La gracia en la ley

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La gracia en la ley

R.C.Sproul

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El libro de Deuteronomio es un libro muy importante en el Antiguo Testamento, de hecho, Jesús cita de este libro más que de cualquier otro, se podría argumentar que Deuteronomio fue el libro de la Escritura favorito de nuestro Señor durante su ministerio terrenal.

Al mirar el libro de Deuteronomio, que es una serie de sermones que Moisés entregó al pueblo de Dios, antes de que cruzaran el río Jordán hacia la Tierra Prometida, y como recordarán Josué sería su líder, y a Moisés no se le permitiría continuar con ellos.

También hay relatos históricos, también se vuelve a entregar la Ley, pero también están los relucientes diamantes de las doctrinas de la gracia, que brillan a través de este libro. Y en esta sesión quiero que nos dirijamos particularmente a sietes pasajes distintos del libro de Deuteronomio, y me gustaría tomarlos según van apareciendo.

Así que quiero que vayamos a Deuteronomio capítulo 2, versículo 30, y quiero que vean la soberanía de Dios sobre el corazón humano, porque hay algunos que dicen bueno, Dios es soberano, pero no sobre el corazón humano, que está es el área del universo donde Dios está excluido y solo el hombre tiene soberanía sobre su propia vida —bueno eso simplemente no pasa la prueba de la Escritura.

Y en Deuteronomio capítulo 2, versículo 30 leemos un texto muy directo, donde dice, pero Sehón, rey de Hesbón, no quiso dejarnos —refiriéndose al pueblo de Dios— pasar por su tierra, ellos van camino a la Tierra Prometida luego de salir de Egipto y pasar por el Monte Sinaí, y quieren pasar por ese territorio en particular, pero el rey no quería que el pueblo de Dios pasara por esta tierra.

Y nos preguntamos por qué, ¿por qué no quería? Porque era tan tozudo y obstinado, y Moisés registra la respuesta para nosotros, algo que el ojo humano no podía ver, pero la omnisciencia de Dios lo ve porque Dios lo causó.

Así que por favor, observen, porque el Señor tu Dios endureció su espíritu e hizo obstinado su corazón. ¿Quién lo hizo? ¿fue el diablo que lo hizo? ¿Fue él mismo el que lo hizo el rey? No, el pasaje dice muy claramente que Dios endureció su corazón he hizo obstinado su espíritu, y por una razón, afín de entregarlo en tus manos como lo está hoy.

Así que quiero que observen que Dios no solo tiene todo el mundo en sus manos, sino que tiene cada corazón en sus manos, Proverbios 21, versículo 1 —quizás quieran escribir este versículo— dice el corazón del rey se bifurca como los ríos, pero en manos del Señor sigue los planes divinos, no es que Dios solo tenga a los creyentes en sus manos, también tiene el corazón de los incrédulos en sus manos y Él dirige esos corazones hacia donde Él quiere.

Así que comenzamos nuestra mirada a Deuteronomio con este pasaje bien potente de la Escritura.

A continuación, quiero que por favor miren en Deuteronomio capítulo 4, versículo 37 [repite], aquí vemos la soberana elección de Dios porque Él, es decir, Dios amó a tus padres por eso escogió a su descendencia después de ellos, aquí está muy claramente la soberana elección de Dios basada en su amor eterno e incondicional.

A veces la gente considera la doctrina de la elección con una doctrina dura o una doctrina cruel, y quizás a veces a muchos de nosotros cuando la oímos por primera vez nos sonó así, pero tras una reflexión más profunda y un estudio más cuidadoso, vemos que la doctrina de la elección es una de las doctrinas más amorosas que se enseña en toda la Biblia, porque si de nosotros dependiera nunca escogeríamos a Dios.

¡Qué gran amor muestra Dios al escoger para sí a personas pecadoras!, si Dios no escogiera entonces nadie escogiera a Dios jamás, si Dios no nos escogiera nosotros jamás lo habríamos escogido a Él, pero Dios nos quería para Él, y podemos ver aquí claramente que su amor y elección se usan prácticamente como sinónimos en este pasaje en particular.

Amar es escoger y escoger es amar, es por eso que más adelante leemos en Efesios 1, versículos 4 y 5 que en amor nos predestinó para adopción como hijos para sí y en Romanos 8, versículos 29 la frase lo que de antemano conoció, simplemente significa lo que previamente eligió amar con un amor distintivo.

Así que, aquí en el libro de Deuteronomio, lo que Moisés registra, —esta joya para nosotros— vayamos a Deuteronomio 7, versículos 6 al 8, y aquí vemos claramente la doctrina de la soberana elección de Dios, en Deuteronomio 7, versículo 6 leemos Tú eres pueblo santo para el Señor tu Dios, —una pregunta aquí, ¿cómo se convirtieron en un pueblo santo?, ¿cómo se convirtieron en una posesión santa del Señor?, ¿se originó en ellos eso?, ¿eran más inteligentes que las demás naciones?, ¿eran mejores que cualquier otro pueblo sobre la tierra?

Bueno, Moisés nos lo va a decir, cómo fue que se convirtieron en un pueblo santo para el Señor, observen lo que sigue: el Señor tu Dios te ha escogido, ¡por eso son un pueblo santo! Y por favor observen también en este versículo, porque Dios no solo nos escogió para el cielo, Él nos ha escogido para la santidad, no solo nos ha escogido para un lugar, nos ha escogido para la pureza.

Todos los que son escogidos para el cielo dan evidencia de su elección mediante una vida transformada, pues ahora viven una vida pura y santa. Así que miren esto nuevamente, tú eres pueblo santo para el Señor tu Dios, el Señor tu Dios te ha escogido para ser pueblo suyo, —¡qué especial es haber sido escogido por Dios!

Él no nos ha escogido simplemente para ponernos en un estante, en un rincón, en algún lugar y estar lejos de Él, nos ha escogido para ser su pueblo especial y la imagen aquí es que Él nos sostendría en su propio mano, nos sostendría muy cerca de sí, nos ha escogido para ser suyos.

Observen que dicen de entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra —observen—, Él no escogió todos los pueblos sobre la tierra como sus pueblos especiales, Él nos ha escogido de entre todos los pueblos de la tierra, es como cuando David bajó al arroyo para escoger cinco piedras, no eran las únicas cinco piedras en el arroyo, sino que él escogió aquellas cinco para adecuarse a los propósitos que llevarían a cabo el derribo del gigante Goliat ¿no?

Bueno, Él ha escogido a su pueblo de entre muchas posibilidades, de entre muchos pueblos, Él ha escogido a los pocos, eso es lo que ha dicho. Y observen también en el siguiente versículo el gran amor, la gracia y la bondad de Dios, el Señor no puso su amor en vosotros ni os escogió por ser vosotros más numeroso que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos. 

Ahora observen, Dios no nos eligió porque tuvieran mucho que ofrecerle a Dios, no, ellos tenían muy poco que ofrecer a Dios por eso los escogió, y lo sabemos en 1era de los Corintios, versículo 26 dice no muchos sabios, ni muchos poderosos ha llamado y escogido Dios sino que ha tomado lo vil del mundo, lo despreciado —los don nadie, lo que no es del mundo, para que cuando Él nos use, la mayor gloria sea para Dios, no para nosotros, es decir, si fuéramos los más ricos e inteligentes, apuestos, bellos y Dios actuara a través de nosotros, en general la gente diría: ¡Ah, sí!, sin duda, la iglesia es grandiosa, miren ¿qué tuvo que trabajar Dios?, pero cuando Dios toma las sobras como tú y yo —y espero no herir tus sentimientos con esto— no hay muchos poderosos, hay unos pocos que se destacan en las cosas de este mundo.

Pero Santiago 2 dice que Dios ha escogido a los pobres para que sean ricos en fe, ellos son la primera selección de Dios en el equipo, son los escogidos en primera ronda, aquellos que el mundo pasa por alto, a esos escoge Dios, y ese principio se enseña muy claramente aquí en Deuteronomio 7 en relación con la nación de Israel.

Dios escogió a la nación que en esencia era la más pequeña, no la más grande, la que tenía lo mínimo que ofrecerle a Dios, no era que tenía lo máximo, Él dice, Él no los escogió porque fueran más numerosos, —sino observen— porque el Señor los amó.

La razón se originó en Dios mismo, la razón de la elección no se inició en el pueblo de Dios, la elección se originó en el corazón, en la mente y en la voluntad de Dios, es una verdad que nos humilla, pero también es una verdad muy alentadora, podemos ser rechazados por el mundo, ser pasado por alto por el mundo, pero hemos sido escogidos por Dios y somos aquellos con los que Dios ha elegido trabajar, Él se extendió por encima de otros que tenían mucho más futuro afín de llegar al fondo del barril y elegirnos a nosotros, y hacernos trofeos de su gracia.

Hay una cosa más que quiero que observen en este verso, nuevamente se usan amor y elección como sinónimos, observen, dice, el Señor Dios los quiere y los ha escogido, no porque ustedes sean más numerosos —etcétera—, sino porque el Señor los ama; aquí se usa amor y elección de manera intercambiable y una vez más esto habla de la bondad, la gracia, la compasión que hay en la doctrina de la elección, que Dios hiciera esta elección.

Y Él ha puesto el afecto de su corazón sobre nosotros, ¿cómo podríamos llegar a dudar del amor de Dios? Porque antes de la fundación, Él nos escogió en amor, Él nos ha estado amando por muchísimo tiempo. Así que Deuteronomio 7, versículos 6 y 7 son pasajes de la Escritura simplemente maravillosos.

Ahora, regresemos a Deuteronomio 7, quiero que vean esto en el versículo 8, dice, el Señor os sacó con mano fuerte, ¿lo ven? En Deuteronomio 7, versículo 8 aquellos a quienes escogió son los que Él saca de la esclavitud, todos aquellos a quienes escogió son aquellos que fueron sacados de la esclavitud.

En este caso de la esclavitud de Egipto, pero esto sirve como una imagen de la liberación espiritual de todos aquellos que han sido escogidos por Dios antes del comienzo de los tiempos, Él nos ha sacado de este maligno sistema del mundo, estamos en el mundo, pero no somos del mundo, ¿no?, y Él nos ha sacado de las tinieblas y ahora estamos en la luz, y estamos caminando en la luz y al sacarnos de donde vivimos y de la manera que vivimos en otro tiempo hacemos segura nuestra elección mediante la transformación de nuestra vida.

No es que nuestra vida cambiada gane nuestra salvación, sino que nuestra vida cambia es prueba de nuestra salvación y somos salvos por la sola fe en Cristo, pero la fe nunca está sola, la fe siempre tiene una hermana gemela y son las buenas obras, y somos salvos por gracia mediante la fe para buenas obras.

Y así, aquí en Deuteronomio 7, versículo 8 —yo solo quería que no pasaran esto por alto—, que todos los escogidos son los que son sacados.

Vamos ahora a Deuteronomio 10 y quiero que observen los versículos 14 y 15, y vemos aquí nuevamente la verdad de la elección soberana de Dios, he aquí, he aquí —presten atención—, He aquí al Señor tu Dios pertenecen los cielos y los cielos de los cielos la tierra y todo lo que en ella hay, así que todo este vasto dominio está en la mano de Dios, pero ahora Él hace una declaración muy limitada, Él es dueño de los cielos, de los cielos de los cielos y de toda la tierra, pero ahora Él reduce el enfoque, solamente de tus padres se agradó el Señor, y los amó, y de entre todos los pueblos escogió a su descendencia después de ellos, es decir,  a ustedes, como hoy pueden verlo.

Él tiene todo el mundo en sus manos, y no obstante de todo el mundo, Él ha elegido poner su afecto sobre sus escogidos, Él muestra un amor general por el mundo, Él hace llover sobre justos e injustos, les permite disfrutar de la música, les permite casarse, les permite el placer de tener hijos y nietos, Dios es bueno incluso con los no convertidos, pero tiene un amor especial por aquellos que ha escogido, es un amor redentor, es un amor que elige.

Él nos ama de manera que sobrepasa por mucho el amor que tiene por los que son pasados por alto, nos amó y nos escogió, dice aquí, más que todos los pueblos, y por favor observe nuevamente que amor y elección se usan de manera intercambiable en este pasaje de Deuteronomio 10, 14 y 15, a los que ama, los ama porque los ha escogido y a los que ha escogido lo ha hecho porque los ama con amor eterno.

Bien, vamos a Deuteronomio 29, versículo 4 [repite], y quiero que observen otro texto singular, este es un pasaje muy potente: ¿por qué algunos creen?, ¿por qué otros no creen? Deuteronomio 29:4 dice, pero hasta este día el Señor no les ha dado la capacidad de entender ni de ver ni de oír, esto presupone que a menos que el Señor lo haga, uno no puede creer.

Y no puede saber que tus ojos espirituales están ciegos mientras Dios no te de ojos para ver, tus ojos espirituales están ciegos hasta que Él te de oídos para escuchar su llamado y realmente oigas la verdad. Y tu corazón es duro e incrédulo, hasta que el Señor te dé un corazón para creer, —¡qué extraordinaria declaración de la soberana gracia de Dios!

¿Quién es el que ha hecho una diferencia entre nosotros? El Señor es el que hace la diferencia entre nosotros, y a los que son pasados por altos, Él simplemente les permite permanecer en su pecado, es su propio pecado, es su propia decisión, pero los que son creyentes lo son porque el Señor ha obrado en su corazón para que crean.

Quiero plantearlo de esta forma, todos los que están en el infierno están allí por su propia elección, todos los que están en el Cielo están allí por elección de Dios, todos los que están en el infierno están allí porque esa es la elección que ellos hicieron, han elegido rechazar el evangelio, pero los que están en el camino angosto hacia la vida, y los que están en el cielo, están allí debido a la elección distintiva de Dios, porque Él no nos dejó permanecer donde estábamos e intervino en nuestra vida y nos atrajo a Él, y lo hizo con cuerdas de amor.

Pero un pasaje más, Deuteronomio 30, versículo 6 [repite], este es un pasaje muy importante, me encanta este pasaje, concluiremos esta sesión con este versículo, el Señor tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tu descendencia para que lo ames con todo tu corazón y con toda tu alma, y tengas vida.

La circuncisión espiritual es la obra de Dios dentro del corazón, aquí no se habla de circuncisión física, no todo Israel es Israel, esto se refiere aquellos que están circuncidados espiritualmente, la circuncisión física no consigue nada, el infierno está lleno de personas con una circuncisión física, tal como está lleno de personas que han sido bautizadas, eso no consigue nada.

Dios debe circuncidar el corazón, y ser circuncidado en el corazón significa que la espada aguda de doble filo de la Palabra de Dios ha sido aplicada por el poder del Espíritu Santo para traspasar la dureza de tu corazón y cortarte hasta la médula, y abrirte y permitir que te veas como Dios te ve, y cuando Dios te abre con la circuncisión espiritual te quita el corazón de piedra, aquel corazón podrido inmundo y pestilente con el que naciste, obstinado, testarudo, sin ninguna vida espiritual.

Y cuando la verdad de Dios vino a ti fue como echar agua sobre un pato, simplemente se escurrió, pero cuando Él quita ese corazón de piedra, Él hace un trasplante de corazón y coloca allí un corazón de carne, y ese corazón está vivo, es un corazón que late por Dios, es un corazón receptivo a las cosas de Dios, y aquello que antes odiaba ahora amas, y aquello que antes amabas ahora odias, y es una total inversión de los afectos y deseos, un cambio total de cosmovisión, y ahora ves a Dios en todo, y ahora ves que tu propósito no es vivir para ti mismo sino vivir para la gloria de Dios.

Esto es lo que Dios debe hacer, así que mira nuevamente este versículo, Deuteronomio 30, versículo 6, el Señor tu Dios circuncidará tu corazón, esta es una obra interior que solo Dios puede hacer, este es el nuevo nacimiento y cuando Dios lo hace tienes que ver esto en el versículo 6, entonces uno ama a Dios.

Antes que Él te circuncidará tu corazón no amabas a Dios, resistías a Dios y en el momento que Él circuncidó tu corazón, ahora amas a Dios, no solo con un pequeño amor, con todo tu corazón y con toda tu alma, observen que dice a fin de que vivas, antes que esto pasara no tenías vida, solo tenías una existencia, solo estabas aquí ocupando espacio, eras solamente el caparazón de una persona vacía, sin Dios en tu vida.

Sí, tal vez sabías acerca de Dios, pero no conocías a Dios y no tenías vida, de hecho, estabas espiritualmente muerto, y tenías una mera existencia vacía, hueca, pero cuando Dios circuncida el corazón te da un nuevo corazón y pone su vida en ti, y ahora amas a Dios y lo amas con todo tu corazón y tu alma, ahora buscas primero el reino de Dios y su justicia, ahora tomas tu cruz y sigues al Señor Jesucristo.

Esta es una obra de gracia soberana, esta es una obra que solo Dios puede hacer, y el corazón de todos aquellos que están en el Reino de Dios ha sido traspasado, circuncidado y cortado hasta la médula con un profundo convencimiento de pecado, pero también con una gran regeneración y vida eterna, y vida nueva.

¿Ha hecho esto Dios en tu vida? ¿Ha hecho esto Dios en tu corazón y tu alma? Una cosa es pasar por el aparato físico de la religión y recibir en este caso una circuncisión física, y otra totalmente distinta es recibir la circuncisión real, la circuncisión del corazón.

Haga Dios esto conforme a su plan y su propósito eternos.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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La liberación y el desierto

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La liberación y el desierto

R.C.Sproul

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En esta sesión continuaremos nuestro estudio de las doctrinas de la gracia en el Antiguo Testamento, y específicamente estamos en Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio. Moisés es el autor de estos libros e Israel está en el desierto, Israel ya ha sido liberado de su esclavitud en Egipto y está en los cuarenta años de vagar por el desierto.

Y lo que descubrimos en esto, a medida que estudiamos estas preciosas verdades de la soberanía de Dios en la salvación, es que Dios nunca necesita tener las circunstancias en orden para salvar a su pueblo, y nunca necesita tener las circunstancias en orden para enseñar a su pueblo, eso debería causar gran aliento en nuestros días porque vivimos en un mundo caído y deshecho, y creo que a veces pensamos: bueno, si tan solo pudiera pasar esto, o si se hiciera aquello, entonces Dios podría actuar. 

Quiero que sepan que Dios trabaja en medio de las circunstancias más duras y difíciles, y nada estorba los continuos propósitos del Dios todopoderoso.

Y ahora mientras Israel está en el desierto, está en rebelión contra Dios, está en incredulidad, es una generación que se ha apartado de Dios, de hecho, Dios ha dicho que esta generación ni siquiera entraría en la Tierra Prometida, primero deben morir en el desierto, ni siquiera al propio Moisés se le permitirá entrar en la Tierra Prometida.

Y es en medio de este difícil tiempo de obstinación del corazón, de tozudez, que las doctrinas de la gracia brillan con gran esplendor, mientras más oscura la noche, más brillante la luz, y la oscuridad de este tiempo funciona como un negro telón, de fondo de terciopelo, para que esas preciosas verdades brillen aún con más fuerza.

Y así, al llegar al período de Éxodo a Deuteronomio queremos buscar las perlas ocultas de las doctrinas de la gracia. ¿Recuerdas que dijimos que están en forma de semilla? Y estas verdades no necesariamente han comenzado a brotar en formas obvias, créanme que cuando lleguemos al Nuevo Testamento van a estar brillando más que el Sol que está arriba en el cielo, pero aquí está despuntando el día y el rayo de estas verdades, solo están comenzando a irrumpir en el horizonte y podemos verlas, pero tenemos que saber dónde buscarlas, y dónde encontrarlas.

Así que, primero queremos buscar en el libro de Éxodo —y quisiera recordar lo siguiente, de Éxodo a Deuteronomio se trata en su mayor parte de libros históricos, sí, la segunda mitad de Deuteronomio es la entrega de la Ley y en Levítico se entrega también gran parte de la Ley, y Deuteronomio es la segunda entrega de la Ley, pero también hay grandes secciones de narración histórica, y normalmente la doctrina no es tan prominente en la narración histórica porque simplemente es un relato, simplemente se viven las doctrinas.

Pero al encontrarnos en esta sección histórica donde también se entrega gran parte de la Ley, no obstante, aún ahí vemos muchas de estas verdades y quiero llamar la atención a esto para que entendamos que, a través de toda la Escritura, estas verdades, el hecho de que Dios salva a los pecadores por su gracia soberana, se encuentran en cada porción de la Palabra de Dios.

Así que, veamos ahora el libro de Éxodo, en el libro de Éxodo, escrito como dije, por Moisés y bajo la depravación total, bajo la corrupción radical en el libro de Éxodo vemos muy claramente la dureza del corazón del hombre y un lugar donde la encontramos es en el corazón de Faraón.

Ahora bien, en muchos de estos versículos se dirá que el corazón del Faraón fue endurecido y sabemos que Dios fue el agente activo en el endurecimiento del corazón de Faraón, Dios le endureció el corazón para que él pudiera elevarlo para llevar a cabo los propósitos eternos de Dios, pero también hay otros versículos en el libro de Éxodo que dicen que Faraón endureció su propio corazón y en realidad ambas cosas son ciertas.

No obstante, en la soberanía comprensiva de Dios, Dios efectivamente toma la dirección, pero el hecho que el Faraón en su incredulidad endureciera continuamente su corazón hacia Dios nos habla de la depravación de su corazón, y eso es la realidad en cada incrédulo, cada incrédulo está endureciendo su corazón contra Dios, está resistiendo la verdad del evangelio y resistiendo a Dios.

Y solo para darles algunas referencias en Éxodo, Éxodo 8, versículo 15 dice que Faraón, él endureció su corazón, él era responsable ante Dios por la resistencia dentro de su alma, a la verdad de Dios y a la voluntad de Dios, en Éxodo 8, versículo 15 y versículo 32 leemos que el Faraón endureció su corazón y nuevamente en Éxodo 9, versículo 34 leemos una vez más que el Faraón endureció su corazón.

Entendamos esto, ningún corazón permanece igual, o tu corazón se está volviendo más dócil y sumiso a Dios o se está volviendo cada vez más y más duro hacia Dios, pero ningún corazón permanece en un estado constante.

Faraón está continua y reiteradamente endureciendo su corazón, eso también lo vemos cuando Moisés está en la cima del monte Sinaí recibiendo la Ley de Dios, el pueblo de Dios está abajo en el valle quebrantando la Ley de Dios, y era este pueblo apóstata, yo creo que no estaban convertidos, eran religiosos, pero estaban perdidos y le pidieron Aarón que les hiciera un becerro de oro para que ellos pudieran adorar al becerro de oro.

El corazón de cada incrédulo está lleno de idolatría. Un ídolo es cualquier cosa que uno ama más que a Dios, la ama más que a Dios o le sirve más que a Dios, un ídolo no tiene que ser un objeto de oro, un ídolo puede ser un automóvil, puede ser un bote de pesca, una camioneta, podría ser una segunda casa, un ídolo puede ser algo que uno nunca va a tocar siquiera, pero que anhela poseer.

No está mal que uno posea dinero, pero está mal que el dinero posea a uno. Y eso es lo que es la idolatría, es estar atrapado en las garras del materialismo y de la mundanalidad, preocuparse más por las cosas de este mundo que por las cosas de Dios.

