Gozo aprendido

8 Mayo 2017

Gozo aprendido
por Charles R. Swindoll

Hechos 16:16-40

Filipenses 2:1-18

Pablo recomienda una actitud de abnegada humildad. Es muy admirable que uno nunca lee que Pablo le haya dicho a su guardia romano: “Necesito que me hagas un favor. La próxima vez que estés cerca de uno de los ayudantes del emperador, pídele que me saque de este cuartucho. Para empezar, yo no debería estar aquí. He estado aquí durante un año, siete meses, cuatro días, cinco horas y cinco minutos, y eso es ya demasiado tiempo”. La actitud de abnegada humildad de Pablo le impedía llevar un registro meticuloso de las injusticias que sufría en Roma o, en realidad, en cualquier otra parte. Él estaba allí por disposición divina y sometido gozosamente a su situación.

Cristo fue modelo del gran principio de vaciarse a sí mismo que impregnó la vida de Pablo. Si queremos aprender lo que es el gozo, lo mejor que podemos hacer es desarrollar una actitud de abnegada humildad. Comience con su familia o sus vecinos. Sea ejemplo de ella con sus clientes o con sus empleados. Usted no dará crédito al efecto que tendrá sobre las personas esta clase de generosa actitud mental. No tendrá que desplegar banderas ni repartir folletos para anunciarlo. Simplemente demuestre una actitud de abnegada humildad.

Los resultados le dejarán maravillado.

Pablo exhorta a los creyentes a tener una actitud de gozosa aceptación. Y fue muy claro en cuanto a la manera como deben tratarse los creyentes unos a otros. “Hacedlo todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación torcida y perversa, en la cual vosotros resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2:14, 15).

Pablo sabía que era mucho lo que estaba en juego, ya que el mundo tenía bajo su mirada a los flamantes seguidores de Cristo del primer siglo. Si los cristianos se quejaban y reñían por cosas, eso ponía en riesgo la credibilidad del evangelio. Por consiguiente, Pablo recomendaba una actitud de gozosa aceptación, libre de disputas y de discusiones sin sentido.

El rogaba que hubiera un gozo auténtico. Nada es más contagioso que eso. Pablo decía: “1No se quejen; estén alegres!”. Eso es lo que se debe hacer. La alegría atrae. La queja ahuyenta. El buen sentido del humor es maravillosa mente cautivador.

Mi maestro, Ray Stedman, solía decir: “Vivimos en un mundo de pillos y corruptos. ¡Qué oportunidad tan grande de ser atractivamente diferentes!”. Me encanta esa clase de actitud. ¡La aceptación gozosa ilumina a este sombrío planeta!

¡La aceptación gozosa ilumina a este sombrío planeta!—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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A pesar de las circunstancias

6 Mayo 2017

A pesar de las circunstancias
por Charles R. Swindoll

Hechos 16:16-40

Filipenses 1:12

Pocas personas del primer siglo tuvieron una compresión tan profunda de la gracia de Dios como el apóstol Pablo. Después de haber sido rescatado de una vida de despiadada ferocidad como un rígido fariseo legalista, dio un giro a su vida, se arrepintió y se convirtió, por el poder Cristo, en una persona buena, sencilla y misericordiosa; comprensiva, perdonadora, accesible. Llegó al punto de estar dispuesto no solo a ofrecer esperanza a los gentiles, sino también, vivir entre ellos, aunque por sus venas circulara la más pura sangre judía.

No conozco a nadie que haya soportado, como Pablo, tantas aflicciones como buen soldado de Cristo; pero lo más admirable de él es esto: Nunca deja la más mínima insinuación de queja por haber estado encadenado a un corpulento soldado romano, o por la incomodidad que fue para él estar reducido a esos espacios tan estrechos. Él simplemente no se quejaba. Por la gracia de Dios, vivía por encima de todo eso. Repito, había aprendido el secreto del gozo.

La gran tentación que tenemos es permitir que eso amargue nuestra existencia, que nos convierta en alguien que viva bajo una nube oscura, donde la fatalidad y el desaliento caractericen nuestra perspectiva de vida. La vida es difícil. Usted vive en una situación que se asemeja a un arresto domiciliario. Se siente encadenado a su pasado, incapaz de escapar de las circunstancias negativas. Tal vez ha vivido así por tanto tiempo que pensar negativamente se ha vuelto un hábito en usted, de manera que no puede imaginar la posibilidad de pensar de otra manera.

