EL PIROPO EN COSTA RICA

1 mar 2016

EL PIROPO EN COSTA RICA

por Carlos Rey

a1«En el caso costarricense, la posibilidad de “piropear”… constituye… un elemento revelador del quehacer popular y de la idiosincrasia del pueblo. Ahora bien, el piropo ha sufrido un desgaste en su uso. En sus inicios,… los emisores [y] los receptores [se conocían]…. [Pero] al [dejar de conocerse] la mayoría…, el piropo pasaría al anonimato, y sus enunciados originarios de galantería positiva se convertirían en contenidos distintos, conducentes más bien a la degradación… [con] rasgos como el ingenio, la picardía, la sátira,… el… chiste… y el vacilón como categorías… en el enfrentamiento diario a muchas situaciones….

»El piropo es, en principio, un mensaje lingüístico que tiene como finalidad esencial despertar una reacción concreta en el destinatario. La respuesta puede ser negativa o positiva, de acuerdo con la intencionalidad del emisor del discurso….

»En buena parte de los casos, el hombre abre el proceso; pero en muchas situaciones la mujer, o inicia el mensaje o responde coherentemente a lo planteado por el hombre:

»—¡Adiós, Ricura!

»—¿Qué le pasa, mechudo?

»Esa ingeniosa respuesta se la dio una decidida muchacha a un sujeto que no tenía un solo cabello en la cabeza….

»… Emilia Prieto se interesó en recuperar [los siguientes] piropos de corte tradicional, [algunos en verso]:

»“Si así son las flores,
mi profesión es jardinero.”

»“Como la luna en el cielo
o la rosa en el vergel
tenés el candor de un lirio
y la gracia de un clavel.”

»“La sonrisa de tus labios
tiene dulzura infinita,
y cuando veo tu sonrisa
toda pena se me quita.”

»“Sentí tu presencia un día
al llegar a este lugar.
Muñeca, ¡qué lindo sería
que formáramos un hogar!”

»… [He aquí otros piropos] del hombre a la mujer:

»—¡Amor, eres un castigo para cualquier hombre!…

»—Adiós, linda. ¡Con esos ojos iluminas mi vida!…

»—¡Juguemos ajedrez: usted la dama, yo el rey!…

»—Suegra, vaya con Dios, que yo voy con su hija….

»—No le pida más a Dios, porque ya se lo dio todo….

»—Si la belleza fuera pecado, usted no tendría perdón de Dios….1

Así trata el profesor costarricense Guillermo Barzuna el tema del piropo en su obra tituladaCaserón de teja: Ensayos sobre patrimonio y cultura popular en Costa Rica. ¡Qué interesante es observar cómo la cultura religiosa está tan arraigada en la cultura popular que hasta da como resultado piropos que aluden a Dios! Pero ¿será una teología sana la que resulta de todo eso?

Menos mal que, si bien no se crearon con ese fin, algunos piropos sí se prestan para la reflexión espiritual. Por ejemplo, ¿es posible recibir tanta bendición de Dios, ya sea física, material o espiritual, que no haga falta pedirle más? Tal vez… El salmista David presenta a Dios como quien colma de bienes nuestra vida, y nos rejuvenece como a las águilas,2 y San Pablo lo describe como quien «puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir».3 Pero, en definitiva, ¡Dios sí nos concedería el perdón, con tal que se lo pidiéramos, si la belleza con que nos haya creado fuera tan deslumbrante que se juzgara pecado!

1 Guillermo Barzuna, «Tradición, seducción y decadencia en el piropo costarricense», Caserón de teja: Ensayos sobre patrimonio y cultura popular en Costa Rica (San José,      Costa Rica: Editorial Nueva Década, 1989), pp. 40‑48.
2 Sal 103:5
3 Ef 3:20

«¡PAREN EL FUEGO!»