Y eso es lo que hay en el corazón de cada incrédulo, y eso es lo que había en el corazón del pueblo físico de Dios, —ellos no eran el pueblo espiritual de Dios— y así había esa idolatría, y la vemos muy claramente mientras están al pie del monte Sinaí.

En medio de esto, si alguien ha de ser salvo debe ser Dios quien toma la iniciativa ¿no?, y esa es la gloriosa verdad de la doctrina de la Elección Soberana, eso lo vemos incluso en el libro de Éxodo porque el hombre no puede escoger a Dios, Dios debe escoger al hombre.

Entonces leemos en Éxodo 33, versículo 19 Dios dice tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión, y esto se usa más tarde en Romanos 9 como una clara documentación de la voluntad independiente libre y soberana de Dios para dar su gracia salvadora a quien Él decida darle su gracia salvadora —porque ningún hombre tiene derecho a la gracia salvadora de Dios.

Moisés le había pedido a Dios muéstrame tu gloria, y esta fue la revelación de la gloria de Dios, fue la revelación de su gracia soberana, que Dios mostrará compasión a quien Él quiera mostrar compasión. Dios siempre tiene un remanente en cada época, aquellos a quienes les muestra su gracia soberana, y tú y yo al estar hoy aquí reunidos, nos humillamos profundamente porque Dios ha puesto su gracia soberana sobre nuestras vidas también.

Vemos la expiación, la imagen de la expiación en el libro de Éxodo, ciertamente la vemos en el Cordero Pascual, y cómo cada jefe de hogar en particular debía aplicar la sangre a su casa y donde el ángel de la muerte veía la sangre pasaba de largo en esa casa, así que es una imagen de la sangre de Cristo y del Cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo, y cuando la sangre de Cristo se aplica a nuestra vida, el juicio de Dios y la maldición nos pasan por alto porque recayeron sobre el sacrificio inocente del Señor Jesucristo.

Pienso que vale la pena observar que este Cordero Pascual no fue dado a los egipcios y no fue dado a ninguna otra raza de personas sino exclusivamente al pueblo de Dios, en este sentido fue una expiación muy limitada, ¿no es así? No fue una expiación universal no fue una expiación mundial, fue solo para el pueblo de Dios y pienso que vemos un atisbo aquí de la expiación definitiva en la Pascua.

Y así también vemos el Llamado Irresistible de Dios del cual hablamos con Abraham en la sesión anterior, recuerdan que leímos que Abraham salió de Ur de los Caldeos, pero otro pasaje, Génesis 3,15, 7 dice que él fue sacado, y que fue Dios quien lo saco—, bueno, en la Pascua ocurre lo mismo en la experiencia del éxodo cuando el pueblo de Dios deja la cautividad de Egipto, el relato bíblico dice textualmente que ellos fueron sacados, y el que los sacó no es ningún otro que el Gran Libertador, Dios mismo.

De manera que en Éxodo 12, versículo 42, y luego en el versículo 51 leemos —era una noche que debía ser recordada porque esa noche el Señor sacó de Egipto a los hijos de Israel, es lo que Dios hace en cada conversión, Él saca a un pueblo de la esclavitud y lo hace libre.

Más adelante en Juan capítulo 8 Jesús dirá si el Hijo los liberta, serán realmente libres, y esta es solamente una imagen, una prefiguración de la plenitud de las doctrinas de la gracia, y luego leemos en el versículo 51 y ese mismo día el Señor sacó de Egipto a todos los hijos de Israel, todos aquellos donde había sangre aplicada también fueron llamados y sacados, y aquí nuevamente vemos un tipo —una imagen— de todos aquellos por quienes murió Cristo son los que el Espíritu llama afuera de las tinieblas y de la esclavitud.

Y luego vemos también otra imagen en el libro de Éxodo, sobre la perseverancia de los santos y la gracia preservadora en la división de las aguas del Mar Rojo, que más adelante en 1 Corintios 10 se nos dirá que es una gloriosa imagen de nuestra salvación —de hecho ustedes recordarán cuando Moisés de puso en pie, y dijo estad firmes y ved la salvación que el Señor hará, y la invisible mano de Dios dividió el Mar Rojo y el pueblo de Dios descendió al lecho seco del Mar Rojo, y salieron en el otro lado, y luego Dios retiró el muro que contenía las aguas cuando las huestes del  Faraón corrieron tras de ellos, y el agua ahogó el ejército del Faraón.

Todos aquellos que eran del pueblo de Dios, que entraron y cruzaron el Mar Rojo, salieron al otro lado, ninguno de ellos se ahogó, ninguno se quedó atrás y es una gloriosa imagen, insisto, de nuestra seguridad eterna en Jesucristo, que ninguno que entre en Cristo se apartará jamás de Cristo, ningún creyente se vuelve jamás un incrédulo, esta es la gloriosa verdad de su gracia preservadora.

Y vimos un ejemplo de esto anteriormente en Génesis, olvidé mencionarlo, pero a Spurgeon le encanta hablar del Arca de Noé —me viene eso a la mente—, Spurgeon comenta que Noé cayó muchas veces en el Arca, pero nunca cayó fuera del Arca, y ustedes y yo podemos tropezar, y caer muchas veces en nuestro andar con Cristo, pero nunca nos apartaremos de Cristo, no es una cuestión de que nosotros nos sujetemos de Cristo, el asunto es que Cristo nos sujeta a nosotros, y nosotros a veces podemos volvernos débiles, pero Él nunca es débil, y Él nos toma en su mano y jamás resbalaremos de su agarre soberano.

También en el libro de Éxodo vemos la reprobación divina que es el otro lado de la elección soberana, Dios ha escogido un pueblo, pero también pasó por alto a otros y eso lo vemos en Faraón mismo, ya he mencionado a Faraón, pero en Éxodo 9, versículo 12 dice el Señor endureció el corazón de Faraón, y luego en el capítulo 10, versículo 1 Yo he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos, así que no fue solo Faraón sino también quienes les servían, sus corazones también fueron endurecidos por Dios.

Hay corazones que Dios ablanda y vuelve dóciles en el día de su poder, y hay otros corazones que mientras más se exponen a la Palabra de Dios más duros se vuelven —bien se ha dicho, el mismo sol que derrite la nieve endurece la arcilla, y un mismo mensaje ablandará algunos corazones porque Dios está actuando según su gracia en ellos mientras que el mismo sermón, el mismo pasaje, el mismo mensaje endurecerá otros corazones y los hará aún más resistentes a la verdad.

Faraón era un vaso de ira preparado para destrucción, vemos estas doctrinas en el libro de Éxodo y en el libro de Levíticos, en realidad vemos algunas sombras más pequeñas de las doctrinas de la gracia. 

Una a la que quiero llamar vuestra atención es el día de la expiación cuando un macho cabrío era enviado al desierto y el sacerdote ponía sus manos sobre el macho cabrío, todo eso era simbolismo de que un día el Cordero de Dios quitaría los pecados del mundo y todos los pecados de todas las personas que vendrían a creer en el Señor Jesucristo, serían transferidas a Cristo sobre la Cruz, y Él moriría en el lugar de todos aquellos que fueron escogidos por el Padre y que pondrían su fe en Él.

Aún en este día de la expiación era solo para el pueblo de Dios, no era un día universal de expiación para los egipcios, para los caldeos, para los asirios, los babilonios, los medos,  los persas, los cananeos, los hititas, los ibitas y las termitas, y todos los otros que estaban allí, ¡no!, era exclusivamente un expiación definida, particular para un grupo de personas definido y particular, así que aun aquí en Levítico capítulo 16 está esta prefiguración de lo que vendría hacer mucho más claro luego.

Y el sumo sacerdote hacía intercesión por el pueblo cuando iba detrás del velo al lugar santísimo, y allí representaba al pueblo de Dios ante el Dios todopoderoso en el cielo, no iba allí en representación de todo el mundo, no iba allí en representación —nuevamente de todas estas dinastías y naciones e imperios—, no, solo hacía intercesión por el pueblo de Dios y aquí una vez más hay una bella prefiguración de la expiación definida del Señor Jesucristo sobre la Cruz.

Y como recordarán, más tarde en Juan 17, versículo 9 Jesús mismo diría que Él intercede solo por el pueblo de Dios, y no por todos sin distinción, Juan 17:9 ruego por ellos, no ruego por el mundo, así que la intercesión del sumo sacerdote es exclusivamente por el pueblo de Dios —vemos prefiguraciones de ello.

En el libro de Números, efectivamente hay varias declaraciones, muchas tienen que ver principalmente con la doctrina de la depravación total como vemos en Números 11, versículo 1, el pueblo se queja y murmura, y quieren volver a Egipto, están hartos del maná y se rebelan contra Dios, y aun diez de los doces espías están en incredulidad, y dicen no podemos hacerlo —a pesar de las promesas de Dios, representado así —creo yo— a los que son religiosos, pero están perdidos y no convertidos.

Números 16 la rebelión de Coré, una y otra vez vemos un sinnúmero de ilustraciones de la depravación del corazón humano, y aun mientras esa generación iba camino a la Tierra Prometida, ellos se unieron a aquellos que adoraban a Baal y comenzaron a practicar la prostitución, Números realmente es el caso emblemático de la depravación total, pues la vemos por todas partes.

Pero quiero pasar rápidamente al libro de Deuteronomio, aquí vemos declaraciones muy claras de las doctrinas de la gracia.

Cuando miro aquí a mi amigo el reloj, creo que necesito tomar una decisión inmediata y necesito guardar el libro de Deuteronomio para nuestra próxima sesión, porque Moisés hará algunas declaraciones muy claras que necesitamos analizar muy atentamente, y extraer de ellas la dulzura de la gracia de Dios al elegir y preservar.

Así que al concluir esta sesión recordemos que aun en los momentos y circunstancias de mayor dificultad, sin embargo Moisés articula las doctrinas de la gracia, y hay muchos que están viviendo la depravación total y la corrupción radical del hombre, y dado que nosotros nos encontramos en tiempo similares —creo yo—, y en una etapa muy oscura de la historia humana, este es el tiempo para que las luces de las doctrinas de la gracia resplandezcan con mayor intensidad, y esta es una hora muy gloriosa en la que nos hallamos.

Así que no dudemos en enseñar y predicar estas verdades porque no hay mejor tiempo para sostener la luz que cuando está más oscuro, y ahí es donde nos encontramos en este momento y es un tiempo maravilloso, como recordarán el lema de la reforma en Ginebra era: después de las tinieblas, luz. 

¡Oh! Que nosotros también podamos tener la misma firme confianza en nuestro Dios, que la oscuridad nunca puede extinguir la luz, sino que la luz siempre puede extinguir las tinieblas y por tanto el mundo nunca puede extinguir estas doctrinas de la gracia, son preservadas para siempre y mientras las hacemos brillar, y las sostenemos como una ciudad asentada en un monte, mostrando su luz, será esta luz la que brillará en las tinieblas y traerá a muchos a quienes el Señor ha escogido a una relación salvadora consigo mismo.

Bueno, que el Señor selle estas verdades en nuestros corazones, que Él nos anime grandemente a ti y a mí en este día, si pudieron brillar cuando Israel vagaba en el desierto, pueden brillar radiantes en este día, y en este tiempo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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El libro de los comienzos

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El libro de los comienzos

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En esta sesión queremos volver al libro de Génesis —que es el libro de los comienzos—, el cual es también el libro de los comienzos para las doctrinas de Gracia porque en las páginas de este primer libro del Antiguo Testamento encontramos muchas de las doctrinas de la gracia, y que se enseñan aquí con claridad, así que quiero que nos subamos al vagón y comencemos a investigarlas muy atentamente.

Y quiero que comencemos con el Principio de la Soberanía Divina que es el fundamento sobre el cual descansan los cinco pilares de las doctrinas de la gracia. La soberanía de Dios se aprecia a través de todo el libro de Génesis, vemos claramente la soberanía de Dios desde la Creación hasta el capítulo 50.

Dios define cómo debe ser adorado, Dios envió un diluvio catastrófico, Dios esparció la raza humana en la Torre de Babel, Dios llamó a Abraham desde Ur, Dios inició el pacto abrahámico —incluso con José el mal que habían pensado hacer Dios lo encaminó a bien, vemos la mano soberana de Dios en prácticamente cada página del libro de Génesis, pero al mirar ahora más atentamente quiero que observemos primero la corrupción radical o depravación total.

Esto se aprecia claramente en el libro de Génesis, y en Génesis 5, versículo 3 leemos un versículo muy interesante, que suele pasarse por alto, dice: Adán vivió 130 años y engendró un hijo a su imagen y semejanza, y le puso por nombre Set, observen, no a imagen de Dios, sino a imagen de Adán —sí, estaba hecho a imagen de Dios, pero esa imagen estaba malograda y corrompida por el pecado.

Por lo tanto, que Set esté hecho a imagen de Adán es una clara indicación de que el pecado de Adán ha sido traspasado a su posteridad, ha sido traspasado a sus propios hijos, y sus propios hijos ahora son creados distintos a como fue creado Adán, Adán fue creado inocente a imagen de Dios, pero ahora Set y cada hijo nacido en la raza humana nacería a la imagen de Adán.

Y nacer a imagen de Adán significa nacer con una naturaleza pecaminosa, con la depravación total de la naturaleza humana, la mente, los afectos y la voluntad ahora están todos dominados por el pecado, y al nacer en este estado, Set y todos los que nacerían en la raza humana, nacerían muertos espiritualmente, en transgresiones y pecados. Así que este es un versículo muy importante.

Pero retrocedamos solo un capítulo mientras estudiamos a Caín y Abel, en Génesis 4 vemos lo siguiente en el versículo 3, Caín trajo al Señor una ofrenda del fruto de la tierra, sabemos, a partir de lo que sigue, que esto no es lo que Dios requería, Dios requería que se le presentara una ofrenda de sangre, un sacrificio de sangre, que el acercamiento solo fuera hecho sobre la base del sacrificio de un animal inocente, pero Caín era autónomo, Caín tenía un espíritu independiente, él se acercaría a Dios a su manera, se inventaría su propia religión, no vendría de la forma que Dios había prescrito.

Y vemos así cómo se manifiesta la naturaleza pecaminosa de Caín, él se justifica a sí mismo, tiene una religión a su propio estilo, y en el versículo 5 leemos: el Señor no miró con agrado a Caín ni a su ofrenda —Dios lo rechazó de plano, no importaba cuán sincero fuera Caín, porque estaba sinceramente equivocado.

Y luego leemos que Caín está muy enojado, no fue humilde, no sintió convicción de pecado, no se arrepintió, ¡se enojó! ¿Y con quién estaba enojado? Estaba enojado con Dios, eso muestra el orgullo, el apestoso orgullo dentro de su propio corazón, su ego se ofendió porque Dios rechazó su sacrificio, y ¿quién se cree Dios para rechazar mi ofrenda? Ahí es exactamente donde estaba Caín y vemos así la depravación total con esteroides, vemos la depravación total sobresaliendo.

En el capítulo 4 de Génesis, Dios dice, si no hicieres bien, el pecado está a la puerta —bueno aquí el pecado se retrata como un león acechando en la puerta, presto a saltar y devorar a Caín, y por supuesto este pecado, es el poder del pecado, y está dentro de Caín, con el pecado listo para consumirlo.

Y luego Dios dice “con todo esto, a ti será su deseo”, ahí está ese principio y poder del pecado tan dentro de Caín que desea dominar a Caín, someter a Caín y destruirlo. El problema está en el interior y como resultado de esto leemos Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató, eso es corrupción radical.

En el comienzo mismo, la primera descendencia de Adán y Eva, aquí Caín ejemplifica alguien que está fuera de una relación salvadora con Dios que intenta venir a Dios con sus propios esfuerzos y con su propia justicia personal.

Cuando llegamos a Génesis 6 leemos de la generación anterior al Diluvio y leemos que el mundo no se está volviendo cada vez mejor, leemos que el hombre no está evolucionando hacia lo mejor, el hombre está involucionando hacia lo peor, pues en términos espirituales está en caída libre, cayendo cada vez más profundo —y profundo en el pecado—, y Génesis 6, versículo 5, este versículo se destaca como un lucero en una noche oscura, pues habla de la depravación total de toda la raza humana —y bien se ha dicho que la Biblia está inspirada por Dios porque si la hubiera escrito el hombre nunca se condenaría así mismo con lo que incluye en la Escritura.

Este tiene que ser el diagnóstico divino de la raza humana, y por eso leemos el Señor vio que era mucha la maldad —mucha, no poca, mucha— de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón eran solo hacer siempre el mal, cada palabra de este versículo está cargada de verdad acerca de la depravación total.

Esta es una fotografía de toda la raza humana que incluye el diagnóstico completo de la raza humana, de cada familia, excepto una familia que sería puesta en el Arca, que había creído en Dios. Así que, miremos estas palabras en Génesis 6:5 —maldad—, el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres, aquí la palabra maldad habla de contaminación moral, una corrupción interior, una depravación inmunda, la maldad de los hombres, la palabra hombre es una palabra global que habla de toda la raza humana, todos los que viven en el planeta. Era mucha, no poca, ¡mucha!

Y que toda intención de los pensamientos de su corazón, ¿escucharon eso? ¡Toda intención! De los pensamientos del interior de su corazón, el problema no es su ambiente en el exterior, el problema es su corazón, en el interior y cada pensamiento está contaminado por el pecado; es como tomar una gota de cianuro y ponerla en un vaso de agua, y simplemente lo impregna todo, y hay muerte dentro de todo el vaso.

Desde la coronilla del hombre hasta la planta de sus pies, cada centímetro y cada gramo en él ahora está contaminado, impregnado por el pecado. A eso nos referimos con depravación total, que cada capacidad del ser humano, su mente, su corazón, su voluntad la totalidad de la persona interior está afectada por el pecado, y sus pensamientos son los de hacer solo el mal —no es a veces bueno, a veces malo— aun aquello, que desde una perspectiva humana pudiera parecer una buena intención, en realidad, como Dios lo diagnostica, aún está manchado por el egoísmo.

Era solo el mal, escuchen esta palabra, es un adverbio: siempre, 24 horas al día, 7 días a la semana, cada centímetro, cada gramo suyo, cada persona en el planeta, siempre solo el mal, eso era antes del Diluvio.

Ahora, ¿creen ustedes que será mejor después del diluvio? Porque los que entraron en el arca eran pecadores, ¿no? Pecadores redimidos, pecadores justificados, pero pecadores, al fin y al cabo. Y cuando salen del Arca llevan consigo la contaminación del pecado, continúa exactamente lo mismo que antes del Diluvio. Y entonces en Génesis 8, versículo 21, después del Diluvio, el segundo versículo es igual que el primero —simplemente es más de lo mismo. Y leemos, la intención del corazón del hombre. 

Ahora por favor observe lo que se describe aquí, no la acción externa, sino la intención interna del corazón, que será el timón del barco, lo que guiará todas las acciones externas.

La depravación total no es algo que está meramente en la superficie de la vida de una persona, su fachada externa. Si tan solo pudiéramos cambiar su conducta externa entonces el hombre estaría bien ¡no! El problema es que ha sido inyectado con el tóxico veneno del pecado y está en su interior.

Así que dice en Génesis 8:21 la intención del corazón del hombre es mala, ahí está, una palabra, descripción, el fondo del asunto, cada una de sus intenciones son malas ¿Por cuánto ha sido así? Las tres últimas palabras lo dicen desde su juventud, esto no empezó cuando fue a la universidad, no empezó cuando empezó a salir con la chica equivocada, no empezó cuando consiguió su primer empleo, no, esto fue desde su juventud. Esto en realidad le fue inyectado cuando fue concebido en el vientre de su madre y cuando salió del vientre de su madre, y desde que entró a este mundo, desde su juventud, cada intención suya fue mala.

Ahora este es el diagnóstico de Dios, y quiero que recordemos lo que dice Romanos 3 sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso, este es el diagnostico de Dios sobre toda la raza humana desde el comienzo mismo.

Así que uno dice, entonces, ¿cómo podría alguien salvarse?, si cada hombre está huyendo de Dios, si cada hombre se esconde de Dios, si cada hombre le tiene terror a Dios, si cada pensamiento e intención del corazón del hombre —siempre el mal—, entonces ¿cómo puede alguien entrar en el reino de Dios?, y la respuesta es debe de ser algo que Dios haga, debe comenzar con Dios.

Y realmente comenzó con Dios en la eternidad pasada cuando Dios eligió a sus escogidos, cuando Dios escogió a los que iba a salvar, y eso nos lleva ahora a la doctrina de la elección soberana, esta es posiblemente la verdad más gloriosa de toda la Biblia, porque si el hombre no puede escoger a Dios, qué glorioso es que Dios escoja a pecadores para salvarlos, lo que el hombre no puede hacer y lo que el hombre no quiere hacer, Dios lo ha hecho desde antes de la fundación del mundo.

Entonces, cuando leemos en Génesis 12, versículo 1 “Y el Señor dijo a Abram: vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré”, lo que Dios hizo fue una elección distintiva, en una cultura pagana y en una ciudad cosmopolita pagana, Ur de los Caldeos, Dios escogió a Abram como su propia posesión, Dios obvió a otros pecadores, pasó por alto a otros pecadores y escogió a este pecador para salvarlo. Y sabemos que Dios escogió a Abraham porque Nehemías 9, versículo 7 dice —comienzo de la cita—, tú eres el Señor que escogiste a Abram. La Escritura es el mejor intérprete de la Escritura, y así como un diamante puede cortar otro diamante, solo la Escritura puede interpretar la Escritura.

Así que Dios hizo esta elección distintiva y luego a medida que rastreamos esto a través del libro de Génesis, vemos que con cada, con cada descendiente, Dios hace elecciones distintivas, y así en Génesis 17 leemos que con el nacimiento de Isaac y con el nacimiento de Ismael, aunque Ismael nació primero, Dios escogió a Isaac, y pasó por alto a Ismael y escogió a Isaac para que fuera que él en quien Él pondría su soberana gracia salvadora.

Y luego si avanzamos en Génesis, llegamos a Génesis 18, versículo 19 —este es un versículo extraordinario—, al llegar a este versículo dice, porque Yo lo he escogido, Dios dice he escogido Abraham para salvar y para usarlo, y para que sea mi instrumento, y la palabra para escogido, es un término hebreo que a veces se traduce como conocer, conocer con amor, conocer de una forma íntima y personal, y lo que dice este verbo Yadah, es que Dios escogió con gran amor, poner el afecto de su corazón y la misericordia sobre este indigno pecador, Abraham. Él no escogió Abraham por causa de Abraham, Él escogió Abraham a pesar de Abraham, escogió Abraham simplemente porque escogió salvar a Abraham.

Y luego en Génesis 25, versículo 23 cuando llega el tiempo del nacimiento de Jacob y Esaú, dos gemelos o un par de gemelos, dos hijos en el vientre, Dios escogió poner su corazón sobre Jacob y no sobre Esaú, y según la perspectiva humana habríamos escogido a Esaú por derecho de primogenitura o por orden de nacimiento, pero los caminos de Dios son más altos que los nuestros y los pensamientos Dios van más allá de los nuestros y muchas veces los caminos de Dios nos parecen contrarios a la lógica, y según los inescrutables propósitos de Dios por razones que solo Dios conoce, a Jacob amé y a Esaú aborrecí.

