Como Sepulcro Blanqueado

Isha – Salmos

DÍA 86 – Salmo 50

Dosis: Honestidad

Como Sepulcro Blanqueado

“Pero Dios le dice al malvado: «¿Qué derecho tienes tú de recitar mis leyes o de mencionar mi pacto con tus labios? Mi instrucción, la aborreces; mis palabras, las desechas. Ves a un ladrón, y lo acompañas; con los adúlteros te identificas. Para lo malo, das rienda suelta a tu boca; tu lengua está siempre dispuesta al engaño.” (Salmo 50:16–19) (RVR).

Hemos visto en la primera parte del Salmo, que Dios no solamente ve lo que hacemos, sino conoce las intenciones del corazón. Por eso, después de instruir a su pueblo sobre el método correcto de rendirle adoración, reprende ahora a los malvados. En primer lugar les acusa de usurpar las funciones y los privilegios que sólo le corresponde a su pueblo y a los que le temen realmente: «¿Qué derecho tienes tú que hablar de mis leyes?» ¿Cómo te sentirías si Dios te dijera estas palabras? ¡Cuántas veces juzgamos conductas ajenas, sin considerar las nuestras! ¡Qué acusación más certera para aquellos que aparentan ser piadosos pero tienen una mala conducta, declarando a otros la ley que ellos mismos no cumplen!

Esta es la misma hipocresía que Jesús descubrió en los religiosos de su tiempo, los escribas y fariseos cuando los llamó “sepulcros blanqueados”. A ellos, les gustaba instruir y corregir a otros, pero aborrecían ser ellos mismos corregidos.

En el salmo Dios especifica sus pecados más frecuentes: el robo, el adulterio y los pecados de la lengua como mentira y difamación en un acto deliberado y bien calculado: “Tienes por costumbre hablar contra tu prójimo, y aun calumnias a tu propio hermano.”

Ante estas cosas ¿Dios guardará silencio? El salmo dice, que como juez Dios tuvo paciencia, pero ahora les advierte: “Has hecho todo esto, y he guardado silencio; ¿acaso piensas que soy como tú? Pero ahora voy a reprenderte; cara a cara voy a denunciarte.”

La paciencia de este juez justo, fue como una prórroga para que ellos cambien su conducta, pero muchas veces cuanto más demora el castigo, más se endurece el corazón frente al pecado, por eso Dios les advierte: “Ustedes que se olvidan de Dios, consideren lo que he dicho; de lo contrario, los haré pedazos, y no habrá nadie que los salve. La paciencia de Dios, puede convertirse en ira; Dios les hace esta advertencia, esperando así que consideren sus palabras y cambien su conducta.

El salmo culmina con una feliz invitación a una íntima comunión con Él: “Quien me ofrece su gratitud, me honra; al que enmiende su conducta le mostraré mi salvación.» Dios siempre da la oportunidad de rectificar nuestra conducta y anhela mostrarnos su salvación. ¡No desperdiciemos esta invitación!

Oración: Señor que mi corazón jamás se convierta en un sepulcro blanqueado, escudríñame y límpiame de todo pecado. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 101). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

El Juez de nuestros corazones

Isha – Salmos

DÍA 85 – Salmo 50

Dosis: Sinceridad

El Juez de nuestros corazones

“Habla el SEÑOR, el Dios de dioses: convoca a la tierra de oriente a occidente. Dios resplandece desde Sión, la ciudad bella y perfecta. Nuestro Dios viene, pero no en silencio; lo precede un fuego que todo lo destruye, y en torno suyo ruge la tormenta.” (Salmo 50:1–3) (NVI).

¿Cómo te sentirías si de pronto Dios te llamara a un juicio con Él cara a cara? ¿Si tuvieras que descubrir ante Él tu corazón y tus verdaderas motivaciones? Este Salmo simula un juicio, donde es Dios quien convoca a sus fieles para recordarles las características de una verdadera adoración y no sigan viviendo una falsa espiritualidad. Es un poema profético que incluye al juez, los oyentes, los testigos, el acusado y la acusación: “El SEÑOR convoca a los cielos y a la tierra, para que presencien el juicio de su pueblo: «Reúnanme a los consagrados, a los que pactaron conmigo mediante un sacrificio.» El cielo proclama la justicia divina: ¡Dios mismo es el juez!