29 feb 2016

«¡PAREN EL FUEGO!»

por Carlos Rey

a1«Muchas cosas sucedieron durante la Campaña de 1948…. Durante el ataque aéreo a San Isidro…., olvidando el almuerzo y el peligro, nuestros soldados tiraban a los aviones, en serio. Tiraban con rifles Mauser, pero no alcanzaban la altura de los atacantes, que se jugaban la vida constantemente, un poquito más arriba de la balacera.

»La altura era una de las causas de la mala puntería de los aviadores. Y las bombas se les iban gastando en vano, después del vuelo desde San José hasta San Isidro, que no era corto para aquellas naves pequeñas.

»Los pilotos necesitaban bajar más, aun aumentando el peligro de que nuestra riflería los alcanzara. Y nosotros necesitábamos que bajaran un poquito, para poder pegarles, aunque con eso mejoraran ellos su puntería, y [fuera mayor] nuestro riesgo.

»Pronto imaginamos una manera de hacer bajar los aviones y ponerlos a nuestro alcance. Ordenamos parar el fuego de los Mauser, y sigilosamente subimos una ametralladora de trípode al árbol más alto, amarrándola, junto con el operador, con pedazos de mecate, a las ramas de la copa. La máquina de calibre 30 tenía más alcance que los rifles, y disparaba más tiros. Además tendría… su blanco más cerca, más bajito.

»¡Dicho y hecho!

»“¡Paren el fuego! ¡Paren el fuego!” hubo que gritar muchas veces. Pero un ejército de patriotas voluntarios no suele ser muy disciplinado. Y… una de las órdenes más difíciles de acatar es la de parar el fuego, cuando ya la gente ha entrado en calor….

»… El problema se complicó… porque, cuando yo ordenaba que pararan el fuego, un soldado nuestro bien escondido no sé dónde, gritaba: “¡Denles [duro], muchachos! Cuantas más bombas de esas caen, ¡más‑se‑goza!”

»Por fin… a las avionetas se les acabaron las bombas, y se tuvieron que ir de regreso a San José sin hacernos ni un rasguño. Misión cumplida, misión perdida.

»Tocaron las cornetas al son de “terminó el peligro”. Muchos de nuestros hombres que estaban tirados boca abajo en las zanjas preparadas [de antemano] se incorporaron, y casi fue innecesario dar la orden de almuerzo.

»Pero entonces me buscó en carrera doña Andrea Venegas, la heroica Jefe de Cocina,… con una noticia peor que la venida de los aviones enemigos. ¡Por el momento no había almuerzo!

»“Cuando usted ordenó tantas veces que apagáramos el fuego y que apagáramos el fuego, le echamos baldes de agua a los fogones.”»1

Así nacen las palabras y los cuentos es el título que le puso el popular ex presidente de Costa Rica José Figueres a la pequeña obra suya de la que procede esta simpática anécdota histórica, escrita en 1977. Y así como en 1948 en San Isidro, Costa Rica, doña Andrea apagó el fuego de los fogones debido a que entendió mal lo que su jefe militar quería que hiciera, también hay quienes actualmente apagan el fuego del Espíritu Santo a causa de que entienden mal la voluntad de Dios, su Jefe espiritual. Pues Dios quiere que nos preocupemos más bien de que en nuestro fogón no deje de arder el fuego de su presencia, no sea que nos quedemos con hambre espiritual.2

1 José Figueres, Así nacen las palabras y los cuentos (San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica, 1977), pp. 135‑41.
2 1Ts 5:19

¿RENUNCIAR AL TRABAJO Y CUIDAR A LA HIJITA?

27 feb 2016

¿RENUNCIAR AL TRABAJO Y CUIDAR A LA HIJITA?

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Tuve una buena infancia, aunque con muchas limitaciones…. Ahora soy profesional, tengo un buen trabajo, un buen esposo y una bebé hermosa de apenas dos años por la cual tenemos horarios ajustados para su cuidado.

»Mi jefe, quien viaja a diario desde otra ciudad,… [ahora] quiere que viajemos hasta donde él vive para realizar el trabajo, lo cual no es justo, puesto que al hacer eso significaría retornar más tarde al hogar y no ver mucho tiempo a mi hija….

