Elija hacer la voluntad de Dios

6 Marzo 2017

Job 42:10-17

Un gran objetivo de los cristianos sanos y saludables es la esperanza de alcanzar la madurez antes de que la muerte se presente. Le diré, sin vacilación alguna, que uno de los grandes objetivos de mi vida es crecer en madurez a medida que me vuelvo más viejo. Unas excelentes palabras grabadas en una lápida serían: “Aquí yace un hombre que se mantuvo creciendo a medida que seguía envejeciendo”. Madurar y envejecer necesitan ir de la mano. Pero tenga esto por seguro: la madurez es un proceso lento y penoso. Job lo logró; alcanzó esa meta. No es de extrañar que leamos que murió anciano y lleno de años. Vivió el resto de sus años (140 más) lleno de entusiasmo y pasión. ¡Qué manera tan envidiable de llegar al final de la vida!

Tenemos dos alternativas cuando se presentan las dificultades: Podemos verlas como una intrusión, un atropello, o como una oportunidad para responder con obediencia concreta a la voluntad de Dios y con esa severa virtud que Santiago llama “paciencia”.

La paciencia no es una resignación a regañadientes ni un consentimiento pasivo. Es “una larga paciencia en la misma dirección.” Es mantenerse en la senda de la obediencia a pesar de todas las indicaciones en contrario. Es la tenaz determinación de buscar la santidad cuando las condiciones de la santidad no son favorables. Es la decisión, en medio de nuestro sufrimiento, de hacer lo que Dios nos pidió que hiciéramos, lo que haya sido, y por todo el tiempo que Él nos pida que lo hagamos. Como escribió Oswald Chambers: “Elegir el sufrimiento no tiene sentido en absoluto; elegir hacer la voluntad de Dios en medio de nuestro sufrimiento es lo más sensato del mundo.”

¿Dónde se encuentra usted hoy? ¿Adónde le está conduciendo el viaje que está haciendo? Más importante aún, ¿qué opción ha elegido? ¿Está viendo su prueba como un atropello o como una oportunidad? Haga el esfuerzo de no olvidar las lecciones que Job nos enseña sobre nosotros mismos. Eso hará un cambio significativo en su vida. A medida que usted avance en edad, siga creciendo en madurez; y, en vez de simplemente leer sobre la vida de Job, comience a vivir esa clase de vida.

Eso sería lo más sensato del mundo, ¿no le parece?

A medida que usted avance en edad, siga creciendo en madurez.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Para mantenerse joven

4 Marzo 2017

Para mantenerse joven
por Charles R. Swindoll

Job 42:10-17

Me gustaría darle varios consejos en cuanto a cómo mantenerse:

Número uno: Su mente no está vieja, siga cultivándola. Vea menos televisión y lea más. Pase tiempo con personas que hablen de sucesos e ideas, en vez de hacerlo con las que solo hablan de la gente y de lo mala que se ha vuelto esta generación joven. Nadie quiere estar cerca de un viejo maniático que solo ve las nubes y que solamente habla del mal tiempo.

Número dos: Su humor no se ha terminado, siga disfrutándolo. Me encanta rodearme de personas ya viejas que siguen viendo el lado bueno de la vida. Se dan cuenta de las cosas divertidas que suceden. Pueden contar historias excelentes. Disfrutan reír a pleno pulmón. Y les quita años a su cara.

Número tres: Sus fuerzas no se han acabado, siga utilizándolas. No pierda su silueta. Manténgase activo. Coma bien. Vigile su peso. Evite el aislamiento y la inercia, y deje de hablar de todos sus dolores y achaques. Deje de hablar de lo débil que se está volviendo y de cómo los demás tendrán que hacer esto o aquello por usted. Láncese a hacer las cosas. Siga activo.

Aquí está el cuarto: Sus oportunidades no se han acabado, siga buscándolas. A su alrededor hay personas que pudieran estar necesitando de una palabra de estímulo, de una nota de apoyo, de una llamada telefónica que les diga: “Te amo y creo en ti, y estoy orando por ti”. Por tanto, hágalo. Las oportunidades de ayudar a los demás no se han acabado.

