M19 – Criando con un propósito

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M19 – Criando con un propósito

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Carmen Espaillat : Nancy Leigh DeMoss dice que cada madre necesita ser llenada con el amor de Dios.

Nancy Leigh DeMoss : Si tú descuidas tu relación con Él —y yo sé que tú sabes esto— tu amor por tus hijos va a menguar porque Cristo es la fuente de ese amor. Si tú no dejas que Él te llene de Su amor, entonces llegarás al punto en que tu amor se acabará.

Solo podrás hacerlo por determinación y empeño, pero serás incapaz de hacerlo con gozo y paz si no permaneces conectada a la Vid de donde proviene la vida verdadera.

Carmen : Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La Biblia es un libro práctico. Las oyentes han ido descubriendo cómo un pasaje de Tito puede transformar sus matrimonios y la crianza de sus hijos. Nancy está tratando en esta serie con ideas útiles para las madres.

Nancy : Estamos hablando sobre mujeres que están aprendiendo a amar a sus hijos. Pero quiero desviarme un poco hacia un pasaje diferente en la Escritura. Hemos estado en Tito 2 hace unas semanas.

Pero ahora quiero dirigir tu atención a 1ra a los Tesalonicenses capítulo 2. Es posible que quieras buscarlo ya que iremos a través de los primeros 12 versículos de este pasaje.

Me gustaría algún día hacer una serie completa sobre este texto. Pero hoy solo quiero darles un vistazo general de un pasaje que no es específicamente sobre la crianza de los hijos, pero creo que tiene muchos principios prácticos que se pueden aplicar a este tema.

Pablo estuvo involucrado en la fundación de la iglesia en Tesalónica. Ahora se encuentra escribiendo a los creyentes de allí. Él se preocupaba por ellos como si fueran sus propios hijos. Pablo tenía un corazón de padre. Un corazón de padre para sus hijos espirituales. A menudo habla a Timoteo y a Tito como sus verdaderos hijos en la fe.

Él vio que el cuerpo de Cristo consiste en relaciones familiares —madres, padres, hijos, hermanos y hermanas. Él utiliza mucho esas imágenes porque el Cuerpo de Cristo es una familia. Así que hay una gran cantidad de metáforas del cuerpo de Cristo que son también aplicables a nuestras familias biológicas.

Así que Pablo le dice a los Tesalonicenses en el capítulo 2, en el versículo 1, “Porque vosotros mismos sabéis, hermanos.” Aun allí les llama hermanos; y habla en el contexto de las relaciones familiares. “Que nuestra visita a vosotros no fue en vano.”

No quiero estirar el texto aquí, pero para mí es interesante al estar meditando sobre esto, que Pablo toma la iniciativa para ir a ver a los tesalonicenses; a los habitantes de Tesalónica. El tomó la iniciativa.

Es una ilustración de la iniciativa que los padres toman con sus hijos. La crianza de los hijos requiere de mucha iniciativa de parte de los padres. Porque “no esperamos a que vinieran a nosotros. Fuimos a ellos”. Nosotros iniciamos esto. Nosotros teníamos el Evangelio. A nosotros se nos confió y nosotros quisimos que lo tuvieran ustedes, por eso lo llevamos a ustedes.

Casi siempre son los padres los que toman la iniciativa de evangelizar y discipular espiritualmente; la iniciativa del desarrollo de sus hijos.

Pablo los llama hermanos. Él quiso tener una relación espiritual de familia con los que eran sus hijos en la fe. En última instancia, quieres que tus hijos sean tus hermanos y hermanas espirituales, no solo que sean tus hijos. Ellos siempre lo serán. Pero además, quieres que lleguen al conocimiento de Cristo y a crecer en Cristo de tal manera que se conviertan en parte de tu familia espiritual como hermanos y hermanas en Cristo.

Él dice, “nuestra visita a vosotros no fue en vano.” Hubo dificultades. Si regresamos al libro de los Hechos, podemos leer sobre el tiempo que Pablo pasó con los tesalonicenses. Hubo algunos desafíos y contratiempos que él enfrentó, pero por la gracia de Dios, Dios trajo un fruto del ministerio de Pablo.

Permíteme decir que por la gracia de Dios tu ministerio como madre no será en vano. Habrá un fruto. El fruto puede que no venga tan rápido como quisieras. La crianza misma, por su naturaleza, no nos deja ver los resultados inmediatos.

Pero al mirar hacia atrás, tú podrás ver que tras tu perseverancia Dios trae el fruto. Tu compromiso, y tu fidelidad y tu testimonio para tus hijos no serán en vano.

Eso no significa que todos tus hijos serán unos gigantes espirituales. Algunos de tus hijos escogerán, quizás, rechazar los caminos de Dios. Pero por tu fidelidad al ministerio que Dios te dio como padre de familia, como madre de familia, lo que hayas hecho no será en vano y Dios será glorificado en alguna forma. Ten eso en mente durante los días difíciles, cuando estés enfrentando los desafíos de la crianza día a día.

En el versículo 2 Pablo dice, “Sino que después de haber sufrido y sido maltratados en Filipos, como sabéis.” Esto es lo que le sucedió a Pablo antes de su regreso a Tesalónica. “Tuvimos el valor confiados en nuestro Dios de hablaros el Evangelio de Dios en medio de mucha oposición”.

Aquí veo, solo a modo de aplicación, una ilustración de la disposición de servir a tus hijos y de criarlos fielmente aun si tienes cosas difíciles en tu vida. Pero Dios te puede dar la gracia para criar fielmente esos hijos aun cuando tienes otros asuntos difíciles ocurriendo en tu vida.

Veo esta audiencia aquí y sé que algunas mujeres han criado a sus hijos aun a través de tiempos difíciles, y lo están haciendo ahora. Hay gracia disponible para que lo hagas.

Y luego, ¿cuál era la meta de Pablo cuando vino a los tesalonicenses? “Tuvimos el valor confiados en Dios de hablaros del Evangelio de Dios.”

El Evangelio lo era todo para Pablo. Fue por eso que vivió y respiró y comió y durmió, y sufrió, y fue maltratado, y pasó persecución, para que la gente pudiera conocer el Evangelio de Jesucristo.

Tu meta como padre es “evangelizar” a tus hijos, para que tus hijos no solo hagan una profesión de fe, sino para que tus hijos en realidad lleguen a conocer a Jesucristo de una manera genuina, auténtica y transformadora, para que sean seguidores y discípulos de Cristo.

Así que debes estar dispuesta a perseverar y a soportar lo que sea para que puedas valientemente declarar el Evangelio a tus hijos —a largo plazo— a través de tu vida y de tus palabras.

En los versículos 3-6, Pablo habla acerca de los motivos ¿por qué estamos haciendo esto? Él dice: “Pues nuestra exhortación no procede de error ni de impureza ni es con engaño; sino que así como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiara el Evangelio, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones.”

Déjenme detenerme aquí por un momento. ¿Alguna vez te has encontrado como madre esclavizada al temor a los hombres, sobre lo que los otros piensan de ti como madre? Si tus hijos se portan mal, es a veces tu primer pensamiento: “¿Qué reflejo estoy dando como madre?”

Pablo dice, “No como agradando a los hombres, sino a Dios. Él fue quien nos llamó a esto. Si pudiera saber que estoy agrandando a Dios, entonces no importa lo que piensen los demás.”

Versículo 5: “Porque como sabéis, nunca fuimos a vosotros con palabras lisonjeras, ni con pretexto para lucrar, Dios es testigo” (parafraseado).

Él está diciendo, no estamos haciendo nada de esto para sacar algo de provecho para nosotros mismos. Cualquiera que tenga ideas románticas acerca de la crianza, si tienen esas ideas será desengañada porque si lo haces por lo que vas sacar de esto, terminarás decepcionada.

En última instancia, puede haber muchas recompensas. Pero Pablo dice: “No hicimos esto para obtener ganancia personal. Lo hicimos porque Dios nos llamó a hacerlo, porque los amamos y estamos comprometidos con ustedes para que tengan el Evangelio” (parafraseado).

Versículo 6: “Ni buscando gloria de los hombres.” No estamos tratando de obtener premios por ser “La mejor madre del año.”

Nuestra meta no fue tener la gloria de los hombres, “ni de vosotros ni de otros, aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido imponer nuestra autoridad.” “Pero,” versículo 7 —y me encanta este párrafo— “más bien demostramos ser benignos entre vosotros, como una madre que cría con ternura a sus propios hijos.”

La gente piensa del apóstol Pablo como alguien fuerte, enérgico, dinámico, o quizás hasta enojado, o algunos podrían llamarle arrogante. Yo no uso esas palabras, pero he oído que algunos lo describen así.

¡Qué imagen usa el apóstol Pablo! El pensar como una madre que amamanta con ternura a sus propios hijos. ¿Hay alguna imagen más tierna que ésta?

Conozco a una madre que está lactando. Ella, junto a esposo y su bebé, están viviendo en mi casa ahora mismo. Cuando entro a la sala algunas veces Sara está amamantando a su pequeña Caitlin. Es una imagen preciosa. Con ternura, con compasión, con suavidad. Hay una ternura que percibes en una madre al amamantar a su bebé.

El apóstol dice, así éramos: “como si fuéramos sus padres espirituales.” Fuimos delicados, fuimos tiernos. No que no hubiera asuntos que atender, sí los había. Pablo quería atenderlos, y quería ser firme cuando era necesario. Pero también tenía esa ternura.

Vemos de dónde viene en el versículo 8: “Teniendo así un gran afecto por vosotros, nos hemos complacido en impartiros no solo el Evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, pues llegasteis a sernos muy amados.”

Este es el lenguaje del amor. Esto es hablar de amor. Esto es un padre espiritual amoroso. ¡Qué ejemplo para los padres y sus hijos!

“Tuvimos un gran afecto por ustedes. No vinimos solo a darles el mensaje del Evangelio. Vinimos a darnos a ustedes porque nos importan. Los amamos. Tenemos un gran afecto hacia ustedes” (parafraseado).

Y esto me recuerda a aquel pasaje en Isaías 49:15-16 donde vemos ese corazón tierno de Dios, ese corazón compasivo de un padre. Él dice, “¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ella se olvide, yo no te olvidaré. He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado.”

Ese es un corazón de padre. O en el Salmo 103:13-14, “Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el SEÑOR de los que le temen. Porque Él sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos solo polvo.” Él es un Dios bondadoso.

Pablo estaba diciendo, no solo compartimos palabras con ustedes, sino que compartimos nuestras vidas también recordando que los hechos hablan más que las palabras a la hora de disciplinar a los hijos.

Luego en el versículo 9—he aquí la parte que sabías que vendría: “Porque recordáis, hermanos, nuestros trabajos y fatigas.”

Trabajo—una palabra que va lado a lado con la maternidad. Yo nací en el día del trabajo. Fue un día de verdadero trabajo para mi madre. Yo fui la primera de siete hijos. Mi madre estuvo embarazada la mayor parte de sus primeros cinco años de casada. Ella tuvo seis hijos en sus primeros cinco años de matrimonio. Imagínense, mucho trabajo.

El apóstol Pablo dice que hay mucha labor y fatiga en la crianza de los hijos. “Trabajando de noche y de día” —suena como la descripción del trabajo de una madre— “para no ser carga a ninguno de vosotros, mientras os proclamamos el Evangelio de Dios.”

Pablo dice, “Estamos dispuestos a hacer lo que sea por pasarles la fe en Jesucristo a ustedes” (parafraseado).

Steve y Janet Blye escribieron un libro llamado “Cómo ser una buena madre”, permítanme leerles un párrafo del libro, dice:

Ningún trabajo en el mundo exige más fuerza física, mental, social, emocional, y espiritual que el ser una buena esposa y madre. Si una mujer busca una vida fácil, mejor que trate de enseñar a jugar tenis, a cortar diamantes, o que se una a un equipo de derby. No es nada fácil el ser una buena madre. Puede ser agotador, desgarrador y producir ansiedad. Y eso es solo el principio.

Es un trabajo duro. El ser madre requiere de sacrificio, abnegación, trabajo, fatiga. Es un empleo de 24 horas los 7 días de la semana, ¿no es cierto? No hay vacaciones. Tu familia puede salir de vacaciones, pero es ahí cuando más duro tú trabajas. No hay días de descanso, no es un empleo de medio tiempo.

Hay momentos en que sientes que no te queda nada más que dar. Eso es verdad en todo lo que Dios nos llama a hacer, dicho sea de paso. A propósito , yo estoy haciendo el papel de madre espiritual a través de Aviva Nuestros Corazones, y hay días en que la labor y la fatiga duran el día y la noche y siento que no me queda nada más que dar.

Eso es parte del llamado. Pero también Dios te puede dar gracia para esta parte del llamado. He visto algunas madres y yo pienso, “¿Cómo lo hacen, con tan pocas horas de sueño?”

No estoy diciendo que tengas que abusar de tu cuerpo. Creo que hay algunas formas prácticas para descansar cuando lo necesites. Pero hay tiempos en que no vas a poder dormir una noche entera por varias noches corridas. Pero si Dios te ha colocado en esa etapa, Él te puede dar la gracia para eso.

Cuando sirves, recuerda que las recompensas no vendrán de la cultura ni de tus hijos a corto plazo. Pero Dios lo ve. Él conoce tu trabajo y tu labor. Él conoce tus fatigas. Dios es el que te dará la recompensa.

Cuando sirves de esta manera con este trabajo de noche y de día y tienes esta labor ardua de madre, tienes que permanecer conectada al Señor para tener Su fortaleza, para tener Su gracia, Su gozo, para servir a tu familia.

Si descuidas tu relación con Él —y yo sé que sabes esto— entonces el amor por tus hijos va a menguar porque es Cristo la fuente de ese amor. Si no dejas que Él te llene con Su amor, llegará un momento en que tu amor se acabará.

Solo podrás hacerlo por determinación y empeño, pero serás incapaz de hacerlo con gozo y paz si no permaneces conectada a la Vid de donde proviene la vida verdadera.

El versículo 10 de 1ra a los Tesalonicenses 2 dice: “Vosotros sois testigos, y también Dios, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes.”

¡Qué versículo! Se trata de la importancia de un mensaje de vida, practicándolo, modelando a tus hijos lo que tú quieres que ellos crean y abracen. No es suficiente con decirles el Evangelio, pero qué importante es que ellos puedan ver tu vida y ver una vida santa, una vida justa e intachable.

No quiero decir que tengas que ser perfecta. Acabas de dar un suspiro de alivio porque pensaste: “Porque, ¿y quién es?” Pero esto es lo que sí significa: tienes que ser humilde. Significa que cuando te equivoques, debes ser honesta y decir, “Me equivoqué”.

Tuve el privilegio hace dos semanas de entrevistar a una niña de 10 años de nombre Ana quien escribió a nuestro ministerio. Le llamé y hablé con ella por teléfono. Al final de la llamada le pregunté si había alguna cosa que me quisiera decir acerca de su madre.

Una de las primeras cosas que Ana dijo fue, “Esto no ocurre muy a menudo, pero cuando mi mamá hace algo mal, pronto viene a nosotros y nos dice que se equivocó y dice, ‘¿Me perdonan?’”

Esta niña de diez años no estaba impactada por el hecho de que su mamá haya hecho algo mal, sino por el hecho de que ella era capaz de humillarse y pedir perdón.

Versículos 11 y 12: “Así como sabéis de qué manera os exhortábamos, alentábamos e implorábamos a cada uno de vosotros, como un padre lo haría con sus propios hijos, para que anduvierais como es digno de Dios que os ha llamado a Su reino y a Su gloria.”

Así que hay un tiempo en que eres tierna y suave cuando tienes un bebé en tus brazos. Esos son momentos de baja confrontación cuando te inviertes en la vida de ese niño y hay una intimidad, ese gozo y ese disfrute en la relación.

Pero luego hay momentos en que tienes que decir algunas cosas duras. Cuando tienes que ser directa, cuando tienes que exhortar y animar y ordenar a tus hijos para que caminen de una manera digna de Dios. Cuando se requiere la palabra con “D”, de “disciplina”, entrenamiento y corrección.

Son difíciles las dos etapas, y ninguna se logra de la noche a la mañana. Pero no hay amor… no los estás amando correctamente si nos los estás disciplinando, entrenando y corrigiendo. El amor no significa complacerlos, ni ceder ante sus demandas y caprichos.

Creo que esto es una realidad para muchos padres, especialmente cuando tienen adolescentes; sienten la necesidad de que sus hijos los aprueben y temen el enfrentar su descontento. ¿Quién quiere que sus hijos se enojen con uno?

Sin embargo, hay ocasiones en las que tienes que arriesgar su descontento y darte cuenta que antes de que tú seas su amiga, eres su madre. Hay veces que en un espíritu de mansedumbre con una vida que la respalda —ya que no estamos diciendo que los entrenes con una vida hipócrita donde los niños saben que dices una cosa y haces otra— sino que con una vida santa y humilde seas honesta con tus hijos acerca de las áreas donde tienen que ser entrenados y corregidos en los caminos del Señor.

De hecho, Proverbios 13:24 nos dice, “El que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia”. Pero él dice, “si no corriges a tus hijos bíblicamente entonces los estas odiando.”

“El que lo ama es diligente en disciplinarlo.”

No es fácil; y se tiene que hacer con cuidado y con amor —no con enojos, no con ira, no con violencia. Pero hay formas bíblicas y quizás algún día haremos una serie acerca de esto en Aviva Nuestros Corazones. Va de acuerdo a la disciplina del Señor, que dice en Hebreos 12, «AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO AQUEL QUE RECIBE POR HIJO” (verso 6).

Vi un artículo recientemente acerca de una nueva encuesta de Barna. El título del artículo era “Muchos padres cristianos eligen satisfacer a sus hijos por encima de Dios”. El estudio muestra que muchos padres cristianos están comprando medios de entretenimiento como son DVDs, música y juegos de vídeo a sus adolescentes e hijos más jóvenes, a pesar de tener convicciones que son contrarias al contenido de esas cosas que compraron.

Un gran número de padres de familia, en un margen de 25 a un 30% dependiendo del tipo de medios al que nos refiramos—los padres de familia que compran cosas a sus hijos que saben que no es bueno para sus almas. El encabezado era “Padres cristianos eligen satisfacer a sus hijos por encima de Dios.”

Antes de vernos muy apenados por esto, preguntémonos, “¿Habrá alguna manera en la que no estoy disciplinando a mis hijos para pensar y vivir a la manera de Dios?”

Recientemente vi un segmento del programa “60 Minutos” de la cadena televisiva CBS, llamado “The Millenials are Coming” [“Vienen los Mileniales”]. Se trataba de una nueva generación de trabajadores norteamericanos. No tengo tiempo para leer toda la transcripción pero hay aproximadamente 80 millones de mileniales nacidos entre 1980 y 1995. Estos son los que van a llenar las plazas laborales, y que remplazarán a los “baby boomers” quienes están ahora entrando a los 60.

Este segmento decía que estos niños, los mileniales, “fueron criados por padres que les tuvieron un cariño ciego, excesivo que siempre se les dijo que eran especiales, que jugaron en las pequeñas ligas de béisbol sin perdedores o ganadores; siempre se les dijo que todos eran ganadores. Se les dieron trofeos solo por participar.”

Alguien dijo, “Ahora tenemos una generación que creció con la expectativa de que vienen a su trabajo creyendo que automáticamente van a ganar y que siempre se les recompensará por solo aparecerse”.

Los empleadores están aprendiendo que la única forma de mantener los empleados en medio de esta generación es “darles lo que quieren.”

Eso no quiere decir que no haya cosas buenas que decir acerca de las habilidades y el corazón de algunos de esta generación. Pero quiero decir, padres de familia, ustedes están determinando lo que será escrito sobre la siguiente generación de trabajadores. ¿Qué será? ¿Cómo se les describirá?

Esta generación de nuevos trabajadores se formó en los últimos 18-25 años por padres que tenían cierta filosofía de la crianza, y ahora se manifiesta en la cultura adulta. Así que lo que estás haciendo ahora con tus hijos, la forma en que los estás criando y disciplinando, y entrenando y corrigiéndolos, o animándolos y amándolos sabiamente, no solo te impactará a ti y a tus hijos sino a toda una cultura en la próxima generación.

Al entrenar, recuerda que este es el medio de transmitir el Evangelio a la próxima generación. Eso es lo que hace tu tarea como padre tan crucial. Por eso, madres, necesitan amar a sus niños aun si ellos no lo entienden, o incluso cuando no sean dignos de ser amados.

Es por eso que como madre tienes que perseverar y ser fiel en este llamado de la crianza. Recuerda ese pasaje en Oseas 11:1-4 donde Dios dice, “Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Sin embargo yo enseñé a andar a Efraín, yo lo llevé en mis brazos.” Entonces Dios habla de ese tiempo cuando Israel se fue tras la idolatría, el adulterio espiritual, pero Dios nunca dejó de amarlos. Él dijo: “Pero ellos no comprendieron que yo los amaba. Con cuerdas humanas los conduje, con lazos de amor.”

Dios hizo eso por sus hijos rebeldes y obstinados, que no entendían. Dios dice, nunca dejé de amarlos. Nunca dejé de cuidarlos, nunca dejé de alimentarlos, nunca dejé de invertir en ellos.

Algunas de ustedes están en un tiempo de su vida con los niños en que tienen que dar un amor firme. Esto no significa que los debes amar necesariamente de la forma que ellos quieren ser amados o que ellos demandan. Pero nunca dejes de amarlos. Así como Dios nunca ha dejado de amarte a ti.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo consejos útiles para las madres. No puedes amar a tus hijos si no te has llenado de Su amor. Eso es verdad en todos los aspectos de la feminidad bíblica. En cualquier rol al que Dios te haya llamado, en cualquier etapa de la vida, tú necesitas Su visión y fortaleza como mujer. Nosotros podemos apoyarte por medio de recursos y artículos especialmente para ti. Visítanos en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

El dominio propio es una parte fundamental para llegar a ser una verdadera mujer de Dios. Aprende por qué mañana cuando regresemos a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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M18 – Deléitate en tus hijos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M18 – Deléitate en tus hijos

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/deleitate-en-tus-hijos/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss : Escucha, mamá. Cuando tu hijo te envía correos electrónicos o te llama o te deja una nota y te dice, “Te amo, mamá,” ¿es significativo para ti? Lo es. ¿Crees que no es significativo también para tus hijos?

Diles a ellos antes de colgar el teléfono que los amas. Tan solo piensa, si esta fuera la última llamada que recibieras, ¿tendrías remordimientos? O, ¿habrías dicho lo necesario o lo suficiente de forma que estés segura que dijiste lo que era necesario haber dicho?

Carmen: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demos en la voz de Patricia de Saladín.

La Carta a Tito, capítulo 2, tiene mucho que ofrecerte como mujer. Hemos estado descubriendo las riquezas de este pasaje en una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer. Nancy retoma el tema en Tito 2.

Nancy: Hemos estado hablando en las últimas semanas sobre cómo las mujeres más jóvenes deben aprender a amar a sus esposos. Hoy veremos la próxima frase, que dice: “que enseñen a las jóvenes a que amen a sus hijos”(ver versículo 4).

Mientras estaba estudiando para preparar esta sesión, me encontré con un artículo en el internet. Fue escrito por una madre que tiene seis hijos, y fue titulado, “¿Estás pensando en tener hijos?”. En ese artículo ella da varias lecciones.

Lección 1: Si estás pensando en tener hijos….

● Ve al supermercado.

● Haz los arreglos para que el salario de tu esposo sea pagado directamente a sus oficinas principales.

● Ve a tu casa. Toma tu revista favorita.

● Léela por última vez.

Lección 2: Para descubrir cómo serán las noches. . .

● Camina por la sala desde las 5 de la madrugada hasta las 10 de la noche cargando una bolsa o un bulto mojado que pese aproximadamente de 8-12 libras, con un radio encendido en estática (o algún ruido molestoso) con un alto volumen.

● A eso de las 10 de la noche , coloca la funda en el suelo, pon la alarma para la medianoche y vete a dormir.

● Levántate a las 12 y camina alrededor de la sala otra vez, con el bulto, hasta la 1de la madrugada.

● Pon la alarma para las 3 de la madrugada.

● Como a este punto no te puedes volver a dormir, levántate a las 2 de la madrugada y atraca la nevera.

● Vete a la cama a las 2:45 de la madrugada.

● Levántate a las 3 cuando se dispara la alarma.

● Canta canciones en la oscuridad hasta las 4.

● Levántate y haz el desayuno.

● Mantén durante 5 años.

● Luce alegre.

Lección 3: Vestir niños pequeños no es tan fácil como parece.

● Compra un pulpo y un bulto pequeño hecho de malla flexible.

● Intenta colocar el pulpo dentro del bulto de manera que ninguno de sus brazos quede fuera.

● Dispón de tiempo para esto—toda la mañana.

Lección 4:

● Toma un cartón de huevos. Usa un par de tijeras y una lata de pintura y conviértelo en un caimán.

● Luego, toma el tubo de cartón de un rollo de papel higiénico y usando solo cinta adhesiva y un pedazo de papel aluminio, conviértelo en una atractiva vela de navidad.

● Por último, toma un cartón de leche, una bola de ping-pong, y un paquete vacío de cereal y haz una réplica de la Torre Eiffel.

Lección 5: Compra una mini-van. Y no pienses que puedes dejarla en la marquesina sin ninguna mancha y reluciente. Los carros familiares nunca lucen así.

● Compra una barquilla de helado de chocolate y colócalo en la gaveta delantera del carro y déjalo allí.

● Consigue una moneda de diez centavos y métela en la casetera.

● Toma un paquete de galletas de chocolate de tamaño familiar y aplástalo en el asiento trasero.

● Pasa un rastrillo de jardín por ambos lados del carro. Ya. Perfecto.

Lección 6:

● Vacía un melón.

● Haz un hoyo pequeño en un lado.

● Suspéndelo desde el techo y mécelo de lado a lado.

● Ahora, consigue un tazón de hojuelas de maíz ya empapado de leche e intenta meterlo con una cuchara en el melón que está siendo columpiado de lado a lado pretendiendo que es un avión.

● Continúa haciendo esto hasta darle por lo menos la mitad del tazón de hojuelas de maíz.

● Voltea la mitad del tazón sobre ti. La otra mitad, simplemente lánzala al aire.

Ahora estás lista para alimentar a un bebé de nueve meses.

¿Te suena familiar?

Las ancianas deben entrenar y enseñar a las más jóvenes a amar a sus hijos, de acuerdo a lo que nos enseña Tito 2:4. Esta frase amar a sus hijos, en el griego, en el idioma en que fue escrito originalmente este texto, es una sola palabra. Pero en realidad una combinación de dos palabras que componen o forman una palabra compuesta.

La primera palabra es la palabra philos, la cual es la palabra para amigo; la segunda palabra es teknon, que la palabra para hijo. Es la persona que aprecia a los niños, un amante de los niños, que los disfruta.

Durante las próximas sesiones, queremos hablar sobre algunas cosas simples y sencillas. De nuevo, les reitero que no tengo hijos propios, por lo tanto no soy ninguna experta en este tema; pero quiero animar a aquellas de ustedes que son madres, o están pensando en serlo, aquellas con el corazón de Dios para sus hijos.

La idea de amar a los hijos. . .mientras meditaba sobre esto durante los últimos días, entiendo que parte de amar a los hijos incluye el concepto de deleitarse en ellos. Sé que mucho de la maternidad es parecido a lo que recién leímos, el tener que alimentarlos en la madrugada, los desórdenes en el carro familiar, las muchas distracciones y disturbios y las cosas que hacen que la maternidad sea difícil.

Pero veo muchas madres que pierden la perspectiva sobre el hecho de que los hijos son una bendiciónPuedo ver como eso ocurre, y por eso precisamente es que necesitamos estos tiempos para animar y recordarnos unas a las otras que realmente ellos son algo en lo que debemos deleitarnos.

