Gracia a los salvos

25 Abril 2017

Gracia a los salvos
por Charles R. Swindoll

Hechos 13:14-52

El mensaje de Pablo enfatizaba el evangelio a los perdidos y gracia a los salvos. Este es un ejemplo excelente que puede adoptar cualquier pastor o ministerio. Tras haber estudiado la vida de Pablo, particularmente sus últimos años, encuentro dos temas predominantes en todo el entramado de su ministerio.

Primero: A los perdidos les presentaba el evangelio: “Por lo tanto, hermanos, sea conocido de vosotros que por medio de Él se os anuncia el perdón de pecados. Y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en Él es justificado todo aquel que cree” (Hechos 13:38, 39).

Imagine el impacto que harían nuestras iglesias en nuestras comunidades, si cada cristiano se dedicara a compartir el evangelio una vez a la semana con alguien que exprese una necesidad.

Segundo: Su mensaje tenía una gran dosis de gracia para los salvos. Así como los perdidos no entienden el evangelio, los salvos rara vez entienden la gracia. Pocas actividades son más agotadoras y menos productivas que el intento de los cristianos por tratar de complacer a quienes les rodean tratando de cumplir con demandas legalistas absurdas. Es una trampa muy trágica, en la cual hay miles atrapados. ¡La gracia nos ha hecho libres! Ese mensaje fluía siempre de los sermones y del testimonio personal del apóstol Pablo.

Los perdidos necesitan oír cómo pueden ir de su isla de escombros, llena de miseria y de culpa, a una tierra de paz y de perdón en la que fluyen la gracia y la misericordia. Construimos esos puentes cuando comunicamos el evangelio con amor y paciencia. Usted no tiene que haber estudiado en un seminario. No tiene que conocer una gran cantidad de vocabulario religioso. Comparta de manera auténtica, honesta y candorosa lo que Cristo ha hecho por usted. A lo mejor no transcurre mucho tiempo sin que conozca la alegría de conducir a un pecador perdido de la oscuridad del encierro de la muerte, a la esperanza liberadora de una nueva vida en Cristo. Y después que haya llegado aquí, déjelo en libertad. Déjelo en la grandiosa libertad que da la gracia. No lo asfixie con un montón de normas y reglas que lo que hacen es ponerlos en libertad condicional y mantenerlos en esa especie de retén temporal hasta que “enderece su vida”. La santidad solo es obra del Espíritu Santo. Lo que le corresponde a usted es ser fiel presentando el evangelio a los perdidos y la gracia a los salvos. Después de esto, deje los resultados en manos del Señor.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.POYaEzHD.dpuf

Oportunidades inesperadas

24 Abril 2017

Oportunidades inesperadas
por Charles R. Swindoll

Hechos 13:14-52

Pablo y Bernabé llegaron a Antioquía de Pisidia, cansados y doloridos de su azarosa marcha a través de las montañas. Pero no perdieron tiempo, sino que se dirigieron inmediatamente a la sinagoga, para encontrar un buen asiento y escuchar la lectura de la Palabra de Dios.

En la sinagoga le dijeron a Pablo: “¿Le gustaría predicar?” ¡Eso era lo que él estaba esperando! (Hasta puedo leer la mente del hombre: ¡Pensé que nunca iban a pedírmelo!). Sin vacilar, se puso a hablarles. ¡Comenzó en Génesis y les predicó hasta el ministerio de Cristo, totalmente de memoria! Sin notas, improvisadamente.

La reacción fue impresionante. Lucas nos dice que el día de reposo siguiente toda la ciudad vino para escuchar el mensaje que Pablo iba a predicar. Lo mismo sigue siendo cierto hoy en día: La gente tiene hambre de la Palabra de Dios. Cuando uno encuentra corazones hambrientos y se les sirve buena comida, no hay ningún problema para que la gente venga al banquete espiritual. Encontrar personas con el deseo de alimentarse con carne nutritiva de la verdad de Dios no es problema.