La elección soberana es enseñada claramente en el libro de Génesis y cuando vamos al libro de Romanos y Pablo quiere argumentar a favor de la Elección Soberana, en Romanos Capítulo 9, ¿a dónde acude Pablo? Pablo va al Antiguo Testamento, él ya ha ido al Antiguo Testamento cuando enseñó la justificación por fe, volvió Abraham y volvió a David, y ahora para enseñar sobre la Elección Soberana, ¿a dónde acude?, vuelve a Génesis para mostrarnos que siempre ha sido así, esta no es una verdad nueva para los tiempos del Nuevo Testamento.

La verdad de la Elección Soberana se enseñó en el Antiguo Testamento, quedó demostrada en el Antiguo Testamento, fue ejercida por Dios en el Antiguo Testamento, Elección Soberana, soberana.

Desde luego, vemos algunas prefiguraciones de la expiación definida, pero más en lo que podríamos llamar solo formas tenues, tipos y figuras. Ustedes recordarán que Dios aceptó el tipo de sacrificio de sangre de Abel, y aprendimos algunas verdades elementales que como pecadores solo podemos acercarnos a un Dios Santo y ser recibido por un Dios Santo, llevando un sacrificio, sobre la base de un sacrificio de sangre y luego en Génesis 22, versículo 2 Dios le dijo a Abraham toma a tu hijo Isaac, tu único hijo al que amas y vete a la tierra de Moriah, allí me lo ofrecerás en holocausto.

Una vez más, es solo una prefiguración de Dios que toma a su Hijo, su Único Hijo, el Hijo al que ama profundamente para sacrificarlo un día sobre el altar de la Cruz del calvario por pecadores como tú y yo.

Finalmente quiero que vean aquí el Llamamiento Eficaz en Génesis 11, versículo 31 Abram y Sara salieron juntos de Ur de los Caldeos, y más adelante en Génesis 15:7 se nos da una descripción más potente de su salida, se nos dice que fueron sacados, pero ¿quién los sacó? Bueno, es el que los llamaba, no era nadie más que Dios mismo y el llamado fue tan potente que los capturó y empezó a traerlos hacia Él y a guiarlos al lugar donde entrarían en una relación personal con Dios.

Y en Génesis 15:7 leemos el testimonio de Dios mismo sobre el testimonio de ellos, Dios dice Yo soy el Señor, Yo te saqué de Ur de los caldeos, escuchen, ellos no salieron por iniciativa propia, y Dios no vino a ellos y les dio un simple empujón, ni les dio un leve impulso en la dirección correcta, Dios los sacó y eso retrata a Dios capturándolos, tomándolos y sacándolos de las tinieblas, y del paganismo y de la mundanalidad hacia una tierra donde Dios se revelaría a ellos.

Y allí Abraham le creyó a Dios, de hecho en el versículo anterior, Génesis 15:6 dice Y Abraham creyó en el Señor y le fue contado —reconocido— por justicia, allí está la doctrina de la justificación Solo por la Fe, y el siguiente versículo dice cómo es que creyó en Dios, creyó en Dios porque había sido sacado de las tinieblas y llevado a una tierra a un lugar donde Dios se dio a conocer a Abraham, y le dio a conocer su misericordia y su gracia salvadora, y creyó en Dios porque Dios mismo lo había llevado a creer en Dios.

Y eso nos lleva finalmente a la gracia preservadora, una vez entró en una relación con Dios, jamás saldría de esa relación porque Dios dijo en Génesis 17:19 Y estableceré mi pacto con él —y escuchen esto— como pacto perpetuo, si Abraham hubiera entrado en este pacto y luego hubiera salido, habría sido un pacto de 10 años, un pacto de 5 años, pero era un pacto perpetuo, ¿no?

Por lo tanto su destino eterno con Dios fue establecido y sellado mientras él estaba aquí en la tierra, y nunca podría caer del pacto porque fue Dios quien inició este pacto, y Dios lo insertó en este pacto y Dios lo selló en este pacto, y nunca podría separarse o caer de este pacto, esta es la gracia preservadora de Dios, y a medida que avanzamos por la Escritura, y lo vemos, esto en muchas formas, se detallará con muchas verdades, metáforas, analogías, e imágenes de la seguridad eterna que tenemos.

Si tú eres un creyente en Jesucristo, eres parte de este pacto eterno y perpetuo, y lo que está establecido para la eternidad no se puede deshacer en el tiempo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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La creación y la caída 

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La creación y la caída

R.C.Sproul

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En esta sesión ahora queremos comenzar mirando el Antiguo Testamento y ver las doctrinas de la gracia.

Esta larga línea de hombres piadosos que recorre toda la Biblia, y que en realidad recorre toda la historia de la iglesia, comienza con Moisés, y la razón por la que comienza con Moisés es que Moisés escribió los primeros cinco libros de la Biblia —Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio— nadie podría haber escrito las doctrinas de la gracia antes del primer libro de la Biblia.

Así que en esta sesión quiero que miremos el comienzo del libro de Génesis, quiero que miremos los primeros tres capítulos, Génesis 1 al 3, y quiero que descubramos desde sus simientes algunas de estas doctrinas de la gracia, pero necesito explicarles cómo funciona la Biblia, es lo que se denomina revelación progresiva, hay verdades que aparecen en el Antiguo Testamento que a veces son colocadas allí tenuemente, las cuales luego se enseñaran paulatina y progresivamente con mayor claridad a medida que avanzamos en la Biblia.

Por ejemplo: la doctrina de la Trinidad, en el comienzo mismo vemos, dijo Dios hagamos al hombre a nuestra imagen, sólo una alusión con los pronombres plurales, pero se necesitará el resto de la Biblia para realmente construir la doctrina de la Trinidad.

Bueno lo mismo es cierto en cuanto a las doctrinas de la gracia, serán como semillas esparcidas en el suelo fértil de la Escritura y a medida que nos abramos paso por el Antiguo Testamento las semillas comenzarán a brotar, comenzarán a crecer, y las veremos con mayor claridad. Imagina que entras en el comedor de alguien y hay un interruptor que regula la intensidad de la luz, uno la enciende y luego puede girarlo, y la luz se vuelve cada vez más brillante hasta que ilumina plenamente, así es la Biblia.

Hay verdades que se enseñan en las primeras páginas de la Escritura que son muy importantes, muy esenciales, y es como cuando este interruptor está apenas encendido, pero conforme avanzamos, libro por libro, autor tras autor, vamos girando el interruptor de manera que la luz de la verdad ahora alumbra con un brillo cada vez mayor en nuestro entendimiento. Y desde luego, cuando llegamos al Nuevo Testamento es más brillante que el sol de mediodía, brilla con toda su fuerza.

Así que, al mirar esos primeros capítulos de Génesis, solo quiero que sepamos que estarán tenuemente declaradas, a veces están un poco en las sombras, pero están comenzando a brillar como a través de la niebla y las vemos, y conforme avancemos en la serie se nos harán mucho más obvias.

Ahora bien, Moisés escribió el libro de Génesis mientras vagaba en el desierto, así que son más de 1.400 años antes de la venida de Cristo, y es interesante que cuando escuchamos el sermón de Esteban ante el Sanedrín en Hechos capítulos 7, Él deja claro que Moisés fue educado en todas las costumbres de los egipcios, se sentó a los pies de maestros egipcios, recibió una educación egipcia de primera categoría —diríamos hoy— pero cuando escribe estos capítulos iniciales, no vemos la sabiduría de los egipcios en estas páginas, vemos una revelación sobrenatural que solo viene de Dios.

Cuando Moisés lo registra esto viene directamente del trono de la Gracia, es decir, a fin de cuentas, ¿quién estaba allí cuando la creación fue traída a la existencia?, es decir, ningún hombre estuvo ahí, al menos no hasta el sexto día, solo Dios pudo haber dado a conocer lo que aconteció en estos primeros días de la Creación, y lo que Dios dio a conocer a Moisés lo registró para nosotros.

Ahora bien, esas cinco doctrinas de la gracia de las que hablamos en nuestra sesión anterior, se apoyan en el firme fundamento de la soberanía de Dios, y cuando decimos la soberanía de Dios queremos decir que Él hace lo que le place, cuando a Él le place, donde a Él le place, con quien a Él le place, que Él establece Su trono en los Cielos, Su soberanía gobierna sobre todos, ¡Él hace lo que le place! Su voluntad es independiente, su voluntad es autónoma, y cualquier cosa que su voluntad pretenda que acontezca, va a acontecer.

Al mirar el comienzo del libro de Génesis vemos un despliegue de la pura soberanía de Dios, y aun cuando miramos los primeros seis días de la Creación vemos indicios de las doctrinas de la gracia, la creación física siempre es una imagen de una creación mucho más grande de una nueva creación espiritual que Dios llevará a cabo en la vida de aquellos que Él traerá a su Reino.

Así que hay paralelos entre en el acto en que Dios crea el universo y el mundo, y el acto en que Dios nos hace nuevas criaturas en Cristo Jesús.  Así que pensemos en esto, avancemos por estos primeros versículos de Génesis capitulo 1, y en el primer día leemos: “Y dijo Dios: ¡que haya luz!”, y Dios creó luz donde no había luz, Dios simplemente habló e hizo existir la luz; eso es exactamente lo que hace Dios en las doctrinas de la gracia cada vez que salva a un pecador, porque nosotros estuvimos una vez y otros todavía están en oscuridad espiritual, es decir son ignorante de Dios, están separados de Dios, en la contaminación de sus propios pecados.

Y en 2da de los Corintios 4:6 leemos, más adelante en el Nuevo Testamento, que el Dios que mandó que hubiera luz en este universo es el mismo Dios que manda que haya luz en nuestros corazones que están oscurecidos en tinieblas, de hombres y mujeres, que Dios habla soberanamente y trae la luz a nuestros corazones en tiniebla.

Y luego, en el segundo día leemos que Dios dijo haya expansión en medio de las aguas y separe las aguas de las aguas, y eso nos dice que Dios hizo una separación, eso es lo que hace Dios en las doctrinas de la gracia, Él hace una separación, Él hace una distinción dentro de la humanidad entre aquellos que ha escogido para poner sus corazones en ellos y aquellos quienes pasará por alto.

Y luego leemos en el tercer día, entonces dijo Dios júntense en un lugar las aguas que están debajo de los cielos y que aparezca lo seco, y fue así. Y dijo Dios produzca la tierra vegetación, hierbas que den semillas y árboles frutales sobre la tierra, que den fruto. Este Dios que ahora habló y produjo vida sobre la tierra a través del principio de vida en una semilla, comenzó el proceso de reproducción por el cual cada cosa produciría otra semejante, y una semilla de manzana produciría un manzano, es lo mismo que ocurre en las doctrinas de Gracia, cuando Dios planta la semilla de su Palabra en la tierra del corazón de hombres y mujeres, una cosa producirá otra semejante y es la semilla la que contiene la vida de Dios y Dios hará que esa semilla germine y brotará con la nueva vida de Jesucristo.

Vemos una imagen de esto aun en el tercer día de la Creación, y luego en el cuarto día Dios dijo haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche y fue así, y una vez más vemos la voluntad independiente y soberana de Dios que produce luz poniendo el Sol y la Luna en su lugar, en las galaxias y poniendo los cuerpos celestes en el lugar en que comenzarían a reflejar la luz del sol. Es este mismo poder soberano de Dios que se libera —y yo diría en una exhibición aún mayor de soberanía en el nacimiento de cualquier pecador que es traído al reino de Dios–.

El mayor milagro que Dios realiza es el nuevo nacimiento, más grandioso que cuando Dios crea vida en el vientre es cuando Dios crea vida espiritual en el corazón, más grandioso que cuando Dios trae a alguien a una familia física es cuando Él trae a un pecador a su familia espiritual, lo espiritual siempre es mucho mayor que lo físico. Así que cuando Dios crea todas las cosas de la nada hay indicios de lo que va a venir y que veremos en las doctrinas de la gracia.

Y luego si seguimos mirando vemos que en el quinto día Dios creó la vida animal sobre la tierra, y Dios creó las aves que vuelan y los peces que nadan, y Dios pobló el planeta con vida animal, y una vez más vemos ese libre ejercicio de la soberana voluntad de Dios.

Pero luego en el sexto día Él dijo hagamos al hombre a nuestra imagen, y Dios juntó el polvo y creó el cuerpo físico, pero este era solo un caparazón vacío externo, ¿no? Tendría que haber vida dentro del cuerpo si esa persona realmente iba a ser una persona y vivir, y en Génesis 2 —creo que en el versículo 7— leemos que Él ahora sopló vida en el cuerpo exterior del hombre, ¿sabías que eso es exactamente el nuevo nacimiento?, es la vida de Dios en el alma de hombre, ese fue el título del libro que George Whitefield leyó que lo llevó a la fe en Jesucristo y le enseñó la verdad del nuevo nacimiento, se titulaba La vida de Dios en el alma de un hombre de Henry Scougal.

Y las doctrinas de la gracia vienen a nuestras vidas cuando Dios sopla vida eterna en el caparazón externo, vacío de este templo que Él ha creado, Dios viene a residir en nuestras vidas y pone vida en nosotros donde no la había, vida eterna, vida espiritual, vida sobrenatural.

Y entonces en el comienzo mismo, en la Creación vemos atisbos de lo que Dios va a llevar a cabo, que Él es soberano, tiene autoridad sobre toda Su creación, puede hablar y traer luz a las tinieblas, puede hacer separaciones dentro del universo, puede poner vida en aquello en donde no había vida, esto era lo que Dios iba hacer en la salvación de cada persona al convertirse.

Bien, al mirar estos capítulos iniciales, hay dos doctrinas de la gracia en particular que se enfatiza, se trata de la corrupción radical y el llamamiento eficaz, vemos especialmente estas dos.

Y así al llegar a Génesis capítulo 3 versículo 1, la serpiente era la más astutas de las bestias del campo, y le dijo a la mujer, conque Dios os ha dicho no comeréis de ningún árbol del huerto, y luego dio el golpe de martillo: la serpiente le dijo a la mujer, ciertamente no moriréis, ustedes serán como Dios, no van a caer, van a ascender, van a estar al mismo nivel de Dios con tan solo comer esta fruta, y esta es una gran prefiguración de la influencia de Satanás en este mundo, para engañar, tentar, incitar, seducir y esclavizar aquellos que nacen en pecado.

Y vimos que en Génesis, en Génesis 3:6 que la mujer vio que el árbol era bueno para comer y era un deleite para los ojos y el árbol era deseable, y ella tomó del fruto, y comió y le dio a su esposo, y él comió; ellos desobedecieron a Dios descarada, intencional, deliberada, egoísta y atrevidamente, desobedecieron a Dios con sus ojos bien abiertos, fue una traición cósmica, fue una rebelión cósmica contra Dios; y Dios había dicho el día que comas de este fruto ciertamente morirás, y vemos que Adán siguió vivo —bueno han de saber que él murió en ese momento espiritualmente y ahora había una separación entre él y Dios, y comenzó a morir físicamente, pues ahora se instala el proceso de envejecimiento y los efectos del pecados comenzarán a estar en su propio cuerpo mortal y un día al fin morirá físicamente, pero ahora ya está comenzando este proceso de agonía física y si continúa en ese estado morirá eternamente, separado eternamente de Dios.

Vemos los efectos del pecado, los devastadores efectos del pecado, y ahora desde allí en adelante el hombre en un estado de muerte espiritual comienza a esconderse de Dios, le aterra Dios, y quiere huir de Él, no se dirige a Dios, sino que se aleja de Él, y en Génesis 3 versículos 8 y 9 leemos que Dios viene al huerto y dice “¿Dónde estás?” —Bueno, Dios sabe exactamente dónde están, la pregunta intentaba producir una confesión en ellos que reconocieran que se están escondiendo de Dios y que están separados de Dios, y en Génesis 3 versículo 10, Adán dice: tuve miedo porque estaba desnudo y me escondí, ya no hay deleite en Dios, está el terror de Dios.

Y todo el que nazca en la raza humana, nacería en este mismo estado de querer huir de Dios y no de querer acercarse a Dios, es por eso que Dios tendrá que ser el que busca, Dios tendrá que ser el que persigue, y así será a través de todo el tiempo que resta y cada vez que escuchamos de alguien en otra religión o que es muy religioso, que está siendo muy religioso y buscando a Dios… no ¡no! Es lo opuesto, están haciendo lo contrario, están huyendo del único Dios verdadero.

Así que cuando Adán pecó, toda la raza humana pecó, y más adelante en Romanos 5 versículo 12 quedará muy claro. Tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron, y en ese preciso momento toda la raza humana, antes de que fue concebida en el vientre de su madre y dada a luz, y traída al mundo fue culpable del pecado de Adán, hubo una imputación del pecado de Adán a toda la raza humana.

Romanos 5:16: por un solo pecado vino la condenación, ¿cuántos jugadores tienen que estar en una posición de adelanto en el equipo de fútbol para que todo el equipo sea penalizado?, ¡solo una persona tiene que estar adelantada! Y Adán era nuestro representante, y todo lo que hizo Adán nos afectó, —y tú y yo habríamos tomado la misma decisión, de todos modos, si hubiéramos estado allí… de hecho, probablemente habríamos cedido más rápido que Adán— y este pecado puso Adán y a toda la raza humana en un estado de muerte, y bajo la maldición de Dios y bajo la ira de Dios.

Dime qué crees de los primeros tres capítulos del libro de Génesis y te diré qué crees acerca del resto de la Biblia,  es el semillero para toda doctrina, y lo que uno cree acerca de Dios y Adán, y Satanás, y el pecado y sus efectos sobre toda la raza humana, todo lo que provenga de Génesis del 1 al 3 será el factor determinante para el resto de la Biblia, es decir, si uno construye un edificio no importa lo alto, impresionante que sea, si tiene una grieta en el fundamento, todo el edificio es deficiente.

Así que, desde el comienzo mismo vemos una depravación total, radical en la caída de Adán, pues está en un estado de pecado, ahora su alma queda contaminada y manchada desde la coronilla de su cabeza hasta la planta de los pies, y ahora está separado de Dios y su mente está oscurecida, su corazón contaminado, y su voluntad está muerta. ¡Eso es depravación total! Por esto Dios debe ser el iniciador, Dios debe ser el que busca.

También en el huerto vemos el Llamado Eficaz porque en Génesis 3 versículos 8 y 9 leemos que Dios llamó al hombre, el hombre no llama a Dios, Dios llama al hombre, Dios dice ¿Dónde Estás? Y el propósito de esto es producir convicción de pecado y conocimiento del pecado, provocar así una confesión de pecado, porque nadie va entrar en el Reino de Dios sin confesar su pecado y decir Dios ten misericordia de mí, que soy pecador.

Y luego Dios dijo, ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual te mandé que no comieras? Entonces el Señor Dios dijo a la mujer ¿Qué es esto que has hecho?, el propósito no es asegurar información que Dios no tuviera, el propósito era traer a la superficie, que saliera de la boca de Adán y Eva aquel pecado que realmente habían cometido contra el Dios todopoderoso del cielo. Aquí no vemos necesariamente indicios de la doctrina de la elección, y sí vemos la enseñanza de la expiación.

En Génesis 3 versículo 15 leemos sobre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente y ya ahí vemos una distinción dentro de la raza humana, que habrá uno nacido de una mujer, el Señor Jesucristo, que aplastaría la cabeza de la serpiente y llevaría a cabo un resultado fatal y devastador para Satanás, ahora será echado fuera el príncipe de este mundo.

Juan 12 y la serpiente herirá el talón de Cristo, si bien aquí no vemos la enseñanza plena del alcance de la expiación, no obstante, vemos lo que se denomina el Protoevangelio, la primera mención del Evangelio y Dios era el predicador y el Diablo era la congregación, Dios proclamó el Evangelio a la serpiente en el huerto, y era un mensaje de victoria para aquellos que son la simiente de la mujer a través de la simiente final de la mujer, el Señor Jesucristo mismo, quien daría un golpe devastador a Satanás y su simiente; y Jesús quien es la simiente de la mujer, moriría por los demás que son simiente de la mujer, que son parte de la raza escogida, los elegidos desde antes de la fundación del mundo y su muerte no tendrá efecto alguno para la simiente de la serpiente.

Aquí vemos en el comienzo mismo de la Biblia, sombras y pequeñas evidencias de lo que se enseñará muy claramente a medida que recorramos el resto de la Escritura.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Una larga línea de hombres piadosos

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Una larga línea de hombres piadosos

R.C.Sproul

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La serie que comenzamos ahora es Las doctrinas de la gracia: en el Antiguo Testamento.

Y lo que vamos a descubrir es que hay una larga línea de hombres piadosos que se extiende por el Antiguo Testamento, pero esa línea continua a través del Nuevo Testamento y ha continuado a través de cada siglo de la historia de la Iglesia hasta el presente.

Es una larga línea de hombres piadosos que han enseñado las doctrinas de la gracia. Y realmente comienza en el Antiguo Testamento. Ese es el punto de partida, con los profetas, con los jueces, con los reyes y los príncipes, los salmistas y los sabios, todos enseñaron las doctrinas de la gracia, hablaron a una voz, no hubo contradicción, no hubo inconsistencia, todos hablaron con gran claridad sobre la doctrina de la Gracia; y cuando llegamos al Nuevo Testamento encontramos exactamente lo mismo, no había una manera diferente en la que Dios aplicaba la Gracia a la vida de las personas como era en el Antiguo Testamento, así también es en el Nuevo Testamento y el mismo Señor Jesucristo fue el principal maestro de las doctrinas de la gracia.

¡Y en los cuatros Evangelios eso nos llega fuerte y claro!, un ciego pudo ver, y un sordo pudo escuchar — si abrimos la Biblia, ¿no?

Y luego cuando envió a sus discípulos, ellos siguieron predicando el mismo mensaje en el libro de Hechos y cuando escribieron las epístolas del Nuevo Testamento hubo una coherencia perfecta con las doctrinas de la gracia.

Y cuando avanzamos por los siglos por la historia de la Iglesia. Obviamente ha habido ciertos desacuerdos, pero quiero decir que en general aquellos hombres que tuvieron el mayor impacto sobre este mundo, aquellos hombres que iniciaron reformas y grandes avivamientos, iniciaron movimientos misioneros, hombres que impactaron continentes con el evangelio de Jesucristo, estos fueron aquellos hombres que expusieron las doctrinas de la Gracia.

Y así ha sido hasta el momento actual, así que, hay una línea, una larga línea de hombres piadosos, no dos líneas, no hubo una línea en el Antiguo Testamento, y ahora una totalmente distinta en el Nuevo Testamento y un estándar de enseñanza distinto en el Nuevo Testamento, ¡no!, es todo igual.

Y la forma en que las personas se salvaban en el Antiguo Testamento es exactamente como se salvan en el Nuevo Testamento, no hay dos evangelios distintos, solo hay un evangelio de Jesucristo que salva y en el Antiguo Testamento la gente se salvaba solo por gracia, solo mediante la fe, solo en Cristo, ¿no?

Y en el Nuevo Testamento es lo mismo, solo por Gracia, solo mediante la fe, solo en Cristo. Ellos miraban al futuro, a la venida de Cristo, así como nosotros miramos al pasado a la primera venida de Cristo, pero en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento predicamos a Cristo y a éste Crucificado.