¿Qué significa deleitarse en los hijos? Y, ¿cómo lo puedes hacer? He aquí varias ideas que pueden serles útiles a ustedes.

La primera tiene que ver con el concepto de tener hijos—el deseo, la voluntad de tenerlos, de recibirlos como bendiciones y regalos de parte del Señor. Pienso que saben que vivimos en una cultura que considera a los hijos como una carga o como una molestia.

Bueno, si vamos a tener el requisito de tener uno punto y tanto de hijos (1.? – una estadística), nadie te va a molestar mucho; pero ahora que estás esperando tu tercer o cuarto hijo o —¡ni lo quiera Dios!— tu quinto o sexto hijo, de seguro ya empiezas a recibir comentarios, ¿verdad? Y los puedes recibir aun dentro de la iglesia. (Las mujeres han compartido que les es difícil aún anunciar que van a tener otro hijo.)

Y eso no es la actitud que nos enseña la Palabra. Dondequiera que leemos sobre los hijos en las Escrituras, o sobre tenerlos, leemos que son una bendición. Son un regalo. Un privilegio.

Pienso en aquel pasaje familiar en Salmos 127 que dice, “He aquí, herencia de Jehová son los hijos” (verso 3). Escuchen a las palabras usadas para describir a los hijos: Ellos son “una herencia”. Ellos son “del Señor”. “El fruto del vientre es una recompensa”. Es un beneficio. Es algo positivo. “Como flechas en las manos del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud” (versículo 4).

¿Qué sería de un guerrero sin municiones o armas? Estaría indefenso. No podría pelear en la batalla. Las flechas son esenciales en las manos de un guerrero. Los hijos son esenciales en el plan y en el programa de Dios para la propagación del Evangelio y para la representación del corazón de Dios y de Sus caminos en este mundo.

Esta no es una opción. No es una idea recién inventada, aunque haya muchos países en el mundo que están teniendo hijos a un ritmo tan lento que ni siquiera están reemplazando su población, y los Estados Unidos están actualmente acercándose a esta estadística, donde ni siquiera estamos teniendo suficientes hijos para reemplazar nuestra población.

Permítanme ir nuevamente al Salmo 127. El versículo 5 dice, “Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; ¡no será avergonzado cuando hable con sus enemigos en la puerta!” Bienaventurado, bendecido. Este es un privilegio y una bendición.

Ustedes ven esto también en el Nuevo Testamento. En Mateo capítulos 18-19, vemos dos incidentes seguidos uno detrás del otro donde Jesús habló acerca de los niños. Y se puede ver el corazón de Jesús para ellos.

Leemos ese pasaje acerca de los niños que llevaban a Jesús para que Él los bendijera, y algunos de esos discípulos más “espirituales” y moralistas estaban un poco molestos. “¡Este no es el tiempo para niños!”

Pero Jesús dijo, en efecto, “Este es el tiempo para los niños, porque el reino de Dios está hecho de personas que tienen la fe y la humildad de los niños. Valoren a los niños. No los despidan ni los dejen de lado. Dejen que ellos vengan a Mí”.

Jesús detiene lo que Él está haciendo—Jesús, el hijo de Dios, quien debe cumplir el plan de redención en tres años. Él se detiene. Él toma a los niños en Su regazo, y Él los bendice.

Aquellos que no tienen nada para ofrecerle, pero Él los ama. Él los bendice. Bendice a sus padres. Los reconoce. No los considera como una carga. Los recibe, y yo veo en el corazón de Jesús cómo debe ser nuestro corazón por los niños.

Así que deleitarte en tus hijos, amar los niños significa, primero que todo, simplemente la voluntad y el deseo de tener hijos, de la forma y en el tiempo que Dios nos los da y de la forma como nos dirige hacia esa decisión. Esto es una forma de pensar muy en contra de la corriente y de la cultura en este mundo de hoy.

Puede sonar muy extraño para ti, y puedes estar pensando si yo he perdido la razón hablando de esta manera. Pero quiero estimularte y animarte a que vayas a las Escrituras y preguntes, “¿Qué dicen las Escrituras sobre los hijos?”

Estuve hablando con una mujer que conocí recientemente, quien tiene ocho hijos, y le pregunté, “¿Cuando tú y tu esposo se casaron, pensaron que tendrían muchos hijos?”

Ella dijo, “No. Nosotros teníamos la mentalidad del mundo, y cuando nos casamos, decidimos que no tendríamos hijos durante un cierto periodo de tiempo, y haríamos lo que fuera necesario para que no ocurriera.” Y ella habló un poco sobre su peregrinaje. Yo le dije, “Bueno, y ¿cómo terminaste teniendo ocho hijos, y por qué?”

Y ella me contestó, “Tú sabes, en la medida que Dios comenzó a traer hijos a nuestras vidas, comencé a ir a las Escrituras y preguntaba, ‘Cuál es la perspectiva de Dios sobre los hijos?’ Donde quiera que iba en la Palabra de Dios, decía que los hijos son una bendición.”

Ella dijo, “Si Dios hubiera querido darme cualquier otra clase de bendiciones, como cheques por miles de dólares, por ejemplo, yo no le hubiera dicho después de haber recibido unos cuantos de esos cheques, ‘Señor, no más bendiciones. Tengo demasiadas bendiciones, no puedo manejar más bendiciones de Ti.’”

“Hubiera recibido con brazos abiertos esas bendiciones. Así que comencé a darme cuenta que realmente no estaba viendo a los hijos como bendiciones y regalos directamente de parte del Señor.”

Ahora, deleitarte en tus hijos significa disfrutarlos, no solamente cumplir con tu responsabilidad de cuidarlos. Verán, cuando Dios inspiró a Pablo para escribir estas palabras a Tito, creo que él sabía que la mayoría de las madres iban a ser responsables de cuidar a sus hijos.

Es decir, hay muy pocas madres, aun las muy malas, que no cumplen con las cosas básicas que se requieren para que sus hijos sobrevivan. Pero yo creo que el Señor también sabía que las madres podrían muy fácilmente quedarse inmersas en las responsabilidades prácticas del día a día de la maternidad, y ellas podrían olvidar lo que realmente significa amar a sus hijos; ellas necesitarían que se les recordara que deben disfrutar a sus hijos, que deben atesorarlos.

Por supuesto, hay un tiempo cuando tú los amas de manera natural—cuando te ponen en tus brazos ese bebé por primera vez. He escuchado madres hablar sobre ese amor tan intenso que Dios pone en sus corazones por ese pequeñito, aun después de 32 horas de dolorosa y difícil labor de parto, o luego de una cesárea.

No importa lo que esa madre haya tenido que pasar —un horrible embarazo, un parto difícil, lo que sea que haya sido— cuando le ponen ese pequeñito en sus brazos, hay algo que Dios ha puesto ahí que sale y hace que ames a ese niño.

Pero, esos sentimientos naturales no duran para siempre, y vendrá el tiempo cuando será más difícil amar a esos hijos. Está ese infante que llora constantemente; ese bebé con cólicos que es difícil, más inquieto; y tú estás más cansada, y tú dices, “No estoy tan segura que esto sea una gran bendición”.

Y también están esas etapas cuando estás entrenando, y hay un preescolar que hace malacrianzas, no es tan fácil amarlos en ese momento— o un niño de seis años que se queja constantemente o ese adolescente irrespetuoso que está probando los límites y tu paciencia.

Y también sé de muchas madres que están lidiando con hijos adultos que son difíciles de amar. Que han roto su corazón. Que han hecho malas, y necias y tontas decisiones, que hasta te han avergonzado.

Y el instinto natural y de la carne, en cualquiera de estas diferentes etapas, es convertirte en una mujer irritada o impaciente, herida, amargada; y que esa amargura se convierta en egoísmo, en resentimiento y en sentimientos de autocompasión.

Algunas de esas madres hasta llegan a caer en patrones de abuso o negligencia, y algunas veces hasta les hacen daño a sus hijos. Estas semillitas de resentimiento y amargura pueden realmente convertirse en algo bien peligroso si no son atendidas y si no permites que Dios reemplace esos sentimientos con Su amor.

Ahora, mientras hablamos sobre disfrutar a los hijos, permítanme decirles que esto no solamente es para aquellas que tienen hijos naturales. Creo que esta es la mentalidad que necesitamos tener en el cuerpo de Cristo. Aun aquellas de nosotras que somos solteras y no hemos tenido hijos podemos amar a los hijos de las otras personas. Eso es parte de pertenecer al cuerpo de Cristo.

Podemos hacerlo con sobrinos y sobrinas y los niños en la iglesia, tomarlos en cuenta, involucrarnos con ellos, orar por ellos— y creo que como solteras, hay un enorme servicio que podemos hacer en el cuerpo de Cristo, poniéndonos al lado de los padres y alentando sus hijos.

Algunas veces podemos ser otra voz en la vida de esos niños, de esos hijos, de tal forma que podamos ayudarlos a oír esas cosas difíciles en tiempos que tal vez se les haga difícil escucharlo de sus propios padres.

También tenemos la importancia de expresar afecto y deleite por tus hijos. Es la misma cosa que dijimos antes sobre animar a los esposos. No es suficiente que lo pienses o que lo sientas. Necesitas decirlo.

Díselo. Exprésalo a tus hijos. Diles que los amas. Que te deleitas en ellos. Habla con los demás de ellos. Esta es la forma como Dios ama a Sus hijos.

¿Recuerdan en el bautizo de Jesús cuando Dios el Padre habló desde el cielo para que todo el mundo lo pudiera oír? “Este es mi hijo amado, en quien me he complacido” (Mateo 3:17). Exprésalo a tus hijos.

Pienso en cómo Dios ama a Su pueblo. Recuerdo en uno de los profetas del Antiguo Testamento donde Dios dice, “Cuando Israel era un muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo” (Oseas 11:1). Hay un Dios quién se deleita en Sus hijos, y Él lo dice. Él lo expresa.

Amigas, sé que esto suena muy elemental, pero creo que cuando nos distraemos y nos desenfocamos con todas las cosas que suceden en la vida, es muy fácil olvidarlo. ¿Puedo simplemente animarte a decirles frecuentemente a tus hijos?

● “Te amo.»

● «Estoy orgullosa de ti.»

● «Doy gracias a Dios por traerte a nuestra familia.”

No te canses de decirlo, no lo puedes decir suficientes veces. ¿Se lo has dicho hoy a tus hijos? Díselo, no importa la edad que tengan. No esperes que sea muy tarde. No sabes cuánto tiempo te queda. No esperes hasta que estés frente a un ataúd y no es una amenaza. Solo digo que el tiempo es corto.

No te distraigas alistando a tus hijos para el colegio y para la práctica de fútbol y para las clases de piano, de manera que te olvides de decirles que los amas.

Díselo cuando lo saludes en la mañana. Díselo cuando le dices las buenas noches. Díselo cuando lo mandes al colegio o a la práctica de béisbol.

Escríbele notas. Tengo notas de mis padres, de ambos, las cuales atesoro. Estuve leyendo una de esas notas anoche, una que mi papá me escribió cuando cumplí mis 16 años, una hermosa carta.

Y hoy en día, tal vez no estés en eso de escribir notas. Sin embargo, tengo un hermano quien tiene tres adolescentes, y él dice que como en estos tiempos los muchachos escriben tan poco —porque ahora todo es mediante correos electrónicos o mensajes de texto— que recibir una nota de sus padres se convierte en una cosa muy importante.

Pero si lo tuyo no es escribir notas, hazlo enviándoles un correo electrónico, o envíales un mensaje de texto. Diles que estás pensando en ellos, que los amas. Ellos pudieran actuar como que eso no significa nada importante para ellos, pero les garantizo, que sí, sí es importante para ellos.

Escuchen, madres. Cuando tu hijo te llame o te envíe un correo electrónico, o un mensaje de texto, y te diga, “Te amo mamá,” ¿es eso significativo para ti? Lo es. Entonces, ¿no crees que es significativo para ellos también?

Díselo antes de colgar el teléfono. Solo piensa, ¿si esa fuera la última llamada que hicieras, tendrías remordimiento? O por el contrario, ¿habrás dicho lo suficiente para que tengas la seguridad que dijiste lo que era necesario haber dicho?

Díselo. Diles, “Te amo. Te amo.” No importa cuántas veces. Quieres que esas palabras resuenen en los oídos de tus hijos, que los amas, que te deleitas en ellos, expresándoles tu afecto de manera activa y abierta.

Y entonces, mientras te deleitas en tus hijos, por supuesto eso implica que ellos tienen una prioridad enorme en tu vida—no primero que tu esposo, pero sí en segundo lugar después de tu esposo: Ellos requieren tiempo y enfoque, atención y esfuerzo.

Dirás, “Bueno, por supuesto. Dedico mucho tiempo. Soy madre. Eso es lo que las madres hacen. Ellas pasan mucho tiempo con sus hijos.”

¿Amas a tu esposo y a tus hijos más de lo que amas a tus amigas y a tus intereses externos? ¿Los amas más que tu trabajo?

Ahora, puede que no ames tu trabajo, pero tal vez tu trabajo demanda tanto de ti que no tienes el tiempo ni la energía ni el esfuerzo para invertirlo en tus hijos y tu esposo. Entonces, necesitas evaluar, “¿Están mis prioridades desbalanceadas? ¿Están las cosas en orden en mi hogar?”

¿Estás más comprometida con darle prioridad a tus hijos por encima de tus amigos? Necesitas ser un amigo de tus hijos. Más que un amigo, pero necesitas desear estar con ellos, ser afectuoso con ellos. Es por esto que este concepto de amar a tus hijos está aquí en Tito capítulo 2.

Recuerden lo corto del tiempo, y vivan en el presente. En este momento. Saca el mayor provecho de este momento presente, en el que estás viviendo con tus hijos. No pierdas las alegrías que puedes tener y disfrutar de este tiempo y de las oportunidades que Dios te está dando por ser impaciente con el futuro.

¿Acaso no es común en nosotros estar ansiosos para que llegue la próxima etapa que aún no ha llegado? “Si tan solo pudiera lograr que este niño aprenda a ir al baño solo. Si solo este niño estuviera en kindergarten. Si tan solo este niño pudiera aprender a leer”.

No estés siempre deseando y anhelando que llegue la próxima cosa, la próxima etapa, olvidando las alegrías y oportunidades de esta temporada de tu vida.

Ahora, esta etapa tiene retos también y no quiero sonar como que la paternidad no tiene grandes retos. Creo que las madres son las empleadas peor pagadas, menos apreciadas, y menos valoradas en la faz de la tierra.

Solo digo, “¡Una ovación a ustedes madres!” Lo que ustedes hacen es un arduo, arduo trabajo, y por eso digo, “Gracias a ustedes. Gracias por ser fieles.”

Pero en medio de ser fieles, no pierdan el gozo de su llamado y de la oportunidad de realmente disfrutar los hijos que Dios les ha dado.

En el Salmo 113:9 Dios dice, “Hace habitar en casa a la mujer estéril, gozosa de ser madre de hijos. ¡Aleluya!”

¿Eres una madre alegre? Esta mañana antes de salir de tu casa, ¿fuiste una madre contenta? Y no estoy diciendo que cada momento es un momento alegre. Pero en general, ¿te ven tus hijos como “una madre gozosa sobre sus hijos”?

Hay momentos difíciles. Hay momentos cuando ser padre te hace postrarte de rodillas, te hace que te salgan lágrimas.

Y no deseo ser insensible al hecho de que estas temporadas existen. Pero por encima de todo, debe estar el gozo de Cristo en estos hijos que Dios te ha dado, y el privilegio que es el criarlos para Él.

¿Te deleitas en tus hijos? ¿Ves tus hijos como bendiciones? No solamente a los niños en general, sino a tus hijos —¿los ves como una bendición, como un regalo de parte del Señor? O, ¿será que tal vez has perdido de vista del privilegio que es tener hijos?

Tal vez quieras detenerte ahora mismo por un momento y decir, “Señor, gracias. Gracias por el privilegio de ser una madre”.

“Sí, es difícil, y sí, mis hijos están pasando por algunas cosas difíciles en este tiempo que hace que se me rompa el corazón. Pero Señor, es realmente un privilegio, tener todos estos pequeñitos que me hacen este desorden en la casa, y aun con todos los retos que trato de resolver. . .”

Hablé con una madre el otro día que tiene un montón de hijos—muchos—y ella ama ser mamá. Ella ama a sus hijos. Y ellos los están educando en su casa, y hay mucho que hacer todo el tiempo.

Y ella me dijo, “Es realmente difícil sobrevivir cada día.” Ella tiene hijos buenos, y ella tiene un corazón para hacer lo que está haciendo, pero ella necesita del Señor cada día para que Él le de la fuerza y la valentía y la fe y el gozo para perseverar.

Ella no quiere rendirse. Ella no va a rendirse, pero ella necesita que el Espíritu Santo la llene con gozo en ese llamado y en esa tarea.

¿Les estás diciendo a tus hijos frecuentemente que los amas, que te deleitas en ellos? ¿Los estás afirmando verbalmente? “Este es mi hijo amado, en quién me he complacido.”

Carmen: Cuando andes corriendo de una actividad a otra, tratando de llenar bocas hambrientas y contestando preguntas que no tienen fin, puedes olvidar el gran panorama de lo que verdaderamente se trata la maternidad.

Mientras te encuentras en medio de las actividades diarias, permíteme invitarte a que te enfoques en el rol y propósito que te ha dado Dios como madre. ¿Alguna vez te has sentido usada y sin nada que ofrecer a tus hijos ni a nadie? Nancy te ayudará a lidiar con esos momentos en nuestra próxima entrega.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

M15 – Lo que tu esposo necesita

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M15 – Lo que tu esposo necesita

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/lo-que-tu-esposo-necesita/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Tu esposo necesita que seas su mayor alentadora. Si no lo estás haciendo, para él será más fácil ser vulnerable ante el engaño del pecado.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

El apóstol Pablo establece una tarea de por vida para las mujeres. Nancy ha ido desglosando sus palabras tomadas en Tito 2 en una serie muy útil llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: Hemos estado hablando de mujeres que aman a sus esposos. Es importante que nos tomemos el tiempo para detenernos y hablar de algunos de estos temas matrimoniales y familiares, aunque quizás no se relacionen tan directamente con la etapa de la vida en que tú te encuentres personalmente. Aun como mujer soltera trato de hacer lo que pueda para motivar y para fortalecer los matrimonios de mis amigos.

Así que este es un tema importante para todos nosotros. Si tu matrimonio va bien, entonces eso impactará a todo el cuerpo de Cristo. Pero si tu matrimonio no va bien, también impactarás a todo el cuerpo de Cristo.

Algunas de ustedes quizás estuvieron casadas, ahora están divorciadas, y estarán diciendo que es un poco tarde para estar conversando sobre esto. Algunas de ustedes están criando hijos; tienen hijos, amigos, o amigos de los hijos… y quizás haya algunas cosas que pudieran compartir de lo que Dios les ha enseñado a través de las diferentes experiencias en sus vidas; cosas que pueden ayudar a preservar y a proteger a otros matrimonios.

Así que quizás no sientas que este tema tiene mucho que ver contigo, pero si eres parte del cuerpo de Cristo, esto se relaciona de alguna manera contigo.

Proverbios capítulo 14 versículo 1 siempre ha sido un reto para mí. Dice: «La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba». Esto no es cierto solamente en el caso de nuestros hogares. Esto es verdad también en nuestras relaciones en general. Las cosas que estamos hablando también se aplican, en su mayoría, en otras relaciones.

En un momento dado pudiéramos estar derribando o edificando nuestras relaciones. ¿Estás de acuerdo que es mucho más fácil derribar y demoler, que construir? Uno puede derribar algo aun con el pensamiento. Si no hacemos nada, la tendencia será a derribar. Pero tienes que ser intencional, tener un propósito; tienes que estar enfocada y orar para edificar a tu esposo, para edificar a tus hijos y a tus familiares.

Así que queremos hablar en esta sesión, como ya he mencionado en otras ocasiones, sobre un reto que hemos dado a las mujeres en los últimos años acerca de cómo pueden edificar a sus esposos y a sus matrimonios. Y tiene que ver con enfocarte en sus cualidades dignas de elogio.

Pienso en el versículo de Filipenses capítulo 4 que nos dice qué tipo de cosas debemos pensar. Creo que para muchas de nosotras es natural pensar en cosas que son negativas; pensamos en lo malo, en los problemas, en las dificultades, las frustraciones y le damos rienda suelta a nuestra mente acerca de todas estas cosas.

Pero Pablo dice en Filipenses, “Todo lo que es verdadero, todo lo que es digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en eso meditad” (Filipenses 4:8).

Si estás pensando en esas cosas, difícilmente puedas pensar en las cosas negativas. Ahora bien, eso no significa que ahora tienes un punto de vista infantil o ingenuo sobre todo y dejas de enfrentar la realidad. Sino que eliges ver las cosas por las cuales puedes agradecer a Dios. Pones tu mirada en las cosas que son dignas de elogio y piensas en ellas.

Si estás pensando en esas cualidades de tu esposo que son dignas de elogio, es probable que te encuentres hablando sobre estas cosas más que señalando los aspectos negativos.

Hebreos capítulo 3 el versículo 13 dice que debemos exhortarnos unos a los otros cada día. ¿Con qué frecuencia es esto? Eso es todos los días. Una de las razones dice que es “para que ninguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado”.

Tu esposo necesita que seas su mayor alentadora. Si no lo eres, le será más fácil ser vulnerable al engaño del pecado.

1era a los Tesalonicenses capítulo 5 versículo 11 dice, “alentaos los unos a los otros, y edificaos el uno al otro”. Hebreos 10:25 dice, “exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca”.

Estos son días difíciles, tiempos difíciles. El Señor va a regresar. El juicio viene también. A la luz de las cosas que están por venir, tienes que comenzar a hacer lo que esté a tu alcance en tus relaciones familiares —y también con las demás personas— para edificarlos, a fin de prepararlos para ese día.

En Proverbios capítulo 31 dice de la mujer virtuosa en el versículo 12 que, “Ella le trae bien [a su esposo] y no mal, todos los días de su vida.” Esto es algo en lo que ella siempre está pensando, siempre es intencional sobre esto. ¿Cómo puede ella hacerle bien? Una de las formas que sin duda puede hacerlo es a través de palabras de aliento.

Leemos acerca de esto en el versículo 26 del mismo capítulo de Proverbios, donde dice que, “Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua.” Las palabras que pronunciamos son una buena herramienta de medición. ¿Son amables mis palabras? ¿Son sabias? No solo las palabras que hablas a las personas fuera de tu casa, también las palabras que hablas a las personas que están dentro de ella.

Proverbios capítulo 19 nos habla de lo opuesto de esto, dice que como “gotera continua son las contiendas de una esposa.” Proverbios 21 versículo 9 dice que, “Mejor es vivir en un rincón del terrado que en una casa con una mujer rencillosa.”

Tu esposo pudiera preferir tener una camilla en el sótano o mudarse, en lugar de tener una mujer que siempre está quejándose; que es negativa, que es crítica. Sabes qué, creo que muchas de nosotras caemos en ese mal hábito y no nos damos cuenta que lo tenemos. Es por eso que necesitamos estos recordatorios de la Palabra de Dios.

Hablando de palabras y del poder de las palabras, lees acerca de esto una y otra vez en el libro de Proverbios. Dice, «Muerte y vida están en poder de la lengua» (Proverbios 18:21). «Hay quien habla sin tino como golpes de espada, pero la lengua de los sabios sana» (Proverbios 12:18).

Tal vez simplemente estás consciente de los problemas en la vida de tu esposo que necesitan ser corregidos. Necesitan ser cambiados. ¿Cómo lo puedes ayudar a sanar? No con palabras imprudentes, sino con palabras sabias que pueden traer sanidad.

«Panal de miel son las palabras agradables», dice Proverbios 16:24, «dulces al alma y salud para los huesos». Entonces en Efesios capítulo 4 en el versículo 29 dice, «No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan”.

Ese es el estándar. Estas son las palabras que necesitamos hablar con cualquiera de nuestras relaciones, pero sobre todo en tu relación más importante, con tu pareja.

Ahora bien, si has estado escuchando Aviva Nuestros Corazones a lo largo de estos años, sabrás que muchas veces hemos hablado acerca de un reto que llamamos “El reto de 30 días para las esposas”. En caso de que no estés familiarizada con el reto, déjame decirte otra vez de qué se trata.

El reto tiene dos partes: un lado negativo y un lado positivo. Aquí está el lado negativo: durante los próximos 30 días quiero retarte a que te comprometas a no decir nada negativo sobre tu esposo, ni a él ni a ninguna otra persona.

Muchas de ustedes se preguntarán cómo podrán hacer algo así. Bueno, pues quizás tengas un hábito que necesites romper. De seguro puedes pasar 30 días, ayudada por la gracia de Dios, sin decir nada negativo.

Esto no significa que ellos no harán nada negativo. Esto no significa que no habrá nada que pudieras decir, simplemente no lo vas a decir. Vas a optar por no pensar en eso o no enfocarte en esas cosas.

Entonces aquí está el lado positivo, que es realmente muy importante. Este será para cada día durante los próximos 30 días. Las quiero animar a decirle a sus esposos algo que admiran y aprecian sobre él, y luego decírselo también a otra persona a su alrededor. Díselo a tus hijos, díselo a tu madre, díselo a la madre de tu esposo. Puedes escribirlo. Lo puedes decir. Pero cada día piensa en algo que aprecias o admiras de tu esposo y díselo a él y a otra persona.

Le he dicho a las mujeres, a través de los años, que quizás no puedan pensar en 30 cosas que les puedan decir a sus esposos sobre lo que aprecian o admiran de él. Entonces les digo que piensen en una cosa y que le digan lo mismo todos los días durante los 30 días. No van a hacerle daño haciendo esto una y otra vez.

Hemos lanzado este reto tantas veces en los últimos años, y hoy lo lanzamos de nuevo. Permítanme compartir con ustedes algunas de las respuestas que he recibido de mujeres que han realizado este reto de 30 días.

Algunas de estas mujeres son recién casadas, como esta mujer que dijo:

Acabo de casarme. Tuve que escribir para compartir con ustedes lo emocionada que estaba cuando una amiga me envió el reto. Era el primer correo electrónico que recibía del club de las casadas. Cada día me daba cuenta del trabajo que implica la relación matrimonial.

Alguien debió habérselo dicho antes de que ella se casara. Y sigue diciendo,

La cultura de este mundo hace que sea tan fácil quejarse. No me di cuenta que ya estaba cayendo en palabras negativas. Sentía como si tuviera que hablar de manera negativa sobre mi esposo para unirme al club de las mujeres casadas. No es así. Tener este reto es una gran forma de comenzar mi matrimonio. Aun cuando las mujeres se ríen, sacuden la cabeza y digan que soy una novata; yo prefiero ser una novata brillante estableciendo una base sólida para mi matrimonio, que una viejita lamentándome el no haberlo hecho cuando tuve la oportunidad.

Así que es posible que si apenas estás comenzando tu matrimonio, esto es una buena forma para iniciar. Por otro lado, tenemos mujeres tomando este reto que han estado casadas por décadas, como la mujer que dijo:

“Me enteré del reto de los 30 días a través de Aviva Nuestros Corazones y me inscribí en la página web. Hemos estado casados durante 43 años y nuestro matrimonio estaba dormido. No creí que algo pudiera revivirlo. Pero yo estaba equivocada. Este reto ha significado una gran mejoría en nuestra relación”.

Por otro lado, algunas mujeres que han hecho este reto se encuentran en matrimonios muy difíciles, como la mujer que dijo:

Nancy, voy a ser honesta contigo. Esto no ha sido fácil para mí. Siento un montón de dolor, de ira y resentimiento hacia mi esposo. Pero me has animado a recordar por qué me enamoré de él, lo que era tan especial en él. Y sobre todo, me has dado esperanza acerca de mi matrimonio.

