¿Y después?

Sábado 27 Agosto

Está establecido para los hombres que mueran una sola vez.

Hebreos 9:27

Nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.

2 Timoteo 1:10

¿Y después?

“Tengo salud, fortuna, belleza… ¿y después?

 – Tengo oro, dinero… ¿y después?

 – Cuando fuera el único en poseer el genio y el saber, ¿qué sucederá después con ello?

 – Cuando debiera disfrutar del mundo durante mil años, ¿qué pasará después? La muerte llega rápido y quita todo. ¿Qué hallaremos más allá de sus puertas?… Solo Dios merece ser servido…”.

Estas reflexiones, escritas por la reina María Cristina Ferdinande de Bourbon-Siciles (1806-1878), fueron halladas después de su muerte en su libro de piedad. Esta reina había comprendido el secreto de la verdadera felicidad: la fe en Dios, quien es amor. Ella sabía que el éxito, la riqueza o la salud no dan la verdadera felicidad, que los placeres ofrecidos por el mundo pueden ayudar a olvidar momentáneamente las preocupaciones… ¿y después?

La Biblia siempre lo ha declarado: este mundo no podrá satisfacer ni dar la verdadera felicidad al hombre (Eclesiastés 6). El apóstol Pablo experimentó que conocer a Cristo es una cosa excelente, e incluso lo único importante (Filipenses 3:8). Seremos felices si sabemos que somos amados por Dios y perdonados por la obra de Jesús, “el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:25). Jesús libera del miedo a la muerte a todos los que reconocen su culpabilidad y lo aceptan como su Salvador y Señor. Él les da la vida eterna (Juan 17:2). “En ningún otro hay salvación” (Hechos 4:12).

Jeremías 30 – 1 Corintios 5 – Salmo 101:1-4 – Proverbios 22:7

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Sé que soy salvo (2)

Viernes 12 Agosto

Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Efesios 2:8-9

Sé que soy salvo (2)

¿Cómo puedo estar seguro de tener la verdadera fe? Simplemente poniendo mi confianza en Dios, y en Jesús, el Salvador que Dios nos ha dado. Esto es lo que muestra la Biblia. No se trata de esperar cierto grado de fe, sino de saber que la persona en quien he creído es digna de confianza. Que me aferre a Cristo con la energía de una persona que se está ahogando, o que solo toque el borde de su manto (Lucas 8:43-44), estaré seguro, porque estoy unido al Señor por la fe. Lo sé porque confío en su obra cumplida en la cruz. Esto es lo que significa creer en él.

Si mi confianza está basada en mis obras, en mis prácticas religiosas, en mis sentimientos de piedad o en mi educación, estaré perdido para siempre. Solo la fe en Cristo, por más débil que sea, salva eternamente. La fe en uno mismo, por más fuerte que sea, no sirve para nada.

“Sí, yo creo en Cristo”, afirmó una joven. Pero cuando se le preguntó si era salva, respondió que no podía decirlo por temor a parecer pretensiosa. Sin embargo, decir que uno es salvo, que pertenece al Salvador, no es pretensión. Es la prueba de que confiamos en lo que Dios declaró. Podemos saber y decir que somos salvos porque la Biblia afirma que todo el que se arrepiente y cree es salvo. Jesucristo dijo: “El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6:47).

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Juan 10:27-9).

(mañana continuará)

Jeremías 16 – Lucas 20:1-26 – Salmo 93 – Proverbios 21:9-10

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