Serpientes Venenosas

Isha – Salmos

DÍA 96 – Salmo 58

Dosis: Justicia

Serpientes Venenosas

“¿Acaso ustedes, gobernantes, actúan con justicia, y juzgan con rectitud a los seres humanos? Al contrario, con la mente traman injusticia, y la violencia de sus manos se desata en el país.” (Salmo 58:1–2) (NVI)

Este es uno de los salmos más violentos, una súplica intensa por la justicia, una denuncia apasionada.

La verdad es que después de leerlo enmudecí. Sólo podía entender frases tan fuertes, en el contexto de corrupción que se describe. Los líderes nacionales debieran ser justos y rectos, pero tanto en la antigüedad como hoy en día, muchos jueces y gobernantes que asumen autoridad pervierten la justicia y el derecho, los pobres se empobrecen más, el pueblo sufre y la sociedad se deteriora moralmente.

Dios ama la justicia y el salmista también. Por eso escribe este salmo como una denuncia profética para acusar a los poderosos que maquinan maldad y hacen violencia. Denuncia un sistema judicial que lejos de implantar la justicia, premedita el engaño y la mentira, y toman decisiones que afectan a la sociedad haciendo abuso de su autoridad. ¿Te suena familiar? Leamos: “Los malvados se pervierten desde que nacen; desde el vientre materno se desvían los mentirosos. Su veneno es como el de las serpientes, como el de una cobra que se hace la sorda para no escuchar la música del mago, del diestro en encantamientos.”

El salmista compara a los jueces injustos con serpientes venenosas que aún llegan a confundir y desorientar a los encantadores que antes hipnotizaban a las víboras con su música. Estos jueces injustos son víboras sordas a las necesidades de quienes oprimen, y envenenan la sociedad con su corrupción.

Pienso en la violación de los derechos humanos. ¡Cuántas veces hemos creído que no había esperanza! El salmista seguramente no podía tolerar tanta violencia e injusticia, por eso lanza una súplica apasionada de juicio que nos deja pasmadas: “Rómpeles, oh Dios, los dientes; ¡arráncales, SEÑOR, los colmillos a esos leones! Que se escurran, como el agua entre los dedos; que se rompan sus flechas al tensar el arco. Que se disuelvan, como babosa rastrera; que no vean la luz, cual si fueran abortivos. Que sin darse cuenta, ardan como espinos; que el viento los arrastre, estén verdes o secos.”

No sé cuantas veces has deseado una justa retribución a las maldades, un castigo para quienes cometen abuso de autoridad. Este Salmo nos revela, que Dios es un juez justo y que finalmente podemos confiar en Él sin tomar la venganza en nuestras manos, porque: «…los justos son recompensados; ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra.»

Oración: Señor enséñame a clamar por la justicia y los derechos humanos, juzga con tu santidad y tus justos juicios. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 111). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Al amparo de sus alas

Isha – Salmos

DÍA 95 – Salmo 57

Dosis: Seguridad y Protección divinas

Al amparo de sus alas

“Ten compasión de mí, oh Dios; ten compasión de mí, que en ti confío. A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro. Clamo al Dios Altísimo, al Dios que me brinda su apoyo. Desde el cielo me tiende la mano y me salva; reprende a mis perseguidores. ¡Dios me envía su amor y su verdad! (Salmo 57:1–3) (NVI)

Se cree que este Salmo se escribió cuando David se escondió de Saúl en una de esas cuevas (1 Samuel 22–24). Y contrasta magistralmente con los refugios humanos a los que corremos cuando nos sentimos amenazadas y el refugio divino “los mismos brazos de Dios”, descritos una vez más en una bella metáfora: “A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro.”

¿Por qué alas para describir la capacidad protectora de nuestro Dios? En la Biblia encontramos otras referencias a las alas de las águilas que protegen y alimentan a sus crías (Isaías 40:31). Tomando como referencia esta metáfora, las alas de Dios serían como las de las águilas, amplias y protectoras, que proveen seguridad, y apoyo. Jesús también comparó el amor maternal de Dios con las alas de una gallina que junta a sus polluelos para protegerlos del peligro, aludiendo a su inmenso amor y su ternura (Lucas 13:34). Pero esta figura puede referirse también a las alas de los querubines que cubrían el Arca del Pacto que era a la vez otra forma pictórica de representar la protección de Dios en el peregrinaje del pueblo de Israel. ¡Sea cualquiera el sentido, yo quiero vivir amparada bajo las alas de Dios!

