3/3 – El amor de Dios por ti

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Abrazando a Dios como Padre

3/3 – El amor de Dios por ti

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-amor-de-dios-por-ti/

Leslie Basham: Aquí está Mary Kassian.

Mary Kassian: Nuestro Padre Celestial no se da por vencido con nosotras. Él viene y nos busca cuando nadie más lo hace, cuando todo el mundo se ha dado por vencido.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Tu padre puede o no haber sido el mejor padre del mundo, pero Dios promete una bendición para nosotras cuando honramos a nuestro padre y a nuestra madre.

Hemos venido escuchando el mensaje de Mary Kassian relacionado con Dios como nuestro Padre Celestial. Regresaremos con ese importante mensaje en un momento, pero primero, le preguntaremos a Mary qué es lo que más aprecia de su padre terrenal. Creo que su respuesta es un ejemplo de la clase de honor que es posible que desees mostrarle a tu padre.

Mary: Cuando pienso en mi padre, pienso en sus manos. Mi padre tiene las manos enormes, enormes. Él era carpintero, y luego empezó a trabajar en la construcción como superintendente—un trabajador muy fuerte.

Pero esas manos. . . esas manos podían hacer cualquier cosa. Podían arreglar cualquier cosa que se hubiera roto, y si algo estaba doblado él podía enderezarlo con sus manos. Todavía  recuerdo estar sentada en el banco de trabajo de mi padre, y hasta hoy, cuando huelo el olor a madera recién cortada, acabo  respirando y diciendo: «Ese es el olor de mi padre»—ese olor de la construcción, de la edificación y la fabricación de algo.

A pesar de ser una adulta, siempre que nos quedábamos atrapados. . . Siempre que  había algo que Brent y yo no podíamos reparar en nuestra casa, llamábamos por teléfono a mi papá y mi papá venía en un instante y lo arreglaba.

Él podía arreglar cualquier cosa, podía componer lo que estuviera descompuesto o que no funcionara, no importando lo que fuera—electricidad, plomería—mi padre podía hacerlo. Me encanta eso, porque  realmente me enseñó mucho sobre el corazón de Dios Padre.

Realmente me demostró cómo es Dios, no solo en el plano físico, sino también en el ámbito espiritual. Mi papá era muy parecido, si algo se había roto y se lo llevaba a él, se podía arreglar, y si algo estaba doblado, el me ayudaría a enderezarlo.

Cuando pienso en mi papá y su constancia, es como  un fundamento de roca sólida, es como un ancla. El barco no va ser arrastrado  muy lejos a la deriva cuando papá está ahí, porque él es el ancla, y eso es solo una imagen del corazón de padre que tiene Dios: Su cuidado y sacrificio, Su amor por Su familia, Su fidelidad, Su constancia.

Dios está siempre trabajando para ti. Dios siempre tiene un corazón así para ti y es tan, tan digno de confianza. Así que le agradezco a mi papá eso, y cuando pienso en las manos de Dios y cómo deben ser, pienso en las manos de mi padre.

Yo pienso: «Papá, hiciste muy bien, me guiaste al trono de Dios, y me mostraste todas las buenas cosas de cómo luce el corazón de un padre, y de cómo Dios nuestro Padre luce.»

Leslie: Mary Kassian ha expresado su agradecimiento por su padre. Espero que sigan ese ejemplo. Dedica algún tiempo a dar gracias a Dios por tu padre terrenal, y si tu padre aún vive, exprésale tu profundo agradecimiento.

Durante los últimos días, hemos estado escuchando un mensaje de Mary. Aquí esta Nancy para introducirnos al siguiente segmento del mensaje.

Nancy: «¡Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos.» Ese versículo increíble nos viene de 1 Juan 3:1.

Hemos estado escuchando esta semana a un mensaje de Mary Kassian. Yo no sé tú, pero me he encontrado este mensaje tan alentador, ya que se nos ha recordado que Dios quiere relacionarse con nosotras como Padre. Ahora aquí está Mary con la parte final del mensaje.

Mary: Yo vivo en la ciudad de Edmonton, Alberta, Canadá. Si  piensas en el oeste de Estados Unidos—Montana—y  vas hacia el norte, ahí es donde vivo. Cuando me fui, todavía había unos dos pies y medio de  nieve.

Edmonton es una ciudad hermosa. Se tiene el sistema más largo de avenidas en América del Norte. Puedes montarte en una bicicleta y pasear por millas, y millas y millas, y a menudo, de hecho, lo hacemos como  familia; montamos  juntos bicicleta.

Hay un río que corre a través de Edmonton, un río enorme, y en este río corren una serie de pequeños riachuelos, arroyos y afluentes, por toda la ciudad. De hecho, me crié justo al otro lado de la calle de uno de estos arroyos. Lo que pasa con el hielo y los lugares fríos es que se aprende a vivir en el frío, y se aprende a entender el hielo.

Ahora, estoy segura que ninguna de  ustedes tiene la menor idea de lo que estoy hablando, así que voy a darles una «lección de hielo». Nuestro río se congela en el invierno, a una profundidad de unos cuatro o cinco pies, a veces en algunos lugares hasta tres metros de profundidad. Los arroyos también se congelarán, y todos nos ponemos nuestros patines y vamos a patinar en el invierno.

Pero lo que pasa es que el hielo se congela de arriba hacia abajo, por lo que es una superficie que se forma en la parte superior primero, luego se hace más y más profunda, y luego se derrite desde abajo hacia arriba. Así que no se sabe qué tan grueso es el hielo en realidad solo mirando la superficie.

Esto es muy peligroso. Los padres siempre advierten a sus hijos durante el verano, justo en esta época del año, «Ya no  puedes ir a patinar sobre el hielo porque  que podrías caer.»  Podría ser de cuatro metros de espesor, o  de dos pulgadas de espesor.

Varios años atrás, en la misma zona en la que crecí, había tres chicos que iban a jugar en el barranco, Hosiah, Marcos, y el hermano pequeño de Marcos; dos muchachos de once años de edad y un niño de seis años.

Y, horror de los horrores, el hielo se agrietó. Habían sido advertidos de no ir allí, pero se fueron a jugar de todos modos. Y uno de los niños de once años de edad, y el niño de seis años se cayeron y empezaron a ser llevados por la corriente.

El chico, Marcos, logró extender la mano y tirar de su hermano de seis años de edad, pero Hosiah desapareció y cayó bajo el hielo hacia el río. Los otros dos chicos estaban tan aterrorizados que corrieron a su casa y no dijeron ni una palabra.

Así que la madre Hosiah esperó y esperó, y Hosiah no regresó a casa para la cena. Ella llamó a su padre por teléfono—se habían divorciado—y trató de averiguar si Hosiah estaba allí, y él no estaba. Entonces llamaron a la policía, pero no hubo pánico inmediato porque Hosiah se había escapado de la casa anteriormente.

A la mañana siguiente la búsqueda se tornó más seria.  Fueron a la escuela y comenzaron a cuestionar a sus compañeros de clase. Para ese momento, su amigo Marcos se quebró y contó toda la historia. Se dirigieron entonces hacia la corriente y empezaron a buscar, pero en realidad todos sus esfuerzos fueron inútiles.

