A21 – Belleza que perdura

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A21 – Belleza que perdura

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Belleza-que-perdura/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Cuando eres joven, hay algunos defectos de carácter—ya sea amargura o egoísmo u orgullo—que pueden ser cubiertos o disimulados con la energía propia de la juventud, o con una buena apariencia, o habilidades naturales, o una personalidad cautivante.

Pero al envejecer esas cosas físicas y externas desaparecen, y si esos defectos de carácter no han sido santificados, se van a hacer cada vez más pronunciados y más visibles.

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Puedes encontrar suficientes productos en el mercado que prometen combatir el proceso del envejecimiento. Muchas mujeres gastan mucho dinero, tiempo y energía tratando de aferrarse a su juventud. Pero si no le estás pidiendo a Dios que moldee tu carácter, no estás verdaderamente cultivando tu belleza.

Aquí está Nancy continuando en una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Nancy : No hace mucho tiempo tuve la oportunidad de viajar a Precept Ministries en Chattanooga y entrevistar a Kay Arthur, quien ha tenido un ministerio significativo en muchas de nuestras vidas—así como lo ha tenido en la mía propia.

Kay tiene 78 años de edad, si no me equivoco. La he conocido por muchos años y ha sido algo increíble ver la gracia de Dios en su vida. Fue de mucha alegría estar con ella ahora, en esta época de su vida, y ver como esta mujer —que es alrededor de 25 años mayor que yo— está tan llena de la Palabra, llena de fe, llena de vitalidad espiritual.

Lo digo no para exaltarla —ella no querría que yo lo hiciera— sino solo para decir que es una bendición y un reto ver mujeres que están más adelantadas en la vida que nosotras y ver cómo Dios las está sosteniendo por Su gracia y manteniéndolas creciendo, floreciendo, y fructificando mientras envejecen.

Esta semana pasada he estado escuchando una serie de mensajes de una conferencia presentada porDesiring God Ministries ( Ministerios Deseando a Dios). El tema de la conferencia fue sobre cómo perseverar y mantenerse en pie hasta el final—mantenerse firme y fiel en la Palabra de Dios.

Los conferencistas eran todos personas mayores. Creo que el menor estaba al final de sus cincuenta, y algunos de ellos eran un poco mayor que eso. Dentro de estos conferencistas estaba Helen Roseveare, quien ha sido una de mis heroínas por mucho tiempo y fue una misionera por muchos años. Nunca la he conocido en persona, pero he sido muy influenciada por sus libros.

Ella tiene… no quiero atreverme a decir cuántos años tiene, pero si suficientes… Ella les habló a las mujeres. John MacArthur habló, John Piper habló, y Jerry Bridges —quizás tú has leído alguno de sus libros—. Todos estos son hombres y mujeres de Dios quienes han sido fieles por mucho tiempo.

Fue muy alentador para mí. Todavía no he terminado de ver todas las conferencias. Pero mientras veo a estos fieles santos, me digo a mi misma: “Sí es posible”.

Hay días donde solo me desespero, en cierto sentido, pensando si llegaré a la meta final. Quizás “desesperación” es una palabra muy fuerte. Pero hay días cuando pienso, “No lo voy a lograr,” o, “¿No lo lograré?”

Veo mis propios fracasos, mi falta de voluntad a veces, y mis propias tentaciones y luchas. Luego los veo a ellos, quienes yo sé que tienen tentaciones y luchas, pero Dios ha sido fiel con ellos. Y los ha mantenido fieles. Escucharlos a ellos me reta a mí.

Ahora en mis 50 estoy pensando más acerca de los últimos capítulos de mi vida, por más cortos o largos que sean. Estoy pensando –—al ver personas como Jerry Bridges y John MacArthur y John Piper y Helen Roseveare—– acerca de qué tipo de persona yo quiero ser cuando este en mis 60, 70 y, si el Señor me da como mujer le he pedido, servirle hasta que tenga 85 años. ¿Qué tipo de mujer quiero ser? Y, ¿cómo es que quiero envejecer?

Es provechoso tener personas así que puedes ver y tener algún patrón… Tener estos ejemplos piadosos. Pero de una cosa estoy segura, y es que no ocurre por sí solo. No te despiertas a los 80 años de edad y de repente eres piadoso o fructífero o lleno de gracia, si no te estás convirtiendo en eso cuando tienes 20, 30, 40 ó 50 .

Estoy convencida que la mayoría de la gente solo deambula por la vida. No son intencionales acerca de la manera como que viven. Me da tristeza decir que muchos días de mi vida, así soy yo. Tengo cosas que hacer, lugares a donde ir, gente que ver, lecciones para preparar, trabajo para hacer, y correos para responder. A veces no soy realmente intencional acerca de mi alma.

El problema es que, si vives de esa manera sin percatarte de ello, los días se convierten en semanas, las semanas en meses, los meses en años, y los años se convierten en décadas. Y luego tienes toda una vida. Y ¡puf! se acaba todo lo que tiene que ver con esta vida en la tierra.

También he visto a creyentes que, en el transcurso de esas décadas, no se hicieron más espiritualmente atractivos, sino que llegaron a tener mentes estrechas; a ser negativos, egoístas y amargados. Y yo pienso, “Qué desperdicio”.

Pero luego, estoy tan agradecida que he visto personas que han llegado a ser más maduros, más piadosos, más llenos de gracia. Y yo digo, “Señor, por Tu gracia, hacia eso quiero dirigirme yo.”

Si no somos intencionales en poner nuestros ojos en Cristo e insistir en ser cada día más como Él, nos llegaremos a convertir como esas personas de mentes estrechas; negativas y amargadas—si no somos intencionales acerca de nuestra búsqueda de Cristo.

Mientras llegamos a Tito 2, comenzando en el versículo 1, Pablo le dice a Tito, “Tito, como líder de estas iglesias, debes de enseñar a lo que está de acuerdo a la sana doctrina” (parafraseado).

Así es como luce esto en las personas, en las diversas épocas de la vida. Versos 2 y 3: “Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia. Asimismo las ancianas…”

Voy a detenerme aquí. Hasta aquí vamos a llegar hoy. Has estado deseando que vayamos al versículo 3, y sí lo haremos. Pero primero no quiero que brinquemos el versículo 2.

Tú dirás, “Este es un ministerio de mujeres. Tú eres una mujer enseñando a mujeres, como debe ser. Así que, ¿Por qué vas a enseñar acerca del versículo 2, acerca de los ancianos?”

Bueno, el versículo 3 dice, “asimismo las ancianas”, que sugiere que las ancianas deben tener las mismas cualidades de las que acabamos de ver en el versículo 2 acerca de los ancianos. Así que por eso no quiero que saltemos el versículo 2, sino que miremos esas cualidades.

Estudiaremos más en detalle esas cualidades en los versículos 3-5 que son específicas para mujeres. Pero las que aparecen en el versículo 2 son importantes para nosotras también. Estas cualidades no son opcionales. Esto no es un buffet, donde escoges lo que prefieres, donde tomas una cosa y saltas la otra. Estas cosas deben ser ciertas de todos los creyentes ancianos.

Y estas cosas son cruciales, como hemos visto en sesiones previas, si es que la iglesia va a tener un impacto piadoso en un mundo que no tiene a Dios. Esto es lo que hace a nuestro impacto y esfuerzos evangelísticos efectivos y fructíferos.

Déjame también decir, antes de ver las cualidades específicas, que estas son cualidades que tú no desarrollas de un día para otro. Son cualidades que son cultivadas durante un periodo de tiempo.

● Deben ser sazonadas.

● Requieren tiempo de tu vida.

● Requieren experiencia.

● Implican fracasos.

● Implican crecimiento.

● Requieren confesión.

● Requieren arrepentimiento.

● Requieren intencionalidad.

● No hay atajos.

¿No te gustaría que sí hubiera atajos? “Atajos para obtener la madurez espiritual”. Si yo pudiera escribir ese libro, y si fuera cierto, sería un éxito de ventas porque todos lo querríamos.

Pero no existe…podría haber un libro así, pero no hay verdad en un libro como ese. No hay atajos.

La vida consta de lo cotidiano, del día a día, de tomar un día a la vez, de perseverar, de resistir, ser fiel, vivir lo que sabes, caerte y levantarte por la gracia de Dios y seguir adelante. De eso se trata la vida.

Así que mientras lees esto, si eres como yo, quizás pienses: “Oh, todavía falta mucho,” no dejes que eso te desanime. Deja que te motive y te encause a seguir y alcanzar madurez espiritual.

Tenemos oyentes mayores y menores aquí en este salón hoy y escuchando en el radio y en el internet. Para las oyentes mayores, solo déjenme animarlas a evaluar sus vidas, en donde están ahora mismo a la luz de estas cualidades. Este es el modelo al que eres llamada. Esto es lo que importa sobre tu vida. Estas son las cosas que deben ser verdaderas en tu vida si tu vida adorna el Evangelio de Jesucristo.

Para las oyentes jóvenes— y tenemos a madres jóvenes que escuchan, tenemos a adolescentes, tenemos a mujeres solteras, tenemos a mujeres jóvenes casadas, que están en sus 20 y 30—en todas esas etapas iniciales de la vida. Lo que necesitas escuchar es que esta es la meta.

No trates de ignorarlo y digas, “Oh, esto es para mujeres mayores. Esto no es para mí.” Si no estás aprendiendo y buscando desarrollar estas cualidades en tu vida ahora, no las vas a tener cuando seas anciana. Estas son cualidades que cada creyente necesita estar tratando de cultivar. Necesitas estar tratando de cultivarlas ahora, sea que tengas 16 ó 26 ó 36 ó 46—y yo te dejaré a ti determinar cuándo es que dejarás de ser “joven”…

Así que vamos a ver esas cualidades en el versículo 2. Antes que nada, estas personas ancianas deben ser de “mente sobria”. Algunas de tus traducciones dirán “moderado.” Esa es una palabra que significa “sobrio.” Significa, “libre de intoxicación, que no se embriaga.”

Está hablando de un estilo de vida. Es un estilo de vida que es moderado, templado, y no desenfrenado. Estas personas son sobrias en su juicio. Son libres de los efectos intoxicantes del mundo, la carne y del diablo.

Hay una aplicación muy literal aquí. No deben ser gente que se embriaga con alcohol. Pero tampoco deben ser intoxicados con el mundo. Deben ser de moderados y de mente sobria.

Al convertirte en un creyente anciano, debes haber aprendido cómo distinguir entre placeres eternos, piadosos y entre placeres temporales del pecado—y tener la disciplina y madurez para decir “no” a los placeres temporales y decir “sí” a los placeres eternos.

Una persona templada no comete excesos, no es extravagante. No excede sus apetitos y sus pasiones. Esta persona no está caracterizada por la embriaguez, glotonería u otros excesos. Es moderada. Él o ella son moderados en su uso del tiempo, dinero, y de su lengua.

Esta es evidencia de madurez: saber lo que realmente importa, tener prioridades que son rectas, y experimentar contentamiento al tener lo que se necesita, sin necesidad de tener más . Todas esas cosas caben en este concepto de ser moderado.

La segunda palabra usada aquí en el versículo 2 es que mujeres y hombres ancianos deben ser “dignos”. La Biblia de Las Américas lo traduce de esa manera. Es una palabra que la Nueva Versión Internacional traduce como “respetables”. Esa es una buena traducción de la palabra. Es ser honorable.

De hecho, Filipenses 4:8 usa esta palabra cuando dice, “todo lo que es verdadero, todo lo que es honorable en esto meditad”… [Deja que tu mente medite en estas cosas].

Estas personas mayores deben ser honorables. Deben ser reverentes. Deben tener una mentalidad seria acerca de la vida. Deben ser respetables.

En 1 Timoteo capítulo 3, donde habla acerca de las mujeres—esta palabra es traducida (o algunas de sus traducciones dicen) “esposas de diáconos”. “De igual manera, las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo” (versículo 11).

Así que la persona que es anciana sabe suficiente acerca de la vida para saber que en la vida no todo es frivolidad, no todo es superficial. Hay una mentalidad apropiadamente seria acerca de la vida.

Sin embargo, como un comentarista escribió—y pienso que es útil lo que dijo:

“Esta palabra no describe la conducta de una persona que es un triste aguafiestas, sino que describe la conducta de un hombre que sabe que vive a la luz de la eternidad, y que en poco tiempo dejará la raza caída de los hombres por la gloriosa presencia de Dios.

La persona digna nunca es frívola, trivial o superficial. No se ríe de la inmoralidad, vulgaridad, o cualquier otra cosa que es pecaminosa e impía. Tampoco se ríe de lo que es trágico o a costa de los demás.” (Precept Austin).

Es un sentido de lo que es apropiado. Es digno y respetable.

La tercera palabra es “dominio propio”. O como La Biblia de las Américas la traduce, “prudente”. Vamos a tomar más tiempo después en la serie para expandir en todo este concepto porque esta palabra es usada varias veces en este capítulo y a través del libro de Tito. Así que le daremos mucha más atención.

Pero déjame darte solo un breve resumen. La palabra “dominio propio” es la palabra sophron en griego. Viene de dos palabras griegas: una significa “salvar” y la otra significa “la mente”.

Esto es tener una mente sana o “salva”. Esta persona actúa como una que su mente ha sido salvada. Espiritualmente hablando se encuentran en su juicio cabal.

De hecho, la ultima parte de esta palabra, phren, es la palabra moderna en griego para “frenos de carro”. Esta persona sabe cuándo parar, sabe cuándo decir “no”, sabe cuándo frenar sus deseos e impulsos. Es una persona que con dominio propio, se encuentra bajo el control del Espíritu Santo.

Ha desarrollado la habilidad de gobernar y de disciplinarse a sí misma, a disciplinar su mente, sus pasiones, afectos y comportamiento.

La persona que es sophron —de mentalidad sana, de mente salva— es capaz de resistir la tentación y la atracción del mundo. Así que esto trata con toda forma de domino propio. De nuevo, obtendremos más de esto cuando hablemos a las mujeres jóvenes. Ahora bien, esta mente y vida madura y disciplinada es resultado de caminar con Dios por muchos años. De nuevo te digo, no hay atajos. Esto es lo que necesitamos alcanzar.

Luego él dice que estos hombres y mujeres mayores deben ser de mentalidad sobria, dignos, de dominio propio y luego “sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia”.

“Sanos.” Hemos hablado acerca de eso antes en la serie. Es la palabra que significa “saludable, eso que protege y preserva la vida”.

Ahora, a medida que las personas llegan a ser ancianas a menudo presentan problemas de salud. Esta persona anciana de la que Pablo está hablando puede que este mal de salud, puede que se esté deteriorando físicamente con la edad. Pero este hombre o mujer anciana todavía está sana de su mente y de su corazón porque hay un fundamento de sana doctrina que ha producido una vida que está de acuerdo a la sana doctrina.

¿Qué significa estar sano en la fe? Esa palabra en sí es “La fe” – “sano en la fe”. Ese es el cuerpo de la doctrina cristiana. Esta es una persona que se basa en su sistema de creencias. Este hombre o mujer se aferra firmemente a la Palabra de Dios y a la verdad de la Palabra de Dios.

La mujer que es sana en su fe tiene un alto grado de confianza en Dios y en Su Palabra. Ella sabe que se puede confiar en Dios. Es como Josué, quien, en sus 90 dijo,

“He aquí, hoy me voy por el camino de toda la tierra, [me voy a morir], y vosotros sabéis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que ninguna de las buenas palabras que el SEÑOR vuestro Dios habló acerca de vosotros ha faltado; todas os han sido cumplidas, ninguna de ellas ha faltado.” (Josué 23:14).

Al final de su vida Josué tenía una fe sólida. Eso es lo que queremos tener. Y no es solo una fe intelectual. Es una fe con experiencia, probada, donde estás tan confiada en la Palabra de Dios, la Verdad de Dios, y la bondad de Dios que cuando vienen circunstancias difíciles, no te deshaces. No titubeas. No acusas a Dios ni dudas de Él, ni cuestionas Su bondad. No resistes Su voluntad .

Aprendes a tener un registro de las obras de Dios a través de los años; has visto que Él ha demostrado vez tras vez que Él es fiel. Tú sabes que Él está en control. Tú sabes que Sus caminos con rectos. Tú sabes que Su gracia es suficiente, y tú sabes que Él va a cumplir Sus santos y eternos propósitos. Eso es ser sano en la fe.

Las personas ancianas deben ser sanas o saludables en amor: amor ágape, el amor de Dios. Ellas deben tener amor incondicional y sacrificial, donde realmente se preocupan por los demás, y ellas aman al pueblo de Dios con el amor de Dios.

Anteriormente mencioné a Kay Arthur. El estar con ella esos días cuando estuve en Precept Ministries, me impresionó cómo esta mujer mayor ha crecido en amor por otras personas, cómo ella ayuda y demuestra interés genuino y preocupación por los demás, versus ser egoísta.

La persona mayor que es piadosa ha aprendido a amar con el amor de Dios, aun cuando el amor es inmerecido, y continúa amando y dando y sirviendo aun cuando su amor es rechazado. Esta persona no es amargada, ella perdona. Al envejecer, necesitamos preguntarnos —y yo me pregunto esto de tiempo en tiempo— ¿Estoy creciendo en amor? ¿Me estoy volviendo más y más sana y saludable en amor?

Y luego las ancianas deben ser sanas en la perseverancia. La palabra perseverancia es la traducción de una palabra griega compuesta que viene de dos palabras que significan “debajo de” y “permanecer”—“permanecer debajo de”. Significa permanecer constante bajo pruebas y aflicciones, firmemente soportando una carga pesada.

Esta persona mayor que no cede bajo presión y pruebas sino que ha cultivado la habilidad para aguantar aun cuando las circunstancias son difíciles.

Yo sé que cuando tenía 20 años de edad, hubo cosas que me llevaban a un colapso emocional, que gracias a Dios por Su gracia, son cosas que no parecen ser muy grandes para mí ahora. Porque he crecido algo, por la gracia de Dios, soy capaz de sobrepasar algunas cosas más fácilmente—mientras hay otras cosas hoy que realmente me aturden. Y me pongo a pensar, “Oh Señor, quiero hacerme sana en la perseverancia, sana en la constancia”.

Mencioné a Helen Roseveare hace unos momentos. Su mensaje a las mujeres en esta conferencia de Desiring God National Conference (Conferencia Deseando a Dios) se tituló, “Un llamado de perseverancia para los santos”. Ella dijo en ese mensaje que ella prefiere la palabra “perseverancia” en lugar de la palabra “aguantar” porque en Inglaterra, de donde es ella—y la estoy citando aquí:

“La palabra aguantar tiene una cierta connotación de apretar tus dientes, apretar tus labios, y de alguna manera pasar a través de algo…

La palabra perseverancia se refiere a constantemente seguir, rechazar el rendirse, no importa lo que venga.”

Pienso que esa es una buena imagen, para cualquiera de las dos palabras. Estamos hablando de no solo sobrevivir la vida, no solo pasivamente aguantar, sino de enfrentar las circunstancias de la vida triunfando – permitiendo que Dios las use para moldearnos y para formarnos, y soportando de una manera que traiga gloria a Dios .

