«CREO QUE ESTÁ ABUSANDO DE [LA NIÑA]»

16 abr 2016

«CREO QUE ESTÁ ABUSANDO DE [LA NIÑA]»

cr

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«[Sufrí abuso] a los cinco años. Viví un infierno con mis padres alcohólicos.

»Actualmente…. siguen en el alcohol. Ahora crían a las hijas de mi hermana menor porque es drogadicta…. Hoy fui a visitarlos. ¡Mi madre estaba ebria con la niña de dos años, y mi padre con la niña de seis encerrado en el dormitorio! Creo que está abusando de ella. ¿Qué hago? No sé sí son ideas por el trauma, o estoy siendo cómplice de un crimen como ese. He llorado todo el día pensando que esta criatura pase por lo que yo pasé.

»¡Ayúdeme, por favor! Regresaron a mí la angustia y la tristeza sólo de pensarlo.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»Lamento mucho que haya tenido una niñez tan difícil…. [Pero] nos quedó la duda en su caso si quien abusó de usted fue su padre o si fue otra persona. Si fue su padre, entonces usted tiene la prueba de que él es un pedófilo, y es urgente que asuma la responsabilidad de hacer lo necesario para impedir que su sobrina corra ese peligro. Si el país en que usted vive aplica todo el peso de la ley en los casos de pedófilos, entonces usted debe de inmediato dar parte a la policía de lo sucedido, contándoles también sus temores acerca de lo que pudiera estar ocurriéndole a su sobrina….

»Ahora bien, si su país no se preocupa por llevar a juicio a los pedófilos, o si lo que le sucedió a usted fue hace tanto tiempo que ya no puede procesarse judicialmente, entonces usted debe confrontar a su padre y también revelarles la verdad a sus demás familiares. Es necesario que ponga al descubierto ese secreto para que otros puedan comprender por qué su sobrina necesita que se le proteja.

»Sin embargo, si quien abusó de usted no fue su padre, entonces es posible que su propia experiencia haya afectado la manera como usted interpretó la situación que se está dando en el hogar de sus padres. En definitiva, debe seguir observando y constatando si hay o no alguna evidencia de abuso; pero si no tiene pruebas, no hay por qué formular ninguna acusación….

»Esas niñas, al crecer con una madre drogadicta y con abuelos alcohólicos, van a tener serios problemas emocionales que afrontar…. Usted y su esposa pueden servirles de ejemplo, y a medida que crezcan ustedes pueden enseñarles acerca de un Padre celestial que las ama y quiere darles una vida mejor. Busquen una iglesia en la que ofrezcan clases para niños y asegúrense de llevarlas con regularidad. Dios ha preparado a maestros amorosos que pueden influir positivamente en la vida de esas niñas si se les da la oportunidad.

»Nada de esto será fácil, pero con la ayuda de Dios y el respaldo de su esposa, usted puede hacer lo debido. Las fuerzas para lograrlo vienen del Señor,1 así que pídale que lo ayude.

»¡Anímese!»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio http://www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 247.


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DOBLE ABANDONO

15 abr 2016

DOBLE ABANDONO

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por el Hermano Pablo

a1«Quédate aquí —dijo la mujer aparentando afecto—. Aquí vas a estar bien. Verás correr a los perritos y te vas a entretener.» Luego puso una bolsa con pañales a su lado y una nota escrita que decía: «Me llamo John King; padezco la enfermedad de Alzheimer», y desapareció, abandonando al anciano en una pista de carreras de perros.

La que abandonó al anciano era Sue Gifford, mujer de cuarenta y un años de edad. El anciano abandonado era su propio padre, de ochenta y dos años, víctima de Alzheimer. Para librarse de la carga que significa esa enfermedad, la hija lo llevó a una pista de carreras de perros y lo abandonó en su silla de ruedas. El juez la condenó a seis años de prisión.