Impresiona así, las afirmaciones de esperanza y seguridad del salmista frente al peligro, de quienes lo amenazan y quieren cazarlo como fieras. La fe de David contrasta con la conducta y las mentiras de sus enemigos: “Me encuentro en medio de leones, rodeado de gente rapaz. Sus dientes son lanzas y flechas; su lengua, una espada afilada. Pero tú, oh Dios, estás sobre los cielos, ¡tu gloria cubre toda la tierra! Tendieron una red en mi camino, y mi ánimo quedó por los suelos. En mi senda cavaron una fosa, pero ellos mismos cayeron en ella.”

David aprendió a alabar a Dios y a confiar en su bondad y fidelidad. Aprendió a mirar arriba y lo que descubrió fue que los cielos y la tierra estaban cubiertos de su gloria: ¡Tú, oh Dios, estás sobre los cielos; tu gloria cubre toda la tierra! ¿Podrías alabar de esta manera a Dios en momentos difíciles? A estas alturas del libro, habiendo analizado y reflexionado en más de cincuenta salmos, estoy conmovida al descubrir por qué David fue llamado “un hombre conforme al corazón de Dios”. Un corazón moldeado por la misma mano del alfarero divino que en medio de la lucha, el dolor, el desconcierto, las amenazas y los ataques, seguía confiando en un Dios todopoderoso y en su misericordia, y era capaz de expresarle toda la alabanza y la gratitud resaltando su gloria y su esplendor: “Firme está, oh Dios, mi corazón; firme está mi corazón. Voy a cantarte salmos. ¡Despierta, alma mía! ¡Despierten, arpa y lira! ¡Haré despertar al nuevo día! Te alabaré, Señor, entre los pueblos, te cantaré salmos entre las naciones.”268

Oración: Señor enséñame a morar bajo tus alas eternas y moldea mi corazón según tus propósitos. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 110). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

La redoma de Dios

Isha – Salmos

DÍA 94 – Salmo 56

Dosis: Confianza y Protección

La redoma de Dios

“Ten compasión de mí, oh Dios, pues hay gente que me persigue. Todo el día me atacan mis opresores, todo el día me persiguen mis adversarios; son muchos los arrogantes que me atacan. Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal? (Salmo 56:1–4)

¿Eres también de las personas que acuden más a Dios en tiempo de crisis? Creo que esa es la razón fundamental por la que Dios las permite, porque sabe que sólo en momentos de necesidad y angustia vamos a buscarlo y a aferrarnos a Él. Dios trabajó así en el corazón de David, quien fue perseguido, amenazado de muerte, acosado por sus enemigos. En este salmo describe a opresores que lo persiguen todos los días, enemigos mortales. David tuvo que vivir en el desierto, escondido en cuevas, o en ciudades enemigas, en una ocasión hasta se disfrazó de loco, para protegerse; pero en medio de esas crisis y ese “desierto personal” es donde más conoce el amor y la misericordia de su Dios.

Leamos como describe en su clamor, el accionar de sus enemigos: “Todo el día tuercen mis palabras; siempre están pensando hacerme mal. Conspiran, se mantienen al acecho; ansiosos por quitarme la vida, vigilan todo lo que hago. ¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos! ¡De ningún modo los dejes escapar! David confía plenamente en Dios por eso le expone sus más íntimos temores: “Toma en cuenta mis lamentos; registra mi llanto en tu libro. ¿Acaso no lo tienes anotado?”263

Otra versión dice “Pon mis lágrimas en tu redoma. ¿No están ellas en tu libro?” Este es un de los versículos que ha sido de mayor bendición para mi vida y espero que a partir del día de hoy lo sea para ti. Pues confirma que el Señor tiene en cuenta y no olvida ninguna de nuestras lágrimas. Algunos estudiosos dicen que las redomas estaban hechas de un cuero cocido y contenían líquidos como agua y vino, pero por la arqueología también se han identificado como redomas a pequeñas vasijas de cuerpo ancho y cuello estrecho, donde tal vez las mujeres derraban sus lágrimas en tiempos de mucha tristeza como un recordatorio. Sea cual fuera el material de estos recipientes, la metáfora busca confirmar que Dios no olvida nuestros sufrimientos, nos conoce de forma muy íntima y que no ignora ni una sola de nuestras lágrimas. ¿No te parece maravilloso?