Pero le tengo una noticia maravillosa. Hay esperanza más allá de sus circunstancias. Usted puede vivir por encima de ellas. Si un hombre llamado Pablo pudo vivir por encima de sus increíbles y angustiosas circunstancias, usted también puede hacerlo. Pero Cristo tiene que convertirse en el centro de su vida. Solo Él puede enseñarle y darle el poder para vivir por encima de los rigores de la adversidad. Es posible que sus circunstancias externas no cambien, pero en lo más profundo de su ser se producirá un cambio. Cuando Cristo ocupa el primer lugar en sus pensamientos, se produce un cambio. Ese cambio será evidente para su pareja, sus hijos, sus amigos y sus compañeros de trabajo. En vez de verse como una víctima, usted comenzará a tener conciencia de una fortaleza que no es suya. ¿El resultado? Usted marcará una diferencia por la manera cómo responderá a las circunstancias que antes le derrotaban. Para las personas que están más cerca de usted, su gozo, a pesar de sus circunstancias, será algo verdaderamente heroico.

¡Aférrese a la esperanza! Concéntrese en Cristo, a pesar de las circunstancias.

¡Aférrese a la esperanza! Concéntrese en Cristo, a pesar de las circunstancias.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Viajar bien

5 Mayo 2017

Viajar bien
por Charles R. Swindoll

Hechos 16:11-15

Ya sea que usted esté viajando como misionero, por razones personales o profesionales, Dios quiere que viaje como lo hacía Pablo. Observo cuatro principios invariables que le ayudarán a maximizar su efectividad para Cristo, dondequiera que vaya.

1. Cuando viaje, no lo haga solo. Hágase acompañar al menos por una persona, idealmente su esposa o esposo. Si no es su pareja, que sea entonces otro miembro de su familia. Y si no es un miembro de su familia, que sea un amigo de confianza. Pero hágase acompañar. Haga memoria. Recuerde a las personas con las que viajaba Pablo. De ser posible, evite viajar solo. Si se siente solo, tendrá un amigo cerca para levantarle el ánimo. Si enfrenta problemas, tendrá un amigo para ayudarlo a salir adelante. Dos son mejor que uno. Tres son mejor que dos.

2. Cuando viaje, no pierda el contacto con los suyos. Repórtese siempre. El corazón de Pablo estaba siempre cerca de los suyos. Se mantenía en contacto con ellos cuando se encontraba lejos. Y cuando regresaba, les informaba. Cuando estaba con sus hombres, daba gozosamente cuenta de su ministerio, y cuando escribía cartas era muchas veces vulnerable.

3. Cuando viaje, no crea todo lo que oye. Alguien dijo: “Una autoridad es cual quiera que esté a cien mil kilómetros de distancia de su casa”. Porque soy bastante conocido, la gente viene a verme pensando que los voy a impresionar. Pero, si estuvieran más tiempo cerca de mí, sabrían que no es así. Cuando usted viaje, de vez en cuando se va a encontrar con personas que casi le adorarán (eso le sucedió a Pablo). No se los permita. Pero, en el otro extremo, están quienes le rechazarán y maltratarán. No se deje influenciar por la gente negativa. Unos pocos conspirarán contra usted, pero mantenga su mirada puesta en la meta. Concéntrese en el Señor, y nada de eso le hará perder el ánimo.

4. Cuando viaje, no se distancie de las personas. Es fácil, por el ajetreo del viaje, convertirse en una figura de cera, intocable. Es fácil hablar sólo de nimiedades con conocidos de ocasión, repetir los clichés del camino y perder contacto con la realidad. Rechace esa clase de superficialidad. Manténgase accesible, manténgase real. La gente quiere que usted sea real, auténtico. No perfecto. Sólo auténtico.

Si usted sigue estos cuatro principios, maximizará su impacto por Cristo y también el de su viaje.

Manténgase real. La gente quiere que usted sea real, auténtico. No perfecto.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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La autoridad final

4 Mayo 2017

La autoridad final
por Charles R. Swindoll

Hechos 16:1-10

Hechos 17:1-11

Un hombre de Macedonia había dicho: “¡Pasa a Macedonia y ayúdanos!” Dios tenía en mente a una vendedora de púrpura, a una joven esclava explotada y a un rudo y brutal carcelero romano. Cuando uno viaja como Dios quiere que viaje, como Pablo, uno es sensible a las puertas que se abren y está en paz con las puertas que se cierran.