Por tanto, mi consejo es sencillo: Cuando tenga la oportunidad inesperada de compartir las buenas nuevas, hágalo. Pero tenga cuidado de no decirlo todo hasta el más mínimo detalle. Si está sentado en un avión y se presenta la oportunidad, no predique todo el Antiguo Testamento antes de llegar al corazón del Evangelio. Dígale a esa alma hambrienta cómo encontrar un pedazo de pan. Cuando usted le presente a Cristo, háblele de su propia peregrinación espiritual. Si lo hace de manera cortés e interesante, la persona estará pendiente de cada palabra, como sucedió en el caso de Pablo. Y la respuesta fue impresionantemente positiva.

Como lo prometió el Señor: “Yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo” (Juan 12:32).

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.jR99BH31.dpuf

¡Adelante!

22 Abril 2017

¡Adelante!
por Charles R. Swindoll

Hechos 12:25 – Hechos 13:5 – Hechos 13-15

Pablo, Bernabé y Juan Marcos salieron de Chipre y navegaron hacia la costa sur de Turquía, una tierra conocida entonces como Panfilia, cuyo escarpado litoral ascendía abruptamente a las imponentes alturas de una cadena montañosa más empinada y más aterradora que las montañas Taurus, cerca de Tarso, y más terrible que cualquiera de las montañas vistas por Bernabé en Chipre, y por Juan Marcos en Judea.

La sola vista de aquello pudo haber dado origen a la tormenta de dudas que finalmente inundaría el alma del joven Juan Marcos. En esa región, Pablo se enfermó gravemente de malaria o de alguna otra fiebre seria de la costa. Eso pudo haber sido lo que colmó la medida de aguante del inexperto viajero. Sin ninguna explicación, Lucas escribe simplemente: “Juan se separó de ellos y se volvió a Jerusalén”. Pero después de Perge siguieron adelante. El viaje continuó sin que tuvieran contratiempo alguno. Pablo y Bernabé no se desanimaron por la deserción de Juan Marcos.

Aquí hay que hacer una acotación importante: Siempre habrá personas que abandonarán el ministerio. En toda iglesia habrá personas que, por la razón que sea, se dedicarán a hacer otras cosas. Y en esto está incluido el liderazgo. Se van, pero la iglesia sigue adelante. No importa cuáles hayan sido las circunstancias en torno a la partida de ambos hombres, el viaje continuó. Para Pablo y Bernabé, no había tiempo ni la necesidad para una larga despedida. Siguieron adelante, manteniendo sus ojos centrados en la meta.

Es difícil seguir adelante cuando uno se siente abandonado. Es fácil ceder al desánimo y dejar que eso nos vacíe el tanque, pero Pablo y Bernabé no podían darse ese lujo. Tenían un trabajo que hacer y por eso mantenían sus emociones bajo control. Siguieron adelante con una determinación aún más fuerte.

Una de las características de la madurez es la capacidad de seguir adelante, no importa quién deje el escenario. Lo otro no es una opción. Una vez que usted haya dicho adiós, los demás tienen que seguir adelante. Eso fue lo que hicieron Pablo y Bernabé. Como escribió Pablo en su carta a los Filipenses 3:14: “Prosigo a la meta hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.

Una de las características de la madurez es la capacidad de seguir adelante.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.3Kv0iSYX.dpuf

Un falso profeta

21 Abril 2017

Un falso profeta
por Charles R. Swindoll

Hechos 13:6-12

Este no era el momento para que Pablo fuera tolerante o pasivo. Vivimos en una cultura que casi ha endiosado la tolerancia. Una mujer me dijo hace poco, con una gran sonrisa: “Yo amo a todo el mundo, incluso al diablo”. Eso es lo que yo llamo “tolerancia decadente”. No se equivoque: No podemos amar al diablo; no podemos amar lo que todo el mundo hace. Cristo nos manda a amar a las personas, incluso a nuestros enemigos, pero esto no significa evitar sacar la cara por la verdad.

Pablo no retrocedió ni un centímetro. Podemos ver cómo se le eriza el pelo del cuello cuando muestra sus dientes espirituales y gruñe diciendo:

¡Oh lleno de todo engaño y de toda malicia, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de pervertir los caminos rectos del Señor? Y ahora, ¡he aquí la mano del Señor está contra ti! Quedarás ciego por un tiempo sin ver el sol. De repente cayeron sobre él niebla y tinieblas, y andando a tientas, buscaba quien le condujese de la mano (Hechos 13:10, 11).

