Silenciar la mentira

30 Enero 2017

Silenciar la mentira
por Charles R. Swindoll

Job 20:1-29

alimentemos_el_almaAdelantémonos un poco momentáneamente, y enfrentemos las consecuencias. Algunas de las personas que están leyendo estas palabras tienen lenguas terriblemente afiladas. Dicen cosas que cortan, pero con frases que suenan piadosas e incluso elocuentes. Pueden sonar super religiosas a veces, pero son hirientes y nocivas. Implican mucho más de lo que realmente dicen. Aquí es donde el autocontrol juega un papel fundamental. ¡Qué valioso es pensar antes de hablar, y después de meditar bien las palabras juzgar su tono, su posible impacto, su autenticidad! Zofar no hizo nada de lo anterior, sino que, con imprudente indiferencia, dejó caer sus duras palabras como cargas de profundidad. Aunque Job era un experimentado y maduro hombre de Dios, esas palabras deben haberle herido cuando hicieron explosión en su mente. Las falsas y duras acusaciones también hieren.

El formarse el hábito del autocontrol es una disciplina de vital importancia. Cuando uno recibe información sobre otra persona, es mejor averiguar su fuente: “¿Cómo lo sabes? ¿Quién te lo dijo? ¿Es creíble la información?”. Estas preguntas sirven para silenciar a las personas que se inclinan a transmitir información dañina y exagerada. Ayudan para llegar al fondo del rumor. Además, se le da a la verdad la oportunidad de florecer al reemplazarla por la mentira. Pero usted tiene que saber que decir la verdad implica un precio.

Durante todo el sermón de Zofar, Job estuvo oyendo lo que mi madre solía llamar “un montón de cháchara”. Solo una abundancia de palabras, el hombre ha estado diciendo sandeces. Lo que ha estado hablando contra Job no es verdad, a pesar de que sus palabras son poéticas y elocuentes. Job ha soportado con paciencia, pero se niega a permitir que esas palabras se queden sin respuesta.

He oído decir que, sea lo que sea, cuando surgen falsas acusaciones, lo que hay que hacer es sentarse tranquilamente y no decir nada, porque Dios nos defenderá. Hay ocasiones en lo que eso puede ser lo adecuado, pero no siempre. Recuerdo el dicho popular de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América, que dice: “Confía en Dios, pero ten seca la pólvora”. ¡Un sabio consejo! Si las mentiras están arruinando su reputación; si su compañía se está viniendo abajo por acusaciones falsas; y si su iglesia está siendo destruida y se encuentra desmoralizada por la información perniciosa de unos sabios mentirosos, hay veces en las que es necesario salirle al paso y aclarar las cosas. La verdad sirve para silenciar la mentira.

El formarse el hábito del autocontrol es una disciplina de vital importancia. Charles R. Swindoll 

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Un contexto de dolor

27 Enero 2017

Un contexto de dolor
por Charles R. Swindoll

Job 19:1-29

alimentemos_el_almaNo hay nada como la esperanza en la verdad para aclarar la perspectiva y salir adelante. Un viaje doloroso se puede soportar más fácilmente si usted abraza la verdad como su compañera de viaje. Ella no solo le dará esperanza, sino que también aclarará su perspectiva. La verdad nos recuerda que Dios está vivo y que Él es justo y bueno. Repito: el mal será finalmente juzgado. El día de hoy puede parecer triste y terriblemente largo, pero habrá un mañana brillante.

Nada como la falta de seguridad para inquietarlo y asustarlo. Permítame que le hable con toda claridad: Si usted está sin el Señor Jesucristo en su vida, su existencia estará caracterizada por la incertidumbre. Y en la profundidad de la noche, cuando las luces estén apagadas y usted tenga la cabeza metida en la almohada, los pensamientos acerca de su destino final le inquietarán. Pocos pensamientos son más aterradores que el no saber cuál será nuestro destino eterno. Si usted muere sin Cristo, enfrentará un juicio terrible. “Está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después el juicio” (Hebreos 9:27). Para tener paz interior, usted no debe tener ninguna duda en cuanto a su destino final.