El quinto es obvio: Su Dios no ha muerto, siga sirviéndole y buscándole. El Dios vivo es eterno. El Señor Jesucristo es inmortal y siempre soberano. Siga disfrutando de un tiempo a solas con su Señor. ¡Esto es muy importante!

Usted ha vivido lo suficiente para saber que nadie es tan digno de confianza como el Señor. Siga cultivando una relación vital con Él. Búsquelo con empeño y a menudo. Mi deseo para usted es el de una vida abundante, como la de Job, caracterizada, no por la ausencia de problemas (esto es imposible), sino que sea una vida verdaderamente placentera, realizada, útil, piadosa, equilibrada y gozosa.

¡Sí, en verdad gozosa! Y no lo olvide, que sea razonablemente dulce.

Su mente no está vieja, siga cultivándola. Vea menos televisión y lea más. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Hallado fiel

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3 Marzo 2017

Hallado fiel
por Charles R. Swindoll

Job 42:1-17

Si usted vuelve a Job 1:3, podrá leer lo que Job tenía originalmente. Poseía 7,000 ovejas, y termina ahora con 14,000. Sus rebaños crecen a medida que los alimenta y se multiplican. El rebaño original ha aumentado al doble. Tienen suficiente comida. También hay abundancia de pastos, y por eso las ovejas llegan a ser 14,000.

Job debió haber podido ver desde todas las ventanas de su casa la verde, cautivante y exquisita vegetación, y el crecimiento de todos sus cultivos. Ahora tiene 1,000 asnas, el doble de las que tenía antes. No al instante, sino después de unos pocos años, sus posesiones crecieron. Sinceramente, Job tenía más que suficiente. Mucho más. Antes era rico, ¡pero ahora es inmensamente rico!

Hay ocasiones cuando el Señor decide bendecir a ciertas personas mucho, pero mucho más de lo necesario. Lo que debemos aprender es a aceptarlo. ¡Si la envidia es el pecado que le domina, le aconsejo que se libere de uno de los hábitos más feos que tienen los cristianos! Seré totalmente sincero con usted, porque eso es lo que oigo con frecuencia. La gran tentación es recordarle al Señor lo fiel que usted ha sido cuando ve a un vecino o un amigo cuyo negocio crece, pero no el suyo. Por favor, no siga tratando de cuestionar al Señor en asuntos así.

Es injusto y también falso suponer que la mayoría de las personas ricas no han hecho nada para lograr sus riquezas, o que no las recibieron de la mano de Dios. Algunos de los santos más preciosos de Dios son sumamente ricos.

¿Entonces? Se lo digo otra vez, acéptelo. Si usted es uno de ellos, no necesita que le recuerde que esa riqueza no la creó usted mismo. La recibió por la gracia de Dios. Úsela bien. Dé con generosidad. Ande en humildad; y si el Señor decide no bendecirle como ha bendecido a otra persona, acepte y respete su decisión en vez de sentirse molesto por ello. Aplaudamos a Job por ser un recipiente del rico favor de Dios. Job ha “salido como el oro” después de haber sido probado y hallado fiel.

“Gozaos con los que se gozan”.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

La justicia de Dios

2 Marzo 2017

La justicia de Dios
por Charles R. Swindoll

Job 42:1-17

Encuentro por lo menos dos verdades eternas para nosotros cuando pienso detenidamente en estas tres escenas finales de la historia de Job.

Primera: Vale la pena pedir perdón. Si hay algo que le está separando a usted de su Padre celestial, ¿por qué mantenerse a la distancia? Acérquese. Hable francamente con Él. Al Señor le encanta escuchar la confesión sincera de sus hijos. Él se deleita cuando reconocernos con humildad el mal que hemos hecho. Solo dígaselo. Como hemos visto, Él nunca le rechazará. Vale la pena pedir perdón.