»Le he pedido a Dios que me haga entender si lo mejor es renunciar y quedarme al cuidado de mi hija, o esforzarme un poco más, ya que yo no quiero perderme su crecimiento y [sin embargo] quisiera… que mi hija no pase las necesidades que yo pasé. Me siento confundida sin saber qué hacer.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»¡Qué bien que usted y su esposo hayan logrado ajustar sus horarios laborales para que su hija pueda siempre estar con uno de sus padres! La mayoría de las familias en que ambos cónyuges trabajan fuera de la casa considerarían eso como un sueño realizado. Sin duda ustedes se han sacrificado para que sea posible. Los felicito por darle la más alta prioridad al cuidado de su hija.

»Es lamentable que su jefe haya optado por cambiar la sede de su trabajo. Pero en términos realistas él tiene el derecho de hacerlo, así como usted tiene el derecho de negarse a viajar más lejos para ir al trabajo. No es raro que usted sienta este conflicto, habiéndose esforzado tanto para llegar a ser profesional. Y sin embargo usted sabe que jamás podría recuperar el tiempo que dejara de estar con su hija.

»Cuando hay pautas bíblicas concernientes a situaciones específicas, es fácil saber cómo se debe proceder. En cambio, cuando no hay enseñanzas claras ni ejemplos bíblicos que tengan que ver con un tema específico, lo primero que hay que hacer es orar y pedirle a Dios que nos dé sabiduría. Luego hay que hacerse unas preguntas difíciles, y confiar en que Dios ayude a responderlas.

»Estas son algunas de las preguntas que le conviene hacerse en esta situación: ¿Cuál de las opciones es más probable que lamente haber escogido de aquí a un año? ¿De cuál opción pudiera arrepentirme en cinco o diez años, o hasta en veinte años? ¿Cuál opción es más probable que sea la mejor para aquellos a quienes amo?

»Algunos padres tienen muy pocas opciones y se ven obligados a hacer todo lo que pueden para proveer para el sustento de su familia, aunque signifique dejar a sus hijos bajo el cuidado de otras personas. Es casi inevitable que eso constantemente contribuya a un juego de tira y afloja entre el trabajo y la familia, resultando en sentimientos de culpabilidad por no haber estado presente en los momentos significativos de la vida de sus hijos. La mayoría de esos padres, al rememorar aquel tiempo que pudieron haber pasado con su familia, lamentan mucho que se haya esfumado para siempre.

»Con la ayuda de Dios, usted tomará la decisión acertada. Acuérdese de pedirle que le dé sabiduría todos los días, y luego de darle las gracias por habérsela dado.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 240.

POR LA SOBERANÍA DE SU PATRIA

26 feb 2016

POR LA SOBERANÍA DE SU PATRIA

por Carlos Rey

(Víspera de la Independencia de la República Dominicana)

a1Hija de Fernando Sánchez e Isidora Ramona, María Trinidad Sánchez formó parte del grupo de Febreristas que lucharon por la Independencia dominicana. Como fiel seguidora de Juan Pablo Duarte, confeccionó la primera bandera nacional junto con Concepción Bona, habiendo participado desde el principio en aquel movimiento independentista que culminó el 27 de febrero de 1844. Esa noche histórica, María Trinidad transportó pólvora en sus propias faldas y elaboró muchos de los cartuchos que utilizaron los trinitarios.

Lamentablemente, durante los seis meses siguientes hubo pleitos constantes entre los miembros liberales trinitarios y los miembros conservadores de la Junta Central Gubernativa que se formó. Fue tal la discordia entre los dos bandos que el 22 de agosto la Junta, presidida por el general Pedro Santana, declaró traidores e infieles a la Patria a los tres próceres Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, junto con cinco de sus compañeros, y decretó su destierro a perpetuidad. Acto seguido, María Trinidad Sánchez, tía de Francisco del Rosario, se integró al movimiento que surgió para derrocar al general Santana. En el transcurso de los meses siguientes, ella alojó en su casa a los disidentes y se convirtió en la organizadora y orientadora de la conspiración que tenía el propósito de lograr el regreso de los patriotas.