Mi esposa y yo hicimos una resolución en cuanto al dinero mientras estemos vivos. Me gusta el viejo dicho que dice: “Da de tu dinero mientras vivas, y así sabrás a qué lo destinas.” Teniendo esto en mente, asegúrese de tener la fe correcta mientras viva, y así podrá saber cuál será su destino. Es inquietante no saber a dónde está yendo uno.

¿Sabe usted, en realidad, a dónde está yendo? ¿Tiene garantizado su destino eterno? Curiosamente, Bildad le dijo a quien no debía lo que no debía decirle. Tenía un mensaje muy bueno, pero para alguna otra persona. ¿Pudiera usted ser esa persona? Si es así, tiene razones para preocuparse.

 

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Gracia abundante

26 Enero 2017

Gracia abundante
por Charles R. Swindoll

Job 17:1-16

Me encanta la Biblia, y ¿sabe por qué? Porque es auténtica en todo.

alimentemos_el_almaLa vida de Job está siendo envuelta por una niebla profusa, al igual que sucede con nuestra vida. En esta tierra no es verdad eso de que “y fueron felices y comieron perdices”. Esa frase no es más que un grandísimo cuento de hadas. Usted está viviendo de ilusiones si está esperando ser feliz para siempre en esta tierra. Por eso necesitamos gracia. El matrimonio no se vuelve más fácil, sino más difícil. Por tanto, necesitamos gracia para mantenerlo unido. El trabajo no se vuelve más fácil, sino más complicado, y por eso necesitamos gracia para conservar el empleo. La crianza de los hijos no se vuelve más fácil. Usted, que tiene bebés de uno, dos o tres años de edad, piensa que tiene una tarea difícil. Pero espere que tengan catorce, o dieciocho años. ¡Ahí sí que va a necesitar gracia!

Seré muy honesto con usted en este punto. De haber sido yo quien mandaba, habría socorrido a Job cinco minutos después de que lo perdió todo. Habría resucitado a todos sus hijos el día siguiente. Le habría restituido nuevamente todo lo que perdió, ¡y me habría ocupado de esos consoladores molestos! Le habría cortado la lengua a Elifaz después de unas tres frases. Y si eso no lo hubiera detenido, lo habría ahorcado. Quiero decir: ¿quién necesita a ese insensato? Pero, ¿sabe una cosa? Usted nunca maduraría bajo mi clase de procedimiento. Solo le gustaría pasarla bien. Todos nos iríamos de paseo y nos divertiríamos de lo lindo. Ese es mi estilo. Lo cual explica por qué mi esposa me dice: “Querido, si todo el mundo hiciera las cosas como tú quieres, lo único que traeríamos a la fiesta serían globos. Nadie pensaría en traer comida”, y ella tiene razón, como siempre.

Entonces, la niebla llega en abundancia. Cuando todo el infierno se desata, la gracia se va a dar una caminata. Bienvenido a la raza humana, Job. Pero el antiguo y maravilloso himno Gracia Admirable de John Newton dice:

Peligro, lucha y tentación,
Por fin logré pasar;
La gracia me libró de perdición,
Y me llevará al hogar.

Eso es justo lo que se necesita. Aun en medio de la niebla, la gracia nos llevará al hogar.

Cuando todo el infierno se desata, la gracia se va a dar una caminata. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Necesidad de gracia

25 Enero 2017

Necesidad de gracia
por Charles R. Swindoll

Job 15:1-35

alimentemos_el_almaElifaz se echa hacia atrás como pensando “¡Ya basta, Job, qué arrogancia!”, lo vuelve a mirar como diciendo otra vez: “¡Estás recibiendo exactamente lo que te mereces!” El estilo de comunicación que Elifaz utiliza no es raro en las personas que carecen de gracia. Es posible que no siempre sea tan brutal, pero, ¿no ha notado usted esa actitud cuando está cerca de personas que no muestran ninguna gracia? Si usted está en el suelo, le dan patadas. Si se está ahogando, le hunden más. Si está confundido, le complican la vida. Y si está casi acabado, le dan por perdido. Fuera de eso, son magníficas personas.

