios quiere que seamos honestos. Algunas de ustedes tienen que ser honestas acerca de su pasado, de sus fracasos pasados. Algunas están viviendo en esclavitud a la culpa o en hábitos del pasado; y una de las razones es porque han tratado de mantenerlo en secreto. Los secretos hacen que la esclavitud permanezca intacta. Se mantiene el domino de ese hábito pecaminoso sobre tu vida.

Tú dirás: “Estoy avergonzada. ¿Qué va a pensar la gente?” Sin embargo, estás allí, sola; luchando y esforzándote por librarte. Probablemente no seas capaz de hacerlo por ti misma. Necesitas ser honesta con Dios; necesitas ser honesta con alguien más, alguien que te ame tanto que sea capaz de ayudarte a caminar a través de la situación. Te repito, tan pronto el secreto queda al descubierto y dices la verdad y vienes a la luz, una vez se conoce el secreto, la esclavitud se rompe.

Ahora, esto no significa que no habrá un proceso durante el cual caminemos hacia la libertad, pero hay algo muy, muy poderoso acerca de la verdad. Necesitas estar dispuesta a exponer tu vida a otros, dispuesta a humillarte lo suficiente, a ser capaz de exponer tus necesidades. Ahora bien, quizás no tengan que ser tus secretos más oscuros, tus secretos más grandes. Pero debes ser capaz de compartir tus luchas.

Sé genuina. Pide oración. Pide ayuda. Se responsable. Si tomas la decisión de humillarte —con cada decisión de humildad que tomes vas a recibir más y más de la gracia de Dios. ¿Por qué?, ¿que es lo que Dios hace a los altivos? Dios los resiste. Él se opone a ellos. No vas a obtener la victoria si estás caminando con orgullo. Si te humillas, si eres honesta, te darás cuenta que Dios derramará de Su gracia en tu vida.

Se trata de un proceso de depuración, de purificación. Volverse honesto no es fácil —-ser genuino, ser auténticos, ser sinceros- pero luego de la limpieza, de la depuración, de la honestidad, viene una purificación, una llenura, una renovación, un avivamiento. Cuando venimos a Él, sin encubrir nuestros pecados, sino confesándolos y abandonándolos, encontraremos misericordia.

Mi oración es que, no solamente en nuestras vidas individuales —-aunque debe ser allí primero— sino además nuestros hogares, nuestras iglesias, se conviertan en lugares donde las personas se vuelven genuinas; verdaderas. Ahora bien, esto pudiera ser complicado y desagradable. Algunas veces es complicado, pero no hay mucho desorden en un cementerio. Tampoco hay mucha vida! Algunas veces hace falta ese desorden para que se produzca un quebrantamiento, y entonces es ahí donde el Espíritu de Dios se derrama y es lo que se reconoce como un avivamiento.

CarmenEl cuerpo de Cristo no puede funcionar sin honestidad. Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado explicando que uno de los resultados del avivamiento es que la gente se torna honesta delante Dios y delante de los hombres.

Nancy: Bueno, vamos a hablar de un aniversario importante. Hace aproximadamente 150 años Dios se movió de una manera extraordinaria en nuestra nación; algo que los historiadores llamaron, El Gran Avivamiento de Oración.

Comenzó el 23 de septiembre del 1857 con un grupo de oración en la ciudad de Nueva York en la Iglesia Holandesa Reformada del Norte en la calle Fulton. Ese primer grupo fue pequeño y tuvo un comienzo no muy favorable. Pero pocas semanas después, el grupo de oración se había extendido al punto de formarse grupos de oración cada medio día a lo largo de toda la ciudad de Nueva York y más adelante a través de todo el país.

Durante este tiempo por lo menos un millón de personas vinieron al conocimiento del Señor Jesucristo. La repercusión de este avivamiento se sintió a través de toda la sociedad americana. A partir del próximo programa iremos aprendiendo más acerca de este dramático avivamiento. Pero primero quisiera echar un vistazo a los héroes que no se han mencionado y que laboraron por años liderando este grupo de oración que clamaba por avivamiento.

El grupo de oración que comenzó en la calle Fulton en septiembre 23, del 1857, generalmente se considera lo que inició el avivamiento, pero verdaderamente las personas habían estado orando por un avivamiento previo a este tiempo. Su historia no se conoce tan bien como esta, pero en los libros de historia del cielo, creo que Dios guarda un registro de las oraciones y de su importancia y de los resultados a largo plazo.

En el 1840, unas personas de la Iglesia de la calle Park, en Boston, comenzó a orar en grupo. Ellos tenían carga por la vida espiritual de las personas en su ciudad. Bob Bakke, quien es director de la Oración de la Avanzada Nacional, explica lo que ocurrió cuando este grupo comenzó.

Bob BakkeEsto duró alrededor de tres años, pero durante este tiempo que oraron por la ciudad de Boston, por todas las categorías que ellos oraban —bautismo, asistencia a iglesias evangélicas por los ministerios, por salvación— en las iglesias alrededor de la ciudad se reportó un gran crecimiento. La correlación del crecimiento con estas oraciones fue sorprendente. Lo que es aun más sorprendente es que después de tres años ellos se cansaron y pararon y de igual manera se desvaneció y murió.

Nancy: Estos grupos de oración de Boston demuestran varias cosas. Primero, la oración puede ser bien difícil, y en segundo lugar puede ser bien efectiva.

Bob: Mientras ellos oraban, el efecto en la ciudad era medible y asombroso. En la medida que la oración murió, en la misma medida que los grupos de oración fueron desapareciendo, todos los efectos de la oración desvanecieron con su desaparición; esto es una historia que nos debe alertar a todos.

Nancy: El grupo de oración en la Iglesia de la calle Park eventualmente se convirtió en el modelo para un nuevo énfasis en la oración.

BobBueno, unos diez años mas tarde, algunos de los miembros de este grupo de oración se reunieron de nuevo porque no podían aceptar la idea que un esfuerzo de dicha magnitud se quedara sin fruto y decidieron comenzar de nuevo; pero esta vez no sería en una sola iglesia, sino que incluiría a todos los evangélicos en la ciudad de Boston.

Ellos escogieron un lugar neutro, aunque era una iglesia, a los ojos de muchos era un lugar neutro —se trataba de una iglesia llamada La Vieja Iglesia Del Sur de Boston. No abrían al mediodía, sino que abrían todas las mañanas a excepción de los domingos; el día del Sabat. De manera que alrededor del 1850 o 51, ellos comenzaron estas oraciones diarias, mayormente con los que pasaban en su camino al trabajo.

NancyAquellos que tenían carga para orar y que sacrificaban una hora de su ocupado día para orar cada mañana, no necesariamente mostraban mucha emoción. Ellos siguieron un horario regular y trataron de limitar la reunión de oración a una hora solamente.

Bob: Cualquiera que se presentase allí a las siete podría estar seguro que ya para las ocho estaría afuera. Ellos tenían formas muy precisas de llevar la reunión y se aseguraban de que todo marchara de manera neutral; o sea, que no fueran a caer en intereses sectarios o en ningún tipo de debate teológico.

Nancy: Los organizadores sostenían una campana mientras las personas oraban.

Bob: Y si ellos estimaban que lo que se estaba orando en un momento determinado se estaba desviando hacia una dirección incorrecta, inmediatamente sonaban la campana, para que la persona corrigiese su oración o se detuviese.

NancyEstos grupos de oración comenzaron a crecer.

Bob: La asistencia era en los cientos cada mañana —-entre 150 y 350 personas cada día en su camino al trabajo.

Nancy: Este grupo tenía tanta hambre de que Dios trajera un avivamiento entre Su pueblo que se reunían consistentemente y ayunaban cada tres meses. A una de estas reuniones en Boston, llegó un visitante de la ciudad de Nueva York que se emocionó con la idea de una reunión diaria de oración: Jeremías Lanphier. El incorporó alguno de los elementos de los grupos de oración de Boston. Él era organizado y puntual, y destacó la unidad entre las denominaciones.

Lanphier pasó a la historia como la persona que Dios usó para comenzar el avivamiento de oración en 1857. Escucharemos su dramática historia en el próximo programa. Pero antes de que Jeremías Lanphier estableciera sus famosos grupos de oración, grupos que tendrían resultados de alcance mundial, había grupos de personas trabajando tras bastidores, detrás de la escena.

Bob: Había transcurrido ocho años durante los cuales oraban diariamente y dos años de ayunos trimestrales; ayunos que duraban todo el día y durante los cuales cientos de pastores y líderes al igual que laicos oraban en Boston para que Dios hiciera algo grande y nuevo allí. Y Él lo hizo.

Lyle: Hubo mucha oración y confesión personal.

NancyLyle Dorsett es un profesor de formación cristiana de la Universidad de Wheaton, en Chicago.

LyleSe oró por un avivamiento. Se oró por el país. Se oraba por las instituciones financieras del país, pero también hubo mucha oración para que muchas personas sintieran convicción de pecado, y hubo confesión y arrepentimiento.

NancyEl Dr. Dorsett nos explica por qué este tipo de oración es tan importante para que pueda producirse un avivamiento.

LylePorque realmente comienza con el avivamiento de las personas, con la renovación personal, con individuos enderezando sus propias vidas, liberándose de ataduras volviéndose al Señor.

Nancy: Si alguien anhela un avivamiento hoy, lo mejor que pueden hacer es…

Lyle…Es ponerse de rodillas y pedirle al Espíritu Santo que escudriñe su corazón —-“Muéstrame mis pecados.” Entonces si genuinamente confesaren sus pecados y se arrepintieren, veremos el comienzo de un avivamiento personal. Ese avivamiento se va a extender y extender, porque los hombres y las mujeres van a comenzar a confesar sus pecados y a pedir perdón a todos aquellos que hayan ofendido. De tal manera que esas personas que han sido ofendidas se asombrarán, y no pasará mucho tiempo sin que esas mismas personas empiecen a arrepentirse. Todo gran avivamiento ha comenzado con este tipo de situación.

Nancy: Esa es la esperanza de muchos que observan el avivamiento y las oraciones de 1857 y claman, “Señor, vuelve a hacerlo!”

Jonathan Brownson: Mi oración y mi esperanza es que personas de todo el mundo se unan en oración.

Nancy: Este es Jonathan Brownson, ministro de oración de la Iglesia Reformada de América.

JonathanEllos se pondrán de acuerdo en su deseo de que Dios se muestre de una forma mucho más grande de lo que hayamos visto en el pasado. Es una especie de re-nacimiento y de avivamiento de la Iglesia y de transformación en el mundo.

Nancy: Como esos creyentes en Boston que oraron fielmente por ocho años antes de que comenzara el avivamiento del 1857, usted y yo pudiéramos estar siendo llamados a un tipo de oración que requiera persistencia. Y al hacerlo pudiera parecer como si nada estuviera pasando.

JonathanEs un proceso doloroso. Jesús lloró sobre Jerusalén, y yo he estado con muchos intercesores que literalmente se han quebrantado y han gemido por sus iglesias. Ellos dicen, “¿Por qué es que Dios no se mueve?” o incluso “No parece que hay ningún cambio”. Pero el llanto dura toda la noche, pero el gozo vendrá en la mañana para aquellos que genuinamente buscan a Dios en oración. Yo sólo creo que Dios está listo para hacer algo nuevo y que esas oraciones no son en vano y que se pierden.

Lyle: La Historia —la historia de la Iglesia— siempre ha pasado por grandes períodos de avivamiento que incluso se esparce a través de toda una ciudad y región o hacia toda una nación; períodos donde ha habido mucha confesión, arrepentimiento, y oración. Siempre hemos tenido estos tiempos, pero de manera consistente y concomitante con esos periodos de avivamiento y renacimiento, siempre ha existido una especie de mover de oración que se percibe como una corriente por debajo. Siempre han habido personas clamando y buscando un avivamiento.

JonathanMi corazón se conmueve por aquellos que se sienten solos en esta búsqueda, y también por ministerios como estos, involucrados en conectar esas personas —-interesados en hacerles saber a sus oyentes que hay otros oyentes ahí afuera— que hay otras personas de oración, clamando al Señor también.

Nancy: En Aviva Nuestros Corazones, nosotros queremos conectar a las personas a través de la oración. Es por esto que durante este tiempo en que transcurre la serie En Busca de Dios, no solamente estamos conmemorando el 150 aniversario de este avivamiento de 1857, sino que además estamos llamando al pueblo de Dios a unirse en oración para clamar por un derramamiento de Su Espíritu en nuestros días.

Te invitamos a unirte a nosotros durante este tiempo para que juntas con cientos, quizás miles, de otros creyentes alrededor del país y del mundo, clamemos por un avivamiento.

Carmen: El avivamiento personal –la humildad, la confesión y la santidad- son de vital importancia y es por esto que hemos desarrollado el cuaderno de estudio “En Busca de Dios”. Consiste en un estudio de 12 semanas y trata de asuntos como la honestidad, la pureza, la limpia conciencia y otros temas como estos. Te invitamos a adquirir tu copia para que te unas a miles de otros creyentes alrededor del mundo que se han unido para buscarle a El.

Puedes conocer adquirirlo visitando AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959. Aceptamos ordenes de EEUU y Canadá.

Si visitas nuestra página podrás encontrar otros recursos similares a estos y que puedes descargar gratuitamente. Los puedes usar en tu estudio personal o estudios de grupo. Visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Imagínate lo que sería asistir a una reunión de oración a la cual sólo se presenten unas cuantas personas, y todas lleguen tarde. De seguro que no pensarás que de esa reunión se iniciaría un avivamiento nacional… En nuestra próxima entrega escucharás sobre una reunión de oración justo como la que te acabo de describir. Te darás cuenta de que Dios puede producir un avivamiento usando cualquier medio. Eso será en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

3/5 – No se aceptan actrices

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

3/5 – No se aceptan actrices

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/no-se-aceptan-actrices2/

Carmen Espaillat: Jennifer creció en una iglesia como una pequeña gran actriz. Luego descubrió el poder de la honestidad.

Jennifer: He sido una falsa; una mentirosa. Les he hecho creer a todos que yo soy una buena y feliz chica cristiana que ama estar aquí. Que está orgullosa de dirigir el coro y de estar envuelta en todo.   Que está orgullosa del hecho de ser la hija del pastor y de no tener nada malo que le puedan señalar.

Bueno, mentí.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy De Moss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

¿Por qué se arriesgaría alguien a ser dolorosamente honesta? ¿Realmente vale la pena hablar?

Vamos a explicar las grandes recompensas de la honestidad. Es fundamental para experimentar un avivamiento personal; acerca de lo cual hemos estado estudiando comenzando hace dos semanas en la serie En Busca de Dios.

Nancy: ¿Recuerdan como antes (esto ya no se hace mucho hoy día) solíamos firmar las cartas con la palabra “Sinceramente”? Esta palabra “sincera” es una palabra importante en el proceso de avivamiento, y aparece en el Nuevo Testamento en algunos pasajes significativos.

Uno de estos es 1 Timoteo 1:5, en donde el apóstol Pablo dice, “Pero el propósito de nuestra instrucción es”, el objetivo de nuestra ordenanza, el propósito de lo que hemos estado enseñando, “es el amor.”

Nosotros queremos que amen a Dios y que se amen unos a otros y a los demás, y que este amor brote, que surja de “un corazón puro, de una buena conciencia y una fe sincera.”

Pues bien, estos tres elementos – un corazón puro, una buena conciencia, y una fe sincera – son cosas de las que vamos a hablar mucho en estas próximas sesiones de la serie En Busca de Dios, porque si vamos a experimentar amor – amor por Dios y amor por los demás- son todos requisitos para experimentarlo.

Entonces el objetivo es amor, y esto surge de un corazón que es puro, una conciencia limpia, y de una fe que es sincera.

Pablo dice en Filipenses 1:10, “Oro para que seáis puros (sinceros) e irreprensibles para el día de Cristo”.

La palabra sincero viene de dos palabras en Latín – sine cerus- que significan “ sin cera.” Ahora bien, los comentadores bíblicos debaten sobre la forma como esta palabra vino a ser utilizada y lo que realmente significa en el contexto del Nuevo Testamento.

Algunos de ellos sugieren que está relacionada con la imagen de los antiguos alfareros, particularmente en la ciudad de Corinto. Este era un negocio lucrativo.

Primeramente se hacía la vasija; luego se colocaba en un horno para que se endureciera, y entonces, luego de sacarla del horno, los alfareros de buen prestigio revisaban la pieza de barro para ver si se le había hecho alguna grieta en el proceso de endurecimiento.

Si había una rotura en la vasija, ellos desechaban la pieza de barro y empezaban el proceso de nuevo. Esto hacía que la pieza de barro sin grietas fuera bastante valiosa.

Ahora bien, habían algunos alfareros que querían ganarse el dinero más fácil y reducían los gastos. Al final, estos eran menos respetados, porque tomaban una pieza imperfecta y le untaban cera en las grietas.

Algunos de estos alfareros vendían las vasijas con cera como si fueran de primera calidad. Y a simple vista, si no la observabas con cuidado, no veías la diferencia.

Estos alfareros estaban socavando a los alfareros sinceros, aquellos que hacían vasijas sin cera: sine cerus. Los alfareros más respetables comenzaron entonces a colocar letreros en su entrada que decían “Sine cerus, que significaba: “Esta tienda vende vasijas sin cera. Son puras. Son limpias. Completas. No tienen desperfectos.”

Ahora bien, hay algunas palabras diferentes utilizadas en el Nuevo Testamento en el lenguaje griego que se traducen como sincero. Una de esas palabras es “transparencia”. Pureza. Sinceridad. Significa “sin mezclar,” o “sin ningún engaño.”

Hay otra palabra – una palabra similar en el griego – que se traduce sincero, y esta palabra realmente significa “juzgado por la luz del sol” literalmente; “genuinidad probada y comprobada.” El diccionario Expositivo Vine dice que esta palabra significa “libre de marca o culpa al grado de soportar el examen completo del esplendor del sol.”

Es decir que cuando el sol brille sobre esta pieza de alfarería, no se verá ninguna rotura cubierta con cera. Se puede poner bajo la luz del sol y se verá limpio, completo y puro.

Cuando pienso en algo que está siendo probado por la luz del sol, pienso en mis ventanas. Puedes pensar que están limpias hasta que les da la luz del sol de las cuatro de la tarde, porque la luz del sol a esta hora tiene la capacidad de evidenciar cosas que antes no se veían – allí son probadas por la luz del sol.

Sincero significa que puede pasar la prueba de pureza debajo del sol. Es genuino; es puro. Jesús es la luz del mundo. El brilla con Su luz en nuestros corazones. Dios es la luz. En El no hay oscuridad.

Cuando estamos en Su presencia, Su luz brilla sobre nosotros, y la pregunta es: ¿Qué muestra la luz? ¿Somos sinceros? ¿Estamos sin cera, sin pretensiones, sin encubrimientos?

¿O hemos tratado de remendar las partes problemáticas de nuestras vidas, las imperfecciones, remendándolas para que nadie más pueda verlas? Y entonces viene Dios con Su omnipresencia, omnisciencia, con Su ojo iluminado y dice, “Yo veo eso”.

Hay un poco de cera allí. Hay un poco de encubrimiento aquí. Hay un poco de pretensiones. Esta no es una vasija pura. Hay un poco de cera. “Esta es la realidad”, ¿es esto lo que queremos que Dios diga cuando Él haga brillar Su luz en nuestros corazones?

Ahora bien, el opuesto de la palabra sincera sería la palabra hipocresía o hipócrita. Esta palabra se deriva de una palabra griega que significa “actor”.

Significa actuar un papel, pretender. Los actores en escena en las obras griegas utilizaban máscaras para interpretar a sus personajes. Se colocaban la máscara sobre sus rostros, y no se podía saber entonces quién era quién. Estaban pretendiendo ser alguien que realmente no eran.