Este caso, que apareció en uno de los periódicos de Estados Unidos, conmovió a toda la comunidad. Se sabe que la enfermedad de Alzheimer es dolorosa. Deja a la persona totalmente inhabilitada. Ya no puede valerse por sí misma. Es un caso patético del ser humano que ha perdido lo mejor que tiene: la chispa de la inteligencia. Esa es la condición de la víctima de Alzheimer. Es una muerte en vida.

No obstante, hay una ley universal que descansa sobre el ser humano: «Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios» (Éxodo 20:12). Es el quinto mandamiento del decálogo de Moisés. Abandonar a los padres ancianos por cualquier causa que sea, y especialmente si es sólo por quitarnos de encima el estorbo que ellos nos resultan, es el colmo de la ingratitud y el desprecio.

En muchos lugares hay establecimientos excelentes que se especializan en prestar la atención debida a los ancianos. Y muchos hijos, con sabiduría y cariño, internan allí a sus progenitores inhabilitados. Pero no los abandonan. Los visitan. Y los hijos se toman el tiempo de estar con ellos, mostrando preocupación y ternura.

Sin embargo, cuando los hijos no tienen la facilidad de internar a sus padres en lugares como esos, tienen que ponerse en juego otros recursos. En tales casos hace falta un amor muy especial y un cariño único.

El mandamiento de honrar a nuestros padres viene de Dios. También vienen de Dios, para quien los desee, la inspiración, la paciencia y la determinación de proceder conforme a los eternos y justos mandamientos divinos. Honremos a nuestro padre y a nuestra madre. Algún día seremos nosotros los que recibamos esa honra.

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«EN UNA DISCUSIÓN, LE ENTERRÉ UN CUCHILLO»

14 abr 2016

«EN UNA DISCUSIÓN, LE ENTERRÉ UN CUCHILLO»

cr

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Tengo alrededor de siete años con mi esposo, y [tenemos] dos niños…. En una discusión, le enterré un cuchillo pequeño en el pecho. Gracias a Dios, no [fue nada grave]; pero ahora estamos separados por medidas [legales] y estamos en espera de un juicio para dictaminar la custodia de los niños. Necesito un consejo, por favor.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Usted cuenta lo ocurrido como si fuera algo sin mayor importancia que no debiera tener serias repercusiones. No menciona si está o no arrepentida por lo que hizo, ni cómo se siente al respecto. De hecho, al contarnos su caso usted no expresa ninguna emoción sobre lo que pasó ni acerca de la posibilidad de que pierda la custodia de los niños.

»Casi todas las mujeres y la mayoría de los hombres expresan sus sentimientos cuando cuentan sus problemas. Sienten tristeza, vergüenza, temor, ansiedad o una de las tantas emociones posibles. El hecho de que relate sus problemas con indiferencia y sin sentimientos pudiera ser indicio de un trastorno emocional. Combinado con el acto violento que usted cometió, hay suficiente razón para que sea evaluada cuanto antes por un psiquiatra….

»La violencia en el matrimonio perjudica a todos los miembros de la familia. Los hijos sufrirán a causa de la ruptura del matrimonio, sin que importe con quién vivan….

»Aunque no nos cuenta con lujo de detalles la discusión que tuvo con su esposo, es obvio que usted debió de haberse enojado mucho. Sin duda usted se sintió impotente en cuanto a alguna situación, y su enojo la impulsó a valerse de un cuchillo para demostrar que sí tenía poder. Lamentablemente, la violencia no es prueba de poder sino señal de debilidad. Además, su falta de dominio propio y su patente desacato de las consecuencias son indicios de que usted necesita ayuda profesional.

»Mientras tanto, si de veras está arrepentida, Dios la perdonará si tan sólo se lo pide en oración en el nombre de su Hijo Jesucristo. Pero usted debe mostrar su arrepentimiento con la determinación de que va a vivir conforme a las leyes divinas y a comunicarse con Él todos los días mediante la oración y la lectura de la Biblia. También necesita una comunidad de seguidores de Cristo que le ayuden a superar las dificultades que tiene por delante. Así que busque una iglesia en la que la vida de los miembros demuestra que aman a Dios, y asista cada vez que tenga la oportunidad.