Más tarde, Pablo apeló a Roma. Después de enterarse de que habían torturado a unos ciudadanos romanos, el magistrado que gobernaba la ciudad se llenó de miedo. Al darse cuenta de que había actuado ilegalmente contra estos dos hombres, el funcionario les rogó a Pablo y a Silas que se marcharan de Filipos para evitar más disturbios en la población.

El competente fundador de iglesias siguió adelante, flanqueado por la fiel compañía de sus compañeros en la obra. La parada siguiente fue Tesalónica. Pablo, volvió a su lugar preferido para comenzar: la sinagoga. Muchos creyeron, entre ellos un gran número de griegos y de mujeres influyentes. Esto bastó para despertar los celos de los líderes judíos, hasta el punto de que Pablo y su equipo se vieron obligados a escapar bajo el manto de la noche (Hechos 17:10).

De allí se fueron a Berea y, de nuevo, predicaron en la sinagoga local. Por ser más nobles que los de Tesalónica, el interés de los habitantes de Berea los llevó a escudriñar “las Escrituras para verificar si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).

Tengo que aprovechar esta oportunidad para decirle que este es un ejemplo que debe ser imitado. No importa lo inteligente, carismático o preparado que sea su maestro de Biblia o su pastor, fórmese el saludable hábito de comprobar con las Escrituras lo que ellos le digan.

Los arquitectos y los constructores utilizan medidas precisas para asegurarse de tener un resultado exacto. No se guían por sus sentimientos. Hacen cuidadosamente su trabajo utilizando metros y centímetros. Ni siquiera los constructores más veteranos confían en cálculos aproximados o conjeturas. Se rigen por la norma. Las Escrituras son también su herramienta de medición para tener la seguridad de que la enseñanza que usted recibe es verdadera y confiable. Evalúela siempre.

A medida que usted crece en su vida espiritual, tiene que haber una congruencia de ángulos entre lo que se le dice y lo que ha sido escrito en la Biblia. Si usted no puede apoyarlo con las Escrituras, algo está faltando en la enseñanza. No crea al maestro, si éste contradice la enseñanza divina; de hacerlo, usted estará construyendo sobre arena. Ríjase por lo que dice y enseña la Biblia. Esta sigue siendo su autoridad final para la fe y para la vida.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Separaciones positivas

3 Mayo 2017

Separaciones positivas
por Charles R. Swindoll

Hechos 15:30-41

Al llegar a este punto tenemos que ser muy sinceros; personalmente he tenido mis buenas discusiones, y de seguro usted las suyas. Tuve algunas en las cuales nunca hubo reconciliación. Afortunadamente, la mayoría de ellas terminaron en una amistad renovada. Con los años, he aprendido algunas estrategias que han demostrado ser efectivas cuando uno enfrenta graves desacuerdos.

1. Cuando haya un desacuerdo, esfuércese por ver el punto de vista de la otra persona. Lo primero es escuchar. Incluya en la fórmula tres cualidades que no se logran fácilmente: Honestidad, objetividad y humildad. Eso es todo lo que se necesita para manejar un conflicto como le agrada a Dios.

2. Cuando ambos lados tengan parte de razón, busquen un compromiso inteligente. Para los que fueron criados como yo, el sólo pensar en compromiso les pone los pelos de punta. Usted no se rinde si tiene fibra moral. Permanece firme, cueste lo que cueste. Yo aprecio a las personas que tienen determinación, verdadera firmeza. Pero difícilmente estimo a alguien que nunca da a torcer su brazo, que se niega a negociar para resolver un conflicto. Admiro más a alguien que busca de manera voluntaria y cordial la solución adecuada a un desacuerdo, sin comprometer de ninguna manera los principios bíblicos.

3. Si el conflicto sigue, busque resolverlo en vez de abandonar. Colgar violentamente el teléfono en medio de una conversación, o salir hecho una furia a la calle, no resuelve nada. Tampoco beneficia a ninguna de las partes el mantener un silencio manipulador, dejar al cónyuge, renunciar a un empleo en un arranque de cólera. Esa no es la manera de resolver los desacuerdos; hay que tratar de resolverlos, en definitiva hay que perseverar. Será una de las cosas más difíciles que usted tendrá que enfrentar pero también de las más provechosas.

4. Si no se puede resolver el conflicto, convengan cordialmente en mantener el desacuerdo, pero sin guardar animosidades. Creo que Pablo y Bernabé hicieron eso. Pablo nunca habla mal de Bernabé cuando escribe más tarde a las iglesias que ambos habían plantado. En todas sus epístolas, usted no encontrará ni una sola crítica en contra de su antiguo compañero. Y tampoco hay evidencias de que Bernabé se estuviera recuperando del golpe.

