50 – «El Impacto de Cristo en la Humanidad » 1ra Parte

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

50 – «El Impacto de Cristo en la Humanidad » 1ra Parte

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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49 – «La Verdadera Navidad» 2 parte

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

49 – «La Verdadera Navidad» 2 parte

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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46 – Las Adicciones «la Comida»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

46 – Las Adicciones «la Comida»

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45 – Las adicciones «Adicción al Trabajo»

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45 – Las adicciones «Adicción al Trabajo»

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44 – Las adicciones «El Alcoholismo y la Drogadicción – 2/2»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

44 – Las adicciones «El Alcoholismo y la Drogadicción – 2/2»

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43 – Las adicciones «El Alcoholismo y la Drogadicción – 1/2»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

43 – Las adicciones «El Alcoholismo y la Drogadicción – 1/2»

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Los profetas menores, un gran mensaje

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Los profetas menores, un gran mensaje

Steven J. Lawson

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En esta, nuestra última sesión llegamos ahora a los Profetas Menores, y como ustedes saben bien, no se llaman profetas menores porque su mensaje fuera menor, sus libros son más breves que Isaías, Jeremías y Ezequiel, estos se llaman Profetas Mayores debido a la extensión de sus libros, los profetas menores tenían un mensaje mayor solo que en una forma más abreviada. Hay doce Profetas Menores, tres anteriores al exilio —perdón, nueve anteriores al exilio— y tres posteriores al exilio, y vamos a recorrerlos.

Y queremos comenzar con el libro de Oseas, si toman su Biblia y van conmigo al libro de Oseas, capítulo 1, versículo 2, se nos presenta de inmediato una sociedad decadente, un pueblo que no conoce a Dios, nuevamente ellos son el pueblo de Dios por nacimiento étnico, en el sentido de que nacen dentro de la nación de Israel, pero no conocen a Dios y eso se volverá muy obvio cuando veamos el versículo 9.

Pero primero el versículo 2, cuando por primera vez el Señor habló por medio de Oseas, el Señor le dijo: “Anda, toma para ti a una mujer ramera, y engendra hijos de prostitución; porque la tierra se prostituye gravemente abandonando al Señor”. Oseas tenía que casarse con una mujer que era prostituta o iba a convertirse en prostituta, y ella tendría hijos a consecuencia de su prostitución, y todo eso debía ser una lección práctica del estado espiritual de la nación de Israel que estaba involucrada en adulterio espiritual —que es una metáfora de la idolatría.

Ellos se habían apartado del Señor su Dios, se habían desligado de Él, y no tenía una relación salvadora con Dios, y una vez más, vemos que es muy posible ser religioso y estar expuesto al sonido de la Palabra de Dios, y estar en un contexto religioso, incluso en un contexto que tenga la verdadera Palabra de Dios, y no obstante no estar convertido en el corazón, y ese es el caso aquí.

Así que, la mujer Gomer tuvo tres hijos, el último de los cuales se menciona en el versículo 9 “Y el Señor dijo: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, y yo no soy vuestro Dios”, una clara declaración de que no tenemos ninguna relación en lo absoluto.

Yo no los conozco, ustedes no me conocen, no soy su Dios, ustedes no son mi pueblo, estamos totalmente separados, no hay reconciliación, no existe una relación íntima personal entre nosotros, ustedes saben de mí, pero no me conocen y yo no los conozco, y sé todo sobre vosotros.

De eso testifica el versículo 9 y esto habla nuevamente de la doctrina de la Depravación Total, habla de la corrupción radical, aquellos cuyas mentes están entenebrecidas por el pecado, aquellos cuyos corazones están contaminados y depravados por el pecado, y aquellos cuya voluntad está muerta y encadenada al pecado, cada facultad de la persona no convertida está bajo el dominio del pecado: mente, afectos y voluntad.

Así que esto es Depravación Total, y la nación entera fue arrastrada a la apostasía porque eran adúlteros espirituales, lo que significa que tenían otros amantes aparte de Dios, no amaban a Dios de manera absoluta. Por lo tanto, en realidad eso significa que no amaban a Dios en lo absoluto, amaban a otros dioses, se amaban a sí mismos, amaban al mundo, sus posiciones, cualquier cosa, pero no amaban a Dios de manera suprema.

Esa es la marca de un cristiano, ama a Dios más que cualquier otra cosa en la vida, Jesús dijo: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, y a sus hermanos y hermanas, aun su propia vida, no puede ser mi discípulo”, es un llamado poderoso el que hace Cristo, que debemos amarlo a Él más que a nadie, más que cualquier otra cosa, y el amor que tenemos por aquellos que son nuestros más cercanos, parecería odio comparado con el amor supremo que tenemos por Dios. Ahora si uno ama a Dios al máximo, va amar más a sus padres, va amar más a su cónyuge, va amar más a sus hijos, pero debemos amar a Dios en primer lugar.

Bueno, ese no es el caso aquí, así que Dios hace este anuncio —Yo no soy su Dios, y ustedes no son mi pueblo, no tenemos ninguna relación ustedes están perdidos y están pereciendo—. Vamos ahora al capítulo 2, versículo 23, y si van hacer salvos Dios debe comenzar algo, si van a entrar en una relación personal con Dios, Dios debe ser el que lo lleve a cabo, y lo realice, porque el que no conoce a Dios está huyendo de Él, no acercándose.

Así que leemos en Oseas 2, versículo 23: “Tendré compasión de ella” —refiriéndose a la nación—, y “de la que no recibió compasión, y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo”. Dios es el que comienza esto, y dice esto, que cita Pablo en Romanos 9, versículo 25 que los que no son pueblos de Dios, de pronto se convertirán en pueblo de Dios, y esto habla del nuevo nacimiento y de ser llevados a una relación correcta con Dios, habla de venir ahora a conocer a Dios y de Dios darse a conocer a ellos, y de ellos ser atraídos por su gran compasión hacia esta relación.

Esto es lo que sucederá ahora, y eso habla del Llamado Eficaz de Dios, habla del llamado irresistible de Dios, habla de la regeneración soberana de Dios, hubo un tiempo cuando tú no eras su pueblo, y hubo un tiempo cuando Él no era tu Dios, y entonces llegó ese momento, probablemente habían ocurrido muchas cosas antes, la siembra de la semilla, el convencimiento de pecado, el cultivo de tu corazón; pero en ese momento, de repente, Él vino a ser tu Dios, y de repente tú te convertiste en su pueblo, cuando el Señor te llevó y te atrajo hacia Él con cuerdas de amor y compasión, eso es lo que sucederá en la nación.

Ahora, en Oseas 4, versículo 17, no todos son atraídos, no todos son atraídos, no todos vienen a ser su pueblo, habrá algunos que serán pasados por alto, y habrá algunos que serán dejados en su estado de separación de Dios, sin el conocimiento de Dios, y leemos de esto en el capítulo 4, versículo 17: “Efraín se ha unido a los ídolos”, bueno, eso era cierto de toda la nación, ya lo hemos visto, pero observen lo que Dios le dice a Efraín: “Déjalo”.

Es Romanos 1, es Mateo 12, y el pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo, están siendo entregados, están siendo entregados a sus propios pecados, y Dios no los atrae hacia Él, esa es la doctrina de la reprobación divina, hay algunos de quienes Dios dice ¡déjenlos!, déjenlos solos, déjenlos solos en sus pecados, Dios no los envía al pecado, Dios dice solo déjenlos en sus pecados, porque han escogido su propio camino.

Vamos al libro de Amós, al profeta Amós, en Amós capítulo 3, versículo 2, hay una declaración muy singular acerca de Elección Soberana, de la elección incondicional de Dios, Dios le dice a la nación en Amós 3, versículo 2: “Solo a vosotros he escogido de todas las familias de la tierra” —esa es una declaración poderosa, Dios dice: de todas las naciones los he escogidos a ustedes para que sean mi pueblo; y la palabra escogido aquí en realidad es la palabra hebrea que significa conocer, solo a ustedes los he conocido.

Ahora Dios sabe acerca de todas las naciones, Él conoce sus números, aun los cabellos de sus cabezas están contados, ningún pajarillo cae a tierra sin el Señor, ninguno de ellos existe sin su conocimiento, Él ha señalado el momento de su nacimiento, Él ha señalado el momento de su muerte, pero no los conoce, sabe acerca de ellos, pero no los conoce en una relación salvadora y personal.

Y aquí vemos que, cuando Dios conoce a alguien es sinónimo de que Dios lo escoge y elige conocerlo, y elige amarlo con un amor distintivo especial, y con esa elección viene una gran responsabilidad, por eso el resto del versículo dice “por eso os castigaré por todas vuestras iniquidades”, conlleva un sentido de responsabilidad más elevado, un sentido acentuado de rendición de cuentas por haber sido escogidos por Dios.

