El escudo de Dios en contra del desánimo

1 Julio 2017

El escudo de Dios en contra del desánimo
por Charles R. Swindoll

Salmo 5

Algunas veces sufrimos desánimo debido a circunstancias difíciles que no son causadas por alguien en particular. Por ejemplo, los desastres naturales, la enfermedad, los debacles económicos o una lesión. No obstante, con frecuencia sufrimos cuando nuestros enemigos nos hieren.  Ese fue el lamento de David en el Salmo 5. Él sabía que su desánimo podía convertirse rápidamente en resentimiento, amargura, odio y finalmente en venganza. Él tenía miedo de volverse igual que sus opresores. Por esa razón, David reflexionó en el carácter de Dios y le pidió la oportunidad de realizar cosas pero en la voluntad de Dios. David entonces considera el carácter y las acciones de sus enemigos (Salmo 5: 9-10).

Porque no hay sinceridad en su boca;
sus entrañas están llenas de destrucción.
Su garganta es un sepulcro abierto,
y con su lengua hablan lisonjas.
Decláralos culpables, oh Dios;
caigan por sus propios consejos.
Échalos por la multitud de sus rebeliones,
porque se rebelaron contra ti.

David decide deliberadamente entregar sus enemigos a Dios, quien es la única autoridad que puede hacer justicia y misericordia. También le pide a Dios que ellos «…caigan por sus propios consejos». Cuando lidiamos con aquellos que se oponen a la justicia, debemos recordar que ellos están luchando contra Dios, no contra nosotros. Consecuentemente, usted puede estar seguro que Dios no permitirá que las obras malas continúen para siempre. Él limitará el pecado y responsabilizará a los pecadores. La Biblia dice que si ellos siguen sus propios consejos, caerán por sí mismos.

Pablo, el apóstol, lo dice claramente en Romanos 12: 17-19.

No paguen a nadie mal por mal. Procuren lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, tengan paz con todos los hombres. Amados, no se venguen ustedes mismos sino dejen lugar a la ira de Dios, porque está escrito: Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor.

El afán del desánimo se minimiza cuando confiamos que el Señor peleará nuestras batallas.

Finalmente, después de celebrar el carácter justo de Dios, después de pedir la capacidad de mantenerse del lado de Dios en el asunto, y después de considerar el destino final de los malignos, David se refiere al gozo futuro del justo (Salmo 5: 11).

Se alegrarán todos los que confían en ti;
para siempre gritarán de júbilo,
pues tú los proteges.
Los que aman tu nombre se regocijarán en ti.

El concepto clave de este versículo es el gozo. ¿Cómo es su rostro? ¿Es un rostro gozoso? ¿Vive usted por encima de las presiones? ¿Existe evidencia de paz en su rostro? Si usted intenta pelear sus batallas sin el Señor, usted se volverá una persona amargada, gruñona y finalmente su rostro mostrará las marcas de la batalla.

¿Alguna vez usted ha examinado la respuesta de Caín cuando Dios rechazó su ofrenda? Hay una frase muy significativa que aparece en Génesis 4: 5: “Por eso Caín se enfureció mucho, y decayó su semblante». El texto en hebreo se puede traducir también de una forma más dramática: «…y Caín ardía de enojo al punto que su rostro lo mostraba». Si tenemos enojo y resentimiento, nuestros rostros lo demuestran. Nuestra quijada se tensa, apretamos los dientes. Es imposible esconder el desánimo interno. Los rostros «caídos» revelan un corazón desanimado. David quería que Dios se llevara esa carga interna y la remplazara con el gozo.

Finalmente, el compositor menciona la promesa que frecuentemente olvidamos:

Porque tú, oh Señor, bendecirás al justo;
como un escudo lo rodearás con tu favor. (Salmo 5: 12)

David concluye su canción mirando al Señor y alejado de las causas de su desánimo. Él le ha entregado a Dios su carga en la mañana, el desánimo de David se ha ido. El escudo que él menciona al final de su canción en el versículo 12, se refiere a uno de esos escudos grandes que los guerreros tenían y que les cubría todo el cuerpo. Entonces, ¿cuál es la promesa?

Dios bendecirá a aquél que busca su protección. ¿Cómo lo hará? Lo hará mediante su favor y su escudo. Un escudo invisible amplio y protector. ¡Tomemos el escudo y deshagamos del desánimo!

Afirmando el alma

Durante su tiempo con el Señor, preferiblemente en la mañana, y mientras ora para vencer el desánimo, las siguientes directrices del Salmo 5, le serán muy útiles:

  • Descríbale su actitud y cuanto le duele.
  • Medite en los atributos de Dios.
  • Pídale la oportunidad de realizar cosas de acuerdo con la voluntad de Dios.
  • Sea específico en sus oraciones.
  • Recuérdese asimismo que Dios le defiende.
  • Recuerde las promesas de Dios.

Y cuando usted se sienta muy desanimado para orar por usted mismo, pídale alguien más que ore por usted.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Instrumentos de la voluntad de Dios

30 Junio 2017

Instrumentos de la voluntad de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmo 5

Después de haber analizado los atributos de Dios y de haberse enfocado en la soberanía y la bondad de Dios, David se examina asimismo (vv. 7-8).

