Buenos y malos consejos

16 Enero 2017

Buenos y malos consejos
por Charles R. Swindoll

Job 3:1-26

alimentemos_el_almaTodos los que leen este capítulo han recibido alguna vez en su vida un mal consejo, y usted le hizo caso a quien se lo dio. Siguió el consejo que recibió y después sufrió las consecuencias. Asimismo, todos nosotros hemos sido beneficiados por los buenos consejos de alguien. Estábamos inseguros y confundidos, y por eso buscamos a alguien en quien confiábamos. Recibimos un buen consejo, lo seguimos y disfrutamos los beneficios.

Tomemos, por ejemplo, Proverbios 12:15: “En la opinión del insensato su camino es derecho, pero el que obedece el consejo es sabio.» Usted y yo hemos experimentado en verdad esas palabras. Hemos sido insensatos, pensando que teníamos la razón, pero luego, afortunadamente, vino nuestro padre o nuestra madre, un maestro o quizás un amigo que nos hizo entrar en razón. El resultado es que fuimos beneficiados de su sabio consejo.

“Como el agua refleja la cara, así el corazón del hombre refleja al hombre” (Proverbios 27:19). Estoy seguro de que usted ha vivido ocasiones así. Tenía algo profundo en el fondo de su corazón que no había podido sacar. Pero viene alguien que le ama y esa persona tiene la habilidad de lanzar un balde en ese profundo pozo, lo saca y luego derrama su contenido alrededor para que ambos lo puedan ver con claridad.

Tengo que añadir que no siempre es fácil escuchar el consejo sabio. “Fieles son las heridas que causa el que ama, pero engañosos son los besos del que aborrece” (Proverbios 27:6). El hebreo utiliza aquí una interesante raíz verbal en la primera parte del versículo. Esto se conoce como “raíz causativa”, que nos permite hacer la siguiente afirmación: “Dignos de confianza son los moretones causados por los golpes de quien te ama”. La herida que queda después del golpe verbal de alguien que le ama, es una herida digna de confianza. Con un amor genuino, su amigo le dirá la verdad; estando a solas, en privado, para que escuche lo duro que usted necesita confrontar. La herida quedará con usted, pero será una mejor persona gracias a ello. Esa herida es mucho más útil y más confiable que un hipócrita abrazo, el “beso” de un adulador a quien Salomón llama nuestro “enemigo». El buen consejo siempre es bueno, aunque duela escucharlo, ya sea usted quien lo reciba o quien lo dé.

El buen consejo siempre es bueno, aunque duela escucharlo.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2010 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Cómo Reconocer una Iglesia Saludable

Cómo Reconocer una Iglesia Saludable

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alimentemos_el_almaEstá usted en el proceso de buscar una iglesia? Eso puede ser un reto, ¿no es así? Muchos de nosotros tendemos a basarnos en cuatro factores para hacer nuestra elección: denominación, estilo de música, tamaño, y ubicación. Pero esos por sí solos no pueden decirle lo más importante: ¿es una iglesia saludable?¿Cómo encuentra usted una iglesia saludable? Este artículo le dará a usted algunas ideas. Pero primero, y más importantemente, ore. Pídale al Señor que lo guíe en su búsqueda. Entonces, a medida que usted sigue Su dirección, manténgase sensitivo a las siguientes seis cualidades esenciales de una iglesia saludable.

#1: Dios obtiene la gloria

Los edificios pueden ser preciosos, los pastores pueden ser dotados, y la música puede ser maravillosa, pero lo más importante es que su corazón y su mente sean dirigidos hacia el Señor. Glorificar a Dios significa magnificarlo y exaltarlo; llamar atención a Su grandeza, a Su amor, a Su gracia. El salmista cristaliza esta verdad en su oración al Señor:

No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad. (Salmo 115:1)

Por alguna razón, es sorprendentemente fácil para nosotros atraer la atención hacia nosotros, ¿no es así? Magnificamos la personalidad de un pastor y exaltamos la brillantez de su sermón, y al hacer eso, nos volvemos un público ansioso que ha venido a ver a su estrella favorita actuar. Tristemente, Dios se vuelve un personaje de fondo en la actuación de alguien más. Eso no es lo que Su iglesia está destinada a ser.La iglesia es el lugar donde las personas van a aprender acerca de la naturaleza de Dios y Su voluntad, para ser formados por Él a ser Su pueblo, y para profundizar su relación de amor con Él. Así que en una iglesia saludable, Dios es la “estrella”, y la música y la predicación dirigen el centro de atención hacia Él.