Ahora bien, la manera en que esta obra salvadora de Jesucristo se aplica a la vida de los pecadores también es exactamente la misma desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento, hay una perfecta continuidad desde el Antiguo al Nuevo Testamento respecto a las doctrinas de la gracia que ahora se extiende por toda la historia de la Iglesia.

Ahora, cuando decimos las doctrinas de la gracia, ¿a qué nos referimos? Bueno, para decirlo de manera breve, lo podemos expresar en estas palabras, eso será muy simple, cuando decimos doctrinas de la gracia: Dios salva a los pecadores, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo, trabajan conjuntamente para ser un Salvador. Dios el Padre es un Salvador, Dios el Hijo es un Salvador, Dios el Espíritu Santo es un Salvador, es por eso que cuando bautizamos lo hacemos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. No bautizamos solo en el nombre del Padre, y no bautizamos solo en el nombre del Hijo, ni en el nombre del Espíritu Santo, Cristo nos ha mandado en la Gran Comisión, Bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo ¿por qué?, porque las tres personas de la Trinidad son un Salvador, trabajan con una unidad perfecta de propósito y economía para salvar a los mismos pecadores.

Ahora bien, las doctrinas de la gracia se enseñan en la Biblia de tapa a tapa, desde el índice hasta los mapas, las doctrinas de la gracia se encuentran a través de toda la Biblia. Cuando decimos Las doctrinas de la gracia, estas doctrinas son cinco declaraciones de verdad. Cinco declaraciones teológicas doctrinales de verdad, respecto a la forma en que Dios salva a los pecadores, y todas están unidas. Son como cinco eslabones de una cadena, y están inseparablemente conectados, y si se rompe uno de estos eslabones, se rompe toda la cadena.

Así que, en ese sentido, una persona o acepta las cinco o rechaza las cinco, porque todas están unidas, y estas cinco doctrinas de la gracia son: Corrupción Radical, Elección Soberana, Expiación Definida, Llamamiento Eficaz y Gracia Preservadora. Quizás las conozcan con otros títulos usando el acróstico T.U.L.I.P. en inglés, Depravación Total, Elección Incondicional, Expiación Limitada, Gracia Irresistible y Perseverancia de los santos.

Estas son las cinco doctrinas de la gracia, y no fueron acuñadas en la Reforma, no fueron descubiertas en Ginebra o Wittenberg. De hecho, ni siquiera fueron descubiertas en África del Norte durante el tiempo de los padres de la Iglesia, de hecho, son más antiguas de lo que se enseñó en Galilea y Jerusalén, se remontan hasta el comienzo mismo del tiempo, se remontan al huerto del Edén, se remontan al tiempo de la Creación, se remontan hasta el comienzo mismo del Antiguo Testamento.

Y las doctrinas de la gracia se enseñan a través de toda la Escritura, simplemente fueron proclamadas por los padres de la Iglesia, y declaradas por los reformadores, así como por los puritanos y los del Gran Avivamiento, pero no se originaron con ellos, ellos eran solo los mensajeros, ellos solo eran porta voces que proclamaron esas verdades, pero están arraigadas y cimentadas en la Escritura. Son enseñanzas Bíblicas, son Verdades de Dios.

Ahora bien, al recorrer estas cinco doctrinas de la gracia lo que descubrimos es que la primera trata acerca del hombre y las otras cuatro tratan acerca de Dios, la primera, Depravación radical, comienza con el estado del hombre en el pecado, y luego cada uno de los siguientes encabezados, tratan acerca de Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo, y luego los tres juntos preservando a los salvados. Vamos a volver a esto muchas veces.

Como dije, la declaración más sucinta de las doctrinas de la gracia, es Dios salva a los pecadores. Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo, los tres actúan juntos en unidad perfecta.

¡Dios salva! La palabra salva significa ser librado de la destrucción, significa ser rescatado de la ruina, la Biblia enseña que todos pecaron, y están destituido de la Gloria de Dios y la paga del pecado es muerte, y la Biblia enseña que toda la humanidad está bajo la ira de Dios. Romanos 1 versículo 18, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, hombre y mujeres necesitan ser salvados, esa es una palabra bíblica, y significa como ya he dicho, ser librados de la ira venidera, ser rescatados del juicio final y el infierno eterno.

Ahora, las doctrinas de la gracia, enseñan que Dios no solo hace la salvación meramente posible, no es una salvación hipotética que ahora depende del hombre si la acepta o la rechaza que algunos a quienes el Hijo querría haber salvado nunca terminan siendo salvos, ¡no! En las doctrinas de la gracia Dios salva. ¡Realmente salva! Y en la cruz Jesús efectivamente salvó a los pecadores. No puso al mundo meramente en una posición salvable, no nos hizo meramente reconciliables, Él efectivamente nos reconcilió a través de la Sangre de su Cruz, Él no propició meramente en potencia la ira de Dios, Él realmente aplacó la santa venganza de Dios a favor de pecadores que merecían el infierno, hubo una transacción real de carácter definitivo que aconteció en la Cruz del calvario.

Esto es de importancia crucial, Dios el espíritu Santo lo ilumina en el corazón a través de una convicción y atracción, y a través del milagro de la regeneración, así que cuando decimos que Dios salva a los pecadores, queremos decir que realmente salva a los pecadores, y ese es el lenguaje tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Hubo una salvación poderosa y triunfante de los pecadores en la cruz del calvario.

¡Dios salva a los pecadores! Pecadores que están en rebelión contra Dios, ya sea que hayan crecido fuera de la Iglesia, dentro de la Iglesia, ¡no importa!, pecadores fuera del Reino de Dios, pecadores muertos en delitos y pecados, pecadores incapaces de liberarse o de salvarse a sí mismo, pecadores incapaces de merecer la gracia de Dios y la salvación que Él ofrece, pecadores total y absolutamente dependientes de la obra de la Gracia en sus vidas. Y las doctrinas de la gracia expone esto en los colores más vívidos y en la presentación más grandiosa.

Las doctrinas de la gracia comienzan en la eternidad pasada, las doctrinas de la gracia se consuman en la eternidad futura, las doctrinas de la gracia se extienden desde antes de la fundación del mundo, a lo largo de todo el tiempo y luego a través de toda la eternidad futura, a los que antes conoció los predestinó, y a los que predestinó los llamó, y a los que llamó los justificó, y a los que justificó los glorificó. Sé que eso se enseña en el Nuevo Testamento, pero también está arraigado en el Antiguo Testamento.

Estas doctrinas de la gracia son doxológicas, promueven nuestra adoración a Dios a medida que entendemos esas doctrinas de la gracia, tenemos muchas cosas, razones para dar alabanza y honra a Dios que la que tendríamos si solo conociéramos parte de la historia de nuestra salvación.

Las doctrinas de la gracia son exhaustivas, las doctrinas de la gracia se convierten en una plena revelación de Dios hacia nosotros de lo que Él ha hecho para traer Su Gracia a nuestras vidas.

Y cuando vemos esto, y cuando lo entendemos, en las doctrinas de la gracia, nos deja con la boca abierta, nos deja de rodillas, nos enciende el corazón. Creo que realmente es el paradigma final por el cual vemos correctamente nuestra salvación.

No lograr ver las doctrinas de la gracia es tener un entendimiento nublado de cómo es que llegamos a estar en el Reino de Dios, pero entender las doctrinas de la gracia es ver con una visión 20/20 los propósitos salvíficos de Dios. Así que allí es hacia donde nos dirigimos y esto es lo que vamos a ver en estas doctrinas de la gracia. Ellas exaltan a Dios, glorifican a Cristo, aplastan el orgullo, dan vida, producen gozo, humillan el alma, edifican la fe, promueven el evangelismo, motivan las misiones, ¿captaron eso?, ¡ja!

¿Puede ser cierto todo eso, con solo estas cinco doctrinas de la gracia? La respuesta es sí, realmente amén, es cierto, y mientras más profundizamos en esto, y mientras más descubrimos las doctrinas de la gracia, hayamos aún mayores bellezas de verdad en la Palabra de Dios que hacen que nuestro corazón se eleve a las alturas del cielo, nos dejan anonadados y realmente son transformadoras, cuando uno llega a ver las doctrinas de la gracia, realmente es como si uno fuera salvado de nuevo, es realmente todo un nuevo comienzo del entendimiento —cómo es que nací en el Reino de Dios.

James Montgomery Boice solía hablar de un balancín en un parque de juegos, un sube y baja, y niños jugando en el parque, y él hacía la observación de que cuando un extremo sube, el otro baja automáticamente, y luego cuando el extremo de abajo sube el que está arriba baja, nunca se puede tener ambos extremos arriba al mismo tiempo, y él dice que esa es la forma en que la doctrinas de la gracia nos permiten ver quién es Dios y quién somos nosotros, porque las doctrinas de la gracia ponen a Dios en alto y a nosotros en una posición muy humilde, y cualquier otra forma de comprender la salvación tiene todas las cosas al revés, tiene al hombre en una posición superior y a Dios en una posición dependiente, eso está mal, son las doctrinas de la gracia las que sitúan a Dios donde le corresponde.

Dios el Padres, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo desde toda la eternidad pasada y dentro del tiempo, y a través de toda las era por venir, como nuestro salvador y nos sitúa a los hombres donde nos corresponde, de rodillas mirando hacia abajo con un corazón agradecido, totalmente dependientes de Dios y su obra de salvación en nuestras vidas y cuando llegamos a descubrir estas doctrinas de la gracia, cómo construyen nuestra fe, vemos que Dios está actuando en el mundo que Dios ha estado actuando en nuestra vida y lo sigue haciendo.

Vivimos en un momento muy desafiante, de la historia humana, ¿no es así? Pareciera que el mundo entero está a punto de deshilarse como un suéter viejo, pareciera que todo está a punto de hacerse humo, ¿no es reconfortante para ti, para mí, saber que cada uno de los elegidos de Dios será salvo, y que Cristo va a edificar a su iglesia, y que las puertas del hades no prevalecerán contra ella?

Que Satanás ruja y aceche, que traiga el asalto que quiera contra el evangelio y contra la Iglesia, pero Dios es más grande y Dios va a llamar de este mundo de oscuridad a cada uno de aquellos que Él escogió por y para sí mismo desde antes de la fundación del mundo, a cada uno de los que dio a su Hijo en la eternidad pasada, para que fuera su regalo de amor y lo comisionó para que viniera a este mundo y pusiera su vida como el buen pastor por las ovejas.

Todos aquellos por quienes Cristo murió serán llevados a una relación salvadora con Dios por medio de Jesucristo, ninguno se quedará atrás y Dios el Espíritu Santo ha salido al mundo entero, Él es omnipresente y omnipotente, Él traerá convicción de pecado y llamará, y atraerá irresistiblemente, y hará nacer soberanamente en el Reino de Dios a cada uno de aquellos por quienes Cristo murió, a cada uno de los que el Padre escogió antes del comienzo del tiempo.

¡Qué gran confianza nos da esto! Esto debería animarnos a salir al mundo y compartir nuestra fe en Jesucristo, apoyar misioneros, sustentar ministerios que están difundiendo la Palabra de Dios, sabiendo que Dios mismo garantiza el éxito de su Evangelio, Cristo no habrá muerto en vano, cada gota de sangre derramada por Cristo en la Cruz va a cumplir el propósito y el plan eterno de Dios.

Así que, mientras estudiamos las doctrinas de la gracia… no, no se trata de simplemente de subir a una torre de marfil y tener una discusión filosófica acerca de ciertas visiones del mundo, ¡no! Este es el punto decisivo, esta es la realidad de la verdad que se lleva a cabo en el mundo respecto a lo más importante, ¡lo más importante! ¡El evangelio de Jesucristo! Y el evangelio es el poder de Dios para Salvación y realizará su obra en el corazón de cada uno de aquellos por quienes murió Cristo.

Así que, aquí es donde comenzamos nuestro estudio, y no sé qué otra cosa podríamos mirar que fuera más estimulante que lo que estamos viendo en esta serie. Así que yo oro y confío en que Dios guardará, y guiará a través de esta serie, y que Él iluminará estas verdades en vuestros corazones y las avivará en mi corazón.

Esta es un ancla para nuestra alma, Dios salva a los pecadores, por lo tanto, toda la gloria no es para el pecador, sino para el Dios que es el salvador de los pecadores, y es por eso que se necesitará toda la eternidad, a través de todas las edades venideras ante el trono de la Gracia para cantar nuestras alabanzas a este Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nos ha rescatado de la ira que merecíamos justamente. Soli Deo Gloria, solo para la Gloria de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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 La iniciativa divina

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 La iniciativa divina

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En esta sesión, quiero ir más allá y ver lo que en teología llamamos: la iniciativa divina, refiriéndonos a ese primer paso de la salvación que se lleva a cabo en nuestras vidas de forma unilateral y exclusiva por el poder de Dios.

Y vemos esto en el pasaje de Efesios 2, del cual he hecho referencias ocasionales y me gustaría dedicarle un poco más de tiempo ahora. Si pueden, veamos el capítulo dos de Efesios donde Pablo dice: “estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Lo que encontramos en este pasaje son términos descriptivos del carácter radical de la caída del ser humano. Hemos hablado ya sobre la incapacidad moral. Hemos evitado el uso del lenguaje calvinista, el cual describe la situación del hombre como la de “depravación total”, un término que ha llegado a ser muy, muy controversial en círculos cristianos y es parte del famoso acróstico que usan los calvinistas para delinear los conocidos: cinco puntos del calvinismo –TULIP.

T-U-L-I-P (siglas en inglés) “T” por “Depravación Total”, “U” por “Elección incondicional”, “L” por Expiación limitada”, “I” por “Gracia irresistible y “P” por perseverancia de los santos”.

Pero generalmente no se llega más allá de la “T” antes de que la controversia estalle.

Esta es una de esas ocasiones donde los acrósticos, que son pequeñas ayuda-memoria que funcionan como asistentes para recordar, a veces causan más daño que ayuda, ya que “depravación total” es un término muy confuso.

La gente confunde “depravación total” con lo que llamaríamos “depravación absoluta”; es decir, que el hombre es tan malo como le es posible ser. No conozco a nadie que crea eso. Sin importar cuán pecadores somos, siempre podemos pensar que nosotros cometeríamos pecados mucho peores de los que cometemos, y pecar más de lo que, de hecho, pecamos.

Entonces, ninguno de nosotros es absolutamente depravado. El término “depravación total” fue acuñado para señalar que el pecado afecta a la persona completa, que toda la esencia de nuestra humanidad está caída. Es decir, nuestras mentes, nuestras voluntades, nuestros cuerpos están caídos, toda la persona está atrapada en esta caída. Yo prefiero hablar de la “Corrupción radical”.

El problema es que las siglas en inglés TULIP serían RULIP y dañarían el acróstico.

Pero me gusta el término “Corrupción radical” porque el significado de ‘radical’ históricamente viene de la palabra latina radix, que significa “raíz”. El punto con la corrupción radical es que nuestra caída no es solo algo tangencial o algo periférico, una imperfección accidental que está meramente en la superficie de nuestra humanidad, sino que el pecado es algo que va al mismo núcleo de nuestra existencia.

Y penetra hasta la raíz del árbol. Ahora, en este texto, Pablo está haciendo algunas declaraciones que indican la seriedad de nuestra caída, dice: “estabais muertos en vuestros delitos y pecados”.

En otra parte habla de estar bajo el poder del pecado, en la esclavitud del pecado, hijos de ira, hijos del diablo, ese tipo de cosas. No es una imagen muy agradable del ser humano caído natural. Pero, otra vez, él dice que este era nuestro estado anterior, que ‘estábamos muertos en delitos y pecados en los cuales anduvimos antes’.

¿Cómo anduvimos? Anduvimos “según la corriente de este mundo”. Anduvimos por el camino que el mundo recorre, el cual no es como Dios quiere que andemos. Anteriormente Pablo había hablado acerca de que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. No hay ningún justo, ni aún uno.

No hay nadie que haga el bien. No hay ninguno que busque a Dios. Todos nosotros somos inútiles y nosotros nos hemos desviado. ¿Recuerdas que los cristianos fueron llamados al principio los del ‘camino’?

Pero nuestro camino natural no es el de Dios. Andamos “según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire”. Es decir, estábamos siendo obedientes y leales ¿a quién? A Satanás. Él es el príncipe de la potestad del aire.

Y anduvimos conforme al “espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

Este es un retrato muy, muy sombrío de la caída del hombre. Ahora, la siguiente palabra, creo que es la palabra más importante en el Nuevo Testamento con respecto a esta doctrina de la gracia soberana de Dios. Creo que es muy importante que haya insistido en este tema tantas veces,  tanto así que en una clase que estaba enseñando, una mujer se tomó el trabajo y la molestia de hacer un letrero para mí con esta palabra.

Esta palabra es “pero”. El Evangelio sólo es buenas noticias cuando entendemos las malas noticias. El único evangelio del Evangelio es cuando comprendemos por primera vez la ley y nuestra situación bajo la ley.

Aquí estamos, muertos en delitos y pecados, andando conforme a la carne, la concupiscencia de la carne y todo lo demás, andando como los que están bajo el espíritu de desobediencia, hijos de ira – PERO Dios.

“Pero Dios”, que es rico en misericordia”, y no “pero nosotros”, que aún teníamos una pizca de justicia, finalmente nos levantamos de los escombros, o nos disponemos para cambiar nuestras formas, pero el ser humano que es poderoso dijo moralmente “¡No!” a esa corriente maligna y se liberó de la muerte’.

Eso no es lo que la Biblia dice. Dice: “Pero Dios, que es rico en misericordia, nos ha vivificado, nos dio vida, aún cuando estábamos muertos en nuestros delitos”.

Cuando oigo hablar a los cristianos evangélicos sobre lo que sucede en la conversión, con frecuencia escucho dos analogías, ilustraciones diseñadas para comunicar a nuestras mentes lo que realmente pasa.

Quizá tú las has oído. La primera dice así: Ese ser humano caído no está sano. Él está muy, muy enfermo. De hecho, está enfermo hasta la muerte y está en la sala de enfermos terminales del hospital.

No hay nada que ese ser humano pueda hacer para sanarse a sí mismo. Está casi en coma. La muerte es segura. A menos que le administren remedios, ese hombre de seguro morirá. Entonces Dios provee la medicina y la enfermera pone el remedio al ponerlo en una cuchara.

Dios tiene – o Dios mismo pone el remedio en la cuchara, y Dios mismo viene donde esa persona con labios resecos y su condición de semi-coma, acostado en su lecho de muerte, y pone la cuchara justo en sus labios.

Pero en ese momento, la persona puede aceptar el remedio o rechazarlo. Pero si abre su boca, Dios pondrá la medicina en su boca y ella lo salvará. Pero si mantiene sus labios cerrados, no recibirá la cura necesaria.

Esta analogía muestra que el ser humano está en una condición muy, muy seria. Pero aún está vivo. Lo que oigo a Dios decir es que Él viene a la habitación después que el doctor declaró al ser humano muerto!

Lo que oigo a Pablo decir es que Dios nos da vida cuando estamos muertos. Una mejor analogía sería que la persona se ha ahogado, está re-ahogado en el fondo del mar y Dios se sumerge en el agua y saca ese hombre muerto, ese cadáver, del fondo del mar y lo trae a tierra firme y Él se inclina, le da respiración boca a boca y respira aliento de vida en él y es resucitado de entre los muertos.

Eso es lo que dice la biblia en cuanto a la iniciativa divina, que ese primer paso de reavivar de la muerte, de la carne al espíritu, la transferencia del reino de las tinieblas al reino de la luz, es logrado por Dios, no por el ser humano.

Y, por supuesto, después que Dios nos da vida, luego elegimos, luego creemos, luego abrazamos a Cristo, nos arrepentimos. Hacemos todas esas cosas porque ahora estamos vivos para las cosas de Dios.

Pero el primer paso, la iniciativa, la resurrección de entre los muertos, es obra de Dios y solo de Dios. “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.”

Bien, una de las preguntas más profundas que se generan cuando pensamos en esta iniciativa divina es: si Dios es el que tiene que rescatar a ese hombre muerto en el fondo del mar, si Dios es quien no solo tiene que dar el remedio, sino que resucitar un cadáver, entonces ¿cuál es el propósito del evangelismo?

¿No es esa una pregunta que todos pensamos y formulamos?  que, a la luz de la soberanía de Dios, y a la luz de todo el concepto de predestinación, si Dios ha decretado desde toda la eternidad que ciertas personas serán salvas, entonces ciertamente esas personas serán salvas con o sin mi testimonio, con o sin mi predicación del Evangelio.

¿Por qué entonces debemos preocuparnos por el evangelismo? Mi historia favorita sobre este tema ocurrió cuando estaba en el seminario, cuando estudiaba con el Dr. John Gerstner, en el Seminario de Pittsburgh, que es el rey de los pre-destinatarios.

Y había cerca de 20 de nosotros en la clase y estábamos sentados en semicírculo y él dijo: “Muy bien, señores, si es verdad que Dios predestina soberanamente a un cierto número fijo de personas para ser salvos, y es a través de un decreto inmutable, entonces ¿por qué deberíamos involucrarnos en el evangelismo?

Lanzó la pregunta y la dejó en el aire y empezó a llamar a los alumnos para que respondieran la pregunta. Nunca voy a olvidar lo aliviado que estaba porque me encontraba en el extremo derecho de ese semicírculo, y él empezó por el izquierdo.

Y pensé: “¡wow!, me alegro que no tengo que responder eso!” Entonces él mira al primer alumno y dice: “bien, señor Fulano de Tal, ¿qué diría usted?” Y él dijo: “Bueno, Dr Gerstner, usted sabe, no lo sé. Siempre me he preguntado eso”

Así que se perdió el penal. Se dirige al siguiente alumno y este le dice: “Ni idea”. Se dirige al siguiente, todo el resto de la línea y se estaba acercando peligrosamente a mí. Había una sensación de expectativa que aumentaba en el salón.

Me sentí como Sócrates en uno de los diálogos de Platón cuando, después que todas esas otras personas, los mortales menores, dieron respuestas a esas preguntas profundas que suenan ok hasta que Sócrates habla, y deja a todos con la boca abierta.

Y pensé, “oh, oh, voy camino al banquillo de los acusados”. Bueno, efectivamente, se recorrió todo el círculo y nadie pudo responder la pregunta del Dr. Gerstner y llegó mi turno. Yo estaba temblando. Así que traté de responder y dije: “Bueno, estoy seguro que esto no es lo que usted espera Dr. Gerstner.

Sé que hay algo mucho más profundo que esto y que debe ser la respuesta a esta pregunta, pero una pequeña razón por la que debemos involucrarnos en el evangelismo es que, usted sabe, Jesús nos manda a hacer evangelismo, ¿no es cierto?

Y Gerstner comenzó a reírse con su estilo siniestro y dijo: “Por supuesto, Sr. Sproul. ¿Cuál podría ser una razón más insignificante para hacer evangelismo, que no sea que Jesús te lo ordena, que el Salvador de tu alma y el Señor Dios Todopoderoso deba pronunciar una orden,

Y tú piensas que esa puede ser quizás una pequeña razón por la que deberíamos…” Y cuanto más continuaba, ya se imaginan, yo me estaba achicando en esa silla. Y dije: “Wow, espere un momento”. Pero nunca olvidé el punto.

