1/3 -Dios te ama como a un hijo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Abrazando a Dios como Padre

1/3 -Dios te ama como a un hijo

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham:  Mary Kassian dice que tú puedes aceptar a Dios como tu Padre sin importar cuánto daño te haya causado tu padre terrenal.

Mary Kassian: Padre no es una palabra abstracta. Y qué trágico, tonto y arrogante de nuestra parte es alejarse de este nombre debido a que algunos hombres han sido un mal ejemplo de lo que es la paternidad.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Parece que en todas las lenguas y en todas las culturas la primera palabra que cada pequeño  aprende a decir es la palabra «papá» o “papi”. Lo mismo ocurre en la familia de Dios «papá».  De hecho, Jesús nos enseña que cuando oremos debemos decir: «Padre nuestro». Ahora, sé que para algunas mujeres este concepto de dirigirse a Dios como Padre es más fácil que para otras.

Hay algunas mujeres a quienes les resulta muy difícil pensar en Dios como su Padre, tal vez a causa del desafío o el resquebrajamiento que han tenido en su relación con su padre terrenal. Esta semana quiero que escuches un mensaje de Mary Kassian, quien es una muy querida amiga mía y no es ajena a Aviva Nuestros Corazones. Dios le ha dado a Mary conocimientos importantes  de las Escrituras acerca de la forma en que las mujeres podemos relacionarnos con Dios como Padre.

Cuando escuché por primera vez este mensaje, yo sabía que iba a tocar las fibras sensibles y  tiernas de los corazones de muchas mujeres, porque todas queremos saber cómo podemos tener una relación íntima con nuestro Padre Celestial, sin importar qué clase de padre terrenal  pudiéramos haber tenido.

Mary y yo hemos escrito un libro titulado “Mujer Verdadera 101: Diseño Divino”. Mary también nos acompañó en la Conferencia de La Mujer Verdadera en el pasado mes de septiembre  los días del 20-22 en Indianápolis. Al final del programa de hoy, vamos a darte más información sobre cómo puedes ser parte de este movimiento tan especial. Ahora vamos a escuchar como Mary Kassian nos ayuda a aceptar a Dios como un asombroso Padre Celestial.

Mary: Esta noche el cuarenta por ciento de los niños en Estados Unidos y América del Norte se van a ir a dormir en  hogares en los que sus padres no viven. Cuarenta por ciento. Ahora bien, ¿todos los niños necesitan un padre? Cada vez más, la respuesta de nuestra sociedad a esa pregunta es «no» o «no necesariamente». Pero la respuesta bíblica a esta pregunta es un rotundo «sí». Todo  niño necesita un padre. Todo niño en crecimiento necesita un padre. Lo más asombroso de todo, es que la Biblia nos dice que a través de Jesús toda persona tiene un Padre. Tienes el Padre perfecto, el padre de tus sueños cuando llegaste a la familia de Dios.

Así que el reto hoy en día—de lo que vamos a estar hablando hoy—son las mujeres relacionándose con Dios como Padre. El desafío para nosotras y el desafío para las mujeres que ministran, sobre todo en esta sociedad, es entender la paternidad de Dios y entender quiénes somos al relacionarnos con  Dios de esa manera.

Nuestra charla de hoy estará basada en: 1 Juan 3:1 “¡Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios!” Y eso somos. Eso es lo que somos.

Hay cuatro verdades que toda mujer necesita entender—cuatro verdades que tiene que entender, cuatro verdades que necesitas enseñar a las mujeres que estás ministrando, cuatro verdades que tenemos que enseñarle a nuestras hijas a medida que crecen. La primera verdad es esta: Dios quiere relacionarse con las mujeres como Padre. Dios quiere relacionarse con cada una de nosotras como Padre.

Dios es nuestro Padre. Ahora, eso no significa que Dios es masculino. De hecho, en la Biblia hay muchas analogías hermosas sobre aspectos de Dios como Su bondad, Su amabilidad y Su cuidado. Llevó a la nación de Israel en su vientre. Grita como una mujer en labor de parto. Él dio a luz la nación judía. Tiene misericordia de nosotros como una madre que tiene compasión por el niño en su pecho. Él nos cuida y nos alimenta. Él nos consuela como una madre consuela.

¿Por qué no llamamos a Dios «madre», entonces? ¿Por qué llamamos a Dios «Padre»? Ese es un debate que se está librando en muchas iglesias. Es un debate que está empezando a emerger. Y muchas, muchas denominaciones dicen que hay estas hermosas analogías en las Escrituras acerca de la maternidad de Dios. Entonces, ¿por qué llamamos a Dios «Padre»? ¿Por qué es importante para nosotros entender la paternidad de Dios?

La primera verdad es que Dios quiere relacionarse con nosotros como Padre. La primera razón por la cual llamamos a Dios «Padre» es una razón muy obvia. Es demasiado simple para ser explicada. Es porque así es que Él quiere que lo llamemos. A lo largo de las Escrituras, Él se revela como Padre.

La primera persona de la Trinidad tiene muchos nombres. Santo, Santo, Santo. Dios Todopoderoso. El Santísimo. Pero cuando Jesús vino a rasgar el velo y aclaró el misterio para nosotros de quién era Dios, Él reveló a Dios como Padre. De hecho, Él se refirió a Dios como Padre más que con cualquier otro nombre. La palabra que Él uso para Dios fue «Padre». Hay muchas  otras palabras,  muchos otros nombres para Dios, pero «Padre» es una palabra muy, muy concreta.

Todos nosotros tenemos una idea clara de lo que «padre» significa o debería significar. Yo no sé tú, pero es un poquito diferente de los otros nombres de Dios: El Santo, Santo, Santo o  El Todopoderoso o Roca. Esos son  nombres más conceptuales. Son nombres muy importantes porque nos enseñan acerca del carácter de Dios. Pero son mucho más conceptuales. No son tan concretos y personales.

«Padre» es un nombre muy, muy, muy personal. Indica un ser personal. Esa es la razón número dos. El término «padre» indica un ser personalEsto es asombroso. Las implicaciones de esto son increíbles. Realmente, cuando se piensa en ello, las implicaciones son asombrosas. Dios dice: «Yo soy tu padre». Lo que esto significa es que Dios es alguien a quien podemos llegar a conocer. Esto significa que Él es un ser personal—alguien de carne y sangre contra quien podemos tropezar, alguien con quien podemos interactuar y tal vez incluso alguien con quien podemos llegar tener una relación estrecha,  íntima y personal.

La tercera razón es que es el término que mejor describe Su relación. 2 Corintios 6:16-18 nos dice, «Dios ha dicho de ti: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo…  Y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”

Padre es el nombre que Dios ha elegido para describir mejor la relación de un ser supremamente personal a Su Hijo y a Sus hijos. «Padre» es un nombre cristiano para Dios. Es el nombre que aparta el cristianismo de todas las otras religiones. Otras religiones tienen un dios grande y todopoderoso, un espíritu intangible, o una gran aura metafísica, ese gran ente místico que une el universo. Algunas religiones tienen un dios omnipotente pero lejano. Pero el cristianismo es la única religión que tiene un Padre que dio a Su Hijo para que podamos ser  Sus hijos. Es muy, muy personal. Muy, muy íntimo.

Él se relaciona con nosotros como padre. Él no se relaciona con nosotros como padre/madre. Sería difícil para mí también conceptualmente, porque yo no tengo un padre/madre. Tengo un padre y una madre. La forma en que mi padre es un padre para mí es diferente de la forma en que mi madre es una madre para mí. Así que Dios en Su sabiduría—Él no es un hombre. Él sobrepasa y trasciende la sexualidad, la masculinidad y la feminidad. Pero en Su sabiduría ha escogido el mejor término para describir lo que Él es. Él nos ha dado el ejemplo terrenal de familia, matrimonio, esposo, esposa, padre—para hablarnos de Él.

Ahora, ¿qué viene a tu mente cuando  piensas en la palabra «padre»? Yo sé lo que pienso. Yo crecí en una familia. Tengo cinco hermanos. Soy hija de un carpintero. Mi padre trabajó con sus manos. Así que cuando pienso en la palabra «padre», pienso en él trepado en la mesa de trabajo, el olor de la madera y veo las grandes manos de mi papá construyendo cosas.

Pienso en la cunita blanca para muñecas, con las asas en forma de corazón y la clavija blanca que él me hizo por mi sexto cumpleaños. Pienso cuando era una adolescente y salía a hurtadillas de la casa cuando  no debía  hacerlo, regresar a la 1:00 de la mañana tratando de meterme a escondidas y quedarme atorada mitad dentro y mitad fuera de la ventana, pensando «¿Qué debo hacer?» y finalmente elegir el camino menos doloroso  que sería llamar a mi papá para que me ayudara. Había algún dolor  envuelto allí, pero. . .

Pienso en el olor también a Lysol ya que mi madre nunca fue buena cuidándonos cuando nos enfermábamos. Ella corría en otra dirección. Mi papá limpiaba. Pienso en una niñera. Pienso en que me ponen curitas en las rodillas. Pienso en todas esas cosas cuando pienso en la palabra «padre».

Pienso en un hombre con lágrimas en los ojos, diciendo: «Mary, en Europa no siguen la tradición de entregar a la novia. Por favor, no me pidas que te entregue porque me romperías el corazón.» Pienso en esas cosas.

Ahora, sé que muchas de ustedes no tienen buenos recuerdos cuando  piensan en la palabra «padre». Para muchas de ustedes y para muchas, muchas, mujeres en nuestra sociedad, cuando  piensan en la palabra «padre»  piensan en  ira, o abandono, o vergüenza, o desilusión.  Algo imprevisible. Conflicto. Dolor.

Ves, «padre» no es una palabra abstracta. Qué trágico, que tan tonto y arrogante de nuestra parte intimidarnos de este nombre debido a que algunos hombres han sido un mal ejemplo de lo que es la paternidad.

Todo el mensaje de Jesús cuando estuvo en la tierra fue: «Vengan y conozcan a Mi Padre. Vengan y conozcan a Mi Padre. ¿Ven estas señales que estoy haciendo? Mi Padre las hace. ¿Escuchan las palabras que estoy hablando? Solo estoy diciendo lo que Mi Padre Me dijo. ¿Ven la compasión que tengo? Esa es la compasión del Padre. ¿El amor que siento por ustedes? Ese es el amor que el Padre tiene por Mí. Vengan y mírenme. Pasen algún tiempo conmigo. Es como si  estuvieran pasando tiempo con Mi Padre. Lo están  conociendo.»  Todo Su mensaje fue: «Vengan a conocer a  Papá. Vengan a conocer a Mi Padre. Si crees en Mí, Él puede ser también tu padre.»  Dios envió a Jesús para mostrarles el corazón de padre de Dios”.