Cuando se descubrió la insurrección, María Trinidad y sus cómplices fueron apresados. Conscientes de que María Trinidad era la única que conocía el escondite de su sobrino debido a que ella misma le llevaba las comunicaciones de parte de los conspiradores, la presionaron a que lo revelara. Pero, tal como lo manifiesta el dictamen del Consejo de Guerra que la condenó a muerte, ella se negó «obstinadamente a delatar a los principales». Prefirió callar y enfrentarse al pelotón de fusilamiento antes que traicionar a sus compañeros de conjura.

El 27 de febrero de 1845, María Trinidad Sánchez partió de la fortaleza Ozama hacia el cementerio donde se ejecutaría la sentencia. Al pasar por la Puerta del Conde, exclamó: «¡Dios mío, cúmplase en mí tu voluntad y sálvese la República!» Fue así como, en el primer aniversario de la Independencia nacional, aquella heroica mujer dio su vida por la causa de la soberanía de su patria.1

¡Qué bueno sería que todos nosotros, al igual que María Trinidad, siguiéramos el ejemplo de Jesucristo, el Hijo de Dios, rogándole a Dios Padre que se cumpla su voluntad en nosotros! Aquella heroína dominicana lo hizo a fin de salvar la república a la que tanto amaba, para que cada uno de sus compatriotas pudiera disfrutar de plena libertad en una patria soberana. En cambio, cuando Jesucristo, en el huerto de Getsemaní la noche en que fue arrestado, pocas horas antes de ser crucificado, le rogó al Padre celestial: «Padre mío, si no es posible evitar que yo beba este trago amargo, hágase tu voluntad»,2 Él lo hizo a fin de salvar al mundo pecador al que tanto amaba, para que cada uno de nosotros sus hermanos pudiera ser verdaderamente libre.3 Gracias a Dios, si queremos que se cumpla su voluntad en nosotros, sólo tenemos que clamar: «¡Sálvame, Señor!» para que nos libre de las cadenas del pecado.4

1 Frank Moya Pons, Manual de historia dominicana, 13a ed. (Santo Domingo: Editora Corripio, 2002), pp. 278-97; Enciclopedia Virtual Dominicana, s.v. «María Trinidad Sánchez» <http://wikidominicana.edu.do/wiki/Mar%C3%ADa_Trinidad_S%C3%A1nchez&gt; En línea 24 septiembre 2009.
2 Mt 26:42
3 Jn 3:16; 8:36
4 Sal 6:4,9; Jer 17:14; Ro 5:8; 6:6; Gá 5:1; 1Ti 2:3-4

 

AUN EN LA BASURA NACE EL AMOR

24 feb 2016

AUN EN LA BASURA NACE EL AMOR

por el Hermano Pablo

 

a1Eran dos montones de basura. Dos montones de sufrimiento. Dos montones de fracaso. Dos montones de abandono. Él se llamaba Juan Bojorque, y tenía sesenta y un años de edad. Ella, Sandy Estrada, y tenía cincuenta y uno. Ambos vivían en los basureros de una de las capitales del mundo.

Desocupados los dos, marginados los dos, sin recursos los dos, se juntaron para calentarse una noche de frío, y allí nació el amor; porque el amor puede nacer en cualquier parte, incluso en un basurero. Unos meses después, el clérigo Lorenzo Martín los unió en matrimonio. «El amor es como un lirio —expresó el sacerdote—. Puede nacer aun en el fango.»

Caso interesante. Dos personas, arrojadas a los basureros por los fracasos de la vida, sin dinero, sin empleo, sin esperanza, se conocen una noche de intenso frío. Con sólo mirarse a los ojos ya saben que, para siempre, serán el uno para el otro. Y al fin se casan, delante de Dios y de la ley. Seguirán, quizá, sufriendo las desventuras de la vida, pero como marido y mujer.