Pero yo, por la abundancia de tu gracia, entraré en tu casa
y en tu temor me postraré hacia tu santo templo.
Guíame, oh Señor, en tu justicia
a causa de mis enemigos.
Endereza tu camino delante de mí.

El versículo 7 comienza con un contraste muy claro. En el idioma hebreo es excepcionalmente claro y literalmente dice: «En mi caso». A diferencia de aquellos que el Señor destruirá (v. 6), David disfrutaba de una posición espiritual que se menciona en la última parte del versículo 7, » tu santo templo», como una referencia poética a la comunión íntima que tenía David con el Señor.

El versículo 8 es la oración principal de esta canción. Todo lo demás antes de este versículo podría considerarse algo preliminar. Aquí se encuentra el resumen de su petición: «Guíame, oh Señor, en tu justicia a causa de mis enemigos. Endereza tu camino delante de mí».

¿Qué significa esto? David no quería caer en las mismas tácticas de sus enemigos y por eso él oraba para que el Señor lo dirigiera en medio del conflicto, y lo hiciera hacer todo a la manera de Dios. Él quería, ante todo, seguir el camino justo de Dios. Pocos años después, el profeta Isaías habló en nombre del Dios a Israel:

“Porque mis pensamientos no son sus pensamientos ni sus caminos son mis caminos”, dice el Señor. “Como son más altos los cielos que la tierra, así mis caminos son más altos que sus caminos, y mis pensamientos más altos que sus pensamientos” (Isaías 55: 8-9).

Cuando nos sentimos desanimados, nuestra oración por naturaleza, es orar por descanso; le pedimos al Señor que actúe en nuestra situación. ¿Qué pasaría si en lugar de eso, le pidiésemos la oportunidad de hacer algo para Él? ¿De qué manera nuestra perspectiva cambiaría si nos viésemos a nosotros mismos como instrumentos de la voluntad de Dios, llevando a cabo sus deseos en vez de siempre esperar que Él nos sirva?

Afirmando el alma
¿Cuándo fue la última vez que usted le pidió a Dios una oportunidad de hacer algo por Él? Quizás ahora sea un buen tiempo, especialmente si usted está luchando con el desánimo. Si usted ora pidiéndole la oportunidad de llevar a cabo la voluntad de Dios, es muy probable que esa sensación de debilidad se desvanezca.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Los atributos de Dios

29 Junio 2017

Los atributos de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmo 5

Después de su petición en el Salmos 5:1-3, David comienza a meditar en el día que se presenta ante él, considerando atentamente a aquellos con los que se iría a encontrar. Su canción menciona cuatro áreas específicas de interés (vv. 4-11):
1. David medita en el Señor mismo (vv. 4-6).
2. David se describe a sí mismo (vv. 7-8).
3. David describe a sus enemigos (vv. 9-10).
4. David describe al justo (vv. 11).

Examinemos cada área de interés, comenzando con la primera: Dios mismo.

Porque tú no eres un Dios que se complace en la perversidad;
la maldad no habitará junto a ti.
Los arrogantes no se presentarán ante tus ojos;
aborreces a los que obran iniquidad.
Destruirás a los que hablan mentira;
al hombre sanguinario y engañador abomina el Señor.

Él menciona siete cosas específicas acerca de su Señor:
a. No se complace en la perversidad;
b. La maldad no «habitará» con él (literalmente).
c. Los arrogantes no se presentarán delante de él.
d. Él odia a los que hacen iniquidad.
e. Él destruye a los que mienten.
f. Él aborrece a los asesinos.
g. Él aborrece a los engañadores.

¿Por qué David medita en estas cosas? Porque es terapéutico analizar los atributos de Dios y eso nos ayuda a recordar que Dios es siempre bueno y que sus caminos siempre son rectos. Su amor por nosotros nunca falla y su tiempo siempre es perfecto. Muchas de nuestras frustraciones y enojos de nuestro tanque emocional interno se disipan al analizar el carácter de Dios y al recordar que él está con nosotros y no contra nosotros. Enfocarse en el carácter de Dios nos ayuda a dejar el desánimo. Además, nos recuerda también que nuestros enemigos son en realidad los enemigos de Dios. Él es más poderoso que cualquier maldad y más persistente que cualquier circunstancia difícil. Y en lo que respecta a aquellas personas que tratan de dañarnos, el Señor es mucho más capaz que nosotros para lidiar con ellos.

Afirmando el alma
En medio del desánimo, es difícil recordar las bendiciones. Quiero sugerirle que haga una lista de los atributos de Dios que se encuentran en la Escritura (este salmo es un buen lugar para empezar). Una vez que lo haya hecho, alabe a Dios en oración por cada atributo. ¿Qué le parece si intenta hacer esto toda una semana sin pedirle a Dios nada? Después que haya pasado esa semana, escriba acerca de esa experiencia en un diario que pueda utilizar después.