Segunda: Vale la pena esperar justicia. Dios es un Dios de justicia. Él hará que se cumpla fielmente, si no ahora, entonces después, en la eternidad. Dios lo arreglará todo. Su justicia es parte de su verdad. Dios, que pacientemente permitió que el vil experimento de Satanás con Job siguiera su curso, lo ha llevado hasta el final. Su siervo ha sido recompensado. Estos amigos han sido puestos de rodillas. Pero lo mejor de todo es que Satanás ha sido silenciado y desmentido una vez más, y el Señor sigue en su trono, en control y siendo glorificado en todo.

No tengo manera de saber cuál es su situación ahora mismo. No sé con lo que está luchando, ni tampoco quién le causado algún daño. No sé qué tan severa ha sido la vida con usted. Pero esto sí se: Su vida no ha sido fácil. Probablemente sus pruebas no han sido tan severas como las de Job, pero estoy seguro de que han sido difíciles, quizás las peores que ha conocido en toda su vida. Es posible que se encuentre ahora en una cárcel. Usted ha sido condenado injustamente, eso nunca se ha arreglado, y está esperando que se le haga justicia.

Hay alguna razón para la demora. Quizás sea para darle tiempo para examinar su vida. ¿Hay algún pecado que necesita confesar, una ofensa que ha cometido y que nunca ha intentado reparar? Le aconsejo que ponga de lado su orgullo, que arregle el asunto y que lo haga ahora mismo. Le maravillará el alivio que podrá obtener de esa fuente de esperanza, para que pueda seguir avanzando en la dirección correcta.

Pudiera muy bien ser que su disposición de perdonar y seguir adelante sea todo lo que se necesite para mover al Señor a poner en acción su justicia. Entonces, ¿qué está esperando?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Dios escucha

1 Marzo 2017

Dios escucha
por Charles R. Swindoll

Job 42:1-11

Cuando llega el día de ajustar cuentas, Dios siempre es justo. El Señor bendice a los que han caminado con Él. Perdona a quienes traen sus ofrendas y se humillan delante de Él. Dios restaura. Dios recompensa. Dios sana. Dios honra a Job, quien oró por sus amigos con un corazón sincero. Dios lo observó todo. Le sugiero que subraye Hebreos 6:10 en su Biblia: “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el amor que habéis demostrado por su nombre, porque habéis atendido a los santos y lo seguís haciendo”. Eugene Peterson traduce las primeras palabras, en la versión de la Biblia The Message (El Mensaje), de la manera siguiente: “A Dios no se le escapa nada”.

Algunos de ustedes, que leen mis palabras, han sido víctimas de abusos terribles. Han sido víctimas de la peor clase de maltrato. Alguien en que usted confiaba se ha aprovechado de usted. Ha sido abandonado por su pareja, tratado injustamente, y abusado. Ha perdido una fortuna por medio de una maquinación fraudulenta. Cada uno de nosotros pudiera contar historias terribles de abuso y abandono, de mentiras y de trato injusto, que nunca fueron enmendados. Por lo tanto, vuelva por favor a esta gran verdad: Dios no olvida. Él no ajusta su plan a nuestra agenda. Su mesa de liquidación de cuentas no funciona en un horario de nueve a cinco. Él no se ocupa de nuestros casos cuando nosotros queremos que se los atienda. Yo quería que Dios fulminara a Elifaz en el mismo momento que dijo la primera palabra insultante contra Job.

El Señor esperó que dijeran todos sus sarcásticos discursos, se mantuvo silencioso durante todos los insultos, y finalmente les dice: “Elifaz, Bildad y Zofar, ustedes han estado equivocados”. ¡Dios escuchó! ¡Sí, Él escuchó! No dijo nada en el momento, pero escuchó todo. Él no es injusto para olvidar una palabra inadecuada. Y puedo asegurarle que Él no ha pasado por alto ninguna acción injusta cometida contra usted. Él tiene un plan perfecto. Su plan está en marcha. Cuando su agenda diga: “Ya”, su justicia se ejecutará y su mesa de liquidación de cuentas actuará con rapidez.