Bueno, vamos al libro de Jonás, el profeta Jonás, y vemos claras muestras de la soberanía de Dios, ¿no es así? En Jonás, capítulo 1, leemos que la Palabra del Señor vino a Jonás capítulo 1, versículo 2: “Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su maldad ha subido hasta mí”.

Nínive era la capital del imperio Asirio, fue una gran ciudad en tamaño, pero también grande en pecado, y Dios comisionó a su profeta para que fuera a Asiria y a Nínive, y predicara contra ella, pero en lugar de eso, Jonás toma un barco y se va en la dirección totalmente opuesta a Tarsis —que creemos que probablemente sea la España actual—. Eso sería como si Jonás estuviera en San Luis, y Dios lo llamara a que fuera a Nueva York, y él tomara un avión a Los Ángeles; él se va en dirección totalmente opuesta para huir de la voluntad de Dios.

Entonces ¿qué hace Dios?, bueno, Dios controla soberanamente cada circunstancia de la vida de Jonás, así que en el versículo 4 leemos: “Y el Señor desató sobre el mar un fuerte viento”, Él es el Señor del estado del tiempo y es Señor de la tormenta, y es Señor del mar, y envió toda esta tormenta al mar Mediterráneo por causa de una persona, a fin de hacer volver a esta persona a Nínive, porque hay miles de personas que Dios va a salvar en Nínive.

Dios tiene un propósito, y Dios tiene una razón, no solo ha designado el fin —que es la salvación de los que están en Nínive— sino que Dios ha designado los medios para ese fin, que es la predicación de la Palabra de Dios. Así que Dios va hacer volver a su profeta porque, no solo ha predeterminado la salvación de los escogidos, sino que ha predeterminado la predicación de la Palabra de Dios por parte de sus siervos, por eso Dios envió esta tormenta para hacer volver al profeta en la dirección correcta.

Y entonces, ustedes conocen el resto del relato aquí, en Jonás capítulo 1, y como en el versículo 7, los marineros a bordo se dieron cuenta, ellos eran paganos, eran incrédulos, pero se dieron cuenta de que esta tormenta es casi de proporciones sobrenaturales, que los dioses debían estar enojados con ellos, alguien a bordo no está bien con su dios, los incrédulos eran más sensatos que el profeta de Dios.

Así que echaron suertes para ver quién entre ellos no está bien con su dios, y entonces echaron suertes, y por supuesto cayó en Jonás el profeta. ¿Creen que eso fue coincidencia? ¿Creen que eso fue por azar? ¿Creen que Dios tenía el control de la suerte que echaron? ¡Por supuesto que sí! Y Dios hizo que la suerte cayera de forma que revelara a Jonás.

Así que agarran al profeta Jonás y lo tiran por la borda, en ese mismo momento la tormenta se detiene, ¿creen que eso simplemente ocurrió? Esa es la soberanía de Dios, mis amigos, así que Dios designó un gran pez en el versículo 17 “Y el Señor dispuso un gran pez que se tragara a Jonás”, ¿creen que eso simplemente ocurrió? No.

Y Jonás pasó la noche sobre un colchón de espuma de grasa, fue tragado, y estuvo tres días y tres noches en el estómago del pez, ¿creen que eso simplemente ocurrió? Esa es la soberanía de Dios, porque Dios va a salvar a los escogidos que hay en Nínive, y Él va a enviar a su profeta y va a redirigir a su profeta porque Dios no solo ha designado el fin, sino que también ha designado los medios para cumplir con su finalidad.

Y así, ¡cuán hermoso son los pies de los que anuncia la paz!, de los que anuncian buenas nuevas, y este será Jonás, Dios es el Dios de una segunda oportunidad para Jonás, entonces sabemos que al final en el fondo del mar, en el vientre del pez, Jonás finalmente se rinde, es decir, le tomó tres días llegar a este punto, ¡qué obstinado era Jonás!

Finalmente, luego de tres días y tres noches, él hace esta gloriosa declaración al final del capítulo 2, versículo 9: “La salvación es del Señor”, cuando él dice esto, se refiera a una salvación temporal del vientre del pez, pero también es cierto acerca de la salvación eterna de la ira de Dios, en ambos casos es del Señor, y eso realmente es la esencia de las doctrinas de la gracia.

Se puede reducir a Dios salvaba a los pecadores, como ya he dicho, o simplemente la salvación es del Señor. Eso es lo que las doctrinas de la gracia declaran de manera resumida.

Entonces en el versículo 10, el Señor dio una orden —por favor observen que fue el Señor— “Entonces el Señor dio orden al pez, y éste vomitó a Jonás en tierra firme”, Dios tiene control del pez, Dios tiene control del profeta, así que, ahora Jonás sale a toda marcha y va a Nínive, la gran ciudad, a proclamar allí este mensaje, y en el versículo 4 “Jonás comenzó a recorrer la ciudad camino de un día, y proclamaba, diciendo: Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada”, era un mensaje de juicio, también era un mensaje de gracia, porque hay una ventana de tiempo, hay cuarentas días, el Señor podría haber descargado el martillo de su ira sin dejar días para arrepentirse, pero hay cuarentas días.

A medida que Jonás camina por esta gran ciudad sucedió la cosa más asombrosa, versículo 5: “Y los habitantes de Nínive creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos”. Versículo 6 “Cuando llegó la noticia al rey de Nínive, se levantó de su trono, se despojó de su manto, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza”, y emitió un mandato de que ese día todas las personas se humillaran bajo la poderosa mano de Dios, ¿creen que eso simplemente sucedió? No con la doctrina de la Depravación Total.

No tenemos la declaración de la Elección Soberana o del Llamado Irresistible, pero sabemos que la mano invisible de Dios es la que llevó a cabo la salvación de estas personas, quizás fue la mayor cosecha y reunión evangelística que haya ocurrido en la historia del mundo en este tiempo, fue notable y testifica de la soberanía de Dios en la salvación, habla de la gracia soberana de Dios, de lo intencional que fue Dios: ellos oirán el mensaje y creerán, y eso habla de la soberanía de Dios sobre los medios para hacer cumplir este fin, y cómo nosotros debemos ir y predicar el evangelio, y debemos orar por los incrédulos, y debemos llevar una vida pura y santa, y cómo debemos mostrar amor y compasión a los incrédulos, para construir puentes hacia ellos, para llevarles el evangelio.

Dios es soberano tanto sobre el que lleva el mensaje, como sobre el que va a recibir y escuchar el mensaje. Me encanta esto, y sé que a ustedes también.

Buenos, debemos avanzar muy rápido, pueden anotar esto nada más, Miqueas 7, versículo 18 y 19, y Nahum versículo 7, pero quiero pedirles que vayan a Hageo versículo 23, él es el primero de los profetas post exílicos, y habla acerca del pueblo de Dios, este es el último versículo de todo el libro, y llegamos al capítulo 2, versículo 23 y dice: “Y te pondré como anillo de sello, porque yo te he escogido —declara el Señor de los ejércitos”, y aquí está la potente doctrina de la soberana elección de Dios, y tú eres como un anillo de sellar, tú eres valioso, tú eres precioso para mí porque yo te he escogido.

En Zacarías 12, versículo 10, hay otra gran profecía y habla del tiempo futuro en la nación de Israel, Él dice: “Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el Espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por Él, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por Él, como se llora por un primogénito” —por favor observen en el versículo 10: yo haré esto, luego ellos harán aquello, causa y efecto.

La causa es, en realidad este es Cristo hablando, el que fue crucificado, “derramaré sobre la casa de David el Espíritu de gracia”, luego leemos tres veces “me mirarán a m픓se lamentarán por Él”, Dios el Padre dice esto “Llorarán por Él”. Causa y efecto, raíz y fruto. Dios es primero, el hombre luego responde a lo que Dios dice que va suceder ¡qué glorioso pasaje! Y habla de un tiempo futuro en la historia de Israel, cuando vendran a un conocimiento salvador del Señor Jesucristo.

Pienso que el comienzo de este cumplimiento es el día de Pentecostés cuando Pedro se pone en pie frente a la casa de Israel y les predica a miles, y tres mil se salvan en un día, y en última instancia se cumplirá al final de esta era, cuando todo Israel sea salvo, Romanos 11 al final del capítulo.

Y finalmente llegamos al libro de Malaquías capítulo 1, versículos 1 y 2, el Antiguo Testamento termina y concluye con esta potente declaración sobre la Elección Soberana de Dios. Profecía de la Palabra del Señor a Israel por medio de Malaquías, capítulo 1, versículo 1.

Y ahora el versículo 2 —Dios es el que habla aquí—: “Yo os he amado —dice el Señor—. Pero vosotros decís: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esaú hermano de Jacob? —declara el Señor—. Sin embargo, yo amé a Jacob”, aquí nuevamente ser escogido y ser amado por Dios, son expresiones sinónimas, son expresiones paralelas, aquellos a los que Dios ha escogido, los ha escogido porque los ama, y aquellos a los que ama, los ama porque los ha escogido, y Dios les recuerda que Él no puso su amor en Esaú, quien nació primero, Él invirtió el orden.