Eran falsificadores, y la palabra hipócrita significa “alguien que pretende ser alguien más o mejor de lo que realmente es”. ¿Recuerdan que la mayor crítica de Jesús en el Nuevo Testamento no fue hacia aquellos que sabían que eran pecadores – la mujer atrapada en adulterio, el colector de impuestos, el engañador, el ladrón? Ellos sabían que eran pecadores.

La mayor crítica de Jesús fue hacia aquellas personas que se ponían máscaras – los hipócritas, las personas que estaban interpretando un papel. Los fariseos; esto es lo que ha venido a significar esta palabra para nosotros, ¿no es así? El hipócrita: alguien que interpreta un papel.

Estas eran personas que usualmente pretendían ser más religiosas de lo que realmente eran. Utilizaban máscaras para encubrir la corrupción de sus corazones.

Durante los últimos 25 años, he tenido el privilegio de servir como parte del equipo de Life Action Ministries, el cual es un ministerio de avivamiento que lleva este mensaje de buscarle a El; de avivamiento – personal y corporativo – a las iglesias locales a través de todos los Estados Unidos.

Por un número de años, mientras he formando parte de este ministerio, he tenido el privilegio de estar en estas reuniones de avivamiento en las iglesias locales y de escuchar a diferentes personas compartir lo que Dios ha estado haciendo en sus vidas mientras las máscaras se han ido cayendo, y las personas se han ido sincerando.

Quisiera compartir con ustedes algunas reseñas de testimonios recientes compartidos durante los servicios de Life Action Ministries. Tenemos el permiso de las mujeres que han compartido estos testimonios para compartirlo con ustedes también.

Ambas eran miembros de sus iglesias, líderes en sus iglesias. Escuchen uno detrás del otro, mientras reconocen públicamente delante de sus iglesias que la impresión que habían querido causar recientemente, ante los demás, no había sido sincera.

1ra Reseña: Vine a esta cruzada diciéndole al Señor, “Señor, sé que hay cosas que están mal en mí, y no sé realmente que son”. Estaba tan llena de orgullo que no podía ver.

Hay muchas cosas mal, pero ésta me impactó. No puedo recordar en cual versículo están ahora, pero usted la repetía una y otra vez: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!” (ver Mateo 23:13-29).

Yo soy co-comandante del programa de OANSA, y yo no he memorizado un versículo en …no sé ni siquiera cuanto tiempo. Semana tras semana sus hijos han venido, y yo les pido disculpas a todos. Les pido tanto perdón. Cuánto lo siento!

Estoy parada ante ustedes, de frente a ustedes, porque no he sido la comandante que debía ser, y les pido que me perdonen.

2da Reseña: He sido una falsa; una mentirosa. Les he hecho creer a todos que yo soy una buena y feliz chica cristiana que ama estar aquí. Que está orgullosa de dirigir el coro y de estar envuelta en todo.   Que está orgullosa del hecho de ser la hija del pastor y de no tener nada malo que le puedan señalar.

Bueno, he mentido. Me he vuelto amargada, llena de ira. Cuando llego al parqueo de la iglesia, lo odio. Me he airado contra Dios, a tal punto que me he resentido contra ustedes.

Me he resentido contra mi familia, contra mi padre, resentido contra él, por qué Dios me hizo y por las cosas que El me dio. Desespero a mi esposo porque estoy enojada, y necesito pedirles que me perdonen por engañarles haciéndoles creer que era alguien que realmente no soy.

Necesito de sus oraciones para que el gozo del Señor vuelva a mi corazón y vuelva a sentirme que estoy en la compañía de Dios y en compañía de ustedes. Me siento tan avergonzada de mi misma por tratar de engañarles. Esto es tan vergonzoso para mí.   Soy una pequeña gran actriz, pero mis murallas han caído, y hoy conocen a la Jennifer real.

Quiero que sepan que yo les amo, y que amo al Señor, y estoy lista para cambiar.

Nancy: Jennifer dijo, “Soy una pequeña gran actriz”. ¿Pero pudieron percibir a través de sus lágrimas la libertad que salía de su corazón cuando ella dijo, “Ahora conocen la verdadera yo”?

Es trabajoso mantener una máscara. Es difícil vivir pretendiendo. Te desgastará.

Entonces, cuando la luz de la presencia de Dios escudriñe tu vida y sea expuesta a la luz, ¿diría Dios que tu vida es sincera, sin hipocresía, sin cera, sin pretensiones, sin interpretaciones, sin actuaciones, solo real, limpia y pura delante de El?

Si no, camina hacia la luz. Sé honesta con Dios. Dile, “He sido una hipócrita. He estado actuando, pero quiero ser veraz. Quiero ser honesta. Quiero simplemente ser quien soy, y quiero que Tú me transformes en lo que Tú quieras que yo sea.”

Oh Señor cómo oro para que Tú envíes un avivamiento de honestidad a nuestros corazones, a nuestras iglesias – que dejemos las pretensiones. Perdónanos, Oh Señor, por nuestra hipocresía, por actuar como si todo estuviera bien, cuando estamos encubriendo nuestra ira y amargura, sensualidad e impureza, lujuria, codicia e idolatría.

OH Señor, ayúdanos a ser veraces delante de Ti, a ser sinceros y honestos. Y que entonces Tú puedas limpiar por la sangre de Jesús, todo aquello que saquemos a la luz; que Tú puedas limpiar, lavar, y hacer de nuevo. ¿Harías esto Señor, en nuestros corazones? Oro esto en el nombre de Jesús; Amén!.

Carmen: Dios ofrece libertad para cualquiera que esté cansada de luchar para mantener una imagen falsa. Nancy volverá en un momento para continuar hablando sobre este tema tan crucial de la honestidad.

Si este programa ha sido provechoso para tu vida, visita nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com para que te informes sobre cómo puedes adquirir el libro de estudio En Busca de Dios que acompaña esta serie. Este estudio también incluye temas como el arrepentimiento, la humildad y la pureza sexual. La sección acerca de la honestidad, que es el tema que comenzamos a estudiar ayer, te guiará en un proceso de cambio. Te enseñará lo que la Biblia tiene que decir sobre este importante tema, y te ayudará a identificar áreas en las que quizás no estés siendo totalmente íntegra.

Visita tu librería cristiana favorita para obtener el libro, o llámanos al 1-800-569-5959 para ordenar tu copia (aceptamos órdenes desde los EEUU y Canadá). También puedes visitar nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com para saber cómo puedes adquirirlo.

Bien, aquí está Nancy de vuelta con más sobre la honestidad.

Nancy: Si han viajado en avión después del 11 de septiembre del 2001, saben que los controles de seguridad han incrementado, y hoy en día se utilizan siempre los detectores de metales. Pareciera que a donde quiera que vamos, debemos pasar por un nuevo chequeo de seguridad.

Están buscando cosas en tu persona: “Quítese los zapatos, quítese el abrigo, sáquese los bolsillos; su equipaje será chequeado; tenemos equipos sofisticados de rayos x”. Quieren saber lo que hay adentro, lo que pudieras querer esconder, lo que pudieras querer encubrir, y lo que pudieras estar pretendiendo.

Bueno, hoy yo les invito a que juntos pasemos por la máquina de rayos x de Dios – la de Él es mucho más sofisticada que cualquier sistema que pudieran utilizar en el aeropuerto- y permitamos que Dios escudriñe nuestros corazones. Estamos hablando de honestidad: no solamente de decir la verdad, sino de vivir la verdad. Tratar con la verdad aún en la parte más íntima de nuestro ser.

Hebreos 4:12 dice que la palabra de Dios es viva; es eficaz; es poderosa; es más cortante que una espada de doble filo; penetra hasta la división del alma y del espíritu.

¿Cómo puedes dividir entre el alma y el espíritu? ¿Crees que puedas ver en dónde esta la división entre alma y espíritu? Sin embargo la Palabra de Dios penetra hasta estos finos puntos y parte nuestros corazones.

Discierne entre ligaduras y tuétanos. Discierne entre los pensamientos y las intenciones del corazón. La palabra de Dios expone lo que realmente estoy pensando, mis motivaciones, quien realmente soy. El versículo 13, “ Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”.

Hoy y en las siguientes secciones, quiero que nosotros hablemos acerca de vivir en honestidad delante de Dios. Primero, hoy y mañana, hablaremos acerca de vivir honestamente delante de los demás. Viviendo como dijo un escritor, “con el techo quitado en nuestra relación con Dios y nuestras paredes derrumbadas en nuestras relaciones con los demás”. Este es un corazón honesto, transparente y humilde que Dios puede avivar.

Primero que nada, sin techo: ser honesto con Dios. ¿Con qué necesitamos ser honestos con Dios? Con nuestra condición espiritual real. Acerca de cómo realmente somos. Acerca de quiénes realmente somos.

Recuerdan a Jacob en el Viejo Testamento. Su nombre significa “engañador”. El fue un cómplice; el fue un manipulador desde el vientre. O sea, él nació siendo intrigante y maquinador.

El engañó a su hermano, ¿recuerdan?, acerca de la primogenitura. Luego engañó a su padre. Leemos la historia en Génesis 27. Jacob siendo el segundo hijo reclamó la bendición de su padre Isaac cuando este tenía la intención de dársela a su primogénito, Esaú.

Pero Isaac estaba viejo; estaba ciego. El no podía ver, y Jacob cubrió sus bases. El supo como fingir ser el hermano que en realidad no era.

Génesis 27:18 dice, “Entonces él fue a su padre, y dijo: Padre mío. Y éste respondió: Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío?” Importante pregunta. “Jacob dijo a su padre, ‘Soy yo Esaú tu primogénito’” (versículo 19).

Él hizo lo que había estado haciendo toda su vida – engañando, mintiendo, pretendiendo ser alguien que él no era. “Soy Esaú”.

¿Quién eres tú? Yo soy Esaú. “He hecho como me has dicho; ahora siéntate y come para que sigas mi juego, y me bendigas”. Jacob tenía una agenda; él estaba tras obtener lo que quería, y con tal de seguir su agenda, él tenía un papel que jugar para llevarla a cabo.

Ahora sigamos adelante, años más tarde, llegamos entonces a la escena en donde Jacob lucha con un ángel de Dios, Génesis 32:24-30. Recuerdan, que era media noche, y el ángel le dice a Jacob, “Cuál es tu nombre?” (versículo 27). Es la misma pregunta que su padre le había hecho años antes.   Esta vez la respuesta es, “Jacob”.

Por primera vez, creo, que en su vida, Jacob realmente salió a la luz, porque al reconocer quien él era, estaba diciendo, “Soy Jacob, el engañador. Yo soy el que mintió, confabuló, organizó y manipuló toda su vida. Ese soy yo realmente”.

Y es que Jacob sabía que no podía seguirle mintiendo a Dios. El sabía que tenía que salir a la luz. Este ángel de Dios – una aparición pre encarnada de Cristo, creo – luchó con él hasta que lo venció.

Jacob sabía que había perdido la batalla por querer pretender. El no podía seguir actuando, por lo que finalmente dijo, “Yo soy Jacob. Ese soy yo realmente.”   Por primera vez, él fue honesto.

Pienso en un hombre que se puso de pie durante un servicio de Life Action Ministries que estábamos llevando a cabo en una iglesia en Texas, hace ya unos años; todavía recuerdo esto. El hombre se paró – este era un hombre de negocios – y dijo “Soy un ladrón”.

La gente lo miraba como, “Un hombre parándose en la iglesia y diciendo, “Yo soy un ladrón?! Este no es el lugar en donde admites cosas como esas!” Pero este si es el lugar en donde debiéramos admitir cosas como estas. Sí, esa es la verdad!

Este hombre era un contable, y él reconoció que había robado de la cuenta de retiro de su madre. El había estado manejando sus asuntos, y él se paró en frente de esa congregación y caminó hacia la luz y dijo, “Soy un ladrón. Eso es lo que realmente soy”.

Mientras me preparaba para esta serie, estaba buscando unos archivos en mi computadora. Me encontré con unas anotaciones de un diario que había hecho hace unos años atrás, y mi mente regresó a algunas cosas que había olvidado. Y como Dios me tomó, en aquel punto de mi vida, y me llevó a caminar hacia la luz, a sincerarme.

Déjenme leerles algunas de las cosas que escribí en esa parte del diario, mientras aprendía a sincerarme con Dios. Escribí:

‘Durante días, he estado caminando en la carne. He sido negativa, crítica, controladora, tensa, egoísta, y reaccionaria, y yo sé que mi espíritu ha afectado desagradablemente a aquellos que están alrededor de mí.

He pensado y hablado de manera irrespetuosa a hombres de Dios. No los he considerado como mejores que a mi misma; he criticado sus acciones y cuestionado sus corazones. He evaluado y criticado sus mensajes. Me he auto-exaltado a mi misma y mis opiniones, y he menospreciado las opiniones de otros. He pensado más en controlar que en servir.

No he contenido mi lengua; no he sido una animadora, sino una crítica. He sido la mujer necia, de la que he escrito, que destruye su casa con sus propias manos.’ [Pasé por un proceso expreso de honestidad con Dios.] ‘Esto es lo que ha estado sucediendo en mi corazón’.

Ahora, mucho de lo que he confesado no hubiera sido percibido por algunas personas, pero sí por otras.

Pero primero tenía que ser honesta con Dios y decir, “Soy controladora. Tengo que hacerlo a mi manera. Tengo que asegurarme que todos actúen según mi estándar”. Simplemente me sinceré delante del Señor.

Quiero decirles, que el sincerarme con Dios me trajo tal libertad y alivio. ¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre? ¿Esaú o Jacob? Sé honesta. ¿Estás enojada? ¿Eres una mentirosa? ¿Eres inmoral?

Tal vez no te has convertido, sentada en la iglesia como una buena cristiana, pero nunca has nacido de nuevo… ¿Egoísta? ¿Adicta? Estamos hablando de motivaciones, valores, actitudes, comportamiento, y carácter.

Pasa por la máquina de rayos x de Dios. Deja que El encienda la luz, y sincérate con El. Dile, “Señor, escudriña mi corazón. Enséñame lo que Tu ves; y lo que sea que veas, lo que sea que Tu digas, yo estaré de acuerdo contigo.

Señor, oramos para que nos escudriñes; para que nos pruebes; enciende Tu luz en nuestros corazones. Ayúdanos a alinearnos con Tu verdad; sin pretensiones, sin encubrimientos, sin falsedades, sin actuaciones, simplemente a ser honestas, reales, con un corazón puro delante de ti; saber que todo está bien entre nuestras almas y el Salvador, en los matrimonios, en los hogares, en los trabajos; saber que están caminando en obediencia a El.

Gracias Señor, que mientras nos alcanzas, Tú nos limpias por la sangre de Jesús. Que esta sea la experiencia de cada uno en este lugar. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Es fácil ponernos una máscara día tras día y dar una falsa impresión. Nancy DeMoss de Wolgemuth nos recuerda cuánta libertad experimentamos cuando nos quitamos esa máscara y nos sinceramos con Dios.

Las enseñanzas de hoy son parte de una serie llamada En Busca de Dios. Es acerca de una experiencia de gozo y avivamiento personal. Si el programa de hoy sobre la honestidad te ha sido de ayuda y convicción, entonces la serie completa será de mucho provecho, al igual que el libro de estudio. Para saber cómo puedes obtener la copia de este libro visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Descubre el gozo que viene de la humildad, la pureza, la gracia, la obediencia, y el perdón. Hay tanta libertad y gozo cuando le permitimos a Dios desarrollar estas características en nosotros. Sigue descubriendo el gozo del avivamiento personal mientras continúas con nosotras en esta serie.

Bien, ¿ya te registraste para la conferencia Mujer Verdadera: En Busca de Dios a celebrarse en la ciudad de Querétaro, México en marzo del año entrante? Acompaña a Nancy, Mary Kassian, Dannah Gresh y Dámaris Carbaugh. Ven y trae un grupo de amigas para que sean animadas y refrescadas. Visita MujerVerdadera17.com para más informes acerca de cómo puedes ser parte.

Una vez seas honesta con Dios, usualmente hay otro paso que dar: ser honesta con los demás. Averigua por qué, mañana, mientras Nancy continúa con esta hermosa serie: En Busca de Dios.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

2/5 – Sin secretos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

2/5 – Sin secretos

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sin-secretos2/

Carmen Espaillat: Según Nancy DeMoss de Wolgemuth, en realidad no existe tal cosa como un pecado oculto.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Aquello que estás escondiendo de tu marido y piensas que él no descubrirá; aquello que has estado ocultando de tus padres; la forma en que has pecado en contra de tu jefe robándole tiempo, dinero, posesiones o lo que sea; aquello que hiciste hace 15 años; aquello que pensabas que era tan insignificante pero que está carcomiendo tu conciencia; si no lo sacas a la luz y lo confiesas algún día se descubrirá.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos emprendido una travesía hacia el avivamiento personal a través de la serie que Nancy ha estado compartiendo titulada En Busca de Dios. Durante la primera semana nos habló acerca del avivamiento y durante la segunda habló acerca de la relación que existe entre la humildad y el avivamiento. En los próximos días descubrirás por qué el silencio no siempre es oro. Escucharemos cómo la honestidad es una parte crucial para un avivamiento.

Puedes seguir esta serie junto a un grupo de amigas mientras completan el libro de estudio también titulado En Busca de Dios. Hoy iniciamos la lección 2, día 1. Adquiere el libro y únete a nosotras a través de estas 12 semanas. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para más información.

Aquí está Nancy.

Nancy: No sé si alguna vez hiciste esto cuando eras niña, pero puedo recordar con claridad aquellos juegos en que pretendíamos ser alguien en particular o hacer algo. Mis juegos favoritos eran jugar a la escuela y a la iglesia. Y claro, yo quería ser la maestra o la predicadora. Era una niña controladora y algunas cosas no desaparecen tan fácil. Soy la mayor de siete hijos así que teníamos “quórum” para hacer una escuela o una congregación en casa.

Mientras crecí empecé a darme cuenta de que muchos adultos todavía continúan jugando los juegos de hacerse pasar por alguien o algo. Uno de los juegos que jugamos más a menudo es el pretender que somos cristianos. Jugamos a la iglesia. Jugamos al cristianismo. Me doy cuenta que el pequeño drama que hacíamos cuando éramos niñas ahora que somos adultas tan solo toma diferentes formas.

A medida que continuamos en este proceso de buscarle a Él y pedirle a Dios que avive nuestros corazones, deseamos experimentar el gozo del avivamiento personal. Estamos poniendo los cimientos básicos aquí, los principios fundamentales.

Ya dijimos antes que el primer principio es el de la humildad. Nunca podrás acercarte a Dios a menos que te humilles. Dios rechaza al orgulloso. Se opone a él. Pero se acerca a aquellos que se humillan.

Si queremos experimentar un avivamiento en nuestros corazones hay otro principio fundamental del cual estaremos hablando esta semana: la honestidad. Si, la honestidad. Ser transparente, abierta y honesta ante Dios y ante los demás acerca de la verdadera condición de nuestros corazones – sin pretender, sin actuar, sino siendo auténticas.

En este momento les voy a pedir que busquen en sus Biblias el libro de los Salmos. Deseo que veamos algunos pasajes en los Salmos que hablan acerca de la importancia de ser abiertas y honestas delante de Dios. Si vamos a tener un encuentro con Dios, debemos deshacernos de las máscaras, dejar de fingir, abandonar las pretensiones y ser genuinas.

Veremos el Salmo 15, versículos 1-2. Este es un salmo de David que nos habla de venir ante Dios, de acercarnos al Señor. Dice:” Senor, ¿quién habitará en tu tabernáculo?  ¿Quién morará en tu santo monte?  El que anda en integridad y obra justicia, que habla verdad en su corazón.”

