2 – Los eventos futuros

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

2 – Los eventos futuros

DAVID LOGACHO

Con mucho gozo estamos nuevamente con Usted, amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy con David Logacho. Este será el último estudio bíblico dentro de esta serie titulada: La Vida Auténticamente Cristiana. Nos corresponde tratar el tema de los eventos futuros.

La vida cristiana es tan hermosa. Una de las muchas cosas hermosas es la seguridad en cuanto a quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. El creyente genuino es el menos indicado para padecer una crisis de identidad.

Por ahora quisiera enfocar su atención hacia el futuro. El futuro es fuente de mucha incertidumbre y hasta temor para mucha gente. Más aún, cuando se lo mira a la luz de las cosas que están pasando en la actualidad.

La pobreza va en aumento constante, la corrupción va en aumento constante, la violencia va en aumento constante, las enfermedades por ahora incurables van afectando a más y más gente. La ciencia y la tecnología va en constante aumento, pero sus logros no están beneficiando a la gente. En muchos casos, los descubrimientos científicos se la están usando más bien para destruir a la gente. La inmoralidad ha llegado a niveles jamás soñados.

Al mirar todo esto, es inevitable la inquietud: ¿Qué nos deparará el futuro? ¿Cómo será el mundo que tengan que enfrentar nuestros hijos, o nuestros nietos? Más de uno pierde el sueño al pensar en estas cosas. Pero para los creyentes debería ser diferente. ¿Sabe por qué? Pues porque los creyentes podemos saber a ciencia cierta lo que sucederá en el futuro. Nuestro conocimiento anticipado de las cosas no llega al nivel de cuándo nos vamos a morir, o con quién nos vamos a casar, o qué país va a ganar la copa mundial de fútbol, porque eso es secundario en comparación de lo que espera al mundo en general.

La vida auténticamente cristiana se caracteriza por un conocimiento de lo que Dios ha determinado para la humanidad en general. Veamos pues de qué se trata. El evento más cercano es lo que se conoce como el arrebatamiento o el rapto. De esto nos habla 1ª Tesalonicenses 4:13-18 donde dice: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.”

En el arrebatamiento participarán todos los creyentes, tanto los que estén vivos cuando ello acontezca, como los que ya hayan muerto para cuando ello acontezca.

Los creyentes vivos serán transformados en un abrir y cerrar de ojos y los creyentes muertos serán resucitados y juntos serán levantados para encontrarse con el Señor en las nubes. A partir de ese momento, estarán para siempre con el Señor. Lo único que percibirá el mundo incrédulo es la súbita, y para ellos inexplicable, desaparición de millones de creyentes. La tierra quedará sin un solo creyente.

Entonces se iniciará en la tierra lo que se llama la Tribulación. Este es un tiempo de siete años de duración, en el cual Dios derramará su ira sobre el mundo, a través de los juicios de los sellos, las trompetas y las copas, con el propósito de purificar a su pueblo escogido, Israel, y rescatar un remanente y con el propósito de castigar a los incrédulos. Durante la tribulación, Dios levantará 144.000 judíos quienes proclamarán el mensaje del evangelio y un gran número de personas recibirán a Cristo como Salvador.

Estas personas sufrirán terrible persecución y muchos de ellos serán martirizados. Durante este tiempo se levantará también el Anticristo, un perverso ser, energizado por Satanás, quien se opondrá a Dios y a su pueblo escogido. Al mismo tiempo hará su aparición el Falso Profeta, quien impulsará adoración al Anticristo.

La tribulación llegará a su fin con lo que se conoce como la batalla de Armagedón, la máxima ofensiva militar liderada por el Anticristo en contra de Cristo. Esta batalla significará un duro revés para el Anticristo y sus ejércitos por cuanto Jesús en persona, se enfrentará con ellos en su segunda venida. Jesús glorificado destruirá el poder militar y el Anticristo y su aliado el Falso Profeta serán lanzados al lago de fuego.

