La raíz de la ingratitud

NOVIEMBRE, 28

La raíz de la ingratitud

Devocional por John Piper

Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. (Romanos 1:21)

Cuando la gratitud brota del corazón humano y hacia Dios, él es magnificado como la próspera fuente de nuestra bendición. Él es reconocido como el dador y benefactor, y, por lo tanto, como glorioso.

Pero cuando de nuestro corazón no brota gratitud por la inmensa bondad de Dios hacia nosotros, es probable que esto sea porque no tenemos el deseo de hacerle un cumplido: no queremos magnificarlo como nuestro benefactor.

Hay una buena razón por la que los seres humanos no quieren magnificar a Dios con acción de gracias ni glorificarlo como su benefactor: darle gloria a Dios le resta gloria al ser humano, y todos por naturaleza aman su propia gloria por sobre la gloria de Dios.

La raíz de la ingratitud es el amor por la propia grandeza. La gratitud genuina admite que somos beneficiarios de una herencia inmerecida. Somos lisiados apoyados sobre la muleta en forma de cruz de Jesucristo. Somos inválidos que viven minuto a minuto gracias al pulmón artificial de la misericordia de Dios. Somos niños dormidos en una cuna celestial.

El hombre natural detesta pensar acerca de sí mismo en estos términos: beneficiario indigno, lisiado, inválido, niño. Tales imágenes lo despojan de su gloria y se la dan toda a Dios.

En tanto el hombre ame su propia gloria, corone su autosuficiencia, y deteste pensar acerca de sí mismo como un ser enfermo e indefenso a causa del pecado, jamás podrá sentir gratitud genuina hacia el Dios verdadero y, por lo tanto, jamás magnificará a Dios, sino a sí mismo.

«Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Marcos 2:17).

Jesús no tiene nada que hacer por los que insisten en que están bien. Él demanda algo grande: que admitamos que no hay grandeza en nosotros. Esta es una mala noticia para los arrogantes, pero son palabras dulces como la miel para aquellos que han renunciado a la farsa de la autosuficiencia y ahora buscan a Dios.


Devocional tomado del sermón “I Will Magnify God with Thanksgiving!”

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Cómo magnificar a Dios

NOVIEMBRE, 27

Cómo magnificar a Dios

Devocional por John Piper

Con cántico alabaré el nombre de Dios, y con acción de gracias le exaltaré. (Salmo 69:30)

Hay dos formas de exaltar algo, o «magnificar» (como dice la versión en inglés [ESV] de este salmo) su tamaño: con un microscopio o con un telescopio. El primero hace que algo pequeño se vea más grande de lo que es. El segundo hace que algo grande se comience a ver tan grande como es en realidad.

Cuando David dice: «con acción de gracias le [magnificaré]», no está queriendo decir que hará que un Dios pequeño se vea más grande de lo que es, sino más bien: «Haré que un Dios grande empiece a verse tan grande como en realidad es».

No fuimos creados para ser como microscopios, sino telescopios. Los cristianos no fuimos llamados a ser vendedores astutos que magnifican su producto fuera de proporción cuando ellos saben que el producto de sus competidores es superior. No hay nada ni nadie que supere a Dios. Por lo tanto, el llamado para aquellos que aman a Dios es a hacer que la grandeza de Dios se comience a ver tan inmensa como en realidad es.

Todo el deber cristiano se puede resumir en sentir, pensar y actuar de modo que Dios se vea tan grandioso como en realidad es; ser para el mundo un telescopio de la inconmensurable riqueza de la gloria de Dios.

Ese es el significado de magnificar a Dios para los cristianos. Pero no podemos magnificar aquello que no hemos visto o que hemos olvidado rápidamente.

Por lo tanto, nuestra primera tarea es ver y recordar la grandeza y la bondad de Dios. Por eso oramos a Dios: «abre los ojos de mi corazón»; y predicamos a nuestras almas: «alma mía… no olvides ninguno de sus beneficios».


Devocional tomado del libro “I Will Magnify God with Thanksgiving!”

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Jesús ora por nosotros

NOVIEMBRE, 26

Jesús ora por nosotros

Devocional por John Piper

Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos. (Hebreos 7:25)

Cristo es poderoso para salvar completamente para siempre, ya que vive perpetuamente para interceder por nosotros. En otras palabras, no podría salvarnos para siempre si no continuara intercediendo por nosotros para siempre.

Esto significa que nuestra salvación es tan segura como el sacerdocio de Cristo es indestructible. Por eso es que necesitamos un sacerdote mucho más grande que cualquier humano. La deidad de Cristo es garantía de su indestructible sacerdocio por nosotros.

Por lo tanto, no deberíamos hablar de nuestra salvación en los términos estáticos en que solemos hacerlo, como si dependiera de una decisión que una vez tomé y una obra que Cristo una vez llevó a cabo al morir y resucitar, y eso fuese todo. La salvación no se trata únicamente de eso.