Pero el salmista aún añade: “registra mi llanto en tu libro.” ¡Un libro con nuestros lamentos y plegarias! ¡Qué maravilla! Si estás sufriendo, recuerda que Dios te toma en cuenta. Y cobra ánimo como lo hacía David: “Cuando yo te pida ayuda, huirán mis enemigos. Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte! Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal? ¿Por qué hemos de temer lo que pueda hacernos el hombre si confiamos en las promesas de Dios? Si Dios es poderoso y eterno, y el hombre es frágil y vulnerable.

Oración: Señor, ayúdame a creer que tú escuchas, respondes y liberas y que tu amor por mí es tan inmenso que tienes cada una de mis lágrimas en tu redoma. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 109). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Violencia y Traición

Isha – Salmos

DÍA 93 – Salmo 55

Dosis: Limpia Conciencia

Violencia y Traición

¡Destrúyelos, Señor! ¡Confunde su lenguaje! En la ciudad sólo veo contiendas y violencia; día y noche rondan por sus muros, y dentro de ella hay intrigas y maldad. En su seno hay fuerzas destructivas; de sus calles no se apartan la opresión y el engaño. (Salmo 55:9–11) (NVI)

La crisis del salmista no era solamente personal. La ciudad entera está siendo afectada por la maldad de los enemigos, el poeta describe “contiendas y violencias”, los enemigos han logrado saltar los muros que protegían la ciudad y se han apoderado de sus plazas. Por eso hace una oración imprecatoria pidiendo la destrucción de quienes oprimen y destruyen. ¿Eres tan sensible frente a la crisis de la sociedad en la que vives? ¿Cómo te sientes cuando ves el noticiero? ¿Oras por la violencia que aqueja tu país?

El salmista está tan atribulado, acongojado por su situación y la de su nación, que en su oración salta de un tema a otro, de la crisis personal, a la social, luego vuelve a la personal y nos describe la terrible traición de la que ha sido víctima: “Si un enemigo me insultara, yo lo podría soportar; si un adversario me humillara, de él me podría yo esconder. Pero lo has hecho tú, un hombre como yo, mi compañero, mi mejor amigo, a quien me unía una bella amistad, con quien convivía en la casa de Dios. Descubre la identidad del traidor como alguien muy allegado a él, un amigo y hasta tal vez alguien de su propia familia, por eso el dolor es más agudo.

Luego describe cómo es el proceder y el comportamiento de los traidores: “Esa gente no cambia de conducta, no tiene temor de Dios. Levantan la mano contra sus amigos y no cumplen sus compromisos. Su boca es blanda como la manteca, pero sus pensamientos son belicosos. Sus palabras son más suaves que el aceite, pero no son sino espadas desenvainadas.”

Al leer estas palabras recordé la experiencia del Señor Jesús, cuando uno de sus amigos, un hombre de su confianza, que Él había elegido como discípulo, llegó a prenderle al frente de una turba enardecida con palos, antorchas y armas Éste conocía el lugar donde Jesús solía llevar a sus amigos a buscar la quietud posiblemente para entonar himnos y orar. Sin reparo, descubrió a los enemigos su refugio y lo entregó con un beso. ¿Se parece a las personas que el salmista describe? ¡Por supuesto! Judas levantó la mano contra su amigo, no cumplió su pacto de amistad, sus palabras fueron suaves y dulces aunque escondían una vil traición y su espada desenvainada fue un beso.

¡Qué interesante que en ese momento de tensión y temor por lo que se avecinaba, Jesús no permitió la violencia, nos enseñó con su vida cómo encauzar nuestras emociones dañadas por la traición y qué hacer con nuestros deseos de venganza. ¡Aprendamos de Él!