Luego de convocar a los cielos y a la tierra llama a su pueblo, el cual será juzgado: “«Escucha, pueblo mío, que voy a hablar; Israel, voy a testificar contra ti: ¡Yo soy tu Dios, el único Dios!” Luego Dios presenta las acusaciones que tiene por las acciones del pueblo que le había jurado fidelidad. Diciéndoles que no se complace con la religiosidad, ni los sacrificios que se llevan a cabo, sino con el sentido ético y moral que implica acercarse a Dios y cumplir sus votos de todo corazón.

Dios se dirige aquí a las personas religiosas que dan énfasis a la observancia exterior de la ley ceremonial, pensando que eso basta para agradarle. Los israelitas creían que Dios estaría agradecido y satisfecho por la multitud de sacrificios que le ofrecían sobre el altar; pero Dios les declara que no necesitaba tales sacrificios:

“No te reprendo por tus sacrificios ni por tus holocaustos, que siempre me ofreces. No necesito becerros de tu establo ni machos cabríos de tus apriscos, pues míos son los animales del bosque, y mío también el ganado de los cerros. Conozco a las aves de las alturas; todas las bestias del campo son mías.”

Seguramente quienes vivían bajo la ley se preguntaron: ¿Cómo entonces complacerlo y agradarle? Dios mismo les da la respuesta: él se complace y se deleita en la sinceridad del corazón del hombre y la mujer que lo alaba, lo obedece y ama su prójimo como a sí mismo. Dios quiere nuestra fidelidad, lealtad, y gratitud, quiere que aprendamos a confiar en Él con un compromiso personal que nos lleve a confiar en su amor para que experimentemos una verdadera relación de Rey a pueblo, de Padre a hija. Él anhela que lo amemos con todo nuestro corazón y que ese amor se refleje en nuestro estilo de vida: ¡Ofrece a Dios tu gratitud, cumple tus promesas al Altísimo! Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás.»

Oración: Señor enséñame a adorarte y a amarte con todo mi corazón, que los únicos sacrificios que te presente sean mi oración y mi alabanza. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 100). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

La temporalidad de las riquezas

Isha – Salmos

DÍA 84 – Salmo 49

Dosis: Eternidad

La temporalidad de las riquezas

“Oigan esto, pueblos todos; escuchen, habitantes todos del mundo, tanto débiles como poderosos, lo mismo los ricos que los pobres. Mi boca hablará con sabiduría; mi corazón se expresará con inteligencia. Inclinaré mi oído a los proverbios; propondré mi enigma al son del arpa.” (Salmo 49:1–4) (NVI).

El tono de este Salmo me recuerda un poco al libro de Eclesiastés ya que articula un tema intelectual y filosófico dando una respuesta teológica. Es un Salmo sapiencial y didáctico que afirma que todos los seres humanos moriremos un día sin importar nuestra condición socio económica. Contrasta así el verdadero sentido de la vida y da una perspectiva ética y moral resaltando los verdaderos valores con los cuales debemos conducirnos.

El salmista tiene una profunda convicción teológica por eso dice: “¿Por qué he de temer en tiempos de desgracia, cuando me rodeen inicuos detractores? ¿Temeré a los que confían en sus riquezas y se jactan de sus muchas posesiones? Nadie puede salvar a nadie, ni pagarle a Dios rescate por la vida. Aquí expresa claramente que las riquezas tienen sus limitaciones en esta vida.

¡Qué importante reflexión para este tiempo donde el consumismo impera y la vida se vive a crédito! Nos hace evaluar dónde está nuestro corazón y si nos hemos preocupado de “hacer tesoros en el cielo.” La administración sabia y mesurada de los bienes materiales es una cualidad que se encuentra en pocas personas en esta generación. La Biblia nos insta a tener una actitud diferente frente a las riquezas y posesiones, a ser generosos, a utilizar el dinero para hacer el bien y ayudar a otros, y no tener el corazón apegado a las cosas materiales. ¿Tienes esta cualidad? ¿La estás enseñando a tus hijos?