La disposición de las cosas de Dios no es un plan frustrado. Él no está sentado en un extremo del cielo mordiéndose las uñas y preguntándose qué va a hacer con nuestro mundo. Sabe exactamente lo que va a hacer, y en qué momento. Job ve eso con toda claridad…, ahora. Entiende, finalmente, que a Dios no se le escapa nada. A Él tampoco se le escapa nada que tenga que ver con su vida.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Humíllese ahora

28 Febrero 2017

Humíllese ahora
por Charles R. Swindoll

Job 42:1-11

Fíjese bien en las palabras de Job. Él no responde diciendo: “Eso es discutible”, sino que, por el contrario dice: “Me retracto y me arrepiento”. No hay ninguna presión divina. No hay una amenaza de parte de Dios. “¡Job, si no te pones de rodillas y me pides misericordia, te voy a destruir!”

No, sino que con sumisión blanda y resignada Job deja su caso en manos de Dios. “Tú me instruyes, y como resultado de tu instrucción me someteré gozosamente y aceptaré tu voluntad”. ¿Sabe lo que me encanta de esta actitud de Job? No habla para nada de “mis derechos”. No hay ningún indicio de prerrogativa personal. No hay ninguna expectativa o exigencia. No hay siquiera la petición de que Dios lo comprenda o lo defienda delante de sus conflictivos amigos. Asimismo, no hay un espíritu de autocompasión o de irritabilidad o depresión. Job está completamente tranquilo. Su ser íntimo está, por fin, en paz.

Usted podría decir: “Bueno, si Dios me hubiera bendecido a mí como bendijo a Job, yo también diría lo mismo”. Pero, espere un momento. Él todavía no ha recibido alivio ni una recompensa. El hombre sigue cubierto de llagas. Todavía no tiene una familia. Sigue sin un techo. Continúa en la ruina. Sin que nada externo haya cambiado, Job dice tranquilamente: “Señor, soy tuyo”.

Concéntrese en el momento. Humíllese en el momento, no después de que Dios lo exalte, sino ahora mismo. No espere. Retroceda, deje de discutir y descanse en Él. Es admirable la manera como el Señor tranquilizará su espíritu y le transportará a una esfera de contentamiento que usted nunca había conocido antes, a pesar de que la mayoría de las respuestas están faltando. Los filósofos de este mundo exigen respuestas. El creyente que aprende ahora a confiar por medio de esta clase de catastrófica experiencia, cueste lo que cueste, no exige nada. Y las angustias desaparecen lentamente, una tras otra.

“Humillaos delante del Señor, y Él os exaltará” (Santiago 4:10).

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Cuando Él no estaá dirigiendo

27 Febrero 2017

Cuando Él no está dirigiendo
por Charles R. Swindoll

Los días de los juegos de la infancia ya están en el distante pasado, y sin embargo las palabras del juego todavía resuenan en nuestros oídos: «¡Salgan, salgan, donde quiera que estén!» ¿Por qué el liderazgo en casa a veces parece como el juego de las escondidas? ¿Qué se puede hacer cuando un esposo no está dirigiendo?

La senda de sabiduría es seguir el plano del diseño original de Dios para el hogar. Las que siguen son cuatro pautas prácticas:

Propóngase hablar con Dios, no con otros. Como esposas, a menudo nos vemos tentadas a usar nuestras palabras para dar a conocer nuestros puntos. Un desencanto o una expectación no satisfecha nos lleva a lamentarnos en cuanto a «cómo deberían ser las cosas.» El dolor aumenta, atiborrando el corazón y no dejando espacio para la gracia o el perdón. Incluso anhelos no expresados hacen eco en nuestros pensamientos. Sin embargo las Escrituras nos dan dirección clara; palabras hirientes o acción decisiva no es la respuesta. Nehemías nos muestra un camino mejor. Él vertió sus deseos sólo ante el Señor por cuatro meses antes de pronunciar la primera palabra ante el rey en cuanto a su petición de reconstruir los muros de Jerusalén (Nehemías 1:1-2:4). Es nuestra comunión con el Señor, y no nuestras palabras, lo que determina una diferencia para atraer a los líderes de nuestras familias (1 Pedro 3:12).