Francamente no todas las separaciones llevan a un mal final. Algunos de los más grandes seminarios nacieron del vía crucis de un conflicto. Y algunas iglesias importantes comenzaron como resultado de una fea división. Felipe Melanchton esa persuasiva fuerza moderadora en la vida de Martín Lutero, lo dijo muy bien en estas pocas palabras: “En lo esencial, unidad. En lo no esencial, libertad. En todas las cosas, caridad».

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Misión cumplida

2 Mayo 2017

Misión cumplida
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:21-28

Cuando Pablo volvió a los lugares donde había estado antes, lo hizo con una conciencia tranquila. El final del capítulo 14 del libro de los Hechos, registra el viaje de regreso de Pablo y Bernabé a Antioquía, su base de operaciones. En la ruta visitaron varias ciudades donde habían predicado antes el evangelio. Volvieron a Listra, donde Pablo había sido apedreado y luego a Iconio. También pasaron por Pisidia y Panfilia, y después por Perge y Atalia. Cansados, pero felices, se hicieron a la mar por las azules aguas del Mediterráneo nororiental con destino a Antioquía: Su primera empresa misionera estaba ahora en su bitácora.

Al realizar este viaje de regreso, se detuvieron para alentar y fortalecer a los discípulos que habían hecho. Plantaron iglesias y nombraron pastores. No se menciona para nada que hubieran hecho intentos para que fueran reparadas las injusticias de que habían sido víctimas. No hubo estallidos de ira, nada que deplorar. Su enfoque seguía siendo el mismo: Llevar adelante un ministerio auténtico para la gloria de Dios.

En todo lo que Pablo hacía, la gloria era para Dios. De todas las cosas que usted recuerde, no olvide esto. Lucas escribe: “Después de llegar y reunir la iglesia, se pusieron a contarles cuántas cosas había hecho Dios con ellos, y cómo Él había abierto a los gentiles la puerta de la fe” (14:27, cursivas añadidas). ¿No es esto maravilloso? No hubo grandiosas ruedas de prensa para celebrar una campaña exitosa. Tampoco hubo entrevistas vanidosas en algunas estaciones de radio cristianas para llamar la atención a sus dificultades y sus éxitos. Nada de eso. Solo dijeron lo que Dios había hecho por medio de ellos. Eso me encanta.

Pablo nunca olvidó que lo importante era lo que Dios había hecho, no lo que ellos habían logrado. El trabajo lo haremos nosotros, pero la gloria le pertenece a Dios. A nosotros nos corresponde aceptar la responsabilidad, pero el crédito solamente es de Dios. No podemos quedarnos con una gloria que no nos pertenece. Toda la gloria le pertenece a Él. Al no hacerlo, nuestra actitud no nos deja poner las cosas en su perspectiva correcta.

Mi desafío para usted es que viva una vida cuidadosamente examinada, en una época en la que nada se examina. El resultado de esto será un ministerio cuidadosamente examinado en un día cuando casi cualquier cosa es aceptada. Pase lo que pase, mantenga sus ojos en la meta, y por más difícil que sea, no se rinda. Aunque los obstáculos sean muy difíciles, la recompensa será eterna.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Una buena actitud

1 Mayo 2017

Una buena actitud
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:1-29

En su libro titulado Man ‘s Search for Meaning (La búsqueda humana del significado de las cosas), Viktor Frankl escribió estas admirables palabras:

Nosotros, que tuvimos la experiencia de vivir en los campos de concentración, podemos recordar a los hombres que venían a las barracas para consolar a los demás, desprendiéndose de sus últimos pedazos de pan. Puede que hayan sido numéricamente pocos, pero ofrecen una prueba suficiente de que a un hombre se le puede quitar todo, menos una cosa: La última de sus libertades es elegir su actitud en cualquier circunstancia que se encuentre, elegir su propio modo de obrar.

Estoy absolutamente de acuerdo. Estamos haciendo decisiones en cada momento del día. Cuando despertamos en la mañana, elegimos la actitud que al final guiará nuestras acciones y nuestros pensamientos a lo largo de la jornada. Estoy convencido de que nuestras mejores actitudes surgen de una comprensión clara de nuestra propia identidad, de un sentido claro de nuestra misión divina y de un profundo sentido del propósito de Dios para nuestra vida. Esa es la clase de actitud que honra a Dios y que nos anima a seguir adelante a enfocarnos en la meta y a responder de manera excepcional a las circunstancias más difíciles de la vida.