Echemos un vistazo a algunos versículos conocidos. Tú sabes todos estos versículos. Juan 17:25 y 26. Voy a leerlos para ti. «Padre justo, el mundo no Te ha conocido, pero yo Te he conocido, y estos discípulos saben que Tú me has enviado en esta misión. He hecho que Tú seas conocido por ellos—lo que eres y lo que haces. Y les he dado a conocer Tu nombre y lo daré a conocer para que el amor con que Me has amado esté en ellos y Yo en ellos” (parafraseado).

¿Notas como Jesús da a conocer quién es el Padre y lo que Él  hace? Eso es lo que Jesús vino a revelarnos—quién es el Padre y lo que el Padre hace.

Juan 14:6: «Jesús les dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida.» Oh, hay otra parte de ese versículo. ¿Qué es lo que dice? «Nadie viene al Padre, sino es por mí.»  Entonces, cuando vienes a Jesús, cuando  introduces a Jesús, ¿dónde estás llevando a las personas?  Al Padre. Nos perdemos esto a menudo debido a la «sociedad patriarcal» que manifiesta aversión hacia las mujeres, ¿cierto? Tenemos miedo de decir: «Te voy a llevar al Padre. Te vas a encontrar con el Padre y vas a entender el amor de un Padre.»

Juan 17:3 dice, «Esta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti.» Ahora, ¿no es esto interesante? Este es Jesús orando. Y en la declaración de Juan 17:3 Él encapsuló todo lo que significa ser un cristiano, lo que significa tener vida eterna. Jesús está orando y dice: «Esta es la vida eterna.» En pocas palabras, la definición #1 en cristianismo básico 101 es: «Esta es la vida eterna: Padre, que Te conozcan a Ti y al Hijo que Tú has enviado.»

Esa es la vida eterna. Así que si no estamos amando la verdad, conociendo de la verdad y la predicando la verdad acerca de la paternidad de Dios, nos estamos perdiendo del cristianismo nivel 101. No lo estamos aprobando, y no lo estamos transmitiendo a nuestras hijas e hijos.

Primera de Juan 1:3: «Y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.» (RV). Nuestra comunión. ¿Qué significa comunión? Significa cercanía. Es decir, familiaridad.  Significa llegar a conocer a alguien. Nuestra comunión. Ya ves, somos llevados a una relación familiar. Muchas de nosotras pensamos que el cristianismo es un estilo de vida y una manera de vivir—y ciertamente implica esto—pero en el fondo, el cristianismo es una relación. Es una relación.

¿Qué significa estar en una relación con el Padre? De acuerdo con la oración de Jesús, significa en primer lugar que nosotros le conozcamos, y en segundo lugar, que experimentemos su amor. Basta con pensar en la persona que te inspira lo mejor de la vida. Yo pienso en mi marido, Brent. Hemos estado casados ​​durante dieciocho años. Yo he llegado a conocerle, y él es mi mejor amigo.

Yo sé que él no usaría una camisa verde. Si le pongo pimientos verdes a algo, lo va a oler a kilómetros de distancia y caminará en otra dirección. Sé cuando él está preocupado, lo oigo en su voz. Lo veo en su cara. Veo la forma en que camina. Yo lo conozco, y lo estoy  conociendo aún más. Él me sorprende. Voy y digo, «¡Uy! ¿Te conozco en realidad?» Es un proceso continuo, una cosa cada vez más profunda. Sé lo que lo hace feliz.  Sé lo que lo hace entristecerse.

¿Eres así con el Padre? ¿Conoces a tu padre? ¿Realmente conoces a tu Padre Celestial? ¿Experimentas Su amor? Juan 17:23. Este es Jesús orando nuevamente. Él está derramando Su corazón al Padre. Él está orando: «Oh, Padre, te pido que esta gente sepa que tú me amas» (parafraseado)

En el versículo 26, Jesús ora y dice: «He dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún.» Entonces les da la razón. ¿Por qué? “Para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en él» (parafraseado).

Así que este es un concepto increíble. Cuando te conviertes en cristiano, toda la fuerza del amor del Padre por Su Hijo Jesús, toda la fuerza del corazón del Padre se dirige hacia ti. Toda esa fuerza. ¿No te deja esto pasmada? Eso me maravillada. Que el amor que el Padre tiene por Su Hijo Jesús, ese mismo amor lo tiene por Mary. Él tiene ese mismo amor por mí.

Dios ha puesto el anhelo en el corazón de cada una de nosotras de tener un padre. Cuando nos convertimos en cristianas somos adoptadas e iniciamos  una relación de familia. Ahora bien, el proceso de adopción judía es muy, muy interesante porque una familia judía buscaba el niño que quería adoptar y luego pagaba las deudas de ese niño. Después tomaban ese niño y rompían todas las relaciones que el niño había tenido y lo reciben en una nueva familia, inician una nueva relación, y le dan un nuevo nombre.

Esta es una imagen de lo que nos  ocurrió cuando entramos a formar parte de  la familia de Dios. Dios paga todas nuestras deudas, rompe los lazos del pecado, nos lleva a Su familia y nos da Su nombre. Él nos da el Espíritu Santo, que es la prueba de la adopción. En la sociedad judía tenía que haber múltiples testigos para que una adopción fuera legal. Y se nos dice en la Biblia que el Espíritu Santo es el testigo.

¿Qué tipo de testigo es el Espíritu Santo? Esto es realmente interesante. El Espíritu Santo es también llamado el espíritu de adopción—el Espíritu de  filiación. El Espíritu Santo es llamado el Espíritu de adopción. También llamado el Espíritu de tu Padre, en Mateo 10:20.

Es este Espíritu—el Espíritu de adopción,  el Espíritu de filiación, el Espíritu de tu Padre—que vive justo en nuestros corazones cuando nos convertimos en cristianos. Es este Espíritu que nos llama y nos lleva a la intimidad con el Padre. Es este Espíritu en nuestros corazones que clama «¡Abba, Padre! ¡Abba, Padre!»

Romanos 8:15-16: «Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos ¡Abba Padre!  El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (RV).

Gálatas 4:6: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama ¡Abba Padre!”

¿Entendiste la primera frase de Romanos 8:15? “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor». ¿No es asombroso? Algunas de nosotras (muchas, muchas mujeres y muchas de ustedes en esta sala) tienen tanto miedo de Dios el Padre. Eso es lo que  encuentro en la mayoría de  ministerios de mujeres, solo  temor.

«Tengo tanto miedo de que Él me vaya a desestimar,  igual que hizo mi padre. Tengo tanto miedo de que Él me vaya a rechazar,  igual que hizo mi padre. Tengo tanto miedo de que vaya a gritarme, al igual que mi padre. Tengo tanto miedo de que Su amor por mí este condicionado, que yo tenga que  saltar a través de un aro,  igual que  tenía que hacer para mi padre”.

Ese no es el Espíritu Santo  hablándote. Dios no nos ha dado un espíritu de temor. El Espíritu Santo en tu corazón clama: «¡Abba, Padre!» El verbo llorar es realmente interesante. Es un verbo. Está ocurriendo. Es el espíritu en tu corazón el que ahora está clamando: «¡Abba, Padre!» Está deseando esa conexión. Está deseando  la intimidad. Está deseando llegar a ser uno con Dios. Está deseando cercanía.

Algunas de ustedes se preguntarán por qué sienten tanta frustración. Están viviendo la vida cristiana y pasando por todos los movimientos, pero no hay gozo. Ciertamente pasamos por tiempos de sequía. Los tenemos. Pero podría ser que el Espíritu dentro de ti esté pidiendo a gritos: «¡Papá! ¡Papá! ¡Papá!» porque eso es lo que el Espíritu hace. Y tú estás demasiado ocupada para escuchar.

Nancy: Mary Kassian nos ha estado mostrando lo que significa que Dios sea nuestro Padre. No dejes de acompañarnos durante el próximo programa para continuar escuchando sobre estas verdades que nos recuerdan Quién es nuestro Padre y el gran amor que ha derramado sobre nosotros.

Estamos muy agradecidas a Dios por lo que ha hecho al permitirnos comenzar transmitiendo estos programas de Aviva Nuestros Corazones. Si entiendes que este programa puede ser de beneficio para otras personas, te invitamos a compartir con ellas esta enseñanza y te pedimos que ores por nuestro ministerio. Te pedimos que nos acompañes en oración para que Dios nos permita alcanzar muchos corazones con el mensaje de libertad, plenitud  y abundancia en Cristo.

En las últimas décadas, las mujeres han sido motivadas a hacer las cosas a su manera. Y muchas se han dejado engañar por las promesas vacías del feminismo. El movimiento de la mujer verdadera busca recapturar el diseño original de la mujer tal y como fue ideado por su creador. Y estamos agradecidas a Dios porque recientemente estamos siendo testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser parte de este movimiento. De volver a las sendas antiguas y abrazar este hermoso diseño.

Muchas mujeres han vuelto a sus hogares con la convicción y el deseo de hacer las cosas a la manera de Dios para buscar la definición de lo que significa ser una mujer verdadera en la Palabra de Dios. Estas mujeres, por la gracia de Dios, anhelan vivir vidas centradas en Dios, anhelan confiar en Él y decirle: “Sí Señor.” ¿Quieres tú ser parte de este movimiento? Deja que tu mente y tu corazón se empapen de la Palabra de Dios y descubre Su voluntad para tu vida.

Te invitamos a visitar nuestra página web AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar  recursos y artículos que te pueden ayudar en este proceso de convertirte en una mujer verdadera.

Leslie: Gracias, Nancy. Tú tienes la oportunidad de interactuar con otras oyentes sobre el contenido de este programa. Solo tienes que visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com, haz clic en el programa de hoy. Puedes escribir comentarios, hacer preguntas e intercambiar con otras mujeres alrededor del mundo.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que lo necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com  o llamando al 1-800-569-5959, desde EE.UU. y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Pero más que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿por qué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudándoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ¡Contamos contigo!

Mañana  escucharemos  más de Mary Kassian. Ella explicará por qué todo el mundo anhela un Padre amoroso. Por favor, regresa mañana a  Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

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2/2 – El poblado agradecido

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Siempre Agradecida

2/2 – El poblado agradecido

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Aquí está Nancy Leigh DeMoss para recordarnos que una de las razones por la que hemos sido puestas en esta tierra es para contarle a los demás acerca de la bondad de Dios.

Nancy Leigh DeMoss: Abre tu boca.  Cuenta lo que Dios a hecho por ti.  Eso no es solo el trabajo de un pastor.  Ese no es solo mi trabajo.  Ese es tu trabajo. Es nuestro trabajo al hablarnos unas a otras para decir, “Déjame decirte lo que Dios ha hecho en mi alma.” 