Un comentario que leí acerca de este pasaje decía, “La vejez desnuda el cuerpo de su encanto para enfatizar la belleza del alma”. Así es como debe ser. Tú sabes, cuando eres joven, hay algunos defectos de carácter —ya sea amargura o egoísmo u orgullo— que pueden ser cubiertos o disimulados con energía propia de la juventud, con una buena apariencia, habilidad natural, o una personalidad cautivante.

Pero a medida que envejeces y esas cosas físicas y externas desaparecen, si esos defectos de carácter no han sido santificados, se van a hacer cada vez más pronunciados y más visibles.

Así que quiero animarte, sea que ya seas de edad avanzada o te estás dirigiendo en esa dirección, que persigas el tipo de belleza, el tipo de corazón, el tipo de piedad que aguanta y que se vuelve más hermosa con la edad: “La vejez desnuda el cuerpo de su encanto para enfatizar la belleza del alma”.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss regresará para orar. Encontrarás anaqueles llenos de productos que prometen combatir los efectos de la vejez, pero Nancy nos ha proporcionado algo mucho mejor que cremas o lociones.

Para poder desarrollar la verdadera belleza interna que Nancy ha estado describiendo necesitas conocer la Palabra de Dios. Sabemos un maravilloso lugar para comenzar: Estudia el libro de Tito capítulo 2. Es el pasaje que Nancy ha estado describiendo para nosotras, acerca de desarrollar una sana doctrina y belleza verdadera.

Esta semana hemos considerado el valor que tiene el que las mujeres mayores y las jóvenes se conecten. No hay mejor lugar para que experimentar esa conexión que en tu iglesia local. Espero que te estés congregando en una iglesia donde se predique la sana doctrina de las escrituras.

También te invitamos a visitar nuestra página web, allí encontraras artículos y podrás conectarte con otras hermanas que nos siguen, visita www.avivanuestroscorazones.com

Regresa con nosotros mientras Nancy continúa con Tito capítulo 2. Ahora, de nuevo Nancy para orar.

Nancy: Padre, mientras escucho y leo esas palabras, yo digo, “Eso es lo que yo quiero: que Tú arranques cualquier cosa que sea de obstáculo para mi desarrollo y crecimiento espiritual”.

Mientras el cuerpo físico y los sentidos se deterioran, te pido, oh Dios, por una gracia que crezca y por belleza, para ser de “mentalidad-sobria, digna, con domino propio, sana en la fe, sana en amor y sana en perseverancia”.

Que nuestras vidas como mujeres se vuelvan más y más hermosas y más radiantes con esa verdadera belleza de la vida de Cristo en nosotros. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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A20 – Enseña con tu vida

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Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A20 – Enseña con tu vida

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Carmen Espaillat: ¿No te sientes capacitada para enseñar a otros? Nancy Leigh DeMoss comprende el sentir que tienen muchas mujeres en cuanto a esto.

Nancy Leigh DeMoss : He desperdiciado una gran parte de mi vida. He tomado muchas decisiones incorrectas. He fracasado en muchos aspectos. Estoy segura que mientras vas entrando en años mayor es el catálogo de fracasos que Satanás puede sacarte en cara, y decirte: “no hay nada que puedas ofrecer”.

Enseña de tus fracasos. Enseña de lo que Dios te mostró cuando echaste algo a perder, cuando no confiaste en Él; enseña lo que aprendiste a través de eso, sobre dónde te encontró Dios, de las adicciones que tenías; enseña sobre las maneras como fracasaste. Enseña con tu vida, y ayuda a aquellos que vienen detrás de ti para que sean protegidos y guardados en sus pasos. Mi vida ha sido muy enriquecida debido a algunas personas mayores que han invertido en mi vida.

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy al continuar con la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 escucharás buenas noticias para las personas imperfectas.

Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy : Pat Moore era una diseñadora industrial que diseñaba productos que eran usados por la gente para diferentes aplicaciones. Un día a la edad de 26 años, se dio cuenta que —debido a una variedad de razones— muchos de los productos que se usaban en nuestra cultura no eran adecuados o no funcionaban bien para los ancianos. Así que a la edad de 26 años, Pat Moore se propuso descubrir cómo era la vida realmente para los ancianos e hizo un experimento fascinante.

En el transcurso de tres años, ella viajó a través de los Estados Unidos y Canadá, visitando 116 ciudades, disfrazada de una indefensa anciana de 85 años. Ella usó maquillaje profesional; una peluca canosa; unos lentes especiales que le causaban una visión borrosa. Hizo muchas cosas. Usó un aparato ortopédico especial que hacía que su cuerpo se moviera más despacio, y que la hacía sentir y actuar y conducirse como una anciana. Ella quería ver qué tipo de respuesta y qué reacciones provocaría en las personas. Yo he visto fotos de ella en ese disfraz, y no creerías que esta sea una mujer de 26 años.

En 1984, después de transcurridos los tres años de este experimento, ella escribió un libro llamado “Disfrazada” (“Disguised”). Es un relato de primera mano de lo que ella experimentó durante esos años. Habla acerca de cómo los ancianos, como regla general, la trataban con cariño, pero como las personas jóvenes a menudo eran ásperos con ella. En un momento dado, fue asaltada por un grupo de niños de 13 años. Fue golpeada tan severamente que sufrió lesiones serias y permanentes en su espalda. Ella usa el término “rechazo social” para describir cómo la trataban los más jóvenes.

La actitud de la Escritura hacia los ancianos nunca pudiera ser caracterizada como “rechazo social”. Nada pudiera estar más lejos de como Dios ve a los ancianos. Contrariamente al “rechazo social,” en Tito capítulo 2, vamos a ver que los ancianos, los creyentes ancianos, juegan un papel vital en la iglesia y en el progreso del reino de Dios.

Déjame tomar un momento para restablecer donde estamos. Espero que a través de esta serie, que continuará por un buen número de semanas, estés leyendo junto con nosotras el libro de Tito. Espero que estés tomando tiempo cada día por 30 días (lanzamos un reto de 30 días para leer el libro) para meditar en él, para dejar que Dios te hable por medio de él. Eso es importante para que al estudiar estos pocos versos de Tito 2 en los que nos vamos a enfocar, tengas mejor sentido de cómo encajan y cómo se relacionan al resto del libro.

Vimos que en el capítulo 1, el apóstol Pablo se dirige a los líderes espirituales—a los ancianos o supervisores. Estos líderes deben vivir vidas piadosas; eso es lo que los califica. No pueden ser líderes espirituales en la iglesia —o no deben serlo— si sus vidas y sus familias no son ejemplares. Su función y su responsabilidad es enseñar sana doctrina y corregir a aquellos que no la enseñan, para que el rebaño sea protegido de lo que no es sana doctrina (ver versículos 5-9).

Luego en el capítulo 2 llegamos a un énfasis para los miembros de la iglesia, para los seguidores, para aquellos que no necesariamente son líderes. Vemos que deben vivir sus vidas de una manera que sea consistente con la sana doctrina. Vemos la influencia y el impacto que nuestras vidas tienen en los demás. Ya sea que seamos hombres o mujeres, jóvenes o ancianos, independientemente de la posición o la época de la vida, debemos vivir de acuerdo con la sana doctrina. Nuestras vidas deben tener influencia sobre los demás—de hecho tiene influencia, sea para bien o para mal.

Pablo dice en el capítulo 2, versículo 1, “pero en cuanto a ti, Tito, enseña lo que está de acuerdo a la sana doctrina”. Nuevamente, eso quiere decir no solo la sana doctrina por sí sola, sino como ésta se aplica a la vida. Es la Palabra de Dios la que produce vidas agradables al Señor.

Luego él sigue en el versículo 2, él dice a los ancianos—esto es lo que va de acuerdo con la sana doctrina, esta es la aplicación de la sana doctrina, así es como luce cuando la encarnas: “Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia”.

Luego, así es como luce la sana doctrina en el caso de las ancianas, versículo 3, “asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes”.

Así es como luce la sana doctrina para las mujeres jóvenes: “[enseña a] las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

Versículo 6, “Asimismo, exhorta a los jóvenes que sean prudentes”. Así es como se manifiesta la sana doctrina en los hombres jóvenes. Luego él sigue hablando a aquellos que son esclavos o sirvientes y continúa en el siguiente texto.

Déjame detenerme aquí porque este es el párrafo en el que nos queremos enfocar durante esta serie. Nota que antes que todo Pablo da dirección distintiva a los hombres y mujeres, y es diferente para cada uno. Pienso que es porque los hombres y mujeres tienen tentaciones diferentes, tendencias diferentes, inclinaciones diferentes en cuanto a cómo caemos en pecado.

Todos necesitamos sana doctrina, pero la forma como esta se encarna en nuestras vidas y las cosas que deben ser enfatizadas pudieran diferir. Él hace distinciones entre jóvenes y ancianos, porque en las diversas épocas de la vida hay diferentes tentaciones, diferentes maneras en las que tenemos que ser recordados sobre la necesidad de aplicar sana doctrina. Hay personas en diversos estados socio-económicos, personas con diferentes papeles y responsabilidades, líderes y seguidores. Pablo hace distinciones entre esas categorías de personas porque la forma en que vivimos la sana doctrina tiene implicaciones prácticas para cada una de esas categorías.

Observa también que, en este párrafo que acabamos de leer, no hay excepciones. Casi todos caen en una de estas categorías. O eres un hombre o eres mujer; o eres joven o anciano. Ahora bien, debería estar muy claro si eres un hombre o una mujer, lo que quizás no esté muy claro es si eres joven o eres mayor, pero esto nos cubre a todos. Él incluye a los líderes e incluye a los seguidores. Él está diciendo que la doctrina aplica a todos.

No solo los ministros están supuestos a conocer la doctrina y vivir la doctrina. Alguna clase de cristiano maduro que se supone que conozca y viva la doctrina. Él está diciendo que cada persona en cada época y categoría de la vida tiene implicaciones que necesitan seguir en relación a la doctrina.

Observa que él comienza con los ancianos, luego pasa a las ancianas. Comienza con las ancianos primero, y es lo que vamos a hacer en esta serie. Luego pasa a las mujeres jóvenes y luego a los hombres jóvenes. Queremos tomarlo en el mismo orden. Hoy solo quiero introducir el concepto de los creyentes mayores, de los ancianos. Vamos a revisar los pasajes dirigidos a los hombres y a las mujeres, porque hay aplicaciones para todas nosotras como mujeres.

Primero solo quiero concentrarme en este asunto sobre la participación de los ancianos en la iglesia. La iglesia necesita y debe tener personas jóvenes y ancianas. Resulta triste para mí ver hoy ciertas iglesias o grupos cristianos haciéndose tan homogéneos que solo acomodan a un grupo de personas. Escuchas acerca de iglesias que están tratando de alcanzar a esta o aquella generación, o a un grupo particular de personas.

Recientemente estuve en una iglesia; era una iglesia pequeña que consistía, casi exclusivamente, de personas mayores. Pensé, “Esta iglesia se está perdiendo de lo que la gente joven podría traer a la vida de esa congregación”. Pero luego hay algunas iglesias hoy que atraen casi exclusivamente a personas de veintitantos, o treinta y tantos, o familias jóvenes, o profesionales jóvenes, o jóvenes solteros. Tienes estos grupos que quizás se disfruten entre ellos, o tengan mucho en común unos con otros, pero no tienen el beneficio de la sabiduría y la gracia o la oportunidad de tener mentores ancianos.

Antes de hablar sobre mujeres u hombres ancianos creyentes, primero vamos a definir ¿quién es un anciano? Todo el mundo está esperando a que yo conteste esa pregunta. Algunos dicen que la ancianidad es siempre 15 años más de la edad que tienes. Cuanto más envejezco, más me convenzo de que eso es verdad. Los comentaristas generalmente están de acuerdo que cuando se menciona a las ancianas en las Escrituras se está refiriendo a personas que ya han pasado sus años de crianza de niños, y están aproximadamente entre los 50 a 60 años de edad o más. Hablaremos más de eso cuando toquemos específicamente en el versículo de las mujeres ancianas.

Recibí un correo electrónico de una amiga hace un tiempo. Estábamos intercambiando pensamientos acerca de esto de la vejez, y ella dijo algo que pienso que muchas mujeres sienten. Ella dijo, “La idea de envejecer me espanta y me horroriza”. Ahora bien, esta era una mujer en sus 40. Pienso que así es como muchas mujeres se sienten. La idea de envejecer es una cosa espantosa y horrorosa, quizás para algunas.

Mientras estaba estudiando este pasaje la semana pasada, dos personas diferentes me mandaron artículos por correo electrónico. Fue interesante ver que las dos señalaron la fijación de nuestra cultura de lucir y mantenerse joven. El primero era una entrevista de AOL con una mujer llamada Anne Kreamer, que tiene 51 años de edad, y ella ha escrito un libro llamado “Going Gray” (“Dejándome las canas”).

Señalaba que 65% de las mujeres sobre la edad de 40 años se tiñen el cabello. En esta entrevista le preguntaron a Anne Kreamer: “Tú decidiste cambiar de un tinte castaño a gris natural. ¿Por qué hiciste eso?” Su respuesta fue,

“Hace dos años, a la edad de 49, me vi en una foto, y pensé, “¿A quién estoy engañando? No se veía real.” Así que después de 24 años de teñirme el cabello cada tres semanas, decidí averiguar mi verdadero color y liberarme de ese yugo.

Estoy agradecida de decir que yo me liberé de esa esclavitud a mediados de mis 30s. Alrededor de ese tiempo decidí, “¿sabes qué?, yo me gané estas canas.” Pero ese es un asunto crítico para muchas mujeres hoy. No quiero decir que el teñirse o dejar de teñirse es un asunto de espiritualidad. Solo estoy diciendo que somos una cultura que le preocupa mucho el mantenerse luciendo joven.

Una hora después alguien me envió otro artículo de The New York Times de la sección de Moda y Estilo. Se titulaba, “¿Es el trabajo de la mamá realmente necesario?” Hablaba acerca de lo que los cirujanos plásticos llaman el “cambio radical de mamá”. Este articulo era acerca de varios procedimientos y cirugías diseñadas para “renovar el cuerpo después de un embarazo”. Ciertamente, no importa cuántas cirugías te hagas, de todas formas vas a envejecer, pero esto muestra que nuestra cultura tiene una fijación de mantenerse luciendo joven.

Al llegar a Tito capítulo 2, donde nos pasaremos las próximas semanas, vemos el valor que tienen los creyentes ancianos y el hecho de que son cruciales para la vida de la iglesia. También vemos un respeto para las mujeres maduras, por su experiencia , por la experiencia que viene con la edad—lo contrario a nuestra manera de pensar de hoy donde idolatramos la juventud. Tendemos a servir a la juventud y a pasar por alto a los ancianos.

Ahora bien, el apóstol Pablo no solo enfatiza la importancia y el valor que las personas mayores traen a la vida de la iglesia, sino que también habla acerca de lo que es importante para los ancianos, acerca de cuáles deben ser sus prioridades, de cuál debe ser su enfoque. Así que, antes de adentrarnos en los detalles y las características específicas y las cualidades que deben ser verdaderas en las mujeres ancianas, solo quiero decirles unas palabras a aquellos que están en la etapa de la ancianidad en su vida y luego unas cuantas palabras a aquellos que son jóvenes.

Antes que todo, unas cuantas palabras a los mayores, y tú puedes decidir si tú estás en ese grupo—todos estamos envejeciendo, así que en un sentido esto podría aplicar a todas nosotras. Primero está la madurez cronológica—esto es envejecer, cumplir años, ir avanzando en años—la madurez cronológica debe estar acompañada con crecimiento espiritual y madurez. A medida que envejeces en edad, debes estar madurando espiritualmente, madurando a la semejanza de Cristo. Me encanta ese versículo, Proverbios capítulo 4, versículo 18, y a menudo pongo esto en tarjetas de cumpleaños o en saludos a cumpleañeros. Dice, “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día”.

Cuando estas llegando a tus 50, 60, 70, no tiendes a ver tu vida como cada vez más brillante y más plena. Tendemos a pensar que estamos yendo cuesta abajo—así es como la gente habla sobre el envejecimiento hoy en día. La perspectiva de Dios consiste en que si eres una persona justa, si eres una creyente, tu vida es como la luz de la aurora—comienza como un rayito de luz, y luego a medida que transcurre el día y se acerca más y más al mediodía, el sol se pone más y más alto en el cielo, hasta que justo al mediodía la luz está en su máximo esplendor.

Espiritualmente hablando, así es como debe verse el envejecimiento. Nunca debe haber un tiempo en tu vida —sin importar la edad que tengas— cuando pares de florecer, de crecer, y de ser fructífera; nunca. Nunca llegará el momento de jubilarte espiritualmente; nunca llegará el momento donde te tengas que echar a un lado.

Una vez más, aquí está otro pasaje que me encanta, Salmos capítulo 92 versículos 12-15.

El justo florecerá como la palma, crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa del Señor, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes, [imagen de vitalidad] para anunciar cuan recto es el Señor, mi roca, y que no hay injusticia en Él.

Esa es una descripción de personas ancianas piadosas. Están floreciendo. Están creciendo. Están llenos de vitalidad espiritual . Sus cuerpos físicos pueden estar disminuyendo, es parte de la maldición de la caída. Pero su hombre interior si está siendo renovado día a día. Están creciendo; están floreciendo, y nunca dejan de dar fruto. Ellos nunca paran de proclamar a otros la bondad y las maravillas de Cristo y de Su Evangelio.

Miro hacia allá y veo a mi amiga Peg Campbell. Los padres de Peg, Al y Margaret, son una imagen de este pasaje—una pareja anciana piadosa, ahora en sus 80, que son espiritualmente vibrantes. Ahora bien, todavía no han llegado, y ellos serán los primeros en decirte eso. Eso no pasa hasta que veamos a Jesús cara a cara. Pero yo he observado a esta pareja a través de los años, y algunos de ustedes han escuchado a Al Sanders, es la voz en el programa radial de Joni Eareckson Tada. Los Sanders han estado en la radio cristiana por muchos años, pero qué increíble desafío y qué bendición ha sido ver a parejas como Al y Margaret creciendo en gracia, cada vez más llenos y brillantes y amando al Señor y amando a la gente y viviendo la sana doctrina, como octogenarios—así es como debe ser.

Y ahora me dirijo a las personas ancianas: déjame decirte que tú debes ser modelo. Debes ser ejemplo. Tu carácter, tu estilo de vida debe ser digno de respeto. Debes tener una vida que los demás puedan señalar y decir, “así es como quiero ser cuando tenga tu edad,” una vida que es digna de imitar; una vida que es digna de seguir. Porque tú sigues a Cristo, debes ser un modelo para otros.

Pero hay algo más—también debes ser un mentor—no solo un modelo, sino también un mentor. Necesitas estar enseñando de tus propias experiencias para proveer aliento y exhortación y desafío a aquellos que son más jóvenes que tú.

Ahora, tú dirás, “He desperdiciado mucho de mi vida. He tomado muchas decisiones incorrectas. He fracasado en muchos aspectos”. Estoy segura que mientras vas entrando en años mayor es el catálogo de fracasos que Satanás puede sacarte en cara, y decirte: “No hay nada que puedas ofrecer”.