Puede que no sea capaz de cambiar a mi esposo, pero puedo cambiar mi corazón, mi actitud hacia él, con la ayuda de Dios. Mi esposo me está hablando más, realmente hablando desde su corazón. Todavía tenemos un largo camino por recorrer, pero está funcionando. Al principio pensaba que no iba a poder lograrlo. ¿Qué podría ver todos los días que me gustara de él? Pero cada día se hace un poco más fácil y siento que la ira y el resentimiento se van desvaneciendo. Me casé con un gran hombre. Me olvidé de nutrirlo a él y a nosotros en el ajetreo del día a día. Amo a mi esposo. Muchas gracias.

¿Puedes ver el cambio que se produce en el corazón a medida que comienzas a invertir semillas de amor y de estímulo en esa relación? Ha habido mujeres que nos escriben diciéndonos que ellas han aceptado el reto en múltiples ocasiones, no solo una vez, sino muchas veces. Una mujer nos dijo:

“Quiero decirles que desde hace un año ya, he estado haciendo el reto de 30 días y motivando a otras mujeres con las que hablo para que lo hagan también.

Mi esposo y yo hemos invitado a varios amigos a cenar esta noche y me levanté muy temprano esta mañana para prepararme. Mi esposo no es una persona activa en la mañana, pero esta mañana bajó a la cocina y me ayudó cortando y picando cosas para que yo pudiera volver a la cama y él darme un masaje en el cuello. ¡Wao! Esto nunca había sucedido en 33 años de matrimonio.”

También tenemos una hermana que es esposa de un pastor y que ha realizado este reto en varias ocasiones. Ella dijo:

“Ahora, cuando le expreso a mi esposo una palabra de aliento sus ojos comienzan a brillar, y me dice, ‘¿Eso corresponde al día 13 o al día 14?’ Yo lo que quiero es que nuestro hogar sea un refugio para él. Él me dice que sí lo es y estoy muy agradecida a Dios por eso.”

Otra señora dijo:

“La esposa de nuestro pastor retó a nuestro grupo de mujeres a participar en el reto de 30 días. Sólo vamos por el octavo día y tengo que decir que me siento una mujer nueva. Nunca me había dado cuenta lo mucho que mi esposo hace por nuestra familia y lo maravilloso que él puede ser cuando estoy de su lado animándolo.

Estoy disfrutando mucho esto y estoy muy contenta de haber tomado la decisión de seguir adelante y de asumir este reto. Vaya, mientras escribo este mensaje sólo puedo pensar en lo maravilloso que es mi esposo. Gracias, Señor, por haberme enviado el hombre del cual me enamoro cada día más.”

Y aquí hay otro. Esta mujer dijo:

«Esta mañana recibí una gran bendición de parte de mi esposo que tengo que compartir con ustedes. He asumido el reto de los 30 días hablando de manera positiva acerca de mi esposo de más de 20 años de casados. He estado haciendo esto durante dos semanas. La cercanía que se está desarrollando entre mi esposo y yo es tan hermosa. Gracias, Jesús.

Pero aquí está la bendición que quiero compartir. He sido cristiana desde hace más de 20 años. Mi esposo no comparte el mismo caminar conmigo. Le he pedido hacer estudios de la Biblia conmigo en el pasado y siempre ha rechazado las ofertas, así que sé que realmente él no podría citar las Escrituras.

Pero esta mañana me desperté y él sólo me miró, me acarició la cara con tanta suavidad y comenzó a citar Proverbios 31. Me dijo cuán preciosa soy para él. Cómo siempre he trabajado con él y lo he amado sin importar las circunstancias. Cómo he sido buena con las finanzas. Una y otra vez me lo decía. Cómo nuestros hijos me aman y me respetan. Y dijo más, dijo todas las cualidades de Proverbios 31.

Yo estallé en lágrimas de felicidad y todavía lo hago cuando pienso en ese momento. Estoy llorando de felicidad ahora mismo, mientras escribo esto. Mi esposo nunca había sido tan expresivo conmigo acerca de sus sentimientos hacia mí. Creo que eso sucedió esta mañana, porque escuché sobre el reto y lo acepté, y el Señor hizo Su obra en mí. Él me ha cambiado y ha cambiado mi actitud. Él está trabajando en nuestras vidas. Qué gozo y qué bendición.”

Aquí otra mujer que dice,

“Actualmente estoy haciendo el reto de 30 días con mi esposo. Ha sido una gran bendición. Me he dado cuenta que por yo ser tan negativa he sido la principal fuente de la tensión y del estrés en la casa. Ahora que estoy alentando y expresando amor, mi esposo ha expresado lo enamorado que está de mí, verbalmente y con sus acciones. Gracias por crear este reto. Es una lucha a veces, pero vale la pena luchar.”

Esto me recuerda, por cierto, y no tengo este frente a mí, pero la mujer que había dicho que le estaba yendo bien hasta esta mañana cuando nos envió el correo electrónico, dijo: «Le dije que era un niño quejón esta mañana.» Ella dijo: «Supongo que eso no cuenta.» Esa no es la idea. Será una lucha a veces. Tú dirás: «¿Qué debo hacer si lo echo todo a perder?» Bueno, empieza de nuevo. Te levantas y sigues adelante.

Otra mujer dijo,

“Recibí un email de una amiga y el título decía “Reto de 30 días”. Comencé el reto de inmediato. Fui donde mi esposo ese día y le dije: «Te amo, y puede que no parezca, pero no importa lo que pase, estoy de tu lado». Él respondió con un beso en mis labios y un abrazo fuerte y cariñoso. Mis palabras y su respuesta generaron una nueva perspectiva sobre nuestro matrimonio y un nuevo entendimiento de lo que una esposa debe ser para su esposo”.

Entonces esta mujer nos cuenta que Dios empezó a hacer grandes cosas como resultado de esto. Ella dijo,

“Acabo de terminar el reto de los 30 días. Noto que mi bondad y aliento hacia mi esposo han ablandado su corazón. Dios ha suavizado mi corazón también y me ha permitido refrenar mi lengua de hablar mal acerca de mi esposo. Como resultado de ello, mi esposo se está convirtiendo en un líder espiritual. El otro día me dijo que teníamos que comenzar a orar juntos por un vecino en particular. Esto fue muy alentador para mí, poder ver su liderazgo en el hogar.”

Estoy pensando en una conversación que sostuve con una amiga acerca de una amiga en común, hace unos días, que trabaja en un hospital. Ella es una mujer que no está casada, pero ella trabaja alrededor de muchas mujeres que atacan a sus esposos. Ella dijo que había hablado con algunas de estas mujeres, de las cuales algunas no son creyentes, y las ha animado a tomar el reto de 30 días.

Luego ella se acerca de nuevo y les pregunta: “¿Cómo te va? ¿Lo estás haciendo?” Hace una gran diferencia, no solo en la relación con tu pareja, sino también en todo el ambiente que te rodea porque la crítica es tan tóxica y el estímulo edifica no sólo a tu esposo, sino también a las personas que te rodean.

Una más aquí:

“Dios ha usado el reto de 30 días y el reto de 31 días de oración por el esposo para transformar mi vida. Estoy sorprendida de cómo ha cambiado mi forma de pensar con estos dos recursos. Soy una esposa diferente y una cristiana distinta a causa de esos dos retos”.

Bueno, estos son solo algunos de los muchos, muchos, muchos correos electrónicos que podría leerte. Pero quiero animarte, ya sea que lo hayas hecho antes o si nunca lo has hecho, a considerar este reto si eres una mujer casada, para los próximos 30 días.

Así es como va: por los próximos 30 días no puedes decir ninguna cosa negativa acerca de tu esposo, ni a él, ni a ninguna otra persona. Y como seguro seguirás viendo estas cosas negativas, podrás hablar sobre ellas al Señor, pero no le digas nada a él.

Por los próximos 30 días pídele al Señor que te ayude cada día a decir algo a tu esposo y sobre tu esposo a otra persona; algo que aprecias o que admiras. No tiene que ser algo extraordinario o grandioso, pero cuando lo pienses, dilo. Y díselo a alguien más.

Sé que tenemos algunas viudas que están escuchando el programa hoy; y mujeres que estuvieron casadas pero que ahora están divorciadas o viven solas; o mujeres que nunca se han casado. Son mujeres en diversas etapas que darían cualquier cosa por tener un esposo al que alentar.

Así que les diré a ustedes mujeres que sí tienen esposo: evaluando su matrimonio, en una escala del 1 al 10, puede que ahora les luzca como un -2. Esto no necesariamente va a cambiar su matrimonio de la noche a la mañana. Pero sí creo que en 30 días este reto te va a cambiar a ti. Te dará una perspectiva diferente, y puede cambiar a tu esposo. Dios puede cambiar a tu esposo, mientras abonas la tierra del corazón —de su corazón— con palabras de aliento y de afirmación, de aprecio y de admiración. ¡No te irá mal!

Ahora bien, el reto dura 30 días. Pero eso no significa que tienes que parar al finalizar los 30 días. Yo estaba hablando en una conferencia hace un tiempo. Lanzamos este reto y al día siguiente yo estaba con la esposa del pastor almorzando en un restaurante y nos encontramos con dos de las mujeres que habían estado en la conferencia.

Ellas dijeron: «Nuestros maridos están tan entusiasmados con este reto.» Y dijeron: «¡Pero nosotras les dijimos que sólo dura 30 días!» Bueno, ese no es el punto.

No tienes que decirle a tu esposo que estás haciendo esto. Él sabrá, sobre todo si no has tenido el hábito de hablarle con palabras de aliento. Verás como ese hombre florece con el aliento y con las palabras que ministran gracia al que las escucha.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss va orar con nosotras en un minuto. ¿Te gustaría tomar este reto? Visitawww.AvivaNuestrosCorazones.com y obtén el “Reto de 30 días para los esposa s”. Si estás pensando que el reto de 30 días parece difícil, ora con Nancy por la fortaleza para servirle a tu esposo en esta área tan importante. Espero que estés lista para este reto que ha transformado a tantos matrimonios.

Bueno, ¿qué es lo que realmente significa amar a tus hijos? Aquí veremos algunas maneras prácticas de mostrarles tu amor, en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Ahora volvamos con Nancy.

Nancy: Gracias, Señor, por estas mujeres que son sensibles a Ti y a Tu Palabra. Oro por las esposas, no sólo las que nos escuchan hoy, sino las que nos escucharán en el futuro a través de la radio o del internet. Oro por que haya un viento fresco de aliento en estos matrimonios.

Sé que hay muchas esposas escuchando que necesitan recibir aliento también. Pero, Señor, Tu Palabra dice que si regamos agua en otros, vamos a ser regadas nosotras mismas. Eso puede regresar a nosotras de diversas maneras.

Pero te pido que nos des la gracia para dar y bendecir, para alentar y fortalecer con nuestras palabras, incluso si no recibimos nada a cambio. Pero lo que sí sabemos que vamos a recibir es que será agradable a Ti y habremos amado bien.

Señor, te pido que le des gracia a las mujeres durante estos próximos 30 días. Sé que el enemigo quiere conseguir que ellas digan cosas negativas o críticas o se olviden de alentar. Pero yo oro por que les des gracia y que les permitas continuar en este reto.

Señor, yo sé que hay otras que pueden aplicar esto en otras relaciones, tal vez hay alguien en el trabajo, o un padre, o un hermano, alguien que necesita la gracia del aliento. Yo oro para que ministremos gracia y reflejemos a los demás el corazón y el amor de Cristo a través de esas relaciones.

Pero sobre todo, sobre todo oro por estos matrimonios, Señor, te pido que seas Tú que los riegues, que los nutras y que cultives en ellos el amor de Cristo en cada matrimonio representado hoy en nuestra audiencia. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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M14 – Permitiendo que Dios moldee a tu esposo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M14 – Permitiendo que Dios moldee a tu esposo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/permitiendo-que-dios-moldee-tu-esposo/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Amigas, si sus hijos las ven cortar los ojos a sus esposos y hablar de ellos con irritación, no se sorprendan entonces cuando esos niños sean adolescentes y también te corten los ojos y te hablen a ti con el mismo tono irrespetuoso. Debes modelar respeto y amor a los demás, a sus hijos de manera muy particular.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Es tu matrimonio perfecto? Bueno, sé que la respuesta es no, porque no existe tal cosa como un matrimonio perfecto. Aprende hoy cómo honrar a Dios en medio de tu matrimonio imperfecto. Esto es parte de una serie llamada El hermoso diseño para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Vi a la señorita Dorothy en la iglesia hace unas semanas y le dije, “Estoy trabajando en una serie sobre Tito capítulo 2 y estaré enseñando sobre la importancia de que las mujeres jóvenes amen a sus esposos”.

Ahora, deben saber ustedes que la señorita Dorothy tiene 80 años de edad y tiene mucha sabiduría y ama la Palabra de Dios.

Ella me dijo: “Tengo una cosa que decir sobre el tema.”

La observé con mucha expectativa, como esperando atrapar la joya de sabiduría que estaba a punto de salir de sus labios sobre este tema de las mujeres amando a sus maridos.

Ella me dijo: “La marcha nupcial es tu camino a la muerte”. Y explicó, “Lo que quiero decir es ‘la muerte del YO’”.

¿No es cierto? En cierto sentido, cuando hablamos de amar al cónyuge, estamos hablando de morir a nosotros mismos, y de una vida que se vive en la cruz, el único lugar donde un matrimonio realmente puede funcionar.

Al continuar en esta discusión sobre lo que significa que las esposas amen a sus esposos, considero importante que tú reconozcas queambos son pecadores. Si en tu matrimonio se va a manifestar el tipo de amor que Dios da, entonces ambos deben darse cuenta de que son dos pecadores en necesidad de la gracia de Dios.

Resulta fácil para las mujeres comparar a sus esposos con cualquier otro hombre que les parezca más maduro espiritualmente. Sé que hay mujeres que ven algunos de esos hombres y piensan, “Sería mucho más fácil si yo estuviera casada con alguien así”.

Ahora, ese otro hombre puede ser más maduro espiritualmente que tu esposo. Pudiera ser que tu esposo ni creyente sea; pero, estoy convencida de que no hay ningún hombre ni ninguna mujer con quien resulte fácil estar casado. Ese es el meollo del asunto.

Pudieras voltear a ver estos otros hombres y decir: “¡Son tan santos!”. Y sí, pudieran serlo. Pero no hay un ser humano con quien resulte fácil estar casado.

A veces cuando escuchas a tu pastor hablar, pudieras pensar, “¡Oh su esposa ‘está hecha’; no tiene problemas!” Pero ellos tienen problemas por resolver dentro de su matrimonio. Son dos seres humanos, por lo tanto son dos pecadores caídos en necesidad de la gracia de Dios.

Quiero decirles que el mejor matrimonio no es otra cosa que dos pecadores continuamente humillándose a sí mismos, conscientes y dispuestos a ir a la cruz en busca de la gracia de Dios. El mejor matrimonio no se da por sí solo con facilidad, no sucede alejado de la cruz.

Encontré una cita de Charles Spurgeon, que pienso se aplica tan bien a este tema del amor de las esposas por sus esposos. Spurgeon dijo,

“Aquel que crece en gracia recuerda que no es otra cosa más que polvo, por lo tanto no espera que sus hermanos cristianos sean algo más que eso (incluyendo a su pareja). Pasa por alto 10,000 faltas en ellos, porque sabe que su Dios pasa por alto 20,000 de las propias. No espera perfección en la criatura, y por ende no se desilusiona cuando no la encuentra.”

¿No es esa una perspectiva útil al pensar en tu pareja? Sí, él tiene 10,000 defectos, pero Dios te ha perdonado unas 20,000 faltas a ti. Y si tú no esperas perfección en la criatura, entonces no vas a sufrir decepción al encontrar algo menos que perfección.

La humildad es un asunto muy importante en un matrimonio que ha de mostrar amor constante. Ese matrimonio extiende misericordia, asume lo mejor, no juzga los motivos, se hacen concesiones uno hacia el otro y no tiene la expectativa de que su pareja sea perfecta, espiritualmente hablando.

Recuerda que las fortalezas de tu esposo y sus debilidades son exactamente lo que Dios sabía que tú necesitabas para transformarte en la mujer que Él quiere que tú seas y viceversa. Tus fortalezas y tus debilidades son lo que Dios sabía que tu esposo necesitaba para convertirse en el hombre que tiene que ser.

A pesar de lo que hayan sido sus fracasos o sus pecados, recuerda que tu respuesta crítica y dura, o tus tácticas no amorosas, no son otra cosa que pecados. ¿Lo entiendes? Independientemente de qué clase de pecados o fallas él haya cometido, no deja de ser pecado en ti si respondes a sus fracasos de manera crítica, áspera o con desamor.

He visto tantas mujeres pecar con sus lenguas al hablar de los pecados de sus esposos. He visto mujeres continuamente derribar a sus esposos. Y no es su intención, pero de hecho lo hacen, y destruyen el corazón de su matrimonio con una lengua o con un espíritu crítico o negativo.

Alguien de otro ministerio compartió conmigo una carta que recibieron, la cual siento que es apropiada compartir en este caso.

Esta persona dijo: “. . . Cuando usted dijo que nuestras palabras son como punzones, realmente me golpeó. Hubo un tiempo en el que yo intentaba que así lo fueran. Un punzón es una herramienta [dijo esta esposa], y así eran mis palabras. De alguna manera pensé que como mujer yo debía tomar este enorme pedazo de hielo deformado, conocido como mi esposo, y esculpirlo en algo más agradable.

Así que tomaba mi punzón y esculpía las asperezas y las imperfecciones de este bloque de hielo. [Ella usaba sus palabras para hacer esto]. No comprendía por qué el punzón no estaba haciendo su trabajo. Mis palabras no estaban siendo escuchadas. Quizás tenía que esforzarme más o buscar un punzón más grande. ¿Por qué este bloque no toma forma?”

Tarde o temprano algunas mujeres suelen tomar un soldador, y solo terminan con hielo derretido. Puede ser peligroso tratar de esculpir una creación ajena a la cual no te corresponde a ti darle forma.

Ruth Graham, la esposa de Billy Graham, dijo que fue un día grandioso cuando ella comprendió que no era su labor cambiar a su esposo. Ella dijo, “Mi trabajo era amar a Billy, y el trabajo de Dios es cambiarlo.”

Eso es un buen lema para mantener en tu matrimonio. Tu trabajo es amar a tu esposo. El trabajo de Dios es cambiarlo.

¿Te encuentras usando palabras como punzones, tratando de dar forma y de moldear a tu esposo? Tal vez hasta has sacado el soldador y has socavado, y socavado, minado; reduciéndolo, en algunos casos, hasta la nada.

Si te encuentras identificada con ese testimonio, tal vez ahora necesites simplemente decir, “Señor, perdóname. He pecado contra ti. He pecado contra mi esposo con mis palabras, con mi espíritu crítico y condenatorio—siempre tratando de cambiarlo en vez de amarlo incondicionalmente y de permitirte que Tú lo cambies”.

Elisabeth Elliot, quien ha tenido una gran influencia en muchas de nuestras vidas, sabe mucho acerca del matrimonio. Ella ha estado casada en tres ocasiones. Dios se llevó a sus dos primeros esposos a través de la muerte.

Ella ha escrito y hablado tantas palabras sabias sobre el matrimonio, pero creo que esta cita en particular es útil. Ella dijo,

“Una esposa, si es muy generosa, quizás permita que su esposo cumpla un 80% de las expectativas de ella. [Y conste, esto ella lo califica como un buen matrimonio.] Siempre habrá un 20% que a ella le gustaría cambiar. E insistirá en ello durante todo su matrimonio, sin lograr reducirlo gran cosa. Pudiera, en cambio, simplemente decidir disfrutar del 80% y ambos serán muy felices.”

Palabras sabias, ¿no?

Es tan fácil señalar sus fracasos, sus defectos, sus deficiencias. La pregunta no es, “¿Tiene fallas tu esposo, tiene defectos o deficiencias?” Claro que los tiene. La pregunta es “¿Lo vas amar a pesar de ello?”

Déjame animarte—aunque sé que ustedes entienden esto mejor que yo (aquellas que están casadas), pero es muy fácil perder la perspectiva correcta. Permítanme animarles a no hacer un gran evento sobre los pequeños detalles que quisieras cambiar.

Y a la vez permítanme animarles a hacer un gran alboroto sobre los llamados “pequeños detalles”—que son cualidades positivas. ¡Hagan una fiesta sobre eso!

No solo lo pienses. Dígalo ¡Dígalo!, “Gracias, te aprecio y admiro por esto. Te amo. Gracias por escogerme”. ¡Diga las palabras!

Muchísimas esposas llegan a pensar y a sentir estas palabras; pero no las dicen.

Pudieras decir, “Yo quisiera que mi esposo me dijera esas cosas a mí”. Dios no te está llamando a ser responsable por tu esposo. Te está llamando a cumplir con tu responsabilidad de amar a tu esposo.

Así que como lo hemos venido haciendo en otros programas de esta serie, permítanme hacerles unas cuantas preguntas para hacerlo más personal.

• ¿Pasas más tiempo pensando de manera crítica sobre tu esposo u orando por él? Sé honesta. ¿Hacia dónde divagan tus pensamientos con mayor frecuencia? ¿A criticarlo? O, ¿a llevarlo delante del Señor, intercediendo a su favor? ¿Qué tan seguido le hablas palabras de admiración y afirmación a tu esposo?

Una mujer dijo que cuando asumió el reto de motivar a su esposo, ella se dio cuenta que si uno tiene pensamientos de aliento sobre su esposo, eso la convierte en una motivadora. Pero también se dio cuenta de que no eres una persona que alienta si no ofreces las palabras de aliento.

• ¿Te enfocas más en los éxitos y en las cualidades positivas de tu esposo, o en sus debilidades y fracasos—las cosas que deseas ver cambiar?

• ¿Amas, aceptas y admiras a tu esposo tal cómo él es?

Eso no significa que todo acerca de él sea digno de aceptar y amar. Pero, ¿Acaso siente él que necesita pasar por una transformación total para que tú le ames, le aceptes o le respetes?

Es asombroso cuando ves a alguien a través de los ojos del amor, lo ves muy diferente a como lo ves con ojos de crítica y de juicio. He escuchado a mujeres describir a sus esposos de formas que nadie quisiera vivir con ese hombre—claro esas personas que no viven con él, al verlo piensan: “Ese hombre luce tan generoso, tan buen trabajador o tan amable y considerado.”

¿Por qué será que otros ven cualidades en él, pero la mujer que está casada con él no las ve? Seguramente no es porque esas cualidades no estén presentes, sólo que ella lo observa a través de unos lentes de crítica y de juicio.

Insisto, las otras personas no saben todo lo que tú sabes, pues tú vives con él; y, desafortunadamente, mostramos nuestro peor lado hacia el otro en el hogar. Eso es parte de la vida en familia; el amarnos y aceptarnos los unos a los otros a pesar de conocer lo peor de cada uno.

Aquí otra pregunta:

● ¿Eres tan rápida para disculpar a tu esposo como lo eres para disculpar a otros hombres en tu iglesia, en tu trabajo o huéspedes en tu casa?

Es muy triste ver como mucha gente trata mejor a sus huéspedes que a su pareja. Recientemente yo estaba en una tienda y vi a una pareja de esposos. Desconozco el inicio de la discusión, coincidí con ellos cuando ya habían comenzado la polémica. Obviamente él había hecho algo que a ella le molestó y ella le estaba haciendo pagar su error con su tono de voz.

Ellos se esforzaban por ser discretos al respecto, pero era imposible mantenerlo discreto. No gritaban; era muy tranquilo, pero se sentía la tensión.

Claro, yo ignoraba lo que había precipitado ese momento, pero recuerdo haber visto a la mujer tomarlo como un rehén por lo que él había hecho o dicho (o por no haber hecho o dicho algo), y recuerdo haber pensado, “Suéltalo, déjalo ir. ¿Qué puede haber sido tan importante que no puedas dejar libre?”

• ¿Debes tener la última palabra? ¿Necesitas ganar cada asunto? ¿Tienes que demostrar que tienes la razón? ¿No puedes pasar esto por alto por amor a una relación que merece ser atesorada y protegida?

• ¿Siente tu esposo que él tiene la libertad de fallar sin temor a ser criticado o rechazado?

Escucha, cuando tu esposo falla, ¡él lo sabe! Y tiene un montón de otras personas en el trabajo u otra parte que se lo dirá.

El esposo de mi amiga Kim es pastor. Él nos decía el otro día lo mucho que significa para él que ella lo anime y lo aliente. Él dijo que ella es honesta, pero que también puede contar con que ella lo anima y lo alienta con entusiasmo. Ese es un gran rol para desempeñar como esposa.

Cuando tu esposo comete errores, ¿se lo estrujas en la cara? ¿Serás la persona que se lo señala? O, ¿serás la persona que tratará de levantarlo?

Ahora bien, no estamos hablando en un mundo ficticio, irreal en el que se pretende que no hay faltas ni errores, donde no hay problemas o asuntos por resolver. Estas cosas son reales, sí existen.

Pero en medio de esta realidad, te pregunto, ¿tratas a tu esposo de la misma manera amorosa, alentadora, positiva, constructiva con que tratarías a una visita en tu casa que lucha con lo mismo?

● ¿Alabas y hablas bien de tu esposo cuando hablas con otros acerca de él?—¿qué tal con tus hijos?

Amigas, si sus hijos las ven cortar los ojos a sus esposos y hablar de ellos con irritación, no se sorprendan entonces cuando esos niños sean adolescentes y también te corten los ojos y te hablen a ti con el mismo tono irrespetuoso. Debes modelar respeto y amor a los demás, a sus hijos de manera muy particular.

¿Cubres sus faltas? No insinúo que el pecado debe ocultarse, pero, ¿tienes un corazón quiere exponer el pecado, o que más bien quiere proteger?

Ahora, hay circunstancias que cuando suceden dentro de un matrimonio, o cuando un esposo está pecando en ciertas formas (o quizás la esposa), se necesita recurrir a las autoridades si la ley se ha infringido. Dios ha establecido provisión para esos casos.

Habrá otras ocasiones, cuando la ley de Dios sea quebrantada, en que irás a tu pastor o a los líderes, o a la autoridad espiritual. Si se maneja a la manera bíblica, no es falta de amor.

Cuando lo haces, cuando buscas consejo, ¿lo haces de una manera que trata de exponer y destruir a tu esposo, tratando de que otros vean lo malo que es tu esposo, solo porque tú has visto lo peor? O acaso, ¿es tu meta hacer lo que hicieron los hijos de Noé, cuando vieron a su padre en un estado de embriaguez?

Entraron de espaldas, y lo cubrieron para no exponer su desnudez y su vergüenza. Protege a tu esposo de esta forma.

Y por cierto, sé que tenemos muchas oyentes solteras. No obstante este pasaje se puede aplicar a mujeres en cualquier etapa de la vida.

También tenemos oyentes solteras que nunca se han casado. Si Dios está por traer un esposo a tu vida algún día, permíteme decirte que puedes amar muy bien a tu futuro cónyuge, por medio del tipo de relación que guardes con los hombres desde ahora, y desarrollando patrones amorosos y respetuosos para relacionarte con los hombres en tu vida.

Tenemos también viudas aquí escuchándonos. Permítanme animarlas a imitar a muchas otras viudas a hablar bien de sus exesposos y a mostrar respeto por su memoria.

Mi madre hace un trabajo impresionante con ello con relación a mi papá. Nunca la he escuchado hablar una palabra de crítica acerca de mi papá, jamás, no recuerdo haberlo escuchado nunca.

No es que no existieron detalles que ella bien pudiera haber señalado. Pero ella le guarda respeto con sus palabras aun después de casi 30 años de viuda.

Y las divorciadas—esto les puede resultar un poco más difícil a ustedes, pero si han de hablar de sus ex esposos, hablen bien de ellos. No los destruyan. Tu ex esposo es un hombre creado a imagen de Dios.

Puede que no sea un creyente. Pudo haber cometido cosas horrendas. Pero no lo destruyas.

