El remedio para el orgullo

ENERO, 18

El remedio para el orgullo

Devocional por John Piper

Oíd ahora, los que decís: Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia. Sin embargo, no sabéis cómo será vuestra vida mañana. Sólo sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. Más bien, debierais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestra arrogancia; toda jactancia semejante es mala. (Santiago 4:13-16)

Cuando uno toma tres tipos de tentación —la sabiduría, el poder y las riquezas— y los lleva a la confianza en uno mismo, estos forman un poderoso aliciente hacia la expresión máxima del orgullo: el ateísmo. La manera más segura de permanecer superiores en nuestra propia estima es negar cualquier cosa que esté por encima de nosotros.

Es por eso que los arrogantes se interesan en mirar a los demás con desdén. «Un hombre orgulloso siempre mira con desprecio a cosas y personas; y, por supuesto, cuando uno está mirando hacia abajo, no puede ver lo que está por encima suyo» (C. S. Lewis, Mero Cristianismo).

Sin embargo, para preservar el orgullo más fácil sería proclamar que no hay nada que observar por encima de uno. «El impío, en la altivez de su rostro, no busca a Dios. Todo su pensamiento es: No hay Dios» (Salmos 10:4). Finalmente, los orgullosos deben persuadirse a sí mismos de que no hay un Dios.

Una razón para lo anterior es que la realidad de Dios es de una intromisión abrumante en cada detalle de la vida. El orgullo no puede tolerar la participación íntima de Dios inclusive en los asuntos simples de la vida.

Al orgullo no le agrada la soberanía de Dios. Por lo tanto, al orgullo no le agrada la existencia de Dios porque él es soberano. Expresará esto al decir: «Dios no existe»; o diciendo: «Iré manejando a Atlanta para Navidad».

Santiago dice: «No estén tan seguros». Mejor digan: «Si el Señor quiere, viviremos y llegaremos a Atlanta para Navidad». El punto de Santiago es que Dios es el que decreta si llegaremos a Atlanta, y si viviremos para terminar este devocionario. Esto es extremadamente ofensivo a la autosuficiencia del orgullo —el no tener control, ¡aun sobre si se llega al final del devocionario sin que a uno le dé un derrame cerebral!—.

Santiago dice que no creer en el derecho soberano de Dios de manejar los detalles de nuestro futuro es arrogancia.

La manera de combatir esta arrogancia es ceder a la soberanía de Dios en todos los detalles de la vida, y descansar en sus promesas infalibles de mostrarse poderoso a nuestro favor (2 Crónicas 16:9), de seguirnos con el bien y la misericordia cada día (Salmos 23:6), de obrar en favor de los que esperan en él (Isaías 64:4), y de obrar en nosotros lo que necesitamos para vivir para su gloria (Hebreos 13:21).

En otras palabras, el remedio para el orgullo es una fe firme en la gracia de Dios para el futuro.


Devocional tomado del libro “Gracia Venidera”, página 90

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La fe auténtica está deseosa por Cristo

ENERO, 17

La fe auténtica está deseosa por Cristo

Devocional por John Piper

Así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan. (Hebreos 9:28)

¿Qué deberemos hacer para saber que nuestros pecados han sido cancelados por la sangre de Cristo y que, cuando él venga, nos protegerá de la ira de Dios y nos llevará a la vida eterna? La respuesta es la siguiente: confiemos en Cristo de manera tal que nos haga estar deseosos de su venida.

Él vendrá a salvar a aquellos que «ansiosamente le esperan». ¿Cómo nos preparamos entonces? ¿Cómo experimentamos el perdón de Dios en Cristo y nos preparamos para encontrarnos con él? Confiando en él a tal punto que estemos deseosos por su venida.

Esta deseosa expectativa por Cristo es simplemente una señal de que verdaderamente lo amamos y creemos en él.

Existe una fe fingida que solo quiere escapar del infierno y que no tiene ningún deseo por Cristo. Esa fe no salva, y tampoco produce esa deseosa expectativa por la venida de Cristo, sino que preferiría que Cristo no viniese por el mayor tiempo posible, para así aprovechar del mundo tanto como pudiera.

La fe que verdaderamente abraza a Cristo como tesoro y esperanza y gozo es la fe que nos hace estar deseosos por su venida, y es la fe que salva.

Por eso, los aliento a que se alejen del mundo y del pecado y se volteen hacia Cristo. No lo tomen únicamente como una póliza de seguro contra incendios, sino como el novio y amigo y Señor que tan ansiosamente esperaron.