Su amor por nosotros nunca falla y su tiempo siempre es perfecto.—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Cómo vivir sin exigencias

28 Junio 2017

Cómo vivir sin exigencias
por Charles R. Swindoll

No soy amante de las calcomanías que la gente pega en sus autos y por ello no me llama la atención leer lo que la gente pone en los parachoques o ventanas de sus autos.

Sin embargo, hace unos años vi una que hasta la fecha no he olvidado. Por alguna razón, la frase se me quedó adherida en mi cerebro. Quizás usted la haya visto también:

LOS CRISTIANOS NO SON PERFECTOS, SOLAMENTE PERDONADOS.

La última vez que la vi, iba pegada a un auto que me rebasó rápidamente y eso que yo iba manejando a una velocidad alta. Antes de eso, la había visto adherida a un Volkswagen que estaba estacionado y tenía una infracción en el parabrisas.

Ahora bien, antes de exteriorizar mis emociones, necesito aclarar algo. Nunca vamos a convencer a los incrédulos que lo que dice esa calcomanía es cierto. Quizás algunos lo comprendan pero la mayoría no lo hará. Esos incrédulos seguirán airados y hasta se sentirán ofendidos cuando un cristiano muestre el más leve defecto en su vida. Ellos parecen no comprender lo que la gracia de Dios y la depravación humana son. Para ellos, eso es algo confuso.

¿Cómo es que algo tan maravilloso como el perdón de los pecados y la salvación eterna pueden ser gratis?

¿Cómo es que esa persona puede llamarse cristiana y actuar de esa manera?

Si usted les ha hablado de Cristo a personas que no son salvas, esas dos preguntas generalmente salen a relucir. No pueden asimilar la incongruencia entre la gracia de Dios y la humanidad de los cristianos. ¿Por qué? Porque su perspectiva es únicamente horizontal. Su mentalidad terrenal les dice: las cosas valiosas son costosas. Por lo tanto, es inconcebible que algo tan valioso como el cielo se ofrezca de manera gratuita. Y por demás, desde un plano horizontal es difícil comprender la gracia de Dios.

Además, ya que los incrédulos solo tienen un marco de referencia humano, es prácticamente imposible que piensen que alguien que dice ser parte de la familia de Dios todavía luche con actos de imperfección. Después de todo, dirían: “Si dices que Dios ha entrado en tu vida y eres una nueva criatura, entonces, ¿cómo es que no eres perfecto?»

Esa es la mentalidad del no creyente. Ellos equiparan la salvación con la perfección. No es de extrañar que se sientan confundidos. Pero los cristianos sabemos que no es así y si no lo sabemos pues debiéramos saberlo.

Debido a nuestra hermandad espiritual, sabemos que ser cristianos no es lo mismo que tener una vida perfecta que elimine nuestra humanidad y borre la depravación. Si la perfección ocurriera al momento de creer en Cristo como nuestro Salvador, entonces ¿para qué necesitaríamos que el Nuevo Testamento hablara de la importancia de obedecer a Dios después de haber obtenido la salvación? ¿Por qué nos enseña que debemos perdonarnos mutuamente, comprender los fracasos y aceptar los defectos a la vez que nos enfocamos en las áreas fuertes de nuestros hermanos? Una cosa es que los incrédulos esperen perfección; puedo vivir con su expectativa y no me afecta, ¡pero me desconcierta realmente cuando somos puestos en un molde de perfección por nuestros hermanos creyentes!

Sé muy bien que Cristo es nuestro ejemplo. . . que es un parámetro alto. . . y que nuestros motivos deben ser puros. No obstante, debemos repetirnos una y otra vez:

LOS CRISTIANOS NO SON PERFECTOS, SOLAMENTE PERDONADOS.

¡Qué fácil es manipular y victimizar a nuestros hermanos creyentes! El hilo fino de la libertad se rompe cuando se nos impone el peso de expectativas perfeccionistas. Cristo nunca hizo eso con los que tenía a Su alrededor. Él tenía un magnetismo increíble con las personas cercanas a Él debido a que no tenía expectativas irrealistas, demandas sutiles o manipulaciones. En vez de usar tácticas de presión, sencillamente aceptaba a las personas como eran.

Quedamos paralizados y nos cuesta respirar cuando nos encontramos en medio del síndrome de una expectativa de perfección. El temor y la culpabilidad que se impregna en el cristiano lo hace víctima de otros creyentes en vez de ser un vencedor en Cristo.

¡Basta! Dejemos de estrangularnos mutuamente. Permitamos que Él sea quien corrija, señale y juzgue. Maduremos y dejemos de estar condenando a los demás. Me encantan las palabras que la finada Ruth Graham dijo muy sabiamente: “Mi trabajo es amar a mi esposo (Billy Graham). A Dios le corresponde hacerlo un buen hombre”.

Reemplazca la palabra esposo con el nombre de su cónyuge, padres, jefe, misionero, y especialmente su pastor, y verá cómo la calcomanía toma sentido. Es más, será más fácil vivir con usted y conmigo.