Libérelo de la expectación. En la médula del corazón de todo esposo hay un deseo de satisfacer las expectaciones de su esposa. En la realidad, el pedestal en que lo colocamos es demasiado alto. Ningún hombre puede ser posiblemente el Gran Conversador, Ávido Abrazador, Papá Azucarado, Gigante Espiritual, y Hombre de Familia, todo envuelto en uno. Su relación personal respirará aire fresco de la gracia cuando se abandonan las expectaciones.

Espere la obra del Espíritu Santo. ¿Quién es aquí el Espíritu Santo, después de todo? Es posible que usted haya asumido un papel que Dios nunca propuso que tuviera. Es tarea de Dios convencer y guiar a la verdad (Juan 16:8-15). Dios hizo que el matrimonio sea un compañerismo de hombre y mujer, cada uno con sus propias brechas; que se necesitan el uno al otro. Recuerde que el amor “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 13:7). ¿Qué cree usted que Dios puede hacer en el corazón de su esposo?

Dé paso a las acciones alentadoras. ¿Qué conducta consagrada ve usted en su esposo? ¿Es él atento? ¿Protector? ¿Le encanta la paz? Busque los momentos cuando usted ve a Cristo resplandeciendo en su esposo, y use sus palabras para elogiarlo. Su respaldo y estímulo en cuanto a la forma en que él ejemplifica a Cristo hará honor a Dios y también a su esposo.

La meta de Dios en el matrimonio es una propuesta asombrosa. Él concibe la manera de hacer que los dos sean uno. Él declaró que un matrimonio consagrado simboliza la relación de Cristo con su esposa, la iglesia (Efesios 5:32). El buscar el deseo de Dios para su familia incluye dejar a un lado su determinación de resolver las cosas; y su mejor medio de influencia es la oración.

Tomado de Kelly Arabie, “When He’s Not Leading,” Insights (febrero 2007): 2. Copyright © 2007 por Insight for Living.

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El impostor insensato

26 Febrero 2017

El impostor insensato
por Charles R. Swindoll

Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?
¿Quién morará en tu monte santo?
El que anda en integridad y hace justicia,
Y habla verdad en su corazón. (Salmo 15:1-2)

Lea 1 Reyes 11:1-6.

Mark Twain dijo: “Toda persona es una luna y tiene un lado oscuro que nunca se lo muestra a nadie.”1 Una vida de impostura puede suceder en su casa, o en la mía, o en cualquier casa, o incluso en la casa presidencial. Como el escenario de un programa de televisión, detrás de bastidores, a donde la cámara no va, la vida puede ser una armazón caótica de plástico, metal y madera; una fachada endeble, sostenida en su lugar por material barato.

Primero Reyes 11 cuenta la caída del rey Salomón, un hombre a quien Dios colmó de sabiduría, éxito y riqueza fabulosa. Aunque era rico, dejó que su relación personal con el Señor se hundiera, y empezó a vivir como un reprobó.

Muchos dirían que el éxito puede arruinar a un hombre. Yo digo que el éxito revela lo que el hombre era todo el tiempo. El éxito no destruye el carácter; deja expuesto el carácter.

Durante los cuarenta años del reinado de Salomón, la riqueza de la nación continuó creciendo.

David había ganado la paz con una agresiva campaña militar, y las doce tribus de la nación estaban unidas contra las amenazas. Los reinos que la rodeaban tenían a Israel en alta estima debido al poderío militar de David y sabia diplomacia de Salomón.

Sin que sea sorpresa, la amenaza al reino de Salomón vino desde adentro. Como su padre David, Salomón se casó con más de una mujer. Esas esposas a la larga le llevaron a edificar santuarios a falsos dioses y luego lo sedujeron para que participara con ellas en la idolatría.