Devocional tomado del sermón “¿Qué hará Cristo en la segunda venida?”

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Palabras para el viento

ENERO, 16

Palabras para el viento

Devocional por John Piper

¿Pensáis censurar mis palabras, cuando las palabras del desesperado se las lleva el viento?(Job 6:26)

En medio de la aflicción y el dolor y la desesperación, las personas dicen cosas que de otra manera no dirían. Pintan la realidad con pinceladas más oscuras de lo que la pintarían al día siguiente, cuando el sol sale. Cantan en tonos más bajos y hablan como si esa fuera la única música. Ven solo nubes y hablan como si no hubiese un cielo.

Dicen: «¿Dónde está Dios?» o «No tiene ningún sentido seguir adelante». O dicen: «Nada tiene sentido» o «No hay esperanza para mí» o «Si Dios fuera bueno, esto no habría pasado».

¿Qué deberemos hacer con estas palabras?

Job dice que no necesitamos reprobarlas. Estas palabras se van con el viento o, literalmente, son «para el viento». Rápidamente se volarán. Habrá un giro en las circunstancias y la persona en desesperación despertará de la noche oscura y lamentará las palabras precipitadas.

Por lo tanto, el punto es que no gastemos energía y tiempo en reprobar este tipo de palabras. Se las llevará el viento. Uno no tiene que cortar las hojas en el otoño. Es un esfuerzo en vano. Pronto se volarán por sí solas.

Oh, qué rápido salimos a defender a Dios, o algunas veces la verdad, de palabras que son solo para el viento. Si tuviéramos discernimiento, podríamos ver la diferencia entre las palabras con raíces y las palabras que vuelan con el viento.

Existen palabras que están arraigadas en errores profundos y en gran maldad, mas no todas las palabras grises adquieren su color de un corazón negro. Algunas obtienen el color principalmente por el dolor y la desesperación. Lo que uno escucha no es la parte más profunda del interior. Existe una realidad interior de donde estas vienen, pero es temporal —como una infección pasajera—, real, dolorosa, pero no es la verdadera persona.

Aprendamos a discernir si las palabras que se dicen en nuestra contra o en contra de Dios o en contra de la verdad son solamente para el viento —dichas no por el alma, sino desde la herida—. Si son para el viento, esperemos en silencio y no censuremos. Restaurar el alma, no reprobar la herida, es el objetivo de nuestro amor.


Devocional tomado del articulo “When Words Are Wind”

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La gratuidad de la gracia

ENERO, 15

La gratuidad de la gracia

Devocional por John Piper

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (Efesios 2:4-6)

El acto decisivo de Dios en la conversión es que «nos dio vida juntamente con Cristo» aun «estando nosotros muertos en pecados». En otras palabras, para Dios estábamos muertos. Éramos indiferentes; no teníamos ningún interés espiritual genuino; no teníamos ningún gusto por la belleza de Cristo; estábamos simplemente muertos a todo lo que era importante.

Entonces Dios actuó —incondicionalmente— antes de que pudiéramos hacer nada para volvernos vasos dignos de gracia. Nos dio vida. Soberanamente, él nos despertó para que pudiéramos ver la gloria de Cristo (2 Corintios 4:4). Los sentidos espirituales que estaban muertos milagrosamente vinieron a vida.

El versículo 4 dice que este fue un acto de «misericordia». Es decir, Dios nos vio en nuestra falta de vida y se compadeció de nosotros. Vio la terrible paga del pecado que lleva al sufrimiento y a la muerte eterna y, en nuestra necesidad, la abundancia de su misericordia se derramó sobre nosotros. Pero lo que es notable en este texto es que Pablo interrumpe el fluir de su propio discurso para insertar «por gracia sois salvos». «Dios… nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) y juntamente con él nos resucitó».

Pablo vuelve a decir esto más adelante en el versículo 8. ¿Por qué, entonces, interrumpe el fluir de las palabras para añadirlo aquí? Además, el foco está en la misericordia de Dios que responde a nuestro gran aprieto por la falta de vida. ¿Por qué, entonces, Pablo se desvía de la corriente de su pensamiento para decir que es también por gracia que somos salvos?

Creo que Pablo aquí reconoce que es la oportunidad perfecta para enfatizar la gratuidad de la gracia. Mientras describe nuestra condición de estar muertos antes de la conversión, se da cuenta de que las personas que están muertas no pueden cumplir con condiciones. Si ellos han de vivir, tendrá que ocurrir un acto de Dios totalmente incondicional y completamente gratuito para salvarlos. Esta libertad es la verdadera esencia de la gracia.