Es interesante hacer notar que el salmista no termina la oración tan solo con “el que habla la verdad” pues cuando piensas en hablar la verdad es algo que se hace externamente. Lo que David está diciendo es que el acercarnos a Dios involucra algo mucho más que hablar la verdad exteriormente. Se refiere al lugar donde comienza la comunicación, y esto es en el corazón. Dios permite que la persona que se acerque a Él para habitar en su monte santo, es aquel que habla verdad en su corazón. Aquel que no está pretendiendo. Aquel que no está actuando un papel. Aquel que es auténtico.

Si seguimos leyendo unas páginas más adelante veremos el mismo principio en el Salmo 24 versículos 3-5: “3¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo?  4El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.  5Ese recibirá bendición del SEÑOR, y justicia del Dios de su salvación.”

La persona que es santa, tiene manos limpias y un corazón puro; es una persona que no levanta su alma a la falsedad y que no jura mentiras. No profesa una cosa y vive algo diferente.

Vayamos ahora al Salmo 32 donde de nuevo veremos el mismo principio. Recuerden cuando David pecó adulterando con Betsabé y asesinando a su esposo. Este es uno de los salmos que David escribió después de esta experiencia para describir el proceso por el cual lo llevo Dios de cubrir su pecado hasta descubrir ese pecado.

En el versículo 1 del Salmo 32 el dice: “1¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto!” ¿Quién cubrirá ese pecado? En este pasaje veremos que si nosotras cubrimos el pecado no seremos bendecidas. Pero si lo traemos a la luz, entonces el mismo Dios se encargará de cubrirlo.   Existe una gran diferencia si soy yo que cubro mi pecado o si es Dios que cubre mi pecado.

Esta semana estaremos hablando sobre el peligro y el problema que surge cuando intentamos cubrir nuestro propio pecado. Veremos que es necesario que seamos abiertos y honestos con Dios y, en algún momento, con los demás acerca de lo que hemos hecho, de cómo hemos fallado, para que Dios pueda cubrir nuestras faltas.

Así que David dice que aquel cuyos pecados Dios ha cubierto, esa persona es bienaventurada. Aquel cuya transgresión es perdonada es limpiado, es cubierto. El versículo 2 continúa: “¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño! “ No hay doble ánimo. No hay pretensiones. No hay actuaciones. No hay hipocresía. Esa persona está bendecida.

Luego dice en el verso 3 David comparte que él no siempre experimentó esa bendición. Expresó: “3Mientras callé mi pecado (cuando me negué a hablar de mi pecado a Dios y a los demás), mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día, porque de día y de noche se agravó sobre mi tu mano.”

Esta es una imagen de la convicción de Dios. Si no entiendes esta frase quizás significa que no eres una hija de Dios pues si eres una hija de Dios has tenido la experiencia de tiempos cuando la convicción de Dios ha sido tan pesada en cuanto a tu pecado que te parece que no puedes respirar.

Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano.” Y que pasó en el versículo 5? “5Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR; y tú perdonaste la culpa de mi pecado. “

Esto como pueden ver, es un cambio de corazón. Inicialmente el dijo: “Callé. No deseaba que nadie supiera lo que había hecho. Cubrí mi pecado. Me mantuve en silencio sobre mi pecado. Pero, llegó un momento cuando la convicción de Dios fue tan pesada sobre mí que no pude más. Tuve que sacarlo a la luz”.

Yo dije: “Lo confesaré. Seré honesto.   Reconoceré mi pecado ante ti.” Fíjense cuántas veces se repite este concepto. “No encubrí mi iniquidad; Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR”.

En esto consiste la confesión – en reconocer la verdad, poniéndote de acuerdo con Dios. Dejando de esconderte, dejando de ocultarte, dejando de pretender, dejando la falsedad, dejando de tratar de impresionar a los demás y a Dios. ¿Acaso no es una necedad pensar que podemos impresionar a Dios sin ser honestas y auténticas? Él lo ve todo. Él lo sabe todo. Pero la sinceridad acerca de nuestro pecado, la verdad acerca de nuestra condición espiritual requiere confesión.

Verás, Dios cubrirá con la sangre de Cristo, con su misericordia y su perdón todo aquello que estemos dispuestos a descubrir. Pero todo aquello que escondemos, Dios se verá forzado a sacarlo a la luz y exponerlo. Ahora bien, ¿preferirías descubrirlo tú, permitiendo que Dios lo cubra, o preferirías aferrarte a él escondiéndolo y forzando a Dios a descubrirlo y exponerlo?

Proverbios 28, verso 13, es un verso fundamental aquí, es un verso clave. Proverbios 28:13 dice: “13El que encubre sus pecados (algunas traducciones dicen ‘aquel que cubre su pecado’) no prosperará, mas el que los confiesa (esto es lo opuesto a ocultarlo; no mas esconderse, no mas pretensiones, sino confesar) y los abandona hallará misericordia.”

Escuchen amigas, les diré algo que me motiva a caminar hacia la luz, a vivir una vida de honestidad y transparencia, es darme cuenta de que todo se sabrá de todos modos. Todo se sabrá en el juicio.

Aquello que estás escondiendo de tu esposo, aquello que piensas que él nunca va a descubrir; aquello que estás ocultando de tus padres; la forma en que has pecado en contra de tu jefe robándole tiempo, dinero o lo que sea; aquello que hiciste hace 15 años, aquello que pensabas que era tan insignificante pero que socavaba tu conciencia, si no lo sacas a la luz y lo confiesas algún día, se sabrá.

Existen muchas Escrituras que nos dejan ver esto. En Lucas 12:2 Jesús nos dice: “2Y nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse.” Ahora piensa en las partes secretas, escondidas de tu vida, de tu pasado, tu presente; ese enredo emocional en que estás involucrada en el Internet, esa relación de correo electrónico. Así es, está sucediendo por montones entre las mujeres cristianas.

Piensas que estás escondiendo algo. Piensas que estás cubriendo algo. Piensas que tu marido no se va a enterar. Jesús dijo que no hay nada encubierto que no vaya a ser revelado. No hay nada que esté oculto que no será conocido.

Hebreos 4:13 habla sobre el Dios con el cual estamos tratando. Dice:” 13Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Tendremos que dar cuentas. Esto es algo atemorizante a menos que aprendas a vivir ahora a la luz del juicio final, a vivir ahora a la luz de la eternidad.

Una de las características notables de la historia de las temporadas de avivamiento, de los grandes despertares es que con frecuencia las personas estaban abrumadas con un sentido de eternidad, un sentido de juicio. Tuvieron una fuerte convicción de pecados que habían estado escondiendo, cosas que pensaron que eran pequeñas o intranscendentes ahora lucían enormes delante sus ojos.

Empezaron a clamar ante Dios confesándose, y de ser necesario ante aquellos contra los cuales habían pecado diciendo: “He pecado. No soy esa persona que creías que yo era. He sido una hipócrita. He sido una farsa. No soy esa gran cristiana que siempre pensaste que era”. Se sinceraron con su pecado ante Dios y los demás.

Si deseas tener la experiencia de un verdadero avivamiento debes estar dispuesta a ser honesta, el ser honesta con Dios, el ser honesta con tu compañero, el ser honesta con los demás. Debo admitir que ser honesta puede ser costoso. Puede resultar doloroso ser honesta y transparente y salir a la luz. Pero quiero decirte algo: a la larga es mucho más costoso andar encubierta, es más costoso pretender y engañar.

En otro salmo que David escribió después de su gran pecado, arrepentido, el Salmo 51:6, le dice a Dios, “6He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría.”

Así que quiero hacerte una pregunta ¿qué estás ocultando? ¿Qué estás escondiendo? ¿Qué es aquello en tu vida que esperas que nadie sepa? Puede que no sea un gran pecado, de esos pecados que la gente suele medir como enormes, pero si existe algo en tu vida que no has confesado a Dios y a las personas que se ven afectadas por ello, si estás ocultando tu pecado, la Palabra dice que no prosperarás. Dios dice que El desea, El anhela, El insiste en la importancia de la verdad en el interior del corazón.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth volverá en unos minutos con nosotras para compartir un tema que nos afecta a todas: La honestidad. La enseñanza de hoy es parte de la serie En Busca de Dios. Esta trata el tema del poder transformador del avivamiento personal.

Esta serie puede proporcionarte una perspectiva nueva en asuntos como la honestidad, la pureza y la obediencia. Si no has escuchado los programas de las semanas anteriores, puedes hacerlo al visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Desde allí podrás también descargarlos.

Bien, los discípulos de Cristo no podían salirse con la suya diciendo mentiras. Nancy nos explica porqué.

Nancy: En los evangelios encontramos por lo menos cuatro ocasiones en que las Escrituras señalan que Jesús conocía sus pensamientos. Si te pones a pensarlo, ese es un pensamiento aterrador. Jesús sabe lo que estamos pensando antes que lo verbalicemos o hasta si no lo decimos nunca.

Algunas veces estoy sentada en la iglesia tomando notas y aparenta que lo estoy asimilando todo. Pero mi mente está a millones de millas de distancia, o enfocada en lo que los demás piensan de mí, o en cómo voy a resolver esto o aquello, o tengo algo en mi corazón que es muy diferente a mi apariencia externa.

Puedes estar parada conversando con alguien, sonriendo, involucrada en una cálida conversación y a la vez pensando ella es tan aburrida, o ella habla tanto. En realidad no me agrada. Pero ahí estás, de lo más sonriente.

¿Te imaginas tratar con un Salvador que conoce nuestros pensamientos y que un día expondrá cualquier cosa que estemos ocultando? ¿Qué significa caminar en la luz? Significa precisamente eso, vivir en la presencia de Aquel que conoce nuestros pensamientos.

El Salmo 90:8 dice: “Has puesto nuestras iniquidades delante de ti,
nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia.” No existe nada que yo haya hecho, nada que yo esté haciendo ahora que El no lo sepa.

Su luz es simplemente un foco, un reflector muy diferente a cualquiera que nos podamos imaginar aquí en la tierra, que examina en las partes y rincones más profundos de nuestros corazones las cosas que pensamos que nadie más sabe. El sabe. El las escudriña y busca con Su luz.

Jesús le dijo a la mujer en el pozo: “Ve busca a tu marido.” Ella dijo:” No tengo marido.” Jesús dijo: “Lo sé. Cinco maridos has tenido, y el hombre con el que vives ahora no es tu marido.” (Juan 4:16-18 parafraseado).

¿Qué estaba realmente diciéndole Jesús a esta mujer? Siguió hablándole acerca de que aquellos que adoran deben hacerlo en espíritu y verdad. Jesús estaba diciendo, “Si vas a venir a Mí, si vas a tener una relación conmigo, debes estar dispuesta a venir a Mí en verdad. “

No hay ni uno solo de tus pensamientos que Dios no conozca, pero Él desea que seas honesta con Él acerca de lo que Él sabe que es la verdad. En esto consiste la humildad. Es difícil. El ser genuina, el ser sincera es parte del proceso de arado que ya hemos mencionado.

Hay una ilustración usada en el evangelio de Juan y otra en su primera epístola- les voy a pedir ahora que vayan a 1 de Juan conmigo- que tiene que ver con una imagen de lo que es la luz. El discípulo amado nos habla sobre esto en 1 Juan capitulo 1. En el versículo 5 dice:” 5Y este es el mensaje que hemos oído de Él y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna.”

La luz revela todo lo que la oscuridad esconde. Las tinieblas ocultan. La luz descubre. ¿Qué significa traer algo a la luz? Quiere decir exponerlo. Ponerlo al descubierto. Juan está diciendo: “Este es el punto de partida. Dios es luz. El todo lo ve. No hay tinieblas en El. No existe nada que El no sepa.”

En los versículos que siguen, Juan nos proporciona una serie de eventos. De hecho, Roy Hession escribe sobre ello en su libro “Veríamos a Jesús” (We Would See Jesus). Nos habla de tres pasos a través de los cuales nos engañamos progresivamente a medida que nos alejamos de la luz. Primeramente, en el versículo 6 dice: “6Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad;”

Este es el primer paso en la secuencia de eventos que nos alejan de la luz. Mentimos y no practicamos la verdad. Es decir, damos una impresión de nosotros que no es verdadera. Quizás no decimos una mentira pero vivimos una mentira. Hacemos una actuación. Llevamos puesta una máscara. Queremos esconder la verdad acerca de nosotros. No practicamos la verdad. Somos una mentira viviente.

Mentimos acerca de lo que decimos, y mentimos algunas veces al quedarnos callados. De esta manera engañamos a los demás. Somos expertos en ello. Podemos hacerlo en nuestros hogares con las personas que más nos conocen y por supuesto lo hacemos cuando vamos a la iglesia. Pero el asunto no termina ahí.

Engañamos a los demás, y en el versículo 8 llegamos al punto en que nos engañamos a nosotros mismos. Verso 8: “8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.”

Lo que ocurre es que vivimos una mentira por tanto tiempo que empezamos a creernos nuestra propia mentira. Empezamos engañando a los demás y terminamos engañándonos a nosotros mismos.

Entonces pensamos, “No he hecho algo tan malo. No soy celosa u orgullosa como otras personas”. La mayoría de los cristianos piensan que van de lo más bien. “Tengo algunas luchas, pero no como aquel que esta allá.” Nos engañamos y la verdad no está en nosotros.

Lo peor de todo lo encontramos en el versículo 10: “Si decimos que no hemos pecado…..” Si cubrimos la verdad, si cubrimos nuestros pecados, si nos negamos a descubrirnos y decimos que no hemos pecado, ¿qué estamos haciendo? 10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El (a Dios) mentiroso y su palabra no está en nosotros.”

De esta manera llegamos al punto en que no solamente hemos engañado a otros, sino que nos engañamos a nosotros mismos. Hemos llegado a creer que estamos bien al compararnos con los demás. Entonces llegamos al punto que cuando Dios señala nuestro corazón y nos dice: “Eres mentirosa. Eres codiciosa. Tienes un corazón inmoral. Eres egoísta. Eres orgullosa. Decimos.. ¿Quién? ¿Yo?”

¿Qué estamos haciendo? Le estamos diciendo: “Señor Tu ni siquiera conoces la verdad.” Decimos: “Dios eres un mentiroso”. Realmente no diríamos eso, pero en esencia esto es lo que hemos dicho. Así que nuestra necesidad fundamental, nuestra necesidad básica para experimentar el avivamiento es poder distinguir la verdad. Entender la verdad acerca de Dios, entender la verdad sobre nosotros, ver la verdad de nuestro pecado, tal y como Dios la ve.

Jesús le dijo a Nicodemo en Juan 3:20-21: “20Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas. 21Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sus acciones sean manifestadas que han sido hechas en Dios.”

¿Pudiste notar el contraste que está presente en este pasaje? Hay dos tipos diferentes de personas. En primer lugar se mencionan aquellos que hacen lo malo. ¿Cuál es su característica? Ellos no quieren venir a la luz. No desean salir y ser descubiertos. Se resisten a la luz. No quieren estar bajo la luz ya que esta expondrá sus obras. Si, aquellos que hacen lo malo.

Pensarías que lo opuesto a las personas que hacen lo malo son aquellos que hacen lo bueno. Pero resulta que esto no es lo que dice el verso. Primero habla de aquellos que hacen lo malo y luego el contraste es con los que practican la verdad. Todo lo que es verdad sale a la luz. Así que lo opuesto a hacer lo que es malo es caminar en verdad, caminar en la luz.

Dios no está buscando que simplemente hagamos buenas obras. El no está esperando que nos esforcemos más en ser buenos cristianos. “Voy a ser bueno”. Pero Dios dice: “No, lo que quiero es que seas sincero acerca de lo que eres, acerca de la condición de tu corazón. Comienza con lo primero que El te está mostrando. Camina en la luz. Díselo a Dios. Ponte de acuerdo con El. Díselo a otra persona. Esto es realmente humildad.

Mientras más te humillas y caminas en la luz, más luz te dará Dios. Dirás, “Oh hay algo más.” ¿Hay algo más? Sí, pero aprenderás a amar andar en la luz porque si recuerdas el que confiesa su pecado y se aparta obtendrá misericordia.

¿Estás caminando en la luz? ¿Estás viviendo en la luz? ¿Estás viviendo una vida transparente, honesta y abierta delante de Dios y de los demás? ¿Estás haciendo la verdad, lo bueno, como Jesús le dijo a Nicodemo? ¿Existe algo en tu vida que hubieras preferido no traer a la luz? ¿Alguna cosa que hubieras preferido no exponer? Pues entonces tráelo delante de Dios, antes que Dios tenga que sacarlo a la luz. Humíllate.

Algunas de ustedes necesitan acercarse a su pareja, a sus padres, a su empleador, a un compañero de trabajo, a un pastor, a alguien a quien le han mentido. Has andado encubierta; has estado pretendiendo; has estado actuando; no has sido honesta con Dios y con los demás sobre algunas partes de tu vida, sobre algunas actitudes, algunas acciones y conductas.

No sé lo que está en tu corazón, y tú no sabes lo que está en el mío, pero el Espíritu Santo de Dios mora en nosotras y somos hijas de Dios y El nos convence de pecado. El hace la luz. El dice: “Muy bien, ahora es el momento para enfrentar esto.” Así que no le huyas a la luz. No la resientas. No la resistas. Corre hacia ella porque allí se encuentra Dios. Eso es lo que Dios es. ¿Deseas acercarte a Dios? Camina hacia la luz y practica la verdad.

Carmen: Este concepto de caminar hacia la luz se oye como algo liberador y lleno de gozo. Espero que respondas con tu vida a este mensaje que hemos escuchado de Nancy DeMoss de Wolgemuth. El programa de hoy te da una imagen del gozo que surge cuando experimentas un avivamiento, cuando caminas en la luz y abrazas la honestidad.

La honestidad es uno de los tópicos que Nancy trata en el útil libro de trabajo que acompaña esta serie, también titulado En Busca de Dios. En sus páginas, descubrirás el gozo del avivamiento personal, la humildad, la honestidad, el arrepentimiento y la santidad. Si el programa de hoy te ha sido de ayuda, consigue tu ejemplar de En Busca de Dios y únete a nosotras en esta búsqueda.

Una actriz se desarrolló dentro de la iglesia. No era el tipo de actriz que se sube sobre un escenario, sino que su trabajo era mucho más sutil. En nuestro próximo programa te enterarás por qué experimentó tanto gozo cuando finalmente se quitó su disfraz. Te esperamos mañana para que conozcas más acerca esta historia, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

1/5 – Un mensaje vital

Aviva Nuestros Corazones

Serie: En busca de Dios

La honestidad: El silencio no siempre es oro

1/5 – Un mensaje vital

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-mensaje-vital/

Leslie Basham: El libro del Apocalipsis comienza con mensajes a siete iglesias.  ¿Qué pasaría si hoy Él te estuviera entregando un mensaje personal a ti?  Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Yo pienso que Él nos alentaría en las áreas en dónde le estamos obedeciendo, aquellas donde estamos siendo fieles. Él reconocería esas áreas tal y como lo hizo con estas iglesias.

Pero entonces pienso que el desplegaría la luz reflectora de Su santidad, de Su verdad y de Su Palabra dentro de nuestros corazones y diría, “Tengo esto contra ti.”

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

El arrepentimiento es un proceso diario, y es también una de las señales de un avivamiento genuino.

Nancy ha estado ayudando a las mujeres a estudiar los elementos del avivamiento personal en una serie llamada Buscándole a Él.  Hasta ahora, Nancy ha abarcado la humildad y la honestidad. Durante los próximos programas, hablaremos del arrepentimiento verdadero.

Espero que ya hayas adquirido tu propio libro de estudio. Está disponible por módulos en formato electrónico. Para más información sobre cómo puedes adquirir el tuyo, visita www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Seguramente has visto  la figura animada de Ziggy que ilustra un hombre con atuendo de profeta sosteniendo un cartel que dice, “Arrepiéntanse pecadores.”