Cuando tuvo que ser firme, dio un paso al frente. El resultado fue magnífico. Asombrado por la evidente demostración del poder de Dios y la valiente reacción de Pablo, el funcionario pagano creyó, y casi podemos ver cómo se abre más la puerta a los gentiles.

Usted tendrá oportunidades semejantes de confrontar a los enemigos de la verdad. Estos se presentarán de diversas maneras, y algunos serán más astutos que otros. Mi consejo es, basado en el ejemplo de Pablo, que los confronte cuando la oposición a la verdad sea así de seria, y que deje los resultados a Dios. Dé un paso al frente y hable claro en el nombre del Señor. Tenga la seguridad de su protección. No se precipite. Pídale a Dios las palabras adecuadas antes de decir algo, y luego dígalas con toda valentía. Tal vez los resultados no serán tan dramáticos como lo que sucedió en Chipre, pero el Señor honrará su fe. Las pocas veces que he tenido que enfrentarme firmemente al mal, el Señor me hadado una sensación de valor casi invencible.

Cuando usted da la cara por el Señor usted está con el Señor. Él guardará sus espaldas. Por tanto, usted podrá estar confiado.

Cuando usted da la cara por el Señor usted está con el Señor. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.2pV8V8Hu.dpuf

Como arcilla

20 Abril 2017

Como arcilla
por Charles R. Swindoll

Hechos 12:25; 13:3

Mantener flexible y manejable la arcilla de la voluntad exige la atención constante. Después de que usted se endurece y se vuelve quebradizo a la dirección de Dios, es menos utilizable por Él. Quiero tomar las verdades con las que hemos estado luchando hasta aquí, y convertirlas en un bálsamo suavizante que usted podría emplear regularmente cuando vea un cambio en el horizonte. Entre los ingredientes del bálsamo que usted necesita utilizar hay un poquito de lo negativo y un poco de lo positivo.

Primer ingrediente negativo: No se cierre a ninguna posibilidad. Manténgase abierto a todo lo que el Señor pueda tener para usted, quitando todas las limitaciones. Dígale al Señor que está dispuesto a cooperar. Pero no olvide que usted puede ser el siguiente Bernabé o Saulo que el Señor quiera poner en otro lugar. Recuerde que estamos hablando de cambios, a los que hay que obedecer

Segundo ingrediente negativo: No permita que las muchas actividades emboten su sensibilidad. Recuerde que Dios habló mientras ellos estaban ministrando. Usted puede estar tan ocupado en las actividades de la iglesia, que no es capaz de entender lo que el Señor le está diciendo.

Primer ingrediente positivo: Deje a Dios ser Dios. Él es selectivo cuando escoge a las personas. Escogió dos y dejó tres, esa era su prerrogativa. Pudo haber escogido a todos los cinco o solamente a uno. El llamado es suyo. Nuestro soberano Señor hace como a Él le parece, y cuando el asunto está claro, nuestra respuesta es obedecer.

Segundo ingrediente positivo: Esté listo paro decir sí. No espere a tener todos los detalles antes de acceder y obedecer. Sin duda, habrá dificultades y tramos penosos en el camino. ¿Y qué? Esté listo para decir que sí, y confiar en que el Señor se encargará del resto.

Solamente usted y el Señor conocen la condición de su corazón. ¿Es arcilla suave y maleable, lista para ser moldeada por el Gran Escultor? ¿O se ha endurecido y convertido en arcilla frágil y quebradiza por los años de vida de infidelidad? Usted sabe exactamente lo que Dios le está pidiendo que haga. Puede ser algo más allá de los límites de la lógica, y mucho más allá de su cómoda rutina. Es posible, incluso, que tenga algunos amigos que le estén diciendo que lo que usted cree que Dios le está pidiendo que haga es negativo, totalmente negativo. Sin embargo, su dirección es clara. Solo se necesita una cosa: que usted diga sí, Señor; sí.