»Sin embargo, si bien Dios la perdonará, Él no eliminará las consecuencias que ahora tiene que afrontar por lo que hizo. Así que pídale que le ayude a tener una actitud positiva y a depender de Él, pase lo que pase.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 384.

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¿UN PIE O LA VIDA?

13 abr 2016

¿UN PIE O LA VIDA?

hp

por el Hermano Pablo

a1Con un seco y sonoro ¡clic! se cerró la trampa. Era una trampa de acero, silenciosa y traicionera, oculta en la nieve por hojas de pino. Serge Cherblinko, cazador de osos en los bosques de Siberia, andaba de cacería. Sin darse cuenta, pisó donde no debió haberlo hecho, y la trampa clavó en él sus dientes de acero.

Serge sabía que por sí solo le sería imposible librarse de la trampa. El dolor era intenso, y la noche se aproximaba, con sus fríos, sus lobos y sus osos. Ahí mismo, solo y en medio del bosque, tomó una decisión drástica. Con su cuchillo de monte, se amputó el pie y, renqueando y arrastrándose como pudo, regando sangre por el camino, cubrió los dos kilómetros hasta llegar al refugio. Perdió un pie, pero se salvó la vida.

Esa noticia en la prensa internacional, aunque muy triste, nos deja una tremenda y clara lección. Es mucho mejor perder un miembro del cuerpo que perder toda la vida. Si la opción es perder un pie, o un ojo, o un miembro cualquiera del cuerpo, o perder la vida, cualquiera cedería uno de sus miembros antes que entregarse a la muerte.

¡Cuántas no han sido las veces que el cirujano se acerca a la cama del paciente y le dice: «Para salvarle la vida tenemos que amputarle la pierna»! Y como más vale la vida que una pierna, el paciente se somete. La vida misma siempre vale más que cualquier miembro del cuerpo.

Así mismo sucede con la vida espiritual, la vida eterna. Jesucristo conocía el incalculable valor de la vida eterna, así que un día, al predicarles a las multitudes, dijo: «…si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él vaya al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno» (Mateo 5:29‑30).

Si la vida física vale más que cualquier miembro de nuestro cuerpo, con mayor razón la vida espiritual, que es eterna, vale más que cualquier cosa en esta vida. Y sin embargo, ¡qué fácil nos es apegarnos a nuestros antojos injustos e inmorales aunque así perdamos la vida eterna! Jesús lo expresó con una claridad diáfana al decir que si ganamos el mundo entero, pero perdemos nuestra alma, lo hemos perdido todo. No cedamos lo eterno por lo efímero. Ni cedamos la gloria celestial por la vanagloria de este mundo. Al contrario, pidámosle a Cristo que sea el Señor y Dueño de nuestra vida.

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PRESO VOLUNTARIO

12 abr 2016

PRESO VOLUNTARIO

por el Hermano Pablo

a1—Puede salir en libertad —dictaminó el juez de La Paz, Baja California, México—. A causa de su buena conducta en la cárcel, he decidido abreviar su condena. Está usted libre para volver a su familia y comenzar una nueva vida.

Para sorpresa del juez, el preso rechazó el indulto.

—Señor juez —explicó—, me metieron aquí por narcotraficante, y la sentencia era justa; pero aquí en esta cárcel he tenido una experiencia espiritual que ha cambiado mi vida. He conocido a Cristo, y quiero finalizar mi condena aquí, para darlo a conocer a mis compañeros de prisión.

Esas fueron las palabras del preso, Ignacio Mancida.