Enseña de tus fracasos. Enseña sobre lo que Dios te mostró cuando echaste todo a perder, cuando no confiaste en Él; enseña lo que aprendiste a través de eso, donde te encontró Dios, sobre de las adicciones que tenías, acerca de las maneras en que fracasaste. Enseña con tu vida, y ayuda a aquellos que vienen detrás de ti para que sean protegidos y guardados en sus pasos. Mientras avanzo en años siento que mi vida es mucho más rica hoy gracias a las personas mayores que invirtieron en mi vida y modelaron para mí y fueron mis mentores en los caminos de Dios.

Quiero retar a las personas mayores a estar dispuestas a tomar iniciativa y acercarse a las personas jóvenes en la comunidad de la fe. Una de las cosas que escuché sobre de las ancianas, acerca de mujeres mayores en la iglesia, escuché decir, “simplemente no quieren ser mentores”. Luego, claro, escucho también algunas de las personas mayores decir que los jóvenes simplemente no quieren tener un mentor.

¿Sabes qué? Ya seas joven o anciana, toma la iniciativa. Acércate. Si eres anciana, busca a una mujer joven. No tienes que tener un doctorado en teología. No tienes que haber ido al seminario. No tienes que ser una gran maestra de la Biblia. Solo abre tu vida y abre la Palabra de Dios, y camina al lado de algunas de estas mujeres jóvenes y disponte a compartir de tu vida.

Finalmente solo una breve palabra a aquellas que son jóvenes: Job 12:12 dice, “En los ancianos está la sabiduría, y en largura de días el entendimiento”. Puedes ser joven y sabio, pero hay algunos aspectos de sabiduría y entendimiento que solo puedes obtener con la experiencia de la vida. Acuérdate de eso, y luego recuerda que Dios se preocupa sobre cómo tratamos a los creyentes mayores. Deben ser tratados con honor y respeto.

Levítico 19:32 dice, “Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Dios temerás; Yo soy el Señor”. La manera como tratas a los ancianos es una evidencia de la manera como tú tratas al Señor.

Ahora eso no quiere decir que nunca van a cometer un error, pero el apóstol Pablo enseñó a los pastores Timoteo y Tito, que si esos ancianos estaban en el error, cuando apelaran a ellos, debían hacerlo de manera humilde y con respeto. No es que no puedes retar su estilo de vida y las elecciones que una persona mayor haga, pero Pablo dice a Timoteo en 1 Timoteo 5, “No reprendas con dureza al anciano, sino, más bien, exhórtalo como a padre; a los más jóvenes como a hermanos, a las ancianas como a madres; a las más jóvenes como a hermanas, con toda pureza” (versículo 1).

Luego a las mujeres jóvenes—y todas somos más jóvenes para alguien y todas somos mayores para alguien. Mujeres jóvenes, sean enseñables; humildes. Valora la experiencia de la vida de las mujeres mayores a tu alrededor. Solicita su opinión. Recibe instrucción y corrección con humildad. Haz preguntas. Escucha.

Una vez más, yo he aprendido tanto al buscar a personas mayores. Fui y me senté no hace mucho tiempo con mi querido amigo pastor de mucho tiempo, Ray Ortlund y su esposa Anne, Ray ya está en la presencia del Señor (son buenos amigos de Al y Margaret Sanders los que acabo de mencionar, otra pareja en sus 80s).

Les pedí consejo. Les pedí su opinión. Estoy tan contenta de haberlo hecho, porque en cuestión de meses Ray se fue con el Señor, y no tuve otra oportunidad. Pero ellos se derramaron sobre mi vida en ese almuerzo. Hubo algunas lágrimas. Hubo sabiduría compartida. Todavía estoy viviendo del rejuvenecimiento y aliento y gracia que recibí de esa pareja anciana mientras nos sentamos a almorzar juntos.

Haz preguntas. Escucha. Aprende. Aprende de sus vidas. Aprende al observar. Aprende al escuchar lo que tienen que decir. Si tú quieres ser el tipo de anciana que trae gloria a Dios, entonces aprende de las vidas de ancianas quienes ya han caminado por allí antes que tú.

Carmen: Si no estás aprendiendo de las ancianas, te estás perdiendo recursos incalculables. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado recordando esto y estará de regreso para orar.

Todos tenemos debilidades y defectos en nuestro carácter. Si no le permites a Dios tratar con esas debilidades, se harán más pronunciadas mientras más avanzas en edad. Descubre por qué cuando Nancy continúe en Tito 2 en el siguiente programa.

Ahora ella está de regreso para orar.

Nancy : Gracias, Señor, por el ejemplo sabio y piadoso de algunos de los ancianos que has puesto en mi vida. Te pido que en esta época de mi vida Tú me estés haciendo el tipo de mujer que será modelo y mentora, que tiene una vida digna de imitar para aquellos que vienen detrás. Padre, enséñanos dentro de la iglesia, a ancianos y jóvenes, a glorificarte a Ti en nuestras relaciones y enséñanos cómo crecemos y aprendemos a través de cada vida y a alentarnos unos a otros en nuestra fe como Tú nos has instruido que debemos hacer. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

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A17 – El laboratorio de la vida

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A17 – El laboratorio de la vida

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/El-laboratorio-de-la-vida/

 

Carmen Espaillat: Kim Wagner dice que la Biblia no solamente nos advierte acerca de nuestro pecado. También nos muestra cómo cambiar y evitar ese pecado.

Kim Wagner: Nos enseña cómo aplicar la verdad de la Palabra de Dios en nuestra vida de una manera práctica para que podamos vivirla. Esto nos lleva a desarrollar un hambre aún mayor por la Palabra de Dios.

Esto no es solamente para nosotras, es para que seamos capaces de ofrecer un consejo a una amiga o aun familiar que esté enfrentando alguna situación. Nosotras necesitamos prepararnos para dar a conocer la verdad de la Palabra de Dios. Las Escrituras nos dan un claro entendimiento de cómo hacer esto; de cómo caminar en obediencia y disfrutar de Dios, y disfrutar de lo que Él nos ha dado.

Lo que es tan triste es que el mundo haya tomado todas las cosas buenas y los beneficios de Dios, y los haya pervertido o los haya disfrutado fuera del ámbito de las Escrituras. De manera que la gente termina persiguiendo esos placeres creados en una manera en la que no encuentra la verdadera satisfacción. Y todo porque están fuera de los parámetros que tenemos en las Escrituras.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos estado ofreciendo una idea fresca acerca de la doctrina. No es algo pesado, sino algo activo y vibrante. Ese es el mensaje en la serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Dos esposas de pastores han estado escuchando esta serie durante esta semana. Holly Elliff y Kim Wagner están platicando con Nancy sobre la manera en la que la doctrina afecta sus vidas y ministerio.

Nancy Leigh DeMoss: Kim y Holly, una de las cosas que aprecio tanto acerca de ustedes dos y que hace nuestra amistad tan rica es que verdaderamente ustedes son mujeres de la Palabra. Ustedes aman la Palabra. Cuando hablo de sana doctrina, no es algo seco o muerto para ustedes. Es algo vivo y vibrante; ustedes tienen la certeza de que es muy crucial para enseñarnos cómo debemos vivir durante cada etapa de nuestras vidas. Se trata de arraigar nuestras vidas —enraizarlas— en la Palabra de Dios.

Kim, ¿cómo desarrollaste esa sed, ese corazón y ese amor por la sana doctrina y por las Escrituras?, ¿cómo empezó eso a ser tan fundamental en tu vida? Holly, te haré la misma pregunta, pero quiero empezar con Kim.

Kim: Conocí al Señor a temprana edad. Más tarde, me convertí en una adolescente y empecé a ver áreas de mi vida donde necesitaba transformación—aun como una adolescente. A medida que pasaba tiempo expuesta a la Palabra de Dios, empecé a concientizarme de que Dios me estaba hablando a mí a través de las Escrituras.

Las Escrituras cobraban vida y resonaban en mi corazón. Comencé a darme cuenta de que si yo obedecía la Palabra de Dios, Dios transformaría mi vida. Eso no significa que todo es fácil, ni que mi vida está libre de dificultades o problemas. No es así. Pero tengo tanto gozo por el hecho de caminar en la presencia de Dios y por caminar en obediencia a Su Palabra.

Dios planta ese deseo por Su Palabra en nuestros corazones. A medida que lees y consumes Su Palabra, esa hambre aumenta.

Nancy: Holly, hambre por la Palabra de Dios, ¿cómo se fue cultivando eso dentro de ti?

Holly Elliff: No fue sino hasta cerca de mis 30 años que me di cuenta de que tenía un punto de vista increíblemente equivocado acerca de Dios o tal vez una falta de comprensión acerca de quién Él era. Realmente yo no entendía todo el tema acerca de la soberanía de Dios en mi vida.

Creía firmemente que tratando de ser una buena cristiana, leyendo mi Biblia, haciendo las cosas correctas, amando a mi esposo, amando a mis hijos, que nunca se me presentarían situaciones complicadas, difíciles, profundas en mi vida… Un concepto que no es bíblico. Pero de alguna manera, esas eran las ideas que me había formado en mi cabeza.

Casi llegando a los 30 años, Dios me llevó a la escuela. Mi esposo era pastor en una iglesia. Me encantaba la idea de ser la esposa de un pastor, pero nosotros nunca habíamos pasado por un momento realmente difícil en la iglesia antes de aquel tiempo.

El Señor, en prácticamente el mismo período de tiempo, nos llevó a través de una lucha muy difícil con la membresía de la iglesia, que se centró alrededor de si realmente la Palabra de Dios iba a ser la autoridad de aquella iglesia. Al mismo tiempo, los padres de mi esposo atravesaron una enorme crisis en su matrimonio.

Mi suegro se divorció de mi suegra luego de 43 años de matrimonio. Nos dimos cuenta que mi suegra sufría de Alzheimer y decidimos cuidar de ella. Yo tenía cuatro niños pequeños en ese momento. Así que en un periodo de aproximadamente un año Dios me llevó de repente a momentos verdaderamente duros y de mucha dificultad.

De repente me encontré necesitada de escudriñar la Palabra de Dios tratando de encontrar respuestas. Realmente fui colocada en la escuela de la soberanía de Dios, buscando quién era Dios en los lugares áridos. De mi creencia muy ingenua sobre quién era Dios, vino un verdadero deseo de entender quién es Él en mi vida.

Nancy: Considero que tú has dado justamente una gran ilustración de cómo la doctrina incorrecta puede afectarnos, ya que el concepto de que si amas y obedeces a Dios nunca pasarás por momentos o situaciones difíciles y oscuras, no es un concepto bíblico. Cuando tenemos un fundamento incorrecto de pensamiento y pasamos por momentos difíciles, esto nos llevará a sentirnos defraudadas o desilusionadas.

Holly: Oh sí… sentía que se me venía el mundo encima. Para mí fue un shock total que Dios permitiera que yo pasara por esos momentos tan duros porque, en mi manera de ver las cosas, si yo había hecho las cosas correctas, merecía algo diferente a todo eso, y como dices, eso es totalmente antibíblico. En realidad, exactamente lo opuesto se pone en evidencia en las Escrituras. Dios nos va enseñando y entrenando a medida que transitamos por esos momentos difíciles.

Nancy: ¿Cuáles serían algunos ejemplos donde has visto que algunas ideas erradas sobre Dios y sobre Sus caminos pueden llevar a las mujeres a hacer decisiones equivocadas o tener respuestas incorrectas?

Kim: Hay tantas maneras diferentes como eso puede ocurrir que resulta difícil mencionar solo unas cuantas. Pienso en una mujer que vino en busca de consejería. Ella era una mujer mayor que yo. Para ese tiempo yo era la joven esposa de un pastor. Ella era una nueva creyente. Ella tenía problemas con su hija adolescente y no sabía qué hacer. Como nueva creyente, ella pensó que podría venir y hablar conmigo.

A medida que platicábamos, mientras más me hablaba acerca de las elecciones que había hecho en su vida, de las decisiones que actualmente estaba haciendo, de cómo esto había afectado a su hija…. por ejemplo, ella le proveía a su hija pastillas anticonceptivas a partir de sus 16 años. Ella se preguntaba por qué su hija era tan rebelde y estaba tan fuera de control. Más aun, ella le había dejado algo claro a su hija, ella le decía: “Sé que estás en una edad donde puedes ser sexualmente activa así que te voy a proporcionar la forma para que no tengas problemas con las consecuencias que esto trae”.

Ese es solo un ejemplo. Estoy pensando sobre parejas que se acercaron a nosotros para recibir consejería y que ya no se sienten felices con sus parejas por lo que no ven ningún problema en divorciarse. Esta semana tuvimos una discusión con una familia ya que ellos no veían nada de malo en que jóvenes vivieran juntos sin estar casados, pensando que “eso es sólo un pedazo de papel”, que no hay nada relevante hoy día en la ceremonia del matrimonio.

Nancy: ¿Son estas personas cristianas?

Kim: La mayoría de las personas en estos casos sí lo son. La pareja viviendo junta profesa ser cristiana. Las personas alrededor de ellos y dándoles consejería no son cristianas. Lo que estoy observando en el mundo de hoy día es una gran parte del pueblo de Dios siendo influenciado por la cosmovisión secular y la gente no está ceñida al conocimiento de lo que las Escrituras dicen.

Ellos no saben que las Escrituras dicen que el lecho matrimonial debe mantenerse sin mancilla. Ellos no tienen el entendimiento de que Dios hace esto para nuestro bien. Esto es una cosa hermosa que Dios creó. Todos los placeres que Dios ha dado al hombre, Él los ha dado para que el hombre obtenga disfrute de ellos.

En una ocasión hablaba con una joven que se encontraba luchando contra una serie de hábitos en su vida que ella sabía no eran bíblicos. A medida que platicábamos le dije, “¿Acaso no te parece que Dios quiere que gocemos, disfrutemos o tengamos placer en la vida? Él sí lo desea”. Él es el Dios que creó la belleza. Él es quien creó el sentido del olfato de modo que cuando nos llegue el aroma de una carne a la barbacoa se nos abra el apetito.

Él creó todas esas maravillosas sensaciones que provienen de la intimidad física en el matrimonio. Pero todas estas cosas Él nos las da a nosotros —Él nos ha dado cada cosa buena para disfrutar— pero Él coloca aquellas cosas en nuestra vida con parámetros. De ahí es que viene el verdadero disfrute; viene cuando somos obedientes a la hora de experimentar aquellos placeres sensuales y deleites que Él nos ha dado.

Las Escrituras nos dan un claro entendimiento de cómo hacer esto, de cómo caminar en obediencia y disfrutar de Dios, disfrutar de lo que Él nos ha dado. Lo que es tan triste es que el mundo haya tomado las cosas buenas y los beneficios de Dios y los haya pervertido o los haya disfrutado fuera del ámbito de las Escrituras. De manera que la gente termina persiguiendo esos placeres creados de una manera en la que no encuentran verdadera satisfacción, y todo porque están fuera de los parámetros que tenemos en las Escrituras.

Holly: Considero que si miramos a través de la historia de nuestra nación —quizás en las últimas cuatro o cinco décadas— lo que vemos es que a medida que removemos los valores cristianos de nuestra sociedad, hemos levantado múltiples generaciones de mujeres quienes a pesar de querer conocer la verdad, esta no les ha sido enseñada. Sus madres no les enseñaron la verdad. Sus abuelas no les enseñaron esa verdad.

Me he encontrado muchas veces conversando con mujeres que nunca han tenido un patrón de lo que significa ir a la Palabra de Dios y encontrar una respuesta. Ellas pueden ser muy ingenuas o muy ignorantes acerca de lo que la Palabra de Dios dice. Luego, una vez ellas saben esa verdad, entonces toman decisiones que van de acuerdo o no con esa verdad.

En ocasiones he visto que las mujeres nunca se han referido a la Palabra de Dios para buscar respuestas. A veces no es sino hasta que llegan a un momento de crisis que ellas realmente quieren saber lo que la Palabra de Dios dice porque hay demasiada información que entra desde los medios de comunicación, así como el conocimiento proveniente de otros medios. Como estuviste diciendo, Kim, ellas son bombardeadas con “verdad” (entre comillas) desde muchas, muchas otras fuentes y la Palabra de Dios se convierte en el último recurso al cual ellas acuden.

Así que de repente puede que lean algo en un sitio de internet y puede que lo acepten como verdad, sin nunca haber ido a la Palabra de Dios para descubrir qué dice Dios acerca de eso que están leyendo. Luego se encuentran ellas mismas, en sus 20, 30 o 40 años, en crisis y de repente se preguntan, “¿He creído lo correcto acerca de esto? ¿Qué dice la Palabra de Dios acerca de esto? ¿Quiero saber lo que la Palabra de Dios dice? ¿Estoy dispuesta a hacerlo?”

Creo que para muchos cristianos es ahí donde realmente inicia una “crisis de convicciones”; donde ellos reconocen que por mucho tiempo han dejado a un lado la Palabra de Dios por lo que son desprovistos de la verdad tantas veces.

Kim : Quizás ni sea la situación de crisis. Quizás no sea mientras transitamos a través de la muerte de un hijo o estemos en medio de la infidelidad de un compañero. Pero quizás simplemente como sucedió a una joven en nuestra iglesia que fue criada por una madre que realmente no ejerció su papel de cuidadora del hogar, que no era una creyente. Ahora ella tiene gemelos y está muy agradecida por ellos. Son gemelos de 2 años de edad. Es muy desafiante para ella criar a esos gemelos.

Hemos estado estudiando el libro de Santiago, y esta madre me comentaba esta semana que había estado escribiendo algunos pasajes de este libro, así como del libro a los Efesios, y, ¿sabes qué?, los colocó en algunos lugares alrededor de la casa. Ella toma estas tarjetitas y las lleva a veces, con el propósito de lidiar con sus emociones, o de mantenerlas bajo control; de poder vivir lo que la Palabra de Dios dice y cómo ella debe educar estos hijos con gozo y sin tensión.

Nancy: Considero que algo importante es que no hay atajos para esto. Es un tema de disciplina, diligencia y fidelidad. Línea sobre línea, precepto sobre precepto.

He mencionado que recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a Kay Arthur. Una de las cosas que me llama la atención de ella es que es una mujer que fue salva el mismo año en que yo lo fui con apenas unos tres meses de diferencia. Yo tenía cuatro años de edad y ella tenía 29. Ella no tenía el mismo trasfondo que yo. Quiero decir, nuestras vidas fueron totalmente diferentes. Pero ambas en ese punto llegamos a la Palabra. Ella a los 29 y yo a los 4.

Ella ha estado todos estos años —ahora tiene alrededor de 70 y tantos años de edad— muy ferviente y entregada al estudio de la Palabra de Dios con el objetivo de que antes de morir ella pueda enseñar sobre cada libro de la Biblia o escribir un estudio acerca de cada libro—algo así.

A medida que la escuchaba, pensé “Ella es una mujer que está tan llena de las Escrituras. Ella puede citar más pasajes de las Escrituras que ninguna otra persona que yo conozca”. No creo que ella solo se haya sentado a memorizar la Palabra. No tengo esa impresión. Considero que ella ha empleado mucho tiempo viviendo en la Palabra y ese es el resultado que se da de manera natural.