En el salmo hay también implícito un mensaje de humildad. No podemos llevar a la otra vida ni riquezas, ni honores, ni glorias: “Nadie vive para siempre sin llegar a ver la fosa. Nadie puede negar que todos mueren, que sabios e insensatos perecen por igual, y que sus riquezas se quedan para otros. Aunque tuvieron tierras a su nombre, sus tumbas serán su hogar eterno, su morada por todas las generaciones. A pesar de sus riquezas, no perduran los mortales; al igual que las bestias, perecen. Tal es el destino de los que confían en sí mismos; el final de los que se envanecen.

El salmista explica que las riquezas no pueden salvar de la muerte ni asegurar la dicha en este mundo, ni en la vida futura. Pareciera un mensaje deprimente pues compara la muerte de los seres humanos con la muerte de las bestias: “A pesar de sus riquezas, no perduran los mortales; al igual que las bestias, perecen.” Sin embargo el salmista tiene esperanza, pues concluye: “Pero Dios me rescatará de las garras del sepulcro y con él me llevará.”227 Aquí está implícita la esperanza de la resurrección y la vida eterna, de la cual nosotras ya tenemos la seguridad; ¡Porque Cristo pagó en la cruz nuestro rescate!

Oración: Señor, dame sabiduría para administrar mis bienes materiales y enséñame a confiar en que tú me protegerás y en la esperanza de la vida eterna. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 99). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un Monte de Sión para ti

Isha – Salmos

DÍA 83 – Salmo 48

Dosis: Alabanza por la protección

Un Monte de Sión para ti

“Grande es el SEÑOR, y digno de suprema alabanza en la ciudad de nuestro Dios. Su monte santo, bella colina, es la alegría de toda la tierra. El monte Sión, en la parte norte, es la ciudad del gran Rey. En las fortificaciones de Sión Dios se ha dado a conocer como refugio seguro. (Salmo 48:1–3) (NVI)

Este salmo también surge de un alma alegre y gozosa, que exalta el poderío divino que da seguridad y protección a la santa ciudad de Jerusalén. Se cree que era entonado por el pueblo, cuando subía en sus peregrinaciones anuales al Templo de Jerusalén, que se ubicaba en el punto más alto de la ciudad. Y que la ciudad no caía en manos de sus enemigos, gracias a la presencia de Dios que estaba en el Templo.

El salmista relata que la ciudad estuvo en peligro, pero Dios la protegió: “Hubo reyes que unieron sus fuerzas y que juntos avanzaron contra la ciudad; pero al verla quedaron pasmados, y asustados emprendieron la retirada. Allí el miedo se apoderó de ellos, y un dolor de parturienta les sobrevino. ¡Con un viento huracanado destruiste las naves de Tarsis!” ¡Qué hermosa metáfora la del viento huracanado que sopla desde el desierto y destroza las fuertes naves que navegaban en alta mar! ¡Así es su poder!

Aunque se exalta la ciudad de Jerusalén, la alabanza está dirigida al Dios que la protege y la cuida. “Tal como lo habíamos oído, ahora lo hemos visto; en la ciudad del SEÑOR Todopoderoso, en la ciudad de nuestro Dios: ¡Él la hará permanecer para siempre! ¡Dios protege la ciudad y la defiende!

Los peregrinos que llegaban al Templo a adorar al Señor, comprobaban con sus propios ojos el poder del Señor y su misericordia, pues la ciudad y el Templo eran parte de su identidad nacional. Dentro de ese templo meditaban en su amor, su misericordia y su justicia. El salmista anima a recorrer las calles de Jerusalén, a contemplar sus murallas y sus torres para contarles a las generaciones venideras cómo era la ciudad en la cual Dios había puesto su afecto especial y su presencia.