Satanás por su lado será encadenado y encerrado en un abismo por mil años. Apocalipsis 20:1-3 dice: “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; Y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.”

A raíz de la segunda venida de Cristo, tendrán lugar dos juicios importantes. El juicio a Israel y el juicio a las naciones.

El propósito de estos juicios es sacar del mundo a todos los incrédulos y dejar en el mundo a todos los creyentes, tanto de origen judío como de origen gentil. Es decir que al final de estos juicios en la tierra no quedará ni un solo incrédulo. Se habrán dado las condiciones para el establecimiento del reino milenial de Cristo.

Su reino será sobre la tierra y durará mil años. Jesucristo será el Rey de reyes y Señor de Señores. Tendrá su trono en Jerusalén, en donde será objeto de adoración por ser Dios.

La iglesia en su estado de glorificación reinará juntamente con Cristo durante el reino milenial. Los súbditos del reino serán todos aquellos que por haber depositado su fe en Cristo Jesús, no fueron sacados de la tierra al final de la tribulación, después de los juicios a Israel y a las naciones. Serán personas de carne y hueso.

Partiendo de estas personas comenzará a repoblarse la tierra, luego de haber sido diezmada durante la tribulación y los posteriores juicios. Los hijos de estos creyentes, vendrán al mundo en el estado de muerte espiritual, al igual que nosotros, de modo que para ser salvos tendrán necesidad de oír el mensaje del Evangelio y tendrán que depositar su fe en la obra perfecta de Cristo en la cruz del Calvario.

El reino milenial estará caracterizado por la abundancia, la santidad, la paz, el gozo, la ausencia de enfermedad, la muerte estará reservada solamente para aquellos que voluntariamente se rebelan contra el Señor. Será un reino idílico. No podría ser de otra manera porque Jesucristo estará gobernándolo.

Al final del reino milenial Satanás tendrá su última oportunidad para engañar a las naciones. Apocalipsis 20: 7-9 dice: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.”

Después de esto, Satanás no tendrá más ninguna oportunidad para engañar a las naciones. Apocalipsis 20:10 dice: “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaba la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

Así es como termina la carrera de este siniestro personaje. La tierra se habrá librado de todo vestigio de maldad. Acto seguido tendrá lugar lo que se llama el Juicio de Gran Trono Blanco. De esto nos habla Apocalipsis 20:11-15 donde dice: “Y vi un gran trono blanco y al que se estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

Lo único que resta entonces es la creación de un nuevo cielo y una nueva tierra. De esto nos habla Apocalipsis 21:1 donde dice: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más”

El primer cielo y la primera tierra, serán quemados. 2ª Pedro 3:11-13 dice: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

De esta manera se habrá consumado el plan de Dios para su creación. La vida auténticamente cristiana se caracteriza por una cabal comprensión de lo que Dios ha establecido para la humanidad. Saber y entender lo que Dios tiene planificado disipa las dudas y el temor y trae confianza al corazón.

Todo lo que está sucediendo hoy mismo, indica que lo que Dios ha anunciado está por cumplirse. Lejos de alarmarnos, los hijos de Dios, decimos como Juan el Apóstol: “Amén; sí, ven, Señor Jesús.”

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de La Biblia Dice para: Alimentemos El Alma

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1 – Memorización de las Escrituras