Solamente usted y el Señor conocen la condición de su corazón.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.PboH1G76.dpuf

Complacientes

19 Abril 2017

Complacientes
por Charles R. Swindoll

Hechos 12:25

Hechos 13:3

Tengo que hacer un par de observaciones en cuanto a la naturaleza del ministerio. Muchas veces nos resulta difícil comprender la manera cómo Dios decide dirigirlo. Es más fácil encontrar dirección en el mundo empresarial en donde está claramente definido el resultado esperado, los accionistas a quienes habrá que rendir cuentas y los mercados específicos que sirven de guía a las decisiones de la empresa.

Los asuntos del ministerio rara vez son tan obvios y concretos. Le servimos a una Cabeza que no podemos ver y escuchamos una voz que no podemos oír literalmente. Muchas veces sentimos como si se nos estuviera pidiendo seguir un plan que no entendemos. Y tengo que repetir aquí que, durante el proceso de descubrir la dirección de Dios, estamos sujetos a cambios enormes. Son cambios que tenemos que aceptar en el poder del Espíritu si vamos a obedecer la dirección del Señor. Aunque somos responsables ante las iglesias que servimos, en última instancia cada uno de los siervos de Dios le rinde cuentas a Él. Sin esa clase de decidida devoción al Señor corremos el riesgo de convertirnos en personas complacientes con los demás. Los líderes cristianos que se convierten en instrumentos al dedicarse sólo a complacer a los demás, son unos peleles dignos de lástima.

Sinceramente, cuando era más joven hubo ocasiones en las que fallé en ese sentido, y siento pesar cuando recuerdo las ocasiones en que lo hice. De un ministerio dedicado a complacer a la gente nunca sale nada bueno.

En vez de ser guerreros al servicio del Rey, es fácil que nos convirtamos en peleles inseguros, con la confianza puesta en las opiniones humanas y anhelando la aprobación de los hombres. Pero, con la ayuda de la gracia divina, no volveré a caer en eso. Mi responsabilidad es comunicar lo que las personas necesitan, no lo que ellas quieren. Al hacerlo, esa verdad me impacta a mí con la misma autoridad que impacta a las personas con quienes me comunico. Que el Señor libre a todo pastor honesto, a todo líder de la iglesia que esté buscando la verdad y a todo cristiano de la esclavitud que significa el solo complacer a las personas.

Mi responsabilidad es comunicar lo que las personas necesitan, no lo que quieren—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.8dIh4UgP.dpuf

Un suave codazo

18 Abril 2017

Un suave codazo
por Charles R. Swindoll

Hechos 12:25;13:3

Mientras ministraban al Señor, ayunando, alabando, enseñando, testificando y orando, el Espíritu Santo dijo: “¡Muy bien, amigos, amarren los vagones a los caballos. . . y hacia el oeste! Necesito a Bernabé y a Saulo para el trabajo que los he llamado”. ¿Puede usted imaginar cómo reaccionarían algunos hoy? “No puedes estar hablando en serio. ¿Vas a tomar a dos de nuestros cinco chefs para enviarlos a otro restaurante? ¡Nos vamos a morir de hambre! ¿Nos vas a quitar dos de los mejores maestros que tenemos para llevártelos a un campo misionero distante? Ellos son las dos quintas partes de nuestro liderazgo. ¡No podemos dejar que estos hombres se nos vayan!”

Pero nada de eso sucedió en Antioquía. Tan pronto como estos hombres entendieron que era el Espíritu de Dios quien los estaba enviando, los dejaron ir. Y el cambio ocurrió (¡observen bien esto!) “mientras ministraban”. No sucedió en medio de la quietud, cuando dejar ir a alguien era fácil o durante un período de transición de liderazgo. Dios sacó a esos hombres de ese magnífico ambiente cuando la iglesia estaba en su cima a toda marcha. ¡La gente llegaba por montones, las necesidades más profundas eran solucionadas, las almas estaban siendo salvadas, las vidas eran transformadas, las familias estaban siendo sanadas y el lugar era electrizante! Sin embargo, el Espíritu dijo: “Llegó el momento de un cambio”. ¿Quién lo habría imaginado? Pero Dios está lleno de sorpresas porque Él ve todo el panorama, mientras que nosotros nos enfocamos principalmente en el aquí y el ahora.