Abrieron un agujero a través del hielo y buscaron con espejos, pero hay como dos millas de arroyo entre el lugar donde se había caído en el río. Así que la policía después de un día de búsqueda, dijo: «Saben que… no podemos buscar más. Esto es inútil. Su cuerpo será arrastrado a la rivera del río en tres semanas ]—más o menos—cuando el hielo se derrita, y entonces lo encontraremos. »

Pero eso no fue  suficiente  para el padre de Hosiah. El padre de Hosiah se fue y alquiló el equipo necesario para poder encontrarlo. Consiguió una barrena, espejos y se dirigió a la orilla del río y empezó a buscar a su hijo.

Buscó, buscó y buscó. Él no se rendiría. Llegó la noche—no se rendiría. ¿Sabes lo que es trabajar con alimentos congelados? Tus manos se hacen ásperas y frías. Pero él no se rindió, y esto despertó la compasión de una ciudad entera.

Allí hubo voluntarios que vinieron y empezaron a ayudarle en su búsqueda. Pasaron días tras días. El padre de  Hosiah no dejaba de buscar hasta que el octavo día vieron una chaqueta  y descubrieron el cuerpo del niño. Nunca supo lo mucho que su padre lo amaba. . .  nunca lo supo.

¿No ocurre lo mismo con nosotros? Muy a menudo vamos donde no debemos ir, jugamos donde no se supone que juguemos. Caemos en el hielo, y de repente nos encontramos en aguas peligrosas, incluso hasta el punto en que somos barridos y arrastrados por la corriente. . . incluso hasta el punto de sentir que no hay más vida.

Nuestro Padre Celestial, nuestro perfecto Padre Celestial, incluso más que el padre de Hosiah, no se da por vencido con nosotros. Él viene y nos busca cuando todos los demás nos han abandonado, cuando todo el mundo ha perdido la esperanza desde hace mucho tiempo.

Él rasga hasta que sus manos hayan sangrado, y en cierto sentido lo hicieron, ¿o no?, a través de Su propio hijo, Cristo? Él rasga hasta encontrarnos, y luego, cuando Él nos encuentra, Él nos toma y nos envuelve y nos abraza. Pero, a diferencia de Hosiah, Él se inclina y da nueva vida a nuestro espíritu y Él nos dice: «Te amo. No huyas de mí.»

Ese es el mensaje del Evangelio y el mensaje de esperanza que tenemos que estar llevando a una generación de mujeres que están quebrantadas. Ellas han roto sus relaciones con sus maridos, han sido decepcionadas por los hombres en sus vidas, sus padres las han abandonado.

Pero este es mensaje de la vida, es un mensaje de esperanza, y es un mensaje que ellas desesperadamente, desesperadamente necesitan oír. Creo incluso a veces podemos ser insensibles, frías y congeladas en nuestro espíritu.

Una vez se me congelaron los pies. En realidad se puede tomar una pesa y colocarla en los pies cuando están congelados y no sentir nada. Muchas de nosotras en la iglesia somos así. Estamos adormecidas, moribundas y frías al amor del Padre. Él quiere volver a infundir aliento de vida a nuestras relaciones, en nuestros corazones, para que podamos ser sal, vida y esperanza, para que podamos decir a las mujeres: «Ven conmigo. . . Quiero que conozcas a mi papá»

Padre Celestial, estoy orando por tus hijas aquí presentes. Sé que muchas de ellas han tenido problemas en sus relaciones con sus padres terrenales. Sé que hay mujeres aquí que no se siente amadas, que no se sienten dignas, que no se sienten merecedoras, que sienten que tal vez que Tú  amas a todas los demás y no a ellas.

Señor, hay mujeres aquí a quienes  estás atrayendo cerca de Tu corazón, y quieres que sean capaces de perdonar a sus propios padres terrenales, para que puedan disfrutar de una relación más profunda contigo. Espíritu Santo, estoy orando para que Tú vengas y nos des la convicción a cada una de nosotras para que hagamos lo que debemos hacer para acercarnos más a ti. En el nombre de Jesús, amén.

Nancy: Esta es Mary Kassian recordándonos que el mensaje del Evangelio es un mensaje de esperanza, una esperanza que nosotros necesitamos llevar al mundo de hoy, un mensaje que dice: «Ven conmigo a la casa de mi Padre.»

Cuando Mary habló acerca de convertirse en insensibles y frías al amor de nuestro Padre Celestial, puede haber cruzado por tu mente el pensamiento: «No sé si alguna vez he conocido el amor de mi Padre Celestial.”

Hoy puedo decir que Dios quiere ser tu Padre Celestial, pero contrario a lo que algunos puedan decir hoy, Dios no es el Padre de todos. Las Escrituras nos dicen que nadie viene a la casa del Padre excepto a través de Jesucristo. Como hemos venido escuchando durante toda la semana, es por eso que Dios envió a Su Hijo, Jesús, para mostrarnos el corazón del Padre, y para proporcionar un camino a través del cual podamos llegar al Padre.

Así que si tu nunca has entrado en una relación personal con Dios a través de Su Hijo Jesucristo, te  animo, estés donde estés, hagas lo que hagas en este momento, a hacer una pausa y decir: «Oh, Dios, yo quiero que Tú seas mi Padre Celestial. Confío en Jesucristo como mi Salvador. Quiero que vengas a mi vida para salvarme, para cambiarme, y para hacerme Tu hija.»

Puedes haber tenido una relación con Dios como tu Padre Celestial tal vez por años; pero a lo mejor te has dado cuenta ahora que has escuchado el mensaje de Mary hoy, que tu corazón se ha vuelto insensible y frío al amor de tu Padre Celestial.

No es demasiado tarde para regresar a Él. Tal vez  necesites hacer lo que he tenido que hacer de vez en cuando a través de los años, decir: «Oh, Señor, me he alejado tanto de Ti. He vagado  sobre el hielo. Me he deslizado, me he caído y descarriado. Necesito que vengas y me restaures. Necesito que vengas e infundas nueva vida espiritual dentro de mí.»

A medida que le pidas eso, comienzan a entrar en Su Palabra. Tú encontrarás que tu vida espiritual comienza a revivir. Será resucitada.

A continuación, solo un último recordatorio que me quedó del mensaje de Mary, y es la importancia que damos a este mensaje para llevarlo a aquellos que no tienen una relación con Dios como su Padre. Esa es una de las razones por la que Dios nos ha dejado aquí en esta tierra. . . no solo para que podamos disfrutar de nuestra propia relación con Dios como nuestro Padre, sino también para que podamos llegar a los demás, tomarlos de la mano y decir: «Ven conmigo, te presento a tu Padre Celestial.»

Leslie: Hemos estado escuchando el mensaje de Mary Kassian acerca de aceptar a Dios como Padre. Si te has perdido alguno, visita www.AvivaNuestroCorazones.com. En la página web puedes escuchar el audio, o leer la transcripción.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Una radioescucha nos escribió para relatarnos cómo ella imprime las transcripciones para hacer estudios personales que luego comparte con otras en un grupo.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que lo necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Aviva Nuestros Corazones ha sido de bendición, y muchos se han mantenido fieles durante años. Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com  o llamando al 1-800-569-5959, desde EE.UU. y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Pero más que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿por qué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudándoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ¡Contamos contigo!