Leslie: Esta es Nancy Leigh DeMoss en Aviva Nuestros Corazones, en la voz de Patricia de Saladín. ¿Qué le pasaría a una comunidad si todos dejaran de ser agradecidos?  Bueno, piensa en ese escenario por tan solo unos minutos. Pero primero, vamos a regresar al Salmo 66. Ayer Nancy comenzó a caminar a través del pasaje, abriéndonos los ojos al valor de la gratitud.

Nancy: Salmo 66:13-15,

“Entraré en tu casa con holocaustos; a ti cumpliré mis votos, los que pronunciaron mis labios y habló mi boca cuando yo estaba en angustia. Te ofreceré holocaustos de animales engordados, con sahumerio  de carneros; haré una ofrenda de toros y machos cabríos.”

Ahora bien, como creyentes del Nuevo Testamento sabemos que ya no necesitamos hacer sacrificios de animales como lo hacían los judíos del Antiguo Testamento. Esos eran solo una ilustración, un símbolo temporal, del sacrificio de Jesucristo en la cruz.  Cuando Él fue a la  cruz, Él fue el Cordero de Dios que dio su vida.  El sacrificio supremo.  El sacrificio que fue totalmente aceptable a Dios. Ahora no tenemos que continuar ofreciendo sacrificios día tras día tras día.  El sacrificio de la vida de Cristo fue, una vez y para siempre, nos dice la Carta a los Hebreos.

La sangre de los animales que los judíos derramaban en el Antiguo Testamento no podía  eliminar los pecados de las personas.  Solamente cubría sus pecados por un  tiempo hasta el próximo día de expiación, cuando el sacerdote iba una vez más y ofrecía sacrificios.  Pero la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, nos limpia de todo pecado.

El sacrificio ha sido hecho.  Miramos Su sacrificio.  Mientras venimos ante Su presencia para darle gracias, no le traemos sacrificios de animales.  Venimos en el nombre y por los méritos de la sangre derramada de Jesucristo.  Decimos, “Señor vengo no por mis propios méritos, pero vengo a traerte el sacrificio que ya se ha hecho, el sacrificio de Jesucristo.”

Entonces le ofrecemos a Dios el sacrificio de un corazón contrito y humillado, el sacrificio de alabanza, el fruto de labios que dan gracias a Su nombre. Con tales sacrificios, dicen las Escrituras que Dios es agradado.

Él ha dicho anteriormente en el Salmo, “venid y ved las obras de Dios”.  Después él nos dice lo que Dios a hecho por su alma.   En el versículo 16, nos dice otra vez, “Venid y oíd, todos los que a Dios teméis, y contaré lo que Él ha hecho por mi alma”.

Si no estás compartiendo tu testimonio de lo que Dios ha hecho y está haciendo por tu alma, si no lo estás haciendo de forma regular, necesitas preguntarte por qué no. ¿Será porque no tengo un testimonio que compartir? ¿Será porque Dios no está haciendo nada en mi vida?

Si eres una hija de Dios, Dios está haciendo algo en tu vida.  ¿Lo estás viendo?  ¿Lo estás reconociendo? Dices, “Lo que está pasando en mi vida no es gran cosa”.  Escucha, si Dios está trabajando en tu vida eso es algo muy grande.  Necesitas compartirlo. Hay poder en el mensaje de una vida. Una cosa es que yo te diga que abras la Escrituras en cierto texto, para enseñarlo, y decir “esto es lo que Dios dice”.  Es otra cosa el que yo lo ilustre con mi vida.  Es importante que tú lo ilustres con tu vida, con tus hijos, con tu pareja, con tus amigas… que puedas decir, “Esto es lo que Dios está haciendo por mí”.

Y en cuanto a la alabanza, hemos dicho que debe ser expresada. Abre tus labios.  Abre tu boca.  Cuenta lo que Dios ha hecho por ti.  Este no es el trabajo del pastor solamente.  Ese no es solamente mi trabajo.  Ese es tu trabajo. Es nuestro trabajo hablar a otros para decirles, “Déjame decirte lo que Dios ha hecho por mi alma”.  Mientras lo haces, te convertirás en una mentora, en una discipuladora, en alguien que nutre a otra persona. Estarás ayudando a otras a experimentar la libertad, la plenitud y la abundancia en Cristo.

Ese es el corazón de este ministerio.  No solo para que nosotras experimentemos libertad, plenitud y abundancia en Cristo, sino para que nos reproduzcamos, para que compartamos y nos invirtamos en las vidas de otras. Espero que todo lo que estás escuchando en Aviva Nuestros Corazones… que no solo estés comprometida a vivirlo y a practicarlo en tu propia vida, sino que también estés comprometida a reproducirlo en las vidas de otras, compartiéndolo con otras para que vayas y hagas discípulas y para que puedas reproducir Su corazón en otras.

Continuemos con el Salmo, el versículo 17, el salmista dice,

“Con mi boca clamé a Él, y ensalzado fue con mi lenguaSi observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará. Pero ciertamente Dios me ha oído; Él atendió a la voz de mi oración.”

Ahora, hay algo que no está escrito aquí, pero que está sugerido, y es la razón por la que Dios escuchó. Él escuchó porque vine a Él en Sus términos, con un corazón humilde y un corazón santo.  He estado dispuesta a confesar mis pecados.  No es que David nunca haya pecado.  El salmista no estaba diciendo, “Yo estaba sin pecado”.  Él estaba diciendo, “Por supuesto que he pecado, pero he venido a ofrecer el sacrificio.  He venido a través de los méritos de la sangre derramada.  Así que mis pecados han sido limpiados.  Estoy limpio.  Soy libre.  Ahora Dios puede recibir la alabanza que le traigo.  Dios ha escuchado, Él ha atendido a la voz de mi oración”.

“¡Bendito sea Dios, que no ha desechado mi oración, ni apartado de mí su misericordia!” (v.20)

No importa lo que yo haya hecho, no importa cómo yo haya fallado, no importa qué tan débil haya sido, no importa qué tan inadecuada sea, Dios no ha cambiado, Él no ha fallado.  No importa qué tan poco Lo haya amado— ¿y quién de nosotras podrá amarlo como quisiera, como debiera, como algún día lo haremos?—pero Dios nunca aparta de nosotras Su misericordia.

Quizás me hayas escuchado hablar antes de esta palabra hebrea que se traduce, en esta versión “misericordia”. En algunas de sus Biblias quizás diga la palabra amor. Otras versiones la traducen como amor inagotable. Es una palabra muy difícil de traducir. Es la palabra Hebrea hesed— h-e-s-e-d — que significa “amor de pacto”. Habla del amor de pacto de Dios, de Su amor que no falla.

Nosotros por naturaleza no somos fieles a nuestros pactos, pero Dios sí lo es.  El salmista dice, “Bendito sea Dios, que no ha desechado mi oración”. Tú me has aceptado.  Y como creyentes del Nuevo Testamento diremos, “Tú nos has aceptado a través de Jesucristo, y Tú nunca, nunca, nunca has retirado de nosotros Tu amor de pacto, inagotable y lleno de misericordia, y nunca lo harás. Así que bendice al Señor. Canta al Señor; clama al Señor; dale gracias al Señor”.

Leslie:  Nancy Leigh DeMoss ha estado enseñándote el porqué alabar a Dios es tan valioso aun cuando el dolor amenaza con apoderarse de tus emociones.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los  hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Muchas radio escuchas nos escriben para dejarnos saber cómo los mensajes les han impactado y les han animado a hacer cambios en sus vidas.

Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Aviva Nuestros Corazones ha sido de bendición para muchos que se han mantenido fieles durante muchos años. Pero este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando AvivaNuestrosCorazones.com  o llamando al 1-800-569-5959, desde EE. UU. y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Si te comprometes a colaborar con nosotros con un monto fijo cada mes, te agradeceremos obsequiándote una entrada a una de nuestras conferencias de True Woman (Mujer Verdadera) o de Aviva Nuestros Corazones.

Pero más que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿por qué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudándoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ¡Contamos contigo!

Y ahora, en este día después del día de Acción de Gracias vamos a imaginar cómo sería para un pueblo entero dejar de mostrar gratitud.

Nancy, estoy tan contenta que me hayas introducido a esta historia.

Nancy: Es un tipo de parábola, una especia de alegoría.

Esta historia fue escrita por una amiga mía, y ella la escribió como algo para que la familia pudiera leer junta. El cuento es titulado El poblado agradecido, y yo creo que estarás de acuerdo conmigo  en que es una historia muy apropiada para este tiempo del año. Escuchémosla.

Leslie: “A través del Mar de la Imaginación, en un tiempo muy lejano, había un pueblecito muy placentero anidado en las montañas, justo en el corazón del Reino.  Un letrero en las orillas del pueblito notificaba a los viajeros que estaban entrando al Pueblo Agradecido.

“El aire en el Pueblo Agradecido era fresco y limpio.  Los niños jugaban alegremente en el parque—eso era cuando no estaban ocupados aprendiendo los negocios de la familia junto a sus padres.

Era importante para los niños el aprender sus negocios bien.  Pues el Pueblo Agradecido era reconocido por su excelencia en artesanías y su arte exquisito.  Muchos visitantes venían desde lugares cercanos y distantes, y viajaban a través del Reino para comprar artículos del pueblo legendario.  Algunos también venían de las afueras del Reino.

Los comerciantes del Pueblo Agradecido tenían una reputación de poner mucha atención a los detalles.  El Tallador de Madera moldeaba las piezas con gran cuidado y exactitud.  El Tejedor trabajaba diligentemente sobre su telar y sus fábricas estaban tejidas solamente con los hilos más finos.  Y cada mañana el Panadero horneaba pan recién hecho, usando recetas conocidas solamente por su familia.

No se podía negar la calidad extraordinaria de los productos producidos en el Pueblo Agradecido. Pero el distintivo más grande era ese encanto único que distinguía a este pueblo de todos los demás, y era el sello que adornaba cada producto que se vendía—un simple, “Gracias”.  La inscripción estaba grabada en cada pieza de madera trabajada por el tallador, estaba bordada en cada rollo de tela del Tejedor, estaba estampada en cada bolsa de pan del Panadero.

Durante cada reunión de la junta del pueblo, sin fallar, los ancianos de la villa le recordaban a la gente del pueblo.  “Nuestro trabajo no significaría nada sin aquellos que compran nuestros productos y proveen para nuestro mantenimiento.  Debemos siempre recordar el expresar nuestro aprecio a cada cliente.”

Era un gozo ir de compras en el Pueblo Agradecido. En ninguna otra parte del Reino los ciudadanos podían comprar tal mercancía tan fina, y en ninguna otra parte se sentían tan bien recibidos.  Aquellos que visitaban el Pueblo Agradecido siempre estaban ansiosos por volver.