Esta notable historia la cuenta Alejandro Tapia, arquitecto de la ciudad de La Paz, Baja California, que llegó a ser un denodado seguidor de Cristo. El señor Tapia comenzó a contar acerca de su experiencia con Cristo en la cárcel de su ciudad, y al poco tiempo hubo más de cuarenta presos que hicieron profesión de fe en Cristo como su Salvador. Entre ellos se encontraba Ignacio Mancida, que optó por quedarse en la cárcel para, a su vez, contarles a otros acerca de su conversión.

Hay en este mundo, como prueba irrefutable del deterioro de la humanidad, muchísimas cárceles, penitenciarías, reformatorios y prisiones. Hay también muchas clases de presos. Presos injustamente encarcelados. Presos que muerden de rabia los barrotes de su celda. Presos por asaltos y homicidios. Presos políticos. Y presos para toda la vida. Pero presos voluntarios, que se quedan en la cárcel sólo para contarles a otros acerca de Cristo, hay pocos, muy pocos.

Hubo un tiempo célebre en la historia humana cuando los cristianos de Moravia que abrazaron la reforma religiosa del siglo dieciséis llegaron hasta a venderse como esclavos para proclamar la buena noticia de Jesucristo a otros esclavos. Tal era el amor que sentían por sus compañeros.

El apóstol Pablo padeció varios años de cárcel. Estuvo preso en Jerusalén, en Cesarea y en Roma por predicar el evangelio, y siempre aprovechó su estancia en la cárcel para predicar la libertad espiritual a los cautivos. Porque todos los seres humanos somos cautivos de lo mismo: del pecado.

Cristo todavía está redimiendo, tanto a hombres como a mujeres, de la cárcel opresora del pecado. Todos somos prisioneros, o del pecado, o de Cristo. Los que no han hecho de Jesucristo el Señor de su vida están en la cárcel del pecado. Fue por la urgencia del mensaje de libertad que Cristo les dijo a sus discípulos: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura» (Marcos 16:15).

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BIGURRILLO EL MARIHUANERO

11 abr 2016

BIGURRILLO EL MARIHUANERO

por Carlos Rey

a1El comportamiento de Bigurrillo, adicto a la marihuana, era extraño. Si tenía su ración diaria de veinte gramos, se ponía eufórico, de buen humor. Entornaba los ojos como si soñara despierto. Trataba de pararse de cabeza como si se sintiera acróbata. Y hasta intentaba pasos de baile muy graciosos.

Pero si no tenía sus veinte gramos diarios, Bigurrillo se ponía furioso. Corría por toda la casa, rompía cosas, y mascaba lo que encontraba a su paso, como si fuera una cabra salvaje. Desde luego, Bigurrillo no era una cabra salvaje, pero tampoco era un ser humano. Era un conejo que tenía Claudio Lima, de São Paulo, Brasil. Por cierto que el hombre estaba bajo proceso judicial por maltratar animales.

¡De modo que la marihuana se ha vuelto tan popular que hasta los animales la están usando! Claudio Lima indujo a su conejo a comer la hierba, y para proporcionarle su dosis diaria, llegó a cultivar la marihuana en el traspatio de su casa.

Si bien casi ninguno de nosotros cultiva plantas de marihuana en la casa, ni jamás se nos ocurriría hacer tal cosa, como padres y madres responsables que somos debemos reflexionar sobre el problema que presenta su uso, no en conejos inofensivos sino en nuestros jóvenes. El uso de marihuana y, peor todavía, de cocaína, de heroína y de otros estupefacientes, sigue en aumento. El narcotráfico a nivel mundial está organizado a tal grado de perfección que es casi imposible neutralizarlo o combatirlo. Sus agentes, que son como lobos disfrazados de ovejas, distribuyen la droga por todas partes: escuelas, colegios, clubes deportivos, calles, plazas, parques, playas, discotecas, fuentes de soda, y cuanto lugar se llena de jóvenes.

La producción, distribución y venta de marihuana y de otras drogas es algo que es casi imposible de frenar. Sin embargo, hay algo que sí podemos hacer los padres y madres que estamos conscientes del tremendo daño que causa. Podemos impedir que entre a nuestra casa; podemos evitar que atrape a nuestros hijos. Para lograrlo, necesitamos guardar una vigilancia familiar estricta. Pero además de esto, necesitamos mantener nosotros mismos un profundo sentido de moral cristiana.