Y las elecciones de Dios son siempre —casi siempre—, son insólitas, porque no ha escogido a muchos poderosos, ni a muchos nobles, Él ha escogido las cosas viles de este mundo para confundir a los sabios y a los malvados, e incluso en el caso de Israel, ellos no eran los más grandes en número, y escogió a los descendientes de Jacob. La Elección Soberana de Dios desde el nacimiento, y Romanos 9 nos dirá que incluso cuando los gemelos estaban en el vientre de la madre, dijo: “a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí”.

Así que, al llegar al final del Antiguo Testamento se nos recuerda una vez más la voluntad suprema de Dios, la voluntad soberana de Dios, de que Él tendrá misericordia de quien quiera tenerla, y tendrá compasión de quien quiera tenerla, y endurecerá a los demás.

Esto nos debe hacer humilde al pensar en nuestra propia salvación, pues Dios fácilmente pudo habernos dejado en nuestro pecado y que no fuéramos su pueblo, y que Él no fuera nuestro Dios, Él podría habernos dejado como los demás, pero el Alfarero nos hizo de la arcilla vasos de misericordia, preparados para su salvación.

Le damos tantas gracias y le damos la gloria, y decimos con Jonás la salvación es del Señorla salvación es del Señor. Lo único que yo he provisto es mi pecado, que fue puesto sobre el Salvador en la Cruz, esa fue mi contribución a mi salvación, pero fue el Señor quien nos compró, fue el Señor quien nos buscó, y fue el Señor quien nos trajo.

Todo lo hizo el Señor, es por eso que un día cuando lleguemos al cielo, y Él nos dé una corona, tomaremos esa corona y de inmediato la pondremos a sus pies, queriendo decir que todas las cosas son de Él, y por Él y para Él, e incluso esta corona debe volver a Él porque la salvación es del Señor.

Esta es la enseñanza a través de todo el Antiguo Testamento.

 

Steven J. Lawson

Es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.

 

 

 

 

R.C. Sproul

Es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation.

 

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Profetas de renovación y poder

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Renovando tu Mente

Profetas de renovación y poder

Steven J. Lawson

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Estamos examinando el Antiguo Testamento en busca de las doctrinas de la gracia. Ahora llegamos a dos profetas Ezequiel y Daniel, y al mirar estos dos libros proféticos seguimos viendo la doctrina de la gracia soberana de Dios y la soberanía de Dios sobre todas las cosas de la vida.

Así que por favor tomen sus Biblias y vayamos al libro de Ezequiel, y en el capítulo 2, versículos 3 y 4, vemos algunas evidencias iniciales de la Depravación Total del hombre: “Entonces me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel”, —y ahora la descripción de los hijos de Israel “a una nación de rebeldes que se ha rebelado contra mí”, nuevamente se trata de judíos de nacimiento, pero que no han nacido de nuevo, no han venido a un conocimiento salvador de Dios, por lo tanto sus corazones son obstinados y ellos son rebeldes, se sublevaron contra Dios ellos “y sus padres se han levantado contra mí hasta este mismo día” —En otras palabras, esto ha sido así de generación a generación.

Versículo 4 Dios le dice a Ezequiel: “A los hijos de duro semblante y corazón empedernido, a quienes te envío”, fue una advertencia para el profeta de que su mensaje no sería bien recibido. El problema no es el mensaje ni el mensajero, el problema está en los oyentes que tienen oídos, pero no oyen, tienen ojos, pero no ven; y el mensaje no será recibido sin la gracia soberana, sin que Dios abra los ojos, y abra los oídos, y abra el corazón.

Vayamos al capítulo 11, Ezequiel capítulo 11, versículos 19 y 20, donde vemos lo que debe ocurrir para que el mensaje sea recibido, y lo que tuvo que ocurrir en tu vida para que recibieras el mensaje de salvación del Señor, Dios dijo: “Yo les daré un solo corazón”, en otras palabras, Dios les dará un nuevo corazón y será el mismo corazón para todo el que se convierta en un verdadero creyente, el corazón que le da a uno es el corazón que le da a otro, es un corazón receptivo, es un corazón enseñable, es un corazón creyente, este es el corazón que Dios debe dar para que el mensaje sea recibido y creído.

Versículo 19: “Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo”, aquí ‘espíritu’ debe entenderse con ‘e’ minúscula, una nueva actitud, una nueva persona interior, nuevos afectos, nuevos deseos para recibir ahora el mensaje que el profeta trae: “Y quitaré de su carne el corazón de piedra”, su viejo corazón aquel con el que nacieron físicamente era un corazón espiritual lleno de incredulidad, era un corazón muerto, era un corazón endurecido hacia las cosas de Dios, era un corazón que se resistía al mensaje de este profeta y de otros profetas anteriores.

Para uno poder venir al conocimiento salvador de Dios, Dios debe hacer lo que el hombre no puede, Dios debe hacer lo que nadie más puede hacer, Dios debe quitar ese viejo corazón, debe haber un trasplante de corazón, y en su lugar se debe colocar un nuevo corazón.

Así que sigamos leyendo, el versículo 19: “Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”, cuando dice un corazón de carne no se refiere un corazón de carne fisica, es una metáfora, es una analogía, y el corazón de carne contrasta con el corazón de piedra, el corazón de piedra no tiene vida, está muerto. Mientras que el corazón de carne está vivo, tiene un pulso espiritual por así decirlo, es receptivo al mensaje de Dios, a la verdad que traerían los profetas; así que dice: “Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne”.

Observen también los pronombres que aparecen aquí, en primera persona del singular: ‘Yo’, Yo les pondré un corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo”. —Yo les quitaré el corazón de piedra que ahora tienen “y pondré en ellos un corazón de carne”. Fíjense que no dice ‘nosotros’ no se trata de Dios y el hombre trabajando juntos en una regeneración sinergista; es una regeneración monergista, monergista significa que solo hay agente activo que está operando y no es otro que Dios mismo, no es una sociedad entre Dios y el hombre, esta es la realidad del nuevo nacimiento, esta es una regeneración soberana que solo Dios puede llevar a cabo.

En la Iglesia evangélica promedio de hoy, no verían una regeneración monergista sino que dirían ‘nosotros’, esto es lo que Dios hace y esto es lo que yo hago, trabajamos juntos en esto. Bueno, nada podría estar más lejos de la verdad, en toda la Biblia no hay ningún pasaje que hable con ese tipo de vocabulario o lenguaje, cada vez que la Biblia se refiere al nuevo nacimiento siempre alude a él como una obra que solo Dios realiza.

Quiero hacer una pregunta ¿qué rol desempeñaste tú en tu nacimiento físico? —¡Estoy esperando! — Eres bueno, pero tan bueno, ¡ninguno! No tuviste nada que ver en tu nacimiento físico, Dios simplemente actuó y tú apareciste, lo mismo es cierto en tu nacimiento espiritual, no hay nada que tú o yo hayamos hecho, fuimos pasivos, Dios fue activo.

El resultado del nuevo nacimiento es que nos arrepentimos y creemos, pero los corazones de piedra no se arrepienten, los corazones de piedra no creen, los corazones de piedra solo rechazan el evangelio, es por eso que para que alguien crea el evangelio, primero Dios debe cambiar su corazón y darle un corazón de carne, y luego darles el don del arrepentimiento y darles el don de la fe para que puedan creer en el Señor.

Todo esto ocurre en un instante, pero hay una causa y efecto, hoy el cristiano promedio diría: cree y nace de nuevo, pero la Biblia no habla así, la Biblia dice debes nacer de nuevo, entonces creerás, entonces te arrepentirás, todo esto ocurre en un milisegundo, pero no obstante hay una causa y efecto, primero Dios da un corazón de carne, luego nosotros somos capacitados para creer, así es el control que Dios tiene en este nuevo nacimiento.

¿Y cuál es la evidencia? ¿Cómo sabemos que Dios ha dado un corazón de carne?, es decir, ¿cuál es la prueba externa?, bueno, el siguiente versículo continúa la oración y nos da lo que en realidad es una firme seguridad de salvación, en el versículo 20: “Para que anden”, y se refiere aquellos que han tenido un trasplante de corazón espiritualmente hablando, se refiere a aquellos cuyo corazón de piedra ha sido quitado y han recibido un corazón de carne para que ellos —y podríamos añadir— y solo ellos “anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan”, como ven, la obediencia de corazón a la palabra y la voluntad de Dios se convierte en la prueba más segura de que uno ha nacido de nuevo de arriba.

¿Qué dijo Jesús en Mateo 7:21? “No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”, no está diciendo que ganamos la salvación haciendo la voluntad de Dios, sino que está diciendo que la prueba más segura de que uno realmente conoce al Señor es la obediencia de corazón en nuestra vida, es lo que dice claramente.