Aunque generalmente estaba lleno de compradores, siempre había algo apacible y atrayente en las calles.  Los artesanos que atendían sus tiendas eran siempre tan amables y nunca estaban muy ocupados para contestar preguntas o ayudar a la gente a encontrar lo que buscaba.

El Tallador de Madera (siempre tan humilde) era pronto para informar a los visitantes de otros productos disponibles en el pueblo, y casi se sonrojaba con gratitud con cada compra de sus obras que se efectuaba. El Tejedor (ocupado y muy diligente en su labor) siempre encontraba tiempo para  charlar con sus clientes y hacerlos sentir apreciados.  Y el Panadero (tan tierno y de espíritu tan cálido) siempre daba esperanza y ánimo a cualquiera que entrara en su tienda.

Y así continuó de una generación a otra, esta rica herencia se continuaba pasando.  Pero en el tiempo, sí, en el correr del tiempo las cosas cambiaron—no todo al mismo tiempo, pero despacio, casi imperceptiblemente.

De acuerdo con un hombre sabio, el cambio empezó cuando se produjo un auge en los negocios, y la gente llegó a estar tan ocupada que se le olvidaba decir “gracias”.  Poco a poco, empezaron a considerar la inscripción como un gasto innecesario.

Antes de que alguien se diera cuenta de lo que estaba pasando, el Pueblo Agradecido había dejado de ser agradecido.  Y cuando la gratitud se fue, otras cosas—cosas feas—tomaron lugar.

Los que atendían las tiendas dejaron de atenderlas; ya no se satisfacían con las personas que entraban a las tiendas. Ahora se asomaban por las ventanas o se paraban en las aceras, esperando por los compradores, procurando los compradores, esperando a los compradores.

Si un comprador llegaba pero compraba menos de lo esperado, el dueño se molestaba.  Y si un comprador potencial iba a una tienda vecina a hacer sus compras, el corazón del dueño enardecía de celos.  Esos fueron días muy tristes en el Pueblo Agradecido. Este pueblo que una vez tuvo tanto, ahora quería más.

En el tiempo, las noticias de este cambio llegaron hasta el Rey del Reino. Él conocía la reputación de este pueblo desde hacía mucho tiempo, y él sabía que lo que se necesitaba era restaurar la gratitud.  Pero ¿podrían las personas ser capaces de ver su necesidad?  Y luego, ¿querrían cambiar?

Un día un anciano que traía puesta ropa deshilachada y desgastada, entró al pueblo cargando consigo una bolsa vacía en sus hombros.  El Tallador de Madera vio al cliente potencial con interés, hasta que alcanzó a ver la bolsa vieja del anciano.

Cuando el anciano entró a su tienda, el Tallador de Madera permaneció afuera, buscando clientes más prometedores. Unos momentos después el Tallador de Madera vio al anciano que estaba examinando una pieza esculpida muy hermosa en la vitrina. “Tenga cuidado con eso, viejo. Mis productos son costosos,” le dijo con arrogancia.

Lentamente, el anciano se soltó la bolsa (ya no estaba vacía, sino abultada con monedas) y la vació en el mostrador delante del Tallador de Madera.  Luego de quedarse mudo por un momento, el Tallador de Madera pronto se encontró así mismo humildemente tomando al anciano de la mano. ‘Gracias, Señor, por comprar mi producto.  No esperaba esto.’  El anciano sonrió, puso la pieza labrada en su bolso y cruzó la calle para ver al Tejedor.

El Tejedor levantó la vista por encima de lo que estaba haciendo para ver al anciano lentamente acercarse y entrar a su tienda.  ‘No tengo tiempo para él,’ el tejedor musitó para sí mismo.  Necesito verdaderos compradores que puedan comprar mi artesanía.  Un momento más tarde el anciano seleccionó un rollo de fina seda tejida del estante y se dirigió al tejedor.  ‘Esa es mi mejor tela, anciano, y no quiero que se ensucie’, dijo el tejedor mordazmente.

Deliberadamente, igual que antes, el anciano extrajo de su saco una pieza de joyería hermosa y la colocó en las manos del tejedor.

En ese momento, el tiempo y las demandas de un día ocupado de trabajo dejaron de ser importantes para el Tejedor.  Era como si el amor por las cosas del mundo palideciera en comparación a lo que vio en aquella hermosa pieza de relojería.  Le agradeció al anciano una y otra vez por comprar su producto.  El anciano simplemente sonrió, puso su compra en su bolsa junto con la madera labrada y caminó a la siguiente puerta para ver al Panadero.

Interesado y preocupado por muchas cosas, el Panadero por poco no nota al anciano cliente.  Cuidadosamente el anciano seleccionó una hogaza de pan y puso el pago en las manos del Panadero.  Sus ojos se encontraron por un momento.  El Panadero sabía que el precio pagado excedía el costo. Él quiso regresarlo, pero luego entendió que así tenía que ser, y recibió el pago con gratitud.  Sus ojos se llenaron de lágrimas y estas comenzaron a correr por sus mejillas—lágrimas de alegría porque la esperanza había regresado a su corazón.  ‘Gracias, anciano, por venir al pueblo hoy, y gracias por comprar mis productos’.

El anciano dejó el pueblo, estaba cansado luego de realizar sus compras.  Las cosas en la bolsa ahora eran suyas, él había pagado por ellas—un labrado exquisito, una pieza de seda fina, y una hogaza de pan recién horneado.

Pero el anciano vio sus compras de manera diferente.

Del Tallador de Madera, él había comprado la escultura del orgullo mientras que él le había entregado el pago de la humildad.

Del Tejedor, él había comprado impaciencia. La cual había florecido fruto del amor por este mundo. En cambio él le había dejado con una visión de vivir por las cosas que tienen valor eterno.

Y del corazón del Panadero él había quitado el desaliento y la desesperación, y dejó en su lugar una esperanza inextinguible.

La bolsa de los productos se sentía cada vez más pesada en los hombros del anciano mientras él se tambaleaba por el camino que lo llevaba al valle. Después de días de viaje, finalmente se acercó a su casa.  El puente levadizo comenzó a bajar para permitirle entrar al castillo. Mientras caminaba por entre los guardias y los ayudantes, cada uno se postraba delante de él en señal de respeto.

La bolsa que cargaba—llena de arrogancia, amor por este mundo, y de desesperación—fue llevada al calabozo, donde nunca volvió a ver la luz del día.

Finalmente, habiendo regresado al palacio y habiendo cumplido Su misión, Él tomó su asiento en el trono.  Mientras se sentaba, sus ojos se posaron en un objeto que estaba en la esquina. Lo había usado solo una vez, pero siempre lo recordaba: se trataba de una vieja cruz con mucha sangre.

“Gracias, Su majestad.  Gracias.”1

Nancy: Gracias sean para Dios por su regalo indescriptible.  Dios nos ha dado tanto, ¿no es así?  Y de todas las cosas que nos ha hado, la mayor de todas es el Señor Jesucristo—la salvación que Él nos ha dado a través de Cristo, representada por esa cruz.

De seguro que te habrás dado cuenta, en la medida que escuchabas la historia, que el Anciano, el que en realidad era el Rey, es una ilustración de Dios mismo, quien vino a visitarnos a esta tierra en la forma de Jesucristo.

Y mientras reflexionamos en lo que Él ha  hecho por nosotros, me pregunto si tú no necesitas, tal y como los personajes de este cuento—el Tallador de Madera, el Tejedor y el Panadero—me pregunto si no necesitas un gran intercambio también.

Pero ellos tenían que estar dispuestos intercambiar a deshacerse de esas cosas negativas que habían cultivado a través del tiempo como resultado de tener un corazón lleno de ingratitud.

¿Cuál es el intercambio que quizás necesitas tú en tu corazón o en tu hogar hoy? ¿Tienes orgullo?  ¿Hay impaciencia?  ¿Hay desánimo?  ¿Hay amargura?

Si así es, ¿estás dispuesta a entregarle esas cosas al Maestro, al Rey?  Tan solo entrégaselas a Él y dile, ‘Señor yo no quiero continuar viviendo con estas cosas.’

En lugar de ellas Él quiere darte Su Espíritu, Su amor, Su perdón, Su ternura.  ¿Estarías dispuesta simplemente a dejar que el Señor haga ese gran intercambio en tu corazón?

Oh Padre, te confieso que mi propio corazón a menudo es muy ingrato. Se me olvida expresar gratitud hacia Ti y hacia otros por las muchas bendiciones que he recibido.  Señor, ahora solo elevamos nuestros corazones hacia Ti y donde haya temor, o ira, orgullo queremos darte todas esas cosas a Ti.

Gracias por enviar a Jesús a morir en la cruz por esos pecados, y en lugar de ellos queremos recibir la justicia de Cristo.  Entonces Señor,  ¿harías ese intercambio en nosotros?  ¿Lo harías una realidad? Oro con acción de gracias, en el nombre de Jesús. Amén.

Leslie: Si acabas de orar con Nancy Leigh DeMoss por primera vez pidiéndole a Cristo que te salve de tus pecados, ¿nos dejarías saber?  Nos gustaría invitarte a visitar nuestra página para que puedas ser nutrida con algunos recursos que te ayudarán a establecerte en la fe, y que te ayudarán a entender lo que significa estar en una relación correcta con Dios.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

1/2 – Cuando resulta difícil ser agradecida

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Siempre Agradecida

1/2 – Cuando resulta difícil ser agradecida

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss nos da una razón de por qué las circunstancias difíciles pueden ser buenas.

Nancy Leigh Demoss: ¿De qué otra manera podrías darte cuenta de lo egoísta e irritable que eres si no hubiera circunstancias que lo pusieran de manifiesto? ¿De qué otra manera podríamos saber qué necesitamos cambiar?  ¿De qué otra manera pudiéramos ser quebrantadas, humilladas y rendidas a Dios si Él no creara circunstancias en nuestras vidas para dejarnos saber que tenemos necesidades espirituales? 

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Feliz Día de acción de gracias para nuestras oyentes que celebran esta hermosa fecha en el día de hoy.

Aunque existe un día dedicado a la gratitud, muchas personas no se sienten muy agradecidas hoy. Si los eventos de la vida parecieran estar conspirando en contra de tu gozo, continúa escuchando el programa de hoy.  Nancy te ayudará a reconocer la bondad de Dios aun cuando no sientas el deseo de dar gracias.

Nancy está caminando a través del Salmo 66 y está compartiendo algunas cosas que tiene en su corazón. Aquí está el versículo 1. 

Nancy: “Aclamad con júbilo a Dios, toda la tierra”. Por cierto, las Escrituras nos enseñan que un día toda la tierra aclamará con alegría al Señor.  Un día toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor.  Entonces, aunque somos la minoría—los que alaban al Señor somos la minoría ahora mismo—el día vendrá en que todos los reyes, gobernadores, naciones y pueblos, todos se postrarán, cantarán y gritarán, reconociendo que Cristo es Señor.

