De qué manera no debemos buscar a Dios

NOVIEMBRE, 08

De qué manera no debemos buscar a Dios

Devocional por John Piper

Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, al día santo del Señor, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscado tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en el Señor, y yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra. (Isaías 58:13-14)

Es posible buscar a Dios sin glorificarlo. Si queremos que nuestra búsqueda honre a Dios, debemos buscarlo por el gozo de la comunión con él.

Tomemos a modo de ejemplo el día de reposo. El Señor reprende a su pueblo por buscar su propio placer en el día santo del Señor. ¿Qué quiere decir esta reprensión? Quiere decir que su pueblo se deleitaba en sus propios asuntos y no en la belleza de su Dios.

Él no reprende el hedonismo, sino lo pobre de su hedonismo. Se conformaron con los intereses seculares y por eso los honraron más que a Dios.

Notemos que llamar al día de reposo «delicia» equivale a llamar al día santo del Señor «honorable». Simplemente, esto significa que honramos a aquello que es nuestra delicia, o dicho de otro modo, que glorificamos a aquello en lo que nos deleitamos.

El deleite en Dios y la glorificación de Dios son una misma cosa. Su propósito eterno y nuestro placer eterno van de la mano.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 306–307

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El amor de Dios: ¿es condicional?

NOVIEMBRE, 07

El amor de Dios: ¿es condicional?

Devocional por John Piper

Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. (Santiago 4:8)

Lo que este versículo quiere decir es que hay una preciosa experiencia de paz, seguridad, armonía e intimidad con Dios que no es incondicional: depende de que no contristemos al Espíritu.

Depende de que dejemos los malos hábitos. Depende de que abandonemos las triviales inconsistencias de nuestra vida cristiana. Depende de que caminemos a la par con Dios y aspiremos al mayor grado de santidad.

Si esto es verdad, me temo que las afirmaciones po o cuidadosas que hoy en día se hacen acerca del amor incondicional de Dios, podrían llevar a las personas a dejar de hacer justamente lo que la Biblia dice que necesitan hacer para lograr la paz que buscan con tanta ansiedad. En nuestro intento de traer paz a las personas por medio de la «incondicionalidad», podríamos estar privándolas del remedio mismo que la Biblia prescribe.

Declaremos con denuedo las buenas nuevas de que nuestra justificación está basada en el valor de la obediencia y el sacrificio de Cristo, no en los nuestros (como dice Romanos 5:19: «porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos»).

Pero declaremos también la verdad bíblica de que el deleite en esa justificación, que se manifiesta en el gozo, la confianza y el poder para crecer en semejanza a Jesús, está condicionado a nuestra renuncia activa al pecado y a las malas costumbres, a la mortificación de los deseos de la carne, a la búsqueda de la intimidad con Cristo y a no contristar al Espíritu.


Devocional tomado del articulo “Does Unconditionality Conceal the Remedy?”

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Ámense unos a otros con alegría

NOVIEMBRE, 06

Ámense unos a otros con alegría

Devocional por John Piper

Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, sino solo practicar la justicia, amar la misericordia y andar humildemente con tu Dios?(Miqueas 6:8)

Nunca nadie se ha sentido menos amado porque se le dijo que el logro de su felicidad hizo feliz a la otra persona. Jamás se me acusó de ser egoísta por justificar un acto de bondad en base al deleite que me trae el hacerlo. Al contrario, los actos de amor son genuinos en la medida en que no involucran malos sentimientos.

Y una buena alternativa para el resentimiento no es la neutralidad ni las acciones motivadas únicamente por el cumplimiento del deber, sino la alegría. El amor auténtico «ama la misericordia» (Miqueas 6:8), no solo ejerce la bondad. El hedonismo cristiano nos obliga a reflexionar sobre esta verdad.

En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Porque este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. (1 Juan 5:2-4)

Lea estas oraciones en el orden inverso y preste atención a la relación lógica entre ellas. Primero, ser nacido de Dios nos da un poder que vence al mundo. Ese es el fundamento (el «porqué») de la afirmación de que los mandamientos de Dios no son gravosos.

Por lo tanto, ser nacido de Dios nos da un poder que vence nuestra resistencia mundana a hacer la voluntad de Dios. Sus mandamientos ya no son «gravosos», sino que son el deseo y el deleite de nuestro corazón. Este es el amor de Dios: no solo que obedecemos sus mandamientos, sino que además no nos resultan gravosos.