El Señor había establecido la dinastía de David para que sea testigo a las naciones paganas que los rodeaban, y sin embargo, para el tiempo en que su nieto, Roboam, subió al trono, la Tierra Prometida se había convertido en un reino dividido.

El hombre público, Roboam, como el lado que ve el público en un escenario de televisión, parecía genuino. Una mirada detrás de bastidores revelaba un impostor insensato. Roboam había sido eso todo el tiempo, usted comprende. Lo crió su madre, Naama, “amonita,” para que fuera idólatra, y adorara a Milcom y a Moloc. Su padre, Salomón, consintió a la práctica de la idolatría edificando templos a los dioses falsos.

En 2 Crónicas 11:18-23 tenemos otro ángulo de la cámara. Detrás de bastidores Roboam hizo como su padre y abuelo, formando un harén, mientras que mantenía una percepción pública de que se mantenía firme en su devoción al Señor. Cultivó una imagen pública mientras les pasaba a sus hijos un legado oscuro. Roboam pulió su imagen dando la apariencia de que buscaba el consejo sabio al formular su política doméstica. Pero tan pronto como se sintió seguro, irrumpió el real Roboam. Roboam rechazó el consejo de los ancianos a favor del consejo de sus iguales. No buscaba consejo; buscaba justificación.

En la etapa final de su vida la fachada de Roboam se derrumbó para revelar la hipocresía que apuntalaba su imagen pública. Cuando Egipto saqueó la riqueza de su reino debido a su apostasía, Roboam reemplazó los escudos de oro por escudos de bronce, pulidos para que brillaran como oro, pero sin valor alguno en comparación. El rey, preocupado por su imagen, los escondió en secreto para que nadie supiera la verdad; un sustituto de tercera clase después de una trastada de primera clase.

En todo el Antiguo Testamento vemos que “de tal palo tal astilla”; la lujuria produce hijos con lujuria en su corazón. Y dentro de una generación o dos, una diminuta semilla de componenda crece a ser rebelión desvergonzada a todo dar. Yo lo llamo el efecto dominó. Las componendas de David debilitaron a Salomón. El pecado de Salomón impactó en Roboam. Al final, el pecado que mamá amó y papá permitió enredaron al hijo. La hipocresía, antes que un amor por la verdad, definió la vida de Roboam.

Ahora, esta es la pregunta dura: ¿qué ve su familia? ¿Se ha engañado a sí mismo para pensar que puede controlar las consecuencias del pecado? ¿Ha considerado el efecto de su pecado en las personas en quienes usted influye; en particular, sus hijos? Si pusiéramos las cámaras detrás de bastidores de su vida, ¿qué veríamos?

1Mark Twain, Following the Equator, A Journey Around the World, Vol. 2 (Nueva York: P. F. Collier & Son, 1899), 237.

Adaptado de Charles R. Swindoll, Fascinating Stories of Forgotten Lives (Nashville: W Publishing Group, 2005), 169-185.

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Un plan insondable

24 Febrero 2017

Un plan insondable
por Charles R. Swindoll

Job 42:1-6

Esto es lo que hace tan placentero el clímax de la vida de Job. Este apreciado amigo, que nunca mereció el sufrimiento que soportó, es tratado con justicia. Y los que le amargaron la vida no fueron pasados por alto. El Dios de justicia finalmente interviene para recompensar grandemente y restaurar al justo, y para disciplinar severamente al injusto.

Job entendió finalmente que el plan de Dios es insondable; que el razonamiento del Señor es correcto; y que sus caminos son más altos que lo que él podría jamás comprender. Siendo así, Job saca la bandera blanca de la rendición y dice con total sinceridad: “Me retracto y me arrepiento. Dije cosas que no debí haber dicho; hablé cosas de las que no sabía nada; y me volví complaciente conmigo mismo en mi defensa. Por favor, Señor, sabes que mi corazón es tuyo. Me humillo delante de ti. Me pongo a tu disposición. Tu propósito es correcto; tú plan es increíble; tus amonestaciones son justas; tu camino es el mejor”.