A medida que la escuchaba —y yo he empleado muchos años estudiando las Escrituras— la miré y dije: “¿Sabes? Hay una riqueza, hay una plenitud de las Escrituras que no apareció allí de la noche a la mañana”. Pensé que faltan 25 años para que yo llegue a tener 73, y tendré opciones cada día durante esos próximos 25 años sobre lo que haga cada la mañana, lo que haga con mi tiempo, sobre los libros que lea, sobre lo que escuche, sobre lo que memorice y sobre las cosas a las que me exponga. ¿Qué pasaría si yo fuera a tomar los próximos 25 años y fuese más fiel y diligente e intencional acerca de traer la Palabra de Dios a mi mente y a mi corazón?

Ahora bien, no estoy tratando de ser Kay Arthur. Lo que digo es que quiero ser una mujer que esté llena de la Palabra de Dios. Esto realmente puede suceder si tomas los pasos y las decisiones para llegar ahí.

Holly: Así es. Se trata de ese principio que tocaste, Nancy, acerca del hecho de que nuestro comportamiento, si somos cristianos, debe corresponder con nuestra creencia. Si sabemos algo acerca de la Palabra de Dios o si tal vez hemos estado ignorando algo acerca de ella pero de repente nos damos cuenta de esto, entonces desde ese momento somos responsables de que esa verdad sea puesta en práctica en nuestra vida diaria.

Dios tiene tanta gracia que Él no espera que nosotros seamos capaces de hacer o generar esto; sino que nos da Su Santo Espíritu para que tomemos esa verdad de Su Palabra, y la apliquemos a nuestras vidas; Él nos da fuerzas, nos da entendimiento, nos da la gracia para vivir Su Palabra y para que no sea simplemente un libro muerto. Esto es una realidad en nuestra vida. Observo muchas mujeres hambrientas de tener esto.

Nancy, has sido una estudiante de la Palabra de Dios toda tu vida y esto es evidente en tu vida. Te sale de los labios cuando hablas. Eres una estudiante permanente de la Palabra de Dios. Muchas veces he recibido mujeres que vienen a mí y dicen: “Bueno, estoy luchando con esto, y estoy luchando con esto y estoy luchando con aquello”, mientras cada respuesta que necesitan ha estado ahí siempre en su estante, en la Palabra de Dios.

Sus respuestas están todas ahí. Es solo que nunca han tenido tiempo de referirse a la Palabra de Dios y recibir respuesta. Soy culpable de esto en mi propia vida. Hay momentos en los que verdaderamente olvido que Dios ha hecho provisión para cada una de mis necesidades. Me puedo dar cuenta de ello cada vez que tomo Su Palabra; nunca falla el que Dios provea lo que yo necesito cuando creo lo que me dice en Su Palabra.

Y es algo simple. Ni siquiera es complicado. Tenemos Biblias en todos los lugares. Están disponibles para nosotros. Si viviéramos en otro país esto quizás no fuese así, pero aquí no tenemos excusa. No hay ninguna razón para que no se pueda tener acceso a la Palabra de Dios.

Kim: Holly, esto no es solamente para nosotras. Es para que seamos capaces de ofrecer un consejo a una amiga, o a un familiar que está enfrentando alguna situación. Necesitamos prepararnos para dar a conocer la verdad de la Palabra de Dios.

Holly: Desde luego Kim. La Biblia dice que hablaremos de aquello que llene nuestros corazones. Si hemos llenado nuestros corazones de cosas sin importancia, entonces no tendremos nada que decir. Pero si hemos llenado nuestros corazones con la Palabra de Dios, nosotras hablaremos la verdad.

Enseño a un grupo de jóvenes madres y la semana pasada estábamos hablando acerca del tema de “El tiempo”. Hice que tomaran 4 categorías en sus vidas: el tiempo personal con el Señor, entretenimiento, dormir y trabajar, y que registraran estas actividades. Ellas tenían 168 horas.

Nancy: Repite esas categorías de nuevo…

Holly: Dormir, trabajar, entretenimiento y tiempo a solas con Dios. Eso puede incluir cualquier cosa desde tiempo en la computadora para escribir blogs hasta visitas a sitios para hacer escapadas de compras. Tú sabes… como cuando te diriges a una tienda, no porque necesites algo sino simplemente porque no quieres llegar a tu hogar. Así que hablamos un poco de lo que estaba incluido en esa categoría.

Hice que ellas trazaran —usando diferentes colores de lápices— cómo usaban los bloques de tiempo durante esas 168 horas de esa semana. No les permití mirar el gráfico de otra persona. Fue bastante sorprendente, incluso en mi propia vida, la diferencia en ese gráfico entre tiempo dedicado al trabajo y al sueño, el entretenimiento y el tiempo a solas con Dios

Ahora bien, la mayoría de nosotras no vamos a emplear ocho horas al día en el tiempo a solas con Dios, pero si ni siquiera hay un registro de esto durante esas 168 horas a la semana, hay un problema. Si el entretenimiento tomó la tercera parte de tu tiempo en la última semana, eso va a afectar en gran medida tu forma de pensar.

Es realmente bueno para nosotras que de vez en cuando nos preguntemos:

● ¿De dónde estoy obteniendo mi información?

● ¿Qué estoy estudiando?

● ¿Qué influencia tiene mi manera de pensar cuando hablo?

● ¿Qué sale de mi boca?

● ¿De dónde obtengo mi conocimiento y mi sabiduría?

¿Acaso es una sorpresa que muchas veces no sabemos qué decir porque no hemos acudido a la fuente de la Verdad para saber qué hacer en cada circunstancia?

Nancy: Permítanme orar. Gracias Señor, por recordarnos lo práctica y vivificante que es Tu verdad. Sostengo una Biblia en mis manos en este preciso momento, y Te doy gracias Padre por darnos Tu revelación de quien eres. Tu Palabra es tan rica y tan plena que si pudiéramos emplear toda una vida haciendo nada más que estudiar y meditar lo que nos has dado a través de ella, una vida no sería suficiente para aprenderlo todo. Esto es la multifacética y esplendorosa maravilla de quien Tú eres.

Por eso Señor, oro para que Tú hayas puesto amor por Tu Palabra en cada una de las personas que formamos parte de la familia de Aviva Nuestros Corazones, un amor por Tu sana doctrina y un amor por vivirla y aplicarla en el contexto —en el laboratorio de la vida— en el contexto de las verdaderas situaciones, interrogantes y desafíos de la vida.

Que no resulte de provecho solo para nosotras, sino que también resulte de provecho para otros, para las mujeres más jóvenes, para nuestras familias, nuestros hijos, para la próxima generación, para aquellos que nos rodean que se encuentran sufriendo y en necesidad de recibir una palabra a tiempo que provenga de Tu Palabra.

Señor, ayúdanos a ministrarnos a nosotros mismos a través de Tu Palabra, y también permite que podamos ministrar a otros Tu gracia por medio de Tu Palabra. Gracias Dios. En el nombre de Jesús. Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado orando por ti y por mí. Necesitamos de la ayuda de Dios para conocer Su Palabra y poder compartirla con otras mujeres. Hemos escuchado a las esposas de pastores Holly Elliff y Kim Wagner. Si es la primera vez que escucha este programa, se llama Aviva Nuestros Corazones, y es conducido por Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Nuestra serie actual se titula El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2: 1-5.

Nancy, Kim y Holly no estarían capacitadas para brindar consejería a jóvenes mujeres si ellas no conocieran la Palabra de Dios. Si fuese así, ellas solo estarían compartiendo o expresando sus propias opiniones. Tú y yo necesitamos lo mismo. Dios te puede utilizar de maneras formidables, mostrando a las jóvenes más jóvenes cómo la Biblia se relaciona con sus circunstancias.

Tú sabes que la Biblia tiene algunos consejos muy prácticos para aquellas que vamos envejeciendo, y en ese grupo estamos todas. Conoce cómo mantener un celo rejuvenecido por Dios, creciendo en gracia año tras año. Eso lo trataremos en la próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voces adicionales:

− Kim Wagner, en la voz de Elba Ordeix de Reyes.

− Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

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A16 – Aplicando la sana doctrina

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A16 – Aplicando la sana doctrina

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Aplicando-la-sana-doctrina/

Carmen Espaillat: Hay una manera segura de evitar la falsa doctrina, abraza la sana. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Si no estamos firmes en la sana doctrina, nos hacemos susceptibles a la falsa doctrina. Seremos fácilmente disuadidas, influenciadas y engañadas por cosas que podrían verse bien, podrían parecer buenas o ser muy populares, pero que no son ciertas.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando pienso en doctrina, me es fácil imaginar a los eruditos estudiando minuciosamente los detalles entre uno que otro texto en alguna biblioteca. Pero, como veremos a continuación, la doctrina que nos ocupa no fue diseñada para quedarse en los libros. Fue dada para vivirla.

Nancy se los va a explicar dándole continuación a la serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Nancy: Manejando hacia el estudio hoy por la mañana, tuve que reducir la velocidad porque había una niebla muy densa dificultando el tránsito.

Hubo momentos en los que casi no veía nada. Encendí las luces —como estaban haciendo las otras personas— y seguí manejando con mucho cuidado esperanzada de que los demás estuviesen haciendo lo mismo.

Mientras trataba de avanzar, pensé, “Así es como estamos viviendo hoy en día, en medio de la niebla”. La iglesia contemporánea se encuentra en una especie de niebla. Una niebla doctrinal que está creando mucha confusión.

Necesitamos ser muy cuidadosas en estos tiempos. No podemos asumir que porque lo hemos comprado en una librería cristiana o lo hemos escuchado o visto en una cadena cristiana de radio y televisión o lo hemos escuchado en una iglesia hoy, no debemos asumir que la enseñanza que estamos recibiendo está basada en una sana doctrina.

Hay mucha confusión y muchas cosas que están siendo enseñadas. Algunas personas me comentaron durante el receso de cómo —en lugares donde se supone imparten una sana doctrina— hay mucha confusión debido a enseñanzas anti-bíblicas.

El momento histórico de la iglesia en el que nos ha tocado vivir nos obliga a que seamos más cuidadosas que nunca. Necesitamos encender las luces, encender la luz de la Palabra de Dios y tenemos que movernos con cuidado para no vernos envueltas en situaciones críticas.

La niebla de esta mañana trajo a mi mente lo que hemos estado hablando mientras revisamos el libro de Tito. Vamos a terminar en un pasaje muy familiar de Tito capítulo 2 en el que se instruye a las mujeres, pero primero vamos a repasar un poco el trasfondo de este texto.

Pablo empieza ese capítulo diciéndole a Tito, su hijo en la fe, “en lo que a ti respecta, enseña de acuerdo a la sana doctrina” (verso 1).

Ahora, lo que preocupa a Pablo y a nosotras es esto: ¿Cómo la iglesia puede impactar, influenciar y evangelizar a una cultura pagana? Con eso era con lo que estaba lidiando Tito en la isla de Creta donde, como hemos dicho, los cretenses “son siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos” (Tito 1:12).

Ellos eran libertinos; ellos eran degradados; ellos eran detestables; ellos eran desobedientes—todas estas frases fueron usadas en la carta a Tito. Ellos vivieron al máximo su incredulidad carnal acerca de Dios.

Y a Pablo le preocupaba cómo la iglesia podía ser luz en una generación rodeada por la niebla. Esa pregunta —acerca de cómo la iglesia podría impactar a una generación difícil y en tinieblas— es la que se hacen muchos líderes cristianos hoy en día.

Una gran pregunta sería, ¿cómo puede ser la Palabra de Dios relevante? Espero que lo que quieren decir con esa pregunta sea “¿cómo podríamos comunicar de forma efectiva el Evangelio y la doctrina de Jesucristo a una generación que no valora estas cosas?”

Pero lo interesante, al leer estas discusiones, parece ser que muchos autores, oradores y líderes están poniendo en práctica programas, campañas—modernizando las infraestructuras, cambiando sus nombres, cambiando sus programas para adolescentes, cambiando su música, cambiando sus horarios, o sus estilos o los días de la semana; cambiando su predicación; y un sinnúmero de cambios más, destinados a hacer la Palabra más atractiva, para hacer la iglesia más atractiva a los incrédulos.

Esa es la misma preocupación que tenía Pablo en su corazón cuando hablaba con un líder cristiano, con un líder de la iglesia llamado Tito. Él estaba preocupado por cómo él podía proveer liderazgo a esa primera generación de la Iglesia. La respuesta de Pablo, ante semejante situación, de cómo comunicar el Evangelio de una forma eficaz en aquel mundo, podría sorprenderte.

Su respuesta difiere de lo que se está escribiendo y diciendo hoy en día a ese respecto. Pablo le dice a Tito “Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo a la sana doctrina” Tito (2:1).

Apégate a lo básico. Sigue haciendo lo que se supone has estado haciendo durante todo este tiempo. No te distraigas con la novedad, con todas esas formas de hacer las cosas.

Con eso no queremos decir que el cambio es inherentemente erróneo, que no podemos cambiar los estilos. No estamos diciendo que estas cosas nunca están bien, sino que esa no es la esencia del asunto de como se debe predicar el Evangelio en nuestro mundo actual.

Pablo dice que lo que tienes que hacer es predicar a los creyentes la sana doctrina. Esa que va a impactar y a cambiar sus vidas en sus casas, en sus lugares de trabajo, y en sus comunidades. Ellos van a vivir de acuerdo a una doctrina sana. Y eso es lo que va a hacer el Evangelio creíble ante los incrédulos que les rodean.

Quiero continuar con este tema de la sana doctrina por un momento más y preguntarte “¿Por qué es importante una sana doctrina? ¿Qué hace la diferencia?”

Parte de la respuesta es que, si no nos basamos en una sana doctrina, vamos a ser susceptibles a las falsas doctrina. Seríamos persuadidos, influenciados y engañados fácilmente ante cosas que podrían parecer buenas y que nos hacen sentir bien —que podrían ser muy populares— pero falsas.

Por ejemplo, en Efesios capítulo 4:14, Pablo dice que debemos centrar nuestra vida en Cristo “para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error…” ¡Ahí está esa palabra, doctrina!

Hoy en día, hay muchas corrientes doctrinales dentro y fuera de la iglesia. Y Pablo dice que si llevamos la vida cimentada en la verdad, la verdad bíblica, entonces cuando estas corrientes vengan —las corrientes falsas— no nos vamos a ver sacudidas, ni llevadas de aquí para allá por esos vientos doctrinales, por las artimañas de los hombres y su astucia engañosa.

Pero si no estás firme, entonces podrías entrar en una librería cristiana —escoger un libro escrito por un autor popular y de buena reputación— y verte desviada por las enseñanzas y variedad de temas que no concuerdan con las Escrituras. ¡Hay tanto de esto, tanta niebla en el mundo cristiano de hoy!

Es por eso que me urge motivarlas para que entiendan la importancia de una sana doctrina. No solamente es importante para mantenernos alejadas de doctrinas engañosas, sino que la doctrina —es decir, lo que creemos— determina cómo vivimos. ¡Y la forma como vivimos revela lo que realmente creemos!

Podrían argumentar que la doctrina que siguen es la verdadera, la bíblica. En sus cabezas podrían tener una doctrina bíblica sana, pero si viven de forma contraria a la doctrina bíblica, entonces en lo que creen en realidad no es en una sana doctrina. La doctrina y la vida tienen que ser congruentes.

He llegado a creer (y estuve pensando en esto esta mañana) que cada fracaso en la vida cristiana —el fracaso de un matrimonio cristiano; el fracaso de nuestra moral; el fracaso en nuestras relaciones; cuando las cosas no caminan como deberían, cuando hay trastornos y adicciones— todas esas luchas tan comunes entre los cristianos, están conectadas de alguna manera con la doctrina.

Una de dos, o no conocemos o no creemos en una doctrina sana o no estamos poniendo en práctica las cosas que van de acuerdo a la sana doctrina.

Algunas personas no han sido instruidas. Son analfabetas espirituales y bíblicamente. Sencillamente, no conocen la verdad. Hay personas, que han dicho ser cristianas por años y años, que aún permanecen analfabetas y es por eso que sus vidas no son consistentes con las Escrituras.

Pero muchas de nosotras hemos tenido el privilegio de crecer en iglesias con una doctrina sana basadas en la verdad bíblica, pero no la estamos poniendo en práctica, no estamos viviendo de acuerdo a la sana doctrina.

Por lo que es muy importante que conozcamos la sana doctrina para que nuestra forma de pensar sea la correcta y, por consiguiente, nuestra manera de vivir sea sana y seamos espiritualmente saludables.

Ahora bien, hemos comentado en el programa pasado y en este, que hay mucha gente que tiene un concepto equivocado de doctrina. Piensan que es aburrida e insípida y por ende no les interesaría. Necesitamos recordar que la doctrina bíblica no se circunscribe a unos cuantos conceptos teológicos abstractos.

La doctrina siempre se relaciona —en las Escrituras— con el deber. Está relacionada con la vida. No se limita a un cúmulo de teorías abstractas. Las aplicaciones que se corresponden con la doctrina son las de la vida real.

• La sana doctrina requiere de nosotras que vivamos vidas agradables al Señor.

• La sana doctrina nos motiva a que vivamos vidas agradables al Señor.

• Y es la sana doctrina que nos capacita para que hagamos lo que queremos hacer y esto es vivir vidas agradables al Señor.

En Tito 1:9, Pablo dice que los ancianos, los líderes de la iglesia deben “exhortar con sana doctrina”. La doctrina es la base bíblica y teológica de la vida cristiana. No puedes construir una casa sin una buena base o fundamento.

La doctrina es el ¿Qué? ¿Qué es verdad? ¿Qué es lo que creemos?

Pero Pablo también dice, empezando el Capítulo 2:1, “Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina”. Ahí tienes el ¿entonces qué? Esa no es únicamente la base; es la aplicación personal y práctica de una doctrina sana.

● En la iglesia tendemos a irnos de un extremo al otro. Es difícil mantener un balance. Algunas iglesias enfatizan la doctrina una y otra vez y tienen la base, pero nunca llegan al “¿entonces qué?”

● Luego tienes a las iglesias que son muy de ¿entonces qué?, pero no hay un ¿Qué? No hay una base. Se centran en la aplicación porque no quieren desencantar a nadie. No quieren aburrir la gente. No quieren ser concretos y prácticos.

Pero si tu aplicación práctica no está arraigada y asida a una doctrina sana, ¿sobre qué base se supone que vivan? No hay base, no hay fundamento. Están a la deriva y en un océano en el que los valores morales son tan cambiantes como las olas, si no tienen un fundamento doctrinal sólido.

Por lo que necesitamos las dos cosas. No hay un “esto o lo otro”. Sin la aplicación —y vengo de un trasfondo con una doctrina sana; he sido muy bien adoctrinada; y lo digo en el mejor sentido posible…

Pero quiero decirles que sin la aplicación, sin las cosas que van de acuerdo a una sana doctrina, sin énfasis en el estilo de vida, la sana doctrina se va a quedar solamente en nuestras cabezas y en nuestros cuadernos, y nunca haría una gran diferencia en la forma en que vivimos, ni haría una gran diferencia en nuestra cultura.