#2: Jesucristo, el Hijo de Dios, es el centro

Sin Jesucristo y Su evangelio, no habría iglesia, porque no habría cristianismo. Glorificar a Dios también significa glorificar a Su Hijo, Jesucristo, que es “es el resplandor de su Gloria y la expresión exacta de su naturaleza” (Hebreos 1:3).  Entonces, una iglesia saludable es una iglesia centrada en Cristo. El evangelio de Jesucristo será preeminente, llevando al pueblo de Dios a regocijarse en la salvación de Cristo, descansar en Su perdón, seguir Su ejemplo, y obedecer Su enseñanza. Como el Padre ha “exaltado hasta lo sumo” a Su Hijo, así también debemos hacerlo nosotros (vea Filipenses 2:9-11).

#3: Dios es verdaderamente adorado

¿Ha usted visitado alguna vez una iglesia donde se leían las Escrituras, se cantaban cantos, y se predicaba un sermón, pero de alguna manera la adoración no estaba presente? Lo deja a usted sintiéndose como si estuviera vacío y desconectado del Señor, ¿no es así?La adoración no puede ocurrir a no ser que el corazón esté envuelto. Una iglesia saludable adorará desde el corazón, buscando ser sensitiva a la impresionante presencia del Señor (vea el Salmo 95).

En una iglesia saludable, una que se reconoce con gratitud como “las ovejas de Su mano”, usted debe poder sentir

  • una reverencia respecto a la Palabra del Señor,
  • alabanza sincera en la música tocada y cantada,
  • y deleite en el Señor y amor por Su pueblo en las palabras del sermón.

En una iglesia saludable, el amor por el Señor estará detrás de todo lo que se hace (vea 1 Corintios 13), atrayendo los corazones de las personas para que ellas puedan venir ante el Señor como una comunidad adoradora.

#4: La Palabra de Dios no es solo enseñada sino también aplicada

Una iglesia floreciente también se distingue por su devoción a aprender y vivir la Palabra de Dios. ¡Qué privilegio es para nosotros tener la Biblia! La propia revelación del Señor “inspirada por Dios” de Su naturaleza, Su corazón, Sus acciones, y Su voluntad (vea 2 Timoteo 3:16 NVI). Es emocionante entrar a su presencia a través de Su Palabra; o debe serlo. La oración del salmista puede hacer mucho para moldear nuestras expectativas: “Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley” (Salmo 119:18).

No es suficiente, sin embargo, contemplar Su Palabra y mantenerla guardada en nuestras mentes. Debemos vivirla, obedecerla, tener nuestras vidas moldeadas por ella. Jesús mismo enfatizó la importancia de aplicar Su enseñanza:

“Cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca.” (Mateo 7:24-25)

El Señor nos ha dado Su Palabra para (1) enseñarnos sobre Sí Mismo, (2) mostrarnos el camino de la salvación y de la vida, (3) ayudarnos a crecer en sabiduría y hacernos maduros, (4) estabilizar nuestra fe en tiempos de pruebas, y (5) poder detectar y enfrentar el error, solo para nombrar algunas cosas.

Así que es crucial que la enseñanza de un pastor

  • esté basada en las Escrituras, no en libros populares o en sus propias opiniones o motivos de enfado,
  • sea personal en lugar de teórica, lo cual pudiera crear indiferencia,
  • sea relevante, mostrando cómo la verdad de Dios es tan aplicable para hoy en día,
  • sea balanceada con humildad, amor, y gracia, para evitar intolerancia y orgullo, y
  • ser solamente el medio para conseguir un fin: conocer y adorar a Su autor, no a la Biblia misma.