Copyright © 2015 por Charles R. Swindoll, Inc. Todos los derechos reservados.

Las Pruebas Diarias

26 Junio 2017

Las Pruebas Diarias
por Charles R. Swindoll

El recetario de la Sra. Moisés, probablemente contenía una sección titulada “Mil Maneras para cocinar Maná”. Y si no me equivoco, las llevó a cabo todas… varias veces. Lo que el mate es para los argentinos, las arepas para los colombianos, las pupusas para los salvadoreños y los frijoles pinto para los mexicanos, el maná lo fue para los ambulantes hebreos por 40 años (Éxodo 16:35). Lo hirvieron, lo hornearon, lo pusieron a las brasas, lo molieron, lo comieron frío, caliente, crudo, cocinado, lo rebanaron para sándwiches, lo espolvorearon en el cereal –lo que a usted se le ocurra, ellos lo hicieron. Cuando todos se juntaban en la mesa para comer, nadie hacía la famosa pregunta, “¿Qué hay de cenar?” sino, “¿Y cómo lo preparaste?” La hora de la comida era tan emocionante como ver agua hervir. Los sonidos más comunes alrededor de la mesa no eran mordidas ni sorbidos; eran síntomas de náuseas. ¡Ellos odiaban el maná! El libro de Números nos dice que estaban cansados de ver tanto maná (Números 11:6). Todos se acordaban del pescado, los pepinos, las cebollas, el ajo y los melones que comían en Egipto – ¡y hay que estar muy desesperado como para desear un platillo con esta variedad!

¡Un momento! ¿Qué hay de malo con todo esto? Cuando analizamos detenidamente las circunstancias en las cuales se encontraban los hebreos, entonces vemos un escenario totalmente diferente. Permítame explicarle, ellos no tenían que trabajar para comer, ni para comprar ropa. . .al menos ¡no lo hicieron ni un solo día por cuarenta años! De hecho, Dios les hizo que lloviera “pan del cielo. . .comieron pan de ángeles” (Salmos 78:24-25). Acompañado el milagro matutino era la fiel nube de día y el consolador fuego de noche (Éxodo 13:21-22) que les daba la visible seguridad de la presencia y protección del Señor. Al darles sed, Dios los saciaba con agua que corría de rocas como ríos (Salmos 105:40). Esa gente disfrutó de un servicio abastecedor sin ningún costo alguno, de un servicio inimitable, sin tener que trabajar, ni tener que molestarse. Todo lo que tenían que hacer era llegar, comer, limpiar y mirar hacia arriba, y aun así llegaron al punto de menospreciar el pan de los ángeles. Y habiendo tenido mucho más de lo necesario, todavía querían más, querían variedad. Al haberse hastiado del maná, pidieron carne.

Éxodo 16:4, nos da una mejor percepción la cual usualmente es pasada por alto:

Entonces el Señor le dijo a Moisés: “Voy a hacer que les llueva pan del cielo. El pueblo deberá salir todos los días a recoger su ración diaria. Voy a ponerlos a prueba, para ver si cumplen o no mis instrucciones”.

Observe cuidadosamente lo que dicen las últimas ocho palabras. El maná era más de lo que a simple vista parecía ser –básicamente, era una prueba. Una prueba cuidadosamente planeada, sabiamente implementada y administrada diariamente por Dios. (Note las palabras todos los días). Dios diseñó la dieta diaria y semanal como una prueba de su obediencia, su paciencia, su determinación a pesar de la monotonía del maná.

Y ellos reprobaron el examen.

Cuando era niño, la familia Swindoll ocasionalmente disfrutaba de una reunión familiar en la cabaña de la bahía de mi abuelo que se encontraba cerca del Golfo en el sur de Texas. Debido a que la familia era numerosa, contratábamos al mismo cocinero cada vez que nos reuníamos. Su nombre era Panchito. Su pronta sonrisa y pintorescos comentarios dejaron recuerdos imborrables en mi memoria. Recuerdo estar parado junto a Panchito durante un atardecer, observándolo untar la salsa en los pedazos de carne que lentamente se cocinaban sobre el carbón. Me contaba de su vida que había sido marcada por aflicciones y tragedia. Frotó su mano grande y curtida por mi pelo mientras se arrodillaba para quedar a mi estatura y dijo:

Pequeño Charles –lo más difícil de la vida es que es diaria.

Es diaria. . . ¡Fácil decirlo, pero terriblemente cierto! Las pruebas que llegan como rayo, y que no duran más que unos momentos, seguido provocan más que un breve estruendo. Pero los maratones –las implacables, e incesantes, continuas, persistentes y duraderas pruebas que no se van ah, éstas son las que dejan moretones, pero que a la misma vez desarrollan nuestro carácter. Debido a que la virtud no es hereditaria, Dios dispensa Su “prueba del maná” a cada santo de cada generación, esperando ver si habrá un apetito celestial que acepte comida celestial.

Cualquiera que sea su circunstancia –por mucho que ésta haya durado–  dondequiera que se encuentre el día de doy, lo dejo con este recordatorio: entre más fuertes son los vientos, más profundas son las raíces…y entre más duren los vientos, más hermoso es el árbol.