Algunas de nosotras necesitamos sacar los apuntes de los cuadernos y del interior de nuestras cabezas y aplicarlos a nuestra vida. ¡Sabemos tanto! Y si viviéramos una fracción de lo que sabemos, seríamos gigantes espirituales en lugar de pigmeos espirituales.

Algunas no han sido expuestas a ella porque no se han percatado en cuán importante es tener ese fundamento de la sana doctrina. Déjenme darles una ilustración de la importancia de las dos cosas.

Vayamos a Tito 3:4. Ahí hay un párrafo que les señala el ¿Qué? Ese es un párrafo doctrinal y quizás algún día enseñaremos el párrafo completo. Es de una gran riqueza y me gustaría que pudiéramos detenernos aquí.

Esto es sana doctrina: Tito Capítulo 3: 4-7,

“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia la humanidad Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración por el Espíritu Santo que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia fuésemos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.”

Esta es una de las famosas oraciones largas del apóstol Pablo. Esas son las que dificultan y hacen de la memorización un reto difícil ya que —al no haber puntos— hay que llegar al final del párrafo para detenerse.

Aunque es probable que Pablo no se sentara a escribir estas cosas sino que las comunicara oralmente a un escriba. Pablo estaba derramando su corazón y su doctrina es doxológica. Quiero decir, que él está lleno de entusiasmo y de llenura ante el conocimiento de la gracia y la salvación de Dios, y entonces comienza una larga oración que no se detiene… ¡Cómo estoy haciendo yo ahora mismo y como lo hago muy a menudo!

Pero nos da este párrafo grandioso que describe el “qué” del Evangelio. Ahí tenemos la justificación, la bondad amorosa del Padre, la justicia imputada, la salvación, la misericordia, la regeneración y la renovación del Espíritu Santo y los herederos.

Ahí tenemos plasmados, no sé, alrededor de 15 conceptos teológicos y doctrinales en un solo párrafo. Ese es el “Qué” ¡Es glorioso! Pero no se mantiene por sí solo.

Miren el versículo 8. Ahí tienen el “¿Y entonces qué?” “Palabra fiel es ésta, y en cuanto a estas cosas quiero que hables con firmeza…” Ese es el “Qué” la sana doctrina.

“Por lo que…” Aquí tienen ¿Y entonces qué? ¿Por qué? ¿Cuál es el propósito de todo esto? “Para que los que han creído en Dios, los que tienen sana doctrina, procuren ocuparse en buenas obras”.

Ahí está el flujo. Ahí está el desbordamiento. Esas cosas, dice, son excelentes y de provecho para las personas.

Pablo dice, “si has experimentado la gloriosa doctrina de la salvación, la justificación por la fe en Cristo solamente y toda la enormidad que implica esa declaración…” (que acabamos de ver en los versículos 4 al 7), entonces tienes que llegar al “¿Entonces qué?

Y el “¿Entonces qué?” es que —cuando han experimentado esto— van a estar motivadas a dedicar sus vidas con devoción a las buenas obras por causa de la gracia que tan generosamente Dios ha derramado en sus vidas. Van a querer dársela a otros.

Hay otros “¿Entonces qué?” esparcidos a lo largo de este libro. Por lo que cuando lleguemos a Tito Capítulo 2:3-5, al que ustedes están ansiosas porque lleguemos pronto, veremos más “¿Entonces qué?”

¿Ves la conexión entre la sana doctrina y las cosas que concuerdan con esa sana doctrina? Está el “¿Qué?” y luego el “¿Entonces qué? que evidencian el flujo que debe haber la secuencia y la consecuencia. Si no tienen la base de una sana doctrina, no tienen base para un apropiado y bíblico “¿Entonces qué?”

El domingo pasado, en mi iglesia, fui a la escuela dominical y al culto. Escuché dos mensajes fabulosos salidos de la Palabra de Dios; la enseñanza de una sana doctrina en ambos pasajes. Tanto el pastor como el profesor de escuela dominical están en medio de dos series distintas: una es del Evangelio de Lucas y la otra es del libro de Romanos.

Quiero decirles que, mientras estuve sentada oyendo —y voy a la iglesia pidiéndole a Dios que me hable que las Escrituras tomen vida en mi corazón. No quiero solo llenar mi cuaderno de notas. Quiero una vida rica en las Escrituras… De manera que voy a la iglesia con esa mentalidad.

Así que mientras que estaba sentada allí para escuchar los mensajes el ¿entonces qué? De ambos pasajes, empezó a explotar en mi corazón. Es decir, el Espíritu Santo se movía en mi interior y me hizo preguntarme “¿qué tipo de mujer se supone que debo ser a la luz de estos pasajes y a la luz de lo que dicen, a la luz de lo que yo estaba escuchando?”

Empecé a darme cuenta de que había algunas áreas de mi vida —dos mensajes distintos enfocados en dos áreas distintas— en las que yo no estaba dando la talla. El “¿Y entonces qué?” no estaba siendo congruente con la sana doctrina.

Ahora bien, no es que esté conduciéndome de una forma aberrante, aunque de hecho vamos desviándonos en nuestra conducta poco a poco y grado a grado. Por lo que Dios me estaba mostrando pequeños grados de cosas—relativamente pequeños; no hay pequeños grados de santidad, pero tenía que hacer pequeños ajustes en mi forma de pensar y de vivir.

Me encontré ponderando y luchando con esto. Y luego, en la noche del domingo, me reuní con una pareja y les dije “¿Podríamos hablar de alguna de estas cosas?”

No quería llegar a la casa, comer, dormir una siesta y olvidarme de mi convicción del mediodía. No quería comenzar la semana olvidando lo que escuché. Quiero que la Palabra sea parte de mi forma de pensar, mi forma de vivir.

Por lo que, esa noche del domingo, nos sentamos en mi sala —a discutir esos mensajes— por un par de horas. En un momento dije “Aquí hay algunas cosas que estoy viendo en mi vida que no concuerdan con ese pasaje, ¿podríamos hablar de eso?, ¿podríamos orar por eso?

Durante toda la semana me encontré arrepintiéndome y luchando con las implicaciones de poner en práctica la sana doctrina en esas áreas específicas, cambiando mi forma de pensar; cambiando mi forma de vivir. Eso es lo que se conoce como cristianismo dinámico transformador.

Lo que les acabo de describir no se supone que sea una gran excepción que sucede cada 12 años en nuestras vidas. Esa es la manera en la que se supone debemos estar viviendo.

Mientras escuchas Aviva Nuestros Corazones e independientemente del programa que le precede o del que le sigue, denle gracias al Señor por los David Jeremiahs, por los John Piper por los John MacArthurs y todos esos hombres grandes de Dios que enseñan la Palabra, por tu pastor y por tu profesor de escuela dominical.

Porque sus deseos y los de Dios, mientras escuchamos estos mensajes —mi deseo mientras las mujeres me oyen enseñar— es que el Espíritu de Dios haga en sus corazones lo que Él estaba haciendo en el mío mientras estaba sentada en la iglesia el domingo sintiendo que el Espíritu Santo se movía, que revoloteaba iba a explotar el “¿Entonces qué?” en mi corazón.

Ahora, al llegar a Tito 2, lo que vemos en este capítulo es “¿Cómo luce la doctrina en la vida real?” Hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, esclavos, cualquiera que sea la posición en la vida— la doctrina tiene aplicaciones prácticas para cada género, para cada etapa de la vida, para cada posición social.

El mundo va a someter a escrutinio no lo que decimos creer, sino como luce por fuera —en nuestras vidas— lo que decimos creer. Eso es lo que va a impactar su percepción de Cristo y los va a motivar a abrirse al Evangelio.

Por lo que cuando digas, “Vivimos en una cultura malvada, muy parecida a la cultura en la que Tito vivió en Creta. Hay muchas similitudes entre sus días y los nuestros.” Y digas, “¿Qué hacemos? ¿Cómo podemos impactar? Sólo necesitamos métodos más modernos. Solo necesitamos programas más dinámicos. Necesitamos “más de esto, o de aquello, o menos de esto, cambiar lo otro…”

Pablo dice “Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina.”

“Y ¿qué diferencia hace eso? En realidad, lo que necesitamos es mejorar las leyes o crear más leyes; necesitamos nuevas estructuras, nuevos sistemas o necesitamos revisar el sistema judicial, las escuelas o el gobierno. Necesitamos un presidente distinto. Necesitamos un congreso distinto. Necesitamos más programas sociales.”

No hay nada de malo en esas cosas si siguen el patrón de las Escrituras, pero Pablo dice que esa no es la clave. Lo que necesitamos es:

● Cristianos cimentados bíblicamente en una doctrina sana, que saben lo que creen y que viven de acuerdo a sus creencias.

● Cristianos que sean buenos y sabios, bondadosos, que hablen la verdad, que no sean hostiles entre sí, sino amorosos los unos con los otros, que sean afables, gentiles, hospitalarios y llenos de gracia con una familia estable y en orden. Necesitamos

● Matrimonios funcionales.

● Esposos y esposas contentos con sus parejas.

● Esposas sometidas a sus esposos.

● Esposos que provean un liderazgo piadoso, lleno de sabiduría al guiar a sus esposas y a sus familias.

● Hijos que respeten a sus padres.

● Mujeres que reverencien y respeten sus maridos.

Todas estas cosas las vamos a leer en Tito 2. Eso es lo que impacta nuestro mundo. Eso es lo que adorna el Evangelio de Jesucristo. Eso es lo que causa que las personas miren a los cristianos y digan, “Ustedes hacen a Cristo creíble. Háblenme de Él”.

No hay una herramienta más poderosa de evangelismo. No hay una herramienta más poderosa de cambio social y estructural en nuestro mundo que los cristianos crean y vivan la doctrina y el Evangelio de Cristo Jesús.

Por lo que, podrían preguntarse, ¿Cuál es la diferencia de si ustedes o yo vivimos una vida piadosa en un mundo impío? ¿Sabes qué? Tu vida y tu familia quizás sea una isla pequeñita de piedad en un mar de maldad. Pero así es como el Reino de Dios se extiende.

No subestimen el impacto de una vida, basada en una doctrina sana y que vive de acuerdo a las implicaciones del Evangelio , porque llegará el día en que la gloria de Dios cubra la tierra así como las aguas cubren los océanos. (Ver Habacuc 2:14).

Y va a ser el resultado de la providencia y tiempo de Dios en cada una de ustedes; en sus matrimonios y en sus familias, en ti como mujer soltera en tu trabajo, en ti como una mujer retirada y en ti, como una adolescente en la escuela viviendo las implicaciones de la sana doctrina de Jesucristo. Eso es lo que hace que Él sea creíble.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss les ha estado enseñando como luce la doctrina cuando se vive en el mundo real. Es muy importante mantenernos en el camino correcto… Sin embargo es tan fácil desviarse. La mejor forma de conocer y vivir una sana doctrina es estudiando la Palabra de Dios.

Y para esto puedes contar con nosotros. Te invitamos a entrar a nuestra página web donde encontrarás recursos y artículos diseñados para la mujer. Visita www.AvivaNuestrosCorazones.com .

En nuestra próxima entrega escucharemos a esposas de pastores que han aprendido a dar sabios consejos cuando las cosas parecen ser muy complicadas. Acompáñanos en el próximo programa.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

A15 – Manteniendo salud espiritual

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A15 – Manteniendo salud espiritual

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Manteniendo-salud-espiritual/

Carmen Espaillat: ¿Qué es lo que la mayoría de las personas piensan cuando se encuentran con la palabra “doctrina”?

Mujer 1 : Bueno, yo creo que la mayoría de la gente se imagina que son como un conjunto de normas o de requisitos sobre la forma en que se hace algo. Y me imagino que casi siempre se relaciona con la palabra “religión”.

Mujer 2 : Yo creo que lo primero que llega a la mente es la palabra “división”.

Mujer 3 : Yo creo que piensan en un conjunto de enseñanzas de carácter religioso o de otra índole.

Mujer 4 : Conjunto de teorías aburridas, largas, complicadas… cosas a lo mejor hasta pasadas de moda.

Carmen : Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Recién acabamos de comenzar una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer. Hoy, al continuar, Nancy te ayudará a definir una palabra importante y al mismo tiempo también mal entendida.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando digo la palabra doctrina, ¿qué viene a tu mente? Cuando la mayoría de la gente escucha la palabra doctrina, ¿Qué crees que viene a sus mentes? ¿Sabes lo que es tu doctrina? ¿Qué tanto te importa?

¿Conoces la doctrina que se les enseña a tus hijos en su grupo de jóvenes? ¿Conoces la doctrina que se les está enseñando a tus hijos en la escuela? Quizás estés pensando, “Oh, mis hijos están en una escuela pública. No se les está enseñando doctrina.” ¡Oh si! Cada día, durante cada clase, y en cualquier tipo de escuela a la que estén yendo… a tus hijos se les está enseñando doctrina.

La palabra doctrina simplemente quiere decir “enseñanza”. La Wikipedia dice que la doctrina es “un código de creencias”. Es lo que tú crees. Es tu sistema de creencias.

Todos tenemos una doctrina . Los ateos tienen una doctrina, y la están promoviendo agresivamente en nuestra cultura. Oprah tiene una doctrina, y ella enseña su doctrina a millones de mujeres todos los días. Yo vi un reportaje en el programa de Oprah que salió al aire el otoño pasado titulado “237 Razones para tener sexo.” El invitado en este programa en particular abogó por una serie de comportamientos sexuales detestables, incluyendo aventuras amorosas de una noche y el uso de pornografía para parejas para mejorar su matrimonio.

Leí una entrevista en la página web de Oprah relacionada a ese programa—una entrevista con una pareja que actualmente estaba promocionando el concepto de los “matrimonios abiertos”. En caso de que no estés familiarizada con esto, eso quiere decir que tienes un esposo y un novio, y ustedes dos saben acerca del uno y del otro, y todos se sienten cómodos con la situación. Simplemente es algo que “refresca” tu matrimonio.

Tú dirás, “bueno, esa no es buena doctrina”. Pero el punto es que la doctrina es crucial. Es crucial para todos.

Al llegar al libro de Tito, el apóstol Pablo está preocupado con el tipo de doctrina que creemos y el tipo de doctrina que enseñamos. Así que, cuando llegamos al capítulo 2 del libro de Tito, al versículo 1, Pablo le escribe a Tito —su hijo en la fe, a este pastor joven— él le dice, “pero en cuanto a ti, Tito, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina”.

Pasamos algunas de las últimas sesiones ofreciéndoles un contexto y un panorama del libro de Tito, y ahora venimos al capítulo 2, que es uno de los pasajes claves para las mujeres en toda la Palabra de Dios. Y comenzamos en el versículo 1, que dice, “pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina.”

Y nuestra tendencia podría ser la de saltar este versículo del todo e ir directamente a los versículos 3 al 5, que nos da la lista de cualidades que deben ser una realidad en las mujeres de Dios. Esas son las “cosas prácticas,” y allí pudiéramos vernos tentadas a comenzar. Pero el versículo 1, “en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina”—es una preparación crucial para esas características y para esas cualidades prácticas sobre las mujeres descritas en los versículos del 3 al 5. No podemos saltar el versículo 1.

Vimos en las primeras dos sesiones del libro de Tito que la cultura en la que estaba viviendo Tito en la isla de Creta donde Tito estaba supervisando las iglesias —la cultura en la que Pablo estaba viviendo también— era una cultura pagana e impía. En el versículo 12 del capítulo 1, Pablo cita uno de los antiguos filósofos cretenses, que al referirse a su propia gente decían: “Los cretenses siempre son mentirosos, malas bestias, y glotones ociosos”.

Y Pablo dice que este testimonio es cierto. El filósofo de ellos decía la verdad; no estaba exagerando. Era una cultura malvada y Pablo sigue diciendo que estas personas eran detestables. Son desobedientes. No son capaces de hacer buenas obras (versículo 16). Esa es una cultura pagana. Y Pablo está preocupado por el hecho de que esta cultura está siendo violentamente atacada por falsas enseñanzas. Se estaba enseñando mucha religión que no es verdadera; no es exacta. Pablo dice en el capítulo 1 versículos 10 y 11:

Porque hay muchos rebeldes, habladores vanos y engañadores, especialmente los de la circuncisión (judíos convertidos), a quienes es preciso tapar la boca, porque están trastornando familias enteras, enseñando por ganancias deshonestas, cosas que no deben.

No están buscando a Dios, y las cosas que esta gente está enseñando —los libros más vendidos y los programas y los presentadores de programas más populares de televisión, para ponerlo en términos contemporáneos— están enseñando cosas que no son verdaderas. Así que Pablo se dirige a Tito y le dice, “En esta cultura, donde todo esto está ocurriendo, esto es lo que debes hacer”.

Y así llegamos al capítulo 2, versículo 1: “En cuanto a ti”— Tito, en esa cultura, donde está ocurriendo todo esto—“enseña lo que está de acuerdo a la sana doctrina”. Esa es la solución de Pablo, la de dirigirse a los líderes espirituales y decir, “Enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina”.

Como hemos dicho, mucha gente hoy en día piensa de la doctrina como que es seca o muerta o irrelevante o que no es interesante. Y eso puede ser debido a que no hemos sido enseñados de acuerdo a la sana doctrina: a las implicaciones prácticas de nuestra doctrina, lo que fluye de la sana doctrina.

Vamos a ver a través de este estudio que la sana doctrina es transformación radical. Si la vivimos, nos cambia totalmente. Y en última instancia, mientras nos cambia, transforma la cultura a nuestro alrededor. No es un asunto sin importancia el que Pablo les instruya a empezar por enseñar lo que está de acuerdo con la sana doctrina.

¿Y qué es la sana doctrina? Bueno, la fe cristiana, como sabes, está basada en las Buenas Nuevas—el Evangelio de salvación por medio de Jesucristo. La doctrina cristiana, la sana doctrina, corresponde al cuerpo de verdades en su totalidad, lo que explica y define la fe. Este explica:

● Quiénes somos.

● Lo que significa ser cristiano.

● Qué es el Evangelio.

● Quién es Jesús.

● Por qué vino.

● Por qué murió.

De todo esto consta la sana doctrina.

Y la palabra sana, en el lenguaje griego original en el que fue escrito el Nuevo Testamento, es hugiaino. Si ves esa palabra escrita en un papel, podrás notar que está muy relacionada con la palabra higiene. Es la palabra de dónde sacamos nuestra palabra higiene, que quiere decir estar sano. Estar sano es estar saludable. La sana doctrina es lo que hace a las personas enfermas, saludables. Es aquello que es saludable. Es aquello que produce buena salud.