Y a todas las mujeres— ¿qué debes hacer si no amas a tu esposo de la manera que hemos descrito?

Primero, ponte de acuerdo con Dios. Admítelo. Confiésalo. No pongas excusas.

Es difícil amar a la gente. Tú también eres difícil de amar. Yo soy difícil de amar. Todos somos imposibles de amar fuera del amor de Cristo. Si hoy tienes la convicción de que realmente no amas a tu esposo, confiésalo como pecado.

Y pídele al Señor que te dé amor para tu esposo.

“Dios es amor” (1 Juan 4:8, 16). “El amor viene de Dios” (1 Juan 4:7 NIV). “El amor es fruto del Espíritu Santo” (Gálatas 5:22).

Reconoce, “Señor, no puedo amar a este hombre en mis propias fuerzas.” No importa que tan maravilloso sea tu esposo, no lo puedes amar por ti misma; en la forma cariñosa y afectiva que hemos venido describiendo aquí.

Comienza a invertir en tu esposo con tus palabras, con tus acciones, siendo considerada y amable con él. Puedes aprender a amar a tu esposo; en la medida que inviertes en él, ese amor crecerá.

Cité a Charles Spurgeon, uno de los más grandes predicadores en la historia del Siglo XIX. Lo cité al inicio de esta transmisión. Él escribió un tributo a su esposa, Susana, y quiero ir cerrando con este tributo. Él dijo,

“Ella se deleita en su esposo, en su persona, en su carácter, en su afecto hacia ella; él no solo es el más importante ser humano, sino que sus ojos, lo es todo en todo. El amor de su corazón le pertenece a él y solo a él. Él es su pequeño mundo, su paraíso, su tesoro escogido. A ella le place fundir su individualidad en él. No busca reconocimiento para ella; el honor de él se refleja en ella, y ella se regocija en ello; ella defenderá el buen nombre de su esposo hasta con su último aliento, él está a salvo cuando a ella se le permite hablar por él… Aun en su forma de vestir ella piensa en él y no considera nada hermoso que a él no le agrade.

Él tiene muchos objetivos en la vida, algunos de los cuales ella no entiende muy bien; pero ella cree en todos ellos, y le es un deleite hacer cualquier cosa a su alcance para promoverlos. Esta mujer, como una verdadera esposa, se da cuenta del modelo de una relación de matrimonio, y pone de manifiesto lo que nuestra unión con el SEÑOR debe ser.”

Ahora, tu esposo quizás no sea tan elocuente—probablemente no es tan elocuente como Charles Spurgeon. Pero aun así, ¿puede él decir que te deleitas en él? ¿Que estás enamorada de él? ¿Que lo disfrutas?

Eso no es la descripción de un amor egoísta. Es el amor que en tu matrimonio reflejará a otros lo que el “ser uno” con el Señor debe ser.

Al concluir hoy, quiero compartir con ustedes un tributo más. Hace muchos años atrás, mi papá, Art DeMoss, contrató un asistente. Cuando ese joven llegó a trabajar con papá, mi mamá —la otra Nancy DeMoss (la primera Nancy DeMoss)— le escribió una carta al asistente, para darle un poco de información privilegiada sobre mi papá, el hombre quien iba a ser su jefe.

A continuación algunos extractos de la carta que mi madre escribió acerca de mi padre, Art DeMoss. Ella dijo,

“Aunque yo no comparto estas cosas en público por razones obvias. Estoy casada con un hombre único, en verdad—uno que es piadoso y a la vez un genio, totalmente comprometido en hacer la voluntad de Dios (a cualquier precio), completamente digno de confianza, muy transparente, un esposo y padre devoto (¡y también entusiasta!). Alguien que estimula el crecimiento en todos nosotros (ya que constantemente se reta a sí mismo para crecimiento mental y espiritual), es un amigo fiel, y ¡es un ser tan lleno de amor que en ocasiones no es posible recibirlo todo!

Aunque él es todo lo que he descrito (¡y mucho más!), él es extremadamente humilde.

Creo que esto me hace parecer ingenua o poco realista, o totalmente parcializada. . . pero, después de 21 años de vivir con este hombre, realmente creo que soy la mujer más bendecida en el mundo.

Hace algunos años la autora, Helen Kooiman me preguntó si podía escribir una historia sobre mí para incluirla en su libro sobre mujeres que han alcanzado algo para Dios. Le respondí que, después de orar, sentía que no pertenecía en ese libro. Le comenté que me veía más bien, a mí misma, como una mujer detrás de un gran hombre. Posteriormente me llamó para decirme que le había dado una buena idea para otro libro y pensaba llamarlo “Siluetas: Mujeres detrás de grandes hombres”. Gozosamente acepté formar parte de ese libro.

Esa historia [dijo la señora DeMoss] realmente ilustra mi propia vida. Hace ya mucho tiempo, de manera voluntaria y alegremente intercambié mi propia carrera y mis logros personales por un rol de apoyo a Art. Y Dios ha hecho que ese intercambio sea totalmente satisfactorio en todos los aspectos.”

Esas son palabras de una mujer que ama a su esposo, que lo ama bien. Esa carta se escribió en agosto de 1979. Menos de dos semanas después —mi madre tenía 40 años de edad y mi padre de 53— él sufrió un paro cardiaco. Pasó a la presencia del Señor en un instante.

Asegúrate de pronunciar las palabras. De hablarlas. De afirmarlas. Dilas a tu esposo. Dilas de él a otros, mientras Dios te de aliento para hablar y a él para escucharlas y conocer lo que hay en tu corazón .

Carmen: El tiempo que tienes para compartir con tu esposo, aunque sea un esposo imperfecto, es un verdadero regalo. Nancy Leigh DeMoss te ha estado ayudando a reconocer la oportunidad que tienes hoy de hablar palabras de aliento a su vida.

Es una de las cosas más poderosas que podemos hacer como mujeres. Las mujeres tenemos mucho poder dado por Dios para influir en los que nos rodean, sin dejar de ser humildes, femeninas, y respetuosas. Espero que explores lo que significa ser una mujer verdadera y que experimentes el poder y la belleza de someterte a Dios en todas las áreas de tu vida. Tenemos material disponible para ti en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Por qué deberías alentar a tu esposo? Escucha razones convincentes en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Charles Spurgeon, “Citas de Gracia,” publicación correo electrónico, April 10, 2002, editado del sermón de Spurgeon “Fruto Maduro,” #945. (Citado en Feminine Appeal, 30).

Elisabeth Elliot, Love Has a Price Tag (Ann Arbor, Mich.: Servant Books, 1979), 97.

John MacArthur, Comentario de Tito, 87.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M13 – Haciendo de tu esposo una prioridad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M13 – Haciendo de tu esposo una prioridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/haciendo-de-tu-esposo-una-prioridad/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que en el ritmo acelerado de la vida de hoy, las esposas necesitan revisar sus prioridades.

Nancy Leigh DeMoss : Primero eres esposa y después madre. He visto esposas poner a sus hijos sobre sus esposos, en términos de sus prioridades, y terminar con los hijos fuera del nido… y sin matrimonio.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Dios tiene un hermoso diseño para la mujer. Es claro en el segundo capítulo de Tito—un pasaje que hemos estado estudiando por varias semanas. Si te has perdido alguno de los programas, puedes escucharlos en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Hoy veremos qué dice la Biblia acerca de las prioridades. ¿Quién es más importante: tus hijos o tu esposo?

Nancy: ¿Cuántas de ustedes han la película visto El Violinista en el Tejado? Quizás la mayoría… Pero si tú no estás familiarizada con esto, es un musical que se desarrolla en la Rusia Zarista en 1905.

Tevye y Golde, la pareja casada de esta historia, luchan por adaptarse a los tiempos cambiantes mientras sus tres hijas mayores se resisten a la idea tradicional de los matrimonios arreglados. En vez de ello, ellas prefieren la muy moderna idea de que debían conocer y enamorarse de un joven, y luego casarse con él. Esto era muy difícil de aceptar para esta pareja de padres de 1905.

Cuando su segunda hija se comprometió, Tevye regresó a casa y le dijo a su esposa:

Tevye: Golde, he decidido dar a Perchik permiso para comprometerse con nuestra hija Hodel.

Golde: ¿Qué? Él es pobre. No tiene nada, absolutamente nada.

Tevye: Es un buen hombre, Golde. Me agrada, y lo que es más importante, a Hodel le agrada. Hodel lo ama. Así que, ¿qué podemos hacer? Es un mundo nuevo. Amor. Golde, ¿tú me amas?

Golde: ¿Que si yo qué?

Tevye: ¿Me amas?

Golde: ¿Qué si te amo? Por 25 años he lavado tu ropa, cocinado tus comidas, limpiado tu casa, te di tus hijos, ordeñé la vaca. Después de 25 años, ¿por qué hablar de amor ahora? [Esta es todo en una de las canciones más conocidas de este musical.]

Tevye: Golde, la primera vez que te conocí fue el día de nuestra boda. [Ya te imaginas… esa era la manera en que se hacían la mayoría de estos matrimonios.] Yo estaba asustado, pero mi padre y mi madre dijeron que aprenderíamos a amarnos el uno al otro, y ahora te pregunto, Golde, ¿me amas?

Golde: ¡Soy tu esposa!

Tevye: Lo sé, ¿pero me amas?

Golde: ¿Que si lo amo? Por 25 años he vivido con él, he peleado con él, he muerto de hambre junto a él. Por 25 años mi cama ha sido la suya. Si esto no es amor, entonces ¿qué es?

Finalmente ellos decidieron que realmente se amaban el uno al otro, a pesar de que probablemente no habían usado estos términos antes. Pensaba en esa canción mientras reflexionaba en este pasaje de Tito capítulo 2, donde dice que las mujeres ancianas “enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos” (versos 3-4).

Antes de continuar, quiero que Mary Anne repita algo que me acaba de decir hace unos minutos.

Mary Anne: Bueno, cuando leí esta Escritura por primera vez en mis primeros años de estudio bíblico, yo me horroricé. No podía entender que alguien tuviera que aprender a amar a su esposo y a sus hijos. Yo pensaba que todo el mundo lo hacía—hasta que fui probada.

Entonces me di cuenta que necesitaba aprender de otras mujeres cómo perdonar, cómo buscar reconciliación y cómo mostrar amor y misericordia, tal y como yo lo había recibido de parte del Señor. Pero había una gran pregunta. ¿Por qué necesita alguna mujer ser enseñada sobre cómo amar a su esposo? Entonces encontré que los hombres necesitan respeto, necesitan afirmación y necesitan alabanza, más de lo que necesitan el sexo, y esto fue para mí una gran sorpresa, Nancy.

A los hombres se les dice que nos amen, pero es necesario que a nosotras se nos diga, se nos enseñe que reverenciemos a nuestros esposos. Los hombres no están siendo reverenciados y los hemos castrado. Mi deseo es que las mujeres jóvenes sepan cómo reverenciar y cómo atesorar a sus esposos, protegiendo su reputación y afirmándoles en público. Porque los hombres florecen cuando hacemos esto.

Claro que es difícil, es duro para las mujeres alabar a sus maridos cuando en ocasiones desearían que ellos sacaran la basura (por ejemplo), o cuando desearían que hicieran algo más o cuando sienten que sus expectativas no están siendo satisfechas. Entonces comencé a estudiar sobre las expectativas y aprendí que solo Jesús las llena.

Nancy: Buena palabra. Gracias, Mary Anne.

Las mujeres ancianas deben “enseñar lo que es bueno, y entrenar a las mujeres jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos”. Ahora bien, el amar a los esposos y amar a los hijos—estas son actualmente dos palabras en el griego. La primera palabra es philandros. Esto significa “amante del esposo” (o “amadora del esposo”). La segunda palabra es philoteknos, la cual significa “amante o amadora de los hijos”. Es una palabra compuesta única en cada caso; alguien que ama a los niños y una que ama a su marido.

Este es el único lugar donde estas palabras se utilizan en el Nuevo Testamento, pero algunas veces encontramos estas palabras escritas en las tumbas de mujeres de esa época. Philandros— ella amó a su esposo; o era una amadora de su esposo. Ella le tenía un gran afecto a su esposo. O, philoteknos—amadora de sus hijos. Era lo que se decía de una mujer en muchos casos después que ella moría—ella amó a su esposo o; ella amó a sus hijos.

Este tipo de amor debería ser natural, pero el pecado mata el amor en los matrimonios. Esta es la razón por la que este tipo de amor debe ser aprendido.

Yo comenzaré diciendo que nunca he sido una esposa o una madre. Conforme he estudiado y preparado estas sesiones, honestamente me he sentido un poco mal equipada para enseñar a las mujeres a amar a sus esposos y amar a sus hijos. Porque no soy exactamente lo que llamarían “una experta” en ninguna de estas materias. He estado un poco indecisa sobre cómo enseñar este pasaje porque me doy cuenta de que una cosa es poder enseñar sobre este tipo de asuntos, pero otra muy diferente es vivirlo, como muchas de ustedes lo están haciendo el contexto de sus vidas diariamente.

Pero donde las Escrituras hablan, nosotros necesitamos estar dispuestas a enseñar todo el consejo de Dios, y es aquí donde el texto nos lleva. Así que me di cuenta de que Dios podía darme, por su Espíritu, sabiduría y gracia para enseñar este pasaje en una forma en que, espero, sea de provecho para tu corazón como esposa y para tu corazón como madre.

A través de los años he escuchado de cientos, tal vez miles de mujeres. Las he visto. Les he hecho preguntas y he observado algunos matrimonios maravillosos—no matrimonios fáciles, pero sí maravillosos; matrimonios que reflejan el amor de Dios de maneras asombrosas.

He visto otros matrimonios que son exactamente lo opuesto, apenas están vivos; se caracterizan por heridas, amargura por enojo. He visto muchos matrimonios terminar en divorcio y he visto que muchos matrimonios del mundo cristiano se han conformado con permanecer en la categoría de lo que es mediocre. Estas parejas no se están divorciando, pero no están experimentando lo que Dios planeó para ellos en su relación matrimonial.

Lo primero que las mujeres ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes, de acuerdo con este pasaje, es a amar a sus esposos. Si tú eres una mujer casada, esta es la forma primordial en que demuestras tu compromiso con la sana doctrina. No puedes decir que tienes sana doctrina si tú desprecias o minimizas a tu esposo. El amor al esposo fluye del Evangelio, y este tipo de amor también fluye de una promesa, de un voto, de un pacto.

¿Recuerdas el día cuando estabas parada junto a tu esposo en el altar e hiciste algunos votos delante de Dios? ¿Qué dijiste? Tal vez fue algo como esto:

“Te tomo a ti para ser mi esposo, para tenerte desde hoy en adelante, para bien o para mal, en riqueza o en pobreza, en salud o enfermedad, para amarte y cuidarte desde este día en adelante hasta que la muerte nos separe.”

¿Recuerdas haber dicho algo como esto? No fueron solo palabras. Era un pacto. Era un voto. Fue una promesa.

Es asombroso para mí ver esas jóvenes parejas que están saliendo o que quizás están recién casadas y que están locamente enamorados el uno del otro. Y luego, años más tarde, te encuentras con la misma pareja y están cansados el uno del otro, o molestos con el otro, o hay amargura, odio y heridas profundas, y ellos no pueden soportar la presencia del otro.

Y tú dices y “¿Qué pasó?” Bueno, estas jóvenes mujeres necesitaban ser enseñadas sobre cómo amar a sus esposos—no solo cuando estaban saliendo, o en el cortejo, o en el tiempo de la luna de miel, sino en medio de la lucha diaria, en la vida real después de la boda.

¿Así que cuál es entonces el significado de amar a tu esposo? La palabra, como ya mencionamos, es philandros o “amadora del esposo”. Esta palabra proviene de 2 palabras griegas: philos, que significa «amigo o compañero», amándole como una amiga, con una especie de amor fraternal, de hermanos y luego aner, la palabra para “esposo.» Así que esto describe a una mujer que es amiga de su esposo. Ella tiene afecto por su esposo: es devota a su esposo.

Lo que está descrito aquí no es primeramente un amor romántico o sexual—el cual es abordado sin duda alguna en otras partes de las Escrituras y que es también una parte muy importante del matrimonio. Esto tiene que ver más bien con una esposa tratando a su esposo con afecto, tratándolo con cariño, estando emocionalmente conectada con él.

Este tipo de amor significa más que solo cumplir con tus obligaciones hacia tu esposo. Significa disfrutarlo, ser su amiga, tener placer en él.

He conocido muchas esposas que son mujeres extremadamente responsables y su comportamiento no puede ser criticado. Ellas sirven a sus esposos fielmente. Hacen las cosas que se supone que deben hacer como esposas y madres. Pero en muchos de los casos, al observar a estas mujeres, pienso, “¿Estás realmente disfrutando a tu esposo? Yo sé que lo hacías cuando eran recién casados, pero ahora que han estado casados por 35 años, ¿continúas disfrutándolo? ¿Le estás mostrando afecto?”

Primero que nada, si tú eres una esposa y una madre, después de tu relación con el Señor, tus relaciones más importantes son: primero con tu esposo y luego con tus hijos. Pero notemos cuál viene mencionada primero en el versículo 4. ¿Cuál es primero, amar a los esposos o amar a los hijos? Amar a los esposos. Amar a tu esposo precede el amar a tus hijos.

Obviamente, la relación con tu esposo comenzó primero que tu relación con tus hijos. Necesitas elevar tu relación con tu esposo sobre tu relación con tus hijos, y cuando tienes varios niños pequeños, esto no es algo fácil de hacer. Necesitas hacerlo en una forma intencional y enfocada. Primero eres una esposa, y luego eres una madre.

He visto a esposas poner a sus hijos sobre sus esposos, en términos de sus prioridades, y terminar con los hijos fuera del nido… y sin matrimonio. Tienes que cultivar, enfocarte y darle prioridad a tu matrimonio.

Esto significa poner a tu esposo, no solamente antes que tus hijos, sino también antes que otras prioridades—el trabajo, los amigos, los pasatiempos. Si tan solo pudiera sugerir, en la medida de lo posible, cuando tu esposo esté en casa, mantente disponible para él. Conozco a mujeres que aman hablar por teléfono y tienen amistades que cultivan por teléfono, pero cuando sus esposos están en casa, ellas no hablan por teléfono. Están disponibles para sus esposos.

Ahora, esto no significa que tienes que estar a su lado en cada instante del día, pero él necesita saber que cuando está allí, tú estás disponible para ser su amiga, para platicar y para disfrutar el uno con el otro.

Hace unas pocas semanas, estaba almorzando fuera con una amiga y con sus hermanas y con su mamá. Esta es una amiga y sus 3 hijas adultas. Todas ellas estaban dirigidas en diferentes direcciones después de la comida. Algunas tenían que salir de la ciudad y los teléfonos celulares sonaban como locos. Entre todas tenían… no sé cuántos niños—pero por lo menos 19 niños.

Los niños estaban llamando, los esposos estaban llamando mientras almorzábamos, y una de las hermanas me dijo, “Algo importante que hemos aprendido de nuestra madre fue que si tu esposo te llama, siempre contesta la llamada.”

Yo pensé, “Esta es una palabra de sabiduría práctica de una mujer anciana que ha estado entrenando a estas jóvenes mamás.” Si es tu esposo en el teléfono, toma la llamada. Si es otra persona, tú puedes decir, “Esta persona puede esperar” o “Le llamaré luego”. Pero si estás hablando conmigo y tu esposo te llama, cuelga conmigo y responde la llamada.”

Esta es solo una forma de decir que tu mundo y tu agenda necesitan girar alrededor de él. No esperes que su mundo gire alrededor tuyo. Tú fuiste hecha para ser su ayuda.

Y ahora voy a decir algunas cosas en un solo sentido porque Dios no me llamó a enseñar a los hombres o a hablar a los hombres sobre sus responsabilidades como esposos. Si solo escuchas esta parte, quizás pienses que no estoy siendo balanceada. Es ahí donde los hombres necesitan ir a la palabra de Dios y permitirle a Dios instruirles sobre cómo amar a sus esposas. Pero yo pienso que es importante que las mujeres se den cuenta que su llamado es que su mundo gire alrededor de bendecir, ministrar, disfrutar, servir y acompañar a sus esposos.

Esto significa que necesitas pasar tiempo con tu esposo y sin los niños. No importa cuánto tiempo hayan estado casados, tienen que ser intencionales sobre cultivar su relación; y los mejores matrimonios hacen esto. Estas esposas buscan formas frescas y creativas de amar a sus hombres, de disfrutar con ellos y de ser sus amigas.

Quizás debas recordar lo que hiciste para cultivar tu relación en los primeros días. Salían juntos. Apartaban tiempo para cosas como esas. Los simples actos de amabilidad y bondad pueden ser muy beneficiosos. Así fue cuando eran jóvenes, será igual hoy.

Regresa a esos días cuando estaban saliendo o cortejándose, si él te llamaba sin mucho aviso y te decía, “¿Podemos salir a cenar esta noche?” Probablemente no le decías, “Oh, ¿tenemos que hacerlo? ¡Estoy muy cansada!” ¿Qué decías? “¡Me encantaría!” Dejabas cualquier cosa que estuvieras haciendo, te cambiabas y te arreglabas en tiempo récord. Estabas ansiosa de pasar tiempo con él.

Si él compraba algo para ti, no le decías, “Sabes que no podemos gastar en esto” o, “En realidad ya tengo dos de estos”. ¡No! Estabas encantada y le agradecías su amabilidad.

Si él dejaba su abrigo en una silla cuando iba a tu casa, no lo sermoneabas sobre su necesidad de madurar y ser más responsable con sus pertenencias. ¿Estoy en lo cierto? Estabas contenta de colgarlo por él.

Ahora, ¡seguramente voy a recibir unas cuantas cartas sobre eso! El matrimonio requiere un nivel diferente de responsabilidad de parte de ambos, esposo y esposa, que el que había cuando eran novios. Pero como esposa, necesitas regresar a algunas de las actitudes que tenías en aquellos días.

Sé una estudiante de tu esposo. Cultiva y muestra interés en las cosas que le interesan a él. Una joven me platicaba no hace mucho cómo ella se interesó en el golf para así poder pasar tiempo con su esposo. Él quería que ella aprendiera golf para poder hacerlo juntos.

Para mí, esto era verdadero amor—aprender golf para mostrarle amor a su esposo. Pero ella era una estudiante de su esposo. Él disfrutaba el golf, y ella decía “Quiero disfrutarlo con él”. Así que ella realmente ha llegado a disfrutar el golf. Ha llegado a ser realmente buena en ese deporte y probablemente ahora lo disfruta casi más que él. Pero eso fue simplemente porque quiso interesarse en las cosas que a él le interesaban.

Invierte en él. Invierte en la relación. Yo he visto esto vez, tras vez, tras vez: “porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21). El problema está en que comienzas a tomar a tu pareja por sentado y entonces tú esperas que él tenga cuidado de ti y te agrade. Dejas de ser amable y cortés y luego encuentras que hay barreras y frialdad en la relación.

Luego encuentras a alguien en el trabajo, y él muestra interés en ti, y tú respondes. Esto es algo que no has hecho por tu esposo en un tiempo. Comienzas a invertir tiempo, a interesarte, a conversar y a escuchar. Estás mostrando un interés en lo que le interesa a este hombre en su trabajo, y antes de que te des cuenta, tú estás “enamorada”. Estás sintiendo cosas que no has sentido por tu esposo por mucho tiempo.

Y te preguntas, “¿Qué sucedió?” Has estado preparando el terrero para esta nueva amistad y has invertido en ella. Porque donde está tu tesoro, ahí también estará tu corazón.

¿Qué es lo que quiero decir aquí? Haz eso en tu matrimonio. Invierte en esa relación —no en el hombre del trabajo, no en el hombre del internet— invierte en tu esposo, y encontrarás que el amor va a crecer.

Hermanas, lo que hemos estado hablando aquí sobre amar a sus esposos, no es solo una noción romántica. Tampoco es una opción. Es un mandato. No veo ningunas excepciones aquí. No dice, “dependiendo del tipo de esposo que tienes o si es responsable, cariñoso o fiel” —y por cierto, lo mismo puede decirse a los esposos sobre amar a sus esposas, pero recuerden: yo no estoy predicando a los hombres.

No hay excepciones—y si tú no lo amas, puedes aprender a amarlo. De hecho, debes aprender a amarlo. Recuerda, este tipo de amor no es primeramente una emoción, aunque las emociones están involucradas. Es un amor que tú puedes alimentar, que tú puedes cultivar, que puedes desarrollar. Y cuando comienzas a escoger a hacer acciones de amor hacia él, encontrarás que tu corazón te seguirá.

Espera que tu amor sea probado. Si tu esposo siempre fuera fácil de amar, no habría razón para que las Escrituras te exhortaran a aprender a amarlo, ¿estoy en lo cierto? Así que aquí se asume que habrá tiempos cuando no será fácil amarlo y que hay cosas en él que no son fáciles de amar. Así que espera que el amor sea probado. Aquí es cuando vas a Cristo y le dices “Señor, yo no puedo amar a este hombre, pero Tú puedes a través de mí.” Aquí es cuando apelas a Dios por Su gracia y por Su poder para amar a tu esposo.

Permíteme hacerte unas preguntas, solo para tratar de hacer esto personal. Para aquellas de ustedes que están casadas:

● ¿Es tu relación con tu esposo la más alta, la más importante prioridad y la relación más importante en tu vida, después de tu relación con el Señor? ¿Cómo estás en cuanto al asunto de las prioridades?

● ¿Sabe tu esposo que estás comprometida a serle fiel sin importar lo que suceda—de tal forma que nunca te divorciarías de él? Esto es parte del compromiso de amar.

● ¿Has puesto las necesidades y los deseos de tu esposo por encima de los tuyos?

● ¿Estás dispuesta a ajustar tu agenda para cubrir sus necesidades y deseos? O, ¿esperas que él deje a un lado sus asuntos y ajuste su agenda a la tuya? Ahora, no estoy diciendo que él nunca deba hacer esto, y si él te ama, lo hará. Pero tu expectativa no debe ser que él lo haga. Es necesario que tengas la voluntad de adaptarte a su agenda.

● ¿Tienen intereses y amigos comunes, o son independientes—tú tienes tus amigos y él tiene sus amigos; tú tienes tus pasatiempos e intereses y él tiene los suyos? Si este es el caso, entonces una pequeña luz de advertencia debe prenderse en tu cabeza. Eso no significa que nunca deberían tener diferentes amigos o intereses. Pero querrás asegurarte de que tienen intereses y amigos en común que compartir—algo, por cierto, que yo creo que mis padres hicieron increíblemente bien. Ellos compartían juntos sus intereses y sus amigos.

● ¿Buscas maneras significativas de bendecir y agradar a tu esposo?

● ¿Qué has hecho durante la semana pasada para cultivar el amor y la amistad en tu matrimonio, y qué puedes hacer hoy?

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará para orar por los matrimonios representados por nuestras radioescuchas.

No hace mucho una radioescucha nos escribió desde Ohio diciendo:

“A través de la Palabra de Dios, me han ayudado a darle prioridad a mi rol en este mundo de ser la ayuda de mi esposo. A través de Aviva Nuestros Corazones y la Palabra de Dios, me han animado a hacer de mi hogar un lugar de consuelo para mi familia.”

Bueno, si tus adolescentes te han estado hablando en la forma en que tú hablas a tu esposo, ¿los castigarías por falta de respeto? Daremos un vistazo a esto en nuestro próximo programa. Ahora, oremos con Nancy.

Nancy: Señor, al pensar en aquellas mujeres que están escuchando en la radio o en el internet, yo sé que hay muchas esposas que realmente quieren obedecer Tu Palabra y amar a sus esposos en forma que Te agrade.