Esa fue la clase de actitud excepcional que mantuvieron Pablo y Bernabé a lo largo de su viaje misionero. Los dos siervos de Antioquía enfrentaron y vencieron infinidad de obstáculos con la determinación inquebrantable de permanecer centrados en la meta.

Todos necesitamos tener un plan para enfrentar las circunstancias más difíciles. La amenazante situación que tiene ahora frente a usted puede que sea corregible, o tal vez imposible de superar con sus propias fuerzas. Es posible que sea el resultado de sus propias acciones, o quizás sea usted una víctima inocente que está recibiendo las consecuencias de lo que hizo otra persona. Sea cual sea el caso, podemos ser intimidados e incluso acobardarnos, y al final quedar paralizados frente a tales obstáculos. La única manera de superar esta clase de paralizante estancamiento es aprender a aceptar y a confiar en el plan de Dios. Renuncie a tener el control, y espere que Él actúe; y mientras espera, mantenga una buena actitud.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Resultados decepcionantes

29 Abril 2017

Resultados decepcionantes
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:1-20

Una frase en el diario de James Gilmore, misionero pionero en Mongolia, ha permanecido conmigo desde el primer día que la leí. Después de muchos años de duro labor por la causa de Cristo en esa necesitada tierra, escribió: “No he visto ningún resultado en forma de personas convertidas. No he visto a nadie, hasta donde soy consciente, que siquiera haya deseado ser cristiano”.

Permítame añadir un poco más de realismo a esas palabras, llevándole un poco más atrás a una anotación que hizo Gilmore en su diario en los primeros días de su ministerio; en ellos se expresan sus sueños y sus cargas por el pueblo de Mongolia. En su diario, y escritos con su puño y letra, están estos sueños: “Varias cabañas a la vista. ¿Qué podré decirles a estas personas? Oh Señor, dime por medio de tu Espíritu cómo debo vivir ante ellos, y cómo debo prepararme para enseñarles la vida y el amor de Jesucristo”.

Esas eran sus esperanzas. Deseaba alcanzar a los perdidos de Mongolia con el evangelio de Jesucristo. ¡Qué diferente fue lo que escribió muchos años después: “No he visto a nadie, hasta donde soy consciente, que siquiera haya deseado ser cristiano!”

¿Qué sucedió en el intermedio? Supo lo que es el filoso borde de un ministerio auténtico. Cuando yo escribo sobre el éxito en la obra del Señor, no estoy prometiendo éxito tal como lo definimos en términos humanos. No estoy diciendo que por ser usted fiel en la proclamación de la Palabra de Dios su iglesia estará llena de bote a bote. Algunos de los siervos más fieles del Señor están sirviendo con abnegación en lugares donde su iglesia no está creciendo. Una gran tentación que tienen los que están en esos lugares tan difíciles es buscar hacer otra cosa que les prometa resultados más visibles. No haga eso. Persevere donde está ahora, recuerde, Dios está en actividad.

¿Está usted preparándose para una vida en el ministerio? ¿El pensar en pararse frente a multitudes de personas y presentar la Palabra de Dios con pasión y convicción le resulta atractivo a su sentido de aventura? Entonces necesito hacerle otra pregunta: ¿Hay otra cosa en este mundo que le produciría más agrado? Si es así, dedíquese a eso, sin ninguna vacilación.

Pero si sabe que el Señor le ha llamado a su obra, y usted no se sentiría feliz haciendo otra cosa, entonces atienda a ese llamado y nunca mire hacia atrás, aunque los resultados le parezcan decepcionantes.

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Un ministerio auténtico

28 Abril 2017

Un ministerio auténtico
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:1-20

El ministerio de Pablo estuvo saturado con la Palabra de Dios. En los capítulos 13 y 14 se mencionan catorce veces las frases la “Palabra de Dios”, la “Palabra de verdad”, la “doctrina del Señor”, la “enseñanza del Señor”, la “ley y los profetas” y las “buenas nuevas” (13:5, 7, 12, 15, 32, 44, 46, 48, 49; 14:3, 7, 15, 21, 25).

En ese primer viaje, Pablo llevó consigo lo suficiente para sostenerse, ropa suficiente para cubrirse, un corazón lleno de esperanzas en la verdad de Dios y la confianza de que el Señor lo mantendría fiel. Eso fue lo que impidió que se volviera loco. Esto fue lo que lo fortaleció contra las estranguladoras fauces de las heridas del ministerio.