Probablemente todos conocemos a personas —y entre esas quizás estén incluidas algunas con las que hablo ahora— que se encuentran bien; que están bien involucradas en todo lo que tiene que ver con su bienestar físico. Con una buena alimentación, el ejercicio físico entre otras cosas. Algunas de ustedes son muy, muy cuidadosas acerca de lo que comen porque sabemos que podemos convertirnos en lo que comemos. De manera que lo que tú entras en tu sistema te importa. Te importa eso —y todas probablemente deberíamos de ser más cuidadosas con esto— pero algunas personas están muy involucradas con todo esto. Leen las etiquetas. Compran su comida en tiendas de alimentos naturales y orgánicos. Pagan más por comidas orgánicas —¡y ahora ya te estoy diciendo más de lo que yo misma conozco acerca de este tema!

Hay personas que verdaderamente están envueltas en esto de la salud física, de la sanidad física, pero me asombra que algunas de esas mismas personas pueden estar absolutamente despreocupadas acerca del tipo de doctrina que ingieren—lo que permiten que entre en sus mentes, lo que meten en sus corazones. Son súper, súper, súper, cuidadosas acerca de la comida física que permiten que entre a sus cuerpos, y son cuidadosas de no tocar microbios o de contaminarse, pero no tienen cuidado en lo absoluto por la doctrina que están entrando en su sistema.

La sana doctrina, la doctrina saludable, es una doctrina que es pura. Es higiénica. Es segura. Está libre de error. No está contaminada. La doctrina saludable, y sana producirá creyentes espiritualmente saludables, y los creyentes espiritualmente saludables producen iglesias saludables.

Así que si las iglesias no son saludables, es porque los creyentes no son saludables. Y si los creyentes no son saludables, es porque no están ingiriendo sana doctrina—o no están ingiriendo lo que va de acuerdo con la sana doctrina, lo que quiere decir que no conocen las implicaciones de la sana doctrina. Y de eso se trata la verdadera doctrina, sana y saludable. Produce creyentes saludables e iglesias saludables.

¿Y qué de la doctrina enfermiza, la doctrina enferma y poco higiénica? Esa es la doctrina falsa; la que no es pura. Quizás no sea totalmente falsa. La realidad es que si fuese totalmente falsa, la mayoría de la gente la rechazaría. Lo que es verdaderamente peligroso es la doctrina que consiste en una mezcla de verdad y de error—quizás es verdadera en su mayor parte, pero tiene un poquito de error mezclado con la verdad.

Solo quiero preguntarte, ¿qué cantidad de arsénico te sientes cómoda de tener dentro de tu bebida o dentro de tu comida? ¿Está bien con solo un poco? No. Solo un poco puede ser muy letal. Pero quizás no reconozcas pequeñas cantidades de alguna toxina o veneno en tu comida. También a veces es muy difícil reconocer pequeñas cantidades de doctrina errónea; pero solo un poquito de mala doctrina en la mezcla puede lograr que toda la doctrina sea insalubre y mala. Una doctrina que no es sólida produce creyentes espiritualmente enfermos, o débiles, y creyentes espiritualmente enfermos o débiles producen iglesias espiritualmente enfermas.

Ahora bien, tristemente, en general, hoy tenemos poca tolerancia en la iglesia—eso no es cierto de todas las iglesias, pero diría que es verdad de muchas, muchas, muchas iglesias y de muchos, muchos creyentes profesantes —que tenemos poca tolerancia por la sana doctrina. Tenemos más bien una mentalidad de consumidor. Queremos ser entretenidos. Queremos estar cómodos. No queremos tener que pensar.

Somos constitucionalmente ociosos, y no queremos ser percibidos exclusivistas o estrechos de mente, y no queremos alejar a las personas que pudieran pensar diferente a nosotros. Así que hemos aceptado esta mentalidad moderna que vive y deja vivir: “Está bien, tú tienes tu mentalidad, y estos tienen la suya. No te molestes tanto cuando la gente no ve las cosas como tú las ves”. Hoy en día no tenemos una tolerancia alta por la sana doctrina dentro de la iglesia.

Aquí veo a mi amiga Kim Wagner sentada allí en el salón. Kim compartió conmigo una historia el otro día que ilustraba esto perfectamente. Kim, tú la puedes contar mejor que yo. Tuviste una experiencia en la que pudiste ver este concepto de personas que no tienen tolerancia por la sana doctrina.

Kim Wagner: Recientemente estaba en la oficina del doctor con mi papá. Permanecí en la sala de espera mientras él estaba con el médico. Estaba leyendo un libro. No recuerdo el título exacto del libro que estaba leyendo, pero un caballero en la sala se interesó en lo que yo estaba leyendo, así que comencé a compartir un poco con él acerca del tópico del libro.

Se dio cuenta de que yo era cristiana y me dijo, “Oh, yo también soy cristiano”, y comenzamos a hablar un poco de nuestras iglesias. Él compartió conmigo acerca de su iglesia, y dijo, “En mi iglesia, no creemos en doctrina. Solo hablamos de Jesús. No queremos hablar de doctrina”.

Nancy : ¿No es esa una imagen de cómo muchas personas piensan hoy? “No estamos interesados en doctrina; solo estamos interesados en Jesús”. Déjame decirte, no puedes hablar del Jesús verdadero sin hablar acerca de doctrina. Hay doctrina verdadera acerca de Jesús, y también hay falsa doctrina acerca de Jesús. Quizás no conozcas los grandes términos teológicos, pero sí tienes doctrina cuando estás hablando de Jesús. Es importante que la doctrina sea sana, y que esté enraizada en las Escrituras.

Yo creo que esta intolerancia por la sana doctrina en la iglesia de hoy es el resultado de algo que hemos escuchado en la generación pasada. Es ese concepto, como diría mucha gente, de que “la doctrina divide; y el amor nos une”. De manera que, según ellos, no deberíamos tener todas estas diferentes doctrinas que nos dividen. Se supone que debemos amarnos los unos a otros.

Y hay algo de cierto en ese concepto. Hay algunas cosas que no son absolutas o claras en la Escritura, y en estas tenemos libertad de interpretar de forma diferente como creyentes. Y no debemos dejar que esas cosas dividan nuestro compañerismo y nuestras relaciones entre los unos y los otros. Debemos amarnos los unos a los otros a pesar de estas diferencias donde la Escritura no es clara o en áreas que la Escritura no toca. Pero ese concepto—que la doctrina divide; y que el amor nos une—también es muy incorrecto.

La doctrina debe estar basada en la verdad. Tiene que ser sana. Pablo al final del capítulo 3 del libro de Tito, “Saluda a los que nos aman en la fe” (versículo 15). Eso es lo que nos une: un común amor por Cristo como Él es representado y visto y enseñado en la Escritura. Lasana doctrina, la doctrina bíblica, es lo que en última instancia nos une y nos da la capacidad para verdaderamente amarnos los unos a los otros como debe ser.

Esta falta de interés por la sana doctrina es algo que encuentro muy desalentador hoy en día. De hecho—y no quiero ser critica aquí; realmente mi corazón no es crítico en este momento, pero me rompe el corazón ver cuántos ministerios de mujeres, cuántas iglesias, y cuántas conferencias de mujeres de hoy están ofreciendo lo que yo llamo “doctrina-light” o doctrina ligera.

No quieren desanimar a nadie. Quieren atraer a los perdidos. Quieren atraer personas espiritualmente inmaduras y no quieren rechazarlas Quieren atraerlas. De manera que piensan: “Ofrezcamos sólo pequeñas cantidades de doctrina. No les des algo que realmente los haga pensar. Quizás no sea una doctrina falsa, necesariamente, pero no damos doctrina seria o profunda. No queremos agobiarlos. No queremos que se desanimen.”

Eso es exactamente lo que el apóstol Pablo dijo que pasaría en nuestra generación. Si buscas en tu Biblia en la 2 Carta Timoteo en el capítulo 4, y miras los versículos 3 y 4. Pablo dice,

Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; [gente que les dirá no lo que necesitan oír, sino lo que quieren oír] y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos.

Estamos viviendo hoy en nuestra generación —aun en la iglesia— con las consecuencias de nuestras generaciones de falsa doctrina o de doctrina liviana, ligera—“Ve despacio con la doctrina; aguanta la doctrina; no queremos la doctrina”.

Alguien me mandó un artículo recientemente, una pieza que rompió mi corazón. Era sobre una serie de fracasos morales en posiciones de alto perfil dentro de las diferentes mega-iglesias y ministerios. Al leerlo me resultó interesante que en esa pieza en particular, todas las iglesias y las denominaciones que estaban representadas eran grupos conocidos por enseñar, de manera consistente, falsa doctrina o muy poca doctrina. Y yo pensé, “Umm ¿No es esto interesante?”

Ahora bien, eso no quiere decir que si enseñas sana doctrina no puedes caer en un fracaso moral y pecado; algunos si caen. Pero resultó interesante ver que en este artículo en particular, los grupos representados eran grupos que, o no estaban enseñando doctrina en lo absoluto, o tienen muy poca doctrina bíblica, o tienen falsa doctrina— están enseñando cosas que no son bíblicas.

Cuando vives en esta cultura que le ha dado la espalda a la sana doctrina, donde la gente no soporta la sana enseñanza, donde se están desviando de la verdad y vagan hacia los mitos, ¿Qué haces? ¿Simplemente levantas tus manos en desesperación? ¿Te levantas en contra de esas personas? Debo admitir que a veces me he visto tentada a hacer las dos cosas—a veces solo me retraigo y me doy por vencida y a veces solo me digo a mi misma: “Voy a hacerle frente a esto y voy a cortarlos como a pasto”.

Bueno, Pablo dice en 2 Timoteo capítulo 4, versículos 1-2, “Esto es lo que debes hacer”. Le está hablando a un pastor, y él le dice,

Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino: predica la palabra.

La gente no quiere escuchar eso. ¿Qué hacemos? Predica la Palabra. La gente no está interesada; no aguantan la sana doctrina; no tienen estómago para ella; no tienen apetito para ella. ¿Qué hacemos? Predica la Palabra.

Pablo continúa, “insiste a tiempo y fuera de tiempo”—predica la Palabra esté o no de moda; predica la Palabra, “redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia” —algo que se necesita mucho hoy día— “e instruye”.

Ese es el antídoto de Dios en medio de esta era en la que la gente no tiene apetito para la sana doctrina. Enseña la Palabra. Sigue enseñando la Palabra.

Mientras pienso en las cuestiones que las mujeres en nuestras iglesias están enfrentando hoy, cuestiones de divorcio, nuevo matrimonio, hijos rebeldes, relaciones rotas, desórdenes sexuales, adicciones, amargura, desordenes de alimentación —todos estos problemas— la tentación a veces es de solamente enseñar mensajes de “qué debes hacer, o cómo lidiar con estas cosas”, y meramente tratar con algunas de estas consideraciones prácticas.

Pero la Palabra de Dios me reta y me dice que lo que realmente ayudará a la gente, que es el centro de todo, es enseñar sana doctrina: quién es Dios, quién es Cristo, qué es el Evangelio, qué diferencia hace el Evangelio, y cómo debemos vivirlo. Esa doctrina saludable, y sana se convierte entonces en la base de una vida sana y saludable.

Esa es la responsabilidad número uno y el llamado de tu pastor y de los ancianos en tu iglesia: la de proveer dirección espiritual y protección para los miembros del rebaño. Regresando a Tito, Pablo dice que deben mantenerse firmes a la palabra fiel que es conforme a la enseñanza para que ellos puedan dar instrucción en la sana doctrina y también para reprender a aquellos que la contradicen (1:9). Ese es el llamado a los pastores del rebaño—mantén la sana doctrina, y corrige a aquellos que se desvían de ella.

Mi iglesia acaba de pasar por el proceso de buscar un pastor durante los últimos dos años. El pastor que pastoreó por 39 años se retiró recientemente. Él sabía que se iba a retirar, así que mientras él estaba todavía ahí, la iglesia pasó por un proceso largo de búsqueda, y el nuevo pastor acaba de llegar. Solo hubo un espacio de seis-semanas entre los dos.

Los miembros de la iglesia están realmente emocionados con lo que ellos creen que ha sido la recompensa de Dios por su búsqueda. Pero al principio de esa búsqueda, el comité de búsqueda y la congregación conversaron mucho acerca de, “¿Qué estamos buscando en un pastor?” Ellos sabían los requisitos espirituales para el tipo de persona que debía ser, pero ¿Qué debe hacer él? ¿Qué se supone que él debe poder hacer?

Déjame decirte, por la Palabra de Dios, que ellos no tienen que ser buenos oradores. Ellos no tienen que —en lo que concierne a la Palabra de Dios— entretener. Ellos no tienen que ser fabulosos administradores ni líderes naturales. Ahora bien, algunas de esas cualidades pueden ayudar, y no tiene nada de malo el poseer algunos de esos dones. Pero no tienen que tener un gran carisma. Bíblicamente, no tienen que tener la habilidad de construir una iglesia gigantesca.

Lo que sí deben ser capaces es de hacer dos cosas: Dar instrucción en sana doctrina, y reprender a aquellos que la contradicen—“exhortar y reprender con toda autoridad,” como dice Pablo en Tito capitulo 2, en el versículo 15. Ese es el llamado de los pastores y ancianos que guían nuestras iglesias. Ellos tienen que tener la capacidad de dar instrucción en sana doctrina y de corregir a aquellos que se desvían de ella.

Muchos de nuestros pastores de hoy son criticados por no ser talentosos en todas aquellas otras cosas que es bueno que los pastores puedan hacer. Pero yo te digo, esas otras cosas no son esenciales. Lo que sí es esencial —esto es lo que ha estado tocando mi corazón en la medida en que he permanecido en este libro de Tito— es el llamado dirigido a los hombres de Dios que guían nuestras iglesias hoy: dar instrucción en sana doctrina y corregir a aquellos que se desvían de ella.

Si tenemos doctrina sana, saludable e higiénica tendremos creyentes sanos y saludables, y tendremos iglesias sanas y saludables. Eso es lo que hará la diferencia en nuestra cultura .

Carmen : Nancy regresará para orar.

Ella nos ha estado enseñando la belleza y la importancia de la doctrina. No es un concepto viejo o anticuado, pero es refrescante y da vida cuando realmente lo entiendes. En nuestra serie actual, El hermoso diseño de Dios para la mujer, hemos estado viendo conceptos importantes de Tito 2. Toda mujer necesita entender este pasaje.

Gracias por conectarse con nosotros hoy. Hay una manera segura de evitar la falsa doctrina. Mañana, Nancy te dirá cuál es, y ahora, nos dirige en oración.

Nancy: Oh Padre, te pido que nos perdones por no tener estómago ni apetito por la seriedad de la sana doctrina. Gracias por el regalo de la enseñanza sana y saludable en Tu Palabra, que es tan práctica. Te pido que nos ayudes a amarla y a amarte a Ti más al haber sido plantados en la sana doctrina, y que nos ayudes a saber cómo vivirla y traer gloria a Tu Nombre de esa manera. Lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

Gracias por conectarse con nosotros hoy. Si te has perdido alguno de los programas de esta serie, puedes obtenerlo al visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás obtener también las transcripciones y otros recursos.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

A14 – Dar testimonio de la transformación

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A14 – Dar testimonio de la transformación

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Dar-testimonio-de-la-transformacion/

 

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que necesitas afirmar la sana doctrina de tu mente. Pero también necesitas hacer algo más.

Nancy Leigh DeMoss: El Evangelio no será oído ni recibido por nuestra cultura, por nuestra generación, por nuestros hijos, por nuestros vecinos ni por la gente en tu lugar de trabajo; el Evangelio no será recibido si no puede ser visto en las vidas de aquellos que profesamos creerlo.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En el programa anterior comenzamos una serie que hemos titulado El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5. Hoy Nancy continúa la serie y nos recuerda la necesidad que tenemos de glorificar a Dios en nuestra vida diaria. Aquí está Nancy.

Nancy: Estamos comenzando una nueva serie basada en Tito capítulo 2, uno de los pasajes más familiares e importantes de la Palabra de Dios para nuestras vidas como mujeres.

Pero antes de saltar al párrafo sobre las mujeres, tomaremos estos primeros días para mostrar el trasfondo y el contexto en el que se desenvuelve este pasaje, dándole un vistazo completo al libro de Tito.

Quiero animarte por lo menos a leer el libro de Tito. Puedes leerlo diariamente por los siguientes 30 días. Anota las cosas que te hablan, cosas que llaman tu atención que tal vez yo no he visto, pero a las que el Espíritu Santo te está dirigiendo mientras lees.

En la última sesión hablamos sobre el punto de que el libro de Tito está lleno de contrastes. Quiero tomar hoy algunos otros contrastes entre no creyentes creyentes, que podemos encontrar en este libro. Los no creyentes son descritos como desobedientes e insubordinadosEllos son rebeldes. Están en rebelión contra la autoridad. Con cada uno de estos contrastes, te estoy dando algunas frases que vienen del libro de Tito. No te estoy dando todas las referencias para no enredarte demasiado por el momento. Pero puedes ir a nuestra transcripción en www.AvivaNuestrosCorazones.com y puedes encontrar las referencias. O como dije ayer, mejor aún, búscalas y haz tu propia lista de las Escrituras.

En Tito, las Escrituras hablan sobre los hijos de los no creyentes (1:4). Ahí dice que están abiertos a la acusación de libertinaje e insubordinación. Esto no significa que todos los hijos no creyentes actúen como rebeldes salvajes, pero hay una inclinación del corazón no creyente a ser insubordinado.

Es una inclinación en el corazón del adulto no creyente y es una inclinación que es transmitida a sus hijos. Y esta consiste en ser insubordinados, rebeldes.

En el Capítulo 1, versículo 10 dice, “Porque hay muchos rebeldes, habladores vanos y engañadores”.

Pablo dice en el capítulo 3, versículo 3: “Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes”. Esta es la descripción de un no creyente o incrédulo.

Los creyentes, por otro lado, son descritos como sumisos y obedientes. Las esposas son retadas en este pasaje a ser sujetas a sus propios esposos (2:5). Los esclavos a ser sumisos con sus amos. (2:9). Hablaremos más sobre esto cuando lleguemos a esta parte del pasaje.

En el capítulo 3 hay un mandamiento para todos nosotros, el de ser sumisos y obedientes a nuestros gobernantes y autoridades (3:1). Existe una inclinación en el corazón redimido del creyente a ser sujeto, sumiso a la autoridad ordenada por Dios.

Hay algo inherente en nosotros que quiere romper las reglas. Somos rebeldes de corazón. Pero cuando Cristo nos redime, Él lleva nuestras voluntades a la sumisión de Su señorío y a la autoridad de las EscriturasUn corazón sumiso y obediente, el estar dispuesto a colocarse bajo la autoridad ordenada por Dios, es evidencia de un corazón creyente.

Aquí tenemos otro contraste. Los no creyentes son descritos como mentirosos y engañadores.

Pablo dice, «Muchos son engañadores» (versículo 12). Esto fue dicho a los cretenses, la gente que vivía en Creta, dice que “los cretenses son siempre mentirosos”. Ellos tenían la reputación de ser mentirosos.

Pablo habla de aquellos que creían y promocionaban los mitos judíos, promovían cosas que no eran verdad sobre la fe, engañadores. Pablo habla sobre mujeres que son calumniadoras (2:3). Daremos un tiempo en esta serie para ver el significado de ser calumniadora y como las mujeres creyentes son llamadas a no serlo.