Es fácil olvidar la aflicción a la que Job estaba tratando de sobreponerse, la traumatizante muerte de sus hijos adultos. Dejar atrás el intenso sufrimiento que produce una muerte repentina exige un costo enorme.

No puedo evitar pensar en eso cuando veo a Job sentado allí y sufriendo eso, inundado por la pena, tratando al máximo de no creer lo que está escuchando que este hombre, que una vez fue su amigo, esté diciendo esas inmisericordes palabras. Me quedo pensando en algo: “Señor, si nos estás enseñando algo por medio del aguante de Job, enséñanos el valor de la gracia. Enséñanos cómo mostrar gracia. Enséñanos otra vez que la gracia es siempre pertinente. Que siempre se necesita. No solo la necesita un estudiante que está a punto de tomar un importante examen final. No solo una familia enlutada. Todos la necesitamos”.

La necesita la persona que se sentará a su lado en la iglesia el próximo domingo; la señora que está empujando ese carrito en el supermercado; la persona que pone gasolina en el tanque de su auto; el hombre que está detrás de usted en el cine, esperando para comprar su boleto; el estudiante que está frente a usted en la escuela. Usted no sabe lo que esa persona está viviendo. Si lo supiera, es muy posible que sintiera el impulso de mostrarle gracia o darle una palabra de aliento, aunque sea fugazmente. Recuerde esto, por favor: ¡la gracia es siempre pertinente, y siempre se necesita!

“Oh gracia admirable, ¡dulce es!”

La gracia es siempre pertinente, y siempre se necesita.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Descubrimiento decepcionante

24 Enero 2017

Descubrimiento decepcionante
por Charles R. Swindoll

Job 14:1-22

alimentemos_el_almaSi Dios examina su vida, ¿la encontraría bien o haría un descubrimiento decepcionante? Yo no puedo hablar por usted, porque no lo sé. Pero sí sé que “es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno a malo” (2 Corintios 5:10). ¿Haría un descubrimiento decepcionante o la encontrará bien? Una pregunta difícil, razón por la cual le invito a considerar seriamente la pregunta.

Veamos Job 14:14: “Si el hombre muere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi milicia esperaré hasta que llegue mi relevo».

Esto es lo que me gustaría que usted considere: Cuando usted muera, ¿volverá a vivir? ¿Vivirá con el Señor, o estará alejado de su presencia para siempre? La alternativa es el cielo o el infierno. ¿Será la vida de dicha eterna, llena de gozo, de descanso y de las recompensas que aguardan al pueblo de Dios? ¿O será el castigo eterno, alejado de Dios y de todas las cosas que usted ama? Solo usted puede saberlo.

C. S. Lewis escribió, en su libro A Grief Observed (Una pena en observación), esto:
No hay ninguna otra doctrina que yo más quisiera quitar del cristianismo, que la doctrina del infierno, si eso estuviera en mi poder. Pero ella tiene todo el apoyo de las Escrituras, y especialmente de las palabras de nuestro Señor Jesucristo; ella siempre ha sido sostenida por la cristiandad, y tiene el apoyo de la razón.

C. S. Lewis no era un intelectual influenciable. Por lo tanto, sus palabras merecen ser consideradas seriamente. Los problemas tienen su manera de multiplicarse. Pero la buena noticia es que, y esto es cierto solo en esta vida, “el hombre… es corto de días y lleno de tensiones”.