Solo la fe salva dice Juan Calvino, pero la fe que salva nunca está sola, la fe que salva es una fe activa que tiene buenas obras y en Efesios 2, versículos 8 al 10 aprenderemos que somos salvos por gracia mediante la fe para buenas obras, tus buenas obras no te llevarán al cielo, sino que tus buenas obras te seguirán al cielo y si tienes una fe verdadera, genuina, estará unida a la obediencia, a la voluntad y la palabra de Dios, y habrá una obediencia de corazón, es decir, no esforzada, uno simplemente ama hacer la voluntad de Dios, uno se deleita en obedecer la Palabra de Dios. Este es un texto maravilloso.

Y luego el versículo 20 concluye: “Entonces” —esa es una palabra importante— “Entonces serán mi pueblo”, ¿quiénes son ellos? Bueno, son aquellos a los que se les ha quitado el corazón de piedra y han recibido un corazón de carne, y ahora ellos con un nuevo corazón están caminando en los mandamientos del Señor, estos y solo estos serán mi pueblo, y solo para ellos seré su Dios. Esta es una doctrina potente, esta es la verdad de la Palabra de Dios. Y como vemos está en el Antiguo Testamento, los profetas enseñan el nuevo nacimiento.

Ahora quiero que vayamos al capítulo 36, Ezequiel 36 —y Ezequiel abundará sobre esto un poco más—, en Ezequiel 36, versículos 25 al 27 habrá una reafirmación de lo que acabamos de ver en el capítulo 11, versículos 19 y 20, esta es ahora una repetición —aunque levemente expandida— la repetición de eso subraya su importancia.

Entonces, comenzando en el versículo 25: “Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios”, está claro que antes estaban sucios, estaban mugrientos, como judíos eran el pueblo de Dios, ellos iban al templo, escuchaban la predicación de la Palabra, iban a las fiestas y a los festivales, y sabían acerca de Dios, pero no estaban limpios, sus pecados nunca habían sido lavados, nunca habían pasado por el lavamiento de la regeneración del cual Tito 3:5 habla.

Así que dice, “Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios”, no está hablando de un baño físico, está hablando de un baño espiritual, y creo que esta es la referencia que hace Jesús en Juan 3, versículo 5: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios”, ahí el agua no se refiere a agua física como si hubiera que bautizarse para ir al cielo, aquí el agua se refiere metafóricamente a la limpieza del Espíritu Santo en el milagro del nuevo nacimiento, en este pasaje de Juan 3 se usan dos metáforas del nuevo nacimiento, una es el agua y una es el viento.

Y en Juan 3, versículo 8 dice: “El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene, ni a dónde va, así es todo aquel que es nacido del Espíritu”; dos metáforas para el misterioso ministerio del Espíritu Santo en el nuevo nacimiento. Él actúa como el viento y obra como el agua, al igual que el viento es poderoso e invisible no se puede ver al Espíritu Santo, pero se siente la fuerza en el poder del Espíritu cuando sopla. Y lo mismo es cierto del agua, uno es lavado y limpiado desde adentro, es decir, Él lo deja bastante claro aquí en el versículo 25 porque sigue diciendo “de todas vuestras inmundicias os limpiaré”.

Uno pregunta ¿qué tipo de inmundicia? Bueno, sigamos leyendo “y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Sí, ahora queda muy claro, se refiere a la contaminación espiritual, la idolatría y la inmoralidad dentro de su propio corazón. Esto ocurre en la regeneración soberana, esto ocurre en una regeneración monergista.

Miren ahora el versículo 26 “os daré un corazón nuevo”, en Ezequiel 11, versículo 19 dice “les daré un solo corazón”, queriendo decir que cada creyente recibirá un mismo nuevo corazón, aquí dice “os daré un corazón nuevo”, Él nos dará algo que antes no teníamos, nos dará algo que es lo contrario de lo que antes habíamos experimentado, a la voluntad, porque la voluntad es simplemente una sierva del corazón, la voluntad hace lo que desea el corazón.

“Os daré un corazón nuevo”, y en la cultura hebrea el corazón se refiere a toda la persona interior, se refiere a la mente, se refiere a los afectos y deseos, y también se refiere “y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros”, una nueva disposición, nuevos apetitos, nuevos deseos, nuevas aspiraciones, ya no desearán cosas terrenales, ahora procurarán las cosas espirituales, ya no se buscará el interés propio sino a Dios su gloria y su Reino. “Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra”, ya leímos eso en Ezequiel 11:19 “Y os daré un corazón de carne”, te sacaré el corazón muerto y te daré un corazón vivo, te sacaré el corazón no receptivo y te daré un corazón receptivo.

Versículo 27 “Pondré dentro de vosotros mi Espíritu”, el Espíritu Santo con ‘E’ mayúscula. Antes tu vida estaba vacía, antes el templo de tu cuerpo estaba desocupado, eras el caparazón vacío de una persona viviendo una vida vacía, no había nada de Dios en ti, estabas sin Dios, pero ahora pondré dentro de vosotros mi Espíritu, será una profunda obra de la gracia de Dios, no se queda meramente en la fachada externa de tu vida, no es solo una religión externa, no; Él pone su Espíritu dentro de nosotros en la profundidad misma de nuestro ser más íntimo, en el epicentro de nuestra alma, ahora todo va operar desde adentro hacia afuera, pondré dentro de vosotros mi Espíritu, fíjense en el verbo “y haré que andéis en mis estatutos”, es un impulso divino, muy potente para caminar ahora en la Palabra de Dios.

No estamos en una posición neutral como si estuviéramos parados en el medio de la cerca, no, Dios te lleva totalmente hacia su lado y el Espíritu Santo de Dios dentro de ti está en esencia, empujándote en la dirección correcta y haciéndote caminar en sus estatutos ¡y lo harás! “Y haré que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas”, aquí no habrá excepciones, cada persona que genuinamente ha nacido de nuevo ha sido regenerada y espiritualmente resucitada por el Espíritu Santo de Dios, cumplirá cuidadosamente los preceptos de Dios porque ahora tiene un nuevo corazón, y si no es así, es una clara prueba de que no has recibido un nuevo corazón, tienes una religión, pero no tienes la realidad en el corazón.

Ahora muy rápidamente el capítulo siguiente, Ezequiel 37 habla de una futura resurrección espiritual del pueblo de Dios, en un momento cuando ellos estaban espiritualmente muertos en delitos y pecados: “La mano del Señor vino sobre mí”, versículo 1 “y me sacó en el Espíritu del Señor, y me puso en el medio de valle que estaba lleno de huesos”, solo huesos muertos que representaban a Israel, el pueblo de Dios en un estado de muerte espiritual, inertes, ellos tienen un viejo corazón de piedra, no tienen al Espíritu Santo de Dios en su interior, no están caminando en los preceptos de Dios de corazón.

“Y Él me hizo pasar en derredor de ellos; y he aquí eran muchísimos sobre la superficie del valle”, en otras palabras, casi la nación entera, “y he aquí estaban muy secos”, no solo secos, ¡muy secos! No solo muertos, ¡muy muertos! Espiritualmente hablando.

“Y Él me dijo: Hijo de hombre ¿vivirán esos huesos? Y yo respondí” —y esta es una buena respuesta—, “Señor Dios, tú lo sabes. Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd la Palabra del Señor”, eso es lo que yo haga cada vez que me paro a predicar, hay algunos huesos secos en los asientos, que en realidad son ataúdes, y me paro a predicar a huesos secos, tengo muchas almas vivientes, pero entre las almas vivientes siempre hay huesos muertos esparcidos, y alguien dirá, es inútil predicar a huesos secos, ¿qué pueden hacer los huesos secos? Nada, a menos que haya un movimiento del Espíritu de Dios y una resurrección espiritual por la cual son levantados a la vida y a creer.

Luego, el versículo 5 “Así dice el Señor Dios a estos huesos: He aquí, haré entrar en vosotros espíritu, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, haré crecer carne sobre vosotros, os cubriré de piel, y pondré espíritu en vosotros, y viviréis; y sabréis que yo soy el Señor”, escuchen, cuando predico a los huesos secos solo llega a oídos sordos, tiene que haber otro predicador ahí ese día, tiene que estar Dios predicando a esos huesos secos, y mi voz solo puede ir hasta el oído y no puede ir más allá, tiene que haber una voz más fuerte, más potente que la lleve del oído al corazón y le diga al corazón levántate, y el que habla, el segundo predicador, infunde vida en los muertos.

Versículo 7 “Profeticé, pues, como me fue mandado”, y eso hace cada predicador del verdadero evangelio de Jesucristo, hacemos lo que aparentemente en términos humanos es ilógico e imposible, hablamos a hombres muertos “y mientras yo profetizaba, hubo un ruido, y luego un estremecimiento y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí había tendones sobre ellos” —y ustedes conocen el relato, ellos volvieron a la vida.