Era la manera como Dios les estaba diciendo a Bernabé y a Saulo que había llegado el momento de marcharse. A propósito, fue el Señor quien habló. En aquellos días el Señor se revelaba de varias maneras. Hoy, creo que Él nos habla por medio de Su Palabra, a través del suave codazo del Espíritu y a través del testimonio colectivo de su pueblo. Entonces, pudo haber ocurrido durante una visión nocturna o durante el tiempo en que los discípulos estaban orando, meditando en las Escrituras o ayunando. Un par de los líderes sintieron que el Señor los estaba guiando en una nueva dirección. Otros confirmaron la veracidad de la voz. El Señor había dicho, en realidad: “Tengo trabajo para ustedes dos en otro lugar. No para todos ustedes, solo para dos, y mi plan es el mejor. Dejen ir a Bernabé y a Saulo. Son a ellos a quienes estoy llamando”.

Así que ¡al oeste!

Él ve todo el panorama, mientras que nosotros nos enfocamos en el aquí y ahora.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.C7DWvZkr.dpuf

Un ministerio unido

17 Abril 2017

Un ministerio unido
por Charles R. Swindoll

Hechos 11:19-26

En todo ministerio hay, por lo menos, tres cosas fundamentales que producen una atmósfera de gozosa cooperación. Ellas son: los objetivos, las personas y los lugares.

Lo que Dios planifica, Él lo lleva adelante. Eso tiene que ver con los objetivos del ministerio. No hay nada de malo en tener una declaración de misión claramente definida que dé dirección y propósito a la visión de un ministerio. En realidad, todo está bien con esto siempre y cuando sea el Señor quien dé la orientación. El plan de Dios se revela de maneras que confunden a la sabiduría humana, y que a veces desafían el sentido común. Pero es Su plan. Los objetivos son fundamentales cuando son Sus objetivos, no los nuestros.

A quien Dios elige, Él lo utiliza. Eso tiene que ver con las personas del ministerio. Y debo apresurarme a añadir que las personas que Dios elige jamás son perfectas. Eso nos incluye a usted y a mí. De hecho, demostramos ser más útiles al Señor cuando aceptamos esta realidad y confiamos en Él con todas nuestras imperfecciones.

A donde Dios elige, Él envía. Eso tiene que ver con los lugares del ministerio. A mí me gustaría que Él enviara a todos los grandes a mi iglesia. Y también quisiera que ninguno de ellos se marchara. Pero ese deseo está basado en mi limitada perspectiva humana. Yo nunca hice esta oración, pero he tenido la tentación de hacerla: “Señor, envíanos solo a los grandes y mantenlos aquí para siempre. No te los lleves a ninguna otra parte”. (¡Como no soy perfecto, soy capaz de decir unas cuantas oraciones egoístas!)

Sin embargo, el plan de Dios incluye sacar a personas muy talentosas de entre nosotros y enviarlas a otras partes. Los caminos del Señor no son nuestros caminos. Sus lugares no son los lugares que a nosotros nos gustaría ir por nuestra propia cuenta. Pero nada de eso importa. Lo único que importa es esto: Dios envía a las personas que Él escoge, a los lugares que Él escoge. Cuanto más rápidamente aceptemos esa verdad, más contentamiento tendremos.

Un ministerio unido es siempre una aventura. Implica aceptar cambios. Involucra mantener flexibilidad. Significa caminar con Dios a través de circunstancias sorprendentes que Él ha dispuesto. Bernabé necesitaba ayuda. El trabajo era demasiado para un hombre con muchos talentos, pero limitado. Saulo se puso en la brecha, y juntos revolucionaron a Antioquía para Cristo.

El plan de Dios se revela de maneras que confunden a la sabiduría humana.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.GRJzLZv0.dpuf

Dios con nosotros

12 Abril 2017

Dios con nosotros
por Charles R. Swindoll

Marcos 15:37-38 – Juan 1:14 – 1 Corintios 3:16 – Hebreos 10:19-20 – Apocalipsis 21:22

El plan de Dios a través de los siglos ha sido que Su pueblo se acerque a Él mientras Él habita en ellos. Lo hizo primeramente en la tienda del Tabernáculo, luego en una sección del templo santo, después en la tierra, en la persona de Su Hijo Jesús y ahora viviendo en todos los creyentes en Cristo a través de Su Espíritu.