Aclamad con júbilo a Dios, toda la tierracantad la gloria de su nombre; haced gloriosa su alabanza. Decid a Dios: ¡Cuán portentosas son tus obras! (vv. 1-3)

Recuerda, la palabra ‘portentosas’ es una palabra que realmente debemos reservar para Dios porque no hay nada ni nadie aparte de Dios que sea verdaderamente portentoso.

Hoy en día usamos ese tipo de palabras como si nada.  Especialmente la escuchas entre los jóvenes “¡Eso es asombroso!”  Bueno el hecho es que Dios es el Único quien es verdadera y únicamente asombroso y portentoso. De manera que dile eso a Dios. Canta alabanzas a Él.

Decid a Dios: ¡Cuán portentosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos fingirán obedecerte.  (Versículo 3)

Mientras leemos este salmo, observa algunas de las razones por las que debemos dar gracias a Dios: por Sus obras. Somos tan olvidadizas.  Olvidamos muy bien las cosas. Pero si nos detenemos a pensar acerca de lo que Dios ha hecho—lo que Dios ha hecho en las páginas de las Escrituras y que ha sido revelado a nosotros.

Hemos visto como Dios libró a Su pueblo a través del Mar Rojo, y veremos estas referencias aquí. Pero eso no sucedió solo para que los israelitas den gracias. Esto es algo también para nosotros recordar; relatar lo que Dios hizo.

Recuerdo cuando vi por primera vez esa escena en la película de  Los Diez Mandamientos—en la versión de Charlton Heston—y vi la escena cuando cruzaron el Mar Rojo.  Fue tan impresionante. Estoy segura que no fue tan impresionante en la película como lo fue en la vida real, pero sí me dio una mejor imagen que la que tenía antes de ver en la película lo que Dios hizo en ese momento. 

Los hechos de Dios son majestuosos y poderosos.  De eso habla el salmista aquí. Él habla de la grandeza de Su poder. De manera que le damos gracias a Dios al recordar Sus obras, pero no solo las obras que Él ha hecho por otros, sino las obras que ha hecho a nuestro favor. Las obras que Él ha hecho por aquellos que amamos.

Hemos estado escuchando en ocasiones algunas de las obras de Dios. ¿No te da ánimo cuando escuchas lo que otras personas comparten? “Mira cómo Dios restauró los años que la langosta devoró en medio de mi familia”. O, quizás escuchar a alguien decir, “Yo no era una buena madre cuando mis hijos eran pequeños, pero ahora Dios me ha dado una oportunidad para redimir esa situación”.

Quizás tú no has estado en esa misma situación, pero has escuchado sobre las obras de Dios, y le estás diciendo al Señor, “¡Cuán portentosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder, tus enemigos fingirán obedecerte”.

A veces parece ser que los enemigos de Dios son más fuertes que Dios. Ahora bien, no lo diríamos de esa forma, pero parecería que la maldad es tan poderosa en nuestro mundo.  Pero ten en mente la perspectiva del cielo: El poder de Dios es tan grande que un día todos sus enemigos vendrán y le obedecerán.  Se inclinarán ante Él. Se someterán.

“Toda la tierra te adorará, y cantará alabanzas a ti, cantará alabanzas a tu nombre”. (v. 4)

¿Cómo aprenderá la tierra a cantar alabanzas a Su nombre si sus hijos no lo hacen?  ¿No te das cuenta? Nosotros le demostramos al mundo con nuestras alabanzas la grandeza del Nombre de Dios, y Su Nombre, por supuesto, es un reflejo de Su carácter, de Sus caminos y de Su corazón.  

Versículo 5 “Venid y ved las obras de Dios, admirable en sus hechos a favor de los hijos de los hombres. Convirtió el mar en tierra seca” (vv. 5-6).

Él esta recordando lo que había escuchado de su padre, quien a su vez había escuchado de su padre, quien también había escuchado de su padre, lo que Dios había hecho.

¿Están tus hijos y tus nietos aprendiendo los caminos de Dios a través de lo que les estás contando a ellos?

¿Qué tan bien conocen tus hijos las historias de la Biblia?

¿Qué tan bien conocen tus nietos las historias de la Biblia?

¿Les estás diciendo “vengan y escuchen “Vengan y déjenme decirles. Vengan a ver lo que Dios ha hecho”?  ¿Les estás contando todo lo que ocurrió?

Estoy tan agradecida de haber crecido en un hogar cristiano y haber asistido a una escuela cristiana donde estábamos continuamente escuchando los hechos de Dios, aprendiendo estas historias.  En la medida en que crecía, me di cuenta de que no son solamente historias. Se trata de quién Dios es. Me revelaban a Dios.

Luego tenemos la historia del Éxodo:

“Convirtió el mar en tierra seca; cruzaron el río a pie; regocijémonos allí en Él.  Él domina con su poder para siempre; sus ojos velan sobre las naciones; no se enaltezcan los rebeldes. Selah”.

Y vemos esa palabra (Selah) que significa “detente y piensa en esto”. Significa, ‘medita en esto’. Sus ojos velan sobre las naciones.

Bendecid, oh pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza. Él es quien nos guarda con vida, y no permite que nuestros pies resbalen. Porque tú nos has probado, oh Dios; nos has refinado como se refina la plata.” (vv. 6-10)

Ahora bien, ten presente que este párrafo está en el contexto de un salmo de alabanza. Entonces, en la medida que le cantamos al Señor, no solo lo alabamos por Sus portentosas obras de liberación a otros en el pasado, sino que ahora el salmista dice, “Señor voy a dejar que el sonido de tu alabanza sea escuchado.  Te voy a bendecir y esto es lo que Tú has hecho en mi vida: Has preservado mi alma entre los vivientes.  Me has dado vida espiritual, eterna. No has dejado que mis pies resbalen”.

En ocasiones parecía como si fueran a resbalar, pero tan solo piensa cuántas veces el Señor no ha dejado que nosotros mismos resbalemos en el pecado; cuántas veces nos ha librado del desastre y nos ha guardado de caer para siempre. Proverbios dice que el hombre justo cae siete veces, pero se levanta de nuevo cada vez.  Dios nos ha protegido, Él es nuestro protector.  Le doy gracias al Señor que Él es el que me guarda del pecado. Él es quien guarda mis pies para que yo no caiga.

Pero el versículo 10 dice que hay veces—y de nuevo, esto es en el contexto de la alabanza—dice que hay veces en las que Dios nos ha probado.  Nos ha probado como a la plata.  Él está en el proceso de refinar nuestras vidas, y eso significa que hay fuego envuelto; hay  presiones, hay pruebas.

Hablamos en Aviva Nuestros Corazones sobre cómo Dios a veces nos da exámenes sorpresa o exámenes de medio término o exámenes finales para ver si aprendimos el material que nos ha enseñado.  Así es como el maestro se da cuenta si hemos aprendido la lección—él pasa una prueba. Dios nos da las pruebas, y eso es razón para  darle gracias.

Bendice a Dios cuando permite esas pruebas. No las  resistas. No las resientas.  No trates de escapar de ellas. No trates de manipular una forma de salirte de ellas.  Agradécele al Señor que te está probando; te está sondeando; te está refinando.  ¿Quieres quedar como la plata, pura y valiosa? Dios está haciendo esto a través de esas pruebas.

Versículo 11“Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas”.(vv.11-12)

¿Quién está detrás de todas estas acciones?¿Quién nos metió en esa red? ¿Quién colocó esa carga pesada sobre nosotros? ¿Quién hizo cabalgar  hombres sobre nuestras cabezas? Dios, Tú lo hiciste.

¿Acaso no te das cuenta de que no se trata de tu esposo; no se trata de tu hijo; no se trata de tu padre; no se trata de tu jefe; no se trata de ese excónyuge que te está haciendo la vida miserable? Es Dios quien está trabajando en tu vida, y está usando esa persona, está usando esa circunstancia; Él está usando esa situación de salud o esa presión financiera o esa persona opresiva en tu vida. 

Dios está usando esa persona para detenerte, para llamar tu atención, para refinar tus motivaciones y para exponer tu corazón.

¿De qué otra manera podrías  darte cuenta de cuán egoísta e irritable eres si no hubieran circunstancias que lo pusieran de manifiesto?

¿De qué otra manera podríamos saber qué necesitamos cambiar?  ¿De qué otra manera pudiéramos ser quebrantadas, humilladas y rendidas a Dios si Él no creara circunstancias en nuestras vidas para dejarnos saber que tenemos necesidades espirituales?

Seguramente pasarías gran parte de tu vida como una persona amargada y llena de ira, si no llegaras a reconocer la mano de Dios detrás de las pruebas; reconociendo que Él es un Dios bueno, sabio y amoroso y que Él tiene Su mano sobre tu vida.

“Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua” (versículo 12).

Pasamos por fuego y por agua. Mientras piensas en etapas de tu vida en las que atravesaste por pruebas, por inundaciones y por fuego…¿Le das gracias a Dios? Ahora, no es tan difícil darle gracias luego de que has pasado por ese tiempo y has visto Su liberación ¿verdad? Pero la pregunta es  ¿le agradeces mientras estás en medio de ellos, cuando estás caminando a través del Mar Rojo?  Cuando estés justo frente al Mar Rojo y no puedes ver cómo lo has de atravesar… ¿Le agradecerás entonces?

“…pasamos por el fuego y por el agua”—y me encanta lo que viene después—”pero Tú nos sacaste”… Si el versículo hubiese terminado ahí sería suficiente, pero dice;  “nos sacaste, Tú nos metiste allí, pero también nos sacaste”.

Dios te librará.  Creo que el Salmo 34 nos dice, “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor. Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado”.  (vv. 19-20)

Tú me dirás: “He estado en este matrimonio difícil por 34 años-—ese es un tiempo largo”.  Es un largo tiempo, pero comparado con la eternidad, no es para nada largo.

Tú dirás, “no parece que hay un final para mi aflicción”. Pienso en un querido amigo pastor cuya esposa ha pasado por problemas físicos muy severos. Su estado se ha estado deteriorando desde hace algunos años. Está con dolores constantes, y cada día es peor. Te das cuenta de que esto va a durar por un buen tiempo. Pero ha sido tan hermoso ver el espíritu de ese hombre y el de su esposa en medio de la aflicción.

¿Sabes por qué?  Porque tienen esperanza de que esto no durará para siempre.  Ahora, quizás dure para el resto de sus vidas mientras estén en la tierra, pero no será para siempre.  Ellos saben que Dios les ha prometido que Él los librará. Algún día, de alguna forma, Él lo hará. Y Dios te sacará a ti también.  Cuando ni siquiera estés segura de que algún día podrás ser librada, mira hacia atrás hacia algunas situaciones pasadas. Si no puedes pensar en ninguna situación en tu propia vida, piensa en algunas situaciones en las vidas de otros.