 

Charles R. SwindollAcerca del Autor

Charles R. SwindollConocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a la comunicación clara de la Palabra de Dios.

Una vida sin comparación

26 Junio 2017

Una vida sin comparación
por Charles R. Swindoll

Salmo 1

La lección central del Salmo 1 es esta: no existe ninguna similitud entre la vida espiritual del justo y la vida del impío que lentamente se erosiona. Analice el contraste tan claro:

El piadoso

Abundancia de felicidad
Una pureza intransigente
Tiene como guía la Palabra de Dios
Es como un árbol
Está de pie delante de Dios
Es objeto especial del cuidado de Dios
Es destino seguro y próspero

El Impío

Todo lo contrario
Llevado por el viento
No tiene guía
Es como el tamo
No puede levantarse
No puede estar en la congregación de los justos
Perecerá

 

Concluyamos el estudio de esta semana del Salmo 1 con la siguiente paráfrasis ampliada:

Oh, cuánta felicidad abunda en aquel hombre que no imita de manera casual o temporal el estilo de vida de aquellos que viven en la actividad de una confusión pecadora; ni se junta con aquellos que nunca buscan a Dios. Tampoco reside en el mismo lugar donde viven los blasfemos. Al contrario, él disfruta mucho la Palabra de Dios. Piensa y medita en ella todo el tiempo, ya sea de día o de noche. Como resultado, será como un árbol, firme y fructífero. Que no muere y cumple los objetivos que Dios ha diseñado para él.

No le sucede lo mismo a los impíos. Ellos son como la hojarasca que es llevada por el viento de la vida (viviendo sin ningún propósito). Por lo tanto, debido a su falta de valor y por no tener a Dios, el impío no puede defenderse en el día del juicio ni tampoco tiene ningún derecho para ser parte de la asamblea de aquellos que Dios ha declarado justos. El Señor cuida de los justos con un amor y un cuidado especial. Por el contrario, aquél que no tiene al Señor se dirige a la ruina eterna.

Afirmando el alma
Lea nuevamente el Salmo 1. Ponga mucha atención al simbolismo que tienen las palabras, «caminar», «detenerse» y «sentarse» en el primer versículo. Sea honesto consigo mismo. ¿Ha comenzado a transigir en algunas cosas que usted antes rechazaba? ¿Qué debe hacer para dejar de hacerlo? No minimice el daño que la erosión moral, ética y espiritual pueden causar en su vida.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

La vida impía

24 Junio 2017

La vida impía
por Charles R. Swindoll

Salmo 1

Si hay algo que debemos notar en los versículos 4 al 6 del Salmo 1 es el contraste. No pase por alto las diferencias claras con los versículos anteriores. «No sucede así con los impíos, que son como el tamo que arrebata el viento».

El versículo 4 de la Biblia, comienza con una negación enfática. Literalmente dice:

«¡Los impíos no son así!» La oración es un contraste de los tres versículos anteriores que describen al creyente justo y piadoso que:

Es bienaventurado (pero, «¡el impío no es así!»).

Se deleita y medita en la Palabra de Dios (pero, «¡el impío no hace eso!»).

Es como un árbol (pero, «¡el impío no es así!»).

Lleva fruto y es próspero (pero, «¡el impío no es así!»).

En su lugar, el salmista utiliza un término que representa la vida del impío: un tamo.  El tamo es la pelusa que se desprende de los granos durante el proceso de desgranarse. El tamo no tiene ningún uso. A diferencia de un árbol firmemente arraigado y que lleva fruto, el tamo se lo lleva al viento durante el proceso de la cosecha. La palabra hebrea, «llevar» que se utiliza en este versículo significa diseminarse, dividirse, separarse.

Después de comparar las vidas de los «piadosos» y los «impíos», David considera el destino de aquellos que rechazan al Señor:

«Por tanto, no se levantarán los impíos en el juicio ni los pecadores en la congregación de los justos» (v. 5).

Esta locución conjuntiva, «por tanto», une este versículo con el versículo anterior y quiere dar a entender que ya que el impío no tiene ningún valor interno y es inestable, éste no tendrá ninguna defensa durante su juicio.

Cuando el versículo utiliza el término, » levantarse», el significado hebreo da la idea de ponerse de pie. El compositor quiere dar a entender que el impío no puede presentar ninguna defensa ante el juicio de Dios. El versículo termina utilizando una declaración paralela: «ni los pecadores en la congregación de los justos».

Una persona que nunca ha venido por fe al Señor ni ha confiado en Él para obtener vida eterna y la justificación ante los ojos de Dios, no tiene parte en la asamblea de los creyentes. Una vez más, permítame recordarle otro contraste. En lo que respecta al destino, existe una gran diferencia entre una persona justa y el impío. No obstante, muchos incrédulos viven vidas buenas y saludables, es más, algunos hacen cosas muy especiales. ¿Cómo entonces puede alguien decir que ellos no estarán en la congregación de los justos? El versículo 6 responde la pregunta: «Porque el Señor conoce el camino de los justos, pero el camino de los impíos perecerá».