Este es el milagro del nuevo nacimiento, y esto representa un momento en la historia del pueblo de Dios en Israel cuando habrá una resurrección espiritual, y creo que es Romanos 11, al final de la era todo Israel será salvo y habrá una gran reunión de judíos en una relación salvadora, en un conocimiento salvador de Dios, pero será Dios el que sople vida en su antiguo pueblo y ellos serán su pueblo, y Él será su Dios.

Vamos por favor muy rápidamente a Daniel, Daniel capítulo 2, y solo quiero que vean algunos versículos que hablan de la soberanía de Dios, no se refieren a las doctrinas de la gracia particulares, respecto a la salvación, sino al principio general de la soberanía divina, y es bueno que veamos que Dios puede hacer todo lo que le plazca, y eso es cierto no solo con los reyes y gobernantes, sino que también es cierto acerca de los pecadores.

Pero en Daniel capítulo 2, versículo 21, leemos, “Él es —refiriéndose a Dios— quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da sabiduría a los sabios, y conocimiento a los entendidos”. Sí, es Dios quien es el Dios de la historia, el Rey de reyes está sobre los reyes de la tierra, Él saca a uno y eleva a otro, según sus propios propósitos soberanos, este es Dios.

En Daniel, capítulo 4, versículo 17, leemos algo muy similar, que “el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y se lo da a quien le place, y pone sobre él al más humilde de los hombres”, y luego al final de este capítulo, Daniel capítulo 4, versículo 34, esto viene de Nabucodonosor, quien era el hombre más poderoso en la tierra hasta que Dios lo humilló, y ahora este es su testimonio: “Yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y recobré mi razón; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre —y esto es lo que dijo— porque su dominio es un dominio eterno”, él se da cuenta de que es un rey que fue sacado de tu trono y otro rey lo sucederá, pero no el verdadero Rey de reyes, Él reina con esplendor y soberanía por siempre “y su reino permanece de generación en generación. Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada”.

Ahora tienen importancia para él, pero nada de la influencia y del poder de ellos puede siquiera hacerlo alterar sus propósitos un ápice, sino que Él actúa conforme a su voluntad, “mas Él actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo, y entre los habitantes de la tierra, nadie puede detener su mano, ni decirle ¿qué has hecho?”, ¡este es Dios!

No un pequeño figmento de la imaginación de los hombres de hoy, algunos suponen que Dios está tirando la cuerda con Satanás, y si tan solo podemos alinear suficientes personas a un lado de la cuerda con Dios, podemos ayudar a tirar y vencer a Satanás. Dios es el único soberano, y establece reyes y depone reyes, y hace lo mismo en su reino espiritual y lleva personas a su reino por su misericordia y su gracia, y ningún corazón endurecido resistirá en aquel día porque Él dará un nuevo corazón, y creerán y llegarán a ser hijos e hijas en su reino.

 

 

Steven J. Lawson

Es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.

 

 

 

 

R.C. Sproul

Es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation.

 

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En esta sesión llegamos al profeta Jeremías y el otro libro que él escribió, Lamentaciones.

Les pido que tomen su Biblia, y vayamos ahora al libro de Jeremías y veremos el capítulo 1, versículo 5. Este libro comienza de inmediato con la clara enseñanza de la Elección Soberana, como he dicho antes en la Iglesia de hoy, casi esconderíamos un versículo como este para el final del libro, pero Jeremías lo ubica en la parte frontal misma del libro y nos introduce de inmediato a esta verdad.

Así que, en Jeremías 1, desde el versículo 4, leemos: “Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí”, detengámonos ahí, obviamente Dios sabía acerca de Jeremías, pero esto va mucho más profundo.

Para que Jeremías dijera que el Señor lo conocía significa que el Señor había entrado en una relación salvadora con él antes que naciera, que Dios había puesto su corazón sobre él. La palabra ‘conocer’ se usa aquí como sinónimo de amar, y aquí tenemos la idea de presciencia, lo cual alude aquellos a los que Dios eligió amar previamente, eso es lo que significa conocer previamente.

No tiene nada que ver con que Dios mire por el famoso túnel del tiempo para ver qué harían las personas, eso es una tontería, ni siquiera es lo que significa la palabra. En primer lugar, Dios nunca ha mirado al futuro para llegar a conocer algo porque Dios lo sabe todo.

¿Por qué Dios iba a mirar al futuro cuando Él es el que ha ordenado ya el futuro y conoce ya el futuro? Eso no es lo que significa la presciencia. La presciencia significa aquellos que Dios conoció de antemano y que Dios conoce es una palabra que significa: aquellos a los que Dios amó con un amor distintivo de antemano.

La palabra ‘conocer’ en la Biblia se usa para describir la relación entre el esposo y la esposa, en Génesis 4, versículo 1, el texto dice que el hombre conoció a Eva su mujer, y ella concibió y dio a luz un hijo, la palabra ‘conocer’ significa entrar en la relación de amor más íntima personal que puede haber entre dos personas, al decir que Dios conoce alguien se está usando exactamente de la misma forma, no físicamente sino espiritualmente.

Así que esta es una extraordinaria declaración que Dios le dio a conocer a Jeremías: Antes que yo te formara en el vientre, te conocí, ya había puesto mi corazón sobre ti, ya te había elegido y escogido a ti para mí.

Y luego, la línea siguiente, “Y antes que nacieras, te consagré”, eso significa que Dios apartó a Jeremías para sí mismo de la raza humana, de entre todos los hijos de Adán que han heredado una naturaleza pecaminosa y están separados de Dios, Dios ya había consagrado a Jeremías y lo había apartado para Él. Dios mismo escogió Jeremías para sí mismo, escogido por Él para Él.

Eso es lo que dice este pasaje, y para un gran propósito. Él dice: “Te puse por profeta a las naciones”, somos elegidos para ser sus siervos, somos escogidos para salvación, pero esta salvación es una búsqueda activa y dinámica del Señor por la cual somos usados para sus propósitos, y Dios tenía un gran designio para la vida de Jeremías, porque él vendría a ser un portavoz por medio del cual Dios hablaría a la nación.

De manera que vemos, en el comienzo mismo del libro de Jeremías ésta clara y distintiva declaración de los propósitos soberanos y electivos de Dios, si eres un creyente en Jesucristo, lo mismo se puede decir de ti, que Dios te conoció antes de que nacieras, y Dios te consagró antes de que salieras del vientre de tu madre, y perteneces al Señor y Él te está usando, no como profeta como fue Jeremías, pero de la forma única conforme a la dotación y oportunidades únicas que el Señor te ha concedido.

Hay un sentido de destino en tu vida de que Dios ha ido delante de ti, y te ha marcado el camino y ha predestinado para buenas obras para anduvieras en ellas. Así que, así es como comienza el libro de Jeremías, y comienza con una nota muy elevada.

A medida que avanzamos a través del libro de Jeremías, también hay declaraciones muy claras acerca de la Depravación Total de la raza humana. En el capítulo 4, versículo 22, Dios hace esta declaración usando a Jeremías como instrumento, en Jeremías 4, versículo 22, Dios dice: “Porque mi pueblo es necio, no me conoce; hijos torpes son, no son inteligentes. Astutos son para hacer el mal, pero hacer el bien no saben”. 

Aquí vemos un pueblo que no conoce a Dios, eso significa que no están convertidos, no son salvos, están fuera del Reino espiritual de Dios, aunque están dentro del pueblo étnico de Dios —son judíos por nacimiento— no obstante no tienen un conocimiento salvador de Dios, es muy posible ser religioso, pero no regenerado, ser alguien que conoce acerca de Dios, pero no conoce a Dios mismo, y eso es lo que vemos aquí, incluso entre el pueblo de Dios, y Dios dice muy claramente que ellos son brillantes para el mal, pero son estúpidos para hacer lo bueno.

En el capítulo 5, versículo 21, leemos nuevamente algo similar: “Oíd ahora esto, pueblo necio e insensible, que tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen”, y esto habla de su estado no regenerado, son un pueblo apóstata, se han alejado del Dios vivo y eso es evidencia de que nunca tuvieron una relación genuina con Dios.

Bien se ha dicho, la fe que decae antes de la meta tuvo una falla desde el principio, y su supuesta fe, fue una seudo fe, una fe falsa, hacían una profesión de fe, pero no había posesión de la fe, y eso es lo que registra aquí el profeta Jeremías. Y en el versículo 23 “Pero este pueblo tiene un corazón terco y rebelde; se han desviado y se han ido. Y no dicen en su corazón: Temamos ahora al Señor nuestro Dios”, la Depravación Total del corazón no convertido.

A continuación, capítulo 13, versículo 23 —Jeremías 13, versículo 23—, es un texto muy importante, sin duda han escuchado citarlo a menudo cuando se sientan a escuchar la predicación de la Palabra de Dios, “¿Puede el etíope mudar su piel?”. Es una pregunta retórica, ¿qué piensan ustedes? La respuesta es no, es físicamente imposible que el etíope cambie su piel.