¿Qué sentimientos suscita en ti estas imágenes de cuidado y protección? El salmista utiliza varias expresiones para describir a Dios: “Nuestro Dios”, “Gran rey”, “Refugio”, “Señor de los ejércitos” “El que guía a su pueblo, “Dios eterno.” ¿Es todo esto Dios para ti? ¿Es Dios tu refugio seguro? ¿Anhelas un monte de Sión para ti?

Aunque Dios es omnipresente y podemos acercarnos a Él en cualquier lugar y en todo tiempo, ¡qué hermoso es tener un lugar de encuentro personal con Él cada día! Y decirle como el salmista “¡Tú me guiarás para siempre!”

Oración: Señor inunda mi alma de gozo y alegría para alabarte y proclamar tus poderosos hechos en mi vida. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 98). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

El Rey de todos los pueblos

Isha – Salmos

DÍA 82

Dosis: Alabanza

El Rey de todos los pueblos

“Aplaudan, pueblos todos; aclamen a Dios con gritos de alegría. ¡Cuán imponente es el SEÑOR Altísimo, el gran rey de toda la tierra! Sometió a nuestro dominio las naciones; puso a los pueblos bajo nuestros pies; escogió para nosotros una heredad que es el orgullo de Jacob, a quien amó.” (Salmo 47:1–4) (NVI)

Este Salmo comienza con un llamado a alabar al Señor y pertenece al grupo de los llamados “Salmos de entronización” que reconocen a Dios como Señor y Rey de toda la tierra. El salmista llama a Israel y a todos los pueblos a celebrar la soberanía divina, afirmando su poder divino sobre las naciones.

El salmista insta a las naciones derrotadas por Israel a alabar al “Señor de toda la tierra”, ya que en la antigüedad cuando un pueblo era derrotado, se convertía en vasallo no sólo del ejército y el pueblo que lo conquistó sino también de sus divinidades. Así Israel expandía su convicción teológica y era portador del conocimiento de Dios a naciones idólatras. Y así Dios conquistaba también los corazones.

Aquí el salmista empieza diciendo “Aplaudan” en otra versiones “Batir las manos” que era símbolo de gozo y alegría. Y había que alabarlo porque el Señor es “imponente, temible, admirable”. Además es el único Rey de toda la tierra. El salmista propone aplausos, aclamaciones, toques de trompeta. Porque éste es el Dios supremo, más alto y poderoso que cualquier otro dios. El Dios que cumple sus pactos, quien da las heredades, recordemos que les había dado la tierra prometida y el triunfo sobre las naciones enemigas. ¿Lo aclamas así? ¿Sientes que tu corazón se ensancha en medio de la alabanza? ¿Celebras el cumplimiento de sus promesas en tu vida y su heredad? ¡Aplaude! Porque: “Dios el SEÑOR ha ascendido entre gritos de alegría y toques de trompeta.”

El Salmista sigue instando a la alabanza: Canten salmos a Dios, cántenle salmos; canten, cántenle salmos a nuestro rey. Dios es el rey de toda la tierra; por eso, cántenle un salmo solemne. Dios reina sobre las naciones; Dios está sentado en su santo trono.” El Dios de toda la tierra merece nuestra alabanza y que reconozcamos su santo trono celestial.219 Porque como dice el salmista el Altísimo merece ser enaltecido, alabado y reconocido como el Dios y Rey de toda la tierra y de nuestras vidas.

Oración: Señor, enséñame a mirarte como ese Rey de gloria que reina sobre todas las naciones. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 97). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Quietas en el mejor refugio

Isha – Salmos

DÍA 81 – Salmo 46

Dosis: Paz y Salvación

Quietas en el mejor refugio

“Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.” (Salmo 46:1–3)

Este Salmo celebra una gran victoria. Una salvación impresionante, tal vez la que narra el profeta Isaías frente al imperio asirio, o aquel acontecimiento registrado en el libro de segunda de Crónicas capítulo 20 frente a los moabitas, edomitas y amonitas. En ambos casos, Dios liberó milagrosamente a su pueblo.