Nancy: En las últimas décadas, las mujeres han sido motivadas a “hacer las cosas a su manera” y muchas se han dejado engañar por las promesas vacías del feminismo. Este movimiento de Mujer Verdadera busca recapturar el diseño original de la mujer tal y como fue ideado por Su creador.

Estamos agradecidos a Dios porque recientemente estamos siendo testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser parte de este movimiento, de volver a las sendas antiguas y abrazar este hermoso diseño. Muchas mujeres han vuelto a sus hogares con la convicción y el deseo de hacer las cosas “a la manera de Dios”; para buscar la definición de lo que significa ser una “mujer verdadera” en la Palabra de Dios. Estas mujeres, por la gracia de Dios, anhelan vivir vidas centradas en Dios, anhelan confiar en Él y decirle “Sí, Señor”.

¿Quieres tú ser parte de este movimiento? Deja que tu mente y tu corazón se empapen de la Palabra de Dios y descubre Su voluntad para tu  vida.

Leslie:   Gracias, Nancy.

¿Qué ideas tomaste del mensaje de hoy de Mary Kassian? ¿Quieres compartir tus pensamientos en www.AvivaNuestrosCorazones.com? Haz clic en el programa de hoy y participa en la conversación entre los oyentes.  Puedes hacer preguntas, dejar comentarios, y leer las interacciones de nuestros oyentes.

¿Qué se requiere para vivir vidas transparentes delante de Dios y delante de los hombres? ¿Sientes tú la libertad para ser verdaderamente genuina? ¿Sientes la libertad para vivir sin máscaras? Acompaña a Nancy en la próxima serie de Aviva Nuestros Corazones, titulada Libre para ser genuina, a partir de nuestra próxima entrega.

Por favor,  regresa de nuevo  a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

El Padre que Siempre Soñé
Abel Zavala
Listo Para Nuestro Encuentro ℗ 2009 Vástago Producciones

Manos de Servidor
Padre César
Me Llamaste y Aquí Estoy – Canciones Vocacionales ℗ 2009 Padre César

Mi Vida Es Cristo (en vivo)
Sovereign Grace Music & La IBI
El Dios Que Adoramos ℗ 2013 Sovereign Grace Music

Voz de Mary Kassian por Elaine Moscoso.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

2/3 – Cómo puedes estar segura de que Dios te ama

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Abrazando a Dios como Padre

2/3 – Cómo puedes estar segura de que Dios te ama

Nancy Leigh DeMoss

 

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/como-puedes-estar-segura-de-que-dios-te-ama

Leslie Basham: Mary Kassian dice que cuando conoces a Dios como tu Padre, desearás pasar tiempo con Él.

Mary Kassian: No es que porque tenga un tiempo devocional cuatro veces a la semana todo va a cambiar. Toda la idea de la cristiandad es una relación.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Ayer empezamos a escuchar un mensaje de Mary Kassian. Si te perdiste la primera parte del mensaje, espero que vayas a AvivaNuestrosCorazones.com donde lo puedes escuchar  en línea.

Ahora, Mary está a punto de mostrarnos por qué todas suspiramos por el amor de un padre. Así  que ya sea que hayas tenido o no el ejemplo de un padre piadoso y amoroso en tu casa, tus más profundos anhelos  pueden ser cumplidos por tu Padre Celestial. Aquí está Mary para explicar más.

Mary: Hay un pequeño pueblo en España y un niño llamado Juan. Juan era un hijo rebelde, entró en  conflicto con su padre y robó algo de dinero. Iniciaron un conflicto. Luego se marchó a una ciudad vecina, una gran ciudad. Se escapó de casa. El padre lo buscó, no pudo encontrarlo,  preguntó a su alrededor por  él, y  finalmente oyó de un amigo suyo que Juan estaba en la ciudad vecina.

Así que el padre se fue a la ciudad y caminó hacia arriba y hacia abajo por las calles, pero no lo pudo encontrar. Era como tratar de encontrar una aguja en un pajar. Debido a que tenía que volver a casa, decidió que lo único que podía hacer era poner un anuncio en el periódico local. El anuncio decía lo siguiente: «Juan, todo está perdonado. Qué deseos de verte de nuevo tengo. Por favor, ven a mi encuentro el sábado al mediodía en las escalinatas del Ayuntamiento. Con amor, papá.”

Cuando llegó el sábado, él fue al lugar indicado. ¡Había casi un centenar de chicos llamados Juan sentado en los escalones del Ayuntamiento! ¡¿No es eso asombroso?!

Anhelamos tener un padre. Todo lo que ellos querían oír era: «Todo está perdonado. Ven a mi encuentro. Te ama, papá”. Eso era lo que los chicos querían oír.

Estoy segura de que todas hemos oído la canción (en inglés) de Bob Carlisle, «Besos de mariposa». Esa canción solo fue un gran éxito. Estaba leyendo los comentarios de Bob sobre la canción, y lo interesante fue lo  que él dijo  cuando estaba reflexionando sobre el éxito de la canción:

“Tengo un montón de correos de chicas jóvenes que tratan de conseguir que me case con sus madres. Eso solía hacerme gracia porque es muy lindo, pero luego me di cuenta. Ellas no quieren un romance para la mamá. Quieren al padre que está en esa canción. Y eso me mata.”

(Cantando: ¡Ven camina junto al poni, papá, es mi primer paseo!)  Ellas quieren ese padre. Ellas quieren un padre que esté orgulloso de ellas, que las ame, que sea su admirador número uno, que las apoye, que les diga: «¡Adelante!» Desean tanto a ese padre y les duele tan profundamente, que le escriben a un perfecto desconocido, pidiéndole que se case con sus madres para poder  tener el padre de sus sueños.

Bueno, podemos tener al padre de nuestros sueños, y tenemos al Padre de nuestros sueños. Ese es el mensaje de esperanza que tenemos para una sociedad lastimada, para las mujeres heridas y los niños que han crecido sin padres.

Y esta es la tercera verdad: Dios ha puesto en nuestros corazones el anhelo por un padre. Dios ha puesto el anhelo de un padre en cada uno de nuestros corazones. Cuando nos convertimos en cristianas somos adoptadas e iniciamos una relación de familia. Ahora bien, el proceso de adopción judía es muy, muy interesante porque una familia judía buscaba el niño que quería adoptar y luego, entonces, pagaba las deudas de ese niño. Después tomaban ese niño y rompían todas las relaciones que el niño había tenido y lo recibían en una nueva familia, iniciando una nueva relación y dándole un nuevo nombre.

Esta es una imagen de lo que nos  ocurrió cuando entramos a formar parte de  la familia de Dios. Dios paga todas nuestras deudas, rompe los lazos del pecado, nos lleva a Su familia y nos da Su nombre. Él nos da el Espíritu Santo, que es la prueba de la adopción. En la sociedad judía tenía que haber múltiples testigos para que una adopción fuera legal. Y se nos dice en la Biblia que el Espíritu Santo es el testigo.