Hoy mismo estoy siendo salvo por la eterna intercesión de Jesús en el cielo. Jesús está orando por nosotros y en eso consiste nuestra salvación.

Somos salvos para siempre por las eternas intercesiones de Jesús (Romanos 8:34) y porque Cristo aboga en nuestra defensa (1 Juan 2:1) en el cielo como nuestro sumo sacerdote. Él ora por nosotros, y sus oraciones hallan respuesta porque son perfectas y están basadas en su perfecto sacrificio.


Devocional tomado del sermón “Jesús: de Melquizedec a Salvador Eterno”

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Dar gloria dando gracias

NOVIEMBRE, 25

Dar gloria dando gracias

Devocional por John Piper

Porque todo esto es por amor a vosotros, para que la gracia que se está extendiendo por medio de muchos, haga que las acciones de gracias abunden para la gloria de Dios. (2 Corintios 4:15)

La gratitud es el gozo en Dios por su gracia; pero por su misma naturaleza, la gratitud glorifica al dador. Reconoce la propia necesidad y la caridad del dador.

Del mismo modo en que me humillo a mí mismo y exalto a la mesera de un restaurante al decirle «gracias», me humillo a mí mismo y exalto a Dios cuando siento gratitud hacia él. La diferencia, por supuesto, está en que, en verdad, estoy infinitamente en deuda con Dios por su gracia, y todo lo que él hace por mí es gratuito e inmerecido.

Sin embargo, el punto es que la gratitud glorifica al dador. Glorifica a Dios. Esa es la meta de Pablo en todas sus labores: lo hace todo por el bien de la iglesia, claro está; pero, más allá de eso y por sobre todo, lo hace para la gloria de Dios.

Algo que es maravilloso en el evangelio es que la reacción que se requiere de nosotros para la gloria de Dios es la misma reacción que sentirnos más natural y gozosa, es decir, la gratitud por la gracia. La gloria de Dios y nuestro gozo no compiten entre sí.

Una vida que da gloria a Dios por su gracia y una vida profundamente llena de gozo son siempre la misma vida. Lo que las hace una es la gratitud.


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Devocional tomado del libro “Grace, Gratitude, and the Glory of God”

 

Sujetos a esperanza

NOVIEMBRE, 24

Sujetos a esperanza

Devocional por John Piper

Por lo cual Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.(Hebreos 6:17-18)

¿Por qué el escritor de Hebreos nos anima a asirnos de nuestra esperanza? Si aferrarnos a ella es algo que la sangre de Jesús obtuvo y aseguró irrevocablemente, ¿por qué Dios nos llama a asirnos de la esperanza?

La respuesta es:

• Cristo, al morir, no pagó por la libertad de no tener que asirnos, sino por el poder que nos permite hacerlo.

• Cristo no pagó para anular nuestra voluntad, como si no tuviéramos que sujetarnos a ninguna esperanza, sino para fortalecer nuestra voluntad porque queremos asirnos.

• Cristo no pagó para cancelar el mandamiento de asirnos, sino para que se cumpla el asirnos.

• Cristo no pagó para terminar con las exhortaciones, sino por la victoria de las exhortaciones.

Cristo murió para que podamos hacer precisamente lo que Pablo hizo en Filipenses 3:12: «Sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús». Esto no es tontería, es el evangelio diciéndole al pecador que haga lo que solo Cristo puede posibilitarle: que tenga esperanza en Dios.

Por eso, los exhorto de todo corazón: busquen alcanzar aquello por lo cual fueron alcanzados por Cristo, y aférrense a ello con todas sus fuerzas.


Devocional tomado del sermón “Esperanza anclada en el cielo”

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Cuando Dios jura por Dios

NOVIEMBRE, 23

Cuando Dios jura por Dios

Devocional por John Piper

No pudiendo jurar por uno mayor, juró por sí mismo, diciendo: Ciertamente te bendeciré y ciertamente te multiplicaré. (Hebreos 6:13-14)

Hay solo una Persona cuyo valor, honor, dignidad, majestad, grandeza, belleza y buen nombre es mayor que todos los demás valores combinados, diez mil veces mayor: Dios mismo. Es por eso que Dios jura por sí mismo.

Si él pudiera haber ido más alto, lo habría hecho para darle un incentivo más grande a nuestra esperanza. Al jurar por sí mismo, Dios intenta mostrarnos que es tan improbable que él rompa su promesa de bendecirnos como lo es que él se desprecie a sí mismo.

Dios es lo más valioso que hay en el universo. No hay nada más precioso ni maravilloso que Dios. Por lo tanto, Dios jura por Dios. Al hacerlo nos dice: «Mi intención es que puedan tener tanta confianza en mí como les sea posible». Ya que si hubiera más, el versículo 13 nos dice que él nos lo hubiera dado.