Aquí se describe a Dios como nuestra fortaleza, en quien encontramos amparo y ayuda en tiempos de angustia. Las imágenes que utilizan el salmista para expresar el poder de Dios son impresionantes: montes que tiemblan y se hunden en el fondo del mar, la furia de las olas que amenazan con inundar la tierra., ¡Una conmoción de la naturaleza! Sugiere que en medio del caos ¡podemos seguir confiando en un Dios que es nuestro refugio!

Frente a las aguas turbulentas que amenazan, el salmista describe un río saludable para el alma: “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo.” No sabemos si este río es real o figurativo, pero no podemos evitar recordar las palabras del Señor Jesús cuando dijo: “El que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.”210 Y aquellas otras: “De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva.” ¿Bebiste ya de este manantial de vida eterna? ¿Aún tienes sed?

El salmista está seguro que su ciudad no caerá frente a los enemigos, porque Dios está en medio de ella: “Dios está en ella, la ciudad no caerá; al rayar el alba Dios le brindará su ayuda. Se agitan las naciones, se tambalean los reinos; Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba. El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.” ¡Otra gran enseñanza para nosotras! Podemos confiar en Dios como nuestro refugio, porque ´”El está en medio de nosotras”. ¿Reina en nuestro corazón? ¿Reina en nuestro hogar? Recordemos que uno de sus nombres significa “Dios con nosotros”.213

El salmista sigue celebrando los prodigios del Señor: “Vengan y vean los portentos del SEÑOR… Ha puesto fin a las guerras en todos los confines de la tierra, ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas, ha arrojado los carros al fuego.” Para finalmente darnos la clave de la victoria: “«Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra!» El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.”215

Oración: Señor enséñame a quedarme quieta para ver tu obrar poderoso en mis batallas personales. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 96). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

De Recompensas y Legados

Isha – Salmos

DÍA 80 – Salmo 45

Dosis: Herencia y Recompensa

De Recompensas y Legados

“Vestida de finos bordados es conducida ante el rey, seguida por sus damas de compañía. Con alegría y regocijo son conducidas al interior del palacio real. Tus hijos ocuparán el trono de sus ancestros; los pondrás por príncipes en toda la tierra.” (Salmo 45:14–16)

Hay una gran recompensa. Estos versículos señalan que lo que la novia ha renunciado al casarse con el rey no es nada comparado con las bendiciones que recibe al unirse a él. Las finas vestiduras que le son entregadas el día de su boda, superan a las que llevó anteriormente. La nueva familia que formará, sobrepasará a la familia que ahora tendrá que abandonar. Sus hijos y su marido, serán en adelante el objeto principal de su afecto y lealtad.

El matrimonio es la nueva etapa que concluye nuestra vida de solteras, iniciamos una nueva vida. Así cuando nos convertimos dejamos atrás una vida pecaminosa, rompemos el vínculo con el pecado, la desobediencia y la rebelión. Nos adopta una nueva familia, la iglesia, iniciamos una nueva vida, con una nueva esperanza con nuevos propósitos y significado. Las bendiciones obtenidas por pertenecer al cuerpo de Cristo son mil veces superiores a todos los placeres que gozábamos antes. Empezamos a saborear lo que significa vivir con una limpia conciencia. ¿Qué mayor recompensa?

Sin embargo este salmo describe además un legado especial, se le dice a la novia: “haré que tu nombre se recuerde por todas las generaciones; por eso las naciones te alabarán eternamente y para siempre”.

Esta princesa sería la madre del próximo rey. Tal honor perpetuaba su nombre, ya que en las crónicas el nombre de la madre llegaba a ser parte del título del nuevo rey. Su prole sería ilustre. Como mujeres tenemos el privilegio de formar hijos como una cosmovisión cristiana de la vida. De legar a nuestra sociedad una generación de hijos e hijas de Dios y por qué no de siervos y siervas.

Esta es la más bella historia de amor. De un novio que da la vida por su esposa. Que la santifica para sí mismo. Tenemos el privilegio de estar casadas como iglesia con este novio glorioso, que es Jesús, que un día regresará por su esposa y quiere encontrarla santa, preparada, justa y dispuesta. Oremos para que nos encuentre vestidas de su belleza.