#5:  El amor de Dios puede ser visto y sentido

Compasivo… bondadoso… humilde… manso… paciente… perdonador… amoroso. Estas son las cualidades por las cuales Dios quiere que Su pueblo sea conocido, porque estas cualidades reflejan quién es Él (vea Colosenses 3:12-14). ¿Recuerda usted la última conversación de Jesús con sus discípulos en el aposento alto? Después de lavar sus pies con humildad y mansedumbre, Jesús les dijo, “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; así como yo os he amado … En esto conocerán todos que sois mis discípulos” (Juan 13: 34a, 35a).

Entonces, una iglesia saludable será distinguida por la atención y la empatía de sus miembros unos por otros. Se sentirá como una familia en lugar de una corporación. Y rebozará un cálido espíritu de bienvenida que libremente comparte el regalo de la gracia de Dios.

#6:  Las buenas nuevas de Dios les serán expresadas a otros

La iglesia del Señor no es un club campestre exclusivo que disfruta en un resplandor de gloria privada, sino es “una ciudad situada sobre un monte” y “la luz del mundo” que llama a las personas “de las tinieblas a su luz admirable” (Mateo 5:14; 1 Pedro 2:9). Al igual que Jesús vino “a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10), así es nuestro llamado ahora de buscar a los perdidos y decirles del Salvador.

Así que una iglesia saludable estará activamente preocupada por el mundo fuera de sus paredes. Orará por aquellos que no conocen el amor de Dios o se han alejado de Él. Alentará y entrenará a su gente (sin presionar) a expresar su fe a otros; ya bien sea en su trabajo cotidiano u ofreciendo ayuda a los necesitados en su comunidad. Y les enseñará a tratar a los incrédulos con respeto, manteniendo su dignidad y permitiendo que el Espíritu Santo obre en ellos a Su manera y en Su tiempo.

Cuando usted encuentra una iglesia con estas seis cualidades, ¡usted ha avanzado mucho para encontrar una iglesia saludable! Para mayor guía espiritual en su búsqueda, por favor lea los pasajes a continuación. Y Dios lo bendiga en su búsqueda para encontrar su iglesia.

Véase:

Salmo 29
2 Corintios 1:3-4
Salmo 105
Efesios 1:22-23; 4:1-6, 11-16
Salmo 119:9-16, 97-104
Filipenses 2:1-11
Juan 4:23-24
1 Tesalonicenses 2:3-13
Hechos 2:43-47
Hebreos 13:15-17
Romanos 12
Apocalipsis 2-3

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Expresar el sufrimiento

14 Enero 2017

Expresar el sufrimiento
por Charles R. Swindoll

Job 3:1-26

alimentemos_el_almaHay días demasiado oscuros para la persona que sufre, días así le impiden ver la luz. Así es como se encuentra Job al final de este capítulo. Lamentablemente, sus supuestos amigos no le darán ningún alivio. Al igual que Job, es posible que usted tampoco haya visto la luz durante mucho tiempo.

Hay experiencias demasiado severas que no dejan que el que sufre conserve la esperanza. Cuando una persona se deprime mucho debido al sufrimiento que lleva por dentro, es como si perdiera todas las esperanzas. Por eso Job reconoce su falta de tranquilidad, su ausencia de paz y su profundo deseo.

Hay valles que son demasiado profundos como para que los angustiados encuentren alivio. Pareciera que cuando están en esta situación, no hay razón para seguir adelante. Ya no tenemos lugares donde dirigir nuestra mirada y hallar consuelo. Es entonces cuando nuestra mente comienza a jugarnos malas pasadas, haciéndonos pensar que ni siquiera Dios se interesa por nosotros. ¡Falso! ¿Recuerda las palabras que solía citar Corrie ten Boom? Yo siempre las recuerdo: “No hay hoyo tan profundo que sea más profundo que el Señor”. Yo lo sé. Quienes están con una depresión profunda no recuerdan que no podemos razonar con ella. Esto es algo que ellos negarían, porque sienten que hay una inmensa distancia entre ellos y Dios, y eso es turbador y atemorizante. Pero la buena noticia es que Dios no solo está allí. . . sino que también se interesa.