Oración: Señor enséñame a ver con ojos de misericordia al que traiciona mi confianza y a perdonar. ¡Enséñame a no desenvainar mi espada! Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 108). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Deseando alas para huir del dolor

Isha – Salmos

DÍA 92 – Salmo 55

Dosis: Consolación Divina

Deseando alas para huir del dolor

“Escucha, oh Dios, mi oración; no pases por alto mi súplica. ¡Óyeme y respóndeme, porque mis angustias me perturban! Me aterran las amenazas del enemigo y la opresión de los impíos, pues me causan sufrimiento y en su enojo me insultan.” (Salmo 55:1–3) (RVR).

En este Salmo aparece otra vez el sentimiento de angustia y persecución, además del dolor por la traición de un amigo íntimo. Nuevamente el salmista clama a Dios pidiéndole que lo defienda exponiéndole su terrible sufrimiento. Lo primero que me impresiona es que en medio de su aflicción, el salmista se comunica con Dios con total libertad y transparencia, le dice: “Escucha mi oración, no pases por alto mi súplica, óyeme y respóndeme”. Implorando su intervención divina, describiendo intensamente cómo se siente: “Se me estremece el corazón dentro del pecho, y me invade un pánico mortal.”256 ¿Eres así de sincera con Dios?

En mi labor pastoral he escuchado a muchas mujeres describir sus angustias y profundos pesares, y al leer este Salmo creo que muchas de ellas se sentirían plenamente identificadas. ¿Se estremeció de esta manera tu corazón? ¿Sentías que se desangraba en tu pecho? ¿Fuiste traicionada por tu esposo? ¿Te hirió quien más amabas? ¿Te invadió un pánico mortal? ¿Caíste en una depresión profunda? Sumada a esta traición, los enemigos del salmista se habían unido para angustiarlo. ¡Cuántas veces se han juntado circunstancias adversas, problemas y pruebas que parecen no tener fin! ¿Temblaste de miedo? El salmista confiesa que sí: “Temblando estoy de miedo, sobrecogido estoy de terror.”

Por eso en un primer momento, en su angustia, pensó en huir, en escapar de la causa de su dolor: “¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma y volar hasta encontrar reposo! Me iría muy lejos de aquí; me quedaría a vivir en el desierto. Presuroso volaría a mi refugio, para librarme del viento borrascoso y de la tempestad.

Hermosas figuras: alas para volar y emprender la huída. ¿Te has sentido así? Pero acaso ¿podemos realmente huir de los problemas. El salmista dice que volaría muy lejos hasta encontrar reposo. Pero, ¿podemos hallar realmente un refugio si el conflicto no se soluciona? Recuerdo una vez que quise escapar, caminé y caminé por las calles, sin paz ni reposo. El poeta añade que “se quedaría a vivir en el desierto” y esta puede ser también una actitud autodestructiva, aislarnos, encerrarnos en nosotras mismas, cuando más necesitamos de Dios y de los otros. Por último dice que volaría con prisa a su refugio para librarse del viento y la tempestad que lo remece y sacude interiormente.

Pero ¿cuál es el refugio al que realmente acude? El más seguro. Porque en medio del torbellino de emociones elige refugiarse en Dios a través de la oración. Porque está seguro que es el único refugio inconmovible. ¿Tienes esa misma convicción?

Oración: Señor cuando sufra, enséñame a abrirte mi corazón como el salmista, y si has de darme alas, que sean aquellas que me lleven a ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 107). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un Refugio Seguro

Isha – Salmos

DÍA 91 – Salmo 54

Dosis: Protección

Un Refugio Seguro

“Sálvame, oh Dios, por tu nombre; defiéndeme con tu poder. Escucha, oh Dios, mi oración; presta oído a las palabras de mi boca. Pues gente extraña me ataca; tratan de matarme los violentos, gente que no toma en cuenta a Dios.” (Salmo 54:1–3) (RVR).

¿Alguna vez te sentiste perseguida o asediada? Y lo que es peor ¡traicionada! Parece ser que David escribió este Salmo cuando fue traicionado por los habitantes de Zif, quienes informaron a Saúl donde estaba escondido. David se queja de la maldad de sus enemigos y clama para que Dios lo libre de la violencia y la persecución. Su esperanza es que Dios lo protegerá, lo vengará de sus enemigos y por fin será liberado.