¡Qué acto puede ser más unilateralmente gratuito y no negociable que el de una persona levantando a otra de los muertos! Eso es lo que la gracia significa.

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La ventana del corazón

ENERO, 14

La ventana del corazón

Devocional por John Piper

Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón. (Hebreos 12:3)

Una de las capacidades más notables de la mente humana es la capacidad de poner la atención en lo que esta escoja. Podemos hacer una pausa e indicar a nuestra mente: «Piensa en esto y no en aquello». Podemos poner nuestra atención en una idea, una imagen, un problema o una esperanza.

Es un poder increíble. Dudo que los animales lo tengan. Probablemente no sean reflexivos sino que, por el contrario, sean impulsivos e instintivos.

En la batalla contra el pecado, ¿hemos descuidado esta poderosa arma de nuestro arsenal? La Biblia nos llama una y otra vez a usar este magnífico regalo. Vamos a sacarlo, pulirlo y ponerlo en uso.

Por ejemplo, Pablo dice en Romanos 8:5-6: «Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz».

Es impresionante. Adonde pongamos la mente determina si es cuestión de vida o de muerte.

Tengo la sensación de que muchos de nosotros nos hemos vuelto muy pasivos en la búsqueda de la integridad, el cambio y la paz. Tengo el sentir de que, en esta época de las terapias, hemos caído en la mentalidad de pasividad en la que simplemente nos la pasamos «hablando de nuestros problemas» o «lidiando con nuestros asuntos» o «descubriendo que las raíces de la ruptura que hay en nuestra vida se encuentran en nuestra familia de procedencia».

Sin embargo, en el Nuevo Testamento veo un enfoque hacia al cambio que es mucho más agresivo, y no pasivo. Específicamente, fijar la mente: «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Colosenses 3:2).

En gran parte, nuestras emociones se rigen por lo que sometemos a reflexión —lo que está en nuestra mente todo el tiempo—. Por ejemplo, Jesús nos dijo que venciéramos la ansiedad meditando: «Considerad los cuervos… Considerad los lirios…» (Lucas 12:24,27).

La mente es la ventana del corazón. Si dejamos que nuestra mente medite constantemente en la oscuridad, el corazón se sentirá oscuro; pero si abrimos la ventana de nuestra mente a la luz, el corazón sentirá la luz.

Esta gran capacidad que tiene nuestra mente para enfocarse y reflexionar es, por sobre todas las cosas, para considerar a Jesús (Hebreos 12:3).


Devocional tomado del articulo “An Amazing (Unused?) Means of Change”

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Apasionado por Dios y la verdad

ENERO, 11

Apasionado por Dios y la verdad

Devocional por John Piper

Entonces ¿qué? Si algunos fueron infieles, ¿acaso su infidelidad anulará la fidelidad de Dios?¡De ningún modo! Antes bien, sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando seas juzgado. (Romanos 3:3-4)

Nuestra pasión por la verdad es una expresión inevitable de nuestra pasión por Dios. Si Dios existe, entonces él es la vara con que medimos todas las cosas; y lo que él piensa acerca de todas las cosas es la medida de lo que nosotros deberíamos pensar.

No preocuparnos por la verdad significa que Dios no nos importa. Amar a Dios apasionadamente es amar la verdad apasionadamente. Tener nuestras vidas centradas en Dios implica tener un ministerio dirigido por la verdad.

Meditemos en estos cuatro grupos de pasajes bíblicos acerca de Dios y la verdad:

1) Dios es la verdad

Romanos 3:3-4 (Dios el Padre): «¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso».

Juan 14:6 (Dios el Hijo): «Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí».

Juan 15:26 (Dios el Espíritu): «Cuando venga el Consolador, a quien yo enviaré del Padre, es decir, el Espíritu de verdad que procede del Padre, El dará testimonio de mí».

2) No amar la verdad nos conduce a la ruina eterna

2 Tesalonicenses 2:8-12: «se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos».

3) La vida cristiana está basada en el conocimiento de la verdad

1 Corintios 6:15-17: «¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré, acaso, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! ¿O no sabéis que el que se une a una ramera es un cuerpo con ella?».

4) El cuerpo de Cristo está hecho de la verdad con amor

Colosenses 1:28: «A Él nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo».

Que Dios nos dé pasión por él y por la verdad.