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

1 – Memorización de las Escrituras

DAVID LOGACHO

Cuando un ejército está en guerra, como parte de su estrategia, identifica objetivos militares en el bando enemigo para tomarlos o destruirlos. Pues nuestro archí enemigo, Satanás y su hueste de demonios, también hace lo propio con nosotros los creyentes. Identifica objetivos militares. Estos objetivos militares pueden ser, por ejemplo, alguna debilidad de nuestra carne. Satanás y sus demonios intentarán sacar provecho de esto para lograr sus fines. Otro objetivo militar de Satanás y sus demonios es la mente de los creyentes. Si Satanás logra que el creyente permita que entre a su mente cualquier cosa pecaminosa, habrá logrado una victoria importante. Por eso es importante cuidar lo que perciben nuestros ojos, lo que miramos en la televisión, o en las revistas, o en los periódicos, o en la calle. Es importante cuidar lo que perciben nuestros oídos, en la radio, en la rueda de amigos, en el trato con otras personas. Los sentidos son vehículos que llevan información a nuestra mente. Debemos poner un guardia en cada uno de nuestros sentidos para examinar lo que intenta penetrar a nuestra mente y desechar cualquier cosa que no nos ayude en nuestro crecimiento espiritual. Por otro lado, debemos fomentar actividades que sabemos, por seguro, van a proveer de buen material para nuestra mente. Una de estas actividades es la memorización de palabra de Dios y es otra de las características de la vida auténticamente cristiana. La memorización de las Escrituras toma tiempo y esfuerzo. Por eso es que pocos creyentes han adquirido este hábito importante. Satanás es el más interesado en que los creyentes no memoricen las Escrituras, porque él sabe que es muy difícil luchar contra un creyente que tiene las Escrituras en su mente. Siendo que memorizar las Escrituras toma tiempo y esfuerzo, es necesario tener buenas razones para hacerlo. Permítame compartir algunas. La primera, porque así honramos a Dios. Al guardar su palabra en nuestra mente estamos poniendo el alto no solo la palabra de Dios sino al Dios de la palabra. Note el alto concepto que tenía el salmista de la persona de Dios, al juzgar por su palabra. Salmo 119:72 dice: “Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata” La riqueza más representativa del mundo, no tiene ni punto de comparación con la maravilla de la palabra de Dios. Al memorizarla estamos honrando a Dios. La segunda, porque la palabra de Dios memorizada es el apoyo que necesitamos en tiempos de dificultad. Salmo 119:116 dice: “Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; y no quede yo avergonzado de mi esperanza” Las pruebas son inevitables en la vida cristiana. Cuánto bien nos hace tener a flor de labios la palabra de Dios memorizada. Será nuestro sustento, jamás seremos avergonzados. La tercera, porque la palabra de Dios memorizada produce deleite en el corazón. Salmo 119:103 dice: “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.” El salmista hallaba verdadero deleite pronunciando la palabra de Dios. Para él era algo tan dulce que lo más cercano en comparación era el sabor de la miel. La cuarta, porque la palabra de Dios memorizada nos da la luz para reconocer el camino en que debemos andar. Salmo 119:130 dice: “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.” Muchas veces nos encontramos en una encrucijada. Ambas opciones parecen buenas, pero una debe ser mejor. No sabemos cuál. En casos así es muy útil tener en la mente la palabra de Dios para que nos alumbre. La quinta razón es porque la palabra de Dios memorizada nos protege para no caer en pecado. Observe lo que dice Salmo 119:133 “Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.” Cuando la palabra de Dios satura la mente de una persona es muy difícil que ceda a la tentación a pecar. Esa fue la experiencia del salmista: Ordena mis pasos con tu palabra, o dicho de otra manera, quiero que todos mis actos, todos mis pensamientos, todas mis motivaciones se ajusten a lo que tú has dicho en tu palabra. ¿Cuál va a ser la consecuencia de esta acción? El salmista dice: Ninguna iniquidad se enseñoreará de mí. ¿Quiere tener una vida limpia de pecado? Uno de los ingredientes es guardando la palabra de Dios en la mente. Aunque Jesús no podía pecar por ser Dios-Hombre, sin embargo, cuando