Oro por la medida de gracia necesaria. Señor, oro por la sabiduría, por la creatividad y el deseo de hacerlo. Oro que Tú les des un deseo fresco, una esperanza, amistad, compañerismo y cariño en muchos, muchos matrimonios representados por estas mujeres. Oh Señor, que los matrimonios de Tu Pueblo, puedan reflejar la maravilla y la belleza de Tu amor por nosotros y del amor de Cristo por Su iglesia. Gracias, Señor, por tan asombroso amor y por el privilegio de amar a otros como Tú nos has amado. Esto solo es posible por Tu gracia. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voces adicionales:
– Mary Anne, en la voz de Laura González de Chávez

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M12 – Haciendo del hogar una prioridad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M12 – Haciendo del hogar una prioridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/haciendo-del-hogar-una-prioridad/

Carmen Espaillat: Nos acompaña Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: El matrimonio y la familia no son solo una bonita idea. Son una parte crucial en el plan redentor de Dios. Es fundamental preservar y transmitir la verdad a la siguiente generación.

Y porque es tan importante siempre ha habido, desde Génesis 3, un intento por parte de Satanás de destruir la familia, la estructura familiar y el matrimonio. Siempre ha sido esta su batalla.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz Patricia de Saladín.

Hay demasiada información valiosa contenida en solo 5 versículos de la epístola de Tito. Esta semana Nancy expondrá parte de esta información como parte de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Si tienes una formación en el área de educación, puede que hayas escuchado el término “alcance y secuencia”.

De manera que si eres una maestra de 3er grado te dicen: “Esto es lo que los alumnos de tercer grado necesitan saber. Esto es lo que ellos necesitan hacer en cada materia a lo largo del año escolar—o de sexto grado o de cualquier año de secundaria o bachillerato.”

En el capítulo 2 de la epístola de Tito, tenemos muchas referencias acerca de la enseñanza. Hay un enfoque, un alcance y una secuencia envuelta para aquellos que están enseñando. Empezamos en el versículo 1, donde el apóstol Pablo le dice a Tito que él debe enseñar las cosas que están de acuerdo con la sana doctrina. Ahí hay un plan de estudios, un currículum. Ahí hay un alcance y una secuencia.

Y después en los versículos 3 y 4 dice, “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes…”

De manera que tenemos a mujeres mayores enseñando a las mujeres jóvenes. La pregunta es: ¿Qué le van a enseñar las mujeres mayores a las jóvenes? ¿Cuál es el alcance y la secuencia? ¿Cuál es el plan de estudio, el currículum?

Continúa diciéndonos en los versículos 4 y 5, “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos…”

¿Para qué? “Para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

Este es el currículum. Este es el plan de estudio. Este es el alcance y la secuencia de lo que las mujeres mayores le tienen que enseñar a las más jóvenes. Hay siete cualidades, siete características, siete responsabilidades o roles en este plan de estudio.

Hoy queremos darle un vistazo general a la lista. Y en las siguientes semanas, nos tomaremos el tiempo para desarrollar cada una de las características de la lista. Así que déjenme leer de nuevo la lista y después quiero hacer unas cuantas observaciones.

Versículo 3: “Las mujeres mayores deben enseñar lo que es bueno.” Versículo 4: “Y así entrenar a las más jóvenes” a hacer siete cosas:

1. Amar a sus maridos.

2. Amar a sus hijos.

3. Ser prudentes. (Otras versiones dicen “vivir sabiamente” o “ser sensatas”)

4. Ser puras.

5. Cuidadosas de sus casas.

6. Buenas.

7. Sujetas a sus maridos.

Primero que nada, al ver la lista lo primero que me llama la atención es que es muy contra-cultura. No es una lista políticamente correcta. Si lo veo bajo la luz de nuestra cultura, este es un plan de estudio muy radical. Es la manera de Dios.

Hemos visto lo que el currículum o plan de estudio del mundo hace en las vidas de las mujeres y cómo las deja desorientadas, estresadas y deprimidas. Creo que es tiempo de tomar el camino de Dios. Podemos ver lo que puede suceder cuando comenzamos a educar y a entrenar a nuestras mujeres en los caminos de Dios.

Algo más que me llama la atención, en segundo lugar, es lo que no está en la lista. Si fueras a discipular a una mujer joven y quieres ayudarla a convertirse en una persona espiritualmente madura y que dé fruto y que viva una vida que agrade a Dios, ¿cuáles serían los temas importantes que tratarías?

Algunas cosas que probablemente enseñaríamos sería: ¿Cómo debo orar? O ¿Cómo debo estudiar la Palabra de Dios? ¿Cómo debo evangelizar? Esas son cosas importantes para todos los creyentes.

Pero es interesante notar que ninguna de esas cosas aparece en la lista de los cursos requeridos si fueras a obtener una licenciatura en estudios sobre feminidad bíblica. Hay otros pasajes en la Biblia donde se dice que estas cosas son importantes. Pero cuando hablamos de lo que específicamente debe enseñarse a la hora de entrenar a las mujeres jóvenes, es interesante ver que ninguna de estas cosas se encuentra allí.

Tampoco se ve nada acerca de una carrera. No se ve nada acerca de entrenar a esta mujer atener un ministerio o a salir y hacer algún ministerio o alguna otra cosa buena que pudiéramos decir. Nada de esto está en esta lista.

No estoy diciendo que las otras cosas no sean importantes o que sean malas, lo que estoy diciendo es que necesitamos enfocarnos en lo que Dios dice que es absolutamente esencial si vas a obtener una licenciatura en feminidad bíblica.

La tercera observación que haré es que esas cosas no ocurren de manera natural. No ocurren solo porque sí. Ellas necesitan ser entrenadas. Entrenar a las mujeres jóvenes a amar a sus esposos y a amar a sus hijos. Estas cosas no son cosas que se dan de manera natural, son cosas que ocurren en el contexto de la comunidad de la fe.

Las mujeres jóvenes no aprenden estas cosas por ósmosis ni tampoco las aprenden solo por ir a la iglesia o por escuchar las predicaciones bíblicas sólidas, lo cual es muy importante. Dios dice que hay algo más que necesita ser parte del proceso de discipulado en las vidas de las mujeres, y esto es que otras mujeres caminen a su lado y juntas trabajen y las enseñen en el contexto de la comunidad de la fe.

La cuarta observación que haré sobre esta lista es la prioridad que Dios le da al hogar. ¿No se destaca en esta lista de cualidades?

Cuatro de estas cualidades se relacionan específicamente con el matrimonio y la familia. Las mujeres jóvenes necesitan aprender a amar a sus esposos, a amar a sus hijos, a ser cuidadosas en el hogar y a sujetarse a sus propios maridos. Con relación a las otras tres cualidades —a ser prudentes, puras y buenas— no tendrás una familia fuerte y estable sin estas cualidades de carácter.

Pero Dios le da prioridad al hogar—este pasaje asume que las mujeres jóvenes serán esposas y madres. No estoy diciendo que si son esposas y madres o si deciden casarse o si deciden tener hijos, entonces enséñenles estas cosas.

Se está asumiendo que las mujeres jóvenes se casarán y tendrán hijos. Arriesgándome a que pueda sonar políticamente incorrecto lo que voy a decir, ¿acaso no es esta la norma de Dios? Esta implicación no solo la veo en este pasaje, sino también en toda la Escritura, y es que por lo general la gente joven debe tener como propósito casarse y tener hijos.

Cuando digo gente joven no me refiero a jóvenes de 12 años. Lo que quiero decir es que es necesario que exista una inclinación hacia este objetivo; un moverse hacia esto que quiero llegar a hacer algún día—casarme y tener hijos para la gloria de Dios y para el avance del reino de Cristo.

Y no es solo para que podamos tener familias felices. Se debe a que éste es el medio a través del cual Dios comunica el Evangelio de una generación a otra . Es importante para el plan redentor de Dios.

Pero hay algunas excepciones. Claramente Dios ha dotado a algunas personas para que permanezcan solteras con el propósito de servirle en una forma más concentrada. Esto lo podemos encontrar en la 1era carta a los Corintios en el capítulo 7. Pero también queda claro en las Escrituras que esas son excepciones, no es la regla.

Un comentarista, que me ha sido de mucha ayuda en la epístola de Tito es William Barkley, que dice: “No hay tarea, responsabilidad y privilegio más grande en este mundo que el de formar un hogar”.

En el estudio de este pasaje no quiero dejar fuera a muchas mujeres de nuestra audiencia, incluyéndome a mí, que no están casadas y que no tienen hijos. Creo que hay muchas maneras en las que podemos aplicar este pasaje a nuestras vidas.

Pero no porque seamos una excepción a la norma de Dios debemos dejar de promover esto como la norma. La norma es que las mujeres crezcan y se casen y tengan hijos. Necesitamos estar preparando a nuestras mujeres jóvenes y a nuestros hombres jóvenes e hijos a que sean ellos quienes tomen la iniciativa.

Otro comentarista de la epístola de Tito menciona: “Sin el orden correcto en la vida doméstica de las mujeres jóvenes, es probable que la sociedad completa sufra profundamente”.

Todo este estudio, todo este enfoque y currículum y secuencia de la epístola de Tito capítulo 2 es lo que nos lleva al momento de la verdad en relación al llamado de la mujer; su misión, su vida personal y espiritual.

No solo se le dice, “Bien, sean discipuladas para llegar a ser mujeres piadosas.” Si no, ¿cómo luce eso?

En muchos casos sería algo como: “Sé una esposa piadosa, sé una madre piadosa.” Así es cómo luce una mujer piadosa—amando a su marido, amando a sus hijos, siendo moralmente puras y castas, siendo buenas, prudentes, trabajadoras en el hogar y sujetas a sus propios maridos.

En el 1er capítulo de Tito —y hablamos de eso antes en esta serie— vimos que Tito estaba en la Isla de Creta donde estaba pastoreando una iglesia, y había algunos falsos maestros que estaban enseñando cosas falsas, falsas enseñanzas, que de acuerdo con el versículo 11 del capítulo 1, estaban trastornando a familias enteras.

No se nos dice con exactitud cuáles eran esas falsas enseñanzas y doctrinas. Pero si leemos toda la epístola, es posible saber lo que esos falsos maestros podrían haber estado comunicando; y esto se refiere a maneras de pensar que estaban destruyendo el plan perfecto de Dios para la familia, destruyendo los roles bíblicos para el hombre y para la mujer, para las esposas y para los esposos.

Ellos estaban trastornando a familias enteras con las cosas que estaban enseñando. Estaban enseñando estas cosas para su propia ganancia o beneficio. Eso significa que eran populares. Les pagaban bien por estar enseñando estas cosas, por escribir esos libros, por tener esos programas y por tener esos seminarios. Pero ellos eran falsos maestros y estaban arruinando el diseño de Dios para la familia.

Ciertamente que hay mucha más enseñanza hoy en día acerca del matrimonio y de la familia —aun dentro del cristianismo— que está trastornando a familias enteras ; algo que está causando divorcios en serie, personas divorciadas volviéndose a casar y una gran disfunción en el hogar como resultado de lo que se está enseñando dentro del mundo cristiano.

Déjenme decirles que el matrimonio y la familia no son solo una bonita idea. Son una parte crucial en el plan redentor de Dios. Es fundamental preservar y transmitir la verdad a la siguiente generación.

Y porque es tan importante siempre ha habido, desde Génesis 3, un intento por parte de Satanás de destruir la familia, la estructura familiar y el matrimonio. Siempre ha sido esta su batalla.

Dondequiera que la luz del Evangelio y la Palabra de Dios han penetrado la cultura, la estructura del matrimonio y la familia han sido impactadas y transformadas cuando los hombres, las mujeres y los hijos empiezan a comprender y a vivir el plan de Dios . Ser salvos y comenzar a vivir el Evangelio afecta las relaciones familiares.

Y viceversa, cuando vemos familias destruidas, no solo en el mundo sino también en la iglesia, cuando vemos matrimonios separándose, cuando vemos quebrantamiento de relaciones entre padres e hijos, eso indica la ausencia del Evangelio y de la sana doctrina. Tal vez tengamos un conocimiento intelectual, pero no lo estamos viviendo en las relaciones que importan; en nuestras familias.

Así que el apóstol Pablo quería que las mujeres cristianas aprendieran a vivir su salvación, a vivir sus vidas redimidas en una manera que afectara todo aspecto de sus vidas. No hay duda de que el lugar más difícil e importante para vivir nuestra fe es, ¿en dónde? Es en el hogar.

¿No es ese el lugar más difícil para vivirla? Pero es también el más importante.

Esta lista, estas siete cualidades, son el resultado de creer en la sana doctrina. Amiga, quizás conozcas la Biblia al derecho y al revés, pero si no amas a tu esposo, o no amas a tus hijos, o si no tienes dominio propio, si no eres moralmente pura, si no estás manejando bien tu casa, si no eres bondadosa y estás sometida a tu esposo, entonces hay algo mal con tu cristianismo. No puedes alegar ser una mujer piadosa si las cosas no están bien en tu hogar.

Eso no significa que eres responsable por las decisiones espirituales de tu esposo y de su vida. Tu esposo o tus hijos o cualquier otro miembro de la familia puede tomar muy malas decisiones espirituales y no eres responsable por ellos. Pero sí significa que eres responsable de hacer la parte que te corresponde.

Las Escrituras no dicen en este pasaje que eres responsable de que tu esposo te ame. Pero sí eres responsable de amar a tu esposo. No puedes decir que eres piadosa si no amas a tu esposo. Ahí es donde se vive el Evangelio.

Muchas de nosotras recordamos el tiempo cuando el matrimonio, la familia y el hogar eran apreciados y respetados, cuando la norma era que la gente creciera, se casara y tuviera hijos. Podemos recordar cuando había roles distintos en el hogar para el hombre y para la mujer; cuando se esperaba que los hombres fueran los proveedores y protectores de sus esposas e hijos, y cuando la mujer era animada a darle prioridad y ayudar a sus esposos y a cultivar y a nutrir a sus hijos y su hogar.

Pero ha habido un gran cambio cultural. Lo que acabo de describir ya no existe. De hecho si eres menor de 40 o de 35 años, probablemente nunca conociste el mundo en el que lo que acabo de describir era la norma.

Las mujeres jóvenes de ahora son animadas a tomar decisiones educativas y de carreras basadas en la comerciabilidad de la misma. ¿Qué tipo de empleo podrás conseguir? ¿Cómo me ayuda esto a avanzar mi carrera? Se le da muy poca reflexión en cuanto a si esta decisión las prepara para manejar un hogar o para criar una familia y así sucesivamente.

La sociedad ha menospreciado y rechazado las funciones del matrimonio y de la paternidad. Hoy en día es muy vergonzoso para una mujer joven admitir que su primera aspiración en la vida es ser una esposa y una madre piadosa.

¿Por qué debería una mujer joven avergonzarse de decir eso? O, ¿por qué la deberían hacer sentir como si no tuviese cerebro por estar pensando eso? O cuestionarla, “¿Pero qué vas a hacer?” El temor, la incredulidad y la desvalorización de estos roles son palpables.

Y por otro lado, en contraste tenemos el modelo bíblico en el cual estamos comprometidas a entrenar mujeres para que lo adopten, a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones, especialmente con el movimiento de la Mujer Verdadera (True Woman). Estamos encontrando que hemos tenido que enfrentar algunos de estos asuntos culturales.

Tenemos que volver a la Palabra de Dios y darnos cuenta que el hogar es una parte vital del llamado de una mujer. Nuestro testimonio en el mundo debe ser el de que es un alto y santo llamado el ser esposa y madre.

Necesitamos volver a convertirnos en alentadoras de las mujeres que han escogido la misión de ser madres y que han escogido el matrimonio y el tener un hogar como medio de glorificar a Dios.

Ahora ya que estoy profundizando en esto, déjenme hacer un pequeño comentario en este concepto o en esta preocupación. Escucho a muchas mujeres jóvenes expresar su deseo de (y las cito con esto) “tener un ministerio”. Ellas quieren escribir, quieren hablar. Quieren empezar un ministerio. Quieren hacer esto o aquello, son ambiciosas en tener un ministerio yo pienso que es con la mejor intención. Ellas quieren servir al Señor.

Pero es interesante que casi siempre que usan esa frase, están pensando en otra cosa fuera del matrimonio y de la familia. Así que tenemos a una mujer que tiene un esposo y tres hijos que está en su casa diciendo: “Quiero tener un ministerio”. Y yo digo: “Hay algo incorrecto en esa forma de pensar.”

Me topé con esto al encontrarme con una chica hace varios días; una joven que tiene un gran corazón para el Señor pero terminó su relación con un joven piadoso. Se tienen un gran respeto el uno al otro, y después de todo ha sido una relación sana y buena; pero ella terminó con la relación, en parte porque quería libertad para desarrollar un ministerio personal e independiente del ministerio al que Dios le había llamado a él.

Ella no desprecia lo que Dios lo llamó a hacer a él. Pero está diciendo: “Yo siento que lo que estás buscando en una esposa es a alguien que sea de ayuda en tu ministerio. Estoy contenta por lo que estás haciendo, pero siento que Dios me está llamando a un tipo de ministerio diferente.”

No quiero ser crítica de esta joven porque pienso que esto es muy típico entre muchas mujeres jóvenes cristianas comprometidas en nuestra cultura, y necesitan ser entrenadas en los caminos de Dios, en cuanto a la manera de pensar en relación al valor y a la prioridad del matrimonio, de la maternidad y del hogar; persuadirlas de que este es un alto y santo llamado y una gloriosa carrera. Este es su ministerio.

No tienes que dejar tu hogar para tener un ministerio. No estoy diciendo que Dios nunca te va a dar un ministerio fuera de las cuatro paredes de tu hogar. Pero no desestimen el que ya tienen enfrente de ustedes—el de moldear a la siguiente generación; el de formarlos espiritualmente.

¿Dónde vas a encontrar un mayor ministerio que el que tienes con tu esposo y con tus hijos?

Y diré —como muchas veces lo he dicho— que esto que hago al escribir libros, al enseñar, al tener un programa diario para mujeres en la radio… todas esas cosas las considero como un gran privilegio y un llamado del Señor. Él me ha dado el don de la soltería en esta etapa de mi vida. Este es mi llamado, mi misión y mi propósito. Lo que tú estás haciendo —para aquellas que están casadas y tienen hijos— al ser esposas y madres no es un llamado y ministerio menos significativo que el llamado que Dios me ha dado a mí.

Quiero ser su alentadora, quiero animarles, quiero decirles: “¡Adelante! Gracias por lo que están haciendo de servir al Señor y consideren eso como un gran llamado y ministerio”.

La prioridad del hogar. Déjenme terminar diciendo que la otra cosa que es obvia para mí en este pasaje es la prioridad del amor. Ese es el punto de inicio para todas las diferentes características y cualidades de las que vamos a estar hablando.

¿Dónde empieza todo? Enseñen a las mujeres jóvenes a amar—a amar a sus esposos, a amar a sus hijos. De acuerdo a 1era a los Corintios capítulo 13, si tenemos dones espirituales, si sabemos todo acerca de la Biblia, si tenemos una increíble fe, si vivimos vidas de grandes sacrificios pero no tenemos amor, ¿qué nos queda? Nada, no tenemos nada, somos nada.

La mayor prioridad en el hogar, la mayor prioridad en tu matrimonio, la mayor prioridad que tienes como madre con tus hijos hoy es la de reflejar el amor de Cristo a tu familia y a otros; el amarlos.

Jesús dijo, “Así es como conocerán que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros.” Amor, la prioridad del amor. No digan que aman a Dios si no aman a su esposo y si no aman a sus hijos.

Una cosa es que tus compañeros de trabajo o en la iglesia piensen que eres una madre, una amiga dulce y amorosa. Pero que si les preguntamos a tu familia, o si ellos les preguntaran a tu esposo o a tus hijos. ¿Cómo luciría tu cociente de amor?

Este es el punto de partida. El lugar de prueba para el verdadero amor es dentro de las cuatro paredes de tu hogar. Si no funciona allí, entonces no funciona.

Y probablemente estarás pensando, “Tú no conoces al hombre con el que estoy casada. ¿Cómo puedo amar a ese hombre? No conoces a mis hijos y lo problemas que tienen en sus vidas. ¿Cómo puedo amarlos?”

Qué bueno que hayas hecho esa pregunta, porque eso es de lo que se trata este pasaje. Dice que puedes aprender a amar a su esposo y a tus hijos. Y eso es de lo que vamos a estar hablando en los próximos días.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss las ha estado invitando a que sean parte del nuevo movimiento femenino de amor y compromiso. Nancy regresará para orar.

Estamos muy agradecidas de que Dios haya puesto esta nueva pasión por hogares y familias en los corazones de mujeres alrededor del mundo. Son muchas las mujeres que han asistido a las conferencias de Mujer Verdadera (True Woman) que hemos venido realizando.

Un nuevo movimiento de mujeres ha comenzado. Muchas están abrazando los principios bíblicos y viviéndolos en sus hogares e iglesias. ¿Quieres saber más sobre este tema? Visita nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com y verás muchos artículos de interés.

¿Cómo puedes llenar tu hogar de amor? ¿Cómo lo puedes mostrar en tus acciones? Acompáñanos durante el próximo programa y hablaremos de esto. Nancy está de regreso para terminar con una oración.

Nancy: Gracias Padre, porque no nos has dejado ignorantes, sino que nos has dado un manual, un plan de estudio. Te pido que las prioridades que están en Tu corazón para las vidas de las mujeres estén también en nuestros corazones, y que las comprendamos, las busquemos y las hagamos nuestras; que busquemos obtener nuestra propia licenciatura en todo lo relacionado a la feminidad bíblica.

Y oro por las madres, por las esposas y por las mujeres solteras y casadas que no has bendecido con hijos en esta etapa de sus vidas y por cada una de nosotras, para que en los días venideros nos enseñes cómo vivir en esta etapa de nuestra vida de acuerdo a Tus prioridades para nuestras vidas y para nuestros hogares.

Señor, sobre todo ayúdanos a estar vestidas de Tu amor. Permite que el amor que es expresado en nuestras relaciones familiares sea el que llame a otros a conocer y a seguir al Dios que es la fuente de todo amor. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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M11 – Maestras y alumnas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M11 – Maestras y alumnas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/maestras-y-alumnas/

Carmen Espaillat: Como mamá primeriza, Kathy Helvey no siempre recibía la ayuda que necesitaba.

Kathy Helvey: ¿Acaso no es orgullo lo que te detiene de pedir ayuda cuando eres una madre joven? Yo sé que así fue para mí. De repente me di cuenta cuando tuve mi primer bebé: “Se supone que debo saber todo, ¡pero no lo sé!”. Estaba desesperada leyendo libros, pero, ¿me detuve a preguntarle a otra mujer? No. No lo hice.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante varias semanas, Nancy ha estado en una serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer . Ha sido un rico y valioso estudio de Tito 2.

Esta semana estamos enfocadas en el mandamiento de que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Las amigas de Nancy: Holly Elliff, Kim Wagner y Kathy Helvey, están aquí con algunas aplicaciones prácticas de este versículo.

Nancy Leigh DeMoss : Mientras hablábamos sobre las relaciones de mentoría entre las mujeres mayores y las más jóvenes, les preguntamos a las mujeres que se encontraban en la sesión de grabación acerca de las dificultades, las barreras, los obstáculos que han experimentado.

Frecuentemente escucho a las mujeres jóvenes decir: “¿Dónde están las mujeres mayores? No están disponibles. No podemos encontrar una mentora”. Pero luego escucho a las mujeres mayores que dicen: “Parece que las mujeres jóvenes no quieren esto”. Hay como un impase, entonces hablamos sobre cuáles son algunas de las barreras, algunos de los obstáculos, y las mujeres mencionaron bastante rápido varios de ellos.

Yo creo que lo primero que mencionaron fue que todas estamos muy ocupadas. Todas nosotras podemos identificarnos con eso; somos mujeres ocupadas. En medio de nuestra ajetreada vida, ¿cómo encuentras el tiempo para este tipo de discipulado y relaciones de mentoría? ¿Cómo se puede hacer?

Kim Wagner: Tienes que ser muy intencional. Requiere planificación, organizar tu semana, sabiendo que ya has establecido una relación así, entonces necesito apartar un tiempo para esta joven o para esta persona.

Holly Elliff: Yo creo que algo principal es entender que esto es importante y es parte de por qué estás enseñando a través de toda esta serie. Dirijo un grupo de madres, y hace un par de semanas las puse a que se sentaran y que simplemente hicieran una gráfica, una gráfica de su semana y analizaran en qué se iba su tiempo. Fue muy interesante ver en qué se utilizaban los bloques más grandes de su tiempo, y estaban algo sorprendidas cuando lo vieron; en diferentes bloques de colores en el papel cuadriculado. Yo creo que a veces no pensamos que como mujeres mayores realmente tenemos que estar discipulando, o ser discipulada si somos la mujer joven, porque nuestro tiempo está tan lleno con otras cosas que estamos perdiendo las cosas importantes.

Nancy : Es un asunto de prioridades, realmente.

Holly: Así es Nancy. Creo que es un asunto mayormente de prioridades, y creo que a nuestra sociedad le falta tanto esto porque no creemos que sea importante.

Kathy: Es la tiranía de lo urgente. Todo se trata de andar de prisa, resolviendo todas las cosas urgentes y no haciendo lo importante.

Recuerdo hace años un artículo acerca del manejo del tiempo que se publicó junto con otras cosas típicas sobre el manejo del tiempo. La última parte se me ha quedado grabada para siempre, y terminaba diciendo cómo evaluar lo que haces: Pásalo por este filtro en tu mente:

· En cinco años, ¿voy a estar contenta de que hice/dije “sí” a esto ahora?

  • ¿Va a hacer alguna diferencia?
  • ¿Va a impactar alguna vida?
  • ¿Será eterno?

Esa es mi lista como cristiana. Filtré lo que hacía de acuerdo a esto, y me ha ayudado desde entonces.

Holly: Bueno, yo creo que las madres jóvenes están muy cansadas; muy ocupadas; muy, muy estresadas. Quiero decir, que es por eso que tenemos a tantas madres jóvenes con dos niños tomando antidepresivos o tranquilizantes. Ellas están bajo mucho estrés, y creo que mucho de lo que las tiene tan estresadas es el hecho de que no han encontrado ese consejo y esa sabiduría que Dios ya ha provisto para ellas a través de las vidas de mujeres mayores.

Es tan alentador que alguien venga a ti y te diga algo como: “¿Sabes qué? Hace tres años pasé por lo mismo, déjame decirte lo que Dios ha hecho”. El simple hecho de tener una palabra de aliento y alguien que levante tus brazos, en mi opinión, es muy importante.

Tenemos muchas, muchas, muchas madres jóvenes que se sienten como si fueran la única mujer que están enfrentando esto; que no hay esperanza; que nunca van a terminar; que sus hijos siempre van a tener entre 18 meses y cinco años, o que siempre van a ser adolescentes y que no hay fin a eso. A veces es de gran ayuda tener a alguien que te diga algo como: “Más adelante vas a mirar hacia atrás a este momento y las cosas cambiarán, pero por el momento hay algunas herramientas que Dios te puede dar que te van a ayudar a caminar a través de todo esto”.

Creo que tenemos decenas de mujeres cristianas que no tienen la provisión que Dios quisiera para ellas por medio de las vidas de otras mujeres.

Kim: Yo pienso que lo que ha sucedido en nuestra cultura hoy, hoy en día, es que hemos perdido el simple hecho de sentarnos alrededor de la mesa o en la cocina con las tías, con las hermanas, con las abuelas, hacer reuniones semanales que antes con frecuencia se daban. A veces la abuela aún vivía en la casa, y toda esa sabiduría se derramaba simplemente de una forma muy natural, todos los días, día tras día, en la lavadora, en la cocina, en la mesa.

Nancy: Tejiendo.

Kim: Sí, así es.

Nancy: Haciendo algo juntas.

Holly: Eso es porque nos movemos de un lugar a otro… Tengo una hija que vive a quince horas de distancia de mí. Así que muchas veces no estamos cerca de esos familiares que son las mujeres que nos darían aliento en Cristo. No están ahí.