¿Qué tipo de testigo es el Espíritu Santo? Esto es realmente interesante. El Espíritu Santo es también llamado el Espíritu de adopción—el Espíritu de filiación, el Espíritu de tu Padre—que vive justo en nuestros corazones cuando nos convertimos en cristianos. Es este Espíritu que nos llama y nos lleva a la intimidad con el Padre. Es este Espíritu en nuestros corazones que clama «¡Abba, Padre! ¡Abba, Padre!»

Romanos 8:15-16: «Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos ¡Abba Padre!  El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (RV).

Gálatas 4:6: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama ¡Abba Padre!”

¿Entendiste la primera frase de Romanos 8:15? “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor.» ¿No es asombroso? Algunas de nosotras (muchas, muchas mujeres y muchas de ustedes en esta sala) tienen tanto miedo a Dios el Padre. Eso es lo que  encuentro en la mayoría de  ministerios de mujeres, solo  temor.

  • Tengo tanto miedo de que Él me vaya a desestimar,  igual que hizo mi padre.
  • Tengo tanto miedo de que Él me vaya a rechazar,  igual que hizo mi padre.
  • Tengo tanto miedo de que vaya a gritarme, al igual que mi padre.
  • Tengo tanto miedo de que Su amor por mí este condicionado, que yo tenga que  saltar a través de un aro,  igual que  tenía que hacer para mi padre”.

Ese no es el Espíritu Santo  hablándote. Dios no nos ha dado un espíritu de temor. El Espíritu Santo en tu corazón clama: «¡Abba, Padre!» El verbo clamar es realmente interesante. Es un verbo. Está ocurriendo. Es el espíritu en tu corazón el que ahora está clamando: «¡Abba, Padre!» Está deseando esa conexión. Está deseando la intimidad. Está deseando llegar a ser uno con Dios. Está deseando cercanía.

Algunas de ustedes se preguntarán por qué sienten tanta frustración mientras están viviendo la vida cristiana y pasando por todos los momentos, pero no hay gozo. Ciertamente pasamos por tiempos de sequía. Los tenemos. Pero podría ser que el Espíritu dentro de ti este pidiendo a gritos: «¡Papá! ¡Papá! ¡Papá!» porque eso es lo que el Espíritu hace. Y tú estás demasiado ocupada para escuchar, o tienes tanto miedo de mirar  los ojos del padre y tener esa cercanía, esa relación de amor con Él.

Así que  a muchas mujeres les resulta muy difícil aceptar que Dios realmente las ama. «Me resulta muy difícil creer que Dios realmente me ama tal como soy. Yo soy su chica. Soy la niña de papi. Soy la niña de Sus ojos”.

El anhelo de nuestro corazón solo es satisfecho en una relación con Él. Tú ves, el cristianismo es una relación de amor. Es Dios amándome, y yo amándole a Él. Es así de simple. Es posible para nosotras saber y creer.

Primera de Juan 4:16 dice (y este es el testimonio de un pueblo que está caminando con Dios), 1 Juan 4:16: «Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.» ¿No es este un hermoso testimonio? ¿Puedes tú decir eso? Yo sé, y creo que Dios me ama.

¿Sabes que el Padre sabe tu nombre? Isaías 45:2-3: «Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos… Y te daré… los tesoros escondidos y los secretos muy guardados… Yo te he llamado por tu nombre.”  Hasta sabe como deletrearlo.

Yo estaba hablando en una conferencia  una vez, y una señora se me acercó después y dijo: «Eso significó mucho para mí. He estado casada treinta años, y mi papá todavía no puede escribir bien mi apellido de casada. Pensar solo que el Padre sabe cómo se escribe mi nombre, y que a mi padre no le importó lo suficiente como para aprender.»

¿Sabes que Él  le da seguimiento a los detalles más insignificantes de tu vida?  Igual que el número de células de tu cuerpo. El número de cabellos de tu cabeza. El color verdadero  de tu pelo debajo de todos esos tintes. Él mantiene un registro de eso.

Mateo 10:30: «Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados».

¿Sabes que el Padre recoge tus lágrimas en Su botella? Salmo 56:8, «Cuentas mis lágrimas, pones mis lagrimas en tu botella. ¿No están allí en tu libro?» No hay ni una lágrima que alguna vez hayas derramado  que tu Padre no lo haya sabido, ni siquiera una.

¿Sabes que te tiene inscrita en la palma de Su mano? Isaías 49:16: «He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado; tus muros están constantemente delante de mí.»

Yo solía hacer eso. Cuando  realmente me importaba  alguien en la escuela—ya sabes, te  escribes un número de teléfono en la palma de tu mano. El problema era cuando inevitablemente alguien lo veía, porque estaba ahí en la palma de tu mano. No importa lo que hagas, está siempre ahí. Siempre está ahí. Siempre está ahí, y tu nombre está escrito en la palma de la  mano de Dios. ¿No es asombroso? Tu Padre te tiene allí.

¿Sabes qué lo mueve, qué lo incita y le despierta con compasión cuando piensa en ti? Salmo 103:14-15, «Como un padre que tiene compasión de sus hijos, así el Señor tiene compasión de aquellos que le temen.»

¿Sabes que Él tiene una cuerda de amor atada a tu corazón, y  te está atrayendo cada vez más cerca de Él? Oseas 11:

Cuando [tú] eras aún pequeña yo [te] amé. De Egipto llamé a mi hijo… Yo [te] enseñé a caminar, tomando [te] de [tus] brazos, pero [tú] no supiste que yo te sané y [te] guié con cordones de gentileza con bandas de amor y fui para [ti] como esos que toman el yugo de [tu] cuello, me pare y [te] alimenté. (Versículos 1-4).

¡Qué imagen tan impresionante del corazón paternal de Dios! Es un amor muy, muy, poderoso, y no es de extrañar que el apóstol Juan dijera, «Oh, que gran amor es este el que el Padre ha derramado en nosotros.»

Tengo un hijo de trece años de edad, de seis pies, dos pulgadas, tiene 180 libras. Le pone mayonesa a todo—a todo literalmente. Él hace un sándwich,  saca el frasco de mayonesa y lo cubre todo—es demasiado. Se desliza por los bordes, se cae en el suelo. Hay mayonesa en todas partes. Así lo hace Dios, te colma de amor—lo derrama profusamente, en abundancia, mucho más de lo que un bocadillo debería tener. Su amor por ti es tan profundo.  ¿Sabes y puedes creer lo mucho que el Padre te ama?

Patty,  Él te ha llamado por tu nombre. Él dice, «Patty es Mi chica y la amo.»

Sandy, Él dice: «Yo sé cuántos cabellos hay en esa hermosa cabeza. Yo puedo enumerarlos, y podría decirte  el número ahora mismo.» Eso es lo que Dios te dice.

Él le dice a Susana, «Susana, tú me conmueves.  Despiertas  compasión cuando pienso en ti. Simplemente conmueves mi corazón, porque tú eres Mi chica.” Eso es lo que te dice.

Tina, Él dice: «Me complazco en Tina. Su nombre está escrito en la palma de mi mano. Tus barreras están siempre ante mí. Tina, te amo»  El Padre dice eso.