El amor no siempre nace en lujosos salones, bailando valses vieneses y bebiendo champaña francesa. Es interesante que el proverbista Salomón ya había previsto el hecho de que la pobreza no es obstáculo para amarse. He aquí sus palabras: «Más vale comer verduras sazonadas con amor que un festín de carne sazonada con odio» (Proverbios 15:17).

Juan Bojorque y Sandy Estrada tal vez siguieran comiendo las legumbres marchitas que encontraran en los desperdicios de los restaurantes, pero se amaban, y por eso les sabría como faisán al horno.

El amor es la esencia de la vida. Desgraciadamente el amor bueno e inmutable ha perdido su lugar en una sociedad donde la lascivia y la lujuria predominan. Pero no ha perdido, ni puede nunca perder, su refulgencia y su gloria, precisamente por su carácter íntegro, puro y santo.

Amor así no viene por sí solo. Hay que cultivarlo y hay que sustentarlo. Pero ese es el amor que une profundamente al hombre y a la mujer, que dignifica el matrimonio y que honra a Dios. Es también el amor que sobrelleva la enfermedad, que soporta la pobreza y que sobrevive toda tempestad.

A todo esposo y a toda esposa les conviene vivir esa clase de amor. Dios quiere que el amor de toda pareja sea así, y Él desea, intensamente, dárselo a cada una. Él hará que su matrimonio sea uno de armonía y permanencia, y transformará su unión en remanso de paz. Pero los dos cónyuges, juntos, tienen que desearlo y pedirlo. Más vale que lo hagan hoy mismo.

MUY APRISA

23 feb 2016

MUY APRISA

por el Hermano Pablo

 

a1La aguja del velocímetro fue subiendo y subiendo. Cien, ciento treinta, ciento sesenta. Y ciento sesenta kilómetros por hora es demasiada velocidad para un auto liviano en pavimento mojado. Con tanta velocidad, y con el pavimento resbaladizo, ocurrió lo que tenía que ocurrir.

Arnuldo Circone, de veinticuatro años de edad, amante de la velocidad, no logró entrar al puente del río, y salió volando. Cayó dentro del agua, hundiéndose con todo y auto a veinticinco metros de la orilla. No se mató, pero arruinó su auto. Lo curioso es lo que decía la placa personalizada de su vehículo: «Muy aprisa».

Hay muchos como este joven que llevan la vida muy aprisa, demasiado rápido. La verdad es que llevar la vida a toda velocidad es la característica de los tiempos actuales. Más de cincuenta años atrás, cuando el famoso cómico del cine Charlie Chaplin protagonizó en la película «Tiempos modernos», ya señalaba, con su manera incomparable, el peligro de estos tiempos.

Los días en que vivimos se caracterizan por demasiada rapidez en todas las cosas: demasiada mecanización, demasiado cientificismo, demasiada tecnología, demasiada indiferencia a todos los valores morales. No es extraño que ocurran accidentes a cada paso: accidentes en nuestras carreteras, y lo que es más lamentable, accidentes morales y espirituales en nuestra vida.

Niños y adolescentes caen víctimas de drogadicción. Niñas, sin saber ni qué les está ocurriendo, caen víctimas de embarazos. Y bebés nacen arruinados, cuando deberían apenas estar comenzando a florecer.

El niño se vuelve adolescente de la noche al día. El adolescente se convierte en adulto sin la experiencia necesaria para actuar con sensatez. Y el adulto llega a viejo antes de tiempo, por el mismo paso vertiginoso de la vida. Como que el aumento de la potencia de nuestros vehículos, en las calles y en el aire, ha contagiado al mundo con el frenesí de la velocidad.

¿Quién puede ponerle freno a este loco desbarajuste? Las leyes humanas no han podido hacerlo. La cultura tampoco lo ha logrado. Ni siquiera la religión ha podido cambiar este delirio que está matando a nuestra sociedad.