Ahora, éste es nuestro Dios. El Dios que hace todo lo posible para inspirar en nosotros una esperanza inconmovible. Corramos a Dios para hallar refugio. Apartémonos de todas las ilusiones superficiales y contraproducentes que el mundo nos ofrece y pongamos nuestra esperanza en Dios. No hay nada ni nadie como Dios, Refugio y Roca fuerte de nuestra esperanza.


Devocional tomado del sermón “¿Cuándo jura Dios?”

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La clave para la madurez espiritual

NOVIEMBRE, 22

La clave para la madurez espiritual

Devocional por John Piper

Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal. (Hebreos 5:14)

Este pasaje es increíble, podría ahorrarnos años de vida desperdiciados.

Lo que dice es que, si queremos alcanzar la madurez y entender las enseñanzas más sólidas de la Palabra, entonces la leche rica, nutritiva y preciosa de las promesas de Dios en el evangelio debe transformar nuestros sentidos morales, o sea, nuestra mente espiritual, para que podamos discernir entre el bien y el mal.

Dicho de otro modo, prepararnos para darnos un festín de toda la Palabra de Dios no es primeramente un desafío intelectual, sino moral. Si queremos comer el alimento sólido de la Palabra, debemos ejercitar los sentidos espirituales para así desarrollar una mente que discierna entre el bien y el mal.

La asombrosa verdad es que, si nos cuesta entender a la persona de Melquisedec en Génesis y en Hebreos, es probable que esto sea porque vemos programas de televisión cuestionables. Si nos cuesta entender la doctrina de la elección, es probable que esto sea debido a que todavía estamos envueltos en negocios deshonestos. Si nos cuesta asimilar la obra de Cristo en la cruz, con su centralidad en Dios, es probable que esto se deba a que amamos el dinero, gastamos mucho y damos muy poco.

El camino hacia la madurez y el alimento bíblico sólido no consiste primeramente en aumentar nuestra inteligencia, sino en hacernos obedientes. Nuestra capacidad para recibir alimento sólido está más relacionada con nuestra forma de lidiar con el alcohol, el sexo, el dinero, el ocio, la comida y la computadora que con la universidad a la que vamos o qué libros leemos.

Esto es muy importante porque, en una sociedad altamente tecnológica, tendemos a pensar que la educación, y en especial el desarrollo intelectual, es la clave para la madurez. Hay muchas personas que obtuvieron doctorados que se asfixian en su inmadurez respecto a las cosas de Dios. Y hay muchos santos con menos estudios que tienen una madurez profunda y que pueden alimentarse y nutrirse a gusto de las cosas más sustanciales de la Palabra de Dios.


Devocional tomado del sermón “Ya debierais ser maestros”

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La seriedad de la gratitud

NOVIEMBRE, 21

La seriedad de la gratitud

Devocional por John Piper

En los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos…(2 Timoteo 3:1-2)

Notemos que la ingratitud aparece junto a la soberbia, las blasfemias y la insubordinación.

En otro pasaje, Pablo dice: «Ni siquiera se mencionen entre vosotros… ni obscenidades, ni necedades, ni groserías… sino más bien acciones de gracias» (Efesios 5:4). Al parecer, la gratitud es lo opuesto a la maldad y la violencia.

Esto se debe a que la gratitud es un sentimiento humilde, y no soberbio. Exalta a los demás, no a uno mismo. Surge de un corazón alegre, no de la ira ni de la amargura.

La clave para tener un corazón agradecido y sobreponerse a la amargura, la maldad, la irreverencia y la violencia es una fe firme en Dios, el Creador, Sustentador, Proveedor y Dador de Esperanza. Si no creemos que estamos totalmente en deuda con Dios por todo lo que tenemos o esperamos tener, entonces la misma fuente de la gratitud se ha agotado.

Por eso concluyo que el aumento en la violencia, el sacrilegio, la maldad, y la insubordinación que se ve en los últimos tiempos está relacionado con Dios. El problema fundamental es la falta de sentimientos de gratitud en los niveles más altos de nuestra dependencia.

Cuando la fuente de gratitud dirigida a Dios, en lo alto de la montaña, se seca, pronto los depósitos de gratitud empiezan a secarse en las partes más bajas de la montaña. Y cuando la gratitud se agota, la soberanía de la persona sobre sí misma permite más y más corrupción para su placer.

Oremos para que haya un gran avivamiento de humilde gratitud.


Devocional tomado del articulo “Violence, Ugliness, and Thanksgiving”

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Cinco razones por las cuales la muerte es ganancia

NOVIEMBRE, 20

Cinco razones por las cuales la muerte es ganancia

Devocional por John Piper

Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. (Filipenses 1:21)

¿En qué sentido la muerte es «ganancia»?