Él le dice a Jody, «Jody, yo tengo mi lazo de amor atado a tu corazón, y estoy atrayéndote cerca, cerca y más cerca  todo el tiempo.»

¡Qué asombroso y poderoso amor! El Padre quiere tu corazón. Él quiere mi corazón.

Quiero que se hagan una imagen de la palma de la mano,  que escribas tu nombre. Escribe tu nombre en el medio de la mano.  Ves, el Padre quiere una relación de amor contigo. Él dice en Jeremías 3:19, «Con qué gusto los trataría como a mis hijos y les daría tierra deseable, la más hermosa heredad de cualquier nación. Eso es lo que te quiero dar. Yo un soy padre.  Quiero dártelo todo.  Quiero darte buenas cosas”  (parafraseando).

Y luego dice, decepcionado, «Pensé que Me llamarías Padre y no te apartarías de mí. Eso era lo que yo quería. Eso fue lo que pensé.»

¡Qué angustia! Y algunas de ustedes—las madres saben lo que es un corazón roto cuando sus hijos se alejan. Sabes lo que traspasa hasta la profundidad de tu espíritu, y el Padre es igual. Cuando no estás en una relación íntima con Él, Él es traspasado. Él sufre por Sus hijos.

Esta es la clave, creo yo, para correr firme hasta el final de la carrera. He hecho muchas, muchas  cosas cristianas en mi vida. Dios ha tenido su dedo en mí desde que era una niña. Cuando tenía trece años, yo  enseñaba cursos a mujeres y todo tipo de cosas—organizaba  grupos en mi escuela, llevando a las personas al Señor. He hecho todo eso. He estado en la portada de la revista “Cristianismo Hoy”. He estado con James Dobson. Lo he hecho todo.

Pero, ¿sabes qué? Eso no significa nada. Nada, si el Padre no tiene mi corazón. No significa absolutamente nada. Creo que esta es la clave. Muchas de ustedes están en el ministerio. Y muchas de ustedes están cansadas. Yo sé lo que es eso, porque están tan ocupadas haciendo cosas, haciendo cosas, haciendo cosas, haciendo cosas por el Padre, por el Señor, y no están alimentando esa relación con el Señor. No  están siendo Sus hijas, la pequeña niña sentada en Su regazo, mirándolo a los ojos, y solo amando estar cerca de Él solo por ser quien es.

Y esa es la clave para correr bien hasta el final. Si no tienes eso, no correrás bien hasta el final. No lo harás. También es la clave para entender todo lo que la cristiandad es. Esto es lo que necesitamos enseñar a nuestras mujeres y a nuestras hijas y a las personas que ministramos.

El cristianismo es una relación de amor, y eso lo cambia todo. Cambia cómo veo el  arrepentimiento. Solo quiero que pienses en esto por un momento. Si mi marido, Brent, se levantara por la mañana, nos fuéramos de palabras, me hiciera daño diciéndome algo cruel, se fuera al trabajo y entonces sentado en su escritorio, tal vez la conciencia repentinamente le empieza a remorder, y herido, dice, «Oh, no debí haber hecho eso. He pecado.»  Y luego me llama y me dice: “Mary, mi conciencia me está molestando. Lo siento. ¿Me perdonas?»

Yo estaría muy contenta de que me haya llamado y se disculpara. Pero, ¿sabes lo que realmente quisiera de Brent? Yo quisiera que supiera lo mucho que me lastimó. Porque  él  rompió las reglas y solo se sentía mal porque rompió las reglas. Él va a  romper las reglas de nuevo, porque lo único que lo mantenía obedeciendo las reglas era un sentido de responsabilidad a las reglas.

Es por eso que muchas de nosotras luchamos con el pecado. Pecamos. Nos arrepentimos. «Oh, lo siento mucho. Rompí las reglas.» Y luego nos levantamos y  pecamos de nuevo. Lo mismo, una y otra vez. Caemos en las mismas trampas, una y otra vez, una y otra vez. ¿Sabes lo que falta? No nos damos cuenta de que quebrantamos una relación y que hacemos sufrir a  la persona que amamos.

Si Brent se da cuenta de que él me está haciendo daño, que sus palabras me hirieron, y que fue como si él tomara un cuchillo y atravesara mi espíritu, tendría mucho cuidado de no hacerlo de nuevo si es que realmente se dio cuenta de lo mucho que me dolió, en lugar de solo decir: «¡Uy,  rompí las reglas!»

Así que cuando estamos en una relación de amor con el Padre, toda nuestra visión del  arrepentimiento cambia. No es como decir: «Oh, Padre, he roto las reglas, ¡ups!” Es, «Te lastimé. Te he contristado. Yo no quiero lastimarte. Te amo.» Y recibimos la motivación para cambiar.

Lo mismo cuando estás compartiendo el Evangelio. Aquí están las Cuatro Leyes Espirituales. Me encantan las Cuatro Leyes Espirituales, pero muchas veces es: «Aquí están las Cuatro Leyes Espirituales», o traemos personas a la iglesia, o podemos llevar a las personas a Jesús. No las ponemos en relación con el Dios Todopoderoso, porque si estuviéramos en una relación con Dios, nuestro enfoque total, nuestro mensaje completo sería: «Ven a conocer a mi amigo. Ven a conocer a mi Padre. Ven a conocer a alguien que significa todo para mí.» Esto cambiaría nuestro enfoque.

Esto cambia nuestro enfoque en nuestras disciplinas. Yo estaría muy decepcionada si mi marido hiciera una cita conmigo dos semanas antes de nuestro aniversario y dijera: «Está bien, Mary, te necesito a estas horas de—oh, vamos a hacerlo de 4:00 a 6:00 el 11 de diciembre. ¿Quieres reunirte conmigo?»

Yo digo, «Sí, claro».

Y entonces llega, nos encontramos en el restaurante, y él está constantemente mirando el reloj, y luego, de repente, dice, «Bueno, he hecho mi parte, ya me voy.”

Yo no quiero eso. Eso no es lo que quiero. No quiero que venga a pasar tiempo conmigo porque tiene que hacerlo. Quiero que me quiera. Y ustedes saben lo que es eso, señoras, porque nos afligimos cuando nuestros esposos no nos quieren.

Es lo mismo con el Padre. Es lo mismo con esta relación. Por lo tanto, se haya  gozo en  la Palabra, en la oración, en el ayuno y en la meditación. Es porque quiero a Dios. No es porque tengo que tener un tiempo devocional cuatro veces a la semana. Esto lo cambia todo,  esta idea del cristianismo como una relación.

Nancy: Y esa relación lo cambia todo. Mary Kassian nos ha estado mostrando por qué.  Todo el mundo necesita una relación genuina con Dios como nuestro Padre. Y sabemos que la relación solo puede encontrarse a través de la fe en Hijo de Dios, Cristo Jesús.

Leslie: Gracias, Nancy.