Sólo Jesucristo puede frenar las pasiones del alma, dominar la locura frenética, corregir lo deficiente, y ordenar lo desorbitado. Sólo Él regenera el alma humana a las mil maravillas. Sólo Él nos devuelve la justicia perdida. No sigamos nuestro camino solos. Coronemos a Cristo como Rey de nuestro ser, y Él pondrá en orden nuestra vida.

UN INCENDIO INÚTIL

19 feb 2016

UN INCENDIO INÚTIL

por el Hermano Pablo

 

a1Las calificaciones estaban ahí y eran malas. Malas debido a la desidia, la dejadez y la holgazanería. Si sus padres veían esas malas notas escolares, habría fuertes castigos y no habría vacaciones.

Así que los dos muchachos, ambos de doce años de edad, no hallaron mejor medio de eliminar sus notas que prenderle fuego al escritorio de la maestra. El fuego consumió todo el mueble y aún más, causando daños por dos mil quinientos dólares. Pero el incendio no dio resultado. La maestra había archivado las notas electrónicamente en el sistema computarizado de la escuela.

De este incidente se desprenden varias lecciones. La primera es que si un escolar no se aplica en sus lecciones, ni le dedica tiempo a la lectura de los libros de texto ni atiende seriamente a las enseñanzas de la maestra, no puede sacar buenas notas en los exámenes. Y es posible que sufra los efectos el resto de su vida.

La segunda lección es que la ira es siempre mala consejera, y jugar con fuego es siempre peligroso. La quemazón del mueble pudo haber provocado un incendio con peores consecuencias, causando grandes daños personales. Esto ocurre en muchos casos.

La tercera lección que aprendemos es que quemar un mal informe no soluciona el problema de fondo, que es la falta de honestidad. Esa tendencia tendrá repercusiones perjudiciales toda la vida.

La cuarta lección que nos enseña es que con las computadoras y sus bases de datos, que almacenan todos los datos con más seguridad que cualquier caja fuerte, es inútil quemar documentos comprometedores. Una mala nota documentada no se borra quemando papeles si hay un sistema seguro que la tiene archivada.

La quinta lección es que lo que no ven los maestros, lo ve Dios. Y Dios tiene su manera de marcar permanentemente en nuestra conciencia todas nuestras maldades. No hay lugar en todo el universo donde podamos escondernos de nuestra conciencia. A esta poderosa lección la respalda el principio bíblico que dice: «Cada uno cosecha lo que siembra» (Gálatas 6:7).

Cualquiera que quebrante las leyes morales de Dios, sea niño o adulto, pequeño o grande, iletrado o sabio, pagará las consecuencias. Tarde o temprano la computadora divina revelará todas nuestras infracciones. Y tras esa revelación compareceremos, irremisiblemente, ante el Juez divino.

Sometamos, pues, nuestra voluntad al señorío de Jesucristo. Él desea ser nuestro Salvador. No lo ignoremos. No tratemos de eludir sus leyes. Humillémonos, más bien, ante Cristo en contrito arrepentimiento. Él será nuestro fiel amigo.

«SIENTO QUE FALLÉ COMO PADRE»

18 feb 2016

«SIENTO QUE FALLÉ COMO PADRE»

por Carlos Rey

 

a1En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio http://www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Soy padre de dos hijas, una de dieciocho y otra de cinco años. [Con] mi esposa no tengo problemas de ningún tipo, pero desde hace más de cinco años comenzamos a tener dificultades [con nuestra hija mayor]. Lo peor vino cuando entró a la universidad, [pues a pesar de que] le pedimos que no [se portara] como los amigos, con sus costumbres, lo ha hecho en total desafío a nuestra familia y a Dios. Ya las discusiones son insoportables.