Luego el versículo 2 afirma que la evidencia de la autenticidad de nuestro amor por los hijos de Dios es el amor de Dios. ¿Qué nos enseña esto sobre el amor por los hijos de Dios?

Si el amor a Dios consiste en hacer su voluntad con alegría en lugar de hacerla con pesar, y si el amor a Dios se mide por la autenticidad de nuestro amor por los hijos de Dios, entonces nuestro amor por los hijos de Dios también debe manifestarse con alegría y sin resentimientos.

El hedonismo cristiano se basa completamente en el servicio del amor, porque nos lleva a la feliz obediencia.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 304–305  

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¿Está descuidando su salvación?

NOVIEMBRE, 05

¿Está descuidando su salvación?

Devocional por John Piper

¿Cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? (Hebreos 2:3)

¿Lo invade una sensación de grandeza cuando piensa en su salvación? ¿O la está descuidando?

¿Cómo responde a la grandeza de su salvación? ¿Se ocupa de ella del mismo modo que se ocupa del título de su auto o de la escritura de su casa? Son papeles que en algún momento firmó y están archivados en algún cajón de su casa, pero no son gran cosa. No afectan su vida diaria, así que básicamente, lo tienen sin cuidado.

¿En qué consiste en realidad el cuidado de esta salvación tan grande? Lo que el pasaje bíblico en verdad quiere decir es:

  • No olvide el amor de Dios hacia usted.
  • No olvide recibir el perdón, la aceptación, la protección, las fuerzas y la guía del Dios Todopoderoso.
  • No olvide el sacrificio de la vida de Cristo en la cruz.
  • No descuide el don gratuito de la justicia conferida por la fe.
  • No olvide que la ira de Dios fue quitada de su vida y que Dios le sonríe gracias a la reconciliación.
  • No olvide al Espíritu Santo que habita en usted, ni la comunión y amistad del Cristo vivo.
  • No olvide el resplandor de la gloria de Dios en el rostro de Jesús.
  • No olvide que tiene libre acceso al trono de gracia.
  • No descuide el tesoro inagotable de las promesas de Dios.

Esta es una salvación en verdad grande, y es muy serio descuidarla. No descuide una salvación tan grande; pues si lo hace, perecerá y no habrá escapatoria.

Ser cristiano es un asunto muy serio; no un asunto amargo, sino serio. Simplemente, anhelamos de todo corazón regocijarnos en nuestra gran salvación.

No dejaremos que el mundo nos desvíe hacia los placeres temporales y suicidas del pecado. No descuidaremos nuestro gozo eterno en Dios, pues en eso consiste la salvación. Nos quitaremos los ojos antes de dejarnos llevar y apartarnos de la vida eterna.

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El verdadero problema de la ansiedad

NOVIEMBRE, 04

El verdadero problema de la ansiedad

Devocional por John Piper

Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? (Mateo 6:30)

Jesús dice que la raíz de la ansiedad es una fe inadecuada en la gracia venidera de nuestro Padre.

Una reacción posible a las palabras de Jesús podría ser: «¡Esas no son buenas noticias! De hecho, es muy desalentador descubrir que lo que yo creía que era una simple lucha contra una predisposición a la ansiedad en realidad es un conflicto mucho más profundo que pone en duda mi confianza en Dios».

Mi respuesta es que estoy de acuerdo, pero luego en desacuerdo.

Supongamos que usted tiene un dolor en el abdomen y ha estado probando medicamentos y dietas de todo tipo, pero nada dio resultado. Supongamos también que el médico le dice, después de una consulta de rutina, que tiene cáncer en el intestino delgado. ¿Es una buena noticia? Usted dirá: «¡Por supuesto que no!». Y yo estaría de acuerdo con usted.

Pero permítame plantear la pregunta de otra forma: ¿No le alegra que el médico haya descubierto el cáncer cuando todavía es tratable y se puede hacer mucho al respecto? Usted diría: «Sí, y me alegra mucho que el médico haya encontrado el verdadero problema». Nuevamente, yo estaría de acuerdo con usted.

Por lo tanto, la noticia de que tiene cáncer no es buena; pero por otro lado, sí lo es, porque saber qué es lo que en realidad está mal es bueno, en especial si el problema se puede solucionar.

Lo mismo sucede cuando descubrimos que el verdadero problema detrás de la ansiedad es la falta de fe en las promesas de gracia venidera de Dios. Él puede obrar para sanidad de formas maravillosas cuando clamamos: «Creo, ayúdame en mi incredulidad» (Marcos 9:24).

Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 53

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La razón de ser del sufrimiento

NOVIEMBRE, 03

La razón de ser del sufrimiento

Devocional por John Piper

Considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa. (Hebreos 11:26)

No elegimos el sufrimiento simplemente porque se nos dice que lo hagamos, sino porque Aquel que lo dice describe al sufrimiento como el camino hacia el gozo eterno.

Nos indica que sigamos la obediencia del sufrimiento, no para demostrar la fuerza de nuestra devoción al deber, ni para poner de manifiesto el vigor de nuestra determinación moral, ni para probar los altos niveles de tolerancia al dolor que tenemos, sino más bien para exponer, mediante una fe como la de un niño, el infinito valor de sus promesas, que lo satisfacen todo.

Moisés «[escogió] antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado… porque tenía la mirada puesta en la recompensa» (Hebreos 11:25-26). Por ello es que su obediencia glorificó al Dios de gracia, y no exaltó la determinación a sufrir.

Esa es la esencia del hedonismo cristiano. En la búsqueda del gozo por medio del sufrimiento, magnificamos el valor de la Fuente de nuestro gozo, que todo lo satisface. Dios mismo es la luz que brilla al final del túnel de nuestro sufrimiento.

Si no proclamamos que él es la meta y el fundamento de nuestro gozo en el sufrimiento, entonces la verdadera razón de nuestro sufrimiento se perderá.

Y la razón es la siguiente: Dios es ganancia, Dios es ganancia, y Dios es ganancia.

El fin principal del hombre es glorificar a Dios. Esta verdad se refleja más claramente en el sufrimiento que en ninguna otra circunstancia: Dios es más glorificado en nosotros cuando nosotros estamos totalmente satisfechos en él.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 287-288

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Gozo en medio del dolor

NOVIEMBRE, 02

Gozo en medio del dolor

Devocional por John Piper

Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande. (Mateo 5:11-12)

El hedonismo cristiano indica que, para el cristiano, hay distintas formas de regocijarse en el sufrimiento. Todas son como expresiones de la gracia de Dios que todo lo satisface y en todo es suficiente.

Una forma de regocijarnos en el sufrimiento es fijar nuestra mirada en la grandeza de la recompensa que obtendremos en la resurrección. El resultado de este tipo de enfoque es que nuestra aflicción presente se vuelve pequeña en comparación con lo que ha de venir: «Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada» (Romanos 8:18; ver 2 Corintios 4:16-18). Regocijarnos al pensar en nuestra recompensa no solo hace que el sufrimiento sea tolerable, sino que también hace que el amor sea posible.

«Amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande» (Lucas 6:35). Sea generoso con los pobres y, como dice Lucas 14:14: «serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos».

Otra forma de regocijarse en el sufrimiento es sufrir con la convicción de la esperanza. El gozo en las aflicciones está arraigado a la esperanza de la resurrección, pero nuestra experiencia en el sufrimiento también hace crecer la raíz de esa esperanza.

Por ejemplo, Pablo dice: «Nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza» (Romanos 5:3-4).

En este pasaje, el gozo de Pablo no se basa simplemente en la gran recompensa, sino en los efectos que el sufrimiento produce al consolidar su esperanza en esa recompensa. Las aflicciones producen paciencia, y la paciencia, una sensación de que nuestra fe es real y genuina, y eso fortalece nuestra esperanza de que en verdad ganaremos a Cristo.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 283-284

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Los sufrimientos de Cristo en nosotros

NOVIEMBRE, 01

Los sufrimientos de Cristo en nosotros

Devocional por John Piper

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia. (Colosenses 1:24)

Cristo preparó una ofrenda de amor para el mundo por medio de su sufrimiento y muerte por los pecadores. Es un acto completo y no carece de nada, excepto de una cosa: la presentación personal de Cristo mismo a las naciones del mundo.

La respuesta de Dios ante esta carencia es llamar al pueblo de Cristo (a personas como Pablo) para que hagan una presentación personal de las aflicciones de Cristo al mundo. Al hacer esto, cumplimos «lo que falta de las aflicciones de Cristo». Terminamos aquello para lo que fueron planeadas, es decir, una presentación personal a la gente que desconocen su infinito valor.

Pero lo más asombroso de Colosenses 1:24 es el modo en que Pablo cumple lo que falta de las aflicciones de Cristo.