Los no creyentes son mentirosos y engañadores. Los creyentes están comprometidos con la verdad. Pablo comienza este libro en el versículo uno diciendo, “Yo soy Pablo escribiéndoles esto por causa de la fe de los elegidos por Dios y su conocimiento de la verdad” [paráfrasis]. La verdad es la clave. Es importante para aquellos que son creyentes.

Pablo habla en el segundo versículo sobre “Dios que nunca miente”. Los cretenses son siempre mentirosos pero Dios nunca miente. ¿Cómo quien deberían ser los creyentes?

¿Deberían ser los creyentes engañadores y mentirosos, calumniadores, diciendo cosas sobre la gente que no son ciertas? ¿O deberían ser como Dios, que nunca miente? Este es el contraste.

Pablo dice que los ancianos en las iglesias deben “retener la palabra fiel que es conforme a la enseñanza” (1:9). Ellos tienen que tener sus vidas arraigadas, basadas en la verdad. Otra vez, las mujeres no deben ser calumniadoras. Ellas deben ser habladoras de verdad.

La verdad debe importar a los creyentes. La verdad les importa a los creyentes.

Aquí hay otro contraste. Los no creyentes enseñan lo que ellos no deberían enseñar. (1:11). Cuando se trata de capacitar a otros en asuntos espirituales, hay mucha gente por ahí enseñando cosas que no deberían estar enseñando.

Ellos pueden reclamar ser cristianos; ellos pueden no reclamar ser cristianos. Pero están enseñando a otras personas sobre áreas de religión que no son verdad. Ellos no se basan en la Palabra de Dios. Estas son las personas que Pablo describe como los que se apartan de la verdad en lo que enseñan.

Pero los creyentes son exhortados a fundamentar sus vidas en la sana doctrina (2:1). Esta es una frase muy importante en este libro. Tomaremos un tiempo largo para hablar sobre lo que es la sana doctrina y por qué es realmente importante.

Sana doctrina es la clase de enseñanza que debe caracterizar la creencia de los miembros de la iglesia y de nuestras iglesias . Los no creyentes son descritos como los que enseñan su falsa doctrina, su insana doctrina; ellos son descritos como quienes enfadan o derriban familias completas.

Esta es una de las razones por que la doctrina es importante. Tiene impacto en familias completas. Aquellos que están enseñando cosas que no son ciertas, el efecto de esa enseñanza, de lo que ellos escriben, el efecto de las filosofías que promueven es disgustar, alterar o derribar familias completas.

Es el cuadro de familias de no creyentes que se encuentran en estado de caos. Son disfuncionales, desordenadas. Es el cuadro de familias de no creyentes. Ellos han sido derribados, volcados de la verdad.

¿No es esto cierto en nuestra cultura? Familias no creyentes altamente disfuncionales y en desorden.

Tú dices, “Pero esto también es cierto para muchas familias creyentes”. Pero no se supone que sea cierto en familias creyentes. Ese es el punto de este libro. En Tito se habla sobre las familias creyentes: “Sus familias están en orden si están viviendo las implicaciones del Evangelio. Encajan entre sí”.

Así que, los hijos de los creyentes son descritos como aquellos que están bajo control. Ellos son obedientes a la palabra de Dios. Las mujeres jóvenes son descritas como aquellas que aman a sus esposos y a sus hijos (2:4-5).

Esto no significa que ellos nunca tienen asuntos pendientes con los que lidiar. Conforme vamos viendo cada frase, hablaremos sobre lo que quiere decir y lo que no quiere decir cada una de ellas.

Pero hay amor en el matrimonio. Hay amor entre los padres e hijos en las familias creyentes que viven el Evangelio.

Está hablando acerca de mujeres que están trabajando en casa. Hablaremos sobre lo que esto significa y la prioridad de la familia para la mujer creyente y las esposas que están sujetas a sus propios esposos. (2:4-5).

Vemos como el Evangelio trabaja en estas diferentes relaciones en los hogares donde el Evangelio puede ser visto en la vida de los creyentes.

Piensa sobre todos estos diferentes contrastes. Déjame resumirlo en esta forma. Pablo dice que esto es lo que solíamos ser. Cuando no éramos creyentes así éramos.

Y vamos al capítulo 3 y míralo por ti misma. Pablo dice, «Pero nosotros también en otro tiempo éramos necios.” En nuestra condición de no creyentes así éramos. “Éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y odiándonos unos a otros”.

Pablo dice que este es el retrato de como éramos.

Tu puedes estar pensando, “Pero yo fui salvo a la edad de cuatro años.” (Como lo fui yo.) “Yo no hice todas esas cosas. ¿Yo era necio, desobediente, extraviado, esclavo de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecible y odiando a otros?”.

Caramba, yo no recuerdo haber hecho todo esto antes de los cuatro años. Tal vez le lancé mi biberón a mi hermana o algo así. No lo sé.

Para aquellas de nosotros que hemos crecido en la iglesia y hemos vivido en un buen hogar y que tal vez conocimos al Señor como niños pequeños, ¿es eso cierto para nosotros?

Pablo dice que nosotros mismos alguna vez fuimos de esta forma. Esta era la inclinación de nuestro corazón.

No tuvimos la oportunidad de expresarlo como tal, pero así éramos. Apartados de la gracia de Dios, es como seríamos hoy en día, lejos de la transformación que el Evangelio trae a nuestras vidas. Pablo dice que así éramos lejos de Cristo.

Regresemos al versículo 1 en el capítulo 3. Pablo dice, «Esto es lo que deberían ser». El versículo 3 describe como éramos, como éramos todos en algún tiempo. Pero el capítulo 3, los versículos 1 y 2 dice, esto es como deberían ser. Es como los creyentes deben ser descritos.

Les recuerda que deben ser sujetos a sus líderes y autoridades, ser obedientes, listos para toda buena obra, a no hablar mal de nadie, evitar peleas, ser amables, mostrar perfecta cortesía para todas las personas.

¿Puedes ver el contraste entre los versículo 1, 2 y el versículo 3? Dos tipos de personas, aquellos que no son creyentes y aquellos que sí lo son. Ahora la pregunta es —y hemos estado haciendo alusión a esto durante todo este tiempo— ¿qué hace la diferencia?

● ¿Es simplemente que algunas personas son mejores que otras?

● ¿Es solo que algunas personas tratan o se esfuerzan más que otras?

● ¿Es solo que algunas personas nacieron en mejores hogares que otras?

● ¿Es solo que algunas personas han socializado mejor que otras?

¡No! Esto no es lo que hace la diferencia.

Hay una mujer sentada en este salón hoy, quien ha estado muy abierta sobre su testimonio. Pasó, si mal no recuerdo, 12 años en una prisión por un cargo de drogas con un trasfondo que probablemente nadie en esta habitación podría igualar. Ella estuvo viviendo algunas de las cosas que se describen en el versículo 3.

Pero hoy ella es un retrato de los versículos 1 y 2. Ella es una creyente. Su vida ha sido transformada. No fue el sistema de prisión quien lo hizo. No fueron libros que ella leyó. No fue un mentor. No fue algún programa social.

¿Qué hizo la diferencia en la vida de Stacey Smith? ¿Qué ha hecho la diferencia en tu vida? ¿Qué puede hacer la diferencia en la vida de alguien más, para llevarlo de ser como el no creyente que describimos a la descripción de un creyente como Cristo? ¿Qué hace la diferencia?

Una palabra: Es el Evangelio, el Evangelio de Jesucristo. Veamos el versículo 4 mientras continuamos con el capitulo 3. Pablo dice que esto es lo que tú debes ser. Esto es lo que tú una vez fuiste. Mira el versículo 4.

Pero cuando la bondad amorosa de Dios nuestro Salvador aparece…

Dios nuestro Salvador, Él se revela a nosotros con su bondad y su tierno amor. Y ¿Cómo lo hace?

Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que El derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por Su gracia fuésemos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna. (Versículos 5-7).

Este pasaje describe el punto, la clave del asunto. Es la salvación. Es la obra salvadora de Cristo. Esto es el Evangelio, las Buenas Nuevas, de que Cristo vino a este mundo a salvar a los pecadores.

La gracia de Dios se ha revelado a nosotros y nos ha tomado de quienes éramos y de donde estábamos —siguiendo el curso de este mundo caído y malvado— y nos hace alguien y algo que es totalmente diferente. No solo nos reforma, sino que nos regenera.

Si tú has sido salvo por Cristo Jesús nuestro Salvador, tú no eres la misma persona que alguna vez fuiste. Tú has sido transformado. Eres una nueva persona, diferente. La salvación hace toda la diferencia en el mundo.

Debe haber una tremenda diferencia entre creyentes y no creyentes. Tú me dirás: “Ya me has dicho esto 14 veces”.

Y quiero decirlo otra vez porque hay algo erróneo en el panorama cristiano del siglo XXI y esto es que hay millones y millones de personas que dicen ser creyentes en Jesucristo, pero sus vidas no dan evidencia de ello en lo absoluto. Hay algo tremendamente equivocado con este panorama.

Mientras tú lees el libro de Tito, tú dices, “Aparentemente estas personas no han experimentado el Evangelio. Aparentemente ellos nunca han estado cara a cara con la gracia salvadora y redentora de Cristo Jesús. Eso hace una diferencia”.

Esta es la diferencia entre creyentes y no creyentes. Y esta diferencia será evidente.

Pablo está preocupado de que los cristianos que lean estas palabras no solo profesen conocer a Dios, pero que actualmente vivan las implicaciones del Evangelio. Él está preocupado de que sus vidas muestren un vívido, distintivo, un rígido contraste con los que no siguen a Cristo, aquellos que no han sido salvos.

Veamos el capítulo 2 comenzando en el versículo 11. Aquí tú puedes ver otro párrafo que describe las implicaciones del Evangelio, las implicaciones de la gracia de Dios.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente.

Así que Pablo dice que la gracia de Dios, si ha llegado a tu vida, y te ha dado salvación, ¿qué es lo que hace? Te discípula, te disciplina. Te entrena a decir “no” a esas cosas que eran parte de tu vieja vida —impiedad, pasiones mundanas— y a decir “sí” a las cosas que son parte de tu nueva vida, vivir en autocontrol, rectitud y vidas piadosas en este tiempo presente.

Y te da algo por lo cual vivir, él dice en los versículos 13-14, “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros”.

¿Por qué? ¿Por qué vino Jesucristo a esta tierra y murió en esa cruz? ¿Por qué? Para redimirnos de toda impiedad.

¿Qué tanto? ¿Solo para limpiarnos un poco y hacernos socialmente aceptables? No. Él murió para redimirnos de toda impiedad y para purificar para Sí mismo a las personas que son Su propia posesión, quienes son celosos de buenas obras. Es por eso que Jesucristo vino.

Así que a través de este libro Pablo dice, Yo quiero que tengan el conocimiento de la verdad, que es el Evangelio y la gracia de Cristo Jesús. Quiero que vean que si reciben y encuentran esa gracia, esto cambiará sus vidas. Serán personas diferentes.

Por lo que a través del capítulo 1, Pablo aplica el concepto básico del poder transformador del Evangelio. Él lo aplica primero a aquellos que son líderes espirituales—quienes tienen posición de liderazgo en la iglesia local, los ancianos, aquellos que son supervisores espirituales. Él comienza con ellos.

Él habla en los versículos 5-8 del capítulo 1 acerca de las cualidades que deben tener los líderes espirituales en las iglesias, aquellos que sonancianos, obispos. Dice que sus vidas deben demostrar e ilustrar el Evangelio. Deben ser un ejemplo del Evangelio de Jesucristo, un ejemplo de creyentes verdaderos con sus vidas, con su carácter y con sus familias.

Pablo dice en el versículo 5:

Por esta causa te dejé en Creta, para que pusieras en orden lo que queda, y designaras ancianos en cada ciudad como te mandé, esto es, si alguno es irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes, no acusados de disolución ni de rebeldía. Porque el obispo debe ser irreprensible como administrador de Dios, no obstinado, no iracundo, no dado a la bebida, no pendenciero, no amante de ganancias deshonestas, sino hospitalario, amante de lo bueno, prudente, justo, santo, dueño de sí mismo. (Versos 5-8).

Pablo está diciendo esto a aquellos que son líderes en las iglesias, aquellos que están calificados para liderar al pueblo de Dios, deben tener estos atributos. ¿Cuál es la esencia de esto? Sus vidas deben demostrar el Evangelio. Ellos viven las implicaciones del Evangelio. En el versículo 9 dice que su función, no solo es tener estas cualidades, sino que en lo que ellos hacen deben vivir el Evangelio. Ellos deben proclamar el Evangelio.

Primero que nada, el versículo 9 dice que ellos deben instruir en la sana doctrina. Ellos están para instruir en la sana doctrina que es conforme al Evangelio y que cambia vidas.

En el capítulo 2, al que iremos pronto, él dice que están para enseñar de acuerdo a la sana doctrina. Para transmitir el Evangelio con todo lo que este implica. No solo para instruir en doctrina, en el Evangelio de Cristo Jesús, ellos también tienen la responsabilidad de reprender a aquellos que no estén enseñando la sana doctrina, aquellos que contradigan la sana doctrina.

La forma de pensar hoy es “Solo enseña lo que tú crees que es verdad, pero no se considera apropiado contradecir o estar contra alguien que esté enseñando falsa doctrina o algo con lo que tú no estás de acuerdo.” En esta cultura relativista, esto es solo tu opinión. Tú debes dejarlos enseñar lo que ellos quieran enseñar; tú enseña lo que tú crees que debes enseñar.

Y Pablo te dice, ¡No! Existe la verdad. Existe la sana doctrina. Y aquellos que guían a la iglesia deben enseñar sana doctrina. Ellos tienen la responsabilidad de proteger al pueblo de Dios de la doctrina que no es sana.

Es una responsabilidad muy seria para mí como alguien que enseña la Palabra de Dios, el instruir en la sana doctrina y también contradecir a aquellos que están enseñando a las mujeres de hoy cosas que son contrarias a la palabra de Dios.

Esto es el capítulo 1. Pablo dice que los líderes espirituales necesitan vivir el Evangelio en su vida diaria y en su forma de enseñar.

Luego viene el capítulo 2 y el aplica este asunto del poder transformador del Evangelio al resto de nosotros, a todos en la iglesia, viejos y jóvenes, hombres y mujeres, personas de cualquier estatus socioeconómico. Él dice que todos deben demostrar, vivir las implicaciones del Evangelio en su carácter, en sus relaciones, en sus familias.

¿Por qué? La respuesta a esto está en el capítulo 2. Veremos más de esto después, pero permíteme darte 3 propósitos que Pablo nos muestra en el capítulo 2.

En el versículo 5, Pablo dice, “para que la palabra de Dios no sea blasfemada”

En el versículo 8 dice: “a fin de que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir de nosotros”.

Y en el versículo 10: “para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo respeto”.

El Evangelio es poderoso. El Evangelio es transformador.

Pero el Evangelio no será oído ni recibido por nuestra cultura, por nuestra generación, por tus hijos, por tus vecinos, ni por la gente en nuestro trabajo; el Evangelio no será recibido si no puede ser visto en las vidas de aquellos que profesan creerlo.

Este es el punto.

Tú puedes llamarte a ti mismo cristiano, pero si tu vida no da testimonio de las implicaciones transformadoras del Evangelio en:

● Como hablas

● Lo que comes

● Lo que bebes

● Como vives

● Tus hábitos

● Como usas tu tiempo

● Como tratas a las demás personas

● Como abres tu casa en hospitalidad

Todos estos asuntos prácticos son la salida y el desbordamiento del Evangelio en tu vida. Si tu vida no los muestra, entonces no hay bases en las cuales el mundo pueda mirar nuestras vidas y decir, “Yo creo el Evangelio”.

No podemos solo decirles que es verdad. Ellos necesitan ver, sentir y experimentar que en realidad es verdad a través de nuestras vidas.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha mostrado el poder transformador de Dios. Cuando el te cambia de adentro hacia afuera, todos pueden verlo. El mensaje de Nancy en esta serie sobre Tito 2 es poderoso.

Esta serie es llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer. Espero que continúes escuchándolo y te animo también a que estudies Tito 2 por ti misma. Pídele a Dios que te muestre su diseño para tu vida a través de Su Palabra.

Gracias de antemano por el apoyo a este ministerio y por crecer profundamente en el diseño de Dios para ti.

Si necesitas información sobre este tema o recursos similares a estos, visita nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com Encontrarás un sinnúmero de artículos de interés para ti.

Tito 2 habla sobre el valor de la mujer joven que aprende de las mujeres mayores, de las ancianas. Tu iglesia local es el mejor lugar para interactuar con ellas y te animamos a participar cada domingo en tu iglesia local.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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A13 – Un testimonio vibrante

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A13 – Un testimonio vibrante

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Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss haciendo referencia a una encuesta reciente entre los jóvenes justo afuera de la iglesia.

Nancy Leigh DeMoss: Ochenta y cuatro por ciento de ellos dijeron: «Conocemos a un cristiano personalmente». Dijeron, «Yo no soy cristiano, pero conozco a alguien que es cristiano». Pero de aquellos que conocen a un cristiano, solo un 15% expresó haber visto alguna diferencia en el estilo de vida de esos cristianos. El libro de Tito nos enseña que algo está mal con esa imagen. La diferencia ha de ser evidente, obvia.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Imagínate que alguien observara tu vida. Que escucharan tus conversaciones. Imagínate que analizaran tus hábitos de gastos y observaran la manera en que pasas el tiempo. ¿Verían a Dios obrando en tu vida?

Hay un pasaje de la Escritura que te mostrará cómo reflejar la gloria de Dios al mundo que te rodea. Nancy nos llevará a través de ese texto en una nueva serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Nancy: Estoy muy emocionada hoy de comenzar una nueva serie. Esta es la primera vez que enseño Tito 2. Es uno de los pasajes más conocidos en toda la Palabra de Dios para las mujeres, y uno de los pasajes más importantes que tenemos que entender y comprender como mujeres, pero nunca había tenido antes la oportunidad de enseñar sobre este texto.

Dios ha estado hablando a mi corazón ya que he estado inmersa en este pasaje durante los últimos meses. Ha sido una gran bendición para mí, y estoy ansiosa de compartir con ustedes algunas de las lecciones de lo que Dios me ha estado diciendo.

En Aviva Nuestros Corazones, hablamos mucho de lo que llamamos la mujer contra-cultura. Si has estado escuchando Aviva Nuestros Corazones por un período de tiempo, habrás oído hablar de esta revolución contra-cultura que queremos creer que Dios llevará a cabo en los corazones de las mujeres de hoy, y Tito 2 habla sobre este asunto de la mujer contra-cultura.

¿Cómo luce ella? ¿Es realmente importante que llevemos a cabo esta revolución contra-cultura? ¿Qué diferencia harían las mujeres contra-cultural en nuestra cultura?

¿Y cómo podría ocurrir realmente este movimiento? ¿Es esto un sueño? ¿O se trata sólo de una visión que no puede llegar a suceder? ¿Es realista? ¿Cómo puede ser posible?