Kathy: Eso es lo que estoy diciendo ahora: tenemos que ser muy intencionales en la búsqueda de esas relaciones —de ambos lados— las mujeres jóvenes y las mujeres mayores. Yo he tenido pocas, pero muy pocas, mujeres jóvenes que han venido a mí y me han dicho: “¿Me podrías discipular?”

Más que eso, yo creo que nosotras como mujeres mayores tenemos esa responsabilidad. Tenemos que tener el corazón de Pablo. Mi versículo lema en mi vida es Colosenses 1:27, 28 y 29. Aquí Pablo dice: “Yo proclamo a Cristo. Yo trabajo. Hago todo esto por una razón: para ver a Cristo perfeccionado en ti” (parafraseado). En todo lo que estamos haciendo. Sea que estemos en la tienda, o en un estudio bíblico, o llevando a un amigo al doctor, todo lo que hagamos, estamos hablando de ser y de vivir de forma que Cristo sea perfeccionado en la otra persona.

Holly : Yo pienso que una de las razones por la que las mujeres no lo hacen es que piensan que tiene que ser algo diferente a vivir su vida de manera abierta y transparente junto a alguien más; entonces piensan que si no son teólogas, o si su matrimonio no es perfecto, o si sus hijos no salieron perfectos, no pueden tener un ministerio con otras mujeres.

Kathy: Lo que piensas sobre la mentoría es: “Bueno, tengo que tener el libro correcto, el estudio bíblico correcto. Tenemos que reunirnos por una o dos horas”. Sí, las reuniones deben ser frecuentes; pero creo que la mentoría, también tiene que ver con lo que hemos hablado el día de hoy—invertir en sus vidas. Hay un sinnúmero de formas en las que podemos hacer eso.

Esta es mi opinión sobre las mujeres de la iglesia. Las personas que sirven en el área de cuna o cuidado de niños, o las que enseñan en la escuela dominical a los niños pequeños, no deben de ser las madres jóvenes. Deben de ser las madres mayores que sirvan en el cuido de niños. Muchas veces se les pide a las madres jóvenes que sirvan, y para ellas es bastante difícil el simple hecho de vestirse y vestir a sus hijos; no pueden ni siquiera asistir al servicio, sino que se quedan ocupadas en el cuidado de los niños. Mantengo firme mi opinión. Creo que el gozo y la responsabilidad de las mujeres mayores es el dar de ellas mismas y ayudar a cuidar los niños o en la escuela dominical, y dejar que esas madres jóvenes reciban la enseñanza.

Nancy: Y me atrevo a decir que también los solteros.

Kathy: Sí, claro, y los solteros. Eso es bueno también.

Nancy: Darles a todos un descanso.

Kathy: Creo que la razón por la que estaba pensando en las mujeres mayores, es porque he oído decir: “Ya me tocó. Yo no voy a hacer eso. Ya yo he cumplido mi tiempo. Estoy mayor ahora. Yo no voy a cuidar niños. Ya yo hice eso”. Yo pienso que debe haber un cambio en nuestra forma de pensar. Sí, lo hiciste pero fue porque nadie se ofreció a hacerlo por ti.

Kim: Bueno, hay muchas formas diferentes y creativas en las que podemos mentorear y discipular a las mujeres más jóvenes. Yo invité a una joven a nuestra casa para el día de acción de gracias. Ella tiene 24 años, pero su madre la abandonó cuando tenía cuatro años, y ella no sabe cocinar muy bien. Simplemente la dejé que viniera a casa a hacer la cena de acción de gracias y a aprender cómo pelar papas, hacer puré, la salsa para el pavo; las cosas básicas.

Nancy : Kim, tienes que hacer eso conmigo.

Kim: Sí, ¡me encantaría hacer eso contigo!

Pero también puedes llevar a las jovencitas al supermercado. Muchas jóvenes no saben ni cómo comprar lo básico, cómo planear una comida, cómo entrenar a sus hijos para ir al baño, cómo tratar la enfermedad de un niño. ¿Cuáles son las cosas básicas que tienes que hacer con un niño enfermo? Si nunca has tenido un hijo enfermo. Sabes, Holly acaba de comentar sobre su hija que vive tan lejos. Yo oro que haya una mujer piadosa que venga a su vida y que la acompañe y le diga: “Esto es lo que tienes que hacer cuando tu hijo tiene fiebre. Déjame mostrarte, o, déjame ir a tu casa y pasar la noche contigo y ayudarte a cuidar tu niño”.

Kathy: ¿Acaso no es orgullo lo que te detiene de pedir ayuda al ser una madre joven? Yo sé que así fue para mí. De un momento a otro me cayó de golpe el tener mi primer bebé: “Se supone que debo saber todo, ¡pero no lo sé!”. Estaba desesperada leyendo libros, pero, ¿me detuve realmente a preguntarle a otra mujer? No. No lo hice.

Holly : Yo pienso que muchas veces es orgullo.

Kathy: O podrían ser rechazadas por la persona más joven si ofrecen su sabiduría.

Kim: Bueno, y yo conozco mi generación, y estoy lejos de la generación de los adolescentes y de los jóvenes de 20. Y no tengo 60 todavía, pero tiendo a pensar: “¿Cómo podemos relacionarnos?” Ni siquiera entiendo algunas de las palabras que usan. Me encanta esa edad. Amo a las jóvenes del colegio y de la universidad, y lo que he aprendido es que nada más quieren que alguien sea genuina con ellas, que les digan la verdad, y que les comuniquen que te interesas en ellas. Eso, eso las atrae.

Quieren saber la verdad porque no la escuchan en muchos lugares, entonces si estás dispuesta a compartir con ellas la verdad con amor y con gracia, y aceptarlas como son, y al conocer la situación en donde se encuentran y decirles: “Quiero llevarte a un lugar más cerca de Cristo”; esto, esto las atrae. Entonces quiero alentar a cualquier mujer mayor por ahí que esté escuchando esto y pensado: “Yo no puedo hacer esto. No me puedo relacionar con las adolescentes o las muchachas más jóvenes para nada”. Solo quiero animarte a que simplemente las ames. Nada más ámalas y comparte con ellas tu experiencia de vida, aun si ha sido una experiencia de fracaso.

Nancy: Yo creo que para muchas mujeres los sentimientos de “fracasé” son un problema. O, “Nuestro matrimonio no funcionó. Mis hijos han salido terribles. Dios ha hecho una obra en mi vida, pero, ¿qué tengo para ofrecerles a estas mujeres jóvenes?” Se sienten descalificadas, pero sí tienen algo que ofrecer.

Holly : Nancy y yo estábamos hablando durante el descanso acerca del hecho de que muchas de nuestras oyentes no son casadas. Pueden ser solteras, o pueden ser divorciadas, y piensan: “Bueno, esto de Tito 2 no se aplica a mí porque por el momento no tengo esposo”, o, “Mis hijos están grandes”, o, “No tengo hijos”. Pero lo que estábamos hablando es el hecho de que aun las mujeres que han fracasado en sus matrimonios tienen un mensaje que dar.

Van a estar enseñando sobre las experiencias de su vida que pudieron ser negativas en ese tiempo, pero ahora, si Dios las ha traído a un punto de arrepentimiento y redención en esa área, Dios puede tomar sus fallas y usarlas potencialmente para proteger a una mujer que va rumbo a ese camino. Tienen una manera de hablar en esa área que tal vez yo no tendría, y le podrían decir a ella: “Yo transité por ese camino. No vas a ser feliz. Déjame decirte lo que causó eso en mi vida. Déjame decirte el dolor por el cual yo he pasado”.

Y aunque use un ejemplo negativo, Dios lo torna en algo bueno, y, ¿no es eso asombroso? Aunque tu propio matrimonio terminó de esa manera, Dios puede ahora prevenir eso en la vida de tus hijos.

Quizás tengas hijas que vieron tu matrimonio disolverse, pero si Dios te ha mostrado que debió haber sido diferente, todavía puedes hablar a sus vidas con un corazón arrepentido y decirles: “No hagan lo que yo hice. Aquí está lo que esto causó. Ustedes lo vieron. Ustedes saben qué tan doloroso fue. No pasen por ahí”. Entonces todavía tienes la habilidad de enseñar y entrenar. Aun si tu propio matrimonio terminó en una manera que deshonró al Señor. Tal vez Dios todavía puede usar eso para entrenar a otras mujeres.

Nancy: En cada una de estas áreas de Tito 2: amar a los esposos, amar a los hijos, la pureza… Estoy pensando en mujeres que no fueron moralmente fieles, no fueron moralmente puras, y han visto las consecuencias devastadoras del pecado sexual. Es como un secreto gigante en sus corazones. Se han arrepentido; han confesado; han recibido el perdón de Dios, pero no se imaginan el contárselo a otra persona.

Hay toda una generación que viene y que deberá enfrentar la tentación de lo prohibido y están atraídos al pecado sexual. ¿Dónde están las mujeres mayores diciendo?: “Yo intenté eso, yo probé eso, y aquí está lo que pasó. Aquí está lo que le hizo a mi matrimonio. ¿Aquí está lo que esto hizo”? ¿Cuáles fueron las consecuencias de ir por tu propio camino?

Estamos hablando de que las mujeres tengan dominio propio en el uso de su lengua, amando a sus maridos. ¿Qué pasó cuando no hiciste eso? ¿Cuándo no lo hiciste a la manera que Dios quiere? El hecho de que las mujeres mayores ahora puedan reflexionar y decir: “Aquí hay algunas cosas en las que realmente deseo poder volver atrás y hacerlas de otra manera, pero tú puedes ser perdonada. No tienes que ir por ese camino. Puedes experimentar la gracia de Dios de antemano”. Tienen que ir en contra del orgullo y decir: “Bueno, cedo mi derecho de tener esta vida privada, y estoy dispuesta a exponer mi vida para ayudar en las vidas de otros.”

Holly: Yo creo, también, que tenemos un modelo en particular en nuestra cabeza que es aterrador para nosotras. Tal vez ese modelo es: “Tengo que hacer algo uno-a-uno por 10 semanas con esta joven y la voy a llevar a través de la teología 102”. Eso da miedo. Pero si vemos cómo Cristo discipulaba en el Nuevo Testamento—la Biblia dice que Él escogió a doce y luego estuvo con ellos. Les enseñó lo que Dios le estaba dando, pero estaba usando su vida diaria. Usaba árboles, plantas, océanos y barcos como ejemplos; cosas que ellos pudieran entender. Si nos fijamos en la vida de Cristo, no era complicada. Se dedicó a la tarea, pero la forma en que lo logró fue muy simple.

Nancy : Escuchamos anteriormente cómo la gente se siente sola, hambrientos de tener una relación. Podemos ir a sentarnos en una iglesia con cientos o con miles de personas y ser como solía decir un pastor anterior que tenía: “canicas chocando unas con las otras dentro de un paquete”. Gente sola, sufriendo, necesitada, pasando por una gran crisis en su vida y por problemas, rodeadas de personas que nadie conoce. Nadie los conoce. Para conocer personas en la iglesia y realmente sentirte conectada, tienes que mirarlos a los ojos, y decir: “¿Cómo estás? ¿Cómo puedo orar por ti?”

Holly : Exactamente Nancy. En eso consiste el discipulado. No tiene que ser un tiempo formal y prescrito. Lo hacemos mientras vamos viviendo nuestras vidas. Es solo ser transparentes.

Yo dirijo un grupo de madres en nuestra iglesia llamado Mom Link (Enlance de Mamás). Lo que me gusta del grupo es que vienen algunas mujeres que no tienen hijos todavía, que quieren estar listas cuando sí los tengan. Tengo algunas que son abuelas que vienen porque tienen un corazón de ministrar las vidas de mujeres más jóvenes, pero es un ambiente muy natural para el discipulado. Nos reunimos dos veces al mes, y la razón por la que empezó era para estudiar el contenido de Tito 2. Entonces repasamos todas estas cosas. Una semana hablamos sobre los esposos. Una semana podría dirigirse a los hijos. Y una semana que abordamos la sana doctrina.

Nancy : Yo creo que lo que hace que esas sesiones de Mom Link (Enlance Mamá) sean tan efectivas es que las mujeres están compartiendo unas con otras. No es que alguien se levanta y enseña. Hay un poco de eso.

Holly: Es muy real y muy honesto.

Nancy: Pero es muy interactivo.

Holly: Correcto.

Nancy: Las mujeres comparten dónde están y sus preguntas y sus retos. Están siendo alentadas al darse cuenta de que no son las únicas en el planeta que están pasando por eso. También tienes una abuela compartiendo de su vida. Entonces se da algo multigeneracional, de relaciones de vida a vida, personales, que anima y estimula a muchas mujeres.

Kathy : Yo pienso que la clave es que las mujeres mayores necesitan saber que tienen algo para dar.

Kim: Yo pienso que si las mujeres mayores empezaran a hacer eso… ¿te imaginas el efecto de dominó que eso tendría? Yo creo que las mujeres jóvenes son más tímidas y vergonzosas para llegar y acercarse a la mujer mayor. Pero la mujer mayor y madura que ha pasado por muchas experiencias en la vida, yo creo que lo único que ella necesita saber es que el Señor te está dando permiso aquí. Aquí en Tito te está diciendo.

Kathy: Sin importar por lo que hayas pasado, los fracasos que has encontrado a lo largo del camino, tienes experiencia de vida para compartir, ahora hazlo.

Nancy : Me pregunto si realmente no estamos ocupándonos con las cosas equivocadas, y que así estamos muy ocupadas para invertir en una relación; porque estamos hablando de cristianismo básico. Es la vida básica del cuerpo. Se trata de los unos a los otros en la Escritura, y si más de esto estuviera pasando entre las mujeres mayores y las jóvenes, te preguntas qué tantos otros tipos de desastres podrían evitarse.

· ¿Cuántos esposos no sienten la presión de ser el único amigo de su esposa?

· ¿Cuántas cosas se estarían cortando de raíz antes de que llegasen a ser problemas o trastornos psicológicos desastrosos?

· ¿Cuántas mujeres no tendrían que buscar consejo en otros lugares y en terapias porque (no estoy diciendo que eso no es necesario a veces) porque una gran cantidad de cosas básicas de la vida se corregirían con aliento, con la Escritura, con las relaciones, la amistad, el amor y la honestidad en las relaciones?

Yo creo que realmente haría una gran diferencia en todos los niveles del cristianismo que estas mujeres jóvenes y sus familias están experimentando.

Holly : Yo creo, también, que una vez que las mujeres pasan la etapa de tener los hijos en casa y de estar tan involucradas en criarlos, les invade un sentido de que se han ganado el derecho de sentarse y de tomar unas vacaciones y no hacer nada, y eso no está en las Escrituras. Realmente ves lo opuesto de eso una y otra vez y otra vez en las Escrituras. Dios dice que hasta nuestro último aliento debemos estar comprometidos e involucrados.

Puede ser que Dios traiga a alguien a nuestra vida que no esperábamos y ni siquiera nos damos cuenta al principio de que la estamos discipulando. Nada más la estás animando o hablando verdad a su vida, o ayudándola a cocinar un pavo. Puede comenzar como algo muy simple y de repente miras hacia atrás después de un año y dices: “¿Sabes qué? He estado discipulando a esta joven”.

Nancy: Es de mucho, mucho aliento.

Holly: Sí, es de mucho aliento.

Nancy : Puedo pensar en jóvenes de toda esta comunidad con quienes tengo una relación, una amistad, y puedo pensar dónde estaban en su caminar con el Señor hace 2, 3, 4, 5, 6 años atrás. Ciertamente no he sido la única influencia en sus vidas, ha sido una combinación de cosas. Pero cuando veo las mujeres con quienes he estado conectada, no son la misma persona.

Kim : Muchas oyentes están pensando: “Bueno, ¿cómo se supone que debo hacer esto? Yo trabajo de lunes a viernes de 9 a 5, y los fines de semana tengo que hacer esto y aquello, y la familia. Entonces, ¿cuándo se supone que debo mentorear?” Mi corazón está con ellas porque esa es una buena pregunta, pero incluso en el lugar de trabajo hay oportunidades. La gente siempre te observa, y solo tu vida, la forma en que hablas, la forma de manejar una transacción, tu honestidad, tu integridad, tu carácter; habla mucho de ti. Hay pausas para un café. Está la hora del almuerzo. Hay oportunidades allí para hablar a las vidas de las mujeres y ver lo que Dios puede hacer.

Holly : Bueno, eso nos lleva de regreso a lo que dijo Kim al principio, que es que debemos ser intencionales. Puede ser que Dios tenga algo que quiera que yo haga intencionalmente que es contracultural. Entonces, haz la pregunta: “Dios, ¿hay una mujer joven por ahí? ¿Qué quieres que yo haga con esta enseñanza?” Obviamente, si estás escuchando esto, Dios quiso que lo oyeras.

Carmen: Holly Elliff no quiere que simplemente escuches la radio casualmente hoy. Espero que tomes un reto y le preguntes a Dios cómo Él quiere usarte para enseñar a una mujer joven.

La conversación de hoy entre Holly Elliff, Kathy Helvey, Kim Wagner, y nuestra anfitriona Nancy Leigh DeMoss es parte de una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer. Ya seas una mujer mayor aprendiendo cómo conectarte con la nueva generación, o una mujer joven llenándote de la Palabra de Dios, espero que escuches toda esta serie, disponible en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Toda la semana hemos oído cómo las mujeres mayores están supuestas a enseñar a las más jóvenes, pero, ¿qué deben enseñar? Nancy te mostrará lo que dice la Biblia en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Mientras Viva

Marcos Vidal

Nada Especial ℗ 2012 Nuva Music (Released 1993)

Voces adicionales:

− Kathy Helvey, en la voz de Mayra Beltrán de Ortiz.

− Kim Wagner, en la voz de Elba Ordéix de Reyes.

− Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M8 -Conectando las generaciones

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M11 – Maestras y alumnas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Conectando-las-generaciones/

Carmen Espaillat: En tu iglesia, los miembros de diferentes generaciones se necesitan unos a otros, de acuerdo a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No queremos llegar al punto en que todos los veinteañeros vayan a un servicio y todos los demás a quienes no les guste esa música vayan a otro, porque vamos a sacrificar algo que es mucho más importante que nuestro gusto por la música. Y es la necesidad que tenemos unos de otros en el cuerpo de Cristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. En los últimos días, Nancy nos ha estado explicando este mandamiento en Tito 2. Un grupo de damas ha estado escuchando esta enseñanza y ellas identificarán algunas de las barreras que impiden que hoy en día se lleve a cabo una mentoría efectiva. Es parte de una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Mujer: Probablemente he tenido adolescentes en mi vida por un largo tiempo; quizás más que muchas. Después de combatir su resistencia a aprender, les digo a las mujeres jóvenes que si quieren saber algo, me tendrán que preguntar por qué no voy ofrecer respuestas voluntariamente, en caso de que aún permanezcan en su estado de rebeldía. Ahora me doy cuenta de que ese es el mayor obstáculo. Cuando nos quedamos con el nido vacío, nos sentimos aliviadas, y no queremos ser rechazadas. No nos damos cuenta de que hay que esperar a que crezca la semilla que hemos plantado . solo porque se rebelen en contra de esta semilla o no la acepten, no asumas que todo el mundo es así.

Nancy: Alguien más—alguna otra razón por la que no vemos esto con más frecuencia…

Mujer 2: bueno una de las razones por las que pienso que no lo hacemos es porque la cultura dice que las madres y suegras no deben interferir con sus nietos. Tenemos muchos problemas relacionales, porque creo que una madre tiene todo el derecho de decirle a su hija cuando está cometiendo errores con sus hijos, pero generalmente ella no lo toma muy bien.

Nancy: Me gustaría escuchar una mujer más joven comentar sobre lo que ella acaba de decir.

Mujer 3: Pienso que muchas veces no quiero escuchar lo que mi madre tiene que decirme, pero luego algo sucede y nos damos cuenta de que fue bueno el haberlo escuchado.

Nancy: ¿Tienes algún testimonio personal al respecto?

Mujer 3: Sí. Muchas veces no quiero escuchar lo que mi madre me dice, pero luego, es como, ¡wao!, eso es lo que realmente necesitaba. Así que es bueno escuchar.

Nancy: ¿Qué edad tienes?

Mujer 3: Diecisiete.

Nancy: ¿Es decir que quieres que las mujeres de más edad, o mejor dicho, piensas que las mujeres de más edad deberían arriesgar el rechazo potencial y dar su opinión aunque . . .?

Mujer 3: Aunque la gente no lo acepte ahora, lo aceptará más tarde tal vez.

Nancy: Bien, eso significa, claro está, que la opinión debe ser dada en el espíritu correcto.

Siempre hay formas de compartir una opinión que pueden ser recibidas mejor que otras. Mujeres mayores: acaban de oír a una joven diciendo que aunque actúen como si no lo quisieran o que piensen que no lo quieran… veo a alguien más asintiendo. ¿Quieres agregar algo?

Mujer 4: En diferentes momentos de mi vida, he buscado el consejo de otras mujeres mayores piadosas, y realmente aprecio lo que tienen que decir. Es probable que en algún momento me haya apartado un poco de eso, porque he visto mujeres mayores que no parecen haberse aplicado estas cosas a sí mismas con la diligencia que debieron haberlo hecho. Ha sido decepcionante y en cierta forma desalentador para mí ver sus ejemplos y me he sentido desmotivada por no haber crecido debidamente. Sé que debería. Y más recientemente, he visto que no han estado más dispuestas a aconsejar y a enseñar.

Nancy: Así que el ejemplo es un punto muy importante. Tienes que tener integridad y una plataforma desde donde ejercer la influencia. Tiene que haber una vida que sea digna de emular.

Susan. . .

Susan: En nuestra iglesia se da una situación, y es que la iglesia es tan grande que las mujeres jóvenes y las mayores no tienen muchos puntos de contacto y en realidad no se conocen. Así que posiblemente las mujeres más jóvenes no conozcan a mujeres mayores que son un buen modelo a seguir, porque simplemente no las conocen. No saben quién tiene integridad, quién tiene un historial de vida que podría ofrecerles ayuda. Pienso que necesitamos estructurar formas en que las mujeres se conozcan; encontrar maneras de hacerlo.

Nancy: Algo muy importante y que hay que tomar en cuenta mientras las iglesias desarrollan sus programas y la estructura. No queremos llegar a un lugar donde estén todos los veinteañeros en un servicio y todas las personas a quienes no les gusta esa música en otro porque entonces vamos a sacrificar algo que es mucho más importante que nuestro gusto por la música. Y es nuestra necesidad unos de otros en el cuerpo de Cristo.

Bien, Mary Anne. . .

Mary Anne: Bueno, para mí es el temor. El temor de no saber qué decir o de decir algo incorrecto o de ser un desastre y que la persona de quien soy mentora sienta como que le ha tocado una perdedora. Pienso que también hay algo de pereza en mí—el querer hacer lo mío. Ahora que mis hijos han crecido, quiero sentirme libre para hacer lo que yo quiera con mi tiempo y no estar atada a una reunión semanal con una mujer joven.

Nancy: Piensa un momento, no importa si eres joven o de más edad, piensa en una mujer de más edad —espiritual o cronológicamente— que el Señor haya usado para ser una bendición en tu vida.

Wanda: Mary Anne es mi mentora, ella ha sido de gran bendición en mi vida. Dios la ha usado grandemente. Estaba pensando en cómo me sentí atraída hacia ella. Cuando pienso en las características de tener un comportamiento reverente, de no ser chismosa y todas esas cosas que menciona Pablo en Tito 2, veo todas esas cualidades de ella se hicieron reales en nuestra relación. Ella ha sido una hermosa bendición para mí.

Algunas cosas han sido realmente especiales, como el enseñarme a orar de rodillas. Me escucha con mucha atención me hace muchas preguntas y realmente se preocupa por saber lo que está sucediendo en mi vida cada semana. Pienso que el hecho de que en ocasiones ella diga que no sabe que decir ha sido de gran bendición y muy especial para mí. Muchas veces cuando tengo cosas muy difíciles, le pregunto y me aconseja, pero otras veces me responde “no sé”. Me dice que oremos al respecto, y entonces vamos delante del Señor.

Cuando pienso en cómo Dios ha obrado espiritualmente en mi vida en los últimos años, se que le debo mucho a ella por sus oraciones. Ella ha sido tan fiel conmigo al estar disponible. Nada de lo que pueda decir es suficiente sobre la preciosa bendición de Dios al darnos a mujeres mayores y en particular en que Dios me haya conducido a ella. Me siento tan, tan agradecida. Es una mentora maravillosa. Es una preciosa bendición.

Mary Anne: Bueno, nuestra relación fue totalmente del Señor. Wanda era nueva en nuestra iglesia, ella y su familia. Recuerdo que ellos se sentaban cerca de donde siempre nos sentamos mi familia y yo. Tenían un hijo que tiene más o menos la misma edad que uno de nuestros hijos. El Señor solo me acercaba a ella. No sé por qué exactamente.

Recuerdo cuando recién empezaba nuestra relación, ni siquiera estaba muy segura de su nombre ni sabía mucho acerca de ella, solo sabía que el Señor quería que me pusiera en contacto con ella y ver cómo estaba. Así que tuve que llamar a la oficina de nuestra iglesia para preguntar cómo contactarla y conseguir su número telefónico. Lo que le dije era que eran nuevos y que eran de esta parte del país, ‘y creo que su nombre era Wanda’. Y le pregunte ¿Tienen su número de teléfono?

Encontraron el número y la llamé, que es algo que se sale totalmente de mis parámetros, tomar la iniciativa de esa forma. Por lo general soy de las que se sientan y esperan a que se acerquen a mí, pero sentí del Señor que tenía que llamarla e incentivarla y ver cómo le iba en su proceso de adaptación aquí viviendo en Little Rock.

Y de ahí siguió todo. Empezamos a hablar y a interactuar y a conocernos. Luego en un momento poco después ella me preguntó si yo podría ser su mentora, y le dije que sí.

Nancy: ¿Dijiste que sí de una vez o era algo que te daba cierto temor?

Mary Anne: Bueno, no le dije que sí de una vez, pero sabía que iba a decir que sí eventualmente. Solo le dije que oraría al respecto, pero sabía que el Señor quería que yo lo hiciera.

Nancy: ¿Cuál ha sido para ti la bendición en lo que se refiere a tu papel en esa relación? ¿Cómo ha usado Dios esto en tu vida?

Mary Anne: bueno pienso que la mayor bendición ha sido ver al Señor obrar en la vida de Wanda. Ver su fidelidad y su bondad en ella y con su familia. Ver los grandes cambios que han ocurrido en la vida de Wanda como resultado de aprender más del Señor y de aprender a confiar más en Él.

Nancy: Estas relaciones pueden ser muy diferentes entre sí. A veces son más estructuradas, otras son más informales . Mary Anne, en tu caso con Wanda, ¿cómo ocurre? ¿Se reúnen con regularidad? ¿Tienen horas programadas? ¿Cómo adquiere forma esta relación de mentoría?

Mary Anne: bueno en el caso de Wanda nos reunimos una vez a la semana en mi casa o en su casa, o en algún lugar donde podamos tener privacidad, y solo hablamos. No hemos estado estudiando ningún libro juntas ni hemos estado memorizando las Escrituras, ni nada por el estilo. Solo hablamos. Ella me cuenta lo que está sucediendo en su vida, y me hace preguntas y yo trato de contestarlas cuando puedo. Usualmente oramos juntas al final. Nos ponemos de rodillas, y oramos por unos 10 ó 15 minutos.

Kathy: Creo que una cosa muy importante es lo que estamos haciendo aquí ahora, recibir enseñanza. “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Creo que si recibimos esta enseñanza sobre la verdad de la Palabra de Dios, que éste es el plan de Dios para nosotras como mujeres, que las mujeres más jóvenes busquen a las de más edad, y viceversa; si tenemos esto, basta pensar en Isaías, versículo 8 que, el Señor dijo: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”, y él solo cayó postrado y dijo, una vez lo recibió, “Heme aquí; envíame a mí.”