Es importante mencionar que no hay ninguna crítica severa contra Job al final del capítulo 3. Dios no le dice: “¡Qué vergüenza, Job!” Dios sabía cómo tratar las palabras de Job. Él entendía por qué dijo lo que dijo. El Señor también le entiende a usted. Lamentablemente, las palabras de Job quedaron escritas y los predicadores las han estado utilizando durante siglos. Afortunadamente, las de usted y las mías se mantendrán, así esperamos, siendo un secreto dentro de nuestros autos, en nuestros dormitorios, o a lo largo del estrépito de las olas, o quizás bajo los enormes árboles de un bosque. Dios puede encargarse de todo esto; por lo tanto, dígale todo lo que siente. Dígale lo que hay en su corazón. Usted nunca podrá reponerse totalmente de su sufrimiento si no lo expresa del todo. Job no se quedó con nada. Y ahora lo admiro más que cuando comencé a leer el libro.

Dirija su mirada a lo alto para encontrar la Luz.

Dios puede encargarse de todo, dígale todo lo que siente. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Palabras de consuelo

13 Enero 2017

Palabras de consuelo
por Charles R. Swindoll

Job 3:1-26

alimentemos_el_almaEn los primeros años de la década de los 60, cuando un cristiano sufría una depresión como la de Job lo reconocía con sinceridad, nunca lo decía públicamente. Se tragaba su sufrimiento. El primer libro que leí sobre este tema, que trataba de los trastornos emocionales y de la enfermedad mental entre los cristianos, fue considerado herético por la mayoría de mis hermanos evangélicos.

La opinión reinante en ese tiempo era sencilla: los cristianos no tenían colapsos emocionales. Además, ¡usted siempre se recuperaba rápidamente de una depresión!

¿Sabe usted qué palabra se utilizaba en la primera mitad de la década de los años 60 para referirse a los que luchaban con una depresión profunda? Nervioso. “Tiene un problema nervioso”. O, simplemente: “Ella está nerviosa”. Si usted, Dios no lo quisiera, tenía que ser hospitalizado por su trastorno “nervioso”, no había una palabra cristiana que pudiera definir eso. Repito: usted no se lo contaba a nadie. Debía darle mucha vergüenza el no confiar en el Señor en medio de su lucha ni descansar en su fidelidad para “sacarle” de su depresión.

Recuerdo al profesor de un seminario, que nos hablaba en cuanto a la ayuda que podíamos dar a las familias cuando había que oficiar un funeral. Si la persona se había suicidado y había sido creyente, nunca debíamos hablar de ese hecho. Francamente eso no sonaba correcto entonces, ni tampoco suena correcto hoy. ¡El consejo basado en los sentimientos de culpa nunca suena correcto porque no es correcto! Y eso que yo no estaba bien enterado entonces de que Job capítulo 3 se había escrito. De haberlo sabido, le habría dicho al profesor: “Oiga, ¿y qué me dice de Job?”.

Quiero escribir esto para los que están leyendo estas palabras, y que puedan estar en el foso, luchando por volver a la normalidad. Es posible que las cosas se les hayan vuelto tan sombrías que estén necesitando la ayuda de un psicólogo (o un psiquiatra) cristiano competente para que le ayude a orientarse. Lo más inteligente que pueden hacer es encontrar uno y visitarlo. En realidad, vaya hasta donde tenga que ir. Pero asegúrese de que el consejero conozca realmente al Señor Jesucristo y que sea de verdad competente, capaz de darle la dirección que necesita, para que usted pueda batallar con su maraña de sufrimiento. Y añadiría algo más: “Que el Señor le bendiga por cada hora que pase tratando de salir del hoyo donde ha estado. Tenga esperanza. Nuestro fiel Dios le sacará adelante”.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Cruda realidad

12 Enero 2017

Cruda realidad
por Charles R. Swindoll

Job 3:1-26

alimentemos_el_almaSi existiera una película sobre la vida de Job y su familia, la hubiera alquilado para verla esta noche, al llegar a esta parte de la historia la habría adelantado; no habría querido que sus hijos la vieran. Es que esta parte no sólo no está editada, ¡sino es muy cruda y casi raya en lo herético!