Mira algunas en las Escrituras dónde la gente fue rodeada de problemas y de oposición por parte del enemigo en circunstancias aparentemente insuperables y lee como Dios los rescató.  Ve atrás y lee acerca de cómo atravesaron el Mar Rojo, saliendo de Egipto después de 400 años de esclavitud.  “Nos sacaste; nos libraste”.  Dios te sacará, entonces dale gracias a Él aun cuando no puedas ver la salida todavía.

Pero no es ahí donde termina ese versículo.   Se pone mejor.  “Y nos sacaste a un lugar de abundancia (versículo  12).  ¿No es esto maravilloso?

¿Has visto a Dios hacer eso en tu propia vida en el pasado?  Yo pienso en el primer año de Aviva Nuestros Corazones, aun antes de estar en el aire.  Estuvimos grabando durante aproximadamente nueve meses antes de salir al aire. La gente me había dicho que salir en la radio diariamente sería un reto.  Una persona que tiene un ministerio en la radio nacional me dijo, cuando recién comenzaba a pensar en hacerlo, “Te sentirás como si un pequeño monstruo siempre anda persiguiéndote, tratando de vencerte. No descansa de perseguirte”.

Las personas habían tratado de decirme eso, pero no tenía idea— hasta que comenzamos, realmente—lo que sería el producir 260 programas de contenido cada año, y cinco días a la semana.  Escuché eso, pero una vez entramos en esto, ¡santo cielo! El primer año se sintió como fuego y agua cubriéndome y arrollándome todo el tiempo.  Sinceramente, todo el tiempo sentí como si estuviese muy cerca de ahogarme.

Dios mandó mucha gente a orar, a animarnos y ayudarnos, y la gracia de Dios fue tan grande durante ese tiempo.  Su presencia era tan real aun cuando yo no podía sentirlo.Aun cuando parecía que Dios no estaba ahí, Él realmente, verdaderamente, estaba allí. Y por fe yo lo sabía. A lo único que me aferraba en aquellos días era que Dios me había llamado a este ministerio. Eso era lo único que yo sabía.

Hubo días en los que pensé, “No creo que pueda sobrevivir a esto”.   Solamente me preguntaba, “¿Saldré viva de esto?”  ¿Saldré bien de todo esto?

Pero ahora hemos estado haciendo esto por mucho tiempo, y miro hacia atrás a ese año, y es tan cierto.  Dios nos estaba probando; nos estaba refinando; Él estaba exponiendo necesidades en mi propia vida y mis propias respuestas.  Él me estaba mostrando lo mucho que yo lo necesito.  Él estaba aumentando mi sentido de dependencia de Él.  Y me llevó tantas veces a un lugar donde yo me sentía sin esperanzas de poder hacer lo que tenía que hacer.

Como mamá ¿cuántas veces te has sentido así?  Si por ti fuera, estos hijos nunca serían criados y ciertamente no los criarías bien.  O quizás has sentido que ya no puedes vivir un día más con ese hombre quien no conoce al Señor, y es rudo y es duro.  

Todas tenemos circunstancias en la vida en medio de las cuales nos sentimos sin ayuda, pero es un buen lugar para estar, porque no es hasta  ese momento que nos damos cuenta qué tan necesitados somos; es cuando comenzamos a descansar en Dios, quien es nuestro ayudador. No solamente supe que Él era mi ayudador durante ese año—como seguro les ha ocurrido a ustedes cuando han pasado por las aguas y por el fuego en sus propias vidas—pero es tan cierto que cuando miro hacia atrás veo que Él nos ha traído a un lugar de abundancia.

Actualmente estoy disfrutando hacer el programa de Aviva Nuestros Corazones.  En esos inicios sé que algunas de ustedes se preguntaban si esto sucedería alguna vez. Recuerdo a varias personas durante esos tiempos—muchas personas—que me preguntaban, “¿Estás disfrutando estar en la radio?”  Los miraba como diciendo, “¿Cómo puede uno disfrutar esto?  ¡Esto es tan difícil!” Por supuesto, no dije eso, pero lo estaba pensando.  Bueno, sí dije algo parecido.. Pero realmente pensaba, “¿Disfrutar esto?  Sí, Dios me llamó a hacer esto, pero no puedo decir que lo disfruto.”

Pero en este momento ahora me encanta. Lo disfruto mucho. Eso no significa que cada día es un encanto.  Cuando estoy estudiando y preparándome para grabar las sesiones, es retador y estresante y todavía me doy cuenta cuánto lo necesito a Él, pero Dios nos ha sacado a un lugar de abundancia. He visto a Dios llevarme una y otra y otra vez en mi vida a través de las circunstancias por las que he pasado, “No puedo ver cómo Dios va a cruzar este mar.  No puedo ver cómo Él va  a derrotar el ejército egipcio aquí”. Pero lo hizo y nos ha sacado a un lugar de abundancia.

Ahora, quizás tú no estés aún en ese lugar, pero lo vas a estar.  Hay esperanza, y muy a menudo en la vida cristiana esa esperanza es lo que nos mantiene caminando—la esperanza de que Dios existe, que Él está ahí, que Él no se ha dormido en el volante, que Él no se ha caído del trono. Él está ahí. Él ve. Él sabe. A Él le importa, y Él es quien nos ha traído a estas circunstancias.

En algunos casos quizás nos encontramos en esas circunstancias producto de nuestras propias elecciones, pero aún así, la disciplina está en manos de Dios, y Él es misericordioso. Se trata de lo que un autor llama, “Su misericordia severa”. Es la mano de disciplina de Dios, y es buena. Es una bendición. Agradécele por esto.

Ahora, eso no significa que querrás caminar hacia el pecado para obtener la bendición de Dios a través de Su disciplina, pero sí significa que cuando Dios envía Su disciplina, puedes agradecerle por esto. ¿Preferirías que Dios te dejara en tu pecado?  ¡Claro que no!

De manera que aun cuando estamos metidas en un problema debido a nuestras malas decisiones o a nuestras elecciones pecaminosas… Y he leído cartas de mujeres que nos han escrito a Aviva Nuestros Corazones y muchas de ellas describen estas horribles, dolorosas circunstancias, muchas de ellas con relación a sus matrimonios y a sus familias.

En muchos casos, leo la historia, y estoy pensando, “¿Por qué te metiste en ese matrimonio que sabías que no era la voluntad de Dios para tu vida?  Algunas, no todas, pero algunas de esas mujeres están cosechando algunas de las consecuencias dolorosas de haber dicho, “quiero hacerlo a mi manera”.

Y aún así Dios es misericordioso, aún en ese momento y en esa situación. Aún nuestra reacción natural es, “¿Por qué te metiste en esa situación?  El corazón de Dios es, “tú tomaste las decisiones, pero Yo soy misericordioso. Te voy a disciplinar.  Vas a recibir consecuencias por tus decisiones, pero aún puedes salir a un lugar de abundancia”.

Quizás no sea en este momento, y quizás tus circunstancias no cambien de este lado del cielo, pero puedes caminar en libertad, en plenitud, y en abundancia. Puedes ser llena del Espíritu sin importar si tu esposo camina con el Señor o no, sin importar lo que tus hijos estén haciendo; sin importar lo que tu jefe esté haciendo.  Puedes caminar en la plenitud y en la libertad del Espíritu de Dios.

Puedes vivir en un lugar de abundancia ahora, y tendrás la seguridad de que el día llegará cuando estés del otro lado del Mar Rojo, y estés mirando hacia atrás y viendo las aguas cubrir a los egipcios, y el juicio de Dios siendo ejecutado. Y entonces tú dirás, “Señor, Tus juicios son verdad y  justos son todos ellos”.  Porque Dios es glorificado aun en Sus juicios.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado proveyendo esperanza para cualquiera que esté sufriendo las consecuencias de malas decisiones y ella ha provisto esperanza para cualquiera que esté experimentando dolor.  Jesús sabe lo que es sufrir dolor físico y emocional.  Él entiende  lo que estás pasando.

¿Estás atravesando por momentos dolorosos ahora? Escucha estas palabras de J. Oswald Sanders acerca de Jesús “No hay nada en el ámbito del dolor que no haya sido experimentado al máximo por el Hijo del Hombre.  Fue esto lo que lo calificó para ser el Altísimo Sacerdote, misericordioso y fiel.

Te invitamos a visitar nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com, para que puedas beneficiarte de los recursos que encontrarás allí. Podrás encontrar palabras de edificación y consuelo en tus momentos difíciles.

¿Ya has leído el libro de Nancy titulado “Sea Agradecido”?  Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita o puedes visitar nuestra página para conocer cómo adquirirlo.

¿Qué le pasaría a una comunidad si todos dejaran de ser agradecidos?  Explora esta situación en una dramática parábola en el programa de mañana. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones, pero para finalizar el día de hoy, ¿le estás pidiendo a Dios grandes cosas? Dejemos que Nancy nos ofrezca una beneficiosa perspectiva con relación a la oración. Vamos a escuchar… 

Nancy: Muy a menudo citaba y me encantaba este verso del himno de John Newton que dice:

Vienes ante un Rey.  Trae contigo grandes peticiones.  Pues Su gracia y Su poder  es tal que nadie puede pedir demasiado.

Entonces, ¿qué es lo que le estás pidiendo a Dios?  ¿Qué estás creyendo que Dios puede hacer?… ¿Algo que solo Él pueda hacer? Recuerda no estás solo pidiéndole a tu amigo, o a tu vecino, o a tus niños, o a tu pareja.  Le estás pidiendo a Dios y Él quiere que vengas.  Él quiere que vengas en humildad y en dependencia de Él, no demandando, pero suplicando, apelando, y diciendo, “Señor esto es para Tu gloria.  Esto no es solo para que nuestro matrimonio sea más feliz o para que mi hijo no me cause más problemas.  Sino que te lo pido para que Tú puedas glorificarte y así el mundo pueda saber que realmente eres Dios”.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

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Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

 

 

5/5 – Viviendo con gracia entre pecadores

Aviva Nuestros Corazones

Serie: (Salmo 37) Un corazón apacible en medio de un mundo turbulento

5/5 – Viviendo con gracia entre pecadores

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham: Según Nancy Leigh DeMoss, cada una de nosotras ha sido confrontada por elecciones perjudiciales hechas por otras personas.

Nancy Leigh DeMoss: Aquellas circunstancias en las cuales soy ofendida o afectada por la maldad, me ofrecen una increíble oportunidad para manifestarle a los incrédulos, a los creyentes, a mi familia, a mis compañeros de trabajo — todas ellas me brindan una oportunidad para manifestarle a mis amigos lo extraordinariamente puro y perfecto que es el Hijo de Dios.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cada una de nosotras ha tenido que enfrentar personas difíciles. Las acciones y palabras malvadas afectan nuestra nación y nuestras ciudades. También afectan nuestras relaciones y nuestras familias.