Creo que si recibimos esa enseñanza aquí, en nuestras iglesias, en nuestros estudios bíblicos, esa será nuestra respuesta si somos mujeres que realmente amamos al Señor. Las mujeres que necesitan otras mujeres están alrededor de nosotras. Eso nos debe quitar algo de ese temor. Nos dará valentía pero también lo estaríamos haciendo por amor al Señor porque pensamos, ¡Ajá! Esto es lo que Él quiere que yo haga. Ese perfecto amor se llevará fuera ese temor y daremos un paso al frente porque ellas están a nuestro alrededor. De modo que es la enseñanza. Conoceremos la verdad y la verdad nos hará libres.

Nancy: Maravilloso. Gracias, Kathy.

Cathy: Me siento muy vulnerable en este momento. Mi testimonio es que mi barrera era el orgullo. Crecí en un hogar donde el manejo de las apariencias era lo más importante. Por eso no dejabas que la gente supiera cuáles eran tus verdaderas necesidades internas, y había que asegurarse de mantener bien la imagen que proyectabas en público.

Me tomó muchos años llegar al punto donde el Señor me llevó a reconocer que yo necesitaba convertirme en la mujer que él deseaba que yo fuera. Por eso le oré y le dije: “Señor, trae a alguien a mi vida”. Él trajo a dos hermosas mujeres mayores que se han convertido en mis compañeras de oración, se han convertido en amigas queridas. Esta señora sentada a mi lado se ha convertido en mi madre postiza.

Mi madre murió hace dos años así que el Señor en su misericordia me trajo a una mujer mayor porque llegué al punto de darme cuenta de que no es el orgullo. Solo tengo que humillarme ante el Señor, quebrantarme delante de Él y dejarlo hacer Su obra en mi vida que antes le había impedido a causa de mi orgullo.

Nancy: Ese orgullo puede estar tanto en el corazón de una mujer joven como en uno de una de más edad porque hay que ser vulnerable para abrir tu vida, ya seas joven o mayor, y derribar los muros y quitarse las máscaras . Se necesita un espíritu humilde de ambas partes, ¿no es así? Gracias, Cathy.

Mujer 5: Voy a una iglesia muy pequeña que tiene muchas personas mayores. De hecho, mi esposo y yo, que tenemos 40 y 50, somos la pareja más joven de ahí. Pero pasé años orando para que llegara a mi vida una mujer mayor. Realmente lo anhelaba. Mi madre murió cuando yo tenía 21 años, así que no tenía otra madre.

Yo estaba en la clase de la escuela dominical y había muchas señoras de 70 y 80 años. Todos sus hijos ya eran adultos. Y pensaba, “Señor, ¿por qué no pueden ser mis mentoras?” Año tras año nada pasaba. Así que dije, “Debo ser yo”. Me di cuenta de que al ser una madre que le daba clases escolares a sus hijos en la casa, que estaba ocupada, debí haber lucido como alguien que tenía todo bajo control. A veces uno está manejando muchas cosas al mismo tiempo, y no eres accesible, y estas mujeres fueron criadas de una manera distinta.

Y un día empecé a pedir consejos en la clase de la escuela dominical, y estas mujeres saltaban de sus asientos para aconsejarme. Me di cuenta de que había tocado una fibra sensible. Ellas no nos encuentran accesibles. Se imaginan que lo tenemos todo resuelto, que estamos haciéndolo mejor que ellas, así que no están dispuestas a acercarse.

Y cayó esa barrera, les pregunté… me acerqué a ellas. Todavía no se acercan demasiado a mí en muchos sentidos. Sin embargo, nos juntamos en reuniones de matrimonios. Empezamos esto donde tenemos un grupo muy pequeño, solo ocho personas, pero tenemos más de 500 años de matrimonio sumados en este grupo. Estas personas han estado casadas 60 y 70 años. Dije: “¿Alguien tiene algún consejo?”

Así que hacemos que vengan parejas jóvenes, y los hombres, los esposos que aún viven, les dan consejos a estos matrimonios jóvenes. Vienen a escuchar a estos hombres y mujeres porque tienen consejos para esos largos períodos de matrimonio sobre qué hacer y qué no hacer. Toda nuestra iglesia, toda nuestra escuela dominical, están todos maravillados cada vez que alguien está listo para casarse porque de nuevo tienen la oportunidad de compartir lo que el Señor ha hecho en sus vidas.

Mujer 6: Ya hace unos años cuando mis dos hijos se fueron de la casa, se me estaba dificultando bastante la transición porque había sido de esas madres que se quedan en casa durante más de 20 años y ahora no sabía cuál era mi papel. Me sentía muy insatisfecha con mi vida. Una insatisfacción vaga como… Simplemente no sabía lo que era. Criticaba a mi esposo todo el tiempo. Nada de lo que él hacía estaba bien. Simplemente no era un buen lugar para estar.

Busqué en la iglesia y vi a una mujer mayor que había envejecido con mucha gracia, una mujer muy piadosa. La llamé y le dije si podía hablar con ella, porque la había visto envejecer con gracia; y yo no estoy envejeciendo con gracia. Que si me podía ayudar, ella me dijo, “Bueno, no sé qué puedo hacer para ayudarte, pero claro que puedes venir a hablar conmigo.”

Ella era tan simple, tan directa en lo que me dijo. Solo nos reunimos unas veces, pero dijo: “Estás pasando un duelo por algo que perdiste y eso es normal. Eso está bien. Pero lo que tienes que hacer ahora es dar media vuelta. Tienes que mirar hacia el frente y tienes que pedirle a Dios qué es lo que Él quiere de ti para estos próximos 20 años. Además, estás prestándole demasiada atención a tu esposo. Dale un descanso.”

El caso era que había pasado tanto tiempo con mis hijos que le transferí eso a mi esposo y estaba esperando demasiado de él. Pero lo que hizo en mí el preguntarle a Dios, “Bueno, ¿qué es lo que tienes para mí?”, ha sido el dar media vuelta e invertir en otras mujeres jóvenes.

De modo que a eso es que Dios realmente me ha llamado. Por eso es que es tan maravilloso escuchar todos esos testimonios. Porque tengo cuatro mujeres jóvenes con quienes me estoy reuniendo de manera individual ayudándolas en esos primeros años de su matrimonio y con sus hijos. Es una gran bendición. solo bastó que una mujer me dijera, está bien, da media vuelta y mira hacia el frente. Deja de mirar atrás. Eso fue bueno. Lo que hiciste fue bueno. Pero ahora da media vuelta y mira hacia el frente. Así que gracias.

Brenda: Fue realmente una cita divina el que Shannon llegara a mi vida; no fue planeado por mí. Hace once años que me convertí en una cristiana nacida de nuevo. No fue solo un estudio bíblico, fue una amistad. Me sentía sola. Dejé el mundo y no tenía amigas porque cuando sales del mundo, sales por completo.

Ella me amó por quien yo era. Hice algunas cosas que no—que fueron una vergüenza para mí. Así que anduve en vergüenza por un tiempo. Luego el Señor me acercó a ella. Nos conocimos en el lugar equivocado pero en el momento correcto. Creo que la relación consistió básicamente en mostrarme cómo ser una mujer piadosa. Gracias por eso, Shannon.

Nancy: Cuéntanos lo que esa relación ha significado en tu vida.

Shannon: Yo iba a la iglesia en la ciudad y tenía las mismas amigas. Éramos de la misma edad, y pasábamos mucho tiempo juntas. Era bueno. La pasábamos muy bien cuando todas estábamos en la etapa de crianza de nuestros hijos, pero no estábamos involucradas en las vidas de mujeres más jóvenes. Estábamos involucradas unas con otras.

Dios me llevó al medio de la nada. No tenía amigas. Uno va a la iglesia, y no podía culparlas. Era igual que yo cuando estaba en la ciudad. Estaba ocupada. La estaba pasando bien. Pero ellas no tenían tiempo para mí.

Dios me llevó al lugar donde Brenda recibió la salvación. No fue algo súper espiritual. Los Testigos de Jehová estaban visitando a esta nueva creyente, y era como: “Bueno, ¿qué vas a hacer?” Tengo que ir a su casa. Tengo que ayudar a esa chica a arrancar. No había otra opción. Quiero decir… fue algo noble, pero fue una defensa contra esta gente que venía a visitarla. Me sentí que estaba tirándole la puerta en la cara.

No podía creerlo al ver como el Señor hablaba a través de las Escrituras, que todo era como nuevo. Eran cosas que yo ya sabía. El Señor las renovaba y me fortalecía y yo estaba siendo tan bendecida. Pensé que esto iba a ser trabajoso, pero no lo fue.

Y luego poder ver la salvación de su esposo y a su hija dar media vuelta y empezar a servir al Señor. Y yo ni siquiera quería ir. Yo me sentía sola y Dios usó mi soledad. Y es que no nos damos la oportunidad de que Dios haga algo así con nosotras. Eso es lo que cuenta. Eso es lo que realmente hace una diferencia en tu vida.

Mujer 7: Mi madre fue mi mentora . Ella me dijo cómo criar a mis hijos, con toda claridad. Me decía: “No hagas esto” o “Haz aquello”. Me hacía sentir que le importaba lo suficiente como para ayudarme y eso lo aprecio muchísimo.

Luego hubo una señora mayor en una iglesia que hizo un grupo con nosotras, era como un pequeño grupo de estudio bíblico, y ella me ayudó mucho siendo mentora. Pero había allí una joven en la clase que era muy interesante. Ella me enseñó algo que nunca había pensado. Ella estaba teniendo problemas con sus hijos. Todas estábamos hablando del tema y cada quien le decía algún consejo. Y ella dijo al final: “Les diré más tarde lo que Dios hace al respecto”. Pensé, bueno ella le ha entregado sus hijos al Señor y no está preocupada. Eso me impresionó tanto. Fue de gran bendición.

Para ser mentora, siempre pensé que se trataba solo de una amistad. Debí haber tenido un nido vacío. Pero no lo está. Todavía tengo dos hijos en casa. Pero creo que en el mundo hay muchas que viven en soledad Tengo que empezar a orar y a pedirle a Dios que me ayude a ver quién vive en soledad y aprovechar la oportunidad de ayudar a mujeres que se sienten solas y empezar una relación que a la postre se convertirá en una de mentoría . Para mí la soledad es un factor común en las mujeres del mundo. Hay soledad. No importa la edad que tengamos, necesitamos amigos.

Nancy: Una se pregunta cuántos problemas en la iglesia, en el cuerpo de Cristo, en las relaciones, podrían evitarse o podrían manejarse mejor si hiciéramos las cosas a la manera de Dios. En vez del dolor, la amargura, la ira; en lugar de apartarnos de separarnos o de romper relaciones, si tan solo nos comprometiéramos a decir la verdad en amor, con humildad…

Porque Esto es Cristianismo 101. Esto es lo básico de la vida cristiana. Somos una familia. Somos un cuerpo. Tenemos que hablar unos con otros. Tenemos que lidiar unos con otros. Solo piensen en todo lo que se pudiera ahorrar en consejería, en terapia, en los costos de un divorcio. Hasta costos médicos posiblemente en algunos casos, si empezáramos a lidiar con estas cosas de manera relacional, humilde y bíblicamente.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando con mujeres mayores y mujeres más jóvenes sobre sus luchas y éxitos en la mentoría. Como parte de nuestra serie sobre Tito 2 llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer, Nancy ha estado desglosando el mandato bíblico de que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Si te has perdido alguno de estos programas, puedes escucharlo cuando visites nuestra página, www.AvivaNuestrosCorazones.com.

En nuestro próximo programa podrás escuchar cómo motivar a las jóvenes y adultas a reunirse en tu iglesia. Hablaremos sobre esto en la próxima transmisión de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras están tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se especifique lo contrario.

Voces adicionales:
– Susan, en la voz de Rosa María Vázquez
– Mary Anne, en la voz de Laura González de Chavez
– Wanda, en la voz de Marcia Brea
– Kathy, en la voz de Mayra Beltrán de Ortiz
– Cathy, en la voz de Ordys Queliz de Dayeh
– Brenda, en la voz de Lotty de Mena
– Shannon, en la voz de Monina de Reyes

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

M7 – Entrenamiento intencional

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M7 – Entrenamiento intencional

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Entrenamiento-intencional/

Entrenamiento intencional

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Tenemos una obligación; tenemos una responsabilidad de involucrarnos en la vida de estas jóvenes. Si no están pensando con claridad, si no están viviendo vidas piadosas, si no están teniendo éxito en sus matrimonios o con la crianza de sus hijos, nosotras como mujeres mayores debemos preguntarnos, “¿Hemos cumplido con nuestra responsabilidad de formar a estas jóvenes para que sean prudentes, sensatas y con dominio propio?”

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En la sesión anterior Nancy inspiraba a muchas personas a invertir en las vidas de las jóvenes. Hoy en la continuación de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 , ofrecerá diferentes formas de comenzar a hacerlo. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Tengo varios amigos que están entrando en la etapa del nido vacío. Sus hijos se están graduando de la universidad; se están casando. Estas mujeres han pasado tantos años invirtiendo sus vidas en las vidas de sus hijos. Algunas de ellas educan en el hogar, y sus vidas están en una etapa de grandes cambios ahora mismo.

He oído algunas de estas mujeres preguntarse en voz alta, “¿Qué se supone que haga ahora? La vida cambia tanto. ¿Cuál es mi propósito? ¿Cuál es mi identidad? ¿Cuál es mi misión en esta etapa de la vida?”

Bueno, gracias a Dios, Su Palabra te dice lo que estás supuesta a hacer si te encuentras en esta situación. Si te encuentras entrando en esa etapa de la vida donde ya no tienes niños en la casa, Dios tiene un propósito para ti en esta etapa tan crucial de tu vida. Es una etapa crucial para el cuerpo de Cristo. Es una función; es un rol; es una responsabilidad que nadie más que tú puede llenar.

Y de eso es de lo que estamos hablando en esta serie sobre Tito capítulo 2. Ahora estamos viendo el carácter de las mujeres mayores o ancianas. En el Nuevo Testamento estas mujeres tenían alrededor de 60 años. Pero la edad no es tan importante como la etapa de la vida que están atravesando.

Ellas han criado sus hijos. Ellas han sido fieles como esposas y como madres. Y ahora están en una nueva etapa de sus vidas. Dios les dice, en primer lugar, qué tipo de carácter están supuestas a tener.

Hemos visto quienes son, el tipo de vida que están supuestas a vivir, el tipo de vida que están supuestas a modelar a las más jóvenes.

Por eso Tito capítulo 2 versículo 3 nos dice que las mujeres mayores deben ser:

• Reverentes en su conducta.

• No calumniadoras.

• Tienen que controlar su lengua.

• No esclavas de mucho vino.

• No están supuestas a ser adictas.

• Están supuestas a estar bajo el control del Espíritu Santo.

De manera que este es el tipo de mujeres que deben ser.

Ahora nos encontramos en nuestro estudio con lo que estas mujeres están supuestas a hacer, no solo en su carácter, sino más bien su misión, su ministerio. Y leemos al final del versículo 3 que deben enseñar lo que es bueno. Hablamos de eso en la última sesión.

Y luego el versículo 4 dice, “Que enseñen a las mujeres jóvenes.” Deben enseñar lo bueno y enseñárselo a las más jóvenes.

Estas mujeres que han cumplido con su responsabilidad de formar a sus propios hijos. Ahora son responsables de ayudar a formar los hijos de la próxima generación.

Ahora el verbo que está traducido en la versión que uso de la Biblia de las Américas y creo que también en la Nueva Versión Internacional, para la palabra enseñar, es una palabra que se traduce de manera diferente en algunas traducciones. Es un verbo. Si quieres saber la palabra en griego, es sophronidzo. Este es el único lugar donde se usa esta palabra en el Nuevo Testamento.

Hemos visto este verbo usado como adjetivo, la palabra sophron. La vimos en el capítulo 1, y luego lo volvimos a ver en el capítulo 2, el versículo 2, donde se nos dice que los hombres mayores deben ser prudentes o sensatos. Esa es una palabra similar a la palabra “para enseñar” que estamos viendo ahora.

Es una gran “familia de palabras”, un grupo de palabras en diferentes formas. Esta palabra, en sus diferentes formas, se usa seis veces en el libro de Tito. Al comenzar el estudio de un libro, una de las cosas que hago es circular o marcar las palabras que se repiten; que están enfatizadas. Debo observar esto. He circulado la palabra prudente cada vez que aparece en el libro de Tito. Esta palabra aparece seis veces en sus diferentes formas.

Eso nos dice, que “Este es un concepto importante.” Es un concepto que Pablo enfatizó ya que quería que estos nuevos creyentes supieran como hacer el Evangelio creíble en una cultura pagana. Es un concepto importante, no solo en la cultura pagana de la época de Pablo, sino también en nuestra cultura que es igual o más pagana y que necesita desesperadamente ver esta cualidad del carácter de la sensatez y de la prudencia.

Hoy queremos ver esta palabra, este concepto, en el contexto de las instrucciones de Pablo a las mujeres mayores. Pero vamos a volver a esta palabra nuevamente a medida que vayamos avanzando en esta serie, cuando lleguemos al versículo 5, donde la palabra se usa de otra forma en lo que se refiera a las mujeres más jóvenes.

Así que estamos en la primera parte del versículo 4: “Que enseñen a las más jóvenes”. La Nueva Versión Internacional dice y a “aconsejar a la más jóvenes”. La Nueva Biblia Latinoamericana de hoy lo traduce para que puedan instruir exhortar a las más jóvenes y la Reyna Valera Contemporánea dice que deben enseñar a las mujeres más jóvenes.

Esto es en realidad un verbo complejo que no se traduce fácilmente en una sola palabra. Es por eso que vemos diversas traducciones de la misma palabra. Significa «hacer de una mente sana, instruir o entrenar a alguien a comportarse de manera prudente y adecuada.» Tiene que ver con las mujeres mayores capacitando a las mujeres más mujeres jóvenes a pensar y a actuar con una mente sana, enseñándolas a ser mentalmente estables.

Tiene que ver con devolver la sensatez a una persona. Algunas de ustedes que tienen niños de dos años de edad dirán: «¡Sí, eso es exactamente lo que estoy haciendo en mi vida ahora mismo, tratando de traer sensatez a este niño!» O tal vez tienes un adolescente, y estás en ese proceso de entrenamiento, tratando de llevarlo a la sensatez para que piense correctamente. Porque sabes que si piensan correctamente, van a vivir correctamente.

Se trata de mujeres mayores ayudando a las más jóvenes a tener estabilidad en sus pensamientos, sanidad de mente—a ser mentalmente sanas, y que esto a su vez repercuta en la forma cómo viven. Es el concepto de entrenar a alguien para que sea prudente, para que sea espiritualmente disciplinado.

Ahora bien, supongo que te habrás dado cuenta de que esto no es algo que ocurre en una sola lección. Se trata de ir desarrollando nuevos patrones, nuevas formas de pensar. Se trata de un entrenamiento. Se trata de un proceso, de un entrenamiento a través de ofrecer consejo, ánimo y aliento, de instarlas y ayudarlas a llegar a un lugar de estabilidad, y donde puedan permanecer firmes espiritualmente.

De manera que se trata de la formación en el arte de la prudencia y del dominio propio. Ahora, no hace falta ser un genio para saber que muchas mujeres en nuestra cultura de hoy están viviendo vidas que no son prudentes. No son sobrias, no son sensatas.

Solo tienes que leer la revista “Vanidades”. Basta con ver en el tipo de historias e imágenes y anécdotas que puedes encontrar en una revista así. O solo tienes que ver la televisión y las novelas ver el tipo de mujeres se destaca en la actualidad. ¿Son razonables? ¿Son sensatas? ¿Son prudentes? Ese no es el tipo de mujer que aparece en la primera plana en nuestra cultura de hoy.

Pero, lamentablemente, esto también es cierto de muchas mujeres, esposas y madres dentro de la iglesia, no solo ocurre en nuestra cultura pagana. Si miras a tu alrededor, en nuestras iglesias en la comunidad cristiana de hoy, podrás ver una gran cantidad de mujeres cuyas vidas están fuera de control.

Lo que digo es que la mayoría de las mujeres de hoy en día cuando se enfrentan a una crisis en sus vidas, incluso las mujeres cristianas, no saben cómo mantenerse firmes sobre sus pies . Ellas no saben cómo pensar de manera sana y sensata.

Así que se abruman, se dejan confundir, se dejan vencer. Y, mientras nos adentramos en esta serie, veremos algunas de las consecuencias de no pensar sana y correctamente. Así que tenemos una gran cantidad de mujeres hoy en día que están viviendo vidas frívolas, por descuido, gastando su tiempo en actividades vacías. Sus conversaciones son tontas y huecas. Son arrastradas por los valores de este mundo.

Para aquellas de nosotras que somos mujeres mayores o que nos estamos dirigiendo hacia esa categoría, hay una tentación (la enfrento en mi propia vida) y es mirar a estas mujeres más jóvenes de las nuevas generaciones y mirar hacia arriba y suspirar y pensar: «El problema con esta generación es. . .” y ahí puedes terminar tú la frase.

“Yo no puedo creer cómo actúan las mujeres hoy en día. No puedo creer… esto o aquello de las mujeres de hoy”.

Bueno, de acuerdo a la Palabra de Dios, si estás teniendo esos pensamientos—y que yo misma los tengo— no debemos simplemente mantenernos al margen y criticar. Nosotras, como ancianas como mujeres mayores tenemos que preguntarnos, «¿Hemos cumplido con nuestra responsabilidad de entrenar a estas jóvenes para que sean prudentes, sensatas y tengan dominio propio?»

Como mujeres mayores se supone que debemos estar modelando la belleza de una vida ordenada, que ha vivido bajo el control y el señorío de Jesucristo. Nuestras vidas están supuestas a crear sed, apetito hambre en las vidas de estas mujeres más jóvenes.

Debiéramos estar acercándonos a ellas, vida a vida, corazón a corazón, acercándonos personalmente, metiéndonos en sus vidas, encarándolas, amándolas, entrenándolas, instándolas, amonestándolas y alentándolas; ayudándolas a desarrollar una vida que se vive bajo el control y el señorío de Jesucristo.

Me parece que las jóvenes de hoy en día, solo por la forma en que han sido criadas —o malcriadas— no tienen idea de muchos aspectos prácticos sobre el matrimonio y la crianza de los hijos. Ellas no tienen idea de cómo hacer que un matrimonio funcione o cómo criar a los niños.

Estoy pensando en una amiga que tuvo su primer hijo a la edad de 27 años. Ella nunca había cargado un bebé en su vida. Necesitaba una mujer mayor junto a ella para ayudarla, no solo en las grandes cosas teológicas y teóricas —que son necesarias también— sino simplemente en las cosas prácticas. “Esto es lo que tienes que hacer como una nueva mamá.”

Las mujeres mayores de la iglesia tienen que involucrarse en la formación de estas nuevas madres, de estas esposas jóvenes; enseñarles cómo vivir de manera sobria, vidas sabias y cómo luce esto en las diferentes áreas de la vida; cómo cumplir con su deber para con Dios y para con su esposo y sus hijos y hacia otras personas y cómo manejar todas esas cosas al mismo tiempo.

¿Recuerdas cuando estabas en esa etapa y todo te parecía tan abrumador? ¿Cuántas de ustedes habrían dado lo que fuese solo por tener una mujer a su lado que te abrazara y te animara y te ayudara? Tal vez tú sí tenías eso.

Antes solíamos tener más madres y abuelas que estaban alrededor y que tenían relaciones entre ellas y vivían cerca para poder tener ese tipo de relaciones. Quizás alguna de ustedes, tienen esto con su madre y sus hermanas que viven en la misma área. Pero muchas mujeres no tienen eso hoy en día.

Así que como el Cuerpo de Cristo, como una comunidad de fe, tenemos que ir hacia esas mujeres y tomarlas de la mano, animarlas, instruirlas y ayudarlas.

Y pienso mucho en estas mujeres jóvenes de hoy que están en la etapa de procrear y criar sus hijos. Están completamente agotadas. La vida se siente como una gran presión constante. Es una etapa difícil de sus vidas.

Ahora cada etapa de la vida tiene sus desafíos. Pero yo no conozco ninguna etapa de la vida que sea más difícil en ciertos aspectos, como esa época de ser una joven esposa y madre, tratando de mantenerlo todo funcionando en orden .

Es un momento donde fácilmente fluye la amargura y el resentimiento, los pensamientos equivocados y la depresión ; especialmente todo esto relacionado con la depresión posparto. Creo que una de las razones que esto ocurre es que las mujeres jóvenes de hoy en día se sienten muy solas. Tienen todos estos niños y toda la responsabilidad, solo necesitan el estímulo y la estructura de toda la comunidad de fe para estar a su lado.

Ahora bien, no es que ellas necesitan necesariamente diez mujeres en sus vidas, pero si necesitan algunas a su lado que puedan ser útiles para ellas, ayudándolas a mantener su equilibrio espiritual y emocional.

Creo que —y esto no lo dicen las Escrituras— pero me parece que eso fue lo que probablemente sucedió cuando María de Nazaret se enteró de que iba a tener un hijo. Ella tenía probablemente 14 años de edad más o menos, una adolescente. Esa no era la forma como ella hubiera escrito el guión, pero fue la manera en que Dios lo escribió para ella.

¿Recuerdas lo que ella hizo tan pronto le dieron la noticia? ¿Adónde fue? Ella fue a la casa de su prima mayor, Elisabeth, y pasó meses allí con esta mujer. Pero las Escrituras no nos dice de qué hablaron.

Pero sí sabemos que cuando María llegó a la casa de Elisabeth, Elisabeth la alentó. Elisabeth alabó al Señor con María por el regalo que Dios le había dado a ella y la elección de Dios en su vida.

¡Qué bendición debe haber sido para María durante esos meses el estar cerca de esta mujer mayor que podía servirle de mentora, que podía nutrirla! Elizabeth no tenía mucha experiencia como madre, pero si tenía mucha experiencia con el Señor, un montón de experiencia en la vida. Ella había aprendido a esperar en el Señor, y a confiar en el Señor.

Creo que fue durante esta etapa que Elizabeth estaba invirtiendo en la vida de María, para que María pudiera estar preparada para la época en su vida que le tocara ser esposa y madre.

Hay muchas áreas en donde las más jóvenes necesitan el aporte de las mujeres mayores. Hay un montón de falsas enseñanzas en la actualidad. Hoy en día puedes entrar en una librería cristiana, y puedes ver libros y revistas para mujeres cristianas que tienen ideas erróneas, enseñando cosas no están sustentadas en las Escrituras. A veces no está muy claro que es un error. Eso es lo que hace que sea engañosa, porque luce correcto, pero no es cierto.

Las mujeres somos fácilmente engañadas a comprar las filosofías del mundo que son tan destructivas. Así que el papel de la mujer mayor es instruir con amor y enseñar lo que es bueno, enseñar los caminos de Dios.

Ahora servir de mentora involucra:

• Disciplina y no es fácil.

• Requiere la voluntad de cultivar una relación continua.

• Requiere paciencia.

• Como mujer mayor, requiere la voluntad de ser honesta de abrir tu propia vida y compartir tus fracasos.

• Además toma tiempo.

Y al igual que en la educación del niño, rara vez se ven resultados espectaculares de la noche a la mañana. No se trata de simplemente decir, «Ven a mi clase de seis semanas sobre cómo ser una mujer de Dios.» Es caminar a su lado durante la vida, estar junto a ellas. Y eso toma tiempo.

Toma tiempo quizás en el teléfono o tal vez en reunirse para compartir sus vidas; tal vez que ellas vayan a tu casa a conversar. Eso toma tiempo.

Entonces, ¿cuál es el reto aquí, sobre todo para las mujeres mayores o las ancianas? El diseño de Dios para ti es que debes ser intencional en esta etapa de la vida para estar involucrada, para estar comprometida en la vida de las mujeres más jóvenes a tu alrededor, para llevarlas a la madurez espiritual.