»Me he ido desgastando tanto… que siento que ya no sirvo para nada…. Me siento cada vez más aislado de la gente. No me agrada hablar con nadie, y quiero estar encerrado en mi oficina trabajando. Es una tragedia; ¡hasta he pensado en suicidarme! No puedo dormir. Siento que fallé como padre, y sé que le fallé a mi Dios.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»… Muchos científicos creen que por lo general el cerebro no llega a su etapa adulta sino hasta tener veinte años o más. Antes de alcanzar ese nivel de madurez, el cerebro del joven adulto carece de control en cuanto a sus impulsos y de la capacidad de prever y de entender la conexión entre la conducta y las consecuencias que ésta tiene. Lo que le parece obvio a usted como adulto bien pudiera ser del todo incomprensible para su hija. Esa es una de las razones por la que lo frustran a tal grado las discusiones que tiene con ella. Para su hija es como si usted le estuviera hablando en otro idioma.

»Usted está completamente equivocado al culparse por las actitudes y la conducta de su hija. No hay modo de que nosotros sepamos exactamente qué clase de padre ha sido usted, pero muchos padres maravillosos tienen hijos que se rebelan por algún tiempo y hasta por muchos años. ¿Acaso cree usted que Dios, nuestro Padre celestial, tiene la culpa de que sus hijos opten por desobedecerle?

»Muchas veces la única manera de ejercer influencia sobre un hijo adulto es a través de las finanzas. No dude en negarle dinero o hasta hospedaje a un joven adulto que no esté dispuesto a acatar las reglas del hogar y a cooperar como miembro de la familia.

»La depresión y el deseo que siente de aislarse no lo están ayudando ni a usted ni al resto de su familia. Tiene que aceptar el hecho de que su hija es la responsable de sus propias malas decisiones. Si usted no puede hacer eso, entonces necesita consultar a un médico y hablarle acerca de la depresión y de los pensamientos de suicidio.

»Nuestro Padre celestial ama mucho a la hija suya. Cuando usted se sienta abrumado y no se crea capaz de afrontar un día más, entréguele esa carga a Dios en oración. Como dice el salmista David: “Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá.”1

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se ingresa en el sitio http://www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 377.

 

«PARA HACERLE UN FAVOR»

17 feb 2016

«PARA HACERLE UN FAVOR»

por el Hermano Pablo

 

a1Las discusiones eran continuas. Cada vez que se veían, tras unos momentos de charla cariñosa, comenzaban las desavenencias. Se amaban, pero al tocar cierto punto, ahí comenzaba la tormenta.

Un día, el joven, Ricardo Lallis, de veintiséis años de edad, no aguantó más, y en un rapto de locura mató a su novia Andrea Young. Cuando a los tres días fue detenido, Ricardo les dijo a los detectives: «La maté para hacerle un favor. La amaba, pero era la única manera de librarla del infierno de la cocaína.»

Ricardo les relató a los detectives que durante muchos meses había estado tratando de convencerla, con toda clase de argumentos, de que dejara el vicio. La joven le hacía promesas de enmienda y, por momentos, parecía estar libre, pero luego volvía a caer.

Para Ricardo cada caída era un nuevo golpe, una nueva desilusión, un nuevo dolor. Fue así como un día se le metió en la cabeza esa idea atroz de eliminarla de su adicción. Se convenció de que la muerte era la única solución para Andrea. Lo demás es historia. Pero, ¿solucionó algo Ricardo con quitarle la vida a su novia? Al contrario. La perdió a ella, y perdió su propia libertad.

Matar a una persona no es nunca la solución. Es la derrota más grande de la vida. Es cortar por la mitad una vida que, de esperar con paciencia, pudiera haber sido brillante y victoriosa. Aparte del daño irreparable que causa la muerte prematura, está el daño y el dolor que se les causa a los que están cerca, ya sean parientes o amigos íntimos.

Y hay otro factor. Toda persona, al partir de esta vida, se enfrenta al instante con Dios, el Juez Supremo. Y el que parte a la eternidad sin Cristo no está aún preparado para ese encuentro eterno.

La buena noticia es que hay una solución para el problema de la drogadicción así como para todo problema de esta vida. Esa solución es Cristo. Él tiene el poder para librar a cualquier persona de cualquier vicio, y no sólo de cualquier vicio sino de sus depresiones, sus congojas, sus tristezas y sus fracasos.