Más abajo, en paréntesis, dice, “Nada personal.”  Esa es la manera en la que nos gusta pensar sobre el arrepentimiento.  No nos molesta predicar sobre arrepentimiento, escuchar a las personas predicar sobre el arrepentimiento, mientras estén hablando sobre los pecados de los demás.

Pero no queremos que ese profeta se entrometa en nuestros pecados.  Nada personal.  Ese es el tipo de arrepentimiento que queremos tener, y sin embargo, no hay nada más personal en la vida de un creyente que todo lo que tiene que ver con el arrepentimiento: es personal.  No podemos decir que no hay nada personal sobre el mensaje del arrepentimiento.

El arrepentimiento fue el mensaje de Juan el Bautista cuando vino preparando el camino para la llegada del Señor Jesús.  Mateo capítulo 3, versículo 1 nos dice que, “En aquellos días llegó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.”

¿Cuál era su mensaje? “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (versículo 2).  Ese fue el primer mensaje que Cristo dio cuando vino.  En Mateo capítulo 4, en el versículo 17 dice, “Desde entonces [después del bautizo] Jesús comenzó a predicar y a decir: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se está acercando”.

La gente sabía que esto era familiar porque Juan ya había estado predicando este mensaje.  “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se está acercando.”

¿Qué estaba diciendo Juan el Bautista? ¿Qué estaba diciendo Jesús? ¿Que tenía que ver el arrepentimiento con el que el Reino de los Cielos se estuviese acercando?

Bueno, Juan estaba diciendo y Jesús estaba diciendo que estaba llegando un orden nuevo al mundo.  Es un sistema completamente nuevo.  Una manera totalmente nueva de hacer las cosas.

Es un conjunto totalmente nuevo de valores en cuanto a lo que tú conocías anteriormente, y este sistema, este nuevo orden del mundo, este reino requiere que tú  dejes atrás el reino de los hombres, el reino del YO, el reino de las reglas, de las leyes bajo las cuales has estado viviendo; el reino de esta tierra.

Has estado caminando en esa dirección, y este nuevo reino requiere que des media vuelta, que des vuelta atrás, que vayas en una nueva dirección, y que comiences a vivir para este reino diferente.

Jesús estaba diciendo, “Está llegando un nuevo reino, y requiere que tengas un nuevo corazón, que te dará nuevos deseos y un nuevo estilo de vida y una nueva razón para vivir, una nueva agenda para tu vida.”

Está diciendo que tienes que arrepentirte porque este nuevo reino está a la mano.  Él estaba diciendo, “Tienes que admitir que la agenda bajo la cual has estado viviendo es equivocada.”  “Eso es lo que significa ser cristiano.” Eso es lo que es el cristianismo—es un reino totalmente nuevo.

Es un Señorío totalmente nuevo y un dominio completamente nuevo bajo el cual vivir.  No es una nueva religión.  No es solamente algo nuevo que añadir a tu vida.  Es una esfera completamente nueva de vida.  Eres trasplantado de un reino a otro, pero llegar de un reino a otro reino requiere que des media vuelta, que te arrepientas, que tengas un nuevo gobernante en tu vida, un nuevo Señor, una nueva vida.

Jesús nunca paró de predicar este mensaje.  Aun antes de su resurrección, antes de regresar al cielo, Jesús se le apareció a Sus discípulos.  Leemos en Lucas capítulo 24 que Él le dijo a Sus discípulos que ellos debían predicar el arrepentimiento para perdón de los pecados y proclamar ese mensaje en Su nombre a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén (versículo 47, parafraseado).

¿Cuál era el mensaje que debían proclamar? Arrepentimiento y perdón de los pecados.  Predica este nuevo reino, que tienes que arrepentirte para poder entrar en él.

Esa no fue la última palabra de Jesús a sus discípulos.  Fue Su última palabra aquí en la tierra, pero si vas conmigo al libro del Apocalipsis, quiero que veamos las últimas palabras de Jesús a la iglesia que aparecen en las Escrituras.

Apocalipsis capítulo dos y capítulo tres. Quiero que veamos que la última palabra de Jesús a la iglesia no fue la gran comisión, como pudieras pensar, siempre tomando en cuenta lo  importante que es, “Hacer discípulos de todas las naciones” (Mateo 28:19).  Pero su última palabra a la iglesia como aparece en las Escrituras fue un llamado al arrepentimiento.

Como recordarás, Jesús envió un mensajero (esto está registrado en Apocalipsis en los capítulos dos y tres), a las siete iglesias de Asia.  A cinco de esas siete Iglesias Jesús le dio el mandato de arrepentirse.

Quiero que veamos lo que Él les dijo a algunas de esas iglesias antes de que lo revisemos con mayor detalle.  Notarás que Jesús no le dijo a esas iglesias, “Necesitas un programa de evangelismo más fuerte,” o “Tú necesitas comprometerte más con las misiones,” o “Necesitas hacer un mejor trabajo para alcanzar a tu comunidad o llegarle a  los jóvenes.”

Lo que Él les dijo fue —a cinco de las siete Iglesias, a cinco de las siete iglesias— “Necesitas arrepentirte.”  Mientras miramos a estas iglesias, verás que cada una de ellas tenía alguna característica positiva.  Algunas de ellas tenían muchas cualidades positivas, y Jesús las elogió por esas cualidades.

Pero Él no pasó por alto las cosas por las que ellos necesitaban arrepentirse.  Mira, por ejemplo, en el capítulo dos, la primera de las siete iglesias es la iglesia de Éfeso.  Esta iglesia es elogiada por muchas cosas.  Tenían muchas cosas positivas.

Jesús habló sobre su arduo trabajo, su resistencia, su discernimiento, su doctrina correcta, su pureza, su fidelidad a la Palabra.  Pero Él dijo, “Pero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).

Así que ¿cuál fue la instrucción en el versículo cinco? “Recuerda, por tanto, de dónde has caído.”  Esto significa que tienes que reconocer que has caído, a pesar de todas las cosas que estás haciendo bien.

“Recuerda por tanto de dónde has caído; y arrepiéntete, y haz las obras que hiciste al principio.  Si no, vendré a ti y quitaré tu candelabro de su lugar.” “Te voy a apagar tu luz. Te voy a hacer inútil, a menos que tú [¿cuál es la palabra?] te arrepientas.”

Entonces mira a la iglesia en Pérgamo al comienzo del versículo 12 en Apocalipsis capítulo dos.  La gente de Pérgamo vivía en un área muy dura.  De hecho, Jesús lo describe como el área donde está el trono de Satanás.

No sé exactamente lo que eso quiere decir, pero no creo que yo quisiera vivir ahí. Definitivamente, un lugar difícil para vivir, pero Jesús dijo, “Guardas fielmente mi nombre [viviendo en esa área tan difícil], y no has negado mi fe, aun en los días de Antipas, mi testigo, mi siervo fiel, que fue muerto entre vosotros” (versículo 13).

“Tuviste un mártir, y aún te mantienes firme en tu fe.” ¡Wao! Esa es una iglesia.  “Pero tengo unas pocas cosas contra ti,” dijo Jesús.  Y comienza a decir que ellos habían tolerado algunas enseñanzas que eran muy populares en la iglesia, pero que no eran bíblicas.

Habían tolerado cosas que no eran la verdad, y Jesús dijo, “Porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam” (versículo 14).  Balaam era el falso profeta que guió a los israelitas a comprometerse y adoptar las practicas inmorales de las naciones paganas.

Él dijo, “Así tú también tienes algunos que de la misma manera mantienen la doctrina de los nicolaítas” (versículo 15).  Estas eran doctrinas populares, pero eran falsas doctrinas de la iglesia en aquellos días.

Así que Jesús les dice en el versículo 16, “Por tanto, arrepiéntete.” Da la vuelta.  Cambia.  “Si no, vendré a ti pronto y pelearé contra ellos [contra quienes promueven estas enseñanzas] con la espada de mi boca.”  Por supuesto, ¿cuál es la espada de mi boca? La Palabra de Dios, ascenderá con la verdad para cambiar la situación.

Mira la iglesia de Tiatira, comenzando en el versículo 19 del capítulo 2.  Jesús dijo, “Yo conozco tus obras, tu amor, tu fe, tu servicio y tu perseverancia.”

Versículo 20: “Pero tengo esto contra ti: que toleras a esta mujer Jezabel, que dice ser profetisa, y enseña y seduce a mis siervos a que cometan actos inmorales y coman cosas sacrificadas a los ídolos.”

Versículos 21-22: “Le he dado tiempo para arrepentirse, y no quiere arrepentirse de su inmoralidad.  Mira, la postraré en cama, y a los que cometen adulterio con ella los arrojaré en gran tribulación, si no se arrepienten de las obras de ellas.”

Mira la iglesia de Sardis en el capítulo tres.  Él les dijo, “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estas muerto” (versículo 1).  Esa es la verdad.  Sé honesto.  Hablamos de eso en programas anteriores. Sé honesto sobre tu verdadera condición espiritual.

Y entonces dice en el versículo tres, “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárdalo y arrepiéntete.”  Y entonces a la iglesia de Laodicea, versículo 15 de Apocalipsis tres—estamos familiarizado con esto, “Yo conozco tus obras, que no eres frío ni caliente.”

Versículo 17, “Porque dices: Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad; y no sabes  que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo.”  Jesús dijo, “La impresión que estás dejando no es la realidad. Todo el mundo piensa que eres una gran iglesia, pero no es así.  Estás teniendo varias situaciones con las cuales tienes que tratar.”

Versículo 19: “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé pues, celoso y arrepiéntete.”  Es un hilo que corre a través de toda la Palabra de Dios, y me encontré a mi misma preguntándome esta mañana mientras pensaba en esto, si Jesús viniera a la iglesia hoy y les hablara, ¿cuál sería su mensaje?

¿Sabes lo que yo pienso que sería?  Apocalipsis capítulo tres, el versículo 19.  “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete.”

Si Jesús fuera a venir a tu iglesia hoy, ¿qué mensaje crees tú que daría?  Yo pienso que sería ese mismo mensaje.  “Sé, pues, celoso y arrepiéntete.”

¿Cuál es este regalo? ¿Qué es arrepentimiento? La palabra arrepentimiento viene de la palabra Griega, metanoia. Es una palabra compuesta —dos palabras— que cuando se juntan significa “cambio de mente.”

Es un cambio, un cambio en la manera de pensar, y nuestra manera de pensar es muy importante porque “Porque cual es [un hombre] su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7, RV).  La manera en que pensamos dicta la manera en que vivimos, así que el arrepentimiento es un cambio en la manera de pensar que resulta en un cambio de corazón que a su vez resulta en un cambio de vida.

No puedes arrepentirte y no experimentar un cambio en tu vida. Es un cambio.  Es un cambio en la manera de pensar sobre nosotros mismos, un cambio en la manera de pensar acerca de Dios, un cambio en la manera de pensar sobre el pecado.  Es un cambio total radical que culmina al llevarnos a odiar lo que Dios odia y amar lo que Dios ama.

Esa no es la manera como nacemos. Nacemos amando lo que Dios odia y odiando lo que Dios ama.  Eso es lo que resulta natural a nuestra carne, pero cuando el Espíritu de Cristo viene a habitar en nosotros, Él nos cambia.

Él nos hace una persona nueva. Comienza a cambiar nuestros deseos.  Y venimos a Él a través del arrepentimiento, y a medida que vamos a Él en arrepentimiento y fe, Él continua dándonos el regalo del arrepentimiento por lo que estamos continuamente poniéndonos de acuerdo con Dios y cambiando la manera de pensar sobre nosotros mismos, sobre nuestras circunstancias, sobre Dios, y sobre nuestro pecado.

El arrepentimiento es un cambio radical de posición.  Estabas caminando hacía una dirección, y comienzas a dirigirte hacia otra dirección. Piensa en un jugador de “baseball” y la pelota viniendo en una dirección hacia el bate, cuando el bate hace contacto con la bola, esta da media vuelta, una reversa total, y se va en una dirección totalmente opuesta.

Mientras me preparaba para esta serie, uno de los estudios de Palabras que hice en las Escrituras —el cual fue realmente fascinante para mí, particularmente en el Antiguo Testamento— fue este mandato y súplica de volvernos a Dios.  “Volvamos a Dios” aparece una y otra vez, particularmente en el Antiguo Testamento.

Dios le está diciendo a Su gente, “Vuélvanse a Mí.  Vuélvanse a Mí.”  Esa es una descripción de arrepentimiento del Antiguo Testamento— de volver a Dios.  Dios dice, “Volved a mí y yo volveré a vosotros,” en Malaquías capítulo 3, versículo 7.

Lamentaciones capítulo 3, en el versículo 40 dice, “Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos, y volvamos al SEÑOR.”  ¿Que significa volver al Señor?

Yo creo que primero que nada implica una aceptación de que lo hemos dejado, que estamos en una condición reincidente, que hemos cometido adulterio espiritual.   Es la ilustración que Dios usa muchas veces en el Antiguo Testamento.

Pero le da duro al orgullo. Preferimos decir, “He cometido algunos errores.  Como que me fui de boca o lo eché a perder.” Pero Dios dice, “No, no.  Dilo como es.” Yo he sido un adúltero, o una adúltera.  He dejado mi primer amor.  He sido infiel a Dios.

Nunca conocerás al Dios de la Biblia hasta que llegues al lugar donde tú puedas reconocer los lugares en tú vida donde tú has dejado al amante de tu alma.

Esto implica que estamos de acuerdo en que nos hemos alejado, y entonces sugiere—la restauración de una relación que ha sido rota.  Dios es un amante. Y Dios es un Dios relacional.  Él nos llama hacia una relación con Él.

Cuando Él dice, “Vuélvete a Mí,” Él está diciendo, “Yo quiero restaurar la relación.”  Y entonces sugiere un cambio de mente, de corazón y de dirección.  “Tu amabas la manera en la cual ibas—pero yo quiero que vayas en una nueva dirección ahora.  Vuelve a Mí.  Tú te habías alejando de Mí; ahora vuelve a Mí.”

¿No revela la frase “Vuelve a Mí” el corazón de Dios? Que  Él es compasivo.  Él es misericordioso. Él persevera con nosotros.   En lo personal, cuando lo pienso de nuevo, veo que he estado caminando con el Señor por casi 43 años.

¡Cuántos cientos, miles de veces, en grandes y pequeñas maneras! (¿habrá alguna manera pequeña de cometer adulterio?) he pecado contra Dios, y mientras Él se mantiene diciéndome, “Vuelve a Mí.  Vuelve a Mí.  Vuelve a Mí.  Yo te quiero.  Yo te amo.”

El llamado al arrepentimiento no es algo negativo.  Es la súplica más positiva posible que Dios pueda haber emitido hacia Sus hijos que Él ama.

Ese cambio decisivo de dirección es reflejado en el Salmo 119, en el versículo 59, dónde el salmista dice, “Cuando pienso en mis caminos, yo vuelvo mis pies hacia Tus testimonios.”  Cuando pienso en mis caminos, mis caminos han ido contrario a Tu Palabra, y cuando pienso en mis caminos, yo me arrepiento.  Yo vuelvo mis pies a Tu Palabra, para seguir Tus caminos.

Eso es arrepentimiento. Pablo describe el arrepentimiento en 1ra a los Tesalonicenses en el  capítulo uno, versículo nueve, donde él habla sobre cómo los tesalonicenses se volvieron de los ídolos a Dios.  Se volvieron de los ídolos a Dios.  No es suficiente alejarse de los ídolos.  Tienes que volverte hacia Dios.

No puedes volverte a Dios hasta que no te hayas alejado de las cosas que han robado tus afectos, que han robado tu corazón.  Debes dejar atrás a los ídolos por Dios; para servir al Dios vivo y verdadero.

Necesitamos entender que el arrepentimiento no es una experiencia de una sola vez en la vida.  Es una actitud continua de corazón.  Es un estilo de vida.  La pregunta no es solamente “¿Te has arrepentido?” La pregunta es, “¿Te estás arrepintiendo? ¿Eres una persona arrepentida ahora? ¿Estás arrepentido? ¿Tienes un corazón arrepentido hacia Dios?”

Esa es una actitud de corazón que siempre está diciendo, “Señor, cualquier cosa que Tú me muestres que sea un pecado en mi vida, y cualquier cosa mañana o el próximo día o por el resto de mi vida que Tú me muestres que sea desagradable para Ti, cualquier cosa que sea, me apartaré de eso para poder agradarte y tener una relación correcta Contigo.”

Ese es el corazón de una persona arrepentida. El arrepentimiento es fundamental para la vida cristiana.  Es un punto de partida.  En Hebreos capítulo seis, versículo uno, el autor desafía a aquellos creyentes a moverse de las primeras doctrinas elementales de la fe cristiana.

Él no está diciendo “sigan adelante” para que se olviden, sino  que los exhorta a madurar. Él enumera lo que son para la fe cristiana esos fundamentos y bases el ABC  de la fe cristiana—el  punto de partida.  Hebreos capítulo seis, versículo uno, él dice: “Por lo tanto dejando [o dejemos atrás] las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios.”

El arrepentimiento de obras muertas y de fe hacia Dios—estos son los ABC.  Hasta que no sepas el abecedario, no puedes leer.  No puedes avanzar hacia la madurez en la vida cristiana hasta que no hayas colocado el fundamento de arrepentimiento  y de la fe.

Esto es fundamental.  Este es el punto de partida. Yo quiero que veamos que el arrepentimiento siempre, siempre, siempre trae consigo frutos. El arrepentimiento es una actitud de corazón.  Es un cambio de mente.   Es algo interno.  No puedes ver lo que otras personas están pensando.  No puedes ver lo que su corazón está haciendo, pero el arrepentimiento siempre tendrá evidencias visibles.

Siempre es evidente en nuestras vidas, en la manera en la cual vivimos, en la manera como hablamos, en la manera en la cual nos relacionamos con otros.  Es un cambio de mente que resulta en un cambio de corazón que resulta en un cambio de comportamiento.

¿Recuerdas cuando Juan el Bautista vino a predicar el mensaje de arrepentimiento en el Rio Jordán?  Les compartió esto cuando la multitud vino a ser bautizada por él.

Él estaba proclamando un mensaje de arrepentimiento para el perdón de los pecados.  La gente se agrupaba para ser bautizada por él, y Juan le dice a ellos (ya sabrás que no estaba presentándose como candidato cuando lees esto), “¡Camada de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira que venidera?” (Lucas 3:7).

¿Estás únicamente tratando de encontrar una puerta de salida del infierno? ¿Una póliza eterna de seguro de vida?  Obtendrás esto con la salvación, pero él dijo, “Dad frutos dignos de arrepentimiento” (versículo 8).

«Si estás verdaderamente arrepentido, no permitas únicamente venir y echar agua sobre ti.  Eso no es  evidencia de arrepentimiento.  Eso no es ninguna evidencia de conversión.  Eso es únicamente mojarse.  Si estás en el reino de Cristo, entonces debes vivir como un ciudadano del reino de Cristo.”

«Si tienes un nuevo corazón, entonces tienes nuevos deseos; tienes nuevos valores; tienes un nuevo estilo de vida nuevo” (parafraseado), entonces la gente decía, “¿Qué, pues, haremos?” (versículo10).  Y Juan fue específico.  ¡Este predicador sí que era entrometido! Él dijo, “El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene” (versículo 11).

“Y el que tiene qué comer, haga lo mismo”  (versículo 11).  Los recaudadores de impuestos venían a él para ser bautizados, y ellos decían, “¿Cómo debemos mostrar frutos de arrepentimiento?” (Versículo 12, parafraseado).