En Tito 2, especialmente los versículos 3-5, vemos un retrato de la mujer contra-cultural. El apóstol Pablo nos da bajo la inspiración del Espíritu Santo, un currículo de estudios para la formación y desarrollo de las mujeres contra-cultural. En este pasaje vamos a descubrir:

● la misión de una mujer contra-cultural

● su motivación

● lo que nos dará el deseo de ser ese tipo de mujer, porque para ser esa clase de mujer tienes que nadar contra la corriente.

● ¿cuál es el propósito de ser una mujer contra-cultural?

Y otra cosa importante, también en este pasaje que tenemos lo que creo que es uno de los pasajes más definitivos en toda la Palabra de Dios sobre el tema del ministerio de la mujer en la iglesia local, y vamos a hablar de cómo luce, o cómo debería lucir.

Permítanme empezar por leer el primer párrafo de Tito 2 (versículos 1-5). El apóstol Pablo dice:

“Pero en cuanto a ti —Tito— enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia. Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”

Fue hace unos meses que el Señor puso por primera vez la idea en mi corazón de comenzar a desarrollar una serie sobre Tito 2. Con el fin de enseñar este passaje, sentí que era importante entender el contexto en que este capítulo se encuentra.

El libro de Tito tiene solo 3 capítulos. Tiene solamente 46 versículos. No es muy largo, así que he pasado los últimos meses saturando mi mente y mi corazón con este pequeño libro de Tito. ¡Qué joya es!

Lo he estado leyendo una y otra vez y una y otra vez. Lo he estudiado, lo he memorizado. Me duermo algunas noches citando Tito para mí misma. Me despierto algunas mañanas recitándolo.

Lo digo porque esto es algo importante que debes considerar al estudiar la Palabra de Dios. No hay atajos para entrar la Palabra de Dios en tu vida y realmente entenderla. He leído el libro de Tito muchas veces, tal vez cientos de veces a lo largo de los años, pero ahora que estoy enfocada en él, y ha tomado vida para mí de una manera totalmente nueva.

Los versículos en que vamos a centrarnos especialmente en esta serie —el pequeño párrafo que acabamos de leer— tomará un nuevo significado y se hará aún más rico para nosotras, cuando lo consideremos dentro del contexto del libro completo de Tito.

Así que quiero pasar los primeros programas de esta serie, antes de llegar a la parte sobre la mujer, mirando el panorama general. ¿Cómo encaja este pasaje con la totalidad del mensaje y de los temas y el contexto del libro de Tito?

En primer lugar, como acabo de mencionar, el libro de Tito está escrito por el apóstol Pablo. Tito es una de las tres cartas incluidas dentro de las Epístolas Pastorales.

Una epístola es una carta escrita por un apóstol, y son cartas para ser leídas. Consiste en una comunicación. Son muy personales. Estas tres epístolas pastorales fueron escritas por el apóstol Pablo a dos hombres que eran pastores —1 y 2 Timoteo fueron escritas a Timoteo y la epístola de Tito fue escrita a Tito—.

Hay muchos paralelismos entre 1 a Timoteo y Tito. De hecho, algunos pasajes suenan muy similares. Ambos libros pueden haber sidoescritos casi al mismo tiempo, entre dos de los encarcelamientos de Pablo en Roma. Fueron escritas hacia el final de la vida y el ministerio de Pablo.

Tres o cuatro años más tarde, en el 67 dC, el apóstol Pablo sería decapitado por Nerón. Así que Pablo está llegando al final de su vida.

Y toda la Palabra de Dios es importante, toda es verdad, toda es inspirada, perocuando piensas en lo que un hombre dice cuando él sabe que su vida está llegando a su fin, sabes que es realmente importante. Estas son las cosas que realmente cargan su corazón.

Tito era un creyente gentil. Él era pastor, probablemente joven, y parece que fue conducido al Señor por el apóstol Pablo. En Tito 1:4, el apóstol Pablo llama a Tito «verdadero hijo en la común fe». Probablemente era un hijo espiritual en la fe.

Tito había servido y viajado con Pablo en uno o dos de los viajes misioneros de Pablo. Él es mencionado 11 veces en otras partes de las epístolas de Pablo, la mayoría (8) de esas veces en el libro de 2da a los Corintios.

Pablo había enviado a Tito en una serie de asignaciones especiales para la iglesia en Corinto. Luego, cuando Pablo y Tito llegaron a Creta, Pablo dejó a Tito allí en la iglesia de Creta para proveer el liderazgo en las iglesias en aquella isla.

Creta es una isla grande en el Mar Mediterráneo, a unos 241 kilómetros al sur de Atenas, Grecia. La isla tiene 257 kilómetros de largo, y en su punto más ancho tiene 56 kilómetros de ancho. Tiene un sinnúmero de ciudades y pueblos diversos. Había iglesias iniciadas en aquellas diversas ciudades, y Pablo dejó a Tito allí para supervisar la obra y las iglesias de la isla.

Como ya he mencionado, Nerón era el emperador romano en este momento, y no pasaría mucho tiempo después de que esta carta fuese escrita antes de que el gobierno romano adoptara una postura oficial en contra del cristianismo. El cristianismo estaba a punto de ser prohibido. Y, por supuesto, la razón era que el cristinanismo estaba haciendo un impacto muy grande.

Y me pregunto, mientras esperamos en Dios por un avivamiento en nuestros dias… Cuando el cristianismo comience a hacer el tipo de impacto que debería hacer en nuestra cultura, de seguro que hay una buena probabilidad de que sea más difícil –y no más fácil- convertirse en cristiano.

Sin duda esto era así en los días de la iglesia primitiva. No pasaría mucho tiempo, luego de que Pablo escribiese esta carta, antes de que la iglesia sufriera una intensa persecución.

Así que Pablo tiene una gran carga por los líderes cristianos en las iglesias locales que se encargarían de dirigir la iglesia en los próximos días. Y él va a abordar cuestiones como:

● ¿Qué es una iglesia saludable? ¿Cómo luce?

● ¿Cómo puede la iglesia cumplir de mejor forma su papel en el mundo?

● ¿Qué es lo que los creyentes necesitan saber?

● ¿Cómo debe funcionar una iglesia para poder cumplir con su misión en medio de un mundo corrupto?

● ¿Cómo pueden los creyentes ser protegidos de ser engañados por falsas doctrinas falsas y por falsos maestros?

Pablo estaba preocupado no solo por la generación presente, sino por las generaciones por venir. De hecho, yo creo que Dios llevó a Pablo a escribir estas cosas bajo la inspiración del Espíritu Santo, no solo para su generación, sino tambien para la nuestra, porque tenemos que tratar con estos mismos tipos de preguntas.

Preguntas como «¿Cómo puede la iglesia impactar y evangelizar y ser un testigo efectivo en un mundo que se encuentra tan revuelto?» Ahora, creemos que nuestro mundo está en mal estado —y así es—pero Pablo vivía en un mundo que era sumamente corrupto.

Así que tenemos que hacernos estas mismas preguntas. ¿Nos refugiamos todos juntos en nuestras fortalezas cristianas para asegurarnos de que nadie nos ataque? ¿O será que debemos tener un testimonio vibrante, vital y efectivo en medio de nuestro mundo? Bueno, la respuesta es sin duda la última opción… pero ¿cómo hacemos esto?

Creo que a veces, como cristianos, desarrollamos este tipo de mentalidad temerosa. No queremos que el mundo nos corrompa —algo que sí debiera preocuparnos— pero también tenemos que estar preocupados por la manera en que sazonamos y salamos e influenciamos un mundo perverso.

¿Cómo podemos hacer creíble el Evangelio en un mundo que rechaza la verdad, en un mundo que tiene poco o ningún interés serio en Cristo, en un mundo que rechaza a Cristo como un ser divino, como el Salvador o el Mesías del mundo? En ese tipo de mundo, ¿cómo podemos hacer creíble el Evangelio?

Tengo la sensación de que muchas veces nuestra proclamación del Evangelio está cayendo en oídos sordos. La gente, por lo general, simplemente no está interesada ¿Por qué? Hay un montón de respuestas a esta pregunta. Hay un montón de razones, pero Pablo responde algunas de estas preguntas.

Recibí un correo electrónico el otro día, se trataba de un boletín de noticias. El titulo del correo era «Los jovenes están abandonando el cristianismo en un nivel sin precedentes».

Abrí este correo electrónico que proviene de un ministerio llamado Pasando el Bastón (Passing the Baton) y dicen que si persisten las tendencias actuales esta nueva generación será la más anticristiana y la más alejada de la iglesia, más que ninguna otra generación en la historia de nuestra nación. De hecho, el boletín comenzó con esta pregunta: «¿Es esta la última generación de cristianos?» 1

Hay mucho que podríamos decir sobre esto, pero la Escritura tiene mucho que decir acerca de cómo respondemos a este tipo de preocupaciones. El primer siglo pudo haber sido la última generación cristiana, humanamente hablando, cuando el gobierno romano se decidió y se dedicó a destruir el cristianismo.

Pero no fue así, porque Dios le dio a gente como el apóstol Pablo la sabiduría y la dirección y la inspiración para escribir libros como esta carta a Tito que le dice a la iglesia:

● cómo debemos responder en ese tipo de mundo

● cómo debemos pensar

● cómo debemos vivir

● cómo debemos actuar

● cómo se supone que debemos pasar –de manera intacta- el bastón de la fe a la próxima generación.

De manera que el apóstol Pablo está preocupado —tal y como debemos estarlo nosotros— sobre lo que hace falta para preservar la iglesia de la extinción y para permitirle pasar el bastón de la verdad a la siguiente generación. La respuesta a todo este tipo de preguntas que acabamos de hacer aquí nos llevará de vuelta al Evangelio, al Evangelio de Jesucristo.

Y Pablo estaba interesado en que la iglesia de sus días —las iglesias locales; las expresiones locales del Cuerpo de Cristo— que tanto los dirigentes y los miembros aprendan a vivir las implicaciones del Evangelio. Él quería que ellos conocieran el Evangelio y que supieran lo que significa y cómo afecta este Evangelio nuestra forma de pensar y de vivir en este mundo.

Y ahora, a medida que he venido meditando y reflexionando sobre el libro de Tito, leyéndolo una y otra vez, comencé a percatarme de que hay una serie de contrastes importantes en esta carta y comencé a hacer una lista.

Hay dos diferentes tipos de personas descritas en este libro, y hay muchos términos y descripciones utilizados en relación a cada uno de estos dos grupos y quiero aprovechar el resto de este programa y del siguiente para listarles algunas de estas descripciones. Quiero que vean el contraste que hay entre estos dos tipos de personas, porque nos ofrece una idea de cómo debe de lucir la iglesia en nuestro mundo.

Pablo habla de dos tipos diferentes de personas. Los primeros son aquellos a los que él se refiere en 1:15 como «no creyentes». Estos son los no cristianos, los que no son salvos, los incrédulos o los perdidos. Esa es una de las categorías principales.

La segunda categoría corresponde a aquellos que son creyentes. En un versículo, se les llama «los elegidos de Dios» (1:1). Pablo habla acerca de Tito, «mi verdadero hijo en la común fe » (1:4). Él es creyente. Él habla en 3:8 de «los que han creído en Dios». En 3:14 él llama a los creyentes «nuestro pueblo». Esta es una comunidad de fe. Estos son los creyentes.

Ahora bien, ¿cómo se diferencian unos de otros? A lo largo del libro se pueden ver las características qe contrastan estos dos tipos de personas.

Voy a leer algunas de las diversas frases. No voy a dar todas las referencias, porque no podrías escribirlas todas, pero puedes descargar la transcripción en AvivaNuestrosCorazones.com, y allí podrás encontrarlas si lo deseas. Mejor aun, ve a las Escrituras y búscalas.

Sobre los no creyentes, Pablo dice: “Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan” (1:16), mientras que las vidas de los creyentes van de acuerdo con lo que profesan creer. Pablo dice a los creyentes «adornen la doctrina de Dios» en todo (2:10). Una persona profesa conocer a Dios, pero sus obras lo niegan, y la otra, sus obras van de acuerdo a lo que profesan creer.

Los incrédulos son también descritos como «corrompidos» (1:15). Le llaman «malas bestias» (1:12). Se comportan como malas bestias. Esta descripción se da de ellos: son «abominables, desobedientes» (1:16), y «corrompidos» (1:15). Se dice que están apartados de la verdad. (1:14). Esa es una imagen de los incrédulos.

Por otra parte, los creyentes, se describen como «puros» (1:15), como piadosos. Se les llama «irreprensibles» (1:6-7). Pablo habla de «la verdad que es según la piedad» (1:1).Él nos llama a «negar la impiedad» y vivir «una vida de piedad» (2:12).

Él dice que Cristo dio a sí mismo por nosotros, “para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo para posesión suya» (2:14). Esa es la descripción de los creyentes: puros. No porque son personas intrínsecamente mejores, sino porque el Evangelio les ha limpiado de su pecado.

Pablo dice que los no creyentes son esclavos. Son esclavos de los deseos pecaminosos. Son esclavos de su carne, y utiliza términos como «disolución» (1:6). Hablaremos más adelante acerca de lo que esto es.

Él habla de los que están borrachos (1:7). Son esclavos del vino. Habla de aquellos que son «glotones, ociosos» (1:12). Son esclavos de los placeres carnales. Dice que son «esclavos de deleites y placeres diversos» (3:3), y es lo interesante, que creen que están libres, pero no lo son. Son esclavos de su carne, de este mundo, de las pasiones y de los placeres pecaminosos, mientras que, los creyentes tienen dominio propio y no son esclavos de este mundo; no son esclavos de su carne sino que tienen dominio propio.

Por ejemplo, se las llama a no ser «esclavas de mucho vino» (2:3). Deben ser libres de adicciones, y en esta serie vamos a hablar de todo el tema de las adicciones y los cristianos y cómo podemos ser libres de algunas de estas adicciones.

Hay otro contraste que se da entre creyentes y no creyentes, que tiene que ver con su forma de tratar a otras personas. Se dice de los no creyentes, por ejemplo, que son«iracundos» (1:7). Que se enojan con facilidad, son «violentos» (1:7). Así es como tratan a la gente.

Los creyentes son descritos como «prudentes» (2:5), «no contenciosos» (2:9). Son instruidos a «no injuriar a nadie” (3:2), sino “ser amables mostrando consideración para todos” (3:2). Son instruidos a ser «hospitalarios» (1:8); se trata del Cristianismo 101; las implicaciones prácticas del Evangelio.

Pablo dice hacial el final de este libro, «Encamina con diligencia a Zenas, intérprete de la ley, y a Apolos, para que nada les falte» (3:13). Y tú dices: «¿Por qué es eso inspirado en la Biblia?»

La Escritura nos dice que es importante la manera en que los creyentes tratan a los demás. Así que Pablo le dice a Tito: “Hay algunos siervos del Señor que vienen a visitarte. Cuida de ellos. Dales un lugar para alojarse, dales lo que necesitan”. Este es el cristianismo práctico en nuestras relaciones con otras personas.

Las relaciones de los no creyentes son descritas como aborrecibles. Se dice que odian a los demás y que «se odian unos a otros » (3:3).

Así es como se describen sus relaciones, mientras que, las relaciones de los creyentes tienen la intención de ser un reflejo de la «bondad de Dios nuestro Salvador», como se hace referencia en el 3:4. Nuestras vidas deben reflejar Su amor en nuestras relaciones, por lo que Pablo dice que son «sanos. . . en el amor»(2:2).

Debemos tener relaciones sanas con los demás en amor. Al final de su libro, en una especie de post-data Pablo dice: «Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe»(3:15).

Vemos esta descripción en las personas que se gustan. Se llevan bien unas con otras. Eso es un desbordamiento del Evangelio. Ese es el Evangelio en acción en la vida de los creyentes.

Este libro describe los no creyentes como «inútiles para cualquier obra buena(1:16)” . » Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan » (1:16). No hay evidencia de que realmente son hijos de Dios. Son hipócritas. Están actuando. Ellos dicen que creen en algo, pero sus vidas no dan ninguna evidencia de ello.

Los creyentes, por otro lado, se describen como «celosos de buenas obras» (2:14), «ejemplos de buenas obras» (2:7), «dispuestos para toda buena obra» (3:1), dedicada «las buenas obras» (3:8, 14). Estas son solo algunas de las frases que encontrarás en el libro de Tito.

Y vamos a retomarlo aquí en la próxima sesión, con algunos contrastes más del libro de Tito, pero desde ya, ¿puedes ver el contraste extremo, la diferencia entre creyentes y no creyentes?

Esa diferencia se supone que es clara como el cristal. Se supone que es obvia para cualquiera que quiera darse cuenta si hay una gran diferencia entre aquellos que no son creyentes y aquellos que son creyentes en Jesucristo. Por desgracia, lamentablemente, ese no siempre es el caso.

Vi una encuesta recientemente de jóvenes entre 16 a 29 años de edad, y un grupo de aquellos que dicen no haber nacido de nuevo, que en esta encuesta les llamaban “foraneos”. Ellos profesaban no ser cristianos.

De las personas ajenas a la fe, el 84% de ellos dijo: «Conocemos un cristiano personalmente». Ellos dijeron: «Yo no soy cristiano, pero yo conozco a alguien que si lo es». Pero de aquellos que conocían un cristianano alegaban no haber visto ninguna diferencia en su estilo de vida.

Ahora bien, el libro de Tito dice que hay algo malo con esa imagen. La diferencia debe ser clara, evidente.

En la siguiente sesión vamos a ver un poco más de los contrastes, y luego ya veremos cuál es la clave que marca la diferencia entre los dos grupos.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss volverá para orar. Ella nos ha estado mostrando cuán importante es Tito 2 para nosotras como mujeres y la relevancia que tiene en nuestro mundo.

Estoy anticipando más enseñanzas sobre Tito 2 mientras Nancy continúa esta serie durante las próximas semanas. Se titula: El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Aviva Nuestros Corazones existe para ayudarte a ser todo lo que Dios quiere que seas seas como mujer. Lo que mueve nuestro corazón es el deseo de que experimentes plenitud y libertad en Cristo.

La televisión está llena de historias de cambio de imagen, ya sabes, donde cambian la imagen de una casa o persona. Pero cuando Dios hace un cambio de imagen, Él no se centra en las mismas cosas que los programas de televisión. Escucharás a la historia de un cambio de imagen real, desde dentro hacia fuera mañana.

Ahora vuelve Nancy para orar.

Nancy: Gracias, Señor, por tu Palabra. Gracias por el poder de la verdad, y te damos gracias por el Evangelio. Es lo que hace la diferencia en nuestras vidas.

Te pido que hagas una obra de avivamiento y de reforma en el pensamiento y la vida de nosotras como tus hijas a fin de que llege el día en que nuestro mundo pueda mirarnos y aquellos que son encuestados puedan decir: «Sí, yo conozco a un cristiano, y sí, sé que hay una gran diferencia en la forma como ellos piensan, en la forma en que viven, en la forma en que tratan a los demás, en la forma en que responden a la presión». Oh, Señor, que nuestras vidas reflejen y revelen la diferencia que hace en nuestras vidas el ser un creyente en Jesucristo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

1DR. Jeff Myers, Pasando el Bastón, Octubre ’07 boletín de noticias.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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