Los zifeos habían revelado su escondite, pero no sabían que David tenía un refugio divino en el cual no podía ser conmovido. Ese refugio estaba compuesto por el amor, el poder y la protección del Dios a quien inmediatamente él acude suplicándole tres cosas: que lo salve, lo defienda, y lo escuche.

Amada, innumerables veces he disfrutado de Dios como mi refugio. Si hago memoria, desde mi niñez o adolescencia, cuando lidié con el dolor, la soledad, o la angustia. ¡Siempre Él fue mi refugio! ¡Siempre estuvo su puerta abierta y su cálido abrazo disponible para mí! Aprendí a correr a sus brazos, a refugiarme en su ternura.

Cuando sientas que no tienes en quién apoyarte, acude a Dios. David estaba seguro que Dios estaría de su parte y lo protegería: “Pero Dios es mi socorro; el Señor es quien me sostiene, y hará recaer el mal sobre mis adversarios. Por tu fidelidad, SEÑOR, ¡destrúyelos! Sus enemigos no habían considerado que Dios castiga la maldad y la violencia, pero David lo tenía muy presente. Estaba seguro que Dios le devolvería el mal que ellos habían tramado para él.

Por todo esto lo alaba, y le agradece anticipándose aún a la liberación que estaba seguro Dios le daría: “Te presentaré una ofrenda voluntaria y alabaré, SEÑOR, tu buen nombre; pues me has librado de todas mis angustias, y mis ojos han visto la derrota de mis enemigos.” Históricamente sabemos que Dios obró en esta ocasión de una manera maravillosa. Ya que cuando Saúl se disponía a perseguir y capturar a David, los filisteos irrumpieron en su territorio y Saúl tuvo que desistir de atraparlo y retornar a defender su reino.254 ¡Dios tiene múltiples y maravillosas formas de obrar a nuestro favor! ¡Alabado sea por eso!

Oración: Señor gracias por tu bondad y tu poder, gracias por librarme de la angustia y ser mi refugio seguro. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 106). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Cuadro de Maldad

Isha – Salmos

DÍA 90 – Salmo 53

Dosis: Oración Imprecatoria

Cuadro de Maldad

“Dice el necio en su corazón: «No hay Dios.» Están corrompidos, sus obras son detestables; ¡no hay uno solo que haga lo bueno! Desde el cielo Dios contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios. Pero todos se han descarriado, a una se han corrompido.” (Salmo 53:1–3)

¿Crees que el mundo puede llegar a este nivel de maldad? ¡Un mundo enteramente apartado de Dios!

Hace dos días escuché una noticia terrible, un padre y una madre habían asesinado a golpes a su hijo de dos años. Se habían dejado dominar por la ira hasta matar a un inocente. Casi no podía creerlo, ¡tanta violencia y brutalidad! Dios, quien es el único que puede leer los corazones de los seres humanos, en este Salmo, con las mismas palabras del Salmo 14, vuelve a conmoverse diciendo, que él contempla desde los cielos y encuentra que: “No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo! ¿Acaso no entienden todos los que hacen lo malo, los que devoran a mi pueblo como si fuera pan? ¡Jamás invocan a Dios!

El salmo describe que una causa de la maldad de los hombres, es porque no tienen temor de Dios en sus corazones. Nuestra Teología determina nuestra conducta. El concepto que tengamos de Dios afectará siempre nuestras acciones. Los ateos, calificados en el salmo como insensatos, llegan a hacer malas obras que son determinadas por sus malos principios. Como dice el Proverbio: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”.

Estos hombres insensatos no se dan cuenta que están cautivos por la suciedad del pecado, pues se “han corrompido” y son sumamente crueles pues “devoran a los demás como si comiesen pan”. Metáfora que aludía a la situación del pueblo de Israel en aquel tiempo, oprimido por sus enemigos; pero que describe con exactitud los niveles de maldad y depravación a los que hemos llegado en nuestra generación. Como he reseñado, padres que matan a sus hijos, hijos que asesinan a sus padres. Jóvenes sin límites, que no tienen el mínimo respeto por la vida humana. Adultos que no pueden inculcar principios porque ellos mismos los han perdido.