Él les decía dijo, “No exijáis más de lo que se os ha ordenado” (versículo 13).  No estafes. Aquí es dónde el arrepentimiento se torna práctico.  No quejándote sobre tu salario.  No quejándote sobre tu trabajo.  No  estafando a la gente.  No manipulando a tu esposo.

“¿Estás arrepentido?” Pregunta Juan, “¿Quieres ser bautizado?”  Entonces muestra que estás arrepentido a través de tu vida.”  Richard Owen Roberts ha escrito un maravilloso libro sobre avivamiento y en ese libro él dice, “El verdadero arrepentimiento afecta  totalmente al hombre, altera completamente el estilo de vida, y nunca cesa.”

¿Entendiste eso? “El verdadero arrepentimiento afecta completamente a la persona, altera totalmente su estilo de vida y nunca cesa.”

¿Eres una persona arrepentida?

Leslie: Aprender a ser una persona arrepentida es serio.  Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a entender lo que cuesta el arrepentimiento, y el por qué es tan valioso.  Si estás dispuesta a hacer del arrepentimiento algo mayor en tu vida, encontrarás muy valioso el libro Quebrantamiento”, escrito por Nancy.

Una mujer nos escribió al enfrentar un problema difícil en su iglesia.  Ella dijo, “Gracias por tu sabiduría sobre el quebrantamiento. Este mensaje ha cambiado nuestras vidas y a nuestra familia.”

Ella continúa diciendo que esto la ha dejado llena de gozo y refrescada.  Descubre la libertad y el gozo que sigue al arrepentimiento.  Adquiere una copia de este libro en tu librería cristiana favorita.

No verás ningún crecimiento en tu vida si no hay arrepentimiento.  Nancy te explicará el por qué mañana. Por favor vuelve a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 

 

2/2 – Encuentra Aceite Fresco

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Unción Divina

2/2 – Encuentra Aceite Fresco

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss dice: “Si tan solo confías en tus habilidades naturales, no estás confiando en algo lo suficientemente fuerte”.

Nancy Leigh DeMoss: Estoy convencida de que hemos inoculado personas en contra de la verdad, en contra de que la Verdad penetre sus corazones porque hemos colocado sobre ellas capas y capas de contenido, pero no los hemos llamado al arrepentimiento ni a creer y obedecer el Evangelio; no los hemos exhortado a obedecer. Y esto toma tiempo.

El mundo y la iglesia no necesitan ver lo que nosotros podemos hacer.  Ellos ya han visto lo que somos capaces de hacer. Necesitan ver lo que solo Dios puede hacer.  

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh de Moss en la voz de Patricia de Saladín.

Para ministrar de forma efectiva y edificar el reino de Dios necesitas una vida ungida. Dios necesita  estar obrando en ti antes de que Él pueda obrar a través de ti en otras personas. Nancy ya explicó esto en el programa de ayer, titulado “Unción divina”.  Aunque preparó este mensaje para líderes de ministerio, todos podemos beneficiarnos de este estudio acerca del poder de Dios.

Vamos a retomar el segundo punto del mensaje: para poder ministrar de manera efectiva es necesario tener unos labios ungidos.

Nancy: Si tuviésemos labios ungidos, estaríamos señalándoles intencionalmente a los demás de manera constante, consciente y sin cesar a Cristo y a la Cruz. Todo se trata de Jesús.  De esto se trata el Evangelio.

Pablo dijo: “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por amor de Jesús”. (2 Corintios 4:5) “Pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y a éste crucificado.” (1 Corintios 2:2). “Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego.» (Romanos 1:16) “Yo soy el Alfa y la Omega—dice el Señor Dios—el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.» (Apocalipsis 1:8) Y de principio a fin toda la Escritura apunta hacia Cristo.

Antes de empezar mi programa radial diario, tenía alrededor de quince mensajes. Tuve un ministerio de mujeres itinerante por alrededor de unos quince años.  Luego empezamos  con este asunto de tener un programa de radio diario, y me di cuenta que había mucho de las Escrituras que debía ser enseñado. Ha sido un gozo el empezar a extraer más de todo el consejo de Dios y proclamarlo a la vida de las mujeres. El gozo, y a la vez reto más grande de mi ministerio hacia las mujeres, es encontrar a Cristo en todas las  partes de las Escrituras.

Recientemente estaba grabando una serie de mensajes (lo  compartí ayer con algunas jóvenes) sobre la vida de Miriam.  Mientras me preparaba para empezar, me di cuenta; “Todavía no he señalado a Jesús en este texto. Así que pensé: “¿Dónde está Cristo?  ¿Dónde está Él?” Siempre lo estoy buscando a Él, buscando el Evangelio. Es emocionante para mi encontrarme continuamente con Cristo en las Escrituras, y ser capaz de  mostrarlo a Él, mostrar  Su Evangelio en cualquier cosa que esté enseñando.

Hoy no se necesita ningún mensaje nuevo.  Es la misma antigua historia. Me gusta contar la vieja, la antigua historia de Jesús y de Su amor, y no me canso de contarla.  Por toda la eternidad estaremos cantando, contando y adorando al Cristo crucificado, al Cordero que fue inmolado antes de la fundación del mundo.  Esa es la Verdad.  Ese es el Evangelio.  Jesús dijo que si levantamos a Cristo, entonces Él atraería  a toda la humanidad a Él mismo (Ver a Juan 12:32). 

Si tenemos labios ungidos nos comunicaremos con fervor, con seriedad y convicción. Si no creemos que lo que estamos diciendo es crucial, ¿por qué habrían de creerlo los que nos escuchan?  Al escuchar la enseñanza y la proclamación de la Palabra, a menudo me pregunto: ¿Dónde está la pasión?

Dice Marcos capítulo 1 «Y se admiraban de su enseñanza, de la enseñanza de Jesús; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.” (verso 22) Si alguien habla, debería hacerlo como uno que habla las mismas palabras de Dios.

“Por tanto, conociendo el temor del Señor”, dijo Pablo,  “persuadimos a los hombres…. Pues el amor de Cristo nos apremia”. (2 Corintios 5:11 y 14).  “Les imploramos en nombre de Cristo que se reconcilien con Dios.”

El apóstol Pablo no estaba interesado en tan solo darle más información a las personas.  Les estaba rogando, suplicándoles que se reconciliaran con Dios.

Pablo les dijo, “Hijitos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros,” (Gálatas 4:19 LBLA). Vemos ambas cosas seriedad y convicción.

Entonces, mientras lo hacemos de esa forma, Dios nos llama a confrontar el corazón y la voluntad—los corazones y voluntades de los que nos escuchan.  Porque el objetivo es la transformación; no tan solo la información.  No queremos que los que nos escuchan simplemente conozcan más acerca de Dios. Queremos que ese conocimiento transforme la manera en que ellos viven.

En el Nuevo Testamento podemos ver ese elemento de convicción. Se compungieron de corazón después que Pedro predicó en el día de Pentecostés. La prédica de Esteban penetró sus corazones.    ¿Cuánto de esto vemos hoy en día, personas siendo convencidas de pecado, afligidas por la convicción?

Siempre encontramos esto en la historia del avivamiento.. ese sentido sobrecogedor de la presencia de Dios, esa convicción de pecado que nos humilla.

Sé que ésta es una obra del Espíritu, y nosotros no podemos fabricarla. Pero creo que es sumamente importante y por eso en mis enseñanzas estoy tratando de incluir una proclamación que incluya la exposición de la Palabra de Dios. Si la Palabra de Dios no está ahí no hay poder—una ilustración extraída de las Escrituras; una aplicación, aplicación práctica, y luego la confrontación de la voluntad.

A menudo en mis notas para el programa de radio escribo dos letras AP—aplicación personal. O escribo: una P—Personalízalo. Es un recordatorio que pongo en mis notas para pasar de la información y llegar a los corazones de esas mujeres. Personalízalo; hazlo personal para ellas.  Haz preguntas que traigan convicción a la conciencia—preguntas de autoexamen para que no puedan dejar de pensar acerca de lo que van a hacer al respecto. Así que les pregunto: “¿De qué manera está alineada tu vida con  esta verdad que estoy enseñando? ¿Qué vas a hacer con relación a lo que acabas de oír?

Oswald Chambers dice,

Lo que el mundo necesita no es un poco de amor, sino una operación quirúrgica. El llamado de un obrero del Nuevo Testamento es develar el pecado y revelar a Jesucristo como Salvador. Debemos sondear tan profundo como Dios lo ha hecho con nosotros, y con agudeza y sensibilidad llevar esas verdades directo a casa, aplicándolas sin ningún temor.

Esto significa tener la disposición de:

Ser profetas de Dios.

De hablar la verdad aun cuando no sea agradable.

De hablar la verdad aun cuando haya resistencia.

Hablar la verdad aun cuando implique un mensaje de advertencia o de juicio.

Ser libres del temor a los hombres o del amor por la alabanza de los hombres. Ser libres de la necesidad de aprobación de las personas a las que estamos hablando.

Cuando empecé el programa de radio una de las cosas que el Señor me ayudó a establecer en mi corazón, fue esa conciencia de que no iba a hablar por un salario, o para obtener un índice de audiencia, o para salir en un gran número de estaciones—no que esto no haya sido un reto para mí.  Pero me propuse, con Su ayuda y por la gracia de Dios, hablar la Verdad, la Palabra de Dios y la sabiduría de Dios,  sin importar a quién le molestara o cuán políticamente incorrecto fuera lo que debía decir. Deseo hacerlo con gracia, y de manera agradable, pero quiero hablar la Verdad. No puedo dejarme intimidar por la reacción o por la indiferencia de la personas.

Antes de salir al aire le dije al Señor: “Si servirte y ser fiel a Tu llamado significa que nuestro ministerio radial no va a durar mucho, entonces me apunto para eso. Dios, ayúdanos a llevarlo directo al corazón”.

Y entonces al final, solicitar, esperar una respuesta de parte de los oyentes. No dejarlos con la enseñanza y la predicación solamente. Recordar que no se trata tan solo de dar información, sino de transformación.  Cada vez que somos expuestos a la Palabra de Dios se requiere una respuesta personal. Si no lo hacemos dice Santiago que seremos como la persona engañada que mira su rostro en un espejo, y se va y dice: “Oh, eso no se ve muy bien”, pero no hace nada al respecto (Santiago1:23-24).

Estoy convencida de que hemos inoculado personas en contra de la Verdad, en contra de que la Verdad penetre sus corazones porque hemos colocado sobre ellas capas y capas de contenido, pero no los hemos llamado al arrepentimiento ni a creer y obedecer el Evangelio; no los hemos exhortado a obedecer. Y esto toma tiempo.

Recientemente leí acerca de una iglesia que empezó un servicio nuevo de  treinta minutos como un complemento a sus otros servicios.  Su sitio de internet promueve los servicios y dice: “¿Tienes más cosas en tu lista de cosas por hacer que el tiempo para hacerlo? ¿Necesitas arrancar tu semana con el enfoque energizante  de conectarte con Dios? Pues ven a nuestro servicio de treinta minutos”. No les diré cómo se llaman.  Pueden buscarlo ustedes mismos, pero su lema es: “Entra, sal y echa raíces”.

Ahora, con todo el respeto, solo digo que uno no entra, sale y echa raíces. Toma tiempo para que los corazones de las personas se afirmen en la Palabra de Dios.  Es semejante a llegar a la sala de parto con nueve meses de embarazo y una dilatación de seis lo que sea—no sé, porque nunca he dado a luz— y decir, “Rápido, sáquenme de aquí!”

Quizás tu has dicho esto o lo has estado pensado, pero se requiere de un proceso. Lo que está sucediendo es que se está abortando el proceso del parto. Me temo que esto es lo que está sucediendo en nuestro ministerio—se necesita tiempo para preparar el corazón, para proclamar, para responder.

Luego, debemos buscar intencionalmente y depender del poder del Espíritu Santo.  De manera consciente busca y depende del poder del Espíritu Santo, pidiéndole a Dios, ”Por favor Dios, dame aceite fresco”.

Me carga el corazón ver en tantos de nuestros círculos teológicamente ortodoxos… deseo decir esto con mucho cuidado.  No quiero generalizar porque sé que hay excepciones maravillosas. Pero en muchos de nuestros círculos teológicos, se deja muy poco espacio para la obra, o el ministerio sobrenatural, misterioso y fresco del Espíritu Santo.

Ahora, ninguna de las personas que tengo en mente negaría la obra del Espíritu Santo. Ellos enseñan sobre el Espíritu Santo, pero cuando se trata de esa obra misteriosa del Espíritu Santo y la unción de la vida y los labios del que la proclama, y del que escucha, hay cierto temor.  He visto este temor aferrarse de ministros y ministerios bíblicos y ha sido lamentable. El Espíritu, como el viento, se mueve donde Él desea. No podemos encerrarlo en una caja.

Debemos clamar a Dios por este aceite fresco, por el poder del Espíritu Santo porque la obra, el poder, no está en las palabras que hablamos.  No se encuentra en la elocuencia natural. No está en nuestros métodos impresionantes y contemporáneos. No es por fuerza; no es por nuestro poder. Es por Su Espíritu Santo, dice el Señor de los ejércitos.

Pienso en ese pasaje de 2da de Reyes capítulo 4 (versos 18-37) donde se encuentra la mujer que tuvo el hijo de manera milagrosa y luego éste murió.  Ella salió a encontrar a Elías, pues estaba segura que el hombre de Dios podía hacer algo al respecto. Qué gran hombre de Dios debe haber sido para que ella creyera esto, aunque este niño estaba muerto, él sería capaz  de hacer algo.

¿Recuerdan como Eliseo envió a su siervo,  Giezi, delante con su báculo?  Se imaginan a Giezi diciendo: “Tengo el báculo de Eliseo ahora. Lo he visto hacer cosas asombrosas antes.  Ahora yo tengo el báculo.”  Él se le adelantó a Eliseo,  y le colocó el báculo a  este cuerpo sin vida, y ¿qué paso?  Absolutamente nada porque los báculos no producen vida. La vida no está en las personas o en los callados, o en los siervos de una iglesia, o en los currículos o en los libros y programas.

¿Qué sucedió cuando Eliseo llegó a esta escena de muerte?  El colocó su propia vida sobre este cuerpo sin vida, cabeza con cabeza, mano con mano, brazo con brazo, cuerpo con cuerpo, pierna con pierna, y el oró, y Dios sopló el aliento de Dios en Eliseo, y a través de Eliseo a este cuerpo sin vida, y el niño resucitó.

Se trata de la obra del Espíritu Santo en la medida que nosotros entregamos nuestras vidas, no nuestros programas, no nuestras notas, no nuestros CDs, no nuestras ilustraciones, sino cuando nos ponemos nosotros mismos sobre esos cuerpos muertos, mientras clamamos a Dios diciendo: “Oh Dios, unge con el poder de tu Espíritu. Muévete; provoca que estos huesos secos revivan y se conviertan en un gran ejército”.

Y Dios, de una manera misteriosa, llena de gracia y maravillosa, mientras se movía sobre la faz de la tierra y mientas las tinieblas cubrían la faz del abismo, habló y el mundo fue hecho. Él habló y fue hecho.  Él  creó la vida.  Él hizo la luz, y de igual manera lo hace hoy cuando nos ofrecemos a Él.  Él nos llena, Él nos unge.  Él nos da el poder para  salir y ser instrumentos de vida.

Pablo dice: “Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”. (1 Corintios 2:4-5).

Más veces de las que puedo contar,  he tenido con el Señor la conversación que tuvo María de Nazaret con el ángel en Lucas capítulo 1. Cuando le anunció Su llamado, ella dijo: “¿Cómo puede ser posible?” Cuando he sentido el llamado del Señor, he buscado Su rostro mientras me pregunto: “¿Cómo puede ser posible? No tengo lo que Tú me estás pidiendo que de.

Pero entonces ese versículo maravilloso—no sé cuál es mi versículo de vida, pero este sería uno de ellos— donde el ángel dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra” (Lucas 1:35). Ese es un ministerio ungido bajo el poder  y la sombra del Todopoderoso.

Nosotras somos débiles.  Somos inadecuadas. Somos pobres, pero tenemos esa fuente ilimitada de gracia y al Espíritu de Dios disponible para suplir nuestras necesidades, y nunca, nunca se agotará.  Simplemente volvemos una y otra vez a Él y le decimos, “Oh Dios, más, más, más aceite fresco; más de Tu aceite fresco.  Dame, Dios aceite fresco.”

He estado leyendo un libro titulado, “Los sermones de Charles Spurgeon sobre la muerte y la resurrección de Cristo”. Ha sido una lectura muy enriquecedora para mi alma.  He empezado a notar que el príncipe de los predicadores era absolutamente dependiente del poder del Espíritu Santo.  Se puede ver una y otra vez en sus mensajes.  Él dice cosas como: “Oh Espíritu del Dios viviente permite la bendita entrada del Cristo bendito en esta mañana”. En otro sermón decía,

“Amados hablo demasiado fríamente sobre un tema que debería mover mi propia alma primero y luego las suyas. Espíritu del Dios viviente, ven desde el cielo como un viento vivificador y permite que nuestro amor crezca y se convierta en una llama ardiente en este momento, si así Te place.”

Dependencia en el poder del Espíritu Santo.  De manera que  necesitamos orar para que el Espíritu Santo:

Ilumine y haga arder nuestros corazones;

Unja nuestros labios;

Prepare el terreno de los corazones que nos escuchan;

Abra sus ojos, y les de vista a los ciegos;

De entendimiento;

Aplique el mensaje;

Doblegue  las voluntades;

Conceda el regalo del arrepentimiento y la fe;

Preserve y proteja la semilla que ha sido plantada en sus corazones.

Esta última semana alguien me envió un correo electrónico sobre un nuevo libro que fue publicado. Se llama “Con o sin Dios”.  Fue escrito por una señora que nunca había oído mencionar. Es una apóstata muy liberal, una mujer, ministro de una Iglesia Unida de West Hill en Toronto.   En su libro, ella exhorta a la iglesia cristiana que se deshaga de lo que ella llama sus “mitos, doctrinas, y dogmas”.  En esencia ella está diciendo: “Desháganse de Dios; desháganse de Cristo; desháganse de la salvación”.  Les hace un llamado para que redefinan la salvación y a Dios en maneras que sean estrictamente seculares.

En la porción del libro que me enviaron, en particular me llamó la atención una parte en que ella dice: “Generalmente, no aparece ningún ser divino en los servicios litúrgicos dominicales de West Hill”.

Mi pregunta es la siguiente: ¿Acaso se podría decir lo mismo de muchos de nuestros servicios evangélicos y de nuestros ministerios?  “Por lo general, ninguna presencia divina hace su aparición”.

Nunca decimos que podemos arreglárnosla sin Dios, pero ¿cuánto de lo que hacemos lo estamos haciendo nosotros mismos? ¿Cuánto de lo que hacemos puede ser explicado apartados de Dios? Con o sin Dios. Creo que eso define el tema de si sentimos contentamiento al seguir adelante sin la unción del Espíritu de Dios.

El mundo y la iglesia no necesitan ver lo que nosotros podemos hacer.  Ellos ya han visto lo que nosotros podemos hacer.  ellos necesitan ver lo que sólo Dios puede hacer.

Un pastor amigo de mucho tiempo, que nos ha acompañando en el ministerio “Un Clamor” en los últimos años, me envío un correo electrónico hace dos años.  Este mensaje realmente me tocó.  De hecho, me reenvío  este correo cada vez que me estoy preparando para hablar o para participar en algún ministerio público para recordarme  esta encomienda.

Él dijo,

Llevo una carga de que la unción de Dios descanse sobre ti.  Nunca la des por sentado.  Es el poder que penetra el corazón del asunto. Dicha unción viene por la gracia de Dios, pero a través de un gran precio.  Un precio que vale la pena a la luz de la necesidad y de la eternidad.