A medida que estudiamos el Salmo 37, Nancy nos ha estado enseñado como abordar a los malvados. Escucharemos a Nancy en unos minutos.  Comenzará conversando con algunas de las mujeres que han estado escuchando esta serie.

Kathy Helvey: “El secreto cristiano de una vida feliz”. Es un clásico.  Disfruté cada capítulo de ese libro, pero hacia el final hay un capítulo  del libro que habla de las carrozas de Dios.

La autora compara cosas que suceden en nuestra vida, parecidas a las que hemos mencionado.  Puede ser ese jefe para el cual trabajamos que nos está volviendo locas, una crisis en nuestra familia, una muerte,  cosas grandes o cosas insignificantes.  La autora dice que podemos decidir que sea lo que ella llama un camión monstruoso,  lo que hoy llamaríamos una aplanadora que rodara sobre nosotras.

En este capítulo ella describe de manera hermosa cómo esas carrozas de Dios, cómo todas las carrozas de Dios están forradas de amor, cada una de ellas de manera particular.  Hay cientos de ellas cada día para venir y rescatarnos.

Pienso en ese versículo de Isaías 40:31, “pero los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.” Para mí esto significa que yo debo hacer la elección de montarme en las carrozas de Dios, si mantengo la calma y vuelo sobre las circunstancias.

Hace como año y medio Dios fue muy fiel conmigo.  Leí ese capítulo una semana antes de ser diagnosticada con leucemia.  Cuando el doctor me dio el diagnóstico fue algo que le tomo 20 minutos y pensé: “Oh Dios no permitas que esto se convierta en un gigante en mi vida.  Recuérdame que esta será Tu carroza, que sea Tu carroza en mi vida.”

Ahora bien ustedes pensarán que con cáncer, con un diagnóstico de leucemia, yo pondría las cosas en perspectiva. Las cosas realmente importantes son pocas.  Ese ha sido mi mantra por el último año y medio. Es verdad, pero en mi humanidad, porque será que todavía— bueno, es por mi humanidad.

Esas pequeñeces— la persona que hiere a mi hijo, el chisme que dijeron de mi o cualquiera que sea la razón que me está haciendo un nudo en el estómago—  pensarían que a la luz de lo que es realmente importante, esas cosas no me molestarían.  Pero les confieso que  si me molestan.

Tan solo porque sé estas cosas no significa— o tan solo porque todas conocemos esta verdad no significa que siempre vamos a vivir en ese plano. Pero lo que resulta reconfortante para mi es que tenemos la posibilidad de elegir.  Podemos hacer una elección y cada vez la verdad nos hará libre.  Mujeres, esa carroza está disponible.

Nancy: Estas son carrozas divinas que nos llevan hacia Dios, nos llevan al cielo, nos levantan sobre el plano de nuestra humanidad y de la mundanalidad y en última instancia nos conducen al cielo.

Así que Dios utiliza esas circunstancias, esos malvados y aun hasta el mal en este mundo para  convertirlo en algo que en vez de destruirnos, sea un medio para conocer mejor a Dios, acercarnos a Él y experimentar más de su llenura y su gracia en nuestras vidas. Las carrozas de Dios. Es una gran ilustración.

¿Alguien más?

Mujer 2: Me siento muy molesta y frustrada con la presión de los medios de comunicación que empujan a mis hijos a desear, ver y  jugar constantemente los videojuegos.  Soy la madre así que me veo en la necesidad de tomar las riendas y decir: “Ok, vamos a fijar una hora de tranquilidad durante el día.”   Creo que esta es mi aplicación sobre esto.

Mis hijos observan esto en mí.  En la noche me encierro en mi habitación, cierro las puertas y me pongo a leer y lucho para cultivar ese corazón tranquilo ya que estoy consciente que de ello depende mi vida.  Dios me ha llevado a un lugar donde Su Palabra es muy preciada y mi tiempo de comunión con Él es esencial para mi vida.  De manera que debo enseñarle a mis hijos. Ellos me ven pero es necesario que les demuestre cómo hacerlo y buscar el tiempo para que esto suceda.  Esto es algo que he podido aprender de todo esto.

Nancy: A medida que se convierten en adultos, tus hijos te van a agradecer el haber aprendido a tener un corazón callado, un corazón en quietud, reconociendo la necesidad de estar quietos delante de Dios.

Mujer 3: Ha medida que usted hablaba me recordé de una situación en la que me encontré el año pasado con un compañero de trabajo que estaba muy enojado.  Muchas veces yo misma reaccione de una manera airada.  El Señor me llevo a Proverbios, y continuamente leía acerca de la persona iracunda y necia.  Pensaba: “Soy igual que esta mujer.” Estoy reaccionando como ella  y realmente esta no es la manera cristiana de hacerlo.

De manera que le pedí a Dios que empezara a trabajar en mi corazón.   Y así él lo hizo, ayudándome a responder de una manera amorosa y en ocasiones a no responder.  Muchas veces me enseñó que  la manera de Él responder era no respondiendo.

Fue algo muy difícil ya que me di cuenta que con frecuencia ella le chismoseaba de mí con una de mis compañeras de trabajo.  Pero sucedió tal y como usted dijo, no tienes que defenderte a ti misma pues estas personas te conocen.  Tan solo debes vivir una vida de integridad y el tiempo se encargará de mostrar lo que es realmente cierto. Esta fue una experiencia reconfortante y apacible ya que no me vi en la necesidad de preocuparme para defenderme.

Nancy: ¿Alguien más ha visto este pasaje ilustrado en su vida o la de otra persona?

Mujer 4: Acabamos de pasar una temporada de campaña.  Hay algunas personas que defienden sus valores cristianos, y por el contrario vemos otras personas que no apoyan los mismos valores.   Así que me frustro y tengo la tendencia a pensar como esto afectará la generación de mis hijos. Me pregunto cómo afectara a las demás personas.

Así que literalmente me desperté y me pregunté: “Dios mío, ¿Qué puedo hacer?” Necesito orar. Necesito empezar a interceder.  Dios me dio esta escritura y la he estado leyendo una y otra vez estos últimos meses.

Por supuesto que esto se aplica a tantas áreas de mi vida.  Dios también me ha mostrado que en realidad no he estado confiando en Él, aunque digo: “Confío en Dios.”.  Sin embargo debo admitir que, no importa lo que suceda, si miramos a largo plazo,  tal y como usted dijo hay algo bueno al final del camino, y no debo preocuparme.

No importa la dirección política que tome nuestro país.  No debo preocuparme acerca de ello.  Tan solo debo confiar y no inquietarme.  Así que Él continúa enseñándome de tantas formas diferentes, y hoy esta ha sido una de las formas en que lo ha hecho.

Han ocurrido tantas cosas en esta semana que me han frustrado y no he leído las Escrituras. De repente reaccioné: “¡Oh Dios mío! Realmente me has estado mostrando esto una y otra vez.”  Así que fue una buena forma para animarme.

Nancy: Esto no significa que, no nos importa lo que está sucediendo,  que simplemente lo ignoramos, o pretendemos que no está pasando o que no nos involucramos mentalmente en ello.

Existen cosas y otros pasajes de la Escritura que nos hablan de ocuparnos de los asuntos de justicia social y enfrentar las fechorías.  Esto es balancear la verdad.

Creo que lo que el Salmo 37 está diciendo es que al responder al mal no debemos nosotras hacer el mal.  Pero cuando nos ponemos a la defensiva o perdemos la  compostura, empezamos a adquirir las características de aquellos con los cuales estamos enojados, y entonces pecamos. Nos convertimos en malhechores y renunciamos a la oportunidad de influenciar a los malvados de forma piadosa. Renunciamos a la oportunidad de ser redentores.

Piensen en el matrimonio, por ejemplo. Recibimos correos electrónicos de muchas mujeres que dicen: “Estoy casada con un hombre iracundo” o “Él está sumergido en la pornografía.” O “No está proveyendo para la familia.” A propósito, también puede ocurrir lo contrario, no son tan solo los hombres que pecan en los matrimonios, las mujeres también.  Pero  escuchamos a las mujeres decir que los maridos son los pecadores en el matrimonio.

Estos asuntos se pueden manejar bíblicamente, de manera apropiada y correcta.  Enfrentándolos hablando la verdad, involucrando al liderazgo piadoso, los ancianos de la iglesia o si se está infringiendo la ley a las autoridades humanas o cívicas. Hay maneras de lidiar con estas cosas. Pero lo que se está  diciendo en el Salmo 37 es que a medida que lo enfrentamos debemos cuidarnos de no convertirnos en mujeres llenas de ira.  No utilices las herramientas del enemigo para enfrentar al enemigo.

Las armas de nuestra milicia no son humanas, no son físicas, aunque son las que normalmente tendemos a utilizar. Son las espirituales. Dios usa Su Palabra, Su Espíritu, Su gracia, Su poder trabajando a través de nosotras para bregar con la maldad en la cultura, en nuestros hogares y donde trabajamos.

Nos está diciendo que guardemos nuestro corazón.  Asegúrate que tu corazón está atado a lo que Dios es, que estás viendo la situación a largo plazo.  Asegúrate que no estás levantando tus brazos diciendo: “Oh pobre de mí. Estoy angustiada.” “Todas vamos a morir.”  Esta sensación de pánico es pecado.  Es angustiarte.

Arrepiéntete de la ansiedad. Arrepiéntete de pecar.  Después mira adelante y hacia arriba, y entonces estarás en una posición en la que Dios te pueda usar en muchas de estas circunstancias para hacer algo al respecto.

Estoy pensando en William Wilberforce al cual Dios uso de forma increíble para hacer algo con la trata de esclavos en Inglaterra. Era un hombre con una misión. Él era un hombre intencional, utilizado por Dios para enderezar algunas malas acciones.

Pero tuvo que hacerlo a la manera de Dios con los medios de Dios.  Este hombre amaba la Escritura. Sabía que se estaba poniendo bajo la autoridad de Dios y siendo un instrumento de Dios para afectar la justicia de sus tiempos.

La ira del hombre no obra la justicia de Dios. En Proverbios capítulo 22 versículo 8 está ese versículo que dice: “El que siembra iniquidad segará vanidad, y la vara de su furor perecerá.” Piensen en esto cuando estén disciplinando a sus hijos.  Si vas a ser un padre piadoso o una madre piadosa, hay momentos cuando es apropiado, bíblico y necesario disciplinar a los hijos.  Pero si lo haces con ira fallarás porque te conviertes en un pecador disciplinando a un pecador.