¿Qué te vino a la mente cuando escuchaste a Mary Kassian el día de hoy?  ¿Deseas  compartir esos pensamientos con otras oyentes de Aviva Nuestros Corazones? Participa en el blog  de oyentes de Aviva Nuestros Corazones. Simplemente haz clic en el programa de hoy en AvivaNuestrosCorazones.com y añade tus pensamientos. Una vez más, esto es en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, cuando tú aceptas a Dios como tu Padre, se lo quieres presentar a otras personas. Mary Kassian estará de vuelta mañana para hablar de ello. Por favor, acompáñanos en el siguiente programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tenemos algunos artículos en Español disponibles en esta página de www.AvivaNuestrosCorazones.com. Usted puede imprimirlos y usarlos. Visite este enlace para que vea los temas disponibles: PDF Downloads.

Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

1/3 -Dios te ama como a un hijo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Abrazando a Dios como Padre

1/3 -Dios te ama como a un hijo

Nancy Leigh DeMoss

Leslie Basham:  Mary Kassian dice que tú puedes aceptar a Dios como tu Padre sin importar cuánto daño te haya causado tu padre terrenal.

Mary Kassian: Padre no es una palabra abstracta. Y qué trágico, tonto y arrogante de nuestra parte es alejarse de este nombre debido a que algunos hombres han sido un mal ejemplo de lo que es la paternidad.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Parece que en todas las lenguas y en todas las culturas la primera palabra que cada pequeño  aprende a decir es la palabra «papá» o “papi”. Lo mismo ocurre en la familia de Dios «papá».  De hecho, Jesús nos enseña que cuando oremos debemos decir: «Padre nuestro». Ahora, sé que para algunas mujeres este concepto de dirigirse a Dios como Padre es más fácil que para otras.

Hay algunas mujeres a quienes les resulta muy difícil pensar en Dios como su Padre, tal vez a causa del desafío o el resquebrajamiento que han tenido en su relación con su padre terrenal. Esta semana quiero que escuches un mensaje de Mary Kassian, quien es una muy querida amiga mía y no es ajena a Aviva Nuestros Corazones. Dios le ha dado a Mary conocimientos importantes  de las Escrituras acerca de la forma en que las mujeres podemos relacionarnos con Dios como Padre.

Cuando escuché por primera vez este mensaje, yo sabía que iba a tocar las fibras sensibles y  tiernas de los corazones de muchas mujeres, porque todas queremos saber cómo podemos tener una relación íntima con nuestro Padre Celestial, sin importar qué clase de padre terrenal  pudiéramos haber tenido.

Mary y yo hemos escrito un libro titulado “Mujer Verdadera 101: Diseño Divino”. Mary también nos acompañó en la Conferencia de La Mujer Verdadera en el pasado mes de septiembre  los días del 20-22 en Indianápolis. Al final del programa de hoy, vamos a darte más información sobre cómo puedes ser parte de este movimiento tan especial. Ahora vamos a escuchar como Mary Kassian nos ayuda a aceptar a Dios como un asombroso Padre Celestial.

Mary: Esta noche el cuarenta por ciento de los niños en Estados Unidos y América del Norte se van a ir a dormir en  hogares en los que sus padres no viven. Cuarenta por ciento. Ahora bien, ¿todos los niños necesitan un padre? Cada vez más, la respuesta de nuestra sociedad a esa pregunta es «no» o «no necesariamente». Pero la respuesta bíblica a esta pregunta es un rotundo «sí». Todo  niño necesita un padre. Todo niño en crecimiento necesita un padre. Lo más asombroso de todo, es que la Biblia nos dice que a través de Jesús toda persona tiene un Padre. Tienes el Padre perfecto, el padre de tus sueños cuando llegaste a la familia de Dios.

Así que el reto hoy en día—de lo que vamos a estar hablando hoy—son las mujeres relacionándose con Dios como Padre. El desafío para nosotras y el desafío para las mujeres que ministran, sobre todo en esta sociedad, es entender la paternidad de Dios y entender quiénes somos al relacionarnos con  Dios de esa manera.

Nuestra charla de hoy estará basada en: 1 Juan 3:1 “¡Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios!” Y eso somos. Eso es lo que somos.

Hay cuatro verdades que toda mujer necesita entender—cuatro verdades que tiene que entender, cuatro verdades que necesitas enseñar a las mujeres que estás ministrando, cuatro verdades que tenemos que enseñarle a nuestras hijas a medida que crecen. La primera verdad es esta: Dios quiere relacionarse con las mujeres como Padre. Dios quiere relacionarse con cada una de nosotras como Padre.

Dios es nuestro Padre. Ahora, eso no significa que Dios es masculino. De hecho, en la Biblia hay muchas analogías hermosas sobre aspectos de Dios como Su bondad, Su amabilidad y Su cuidado. Llevó a la nación de Israel en su vientre. Grita como una mujer en labor de parto. Él dio a luz la nación judía. Tiene misericordia de nosotros como una madre que tiene compasión por el niño en su pecho. Él nos cuida y nos alimenta. Él nos consuela como una madre consuela.

¿Por qué no llamamos a Dios «madre», entonces? ¿Por qué llamamos a Dios «Padre»? Ese es un debate que se está librando en muchas iglesias. Es un debate que está empezando a emerger. Y muchas, muchas denominaciones dicen que hay estas hermosas analogías en las Escrituras acerca de la maternidad de Dios. Entonces, ¿por qué llamamos a Dios «Padre»? ¿Por qué es importante para nosotros entender la paternidad de Dios?

La primera verdad es que Dios quiere relacionarse con nosotros como Padre. La primera razón por la cual llamamos a Dios «Padre» es una razón muy obvia. Es demasiado simple para ser explicada. Es porque así es que Él quiere que lo llamemos. A lo largo de las Escrituras, Él se revela como Padre.

La primera persona de la Trinidad tiene muchos nombres. Santo, Santo, Santo. Dios Todopoderoso. El Santísimo. Pero cuando Jesús vino a rasgar el velo y aclaró el misterio para nosotros de quién era Dios, Él reveló a Dios como Padre. De hecho, Él se refirió a Dios como Padre más que con cualquier otro nombre. La palabra que Él uso para Dios fue «Padre». Hay muchas  otras palabras,  muchos otros nombres para Dios, pero «Padre» es una palabra muy, muy concreta.

Todos nosotros tenemos una idea clara de lo que «padre» significa o debería significar. Yo no sé tú, pero es un poquito diferente de los otros nombres de Dios: El Santo, Santo, Santo o  El Todopoderoso o Roca. Esos son  nombres más conceptuales. Son nombres muy importantes porque nos enseñan acerca del carácter de Dios. Pero son mucho más conceptuales. No son tan concretos y personales.

«Padre» es un nombre muy, muy, muy personal. Indica un ser personal. Esa es la razón número dos. El término «padre» indica un ser personalEsto es asombroso. Las implicaciones de esto son increíbles. Realmente, cuando se piensa en ello, las implicaciones son asombrosas. Dios dice: «Yo soy tu padre». Lo que esto significa es que Dios es alguien a quien podemos llegar a conocer. Esto significa que Él es un ser personal—alguien de carne y sangre contra quien podemos tropezar, alguien con quien podemos interactuar y tal vez incluso alguien con quien podemos llegar tener una relación estrecha,  íntima y personal.