No permitas que tu ministerio se ponga rancio.  No permitas que se convierta en un programa o en una fórmula.  Date cuenta que siempre es Cristo la respuesta y la necesidad, tanto de hombres como de mujeres. Lleva a las personas a Cristo. Considera cada programa, cada página de cada libro que escribas, cada entrevista, cada conversación, como una oportunidad para dirigir Su pueblo a Su presencia, porque esto es  lo que necesitamos.  La evaluación de todo en tu ministerio debe ser: ¿Estaba Dios allí? ¿Encontraron las personas al Dios del universo? ¿Mengüé yo para que le pudieran experimentar y ver con claridad?”

Este es mi clamor.  Oh Dios, aceite fresco.  La unción, el poder del Espíritu Santo, la llenura de esos ríos de agua viva que Tú prometiste que fluirían de nosotros y a través de nosotros si somos llenos de tu Espíritu.  Es el corazón de Moisés cuando dijo: “Oh Dios si tu presencia no va con nosotros, no podemos seguir adelante”.

No quiero sentirme satisfecha, y no creo que tú tampoco quieras estarlo, con la cotidianidad, con vidas y ministerios que se puedan explicar, con vidas que puedan ser vividas sin Dios.

Oh Dios,  a Ti clamo por aceite fresco, por la unción de Tu Espíritu. Y luego, por fe, habiendo suplicado por aceite fresco, que podamos recibirlo y creerle a Dios, amén.

Leslie: ¿Has hablado a menudo según tus propias fuerzas? ¿Has hablado según tu propia sabiduría? Nancy Leigh DeMoss me ha hecho hacer un alto en el camino y evaluar mis palabras.  ¿Estoy procurando la llenura de Dios antes de hablarle a los demás? Nancy le dio este mensaje a líderes de ministerio en la conferencia Un clamor del corazón, hace unos años atrás.

¿Aprecias el poder escuchar las enseñanzas de Aviva Nuestros Corazones?  Podemos llegar a ustedes gracias a  las oyentes que apoyan este ministerio financieramente.

Nancy está conversando con una de esas radios escuchas que han decidido dar.  Vicki Rose conoce el gozo de esparcir la Palabra de Dios apoyando a Aviva Nuestros Corazones.  Nancy habla con ella sobre la razón por la cual ella es una de nuestras colaboradoras.

Nancy: Conocemos muchas personas que han sido bendecidas por el ministerio, que han sido impactadas pero nunca han sido movidas a ofrendar para el ministerio. Vicki ¿podrías compartir unas palabras para motivar a estos oyentes a colaborar con nosotros—aquellos que nunca han ofrendado?

Vicki Rose: Me encantaría animarte.  Si nunca has ofrendado a Aviva Nuestros Corazones,  hay un gozo en asociarse con un ministerio que alcanza tantas mujeres alrededor del mundo, no tan sólo en Estados Unidos.

Estuve en Rusia el año pasado en una conferencia y las mujeres allá están escuchando a Aviva Nuestros Corazones. También en la República Dominicana en muchos lugares de América Latina, y por todos los Estados Unidos.  Tan solo deseo animarte a hacerte una colaboradora frecuente, porque cuando lo haces, estas asociándote con la Palabra de Dios siendo predicada en todo el mundo, lo cual es parte de la gran comisión.

Nancy: Espero que cada oyente considere lo que el Señor puede estar animándola a aportar para ayudarnos a continuar llegando a tantas mujeres alrededor del mundo con este mensaje.

Te invitamos a entrar a AvivaNuestrosCorazones.com para que hagas tu aporte y conozcas cómo puedes convertirte en una de nuestras colaboradoras frecuentes.

Leslie:  Estamos agradecidas de las personas que han abrazado este mensaje y que lo han apoyado. Y, hablando de gratitud… Esa palabra trae consigo en esta época imágenes de personas sentadas alrededor de una mesa compartiendo una comida en familia. Pero la verdadera prueba de la gratitud viene en medio de circunstancias difíciles. Aprende cómo ser agradecida independientemente de lo que esté ocurriendo a tu alrededor, mañana en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voz adicional: Vicki Rose, en la voz de Magdalena Zavala.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

1/2 – Encuentra Aceite Fresco

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Unción Divina

1/2 – Encuentra Aceite Fresco

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham:  Cuando experimentas la unción de Dios, eso afecta toda tu vida. Nancy Leigh DeMoss comparte un ejemplo con nosotras.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Cuántas de ustedes tienen hijos adolescentes? Ustedes como padres necesitan una unción del Espíritu Santo.  

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cuál es la mayor dificultad que debes enfrentar hoy? ¿Estás apoyada en el poder de Dios o en tus propios talentos? Pues bien, hoy seremos recordadas acerca de por qué necesitamos la fortaleza de Dios para todo.

Nancy compartió este mensaje por primera vez ante un grupo de  líderes ministeriales, pero sea que tengas un ministerio público o que estés tras bastidores, el mensaje de hoy te ayudará a encontrar la fortaleza que necesitas.

Nancy: Las personas frecuentemente me preguntan cómo pueden orar por mi. Les estoy muy agradecida cuando me preguntan o cuando oran por mi, y si le preguntan a mi equipo de trabajo cuál es la respuesta más frecuente que doy a esa pregunta, creo que todos estarían de acuerdo en decir que lo que casi siempre digo es: “Por favor oren para que Dios me conceda aceite fresco, oren para que el Espíritu Santo unja mi vida y mi ministerio.

Este asunto del aceite fresco— la unción del Espíritu Santo—es algo que ha estado en mi corazón por muchos, muchos años. Probablemente le he pedido al Señor en oración por una unción de Su Espíritu Santo más que por cualquier otra cosa. No creo que exista algo por lo que haya rogado más.

Cuando leo  pasajes como 1era a los Tesalonicenses capítulo1, versículo 5 donde el apóstol Pablo habla sobre la naturaleza de su ministerio a los tesalonicenses, casi me quedo sin aliento cuando leo donde dice: “pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre”.

Mientras leo esas palabras, pienso, ¿cómo sería ese ministerio? ¿Cómo sería estar bajo el ministerio de un hombre que habla no solo con palabras sino también con poder con el Espíritu Santo con tanta convicción, con plena certidumbre?

Como Dios me llamó a ministrar Su Palabra a las mujeres, esto es algo que siempre he anhelado. Oro por eso, sueño con eso, pido a Dios por eso.  ¿Cómo sería el ministrar la Palabra de Dios no solo en palabras sino en el poder del Espíritu Santo y con esa convicción?

No pretendo de ninguna manera haber comprendido lo que significa ministrar con la unción del Espíritu Santo; el tener aceite fresco. Siento que solo he tocado el borde de Su manto y de Sus caminos, en lo que se refiere a este asunto. Pero cuando me pidieron que viniera a compartir con ustedes esta semana sentí la carga de comunicar algo que ha estado en mi alma por muchos años, compartir el fruto de mi meditación mientras he venido debatiéndome sobre este tema de la unción del Espíritu.

Yo sé que ustedes saben que existe una conexión a través de las Escrituras entre el tema de la unción, el aceite y el Espíritu Santo. Lo podemos ver en diferentes formas. En el Antiguo Testamento, recordarán cómo los profetas, los sacerdotes y los reyes eran ungidos con aceite significando esto que ellos habían sido apartados para el ministerio,  para servir al Señor. Ellos eran consagrados con aceite, el cual era un símbolo del Espíritu Santo. Ellos eran consagrados debido a su llamado y eran empoderados para servir al Señor.

“Los ungirás y los consagrarás y santificarás, para que sean mis sacerdotes”. Éxodo capítulo 28 versículo 41  Y con la unción venía siempre el poder del Espíritu Santo para el servicio. Piensa en cómo David fue ungido por el profeta Samuel para ser rey.  En 1ra de Samuel capítulo 16 versículo 13 dice: “A partir de aquel día vino sobre David el espíritu de Jehová” .

La unción con aceite—un símbolo físico y visible de la obra interior de Dios por medio del poder de Su Espíritu.  Me encanta la palabra “poderosamente”. El Espíritu de Dios cuando viene, viene con poder, llega con poder sobre Sus siervos. Claro, sabemos que Jesucristo, el más grande de los profetas, sacerdote  y rey, es el Mesías—lo cual en hebreo significa “el ungido”.

Las Escrituras nos dicen en Isaías capítulo 61 versículo 1, esperando el ministerio ungido de Cristo como profeta, sacerdote y rey, “El espíritu de Jehová, el Señor, está sobre mí, porque me ha ungido Jehová. Me ha enviado a predicar buenas noticias a los pobres”.

Y no solo los creyentes del Antiguo Testamento y Cristo mismo, sino que también a nosotros, los creyentes del Nuevo Testamento, hemos sido apartados como reyes y sacerdotes del Señor. En 2da a los Corintios capítulo 1 se nos dice que Dios mismo nos ha ungido, “nos ha sellado y nos ha dado, como garantía, el Espíritu en nuestros corazones.” ¡Qué regalo tan preciado y lleno de gracia! El regalo del Espíritu Santo.

Se nos ha dicho “pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos”. (Hechos 1:8). Ahora bien, ¿quién es que necesita esa unción? Nosotros necesitamos la unción del Espíritu para hacer cualquier cosa que Dios nos llame a hacer para servirle. Claro, aquellos de ustedes que están predicando y proclamando la Palabra de Dios—o enseñando la Palabra—necesitan la unción del Espíritu Santo para proclamarla.

Muchas de ustedes no están  involucradas en la proclamación de la Palabra de forma pública, pero dan consejería, discipulan, evangelizan y comparten el Evangelio. Todos necesitamos unción del Espíritu Santo cada vez que abrimos la boca para servir al Señor, para poder tocar y hablarle a la vida de otros—para todo tipo de ministerio:

Para ser padres. ¿Cuántas de ustedes tienen adolescentes? Ustedes necesitan una unción del Espíritu Santo.

Necesitamos unción para criar a los bebés y a los niños pequeños;

Para criar a los  hijos mayores;

Para cualquier acto de servicio;

Para servir en el ministerio de adoración;

Para liderar en las alabanzas;

Para el don de administración, de ayuda y de misericordia.

En todas esas formas de servicio al Señor nosotras necesitamos unción, el aceite fresco del Espíritu Santo de Dios, pues los resultados espirituales jamás vienen como resultado de medios naturales (¿y por qué otra cosa estaríamos sirviendo al Señor?). Los medios naturales no pueden producir resultados espirituales.

Estoy convencida que este asunto de la unción del Espíritu Santo es uno de los ingredientes esenciales de un ministerio. También estoy convencida que en el mundo evangélico del siglo XXI, es uno de los ingredientes más descuidados y pasados por alto y escasos.

Ahora bien, sabemos que la unción no tiene nada que ver con nuestras habilidades naturales, sino que tiene que ver con una infusión sobrenatural del Espíritu Santo. He visto algunos de los más talentosos comunicadores naturalmente hablando y obreros de Cristo que no parecen tener esta unción. Ahora bien Dios es el Único que sabe  y que mide y cuantifica todo esto.

En el mismo sentido he visto, claramente y sin lugar a dudas, evidencias de la mano sobrenatural y el aliento de Dios sobre algunos  que tienen habilidades y talentos promedios, ¿cómo explican eso? Es la unción y el poder del Espíritu Santo.

Ahora bien, seré la primera en decir que cuando entramos en este ámbito, estamos entrando en algo que es un misterio. No puedes demostrar la unción de Dios en un tubo de ensayo, no lo puedes cuantificar, pero sabemos que es vital, que es real, no es algo fabricado o algo que puedes hacer que suceda, no existe una fórmula… ojalá la hubiera, pero no la hay.

Es la obra de Dios, el regalo de Dios. Pero me he preguntado durante estos años, siendo este el caso, ¿qué parte jugamos nosotros en todo esto? Se me ocurre que hay varios elementos que tienen que ver con este asunto de la unción en nuestras vidas y en nuestros ministerios y creo que se pueden dividir en dos aspectos.

En primer lugar, está una vida ungida—esta consta de mi preparación personal para el ministerio de la Palabra. Y luego, [¡oh que Dios nos lo conceda!] están los labios ungidos, la proclamación poderosa de la Palabra de Dios, ya sea delante de una persona o frente a una multitud.

Entonces, veamos primero la vida ungida—nuestra preparación personal para proclamar el Evangelio, la Palabra de Dios . Creo que  una vida ungida es el fundamento para la preparación de nuestros mensajes y de la proclamación. Claro, la proclamación del mensaje es esencial. Invierto muchas horas a solas en mi estudio. Tengo que preparar 260 programas al año.  y tomo en serio esta responsabilidad de predicar la Palabra de Dios. Me paso muchas horas al día estudiando y leyendo y pensando, bosquejando y haciendo anotaciones y preparando mensajes.

Pero cuando ya está dicho y hecho, si hago todo eso y no tengo una vida ungida, una vida que está preparada para estudiar y para buscar al Señor para ministrar la Palabra, entonces toda proclamación sería en vano. No tendré la unción del Espíritu Santo.

Leemos en las Escrituras que Esdras dispuso su corazón, de manera intencional, a estudiar la ley de Dios y luego a enseñar sus estatutos y reglas en Israel. Él dispuso su corazón. Su vida estaba ungida, él dispuso su corazón a conocer la ley por sí  mismo en primer lugar, para vivirla luego, para tener un mensaje de vida, y luego proclamarlo.

Me encanta el versículo 3 del Salmo 39 …“ Ardía mi corazón dentro de mí;        mientras meditaba, se encendió el fuego;        entonces dije con mi lengua”. ¿Cuántas veces hablamos con nuestra lengua, sea a una persona o a un grupo, sin antes asegurarnos de tener ese ardor en nuestros propios corazones? Para tener una vida ungida, debemos dejar que Dios nos hable primero a nosotros antes de nosotros proclamar Su Palabra a otros.

¿Te das cuenta? Ves esto a través de toda la Escritura. Lees sobre Moisés, quien fue a ese lugar de reunión. Allí estuvo delante del Señor para que le hablara y luego salió para hablarle a los hijos de Israel, para comunicarles lo que Dios le había dicho en el lugar de reunión o en la montaña.

Al final del capítulo 3 de 1ra de Samuel y al inicio del capítulo 4, hay una secuencia que es muy bella y poderosa. Dice.: “El Señor se le revelaba a Samuel “(v. 21). Él se revelaba a Sí mismo, ¿pero cómo? Por la Palabra del Señor. El Señor habló a Samuel y luego “llegaba la palabra de Samuel a todo Israel” (1 Samuel 4:1).

Me encanta ese comentario—ese divino comentario—sobre la predica de Samuel y su ministerio profético. Dice que el Señor  “no dejó sin cumplimiento ninguna de sus palabras” (1 Samuel 3:19). He buscado al Señor para esto, le he pedido esto. Te vuelves más cuidadosa con tus palabras pues quieres asegurar que has escuchado la voz de Dios, que has escuchado Su Palabra antes de pronunciarla. Por fe hemos dicho “No dejes que caiga en tierra ni una de tus palabras”. Bien y, ¿cómo sabes que esto va a suceder? Obtienes tu palabra de la Palabra del Señor primero.

Ezequiel experimentó esto. He leído el llamado de Ezequiel muchas veces a través de los años, y he tenido la sensación de que Dios estaba haciendo la obra en mi propio corazón cuando Él dijo, “Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo…  Abre tu boca y come lo que te doy”. (Ezequiel 2:8). Luego Dios le dio un rollo con algo escrito. Eran palabras de lamentaciones, de ayes y de juicio. No eran palabras dulces.

Y Dios le dijo en el capítulo 3, versículo 1: “come lo que tienes delante; come este rollo, y ve, habla a la casa de Israel… recibe en tu corazón todas mis palabras que yo te hablo, y escúchalas atentamente, y luego háblalas a tu gente” (1-11 parafraseado). El comerse el rollo es un símbolo de interiorizar la Palabra de Dios, digerirla hasta que nos queme con una llama de fuego inextinguible. La pasión de Dios debe primero llenarnos a nosotros, antes de nosotros pretender proclamarla con poder.

Jesús dijo “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar“ (Juan 12:49). El apóstol Juan dijo con relación a la Palabra de Vida dice “lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros”. No podemos darle a otros lo que no hemos recibido de Dios. Debemos proclamar lo que hemos visto, escuchado y experimentado por nosotros mismos.

Y continuando en este mismo sentido, nuestra vida debe encarnar o ilustrar lo que proclamamos a otros. Si la verdad no nos ha cambiado, no es probable que cambie  a nadie cuando la proclamemos.

Volviendo a 1era a Tesalonicenses en el capítulo 1 en los versículos 5-6, el apóstol Pablo dijo: “como sabéis qué clase de personas demostramos ser entre vosotros por amor a vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor. Vosotros sois testigos, y también Dios, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes” (2:10).

El apóstol Pablo entendió la importancia de un mensaje de vida, y por eso él podía decir: “Sed imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo”. (1 Corintios 11:1)

Una de las cosas que rompe mi corazón es que muchos en nuestras iglesias evangélicas… es algo que escucho constantemente… recibimos correos electrónicos de la gente que está en buenas iglesias—iglesias bíblicas; iglesias donde se predica la Palabra. Muchas de estas personas no están conectando los puntos entre la ortodoxia y la ortopraxis. No están entendiendo y  no puedo dejar de preguntarme, ¿será que no están viendo encarnadas en nosotros las verdades que estamos proclamando? ¿Será que no las estamos viviendo?

Oswald Chambers habla mucho sobre esto y dice: El mensaje debe ser parte de nosotros mismos. Nuestra vida debe ser el sacramento de nuestro mensaje. Antes de que el mensaje de  Dios pueda liberar otras almas, la liberación debe ser real en ti.

Debo decirles que vivo una vida pública. Y una de las razones por las que no quería ser llamada a este ministerio radial en un principio, era porque humanamente deseaba tener algo: anonimato. Sabía que si decía que sí a este llamado, no volvería a tener una vida privada y esto ha demostrado ser cierto. Tuve que llegar a un punto donde el Señor me recordó que no era mi vida, sino la de Él, y que debía ser partida como pan y derramada como vino por el bien de los demás.

Como la vida está tan expuesta, todo lo que hagas la gente lo observa, estás bajo escrutinio; y siempre te están evaluando y muchas veces eres malentendida.

Yo vivo con temor santo de ese Día, ese Día con D mayúscula, cuando hasta el último vestigio de mi vida privada se presente abierto y desnudo y expuesto ante el que todo lo ve y todo lo sabe, delante del que todo lo escudriña, delante de los ojos de un Dios santo que ve y sabe lo que la multitud no ve.

Delante del Dios que sabe quién soy detrás de la escena, en los lugares privados, en los lugares secretos de mi corazón, en los lugares escondidos de mis pensamientos. El Dios que sabe que si mi vida no encarna (aún en  lugares privados) la verdad que estoy proclamando,  entonces perderé la unción y el poder del Espíritu Santo en mi ministerio público.

Y no solo es importante tener una vida ungida, sino también labios ungidos. Algunas cosas que Dios ha puesto en mi corazón en cuanto a esto: Primero debemos cultivar y comunicar  un temor reverencial por la Palabra de Dios. La Palabra habla acerca de temblar cuando estamos frente a la Palabra de Dios y no ves mucho de eso en estos días. Entre las personas que conoces no se escucha mucho de ese  temblar ante la Palabra de Dios.

Mi corazón se sobrecoge cada vez que pienso en la enorme responsabilidad que es tomar este Libro en mis manos, manejar la Palabra de Dios y hablar la Palabra de Dios a las vidas de otras personas. Yo siento temor de esa responsabilidad y no quiero nunca tomar a la ligera lo que significa proclamar la Palabra de Dios.