Lo que él dice es que sus propios sufrimientos completan las aflicciones de Cristo. Esto significa que Pablo expone los sufrimientos de Cristo sufriendo él mismo por aquellas personas que intenta ganar. En sus sufrimientos, ellos ven los sufrimientos de Cristo.

La notable conclusión es que la intención de Dios es que las aflicciones de Cristo sean presentadas al mundo por medio de las aflicciones de su pueblo.

Dios realmente quiere que el cuerpo de Cristo, la iglesia, experimente parte del sufrimiento que Cristo atravesó, para que cuando proclamemos la Cruz como el camino a la vida, las personas puedan ver las marcas de la Cruz en nosotros y sientan el amor de la Cruz a través nuestro.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 269–270

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El seminario del sufrimiento

OCTUBRE, 31

El seminario del sufrimiento

Devocional por John Piper

Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. (2 Corintios 12:9)

Tal es el propósito universal de Dios con todo el sufrimiento cristiano: más gozo en Dios y menos satisfacción en uno mismo y en el mundo. Nunca oí a alguien decir: «Las lecciones más profundas de la vida vienen en tiempos de calma y comodidad».

Al contrario, he oído a grandes santos decir: «Cada paso significativo que he dado alguna vez en el descubrimiento de las profundidades del amor de Dios y en el crecimiento de mi relación con él fue por medio del sufrimiento».

La perla de gran precio es la gloria de Cristo.

Por eso, Pablo hace hincapié en que, en nuestro sufrimiento, la gloria de la gracia absolutamente suficiente de Cristo se magnifica. Cuando confiamos en él en medio de las calamidades y él sustenta nuestro «gozo en la esperanza», se pone de manifiesto que él es el Dios de gracia y poder que todo lo satisface.

Si nos aferramos a él cuando todo lo que rodea nuestra alma se desmorona, entonces él demuestra que es más deseable que todo lo que hemos perdido.

Cristo le dijo al apóstol en medio de su sufrimiento: «Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». La respuesta de Pablo fue: «Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Corintios 12:9-10).

Por lo tanto, el sufrimiento claramente fue diseñado por Dios no solo como un método para que los cristianos renuncien a su individualidad y se sujeten a la gracia, sino también como una forma de destacar esa gracia y hacerla brillar. Es precisamente eso lo que la fe hace: magnifica la gracia futura de Cristo.

Las lecciones más profundas de la vida en Dios se aprenden por medio del sufrimiento.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 265–267

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El peligro de desviarnos

OCTUBRE, 30

El peligro de desviarnos

Devocional por John Piper

Por tanto, debemos prestar mayor atención a lo que hemos oído, no sea que nos desviemos.(Hebreos 2:1)

Todos conocemos personas a las que les ha sucedido esto. No hay diligencia, ni vigilancia; no escucharon con atención, no meditaron ni pusieron sus ojos en Jesús. El resultado fue que, en lugar de mantenerse firmes y de pie, se desviaron.

Ese es el punto: no se mantuvieron firmes. La vida en este mundo no es como un lago; es como un río, y su corriente conduce a la perdición. Si no escuchamos a Jesús con diligencia, meditamos en él a diario y ponemos nuestros ojos en él a toda hora, entonces no nos mantendremos firmes, retrocederemos. Flotaremos mientras la corriente nos arrastra.

Desviarse es fatal en la vida cristiana. La solución, según Hebreos 2:1, es «prestar mayor atención a lo que hemos oído». Es decir, debemos reflexionar en lo que Dios dice mediante su Hijo Jesús; prestar atención a lo que Dios dice y hace por medio del Hijo de Dios, Cristo Jesús.

No se trata de un estilo avanzado que debemos aprender para poder nadar contra la corriente del pecado y la indiferencia. Lo único que nos impide nadar contra corriente son nuestros propios deseos pecaminosos de mantenernos a flote con otros intereses.

No nos quejemos porque Dios nos asignó una tarea difícil. Escuchemos, reflexionemos y pongamos nuestros ojos en Cristo: esta no es la descripción de un trabajo complicado. No es la descripción de un trabajo. Es una invitación solemne a estar satisfechos en Jesús para que no dejemos que los deseos engañosos nos atraigan y la corriente nos arrastre.

Si usted está desviándose hoy, uno de los síntomas que indican que hay esperanza de que haya nacido de nuevo es que se sentirá confrontado por estas palabras, y tendrá un deseo cada vez mayor de volver sus ojos a Jesús, meditar en él, y escucharlo en los días y meses y años siguientes.


Devocional tomado del sermón “El peligro de desviarnos de la palabra”

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