Oración: Señor enséñame a valorar las recompensas que tenemos por haber aceptado tu amor y sacrificio. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 95). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

De recompensas y legados

Isha – Salmos

DÍA 80 – Salmo 45

Dosis: Herencia y Recompensa

De recompensas y legados

“Vestida de finos bordados es conducida ante el rey, seguida por sus damas de compañía. Con alegría y regocijo son conducidas al interior del palacio real. Tus hijos ocuparán el trono de sus ancestros; los pondrás por príncipes en toda la tierra.” (Salmo 45:14–16)

Hay una gran recompensa. Estos versículos señalan que lo que la novia ha renunciado al casarse con el rey no es nada comparado con las bendiciones que recibe al unirse a él. Las finas vestiduras que le son entregadas el día de su boda, superan a las que llevó anteriormente. La nueva familia que formará, sobrepasará a la familia que ahora tendrá que abandonar. Sus hijos y su marido, serán en adelante el objeto principal de su afecto y lealtad.

El matrimonio es la nueva etapa que concluye nuestra vida de solteras, iniciamos una nueva vida. Así cuando nos convertimos dejamos atrás una vida pecaminosa, rompemos el vínculo con el pecado, la desobediencia y la rebelión. Nos adopta una nueva familia, la iglesia, iniciamos una nueva vida, con una nueva esperanza con nuevos propósitos y significado. Las bendiciones obtenidas por pertenecer al cuerpo de Cristo son mil veces superiores a todos los placeres que gozábamos antes. Empezamos a saborear lo que significa vivir con una limpia conciencia. ¿Qué mayor recompensa?

Sin embargo este salmo describe además un legado especial, se le dice a la novia: “haré que tu nombre se recuerde por todas las generaciones; por eso las naciones te alabarán eternamente y para siempre”.

Esta princesa sería la madre del próximo rey. Tal honor perpetuaba su nombre, ya que en las crónicas el nombre de la madre llegaba a ser parte del título del nuevo rey. Su prole sería ilustre. Como mujeres tenemos el privilegio de formar hijos como una cosmovisión cristiana de la vida. De legar a nuestra sociedad una generación de hijos e hijas de Dios y por qué no de siervos y siervas.

Esta es la más bella historia de amor. De un novio que da la vida por su esposa. Que la santifica para sí mismo. Tenemos el privilegio de estar casadas como iglesia con este novio glorioso, que es Jesús, que un día regresará por su esposa y quiere encontrarla santa, preparada, justa y dispuesta. Oremos para que nos encuentre vestidas de su belleza.

Oración: Señor enséñame a valorar las recompensas que tenemos por haber aceptado tu amor y sacrificio. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 95). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Los deberes de la Novia

Isha – Salmos

DÍA 79 – Salmo 45

Dosis: Consagración

Los deberes de la Novia

“Escucha hija, fíjate bien, y presta atención. Olvídate de tu pueblo y de tu familia. El rey está cautivado por tu hermosura; él tu Señor, inclínate ante él”. (45:10–11)

Recuerdo el día de mi boda hace veinticinco años, era muy consciente del paso que estaba dando. Me preparé para mi esposo no sólo físicamente, sino emocional y espiritualmente. Estaba dispuesta a hacerlo feliz, a consagrarle mi vida, a serle fiel hasta la muerte. Sabía que habría demandas y renuncias que hacer y estaba dispuesta a todo. ¿Estás dispuesta a cumplir las demandas que implica ser fiel a Jesús?

En este precioso Salmo, así como el rey recibe alabanzas, la reina recibe advertencias. Se le dice lo que se espera de ella y debe ser tenido en cuenta. Cristo recibe las alabanzas y la iglesia recibe las advertencias, nosotras ocupamos el lugar de la reina, lo que se pide de ella, se pide de nosotras.