El primer templo de Jerusalén, visualizado por David y construido por Salomón, era el lugar escogido por Dios para que Su gloria habitara. Esa estructura hermosa se convirtió en un símbolo de la presencia de Dios en la tierra, un lugar donde la gente podía ir cuando querían estar cerca de Dios. Ese templo fue destruido en el año 586 a.C. Otro templo fue construido 70 años después por Zorobabel y luego Herodes el Grande, durante la época de Jesús, lo convirtió en una estructura monumental. Sin embargo, para entonces, la presencia de Dios ya había abandonado el templo debido a la incredulidad de Israel.

En la búsqueda incansable por tener una relación con Su pueblo, Dios provee una nueva y mejor alternativa. Sí, algo mejor que el templo. Dios envió a Su Hijo, Jesucristo, para que fuese el «tabernáculo» en medio de nosotros (ver Juan 1:14). En ninguna otra parte de la Escritura esta imagen se muestra de una manera tan clara como en el templo mismo el día que Cristo murió: «Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. Y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo». De esta forma dramática, Dios le mostró al mundo que Él había aceptado el sacrificio de Jesús por nuestros pecados. Ya no eran necesarios más sacrificios en el templo. Dios ilustró este nuevo plan al permitir que las personas tuvieran acceso directo hacia Él: “Tenemos confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir Su carne».

Para hacer este acceso aún más personal, Dios elige revelar Su presencia a través de Su Espíritu el cual vive en cada creyente. «¿Acaso no saben que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en ustedes?» Además, tenemos la promesa de que un día ya no necesitaremos ningún templo. El apóstol Juan escribió: «Y no vi en ella templo alguno, porque su templo es el Señor, el Dios todopoderoso, y el Cordero». ¡Podremos ver y moraremos con Dios, cara a cara!

Con respecto al futuro

11 Abril 2017

Con respecto al futuro
por Charles R. Swindoll

Mateo 24:3-31
Marcos 13:3-37
Lucas 21:5-28
1 Juan 2:18

Ese martes, por la tarde, los discípulos se sentaron con Jesús en el Monte de los Olivos mirando la ciudad antigua. El sol se encontraba al oeste, brillando a través del Monte del Templo donde habían pasado la mayor parte del día.

Al mirar la grandiosa arquitectura desde ese estratégico punto de vista, la trágica profecía de Jesús hecha al salir del templo de: «no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada», tuvo un nuevo significado. Las noticias acerca de este cierto y aterrador futuro los estremeció de manera impresionante.

Debido a que el pueblo de Israel rechazaría de Jesús la oferta de Su reino, su templo sería destruido y ellos perderían el privilegio de ser los representantes de Dios en la era actual.

Para los discípulos era especialmente doloroso, ya que Jesús había anunciado que se marcharía y no regresaría hasta que Israel se arrepintiera y le reconociera como el Mesías legítimo al final de los tiempos.

“¿Cuándo ocurrirá esto? ¿Cuál será la señal?” le preguntaban mientras se sentaban a Su lado.

Y desde esa vista panorámica, Jesús les mostró la triste cadena de eventos que ocurrirían en el futuro de Israel antes de que Él cumpliera su promesa de volver a poner Sus pies en ese lugar, pero esta vez como Rey gobernante.

Como una alternativa a su petición por conocer los detalles, Jesús les previno diciendo: «Miren, y no dejen que nadie les engañe». Jesús sabía que en lo que respecta al futuro, la gente creería cualquier cosa; pagaría cualquier cosa y haría cualquier cosa por saber lo que ocurriría el día de mañana. Él sabía que las generaciones futuras serían engañadas por charlatanes religiosos que les venderían boletos de atracciones futuras sin pensar en lo absoluto en lo que Dios había dicho.

Pero a pesar de ello, Jesús llamó a Sus seguidores a ser fieles al llevar a cabo Sus mandamientos, pidiendo que le confiaran a Dios sus expectativas de las cosas que están por venir y recordándoles que Él no se olvidaría de Israel y haría lo que había prometido.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.pwjOKrdR.dpuf