Es el Señor el que se encarga del juicio. Solo Él conoce el corazón. Solamente Dios y no el hombre. Solo Dios es capaz de ser justo y recto. Pero entonces, ¿no conoce Dios también el camino del impío? ¡Claro que sí! Pero el versículo 6 nos explica por que el impío no podrá levantarse ante el juicio ni tampoco estará en la congregación de los justos. ¿Por qué no? Porque el Señor tiene un interés muy especial en el justo. Porque el Señor está unido al justo por amor. Él no permitirá que el justo y el injusto se mezclen. Ese no es su plan.

El versículo concluye con un recordatorio severo de la forma en que el impío perecerá. Un clímax impresionante en este salmo. Y una vez más otro contraste claro. En lugar de prosperar, el impío perecerá de la misma forma en que aquel edificio de ladrillos de la municipalidad que le mencioné al principio, terminó siendo clausurado.

Afirmando el alma
Dios no demanda la perfección de los creyentes; todos nosotros fallamos de vez en cuando. Afortunadamente, la gracia abunda. Una indicación de que nuestra fe es genuina es nuestro deseo sincero de obedecerle a Él. Si usted no se «deleita» en complacer a Dios mediante la obediencia a su Palabra, quizás es un buen momento para que analice su alma. Hágalo ahora.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

Un caminar intransigente

23 Junio 2017

Un caminar intransigente
por Charles R. Swindoll

Salmo 1

Mientras leo el Salmo 1, tres ilustraciones de la Biblia llegan a mi mente. Dos hombres coquetearon con la maldad y luego cayeron; pero hubo otro que rehusó «caminar en el consejo de los impíos».

Las dos primeras ilustraciones tienen que ver con Lot y Sansón; la tercera tiene que ver con José.  La gente alrededor del mundo sabe de Sansón, cuya vida se describe claramente en Proverbios 5:20 -23:

¿Por qué, hijo mío, andarás apasionado por una mujer ajena
y abrazarás el seno de una extraña?
Los caminos del hombre están ante los ojos del SEÑOR,
y él considera todas sus sendas.
Sus propias maldades apresarán al impío
y será atrapado en las cuerdas de su propio pecado.
Él morirá por falta de disciplina,
y a causa de su gran insensatez se echará a perder.

Muchas personas no saben quien es Lot, el sobrino de Abraham. Teniendo en mente Salmo 1:1, lea lo que dice el Génesis 13:

Lot eligió para sí toda la llanura del Jordán, y partió Lot hacia el oriente. Así se separaron el uno del otro. (v. 11)

Lot «camino en el sendero del impío».

Abram habitó en la tierra de Canaán, y Lot habitó en las ciudades de la llanura y fue instalando sus tiendas hasta Sodoma.  Los hombres de Sodoma eran malos y muy pecadores contra el Señor. (vv. 12-13)

Él «se detuvo en el lugar de los pecadores».

Y en Génesis 19:

Los dos ángeles llegaron a Sodoma al anochecer. Lot estaba sentado junto a la puerta de Sodoma. (v. 1)

Lot ahora vivía en medio de ellos y su morada se encontraba en la «silla de los burladores».

En el caso de José, el asunto era totalmente diferente. José rehusó permitir que el trajín diario de la transigencia le afectara aún cuando la esposa de Potifar continuara seduciéndole. Haga una pausa y lea Génesis 39: 1-12.

José, literalmente, huyó de ella y de sus seducciones. Me parece muy significativo que cada vez que el Nuevo Testamento habla sobre los pecados sexuales, se nos dice que debemos «huir». El Salmo 1:1 nos asegura que seremos sumamente felices si nos alejamos de las primeras señales de transigencia con la maldad. La felicidad ocurre cuando hay mancha en nuestra pureza moral.

La canción antigua continúa diciendo: «Más bien, en la ley del Señor está su delicia, y en ella medita de día y de noche». (v. 2)

Este versículo comienza con la frase, «más bien» que implica un contraste. El primer versículo explica una situación negativa, mientras que este versículo explica una situación positiva. En contraste a la transigencia y a la erosión, el creyente piadoso se ocupa en la Palabra de Dios.

¿Por qué David menciona la ley aquí? Porque si deseamos cambiar nuestro estilo de vida, necesitamos un parámetro absoluto, una dirección clara. La Palabra de Dios nos da esa dirección. La palabra, «ley» se refiere a la palabra escrita de Dios, la Biblia (Salmo 119: 9). El salmista afirma que una persona justa se «deleita» en la Palabra de Dios. Ella no mira la Escritura como si fuese una carga o una interrupción en su día. Más bien, de día y de noche medita en ella.

El versículo 1 del Salmo 1 nos promete la felicidad; el versículo 2 nos provee los medios para alcanzarla. Ahora el versículo 3 nos muestra el resultado final:

Será como un árbol
plantado junto a corrientes de aguas
que da su fruto a su tiempo
y su hoja no cae.
Todo lo que hace prosperará.