Parte de la historia es francamente odiosa. No queremos creer que un hombre tan excelente como Job, al que vimos en los capítulos 1 y 2, sea el mismo que usted encuentra en el capítulo 3. Simplemente, no queremos creerlo. ¿Por qué razón? En parte, porque tenemos la falsa idea de que cualquiera que tiene una vida de intimidad con Dios no tendrá nunca jamás problemas en su vida. Después de todo, “Dios le ama y tiene un plan maravilloso para su vida”. ¿Correcto? Usted supo muy bien, después de una semana de haberse convertido, que no podría desarrollar alas para remontarse sobre los problemas de la vida.

Tenemos que entender que el “plan maravilloso” de Dios es maravilloso desde su perspectiva, no desde la suya o la mía. Para nosotros, “maravilloso” significa comodidad, salud, todas las facturas pagadas, cero deudas, cero enfermedades, un matrimonio feliz con dos hijos de buena conducta, un trabajo gratificante y bien pagado, y a la expectativa de muchas bendiciones, éxitos y prosperidad todo el tiempo. Eso es “maravilloso” para nosotros, pero el plan maravilloso de Dios no es así.

Job nos hace volver a la realidad, a la clase de realidad de Dios. ¿Recuerda la pregunta que le hizo Job a su mujer? “Recibimos el bien de parte de Dios, ¿y no recibiremos también el mal? ¿Recuerda, también, sus palabras finales? “En todo esto Job no pecó con sus labios” (Job 2:10).

Pero este mismo hombre pronto parece ser otra persona, por eso Job capítulo 3 nos inquieta tanto. No queremos que nuestro héroe piense o hable de la manera que lo hace aquí. No parece ser ya un hombre de Dios. Tiene incluso, la osadía de decir al final: “Estoy intranquilo. Estoy molesto. Estoy confundido”. ¿Qué le ha sucedido? Es que se nos ha permitido conocer el lado pesaroso de Job, que es tan real como cualquiera de nosotros en el día de hoy, pero con la diferencia de que Job lo revela todo. Por fortuna, Job nos recuerda que aun los buenos se pueden deprimir.

¿Se ha deprimido usted seriamente alguna vez? No lo olvide, Dios sigue estando allí.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Nuevas alturas para la fe

10 Enero 2017

Nuevas alturas para la fe
por Charles R. Swindoll

Job 2:11-13

alimentemos_el_almaPuesto que nuestra vida está llena de problemas, necesitamos recordar que siempre habrá más. Job lo reconoce: «El hombre nace para el sufrimiento, así como las chispas vuelan hacia arriba» (Job 5:7) y tiene toda la razón. Los problemas son inevitables y por eso usted no debe sorprenderse. Esté consciente de que nuestro adversario, Satanás, anda suelto.

Por vivir en un mundo caído, tenemos que quienes nos aman es posible que nos den consejos equivocados. En los muchos años que he vivido, he recibido, en varias ocasiones, consejos errados de personas que me aman realmente. Eran sinceras, pero estaban equivocadas. No es que quisieran actuar mal, pero lo hicieron.
Ya que Dios es soberano, debemos estar preparados para la bendición como para la adversidad. Por ser Dios, Él es impredecible. ¿Quiere que le dé un consejo? No se desilusione. Debemos estar preparados para la bendición y también para la adversidad, porque Dios es soberano.

Nuestro Dios no tiene la obligación de dar explicaciones de lo que hace. Él no tiene que entrar en la habitación de un hospital, y decir: “Déjame darte cinco razones por lo que le sucedió esto a tu hijo”. Entiéndame bien: Dios está lleno de compasión, pero su divino plan a largo plazo está más allá de nuestra comprensión humana a corto plazo.

Por eso, digamos con Job: “Oh, Señor, confío en ti. No sé por qué me está sucediendo esto. Si es algo que debo aprender, excelente. Si es algo que otra persona debe aprender, maravilloso. Sólo te pido que estés conmigo hasta el final. Mantenme cerca de ti. Sostenme. Ensánchame. Transfórmame”.