1) Nuestros espíritus serán hechos perfectos (Hebreos 12:22-23).

No habrá más pecado en nosotros. Se habrá acabado la guerra interna, y las profundas decepciones por haber ofendido al Señor que nos amó y se dio a sí mismo por nosotros.

Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sion y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos.

2) Seremos librados del dolor de este mundo (Lucas 16:24-25).

El gozo de la resurrección tendrá que esperar un poco más, pero tendremos gozo por ser libres del dolor. Jesús cuenta la historia de Lázaro y el rico para mostrar cómo serán revertidos los roles:

Y gritando, [el hombre rico] dijo: «Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en esta llama». Pero Abraham le dijo: «Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste tus bienes, y Lázaro, igualmente, males; pero ahora él es consolado aquí, y tú estás en agonía».

3) Nuestra alma entrará en un descanso profundo (Apocalipsis 6:9-11).

Habrá tal serenidad bajo la mirada vigilante de Dios, que sobrepasará todo lo que hemos conocido aquí. La calma será mayor que la del más cálido atardecer, junto al más pacífico de los lagos, en el más feliz de los momentos de nuestra vida.

Vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que habían mantenido; y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, oh Señor santo y verdadero, esperarás para juzgar y vengar nuestra sangre de los que moran en la tierra? Y se le dio a cada uno una vestidura blanca; y se les dijo que descansaran un poco más de tiempo.

4) Sentiremos una profunda sensación de estar en nuestro hogar (2 Corintios 5:8).

Toda la raza humana tiene una gran añoranza por Dios, sin saberlo. Cuando vayamos a nuestra morada en Cristo, habrá un contentamiento que superará toda sensación de seguridad y paz que podamos haber experimentado antes.

Pero cobramos ánimo y preferimos más bien estar ausentes del cuerpo y habitar con el Señor.

5) Estaremos con Cristo (Filipenses 1:21-23).

Cristo es más maravilloso que cualquier otra persona sobre la faz de la tierra. Es más sabio, más fuerte, más amable que cualquier otra persona con la que disfrutemos pasar el tiempo. Es infinitamente interesante. Sabe con exactitud qué hacer y qué decir en cada situación para hacer que sus invitados se sientan tan a gusto como sea posible. Su amor se desborda, y cuenta con incontables formas de expresar este amor, de modo que aquellos a quienes él ama se sientan amados. Por eso es que Pablo dice:

Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Pero si el vivir en la carne, esto significa para mí una labor fructífera, entonces, no sé cuál escoger, pues de ambos lados me siento apremiado, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor.


Devocional tomado del articulo “El morir es ganancia”

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Todos necesitamos ayuda

NOVIEMBRE, 19

Todos necesitamos ayuda

Devocional por John Piper

Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:16)

Todos necesitamos ayuda. No somos Dios. Tenemos necesidades, debilidades, confusiones y limitaciones de todo tipo. Necesitamos ayuda.

Pero todos nosotros tenemos algo más: pecados. Por eso es que, en el fondo, sabemos que no merecemos recibir la ayuda que necesitamos, y nos sentimos acorralados.

Necesito ayuda para vivir la vida, lidiar con la muerte y enfrentarme a la eternidad; necesito ayuda con mi familia, mi esposa, mis hijos, mi soledad, el trabajo, la salud y las finanzas. Necesito ayuda, pero no la merezco.

¿Qué haré entonces? Puedo intentar negarlo todo y comportarme como un superhombre que no necesita ayuda de nadie. También puedo intentar hundir todo, junto con mi vida, en una piscina de placeres carnales. O puedo simplemente entrar en una desesperación paralizante.

No obstante, en vista de nuestro caso perdido, Dios declara: Jesucristo se convirtió en Sumo Sacerdote para acabar con la desesperación por medio de la esperanza, para humillar a los superhombres y a las supermujeres, y para rescatar a esos desdichados de las aguas en las que se están ahogando.

Sí, todos necesitamos ayuda. Y no, ninguno de nosotros merece la ayuda que necesita. Pero no sucumbamos ante la desesperación, ni el orgullo, ni la lascivia. Prestemos atención a lo que Dios dice. Debido a que tenemos un gran Sumo Sacerdote, el trono de Dios es un trono de gracia. La ayuda que obtenemos ante ese trono es la misericordia y la gracia para la ayuda oportuna. ¡Gracia para la ayuda! No una ayuda merecida, sino una ayuda por gracia.

No está acorralado. No ceda ante esa mentira. Necesitamos ayuda. No la merecemos, pero podemos alcanzarla. Puede obtenerla ahora mismo y para siempre, si recibe al Sumo Sacerdote y confía en él, Jesús, el Hijo de Dios, y se acerca a Dios por medio de él.


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Devocional tomado del sermón “Acerquémonos con confianza al trono de la gracia”