Sin embargo, si usted decide ignorar esta oportunidad para tener esa esperanza, los otros resultados serán inimaginablemente espantosos. Si piensa en ello, esa clase de futuro hará parecer fáciles las pruebas de Job. ¿Quién desea tener un destino así? No haga eso.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Dios tiene el control

23 Enero 2017

Dios tiene el control
por Charles R. Swindoll

Job 12:1-23

alimentemos_el_almaSinceramente admiro el coraje de Job. Me alegra mucho que no se dé por vencido, diciendo: “Bueno, tal vez tienes razón, Zofar. Has hablado como tus otros dos amigos, y por eso no voy a contradecirte ni a argumentar contigo en cuanto a esto”. ¡De ningún modo! La fuerte crítica de Zofar es respondida con una reacción aún más fuerte por parte de Job. Esta es, a propósito, la única manera de enfrentar a un legalista. Ellos, también, son como las cucarachas. Si uno no las controla, se multiplican y atraen a otras; y cuando uno menos lo espera, los legalistas toman el control. Su método favorito para tomar el liderazgo es intimidar a los demás. Y si no pueden intimidar, se van con sus cosas a otra parte (gracias al Señor), se marchan.

Hubo un tiempo en mi vida en el que permití que los legalistas me controlaran. Pero ahora estoy recuperando el tiempo perdido. Envejecer tiene sus beneficios. He aprendido a la brava que uno tiene que combatir el fuego con el fuego cuando los intimidadores están resueltos a asumir el control. ¡Job no lo aceptó! Paró a Zofar de la misma manera que Pablo se opuso a los judaizantes y “ni por un momento cedimos en sumisión a ellos” (Gálatas 2:5).

Cuando Job habla finalmente, dice en realidad. “Muy bien. Ya es suficiente”. Se enfrentó con valentía a ellos. Yo, por lo menos, admiro mucho a Job el no haberse quedado allí aguantando el ataque.

Job dice: “¡Se trata de nuestro Dios! Es el Dios inescrutable y poderoso quien tiene el control de todas las cosas. ¿Pensaban ustedes que yo no sabía eso?” ¡Qué forma tan creativa de decirlo! “El Dios que yo adoro se deleita en trastornar los planes humanos y en desbaratar las empresas humanas, y mientras lo hace, lleva a cabo su obra milagrosa. Solo Él tiene todo el control”.

Job está dejando en claro que solo Dios es el único ante quien él se inclina, y al hacerlo da a entender esto: “No estoy seguro de que ustedes lo hayan conocido jamás. No me intimiden. Aunque no sé por qué estoy sufriendo así, puedo decirles que por alguna razón y de alguna manera el Dios del cielo, el Dios callado, aquel que parece estar ausente desde mi perspectiva, sigue teniendo el control”.

¿Sería usted capaz de decir lo mismo si estuviera en la situación de Job?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Tocando la superficie

21 Enero 2017

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Tocando la superficie
por Charles R. Swindoll

Job 11:1-20

Querido lector le pregunto ¿Está usted buscando diligentemente conocer las profundidades de Dios, o solo está tocando la superficie?

¿Alcanzarás tú las cosas profundas de Dios?
¿Alcanzarás el propósito del Todopoderoso?
Es más alto que los cielos;
¿qué puedes tú hacer?
Es más profundo que el Seol;
¿qué puedes tú saber?
(Job 11:7, 8)

alimentemos_el_almaPermítame repetirle la pregunta: ¿Está usted buscando diligentemente conocer las profundidades de Dios, o solo está tocando la superficie? Solo usted conoce la respuesta. Nuestra cultura actual está tan ocupada, que podemos volvernos expertos fingiendo que lo hacemos. Pudiera parecer que estamos yendo a las profundidades cuando, en realidad, solo estamos tocando la superficie. Por eso la respuesta se la debe dar usted mismo. ¿Está buscando diligentemente conocer las profundidades de Dios? ¿O lo que está haciendo es sólo asistir a un montón de reuniones religiosas, leer unos cuantos libros religiosos y aprender todo ese vocabulario que suena a religioso?

Uno de los más recientes libros del psicólogo y maestro bíblico Lawrence Crabb, se titula The Pressure’s Off (Libre de presión). Él dice:

Como una cultura, el cristianismo de hoy ha redefinido a la madurez espiritual. Los reformadores sabían que éramos salvos para glorificar a Dios. Nosotros, los cristianos modernos, vivimos para ser bendecidos. Ahora se piensa que los maduros entre nosotros son los exitosos, los felices, la gente eficiente que está a la cabeza de las cosas y haciéndolo bien… Somos más atraídos por los sermones, libros y conferencias que revelen los secretos para tener una vida plena… que por la orientación que nos guíe en medio de las aflicciones a la presencia del Padre…

Parece que tenemos más interés en tener una existencia cómoda, que en dejar que Dios nos transforme espiritualmente por medio de las dificultades de la vida.