Él dijo: “La razón principal por la que hacemos evangelismo, a la luz de la soberanía de Dios es porque Dios es soberano, y Dios no solo ha decretado soberanamente el fin, es decir, la meta de la redención de la gente, sino que él también, soberanamente, decretó los medios para ese fin.

Él ha elegido la necedad de la predicación como el medio por el cual traerá a la gente hacia la salvación, y le ha ordenado a su iglesia que lleve a cabo ese programa de evangelismo. Y dijo: “Mira, yo me encargo de la elección, pero tú de la predicación. Tú testifica. Esa es tu responsabilidad.”

Ahora, ¿Él me necesita? No, Él no me necesita. No, no me necesita. Dios no me necesita para cumplir Su plan. Él podría hacerlo sin mí. Él tiene el poder para hacerlo sin mí, ¿está bien?

Pero, Él ha elegido hacerlo conmigo y por mí y a través de mí, y contigo y por ti y a través de ti.
Entonces, vemos que el evangelismo es ante todo un deber. Pero, en segundo lugar, y debemos entender esto: el evangelismo es un privilegio indescriptible. Qué tal privilegio.Es decir, una vez estaba leyendo un libro sobre recaudación de fondos (debo leer esos libros de vez en cuando, son terriblemente tediosos y aburridos).

Y la persona que escribió el libro, había sido el jefe de campaña de recaudación de fondos para la universidad de Harvard, y decía: “Hay algunos principios fundamentales que deben entender sobre este tema”.

Dijo: “La primera regla es esta: Debes ser consciente del hecho de que cada ser humano desea tener una parte significativa en una empresa importante; por lo tanto, si le das a la gente la visión de lo que estás haciendo y los dejas ser parte de ello, entonces ellos responderán porque quieren ser parte de una causa importante.”

Y él, por supuesto, el autor del libro estaba diciendo: “Explota eso”, ya sabes. “Usa eso, tenlo presente”. Bueno, creo que es verdad, ¿no es cierto que queremos que nuestras vidas cuenten? No queremos ser parte de cifras insignificantes en este mundo. Queremos participar en cosas significativas.

¿No sería como si pudiéramos decir, si pudiera mirar mi cuello y decir: “¿Ves esa medalla? Ese medalla significa que fui parte del equipo ganador del mundial de fútbol de 1974.”? La gente me miraría y diría ¿En serio? ¿No es eso tremendo? ¡Eso es significativo!

Yo no tengo una medalla de esas. Todo lo que hago en mi vida: No juego fútbol, no soy miembro del gabinete presidencial, todo lo que hago a diario es trabajar para el Rey de Reyes. Eso es todo lo que hago.

Ahora, ¿qué podría ser más insignificante que eso? Todo lo que tengo que hacer, y me pagan por hacerlo, es trabajar en la empresa más importante que Dios haya creado, trabajar para la edificación del reino de Dios, para la predicación del Evangelio, puesto que la edificación de los santos es el llamado supremo en el universo.

Es por eso que un día me molesté cuando un alumno me dijo algo. Yo había trabajado en la iglesia por un par de años, y luego estuve pasando más tiempo enseñando en el seminario y recorriendo el país dando conferencias y todo eso; este estudiante me miró con sus ojos iluminados.  Él estaba asombrado.

Él pudo conocerme en carne y hueso, alguien a quien había oído hablar en una conferencia en algún lugar, y había visto mi foto en un libro o algo por el estilo, y eso era como si mi tarjeta de presentación cobrara vida y él estaba atónito y llegó a decirme: “¡Vaya! ¿Cómo era cuando usted era solo un pastor?”

Y yo le dije: “¿Qué quieres decir con SOLO un pastor? ¿Tú sabes por qué no soy un pastor? Porque no tengo lo que se necesita para ser un pastor. Es mucho más fácil ir de ciudad en ciudad, predicar y luego partir, que quedarme allí con las mismas personas año tras año tras año y pasar del primer nivel al segundo nivel, luego al tercer nivel, edificando, tomándoles la mano cuando mueren y todo eso, teniendo que recibir sus críticas cada semana y tener que soportarlo.”

Le dije: “Simplemente no podía sobrellevarlo. No tengo nada más que un profundo respeto y admiración por el pastor porque creo que ese es el llamado supremo que existe en este mundo. Es un privilegio; no es solo un deber. Es un privilegio poder pasar la vida al servicio de Cristo.”

Nota lo que Pablo dice en el capítulo 10 de Romanos. Dice el versículo 11: “Pues la Escritura dice: todo el que cree en Él no será avergonzado” ¡Vaya! ¡Qué declaración!

Cuando llegamos a la fe y ponemos nuestra fe, ponemos nuestra confianza, la estamos poniendo en Cristo como nuestro Salvador, todos saben lo que significa haber depositado su fe o confianza en algo o alguien que los defraudó. Eso es devastador.

Pero, quien deposite su fe o confianza en Cristo, ¡nunca será defraudado! “Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que le invocan.”

Verso 13: “porque todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.” Ahora, hemos estudiado a lo largo de esta serie que nadie, el hecho que nadie invocará al Señor a menos que el Señor mismo primero le de vida, pero ¿para qué Dios nos da vida?

Para clamar a Cristo, invocar al Señor. Y quienquiera que haga eso, quienquiera que llame, y tú no sabes si eres elegido o no. Pero ¿quieres a Cristo? ¿ah? Invócalo. Deja que el tema del misterio de la elección quede a un lado por un minuto.

¿Cuál es el estado de tu corazón en este momento? Si en tu corazón quieres un Salvador, si en tu corazón quieres a Cristo, si lo quieres, invoca al Señor. Y si lo invocas, no hay nada más seguro bajo el sol, que el hecho de que Él oirá tu clamor y que él te responderá y serás salvo.

Pero luego Pablo hace esta pregunta: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído?” Antes de llamar a alguien para que te redima, primero tienes que tener algún grado de confianza en que esa persona es capaz de realizar la tarea.

No voy a llamar al Chapulín Colorado para que salve mi alma porque no creo que tenga la capacidad de salvar mi alma. Primero tengo que creer que él es capaz. “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?

Ahora, esta es una lógica bastante simple ¿no? “Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Tú no llamas a un salvador para salvarte si es que no crees que él es el Salvador. ¡Y no puedes creer que Él es el Salvador si nunca has oído hablar de Él! Y no vas a escuchar de él a menos que alguien te hable de él. Y luego continúa diciendo: “Y cómo predicarán si no son enviados?”

Y podrías no estar dotado para el evangelismo, pero eres capaz de contribuir para enviar al evangelista. (Solo un paréntesis, únicamente el 4% de los cristianos, cristianos evangélicos en los Estados Unidos de América, diezman).

Y te preguntas ¿por qué la Gran Comisión no se está cumpliendo? No es porque esté bloqueada o frustrada por la predestinación. Está bloqueada y frustrada por la gran desobediencia en el pueblo de Dios con su dinero.

Cuatro por ciento, cuatro de cada 100 evangélicos profesantes, diezman por cumplir. Pero el punto que quiero que vean aquí es la cita que Pablo hace del Antiguo Testamento. Dice: “La fe viene” donde dice: “¿Cómo predicarán si no son enviados? Tal como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el Evangelio del bien!”

Extraño, algo extraño. He oído de gente escuchando a Billy Graham o escuchando a otros grandes predicadores y diciendo: “Qué voz tan maravillosa tiene”. O la gente es peor que eso. Es decir, recibo más cartas sobre mi peinado que sobre mi teología y la gente dirá: “Por qué estás usando esos lentes?” o “¿Por qué te pones esa corbata?” o “¿Por qué usas los mismos pantalones todos los días en esta serie?

¿Estoy siendo claro con esto? ¿ah? Bien, entonces, ¿por qué la gente nota esas cosas? Pero ¿alguna vez has escuchado a alguien en la congregación mirar al ministro y decir: “Guau, ¿no tiene unos hermosos pies?

¿Alguien ha hablado alguna vez de los pies de Billy Graham? Él es el más grande evangelista de nuestros días y nunca escuché a una sola persona referirse a sus pies.

Pero en el mundo antiguo, la palabra “evangelio” primero significaba “mensaje bueno” o “buenas nuevas” y la comunicación de eventos críticos era un asunto muy, muy serio para los antiguos, donde los ejércitos salían a la batalla y no volvían durante dos años y la gente esperaba dos años sin saber si ganaron o perdieron.

Así que cada vez que había una batalla crucial, si las fuerzas ganaban o perdían, enviaban un mensajero, un corredor de maratón, que volvía corriendo a la ciudad. Y mientras corría hacia la ciudad, iba anunciando el resultado de esta batalla decisiva para el pueblo.

Y la gente del pueblo tendría puestos de vigilancia en los puntos más altos para visualizar el horizonte y ver al mensajero. Y verían que el polvo empezaba a alzarse mucho antes que pudieran ver a la persona.

Esa polvareda llamaría su atención y mirarían a lo lejos y observarían las diferentes formas de las nubes de polvo. Y ellos mirarían y lo primero que verían sería la forma en que los pies subían y bajaban mientras subían corriendo la montaña y bajaban por el otro lado de la montaña.

Y los que eran buenos vigilando podían decir antes que llegase el mensajero si eran buenas o malas noticias, porque el hombre que corría para declarar la victoria corría con el pecho en alto y moviendo sus brazos, con una sonrisa en la cara y sus pies a toda velocidad.

¿Cuántos de ustedes corren? ¿Saben cuál es el “paso del perdedor”? Eso es cuando vas corriendo y los pies ni siquiera se levantan del suelo, ¿cierto? Él dijo: “Sí, estoy corriendo. Todavía sigo corriendo”. Es el paso del perdedor, así se llama, ¿estamos?

Y lo he experimentado más de una vez.  Y así es como los mensajeros que venían con malas noticias se acercarían a las puertas de la ciudad: desinflados, desanimados, abatidos.

Pero entonces, ves a alguien cuyos pies están casi volando y sus calcetines estaban en llamas desde la distancia con buenas noticias, y el vigía arrojaba su sombrero al aire y decía: “¡Ganamos!”

Y así el profeta dice: ‘Cuán hermosos, en la montaña, son los pies de aquel que trae buenas nuevas, que publica paz.’ Sé que fue Dios quien me trajo a Cristo, pero usó a un hombre que me habló del Evangelio y nunca olvidaré a ese hombre.

Y no importa lo que ese hombre haga, siempre lo amaré, porque, humanamente, se preocupó lo suficiente para ser el instrumento que Dios se complació en usar para llevarme a Jesucristo.

¿No te gustaría saber cómo Dios usó tu testimonio, tu acto de caridad, tú ejemplo hacia tu vecino como catalizador para la salvación eterna de esa persona?

¿Por qué evangelizar? Porque es un mandato y es el mayor privilegio que Dios puede darnos.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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¿Crea Dios la incredulidad?

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¿Crea Dios la incredulidad?

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Quizá la declaración más fuerte que encontramos en toda la Escritura y que habla directamente del tema de la predestinación, se encuentra en el capítulo 9 de la carta de Pablo a los Romanos.

En ese texto en particular, él habla de la elección de Jacob en vez de Esaú, y no solo este texto habla mucho del tema de la predestinación en general, sino que también es significativo por la pregunta controversial de si la predestinación es doble o no.

Así que tomemos un momento en esta sesión para ver el capítulo 9 de Romanos y prestemos atención a lo que nos dice el apóstol Pablo.

Empezaré con el verso 9 del capítulo 9: “Porque esta es una palabra de promesa: Por este tiempo volveré, y Sara tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino que también Rebeca, cuando concibió mellizos de uno, nuestro padre Isaac (porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama), se le dijo a ella: El mayor servirá al menor. Tal como está escrito: A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.”

Aquí es cuando Pablo busca ilustrar su comprensión de la elección divina. Él usa, con el fin de ilustrarla, un ejemplo de dos hombres. Y creo que es significativo que los dos personajes que elige son hermanos y no solo son hermanos, sino que son mellizos. Es decir, tienen la misma familia, el mismo trasfondo, la misma ubicación geográfica. Todo lo que podría ser lo mismo, es lo mismo. De hecho, son “compañeros de útero” (Gracias. Me pongo un poco incisivo después de estudiar la predestinación todo este tiempo.)

Y en su reflexión acerca de estos dos hombres, él enfatiza que uno es preferido por encima del otro aun antes de que nazcan. Ahora, esa afirmación ‘antes de que nacieran’, plantea la interrogante sobre el conocimiento previo de Dios.

El punto de vista más popular de la predestinación que rechaza la postura agustiniana es la que llamamos el pre-conocimiento de la elección, cuya tesis básica es esta: esa predestinación simplemente dice que Dios, desde toda la eternidad, mira hacia abajo en el tiempo y sabe de antemano lo que la gente hará, y en base a ese pre-conocimiento, entonces los elige.

Ahora, notamos que el capítulo 9 de Romanos habla claramente de este aspecto. Leemos: “porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo”

Veamos esta frase. Pablo no está diciendo que Dios no sabía lo que ellos iban a hacer o que Dios sí sabía lo que ellos iban a hacer.

Él simplemente declara que los mellizos aún no habían nacido ni habían hecho nada. Así que todo lo que el texto en sí enseña es que la elección de Jacob por sobre Esaú fue antes que ellos nacieran.

Ahora, la postura del pre-conocimiento estaría de acuerdo en que la elección predestinada de Dios se hace en la fundación del mundo antes que alguien nazca.

Todos concuerdan en que la predestinación se lleva a cabo en la mente de Dios antes que la gente nazca, pero postura del pre-conocimiento de Dios dice que la elección se hace antes que nazca la gente, pero a la luz de lo que Dios sabe que harán después de nacer.

Ahora, tenemos un silencio en este pasaje con respecto a este punto específico, y si alguna vez en el texto bíblico hubo un silencio incómodo, pues es este.

A lo que me refiero es a esto: si el apóstol tuviera el deseo de dejar en claro que las acciones electivas de predestinación de Dios son hechas en base a la visión futura de las acciones del ser humano, éste hubiera sido el lugar para decirlo.

En otras palabras, si la postura bíblica es lo que la postura del pre-conocimiento dice; es decir, que Dios siempre elige a la luz de su conocimiento de las cosas futuras, en primer lugar ¿por qué la biblia no lo dice? Nunca lo dice.

Y si alguna vez tuvo la oportunidad de decirlo, era aquí. Pero no solo no se dijo aquí, sino que Pablo se toma el tiempo para decir que, aunque la elección se hizo antes de que nacieran, antes de que hubieran hecho algo bueno o malo, debemos preguntarnos ¿por qué incluye eso?

Si su propósito era comunicar una postura de pre-conocimiento de la elección, el añadir esas palabras ciertamente se confundiría al pueblo de Dios, ¿no es cierto?
Vayamos más allá. “porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo”.

¿Cuál es la preocupación de Pablo? “para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera”.

Una vez más, el énfasis en el pasaje está en el propósito de Dios, y lo que Pablo dice es que la razón para que esa decisión fuera hecha antes de que nacieran, antes de hacer lo bueno o malo, es para que el propósito de Dios permanezca.

¿Te das cuenta que la intención de este pasaje se opone totalmente al concepto de la postura del pre-conocimiento de la predestinación? ¿Lo puedes ver? ¿Por qué? ¿Qué otra razón podríamos dar para que el apóstol enfatice esto de que no hicieron ningún bien o mal? No solo no lo habían hecho en espacio y tiempo, sino que está implícito que tampoco en la mente de Dios.

Es decir, desde la perspectiva de Dios no hay ningún bien o mal que se esté considerando, ya que la conclusión es que el motivo por el que lo afirma, la razón que el apóstol da por haberlo dicho de esta manera es que el propósito de Dios pueda permanecer de acuerdo a su elección, no debido a las obras, sino por Aquel que llama.

La postura del pre-conocimiento dice que Dios mira hacia el futuro y ve que algunos tomarán decisiones correctas y otros decisiones incorrectas. Y de lo que carece esta postura del pre-conocimiento es que la elección de esa posición, está basada en buenas obras, creyendo que es obra de Dios creer en aquel a quien Él ha enviado.

La buena obra suprema es depositar la confianza en Jesucristo, en el sentido de considerar el concepto bíblico de la buena obra. Pero Pablo está diciendo claramente que no es por obra humana, sino debido a quien hace el llamado.

El punto de vista arminiano, tiene varios estilos, formas y colores. En pocas palabras, hace que la decisión final para nuestra salvación descanse en una elección humana, no en un acto divino.

Y creo que Pablo está aquí aniquilando esa posición, en una forma bastante contundente, enfatizando el hecho de que no se trata de obras sino que Aquel que llama. Que el énfasis y el crédito por tu redención hay que dársela a Dios. Solo a Dios sea la gloria.

Ahora, para que este propósito permanezca y que no sea por obras sino por Aquel que llama, le fue dicho a ella: “El mayor servirá al menor.” Ahí está, la razón por la cual Dios hizo esta elección fue para demostrar su supremacía y su propósito.

“Tal como está escrito: A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” Regresaré a esta frase en un momento porque sé que provoca todo tipo de problemas con la idea del odio.

Pero miren el verso 14. El verso 14 es una pregunta retórica: “¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Dios?”

¿Cómo responde Pablo a su propia pregunta? ¿Acaso él simplemente dice: ‘No, no hay injusticia en Dios’? No, él usa la forma de énfasis más poderosa que puede usar: Algunas traducciones dicen: ¡De ningún modo!, otras dicen: ¡Por supuesto que no!

La respuesta a su pregunta: ¿esto indica que hay injusticia en Dios?, la respuesta a esta pregunta es: ¡Absolutamente No! Eso es impensable. Ahora voy a especular por un segundo y quiero pedirte que pienses en esto. ¿Por qué crees que el apóstol hace esta pregunta retórica?

Pablo es un maestro y cuando los maestros enseñan saben que, a veces, durante las clases se presentan dificultades con el entendimiento de los estudiantes a lo que el maestro está comunicando. Un buen maestro se anticipa al problema y al momento en que este surgirá.

Ahora, es obvio que Pablo está aquí como un maestro que anticipa una protesta de sus oyentes, cuando dice: “¿Qué diremos entonces?”

¿Y qué reacción específica espera que la gente diga cuando escuche esto? “¡No es justo!” No hay justicia. “¿hay injusticia en Dios?” Ahora, mi pregunta es: ¿por qué él anticipa esta protesta? Bueno, hay dos posibles razones en realidad.

Él podría estar anticipando esta objeción porque puede estar pensando: “Puede que haya alguna persona que me escuche o lea mi carta, que estén bastante confundidos como para ser de convicción agustiniana y encuentre en mis palabras una postura agustiniana de la elección, que obviamente sería injusto, así que todo lo que tengo que hacer para evitar que eso suceda; es decir, “¿hay injusticia en Dios?”

Bueno, obviamente no. Igual también para Agustín, Aquino, Calvino y Lutero y los demás.

Quizás eso era lo que está anticipando. O quizá Pablo mismo es agustiniano y ha tenido experiencia enseñando la doctrina de la predestinación, donde cada vez que se menciona el tema, la respuesta inicial de la gente es: “No es justo”.

Tengo la sospecha de que esa es la razón por la que el apóstol plantea esta pregunta retórica, porque lo que quiero que entiendas es que nadie nunca plantea esa pregunta en base a la perspectiva arminiana. De hecho, la perspectiva arminiana está diseñada de tal forma que eso no es un problema.

Me consuela el hecho de que las mismas preguntas que se plantean en mi posición de la predestinación, son las que el apóstol Pablo tuvo que enfrentar: “¿Hay injusticia en Dios?” Porque en la superficie, suena así. Cuando hablas de una elección divina soberana antes de que alguien haya hecho el bien o el mal, sin tener en cuenta sus acciones futuras, que estrictamente de acuerdo al propósito soberano de Dios, que los propósitos de Dios puedan verse por gracia, no por obras humanas, entonces la pregunta obvia que vamos a hacer es:

“Bueno, ¿cómo puede ser eso justo? Pablo dice: “¿Hay injusticia en Dios?” Y él responde a su propia pregunta con un enfático “¡No!, ¡de ningún modo!” “Porque él le dice a Moisés: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión.”

Una vez más, si puedo especular, si fuera el apóstol y estuviera enseñando una postura de pre-conocimiento de la elección, y tuviera que lidiar con estas objeciones, ¿en qué me apoyaría? Si fuera a acabar de una vez por todas con toda acusación de que Dios es injusto, yo diría:  ‘Bueno, espera un minuto. Dios no es injusto. Dios no es injusto porque, aunque su decisión sea hecha antes que alguien haya hecho bien o mal, lo hace teniendo en cuenta sus decisiones futuras, entonces, lo que tú siembras, cosechas’.

Listo, fin de la discusión para siempre. Pero él no hace eso. Por el contrario, él recurre ¿a qué? A la prerrogativa divina de ejercer misericordia del que Él tenga misericordia.

El punto central de este pasaje es que algunas personas reciben una medida de misericordia y otras no. De nuevo, nadie recibe injusticia de parte de Dios. Esaú no fue elegido como un objeto de misericordia divina, pero eso no es una injusticia contra Esaú, porque Esaú, incluso antes de nacer, es conocido por Dios como un ser caído, porque cuando Dios elige, siempre lo hace a la luz de la caída.

Dios solo elige a pecadores caídos para la salvación. Todas las elecciones de Dios para salvación presuponen la necesidad de salvación; de lo contrario, nunca existiría la elección. Sería una pérdida de tiempo para Dios elegir para salvación a personas que no necesitan salvación, por lo que todo el proceso de elección es considerando la caída y una raza humana perdida.

Y Dios considera al mundo entero, Él sabe que todo el mundo ha caído y Él sabe que si Él solo hiciera justicia, ¿qué es lo que pasaría? Si Dios solo hiciera justicia a una raza caída, todos, entonces, perecerían.

Pero Dios elige otorgar misericordia a algunos. Jacob recibe misericordia. Esaú recibe justicia. ¿Hay algo de malo en eso? Bueno, decimos que no es justo. Lo que queremos decir con eso es que no es equitativo y lo que intriga a nuestra mente es este problema:

Bueno, si Dios va a tener gracia, si tenemos dos hombres que son juzgados culpables y están bajo sentencia de muerte y Dios es misericordioso con uno, ¿no debería serlo también con el otro?

Es decir, ¿es justo que el presidente otorgue el indulto presidencial a un prisionero y al resto no? Bueno, en efecto, no es igualitario. Pero de nuevo, esta persona recibe gracia; esta otra recibe justicia.

Él no tiene nada que le dé derecho a quejarse. No hay nada injusto en su condena. Dios nos recuerda una y otra vez, que es Su derecho otorgar misericordia a quien quiera dar misericordia.

Y si otorga misericordia a uno, no está obligado a dárselo al otro. Nuevamente, si pensamos que alguna vez Dios está obligado a ser misericordioso, ¿qué significa eso? Que ya no estamos pensando en misericordia puesto que la misericordia por definición no es obligada. Misericordia es algo que Dios hace de forma voluntaria.

No está obligado a hacerlo. Él no tiene que hacerlo. No está requerido a hacerlo. Lo hace por la pura bondad de su corazón. Y nunca podemos decirle a un Dios misericordioso (y esto es algo que me asusta); espero que nunca le digas a un Dios misericordioso: ‘Dios tú no eres lo suficientemente misericordioso’.