Eso fue suficiente. Cuando el Señor escuchó los sentimientos más profundos del contrito corazón de Job, cuando el Señor vio la humildad del espíritu quebrantado de Job y la sinceridad y docilidad de su alma, la misericordia se hizo presente y la justicia se puso en acción. Hay una justa retribución cuando el Señor decide utilizar a Job en el proceso de someter a la justicia a los otros hombres. Este es un buen momento para hacer una observación que vale la pena recordar.

Usted se maravillará al ver cómo le utilizará el Señor en la vida de otras personas, una vez que ajuste su vida a los caminos de Dios. Usted será muchas cosas para ellas: una amonestación, un refugio, un punto de esperanza, una razón para seguir adelante, una fuente de fortaleza, una influencia tranquilizadora y muchísimas cosas más. Es maravilloso entender (para sorpresa suya) la manera cómo Él decide utilizarle como vehículo para ayudar a restaurar a quienes se han extraviado tanto. Esto a menudo incluye a aquellos que le causaron a usted una herida en su extravío.

Me acuerdo del atribulado padre de Los Miserables cuya única súplica la expresa en una exquisita canción acerca de su hijo, en la que dice: “¡Tráiganlo al hogar!” También nuestro Padre celestial nos suplica que ayudemos a traer de vuelta a Él a sus hijos que se han extraviado: “¡Tráiganlos al hogar!”

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Un giro completo

23 Febrero 2017

Un giro completo
por Charles R. Swindoll

Job 42:1-6

Job se arrepiente, se inclina en total sumisión y dice: “He llegado al límite de mi comprensión, y lo dejo allí. Mi vida en verdad es tuya, oh Dios. A ti te corresponde desentrañar el misterio, revelar los laberintos del camino, resolver lo insondable, saber las razones que hay detrás de las cosas inexplicables de mi vida”.

Así es como Job reconoce su incapacidad de entender el porqué, sin argumentar más, sin abrigar ningún resentimiento. No hay ningún pensamiento de: ¿Por qué no hiciste esto? En cambio, ¿qué es lo que vemos en Job? Un espíritu contrito y humillado. ¿Sabe usted lo que Job comprendió finalmente? Quien importa es Dios, no él. ¡Job lo entendió! ¿Qué significa eso?

Que el propósito de Dios está en marcha, y yo no puedo impedirlo.
Que el plan de Dios es increíble, y yo no puedo comprenderlo.
Que la amonestación de Dios es buena, y yo no debo atreverme a ignorarla.
Que el camino de Dios es el mejor, y yo no debo resistirlo.

¿Usted todavía no ha aprendido estas cosas? ¿Ha llegado a entender que lo suyo es ocuparse de su Dios? Él es el dueño de todo lo que usted dice que le pertenece. Todos los privilegios de que usted disfruta han sido dados por su gracia. Todos ellos son inmerecidos. Job entendió todo eso. Pero la pregunta es: ¿Lo ha entendido usted? Lamentablemente, muchos no lo comprenden hasta que se ven enfrentados a momentos insoportables. Pero Dios tiene las maneras de enderezar a sus hijos.

¡Qué deleitable puede ser una vida de sumisión a Dios! La combinación es hermosa: Una persona fuerte, rendida y vuelta humilde, con un “espíritu contrito y humillado”, sin resentimientos, sin exigencias, sin esperar nada, sin ofrecer condiciones, sin esperar ningún favor, totalmente arrepentida delante de Dios el Señor. ¿Y cuál es el maravilloso resultado? Que el Señor comienza a utilizarnos de manera increíble.

Job finalmente ve a Dios como Él es, y se arrepiente totalmente. El resultado es una bendición tras otra. Una vez que Dios puso sus poderosas manos sobre los hombros de Job, este finalmente lo entendió. ¿Ha sucedido lo mismo con usted?

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