El salmista describe que el temor y la vergüenza acompaña a los que hacen maldad: “Allí los tienen, sobrecogidos de miedo, cuando no hay nada que temer. Dios dispersó los huesos de quienes te atacaban; tú los avergonzaste, porque Dios los rechazó.”

Pero los que buscan a Dios tienen fe y esperanza en su poder: “¡Quiera Dios que de Sión venga la salvación para Israel! Cuando Dios restaure a su pueblo, se regocijará Jacob; se alegrará todo Israel.”

Oración: Señor, enséñame a ser luz en esta generación, para los que no creen en tu salvación se conviertan a ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 105). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Maldad Versus Integridad

Isha – Salmos

DÍA 89 – Salmo 52

Dosis: Justicia Divina

Maldad Versus Integridad

“¿Por qué te jactas de tu maldad, varón prepotente? ¡El amor de Dios es constante! Tu lengua, como navaja afilada, trama destrucción y practica el engaño. Más que el bien, amas la maldad; más que la verdad, amas la mentira.” (Salmo 1–3) (NVI)

El estilo de este salmo es una denuncia contra las personas arrogantes y poderosas que utilizan su poder y la mentira para lograr sus objetivos. ¿Conoces a alguien que se jacta del mal que hace por el poder que tiene? Parece ser que David estaba frente a una persona así, a la que describe y contra la cual emite un juicio divino: “Lengua embustera, te encanta ofender con tus palabras. Pero Dios te arruinará para siempre; te tomará y te arrojará de tu hogar; ¡te arrancará del mundo de los vivientes!

¿No es esperanzador recordar que Dios no pasa por alto ni la maldad, ni el proceder de los poderosos en un tiempo de tantas injusticias? El salmista compara la conducta de las personas prepotentes, malvadas y mentirosas frente a las humildes, sencillas y justas que esperan en Dios: “Los justos verán esto, y temerán; entre burlas dirán de él: «¡Aquí tienen al hombre que no buscó refugio en Dios, sino que confió en su gran riqueza y se afirmó en su maldad!»

Luego del anuncio del castigo divino a los opresores, el salmista se consuela con la misericordia de Dios:

“Pero yo soy como un olivo verde que florece en la casa de Dios; yo confío en el gran amor de Dios eternamente y para siempre. En todo tiempo te alabaré por tus obras; en ti pondré mi esperanza en presencia de tus fieles, porque tu nombre es bueno.”

Como el salmista aprendamos a confiar en la intervención divina, cuando se cometa alguna injusticia en nuestra vida. Recordemos que Dios defiende a quienes confiamos en su bondad y en su misericordia. El salmista está tan seguro de esto, que se ve a sí mismo como un “olivo verde” que crece al amparo de un Dios todopoderoso, lleno de vitalidad y esplendor, seguro en su Dios.

Amada, ¿eres también un árbol de raíces profundas? ¿Tienes firmeza y estabilidad? ¿Te sientes árbol o arbusto? ¿Enfrentas con fe las vicisitudes de la vida? Riega tu fe con su Palabra.

Oración: Señor, enséñame haz de mí un olivo verde, que de su flor y su fruto para

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 104). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Lavamiento Divino

Isha – Salmos

DÍA 88 – Salmo 51

Dosis: Restauración

Lavamiento Divino

“Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo; en lo secreto me has enseñado sabiduría. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.” (Salmo 51:6–7) (RVR).

La misericordia de Dios no sólo se revela en su perdón divino sino en darnos sabiduría para entender la gravedad de nuestro pecado. Dios habla a lo íntimo de nuestros corazones, nos hace “entender” la verdad con sabiduría para la vida. Él pone una sensibilidad especial en las personas que le temen, y que no llaman a lo bueno “malo”, ni a lo “malo”, bueno, como sucede hoy en día con el relativismo moral. Por sus preceptos y su palabra podemos estar seguras de lo que es “pecado”.