Menos mal que Dios nunca dispuso que la moral cristiana fuera algo que tuviéramos que adoptar y mantener solos. Por algo se llama «cristiana»: porque procede de su Hijo Jesucristo. Cristo quiere establecer en nosotros sus principios y sus preceptos. Si le permitimos que lo haga, es probable que a los ojos de nuestros semejantes no seamos tan populares como la marihuana, pero en definitiva podremos ponerles a nuestros hijos el ejemplo que merecen y que les hace tanta falta.

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«NO VEO QUE ÉL INTENTE CAMBIAR»

9 abr 2016

«NO VEO QUE ÉL INTENTE CAMBIAR»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio http://www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:

»Tengo veinticuatro años, soy licenciada en contaduría pública y voy a cumplir un año de noviazgo. Él está en su internado de medicina. Lo amo mucho más de lo que pude imaginar amarlo.

»Mi problema ahora con él es que es arrogante y chocante para decir las cosas. Conmigo se ha vuelto muy irritante: Todo le molesta. Ahora le molesta que no lea los tipos de libros que él lee, que no soy muy culta y que vivo en la ignorancia…. Dice que va a cambiar, porque él conmigo es tosco. Lo reconoce, pero yo no veo que él intente cambiar. Realmente ya no sé cómo manejar mi relación. ¡A veces me siento tan triste y perdida!»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Usted ha invertido un año de vida en esta relación y es de esperarse que se resista a darla por terminada. Ama a ese hombre y quiere estar con él, pero él hace que usted se sienta ignorante, triste y perdida. Al parecer, usted está tratando de convencerse de que la conducta de él es aceptable, pero en el corazón usted sabe que no lo es.

»¿Hace su novio que usted se sienta como un valioso tesoro? Cuando usted está a su lado, ¿siente que él la admira y la estima? ¿Le muestra él respeto y se enorgullece de todo lo que usted ha logrado?

»Algún día es posible que usted tenga una hija. Si ese novio que tiene ahora llegara a ser su esposo, ¿cómo trataría a su hijita? ¿Contribuiría a que ella sintiera el debido amor propio, o criticaría más bien constantemente las imperfecciones que viera en ella?

»Algún día es posible que usted tenga un hijo. ¿Quisiera que ese hijo tuviera a quien ahora es el novio de usted como modelo de conducta para formar su carácter?

»¿Tiene usted una relación de igual a igual con ese hombre, o hace él que usted siempre se sienta inferior? ¿La trata a usted y trata a los demás con afecto y consideración, o más bien los menosprecia?

»Si usted se mantiene en esa relación, con eso estará aprobando las actitudes y la conducta que su novio manifiesta. Cada día que se quede con él es otro día en el que se sentirá triste y perdida. Sin embargo, lo que de veras está perdiendo es todo el tiempo que ha invertido en esta relación. ¡No malgaste un día más!

»Cualquier ruptura es difícil, y después de un año de relación con él, va a ser mucho más difícil dejarlo. Usted necesitará el apoyo de amigos y de familiares para lograrlo. Recuerde que también tiene un Padre celestial que la ama y la valora. Él tiene un plan para su vida. Confíe en Él. Pídale en oración que le dé las fuerzas necesarias para afrontar los días venideros. Jamás estará sola si pone toda su confianza en Dios.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 246.

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«EL PROVECHO DE LA AGONÍA»

8 abr 2016

«EL PROVECHO DE LA AGONÍA»

por el Hermano Pablo

a1La tragedia ocurrió de noche en una de las capitales más grandes del mundo. Joseph Hawkins, de veintiún años de edad, se encontraba en el patio de su casa cuando lo mataron a tiros desde un auto que pasó velozmente. Se suponía que el joven había tenido vinculación con alguna pandilla de muchachos de la comunidad, aunque esto no pudo comprobarse. Fue un gran dolor para toda la familia.