Eso es blasfemo, acusar a Dios de no ser lo suficientemente misericordioso, ya que ese cargo implica que hay pecado en Dios, que Dios no ha hecho lo que debería haber hecho, que debería haber sido más misericordioso.

¿Y quién eres tú para decirle a tu Creador, por cuya misericordia te da el aire que respiras, que él carece de misericordia? “Porque Él dice a Moisés: tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión.”

Ahora, el golpe de gracia, el verso que creo yo debería, con toda honestidad, dar fin al arminianismo para siempre. “Así que” (aquí viene la conclusión). “no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”

La postura arminiana no dice que todo depende del hombre y no de Dios. La opinión arminiana dice que sin la misericordia de Dios, no habría salvación.  Eso es cierto. Pero, que también depende de nuestra elección.

Que depende tanto de la gracia de Dios como de nuestra elección, que debemos ejercitar nuestras voluntades, separado de la actividad divina, para ser salvos. Entonces la elección depende de las elecciones humanas en la postura del pre-conocimiento. Y Pablo dice, ‘no, no es así’.

¿Cómo podría decirlo más claramente? Esto no se basa en el que quiere o en el que corre, sino en Dios. Ahí es donde está la dependencia. ¿Quién tiene misericordia?

Luego continúa diciendo: “Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para demostrar mi poder en ti, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra. Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece. ” Esa es una declaración dura. Veamos esto por un momento.

Antes mencioné el problema de: “A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” ¿Qué significa que Dios aborrece a Esaú?

Cuando usamos el término español “aborrecer”, pensamos en una actitud que proviene de un comportamiento malicioso, y estamos prohibidos de odiar. Estamos llamados a amar, incluso a nuestros enemigos. Pero ¿hay alguna forma en que la biblia use el término ‘aborrecer’ y que no tenga esa connotación medio siniestra? Bueno, sí. Tenemos el odio al pecado.

Pero ¿recuerdas a David, en el antiguo testamento, cuando dice: ‘Aborrezco a mis enemigos con un profundo odio’? ¿Existe tal cosa como el odio sagrado, un odio a la maldad? Sí, pero aquí no dice eso que se suele decir: ¿‘Odia el pecado, pero no al pecador’?

Pero Dios no dice: “A Jacob amé, pero aborrecí el pecado de Esaú”.   Dice: “A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” Aquí tienes un paralelismo antitético en modo hebreo. Y todo lo que ese “aborrecí” significa en este pasaje, es la ausencia de ese especial favor divino donde Dios está otorgando un favor divino especial, una acción misericordiosa, una acción amorosa hacia uno y que lo niega al otro.

No significa que Dios tenga esos terribles sentimientos internos de mezquindad hacia Esaú.  Pero Dios niega ese favor divino particular a Esaú. A Jacob se le da un regalo que Esaú no recibe. Eso es todo lo que Pablo, un judío, quiere decir.

Pero esto plantea el interrogante si es que la predestinación es doble o no. He oído a mucha, mucha gente decir: ‘¡Creo en la predestinación, pero no soporto la doble predestinación!’
Hay dos ideas distintas acerca de la doble predestinación que se han presentado a lo largo de la historia de la iglesia y que han estado compitiendo por aceptación.

La primera es la posición que llamaremos “igualdad final” o llamada algunas veces postura “simétrica” de la predestinación, queriendo decir que la predestinación tiene dos lados: la elección y la reprobación, la salvación y la condenación.

Y que la manera en que Dios obra en ambos lados es de una forma simétrica: Dios obra en la vida de Jacob y obra en la vida de Esaú.

Ahora, también hablamos en términos de lo que llamamos decretos “positivo-positivo”. El esquema positivo-positivo luce así: Se diría que en el caso del elegido, Dios predestina a ciertas personas, como Jacob, para que sean salvas; que Dios garantiza su salvación al entrometerse unilateralmente en sus vidas y crear fe en sus corazones; y, en el caso de los condenados, Dios también predestina su condenación, de modo que Él se entromete en sus vidas creando maldad o incredulidad en sus corazones.

Entonces hay una acción positiva en las vidas de ambas personas, fe en la vida de un hombre e incredulidad en el corazón del otro. ¿Ves ahora lo que queremos decir con una postura “simétrica?

Esa posición ha sido muy rechazada por los agustinianos y los calvinistas. Esa no es la posición agustiniana. Algunos lo llaman ‘híper-calvinismo’. Creo que es un gran insulto hacia Juan Calvino llamarlo ‘híper-calvinismo’ ya que no es híper-calvinismo, es sub-calvinismo, o algo peor, anti-calvinismo. El híper-calvinismo significaría súper-calvinismo. Calvino no apreciaría esa nomenclatura particular. En cambio, la posición agustiniana es que la predestinación es ciertamente doble porque no todos son salvos y hay dos lados en eso.

Algunas personas son elegidas y otras no.  Entonces tenemos dos lados de la moneda y tenemos que lidiar con ambos lados del problema. Sin embargo, el esquema es “positivo negativo”. Lo que quiere decir es que, en el caso de los elegidos, Dios sí se entromete en sus vidas y produce soberanamente fe en sus corazones. Pero en el caso del resto de la humanidad, Él los deja a sí mismos.

Él no viene y crea maldad en sus corazones, o crea incredulidad en sus corazones; los pasa por alto, dejándolos a sí mismos; siendo la actividad de Dios aquí negativa o pasiva en vez de activa. ¿Ves la diferencia?

Aquí, en el caso del condenado, el condenado hace lo que desea hacer por cuenta propia. Dios no está creando una maldad nueva en sus corazones, ni nada por el estilo. Dios no los está forzando a la condenación. Él simplemente los está pasando por alto, dejándolos a lo que quieran. Pero la pregunta inmediata que surge es: ¿por qué Pablo dice aquí en Romanos 9 que Dios da misericordia a unos y a otros endurece?

Y el ejemplo clásico del endurecimiento por parte de Dios es el endurecimiento del corazón de Faraón en el antiguo testamento. Y ese es un ejemplo difícil. Solo tengo como un minuto y medio para responder a eso, intentaré hacerlo rápido.

Aún cuando hablamos de endurecimiento, debemos distinguir entre el endurecimiento activo y el endurecimiento pasivo, o lo que llamaríamos endurecimiento indirecto. Hay dos formas en que Dios puede endurecer el corazón de Faraón. Una es que podía descender, entrometerse en la vida de Faraón y crear maldad en el corazón de Faraón.

Para que Dios cumpla sus propósitos, Él podía hacer que Faraón peque. Pero si Él hace eso, entonces ¿qué? ¿Cómo podría Dios, si Él es justo y recto, forzar a Faraón para pecar y luego castigarlo por ese pecado?

Eso convertiría a Dios en el autor del pecado, lo que es un rotundo No-No, bíblicamente. Pero hay otra manera en que Faraón podía tener su corazón endurecido. Recuerda que Faraón es un pecador, todos somos pecadores.

Pero todos tenemos nuestro pecado algo controlado y restringido por cierta oposición a nuestro alrededor que nos impide ser completamente depravados. Cuando los hombres alcanzan niveles de poder donde quedan fuera de los límites de las restricciones normales, su capacidad de pecar aumenta libremente.

Quiero decir que lo único que impide que Faraón sea totalmente perverso es el poder restrictivo de Dios. Ciertamente no fue el gobierno de Egipto el que lo mantuvo bajo control. Solo las restricciones de Dios impedían que Faraón fuera más malvado de lo que realmente era. Si Dios quiere endurecer el corazón de Faraón, ¿Dios tiene que crear una maldad nueva?

Todo lo que tiene que hacer es quitarle las manos de encima y darle a Faraón el espacio que necesita. Y así es como el corazón de Faraón fue endurecido, que en sí mismo es un acto del juicio divino; un acto justo de juicio divino sobre él. Y el Evangelio hace lo mismo en las vidas de los condenados.  Mientras más personas escuchen el Evangelio y lo rechacen libremente, más se endurecerán sus corazones.

Y para que lo veas en este drama, Faraón endurece su propio corazón. Todo lo que Dios hace es remover las restricciones, por lo que Faraón es responsable del endurecimiento de su corazón. Entonces, de nuevo vemos que en este esquema, en el tema de la elección, todos los seres humanos han caído, todos son malos.

Dios da misericordia a algunos, como en el caso de Jacob y a los demás los deja a ellos mismos.  Ellos reciben justicia. Este grupo recibe misericordia para que Dios sea honrado y para que los propósitos de Dios puedan mantenerse.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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La caída radical del hombre

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En nuestra última sesión del estudio de la predestinación, vimos el concepto del libre albedrío, y al final de la clase expuse algunas ideas que fueron presentadas originalmente por Jonathan Edwards y por San Agustín, con algunas referencias a Lutero y a Juan Calvino.

Pero con el debido respeto que les tengamos o no a esos grandes maestros de la historia de la iglesia, creo que todos reconoceríamos que ninguno de ellos individualmente, ni todos ellos colectivamente deben ser considerados autoridades infalibles de enseñanza.

Entonces, debemos continuar con el siguiente paso mientras examinamos todo el tema de la capacidad moral humana, o la falta de ella, y escuchar lo que nuestro Señor mismo enseña, porque aunque podamos estar en desacuerdo con Agustín, Lutero o Calvino o cualquier otro gran maestro, lejos de nosotros esté el oponernos a las enseñanzas de Cristo mismo.

Entonces, en esta sesión, quiero que prestemos atención a algunas declaraciones cruciales que hizo Jesús con respecto a la capacidad del ser humano, o la falta de ella.Pongamos atención, en primer lugar, al sexto capítulo del evangelio de Juan, donde Jesús dice en el versículo 65: “Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.”

Ahora, veamos esta parte: “nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre”.Las primeras dos palabras en esta oración: “nadie”, o algunas traducciones dicen: “ninguno”, “ningún hombre”, “ninguna persona”; si aplicamos las categorías de la lógica y las leyes de la inferencia inmediata, etc., vemos que esta afirmación es lo que llamamos un negativo universal.

Es decir, todo está incluido. Lo que Jesús está diciendo es que, sin excepción, no hay un ser humano que (sin importar lo que Él dirá de ellos), pero aquí es que pueda venir a Él a menos que le sea dado por el Padre. Entonces esto es un absoluto. Es un absoluto negativo y tenemos que entenderlo.

 

Ahora, la siguiente palabra también es crucial para nuestro entendimiento. Es la palabra “puede”. Nadie “puede”. Ahora, la palabra “puede” o al menos la palabra que se usa en el texto griego es menos ambigua que la palabra “puede” en español y que a menudo se confunden en su uso con otra palabra ¿cuál palabra? “Permiso”

Así es. Todos hemos sido corregidos. Recuerdo cuando éramos niños e íbamos al colegio, nosotros levantábamos la mano y decíamos: “Profesora, ¿puedo afilar mi lápiz?” Y ella contestaba: “Estoy segura que ‘puedes”. Pero, no tienes mi permiso.  Y ella aprovecharía esa oportunidad para enseñarnos esa lección que parece tan difícil de aprender: la diferencia entre el uso de la palabra “permiso”, que sugiere autorización y la palabra “puede”.

La palabra ‘puede’ describe capacidad. Entonces lo que este verso está diciendo es que, al decir “ningún hombre puede”, es como decir que nadie tiene la capacidad de hacerlo. Si digo que nadie puede correr a 50 kms. por hora, eso significa que nadie tiene la capacidad de correr a 50 km por hora o 500km por hora (no sé cuán rápido puede correr alguien).

Muy bien, ahora ¿qué es lo que nadie tiene la capacidad de hacer? ¿de qué habla Jesús? Nadie tiene la capacidad de “venir a mí”, nos dice. Permítanme hacer una pregunta:
¿Tiene el hombre, por sí mismo, según Jesús, la capacidad de venir a Jesús? No.

¿Tienen algunos hombres la capacidad de venir a Jesús por sí mismos? No. Ningún hombre puede venir a Jesús: “Nadie puede venir a mí si”. Vemos la cláusula que sigue, a la que llamamos condicional.

“Si” introduce una excepción. Y “si” apunta a lo que llamamos en filosofía una condición necesaria. Ahora, ¿qué es una condición necesaria? Un prerrequisito. Algo que tiene que pasar antes de que algo más pueda suceder. Eso es un prerrequisito.

Entonces, Jesús está diciendo que hay una condición necesaria que debe cumplirse antes que alguien pueda venir a Él. Ahora, ¿qué es lo que identifica en este verso como una condición necesaria para que alguien pueda venir a él? “si no se lo ha concedido el Padre.” Otras traducciones dicen: “si el Padre no se lo permite”. Otra traducción dice: “si no le fuere dado del Padre” Ahora, todas esas palabras no significan lo mismo. “Conceder” significa permitir. “Dar” significa entregar un regalo y “Autorizar” significa dar el poder. ¿Estamos?

Así que, tenemos aquí cierta ambigüedad acerca de cuál es esa condición necesaria. Y hay otra pregunta que aún está pendiente, y es que, si se proporciona una condición necesaria – no estamos hablando de venir a Jesús – en cualquier situación, si se proporciona una condición necesaria en una situación, ¿una condición necesaria garantiza que el resultado que deseas se llevará en efecto a cabo? No.

Por eso hacemos una distinción entre condiciones necesarias y condiciones suficientes. Una condición suficiente es una condición que, si se cumple, garantiza el resultado. Eso basta.

Un ejemplo de una condición necesaria sería en el caso de un incendio.  Si quieres iniciar un fuego, el oxígeno es una condición necesaria para que haya fuego. Pero la mera presencia del oxígeno no garantiza un fuego.

Ahora, si tienes un trozo de papel seco y abundante oxígeno y luego enciendes un fósforo y lo pasas por el trozo de papel, entonces tendrás un fuego ya que el fósforo encendido es una condición suficiente para encender el trozo seco de papel bajo esas condiciones, considerando que se haya cumplido las demás condiciones necesarias.

¿Comprenden entonces la diferencia? Entonces, lo que este versículo está enseñando es que, en términos de la capacidad natural del hombre, nadie tiene la capacidad, en sus propias manos de venir a Cristo si es que Dios no hace algo.

Aún no estamos seguros con exactitud qué es lo que Dios hace y tampoco estamos seguros que si Dios lo hace garantizará que las personas vengan. Lo único que sabemos es que lo que sea que Dios haga es una condición necesaria, un prerrequisito, ¿Ok? Algunos han saltado a otro versículo en Juan 6 donde Jesús dice: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”.

Y este sugiere que todos los que obtienen esa condición necesaria, de hecho vienen, pero no es exactamente así como esos dos versículos están relacionados. Veamos si somos lo suficientemente agudos como para ver la diferencia.

Jesús dice: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”. “Nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre”. Casi suena como que todos los que se le han dado para venir, son aquellos que están incluidos entre los que el Padre le da al Hijo. Pero recuerda, por un lado, la entrega es para nosotros.

Por otro lado, la entrega es a Jesús, por lo que no podemos equiparar esas dos oraciones; a pesar de que creo que, de hecho, son paralelos.  Pero lingüísticamente no podemos probarlo. Por tanto, tenemos aún esta ambigüedad en cuanto a lo que debe suceder.

¿Cuál es la naturaleza de esta condición necesaria? Bueno, noten que Jesús aquí dijo que ya les había dicho eso, él está indicando que esto es una repetición.

Él entonces dice: “Por eso os he dicho”. Entonces, ahora Él mismo está repitiendo, veamos si podemos encontrar la afirmación anterior que es idéntica o parecida a esta afirmación a lo que Jesús se está refiriendo. Si vemos más arriba en el capítulo, encontramos otro negativo universal y otra afirmación sobre las condiciones necesarias y sobre la capacidad moral del ser humano.

Encontramos eso en el versículo 44. “Nadie puede venir a mí”(¿les suena familiar?) “Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió”. Esto no es tan ambiguo. Aquí la condición necesaria que Jesús señala es que el Padre atrae a alguien.

Entonces, ¿podemos decir esto, categóricamente, sin temor alguno a ser contradicho, de que nuestro Señor Jesús enseñó que es imposible que un ser humano venga a Él a menos que esa persona sea llevada por el Padre?

Ahora, debo añadir a estas alturas que tanto los de una perspectiva agustiniana como los de perspectiva semi-pelagiana concuerdan en que hay algún tipo de condición necesaria que Dios debe suministrar. Dios debe atraer a la gente, pero todavía hay un debate. Y el debate es: ¿Qué significa que Dios atrae? Ahora bien, el enfoque arminiano clásico de este enfoque, o semipelagiano, es que nadie puede ir a Jesús a menos que el Padre lo persuada o atraiga.

De nuevo, eso generalmente está ligado a alguna noción de gracia introductoria o a la influencia del Espíritu Santo para persuadir y atraer. Y la palabra “atraer” aquí se interpreta como que significa “conquistar o atraer”, así como la miel atrae a las abejas y las luces a las polillas; pero la idea es que el atraer que Dios hace es irresistible, y aquellos que responden a la persuasión, aquellos que responden a ser atraídos, son entonces redimidos, según el Arminianismo y aquellos que no responden al ser atraídos luego se pierden.

La interpretación agustiniana del versículo es que la palabra “atraer” significa más que simplemente “atraer o persuadir”. Ahora, veamos cómo esta palabra griega se usa en otras partes del Nuevo Testamento. Si abrimos nuestras Biblia en Santiago, el capítulo 2, versículo 6, veremos esta misma palabra griega usada en el Nuevo Testamento.

En el capítulo 2 del libro de Santiago, en el verso 6, leeré el versículo. “Pero vosotros habéis menospreciado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente os arrastran a los tribunales?”

Voy a pedirles que me digan qué palabra creen que se usa en este verso, que es exactamente la misma palabra griega que se traduce por la palabra “atraer” en Juan 6. ¿Alguien se anima? Vamos.

Ahora, veamos la interpretación semi-pelagiana. “Pero vosotros habéis menospreciado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente os ‘cortejan’ a los tribunales?” ¿Ok? Veamos otro. Miremos Hechos el capítulo 16 versículo 19, el cual voy a leer.

“Pero cuando sus amos vieron que se les había ido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los arrastraron hasta la plaza, ante las autoridades.”

¿Podrías decir qué palabra en este texto es la misma palabra griega? Una vez más, es la palabra “arrastrado”. De nuevo, sustituye “seducido o persuadido”. “prendieron a Pablo y a Silas y los sedujeron hasta la plaza, ante las autoridades.” Este texto indica claramente un acto de fuerza al arrastrar a Pablo y Silas hacia la plaza. Esto te haría preguntar por qué los traductores usaron la palabra “atraer” en vez de la palabra “arrastrar”.

Solo puedo suponer, y trataré de decirlo en un momento, pero primero permítanme ir más allá.
Cada vez que tenemos dudas sobre el significado preciso de una palabra en las Escrituras, lo primero que hacemos es ir al griego, pero luego de ir al griego, todavía dependemos de la ciencia de la lingüística y la lexicografía a fin de tener una comprensión del significado de ese término al momento en que fue usado en la redacción de los documentos.

Creo que es seguro decir que, en el mundo académico, la fuente lingüística y lexicográfica más respetada que la iglesia ha tenido para el significado de las palabras griegas es el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento Kittel.

En el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento Kittel, la palabra traducida como ‘atraer’ en este texto, es definida por Kittel como que significa ‘obligar por superioridad irresistible”.

Debo añadir que los autores del diccionario eran todo menos calvinistas. Pero ellos reconocieron que lo clásico (es decir el significado de este verbo en el idioma griego) es “obligar”.

De nuevo, nos preguntamos, si ese es el caso, si la evidencia lingüística y lexicográfica tiene un peso tan grande como para que signifique algo que es convincente, ¿por qué los traductores, en varias traducciones, usan este término “atraer” cuando en otros partes ellos la traducen como “arrastrar”?

Bueno, cuando tienes una palabra como esa, a menudo la forma en que elijas traducirla estará determinada por el contexto. También, estará determinada, en cierta manera, por tu teología y tal vez, estoy suponiendo, podría ser que los traductores simplemente sintieron que sería ofensivo para los lectores de habla hispana el leer aquí: “Nadie puede venir a mí si no lo arrastra el Padre” o “a menos que el Padre lo obligue”.

Esa podría ser la razón por la que ellos escogieron no hacerlo. Pero, nuevamente, muchos traductores y equipos de traductores no son tan arbitrarios cuando están haciendo traducciones de la biblia.

Ellos tratan de ser lo más honestos y cuidadosos posible al traducir del griego al español. He estado intrigado por esto por mucho tiempo y creo que he encontrado la respuesta, les voy a contar una historia para ilustrarlo.

Fui invitado a debatir sobre el tema de la predestinación en un seminario Arminiano, es decir, el seminario era arminiano por auto reconocimiento y por sus estándares doctrinales.

Teníamos una relación cálida y amistosa con ese seminario y ellos sabían que yo no abogaba por la teología arminiana, y pensaron que sería bueno tener un debate frente a todo el cuerpo estudiantil y la facultad puesto que querían que sus estudiantes estén expuestos al otro lado, el cual yo representaba.

Y mi oponente, un oponente amistoso debo decir, en este debate en particular, resultó ser el jefe del departamento de Nuevo Testamento y mientras discutíamos este tema, él llegó a este versículo y cito el verso: “Nadie puede venir a mí a menos que el Padre lo traiga”

Y él estaba interpretando esto como “atraer o persuadir” Y yo rápidamente llamé su atención a algo que no creía necesario hacer ya que era un experto en Nuevo Testamento, y yo no. Le dije: ¿Qué pasa con el uso de esto en Santiago 2 y en Hechos 16? Y él aceptó que en efecto esos textos usaban la interpretación más fuerte del verbo y que el verbo podía ser traducido como “arrastrar”. Él lo Aceptó. Entonces pregunté: “Bueno, y ¿por qué usted insiste en que ‘atraer’ es menos convincente que la palabra ‘arrastrar’?

Él dijo: “Porque tenemos una instancia en donde este verbo se usa en el lenguaje griego clásico, como en un drama de Eurípides”, o algo de lo que nunca había oído hablar, donde dice: “Este es el verbo que los griegos usaron cuando sacaban agua de un pozo”.

Y él me dijo (yo estaba totalmente desconcertado, en realidad no tenía idea de eso). Él me dijo: “Así que ya ve, profesor Sproul, es un uso perfectamente legítimo al utilizar la palabra “atraer”, el dijo: “porque nadie arrastra agua de un pozo”.

Y el aire se paralizó, me sentí atrapado, es decir avergonzado, ya que ni sabía que eso ocurrió. Y yo dije: “Le concedo que uno no arrastra agua del pozo; pero Señor, ¿cómo saca agua de un pozo?

¿Usted se para en la parte superior del pozo y le dice: ‘agua, agua, agua ven ven’? ¿persuades al agua para que salga del pozo? ¿La cortejas para que salga el agua del pozo? o debes hacer algo que obligue al agua a ir contra la gravedad y llevarla a donde pueda ser usada?

Y ahora se rieron del otro lado y luego pasamos al siguiente versículo. Pero creo que esto, incluso esa referencia oscura en el idioma griego, subraya el hecho de que la fuerza de este verbo, es la fuerza de la compulsión divina.