Segunda pregunta “¿O el leopardo sus manchas?”, ¿puede un leopardo decidir cambiar sus manchas?, la respuesta es no. Y ahora plantea la idea, así vosotros “¿podréis hacer el bien estando acostumbrado hacer el mal?”. Está en forma de pregunta, y la respuesta a esa pregunta es no, esta es la incapacidad moral de la carne para cambiar su propio corazón, para cambiar su propia vida, para cambiar su propia mente, para cambiar su propia voluntad sin la operación soberana de Dios.

Y está muy claro que esto es la incapacidad moral del corazón no convertido. Pero ahora vamos a Jeremías capítulo 17, versículo 9 [repite], y esta es una potente y directa declaración de la Depravación Total, Jeremías registra lo siguiente: “Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?”, esa es una pregunta para la cual no hay nadie que pueda entender las profundidades y el engaño de la depravación del corazón humano, es mucho más profundo, es mucho más complejo, está mucho más corrompido de lo que cualquiera de nosotros puede siquiera comenzar a entender.

Las profundidades de la contaminación de la mancha del pecado dentro del corazón humano, es engañoso, es un corazón lleno de engaño, e incluso se engaña a sí mismo, no podemos conocer ni siquiera nuestro propio corazón sin la luz de la Palabra de Dios y sin el ministerio del Espíritu Santo, y sin recibir un nuevo corazón y una nueva mente, pero el que no está convertido no puede ni siquiera comenzar a entender sus propios motivos, sus propias ambiciones, sus propios deseos, están espiritualmente ciegos a su propia condición, están espiritualmente sordos al diagnóstico que Dios está dando de su corazón. Hasta el momento en que Dios le da ojos para ver y oídos para oír, y les da un nuevo corazón para creer. Sí, el corazón es más engañoso que todo lo demás.

En el capítulo 18 comenzando en el versículo 1, se haría luego la pregunta ¿qué debe hacer Dios, entonces, para que se convierta aquel cuyo corazón es tan engañoso, que está desesperadamente enfermo? Y la respuesta es ésta:

          “Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo: Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Entonces descendí a casa del alfarero, y he aquí, estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda. Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla. Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: ¿No puedo yo hacer con vosotros, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero? —declara el Señor. He aquí como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel.

Por supuesto, el apóstol Pablo tomará esta metáfora y la ampliará en Romanos capítulo 9, pero aquí vemos que Israel, el pueblo de Dios, es como un pedazo de arcilla en la mano del Alfarero puesta sobre el torno del Alfarero, y Dios le va a moldear, le va a dar la forma que Él desee, y detrás de esa verdad está la doctrina de la Elección Soberana conforme a la soberana voluntad y el propósito eterno Dios.

En Jeremías 31, versículo 3, según seguimos avanzando a través de este profeta mayor, que se llama Jeremías —el profeta llorón— y uno diría, bueno, ya hemos visto la Depravación Total y hemos visto la Elección Soberana, ¿habrá algo acerca del amor de Dios y algo de la gracia de Dios para nosotros, para su pueblo? ¿Es todo fatalidad y sombra? ¿Es todo nada más que depravación y muerte?

Y aquí en Jeremías 31, versículo 3, vemos la radiante luz del eterno amor salvador de Dios por aquellos que ha escogido, en el versículo 3, leemos: “Desde lejos el Señor se le apareció, diciendo: Con amor eterno te he amado”, eso apunta hacia el pasado, es un verbo en tiempo pretérito, te he amado con amor eterno; no te amaré con amor eterno, mirando al futuro, esto mira al pasado, ¿qué tan atrás? Hasta la eternidad pasada.

Y dice: “Con amor eterno te he amado”, esta es la doctrina de la Elección Soberana, la elección incondicional por parte de Dios del remanente dentro de Israel, aquellos que Él ha escogido de entre aquellos que son escogidos, Israel era una nación escogida, pero tuvo que haber otra elección dentro de la nación de Israel de aquellos que fueron escogidos, no solo para hacer judíos de nacimiento, sino escogidos para ser hijos de Dios mediante el segundo nacimiento.

Esto comenzó en la eternidad pasada cuando Dios con amor eterno puso su corazón sobre sus escogidos, y aquí vemos también que amor y escogido se usan de manera intercambiable, por lo tanto, por cuanto te he escogido en la eternidad pasada te he atraído con misericordia.

Una cosa es ser amado en la eternidad pasada y otra cosa es nacer en este mundo, pero es otra distinta, hay otro paso que se debe dar dentro del tiempo, el que fue escogido en la eternidad pasada, el que nació dentro del tiempo, ahora, debe ser atraído hacia Dios, y Dios dice: sí te he atraído, te he atraído hacia mí, te he atraído con expresiones de mi amor por ti. En el versículo 3 dice “por eso te he atraído con misericordia” —¡cuánta bondad en Dios!

Estábamos huyendo de Dios, no estábamos corriendo hacia Él, estábamos huyendo de Él, Él tuvo que tomar la iniciativa de venir tras nosotros y luego tuvo que atraernos a Él con su misericordia, porque nosotros andábamos según la corriente de este mundo e íbamos en dirección totalmente contraria a Dios.

Ahora, aquí está la doctrina de la Elección Soberana y aquí está la verdad del Llamado Eficaz, que nos atrae hacia Dios. En el mismo capítulo, en los versículos 31 al 34, leemos más acerca del nuevo pacto que es el pacto de salvación: He aquí, vienen días —declara el Señor—, versículo 31, en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres —esto se refiere al antiguo pacto que se instituyó en el monte Sinaí— el día que los tomé de la mano para sacarlo de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos —declara el Señor—, es decir, ellos fueron infieles aunque yo permanecí fiel con ellos.

Pero leamos en el versículo 33, Él dice: “Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días —declara el Señor—. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré”. Detengámonos ahí, eso presupone clara y obviamente que cuando ellos nacieron en este mundo, la ley de Dios no estaba en el corazón de ellos, y la ley de Dios no estaba dentro de ellos, puede que haya estado en sus oídos físicos y puede que haya estado ante sus ojos físicos porque ellos crecieron en la comunidad del pacto del pueblo de Dios, pero no estaba en sus corazones, y no estuvo dentro de ellos hasta que Dios la puso en ellos por su gracia soberana.

Veamos nuevamente el versículo 33: “Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré”; una vez más quiero hacer hincapié en que la ley no estaba allí originalmente cuando nacieron en este mundo, es por eso que tienen que nacer de nuevo “yo la escribiré”, y ¿cuál será el resultado de esto?, será una nueva relación que Dios tendrá con ellos.

Observen, y “yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”, una vez más esto presupone que antes de que esto sucediera ocurría lo contrario, ellos no tenían una relación con Dios, no en un sentido salvífico, ellos no conocían a Dios, no eran el pueblo de Dios, en el sentido más verdadero, formaban parte de la comunidad de adoración de Israel, pero todo eso era externo, todo eso era físico, no había realidad espiritual en el corazón, mientras Dios no obrara dentro de sus corazones.

Y cuando lo hacía y ponía su ley en sus corazones, entonces venían a ser el pueblo de Dios, y Él venía a ser el Dios de ellos. Pues ahora pasaban a conocer a Dios de una manera personal y salvadora. ¿Te ha ocurrido eso a ti? Una cosa es estar en la iglesia, otra distinta es estar en Cristo, una cosa es profesar a Cristo otra totalmente distinta es poseer a Cristo y ser poseído por Él. Una cosa es conocer acerca de Dios y otra muy distinta es conocer realmente a Dios de una forma profunda y verdadera, en una relación personal y salvadora. Aquí vemos la enseñanza muy clara de las doctrinas de la gracia.

Bueno, vamos al libro de Lamentaciones, quiero concluir nuestra sesión en el libro de Lamentaciones. Y en Lamentaciones capítulo 3, este texto tan familiar, cantamos ese himno Grande es tu Fidelidad, está tomado de Lamentaciones 3, versículo 22. Jeremías sigue siendo el autor. Las misericordias del Señor jamás terminan, las misericordias del Señor jamás terminan, comenzó en la eternidad pasada hacia sus escogidos y continuará por toda la eternidad futura hasta el fin de las eras venideras.

Esta es una declaración de la eterna seguridad del creyente, esta es una declaración de la Perseverancia de los Santos, ¡qué realidad es la perseverancia del Salvador! La perseverancia del Espíritu, Su gran amor nunca se acaba y su compasión nunca falla, el Señor nunca, nunca, nos dejará ni nos abandonará, versículo 23 “sus bondades; son nuevas cada mañana”, nunca habrá una mañana en la que la compasión y el amor del Señor no se extiendan hacia nosotros su pueblo, tenemos una relación con Él que jamás se romperá.