En esta segunda parte del Salmo, David ruega a Dios que lo limpie de sus pecados, ora por purificación, limpieza, renovación y salvación. En principio pide ser limpiado con hisopo (un arbusto de hojas pequeñas que se utilizaba en ceremonias de purificación ritual.) ¡Qué interesante que le pide a Dios mismo que lo limpie y lo lave! Porque si Dios lo hace será “más blanco que la nieve” conforme a su promesa.241

Sólo esta transformación divina puede traer gozo y alegría a su vida, al punto que se “recrearán los huesos que estaban abatidos”, una preciosa figura que expresa el cambio de su estado de ánimo frente al perdón divino. Sus emociones también serían sanadas al experimentar una vez más su gracia. ¿Te ha sucedido? ¿Sentiste paz y una sensación de libertad cuando fuiste perdonada?

David anhela ser purificado para disfrutar plenamente de su comunión con Dios. Le pide que esconda su rostro de sus pecados, que se borren sus maldades: “Aparta tu rostro de mis pecados y borra toda mi maldad.” A la vez reconoce que necesita una nueva forma de ver la vida, un nuevo corazón por eso le dice: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me alejes de tu presencia ni me quites tu santo Espíritu.244 Sólo el Espíritu Santo tiene la capacidad de producir en nosotras un “espíritu recto” sentimientos de rectitud y fidelidad que nos ayudará a batallar contra el pecado.

Como respuesta a esa misericordia divina David se compromete a dar testimonio del amor y la misericordia de Dios y a predicar a la gente pecadora. ¿Estás dispuesta a contar tu experiencia de salvación para bendecir a otros?

Oración: Señor, gracias porque no desprecias al corazón contrito y humillado, enséñame a acercarme a ti humildemente cada vez que necesite de tu gracia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 103). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

De Rodillas

Isha – Salmos

DÍA 87 – Salmo 51

Dosis: Arrepentimiento y Perdón

De Rodillas

“Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado. Yo reconozco mis transgresiones; siempre tengo presente mi pecado”. (Salmo 51:1–3) (NVI)

Esta es una oración intensa de arrepentimiento, donde el salmista abrumado por su pecado, pide a Dios perdón, purificación y renovación interior. El subtítulo dice que fue escrito luego que David pecó con Betsabé. ¿Alguna vez se desgarró tu alma por un pecado? ¿Has sufrido por fallarle a Dios, reconociendo que al hacerlo te fallabas también a ti misma? ¿Tienes aún una consciencia culpable? Este salmo puede guiarte a buscar la paz que tu alma necesita.

Lo primero que hace David es apelar a la misericordia divina: “ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad”. David fundamenta su petición en la naturaleza misma de Dios, en el amor divino que él conoce, porque sabe que la gracia de Dios, es activada cuando una persona se arrepiente de todo corazón y busca su perdón. Al decirle a Dios “ten piedad” es consciente que está pidiendo un favor inmerecido, confiando en su abundante misericordia. Palabra que significa que el corazón de Dios se conmueve por la miseria humana.

David reconoce su propia miseria, su condición de maldad y acepta la gravedad de su culpa, y que ha roto su pacto con Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos; por eso, tu sentencia es justa, y tu juicio, irreprochable.” Dios es justo y puro. A la piedad, misericordia y compasión, el salmista añade la justicia de Dios frente a su maldad, pecado y rebelión.

No sé si alguna vez te has dolido así por alguno de tus pecados. Si has sentido que pecabas contra ese Dios de amor, si se desgarró tu alma al reconocer que fallaste, erraste el blanco o cediste a tus debilidades. El dolor por el pecado es más profundo cuando conocemos a ese Dios de toda gracia, cuando tenemos presente que Jesús fue a la cruz por nuestros pecados. Cuando ya hemos experimentado su perdón y volvemos a pecar, como en el caso de David y la circunstancia a la que hace mención este salmo.

Todas somos vulnerables frente a las tentaciones de la vida, todas podemos fallar y pecar ¡aún amando a Dios podemos rebelarnos contra Él y romper nuestro pacto como hizo David! El peso, la carga y el dolor por el pecado serán mayores si le conocemos, por eso David sufre y confiesa su naturaleza pecaminosa y le pide perdón: “Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre.”

Amada si hay algún pecado “delante de tus ojos, delante de ti” arrepiéntete y busca con todo tu corazón a Dios como el salmista, humíllate con sinceridad apelando a su gracia y a su misericordia, para que experimentes su perdón liberador.

Oración: Señor, tú conoces mi corazón y mis debilidades, perdona mis pecados y lávame de mi maldad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 102). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.