Es posible librarnos de toda especie de mal, porque hay poder en Jesucristo. Si nos sometemos al Todopoderoso Salvador, esa entrega nos librará de las garras del diablo. Ninguno de nosotros tiene que ser esclavo del pecado. Cristo ya compró nuestra salvación. Aceptémosla hoy mismo.

«UN EDÉN PARA EL DESDÉN»

16 feb 2016

«UN EDÉN PARA EL DESDÉN»

por Carlos Rey

 

a1«Ella nunca pudo recordar la discusión ni su propio alegato. La voz de él, de eso sí estaba segura, la invadió con [insultos, llamándola] depresiva, repulsiva, compulsiva, negativa,… egoísta, individualista, materialista, majadera [y] aventurera…. [Y] recordaba… el portazo con que se fue para siempre….

»Empezó a recuperarse lentamente porque [junto con] los ejercicios de autoconfianza, afirmación y “yo puedo salir adelante sola”, se [manifestaban] muy fuertes los otros de rencor, de revancha, de desdén y de «a mí no me puede hacer esto». La fueron aliviando las pastillas de… la dulzura con que contaba las atrocidades del monstruo, a quien, después de darle todo, se largó con una cualquiera. Pronto se dio cuenta de que su historia era idéntica a la de miles de mujeres [con] caras ajadas y tristes….

»Un día contó que él había vuelto humilde y arrepentido, seguro de que ella era la única. Inventó salidas y encuentros,… acercamientos y cortejos. Compró ropa nueva, apareció con regalos, cambió de peinado, acentuó el maquillaje [y] adquirió un lenguaje pintoresco…. Dejó definitivamente de quejarse de los hombres. Tenía tanta suerte: el suyo era ideal.

»Después de que lo instaló de nuevo en la casa, pasó por una larga etapa de aprendizaje para ser habilidosa y amable,… para ser  feliz… y desalojar todo lo amargo.

»… Sólo hubo cabida para lo perfecto: la sonrisa sincera, el regocijo de la compañía, la conversación afirmativa, la mirada directa y profunda.

»… Lejos [quedaron] el pleito, la llamada de atención, el gesto brusco, el reproche…. Logró establecer una comunicación perfecta, ese adivinar [de] los gestos de que hablan las recetas del amor…. Los gastos se redujeron, las comidas se simplificaron,… la limpieza se facilitó y desaparecieron las largas jornadas de sospechas [e] indagaciones…. Él simplemente estaba ahí y no se iría jamás….

»Todo iba perfecto porque… estaban juntos con su mejor y más brillante sonrisa de espejo, aunque a ella le preocupaba la insignificancia de ese hombre feo, sin la menor gracia, carente de ingenio,… poco emocional, salvo cuando se enfurecía y la insultaba…. Ahora ella no le permitía enojo, ni furia ni resentimiento alguno porque [ella] dirigía la escena, era capaz de embellecerlo y amarlo, de cortejarlo,… manipuladora de lo ya ajeno, encerrada dentro de sus hábitos y manías de crear un edén para el desdén.»1

Así resuelve su difícil situación la mujer anónima del cuento «El edén del desdén», publicado por la escritora costarricense Carmen Naranjo en su obra de cuentos titulada Otro rumbo para la rumba. Lamentablemente es propio del caso el que aquella protagonista de la historia se diera cuenta de que «su historia era idéntica a la de miles de mujeres». Pero ¿acaso hay alguna solución aparte de «crear un edén para el desdén»? Sí, la hay. La clave es que cada hombre que vive con una de esas mujeres descubra que el plan divino es que él se case y llegue a ser un solo cuerpo con su esposa, y que ella lo respete, consciente de que él la ama al extremo de estar dispuesto a dar la vida por ella.2 Así, juntos crearán un paraíso en su hogar, en el que florezcan el cariño y el aprecio mutuo.