Y en el mismo capítulo, en el versículo 37, leemos sobre la soberanía de Dios: “¿Quién es aquel que habla y así sucede, a menos que el Señor lo haya ordenado?”. Es la soberanía universal de Dios la que lleva a cabo su eterna voluntad y nosotros podemos mandar cosas, pero solo sucederán si el Señor mismo manda que sucedan, hay muchas cosas que yo he mandado que nunca se han realizado y la razón última es que el Señor no ha hecho que sucedan.

Y luego el versículo 38: ¿No salen de la boca del Altísimo tanto el mal como el bien?, no se refiera a la maldad si no a problemas, es decir, calamidades, adversidades y dificultades, y la lectura del libro de Job revela claramente que Dios está detrás del telón, detrás de la escena, porque estando incluso las pruebas y la tribulación en nuestra vida para un propósito mucho mayor que a veces solo Dios conoce, y nosotros ignoramos.

Así que, aquí en Jeremías y Lamentaciones vemos las brillantes, relucientes, rutilantes luces, estrellas en una noche oscura, como son las doctrinas de la gracia de Dios sostenidas por su soberanía.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Nuestro estudio de hoy nos lleva a una sección totalmente nueva en el Antiguo Testamento, estamos saliendo de la sección sapiencial —que va desde Job hasta Cantares— y ahora entramos en la última sección principal del Antiguo Testamento conocida como los profetas.

Y hoy en esta sesión queremos mirar a Isaías, que es el primero de los 17 libros proféticos que tenemos al final del Antiguo Testamento.

Isaías fue colocado aquí de primero de manera intencional, él es un profeta mayor, pero además es el principal profeta mayor. Así que queremos examinar sus escritos y ver si aborda las doctrinas de la gracia, ¿habla de la soberanía de Dios? ¿habla de la Depravación Total del hombre? ¿aborda el tema de la Elección Soberana? Etcétera.

Así que al abrir el libro de Isaías podemos decir que él es conocido como el profeta evangélico, porque hay mucho Evangelio en este libro. Desde el primer capítulo, en la portada de este libro se nos confronta de inmediato con la doctrina de la Depravación Total.

Comenzando con el versículo 4 del capítulo 1, leemos: “¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad, generación de malvados hijos…” —la idea es que la maldad se transmite de padre a hijos— “…hijos corrompidos! Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, se han apartado de Él”.

Y esto es dentro de la nación de Israel, ¿cuánto más no estarían las naciones paganas viviendo así? Pero en los versículos 5 y 6 vemos una descripción impactante de cómo se propaga la contaminación del pecado dentro de la gente de la nación, “¿Dónde más seréis castigados? ¿Continuareis en rebelión? Toda cabeza está enferma, y todo corazón desfallecido. De la planta del pie a la cabeza no hay en él nada sano, sino golpes, verdugones y heridas recientes; no han sido curadas, ni vendadas, ni suavizada con aceite”.

¡Qué declaración de Depravación Total!, él dice literalmente desde la coronilla hasta la planta de los pies; y aquí la imagen metafórica es que la propagación del pecado ha ido a la cabeza, la mente, la perspectiva, la cosmovisión ha pasado al corazón, los deseos, los afectos y se extiende hasta los perímetros de la vida, toda la persona interior está enferma, la peste mortal del pecado se ha propagado a todo el ser interior.

El hombre no es intrínsecamente bueno, es intrínsecamente malo, esa es la declaración de la Escritura, y aquí es donde comienza Isaías. —¡Oh! Ahí un predicador probablemente se guardaría esto, y lo metería al final del libro porque simplemente es demasiado polémico, es demasiado negativo, pero aquí es donde Isaías comienza su mensaje y no hay buena noticia mientras no se conozca las malas noticias, son las malas noticias las que hacen que las buenas noticias sean noticias grandiosas.

Así que él comienza donde comienza Pablo en Romanos 1, versículo 18, tenemos que saber cuán malo es el hombre antes de poder siquiera comenzar a entender lo gloriosa que es la gracia de Dios, y por eso, esto que nos dice.

Vamos al capítulo 6, versículo 5; es un texto de la Escritura que R.C. Sproul ha dado a conocer muy bien en la Santidad de Dios: “Los ángeles claman Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos, Dios es Santo, más Santo, Santísimo”, y cuando estamos en la presencia de la Santidad de Dios se revela lo profano que somos, mientras más nos acercamos a la luz, más vemos nuestras propias imperfecciones y “Dios es luz, y en Él no hay tiniebla alguna”, 1era de Juan 1:5.

Y así, Isaías es confrontado con la santidad de Dios, por favor observen la única respuesta lógica en el versículo 5, “¡Ay de mí! Porque estoy perdido, pues soy hombre de labios inmundos”, —yo pienso, espera un momento Isaías, tú eres el profeta, lo mejor que tienes son los labios— “No, soy un hombre labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito”, toda la nación está plagada de pecado, toda la nación tiene labios inmundos porque toda la nación tiene un corazón inmundo, —¿y por qué he llegado a entender esto, a esta convicción? — Isaías responde, “porque han visto mis ojos al Rey, el Señor de Gloria”.

Observen, cuando vemos la Santidad de Dios de inmediato vemos nuestra propia contaminación, iniquidad, transgresión y maldad.

Y eso es lo que testifica Isaías, y eso es cierto, respecto a toda la nación, toda la nación es apóstata, toda la nación es incrédula, toda la nación está por caer bajo el juicio de Dios, y en general la nación es religiosa, pero está perdida. Hay un remanente dentro de Israel —no todo Israel es Israel y el corazón de algunos ha sido circuncidado, pero en general son personas religiosas plagadas por el pecado y no conocen a Dios. La declaración de Isaías no es una hipérbole, su declaración es verdadera.

Vayamos al capítulo 14, versículo 26, donde leemos una declaración dramática sobre la soberanía de Dios —Isaías capítulo 14— comencemos en el versículo 24: “Ha jurado el Señor de los ejércitos”, y cuando el Señor jura, lo hace por su propia santidad, Él jura por su propio nombre, no hay un nombre más alto por el cual Dios pueda prometer realizar lo que testifica, que poner su mano sobre su propio corazón, por así decirlo, y jurar por sí mismo. “Ha jurado el Señor de los ejércitos, diciendo: Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; y tal como lo había planeado, así se cumplirá”, esa es la soberanía de Dios al máximo, sí. Esa es la soberanía de Dios a plenitud.

Ahora, miren el versículo 26 donde refuerza lo anterior, “Este es el plan acordado contra toda la tierra, y esta es la mano que está extendida contra todas las naciones. Si el Señor de los ejércitos lo ha determinado, ¿quién puede frustrarlo?”. Es una pregunta retórica cuya respuesta es tan obvia que Isaías ni siquiera se molesta en responderla, la respuesta es: ¡Nadie puede frustrar los planes y propósitos de Dios!

Luego hace una segunda pregunta retórica, “Y en cuanto a su mano extendida”, —que Dios extienda su mano significa, que Dios pone su mano sobre los asuntos de la historia, y que encamina activamente el corazón del Rey y ordena las circunstancias—, cuando Dios extiende su mano “¿quién puede volverla atrás?” ¿Quién puede golpear la mano de Dios? ¿Quién puede doblegar de alguna forma la mano de Dios? Y la respuesta es nadie, ni siquiera los reyes más fuertes sobre la tierra, ni siquiera todos los reyes juntos pueden mover un ápice el plan o el propósito, o la mano de Dios.

Y esto es tan importante, tiene que ver con los asuntos providenciales de Dios respecto a las naciones, si es cierto de las naciones en un argumento de lo mayor a lo menor, cuánto más para que un pecador sea salvo. No, lo que Dios planifica, Él lo realizará y su gracia es irresistible, es un Llamado Eficaz.

Continuemos indagando en Isaías, vamos al capítulo 41, versículos 8 y 9, y aquí vemos la Elección Soberana de Dios, los propósitos soberanos de Dios, en Isaías 41 comenzamos a ver en el versículo 8, leemos: Pero tú, Israel, siervo mío, Jacob, a quien he escogido, descendiente de Abraham, mi amigo; tú, a quien tomé de los confines de la tierra, y desde sus lugares más remotos te llamé, y te dije: “Mi siervo eres tú; yo te he escogido y no te he rechazado”, Dios se reserva el derecho a escoger aquellos que usará, y esto se refiere a Israel y a los descendientes de Abraham, en el versículo 8.

Incluso se refiere a un reino convertido llamado Ciro, a quien Dios usará como su siervo. Esto lo veremos en el capítulo 45, así que ya sea alguien salvo o no, creyente o incrédulo, Dios tiene propósitos para ambos, vasos de ira preparados para la destrucción que Él usa como hizo con Faraón, vasos de misericordia sobre los cuales ha puesto su gracia salvadora.

¡Oh! Él tiene propósitos para ellos, para que lo alaben y lleven a cabo la tarea del Evangelio aquí sobre la tierra.