Es interesante ver que el verbo que se utiliza en este pasaje con la persona justa tiene que ver con «ser» en lugar de «hacer».

Me impresiona saber que seremos algo en vez de hacer algo como resultado de deleitarnos y meditar en la Palabra de Dios. El versículo nos dice, si ninguna pompa pero con seguridad, que  seremos como un árbol en cuatro formas específicas. Seremos:

1. Plantados: fuertes, estables, arraigados, sólidos y firmes.
2. Fructíferos: la producción es algo que ocurre naturalmente después de ser plantados y de crecer.
3. Vivos: aun en medio de días difíciles, el alma no se marchita.
4. Prósperos: cumple los objetivos que Dios ha diseñado para su vida.

Jeremías dice lo mismo: «Será como un árbol plantado junto a las aguas y que extiende sus raíces a la corriente» (Jeremías 17:5- 8). Permítame animarle a que camine de manera pura e intransigente; que se deleite en la Palabra de Dios y que llegue a ser un «árbol espiritual» estable y confiable.

No existe ningún atajo para la madurez espiritual. Al igual que la madurez física, el desarrollo ocurre diariamente y necesita buena alimentación y un ambiente adecuado. Si usted sigue una buena dieta espiritual y un ambiente adecuado, usted puede experimentar «abundancia de felicidad» y lo mejor de todo es que el afán diario de la transigencia y sus efectos dañinos no le afectarán.

Afirmando el alma
Considere sus propias circunstancias y pregúntese a sí mismo, en términos prácticos, ¿qué significa caminar en el consejo de los impíos? ¿Cuales decisiones se toman allí? Por otro lado, ¿cómo puede usted cultivar ese «deleite» en la Palabra de Dios? Haga una lista de los pasos a seguir y establezca objetivos específicos para ponerlos en práctica.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La vida justa

22 Junio 2017

La vida justa
por Charles R. Swindoll

Salmo 1

En los primeros tres versículos del Salmo 1, el salmista describe una persona que decide vivir una vida recta, una persona que conscientemente resiste las desviaciones sutiles de la transigencia. Él presenta el concepto de una persona que se mantiene lejos de cualquier cosa que pueda erosionar su compromiso de vivir piadosamente. La canción comienza con tres analogías negativas que ilustran la importancia de evitar comprometerse con el mal y cuya consecuencia sería que la maldad llegara a convertirse en un hábito. Luego, en el versículo 2, él muestra el lado positivo de la piedad y la forma en que puede lograrse. El versículo 3 describe los beneficios de caminar en justicia. Analicemos esto más profundamente.

Bienaventurado el hombre que
no anda según el consejo de los impíos
ni se detiene en el camino de los pecadores
ni se sienta en la silla de los burladores. (v. 1)

La primera palabra: «bienaventurado», es un tanto anodina en nuestro idioma español. El término hebreo es mucho más descriptivo, especialmente en su forma calificativa. Quizás una descripción más sencilla sería decir: «Oh, cuánta felicidad, felicidad tras felicidad…»

¿Qué es lo que causa tal abundancia de felicidad? La pureza de caminar en justicia delante de Dios. Podemos notar esto al analizar las tres categorías de los términos restantes de este versículo.

Caminar – Consejo – Impíos – Detenerse – Camino – Pecadores – Sentarse – Silla – Burladores

El salmista está hablando de una erosión espiritual. Las palabras ilustran lo fácil que es que nuestras intenciones hacia la justicia se vayan deteniendo o lo hagan completamente al irse desgastando debido a las compañías que elegimos mantener.

Caminar
El término caminar sugiere la idea de pasar por algún lugar o dar un movimiento casual. Al leer la frase completa, la idea implica una persona que imita o sigue los pasos de los impíos.

La palabra que se traduce como «consejo» se deriva de un término hebreo que significa «duro o firme». En este pasaje significa una dirección planeada firme y definitiva. Considere esta paráfrasis del versículo 1:

«Oh, cuánta felicidad tiene aquel que no sigue los pasos o imita el estilo de vida de aquellos que viven impíamente”.

Es común coquetear con la vida impía, es común imitar periódicamente los pasos de aquellos que no tienen a Cristo. A veces, a manera de broma, nos referimos a la emoción y la diversión de la impiedad o bromeamos acerca de las acciones impropias de nuestros hijos. David nos amonesta. Nos dice que seremos mucho más felices si nos mantenemos lejos de cualquier cosa que pueda erosionar y causar una transigencia espiritual en nuestras vidas.

Detenerse
La palabra hebrea para «detenerse» tiene la idea de apropiarse de una posición. La palabra, «camino» se refiere a un sendero ya trazado, un estilo de vida precisamente marcado. ¿Puede notar la deterioración progresiva que nos lleva a involucrarnos más y más en una vida pecaminosa? El observador casual se detiene y sin darse cuenta empieza a vivir ese estilo de vida.

En contraste, si nos comprometemos con la justicia, seremos «como un árbol plantado junto a corrientes de aguas», que no puede ser erosionado por los vientos de la maldad y la impiedad.