Eso toca en lo vivo, ¿verdad? No huya de las dificultades. No busque a un amigo para que este le ayude a salir de ellas rápidamente. Persevere. El Señor le sacará adelante. El resultado será que usted dejará de patinar.

Esta pregunta es para que usted la responda de manera personal, introspectiva y honestamente: ¿Está usted buscando diligentemente conocer las profundidades de Dios, o solo está tocando la superficie?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Preguntas inútiles

19 Enero 2017

Preguntas inútiles
por Charles R. Swindoll

Job 10:1-22 – Job sigue luchando. Elifaz no lo impresionó. Ni tampoco recibió consuelo ni sabiduría de Bildad. No tiene ningún mediador para presentar su caso; por consiguiente, Job habla con mucha sinceridad. En realidad vuelve a hacer las preguntas que había hecho antes, y con todo el derecho. Está confundido. No lo entiende. Por eso, pregunta y con razón:

¿Por qué, pues me sacaste de la matriz?Hubiera yo perecido, y ningún ojo me habría visto.
Habría sido como si nunca hubiera existido, conducido desde el vientre hasta la tumba.
¿Acaso no son pocos los días de mi existencia?
Apártate de mí, de modo que me aliente un poco (Job 10:18-20).

alimentemos_el_alma«¿Por qué no me saco de la matriz y me llevó a la tumba?” Ay, Job, de nuevo al punto donde comenzaste. En efecto, cuando termina su respuesta, cae de nuevo en la depresión. Habla de su desaliento, de sus densas tinieblas y de su oscuridad. Por respeto a la lucha íntima de Job, sugiero que no vayamos más allá. Esto termina con una nota de tristeza, pero no sin ciertas lecciones que debemos recordar.

Primera: Cuando el sufrimiento deshace nuestro espíritu, las palabras filosóficas no ayudan a hacerle frente a la realidad. Lo único que pudieron ofrecerle a Job sus supuestos amigos consoladores fueron palabras huecas en forma de divagaciones filosóficas y conceptos teóricos. Eso no le produjo ningún alivio, ningún respiro en su sufrimiento. Las palabras filosóficas no sirven para nada cuando se dan a quienes están sufriendo.

Segunda: Cuando no se halla un mediador, las preguntas inútiles no nos darán esperanza. Estamos rodeados de personas hoy en día que están preguntándose dónde hay esperanza para seguir adelante. . . para soportar la mañana de su sufrimiento. Muchas de ellas anhelan tener un mediador, alguien que pueda representar su causa y defender su caso. Es posible que usted sea esa persona. Si es así, puede saber lo que Job no supo. El mediador que él anhelaba no sólo está vivo, sino además accesible y listo para oír su historia. A diferencia de los amigos de Job, Él no es un filósofo. Él es el Redentor, su nombre es Jesús. Y cualquiera que viene a Él en busca de consuelo lo encontrará. La misericordia del Señor es más grande que su sufrimiento.

La misericordia del Señor es más grande que su sufrimiento. —Charles R. Swindoll

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Un árbitro

18 Enero 2017

Un árbitro
por Charles R. Swindoll

Job 9:1-35

alimentemos_el_almaJob anhela tener un árbitro que pudiera servir como intermediario para comunicarse con este Dios santo y poderoso. Desea tener a alguien que pudiera defender su caso. A Job le encantaría presentar su caso en la corte divina, pero no tiene un mediador. Lo que él está diciendo, en realidad, es esto: “Me encantaría venir y presentarme delante del Juez santo, de mi Dios, pero no puedo hacerlo. Él no es hombre para que pueda venir a mí, y yo no tengo en mí mismo lo que se necesita para presentarme delante de Él. Necesito un intermediario, un mediador. ¿Hay algún árbitro que esté disponible?”