“Es más fácil rebajar nuestro concepto de Dios, que elevar nuestra fe a tal altura” escribe un agudo autor, y luego añade: “Observaremos la lucha a medida que la fe de Job es puesta a prueba de todas las formas con toda tentación, para ver que la causa de su desgracia es algo que no se puede comparar con Dios”. El Señor tiene el control de manera total, completa y absoluta. Acepte, por favor, y sométase a esta enseñanza. ¡Qué magnifico es encontrar a personas que confíen en Él hasta el final en este valle de lágrimas, y que digan: “Alabado sea su nombre!” No soy capaz de entenderlo. No sé cómo explicarlo. Sin embargo, alabado sea su nombre. Eso es adoración a su más alto nivel.

Que el Señor le permita elevar su fe a esas alturas, en vez de rebajar su concepto de Él.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Aceptación total

9 Enero 2017

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Aceptación total
por Charles R. Swindoll

Job 2:10

alimentemos_el_almaPor haber vivido con nuestras esposas durante muchos años y habernos vuelto sumamente cómodos con ellas, tenemos la tendencia a no ser prudentes con las cosas que les decimos. Nuestras esposas, por lo general, son víctimas de nuestras peores palabras. Ya que esto es verdad, tomemos hoy la decisión de ponerle freno a nuestra falta de pureza verbal. Job no dijo nada blasfemo. No insultó a Dios. Tampoco la insulto a ella. Como leímos antes, Job no la llamó “impía” sino “insensata”.

Es cierto que Job fue una figura pública, pero no era desconsiderado con los demás. No importa lo muy conocido o lo importante que usted sea; no importa cuánto tiempo haya estado casado; no importa cuánto dinero tenga; no importa qué tan grande sea su compañía, o su iglesia; ningún hombre tiene el derecho de dirigirse a su esposa con aires de superioridad. Ella es su socia. Además, ella sabe muchas cosas de usted, ¡y es posible que algún día escriba su largamente aguardada biografía no autorizada!

Acepte a su esposa totalmente; ámela incondicionalmente. Una esposa florece en un contexto de amor y aceptación. Ella es quien es. Dios la convirtió en la mujer que es. Y me permito recordarle, también, que ella es la esposa que usted eligió. Su mujer se ha convertido en la mujer que Dios está formando, y eso exige aceptación total y amor incondicional por parte de usted.

Idealmente, esta combinación da como resultado un fuerte compromiso. Ambos estarán en esta relación por mucho tiempo. Se mantendrán juntos. Y ninguna cantidad de apuros, dificultades, aflicciones o pruebas les separará. En realidad, esto puede unirlos aún más.

Lamentablemente, muchos matrimonios se mantienen unidos por hilos muy delgados y frágiles. Cuando lleguen las pruebas, por causa de los parientes políticos, de los hijos, quizás una dificultad en su nacimiento que les produce algún defecto; o reveses en el área comercial o financiera.., lo que sea; unan deliberadamente sus fuerzas y tomen la resolución de mantenerse unidos. Dígale a su esposa lo mucho que ella significa para usted. Háblele del valor que ella tiene en su vida, de lo mucho que ella representa para usted. Son muchos los hombres que buscan la manera de escapar cuando los problemas se agudizan. No huya. Póngase firme consigo mismo y permanezcan juntos, pase lo que pase.

Una esposa florece en un contexto de amor y aceptación.—Charles R. Swindoll

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La verdad dicha con amor

Palabras Para Vivir

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7 Enero 2017

por Charles R. Swindoll

Job 2:10

alimentemos_el_almaMe causa admiración que Job pusiera atención a las palabras de su esposa. Las analizó, meditó en ellas, las consideró cuidadosamente. Job no malinterpretó ni ignoró a su mujer. Escuchó lo que ella dijo, y no la interrumpió mientras las decía. Eso, francamente, pone a Job en una categoría única entre los esposos.