La madre de Joseph, Loma Hawkins, quien no se amilanó ante su muerte, lanzó un programa de televisión que tituló «El provecho de la agonía», en el que invitó a todas las madres que habían pasado por una experiencia similar a venir a exponer ante las cámaras su sentir. El proyecto comenzó a tomar auge.

No obstante, dos años después la tragedia golpeó por segunda vez el hogar de Loma. Un segundo hijo, Geraldo, de diecisiete años de edad, fue asesinado en idéntica forma. El dolor para Loma fue casi insoportable. Pero al preguntarle si seguiría con el programa, ella respondió con énfasis: «Sí, y ahora con doble razón.»

He aquí una madre doliente y sufrida, pero noble, valiente y determinada, que tomó su desgracia como algo inevitable, y dándole vuelta al dolor, lo usó para lanzar un proyecto que tenía el fin de cambiar el destino de su comunidad. En la zona donde ella vivía, ese tipo de homicidios ocurrían a diario. El esfuerzo de esta mujer contribuyó a cambiar la situación.

El comentario de ella fue: «Espero abrir camino, poco a poco, en la conciencia de todo adolescente que, por tener un auto potente y un arma de fuego en la mano, se cree con derecho a matar al que se le ocurra.»

Ante desgracias como ésta, la reacción del doliente toma uno de dos cursos: o sume a la persona destrozada en una profunda depresión de la cual no encuentra, ni desea encontrar, salida, o reacciona como lo hizo Loma Hawkins, quien ante el terrible dolor de ver a su hijo muerto a balazos, alzó la vista al cielo y dijo: «Señor, ayúdame a encontrarle algún provecho a esta tragedia.»

Ella no sólo se permitió hallar consuelo y fortaleza, sino que actuó inmediatamente en auxilio de otros. Y en su dolor, usó su agonía para lanzar un proyecto con el fin de cambiar a su comunidad.

En medio de la desesperación, podemos pedirle a Dios gracia para llenar primero nuestro propio corazón con amor y perdón, y luego para ayudar a otros que tienen aflicciones afines. Él es más grande que toda tragedia, y puede cambiar en provecho lo que es desastre. Dios sólo espera que acudamos a Él.

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«MI FAMILIA NO SABE NADA»

7 abr 2016

«MI FAMILIA NO SABE NADA»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Hace una semana nos enteramos de que [mi novia] está embarazada…. Aún estoy estudiando. Por eso es que ella decidió no decir de quién es el niño que espera. Al parecer, su mamá la va a apoyar, pero mi familia no sabe nada. Le he pedido al Señor, arrepentido, que me dé otra oportunidad y que ese niño no nazca o sea mentira que está embarazada. No sé qué hacer. Siento pena por ella, y pienso en lo que será después.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»No hay duda de que usted tiene razón para sentir pena por su novia. Y tiene razón para estar preocupado por lo que ha de suceder. Sin embargo, rogarle a Dios que convierta lo ocurrido en nada más que una pesadilla es poco realista e irresponsable. Ha hecho bien al pedirle perdón a Dios, pero no espere que Él, por arte de magia, elimine las consecuencias de lo que usted ha hecho.

»… A fin de guardar el secreto [debido a que usted aún está estudiando, su novia] ha decidido negarse a revelar el nombre suyo como el padre del bebé. Como resultado, es probable que la gente crea que ella ha tenido relaciones sexuales con varios hombres y que no sabe cuál de ellos es el padre. Esa clase de chismes hará que sea peor aún la situación en que ella se encuentra.

»Si su novia no proviene de una familia con recursos económicos adecuados, es muy probable que el incremento de gastos tarde o temprano la obliguen a buscar ayuda monetaria de parte de usted, tal vez hasta en los tribunales de justicia. Cuando usted termine sus estudios y consiga un empleo, puede estar casi seguro de que se le pedirá o exigirá que sustente económicamente a su hijo o hija.