¡Si Job hubiera vivido muchos siglos después! “Hay un mediador”, le escribe Pablo a su joven amigo Timoteo, refiriéndose a aquel que nos representa delante de Dios el Padre. No es otro que Jesucristo el Señor.

Esto es bueno y aceptable delante de Dios nuestro Salvador, quien quiere que todos los hombres sean salvos y que lleguen al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo (1 Timoteo 2:3-6).

Pablo habla de nuestro mediador, de nuestro árbitro. “Hay un solo mediador entre Dios y el hombre”, y Él es identificado específicamente como “Jesucristo hombre”. Cuando se trata de la vida eterna, no hay muchos mediadores. Solo hay uno: Jesucristo. No tenga miedo de ser tan específico, Jesús no lo tuvo. Durante su ministerio terrenal, Él habló de sí mismo como “el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

Cuando se trata de la persona de Cristo, Él es solo y único mediador entre Dios y la humanidad. ¡Él es el solo y único Salvador! Y por eso respondemos: “Oh Job, hay un mediador. No lo has conocido, pero algún día, Job, el mundo sabrá de Él.

¿Y usted amigo? ¿Conoció ya a mi Salvador?

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Ahora lo sé

17 Enero 2017

Ahora lo sé
por Charles R. Swindoll

Job 3:1-26

alimentemos_el_almaHay veces en que las palabras de otras personas sólo sirven para empeorar las cosas. Decir esto puede ser demasiado simple; por lo tanto, ¿para qué hacerlo? Bueno, ¿lo aprendió ya? ¿Está usted todavía prestando oídos a alguien? Si es así, no es extraño que esté confundido.

Hay ocasiones en las que lo que Dios hace solo sirve para confundirnos más. Bueno, ya lo dije. ¿Qué trato de decir con esto? Que no espere entender todo lo que sucede en cuanto ocurre.

A mí no me importa que usted tenga un doctorado obtenido en una grande y prestigiosa universidad. Párese frente al espejo, estando solo, sin que haya nadie a su alrededor, y diga con indiferencia, con un encogimiento de hombros: “No lo sé… realmente no lo sé». Y puede añadir: “No puedo decir por qué sucedió. No lo sé.» Repita las palabras varias veces: «No lo sé.” La gran noticia es que Dios nunca se encoge de hombros. Él nunca dice eso, sino que dice, con aguda percepción: «Yo sé exactamente por qué sucedió esto. Yo sé el camino que estás tomando. Sé por qué lo haces. Sé cuánto tiempo estarás allí, y sé cuál va a ser el resultado final». Encogerse de hombros y la persona de Dios son incompatibles.

Mientras usted se encoge de hombros y dice con humildad genuina: «No lo sé», Dios le está diciendo: “Te felicito. Confía en mí en el misterio. Fíate de mí.” Dios nunca prometió que nos informaría su plan por anticipado; Él solo ha prometido que tiene un plan. Y que, al final, será para nuestro bien y para su gloria. Él lo sabe, pero nosotros no. Por eso es que actuamos con indiferencia y admitimos: “No lo sé”. Por tanto, si usted y yo nos encontramos algún día y me hace una pregunta profunda y difícil, no se sorprenda si me encojo de hombros y le digo: “No lo sé.”

Pero esto sí sé: La muerte de Su hijo Jesucristo no fue en vano; Cristo murió por usted; y si usted cree en Él, Él perdonará sus pecados, y usted irá a vivir con Él para siempre. Usted tendrá el cielo y todas las bendiciones de que hay en Él; eso sí lo sé.

Es un viaje difícil el llegar hasta allí. Está lleno de confusión, luchas, encogimiento de hombros, seguido por una gran cantidad de “no sé”. Pero cuando los cielos se abran y estemos allí, no habrá más encogimiento de hombros, y usted podrá decir: “¡Ahora lo sé!”.

No espere entender todo lo que sucede en cuanto ocurre. —Charles R. Swindoll

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