Una de las cosas que se le pide es que renuncie a los lazos que tiene con la casa de su padre, en el contexto pagano, simbolizaba renunciar a las prácticas idolátricas y pecaminosas de quienes no conocen al Dios verdadero. En Génesis se habla al hombre que deje a su padre y a su madre para unirse a su mujer, aquí leemos que la mujer deje a su padre y a su madre para unirse a su marido. Cuando nos convertimos a Jesús, debemos darle prioridad y honor en nuestra vida. Dejar atrás aquellas cosas que impiden nuestro crecimiento espiritual. ¿A qué has renunciado para seguir a Jesús?

En segundo lugar, su responsabilidad será honrar al rey: “E inclínate a Él porque él es tu Señor”. Hay muchas formas de honrar a una persona. Esta princesa debía reverenciarle, amarle, honrarle y obedecerle, como a su Señor. Nosotras debemos postrarnos en adoración a Cristo, por ser nuestro Dios y nuestro Señor. Pero la forma más práctica y evidente de honrarle es obedecerle y serle fiel. ¿Cómo honras a Jesús? ¿Cómo le das reverencia?

Como el sentido parabólico de este salmo es el amor entre Dios y su pueblo, entre Dios y nosotras, debemos valorar el lugar de honor que Dios nos da como su iglesia redimida. Jesús embellece a su novia y se deleita en su esplendor. Cualquier renuncia que hagamos en esta vida por mantener la comunión con nuestro amado Salvador, cualquier demanda parecerá pequeña e insignificante frente al premio que tenemos por delante: morar con Él eternamente. Como una novia ataviada para el día de su boda ¡conságrate a Él!

Oración: Señor, enséñame a amarte, a serte fiel, a obedecerte y honrarte con todo mi corazón. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 94). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Una novia resplandeciente

Isha – Salmos

DÍA 78 – Salmo 45

Dosis: Salvación y Santificación

Una novia resplandeciente

“Hijas de reyes están entre tus ilustres; está la reina a tu diestra con oro de Ofir.” (Salmo 45:9)

Te invito a acercarse a contemplar un cuadro hermoso. La novia se acicala para el novio. Ella ha procurado el mejor paquete de belleza, ha invertido sus ahorros y aún le parece poco. Pero de pronto descubre una caja inmensa en su casa, es un regalo enviado por el novio. La abre emocionada y encuentra el vestido más hermoso que jamás vio bordado con hilos de oro, las joyas más valiosas y una corona de piedras preciosas incrustadas en oro como un hermoso tocado. El novio la ha hecho sentir una verdadera reina.

El rey justo y amado quiere lo mejor para su nueva esposa, quiere que ese día ella esté resplandeciente. Así como Cristo quiere lo mejor para la suya que es su Iglesia. Como dice la escritura: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha.”

El oro, el metal precioso que le ha enviado tiene un valor grande y lo extrajo de la tierra de Ofir, de la Costa Oriental del Mar Rojo, en el Sur de Arabia. El oro de Ofir tuvo el renombre de ser el oro más fino en aquel entonces. Hoy, Cristo nos viste con algo más fino que el oro de Ofir para nuestra participación en las bodas del cordero. Nos adorna con el manto blanco de su propia justicia, el manto que reemplaza nuestros pecados.

No sé si captas la profundidad de esta frase: Jesús nos adorna con el manto blanco de su propia justicia, el manto que reemplaza las iniquidades y los pecados que nos cubren. ¡Esto es maravilloso! ¡Podemos vestirnos todas de blanco! Nuestros adornos espirituales se lo debemos a Jesús, quien ganó nuestra redención con su sangre preciosa. La gloria de la iglesia es espiritual, debe lucir hermosa como una novia ataviada. La belleza externa de la novia es un reflejo de su belleza interna.

Debemos leer este Salmo 45 desde el punto de vista de la cruz, advertir la invitación de desvestirnos de la vieja mujer y revestirnos de su gracia, apercibirnos de un nuevo ropaje que nos provee Cristo y su Espíritu, como anunció el profeta: “En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas”.

Oración: Amado Señor, gracias por salvarme y revestirme de tu justicia, ayúdame siempre a valorarla. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 93). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.