Agustín dijo: “Cuando las Escrituras hablan, Dios habla”. Debemos cultivar un sentido de admiración por la Palabra de Dios al compararla con nuestras propias palabras, cuando comunicamos la maravilla de las Escrituras y el hecho de que Dios nos hable.

Eso nos debe cautivar. Y si nos cautiva, cautivará a otros. No podemos esperar que la gente se impacte por la verdad más profundamente de lo que nuestros propios corazones han sido cautivados e impactados.

Así que otra vez, tenemos que confiar en el poder de la Palabra—el Poder de Su Verdad. No son nuestras palabras las que dan vida.

Jesús dijo “ las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63). Hay una tendencia en la cultura consumista en la  que vivimos, a depender de los dones y talentos naturales y a aplaudir las habilidades y los dones naturales de los demás, y sus habilidades de comunicación.  Todo viene empacado. Vemos mucha creatividad. Mucha innovación. Presentaciones.

Y no me opongo a esas cosas, pero son solo herramientas, son inútiles y vacías, son vanas si no ponemos nuestra confianza en la Palabra de Dios y en el poder de Su Palabra. No subestimen el poder de la Verdad, sin adornos, para producir vida en alguien.

Es la Palabra de Dios que trajo al mundo a  existencia.

Es la Palabra de Dios que sostiene el mundo mientras nos sentamos en este lugar.

Es la Palabra de Dios que sana, convence, convierte y santifica.

Creo que hoy en día, debido a que no conocemos a Dios, no conocemos la Palabra de Dios, somos tan propensos a apoyarnos en un brazo de carne, nos apoyamos en lo externo, en la envoltura, en  las cosas bonitas  en vez de proclamar que la Palabra de Dios es poderosa.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12). Expone el corazón de los hombres y las mujeres y los hace poner su confianza en el poder de la Palabra de Dios y en Su verdad.

Martin Lutero dijo: “La Biblia está viva, me habla, tiene manos, se apodera de mi, tiene pies y me persigue”. Cuando me levanto a ministrar la Palabra de Dios a las mujeres, siempre voy con una sobrecogedora sensación de mi ineptitud y de mi debilidad y digo: “Oh Señor, yo soy arcilla. Unos pocos panes y peces es lo mejor que puedo ofrecerte. Pero toma Tu palabra y deposítala en los corazones de Tu pueblo”.

Creo firmemente en el poder de la Palabra de Dios para cambiar vidas. Si ustedes pudieran leer los correos que recibo día tras día de quienes escuchan el programa, que derraman su corazón y comparten cosas que muchas veces ni siquiera le dirían a su mejor amiga; cosas que no le han dicho a sus pastores; cosas que no le han dicho a los miembros de su familia. Y nos escriben y comparten los problemas y las necesidades de sus vidas.

Si no creyera en el poder de la verdad para hacer todas las cosas nuevas y para enderezar lo que antes estaba torcido, saldría a buscar otra vocación. Es la Palabra de Dios la que tiene el poder de cambiar vidas. La Palabra de Dios es como un fuego, como un martillo que rompe las rocas en pedazos.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha traído el mensaje Unción divina. Como ella explicó, todo el que quiera llevar gloria a Dios, necesita un vida ungida. Ella comenzó su segundo punto sobre “labios ungidos”, ella retomará el tema otra vez mañana. Hoy nos dijo  que si estamos dependiendo de nuestras habilidades naturales no estamos dependiendo de algo lo suficientemente fuerte.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los  hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a la vida de las personas que la necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Aviva Nuestros Corazones ha sido de bendición para muchos que se han mantenido fieles durante años. Pero este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando AvivaNuestrosCorazones.com  o llamando al 1-800-569-5959, desde los EE. UU. y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o  simplemente dar una ofrenda.

Pero más que nada necesitamos tus oraciones. ¿Te animarías a orar para que Dios nos provea de los recursos necesarios para continuar esta obra?

Nancy: El mundo y la iglesia no necesitan ver lo que nosotros podemos hacer. Ellos ya han visto lo que nosotros podemos hacer. Ellos necesitan ver lo que solo Dios puede hacer.

Leslie: Esa es Nancy en el mensaje de mañana. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

3/3 – El amor de Dios por ti

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Abrazando a Dios como Padre

3/3 – El amor de Dios por ti

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-amor-de-dios-por-ti/

Leslie Basham: Aquí está Mary Kassian.

Mary Kassian: Nuestro Padre Celestial no se da por vencido con nosotras. Él viene y nos busca cuando nadie más lo hace, cuando todo el mundo se ha dado por vencido.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Tu padre puede o no haber sido el mejor padre del mundo, pero Dios promete una bendición para nosotras cuando honramos a nuestro padre y a nuestra madre.

Hemos venido escuchando el mensaje de Mary Kassian relacionado con Dios como nuestro Padre Celestial. Regresaremos con ese importante mensaje en un momento, pero primero, le preguntaremos a Mary qué es lo que más aprecia de su padre terrenal. Creo que su respuesta es un ejemplo de la clase de honor que es posible que desees mostrarle a tu padre.

Mary: Cuando pienso en mi padre, pienso en sus manos. Mi padre tiene las manos enormes, enormes. Él era carpintero, y luego empezó a trabajar en la construcción como superintendente—un trabajador muy fuerte.

Pero esas manos. . . esas manos podían hacer cualquier cosa. Podían arreglar cualquier cosa que se hubiera roto, y si algo estaba doblado él podía enderezarlo con sus manos. Todavía  recuerdo estar sentada en el banco de trabajo de mi padre, y hasta hoy, cuando huelo el olor a madera recién cortada, acabo  respirando y diciendo: «Ese es el olor de mi padre»—ese olor de la construcción, de la edificación y la fabricación de algo.

A pesar de ser una adulta, siempre que nos quedábamos atrapados. . . Siempre que  había algo que Brent y yo no podíamos reparar en nuestra casa, llamábamos por teléfono a mi papá y mi papá venía en un instante y lo arreglaba.

Él podía arreglar cualquier cosa, podía componer lo que estuviera descompuesto o que no funcionara, no importando lo que fuera—electricidad, plomería—mi padre podía hacerlo. Me encanta eso, porque  realmente me enseñó mucho sobre el corazón de Dios Padre.

Realmente me demostró cómo es Dios, no solo en el plano físico, sino también en el ámbito espiritual. Mi papá era muy parecido, si algo se había roto y se lo llevaba a él, se podía arreglar, y si algo estaba doblado, el me ayudaría a enderezarlo.

Cuando pienso en mi papá y su constancia, es como  un fundamento de roca sólida, es como un ancla. El barco no va ser arrastrado  muy lejos a la deriva cuando papá está ahí, porque él es el ancla, y eso es solo una imagen del corazón de padre que tiene Dios: Su cuidado y sacrificio, Su amor por Su familia, Su fidelidad, Su constancia.

Dios está siempre trabajando para ti. Dios siempre tiene un corazón así para ti y es tan, tan digno de confianza. Así que le agradezco a mi papá eso, y cuando pienso en las manos de Dios y cómo deben ser, pienso en las manos de mi padre.

Yo pienso: «Papá, hiciste muy bien, me guiaste al trono de Dios, y me mostraste todas las buenas cosas de cómo luce el corazón de un padre, y de cómo Dios nuestro Padre luce.»

Leslie: Mary Kassian ha expresado su agradecimiento por su padre. Espero que sigan ese ejemplo. Dedica algún tiempo a dar gracias a Dios por tu padre terrenal, y si tu padre aún vive, exprésale tu profundo agradecimiento.

Durante los últimos días, hemos estado escuchando un mensaje de Mary. Aquí esta Nancy para introducirnos al siguiente segmento del mensaje.

Nancy: «¡Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos.» Ese versículo increíble nos viene de 1 Juan 3:1.

Hemos estado escuchando esta semana a un mensaje de Mary Kassian. Yo no sé tú, pero me he encontrado este mensaje tan alentador, ya que se nos ha recordado que Dios quiere relacionarse con nosotras como Padre. Ahora aquí está Mary con la parte final del mensaje.

Mary: Yo vivo en la ciudad de Edmonton, Alberta, Canadá. Si  piensas en el oeste de Estados Unidos—Montana—y  vas hacia el norte, ahí es donde vivo. Cuando me fui, todavía había unos dos pies y medio de  nieve.

Edmonton es una ciudad hermosa. Se tiene el sistema más largo de avenidas en América del Norte. Puedes montarte en una bicicleta y pasear por millas, y millas y millas, y a menudo, de hecho, lo hacemos como  familia; montamos  juntos bicicleta.

Hay un río que corre a través de Edmonton, un río enorme, y en este río corren una serie de pequeños riachuelos, arroyos y afluentes, por toda la ciudad. De hecho, me crié justo al otro lado de la calle de uno de estos arroyos. Lo que pasa con el hielo y los lugares fríos es que se aprende a vivir en el frío, y se aprende a entender el hielo.

Ahora, estoy segura que ninguna de  ustedes tiene la menor idea de lo que estoy hablando, así que voy a darles una «lección de hielo». Nuestro río se congela en el invierno, a una profundidad de unos cuatro o cinco pies, a veces en algunos lugares hasta tres metros de profundidad. Los arroyos también se congelarán, y todos nos ponemos nuestros patines y vamos a patinar en el invierno.

Pero lo que pasa es que el hielo se congela de arriba hacia abajo, por lo que es una superficie que se forma en la parte superior primero, luego se hace más y más profunda, y luego se derrite desde abajo hacia arriba. Así que no se sabe qué tan grueso es el hielo en realidad solo mirando la superficie.

Esto es muy peligroso. Los padres siempre advierten a sus hijos durante el verano, justo en esta época del año, «Ya no  puedes ir a patinar sobre el hielo porque  que podrías caer.»  Podría ser de cuatro metros de espesor, o  de dos pulgadas de espesor.

Varios años atrás, en la misma zona en la que crecí, había tres chicos que iban a jugar en el barranco, Hosiah, Marcos, y el hermano pequeño de Marcos; dos muchachos de once años de edad y un niño de seis años.

Y, horror de los horrores, el hielo se agrietó. Habían sido advertidos de no ir allí, pero se fueron a jugar de todos modos. Y uno de los niños de once años de edad, y el niño de seis años se cayeron y empezaron a ser llevados por la corriente.

El chico, Marcos, logró extender la mano y tirar de su hermano de seis años de edad, pero Hosiah desapareció y cayó bajo el hielo hacia el río. Los otros dos chicos estaban tan aterrorizados que corrieron a su casa y no dijeron ni una palabra.

Así que la madre Hosiah esperó y esperó, y Hosiah no regresó a casa para la cena. Ella llamó a su padre por teléfono—se habían divorciado—y trató de averiguar si Hosiah estaba allí, y él no estaba. Entonces llamaron a la policía, pero no hubo pánico inmediato porque Hosiah se había escapado de la casa anteriormente.

A la mañana siguiente la búsqueda se tornó más seria.  Fueron a la escuela y comenzaron a cuestionar a sus compañeros de clase. Para ese momento, su amigo Marcos se quebró y contó toda la historia. Se dirigieron entonces hacia la corriente y empezaron a buscar, pero en realidad todos sus esfuerzos fueron inútiles.

Abrieron un agujero a través del hielo y buscaron con espejos, pero hay como dos millas de arroyo entre el lugar donde se había caído en el río. Así que la policía después de un día de búsqueda, dijo: «Saben que… no podemos buscar más. Esto es inútil. Su cuerpo será arrastrado a la rivera del río en tres semanas ]—más o menos—cuando el hielo se derrita, y entonces lo encontraremos. »

Pero eso no fue  suficiente  para el padre de Hosiah. El padre de Hosiah se fue y alquiló el equipo necesario para poder encontrarlo. Consiguió una barrena, espejos y se dirigió a la orilla del río y empezó a buscar a su hijo.

Buscó, buscó y buscó. Él no se rendiría. Llegó la noche—no se rendiría. ¿Sabes lo que es trabajar con alimentos congelados? Tus manos se hacen ásperas y frías. Pero él no se rindió, y esto despertó la compasión de una ciudad entera.

Allí hubo voluntarios que vinieron y empezaron a ayudarle en su búsqueda. Pasaron días tras días. El padre de  Hosiah no dejaba de buscar hasta que el octavo día vieron una chaqueta  y descubrieron el cuerpo del niño. Nunca supo lo mucho que su padre lo amaba. . .  nunca lo supo.

¿No ocurre lo mismo con nosotros? Muy a menudo vamos donde no debemos ir, jugamos donde no se supone que juguemos. Caemos en el hielo, y de repente nos encontramos en aguas peligrosas, incluso hasta el punto en que somos barridos y arrastrados por la corriente. . . incluso hasta el punto de sentir que no hay más vida.

Nuestro Padre Celestial, nuestro perfecto Padre Celestial, incluso más que el padre de Hosiah, no se da por vencido con nosotros. Él viene y nos busca cuando todos los demás nos han abandonado, cuando todo el mundo ha perdido la esperanza desde hace mucho tiempo.

Él rasga hasta que sus manos hayan sangrado, y en cierto sentido lo hicieron, ¿o no?, a través de Su propio hijo, Cristo? Él rasga hasta encontrarnos, y luego, cuando Él nos encuentra, Él nos toma y nos envuelve y nos abraza. Pero, a diferencia de Hosiah, Él se inclina y da nueva vida a nuestro espíritu y Él nos dice: «Te amo. No huyas de mí.»

Ese es el mensaje del Evangelio y el mensaje de esperanza que tenemos que estar llevando a una generación de mujeres que están quebrantadas. Ellas han roto sus relaciones con sus maridos, han sido decepcionadas por los hombres en sus vidas, sus padres las han abandonado.

Pero este es mensaje de la vida, es un mensaje de esperanza, y es un mensaje que ellas desesperadamente, desesperadamente necesitan oír. Creo incluso a veces podemos ser insensibles, frías y congeladas en nuestro espíritu.

Una vez se me congelaron los pies. En realidad se puede tomar una pesa y colocarla en los pies cuando están congelados y no sentir nada. Muchas de nosotras en la iglesia somos así. Estamos adormecidas, moribundas y frías al amor del Padre. Él quiere volver a infundir aliento de vida a nuestras relaciones, en nuestros corazones, para que podamos ser sal, vida y esperanza, para que podamos decir a las mujeres: «Ven conmigo. . . Quiero que conozcas a mi papá»

Padre Celestial, estoy orando por tus hijas aquí presentes. Sé que muchas de ellas han tenido problemas en sus relaciones con sus padres terrenales. Sé que hay mujeres aquí que no se siente amadas, que no se sienten dignas, que no se sienten merecedoras, que sienten que tal vez que Tú  amas a todas los demás y no a ellas.

Señor, hay mujeres aquí a quienes  estás atrayendo cerca de Tu corazón, y quieres que sean capaces de perdonar a sus propios padres terrenales, para que puedan disfrutar de una relación más profunda contigo. Espíritu Santo, estoy orando para que Tú vengas y nos des la convicción a cada una de nosotras para que hagamos lo que debemos hacer para acercarnos más a ti. En el nombre de Jesús, amén.

Nancy: Esta es Mary Kassian recordándonos que el mensaje del Evangelio es un mensaje de esperanza, una esperanza que nosotros necesitamos llevar al mundo de hoy, un mensaje que dice: «Ven conmigo a la casa de mi Padre.»

Cuando Mary habló acerca de convertirse en insensibles y frías al amor de nuestro Padre Celestial, puede haber cruzado por tu mente el pensamiento: «No sé si alguna vez he conocido el amor de mi Padre Celestial.”

Hoy puedo decir que Dios quiere ser tu Padre Celestial, pero contrario a lo que algunos puedan decir hoy, Dios no es el Padre de todos. Las Escrituras nos dicen que nadie viene a la casa del Padre excepto a través de Jesucristo. Como hemos venido escuchando durante toda la semana, es por eso que Dios envió a Su Hijo, Jesús, para mostrarnos el corazón del Padre, y para proporcionar un camino a través del cual podamos llegar al Padre.

Así que si tu nunca has entrado en una relación personal con Dios a través de Su Hijo Jesucristo, te  animo, estés donde estés, hagas lo que hagas en este momento, a hacer una pausa y decir: «Oh, Dios, yo quiero que Tú seas mi Padre Celestial. Confío en Jesucristo como mi Salvador. Quiero que vengas a mi vida para salvarme, para cambiarme, y para hacerme Tu hija.»

Puedes haber tenido una relación con Dios como tu Padre Celestial tal vez por años; pero a lo mejor te has dado cuenta ahora que has escuchado el mensaje de Mary hoy, que tu corazón se ha vuelto insensible y frío al amor de tu Padre Celestial.

No es demasiado tarde para regresar a Él. Tal vez  necesites hacer lo que he tenido que hacer de vez en cuando a través de los años, decir: «Oh, Señor, me he alejado tanto de Ti. He vagado  sobre el hielo. Me he deslizado, me he caído y descarriado. Necesito que vengas y me restaures. Necesito que vengas e infundas nueva vida espiritual dentro de mí.»

A medida que le pidas eso, comienzan a entrar en Su Palabra. Tú encontrarás que tu vida espiritual comienza a revivir. Será resucitada.

A continuación, solo un último recordatorio que me quedó del mensaje de Mary, y es la importancia que damos a este mensaje para llevarlo a aquellos que no tienen una relación con Dios como su Padre. Esa es una de las razones por la que Dios nos ha dejado aquí en esta tierra. . . no solo para que podamos disfrutar de nuestra propia relación con Dios como nuestro Padre, sino también para que podamos llegar a los demás, tomarlos de la mano y decir: «Ven conmigo, te presento a tu Padre Celestial.»

Leslie: Hemos estado escuchando el mensaje de Mary Kassian acerca de aceptar a Dios como Padre. Si te has perdido alguno, visita www.AvivaNuestroCorazones.com. En la página web puedes escuchar el audio, o leer la transcripción.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Una radioescucha nos escribió para relatarnos cómo ella imprime las transcripciones para hacer estudios personales que luego comparte con otras en un grupo.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que lo necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Aviva Nuestros Corazones ha sido de bendición, y muchos se han mantenido fieles durante años. Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com  o llamando al 1-800-569-5959, desde EE.UU. y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Pero más que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿por qué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudándoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ¡Contamos contigo!

Nancy: En las últimas décadas, las mujeres han sido motivadas a “hacer las cosas a su manera” y muchas se han dejado engañar por las promesas vacías del feminismo. Este movimiento de Mujer Verdadera busca recapturar el diseño original de la mujer tal y como fue ideado por Su creador.

Estamos agradecidos a Dios porque recientemente estamos siendo testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser parte de este movimiento, de volver a las sendas antiguas y abrazar este hermoso diseño. Muchas mujeres han vuelto a sus hogares con la convicción y el deseo de hacer las cosas “a la manera de Dios”; para buscar la definición de lo que significa ser una “mujer verdadera” en la Palabra de Dios. Estas mujeres, por la gracia de Dios, anhelan vivir vidas centradas en Dios, anhelan confiar en Él y decirle “Sí, Señor”.

¿Quieres tú ser parte de este movimiento? Deja que tu mente y tu corazón se empapen de la Palabra de Dios y descubre Su voluntad para tu  vida.

Leslie:   Gracias, Nancy.

¿Qué ideas tomaste del mensaje de hoy de Mary Kassian? ¿Quieres compartir tus pensamientos en www.AvivaNuestrosCorazones.com? Haz clic en el programa de hoy y participa en la conversación entre los oyentes.  Puedes hacer preguntas, dejar comentarios, y leer las interacciones de nuestros oyentes.

¿Qué se requiere para vivir vidas transparentes delante de Dios y delante de los hombres? ¿Sientes tú la libertad para ser verdaderamente genuina? ¿Sientes la libertad para vivir sin máscaras? Acompaña a Nancy en la próxima serie de Aviva Nuestros Corazones, titulada Libre para ser genuina, a partir de nuestra próxima entrega.