Isaías 42, versículo 18, otra declaración de la Depravación Total del hombre, Isaías 42, versículo 18, este es el texto en el que se basó Charles Wesley cuando escribió, “¡Oh, que tuviera lenguas mil para poder cantar las glorias de mi Dios y Rey!”, observen, “Sordos, oíd; ciegos, mirad y ved. ¿Quién es ciego sino mi siervo, tan sordo como el mensajero a quién envío? ¿Quién es tan ciego como el que está en paz conmigo, tan ciego como el siervo del Señor? Tú has visto muchas cosas, pero no las observas; los oídos están abiertos, pero nadie oye” —tienes ojos, pero no ves, tienes oídos, pero no oyes.

Esa es la depravación del corazón humano, hasta cierto punto escuchas lo que Dios está diciendo, pero no llega hasta el corazón, en ese sentido escuchar y no obedecer, es no escuchar en absoluto. Tienes ojos, ves las letras impresas en las páginas de la Escritura, pero no ves, porque no ves tu necesidad, y no respondes a ella.

Así que, aquí vemos, que, los sordos tienen oídos, pero no escuchan, los ciegos tienen ojos, pero no ven y aquí esto representa a la nación, el pueblo étnico escogido por Dios, pero están fuera de la gracia salvadora de Dios. Miren el capítulo 43, versículo 10, “vosotros sois mis testigos y mi siervo a quien he escogido”, Dios se reserva el derecho a escoger aquellos que le servirán.

Miren el versículo 11, “Yo, yo soy el Señor, y fuera de mí no hay salvador. Yo soy el que lo he anunciado, he salvado y lo he proclamado, y no hay entre vosotros dios extraño; vosotros, pues, sois mis testigos —declara el Señor— y yo soy Dios. Aun desde la eternidad, yo soy, y no hay quien libre de mi mano; yo actúo ¿y quién lo revocará?”  La respuesta es nadie, lo que Dios escoge, la manera en que Dios actúa, ningún hombre, ni nación, ni pueblos, ni reyes, ni gobernadores pueden frustrar el propósito eterno de Dios.

Para quede aún más claro, le pido que miremos el capítulo 46 —Isaías 46, versículo 8 y siguientes: “Acordaos de esto, y estad confiados; ponedlo en vuestro corazón, transgresores. Acordaos de las cosas anteriores ya pasadas, porque yo soy Dios, y no hay otro; yo soy Dios y no hay ninguno como yo”. ¿Qué es entonces lo que distingue al único Dios vivo y verdadero de todos los dioses falsos de las naciones vecinas? ¿Qué separa al Dios único y verdadero del cielo y la tierra que lo hace tan distinto a los ídolos hechos por manos humanas? Bueno, muchas cosas, pero en el versículo 10 él da esta respuesta: “Que declaro el fin desde el principio”, esto significa que Dios se sitúa al principio y declara lo que sucederá al final, y lo que está implicado en todas las cosas, al regresar al principio.

Él está en el principio, y no solo declara lo que sucederá en cinco minutos, en diez minutos, y luego en quince minutos, es decir, Él hace eso, pero se sitúa al principio y declara el final mismo, y luego declara todos los pasos y todos los medios para llevar a cabo el fin.

Sigamos leyendo, “y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho”, esto significa que siempre ha sido así, aun desde tiempos antiguo, Dios ha declarado el futuro desde el pasado. “Yo digo: Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré”, no una parte de lo que quiero hacer, sino todo lo que quiero hacer. Él da un ejemplo de esto en el versículo 11: “Yo llamo del oriente un ave de rapiña”, esta ave de rapiña del oriente es identificada en la próxima línea, “y de tierra lejana al hombre de mi propósito”, esta persona fue mencionada en Isaías 45, versículo 1, se trata de Ciro quien es el rey sobre los medos y los persas; e Isaías lo está llamando por su nombre cien años antes de que siquiera ascendiera al trono.

¿Te gustaría darnos el nombre del presidente de los Estados Unidos dentro de cien años?, bueno Dios lo hace, nos da incluso el nombre de Ciro cien años antes de aparecer en el escenario del mundo. Dios dice: ¡oh sí!, yo lo llamo como si fuera un ave amaestrada, Dios solo silva y un réprobo incrédulo se presenta ante el Rey a fin de llevar a cabo el propósito de Dios, que es romper el yugo del imperio babilónico, liberar al pueblo de Dios para que puedan volver a la tierra prometida.

Ahora bien, Dios podía simplemente haber hablado de la nada y ellos habría sido liberados y habrían vuelto, pero no, los caminos de Dios son tan misteriosos, Dios llama a un rey malvado desde otro país para que venga a este país a conquistar a fin de liberar al pueblo de Dios para que puedan volver de la cautividad babilónica, y reconstruyan el templo y la santa ciudad de Jerusalén.

Dios había determinado este asunto mucho más allá de lo que podemos comprender. Es algo así como la señora que le habló a G. Campbell Morgan, después de que él predicó en la capilla de Westmister; él estaba predicando sobre lo grande y magnífico que es Dios, y posteriormente en la entrada esta mujer con guantes blancos le tomó la mano y le dijo: “Doctor Morgan ¿puedo orar por cosas pequeñas o solo oro por cosas grandes?” —Y él la miró y le dijo: “Todo en tu vida es pequeño, nada es grande comparado con Dios” —Dios tiene cada pequeño detalle bajo control y está trabajando sobre ello, ¡nada es grande! ¡Solo Dios es grande! Todo lo demás son pequeñas moléculas en el universo que obedecen su mandato.

Así que miremos este texto otra vez, versículo 10 “que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: “Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré”. Yo llamo del oriente un ave de rapiña, y de tierra lejana al hombre de mi propósito. En verdad he hablado, ciertamente haré que suceda; lo he planeado así lo haré”. Ese es Dios, me encanta que Dios sea Dios, y que Dios esté llevando a cabo todas las cosas según el consejo de su voluntad, y que esté causando que todo opere para su Gloria y para el bien de su pueblo.

Mira el capítulo 48, versículo 3 [repite], “Las cosas pasadas desde hace tiempo las declaré, de mi boca salieron y las proclamé. De repente actué y se cumplieron”. Ese es Dios, alegrémonos.

Veamos Isaías 53, versículo 1 —y nuevamente tendremos que hacer esto como los Salmos, donde solo estamos mirando pasajes aislados que atraen nuestra atención—. Isaías 53, versículo 1: “¿Quién ha creído a nuestro mensaje?”. Esa es una declaración de Depravación Total, la respuesta es nadie.

¿Por qué no creen todos? ¿Por qué no hubo un embotellamiento frente a este edificio para entrar aquí hoy? ¿Por qué el tráfico no se atasca cada domingo en la mañana, en la calle de la iglesia? ¿Quién ha creído? Y la respuesta es nadie, aparte de un remanente en el que Dios está obrando. Esto habla de la Depravación Total del corazón humano —¿Quién ha creído a nuestro anuncio?

Vayamos por favor a Isaías 59, versículo 7 [repite], una declaración de Depravación Total: “Sus pies corren al mal, y se apresuran a derramar sangre inocente”, esto también es parte de la cita de Pablo en Romanos capítulo 3, versículos 15 al 17, cuando argumenta acerca de la depravación total del corazón y de la vida humana, en cada persona que no está en Cristo.

Continuamos leyendo en el versículo 7: “Sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, desolación y destrucción hay en sus caminos. Camino de paz no conocen, y no hay justicia en sus senderos; han torcido a su favor las sendas, cualquiera que ande en ellas no conoce la paz”.

Y luego en el versículo 10 hace esta descripción, “Vamos palpando la pared como ciegos”, en otras palabras, tenemos ojos, pero no vemos y andamos a tienta como los que no tienen ojos, tropezamos al medio día, es decir, el sol está afuera, pero no podemos ver. Básicamente está diciendo que no pueden ver espiritualmente a donde van, una vez más es una afirmación de la Depravación Total del corazón humano.

Y conclúiremos con Isaías 64, versículo 6 [repite], esta es una declaración muy amplia y abarcadora: “Todos nosotros somos como el inmundo… y todas nuestras obras justas”, —esto es lo mejor que tenemos para ofrecerle a Dios, son como trapos de inmundicia, y entendemos que se trata de un trapo menstrual femenino—; “todos nos marchitamos como una hoja, y nuestras iniquidades, como el viento nos arrastran. Y no hay quien invoque tu nombre, quien se despierte para asirse de ti; porque has escondido tu rostro de nosotros y nos has entregado al poder de nuestras iniquidades”, y este reconocimiento, “Mas ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero”, y Pablo tomará este tema en Romanos capítulo 9, pues él saca del mismo barro algunos vasos preparados para destrucción y otros vasos preparados para salvación, todo es conforme a la soberana voluntad de Dios, ¿no es así?

Libro tras libro en el Antiguo Testamento, a veces capítulo tras capítulo, a veces versículo tras versículo, vemos estas doctrinas de la gracia. Una vez comenzamos a ver esto en la Biblia, a donde quiera que vayamos nos están esperando y ahí están.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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