Y si esto es cierto, entonces, diría que el verso y solo ese verso, son suficientes para terminar el debate para siempre, con respecto a la capacidad del hombre, o la falta de ella, para inclinarse por sí mismo a elegir a Jesucristo.

Porque Jesucristo mismo dice que ningún hombre puede hacerlo a menos que el Padre lo obligue a hacerlo. Y eso es agustianinismo puro, solo que fue afirmado antes de San Agustín.
Pero si eso no es suficiente con respecto a la capacidad del hombre, veamos un poco antes en el capítulo 3 del evangelio de Juan, donde Juan describe el encuentro de Jesús con el fariseo, un teólogo, Nicodemo, en el que dice en el verso 3: “Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que…” ¿qué indica la palabra?, ¿qué viene luego? Una condición necesaria: “que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios”

Ahora, ¿qué tiene que pasar según Jesús antes que una persona pueda ver el Reino de Dios? Tiene que nacer de nuevo. Entonces, la regeneración precede a ver el Reino de Dios. ¿Es esa una interpretación legítima de este pasaje?

De hecho, nadie puede verlo a menos que sea primero ¿qué? Nacido de nuevo, regenerado. Ahora, el texto continúa –Nicodemo está perplejo—“¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.

Entonces la regeneración es un requisito previo para entrar y ver el Reino de Dios. Los semipelagianos tienen personas que eligen a Cristo antes de regenerarse.  Los semipela-gianos tienen personas que en su naturaleza humana cooperan con la gracia introductoria, respon-diendo a este persuasión y atracción y atracción de Dios el Espíritu Santo, cuando el Espíritu Santo todavía no está en ellos ni los ha regenerado.

Entonces, la conclusión es que en la posición arminiana tenemos personas que aún no han nacido de nuevo para ver y elegir al Rey del Reino de Dios. Es increíble, ¿cierto?

Es por eso que el axioma de la teología agustiniana es este: la regeneración precede a la fe. La regeneración es vista como una condición necesaria para la fe, tal como Pablo lo enseña en Efesios 2, cuando dice que mientras estábamos muertos en pecado y transgresiones, Dios nos ha vivificado; es decir, nos ha hecho vivos en Cristo, ¿Ok? ¡Cuando estábamos muertos!

Y luego nos dice que, por lo tanto, es por gracia que somos salvos por medio de la fe y eso no es de nosotros, sino que es don de Dios. Así vemos que la fe es el regalo de Dios, que es el resultado de la obra de regeneración del Espíritu dentro de nosotros.

Que Dios mismo provee la condición necesaria para venir a Jesús. Es por eso que es “sola gratia”, solo por gracia, que somos salvos. Ahora Jesús dice: “Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: ‘Os es necesario nacer de nuevo’.”

Jesús está diciendo: ‘¿Por qué te sorprende esto? Eres un teólogo, Nicodemo. ¿No entiendes el punto fundamental de la naturaleza de la caída del hombre, que lo que es nacido de la carne, carne es?

Y en otras partes Él nos dice que la carne se beneficia de ¿qué? Nada. Pero si creemos que Dios nos atrae a Cristo, y todo lo que tenemos que hacer en la carne antes de nuestra regeneración es cooperar, o asentir a eso, si de hecho podemos cooperar y asentir a la gracia introductoria, hasta el final donde entramos en el Reino de Dios y somos redimidos para siempre.

Y lo hacemos estando aún en la carne, entonces te pregunto: ¿qué gana la carne? No solo algo, ¡todo! ¡tu salvación eterna! Ahora, el mismo Pablo habla de esto en el capítulo 7, perdón, el capítulo 8, versículo 7. Leamos desde el versículo 5.

“Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz; ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo”.

Ahora, el apóstol Pablo nos dice algo aquí acerca de la incapacidad moral del hombre en la carne. Él dice que el hombre en su estado caído, en la carne, es hostil a la ley de Dios. Y no obedece la ley de Dios, no está sujeto a la ley de Dios, ni tampoco ¿qué? ¡puede estarlo!

Entonces, ese hombre caído, dice el apóstol (¿no es cierto?) que no puede obedecer la ley de Dios. Y aquellos que están en la carne no pueden agradar a Dios.

Podría agregar que si Dios solo nos persuadió hacia Cristo y nos dejó tomar la decisión final, no puedo pensar en nada que agradaría más a Dios que el responder positivamente a esa persuasión y esa atracción.

Pero el apóstol nos dice que en la carne no hay nada que el hombre pueda hacer para agradar a Dios. Pero ahora aquí nos topamos con el punto crítico del verso 9. “Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu”. ¿Cómo sabemos si alguien está en la carne o en el espíritu?

“Vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu” –la palabra siguiente es crucial—“si” ¿qué indica el si? Una condición necesaria. Correcto. “si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros.” Ahora, ¿cuántas personas regeneradas tiene el Espíritu de Dios morando en ellas? Todas ¿cierto? Entonces, si eres regenerado, por consiguiente, ya no estás en la carne. Si estás en la carne, no eres regenerado. ¿Está claro?

Entonces, cuando habla de aquellos en la carne, se refiere a personas no regeneradas, son personas no regeneradas que no pueden obedecer a Dios, que no pueden o no están sujetas a Dios, que experimentan esta situación terrible de incapacidad moral de la cual venimos hablando.

Pero si en verdad el Espíritu de Dios mora en ti: “Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él.” Continúa diciendo: ‘sin embargo, si alguno tiene el Espíritu de Cristo, el tal le pertenece a Cristo.’ Es así que el prerrequisito crucial para la salvación es una obra del Espíritu Santo, la cual es la condición necesaria, el requisito previo para que la fe esté presente.

Por eso es que insisto en que el primer paso de nuestra justificación, lo que nos aviva de la muerte espiritual y nos hace, nos permite venir a Jesús del todo, es la obra misericordiosa de Dios el Espíritu Santo y nunca es el fruto de la carne.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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¿Qué es el libre albedrío?

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

¿Qué es el libre albedrío?

R.C.Sproul

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Quiero llamar su atención a una evaluación de lo que entendemos al decir las palabras ‘libre albedrío’. ¿Qué significa tener libre albedrío? ¿Qué significa ser un agente moral libre, una criatura volitiva bajo la soberanía de Dios?

En primer lugar, déjenme decir que hay distintos puntos de vista en cuanto a lo que incluye el libre albedrío que se usan en nuestra cultura, y creo que es importante que reconozcamos estos puntos de vista.

Al primero lo voy a llamar el punto de vista ‘humanista’, el cual diría que es la posición más ampliamente aceptada de la libertad humana que encontramos en nuestra cultura. Y me entristece decir, en mi opinión, que es la postura más difundida dentro de la iglesia, así como fuera de ella.

 

En este esquema, el libre albedrío es definido como nuestra capacidad para elegir de forma espontánea; las elecciones que hacemos no están de ninguna modo condicionadas o determinadas por prejuicios, inclinaciones o disposiciones previas.

Permítanme repetirlo: tomamos decisiones de forma espontánea, sin antecedentes previos a la decisión que determinen nuestra elección, sin prejuicio, sin preferencias o inclinaciones previas; viene literalmente por sí misma como una acción espontánea de la persona.

Ahora, desde el principio puedo ver dos problemas serios que enfrentamos como cristianos con esta definición de libre albedrío. El primero es un problema teológico o moral, el segundo es un problema racional. Y en realidad debería decir que hay tres problemas ya que todo el tema se centrará en el tercero, pero empecemos viendo, en este momento, dos problemas.

El primero es, como dije, un problema teológico, moral. Si nuestras elecciones son hechas meramente de forma espontánea, sin inclinación previa, sin preferencias, en cierto sentido lo que estamos diciendo es que no hay razón alguna para tal elección.

No hay motivación o motivo para la elección. Solo sucede de forma espontánea. Y si así operan nuestras elecciones entonces enfrentamos inmediatamente este problema: ¿cómo podría tal acción tener algún significado moral?

Porque, una de las cosas, por ejemplo, que la Biblia se preocupa en cuanto a las elecciones que hacemos, no es solo lo que elegimos, sino cuál fue nuestra intención al hacer esa elección. Recordamos, por ejemplo, la historia de José cuando fue vendido como esclavo por sus hermanos. Cuando él se reúne con ellos años más tarde, y ellos se arrepienten de ese pecado, ¿qué le dice José a sus hermanos? Cuando los acepta y los perdona, él dice: “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien.”

Así que Dios hizo una elección al respecto. Dios había elegido, al menos al permitir que esto pasara y que le sucediera a José. Sus hermanos tomaron una decisión en cuanto a qué hacer con José. Su inclinación al hacerla fue perversa.

Dios también hizo una elección al permitir que esto suceda, pero la razón de Dios, la intención de Dios en este acto, era completamente justa y santa. Entonces, Dios, al considerar una buena obra, por ejemplo, no solo examina la acción externa en sí (el hecho), sino que también considera ¿el qué? las motivaciones internas, la intención detrás del hecho.

Pero si no hay motivaciones internas, si no hay intenciones, no hay intencionalidad real, usando el término filosófico, entonces ¿cómo podría la acción tener algún significado moral? Solo sucede. Pero incluso más profundo que este problema, nos enfrentamos de inmediato a la pregunta de si en realidad se podría o no hacer tal elección, no simplemente si sería moral si se hiciera, sino que, ¿podría incluso una criatura sin ninguna disposición previa, inclinación, preferencia o razón hacer una elección?

Veamos esto con un par de ejemplos. Si no tengo una inclinación o disposición previa, lo atractivo de esta idea es que eso significaría que mi voluntad es neutral. No está inclinada ni a la izquierda ni a la derecha.

No está inclinada hacia la rectitud ni hacia el mal, sino que es simplemente neutral. No hay inclinación o preferencia previa. Pienso en la historia de Alicia en el país de las maravillas, cuando en sus viajes llega a una bifurcación de caminos y ella no puede decidir si escoger hacia la izquierda o la derecha. Y levanta la vista y está el gato Risón en el árbol sonriéndole y le pregunta al gato: “¿Qué camino debería yo tomar?”

Y el gato Risón responde diciendo: “Eso depende.  ¿A dónde vas?” Y ella responde: “No sé”. Entonces, ¿qué le dice él? “Entonces supongo que no importa”.  Si no tienes intención, no tienes plan, no deseo de llegar a algún sitio, ¿qué más da si vas a la izquierda o a la derecha?

Bueno, en este caso, lo vemos y pensamos: “Ahora Alicia tiene dos opciones. Ella puede ir a la izquierda o puede ir a la derecha.” Pero, en realidad, ella tiene cuatro opciones. Ella puede ir a la izquierda, puede ir a la derecha, ella puede regresar por donde vino o ella puede quedarse parada y no hacer nada, lo cual es también una opción, quedarse ahí hasta que perezca de inactividad.

Así que tiene cuatro opciones. Y la pregunta que nos haremos es: “Por qué tomaría alguna de esas cuatro opciones? Si no tuviese razón alguna, o inclinación detrás de la elección, si su voluntad fuera completamente neutral, ¿qué le sucedería a ella en realidad? Si no hay razón para preferir la izquierda o derecha, permanecer ahí hasta el punto de regresar, ¿qué opción ella elegiría? Ella no haría una elección.  Ella estaría paralizada.

Entonces el problema que tenemos con la noción humanista de libertad es que se trata del mismo problema del conejo fuera del sombrero que se queda sin sombrero y sin mago.

Es algo que sale de la nada, un efecto sin una causa. Una elección espontánea, en otras palabras, es una imposibilidad racional. Tendría que ser un efecto sin una causa.

Ahora, solo de paso, añadiría que, desde una perspectiva bíblica, desde una perspectiva cristiana, el ser humano en su caída, no se ve como estando en un estado de neutralidad con respecto a las cosas de Dios.

Él tiene un prejuicio, él tiene un sesgo. Él tiene una inclinación y su inclinación es hacia la maldad y lejos de las cosas de Dios. Pero permítanme decirlo, de paso, al observar varios puntos de vista cristianos sobre la libertad de la voluntad.

Personalmente pienso que el mejor libro que se haya escrito en este tema, se titula simplemente: “La libertad de la voluntad” escrito por el más grande erudito de Estados Unidos, Jonathan Edwards. (Y dicho sea de paso, esa designación de “el mejor erudito de Estados Unidos” no es mía. Viene de la Enciclopedia Británica, que ha votado a Jonathan Edwards como la más grande mente erudita que los Estados Unidos jamás haya producido; y su obra: “La libertad de la voluntad”, creo que es la evaluación más profunda y el análisis de esta espinosa pregunta que yo haya leído.)

Por supuesto, la famosa obra de Martin Luther sobre la esclavitud de la voluntad es también uno muy importante, que creo que los cristianos tienen que leer. Pero veamos por un momento la definición de Edwards acerca de la libertad de la voluntad.

Edwards dice que: “La libertad o libre albedrío es la elección de la mente”. Ahora, lo que dice es que, aunque él distingue entre la mente y la voluntad, está diciendo que los dos están relacionados de forma inseparable.

No hacemos elecciones morales sin que la mente apruebe la dirección de nuestra elección. Esa es una de las dimensiones que está muy relacionada con el concepto bíblico de conciencia: que en las elecciones morales está– la mente está involucrada en esas elecciones.

Me doy cuenta de ciertas opciones y si prefiero una sobre la otra, para hacerlo tengo una preferencia, antes de poder hacer la elección, tengo que tener una idea de cuáles son esas opciones para que sea una decisión moral. De modo que la voluntad no es algo que actúa de forma independiente de la mente, sino que actúa en conjunción con la mente.

Cualquier cosa que la mente considere como deseable, es lo que la voluntad está inclinada a elegir. Ahora, además de las definiciones, Edwards nos da una especie de regla de oro a la que llamo: “Ley de libre albedrío de Edwards” y creo que esta es quizá su contribución más importante a la discusión en cuanto a la libertad humana.

Edwards declara esto: que “los agentes morales libres siempre actúan de acuerdo con la inclinación más fuerte que tienen en el momento de la elección”.Para decirlo de otra manera, siempre elegimos según nuestras inclinaciones y siempre elegimos según nuestra inclinación más fuerte en un momento dado.

Déjenme decirlo de forma simple. Cada vez que pecas, lo que esa acción indica es que al momento de pecar, tu deseo de cometer el pecado es mayor en ese momento que tu deseo de obedecer a Cristo.

Si tu deseo de obedecer a Cristo fuera mayor que tu deseo de cometer el pecado, ¿qué harías?
¡No pecarías! Pero al momento de la elección, siempre seguimos nuestra inclinación más fuerte, nuestra disposición más fuerte o nuestros deseos más fuertes.

Ahora, nos parece, sin embargo, en este tema de la elección, que hay muchas veces que elegimos cosas sin alguna razón aparente en lo absoluto. Por ejemplo, si tuviera que preguntarte: “Por qué estás sentado en la silla en la que estás sentado en este momento?

¿Podrías analizar tus propios procesos de pensamiento interno y las respuestas a las opciones que tenías delante cuando entraste a esta sala y decir con claridad: “La razón por la que estoy sentado aquí es porque siempre me gusta sentarme en la última silla” o “porque quería sentarme junto a Carmen” o “quería estar en primera fila para salir en la cámara” o “era la única silla que quedaba libre y no que quería quedar de pie y prefiero sentarme que estar de pie; y entonces, mi deseo por sentarme era mayor que mi deseo por estar de pie”.

Lo que les estoy diciendo es que hay una razón por la que están sentados donde están sentados y pudo haber sido una decisión muy rápida. Puede ser que simplemente seas perezoso y no te guste caminar y que la silla que viste vacía era la más cercana que estaba disponible.

Es probable que las razones sean más profundas que eso. Hay algunos que si caminas con ellos al parque donde hay una banca desocupada con espacio para tres personas, entonces esas personas, si los llevas a una banca del parque, o los llevas a un parque y hay una banca vacía y se sientan en la banca, cien de cada cien se sentarán en el extremo de la banca en vez de sentarse en el medio de la banca.

De hecho, generalmente se sentarán en el extremo izquierdo o en el derecho, donde otras personas siempre elegirán el medio. ¿Por qué? A algunos les gustan las multitudes. Les gusta estar en medio de la acción. Ellos tienen una personalidad gregaria. A otras personas les gusta estar seguros donde puedan tener una salida segura, se quedarán en el extremo de la banca.
Y permítanme decir, no siempre estamos sentados allí analizando con sumo cuidado el por qué hacemos las elecciones que hacemos, pero hay una razón para cada elección y siempre actuamos de acuerdo con la inclinación más fuerte del momento.

 

Ahora, hay dos cosas que Podemos plantear de inmediato para objetar la ley de elección de Edwards. La primera es: “Bueno, puedo decirte que muchas veces he hecho cosas que en realidad no quería hacer y he experimentado coerción.”

Bueno, la coerción involucra fuerzas externas que entran en nuestras vidas y buscan obligarnos a hacer las cosas que, en igualdad de condiciones, no elegiríamos hacer. Pero, en la mayoría de los casos, el poder de la coerción puede generalmente reducir nuestras opciones a dos: pueden reducir drásticamente nuestras opciones.

El pistolero se acerca a mí en la calle, me pone una pistola en la cabeza y dice: “Tu dinero o tu vida”.  Él acaba de reducir mis opciones a dos. ¿Cierto? Por fuerza externa y coerción.

Ahora, al ser todas iguales, no estaba buscando a alguien a quien darle mi billetera esa noche, así que no tenía ningún deseo de darle mi dinero a ese hombre. Pero cuando el arma está en mi cabeza y mis opciones son mi sangre en la acera o mi billetera en el bolsillo, de repente tengo un deseo fuerte de vivir y perder mi dinero, en vez de morir y también perder mi dinero.

Y entonces, en ese momento, mi nivel de deseo de vivir podría ser más fuerte que mi nivel de deseo de resistir a ese hombre, por eso le doy mi billetera. Ahora, podría haber personas en esa misma situación que dirían: “prefiero morir antes que ceder a la coerción, aunque sé que si me niego a darle la billetera, me matará de todos modos y se llevará mi dinero. Aún así, de ninguna manera voy a ayudarlo”.

Entonces dicen: “Dispárenme”. Pero aún ahí, su deseo de resistir es mayor que su deseo de no resistir y entonces se resisten. ¿Está claro? Por lo que incluso cuando nuestras opciones se reducen severamente y las fuerzas externas cambian nuestros niveles de deseo, porque este es el otro punto del que tenemos que estar conscientes, es que los deseos humanos fluctúan y son muchos.

En situaciones donde hacemos elecciones, es raro que solo elijamos entre dos opciones, o incluso solo entre una buena opción y una mala. Una de las elecciones morales más difíciles para un cristiano es entre cosas buenas. “Tenemos dos oportunidades, pero no estoy seguro con cuál es con la que puedo servir mejor a Cristo.”

Y eso resulta muy difícil. Sabemos que nuestros niveles de deseo cambian y fluctúan. Pero la segunda objeción que puedo escuchar es la declaración del apóstol pablo cuando dice: “lo bueno que quiero no lo hago, y lo que no quiero es lo que hago.” Y pareciera sugerir allí mismo que el apóstol Pablo, mediante autoridad apostólica, nos está diciendo que, de hecho, es posible que una persona elija en contra de sus deseos, elegir en contra de sus anhelos.

Solo puedo decir en respuesta a eso que no creo que haya sido la intención del apóstol el darnos un tratamiento técnico de las complejidades del funcionamiento de la facultad de elegir; pero lo que él está expresando es algo que todos experimentamos, que tengo dentro de mí un deseo de agradar a Cristo, pero ese deseo presente no siempre triunfa cuando llega el momento de la verdad.

Todo es igual como cristiano, si me dijeras: “RC, ¿te gustaría liberarte del pecado? Yo diría: “Por supuesto que me gustaría ser libre del pecado”.  Sin embargo, lo digo ahora hasta que la tentación del pecado me presione y mi deseo por ese pecado se intensifique: y luego me rindo a él, libremente.

Porque cuando obro y actúo según mis deseos, estoy obrando y actuando libremente.
Bien, déjenme continuar.  Calvino, al examinar el asunto del libre albedrío, dijo: “si queremos decir por libe albedrío que el hombre caído tiene la capacidad de elegir lo que quiere, entonces por supuesto, el hombre caído tiene libre albedrío.

Si queremos decir con ese término que el hombre en su estado caído tiene el poder moral y la capacidad de elegir la rectitud, entonces Calvino dijo, “el libre albedrío es un término demasiado grandioso como para aplicarlo al hombre caído.”

Y con esa opinión, yo estaría de acuerdo. Hemos visto el punto de vista de Edwards, el punto de vista de Calvino, ahora veremos el punto de vista Sprouliano del libre albedrío, apelando a la ironía o a una forma de paradoja.

Me gustaría hacer esta afirmación: que en mi opinión, cada elección que hacemos es libre y cada elección que hacemos está determinada. Cada elección que hacemos es libre y cada elección que hacemos está determinada.

Ahora, eso suena completamente contradictorio porque normalmente vemos las categorías de “determinar” y “libre” como categorías mutuamente excluyentes. Decimos que si algo está determinado por otra cosa, quiere decir que es causado por otra cosa, pareciendo indicar que no puede ser libre.

Pero a lo que me refiero aquí, de lo que estoy hablando, no es determinismo.  El determinismo significa que las cosas me pasan estrictamente en virtud de fuerzas externas. Pero además de las fuerzas externas, que son factores determinantes en lo que nos pasa, también hay fuerzas internas que son factores determinantes.

Lo que hemos estado diciendo todo este tiempo, junto con Edwards y Calvino, es que si mis elecciones fluyen de mi disposición y de mis deseos, y si mis acciones son un efecto que tienen causas y razones detrás de ellas, entonces mi deseo personal, en un sentido muy real, determina mi elección personal.

Ahora, si mis deseos determinan mi elección, ¿cómo puedo ser libre? ¿Recuerdan que dije que en cada opción, nuestra elección es libre y determinada? Pero lo que la determina soy yo, y a esto llamamos ‘auto’, tú la completas con determinación. Auto-determinación, lo cual no es la negación de la libertad, sino la esencia de la libertad.

Para que mi yo pueda determinar sus propias elecciones es de lo que se trata el libre albedrío. Ahora, de manera simple trato de plantear que no solo podemos elegir de acuerdo con nuestros propios deseos, sino que de hecho siempre elegimos según nuestros deseos; y llevaré esto al grado superlativo y diré que, de hecho, debemos elegir siempre según la inclinación más fuerte en ese momento. Y esa es la esencia de la libre elección: poder elegir lo que quieres.

Ahora, el problema con el pecador, obviamente, no es que el pecador en su caída haya perdido la facultad de elección. Los pecadores todavía tienen mentes, pueden pensar, todavía tienen deseos, tienen voluntades. Y la voluntad sigue siendo libre en la medida que sea capaz de hacer lo que el pecador desea hacer.

¿Dónde radica el problema? El problema está en la raíz de los deseos del corazón del ser humano caído porque tiene una inclinación al mal, un deseo por el pecado, él peca.

Los pecadores pecan porque ellos quieren pecar.  Por lo tanto, pecan libremente. Los pecadores rechazan a Cristo porque ellos quieren rechazar a Cristo. Por lo tanto, lo rechazan libremente.