Caballeros, yo he descubierto que la mayoría de nosotros no tenemos problemas de audición sino de atención. Nuestras esposas quieren, con frecuencia, decimos cosas mucho más importantes que todo lo demás que escucharemos en el día, pero por alguna extraña razón nos hemos formado el hábito de cerrarnos a su consejo. Pero permítame añadir que, si le responde, dígale siempre la verdad. Si lo que ella dice es prudente y está de acuerdo con lo que usted sabe que es verdad, si en verdad es útil, dígaselo. Y dele también las gracias. Si no lo es, dígaselo también, Job no estuvo de acuerdo, y se lo dijo. Su respuesta, después de escucharla, fue: “Hablas como las mujeres insensatas.”

Job detectó en su esposa un problema de amargura, cierta desilusión; por eso le dijo, en realidad: “Este es un consejo que no puedo seguir y que no seguiré. No es sabio. Es un conejo equivocado, y no puedo aceptarlo”.

En los 40 años que llevo trabajando y ministrando con personas casadas, encuentro que una de las cosas más difíciles es lograr que las parejas se digan mutuamente la verdad. Reconozcamos cuando nos hemos equivocado, en vez de ponernos a dar rodeos, justificamos o excusamos. Digamos simplemente: “Me equivoqué”. O si escuchamos que nuestra pareja dice algo que sabemos que no es sabio, o si detectamos una motivación dudosa, tenemos la tendencia a no decirle la verdad. Mucho mejor sería responder: “Querida, me doy cuenta de que sinceramente quieres mi bien, pero honestamente tengo que decirte que no estoy de acuerdo contigo. Pienso que no has sido sabia al sugerirme eso”. A la larga, su matrimonio será más saludable si deja que la verdad se imponga, especialmente si se dice con amor. Escuche bien, y diga la verdad revestida de amor.

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generic_sleeve_new_btb_2Visión Para Vivir es el ministerio de enseñanza bíblica de los pastores Charles R. Swindoll y Carlos A. Zazueta.

El ministerio está comprometido a la excelencia en la comunicación de las verdades de la Escritura y la persona de Jesucristo de una manera fiel, clara, práctica y culturalmente relevante para que la gente pueda venir al entendimiento del plan de Dios para sus vidas, al igual que de su función significativa como cristianos auténticos en un mundo necesitado, hostil y desesperado.

Esperar y observar

6 Enero 2017

Esperar y observar
por Charles R. Swindoll

Job 2:10

alimentemos_el_almaLa respuesta de Job a la sugerencia de su mujer de que maldijera a Dios y muriera es excelente “¡Has hablado como hablaría cualquiera de las mujeres insensatas!” (Job 2:10). ¡Felicitaciones al anciano patriarca! En su debilitada condición, en medio del sufrimiento que le producían todas esas llagas, y sin saber si algo de su situación iba a cambiar, Job se mantuvo firme, e incluso la reprendió. Él le dijo, en realidad: “No puedes hablar de esa manera. Eso nunca”.

Pero Job fue más allá de una reprensión; le hizo una pregunta magnífica: “Recibimos el bien de parte de Dios, ¿y no recibiremos también el mal?” (Job2:10). Su perspectiva era extraordinaria, no solo entonces, sino también hoy en día. ¡Qué teología tan excelente! Es muy raro que de nuestro secularizado sistema surja una declaración así.

Job estaba teniendo estos pensamientos: ¿No tiene Él el derecho de hacerlo? ¿No es Él el alfarero? ¿No somos nosotros el barro? ¿No es Él el pastor y nosotros las ovejas? ¿No es Él el amo y nosotros los siervos? ¿No es así corno tiene que ser?  Por alguna razón, él ya sabía que el barro no le dice al alfarero: “¿Qué haces?”. Por eso le dice a su mujer: “No,,, no… no, querida. No hagamos eso. Nosotros servimos a un Dios que tiene el derecho de hacer lo que quiere, y que no está obligado a dar explicaciones o pedir permiso. Detente y reflexiona: ¿Debemos pensar que vamos a recibir únicamente cosas buenas? ¿Es ese el tipo de Dios a quien servimos? Él no es nuestro sirviente celestial pendiente del chasquido de nuestros dedos, ¿verdad? ¡Él es nuestro Señor y nuestro amo! Necesitamos recordar que el Dios a quien servimos tiene un plan que está más allá de nuestra comprensión, incluyendo tiempos difíciles como este”.