fue tentado por Satanás, usó la palabra de Dios memorizada, para defenderse de las tentaciones de Satanás. La primera tentación tuvo lugar en el desierto. Jesús fue llevado a ese lugar por el Espíritu Santo, en donde pasó en ayuno por cuarenta días. Satanás sabía que Jesús estaba con hambre, de modo que le tentó diciendo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. La respuesta de Jesús fue citando de memoria Deuteronomio 8:3 donde en esencia dice: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. La segunda tentación tuvo lugar sobre el pináculo del templo. Satanás tentó a Jesús diciendo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Qué interesante. Satanás sabe también las Escrituras, y las sabe de memoria, pero las distorsiona para lograr sus fines malignos. La respuesta de Jesús fue nuevamente citando de memoria las Escrituras. Esta vez citó Deuteronomio 6:16 donde en esencia dice: No tentarás al Señor tu Dios. La tercera tentación tuvo lugar en un monte muy alto, donde Satanás mostró a Jesús los reinos del mundo y todo su esplendor. Satanás dijo entonces: Todo esto te daré, si postrado me adorares. La respuesta de Jesús fue nuevamente citando de memoria las Escrituras, esta vez Deuteronomio 6:13 donde en esencia dice: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Por tres ocasiones Jesús hizo frente a las tentaciones de Satanás citando de memoria las Escrituras. La táctica fue efectiva, porque dice la Biblia que Satanás le dejó. Si el Hijo de Dios echó mano de las Escrituras para defenderse de las tentaciones del diablo, cuánto más nosotros. Ahora bien, no sé en su caso, pero al menos en el mío, las tentaciones no me vienen solamente cuando tengo la Biblia en mi mano, de modo que pueda ir a la concordancia y buscar algún texto que me ayude a enfrentar la tentación. A decir verdad, la mayoría de las veces que soy tentado, no tengo ninguna Biblia a la mano. Por tanto necesito tener la Biblia en la mente. La sexta razón para memorizar la palabra de Dios es para saber como responder a los que demandan razón de nuestra fe. Eso es lo que muestra 1 Pedro 3:15 donde dice: “Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” Es natural que el mundo no esté de acuerdo con la manera que piensan y actúan los creyentes. De tanto en tanto van a aparecer personas incrédulas con preguntas sinceras acerca de cosas espirituales. ¿Por qué creen eso? ¿Por qué no hacen esto? ¿Por qué dicen aquello? No siempre tenemos a la mano la Biblia para explicar los motivos para creer lo creemos y practicar lo que practicamos. Pero si tenemos algunas porciones de la Biblia en nuestra mente, no será problema echar mano de esa información para explicar de una manera clara y amable lo que creemos y lo que vivimos. Son razones para invertir tiempo y esfuerzo memorizando las Escrituras. Terminando ya, me gustaría compartir algunas sugerencias para comenzar a memorizar las Escrituras. Hay dos palabras claves para una buena memorización de las Escrituras. La primera es: Selección. Sería excelente memorizar toda la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis, pero, a lo mejor, para algunos de nosotros, es un tantito difícil. Por eso, quizá sea mejor seleccionar algunos versículos o pasajes bíblicos claves, con directa aplicación a postulados doctrinales importantes o a asuntos prácticos de la vida cristiana. Una vez que se han seleccionado estos textos claves, se debe pasar a la segunda etapa del proceso de memorización. Se llama repetición. Es necesario leer y releer el texto que se va a memorizar entendiendo muy bien su significado y luego repetir y repetir. Esta es la forma de grabar el texto en la mente. Para muchos ha sido de gran ayuda escribir los textos en papeles pequeños, de diez centímetros por cinco, fáciles de llevar en el bolsillo de la camisa y aprovechar los tiempos muertos para memorizar el texto. Tiempos muertos son aquellos que todos tenemos que gastar mientras esperamos para pagar una cuenta en un mercado, o mientras hacemos fila en un banco, o mientras viajamos en un autobús. Este tiempo se puede aprovechar para memorizar las Escrituras. No olvide, la memorización de las Escrituras es otra característica de la vida auténticamente cristiana.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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