Y antes de que una persona pueda responder positivamente a las cosas de Dios y elegir a Cristo y elegir la vida, debe tener un deseo de hacer eso. Ahora, la pregunta es: ¿conserva el hombre caído algún deseo en su corazón por Dios y por las cosas de Dios? Rápidamente presentaré nuestro siguiente tema, es la visión bíblica del carácter radical de la caída del hombre con respecto a su deseo por las cosas de Dios.

Pero antes de llegar a ese tema, vamos a concluir hablando de otra distinción que Jonathan Edwards ha hecho famosa. Él hace una distinción entre habilidad moral y habilidad natural.

La habilidad natural tiene que ver con habilidades que tenemos por naturaleza. Como ser humano tengo la habilidad natural de pensar. La habilidad de hablar. Puedo caminar erguido.

No tengo la capacidad natural de volar por el aire sin ayuda de máquinas. Los peces tienen la capacidad de vivir bajo el agua por largos periodos de tiempo sin tanques de oxígeno ni equipos de buceo, porque Dios les ha dado aletas y branquias.

Les ha dado el equipo natural necesario para que puedan vivir en ese entorno. Por lo tanto, tienen una habilidad natural que yo no tengo. Dios ha dado a las aves habilidades naturales que yo no tengo. ¿Correcto? Pero estamos hablando de habilidad moral; estamos hablando de la capacidad de ser rectos, así como de ser pecadores.

El ser humano fue creado con la habilidad de ser recto o ser pecador, pero el hombre ha caído. Y lo que Edwards está diciendo es que, en su estado caído, ya no tiene la capacidad en sí mismo de ser moralmente perfecto porque ha nacido en pecado, en pecado original.

Tiene una naturaleza caída, una naturaleza pecaminosa, lo que hace que sea totalmente imposible para él alcanzar la perfección en este mundo. Todavía tiene la facultad de pensar, la facultad para tomar decisiones.

Pero lo que le falta es la inclinación o la disposición hacia la piedad. Ahora vamos a ver si eso concuerda o no con lo que la Biblia enseña acerca de la condición caída del ser humano, pero solo te lo estoy dando a manera de adelanto. Hasta ahora, Edwards simplemente está repitiendo lo que Agustín había enseñado siglos antes con una distinción similar.

Agustín dijo que el hombre tenía un “liberum arbitrium” o un libre albedrío, pero que el hombre perdió en la caída era “libertas” o libertad, lo que la biblia llama libertad moral. La biblia habla de los humanos caídos como esclavos del pecado. Y aquellos que están en esclavitud han perdido alguna dimensión de libertad moral.

Todavía toma decisiones, todavía tiene libre albedrío, pero esa voluntad ahora se inclina hacia el mal y no se inclina hacia la rectitud. No hay quien haga el bien. No hay justo. No hay quien busque a Dios, ni aún uno. Eso indica que algo nos ha sucedido en el interior.

Jesús habla de que el fruto del árbol proviene de la naturaleza del árbol; la higuera no produce naranjas. No obtienes un fruto corrupto de un árbol recto. Hay algo malo dentro de nosotros, en donde residen nuestros deseos, nuestras inclinaciones. Es eso lo que está en esclavitud.

Pero incluso esa caída no elimina la facultad de elegir. Así que realmente no hay diferencia entre lo que Agustín llama cuando dice: “Todavía tenemos libre albedrío, pero no libertad”, que es la misma distinción que Edwards hace entre la habilidad moral y la habilidad natural.

Bueno, necesito parar porque mi tiempo se está acabando y solo quisiera decir que en nuestra próxima sesión veremos esto desde una perspectiva bíblica para ver lo que la Biblia dice de la capacidad moral del ser humano o la falta de ella con respecto a las cosas de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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La soberanía de Dios

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Renovando tu Mente

La soberanía de Dios

R.C.Sproul

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En esta sesión de nuestro estudio de la predestinación, quisiera enfocar nuestra atención en la soberanía de Dios. Una de las razones por las que creo que es importante empezar con esto en nuestro estudio de esta doctrina es porque es un área en la que casi todos los cristianos están de acuerdo. Concordamos en que Dios es soberano.

La manera en que entendemos la soberanía de Dios puede diferir de un cristiano a otro, pero en sí, todos nos adherimos a la confesión de que Dios es soberano. El tercer capítulo de la Confesión de Westminster empieza con estas palabras, “Dios desde toda la eternidad, por el sapientísimo y santísimo consejo de su propia voluntad, ordenó libremente e inmutablemente” (es decir sin ninguna posibilidad de cambio) Dios “ordenó libremente y de forma inmutable todo lo que acontece;”

Hagamos un alto aquí en el punto y coma. Dios, desde la eternidad, según su propio y santo consejo ordenó de forma libre e inalterable, o predeterminó todo lo que iba a pasar. Hice un alto en esa parte en la clase del seminario y le dije a mis estudiantes, “¿Cuántos de ustedes creen en esta declaración?”

Ahora, ustedes tienen que saber que se trataba de un seminario presbiteriano, por lo que esos estudiantes estaban bien anclados en la tradición agustiniana, y por eso obtuve como el 70% de los votos, una gran mayoría lo creía.

Luego dije, “OK, ¿cuántos de ustedes no creen en esa declaración? Y más o menos 30 manos se levantaron, y les dije, “Está bien, ahora déjenme hacerles otra pregunta”. Sin temor a recriminaciones, nadie los va a señalar, solo quisiéramos saber, tengan la libertad de presentar su posición — ¿cuántos de ustedes se llamarían a sí mismos “ateos”?

Y nadie levantó su mano. Y empecé a hacer uso de mis dotes de Sherlock Holmes: “Solo hay una cosa que no entiendo”, les dije –Miré a esos 30 que habían levantado sus manos, y les dije, “¿Les molestaría si les hago una pregunta personal?”

Les dije, “No puedo entender por qué los que levantaron su mano diciendo que no creen en esta afirmación, no levantaron su mano cuando pregunté si eran ateos”. Y ellos me miraron con una mezcla de perplejidad y desconcierto—la misma clase de mirada que estoy viendo en sus ojos ahora—y les decía, “porque si ustedes no creen en esa declaración, está claro que, en esencia, al final, son ateos”.

Y es posible que fue la frase más desconcertante que ellos jamás oyeron en sus vidas.

Les dije, “Bueno, entendamos que esta declaración que acabo de leer, de que Dios ha pre-ordenado todo lo que pasará, no es una declaración que es única al calvinismo o al presbiterianismo.

No distingue a la tradición reformada de otras tradiciones; ni siquiera distingue a los cristianos de los judíos o de los musulmanes. Esta declaración distingue a los teístas de los ateístas. Ahora, ellos seguían desconcertados mientras continuaba con mi arenga, y les dije,

“¿No ven que si hubiera algo que pasa en este mundo fuera de la pre-determinación de Dios, que si no hay un sentido por el cual Dios está ordenando todo lo que va a pasar, entonces, en cualquier momento algo sucede fuera de la pre-determinación de Dios; y, por lo tanto, está pasando fuera de la soberanía de Dios?”

Porque entendemos que cuando hablamos acerca de Dios ordenando las cosas, hay diferentes maneras en las que Dios ordena que pasen; esto no necesariamente significa que Dios se lanza al planeta y hace que algo pase a través de un involucramiento directo e inmediato de su parte. Pero la clave, yo creo, en esta declaración, tiene que ver con la palabra “ordenar”. Todo lo que esta declaración expresa es que Dios es soberano sobre todo lo que pasa.

Todo lo que pasa en este mundo no puede suceder separado de la soberanía divina. Algunas veces distinguimos entre lo que se conoce como la voluntad eficaz de Dios y su voluntad permisiva. De seguro has oído esas distinciones.

Permítanme trabajarlas y definirlas en los términos más fáciles. Si algo pasa en este mundo, por el poder de los humanos, por el poder de la naturaleza, por el poder de las máquinas, Dios siempre tendrá el poder y la autoridad para evitar que al menos suceda, ¿no es cierto?

Y si Él no evita que eso pase, entonces significa al menos lo siguiente: que Él ha escogido que eso suceda. Eso no significa que lo aplauda; no significa que esté a favor, como si Él le diera su consentimiento divino, pero lo permite, no en el sentido, una vez más, de aprobarlo todo el tiempo, sino que Él permite que suceda, y al permitirlo, Él está tomando una decisión, y la está tomando de forma soberana.

Y Él conoce por adelantado lo que va a pasar, y si Él decreta que esto llegue a pasar, Él está reteniendo su soberanía sobre eso. Ahora, si las cosas pasan en este mundo fuera de la soberanía de Dios, entonces eso simplemente significa que Dios no es soberano.

Y la razón por la que hice la pregunta del ateísmo es, por supuesto, que si Dios no es soberano, entonces Dios no es, ¿qué? Dios.  Así de simple. Si Dios no es soberano, Dios no es Dios, y si el dios en el que tú crees no es un dios soberano, entonces no crees realmente en Dios. Puedes tener una teoría de Dios, puedes tener un teísmo teórico, pero al final, para todo propósito práctico, no es diferente del ateísmo porque estás creyendo en un dios que no es soberano.

Ahora, ¿Cuáles son las consecuencias prácticas de un Dios que no es soberano? Piensa en esto desde la perspectiva de aquellos que se profesan cristianos. Me gusta explicarlo de esta manera: Si hay una molécula en el universo corriendo, fuera del control de la soberanía y el control de la soberanía de Dios, a lo que llamo, “una molécula suelta”, entonces, lo que esto implica en forma práctica para nosotros como cristianos es que no tenemos ninguna garantía de que alguna promesa futura que Dios ha hecho a su pueblo se llegue a cumplir.

Hay una vieja rima infantil estadounidense que dice: ‘a falta de un clavo, el zapato se perdió; a falta de un zapato, el caballo se perdió; a falta de un caballo el jinete se perdió, a falta de un jinete la batalla se perdió, ¿se perdió la guerra?’ Una bacteria pulmonar se llevó a Simón Bolívar a los  47 años, y la historia de Sudamérica ya no fue la misma. Algo minúsculo como eso puede cambiar el curso de la historia.

Una bala en la cabeza de John Kennedy cambió el curso de la historia de Estados Unidos. Ahora, si tenemos una molécula suelta andando por allí, no tendremos la más mínima seguridad de que esa sola molécula no se convertiría en el grano de arena que dañe la maquinaria del plan eterno de Dios.

Podría ser que lo que está desbocado haga que, finalmente, sea imposible el retorno de Cristo a este planeta. Podría ser lo que destruye cualquier esperanza para la consumación del reino de Dios, y deja todas las promesas de Dios sin cumplirse.

¡No existen moléculas sueltas en un universo donde Dios es soberano! Ahora necesito continuar con lo que dice la Confesión de Fe de Westminster.

¿Recuerdan que paramos en un punto y coma? Después de ese punto y coma, la Confesión rápidamente añade, “que aunque Dios ordena todo lo que va a pasar, sin embargo, lo hace de tal manera que, “Él no es el autor del pecado, ni violenta la voluntad de las criaturas, ni quita la libertad o contingencia de causas secundarias, sino que, más bien, las establece”.

Entonces no estamos hablando de un determinismo rígido que elimina criaturas libres. Sino que estamos afirmando a un Dios soberano que es soberano aun sobre criaturas libres. Ese es el punto que hace la confesión. Ahora, esto nos lleva al espinoso problema que surgió, al menos brevemente, en uno de nuestros momentos de discusión.

“Si Dios es totalmente soberano y si la gente está caída y algunos perecen, ¿cómo puede Dios, que es soberano, permitir el mal en el mundo? ¿cómo puede Dios permitir que la gente perezca?

Si Dios sabe de antemano, por ejemplo, que tal persona va a nacer y va a vivir su vida y que perecerá eternamente en el infierno, ¿cómo puede un Dios bueno permitir que eso suceda?”

Para presentarles el problema de una forma más gráfica, consideremos por un momento la relación de un Dios soberano con un mundo que está caído, porque hay dos cosas con que todo cristiano concuerda: 1) que Dios es soberano y 2) que el mundo está caído.

¿No coincidimos todos en eso? De hecho, no hay discusión en ese punto entre Calvinistas y Arminianos o Agustinianos y Semi-Pelagianos.Todos afirmamos que Dios es soberano y todos afirmamos que el hombre está caído.

Es el tema de la relación entre el Dios soberano y un mundo caído el que ahora capta nuestra preocupación y nuestra atención. En esencia hay cuatro maneras en las que Dios puede relacionarse, como Dios soberano, con un mundo caído. Número 1, Dios pudiera decidir no darle a ningún caído la oportunidad de salvación.

Su amor es un amor justo y santo y un Dios justo y santo no- ‘tie-ne’ que amar a una creación rebelde al punto de extenderle misericordia. Él podría amar al hombre caído y castigar al hombre caído, a quien Él ama, como una expresión de su justicia. (Veremos eso después).

Enfoquémonos por ahora en las cuatro cosas que Dios puede hacer. Él puede decidir eso, “No daré oportunidad a persona alguna para que sea salva.” Ahora, antes de seguir, déjenme preguntar lo siguiente: Si Dios decidiera no salvar a nadie, ¿habría algo de malo con eso?

Si Dios decidiera castigar a la raza humana entera debido al rechazo a Dios y la rebelión a Dios por parte de la raza humana, la única objeción que pudiéramos señalar es que Dios es justo.

¡Y eso no llega a ser una objeción!

Es decir, pueden imaginarse a un abogado levantándose en una sala de juzgado y diciendo: “Objeción su Señoría. No estoy de acuerdo con esa decisión porque es justa”.

¿Qué tan lejos podría llegar eso? Es decir, Dios estaría perfectamente justificado para ejercer justicia contra una creación injusta.

Pero saben qué, acechando detrás de esto, está de alguna manera, la suposición de que Dios, si en efecto va a ser un Dios bueno, tiene que ser misericordioso.

Y como siempre he dicho a mis estudiantes, ese es uno de los grandes peligros del pensamiento cristiano. Tan pronto tu mente te dice que Dios tiene que ser misericordioso o que Dios tiene que ser amable, tan pronto pienses por un segundo que Dios está obligado a ser misericordioso, una alarma debería sonar en tu cabeza y alertarte de que ya no estás pensando más en misericordia.

Porque, por definición, la gran diferencia entre misericordia y justicia es que la misericordia nunca, nunca, nunca es obligatoria. La misericordia, por definición, es algo que Dios no tiene que hacer. Es algo que Dios hace de forma voluntaria, libre.

Pero tan pronto como pienses que Él nos debe misericordia, tú ya dejas de pensar en misericordia. La justicia se puede deber, pero la misericordia nunca es obligatoria.

¿Entendemos eso? Tenemos que entender ese principio. Bueno, esa es una opción.

Dios podría haber dicho: nadie en este planeta, ya que todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios –y Él percibe desde la eternidad, Él nos ve, Él ve nuestra caída— Él dice que pudiera decidir no dar ninguna oportunidad para salvación.  ¿Cierto? Lo Segundo es que Él podría brindar una oportunidad para que todos sean salvos. (En realidad, hay seis cosas que podríamos hacer aquí y estoy tratando de acortar por efectos del tiempo, y voy a poner entre paréntesis aquí –o Él podría crear una oportunidad para que algunas personas sean salvadas).

Pero, a fin de cuentas, Dios podría darle al mundo una oportunidad de salvación y establecerlo de tal manera que todos, o algunas personas, al menos tuvieran la oportunidad de ser salvos;

Pero no hay garantía de que alguien podría salvarse. ¿Estamos? A eso nos referimos con ‘oportunidad’. Dios es un redentor de igualdad de oportunidades en este esquema. La tercera opción es que Dios, haciendo ejercicio de su poder y soberanía, pudiera inmiscuirse en la situación humana, no solo brindando una oportunidad de salvación, sino obrando en los corazones de la gente caída, para asegurar la salvación de algunos.

O pongámoslo de esta manera: asegurar la salvación de todos. Es decir, Dios puede intervenir a favor de todos, asegurando su salvación. Es decir, en su soberanía, Él podría guiar los pasos de una persona y así influenciar internamente sus corazones para llevarlos en efecto a la fe.

Ahora, de nuevo, ¿Tiene Dios es poder de hacer eso? Sí. Ahora, Él podría hacer eso por algunos o podría hacer eso por todos. Estas son distintas opciones que Dios tenía o tiene.

A lo que queremos llegar en esta serie es: ¿Qué es lo que en realidad ha hecho? Ahora, ¿revela la Biblia que Dios no ha provisto oportunidad para que alguien sea salvo?

Como cristianos, esa la podemos eliminar de inmediato. No hay discusión allí. Todos concordamos que este no es un punto de vista bíblico, que Dios no haya hecho provisión alguna para la salvación.

Ahora, ¿qué hay de la idea de que Dios intervenga en la vida de todos y asegure la salvación de todos? ¿Cómo llamamos a este enfoque? Universalismo. Y hay cristianos que creen en el universalismo.  Pero, históricamente, el debate entre el semipelagianismo y el agustinianismo no es un debate alrededor del universalismo.

En esos dos puntos de vista ambos concuerdan, ¿en qué? Que solo algunas personas, finalmente, son salvadas. Ellos son particularistas en lugar de universalistas.

Pareciera que la Biblia enseña, creo claramente, que hay quienes están perdidos, finalmente perdidos y que en el día del juicio final se perderán. Como nuestro Señor señala: algunos serán enviados a la oscuridad exterior para siempre, llorando y crujiendo los dientes.

Entonces, creemos que hay algunas personas que nunca serán redimidas.  Entonces esto debe ser eliminado. Ahora lo que nos queda son estas alternativas: o Dios da la oportunidad a todos o solo a algunos; o Dios hace más que simplemente poner a disposición una oportunidad.

Él realmente interviene y se asegura de que algunas personas sean salvadas. Ahora, esto es lo que llamamos (eso debería ser algo en que Dios asegura que algunos sean salvos)

Ahora, esta es la posición del agustinianismo: que Dios garantiza la salvación de los elegidos o de aquellos que están predestinados a ser salvos. Las opiniones no-agustinianas caen bajo esta categoría, una u otra. Sea que Dios haga posible para todos o para algunos el ser salvos.

Todos tienen la oportunidad, o algunos tienen la oportunidad. Ahora, antes de debatir sobre cuál es realmente el caso, permítanme hacer esta pregunta: ¿Podría Dios garantizar la salvación de todos, si así Él lo decide? ¿Él tiene el poder soberano para hacerlo?

Ahora, ten presente que una de las objeciones más frecuentes a la postura agustiniana de la predestinación es que Dios interviene en la vida de ciertas personas y garantiza su salvación, pero no lo hace por todos. Y la objeción para la postura no agustiniana es: “¡Hey Dios! ¡Eso no es justo! Si lo vas a hacer por algunos, entonces tú lo tienes que hacer, ¿por quién? ¡Por todos!

Pero ¿te das cuenta que la persona tiene el mismo problema? Si esta persona cree que Dios tiene el poder de otorgar a todos la salvación, y no lo hace, realmente ese argumento se derrumba porque todo lo que Dios hace en ese caso es dar la oportunidad a humanos caídos para ser salvos.

En este caso, Dios hace más que dar la oportunidad; Él asegura que algunas personas serán salvadas. En este esquema, no hay seguridad de que alguien sea salvado.

De hecho, como creo que veremos luego, nos asegura que si tomamos en serio el punto de vista bíblico del ser humano caído, su actitud hacia Dios y la gracia de Dios, al menos garantizaría en mi mente que nadie sería salvo.

En otras palabras, a lo que me refiero es que una de las principales objeciones a la posición reformada o agustiniana es que no es lo suficientemente benévola, cuando de hecho, es más que benévola. Porque Dios no solo dice: “Está bien, aquí está la cruz. Elígela si quieres”, y deja a las personas a su decisión. Pero Dios aplica la obra de Cristo. El Espíritu Santo obra en personas que están muertas en delitos y pecado para llevarlos a la fe y para asegurar que la muerte de Cristo nunca sea en vano, que Cristo verá la angustia de su corazón y quedará satisfecho.

Las Escrituras hablan de Dios entregando personas, Dios el Padre entregando personas a Dios el Hijo. Entonces, lo que vemos aquí es que el único esquema, en el que al menos nos favorece, teóricamente, la oportunidad se da a todos. Cualquiera que crea en el Evangelio puede ser salvo. Sin embargo, hay millones, millones y millones de personas que nunca escuchan el Evangelio, que de hecho no tienen la oportunidad.

La única oportunidad real, de lo único que realmente podemos hablar aquí es que algunos tienen la oportunidad; algunos que no están predestinados tienen la oportunidad de ser salvos.

Es decir, este argumento sería que todos los que escuchan el Evangelio, al menos tienen la oportunidad de ser salvos. Pero Dios no ha garantizado que todos en el mundo escucharán el Evangelio.

¿Podría Dios asegurarse de que todos en el mundo escuchen el Evangelio? ¿Podría anunciarlo en las nubes si así lo quisiera? Sí, pero Él no lo hace. Y entonces nos quedamos con el problema de que Dios no hace todo lo que Dios, posiblemente, podría hacer.

Dentro de los límites de su propia rectitud, Él no hace todo lo posible para asegurar la salvación del mundo. Ahora, ¿por qué no? No lo sé. No tengo idea por qué no. Sé que él no lo hace. Eso sí está claro. Y sé que no hay sombra de variación alguna en Él.

Sé que Dios no tiene la menor obligación de salvar a nadie, y sé que Dios salva a algunos. Pero Dios es Dios, y Dios le recuerda a su pueblo un principio crucial de la soberanía divina.

Lo veremos de cerca más adelante en esta serie, donde Dios le recuerda a Moisés y luego a la iglesia a través de Pablo, de su prerrogativa divina. “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia.” Dios nunca debe misericordia.

Rápidamente, si Dios solo salva a algunas personas, tenemos que entender que hay dos grupos de personas en el mundo: los salvos y los no salvos. Pero todos son parte de un grupo de pecadores. Todos han caído; todos están en rebelión contra Dios. Lo que Dios hace, según la posición agustiniana, es que soberanamente elige, escoge y redime a algunos y al resto los pasa por alto.

Entonces, lo que tienes en este esquema es que de un grupo tiene misericordia. ¿Qué obtiene este grupo? Justicia. ¿Quién obtiene injusticia? Nadie obtiene injusticia.

Ahora, misericordia no es justicia. Misericordia es no-justicia e injusticia es no-justicia. Pero injusticia y misericordia no son lo mismo. Ambos están fuera de la categoría de justicia. Aquí está la justicia, y aquí tenemos la no-justicia y la no- justicia es de dos formas: misericordia e injusticia.

Una forma de no-justicia es la misericordia. ¿Hay algo pecaminoso o perverso en la misericordia? No, la misericordia es totalmente buena. ¿Hay algo pecaminoso o perverso en la injusticia? Sí, la injusticia es una violación de la justicia. La injusticia es pecado; la injusticia es malvada.

Ahora, si Dios le mostró Misericordia a este grupo, e injusticia a este grupo, entonces Dios vería comprometida su integridad. Pero Dios le da justicia a un grupo, misericordia a otro grupo. Nadie ha sido víctima de injusticia en manos de Dios.

Bueno, tengo que parar en este punto y decirles que en nuestra próxima sesión consideraremos dónde entra en juego el libre albedrío del ser humano en todo esto.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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