La tercera razón es que es el término que mejor describe Su relación. 2 Corintios 6:16-18 nos dice, «Dios ha dicho de ti: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo…  Y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”

Padre es el nombre que Dios ha elegido para describir mejor la relación de un ser supremamente personal a Su Hijo y a Sus hijos. «Padre» es un nombre cristiano para Dios. Es el nombre que aparta el cristianismo de todas las otras religiones. Otras religiones tienen un dios grande y todopoderoso, un espíritu intangible, o una gran aura metafísica, ese gran ente místico que une el universo. Algunas religiones tienen un dios omnipotente pero lejano. Pero el cristianismo es la única religión que tiene un Padre que dio a Su Hijo para que podamos ser  Sus hijos. Es muy, muy personal. Muy, muy íntimo.

Él se relaciona con nosotros como padre. Él no se relaciona con nosotros como padre/madre. Sería difícil para mí también conceptualmente, porque yo no tengo un padre/madre. Tengo un padre y una madre. La forma en que mi padre es un padre para mí es diferente de la forma en que mi madre es una madre para mí. Así que Dios en Su sabiduría—Él no es un hombre. Él sobrepasa y trasciende la sexualidad, la masculinidad y la feminidad. Pero en Su sabiduría ha escogido el mejor término para describir lo que Él es. Él nos ha dado el ejemplo terrenal de familia, matrimonio, esposo, esposa, padre—para hablarnos de Él.

Ahora, ¿qué viene a tu mente cuando  piensas en la palabra «padre»? Yo sé lo que pienso. Yo crecí en una familia. Tengo cinco hermanos. Soy hija de un carpintero. Mi padre trabajó con sus manos. Así que cuando pienso en la palabra «padre», pienso en él trepado en la mesa de trabajo, el olor de la madera y veo las grandes manos de mi papá construyendo cosas.

Pienso en la cunita blanca para muñecas, con las asas en forma de corazón y la clavija blanca que él me hizo por mi sexto cumpleaños. Pienso cuando era una adolescente y salía a hurtadillas de la casa cuando  no debía  hacerlo, regresar a la 1:00 de la mañana tratando de meterme a escondidas y quedarme atorada mitad dentro y mitad fuera de la ventana, pensando «¿Qué debo hacer?» y finalmente elegir el camino menos doloroso  que sería llamar a mi papá para que me ayudara. Había algún dolor  envuelto allí, pero. . .

Pienso en el olor también a Lysol ya que mi madre nunca fue buena cuidándonos cuando nos enfermábamos. Ella corría en otra dirección. Mi papá limpiaba. Pienso en una niñera. Pienso en que me ponen curitas en las rodillas. Pienso en todas esas cosas cuando pienso en la palabra «padre».

Pienso en un hombre con lágrimas en los ojos, diciendo: «Mary, en Europa no siguen la tradición de entregar a la novia. Por favor, no me pidas que te entregue porque me romperías el corazón.» Pienso en esas cosas.

Ahora, sé que muchas de ustedes no tienen buenos recuerdos cuando  piensan en la palabra «padre». Para muchas de ustedes y para muchas, muchas, mujeres en nuestra sociedad, cuando  piensan en la palabra «padre»  piensan en  ira, o abandono, o vergüenza, o desilusión.  Algo imprevisible. Conflicto. Dolor.

Ves, «padre» no es una palabra abstracta. Qué trágico, que tan tonto y arrogante de nuestra parte intimidarnos de este nombre debido a que algunos hombres han sido un mal ejemplo de lo que es la paternidad.

Todo el mensaje de Jesús cuando estuvo en la tierra fue: «Vengan y conozcan a Mi Padre. Vengan y conozcan a Mi Padre. ¿Ven estas señales que estoy haciendo? Mi Padre las hace. ¿Escuchan las palabras que estoy hablando? Solo estoy diciendo lo que Mi Padre Me dijo. ¿Ven la compasión que tengo? Esa es la compasión del Padre. ¿El amor que siento por ustedes? Ese es el amor que el Padre tiene por Mí. Vengan y mírenme. Pasen algún tiempo conmigo. Es como si  estuvieran pasando tiempo con Mi Padre. Lo están  conociendo.»  Todo Su mensaje fue: «Vengan a conocer a  Papá. Vengan a conocer a Mi Padre. Si crees en Mí, Él puede ser también tu padre.»  Dios envió a Jesús para mostrarles el corazón de padre de Dios”.

Echemos un vistazo a algunos versículos conocidos. Tú sabes todos estos versículos. Juan 17:25 y 26. Voy a leerlos para ti. «Padre justo, el mundo no Te ha conocido, pero yo Te he conocido, y estos discípulos saben que Tú me has enviado en esta misión. He hecho que Tú seas conocido por ellos—lo que eres y lo que haces. Y les he dado a conocer Tu nombre y lo daré a conocer para que el amor con que Me has amado esté en ellos y Yo en ellos” (parafraseado).

¿Notas como Jesús da a conocer quién es el Padre y lo que Él  hace? Eso es lo que Jesús vino a revelarnos—quién es el Padre y lo que el Padre hace.

Juan 14:6: «Jesús les dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida.» Oh, hay otra parte de ese versículo. ¿Qué es lo que dice? «Nadie viene al Padre, sino es por mí.»  Entonces, cuando vienes a Jesús, cuando  introduces a Jesús, ¿dónde estás llevando a las personas?  Al Padre. Nos perdemos esto a menudo debido a la «sociedad patriarcal» que manifiesta aversión hacia las mujeres, ¿cierto? Tenemos miedo de decir: «Te voy a llevar al Padre. Te vas a encontrar con el Padre y vas a entender el amor de un Padre.»

Juan 17:3 dice, «Esta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti.» Ahora, ¿no es esto interesante? Este es Jesús orando. Y en la declaración de Juan 17:3 Él encapsuló todo lo que significa ser un cristiano, lo que significa tener vida eterna. Jesús está orando y dice: «Esta es la vida eterna.» En pocas palabras, la definición #1 en cristianismo básico 101 es: «Esta es la vida eterna: Padre, que Te conozcan a Ti y al Hijo que Tú has enviado.»

Esa es la vida eterna. Así que si no estamos amando la verdad, conociendo de la verdad y la predicando la verdad acerca de la paternidad de Dios, nos estamos perdiendo del cristianismo nivel 101. No lo estamos aprobando, y no lo estamos transmitiendo a nuestras hijas e hijos.

Primera de Juan 1:3: «Y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.» (RV). Nuestra comunión. ¿Qué significa comunión? Significa cercanía. Es decir, familiaridad.  Significa llegar a conocer a alguien. Nuestra comunión. Ya ves, somos llevados a una relación familiar. Muchas de nosotras pensamos que el cristianismo es un estilo de vida y una manera de vivir—y ciertamente implica esto—pero en el fondo, el cristianismo es una relación. Es una relación.

¿Qué significa estar en una relación con el Padre? De acuerdo con la oración de Jesús, significa en primer lugar que nosotros le conozcamos, y en segundo lugar, que experimentemos su amor. Basta con pensar en la persona que te inspira lo mejor de la vida. Yo pienso en mi marido, Brent. Hemos estado casados ​​durante dieciocho años. Yo he llegado a conocerle, y él es mi mejor amigo.