Me encantan las últimas palabras: “En todo esto Job no pecó con sus labios” (v. 10). Aquí encontramos una confianza absoluta. Y fe. “Querida, no podemos explicar nada de esto, así que esperemos y observemos lo que Dios hará. Nunca esperábamos que nos sucediera esto. Tu corazón y el mío están destrozados por la pérdida.

Lo perdimos todo. Bueno, pero no todo. Todavía nos tenemos el uno al otro. Nuestro Dios tiene un plan que está en desarrollo, aunque no podamos entenderlo ahora. Por tanto, esperamos y observemos para ver lo que Él va a hacer después.”.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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El ministerio está comprometido a la excelencia en la comunicación de las verdades de la Escritura y la persona de Jesucristo de una manera fiel, clara, práctica y culturalmente relevante para que la gente pueda venir al entendimiento del plan de Dios para sus vidas, al igual que de su función significativa como cristianos auténticos en un mundo necesitado, hostil y desesperado.

Comprensión, por favor

5 Enero 2017

Comprensión, por favor
por Charles R. Swindoll

Job 2:1-9

alimentemos_el_almaQuiero confesar que por mucho tiempo en mi ministerio fui injusto con la esposa de Job, especialmente porque ella no estaba presente para defenderse. Pienso que fue probablemente por inmadurez de mi parte, y porque, además, no había estado casado por mucho tiempo como para ser más prudente al decir esas cosas. Por tanto, no puedo dejar este vistazo fugaz de la señora Job en esta historia, sin decir las cosas como son y hablar en su defensa.

Ahora que usted ha visto el increíble desastre que compartieron los dos, ¿nos resulta un poco más fácil comprender por qué ella pudo decir: “Job, querido, pongámosle fin a esto? No sigas. No puedes continuar viviendo así, y yo no puedo soportarlo. Maldice a Dios, y pídele que te lleve al cielo a estar con Él.” Yo lo comprendo. Ella ha llegado al límite y está dispuesta a dejar que se marche. No estoy justificando el razonamiento de esta mujer sino más bien tratando de entenderlo.

Tenga siempre cuidado con sus palabras cuando su marido esté pasando por momentos terriblemente difíciles. Quiero confesarle algo acerca de nosotros los hombres. Básicamente, quiero que recuerde esto: Los períodos prolongados de dificultades serias debilitan a la mayoría de los hombres. Pero, por alguna razón, los problemas parecen fortalecer a las mujeres; nosotros las admiramos por eso. Pero los hombres nos debilitarnos cuando nos golpea la aflicción y esta no nos deja. En nuestra debilitada condición perdemos nuestra objetividad y a veces nuestra estabilidad. Nuestro discernimiento también es afectado y nuestra determinación disminuye. Nos volvemos vulnerables, y la mayoría no sabemos cómo manejarnos en ese frágil estado mental. Por eso, a la luz de todo esto, escúcheme por favor necesitarnos la clara perspectiva, la sabiduría y la fuerza espiritual de las esposas. Pero más que todo, necesitamos que oren por nosotros como nunca han orado antes. Necesitamos no solo sus oraciones sino también su apoyo emocional. Necesitamos que ustedes tomen la iniciativa de actuar.

Necesitamos sus palabras de confianza y aliento. A nosotros los hombres nos resulta difícil decir: “Te necesito ahora mismo”. Mi esposa puede decirle que durante los primeros diez años de matrimonio, ella nunca pensó que yo la necesitaba. Pero finalmente lo reconocí y aprendí cómo decirlo. En las horas solitarias de la prueba de un gran hombre, ninguna palabra de otros significa tanto para él como las palabras de su esposa. Esa es una de las razones dadas por Dios para unirles como marido y mujer. Cuando nosotros los esposos perdemos el rumbo, ustedes las esposas nos ayudan a encontrarlo de nuevo.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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