Devocional tomado del articulo “Why Being Truth-Driven Is So Crucial”

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Cómo serán juzgados los creyentes

ENERO, 10

Cómo serán juzgados los creyentes

Devocional por John Piper

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras. (Apocalipsis 20:12)

¿Qué pasará con el juicio final? ¿Se recordarán nuestros pecados? ¿Serán revelados? Sabiamente, Anthony Hoekema lo explica de la siguiente manera: «Las fallas y los defectos de… los creyentes… entrarán en el cuadro del Día del Juicio Final. Sin embargo —y este es el punto importante—, los pecados y los defectos de los creyentes serán revelados en el juicio como pecados perdonados, cuya culpa ha sido totalmente cubierta por la sangre de Jesucristo».

Imaginémoslo de la siguiente manera. Dios tiene un archivo para cada persona («los libros» en Apocalipsis 20:12). Todo lo que alguna vez hayamos hecho o dicho (Mateo 12:36) está registrado ahí con una calificación (de la letra A a la F). Cuando uno se presente ante el «tribunal de Cristo» (2 Corintios 5:10) para ser juzgado «de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo», Dios abrirá el archivo y mostrará los exámenes con las calificaciones. Sacará todas las letras F y las colocará en una pila. Luego tomará todas las letras D y luego las C, y sacará las partes buenas de los exámenes y las colocará junto con los que tienen las letras A. Luego colocará lo malo con las F. Después tomará todas las letras B y las A, y sacará las partes malas y las colocará en la pila de las F, y pondrá todas las partes buenas y las colocará en la pila de las letras A.

Luego abrirá otro archivo («el libro de la vida») y encontrará nuestro nombre y, detrás de él, un fósforo hecho con la madera de la cruz de Jesús. Tomará el fósforo, lo encenderá y prenderá toda la pila de las letras F, con todos nuestros defectos y deficiencias, y los quemará. Aquellos no nos condenarán y no nos recompensarán.

Luego tomará de nuestro archivo del «libro de vida» un sobre sellado con una leyenda que dice: «bono gratuito de gracia»; y lo colocará en la pila con las letras A (ver Marcos 4:24 y Lucas 6:38). Luego él levantará toda la pila y declarará: «De esta manera tu vida da testimonio de la gracia de mi Padre, del valor de mi sangre y del fruto de mi Espíritu. Entra en el gozo de tu Señor».


Devocional tomado del articulo “What Will It Be Like at the Judgment?”

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Solo por poco tiempo

ENERO, 09

Solo por poco tiempo

Devocional por John Piper

Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, El mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá. (1 Pedro 5:10)

Algunas veces, en medio de las aflicciones y los problemas de la vida diaria, clamamos y decimos: «¿Por cuánto tiempo más, oh Señor? No puedo ver más allá del dolor de hoy. ¿Qué vendrá mañana? ¿Estarás también presente en aquel padecimiento?».

Esta pregunta es sumamente importante porque Jesús dijo: «el que persevere hasta el fin, ese será salvo» (Marcos 13:13). Nos estremecemos al pensar que podríamos estar entre «los que retroceden para perdición» (Hebreos 10:39). Esto no es un juego. El sufrimiento es una amenaza terrible a la fe en la gracia de Dios para el futuro.

Por lo tanto, es maravilloso escuchar la promesa de Pedro para los cristianos afligidos y cansados: «Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, Él mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá» (1 Pedro 5:10).

La seguridad de que él no tardará más allá de lo que podamos soportar y de que acabará con las fallas por las que nos lamentamos y de que establecerá para siempre lo que ha estado tambaleando por tanto tiempo, esa seguridad viene de «toda gracia».

Dios no es un Dios de un poco de gracia, como la gracia pasada. Él es el Dios de «toda gracia» —incluyendo los infinitos e inagotables depósitos de gracia para el futuro—.

La fe en esa gracia es la clave para perdurar en el camino arduo y angosto que lleva a la vida.


Devocional tomado del libro “Gracia Venidera”, página 68

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Ganar lo que no se puede perder

ENERO, 08

Ganar lo que no se puede perder

Devocional por John Piper

Mirándolos Jesús, dijo: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios. (Marcos 10:27)

He aquí dos grandes incentivos por parte de Jesús para convertirse en lo que llamamos World Christian (cristiano para el mundo) y para dedicarse a la causa de Frontier Missions (Misiones Frontera).

1. Toda imposibilidad para el hombre es posible para Dios (Marcos 10:27). La conversión de pecadores endurecidos será por obra de Dios y será conforme a su plan soberano. No necesitamos temer ni mortificarnos por nuestras debilidades. La batalla es del Señor, y él dará la victoria.

2. Cristo promete obrar por nosotros y estar a nuestro favor de manera tal que, cuando nuestra vida misionera haya terminado, no podremos decir que hemos hecho sacrificio alguno (Marcos 10:29-30).