Esto aplica en todos los ámbitos y relaciones, en el mundo político. Cuando miramos la injusticia social que nos rodea,  cuando miramos los matrimonios y divisiones dentro de la iglesia no peques enojándote o poniéndote nerviosa porque si lo haces no podrás conseguir los objetivos piadosos de Dios.

Mujer 5: Tan solo un comentario para señalar que a veces somos el único ejemplo de Jesús que algunas personas podrán ver.  Cuando nos enojamos y explotamos, podemos perder nuestro testimonio. Quizás te tome toda una vida para poder enmendar las cosas.  Por eso pienso que como mujeres cristianas nosotras debemos ser cuidadosas. Debemos guardarnos de este tipo de cosas, explotando así de esa manera.

Nancy: Creo que hay personas que rechazan el cristianismo y rechazan a Cristo por la manera en que han visto a los cristianos tratar a aquellos que están en desacuerdo con ellos.Por eso dicen que los cristianos son personas iracundas; personas vengativas.

Nuestro mensaje ya de por sí es duro.  Si lo empacamos con el enojo, no cumplirá la justicia de Dios.Las personas van a rechazar la verdad, pero no deberían rechazarla porque vino de los labios de personas enojadas. ¿Pueden captar la diferencia?  Muchas veces es como envolvemos la verdad lo que hace que la gente rechace la verdad.

Holly Elliff: Te digo Nancy, mientras te escuchaba enseñar, lo que impactó mi corazón como dijo Kathy anteriormente es que siempre tenemos una opción.   Aunque mi vida ha sido un poco alocada recientemente,  en los últimos dos años ha estado más loca que nunca.  Me he dado cuenta que mientras  lucho con Dios acerca de las cosas que vienen a mi vida, si no tomo la decisión de no inquietarme, entonces lo que hago le está exhibiendo al mundo el hecho de que Dios no es suficiente para mis circunstancias.

Así que si no soy cuidadosa, le estoy diciendo a mis hijos que Dios no es suficiente para estas circunstancias.  Sí, Él fue suficiente el año pasado, pero no es suficiente este año. Así que debo hacer la elección consciente de aquietarme lo suficiente, con la frecuencia suficiente para alcanzar ese punto de fe.

Un pasaje que el Señor ha usado todo este año es cuando Cristo llevó a los discípulos a la tormenta y lo primero que dijo cuando lo despertaron fue: “¿Dónde está su fe”?  Esta es una pregunta que me ha hecho el Señor una y otra vez por los últimos dos años porque cuando la cosa se pone dura, ¿puedo aplicar lo que tengo en mi cabeza en cada momento de mi vida?  ¿Es suficiente?  ¿Es Dios lo suficientemente grande cuando las circunstancias se ponen más grandes?

Nancy: El hecho es que Dios sí es lo suficientemente grande.  Oswald Chambers tiene una cita maravillosa que me ha estado convenciendo de pecado por años.  Él dice,“Nuestras circunstancias son el medio para manifestar cuán maravillosamente perfecto y extraordinario es el Hijo de Dios.”

Verán, cada vez que respondo a una circunstancia, que reacciono a un malhechor, que reacciono ante alguien que me está haciendo una maldad o a un ser amado. Cuando reacciono ante eso, les estoy dando una impresión de Cristo a los demás.   Esta es una oportunidad para mostrar al Cristo que ama al pecador,  aquel que no se defendió, aquel que no tomó represalias, aquel que escogió no enojarse o inquietarse, sino que escogió mirar hacia arriba, mirar hacia adelante hacia el gozo que fue puesto delante Él.

Ese es Cristo.De esa manera respondió a los malvados y malhechores.  Mi circunstancia,  cuando estoy siendo ofendida o estoy siendo afectada por la maldad de los demás esto presenta una oportunidad increíble para manifestarle al mundo, a los no creyentes, a los creyentes, a mi familia y a mis compañeros de trabajo. Es una oportunidad para manifestarle a mis amigos lo maravillosamente perfecto y extraordinariamente puro que es el Hijo de Dios.

•       Si Cristo está respondiendo en y a través de mi,

•       Si me ven confiando en el Señor y haciendo el bien aunque esté rodeada de aquellos que hacen maldad,

•       Si estoy en mi trabajo y todos los demás están chismeando y yo no,

•       Si me ven deleitándome en el Señor en vez de dejarme deprimir por mis circunstancias.

•       Si me ven comprometiendo mis caminos con el Señor en lugar de perder el sueño,

•       Si me ven quieta ante el Señor en vez de andar frenética o corriendo como una gallina sin cabeza tratando de resolver los problemas del mundo.

•       Si me ven esperando pacientemente al Señor

Porque eso es sobrenatural.  Esto les motivará a levantar su mirada; a mirar hacia arriba.  

Y se preguntarán ¿Qué está mirando ella? La pregunta realmente es ¿a quién está mirando?  Entonces sus ojos, sus corazones serán atraídos hacia Cristo, atraídos hacia Dios.  Entonces podrán ver hacia adelante.  Así es como ilustramos la eternidad en los corazones de las personas.

Es así como forjamos en nuestros hijos un corazón que viva por la eternidad y no para el momento, viéndolos mirando adelante hacia la meta y manteniendo sus ojos en el galardón sin dejarse atrapar por la maldad que nos rodea.

Así que, esta es una forma de evangelizar.  Es una forma de discipular.  Es un medio de ser mentora de otros hacia los caminos de Dios.  Es un medio de tener paz mental y de corazón mientras los que nos rodean están perdiendo la suya.

Kim Wagner: Pienso que muchas veces tenemos una ira subyacente sin ni siquiera darnos cuenta. Estoy agradecida de una querida amiga mía un día que conversamos.  Esto fue hace años al encontrarnos en una situación de división en la iglesia donde se estaban formando bandos. Usualmente cuando se forman bandos pensamos que el nuestro es el que está en lo correcto, ya que si no no estuviéramos en ese bando.

Yo vi a mi amiga esforzarse para no pertenecer a ninguno de los bandos y ser mansa.  Un día en que estábamos hablando de los asuntos de la iglesia,  ella me miró.  Esta era una buena amiga.  Habíamos pasado mucho juntas.  Me miró con mansedumbre y me dijo: “Kim ¿estás enojada conmigo? Y esto afligió mi corazón y pensé: “Lo estoy.  Estoy enojada con ella.”

No me había dado cuenta que estaba enojada con ella hasta que no lo mencionó.  Santiago en el capítulo 1 versículo 20 dice, “La ira del hombre no obra para la justicia de Dios.” Me di cuenta que al estar enojada le estaba impidiendo a Dios obrar en esa situación en mi vida. Y debido a mi enojo también podría estar impidiéndole a Dios obrar en Su iglesia.

Esto es confrontar en amor. Así que la mansedumbre no es siempre mantenerse en silencio.  Sino que de forma amable y delicada debemos preguntar de manera que la otra persona considere, “¿Estoy cometiendo pecado?”

Nancy: Vamos a cerrar esta sesión leyendo el pasaje que hemos estado estudiando durante estos últimos días, y al hacerlo permitamos al Espíritu de Dios hacer esas preguntas a nuestras consciencias.

Cuando hablamos de la ira, es fácil pensar en personas que conocemos que son iracundas.  Quizás la pregunta que Dios desea hacernos es: ¿Estás enojada?  Así que  vamos a permitir  que Dios nos limpie con el agua de su Espíritu.

Salmo 37, de los versículos 1-11:

1No te irrites a causa de los malhechores; no tengas envidia de los que practican la iniquidad. 2Porque como la hierba pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde. 3Confía en el SEÑOR, y haz el bien; habita en la tierra, y cultiva la fidelidad. 4Pon tu delicia en el SEÑOR, y Él te dará las peticiones de tu corazón. 5Encomienda al SEÑOR tu camino, confía en Él, que Él actuará; 6hará resplandecer tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. 7Confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia; no te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas. 8Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, sólo harías lo malo. 9Porque los malhechores serán exterminados, mas los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra. 10Un poco más y no existirá el impío; buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí. 11Mas los humildes poseerán la tierra,  y se deleitarán en abundante prosperidad.

Y los últimos dos versículos (Salmos 37:39-40) 39Mas la salvación de los justos viene del SEÑOR; Él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.40El SEÑOR los ayuda y los libra; los libra de los impíos y los salva, porque en Él se refugian.

Oh Padre, oro  para que nuestros corazones estén atados a ti, atados a Tu amor, atados a Tu fidelidad, atados a Tu bondad y que nuestras emociones no sean víctima de  los altibajos y de las buenas y malas acciones de las personas que nos rodean.

Señor yo sé que hay mujeres escuchándome en  sus casas que viven con personas impías  y con personas que hacen cosas que no agradan a Dios.  Otras trabajan en lugares donde están rodeadas de impiedad.  Así que Señor, guarda nuestros corazones.

Que no seamos como los malvados cuyas obras nos provocan.  Que al contrario seamos provocadas a amarte y a confiar en ti, inclinándonos  hacia Ti, mirando hacia arriba y adelante.  Que nuestras vidas reflejen a este mundo lo extraordinariamente perfecto que es el Hijo de Dios.  

Que nuestras vidas irradien y reflejen el corazón y el Espíritu de Jesús, el Hijo de Dios que dio su vida por los pecadores,  que estuvo dispuesto a ser herido para que por sus llagas fuésemos sanadas.  Gracias Señor, que Él quiso recibir las heridas, resistir Tu ira, ser la víctima de toda culpa para poder traernos ante  Dios como nuestro Pastor.

Señor te amamos y oramos para que nuestras vidas sean un reflejo de esa faceta de Cristo al mundo. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: Cuando  enfrentamos la maldad con amor, los demás están mirando. Los estarás motivando a hacer buenas obras. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a ver el valor increíble de responder en amor y paciencia.

Este programa le da fin a la serie llamada,  Un corazón apacible en  medio de un mundo turbulento. Si no has escuchado la serie completa visita nuestra página, www.AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar los demás programas de esta serie.

Si perdieras tu cartera en algún lugar, ¿no harías todo el esfuerzo del mundo por localizarla para obtener tus documentos importantes? Tu relación con Dios es mucho más valiosa que tu cartera. ¿Lo estás buscando a Él con afán y con intensidad? Descubre el gozo y los beneficios de buscar a Dios desesperadamente, en la serie que estaremos comenzando a partir del próximo programa: Buscándole a Él. Empezaremos hablando sobre el avivamiento.

Y para ayudarnos en las próximas doce semanas, nuestros amigos de Moody han hecho disponible el libro de estudio en formato digital justo a tiempo para el inicio de la serie que comenzamos el lunes. Estará disponible en tres módulos: lecciones 1-4, 5-8, y 9-12. Para más información sobre precios y sobre cómo puedes adquirirlo, visita www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

La Adoración de nuestro Dios

Mujer Para la Gloria de Dios

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