Yo sé que él no usaría una camisa verde. Si le pongo pimientos verdes a algo, lo va a oler a kilómetros de distancia y caminará en otra dirección. Sé cuando él está preocupado, lo oigo en su voz. Lo veo en su cara. Veo la forma en que camina. Yo lo conozco, y lo estoy  conociendo aún más. Él me sorprende. Voy y digo, «¡Uy! ¿Te conozco en realidad?» Es un proceso continuo, una cosa cada vez más profunda. Sé lo que lo hace feliz.  Sé lo que lo hace entristecerse.

¿Eres así con el Padre? ¿Conoces a tu padre? ¿Realmente conoces a tu Padre Celestial? ¿Experimentas Su amor? Juan 17:23. Este es Jesús orando nuevamente. Él está derramando Su corazón al Padre. Él está orando: «Oh, Padre, te pido que esta gente sepa que tú me amas» (parafraseado)

En el versículo 26, Jesús ora y dice: «He dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún.» Entonces les da la razón. ¿Por qué? “Para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en él» (parafraseado).

Así que este es un concepto increíble. Cuando te conviertes en cristiano, toda la fuerza del amor del Padre por Su Hijo Jesús, toda la fuerza del corazón del Padre se dirige hacia ti. Toda esa fuerza. ¿No te deja esto pasmada? Eso me maravillada. Que el amor que el Padre tiene por Su Hijo Jesús, ese mismo amor lo tiene por Mary. Él tiene ese mismo amor por mí.

Dios ha puesto el anhelo en el corazón de cada una de nosotras de tener un padre. Cuando nos convertimos en cristianas somos adoptadas e iniciamos  una relación de familia. Ahora bien, el proceso de adopción judía es muy, muy interesante porque una familia judía buscaba el niño que quería adoptar y luego pagaba las deudas de ese niño. Después tomaban ese niño y rompían todas las relaciones que el niño había tenido y lo reciben en una nueva familia, inician una nueva relación, y le dan un nuevo nombre.

Esta es una imagen de lo que nos  ocurrió cuando entramos a formar parte de  la familia de Dios. Dios paga todas nuestras deudas, rompe los lazos del pecado, nos lleva a Su familia y nos da Su nombre. Él nos da el Espíritu Santo, que es la prueba de la adopción. En la sociedad judía tenía que haber múltiples testigos para que una adopción fuera legal. Y se nos dice en la Biblia que el Espíritu Santo es el testigo.

¿Qué tipo de testigo es el Espíritu Santo? Esto es realmente interesante. El Espíritu Santo es también llamado el espíritu de adopción—el Espíritu de  filiación. El Espíritu Santo es llamado el Espíritu de adopción. También llamado el Espíritu de tu Padre, en Mateo 10:20.

Es este Espíritu—el Espíritu de adopción,  el Espíritu de filiación, el Espíritu de tu Padre—que vive justo en nuestros corazones cuando nos convertimos en cristianos. Es este Espíritu que nos llama y nos lleva a la intimidad con el Padre. Es este Espíritu en nuestros corazones que clama «¡Abba, Padre! ¡Abba, Padre!»

Romanos 8:15-16: «Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos ¡Abba Padre!  El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (RV).

Gálatas 4:6: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama ¡Abba Padre!”

¿Entendiste la primera frase de Romanos 8:15? “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor». ¿No es asombroso? Algunas de nosotras (muchas, muchas mujeres y muchas de ustedes en esta sala) tienen tanto miedo de Dios el Padre. Eso es lo que  encuentro en la mayoría de  ministerios de mujeres, solo  temor.

«Tengo tanto miedo de que Él me vaya a desestimar,  igual que hizo mi padre. Tengo tanto miedo de que Él me vaya a rechazar,  igual que hizo mi padre. Tengo tanto miedo de que vaya a gritarme, al igual que mi padre. Tengo tanto miedo de que Su amor por mí este condicionado, que yo tenga que  saltar a través de un aro,  igual que  tenía que hacer para mi padre”.

Ese no es el Espíritu Santo  hablándote. Dios no nos ha dado un espíritu de temor. El Espíritu Santo en tu corazón clama: «¡Abba, Padre!» El verbo llorar es realmente interesante. Es un verbo. Está ocurriendo. Es el espíritu en tu corazón el que ahora está clamando: «¡Abba, Padre!» Está deseando esa conexión. Está deseando  la intimidad. Está deseando llegar a ser uno con Dios. Está deseando cercanía.

Algunas de ustedes se preguntarán por qué sienten tanta frustración. Están viviendo la vida cristiana y pasando por todos los movimientos, pero no hay gozo. Ciertamente pasamos por tiempos de sequía. Los tenemos. Pero podría ser que el Espíritu dentro de ti esté pidiendo a gritos: «¡Papá! ¡Papá! ¡Papá!» porque eso es lo que el Espíritu hace. Y tú estás demasiado ocupada para escuchar.

Nancy: Mary Kassian nos ha estado mostrando lo que significa que Dios sea nuestro Padre. No dejes de acompañarnos durante el próximo programa para continuar escuchando sobre estas verdades que nos recuerdan Quién es nuestro Padre y el gran amor que ha derramado sobre nosotros.

Estamos muy agradecidas a Dios por lo que ha hecho al permitirnos comenzar transmitiendo estos programas de Aviva Nuestros Corazones. Si entiendes que este programa puede ser de beneficio para otras personas, te invitamos a compartir con ellas esta enseñanza y te pedimos que ores por nuestro ministerio. Te pedimos que nos acompañes en oración para que Dios nos permita alcanzar muchos corazones con el mensaje de libertad, plenitud  y abundancia en Cristo.

En las últimas décadas, las mujeres han sido motivadas a hacer las cosas a su manera. Y muchas se han dejado engañar por las promesas vacías del feminismo. El movimiento de la mujer verdadera busca recapturar el diseño original de la mujer tal y como fue ideado por su creador. Y estamos agradecidas a Dios porque recientemente estamos siendo testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser parte de este movimiento. De volver a las sendas antiguas y abrazar este hermoso diseño.

Muchas mujeres han vuelto a sus hogares con la convicción y el deseo de hacer las cosas a la manera de Dios para buscar la definición de lo que significa ser una mujer verdadera en la Palabra de Dios. Estas mujeres, por la gracia de Dios, anhelan vivir vidas centradas en Dios, anhelan confiar en Él y decirle: “Sí Señor.” ¿Quieres tú ser parte de este movimiento? Deja que tu mente y tu corazón se empapen de la Palabra de Dios y descubre Su voluntad para tu vida.

Te invitamos a visitar nuestra página web AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar  recursos y artículos que te pueden ayudar en este proceso de convertirte en una mujer verdadera.

Leslie: Gracias, Nancy. Tú tienes la oportunidad de interactuar con otras oyentes sobre el contenido de este programa. Solo tienes que visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com, haz clic en el programa de hoy. Puedes escribir comentarios, hacer preguntas e intercambiar con otras mujeres alrededor del mundo.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que lo necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com  o llamando al 1-800-569-5959, desde EE.UU. y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Pero más que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿por qué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudándoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ¡Contamos contigo!

Mañana  escucharemos  más de Mary Kassian. Ella explicará por qué todo el mundo anhela un Padre amoroso. Por favor, regresa mañana a  Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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