Por favor,  regresa de nuevo  a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

El Padre que Siempre Soñé
Abel Zavala
Listo Para Nuestro Encuentro ℗ 2009 Vástago Producciones

Manos de Servidor
Padre César
Me Llamaste y Aquí Estoy – Canciones Vocacionales ℗ 2009 Padre César

Mi Vida Es Cristo (en vivo)
Sovereign Grace Music & La IBI
El Dios Que Adoramos ℗ 2013 Sovereign Grace Music

Voz de Mary Kassian por Elaine Moscoso.

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Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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EXPECTANTES ANTE HEBREOS

Mujer Para la Gloria de Dios

EXPECTANTES ANTE HEBREOS

Radio Eternidad es una Emisora de Sana Doctrina, que Busca impactar el mundo a través del Evangelio.

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2/3 – Cómo puedes estar segura de que Dios te ama

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Abrazando a Dios como Padre

2/3 – Cómo puedes estar segura de que Dios te ama

Nancy Leigh DeMoss

 

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Leslie Basham: Mary Kassian dice que cuando conoces a Dios como tu Padre, desearás pasar tiempo con Él.

Mary Kassian: No es que porque tenga un tiempo devocional cuatro veces a la semana todo va a cambiar. Toda la idea de la cristiandad es una relación.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Ayer empezamos a escuchar un mensaje de Mary Kassian. Si te perdiste la primera parte del mensaje, espero que vayas a AvivaNuestrosCorazones.com donde lo puedes escuchar  en línea.

Ahora, Mary está a punto de mostrarnos por qué todas suspiramos por el amor de un padre. Así  que ya sea que hayas tenido o no el ejemplo de un padre piadoso y amoroso en tu casa, tus más profundos anhelos  pueden ser cumplidos por tu Padre Celestial. Aquí está Mary para explicar más.

Mary: Hay un pequeño pueblo en España y un niño llamado Juan. Juan era un hijo rebelde, entró en  conflicto con su padre y robó algo de dinero. Iniciaron un conflicto. Luego se marchó a una ciudad vecina, una gran ciudad. Se escapó de casa. El padre lo buscó, no pudo encontrarlo,  preguntó a su alrededor por  él, y  finalmente oyó de un amigo suyo que Juan estaba en la ciudad vecina.

Así que el padre se fue a la ciudad y caminó hacia arriba y hacia abajo por las calles, pero no lo pudo encontrar. Era como tratar de encontrar una aguja en un pajar. Debido a que tenía que volver a casa, decidió que lo único que podía hacer era poner un anuncio en el periódico local. El anuncio decía lo siguiente: «Juan, todo está perdonado. Qué deseos de verte de nuevo tengo. Por favor, ven a mi encuentro el sábado al mediodía en las escalinatas del Ayuntamiento. Con amor, papá.”

Cuando llegó el sábado, él fue al lugar indicado. ¡Había casi un centenar de chicos llamados Juan sentado en los escalones del Ayuntamiento! ¡¿No es eso asombroso?!

Anhelamos tener un padre. Todo lo que ellos querían oír era: «Todo está perdonado. Ven a mi encuentro. Te ama, papá”. Eso era lo que los chicos querían oír.

Estoy segura de que todas hemos oído la canción (en inglés) de Bob Carlisle, «Besos de mariposa». Esa canción solo fue un gran éxito. Estaba leyendo los comentarios de Bob sobre la canción, y lo interesante fue lo  que él dijo  cuando estaba reflexionando sobre el éxito de la canción:

“Tengo un montón de correos de chicas jóvenes que tratan de conseguir que me case con sus madres. Eso solía hacerme gracia porque es muy lindo, pero luego me di cuenta. Ellas no quieren un romance para la mamá. Quieren al padre que está en esa canción. Y eso me mata.”

(Cantando: ¡Ven camina junto al poni, papá, es mi primer paseo!)  Ellas quieren ese padre. Ellas quieren un padre que esté orgulloso de ellas, que las ame, que sea su admirador número uno, que las apoye, que les diga: «¡Adelante!» Desean tanto a ese padre y les duele tan profundamente, que le escriben a un perfecto desconocido, pidiéndole que se case con sus madres para poder  tener el padre de sus sueños.

Bueno, podemos tener al padre de nuestros sueños, y tenemos al Padre de nuestros sueños. Ese es el mensaje de esperanza que tenemos para una sociedad lastimada, para las mujeres heridas y los niños que han crecido sin padres.

Y esta es la tercera verdad: Dios ha puesto en nuestros corazones el anhelo por un padre. Dios ha puesto el anhelo de un padre en cada uno de nuestros corazones. Cuando nos convertimos en cristianas somos adoptadas e iniciamos una relación de familia. Ahora bien, el proceso de adopción judía es muy, muy interesante porque una familia judía buscaba el niño que quería adoptar y luego, entonces, pagaba las deudas de ese niño. Después tomaban ese niño y rompían todas las relaciones que el niño había tenido y lo recibían en una nueva familia, iniciando una nueva relación y dándole un nuevo nombre.

Esta es una imagen de lo que nos  ocurrió cuando entramos a formar parte de  la familia de Dios. Dios paga todas nuestras deudas, rompe los lazos del pecado, nos lleva a Su familia y nos da Su nombre. Él nos da el Espíritu Santo, que es la prueba de la adopción. En la sociedad judía tenía que haber múltiples testigos para que una adopción fuera legal. Y se nos dice en la Biblia que el Espíritu Santo es el testigo.

¿Qué tipo de testigo es el Espíritu Santo? Esto es realmente interesante. El Espíritu Santo es también llamado el Espíritu de adopción—el Espíritu de filiación, el Espíritu de tu Padre—que vive justo en nuestros corazones cuando nos convertimos en cristianos. Es este Espíritu que nos llama y nos lleva a la intimidad con el Padre. Es este Espíritu en nuestros corazones que clama «¡Abba, Padre! ¡Abba, Padre!»

Romanos 8:15-16: «Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos ¡Abba Padre!  El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (RV).

Gálatas 4:6: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama ¡Abba Padre!”

¿Entendiste la primera frase de Romanos 8:15? “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor.» ¿No es asombroso? Algunas de nosotras (muchas, muchas mujeres y muchas de ustedes en esta sala) tienen tanto miedo a Dios el Padre. Eso es lo que  encuentro en la mayoría de  ministerios de mujeres, solo  temor.

  • Tengo tanto miedo de que Él me vaya a desestimar,  igual que hizo mi padre.
  • Tengo tanto miedo de que Él me vaya a rechazar,  igual que hizo mi padre.
  • Tengo tanto miedo de que vaya a gritarme, al igual que mi padre.
  • Tengo tanto miedo de que Su amor por mí este condicionado, que yo tenga que  saltar a través de un aro,  igual que  tenía que hacer para mi padre”.

Ese no es el Espíritu Santo  hablándote. Dios no nos ha dado un espíritu de temor. El Espíritu Santo en tu corazón clama: «¡Abba, Padre!» El verbo clamar es realmente interesante. Es un verbo. Está ocurriendo. Es el espíritu en tu corazón el que ahora está clamando: «¡Abba, Padre!» Está deseando esa conexión. Está deseando la intimidad. Está deseando llegar a ser uno con Dios. Está deseando cercanía.

Algunas de ustedes se preguntarán por qué sienten tanta frustración mientras están viviendo la vida cristiana y pasando por todos los momentos, pero no hay gozo. Ciertamente pasamos por tiempos de sequía. Los tenemos. Pero podría ser que el Espíritu dentro de ti este pidiendo a gritos: «¡Papá! ¡Papá! ¡Papá!» porque eso es lo que el Espíritu hace. Y tú estás demasiado ocupada para escuchar, o tienes tanto miedo de mirar  los ojos del padre y tener esa cercanía, esa relación de amor con Él.

Así que  a muchas mujeres les resulta muy difícil aceptar que Dios realmente las ama. «Me resulta muy difícil creer que Dios realmente me ama tal como soy. Yo soy su chica. Soy la niña de papi. Soy la niña de Sus ojos”.

El anhelo de nuestro corazón solo es satisfecho en una relación con Él. Tú ves, el cristianismo es una relación de amor. Es Dios amándome, y yo amándole a Él. Es así de simple. Es posible para nosotras saber y creer.

Primera de Juan 4:16 dice (y este es el testimonio de un pueblo que está caminando con Dios), 1 Juan 4:16: «Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.» ¿No es este un hermoso testimonio? ¿Puedes tú decir eso? Yo sé, y creo que Dios me ama.

¿Sabes que el Padre sabe tu nombre? Isaías 45:2-3: «Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos… Y te daré… los tesoros escondidos y los secretos muy guardados… Yo te he llamado por tu nombre.”  Hasta sabe como deletrearlo.

Yo estaba hablando en una conferencia  una vez, y una señora se me acercó después y dijo: «Eso significó mucho para mí. He estado casada treinta años, y mi papá todavía no puede escribir bien mi apellido de casada. Pensar solo que el Padre sabe cómo se escribe mi nombre, y que a mi padre no le importó lo suficiente como para aprender.»

¿Sabes que Él  le da seguimiento a los detalles más insignificantes de tu vida?  Igual que el número de células de tu cuerpo. El número de cabellos de tu cabeza. El color verdadero  de tu pelo debajo de todos esos tintes. Él mantiene un registro de eso.

Mateo 10:30: «Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados».

¿Sabes que el Padre recoge tus lágrimas en Su botella? Salmo 56:8, «Cuentas mis lágrimas, pones mis lagrimas en tu botella. ¿No están allí en tu libro?» No hay ni una lágrima que alguna vez hayas derramado  que tu Padre no lo haya sabido, ni siquiera una.

¿Sabes que te tiene inscrita en la palma de Su mano? Isaías 49:16: «He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado; tus muros están constantemente delante de mí.»

Yo solía hacer eso. Cuando  realmente me importaba  alguien en la escuela—ya sabes, te  escribes un número de teléfono en la palma de tu mano. El problema era cuando inevitablemente alguien lo veía, porque estaba ahí en la palma de tu mano. No importa lo que hagas, está siempre ahí. Siempre está ahí. Siempre está ahí, y tu nombre está escrito en la palma de la  mano de Dios. ¿No es asombroso? Tu Padre te tiene allí.

¿Sabes qué lo mueve, qué lo incita y le despierta con compasión cuando piensa en ti? Salmo 103:14-15, «Como un padre que tiene compasión de sus hijos, así el Señor tiene compasión de aquellos que le temen.»

¿Sabes que Él tiene una cuerda de amor atada a tu corazón, y  te está atrayendo cada vez más cerca de Él? Oseas 11:

Cuando [tú] eras aún pequeña yo [te] amé. De Egipto llamé a mi hijo… Yo [te] enseñé a caminar, tomando [te] de [tus] brazos, pero [tú] no supiste que yo te sané y [te] guié con cordones de gentileza con bandas de amor y fui para [ti] como esos que toman el yugo de [tu] cuello, me pare y [te] alimenté. (Versículos 1-4).

¡Qué imagen tan impresionante del corazón paternal de Dios! Es un amor muy, muy, poderoso, y no es de extrañar que el apóstol Juan dijera, «Oh, que gran amor es este el que el Padre ha derramado en nosotros.»

Tengo un hijo de trece años de edad, de seis pies, dos pulgadas, tiene 180 libras. Le pone mayonesa a todo—a todo literalmente. Él hace un sándwich,  saca el frasco de mayonesa y lo cubre todo—es demasiado. Se desliza por los bordes, se cae en el suelo. Hay mayonesa en todas partes. Así lo hace Dios, te colma de amor—lo derrama profusamente, en abundancia, mucho más de lo que un bocadillo debería tener. Su amor por ti es tan profundo.  ¿Sabes y puedes creer lo mucho que el Padre te ama?

Patty,  Él te ha llamado por tu nombre. Él dice, «Patty es Mi chica y la amo.»

Sandy, Él dice: «Yo sé cuántos cabellos hay en esa hermosa cabeza. Yo puedo enumerarlos, y podría decirte  el número ahora mismo.» Eso es lo que Dios te dice.

Él le dice a Susana, «Susana, tú me conmueves.  Despiertas  compasión cuando pienso en ti. Simplemente conmueves mi corazón, porque tú eres Mi chica.” Eso es lo que te dice.

Tina, Él dice: «Me complazco en Tina. Su nombre está escrito en la palma de mi mano. Tus barreras están siempre ante mí. Tina, te amo»  El Padre dice eso.

Él le dice a Jody, «Jody, yo tengo mi lazo de amor atado a tu corazón, y estoy atrayéndote cerca, cerca y más cerca  todo el tiempo.»

¡Qué asombroso y poderoso amor! El Padre quiere tu corazón. Él quiere mi corazón.

Quiero que se hagan una imagen de la palma de la mano,  que escribas tu nombre. Escribe tu nombre en el medio de la mano.  Ves, el Padre quiere una relación de amor contigo. Él dice en Jeremías 3:19, «Con qué gusto los trataría como a mis hijos y les daría tierra deseable, la más hermosa heredad de cualquier nación. Eso es lo que te quiero dar. Yo un soy padre.  Quiero dártelo todo.  Quiero darte buenas cosas”  (parafraseando).

Y luego dice, decepcionado, «Pensé que Me llamarías Padre y no te apartarías de mí. Eso era lo que yo quería. Eso fue lo que pensé.»

¡Qué angustia! Y algunas de ustedes—las madres saben lo que es un corazón roto cuando sus hijos se alejan. Sabes lo que traspasa hasta la profundidad de tu espíritu, y el Padre es igual. Cuando no estás en una relación íntima con Él, Él es traspasado. Él sufre por Sus hijos.

Esta es la clave, creo yo, para correr firme hasta el final de la carrera. He hecho muchas, muchas  cosas cristianas en mi vida. Dios ha tenido su dedo en mí desde que era una niña. Cuando tenía trece años, yo  enseñaba cursos a mujeres y todo tipo de cosas—organizaba  grupos en mi escuela, llevando a las personas al Señor. He hecho todo eso. He estado en la portada de la revista “Cristianismo Hoy”. He estado con James Dobson. Lo he hecho todo.

Pero, ¿sabes qué? Eso no significa nada. Nada, si el Padre no tiene mi corazón. No significa absolutamente nada. Creo que esta es la clave. Muchas de ustedes están en el ministerio. Y muchas de ustedes están cansadas. Yo sé lo que es eso, porque están tan ocupadas haciendo cosas, haciendo cosas, haciendo cosas, haciendo cosas por el Padre, por el Señor, y no están alimentando esa relación con el Señor. No  están siendo Sus hijas, la pequeña niña sentada en Su regazo, mirándolo a los ojos, y solo amando estar cerca de Él solo por ser quien es.

Y esa es la clave para correr bien hasta el final. Si no tienes eso, no correrás bien hasta el final. No lo harás. También es la clave para entender todo lo que la cristiandad es. Esto es lo que necesitamos enseñar a nuestras mujeres y a nuestras hijas y a las personas que ministramos.

El cristianismo es una relación de amor, y eso lo cambia todo. Cambia cómo veo el  arrepentimiento. Solo quiero que pienses en esto por un momento. Si mi marido, Brent, se levantara por la mañana, nos fuéramos de palabras, me hiciera daño diciéndome algo cruel, se fuera al trabajo y entonces sentado en su escritorio, tal vez la conciencia repentinamente le empieza a remorder, y herido, dice, «Oh, no debí haber hecho eso. He pecado.»  Y luego me llama y me dice: “Mary, mi conciencia me está molestando. Lo siento. ¿Me perdonas?»

Yo estaría muy contenta de que me haya llamado y se disculpara. Pero, ¿sabes lo que realmente quisiera de Brent? Yo quisiera que supiera lo mucho que me lastimó. Porque  él  rompió las reglas y solo se sentía mal porque rompió las reglas. Él va a  romper las reglas de nuevo, porque lo único que lo mantenía obedeciendo las reglas era un sentido de responsabilidad a las reglas.

Es por eso que muchas de nosotras luchamos con el pecado. Pecamos. Nos arrepentimos. «Oh, lo siento mucho. Rompí las reglas.» Y luego nos levantamos y  pecamos de nuevo. Lo mismo, una y otra vez. Caemos en las mismas trampas, una y otra vez, una y otra vez. ¿Sabes lo que falta? No nos damos cuenta de que quebrantamos una relación y que hacemos sufrir a  la persona que amamos.

Si Brent se da cuenta de que él me está haciendo daño, que sus palabras me hirieron, y que fue como si él tomara un cuchillo y atravesara mi espíritu, tendría mucho cuidado de no hacerlo de nuevo si es que realmente se dio cuenta de lo mucho que me dolió, en lugar de solo decir: «¡Uy,  rompí las reglas!»

Así que cuando estamos en una relación de amor con el Padre, toda nuestra visión del  arrepentimiento cambia. No es como decir: «Oh, Padre, he roto las reglas, ¡ups!” Es, «Te lastimé. Te he contristado. Yo no quiero lastimarte. Te amo.» Y recibimos la motivación para cambiar.

Lo mismo cuando estás compartiendo el Evangelio. Aquí están las Cuatro Leyes Espirituales. Me encantan las Cuatro Leyes Espirituales, pero muchas veces es: «Aquí están las Cuatro Leyes Espirituales», o traemos personas a la iglesia, o podemos llevar a las personas a Jesús. No las ponemos en relación con el Dios Todopoderoso, porque si estuviéramos en una relación con Dios, nuestro enfoque total, nuestro mensaje completo sería: «Ven a conocer a mi amigo. Ven a conocer a mi Padre. Ven a conocer a alguien que significa todo para mí.» Esto cambiaría nuestro enfoque.

Esto cambia nuestro enfoque en nuestras disciplinas. Yo estaría muy decepcionada si mi marido hiciera una cita conmigo dos semanas antes de nuestro aniversario y dijera: «Está bien, Mary, te necesito a estas horas de—oh, vamos a hacerlo de 4:00 a 6:00 el 11 de diciembre. ¿Quieres reunirte conmigo?»

Yo digo, «Sí, claro».

Y entonces llega, nos encontramos en el restaurante, y él está constantemente mirando el reloj, y luego, de repente, dice, «Bueno, he hecho mi parte, ya me voy.”

Yo no quiero eso. Eso no es lo que quiero. No quiero que venga a pasar tiempo conmigo porque tiene que hacerlo. Quiero que me quiera. Y ustedes saben lo que es eso, señoras, porque nos afligimos cuando nuestros esposos no nos quieren.

Es lo mismo con el Padre. Es lo mismo con esta relación. Por lo tanto, se haya  gozo en  la Palabra, en la oración, en el ayuno y en la meditación. Es porque quiero a Dios. No es porque tengo que tener un tiempo devocional cuatro veces a la semana. Esto lo cambia todo,  esta idea del cristianismo como una relación.

Nancy: Y esa relación lo cambia todo. Mary Kassian nos ha estado mostrando por qué.  Todo el mundo necesita una relación genuina con Dios como nuestro Padre. Y sabemos que la relación solo puede encontrarse a través de la fe en Hijo de Dios, Cristo Jesús.

Leslie: Gracias, Nancy.

¿Qué te vino a la mente cuando escuchaste a Mary Kassian el día de hoy?  ¿Deseas  compartir esos pensamientos con otras oyentes de Aviva Nuestros Corazones? Participa en el blog  de oyentes de Aviva Nuestros Corazones. Simplemente haz clic en el programa de hoy en AvivaNuestrosCorazones.com y añade tus pensamientos. Una vez más, esto es en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, cuando tú aceptas a Dios como tu Padre, se lo quieres presentar a otras personas. Mary Kassian estará de vuelta mañana para hablar de ello. Por favor, acompáñanos en el siguiente programa de Aviva Nuestros Corazones.

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