Cuando seguimos su receta misionera, descubrimos que incluso los efectos secundarios dolorosos obran para mejorar nuestra condición. Nuestra salud espiritual y nuestro gozo mejoran cien veces más; y cuando morimos, no morimos, sino que ganamos la vida eterna.

No les pido que refuercen el coraje y el sacrificio que le están ofreciendo a Cristo. Les ruego que renuncien a todo lo que poseen para obtener la vida que satisface sus deseos más profundos. Les ruego que consideren todas las cosas como basura en vista del incomparable valor de estar al servicio del Rey de Reyes. Les ruego que se quiten los harapos comprados en tiendas y que se vistan con las vestiduras de un embajador de Dios.

Les prometo persecuciones y privaciones, ¡pero «recuerden el gozo»! « Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos» (Mateo 5:10).

El 8 de enero de 1956, los indios Auca de Ecuador mataron a Jim Elliot y a los cuatro misioneros que lo acompañaban, cuando ellos intentaban llevar el evangelio a la tribu Auca de sesenta personas.

Cuatro jóvenes esposas perdieron a sus maridos y nueve niños perdieron a sus papás. Elizabeth Elliot escribió que el mundo llamó a esto la pesadilla de una tragedia. Luego añadió: «El mundo no reconoció la verdad de la segunda cláusula del credo de Jim Elliot: “No es un necio aquel que da lo que no puede retener para ganar lo que no puede perder”».


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 250-251

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Gracia denegada y gracia otorgada

ENERO, 07

Gracia denegada y gracia otorgada

Devocional por John Piper

Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. (Hechos 14:22)

La necesidad de fortaleza interior surge no solo a raíz del desgaste por causa del estrés diario, sino también por el sufrimiento y las aflicciones que llegan de tiempo en tiempo —y ciertamente llegan—.

En el camino al cielo, el sufrimiento es sin duda añadido al cansancio del corazón. Cuando este llega, el corazón duda, y el camino angosto que lleva a la vida parece imposible. Ya nos resulta bastante difícil tener un camino angosto con colinas agotadoras que ponen a prueba la fuerza de la carcacha hasta el límite. Pero ¿qué debemos hacer cuando el auto se avería?

Pablo clamó tres veces con esta pregunta debido a una aflicción en su vida, pero la gracia de Dios no vino en la manera que él había pedido. Llegó de otra forma. Cristo respondió: «Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad».

Vemos que la gracia es otorgada a través del poder de Cristo para sobrellevar una aflicción continua —una gracia otorgada en medio de otra gracia denegada—. Pablo respondió en fe a la suficiencia de esta gracia para el futuro: «Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí» (2 Corintios 12:9).

A menudo Dios nos bendice con una «gracia otorgada» en medio de una «gracia denegada».

Por ejemplo, en un día de un calor brutal en el mes de julio, la bomba de agua de nuestro auto dejó de funcionar, y nos encontrábamos tirados en la autopista interestatal en Tennessee a veinte millas de distancia del pueblo más cercano.

Yo había orado esa mañana para que el auto funcionara bien y para que llegáramos a nuestro destino a salvo. Nadie más se detuvo cuando salimos del auto y nos paramos al lado. Mi hijo Abraham (que tenía como once años en ese entonces) dijo: «Papá, deberíamos orar». Así que nos inclinamos detrás del auto y le pedimos a Dios gracia para el futuro —una ayuda en tiempo de necesidad—. Cuando levantamos la mirada, una camioneta picop se había detenido.

El chofer era un mecánico que trabajaba como a veinte millas del lugar. Dijo que estaba dispuesto a conseguir las partes y regresar a arreglar el auto. Lo acompañé al pueblo y tuve la oportunidad de compartirle el evangelio. Estábamos en nuestro camino otra vez como cinco horas después.

Lo más notable de esta respuesta a nuestra oración es que llegara en medio de otra oración denegada. Pedimos un viaje sin dificultades. Dios nos dio dificultades. Pero en medio de una gracia denegada tuvimos una gracia otorgada. Estoy aprendiendo a confiar en la sabiduría de Dios en otorgar la gracia que él considere mejor para mí y para mecánicos que no son creyentes y para la fe de niños que tienen once años.

No debería sorprendernos que Dios nos dé las maravillosas bendiciones de su gracia en medio del sufrimiento del que pedimos que nos librara. Él sabe perfectamente cómo otorgar su gracia para nuestro bien y para su gloria.


Devocional tomado del libro “Gracia Venidera”, páginas 66-67

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