¿No habrá usted descuidado, en los últimos meses, su responsabilidad de dedicar tiempo a las Escrituras? Es posible que a usted le esté sucediendo lo que me pasa a mí de tiempo en tiempo. Atienda, por favor, esta amable advertencia: Si usted se está preparando para salir a estudiar, o para tomar nuevas responsabilidades en el ministerio, o para iniciar una etapa en su carrera profesional, no lo haga sin tener primero un tiempo habitual para encontrarse a solas con el Señor, preparándose para el nuevo reto por medio de ese tiempo dedicado a su Palabra. De esto depende su futuro espiritual. Sin ese compromiso de saturar su vida con la Palabra de Dios, usted se adentra en un futuro desconocido, a su propio riesgo. Le aconsejo que dedique suficiente tiempo al Señor para que pueda ser fortalecido interiormente. Eso puede comenzar con apenas quince minutos diarios.

Algunos de ustedes estarán pensando: ¡Yo no tengo quince minutos diarios! Entonces, trate de recortar el tiempo que tiene para almorzar, para invertir el resto en la lectura de un salmo o de una de las cartas del Nuevo Testamento.

Si Pablo pudo saturar su vida con la Palabra de Dios, usted y yo podemos hacerlo también. Usted está tocando a algunas personas que están dentro de su esfera de influencia, algo que probablemente nadie más podrá hacer. Sea conocido por su dedicación a la Biblia y por su orientación espiritual basada en las Escrituras. Sea conocido por sus consejos bíblicos. Sea apreciado por su posición bíblica en cuanto a los valores morales. Todo comienza con el tiempo que usted invierta en la Biblia. Hágalo. Satúrese con la Palabra de Dios. Eso lo hará avanzar muchísimo en su propósito de tener un ministerio auténtico.

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Popularidad esquiva

27 Abril 2017

Popularidad esquiva
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:1-20

Es increíble que, a pesar de estar sin vida en un charco de su propia sangre, Pablo se levantara y volviera a la ciudad de donde había sido arrastrado y dado por muerto. Un misionero valiente y verdaderamente firme, ¿no le parece?

Permítame hacerle un par de preguntas: ¿Puede usted imaginar el ser tan odiado, al punto de que la gente literalmente lo apedree y lo golpee hasta dejarlo inconsciente y dado por muerto? Aquí está la segunda: Si a usted lo golpean en, digamos, un pueblito pequeño, ¿se quedaría a dormir esa noche allí? ¿Y que de una ciudad grande?. ¡Ni hablar! Usted huiría a otro lugar lo más pronto posible. Hablando seriamente, si usted se conduce estrictamente desde una perspectiva horizontal, no querrá estar dentro de un radio de por lo menos 1.500 kilómetros a la redonda de ese lugar cuando salga el sol la mañana siguiente.

Así será, por supuesto, a menos que haya sido usted llamado y esté totalmente consagrado a la perspectiva vertical. Entonces perseverará, no tirará la toalla. Tampoco se vengará ni caerá en la autoconmiseración. Se irá a dormir cada anoche confiando en el mismo Dios que le llamó a servir en ese lugar, convencido de que Él es soberano y tiene el control absoluto de todo.

Eso fue exactamente lo que hizo Pablo. De hecho, entró a la misma ciudad y pasó la noche allí (Hechos 14:20). Se levantó del suelo polvoriento, apartó las piedras más grandes, se limpió la sangre de la cara y manos, se puso presentable y subió de nuevo al púlpito. No pudieron ahuyentarlo. ¡Bienvenido a un ministerio auténtico!

Usted pensaría que Pablo mostraría un poco de cautela y de sentido común. Después de todo, Listra era una ciudad peligrosa e impredecible. ¡Pablo había sido apedreado y dado por muerto! Querían que se marchara, pero Dios lo había llamado a ministrar allí.

Escúcheme: Un ministerio que perdura, es un ministerio que persevera tenazmente en medio de períodos de enormes persecuciones. No es inconstante. No necesita el aplauso de la gente. Rechaza el ser venerado como un dios. Un ministerio auténtico ofrece la verdad de Dios, no importa cuán filosos sean los bordes ni qué tan peligrosas sean las amenazas. El ministerio de Pablo y Bernabé tenía esa clase de determinación. ¿La tiene también el suyo?

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