Sentarse
La siguiente palabra que el salmista enfatiza es, «sentarse». Esta palabra sugiere una morada constante, un ajuste permanente. El uso de la palabra «sentarse» se aclara cuando entendemos qué su significado tiene que ver con una residencia permanente. Mucha atención a esto: el estilo de vida se encuentra en la esfera del burlador, una persona que continuamente bromea con las cosas sagradas. En otras palabras, una persona blasfema.

¿Nota usted el concepto del escritor? Seremos abundantemente felices si mantenemos un camino puro, lejos del mínimo coqueteo con la maldad. Si comenzamos a «caminar» en «el consejo de los impíos», fácilmente caeremos en la residencia de los burladores.

Afirmando el alma
Analice mentalmente los últimos doce meses de su vida y ponga mucha atención a su «caminar». ¿De qué manera su vida ha cambiado con respecto a los años anteriores? ¿Su caminar actual le place más a Dios, o al contrario? Considere ahora su disposición a seguir una «convicción» que no es popular. ¿Puede mantenerse firme? ¿Y qué tal su actitud? ¿Se encuentra usted sentado cómodamente en medio de aquellos que no valoran la Palabra de Dios?

Seremos abundantemente felices si mantenemos un camino puro.—Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2014 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Transigencia y erosión

21 Junio 2017

Transigencia y erosión
por Charles R. Swindoll

Salmo 1

El antiguo himnario de los hebreos comienza con una canción que trata con uno de los afanes más comunes de la vida: la transigencia.

Comprenda, por favor, que no me estoy refiriendo a esos momentos tan necesarios de tolerancia para vivir en armonía los unos con los otros. Sin esa clase de compromiso saludable, las naciones nunca pudiesen lograr la coexistencia pacífica y las familias se la pasarían siempre peleando.

Me refiero, más bien, a transigir los principios permitiendo que los tentáculos sutiles de la maldad nos envuelvan y nos drenen del gozo y la recompensa que la obediencia trae a nuestras vidas. Es algo que ocurre muy silenciosamente, muy sutilmente, al grado que apenas nos damos cuenta que está ocurriendo. Así como un roble enorme que por años ha estado decayéndose internamente y súbitamente cae, aquellos que permiten la erosión del afán de la transigencia terminarán colapsándose.

Hace años leí un artículo acerca de la construcción del edificio de la municipalidad que también albergaba la estación de bomberos en una pequeña comunidad al norte de Pennsylvania. Los ciudadanos se sentían muy orgullosos de su nueva estructura de ladrillos. Un sueño que se había vuelto realidad. No obstante, pocas semanas después de su inauguración, varias cosas extrañas comenzaron a ocurrir. Algunas de las puertas no se podían cerrar completamente y era difícil abrir varias ventanas. El tiempo pasó y comenzaron a aparecer algunas grietas en las paredes. En pocos meses, la puerta principal no podía cerrarse ya que los fundamentos se habían movido de su lugar inicial y por si eso fuera poco, había goteras en el techo. Aquel pequeño edificio que fuese una vez la fuente de un gran orgullo cívico, había sido clausurado. El culpable fue un proceso de extracción controversial de carbón llamado: excavación mural extendida, que se localizaba bajo la fundación. El suelo, la roca y el carbón fueron removidos en grandes cantidades así que el fundamento no tenía ningún apoyo. Debido a esta erosión causada por el ser humano, el edificio comenzó a hundirse.

Lo mismo sucede cuando transigimos principios en nuestra vida. De manera lenta y casi imperceptible, una racionalización lleva a otra, la cual crea una serie de alteraciones igualmente dañinas en una vida que antes era estable, firme y confiable. Ese parece ser el tema del salmista al componer su primera canción, y con ella nos anima a resistir hasta la tentación más ínfima que nos lleve a transigir nuestras convicciones.

El pasaje y su patrón

El primer salmo es breve, sencillo, directo y profundo. Una lectura casual de estos seis versículos nos muestra los contrastes entre dos diferentes estilos de vida: la vida justa y la vida impía. Un bosquejo sencillo pero aceptable del Salmo 1 sería:

I. La vida justa (vv. 1–3)

II. La vida impía (vv. 4-6)

En medio de los renglones de esta canción antigua se encuentra la evidencia de una vieja batalla: la transigencia, la erosión de nuestras buenas intenciones.

Afirmando el alma
Dedique unos momentos a analizar sus prioridades. La familia, el trabajo, la vocación. El empleo (no significa lo mismo que una carrera, una vocación o un llamado). La salud, las finanzas, las posesiones, los amigos, el desarrollo espiritual. Siéntase libre de ampliar esa lista. Mientras leía cada una de esas palabras, ¿su conciencia reaccionó ante alguna de ellas? ¿Mentalmente se estremeció o se avergonzó? La transigencia de nuestros principios ocurre cuando nuestro comportamiento no refleja nuestras prioridades. ¿De qué manera ha transigido? ¿Cómo puede usted volver al camino correcto?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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