»Sería mucho mejor que le dijera a su familia ahora lo que ha sucedido y asumiera la responsabilidad por la criatura que ha engendrado. Entonces usted y su novia, con sus padres y los de ella, podrían decidir qué es lo que más le conviene al niño. Nosotros creemos que el permitir que padres amorosos lo adopten es la mejor opción para los jóvenes estudiantes. Como padres adoptivos que somos, sabemos que hay miles de matrimonios que no han podido tener sus propios hijos biológicos y están esperando tener un hijo al que puedan amar durante toda la vida.

»Sin embargo, si deciden no darlo en adopción, usted tendrá que cambiar sus planes para participar de lleno en la vida de su hijo. Ningún niño merece crecer sin la presencia de su padre, y con frecuencia a quienes les toca crecer en esas condiciones afrontan años de rechazo y marginación social.

»Usted optó por quebrantar las leyes de Dios y tener una relación sexual antes del matrimonio, y eso quiere decir que optó por correr el riesgo de que su novia quedara embarazada. Ahora debe decidir hacer lo correcto por el bien de su hijo y por el bien de su novia.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio http://www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 383.

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UN CAMBIO FENOMENAL

6 abr 2016

UN CAMBIO FENOMENAL

por el Hermano Pablo

a1Fue un viaje largo, de trescientos trece días. Y fue un viaje silencioso, sin escalas ni paradas, un viaje que no fue ni por automóvil, ni por barco ni por avión. Fue el viaje que hizo Sergei Krikalev, cosmonauta ruso, en su cápsula espacial. Él nunca pensó que lo que ocurrió durante su vuelo pudiera haber ocurrido.

Cuando bajó de su vehículo en la república soviética de Kazakstan, después de diez meses en el espacio, su país había sufrido un cambio total. La Unión Soviética ya no existía. El comunismo ruso era cosa del pasado. Gorbachev no era más presidente, y en lugar de la bandera roja con la hoz y el martillo, flameaba la tricolor rusa antigua. Hasta su ciudad natal, Leningrado, había cambiado de nombre y ahora se llamaba, como antes, San Petersburgo.

Sergei se sintió mareado, no sólo como reacción natural de plantar pie otra vez en tierra sino, más que todo, por tantos cambios que nadie jamás pudiera haber previsto. El cosmonauta ruso anterior, Musa Manarov, estuvo más tiempo que él en el espacio, trescientos sesenta y seis días, pero durante su ausencia nada cambió. En cambio, durante la ausencia de Krikalev, en sólo diez meses, su mundo había dado un vuelco político total.

¿Cómo reaccionó Krikalev ante un cambio tan súbito y radical? Eso no lo sabemos, pues la agencia de noticias no lo explicó, pero no podemos menos que compararlo con cómo reaccionamos nosotros ante cambios inesperados en nuestra vida.

Todos tenemos situaciones en la vida que, sin la más mínima premonición, nos sorprenden: un diagnóstico médico que es presagio de calamidad; la noticia de un accidente automovilístico que trae consigo informe de muerte; el anuncio del marido, de que otro amor ha desplazado a la esposa; la noticia devastadora de que nuestro hijo ha contraído el SIDA. Tales circunstancias pueden pasarnos a todos. Nadie es tan santo como para que no le ocurran. ¿Cómo reacciona uno ante semejantes situaciones?

Cuando no hay fe, cuando no creemos en un ser superior, cuando no nos hemos relacionado en forma personal y continua con Dios, no nos queda más que una horrible desesperación que nos deja sin ánimo de seguir viviendo.

En cambio, cuando hemos vivido tomados de la mano del Señor, y cuando conocemos lo que es fe segura en la sabiduría y en la providencia divinas, no nos amedrentamos ante el anuncio imprevisto de alguna calamidad. Sí tendremos luchas, pero con Cristo de amigo, seremos más que vencedores.

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