No mires a tu alrededor y digas: «¿Quién está enseñando a estas mujeres?» Esa es una buena pregunta. Se supone que tú debes estar haciendo eso. Enseñar lo que es bueno. Capacitar a las jóvenes.

Esto no es una opción. Esto es lo que estoy tratando de hacer día a día a través de los medios de Aviva Nuestros Corazones. Pero no solo lo hago a través del programa de radio y los libros que estoy escribiendo; como mujer que está envejeciendo soy responsable de hacer esto en el contexto de mi vida cotidiana. Trato de hacer eso en la iglesia, en el teléfono, durante la semana, en la medida que me involucro con diversas mujeres en las diversas etapas de la vida.

Pero ¿sabes qué? Esto no es solo para las mujeres que tienen ministerios visibles. Esto es lo que se supone que tú debes estar haciendo.

Por cierto, déjenme decirles, que cada mujer es una mujer mayor con relación a otra. Puedes tener 23 años, pero eres mayor que una que tiene 16 años. Así que tiene sentido el que todas participemos continuamente en el desarrollo espiritual de las mujeres más jóvenes.

¿De quién están aprendiendo las más jóvenes a tu alrededor? Ellas están aprendiendo. ¿Quién las está capacitando? ¿Quiénes son sus maestras? ¿Son sus mismas compañeras sus mismas amigas?

Por cierto, eso es uno de los peligros, en mi opinión, de las iglesias que solo tienen personas de la misma edad. Muchas iglesias están orientadas de esa manera. Quieren alcanzar un segmento en particular y reciben personas de esa edad solamente.

Esa no es una iglesia saludable. Ahora bien, es bueno tener compañeras amigas que amen al Señor y que te estén alentando en tu caminar. Sin embargo, las mujeres más jóvenes necesitan las mujeres mayores.

Entonces, ¿de quién están aprendiendo? ¿Es solo de sus amigas? O ¿Es de las series de televisión? ¿De los personajes de las novelas? ¿Es de los “expertos” que conducen los programas de entrevistas en los medios? O, ¿es de ti? ¿Quién está influyendo en sus vidas? Eso significa que como mujer mayor necesitas tener un espíritu disponible y accesible.

Pero déjame decirte esto. Si eres una mujer mayor, no esperes a que las mujeres más jóvenes vengan a ti. Búscalas. Toma la iniciativa. Diles: «¿Cómo puedo te puedo alentar? ¿Cómo puedo orar por ti? ¿Qué está haciendo Dios en tu vida?» Haz preguntas; comprométete.

Y ahora finalmente unas palabras a las más jóvenes. De acuerdo con este pasaje ustedes tienen también una responsabilidad. ¿Y cuál es? Se supone que estás siendo entrenada, que estás siendo capacitada no solo por tus iguales, sino por las mujeres mayores. Y para las mujeres más jóvenes —y yo escucho decir esto en las iglesias— «las mujeres mayores no se involucran en nuestras vidas.»

Y he oído a las mujeres mayores decir: «Las mujeres más jóvenes no quieren que nos involucremos en sus vidas.»

Así que aquí tienen una solución para esto. No esperes a que la otra venga a ti. Toma la iniciativa. Si eres una mujer más joven toma la iniciativa. Encuentra una mujer mayor.

Dile: «He estado observando su vida, y veo su relación con el Señor. Veo que usted tiene un matrimonio que se ha mantenido unido, y que tiene hijos que caminan con el Señor. Ese es el tipo de testimonio que yo quiero tener algún día. ¿Podría usted darme ánimo? ¿Podría usted orar por mí? Tengo algunas preguntas.”

Toda mujer debe estar o formando a otras o siendo formada por otras, o mejor aún, ambas cosas al mismo tiempo.

Entonces, ¿Dónde empezar? Di: «Sí, Señor.» No importa en la etapa de la vida en que te encuentres, solo di: «Señor, sí. Voy a hacer esto. Estoy comprometida en este proceso de entrenamiento. Estoy disponible. Úsame a mí. »

las mujeres mayores pídanle a Dios que ponga una o más mujeres jóvenes en su camino para que puedan comenzar a influenciarlas de manera intencional. No es tratar de cambiar toda una generación de mujeres jóvenes. solo pídele a Dios que cambie una o dos o tres. solo pídele a El que te haga sensible mientras estás alrededor de estas mujeres más jóvenes para saber cómo pudieras impactar sus vidas de manera intencional.

Y las mujeres más jóvenes, pídanle al Señor que las dirija a una o más mujeres mayores. Y comienza a hacerles preguntas . «¿Alguna vez luchaste con esto?» ¡Lo que sea! «¿Cómo manejaste esto cuando tenías mi edad? ¿Puedes orar por mí?»

Ahora bien, si necesitan algún recurso como apoyo en estas mentorías podría recomendarles que lean o estudien algún libro juntas.

Pero déjenme decirles que estas relaciones de Tito 2, de mujeres mayores formando a las mujeres más jóvenes, no es solo un programa. No se trata de una enseñanza formal o pública. Si la mayoría de ustedes piensan de esa manera van a estar tan intimidadas que nunca van a hacerlo.

Es simplemente regalar una amistad, un consejo, dar ánimo, exhortar con tu ejemplo, con tus palabras, de persona a persona, en el contexto de la vida cotidiana.

¿Cómo formas a tus hijos?

• Estás ahí.

• Estás con ellos.

• Observas.

• Caminas con ellos a través de la vida.

• Lidias con los problemas a medida que surgen.

• Buscas momentos de enseñanza.

De la misma manera nosotros formamos a las mujeres más jóvenes. No es que sean niñas, pero es similar en el sentido de que se lleva a cabo en el contexto de la vida cotidiana.

En la próxima sesión vamos a hablar con algunas mujeres acerca de algunas de las razones por las cuales no tenemos más de este tipo de relaciones entre mujeres mayores y jóvenes. Y vamos a hablar sobre lo que podemos hacer al respecto y cómo podemos comenzar a ver este tipo de ministerio en nuestra iglesia.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo un nuevo movimiento entre las mujeres, uno en el que las mujeres buscan a Dios juntas para servirle con fidelidad, obedecerle y conocerle.

En estos días hay grandes barreras que impiden que las mujeres mayores se relacionen con las más jóvenes y las enseñen. Vamos a abordar estas barreras en el próximo programa. Por favor, sintoniza de nuevo Aviva Nuestros Corazones.

Si deseas apoyar nuestro ministerio económicamente o hablarnos sobre cualquier inquietud, puedes hacerlo llamando al 1-800-569-5959 o visitando nuestra página de internet, www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

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M6 – Viviendo de manera intencional

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M6 – Viviendo de manera intencional

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Viviendo-de-manera-intencional/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss ha leído el pasaje en Tito 2 que habla de cómo las ancianas deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Ha sido de mucha convicción.

Nancy Leigh DeMoss : De manera que me hago la pregunta: Si las mujeres a las que me dirijo a través de este ministerio de Aviva Nuestros Corazones y las mujeres con las que me relaciono si esas mujeres hablaran como yo hablo, si compraran como compro, si comieran lo que yo como, u oraran como yo oro, si confiaran como yo confío ¿cómo lucirían sus vidas?

Si sus vidas no superan el ejemplo de mi vida, ¿qué clase de discípulos estoy produciendo? ¿Qué clase de discípulos estas produciendo tú?

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Es tan fácil dejarse llevar por la vida. Hoy les invitamos a ser intencionales, invirtiendo en actividades y relaciones realmente duraderas. Este es el último mensaje práctico de la serie que hemos llamado El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Nancy : Durante las últimas sesiones, hemos estado viendo el perfil que Pablo nos da en Tito capítulo 2 sobre cómo debe lucir una mujer cristiana de edad madura una anciana; hemos visto algunas de las cualidades de carácter que debe manifestar en su vida.

Decíamos que no debemos comenzar a pensar en estas cosas cuando ya somos ancianas —independientemente de cuándo esto sea— sino que es algo que debemos considerar desde nuestra juventud.

Hemos estado estudiando sobre Tito 2. Permítanme tomar el comienzo del capítulo para recapitular. Pablo ha dicho a Tito, “Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina” (versículo 1).

En esos tiempos las personas no se preocupaban por la sana doctrina y sus pensamientos estaban confundidos y sus estilos de vida eran desastrosos —eso es lo que leemos en Tito capítulo 1— una época muy parecida a la nuestra de hoy.

De manera que él dice que así es como luce la sana doctrina (versículo 2) para los hombres mayores: “Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia.”

Y en el versículo 3, dice que así es como luce la sana doctrina que deben lucir las ancianas: “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas del mucho vino”.

Hemos pasado un poco de tiempo en este versículo en este asunto de ser esclavas de mucho vino; de las adicciones, del abuso de sustancias, y de cómo vivir vidas que no sean auto- indulgentes, sino que estén bajo el control del Espíritu Santo.

Entonces la primera parte del versículo 3 nos habla acerca de quién es esa anciana esa mujer mayor, como luce, su carácter, su vida, su ejemplo, el modelo de su vida.

Mientras nos adentramos en este pasaje bíblico veremos que tu vida –tu ejemplo, tu carácter como una mujer mayor una mujer anciana— es lo que te da la plataforma y la credibilidad para poder influenciar la vida de mujeres más jóvenes. Es exactamente hacia allá que Pablo se dirige porque él dice que no solo es importante quién ella es. Ese es solo el fundamento. Esa es la plataforma.

Pero ahora él se referirá a lo que ella hace, cual es su ministerio —no solo ella como modelo— sino también su ministerio.

Así que él nos dice hacia la mitad de ese versículo en los versículo del 3 al 5

“Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”

Esto es quien ella es —su carácter.

● Ella es reverente en su comportamiento.

● Ella no es calumniadora.

● Su lengua esta bajo el control del Espíritu de Dios.

● Ella no es dada a los excesos o a la auto-indulgencia o al abuso en relación al alcohol o a cualquier otra cosa.

● Ella busca a Cristo para satisfacerse y no a los placeres de este mundo.

● Ella no es esclava de pasiones y placeres.

● Ella es una esclava de Cristo.

Esto es quien ella es.

Pero ahora veremos lo que ella hace. ¿Y qué hace ella? Ella es una maestra. Ella enseña a otros. Ella está para “enseñar lo que es bueno y para entrenar a las mujeres más jóvenes”.

Enseñar lo que es bueno. En realidad, esa frase en español viene de una extensa palabra griega la cual no trataré de pronunciar y que significa maestros de buenas cosas. Es una larga palabra compuesta. Esto es lo que ella hace. Ella es una maestra de buenas cosas.

Ella enseña lo que es bueno en oposición a enseñar cosas que están corrompidas o que son inútiles. Encontramos personas que enseñan eso también en nuestra cultura. La mujer cristiana debe distinguirse por enseñar a los demás algo con un contenido y un mensaje que es bueno, sano saludable; un mensaje que edifica y ayude, en lugar de algo corrompido e inútil.

Aquí veo un contraste. A ella se le acaba de decir, en unas frases anteriores, que ella no debe ser una calumniadora. Ella no debe usar su lengua para difundir mentiras. Sino por el contrario, en cambio, ella debe enseñar lo que es bueno.

Ella debe difundir y proclamar la verdad. Ella no debe usar su lengua para destruir a otros, sino para edificar a los demás. Ella no debe hablar cosas corrompidas o inútiles, sino que debe hablar lo que es bueno y lo que ministra gracia a otros.

Mientras medito en este texto de la Escritura pienso en Proverbios capítulo 31 especialmente en el versículo 26 donde Dice que la mujer virtuosa —la sabia, la mujer piadosa, la mujer que teme al Señor—“abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua”. O como lo expresa la Nueva Versión Internacional: “la ley de clemencia está en su boca.”

Entonces cuando nos vamos a un pasaje como el que nos referimos hace varias semanas atrás acerca de no calumniar —y he empleado un largo tiempo meditando en este pasaje— es fácil pensar: “bien pues, no abriré mi boca; sencillamente no diré nada.”

Pero Dios dice “no, debes decir ciertas cosas”. Debes usar tu boca —no para calumniar— sino que debes usarla para enseñar lo que es bueno; debes abrir tus labios con sabiduría y tener la enseñanza de clemencia en tu lengua.

Esta enseñanza que Pablo nos da a través de Tito para las mujeres mayores nos sugiere que como mujeres mayores –y esto se refiere a nosotras—debemos ser intencionales. Esto no se trata solo de sentir si lo quieres hacer o no, o de si quieres ser una mujer que tiene el llamado de enseñar o si has sido entrenada en un seminario.

Esto es algo en lo que todas debemos tener la intención de hacer en la medida que vamos creciendo. Tú siempre estás enseñando. Siempre estás enseñando con tu vida. A través de tu ejemplo siempre siempre estás enseñando algo. Tus palabras, tus conversaciones siempre están enseñando algo.

La pregunta aquí es: ¿estás enseñando lo que es bueno o estás enseñando cosas que no son buenas? Estás enseñando. Debes enseñar lo que es bueno con intencionalidad.

Aquí lo vemos otra vez, vemos que esta mujer enseña de dos maneras. Ella enseña a través del ejemplo de su vida y ella enseña con sus palabras de exhortación.

Un poco más adelante en este capítulo Pablo le dirá a Tito “Muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras” (versículo 7).

Un modelo. La palabra en español para modelo viene de una palabra griega. Es una palabra que significa “un tipo, un patrón”.

Ustedes las que saben coser sabrán lo que es un patrón. Es un retrato. Es como una plantilla. Es como quieres que luzca esa pieza que estás cortando. Ese patrón te da una idea.

Te estoy diciendo más de lo que realmente se sobre costura. Pero cuando ves la foto en el patrón tú dices “ese es el modelo; ese es el patrón, así es como quiero que esto luzca.”

Pablo le dice a Tito, ‘tu vida debe ser un modelo’. Debe ser una plantilla. Debe ser una foto de cómo las vidas de los demás deben lucir. Pablo le dice lo mismo a las ancianas. Tú enseñas con el ejemplo de tu vida.

Al ser reverente en tu conducta, mientras refrenas tu lengua de la calumnia y del hablar malicioso, mientras mantienes el dominio propio, mientras eres controlada por el Espíritu en tus apetitos y en tus pasiones y no eres indulgente con tu carne, estarás enseñándole a las más jóvenes que vienen detrás y que siguen tus pasos.

Es el corazón del apóstol Pablo cuando le decía a los corintios, “Sean imitadores de mi como lo soy de Cristo.” (1 Cor 11:1). En la medida que envejecemos, nuestra meta es que las mujeres jóvenes vean nuestras vidas y puedan seguir el patrón que ven. Si pueden hacer esto, estarán asemejándose a Jesús, porque nosotras mismas estamos luciendo como Él.

De manera que me hago la pregunta: Si las mujeres a las que me dirijo a través de este ministerio de Aviva Nuestros Corazones y las mujeres con las que me relaciono si estas mujeres hablaran como yo hablo, si compraran como yo compro, si comieran lo que yo como, si oraran como yo oro, sin confiaran como yo confío… ¿cómo lucirían sus vidas?

Si sus vidas no superan el ejemplo de mi vida, ¿qué clase de discípulos estoy produciendo? ¿Qué clase de discípulos estas produciendo tú?

No es algo pequeño si eres auto-indulgente, por ejemplo, o si eres suelta de lengua, si hablas demasiado o si tienes un espíritu crítico. No es algo pequeño. No solo estás pecando sino que estás influenciando a las mujeres más jóvenes que te siguen y les provees un ejemplo a seguir.

Enseñamos por el ejemplo de nuestras vidas y luego también enseñamos exhortando con nuestras palabras. No debemos ser calumniadoras. Es así como debemos usar nuestras lenguas. Debemos usar nuestras lenguas para enseñar lo que es bueno.

Es interesante ver que a Tito, quien era pastor de las iglesias en la isla de Creta, no es a quien se le encarga el enseñarle a las mujeres jóvenes. A él se le dice que enseñe doctrina y que de instrucción a la iglesia. ¿Pero quién debía enseñar a las mujeres más jóvenes? Las ancianas. Esa labor se le manda a las mujeres ancianas de la iglesia.

Tito era un hombre joven también. Aparentemente Pablo se había dado cuenta de que la mejor forma de transmitir la verdad en el día a día no era a través de un joven pastor a las mujeres jóvenes de la iglesia —como vemos que sucede en nuestras iglesias de hoy. En lugar de ello, Tito debía estar instruyendo doctrina e instruyendo a las mujeres mayores, quienes a su vez entrenarían las más jóvenes, siendo ellas las responsables de discipular a las jóvenes en las materias prácticas cotidianas.

Y cuando las mujeres mayores enseñan a las más jóvenes a vivir la sana doctrina ¿qué deben estar haciendo las más jóvenes? Estarán enseñando sus hijos. Ellas estarían pasando estas enseñanzas a la próxima generación.

Algún día esas mujeres jóvenes serán a su vez ancianas quienes también continuarán el ciclo enseñando a las más jóvenes mientras que estas enseñan a sus hijos. Y así vamos pasando el bastón de la verdad a la siguiente generación; una generación instruyendo a la siguiente.

Esas mujeres ancianas a las que Pablo está haciendo referencia presumiblemente habrían criado y habrían entrenado sus propios hijos. Y ahora debían enseñar a aquellas que estaban en años reproductivos.

Las Escrituras nos enseñan que la capacidad de reproducir vida espiritual y verdad en otros es una señal de madurez espiritual. A nivel físico, es una evidencia de madurez si tú tienes la capacidad de reproducirte.

Los niños de tres años no pueden tener bebés. Pero cuando ya tienes 23 años, por ejemplo, —a menos que tengas algún problema o alguna enfermedad o algún mal funcionamiento de tu cuerpo— debes ser capaz de tener hijos.

La capacidad de reproducción es una señal de madurez. De eso se trata la verdadera espiritualidad. Si has conocido al Señor desde hace muchos años y aún no has llegado a reproducirte espiritualmente en la vida de otros, ahí hay algún problema. Debes ser capaz de enseñarle a otros si realmente eres madura en la fe.

Esto es lo que el autor de Hebreos dice en el capítulo 5: “Acerca de esto tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír. Pues aunque ya debierais ser maestros [ya has estado en el Señor por largo tiempo; deberías estar enseñando a otros].

Pero el problema es, según lo que continúa diciendo Hebreos capítulo 5 versículo 12, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido.”

¿Qué está diciendo? Aún estás en una guardería espiritual. Nunca has crecido. Si hubieras crecido no necesitarías que alguien te esté llevando de la mano, espiritualmente hablando. Estarías en un lugar donde pudieras tomar la mano de otros. Esa es la señal de haber crecido espiritualmente.

Eso es lo que Pablo él dice a los Colosenses en el capítulo 1 “A Cristo nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo. Y con este fin también trabajo, esforzándome según su poder que obra poderosamente en mí” (versos 28-29).

Pablo dice “te voy a pasar a ti lo que Dios me ha dado a mí para que puedas crecer espiritualmente.” Luego la implicación es que tú también serás capaz de ayudar a otros a crecer espiritualmente.

Dios no deja que simplemente te sientes y te empapes y alimentes tu propio yo espiritual por años, pensando que solo debes engordar y satisfacerte a ti misma espiritualmente. La intención de Dios es que des de ti misma, que te multipliques en otros, que te reproduzcas. El envejecer no es una oportunidad para salirte de la carrera de la vida y dejar que otros hagan el ministerio. Esos son los años en los que estas supuesta a ser más fructífera y pasar la verdad a otros.

De manera que Pablo dice en la 2da carta a Timoteo en el capítulo 2: “lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (v. 2).

De manera que aprendes, recibes, pero no lo guardas para ti sola. Aprendes para poder enseñar a otros, con la meta de que ellas pasarán estas verdades a otros que también continuarán reproduciéndose.

Para poder enseñar a otros, alguien debe haberte enseñado a ti. No puedes ser una buena maestra o una maestra de lo bueno si no eres una buena estudiante. Si no te has sometido a las autoridades ordenadas por Dios y al ministerio de la Palabra de Dios a través de tu vida, entonces no vas a ser una líder muy efectiva ni podrás enseñar adecuadamente a otras mujeres.

En la medida que has aprendido a escuchar a Dios, en la medida que has escuchado Su Palabra a través de Sus siervos; en la medida que tienes un espíritu enseñable, un corazón y un espíritu humilde —en la medida que recibes, meditas y respondes humildemente y mansa y sumisamente a la Palabra de Dios que ha sido proclamada— llegarás a tener una reserva creciente de verdad que podrás usar para pasar más adelante y enseñar a otros.

Allí veo a Kim, en el fondo del salón. Mi querida amiga ella ha estado con nosotras en varias ocasiones para los programas de panel en Aviva Nuestros Corazones y Kim está en la misma estación de vida que estoy yo. Ella se acerca a la etapa del nido vacío. Sus hijos están por salir pronto del hogar. Ella ha estado estudiando la Palabra de Dios por años, ha estado caminando con el Señor, viviendo la sana doctrina en el contexto de su matrimonio, de su familia y de su iglesia local.

Ahora Dios la está usando de maneras hermosas para ministrar las vidas de las mujeres de su iglesia; mujeres que ella está discipulando, mujeres más jóvenes, madres más jóvenes. Ella está tomando esa Palabra que ha estado aprendiendo por años y la está invirtiendo en la vida de las demás.

Eso es lo que se supone que ella debe estar haciendo. Se supone que eso lo haga yo también. Y eso es lo que tú también estás supuesta a hacer. Eso es lo que se supone que debes hacer en la medida que te conviertes en una mujer mayor.

Esta enseñanza toma lugar en el contexto de las relaciones. Las implicaciones de la sana doctrina —de esa manera se vive el Evangelio— se comunica de manera primaria de una vida a otra. Ese es el poder de las relaciones, el poder que tiene la comunidad.

Hace poco tiempo escuché un mensaje del pastor Tommy Nelson, quien es pastor de la iglesia Bíblica de Denton en Texas. El uso una ilustración maravillosa de cómo las mujeres mayores deben ser maestras de lo bueno y enseñar de vida a vida. Lo que sigue es una pequeña sección de ese sermón:

Quiero que escuches esta ilustración sobre una mujer mayor muy especial. Creo que esto te retará a ti tal y como me retó a mí.

Joy tenía —bueno, ella tiene 94 años. Y cuando ella era una “jovencita”, hace 20 años, le pregunté, “Joy, ¿estás haciendo discípulos?”

Bueno, me dijo, “No sé si estoy lista.”

Joy se graduó de la universidad John Brown. Se podría decir que Joy vino a Cristo casi antes de nacer. Ella confió en Cristo desde la matriz de su mamá. Fue una maravillosa esposa. Es una gran madre. Es una gran amiga.

Para este tiempo ella había escrito un libro que ella misma había publicado, titulado “La Gloria de Dios”. Ella amaba la Biblia. Pasaba mucho tiempo en la Biblia. Había escuchado todos los grandes predicadores—había escuchado a Lewis Sperry Chafer, había escuchado a Harry Ironside… Joy lo había hecho todo.

Volví a peguntarle, “Joy, ¿estás haciendo discípulos?”

“No sé si estoy lista.” Esa fue su respuesta

Ella había estado, recibiendo, recibiendo por casi tres cuartos de siglo. Ahora —en sus setenta años— ella se había olvidado mucho más de lo que nosotros sabemos sobre de Dios.

Me acerqué a la hermana que estaba dirigiendo nuestro ministerio de mujeres y les dije, «No quiero que Joy Brown asista a más estudios bíblicos. Ella sabe más que todo el mundo allí. Todo lo que hace es tomar más notas y más notas. Y —sin importar quién esté enseñando— seguramente ella ha escuchado a otras personas que lo enseñan y lo hacen mejor aun. Yo quiero que Joy Brown sea quien imparta clases.»

Le dije, “Joy, prepárate. Estás a punto de entrar al ministerio.”

Uf Joy se volvió loca. Empezó a preparar esto como si fuera un gran evento. Y buscó un grupo de muchachas —todas las que ella enseñaba podían ser sus biznietas— Y Joy —les digo, se pasaba todo el tiempo estudiando. Ella lo tenía todo preparado. Tenía todas las citas listas, todas las notas—ella estaba lista.

Cuando comenzó el estudio con estas chicas ni siquiera tuvo la necesidad de tocar las notas por los próximos seis meses. Estas chicas solamente tenían preguntas acerca del matrimonio, acerca de sus maridos, sobres sus hijos, sobre la vida, sobre el dinero, sobre los padres—en fin, sobre toda la vida. Y Joy simplemente se sentaba allí y ofrecía, no solo verdades bíblicas, sino que también ofrecía aquellas cosas que ella había sufrido y había vivido desde los tiempos en que Truman era presidente de los Estados Unidos.

Y esto fue algo que ella descubrió: “No solo estaba yo preparada para hacer discípulos, ¡sino que estaba preparada para hacerlos desde hace sesenta años!” Pero que pasaba todos seguían enseñándola. Nadie la puso a trabajar.

Bueno, después de un tiempo, a esas pequeñas muchachas que recibían clases de Joy les llamábamos las muchachas de Joy Brown. Le llamábamos “Brownies”. Y la seguían como patitos a su mamá, por todos lados. Se convirtieron en sus niñas en sus hijas.

Y hasta el día de hoy —y todavía ese es el mayor deleite para Joy— ella toma todo lo que sabe como si fuera una semilla, y la siembra en los corazones de la siguiente generación. Y estos son sus sacrificios. ”

Nancy : ¿Y tú? ¿Acaso has estado tomando, recibiendo y recibiendo? ¿Qué le ha dado Dios a tu vida durante todos estos años en los que has caminado con Él y que ahora necesita ser sembrado como una semilla en el corazón de la siguiente generación? Es una responsabilidad enorme. No es una opción. Es una responsabilidad. Pero también es un gran privilegio. ¿Y tú?

● ¿Eres una mujer mayor?

● ¿Quiénes son tus niñas?

● ¿Quiénes son ellas?

● ¿Cómo estas invirtiendo en sus vidas?

Tú dirás, «Pero yo no sé todo lo que Joy Brown sabía. He cometido muchos errores en mi vida. La he desperdiciado.»

Quizás fracasaste en tu matrimonio. Quizás fracasaste con tus hijos. Quizás ni siquiera conocías al Señor durante esos años. Pero,

● ¿Qué has aprendido sobre Su gracia?

● ¿Cómo ha restaurado Dios los años que la langosta ha devorado?

● ¿Qué te ha enseñado Él sobre el fracaso y que has aprendido por los fracasos?

Sé honesta y sé humilde. Y sumérgete en la Palabra junto con las mujeres más jóvenes y diles “Dios me ha enseñado algunas cosas buenas y quiero ser una maestra de lo bueno para ti.”

Carmen: El ser mentora de alguien solo requiere iniciativa. Aprende por qué es tan importante empezar este proceso en el próximo programa deAviva Nuestros Corazones. También puedes aprender mucho leyendo los artículos que están publicados en nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Aquí esta Nancy para orar que seamos el tipo de mentoras que escuchamos hoy en el programa.

Nancy : Padre, cómo agradezco por las mujeres mayores que invirtieron en mi vida a través de los años, empezando con mujeres como Murielle Gregory cuando estaba en tercer grado de primaria. Ella era una profesora de escuela dominical y ella me enseñó muchas cosas buenas. Y todas las mujeres que Tú has traído a mí vida a lo largo de toda mi vida y que me han pasado su bastón de la fe.

Señor, ahora como mujer mayor yo quiero ser fiel en pasar buenas cosas a la generación que viene.

Ayúdanos a todas, oh Señor, a ser fieles —a entregarnos vida a vida en el contexto de las comunidades y de la iglesia y de las relaciones— a encomendarle a otros aquello que Tú nos has dado a nosotras por tu gracia, que no estemos solo tomando, tomando y recibiendo. Ayúdanos a dar, dar y a dar. Te lo pido en nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voces adicionales:  Pastor Tommy Nelson, en la voz de Moisés Gómez.

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